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John Dewey - breve estudio sobre la enseñanza -Aracelli Sánchez

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INTRODUCCION.

En este trabajo nos proponemos hacer un recorrido breve por el desarrollo del pensamiento de John Dewey, influencia, educación, democracia, experiencia, la ciencia de la educación y conocimiento. Los principios educativos proponían el aprendizaje a través de actividades de diferente índole más que por medio de los contenidos curriculares establecidos y se oponían a los métodos autoritarios. Dewey pensaba que lo ofrecido por el sistema educativo de su época no proporcionaba a los ciudadanos una preparación adecuada para la vida en una sociedad democrática. Consideraba además, que la educación debía proporcionar y tener pleno sentido en su vida en cuanto al desarrollo y realización. Criticó la

educación que enfatizaba tanto la diversión relajada de los estudiantes, como el mantenerles entretenidos sin más, así como la orientación exclusiva hacia el mundo profesional. Su planteamiento lógico y filosófico era de cambio permanente, adaptándose a las necesidades y a las circunstancias concretas. El proceso de pensamiento en su filosofía es un medio de planificar la acción y de superar los obstáculos entre lo que hay y lo que se proyecta. La verdad es una idea que ha penetrado en la experiencia práctica.

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JOHN DEWEY (1859-1952)

Filósofo, psicólogo y educador estadounidense. Nacido en Burlington (Vermont), Dewey se graduó en Artes en la Universidad de Vermont en 1879 y se doctoró en Filosofía en la Universidad de John Hopkins en 1884. Le influyó especialmente el ambiente hegeliano de la universidad. La huella de Hegel se refleja en tres rasgos que le influyeron poderosamente: el gusto por la esquematización lógica, el interés por las cuestiones sociales y psicológicas, y la atribución de una raíz común a lo objetivo y a lo subjetivo, al hombre y a la naturaleza. En 1884 obtuvo el doctorado por una tesis sobre Kant. Se casó con una antigua alumna llamada Alice Chipman, la cual contribuyó más que nadie a interesar a Dewey en los temas educativos y, colaboró estrechamente con él.

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La larga e influyente carrera de Dewey en educación comenzó en la Universidad de Michigan, donde enseñó desde 1884 a 1888, siendo posteriormente profesor en las universidades de Minnesota, Chicago y Columbia desde 1904 hasta su jubilación como profesor emérito en 1931. Dewey mantuvo una gran actividad como conferenciante y consultor de temas educativos, además de estudiar los sistemas educativos de China, Japón, México, Turquía y la Unión Soviética. Durante su permanencia en Chicago, Dewey estuvo profundamente interesado en la reforma de la teoría y de las prácticas educativas. Contrastó sus principios educativos en la famosa escuela laboratorio de carácter experimental, denominado Escuela Dewey, instituido en la Universidad de Chicago en 1896. Los principios educativos proponían el aprendizaje a través de actividades de diferente índole más que por medio de los contenidos curriculares establecidos y se oponían a los métodos autoritarios. Dewey pensaba que lo ofrecido por el sistema educativo de su época no proporcionaba a los ciudadanos una preparación adecuada para la vida en una sociedad democrática. Consideraba además, que la educación no debía ser meramente una preparación para la vida futura, sino que debía proporcionar y tener pleno sentido en su mismo desarrollo y realización. Su trabajo y sus escritos influyeron significativamente en los profundos cambios experimentados en la pedagogía de Estados Unidos en los inicios del siglo XX, manifestados en el cambio del énfasis de lo institucional y burocratizado a la realidad personal del alumno.

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Criticó la educación que enfatizaba tanto la diversión relajada de los estudiantes, como el mantenerles entretenidos sin más, así como la orientación exclusiva hacia el mundo profesional. Como filósofo, Dewey subrayó todo lo práctico, esforzándose en demostrar cómo las ideas filosóficas pueden actuar en los asuntos de la vida diaria. Su planteamiento lógico y filosófico era de cambio permanente, adaptándose a las necesidades y a las circunstancias concretas. El proceso de pensamiento en su filosofía es un medio de planificar la acción y de superar los obstáculos entre lo que hay y lo que se proyecta. La verdad es una idea que ha penetrado en la experiencia práctica. Dewey siguió al filósofo y psicólogo americano William James, fundador del movimiento filosófico del pragmatismo; la propia filosofía de Dewey, llamada también instrumentalismo o experimentalismo, deriva del pragmatismo de James. James, por caso niega el dualismo alma-cuerpo y reconoce la presencia de un continuo interrelacionado de experiencias. Y esa experiencia contiene ya la verdad. La influencia de Dewey es percibida en otros muchos campos además de la educación y de la filosofía. Activista político, defendió los planteamientos progresistas, algunas veces radicales, respecto de los asuntos internacionales y de los problemas económicos. Su abundante obra se muestra en libros como Psicología (1887), La escuela y la sociedad (1889), Democracia y Educación (1916), La reconstrucción en la filosofía (1920), Naturaleza humana y conducta (1922), La búsqueda de la certeza (1929), El arte como experiencia (1934), Lógica: la teoría de la pregunta (1938) y Problemas del hombre (1946). Fue un hombre de acción, que aspiraba a la unificación de pensamiento y acción, de teoría y práctica. Defendió la igualdad de la mujer, incluyendo el derecho al voto.

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Fue cofundador, en 1929, de la Liga para una acción política independiente, fomentó el sindicalismo docente, alentó la ayuda a los intelectuales exiliados de los regímenes totalitarios. Dewey tuvo una gran influencia en el desarrollo del progresismo pedagógico, desempeñando un papel protagonista que abarca desde finales del XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Fue el pedagogo más original, renombrado e influyente de los Estados Unidos y uno de los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo en el curso de tres generaciones. Profundizando ésta vez, en los lazos familiares y en la historia más íntima de Dewey, podemos darnos cuenta que sus inicios fueron enmarcados continuamente a través de las enseñanzas de su padre un colono mercante , el que lo hizo realizarse en la Universidad de Vermont y posteriormente en Pennsylvania, influenciado por los estudios encontró una persona que lo formó en sus ideas y pensamientos, su esposa Alice Chipman, una de sus pupilas que además lo acomodó en las decisiones que lo favorecería, una vez fuera de diversos y vastos lapsos de tiempo en Michigan, de la cual otorgó una resolución de dirección e información en la técnica de su desenvoltura atribuyendo trascendentalmente en las procesiones suplencias ilustrativas entablando un nuevo concernir enérgico por la erudición estatal siendo un órgano precursor y regente del Cenáculo de Doctores que promovió la colaboración entre instructivos de precepto medio y superior del período en donde finiquitó y fabricó los umbrales esenciales de su cosmología del aprendizaje y entabló un prototipo de seminario que intimaba en sus iniciaciones.

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Propuestas teóricas

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Desde el punto de vista epistemológico, Dewey considera que los conceptos en los que se formularon las creencias son construcciones humanas provisionales. Dewey critica el enfoque clásico sobre el conocimiento. El concepto principal relacionado con la teoría del conocimiento es "experiencia". Dewey mantiene una concepción enteramente dinámica de la persona. Lo que el propone es la reconstrucción de las prácticas morales y sociales, y también de las creencias.

Mantiene una posición crítica respecto a la sociedad industrial, y una distancia enorme respecto del marxismo. 8

La educación progresiva debemos contraponerla a la concepción educativa tradicional. Dewey rechaza un conjunto de doctrinas pedagógicas de variado signo:
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la educación como preparación. la educación como desenvolvimiento. la educación como adiestramiento de la facultad. la educación como formación.

La escuela, para Dewey, se concibe como reconstructora del orden social, el educador es un guía y orientador de los alumnos. De todo esto surge el famoso Método del problema. John Dewey, la figura del renovador educativo. Es a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX cuando surge y se desarrolla el movimiento de renovación pedagógica que se conoce como Escuela Nueva. Aunque es en el año 1762 con la publicación del Emilio en el que el niño aparece como centro y fin de la educación; iniciándose así, una nueva corriente pedagógica de carácter evolutivo. Cuya orientación puede expresarse como la preparación del niño para el triunfo del espíritu sobre la materia, el respeto y desarrollo de la personalidad del niño, formación del carácter y la coeducación y preparación del futuro ciudadano, un hombre que sea consciente de la dignidad de todo ser humano.

La educación nueva surge, principalmente, como reacción a la educación tradicional. Los pedagogos que representan a la Escuela Nueva denuncian sus vicios; entre ellos la 9

pasividad, su desconocimiento de la singularidad del educando, el intelectualismo, el enciclopedismo, su proceder por vía del autoritarismo, el magistrocentrismo. Definiendo nuevos roles para los distintos participantes del proceso educativo. Se impone la obligación de tener una imagen justa del niño, tratar a cada uno según sus aptitudes, enfatizando la significación, valor y dignidad de la infancia. La educación se basa entonces en la psicología del desarrollo infantil, y debe garantizar al niño la posibilidad de vivir su infancia felizmente. Esta nueva pedagogía concibe la infancia como una edad que tiene su funcionalidad y finalidad en si misma y esta regida por leyes propias y sometidas a necesidades particulares. Por tanto, todo aprendizaje efectivo parte de alguna necesidad, de algún interés del niño y esto debe considerarse como punto de partida para la educación. La función del maestro ya no es dar una serie de contenidos determinados, ahora debe descubrir las necesidades o el interés de sus alumnos y los objetos que son capaces de satisfacerlos. Los libros también son dejados de lado sólo utilizados como suplemento, dándole mayor importancia a las experiencias cotidianas, siendo estas ultimas más capaces de despertar el interés en el niño. Son, entonces, la naturaleza, la vida del mundo, los hombres, los acontecimientos los nuevos contenidos. La educación es entendida como un proceso para desarrollar cualidades creadoras en el niño. Se vuelve esencial que pueda emprender sus investigaciones con entera libertad.

La relación maestro-alumno de poder-sumisión que se daba en la Escuela Tradicional sufre una transformación, viene a ser sustituida por una relación de afectos y camarería.

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El docente se convierte en un auxiliar del desarrollo libre y espontáneo del niño, es decir, el maestro va a ser un guía, debe abrir camino y mostrar las posibilidades a sus alumnos. A esta nueva relación tenemos que incorporar la autodisciplina, donde el maestro cede el poder a sus alumnos colocándolos en una posición funcional, la de autogobierno. Se produce aquí una traslación del eje educativo, la nueva pedagogía retira al maestro de la escena para colocar en él al educando. Al producirse un cambio en el contenido y en la relación maestro-alumno, también se producen cambios en los métodos. La Escuela Nueva introduce una serie de actividades libres para desarrollar la imaginación, el espíritu de iniciativa y la creatividad. Las formas de transmitir no se tratan solamente de que el niño asimile aquello que ya conoce sino que los contenidos son puestos a disposición de los alumnos mediante su iniciación en un proceso de conocimiento a través de la búsqueda, respetando su individualidad. Esta propuesta de la individualización de la enseñanza implica que se tenga un conocimiento más a fondo del lenguaje, la lógica, la comprensión, la inteligencia, la memoria, la visión, la destreza manual y la audición de cada niño. Se incluyen todas las formas de actividad humana, tanto la intelectual como la manual y la social. La escuela se vuelve activa, concibiendo el aprendizaje como un proceso de adquisición individual, según las condiciones personales de cada discípulo. John Dewey forma parte de esta tradición pedagógica renovadora que pretendió la modernización de las instituciones educativas norteamericanas.

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Este pedagogo encarna la figura del renovador educativo y social característico de esta corriente, y propone la concepción de la educación progresiva, versión norteamericana de la Escuela Activa o Nueva europea. Dewey practicó una crítica contundente a la obediencia y sumisión en ese entonces sembradas en las escuelas. Mediante los principios de iniciativa, originalidad y cooperación pretendía liberar las potencialidades del individuo rumbo a un orden social que debería perfeccionarse en forma progresiva. De esta manera traducía para el campo de la educación el liberalismo político-económico de los Estados Unidos. Le dio prioridad al aspecto psicológico de la educación, en detrimento del análisis de la organización capitalista de la sociedad, como factor esencial para la determinación de la estructura educacional. Construyó ideas de carácter progresista. El pragmático, filósofo, psicólogo y educador John Dewey nació el 20 de Octubre de 1859, en Burlington, Vermont. Después de graduarse como Bachelor of Arts, enseño varios años en escuelas medias. En el movimiento progresista americano es habitual diferenciar tres fases: * Finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. * Fin de la guerra hasta la Depresión de 1929. * Entre 1929 y la Segunda Guerra Mundial.

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Aunque se puede decir que Dewey influyó en todas las etapas, fue en la primera de ellas en las que dejó marcas más profundas, ya que coincide temporalmente con la experiencia que llevo a cabo junto a su esposa Alice Chipman en la Escuela Elemental de la Universidad de Chicago (1896). Dewey proponía el aprendizaje a través de actividades más que por medio de los contenidos curriculares establecidos, oponiéndose a los métodos autoritarios. Consideraba que la educación no debía ser solamente una preparación para la vida futura, sino que debía proporcionar y tener pleno sentido en su mismo desarrollo y realización. Pensaba que lo ofrecido por el sistema educativo de su época no proporcionaba a los ciudadanos una preparación adecuada para la vida en una sociedad democrática. Es importante introducir aquí algunos rasgos socio-históricos que caractericen la evolución de los Estados Unidos en el cruce de los siglos XIX y XX: * Movilidad de las fronteras estadounidenses y la colonización de nuevos territorios, conduciendo al control y transformación de los territorios. * Ductilidad y permeabilidad de la organización social. * Estratificación social flexible. * Relativización de los principios y prácticas de la herencia histórica, llevando la atención hacia los problemas que confrontan los hombres en la actualidad. * Elección de una forma de vida democrática y como principio educativo, la democracia había de ser reinventada, y esto constituía una tarea moral.

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Dewey se sintió comprometido en la tarea de la reforma social y educativa, entendida como una empresa colectiva, y no solo individual. En Democracia y Educación, desarrolla un pensamiento educativo basado en la tesis del naturalismo pedagógico. Pero no es el suyo un naturalismo pedagógico a la manera como lo entendió Rousseau, su exponente con más éxito en Europa. Reconoció Dewey los aportes de Rousseau en el uso del naturalismo pedagógico: la naturaleza como modelo, norma; la naturaleza como ley y fin del desarrollo; el desarrollo natural como un fin cuyas consecuencias son la atención a los órganos, la salud y el deporte, la movilidad física, la atención a las diferencias individuales, la atención a las preferencias e intereses, aspectos estos ignorados en la educación de niños y jóvenes. Pero si bien Dewey no duda en reconocer y subrayar la importancia del naturalismo pedagógico en la visión educativa de Rousseau, tampoco es menos cierto que precisa las limitaciones y equívocos en que incurrió el gran filósofo en cuanto a la comprensión y uso de ese tan importante concepto. Así, Dewey niega que ese desarrollo de la naturaleza asigne los fines de la educación. En su opinión, Rousseau confunde las condiciones de la enseñanza en los fines de su desarrollo. Los fines de la educación, según Dewey, emanan del medio social y no del simple desarrollo de la naturaleza. El aporte más importante del trabajo de Dewey que hay que destacar es su afirmación de que el niño no es un recipiente vació esperando a ser llenado de conocimientos. Considera que, tanto el profesor como el alumno forman parte del proceso enseñanzaaprendizaje, resultando muy artificial la separación que tradicionalmente se ha establecido entre ambos.

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Dewey va a rechazar un conjunto de doctrinas pedagógicas: * La educación como preparación, perspectiva que considera a los niños como candidatos a adultos. * La educación como desenvolvimiento, donde las ideas de crecimiento y progreso son contempladas como aproximaciones a un objetivo invariable (Hegel, Froebel). * La educación entendida como adiestramiento de las facultades (Locke). * La educación como formación (Herbart). Dewey pensaba que la nueva educación tenía que superar a la tradicional no sólo en los fundamentos discursivos, sino también en la propia practica. Concibe la educación como una necesidad de la vida, en cuanto asegura la transmisión cultural. “A fin de cuentas, pues, la vida social no sólo exige aprender y enseñar para su propia permanencia sino que el mismo proceso de convivir educa.” En las sociedades complejas se ha especializado la instrucción formal, y al mismo tiempo advierte como uno de sus fines es el de mantener el contacto con la experiencia directa, fundando la continuidad de la teoría con la práctica. Toda educación procede por la participación del individuo en la conciencia de la sociedad. Es el nexo de la experiencia de participación con las actividades dirigidas a la adquisición de los símbolos culturales el que confiere a la educación moderna su particular función social.

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Por tanto, considera a la escuela como un espacio de producción y reflexión de experiencias relevantes de vida social que permite el desarrollo de una ciudadanía plena. La escuela es una institución social, es una forma de vida en comunidad. Dewey propone que la escuela debe ser una sociedad en miniatura, en parte reflejar la sociedad adulta, pero descartando los hábitos, costumbres y pautas que no tengan contribuyan a la configuración de una sociedad democrática. La educación es un proceso vital para la sociedad porque a través de ella se transmiten los “hábitos de hacer, pensar y sentir de los más viejos a los más jóvenes. Sin esta comunicación de ideales, esperanzas, normas y opiniones de aquellos miembros de la sociedad que desaparecen de la vida del grupo a los que llegan a él, la vida social no podría sobrevivir”. El autor establece aquí un vínculo primordial entre común, comunidad y comunicación. Ello porque un elemento que distingue a una comunidad de una asociación meramente física, es el de tener creencias y valores en común, y esto es posible mediante la comunicación. Dewey se expresa de la siguiente manera: “Tan evidente es, en efecto, la necesidad de aprender y enseñar para la existencia continuada de la sociedad, que puede parecer que estamos insistiendo indebidamente sobre un lugar común. Pero esto tiene su justificación en el hecho de que tal insistencia es un medio de evitar que caigamos en una noción escolástica y formal de la educación. Las escuelas son, efectivamente un método importante de la transmisión que forma las disposiciones de los seres inmaduros...”

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Y es esta relación, o mejor dicho vínculo el que establece que no sólo la vida social es idéntica a la comunicación sino que toda comunicación es educativa. Y bajo esta idea es que la educación posibilita la participación de los individuos en una “inteligencia común”. La vida escolar surge gradualmente de la vida doméstica, asumiendo y continuando las actividades con las que el niño ya esta familiarizado en su hogar. Convirtiéndose así en una necesidad psicológica y social. La educación es el proceso por el cual los individuos participan, señala Dewey, en “la conciencia social”. Este proceso se inicia de manera inconsciente desde el nacimiento del individuo prácticamente, “saturando su conciencia y formando sus hábitos”. Dewey proponía que se plantearan a los niños actividades guiadas cuidadosamente por el profesor, que estuvieran basadas tanto en sus intereses como en sus capacidades. Expresa que la única educación verdadera, se realiza estimulando la capacidad del niño por las exigencias de la situación social en que se halla. Dewey contribuyo a crear una pedagogía funcional y dinámica. “El hecho de que el materia de una ciencia este organizado demuestra que ha estado sometido a la inteligencia, que ha sido metodizado (...). El método significa aquella organización de la materia de estudio que la hace más eficaz en el uso. El método no es antitético con la materia de estudio en la dirección efectiva de la materia de estudio hacia los resultados apetecidos. Es antitético con la acción casual y mas considerado, es decir, mal adaptada.”

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Pretendía formular sobre bases nuevas una propuesta pedagógica en oposición a la escuela tradicional y antigua. Pensaba que la nueva educación tenía que superar a la tradición no sólo en los fundamentos del discurso, sino también en la propia práctica. Sin embargo, no existe un método Dewey para ser aplicado. Cuando él habla del método, lo hace a nivel abstracto, él piensa que no existen métodos "cerrados y envasados". Dewey estima que la praxis educativa implica un manejo inteligente de los asuntos, y esto supone una apertura a la deliberación del educador en relación con su concreta situación educativa y con las consecuencias que se pueden derivar de los diferentes cursos de acción. Dewey distingue entre un método general y otro individual. El primero supone una acción inteligente dirigida por fines, en cambio, el método individual se refiere a la actuación singular de educador y educando. Por lo tanto, Dewey considera que se debe derivar del método científico el método educativo. El “método del problema” que propone, consiste en un proceso secuenciado mediante el cual se plantea el aprendizaje como una actividad de investigación, que debe llevarse a cabo por grupos de alumnos bajo la tutela y orientación del educador. Esta propuesta metodológica consta de cinco fases: 1) Consideración de alguna experiencia actual y real del niño. 2) Identificación de algún problema o dificultad suscitados a partir de esa experiencia. 3) Inspección de los datos disponibles y búsqueda de soluciones posibles.

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4) Formulación de la hipótesis de solución idea conductora para solucionar el problema planteado. 5) Comprobación de la hipótesis por la acción, porque siguiendo el enfoque pragmatista, la práctica es la prueba del valor de la reflexión hecha por el alumno con objeto de resolver el problema. Dewey mostró un excelente sentido práctico para planificar y desarrollar un currículum integrado de las ocupaciones (actividades funciones ligadas al medio del niño), incluyendo previsiones de desarrollo del programa en ciclos temporales cortos. "Una inspección cuidadosa de los métodos que han sido permanentemente exitosos en la educación formal revelará que su eficiencia depende del hecho que ellos vuelven a la situación que causa la reflexión fuera del colegio en la vida ordinaria. Le dan a los alumnos algo que hacer, no algo que aprender; y si el hacer es de tal naturaleza que demanda el pensar o la toma de conciencia de las conexiones; el aprendizaje es un resultado natural.” La educación debe comenzar con un conocimiento psicológico de las capacidades, intereses y hábitos del niño que han de ser constantemente interpretados y traducidos a sus equivalentes sociales, a lo que son capaces en el sentido del servicio social. Debe ser un proceso continuo de reconstrucción que dé juego a un movimiento progresivo desde la experiencia inmadura del niño a una experiencia cada vez más significativa, sistemática y controlada.

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En palabras del autor, la educación es “una constante reorganización o reconstrucción de la experiencia que da sentido a la experiencia que se tiene y aumenta la capacidad de dirigir el curso de la subsiguiente.” Dewey señala que “nosotros no educamos directamente, sino indirectamente por medio del ambiente”, y este ambiente es la escuela. Ahora, el autor reconoce tres misiones del ambiente escolar. “La primera misión del órgano social que llamamos escuela es ofrecer un ambiente simplificado. Aquella selecciona los rasgos que son fundamentales y capaces de hacer reaccionar a los jóvenes. Después establece un orden progresivo, utilizando los factores primeramente adquiridos como medios de obtener una visión de los más complicados. En segundo lugar, es misión del ambiente escolar elimina hasta donde sea posible, los rasgos perjudiciales del medio ambiente existente para que no influyan sobre los hábitos mentales. (...) En tercer lugar, es misión del ambiente escolar contrarrestar diversos elementos del ambiente social y tratar de que cada individuo logre una oportunidad para librarse de las limitaciones del grupo social en que ha nacido y para ponerse en contacto vivo con un ambiente más amplio.” La educación tiene por objeto el desarrollo de una inteligencia crítica. Hay que aclarar que esta inteligencia no debe identificarse con la idea de razón entendida como habilidad de extraer inferencias y conclusiones de premisas explícitamente establecidas.

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La inteligencia consiste, más bien en un conjunto complejo de hábitos de creciente flexibilidad. Toda educación es moral, si a este concepto lo entendemos en un sentido amplio que implica una valoración inteligente. Dewey tiene la convicción de que sólo la sociedad democrática, en la que vivía, es capaz de realizar en forma plena la educación, entendida como proceso y función social. Ratifica la correspondencia perfecta de la sociedad democrática con la naturaleza del proceso educativo. Nunca entendió la democracia como un régimen de gobierno, sino como una forma de vida y un proceso permanente de liberación de la inteligencia. Y también este pedagogo va a decir que es la escuela la que se debe ocupar del cambio social. “Las escuelas deben desempeñar un papel –y unos muy importante- en la producción del cambio social. Un factor esencial de la situación es que las escuelas siguen y reflejan el orden social que existe.” Esto es un “factor condicionante, que apoya la conclusión de que las escuelas participan con ello en la determinación de un orden social futuro...” Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada. Tal sociedad debe tener un tipo de educación que de a los individuos un interés personal en las relaciones y el control de la sociedad y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin introducir el desorden. Y lo que caracteriza a una educación democrática es la comunicación, que entendida de forma pragmática significa un proceso de compartir experiencias. La sociedad no sólo existe por la comunicación sino que existe en ella. De esta manera la comunicación es dialéctica y reconstruye la experiencia.

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Dewey procura evitar el concepto rígido, formalista de la ciencia. Pero a causa de la estrecha relación entre teoría y práctica, la acción educativa no pude sacarse del concepto, por otra parte errado, de la ciencia pura. Para Dewey la educación mantiene un aspecto experimental, arriesgadamente pragmático. En el momento de la acción es un arte. Para el autor el carácter científico de una ciencia de la educación, es la negación de una ciencia pura, entendida de forma metafísica como reflejo de una sección de lo real, y la afirmación de la naturaleza pragmática, instrumental, del saber científico, terminan por excluir la existencia de un contenido especifico y prefijado de la ciencia de la educación. Ninguna disciplina puede describir de manera completa el fenómeno educativo. La ciencia de la educación reconstruye el conjunto, utilizando las informaciones disponibles. Desde esta postura deweyana y pese a sus referencias a una Ciencia de la educación, es aceptable la nomenclatura de “Ciencias de la educación”, ya que la Psicología de la educación, la Sociología de la educación, la Economía de la educación, se constituyen como tales a partir de las respectivas ciencias que entrañan y del objeto de estudio al que recurren. La naturaleza de la experiencia sólo puede comprenderse observando que incluye un elemento activo y otro pasivo peculiarmente combinados. Por el lado activo, la experiencia es ensayar un sentido que se manifieste en el termino conexo “experimento”, en el lado pasivo es sufrir o padecer. Este, es el principal concepto relacionado con su teoría del conocimiento y el más importante de todo su sistema filosófico.

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La experiencia, entendida por Dewey esta relacionada al intercambio de un ser vivo con su medio ambiente físico y social, y no solamente a un asunto de conocimiento. Es una verdadera realidad que afecta tanto lo activo y lo pasivo, así como a lo individual y también a lo social del hombre. El concepto de experiencia implica una integración de acciones y afecciones, supone un esfuerzo de manera permanente de los procesos de reflexión e inferencia. Pensamiento y experiencia son términos que se reclaman mutuamente. A este término, el de experiencia, Dewey le atribuye dos principios: el de interacción y el de continuidad. * El primero es el principio que la define, es decir, gracias al cual la experiencia se presenta como un encuentro de condiciones objetivas, como una situación. * El segundo, se refiere a la cualidad mediata de toda experiencia, su influencia sobre las experiencias que siguen, si carácter creador; debido a que toda experiencia es una fuerza en movimiento. Ambos principios determinan una experiencia auténticamente educativa. Una actividad rutinaria o una actividad caprichosa se diferencias de una experiencia educativa, porque esta última es una actividad en que se transmite instrucción y se aumenta la capacidad de que le siga una actividad de las mismas características, o sea otra experiencia educativa.

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"La educación es el moderno proveedor universal, y sobre las escuelas debe recaer la responsabilidad que recobremos nuestra amenazada herencia religiosa". Y aunque en él el término pueda adquirir otra profundidad, y el concepto, cierta mística constructiva, no deja de vislumbrar, en ese sentido sobrenatural, alguna eficacia desconocida, necesaria para la perfección del hombre. En esa apreciación todavía va mas lejos al asegurar que "la reconstrucción de la Iglesia es una cuestión que interesa de verdad a toda la comunidad", y al considerar a la religión, junto con el arte y la poesía como "cosas preciosas", hacia las cuales tenderá en su evolución el hombre a "medida que las nuevas ideas -¿cuáles?- encuentren expresión adecuada en la vida social y vayan absorbiéndose de un fondo moral". "La poesía y el sentimiento religioso serán las flores naturales de la vida", ratifica. Ahora bien, ¿cuándo sucederá eso? Según Dewey, "cuando la libre acción de la inteligencia no parezca una amenaza a la organización y a las instituciones establecidas... cuando la liberación de la capacidad humana opere como una fuerza socialmente creadora".

Bueno, si bien ya vimos algunos pensamientos claros y fundamentados por Dewey ahora deberíamos hacer una síntesis clara sobre ello. Estos son los planteamientos más importantes de Dewey.

La educación debía ser científica. La escuela debía convertirse en un laboratorio social. La escuela debía desarrollar en el niño la competencia necesaria para resolver los problemas actuales y comprobar los planes de acción del futuro de acuerdo con un método experimental.

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La vida busca su propia razón de ser, que el hombre se procura mediante la sociedad organizada. La educación permite que el individuo mantenga su propia continuidad aprendiendo las técnicas de supervivencia y de desarrollo a partir de la experiencia acumulada por su grupo. La educación se transforma en algo formal y dirigido a lograr que el joven acabe aceptando la moralidad de la sociedad.

El niño debe buscar, inquirir, explorar y sumergirse en el ambiente y aprender de la experiencia. Esto llevaría a un crecimiento (forma más deseable de comportamiento humano), disposición de reaccionar siempre a las nuevas situaciones con interés, flexibilidad y curiosidad. Lo contrario es responder con una solución dada, un prejuicio donde se mantiene una actitud estática, ya mantenida (antes se le imponían opiniones a los niños acerca del mundo y soluciones ya desarrolladas).

La experiencia colectiva de una sociedad democrática debía verse como una fuente para la resolución de problemas futuros.

La actividad es la característica humana dominante. El hombre actúa para mantener la continuidad de la vida, porque la constancia de la continuidad, y por lo tanto la supervivencia, son parte del orden de la naturaleza.

La educación debía estar en consonancia con la sociedad. La educación debía ser un proceso democrático de actividad conjunta, guiada por la forma de resolución de problemas.

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Dewey criticó conceptos como mente, inteligencia, interés, atención y disciplinas en las discusiones educativas. Creía que si las escuelas basaran sus actividades en la investigación científica desaparecería una buena cantidad de obligación y coerción y se harían innecesarias y redundantes las prácticas de motivación y esto conduciría a la desaparición del dualismo (enemigo de la democracia). Todo lo que contribuye a la solución de los problemas es potencialmente liberador. Todo lo que impide la actividad creativa es potencialmente aliberal.

Sostenía que la moralidad se aprende dentro de un contexto social observando las reglas correspondientes, las que emergen de una experiencia conjunta y compartida. El maestro es a la vez un alumno cooperativo, pero mayor y más sensato. Su cometido consiste en auxiliar al niño a aprender los valores de la participación democrática, no impartiendo información, sino inquiriendo las situaciones problemáticas. En la sociedad democrática, la educación debería quedar controlada por el Estado y todo el mundo debería acudir a la escuela, independiente del sexo, destreza o clase social.

Dewey se dio cuenta que el termino “valores” es una abstracción. En la práctica, sólo el acto de valorar se realiza mediante el método científico.

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Aprendemos cuando estamos enfrentados a la necesidad de escoger entre diversas posibilidades de acción, nos dedicamos a construir hipótesis que anticipan las consecuencias de determinado modo de actuar. El proceso de formar hipótesis sanas, presupone el juicio. Claro que a veces las hipótesis pueden ser imperfectas o que podemos fracasar. Debemos aceptar las limitaciones a nuestra visión. Es decir, que estamos dispuestos a cometer errores. La moralidad proviene de buscar continuamente el ser flexibles, estar alerta y creativamente preparados ante los nuevos desafíos. Veamos como asociar los planteamientos de Dewey con uno o más modelos pedagógicos. Por ejemplo: MODELO TRADICIONAL: El modelo tradicional busca una forma de disciplina con un objetivo fundamental que es la formación de un carácter en el niño con ciertos valores que se consideran verdaderos. La forma de disciplina tiene que ver con el imponer un orden moral. Dewey plantea el aprendizaje de los valores pero no imponiéndolos, sino, que es el mismo alumno quien los encuentra en la sociedad en la que esta inserto, la moralidad se aprende dentro de un contexto social. Además el modelo tradicional plantea que el profesor plantea sólo verdades, por el contrario, Dewey plantea que el maestro auxilia al niño a aprender los valores de la participación democrática, promoviendo situaciones problemáticas.

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MODELO ROMÁNTICO: Este modelo se opone a la racionalización. Fomenta la individualidad y subjetividad del niño. El profesor procura que se produzca la individualidad. Para Dewey, todo el método utilizado y valido era sólo el método científico, por lo tanto la racionalización. En este aspecto difiere del Modelo Romántico. En cuanto a la individualidad y subjetividad, Dewey también lo promovía, cuando planteaba que los valores surgen a partir de la participación social y luego desde mi interior. O sea, los valores aparecen desde mi individualidad. MODELO DESARROLLISTA: Según este Modelo, el niño construye sus propios contenidos de aprendizaje en un ambiente de experiencias, el niño investigador. El profesor es estimulador de experiencias y se encuentran en el mismo lugar. Es una relación horizontal. El desarrollo es progresivo y secuencial. Para Dewey, las reglas del contexto social emergen de una experiencia conjunta y compartida. El maestro auxilia al niño, promoviendo situaciones problemáticas. Sostenemos que este modelo es el que más se ajusta a los planteamientos de John Dewey, en el sentido que en ambas situaciones, el profesor debe estimular las oportunidades problemáticas o de conflicto, sólo así se podrán rescatar los valores o la moralidad que el hombre debe tener dentro de la sociedad en la que éste se desenvuelva. La moralidad se obtiene del contexto social.

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La escuela de Dewey
Dewey declaró en 1896 que “la escuela es la única forma de vida social que funciona de forma Abstracta y en un medio controlado, que es directamente experimental, y si la filosofía ha de Convertirse en una ciencia experimental, la construcción de una escuela es su punto de partida” (Dewey, 1896a, pág. 244). Dewey llegó a Chicago con la idea de establecer una “escuela Experimental” por cuenta propia. En 1894 decía a su esposa: “Cada vez tengo más presente en mi Mente la imagen de una escuela; una escuela cuyo centro y origen sea algún tipo de actividad Verdaderamente constructiva, en la que la labor se desarrolle siempre en dos direcciones: por una Parte, la dimensión social de esta actividad constructiva, y por otra, el contacto con la naturaleza Que le proporciona su materia prima. En teoría puedo ver cómo, por ejemplo, el trabajo de Carpintería necesaria para la construcción de una maqueta será el centro de una formación social Por una parte y de una formación científica por otra, todo ello acompañado de un entrenamiento Físico, concreto y positivo de la vista y la mano” (Dewey, 1894). Dewey defendió ante los funcionarios universitarios una escuela que, manteniendo “la labor Teórica en contacto con las exigencias de la práctica” constituiría el componente fundamental de Un departamento de pedagogía –“el elemento esencial de todo el sistema”–, para lo que consiguió El apoyo de Harper, firmemente comprometido en la campaña a favor de la reforma educativa en Chicago (Dewey, 1896c, pág. 434). En enero de 1896, abrió sus puertas la Escuela experimental De la universidad de Chicago. Empezó con 16 alumnos y 2 maestros, pero en 1903 ya impartía Enseñanza a 140 alumnos y contaba con 23 maestros y 10 asistentes graduados.

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La mayoría de los Alumnos procedían de familias de profesiones liberales y muchos eran hijos de colegas de Dewey. La institución pronto se conoció con el nombre de “Escuela de Dewey” ya que las hipótesis que se Experimentaban en ese laboratorio eran estrictamente las de la psicología funcional y la ética Democrática de Dewey. En el núcleo del programa de estudios de la Escuela de Dewey figuraba lo que éste Denominaba “ocupación”, es decir, “un modo de actividad por parte del niño que reproduce un Tipo de trabajo realizado en la vida social o es paralelo a él” (Dewey, 1899, pág. 92). Los alumnos, Divididos en once grupos de edad, llevaban a cabo diversos proyectos centrados en distintas Profesiones históricas o contemporáneas. Los niños más pequeños (de 4 y 5 años), realizaban Actividades que conocían por sus hogares y entorno: cocina, costura, carpintería. Los niños de 6 Años construían una granja de madera, plantaban trigo y algodón, lo transformaban y vendían su Producción en el mercado. Los niños de 7 años estudiaban la vida prehistórica en cuevas que Habían construido ellos mismos, y los de 8 años centraban su atención en la labor de los Navegantes fenicios y de los aventureros posteriores, como Marco Polo, Colón, Magallanes y Robinson Crusoe. La historia y la geografía locales centraban la atención de los niños de 9 años, y Los de 10 estudiaban la historia colonial mediante la construcción de una copia de una habitación De la época de los pioneros. El trabajo de los grupos de niños de más edad se centraba menos Estrictamente en periodos históricos particulares (aunque la historia seguía siendo parte importante De sus estudios) y más en los experimentos científicos de anatomía, electromagnetismo, economía Política y fotografía.

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Los alumnos de 13 años de edad, que habían fundado un club de debates, Necesitaban un lugar de reunión, lo que los llevó a construir un edificio de dimensiones Importantes, proyecto en el que participaron los niños de todas las edades en una labor Cooperativa que para muchos constituyó el momento culminante de la historia de la escuela. Habida cuenta de que las actividades ocupacionales se encaminaban, por una parte al estudio Científico de los materiales y procesos que requería su realización, y por otra parte hacia su Función en la sociedad y la cultura, el interés temático por las ocupaciones proporcionó no sólo la Ocasión para una formación manual y una investigación histórica, sino también para un trabajo en Matemáticas, geología, física, biología, química, artes, música e idiomas. Como escribió Dewey, En la Escuela experimental “el niño va a la escuela para hacer cosas: cocinar, coser, trabajar la Madera y fabricar herramientas mediante actos de construcción sencillos; y en este contexto y como consecuencia de esos actos se articulan los estudios: lectura, escritura, cálculo, etc.” (Dewey, 1896a, pág. 245). La lectura, por ejemplo, se enseñaba cuando los niños empezaban a Reconocer su utilidad para resolver los problemas con que se enfrentaban en sus actividades Prácticas. Dewey afirmaba que “cuando el niño entiende la razón por la que ha de adquirir un Conocimiento, tendrá gran interés en adquirirlo. Por consiguiente, los libros y la lectura se Consideran estrictamente como herramientas” (Mayhew y Edwards, 1966, pág. 26.) Katherine Camp Mayhew y Anna Camp Edwards, que enseñaron en la Escuela experimental, Reseñaron posteriormente este notable experimento educativo,

presentando pruebas del éxito Conseguido por Dewey y sus colegas al poner en práctica sus teorías, algo que también confirma el Testimonio de otros observadores menos favorables. Bastará citar un solo ejemplo.

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Los alumnos De 6 años, basándose en la experiencia adquirida en actividades domésticas en la escuela de Párvulos, centraron su labor en “las ocupaciones útiles en el hogar”. Construyeron una maqueta de Granja y sembraron trigo en el patio de la escuela. Al igual que en la mayoría de las actividades de Construcción de la escuela, la edificación de la maqueta de granja les permitió aprender ciertas Nociones de matemáticas: “Cuando construyeron la granja, tuvieron que dividirla en varios campos Para sembrar trigo, maíz y avena; y pensar también dónde instalarían la casa y el granero. Para Ello, los niños utilizaron como unidad de medida una regla de un pie y empezaron a entender lo Que significaba “un cuarto” y “una mitad”. Aunque las divisiones no eran exactas, bastaban para Poder delimitar la granja. A medida que iban conociendo la unidad de medida y descubrían el Medio pie, el cuarto de pie y la pulgada, su trabajo fue más preciso... Cuando construyeron la casa, Necesitaron cuatro postes para las esquinas y seis o siete listones de la misma altura. Los niños Podían equivocarse al medir los listones, de manera que las medidas tenían que repetirse dos o tres Veces antes de que fueran exactas. Lo que habían hecho en un lado de la casa tuvieron que Repetirlo después en el otro. Naturalmente, su trabajo ganaba en rapidez y precisión la segunda Vez” (Mayew y Edwards, 1966, Págs. 83-84). Ejemplos como éste muestran no sólo cómo el interés del niño por una actividad concreta (Construcción de una maqueta de granja) sirve de fundamento para enseñar un tema de estudio (Medidas y fracciones matemáticas), sino también cómo familiarizarlo con los métodos empíricos De solución de problemas, en los que los errores constituyen una parte importante del aprendizaje.

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La clave de la pedagogía de Dewey consistía en proporcionar a los niños “experiencias de primera Mano” sobre situaciones problemáticas, en gran medida a partir de experiencias propias, ya que en Su opinión “la mente no está realmente liberada mientras no se creen las condiciones que hagan necesario que el niño participe activamente en el análisis personal de sus propios problemas y Participe en los métodos para resolverlos (al precio de múltiples ensayos y errores)” (Dewey, 1903, pág. 237). Al leer las descripciones y reseñas de la Escuela experimental, se hace difícil entender que Algunos críticos de Dewey lo consideraran favorable a una educación progresista “sin objetivos”. Dewey declaró explícitamente sus objetivos didácticos, que se hicieron realidad en la práctica Diaria de los maestros con los que trabajó. Dewey, al igual que el más acérrimo de los Tradicionalistas, valoraba el conocimiento acumulado de la humanidad y quería que en la escuela Elemental los niños tuvieran acceso a los conocimientos de las ciencias, la historia y las artes. También quería enseñarles a leer y escribir, a contar, a pensar científicamente y a expresarse de Forma estética. En lo que se refiere a los temas de estudio, los objetivos educativos de Dewey eran Bastante convencionales, sólo sus métodos resultaban innovadores y radicales, pero esos objetivos, Por convencionales que fuesen, estaban claramente enunciados. Por importante que fuera la Escuela como campo de experimentación de la psicología Funcional y el pragmatismo de Dewey, todavía fue más importante como expresión de su ética y su Teoría democrática. En sus propias palabras, “lo primordial era la función social de la educación” (Mayhew y Edwards, 1966, pág. 467).

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La Escuela de Dewey era ante todo un experimento sobre Educación para la democracia. Según todos los testimonios, Dewey tuvo un notable éxito en lo que se refiere a la creación De una comunidad democrática en la Escuela experimental. Los niños participaban en la Planificación de sus proyectos, cuya ejecución se caracterizaba por una división cooperativa del Trabajo en la que las funciones de dirección se asumían por turno. Además, se fomentaba el Espíritu democrático, no sólo entre los alumnos de la escuela sino también entre los adultos que Trabajaban en ella. Dewey se mostró muy crítico con las escuelas que no dejaban que los maestros Participasen en las decisiones que influían en la dirección de la educación pública. Reprobaba en Especial a los reformadores que conseguían arrebatar el control de las escuelas de manos de los Políticos corruptos sólo para conceder enormes poderes autocráticos a los nuevos directores Escolares. Esta crítica era consecuencia del interés de Dewey por llevar la democracia, más allá de La política, hasta el lugar de trabajo. En sus propias palabras, “¿Qué significa la democracia si no Que cada persona tiene que participar en la determinación de las condiciones y objetivos de su Propio trabajo y que, en definitiva, gracias a la armonización libre y recíproca de las diferentes Personas, la actividad del mundo se hace mejor que cuando unos pocos planifican, organizan y Dirigen, por muy competentes y bien intencionados que sean esos pocos?”` (Dewey, 1903, pág. 233). En la Escuela experimental, Dewey intentó llevar a la práctica ese tipo de democracia En el trabajo. La labor de los maestros se organizaba de manera muy parecida a la de los niños.

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Los maestros se reunían semanalmente para examinar y planificar su trabajo y, aunque sin duda se Veían limitados en sus críticas por la imponente presencia de Dewey, desempeñaban una función Activa en la elaboración del programa escolar. Dewey no tenía realmente una estrategia para que las escuelas norteamericanas en general Se convirtieran en instituciones en favor de una democracia radical. Aunque no pretendía ni Esperaba que los métodos de la Escuela experimental fueran seguidos de manera estricta en otros Lugares, si albergaba la esperanza de que su escuela sirviera de fuente de inspiración para los que Pretendían transformar la educación pública, así como de terreno de formación y centro de Investigación para los maestros y especialistas partidarios de la reforma. En este aspecto, Subestimaba el hecho de que el éxito de la Escuela de Dewey se debía en cierta medida a que Permanecía al margen de los conflictos, divisiones y desigualdades de la sociedad en general, Aislamiento que resultaba difícil reproducir. Después de todo, se trataba de una pequeña escuela a la que asistían hijos de profesionales acomodados, dotada de profesores abnegados, bien calificados y en contacto con los intelectuales de una de las mayores universidades del país. Aunque Dewey no tenía un plan preciso para convertir las escuelas en poderosas instituciones De oposición en el corazón de la cultura norteamericana, si tenía en cambio una clara visión de lo Que a su juicio debían ser las escuelas en una sociedad plenamente democrática, y no sin éxito, Intentó realizar esta idea en la Escuela experimental. Estaba claro que esa escuela no podía Reproducirse socialmente.

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Aunque Dewey intentó relacionar la escuela con una vida social exterior Incorporando las “ocupaciones” al núcleo del programa de estudios, suprimió conscientemente de Ellas una de sus características más esenciales en la sociedad norteamericana al separarlas de las Relaciones sociales de la producción capitalista y situarlas en un contexto cooperativo en el que Prácticamente resultaban irreconocibles para los que las practicaban en la sociedad exterior. Explicaba que en la escuela las ocupaciones clásicas ejercidas por los alumnos están libres de toda Traba económica. El objetivo no es el valor económico de los productos, sino el desarrollo de la Autonomía y el conocimiento social (Dewey, 1899, Pág. 12). Las ocupaciones de la escuela, libres De “preocupaciones utilitarias”, están organizadas de tal forma que “el método, el objetivo y la Comprensión del trabajo estén presentes en la conciencia del que realiza el trabajo, y que su Actividad tenga un significado para él” (Dewey, 1899, pág. 16). El trabajo de los niños no era un Trabajo alienante, ya que no se producía en absoluto la separación entre la mano y la mente que Existía en las fábricas y oficinas del país. Dewey calificó a veces la Escuela experimental de “sociedad embrionaria”, pero no se trataba en absoluto de un embrión de la sociedad que existía Más allá de sus muros (Dewey, 1899, Pág. 19). Lejos de prometer una reproducción de la América Industrial, preconizaba más bien su reconstrucción radical. La comunidad precursora de Dewey duró muy poco y resulta irónico que su fin se debiera a La lucha por el control de la Escuela experimental por parte de los que trabajaban en ella. Dewey y Sus maestros no eran los dueños del “taller”; éste pertenecía a la Universidad de Chicago.

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CONCLUSION
El hombre a lo largo de la historia ha aprendido a desarrollar sus habilidades cognoscitivas en el descubrimiento de muchas ciencias que en nuestro tiempo sin valoradas y estudiadas en diferentes centros de educación, tanto media como superior. Es un hecho reconocible y fácil de observar que en la mayoría de las universidades, las personas eligen carreras que, además de brindarles nuevos y amplios conocimientos, lo hacen con miras a obtener de ellas una utilidad, donde al ejercerla, puedan tener un alto status social y, por consiguiente, un beneficio económico. El pragmatismo tiene de este modo, gran influencia en nuestra actualidad, puesto que ha sido el hombre quien durante un largo proceso de elaboración de conocimientos, comienza a encontrar un "sentido práctico" de este producto (saber). De este modo, podemos decir que en un sentido positivo, gracias al pragmatismo, nos hemos dado cuenta que el hombre, ocupando el centro del mundo que lo rodea, transforma las cosas, las trasciende, y mediante un proceso de relación hombre-ambiente como lo presenta Dewey reconstruye y transforma los elementos que "ya están" en algo que a él le favorezca, le sean benéficos. Además, hay que reconocer, que nuestra sociedad en cuanto estamento en vía de progreso, requiere hombres prácticos que promuevan obras que sean en bien, tanto del individuo como de la sociedad, que sea el hombre el que produce y se autosupere y no sea desplazado o reemplazado por una máquina; aunque no debemos dudar que nuestra sociedad también requiere hombres teóricos inteligentes, que mantengan en su fluidez de pensamiento, lógico y práctico, un deseo de llevar al pueblo en la conservación de su cultura.

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