P. 1
Youkali -numero 11

Youkali -numero 11

|Views: 126|Likes:
Published by Szukanie Kinestesia
revista crítica de arte y pensamiento
revista crítica de arte y pensamiento

More info:

Categories:Types, Brochures
Published by: Szukanie Kinestesia on Feb 14, 2014
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/17/2014

pdf

text

original

I

S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

2
Youkali: revista crítica de las artes y el pensamiento
nº 11, julio de 2011
revista semestral en formato electrónico
para encontrarla: www.youkali.net
edita: tierradenadie ediciones, S.L.
I.S.S.N.: 1885-477X
las afirmaciones, las opiniones y los análisis que se encontrarán en el presente
número de Youkali, son responsabilidad de sus autores.
© los autores
(copyleft, salvo indicación en otro sentido)
coordinación: Montserrat Galcerán Huguet y Matías Escalera Cordero
participan en el número: Matías Escalera Cordero, Maite Aldaz, Martha Rosler,
Laura Mulvey, María Ruido, Mujeres Creando, Ana Navarrete, Amelia Jones,
Cabello / Carceller, Juan Camilo Cajigas-Rotundo, Kalvellido, La Exacta
Palabra, Mª Ángeles Maeso, Concha García, Begoña Castejón, Ana Pérez
Cañamares, Ana Vega, Isabel Bono, Roxana Popelka, Sonia San Román, José
Luis Bellón Aguilera, Alberto García-Teresa, Eva Fernández y Aurelio Sainz
Pezonaga.
maquetación: tallerV
portada y contraportada: Maite Aldaz (portada realizada a partir de una fotografía
de la performance "Hartford Wash: Washing, Tracks, Maintenance: Outside"
(1973) de Mierle Laderman Ukeles)
La referencia de las imágenes que salpican las páginas del apartado temático de
este número de Youkali, se encuentran referenciadas específicamente en el cuerpo
de la revista.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

3
Í N D I C E pág.
Breve editorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
Arte(s) - Feminismo(s)
- Martha Rosler:
La figura del artista, la figura de la mujer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
- Laura Mulvey:
Cine, feminismo y vanguardia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
- Maite Aldaz:
De afecto y poder . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
- María Ruido
La representación de la violencia / violencia de la representación:
de Jack el Destripador a Ciudad Juárez,
pasando por la pantalla de TV . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
- Mujeres Creando:
¿Cuándo? ¡Ahora! ¡Cuándo carajo! ¡Ahora carajo! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
- Ana Navarrete:
Aleluya de las republicanas que dieron su vida por la libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
- Amelia Jones
Generando problemas: las artistas feministas
ponen en escena el sexo femenino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
- Cabello / Carceller:
Suite Rivolta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
- directorio feminista y créditos de las imágenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Miscelánea
- Juan Camilo Cajigas-Rotundo:
La (Bio)colonialidad del poder. Cartografías epistémicas
en torno a la abundancia y la escasez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
- Kalvellido:
Una mirada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
- Inter(w)express... La Exacta Palabra: Cinco (5) respuestas rápidas
para cinco (5) preguntas clave (cuestionario de la redacción) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Elementos de producción crítica
- CARPETA: Ángela Figuera Áymerich: voz(es) de mujer(es),
con colaboraciones de Mª Ángeles Maeso, Concha García y Begoña Castejón,
Ana Pérez Cañamares, Ana Vega, Isabel Bono.
Roxana Popelka y Sonia San Román . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
Análisis de efectos / Reseñas
- José Luis Bellón Aguilera: : Noticia de la publicación de Foucault y la política,
de José Luis Moreno Pestaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
- Alberto García-Teresa: Reseña de Pablo Neruda y una familia de lobos
de Jorge Riechmann . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101
- Eva Fernández: Reseña de Las prácticas literarias del conflicto. Registro
de incidencias (1991-2010), de Enrique Falcón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
- Acuse de Recibo: noticias sobre la nueva colección “Los libros de Viento Sur”
de La Oveja Roja, y de los nuevos títulos de Arturo Borra, Víctor Gómez,
Laura Giordani, Antonio Crespo Massieu
Alicia Martínez y Gsús Bonilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105
Un clásico, un regalo
- ¿Es posible el capitalismo sostenible?, de James O’Connor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
BREVE EDITORIAL
Con los ritmos alterados, como todo, y todos, en estos días, gracias al 15M, y también por la naturaleza
del material que presentamos, rico y variado, aparece, por fin, este nuevo número de Youkali, que lleva
como temática central la relación entre las artes y los feminismos. Lo abren dos artículos de dos impor‐
tantes artistas y teóricas, Laura Mulvey y Martha Rosler, en los que dibujan las panorámicas de la pri‐
mera ola del cine y del arte feminista. Mulvey se ocupa de las conexiones entre cine y feminismo y de
la importancia que la tradición vanguardista cobra en la crítica feminista de la representación. Rosler
hace un recorrido por las concepciones del artista que predominaron después de la Segunda Guerra
Mundial en los EE. UU y del modo en que fueron subvertidas por el arte feminista.
Continuamos con otros dos artículos, esta vez de Amelia Jones y María Ruido, que nos muestran
dos de las vías abiertas en la actualidad a la teoría y la práctica del arte feminista. Jones propone, desde
una estética del éxodo, un abandono del binarismo que articulaba la crítica de la representación de los
setenta. En Ruido, sin embargo, encontramos, una puesta en práctica contemporánea de la crítica de la
representación, que, sin caer en binarismos, permite analizar una cuestión tan fundamental para el
feminismo como la representación de la violencia.
Las cuatro propuestas prácticas de artistas que han respondido a nuestra invitación se inclinan, nos
parece, en mayor medida por la línea que apuesta por complejizar la crítica de la representación, en
lugar de abandonarla. Tanto Maite Aldaz, como Mujeres Creando (María Galindo), Cabello / Carceller
o Ana Navarrete asumen de entrada que el feminismo sólo puede ser en la actualidad un movimiento
mestizo, un movimiento de movimientos. El feminismo opera en sus propuestas cruzándose con el
antagonismo de clases, con los conflictos coloniales, con el antiautoritarismo o con la memoria históri‐
ca, respectivamente.
En Elementos de producción crítica, y la elección no podía ser más oportuna, hemos preparado una
carpeta dedicada a la poetisa Ángela Figuera Áymerich. Mª Ángeles Maeso, Concha García y Begoña
Castejón comentan su poesía y Begoña Castejón, Ana Pérez Cañamares, Ana Vega, Isabel Bono, Roxana
Popelka y Sonia San Román seleccionan poemas de Ángela Figuera y le dedican sus propios versos,
inéditos y escritos expresamente para la esta memorable ocasión.
Dos viñetas de Kalvellido sobre el 15M, la entrevista a las mujeres que están sacando adelante el
proyecto teatral La exacta palabra, junto con el artículo de J. C. Cajigas‐Rotundo “La (bio)colonialidad
del poder” componen la Miscelanea de este número. Este último artículo, además, y el clásico, “¿Es
posible el capitalismo sostenible?” de James O’Connor, enlazan directamente con el ecologismo capi‐
talista del que nos ocupamos en el número anterior.
En fin, reseñas de los últimos libros de J.L Moreno Pestaña, Enrique Falcón y Jorge Riechmann, más
el avance de un conjunto de publicaciones a cual más interesante completan el potlatch de este Youkali
11 que esperamos os resulte nutritivo, a la par que sabroso.
Tierradenadie ediciones
Ciempozuelos
Julio de 2011
Desde donde eslaban siluados en eI mundo de Ia
¡osguerra, aqueIIo ¡arecia un nuevo comienzo ÷co-
menzar de nuevo en lodo, incIuyendo eI arle. La lur-
buIencia deI medio sigIo anlerior fue reIegada a (me-
ra) hisloria÷, habia sido eIIa, des¡ues de lodo, Ia que
habia conducido a Ia debacIe im¡ensabIe. Un nuevo
equiIibrio mundiaI, IIamado ¡or Ia revisla Tinc ´eI
sigIo americano¨ eslaba en ¡roceso: ¡ero Ios Islados
Unidos, Ia ¡olencia induslriaI mas moderna y mas
recienle, iba a e|ercer su hegemonia ¡or medio de Ios
negocios en vez de a lraves de Ia vioIencia direcla. A
Occidenle Io unia un ¡alriarcado ¡alriólico: Ia Iucha
y eI heroismo mascuIinos en una sociedad miIilari-
zada nos habian sacado deI a¡uro, haciendo ¡osibIe
una reconslrucción democralica de Occidenle en
lanlo que es¡acio amigabIe ¡ara Ia ¡az ¡rivada de Ia
famiIia nucIear helerosexuaI, y en conlra de Ia anle-
rior ¡osibiIidad de una sociedad dividida ¡or una
guerra de cIases.
II mundo deI arle de Ia ¡osguerra siluó aI arlisla
en eI cenlro de su discurso. La figura deI arlisla co-
mo heroe romanlico rea¡areció con lodo su es¡Ien-
dor. Las caraclerislicas cenlraIes que Ie daban forma
eran eI aisIamienlo y eI genio÷ ´genio¨ denola una
¡ersona que desliIa ex¡eriencia y sensación acliva-
menle y cuyo laIenlo reside en su habiIidad ¡ara do-
minar y lransformar ideas y suslancias ÷¡or medio
de una facuIlad imaginaliva innala÷ en una nueva
enlidad langibIe que aclua ¡oderosamenle sobre Ia
facuIlad eslelica rece¡liva deI es¡eclador (y deI crili-
co). Las mu|eres, en virlud de sus lerrenaIidad y su
cercania a Ia NaluraIeza, su com¡romiso con eI naci-
mienlo naluraI, fueron excIuidas de Ia ¡osibiIidad
de ser genios, ya que, ¡or su¡ueslo, carne y es¡irilu
no se mezcIan. In Ios Islados Unidos esle ¡oder fi-
guralivo im¡Iicilamenle mascuIino fue modeIado
usando rasgos exlraidos de Ios diferenles milos de Ia
hombria y deI lraba|o ¡roduclivo: eI vaquero, eI ¡a-
lriarca, eI hombre de acción, eI lraba|ador, eI bebedor
duro y eI Iuchador. La soIedad deI Gran Hombre he-
geIiano de Ia hisloria se combinaba con eI aisIamien-
lo deI hombre de Ia fronlera y eI vaquero. In lanlo
que ¡roduclo suyo, Ia obra de arle, cuya exislencia se
daba ¡or su¡uesla, lenia como ¡unlo de referencia
uIlimo (o audiencia) aI arlisla mismo, aun a riesgo
de fracasar mas aIIa de ese Iimile. TaI y como }une
Wayne señaIaba una decada des¡ues, con eI fin de
combalir Ia figura deI arlisla americano afeminado,
Ios arlislas americanos se veian forzados a e|ercer
con mayor inlensidad eI roI de su¡ermacho aulosu-
ficienle
2
.
Los su¡ueslos en lorno a Ia obra de arle se cenlra-
ron en Ia habiIidad que esla ¡oseia ¡ara aIcanzar Io
´subIime¨, ¡ara lrascender y conlradecir Ias condi-
ciones negalivas e inhumanas de Ia vida colidiana.
La obra de arle re¡resenlaba un reclanguIo de es¡e-
1
Isle arlicuIo se ¡resenló como ¡onencia en eI congreso ´Die Andere Avanl Garde¨, reaIizado en Ia ßrucknerhaus, en Linz,
Auslria, en 1983. II lexlo ¡ara Ia lraducción esla lomado de Marlha RosIer, Occcqs an! Oisrupiicns. Sc|ccic! Wriiings, 1975-2001,
The MIT Iress, Cambridge (Mass.), 2004, ¡ags. 89-112. La lraducción ha corrido a cargo de Maile AIdaz y AureIio Sainz
Iezonaga. Agradecemos a Marlha RosIer su ¡ermiso ¡ara lraducir y ¡ubIicar eI arlicuIo.
2
}une Wayne, ´The MaIe Arlisl as a Slereoly¡icaI IemaIe,¨ Ari jcurna|, 32, verano 1973, ¡ags. 414-16. Tambien ¡ubIicado como
´The MaIe Arlisl as a Slereoly¡icaI IemaIe, or Iicasso as ScarIell O'Hara lo }ose¡h Hirshhorn's Rhell ßulIer,¨ Arincus, diciem-
bre 1973, ¡ags. 41-44.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
IA ||GU|A O|I A|T|STA, IA ||GU|A O| IA MUj||
¡or Marlha RosIer
1
ranza com¡romelido con Ia ulo¡ia en un mundo sin
es¡eranza, o (desde olro ¡unlo de visla) eI Iugar de
Ia Iucha simbóIica enlre eI su|elo-arlisla y Ia maleria-
Iidad inexlricabIe. II es¡acio sinlelico de Ia obra de
arle, eI Iugar de Ia Iucha de Ia sub|elividad ¡or lras-
cender Ias condiciones maleriaIes de faIla de Iiber-
lad, su¡onia lambien un es¡acio ¡ara que eI es¡ec-
lador ex¡erimenlara eI movimienlo alem¡oraI de Ia
lrascendencia. II caracler abslraclo de eslas confron-
laciones era una consecuencia de su necesaria se¡a-
ración res¡eclo de Ias siluaciones concrelas.
HaroId Rosenberg, crilico, y Roberl MolherveII,
arlisla, escribieron en eI ¡rimer numero de
Pcsi|i|iiics (1947-48), una ¡ubIicación edilada ¡or
eIIos mismos:
NaluraImenle Ia aIarmanle siluación ¡oIilica e|erce
una enorme ¡resión.
La res¡onsabiIidad ¡oIilica de nueslro liem¡o
significa, Iógicamenle, decir no aI arle y a Ia Iileralu-
ra. Sin embargo hay baslanle genle que encuenlra
¡osibIe siluarse en un es¡acio enlre eI arle y Ia ac-
ción ¡oIilica. Si uno decide seguir adeIanle ¡inlando
o escribiendo mienlras Ia lram¡a ¡oIilica ¡arece ce-
rrarse sobre eI quizas se deba a que sosliene una fe
exlrema en Ia ¡ura ¡osibiIidad. In su exlremismo
mueslra que reconoce Io draslico de Ia ¡resencia ¡o-
Iilica.
3
.
In esla com¡aración enlre Ia ¡ersona com¡romelida
¡oIilicamenle y eI arlisla no hay conleslación ¡osi-
bIe: Io ¡oIilico es Io ´draslico¨, ´aIarmanle¨, ´calaslró -
fico¨, mienlras que eI arle es eI lerreno de Ia ´fe¨ y
de Ia ´¡ura ¡osibiIidad¨. Islamos anle eI Iengua|e
deI exislenciaIismo, cuyo conce¡lo cenlraI era eI de
pcsi|i|i!a!, eI exislenciaIismo se ¡ensó ¡ara reem¡Ia-
zar en Ia cuIlura inleIecluaI de Occidenle aI marxis-
mo anlerior a Ia guerra.
MolherveII escribió en ´The Modern Iainler's
WorId¨ ¡ubIicado en Oqn (1944):
Si senlimos Ia necesidad de un nuevo arle es debido
a que Ia reaIidad liene un caracler hislórico. Ia cri-
sis es eI rechazo deI arlisla moderno, casi in icic, de
Ios vaIores deI mundo burgues. II arle moderno es-
la reIacionado con eI ¡robIema de Ia Iiberlad deI in-
dividuo moderno. Ior esla razón, Ia hisloria deI arle
moderno liende, en cierlos momenlos, a a¡arecer
como Ia hisloria de Ia Iiberlad moderna. Is aqui
donde hay una afinidad genuina enlre eI arlisla y Ia
cIase lraba|adora. AI mismo liem¡o, Ios arlislas mo-
dernos no lienen una ex¡eriencia sociaI de Ia Iiber-
lad, sino individuaIisla. La hisloria sociaI deI arlis-
la moderno es Ia de un ser es¡iriluaI en un mundo
amanle de Ia ¡ro¡iedad. eI ¡robIema deI arlisla es
ccn quc i!cniijicarsc. La cIase media se esla descom-
¡oniendo y Ia cIase obrera no exisle como enlidad
conscienle. De ahi que Ia lendencia de Ios ¡inlores
modernos sea Ia de ¡inlar unos ¡ara Ios olros
4
.
II caracler ¡rofundamenle anli¡oIilico y aIegórico
de esle nuevo arle se soslenia en un enfasis (deriva-
do de Kanl) en Ia naluraIeza universaI de Io eslelico
y en su ina¡lilud ¡ara avenlurarse ¡or cuaIquier
olro dominio, ya fuera ¡oIilico, reIigioso, moraI, Iile-
rario o eI de Io meramenle agradabIe.
IdeoIógicamenle, eI mundo de Ia ¡osguerra esla-
ba alra¡ado en un duaIismo lolaIizador ÷ ¡oco Ie faI-
laba aI Islado, en Occidenle y en eI Isle, ¡ara anun-
ciarse como Ia ¡royección deI Yo conlra eI Olro dia-
bóIico, ya se lralara de Ia im¡enelrabiIidad de Ia cor-
lina de acero deI mundo sovielico o deI im¡eriaIis-
mo agresivo de Ios Islados Unidos. In eI ambilo do-
meslico, eI gran lema era eI ´maleriaIismo¨ ÷Ia in-
lrusión de Ia nueva cuIlura de masas en Ios rincones
de Ia vida colidiana que lodavia se Ie esca¡aban y a
Ia invasión de Ia sub|elividad a lraves de Ia domina-
ción de Ios inslinlos. Isla era Ia es¡erada ¡ros¡eri-
dad de Ia ¡az, ¡ero su caracler hizo que inleIeclua-
Ies como MolherveII condenaran lanlo Ia cuIlura de
masas como eI Islado burocralico y su amenaza gIo-
baI. In Occidenle Ia ingenieria deI deseo ¡ersonaI y
3
Roberl MolherveII y HaroId Rosenberg, ¡refacio a Pcssi|i|iiics 1, invierno 1947-8, ¡ag. 1.
4
Roberl MolherveII, ´The Modern Iainler's WorId¨, Oqn 1, numero 6, noviembre 1944, ¡ags. 9-14.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
deI consenlimienlo ¡oIilico ensombrecieron eI con-
|unlo de Ia vida sociaI con Ios es¡eclros gemeIos de
Iros y Tanalos, eI sexo y Ia ßomba.
In Occidenle, ademas, eI aloIIadero deI mundo
de Ia ¡osguerra se leorizó en lerminos mascuIinos,
como un fracaso en Ia aulonomia de un yo ¡oderoso
y conlroIador (dominanle y ¡alriarcaI), como si su
¡olencia se hubiera debiIilado. Isle fracaso de Io
¡ersonaI se reIacionó con Ia evidenle derrola de Ia
esfera ¡rivada deI ¡oder ¡alriarcaI (Ia famiIia) frenle
aI ¡oder im¡ersonaI y ex¡ansivo de Ias grandes em-
¡resas y deI Islado. Iero, si bien Ia res¡onsabiIidad
recayó en eI debiIilamienlo de Io mascuIino, fue a Ia
mu|er, como es habiluaI, a quien se señaIó como cuI-
¡abIe. Se idenlificó a Ias mu|eres con Io domeslico y
con Ia domeslicación ÷¡acificación÷, sin embargo
eIIas no se ¡acificaron. La exlinción de cuaIquier ex-
¡eclaliva de revoIución ¡roIelaria (a Ia que
MolherveII lodavia aIude) ÷eI virluaI aburguesa-
mienlo en lerminos cuIluraIes de Ia cIase lraba|ado-
ra |unlo con Ia humiIIación de aqueIIos que no con-
siguieron cambiar de cIase÷ conlribuyó a Ia deca-
dencia ya ¡ercibida de Io mascuIino, es¡eciaImenle
a o|os de Ios inleIecluaIes y Ios arlislas.
A comienzos de Ios años sesenla, era firme Ia he-
gemonia de Ios Islados Unidos sobre eI ¡oder eco-
nómico en ex¡ansión de Occidenle. II cenlro deI ar-
le ¡asó de Iaris a Nueva York. Un ex¡resionismo
abslraclo cansado de|ó de ser dominanle en eI mun-
do deI arle. Y con eI se fue Ia conce¡ción deI arle y eI
arlisla que Ies alribuye una naluraIeza y una función
cpcsicicna|cs, segun habia sido formuIada ¡or
MolherveII. II ex¡resionismo abslraclo, que habia
de¡endido de una imagen de ¡roducción minima,
de ¡obreza eIegida en un giganlesco cam¡o de bala-
IIa que insislia en su eslalus ¡ubIico mas que en su
caracler de pcscsicn (mercancia), habia conquislado
eI mundo deI arle, aIcanzado un eslalus de mercan-
cia de Iu|o, e incIuso se habia incor¡orado a Ia cuIlu-
ra de masas a lraves de Ios media ÷lodo eIIo en con-
lradicción con sus fundamenlos axiomalicos. Su
o¡osición a Ia ´sociedad¨ y aI Islado de|ó de inlere-
sar en eI nuevo mundo en lecnicoIor y, en su nueva
siluación, de ace¡lación, fama y recom¡ensa econó-
mica, de|o de ser convincenle.
Su sucesor en eI ¡a¡eI dominanle, eI arle ¡o¡, co-
menzó en IngIalerra a inicios de Ios cincuenla y en
Nueva York a finaIes de Ia misma decada. La cuIlu-
ra de masas, cuyo rechazo fue lan delerminanle ¡a-
ra eI ex¡resionismo abslraclo, su¡uso eI ¡unlo de
¡arlida deI ¡o¡. Rechazando eI rechazo deI ex¡re-
sionismo abslraclo, lirando ¡or Ia borda sus vaIores
de se¡aración y diferencia, melafora y lrascenden-
cia, Ios arlislas ¡o¡ se habian hecho Ias mismas ¡re-
gunlas sobre Ias reIaciones enlre arle y senlido, arlis-
las y sociedad ÷eI ´con que idenlificarse¨ de Molher -
veII÷ y habian concIuido que Ias res¡ueslas lenian
que ser radicaImenle nuevas. La gran ru¡lura deI
¡o¡ ¡rocedia de su ¡erce¡ción de Ia dis¡osición
cua Iilalivamenle diferenle de Ios faclores sociaIes
que diclaba Ias nuevas res¡ueslas a Ias ¡regunlas so-
bre Ia o¡osición y Ia resislencia, sobre Ia audiencia,
Ios media, Io individuaI versus Io sociaI, Io mascuIi-
no y Ia dominación, ´Ia Iiberlad es¡iriluaI en un
mundo amanle de Ia ¡ro¡iedad¨. Tras Ia obra ya no
cabia enconlrar un su|elo mascuIino aIienado que Iu-
cha ¡ara manlenerse en Ios mas aIlos vaIores es¡iri-
luaIes ¡or medio de un senlido deI ¡oder ¡ersonaI,
de Ia dignidad y Ia aulonomia. IncIuso se hubo de
renunciar a Ia es¡eranza de lrascendencia dado que
Dios habia muerlo: no mas decisiones exislenciaIes,
Ia ¡ro¡ia coherencia y caracler deI su|elo en eI mun-
do moderno se habia ¡ueslo gravemenle en duda. Si
en eI momenlo de consoIidación deI ca¡ilaIismo Ia
Iucha habia consislido en buscar cómo siluarse uno
mismo en reIación con Ia sociedad y con Ios demas
÷eI ¡robIema deI individuaIismo radicaI en lanlo
que se enfrenlaba a un orden sociaI hosliI, a una dis-
¡osición hosliI de Olros radicaIes, asi como a una
hosliI ordenación universaI deI liem¡o y deI es¡a-
cio÷, en Ios sesenla eI cam¡o de balaIIa habia ¡asado
a ser eI ¡ro¡io individuo. II ¡robIema ahora era
manlener sus eIemenlos inlernos formando una uni-
dad, asi como IocaIizar Ias fuenles de Ia idenlidad
denlro y conlra una sociedad unificada ba|o Ia ´regIa
deI aulor de Ia mercancia¨. II ¡unlo eslralegico fue-
ra de uno mismo, vilaI ¡ara com¡render Ia unidad
deI yo, habia desa¡arecido.
Las evidencias deI ¡o¡ no se aIarman con Ia vida
colidiana o se o¡onen a eIIa. II ¡o¡ no mueslra eI
mundo domeslic(ad)o como eI domiciIio ¡rivado
÷ya no dirigido, como Io habia sido hasla ese mo-
menlo, ¡or un Iadre (o Madre) reaI÷, sino como eI
mundo colidiano que a¡arece como un mundo lolaI,
un lerrilorio asfixianle, sin adenlro y sin afuera. La
reconslilución de Ia obra de arle como discurso de
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
imagenes hace desa¡arecer eI afeclo y reduce eI in-
conscienle aI siIencio, eI inconscienle ¡asa a ser irre-
¡resenlabIe en una sociedad que lrala de reem¡Ia-
zarIo ¡or medio de refIe|os conduclislas condiciona-
dos hacia Ia ¡ro¡iedad ¡rivada. De Ia misma mane-
ra, eI ¡robIemalico reino de Io NaluraI hizo enlonces
su singuIar a¡arición en forma de Caos ÷eI ingober-
nabIe dominio de Ios Olros |unlo con Ios residuos in-
arlicuIados de Ia vida inlerior. Irenle a Ia ´¡osibiIi-
dad¨ exislenciaI deI ex¡resionismo abslraclo, eI ¡o¡
exhibió Ia im¡osibiIidad de una sub|elividad ´au-
lenlica¨, Ia im¡osibiIidad de ver eI arle como eI Iu-
gar de resislencia a Ia deshumanización deI su|elo
humano, deshumanización idenlificada ¡or Marx y
Lukacs como eI enves de Ia humanización de Ia mer-
cancia.
Conlra Ia figura deI arlisla ex¡resionisla abslraclo
como ´Iuchador de Ia resislencia¨, eI arlisla ¡o¡ re-
¡resenlaba Ia lranquiIa ca¡iluIación deI su|elo mo-
derno ordinario e inarlicuIado ÷eI de ßeckell, no eI
de Kafka÷ eI Hombre Masa robólico. Mienlras que eI
ex¡resionismo abslraclo re¡resenló su ¡a¡eI en se-
rio, eI arlisla ¡o¡ Io re¡resenló con arlificiaIidad. Si
eI arlisla ex¡resionisla era un bohemio, eI arlisla ¡o¡
era un !an!q que, leniendo en cuenla sus circunslan-
cias hislóricas inmedialas, com¡rendió eI finaI de Ia
figura deI arlisla como genio que carga con Ia res-
¡onsabiIidad de lomar riesgos serios y caIcuIados.
Le|os de circunscribirse aI mundo eIevado deI
museo y Ia gaIeria, eI ¡o¡ aIudia siem¡re a Ios me-
dios de comunicación. II ¡o¡ desvió e invirlió de
manera ¡rovocadora Ios ¡aradigmas de Ia ¡roduc-
ción deI arle, sus su|elos, es¡acios, IeaIlades y mo-
deIos. Ior encima de lodo, eI nuevo ¡aradigma era
sislemico: un modeIo de comunicación, con su
´emisor¨, ´canaI¨, ´mensa|e¨ y ´rece¡lor¨ adecua-
damenle im¡ersonaIes. Ior ¡rimera vez, aI menos
desde Ia guerra, eI es¡eclador era reconocido ÷¡ero
no aduIado. La induslriaIización deI sislema deI ar-
le, que habia sido excIuida energicamenle de Ia ma-
yoria de Ias ex¡Iicaciones ¡revias deI arle en socie-
dad, lra|o consigo una visión endebIe deI es¡eclador
que refIe|aba Ia imagen deI arlisla. II ¡o¡ se ¡osicio-
nó con ambigüedad res¡eclo de Ias fuenles deI ¡o-
der. Conlra eI avance deI orden sociaI, recurrió aI
desorden marginaI de Ia ironia. ßIandiendo eI simu-
Iacro deI ¡oder cor¡oralivo y faIocralico, Ios arlislas
¡o¡ (aI iguaI que eI diminulo y asexuado Mago de
Oz) no ¡ersiguieron simbóIicamenle olra es¡eranza
que Ia de asegurarse aIgunos de Ios ¡oderes mascu-
Iinos. In cuanlo a Ias imagenes-ob|elo magicas, mu-
chas de eIIas eslan reIacionadas con Io femenino. II
ob|elo ¡erdido, eI faIo, ¡uede ser re¡resenlado ¡or
medio de Ia imagen de Ia mu|er, visla a menudo en
siluaciones que recuerdan eI drama de Ia caslración
o que son amenazanles, como ¡arecen ser Ias image-
nes de Ia madre faIica. La ambigüedad deI genero
como ¡oder en eI ¡o¡ refIe|a Ia ambigüedad de Ia
¡osesión: cuando se adquieren mercancias, ¿quien
ha dominado que`
De esle modo, Ia a¡ro¡iación ¡or ¡arle deI ¡o¡
de Ia imagen mercancia ado¡la un caracler riluaI
que equivaIe a una relirada eslralegica. Sus cilas,
reubicación y reordenamienlo IileraIes ¡ueden verse
como Ia unica o¡ción de Ios debiIes o bien ÷de ma-
nera no muy dislinla÷ como una maniobra ambigua
que subraya Ia cucsiicn de Ia voIunlad y eI conlroI
que esla en |uego en eI lerreno de Ia imagen. ¿Is sc-
|cccicnar (eI movimienlo basico, ´ducham¡iano¨, deI
¡o¡) un aclo de ¡oder eslelico o es un signo de me-
ra ace¡lación ÷como ¡uede ser eI ir de com¡ras` Si
eI hecho de re¡roducir imagenes Ias cambia ÷en eI
lraba|o de WarhoI inlroduciendo Ia losquedad y Ia
a¡ariencia de error, en Lichlenslein ¡or medio de
una formaIización rigida e induslriaIizada a lraves
de Ia a¡Iicación de Ios ¡rinci¡ios deI diseño comer-
ciaI÷ ¿que es Io que se comunica` La ambigüedad ra-
dica en Ia ¡osición que ocu¡a eI arlisla, no se sabe si
Ia de na||anic o Ia de rcccpicr de eslos ´Iengua|es¨ de
dominación. Si ocu¡a Ia de rece¡lor, ¿es eI rechazo a
(o Ia inca¡acidad de) re¡roducir con ¡recisión Ia
imagineria deI ¡Iacer mercanliIizado y de Ia amena-
za aulomalizada eI unico reslo que ¡ersisle de Io hu-
mano`
In resumen, eI ¡o¡ ¡resu¡one eI caracler sociaI-
menle inlegrado de Ia sub|elividad y sus conlenidos,
asi como eI caracler ¡ubIico de Ia vida ¡rivada, dise-
ñada ¡or Ia aclividad em¡resariaI. II resuIlado fue
Ia obsoIescencia de una cuIlura dividida enlre Ia ¡ar-
le ´aIla¨ y Ia ´ba|a¨ y Ia desa¡arición de Ia hisloria
como horizonle humano ÷ya que Ios es¡asmos deI
deseo desconocen Io que hay mas aIIa deI siguienle
momenlo. Tambien Ios inleIecluaIes son cóm¡Iices
de esla siluación, aunque divididos enlre Ios que, sin
´misión¨, no re¡resenlan a ninguna cIase, y Ios que
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
se ven em¡u|ados inlernamenle a acercarse a Ia cuI-
lura de masas y aI mismo liem¡o a aIe|arse de eIIa.
II ¡o¡ a¡unla hacia una serie de o¡osiciones dis-
¡ueslas en lorno a Ia ¡erce¡ción de ausencias o ja|ias
cruciaIes: Ia mas im¡orlanle es Ia ausencia de un su-
|elo hislórico lrascendenlaI y ¡or lanlo de una nalu-
raIeza humana, de un ´ser generico¨, asi como Ia au-
sencia de una cuIlura aIlernaliva de resislencia. Si no
exisle una esencia que (aI iguaI que en eI ex¡resio-
nismo) grile conlra Ia dominación, si no ¡uede dis-
cernirse una verdad mas aIIa de Ia cuIlura, enlonces
lodo de¡ende de una dislinción conscienle que deci-
da eI senlido ÷lodo de¡ende deI guslo idiosincrasico
y de un racionaIismo ahora mismo devaIuado. Ior
lanlo eI ¡o¡ era racionaIisla / anliex¡resionisla, frio
e im¡arciaI, era IileraI / anlilrascendenle / anlimela-
fórico, era im¡ersonaI, una cueslión de eIección y no
lanlo de auloria, deIimilado mas que abierlo, socio-
Iógico mas que melafisico, sincrónico mas que dia-
crónico. In su reIación con Ia significación (coinci-
diendo y en acuerdo con Ia descri¡ción que WaIler
ßen|amin habia hecho anleriormenle deI aura), eI
¡o¡ era radicaImenle anli-originaI (o anlihumanisla)
lanlo en eI senlido de rechazar Ia originaIidad y Ia
crealividad ÷Ios su|elos somelidos no ¡ueden crear÷
como en eI senlido de rechazar Ia idea de verdad sin-
guIar y de aulenlicidad.
Res¡eclo a Ia sub|elividad, en eI im¡erio de Ia
imagen, eI verdadero su|elo no es ni quien Ia fabrica
ni quien Ia consume, Ia ´¡ersona ¡rivada¨, sino Ia
¡ersona es¡eclraI, Ia ¡ersona-como-imagen, eslo es,
eI famoso. TaI como WarhoI desarroIIaba esla cues-
lión, eI arlisla reconoce Ia cenlraIidad deI famoso co-
mo eI nuevo ¡unlo de referencia ¡ara Ia idenlidad÷
que asi va siendo reem¡Iazada ¡rogresivamenle ¡or
eI roI. II orden faIico y Ia Ley deI Iadre son su¡Ian-
lados ¡or un re¡erlorio de heroes, hombres y mu|e-
res, cuya biografia se encoge anle sus imagenes, ima-
genes que eIIos no conlroIan. Aun asi, Ios arlislas
¡o¡, con Ia exce¡ción de WarhoI, y aI conlrario que
olros arlislas de Ios años sesenla, no fueron Ias figu-
ras medialicas que una hubiera es¡erado. Se a¡re-
ciaron mas Ia imagen y eI esliIo. Los arlislas ¡o¡
americanos lendieron a carecer de biografia, se ¡o-
dria decir a carecer de caracler. La homosexuaIidad
de aIgunas de Ias figuras que Io encabezaban, que
lanlo ¡odia haber sugerido acerca deI lraba|o, no fue
alendida ¡or Ios medios de comunicación.
¿Dónde esla Ia mu|er en esla ¡resenlación deI ar-
le de Ia ¡osguerra` ¿Ira andrógino eI ¡o¡` ¿No le-
nia genero` Si Ia ja|ia era un conslruclo cenlraI, ¿¡or
que Ias mu|eres no arlicuIaron su ausencia o su do-
minación` II hecho es que no habia es¡acio ¡ara Ias
mu|eres en eI ¡o¡. Sus lareas ¡rinci¡aIes requerian
un siIenciamienlo de Ias mu|eres que eslaba reIacio-
nado con Ia ambigüedad de su es¡acio de dominio a
lraves de Ia lranscodificación y Ia reorganización de
imagenes magicas, muchas de eIIas imagenes de
mu|eres. La suslilución deI icquc arlislico ¡or una
¡roducción sin afeclo ni aulor significó, mas que aIi-
vio, su¡erficiaIidad e indiferencia, Ia suslilución de
Ia sub|elividad-como-emoción y sufrimienlo (ex¡re-
sionismo abslraclo, anguslia exislenciaI) ¡or eI racio-
naIismo, o Ia idenlidad-en-cognición, su¡uso eI finaI
deI ¡robIema de que una bIandura inluiliva femeni-
na se aIo|ara en eI cenlro deI arle. No habia es¡acio
¡ara Ia voz de una sub|elividad diferenle ´verdade-
ramenle¨ femenina, aunque eI ¡o¡ rechazó eI domi-
nio mascuIino deI ex¡resionismo abslraclo y |ugó
con eI caracler femenino de Ia rendición. In olras
manifeslaciones arlislicas de Ios sesenla eslaba mas
cIaro que eI nuevo racionaIismo se consideraba un
dominio mascuIino, asi en eI |an! ari, eI minimaIis-
mo y eI conce¡luaI.
In eI ¡o¡, Ia mu|er a¡arece como signo, decons-
lruida y reconslruida como una serie de fascinanles
cam¡os de visión, cada uno con su ¡ro¡io alraclivo
felichizado. La figura de Ia mu|er fue asimiIada lan-
lo aI deseo asociado a Ia forma de Ia mercancia ¡u-
bIicilada, como a Ia figura deI hogar ÷incIuso aIIi,
donde !c|cria na|crsc rendido aI deseo deI su|elo
mascuIino, funcionaba, en cambio, como un signo
de Ia ¡re¡olencia de Ias exigencias sociaIes. In am-
bos escenarios, Ia figura de Ia mu|er es Ia mascara deI
ca¡ilaI sin roslro cuyo origen se encuenlra en Ia saIa
de reuniones, ¡ero a Ia que se ¡royecla denlro deI
hogar en una maniobra que lodo hombre moderno
conoce aunque Ia oIvide en eI momenlo de Ia rendi-
ción ÷rendición que en si misma es una asunción deI
roI femenino. Sin embargo, ccnc signc, Ia mu|er esla
lan derrolada en eI ¡o¡ como Io esluvo en eI ex¡re-
sionismo.
Si eI ¡o¡ conliene una crilica, de¡ende deI es¡ec-
lador ¡ercibirIa o no, y muchos no ¡odian hacerIo.
In Iugar de una crilica, muchos, es¡eciaImenle Ia
nueva y ¡rós¡era generación ¡oslerior a Ia guerra,
enconlraron su afirmación y confirmación en Ia bri-
IIanle accesibiIidad y diversión deI ¡o¡. Si eI ¡o¡
conliene una crilica, no es Ia de un suceso hislórico
¡arlicuIar, de una guerra concrela, sino de Ia civiIi-
zación. Is una crilica que necesila ser com¡rendida.
La crilica, aI iguaI que Ia voz de Ias mu|eres, esla au-
senle, a¡arece como ausencia. II renacer deI feminis-
mo a finaIes de Ios sesenla surge, en ¡arle, de Ia mis-
ma vida burguesa maleriaI, sobreabundanle, es¡iri-
luaImenle vacia que dio im¡uIso aI ¡o¡, y, en ¡arle,
de Ia o¡osición, de Ios movimienlos ¡rogresislas que
recIamaron Io ¡ubIico como es¡acio de disenso y ac-
livismo. II feminismo de Ia e¡oca, como eI ¡o¡, arli-
cuIaba eI caracler sociaI deI yo y de Ia vida ¡rivada.
AI conlrario que eI ¡o¡, eI feminismo ÷y eI arle femi-
nisla÷ insislieron en Ia im¡orlancia deI genero como
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
¡rinci¡io absoIulo de ordenación sociaI, asi como de
Ias pc|iiicas de dominación en loda Ia vida sociaI, ya
fuera ¡ersonaI o ¡ubIica.
Las mu|eres arlislas renunciaron a Ia ´femini-
dad¨ ¡asiva deI ¡o¡ y com¡rendieron Ia im¡orlan-
cia de Ia renarralivización deI arle. La figura deI ar-
lisla fue ¡robIemalizada ¡ara abrir es¡acio a Ias mu-
|eres. La ´mu|er arlisla¨ (como Ia escrilora, Ia arlisla
negra o eI escrilor negro) habian ganado una ace¡la-
ción Iimilada en un es¡acio cedido a regañadienles
en eI modernismo, asi, a causa deI su|elo aIegórico
en eI ex¡resionismo abslraclo, Ias mu|eres ¡udieron
ser ace¡ladas como casi hombres. Ioder decir que
eslo era mera fachada y moslrar que eslaba basado
en Ia excIusión requeria, ¡or su¡ueslo, Ia fuerza de
un movimienlo de masas. Las mu|eres arlislas ya es-
labIecidas (que ¡arlici¡aban, ¡or razones de cuola,
en lodas ¡arles) lendian a rechazar eI feminismo.
Habian crecido denlro de un discurso diferenle y
hubieran lenido que renunciar a sus normas de ex-
ceIencia. In Ari an! Scxua| Pc|iiics, edilado ¡or
Thomas Hess y ßelsy ßaker, arlislas como IIaine de
Kooning y RosaIyn DrexIer conleslaron con un re-
chazo maIicioso aI famoso lexlo de Linda NochIin
´¿Ior que no ha habido grandes mu|eres arlislas`¨.
La res¡uesla que daba NochIin era socioIógica: his-
lóricamenle Ias mu|eres habian sido manlenidas aI
margen de Ia formación necesaria ¡ara IIegar a ser
reconocidas, y sus a¡orlaciones fueron devaIuadas
en cada siluación a causa de su genero. IIaine de
Kooning conleslaba: ´Ser cIasificada ba|o una cale-
goria que no viene definida ¡or eI lraba|o ¡ro¡io es
ser faIsificada¨. DrexIer: ´Nadie ¡iensa coIecliva-
menle a no ser que haga ¡ro¡aganda¨. De Kooning:
´Iienso que eI slalus quo en eI arle csi4 bien laI y co-
mo esla ÷en esle ¡ais, aI menos, Ias mu|eres lienen
exaclamenle Ias mismas ¡osibiIidades que lienen Ios
hombres. Una mu|er no encuenlra olros obslacu-
Ios en su lrayecloria ¡ara converlirse en ¡inlora o es-
cuIlora que Ios habiluaIes a Ios que lodo arlisla debe
hacer frenle¨
5
.
Is evidenle que se requeria un movimienlo de
masas ¡ara moslrar que eslas acliludes eran inace¡-
labIes y sus ex¡Iicaciones, insuficienles. A¡oyan do -
se en ese movimienlo, eI feminismo inlrodu|o en eI
mundo deI arle nuevos ¡ero firmes discursos, rilua-
Ies, formas de ¡roceder y melas, muchos de eIIos
ada¡lados direclamenle de Ios movimienlos negros,
esludianliIes y de o¡osición a Ia guerra, ¡ero olros
desarroIIados en reIación a su ¡ro¡io discurso, ¡ar-
licuIarmenle eI gru¡o de concienciación.
AI iguaI que Ios movimienlos de Iiberación, eI fe-
minismo hizo una crilica ¡oIilica y moraI de Ia do-
minación y de Ia ideoIogia que Ia acom¡añaba, que
cuI¡aba a Ios dominados de carecer de Ios rasgos co-
rreclos y de ¡oseer Ios erróneos. Iarle deI ¡royeclo
feminisla consislió en Ia redefinición de Ia sub|elivi-
dad como aIgo sociaImenle ¡roducido en Iugar de
aIgo ´naluraI¨, una larea lambien com¡arlida ¡or eI
¡o¡. Iero, Ias feminislas se ocu¡aron de moslrar Ia
´debiIidad¨, Ia ´faIla¨ y Ia excIusión no sóIo como
aIgo im¡ueslo, sino lambien como aIgo que era re-
mediabIe. Las mu|eres sugirieron no sóIo que Io ´fe-
menino¨ ÷Ie|os de ser ¡rescindibIe, irreIevanle o me-
nor÷ exislia como una fuerza ¡osiliva, sino lambien
que era aIgo que lodavia lenia que ser descubierlo.
Se enlendia que Io femenino bien ¡odia haber sido
deformado ¡or Ia dominación hislórica de Ia mu|er,
¡ero que su ex¡resión sublerranea en Ia ´cuIlura de
Ias mu|eres¨, sacada a Ia Iuz y evaIuada en con|unlo,
su¡ondria lanlo una ins¡iración como una guia.
Conlrariamenle a Ia ¡oslura de rendición asumida
¡or eI ¡o¡, eI mundo deI arle feminisla exigia no
sim¡Iemenle un es¡acio ¡ara Ias voces de Ias mu|e-
res, sino un cambio sociaI fundamenlaI.
La figura deI arlisla mas im¡IacabIemenle alaca-
da ¡or Ias mu|eres deI mundo deI arle fue Ia deI mi-
lo de masas deI arlisla/¡rofela/su¡er-macho, que sin
duda se habia a¡Iicado ¡or uIlima vez aI ex¡resio-
nismo abslraclo. Aunque no fue muy comun en eI
¡o¡ neoyorkino, si conlinuó en CaIifornia, donde ar-
lislas ¡o¡ como ßiIIy AI ßengslon ex¡Iolaban inlen-
samenle sus imagenes de bebedores aIcohoIizados y
molocicIislas Iigones.
5
IIaine de Kooning y RosaIyn DrexIer, ´DiaIogue¨, en Thomas ß. Hess y IIizabelh C. ßaker, eds., Ari an! Scxua| Pc|iiics.
Wcncn´s |i|craiicn, Wcncn Ariisis, an! Ari Hisicrq, Nev York, MacmiIIan, 1971, ¡ags. 57-9 I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
0
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
CaIifornia fue lambien eI escenario deI ¡rimer ¡ro-
grama organizado e inslilucionaImenle ubicado de
educación arlislica feminisla, que comenzó con Ias
cIases de }udy Chicago en Ia Universidad deI Islado
de CaIifornia, en Iresno. Ioco des¡ues Chicago y
Miriam Scha¡iro iniciaron eI Irograma de Arle Ie -
minisla en eI recien creado CaIifornia Inslilule of lhe
Arls (CaI Arls) financiado ¡or Disney en VaIencia, en
Ia ¡eriferia de Los AngeIes. La exislencia de esle ¡ro-
grama fue muy im¡orlanle ¡ara Ias mu|eres arlislas
americanas de lodas ¡arles. Unos años mas larde, aI-
gunas diferencias sobre Ia ¡osibiIidad de lener un
¡rograma verdaderamenle feminisla en una inslilu-
ción ´deI sislema¨ condu|o a Ia disoIución deI ¡ro-
grama y a Ia creación, IIevada a cabo ¡or Chicago y
olras (enlre Ias que no se enconlraba Scha¡iro), deI
Wcnan´s Bui|!ing (Idificio de Ia mu|er), en un barrio
de cIase ba|a en Los AngeIes. II Wcnan´s Bui|!ing era
una inslilución ´aIlernaliva¨, como olras muchas,
como Ias ´universidades Iibres¨ creadas en Ia ¡erife-
ria de Ias insliluciones educalivas y cuIluraIes en ese
momenlo en Iuro¡a y Ios Islados Unidos, que se
soslenia sobre Ias bases conscienles de Ia invesliga-
ción coIecliva, Ia reaIización, Ia ex¡resión individuaI,
Ia aulogeslión y Ia aulo-ayuda. II Bui|!ing inlenló, y
en muchos as¡eclos consiguió, dolar a Ias mu|eres
con unas siluaciones de a¡rendiza|e y a¡oyo sociaI,
de es¡acios en Ios que reunirse, con acceso a male-
riaIes y con Ia ¡osibiIidad de im¡rimir, con enlrele-
nimienlo, elc. Sus funciones docenles y organizali-
vas se am¡Iiaron baslanle mas aIIa de Ias cIases im-
¡arlidas en eI |cninisi Siu!ic Wcrksncp y en olros
¡rogramas.
La ¡raclica arlislica feminisla de Ia Cosla Oesle es
¡arlicuIarmenle inleresanle ¡orque ¡reslaba alención
a Ia creación de Ia audiencia y a Ia re¡roducción de Ios
arlislas. La creación de un es¡acio disconlinuo res¡ec-
lo deI ca¡ilaIismo y deI ¡alriarcado, con una agenda
de lransformación y aulo-lransformación, conlribuyó
a darIe fuerza. Is significalivo que Chicago y Scha -
¡iro aIcanzaran su madurez duranle Ias eras deI ex-
¡resionismo abslraclo (Scha¡iro) y deI ¡o¡ (Chi ca go)
y no se hubieran ada¡lado ¡arlicuIarmenle bien a Ias
demandas deI sislema deI arle ÷o aI menos no aIcan-
zaron mucho ´exilo¨.
La orienlación deI |cninisi Ari Prcgran y deI
Wcnan´s Bui|!ing era eI ´feminismo cuIluraI¨. Isle
¡unlo de visla im¡Iicaba una invesligación de Io que
Ias obras (de arle) de Ias mu|eres ¡odian ser si se des-
arroIIaban en un conlexlo a veces IIamado ´es¡acio
Iibre¨: Ias mu|eres ocu¡arian lodo eI sislema de ¡ro-
ducción y rece¡ción y, Io que es mas, Ios lraba|os ¡ro-
ducidos ¡odrian ser lomados como una a¡orlación
que, habiendo sido ideada ¡or una o varias mu|eres
en ¡arlicuIar, seria enlendida, no obslanle, como con-
lribución a un ¡royeclo coIeclivo abierlo ÷eI de cons-
lruir Ia cuIlura de Ias mu|eres o quizas mas. Isle dis-
curso com¡arlido era vislo como un discurso cons-
cienle y direclo, o¡ueslo aI deI arle y Ia arquileclura
mascuIinos ÷y sus efeclos de ocuIlamienlo ÷ que era
considerado como un discurso deI disimuIo, Ia lergi-
versación y eI re¡udio. II ¡ro¡io modeIo no |erarqui-
co de ¡roducción arlislica y de obra de arle desafió eI
caracler magislraI lanlo de Ia obra como deI arlisla en
eI aIlo modernismo, como he sugerido que eI ¡o¡
lambien eslaba haciendo, aunque de un modo muy
dislinlo ÷ya que Ias feminislas, es¡eciaImenle Ias fe-
minislas cuIluraIes, creian eslar desarroIIando una aI-
lernaliva que lransformaria Ia sociedad, mienlras
que Ios arlislas ¡o¡ ni lenian un ¡rograma ni desea-
ban ¡romover eI cambio. II desafio de Ia auloria im-
¡Iicilo en Ias crilicas em¡rendido ¡or eI |cninisi Ari
Prcgran y eI Wcnan´s Bui|!ing condu|o a Ia ¡roduc-
ción de lraba|o comunilario ¡or ¡arle de aIgunas es-
ludianles, ¡ero no de Ias ¡rofesoras, eI individuaIis-
mo era Ia exigencia deI mundo deI arle mas dificiI de
abandonar. }udy Chicago ha señaIado que su Oinncr
Pariq, que requirió de Ia am¡Iia coIaboración de mu-
cha genle, no fue un lraba|o coo¡eralivo.
Scha¡iro y Chicago no sim¡alizaban con Ios ana-
Iisis sociaIislas ni con eI feminismo sociaIisla, ¡ero
hubo un numero de |óvenes universilarias y eslu-
dianles en eI Wcnan´s Bui|!ing que comenzaron a in-
leresarse ¡or versiones sociaIislas deI feminismo y
que incIuyeron Ia cIase |unlo con eI genero en sus
anaIisis sobre Ia dominación. II Bui|!ing eslabIeció
lambien una serie de a¡roximaciones con Ias me|ica-
nas ¡obres residenles en eI vecindario, aIcanzando
unos Iogros modeslos. Iormas de veneración de dio-
sas y de mislicismo, quizas lan ¡oco inleresanles ¡a-
ra Chicago y Scha¡iro como Ios anaIisis económicos,
fueron mucho mas faciImenle loIeradas en eI femi-
nismo de Ia Cosla Oesle y fueron mas faciImenle asi-
miIadas ¡or Ias leorias de Ia cuIlura de Ias mu|eres
en lanlo que sugerian una fuenle hermeneulica de
¡oderosa imagineria menos inmedialamenle ame-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
1
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
nazanle y mas famiIiar. Siguiendo eI modeIo deI
Wcnan´s Bui|!ing, ¡ero con frecuencia con una im-
¡Iicación con Ias mu|eres ¡obres, olras mu|eres en
olras ciudades ¡usieron en marcha olros Wcncn´s
Bui|!ings, aunque ninguno fue lan o¡orluno ni luvo
eI im¡aclo deI ¡rimero en eI mundo deI arle.
Los su¡ueslos de esenciaIismo y mislicismo de
Ias mu|eres de CaIifornia disguslaban a muchas ar-
lislas feminislas de Ia Cosla Isle, que eslaban bas-
lanle menos dis¡ueslas a ace¡lar Ia idea de una
esencia femenina que ¡udiera ser raslreada en Ia for-
ma y eI esliIo. (Hubo aIguna discusión en lorno a Ia
lesis de Ia ´cenlraIidad de Ia imagineria vaginaI¨,
quizas originada ¡or Lucy Li¡¡ard que era en ese
momenlo Ia crilica de arle feminisla me|or conocida
en America y eslaba decididamenle vincuIada a Ia
Cosla Isle). Iero Ia mayoria de Ia mu|eres que se
idenlificaban con eI movimienlo de mu|eres arlislas,
¡arlici¡aban en eI o Io a¡oyaban com¡arlian Ios ob-
|elivos de Ia ¡arlici¡ación, de aIgun li¡o de comuni-
larismo ÷aunque normaImenle fuera de Ia acción
misma de hacer arle÷ deI ¡rogresismo ¡oIilico y deI
iguaIilarismo, de ace¡lación de Ia diferencia, de cri-
lica de Ia dominación, y de o¡limismo y ¡roduclivi-
dad. Se crearon olras insliluciones aIlernalivas no
educalivas como eI Wcncn´s |nicrari Ccnirc en Nueva
York. Siguiendo una o¡ción de Ios arlislas consagra-
da ¡or eI liem¡o, Ias mu|eres lambien crearon gaIe-
rias coo¡eralivas, laIes como Ia Ncu Ycrk´s A.|.|.
Asimismo se crearon olros es¡acios IIamados ´aIler-
nalivos¨. Islos es¡acios ¡udieron o no ser concebi-
dos como ¡eIdaños ¡ara subir aI mundo deI arle eIe-
vado. In cuaIquier caso ¡ro¡orcionaron un conlexlo
¡ara eI lraba|o leórico que, en olras disci¡Iinas, in-
cIuyendo Ia hisloria deI arle, se daban en y aIrededor
de Ia academia. Se comezaron a ¡ubIicar revislas de
arle feminislas y boIelines y aIgunas de Ias crilicas
de arle feminislas a¡arecieron duranle un liem¡o en
¡ubIicaciones de reconocido ¡resligio. Las mu|eres
ex¡usieron, formaron ¡iqueles y ¡roleslaron ¡or Ia
excIusión y ¡or Ia ba|a re¡resenlación de Ias mu|eres
en Ias coIecciones de Ios ¡rinci¡aIes museos y ex¡o-
siciones, consiguiendo un significalivo efeclo.
AIgunas de Ias diferencias enlre ambas coslas,
Isle y Oesle, ¡ueden ser inslruclivas
6
. Las mu|eres
de Ia Cosla Oesle lendieron ¡rinci¡aImenle a Ia for-
mación de comunidades, creando su nuevo discurso
y lraba|ando ¡or eslabIecer sus ideas denlro deI con-
lexlo de esas comunidades. In Nueva York, con su
mas exlensa red de genle y eI alraclivo de Ias inslilu-
ciones de arle mas im¡orlanles, Ias aclividades se di-
rigian a menudo hacia eI exlerior. II consenso ¡are-
cia basarse mas en Ias acciones y decIaraciones ¡oIi-
licas que en Ios acuerdos coIeclivos a lraves de Ia le-
oria, eI esludio y Ia ¡roducción arlislica, aunque Ios
gru¡os de esludio eran un eIemenlo im¡orlanle.
Iero, Ias consideraciones inleIecluaIes eran mas am-
¡Iias y habia mas leorias com¡iliendo, y no era ¡ro-
babIe que Ias mu|eres de Ia Cosla Isle se agarraran a
unos ¡ocos ¡rinci¡ios como Ias lesis de Ia ´imagine-
ria vaginaI¨. De cuaIquier manera, en ambas coslas,
muchas arlislas Iesbianas eslaban inleresadas en eI
se¡aralismo y ¡or lanlo en Ia formación y leoriza-
ción de una cuIlura fuerle de Ias mu|eres, en Ia que
Ia imagineria de Ia diosa era con frecuencia cenlraI.
In Ia Cosla Oesle era mas faclibIe que se inlenlaran
IIevar a cabo lraba|os coIeclivos. In Ia Cosla Isle, eI
individuaIismo deI esludio, laI como era requerido
¡or Ia ´escena¨ de Nueva York, era ¡raclicamenle
un hecho, y Ia busqueda de Ias fuenles de crealivi-
dad en Ias formas ¡resociaIes y milicas fueron rei-
vindicadas ¡or ¡ocas mu|eres ÷de manera señaIada
¡or Li¡¡ard. La ru¡lura formaI de Ios Iimiles, eI uso
de Ios medios de comunicación, Ia lealraIidad, eI uso
simuIlaneo de Ios esliIos melafórico y direclo, y una
muIli¡Iicidad de eIemenlos caraclerizaban eI arle de
pcrjcrnancc en Ia Cosla Oesle, que era Ia ¡rinci¡aI de
Ias nuevas formas aIIi iniciadas, una forma ¡erfecla
¡ara hacer surgir Ia voz de Ias mu|eres.
6
Vivi en eI Oesle duranle Ia mayor ¡arle deI ¡eriodo enlre 1968 y 1980, con regresos ocasionaIes a Nueva York ¡ara eslancias de
duración variabIe, y mi ¡rimera ex¡eriencia direcla con eI feminismo, incIuido eI feminismo deI mundo deI arle, fue incom¡a-
rabIemenle mayor duranle ese ¡eriodo con Ias variedades de Cosla Oesle que con Ias deI Isle. Sin embargo, eI arle feminisla
de Ia Cosla Oesle lenia su cenlro en Los AngeIes, mienlras que yo vivi en San Diego o en su ¡eriferia hasla 1978, año en eI que
me mude hacia eI norle, a San Irancisco, y Iuego mas aI norle, a Vancouver, ß. C., anles de regresar a mi naliva Nueva York a
finaIes de 1980.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
2
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
La reinler¡relación feminisla deI arle dominanle de
mayor rigor formaI, combinada con un alaque a Ia
ideoIogia y a Ia ¡raclica, su¡uso un ¡aso hacia ade-
Ianle en eI ¡roceso, ya en marcha con eI ¡o¡, de IIe-
var aI arle eIevado a un es¡acio cuIluraI mas am¡Iio.
La ¡resencia de Ia voz de Ia mu|er en Ios discursos
deI arle eIevado como aIgo dislinlo de una ja|ia ha-
cia lrizas, lem¡oraImenle, Ia univocidad deI esliIo. A
eslo lambien conlribuyó Ia Iucha conlra Ia forma
mercancia y conlra eI conlroI ¡or ¡arle de Ios gaIe-
rislas deI acceso aI mundo deI arle ÷ ¡ero esle ¡roce-
so ayudó a que eI mundo deI arle eIevado convergie-
ra incIuso en mayor medida con eI modeIo deI arle
de enlrelenimienlo, Io que ¡or ¡rimera vez fue reco-
nocido de manera cenlraI ¡or eI ¡o¡ en Ia ¡ersona
de Andy WarhoI.
II movimienlo feminisla, dado que ¡oseia un
anaIisis y una agenda ¡oIilicos, resaIló Ia ccniinui!a!
de Ia cuIlura de masas y de Ia aIla cuIlura con res¡ec-
lo a Ia re¡resenlación de Ia mu|er. Arremeler conlra
Ias imagenes deI ¡o¡ (no varhoIiano) ¡or su ma-
chismo era Io mismo que alacar a esas imagenes en
sus fuenles originaIes en Ios medios de comunica-
ción, es¡eciaImenle en Ia ¡ubIicidad. Is mas (ver
}ohn ßerger, es¡eciaImenle su am¡Iiamenle Ieido
Waqs cj Sccing, ¡ubIicado ¡or Ienguin en 1977 y ba-
sado en sus charIas ¡ara Ia ßßC
7
), esas imagenes ¡u-
bIicilarias ¡odian verse como una conlinuación de Ia
re¡resenlación de Ia mu|er a Io Iargo de Ia hisloria de
Ia ¡inlura occidenlaI.
Los anaIisis de Ias excIusiones sislemalicas deI
mundo deI arle de Ios li¡os de lraba|os res¡aIdados
¡or Ias crilicas afroamericanas o izquierdislas fueron
am¡Iiandose con Ias crilicas de Ias mu|eres y luvie-
ron su efeclo en lanlo que Ias mu|eres consiguieron
Iegilimar sus reivindicaciones de acceso aI mundo
deI arle ¡oniendo sus ¡ro¡ias condiciones ÷como
mu|eres, haciendo ´arle de mu|eres¨, no arle sin ge-
nero ÷ mienlras que ninguna minoria raciaI o elnica
Io habia conseguido. In cuaIquier caso, eI ¡rograma
feminisla ÷ace¡lar Ia diferencia y eI anaIisis ex¡Iicilo
denlro de Ia obra, alender a Ias excIusiones inslilu-
cionaIes y re¡Ianlear Ias condiciones de ¡arlici¡a-
ción en eI arle÷ ofreció Ia pcsi|i|i!a! de un a¡aralo
cuIluraI mas abierlo e incIusivo. II exilo de Ias eslra-
legias ¡oIilicas y cuIluraIes de Ios sesenla de¡endió
de Ia demanda generaIizada de |uslicia sociaI y ¡ar-
lici¡ación. In consecuencia, Ios organismos guber-
namenlaIes, Ias insliluciones ¡ubIicas y Ias escueIas
se ada¡laron, y eI mundo deI arle ¡areció hacerse
mas ¡ermeabIe que nunca a nuevas ideas y a dife-
renles ¡raclicas. Iero esla fase deI ´¡oslmodernis-
mo¨, cuyas ¡remisas descansaban sim¡Iemenle en
rechazar eI cierre eslelico deI modernismo, era lran-
siloria. Aunque muchas mu|eres arlislas, e inslilu-
ciones arlislicas, se desarroIIaron a Io Iargo de Ios
años selenla con eI modeIo ada¡lado deI sislema deI
arle, Ias fuerzas conservadoras y anlidemocralicas
fueron haciendose fuerles en eI ¡eriodo de conlrac-
ción económica. Muchas mu|eres |óvenes comenza-
ron a considerar eI feminismo como aIgo ¡asado de
moda, como aIgo que ya habia aIcanzado sus melas.
II giro conservador de Ios ochenla comenzó a
desmanleIar inmedialamenle Ios cambios ¡oIilicos y
cuIluraIes de Ios sesenla y selenla, y seclores deI
mundo deI arle lomaron ra¡idamenle Ia inicialiva.
Los gaIerislas mas decididos enconlraron eI momen-
lo o¡orluno ¡ara recoIocar mercancias de renlabiIi-
dad asegurada en Io mas aIlo deI mercado. In me -
dialamenle, Ia ¡inlura y Ia escuIlura fueron reubica-
das en Io aIlo de Ia |erarquia de venlas y de alención
deI mundo deI arle. Aunque no cuaIquier ¡inlura o
escuIlura ÷a¡areció un neoex¡resionismo milico,
irracionaI y aIlamenle misógino que confirmó eI re-
surgimienlo lriunfanle de Ia misoginia y eI eIilismo
de Ios ¡olenlados. Ior si aIguien no se ha enlerado
lodavia de que eI ¡rogresismo y Ia diferencia han si-
do ex¡uIsados con vienlo fresco, una de Ias mas im-
¡orlanles gaIerislas de Nueva York, Ia diminula, uI-
lrafemenina y Iu|osamenle adornada Mary ßoone,
ha ex¡Iicado recienlemenle a Ia revisla Pccp|c
8
que
sim¡Iemenle Ias mu|eres no son lan ex¡resivas como
Ios hombres y que aunque eIIa conlralaria a una bue-
na mu|er en cuaIquier momenlo, Ios comisarios ni se
Io ¡ensarian.
7
Traducción es¡añoIa: }ohn ßerger, Mc!cs !c tcr, Guslavo GiIi, ßarceIona, 2000.
8
II numero con fecha deI 12 de abriI de 1982.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
3
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Anles deI feminismo, Ias mu|eres conseguian eslar en
eI mundo deI arle sóIo gracias a su ´su¡er¡rofesiona-
Iidad¨: a¡arenlando ser duras y ´mascuIinas¨ ÷un
chico mas. Ahora, Ia cueslión es que Ia ex¡resividad
se exige como eI Iado mas suave de Ios arlislas varo-
nes unicamenle, eI ´hombre de Ios ochenla¨ no leme
moslrar su Iado femenino, haciendo innecesario que
Ias mu|eres Io hagan. Iarece que Ia gran ex¡resión,
como Ia nauic cuisinc, requiere Ia desa¡arición de Ias
mu|eres de Ia cocina, aunque fue Ia mu|er, ccnc mu-
|er, quien hizo que Ia sub|elividad y Ia ex¡resión re-
gresaran como alribulos de Ia figura deI arlisla.
Nada es mas cenlraI aI movimienlo de Ia reac-
ción económica, cuIluraI y ¡rivada que Ia reafirma-
ción de Ios ¡rinci¡ios de desiguaIdad y dominación,
Ia reconslilución de Ia Ley deI Iadre (incIuso cuan-
do esla mediada ¡or ´Ia figura de una mu|er,¨
Margarel Thalcher o incIuso Mary ßoone): aun asi,
como enlendió eI ¡o¡, eI ¡alriarcado reaI esla rolo y
no ¡uede ser reslaurado, y Ios acluaIes hombres he-
roicos, Ios arlislas-figura de ambos conlinenles,
Iuro¡a y America, sóIo son simuIacros sufriendo
una noslaIgia dos veces ex¡uIsada.
Las |óvenes mu|eres arlislas, que ¡arecieron con-
siderar que a mediados de Ios años selenla ya se ha-
bian aIcanzado Ias ¡rinci¡aIes lareas deI feminismo,
no eslan en ¡osición de a¡reciar Ia naluraIeza re¡e-
liliva de eslos movimienlos o de saber que hacer. Las
conlradicciones económicas hacen que Ia genle se
a¡resure hacia eI cenlro, y Nueva York esla acluaI-
menle IIena no sóIo de euro¡eos ricos que se a¡rove-
chan de Ia debiIidad deI dóIar, sino lambien de arlis-
las de Ios Islados Unidos, cada uno inlenlando aI-
canzar eI exilo cuesle Io que cuesle. In vez deI lraba-
|o comunilario, Ia norma es una com¡elencia feroz,
y ¡ara una mu|er es ya suficienlemenle duro conse-
guir que su lraba|o se ex¡onga como ¡ara que ¡arez-
ca que esla lransmiliendo un mensa|e de Ios sesenla.
Iuede que ahora haya ¡ocas ex¡osiciones de
mu|eres, ¡ero hay muchas feminislas de lodas Ias
edades. II hecho de que Ia crilica feminisla se haya
academizado y desarroIIado a lraves de un acerca-
mienlo ¡sicoanaIilico a Ia cuIlura y a Ia sub|elividad,
¡arlicuIarmenle en Irancia, Ie confiere Iegilimidad ÷
aunque, como Lavrence AIIovay, un crilico siem¡re
rece¡livo, señaIaba recienlemenle, casi nadie escribe
ya crilica feminisla
9
. La generación de mu|eres de
Ios sesenla (y selenla) se siguen enconlrando y lra-
ba|ando desde un ¡unlo de visla feminisla. A aIgu-
nas mu|eres arlislas se Ias ha reIacionado con un ar-
le crilico, a menudo feminisla, aunque quizas no ¡o-
Iilico ÷arle que a¡unla con eI dedo aI discurso mis-
mo de Ia cuIlura ¡alriarcaI y a su lendencia a devo-
rar y a siIenciar a quienes no lienen eI ¡oder, es¡e-
ciaImenle a Ias mu|eres. De manera inleresanle, esle
lraba|o, aI menos en Nueva York, se enfiIa direcla-
menle hacia eI inlerior de Ia gaIeria ccncrcia|, eI uIli-
mo Iugar en eI que se Io hubiera buscado hace una
decada. IrobabIemenle deberiamos inler¡relar eslo
en eI senlido de que eI ´es¡acio aIlernalivo¨ agoni-
za, aunque en Ios uIlimos años en Nueva York he-
mos vislo como |óvenes arlislas, hombres y mu|eres,
creaban baslanles ¡equeñas gaIerias y coIeclivos
÷CoIab, IADD, Grou¡ MaleriaI, Iashion Moda, ¡or
e|em¡Io÷ dando a menudo a sus lraba|os un as¡eclo
de negalividad sociaI y de crilica con linles ¡unk. De
enlre eslos arlislas, muchas de Ias mu|eres son femi-
nislas, aunque lraba|an fuera de Ias comunidades fe-
minislas. La mayoria de Ias nuevas gaIerias eslan
¡ensadas ¡ara ¡ro¡orcionar eI acceso a Ias gaIerias
grandes, aunque lambien ¡odrian aIcanzar su masa
crilica, convirliendose en un es¡acio arlislico ¡or de-
recho ¡ro¡io, es¡eciaImenle en eI ¡aisa|e horlera deI
Iasl ViIIage. Aunque, lrislemenle, ¡arece seguro ¡re -
decir que, como en eI ¡asado, sin un esfuerzo coordi-
nado ¡or ¡arle de Ias mu|eres ¡ara redefinir unas me-
las mas am¡Iias y reanudar sus aclividades mi Ii -
lanles, Ia ¡resencia diferenciada de Ias mu|eres desa -
¡arecera.
9
Lavrence AIIovay: crilico brilanico e invenlor deI lermino ´arle ¡o¡¨, sim¡alizó siem¡re con eI feminismo y con olras insur-
gencias deI mundo deI arle, eslaba casado con Ia relralisla feminisla SyIvia SIeigh.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
4
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
SóIo recienlemenle ha sido ¡osibIe una con|unción
enlre feminismo y cine. La conciencia ¡oIilica de Ias
mu|eres, ba|o eI im¡uIso deI movimienlo feminisla,
ha re¡arado ahora crilicamenle en eI cine y, a ¡esar
deI breve es¡acio de liem¡o lranscurrido, Ia hisloria
deI cine ya ¡uede ser anaIizada desde un ¡unlo de
visla feminisla. Ior ¡rimera vez, ¡oseemos Ia con-
ciencia y hemos aco¡iado lraba|o suficienle. La hele-
rogeneidad deI cine como inslilución se refIe|a en su
¡rimer encuenlro con eI feminismo. Ha habido cam-
¡añas en conlra deI sexismo denlro de Ia induslria,
anaIisis deI sexismo en Ia re¡resenlación, se ha usado
eI cine con ¡ro¡ósilos ¡ro¡agandislicos y reaIizado
debales en lorno a Ia ¡oIilica cuIluraI. ´La mu|er y eI
cine¨ y ´Ia mu|er en eI cine¨ IIevan exisliendo como
conce¡los crilicos una decada a¡roximadamenle.
Iarece que se ha alravesado una ¡rimera fase de ¡en-
samienlo. Ahora es ¡osibIe reaIizar aIgunas lenlali-
vas de vaIoración res¡eclo a Ia crilica feminisla de ci-
ne, enconlrar aIguna ¡ers¡ecliva sobre eI ¡asado y
disculir direcciones ¡ara eI fuluro.
La confIuencia enlre feminismo y cine es ¡arle de
una mas am¡Iia a¡roximación ex¡Iosiva enlre eI fe-
minismo y Ia cuIlura ¡alriarcaI. Desde muy ¡ronlo,
eI movimienlo feminisla IIamó Ia alención sobre Ia
im¡orlancia ¡oIilica de Ia cuIlura: sobre Ia ausencia
de mu|eres en Ia creación deI arle y Ia Iileralura do-
minanles como un as¡eclo esenciaI de Ia o¡resión. A
¡arlir de esla ó¡lica, olros debales sobre ¡oIilica y es-
lelica adquirieron una nueva vida. Iue (no excIusiva-
menle, ¡ero de manera significaliva) eI feminismo eI
que dio un nuevo em¡u|e a Ias ¡oIilicas cuIluraIes y
dirigió Ia alención hacia Ias conexiones enlre Ia o¡re-
sión y eI dominio deI Iengua|e. IxcIuidas en gran me-
dida de Ias lradiciones crealivas, somelidas a Ia ideo-
Iogia ¡alriarcaI denlro de Ia Iileralura, eI arle ¡o¡uIar
y Ia re¡resenlación visuaI, Ias mu|eres necesilaban
arlicuIar una o¡osición aI sexismo cuIluraI y descu-
brir un medio de ex¡resión que rom¡iera con un ar-
le que, ¡ara exislir, habia de¡endido de una conce¡-
ción excIusivamenle mascuIina de Ia crealividad.
¿Cómo lendria que ser Ia ¡raclica cuIluraI de Ias
mu|eres` ¿Cómo lendrian que ser eI arle y Ia Iileralu-
ra denlro de una ideoIogia que no o¡rimiera a Ias
mu|eres` II debale ha girado en es¡iraI en lorno a es-
las ¡regunlas. Ior un Iado, exisle un deseo de ex¡Io-
rar eI significado su¡rimido de Ia feminidad, de rei-
vindicar un Iengua|e de Ias mu|eres como una bofe-
lada en eI roslro deI ¡alriarcado, combinando Ia ¡o-
Iemica con eI ¡Iacer de descubrirnos a nosolras mis-
mas. Ior olro, exisle eI im¡uIso de for|ar una eslelica
que alaque aI Iengua|e y a Ia re¡resenlación, no como
aIgo que esluviera Iigado de forma naluraI a Io mas-
cuIino, sino mas bien como aIgo que absorbe ideoIo-
gia dominanle, como Ia es¡on|a absorbe agua.
In esle ¡unlo es necesario encarar un ¡robIema
cruciaI. ¿Iuede Io nuevo enconlrarse como si fuera
una vela de oro en un |ardin` ¿O Io nuevo surge uni-
camenle a ¡arlir de un lraba|o de confronlación` ¿Is
que Ia acción misma de o¡osición a Ia eslelica lradi-
cionaI y eI cueslionamienlo de un Iengua|e domina-
do ¡or Io mascuIino generan un nuevo Iengua|e y
¡orlan consigo una eslelica` Is aqui donde Ias femi-
1
Iscrilo como ¡onencia ¡ara eI cicIo ´Mu|eres y Iileralura¨, organizado ¡or eI Oxford Women's Sludies Commillee en 1978 y ¡ubIica-
do en Ia anloIogia deI cicIo Wcncn Wriiiing an! Wriiing a|cui Wcncn, edilado ¡or Mary }acobus. Traducimos Ia versión deI lexlo que
a¡arece en Visua| an! Oincr P|casurcs, Londres, MacmiIIan, 1989. Agradecemos a Laura MuIvey su ¡ermiso ¡ara lraducir y ¡ubIicar
eI lexlo. La lraducción es de AureIio Sainz Iezonaga.
C|N|, ||M|N|SMO Y VANGUA|O|A
¡or Laura MuIvey
1
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
nislas han vislo recienlemenle que Ia vanguardia mo-
dernisla era reIevanle ¡ara su Iucha en ¡os deI des-
arroIIo de una a¡roximación radicaI aI arle. Ior eI
momenlo es lodavia una a¡roximación IIena de cau-
leIas, ex¡IicabIe ¡or Ias dudas que Ias feminislas ex-
¡erimenlan necesariamenle res¡eclo de cuaIquier as-
¡eclo de una cuIlura dominada ¡or Ios varones. Iero,
Ia vanguardia ¡Ianlea cierlas cuesliones que enlran
necesariamenle en confIiclo con Ia ¡raclica lradicio-
naI, im¡uIsada a menudo ¡or una molivación ¡oIili-
ca, lraba|a sobre Ias formas de aIlerar Ios modos de
re¡resenlación y Ias ex¡eclalivas de consumo. Islos
¡robIemas son Ios mismos que Ies surgen a Ias mu|e-
res que eslan molivadas ¡or una hisloria de o¡resión
y em¡eñadas en cambiarIa. De cuaIquier manera, eI
sendero que conduce incIuso sóIo a esle ¡unlo de vis-
la es relorcido. In esle arlicuIo quiero lrazar Ios mo-
menlos decisivos, momenlos de re¡Ianleamienlo y
de infIuencias exlernas, ¡ara moslrar cómo Ia ¡racli-
ca cinemalografica feminisla ha IIegado a inleresarse
en Ia vanguardia radicaI hasla casi aIcanzar un aIian-
za ob|eliva con eIIa.
Como ¡reambuIo y anles de lralar es¡ecificamen-
le Ia cueslión deI cine, quiero deIinear Ios ¡rinci¡aIes
argumenlos acerca deI Iugar de Ia mu|er en Ia cuIlu-
ra deI ¡asado. Delras de lodos Ios argumenlos, se es-
conde una fascinación con Ia hisloria no escrila de Ias
mu|eres que se ha converlido en aIgo mislerioso aI no
haber sido recogida ¡or Ios cronislas y haber sido
descuidada ¡or Ios hisloriadores. Y hay una necesi-
dad, que se corres¡onde con esla ausencia, de fanla-
sear una lradición, una Iinea de lraba|o, un conlexlo
cuIluraI femenino, aunque sea endebIe, como home-
na|e a Ia banaIización so¡orlada ¡or Ias mu|eres en eI
¡asado.
In ¡rimer Iugar, ¡arlicuIarmenle en Ios lem¡ra-
nos dias deI movimienlo feminisla, ¡ero lodavia ¡re-
senle, exisle Ia es¡eranza de que Ias mu|eres hayan
de hecho ¡roducido una ¡arle mayor de Ia cuIlura
dominanle de Io que se Ies ha reconocido. La invesli-
gación descubrió ¡or Io menos aIgunos ¡uñados de
arlislas mu|eres y escriloras cuyo lraba|o habia sido
¡asado ¡or aIlo y devaIuado. In segundo, en conlra-
¡osición a esla ¡resencia redescubierla enconlramos
eI enfasis en Ia ausencia, Ia insislencia ¡or ¡arle de aI-
gunas feminislas en que unas ¡ocas mu|eres exce¡-
cionaIes, deslacadas, no suavizan eI cuadro generaI
de discriminación. Tercero, en Ia misma ¡ro¡orción
en Ia que Ias mu|eres han sido excIuidas de Ia ¡arlici-
¡ación cuIluraI, se Ies ha robado su imagen y se ha
ex¡Iolado sus cuer¡os. IinaImenle, se ha ¡roducido
una im¡orlanle reaclivación deI inleres en Ias arles
menores y en Ios oficios, donde, segun Ies asignaba Ia
división deI lraba|o, Ia mu|eres ´hiIaban¨ su larea co-
lidiana, y se ha IIamado iguaImenle Ia alención sobre
eI modo en que Ias mu|eres han lraba|ado |unlas, sin
recIamar auloria o geniaIidad. Una coIisión se anun-
cia aqui enlre Ia ceIebración deI ¡asado y Ias ¡aulas a
seguir en eI fuluro. Hay que diferenciar enlre eI inle-
res en Ias lradiciones de Ias mu|eres ÷Ios Iogros indi-
viduaIes o coIeclivos que Ias mu|eres ¡ueden consi-
derar como ¡ro¡ios, a ¡esar deI ambienle hosliI÷ y Ia
creencia en una sensibiIidad femenina, vincuIada a Io
domeslico y Iiberada unicamenle cuando eI arle reci-
be una orienlación simiIar.
Islos lemas generaIes han enconlrado es¡acio en
Ios debales que Ias mu|eres han soslenido en lorno aI
cine. Quiero lrazar eI modo en que eslos debales se
desarroIIaron y cómo cada Iinea argumenlaliva aI
mismo liem¡o hizo que avanzara y bIoqueó eI creci-
mienlo de Ia cuIlura cinemalografica feminisla. Las
feminislas, ¡or lanlo, lienen que ser mas ambiciosas,
exigir mas. Islos desarroIIos Ios disculire en Ia se-
gunda ¡arle deI arlicuIo, en ´In busca de una leoria¨
y en ´In busca de una ¡raclica¨, describiendo Ias
aIianzas y Ias infIuencias que han coIaborado ¡ara
¡roducir una eslelica que lodavia se encuenlra en su
infancia.
In 1972, Wcncn an! |i|n, Ia ¡rimera revisla de
crilica feminisla de cine, a¡areció en CaIifornia, y se
organizaron Ios dos ¡rimeros feslivaIes de cine de
mu|eres (en Nueva York y en Idimburgo). Islos
aconlecimienlos res¡ondian en lerminos cinemalo-
graficos a Ia lem¡rana alención ¡reslada ¡or eI movi-
mienlo feminisla a Ias ¡oIilicas de Ia re¡resenlación.
Muy ¡ronlo comenzó a bosque|arse una hisloria de
Ias mu|eres en eI cine.
INVISTIGANDO IL IASADO
In Ios ¡rimeros dias de invesligación en lorno aI Iu-
gar de Ias mu|eres en Ia hisloria deI cine, quedó esla-
bIecido muy ¡ronlo eI hecho de que Ias mu|eres ha-
bian sido excIuidas de Ia ¡roducción y reaIización de
¡eIicuIas ¡osibIemenle en ¡ro¡orción inversa a su
conocida ex¡Iolación como ob|elos sexuaIes en Ia
¡an laIIa. Los feslivaIes de cine de mu|eres moslraron
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Ios resuIlados de esla melicuIosa invesligación: Ios
haIIazgos ines¡erados de mu|eres direcloras ¡odian
conlarse con Ios dedos de muy ¡ocas manos. In una
visión generaI, Ia hisloria deI cine moslraba un cua-
dro ¡arlicuIarmenle de¡rimenle de discriminación y
marginaIización de Ias mu|eres. In Ios ¡rimeros
liem¡os deI cine de un soIo roIIo, anles de que Ia in-
duslria cinemalografica alra|era grandes ca¡ilaIes,
aIgunas mu|eres dirigieron en efeclo ¡eIicuIas en
HoIIyvood. La IIegada deI sislema de Ios esludios y,
lodavia mas, Ia reorganización económica que su¡u-
so Ia enlrada deI sonoro, im¡Iicaron inversiones en
gran escaIa ¡or ¡arle de Ios bancos y Ia induslria
eIeclrónica. II dinero y Ia |erarquia de Ios esludios ce-
rraron Ias ¡uerlas de manera lan hermelica que
Dorolhy Arzner e Ida Lu¡ino fueron IileraImenle Ias
unicas mu|eres que dirigieron ¡eIicuIas reguIarmen-
le en HoIIyvood hasla Ios años selenla. Ambas se
abrieron camino a lraves de lraba|os considerados
ace¡labIes ¡ara Ias mu|eres: Arzner era monladora,
Lu¡ino, aclriz. Son Ias exce¡ciones que confirman Ia
regIa. II lraba|o de Ias direcloras de Ios ¡rimeros
liem¡os se ha ¡erdido casi ¡or com¡Ielo. Queda aI-
go de Ias ¡eIicuIas de Lois Weber y de AIice Guy, Ias
direcloras que deslacan en eI ¡eriodo ¡revio a Ia
Irimera Guerra MundiaI. Leni RiefenslahI, reaIiza-
dora de documenlaIes fascislas en Ios años lreinla, es
irónicamenle Ia unica direclora cuyo nombre es fami-
Iiar. Leonline Sagan, Ia briIIanle direclora de Ma!cncn
in Unijcrn (AIemania, 1931) lodavia se manliene en
eI oIvido, a ¡esar deI inleres que su ¡eIicuIa des¡erló
en Ios feslivaIes de mu|eres. In Ia Iuro¡a de Ios años
cincuenla, con unas induslrias cinemalograficas em-
¡obrecidas y desorganizadas a causa de Ia guerra y
ecIi¡sadas ¡or Ias im¡orlaciones americanas, unas
¡ocas mu|eres comenzaron a hacer ¡eIicuIas: Mai
ZellerIing, de nuevo una aclriz que se convierle en
direclora, Agnes Varda, fológrafa, y en Ia Iuro¡a deI
esle, Marla Meszaros y Vera ChyliIova. Y ademas
exislia Ia lradición vanguardisla. Aqui, Ie|os de Ia
desconfianza en Ias mu|eres que es endemica en eI ci-
ne comerciaI, marginadas en una esfera marginada
deI cine, Ias mu|eres luvieron un mayor im¡aclo. AI
menos, fueron reconocidas y recordadas. Germaine
DuIac a¡arece en Ios Iibros de hisloria, aunque sóIo
sea a lraves de Ia denuncia de Arlaud a Ia ccqui||c ci
|c c|crgqnan. II lraba|o ¡ionero que Maya Deren rea-
Iizó en Ios Islados Unidos duranle Ios años cuarenla
ha hecho que se ganara eI nombre de ´Madre de Ia
vanguardia¨. Iero Ia mezcIa de movimienlo cinema-
lico y conciencia inlerior ¡ro¡ia de ambas direcloras
inleresó lanlo a Ias feminislas como a Ios arlislas de
vanguardia. Y fue esla lradición Ia que IIegó a aIi-
menlar con un mayor dinamismo eI lraba|o conlem-
¡oraneo de Ias mu|eres.
Delras deI lraba|o de invesligación que se des-
arroIIó en eslos feslivaIes, descansaba Ia es¡eranza
de que, una vez redescubierlas, Ias ¡eIicuIas hechas
¡or mu|eres reveIarian una eslelica coherenle. La ex-
¡eriencia de Ia o¡resión, Ia conciencia de Ia ex¡Iola-
ción de Ias mu|eres en Ia imagen, acluaria como un
eIemenlo unificador de Ias direcloras, ¡or muy dife-
renles que fueran sus origenes. II anaIisis cuidadoso
moslraria cómo Ias Iuchas asociadas con eI hecho de
ser mu|er ba|o Ia dominación mascuIina habian en-
conlrado una ex¡resión que unificaba lodo li¡o de
diversidad. In efeclo, Ias ¡eIicuIas hechas ¡or mu|e-
res lralaban en su mayoria acerca de mu|eres, sea
¡orque asi se eIigiera o ¡or ser esle olro as¡eclo de Ia
marginaIización. Iero comenzó a a¡arecer cada vez
como mas incierlo que ¡udiera lrazarse una lradi-
ción unificada mas aIIa deI niveI su¡erficiaI de que
Ias ¡eIicuIas habIaban de mu|eres. In su esludio so-
bre Dorolhy Arzner, CIaire }ohnslon y Iam Cook IIe-
varon Ia cueslión mas Ie|os. Argumenlaron que
Arzner conseguia ¡oner en crisis Ios códigos y Ios
¡resu¡ueslos mascuIinos dominanles en HoIIy -
vood, subvirliendoIos y moslrando sus conlradic-
ciones.
In generaI, en Ias ¡eIicuIas de Arzner, Ia mu|er
delermina su ¡ro¡ia idenlidad a lraves de Ia lras-
gresión y eI deseo. A diferencia de Io que ocurre
en Ios lraba|os de olros direclores de HoIIy -
vood... en eI de Arzner eI discurso de Ia mu|er...
es Io que da coherencia eslrucluraI aI sislema deI
lexlo aI liem¡o que mueslra eI discurso de Ios va-
rones fragmenlado e incoherenle. Las ¡rolago-
nislas femeninas reaccionan conlra eI discurso
mascuIino que Ias alra¡a y, de ese modo, Io lras-
greden. Islas mu|eres no se des¡renden deI or-
den exislenle y encuenlran un nuevo orden feme-
nino de Iengua|e. Mas bien, hacen vaIer su ¡ro¡io
discurso frenle aI mascuIino: Io quiebran, Io sub-
vierlen y, en cierlo senlido, Io re-escriben
2
.
Isle argumenlo hizo que eI debale avanzara mas aIIa
de Ia sim¡Ie es¡eranza en una lradición unificada ha-
cia un anaIisis cuidadoso, delaIIado deI Iengua|e y Ios
códigos usados ¡or una direclora soIa en un mundo
que en lodo Io demas ¡erlenece excIusivamenle a Ios
2
Iam Cook y CIaire }ohnslon, ´Dorolhy Arzner: CrilicaI Slralegies¨, en CIaire }ohnslon (ed.), Ocrcinq Arzncr. Tcuar!s a |cninisi Cincna,
Londres, ßII, 1975.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
varones. Isle li¡o de lraba|o su¡uso un avance cru-
ciaI en Ia crilica feminisla de cine, Ios ¡rimeros Iadri-
IIos con Ios que ir Ievanlando una leoria. CIaire
}ohnslon conlinua: ´Nunca nos excederemos enfali-
zando Ia necesidad de que Ia genle o¡rimida escriba
su ¡ro¡ia hisloria. La memoria, una com¡rensión de
Ias Iuchas deI ¡asado y un senlido de Ia ¡ro¡ia hislo-
ria consliluyen Ia dinamica vilaI de cuaIquier Iucha¨.
El ataque al sexismo
Cierlas convenciones esliIislicas han crecido de Ia ma-
no deI cine narralivo. II Iengua|e de Ia forma no debe
inlerrum¡ir o ecIi¡sar eI fIu|o Iibre de Ia lrama y debe
¡ermilir que eI conlenido ocu¡e eI ¡rimer ¡Iano. In
sus ¡rimeros ¡asos, Ia crilica feminisla de cine ace¡la-
ba eslas convenciones. Se cenlraba en eI ccnicni!c se-
xisla de Ia narraliva cinemalica y Ia ex¡Iolación de Ias
mu|eres como imagenes. Isla era en efeclo una ¡oIe-
mica necesaria (simiIar ¡oIilicamenle a Ias cam¡añas
conlra eI sexismo en Ia ¡ubIicidad o conlra Ia indoclri-
nación de roIes en Ios Iibros infanliIes) en Ia que se ex-
¡onia y se ¡roleslaba conlra eI modo en eI que Ios ro-
Ies aclivo y ¡asivo en Ia narraliva cinemalografica se
dislribuyen enlre Ios sexos. In esle ¡unlo (Ios ¡rime-
ros numeros de Wcnan an! |i|n, Ios numeros es¡ecia-
Ies de mu|eres de Tnc Vc|tci Iigni Trap (Oloño 1972) y
Takc Onc (Iebrero 1972)), Ia ¡rinci¡aI exigencia consis-
lia en reem¡Iazar un modeIo femenino ¡or olro mas
fuerle y mas inde¡endienle. O enconlrar imagenes de
mu|eres que fueran reaIislas y reIevanles ¡ara su ex¡e-
riencia vilaI. Ambas exigencias asumen que Ia idenlifi-
cación es eI ¡robIema fundamenlaI deI cine, que Ias
¡eIicuIas feminislas ofrecerian aIlernalivas ÷Ia o¡li-
misla en Ia fanlasia o Ia ¡esimisla en Ia reaIidad÷ vivi-
das a lraves de Ios ¡rolagonislas en Ia ¡anlaIIa.
IndudabIemenle, denunciar eI sexismo es im¡orlan-
le. Iero, en lanlo que eslas exigencias se dirigen ¡ri-
meramenle aI cine ¡o¡uIar y comerciaI, im¡Iican
ademas una confronlación con Ia naluraIeza sexisla
de Ia ¡ro¡ia induslria y su discriminación de Ias mu-
|eres. La res¡uesla inmediala que HoIIyvood ofreció
aI movimienlo feminisla consislió en re¡Iegarse en Io
que MoIIy HaskeII en |rcn |ctcrcncc ic |apc describe
como ´Ias ¡eIis de coIegas¨, Io que es mueslra deI Iar-
go via|e que esla cam¡aña lenia lodavia que reaIizar
desde que comenzara a finaIes de Ios sesenla y ¡rin-
ci¡ios de Ios selenla
3
. II cine comerciaI no iba a cam-
biar de Ia noche a Ia mañana en ninguna de sus acli-
ludes fundamenlaIes res¡eclo de Ias mu|eres. Is
mas, un cambio que sóIo afeclase aI conlenido, que
descansase en Ia inversión de Ios roIes sexuaIes, no
¡odia hacer olra cosa que re¡roducir con un nuevo
giro Ias convenciones eslabIecidas ¡or Ia ¡roducción
ex¡Ioladora dominada ¡or Ios varones, y esle giro
¡odia faciImenle degenerar en una fanlasia felichisla
mascuIina acerca de una fascinanle mu|er faIica. De
cuaIquier manera, Ia lradición deI meIodrama, eI vie-
|o genero hoIIyvoodiense acerca de Ios ¡robIemas de
Ias mu|eres y Ios lraumas de famiIia, ha resurgido do-
lando a Ias eslreIIas femeninas de vehicuIos ÷una
¡recondición siem¡re necesaria ¡ara que una ¡eIicu-
Ia de HoIIyvood que lrale de mu|eres se convierla en
una mercancia Iucraliva.
Primeras películas feministas
Las condiciones ¡ara que Ias mu|eres ¡udieran reaIi-
zar ¡eIicuIas surgieron ¡or vez ¡rimera con Ios cam-
bios lecnicos y económicos que ¡ermilieron eI des-
arroIIo de un cine con una base económica aIlernali-
va aI ¡roduclo comerciaI de 35 mm. In Io que afecla
a Ias mu|eres, eslos cambios Ies ¡ermilieron enlrar en
eI mundo deI cine en numero considerabIemenle ma-
yor a Ias ¡revias golas en eI oceano. Observando eI
as¡eclo ¡roduclivo de Ia induslria deI cine, ¡arece
que exisle una correIación inversa enlre eI lamaño de
Ia inversión y Ia ¡arlici¡ación de Ias mu|eres. Cuanlo
mayor es Ia canlidad, mas dificiI es que ese dinero se
confie a una mu|er. ShirIey CIarke describe su ex¡e-
riencia en HoIIyvood a Ios Iargo de una enlrevisla
a¡arecida en Takc Onc:
No lenia medio aIguno de conseguir dinero. Iue -
de que lenga que ver con eI hecho de que Ia genle
con dinero no habIa de dinero con Ias mu|eres. Is
una cosa que quedó ¡alenle en mis lralos con
3
MoIIy HaskeII, |rcn |ctcrcncc ic |apc. Tnc Trcaincni cj Wcncn in inc Mctics, Chicago, Universily of Chicago Iress, 1987, ¡ag. 362.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

1
9
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
HoIIyvood. Todo eI mundo decia: ´Ianlas li co.
Haz aIgo ¡ara nosolros. Iero no es¡eres mucho.
Siendo una mu|er va a ser dificiI¨. Asi que cuando
consegui coIarme aIIi, ya lenian aI hombre que iba
a ser mi ¡roduclor. Y eI me diria cómo hacer mi
¡eIicuIa. A Ios hombres no Ies gusla habIar de di-
nero con Ias mu|eres ÷eso es lodo
4
.
II ¡rimer alisbo de un mundo aIlernalivo a¡areció,
a¡enas reconocido, en Ios años cuarenla. Maya De -
ren hizo Mcsncs cj inc Ajicrnccn en 1941 con un equi-
¡o de 16 mm. y sin sonido. Des¡ues de Ia guerra, Ios
equi¡os de 16 mm. que habian sido usados ¡ara rea-
Iizar Ios noliciarios de guerra acabaron en Ios merca-
dos de segunda mano de Ios Islados Unidos y a¡or-
laron Ia base de Io que acabara IIamandose ´cine un-
derground¨. Islos desarroIIos abrieron Ia ¡osibiIi-
dad de reaIizar ¡eIicuIas a genle que se movia fuera
de Ia induslria y ¡ermilieron eI surgimienlo no de
uno sino de varios nuevos cines. II equi¡o es mas ¡e-
queño, mas baralo lanlo en si mismo cuanlo en cos-
los de aImacena|e y de Iaboralorio. Iero hasla co-
mienzos de Ios años sesenla, con Ia invención de Ia
camara IcIair Coulanl en Irancia y Ia cinla de graba-
ción Nagra en Suiza, eI sonido sincronizado no ¡udo
grabarse con faciIidad. In lerminos cuIluraIes, eslos
desarroIIos ¡rodu|eron dos fecundaciones cruzadas
dislinlas. II cine ¡asó a ser un medio accesibIe ¡ara
Ios arlislas, lanlo ¡ara Ios im¡Iicados en Ias arles vi-
suaIes como ¡ara Ios que se dedicaban a Ia danza. In
eI cine de Ios sesenla ¡udo ser usado ¡or Ios aclivis-
las ¡oIilicos ¡ara reaIizar ¡eIicuIas de ¡ro¡aganda o
a favor de delerminadas cam¡añas. La asociación
¡arlicuIar de Ios 16 mm. con eI cincna-tcriic Ie dio Ia
a¡ariencia de ser un inslrumenlo de Ia verdad mis-
ma, que ca¡luraba Io reaI sin eslar mediado ¡or Ia
ideoIogia. II cine ¡arecia Iiberarse de su servidum-
bre hislórica aI ¡roduclo comerciaI.
VoIviendo alras Ia mirada a Ia crilica feminisla de
cine y a Ios feslivaIes de Ios ¡rimeros años selenla, es
obvio que Ia ¡rimera oIa unificada de ¡eIicuIas ¡ro-
ducidas ¡or mu|eres ¡rovenia direclamenle deI mo-
vimienlo feminisla, un mezcIa de concienciación y
¡ro¡aganda. II cine se usaba ¡ara rodar a mu|eres
habIando y asi dirigir Ia discusión, de modo que Ias
mu|eres en Ia ¡eIicuIa ¡odian inleracluar con Ias ex-
¡eriencia e ideas de Ia mu|eres en una reunión. Islas
¡eIicuIas ¡roducian un enlusiasmo ¡arlicuIar. Ior
¡rimera vez, habia ¡eIicuIas hechas excIusivamenle
¡or mu|eres, acerca de Ias mu|eres y de Ia ¡oIilica fe-
minisla, ¡ara olras mu|eres. Susan Rice en eI ¡rimer
numero de Wcncn an! |i|ncomenla Ia ¡eIicuIa Tnrcc
Iitcs de Kale MiIIel:
Tnrcc Iitcs es una ¡roducción deI cine ¡ara Ia Ii-
beración de Ias mu|eres, y es eI unico Iargomelra-
|e que conozco que no sóIo lrala acerca de mu|e-
res, sino que esla ¡roducido, dirigido, rodado,
grabado, iIuminado y monlado ¡or mu|eres. Y Io
que hace que eslo sea aIgo mas que un señueIo es
Ia com¡Iicidad que esle equi¡o de mu|eres ¡are-
ce haber oblenido de sus ¡rolagonislas. II eIe-
menlo mas convincenle que encuenlro en Ia ¡eIi-
cuIa es que ca¡lura eI lono y Ia caIidad de Ias re-
Iaciones y Ias conversaciones significalivas de Ias
mu|eres. Si Ia ¡eIicuIa ¡udiera faIIar en lodos Ios
demas niveIes, esle se aIzaria como un Iogro des-
lacabIe
5
.
O Dora Ka¡Ian en eI siguienle numero escribe de
´esle nuevo movimienlo de mu|eres que hacen ¡eIi-
cuIas ¡oIilicas ¡oIilicamenle¨ que:
II com¡romiso ¡or educar, cambiar Ia conciencia
y Ia sensibiIidad a¡arecia desaIienado, eslo es,
abarcaba eI ¡roceso mismo de ¡roducción de Ia
¡eIicuIa, un equi¡o que lraba|a coIeclivamenle
sin |erarquia ni es¡eciaIización, un equi¡o que
lraba|a en condiciones de iguaIdad con eI ´su|e-
lo¨ en Ia loma de decisiones y en Ia ¡roducción, y
un equi¡o que reconoce que Ia dislribución deI
¡roduclo es una ¡arle inlegraI deI ¡roceso
6
.
Aunque resuIla dificiI sobreslimar eI vigor y Ia inme-
dialez de aIgunas de eslas ¡eIicuIas, eslan Iigadas
4
ShirIey CIarke, ´Image and Images¨, Takc Onc, III, 2, 1972.
5
Susan Rice, ´Three Lives¨, Wcncn an! |i|n, I, 1, 1972.
6
Dora Ka¡Ian, ´SeIecled Shorl Sub|ecls¨, Wcncn an! |i|n, I, 2, 1972.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
0
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
fuerlemenle a Ia ideoIogia de Ia concienciación y Ia
agilación en lorno a aIgunos asunlos feminislas ¡arli-
cuIares. Isa es su fuerza, su debiIidad reside en Ias Ii-
milaciones de Ia lradición deI cincna-tcriic. AI liem¡o
que ¡ueden lener un uso inmedialamenle ¡oIilico co-
mo documenlos, su eslelica se vincuIa a una conce¡-
ción deI cine como un medio lrans¡arenle, re¡rodu-
ciendoIa en Iugar de ¡robIemalizarIa, un ¡royeclo
que reduce Ia camara a un inslrumenlo magico. Ahi
aclua una ¡resunción mas im¡orlanle, que Ia camara,
¡or su ¡ro¡ia naluraIeza y Ias buenas inlenciones deI
o¡erador, ¡uede ca¡lar verdades esenciaIes y aI gra-
bar li¡icas ex¡eriencias com¡arlidas ¡uede crear uni-
dad ¡oIilica a lraves de un ¡roceso de idenlificación.
De ese modo, Ia ¡oIilica se reslringe a Ia emoción y eI
cine ¡ermanece enlram¡ado en Ia vie|a busqueda in-
lerminabIe deI olro yo en Ia ¡anlaIIa.
Resumen
Hasla aqui, he usado Ia crilica feminisla de cine en
lorno a 1972 ¡ara señaIar una fase ¡arlicuIar deI des-
arroIIo conscienle y ¡ara moslrar Ia necesidad de un
saIlo leórico hacia adeIanle. Iero no ¡odia concebirse
ningun saIlo hacia adeIanle sin esle ¡rimer lram¡oIin:
Ia conciencia de Ia ex¡Iolación sexisla y de Ia o¡resión
cuIluraI, y Ia recu¡eración de Ias mu|eres que han Iu-
chado ¡ara ¡oder hacer ¡eIicuIas en eI ¡asado. Sin
embargo, eI ¡aso hacia adeIanle ¡arecia bIo queado.
Las res¡ueslas que se ofrecieron duranle esle ¡eriodo
no salisficieron Ias necesidades de una cuIlura de cine
feminisla. Las exigencias de idenlificación, de que Ias
¡eIicuIas de mu|eres sacaran ¡rovecho de Ios ¡roce-
sos de idenlificación, seguian somelidas lanlo a Ias
lradiciones formaIes cinemalicas que exhaIan ex¡Io-
lación sexuaI, como aI cine de dominación mascuIina.
Los cambios denlro de Ia induslria sóIo ¡odian ¡roce-
der de una agilación exlendida en eI liem¡o y de Ia
aclividad ¡or ¡arle de Ias mu|eres que desean lraba-
|ar en eIIa, y desde fuera, en una erosión graduaI a lra-
ves de Ias lransformaciones de Ia ideoIogia. Cuando
eI cine de 16 mm. em¡ezó a cua|ar, ¡ero Ia discrimina-
ción siguió ¡revaIeciendo en Ia induslria, comenzó a
resuIla obvio que eI seclor inde¡endienle veria nacer
una ¡raclica cinemalografica es¡ecificamenle femi-
nisla. ¿Cómo seria esle cine`
II deseo de rom¡er con eI ¡asado es racionaI y
a¡asionanle. Is lanlo una huida inslinliva de Ias for-
mas asociadas con Ia o¡resión como un im¡uIso
conscienle ¡or enconlrar un lerreno no conlaminado
sobre eI que conslruir una eslelica feminisla. Las
cuesliones eslelicas y leóricas que se ¡Ianlean aI car-
lografiar esle nuevo lerreno ensanchan, enlonces, Ia
brecha con eI ¡asado. ¿ßasla, ¡ues, con rom¡er uni-
camenle con eI conlenido sexisla` II cine dominanle
ha ¡riviIegiado eI conlenido, ya sea en Ias ¡eIicuIas
de ficción o en Ios documenlaIes, aI que ha subordi-
nado eI mismo ¡roceso cinemalico formaI. La idenli-
ficación deI es¡eclador con eI ¡rolagonisla cierra Ias
brechas residuaIes o necesarias enlre Ia forma y eI
conlenido. (Ior e|em¡Io, Hilchcock reconciIia su uso
exlravaganle e inusuaI deI cine con Ias exigencias
convencionaIes envoIviendo aI es¡eclador a lraves
deI sus¡ense). Con vislas a conslruir un nuevo Ien-
gua|e deI cine, ¡or lanlo, se ¡resenló como ¡riorilario
eI rom¡er esla unidad arlislica omni¡resenle. AI mis-
mo liem¡o, no se ¡odia es¡erar que un Iengua|e cine-
malico aIlernalivo, com¡Ielamenle desarroIIado y
¡redigerido cayera Iim¡iamenle deI cieIo en eI mo-
menlo en eI que se Io necesilaba. TaI ex¡eclaliva asu-
me que eI cine de mu|eres ¡oseia una lradición des-
arroIIada ser¡enleando como un hiIo invisibIe a lra-
ves de Ia hisloria oficiaI deI cine o que eI sim¡Ie he-
cho de ser feminisla y hacer ¡eIicuIas fuera en si mis-
mo Ia res¡uesla. Ninguna de Ias dos ¡osiciones se
¡odia soslener. La ¡rimera ignora eI aIcance de Ia
o¡resión deI ¡asado, Ia segunda afirma que Ia inlen-
ción individuaI lrasciende eI Iengua|e y Ia eslelica deI
cine. Un Iengua|e debe ¡oseer una exislencia coIecli-
va, de Io conlrario Ias formas de ex¡resión dominan-
les regresan se quiera o no e invaden loda reIación in-
luiliva enlre eI es¡eclador y eI creador, y enlonces Io
menos maIo que ¡uede ¡asar es que lodo quede en
un lanleo inconsislenle.
De esle modo, Ios ¡rimeros ¡asos conslruclivos
hacia Ia cuIlura de cine feminisla han comenzado a
girar en Ia dirección de Ia maleria deI Iengua|e deI ci-
ne, ex¡Iorando Ia disIocación enlre Ia forma cinema-
lica y eI maleriaI re¡resenlado e invesligando diver-
sas maneras de resquebra|ar eI es¡acio cerrado enlre
Ia ¡anlaIIa y eI es¡eclador. Dado que se habia misli-
ficado eI Iugar de Ia mu|er en Ia re¡resenlación cine-
malica deI ¡asado, que era aI mismo liem¡o un e|e
deI ¡Iacer visuaI y una afirmación de Ia dominación
mascuIina, ahora Ias feminislas han quedado fascina-
das con Ios mislerios de Ia re¡resenlación cinemalica,
ocuIlados ¡or medio de Ia forma fanlaslica de Ia mu-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
1
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
|er sexuaIizada: se ha rasgado eI veIo, ¡ero delras de
eI no se escondia ninguna res¡uesla ¡re¡arada. La
ausencia de res¡ueslas, combinada con Ia fascinación
con eI ¡roceso cinemalico, conduce aI desarroIIo de
un formaIismo feminisla. IoIilicamenle, un formaIis-
mo feminisla descansa en eI rechazo deI ¡asado y en
¡riorizar eI desafio aI Iugar deI es¡eclador en eI cine.
Desde un ¡unlo de visla eslelico, eI es¡acio y eI liem-
¡o de Ia eslelica reaIisla o iIusionisla su¡onen gran-
des Iimilaciones: no ¡ueden salisfacer Ios com¡Ie|os
desIizamienlos que Ia imagineria feminisla desea.
Las brechas en eI signo cinemalico ¡ermilen que Ias
ideas inleracluen con Ia ficción y eI ¡ensamienlo con
Ia fanlasia. AI mismo liem¡o, Ia ia|u|a rasa es ¡Iacen-
lera. Las eslrucluras se visibiIizan y Ios huesos des-
nudos deI ¡roceso cinemalico se im¡uIsan hacia ade-
Ianle. IinaImenle, desde un ¡unlo de visla leórico, es
esenciaI anaIizar y com¡render eI funcionamienlo
deI Iengua|e cinemalico anles de ¡oder exigir un
nuevo Iengua|e deI cine.
A finaIes de mayo de 1978, lres mu|eres que ¡er-
lenecian aI coIeclivo de Ia unica revisla en ingIes de
leoria feminisla deI cine ÷Cancra O|scura (¡ubIicada
en ßerkeIey, CaIifornia)÷ ¡resenlaron su lraba|o en Ia
Coo¡eraliva de ReaIizadores de Londres, con eI fin
de disculir con Ios reaIizadores ingIeses (varones y
mu|eres) y con Ias feminislas inleresadas en eI cine.
Las lres habian ¡arlici¡ado en eI coIeclivo ediloriaI
de Wcncn an! |i|n, Ia revisla ¡ionera de crilica femi-
nisla de cine. Rom¡ieron con Wcncn an! |i|n¡orque
¡ensaban que eI feminismo debia moverse mas aIIa
deI ¡rimer im¡uIso ÷Ia crilica basica deI sexismo y Ia
afirmación de Ia lradición ¡erdida de Ias mu|eres÷ y
buscar nuevas imagenes. La nueva revisla, Cancra
O|scura, esla concebida sobre dos frenles coneclados.
Irimero, invesligar Ios mecanismo ¡or Ios que eI sen-
lido se ¡roduce en eI cine:
Is im¡orlanle saber dónde IocaIizar Ia ideoIogia
y eI ¡alriarcado denlro deI modo de re¡resenla-
ción con eI fin de inlervenir en Ia sociedad y
lransformarIa, ¡ara definir una ¡raxis de cambio.
Is cruciaI ¡ara Ia Iucha feminisla adverlir que
cuaIquier leoria acerca de como cambiar Ia con-
ciencia requiere saber cómo se forma esla, de que
cambio se lrala y como se ¡roduce.
Y des¡ues Ia revisla aborda lexlos ¡arlicuIares, hasla
ahora sóIo ¡eIicuIas reaIizadas ¡or mu|eres, en lanlo
que ´conlribuyen aI desarroIIo de un conlra-cine fe-
minisla, lanlo ¡orque ado¡la como lema cenlraI una
¡robIemalica feminisla como ¡orque IIeva a cabo
desafios es¡ecificos a Ios códigos cinemalicos y a Ias
convenciones narralivas deI cine iIusionisla¨
7
.
Una nueva leoria y una nueva ¡raclica. Ise fin de
semana en Ia Coo¡eraliva quede sor¡rendida ¡or Ias
seme|anzas enlre Ios anaIisis de Cancra O|scura y Ias
ideas que eslaba desarroIIando ¡ara esle arlicuIo.
Quede sor¡rendida iguaImenle ¡or Ia con|unción
hislórica enlre Ia leoria de cine feminisla, Ia ¡resenla-
ción de Cancra O|scura, y Ia Coo¡eraliva, hogar de Ia
¡raclica de cine de vanguardia. Senli que era un en-
cuenlro que no ¡odia haber ocurrido hasla hace muy
¡oco. Iarecia ser una indicación concrela, o reconoci-
mienlo muluo, de un lrafico crecienle en dobIe senli-
do. Ior ¡arle de Ias leóricas feminislas, hay una con-
cienciación crecienle de Ia lradición vanguardisla, y
¡or ¡arle de Ia vanguardia, enlre cineaslas varones y
mu|eres, una sensación de Ia reIevancia deI desafio
feminisla.
IN ßUSCA DI UNA TIORIA
Tanlo Ia leoria cinemalografica como eI feminismo,
unidos ¡or un inleres comun en Ia ¡oIilica de Ias
imagenes y en Ios ¡robIemas deI Iengua|e eslelico, se
han vislo infIuidos ¡or debales inleIecluaIes recien-
les en lorno a Ia naluraIeza escindida deI signo (se-
miólica) y Ia irru¡ción deI inconscienle en Ia re¡re-
senlación (¡sicoanaIisis). Se ha dado asimismo una
infIuencia evidenle de Ia fiIosofia marxisla de Louis
AIlhusser, es¡eciaImenle de su arlicuIo ´IdeoIogia y
a¡aralos ideoIógicos de eslado¨
8
.
La im¡orlancia que, ¡ara eI funcionamienlo de Ia
ideoIogia burguesa, AIlhusser alribuye a Ios ¡rocesos
de idenlificación, a Ia re¡resenlación imaginaria deI
su|elo y a Ia iIusión de reaIidad ofreció un nuevo sen-
lido de seriedad ¡oIilica a Ios debales eslelicos enlre
Ios reaIizadores de vanguardia y Ios leóricos deI cine.
La eslelica reaIisla uliIizaba medios ¡ara enlram¡ar aI
es¡eclador simiIares a Ios usados ¡or Ia ideoIogia
burguesa. Una, ¡or lanlo, no ¡odia enfrenlarse a Ia
olra. Iam Cook (en su arlicuIo sobre Dorolhy Arzner)
defiende que eI sislema de re¡resenlaciones generado
¡or eI cine cIasico de HoIIyvood su|ela aI es¡eclador
en una reIación cerrada es¡ecifica, eIiminando Ia ¡o-
sibiIidad de ex¡erimenlar Ia conlradicción
9
. Isle li¡o
7
´Ieminism and IiIm. CrilicaI A¡¡roaches¨, Cancra O|scura, 1, 1976.
8
Louis AIlhusser, ´IdeoIogy and IdeoIogiacaI Slale A¡¡araluses¨, Icnin an! Pni|cscpnq an! Oincr |ssaqs, Londres, Nev Lefl Reviev,
1971.
9
CIaire }ohnslon ¡arafraseando a Iam Cook, ´A¡¡roaching lhe Work of Dorolhy Arzner¨, }ohnslon, Ocrcinq Arzncr, ¡ag. 2.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
2
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
de argumenlo aIimenló un reforzado anli-reaIismo, Io
que a su vez ofreció eI lerreno ¡ara que se eslabIecie-
ran conexiones leóricas enlre Ios vanguardislas que se
o¡onian aI iIusionismo y Ios cineaslas ¡oIilicos que se
o¡onian a Ia ideoIogia burguesa. Mas adeIanle, eI de-
bale conlinuó en lorno a Ia naluraIeza deI a¡aralo ci-
nemalico: ¿cómo Iiberar de Ia sim¡Ie grabación, que
coincide con Ia visión ¡ers¡ecliva naluraI deI o|o hu-
mano, eI deslino deI ¡roceso folografico` II formaIis-
mo ¡ro¡orcionaba una res¡uesla: aI ¡oner en ¡rimer
¡Iano eI ¡roceso cinemalico, ¡riviIegiando eI signifi-
canle, se desbarala Ia unidad eslelica y se des¡Iaza Ia
alención deI es¡eclador hacia Ios medios de ¡roduc-
ción de senlido. Cancra O|scura (en su ¡rimer edilo-
riaI) subrayaba que
Como Ia camara oscura, eI a¡aralo cinemalico no
es ideoIógicamenle neulro, sino que re¡roduce
unas ¡redis¡osiciones ideoIógicas delerminadas:
códigos de movimienlo, de re¡resenlación icóni-
ca y ¡ers¡ecliva. La idea de que Ia ´reaIidad¨
¡ueda ser refIe|ada en eI cine niega loda concien-
cia de Ia inlervención, de Ia mediación deI a¡ara-
lo cinemalico. La im¡resión de reaIidad en eI cine
no se debe a su ca¡acidad de conseguir verosimi-
Iilud, a su habiIidad ¡ara re¡roducir fieImenle
una co¡ia de un ob|elo, sino mas bien aI ¡roceso
com¡Ie|o deI a¡aralo cinemalico de base, que en
su lolaIidad incIuye aI es¡eclador
10
.
Un area de Iucha cruciaI, desde un ¡unlo de visla fe-
minisla, se desarroIIa conlra Ia ideoIogia o en eIIa. La
ideoIogia ¡alriarcaI esla consliluida de ¡resu¡ueslos,
´verdades¨ acerca deI senlido de Ia diferencia sexuaI,
deI Iugar de Ias mu|eres en Ia sociedad, deI mislerio
de Ia feminidad, elc. Desde eI ¡unlo de visla ¡oIilico,
Ia leoria feminisla deI cine ha conlinuado eI debale
eslelico. De cuaIquier manera, Ia ideoIogia ÷ya sea
¡alriarcaI o burguesa÷ ni es omniabarcanle ni una
lolaIidad elerna y es cruciaI ¡ara eI feminismo ser
concienle de Ias conlradicciones que conliene.
II sigIo XX ha sido lesligo deI crecimienlo de una
eslelica o¡osicionaI ba|o diferenles enseñas y movi-
mienlos de vanguardia. Aunque aqui Ias mu|eres
lam¡oco han ¡arlici¡ado exce¡lo de manera margi-
naI, una busqueda de Ia leoria no ¡uede de|ar de Ia-
do eI li¡o de cueslionamienlo y Ias confronlaciones
que soslienen olros movimienlos eslelicos radicaIes.
Quiero mencionar sóIo un as¡eclo de Ias reIacio-
nes enlre semiólica y vanguardia que afeclan a Ias
mu|eres. }uIia Krisleva, en su obra sobre Ia ¡oelica
modernisla, ha vincuIado Ia crisis que ¡rodu|o eI Ien-
gua|e deI modernismo con ´Io femenino¨
11
. Krisleva
considera que Ia feminidad es Io re¡rimido deI orden
¡alriarcaI y aqueIIo que se manliene en una reIación
¡robIemalica con eI. La irru¡ción de un exceso Iin-
güislico subvierle Ia lradición com¡romeliendo eI
¡Iacer y ´Io femenino¨ en una o¡osición direcla res-
¡eclo aI Iengua|e Iógico y Ia re¡resión endemica deI
¡alriarcado. Un ¡robIema sigue sin resoIver: Ia mu-
|er, en eslos lerminos, sóIo re¡resenla Io re¡rimido, y
es Ia reIación deI ¡oela varón con Ia feminidad Io que
irrum¡e en su uso deI Iengua|e ¡oelico. Desde una
¡ers¡ecliva feminisla, eI siguienle ¡aso lendra que
IIevarnos mas aIIa de Ia nujcr caIIada, un significanle
deI ´olro¨ deI ¡alriarcado, hacia un ¡unlo en eI que
Ias nujcrcs ¡uedan habIar ¡or si mismas, mas aIIa de
una definición de Ia ´feminidad¨ acuñada ¡or eI ¡a-
lriarcado, hacia un Iengua|e ¡oelico hecho lambien
¡or Ias mu|eres y ¡or su inleIigencia. Iero eI ¡unlo
im¡orlanle de Krisleva es esle: Ia lrasgresión se ¡rac-
lica a lraves deI mismo Iengua|e. La ru¡lura con eI
¡asado liene que funcionar a lraves de Ios ¡ro¡ios
medios con Ios que se ¡roduce eI senlido, subvirlien-
do sus normas y rechazando su, de olro modo, lola-
Iidad im¡erlurbabIe. Aqui, ¡or exlensión, se mueslra
enleramenle Ia im¡orlancia ¡ara eI feminismo deI
seclor cinemalografico inde¡endienle: Ia ex¡erimen-
lación feminisla ¡uede darse fuera de Ias Iimilacio-
nes deI cine comerciaI, en debale con eI Iengua|e deI
conlra-cine. La semiólica ¡one en ¡rimer ¡Iano aI
Iengua|e y enfaliza lanlo Ia im¡orlancia cruciaI deI
significanle (¡or mucho liem¡o desalendido y subor-
10
´Ieminism and IiIm, CrilicaI A¡¡roaches¨, o¡. cil.
11
}uIia Krisleva, ´Signifying Iraclice and Means of Iroduclion¨, |!in|urg ´76 Magazinc, Psqcncana|qsis, Cincna an! Atani-Gar!c, 1976.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
3
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
dinado aI significado) y de Ia dobIe naluraIeza deI
signo, sugiriendo asi eI rendimienlo eslelico que ¡ue-
de Iograrse |ugando con Ia se¡aración enlre sus dos
as¡eclos. Iara Ias feminislas, esla división ¡osee una
lri¡Ie alracción: Ia fascinación eslelica con Ias discon-
linuidades, eI ¡Iacer que se consigue lraslornando Ia
unidad lradicionaI deI signo y eI avance leórico que
se Iogra invesligando eI Iengua|e y Ia ¡roducción de
senlido.
Una de Ias conlribuciones fundamenlaIes a¡orla-
das ¡or eI ¡sicoanaIisis freudiano consisle en señaIar
eI caracler ¡robIemalico que Ia feminidad liene ¡ara
una sociedad organizada ¡or Ia dominación mascu-
Iina. La sexuaIidad femenina, y lambien Io femenino
en Ia sexuaIidad mascuIina, se cierne como un con-
|unlo de eIemenlos dificiIes y ¡olenciaImenle incon-
lenibIes, re¡rimidos o que irrum¡en en forma de sin-
lomas neurólicos. Aqui iguaImenle, se da una divi-
sión, sobre Ia que Ireud insisle, enlre una a¡ariencia
(ya sea un sinloma, un habilo o un Ia¡sus) y eI senli-
do que se esconde lras eI. AI ¡Ianlear Ia exislencia de
un inconscienle cuyo funcionamienlo no ¡odria en-
conlrar una via de ex¡resión conscienle direcla,
Ireud moslró cómo, ¡sicoanaIilicamenle, rara vez Ias
cosas ¡ueden ser Io que ¡arecen. De esle modo, Ia
imagen de Ia mu|er en Ia re¡resenlación ¡alriarcaI re-
mile ¡rimeramenle a connolaciones ¡ro¡ias deI in-
conscienle mascuIino, a sus miedos y fanlasias.
Como dice CIaire }ohnslon en su esludio sobre Ias
mu|eres en Ias ¡eIicuIas de RaouI WaIsh:
Iara eI heroe varón Ia ¡rolagonisla femenina se
convierle en un agenle denlro deI lexlo de Ia ¡e-
IicuIa a lraves deI cuaI su secrelo ocuIlo ¡uede sa-
Iir a Ia Iuz, ya que Ia faIla se IocaIiza en Ia mu|er.
IIIa re¡resenla aI mismo liem¡o Ia memoria dis-
lanle de Ia ¡Ienilud malernaI y eI ob|elo felichiza-
do de su fanlasia de caslración ÷un suslilulo faIi-
co y, ¡or eIIo, una amenaza
12
.
He argumenlado en olro Iugar (´IIacer visuaI y cine
narralivo¨) que eI ¡sicoanaIisis ¡uede usarse ¡ara
moslrar eI modo en que Ias convenciones deI cine na-
rralivo se ada¡lan aI deseo mascuIino dominanle
÷que eI ¡Iacer voyeurislico va incor¡orado en Ia ma-
nera en que eI es¡eclador Iee Ia ¡eIicuIa.
Is eI Iugar de Ia mirada Io que define aI cine, Ia
¡osibiIidad de variarIa y de reveIarIa. Islo es Io
que hace que eI cine sea lolaImenle diferenle de,
¡or e|em¡Io, eI sirip-icasc, eI lealro, Ias varieda-
des, elc. Mas aIIa de resaIlar Ia ex¡onibiIidad de
Ia mu|er a Ia mirada (ucnan´s ic-|c-|cck-ai-ncss), eI
cine conslruye eI modo en que ha de ser mirada
en eI inlerior deI es¡eclacuIo
13
.
IoIemicamenle, esla ¡ro¡osición conduce a Ia necesi-
dad, ¡ara eI conlra-cine, de ex¡oner Ia fuerza deI ¡Ia-
cer inherenle a Ia ex¡eriencia cinemalica en lanlo que
se organiza en lorno aI ¡riviIegio erólico mascuIino y
re¡osa sobre una asimelria enlre mascuIino / femeni-
no, aclivo / ¡asivo.
IN ßUSCA DI UNA IRACTICA
Los eIemenlos dis¡ares que he reunido ba|o eI liluIo
de ´In busca de una leoria¨ no se conforman como
un lodo coherenle. Is mas, me he concenlrado en
aqueIIas infIuencias recibidas ¡or Ia leoria feminisla
deI cine que lienen consecuencias ¡ara Ia ¡raclica ci-
nemalografica, infIuencias que a¡unlan, lodas eIIas,
lanlo a un deseo como a una necesidad de rom¡er
con Ias formas de re¡resenlación homogeneas, cerra-
das. II ¡sicoanaIisis disueIve eI barniz de Ios senlidos
su¡erficiaIes, Ia semiólica deslaca Ia naluraIeza divi-
dida deI signo y eI mismo Iengua|e como un es¡acio
de lransformación, Ia confronlación con Ia ideoIogia
avanza eI lema de Ia idenlificación, de cómo un lexlo
´silua¨ aI es¡eclador. Ahora quisiera comenlar Ias in-
fIuencias recibidas de Ia lradición vanguardisla y Ios
modos en Ios que Ia ¡raclica cinemalografica femi-
nisla se ha ¡osicionado con res¡eclo a eIIa.
A Io Iargo de esle ensayo, me he referido a Ia ¡er-
sislenle dificuIlad de arlicuIar Ios medios ¡or Ios que
12
CIaire }ohnslon, ´The IIace of Women in lhe Cinema of RaouI WaIsh¨, en I. Hardy (ed.), |acu| Wa|sn, Idimburgo, 1974, ¡ag. 45.
13
Laura MuIvey, ´VisuaI IIeasure and Narralive Cinema¨, Scrccn, XVI, 3, 1975 (lrad. es¡.: P|accr tisua| q cinc narraiitc, Cenlro de
Semiólica y Teoria deI Is¡eclacuIo, VaIencia,1988, ¡ag. 20, lraducción modificada)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
4
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
una ru¡lura eslelica ¡uede enconlrar ex¡resión for-
maI. ¿Cómo evoIuciona una eslelica inde¡endienle a
¡arlir de Ia confronlación con una dominanle` Un as-
¡eclo im¡orlanle de Ia eslelica vanguardisla es Ia ne-
gación: una obra se forma, o encuenlra una ¡osición,
gracias aI código mismo de Ia lradición dominanle a
Ia que se o¡one. Islas obras, enlonces, lienen que Ie-
erse, y aIcanzan senlido, a Ia Iuz refIe|ada de Ia esle-
lica que niegan. Un as¡eclo de Ios ¡robIemas im¡Ii-
cilos en Ia formuIación desde cero de una nueva esle-
lica es sorleada de esle modo. Las formas lradiciona-
Ies son conocidas y reconocidas, y eI es¡eclador ¡ue-
de reconocer y Ieer su negación. In lerminos cinema-
lograficos, Ia eslelica iIusionisla lradicionaI ha ¡rivi-
Iegiado eI significado, organizando eI lexlo de modo
que su mecanica se a¡recie Io menos ¡osibIe. Una
res¡uesla infIuyenle y cruciaI denlro de Ia eslelica
vanguardisla ha sido ¡romovida ¡or eI nuevo cine
americano de Ios sesenla, que enfaliza eI Iugar deI
significanle, dando a ver Ia com¡Ie|idad deI ¡roceso
cinemalico (como señaIa Annele MicheIson en Ia in-
lroducción a Ncu |crns in |i|n, ´Ia afirmación deI fo-
lograma que com¡one Ia cinla, Ia afirmación a lraves
deI ¡ar¡adeo deI medio como ¡royección de Iuz, Ia
afirmación de Ia naluraIeza de Ia ¡royección a lraves
deI uso deI sonido...¨
14
).
II enfasis en Ia im¡orlancia deI significanle ha
¡ueslo en crisis eI Iugar deI significado. Ior e|em¡Io,
Ieler GidaI, un deslacado reaIizador ingIes de van-
guardia, ha rechazado lodo conlenido y loda narrali-
va lanlo en su lraba|o como en su ¡osicionamienlo
eslelico. In su inlroducción a Siruciura| |i|n
Aninc|cgq, escribe: ´Ia ¡eIicuIa eslrucluraIisla / male-
riaIisla debe minimizar eI conlenido en su senlido
abrumador, imaginislicamenle seduclor, en un es-
fuerzo ¡or alravesar esle area miasmalica de Ia ´ex-
¡eriencia¨ y abordar Ia ¡eIicuIa como ¡eIicuIa¨
15
.
Iara Ias reaIizadoras feminislas es im¡orlanle eI
modo en que eslos argumenlos ensaIzan eI signifi-
canle. Hay una conexión con esos as¡eclos de Ia leo-
ria feminisla deI cine que exigen un regreso a Ia ia|u-
|a rasa y cueslionan eI modo en que se conslruye eI
senlido. Iero Ias mu|eres no ¡ueden salisfacerse con
una eslelica que reduce eI conlra-cine a un lraba|o
unicamenle sobre Ia forma. II feminismo esla unido
a su ¡oIilica, su ex¡erimenlación no ¡uede excIuir eI
lraba|o con eI conlenido. Ieler WoIIen (en su arlicuIo
´The Tvo Avanl-Gardes¨) lraza una Iinea de des-
arroIIo donde Ia exigencia de una nueva ¡oIilica co-
necla inse¡arabIemenle ¡robIemas de forma y de
conlenido. Regresando a Iisenslein y a Verlov, in-
fIuenciada ¡or ßrechl, resurgiendo en Ias uIlimas
obras de Godard, esla lradición ha demoIido Ias rigi-
das demarcaciones enlre eI hecho y Ia ficción y ha
asenlado Ia base necesaria ¡ara Ia ex¡erimenlación
con Ia narraliva
16
.
Todavia es dificiI habIar de una ¡raclica feminisla
de Ia reaIización de ¡eIicuIas. Todavia exislen ¡ocas
reaIizadoras y enlre eIIas hay ¡oca ¡roximidad, sus in-
fIuencias no son necesariamenle coherenles. In Iugar
de generaIizar, es ¡referibIe e|em¡Iificar lendencias y
movimienlos enlre Ias direcloras de cine. Ior e|em¡Io,
AnnabeI NicoIson (una velerana de Ia Coo ¡e raliva de
Londres) ha usado Ia anligua lradición de Ias arles
a¡Iicadas de Ias mu|eres ¡ara ex¡erimenlar con Ia ¡e-
IicuIa como maleriaI. In su ¡ieza ex¡andida |cc| Tinc
(1973), resaIla Ia reIación enlre eI ¡royeclor y Ia maqui-
na de coser, re¡ile una secuencia que Ia mueslra co-
siendo ¡eIicuIa con una maquina de coser, Iuego Ia ¡a-
sa ¡or eI ¡royeclor hasla que Ia ¡eIicuIa se rom¡e y co-
mienza a desIizarse. }oyce WieIand en su ¡rimera ¡e-
IicuIa Han!iiniing (reaIizada en Nue va York en Ios
años sesenla) lrasIada aI cine sus ex¡erimenlos anle-
riores con eI acoIchado, ¡erfora Ia cinla con agu|as y li-
ñe eI ceIuIoide. Hay ademas un as¡eclo de su lraba|o
que se desarroIIa en minialura, a escaIa de Ia ¡eIicuIa
casera: describe |ai Iijc an! Oici in Ncrin Ancrica como
´una ¡eIicuIa hecha en Ia mesa de Ia cocina¨ y, usando
sus |erbos como ¡ersona|es, crea una versión narraliva
de un bodegón domeslico
17
.
14
Annelle MicheIson, ´IiIm and lhe RadicaI As¡iralion¨, Ncu |crns in |i|n, Monlreaux, 1974, ¡ag. 15.
15
Ieler GidaI, ´Theory and Definilion of lhe SlrucluraIisl/MaleriaIisl IiIm¨, Siruciura| |i|n Aninc|cgq, Londres, ßrilish IiIm Inslilule,
1976.
16
Ieler WoIIen, ´The Tvo Avanl-Gardes¨, Siu!ic |nicrnaiicna|, 190, 1978, noviembre / diciembre, 1975.
17
´Kay Armalage Inlervievs }oyce WieIand¨, Takc Onc, XIII, 2, 1972.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Yvonne Rainer IIegó aI cine desde Ia danza (Maya
Deren y ShirIey CIarke comenzaron lambien sus ca-
rreras como danzarinas ÷un Iugar en eI arle en eI que
Ias mu|eres lienden a sufrir una menor discrimina-
ción y o¡resión). Rainer ha IIevado a cabo fundamen-
laImenle un lraba|o de gran im¡orlancia con Ia na-
rraliva, ex¡Iorando sus ¡osibiIidades radicaIes.
Describe su manera de lraba|ar:
Un noveIisla quizas se reiria de mi ¡erdida de
liem¡o im¡rovisada con Ia narración de Ia hislo-
ria. Iara mi Ia hisloria es un marco vacio sobre eI
que cueIgo imagenes y ¡ensamienlos que necesi-
lan un a¡oyo. No me sienlo obIigada a dar cuer¡o
a esle armazón con delaIIes creibIes de liem¡o y
Iugar... Me inleresaba mucho mas enlreIazar eI
con lenido ¡sicoIógico y formaI, eslo es, imagenes
que se cargan de senlido o se vacian con Ias Ieclu-
ras o su ausencia, lexlo e imagen iIuslrados en va-
rios grados... Islo conduce a una siluación en Ia
que Ia hisloria viene y se va, IIegando a veces a des-
a¡arecer com¡Ielamenle cuando se ¡roIongan
hasla eI exlremo cierlas imagenes sin sonido...
Acu muIo maleriaI de mis ¡ro¡ios escrilos, ¡arra-
fos, frases, borradores, fologramas de ¡eIicuIas an-
leriores, folografias. In uIlima inslancia, eI ¡roce-
so de ordenación me fuerza a organizarIo y hacer
que Ias ¡arles concuerden de aIguna manera
18
.
Rainer cambia Ia narración de su hisloria y ofrece un
comenlario irónico sobre su desarroIIo ¡or medio de
liluIos escrilos, inlerrum¡iendo eI fIu|o de imagenes,
uliIizando eI cIiche en Ias ¡aIabras y Ias siluaciones,
deleniendose en Ia emoción y en Ia acluación y en Ia
reIación que Ias mu|eres lienen con eIIas como modos
lradicionaIes de ex¡resión. Como concIusión Iógica,
quizas, de esla combinación de inlereses, invoca aI
meIodrama, ¡ero lambien olras formas de comunica-
ción consideradas ¡ro¡ias de Ias mu|eres (diarios,
carlas, conversaciones inlimas, confidencias), lodo
eIIo dislanciado ¡or un lralamienlo irónico de Ia va-
ciIación y eI aulocueslionamienlo famiIiares.
In mis ¡ro¡ias ¡eIicuIas (co-dirigidas con Ieler
WoIIen), Pcnincsi|ca (1974) y |i!!|cs cj inc Spninx
(1977), asi como en Ias ¡eIicuIas de ChanlaI
Akerman, se da un encuenlro enlre Ia lradición me-
Iodramalica y eI ¡sicoanaIisis. jcannc Oic|nan de
Akerman, ¡or e|em¡Io, mueslra Ia vida de una mu-
|er duranle lres dias, insisliendo minuciosamenle en
Ias re¡eliciones diarias y Ios delaIIes domeslicos. Una
vez que su rulina se saIe de su cauce, Ios ¡equeños
desIices se acumuIan, conduciendo casi im¡erce¡li-
bIemenle hacia un eru¡ción calacIismica aI finaI. Ior
su ¡arle, Ncus jrcn Hcnc de Akerman uliIiza Ias car-
las dirigidas ¡or una madre angusliada a su hi|a co-
mo banda sonora sobre Ia imagen de Iargos ¡Ianos
eslalicos de Nueva York, eI sonido y Ia imagen se se-
¡aran ¡ara crear acción. |i!!|cs cj inc Spninx lrala con
Ios diIemas de Ia malernidad laI como se viven den-
lro de una sociedad ¡alriarcaI, Ia hisloria de una mu-
|er (¡rimero casada, reaIizando Ias lareas de Ia casa,
des¡ues se¡arada y lraba|ando fuera) con una hi|a de
dos años se aIo|a en eI cenlro de olras a¡roximacio-
nes a Ia cueslión, ya sean direclas, visuaIes o ¡oelicas.
Lo que en con|unlo se re¡ile es un relorno conslanle
a Ia mu|er, no en efeclo como imagen visuaI, sino co-
mo su|elo a invesligar, un conlenido que no ¡uede
ser abordado en eI marco de Ias Iineas eslelicas lraza-
das ¡or Ia ¡raclica cinemalografica lradicionaI. II
¡Iacer y Ia im¡Iicación no son eI resuIlado de Ia iden-
lificación, Ia lensión narraliva o Ia feminidad eroliza-
da, sino que surgen de un uso sor¡rendenle y excesi-
vo de Ia camara, deI encuadre inusuaI de Ias escenas
y deI cuer¡o humano, de Ia exigencia que se hace aI
es¡eclador ¡ara que reuna Ios eIemenlo dis¡ares. La
hisloria, Ios lemas visuaIes y Ias ideas no con|unlan
coherenlemenle unos con olros, y ¡iden ser Ieidos en
lerminos de reIaciones en desarroIIo enlre eI feminis-
mo, eI cine ex¡erimenlaI y eI ¡sicoanaIisis.
Comence señaIando eI modo en que, denlro de Ia
breve hisloria deI cine, sóIo recienlemenle eI feminis-
mo habia lenido aIgun im¡aclo. IncIuso ahora, Ia es-
fera en Ia que eI im¡aclo se ha de|ado senlir es exlre-
madamenle reducida. Los recienles desarroIIos lec-
noIógicos ¡ermilen eI crecimienlo deI cine fuera de Ia
induslria, ¡ero sin unas bases económicas sóIidas. II
fuluro hacia eI que se dirigen Ias ¡roducciones en 16
mm. y eI cine ex¡erimenlaI es incierlo, ¡ero eI en-
cuenlro enlre su crecimienlo y Ia irru¡ción hislórica
de Ias ¡oIilicas feminislas no liene ¡recedenle en Ia
hisloria de Ias arles. In eslo aI menos Ias exigencias
de Ias mu|eres ¡ueden lener un efeclo delerminanle
sobre Ia eslelica, en Ia medida en que eI lraba|o de Ias
leóricas feminislas de cine y Ias reaIizadoras gana
fuerza e infIuencia denlro de Ia esfera ex¡erimenlaI.
18
´Yvonne Rainer: Inlerviev¨, Cancra O|scura, 1, 1976.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

2
6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
La defiici/ * la "e$ce"ci/ de la (i!lecia
Cada lres o cualro dias. Casi lodas Ias semanas. Con
seguridad lodos Ios meses. Incendemos eI leIevisor,
sinlonizamos cuaIquier canaI de nolicias eslalaI, y ahi
esla: Ia uIlima viclima deI denominado ´lerrorismo
domeslico¨, de Ia ´vioIencia de genero¨.
Inlonces, aIgo a¡arenlemenle lan sim¡Ie como
definir un aclo de vioIencia en carne ¡ro¡ia, o descri-
bir un es¡acio o siluación que nos agrede, se convier-
le en un e|ercicio de discernimienlo crilico enlre Io
definido ¡or Ios medios de comunicación como vio-
Iencia y Io ¡ercibido cor¡oraImenle como laI.
Los indices de morlaIidad, eI auge de Ias agresio-
nes denunciadas, Ios ¡erfiIes y medidas de Ios aclo-
res deI drama y, en lodo caso, Ios abusos mas fIagran-
les de Ia ¡ubIicidad: esos son Ios acluaIes Iimiles de
Ias definiciones consensuadas ¡ara Ia vioIencia se-
xuaI. Unos Iimiles eIaborados enlre Ias agendas insli-
lucionaIes y Ios crilerios de renlabiIidad medialicos,
y cuyo fin fundamenlaI es conlener Ia aIarma sociaI
en una cueslión que se ha converlido, en Ios uIlimos
diez, quince, veinle años, en una causa im¡orlanle de
debale ¡ubIico, lambien en eI eslado es¡añoI.
Y es que denlro deI orden ¡oIilico de asimelria se-
xisla en eI que vivimos donde Ia vioIencia es un eIe-
menlo conslilulivo, Ia enunciación misma de su exis-
lencia es un ´¡robIema¨, una desagradabIe cueslión
que, hasla hace aIgunas decadas, habia ¡erlenecido
aI reducido mundo de Io ¡rivado, y que gracias a Ias
denuncias y reivindicaciones deI movimienlo femi-
nisla se lransformó en ¡ubIico.
Imbuida en Io mas ¡rofundo deI orden helero-
normalivo, eslrucluraI en cuaIquiera de Ias formas
deI ¡alriarcado en su Iarguisima hisloria, Ias diversas
manifeslaciones de Ia vioIencia eslan inlimamenle Ii-
gadas aI manlenimienlo de Ia |erarquia de Ios sexos,
y como ex¡Iica ßourdieu (2000) naluraIizadas, ahis-
lorizadas y, ¡or lanlo, desa¡ercibidas, exce¡lo en sus
devasladores efeclos individuaIes.
De acuerdo con MicheI IoucauIl (IoucauIl 1995,
1996), Ia vioIencia forma ¡arle deI regimen bio¡oIili-
co moderno, gobernador y arlifice no soIo de nueslra
muerle, sino lambien de nueslra vida, acluando co-
mo ¡roduclor y re¡roduclor de cor¡oreidades y dis-
cursos. La vioIencia no es soIo (ni fundamenlaImen-
le) deslrucliva, sino lambien conslrucliva: esla en eI
origen mismo de nueslros cuer¡os y sus reIaciones,
de nueslras formas de com¡orlamienlo sociaI, sexuaI
y IaboraI, en un grado lan inlenso que resuIla im¡er-
ce¡libIe y Io que es ¡eor, aIlamenle loIerado.
In un eslado como eI es¡añoI, con una hisloria recien-
le eIaborada a ¡arlir de milos fundacionaIes homoge-
nizadores y defensivos anle eI miedo a Ia diferencia y
Ia conlaminación (Ia mu|er, eI gilano, eI moro, eI ma-
rica.), Ias ¡rimeras moviIizaciones, Ios ¡rimeros sin-
lomas y verbaIizaciones deI rechazo a Ia vioIencia
¡rovienen de un movimienlo feminisla que ecIosiona
a Ia muerle deI diclador y que lendra ya aIgunas de
sus manifeslaciones ¡ubIicas aun en vida de esle, en
1975 (me refiero, cIaro esla, a Ias ¡rimeras }ornadas fe-
minislas de Liberación, aun cIandeslinas, y lambien a
diferenles aclos de Ia ceIebración, en ese mismo año,
deI Año InlernacionaI de Ia Mu|er) (Vega, 2005).
In ese momenlo, aunque sin oIvidar nunca Ia
enorme ru¡lura de Ia herencia de Ia desarlicuIación
¡oIilica y eI im¡eralivo moraI de Ia dicladura, eI con-
lexlo inlernacionaI no era mucho me|or: Ia exlensión I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
LA REPRESENTACIÓN DE LA VIOLENCIA E VIOLENCIA
DE LA REPRESENTACIÓN> DE JACK EL DESTRIPADOR
A CIUDAD JUÁREZ= PASANDO POR LA PANTALLA DE
LA TV<
¡or Maria Ruido
deI siIencio anle Ias agresiones (es¡eciaImenle si se
¡roducian en eI es¡acio domeslico) y Ia connivencia
inslilucionaI anle cuesliones que se consideraban
´¡ersonaIes¨ ¡ermilian Ia im¡unidad y Ia com¡Iici-
dad sociaI con ¡raclicas de conlroI y dominio bien ex-
lendidas. La ecIosión de Ia IIamada ´segunda oIa deI
feminismo¨ y sus diferenles verlienles, fue definiliva
¡ara, aI menos, rom¡er esa dicolomia ¡ubIico-¡riva-
do y denunciar que, como muy bien señaIaron, ´Io
¡ersonaI es ¡oIilico¨. Las moviIizaciones enlonces de
miIes de mu|eres consiguieron con su ¡resión y sus
denuncias cierla rece¡lividad en lorno a lemas como
Ia vioIación, eI maIlralo y Ia su|eción fisica y ¡sicoIó-
gica, lambien denlro de Ia inslilución malrimoniaI.
Iero, como muy bien ex¡Iican ßegoña Marugan y
Crislina Vega (Marugan y Vega, 2001), en un eslado
donde eI debilo conyugaI se consideraba un deber
¡ara Ias mu|eres o donde Ias ¡aIizas eran ´riñas ma-
lrimoniaIes¨ que Ias auloridades inslaban a ¡erdo-
nar, Ias cosas eran mucho mas dificiIes. Denunciar,
casligar y aun siquiera nombrar Ia agresión y eI agra-
vio era muy com¡Iicado o im¡ensabIe, incIuso ¡ara
Ias ¡ro¡ias mu|eres que Ias sufrian.
In esle ¡anorama, Ia generación de conciencia, Ia
verbaIización y Ia denuncia que ¡ermilian diferenles
encuenlros y }ornadas universilarias
1
o Ias ceIebra-
ciones deI 8 de marzo eran ¡asos muy im¡orlanles.
Siguiendo esquemalicamenle su evoIución (Vega,
2005) ¡odemos diferenciar diversos lemas de Iucha,
es¡eciaImenle enlre 1975 y 1995: re¡ensamienlo deI
cuer¡o y de Ia sexuaIidad, aborlo, vioIación ÷fuera y
denlro deI malrimonio- , divorcio, SIDA o ¡roslilu-
ción, serian Ios mas significalivos.
Iero, si ¡arece cIaro que Ia loma de Ia ¡aIabra y eI
¡rolagonismo de Ias moviIizaciones han corres¡on-
dido aI movimienlo feminisla, en eI eslado es¡añoI
(como en olros eslados), eI ¡a¡eI de Ias mu|eres que
¡rolagonizaron eslas Iuchas ha sido usur¡ado ¡or
olras y olros que, no soIo han reescrilo inslilucionaI-
menle sus acluaciones, sino que han cambiado Ia Ió-
gica de su ¡roceso, ocuIlando Ia genesis de Ia vioIen-
cia sexuaI y anle¡oniendo Ia ge*+6% aI a%2#** 0 #a de*F
ac+-ac6% de #&* c$e%+&* de# *e/*$&<
La enlrada en Ias agendas ¡oIilicas de Ia vioIencia
´de genero¨ se hace, ¡ues, no soIo reIegando Ia aulo-
geslión de Ias mu|eres, que ¡asan a ser +,+e#ada* como
Ias y Ios menores, sino lambien de Ios inlereses y eI
enfoque de Ios diversos feminismos. In definiliva,
su¡one Ia eIección de una via ¡aIialiva de Ias conse-
cuencias (causanles de una exlrema aIarma sociaI) en
vez de desenlramar Ia genesis de Ias causas
(Marugan y Vega, 2001).
Isle enfoque ¡riviIegiado desacliva Ia acusación
sobre eI orden sexuaI como generador de Ia vioIencia
cenlrando casi excIusivamenle Ia alención en eI casli-
go sobre sus formas coyunluraIes mas radicaIes, Ios
asesinalos y Ios maIos lralos ¡unibIes, aI liem¡o que
reduce su cam¡o de ¡erce¡ción y oIvida Ia vioIencia
eslrucluraI, asi como formas ´menos graves¨ de
agresión, como Ia vioIación, Ia cosificación conslanle,
Ios abusos verbaIes y ¡sicoIógicos, Ia carencia de una
eslruclura de conciIiación IaboraI ni minimamenle
reaI (aI liem¡o que conlinua Ia inlervención en Ia re-
¡roducción ¡or ¡arle deI eslado a lraves, ¡or e|em-
¡Io, de una insuficienle Iey de aborlo) o Ias formas de
vioIencia sislemica que siguen fIoreciendo en eI Ien-
gua|e y en Ios cuer¡os sociaIes, aIenladas o sosleni-
das ¡or Ias ¡ro¡ias insliluciones, Ia escueIa o Ia igIe-
sia (ßourdieu, 2000).
II eslado (y ¡or exlensión Ias diversas em¡resas a
lraves de Ias que esle ha exlernaIizado Ia geslión de
Ia vioIencia) se ha converlido, en eslrecha conniven-
cia con Ios $eda= en eI definidor de #&* #4$+e* de #a -&F
#e%ca, en eI eIaborador ¡rinci¡aI deI discurso ¡ubIico
sobre eIIa, oIvidando Ia hisloria de Ias reivindicacio-
nes y anaIisis feminislas, o aI menos, neulraIizando Ia
¡oIilización deI orden sexuaI como cueslionamienlo
de fondo.
1
La ¡rimera ceIebración deI 8 de Marzo se ¡rodu|o en 1978, y en Io que se refiere a Ios encuenlros cabria deslacar Ias }ornadas
Ieminislas de Granada (1979), Ia ceIebración de Ios 10 años deI Ieminismo en Is¡aña (1985), o Ias muy im¡orlanles }ornadas
Ieminislas conlra Ia vioIencia machisla en Sanliago de Com¡osleIa (1988).
Iara ¡rofundizar en eI anaIisis de aIgunos de eslos encuenlros, asi como observar un ¡anorama com¡Ielo de diferenles acciones
deI movimienlo feminisla en eI eslado es¡añoI y Ias acluaciones inslilucionaIes ¡araIeIas, vease eI cuadro sinó¡lico de Marugan y
Vega (Vega, 2005: 36-37).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
´La com¡Iicidad, frecuenlemenle señaIada en Ia leo-
ria feminisla, enlre Islado, ca¡ilaIismo y ¡alriarcado
heleronormalivo, fuerlemenle cohesionados en Ia
¡er¡eluación de Ias |erarquias de genero en Ia fami-
Iia, en eI sislema ¡roduclivo y en Ios ambilos ¡ubIi-
cos ha dado ¡aso en unos cuanlos años a un nuevo
¡anorama en eI que se ¡odria decir que eI Islado se
ha siluado ´deI Iado de Ias mu|eres¨ convirliendose
en abanderado, garanle y geslor de Ia Iiberlad de es-
las uIlimas frenle a aqueIIos hombres que aun ¡re-
lenden beneficiarse ¡or Ia fuerza de un orden sociaI
heredado en a¡arenle conlradicción con Ios ¡rinci-
¡ios de Ia ciudadania (neo)IiberaI. |.j
La inlervención deI Islado, en sinlonia con Ia ¡re-
senle hi¡ólesis ex¡Iicaliva, no iria encaminada a aca-
bar con Ia vioIencia, ni siquiera a ¡aIiar sus conse-
cuencias, sino a Iimilar Ias manifeslaciones mas bru-
laIes de Ia misma, aqueIIas que en eI ¡Iano simbóIico
re¡resenlan Ios as¡eclos mas IIamalivos de un orden
de genero ¡rofundamenle o¡resivo y, en esle senlido,
inace¡labIe¨. (Marugan y Vega, 2001: 4-5)
La mi$ada c!m! c!%&$'cci/
* c!m! f!$ma de d!mii!
Isla ocuIlación de Ias causas ¡ara ¡riviIegiar Ios efec-
los de Ia vioIencia conIIeva ¡oIilicas re¡resivas fuer-
les que, si bien reducen Ia sensación de im¡unidad,
no disminuyen, como ya comenlabamos, Ia vioIencia
eslrucluraI, reafirman Ias ¡osiciones de viclimas y
agresores como calegorias, y afianzan Ia idea de Ias
mu|eres como un coIeclivo a ¡roleger, sin refIexionar,
insislimos, en eI origen y Ia hisloria de Ias formas de
Ia vioIencia sexuaI.
In esla faIla de voIunlad en remover Ias bases deI
conlralo sexuaI (Ialeman, 1995) que subyace a nues-
lro modeIo sociaI heleronormalivo y en Ia casi excIu-
siva acluación re¡resiva sobre sus brulaIes efeclos, se
a¡oya una de Ias dicolomias mas faIaces y mas acli-
vas deI soslen de Ia vioIencia: eI ¡ensar Ia vioIencia fi-
sica como diferenle de Ia vioIencia simbóIica, una
´vioIencia sin cuer¡o¨, una ´vioIencia menos grave¨.
La vioIencia fisica, crislaIizada ¡or eI maIlralo
cor¡oraI y ¡or sus uIlimas consecuencias, eI asesina-
lo, se ¡resenla como devasladora, como inala|abIe si
no es a lraves deI casligo (¡revia denuncia de Ia ¡ro-
¡ia viclima, a Ia que se res¡onsabiIiza de su siluación
sin ¡roveer, en muchos casos, una red de ayuda sos-
lenida), ¡ero como desIigada de Ios ¡alrones de com-
¡orlamienlo ´normaIes¨: eI $a#+)a+ad&) es una exce¡-
ción, una rareza soIo ex¡IicabIe como conlinuador, a
su vez, de una cadena de maIlralo o de una educa-
ción lraumalica y es¡eciaImenle misógina, de Ia mis-
ma forma que Ia -4c+$a se asociaba (y se sigue aso-
ciando, en muchos casos) con fenómenos de deses-
lrucluración, miseria, ¡romiscuidad o aIleridades va-
rias (olra raza, olras coslumbres, olras formas de vi-
da ¡oco ´civiIizadas¨).
Aunque Ia marginaIidad deI maIlralo y sus con-
secuencias ¡arezca ya un milo en decadencia, no ¡or
eIIo Ios Iimiles de Ia vioIencia y eI enfoque ¡ubIico de
Ia cueslión, asi como Ios lerminos de Ia ubicación de
idenlidades y res¡onsabiIidades denlro de esle ambi-
lo, ¡arecen haber cambiado suslanciaImenle.
II indignanle ¡anorama de Ias muerles, aIgunas
de eIIas lrislemenle anunciadas, enguIIe lodo eI ¡ro-
lagonismo medialico. No ¡odia ser menos denlro de
esle enfoque cIaramenle reduccionisla, que ¡arece
obviar que esla ´soIución finaI¨ conlem¡oranea y de-
vasladora liene su origen en Ia faIsa dicolomia que
subrayabamos hace unos inslanles.
Como ex¡Iica Iierre ßourdieu, Ia vioIencia sim-
bóIica es, en reaIidad, Ia que sosliene Ia vioIencia fisi-
ca: eI orden ¡alriarcaI (en cuaIquiera de sus verlien-
les, en lodos sus liem¡os hislóricos, con sus diversos
ro¡a|es y formas) es eI sislema milico-riluaI que rali-
fica y naluraIiza Ia asimelria fundamenlaI que, en uI-
lima inslancia, ¡osibiIila eI uso de Ia fuerza y Ia
muerle como un arma (ßourdieu, 2000).
´II ¡rinci¡io de Ia inferioridad y de Ia excIusión
de Ia mu|er, que eI sislema milico-riluaI ralifica y am-
¡Iifica hasla eI ¡unlo de converlirIo en eI ¡rinci¡io de
división de lodo eI universo, no es mas que Ia asime-
lria fundamenlaI, Ia deI su|elo y deI ob|elo, deI agen-
le y deI inslrumenlo, que se eslabIece enlre eI hombre
y Ia mu|er en eI lerreno de Ios inlercambios simbóIi-
cos, de Ias reIaciones de ¡roducción y de re¡roduc-
ción deI ca¡ilaI simbóIico, cuyo dis¡osilivo cenlraI es
eI orden malrimoniaI y que consliluye eI fundamen-
lo de lodo orden sociaI¨. (ßourdieu, 2000: 59).
Denlro de Ia Iógica ¡roduclora de Ia bio¡oIilica, eI
cuer¡o de Ias mu|eres ha sido considerado, hislórica-
menle, eI cuer¡o &+)&, eI cuer¡o im¡uro y ¡ro¡icialo-
rio, eI cuer¡o IiminaI. Asi Io ex¡Iica Ia anlro¡óIoga
Mary DougIas (DougIas, 1991), siguiendo eI conce¡lo
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

2
9
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
de abyección de Krisleva (Krisleva, 1982), y asi nos Io
describe Linda Nead (Nead, 1998) en su recorrido ¡or
Ia hisloria deI desnudo femenino cuando ¡resenla eI
cuer¡o femenino modeIado siem¡re como exceso o
discre¡ancia deI cuer¡o aulónomo y heroico deI ¡a-
radigma mascuIino. No es de exlrañar, ¡ues, que ese
diseño exlerior de nueslros cuer¡os no coincida con
nueslra reaIidad, y que Ia aIienación y Ia fruslración
de ese ¡aradigma im¡osibIe se lraduzcan en aIgunas
de Ias formas de vioIencia mas brulaIes que vivimos
Ias mu|eres y lambien Ios hombres (y no soIo, ¡recisa-
menle, en Ias uIlimas decadas, laI y como ¡arecen
descubrir Ios informalivos y ¡rogramas de lv): Ia ano-
rexia, Ia buIimia, Ia agorafobia, Ia vigorexia. Is, co-
mo ex¡Iica Susan ßordo, ´eI ¡eso inso¡orlabIe¨ de
nueslro cuer¡o que no resisle Ia confronlación con eI
imaginario medialico y arlislico (ßordo, 1995, 1997).
II ¡aclo fralernaI que lraduce Ias reIaciones de
¡oder como reIaciones homosociaIes (Irigaray, 1981)
se reveIa lragicamenle en nueslro baga|e cuIluraI, en
nueslra ¡ro¡ia conce¡ción de ´Ia cuIlura¨ (eminenle-
menle homosociaI ¡ero lambien homófoba, burgue-
sa, elnocenlrica.), en nueslra forma de ver, en nues-
lras ¡aIabras.
Como dice }uIia Krisleva (1988) y olras leóricas de Ia
Iingüislica y eI ¡sicoanaIisis, eI Iengua|e es un lerrilo-
rio de hegemonia ¡alriarcaI, un es¡acio donde Ias
mu|eres hacemos un esfuerzo ¡or significar nueslra
carencia. Una vez inlroducidas en eI universo homo-
sociaI, lodas Ias Ienguas, lodas Ias habIas, ¡arecen de-
|ar senlir su vioIencia inauguraI: Ia neulraIidad deI
mascuIino frenle a Ia ¡arlicuIa diferenciadora deI fe-
menino, eI maliz que reba|a o incIuso humiIIa (´hom-
bre ¡ubIico¨/´mu|er ¡ubIica¨, ´modisla¨/´modis-
lo¨.), eI desdeñoso nombrar de Io innombrabIe (´co-
ñazo¨, ´hi|o de ¡ula¨.), no son mas que ya muy co-
nocidos e|em¡Ios de un doIoroso descubrimienlo: eI
Iengua|e nos lraiciona, y a¡ro¡iarnos de eI es un lra-
ba|o ¡oIilico a reaIizar desde eI feminismo. Cuando
una mu|er enfrenla una reIación donde exisle eI maI-
lralo no soIamenle liene que a¡render a reconocerIo,
sino lambien a verbaIizarIo, de forma que eI Iengua|e
debe converlirse en lera¡eulico, en un inslrumenlo
curalivo ¡or exceIencia.
Iero quizas, Ia ¡rueba mas fIagranle de nueslra
carencia es Ia inexislencia simbóIica, esa dificuIlad ¡a-
ra hacernos enlender (a ¡esar de lener fama de char-
Ialanas, o quizas ¡or eIIa.), ese oslracismo que se
nos a¡Iicaba (y se nos sigue a¡Iicando en muchas oca-
siones) en Ia educación, en Ias ¡raclicas ¡oIilicas, en
Ios es¡acios ¡ubIicos diversos (desde Ia ¡andiIIa has-
la Ia asambIea), elc. Y nada mas evidenle ¡ara lra-
ducir Ia inadecuación que Ia faIla de nombres ¡ara
designar Ios órganos sexuaIes de Ias mu|eres hasla Ia
IIegada de Ia laxonomia moderna: eramos eI reverso
deI órgano mascuIino, eI negalivo deI faIo, Ia concavi-
dad, eI refIe|o (Laqueur, 1994).
Isla asimelria fundamenlaI, e|e suslenlador de Ia
vio Iencia, liene en Ia re¡resenlación, como nos re-
cuerdan Ias leóricas feminislas deI cine, un es¡acio
fundamenlaI de su aclividad.
In un ya cIasico (y ¡oIemico) arlicuIo ¡ubIicado en
Ia revisla Sc)ee% en 1975, Laura MuIvey ¡onia en evi-
dencia Ia conslrucción de Ia mirada hegemónica como
una eIaboración irremediabIemenle excIuyenle: eI
hombre (o su lrasunlo) miraba y Ia mu|er era su ob|e-
lo, eI aclo de mirar se lraducia en cosificación y con-
lroI, o como eIIa Io definia, en -&0e,)*$& y fe+ch1ac6%
(MuIvey, 1988). Mirar, una acción acliva, eslaba desli-
nada, como eI Iengua|e, aI *e) (es decir, aI ser mascuIi-
no o a Ia mu|er (lra)veslida e (in)veslida, aI incor¡orar
una ¡raclica de ¡oder sancionado) y ser mirado, esla-
ba deslinado aI &+)&, aI feliche (es decir, a aqueIIa que
se define y exisle a lraves de Ia mirada). Iorque mirar
es un aclo que Iegilima y olorga: Ia visibiIidad ¡ermi-
le exislir, ¡ero siem¡re ba|o eI conlroI y Ia vigiIancia
deI que mira. La re¡resenlación, ¡or lanlo, es un aclo
¡rimordiaI de vioIencia, y segun MuIvey, como segun
eI grueso de Ias leóricas fiImicas feminislas de Ios 70,
no exisle ninguna forma de reci¡rocidad ¡osibIe ex-
ce¡lo Ia negación (MuIvey, 1988, Laurelis, 1992, 1993).
Si bien ´IIacer visuaI y cine narralivo¨ fue un lex-
lo conleslado incIuso denlro deI feminismo, e incIu-
so mas larde malizado ¡or Ia ¡ro¡ia aulora, Ia acción
negaliva o Ia de*e*+3+ca (Laurelis, 1993)
2
han sido una
conslanle en Ias formas de subversión de Ias image-
nes de Ias feminislas. De Teresa de Laurelis a Ieggy
IheIan, Ia ´sos¡echa¨ de Ia visibiIidad como mela
¡oIilica o, aI menos, su maliz, ha eslado ¡resenle en
casi lodas Ias leóricas de aI imagen (IheIan, 1993)
3
.
2
´HabIamos de una deseslelización deI cuer¡o femenino, de Ia desexuaIización de Ia vioIencia, de Ia desedi¡ización de Ia narraliva,
elc... |...j Mas que a¡unlar hacia una 'eslelica femenina', |Ias cineaslasj ¡arecen hacerIo hacia una deseslelica feminisla¨. (Laurelis,
1993:29)
3
´La recurrenle conlradicción enlre ´Ias ¡oIilicas de idenlidad´ con su acenlo en Ia visibiIidad, y Ia desconfianza de Ia visibiIidad deI
´deconslruccionismo ¡sicoanaIilico´ como fuenle de unidad o lolaIidad necesila ser redefinida, resueIla. |...j
No esloy sugiriendo Ia ¡ersislencia en Ia invisibiIidad como una ¡oIilica aI servicio de Ia ¡rivación de derechos, sino mas bien que
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
0
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Todas eIIas advierlen de Ios ¡eIigros de Ia inscri¡-
ción, deI caracler vicario de Ia (re)¡resenlación ÷¡re-
senlación en Iugar de- : si ser invisibIe es no lener
exislencia en eI orden simbóIico deI imaginario ¡a-
lriarcaI, lener visibiIidad requiere un lraba|o conslan-
le de dislanciamienlo y refIexión que ha hecho que
aIgunas mu|eres en Ias uIlimas decadas Ias acusen de
normalivizadoras y ´aguafieslas¨ deI ¡Iacer visuaI.
Sin voIver a su eslrecho ¡Ianleamienlo de Ios 70 ni
lam¡oco ¡romover ÷necesariamenle- una renova-
ción de sus eslriclos formalos audiovisuaIes, me ¡a-
rece, sin embargo, que sus anaIisis de Ias imagenes y
su desnaluraIización de Ia mirada son exlremada-
menle uliIes ¡ara enlender Ia re¡resenlación como
una ¡raclica ¡oIilica (Ruido, 2000).
Iero definilivamenle enlenderemos Ia reIación enlre
vioIencia simbóIica y vioIencia fisica si recurrimos,
¡recisamenle, aI escenario ¡riviIegiado de Ia vioIen-
cia sexuaI: eI es¡acio de convivencia de nueslro regi-
men de economia amorosa.
La ¡ro¡ia ex¡eriencia deI amor que se nos lrans-
mile es errónea y necesariamenle vioIenla. Anle Ia
a¡arenle ´indefinibiIidad¨ deI amor, anle un senli-
mienlo inconlroIado y ¡erlurbador eIaborado desde
Ia heleronormalividad romanlica como ¡arle de un
¡roceso de su|eción y ¡roducción de es¡acios dife-
renciados (es¡acio ¡ubIico mascuIino/es¡acio do-
meslico femenino) que acom¡aña aI inci¡ienle modo
de ¡roducción deI ca¡ilaIismo induslriaI, beII hooks
recIama sim¡Iemenle ´cIaridad¨ (hooks, 2005).
´Cuando nos senlimos ¡rofundamenle alraidos
hacia aIguien Io ca+ec+1a$&*, eslo es, Io inveslimos de
emociones o senlimienlos. Ise ¡roceso de concenlra-
ción ¡or eI que Ia ¡ersona amada se convierle en aI-
guien im¡orlanle ¡ara nosolros se IIama ca+e/*. Ieck
subraya correclamenle que Ia mayoria de nosolros
confundimos eI aclo de ca+ec+1a) con eI de amar´. |.j
Cuando enlendemos eI amor como Ia voIunlad
de nulrir nueslro desarroIIo es¡iriluaI y eI de olra
¡ersona, se hace evidenle que no ¡odemos afirmar
que amamos si somos hirienles o abusivos¨. (hooks,
2005:40).
Iarece faciI, ¿verdad` Isla cIaro que eI ´Ia male
¡orque era mia¨ no liene ninguna o¡orlunidad de
ser considerado amor anle Ia a¡Iaslanle Iucidez de
eslas ¡aIabras. Quizas Ia mayor ¡arle de nueslras
¡ro¡ias vivencias, modeIadas ba|o Ia alenla mirada
de heroes mezquinos y heroinas sufrienles, mereceri-
an olra consideración que ser IIamadas ´hislorias de
amor¨. Sin embargo, sigIos de Iileralura e imagenes
ofuscadas Ias Iegiliman y Ias arlicuIan.
Ya Io decia Godard: una ¡eIicuIa es un revoIver y
una chica. La vioIencia y eI sexo, eI amor y Ia muerle,
han eslado invariabIemenle unidos en nueslra cuIlu-
ra. Isla unión se ha suslenlado en |uslificaciones va-
rias, ex¡Iicadas ¡or Ia anlro¡oIogia, eI ¡sicoanaIisis o
Ia socioIogia, como Ia necesidad de conlroI sobre Ia
re¡roducción, Ia dislribución sexuaI deI lraba|o y Ios
roIes famiIiares a ¡arlir de Ia carga re¡roducliva, y
enmarcan Ia caIidad de Ias mu|eres como bienes de
circuIación y reIación ¡oIilica ´a¡ro¡iados´ y ´dislri-
buidos¨ ¡or Ios hombres (Levi-Slrauss, 1983,
Osborne, 1993). Si bien cabria su¡oner que eslas |us-
lificaciones son, hoy ¡or hoy, com¡Ielamenle inade-
cuadas, eI inlenlo de desmonla|e deI orden dominan-
le y una cierla iguaIdad IegaI conseguida ¡or Ias mu-
|eres en aIgunos ¡aises, ¡arecen haber aceIerado o
acenluado, ¡recisamenle, Ios casos de vioIencia.
Iero, ¿exislen reaImenle mas casos de vioIencia
conlra Ias mu|eres o sim¡Iemenle Ios conocemos
mas, gracias aI mayor numero de denuncias y sobre
lodo, aI ¡a¡eI mediador de Ia ¡rensa y Ia lv`
Y, en lodo caso, como a¡unla Crislina Vega, ¿´Ia
¡osibiIidad de fuga de Ias mu|eres¨ es Ia ex¡Iicación
unica a esle fenómeno` (Vega, 2005: 33). La conlesla-
ción ¡arece mas com¡Ie|a.
Ia o¡osición binaria enlre eI ¡oder de Ia visibiIidad y Ia im¡olencia de Ia invisibiIidad es faIsa. Hay una forma de ¡oder reaI en Ia
¡ermanencia en Ia des-marcación/no-re¡resenlación (unmarked), hay serias Iimilaciones en considerar Ia re¡resenlación visuaI co-
mo una mela ¡oIilica.
La visibiIidad es una lram¡a, asume Ia vigiIancia y Ia Iey, ¡rovoca -&0e,)*$&, felichismo, a¡elilo coIoniaI/im¡eriaIisla de ¡osesión¨.
(IheIan, 1993:6) I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
1
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
El cie * l!% media c!m! 6$e7c!%&$'c&!$e% de la% ca;
&eg!$-a% de (-c&ima * ag$e%!$2 la $e"$e%e&aci/ de
la (i!lecia: la (i!lecia de la $e"$e%e&aci/
Como se a¡unla mas arriba, Ia enlrada de Ia denomi-
nada ´vioIencia de genero¨ en Ias agendas ¡oIilicas
se ¡roduce basicamenle a ¡arlir de Ios años 80, y a ra-
iz de Ias reivindicaciones deI movimienlo feminisla
en su IIamada ´segunda oIa¨. In aIgunos eslados, co-
mo Iuego en nueslro ¡ro¡io marco IocaI, se ado¡la-
ran medidas de caracler re¡resivo, y soIo ¡oslerior-
menle se inlroducen lambien acciones de caracler
¡revenlivo o reeducacionaI.
Como |uslificación y lrasfondo de eslas medidas
es muy im¡orlanle eI ¡a¡eI deI cine, ¡ero sobre lodo
eI de Ios medios de comunicación como conformado-
res de o¡inión. Son eslas ¡olenles maquinas relóricas
Ias que convierlen Ia agresión y eI maIlralo conlra Ias
mu|eres en un lema de debale ¡ubIico, Ie dan visibi-
Iidad (¡odriamos decir que *e ad,e5a% de su incor¡o-
ración aI lerrilorio de Io ¡ubIico aI dolar fundamen-
laImenle su imaginario mas difundido), Ias que
enuncian eI discurso sobre Ia vioIencia y eslabIecen,
|unlo con eI eslado y sus diversas ramificaciones, Ios
Iimiles de Ia misma, e incIuso eIaboran eI diseño y
evoIución de Ias idenlidades de viclimas y agresores.
Isle ¡a¡eI de Ios $eda no es nuevo, ¡ero si adquiere
nuevas dimensiones y se a|usla a nuevos formalos
con eI ¡rolagonismo leIevisivo.
Como describe Ia esludiosa norleamericana
}enny Kilzinger, Ios $eda ¡ro¡orcionan una imagen
cuando menos inleresada de esla y de lodas Ias noli-
cias, ¡ero lambien son fundamenlaIes a Ia hora de in-
formar y conformar o¡inión, asi como ¡ara enlender
Ia ¡ro¡ia hisloria de Ia conce¡luaIización y defini-
ción de Ia denominada ´vioIencia sexuaI¨, ´vioIencia
de genero¨ o ´lerrorismo domeslico¨.
´La ex¡osición en Ios medios de masas es aIgo
muy im¡orlanle ¡ara informar y eslimuIar eI conoci-
mienlo de Ios ciudadanos, eI debale y Ias re¡ueslas
¡oIilicas. Los ¡eriodislas, sin embargo, ¡arecen ex-
lremadamenle seIeclivos en Io que reIalan y serian
cuI¡abIes en muchas ocasiones de sensacionaIismo
-&0e,). Los re¡orla|es ¡ueden ¡oner fuera de conlex-
lo Ios casos de abusos, ademas de incilar aI racismo,
¡ro¡agar eslereoli¡os sobre Ias mu|eres (o virgenes o
¡ulas), cuI¡ar a Ias viclimas o excusar a Ios agreso-
res¨ (Kilzinger, 2005: 215).
II imaginario sociaI de Ia cueslión, eI ¡a¡eI de
viclimas y agresores y su ubicación sociaI, económi-
ca o sexuaI eslan leñidas de ¡re|uicios y eslereoli¡os
(eI maIlralo y Ia agresión como exce¡ción en Ias reIa-
ciones enlre Ios sexos, Ia viclima como res¡onsabIe
uIlima de su siluación, eI agresor como un enfermo o
un monslruo.), ¡ero lambien, no Io oIvidemos,
com¡arlen Ias ¡resiones ¡ro¡ias de cuaIquier ¡ro-
duclo medialico (es¡eclacuIarización y sensaciona-
Iismo regido ¡or Ios indices de audiencia, desalen-
ción anle Io que se considera ´re¡elilivo¨ y ´monólo-
no¨ ¡riviIegiando casos es¡eciaImenle ´lurbios¨ -
muchas veces basados en sim¡Ies con|eluras-, |uicios
moraIes ¡araIeIos, sim¡Iificación, criminaIización, fe-
lichización, elc.) (Kilzinger, 2005, Sanmarlin,
GrisoIia y GrisoIia, 1998)
La re¡resenlación de Ia vioIencia esla regida ¡or
Ia idea de conlroI que subyace a Ia visibiIidad, y ¡or
lanlo de e|ercicio de com¡rensión ¡oIilica, de conlroI
deI discurso sobre Ia reaIidad, es decir, de Ia vioIen-
cia ¡ro¡ia de Ia re¡resenlación. Sus formas y sus ha-
bilos subrayan y redundan en Ia faIla de anaIisis de
Ias causas, y ¡olenciando Ia sensación de fragmenla-
riedad y aIealoriedad ¡ueden (¿quieren`) aumenlar,
en uIlima inslancia, Ia sensación de desconfianza,
miedo y viclimización de Ias mu|eres.
II ¡a¡eI de Ios medios y su regimen de dirección deI
discurso sobre Ia vioIencia y sus Iimiles no es nuevo,
y liene hilos im¡orlanles que dislinguen diversas
ela¡as. Como dibu|a con exlraordinaria Iucidez y ri-
queza }udilh WaIkovilz en ´La ciudad de Ias ¡asio-
nes lerribIes¨ (1995), eI caso de }ack eI Deslri¡ador,
duranle eI oloño de 1888, y eI ´Tribulo de Ias donce-
IIas¨, en 1885, senlaron Ias bases de Ias reIaciones deI
lralamienlo medialico moderno de Ia vioIencia se-
xuaI, y ayudaron a fomenlar Ia idea deI es¡acio ¡u-
bIico como Iugar de ¡eIigro ¡ara Ias mu|eres y deI es-
¡acio ¡rivado como lerreno de dominio deI conlralo
sociaI asimelrico, una conslrucción sexuaI de Ia reaIi-
dad que aun hoy sigue vigenle en nueslro mas ¡ro-
fundo imaginario coIeclivo (Osborne, 1993).
Tanlo en eI affa)e denominado ´II lribulo de Ias
donceIIas¨ (1885), sobre Ia ¡roslilución infanliI, como
en eI caso de }ack eI Deslri¡ador, Ia ¡rensa escrila, ¡e-
ro sobre lodo Ia Pa## Ma## Ga1e++e y su direclor, W. T.
Slead, luvieron un ¡a¡eI fundamenlaI en Ia inler¡re-
lación de Ios hechos y en sus consecuencias ¡oIilicas.
No es casuaI que eI hecho fundamenlaImenle su-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
2
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
brayado en Ia difusión de Ios cinco o quizas seis ase-
sinalos de }ack eI Deslri¡ador, ¡roducidos enlre Ios
meses de agoslo y noviembre de 1888 en eI dislrilo de
Whilecha¡eI (Londres), fuese que sus viclimas eran
lraba|adoras sexuaIes (WaIkovilz, 1995).
Como ex¡Iican varios de Ias y Ios esludiosos de Ia
e¡oca vicloriana (GaIIagher y Laqueur, 1987,
GoIdslein, 1991, WaIkovilz, 1995), Ia conslrucción
deI cuer¡o moderno liene en Ia ¡roslilula eI referen-
le com¡Iemenlario basico de Ia es¡osa burguesa, eI
´angeI de hogar¨: eI cuer¡o cIoaca de Ia ¡ula ¡ermi-
lia Ia eslabiIidad de Ia inslilución malrimoniaI, aI
liem¡o que su conce¡luaIización como aIleridad ¡e-
Iigrosa escenificaba (y dificuIlaba) Ia (im)¡osibIe reIa-
ción enlre mu|eres de dislinlas ¡rocedencias sociaIes
en eI es¡acio ¡ubIico.
Como ex¡Iica WaIkovilz y olras esludiosas deI
XIX, eI ca¡ilaIismo habia encerrado a aIgunas mu|e-
res en eI es¡acio domeslico, ¡ero lambien habia cons-
lruido nuevos es¡acios de inleracción, es¡eciaImenle
Ios reIacionados con eI consumo. De esla forma, Ia
a¡arición de Ia figura deI Deslri¡ador se convierle en
una baza ¡oIilica de gran o¡orlunidad ¡ara conlroIar
Ia sociaIización femenina. Is muy significaliva Ia
connivencia enlre ¡oder e información en una ¡ren-
sa (encabezada ¡or Ia Pa## Ma## Ga1e++e ) que invenla,
IileraImenle, un eficaz fenómeno ¡eriodislico sobre
Ia re¡roducción de esquemas narralivos meIodrama-
licos que sirve ¡ara fusligar a Ias desarraigadas y
amedrenlar a Ias burguesas, inlenlando ¡rovocar su
¡asividad y frenar Ias inci¡ienles aclividades ¡oIili-
cas de anliviviseccionislas, sufragislas, damas deI
I|ercilo de SaIvación, elc.. (GaIIagher y Laqueur,
1987, GoIdslein, 1991, WaIkovilz, 1995).
Nunca enconlrado (o no buscado) ¡or Ia ¡oIicia,
im¡une de Ias (¿o¡orlunas`) muerles de unas mu|e-
res que se ¡resenlaban como desordenadas, viciosas
y ¡endencieras, uno o varios, eI reIalo miI veces re¡e-
lido deI Deslri¡ador es eI ¡rimero de Ios grandes
dramas medialicos conlem¡oraneos, y ha servido de
e|em¡Io a vario¡inlos imiladores en Ias decadas si-
guienles, desde eI eslranguIador de ßoslon y eI de
HiIIside hasla Ios crimenes de Ia cadena de monla|e
de }uarez. Su nueva ´edad de oro¨ se ¡roducira en
Ios años 80, laI vez como conleslación (¿cómo ocurre
ahora`) a Ia ¡rolesla y fuga masiva que eI movimien-
lo feminisla habia eslado conslruyendo desde me-
diados de Ios años 60 aI caIor deI nacimienlo de Ios
nuevos movimienlos sociaIes.
Los 80, Ios años de Reagan y Ia Teacher, son, laI y
como Ios describe Susan IaIudi, años de ´reacción¨.
No es casuaIidad que Ios relralos de mu|eres enIo-
quecidas ¡or una Iiberlad que no saben geslionar
(´Acusados¨, 1988) o inundadas ¡or eI exilo IaboraI
¡ero carenles de hi|os y maridos (´Alracción falaI¨,
1987) desborden Ias ¡anlaIIas. La vioIencia se con-
vierle en eI ingredienle fundamenlaI de Ia reIación
enlre sexos en un cine que ¡arece refIe|ar eI enfado y
eI miedo de una mascuIinidad en crisis ¡rofunda
(IaIudi, 1993).
II coIofón medialico a Ia nueva reacción fue Ia de-
lención, a finaIes de 1980, deI IIamado Deslri¡ador de
Yorkshire, lras comeler lrece asesinalos enlre oclubre
de1975 y finaIes deI 80, seis de eIIos de ´mu|eres ino-
cenles¨ (es decir, que no eran ¡roslilulas o desarrai-
gadas) (WaIkovilz, 1995).
In eI eslado es¡añoI, eI ´marcador de infIuencia me-
dialica¨ se dis¡ara en 1995 con eI seguimienlo leIevi-
sivo deI asesinalo de lres adoIescenles vaIencianas
deI ¡uebIo de AIcasser (´Ias niñas de AIcasser¨).
II lralamienlo que en eI ¡rograma de Ie¡e
Navarro ´Isla noche cruzamos eI Missisi¡i¨ (TV5) se
dio aI lema, senló Ias bases que olros medios imila-
ron duranle, aI menos, eI comienzo de Ia decada deI
2000. }uicios ¡araIeIos, ¡ruebas cueslionabIes, enlre-
vislas a ¡adres deses¡erados que acababan deslroza-
dos deIanle de Ias camaras, aireamienlo de Ia vida in-
lima de Ias menores. nada ¡arecia suficienle ¡ara
manlener unos indices de audiencia dis¡arados ¡or
eI morbo y Ia es¡eclacuIarización.
Isla a¡ro¡iación de Ia enunciación deI discurso y
deI imaginario sobre Ia vioIencia adquirió mayor aulo-
ridad cuando, lras su ¡aso ¡or eI ¡rograma de CanaI
Sur ´De larde en larde¨ donde denunció Ios maIos lra-
los recibidos ¡or su ¡are|a duranle años, Ana Oranles
es quemada ¡or su ex-marido a finaIes de 1997. Isla
´muerle en direclo¨ desencadena una enorme conmo-
ción sociaI en Ia que Ias insliluciones inlervendran a
lraves de diferenles ¡Ianes y medidas ¡aIialivas ¡au-
Ialinas que desembocan en Ia a¡robación de Ia Ley
InlegraI de VioIencia de Genero en 2004.
Si bien es verdad que ha habido olros casos de
vioIencia o abuso lralados ¡or Ios $eda (eI ´caso
Nevenka¨, ¡or e|em¡Io, en 2001, convenienlemenle
desviado debido a Ias consecuencias ¡oIilicas que
lendria escarbar en Ias |erarquias y divisiones sexua-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
3
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Ies denlro de Ia cIase ¡oIilica), desde ese momenlo Ia
alención sobre eI lema se cenlra casi excIusivamenle
en Ios asesinalos de ¡are|as y ex-¡are|as, asi como en
cam¡añas que ¡ro¡onen Ia voIunlad de Ia viclima
como ¡aso fundamenlaI ¡ara saIir de Ia siluación de
abuso, sin lener cubierlos lolaImenle, muchas veces,
Ios ¡asos ¡osleriores a seguir lras esa denuncia y sin
lener en cuenla Ia faIla de auloeslima y voIunlad que
acom¡aña aI maIlralo.
Dos hechos inlerfieren nueslro escenario de vio-
Iencia sexuaI (Vega, 2005): Ia irru¡ción lardia en
Is¡aña de Ios )ea#+0 *h&.* y su ¡erce¡ción de Ia rea-
Iidad, y eI ¡araIeIismo indireclo de Ia vioIencia con-
lra Ias mu|eres (aI que acaba denominandose ´lerro-
rismo domeslico¨) y eI lerrorismo de ITA. In ambos
casos, Ia Iucha armada y Ia vioIencia ¡alriarcaI, eI es-
lado se ¡resenla como regidor deI confIiclo y delen-
lador de Ia ca¡acidad de casligo (es decir, de Ia im-
¡arlición de vioIencia ´de derecho¨) y en ambos ca-
sos uliIiza Ia re¡resión en vez deI anaIisis y Ia hislori-
zación deI confIiclo.
In cuanlo a Ia a¡arición de Ios )ea#+e*, y como ya
varias y varios esludiosos deI lema han señaIado, Ia
¡erce¡ción de Ia ex¡eriencia que nos ofrecen eslos
¡rogramas esla inlimamenle Iigada con Ia forma de
¡roducción ¡oslinduslriaI, convirliendo nueslra ex-
¡eriencia en una e/'e)e%ca dfe)da 0 c&%+)&#ada (no en
vano eI rey de Ios *h&.* leIevisivos se IIama ´Gran
Hermano¨), generando en nosolros mismos y res-
¡eclo a Ios demas un ´hueco¨, una dislancia de re-
ce¡ción que, sin duda, inlerfiere con nueslra ¡erce¡-
ción de Ia vioIencia re¡resenlacionaI y reaI
(Lazzaralo, 1992).
¿La lv o eI cine son un modeIo ¡ara Ia vioIen-
cia`¿Se co¡ian sus formas` ¿}ack eI Deslri¡ador liene
nuevos reci¡ienles o son Ios informadores e informa-
doras Ios que |uslifican y ¡olencian Ia simiIilud y Ia
imilación como nolicia` (Sanmarlin, GrisoIia y
GrisoIia, 1998, Garrido Lora, 2002). La Iileralura aI
res¡eclo es mucha, lanlo eslalaI como foranea.
¿Nos enfrenlamos a una ´necesidad de conlroI¨
sobre Ia información o aI menos de sus formas en
nueslro universo neoIiberaI`
¿Las denuncias medialicas de mu|eres famosas
÷recordemos eI ¡oIemico caso de Carmina Ordóñez,
¡or e|em¡Io- han desvaIorizado o frivoIizado esle ¡a-
so o ¡or eI conlrario han acluado como desinhibidor
y agenle e|em¡Iificador (ya sabeis, aqueIIo de que
´Ias ricas lambien IIoran¨)`
A |uzgar ¡or una cierla recesión en Ia es¡eclacu-
Iarización de Ias imagenes y en Ias diferencias que se
a¡recian en Ias cam¡añas inslilucionaIes con res¡ec-
lo a Ias ¡rimeras (¡arece que Ia soIución no esla ya
¨aI aIcance de lu dedo¨, como rezaba aIgun *#&ga%, y
que Ios hemalomas ya no se la¡an con maquiIIa|e, co-
mo seguramenle recordareis en cierlo *'&+ inslilucio-
naI), yo diria que, sobre lodo, Ias insliluciones han
em¡ezado a lomar en cuenla Ia re¡resenlación como
un e|ercicio de vioIencia en si mismo.
In esla necesidad evidenle de cuidado sobre Ias
imagenes (que ¡or cierlo, no ha IIegado a Ia ¡ubIici-
dad o aI Iengua|e de cierlos ¡orlavoces, lerrilorios
donde im¡era eI deseo machisla mas ¡Iano, que ya
se sabe es baslanle reaccionario) lienen un ¡rolago-
nismo ¡riviIegiado Ios e|ercicios audiovisuaIes de re-
sislencia que aIgunas mu|eres y hombres vienen rea-
Iizando desde Ios años 70.
Re"e%a$ la dic!&!m-a (-c&ima: (e$d'g!2 5#', !c';
$$e c'ad! la% m'je$e% eje$ce (i!lecia4
No voy a delenerme aqui en diIucidar en que medi-
da Ia lv y eI cine inlervienen en Ia conslrucción de
modeIos ¡ara eI e|ercicio de Ia vioIencia, y cuaI es su
res¡onsabiIidad res¡eclo a olros ¡roducciones cuIlu-
raIes o educalivos. Como a¡unlaba hacia eI ¡rinci¡io
deI lexlo, Ia educación (a ¡esar de sus innegabIes
cambios) sigue siendo uno de Ios faclores ¡rinci¡aIes
de ¡er¡eluación deI dominio sexisla y sus eslereoli-
¡os, ¡ero lambien es cierlo que no es ni siquiera ¡a-
recido crecer viendo ´Ii¡¡i CaIzasIargas¨ que ´Los
Serrano¨ o aIgunas de Ias *+Fc&$s y meIodramas que
invaden nueslros leIevisores uIlimamenle.
In casi lodas eslas series, sean de ¡roducción nor-
leamericana o eslalaI, se a¡recia, es cierlo, un cierlo
cambio ´formaI¨, ¡or e|em¡Io, en Ia incor¡oración de
¡ersona|es homosexuaIes, de diferenles razas o de
diversas nacionaIidades, que han ¡asado a ser ´Ia
cuola ¡oIilicamenle correcla¨ deI ¡rograma. Iero en
Io que alañe aI ¡a¡eI de Ias mu|eres, creo que exisle
un cIaro relroceso con res¡eclo, incIuso, a Ios años 90.
II eslereoli¡o femenino se ha escIerolizado aun mas
a lraves de Ia hi¡ersexuaIización o de Ia hi¡erres¡on-
sabiIidad, o bien se ha leñido de ¡eIigrosidad o con-
lroI malernaI sobre unos ¡ersona|es mascuIinos cada
vez mas infanliIes y lor¡es, que acluan movidos ¡or
Ios hiIos benevoIenles de sus feminas, anle Ias que se
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
4
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
com¡orlan sin ningun li¡o de corres¡ondencia emo-
cionaI, ¡ero de Ias que, irremediabIemenle, acaban
consiguiendo eI ¡erdón, ¡orque, ya se sabe, ¡asi son
Ios hombres!.
Isla cIaro que eI mensa|e es, nuevamenle, Ia asi-
melria fundamenlaI: no Ia diversidad o eI res¡elo a Ia
diferencia, sino eI somelimienlo aI deseo normalivo,
en cuaIquiera de sus formas.
In Ia siluación eslabIecida, eI umbraI de ´norma-
Iidad¨ ¡ara Ia agresividad deI com¡orlamienlo de Ias
res¡ueslas de hombres y mu|eres es cIaramenle dife-
renle.
In Ia ¡eIicuIa de Marguerile Duras ´NalaIie
Granger¨ (1972), Lucia ßose y }eanne Moreau discu-
len sobre Ia ´inadecuación¨ de NalaIie, una niña vio-
Ienla, es decir, que no aclua laI y como se es¡eraba de
eIIa (con duIzura, sumisión, recalo.).
Y es que Ia sanción sociaI deI e|ercicio de Ia vioIen-
cia en Ias mu|eres (Ias deca¡iladoras, Ias asesinas
÷Medea, SaIome, }udilh.-, Ias bru|as), es, en nueslra
cuIlura, muy grave: se considera una monslruosidad,
una inversión (e invasión) inloIerabIe gravemenle ¡e-
nada. Sin IIegar a esos exlremos, lodas hemos ¡adeci-
do (¡aun!) Ios ¡aramelros deI e|ercicio de Ia vioIencia
en nueslra vida colidiana: un chico liene ´caracler¨,
una chica es una ´hislerica¨, un chico es ´¡erseveran-
le¨, una chica una ´lerca¨, un chico es un ´seduclor¨,
una chica es una ´¡ula¨, una ´faciIona¨. Desde
nueslro baga|e educacionaI y senlimenlaI, muchas ve-
ces eI ¡ensarnos a nosolras mismas como seres vio-
Ienlos nos ¡roduce rechazo, nos ¡roduce desazón.
Asi, no es nada exlraño que Ia ira y eI resenlimien-
lo acumuIado duranle sigIos ex¡Iolen en muchas de
Ias ¡roducciones Iilerarias y audiovisuaIes de mu|e-
res desde hace mucho liem¡o, ¡ero es¡eciaImenle
desde Ios años 70, ironizando y cueslionando esle or-
den de Ias cosas.
La ¡arodia Iiberadora, sin embargo, de|a de lener
gracia en aIgunas ¡roducciones, donde Ia rebeIdia es,
sim¡Iemenle, una coreografia ¡rogramada. ´Crazy¨,
eI videocIi¡ de Aerosmilh ¡rolagonizado ¡or Liv
TyIer y AIicia SiIverslone en 1993 ¡odria ser un buen
e|em¡Io de esla faIsa Iiberación ba|o Ios focos felichi-
zadores de Ias camaras. In esle caso, Ios ¡equeños
desmanes de dos adoIescenles en forma de mini )&adF
$&-e son un sim¡Ie recIamo ¡ara eI mas manido -&F
0e,)*$&, escenas Iesbicas *&f+ incIuidas.
Si bien Ios casos de ´TheIma y Louise¨ (1991) de
RidIey Scoll y su res¡uesla radicaI, ´ßaise-moi¨
(2001) de Virginie Des¡enles y CoraIie Trinh Thi,
son diferenles, resuIlan lambien faIIidos.
IaIIidos ¡orque, en ambos casos, eI e|ercicio de Ia
vioIencia es un remedo irrilado deI miedo y Ia re¡re-
sión que eIIas han sufrido. IaIIidos ¡or eI daño que
eIIas mismas se hacen, ¡or su ¡ro¡ia vioIenlación
(vease Ia escena de Ia vioIación que desencadena, en
´ßaise-moi¨, loda Ia narración), ¡ero sobre lodo faIIi-
dos ¡orque Ias mu|eres ¡agan con su vida o su Iiber-
lad Ia subversión ¡unluaI deI orden.
No ¡arece haber saIida en Ia emuIación, no ¡are-
ce haber ´alribución de ¡oder¨ en Ia inversión.
Iero si exislen e|ercicios suliIes, agenciamienlos
mucho mas inleIigenles que rehuyen Ia confronla-
ción de Ia dicolomia y que, desde mi ¡unlo de visla,
han dado ¡asos im¡orlanles ¡ara sabolear Ia mirada
hegemónica deI ¡Iacer escó¡ico univoco y, lambien,
¡ara conleslar con conlundencia a Ios discursos me-
dialicos ¡araIizanles y sim¡Iificadores.
Re"e%a$ la dic!&!m-a (-c&ima: (e$d'g!2
alg'!% eje$cici!% a'di!(i%'ale% de $e%i%&ecia
* %'b(e$%i/ de la% 'bicaci!e% &$adici!ale%
Inlre Ias uIlimas ¡roducciones visuaIes de hombres
y mu|eres de denlro y fuera deI eslado es¡añoI, ¡o-
demos enconlrar lraba|os deseslabiIizadores de Ios
referenles inslilucionaIes, ¡erlurbadores en sus mali-
ces sobre Ios Iimiles de Ia vioIencia.
AIgunas de eIIas, dificiIes de cIasificar o sim¡Ie-
menle ¡eor dislribuidas, Ias hemos ¡odido revisar
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
recienlemenle denlro deI ¡royeclo ´CarceI de amor¨
IIevado a cabo ¡or eI MNCARS en 2005, o hemos ¡o-
dido reIeerIas a lraves deI lexlo que una de sus res-
¡onsabIes, Virginia ViIIa¡Iana, escribe denlro de Ia
¡ubIicación homónima (ViIIa¡Iana, 2005).
Olras, incIuso aIgunas muy difundidas y comer-
ciaIes, siguen resuIlando de dificiI visión. Ise es, ¡or
e|em¡Io, eI caso de Ias ¡eIicuIas deI aIeman MichaeI
Haneke que nos enfrenlan a Ia im¡osibiIidad deI c#&F
*eF,' cuando desnuda a Ia vioIencia de sus a¡aren-
les razones y Ia mueslra laI y como es, como una es-
lralegia ¡oIilica de dominio a cuaIquier ¡recio. Si en
´Iunny games¨ (1997) eI secueslro, eI abuso, eI maI-
lralo y eI asesinalo a¡arecen sin molivo, como un
´|uego¨ inso¡orlabIe, con ´La ¡ianisla¨ (2001) des-
cubrimos que nueslro umbraI de &b*Fce%dad
(Krisleva, 1982, Ruido, 2000) nada liene que ver con
Ia visión direcla de Ia sangre o eI goI¡e, sino que se
resienle anle Ia aIleración deI orden dicolómico vic-
lima ÷ verdugo y anle Ia im¡osibIe ace¡lación de no-
solras mismas como auloinfIigidoras de vioIencia.
´La ¡ianisla¨ (basada en un reIalo de Ia auslriaca
IIfriede }eIinek) evidencia como ningun ensayo Ias
com¡Ie|as ¡osiciones que inler¡relamos en eI e|erci-
cio deI ¡oder, y aborda Ia vioIencia, como ya Io ha-
cia IoucauIl (IoucauIl 1995, 1996), como un meca-
nismo de ¡roducción de sub|elividad denlro deI re-
gimen bio¡oIilico
4
.
Aunque en esle lexlo soIo voy delenerme en eI anaIi-
sis mas ¡ormenorizado de dos casos concrelos que
considero es¡eciaImenle significalivos en sus enfo-
ques y recorridos ¡oIilicos (´CaIIing lhe ghosl¨
(1996), cuyo escenario es eI cam¡o de concenlración
de Omarska denlro de Ia guerra de Ia ex÷YugosIavia,
y ´Señorila exlraviada¨ (2001), que anaIiza Ias des-
a¡ariciones y muerles de Ciudad }uarez en Ia uIlima
decada), no querria ¡asar ¡or aIlo aIguno de Ios ¡o-
cos lraba|os que, en eI eslado es¡añoI, se han dado a
conocer a un ¡ubIico masivo sobre Ia siluación de Ia
vioIencia sexisla en eslos momenlos.
Me refiero a ´Te doy mis o|os¨ (2003), de Iciar
ßoIIain, un fiIm que si bien ¡resenla una siluación y
unos ¡ersona|es baslanle convencionaIes, Io hace
desde una ¡osición y unos recursos bien dislinlos a
Ios de Ia es¡eclacuIarización medialica, o aI corlo do-
cumenlaI de IsabeI Coixel ´10 any amb Tamaia¨
(2003) que describe eI lrayeclo y Ias ex¡eclalivas de
Ias mu|eres que forman eI coIeclivo Tamaia (Aso cia -
ción de Mu|eres conlra Ia vioIencia famiIiar) en su de-
cimo aniversario.
9E La -&#e%ca de #a
e*+e+1ac6%E #a e*+e+1ac6% de #a -&#e%ca
Decia eI cineasla }acques Rivelle, refiriendose a una
¡eIicuIa de GiIIo Ionlecorvo sobre Ios cam¡os de
concenlración nazis, que ´hay cosas que deben abor-
darse con miedo y lembIor¨.
Si Ia ironia y Ia ¡arodia, como comenlabamos
mas arriba, son aIgunos de Ios inslrumenlos mas efi-
caces de Iucha conlra eI im¡erio de Ia vioIencia, no
¡odemos sino acordar con Rivelle en Ia im¡osibiIi-
dad deI anaIisis ¡oIilico desde Ia eslelización deI ho-
rror, que me ¡arece que liene, en eI fiIm de LiIiana
Cavani ´Iorlero de Noche¨ (1973), uno de sus e|em-
¡Ios mas cIaros.
Hermosa y lerribIe en su esleriIidad y su discuI-
¡a, Ia ¡eIicuIa de Ia cineasla ilaIiana ha sido ya ¡oIe-
mica en muchas ocasiones, ¡ero nos sirve aqui ¡ara
inlroducir una de Ias conleslaciones mas conlunden-
les y eficaces a Ias eslralegias de Ia guerra. Ya decia
Teresa de Laurelis que Ia Iabor ¡oIilica de Ias feminis-
las en eI cine no ¡odia ser olra que Ia de*e*+3+ca, y eI
lraba|o de Mandy }acobson y Karmen }eIincic en
´Convocando a Ios fanlasmas¨(1996), donde reIalan
Ia ex¡eriencia de dos abogadas de ßosnia-Herze go -
vina en eI cam¡o de concenlración de Omarska, no
¡odria eslar mas cerca de esla idea, que nada liene
que ver con Ia carencia de beIIeza convencionaI o
cuaIquiera de sus normalivizaciones.
Si en eI fiIm de Cavani Ia mu|er |uslifica a su agre-
sor diferenciandoIo deI reslo de Ios nazis e incor¡o-
rando una lor¡e ¡arodia anorexica deI irre¡resenla-
bIe conlroI de Ia ¡roducción induslriaI de muerle que
fueron Ios cam¡os de concenlración, Ia ¡eIicuIa de
}acobson y }eIencic da voz a Ias ¡ro¡ias viclimas que
rememoran una ¡raclica miIenaria de guerra, Ia vio-
Iación, denlro de unos cam¡os de concenlración aun
¡osibIes des¡ues de Auschvilz. Iero Io que es mas
significalivo deI documenlaI es que eI reIalo no esla
soslenido ¡or Ia voz de unas viclimas, sino ¡or Ias
¡aIabras de unas mu|eres que han conseguido, lras
años de Iucha, que eI TribunaI de La Haya considere,
4
Irenle a una definición lradicionaI deI ¡oder como un conce¡lo 'sóIido' y 'IocaIizado', MicheI IoucauIl ¡ro¡one un conce¡lo de ¡o-
der 'difuso e indefinibIe', y frenle aI ¡oder como una a¡Iaslanle maquina disuasoria y deslruclora, Io ¡resenla como un agenle bio-
¡oIilico, generador y conslruclor de disci¡Iinas, cuer¡os y regimenes de vida.
Aunque muy conleslado ¡or aIgunas feminislas, como ¡or e|em¡Io Nancy Harlsock, no ¡odemos de|ar de señaIar que, si bien es
cierlo que exislen unas formas hegemónicas deI ¡oder, lodas y lodos e|ercemos y sufrimos diversas formas de ¡oder. (IoucauIl, 1999,
2001, Harlsock, 1990).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
¡or fin, Ia vioIación denlro de una guerra como un
crimen ¡unibIe.
Las imagenes de ´CaIIing lhe ghosl¨ son exacla-
menle Io que reza su liluIo: un IIamamienlo, una rei-
vindicación de Ios cuer¡os deI maIlralo y de Ia muer-
le, aIgunos de eIIos com¡Ielamenle fanlasmaIes. Las
eslralegias visuaIes de }acobson y }eIencic recuerdan
aqui a Ias uliIizadas ¡or AIain Resnais en Ia im¡Iaca-
bIe ´Noche y niebIa¨ (1955): nada me|or que Ias hue-
IIas, que Ios reslos, que Ia melonimia imborrabIe de
Ias lorluras ¡ara hacer habIar a Ios fanlasmas. II e|er-
cicio de Ia vioIencia se vueIve, en sus residuos mas Ie-
ves, mucho mas eficaz que eI enfoque direclo sobre Ia
sangre, ¡orque evidencia su ca¡acidad de resislencia
y normaIización, su inlegración (y su |uslificación) en
Ia narración de Ia Hisloria.
:E La -&#e%ca *&b)e #&* c,e)'&*
e%*a$b#ad&*E #a -&#e%ca de# e%*a$b#a!e de c,e)'&*
Si suscribimos que Ia vioIencia es un eficaz mecanismo
deI regimen bio¡oIilico, es Iógico ¡ercibir que sus mu-
laciones se ¡roducen ¡araIeIamenle a Ios cambios lec-
noIógicos y, es¡eciaImenle, en Ia a¡Iicación de eslos
cambios aI sislema de ¡roducción y re¡roducción.
Si MicheI IoucauIl (IoucauIl, 1996) habIa deI ¡a-
so de una sociedad ¡anó¡lica, vigiIada desde Ia con-
fIuencia de Ia mirada, a una sociedad aulodisci¡Iina-
da, con mecanismos de vigiIancia mas suliIes y ¡oIie-
dricos, no es de exlrañar que eI e|ercicio y Ia geslión
de Ia vioIencia sexuaI en Ia acluaIidad haya incor¡o-
rado Ias eslralegias de Ia desIocaIización y eI ensam-
bIa|e en sus nuevas o¡limizaciones.
Isla reorganización, Ia de Ia exlernaIización y Ia
re¡elición, Ia de Ia fragmenlación y Ias ¡iezas reem-
¡IazabIes de Ia cadena de monla|e ¡oslfordisla en Ia
IiminaIidad de Ia fronlera ¡osl-NAITA, es Ia que re-
coge Ia ¡eIicuIa de Ia mexicana Lourdes IorliIIo
´Señorila exlraviada¨ (2001), una refIexión en image-
nes sobre Ia res¡onsabiIidad de Ios $eda y su faIla de
res¡elo ¡or Ias asesinadas y desa¡arecidas, y sobre Ia
ausencia de voIunlad ¡oIilica ¡ara acabar con Ia vio-
Iencia (Ia vioIencia eslrucluraI deI eslado y deI ca¡i-
laI re¡resenlado, en esle caso, ¡or Ias muIlinaciona-
Ies que ex¡Iolan Ias $a(,#a*).
Desde eI descubrimienlo deI cadaver de Ia ¡rime-
ra viclima en 1993 hasla hoy, ya son mas de 1000 Ias
mu|eres y niños desa¡arecidos o muerlos en Ciudad
}uarez (en cifras no oficiaIes). Las muerlas, lodas eIIas
|óvenes, ¡obres y, a veces, lraba|adoras sexuaIes ade-
mas de em¡Ieadas de Ia $a(,#a, siguen (iguaI que Ias
muerlas de Whilecha¡eI) en Ia im¡unidad mas abso-
Iula. Como ex¡one IorliIIo a lraves deI cruce de de-
cIaraciones de su inleIigenle monla|e, mienlras en Ia
lv y Ia ¡rensa se ¡roduce un indignanle aireamienlo
de Ios dalos ¡ersonaIes y Ias coslumbres de eslas chi-
cas, y un en|uiciamienlo sobre su su¡uesla faIla de
caIidad moraI (´lodas son unas ¡ulas¨), Ias em¡resas
¡rohiben que Ias firmas donde lraba|aban se hagan
¡ubIicas ¡ara evilar cuaIquier im¡Iicación.
Como evidencia IorliIIo, un cumuIo de vengan-
zas sociaIes, desidia e inlereses cruzados de Ios gru-
¡os de comunicación, eI eslado, Ia deIincuencia orga-
nizada y Ias grandes cor¡oraciones, han decidido Ia
muerle fisica y lambien Ia muerles simbóIica de eslas
mu|eres, asesinadas y vioIadas (ch%gada*, en eI dobIe
senlido mexicano, viclimas de Ia Cd&b#e -daDEDd&b#e
-4aD y de Ia nueva división sexuaI deI lraba|o)
5
.
Como anaIiza con gran inleIigencia Debbie
Nalhan (Nalhan, 2005) Ias mu|eres de }uarez son Ias
nuevas MaIinches, Ias nuevas lraidoras ´abierlas¨ aI
5
´II cadaver de una de Ias ¡rimeras viclimas, AIma Chavira IareI, fue enconlrado a comienzos de 1993. La aulo¡sia reveIó que habia
sido eslranguIada y vioIada ´¡or #a* d&* -4a*´ -un eufemismo mexicano que quiere decir via vaginaI y anaImenle-. Duranle Ios meses
¡osleriores ocho mu|eres fueron asesinadas de manera simiIar. II modeIo conlinuó en 1994 y 1995. |.j
´¿Sabe usled dónde esla su hi|a esla noche`´. Lo que se daba a enlender era que Ios asesinalos sexuaIes eran cuI¡a de Ia Iaxilud mo-
raI. O, como decian muchos residenles de }uarez, de chicas que IIevaban una d&b#e -da: caslo lraba|o en Ia fabrica ¡or eI dia y ¡eca-
minoso saIir de co¡as ¡or Ia noche. De manera sinieslra, en es¡añoI Ia dobIe vida suena muy ¡arecido a #a* d&* -4a*, sexo ¡or Ia va-
gina y ¡or eI ano.
Iuede que Ia simiIilud de Ias ex¡resiones sea sim¡Iemenle un accidenle Iingüislico. Aun asi, exisle un vincuIo verdadero enlre eI
desarroIIo de Ias $a(,#a*, que han ¡ro¡iciado Ia d&b#e -da, y Ia vioIencia sexuaIizada conlra Ias mu|eres, que ¡arece ser una reacción
conlra eI cambio de Ios ¡a¡eIes económicos y sexuaIes en Ia fronlera deI norle de Mexico¨. (Nalhan, 2005: 293-294 y 297).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
¡aso deI ca¡ilaI exlran|ero, cóm¡Iices de Ia humiIIa-
ción y ´feminización¨ deI macho de un ¡ais, Mexico,
coIonizado y mane|ado ¡or eI im¡erio norleamerica-
no en connivencia con su ¡ro¡ia cIase ¡oIilica.
´No es accidenlaI que Ias imagenes de Ia econo-
mia y Ia cuIlura de Ia fronlera se fusionen con image-
nes de degeneración sexuaI. |.j II cuer¡o humano
re¡resenla simbóIicamenle eI sislema sociaI, siendo
Ios margenes deI cuer¡o Ia re¡resenlación de Ios
margenes deI sislema. |.j
ViIa resaIla Ia obsesión hislórica de Mexico acerca
deI ¡a¡eI de Ios ´cuer¡os de mu|eres abierlos´ e|em-
¡Iificado ¡or Ia ¡reocu¡ación deI ¡ais ¡or MaIinlzin,
Ia amanle india e inler¡rele de Hernan Corles. |.j
De manera harlo reveIadora, MaIinlzin lambien res-
¡onde a olros nombres: doña Marina, La MaIinche y
La Chingada¨. (Nalhan, 2005:302-303)
II cicIo se re¡roduce y Ia es¡eclacuIarización me-
dialica se convierle, como en 1888, en eI e|e modeIa-
dor deI nuevo meIodrama lardoca¡ilaIisla (ahora en
versión *e)a# "##e) leIevisivo): una cIase dirigenle
mascuIina que sexuaIiza eI lraba|o ¡ara ¡er¡eluar eI
conlroI, un asesino (en esle caso, seguramenle varios)
que re¡rimen, vioIan y malan ¡ara recorlar brulaI-
menle eI acceso aI es¡acio sociaI y económico de Ias
mu|eres.
}ack eI Deslri¡ador rea¡arece, conlexluaIizado,
en esle caso, en Ios nuevos escenarios de Ia (re)¡ro-
ducción: Ias ¡Ianlas de ensambIa|e de Ios cuer¡os
fragmenlados.
D!c'me&aci/ bibli!g$+fica
-ßORDO, Susan (1995): U%bea)ab#e .egh+< Universily
CaIifornia Iress. ßerkeIey/Los AngeIes, .Universily
CaIifornia Iress.
-ßORDO, Susan (1997): ´The body and lhe re¡roduc-
lion of feminily¨ denlro de CONßOY, K., MIDI-
NA, N. & STANßURY, S. (eds.) (1997): Fe$a#e e$F
b&d$e%+ a%d fe$%*+ +he&)0< Nueva York, CoIumbia
Universily Iress.
-ßOURDIIU, Iierre (2000): La d&$%ac6% $a*c,#%a.
ßarceIona, Anagrama.
-DOUGLAS, Mary (1991) : P,)e1a 0 'e#g)&< U% a%2#F
** de #&* c&%ce'+&* de c&%+a$%ac6% 0 +ab7. Madrid,
SigIo XXI.
-IALUDI, Susan (1993): Reacc6%. ßarceIona,
Anagrama.
-IOUCAULT, MicheI (1995) : H*+&)a de #a *e/,a#dad
(3 voIs.). Madrid, SigIo XXI.
-IOUCAULT, MicheI (1996): Vg#a) 0 ca*+ga).
Madrid, SigIo XXI.
-IOUCAULT, MicheI (1999): E*+)a+ega* de '&de).
ßarceIona, Iiados.
-IOUCAULT, MicheI (2001): ´II su|elo y eI ¡oder¨
en WaIIis, ßrian (ed.) (2001): A)+e de*',3* de #a M& F
de)%dad< Re'e%*a%d& #a )e')e*e%+ac6%< Madrid, AkaI.
-GALLAGHIR, Calherine y LAQUIUR, Thomas
(eds.) (1987): The $a"%g &f +he $&de)% b&d0.
ßerkeIey, Universily of CaIifornia Iress.
-GOLDSTIIN, Laurence (ed.) (1991): The fe$a#e b&d0.
Michigan , Universily of Michigan Iress.
-hooks, beII (2005): ´CIaridad: dar ¡aIabras aI amor¨
en SICHIL, ßerla y VILLAILANA, Virginia (eds.)
(2005): C2)ce# de a$&)< Re#a+&* c,#+,)a#e* *&b)e #a -&F
#e%ca de g3%e)&. Madrid, MNCARS.
-HARTSOCK, Nancy (1990): ´IoucauIl on ¡over: a
lheory for vomen`¨ en NICHOLSON, Linda (ed.)
(1990): Fe$%*$EP&*+$&de)%*$< Nueva York,
RoulIedge.
-IRIGARAY, Luce (1981): ´This sex vhich is nol one¨
en Marks, I.&Courlivron, I.(eds.): Ne. f)e%ch fe$F
%*$*< A% a%+h&#&g0< Nueva York, Massachusellls
Universily Iress/Harvesler.
-KITZINGIR, }enny (2005): ´La coberlura informali-
va medialica de Ia vioIencia sexuaI conlra mu|eres
y niños¨ en SICHIL, ßerla y VILLAILANA,
Virginia (eds.) (2005): C2)ce# de a$&)< Re#a+&* c,#+,)aF
#e* *&b)e #a -&#e%ca de g3%e)&< Madrid, MNCARS.
-KRISTIVA, }uIia (1988): E# #e%g,a!e= e*e de*c&%&cd&.
Madrid, Iundamenlos.
-KRISTIVA, }uIia (1982): P&.e)* &f h&))&)> a% e**a0 &%
ab!ec+&%. Nueva York, CoIumbia Universily Iress.
-LAQUIUR, Thomas (1994): La c&%*+),cc6% de# *e/&.
Madrid, Caledra.
-LAURITIS, Teresa de (1992): A#ca 0a %&< Fe$%*$&=
*e$6+ca 0 c%e. Madrid, Caledra.
-LAURITIS, Teresa de (1993): ´Islelica y leoria femi-
nisla: reconsiderando eI cine femenino¨ denlro deI
calaIogo 988 ;< SeviIIa, }unla de AndaIucia-
Minislerio de CuIlura.
-LAZZARATO, Mauricio (1992): ´ReaIily shov: Ie
su|el de I'ex¡erience. Varialions sur queIques lhe-
mes ben|aminiens¨, Iaris, F,+,) A%+3)e,), nº 11, 73-
89.
-LIVI-STRAUSS, CIaude (1983): La* e*+),c+,)a* e#eF
$e%+a#e* de# 'a)e%+e*c&. Mexico, Iaidós.
-MARUGAN IINTOS, ßegoña y VIGA SOLIS,
Crislina (2001): ´II cuer¡o conlra-¡ueslo. Discur -
sos feminislas sobre Ia vioIencia conlra Ias mu|e-
res¨ ¡onencia ¡ara eI VIII Congreso de SocioIogia,
SaIamanca.
-MULVIY, Laura (1988): P#ace) -*,a# 0 c%e %a))a+-&.
VaIencia, I¡isleme.
-NATHAN, Debbie (2005): ´Traba|o, sexo y ¡eIigro
en Ciudad }uarez¨ en SICHIL, ßerla y VILLA-
ILANA, Virginia (eds.) (2005): C2)ce# de a$&)<
Re#a+&* c,#+,)a#e* *&b)e #a -&#e%ca de g3%e)&. Madrid,
MNCARS.
-NIAD, Linda (1998): E# de*%,d& fe$e%%&< A)+e= &b*ceF
%dad 0 *e/,a#dad. Madrid, Tecnos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
-IATIMAN, CaroI (1995): E# c&%+)a+& *e/,a#<
ßarceIona, Anlhro¡os.
-OSßORNI, RaqueI (1993): La c&%*+),cc6% *e/,a# de #a
)ea#dad< Madrid, Caledra.
-IHILAN, Ieggy (1993): U%$a)"ed> The '&#+c* &f 'e)F
f&)$a%ce< Nueva York, RoulIedge.
-RUIDO, Maria (2000): ´O oIIo aleigado de ¡racer:
sobre fragmenlación, ¡orno-evidencia e brico-lec-
noIoxia¨ denlro de L&*+ % *&,%d (CalaIogo).
Sanliago de Com¡osleIa, CGAC (reedilado como
´II o|o salurado de ¡Iacer: sobre fragmenlación,
¡orno-evidencia y brico-lecnoIogia¨ (2000),
VaIencia, Ba%da A'a)+e , nº 18).
-SANMARTIN, }ose, GRISOLIA, }ames S., y
GRISOLIA, Sanliago (eds.) (1998): V&#e%ca= +e#e-F
*6% 0 c%e. ßarceIona, ArieI.
-SICHIL, ßerla y VILLAILANA, Virginia (eds.)
(2005): C2)ce# de a$&)< Re#a+&* c,#+,)a#e* *&b)e #a -&F
#e%ca de g3%e)&< Madrid, MNCARS.
-VIGA SOLIS, Crislina (2005): ´Siluarnos en Ia hislo-
ria. Movimienlo feminisla y ¡oIilicas conlra Ia vio-
Iencia en eI eslado es¡añoI¨ en SICHIL, ßerla y VI-
LLAILANA, Virginia (eds.) (2005): C2)ce# de a$&)<
Re#a+&* c,#+,)a#e* *&b)e #a -&#e%ca de g3%e)&. Madrid,
MNCARS.
-VILLAILANA, Virginia (2005): ´Argumenlos de
no-ficción: genero, re¡resenlación y formas de vio-
Iencia¨ en SICHIL, ßerla y VILLAILANA,
Virginia (eds.) (2005): C2)ce# de a$&)< Re#a+&* c,#+,)aF
#e* *&b)e #a -&#e%ca de g3%e)&. Madrid, MNCARS.
-WALKOWITZ, }udilh (1995): La c,dad de #a* 'a*&%e*
+e))b#e*< Na))ac&%e* *&b)e e# 'e#g)& *e/,a# e% e#
L&%d)e* -c+&)a%&< Madrid, Caledra.
D!c'me&aci/ )eb%
-GARRIDO LORA, ManueI (2002): ´40 años de in-
vesligación de Ios efeclos de Ia vioIencia en ¡rensa
y leIevisión¨ en hll¡://vvv.cem.ilesm.mx/dacs/ -
¡u bIicaciones/Iogos/anleriores/n27/mgarrido.hlmI
-vvv.carceIdeamor.nel
-vvv.fdk-berIin.de/forum97/f008e.hlmI
-vvv.nodo50.org/¡chia¡as/mexico/nolicias/|ua-
rez2.hlm
-vvv.mu|eresde|uarez.org
-vvv.|ornada.unam.mx/2003/02/03/es¡_|ua-
rez/070.hlm
-vvv.vmm.com/girIs¡ro|ecl/c579.hlm
D!c'me&aci/ a'di!(i%'al
-ßOLLAIN, Iciar: Te d&0 $* &!&* (Is¡aña, 2003)
-CAVANI, LiIiana: P&)+e)& de %&che (IlaIia, 1973)
-COIXIT, IsabeI: 98 a%0 a$b Ta$aa (Is¡aña, 2003)
-DISIINTIS, Virginie y TRINH THI, CoraIie: Ba*eF
$& (Irancia, 2001)
-DURAS, Marguerile: Na+a#e G)a%ge) (Irancia, 1972)
-HANIKI, MichaeI: F,%%0 Ga$e* (AIemania,1997)
La 'a%*+a (AIemania, 2001)
-}ACOßSON, Mandy y }ILINCIC, Karmen: Ca##%g
+he gh&*+ (Croacia, II. UU., 1996)
-LYNI, Adrian: A+)acc6% fa+a# (II. UU., 1987)
-KAILAN, }onalhan: Ac,*ad&* (II. UU., 1988)
-IORTILLO, Lourdes: Se5&)+a e/+)a-ada (II. UU.,
2001)
-RISNAIS, AIain: N&che 0 %eb#a (Irancia, 1955)
-SCOTT, RidIey: The#$a 0 L&,*e (II. UU., 1991)
-VideocIi¡ Aerosmilh: C)a10 (II.UU., 1993)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

3
9
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
EL ESCENARIO PUBLICO:
compañeras; ¿qué queremos?
¡trabajo¡
¿cuándo?
¡Ahora¡
¿cuándo carajo?
¡ahora carajo¡,
gritan las putas en Oruro
y les hacen eco los mineros en Potosí,
mientras las ambulantes aprovechan el grito para vender
un refresco de cáscara hervida que evoca el sabor de la fruta
Estos gritos chillones, estridentes e ininterrumpidos de minúsculas, pequeñas, medianas o gigantes
marchas callejeras son el arrullo con el que aprendemos lentamente a comprender la vida.
Es un grito repetitivo, rutinario y envolvente que te sumerge en esperanzas que circulan viciosamen‐
te por las calles sin solución, dando como única y rotunda lección la comprensión lúcida de que nues‐
tro tiempo es el ahora¡¡¡.
Somos parte de las marchas que no buscamos las revoluciones del mañana, porque hemos compren‐
dido que nuestro tiempo es el ahora, por eso es ‐al ahora‐, ‐al ahora carajo‐, al que vamos enamorando
y prometiendo fidelidad y felicidad.
No buscamos la inmolación, ni la redención heroica, ni la muerte, no saboteamos la vida con rumo‐
res de salvaciones y revoluciones “nicaragüenses”, “salvadoreñas”, “peruanas”, ni “bolivianas”.
Nos aferramos a la comprensión lúcida del ahora que nos propone una cadena de sueños concretos
entrelazados unos con otros. Sueños atados a los zapatos viejos y a los pies sudorosos, sueños despren‐
didos de bocas donde faltan muchos dientes, sueños atados por manos toscas y rasposas que acarician
palas, escobas y mugres durante decenas incuantificables de horas a la semana, al mes, al año.
Pueblos enteros del sur convertidos en activistas de la sobreexplotación, en insolventes y deudoras
eternas que ya sin un patrón visible y sin necesidad de un intermediario esclavista traficante, volunta‐
riamente se ofrecen para sobrevivir. Gentes que renuncian al domingo porque lo han hundido en sus
corazones para llevarlo ahí adentro. Pueblos enteros que celebran el nacimiento y la muerte con la
misma pompa festiva, porque mientras de un lado está la vida, del otro lado está el descanso.
Desafío desquiciante de miradas que desdibujan la diferencia entre emergencia y utopía, para con‐
vertirlas en un mismo sentido que sea concreto y que sea ahora.
Que sea ahora; antes que el día termine, antes de que estalle una nueva guerra, antes de que muera
una amiga, antes de que la helada arruine la cosecha, antes de que se me acaben las energías, antes
de que se desangre mi tierra.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
0
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
¿CUÁNDO?
¡AHORA!
¡CUÁNDO CARAJO!
¡AHORA CARAJO!
por María Galindo
Mujeres Creando
EL ESCENARIO PRIVADO:
Adentro, donde hierve el agua del café mientras una niña dobla la ropa para mañana, circula una otra
calle. La calle luminosa, ruidosa, rutinaria y colorinche de la televisión. Calle que atraviesa e invade
todas las casas, casitas, casuchas y cuartuchos con su luz fría e hipnotizante. Calle de 24 horas al día.
Calle donde un chef prepara en un hotel de lujo de Mónaco o Biarriz exquisitos manjares para gentes
que están a dieta, calle donde no son las bocas morenas sin dientes las que sonríen, sino las de las “estre‐
llas” de turno. Calle de animadores groseramente alegres y chicas entrenadas para la estupidéz profun‐
da. Calle de las grandes ofertas y de las rifas fraudulentas de un pasaje a Miami.
Calle que recorta con prepotencia al tamañito de una “pantalla chica” el desierto, el océano, el cielo,
la selva y la montaña. Calle que reduce nuestra historia a 30 segundos de un flash informativo. Calle que
impone velocidad de autopista al beso, al amor, al placer, obligando a nuestros ojos a no parpadear fren‐
te al estímulo domesticador de nuestras conciencias y de nuestros cuerpos.
Calle donde nos anestesian cotidianamente al dolor, a la muerte y a la guerra. Calle donde se opera
una “cirugía estética” mutilante y plastificadora de los cuerpos y las caras de lo humano. Anestesia pro‐
funda, pasividad absoluta que nos induce a consentirlo todo; todas las censuras, todas las desinforma‐
ciones, todas las contaminaciones, todos los racismos, todos los colonialismos. Consentir todas las vio‐
lencias simplemente sentadas frente a la televisión.
Televisión que aniquila en un mismo instante y con la misma efectividad la noción de utopía y la
noción de emergencia; en una especie de circuito cerrado, que atora tu control remoto en el mismo
mensaje; canal por canal y hora por hora a lo largo y ancho del mundo y en todos los idiomas; “nada
está en tus manos, nada puedes hacer, nada significas”. Aniquilamiento que no hace otra cosa que
dejarnos quietos y quietas sentadas en la misma silla horas, meses, años inmóviles frente a nuestras
vidas y ajenos y ajenas a nuestros propios deseos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
1
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
NOSOTRAS,
CALLEJERAS DE LA HISTORIA
Y CALLEJERAS DE LA TELEVISION
Sumergidas y empapadas de una y otra calle, ambulantes en una y en otra, las Mujeres Creando nos
hemos convertido en agitadoras callejeras de uno y otro escenario; del escenario público y del escenario
privado; dentro de la pantalla chica y dentro de la casa y fuera de la casa y fuera de la cámara también.
La relación con el espacio de la televisión fue una relación de ocupación.
Con mucho miedo frente a tanto poder aniquilador , intimidadas por los ojos de la cámara, como
quien se mete dentro de un tanque de guerra en marcha, nos metimos dentro de la televisión con nues‐
tros saberes exclusivamente callejeros y panfletarios de marchas y más marchas.
Nos metimos convencidas que esa es una calle más que ocupar, convencidas que desde esa calle se
amplifica la voz y el grito, se recupera el cuerpo y el color de la piel y se entra en la casa de la vecina
para sentarse a su lado y beberse un momento de encuentro imprescindible.
La primera imagen que lanzamos al aire fuimos nosotras mismas haciendo estallar un pequeño apa‐
rato de televisión contra el piso. Fue apenas un gesto, pero fue un gesto original, creativo, simple, direc‐
to, propio y subversivo. Un gesto que articulaba ambas calles en un mismo sentido, un sentido agitador,
movilizador, intranquilizante, desestabilizador, convocante y rebelde.
A los cientos de graffittis escritos por nosotras en las calles, a las cientos de veces que pintamos “des‐
obediencia por tu culpa voy a ser feliz”, le sumamos entonces imágenes televisivas directas de la acción
misma de pintar y de la acción misma de vivir:
“mujer ni sumisa, ni devota, libre, linda y loca”,
“ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse al futuro que sueñas” ,
“no tenemos línea, somos puro curvas”.
Los ojos de la cámara tuvieron el poder de convertir la palabra en acción transformadora, filmada, tele‐
visada y entregada a domicilio caliente, oportuna y apetitosa. Filmación que simplifica el gesto creati‐
vo porque lo pone al alcance de la mano. Porque lo desmitifica, lo des‐sacraliza y lo reduce y a su máxi‐
ma elementalidad. Elementalidad potente porque es bien común, elementalidad potente porque está en
nuestras manos, elementalidad desde donde increíblemente se puede reinventar el mundo que ha que‐
dado atrapado en la pantalla chica.
En ese contexto auto‐televisarnos es un esfuerzo urgente y una estrategia de lucha que nos permite ten‐
der un puente entre público y privado, entre la calle y la casa, entre la persona muda, sola y aislada y
las gentes que la convocan a decir su palabra directa, a bailar en las calles, a dormir un sueño vengativo
profundo y sin deudas, a vivir amores sin marido, a vivir y a moverse y desperezarse de su adormeci‐
miento.
Haber tendido este puente convierte nuestra agitación en un círculo que le suma a la palabra la ima‐
gen y a la imagen la acción concreta y a la acción concreta nuevamente la palabra.
Haber consumado esta composición de creatividades nos ha hecho efectivas, nos ha hecho peligro‐
sas, nos ha hecho masivas y ha convertido nuestra habilidad para desordenar las relaciones sociales
del adentro y del afuera, del arriba y del abajo, del norte y del sur en habilidad presente en la coti‐
dianeidad de nuestra sociedad. Estamos aquí, en el presente y en el ahora desordenando las jerar‐
quías sociales, estamos en el presente y en el ahora y al alcance de la mano como realidad concreta,
no como promesa lírica del mañana.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
2
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
LA CREATIVIDAD ES UN INSTRUMENTO DE LUCHA
Y EL CAMBIO SOCIAL ES UN HECHO CREATIVO
Este espacio social abierto manualmente, espacio social del que no somos ni beneficiarias, ni inquili‐
nas,
espacio social que no es “cuota de equidad”,
espacio social que no es concesión antidiscriminatoria,
ni discriminación positiva,
espacio social político que no es bocado de patriarcas ,ni partidos.
Este espacio social del que somos soberanas, actoras y constructoras cotidianas contiene una compren‐
sión básica y elemental:
la creatividad es un instrumento de lucha,
el cambio social es un hecho creativo
y la acción creativa es una acción política.
Comprensión que coloca nuestra creatividad en el terreno de la subversión permanente, comprensión
que coloca nuestra creatividad al centro de las relaciones sociales como fuerza rebelde. Comprensión
que coloca nuestra creatividad como identidad inventada, creada y recreada y por eso imperfecta,
incompleta y convocante.
Identidad compuesta de alianzas insólitas y prohibidas: indias, putas y lesbianas juntas, revueltas y
hermanadas, desobedeciendo sus límites para juntar sueños y fatigas entre quienes está prohibido
hacerlo.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
3
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Identidad radicada en la rebeldía y no en la autoafirmación egocéntrica.
Identidad compleja que no es suma de variedades, sino composición de fragmentos donde todas las
identidades que la componen se saben fragmentos de identidad. Se saben pedazos llamados a integrar‐
se con otros pedazos, complementando saberes, sentires, intuiciones y visiones.
Pedazos fragmentarios constructores de una identidad circular sin vanguardias.
Espacio de heterogeneidad, espacio de celebración de la diferencia y de celebración de la unidad
compleja de diferentes al mismo tiempo. Celebración de la unidad indigesta e inexplicable.
Celebración de historias personales y elecciones existenciales; augurio de cambio y augurio de utopía.
Espacio político de indias, putas y lesbianas juntas, revueltas y hermanadas:
Juntas desobedeciendo mandatos culturales.
Juntas desobedeciendo privilegios y jerarquías.
Juntas desobedeciendo mandatos familiares,
juntas reescribiendo nuestros amores para ser hermana, amiga y amante de quien yo quiero ser.
Juntas desobedeciendo mandatos religiosos, patrióticos y militares.
Juntas en asamblea de voces directas que no admiten traducción, intermediación, interpretación, ni
representación.
juntas para reinventarnos y también para sobrevivir.
juntas como augurio de utopía y tarea urgente al mismo tiempo.
ESCRITO DESDE UN SITIO LLAMADO BOLIVIA
UN SITIO DONDE TODO PARECE IMPOSIBLE
PARA COMUNICARSE CON NOSOTRAS:
mujerescreando@alamo.entelnet.bo
www.mujerescreando.org
www.radiodeseo.com
tel. 00591‐2‐2413764
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
4
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
por Ana Navarrete
Pinchar en la imagen para ver el trabajo
Previamente velado, cubierto o borrado de las decenas
de miles de pinturas europeas de desnudos femeninos
desde el Renacimiento –véase, por ejemplo, El naci‐
miento de Venus, la pintura de Alexandre Cabanal en el
salón de 1863, que muestra un cuerpo femenino elás‐
tico y libre de orificios– u ostensiblemente ofrecido co‐
mo un crudo receptáculo para el órgano masculino en
la pornografía heterosexual, el sexo femenino juega
claramente un rol cultural fundamental tanto en la
construcción del género y la sexualidad como en la
manera de entenderlos. Tra di cionalmente y siguiendo
estos ejemplos de Cabanal o de la pornografía, el sexo
femenino ha sido un elemento visual clave en la cons‐
trucción binaria del género en la cultura heteronorma‐
tiva y patriarcal.
Siendo que la objetualización de las imágenes a
partir de estructuras heterosexuales binarias de la dife‐
rencia sexual ha predominado de forma arraigada en
la cultura euroamericana, no sorprende que las femi‐
nistas se hayan esforzado por recuperar la representa‐
ción y la experiencia de los cuerpos de las mujeres.
Desde los orificios labiales tejidos a escala natural de
Magdalena Abakanowicz en los años sesenta (como
Sta dium Faktur, 1964) hasta, Near the Big Chakra, el film
sobre 38 vulvas femeninas de Ann Seveson de 1971 y
los cincuenta años de representación del sexo femeni‐
no (y de los placeres de las mujeres) en la vida y los tra‐
bajos de Carolee Scheemann, las pinturas sin título de
vulvas de mujeres que Judy Bambler realiza desde
1994, y la pieza del tamaño de una habitación, hecha a
ganchillo y cosida Hungry Purse: The Vagina Dentata in
Late Capitalismde 2006 de Allyson Mitchell, una estra‐
tegia clave en el arte feminista euroamericano ha con‐
sistido durante bastante tiempo en explotar el poder de
las formas del sexo femenino para alterar las expectati‐
vas de pasividad asociadas a estas formas –invisibles o
tímidamente coquetas y disponibles para la “mirada”
masculina
2
. Este ensayo aspira a entender cómo el se‐
xo femenino ha sido puesto en escena y/o representa‐
do en las artes visuales por las artistas feministas de
maneras que trastocan las estructuras binarias de la di‐
ferencia sexual. En palabras de Luce Irigaray, estas son
las estructuras fetichizantes que clasifican la subjetivi‐
dad femenina como sexual, como “situada en una grá‐
fica a lo largo de los ejes de visibilidad [en relación con
la] (así llamada) sexualidad masculina” por medio de
una mirada masculina heterosexista que proyecta a la
mujer inexorablemente como otro
3
.
La tendencia en el discurso del arte feminista ha
consistido en sostener esta idea de construcción oposi‐
cional, con el fin de criticar o invertir el binarismo.
Evaluando tales trabajos desde un marco vanguardis‐
ta y psicoanalítico, las prácticas se examinan en rela‐
ción a un modelo polarizado que las posiciona o bien
“reinscribiendo” o bien “invirtiendo” las construccio‐
nes patriarcales de lo femenino. Aunque estos mode‐
los críticos han sido extremadamente importantes y
útiles para aumentar la conciencia de cómo las estruc‐
turas de fetichización oprimen y objetualizan, ya no
son, sugiero, adecuados para comprender las comple‐
jidades del modo en que las imágenes del cuerpo fe‐
1
Este artículo fue escrito en abril de 2010 para el proyecto Troublemakers. La traducción ha corrido a cargo de Maite Aldaz.
Agradecemos a Amelia Jones y a Hendrik Folkerts su permiso para traducirlo y publicarlo.
2
Sobre el legado del arte del “coño” y para otros muchos ejemplos adicionales, véanse los artículos en Amelia Jones, ed., Sexual Politics:
Judy Chicago’s Dinner Party en Feminist Art History, Berkeley, University of California Press, 1996, y las imágenes del catálogo, The
Visible Vagina, New York, David Noland Gallery y Francis Nauman Gallery, 2010.
3
Luce Irrigaray, Speculum of the Other Woman (1974), tr. Gillian C. Gill, Ithaca, University of Cornell Press, 1985, págs. 47‐48.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
GENERANDO PROBLEMAS: LAS ARTISTAS FEMINISTAS
PONEN EN ESCENA EL SEXO FEMENINO
por Amelia Jones
1
menino, o del sexo femenino, funcionan – así como los
trabajos sobre género e identificación sexual en el siglo
XXI en general. Argumentaré que la cuestión aparen‐
temente discutida con frecuencia en relación a si esas
imágenes son o no “subversivas” puede no ser correc‐
ta en tanto que sigue asumiendo que las relaciones bi‐
narias del fetichismo todavía tienen que ser “derroca‐
das”. Por el contrario, quizás de estas imágenes pueda
decirse que abren un abismo en la imagen (en el cuer‐
po) y que activan nuevos regímenes de identificación
sexual que, finalmente, no son binarios en absoluto.
Lo Binario
Los modelos de la crítica feminista en las artes visua‐
les (y hasta cierto punto también los modelos de la
práctica artística feminista) han girado, desde 1970, al‐
rededor de argumentos binarios trazados a partir de
una combinación de vanguardia, psicoanálisis freu‐
diano y teorías feministas de los comienzos de la se‐
gunda ola. Durante las primeras décadas del siglo XX
en Europa, las vanguardias modernistas posicionaron
sus prácticas en oposición a lo que percibían como inte‐
reses del estado, valores culturales burgueses o domi‐
nantes y/o estructuras de mercantilización en desarro‐
llo en un mercado del arte público cada vez más co‐
mercial. La historiadora del arte feminista Griselda
Pollock adoptó con éxito la teoría vanguardista brech‐
tiana para una práctica crítica feminista en las artes vi‐
suales a finales de 1980; Pollock argumentaba que las
artistas feministas debían resistir la objetualización de
las mujeres mediante “prácticas de des‐identificación”
que funcionan a través del “distanciamiento”, recha‐
zando las estructuras de la mirada heterosexual mas‐
culina para promover “una disolución total del siste‐
ma mediante el que el sexo/género se organiza [por
medio del fetichismo] para funcionar como el criterio
según el cual se asigna y naturaliza un tratamiento di‐
ferenciado y degradante”
4
.
Tal teoría crítica feminista del arte se basaba en te‐
orías psicoanalíticas del fetichismo así como en mode‐
los vanguardistas de distanciamiento. En el psicoaná‐
lisis freudiano, se entendía que la subjetividad se fun‐
daba sobre la base de un género binario que era deter‐
minado mediante un momento de reconocimiento vi‐
sual basado en la apariencia anatómica del cuerpo fe‐
menino. “Fetichismo”, un texto que Freud escribió en
1927, proporciona un modelo para entender la prolon‐
gada tradición de objetualización de los cuerpos feme‐
ninos en la cultura europea –aquí, el sujeto masculino
ve el cuerpo desnudo de su madre en un momento
crucial del desarrollo infantil y siente “horror” a la vis‐
ta de su “castración” (esto es, su falta de pene); “[p]ro‐
bablemente ningún ser humano masculino se libra del
terrorífico impacto que supone la amenaza de castra‐
ción a la vista de los genitales femeninos”
5
. Según
Freud, para llegar a ser un hombre sano, en este mo‐
mento de choque y horror, el niño debe repudiar la po‐
sibilidad de (su propia) castración que ha sido puesta
al descubierto por esta imagen de falta –y esto puede
ocurrir por medio de un acto de fetichismo, que es mo‐
tivado, en sentido literal, por el deseo inicial del infan‐
te de encontrar un sustituto para el pene con el fin de
lograr este repudio. El sustituto del pene puede ser (y,
los argumentos feministas dan a entender que, a me‐
nudo es) la totalidad del cuerpo de la madre, que se
convierte en un sustituto fálico del órgano “perdido”.
Tal y como muchas teóricas feministas sostenían al
adoptar la teoría de Freud, la sucesión de imágenes de
mujeres desnudas desde la pornografía de la cultura
de masas a las pinturas europeas de desnudos femeni‐
nos funcionan por tanto como fetiches para reducir la
ansiedad de castración de los sujetos masculinos hete‐
rosexuales que han dominado durante mucho tiempo
la cultura occidental.
De este modo, las teóricas visuales feministas
adoptaron, después de 1970, la teoría de Freud de for‐
ma crítica para cartografiar las estructuras obsesivas
de fetichización y deconstruirlas. La teórica feminista
de cine Laura Mulvey comenta en su tremendamente
influyente artículo “Visual Pleasure and Narrative
Cinema” que la imagen de la mujer desnuda actúa co‐
mo una proyección directa del deseo masculino –un
signo manifiesto y agresivo de la dominación mascu‐
lina de la mujer, interpretándola siempre ya como un
objeto (del deseo heterosexual masculino, como era im‐
plícito) en lugar de potencialmente como un sujeto.
Mulvey argumentaba explícitamente: “la representa‐
ción de la forma femenina en [el cine]… habla de la
castración y de nada más”
6
. A través de este modelo
de análisis crítico, psicoanalista y feminista, las repre‐
sentaciones de las mujeres en la cultura europea y
otras culturas afines en Norteamérica y en otros luga‐
res, son por tanto interpretadas como proyecciones del
4
Griseldad Pollock: “Screening the Seventies: Sexuality and Representation in Feminist Practice –A Brechtian Perspectiva”, reimpre‐
so en Feminism and Visual Culture Reader, ed. Amelia Jones; 2ª edición, Nueva York y Londres, Routledge, 2010, pág. 104
5
Freud: “Fetishism” (1927), tr. Joan Riviere, Sexuality and the Psychology of Love, Nueva York, McMillan, 1963, pág. 216.
6
Laura Mulvey: “Visual Pleasure and Narrative Cinema” (1975), reimpreso en Feminism and Visual Culture Reader, pág. 57 (trad. esp.:
Placer visual y cine narrativo, trad. Santos Zunzunegui, Valencia, CSTE, 1988)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
deseo masculino. De inmediato, se articula una crítica
feminista en teoría visual que es expresamente anta‐
gónica –empeñada en, tal y como Mulvey lo expresa
en términos fílmicos, acabar con “la monolítica acu‐
mulación de convenciones cinematográficas tradicio‐
nales… para liberar la mirada de la cámara a través de
su materialidad en el tiempo y el espacio y la mirada
del público… [con el fin de destruir] la satisfacción, el
placer y los privilegios del [observador masculino],
y… [de cara a evidenciar] cómo el cine ha dependido
de los mecanismos activo/pasivo del voyeurismo”
7
.
Mulvey y otras teóricas visuales, artistas, realiza‐
doras e historiadoras del arte feministas asentadas en
los Estados Unidos y el Reino Unido (como Pollock,
Judy Chicago, Mary Kelly, Lucy Lippard y Lisa
Tickner) recurrieron también a un creciente legado de
filosofía feminista y teoría cultural para desarrollar es‐
ta crítica del fetichismo. En particular, el libro de 1949
de Simone de Beauvoir El segundo sexo fue tremenda‐
mente influyente de cara a articular el género como
una estructura binaria de diferencia sexual. Beauvoir,
una filósofa existencialista que trabajaba en diálogo
próximo con su compañero Jean‐Paul Sastre durante
la 2ª Guerra Mundial en París, desarrolló la noción he‐
geliana de un sujeto humano que existe en relación bi‐
naria con “otros” (relacionado sin excesivo rigor con la
Fenomenología del espíritu de 1807 de Hegel, donde el
autor describe la dialéctica “amo/esclavo”) con la mi‐
rada puesta explícitamente en la especificidad de gé‐
nero de este binarismo, que Sastre había presentado
como neutral (o no específicamente relacionado con la
identidad del sujeto)
8
.
Claramente, en esta breve aproximación al des‐
arrollo de la teoría crítica visual feminista, lo binario
era visto como algo central para la opresión histórica
de las mujeres en la cultura euroamericana –y así la
identificaciónde las estructuras binarias de la diferencia
sexual se veía como algo crucial de cara a derrocarlas.
En las artes visuales, lo binario tenía que ser identifica‐
do como tal (y por medio de esta identificación era se‐
guramente producido y definido a partir de un siste‐
ma complejo de relaciones de poder) con el fin de que
las artistas, críticas e historiadoras del arte feministas
comenzaran a contrarrestar la exclusión de las mujeres
respecto de las posiciones de poder en el mundo del
arte y a combatir las estructuras de representación que
definían a las mujeres como objetos y no como sujetos
de la acción y la mirada. Mediante la insistente descrip‐
ción del funcionamiento de lo binario (siguiendo el
modelo de Mulvey), las feministas, como era de espe‐
rar, mantuvieron su lógica –ya que, incluso para de‐
rrocarlo o invertirlo, es necesario mantener la idea de
que el género está formado y articulado visualmente
(según la teoría de Freud) como un conjunto de oposi‐
ciones binarias.
En cualquier caso, los tiempos han cambiado y es‐
tos términos binarios han dejado de tener un valor ex‐
plicativo claro. Vivimos en un tiempo de dispersión.
Tal y como teóricas feministas desde Donna Haraway
y Rosi Braidotti a Lauren Berlant han argumentado,
las estructuras cambiantes del capital globalizado, las
migraciones diaspóricas del trabajo, de la gente y de
las ideologías, así como una rápida transformación de
las identidades locales, religiosas, étnicas, regionales y
nacionales (incluyendo cambios en las estructuras de
clase, en los roles de género y en las sexualidades) han
reconfigurado los conceptos y las experiencias del yo,
la comunidad y la pertenencia. La idea de formar una
coalición de resistencia, basada en la oposición de una
comunidad unida articulada frente a una “norma”
monolítica (tal y como era necesario que se hiciera en
los movimientos del Black Power y chicanos, en los co‐
mienzos del feminismo de la segunda ola y en el mo‐
vimiento por los derechos de gays y lesbianas), ya no
es viable en ningún sentido simple ya que la misma
experiencia de normatividad cambia día a día y, de he‐
cho, podría decirse que la idea misma de “norma” co‐
mo estructura relativamente estable de subjetividad se
ha mostrado imposible de sostener
9
.
Como ha dicho Laurent Berlant recientemente, to‐
dos los sujetos, aunque quizás particularmente aque‐
llos previamente considerados como normativos en la
cultura occidental, viven en una cultura de “precarie‐
dad” en la que las relaciones de trabajo han cambiado
tan profundamente que las anteriores formas de reci‐
procidad y las relaciones de poder se han disuelto, de‐
jando a la gente insegura y desorientada respecto a
cuál sea su lugar social
10
. El trabajo reciente de
7
Ibid., 65 (trad. esp.: ibid., pág. 22).
8
Simone de Beauvoir: The Second Sex (1949), tr. H. M. Parshley, Nueva York, Knopf, 1952. Hago un breve trazado de la recepción de la
dialéctica amo/esclavo de Hegel por parte de los filósofos franceses en mi “Introduction”, Body Art/Performing the Subject,
Minneapolis, University of Minnesota Press, 1998, págs. 37‐46.
9
Los inicios de un alejamiento de la idea de norma como antagonismo fijo se pueden localizar en los comienzos de los movimientos
pro‐derechos (por ejemplo, en los abundantes y brillantes escritos de mujeres de color que cuestionan tanto las políticas del Black
Power como los movimientos feministas en tanto que establecieron “normas” que excluían a las mujeres negras), pero este cuestio‐
namiento de los modelos oposicionales de “norma” versus “márgenes” es reconocido al comienzo de los años noventa y se hace ca‐
da vez más dominante a principios del siglo XXI.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Braidotti ha tratado el secularismo (cimiento no cues‐
tionado previamente de la teoría crítica occidental, in‐
cluyendo al feminismo) para identificar lo que ella lla‐
ma la “condición postsecular” en la que la confianza
en el psicoanálisis como modelo explicativo (y binario)
de la formación del sujeto está en decadencia; esta
nueva condición viene marcada por un notable “cam‐
bio de énfasis en la ontología política contemporánea”
que se aleja así de un “marco freudiano‐hegeliano”.
De este modo, el concepto “spinoziano” de dios en
tan to que indistinguible respecto de la naturaleza, co‐
mo fuerza causal del mundo tal y como lo conocemos
y de la inmanencia (y no trascendencia) del ser, reem‐
plaza, en el argumento de Braidotti, el binarismo
amo/esclavo donde (tal y como lo plantea Beauvoir) la
trascendencia adscrita al sujeto ideal se alinea con la
masculinidad y la inmanencia con el sujeto femenino.
De manera crucial, Braidotti enlaza la pérdida de vali‐
dez del modelo binario psicoanalítico con
nuevas formas de inter‐relacionalidad… posibili‐
tadas por los desarrollos tecnológicos a nivel glo‐
bal… [que] tienen en cuenta formas de interacción
social de sujetos deseantes, que son nómadas, no
unitarios; multirrelacionales, no falocéntricos; co‐
nectivos, no dialécticos; simulados, no especulares;
afirmativos, no melancólicos y relativamente des‐
ligados de un sistema de significación mediado
lingüísticamente.
11
Las observaciones de Braidotti nos permiten proponer
(en palabras suyas) “la subjetividad como flujos de in‐
ter‐relacionalidad”, en un marco que sigue siendo re‐
sueltamente feminista. Sus argumentos lo muestran
con claridad para un momento actual que está marca‐
do por una intensificada consciencia de globalización
y de compleja y cambiante interseccionalidad de la
identificación –esto es, la manera en la que las identi‐
dades nunca están fijadas de forma visible, sino que se
las encuentra siempre ya en una negociación perma‐
nente y plasmándose a través de varios modos de sub‐
jetivización que están interrelacionados (como en las
identificaciones de género, sexualidad, clase, raza, na‐
ción, etnia y religión).
Es una cuestión de extrema urgencia que enmara‐
ñemos estos binarismos que, a menudo, y a pesar de
los cambios esbozados aquí, siguen estando arraiga‐
dos en los discursos culturales y las instituciones. Así,
los interrogantes para la teoría y la práctica visual fe‐
ministas se hacen más complejos. ¿Cómo podemos
pensar más allá o alejados de lo binario? O, poniéndo‐
lo de forma más explícita, ¿cómo podemos entender
las imágenes y performances con más matices de tal
modo que articulen estructuras potencialmente identi‐
ficatorias que no sean binarias de una manera simplis‐
ta? ¿Cómo podemos explorar estos flujos de inter‐rela‐
cionalidad a través de la práctica visual de manera que
sigan transmitiendo unas políticas feministas – una
atención a las desigualdades entre sujetos en relación
con un género que es construido en general como algo
experimentado y entendido a través de la clase, la na‐
cionalidad, la etnia, la religión, y otros modos de iden‐
tificación?
El coño como planteamiento potencialmente no bi‐
nario de la subjetividad genérica
En los comienzos del feminismo de la segunda ola,
particularmente en el Reino Unido y en las costas este
y oeste de los Estados Unidos (más concretamente en
Los Ángeles y Nueva York), artistas y teóricas forceje‐
aron enconadamente con la estructura de identifica‐
ción de género, que era en gran parte experimentada
y descrita por mujeres feministas blancas de clase me‐
dia como singular y binaria. La tendencia de
California, vinculada fundamentalmente a la artista,
profesora, escritora y visionaria Judy Chicago, fue es‐
tablecer programas de arte separatistas y una teoría de
la producción artística “femenina” del “núcleo cen‐
10
Berlant: “‘After the Good Life’: Notes on the Cinema of Precarity,” ponencia presentada en McGill University, el 25 de marzo de 2010,
extraída de su próximo libro Cruel Optimism. “Precarité” es un movimiento social desarrollado recientemente en Europa dirigido por
el surgimiento de lo que Berlant llama una “nueva clase global” de desempleados, neo‐bohemios y trabajadores inmigrantes, origi‐
nada como resultado de las nuevas relaciones de trabajo en el capitalismo tardío.
11
Rosi Braidotti: “In Spite of the Times: The Postsecular Turn in Feminism”, Theory, Culture and Society 25, número 6 (noviembre 208),
págs. 12‐13.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

4
9
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
tral” o imaginería del coño como algo intrínsecamen‐
te vinculado a la experiencia anatómica femenina en
tanto que opuesta a la del varón. La historiadora del
arte Arlene Raven fue una figura central en el desarro‐
llo de estos programas, y escribió sobre los esfuerzos
de Chicago: debemos volver “a ese lugar específico
desde el que una mujer artista habla… Judy Chicago
ha clarificado –rica y detalladamente– la singularidad
de la identidad femenina y de la experiencia femeni‐
na…” Raven dice de las imágenes del “núcleo central”
de comienzos de los años setenta de Chicago, que
“nos centran [a las mujeres espectadoras] y establecen
… [un] paralelo con nuestros propios centros físicos y
psíquicos. Estas formas son metáforas para las imáge‐
nes de nuestro cuerpo: duplican la forma corporal y la
experiencia corporal”
12
.
Claramente, la imaginería del núcleo central en es‐
ta formulación seguía siendo fuertemente binaria y de
impulso oposicional. Chicago y Miriam Schapiro, una
compañera artista feminista que durante un breve
tiempo codirigió el Feminist Art Program en el
California Institute of the Arts con Chicago en los pri‐
meros años setenta, describía el arte de las mujeres de
la siguiente manera: “las artistas mujeres han utiliza‐
do la cavidad central que las define en tanto que mu‐
jeres como el marco para una imaginería que permite la
completa inversión de la manera en la que las mujeres son
vistas por la cultura”
13
. Por lo tanto, los propios traba‐
jos de Chicago en torno al núcleo central, desde la abs‐
tracción de gran formato Pasadena Lifesavers a trabajos
más explícitos con vulvas como las pinturas en minia‐
tura de la “vagina como vaina de semillas”, desde los
últimos años sesenta hasta los primeros setenta, repre‐
sentan desde su punto de vista una inversión delibe‐
rada de las estructuras del fetichismo por las cuales las
mujeres han estado subordinadas a los hombres en la
cultura occidental durante siglos –produciendo imá‐
genes positivas de la sexualidad femenina para el em‐
poderamiento de las mujeres espectadoras mediante
una reivindicación de estas imágenes positivas como
las suyas propias.
Reivindicando una conexión entre la experiencia
corporeizada de las mujeres y su agencia como suje‐
tos de la acción, los proyectos de Chicago proponían
que las mujeres artistas podían tanto empoderarse a
sí mismas como sujetos de la acción como interpretar
una especie de reverso del fetichismo. Es este impul‐
so tardío el que ha pasado inadvertido durante bas‐
tante tiempo en las valoraciones de la crítica, durante
bastante tiempo negativas, de la estrategia propuesta
por Chicago. Desde comienzos de los años setenta, el
pensamiento crítico feminista y queer ha rechazado
ampliamente su enfoque explícito de la construcción
de imágenes y ha teorizado una crítica visual feminis‐
ta de la fetichización; en los ochenta, la teoría visual
feminista dominante se había desplazado para abra‐
zar el modo de inversión brechtiano y vanguardista
propuesto por Pollock, en el que la “mirada masculi‐
na” teorizada por Mulvey sería rebatida y refutada
mediante estrategias de des‐identificación en lugar de
ser invertida en sentido estricto. Los trabajos van‐
guardistas de texto e imagen de Barbara Kruger que
imitan las estructuras de los collages Dadá de artistas
como John Heartfield a comienzos del siglo XX ejem‐
plifican este desplazamiento. En los años noventa y
primeros años del siglo XXI, jóvenes generaciones de
artistas y teóricas feministas emergieron para teorizar
y escenificar una especie de feminismo de “chica ma‐
la” que adoptaba aspectos del comportamiento mas‐
culino rudo y estrategias estéticas y contenido delibe‐
radamente eróticos y desafiantes; todo ello con el fin
de rebatir completamente el concepto binarizante de
mujer como algo de alguna manera cercano a nues‐
tros cuerpos, como “inmanente” y como algo que im‐
plica un comportamiento necesariamente más correc‐
to y retraído. En esto las exposiciones de “chicas ma‐
las” de comienzos de los años noventa en Nueva
York, Los Ángeles, Londres y Glasgow, así como el
trabajo de artistas como Sue Williams, Tracey Emin y
Sarah Lucas, fueron clave
14
. De esta manera, la pro‐
vocativa obra de 1997 de Lucas Bunny Gets Snookered
12
Arlene Raven, “Women’s Art: The Development of a Theoretical Perspectiva,” WOMANSPACE JOURNAL 1, nº 1, (febrero/marzo
1973), pág. 18.
13
Cursivas mías (AJ); Chicago y Schapiro, “Female Imagery”, WOMANSPACE JOURNAL (verano de 1973), pág. 14.
14
Entre estas se incluye Bad Girls, la exposición de 1993 copatrocinada por el Institute of Contemporary Art, de Londres y el
Contemporary Arts Centre, de Glasgow; y la exposición Bad Girls en el New Museum of Contemporary Art en Nueva York, así co‐
mo su muestra “hermana” con el mismo título en la Wight Art Gallery, UCLA, en 1994.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
0
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
presenta una imagen subida de tono y ligeramente re‐
pulsiva de una forma femenina en una silla con las
piernas extendidas, pero la “mujer” parece fabricada
a partir de un relleno de medias y ropa, su entrepier‐
na inquietantemente abierta aunque cerrada (literal‐
mente sellada) y no disponible.
Me gustaría recuperar aquí la polémica de Chi ca ‐
go, pero conduciéndola a través de la teoría de la “sub‐
jetividad como flujos de inter‐relacionalidad” de
Braidotti, como último lugar de reflexión en relación al
modo en que las artistas feministas pueden “crear pro‐
blemas” a las representaciones típicamente fetichistas
de la sexualidad y la encarnación femenina. Aunque el
elemento de inversión de la teoría de Chicago hace
aguas en una economía de la precariedad conectada y
dispersa, en la que ahora nos experimentamos por me‐
dio de un rango dinámico de identificaciones que son,
en palabras de Braidotti, radicalmente relacionales, me
gustaría detenerme en un aspecto de la controversia
de Chicago, argumentando que una representación de
las formas corporales, ya sea abstracta o explícita, pue‐
de alterar estructuras políticas amplias así como su‐
puestos acerca de la experiencia genérica, representán‐
dolas de forma que permitan ser experimentadas co‐
mo no‐binarias: el coño sellado de Lucas comienza a
sugerir que interpretaciones de lo que en principio
aparenta ser el sexo femenino pueden abrirse a la am‐
bigüedad y a interpretaciones cruzadas (¿pero, de
quién diablos es este cuerpo?).
Sin embargo, podemos considerar (a través de una
serie de ejemplos) que estas escenificaciones del sexo
femenino ponen en juego más que un fetichismo in‐
vertido, una relacionalidad temporal y corporeizada
–en paralelo al tipo de relacionalidad que Braidotti re‐
conoce como la experiencia que nos define en el capi‐
talismo global tardío. Como tal, sugiero polémicamen‐
te que tales escenificaciones podrían subyacer a unas
políticas feministas del siglo XXI en las que “el bien éti‐
co se corresponde con una relacionalidad que aspira a
un empoderamiento afirmativo, el ideal ético es incre‐
mentar la habilidad de cada cual para entablar modos
de relación con otros múltiples”
15
. Este potencial de
las nuevas políticas feministas es en sí mismo no bina‐
rio –no supera o derroca los modelos feministas más
tempranos, sino que más bien se basa en teorías como
las de Chicago y Pollock; este nuevo tipo de políticas
feministas va en paralelo a lo que en otros lugares he
teorizado como parafeminismo. Tal y como argumento
en mi libro Self/image, “con el término parafeminismo
–con el prefijo ‘para’ que significa tanto ‘uno al lado
del otro’ como ‘más allá de’ – quiero indicar un mode‐
lo conceptual de crítica y exploración que es simultá‐
neamente paralelo a los feminismos tempranos y está
construido sobre ellos (en el sentido de repensarlos y
empujar sus límites, pero no de superarlos)”
16
.
Al representar este tipo de relacionalidad radical
en los contextos de las artes visuales, o al menos al
abrir la posibilidad de una implicación del espectador,
ciertos tipos de performances y representaciones del
sexo femenino tienen el potencial de afectar a los cuer‐
pos de los espectadores de una manera visceral (¿o
quizás sería más adecuado decir “vulvar”?), no nece‐
saria o intrínsecamente ligada a estructuras anatómi‐
cas o a identificaciones físicas del espectador en cues‐
tión, sino conmoviéndonos profundamente en el cen‐
tro de un nivel de nuestra experiencia constituido físi‐
ca y materialmente. Este potencial está relacionado
con una reversibilidad en la mirada misma (tal y como
se articula en la teoría psicoanalítica) –pero se trata de
una reversibilidad que propone no una diferencia bi‐
naria sino una gama de modos interrelacionados de
ver/ser que atraviesan la experiencia visual humana,
proponiendo incluso lo visual como sinestésico y co‐
mo constituido a través de un flujo de input sensorial.
Desde los mismos comienzos del efecto de cierre
del fetichismo freudiano (que llegó a ser el modo do‐
minante de definir la diferencia sexual, así como de
hacer y de interpretar imágenes visuales de mujeres),
ciertos tipos de interpretación directa del sexo femeni‐
no, que en la teoría freudiana, como se ha dicho, se
definían sólo como versiones del sexo masculino
“castradas” y horrendas, negativas e inadecuadas, re‐
batieron el binarismo asimétrico, punto central de di‐
cha teoría. Ciertos tipos de representaciones del sexo
femenino siempre han devuelto la mirada, establecien‐
do la reciprocidad de la mirada, mostrando el hecho
convencionalmente reprimido de que cualquier pro‐
yección fetichizante hacia la mujer u otros cuerpos
marginalizados está, por definición, definiendo recí‐
procamente a aquel que mira como alguien inseguro
y ansioso con respecto a la castración. O, como Jean‐
francoise Lyo tard lo plantea, en relación con el infame
cuerpo de mu jer despatarrado y desnudo en Étant‐
donnés de 1945‐48 de Marcel Duchamp, “Con celui
qui voit” (Co ño el que lo mire)
17
.
De ahí que las propias obras de Chicago en las que
15
Rosi Braidotti, “In Spite o the Times”, pág. 16.
16
Amelia Jones: Self/Image: Technology, Representation, and the Contemporary Subject, Nueva York, Londres, Routledge, 2006.
17
Francois Lyotard: Les TRANSformateurs DUchamp, París: Éditions Galilée, 1977, págs. 137‐38; discuto esta dinámica en relación con
el trabajo épico de Duchamp en mi libro Postmodernism and the En‐Gendering of Marcel Duchamp, Cambridge University Press, 1993,
págs. 191‐204.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
1
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
trabaja la abstracción del coño, como las series de “cú‐
pulas” de finales de los años sesenta – pequeñas cúpu‐
las relucientes del tamaño de un pecho, aerografiadas
con capas de vivos colores, dispuestas en grupos de
tres sobre un vidrio plateado con formato triangular,
un pubis, una entrepierna de mujer. Las cúpulas son al
mismo tiempo firmes y bulbosas, de alta tecnología
(pintadas con técnicas aeroespaciales sobre plexiglás) y
al mismo tiempo formas de pechos sensuales, aunque
también producen la ilusión de concavidad, oscilando
visualmente entre una apariencia convexa y una apa‐
riencia de huecos o hendiduras. El triángulo evoca mi
particular sentido de la identificación corporal con una
abertura fundamental del cuerpo (ese canal muscular
firme a través del que he obtenido enormes placeres se‐
xuales pero también a través del que las cabezas de
apariencia gargantuesca de mis hijos pasaron una vez),
y aún así sujetos espectadores de diferentes sexualida‐
des pueden sentir una sensación de identificación con
sus formas bulbosas y su configuración triangular que
puede crear una pulsión inconsciente en la experiencia
triangular de sus torsos o apuntar hacia abajo hacia sus
regiones anales como zonas erógenas o incluso darse la
vuelta hacia arriba para crear una zona de energía des‐
de sus hombros (como base del triángulo) hacia lo alto
de sus cabezas…
Imagino que el potencial de identificaciones encar‐
nadas, son multitud y virtualmente infinitas en rela‐
ción no sólo al tipo de gente que puede sentirse atraí‐
da hacia las formas sensuales de las obras (que en sí
mismas parecen extensiones corporales de alguien,
Chicago, que las produjo hace 40 años), sino también
con el potencial cambiante de posibles identificaciones
propio de cada persona en relación con la apariencia
física, las formas, el peso percibido, la configuración
espacial de las partes de la obra y de la obra en su con‐
junto. Aprehender las cúpulas es un proceso físico,
temporal y espacial que nunca se asienta en un mo‐
mento de formación de significado.
El “núcleo central”, entonces, se abre a una relacio‐
nalidad radical –y el ejemplo del propio trabajo de
Chicago sugiere que este potencial puede no estar re‐
lacionado con lo que fuera que la artista “buscara” (o
indicara o pensara en su momento) alcanzar con su
trabajo.
Chicago, como es bien sabido, quiso que su trabajo ti‐
pificara lo que ella y Schapiro sugerían que era una ten‐
dencia innata de las mujeres, hacer arte que reflejara
formalmente o que emulara la anatomía femenina: el
deseo de fijar el significado en relación a lo “esencial”,
a la identidad femenina definida anatómicamente, fue
articulado con claridad en su artículo anteriormente ci‐
tado, y fue doblemente problemático desde el princi‐
pio. En primer lugar, esta sugerencia partió del supues‐
to de que sabemos lo que es una “mujer”, un supuesto
profundamente cuestionado tanto por el incremento
de sujetos transgénero, transexuales e incluso herma‐
froditas y por culturas alrededor del mundo cada vez
más visibles, como por rigurosas críticas antirracistas
ante la mirada blanca implícita en tales nociones de
identificación sexual de la mujer. En segundo lugar, su
argumento propone una conexión transparente y sin
mediación entre el propio cuerpo y la propia expre‐
sión; claramente, si reconocemos la naturaleza contin‐
gente y cambiante del significado y de la experiencia,
este es un argumento que no se sostiene
18
. Por el con‐
trario, en mi reformulación de los argumentos de
Chicago y mi relectura de esta serie de obras clave, ar‐
gumento que sus formas, al evocar aspectos de encar‐
nación sensual, proponen al espectador vías enriquece‐
doras de implicación que son intersubjetivas y contin‐
gentes –en mi ejemplo anterior, sobre mi propio senti‐
do de la orientación espacial, mis cargas eróticas y mi
conocimiento del trabajo de Chicago.
Esta contingencia a su vez deconstruye la lógica bi‐
naria en general –si entendemos el significado en ge‐
neral (y el “significado” sexo/género en particular) co‐
mo interrelacional (las cúpulas como vulvas de
Chicago, con apariencia de pechos, pero también co‐
mo extensiones de un cuerpo masculino deseante) –
entonces debemos admitir que no puede ser binaria,
sino que está siempre ya en movimiento, que es ambi‐
gua, que cruza potencialmente de unas identificacio‐
nes sexuales a otras de tal manera que llegan a entre‐
lazarse en lugar de situarse en oposición. Este efecto
interrelacional de identificación de género se señala en
la propia observación de Duchamp “quiero agarrar las
cosas con la mente de la misma manera que la vagina
agarra el pene”
19
. Evitando una concepción de la cre‐
atividad fálica y masculina, Duchamp de forma ima‐
18
La imposibilidad de defender esta creencia en una conexión no mediada entre la expresión y el yo es rigurosamente cuestionada
por Jacques Derrida en sus trabajos de comienzos de los años setenta como “Signature Event Context,” Margins of Philosophy, tr. Alan
Bass, Chicago: U. Chicago, 1982, págs. 309‐330, y ampliada por la teórica del performance de Eve Kosofsky Sedwick y Andrew
Parker, quienes han señalado: “Lo contingentes y radicalmente heterogéneas, así como cuestionables,… [que deben ser] las relacio‐
nes entre cualquier sujeto y cualquier expresión”, en su “Introducción” al volumen que coeditan, Performativity and Performance,
Nueva York, Routledge, 1995, pág. 14.
19
Citado originalmente por Lawrence Steefel en su disertación, “The Position of La Mariée Mise à Nu par Ses Célibataires, Même in the
Stylistic and Iconographic Development of The Art of Marcel Duchamp”, disertación doctoral, Princenton University, 1960, pág. 312;
citado por Rosalind Krauss, “Where’s Poppa?” The Definitively Unfinished Duchamp, ed. Thierry de Duve, Cambridge, MA, MIT Press,
1991, pág. 435.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
2
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
ginativa se imagina a sí mismo habitando el coño, pe‐
ro habitándolo como un lugar de enunciación propo‐
sitiva, más que, al modo de las estructuras cliché del
fetichismo, como algo pasivo y receptivo
20
.
Como Smith me dijo, la fotocopiadora es única co‐
mo medio –funciona imprimiendo papel con registros
de tinta que imitan, mediante la densidad con la que
la máquina los deposita en la página, las luces y las
sombras de cualquier forma o imagen colocada en lo
alto de la pantalla horizontal; las fotocopias del coño
de Smith, que parecen suaves y atrayentes, como flo‐
res prensadas y secas en las páginas de un diccionario,
son entonces técnicamente tan indiciales como una fo‐
tografía analógica – las luces y las sombras imitan ma‐
terialmente las luces y las sombras de la forma “origi‐
nal”. Lo siento, con un sentido evocador e inquietante,
al tiempo que sujeto en mis manos estos frágiles, des‐
dibujados libros –cada página‐coño, un agujero en su
lógica de totalidad.
Mirando al espectador con el ceño fruncido y suje‐
tando una pistola con sus piernas abiertas, la entre‐
pierna expuesta, a través de sus “pantalones de ac‐
ción”, se puede pensar a EXPORT invirtiendo la mira‐
da masculina (o al menos proponiendo un “¡qué te jo‐
dan!” a sus aparentemente inexorables estructuras de
fetichismo), o se la puede pensar abriendo nuevos cir‐
cuitos de significado basados en flujos de deseo e iden‐
tificación que escapan a la lógica binaria de los mode‐
los tempranos de la crítica feminista
21
. Las dos cono‐
cidas fotografías de EXPORT etiquetadas colectiva‐
mente como Genital Panic presentan a la artista con
una provocadora peluca y con expresión severa
22
; la
mayoría de los espectadores, sin embargo, verán sus
miradas arrastrarse inmediatamente al vórtice de cada
imagen –a los genitales de EXPORT, el centro temáti‐
co y estructural de la imagen. Para cualquier especta‐
dor que se identifique con la vulnerabilidad del aguje‐
ro, este efecto de succión resonará en una sensación de
exposición y vulnerabilidad; ya que sujetos nacidos
anatómicamente “femeninos”, pongamos por caso,
después de 1960 (como yo misma), y versadas en los
caminos del feminismo, podemos sentirnos tanto revi‐
talizadas como potenciadas a través de esta desver‐
gonzada muestra de empoderamiento de la mujer.
La relacionalidad radical aquí, sugiero, es la conti‐
nuidad que EXPORT establece entre su acto asertivo y
nuestra mirada: bajo las condiciones normativas mo‐
dernistas del fetichismo, el argumento, por supuesto,
era que el cuerpo objetualizado de la mujer quedaba
subordinado por completo a la mirada ansiosa de cas‐
tración, y por tanto violenta y violentada, de un su‐
puesto espectador heterosexual masculino. Las imáge‐
nes de EXPORT, sin embargo, invitan a miradas extra‐
ñas a través de una variedad de identificaciones – ella
abre un hueco en el centro de la imagen que es una
abertura para proyecciones deseantes, así como para
identificaciones (con celui qui voit). Siguiendo con esta
idea, Parveen Adams ha descrito un modelo actualiza‐
do de mirada: “la estructura visual del mundo está or‐
ganizada, no alrededor de un objeto sino alrededor de
un hueco … Cuando la totalidad del mundo visible se
proyecta (esto es, el espacio frente y detrás del sujeto)
se crea un hueco que no puedes ver entre los horizon‐
tes anterior y posterior”
23
. Este es el hueco de la subje‐
tividad misma (en cualquier identificación), quizás,
marcado por esas formas particulares de representar
el cuerpo sexuado –un hueco que abre estructuras in‐
terrelacionales, más que oposicionales, de identifica‐
ciones de sexo y género.
20
Esa estudiosa era yo misma; la entrevista se hizo el 6 de noviembre de 2009 y fue hecha para un proyecto titulado “Los Angeles Goes
Live”, patrocinada por Los Angeles Contemporary Exhibitions.
21
Una tercera fotografía (con EXPORT de pie) ha sido descubierta recientemente; para un análisis detallado de las fotografías y del
mito construido en torno a ellas por EXPORT y otras, véanse Mechtild Widrich, “Can Photography Make It So? Repeated Outbreaks
of VALIE EXPORT’S Genital Panic since 1969”, para su publicación en Perform Repeat Record: Live Art in History, Ed. Adrian Heathfield
y Amelia Jones, Nueva York y Londres, Routledge, 2011, pág. 4.
22
Discuto en extensión el trabajo de EXPORT en mi “‘Genital Panic’, The Treta of Feminist Bodies, and Parafeminism”, Women Artist/
elles@centreponpidou, París, Centre Georges Pompidou, 2009, págs. 290‐95.
23
Parveen Adams, “Bruce Nauman and the Object of Anxiety”, October, 83 (invierno 1998), págs. 107‐8. Para su análisis de las obras
de Nauman, Adams se refiere a las teorías de la mirada de Jacques Lacan.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
3
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Más adelante, a mediados de los años noventa, Judie
Lamber, una artista treintañera, que en aquel momen‐
to vivía en Los Ángeles, produce una serie de pinturas
sobre pedazos de madera de unas pulgadas de espe‐
sor, alrededor de seis pulgadas de largo y dos o tres de
ancho; que son “retratos” de tamaño natural de geni‐
tales exteriores femeninos interpretados con la preci‐
sión mimética de una pintura renacentista del norte de
Europa. Colgados, idealmente, a la altura de la entre‐
pierna de una mujer de estatura media, los retratos
cantan para mí, abriendo mis “dos labios” (como diría
Irigaray) en formas imaginarias al tiempo que mezclo
mi mirada con su fuerte “presencia” física
24
. Son, bri‐
llantemente, tanto objetos (pedazos de madera en la
pared) como imágenes (interpretaciones meticulosa‐
mente detalladas de coños de mujeres). Un espectador
que se identifique como hombre heterosexual esta vez
puede (estoy pronosticando) tener una extraña sensa‐
ción de reflejo fálico, ya que después de todo, las pie‐
zas, tienen justo el tamaño de una polla dura; este efec‐
to producido por su maciza y turgente materialidad
sería exacerbado por la representación de un cuerpo
de mujer que él podría imaginarse penetrando… Y
aún así la madera es sólida, y las dobleces de los la‐
bios, en última instancia, no revelan nada (con celui qui
voit). Aquí el “agujero” en el centro de la imagen está
cerrado, creando una ruptura en el continuo de las ac‐
ciones de ver‐desear‐imaginar.
En los pasados cuarenta y cinco años de arte femi‐
nista hay otras muchas imágenes fantásticas de coños
que abren de forma similar, de diversas y complejas
maneras, el potencial para una relacionalidad radical
de la mirada corporeizada. Semejante relación activa y
ejemplifica el desvanecimiento de las estructuras bina‐
rias –tanto en un sentido discursivo (con el modelo de
fetichismo de Freud como ejemplo de un discurso que
ha tenido un extraordinario valor explicativo durante
ochenta y pico años, terminando en manos de pensa‐
doras críticas feministas como Mulvey) y en un senti‐
do experiencial, como ha sido teorizado por Berlant y
Braidotti (entendiendo a su vez lo experiencial como
algo ya siempre discursivo y estructural).
El hecho de que Barbara Smith, motivada por su
recién surgido sentido de libertad sexual al tiempo
que los años sesenta maduraban en la era del amor li‐
bre, imaginara originalmente pasar dos veces la foto‐
copia por la máquina, una primera vez con imágenes
de su coño, la segunda vez con el pene de su marido
colocado sobre el cristal para enlazar los dos cuerpos
en uno, puede (junto con el pensamiento‐como‐vagi‐
na de Duchamp) proporcionar un final adecuado. El
hecho de que su marido se negara a participar en esta
segunda impresión de la fotocopia –que por tanto pu‐
do ser el comienzo del fin de su más bien convencio‐
nal (estilo binario de los años 50) matrimonio de clase
media heterosexual
25
– quizás provoca, simbólica‐
mente, que las imágenes singulares de su coño fantas‐
mático, de huellas negras y blancas impresas en papel,
sean incluso más radicalmente relacionales. Estos coños
fotocopiados implican la posibilidad de otros cuerpos
enlazándose con ellos, sin interpretar esos cuerpos ex‐
plícitamente como yo/otro, en oposición binaria.
Entre otras prácticas que evocan el coño como el
hueco en el centro de la representación (y por tanto en
el “núcleo” del sujeto mismo, masculino o femenino),
el proyecto de Smith intuitivamente, al parecer, abrió
la imagen a una relacionalidad que nos interpela a co‐
mienzos del siglo XXI. A mediados de los sesenta,
Smith abrió su cuerpo (como imagen) a las complejas
vicisitudes de una variedad de identificaciones y, en
definitiva, esto es lo que, como sugieren los argumen‐
tos de Braidotti y Berlant, puede aspirar a hacer con
más potencia el feminismo en una nueva economía
global en la que la “precariedad” se ha establecido en
el género y la sexualidad, al igual que en otros modos
de identificación y lugares de acción. El trabajo de
Smith es un ejemplo que representa el potencial de
una radicalidad relacional que articula un modo espe‐
cífico de encarnación en forma visual, pero que no por
eso deja de estar abierto a una variedad de posibles
implicaciones identificatorias y de opciones para esta‐
blecer sentidos en formas contingentes y provisionales
que, no obstante, retienen fuerza política.
Aunque qué es lo que significan el feminismo y el
arte feminista en este cuadro ampliado sólo puede
quedarse como una cuestión provisional y contingen‐
te en sí misma, quizás la imagen del “coño” pueda ser
su motivo.
24
Irrigaray escribe sobre “dos labios que se tocan” en la experiencia como mujeres de nuestros cuerpos en This Sex Which is Not One
(1985), tr. C. Porter y C. Burke, Ithaca: Cornell University Press, 1992, págs. 24‐29.
25
En nuestra entrevista, Smith comentó: “Pensé que podíamos, Allen, mi marido y yo, hacer estas imágenes verdaderamente sexys.
No podríamos hacerlas simultáneamente, pero yo podría poner mi cuerpo primero y luego colocar el papel una segunda vez y en‐
tonces él podría poner su polla y podríamos hacer esto a nuestro aire, así es que se lo propuse, pero no quiso hacerlo”, entrevista de
Jones con Barbara Smith, 6 de noviembre de 2009, ms pág. 6.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
4
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
5
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
SUITE RIVOLTA
por Cabello / Carceller
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p
á
g
i
n
a

5
6
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
Amec P#e$$0 Inf#maci/n !a#a la ig&aldad
h''#AFF***?aec"#%e&&?!e'F&#i#?#h#Ba%'icle:45:
Ana Na'a##e%e
h''#AFF***?!673?"%gF
A#%e cn%#a 'ilencia de g,ne#
h''#AFFac)?*eb&?(#)?e&F
A$ciaci/n de m&je#e$ cinea$%a$ ) de medi$
a&di'i$&ale$
h''#AFF***?cia(je%e&ci!ea&'a&?e&F
A&#a digi%al
Ve% e! d"c(e!'"& de lec'(%a@ e!'%e "'%"&A
4?G Te"%ia i #%/c'ica de la c%eaci2 digi'al i del cibe%G
fei!i&e?
h''#AFFc)?("c?ed(F=37E<<<E34E(3:Fd"clec'(%a?h'l
5?G Ca%e! Na)a%%e'e@ Ma%0a R(id" , Fefa VilaA
T%a!&'"%!"& #a%a de)e!i%A e!'%e a%'e& #"l0'ica& ,
fei!i&'a& $(ee% e! el E&'ad" E&#a1"l?
h''#AFFc)?("c?ed(F=37E<<<E34E(3:Fc(l'(%a$(ee%?h'
l
Ba#ba#a K#&ge#
h''#AFF***?ba%ba%ak%(ge%?c"F
C+#cel de am#
h''#AFF***?5G%ed?!e'Fca%celdea"%F>
Ca#lee Schneemann
h''#AFF***?ca%"lee&ch!eea!!?c"F
Cibe#fem
h''#AFF***?c,be%fe?!e'F
Cind) She#man
h''#AFF***?ci!d,&he%a!?c"F
Cine de m&je#e$
h''#AFFci!e(je%e&?bl"g&#"'?c"F
De'eni# !e##a
h''#AFFde)e!i%#e%%a?bl"g&#"'?c"F
Eli*abe%h A0 Sackle# Cen%e# f# Femini$% A#%2
Femini$% A#% Ba$e
h''#AFF***?b%""kl,!(&e(?"%gFea&cfaFfeiG
!i&'Ea%'Eba&eFa%'i&'Eli&'?#h#
E$%&di$ n line $b#e a#%e ) m&je#
h''#AFF***?e&'(di"&"!li!e?!e'F
Femini$%a$ n/mada$
h''#AFFfei!i&'a&!"ada&?bl"g&#"'?c"F
F&ndaci/n I$nm-a
h''#AFFi&"!"ia?(ji?e&F(je%e&F
In$%i%&% de la m&je# de Andal&c-a
h''#AFF***?j(!'adea!dal(cia?e&Fi!&'i'('"dela(G
je%Fi!de+?#h#Flib%"&G,G"'%"&G%ec(%&"&Fca'al"g"&G
deGa%'e
Ma#-a R&id
h''#AFF***?*"%ka!d*"%d&?!e'Fe&
Ma#%a R$le#
h''#AFF***?a%'ha%"&le%?!e'F
Ma#) Be%h Edel$n
h''#AFF***?a%,be'hedel&"!?c"
Ma#) Kell)
h''#AFF***?a%,kell,a%'i&'?c"F
MAV M&je#e$ en la$ A#%e$ Vi$&ale$
h''#AFF***?a)?"%g?e&F
Me%#/!li$ 3alg&n$ !#g#ama$4
h''#AFF***?%')e?e&F'ele)i&i"!Fe'%"#"li&F#%"g%aG
a&a!'e%i"%e&5343F
Mn%ehe#m$
h''#AFF***?"!'ehe%"&"?!e'F
M&je#e$ c#eand?
h''#AFF***?(je%e&c%ea!d"?"%gF
M&je#e$ en Red
h''#AFF***?!"d"83?"%gF(je%e&%edFa%'e?h'
M&je#e$ Ne%
h''#AFF***?(je%e&!e'?i!f"F533;F3;FelGa%'eGfeiG
!i&'a?h'l
M&$e de m&je#e$1 M,(ic
h''#AFF***?(&e"de(je%e&?c"F
n0!a#ad(a
h''#AFF***?k'#%e&&?c"?(kF
h''#AFF!#a%ad"+a?*"%d#%e&&?c"
P#eca#ia$ a la de#i'a 3en Ág#a0%'4A
h''#AFF***?%e)"l('i"!)ide"?"%gFag"%a')F&ecG
ci"!e&Fl(cha&E"b%e%a&F#%eca%ia&EaElaEde%i)a?h'l
Rc- de la Villa
h''#AFF%"ci"dela)illa?bl"g&#"'?c"F
Tecnlg-a$ de la $ciedad de la inf#maci/n
a!licada$ a l$ e$%&di$ de g,ne#0
h''#AFF'eg#a?!e'F
Vi#ginia Villa!lana
h''#AFF***?)i%gi!ia)illa#la!a?c"F
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p

g
i
n
a

5
7
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
DIRECTORIO
ARTE6S7 8 FEMINISMO6S7
im+gene$ "&e acm!a.an
al %e(% de Ma#%ha R$le#2
4?G Jack&"! P"ll"ck e! la %e)i&'a Lfe?
5?G A!d, Wa%h"l F Bill, Nae? Pie-a i#%e&a #"%
A!d, Wa%h"l?
6?G R", Lich'e!&'ei!@ I K%&- H&- Y&+ M+)* Fee#4
B(ad54 4<96?
7?G Fai'h Wildi!g@ Wa*%g3 Pe%f"%a!ce e! f"%a
de "!2l"g" e! la W"a!h"(&e@ L"& Á!gele&@
4<:5?
8?G R"&al,! D%e+le%@ The D(ea$@ 4<96?
9?G J(d, Chicag"@ The D%%e( Pa(*/@ 4<:7G4<:<?
:?G Mi%ia Scha#i%"@ C&)*+$e f&( M&*he( Ea(*h@
4<<8?
;?G Iage! de Se$&*c) &f *he K*che% C4<:8D@ de
Ma%'ha R"&le%?
Im+gene$ "&e acm!a.an
al %e(% de La&#a M&l'e)2
4?G Iage! de M1dche% % U%f&($ di%igida #"%
Le"!'i!e Saga! e! 4<64?
5?G Ca%.'(la de Da%ce4 G(#4 Da%ce di%igida #"%
D"%"'h, A%-!e% e! 4<73?
6?G Ma,a De%e!?
7?G Iage! de B#ac" Pa%*he() di%igida #"% Ag!e&
Va%da e! 4<9;?
8?G Iage! de Ree# T$e di%igida #"% A!!abel
Nic"l&"! e! 4<:6?
9?G Iage! de L,e) &f Pe(f&($e() di%igida #"%
Y)"!!e Rai!e% e! 4<:5?
:?G Iage! de Rdd#e) &f *he S'h%. di%igida #"%
La(%a M(l)e, , Pe'e% W"lle! e! 4<::?
;?G I.ge!e& de Jea%%e De#$a% di%igida #"%
Cha!'al Ake%a! e! 4<:8?
Im+gene$ "&e acm!a.an
al %e(% de Ma#-a R&id2
4?G Ma%g(e%i'e D(%a& d(%a!'e (! %"daje?
5?G Ca%.'(la de la #el0c(la Na*a#e G(a%ge( di%igida
#"% Ma%g(e%i'e D(%a& e! 4<:5?
6?G Ca%.'(la de la #el0c(la The#$a / L&+)e di%igida
#"% Ridle, Sc"(' e! 4<<4?
7?G Ca%.'(la de Ba)e $& di%igida #"% Vi%gi!ie
De&#e!'e& , C"%alie T%i!h Thi?
8?G P"%'ada del lib%" C0(ce# de a$&( edi'ad" a #a%G
'i% de (!a e+#"&ici2! h"2!ia e! el
MNCARS?
9?G I.ge!e& de La 'a%)*a #el0c(la di%igida #"%
Michael Ha!eke e! 5334?
:?G Ca%.'(la de Se2&(*a e.*(a,ada #el0c(la di%igiG
da #"% L"(%de& P"%'ill" e! 5334?
;?G Iage! de Te d&/ $) &!&) #el0c(la di%igida #"%
Ic0a% B"lla0! e! 5336?
<?G Iage! de Se2&(*a e.*(a,ada?
Im+gene$ "&e acm!a.an
al %e(% de Amelia Jne$2
4?G Magdale!a Abaka!"*ic-@ S*ad+$ Fa"*+(@
4<97?
5?G Valie E+#"%'@ Ge%*a# Pa%c@ 4<9<?
6?G Sa%ah L(ca&@ B+%%/ Ge*) S%&&"e(ed@ 4<<:?
7?G J(d, Chicag"@ D&$e)@ 4<9;?
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



p

g
i
n
a

5
8
A
R
T
E
(
S
)

-

F
E
M
I
N
I
S
M
O
(
S
)
CRÉDITOS333
333 LAS IMÁGENES UTILIZADAS
In un arlicuIo recienle, Arluro Iscobar hace un ba -
Ian ce deI ¡royeclo modernidad/coIoniaIidad, desla-
cando sus Iineas de argumenlación generaIes basa-
das en una crilica a Ia modernidad que evidencia su
inherenle caracler coIoniaI (Iscobar, 2003: 77). Isco -
bar ¡ro¡one am¡Iiar Ios horizonles de esle ¡royeclo
a ¡arlir de Ia incIusión de lres lerrenos ferliIes de dis-
cusión: Ia ¡ers¡ecliva de genero, Ias economias aIler-
nalivas y Ia ¡ers¡ecliva de Ia ecoIogia ¡oIilica. II ¡ro-
grama de invesligación modernidad/coIoniaIidad
necesilaria enlonces una nueva arena de discusión: eI
¡alrón de ¡oder coIoniaI sobre Ia naluraIeza. Avan -
zan do en esla dirección, quiero moslrar que Ios dis-
cursos moderno/coIoniaIes no soIamenle ¡roducen
sub|elividades y lerriloriaIidades, sino lambien ´na-
luraIezas¨. Iro¡ongo enlonces una Ieclura de Ia na-
luraIeza que, ¡or un Iado, evidencia Ios dis¡osilivos
¡oscoIoniaIes ¡resenles en Ias acluaIes Iuchas ¡or Ia
definición de Ia biodiversidad, y que ¡or eI olro, es-
ca¡a a Ias ¡osluras que reifican y esenciaIizan a Ias
¡obIaciones IocaIes im¡Iicadas en esle confIiclo. Ior
eIIo considero im¡orlanle am¡Iiar Ia noción ¡ro¡ues-
la ¡or AnibaI Qui|ano de ´coIoniaIidad deI ¡oder¨,
basada sóIo en Ia ¡roducción de sub|elividades coIo-
niaIes arlicuIadas a |erarquias raciaIes y e¡islemicas.
UliIizare Ia noción de (bio)coIoniaIidad deI ¡oder ¡a-
ra referirme a Ia acluaI ¡roducción de Ia naluraIeza
en eI marco deI ca¡ilaIismo ¡osfordisla.
In esle lraba|o abordare eI ¡robIema de Ia biodi-
versidad en eI conlexlo de Ia gIobaIización hegemó-
nica, enlendida como Ia fase acluaI de una coIoniaIi-
dad de ´Iarga duración¨. Iara eslo deIineare una car-
lografia cogniliva uliIizando como e|e dos reIalos que
sinlelizan Ias ¡osiciones occidenlaIes y Ias amazóni-
cas (organizaciones indigenas/bosquesinas
1
) en lor-
no a Ia biodiversidad como cam¡o de confIiclo. Con
res¡eclo a Ia ¡rimera, me referire aI reIalo de Ia ´es-
casez¨ y, en reIación a Ia segunda, eI reIalo de Ia
´abundancia¨. Ambos reIalos surgen de e¡islemoIo-
gias diferenles que eslabIecen enlre si reIaciones de
subordinación y resislencia, y arlicuIan ¡oIilicas de
biodiversidad.
1. La visiðn g!ntnna y c! rc!atn dc !a cscascz
La modernidad lrae consigo una ¡arlicuIar conslruc-
ción de naluraIeza delerminada ¡or eI auge y conso-
Iidación deI ca¡ilaIismo como una forma es¡ecifica
de Ias reIaciones sociedad-naluraIeza. Isla conslruc-
ción liene sus comienzos en Ia formación deI sislema-
mundo en eI sigIo XVI, cuando Iuro¡a se consliluye
en ´cenlro¨ de una red ¡Ianelaria de saber/¡oder. In
esla, y a ¡arlir de Ia iIuslración, Ia naluraIeza se en-
cuenlra escrila en un Iengua|e malemalico que es va-
1
In Ia zona deI sur deI lra¡ecio amazónico, donde se basa eI ¡resenle esludio, cada vez mas se ¡resenlan asenlamienlos consliluidos
¡or varias elnias: licunas, cocamas, yaguas, ocainas, yukunas, makuna, uilolo, ademas de coIonos. Lo que esla ¡roduciendo un li¡o
¡arlicuIar de reIaciones inlerelnicas e inlerraciaIes calegorizadas con Ia noción de ´sociedades bosquesinas¨ que ¡riviIegia eI modo
de subsislencia (vivir de Ia seIva y eI rio) sobre eI origen elnico (Icheverri, Gasche, 2004). Las sociedades bosquesinas se caraclerizan
¡or Ia exislencia de gru¡os de soIidaridad (´mingas¨, fieslas, ceremonias), una cuIlura IocaI (donde coexislen formas lradicionaIes
y ob|elos deI mercado), un Iengua|e (es¡añoI Iorelano en Ieru, amazónico en CoIombia), una economia de caracler ¡Iuriaclivo y
anarquico (se aIlernan aclividades de subsislencia, reIacionadas con eI mercado IaboraI y eI consumo mercanliI) Io que consliluye, a
nueslro ¡arecer, una arlicuIación disidenle a Ia economias regionaIes, nacionaIes y lransnacionaIes.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

5
9
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
LA GBIOHCOLONIALIDAD DEL PODER
Ca(*%g(af3a) e&i)*2#ica) e$ *%($% a "a ab+$da$cia / "a e)ca)e0
¡or }uan CamiIo Ca|igas-Rolundo
Iido ¡ara lodo Iugar y liem¡o, es universaI y necesa-
rio, ¡erdiendo asi cuaIquier alribulo y vaIor que ¡ue-
da lener en si misma mas aIIa de Ios inlereses huma-
nos, ya no hay *e"%) -fin uIlimo- en Ia naluraIeza, sino
soIamenle en Ia acción humana. Nevlon consoIida eI
¡aradigma de Ia fisica como esludio de Ias Ieyes uni-
versaIes que rigen Ios fenómenos medianle eI deler-
minismo (causaIidad sim¡Ie) y Ia reversibiIidad (re-
lroceso deI movimienlo). II humano, en esla dimen-
sión, es )+e*% de un conocimienlo ob|elivo, se en-
cuenlra des¡o|ado de cuaIquier carga afecliva y liene
lolaI conlroI sobre su racionaIidad. La reaIidad es re-
ducida a Io uniforme, descoIorido y sim¡Ie, es %be*%,
aIgo que se conlra¡one aI su|elo, y que ¡uede ser ob-
servado de manera neulraI ¡or esle, Io reaI es una
maquina, es un reIo| ¡ueslo en funcionamienlo ¡or
un reIo|ero lrascendenlaI. De olro Iado, siguiendo a
ßacon, e" c%$%ci#ie$*% e) &%de(, sirve ¡ara aIgo, liene
un fin es¡ecifico. De ahi que exisla una eslrecha Iiga-
zón enlre Ia ciencia y Ia lecnica, y de manera direcla,
enlre Ia ciencia y eI mercado ca¡ilaIisla.
Isla ¡arlicuIar conslrucción de naluraIeza |uslifi-
cada ¡or Ia fiIosofia moderna desde Descarles hasla
Kanl, IIeva inscrila una anlro¡oIogia de Ia mirada, es
decir, un ¡arlicuIar desarroIIo de Ios sislemas de ubi-
cación visuaI en eI es¡acio que ¡osibiIilaron eI ¡redo-
minio sociocuIluraI deI órgano de Ia visión y delermi-
naron Ia arlicuIación deI conocimienlo. II maleriaIis-
mo y eI reaIismo ¡roveyeron con su ´¡ano¡lismo¨
olro maliz a Ia im¡orlancia de Ia visión en Ia mislica
crisliana. Isla mirada, como bien Io mueslra Iou -
cauIl, fue secuIarizada y ¡ragmalizada ¡ara Ios fines
de ex¡ansión ca¡ilaIisla y se ve refIe|ada en eI des-
arroIIo de Ia carlografia como mecanismo de conlroI
coIoniaI sobre Ias lierras de uIlramar. La malemaliza-
ción de Ia ¡ers¡ecliva ¡ermilió asi eI conlroI sobre Ios
es¡acios geograficos coIoniaIes y sus genles. Lo cuaI
su¡one Ia ubicación inlensificada de un ¡unlo de ob-
servación alem¡oraI, universaIizabIe. Segun Caslro-
Gómez, esla h/b(i) de" &+$*% ce(% ¡osibiIila eI eslabIeci-
mienlo de crilerios |erarquicos sobre Ios sislemas de
conocimienlo endógenos de Ios gru¡os dominados:
´Me refiero a una forma de conocimienlo huma-
no que eIeva ¡relensiones de ob|elividad y cienlifici-
dad ¡arliendo deI ¡resu¡ueslo de que eI observador
no forma ¡arle de Io observado. Isla ¡relensión ¡ue-
de ser com¡arada con eI ¡ecado de Ia h/b(i), deI cuaI
habIaban Ios griegos, cuando Ios hombres querian,
con arrogancia, eIevarse aI eslalulo de dioses.
Ubicarse en eI ¡unlo cero equivaIe a lener eI ¡oder de
un De+) ab)c%$di*+) que ¡uede ver sin ser vislo, es de-
cir que ¡uede observar eI mundo sin lener que dar
cuenla a nadie, ni siquiera a si mismo, de Ia Iegilimi-
dad de laI observación. IquivaIe, ¡or lanlo, a insli-
luir una visión deI mundo reconocida como vaIida,
universaI, Iegilima y avaIada ¡or eI Islado. Ior eIIo,
eI ¡unlo cero es eI deI comienzo e¡islemoIógico ab-
soIulo, ¡ero lambien eI deI conlroI económico y so-
ciaI sobre eI mundo. Obedece a Ia necesidad que le-
nia ¡rimero eI Islado es¡añoI (y Iuego lodas Ias de-
mas ¡olencias hegemónicas deI sislema mundo) de
erradicar cuaIquier olro sislema de creencias que no
favoreciera Ia visión ca¡ilaIisla deI h%#% %ec%$%#ic+).
Ya no ¡odian c%e.i)*i( diferenles formas de ´ver eI
mundo¨, sino que habia que laxonomizarIas confor-
me a una |erarquización deI liem¡o y eI es¡acio.
Todas Ias demas formas de conocer son decIaradas
como ¡erlenecienles aI ´¡asado¨ de Ia ciencia mo-
derna, como ´doxa¨ que engaña Ios senlidos, como
´su¡erslición¨ que obslacuIiza eI lransilo hacia Ia
´mayoria de edad¨ (Caslro-Gómez, 2005b: 63).
Iero ahora, con eI advenimienlo deI ca¡ilaIismo
gIobaI, esla eslralegia ¡anó¡lica de Ia mirada moder-
no/coIoniaI se ha venido lransformando en Ios dis-
cursos ¡osmodernos deI desarroIIo soslenibIe que lo-
man como un hecho naluraI Ia ´escasez¨. A Ia ´hy -
bris deI ¡unlo cero¨, ¡ro¡ia de Ia sociedad ca¡ilaIis-
la/induslriaI, se Ie añade ahora Ia ´guIa de Ia visión¨
como forma de observación ¡oscoIoniaI.
La acumuIación de ca¡ilaI ¡osibiIilada ¡or eI sa-
queo y ex¡Iolación de Ias coIonias generó y conlinua
generando en Ios cenlros deI sislema-mundo una )%L
ciedad de" c%$f%(* basada en eI consumo de bienes sun-
luarios. Isle ´conforl¨ su¡one Ia ¡roducción de cuer-
¡os arlicuIados a ¡arlir de un irrefrenabIe eslado de
sobre-excilación que se encuenlra en Ia base de Ia re-
¡roducción deI ca¡ilaI a ¡arlir deI circuilo de ¡ro-
ducción y consumo (ViriIio, 1996). Ahora bien, eI
conforl y Ia sobreexcilación ¡roducen "a g+"a de "a #iL
(ada, es decir, Ia busqueda insaciabIe de nuevas fuen-
les de consumo. La guIa de Ia mirada se hace eviden-
le en Ios discursos deI desarroIIo soslenibIe y en ge-
neraI, en eI ¡roceso de ambienlaIización y ´conserva-
ción¨ de Ia naluraIeza (Iscobar, 1996). II ´desarroIIo
soslenibIe¨ surge en eI conlexlo de incerlidumbre
que a ¡arlir de Ios 70's ¡roduce, ¡or una ¡arle, eI in-
cum¡Iimienlo de Ias ¡romesas deI desarroIIo en Ios I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
0
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
¡aises ¡erifericos, y ¡or olra, Ias conlradicciones ¡ro-
¡ias de Ia economia ca¡ilaIisla en reIación aI medio
biofisico, Ia |uslicia sociaI y Ia reaIización ¡ersonaI.
Asi Ias cosas, comienza a conslruirse ya no una ´na-
luraIeza¨, sino eI ´ambienle¨ en reIación direcla con
Ias exigencias de Ia sociedad ¡osinduslriaI.
A ¡arlir de Ios 70's se ¡resenla un giro en Ia idea
de desarroIIo que busca conciIiar Ia dinamica de cre-
cimienlo deI ca¡ilaI con Ios Iimiles de Ios sislemas
biofisicos, emergiendo asi Ia idea deI ´desarroIIo sos-
lenibIe¨. Acuerdos inlernacionaIes (Iease im¡eriaIes)
como eI de IslocoImo 72 y La Comisión ßrunlIand,
enlre olros, eslabIecen reguIaciones gIobaIes ¡ara eI
conlroI y mane|o adecuado de Ia naluraIeza que se
concrelan en una geslión y ¡Ianificación ambienlaI.
Sin embargo, aqui eI ´ambienle¨ es conslruido a ¡ar-
lir de una re¡resenlación ¡ro¡ia de Ios conlexlos so-
ciaIes de Ia o¡uIencia y de su ¡arlicuIar ,i)i6$ g"%*%$a.
Isla guIa de Ia mirada genera ¡or lanlo Ia re¡resen-
lación de Ia ´escasez¨, es decir, eI discurso segun eI
cuaI, eI ¡rogreso maleriaI se define como una su¡era-
ción de aqueIIas cosas que nos ´faIlan¨ ¡ara aIcanzar
un delerminado ´niveI de vida¨. Desde esle ¡unlo de
visla, Ia naluraIeza es mirada como fuenle inagolabIe
de recursos ¡ara saciar Ia gIoloneria y garanlizar eI
aumenlo conslanle de Ios niveIes de consumo.
A finaIes de Ios 80's, Ia comisión ßrundlIand ¡ro-
¡one Ia eslralegia deI desarroIIo soslenibIe enunciada
como Ia conservación de Ios recursos naluraIes ¡ara
eI bieneslar de Ias generaciones fuluras. Sin embargo,
eI documenlo de Ia comisión de|a un am¡Iio margen
de ambigüedad sobre eI li¡o de ´bieneslar¨ que se
¡ersigue, y sobre quienes son y en donde viviran esas
´generaciones fuluras¨. La siluación deI mundo en
aqueIIa e¡oca ya em¡ezaba a marcar eI ¡rogresivo
aumenlo de siluaciones de riesgo Ialenle ¡ara Ias so-
ciedades o¡uIenlas deI norle: inmigraciones, conla-
minación ambienlaI, ¡erdida deI eslado ¡roleccionis-
la y de bieneslar, enlre olras. Islos fenómenos son
consecuencia de Ias acciones coIoniaIislas que eI mis-
mo desarroIIo ex¡ansivo deI ca¡ilaIismo im¡Iicó: "a
ca(a %)c+(a de "a #%de($idad. Ior eso se habIa hoy deI
´efeclo boomerang¨ (ßeck, 2002) que anuncia Ia ¡er-
dida de Ia era de Ia seguridad, Ia confianza y Ia cerle-
za deI desarroIIismo, lan caraclerislica de Ios discur-
sos de Ia ¡osguerra. De esla seguridad se ¡asa en Ios
70's aI abismo de Ia incerlidumbre, en sinlonia con Ia
denominada ´condición ¡osmoderna¨ (Lyolard,
2004). II crecimienlo económico enfrenla ahora una
crisis de naluraIeza, dada Ia degradación de varios
sislemas biofisicos en eI mundo ¡or Ia sobreex¡Iola-
ción ¡roducliva y una crisis de |uslicia, dadas Ias asi-
melrias de ¡oder e inequidades que im¡Iica Ia cara
coIoniaI (endógena y exógena) de Ias reIaciones mun-
diaIes ca¡ilaIislas.
Irenle a Ia siluación de Ios Iimiles deI desarroIIo
emerge, enlonces, Ia ´¡ers¡ecliva forlaIeza¨ deI nor-
le (Sachs, 1999: 25), que garanliza Ia seguridad deI
modo de vida de Ios ¡aises ricos frenle a Ia incom¡e-
lencia, Ia ignorancia, Ia sobre¡obIación y Ia insosleni-
biIidad que caraclerizan a Ios ¡aises deI sur. Se bus-
caba con eIIo manlener Ia era de Ia seguridad y Ia
o¡uIencia a lraves de Ia reconfiguración deI Iugar de
Ia naluraIeza en Ia maquinaria deI ca¡ilaI. Conlrario
a Io que ¡erseguian y ¡ersiguen Ios movimienlos so-
ciaIes ambienlaIislas cenlrados en Ia reformuIación
radicaI deI ca¡ilaIismo con laI de conservar Ia nalura-
Ieza, esla ¡ers¡ecliva, agenciada ¡or Ias eIiles cor¡o-
ralivas deI ¡rimer mundo, reformuIa Ia naluraIeza
con laI de conservar eI ca¡ilaIismo. La naluraIeza,
aho ra ambienlaIizada, queda resignificada, reaxioma-
lizada y reca¡lurada ¡or Ia Iógica deI ca¡ilaI gIobaI
2
.
A ¡arlir deI desarroIIo de ´lecnoIogia verde¨ seria
¡osibIe manlener niveIes aIlos de ¡roduclividad y
crecimienlo económico, aunque con menos conlami-
nación y consumo de recursos naluraIes. In esla
¡ers¡ecliva |amas se ¡onen en duda Ios fundamenlos
de Ia ¡roduclividad y eI economicismo, que conslilu-
yen eI a &(i%(i de Ia suslenlabiIidad. La naluraIeza es
´ca¡ilaI naluraI¨, aI iguaI que eI lraba|o es ´ca¡ilaI
humano¨.
De olro Iado, Ia mirada gIolona que genera ´esca-
sez¨ dados sus niveIes de consumo, ´ve¨ un agola-
2
In esle senlido, a¡arecen eslralegias como Ia ´ecoeficiencia¨ que ¡er¡eluan eI reduccionismo ¡ro¡io de Ia visión economicisla hege-
mónica segun Ia cuaI, ´lodo se soIuciona con lecnoIogia¨, ya que medianle eI auge de Ias ciencias y lecnicas ingenieriIes ambienla-
Ies seria ¡osibIe ´¡roducir mas con menos¨.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
1
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
mienlo de Ias fuenles biofisicas en eI sur, agravada
¡or eI ¡robIema de Ia ´sobre¡obIación¨. Las image-
nes saleIilaIes regislran ¡rogresivamenle cómo Ias
¡obIaciones ¡obres deI sur deslruyen Ios bosques
lro¡icaIes ¡or eI uso de lecnicas de agricuIlura lradi-
cionaI, ¡arlicuIarmenle Ia ´lumba y quema¨. Desde
esla mirada coIoniaI, Ia faIla de crecimienlo económi-
co, de educación lecnoIógica y Ia ausencia de ¡Ianifi-
cación sociaI son Ios faclores que IIevan a Ia degrada-
ción ambienlaI deI sur. Ior eso, sóIo Ia lransferencia
de ciencia y lecnoIogia y, en generaI, de Ios dis¡osili-
vos deI desarroIIo, soIucionaran reaImenle esla ¡ro-
bIemalica. II norle es re¡resenlado enlonces como eI
Iugar de Ia razón, Ia eslabiIidad, Ia Iim¡ieza, Ia o¡u-
Iencia y Ia exceIencia, en conlrasle con un lrisle sur,
Iugar deI alraso, Ia insaIubridad, Ia vioIencia, Ias lec-
noIogias obsoIelas y eI ca¡ilaI insuficienle. Irenle a
esle sur cada vez mas ¡eIigroso y acechador de Ias
fronleras de Ia ¡ros¡eridad maleriaI y cuIluraI, ¡ro-
¡ias de Ia verdadera civiIización, se hace necesario
conlroIar Ia inmigración y ¡Ianlear una ¡oIilica de Ia
dislribución de Ios riesgos ambienlaIes. Manlener a
Ias ¡obIaciones deI sur encerradas en sus ¡ro¡ias
fronleras y converlir sus lerrilorios en un boladero
de Ia conlaminación induslriaI ¡roducida ¡or eI nor-
le, aI mismo liem¡o que Ios recursos naluraIes y Ios
´conocimienlos lradicionaIes¨ aIIi ¡resenles se eIe-
van a Ia calegoria de ´¡alrimonio inmaleriaI de Ia hu-
manidad¨, se convierle en un im¡eralivo bio¡oIilico
deI im¡erio (Hardl & Negri, 2004). In Ios discursos
hegemónicos deI desarroIIo soslenibIe, Ia degrada-
ción ambienlaI es causada ¡or Ia ¡obreza de Ias ¡o-
bIaciones deI sur, ¡ero nunca cueslionan reaImenle
Ios aIlos niveIes de consumo deI norle: e" g"%*6$ )6"% ,e
)+ ha#b(eB e) e)c"a,% de )+ a$)iedadD ha &e(did% "a $%ci6$
de )+) &(%&i%) "3#i*e) G"a h/b(i)H.
2. Ecncapita!ismn y sncicdad dc cnntrn!
In esle ¡unlo ubicamos Ia biolecnoIogia como aque-
IIa subdisci¡Iina que ¡roduce Ia recombinación de
información genelica. In esle senlido ¡uede decirse
que Ia biolecnoIogia lambien ¡erlenece aI cam¡o de
Ias nuevas lecnoIogias de Ia información y forma
¡arle de aqueIIo que Hardl & Negri han denomina-
do Ia Iógica deI ca¡ilaIismo ¡osfordisla. Desde Ios
años 50's cam¡os como Ia biolecnoIogia y Ia ingenie-
ria genelica inauguran una era ¡oslnaluraI (Iscobar,
2002), generando hi¡ercuer¡os e hi¡ernaluraIezas
3
que median en Ia Iógica misma de Io organico ÷de Io
vivo-, ¡roduciendo arlificios que lerminan eslrecha-
menle Iigados a Ia Iógica deI ca¡ilaI gIobaI. Islos des-
arroIIos cienlificos ¡Ianlean Ia ¡osibiIidad de cons-
lruir enlidades hibridas ¡roduclo de Ia recombina-
ción de su conslilución genelica. Grandes ¡royeclos
como eI deI genoma humano, Ia cIonación re¡roduc-
liva de animaIes y de le|idos, o¡eran a ¡arlir de Ia ¡o-
sibiIidad de mani¡uIar Ias secuencias genelicas.
Segun eslas lecnoIogias, es ¡osibIe hacer corles lrans-
versaIes en Ias secuencias de información deI ADN
¡ara Iuego, medianle un ¡roceso de c+* a$d &a)*e in-
lraceIuIar, incruslar en redes ceIuIares madre códigos
genelicos haIógenos (Ca¡ra, 2003).
La naluraIeza hislórica que conslruye Ia moderni-
dad, aI ser malemalizada y desencanlada, ¡erdió
cuaIquier fuenle de vaIor inlrinseco: ya no era &h/)i),
fIu|o de vida que anima Ios seres (mundo greco-ro-
mano), ¡ero lam¡oco era e$) c(ea*+#, creación divina
que refIe|a Ios alribulos de Dios (mundo crisliano-
feudaI). AI ser ob|elivizada en eI mundo burgues-
mercanliI, Ia naluraIeza es converlida en una inslan-
cia exlerna susce¡libIe de ser inslrumenlaIizada, ma-
ni¡uIada segun im¡eralivos lecnicos y degradada,
en uIlimas, a Ia calegoria de ´recurso¨. Ademas de
ser ob|elo de inlervención cienlifico-lecnica, Ia nalu-
raIeza moderna queda inscrila en eI ¡roceso de cons-
lilución y consoIidación de Ios Islados nacionaIes
que, lanlo en Iuro¡a como en Ias ¡eriferias, orienla-
ban Ia ¡roducción induslriaI guiados ¡or una econo-
mia de li¡o fordisla. (CoroniI, 1997).
A ¡arlir de Io 60's, esla naluraIeza moderna co-
mienza a ser lransformada con olros discursos que Ia
ambienlaIizan, de acuerdo a Ios im¡eralivos deI eco-
ca¡ilaIismo como nuevo axioma deI a¡aralo de ca¡-
lura ca¡ilaIisla/coIoniaI. In su ¡rimera fase (años 60s
y 70s) se hacen evidenles Ias conlradicciones inhe-
renles deI ecoca¡ilaIismo, es decir, eI crecimienlo
económico desbocado y eI circuilo de ¡roducción su-
¡one eI agolamienlo de eslas mismas condiciones
maleriaIes de ¡roduclividad: Ia fuerza de lraba|o y Ia
naluraIeza. Inlre mas se esfuerza ¡or aumenlar sus
niveIes de ¡roduclividad y eficiencia, rediseñando eI
3
Las biolecnoIogias ¡Ianlean Ia conslilución de hi&e(c+e(&%)B en eI senlido de que es ¡osibIe modeIar sus caraclerislicas y ¡olenciaIida-
des, habIamos deI fin de Ia naluraIeza organica deI cuer¡o animaI humano, ya que Io organico ¡areciera ser lrascendido ¡or Io arli-
ficiaI. IguaImenle, habIamos de hi¡ernaluraIezas, ya que Ia biolecnoIogia lambien ¡resenla a¡Iicaciones en eI cam¡o de Ia induslria
agricoIa. La ¡relensión en esle caso es Ia de conslruir aIimenlos modificados genelicamenle que res¡ondan a cierlos veclores de ¡ro-
ducción bio¡oIilica: aIimenlos mas resislenles a Ias ¡Iagas, que lengan un liem¡o mayor de durabiIidad, y que ¡rovean de mas eIe-
menlos a Ios ´hombres sobreexcilados¨. Las grandes induslrias de Ia aIimenlación como Monsanlo ¡relenden eI conlroI sobre loda
Ia cadena de ¡roducción aIimenlicia, desde Ias semiIIas, que son lransgenicas, hasla Ia circuIación en Ios cenlros de abaslecimienlo
urbanos, im¡idiendo Ia inde¡endencia y aulonomia de Ias ¡obIaciones ruraIes.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
2
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
es¡acio urbano, lransformando Ios mecanismos de
conlralación IaboraI y Ias lecnoIogias agroinduslria-
Ies, eI ca¡ilaI deslruye cada vez mas y agola sus ¡ro-
¡ias condiciones de ¡osibiIidad (O' Connor, 2004).
Iero con Ia emergencia en Ios años ochenla de Ia
sociedad deI conocimienlo y de Ia economia de li¡o
¡osfordisla basada en Ia ¡roducción inmaleriaI, eI
ecoca¡ilaIismo enlra en una fase ¡osmoderna
(Iscobar, 2002, O'Connor, 1994). In efeclo, con eI au-
ge de Ia biolecnoIogia y Ia ingenieria genelica asocia-
das a Ias IIamadas induslrias de Ia vida, Ia naluraIeza
de|a de ser un ´recurso naluraI¨ en Ia medida en que
ya no es una inslancia exlerna, sino que comienza a
eslar siluada en un ´¡Iano de inmanencia¨ arlicuIa-
do a ¡arlir de Ia Iógica misma de re¡roducción deI
ca¡ilaI. II nuevo giro consisle en que eI ca¡ilaI axio-
maliza (DeIeuze/Gualari, 2000) Ia conslilución inler-
na de Io vivo a lraves deI modeIamienlo y eI diseño
genelico. Si a Ia forma moderna deI ca¡ilaI Ie corres-
¡onde una coIonización moIar de Ia naluraIeza, a Ia
forma ¡osmoderna Ie corres¡onde una coIonización
moIecuIar que consliluye hi¡ernaluraIezas o lecno-
naluraIezas.
Is necesario resaIlar que eI ecoca¡ilaIismo se des-
envueIve en eI ambilo de Ios regimenes bio¡oIilicos
¡osmodernos ¡ro¡ios de Ia sociedad de conlroI, que
as¡ira a inlensificar Ia mani¡uIación de Ias diferenles
dimensiones de Ia vida, lanlo humana como no hu-
mana. La naluraIeza moderno-ca¡ilaIisla eslaba vin-
cuIada con Ia ´sociedad disci¡Iinaria¨ y sus ¡arlicu-
Iares a¡aralos bio¡oIilicos, que de manera lrascen-
denle homogeneizaba Ios cuer¡os humanos y su
cuer¡o inorganico ÷Ia naluraIeza-. In Ia sociedad de
conlroI, en cambio, eI ¡oder aclua de manera inma-
nenle y relicuIar redimensionando Ia axiomalica deI
ca¡ilaI y su ¡arlicuIar ¡roducción de sub|elividad y
naluraIeza. II ¡oder se ex¡ande, se minimaIiza, ´aIi-
sando¨ eI eslria|e que caraclerizaba a Ia sociedad dis-
ci¡Iinaria (Hardl & Negri, 2002). In esle ¡Iano, Ia na-
luraIeza es reaxiomalizada a lraves de una maquina-
ria ya no induslriaI sino ¡osinduslriaI y cibernelica,
¡roduclora de lecnoIogias bio¡oIilicas (observación
saleIilaI, ciberes¡acio, biolecnoIogia) que acluan de
manera rizomalica, moIecuIar. De ahi Ia emergencia
de naluraIezas hibridas donde Io arlificiaI y Io orga-
nico se confunden. Sinlelizando, a ¡arlir de Ios años
80s eI ecoca¡ilaIismo enlra en una fase ¡osmoderna
que en eI conlexlo de Ia sociedad de conlroI, lransfor-
ma y conslruye Ia naluraIeza a lraves de lecnoIogias
bio¡oIilicas de caracler rizomalico.
Ahora bien, eslas caraclerislicas deI ecoca¡ilaIis-
mo se manifieslan de manera ¡arlicuIar en eI conlex-
lo deI sislema mundo ¡osmoderno/¡oscoIoniaI
(MignoIo, 2002) a lraves de Ios ¡royeclos gIobaIes de
conservación de Ia biodiversidad y uso deI conoci-
mienlo lradicionaI. Islo nos IIeva a refIexionar sobre
eI modo en que Ias ¡oIilicas deI conocimienlo y de Ia
biodiversidad conIIevan nuevas formas de coIoniaIis-
mo. In esle senlido nos referiremos a Ia bi%c%"%$ia"iL
dad de" &%de(.
3. La (bin)cn!nnia!idad dc! pndcr: ccn!ngías pn!íti-
cas dc! cnnncimicntn y bindivcrsidad cu!tura!
II ecoca¡ilaIismo es una manifeslación de Ia emer-
gencia de un nuevo sislema de reIaciones económi-
cas, cuIluraIes, |uridicas, ¡oIilicas y sociaIes, que aI-
gunos aulores denominan eI I#&e(i% o Ia )%ciedadL(ed
(Hardl & Negri, 2002, CasleIIs, 2000). La cibercuIlura,
Ia ¡roducción de sub|elividades cenlradas en eI con-
sumo, eI ¡aso de una economia fordisla basada en
¡roducción de ob|elos a una economia ¡osfordisla
cenlrada en Ia ¡roducción inmaleriaI (conocimienlo e
información), eI auge de Ias nuevas lecnoIogias, son
aIgunas caraclerislicas de esle li¡o de sociedad que
ha sido idenlificada con Ia gIobaIización hegemónica,
es decir, con Ia ex¡ansión finaI y abismaI de Ia Iógica
deI ca¡ilaIismo en eI es¡acio-liem¡o mundiaI.
De olro Iado, Ios esludios denominados ¡oscoIo-
niaIes, subaIlernos y ¡osoccidenlaIes, reaIizados des-
de Asia, Africa y Lalinoamerica - enlendidos no sóIo
como es¡acios geograficos sino como Iugares que ac-
livan eI ¡ensamienlo crilico-emanci¡ador- han veni-
do arlicuIando una ¡ers¡ecliva que hace evidenle Ia
cara coIoniaI de Ia ex¡ansión ca¡ilaIisla y de su ¡ro-
yeclo cuIluraI. IarlicuIarmenle, desde Lalinoamerica
se reaIiza una crilica a Ia modernidad com¡rendien-
doIa como un ¡roceso hislórico de caracler coIoniaI y
de ´Iarga duración¨ que adquiere forma a ¡arlir deI
´descubrimienlo de America¨. La modernidad y Ia
coIoniaIidad son vislas como dos caras de una misma
moneda, es decir como ¡arle inlegraI de un sislema
caraclerizado ¡or Ia ´helerogeneidad eslrucluraI¨,
que ¡osibiIila una dislribución asimelrica deI ¡oder
y se concrela en eI saqueo y sobreex¡Iolación de Ias
coIonias. Como Io ha moslrado Qui|ano, Ia moderni-
dad IIeva consigo una serie de ¡alrones coIoniaIes de
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
3
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
¡roducción de sub|elividad arlicuIados a ¡arlir de Ia
idea de raza (¡ureza de sangre), que ¡osibiIilaban Ia
subordinación elnica y e¡islemica de Ias ¡obIaciones
subyugadas. In efeclo, Ia ´coIoniaIidad deI ¡oder¨
o¡eraba en eI conlexlo deI sislema-mundo moder-
no/coIoniaI a lraves de Ia coIonización deI imaginario
de Ias formaciones e¡islemicas negras y amerindias
basadas en Ios sislemas anceslraIes y hoIislas de co-
nocimienlo.
Ahora bien, aI habIar de Ia emergencia deI Im ¡e -
rio o Ia consoIidación de una sociedad-red que Ie da
forma, Ia ¡regunla ¡or Ia coIoniaIidad deI ¡oder ad-
quiere una nueva dimensión que ¡odria denominar-
se bi%Lc%"%$ia". Des¡ues de hacer un seguimienlo a Ia
formación deI ecoca¡ilaIismo que ¡olencia Ia visión
gIolona y voraz a lraves de Ios discursos deI desarro-
IIo soslenibIe, abordaremos ahora Ia cueslión de Ia
naluraIeza, y en ¡arlicuIar eI ¡royeclo de Ia ´biodi-
versidad¨ ¡ara com¡render Ias nuevas arlicuIaciones
de Ia ´diferencia coIoniaI¨ en eI sislema mundo ¡os-
moderno/¡oscoIoniaI (MignoIo, 2002, Caslro-Gó mez,
2005b). Iara eI caso que nos com¡ele, Ia biodiversi-
dad, es necesario idenlificar Ios aclores sociaIes que
desde sus inlereses ¡arlicuIares consliluyen mecanis-
mos ¡ara ¡roducirIa y conlroIarIa. Islos aclores so-
ciaIes se encuenlran ubicados en ¡unlos eslralegicos
deI sislema mundo ¡osmoderno/¡oscoIoniaI y a ¡ar-
lir de ahi generan muIli¡Ies conslrucciones discursi-
vas de Ia ´biodiversidad¨. HabIaremos enlonces de
una biodiversidad hegemónica, conslruida ¡or Ios
aclores dominanles deI Im¡erio, y de una biodiversi-
dad conlrahegemónica, conslruida ¡or aclores como
Ias organizaciones amazónicas, a Ias cuaIes me refe-
rire mas adeIanle.
In esle senlido, Ia ¡roducción hege#6$ica de Ia
biodiversidad, acluaIizada ¡or Ias eIiles cor¡oralivas
y Ias em¡resas lransnacionaIes dominanles, se con-
creliza medianle Ios regimenes |uridicos gIobaIes deI
Im¡erio. Acuerdos inlernacionaIes como Ios De re -
chos de Iro¡iedad InleIecluaI ReIacionados con eI
Co mer cio y eI Convenio InlernacionaI de Ia Diver -
sidad ßioIógica, enlre olros, hacen es¡eciaI enfasis en
Ia noción de ´escasez¨, de ´¡erdida¨ de Ios recursos
naluraIes o ´disminución¨ de Ia biodiversidad, y
¡ro¡onen soIuciones de li¡o lecnocienlifico ¡olen-
ciadas ¡or eI auge de Ias ciencias de Ia vida. A ¡arlir
de esle discurso, Ias ¡obIaciones y ecosislemas ¡ro-
¡ias de Ios ´¡aises en desarroIIo¨ deI sur comienzan
a cobrar un nuevo significado. De ser vislas como
´obslacuIos ¡ara eI desarroIIo¨, dadas sus ¡ecuIiari-
dades bioIógicas y cuIluraIes, ahora ¡asan a ser vis-
las como ´guardianes de Ia biodiversidad¨ debido aI
¡olenciaI de sus conocimienlos anceslraIes (Caslro-
Gómez, 2005b, UIIoa, 2004). Is en esle senlido que
habIamos de Ia bi%c%"%$ia"idad de" &%de(.
La (bio)coIoniaIidad deI ¡oder se hace evidenle
de manera ¡arlicuIar en Ia serie de acuerdos inlerna-
cionaIes que desde Ios 90's ¡ro¡enden ¡or Ia norma-
livización gIobaI que ¡rolege Ias ¡roducciones e in-
novaciones cienlificas y Ia ¡ro¡iedad inleIecluaI.
Inslrumenlos |uridicos im¡eriaIes como Ios denomi-
nados TRIIS (Traled ReIaled As¡ecls of InleIIecluaI
Iro¡erly) ¡rolegen eI conocimienlo cienlifico/em¡re-
sariaI como mecanismo que ¡ermile sacar ¡rovecho
económico deI lraba|o crealivo Iigado a Ia ¡roduc-
ción de Ias induslrias de Ia vida, y aI mane|o cienlifi-
co de Ia biodiversidad, sin embargo, a Ia vez generan
nuevos mecanismos de subordinación de Ios sisle-
mas de conocimienlo no-occidenlaIes y de su ¡arli-
cuIar conslrucción de naluraIeza (Lander, 2002).
Los TRIIS reguIan Ios derechos de ¡ro¡iedad in-
duslriaI referidos a marcas de fabrica, indicaciones
geograficas, dibu|os o modeIos em¡resariaIes, ¡alen-
les, secrelos induslriaIes y derechos de oblenlores ve-
gelaIes. Islos derechos ¡ermilen ¡alenlar maleriaI
bioIógico modificado, ¡osibiIilando Ia ¡rivalización
de Ia vida. Las ¡alenles son olorgadas si Ia soIicilud
cum¡Ie Ios requisilos de $%,edadB a"*+(a i$,e$*i,a /
a&"icabi"idad i$d+)*(ia". Iara eI caso de Ia biolecnoIo-
gia, es ¡osibIe conceder ¡alenles si se aisIan genes o
se Ios modifica, ya que eslo olorgaria un vaIor agre-
gado aI ¡roduclo deI lraba|o crealivo. In Ia decada
de Ios 80's fue concedida una ¡alenle ¡or ¡arle de Ia
corle su¡rema de Ios Islados Unidos a Ananda
Chakravarly quien lraba|ó sobre una variedad de
bacleria deI genero &)e+d%#%$a), ca¡az de anaIizar eI
¡elróIeo crudo (Shiva, 2001). Si bien, eI lema de Ias
¡alenles se remile aI sigIo XIX cuando fue olorgada
una ¡alenle a Louis Iasleur sobre un li¡o de Ievadu-
ra, a ¡arlir de esle momenlo eI cam¡o de Io ¡alenla-
bIe ha crecido: ¡Ianlas nuevas con re¡roducción ase-
xuaI (1939), nuevas ¡Ianlas con re¡roducción sexuaI
(1970), mamiferos lransgenicos no humanos (1988),
com¡ueslos naluraIes ¡urificados, incIuso deI cuer-
¡o humano (2000) (Lander, 2002: 76).
Sin embargo, Ios TRIIS no res¡elan as¡eclos co-
mo Ia idenlificación y lerriloriaIización deI acceso a
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
4
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
Ios conocimienlos lradicionaIes y aI maleriaI bioIógi-
co, enlrando en conlradicción direcla con eI margen
de defensa que abren olros acuerdos inlernacionaIes
como eI CDß (arlicuIo 8} que ¡ro¡ende ¡or eI recono-
cimienlo y res¡elo de Ios conocimienlos e innovacio-
nes IocaIes), y con Ias dis¡osiciones que ¡relenden
garanlizar Ia soberania nacionaI sobre Ia biodiversi-
dad, ¡resenles en acuerdos andinos como Ias decisio-
nes 391 y 486 de Ia Comunidad Andina de Naciones
(CAN), asi como Ia dislribución equilaliva de Ios be-
neficios ¡roduclo deI uso de Ia biodiversidad
(Gómez-Lee, 2004). Iarliendo de eslos acuerdos Iega-
Ies (TRIIS en reIación direcla con mega¡royeclos |u-
ridicos como eI ALCA y eI TLC) se concrela un mar-
co ¡ara Ia comerciaIización de Ios com¡onenles de Ia
biodiversidad a lraves de Ios liluIos de ¡ro¡iedad in-
leIecluaI. De acuerdo con eslos, Ias i$d+)*(ia) de "a ,iL
da (farmaceulicas, em¡resas cosmelicas, de aIimen-
los, agroinduslriaIes, y de energia) enlran a conlroIar
Ia base bioIógica y ecosislemica de Ia re¡roducción
sociaI. Hasla eI momenlo, eI 93% de Ias ¡alenles han
sido olorgadas a Islados Unidos, Ia Unión Iuro¡ea o
}a¡ón, y lan sóIo eI 3% han sido concedidas a ´¡aises
en desarroIIo¨ (Hernandez, 1999). Is evidenle Ia len-
dencia hacia Ia concenlración gIobaI deI ¡oder y deI
conocimienlo y hacia eI eslabIecimienlo de nuevas
formas (¡osmodernas) de coIoniaIidad.
Los lralados im¡eriaIes sobre biodiversidad y
¡ro¡iedad inleIecluaI ¡riviIegian una noción cienlifi-
cisla/em¡resariaI deI saber, eslo es, individuaI, frag-
menlaria, com¡arlimenlaIizada, cibernelico-mecani-
cisla y ¡alriarcaI. Isla formación deI saber ¡royecla
sobre Ia naluraIeza un con|unlo de cam¡os anaIilicos
sobre Ios cuaIes se Ievanlan cierlos ob|elos de conoci-
mienlo, que a¡arecen como enlidades aisIadas enlre
si, desconociendo sus inlerreIaciones (Ca¡ra, 2003).
Asi, Ia lecnociencia bio¡oIilica consliluye Ia vida or-
ganica como una maquina cibernelica. Con lodo, en
eslos lralados no se liene en cuenla de manera inle-
graI eI caracler coIeclivo de Ias formaciones de saber
y sislemas de conocimienlo ¡ro¡ias de Ios ¡uebIos
no occidenlaIes. Isle li¡o de saberes sóIo son lenidos
en cuenla en Ia medida en que sirven como calaIiza-
dores en Ias em¡resas de bio¡ros¡ección y bio¡irale-
ria, es decir, en Ia medida en que ¡roveen de infor-
mación sobre eI uso y Ia ubicación de maleriaI bioIó-
gico susce¡libIe de comerciaIización. De ahi que en
eslos lralados se de un Iugar a Ios ´conocimienlos
lradicionaIes y foIcIóricos¨ (Comile Inlerguberna -
men laI sobre Iro¡iedad InleIecluaI y Recursos Ge ne -
li cos, Conocimienlos TradicionaIes y IoIcIor, 2000).
Se ¡riviIegia enlonces eI conocimienlo individuaIiza-
do y mascuIino, ¡oseido ¡or su|elos ¡arlicuIares den-
lro de Ias comunidades, Ios chamanes, obviando que
esle conocimienlo es ¡roduclo de una lradición cog-
niliva IocaI arlicuIada a ¡arlir de inleracciones com-
¡Ie|as con Ios ecosislemas, donde Ias mu|eres |uegan
un ¡a¡eI de suma reIevancia a lraves de Ias diversas
¡raclicas agro-siIvo-¡asloriIes (Van der Hammen,
1992).
A ¡esar de Ios esfuerzos reaIizados ¡or aclores es-
lalaIes y no eslalaIes re¡resenlanles de Ia sociedad ci-
viI de Ios ¡aises megabiodiversos ¡ara consoIidar un
sislema de ¡rolección )+i ge$e(i) de Ios conocimien-
los lradicionaIes
4
, en Ia acluaIidad no son definilivos
ni Ios mecanismos |uridicos que garanlizan Ia ¡rolec-
ción ¡ara Ios conocimienlos lradicionaIes, ni Ia me|o-
ra en Ia condiciones maleriaIes de exislencia de Ias
¡obIaciones IocaIes a ¡arlir de Ia regIamenlación au-
lónoma y suficienle de sus lerrilorios anceslraIes.
Isle li¡o de conocimienlo y sus lerrilorios figuran en
eI imaginario im¡eriaI como ´reservas de biodiversi-
dad¨ que son ´¡alrimonio inmaleriaI de Ia humani-
dad¨. De nuevo, es ambiguo eI uso deI lermino ´hu-
manidad¨. ¿De quien y ¡ara quien es Ia biodiversi-
dad` ¿Quienes son Ia humanidad` Islas asimelrias
de ¡oder/conocimienlo generan nuevas formas de
subordinación denlro deI Im¡erio, Io que nos IIeva a
ex¡Iorar Ias nuevas arlicuIaciones de Ia diferencia co-
IoniaI. In Ios a¡arlados que siguen haremos un se-
guimienlo de esla discusión lomando como ´Iocus
de enunciación¨ Ia Amazonia coIombiana, que den-
lro de Ia carlografia e¡islemica lrazada ¡royecla eI
reIalo de Ia abundancia.
4. Amaznnías imaginadas: nucvns dnradns y ntrns
inIicrnns vcrdcs
La región amazónica liene 7.8 miIIones de Km2, que
equivaIen aI 60% deI lerrilorio de ßrasiI, ßoIivia,
CoIombia, Icuador, Guyana, Ieru, Surinam y
VenezueIa. Re¡resenla eI 44% de Ia su¡erficie de
America deI Sur y es iguaI aI 73% deI lerrilorio de
Iuro¡a. Su su¡erficie equivaIe aI 70% de lodos Ios
4
´La Decisión 391 de Ia CAN (enlra en vigencia eI 17 de |uIio de 1996) desarroIIa un regimen comun sobre acceso a Ios recursos gene-
licos con vigencia en ßoIivia, CoIombia, Icuador, Ieru y VenezueIa. Cabe deslacar que es Ia ¡rimera norma comunilaria que regu-
Ia eslos lemas a niveI mundiaI. Reconoce eI derecho de aulonomia de Ios ¡uebIos indigenas aI señaIar en eI ca¡. II que Ios ¡aises
miembros deben reconocer y vaIorar Ia facuIlar ¡ara decidir de Ias comunidades indigenas, afroamericanas y cam¡esinas sobre sus
conocimienlos, innovaciones y ¡raclicas lradicionaIes asociados a Ios recursos genelicos y a sus ¡roduclos derivados. Consagra, ade-
mas, eI derecho a oblener beneficio a favor deI ¡roveedor deI com¡onenle inlangibIe, en eI arlicuIo 35, y en eI arlicuIo 2.° se obIiga
a ¡rever condiciones ¡ara una ¡arlici¡ación |usla y equilaliva en Ios beneficios derivados deI acceso¨ (Gómez Lee, 2004:189).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
5
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
bosques lro¡icaIes deI mundo, concenlrando a¡roxi-
madamenle eI 60% de Ia biodiversidad deI ¡Ianela.
AIberga eI 20% deI agua ¡olabIe deI ¡Ianela y eI 10%
de Ia biola universaI: liene mas de 60.000 es¡ecies ve-
gelaIes, 300 mamiferos y 2.000 ¡eces. La amazonia
coIombiana consliluye eI 35% de su exlensión lolaI, y
aIIi viven 52 gru¡os elnicos que han habilado Ia seI-
va miIenariamenle (a¡rox. 10.000 años anles deI ¡re-
senle) (Iranco, 2002, Meggers, 1989).
Debido a su im¡orlancia ecoIógica, cuIluraI y geo-
¡oIilica, Ia amazonia ha sido y sera eI Iugar de origen
de muIli¡Ies imaginarios arlicuIados a Ios discursos
que |uslificaban Ia coIonización. Aqui se evidencia có-
mo Ios imaginarios y simboIos lienen una eficacia
¡raclica (IaIacio, 2003: 8). Desde eI sigIo XVI con Ios
conquisladores que buscaban oro ¡ara Ia nacienle ¡o-
lencia his¡ano-Iusilana (¡rimer cenlro deI sislema
mundo moderno/coIoniaI), y con Ios misioneros que
¡erseguian Ia conversión de Ias aImas saIva|es ¡ara eI
caloIicismo (en Iucha conlra eI avance deI ¡roleslan-
lismo en Iuro¡a), siguiendo en eI sigIo XIX con Ios co-
mercianles de quina y caucho
5
, hasla eI sigIo XX con
Ios cocaIeros y mineros que concrelan eI ancIa|e de Ias
malerias ¡rimas deI Amazonas con eI modo de ¡ro-
ducción ¡ro¡io deI ca¡ilaIismo fordisla/coIoniaI basa-
do en Ia sobreex¡Iolación de Ia mano de obra indige-
na y cam¡esina. A Io Iargo de esle ¡eri¡Io exlraclivis-
la, eI imaginario ¡redominanle ha sido eI de ´II
Dorado¨ y su conlracara, ´eI infierno Verde¨. Iero co-
menzando eI sigIo XXI, Ia biodiversidad cuIluraI deI
Amazonas emerge como eI uIlimo ´Dorado¨ o ´¡ara-
iso ecoIógico¨ ¡ara Ias fuerzas im¡eriaIes, ¡ero lam-
bien como un nuevo ´infierno verde¨ ¡ara Ias ¡obIa-
ciones lradicionaIes que enfrenlan eI ¡roceso de rea-
¡ro¡iación de Ia región en eI conlexlo de un nuevo ca-
¡ilaIismo basado en Ia ¡roducción inmaleriaI y en Ia
coIonización moIecuIar de Io organico.
In eI marco de Ia (bio)coIoniaIidad deI ¡oder, eI
´uIlimo Dorado¨ son Ios conocimienlos anceslraIes
de Ios bosquesinos amazónicos sobre eI mane|o de
Ios ecosislemas seIvalicos y su diversidad de es¡ecies
y Iineas genelicas. II acceso a eslas nuevas fuenles de
re¡roducción deI ca¡ilaI gIobaI en Ia amazonia co-
Iombiana comienza a eslar garanlizado a lraves de
dis¡osilivos ¡osmodernos gIobaIes y eslalaIes de
conlroI como son Ias ¡oIilicas ambienlaIes de orden
nacionaI y regionaI
6
, Ias ¡oIilicas miIilares-económi-
cas como eI ´IIan CoIombia¨, y eI Tralado de Libre
Comercio (TLC). Islos diseños gIobaIes buscan des-
¡e|ar eI lerrilorio amazónico de aclores sociaIes ´in-
deseados¨ (Iideres comunilarios, guerriIIas, indige-
nas organizados ¡oIilicamenle) ¡ara ¡oder dis¡oner
Iibremenle de Ios recursos genelicos aIIi ¡resenles.
Sin embargo, Ia olra cara coIoniaI deI ´uIlimo
Dorado¨ es eI ´infierno verde¨, es decir, nuevas for-
mas de escIavización y deslrucción de Ios ¡uebIos in-
digenas. Isla melafora ¡resenla Ia amazonia ya no
como un Iugar idiIico, ¡Ieno de riquezas naluraIes,
sino como eI Iugar deI asesinalo, Ia barbarie y Ia
muerle lanlo ¡ara Ios coIonizadores como ¡ara Ios
coIonizados.
7
Mi lesis es que Ia (bio)coIoniaIidad deI
5
Desde eI sigIo XIX eI ¡roceso civiIizalorio (que se eslruclura en Ia melafora de Ia ´civiIización¨) adeIanlado en CoIombia lenia ¡or
ob|elo Ia ´civiIización de Ia lierra caIienle¨, ¡royeclo que im¡Iicaba basicamenle Ia coIonización de areas baIdias a ¡arlir de Ia con-
soIidación de aclividades exlraclivas (IaIacio, 2004: 9). Irimero con Ia exlracción de Ia Quina, uno de Ios ´remedios ¡ara eI im¡erio¨
(Nielo, 2000), y Iuego con eI caucho ¡ara Ia induslria ingIesa, se adeIanla esla cam¡aña en eI que Ia ideoIogia IiberaI deI ¡rogreso
convierle aI lerrilorio amazónico en eI verdadero Dorado. In nombre de esle ´¡rogreso¨ se comelió uno de Ios mas grandes elnoci-
dios de Ia amazonia coIombiana: a¡roximadamenle 30.000 indigenas fueron exlerminados en Ios seringaIes conlroIados ¡or Ia Casa
Arana, asociada aI ca¡ilaI ingIes en Ia em¡resa Ieruvian Amazon Com¡any (Iineda, 1985).
6
La IoIilica NacionaI de ßiodiversidad conlem¡Ia lres e|es de acción: conocer, conservar y uliIizar. UliIiza como ¡resu¡eueslos Ia sobe-
rania nacionaI sobre Ia biodiversidad, Ia exislencia de com¡onenles langibIes (moIecuIas, genes, ecosislemas, ¡obIaciones) e inlangi-
bIes (conocimienlos e innovaciones), Ia dislribución equilaliva de Ios beneficios oblenidos ¡or Ia comerciaIización de Ia biodiversidad,
Ia necesidad de ¡reservar Ia biodiversidad dado su caracler dinamico, Ia im¡orlancia de Ia ¡rolección a Ios derechos de ¡ro¡iedad in-
leIecluaI lanlo individuaIes como coIeclivos, y Ia necesidad de generar un enfoque inlersecloriaI y un ¡Ian de acción gIobaI. Isle ¡Ian
da conlinuidad a Ios Iineamienlos generaIes deI CDß, ¡ero no loma en cuenla mecanismos como Ia Decisión 391 de Ia CAN (Convenio
Andino de Naciones) y sus ¡royeclos de generar mecanismos )+i ge$e(i) de ¡rolección deI conocimienlo lradicionaI.
7
La melafora deI ´infierno verde¨ fue ¡o¡uIarizada ¡or eI escrilor coIombiano }ose Iuslasio Rivera en su obra La V%(1gi$e. Isla mela-
fora se encuenlra asociada con fenómenos ¡arlicuIares de Ia hisloria amazónica coIombiana como son Ia derrola de Ios em¡resarios I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
6
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
¡oder configura en Ia amazonia nuevos ´infiernos
verdes¨, acordes a Ia acluaI fase deI ca¡ilaIismo gIo-
baI. Cilare lres ´e|em¡Ios infernaIes¨: eI ¡alenlamien-
lo deI yage, eI reIalo deI corlacabezas y Ia loma de
mueslras de sangre reaIizada ¡or Ia Ionlificia
Universidad }averiana en su ¡royeclo ´Ix¡edición
Humana¨.
II ya famoso caso de Ia ¡alenle olorgada ¡or eI
De¡arlamenlo de Ialenles y Regislro de Marcas de
Ios Islados Unidos (USITO) aI ciudadano norleame-
ricano Loren MiIIer, olorgandoIe derechos sobre una
su¡uesla ´nueva¨ variedad deI yage descubierla ¡or
eI, sera nueslro ¡rimer e|em¡Io infernaI. A ¡esar de
que Ia Organización Indigena de Ia Cuenca Amazó -
nica (COICA) soIiciló Ia sus¡ensión de Ia ¡alenle en
marzo de 1999, esla soIicilud fue iniciaImenle ace¡la-
da, ¡ero no ¡orque se reconociese eI yage como he-
rencia cuIluraI de Ios ¡uebIos indigenas o eI derecho
coIeclivo de Ios ¡uebIos amazónicos sobre sus cono-
cimienlos lradicionaIes. II argumenlo fue que Ia
¡Ianla ¡resenlada como ´nueva variedad de Yage¨
ya habia sido regislrada ¡or eI de¡arlamenlo de bo-
lanica de Ia Universidad de Michigan
8
. Anle Ia sus-
¡ensión lem¡oraI, eI señor MiIIer inler¡uso una a¡e-
Iación, argumenlando haber cum¡Iido con Ios requi-
silos exigidos ¡or Ia oficina ¡ara regislrar su descu-
brimienlo como ´novedad¨. La oficina devoIvió Ia
¡alenle aI soIicilanle eI 17 de abriI de 2001, argumen-
lando que un lercero, en esle caso Ia COICA, no ¡o-
dian cueslionar Ia decisión finaI de Ia oficina de ¡a-
lenles ¡orque, segun Ia IegisIación americana, esle
derecho soIamenle Io liene eI liluIar (Gómez Lee,
2004: 34).
Isle hecho ¡osee graves im¡Iicaciones, dada Ia
im¡orlancia que esla ¡Ianla sagrada liene ¡ara Ias
´cuIluras deI yage¨
9
y Ia ¡erdida deI conlroI sobre Ias
formas de uso de Ia ¡Ianla y sobre sus formas lradi-
cionaIes de conocimienlo
10
. In Ia sociedad deI cono-
cimienlo, eI yage no es vislo como herencia cuIluraI
de Ios ¡uebIos indigenas, sino como información ge-
nelica susce¡libIe de ser ¡alenlada y comerciaIizada.
La invesligación cienlifica fomenlada ¡or em¡resas
muIlinacionaIes encuenlra gran inleres en com¡onen-
les quimicos deI yage como Ia harmaIina, que dados
sus efeclos inhibidores de enzimas cerebraIes, resuIla
un ¡olenciaI anli-de¡resivo ¡ara uso en ¡siquialria
(ZuIuaga, 1999: 15). Ademas de eslo, fenómenos na-
cionaIes y lransnacionaIes como eI neo-chamanismo,
eI curanderismo y aIgunas lendencias ´nev age¨ han
consliluido un enorme ´mercado es¡iriluaI¨ que Ie da
nuevos usos aI yage gracias a Ios efeclos lera¡eulicos
que esla ¡Ianla liene ¡ara consumidores avidos de ex-
¡eriencias ¡sicodeIicas, o ¡ara ¡ersonas en busca de
¡raclicas aIlernalivas de saIud
11
.
II segundo ´infierno verde¨ aI que queremos ha-
cer referencia son Ios leslimonios y reIalos que aIgu-
nos bosquesinos deI sur deI lra¡ecio amazónico co-
coIombianos ¡or Ia casa Arana en Ios confIiclos caucheros de comienzos deI sigIo XX, Ia ¡eruanización de Ias regiones amazónicas,
y ¡arlicuIarmenle Ia escIavización y deslrucción de Ios ¡uebIos indigenas (IaIacio, 2003: 96). Tanlo eI imaginario deI ´Dorado¨ co-
mo Ia melafora deI ´infierno verde¨ ¡arecieran lener una secuencia hislórica: eI ´Dorado¨ hace su a¡arición con Ias economias mi-
neras deI sigIo XVII, mienlras que eI ´infierno verde¨ a¡arece con Ias economias caucheras de comienzos deI sigIo XX. Sin embar-
go, aqui sóIo quiero evidenciar cómo eslos dos imaginarios c%e.i)*e$ y se inscriben en ¡raclicas ¡oscoIoniaIes conlem¡oraneas emer-
genles en Ia amazonia coIombiana.
8
Segun Ia IegisIación sobre ¡ro¡iedad inleIecluaI de Ios Islados Unidos, un invenlo o descubrimienlo no ¡uede ser ¡alenlado si ha si-
do ¡reviamenle ¡ubIicado en un medio cienlifico en cuaIquier ¡ais, minimo un año anles de Ia fecha en que se haya hecho Ia a¡Ii-
cación ¡ara Ia ¡alenle.
9
Denlro de Ias ´cuIluras deI yage¨, lambien denominado ayahuasca, nalema o ambivaska, se encuenlran Ios Kamsa (VaIIe deI
Sibundoy), Ios Siona (rio Iulumayo), Ios Cofanes (rios ¡ulumayo, San MigueI y Guamuez), Ios Coregua|e, (rio Orleguaza), Ios mu-
rui-muina (rio Caquela), Ios Inganos (vaIIe deI Sibundoy) y en eI ¡iedemonle ecualoriano Ios siona, Ios secoya, Ios ashuar.
10
Isludios de caso sobre esla comerciaIización de Ia biodiversidad amazónica, ¡arlicuIarmenle sobre eI Yoco, ¡Ianla de aIlo ¡oder es-
limuIanle, ver: ßoIivar, 2005 y Icheverri, }uan AIvaro (com¡.), 2004.
11
Irenle a Ias consecuencias negalivas de Ia inscri¡ción deI yage en circuilos comerciaIes nacionaIes y gIobaIes de medicina aIlernali-
va, ¡raclicas de sincrelismo reIigioso y aclividades biolecnoIógicas, Ios ´lailas yageceros¨ decidieron organizarse eI 7 de |unio de 1999
en Yurayaco, Caquela, como Ia ´Unión de Medicos Indigenas Yageceros de Ia Amazonia CoIombiana¨ (UMIYAC) a ¡arlir de Ia si- I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
7
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
Iombiano narran sobre Ias agresiones de que vienen
siendo ob|elo ¡or ¡arle de un ser exlraño que eIIos
denominan ´eI corlacabezas¨. Segun cuenlan Ios
¡escadores, en Ias noches se observan unas Iuces de
coIores que son ¡roducidas ¡or un ´a¡aralo¨ voIa-
dor, una es¡ecie de murcieIago o aguiIa que Ios ala-
ca y Ios hi¡noliza ¡ara ´sacarIes Ios órganos¨. A Ias
viclimas se Ies saca Ia ´cabeza com¡Iela¨: una cabeza
que incIuye corazón, higado, riñones, visceras y ór-
ganos sexuaIes. Las cabezas, segun eI reIalo, son con-
servadas en a¡aralos que Ias manlienen con vida.
Isle reIalo ha lrascendido incIuso a esferas oficiaIes.
Segun Rosendo Ahue, ¡residenle de Ia Asociación de
CabiIdos Indigenas deI Tra¡ecio Amazónico (ACI-
TAM), en carla dirigida aI ¡residenle de CoIombia
AIvaro Uribe eI 18 de enero de 2005,
In esla zona eI ¡uebIo indigena viene sufriendo
vioIaciones de varios indoIes, aqui no es Ia vioIencia
y Ia guerra, quiero anolar que mis com¡añeros indi-
genas ¡escadores desde hace a¡roximadamenle lres
años alras se han senlido ¡erseguidos ¡or aIguien y
ese aIguien Ia genle Io ha denominado corla cabezas
y mas de un ¡escador en esle seclor se a esca¡ado de
esa ¡ersecución y ¡or eso en eslos momenlos Ios ¡es-
cadores andan armados ¡or seguridad y defensa
¡ersonaI y en gru¡os, mas sin embargo no ha habido
desa¡arecido hasla eI momenlo, soIicilamos aI
Islado y aI gobierno nacionaI ¡ara que asuma res-
¡onsabiIidad de hacer invesligación ¡erlinenle sobre
esle caso a lraves de Ias inslancias com¡elenles
(Cure, 2005, 74)
12
.
In Ia li¡oIogia eIaborada ¡or Ios bosquesinos, exis-
len lres calegorias de ´corlacabezas¨: Ios ´gringos¨,
que se caraclerizan ¡or Ios rasgos fisicos de Ia raza
bIanca (o|os cIaros, rubios, aIlos), ¡or ser Ios |efes y
agresores su¡remos y ¡or eslar vincuIados a aclivi-
dades de lurismo ecoIógico e invesligación cienlifica,
Ios ´bIancos no gringos¨, meslizos que lambien son
lurislas o invesligadores, no viven ¡ermanenlemen-
le en Ia zona y eslan aIiados con Ios gringos, y ¡or uI-
limo Ios ´¡aisanos¨, bosquesinos que comienzan a
lener un com¡orlamienlo exlraño, lraba|an como
obreros, adquieren cosas sunluarias y han sido enga-
ñados ¡or Ios gringos (Cure, 2005: 122). Segun Ios
bosquesinos, quienes ¡iIolean Ios a¡aralos voIadores
no son Ios ¡aisanos ni Ios meslizos sino Ios gringos,
que venden órganos humanos indigenas a ¡ersonas
enfermas o vie|as de Ios ¡aises ricos, ¡ues aunque es-
los lengan un gran desarroIIo lecnoIógico, son seres
debiIes y enfermizos que necesilan de Ios órganos sa-
IudabIes ¡oseidos ¡or Ios indigenas, dada su buena
aIimenlación. Los ´gringos corlacabezas¨ son vislos
¡or Ios indigenas como su|elos sociaImenle inferio-
res, ya que no res¡elan Ias regIas de reci¡rocidad en
eI inlercambio sociaI, ¡resenlan un com¡orlamienlo
´exlraño¨ (no se reIacionan con Ios ´¡aisanos¨, usan
´a¡aralos¨, no habIan es¡añoI ni comen Ios mismos
aIimenlos) y eslabIecen una reIación uniIaleraI don-
de ¡ersiguen excIusivamenle eI beneficio de Ia socie-
dad que re¡resenlan. Segun Ios leslimonios, Ios órga-
nos exlraidos son em¡Ieados ¡ara ´hacer robols, ro-
bar conocimienlo o ¡ara lrans¡Ianles¨ (Cure, 2005,
83). Iara Ios indigenas, Ia acción deI corlacabezas
obedece a una forma de inlercambio enlre naciones
ricas y ¡obres: se saIda Ia ´deuda exlerna¨ con Ios ór-
ganos humanos indigenas.
II reIalo deI ´corlacabezas¨, que se ha converlido
en una ¡reocu¡ación ¡ara Ios ¡obIadores IocaIes, nos
remile a Ia conslrucción de discursos conlrahegemó-
nicos en eI conlexlo de Ia (bio)coIoniaIidad deI ¡oder.
A lraves de esle reIalo Ios bosquesinos, en es¡eciaI
Ios Ticunas, arlicuIan una com¡rensión aulónoma de
su ¡osición en reIación a Ia ¡resencia de aclores Iiga-
dos a Ia gIobaIización (invesligadores, lurislas), y en
¡arlicuIar a Io que eIIos mismos denominan una ´se-
gunda mafia¨, es decir, en reIación a fenómenos visi-
bIes en Ia zona como eI ALCA y eI TLC
13
(Cure, 2005:
guienle agenda ¡oIilica: evidenciar Ia conlinuidad de Ia cuIlura deI yage enlre sus elnias y Ia im¡orlancia que eI yage ¡uede lener
¡ara Ios no-indigenas como una aIlernaliva reaI de saIud si se a¡Iica denlro de Ios ¡aramelros lradicionaIes de uso, exigir Ia inme-
diala sus¡ensión de Ia ¡alenle olorgada en Islados Unidos y eI reconocimienlo de Ia aulonomia IegaI de sus formas de saIud, ¡ro-
mover mecanismos de cerlificación de Ia ¡raclica de medicina lradicionaI y un código de elica ¡ro¡io, adeIanlar Ia conslrucción de
hos¡ilaIes de medicina indigena, aI servicio de ¡ersonas inleresadas (Diaz, 2000: 7).
12
In eI lraba|o de cam¡o que reaIice en eI año 2002, 2004 y 2005 en Ia zona reco|o varios leslimonios deI ´Corlacabezas¨.
13
Segun uno de Ios leslimonios: ´...se reune una serie de miedo aIrededor de esas amenazas, enlonces uno dice, eso de aqui, ¡or ahi
dice ya esla iniciando, ¡orque si es un lralado que es un conlralo de Iibre comercio, ¡ienso de que lodos nosolros somos riqueza ¡a-
ra eI ¡ais, ¿¡or que` ¡orque en eslos momenlos cuando dicen que Ios indigenas son Ios que ¡rolegen Ia naluraIeza, ¡ues Iógico, nos-
olros eslamos cuidandoIe aI eslado una riqueza que es Ia biodiversidad... y si eI eslado ¡iensa disoIver Ios resguardos, donde van a
quedar esos recursos naluraIes, Io mismo nosolros ya no lendriamos un vaIor, eI eslado haria Io que quiera con nosolros... Si no fue-
ra asi, yo le ¡regunló SaIima, ¿¡or que eI crimen se organiza con órganos de indigenas y no deI mismo bIanco`, ¿¡or que` enlonces
muchas veces ¡or Io que uno recibe, dice oiga, verdad, es cierlo enlonces que eI gobierno no nos liene una norma, una ¡rolección
como humanos sino soIamenle una medio ¡rolección ¡orque nosolros formamos ¡arle deI eslado como riqueza, y Ios ¡aises euro-
¡eos, Ios ¡aises muIlimiIIonarios o ca¡ilaIislas, ¡ues eIIos lambien eslan mirando en nosolros.... y como ahorila se esla creando lan-
la ciencia, que cosas no hay.... en Ios forum nos dicen que eI senlido deI TLC va dirigido a exlerminarnos a nosolros... TLC es eI mis- I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
8
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
105). A ¡arlir de eslos anaIisis y de mis invesligacio-
nes en Ia zona, quiero resaIlar una inler¡relación deI
reIalo deI Corlacabezas que Io silua en eI conlexlo de
Ias aclividades de bio¡iraleria
14
que se adeIanlan en
Ia ¡an-amazonia cenlradas en eI lrafico iIegaI de ¡ie-
Ies y fauna viva, ¡Ianlas y, quizas lambien, de órga-
nos humanos. No es descabeIIado inler¡relar esle re-
Ialo como una crilica a Ios adeIanlos de Ia biomedici-
na en eI ´¡rimer mundo¨ cenlrada en Ia cIonación de
le|idos, lrans¡Ianles de órganos y re¡roducción i$ ,iL
*(%, que ¡osibiIilan Ia conslilución de Io que anlerior-
menle se denominó hi¡ercuer¡os, asi como de Ia ¡re-
sencia miIilar de Ios Islados Unidos en Ia zona a lra-
ves de Ia ubicación de radares de Ia DIA en Ias inme-
diaciones de Lelicia. ´II Corlacabezas¨ acluaIiza en
eI conlexlo de Ia (bio)coIoniaIidad deI ¡oder un nue-
vo ´infierno verde¨ en Ia amazonia coIombiana.
Ior uIlimo, denlro de esle es¡eclro de ´¡raclicas
infernaIes¨ cabria cilar eI caso de Ia loma no consen-
lida de mueslras de sangre en varias comunidades
indigenas deI ¡ais, incIuida Ia amazonia, reaIizadas
denlro deI ¡royeclo ´Ix¡edición Humana¨ IIevado a
cabo ¡or eI inslilulo de genelica vincuIado a Ia facuI-
lad de medicina de Ia Ionlificia Universidad
}averiana. Los indigenas no fueron informados sobre
Ios verdaderos ob|elivos de laIes mueslras, ¡ues sóIo
se Ies di|o que invesligaban ¡ara ´ayudar con ¡rogra-
mas de saIud¨ (ReicheI, 1999). II exsenador Lorenzo
MueIas denunció esle hecho y Io vincuIó con Ia ¡osi-
bIe ex¡orlación de mueslras de genes humanos hacia
cenlros de invesligación inlernacionaIes, Io cuaI re-
cuerda eI ya mencionado reIalo deI ´corlacabezas¨.
In ¡aIabras de Lorenzo MueIas,
Senlimos que Ias comunidades indigenas han si-
do engañadas, que hubo una vioIación a nueslros de-
rechos, aI oblener nueslra sangre ¡ara unos ¡ro¡ósi-
los que nunca nos fueron comunicados y aI hacer uso
de eIIa en asunlos que nunca nos fueron consuIlados,
y ¡ara Ios cuaIes, ¡or Io lanlo, nunca olorgamos
nueslro consenlimienlo....usledes insislen en que no
hay nada incorreclo en su ¡roceder, que eslos son
¡rocedimienlos cienlificos normaIes, ¡ero nosolros
Ieemos su com¡orlamienlo en olra ¡ers¡ecliva y sen-
limos que ha habido un irres¡elo ¡or nueslra inlegri-
dad como ¡uebIos y una vioIación de nueslros dere-
chos como seres humanos. Iensamos que usledes Ie
siguen dando conlinuidad a esa vie|a ¡raclica de uli-
Iizar a Ios indigenas como cone|iIIos de indias, como
ralas de Iaboralorio (cilado ¡or ReicheI, 1999: 184).
Irenle a eslos lodos eslos abusos, varios seclores de
indigenas coIombianos han decidido ¡oner en mora-
loria cuaIquier cIase de ¡royeclo de invesligación
denlro de sus lerrilorios, hasla lanlo no se den Ias
condiciones IegaIes que garanlicen Ia ¡rolección a
sus derechos coIeclivos fundamenlaIes. Islos seclo-
res argumenlan que, en virlud de Ia conslilución co-
Iombiana de 1991, Ias organizaciones IocaIes eslan en
ca¡acidad de decidir que li¡o de invesligación es
¡erlinenle ¡ara sus ob|elivos de ¡rolección y forlaIe-
cimienlo cuIluraI y lerriloriaI.
La ccnsnIía dc !a mu!tip!icaciðn dc !a vida y c! bin-
pndcr dc !a abundancia
In conlrasle con Ia visión gIolona ¡ro¡ia deI ecoca¡i-
laIismo voraz y su reIalo de Ia ´escasez¨, Ia e¡isleme
de Ios bosquesinos amazónicos
15
nos remile aI reIalo
de Ia ´abundancia¨. Isle reIalo surge deI conoci-
mienlo siluado y encarnado agenciado ¡or Ios bos-
quesinos en su singuIar inleracción con Ios ecosisle-
mas seIvalicos. Conocimienlo en eI que no se eslabIe-
mo ALCA y eI ALCA es una asociación que crean aIgunos ¡aises ca¡ilaIislas, es¡eciaImenle Islados Unidos, ¡ara eI Iibre comercio
de Las Americas. Iero que ¡asa, eI ALCA se debiIila anle Ia o¡osición de Ios ¡aises ¡anamazónico, o sea nosolros.... eI TLC es sobre-
lodo favoreciendoIe a Ios ¡aises ca¡ilaIislas, mas que lodo a Ias muIlinacionaIes¨. (Cure, 2005:79)
14
Inliendo ¡or bio¡iraleria Ia exlracción iIegaI de mueslras de maleriaI bioIógico (¡Ianlas, mueslras genelicas), y de conocimienlos
lradicionaIes, a lraves de dibu|os, diseños, grabaciones, ma¡as, elc. (Shiva, 2001)
15
Aqui asumo una visión generaI que me ¡ermile hacer reIevanle en un ´¡ensamienlo amazónico bosquesino¨ eI reIalo de Ia abun-
dancia. II cuaI sobresaIe en Ias inleracciones con Ios agenles que moviIizan Ios discursos conservacionislas basados en eI reIalo de
Ia escasez.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

6
9
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
cen reIaciones duaIislas enlre menle/cuer¡o, ¡ensa-
mienlo/acción y sociedad/naluraIeza. HabIamos en-
lonces de un &e$)a#ie$*% c%(&%(a", es decir de un ¡en-
samienlo aclivado en Ia consuslanciaIización con
´¡Ianlas-conocimienlo¨ (eI labaco que enfria y Ia co-
ca que enduIza) y que concrela una ec%)%f3a de "a #+"L
*i&"icaci6$ de "a ,ida
16
. II reIalo de Ia abundancia
emerge como una idea-fuerza que suslenla Ia defini-
ción de ´biodiversidad¨ moviIizada ¡or Ias organi-
zaciones indigenas bosquesinas amazónicas, ¡ara
quienes biodiversidad significa (e&(%d+ci(.
A conlra¡eIo deI discurso hegemónico de Ias
ong´s ambienlaIislas y de Ias insliluciones eslalaIes y
gIobaIes, Ios bosquesinos amazónicos soslienen Ia
noción de i$ag%*abi"idad de Ias fuenles naluraIes. Las
¡ersonas con Ias que converse (en su mayoria uilo-
los, licunas y ocainas) lenian cIaro que ´Ia madre deI
agua (Ia boa) hace que siem¡re haya ¡eces¨ y que
´Ios animaIes no se acaban sino que se van adenlro
de Ia seIva, aIe|andose deI ´oIor humano¨. TaIes
enunciados forman ¡arle de Io que aqui asumo como
una singuIar ecosofia de Ia muIli¡Iicación de Ia vi-
da
17
que arlicuIa eI reIalo de Ia abundancia. Isla for-
ma de ´hacer-conocer mundo¨, de ´enacluar mun-
do¨
18
, no ve Ia escasez como un hecho aisIado, ¡arli-
cuIar, susce¡libIe de ¡Ianificación y ¡redelermina-
ción, sino como ¡arle de Ios cicIos vilaIes de deslruc-
ción-regeneración ¡ro¡ios deI lerrilorio.
La ´ecosofia de Ia muIli¡Iicación de Ia vida¨ es
una lo¡o-Iogia inscrila en Ias ¡raclicas de mane|o deI
lerrilorio. Isla cenlrada en eI cuidado de Ia vida a lra-
ves deI caracler solerioIógico, medicinaI, eficaz de Ia
IaIabra. II conocimienlo anceslraI ()cie$cia milica de
Ios origenes, ¡aIabras deI ¡adre-creador ÷b+i$ai#a-)
se crislaIiza en Ias ¡aIabras que o¡eran como una
*ech$2 en Ios diferenles ambilos de re-¡roducción en
Ia vida sociaI: ¡aIabra de comida, ¡aIabra de canas-
los, ¡aIabra de curación, ¡aIabra de cuenlos, ¡aIabra
de baiIe, ¡aIabra de caceria, ¡aIabra de cosecha. Islas
¡aIabras surgen en es¡acios riluaIes donde Ia genle
se ´consuslanciaIiza¨ o ´connaluraIiza¨ con Ias ¡Ian-
las de ¡oder/conocimienlo: ¡aIabra de coca-duIce y
labaco-frio agenciado ¡or eI ¡adre-cosechador, y ¡a-
Iabra de yuca, ¡aIabra de mani, ¡ro¡ias de Ia madre-
cosechadora. Ademas, ´lerrilorio¨ no es sóIo eI ´es-
¡acio fisico¨, Ios ´recursos naluraIes¨ o Ia ´naluraIe-
za¨ (eslas son conslrucciones cuIluraIes occidenlaIes
basadas en Ia dicolomia sociedad/naluraIeza y civiIi-
zado/saIva|e), en esle caso, lerrilorio es eI cuer¡o deI
sabedor, eI cuer¡o de Ia mu|er, Ia fuerza de da4$+e5%,
madre-lierra-dadora-de-vida (en eI ¡ensamienlo ui-
lolo). Ior ende, Ia re¡roducción de Ia vida en eI lerri-
lorio de¡ende de Ia di¡Iomacia cósmica agenciada
¡or eI sabedor
19
en reIación con )+be*i,idade)L%*(a)
16
II lermino ´ecosofia¨ es em¡Ieado ¡or Ka| Arhem (Arhem, 2004) ¡ara referirse a Ios saberes que eslrucluran eI mane|o humaniza-
do de Ia seIva ¡or ¡arle de Ios ¡uebIos makuna deI noroesle amazónico. II lermino ´ fiIosofia de Ia muIli¡Iicación de Ia vida¨ Io lo-
mo de }uan AIvaro Ichgeverri (Icheverri, 1993: 98, 1997: 280) y se refiere a Ia reIación enlre ¡aIabra y re¡roducción de Ia vida sociaI
y ecoIógica de Ios ¡uebIos uilolo. Luego, ´ecosofia de Ia muIli¡Iicación de Ia vida¨ ¡relende ser una calegoria hibrida que da razón
deI ¡ensamienlo amazónico.
17
Isla fiIosofia liene su conlexlo es¡ecifico en Ia cosmoIogia y ¡raclicas uilolo. Sin embargo, aqui exliendo esla noción a Ias socieda-
des bosquesinas de Ia zona, y ¡arlicuIarmenle a Ia agenda eco¡oIilica de Ias organizaciones amazónicas (AZCAITA, ACITAM, en-
lre olras) dado que lambien Ia encuenlro ¡resenle enlre Ios bosquesinos, si bien con Ias varianles es¡ecificas de cada elnia, lambien
¡orque Ia considero una herramienla conce¡luaI que ¡uede dar razón y a¡oyar Ia diferencia cuIluraI, económica y ecoIógica de es-
las organizaciones en eI cam¡o de Iucha ¡or Ia biodiversidad.
18
La ex¡resión ´enacluar mundo¨ es de Irancisco VareIa y hace referencia a una com¡rensión conlexluaI, siluacionaI y encarnada deI
aclo de conocer. In esle senlido, Ia reaIidad no es una re¡resenlación de una inslancia exlerior ¡re-dada, sino que es una ¡re-senla-
ción, una co-¡roducción ¡osibiIilada ¡or Ia inleracción enlre Ias eslrucluras bioIógicas de Ios organismos y Ias fIucluaciones deI en-
lorno. Mas que re¡resenlar un mundo, Ios seres vivos aIumbramos un enlorno, y ¡ara eI caso humano, esle ´aIumbramienlo¨, esle
des¡erlar, se reaIiza inscrilo en una ¡arlicuIar membresia Iingüislica y cuIluraI que nos ¡ermile conslruir de cierla forma una sinla-
xis deI mundo enacluado (VareIa, 2001).
19
Isla figura liene diferenles denominaciones en Ias elnias amazónicas, laila, ¡aye, nimairama, enlre olros, ¡ero en lerminos genera-
Ies cum¡Ie una función seme|anle en eslos modeIos de naluraIeza: eslabIece ¡uenles de comunicación enlre Ios ambilos humanos y
no humanos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
0
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
que co-habilan en eI lerrilorio
20
. Los baiIes riluaIes y
eI aconlecimienlo noclurno deI ¡oder de Ia &a"ab(aL
%b(a en eI mambeadero
21
, ¡osibiIila eI agenciamienlo
de Ia función cósmica, de Ia c%)#%&%"3*ica de Ia genle.
A lraves de esla cosmo¡oIilica coIecliva, Io sabedores
conlroIan eI lerrilorio medianle una arlicuIación cha-
manisla (Van der Hammen, 1992) en Ia que es ¡osi-
bIe aclivar ¡olencia de vida, ´so¡Iar Ios muIliver-
sos¨
22
y, ¡or lanlo, (e&(%d+ci(B #ed(a( a &"e$i*+d / ge$eL
(a( ab+$da$cia que se crislaIiza en Ias cosechas, en Ia
ferliIidad de Ias mu|eres, en Ia saIud de Ia genle. II re-
Ialo de Ia abundancia liene enlonces como conlexlo
esla ecosofia de Ia muIli¡Iicación que garanliza Ia re-
¡roducción de Ia vida humana y no humana en eI le-
rrilorio, ¡or eso nos referimos aI bio¡oder de Ia abun-
dancia
23
como Ia aulo¡roducción de Ias condiciones
y significados de Ia exislencia humana inscrilas en
una IocaIidad es¡ecifica.
Lo que aqui IIamo una ´ecosofia de Ia muIli¡Iica-
ción de Ia vida¨ arlicuIa Ia ¡osición ¡oIilica de Ias orga-
nizaciones amazónicas coIombianas, que ¡ara Ia
Agenda RegionaI de ßiodiversidad
24
¡ro¡usieron eI e|e
de acción (e&(%d+ci( como ¡arle fundamenlaI de Ia ¡oIi-
lica y definición misma de Ia biodiversidad, ¡ara eIIos:
´ßiodiversidad es Ia armonia enlre eI hombre y Ia
naluraIeza de manera es¡iriluaI. |Isj eI mane|o que
se da ¡or eI ¡ensamienlo, Ia ¡aIabra y Ia obra. II ¡en-
samienlo es eI anciano que es Ia fuerza es¡iriluaI de
Ia ¡aIabra. La ¡aIabra es auloridad. |Lo quej obra es
Ia fuerza que es Ia |uvenlud. Ha/ '+e c%$)e(,a( "% '+e
$% )e &+ede *%ca(A Ha/ '+e &(e)e(,a( "% '+e )e &+ede *%ca(.
Conce¡los que se deben ¡rofundizar con Ios mayo-
res en Ios mambeaderos y maIocas deI yage. C%$%ce(
e$cie((a c%$)e(,a( &a(a ge$e(a( ,ida (eI resaIlado es
mio)¨
25
.
In Ia agenda ¡oIilica de esle bi%&%de( de "a ab+$L
da$cia que Ias organizaciones amazónicas denomi-
nan ´re¡roducir¨, se siluan Ios siguienles as¡eclos y
ob|elivos
26
: Ia necesidad de em¡Iear Iengua|es com-
¡rensibIes ¡ara Ios aclores IocaIes, es decir, lraducir y
20
In Ia onloIogia amerindia amazónica cada enlidad es una sub|elividad ya que Ia humanidad es un lrasfondo inmanenle a lodos Ios
seres: Ia genle-¡ez y Ia genle-la¡ir mambean, hacen baiIes riluaIes, cosechan, ¡raclican sus coslumbres. Lo que varia es eI ¡unlo de
visla que se asume aclivando una cierla cor¡oraIidad: devenir-|aguar, devenir-boa, devenir-es¡irilu. La %$*%"%g3a e) c%$)*a$*eB #ie$L
*(a) '+e e" c%$%ci#ie$*% e$ca($ad% e) ,a(iab"e. Los aconlecimienlos de¡enden deI ¡unlo de visla que se aclive, de Ia cor¡oraIidad que
se asuma. La cuaIidad sub|eliva no esla mono¡oIizada ¡or ninguna enlidad en ¡arlicuIar, hay muIli¡Ies sub|elividades, muIli¡Ies
naluraIezas, ¡ero una misma condición cuIluraI humanizada (Viveiros de Caslro, 2002: 345).
21
II ´mambeadero¨ es un es¡acio riluaI ubicado en eI cenlro de Ia MaIoca (casa lradicionaI amazónica) en eI que se eslabIece una re-
fIexión noclurna sobre Ias aclividades lranscurridas en eI dia guiados ¡or eI sabedor, quien reIaciona esos hechos con eI cor¡us mi-
lico deI gru¡o, mienlras se consumen de manera riluaI Ia coca y eI ambiI. AI eslar siluados en eI cenlro de Ia MaIoca, Ios mambea-
dores se ubican simbóIicamenle en eI vienlre de Ia madre milica.
22
´So¡Iar¨ es uno de Ios aclos chamanislas ¡or exceIencia. Consisle en Ia exhaIación fuerle de suslancias como eI labaco y eI aguar-
dienle sobre eI cuer¡o de una ¡ersona enferma o deI ob|elo necesilado de curación (aIimenlos, herramienlas, elc.). In esla acción eI
chaman concenlra Ia ¡olencia de vida y Ia lransmile a lraves de Ia suslancia exhaIada ¡ara neulraIizar Ias enfermedades o Ias car-
gas negalivas ¡resenles en eI ob|elo.
23
Tomo aqui Ia dislinción que hacen Hardl y Negri enlre bio¡oIilica y bio¡oder. La bio¡oIilica hace referencia aI ¡oder sobre Ia vida
escenificado ¡or eI Im¡erio, mienlras que eI bio¡oder es Ia ca¡acidad de aulo¡roducción vilaI de Ia muIlilud (Hard & Negri, 2002).
In eI conlexlo acluaI y fuluro de ´Iucha ¡or Ia naluraIeza¨ (agua, diversidad ecosislemica, lerrilorios de subsislencia) considero a Ias
organizaciones bosquesinas amazónicas como ´muIlilud¨.
24
La agenda regionaI de biodiversidad es ¡arle de un con|unlo de aclividades inscrilas denlro de Ia ¡oIilica nacionaI de biodiversidad.
La fase de diagnóslico de Ia agenda se reaIizó en Lelicia en eI mes de |unio de 2005 con eI a¡oyo de Cor¡oamazonia y eI Inslilulo
HumboIdl. ßusca comenzar a moviIizar un diagnóslico sobre eI eslado de Ia biodiversidad en Ia zona, desde Ias aclividades cienlificas
(modificación genelica, bancos de germo¡Iasma), aclividades comerciaIes (ecolurismo, elnolurismo, ¡roduclos no maderabIes), hasla
Ia agenda ¡oIilica de Ias organizaciones indigenas, y Ia ¡obIación minorilaria en Ia zona, es decir, cam¡esinos y afrodescendienles.
25
Teslimonio de CIaudino Ierez, vocero de Ia mesa indigena en Ia Agenda RegionaI de ßiodiversidad IIevada a cabo en Lelicia, |unio
de 2005 (grabación magnelofónica).
26
Iara hacer eslas afirmaciones me baso en mi lraba|o como aclivisla en un ¡royeclo de educación ambienlaI adeIanlado en eI año
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
1
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
sociaIizar eI Iengua|e es¡eciaIizado de Ias ¡oIilicas
nacionaIes y gIobaIes de biodiversidad, rom¡iendo
con Ia hegemonia de Io escrilo frenle a Io oraI, forla-
Iecer mecanismos como eI aulogobierno y Ia auloges-
lión ambienlaI a lraves de Ia figura |uridica de Ios res-
guardos ¡ara e|ercer un conlroI lerriloriaI aulónomo
frenle a Ios aclores armados y olros aclores regiona-
Ies, nacionaIes y gIobaIes, me|orar Ia organización in-
lerna definiendo res¡onsabiIidades, funciones y
¡ers¡eclivas, ¡romover Ia invesligación ¡ro¡ia ¡ara
fines ¡ro¡ios, es decir, a¡ro¡iarse y eslabIecer un dia-
Iogo crilico con Ios discursos y aclividades cienlificas
Iigadas a Ia conservación de Ia biodiversidad ¡ara
forlaIecer ¡raclicas de mane|o lradicionaI de Ios eco-
sislemas, a¡oyar Ia educación ¡ro¡ia como mecanis-
mo de defensa conlra eI discurso dominanle que ¡ro-
mueve Ia homogeneización cuIluraI, res¡elar Ia dife-
renciación cuIluraI y es¡iriluaI inlerna de Ias elnias
amazónicas a lraves de Ia consoIidación de Ios ¡Ianes
de vida, y ¡or uIlimo, aumenlar de manera conlroIa-
da Ia ¡obIación indigena. No se lrala enlonces sóIo
de conservar Ia biodiversidad, sino lambien Ia cos-
movisión de Ios ¡uebIos amazónicos.
Olro as¡eclo a¡remianle de esla agenda es eI de
Ias ¡oIilicas de ¡rolección y recu¡eración deI conoci-
mienlo lradicionaI
27
. Como se ha dicho, ¡ara eslas
cuIluras ´conocer encierra conservar ¡ara generar vi-
da¨, vida humana y no-humana. II conocimienlo, Ia
¡aIabra y Ias ¡raclicas de mane|o deI enlorno forman
¡arle de esla ecosofia de Ia muIli¡Iicación de Ia vida,
Ios conocimienlos lienen una ´¡aIabra-comun¨,
lransmilen un saber heredado desde Io anceslraI,
desde Ia organización que eI ´¡adre-creador¨ de|ó
inscrila en eI lerrilorio y que ha sido acluaIizado ¡or
Ias ¡raclicas miIenarias de Ias cuIluras amazónicas.
Ior eso, en eI conlexlo de Ia (bio)coIoniaIidad deI ¡o-
der, Ias organizaciones bosquesinas recIaman una
vaIoración com¡Ie|a de Ia naluraIeza y eI conoci-
mienlo, es decir, una vaIoración que no reduce eslas
inslancias a Ia Iógica excIusiva deI ca¡ilaI, sino que
obedece a una visión hoIisla y com¡Ie|a deI mundo,
donde lerrilorio y conocimienlo son inslancias de
una muIlivocaIidad que abarca Io humano y Io no-
humano en busca de concrelar eI )+e5% de "a ab+$da$L
cia. Ior olra ¡arle, Ias organizaciones crilican eI indi-
viduaIismo de Ia visión economicisla occidenlaI, ¡ar-
licuIarmenle Ia figura de Ios derechos de ¡ro¡iedad
inleIecluaI. Crilican que eI conocimienlo sea ´¡ro¡ie-
dad ¡rivada¨, Io que esla en dirección o¡uesla a su
cosmovisión. Iara eIIos, eI conocimienlo es coIeclivo,
´¡aIabra-comun¨ inscrila en eI lerrilorio. De ahi que
uno de Ios medios de ¡rolección de eslas formacio-
nes de saber sean Ios de(ech%) c%"ec*i,%) de &(%&iedad i$L
*e"ec*+a", aunque em¡Iear esla noción im¡Iique ace¡-
lar, hasla cierlo ¡unlo, Ia Iógica |uridica deI Im¡erio
que se crilica. Sin embargo, lienen Ia es¡eranza de
que Ias Iuchas generadas ¡or Ia inleracción gIobaI de
fuerzas ¡uedan IIegar a dec%"%$i0a( a" I#&e(i%, en ¡ar-
licuIar en Io referenle a Ia biodiversidad y eI conoci-
mienlo lradicionaI.
Epí!ngn: gnnsis dc Irnntcra, divcrsidad cpistémica
y cicncia pnsnccidcnta!/transmndcrna
Los voceros de Ias organizaciones bosquesinas ama-
zónicas son cIaros aI deIimilar que es Io negociabIe y
Io innegociabIe en eI lema de Ia conservación de Ia
biodiversidad: ´hay que conservar Io que no se ¡ue-
de locar, hay que ¡reservar Io que se ¡uede locar¨. Is
decir, nos remilen aI ¡roceso de Ia mediación inlercuI-
luraI en eI que se res¡elan Ios Iimiles y se ¡rofundiza
en Ias ¡osibiIidades, manleniendo sagrado Io sagra-
do, secrelo Io secrelo y cienlifico Io cienlifico, ¡ero sin
descuidar Ios es¡acios comunes que concrelen un
diaIogo e¡islemico lransmoderno y ¡osoccidenlaI.
Iara eI caso amazónico viene emergiendo una ¡ro-
¡uesla de ciencia ¡osoccidenlaI (ReicheI-DoImaloff
1999: 188) a ¡arlir de Ias ex¡eriencias de Ias ong's in-
legracionislas
28
que ¡royeclan enlre olras cosas una
¡oIilica basada en Ios siguienles as¡eclos: ¡arlici¡a-
ción reaI y efecliva, no simuIada ni consuIliva, de Ios
aclores IocaIes, generación de eslralegias con|unlas de
Iargo ¡Iazo, que lienen en cuenla Ia noción cicIica deI
es¡acio-liem¡o, ¡olenciamienlo de una ¡ers¡ecliva
ecofeminisla que ¡riviIegia Io afeclivo, generando
com¡romisos ¡unluaIes, em¡Ieo de Iengua|es cIaros
y arlicuIados a Ias ¡raclicas colidianas. Todas eslas
¡ro¡ueslas se cenlraI en eI eslabIecimienlo de un dia-
2002 en eI munici¡io de Iuerlo Nariño, Amazonas, con Ia Iundación Omacha (cenlrada en Ia conservación de mamiferos acualicos).
Sobre esla fundación ver: vvv.omacha.org. Tambien me baso en eI lraba|o de cam¡o que reaIice duranle Ios años 2004 y 2005 en
Lelicia, en aIgunas comunidades cercanas (Km. 6 y 11) y en Iuerlo Nariño. In su fase de cam¡o, esla invesligación fue financiada
¡or Ia fundación coIombo-hoIandesa Tro¡enbos.
27
In esle a¡arlado reco|o aIgunas ¡ro¡ueslas deI seminario ´Iro¡ueslas de IoIilicas de Irolección y Recu¡eración deI Conocimienlo
TradicionaI¨ organizado en Lelicia, Amazonas, ¡or Ia Iundación Tro¡enbos y eI Inslilulo de Invesligación de Recursos ßioIógicos
AIexander von HumboIdl en eI mes de noviembre de 2004
28
Aqui me refiero, en lerminos generaIes, aI lraba|o que vienen reaIizando desde Ia decada deI 90 deI sigIo XX, organizaciones como
Ia fundación Tro¡enbos, Ia fundación Omacha-Cenlro de Inler¡relación Nanulama (fondo deI rio), y Ia fundación Gaia. Las deno-
mino ong's inlegracionislas ¡orque mane|an una ¡oIilica de inlegración y com¡romiso reaI con Ios bosquesinos amazónicos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
2
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
Iogo enlre eI conocimienlo IocaI (ecosofias) y eI cono-
cimienlo cienlifico occidenlaI ¡ara eI beneficio y Ia
conlinuidad deI ¡rimero, ace¡lando Ias lransforma-
ciones deI segundo. DiaIogo que, siguiendo a ReicheI-
DoImaloff y a MignoIo, denomino ´¡osoccidenlaI¨ y
que hace conlra¡eso a Ia hegemonia deI conocimien-
lo cienlifico/em¡resariaI ¡resenle en Ias ¡oIilicas gIo-
baIes y eslalaIes de biodiversidad.
Ix¡Iorar en Ia ¡raclica concrela eslos es¡acios Ii-
minares, lrasegando umbraIes, obIiga a cueslionarse
¡or Io que es y ¡ueda IIegar a ser eI conocimienlo en
un mundo donde sea ¡osibIe Ia democracia y Ia di-
versidad e¡islemica. Iienso concrelamenle en una
ciencia lransmoderna
29
y ¡osoccidenlaI amazónica
cenlrada en Io comun, en Ia ´re¡roducción¨ de Ia Vi -
da en eI ¡Ianela lierra a ¡arlir deI ´bio¡oder de Ia
abundancia¨. La necesidad de su¡erar Ia crisis am-
bienlaI acluaI nos coIoca en un es¡acio inlercuIluraI
¡riviIegiado que acluaIiza una ´gnosis de fronlera¨
(MignoIo, 2000) donde es ¡osibIe alender a olros mo-
deIos de naluraIeza y su visión muIlidimensionaI deI
conocimienlo y Ia menle (afeclivo, cor¡oraI, es¡iri-
luaI, milico, concrelo-razonabIe). La ciencia ¡osocci-
denlaI lransmoderna esla en conslrucción y conlinua
´le|iendo¨ definiciones no eurocenlradas de saber
dando conlinuidad aI ¡royeclo descoIonizador, esla
ciencia renuncia lanlo aI alomismo y fundamenlaIis-
mo cuIluraI como aI universaIismo abslraclo occi-
denlaI, cruzando umbraIes mas aIIa de Ios duaIismos
fundamenlaIislas y arlicuIando eslralegias nómadas.
In esle senlido, ¡or e|em¡Io, Ia ecosofia de Ia
muIli¡Iicación de Ia vida y Ia ciencia de Ia com¡Ie|i-
dad (como desarroIIo cienlifico occidenlaI, mas no
eurocenlrico)
30
¡ueden co-devenir a lraves de una
e¡isleme ¡osoccidenlaI basada en Io reIacionaI, en Io
hoIisla, en Ia coneclividad que re¡ercule ¡ara nos-
olros en nuevas eslralegias lecnocienlificas y cuIlura-
Ies que concrelan una conciencia ecoIógica gIobaI. In
Ia era acluaI y ¡or venir se hace cada vez mas reIe-
vanle ¡ensar/imaginar mundos socio-cuIluraIes-am-
bienlaIes emergenles, mundos donde hay es¡acio
¡ara lodos/as, mundos donde Ia ¡olencia de vida
lriunfe sobre eI ¡oder de corru¡ción, mundos que de
nuevo concrelen eI ensueño de Ia abundancia.
Bib!ingraIía
Arhem Ka|, Luis Cayón, MaximiIiano Garcia, GIadis
AnguIo, 2004. E*$%g(af3a #a!+$a, Inslilulo CoIom -
biano de Anlro¡oIogia e Hisloria, ßogola.
ßeck, UIrich. 2002. La )%ciedad de" (ie)g%A Hacia +$a $+eL
,a #%de($idad, Iaidos, ßarceIona.
Ca¡ra, Iril|of. 2002. La) c%$e.i%$e) %c+"*a), Anagrama.
ßarceIona.
Caslro-Gómez, Sanliago. 2005a. La h/b(i) de" P+$*%
Ce(%A Cie$ciaB (a0a e i"+)*(aci6$ e$ "a N+e,a G(a$ada
G9=;8L9>9<HA IdiloriaI Ionlificia Universidad }ave -
ria na, ßogola.
Caslro-Gómez, Sanliago. 2005b. La &%)c%"%$ia"idad e.L
&"icada a "%) $i5%). Universidad deI Cauca / Ins li -
lulo Iensar, Io¡ayan.
CoroniI, Iernando. 1997. The Magica" S*a*eA Na*+(eB
M%$e/ a$d M%de($i*/ i$ Ve$e0+e"a. The Universily
of Chicago Iress, Chicago
Cure SaIima, 2005. IC+idad% *e #%cha$ "a cabe0aJA Ci( L
c+ "aci6$ / c%$)*(+cci6$ de +$ (+#%( e$ "a f(%$*e(a
a#a06$ica de C%"%#biaB Pe(7B B(a)i". Tesis Maeslria
en Isludios Amazónicos, Universidad NacionaI
de CoIombia. Lelicia.
DeIeuze GiIIes y IeIix Guallari. 2000. Mi" #e)e*a).
Ca&i*a"i)#% / E)'+i0%f(e$ia. Ire-Texlos, VaIencia
DusseI, Inrique. 2000. ´Iuro¡a, modernidad y euro-
cenlrismo¨, en: Idgardo Lander (ed.). La c%"%$ia"iL
dad de" )abe(C E+(%ce$*(i)#% / cie$cia) )%cia"e)C &e()L
&ec*i,a) "a*i$%a#e(ica$a), Conse|o Lalinoamericano
de Ciencias SociaIes, Caracas
Icheverri, }uan AIvaro, Hi¡óIilo Candre-Kïneraï.
1993. Tabac% f(3%B c%ca d+"ce. CoIcuIlura, ßogola.
Icheverri, }uan AIvaro. 1997. The Pe%&"e %f *he Ce$*e( %f
*he W%("dA A S*+d/ i$ C+"*+(eB Hi)*%(/B a$d O(a"i*/ i$
*he C%"%#bia$ A#a0%$. IacuIly of IoIilicaI and
SociaI Science of lhe Nev SchooI for SociaI Re -
search, UMI Disserlalion Services, Michigan.
Icheverri, }uan AIvaro y }urg Gashe. 2004. ´Hacia
una socioIogia de Ias sociedades bosquesinas¨ en:
Ochoa Doris, CamiIo Guio, 2004, C%$*(%" )%cia" / c%L
%(di$aci6$C +$ ca#i$% hacia "a )%)*e$ibi"idad a#a06$iL
ca. Defensoria deI IuebIo, Universidad NacionaI
de CoIombia, Cor¡oamazonia, Iarques Nacio na -
Ies de CoIombia, Lelicia.
29
II lermino ´lransmodernidad¨ Io lomo de Inrique DusseI, quien Io em¡Iea ¡ara referirse a una inleracción cuIluraI que vaya mas
aIIa de Ios canones hegemónicos im¡ueslos ¡or Ia modernidad (DusseI, 2000).
30
Ior ´ciencia de Ia com¡Ie|idad¨ me refiero, sobre lodo, a Ios lraba|os de Gregory ßaleson, Iril|of Ca¡ra, Irancisco VareIa, Idgar
Morin, enlre olros.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
3
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
Iscobar, Arluro 1996. La i$,e$ci6$ de" *e(ce( #+$d%A
C%$)*(+cci6$ / dec%$)*(+cci6$ de" de)a((%""%, Norma.
ßogola.
Iscobar, Arluro. 1999. E" fi$a" de" )a",ae, Inslilulo
CoIombiano de Anlro¡oIogia e Hisloria, Cerec,
ßogola.
Iscobar, Arluro. 2000. ´La naluraIeza deI Iugar y eI
Iugar de Ia naluraIeza¨ en: Lander Idgardo, La c%L
"%$ia"idad de" )abe(C e+(%ce$*(i)#% / cie$cia) )%cia"e)C
&e()&ec*i,a) "a*i$%a#e(ica$a), Conse|o Lalinoame -
ricano de Ciencias SociaIes.
Iscobar, Arluro. 2003. ´Mundos y conocimienlos de
olro modo. II ¡rograma de modernidad/coIonia-
Iidad Ialinoamericano¨ en: Tab+"a Ra)a, No1, ¡¡.
51-86, Universidad CoIegio Mayor de Cundi na -
marca, ßogola.
Iranco, Iernando. 2003. ´Ayer y hoy de ciencia y lec-
noIogia de Amazonia¨ en: IaIacio, German
(Coord.) 2003, Age$da &(%)&ec*i,a de cie$cia / *ec$%L
"%g3a A#a0%$a), Universidad NacionaI de CoIom -
bia, Inslilulo Sinchi, Cor¡oamazonia, Lelicia.
Gómez-Lee, Marlha. 2004. P(%*ecci6$ a "%) c%$%ci#ie$L
*%) *(adici%$a"e) e$ "a) $eg%ciaci%$e) TLC, Univer si -
dad Ixlernado de CoIombia, ßogola.
Guallari, IeIix. 1994. E" c%$)*(+c*i,i)#% g+a**a(ia$%. U$
&(%/ec*% 2*ic%Le)*2*ic% &a(a +$a e(a &%)#edi1*ica.
Universidad deI VaIIe, CaIi.
Hardl, MichaeI y Anlonio Negri, 2002. I#&e(i%, Iai -
dos, ßuenos Aires.
Hernandez, Ana Maria. 1999. Bi%di,e()idad / &(%&iedad
i$*e"ec*+a"A La &(%&iedad i$*e"ec*+a" e$ "a %(ga$i0aci6$
#+$dia" de" c%#e(ci% / )+ (e"aci6$ c%$ e" c%$,e$i% )%L
b(e di,e()idad bi%"6gicaB Inslilulo de Invesligación
de Recursos ßioIógicos AIexander von HumboIdl,
ßogola.
Laird, Sara. 2002. Bi%di,e()i*/ a$d *(adi*i%$a" !$%-"edge,
Iarlhscan, London.
Lander, Idgardo. 2002. ´Los Derechos de ¡ro¡iedad
inleIecluaI en Ia geo¡oIilica deI saber de Ia socie-
dad gIobaI¨, en: Calherine WaIsh / Ireya Schivy /
Sanliago Caslro-Gómez (eds.). I$di)ci&"i$a( "a)
cie$cia) )%cia"e) Idiciones Abya-YaIa, Universidad
Andina Simón ßoIivar.
Levy, Iierre. 1995. FQ+2 e) "% ,i(*+a"E, Iaidos, ßuenos
Aires.
Lyolard, }ean-Irancois. 2004. La c%$dici6$ &%)#%de($a,
Caledra, Madrid.
Meggers, ßelly. 1989. A#a0%$3aB +$ &a(a3)% i"+)%(i%,
SigIo Veiliuno Idilores, ßogola.
MignoIo, WaIler. 1995. The Da(!e( Side %f *he
Re$ai))a$ceA Li*e(ac/B Te((i*%(ia"i*/ @ C%"%$i0a*i%$.
The Universily of Michigan Iress, Ann Arbor
MignoIo, WaIler. 2000. L%ca" Hi)*%(ie) K G"%ba" De)ig$).
Universily of Irincenlon Iress, Irincenlon.
MignoIo, WaIler. 2002. ´CoIoniaIidad gIobaI, ca¡ila-
Iismo y hegemonia e¡islemica¨, en: Calherine
WaIsh / Ireya Schivy / Sanliago Caslro-Gómez
(eds.). I$di)ci&"i$a( "a) Cie$cia) S%cia"e). Ge%&%"3*ica)
de" C%$%ci#ie$*% / C%"%$ia"idad de" P%de(A Pe()&ec L
*i,a) de)de "% A$di$%. Idiciones Abya-YaIa, Univer -
sidad Andina Simón ßoIivar.
Nielo, Mauricio. 2000. Re#edi%) &a(a e" i#&e(i%A Hi)*%(ia
$a*+(a" / "a a&(%&iaci6$ de" $+e,% #+$d%. ICANH,
ßogola.
O'Connor, }ames. 2001. Ca+)a) $a*+(a"e). E$)a/%) de
#a(.i)#% ec%"6gic%B SigIo Veinliuno Idilores,
Mexico.
O'Connor, Marlin. 1994. I) Ca&i*a"i)# S+)*ai$ab"eE
P%"i*ica" Ec%$%#/ a$d *he P%"i*ic) %f Ec%"%g/, The
GuiIford Iress, Nev York.
Organización MundiaI deI Comercio. 1994. Ac+e(d%
)%b(e De(ech%) de P(%&iedad I$*e"ec*+a" Re"aci%$ad%)
c%$ e" C%#e(ci%.
IaIacio, German. 2004. Ci,i"i0a$d% "a *ie((a ca"ie$*e. La
)+&e(,i,e$cia de "%) b%)'+e)i$%) a#a06$ic%)B 9>;8L
9?:8. Asociación CoIombiana de Universidades
(ASCUN), ßogola.
IaIacio, German y Aslrid UIIoa. 2002. Re&e$)a$d% "a
$a*+(a"e0a. E$c+e$*(%) / de)e$c+e$*(%) di)ci&"i$a(i%)
e$ *%($% a "% a#bie$*a", Universidad NacionaI de
CoIombia, sede Lelicia, Inslilulo CoIombiano de
Anlro¡oIogia e Hisloria, CoIombia.
Iineda, Roberlo. 1985. Hi)*%(ia %(a" / &(%ce)% e)c"a,i)*a
e$ e" Ca'+e*1, ßanco de Ia Re¡ubIica, ßogola.
ReicheI-DoImaloff, IIizabelh. 1999. ´Cogno¡iraleria
y lrafico deI conocimienlo, comercio de biodiver-
sidad y de saberes: anle una ciencia ¡osl-occiden-
laI en Ia Amazonia¨, en: Cie$cia) )%cia"e) e$ "a A#a L
0%$3a C%"%#bia$aC hacia "a c%$f%(#aci6$ de +$ &(%g(aL
#a (egi%$a" e$ cie$cia) )%cia"e). Comisión RegionaI
de Ciencia y TecnoIogia de Ia Amazonia, ßogola.
Sachs, WoIfgang. 1998. ´La Analomia IoIilica deI
DesarroIIo SoslenibIe¨, en: La Ga""i$a de "%) H+e,%)
de O(%B Deba*e )%b(e e" C%$ce&*% de De)a((%""%
S%)*e$ib"e, CIRIC, Icofondo, ßogola.
Shiva, Vandana. 2001. Bi%&i(a*e(3aA E" )a'+e% de "a $a*+L
(a"e0a / e" c%$%ci#ie$*%. Icaria, ßarceIona
Torres, CamiIo. 2002. ´Suramerica en Ia era de Ia in-
formación: geo-ecoIogia ¡oIilica deI IIan
CoIombia¨, en E)*+d%) S%ciedade e Ag(ic+"*+(aB 17
Oulubro 2002: 1-26
Van der Hammen, Maria. 1992. E" #a$e% de" #+$d%A
Na*+(a"e0a / )%ciedad e$*(e "%) Y+!+$a de "a A#a0%$3a
C%"%#bia$a. Iundación Tro¡enbos, ßogola.
VareIa, Irancisco. 2001. E" Fe$6#e$% Vida, DoImen-
Oceano, Sanliago de ChiIe.
ViriIio, IauI. 1996. E" A(*e de" M%*%(, MananliaI,
ßuenos Aires.
Viveiros de Caslro, Iduardo. 2002. A i$c%$)*a$cia da
a"#a )e",age#, Cosac y Naify, Sao IabIo.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
4
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
5
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
UNA MIRADA
¡or KaIveIIido
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
6
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
1- ¿Cðmn surgc !a idca dc La exacta palabra?
II ¡unlo de ¡arlida fue un encargo. Se nos ¡idió una
¡roducción lealraI sobre Ia vioIencia de genero. Y le-
niamos a¡enas lres meses y medio ¡or deIanle ¡ara
¡resenlarIo. AIgunas de nosolras IIevabamos ya liem-
¡o invesligando eI lema, ¡ero no quisimos rehacer de
manera ra¡ida un monla|e ¡ara saIir deI ¡aso, sino
que comenzamos a refIexionar de nuevo: feminismo,
¡alriarcado, esquemas de re¡roducción de Ia vioIen-
cia... Y a Ieer muchisimo sobre eI lema. Insayos, Iile-
ralura dramalica y ¡oesia.
2- ¿Cðmn !!cgð a su Inrma actua!? ¿Cuá! Iuc c! prn-
ccsn?
Ior fin nos decidimos a hacer un guión com¡ueslo ¡or
¡oemas. La ¡oesia nos Iibraba deI dogmalismo, de Ias
recelas faciIes, deI ¡osilivismo ingenuo. Uberlo SlabiIe
nos envió una anloIogia inedila enlonces, de ¡oemas
escrilos ¡or mu|eres (´Mu|eres en su linla y Tan Ie|os
de dios¨) lambien, a lraves de II Dorado Is¡acio
MAI nos ¡usimos en conlaclo con una am¡Iia red de
¡oelas, quienes res¡ondieron de forma generosa y
masiva, enviandonos abundanle maleriaI de gran caIi-
dad. Iara Sefa fue un gran disfrule ¡oder seIeccionar,
en esa voragine de maleriaI, eI guión dramalico que
aun hoy sigue siendo, a ¡esar de lodos Ios cambios
¡osleriores, Ia coIumna verlebraI deI monla|e. In esle
guión se inlenla moslrar Ia ¡iramide de Ia vioIencia se-
xisla. Desde Ia diferenciación de Ios roIes, a Ia micro-
vioIencia, aI des¡recio, aI maIlralo, aI asesinalo, a Ia
vioIencia inslilucionaI en conlra de Ias mu|eres.
Inlonces nos dimos cuenla de que nueslro monla|e se
eslaba convirliendo en una ¡roducción de arle coIa-
boralivo. No era Ia voz de un aulor, ni Ias lres voces de
Ias inlegranles deI coIeclivo, sino que eslabamos diaIo-
gando con voces de creadores conlem¡oraneos de dis-
linlas edades y ¡rocedencias. Isla idea nos emocionó
mucho, y decidimos ¡rofundizar en esa forma de lra-
ba|o. IIanleamos enlonces esle guión a cinco arlislas
graficos ¡ara que cada uno, desde su disci¡Iina, hicie-
ra una Ieclura ¡ersonaI de cada uno de Ios esladios de
Ia ¡iramide: desde Ia ¡oesia visuaI, a Ia ¡inlura, o a Ios
folo-¡oemas. La idea era que eIIos refIexionaran y cre-
aran, ¡araIeIamenle a nosolras, con una lolaI inde¡en-
dencia. No queriamos que eI arle visuaI esluviera aI
servicio deI escenico, como es Io habiluaI, no queria-
mos que -de aIguna manera- Io iIuslrara. Irelendimos,
sin embargo que nueslra Ieclura lealraI de Ios ¡oemas
y Ia Ieclura visuaI de esos mismos ¡oemas, diaIogaran.
Que eI es¡eclador Ios viviera simuIlaneamenle y que
fuera en su ¡erce¡ción donde se crearan Ias asociacio-
nes enlre ¡aIabras e imagenes. Lo que mas nos cosló
fue enconlrar eI hiIo conduclor de Ia hisloria.
Teniamos cIaras Ias escenas, Ios ¡eIdaños, Ios inler-
cambios de ¡ersona|es. Iero aun no leniamos cIaro
quienes eran esos seres que ¡obIaban eI escenario, que
enlraban y saIian de Ios roIes mascuIino y femenino.
Hicimos eI eslreno con una hi¡ólesis que mas larde
abandonariamos: que eran seres asexuados, es¡ecie
de seres ¡rimigenios-amebas, que, a lraves de Ia edu-
cación y Ios medios, asumian Ios roIes que de eIIos se
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
7
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
INTER
GWH
EXPRESS
Ci$c% G;H (e)&+e)*a) (1&ida) &a(a Ci$c% G;H &(eg+$*a) c"a,e
una enlrevisla con Sefa ßernel, LoIa -Leda- Iscudero y AIicia Marlinez
|arlifices deI ¡royeclo lealraI La E.ac*a Pa"ab(aj
es¡eraban. Iero esla idea fue evoIucionando, ya que
seguiamos anaIizando Ias reacciones deI ¡ubIico y eI
rilmo y rolundidad deI es¡eclacuIo. In Ia versión ac-
luaI es eI |uego eI hiIo conduclor. II lealro como |uego.
3- ¿Ha cambiadn vucstra intcnciðn dc partida !a cx-
pcricncia dc !a rcprcscntaciðn a !n !argn dc tndn cs-
tc ticmpn?
Si, en lodas Ias re¡resenlaciones hemos hecho eI feed-
back con eI ¡ubIico, direclamenle o a lraves deI diario
de bilacora que ofreciamos ¡ara que eI ¡ubIico ex¡re-
sara sus diferenles o¡iniones. Islo nos ¡ermilió, ¡or
e|em¡Io, evoIucionar con res¡eclo aI e|e de Ia obra, co-
mo comenlabamos anles. Vimos que eI |uego ¡revio
de Ias aclrices como ´seres originaIes¨ con ob|elos que
querian ser muy delerminanles, como un coIIar, un
sombrero, un ¡Iumero, un cinlurón, elc., no era bien
enlendido. Asimismo nos dimos cuenla de que en Ias
¡rimeras versiones Ia obra era excesivamenle dura y
sin alisbo aIguno de es¡eranza. II ¡ubIico saIia muy
desaIenlado, y no era esa nueslra inlención, asi que
lambien evoIucionamos en ese as¡eclo.
4- ¿5c ha cump!idn !a Iina!idad dc! prnycctn?
Si y no. Ior una ¡arle, eslamos muy conlenlas.
Hemos inler¡relado esle monla|e en muIlilud de es-
¡acios de caraclerislicas muy dislinlas, y ha sido muy
enriquecedor.
Iero se nos han quedado varios ¡royeclos en eI
linlero. Uno de eIIos es eI cuaderno ¡edagógico que
eIaboramos con gran iIusión y que no hemos ¡odido
¡oner en ¡raclica. Iensamos que esle monla|e seria
ideaI ¡ara adoIescenles y ¡readoIescenles que eslan
¡erfiIando su ´ser hombre¨ y ´ser mu|er¨. Y desgra-
ciadamenle no hemos ¡odido inlegrarnos en ninguna
cam¡aña de inslilulos, a ¡esar de que Io hemos inlen-
lado. Olro ¡royeclo que aun no hemos reaIizado es Ia
¡ubIicación de Ios ¡oemas que com¡onen Ia obra,
acom¡añados de Ia obra grafica que nos sirve de es-
cenografia. O eI es¡eclacuIo acom¡añado de Ia ex¡o-
sición de dichas obras.
5- ¿Habéis tcnidn rcspucstas prácticas rca!cs, más
a!!á dc! cspcctácu!n/Iicciðn? ¿Pndéis narrar a!guna
cspccia!mcntc signiIicativa?
Creo que lodos Ios aclores y aclrices que hayan hecho
giras com¡arlen des¡ues una serie de anecdolas lan
diverlidas que Ies acom¡añan eI reslo de sus vidas.
Nosolras siem¡re nos reimos aI recordar cómo, aI co-
menzar una lormenla en milad deI es¡eclacuIo, un ¡e-
rro que se enconlraba en eI ¡iso su¡erior de Ia saIa, co-
menzó a Iadrar y auIIar, y ¡or ¡oco no se nos mele en
eI escenario. O en eI ¡uebIo de Liria, en uno de Ios mo-
menlos con mayor lensión dramalica de Ia obra sonó
un móviI a lodo voIumen con Ia musica deI ¡asodobIe
´Que viva Is¡aña¨. Olras circunslancias nos resuIlan
aun, aI recordarIas, menos diverlidas, como que en eI
eslreno, en Morón de Ia fronlera, Ios hombres no leni-
an derecho a enlrar a ver Ia obra, a ¡esar de nueslra
o¡osición. Iero dominan Ios recuerdos hermosos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


!
g
i
n
a

7
8
M
I
S
C
E
L
"
N
E
A
Fotografía de Patricia Ponzo
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

7
9
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
BCARPETAC
ÁNGELA FIGUERA ÁYMERICH< VOZ@ESA DE MUJER@ESA
Hace unos cuanlos años, reIeyendo Ia vie|a edi ción
de un Iibro sobre Ia ¡oesia sociaI es¡añoIa de Ios
años cincuenla y sesenla, que com¡re en Ia cuesla
de Moyano, seguramenle, en Ia vie|a feria de Iibros,
a oriIIas deI bolanico, en Madrid, siendo un |oven
esludianle universilario, voIvi a darme de bruces
con Ia inmensa obra de AngeIa Iiguera Aymerich,
ya maduro ¡ara com¡renderIa reaImenle, y, desde
en lonces, no he de|ado de darIe vueIla a Ia necesi-
dad de recu¡erar su figura y su obra, de ese deseo
nace esla car¡ela que es¡ero que sirva ¡ara que aI -
gu nos de nueslros Ieclores Ia descubran, o Ia re des -
cubran, o sienlan, aI menos, curiosidad ¡or su ¡er-
sona y ¡or su obra.
Is esla Ia razón ¡or Ia que ¡edi a varias auloras
÷mu|eres de hoy÷ que, en esle numero de nueslra
revisla ¡recisamenle, escribiesen acerca de aqueIIa
aulora y aqueIIa mu|er, acerca de eIIa y ¡ara eIIa.
Voz(es) de mu|er(es), y de liem¡o(s) enlreIazado(a)s.
Gracias a lodas eIIas y a Iau de Nul, musico y ¡ersona exceIenle, sobrino nielo de Ange-
Ia, que nos ha animado y faciIilado eI maleriaI audio ¡or eI que ¡odremos acceder a su voz.
Gracias ¡or haber hecho ¡osibIe esla ¡equeña car¡ela.
Malias IscaIera Cordero
ARTICULOS
G Á#ge!a Fig*e'a< %a!ab'a #ece(a'ia, ¡or Mª AngeIes Maeso
G A*#&*e !a "ie( "/( a!)a d*'e *# d1a: La %$e(1a de Á#ge!a Fig*e'a A-"e'ich, ¡or Concha
Garcia
G DCa#ci$#e( - c*e#)$( e# bib!i$b*(e(E: La %$e(1a i#fa#)i! de Á#ge!a Fig*e'a Á-"e'ich @(3!$
%a'a #i2$( !i()$(A, ¡or ßegoña CaIIe|ón
INLACIS
InIaces graficos y audios recomendados acerca de Ia obra y figura de AngeIa
Iiguera Aymerich
IOIMAS
( oema" a!a Ángela $ oema" de Ángela( Ior ßegoña Casle|ón, Ana Ierez
Cañamares, Ana Vega, IsabeI ßono, Roxana Io¡eIka y Sonia San Roman.
ARTICULO
Ángela Figuera' palabra necesaria
¡or Mª AngeIes Maeso
Cuando AngeIa Iiguera Aymerich
(ßiIbao, 1902 - Madrid, 1984) ¡ubIi-
ca su ¡rimer Iibro, M*e' de ba''$,
es una mu|er de 46 años. In eI reco-
gia Ia anlorcha encendida ¡or
Carmen Conde un año anles con
M*e' (i# Ed0#: Iara una y olra se
lralaba de conslruir una ex¡resión
¡oelica confronlada aI Iengua|e de
Ia lradición mascuIina, se lralaba
de decirse como su|elo aclivo deI
deseo, de abismarse, a fin de cuen-
las, en Ia conciencia exislenciaI.
Verdad es que a Ia edad en que
AngeIa Iiguera ¡ubIica su ¡rimer
Iibro olros ya Io han dicho lodo.
Verdad es que olros, anles de esa
edad, han ¡odido coneclarse a una
lradición ¡oelica en Ia que reconocerse, verdad es que olros han ¡odido vivir enlregados a su decir. Iero ese
no es eI caso de Ias mu|eres que abren Iibros y Ieen negando cuanlo Ies nombra. Son, ademas, liem¡os de si-
Iencio, ´años de Ienlilud, años de agu|a sobre un baslidor dificiI¨ como Ios define Trina Mercader.
Tras Ia muerle de Iranco, en un conlexlo sociocuIluraI vindicador de derechos y de liem¡os ¡erdidos,
emergera eI modeIo de Ia ¡oela ¡recoz y ¡rocaz conslruyendo eI decir de Ia mu|er adoIescenle. Cuando saIe
a Ia Iuz AngeIa Iiguera no hay movimienlo emanci¡alorio aIguno aI que ¡ueda coneclar su Iengua|e. Iara na-
cer ¡oelicamenle fue ¡recisa su ¡ersonaI lravesia ¡or eI desierlo.
Iero esle saIir lardio Ie sirve a Ia crilica franquisla ¡ara encasiIIar su obra ba|o eI conce¡lo de Ia malernidad:
´Cuando una mu|er escribe versos con cierlo relraso sobre Ia edad normaI, un fuerle senlido malerno calaIiza-
ra su obra fulura¨, se afirma sin rodeos en una breve anloIogia de Ia ¡oesia femenina de Ios cincuenla. Como si
anles de eslas ¡oelas de ¡osguerra hubiera habido una Iegión de escriloras que marcaran Ia ¡aula de Ia edad
'normaI' ¡ara saIir con sus liluIos a Ia caIIe. Lo cierlo es que ba|o eI e¡igrafe de manlenedora de Ia Sagrada
IamiIia ha ¡ermanecido duranle mucho liem¡o su obra. Da iguaI que nadie como eIIa haya desmilificado lan-
lo Ia malernidad como molivo ¡oelico com¡Iacienle y Ia ¡oIilica malerna como ilinerario exislenciaI de Ia mu-
|er (E! g'i)$ i#4)i!, 1952). La ¡oesia de sus ¡rimeros Iibros, lanlo M*e' de ba''$ como S$'ia %*'a, servira ¡ara re-
frendar eI ideaI de angeI deI hogar que a Ia ¡oIilica cuIluraI de Ia ¡osguerra Ie im¡orlaba. Un mirada reduccio-
nisla que im¡edira Ia ¡erce¡ción de Ia fuerza sensiliva y erólica ¡resenle en Ios ¡oemas de su ¡rimer Iibro y Ia
¡ersonaIisima ¡erce¡ción de Ia naluraIeza cargada de hedonismo de S$'ia %*'a. Ambos siguen siendo Iibros ¡a-
ra ¡ermanecer abierlos, ambos sobre¡asan con creces Ia Iimilada visión deI 'angeI deI hogar' y nos ¡ermilen
disfrular de esla ¡oesia inlimisla y de un frescura naluraI exlraordinaria. Irecisemos que a Ia aIlura de su casi
medio sigIo de edad, AngeIa Iiguera emerge como ¡oela ya hecha, que ha evilado dar a Ia im¡renla Ios escri-
los de a¡rendiza|e y de imilación, de modo que en su obra ya a¡arece una lensión nucIear: Ia loma de Ia ¡aIa-
bra asociada a una exislencia de mu|er. Conscienle de esa edad lardia, dice eIIa en M*e' de ba''$
1
<
1
T'd'* $'* ('e%a* c!+ad'* e& e$ ()e*e&+e a)+1c,$' ()'cede& $a *!g,!e&+e f,e&+e: 5&ge$a F!g,e)a A.%e)!c, Obras Completas, P'e*1a H!(e)!2&,
Mad)!d, 1999 I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
0
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
´¡Que ¡oquila Iabor, que ¡oquila Iabor!...
Unos versos, un hi|o, un hogar, un amor...
Iero lu, que me miras con desden aI ¡asar,
lu, que vas lan orondo... ¿Has hecho mucho mas`¨
AI finaI deI Iibro se ¡regunla:
´¿Dónde eslaran Ias ¡aIabras
que digan Io que yo quiero`¨
Isla es Ia ¡regunla que obsesiona a Ia ¡oela duranle esos años Ienlos. Anles, hay media vida recorrida ¡or hi-
los como eslos: Una infancia enlre nueve hermanos, cuyo ¡rimer Iugar ocu¡a eIIa, un bachiIIeralo de enseñan-
za Iibre, Ia carrera de IiIosofia y Lelras, que Ie cosló em¡render, debido a Ia o¡osición famiIiar, ya que queri-
an que fuera denlisla, Io que Ia manluvo dos años sin esludiar, Ia muerle, en 1926, de su ¡adre (ingeniero in-
duslriaI y ¡rofesor de Ia IscueIa de Ingenieria) un año anles de que eIIa acabara Ia carrera y que de|ó a Ia fa-
miIia en Ia ¡enuria económica, Io que im¡Iicó eI lrasIado de AngeIa a Madrid aI Iado de unos ¡arienles ¡ara
acabar Ios esludios y lraba|ar. Con uno de esos ¡arienles, }uIio Iiguera, un ¡rimo carnaI, de ahi eI mismo a¡e-
IIido, cualro años menor, se casara en 1934, aI año siguienle de que AngeIa comenzara su vida IaboraI como
¡rofesora en un inslilulo de HueIva. In 1935 ¡adeció Ia ¡erdida de su ¡rimer hi|o en un ¡arlo dificiI. Y asi IIe-
gamos a 1936.
AngeIa debe confirmar su ¡Iaza como caledralica y eI malrimonio via|a a Madrid eI 15 de |uIio, vis¡eras de
Ia subIevación franquisla. Su marido marcha aI frenle con Ias miIicias de Ia re¡ubIica y eIIa, que esla embara-
zada, ¡ermanece en Madrid hasla dar a Iuz a su hi|o, en diciembre. In un conlexlo de ciudad bombardeada,
de carliIIas de racionamienlo y con eI marido en eI frenle, nace su hi|o. Tiem¡os de amargas exislencias en Ios
que eIIa de|ó de creer en Dios y en una igIesia que lanlo a¡oyaba a Iranco. Ioco des¡ues es evacuada a
VaIencia, Iuego deslinada aI inslilulo de AIcoy, mas larde ¡ide eI lrasIado a Murcia ¡ara eslar |unlo a su ma-
rido, deslinado en MoIina de Segura.
Cuando Ia conlienda acaba, IIegan Ias ¡rivaciones de una ¡osguerra de ¡erdedores, ya que Ia mayor ¡arle
de Ia famiIia ÷eIIa y su marido lambien- han sido cesados de sus em¡Ieos. AngeIa Iee, escribe, lraduce. Vive
hacia denlro de Ia famiIia. Asi describe AngeIa Iiguera aqueIIos años Ienlos:
´Luego vino eI amor en ¡resencia, eI hi|o. Isle nació en ¡Iena guerra, en Madrid. Si, ¡ase Ia guerra y Ia ¡osgue-
rra aqui, fueron varios años durisimos y amargos, erizados de lraba|os, dificuIlades y doIores. Nada escribi en su
lranscurso. Lo ¡rinci¡aI, Io unico era vivir, sobrevivir. Des¡ues, mucho des¡ues, es cuando luve un ¡oco de re-
¡oso ¡ara ¡ensar y escribir. CIaro que lodo Io vislo y sufrido en Ios años aqueIIos Io IIevaba cIavado en Ia carne
y en eI aIma e infIuyó decisivamenle en mi ¡oesia.¨
2
II finaI de Ios Ienlos años se IIama M*e' de ba''$ (1948) y S$'ia %*'a (1949) Is eI liem¡o en eI que Ia famiIia ¡a-
sa lem¡oradas en ¡uebIos de Soria (ßurgo de Osma, HorlezueIa) como Iugar de vacaciones. Ambos Iibros su-
¡onen una ceIebración deI gozo de vivir. Una cosmovisión o¡limisla y un inmenso amor hacia Ia naluraIeza
y hacia Ios seres humanos con quienes re¡arlia su vida. Sobre ese lrasfondo biografico que hemos dibu|ado,
se adeIanla Ia energica vilaIidad de su a¡asionada escrilura.
Con frecuencia se ve Ia obra de esla ¡oela marcada ¡or dos esliIos, eI definido ¡or una ¡oesia o¡limisla, es¡e-
ranzada, gozosa, inlimisla, sensuaI y erólica, ceIebradora en suma de Ia vida, aI que corres¡onden lanlo M*e'
de Ba''$ y S$'ia %*'a, y un segundo en eI que ¡redominan Ios lemas sociaIes, una refIexión moraI sobre Ia mar-
cha deI mundo alormenlada ('¡reocu¡ada', dira eIIa, frenle aI de com¡romelida) fi|andose como fronlera de
uno y olro esliIo, Ia Ieclura de Ia obra de CeIaya que Ie dio nuevos cauces de ex¡resión ¡oelica ¡ara su con-
ciencia coIecliva. Iero eIIa, recordemosIo, saIe ya hecha, armada de una conce¡ción ideoIógica y una ¡erce¡-
ción ¡ersonaI desde eI ¡rinci¡io, que no ex¡erimenla ninguna caida de ningun cabaIIo cuando Iee a CeIaya.
De hecho S$'ia %*'a, es ¡ubIicado eI mismo año en eI que habia ¡resenlado E# !a de!gada a'i()a aI Iremio
2
R'be)+ Sa$ad)!ga*, Monólogo con Ángela Figuera, De*+!&', Ba)ce$'&a, 1974
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
1
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
Adonais, como no obliene eI ¡remio, revisa eI ¡oemario y Iuego Io incIuye en L$( d1a( d*'$(, Iibro en eI que ¡re-
domina Ia ¡oesia de conce¡ción '¡reocu¡ada'. Son Ios mismos liem¡os que Ios de S$'ia P*'a. IIIa es Ia misma,
su ¡oelica es una:
´No se cómo ¡uede haber una ¡oelica ¡ara Ios ¡oemas de amor y olra dislinla ¡ar Ios que no Io son, caso
de que eslos uIlimos exislan. (...) Como cada ¡oela he escrilo versos de amor. He escrilos muchos. He ¡ubIi-
cado ¡ocos. Is una cosa demasiado inlima y siem¡re me ha ¡arecido un ¡oco indecenle exhibirIa en ¡ubIico.
Sin embargo, h*b$ *# "$"e#)$ (con eI amor ¡resenlido o soñado, con eI amor deseado o es¡erado, asi como
mas larde con eI amor Iogrado y com¡arlido, IIegado a su ¡Ienilud con Ia venida deI hi|o) en que senli eI im-
¡uIso de decirIo. Iue Io ¡rimero que ¡ubIique y, bueno o maIo, ¡ero verdadero y vivo, ahi esla¨
3
.
Sirvan dos ¡oemas ¡ara e|em¡Iificar que su ¡oelica es una. II ¡oema de 1950, E,h$')aci3# i"%e')i#e#)e a "i(
he'"a#a( %$e)i(a(:
Iva quiso morder en Ia frula. MordedIa
Y canlad eI deslino de su Iargo Iina|e
DoIorido y gIorioso. Iorque amigas, Ia vida
es asi: lodo eso que os alurde y asusla.¨
Un ¡oema de L$( d1a( d*'$(; eI Iibro ¡resenlado aI Adonais eI mismo año que ¡ubIica S$'ia %*'a y que, aI no
oblener eI ¡remio, no se ¡ubIicaria hasla 1953:
´Hacese eI hi|o en mi. ¿Y han de IIamarIe
eI hi|o deI Hombre, cuando, fieramenle,
con decisiva urgencia me desgarra,
¡ara moverse vivo enlre Ias cosas`¨
Isla misma exigencia de recIamar un yo arrebalado anle Io mascuIino es Ia que rige Ia ¡ersonaI ¡erce¡ción de
Ia naluraIeza en S$'ia %*'a, asi como Ia denuncia anle eI doIor causado ¡or Ia in|uslicia y Ias guerras.
In Madrid se forma como documenlaIisla y lraba|a en Ia ßibIioleca NacionaI, en eI servicio de bibIiobus, Io
que Ie ¡ermile reaIizar aIgun via|a como becada a varias ciudades de Marruecos y a Iaris, en 1957 donde se
enlrevisla con Neruda que Ie enlrega una carla ¡ara Ios ¡oelas es¡añoIes, en Ia que ex¡resa su deseo de en-
cuenlro y comunicación con Ios exiIiados:
´Hemos sido se¡arados ¡or errores ¡ro¡ios y a|enos, ¡or ¡rofundos doIores, ¡or un siIencio im¡osibIe. La ¡oe-
sia debe voIver a unirnos. La ¡oesia debe reconslruir Ios vincuIos rolos, reslabIecer Ia amislad y eIevar universaI-
menle nueslro canlo¨
4
IaIabras que AngeIa, que lrasIada a Ios ¡oelas con Ios que se reIaciona: GabrieI CeIaya, }ose Hierro, RafaeI
MoraIes, ßIas de Olero, Leo¡oIdo de Luis, GarciIaso. con Ios que ¡arlici¡a en Ias lerluIias y discule de Iilera-
lura y de ¡oIilica. Sus nuevos Iibros IIevan Ia im¡ronla de de Ias ¡reocu¡aciones exislenciaIislas y sociaIes, que
no son nuevas en eIIa: Ve#cida %$' e! /#ge! (1950), E! g'i)$ i#4)i! (1952), V1(%e'a de !a +ida (1953), L$( d1a( d*'$(
(1953)
In 1958, laI vez animada ¡or eI mensa|e nerudiano, envió un desgarrador Iibro, Be!!e.a c'*e!; aI concurso
de ¡oesia que convocaba Ia Unión de InleIecluaIes Is¡añoIes de Mexico, obliene eI ¡remio y con eI una con-
siderabIe difusión que Ie IIevaria a via|ar en sucesivas ocasiones aI ¡ais mexicano. In Is¡aña, eI Iibro se cono-
ció y obluvo aIgun eco, ¡ero Io que mas se conoció fue eI ¡róIogo de León IeIi¡e con eI que saIudaba a Ios |ó-
venes ¡oelas y donde reconocia eslar confundido, ya que eI ÷y Ios ¡oelas deI exodo- no se habian IIevado eI
canlo:
´Con eslas ¡aIabras quiero arre¡enlirme y desdecirme, AngeIa Iiguera Aymerich... de cosas que uno ha dicho,
de versos que uno ha escrilo... (...) Ahora esloy avergonzado. Yo no me IIeve Ia canción. (...) Vosolros os quedas-
3
Le'('$d' de L,!*, Poesía social. Antología. Ed!c!'&e* A$fag,a)a, Mad)!d, 1965
4
Ca)+a de Ne),da e&+)egada a 5&ge$a e& Pa)1* c'& feca de 27 de *e(+!e%b)e de 1957
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
2
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
leis con lodo: con Ia lierra y Ia canción. (...) Y ahora eslamos aqui, aI olro Iado deI mar, nosolros, Ios es¡añoIes deI
exodo y deI vienlo, asombrados, oyendoos a vosolros canlar: con es¡eranza, con ira, sin miedos...
Isa voz. esas voces. Damaso, Olero, CeIaya, Hierro, Cremer, Nora, de Luis, AngeIa Iiguera Aymerich.
Ios que os quedasleis en Ia casa ¡alerna, en Ia vie|a heredad acorraIada. Vueslros son eI saIma y Ia canción¨
Islo es Io que Ie im¡orló a Ia ¡rensa deI franquismo que re¡rodu|o eI lexlo de León IeIi¡e en Ios ¡eriódicos
IuebIo, Arriba y en eI AßC (eI 18 de |uIio de ese mismo año) eso si, sin mencionar eI Iibro de AngeIa Iiguera,
como si laI escrilo fuera un arre¡enlimienlo, una es¡ecie de reclificación deI ¡oela en eI lerreno ¡oIilico.
In 1959 }uIio Iiguera, su marido, em¡ieza a lraba|ar como ingeniero en Insidesa, en AviIes. AngeIa sigue
en Madrid, hasla 1962, fecha en Ia que Ia ßibIioleca NacionaI su¡rime eI servicio deI bibIiobus y Ia ¡oela de|a
Madrid ¡ara reunirse con su marido. In esa misma fecha a¡arece su uIlimo Iibro de ¡oesia mayor, segun ca-
Iificación de Ia ¡oela ¡ara diferenciarIo de Ios Iibros ¡ara niños que vendrian mas larde. T$c$ !a )ie''a: Le)a#1a(
(1962) y que su¡one una reafirmación en sus anleriores lemas:
´No se, no se: Ia misma Ielania
de siem¡re: amor, doIor, Ia lierra, eI hombre.¨
´Los muerlos se nos cueIgan ¡or Ios hombros
Y ocu¡an nueslra aImohada ¡or Ia noche.
Los vivos nos exigen sangre a diario
Y vienen a beberIa en nueslra boca¨
Asi como Ia decIaración de que su escrilura es hi|a de un cuer¡o femenino (´mu|er de carne y verso me decIa-
ro¨) y deI la|o brulaI de Ia guerra que no ¡ermile locar Ia lierra sin senlir eI cIamor de Ia sangre verlida.
Tras esle Iibro, decide no escribir ¡oesia, saIvo ocasiones exce¡cionaIes, como Ios ins¡irados ¡or Ios alaques a
Vielnam y Ias dos coIecciones ¡ara niños. AngeIa sienle que cuanlo lenia que decir ya Io ha dicho y no quiere
re¡elirse. In AviIes no cuenla con Ia vida Iileraria de Madrid y Ios años de aIIi son mas siIenciosos, ¡ero en
1965 ve su obra incIuida en Ias dos anloIogias, lras Ia de Leo¡oIdo de Luis, a¡arece Ia de }acinlo Ló¡ez Gorge,
@A#)$!$g1a de %$e(1a a"$'$(a: 5969G87A y reaIiza aIgunos via|es con su marido a Ia URSS, donde se habia ¡ubIica-
do en 1968 una seIección de su obra.
In 1971, cuando su marido se |ubiIa, regresan a Madrid. Sus dos uIlimos Iibros, dedicados a sus nielos, a¡are-
cieron edilados en Monlerrey, Mexico, C*e#)$( )$#)$( %a'a #i2$( !i()$( (1979) y Ca#ci$#e( %a'a )$d$ e! a2$, que fue
¡ubIicado a Ios ¡ocos meses de Ia muerle de Ia ¡oela, acaecida eI 2 de abriI de 1984.
Dos años mas larde se edilaria su obra com¡Iela a cargo Roberla Quance y de }uIio Iiguera, eI marido que Ia
sobrevivió y que em¡Ieó sus uIlimo años en reco¡iIar Ia obra de Ia gran ¡oela, AngeIa Iiguera. Hoy su ¡aIa-
bra, obsesionada conlra eI sufrimienlo y Ia barbarie, sigue siendo necesaria.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
3
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
ARTICULO
aunque la mies mÁs alta dure un día&
la poesía de Ángela Figuera aymerich
¡or Concha Garcia
Iara Ieer Ia ¡oesia de AngeIa Iiguera Aymerich, seguramenle Io me-
|or que se ¡uede hacer es siluarse en eI conlexlo en que fueron escri-
los. AngeIa Iiguera nació en ßiIbao en 1902, en eI seno de una fami-
Iia de cIase media. Isludió IiIosofia y Lelras gracias a su vocación y
¡ersislencia. Se casó |oven con su ¡rimo, eI ingeniero induslriaI, }uIio
Iiguera. Cambiaron varias veces de ciudad y domiciIio y no IIegaron
a exiIiarse. Hasla aqui, sucinlamenle, una ¡inceIada biografica.
Yo me imagino, relrocediendo en eI liem¡o, Ia siluación que se vi-
via en Is¡aña en Ios años cincuenla, ayudada ¡or aIgunas ¡eIicuIas,
muchos Iibros y aIgun que olro cuIebrón leIevisivo, ademas deI reIa-
lo de nueslros ¡adres y demas famiIia. La ¡oela AngeIina GaleII,
com¡añera de su misma generación, decia que Ias mu|eres que co-
menzaron a escribir ¡oesia en Ios años cincuenla lenian aIgo en co-
mun fundamenlaI. AIgo lan obvio como que habian vivido su niñez
y |uvenlud en Ios años de Ia guerra civiI y Ia inmediala ¡oslguerra.
Dicho conlexlo ¡uede su¡er¡onerse aI acluaI. Ambos forman un
ma¡a cuyos ¡erfiIes enca|an a Ia ¡erfección. Soy ¡esimisla, y aunque
Ia ¡oesia escrila ¡or mu|eres ya no es excIusivamenle un Iugar deler-
minado en eI ambilo de Ios esludios y de Ia cuIlura universaI, mucho me lemo que lodavia habra momenlos
donde ´Ia crilica¨ (cada vez mas coo¡eradora con Ia banaIidad que nos envueIve, ¡or cierlo), eslancara Ias
obras de aIgunas escriloras, de|andoIas caer.
Los ¡rimeros Iibros de Ia aulora vasca: M*e' de Ba''$ (1948) y S$'ia P*'a (1949), fueron eI resuIlado de un
e|ercicio creado ¡or una |oven avida de amor, com¡Iacida con su amanle y gozosa en eI momenlo de moslrar-
Io, medianle versos lrans¡arenles de corle ¡o¡uIar que nada a¡orlaba a Io que IIamamos Iengua|e ¡oelico,
¡ues era demasiado lradicionaI. Iero si aI lexlo. La ¡oesia, ¡ara su aulora, era, sobre lodo, un eIemenlo de co-
municación. In un ¡oema como Ba''$ escribió:
Is barro mi carne... ¿y que`
Cuando mi amanle Ia besa
Ie sabe a nardos y a mieI.
O en eI ¡oema Da'(e:
Tu amor es de ¡resa, de ofrenda mi amor:
II Señor me ha dado Ia ¡arle me|or.
In esla ¡rimera ela¡a, como he dicho anles, gozosa, habia ranuras donde eI goce disminuia a favor deI sacri-
ficio y de cierla sumisión. Ira dificiI no eslar inmersa en Ia idea (abrumadora en aqueI enlorno) de que asi de-
bia ser. Islaba lan incruslada en eI ¡ensamienlo femenino que dificiImenle ¡odia una zafarse de eIIa, ni siquie-
ra su conlem¡oranea Lucia Sanchez SaorniI, que amó a Ias mu|eres, Io hizo.
Como muy bien señaIa Roberla Quance, en eI ¡róIogo a Ia obra reunida (Hi¡erión, 1986): ´II e|e de su ¡o-
esia eslaria en eI ¡a¡eI de Ia malernidad y en Ias dislinlas ¡osluras que ado¡lan res¡eclo a eIIa a Io Iargo de
su carrera Iileraria¨. II ¡oemario S$'ia P*'a conlinua en Ia Iinea de M*e' de Ba''$: auloafirmación femenina,
amor aI es¡oso y aI hi|o, y con Ia ¡arlicuIaridad de que eI ¡aisa|e se convierle en molivo fundamenlaI, |unlo
con su manifiesla admiración hacia Ia figura de Anlonio Machado, ¡or Io que agradece a Ia vida eI haberIe da-
do Ia ocasión de conlem¡Iar lanla beIIeza duranle Ios años que ¡asó Ia famiIia Ias vacaciones en aqueIIa re-
gión. Iero Ia voz de AngeIa Iiguera lodavia no habia dado lodo Io que lenia que dar.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
4
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
AnuIación
No ser yo. Ni nadie. Lo mas, una ¡aslora
¡erdida en lu siIencio de Iargas soIedades,
senlada en lus lomiIIos, Ia Iuz de Ia mirada
co¡iando, sin saberIo, Ios vueIos de Ias aves,
caida sin noslaIgias sobre eI fIuir deI rio,
con eI desnudo roslro abierlo a lu ¡aisa|e,
aI vienlo Ios cabeIIos, y lranquiIa Ia frenle
surcada ¡or un rilmo de ¡ensamienlos faciIes...
In eI regazo quielo, Ias manos inaclivas
dibu|aran un nido de vagas ansiedades.
Siem¡re he ¡ensado que eI Iengua|e en Ia ¡oesia de aIgunas mu|eres es inlros¡eclivo y se acerca a Ios senli-
mienlos con ¡recisión. No a Io senlimenlaI. Ixcava en su ¡ro¡ia conlradicción moslrandose en siluaciones re-
aImenle doIorosas. Sin necesilar un exlenso e imbricado cam¡o melafórico ¡ara ¡oner una barrera enlre su
senlir y Io que dicen. II senlimienlo, en Ia obra de Ia aulora vasca, configura e im¡uIsa unas formas ¡oelicas
que Iuego lralara de ex¡Iicar. Is decir, ¡rimero sienle, Iuego leoriza.
AngeIa Iiguera, no era senlimenlaI, ya Io he dicho. Su voz era cIara, rolunda. In Ios años cincuenla, cam-
bió eI ¡unlo de visla, no eI modeIo en eI cuaI escribia, y miraba Ia sociedad de su liem¡o com¡rensivamen-
le, es decir, com¡rendia que no habia mucho que hacer, exce¡lo eI grilo, o eI ¡oema. In sus versos se escon-
den ¡equeños y agudos reIalos de su senlir que van de Ia auloafirmación, en cuanlo su|elo, a Ia vindicación
deI cuer¡o, enlreIazandose ambos molivos con Ia dicha de amar. Iorque eIIa ¡ensaba eI cuer¡o, moslraba Ias
cavidades donde eI deseo se acomoda, y Io decia con Ia Iigereza de una suave corrienle de aire que enlreabre
una ¡uerla.
AngeIa Iiguera enlreabrió y com¡arlió un escenario donde lambien se re¡resenlaban obras lrisles y ¡oco
com¡Ie|as aI regazo deI amor divino, con olras de linles mas recalados que ex¡eIian senciIIamenle re¡resión.
Una ¡resión hacia adenlro guardada en eI cuer¡o, en donde se relroaIimenlaba, y que se converlia faciImenle
en un discurso ¡oelico dominado ¡or Ias voces de madres y viudas, en un sinieslro reIalo que iba de Ia lierra
a Io divino ¡ara evilar mirar eI ¡resenle con ¡recisión.
De sus com¡añeras de generación ¡oco se ha esludiado en nueslro ¡ais, y Io que se ha escrilo a¡enas ha
generado discusión o inleres coIeclivo: IIena Andres, Carmen Conde, Irneslina de Cham¡ourcin, AngeIina
GaleII, Trina Mercader, Lucia Sanchez SaorniI, Concha Mendez...
Islamos de acuerdo en que en Ia Is¡aña de aqueIIos años una buena ¡arle de Ia ¡obIación era anaIfabela
y que, ¡or su¡ueslo, eI ¡orcenla|e aumenlaba considerabIemenle en eI caso de Ias mu|eres, aunque lambien
Ios hombres lraba|adores Io eran en gran medida. La cuIlura eslaba aI aIcance, sobre lodo, o ¡rinci¡aImenle,
de Ias cIases adineradas. Vamos a inlenlar su¡er¡oner, de nuevo, eI ma¡a de enlonces aI de ahora, y concIu-
yamos que eI niveI de anaIfabelismo en Ia acluaIidad es ¡raclicamenle nuIo. Iero, me ¡regunlo: ¿se Iee mas
¡oesia que enlonces` ¿Aclua Ia ¡oesia en eI cerebro de quien Ia Iee como un delonanle que Ie haga ¡ercibir Ia
exislencia con olros malices` Me lemo que no. La ¡oesia de Ios años cincuenla, en Is¡aña, era una ¡oesia so-
ciaI, que necesilaba decirse ¡orque no habia olra manera de denunciar aqueIIa siluación: Ca#)e"$( c$"$ &*ie#
'e(%i'a: N$ haga"$( %$e(1a c$"$ &*ie# (e +a a! &*i#)$ cie!$ $ %$(a %a'a !a e)e'#idad: La %$e(1a #$ e( H#$ %*ede (e'G i#G
)e"%$'a!; $; c$"$ (*e!e deci'(e *# %$c$ a!eg'e"e#)e; e)e'#a: Ha- &*e a%$()a' a! Dah$'a $ #*#caE: Iscribió GabrieI
CeIaya.
Conmueven lodavia muchos ¡oemas de Ios Iibros de AngeIa Iiguera. In Eg$1("$, B$"ba'de$, E! ba''$ h*G
"i!de, Ia mu|er de|a de ser eI barro creado ¡or Dios ¡ara converlirse en una agiladora madre que loma concien-
cia de su enlorno. Iscribe en eI ¡oema Si!e#ci$:
Ser ¡oela es su¡erfIuo. Is herida sin bordes.
Is de|ar que nos vean con Ias manos vacias
y afirmar lercamenle que van IIenas de rosas.
Iresenlar a Ia noche nueslros hombros desnudos
y voIar con eI |ubiIo de quimericas aIas
¡or un cieIo de roca que Ios dioses deserlan.
Ser ¡oela es inuliI en un mundo acosado.....
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
5
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
No esloy de acuerdo con ese verso. Ser ¡oela es siem¡re uliI, aunque no Ie cambie Ia vida a nadie un ¡oema.
Carmen Conde, olra ¡oela de su generación y Ia segunda mu|er que formó ¡arle de Ia ReaI Academia
Is¡añoIa de Ia Lengua, conslaló en eI ¡róIogo de su anloIogia de ¡oesia femenina ¡ubIicada en 1968:
´II inleresanle evoIucionar de una ¡oesia que subiendo de Ia faciI y eslremecida Iadera de un mundo feIiz, ra-
dianle -eI suyo, de famiIia, Iogradisimo- ¡asa a una ¡onderada exaIlación y Iuego, en vehemenle crecer, en fran-
ca aboIición de cuanlo consliluia su acervo Iilerario, se funde IeaImenle en Iarga IIamarada: Ia de una conciencia
¡oelica ¡resenle y eslremecida¨.
Carmen Conde fue una aguda observadora y crilica que Ia hisloria ha de|ado abandonada en una inaccesibIe
re¡isa ¡oIvorienla. So¡Iemos un ¡oco. So¡Iemos lambien sobre eI esludio de Viclor Garcia de Ia Concha, edi-
lado en 1987, en lres lomos, en Ia ediloriaI Caledra, ba|o eI nombre de: P$e(1a e(%a2$!a. In eI segundo, que es-
ludia Ia ¡oesia sociaI, nada se sabe de AngeIa Iiguera. Ni una cila, ni un verso, ni una mención.
¿Que vaIe una mu|er` ¿¡ara que sirve
una mu|er viviendo a ¡uro grilo`
In G'i)$ i#4)i! (1952), dedicado a ´aqueIIos que no quieren escuchar¨, Ia ¡oela se Iamenlaba ¡recisamenle de
dicha ¡recariedad ¡rovocada ¡or Ia sordera de un regimen, de una ¡oIilica, de una siluación inloIerabIe.
AqueIIa ¡oesia, mas cerca de Ia ¡rocIama, (deIiberadamenle, eso si), que deI verso reconcenlrado y Iuminoso,
de|aba un ¡oso de reaIidad. SóIo eso. Los ¡oemas exaIlaban Ia unidad deI genero humano en ¡os a una feIici-
dad originaria, ¡ero eI conlrasle con Ia reaIidad era lan evidenle que lan sóIo quedaba Ia ¡osibiIidad de reIa-
larIa. II reIalo de esla ¡oesia se a¡ro¡ió de un yo universaI (siem¡re en femenino). In muchos momenlos, aho-
ra mismo, lomamos conciencia aI observar que idenlicas escenas que habia reIalado en Ios años cincuenla, se
re¡ilen en Ia mayoria de nueslras ciudades. II im¡resionanle ¡oema M*e'e( de! Me'cad$ reIala secuencias que
se inler¡oIan en nueslra sociedad con un dibu|o de lrazos feroces.
Son de saI y saImuera. Vie|as ya desde siem¡re.
Armadura oxidada con reIIeno de escombros.
Tienen duros Ios o|os como fria ceIIisca.
Los cabeIIos marchilos como hierba ¡isada.
Y un vinagre maIigno Ies recorre Ias venas.
Van lem¡rano a Ia com¡ra. Huronean Ios ¡ueslos.
Casi escarban. IIigen Ios lomales chafados.
Las naran|as mohosas. Maceradas verduras
que ya hueIen a esliercoI. Com¡ran sangre cocida
en ciIindros oscuros como quesos de Iodo
y esos bofes que mueslran, sonrosados y lumidos
una obscena a¡ariencia...
In 1958 escribió uno de sus Iibros mas hermosos e im¡aclanles: Be!!e.a C'*e!: II ¡oemario no se ¡ubIicó en
Is¡aña hasla 1978 (ediloriaI eI ßardo). La censura im¡idió que se ¡ubIicara anles.
Deseosa de que sus ¡oemas vieran Ia Iuz Ios envió a un amigo que residia en Mexico. Isle Io ¡resenló aI
¡remio de ¡oesia insliluido ¡or Ios exiIiados es¡añoIes y Ia Unión de InleIecluaIes Is¡añoIes en Mexico Ie con-
cedió eI ¡remio de ¡oesia Nueva Is¡aña a Be!!e.a c'*e!, que se ediló ¡or Ia Com¡añia GeneraI de Idiciones,
en 1958, en un ¡ais que a lanlos es¡añoIes habia acogido. II ¡róIogo de León IeIi¡e, eI ¡oela mas re¡resenla-
livo de Ia dias¡ora es¡añoIa, fue un aIegalo a favor de quienes se quedaron en Is¡aña. II ¡oela vasco se des-
di|o de su la|anle decIaración de que Ios es¡añoIes que luvieron que exiIiarse lras eI lriunfo deI franquismo en
Ia guerra civiI (1936-1939), se habian IIevado consigo Ia canción, o Ia ¡oesia. Ahora reclificaba y reconoció a Ios
¡oelas que siguieron haciendo su vida en Is¡aña, aIzando su voz en Ias ferreas condiciones deI regimen fran-
quisla, eran Ias voces de ´Damaso, Olero, CeIaya, Hierro, Cremer, Nora, de Luis, AngeIa Iiguera Aymerich¨.
II ¡róIogo fue una mecha de ¡óIvora que ayudó a que Be!!e.a c'*e! Ia consagrase.
In L$( d1a( d*'$(, edilado en 1954, Ia aulora anunciaba que ya no ¡odia ¡ermilirse eI Iu|o de hacer eI ¡a¡eI
de mu|er: H$- -a #$ %*ed$ a!.a'"e F ($b'e "i d3ci! ba''$ fe"e#i#$E: Veia una gran conlradicción enlre eI cuIlo ofi-
ciaI que se rendia a Ias madres (y a Ia virgen) y Ia im¡olencia de eslas. Demasiado ideaIisla, y quizas eI lono
es¡eranzador que ¡onia en eI nacimienlo de Ios fuluros hi|os, con media sonrisa de desencanlo, no haya de|a-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
6
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
do Ia sociedad que eIIa y muchos olros deseaban. II mundo no ¡rogresa. Los aconlecimienlos hislóricos de-
IeznabIes se re¡ilen. Regresan cicIicamenle con olros ro¡a|es. AngeIa Iiguera Aymerich murió mayor, eI 2 de
abriI de 1984. Los uIlimos Iibros de ¡oemas se Ios dedicó a su niela y fueron ¡oemas infanliIes. Su voz se fue
caIIando ¿voIunlariamenle` ¡oco a ¡oco. CeIebremosIa de nuevo.
ßarceIona, Mayo }unio 2011
ARTICULO
+canciones y cuentos en bibliobuses,
la poesía inFantil de Ángela Figuera Áymerich
)sólo para niños listos*
¡or ßegoña CaIIe|ón
. Iodeis hacerIo: Cerrad Ios o|os.
Vereis un barquilo veIero donde eI enano es eI co-
cinero, donde Ios galos y Ias bicicIelas ven amanecer
|unlo aI |ardin donde |uegan esos niños que canlan a
Ias fIores.
. Ahora: AbridIos.
Si Io haceis, os dareis cuenla de que lambien si-
guen ahi, ¡ero hay que saber enfocar con un caIidos-
co¡io de coIor, como Io hizo AngeIa Iiguera
Aymerich.
C*e#)$( )$#)$( %a'a #i2$( !i()$( y Ca#ci$#e( %a'a )$d$ e!
a2$, fueron Ios dos uIlimos Iibros que escribió Ange-
Ia lras eI nacimienlo de su niela. II Iibro de cuenlos se
¡ubIicó en 1979, ¡ero eI de canciones fue ¡óslumo, en
1984. AngeIa no habia escrilo ¡oesia infanliI hasla Ia
fecha o ¡or Io menos, no habia sido ¡ubIicada. Iero
¿cómo voIver a ser niños y re-descubrir que delras de
Ias venlanas hay aIgo mas que IIuvia, aIgo mas que
arboIes, que laI vez sean Ios lroIIs que nos miran des-
de Ia dislancia` Con eslos dos Iibros se enfrenló a un
nuevo relo: a¡render olra vez eI camino de Ia infan-
cia. A ¡esar de que era ¡oela, nunca habia escrilo so-
bre eIIo, que dedicase sus uIlimos años a Ia ¡oesia in-
fanliI, con Ia dedicación que eIIa Io hace, y des¡ues de
escribir Io que habia escrilo, nos dice mucho de eIIa, de su a¡erlura exislenciaI y deI afan de su¡eración.
Siem¡re dando un ¡aso mas, sin rendirse anle Ia inevilabIe decadencia, y Io mas im¡resionanle es que disfru-
laba con eIIo, sin im¡orlarIe Ia edad o Ios goI¡es acumuIados.
= N$ di'e"$(< N$ +e$ a #adie:
= N$ di'e"$(< ?e()$- ($!a>
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
7
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
Los lres ¡errilos de Ca#ci$#e( %a'a )$d$ e! a2$, buscan coIIares y nombres bonilos ¡ara Ios niños, y eIIa iguaI-
menle buscaba Ia magia ¡ara su niela y loda su famiIia, queria que lodos luviesen eI don: descubrir a Ia gran
naran|a que es eI soI y que vigiIa Ias esquinas donde se esconden Ios niños lraviesos. II infIu|o de }uan Ramón
}imenez se ve en eI a¡ego a Io colidiano.
La mu|er que recibió Ios eIogios de }uan Ramón }imenez, León IeIi¡e, GabrieI Aresli y IabIo Neruda ¡or su
¡oesia rebeIde y feminisla, sociaI, desgarrada y exislenciaIisla, aqui lambien, en su ¡oesia infanliI, eI Yo de|a
¡aso aI Tu ÷ II Tu aI Nosolros. Y asi consigue moslrarnos Ia variedad de voces que ¡ueden a¡arecer en un ¡o-
ema y en Ia vida misma, lambien en Ia de un niño. La ¡aIabra se desnuda y de|a ¡aso a olra. II Iengua|e in-
fanliI es un Iengua|e senciIIo ¡ero a Ia vez com¡Ie|o en aIgunos malices emocionaIes, no debemos ¡ensar que
¡or ser niños no van a enlender Ia ¡oesia, Io unico que ocurre es que Ia enlienden a (* "a#e'a, eIIos deslacan
Ias ¡aIabras a¡asionadas, eI cariño, eI amor y AngeIa, sabe lrasmilir esla idea de una forma muy senciIIa y a¡-
la ¡ara eIIos. II verso es canción, eI verso es cuenlo, eI verso es una manera de acercarnos a Ia em¡alia, a Ios
demas, lengan Ia edad que lengan.
Tras Ieer Ios versos de AngeIa se IIega a dislinlas concIusiones, ¡or un Iado, que era una mu|er cercana y afec-
liva y, ¡or olro, que era una mu|er Iuchadora a Ia que no Ie im¡orló ¡erder su lraba|o como funcionaria e irse
con Ios ¡rimeros ßibIiobuses. Sus ¡aIabras de|aron una ¡rofunda hueIIa en lodas Ias ¡ersonas con Ias que se
fue cruzando en esle mundo, unas veces inhós¡ilo y, olras, re¡Ielo de gralilud.
AngeIa lrala de enseñarIe a su niela y a lodos Ios niños que no hay que lener miedo, que no somos feos ni lon-
los, sim¡Iemenle somos seres es¡eciaIes que buscan Ia feIicidad. HabIa deI com¡añerismo en eI coIegio, de Ias
normas y buenas coslumbres de Ias ¡rincesas. Sus cuenlos y canciones eslan ¡Iagados de referencias a Ios con-
fIiclos inleriores de Ios niños, habIa de Ia anguslia que ¡ueden senlir en Ia duda, en Ia inseguridad, o de Ia di-
colomia bondad-maIdad, de Ia famiIia y de Ia educación.
In Ca#ci$#e( %a'a )$d$ e! a2$ AngeIes se cenlra basicamenle en eI mundo animaI y en Ia naluraIeza. Sor¡rende
y enlusiasma conocer a Ia mosca que moIesla, aI Ieón ¡resumido, a Ia oruga ¡erdida que come Iechuga, a Ias
nubes enfadadas y a Ias cualro eslaciones deI año que ofrecen vida a lodos eslos seres.
II Iibro C*e#)$( )$#)$( %a'a #i2$( !i()$( ¡rofundiza de un modo asombroso en eI mundo infanliI, en eI senlimien-
lo de ¡erdida, que AngeIa re¡resenla ¡or e|em¡Io con eI huevo de una gaIIina en uno de sus cuenlos, un hue-
vo que se ¡ierde y necesila voIver a ser enconlrado. UliIiza a Ios animaIes ¡ara ex¡resar Ias emociones, Ios en-
canlamienlos, Ias iIusiones, Ias es¡eranzas, lodo Io que un niño en eI fondo necesila ¡ara ser feIiz. Infrenlando
a Ias bru|as y a Ias sirenas, hace ver que lodo ser liene derecho a senlirse radianle. HabIa deI nido vacio, deI
¡aso deI liem¡o y deI amor a Ios que nos rodean. AngeIa Iiguera Aymerich a ¡esar deI liem¡o y de su liem-
¡o, que sigue siendo nueslro liem¡o, su¡o a¡render de nuevo eI arduo y nada faciI ÷si eres un ´niño Iislo¨÷
camino de Ia infancia.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
8
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
enlaces recomendados acerca de la obra y Figura de
Ángela Figuera Áymerich
N.me"# mng"*fic# sobre AngeIa Iiguera Aymerich
en Ia Re&i#$a ZURGAI0
In eI numero de diciembre de 1987
(hll¡://vvv.zurgai.com/ArlicuIos.as¡`IdRevisla·23)
y en eI numero de diciembre de 2009
(hll¡://vvv.zurgai.com/ArlicuIos.as¡`IdRevisla·71)
ENLACES AUDIO
DigilaIización en m¡3 deI a%di2lib" an#olog%a to#al que
AngeIa Iiguera Aymerich ¡ubIicó en 1973. Se ¡uede oble-
ner en eI siguienle enIace: hll¡://corl.as/0zßu |recomenda-
mos es¡eciaImenle escuchar Ios ¡oemas: ´Mu|eres deI mer-
cado¨ y ´Unidad¨j
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
Beg,a Ca#$ej-n
. mi ¡oema de AngeIa es ´II rio y Ios ¡a|aros1
Ángela Fig%e"a A(me"ich
IL RIO Y LOS IA}AROS
II rio lenia ¡eces
-oro y ¡Iala en sus remansos-,
eI rio lenia ¡eces
¡ero eI deseaba ¡a|aros.
Sus o|os verdes, de agua,
miraban siem¡re a Io aIlo.
¡Que envidia sienle deI aire
cosido ¡or vueIos raudos,
acribiIIado de ¡icos,
eslremecido de canlos!...
II rio lenia ¡eces.
¡ero eI deseaba ¡a|aros.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

8
9
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
Ana P+"e) Ca,ama"e#
= %a'a Á#ge!a
Hay una fiIa de mu|eres delras de mi
y veo Ia nuca de Ia que me sucede.
No eslamos haciendo Ia coIa deI ¡an.
No vamos a coger un lren a aIguna ¡arle.
No eslamos caIIadas, aunque no habIemos.
No oIvidamos, aunque miremos aI frenle.
No somos un desfiIe ni una ¡rocesión.
No asenlimos, no negamos, no IIoramos.
No ahora, cuando ya lenemos edad
¡ara ¡or fin ser nueslras madres.
Ahora eslamos ceIebrando que hay
una mu|er deIanle, y olra delras.
. . .
Y mi ¡oema de AngeIa es ´ßeIIeza CrueI1/ con eI que diaIoga, creo, olro ¡oema mio liluIado
´Ierdonadme que ahora |uegue¨ (que va a conlinuación)
Ángela Fig%e"a Á(me"ich
ßILLIZA CRUIL
Dadme un es¡eso corazón de barro,
dadme unos o|os de diamanle en|ulo,
boca de amianlo, congeIadas venas,
duras es¡aIdas que acaricie eI aire.
Quiero dormir a guslo cada noche.
Quiero canlar a esliIo de |iIguero.
Quiero vivir y amar sin que me ¡ese
ese saber y oir y darme cuenla,
esle mirar a diario de hilo en hilo
lodo eI reves alroz de Ia medaIIa.
Quiero reir aI soI sin que me asombre
que esle exislir de baIde, sobreviva,
con lanla muerle sueIla ¡or Ias caIIes.
Quiero cruzar aIegre enlre Ia genle
sin que me cause miedo Ia mirada
de Ios que Iabran lierra goI¡e a goI¡e,
de Ios que roen liem¡o ¡aImo a ¡aImo,
de Ios que IIenan ¡ozos gola a gola.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
0
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
Iorque es Io cierlo que me da vergüenza,
que se me ¡ara eI ¡uIso y Ia sonrisa
cuando conlem¡Io eI roslro y eI veslido
de lanlos hombres con eI miedo aI hombro,
de lanlos hombres con eI hambre a cueslas,
de lanlas frenles con Ia ¡ieI quemada
¡or Ia escondida rabia de Ia sangre.
Iorque es Io cierlo que me asusla verme
Ias manos Iim¡ias ¡ersiguiendo a lonlas
mis mari¡osas de ¡a¡eI o versos.
Iorque es Io cierlo que em¡ece canlando
¡ara ¡oner a saIvo mis |ugueles,
¡ero ahora esloy aqui mordiendo eI ¡oIvo,
y me confieso y ¡ido a Ios que ¡asan
que me ¡erdonen ¡ronlo lanlas cosas.
Que me ¡erdonen esla mieI lan duIce
sobre Ios Iabios, y eI siIencio nobIe
de mis aImohadas, y mi Dios lan faciI
y esle IIorar con arle y ¡rece¡liva
¡enas de quila y ¡on ¡refabricadas.
Que me ¡erdonen lodos esle Iu|o,
esle lremendo Iu|o de ir haIIando
lanla beIIeza en lierra, mar y cieIo,
lanla beIIeza devorada a soIas,
lanla beIIeza crueI, lanla beIIeza.
::: ::: :::
Ana P+"e) Ca,ama"e#
IIRDONADMI QUI AHORA }UIGUI
Pe'd$#ad"e; g*e''a( !ea#a(; %$' )'ae' f!$'e( a ca(a
WisIava Szymborska
Cuando veo fulboI, lenis
carreras de fórmuIa 1
no oIvido que en olras cadenas
siguen Ios leIediarios.
Mienlras grilamos goI
olro coche bomba ex¡Iola
en un mercado, anles
de que acabe eI sel
habra diez ¡aIeslinos menos,
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
1
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
se a¡aga eI semaforo
y una vida mas en Guanlanamo.
Mis ¡adres IIamaban
¡arles a Ios leIediarios.
IIIos sabian que Ia guerra
no habia lerminado:
mienlras en eI saIón Ia leIe
vomilaba melraIIa,
Ia radio en Ia cocina
escu¡ia recuenlos de muerlos.
Ierdonadme que ahora |uegue:
eI doIor fue una inslilulriz severa.
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
Ana Vega
DIIINICIÓN IXACTA DI SILUITA
´E( ba''$ "i ca'#e::: ?Y &*0>
C*a#d$ "i a"a#)e !a be(a
!e (abe a #a'd$( - "ie!¨
AngeIa Iiguera Aymerich
Que dificiI enconlrar mi figura
refIe|ada en eI es¡e|o
y que senciIIo
observar aI delaIIe
mi siIuela exacla,
sus conlornos,
Ios Iimiles que eI
me desdibu|a cada noche.
Que senciIIo, insislo,
aIcanzar una definición exacla
de mi figura
en eI iris de sus o|os
cuando me mira.
Mislerio sin ex¡Iicación aIguna
ni base cienlifica
eI ¡orque, Ias razones,
¡or Ias que una mu|er o un hombre
aIcanzan su maxima definición,
aqueIIa mas verdadera,
en eI refIe|o que se ¡roduce
con lanla inlensidad
en Ia mirada deI amanle.
AqueIIa que convierle en nardos y mieI
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
2
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
loda Ia amargura
que conliene mi boca
cada vez mas seca,
arida,
sin es¡eranza
mas aIIa de esle beso.
ßarro agresle
lan faciI de moIdear, sin embargo,
¡or manos ex¡erlas.
Ioco mas ¡uedo decir
de esle cuer¡o que me vence ahora.
. . .
Y mis ¡oemas de AngeIa son lres: ´Ausencia¨, ´SiIencio¨ y ´Desarmada¨
Ángela Fig%e"a Á(me"ich
AUSINCIA
No eslas. Iero hay un laclo deIicado
sobre mi corazón. AIgo caIienle
y vivo aun... Como un beso ¡or denlro.
Tus o|os sobre mi...Quiza lus Iabios...
Acaso un Ieve roce de lus dedos...
Iuede que sóIo sea una ¡aIabra
que me di|isle en sueños...
SILINCIO
Me|or morder Ia arena. YuguIar Ia garganla
con un duro ciIicio que coaguIe Ias voces.
Me|or caIIar: Rom¡ernos Ia canción con Ios dienles
y enlerrar sus ¡edazos en un ¡ozo ¡rofundo
y cegarIo con ¡iedras y con saI y oIvidarIo.
Ser ¡oela es su¡erfIuo. Is herida sin bordes.
Is de|ar que nos vean con Ias manos vacias
y afirmar lercamenle que van IIenas de rosas.
Iresenlar a Ia noche nueslros hombros desnudos
y voIar con eI |ubiIo de roca que Ios dioses deserlan.
Ser ¡oela es inuliI en un mundo acosado.
Cuando lodos lus versos, dia a dia, exhibiendo
deIicados ¡erfiIes de barroca beIIeza,
hayan dicho eI fracaso de ser hombre, Ia anguslia
de ir a lienlas, vagando con Ialido im¡reciso
¡or caminos fangosos que Ios muerlos obslruyen,
con eI aIma coIgando como hara¡o inservibIe
deI cansado esqueIelo corroido de caries:
cuando gire eI ¡oema como aguda veIela
señaIando eI desaslre mas aIIa deI refugio
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
3
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
¿que habras hecho, ¡oela` Ni una Iagrima soIa,
ni una libia, redonda Iagrimila de niño
habra sido en|ugada. Ni unos Iabios sedienlos
quedaran refrescados. Ni un hiIiIIo de sangre
que Ias venas ¡erdieron, sera vueIlo a Ias venas.
Y aunque griles eI hambre y Ias madres robadas
no habra ¡an en Ias bocas ni Ios rolos regazos
seran IIenos de nuevo con eI ¡eso deI hi|o.
Y aunque cIames eI bosque, Ias ¡raderas, Ios mares,
no haras nunca que un vienlo sin doIor ¡urifique
Ias cerradas aIcobas donde hueIe a ¡arida
y a ¡ecado y a cuna y a cansancio de hombre.
Me|or fuera caIIarse. Licenciar Ia melafora.
Adenlrarse en Ias ruinas saI¡icadas de IIanlo
y em¡ezar a ¡oner con humiIde ¡aciencia
un IadriIIo sobre olro.
DISARMADA
¿Que goI¡e de oIas, que balir de vienlo,
que nube de lormenla o ¡arlo oscuro
me coIocó en Ia oriIIa, lan desnudo`
TiembIo en mis huesos fragiIes, me veo
Ias manos como vainas sin cuchiIIo,
Ios Iabios como Iirios desmayados,
Ia frenle desoIada, eI ¡echo abierlo,
Ios ¡ies descaIzos y Ios o|os lurbios
de sueños y de Iagrimas inuliIes.
Yo quiero es¡inas, quiero garras, quiero
aIgun veneno amargo y corrosivo,
aIas abierlas, dardos aguzados
o veIoces ¡ezuñas.
Quiero raices hondas, ramas aIlas,
cauce y muraIIa, bru|uIa y refugio.
Quiero saber, ¡oder, IIegar, quedarme,
quiero senlirme cierla, suficienle,
IIena, com¡Iela, ina¡resabIe, mia...
Y soy una mu|er. A¡enas aIgo.
Carne desnuda, soIa, desarmada.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
4
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
I#abel Bn
ILLA HA ISCAIADO
= %a'a Á#ge!a
no me habIeis deI miedo
Io im¡osibIe es Io que im¡orla
voIver a creer es Io que im¡orla
reir aI soI, Ios inseclos y sus aIas aI soI
no Ia rabia
que no nos ¡erdonen Ia mieI ni Ias Iagrimas
que no nos ¡erdonen Ia desnudez
que no nos ¡erdonen Ia soIedad
que no nos ¡erdonen Ia lrisleza
ni Ia beIIeza de Ia lrisleza
no quiero eI ¡erdón de Ios que ¡asan
quiero sangrar cenizas
no me habIeis deI miedo
quiero ver Io que eIIa vio
. . .
Y mi ¡oema de AngeIa es ´No quiero1
Ángela Fig%e"a A(me"ich
NO QUIIRO
No quiero
que Ios besos se ¡aguen
ni Ia sangre se venda
ni se com¡re Ia brisa
ni se aIquiIe eI aIienlo.
No quiero
que eI lrigo se queme y eI ¡an se escalime.
No quiero
que haya frio en Ias casas,
que haya miedo en Ias caIIes,
que haya rabia en Ios o|os.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
5
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
No quiero
que en Ios Iabios se encierren menliras,
que en Ias arcas se encierren miIIones,
que en Ia carceI se encierre a Ios buenos.
No quiero
que eI Iabriego lraba|e sin agua
que eI marino navegue sin bru|uIa,
que en Ia fabrica no haya azucenas,
que en Ia mina no vean Ia aurora,
que en Ia escueIa no ria eI maeslro.
No quiero
que Ias madres no lengan ¡erfumes,
que Ias mozas no lengan amores,
que Ios ¡adres no lengan labaco,
que a Ios niños Ies ¡ongan Ios Reyes
camiselas de ¡unlo y cuadernos.
No quiero
que Ia lierra se ¡arla en ¡orciones,
que en eI mar se eslabIezcan dominios,
que en eI aire se agilen banderas
que en Ios lra|es se ¡ongan señaIes.
No quiero
que mi hi|o desfiIe,
que Ios hi|os de madre desfiIen
con fusiI y con muerle en eI hombro,
que |amas se dis¡aren fusiIes
que |amas se fabriquen fusiIes.
No quiero
que me manden IuIano y Mengano,
que me fisgue eI vecino de enfrenle,
que me ¡ongan carleIes y seIIos
que decrelen Io que es ¡oesia.
No quiero
amar en secrelo,
IIorar en secrelo
canlar en secrelo.
No quiero
que me la¡en Ia boca
cuando digo ´no quiero¨.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
6
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
R'ana P!elka
¿Mi canción ¡referida de Ia infancia`
= h$"e#ae a Á#ge!a Fig*e'a A-"e'ich
Te guslaria via|ar mas, conocer mundo. Coger muchos aviones. No le dan miedo Ias aIluras.
Com¡rar una casa, ¿en Monlerrey, dices`, una casa grande.
Y ya esla. Y sabanas como ¡oemas, ¡oemas de esos que im¡orlan, si.
IerfiIas Ia im¡osibIe duda: ¿Que me gusla de Is¡aña`
- Creo que lengo una gran suerle de vivir ac/.
- ¡Que suerle lengo de vivir en Madrid!
Aunque a veces, como hoy, equivoques ßirmingham con Madrid,
ßirmingham y Londres,
Londres con Madrid,
Madrid y IslambuI.
Hay dias, a veces, en que le guslaria des¡islar eI ¡asado. Nada indecenle, nada.
Una mancha en Ia ¡ared, ¡or si acaso.
I.D.: AIgunas chicas son mas aIlas que olras (chicas).
. . .
Y mi ¡oema de AngeIa es ´Mu|er de barro¨
Ángela Fig%e"a A(me"ich
MU}IR DI ßARRO
Mu|er de barro soy, mu|er de barro:
¡ero eI amor me fIoreció eI regazo.
Mu|er
¡Cuan vanamenle, cuan Iigeramenle
me IIamaron ¡oelas, fIor, ¡erfume!
IIor, no: fIorezco. IxhaIo sin mudarme.
Me enlregan Ia simienle: doy eI frulo.
II agua corre en mi: no soy eI agua.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
7
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
ArboIes de Ia oriIIa, duIcemenle
Ios aco|o y refIe|o: no soy arboI.
Ave que vueIa, no: seguro nido.
Cauce ¡ro¡icio, caIido camino
¡ara eI fIuir elerno de Ia es¡ecie.
( poemas para Ángela y poemas de Ángela(
Snia San Rm*n
SIN TITULO
1
= i#(%i'ad$ e# Mu|er de barro
de Á#ge!a Fig*e'a A-"e'ich
Como un gIobo sin heIio de cuerda corla
camino des¡acio, con Ios ¡ies de ¡Iomo,
haciendo cru|ir Ias ho|as deI fiIo de mi nava|a.
Cenlrada, ¡aso aI frenle, hieralica,
con eI oxigeno desIizandose
enlre Ias asliIIas de ¡iedra
de Ias iIusiones.
II ¡uño cerrado, Ia sonrisa ¡osliza,
eI aIienlo sin ¡oIicromar
y un agu|ero de ¡erdida |unlo aI vienlre.
Soy Irida en Delroil,
Ia Kore deI ¡e¡Io,
eI cam¡aniIe de San Marcos
sin cam¡ana.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



$
%
!
"
#

9
8
E
L
E
M
E
N
T
O
S

D
E

P
R
O
D
U
C
C
I
'
N

C
R
&
T
I
C
A
1
3M,"e) de ba))'4, ('e%a e$eg!d' +a%b!0& (') R'-a&a P'(e$#a *e e&c,e&+)a )e()'d,c!d' e& $a (/g!&a a&+e)!').
jPrcxina pu||icacicn cn Ticrra!cna!ic}
|cucau|i q |a pc|iiica, !c jcsc Iuis Mcrcnc Pcsiaña
¡or }ose Luis ßeIIón AguiIera
1
1.- }ose Luis ßeIIón AguiIera, IhD., MIhiI. IiIoIogia es¡añoIa, Lic. IiIoIogia cIasica (IiIozoficka fakuIla, Oslravska univerzila,
Czech Re¡ubIic). II Iibro que aqui se reseña a¡arecera ¡ubIicado en casleIIano eI mes de oclubre de 2011. La reseña se hace
sobre Ia versión francesa a¡arecida lambien esle año en Idilions TexlueI (|cucau|i, |a gaucnc ci |a pc|iiiquc) y a Ia visla de Ia
¡rimera versión deI lexlo casleIIano que am¡Iia y maliza eI lexlo en frances.
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
II lexlo, en ¡rimer Iugar, mueslra a aIguien ca¡az de marcar Ias dislancias enlre su ¡ro¡ia a¡ro¡iación
deI lema y eI ¡orque, ¡roduciendo aI mismo liem¡o efeclos de conocimienlo y ¡ro¡oniendo olra forma
de exislencia ¡oIilica.
}LMI conlinua con Ios ¡Ianleamienlos escrilos en Convirliendose en IoucauIl (2006), cenlrandose
ahora en Ios ¡osicionamienlos y eIecciones ¡oIilicas deI fiIósofo.
II Iibro de }LMI sobre eI deslruclor deI marxismo me gusla, sobre lodo ¡orque ¡resenla olra conce¡-
ción ¡oIilica que no se base sóIo en Ia aIlernaliva lorera izquierda / derecha, marxismo o IiberaIismo (y
Ios neos o ¡osls de ambas corrienles), sino que
reivindique Ia variedad muIliforme de Io ¡oIi-
lico. Una unica nola sobre eslo: denlro de Ias
eslralegias de resislencia que no quieren ser
¡arle deI inconscienle domeslicado, hay mas
anlica¡ilaIismos y anlisislemas que izquier-
das izquierdadas. ¿Cómo arlicuIar esos maIes-
lares`
Segundo, }LMI desmilifica Ia figura hagio-
grafiada de IoucauIl como eI genio-que-siem-
¡re-IIevaba-razón, incIuso en sus momenlos
mas oscuros ¡oIilicamenle, ¡ara ¡resenlarnos
sus eIecciones inleIecluaIes y sus ¡osiciona-
mienlos en eI cam¡o de¡endiendo de Ia silua-
ción ¡oIilica deI mismo, ¡ara enconlrar un es-
¡acio de alención de acuerdo con sus ex¡ecla-
livas (´ambiciones¨ suena fuerle) ¡ersonaIes:
converlirse en eI cenlro de alención de Ia vida
cuIluraI francesa.
}LMI incIuye en Ia refIexión eI veclor ana-
Iilico de Ia ´noveIa famiIiar¨, como reIalo
conscienle-no-conscienle, Io que resuIla ¡ro-
duclivo a niveI de com¡rensión de esas eIec-
ciones.
In eI fondo, lodos lenemos aIgo de fou-
cauIlianos en eslos liem¡os desquiciados en
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

9
9
Ios que un lirano bombardea a olro lirano en nombre de Ia democracia, y en Ios que ¡arlidos de izquier-
da reaIizan ¡oIilicas conlra Ios ¡obres y Ios debiIes, favoreciendo a unas eIiles encanaIIadas. Nos move-
mos enlre Ia Iocura como forma de esca¡e y Ia deses¡eración. Ni siquiera nos senlimos bien en eI mun-
do de Ios ¡equeños ¡Iaceres colidianos, ¡orque nos senlimos cuI¡abIes anle esla nueva revoIución con-
servadora en liem¡os de crisis. Ademas, muchos lememos eI fuluro en nueslras vidas ¡ersonaIes. Iero
Ia visión lragica deI mundo no |uslifica eI ocuIlarse en eI hedonismo de lransgresiones conlroIadas o car-
navaIescas como forma de dislinción, ¡orque IoucauIl dixil, en base a Ia excusa de que nada ¡uede cam-
biarse (eslo ¡arece Ia ¡oslura de Ia maIa fe sarlreana). II nihiIismo que se refugia en eI sarcasmo desen-
canlado soIo ¡er¡elua una forma de cinismo vilaI que se esla convirliendo en eI senlido comun conlem-
¡oraneo. ´Cinismo¨ que ¡oco liene que ver con Ia secla deI ¡erro griega, de Ia que IoucauIl reconlex-
luaIiza (con un des¡recio absoIulo de Ia dominación eslrucluraI escIavisla, queda cIaro) a¡orlaciones in-
leresanles ¡oIilicamenle: uno, una vida coherenle sin dobIeces, y dos, un animaI ¡oIilico (¡ermilidme Ia
ironia) en Ia que Io ¡ersonaI es ¡oIilico (¡ermilidme esla olra ironia).
Hay en eI Iibro de }LMI un lono a veces irónico que suaviza su dureza, ¡ese a Ia meIancoIia ¡asca-
Iiana de lanlos ¡Ianleamienlos. II humor sirve ¡ara reIalivizarIo lodo y ¡ara no hundirse en Ia negrura.
II Iengua|e es accesibIe, no ¡rofelico ni faIsamenle oscurecido ¡ara ocuIlarse en Ia cascara deI eIilismo
fiIosofia ¡ara eIegidos versus fiIosofia ¡ara Ios bobos, de rancio aboIengo en Occidenle. Un ¡ar de e|em-
¡Ios dignos de Meni¡o: aI refererirse a delerminados discursos reIigiosos, }LMI es¡ela: ´II lono im¡re-
ciso de Ias ¡rofecias de saIvación o a¡ocaIi¡licas Ios vueIve uliIes lanlo ¡ara un rolo como ¡ara un des-
cosido¨, o bien ´Ias ruedas de moIino diaIeclicas¨. La conlra¡osición iniciaI ideas sin fuerza / fuerzas sin
ideas, eco de Deulscher, es lambien irónicamenle ¡roducliva.
Creo que es uno de Ios lraba|os mas inleresanles deI aulor, |unlo a Ios arlicuIos sobre eI ´fracaso¨ de
Sacrislan y eI de }esus Ibañez (en mi o¡inión). Tiene olro lono Ie|os de Ia es¡eciaIización de Ios numero-
sos lraba|os de }LMI - ¡or e|em¡Io eI Iibro sobre Ios lraslornos aIimenlarios. No me exlraña que Ie ha-
yan asaIlado en Irancia: IoucauIl y Ia ¡oIilica Ievanla am¡oIIas.
Ni milificación ni desmilificación. Ni Iierre Menard habilando eI Canon ¡ara irreaIizarse, ni discur-
sos a¡ocaIi¡licos a Io SavonaroIa.
Denlro de una lradición de Ias ciencias sociaIes enraizada en ßourdieu-Iasseron, RandaII CoIIins y
un baga|e conce¡luaI malizado deI marxismo (Sacrislan, Habermas, AIlhusser), }LMI inlenla com¡ren-
der una exislencia fiIosófica de im¡aclo en eI cam¡o ¡oIilico como Ia de IoucauIl, ¡ara desde ahi ¡ro-
¡oner olra izquierda democralica sin maniqueismos baralos ni reduccionismos ¡osmodernos.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
0
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
LAS ÚLTIMAS PUBLICACIONES DE TIERRADENADIE EDICIONES7
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
1
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
Si bien lodo ¡roduclo arlislico a¡orla un
enlramado elico que Io sosliene, Ia ¡oesia
de }orge Riechmann a¡uesla ¡or ¡oner de
manifieslo olras maneras de vivir, de mi-
rar y de com¡render Ia reaIidad, ¡or arli-
cuIar una elica radicaImenle dislinla a Ia
que ¡ersisle en Ia sociedad ca¡ilaIisla con-
lem¡oranea.
Su obra, en ese senlido, ha ido ¡resenlan-
do, a lraves deI verso y deI ensayo, un
¡ensamienlo coherenle que se com¡Ie-
menla muluamenle, y que desnuda Ia iIó-
gica deI sislema acluaI donde Ia muerle
im¡era a lodos Ios niveIes y en lodas Ias
esferas en manos de Ia busqueda de Iucro.
Pa||c Ncru!a q una jani|ia !c |c|cs, asi,
conlinua Ia Iinea de sus Iibros anleriores
(Iengua|e cIaro, verso Iibre, eIemenlos sen-
ciIIos con Ios que com¡oner Ias melaforas,
des¡unles de Iirismo, frecuenle a¡oyo en
¡araIeIismos y anaforas, nolas de fiIósofos o ¡oelas que agregan sus ¡aIabras a Ias de Riechmann), aunque eI
aulor en esla ocasión a¡Iica un lono mas cerlero, demueslra una mayor ¡recisión, y de|a mas es¡acio ¡ara Ia
ironia.
II escrilor reaIiza un inlenlo (¡orque eI da un vaIor es¡eciaI aI lanleo, a Ia ex¡Ioración que yerra, a Io in-
cierlo) de Ieclura elica de Ia vida (concebida como una «es¡iraI»), un anaIisis elico de nueslra sociedad, seña-
Iando Ias vias de esca¡e y de lransformación: eI humanismo, Ia com¡asión, Ia humiIdad, Ia Ienlilud, Ia alen-
ción. In ese senlido, resaIla Ia im¡orlancia deI diaIogo y a¡eIa a Ia soIidaridad como herramienla de resislen-
cia («nosolros ¡odemos / a¡oyarnos uno aI olro, a¡Iazar |unlos / Ios lraba|os de Ia muerle»). Con eIIo, ex¡re-
sa y exaIla Ios vincuIos con eI reslo de ¡ersonas («no exisle ser humano / que no necesile ayuda / nunca») y
resueIve: «¡oesia /arle deI vincuIo». Asi, Ia sinlesis de su fiIosofia ¡odria recogerse en Ia siguienle aIegoria:
«Seguimos inlenlando Ievanlar / Ios muros de una casa // donde que¡a mas de uno».
II aulor se ¡osiciona anle un «eIIos», a Ios que crilica su crueIdad, su insensibiIidad, su avaricia, su uliIi-
larismo. Asi, denuncia su afan mercanliIisla: «no Ies quila eI sueño eI fin deI mundo / si eI reslo de mundo
que siga a ese finaI / sigue siendo un Iugar / bueno / ¡ara Ios negocios».
Ademas, en su convicción de que es un cambio elico uno de Ios ¡unlaIes basicos de una revoIución sociaI,
IIama a Ia revoIución inlerior como molor de lransformación: «Tanla energia en busca / deI ¡unlo de fraclura
deI sislema, / lanla adrenaIina, lanla inleIigencia... // Isla en li, / en li que ahora Iees esla frase, / esla en li».
Trala de deleclar Ias conlradicciones e iIógica deI sislema y denunciarIas. Iara Riechmann, resuIla im¡res-
cindibIe observar crilicamenle Ia reaIidad, sin miedo, y exhorla a ¡ermanecer siem¡re aIerla («alenlo / no le
duermas»). Ior eso, indica que hay que cambiar Ias ¡rioridades, basandoIas en eI humanismo, en Ia Iucha ¡or
su conquisla, frenle a Ia banaIidad y eI anheIo de beneficio individuaI: «Iero ¿cómo ¡erder / liem¡o en burIas
j||S|ÑA}
Sobre Pa||c Ncru!a q una jani|ia !c |c|cs, de }orge Riechmann
(La Grua de Iiedra, 2010)
Oira nancra !c rcspirar
¡or AIberlo Garcia-Teresa
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
2
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
/÷mienlras se funden Ios hieIos deI ¡Ianela / y siguen muriendo ¡ersonas lorluradas÷ / con lodo Io que hay
que IIorar / y Iuchar / y besar / y ceIebrar`». I incide en desmonlar eI cinismo ¡osmoderno: «Que faciI reirse
de lodo eslo / en eI regislro craneaI de Ia farsa / si no fuera ¡orque Ia lragedia / nos hieIa Ia risa en Ios Iabios».
Sin embargo, a ¡esar de ¡Ianlear ¡aulas que dan ¡ie a Ia es¡eranza y de Ianzar Ia necesidad de combalir
¡or Io que hoy se considera uló¡ico, ¡Iasma su ¡esimismo sobre Ia siluación acluaI: «ahora que sóIo vamos
¡udiendo eIegir / enlre Io ¡eor y Io calaslrófico / ¿que ad|elivo em¡Iearemos ¡ara eslos liem¡os / nueslros`».
Y concIuye que «ahora / ya va siendo demasiado larde / ¡ara casi lodo». Con eIIo, IIeva a cabo observaciones
sobre eI rumbo de Ia es¡eranza en nueslro sociedad, ¡arliendo de que vivimos «en eI mundo de Ia aIienación
lolaI».
In ese senlido, advierle deI ¡eIigro de conlinuar e|eculando ¡oIilicas reformislas, Io que nos IIeva a ¡ro-
seguir «a¡Iicando lirilas / lan a¡Iicadamenle / sobre eI absceso obscenamenle abierlo / deI cancer que nos ma-
la». Ior eIIo, desmonla Ias lecnicas de adormecimienlo deI ¡oder, de conlroI de ¡ensamienlo, y denuncia eI
¡a¡eI que |uega eI engaño en lodo eIIo: «Se va secando Ia boca / de lanlo morder menliras em¡a¡adas».
In Ios ¡oemas se a¡recia eI discurrir fiIosófico, se recogen Ios razonamienlos que IIeva a cabo Riechmann,
aunque no IIegan a una concIusión es¡ecifica, sino que reveIan su Iógica y de|an en manos deI Ieclor Ia res-
¡uesla (en numerosas ocasiones, a lraves de concIusiones ¡Iasmadas como ¡regunlas relóricas).
Ior olro Iado, eI ¡oela aborda Ios ¡robIemas de nueslro ¡Ianela Iigando deslrucción medioambienlaI con
afan desarroIIisla humano. In ese senlido, Riechmann a¡uesla ¡or eI decrecimienlo («se ¡uede relroceder un
¡eIdaño / en Ia escaIa asesina deI conforl») y, frenle a Ia sociedad deI es¡eclacuIo debordiana im¡eranle, re-
saIla que «Ia naluraIeza como nexo / enlre Ios seres humanos / y eI reslo de Ios seres / no admile sucedaneo».
Ademas, reaIiza una reivindicación de Ia condición de animaI deI ser humano, en lanlo ¡arle de ecosisle-
mas, ¡ara remarcar Ios vincuIos con eI reslo de es¡ecies. De esla manera, ex¡one Ia ace¡lación de Ias condi-
ciones naluraIes deI ser humano (no de Ias im¡ueslas ¡oIilica o cuIluraImenle) como es¡ecie animaI: «Ires
morlaI // Iso quiere decir que no lienes mucho liem¡o / ni ¡oco: // lienes eI liem¡o exaclo / eI liem¡o luyo».
In reIación con eIIo, eI aulor recoge Ia beIIeza de Io senciIIo, y a¡orla una mirada ¡Iena que evoca Ia ma-
gia deI mislerio, de Ia inminencia, que sabe reIeer eI mundo en cIave de maraviIIa y de sor¡resa. Ix¡resa en-
lonces Ia fascinación ¡or Ia beIIeza de Io ¡equeño, de Io senciIIo, con im¡elu indagador: «Somos de aqueIIos
/ que |unlan una ¡ena y un eslambre / sóIo ¡or eI ¡Iacer de invesligar / Ia ¡equeña defIagración fosfórica».
Isa aclilud Ia lrasIada a lodos Ios niveIes, y se erige con fundamenlo vilaI: «uno escribe buscando / y buscan-
dose / mas lodo Io que encuenlra es recibido, / viene de fuera: regaIo, don, encargo». De esla manera, aIude
lambien a Ia generosidad, que es una ¡ieza cIave en nueslras reIaciones: «ayudar un ¡oco y como ¡remio /
no merecido / Ia frecuenle beIIeza». Con lodo, exaIla Io comunilario, «Ia beIIeza deI lraba|ar en comun / ac-
luar en comun / vivir en comun».
II voIumen incIuye un lramo sobre ¡oelica, en eI cuaI ex¡Iora Ias ¡osibiIidades y Ia función de Ia ¡oesia.
Se lrala de una busqueda, ¡ero no de una individuaI, sino en comun, en unión con Ia naluraIeza y eI reslo de
¡ersonas que ¡ueda desembocar en eI verso. De hecho, ex¡Iica que «Ia ¡oesia es Io conlrario de Ia humiIIa-
ción». Ior lanlo, se concibe enlonces como un es¡acio en eI que se reaIiza una dignificación.
Tambien incor¡ora varios lexlos sobre Ia ¡ro¡ia com¡osición deI ¡oema. Asi, afirma que «en eI ¡oema /
ni una soIa ¡aIabra / sobranle / ni un siIencio». ConcIuye que «eI ¡oela es eI re¡orlero de Ia vida» y que «Ia
¡oesia / no es |uego / de ¡aIabras». Ior lanlo, arremele conlra Ia ¡oesia frivoIa, que rehuye de su irrenuncia-
bIe carga fiIosófica e ideoIógica. In ese senlido, Riechmann olorga a Ia ¡oesia Ias siguienles cuaIidades: «es
eI aire deI mundo / Ia nuez ro|a ¡ara eI hambrienlo / y eI vaso de agua ¡ara nueslra sed».
Ior olra ¡arle, concibe Ia cuIlura como una ¡raclica coo¡eraliva, mas aIIa incIuso de Ia com¡rensión deI
¡a¡eI deI rece¡lor en Ia configuración de Ia obra Iileraria (como a¡unlaran Iser, }auss o Ico). De esla mane-
ra, afirma que «Ia cuIlura es una ¡raclica de recicIado en un 99%» y resueIve que «Ios ¡oemas / no son nun-
ca deI lodo / de quien Ios escribe».
In reIación a eIIo, se debe señaIar que IabIo Neruda, ¡resenle en eI liluIo de Ia obra, a¡arece como ¡ersona-
|e, mención o cila originaria en aIgunas ¡iezas, aunque no consliluye un e|e verlebrador (ni delerminanle deI
lono) de Ia obra.
Ior lodo eIIo, esle ¡oemario avanza en Ia obra de }orge Riechmann con coherencia, asenlado y afiIando
su Iucida mirada sobre nueslro aIrededor y nueslros corazones. Iorque, anle cuesliones fiIosóficas y ¡oIili-
cas cIave, «no se conlesla / con un discurso // se conlesla / viviendo de olra forma».
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
3
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
j||S|ÑA}
Sobre Ias pr4ciicas |iicrarias !c| ccnj|icic. |cgisirc !c |nci!cncias 1991-2010,
de Inrique IaIcón (La ove|a ro|a, 2010)
¡or Iva Iernandez
II mundo de Ia cuIlura no es neulro, im¡arciaI, ni
esla fuera deI mundo. II mundo de Ia Iileralura es
de esle mundo, y en esle mundo hay quien cobra
y quien no, quien ¡uede escribir y se sienle con eI
derecho de hacerIo y quien ¡ara Iegilimar su voz,
su ¡ro¡io deseo de conlar, de ex¡resarse, se liene
que desgarrar a ¡edacilos o no Io hace nunca, qui-
za no ¡orque no quiere, sino ¡orque no Ie de|a-
mos, Ie de|an, se de|a. Hay desde Iuego quien
¡uede ¡roducir cuIlura cómodamenle y a esa
genle Ie ¡aga quien liene eI dinero, que nunca es
neulro lam¡oco, siem¡re saIe de aIgun lraba|o, de
aIgun boIsiIIo, de aIguna maniobra. Iscribir han
escrilo y mucho Ios egóIalras, Ios narcisislas, Ios
dislraclores y Ios cursis, y baslanle menos y nada,
olras ¡ersonas. In mi caso, yo queria escribir, Io
necesilaba, ¡ara enlender Ia vida, ¡ara acluarIa...
¡ero no queria hacerIo desde un yo enlregado aI
mercado y sus vaIores a¡eslosos.
«Hoy, nadie ¡uede com¡romelerse con Ia Iile-
ralura. Is ¡oco mas que un abrazo vacio». De ahi
¡arlimos, y ¡arle Inrique IaIcón, en su Iibro Las
¡raclicas Iilerarias deI confIiclo: regislro de inci-
dencias 1991-2010 que aqui ¡resenlamos. Ahora
bien, sigue Quique: «Nosolros reivindicamos un
liem¡o de exce¡ción ¡ara Ia conslrucción de
nueslros ¡oemas». Y en cierla medida, IaIcón y Anlonio OrihueIa y }orge Riechmann ÷y baslanles
mas que consliluyen esa comunidad÷ Io han creado. In ¡arle ¡orque no han escrilo desde eI yo («A
eslas aIluras de nueslro liem¡o, es un enorme error seguir considerando Ia Iileralura como un ¡robIe-
ma individuaI»), sino desde una comunidad ¡oelica.
A mi, que necesilo escribir ¡ara querer eI mundo y escribiendo Iogro quererIo, esa comunidad me
ha ¡ermilido res¡irar. Son Ios ¡oelas y Ias ¡oelisas que se |unlan enlre olros Iugares en Ias «Voces del
Extremo». Ioelas con quienes resuIla indicado aqueIIo que olro de eIIos, David Mendez, señaIara aI es-
cribir «si definimos nueslras ¡aIabras como enunciaciones revoIucionarias, no creo que ¡odamos cre-
ernos que nueslra Iabor acaba en eI ¡unlo finaI deI ¡oema».
Y en efeclo no Io han hecho, ¡orque eslos ¡oelas han converlido Ia Iileralura en un aclo de ocu¡a-
ción cuya carlografia se ¡resenla en «No dobIar Ias rodiIIas». Un ca¡iluIo que recorre Ios aclos de ¡rac-
lica de confIiclo y de ¡oesia en resislencia y que os invilo a Ieer, como debe Ieerse esle Iibro, como eI
buen ¡oema ¡oIilico que lambien es y que ¡or lanlo «no se ciñe a Ia re¡resenlación de un ma¡a./.si-
no a Ia ¡osibiIidad de que via|e ¡odemos em¡render».
Inrique IaIcón es eI me|or acom¡añanle ¡ara quienes, dis¡ueslas a asumir nueslra res¡onsabiIidad
sobre Ia reaIidad y Ias ficciones con Ias que Ia recreamos, queremos em¡render eI via|e de conocer quie-
nes, ¡oseyendo nueslras ficciones, nueslras creaciones, ¡oseen lambien nueslra reaIidad. «Teniendo ca-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
4
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
si lodas Ias ¡aIabras dueño, eI ¡ro¡ielario deI conce¡lo ´evasión¨ (.) resuIla ser siem¡re, de uno u olro
modo, eI ¡ro¡ielario lambien de Ia reaIidad». Y conlinua IaIcón «una crilica insumisa a Ia inslilución Ii-
leralura ¡asa como Iugar cenlraI ¡or Ia desenlronización deI arlisla ¡ara ¡oder decIararIo ÷definiliva-
menle÷ ¡roduclor, mediocre y cuI¡abIe, ya que ningun lexlo suyo ha de ser inocenle».
Asi ¡ues, de ahora en adeIanle |uzguemos eI cine de evasión de cuI¡abIe de excilarnos, Ias noveIas
rosas cuI¡abIes de enlonlecernos y Ias canciones ñoñas como cuI¡abIes de ñoñeria. No soIemos hacerIo.
Y yo creo que Io necesilamos. Si si |uzgamos a quienes es¡ecuIan con nueslro dinero o nueslro volo, ¡ues
lambien a quien escribe nueslra ¡oesia.
Y hace eslo Quique ¡arliendo a su vez de Ias encruci|adas que liene que resoIver ese nosolros aI que
eI ¡erlenece y desde eI que escribe. «Nueslra voz es nueslra voz. Si no, no hay es¡eranza». Ahora bien,
esa voz nueslra ÷y aunque nos Io alribuyan÷ no es Ia de Ios sin voz y segun advierle eI mismo «debe-
ria inquielarnos eI hecho de que ¡ueda decirse de nosolros que eIevamos Ia voz de quienes viven en Ias
cunelas de Ia hisloria». Isa voz nueslra es Ia de esa comunidad disidenle a Ia que Quique ¡erlenece, y
yo misma creo ¡erlenecer. Aunque aqui se abre ¡ara mi una encruci|ada que considero lenemos como
comunidad: ¿hasla que ¡unlo nos basla con esla voz`, ¿acaso no debieramos revoIucionar suficienle-
menle eI sislema de ¡roducción y a nosolros y nosolras mismas como creadores, suicidandonos hasla eI
exlremo de diIuirnos ¡ara ser herramienla de Iengua|e de quienes habilan en Ias cunelas` ¿No ¡asaria-
mos asi de ¡equeña comunidad a Iegión`
Ior ahi van en cuaIquier caso mis busquedas, ¡orque nada ¡eor de esle Iugar de Ia comunidad que
Ia aulocom¡Iacencia. In Ias ¡resenlaciones deI Iibro que hemos com¡arlido, organizadas ¡or Ia edilo-
riaI que se arriesgó a edilar esle Iibro, La Oveja Roja, Quique inslaba a quienes asislimos a ¡regunlarnos
que es im¡erioso decir hoy y cuaIes han sido Ias ¡raclicas Iilerarias mas eficaces ¡ara decir Io im¡erio-
so en eslos veinlilanlos años. In eI baIance de esle liem¡o, IaIcón señaIa que desde ese nosolros aI que
¡erlenecemos «no a¡unlamos, lodavia, a una lransformación radicaI de Ias cosas/ sino a una resislencia
(.que es una lransformación radicaI de Ia cosas)». Y res¡eclo a eslo ÷y recordando que a diferencia deI
o¡limismo, que «¡iensa que Ias cosas iran bien ¡or si mismas, Ia es¡eranza cree que vaIe Ia ¡ena Iuchar
¡or cierlos vaIores»÷ Io cierlo es que IaIcón concIuye afirmando «¿quien di|o que nueslra es¡eranza ha-
bria de ser ´¡ura¨, ´com¡acla¨, ... o ´nueslra¨`».
Me ¡regunlo si esla ¡regunla no deriva de que en eslos años hemos ¡odido ¡oco mas que resislir y
si quiza ¡or eso eI aulor reconoce su sueño de un ¡oema «ca¡az de res¡onder lambien a Io que ßeIen
Go¡egui, recu¡erando a ßrechl, ha recIamado de Ia noveIa conlem¡oranea: añadiendoIe un eslremeci-
mienlo, Ia ¡osibiIidad de ofrecer un informe sobre eI mundo a una comunidad de hombres y mu|eres
ca¡aces de lransformarIo».
Y no ¡uedo lerminar sin relomar eI cómo ¡odra ser nueslra es¡eranza, de dónde vendra y si no ha-
bra cambiado en Ios uIlimos liem¡os y haber vueIlo a ser nueslra. A esle ¡ro¡ósilo vueIco una refIexión
¡reci¡ilada sobre Io que esla ¡asando (y que quiza mereciera un e¡iIogo). Anle lodo, quiero ceIebrar que
eslamos desde eI 15 de mayo lomando Ias ¡Iazas. Luego, asegurar que aI movimienlo 15M ÷o como Io
vayamos nombrando en eI fuluro÷ han IIegado y IIegaran eslas Iraclicas, eslos ¡oemas que ¡ara mi han
sido como Ias ¡ancarlas y carleIilos que eslos dias nos han IIenado de Iucidez ¡Iena. Gracias a Ia veb deI
MLRS (ManuaI de Lecluras Ra¡idas ¡ara Ia Su¡ervivencia) ¡or ofrecernosIos. Y ¡or uIlimo, me alrevo
a ¡regunlarme en voz aIla si no sera ¡osibIe que esle cambiando Ia saIud semanlica de Ia sociedad y nos
¡odamos converlir en Iegión, coIeclividad suficienle. No se lrala de res¡onder ahora. SóIo de conside-
rarIo y seguir leniendo ¡resenle que «IN IOISIA IOLITICA.No hagamos olra cosa que no ¡odamos hacer
en Ia caIIe».
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
5
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
ACUS| O| ||C|BO
<L!% lib$!% de Vie&! S'$=6 la 'e(a c!lecci. de La O(eja R!ja
´Los Iibros de Vienlo Sur¨ es eI liluIo de Ia nueva coIección de Ia ediloriaI La Ove|a
Ro|a, en coIaboración con Ia revisla homónima, y uno de sus ¡rimeros liluIos es El
imposible capitalismo verde# Del vuelco climático capitalista a la alternativa ecoso%
cialista, de DanieI Tanuro, ingeniero agrónomo y ambienlaIisla beIga, aclivo miIilanle
ecosociaIisla, que anaIiza Ia crisis, ecoIógica, sociaI, económica como un lodo gIobaI e
inlerreIacionado, frenle a un modeIo, como eI acluaI, que ya no da mas de si, IileraI-
menle ´aI borde deI infarlo¨. Y no hay ¡rórrogas. Ni Ia energia nucIear, ni eI ´secues-
lro de carbono¨ o eI ´comercio de emisiones¨, en reaIidad ´aIlernalivas infernaIes¨ de
un ´im¡osibIe ca¡ilaIismo verde¨. SóIo una ´ecoIogia de izquierdas, una ecoIogia
sociaI, un ecosociaIismo¨, lan urgenle como necesario.
II olro Iibro que abre Ia coIección ´Los Iibros de Vienlo Sur¨ es Juan Andrade# Vida
y voz de un revolucionario, de IeIai Iages, }aime Iaslor y MigueI Romero (eds.), que
nos ofrece ´una mirada crilica¨ sobre eI movimienlo obrero es¡añoI y sus organizacio-
nes ¡oIilicas en aIgunas de Ias decadas decisivas deI ¡asado sigIo, hecha ¡or }uan
Andrade, uno de Ios dirigenles menos conocidos deI IOUM, y aulenlico aclivisla cuI-
luraI y sociaI, ´que desarroIIó una exlensa obra, ¡olenle y originaI, desde un com¡ro-
miso miIilanle inquebranlabIe, sobre muchos de Ios aconlecimienlos fundamenlaIes
deI sigIo XX, desde Ios inicios de Ia I Guerra MundiaI hasla Ias vis¡eras de 1968, ¡asan-
do ¡or Ia revoIución y Ia guerra civiI es¡añoIa, Ia re¡resión conlra eI IOUM, Ia crisis
deI movimienlo comunisla inlernacionaI y Ia necesidad de re¡ensar eI sociaIismo¨.
ACUS| O| ||C|BO
C'a&$! "!ema$i!% c$-&ic!% de%de (alecia8
Que, desde hace liem¡o, en VaIencia se viene geslando uno de Ios movimienlos de
¡oesia crilica mas inleresanles deI ¡anorama acluaI ya no es un secrelo ¡ara quienes
eslen aI lanlo de Ios asunlos reIacionados con Ia ¡oesia acluaI es¡añoIa, he aqui Ia noli-
cia de cualro ¡oemarios recienles firmados ¡or cualro ¡oelas que residen y/o ¡rovie-
nen de aqueIIa lierra.
..............
Umbrales del naufragio6 de A$&'$! B!$$a
:Baile del S!l5 Tee$ife6 2010;
Un|ra|cs !c| naujragic (ßaiIe deI SoI. Tenerife, 2010) viene firma-
do ¡or Arluro ßorra, com¡añero, ¡oela y escrilor de origen
argenlino, ¡ero afincado en Is¡aña desde 2004, es aulor lam-
bien de Ia ¡Iaquelle Cic|c parii!c (2009) y coaulor de Ia anloIogia
¡oelica A|!a|a (VaIencia, 2003) y de Ia anloIogia de ¡oelas ¡ara
eI Aleneo }oveIIanos de Gi|ón Cua!crncs Cau!a|cs !c Pccsia
(Idición CaudaI, 2007). CoIabora habiluaImenle con revislas de
Argenlina y Is¡aña, como Manua| !c |cciuras r4pi!as para |a
supcrtitcncia, Aria!na, Iunas rcjas, Vcccs, Ia nanaca !c |cna o
Ycuka|i. Como esludioso de Ia comunicación, ha ¡ubIicado dife-
renles ensayos en revislas es¡eciaIizadas en esludios cuIluraIes
y comunicacionaIes, y, en Ios uIlimos años, se ha abocado aI
esludio de Ia reIación enlre comunicación y Iileralura. Iero,
como como afirma en eI ¡róIogo de Un|ra|cs !c| naujragic
Anlonio Mendez Rubio, es su ex¡eriencia de lranslerrado Ia que
define en gran medida esla escrilura, ¡ues:
´. reconociendo con Ia ¡aIma de Ia mano Ias ´esquirIas deI
mundo¨, Ievanlando Ia visla anle Io que no ¡uede verse ¡ero se
em¡ieza a ver, haciendo camino a lraves de una calaslrofe que esla siem¡re cerca, cada vez mas cerca,
es enlonces eI ¡oema eI me|or o quiza eI unico Iugar (de nuevo: sin Iugar) ¡ara de|arse recorrer ¡or ese
escaIofrio, ¡or ´esla griela cuer¡o arriba¨. IncIuso en eI ¡Iano de Ia sinlaxis, Ias fisuras no sóIo no se disi-
muIan sino que se reconocen, a¡arecen, se ¡resenlan como una marca de|ada ¡or un regimen de ausen-
cias inconleslabIes. Isas fisuras no eslan Ie|os, ¡ues, de Ias esquicias hechas ¡roIiferar ¡or DeIeuze y
Guallari en su Anii-|!ipc. No ¡ueden eslar muy Ie|os: ¿no es Ia rebeIdia conlra Ia auloridad, conlra eI
¡rinci¡io de (o Ia) auloidenlidad inslaurado ¡or eI Iacaniano esladio deI es¡e|o, conlra Ia figura deI paicr
en una ¡aIabra, Ia misma que subyace a desbordar eI im¡eralivo de Ia lerriloriaIidad, de Ia ¡ro¡iedad,
de Ia pairia` ¿Y no esle desborde, esle saIir deI im¡eralivo de Ias idenlidades, un recurso casi de su¡er-
vivencia en una era como Ia nueslra que se ¡re¡ara, ¡or mucho que Ie ¡ese aI oficiaIismo ¡oIilico, ¡ara
Ia im¡ugnación de cuaIquier fronlera`
Des¡edida deI reconocimienlo. ßienvenida a Io(s) desconocido(s). Ver Ia cara ¡ro¡ia en eI eslanque y
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
6
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
¡oder oIvidarIa. O, como alesliguan eslos versos de Arluro ßorra en ¡rimera ¡ersona: ´SóIo invenlo eI
|ardin donde cada noche / ¡ierdo eI roslro¨. Is, en efeclo, de noche. In siIencio, ha IIegado a Ia ¡Iaya un
Iibro desescrilo, que nos habIa desde sus ¡ro¡ios huecos, desde sus im¡ro¡ios inlerslicios. Corre una
brisa que ¡or fin nos acoge ¡orque no es de nadie. Se acerca Ia madrugada. Se oyen como si fueran ¡asos,
quiza hueIIas ni siquiera ¡osibIes, sobre Ia arena. II horizonle es mas grande que nunca. II cieIo sigue
inlaclo. LIega una sombra nueva¨.
P!ema del hamb$e
´Nc parccc quc qucpa, ncq cn !ia, cira pccsia n4s quc |a quc !iga c|
nan|rc´. ChanlaI MaiIIard
Iregunlas cómo se con|uga Ia ¡aIabra
«hambre» en un ¡oema. Iero un ¡oema
sin hambre no es. No lodos saben que eI hambre
es ¡oema, que no hay
¡aIabra que saIve de Ia desnulrición que rom¡e
Ios cuer¡os.
Is cierlo que Ia ¡aIabra «hambre» no es
lodavia cuer¡o hambrienlo. A¡enas un ¡oema
Ia menciona avergüenza de deIgadez
(¡ero quien con|uga
no ¡uede conformarse con Ia ¡Ienilud
de Io inexislenle).
Un ¡oema sin hambre es ¡aIabra desdenlada,
aIlar de sacrificios.
La ¡aIabra
«hambre» no IIena eI ¡oema: Io abandona
desnulrido hasla Ia meduIa, socava
su manla, Ia geomelria deI
equiIibrio.
II hambre muerde lanlo siIencio y
¡or hambre se escribe:
para cjrcccr c| ticnirc.
.
Aleg$-a m-ima
Isas minimas aIegrias, Ias canciones
en Ia siesla, Ios amores de noche, Ias corlinas
de eslreno, Ias habilaciones en su desnudez,
Ios lemores ¡equeñilos, mezquinos en su coraza,
eslos imbeciIes recorles a Ios que ¡onemos nombres
y baulizamos Ios domingos mienlras nadie
reza ¡or Ios infiernos que Iabra a mediodia,
esle siIencio que me ¡esa, lanla ¡aIabra en eI vienlre
de inslanles maIogrados,
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
7
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
infIando verbos mienlras ex¡iran
Ias humanidades
en boIsiIIos ¡Ielóricos
(dioses sin mas don
que Ia exlorsión, eI a¡riele, Ia amenaza cernida
sobre Ios cuer¡os),
lodas esas minimas aIegrias, esos ¡oemas de maIamar
derramados a media larde enlre Iiricas y ex¡Iosiones,
lodas esas egoIalrias caeran
finaImenle
la¡andonos Ia sonrisa
de amianlo.
Materia Oscura6 de La'$a Gi!$dai
:Baile del S!l5 Tee$ife6 2010;
Maicria Oscura (ßaiIe deI SoI. Tenerife, 2010) es de Laura
Giordani, ¡oela, arlisla y ¡rofesora de Iengua ingIesa argenlina
exiIiada con su famiIia, desde niña, en Is¡aña, que se inleresó
muy lem¡rano ¡or Ia Iileralura, es¡eciaImenle ¡oesia y reIalo. Is
aulora de diversos ¡oemarios, y de Ia ¡Iaquelle Cc|c|racicn !c|
|rcic (Zahori-Ioesia en minuscuIas 2009). Ha ¡arlici¡ado, ade-
mas, en anloIogias como Anic|cgia !c Pccsia (AIla Gracia, 2002),
A|!a|a (VaIencia, 2003), Cua!crncs Cau!a|cs !c Pccsia (Idición
CaudaI, Is¡aña, 2007) y Ics ccnircs !c |a ca||c (Germania, 2008).
Ademas, ha coIaborado con dislinlas revislas Ia nanaca !c |cna,
Ycuka|i, Vicnic Sur, Ginc|ra Magnc|ia, |c|ipsc, Tnc cni|!rcn´s |cck cj
ancrican |ir!, Ccnjincs (Argenlina) y Grunc (ßrasiI-AIemania),
enlre olras. Tiene acluaImenle en ¡rensa eI ¡oemario Can|ic c|i-
n4iicc (en Ia IdiloriaI IcIi¡sados). Segun Iduardo MiIan, aulor
deI ¡róIogo:
´. un Iibro como Maicria cscura, con Ia anlerioridad de un arse-
naI sublerraneo ÷y no lanlo÷ de Iileralura ¡oelica escrila a
favor de grandes causas ¡or una incom¡elencia ¡oelica o ¡or una incom¡rensión eslelico-hislórica dig-
nas de esludio que Io IIama desde aba|o, cum¡Ie con un rechazo feIiz: no sóIo Ia rebeIión anle una rea-
Iidad sislemica com¡Iacida en Ia sucesión de ignominias a Ia que somele aI sobrevivienle ÷Io im¡erdo-
nabIe: que convierle en sobrevivienle aI que comienza a vivir÷ sino lambien Ia rebeIión anle eI chanla-
|e de Ia aulocom¡Iacencia, Io que significaria una «saIudabIe» y «reaIisla» eslelica deI hambre en fase de
reaclivación. Su rebeIión es enlrañabIe: emerge desde eI fondo ÷no de Ia ¡aIabra sino de Io que Ia hace
¡osibIe, inloIeranle deI siIencio÷, su coslado me|or. La voz que dice:
|| u|iinc cicrtc ta caqcn!c cn iu nira!a
nicniras a|za |as pa|a|ras usurpa!as a iu |cngua
Is Ia misma voz que dice:
Nunca ||ctcr4 sujicicnic para |atar csic ascc
Inlre Iirica y ex¡eriencia de verdad se ¡roduce eI cercamienlo, eI acecho deI acechado. SóIo es ¡osibIe
Ia im¡ureza, Ia conlaminación. Reilerar una y olra vez Io dicho conlagiado ahora de no dicho. Surge asi
Ia nilidez, olra vez, de un res¡Iandor: eI niño, res¡Iandor de Ia indigencia. II niño-nucIeo deI no-habIar,
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
8
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
¡adre deI Ioco, nuevo su|elo de una im¡osibIe ¡aIabra, bIanco de Ia im¡olencia de Io que no es niño.
Iorque eI que escribe no es un niño as¡ira a desbrozar Ia maIeza que ocuIla esa ¡aIabra. La unica mane-
ra de no «hacerse eI niño» en Ia escrilura ÷una manera de conslruirIo denlro a conlramano, eslo es, de
susliluirIo÷ es escuchar esa ¡aIabra que de lanlo no habIar habIa dislinlo. Y ayudar, fuera deI ¡oema,
a derribar Ia inhumanidad sislemica. TaI ¡arece ser eI em¡eño de esla voz-casa, Laura Giordani...¨
Dame esa ¡aIabra que haga brolar caIoslro de Ias ¡iedras
mienlras lanlo no decir nada
seguir en ¡enumbra
hasla que aIguien me IIore denlro y lenga que escribir
¡ara darIe consueIo
.
Iscribir invocando no eI fin
sino eI lrueno
¡ara no caIIar, no caIIarle,
¡orque Ia ¡aIabra encaIIa en esle liem¡o,
desmayada IIega en un boslezo
como si lodos Ios vienlos deI mundo
se hubiesen delenido
o ya no hubiera agua lan honda
como lu caida.
Decirle niño con maleriaI de derribo,
exlenuado.
¿Que arena liembIa
¡ara aIzar Ia casa`
¿Que sangre em¡u|a Ia mano
en esla ¡uIseada a muerle con Ia nada
que es lu ¡oema`
.
Niño
sin eI abrigo de Ias ¡aIabras
sin Iirismo
cuer¡o a cuer¡o frenle a li
lu ¡ieI
lan ¡ronlo endurecida
lus mocos lu mugre
y eI asco
eI miedo Ias ganas
de que le aIe|es de¡risa
¡ara ¡oder seguir amandole me|or
desde eI ¡oema
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
0
9
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
Hurfanos a"n6 de V-c&!$ G.me*
:Baile del S!l5 Tee$ife6 2010;
Hucrjancs aun (ßaiIe deI SoI. Tenerife, 2010) es de Viclor Gómez,
madriIeño que reside, desde 1970, en VaIencia. Aulor lambien
de Ics Barrics intisi||cs (ßibIioleca deI MLRS, 2009), de
|nccnp|cic (Id. 4 de agoslo, 2010), y de Ocir4s !c |a casa cn ruinas
(Amargord, 2010). In Ios años 90, funda con olros com¡añeros
Ia lerluIia universilaria ´Cuadranle¨ ¡ara ¡rofesores y esludian-
les de Ia Universidad de VaIencia. In eI 2004 comienza a escri-
bir en foros de Inlernel y coordina reuniones con ¡oelas deI
ambilo nacionaI, que da ¡ie a Ia ´Asociación Ioelica CaudaI¨,
que incIuye a ¡oelas como }uIio Obeso (Gi|ón) o Ana Mª
Is¡inosa (}erez) y que liene ¡or finaIidad ¡romocionar Ia ¡oe-
sia y lraba|os Iilerarios de escrilores noveIes y minorilarios. In
eI 2005 enlra a formar ¡arle deI laIIer de ¡oesia ´IoIimnia 222¨
de Ia Universidad IoIilecnica de VaIencia, que dirige desde sus
inicios Ia ¡oela IIena Iscribano. Conoce a }enaro TaIens y
comienza su Ieclura y eI esludio de su obra ¡oelica y ensayisli-
ca, que Ie marcan un nuevo rumbo. A ¡arlir deI 2007, coordina
en Ia Iibreria Irimado, de MigueI Morala, acciones cuIluraIes
reIacionadas con Ia ¡oesia, Ia conciencia y Ia ¡oIilica. Desde eI
curso 2007, dinamiza, ademas, encuenlros y recilaIes de ¡oesia
|unlo a olros ¡oelas, con es¡eciaI incIinación a Ias ¡oelicas de Ia resislencia. Ha sido incIuido en Ias anlo-
Iogias 22 cscriicrcs para c| S. XX| (Nueva Revisla), y Una nucsira !c Pccsia cspañc|a Ccnicnpcr4nca
(Coordinación e inlroducción de ßenilo deI IIiego ¡ara Ia Revisla SoI Negro). Ha coIaborado lambien
con nueslra revisla Ycuka|i.
Pcr sus c|ras |cs ccncccrcis. Afirmación lremenda, si se ¡iensa, ¡ero que cuadra ¡erfeclamenle dicha de
Ia lrayecloria, lanlo ¡oelica, como de aclivisla sociaI y cuIluraI, de Viclor (Viklor) Gómez. Su crjan!a!
÷o Ia nueslra÷ se ncs ex¡Iica ÷y sc ex¡Iica, a su vez÷ con voz ¡oderosa y emocionanle en esle lenso ¡oe-
mario, sóIo hay que eslar alenlos ¡ara com¡render ese abandono enlre miIIones de ¡adres ausenles...
He aqui dos bolones de mueslra:
1
qc quicrc cir
c| a|ari!c !c |a naripcsa.
}im Morrison
! el "e%cad!
sino eI ¡ez
y Ias redes de es¡uma
no de acero
a menudo cambian Ias regIas
no cambiemos
nosolros aunque quedemos afuera
In Ia Ion|a
va a ¡eso Ia muerle y Ios numeros que a¡Iacan Ia sed
vacian sus Ielras ¡or Ia Lelra de Cambio
AIas sin cieIo
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
0
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
branquias hundidas en lierra
¿cómo no IIegasleis
aI lembIor inoido a Ia ira
cómo saIdremos de esla
sin horror hasla Ias meduIas`
AIrededor de Ios arrecifes:
No mercancia
sino moradores de Io indefenso.
Iara Quique IaIcón
2
U h',$fa!
Oigc pascs, cigc c| |asiincsc irucnc quc a| pcrcnnc nucrjanc pcriur|a.
}uan CarIos Meslre
Un huerfano.
La habilación deI holeI. Quiza Ia IIuvia.
Mirar ¡ara nada, ¡ara no habIar laI vez,
mirar Ia ¡ared.
¿In ese momenlo moria un angeI`
Una herida.
No hay arma visibIe, no hay Iuminosa
hueIIa, roslros o ¡aIabras, oIor ni
lan siquiera.
Un niño soIo.
In menos de un minulo Ia caIidez
de una madre
Ie IIevara a un nacer nuevo, a vivir.
In su vienlre
quedan noches vacias de Ieche.
In sus o|os Ia oquedad de un ¡ozo
con inseclos.
In sus manos Ia aridez sin aImohada
deI Iecho enlre barroles.
No recuerda deI daño
ni Ios agenles
ni eI Iugar. Iero su sangre Iiviana
liene una deficiencia de gIóbuIos ro|os
y su anemia
emana de un muscuIo alerido
que debiera mover eI caudaI
ro|o de sus cañerias.
(Isas que un dia se cerraran con anginosa memoria).
Se abre Ia ¡uerla y eI huerfano sienle
sin saber,
sienle que aIguien de su amoralado cueIIo Ievanla
Ia soga de Ios abandonados.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
1
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
Corazones de manzana6 de Alicia Ma$&-e*
:C!c.6 Valecia6 2011;
Ccrazcncs !c nanzana, edilado ¡or eI seIIo vaIenciano
Cocó, es eI ¡rimer ¡oemario de AIicia Marlinez, ´aclriz,
¡oela y labernera¨, como se define eIIa misma, Ios uIli-
mos meses Ios ha dedicado, en ¡arle, aI es¡eclacuIo lea-
lraI Ia cxacia pa|a|ra, deI que damos cum¡Iida nolicia en
esle mismo numero (en Ia sección Inler(v)ex¡resss), y
Ios uIlimos años Ios ha dedicado a geslionar con su
com¡añero, Isaac AIonso, eI Bar || Ocra!c-MA|, ahora
Asociación Lileraria, que se ha converlido en Iugar de
referencia ¡ara Ia cuIlura y Ia ¡oesia vaIenciana.
VoIcada a Ia oraIidad y a Ia dramalización Iirica, su uIli-
mo ¡royeclo eI |csiita| !c Pccsia !c Va|cncia Vccijcric,
busca, una vez mas, Ia conexión enlre Ia ¡oesia y Ia
genle comun.
Aunque ha ¡ubIicado en numerosas revislas, en ¡a¡eI y
digilaIes, esle es su ¡rimer Iibro. Un lraba|o que ha aca-
bado siendo aIgo mas com¡Ie|o que un ¡oemario ¡ues-
lo que se crece con una coIaboración o coauloria con Ia
diseñadora Iransini, afincada ahora en Iaris, de mane-
ra que Ia ¡ro¡uesla arlislica de Ia ¡inlora ha venido a
diaIogar con Ios ¡oemas convirliendo eI Iibro en mucho
mas que un ¡oemario de una aulora, es, como eIIa Io
define, lambien, ´un conslruclo sobre Ia sociedad acluaI
que no ¡uede de|ar indiferenle¨. Inrique IaIcón, en eI
¡róIogo deI ¡oemario, afirma:
´. Ccrazcncs !c nanzana ha querido saber mirar Io que no mira nadie. Las condiciones de Ia conciencia
en Ios cuer¡os y en eI es¡irilu ex¡ro¡iado de Ias cIases lraba|adoras. II alro¡eIIo ¡ersislenle sobre lodo
Io femenino. II oIor de una ciudad que se quiere inodora y desIumbranle. Los muerlos de |uIio y su
siIenciamienlo de dobIe muerle. II arrodiIIamienlo inlimo de Ia conciencia deI ¡eriodisla. II acaIIamien-
lo de quienes han sido arro|ados a Ias cunelas de Ia hisloria. La canaIIa eIaboración de Io que eI ¡oela
Anlonio OrihueIa (escrilura Ia de Anlonio lan cercana a esla de AIicia Marlinez) IIamaria ´Ia faIsa ¡aIa-
bra¨. Los regimenes invisibIes de Ia recIusión. Las maneras con que un hombre, ¡auIalinamenle, se con-
vierle en un im¡oslor... Conlra eI nihiIismo de nueslro liem¡o se Ievanlan eslos ¡oemas. Lo hacen con
veracidad y sóIo ¡or eslo ya se merecen nueslro eslremecimienlo. Desde Ias ¡rofundidades de un sisle-
ma canibaI, desde Ias garganlas de esle modeIo de desarroIIo conlra eI ser humano...¨
S!) la #'e macilla la% "alab$a%
La que escucha eI vienlo,
eI lrafico, Ias sirenas y Ios IIanlos
mienlras lu habIas
desnuda lu sangre
a |irones eI asfaIlo
Soy aqueIIa que im¡rime versos en versaIila
que cierra Ios o|os
lranscribe menlira y gorda
Mira hacia alras/ cueIIo rolo
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
2
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
Ahora, en Ias ruinas de lu caIIe, com¡ongo un edificio enfermo
y grilo, como diria eI ¡oela: I'm a fucking |ournaIisl.
8
RÉQUIEM "!$ l!% &$abajad!$e%
Huesles de angeIes inpcricjc||a!cs
recogen a Ios lraba|adores deI mundo
se arro|an lierra a Ios o|os
Hoy se firma eI Acla de Defunción deI sigIo XX
No voy a habIar. Lo ¡romelo
No grilare
No Ievanlare banderas
ni hare sonar lrom¡elas de guerra
No voIvere a IIamarIes camarada
ni siquiera com¡añera
¿Que acaso com¡arlimos eI ¡an`
Ya no hay nada que decir
Iula me enlrego.
Mis manos. Mis hombros.
Mis ¡iernas.
Mi cabeza. Mi sexo
Yo ya no soy yo.
Soy lu mano de obra...
Hazme Io que quieras
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
3
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
ACUS| O| ||C|BO
El a$&e "$!d'c&!$ de c!!cimie&!
Desde una ¡ers¡ecliva aIlhusseriana, ´eI conocimienlo, incIuido eI deI arle, es ¡roduc-
ción¨, ¡ero es que, ademas, Ia ¡raclica arlislica es una ´¡raclica de ¡raclicas¨ o, me|or,
´una ¡raclica enlre ¡raclicas¨, sean eslas Ia ¡raclica ¡oIilica, Ia economia, Ia hisloria o
Ia fiIosofia. Todo ¡roduclo arlislico es, asi, un ´ob|elo com¡Ie|o¨, lanlo ¡or su e|ecu-
ción, como ¡or Ias im¡Iicaciones derivadas de su rece¡ción, eslo es, un ob|elo nisicricc
en Ia Hisloria. Aunque, si ´Ia obra esla hecha de Hisloria¨, Ia Hisloria ´esla hecha,
enlre olras cosas, de obras que loman ¡osición en sus confIiclos¨ (desconlada Ia ´male-
riaIidad irreduclibIe¨ de Ias mismas). De ahi que lanlo ¡ara AIlhusser, como ¡ara
Macherey, eI conocimienlo de cuaIquier ¡roduclo arlislico conduce a Ia ex¡Iicilación
de Ia ´dislancia inlerior¨ que Io fundamenla, ¡or encima de Ia conciencia o de Ia voIun-
lad deI arlisla. ´Dislancia inlerior¨ que ¡roviene sobre lodo de Ia confronlación de dos
lem¡oraIidades o¡ueslas, y de sus corres¡ondienles es¡acios: que ¡ro¡onen irreme-
diabIemenle dos ¡Ianos de Ieclura y de rece¡ción en confIiclo: eI ¡Iano hislórico y
sociaI (o maleriaIisla), y eI ¡Iano de Ia ´conciencia inlerior¨, Iigado aI ¡re|uicio ideaIis-
la de Ia ´condición humana¨ (o humanisla). Ior Io que ´ex¡Iicar Ia ¡ugna enlre Ias
diferenles Iecluras es, enlonces, un modo de ex¡Iicar Ia obra, ya que Ia conlradicción
enlre Iecluras no es sino efeclo de Ia conlradicción inlerna a Ia ¡ro¡ia obra.¨ Y esa
¡ugna es consliluliva inevilabIemenle ÷desde sus dos naicria|i!a!cs irreduclibIemenle
diferenles÷, lanlo de Eleg!a en Portbou, de Anlonio Cres¡o Massieu, como de Men" del
d!a$ a d!a, de Gsus ßoniIIa. Iero es que, ademas, en Ios dos casos, esas dos lem¡ora-
Iidades, esas dos Iecluras, Ia pcrscna|, deI su|elo que se ex¡resa (aI escribir o aI Ieer), y
Ia nisicrica, Ia de Ias causas maleriaIes que se ex¡resan a su lraves (aI escribir y aI Ieer),
forman ¡arle ¡rogramalica (ab inilio) de ambos lexlos.
Eleg!a en Portbou6 de A&!i! C$e%"! Ma%%ie'
:Ba$&leb) Edi&!$e%6 20115 134 "+g%5;
Libro de caIado y am¡Iilud ¡oco corrienle, en eI que va ´mas de medio
sigIo de derrolas y es¡eranzas. In eI doIor, sin duda. Iero lambien en
Ios aclos de bondad y de resislencia. II ¡oema es es¡acio de acogida,
de saIvación de lanla vida aniquiIada. In su afan de lolaIidad ¡relende
ser leslamenlo ¡ersonaI y coIeclivo, Ievanlar acla de una biografia y de
un es¡acio hislórico: eI que va desde Ia derrola deI 39 hasla eI finaI de
Ia dicladura y nueslro mismo ¡resenle¨. ´Cres¡o Massieu rescala Ias
voces ¡erdidas, Ios nombres oIvidados, mediala acerca de Ia vida y Ia
muerle y nos silua anle Ia indecibIe beIIeza que se conlem¡Ia desde eI
bIanco cemenlerio de Iorlbou.¨
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
4
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
He aqui su arranque:
9A IARTIR DI CUANDO`
¿A ¡arlir de cuando eI angeI, eI ¡a|aro,
desde cuando Ia herida, eI canlo, Io quebrado,
eI asombro, Ia suave ¡ermanencia, Ia Iuz,
desde cuando Ia musica, su ingravido descenso,
Ia cIaridad bañando eI mundo, Ia ¡aIabra
escaIando Ia noche, valicinando gira que gira
eI gozne, Io enlreabierlo, Ia cadera herida, Ia ¡ieI
marcada, Io que rodea y abraza, Io circunciso,
Ia agrielada fideIidad, Ia fralerna conslancia
de Io que conlem¡Ian Ios conlem¡Iados,
a ¡arlir de cuando eI siIencio y sus sombras,
desde que liem¡o sin liem¡o horada renuncias,
enumera lraiciones, oIvidos, cuando`
Quien escuchó eI ¡a|aro, Ia Iuz, Ia carne,
quien Ia di|o, desde dónde Ia invenló, Ia baulizó
y sacraIizó eI inslanle, Io venidero como es¡eranza,
un sueño lerso que adivina Io ¡osibIe, Io nunca acaecido
y sin embargo siem¡re ¡regunlado indagado
en lembIor, hueco, cuenco de vigiIia, descenso, regreso.
¿A ¡arlir de cuando eI ¡a|aro, Ia Iuz`
¿desde cuando eI cazador, eI oscuro siIencio`
¿a ¡arlir de cuando`
Cuando IIegó eI verbo y fue sangre, boca, saIiva,
cuando ¡obIó, nombró, di|o, ¡ermaneció.
Mas ¿cuando IIegó eI verbo`
¿cuando eI ¡a|aro y su canlo`
¿a ¡arlir de cuando eI canlo`
¿cuando su renuncia`
Men" del d!a$ a d!a6 de G%/% B!illa
:Baile el S!l6 2015 34 "+g%5;
´. No debi haber ¡arado aqui... ¡ero suerle Ia mia, de enconlrar un silio
donde hacerIo, y que me|or que en esle Iugar aIe|ado de lodo... aunque eI
oIor que des¡rende me hueIe a uno de esos Iugares a Ios que Ie avaIan Ia
lrayecloria de Ios años, de esos que aIcanzan Ia cus¡ide ¡or merilos ¡ro-
¡ios, asi es esla casa de comidas, con menu deI dia y un carleI Iuminiscen-
le, ahora a¡agado, y que reza: IOISIA, un Iugar donde Ios su¡ueslos
buenos habilos se van heredando de ¡adres ¡er¡eluos a sus hi|os de
nunca. Aun asi, no consigue reconciIiarme con eI lralo rancio, y que es a
Ia ¡ar cordiaI, de quienes Io regenlan, de quienes eslan de ¡aso, como yo,
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
5
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
que sigo buscando Ia esencia y Ia razón de ser de Ia senciIIez.¨ Iscribe, sin embargo, eI ¡ro¡io Gsus
ßoniIIa en su conlra¡orlada.
He aqui un ¡ar de e|em¡Ios:
NUDO IN LA GARGANTA
¿quicn na !c nc|aric, j|cr !c sangrc, !inc?
ANTONIO MACHADO
ya es hora
de que vaya revenlando
Ia ¡rimavera,
de hecho, Ios ¡eIigros reaIes
eslan en fIor.
con eI buen liem¡o
hay quien no duda
en sacar a ¡asear a Ios Ieones.
le ¡regunlas
si le sera mas uliI quedarle inmóviI.
anle lus o|os
lienes un bucóIico |ardin
y en lu garganla
dificuIlad ¡ara lragar.
.
RIVOLUCIONARIOS
para Marccs Ana, ncn|rc titc
habIando de ro|os ÷deduzco÷
que Ies abrieron eI ¡echo
Ies exlir¡aron eI corazón,
y aun asi,
¿visle` ¡que hi|os de ¡ula!
siguen Ialiendo.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1


"
g
i
n
a

1
1
6
A
N
#
L
I
S
I
S

/

R
E
S
E
!
A
S
Introducción
Hay ¡ocas ex¡resiones lan ambiguas como Ias de ´ca -
¡ilaIismo soslenibIe¨ y olros conce¡los asociados, la-
Ies como ´agricuIlura soslenibIe¨, ´uso soslenibIe de
Ia energia y Ios recursos¨ y ´desarroIIo sosle ni bIe¨.
Isla ambigüedad recorre Ia mayor ¡arle de Ios ¡rin-
ci¡aIes discursos conlem¡oraneos sobre Ia economia
y eI ambienle: informes gubernamenlaIes y de Ias
Naciones Unidas, invesligaciones academicas, ¡erio-
dismo ¡o¡uIar y ¡ensamienlo ¡oIilico ´verde¨. Islo
IIeva a muchas ¡ersonas a habIar y escribir acerca de
Ia ´soslenibiIidad¨: Ia ¡aIabra ¡uede ser uliIizada ¡a-
ra significar casi cuaIquier cosa que uno desee, Io que
consliluye ¡arle de su alraclivo.
´Ca¡ilaIismo soslenibIe¨ liene una connolación a
Ia vez ¡raclica y moraI. ¿Ixisle acaso aIguien en su
sano |uicio que ¡ueda o¡onerse a Ia ´soslenibiIidad¨`
II significado mas eIemenlaI de ´soslener¨ es ´a¡o-
yar¨, ´manlener eI curso¨, o ´¡reservar un eslado de
cosas¨. ¿Que gerenle cor¡oralivo, minislro de finan-
zas o funcionario inlernacionaI a cargo de Ia ¡reserva-
ción deI ca¡ilaI y de su acumuIación am¡Iiada recha-
zaria asumir como ¡ro¡io esle significado` Olro sig-
nificado es eI de ´¡roveer de aIimenlo y bebida, o de
medios de vida¨. ¿Que lraba|ador urbano maI ¡aga-
do, o que cam¡esino sin lierra rechazaria esle signifi-
cado` Y olra definición es Ia de ´¡ersislir sin ceder¨.
¿Que ¡equeño agricuIlor o em¡resario no se resisle a
´ceder¨ anle Ios im¡uIsos ex¡ansionislas deI gran ca-
¡ilaI o deI esla-do, enorguIIeciendose ¡or su ´¡ersis-
lencia¨`
Islamos en ¡resencia de una Iucha a escaIa mun-
diaI ¡or delerminar cómo seran definidos y uliIizados
eI ´desarroIIo soslenibIe¨ o eI ´ca¡ilaIismo sosleni-
bIe¨ en eI discurso sobre Ia riqueza de Ias naciones.
Islo quiere decir que Ia ´soslenibiIidad¨ es una cues-
lión ideoIógica y ¡oIilica, anles que un ¡robIema eco-
Iógico y económico.
II anaIisis que se hace aqui uliIiza eI lermino ´sos-
lener¨ en Ios lres senlidos indicados: ´soslener eI cur-
so¨ de Ia acumuIación ca¡ilaIisla a escaIa gIobaI,
´¡ro¡orcionar medios de vida¨ a Ios ¡uebIos deI
mundo, y ´soslenerse sin ceder¨ ¡or ¡arle de aque-
IIos cuyas formas de vida eslan siendo subverlidas
¡or Ias reIaciones saIariaIes y mercanliIes. In esla
¡ers¡ecliva, eI ¡robIema deI ca¡ilaIismo soslenibIe se
refiere en ¡arle a Ia ¡osibiIidad -o no- de que Ia sosle-
nibiIidad definida de eslas lres maneras ¡ueda ser aI-
canzada, y a cómo ¡odria Iograrse laI cosa.
Ixisle un cuarlo senlido ¡ara ´soslener¨: eI que se
refiere a Ia ´soslenibiIidad ecoIógica¨, aun cuando es
escaso eI acuerdo enlre Ios cienlificos de Ia ecoIogia
res¡eclo aI significado ¡reciso de esla ex¡resión. Ior
e|em¡Io, Ia biodiversidad o Ia ´saIud deI ¡Ianela¨ ra-
ra vez son ¡robIemalizadas en lerminos de Ia ciencia
ecoIógica y de Ias ideoIogias subyacenles a esla cien-
cia, como lam¡oco ocurre con Ia ex¡resión ´crisis
ecoIógica¨, lan am¡Iiamenle uliIizada ¡or escrilores
¡o¡uIares sin eI beneficio de una definición ¡recisa.
Los ecóIogos de ¡obIaciones y Ios bióIogos de Ia
conservación correIacionan ¡or Io generaI cambios en
Ia ¡obIación de una delerminada es¡ecie, cambios en
Ia ´ca¡acidad de carga¨, definida de manera eslrecha
en lerminos de Ias necesidades de esa es¡ecie, y aIgun
coeficienle que mide Ia reIación enlre Ia es¡ecie y Ia
ca¡acidad de carga en cueslión ¡or un Iado, y eI reslo
deI ecosislema deI que esa es¡ecie ¡odria de¡ender
¡or eI olro. Todos eslos lerminos ¡oseen aIguna ca¡a-
cidad ex¡Iicaliva. Sin embargo, laI muIli¡Iicidad de
delerminanles im¡Iica que no exisle forma evidenle
de saber con cerleza si Ias amenazas a una es¡ecie
¡ro-vienen de eIIa misma, ¡or asi decirIo, o de lrans-
formaciones en eI con|unlo deI ecosislema debido,
¡or e|em¡Io, a Ia inlrusión de olras es¡ecies. Si eslo es
asi, habIar acerca de Ia ´soslenibiIidad¨ de es¡ecies en
¡arlicuIar ¡uede resuIlar menos ¡reciso de Io que ¡a-
recia a ¡rimera visla, y eI conce¡lo de ´crisis ambien-
laI¨ ¡uede resuIlar mas ¡robIemalico.
Islas ambigüedades se acenluan cuando Ios ecó-
Iogos o Ios Verdes combinan Ias dimensiones sociaI y
económica con Ia biofisica, y debalen acerca de Ia
´soslenibiIidad¨ de ecosislemas o regiones enleras.
In Ia región de Ia bahia de Monlerrey, CaIifornia, ¡or
®
Traducción reaIizada ¡or eI Irofesor GuiIIermo Caslro Herrera. }ames O'Connor es Irofesor de Ia Universidad de CaIifornia. Idilor
de Ia revisla Capi"ali!m+ na"#e+ !ociali!m.
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
1
7
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
-ES POSIBLE EL CAPITALISMO SOSTENIBLE,
}ames O'Connor®
e|em¡Io, Ia excesiva exlracción de aguas sublerraneas
ha hecho disminuir eI niveI de Ios acuiferos, ocasio-
nando saIinización debido aI agua de mar, Io que a su
vez amenaza Ia viabiIidad de Ia agricuIlura.
¿Consliluye eslo una ´crisis¨`
In lerminos económicos no, si Ia región im¡orla
agua. De hecho, eI agua im¡orlada ¡uede insufIar
nueva vida a Ia agricuIlura IocaI y aI desarroIIo indus-
lriaI, comerciaI y residenciaI. ´AgricuIlura soslenibIe¨
significa una cosa desde una ¡ers¡ecliva biorregionaI
eslricla, y olra si Ia ¡ers¡ecliva es am¡Iiada ¡ara in-
cIuir a olras biorregiones. In esle caso ¡arlicuIar, eI
debale en lorno aI agua liene que ver menos con Ia
´soslenibiIidad¨ deI ca¡ilaI agricoIa IocaI y de Ia caIi-
dad deI agua, y mas con normas de |uicio reIalivas aI
li¡o de comunidad y de cuIlura que Ios habilanles de
Ia región desean lener: en eI caso de Ia|aro VaIIey, ¡or
e|em¡Io, se lrala de escoger enlre ¡reservar su acluaI
sabor mexicano, o abrirIo mas a Ia ¡obIación lraba|a-
dora de SiIicon VaIIey, aI olro Iado de Ia cordiIIera
IiloraI.
Si se define ´soslener¨ de eslas cualro maneras, Ia
res¡uesla breve a Ia ¡regunla ´¿es ¡osibIe eI ca¡ilaIis-
mo soslenibIe¨` es ´no¨, y Ia Iarga es ´¡robabIemen-
le no¨. II ca¡ilaIismo liende a Ia aulodeslrucción y a
Ia crisis, Ia economia mundiaI crea una mayor canli-
dad de hambrienlos, de ¡obres y de miserabIes, no se
¡uede es¡erar que Ias masas de cam¡esinos y lraba-
|adores so¡orlen Ia crisis indefinidamenle y, como
quiera que se defina Ia ´soslenibiIidad¨, Ia naluraIeza
esla siendo alacada en lodas ¡arles.
In esle arlicuIo se examina aIguna evidencia reIa-
liva aI ¡robIema deI ´ca¡ilaIismo soslenibIe¨, hacien-
do enfasis en aIgunos de Ios diferenles conce¡los de
´soslenibiIidad¨ ¡Ianleados ¡or Ios Verdes y ¡or eI
seclor em¡resariaI. Ofrecemos un breve recuenlo de
Ias condiciones de soslenibiIidad económica (o de
renlabiIidad y acumuIación), ¡ara disculir enseguida
Ia ´¡rimera¨ conlradicción deI ca¡ilaIismo -o conlra-
dicción ´inlerna¨-, y Ia naluraIeza de Ia acumuIación
ca¡ilaIisla, cargada de e¡isodios de crisis y de¡en-
dienle de Ias crisis. A eslo se agrega un breve examen
deI ¡roceso de formación de una crisis mundiaI en Ia
decada de 1980, y se ¡Ianlea que Ias ¡ers¡eclivas de
una geslión económica gIobaI son lan endebIes como
Ias de una reguIación ambienlaI gIobaI.
A ¡arlir de Io anlerior, se aborda olro ¡robIema en
a¡ariencia insoIubIe ¡ara eI ca¡ilaIismo: Ia ´segunda¨
conlradicción, eslo es, Ia reducción de Ias ´ganancias
marginaIes¨ generada ¡or Ia conlradicción enlre eI
ca¡ilaI yIa naluraIeza (y olras condiciones de ¡roduc-
ción), asociada a Ios efeclos económicos adversos
¡ara eI ca¡ilaI que surgen deI ambienlaIismo y olros
movimienlos sociaIes. Des-de aqui se disculen Ias for-
mas medianle Ias cuaIes eI ca¡ilaIismo inlenla enfren-
lar eslas crisis. La ca¡acidad deI ca¡ilaI ¡ara enfrenlar
con exilo lanlo Ia ´¡rimera¨ como Ia ´segunda¨ con-
lradicción es Iimilada, debido a Ia naluraIeza deI esla-
do IiberaI democralico y deI ¡ro¡io ca¡ilaI. Se subra-
ya Io incierlo de Ias consecuencias ¡oIilicas -y ¡or lan-
lo económicas y ecoIógicas- de una de¡resión eco-nó-
mica generaIizada. Ior uIlimo, lras un breve examen
de Ias condiciones ambienlaIes en Ios ¡aises ¡obres
(eI Sur), se deIinean aIgunas concIusiones sobre Ias
¡osibiIidades de movimienlos ambienlaIislas sociaIes
y ¡oIilicos radicaIes, o ´verdes ro|os¨. Si bien se ¡Ian-
lea que Ias ¡ers¡eclivas ¡ara aIguna cIase de ´socia-
Iismo ecoIógico¨ no son buenas, Ias de un ´ca¡ilaIis-
mo soslenibIe¨ ¡ueden ser aun mas remolas.
La política ambiental y el discurso de la sostenibili-
dad
La evidencia favorece Ia idea de que eI ca¡ilaIismo no
es soslenibIe desde eI ¡unlo de visla ecoIógico, a ¡e-
sar de Ia recienle avaIancha de charIas sobre ´¡roduc-
los verdes¨, ´consumo verde¨, ´foresleria seIecliva¨,
´agricuIlura ba|a en insumos¨ y demas. Du ran le Ia
cam¡aña ¡or Ia ¡residencia de 1992, ninguno de Ios
lres candidalos ¡rinci¡aIes hizo deI ´ambienle¨ un le-
ma reIevanle. A ¡arlir de Ia vicloria de ßiII CIinlon, eI
nuevo gobierno de Ios Islados Uni dos ha ace¡lado
com¡romisos en lemas que van desde eI uso de lie-
rras federaIes ¡ara ¡asloreo hasla Ia laIa de bosques
anliguos y Ia Iucha conlra Ia conlaminación, abando-
nando a menudo melodos de con lroI de Ia conlami-
nación de eficacia ya ¡robada a favor de ´soIuciones
de mercado¨.
Los gobiernos eslalaIes y IocaIes desdeñan eI am-
bienle en su com¡elencia ¡or alraer ca¡ilaI escaso. In
Ia IegisIación federaI, se hace mas eslrecha Ia defini-
ción de ´humedaIes¨, aI iguaI que Ia de ´es¡ecies en
¡eIigro¨. La saIud ocu¡acionaI y Ia ¡reservación de Ia
seguridad IaboraI son saboleadas. Se mercanliIizan
mas Ios ¡arques nacionaIes y eslalaIes en Ia medida
en que Ios gerenles buscan maneras de oblener bene-
ficios. Mienlras Ia induslria nucIear se encuenlra mo-
menlaneamenle eslancada, aIgunas induslrias de
bienes de ca¡ilaI, como Ia deI ¡a¡eI y Ia ¡uI¡a, han
em¡ezado a inslaIar lecnoIogias mas Iim¡ias, Ia agri-
cuIlura organica se ha vislo beneficiada ¡or un au-
menlo deI inleres de Ios consumidores en ¡roduclos
Iibres de ¡eslicidas, Ia mayoria de Ios dirigenles sin-
dicaIes se o¡onen o son indiferenles a Ias demandas
¡Ianleadas ¡or Ios ambienlaIislas, y Ias grandes orga-
nizaciones ambienlaIislas lradicionaIes (con dos o lres
nolabIes exce¡ciones) eslan mas dis¡ueslas a com-
¡romeler sus ¡osluras en nombre deI ´crecimienlo
económico¨.
In Ia mayor ¡arle de Ios ¡aises, Ios ¡arlidos ver-
des siguen siendo ¡equeños o com¡romelen sus ¡o-
siciones en Ia ¡oIilica IocaI o nacionaI. In Iuro¡a, eI
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
1
8
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
ambienle no figura enlre Ias ¡reocu¡aciones de Ios
burócralas que dirigen Ia ¡ode-rosa Comisión Iuro -
¡ea, a ¡esar de Ia re¡resenlación de Ios Verdes en eI
IarIamenlo Iuro¡eo. Los acuerdos inlernacionaIes
sobre eI desgasle de Ia ca¡a de ozono son debiIes, y en
maleria de caIenlamienlo gIobaI son meramenle sim-
bóIicos.
Los acuerdos reIalivos a Ia ¡rolección de Ios ´bien-
es comunilarios¨ deI mundo -cuencas, bosques, rios,
Iagos, coslas, oceanos y caIidad deI aire- sueIen ser
honrados en Io fundamenlaI. La caza de baIIenas ¡ue-
de reiniciarse, y en lodas ¡arles Ios ¡escadores de-
mandan agolar Ia riqueza deI mar. II ¡elróIeo liene
mas im¡orlancia que nunca como riqueza económica
y ¡oder nacionaI. Las em¡resas energelicas y mineras
(que a menudo son Ias mismas) se encaminan a Ia ex-
¡Iolación masiva de mayores canlidades de recursos
mineraIes, desde Wisconsin hasla Siberia.
In eI Sur, muchos gobiernos eslan mas que dis-
¡ueslos a vender sus derechos de ¡rimogenilura a Ias
cor¡oraciones lransnacionaIes en nombre deI ´de -
sarroIIo¨, a menudo ba|o Ia ¡resión de grandes deu-
das exlernas, mienlras Ias grandes masas de cam¡esi-
nos sin lierra y de ¡equeños ¡ro¡ielarios ruraIes, y Ios
¡obres de Ias ciudades, se ven forzados a saquear y
agolar recursos y a conlaminar eI agua y eI aire re-
s¡eclivamenle, lan sóIo ¡ara sobrevivir. Los ex¡e-
dienles ambienlaIes de Ios ´ligres¨ asialicos, Ios ´ca-
chorros¨ deI Sudesle de Asia, y de Mexico, ßrasiI y
olros cenlros de crecimienlo Ialinoamericanos, no son
muy eslimuIanles.
HabIando en lerminos ¡raclicos, un ¡aso necesa-
rio hacia eI ca¡ilaIismo soslenibIe -definido de una u
olra manera como ´ecoIógicamenle racionaI o sagaz¨-
consisliria en ¡resu¡ueslos nacionaIes que obIi garan
a ¡agar im¡ueslos eIevados sobre insumos de male-
rias ¡rimas (¡or e|em¡Io carbón, ¡elróIeo, nilrógeno)
y sobre cierlos ¡roduclos (aulomóviIes, ¡roduclos
¡Iaslicos, envases desechabIes), com¡Iemenlados con
una ¡oIilica de e"iq#e"a $ede que eximiria de im¡ues-
los a Ios ¡roduclos genuinamenle verdes (definidos
segun su ba|o im¡aclo ecoIógico en cada ela¡a deI
¡roceso de ¡roducción, dislribución y consumo).
Olro ¡aso consisliria en ¡oIilicas nacionaIes de
gaslo que subsidien masiva-menle a Ia energia soIar y
a olras fuenles aIlernalivas y benignas de energia, Ia
invesligación lecnoIógica encaminada a eIiminar ¡ro-
duclos quimicos lóxicos y olras suslancias en su fuen-
le de origen, innovaciones en maleria de lransilo ma-
sivo, saIud ocu¡acionaI y seguridad IaboraI, y ¡roce-
dimienlos de conlroI y cum¡Iimienlo en Ios ambilos
nacionaI, regionaI y comunaI, y una redefinición y re-
orienlación generaIes de Ias ¡rioridades en maleria de
ciencia y lecnoIogia. Isle li¡o de ¡resu¡ueslo verde -
con Ios cambios a¡ro¡iados en Ios melodos de caIcu-
Io deI ingreso nacionaI- no esla siendo desarroIIado
en ninguna ¡arle deI mundo, saIvo en eI ¡a¡eI ¡or
¡arle de un ¡equeño gru¡o de economislas y aclivis-
las verdes.
A niveI deI discurso sobre Ia ´soslenibiIidad¨, Ias
¡ers¡eclivas ¡ara un ca¡ilaIismo ecoIógicamenle sa-
gaz, que Ios Verdes ¡uedan reconocer como laI, ¡are-
cen ¡robIemalicas en eI me|or de Ios casos. De hecho,
lras una a¡arenle convergencia de vocabuIario, exisle
un desencuenlro o brecha enlre eI discurso verde y eI
ca¡ilaIisla, enfrenlados en un diaIogo de sordos.
Un ¡robIema consisle en que eI discurso de buena
¡arle deI movimienlo ambienlaIisla cuenla con eI
a¡oyo de ca¡ilaIes que buscan reverdecerse a si mis-
mos o, aI menos, moslrar una imagen ¡ubIica verde.
Isle discurso as¡ira a enconlrar vias que IIeven a Ias
cor¡oraciones a reformar sus ¡raclicas económicas,
haciendoIas com¡alibIes con Ia soslenibiIidad de Ios
bosques y su biodiversidad, Ia caIidad deI agua, Ia
¡reservación de Ia vida siIveslre, Ias condiciones al-
mosfericas, y demas. Aqui, Ia alención se concenlra en
Ios ¡rocesos de ¡roducción, Ia lecnoIogia, eI recicIa|e
y Ia reuliIización y Ia eficiencia energelica, asi como en
¡robIemas de caracler mas generaI, reIacionados con
Ia eslruclura deI consumo, eI financiamienlo, eI mer-
cadeo y Ia organización cor¡oraliva. Ior e|em¡Io, eI
Wold Re!o#ce! In!"i"#"e, de orien la ción reformisla,
¡Ianleó hace ¡oco que Ia soslenibiIidad ¡resu¡one
´una lransformación sin ¡recedenles¨ de Ia lecnoIo-
gia. Iara Ios Verdes reformislas, ¡or lanlo, eI ¡robIe-
ma consisle en cómo rehacer eI ca¡ilaI en lerminos
adecuados a Ia soslenibiIidad de Ia naluraIeza.
In Ias saIas de reunión de Ias cor¡oraciones, sin
embargo, eI ¡robIema se discule en olros lerminos. In
un niveI su¡erficiaI, eI ¡robIema sim¡Iemenle consis-
le en cómo ¡resenlar una imagen verde verosimiI a
Ios consumidores y aI ¡ubIico -¡or e|em¡Io, Ia indus-
lria quimica norleamericana ¡Ianeó gaslar diez miI-
Iones de dóIares en 1992 ¡ara ¡resenlarse a si misma
como ambienlaImenle razonabIe y amislosa (Ne%
Yok Time!, 12/8/1992). Se lrala lambien de cómo refor-
mar Ia ¡roducción de modo que se ahorren energia y
malerias ¡rimas, Io que consliluye un ¡robIema esen-
ciaImenle económico. Le|os de ser un ¡robIema ¡ara
eI ca¡ilaI en su con|unlo, Ia eficiencia en eI uso de Ia
energia y de Ios maleriaIes duranle un ¡eriodo de
Ienlo crecimienlo es económicamenle deseabIe, y qui-
zas Io sea lambien en Io ecoIógico. Iara cilar un caso,
eI 75% deI aIuminio ¡roducido ¡or em¡resas norlea -
me ricanas ¡roviene de envases y olros ¡roduclos re-
cicIados. Olro caso es eI de nuevas ¡raclicas en Ia in-
duslria de Ia madera, que ¡roduce ¡osles y vigas a
¡arlir de arboIes demasiado ¡equeños ¡ara ser con-
verlidos en labIas, uliIizando asi Io que de olra mane-
ra seria un desecho. DeI mismo modo, Ia relórica deI
´recicIa|e¨ y Ios ¡recios (seIeclivos) ¡ueden ser uliIiza-
dos ¡ara faciIilar nuevas oIas de obsoIescencia ¡Iani-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
1
9
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
ficada ba|o eI eslandarle de Ia amislad hacia eI am-
bienle -Iegilimando asi eI consumismo y ¡reservando
Ia renlabiIidad.
Sin embargo, a un niveI mas ¡rofundo, Ias cor¡o-
raciones conslruyen eI ¡robIema ambienlaI de un mo-
do que resuIla eI exlremo o¡ueslo de Io que Ios
Verdes sueIen ¡ensar acerca de Ia reforma. Se lrala,
aqui, deI ¡robIema de rehacer Ia naluraIeza de mane-
ras consislenles con Ia renlabiIidad soslenibIe y Ia
acumuIación de ca¡ilaI. ´Rehacer Ia naluraIeza¨ sig-
nifica mayor acceso aI medio naluraI, como ´fuenle¨
y como ´verledero¨, Io cuaI liene dimensiones ¡oIili-
cas e ideoIógicas, asi como económicas y ecoIógicas:
¡or e|em¡Io, eI asaIlo a Ias formas de vi-da de Ios ¡ue-
bIos indigenas.
´Rehacer Ia naluraIeza¨ lambien significa voIverIa
a lraba|ar o reinvenlarIa, Io cuaI ¡Ianlea as¡eclos ¡o -
Ii licos e ideoIógicos de im¡orlancia. Los e|em¡Ios in-
cIuyen ´¡Ianlaciones induslriaIes maduras¨ de ¡ino
y abelo en eI suresle y eI noroesle de Ios Islados
Unidos -un monocuIlivo que ha sido IIamado ´eI
equi vaIenle foreslaI deI ambienle urbano de edifica-
ción en aIlura¨ (GoIdsmilh, 1991: 94)
1
, Ia aIleración
genelica de aIimenlos ¡ara reem¡Iazar Ias ¡erdidas
de cosechas y aumenlar eI rendimienlo de Ia lierra
2
,
microorganismos uliIizados en Ia induslria de Ios
semiconduclores ¡ara que ´coman¨ desechos lóxicos,
y ¡Ianlas aIleradas que Iim¡ian eI sueIo conlaminado
con ¡Iomo y olros melaIes. Cada uno de eslos e|em-
¡Ios, sin embargo, ¡Ianlea sus ¡ro¡ios ¡eIigros: Ia
¡Ian lación foreslaI deslruye Ia diversidad bioIógica,
mienlas Ios cambios genelicos en Ios aIimenlos y eI
uso de microorganismos ¡ara reducir coslos conlie-
nen ¡eIigros bioIógicos desconocidos.
Aqui enlramos en un mundo en eI que eI ca¡ilaI no
se Iimila a a¡ro¡iarse de Ia naluraIeza, ¡ara converlir-
Ia en mercancias que funcionan como eIemenlos deI
ca¡ilaI conslanle y deI variabIe (¡ara uliIizar calegori-
as marxislas). Se lrala mas bien de un mundo en eI que
eI ca¡ilaI rehace a Ia naluraIeza y a sus ¡roduclos bio-
Iógica y fisicamenle (y ¡oIilica e ideoIógicamenle) a su
¡ro¡ia imagen y seme|anza
3
. Una naluraIeza ¡reca¡i-
laIisla o semica¡ilaIisla es lransformada en una nalu-
raIeza es¡ecificamenle ca¡ilaIisla. Y asi como eI movi-
mienlo de Ios lraba|adores im¡one aI ca¡ilaI Ia necesi-
dad de ¡asar de un modo de ¡roducción de vaIor ba-
sa-do en Ia ¡IusvaIia absoIula a olro de ¡IusvaIia reIa-
liva -¡or e|em¡Io, ¡asando de Ia am¡Iiación de Ia |or-
nada de lraba|o a Ia reducción deI coslo de Ios saIarios-
, eI movimienlo verde ¡uede eslar forzando aI ca¡ilaI
a ¡oner fin a su ¡rimiliva ex¡Iolación de Ia naluraIeza
¡reca¡ilaIisla, rehaciendo Ia naluraIeza a Ia imagen
deI ca¡ilaI -lambien ¡ara disminuir Ios coslos deI ca -
¡ilaI, en es¡eciaI Ios de re¡roducción de Ia fuerza de
lraba|o (o eI coslo de Ios saIarios).
Vislo de esla manera, en aIgun momenlo deI fulu-
ro Ia naluraIeza se lornara irreconocibIe como laI, o
como Ia ¡ercibe Ia mayoria de Ias ¡ersonas. Sera, mas
bien, una naluraIeza fisica lralada como si esluviera
regida ¡or Ia Iey deI vaIor y eI ¡roceso de acumu-
Iación ca¡ilaIisla medianle crisis económicas, como Ia
¡roducción de Ia¡ices o de comida ra¡ida. La leoria
deI discurso lendra mucho que decir, en ese momen-
lo, acerca deI ¡robIema de Ia soslenibiIidad, laI como
Io hacen hoy Ia economia ¡oIilica y Ia ciencia ecoIógi-
ca. La razón consisle en que eI ¡royeclo ca¡ilaIisla de
rehacer Ia naluraIeza, aun en su infancia, es lambien
un ¡royeclo encaminado a rehacer (segun ¡arece) Ia
ciencia y Ia lecnoIogia a imagen deI ca¡ilaI. Lo que es-
la imagen sea o IIegue a ser de¡endera de com¡Ie|os
¡robIemas de re¡resenlación, imagenes de Ia nalura-
Ieza, y de ¡robIemas de soIidaridad sociaI, Iegilima-
ción y ¡oder denlro de Ias comunidades cienlificas y
universilarias.
Crisis de demanda: expansión y consumo
Una res¡uesla sislemalica a Ia ¡regunla sobre Ia ¡osi-
biIidad de un ca¡ilaIismo soslenibIe es: ´no, a menos
y hasla que eI ca¡ilaI cambie su roslro de manera que
¡udieran lornarIo irreconocibIe ¡ara Ios banqueros,
Ios gerenles de finanzas, Ios inversionislas de riesgo y
Ios gerenles generaIes que se miran aI es¡e|o hoy¨. La
|uslificación de esla afirmación, am¡Iiamenle negada
¡or ¡oIilicos nacionaIes y ¡or voceros de Ias grandes
cor¡oraciones, exige un breve recuenlo deI funciona-
mienlo deI ca¡ilaIismo, ¡or que funciona cuando Io
hace, y ¡or que no funciona cuando no Io hace.
1 (GoIdsmilh, 1991: 94). La mayor ¡arle de Ia madera en Ios Islados Unidos es ¡roducida en ¡Ianlaciones induslriaIes.
2 II lrigo ha sido aIlerado genelicamenle ¡or Ia Universidad de Ia IIorida y Ia Com¡añia Monsanlo ¡ara incremenlar Ios rendimien-
los. Iara eIIo, se inlrodu|o en eI lrigo un gen exlerno, que ¡roduce una enzima que hace a muchos herbicidas inofensivos ¡ara Ia
¡Ianla. Todos Ios cuIlivos -maiz, arroz, so|a y olros aIimenlos, incIuyendo una ¡a¡a que mala a su ¡ro¡io ¡arasilo, eI escaraba|o de
Ia ¡a¡a de CoIorado, aI emilir una ¡roleina falaI ¡ara eI inseclo- ya han si-do genelicamenle aIlerados. Ior su¡ueslo, eI gen inlro-
ducido en eI lrigo es un secrelo comerciaI (Ne% Yok Time!, 28/5/1992).
3 No se lrala ya unicamenle de que eI ca¡ilaI se a¡ro¡ie de Io que se encuenlra en Ia naluraIeza, ¡ara descom¡onerIo y recombinar
sus eIemenlos en una mercancia, sino mas bien de crear aIgo que anles no exislia. Isloy conscienle de que no exisle una Iinea di-
visoria cIara enlre ambas cosas ¡ero, aun asi, exisle una diferencia cuaIilaliva que se hace evidenle aI com¡arar Ios exlremos. I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
0
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
Hasla eI surgimienlo de Ia economia ecoIógica -Ia
cuaI, aunque cuenla con ¡recursores desde hace mas
de un sigIo, aun liene una ¡resencia a¡enas marginaI
en Ia ¡rofesión-, Ios economislas debalian Ia sosleni-
biIidad deI ca¡ilaIismo en lerminos ¡uramenle eco-
nómicos, como ca¡ilaI de inversión, inversión y con-
sumo, ganancias y saIarios, coslos y ¡recios. In Ios
modeIos de crecimienlo económico, eI mundo fisico o
maleriaI a¡arecia sobre lodo de dos maneras: ¡rime-
ro, en forma de Ia leoria de Ia IocaIización y Ia renla,
segundo, ba|o eI conce¡lo de ´aceIerador¨, o de Ia
canlidad de ¡roduclo fisico que Ia nueva ca¡acidad
¡roducliva ¡odria generar (¡or e|em¡Io, a una deler-
minada lasa de uso, se necesilan lanlas maquinas
¡ara ¡roducir lanlos refrigeradores).
Desde un ¡unlo de visla económico, eI ca¡ilaIis-
mo soslenibIe debe ser necesariamenle un ca¡ilaIis-
mo en ex¡ansión, y como laI debe ser re¡resenlado.
Una economia ca¡ilaIisla basada en Io que Marx IIa-
maba ´re¡roducción sim¡Ie¨ y Io que muchos Ver des
IIaman ´manlenimienlo¨ es una lolaI im¡osibiIidad -
saIvo en Io reIalivo a Ia fuerza de lraba|o de man -
lenimienlo domeslico, que no recibe ¡aga, y aI lraba-
|o asaIariado organizado ¡or eI eslado. Las ga nancias
que ofrece eI manlenimienlo son minimas, o no exis-
len, Ia soslenibiIidad ca¡ilaIisla de¡ende de Ia acu-
muIación y Ias ganancias. Una lasa generaI ¡osiliva
de ganancia significa crecimienlo deI ¡roduclo lolaI
(´¡roduclo nacionaI brulo¨, segun Io miden Ios sisle-
mas ca¡ilaIislas de conlabiIidad).
La ganancia, ¡or e|em¡Io, es eI medio de ex¡an-
sión de nuevas inversiones y lecnoIogias. La ganancia
lambien funciona como un incenlivo a Ia ex¡ansión.
La ganancia y eI crecimienlo, ¡or lanlo, manlienen
una reIación de medios y fines, conlenido y conlexlo,
y eI gerenle financiero ¡romedio no se ¡reocu¡a en
reaIidad ¡or Ia diferencia enlre ambos. Si bien exislen
muchas varianles de Ia leoria deI crecimienlo
económico, lodas ¡resu¡onen que eI ca¡ilaIismo no
¡uede ¡ermanecer inmóviI, que eI sislema debe ex-
¡andirse o conlraerse o, en olras ¡aIabras, que aIienla
Ias crisis lanlo como de¡ende de eIIas y que, en uIli-
ma inslancia, debe ´acumuIar o morir¨, segun Io di-
|era Marx
4
.
In eI modeIo mas senciIIo (e ingenuo) deI ca¡ila-
Iismo, Ia lasa de crecimienlo o lasa de acumuIación de
ca¡ilaI de¡ende de Ia lasa de ganancia
5
. A mayor la-
sa de ganancia (mienlras lodo Io demas ¡ermanece
iguaI), mas soslenibIe es eI ca¡ilaIismo. Una lasa de
ganancia negaliva genera ¡robIemas económicos: aI
menos una recesión, y en eI ¡eor de Ios casos una cri-
sis generaI, defIación de Ios vaIores deI ca¡ilaI, y una
de¡resión. In esle modeIo, cuaIquier ¡ersona o silua-
ción que inlerfiera con Ias ganancias, Ia nueva inver-
sión y Ia ex¡ansión de Ios mercados amenaza Ia sos-
lenibiIidad deI sislema aI crear eI riesgo de una crisis
económica de consecuencias económicas, sociaIes y
¡oIilicas desconocidas e inimaginabIes.
In Ia leoria marxisla lradicionaI, eI ca¡ilaI es eI ¡e-
or enemigo de si mismo. II ca¡ilaI ¡one en riesgo su
¡ro¡ia soslenibiIidad debido a Io que Marx IIamó Ia
´conlradicción enlre Ia ¡roducción sociaI y Ia a¡ro-
¡iación ¡rivada¨. Una inler¡relación de esla con -
lradicción es Ia de que mienlras mayor sea eI ¡oder
deI gran ca¡ilaI sobre Ios lraba|adores, mayor sera Ia
ex¡Iolación deI lraba|o (o Ia lasa de ¡IusvaIia), y ma-
yores seran Ias ganancias ¡olenciaIes ¡roducidas. Sin
embargo, ¡or esla misma razón lambien seran may-
4 Todas Ias leorias deI crecimienlo ¡resu¡onen cierlas reIaciones enlre Ia economia ´verdadera¨ y Ia deI dinero, Ia ¡roducción fisica
y Ios ingresos, y Ios incremenlos en Ia inversión y eI consumo de bienes, ¡or un Iado, y Ias ganancias y saIarios, ¡or eI olro. Las de-
s¡ro¡orciones enlre Ias lasas de inversión y consumo, y de ganancias y saIarios, ¡ueden ocasionar ¡robIemas económicos (´crisis
de des¡ro¡orcionaIidad¨). II ¡rinci¡aI li¡o de crisis inherenle aI ca¡ilaIismo, sin embargo, es Ia ´crisis de reaIización¨. Los mar-
xislas ¡erciben Ias crisis como inherenles aI ca¡ilaIismo. Sin embargo, eI sislema sóIo es de¡endienle de Ias crisis en eI senlido de
que Ia crisis obIiga a Ia reducción de cos-los, Ia ´reeslrucluración¨, Ios des¡idos masivos y olros cambios que hacen aI sislema mas
´eficienle¨, eslo es, mas renlabIe. Marx escribió que ´eI ca¡ilaI se acumuIa medianle Ias crisis¨, indicando que Ias crisis conslilu-
yen o¡orlunidades lanlo ¡ara Ia Iiquidación de aIgunos ca¡ilaIes como ¡ara Ia a¡arición de nuevos ca¡ilaIes y Ia reorganización
de vie|os ca¡ilaIes, eslo, sin mencionar Ia difusión de lecnoIogia nueva y mas ´eficienle¨ en eI sislema (como Ia informalica). Anles
deI desarroIIo de Ia economia ecoIógica, eI ¡robIema de definir con ¡recisión que es eI crecimienlo era generaImenle desdeñado.
Hoy, muchos economislas eslan dis¡ueslos a admilir que eI crecimienlo no sóIo incIuye aIgun veclor de ¡roducción (bienes, servi-
cios, incremenlo de invenla-rios de bienes duraderos) sino, ademas, Ia generación de ´desechos¨ y eI in-cremenlo de Ios invenla-
rios de desechos duraderos. Islo com¡Iica aun mas un sislema de conlabiIidad de ingresos ya de ¡or si com¡Ie|o y arbilrario.
5 ´De Ia manera mas senciIIa¨ en ¡arle debido a que, si bien exisle una lendencia generaI que IIeva a Ias lasas de ganancia de difer-
enles induslrias a ser com¡arabIes en lerminos muy generaIes (a lraves deI movimienlo deI ca¡ilaI desde Ios seclores de ba|a ren-
labiIidad hacia Ios de renlabiIidad eIevada), Ias lasas de ganancia varian mucho enlre una induslria y olra, e incIuso enlre una y
olra unidad de ca¡ilaI. Ixislen muchas razones ¡ara eslo, enlre Ias cuaIes (y cabe considerarIa Ia mas im¡orlanle) esla Ia de que
Ios grandes ca¡ilaIes no sóIo se a¡ro¡ian de ganancias mayores -definidas en lerminos absoIulos o lolaIes- que Ias que corres¡on-
den a Ios ¡equeños ca¡ilaIes, sino ademas a que Ios grandes ´oblienen¨ una "a!a de ganancia mayor que Ia de Ios ¡equeños. Islo
se debe a que normaImenle Ios ca¡ilaIes ¡equeños no ¡ueden com¡elir con Ios grandes, mienlras Ios grandes si ¡ueden com¡elir
con Ios ¡equeños, y enlre si. I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
1
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
ores Ias dificuIlades ¡ara reaIizar eslas ganancias ¡o-
lenciaIes en eI mercado, o ¡ara vender bienes a ¡re-
cios que refIe|en Ios coslos de ¡roducción mas Ia lasa
¡romedio de ganancia.
Aqui se idenlifica Ia conlradicción enlre eI ¡oder
¡oIilico deI ca¡ilaI y Ia ca¡acidad de Ia economia ca-
¡ilaIisla ¡ara funcionar sin ¡robIemas (o, en un caso
Iimile, sim¡Iemenle ¡ara funcionar). Isla ´¡rimera
conlradicción deI ca¡ilaIismo¨ (o ´reaIización¨ o ´cri -
sis de demanda¨) ¡Ianlea que eI inlenlo de Ios ca¡i-
laIes individuaIes de defender o reslabIecer sus ga-
nancias incremenlando Ia ¡roduclividad deI lraba|o,
aumenlando Ia ra¡idez de Ios ¡rocesos ¡roduclivos,
disminuyen-do Ios saIarios o acudiendo a olras for-
mas usuaIes de oblener mayor ¡roducción con un
menor numero de lraba|adores, y ¡agandoIes menos
ademas, lermina ¡or ¡roducir, como un efeclo no de-
seado, una reducción en Ia demanda finaI de bienes
de consumo. Una menor canlidad de lraba|adores,
lecnicos y olras ¡ersonas vincuIadas aI ¡roceso de lra-
ba|o ¡roduce mas y, ¡or lanlo, esla ¡or definición en
menor ca¡acidad de consumir, desconlando una de-
fIación de Ios ¡recios. De esle modo, mienlras mayo-
res son Ias ganancias ¡roducidas, o Ia ex¡Iolación deI
lraba|o, menores son Ios beneficios reaIizados, o de-
manda de mercado, si lodos Ios demas faclores ¡er-
manecen sin cambios. Ior su¡ueslo, Ios demas faclo-
res cambian conslanlemenle: deficils en eI ¡resu¡ues-
lo gubernamenlaI, credilo hi¡olecario y de consumo,
¡reslamos ¡ara negocios y una ¡oIilica exlerior agre-
siva en maleria comerciaI y financiera, enlre olras ¡o-
sibiIidades, ¡ueden eslimuIar Ia demanda ¡ara man-
lener ´soslenibIe¨ aI ca¡ilaIismo.
Hoy en dia, una economia soslenibIe ¡resu¡one
un sislema ¡oIilico y económico gIobaI con ca¡acidad
¡ara idenlificar y reguIar esla ´¡rimera¨ conlradic-
ción -o conlradicción ´inlerna¨- deI ca¡ilaIismo. Islo
significa, en ¡rimer lermino y sobre lodo, Ia ca¡aci-
dad ¡ara Ia reguIación macroeconómica a escaIa gIo-
baI o, aI menos, enlre Ias ¡olencias económicas deI
Gru¡o de Ios Siele (G7). Se lrala, en olros lerminos, de
un keynesianismo gIobaI deI li¡o inslaIado en Ias
¡rinci¡aIes economias nacionaIes enlre Ia decada de
1950 y fines de Ia de 1970. Definido de esla manera
¡raclica e inmediala, eI ca¡ilaIismo mundiaI ¡odria
resuIlar mucho menos soslenibIe de Io que ¡iensan
muchos economislas.
In ¡rimer Iugar, Ios sislemas nacionaIes de regu-
Iación keynesiana se han debiIilado o aulodeslruido
desde fines de Ia decada de 1970. In segundo Iugar,
eI ¡a¡eI cenlraI de Ios Islados Unidos en Ia eco no mia
gIobaI hasla eI ¡eriodo finaI de Ia Guerra Iria -como
una suerle de ca|a regislradora deI mundo- se acerca
a su fin. Islo significa que, hasla Ia debiI recu¡eración
de Ia recesión de 1990-1991, Ia economia norleameri-
cana se veia im¡uIsada ¡or eI gaslo de consumo y eI
gaslo miIilar, y ¡or eI endeudamienlo ¡ubIico y ¡ri-
vado. La recu¡eración ¡oslerior a 1991, sin embargo,
es Ia ¡rimera desde 1876 que se ve encabezada ¡or eI
gaslo en ex¡orlaciones, con eI gaslo en inversión en
un cercano segundo Iugar. Todas Ias recu¡eraciones
recienles de AIemania se han a¡oyado en Ias ex¡orla-
ciones, y eI gobierno aIeman ha decIarado que Io mis-
mo ocurrira con cuaIquier recu¡eración de sus maIes
¡resenles. Si }a¡ón se recu¡era -y cuando Io haga- de
sus acluaIes ¡robIemas económicos, Ias ex¡orlaciones
se incremenlaran a un rilmo su¡erior aI deI consumo
inlerno, Ia inversión y eI gaslo gubernamenlaI. Ior uI-
limo, lodas Ias IIamadas nuevas economias induslria-
Iizadas eslan orienladas a Ia ex¡orlación. Islos he-
chos sugieren que en un ¡eriodo en eI que un Islados
Unidos consumisla no ¡uede absorber Ios excedenles
de bienes deI mundo, sera necesaria una geslión ma-
croeconómica gIobaI de li¡o keynesiano ¡ara evilar
una defIación y una recesión generaI.
De hecho, exisle una es¡ecie de macro-geslión, a
cargo de Ios direclores de bancos cenlraIes y de Ios
minislros de finanzas deI G7, eI Iondo Monelario In -
lernacionaI y eI ßanco ¡ara A|usles Inlerna cio naIes.
Isle eslado ca¡ilaIisla cuasigIobaI, sin embargo, esla
en manos deI gran ca¡ilaI en generaI, y deI ca¡ilaI fi-
nanciero en ¡arlicuIar. De aqui que, con Ia exce¡ción
de Ios inlenlos deI G7 de disminuir Ias lasas de inleres
y eslimuIar Ia demanda en ¡aises con excedenles de
ex¡orlación (es¡eciaImenle }a¡ón), eI eslado gIobaI
sigue una ¡oIilica anlikeynesiana, que obIiga a ca¡i-
laIes individuaIes y a ¡aises enleros a recorlar coslos
e incremenlar Ia eficiencia, y a disminuir eI gaslo gu-
bernamenlaI, res¡eclivamenle, sin dedicar refIexión
aIguna a Ios efeclos de esla ¡oIilica en Ia sobre¡roduc-
ción de ca¡ilaI a escaIa gIobaI -deI li¡o idenlificado
¡or Marx hace mucho liem¡o ya, ¡or no habIar de Ios
¡eIigros de guerras comerciaIes, formas crealivas de
lrasIadar a olros Ios coslos de Ia ayuda exlerior, cre-
cienle delerioro sociaI, bIoques regionaIes de comer-
cio y desaslre ecoIógico. Dicho de olra manera, no
exisle un IarIamenlo GIobaI que a¡ruebe Ieyes de sa-
Iario minimo y IegisIación ¡roleclora, ni Minislerios
Mun diaIes de Traba|o, ßien eslar SociaI y Ambienle, ni
¡oder Iegi-limo aIguno que difunda eI saber econó-
mico keynesiano a escaIa inlernacionaI. In cambio, en
Ios Islados Unidos ¡or e|em¡Io, eI ex-¡residenle
George ßush di|o que esle ¡ais se converlira en una
´su¡er¡olencia ex¡orladora¨, y Ios asesores econó-
micos deI ¡residenle CIin lon aconse|an una ¡oIilica
de ex¡orlaciones ´cada vez mas agresiva¨.
Las ¡ers¡eclivas de una reguIación gIobaI, organi-
zada en un verdadero es¡irilu de coo¡eración, resuI-
lan hoy lan ¡obres como Ias de una reguIación na-
cionaI anle Ias crisis de sobre¡roducción de Ia decada
de 1890: eslo es, equivaIen a cero. In aqueIIos dias, Ias
¡oIilicas nacionaIislas de d#mping, mono¡oIio y coIo-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
2
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
niaIismo conlribuyeron a generar dos guerras de ri-
vaIidad im¡eriaIisla, y Ia Gran De ¡re sión. Su¡erficiaI -
men le, hoy ¡odria haber dos faclo res miliganles.
Uno, que Iuro¡a es una enlidad eco nómica: Irancia,
¡or e|em¡Io, se une a AIemania en vez de combalir
con eIIa en eI ¡Iano económico. II olro consisle en que
eI ca¡i-laI ya no liene un mero aIcance nacionaI, sino
cada vez mas gIobaI, Io que leóricamenle Io hace mas
dis¡ueslo a Ia reguIación gIobaI. Sin embargo, hasla
ahora eI G7 ha hecho un maI lraba|o (que em¡eora
año lras año) de reguIación macroeconómica, y lanlo
eI ca¡ilaI financiero gIobaI como Ia cIase renlisla que
vive de Ios inlereses deI enorme monlón de deuda
acumuIada en Ias decadas de 1970 y 1980 lienen eI ¡o-
der necesario ¡ara evilar que Ios gobiernos inlenlen Ia
refIación de sus economias.
Crisis de costos: las condiciones de producción
Si bien esle li¡o de ¡ensamienlo económico sigue
siendo vaIido en nueslros dias, es -y siem¡re ha sido-
uniIaleraI y Iimilado. Islo se debe a que laI ¡ensa-
mienlo ¡resu¡one un abaslecimienlo iIimilado de Io
que Marx IIamó ´condiciones de ¡roducción¨. Isle
mo deIo lradicionaI da ¡or su¡ueslo que eI ca¡ilaIis-
mo ¡uede evilar cueIIos de boleIIa ¡olenciaIes ¡or eI
´Iado de Ia demanda¨, que eI crecimienlo esla reslrin-
gido unicamenle ¡or Ia demanda.
Sin embargo, si Ios coslos deI lraba|o, Ios recursos
naluraIes, Ia infraeslruclura y eI es¡acio se incremen-
lan de manera significaliva, eI ca¡ilaI enfrenla Ia ¡osi-
biIidad de una ´segunda conlradicción¨, una crisis
económica que surge deI Iado de Ios coslos. Isle es eI
caso, ¡or e|em¡Io, de Ia ´crisis deI aIgodón¨ ingIesa
duranle Ia Guerra CiviI norleamericana, deI aumenlo
de Ios saIarios ¡or encima deI incremenlo de Ia ¡ro-
duclividad en Ia decada de 1960, y de Ios ´choques
¡elroIeros¨ de Ia decada de 1970. Aqui, sin embargo,
nos ¡reocu¡an fenómenos mucho mas eslruclurados
o genericos de Io que ¡odrian sugerir eslos e|em¡Ios
aisIados.
Las crisis de coslos se originan de dos maneras. La
¡rimera ocurre cuando ca¡ilaIes individuaIes defien-
den o recu¡eran ganancias medianle eslralegias que
de-gradan Ias condiciones maleriaIes y sociaIes de su
¡ro¡ia ¡roducción, o que no Iogran manlenerIas a Io
Iargo deI liem¡o. Isle es eI caso, ¡or e|em¡Io, deI des-
cuido de Ias condiciones de lraba|o (Io que lermina
¡or ¡roducir un incremenlo en Ios coslos sanilarios),
de Ia degradación de Ios sueIos (que acarrea un des-
censo en Ia ¡roduclividad de Ia lierra), o de desalen-
der Ias infraeslrucluras urbanas en ¡ro-ceso de dele-
rioro (aumenlando asi Ios coslos derivados de Ia con-
geslión y de Ia vigiIancia ¡oIiciaI), ¡or mencionar lres
e|em¡Ios.
La segunda manera se ¡resenla cuando Ios movi-
mienlos sociaIes exigen que eI ca¡ilaI a¡orle mas a Ia
¡reservación y a Ia reslauración de eslas condiciones
de vida, cuando demandan me|or alención de saIud,
¡roleslan conlra eI delerioro de Ios sueIos, y defienden
Ios vecindarios urbanos de formas que incremenlan Ios
coslos deI ca¡ilaI o reducen su fIexibiIidad, ¡ara ¡er -
manecer denlro de Ios mismos lres e|em¡Ios. In esle
caso nos referimos a Ios efeclos económicos, ¡olenciaI-
menle negalivos ¡ara Ios inlereses deI ca¡ilaI, deriva-
dos de Ios movimienlos de lraba|adores, deI movi-
mienlo de mu|eres, deI movimienlo ambienlaIisla y de
Ios movimienlos urbanos. Isle ¡robIema de ´coslos
adicionaIes¨ -y Ia amenaza que ¡Ianlean a Ia renlabiIi-
dad- obsesiona a Ios economislas y a Ios ideóIogos deI
ca¡ilaI vincuIados aI ¡ensamienlo dominanle. Sin em-
bargo, Ios dirigenles de Ios movimienlos IaboraIes y
sociaIes rara vez disculen esle lema en ¡ubIico.
In eI mundo reaI, ambos li¡os de crisis de coslos
se combinan e inleracluan de maneras conlradiclorias
y com¡Ie|as sobre Ias cuaIes nadie ha leorizado. Ior
e|em¡Io, desde un ¡unlo de visla cuanlilalivo, nadie
sabe con exaclilud en que medida Ios coslos de Ia con-
geslión urbana son eI resuIlado deI cuIlo aI aulomóviI
y deI desden ¡or eI lrans¡orle coIeclivo, ni en que me-
dida son eI resuIlado de Ias Iuchas de Ias comu-
nidades ¡or manlener a Ias aulo¡islas Ie|os de su
vecindad.
Necesilamos un aborda|e leórico mas refinado aI
¡robIema que IoIanyi IIamó ´lierra y lraba|o¨. De
manera inadverlida, Marx ¡ro¡orcionó un ¡unlo de
¡arlida ¡ara un aborda|e asi medianle su conce¡lo de
´condiciones de ¡roducción¨
6
. Como hemos vislo, Ias
condiciones de ¡roducción son cosas que no son ¡ro-
ducidas como mercancias de acuerdo con Ias Ieyes deI
mercado (Iey deI vaIor), ¡ero son lraladas como si
fueran mercancias. In olras ¡aIabras, se lrala de
´bienes ficlicios¨ con ´¡recios ficlicios¨.
De acuerdo a Marx, exislen lres condiciones de
¡roducción: ¡rimero, Ia fuerza de lraba|o humana, o
Io que Marx IIamó ´Ias condiciones ¡ersonaIes de
¡roducción¨, segundo, eI ambienle, o Io que Marx IIa-
mó ´Ias condiciones naluraIes o exlernas de ¡roduc-
6 ´Inadverlidamenle¨, ¡orque Marx uliIizó eI conce¡lo de ´condiciones de ¡roducción¨ de maneras diferenles e inconsislenles,
nunca soñó con que eI conce¡lo ¡odria ser uliIizado, o Io seria, como Io hago en esle ca¡iluIo, y nadie pod(a haberIo uliIizado asi
anles de que a¡areciera La Gan Tan!foma .ci)n, de KarI IoIanyi (1944).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
3
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
ción¨, y ¡or uIlimo, Ia infraeslruclura urbana (¡ode-
mos agregar eI ´es¡acio¨), o Io que Marx IIamó ´Ias
condiciones generaIes, comunilarias, de ¡roducción¨.
II ca¡ilaIismo sos lenibIe requeriria que Ias lres condi-
ciones es-luvieran dis¡onibIes en eI momenlo y en eI
Iugar correclos, en Ias canlidades y con Ia caIidad co-
rreclas, y con Ios ¡recios ficlicios correclos.
Como se ha señaIado, Ia ¡resencia de dificuIlades
im¡orlanles en eI abaslecimienlo de fuerza de lraba-
|o, recursos naluraIes e infraeslruclura y es¡acio urba-
no ¡Ianlea una amenaza a Ia viabiIidad de unidades
individuaIes de ca¡ilaI, e incIuso a ¡rogramas ca¡ilaI-
islas enleros de caracler secloriaI o nacionaI. De gen-
eraIizarse, eslas dificuIlades ¡odrian IIegar a amena-
zar Ia soslenibiIidad deI ca¡ilaIismo aI eIevar Ios cos-
los y afeclar Ia fIexibiIidad deI ca¡ilaI. De esle modo,
Ios ´Iimiles deI crecimienlo¨ no se ¡resenlan en ¡ri-
mera inslancia como eI resuIlado de Ia escasez abso-
Iula de fuerza de lraba|o, malerias ¡rimas, agua y ai-
re Iim¡ios, es¡acio urbano y demas, sino como eI re-
suIlado deI al"o co!"o de Ia fuerza de lraba|o, Ios recur-
sos, Ia infraeslruclura y eI es¡acio. Isla amenaza in-
minenle a Ia renlabiIidad conduce aI eslado y aI ca¡i-
laI a inlenlar racionaIizar Ios mercados de lraba|o, de
insumos, de combuslibIe y de malerias ¡rimas, asi co-
mo a Ias normas de uso de Ia lierra urbana y ruraI, y
aI mercado de lierras, ¡ara reducir Ios coslos de ¡ro-
ducción
7
.
Los obslacuIos o Ia escasez que lienen origen deI
Iado de Ia oferla ¡Ianlean ¡robIemas es¡eciaImenle
dificiIes a Ias em¡resas y a quienes formuIan ¡oIilicas
en eI ca¡ilaIismo cuando Ia economia esla debiI, o
cuando enfrenla una crisis de demanda o una com¡e-
lencia renovada ¡or ¡arle de olros ¡aises. II eslanca-
mienlo o Ia caida de Ia renlabiIidad obIiga a Ios ca¡i-
laIes individuaIes a inlenlar reducir eI liem¡o de re-
lorno deI ca¡ilaI, eslo es, a aceIerar Ia ¡roducción y re-
ducir eI liem¡o necesario ¡ara vender sus ¡roduclos.
Isla obsesión ¡or hacer dinero con ra¡idez cada
vez mayor ¡ara com¡ensar Ia Ienlilud o Ia caida de
ganancias se enfrenla, ¡or e|em¡Io, a Ios mercados de
lraba|o organizados ¡or Ios sindicalos, a Ios mercados
de ¡elróIeo infIuenciados ¡or Ia OIII, y a Ia defensa
lradicionaI de usos ´ineficienles¨ deI sueIo y eI agua
¡or ¡arle de Ia agricuIlura. Ior un Iado, eI capi"al dine.
o busca mas de si mismo ca-da vez mas ra¡ido, ¡or
olro, aqueIIo que IoIanyi IIamó ´Ia sociedad¨, y que
nosolros ¡odemos designar irónicamenle como nor-
mas anlicuadas de uso de Ia lierra y deI lraba|o, de Ia
lierra y de Ios mercados de lraba|o, combinado con Ia
resislencia a Ia racionaIización ca¡ilaIisla ¡or ¡arle de
Ios movimienlos sociaIes y de lraba|adores, se consli-
luye en obslacuIos o ´barreras a rebasar¨. In uIlima
inslancia, eI ca¡ilaI debe enfrenlar Ia indiferencia y Ia
inercia sociaI.
Una de Ias soIuciones deI ca¡ilaIismo a esle diIe-
ma, aI menos en eI corlo ¡Iazo, es lan senciIIa como
económicamenle deslrucliva. II capi"al dineo abando-
na ´eI circuilo generaI deI ca¡ilaI¨ -eslo es, eI Iargo y
ledioso ¡roceso de arrendar es¡acio ¡ara fabricas,
com¡rar maquinaria y malerias ¡rimas, aIquiIar lie-
rra, IocaIizar Ia fuerza de lraba|o adecuada, organizar
y IIevar a cabo Ia ¡roducción, y ¡oner en venla Ias
mercancias- y encuenlra Ia manera de invoIucrarse en
avenluras es¡ecuIalivas de lodo li¡o. II capi"al dineo,
basado en Ia ex¡ansión deI credilo, o dinero que no
¡uede enconlrar medios de ex¡resión en bienes y ser-
vicios verdaderos, saIla ¡or encima de Ia sociedad, ¡or
asi decirIo, y busca ex¡andirse ¡or Ia via mas faciI, a
lraves de Ia com¡ra de lierras, Ias boIsas de vaIores, Ios
mercados de bonos y olros mercados financieros.
De aqui resuIla Ia anomaIia económica de nueslro
liem¡o: eI vaIor de Io que se demanda en conce¡lo de
¡IusvaIia o ganancias aumenla con una ra¡idez mu-
cho mayor que eI vaIor reaI deI ca¡ilaI fi|o y circu-
Ianle. Islo liende a em¡eorar una maIa siluación eco -
nómica, en Ia medida en que da Iugar a un endeu-
damienlo crecienle y aI riesgo de una im¡Iosión fi-
nanciera. Tambien se ¡romueve eI delerioro de Ias
condiciones de ¡roducción ecoIógicas y de olro li¡o,
que lienden a ser descuidadas en Ia medida en que eI
ca¡ilaI financiero asume Ia hegemonia sobre Ios inle-
reses ¡roduclivos.
In lerminos ¡uramenle funcionaIes, duranle ¡eri-
odos mas lem¡ranos deI desarroIIo deI ca¡ilaIismo
exislia suficienle fuerza de lraba|o ¡reca¡ilaIisla, ri-
queza naluraI inex¡Iolada y es¡acio. Islo era cierlo
lanlo en Ios hechos como en lerminos de Ia ¡erce¡-
ción de Ias ¡rimeras generaciones de burgueses. Los
¡recios (ficlicios) de Ia fuerza de lraba|o, Ios recursos
naluraIes y eI es¡acio eran asi manlenidos ba|o con-
lroI. Tam¡oco exislian movimienlos ambienlaIislas o
7 Isla ´racionaIización¨ lambien incIuye Ia ´re¡rivalización¨, definida como un giro deI lraba|o ¡agado aI lraba|o no ¡agado en eI
hogar y en Ia comunidad, o eI renacimienlo de Ias ideoIogias de ´auloayuda¨ que descargan una ¡arle mayor deI ¡eso de Ia re¡ro-
ducción de Ia fuerza de lraba|o y de Ias condiciones urbanas y ambienlaIes de vida sobre Io que Marlin O'Connor IIama ´subsis-
lencia aulónoma¨, siem¡re un so¡orle fundamenlaI de Ia acumuIación ca¡ilaIisla, que asume mayor im¡orlancia en ¡eriodos de
crisis. II asunlo conduce aI ¡robIema, mas am¡Iio, de si eI lraba|o domeslico equivaIe a Ia ex¡Iolación de Ias mu|eres ¡or Ios hom-
bres, funciona como un subsidio aI ca¡ilaI, elc., lemas que fueron muy debalidos ¡or feminislas, marxislas y marxislas feminislas
en Ia decada de 1970. I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
4
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
movimienlos urbanos que eI ca¡ilaI no ¡udiera reba-
sar ¡or si mismo (con Ia ayuda deI im¡eriaIismo y de
Ia o¡resión eslalaI).
A Io Iargo deI liem¡o, eI ca¡ilaI busca ca¡ilaIizar a
lodo y a lodos. In olros lerminos, lodo encuenlra ca-
bida ¡olenciaI en Ia conlabiIidad ca¡ilaIisla. Duranle
miIenios, Ios seres humanos han venido ´humanizan-
do¨ Ia naluraIeza, o creando una ´segunda naluraIe-
za¨. Islo ha sido a menudo deslruclivo: deforeslación
y cicIos de inundaciones y sequias duranle eI sislema
de ¡Ianlaciones romano, Ias devasladoras consecuen-
cias ecoIógicas de Ias Guerras Iunicas, y eI agola-
mienlo de Ios sueIos y Ia escasez de agua en Ia civiIi-
zación maya, consliluyen e|em¡Ios bien conocidos.
Sin embargo, en Ias formaciones sociaIes ca¡ilaIis-
las esla segunda naluraIeza es mercanliIizada y vaIo-
rizada aI mismo liem¡o en que esla siendo degrada-
da. Desde eI ¡unlo de visla de quienes desean que eI
ca¡ilaIismo sea ecoIógicamenle soslenibIe, es aqui
cuando em¡ieza a a¡arecer eI ¡robIema. Los merca-
dos de lraba|o se lensan, y eI Norle debe de¡ender de
lraba|o im¡orlado deI Sur, con lo-dos Ios ¡robIemas y
coslos económicos y sociaIes deI caso. I|em¡Ios de es-
lo se encuenlran en eI coslo económico de inslaIar
nuevos inmigranles que usan un Iengua|e diferenle, y
en Ios coslos sociaIes deI resurgimienlo deI racismo.
Las malerias ¡rimas y Ios bienes comunaIes inconla-
minados se lornan escasos, eIevando Io que Marx IIa-
maba ´coslos de Ios eIemenlos de ca¡ilaI¨: laI es eI ca-
so, ¡or e|em¡Io, deI abaslecimienlo domeslico de ¡e-
lróIeo y gas, arboIes y madera, y agua Iim¡ia, en Ios
Islados Unidos. Y, finaImenle, Ia infraeslruclura y eI
es¡acio urbanos se lornan escasos, Io que eIeva Ios
coslos de congeslión, Ia renla deI sueIo y Ios coslos de-
rivados de Ia conlaminación. Los AngeIes es un buen
e|em¡Io, Ias ciudades de Mexico y Tai¡ei son e|em-
¡Ios aun me|ores.
In suma, Ia ca¡ilaIización de Ias condiciones de
¡roducción en generaI, y de Ia naluraIeza y eI ambien-
le en ¡arlicuIar, lienden a eIevar eI coslo deI ca¡ilaI y
a reducir su fIexibiIidad. Como se ha señaIado, exis-
len dos razones ¡rinci¡aIes ¡ara eslo. Irimero, una
razón sislemica, que consisle en que Ios ca¡ilaIes indi-
viduaIes lienen ¡ocos incenlivos -o no lienen incenli-
vos deI lodo- ¡ara uliIizar Ias condiciones de ¡roduc-
ción de manera soslenibIe, sobre lodo cuando se en-
frenlan a maIos liem¡os económicos creados ¡or eI
¡ro¡io ca¡ilaI. Segundo, y ¡recisamenle debido a es-
la ¡rimera razón, Ios movimienlos de lraba|adores, de
ambienlaIislas y olros movimienlos sociaIes desafian
eI conlroI deI ca¡ilaI sobre Ia fuerza de lraba|o, eI am-
bienle y Io urbano (y cada vez mas lambien Io ruraI,
sobre lodo en eI Sur). Los e|em¡Ios en Ios Islados Uni -
dos incIuyen Iuchas regionaIes conlra eI uso de sus-
lancias lóxicas, ¡or Ia saIud y Ia seguridad ocu¡acio-
naI, y ¡or eI derecho a conocer, Ia acción direcla ¡ara
saIvar rios siIveslres y bosques ¡rimarios, y Ios movi-
mienlos conlra Ias aulo¡islas y conlra eI desarroIIo ur-
bano.
Ix¡resada de manera senciIIa, Ia segunda conlra-
dicción ¡Ianlea que Ios inlenlos de Ios ca¡ilaIes indi-
viduaIes ¡or defender o reslaurar sus ganancias re-
corlando o exlernaIizando sus coslos ¡roducen, como
un efeclo no deseado, Ia reducción de Ia ´¡roduclivi-
dad¨ de Ias condiciones de ¡roducción, Io cuaI a su
vez eIeva Ios coslos ¡romedio. Los coslos ¡ueden au-
menlar ¡ara Ios ca¡ilaIes individuaIes en cueslión,
¡ara olros ca¡ilaIes, o ¡ara eI ca¡ilaI en su con|unlo.
Asi, ¡or e|em¡Io, eI uso de ¡Iaguicidas quimicos
en Ia agricuIlura disminuye iniciaImenle Ios coslos
¡a ra lerminar incremenlandoIos en Ia medida en que
Ias ¡Iagas desarroIIan resislencia a laIes ¡roduclos, y
en que eI uso de Ios mismos mala Ia vida deI sueIo. In
Suecia se su¡onia que Ia mono¡roducción foreslaI
soslenida manlendria Ios coslos ba|os, sin embargo,
resuIló que Ia ¡erdida de biodiversidad a Io Iargo de
Ios años ha reducido Ia ¡roduclividad de Ios ecosisle-
mas foreslaIes y eI lamaño de Ios arboIes. In Islados
Unidos, Ia energia nucIear ofreció Ia ¡romesa de re-
ducir Ios coslos energelicos. Sin embargo, Ias deficien-
cias en eI diseño, ¡robIemas financieros, medidas de
seguridad, y sobre lodo Ia o¡osición ¡o¡uIar a Ia
energia nucIear, han lerminado ¡or incremenlar Ios
coslos.
In Io que se refiere a Ias condiciones ´comunila-
rias¨ de ¡roducción, Ias nuevas aulo¡islas diseñadas
¡ara reducir Ios coslos deI lrans¡orle y de Ia moviIi-
zación de Ios lraba|adores lienden a eIevar esos coslos
cuando alraen mas lrafico y generan mas congeslión.
Y, con reIación a Ias condiciones ´¡ersonaIes¨ de ¡ro-
ducción, es evidenle que eI sislema educalivo norlea-
mericano, que su¡ueslamenle debe incremenlar Ia
¡roduclividad deI lraba|o, ¡roduce lanla eslu¡idez
como a¡rendiza|e, afeclando a Ia vez Ia disci¡Iina y Ia
¡roduclividad.
Is im¡orlanle resaIlar que Ias condiciones de ¡ro-
ducción no son ¡roducidas de acuerdo con Ias Ieyes
deI mercado. Y Ia reguIación deI mercado sobre eI ac-
ceso deI ca¡ilaI a eslas condiciones, cuando son ¡ro-
ducidas y si son ¡roducidas, es seIecliva, ¡arciaI y a
menudo deficienle. Ior lanlo, debe exislir aIguna
agencia cuyo lraba|o consisla lanlo en ¡roducir Ias
condiciones de ¡roducción como en re-guIar eI acce-
so deI ca¡ilaI a Ias mismas. In Ias sociedades ca¡ila-
Iislas, esa agencia es eI eslado. Toda Ia aclividad deI
eslado, incIuyendo virluaImenle Ia aclividad de lodas
sus agencias y lodos sus rubros ¡resu¡ueslarios, esla
vincuIada de uno u olro modo con Ia larea de ¡rove-
er aI ca¡ilaI acceso a Ia fuerza de lraba|o, a Ia nalura-
Ieza, o a Ia infraeslruclura y aI es¡acio urbanos.
In Ios Islados Unidos, ¡or e|em¡Io, eslan Ias bu-
rocracias IaboraIes y educalivas, eI De¡arlamenlo
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
5
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
NacionaI de AgricuIlura, eI Servicio NacionaI de
Iarques y olras agencias eslalaIes simiIares, Ia Oficina
NacionaI de Tierras y Ia Oficina NacionaI de
SoIiciludes, agencias de ¡Ianificación urbana y aulo-
ridades de lrafico. Las funciones es¡ecificamenle reIa-
cionadas con Ias lres condiciones de ¡roducción se
enuncian a conlinuación.
Irimero, con reIación a Ia fuerza de lraba|o, Ias re-
gIamenlaciones IegaIes deI lraba|o infanliI y Ias reIali-
vas a Ias horas y condiciones de lraba|o, y a Ia seguri-
dad en eI lraba|o.
Segundo, en reIación con eI ambienle, Ias Ieyes
que reguIan eI acceso a lierras federaIes, eI desarroIIo
de areas cosleras, y Ia conlaminación.
Tercero, con res¡eclo a Ia infraeslruclura y aI es¡a-
cio urbanos, Ias Ieyes de zonificación, Ia ¡Ianificación
deI lrafico y Ias reguIaciones sobre eI uso de lierras.
ResuIla dificiI enconlrar una aclividad eslalaI o
¡resu¡ueslaria que no esle vincuIada de una u olra
manera a una o mas condiciones de ¡roducción. Islo
incIuye lambien Ias funciones monelarias y miIilares,
que ¡rolegen y faciIilan eI ac-ceso ´Iegilimo¨ a recur-
sos y mercados necesarios ¡ara em¡resas ca¡ilaIislas
mineras, bancarias, mercanliIes y de olro li¡o. La gue-
rra de George ßush en eI GoI-fo Iersico es a¡enas eI
uIlimo y mas dramalico ¡a¡eI de Ias fuerzas armadas
en Ias sociedades ca¡ilaIislas, en eI ambilo su¡rana-
cionaI, eI ßanco MundiaI y eI Iondo Monelario Inler -
nacionaI son Ios e|em¡Ios mas obvios de funciones
monelarias orienladas a Ia ex¡ansión ca¡ilaIisla.
El manejo de las crisis de costos
¿CuaI es Ia soIución a eslas crisis originadas deI Iado
de Ios coslos, lanlo desde eI ¡unlo de visla de Ios ca¡-
ilaIes individuaIes como deI ca¡ilaI en su con|unlo` II
¡eor caso ocurre cuando Ios ca¡ilaIes individuaIes,
a¡risionados enlre coslos crecienles y una demanda
decrecienle, recorlan aun mas Ios coslos, inlensifican-
do a un liem¡o Ia ¡rimera y Ia segunda conlradiccio-
nes. Sin embargo, esle resuIlado no es Ia unica ¡osibi-
Iidad.
Como se ha señaIado, en reIación con eI ambienle
exislen muIli¡Ies e|em¡Ios de ca¡ilaIes individuaIes
que dan res¡uesla aI consumismo verde: ¡or e|em¡Io,
anle Ia demanda ¡ubIica de reducción deI des¡erdi-
cio y ¡romoción deI recicIa|e, se encuenlran nuevos
usos ¡ara Ios ¡roduclos desechabIes. Olro caso es eI
de Ias em¡resas que me|oran su ca¡ilaI de equi¡a-
mienlo cuando se ven forzadas a reducir sus conlami-
nanles, y olro mas es eI de Ias em¡resas que se es¡e-
ciaIizan en Iim¡ieza ambienlaI.
La me|or soIución ¡ara eI ca¡ilaI en su con|unlo
(no ¡ara Ia sociedad, ni siquiera ¡ara Ia ´naluraIeza¨
-Io cuaI ¡resu¡ondria una Iógica de reci¡rocidad, no
Ia Iógica ca¡ilaIisla deI inlercambio de vaIor-) consis-
le en reeslruclurar Ias condiciones de ¡roducción de
manera que incremenlen su ´¡roduclividad¨. Iueslo
que eI eslado ¡roduce o reguIa eI acceso a eslas con-
diciones, Ios ¡rocesos de reeslrucluración sueIen ser
organizados y/o reguIados ¡or eI eslado. I|em¡Ios de
es-lo son Ia ¡rohibición deI ingreso de aulomóviIes aI
cenlro de Ias ciudades, ¡ara disminuir Ios coslos de
congeslión y conlaminación, eI subsidio aI mane|o in-
legrado de ¡Iagas en Ia agricuIlura, ¡ara disminuir
Ios coslos de Ios aIimenlos y Ias malerias ¡rimas, y eI
cambio de enfasis de Ia saIud curaliva a Ia ¡revenliva
-como en eI caso de Ia Iucha conlra eI SIDA en Ios
Islados Unidos-, ¡ara disminuir Ios coslos de Ia alen-
ción sanilaria.
Sin embargo, ¡ara oblener una soIución verdade-
ra seria necesario deslinar enormes sumas de dinero
a reeslruclurar Ia ¡roducción de manera que reslau-
ren o incremenlen su ´¡roduclividad¨ y Iogren asi
disminuir Ios coslos deI ca¡ilaI. La ¡roduclividad de
Iargo ¡Iazo se veria eslimuIada, ¡ero a ex¡ensas de
Ias ganancias a corlo ¡Iazo. Nuevas induslrias ¡ro-
ducirian bienes ambienlaImenle amislo-sos, lrans-
¡orle urbano y sislemas educacionaIes que -como Ios
e|em¡Ios anles mencionados- disminuirian efecliva-
menle Ios coslos deI ca¡ilaI y de Ia canasla de consu-
mo, ademas de Ia renla deI sueIo, aI mismo liem¡o, eI
niveI de demanda agregada se veria incremenlado,
alacando Ia ¡rimera conlradicción ¡or vias ¡olenciaI-
menle no infIacionarias. Ior conlrasle, si Ios nuevos
sislemas de geslión foreslaI, eI gaslo en conlroI de Ia
conlaminación, Ia ¡Ianificación urbana y demas no
lienen efeclo sobre Ios coslos, eI resuIlado sera un in-
cremenlo en Ia demanda efecliva y en Ia infIación, o
una reducción de Ias ganancias.
Hasla aqui acerca de Ia idea de soslener aI ca¡ila-
Iismo, Ia ¡raclica es olro asunlo. In Ios eslados Iibera-
Ies democralicos, Ia Iógica ¡oIilica normaI deI ¡Iura-
Iismo y eI com¡romiso ¡reviene eI desarroIIo de Ia
¡Ianificación ambienlaI, urbana y sociaI inlegrada. La
Iógica de Ia adminislración eslalaI o burocralica es an-
lidemocralica y carece ¡or lanlo de sensibiIidad hacia
Io ambienlaI como hacia olros lemas ¡Ianleados des-
de aba|o. Y Ia Iógica deI ca¡ilaI en aulo-ex¡ansión es
anliecoIógica, anliurbana y anlisociaI. La combina-
ción de Ias lres Iógicas resuIla conlradicloria en Io que
hace aI desarroIIo de soIuciones ¡oIilicas a Ia crisis de
Ias condiciones de ¡roducción. De aqui que Ias ¡osi-
biIidades de una ´soIución ca¡ilaIisla¨ a Ia segunda
conlradicción sean remolas.
Dicho de olra manera, en ningun ¡ais ca¡ilaIisla
desarroIIado exisle una agencia eslalaI o mecanismo
de ¡Ianificación de li¡o cor¡oralivo que se ocu¡e deI
¡Ianeamienlo ecoIógico, urbano y sociaI inlegrado.
La idea de un ca¡ilaIismo ecoIógico, o de un ca¡ilaIis-
mo soslenibIe, no ha sido leorizada siquiera de mane-
ra coherenle, ¡or no habIar de que se haya vislo ¡Ias-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
6
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
mada en una infraeslruclura inslilucionaI. ¿Dónde es-
la eI eslado que dis¡one de un ¡Ian ambienlaI
racionaI` ¿De ¡Ianeamienlo inlerurbano e inlraur-
bano` ¿De ¡Ianificación en maleria de saIud y educa-
ción vincuIada organicamenle aI ¡Ianeamienlo am-
bienlaI y urbano` In ninguna ¡arle. In cambio, exis-
len a¡roximaciones ¡arciaIes, fragmenlos de ¡Ianifi-
cación regionaI en eI me|or de Ios casos, y asignación
irracionaI de bolines ¡oIilicos en eI ¡eor.
Cada dia, ¡or lanlo, nuevos encabezados anun-
cian olra crisis de alención sanilaria, olra crisis am-
bienlaI, olra crisis urbana. In muchas regiones, Ia im-
agen que lenemos es Ia de una fuerza de lraba|o cada
vez mas incuIla, muchos de cuyos inlegranles carecen
de vivienda debido a Ios ba|os saIarios y Ios aIlos aI-
quiIeres, y viven alemorizados en una ciudad conla-
minada, inmoviIizados ¡or eI hacinamienlo, y sin ¡o-
der oblener ni siquiera agua ¡olabIe. Isla imagen qui-
zas no enca|e en Roma o Nueva York aun, ¡ero se
acerca a Ia reaIidad de Ia Ciudad de Mexico y de
Nueva DeIhi, Ias cuaIes son ¡arle deI mundo ca¡ila-
Iisla en lodo senlido.
Consecuencias ecológicas de una depresión econó-
mica general
Como quiera que se defina Ia soslenibiIidad desde
una ¡ers¡ecliva ecoIógica, una cosa ¡arece evidenle.
Si eI ca¡ilaIismo no es soslenibIe en lerminos de Ias re-
guIaciones macroeconómicas inlernacionaIes, habra
una crisis gIobaI, una defIación generaI de Ios vaIores
deI ca¡ilaI, y una de¡resión. Anle esla evenluaIidad,
nadie sabe o ¡uede saber cómo res¡onderan Ios ca¡i-
laIes individuaIes, Ios gobiernos y Ias agencias inler-
nacionaIes.
Iuede ocurrir que grandes ¡resiones económicas
¡rovenienles de Ia demanda (o de Ios coslos, o de am-
bos a Ia vez), surgidas a consecuencia de Ia sobre¡ro-
ducción de ca¡ilaI (o de Ia sub¡roducción, o de am-
bas) fuercen a Ios ca¡ilaIes individuaIes a lralar de
reslaurar Ias ganancias medianle una mayor exlerna-
Iización de sus coslos, eslo es, lransfiriendo mayores
coslos aI ambienle, Ia lierra y Ias comunidades, mien-
lras Ios eslados y Ias agencias inlernacionaIes obser-
van im¡olenles. De hecho, exisle am¡Iia evidencia en
eI senlido de que Ia Ienlilud en eI crecimienlo
económico a ¡arlir de mediados de Ia decada de 1970
ha dado Iugar a una lransferencia de coslos deI li¡o
descrilo, en ¡arlicuIar, ¡or ¡arle de Ias cor¡oraciones
lransnacionaIes. Tambien exisle evidencia en eI senli-
do de que en muchos casos eslo ha resuIlado conlra-
¡roducenle, en cuanlo Ia lransferencia de cos-los ¡or
¡arle de un ca¡ilaI ha incremenlado Ios coslos de
olros ca¡ilaIes. De iguaI modo, ¡uede demoslrarse
que en muchos casos Ias Iuchas ambienlaIes y Ia reg-
uIación ambienlaI han forzado a ca¡ilaIes individ-
uaIes a inlernaIizar coslos que de olro modo hubieran
recaido sobre eI ambienle. Ixisle una suerle de guerra
en marcha enlre eI ca¡ilaI y Ios movimienlos ambien-
laIislas -una guerra en Ia que es-los movimienlos ¡o-
drian lener eI efeclo (inlencionaI o no) de saIvar aI
ca¡ilaI de si mismo a Ia Iarga, aI forzarIo a encarar Ios
efeclos negalivos de corlo ¡Iazo de Ia lransferencia de
coslos.
Ior olra ¡arle, lambien exisle Ia ¡osibiIidad -¡or
im¡robabIe que sea- de que una verdadera de¡resión
económica ofrezca Ia o¡orlunidad de un ¡rograma
gene-raI de reslauración ambienlaI. In Ios Islados
Unidos de Ia decada de 1930, eI Ne% Deal creó Ias con-
diciones ¡oIilicas ¡ara dos li¡os de cambio ambienlaI.
II ¡rimero consislió en Ios esfuerzos encaminados a
reslaurar Ios sueIos degradados de Ias Grandes
Iraderas y Ias lierras ecoIógicamenle delerioradas deI
Sur y eI Oesle. In esle senlido, Ia de¡resión fue un
evenlo ecoIógicamenle ´adecuado¨.
II segundo li¡o de cambio ambienlaI consislió en
Ios esfuerzos, aun mayores, reaIizados ¡ara iniciar o
aceIerar giganlescos ¡royeclos de infraeslruclura, co-
mo Ias grandes ¡resas y olras obras hidrauIicas, asi
como grandes ¡uenles y luneIes, que resuIlaron in-
dis¡ensabIes ¡ara Ia urbanización en eI Oesle y ¡ara
Ia suburbanización en lodo eI ¡ais des¡ues de Ia
Segunda Guerra MundiaI. Sin eslos ¡royeclos, Ia su-
burbanización, eI consumismo y Ia cuIlura deI aulo-
móviI no ¡odrian ha-ber fIorecido en Ias decadas de
1950 y 1960. De manera muy im¡orlanle, eslos ¡ro-
yeclos conlribuyeron a crear Ia eslruclura conlem¡o-
ranea deI consumo individuaI, que es ecoIógicamenle
inadecuada.
La ¡róxima de¡resión ¡odria em¡eorar mucho
mas Ias condiciones ecoIógicas,
o ¡odria ofrecer Ia o¡orlunidad ¡ara vaslas lrans-
formaciones en Ia eslruclura deI consumo individuaI
y sociaI como, ¡or e|em¡Io, a lraves deI desarroIIo de
ciudades verdes, Ia inlegración de Ias ciudades con su
enlorno agricoIa, lrans¡orle ¡ubIico que Ia genle des-
ee uliIizar, y demas. O ambas cosas, en dislinlo grado,
en diferenles Iugares. Lo que finaImenle ocurra, ¡or
su¡ueslo, se vera decidido ¡or eI curso de Ia Iucha
¡oIilica, Ia ada¡lación inslilucionaI y Ios li¡os de in-
novación lecnoIógica.
Todo eslo quiere decir que Ia deslrucción ambien-
laI, Ios movimienlos ambienlaIislas y olros movi-
mienlos sociaIes reIacionados con eIIos, Ias ¡oIilicas y
¡resu¡ueslos de gobierno, Ias ¡oIilicas de Ios organis-
mos inlernacionaIes y Ias condiciones económicas, se
encuenlran lodos lan inlerreIacionados enlre si como
Ias ¡arles de cuaIquier ecosislema modeIado ¡or ¡ro-
fesionaIes de Ia ecoIogia. CuaIquiera que inlenle refIe-
xionar acerca de eslas inlerreIaciones se enconlrara
con Ias mismas dificuIlades e¡islemoIógicas y melo-
doIógicas que enfrenlan Ios ecóIogos cuando inlenlan
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
7
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
modeIar eI deslino de aIguna es¡ecie en ¡arlicuIar, es-
lo es, eI ¡robIema deI alomismo y eI reduccionismo
frenle aI hoIismo.
Ieor aun: a diferencia de Ias aguiIas caIvas y de Ios
microorganismos, Ia gen-le liende a organizarse ¡oIi-
licamenle en ocasiones. Ior lanlo, eI anaIisis de Ios
efeclos ecoIógicos de una de¡resión generaI hecho a
¡arlir de una eslricla a¡Iicación de Ia leoria de sisle-
mas lendria una uliIidad disculibIe. In uIlima inslan-
cia, lodo de¡ende deI equiIibrio de fuerzas ¡oIilicas,
de Ias visiones de aqueIIos que desean lransformar
nueslras reIaciones con Ia naluraIeza y, ¡or lanlo, de
Ias reIaciones maleriaIes que manlenemos unos con
olros -en breve, de Ios ob|elivos ¡oIilicos deI movi-
mienlo ambienlaIisla, de Ios lraba|adores, de Ias mu-
|eres, y de olros movimienlos sociaIes. La ¡regunla
´¿Is ¡osibIe eI ca¡ilaIismo soslenibIe`¨ consliluye asi,
lanlo en ¡rimera como en uIlima inslancia, un ¡robIe-
ma ¡oIilico.
Las condiciones en el Sur
La crisis de Ias condiciones de ¡roducción es es¡eciaI-
menle severa en eI Sur: de aIIi eI origen deI discurso
sobre eI ´desarroIIo soslenibIe¨ que se ha converlido
en un cam¡o de Iucha ideoIógica y ¡oIilica de crecien-
le im¡orlancia. Como se ha vislo, ¡raclicamenle lodo
eI mundo uliIiza esa ex¡resión con inlenciones y sig-
nificados diferenles.
Iara Ios ambienlaIislas y Ios ecóIogos, Ia ´sosleni-
biIidad¨ consisle en eI uso de recursos renovabIes uni -
camenle, asi como de ba|os niveIes o ausencia lolaI de
conlaminación. De hecho, eI Sur ¡odria eslar mas cer-
ca que eI Norle de una ´soslenibiIidad¨ asi enlendida,
¡ero eI Norle ¡osee mayores recursos de ca¡ilaI y lec-
noIogia que eI Sur ¡ara aIcanzar ese ob|elivo.
II ca¡ilaI, ¡or su¡ueslo, uliIiza eI lermino ¡ara de-
signar ganancias soslenidas, Io que ¡resu¡one Ia ¡Ia-
nificación de Iargo ¡Iazo de Ia ex¡Iolación y eI uso de
Ios recursos renovabIes y no renovabIes, y de Ios
´bienes comunaIes gIobaIes¨. Los ecóIogos definen
´soslenibiIidad¨ en lerminos de Ia ¡reservación de
sislemas naluraIes, humedaIes, ¡rolección de Ias are-
as siIveslres, caIidad deI aire, y demas. Sin embargo,
eslas definiciones lienen ¡oco o nada que ver con Ia
renlabiIidad soslenibIe. De hecho, hay una correIa-
ción inversa enlre Ia soslenibiIidad ecoIógica y Ia ren-
labiIidad de corlo ¡Iazo. La ´soslenibiIidad¨ de Ia
exislencia ruraI y urbana, Ios mundos de Ios ¡uebIos
indigenas, Ias condiciones de vida de Ias mu|eres, y Ia
seguridad en Ios ¡ueslos de lraba|o lambien eslan in-
versamenle correIacionados con Ia renlabiIidad a cor-
lo ¡Iazo -si es que Ia hisloria deI sigIo XX liene aIgo
que enseñarnos.
Con inde¡endencia deI ¡robIema de si es deseabIe
o no que eI Sur siga Ia sen-da induslriaI y consumisla
deI Norle, exisle Ia ¡osibiIidad de que Io haga. In Ia
India, ßrasiI y Mexico (¡or mencionar lres casos) eI
ca¡ilaIismo induslriaI se desarroIIa a cuenla de una
vasla ¡obreza y miseria, y de Ia erosión de Ia eslabiIi-
dad ecoIógica, como quiera que esla sea definida. Los
¡aises deI Ixlremo Orienle Io eslan haciendo bien, en
lerminos económicos, y aIgunos ¡aises deI sudesle de
Asia Io eslan haciendo aun me|or, en Io que se refiere
aI crecimienlo deI IßI. Sin embargo, eslas regiones
aun deben ¡robar que ¡ueden ser ¡olencias indus-
lriaIes y ¡agar ademas buenos saIarios, ¡ro¡orcionar
condiciones decenles de lraba|o, ¡oIilicas sociaIes
¡rogresivas y ¡rolección ambienlaI significaliva.
La mayor ¡arle deI reslo deI Sur (incIuyendo Ias
coIonias inleriores deI norle y deI esle de Asia) cons-
liluye una zona de desaslre económico, sociaI y ecoIó-
gico. Ixislen muchas barreras aI desarroIIo ca¡ilaIisla
en eI Sur, como ¡or e|em¡Io mercados debiIes debido
a una enorme desiguaIdad en Ia dislribución de Ia
riqueza y eI ingreso, Ia faIla de una reforma agraria
que favorezca a Ios ¡equeños y medianos agricuIlo-
res, e ineslabiIidades en Ia oferla y en Ia demanda de
malerias ¡ri-mas. Ademas, exislen ¡robIemas de en-
deudamienlos y crisis de baIanza de ¡agos, ¡or no
habIar de Ia conservación de bIoques dominanles de
inlereses creados y de gobiernos ineslabIes.
Islos ¡robIemas exislen con inde¡endencia deI es-
lado de Ias condiciones eco-Iógicas en ¡arlicuIar, y de
Ias condiciones de ¡roducción en generaI. No hace faI-
la decir que esla siluación genera una ¡ermanenle in-
eslabiIidad sociaI y ¡oIilica, nuevos ¡alrones migralo-
rios hacia eI Norle, un incremenlo de Ios refugiados
eco-nómicos y ecoIógicos y demas, lodo Io cuaI lermi-
na ¡or converlirse en ¡robIemas ¡ara eI Norle.
Posibilidades políticas
La mayoria de Ias adminislraciones de cenlroderecha
y derecha que han gobernado eI mundo desde fines
de Ia decada de 1970 y ¡rinci¡ios de Ia de 1980, y a Io
Iargo de Ia de 1990, son inca¡aces de dirigir eI des-
arroIIo ca¡ilaIisla de manera que me|oren Ias condi-
ciones de vida y lraba|o, Ias ciudades o eI ambienle.
Islos gobiernos eslan demasiado com¡romelidos con
Ia larea de ex¡andir eI ´Ii-bre mercado¨ y Ia división
inlernacionaI deI lraba|o, desreguIar y ¡rivalizar Ia in-
duslria, im¡oner ´a|usles¨ económicos en eI Sur y
´lera¡ias de choque¨ en Ios anliguos ¡aises sociaIis-
las, marginando de esle modo a Ia milad de Ia ¡obIa-
ción de aIgunos ¡aises deI Tercer Mundo, y ¡relen-
diendo que eI ´mercado¨ y eI neoIiberaIismo en gene-
raI resoIveran Ia crecienle crisis económica. In gene-
raI, Ias cosas em¡eoraran anles de que me|oren, sobre
lodo en eI Sur.
Inlrelanlo, se ha ¡roducido un crecimienlo de di-
versos movimienlos ´verdes¨ y ´ro|iverdes¨ en diver-
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
8
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
sos ¡aises. AIgunas cenlraIes sindicaIes en delermina-
dos ¡aises eslan ¡Ianleando ¡robIemas ambienlaIes
con mayor seriedad. Ior olra ¡ar-le, Ios movimienlos
ambienlaIislas ¡Ianlean hoy lemas ¡oIilicos y sociaIes
que hace cinco o diez años ignoraban o subeslimaban.
In una muIli¡Iicidad de formas, eI movimienlo de Ios
lraba|adores y Ias feminislas, Ios movimienlos urba-
nos, Ios movimienlos ambienlaIislas y Ios de minori-
as o¡rimidas se han organizado en lorno a Ios gran-
des ¡robIemas de Ias condiciones de vida.
Si bien Ias ¡ers¡eclivas de un ca¡ilaIismo sosleni-
bIe son ¡recarias, ¡odria haber molivos de es¡eranza
¡ara aIgun li¡o de sociaIismo ecoIógico -una sociedad
que ¡resle verdadera alención a Ia ecoIogia y a Ias ne-
cesidades de Ios seres humanos en su vida colidiana,
asi como a lemas feminislas, a Ia Iucha conlra eI racis-
mo y Ios ¡robIemas generaIes de Ia |uslicia sociaI y Ia
equidad. GIobaImenle, es en lorno a eslos lemas que
exisle movimienlo y organización, agilación y acción,
Io cuaI ¡uede ser ex¡Iicado en lerminos de Ias con-
lradicciones deI ca¡ilaIismo y de Ia naluraIeza deI es-
lado ca¡ilaIisla anles disculidas.
IoIilicamenle, eslo quiere decir que, mas lem¡ra-
no que larde, eI movimienlo de Ios lraba|adores, eI fe-
minismo, eI ambienlaIismo, eI movimienlo urbano y
olros movimienlos sociaIes necesilaran combinarse
en una soIa y ¡oderosa fuerza democralica -una fuer-
za que sea ¡oIilicamenle viabIe y ca¡az, lambien, de
reformar Ia economia, Ia ¡oIilica y Ia sociedad
8
. Ior
se¡arado, Ios movimienlos sociaIes son reIalivamenle
im¡olenles anle Ia fuerza lolaIizadora deI ca¡ilaI
gIobaI. Islo sugiere Ia necesidad de lres eslralegias
generaIes reIacionadas enlre si.
La ¡rimera consisle en eI desarroIIo conscienle de
una esfera ¡ubIica comun, un es¡acio ¡oIilico, una
suerle de ¡oder duaI, en eI que Ias organizaciones de
Ias minorias, de Ios lraba|adores, de Ias mu|eres, de
Ios movimienlos urbanos y de Ios ambienlaIislas ¡ue-
dan lraba|ar económica y ¡oIilicamenle. Aqui ¡odri-
an desarroIIarse no ya Ias aIianzas laclicas lem¡oraIes
enlre movimienlos y dirigenles de movimienlos que
lenemos hoy, sino aIianzas eslralegicas, incIuyendo
aIianzas eIecloraIes. Una sociedad civiI fuerle, que se
defina a si misma en lerminos de sus ´bienes comu-
naIes¨, su soIidaridad y sus Iuchas conlra eI ca¡ilaI y
eI eslado, asi como de im¡uIsos y formas democrali-
cas aI inlerior de aIianzas y coaIiciones de movimien-
los organizados -y denlro de cada organización- es eI
¡rimer ¡rerrequisilo de una sociedad y una naluraIe-
za soslenibIes.
II segundo ¡rerrequisilo consisle en eI desarroIIo
conscienle de aIlernalivas económicas y ecoIógicas
denlro de esla esfera ¡ubIica, o eslos ´nuevos bienes
comunaIes¨ -aIlernalivas como ciudades verdes, ¡ro-
ducción que no conlamine, formas bioIógicamenle di-
versificadas de siIvicuIlura y agricuIlura y demas, cu-
yos delaIIes lecnicos son cada vez mas y me|or cono-
cidos hoy. II lercero consisle en organizar Iuchas ¡a-
ra democralizar Ios cenlros de lraba|o y Ia adminislra -
ción deI eslado, de modo que se ¡uedan siluar denlro
deI cascarón de Ia democracia IiberaI conlenidos sus-
lanlivos de li¡o ecoIógico, ¡rogresivo. Islo ¡resu ¡o -
ne que Ios movimienlos no sóIo uliIicen medios ¡oIi-
licos ¡ara Iograr ob|elivos económicos, sociaIes y eco-
Iógicos, sino ademas que coincidan en Ios ob|elivos
¡oIilicos mismos, en es¡eciaI en Ia democralización
de aIgunos a¡aralos de eslado nacionaIes e inlerna-
cionaIes, y en Ia eIiminación de olros.
Islas ideas ¡odrian ¡arecer lan irreaIes como Ia de
un ca¡ilaIismo soslenibIe. Quizas ese sea eI caso. Sin
embargo, debemos recordar que mienlras Ias eslruc-
luras exislenles deI ca¡ilaI y deI eslado sóIo ¡arecen
ser ca¡aces de reformas ocasionaIes, Ios movimienlos
sociaIes crecen dia a dia en lodo eI mundo -de aqui
que en aIgun momenlo exisla Ia ¡osibiIidad de una
crisis sociaI y ¡oIilica generaIizada, en Ia medida en
que Ias demandas de eslos movimienlos chocan con
Ias eslrucluras ¡oIilicas y económicas exislenles,
orienladas hacia Ia ganancia. AI IIegar ese momenlo,
a¡areceran loda cIase de ´formas sociaIes mórbidas¨.
AIgunos diran que eslo es ¡recisamenle Io que es-
la ocurriendo en nueslros dias -que Ios le|idos ¡oIili-
8 Nadie sabe ni ¡uede saber en que momenlo se desarroIIara ´una soIa y ¡oderosa fuerza democralica¨ o, incIuso, si IIegara a desarroI-
Iarse deI lodo. Sera necesario ofrecer res¡uesla a ¡regunlas muy dificiIes, en Ia leoria y en Ia ¡raclica. Ior e|em¡Io, si eI conce¡lo mis-
mo de laI ´fuerza¨ se encuenlra falaImenle arraigado en eI lerreno de Ia lradición modernisla/humanisla de Ia fiIosofia ¡oIilica occi-
denlaI, una lradición ´IiberaI¨ que ha sido en reaIidad ¡oco loIeranle con Ia ´diferencia¨, si bien ¡ermanece firmemenle arraigada en
Io que alañe a Ios derechos deI individuo frenle aI eslado. AIgunos, como di|era Marlin O'Connor, creen que es im¡orlanle ´en esle
momenlo deI liem¡o, eslo es, a fines deI sigIo XX, ex¡Iorar Io que significa conlar con Ia coexislen-cia de muchas voces, a menudo dis-
cordanles, que coinciden en su re¡udio a Ia dominación deI ca¡ilaI aunque difieren en muchas olras cosas. Isle es un as¡eclo deI e.
ali!mo, de cosas que ´¡robabIemenle em¡eoraran anles de que me|oren¨. IersonaImenle, esloy de acuerdo, siem¡re y cuando se en-
lienda que ¡odria no haber liem¡o ¡ara alender a lodas Ias lensiones, y escuchar a ¡Ienilud y muluamenle Ia ¡IuraIidad de Ias vo-
ces, Ias diferenles bases de conocimienlo, elc. ¡resenles enlre y denlro de Ios movimienlos sociaIes hoy exislen-les. La necesidad de Ia
unidad con"a eI ca¡ilaI y po una sociedad ecoIógica, Iibre de ex¡Iolación y sociaImenle |usla ¡odria ser demasiado grande, dada Ia
configuración de fuerzas ¡oIilicas deI ¡resenle, ¡ara demorar eI desarroIIo de una eslralegia ¡oIilica unificada reaImenle ca¡az de con-
fronlar aI ca¡ilaI gIobaI y eI cuasi-eslado gIobaI en desarroIIo (es decir, eI IMI, eI ßanco MundiaI). I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
2
9
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O
co y sociaI se eslan desgarrando, y que eI resurgi-
mienlo deI racismo, eI nalivismo, Ia discriminación
conlra Ios lraba|adores exlran|eros, Ias re¡resaIias ma-
chislas y anliambienlaIislas, y olras acliludes y len-
dencias reaccionarias, se eslan lransformando en ¡eIi-
gros cada vez mayores. Olros vincuIan eI renacimien-
lo deI ¡o¡uIismo de derecha y Ia reacción a giros de-
rechislas en Ias ¡rinci¡aIes corrienles ¡oIilicas y eco-
nómicas. Ixislen olros anaIisis de Ia acluaI siluación
¡oIilica mundiaI -incIuyendo eI que afirma que eI ¡Ia-
nela asisle a una guerra de Ios ricos conlra Ios ¡obres,
una rebeIión de Ios acomodados conlra Ias demandas
de Ios des¡oseidos, eI eslado de bieneslar, Ias ¡oIilicas
económicas redislribulivas, y demas ¡or eI esliIo.
IncIuso, lodo eslo ¡uede ser cierlo.
CuaIquiera sea eI caso, desde eI ¡unlo de visla de
Ios ¡rogresislas, ´verdes-ro|os¨ o izquierdislas, y de
Ias feminislas, Io que menos necesilamos es facciona-
Iismo, seclarismo, ´Iineas correclas¨ -en cambio, nece-
silamos examinar crilicamenle lodas Ias fórmuIas ¡o-
Iilicas desgasladas ¡or eI liem¡o y desarroIIar un es-
¡irilu ecumenico ¡ara ´ceIebrar nueslros bienes co-
munaIes, vie|os y nuevos, lanlo como nueslras dife-
rencias¨.
Bibliografía
GOLDSMITH, Idvard el aI. 1991 The Impeiali!"
Plane" (Cambridge , Massachusells: MIT Iress).
O'CONNOR, }ames 1998 ´Is suslainabIe ca¡ilaIism
¡ossibIe`¨, en Na"#al Ca# .!e!* E!!a'! on ecological
ma&i!m (Nev Yok, London: The GuiIford Iress).
IOLANYI, KarI (1944) La Gan Tan!fomaci)n (Nueva
York: Iarrar y Rineharl).
I
S
B
N
:

1
8
8
5
-
4
7
7
X






Y
O
U
K
A
L
I
,

1
1



!
"
g
i

a

1
3
0
U
N

C
L
#
S
I
C
O
,

U
N

R
E
G
A
L
O

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->