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Gobernar para las élites.Secuestro democrático y desigualdad económica.OXFAM Intermón 20 de enero de 2014

Gobernar para las élites.Secuestro democrático y desigualdad económica.OXFAM Intermón 20 de enero de 2014

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178 INFORME DE OXFAM

20 DE ENERO DE 2014

Viviendas de las clases medias acomodadas se elevan sobre las comunidades hacinadas en Lucknow, India. Foto: Tom Pietrasik/Oxfam

GOBERNAR PARA LAS ÉLITES
Secuestro democrático y desigualdad económica
La desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países. La riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. El Foro Económico Mundial considera que esta desigualdad supone un grave riesgo para el progreso de la humanidad. La desigualdad económica extrema y el secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites son demasiado a menudo interdependientes. La falta de control en las instituciones políticas produce su debilitamiento, y los gobiernos sirven abrumadoramente a las élites económicas en detrimento de la ciudadanía de a pie. La desigualdad extrema no es inevitable, y puede y debe revertirse lo antes posible.

www.oxfam.org

RESUMEN
En noviembre de 2013, el Foro Económico Mundial lanzó su informe Perspectivas de la Agenda Mundial 2014, que situaba el aumento de la desigualdad en los ingresos como la segunda mayor amenaza mundial de los próximos 12 a 18 meses. Según las personas encuestadas, la desigualdad “está afectando a la estabilidad social en el seno de los países y supone una amenaza para la seguridad en el ámbito mundial”. Oxfam comparte este análisis y espera que la reunión del Foro Económico Mundial de este año realice los compromisos necesarios para contrarrestar el avance de la desigualdad. Un cierto grado de desigualdad económica es fundamental para estimular el progreso y el crecimiento, y así recompensar a las personas con talento, que se han esforzado por desarrollar sus habilidades y que tienen la ambición necesaria para innovar y asumir riesgos empresariales. Sin embargo, la extrema concentración de riqueza que vivimos en la actualidad amenaza con impedir que millones de personas puedan materializar los frutos de su talento y esfuerzo. La desigualdad económica extrema es perjudicial y preocupante por varias razones: además de ser moralmente cuestionable, puede repercutir negativamente en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, así como multiplicar los problemas sociales. Asimismo, agrava otro tipo de desigualdades, como las que existen entre hombres y mujeres. En muchos países, la desigualdad económica extrema resulta preocupante debido a los efectos perniciosos que la concentración de riqueza puede acarrear para la equidad en la representación política. Cuando la riqueza se apropia de la elaboración de las políticas gubernamentales secuestrándolas, las leyes tienden a favorecer a los ricos, incluso a costa de todos los demás. El resultado es la erosión de la gobernanza democrática, la destrucción de la cohesión social y la desaparición de la igualdad de oportunidades. A menos que se adopten soluciones políticas valientes que pongan freno a la influencia de la riqueza en la política, los gobiernos trabajarán en favor de los intereses de los ricos, y las desigualdades políticas y económicas seguirán aumentando. Como dice la famosa cita de Louis Brandeis, que fue miembro del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, “podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”. Oxfam teme que, si la desigualdad económica extrema no se controla, sus consecuencias podrán ser irreversibles, dando lugar a un “monopolio de oportunidades” por parte de los más ricos, cuyos hijos reclamarán los tipos impositivos más bajos, la mejor educación y la mejor atención sanitaria. El resultado sería la creación de una dinámica y un círculo vicioso de privilegios que pasarían de generación en generación. Dada la magnitud del incremento de la concentración de la riqueza, la monopolización de oportunidades y la inequidad en la representación política suponen una tendencia grave y preocupante. Por ejemplo: • Casi la mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población. • La riqueza del 1% de la población más rica del mundo asciende a 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que posee la

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mitad más pobre de la población mundial. • La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. • Siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años. • El 1% más rico de la población ha visto cómo se incrementaba su participación en la renta entre 1980 y 2012 en 24 de los 26 países de los que tenemos datos. • En Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, mientras que el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún más. Esta masiva concentración de los recursos económicos en manos de unos pocos supone una gran amenaza para los sistemas políticos y económicos inclusivos. El poder económico y político está separando cada vez más a las personas, en lugar de hacer que avancen juntas, de modo que es inevitable que se intensifiquen las tensiones sociales y aumente el riesgo de ruptura social. Los sondeos de Oxfam en todo el mundo reflejan que la mayoría de la población cree que las leyes y normativas actuales están concebidas para beneficiar a los ricos. Una encuesta realizada en seis países (España, Brasil, India, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos) pone de manifiesto que la mayor parte de la población considera que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos –en España, ocho de cada diez personas estaban de acuerdo con esta afirmación–. Otra reciente encuesta de Oxfam a trabajadores con salarios bajos en Estados Unidos revela que el 65% de ellos considera que el Congreso aprueba leyes que benefician principalmente a los ricos. La apropiación de los procesos políticos y democráticos por parte de las élites económicas tiene unos efectos notables, que afectan por igual a países ricos y pobres. El presente informe ofrece ejemplos relacionados con la desregulación financiera, la inequidad de los sistemas fiscales, las leyes que facilitan la evasión fiscal, las políticas económicas de austeridad, políticas que perjudican desproporcionadamente a las mujeres y la apropiación de los ingresos derivados del petróleo y la minería. Cada uno de los breves estudios de caso incluidos en el informe pretende dar una idea sobre cómo este secuestro democrático genera una riqueza ilícita que perpetúa la desigualdad económica. Es posible revertir esta peligrosa tendencia. La buena noticia es que existen claros ejemplos de éxito, tanto pasados como presentes. Estados Unidos y Europa redujeron la desigualdad a la vez que sus economías crecían durante las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La desigualdad también ha disminuido significativamente en América Latina durante la última década, gracias a una fiscalidad más progresiva, los servicios públicos, la protección social y el empleo digno. La política ciudadana ha sido fundamental en la consecución de este avance, ya que representa a la mayoría de la población en lugar de estar en manos de una pequeña élite; a la postre, esto ha beneficiado tanto a ricos como a pobres.

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RECOMENDACIONES
Las personas que participan en el Foro Económico Mundial de Davos tienen en sus manos el poder de revertir el rápido incremento de la desigualdad. Oxfam hace un llamamiento para que se comprometan a: • No utilizar paraísos fiscales para evadir impuestos ni en sus propios países ni en otros países en los que invierten y operan; • No utilizar su riqueza económica para obtener favores políticos que supongan un menoscabo de la voluntad política de sus conciudadanos; • Hacer públicas todas las inversiones en empresas y fondos de las que sean beneficiarios efectivos y finales; • Respaldar una fiscalidad progresiva sobre la riqueza y los ingresos; • Exigir a los gobiernos que utilicen su recaudación fiscal para proporcionar a los ciudadanos asistencia sanitaria, educación y protección social universales; • Reclamar que todas las empresas que poseen o controlan ofrezcan un salario digno a sus trabajadores; • Exigir a otras élites económicas que también se adhieran a estos compromisos. Oxfam ha realizado recomendaciones políticas en diversos contextos con el objetivo de fortalecer la representación política de las clases media y baja, para así alcanzar una mayor igualdad. Éstas son algunas de las políticas recomendadas: • La eliminación de la desigualdad económica extrema como objetivo mundial en todos los países. Esta meta debería ser un elemento esencial del marco posterior a 2015, que debería incorporar una supervisión coherente de la participación en la riqueza del 1% más rico de la población en todos los países. • Una mayor regulación de los mercados, para así fomentar un crecimiento equitativo y sostenible; y • Poner freno a la capacidad de la población rica para influir en los procesos políticos y en las políticas que mejor responden a sus intereses. La combinación concreta de las políticas necesarias para revertir el aumento de las desigualdades económicas debe adaptarse a los diferentes contextos nacionales. No obstante, el ejemplo de los países desarrollados y en desarrollo que han conseguido reducir la desigualdad económica nos ofrece algunos puntos de partida, entre los que destacan: • La adopción de medidas firmes contra el secreto bancario y la evasión fiscal; • Las transferencias redistributivas y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social; • La inversión en el acceso universal a la atención sanitaria y la educación; • La fiscalidad progresiva; • El fortalecimiento de los umbrales salariales y de los derechos de los trabajadores. • La eliminación de las barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres.

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1 EL AUMENTO DE LA CONCENTRACIÓN DE LOS INGRESOS Y LA RIQUEZA EN MANOS DE UNOS POCOS
El último cuarto de siglo ha sido testigo del aumento de la concentración de la riqueza en manos de un menor número de personas. Este fenómeno mundial es la causa de la situación actual, en la que el 1% de las familias del mundo posee casi la mitad (el 46%) de la riqueza mundial. Por su parte, la riqueza de la mitad más pobre de la población es menor que la de las 85 personas más ricas del mundo.1 Durante el pasado año, 210 personas se han incorporado al selecto club de los multimillonarios que superan los mil millones de fortuna, formado por 1.426 personas cuya riqueza conjunta asciende a 5,4 billones de dólares.2 Los beneficios empresariales, los salarios de los directores y las transacciones bursátiles baten récords cada día, y no parece que vayan a reducirse. Durante la redacción del presente informe, el índice industrial Dow Jones alcanzó el punto más alto de sus 117 años de historia.3 La riqueza del 1% más rico de la población mundial asciende a 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que la de la riqueza total que posee la mitad más pobre de la población.4 Habida cuenta de la reciente crisis financiera mundial, esta tendencia podría parecer sorprendente. Sin embargo, aunque debido a la crisis el porcentaje de la riqueza en manos de los más acaudalados descendió temporalmente, lo cierto es que ya se han recuperado e incluso han aumentado ese porcentaje. En Estados Unidos, el 1% más rico de la población ha acaparado el 95% del crecimiento económico posterior a la crisis financiera entre 2009 y 2011, mientras que el 90% con menos recursos se ha empobrecido en este período.5 La Gran Recesión de 2008 no ha cambiado la tendencia hacia la concentración de la renta: la participación en la renta nacional estadounidense en manos del 10% más rico de la población se mantiene en el 50,4% (el porcentaje más elevado desde la Primera Guerra Mundial).6 Si el porcentaje de ingresos que acapara el 1% más rico de la población se hubiese mantenido desde 1980, el resto de los estadounidenses habrían tenido a su disposición 6.000 dólares adicionales por persona en 2012.7 Las élites mundiales son cada vez más ricas y, sin embargo, la mayor parte de la población mundial se ha visto excluida de esta prosperidad. Así, mientras las acciones y beneficios de las empresas alcanzan nuevos récords, los salarios como porcentaje del producto interior bruto (PIB) se han estancado. El hecho de que la fortuna conjunta de las 10 personas más ricas de Europa supere el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008 y 2010 (217.000 millones de euros frente a 200.000 millones de euros)8 nos da una idea de la magnitud de la concentración de la riqueza. Además, las políticas de austeridad posteriores a la recuperación están perjudicando en mayor medida a las personas pobres, pero enriqueciendo a las ricas. La austeridad también está teniendo un impacto sin precedentes en las clases medias.
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„“El Gobierno más libre del mundo, si existiese, dejaría de ser aceptable si sus leyes tendiesen a generar una rápida acumulación de la propiedad en pocas manos, haciendo que la inmensa mayoría de la población fuese dependiente y sin recursos”
Franklin Delano Roosevelt

“Ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables.”
Adam Smith

Adam Smith

En muchos países, la población adinerada se aleja cada vez más del resto en términos de riqueza. La base de datos de los ingresos más elevados del mundo (The World Top Incomes Database) abarca 26 países, con información sobre el porcentaje de ingresos antes de impuestos que va a manos del 1% más rico de la población desde la década de 1980 (gráfico 1.1).9 En todos los países excepto dos (Colombia y los Países Bajos), el porcentaje del total de ingresos que está en manos del percentil más rico ha aumentado (y en Colombia se ha mantenido en torno al 20%).10 El 1% más rico de la población de China, Portugal y Estados Unidos ha más que duplicado su participación en la renta nacional desde 1980, y la situación está empeorando.11 Incluso en países más igualitarios como Suecia y Noruega, la participación en la renta del 1% más rico de la población se ha incrementado en más del 50% (gráfico 1.2). Es probable que, en realidad, la concentración de riqueza sea mucho mayor, dado que una considerable cantidad de los ingresos de los más acaudalados se ocultan en paraísos fiscales. Se calcula que hay 18,5 billones de dólares no registrados y en terceros países de baja tributación.12
Gráfico 1: Los ricos se enriquecen 1.1 Porcentaje del incremento de la participación en la renta del 1% más rico, 1980-2012

EE.UU . Australia Suecia Noruega Irelanda Italia Japón Nueva Zelanda Singapur Dinamarca España Francia Mauricio 0 50 100 150

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1.2 Participación del 1% más rico en la renta nacional

EE.UU. Singapur Irlanda Japón Italia Australia España Francia Noruega Nueva Zelanda Mauricio Suecia Dinamarca 0 10 20 30

2008 -2012 1980

Fuente: F. Alvaredo, A. B. Atkinson, T. Piketty and E. Saez, (2013) The World Top Incomes Database, http://topincomes.g-mond.parisschoolofeconomics.eu/ . Sólo incluye países con datos de 1980 y posteriores a 2008.

Apenas hay datos disponibles sobre la participación en la renta nacional en manos de la población más rica en los países en desarrollo. No obstante, existen otros datos que respaldan el argumento de que la desigualdad está aumentando. Por ejemplo, entre 1988 y 2008 el coeficiente de Gini aumentó en 58 países (de los que existen datos disponibles).13 Siete de cada diez personas en todo el mundo viven en países donde la desigualdad se ha incrementado.14 El aumento del nivel de desigualdad también es característico de los países de renta media y población elevada, cuya importancia radica en que es donde vive actualmente la mayor parte de la población pobre del mundo. Antes de la globalización, se trataba de países de renta baja con niveles de desigualdad considerablemente inferiores. Sin embargo, el crecimiento económico les ha situado entre los países de renta media y ha creado una brecha entre ricos y pobres.

AUMENTO DEL NIVEL DE DESIGUALDAD EN CINCO PAÍSES DE RENTA MEDIA
El gráfico 2 revela hasta qué punto están aumentando las desigualdades, y muestra cómo, durante los últimos treinta años, en Indonesia, China, India, Pakistán y Nigeria (todos ellos países de renta media excepto China, que ahora se considera de renta media-alta) el 10% más rico de la población ha acumulado una participación en la renta nacional mucho mayor que el 40% más pobre, y parece que esta tendencia va a continuar.

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Gráfico 2: Aumento de la desigualdad en los países de renta media seleccionados
40 35 30 25 20 15 10 1981 1987 1993 1999 2005 2010 Participación en la renta en manos del 10% más rico Participación en la renta en manos del 40% más pobre

Indonesia

40 35 30 25 20 15 10 1981 1987 1993

China

Participación en la renta en manos del 10% más rico Participación en la renta en manos del 40% más pobre

1999

2005

2011

40 35 30 25 20 15 10 1981 1994 2005

India

Participación en la renta en manos del 10% más rico Participación en la renta en manos del 40% más pobre

2010

2011

8

40 35 30 25 20 15 10 1981 2002 2005

Pakistan

Participación en la renta en manos del 10% más rico Participación en la renta en manos del 40% más pobre

2006

2011

Nigeria
40 35 30 25 20 15 10 1981 2004 2010 2011
Participación en la renta en manos del 10% más rico Participación en la renta en manos del 40% más pobre

Fuente: Banco Mundial (2013) Poverty and Inequality Database

Actualmente también disponemos de cálculos fiables sobre la distribución de la riqueza (frente a la distribución del ingreso) entre países. Según Credit Suisse, el 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta,15 mientras que el 70% más pobre (más de 3.000 millones de adultos) sólo cuenta con el 3%. Puede afirmarse que los multimillonarios más ricos de la actualidad no tienen parangón en la historia. El mexicano Carlos Slim, propietario de grandes monopolios en México y otros lugares, podría pagar los salarios anuales de 440.000 mexicanos con los ingresos que genera su riqueza.16

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Cuadro 1: La concentración de la riqueza mundial Riqueza (dólares americanos) <10.000 10.000–100.000 100.000–1 millón > 1 millón Porcentaje de la población mundial 68,7 22,9 7,7 0,7 Número de adultos (millones) 3.207 1.066 361 32 Porcentaje de la riqueza mundial 3,0 13,7 42,3 41,0 Riqueza total (billones de dólares) 7 33 102 99

Fuente: „Global Wealth Report 2013‟. Zurich: Credit Suisse

No obstante, algunos países están consiguiendo resistirse a esta tendencia mundial. Durante la última década, los países de América Latina han reducido su desigualdad, aunque estos avances deben matizarse, ya que se están produciendo en algunos de los países más desiguales del mundo. Además, la velocidad y la profundidad de la reducción de la desigualdad varían de un país a otro, de modo que es demasiado pronto para hablar de una tendencia real. Entre los países miembros del G20, las economías emergentes solían ser las más desiguales (por ejemplo Sudáfrica, Brasil, México, Rusia, Argentina, China y Turquía) mientras que los países desarrollados solían tener menores niveles de desigualdad (Francia, Alemania, Canadá, Italia, y Australia). Sin embargo, incluso esto está cambiando, y en la actualidad los niveles de desigualdad están aumentando en todos los países de renta alta del G20 (a excepción de Corea del Sur), mientras que en Brasil, México y Argentina la desigualdad se está reduciendo.

LA DESIGUALDAD PREOCUPA A LOS CIUDADANOS
En la actualidad, los debates sobre la desigualdad y la concentración de los ingresos y la riqueza son uno de los temas más importantes del debate político mundial. Pero no siempre ha sido así. Hace sólo unos años Anne Krueger, entonces Primera Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) declaró:17 „”Las personas pobres están desesperadas por mejorar sus condiciones materiales en términos absolutos, en lugar de avanzar en el ámbito de la distribución de los ingresos. Por lo tanto, parece mucho mejor centrarse en el empobrecimiento que en la desigualdad”. Esta visión ya no es la predominante, ¿qué es lo que ha cambiado el debate? Los datos expuestos en el capítulo anterior son parcialmente responsables de este cambio, además de ir en contra del consenso generalizado sobre la idea de que la prosperidad compartida y el crecimiento inclusivo deberían ser un objetivo de primer orden. Por el contrario, el crecimiento económico parece seguir más bien un modelo en el que “el vencedor se lo lleva todo”. Estudios recientes también indican que la desigualdad crónica retrasa el crecimiento económico a largo plazo,18 y dificulta la reducción de la pobreza.19 Las recientes investigaciones que corroboran el aumento de la desigualdad están influyendo en la opinión pública mundial. El sondeo mundial llevado a cabo por el Pew Research Center Global Attitudes Project indica que el aumento de la
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desigualdad preocupa a los ciudadanos de todos los continentes.20 En noviembre de 2013, el Foro Económico Mundial lanzó su informe Perspectivas de la Agenda Mundial 2014, en el que 1.592 miembros de las élites mundiales situaron las crecientes disparidades en materia de ingresos como el segundo mayor riesgo mundial de los próximos 12 a 18 meses.21 Una encuesta encargada recientemente por Oxfam no sólo respalda estas conclusiones, sino que además pone de manifiesto que la mayor parte de la ciudadanía considera que las leyes y normativas están concebidas para favorecer a los ricos. La encuesta, realizada en seis países (España, Brasil, India, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos), pone de manifiesto que la mayoría de los ciudadanos (ocho de cada diez en España, por ejemplo) considera que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos. Del mismo modo, la mayoría de los ciudadanos estaba de acuerdo con la afirmación de que “los ricos tienen demasiada influencia en el rumbo del país” (gráfico 3).
Gráfico 3: Encuesta de Oxfam sobre las opiniones acerca de la riqueza y el poder en seis países en 2013

100% 90% 80% 70% 60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% España Brasil India EE.UU R.U Sudáfrica Completamente de acuerdo En desacuerdo Ni de acuerdo ni en desacuerdo De acuerdo En total desacuerdo

Fuente: Encuesta realizada por Oxfam. Se preguntó a los encuestados si estaban de acuerdo con la afirmación “Los ricos tienen demasiada influencia en el rumbo de este país”.

En los siguientes capítulos del presente informe se analizará de qué manera el aumento de la desigualdad en el seno de los países influye en el proceso político y desvirtúa las instituciones en favor de los ricos, lo cual dificulta los intentos de fortalecer la participación política y de construir sistemas políticos inclusivos. Como dice la famosa cita de Louis Brandeis, que fue Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos22 “podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas”. Si como naciones y como comunidad internacional elegimos la segunda opción, estamos aceptando que las instituciones democráticas sean más débiles, lo cual dará lugar, inevitablemente, a una mayor desigualdad económica y a todo lo que ésta acarrea. El resto del presente informe explica cómo sucedería esto y qué lecciones históricas podemos aplicar para revertir esta perjudicial tendencia.

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2 LA MANIPULACIÓN DEL SISTEMA EN FAVOR DE LAS ÉLITES
Los mercados no son entes autónomos y espontáneos que funcionan según sus propias leyes naturales. En realidad, son construcciones sociales con leyes establecidas por instituciones y reguladas por gobiernos que deben rendir cuentas ante los participantes en el mercado y los ciudadanos. Cuando existe crecimiento y reducción de la desigualdad es porque las leyes que rigen los mercados actúan en favor de las clases medias y de los colectivos más pobres de la sociedad. Sin embargo, cuando sólo ganan los ricos, es porque las leyes se están empezando a inclinar exclusivamente en favor de sus intereses. Oxfam lleva 70 años trabajando para combatir la pobreza y la injusticia en más de 90 países. Oxfam ha luchado contra el endeudamiento insostenible y contra los paraísos fiscales y, en el transcurso de estas experiencias, ha presenciado de primera mano cómo las personas y los colectivos ricos se apropian de las instituciones políticas para su propio engrandecimiento en detrimento del resto de la sociedad. Vivimos un nivel de desigualdad sin precedentes que pone de manifiesto que, si no se establecen controles sobre las instituciones representativas, éstas se deteriorarán aún más y las diferencias de poder entre ricos y pobres podrían perpetuarse hasta hacerse irreversibles. La preocupación de Oxfam por el aumento de la concentración de la riqueza y por la inequidad de la representación política está avalada por sólidos datos cuantitativos. Un informe reciente presenta datos estadísticos de peso que demuestran que las preferencias políticas de los estadounidenses acaudalados están mayoritariamente representadas en el Gobierno del país, en comparación con aquéllas de las clases medias. Por el contrario, las preferencias de los ciudadanos más pobres no demuestran impacto estadístico alguno sobre la distribución del voto de sus representantes electos. Si esta tendencia se mantiene, lo más probable es que las políticas públicas reproduzcan las condiciones que están empeorando la desigualdad económica y la exclusión política.23 ¿De qué manera las leyes que regulan las economías nacionales se subordinan a los intereses de las élites? Se trata de un problema inherente a la naturaleza de la política. Como hemos visto, la influencia de los grupos acaudalados da lugar a desequilibrios en los derechos y la representación política. Como resultado, esos grupos poderosos secuestran la toma de decisiones de las funciones legislativas y regulatorias.24 A continuación se exponen unos ejemplos breves que demuestran la validez de nuestro argumento en distintos contextos.

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LA INTERACCIÓN ENTRE LA DESIGUALDAD Y LA MANIPULACIÓN DE LAS REGLAS POLÍTICAS
La concentración de la riqueza en manos de las élites da lugar a una influencia política indebida que, en último término, arrebata a los ciudadanos los ingresos procedentes de los recursos naturales, genera políticas fiscales injustas, fomenta las prácticas corruptas y desafía el poder normativo de los gobiernos. El conjunto de estas consecuencias empeora la rendición de cuentas y la inclusión social. Todo esto se produce en contextos diferentes. A continuación se exponen algunos estudios de caso de contextos nacionales muy distintos.

Comprar la política: cómo el dinero sesga la representación política e impulsa la desigualdad en Estados Unidos
Desde finales de la década de 1970, la escasa regulación del papel del dinero en la esfera política ha permitido que los ciudadanos acaudalados y las grandes empresas ejerzan una influencia indebida en la elaboración de políticas estatales. Un resultado pernicioso es la manipulación de las políticas públicas en favor de los intereses de las élites, que ha coincidido con una mayor concentración de riqueza en manos del 1% más rico de la población desde los inicios de la Gran Depresión. A medida que las políticas en favor de las grandes empresas han ido ganando importancia, el poder de negociación de los sindicatos se ha desplomado y el valor real del salario mínimo y de otras medidas de protección se ha deteriorado. Ahora es más difícil que los sindicatos se organicen, y más fácil que las grandes empresas puedan rebajar los salarios y reducir las prestaciones de los trabajadores. Los grupos de interés acaudalados también han utilizado su poder económico para influir sobre los legisladores y la opinión pública, y así conseguir mantener a la baja la presión sobre las plusvalías y los tipos impositivos que gravan las rentas altas, así como para crear lagunas fiscales en favor de las grandes empresas. Dado que los tipos impositivos que gravan el capital son menores que los que gravan los ingresos, millones de trabajadores americanos medios están sujetos a unos tipos impositivos más elevados que las personas ricas. A partir de la década de 1980, los sectores financiero y bancario inyectaron millones de dólares destinados a deshacer las normativas puestas en marcha tras la quiebra bursátil y la Gran Depresión de la década de 1930. La desregulación ha tenido dos grandes ramificaciones: por un lado, los directivos de empresas vinculadas a los sectores bancario y financiero se han hecho excepcionalmente ricos, y por otro lado ha aumentado el riesgo de los mercados mundiales, lo cual ha culminado en la crisis económica mundial que empezó en 2008. Tal y como muestra el gráfico 4, existe una correlación directa entre la desregulación financiera y la desigualdad económica en Estados Unidos.

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Gráfico 4: La relación entre desregulación financiera y desigualdad en Estados Unidos
1,5 1 0,5 25 20 15 10 5 0 2010 30
Participación en la renta del 1% más rico
top 1%

Desregulación financiera

0 -0,5 -1 -1,5 -2 -2,5 -3 -3,5 1910 1930 1950 1970 1990

Desregulación 1% más rico

Fuente de los datos: Financial Deregulation, http://www.nber.org/papers/w14644.pdf; Income share - Piketty and Saez (2003, 2012)

En 2010 el Presidente Obama promulgó la ley de reforma de Wall Street y de protección del consumidor (conocida como Ley Dodd-Frank), cuyo objetivo es regular los mercados financieros y así proteger la economía de una segunda gran crisis. Sin embargo, el sector financiero se ha gastado más de mil millones de dólares en pagar a los cientos de personas que hacen incidencia política para debilitar la Ley y retrasar su plena aplicación. De hecho, en 2012 las cinco mayores asociaciones de consumidores utilizaron los servicios de veinte personas dedicadas a defender la Ley Dodd-Frank, mientras que los cinco grupos financieros más importantes enviaron a 406 personas para abogar por su derogación. A pesar de que la Ley Dodd-Frank se promulgó hace más de tres años, sólo 148 de sus 398 disposiciones se han terminado, y el sistema financiero sigue siendo tan vulnerable a las crisis como lo era en 2008.25

El impacto de la austeridad en Europa: el aumento de la brecha de desigualdad
La desigualdad de ingresos iba en aumento en varios países europeos ya antes de la crisis, a pesar del elevado nivel de crecimiento económico.26 Portugal y el Reino Unido ya se encontraban entre los países más desiguales de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE),27 lo cual pone seriamente en duda el grado de equidad del crecimiento en estos países una vez que hayan salido totalmente de la recesión. Con la enorme presión de los mercados financieros, se han puesto en marcha programas de austeridad en toda Europa a pesar de las masivas protestas ciudadanas. Dichas medidas, basadas en impuestos regresivos y en profundos recortes del gasto (especialmente en servicios públicos como la educación, la atención sanitaria y la protección social), ya han empezado a desmantelar los mecanismos de reducción de la desigualdad que permiten un crecimiento sostenible. Las medidas de austeridad también han tratado de debilitar los derechos laborales. Los colectivos más pobres de la sociedad han sido los más perjudicados, ya que son las personas más vulnerables quienes soportan la
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responsabilidad de los excesos de las últimas décadas, a pesar de ser los menos culpables de ellos. Aunque de forma tardía, los principales defensores de la austeridad, como el FMI, están empezando a reconocer que las duras medidas de austeridad no han dado los resultados esperados en términos de crecimiento y recuperación económicos, y que de hecho han empeorado las perspectivas de crecimiento e igualdad.28 Mientras tanto, el 10% más rico de la población ha visto cómo su participación en el total de ingresos ha aumentado. Los ingresos conjuntos de las diez personas más ricas de Europa superan el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la UE entre 2008 y 2010 (217.000 millones frente a 200.000 millones de euros).29

El origen de los multimillonarios indios
En la última década el número de multimillonarios en la India ha pasado de menos de 6 a 61, de modo que en un país donde viven 1.200 millones de personas, sólo unas decenas de ellas poseen en conjunto una riqueza de aproximadamente 250.000 millones de dólares. Lo más sorprendente es la participación de esta élite minoritaria en la renta nacional, ya que el porcentaje de la riqueza nacional que poseen se ha incrementado vertiginosamente, pasando del 1,8% en 2003 al 26% en 2008 - aunque se ha reducido tras la crisis financiera mundial.30 Según algunas estimaciones, la mitad de los multimillonarios indios han forjado su fortuna en “sectores rentistas”.31 Se trata de sectores cuyos beneficios dependen del acceso a recursos escasos, cuyo acceso es posible exclusivamente a través de permisos del Gobierno, y por lo tanto son susceptibles a la corrupción de los actores poderosos, y que no generan riqueza. Es el caso del sector inmobiliario, la construcción, la minería y las telecomunicaciones. De hecho, es bien sabido que la promoción inmobiliaria es el negocio más opaco de la India: se mueven enormes sumas de dinero ilegal y apenas se recaudan impuestos.32 La riqueza acumulada por las rentas es posible gracias a la acción conjunta del Gobierno y los grupos de poder, mediante la cual las normativas económicas juegan en favor de las élites. Pese a los increíbles beneficios económicos que han obtenido unas pocas decenas de indios, la pobreza y la desigualdad siguen imperando en el país. Mientras el número de multimillonarios se ha multiplicado por diez, el gasto gubernamental dedicado a las necesidades de los colectivos más pobres y vulnerables de la sociedad sigue siendo notablemente bajo. Por ejemplo, el gasto público dedicado a la asistencia sanitaria en India sólo asciende al 1% de su PIB.33 Recientemente el Banco Asiático de Desarrollo lanzó su Índice de Protección Social (que evalúa el gasto de cada país en los colectivos pobres y económicamente vulnerables), en el que la India se sitúa en el puesto 23 de los 35 países de la zona. India se encuentra en la mitad inferior de la clasificación, en la duodécima posición, incluso considerando sólo los 19 países de renta baja a media.34 La corrupción y las lagunas legales hacen que los ingresos fiscales necesarios para hacer frente a la desigualdad sean demasiado reducidos o se malversen. Las fortunas amasadas por los nuevos multimillonarios indios suelen ocultarse a través de sociedades ficticias establecidas en otros países, de modo que les

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resulta fácil evadir los impuestos.35 Un reciente informe realizado por Oxfam India demuestra que la eliminación del impuesto de sucesiones (en 1985) y la aplicación del impuesto sobre la renta únicamente a los activos no productivos (limitación establecida en 1993, y por la cual quedan excluidos los activos financieros) ha hecho que el ratio entre los impuestos y el PIB sea bajo, y está facilitando una mayor concentración de la riqueza. La estructura impositiva india también es enormemente regresiva, y los impuestos directos como los que gravan los ingresos, los beneficios y las plusvalías sólo suponen el 37,7% del total.36

Elusión fiscal y sistemas fiscales regresivos: manipulación de las leyes en Pakistán
El vínculo entre concentración de la riqueza, apropiación de los recursos y poder de las élites sobre el Gobierno, así como el aumento de la desigualdad, resultan especialmente obvios en Pakistán. El Parlamento acoge a las élites más ricas del país, que formulan leyes económicas especialmente diseñadas para favorecer sus limitados intereses, sin apenas trabajar para fortalecer las capacidades del Estado o estimular el poder económico de los millones de ciudadanos a los que teóricamente representa. Ningún otro país ilustra mejor el problema que supone la elusión fiscal de los impuestos sobre la renta y sobre los activos. De los 10 millones de personas que deberían ser contribuyentes, sólo 2,5 millones están registrados como tales, lo cual hace que los ingresos fiscales de Pakistán estén entre los más bajos del mundo. Su ratio de impuestos en relación al PIB es el más bajo del mundo, menor incluso que el de Sierra Leona.37 A pesar de que la renta media de los parlamentarios es de 900.000 dólares (el más rico posee 37 millones de dólares), muy pocos pagan impuestos. Una revisión de las asambleas provinciales y parlamentarias realizada en 2010 reveló que el 61% de los legisladores no pagaron impuestos sobre la renta el año que se presentaron a las elecciones; entre ellos se encuentran Yousaf Raza Gillani, el entonces Primer Ministro, los 25 miembros de su gabinete, y el Ministro de Finanzas Abdul Hafeez Sheikh.38 Son los parlamentarios quienes crean las leyes que permiten esas lagunas y legalizan sus exenciones fiscales. Por ejemplo, una ley de la década de 1990 imposibilita que las autoridades puedan hacer preguntas sobre las transferencias monetarias desde el extranjero. Incapaz de determinar siquiera si el dinero se ha obtenido de forma legal, esta ley permite que miles de millones de rupias se ingresen desde Dubái de vuelta a Pakistán sin ningún control. Los ricos terratenientes que dominan el Parlamento también eluden pagar impuestos a través de exenciones a la agricultura, lo cual resulta especialmente penoso para la clase media pakistaní, ya que casi la mitad de la población se dedica a este sector, cuyos ingresos amplían la brecha entre ricos y pobres. Muchos de los pakistaníes más pobres, e incluso los de clase media, no ganan lo suficiente como para tributar. Sin embargo, se les exige que paguen impuestos sobre las ventas, lo cual les supone una imposición mucho más onerosa que para los ricos, una que alimenta un sistema injusto. En relación al injusto sistema fiscal de Pakistán, el administrador tributario jubilado Riyaz Hussain Naqvi afirmó que “es un sistema de las élites, por las élites y para las

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élites... se trata de un sistema asimétrico en el que los pobres subvencionan a los ricos”.39 La ausencia de una auténtica base fiscal hace que el Estado tenga que apoyarse en los préstamos y la ayuda internacional. Y lo que es más importante, la falta de ingresos fiscales internos limita la inversión gubernamental en servicios básicos como la educación, la atención sanitaria y la infraestructura, lo cual impide el crecimiento de una clase media fuerte y dinámica, perpetuando así la creciente desigualdad económica y política de Pakistán.

Anti-competencia y fallos regulatorios: el hombre más rico del mundo
Unos marcos regulatorios deficientes configuran un entorno ideal para las prácticas empresariales anticompetitivas. La ausencia de competencia permite que las empresas puedan imponer unos precios desorbitados, lo cual perjudica a los consumidores y en último término produce un incremento de la desigualdad económica. Cuando las élites se aprovechan de que las autoridades antimonopolio son débiles o incompetentes, la formación de precios se asemeja a un alquiler del Gobierno a las grandes empresas. Si el Gobierno no actúa cuando las empresas en posición dominante impiden la competencia, tácitamente está permitiendo que éstas se apropien de unos beneficios no ganados, y con ellos una transferencia de ingresos de los sectores más desfavorecidos de la sociedad a los más ricos. Los bienes de consumo se encarecen y, si no aumentan los ingresos, la desigualdad se agrava.40 La privatización del sector de las telecomunicaciones mexicano hace 20 años ofrece un claro ejemplo de los vínculos entre el comportamiento monopolístico, la debilidad y falta de adecuación de las instituciones jurídicas y reguladoras y la consiguiente desigualdad económica. El mexicano Carlos Slim suele ostentar el título de la persona más rica del mundo, con una riqueza neta que según se calcula es de unos 73.000 millones de dólares. La enormidad de su fortuna se basa en haber establecido un monopolio casi total del sector mexicano de los servicios de telefonía fija y móvil, así como de los de banda ancha. Slim es Presidente y Director Ejecutivo de América Móvil, la empresa que controla casi el 80% de los servicios de línea fija y el 70% de los servicios móviles del país. Un reciente estudio de la OCDE sobre la política y la regulación de las telecomunicaciones en México concluyó que el monopolio del sector había repercutido negativamente en la economía, además de acarrear un coste constante para el bienestar de los ciudadanos, que han tenido que pagar precios inflados por las telecomunicaciones.41 El informe de la OCDE asegura que el “incesante” comportamiento monopolístico de América Móvil está facilitado por un “sistema jurídico disfuncional” que, de facto, ha sustituido el derecho y la responsabilidad del Gobierno electo de desarrollar la política económica y regular los mercados. Este sistema ha impedido la creación de un mercado de las telecomunicaciones dinámico y competitivo. De hecho, muchos de los instrumentos normativos con que cuentan la mayoría de los países de la OCDE no existen en México.42 El fracaso del Estado a la hora de poner freno a ese comportamiento monopolístico acarrea enormes costes. México tiene un elevado nivel de

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desigualdad, además del PIB más bajo de todos los países de la OCDE. Como demuestran el resto de países de la OCDE, un sector de las telecomunicaciones más eficiente (sobre todo en lo relativo a la banda ancha) puede desempeñar un papel muy importante a la hora de impulsar el crecimiento económico y reducir la pobreza, especialmente cuando existe una numerosa población rural, como es el caso de México. La OCDE calcula que las disfunciones del mercado derivadas del sector de las telecomunicaciones han generado una pérdida de bienestar de 129.200 millones de dólares entre 2005 y 2009, o el 1,8% del PIB cada año.

Flujos ilícitos y corrupción: desigualdad en África, un continente rico en recursos
Los nuevos descubrimientos de recursos naturales están impulsando una explosión del crecimiento económico en el África subsahariana. El PIB de los países productores de petróleo, como Guinea Ecuatorial y Angola, ha crecido a una tasa media anual de más del 10% desde el año 2000. Las exportaciones de petróleo, gas natural, metales y minerales también han apoyado el enorme crecimiento de países como Tanzania, Zambia, la República Democrática del Congo y Namibia.43 No obstante, y a pesar de que varios países africanos se encuentran entre las economías del mundo con un crecimiento más rápido, sigue existiendo un predominio de la desigualdad que obstaculiza la reducción de la pobreza.44 De hecho, se da una correlación positiva entre el nivel de recursos que exportan los países africanos y sus niveles de desigualdad (medidos por el coeficiente de Gini).45 En los países cuyos organismos reguladores son débiles, algunas empresas también infravaloran los activos por los que tributan y pagan derechos de explotación. A medida que tanto las empresas como los particulares que participan en estas empresas extractivas se enriquecen, al igual que sus aliados políticos, las medidas para reducir la pobreza y la desigualdad reciben cada vez menos atención. “La riqueza de recursos debería impulsar la prosperidad en el continente, y no debilitar el crecimiento inclusivo, fomentar la corrupción y dañar el medio ambiente... En demasiadas ocasiones las industrias extractivas, con la complicidad de funcionarios gubernamentales corruptos, están robando a África su riqueza y su potencial para el gasto social. Los ciudadanos africanos tienen que recibir lo que verdaderamente les corresponde de los ingresos y regalías que las industrias extractivas pagan a sus gobiernos”
Winnie Byanyima Directora Ejecutiva de Oxfam Internacional

Elusión fiscal y desigualdad
Las empresas extractivas internacionales utilizan su influencia para asegurarse de que los países ricos en recursos les ofrezcan generosas subvenciones y mecanismos de elusión fiscal. Una reciente investigación de Oxfam revela que la extracción de uranio en Níger sólo aporta del 4% al 6% del presupuesto público, a pesar de ser el principal producto que exporta el país. AREVA es una gran multinacional del sector energético que ha desarrollado actividades mineras en Níger. Oxfam ha averiguado que sus dos filiales, Somaïr y Cominak, están exentas del pago de derechos, del IVA e incluso de los impuestos sobre los carburantes; además, existe una “disposición para la reconstrucción de las minas” que les permite minimizar el impuesto de sociedades si reservan el 20% de sus beneficios.46

Fiscalidad y gasto público
Otro mecanismo transmisor de privilegios son los cambios en las políticas fiscales en beneficio de las élites. Desde finales de la década de 1970, en 29 de los 30 países sobre los que existen datos disponibles existe un tipo impositivo marginal menor para los sectores más ricos de la sociedad.

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Gráfico 5: Tipos impositivos marginales máximos (en los países seleccionados)
Tipo impositivo marginal para los más ricos
100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

Francia México

Reino Unido Suecia

Estados Unidos Alemania

Fuente: „Top Marginal Personal Income Tax Rates, 1975-2008‟, Tax Policy Center, http://www.taxpolicycenter.org/taxfacts/Content/PDF/oecd_historical_toprate.pdf. Ofrece datos de Francia, Reino Unido, Estados Unidos, México, Suecia y Alemania.

En varios países, este descenso de los tipos impositivos máximos se ha visto acompañado de un drástico incremento del porcentaje de los ingresos antes de impuestos que acumula el 1% más rico de la población. A medida que los tipos impositivos máximos empezaron a reducirse, algunos sectores comenzaron a beneficiarse de cambios legales que hicieron aumentar los ingresos de dichos sectores. “Los factores políticos que condujeron a la reducción de los tipos impositivos máximos (como la que llevaron a cabo Reagan y Thatcher en Estados Unidos y el Reino Unido en la década de 1980) estuvieron acompañados de otros cambios legislativos que, como la desregulación, podrían ser la causa el incremento de los ingresos más altos, sin contar con el impulso que dieron al crecimiento del sector de los servicios financieros... y al de los servicios jurídicos.”47 Así, los miembros más ricos de la sociedad no sólo recibieron un mayor porcentaje del pastel económico, sino que tributaron menos por él.” Las decisiones sobre el gasto público también se ven afectadas por la concentración del ingreso. El caso más notorio e infame es, probablemente, el rescate del sector financiero tras la crisis financiera mundial de 2008. En varios países, el sector financiero ha secuestrado economías enteras, en la medida en que la amenaza de ser “demasiado grande para caer” ha desviado millones de dólares hacia el sector en forma de subvenciones, y ha ejercido una influencia indebida sobre el Gobierno estadounidense (un proceso que Simon Johnson, ex economista jefe del FMI, ha calificado de “golpe de estado silencioso”)48. Además, los acaudalados grupos de interés a menudo desafían los intentos de crear servicios públicos de calidad o una cobertura sanitaria universal. Ese tipo de políticas se consideran una amenaza para el mantenimiento de una elevada concentración de la riqueza y del nivel de ingresos. Datos recientes de América Latina (que se analizarán en el siguiente capítulo) demuestran que la prestación

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de servicios públicos reduce considerablemente la desigualdad de ingresos, pero es poco probable que esto ocurra si las personas muy ricas ejercen una influencia indebida sobre el proceso político de toma de decisiones.

Ocultos a simple vista: una red mundial de secretos bancarios
El desarrollo, durante los últimos treinta años, de una red mundial de paraísos fiscales ha acarreado profundas consecuencias para el aumento de la desigualdad económica. Así se ocultan grandes cantidades de riqueza, que en gran medida quedan libres del pago de impuestos, impidiendo que las arcas nacionales dispongan de recursos fundamentales que podrían utilizarse en beneficio de la sociedad. Un estudio estima, de forma conservadora, que la cantidad de dinero en países de baja tributación asciende a 18,5 billones de dólares,49 cuando por ejemplo el PIB de Estados Unidos, el país más rico del mundo, es de 15,8 billones de dólares.50 Al mismo tiempo, estas jurisdicciones con un nivel impositivo muy bajo han generado una “carrera de mínimos” que ha contribuido a reducir más y más los tipos impositivos que gravan a las empresas y la renta de los particulares más ricos.51 En 2011, aunque las exportaciones de cobre de Zambia generaron 10.000 millones de dólares, los ingresos estatales por este metal fueron de sólo 240 millones de dólares 52 (en un país donde el 69% de la población vive con menos de 1,25 dólares al día).53 Esta red de secretismo y de tipos impositivos reducidos facilita los flujos ilícitos de grandes sumas de capital procedente de los países más pobres. Se calcula que entre 2008 y 2010, los países de África subsahariana perdieron de esta manera una media de 63.400 millones de euros anuales, es decir, más del doble que la ayuda internacional que recibieron.54

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3 TRANSMISIÓN DE PRIVILEGIOS: LA PERPETUACIÓN DE LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES
Dinero llama dinero, y una vez que el sistema político e institucional está diseñado para favorecer a la élite, la consolidación de sus privilegios se transmite a través de diversos mecanismos. Esta “transmisión de privilegios” afecta a elementos que de otro modo deberían generar igualdad de oportunidades y protección para todos los miembros de la sociedad. Lo que en cierto modo parece y suena como una meritocracia, es en realidad el resultado de unas normas diseñadas en favor de las élites. La educación de calidad y otros servicios públicos benefician sobre todo a una minoría, que cuenta con más oportunidades para desarrollarse. La igualdad de oportunidades es un principio fundamental en las sociedades modernas e inclusivas. Significa que los logros y resultados de una persona no deben depender de su raza, género, familia o cualquier otra característica inmutable. Existen argumentos sólidos para defender la existencia de un cierto nivel de desigualdad de ingresos en cualquier sociedad, ya que ésta puede deberse a la iniciativa, el esfuerzo y los méritos, como ya se ha expuesto; pero muy pocos se opondrían a la igualdad de oportunidades para todo el mundo. Datos recientes ponen de manifiesto que existe una estrecha correlación entre la desigualdad de ingresos y la desigualdad de oportunidades: las oportunidades que los hijos tendrán en su vida dependen en gran medida de la situación socioeconómica de sus padres.55 En una sociedad verdaderamente igualitaria existiría un elevado grado de movilidad social, algo que no ocurre cuando el nivel de desigualdad económica es elevado. El profesor universitario Miles Corak ha relacionado el coeficiente de Gini y el grado de dependencia entre los ingresos de una persona y los de sus padres (gráfico 6). Por ejemplo en Dinamarca, uno de los países con un coeficiente Gini más bajo, sólo el 15% de los ingresos actuales de un adulto joven dependen de los ingresos de sus padres; en Perú, un país con uno de los coeficientes de Gini más elevados del mundo, dos tercios de lo que gana actualmente una persona se relacionan con lo que sus padres ganaron en el pasado. Esta relación se conoce como “la curva del Gran Gatsby”, porque como dijo F. Scott Fitzgerald, los ricos “no son como tú y yo”. Y tampoco lo son sus hijos.

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Gráfico 6: Vínculo entre los ingresos de los hijos y lo que ganaron sus padres
Elasticidad de los ingresos intergeneracionales

0,8 0,7 0,6 0,5 0,4 0,3 0,2 0,1 0 20 25 30 35 40 Gini 45 50 55 60 65
Suecia Pakistán Suiza Japón Francia Alemania Finlandia Italia Noruega Dinamarca China Reino Unido Estados Unidos España Nueva Zelanda Australia Canadá Singapur Argentina Chile Perú Brasil

Fuente: M Corak (2012) Inequality from Generation to Generation: The United States in Comparison

Estos datos ponen de manifiesto el “acaparamiento de oportunidades”, es decir, el proceso que perpetúa las desigualdades,56 que tiene lugar cuando grupos concretos asumen el control de recursos y activos valiosos en su propio beneficio y “tratan de garantizar los beneficios que generan los recursos capturados”.57 Puede tratarse de diferentes tipos de recursos, como el gasto público, el acceso a una educación de calidad o los empleos mejor remunerados. Incluso en países de gran movilidad social como Canadá y Dinamarca, los hijos e hijas de padres ricos tienen más posibilidades de trabajar para el mismo empleador, lo cual indica que son las buenas relaciones de la familia y no los méritos las que contribuyen a que los jóvenes accedan a empleos bien remunerados.58

Acceso a la educación y a empleos bien remunerados
La educación es una de las herramientas más eficaces para mejorar las perspectivas en la vida de una persona. El valor añadido de la educación universitaria es su poderosa influencia en la inequidad salarial, lo cual no es malo en sí mismo, suponiendo que todos los niños tengan las mismas posibilidades de acceder a ella. Esto se convierte en un problema cuando el acceso a una buena educación universitaria depende de condiciones socioeconómicas previas que limitan las oportunidades vitales de la población pobre y benefician a los ricos, ya sea por el acceso a ayudas financieras, por una educación secundaria deficiente, por discriminación o por la limitación de las aspiraciones. El valor añadido de la educación universitaria se traduce en diferencias salariales entre las personas con títulos universitarios y el resto de la población. Esta brecha salarial puede ser el resultado de un cambio tecnológico que beneficia principalmente a los trabajadores cualificados. Pero, al mismo tiempo, existe un cambio en las relaciones de poder entre el capital y el trabajo. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que entre 1989 y 2005, la
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densidad sindical (que mide las filiaciones sindicales, que representan la pertenencia a sindicatos en relación al total de la mano de obra) se redujo en los 51 países de los que existen datos,59 y pone de manifiesto que la densidad sindical tiene una correlación negativa con la desigualdad de ingresos. La relación de poder entre los propietarios del capital y los trabajadores han cambiado drásticamente en muchos países durante las tres últimas décadas, mayoritariamente a medida que las economías han pasado de las manufacturas a los servicios, y que la globalización ha permitido la deslocalización del empleo. Esto se refleja en el descenso del porcentaje de ingresos que van a parar a los trabajadores: durante las tres últimas décadas, los sueldos, salarios y beneficios suponen un porcentaje menor de la renta nacional en prácticamente todos los países miembros de la OIT.60

Las mujeres y la desigualdad de ingresos
Las consecuencias de un aumento rápido de la desigualdad de ingresos en cualquier sociedad no se perciben de forma aislada, sino que interactúan con otras desigualdades ya existentes, como las basadas en el género, el lugar de residencia (por ejemplo las familias rurales frente a las urbanas), la etnia y otros factores. La causa de estas desigualdades no es exclusivamente la desigualdad económica. La desigualdad de género también tiene fuertes raíces culturales, por ejemplo. Sin embargo, es cierto que estas desigualdades se agravan en sociedades con una importante inequidad económica. Es muy habitual que, tanto en países ricos como pobres, la desigualdad de género se traduzca en que las mujeres reciban salarios menores que los de los hombres por trabajos similares. Por ejemplo en Pakistán, sólo dos tercios de los niños que deberían asistir a la escuela primaria lo hacen. No obstante, la media nacional esconde otras desigualdades: los datos desagregados revelan que el 87% de los niños que pertenecen al 20% más rico de la población van a la escuela primaria, mientras que sólo el 32% de las niñas del colectivo más pobre lo hacen. La desigualdad de ingresos refuerza los resultados negativos para las mujeres en otros ámbitos de la vida. Por ejemplo la tasa de mortalidad materna de las mujeres rurales en Pakistán casi duplica la de las mujeres que viven en zonas urbanas.61 La desigualdad en el seno de las familias está muy vinculada a la situación laboral de sus miembros. Un informe reciente muestra que el incremento del empleo femenino (y la reducción de la brecha laboral entre hombres y mujeres) reduciría la desigualdad de los ingresos familiares.62 Aunque la lucha contra la desigualdad de ingresos no logrará, por sí sola, eliminar la inequidad de género, existe un vínculo entre una sociedad más igualitaria económicamente y unas relaciones de poder más igualitarias entre sus ciudadanos. En las sociedades con mayor equidad económica es posible crear un círculo virtuoso con más mujeres en puestos de responsabilidad, que así pueden garantizar que tanto las instituciones como las leyes trabajan para avanzar en el ámbito de la igualdad de género.

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4 RENDICIÓN DE CUENTAS Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA: EL ANTÍDOTO CONTRA EL SECUESTRO DEL GOBIERNO POR PARTE DE LAS ÉLITES
La buena noticia es que ni el secuestro del proceso político ni la desigualdad económica son inevitables. De hecho, existen numerosos ejemplos de políticas de buena gobernanza que atenúan la influencia de las élites ricas y permiten que los recursos de la sociedad se compartan de forma más equitativa. A continuación se analizan tres de esos casos: Estados Unidos en la posguerra, Ghana y América Latina.

ESTADOS UNIDOS EN LA POSGUERRA
En un artículo en la revista Harper‟s en 1952, Frederick Lewis Allen alabó la experiencia estadounidense durante la primera mitad del S.XX con las siguientes palabras:

En la película Desigualdad para todos, estrenada en 2013, el ex Secretario de Trabajo estadounidense Robert Reich responde a la pregunta de a qué país debería imitar la economía estadounidense, dado su elevado nivel de desigualdad (los 400 ciudadanos estadounidenses más ricos acumulan más riqueza que los 150 millones de estadounidenses que están entre la mitad más pobre de la población). Su sorprendente respuesta es: a Estados Unidos hace algunas décadas. Reich señala entonces a las tres décadas de crecimiento sólido y reducción de la desigualdad que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. En esta etapa, los Estados Unidos crearon la mayor clase media que ha existido nunca en el mundo. Reich denomina esta época “la Gran Prosperidad”, que fue posible gracias a un acuerdo tácito que reflejaba la interdependencia entre los trabajadores, las grandes empresas y el Gobierno federal: el conocido como Tratado de Detroit.63 Debido al poder económico de los consumidores de clase media, las grandes empresas reconocieron la utilidad de pagar buenos salarios, dado el aumento de los costes de vida (así como de los seguros sanitarios y las

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pensiones, que hasta la década de 1950 habían sido fundamentalmente un privilegio de los directivos). Y lo que es más importante, las grandes empresas también aceptaron aumentar los salarios en base a la productividad, haciendo coincidir los intereses de los trabajadores y la patronal para garantizar tanto el incremento de la productividad como de los beneficios. El papel del Gobierno consistía en mantener el equilibrio entre los trabajadores y las grandes empresas. Por ejemplo, ante el temor de que una bajada de los impuestos sobre las inversiones y sobre la renta hiciese aumentar la inflación, el Consejo de Asesores Económicos del Presidente John F. Kennedy editó una serie de directrices para vincular salarios y precios, a las que se adhirieron la mayoría de los sindicatos y grandes empresas. Años más tarde Walter Heller, Presidente del Consejo de Asesores Económicos de Kennedy, expresó su satisfacción por que la industria hubiera llegado a darse cuenta de que vincular los salarios a los incrementos de la productividad seguía suponiendo considerables ganancias para el capital, ya que los beneficios empresariales después de impuestos se duplicaron entre 1961 y 1966.64 La época de la “Gran Prosperidad” impulsada por el Tratado de Detroit llegó a su fin a medida que las grandes empresas fueron acumulando poder económico para influir sobre los decisores políticos en Washington DC durante las décadas de 1970 y 1980, hasta llegar a la exclusión de los trabajadores y la lucha contra políticas en favor de la ciudadanía que afectaban a las familias trabajadoras, como por ejemplo el aumento del salario mínimo. A medida que se fueron ampliando las leyes que dificultan la organización sindical, los salarios medios se estancaron, inaugurando la tendencia hacia el aumento de la desigualdad que ha dominado los últimos treinta años.65

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Fuente: Oficina de Estadística Laboral (2013) „Union affiliation data from the Current Population‟; Saez & Piketty (2003) „Income Inequality in the United States, 1913–1998‟, Quarterly Journal of Economics, 118(1), 1–39 (tablas y gráficos actualizados a 2012, septiembre de 2013).

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GESTIÓN DE LOS INGRESOS EN GHANA
La reciente Ley para la gestión de las rentas del petróleo en Ghana ofrece un buen ejemplo de cómo una regulación bien formulada puede fomentar la prosperidad compartida y reducir las injerencias por parte de las élites. A pesar de la inmensa riqueza minera y petrolera del continente africano, las industrias extractivas han servido para hacer enormemente ricos a unos pocos mientras que la mayoría de la población se ha empobrecido. La experiencia ghanesa de más de cien años en la explotación de minas de oro ejemplifica cómo la mala gestión de los ingresos facilita que las élites se enriquezcan, mientras que la mayoría de la población se ve privada de sus legítimos recursos para su desarrollo y la mejora de su bienestar. Después de que en 2009 Ghana se convirtiera en el país productor de petróleo más joven de África, los activistas de la sociedad civil trabajaron para garantizar que se habría rendición de cuentas de los ingresos derivados del petróleo, y que éstos se reinvertirían en la sociedad ghanesa. La nueva ley establece mecanismos para la recaudación y la distribución de estos ingresos, incluyendo mandatos específicos sobre el porcentaje de ellos que debe dedicarse al presupuesto anual, cuánto a las generaciones futuras y cuánto a épocas de vacas flacas. También exige que el Gobierno haga pública la información sobre los ingresos procedentes de las empresas petroleras, y que trimestralmente el Ministerio de Hacienda haga cuadrar ingresos y gastos para su revisión pública. En 2011, los ingresos del petróleo aportaron el 4% del gasto gubernamental, y en su mayoría se destinaron a la infraestructura vial, el fortalecimiento de capacidades del los sectores del petróleo y el gas, la devolución de préstamos y la financiación de subvenciones para fertilizantes. La ley también exigía la creación de un Comité de Interés Público y Rendición de Cuentas, que vehicula el debate público sobre el destino de esos ingresos. El Comité también es responsable de supervisar y evaluar el cumplimiento de la ley por parte del Gobierno y de las instituciones relacionadas, así como de llevar a cabo una evaluación independiente de los ingresos recaudados. Por supuesto, todavía existen desafíos en relación al fortalecimiento de las capacidades de la sociedad civil para que sea capaz de supervisar con eficacia la producción de petróleo y así determinar la parte que debe corresponderle al Gobierno.66 No obstante, si estos ingresos se distribuyesen de forma equitativa, podrían contribuir a financiar la asistencia sanitaria universal en Ghana, y servir para aumentar la financiación de la agricultura y la producción alimentaria.67

POLÍTICA FISCAL Y GASTO SOCIAL EN AMÉRICA LATINA
El caso de América Latina mantiene viva la esperanza de que la tendencia mundial hacia el incremento de la desigualdad puede revertirse. A pesar de que históricamente ha sido la región más desigual del mundo, es la única que ha conseguido reducir la inequidad en la pasada década. Los gobiernos de los países donde ha disminuido la desigualdad han aumentado sus ingresos fiscales y están incrementando el gasto en políticas de protección social y de reducción de la pobreza. Esta tendencia está vinculada a la transición que ha
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experimentado la zona, cuyos gobiernos han pasado de golpes de estado militares y dictaduras durante la época de la Guerra Fría hacia un fortalecimiento de las prácticas democráticas. No obstante, a pesar de estos avances, los regímenes fiscales latinoamericanos continúan siendo regresivos y su recaudación fiscal como porcentaje del PIB sigue sin ser suficiente. Y siguen permitiéndose unos niveles de evasión fiscal inaceptables. Para seguir luchando contra la tradicional desigualdad de la región, es necesario combatir estas deficiencias. La región está lejos de alcanzar su plena capacidad recaudatoria. No obstante, el reciente aumento de la recaudación fiscal en América Latina ha sido el más rápido del mundo, y se ha traducido en un aumento del gasto destinado a la reducción de la desigualdad.68 Por ejemplo, entre 2002 y 2011 la desigualdad de ingresos ha disminuido en 14 de los 17 países de los que hay datos comparables.69 En este periodo, alrededor de 50 millones de personas se han incorporado a las clases medias, de modo que por primera vez en la historia de este continente hay más personas de clase media que viviendo en la pobreza.70 La reducción de la desigualdad de ingresos en América Latina es el resultado de una adecuada combinación de políticas gubernamentales dirigidas a los pobres gracias al aumento del gasto público social. Entre esta combinación de políticas se encuentran: En algunos casos, como en Brasil, el uso de fiscalidad progresiva a través de impuestos directos o impuestos sobre la renta. No obstante, la fiscalidad progresiva está aún infrautilizada en los países de la región, tanto en su función redistributiva como en su vertiente generadora de ingresos. Aumento del gasto en sanidad y educación (sobre todo primaria y secundaria), gracias a lo cual muchas de las personas más pobres de la sociedad han podido acceder a servicios sociales gratuitos sin tener que endeudarse para pagarlos; Programas a gran escala de transferencias condicionales de efectivo: concesión de ayudas monetarias directas, sujetas a ciertas condiciones, a millones de familias afectadas por la pobreza y la escasez; Aumentos del salario mínimo y de las oportunidades de empleo, que han garantizado la estabilidad de los medios de vida de millones de personas. Según algunos cálculos, el gasto social como porcentaje del PIB en los países latinoamericanos se ha incrementado un 66% en los últimos veinte años.71 El impacto es muy visible, dado que no hace tanto esta región tenía uno de los niveles de gasto público más bajos del mundo. El incremento del gasto en salud y educación es lo que ha tenido un mayor impacto en la reducción de la desigualdad.72 Desde que empezara el nuevo siglo, Brasil ha alcanzado grandes logros en cuanto a la reducción de la desigualdad; el coeficiente de Gini se redujo alrededor de un 10% entre 2001 y 2011,73 en parte por el incremento del gasto público social, la especial atención hacia el gasto público en salud y educación, un amplio programa de transferencias de efectivo condicionales (Bolsa Familia), y un rápido aumento del salario mínimo, que ha aumentado en más de un 50% en términos reales desde 2003.

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El incremento del gasto público y la reducción de la desigualdad están estrechamente vinculados a la existencia de gobiernos más transparentes y representativos. Muchos países de la zona han aumentado sus prácticas democráticas. Los partidos compiten por el electorado cada vez con mayor regularidad,74 por ejemplo a través de medidas para reducir la brecha salarial. La democracia aún es frágil y la desigualdad todavía muy elevada, pero la tendencia de los últimos años pone de manifiesto que las enormes desigualdades en los ingresos, un problema que se consideraba irresoluble, en realidad puede abordarse a través de intervenciones políticas.

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5 CONCLUSIÓN Y RECOMENDACIONES
La enorme y creciente concentración de ingresos y riqueza que están experimentando muchos países supone una amenaza mundial para las sociedades estables e inclusivas por una razón muy simple: una distribución desequilibrada de la riqueza desvirtúa las instituciones y debilita el contrato social entre las instituciones y el Estado. Los controles y contrapesos establecidos para garantizar que se escucha la voz de la mayoría de la población tienden a debilitarse. La concentración de los ingresos y la riqueza obstaculiza la materialización efectiva de la igualdad de derechos y oportunidades, ya que dificulta la representación política de los colectivos desfavorecidos a costa de beneficiar a los sectores acaudalados. No es la primera vez que ocurre y, si no tenemos en cuenta las preocupantes tendencias analizadas en el presente informe, puede ocurrir de nuevo. Algunas de las personas que pertenecen al 1% más rico de la población reconocen que es necesario reducir estas desigualdades. Es el caso de Bill Gross, fundador de PIMCO (una empresa internacional de gestión de inversiones), quien recientemente declaró que quienes forman parte de ese 1% “deberían estar dispuestos a apoyar un aumento de los impuestos sobre la participación diferida, y desde luego un reajuste de las plusvalías para adaptarlas a los actuales tipos marginales del impuesto sobre la renta." 75 Y Warren Buffett (un magnate de los negocios estadounidense) afirmó que nunca debería pagar un tipo impositivo inferior al de la persona que limpia su oficina.76 El aumento de la desigualdad, una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos 30 años, debe revertirse.

RECOMENDACIONES
Las personas que participan en el Foro Económico Mundial de Davos tienen en sus manos el poder de revertir el rápido incremento de la desigualdad. Oxfam hace un llamamiento para que se comprometan a: • No utilizar paraísos fiscales para evadir impuestos ni en sus propios países ni en otros países en los que invierten y operan; • No utilizar su riqueza económica para obtener favores políticos que supongan un menoscabo de la voluntad política de sus conciudadanos; • Hacer públicas todas las inversiones de las que sean beneficiarios efectivos; • Respaldar una fiscalidad progresiva sobre la riqueza y los ingresos; • Exigir a los gobiernos que utilicen su recaudación fiscal para proporcionar a los ciudadanos sanidad, educación y protección social universales; • Reclamar que todas las empresas que poseen o controlan ofrezcan un salario digno a sus trabajadores; • Exigir a otras élites económicas que también se adhieran a estos compromisos.
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En el marco de los objetivos de desarrollo posterior a 2015, Oxfam reclama que un objetivo principal sea: • La eliminación de la desigualdad económica extrema como objetivo mundial en todos los países. Este objetivo debería incorporar una supervisión coherente de la participación en la riqueza del 1% más rico de la población en todos los países. Oxfam ha realizado también recomendaciones políticas con el objetivo de fortalecer la representación política de las clases media y baja, para así alcanzar una mayor igualdad. Éstas políticas recomendadas incluyen: • Una mayor regulación de los mercados; y • Poner freno a la capacidad de la población rica para influir en los procesos políticos y en las políticas que mejor responden a sus intereses. La combinación concreta de las políticas necesarias para revertir el aumento de las desigualdades económicas debe adaptarse a los diferentes contextos nacionales. No obstante, el ejemplo de los países desarrollados y en desarrollo que han conseguido reducir la desigualdad económica nos ofrece algunos puntos de partida, entre los que destacan: • La adopción de medidas firmes contra el secreto bancario y la evasión fiscal; • Las transferencias redistributivas y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social; • La inversión en el acceso universal a la atención sanitaria y la educación; • La fiscalidad progresiva; • El fortalecimiento de los umbrales salariales y de los derechos de los trabajadores. • La eliminación de las barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres.

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NOTAS
1 Credit Suisse (2013) “ Global Wealth Report 2013‟, Zurich: Credit Suisse. https://publications.credit-suisse.com/tasks/render/file/?fileID=BCDB1364-A105-05601332EC9100FF5C83 Y “The World‟s Billionaires”, Forbes (consultado el 16 de diciembre de 2013) http://www.forbes.com/billionaires/list/ Kroll, L. (2013) “La lista de multimillonarios en 2013: datos y cifras”, Forbes, 4 de marzo http://www.forbes.com/sites/luisakroll/2013/03/04/inside-the-2013-billionaires-list-facts-andfigures/ (2013) „Dow tops 16,000, but investors get acrophobic‟, 18 de noviembre. http://www.usatoday.com/story/money/markets/2013/11/18/stocksmonday/3624335/ El cálculo se basa en la información del informe de Credit Suisse op cit. El total de riqueza asciende a 240,8 billones de dólares. El porcentaje de riqueza en manos de la mitad más pobre de la población es del 0,71%, mientras que el del 1% más rico es del 46% (110 billones de dólares). (2013) „Striking it Richer: The Evolution of Top Incomes in the United States (updated with 2012 preliminary estimates)‟, Berkeley: University of California, Department of Economics. http://elsa.berkeley.edu/~saez/saez-UStopincomes-2012.pdf and The World Top Incomes Database. http://topincomes.g-mond.parisschoolofeconomics.eu/ (2013) Ibid. Calculado utilizando el porcentaje de ingresos del 1% más rico sin contar con las plusvalías que aparece en la World Top Incomes Database. http://topincomes.gmond.parisschoolofeconomics.eu/ 283.200 millones de dólares en total, equivalente a 217.300 millones de euros (a fecha de julio de 2013). El total de las medidas de estímulo de la UE en el periodo EU 2008-10 ascendió a 200.000 millones de euros, como se indica en la nota 5. „Today‟s ranking of the world‟s richest people‟, (2013) Bloomberg, 12 de juliio. http://www.bloomberg.com/billionaires/2013-07-12/aaa The World Top Incomes Database. http://topincomes.g-mond.parisschoolofeconomics.eu/

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10 En algunos casos el punto de partida era una base muy baja. En Mauricio y Francia el incremento es inferior al 10%. 11 , 12 http://www.oxfam.org/es/eu/pressroom/pressrelease/2013-05-22/miles-de-millones-de-dineroprivado-escondidos-en-paraisos-fiscales 13 Calculado con los datos de B. Milanovic (2013) “All the Ginis Dataset” actualizado en junio de 2013. http://econ.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/EXTDEC/EXTRESEARCH/0,,contentMDK:2230 1380~pagePK:64214825~piPK:64214943~theSitePK:469382,00.html 14 Ibíd. 15 Credit Suisse, op. cit. 16 B. Milanovic (2012) The Haves and the Have-Nots: A Brief and Idiosyncratic History of Global Inequality, New York: Basic Books. 17 A. Krueger (2002) „Supporting Globalization: Remarks at the 2002 Eisenhower National Security Conference on National Security for the 21st Century - Anticipating Challenges, Seizing Opportunities, Building Capabilities', http://www.imf.org/external/np/speeches/2002/092602a.htm 18 A. Berg & J. Ostry (2011) „Inequality and Unsustainable Growth: Two Sides of the Same Coin?‟ Washington, D.C.: IMF Staff Discussion Note. http://www.imf.org/external/pubs/ft/sdn/2011/sdn1108.pdf 19 M. Ravallion (2005) „Inequality is Bad For the Poor‟, World Bank Policy Rese arch Working Paper 3677, Washington, D.C.: Development Research Group, World Bank. http://wwwwds.worldbank.org/servlet/WDSContentServer/WDSP/IB/2005/08/04/000016406_20050804140 846/Rendered/PDF/wps3677.pdf 20 R. Wike (2013) 'The global consensus: Inequality is a major problem‟, Fact Tank, 15 November. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2013/11/15/the-global-consensus-inequality-is-a-majorproblem/ 21 Foro Económico Mundial (2014) „Perspectivas de la agenda mundial 2014‟, Ginebra: Foro Económico Mundial http://www3.weforum.org/docs/WEF_GAC_GlobalAgendaOutlook_2014.pdf 22 http://www.brandeis.edu/legacyfund/bio.html 23 L. Bartels (2005) 'Economic Inequality and Political Representation‟, Working Paper August 2005. http://www.princeton.edu/~bartels/economic.pdf 24 Aparecen otros ejemplos en Acemoglu and Robinson (2012) Why Nations Fail: The Origins of

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Power, Prosperity, and Poverty. 25 G. Rivlin (2013) „How Wall Street Defanged Dodd-Frank‟ The Nation, 30 de abril. http://www.thenation.com/article/174113/how-wall-street-defanged-dodd-frank# 26 K.B. Fredriksen (2012) „Income Inequality in the European Union‟, OECD Economics Department Working Papers, No. 952, pág.11. http://dx.doi.org/10.1787/5k9bdt47q5zt-en 27 OECD (2013) „Crisis squeezes income and puts pressure on inequality and poverty‟, Paris: OECD. http://www.oecd.org/els/soc/OECD2013-Inequality-and-Poverty-8p.pdf. En relación a la desigualdad de los ingresos netos, sólo Israel, Estados Unidos, Turquía, México y Chile son más desiguales que el Reino Unido y Portugal. 28 L. Ball et al (2013) „The Distributional Effects of Fiscal Consolidation‟, IMF working paper 13/151, Washington, D.C.: IMF. http://www.imf.org/external/pubs/cat/longres.aspx?sk=40699 29 Un total de 283.200 millones de dólares, equivalente a 217.300 millones de euros (a fecha de julio de 2013). El total de las medidas de estímulo de la UE en el periodo 2008-10 ascendió a 200.000 millones de euros, como se indica en la nota 5. „Today‟s ranking of the world‟s richest people‟, (2013) Bloomberg, 12 de julio. http://www.bloomberg.com/billionaires/2013-07-12/aaa 30 M. Walton & A. Gandhi (2012) „Where Do India‟s Billionaires Get Their Wealth?‟, Economic & Political Weekly, vol xlviI nº 40, 6 de octubre. http://www.michaelwalton.info/wpcontent/uploads/2012/10/Where-Do-Indias-Billionaires-Get-Their-Wealth-Aditi-Walton.pdf 31 J. Crabtree (2012) „India‟s billionaires club „, Financial Times, 16 de noviembre. http://www.ft.com/intl/cms/s/2/be255dd2-2eb6-11e2-9b98-00144feabdc0.html#axzz2n6dz3E3o 32 Ibíd. 33 Indicadores de Desarrollo Mundial: sistemas sanitarios http://wdi.worldbank.org/table/2.15 34 Banco Asiático de Desarrollo „The Social Protection Index: Assessing Results for Asia and the Pacific‟, Filipinas: Banco Asiático de Desarrollo. http://www.adb.org/publications/socialprotection-index-assessing-results-asia-and-pacific 35 R. Sarin (2013) „India Says It Will Investigate Offshore Leaks Revelations‟, The International Consortium of Investigative Journalists, 12 de abril. http://www.icij.org/offshore/india-says-it-willinvestigate-offshore-leaks-revelations 36 P. Prakash (2013) „Property Taxes Across G20 Countries: Can India Get it Right?‟, Oxfam India Working Paper, India: Oxfam India. http://www.oxfamindia.org/sites/default/files/Working%20paper%2015.pdf 37 U. Cheema (2012) „Representation without Taxation! An analysis of MPs‟ income tax returns for 2011‟, Islamabad: Centre for Peace and Development Initiatives / Centre for Investigative Reporting in Pakistan. http://www.cirp.pk/Electronic%20Copy.pdf and http://tribune.com.pk/story/478812/report-unmasks-tax-evasion-among-pakistan-leaders/ 38 Ibíd. 39 S. Tavernise (2010) „Pakistan‟s Elite Pay Few Taxes, Widening Gap‟, The New York Times, 18 de julio. http://www.nytimes.com/2010/07/19/world/asia/19taxes.html?pagewanted=all&_r=0 40 J. Stiglitz (2012) The Price of Inequality: How Today‟s Divided Society Endangers Our Future, New York: W.W. Norton. 41 OCDE (2012) “Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México”, OCDE Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264060111 -en 42 Ibíd. pág. 114. 43 Africa Progress Panel (2013) „Africa Progress Report 2013 - Equity in Extractives: Stewarding Africa‟s Natural Resources for All‟, Ginebra: Africa Progress Panel. http://www.africaprogresspanel.org/wpcontent/uploads/2013/08/2013_APR_Equity_in_Extractives_25062013_ENG_HR.pdf 44 Banco Mundial (2013) „Africa‟s Pulse‟, Office of the Chief Economist for the Africa Region, Vol. 8, octubre. http://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/document/Africa/Report/AfricasPulse-brochure_Vol8.pdf 45 Con datos sobre Sudáfrica, Tanzania , Zambia, Zimbabue, Angola, la República Democrática del Congo, Lesoto, Malaui, Mozambique, Namibia, Seychelles y Suazilandia 46 Oxfam (2013) ”Niger: A Qui Profite l‟Uranium? L‟enjeu de la renegotiation de contrats miniers d‟AREVA”. http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/niger_renegociations_areva_note_oxfamrotab.pdf 47 F. Alvaredo, A. Atkinson, T. Piketty, and E. Saez (2013) „The Top 1 Percent in International and Historical Perspective‟, Journal of Economic Perspectives, 27(3): 3­20. http://elsa.berkeley.edu/~saez/alvaredo-atkinson-piketty-saezJEP13top1percent.pdf 48 S. Johnson (2009) „The Quiet Coup‟, The Atlantic, 1 de mayo. http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2009/05/the-quiet-coup/307364/ 49 http://www.oxfam.org/es/eu/pressroom/pressrelease/2013-05-22/miles-de-millones-de-dineroprivado-escondidos-en-paraisos-fiscales 50 Banco Mundial, Indicadores de Desarrollo Mundial http://wdi.worldbank.org/table/1.1 51 Shaxson, N, Christiansen, J and Mathiason, N, Op. Cit.

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52 Africa Progress Panel ,Op. Cit. 53 http://www.unicef.org/infobycountry/zambia_statistics.html 54 Africa Progress Panel, Op. Cit., pág. 66. 55 T.M. Smeeding, R. Erikson & M. Jantii (eds), (2011) Persistence, Privilege, and Parenting: The Comparative Study of Intergenerational Mobility, New York: Russell Sage Foundation. 56 Afirma que “se produce un acaparamiento de oportunidades cuando los miembros de una red establecida acceden a un recurso valioso, renovable y objeto de monopolio, que apoya las actividades de dicha red y que se acrecienta a través de la forma de actuar de dicha red. Los miembros de la esta red suelen preservar su acceso al recurso en cuestión, de modo que generan una serie de pensamientos y prácticas que sirven para mantener su control sobre el mismo” en C. Tilly (1999) Durable Inequality, Berkeley: University of California Press. 57 Ibíd 58 P Bingley, M Corak and N Westergard-Nielsen (2011) ”The Intergenerational Transmission of Employers in Canada and Denmark" http://ftp.iza.org/dp5593.pdf 59 Organización Internacional del Trabajo/Instituto Internacional de Estudios Laborales (2008) „Informe sobre el trabajo en el mundo 2008: desigualdades de renta en la era de la globalización financiera‟, Ginebra: OIT. http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/ ---dgreports/--dcomm/---publ/documents/publication/wcms_100354.pdf 60 OCDE (2012) „Previsiones de empleo‟, http://www.oecd.org/employment/emp/oecdemploymentoutlook-downloadableeditions19892011.htm 61 National Institute of Population Studies (2008) „Pakistan Demographic and Health Survey 2006 2007‟, Islamabad, Pakistan & Calverton, Maryland US: National Institute of Population Studies (Pakistan) & Macro International Inc. (US). http://www.measuredhs.com/pubs/pdf/FR200/FR200.pdf 62 S Harkness (2012) The Contribution of Women‟s Employment and Earnings to Household Income Inequality: A Cross-Country Analysis 63 Freeland Op. Cit. 64 T. Noah (2012) The Great Divergence: America‟s Growing Inequalit y Crisis and What We Can Do About It, New York: Bloomsbury Press. 65 Ibíd., pág. 128. 66 E. Dovi (2013) „Ghana‟s „new path‟ for handling oil revenue‟, Africa Renewal, January. http://www.un.org/africarenewal/magazine/january-2013/ghana‟s-„new-path‟-handling-oilrevenue. 67 P. Apoya and A. Marriott (2011) „Achieving a Shared Goal: Free Universal Healt h Care in Ghana‟, Oxford: Oxfam. http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/rr-achieving-sharedgoal-healthcare-ghana-090311-en.pdf 68 Banco Interamericano de Desarrollo (2013) Recaudar no basta: los ingresos como instrumento de desarrollo New York: Palgrave Macmillan. http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=37768311 69 N. Lustig, L. Lopez-Calva & E. Ortiz-Juarez (2013) „Deconstructing the Decline of Inequality in Latin America‟, Tulane University working paper series WP 1314. http://econ.tulane.edu/RePEc/pdf/tul1314.pdf 70 Banco Mundial (2012) „Shifting gears to accelerate prosperity in Latin America and the Caribbean‟, Washington, D.C.: World Bank. http://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/document/LAC/PLB%20Shared%20Prosperit y%20FINAL.pdf 71 CEPAL (2012) „Panorama social de América Latina‟, Santiago: publicaciones de Naciones Unidas. http://www.cepal.org/publicaciones/xml/8/49398/2012-960-PSI_WEB.pdf 72 N. Lustig (2013) „The impact of taxes and social spending on inequality and poverty in Argentina, Bolivia, Brazil, Mexico, Peru and Uruguay: An overview‟, Tulane University, http://econ.tulane.edu/RePEc/pdf/tul1313.pdf 73 World Bank (2012) „Shifting gears to accelerate prosperity in Latin America and the Caribbean‟, Washington, D.C.: World Bank, http://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/document/LAC/PLB%20Shared%20Prosperit y%20FINAL.pdf 74 E. Huber and J. Stephens (2012) Democracy and the Left: Social Policy and Inequality in Latin America, Chicago: University Of Chicago Press. 75 S. Forgione and J. Ablan (2013) „ PIMCO‟s Gross urges „privileged 1%‟ to pay more tax‟, 31 de octubre, Reuters. http://www.reuters.com/article/2013/10/31/us-funds-investing-pimcoidUSBRE99U0LM20131031 76 „Buffett decries his tax rate as less than cleaning ladies‟, (2010) The Australian, 7 de octubre. http://www.theaustralian.com.au/business/buffett-decries-his-tax-rate-as-less-than-cleaningladys/story-e6frg8zx-1225935122225

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© Oxfam Internacional, enero de 2014 Este document ha sido escrito por Ricardo Fuentes-Nieva y Nick Galasso. Oxfam agradece la colaboración de Natalia Alonso, Ana Arendar, Teresa Cavero, Anna Coryndon, Kimberly Pfeifer y Max Lawson en su elaboración. Forma parte de una serie de documentos dirigidos a contribuir al debate público sobre políticas humanitarias y de desarrollo. Para más información sobre los temas tratados en este documento, por favor póngase en contacto con advocacy@oxfaminternational.org Esta publicación está sujeta a copyright pero el texto puede ser utilizado libremente para la incidencia política y campañas, así como en el ámbito de la educación y de la investigación, siempre y cuando se indique la fuente de forma completa. El titular del copyright solicita que cualquier uso de su obra le sea comunicado con el objeto de evaluar su impacto. La reproducción del texto en otras circunstancias, o su uso en otras publicaciones, así como en traducciones o adaptaciones, podrá hacerse después de haber obtenido permiso y puede requerir el pago de una tasa. Debe ponerse en contacto con policyandpractice@oxfam.org.uk. La información en esta publicación es correcta en el momento de enviarse a imprenta. Publicado por Oxfam GB para Oxfam Internacional con ISBN 978-1-78077-544-9 en enero de 2014. Oxfam GB, Oxfam House, John Smith Drive, Cowley, Oxford, OX4 2JY, UK.

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Oxfam es una confederación internacional de 17 organizaciones que trabajan juntas en más de 90 países, como parte de un movimiento global a favor del cambio, para construir un futuro libre de la injusticia que supone la pobreza: Oxfam Alemania (www.oxfam.de) Oxfam América (www.oxfamamerica.org) Oxfam Australia (www.oxfam.org.au) Oxfam-en-Bélgica (www.oxfamsol.be) Oxfam Canadá (www.oxfam.ca) Oxfam Francia (www.oxfamfrance.org) Oxfam GB (www.oxfam.org.uk) Oxfam Hong Kong (www.oxfam.org.hk) Oxfam India (www.oxfamindia.org) Oxfam Intermón (www.oxfamintermon.org) Oxfam Irlanda (www.oxfamireland.org) Oxfam Italia (www.oxfamitalia.org) Oxfam Japón (www.oxfam.jp) Oxfam México (www.oxfammexico.org) Oxfam Nueva Zelanda (www.oxfam.org.nz) Oxfam Novib (www.oxfamnovib.nl) Oxfam Quebec (www.oxfam.qc.ca)

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ANEXO DE OXFAM INTERMÓN

20 ENERO 2014

GOBERNAR PARA LAS ÉLITES
Secuestro democrático y desigualdad económica: Reflexiones sobre España
Como cada año, el Foro Económico Mundial se reúne en Davos del 22 al 25 de enero de 2014. Las montañas suizas acogerán a los principales líderes financieros, empresariales y políticos del mundo, así como a periodistas e intelectuales selectos, para analizar los problemas más apremiantes que enfrenta el planeta. La desigualdad económica, considerada la enfermedad del siglo XXI, es uno de los grandes retos que hoy amenaza el progreso de la humanidad hacia sociedades más equitativas, justas y democráticas. Hoy la mitad de la renta mundial está en manos del 1% más rico de la población, cuya riqueza asciende a 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que posee la mitad más pobre de la población mundial. En la misma cumbre celebrada en enero de 2013, Oxfam (Oxfam Intermón en España) hizo un llamamiento a la necesidad de reducir la desigualdad y a poner coto a la acumulación de riqueza y a la pobreza extremas.1 Desde entonces, lejos de frenar esa tendencia, la situación se ha agravado a consecuencia de la crisis financiera y de las medidas adoptadas en muchos países para hacerle frente. Ante esta situación, para la reunión de 2014, desde Oxfam damos un paso más, exigiendo a los líderes convocados acordar un objetivo de reducción urgente de la desigualdad, no sólo por su impacto negativo en términos económicos y de justicia social, sino por la amenaza que supone para el ejercicio de una verdadera democracia basada en el interés de la mayoría. Para ello, publicamos el informe “Gobernar para las élites”, que denuncia cómo el aumento de la concentración de poder económico y de riqueza, genera una riqueza ilícita que perpetúa la desigualdad, supone una amenaza para un modelo social basado en la inclusión e igualdad de oportunidades, y pone en peligro los sistemas democráticos. En definitiva, la desigualdad extrema está cambiando las reglas de juego del gobierno democrático al invalidar el “contrato social” entre los derechos y las obligaciones de los ciudadanos y los de sus representantes institucionales.
Sinopsis del informe “Gobernar para las élites” La concentración de riqueza extrema corroe las instituciones, de manera que los Gobiernos dejan de procurar el bienestar de sus ciudadanos y pasan a servir los intereses de una minoría acaudalada. A lo largo de la historia, grupos con poder económico se han valido de dicho poder para influir sobre las instituciones formales e informales (y en ocasiones capturarlas) y conseguir así un trato a favor de las élites en la definición de leyes y normativas. El actual aumento de la desigualdad económica en (y entre) muchos países del mundo acentúa esta

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tendencia en espiral. En sociedades muy desiguales, un gran número de personas no tienen control sobre sus vidas ni pueden ejercer sus derechos. Dichas sociedades son enormemente vulnerables a las tensiones sociales. Es necesario actuar para revertir la desigualdad y la concentración de riqueza para favorecer sociedades seguras y prósperas y para terminar con la pobreza.

España, lamentablemente, no se escapa a esta dinámica. Los casos en los que los intereses de una minoría económicamente poderosa se han impuesto por encima de los intereses de la ciudadanía de a pie son numerosos en la historia de nuestra democracia. La crisis económica, financiera, política y social que padece España hoy tiene buena parte de su origen precisamente en esas dinámicas perniciosas donde el interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría, mientras la ciudadanía permanecía mayoritariamente al margen de la situación, renunciando a vigilar la acción del poder frente a sus derechos. Las medidas adoptadas desde 2010 para hacer frente a la crisis responden también a la misma inercia de abandono del interés público, y a pesar de que en los últimos años, parte de la ciudadanía se ha movilizado para defender sus derechos, el clima de desafección política y la falta de confianza institucional han ido en aumento. La misión de Oxfam Intermón es luchar contra la pobreza y la injusticia para que toda persona ejerza sus derechos y tenga una vida digna. Así lo venimos trabajando desde hace más de 50 años en los países de América Latina, África y Asia, y desde nuestra experiencia y compromiso decidimos en 2012 no permanecer impasibles ante el incremento de la exclusión y la desigualdad en España, convencidos además de que buena parte de las causas que generan la pobreza y la injusticia en la actualidad son las globales y comunes en todo el mundo, y por tanto generan los mismos problemas, que requieren soluciones similares. Mientras la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo, en España, la riqueza de las 20 personas más ricas (77.000 millones de euros) es equivalente a la renta del 20% de las personas más pobres.2 Las experiencias de América Latina, el Este Asiático y África Subsahariana en las décadas de los 80 y 90 demostraron que las respuestas a las crisis son opciones políticas, y las que no priorizan la justicia social generan más desigualdad y más pobreza. Desde estos aprendizajes, en diciembre de 2012 publicamos el informe “Crisis, Desigualdad y Pobreza”3, donde alertábamos de que España se encuentra en el punto en el que rectifica o pierde tres generaciones de bienestar, derechos sociales y democracia, para convertirse en una sociedad dual de ricos y pobres. En septiembre de 2013 publicamos el informe “La Trampa de la Austeridad”4, que denunciaba cómo los programas de austeridad europeos han desmantelado los mecanismos que reducen la desigualdad y hacen posible un crecimiento equitativo. Entre 1988 y 2008 el coeficiente de Gini5 aumentó en 58 países. Así, mientras en Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún más; y la tendencia ha sido la misma en España. El coeficiente de Gini en España ascendió a 0.34 en 2011 y a 0,35 en 2012 -el mayor valor desde que comenzaron los registros- colocando a España en el segundo país más desigual de Europa, sólo por detrás de Letonia.6 De hecho, antes de la crisis el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre; pero en 2011, esta cifra había aumentado a 7,5 veces. Si la tendencia continúa, para 2025 el 20% de los españoles más ricos podrían ganar en promedio 18 veces más que el 20% más pobre.7

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En ambos informes expresamos que Oxfam Intermón apuesta por una ciudadanía global, consciente de su pertenencia a su comunidad local y a la aldea global y comprometida activamente en la construcción de un mundo más justo dentro y fuera de nuestras fronteras, cuya participación activa -que ejerza el control de los poderes públicos y privados, de manera propositiva-, es fundamental en la mejora de la calidad democrática en España. Denunciamos que lo que estamos viviendo en parte de Europa y en España en concreto, es una rotura entre las decisiones políticas y los compromisos de la política pública con la ciudadanía. Una nueva fase del capitalismo donde las instituciones del Estado han sido secuestradas por las élites y los poderes económicos, marginando al ciudadano de las decisiones políticas y degradando el sistema democrático, que de seguir así podría llegar a convertirse en una farsa participativa que tan sólo sirve para encubrir una progresiva concentración del poder. La desafección democrática en España es patente y creciente, y se torna peligrosa. La desilusión se extiende desde lo político – donde se percibe el hastío con un sistema “partitocrático”- hacia otras instituciones del Estado y hacia las instituciones y organizaciones formales, en general, lo cual contribuye al desprestigio de las mismas y aventura futuros conflictos político-sociales. El presente informe ahonda en esta cuestión y complementa el de Oxfam “Gobernar para las élites”, enriqueciéndolo con los comentarios de reconocidos líderes de opinión en España sobre cómo el aumento de la desigualdad en España favorece y a su vez se retroalimenta el que una élite económica y política interfiera a su favor en los procesos políticos y legislativos, en detrimento de la mayoría de la población. Emilio Ontiveros enmarca el debate sobre la amenaza que supone la desigualdad para los sistemas democráticos y en concreto para España; Joaquín Estefanía expone el análisis contemporáneo de la desigualdad económica hasta el actual capitalismo de Estado; Joan Subirats alerta sobre la rotura del modelo de convivencia y justicia social que prevaleció durante el siglo XX y sugiere algunos cambios necesarios para frenar la injerencia de los intereses económicos en la política española; Carlos Cruzado expone cómo la desigualdad se refleja en el sistema tributario español, y cómo los intereses de las élites han favorecido que así sea; y Daniel Montero ilustra profusamente el entramado de intereses políticos y económicos que prima en España. Pretendemos con esta publicación contribuir a la reflexión y el diálogo sobre la amenaza que supone el aumento de la desigualdad para los sistemas democráticos, en concreto en España, y para el desarrollo de unas sociedades justas, equitativas, cohesionadas, prósperas y pacíficas.

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La desigualdad como amenaza
Emilio Ontiveros, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Antes de que la actual crisis emergiera, la desigualdad en la distribución de la renta y de la riqueza se había ampliado notablemente en la mayoría de las economías avanzadas. Así lo han revelado estudios del Banco Mundial y de la OCDE, entre otros. Esta última organización puso de manifiesto en un trabajo de 2011 como la tendencia identificada desde finales de los años 70 en EEUU y Reino Unido se fue extendiendo a la práctica totalidad de las economías avanzadas. En algunos países la aplicación de la desigualdad fue simultánea al aumento de la población que entraba en condiciones de pobreza. Una situación tal no es precisamente el resultado de la elección de la población, sino la consecuencia de políticas económicas que, en el mejor de los casos, no han atendido a principios básicos de igualdad de oportunidades, de distribución. Las políticas fiscales, de forma dominante, no han favorecido la distribución. En realidad, incluso gobiernos socialdemócratas han primado la reducción de impuestos a las empresas y a los perceptores de rentas más elevadas, limitando así la capacidad redistributiva de la política presupuestaria: la inversión en educación, sanidad y otras partidas favorecedoras de las rentas más bajas. Junto a ello, la intensificación de la dinámica competitiva global, las respuestas de los gobiernos en términos de reducciones impositivas y desregulación de sectores esenciales, como el financiero, han contribuido a ampliar esa tendencia. La desigualdad en las retribuciones salariales según el grado de cualificación se amplió a medida que se intensificaba la propia dinámica de globalización, especialmente en su dimensión financiera. Fue, efectivamente, en la industria de servicios financieros donde se registraron los incrementos en remuneraciones más acusados, de la mano de esa creciente profundidad financiera de las economías. En algunas empresas emblemáticas en cada país la diferencia entre las percepciones de las posiciones de los máximos directivos y los trabajadores peor retribuidos ha llegado a definir brechas sin precedentes, que incluso durante la crisis se han ampliado en no pocos casos. En la génesis de la crisis la ampliación de la desigualdad ha jugado un papel, estimulando en algunas economías el endeudamiento masivo de las familias con menor renta; pero también la crisis ha contribuido a ensanchar esas diferencias. Las rentas de las familias han descendido, especialmente las menos cualificadas, como consecuencia entre otros aspectos del mayor poder de negociación de los empleadores, en un contexto de aumento del desempleo y reformas en los mercados de trabajo que conceden mayor flexibilidad a las empresas. Junto a lo anterior, en la mayoría de las economías europeas, la aplicación de políticas presupuestarias basadas en la austeridad a ultranza, han situado a crecientes segmentos de población en una posición menos favorable que al inicio de la crisis. Esas políticas han prolongado la recesión y tampoco recientemente han conseguido restaurar tasas de crecimiento suficientes para generar empleo a un ritmo aceptable, al tiempo que han sacrificado partidas de gasto o inversión más favorables a las rentas más bajas. La complacencia con esas decisiones se ha amparado en no pocos casos en presunciones de sobredimensionamiento del estado del bienestar y de su carácter de obstáculo en el fortalecimiento de la capacidad competitiva de las economías, que no disponen de respaldo empírico. El caso de España España no quedó excluida de esa tendencia vigente en los años previos a la crisis. En realidad, no consiguió aprovechar una de las décadas más brillantes en términos de crecimiento económico para reducir la desigualdad. Su economía, las condiciones de vida de la población, han registrado un deterioro mayor que en
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otros países europeos tras la emergencia de la crisis. La mayor importancia relativa que disponía el sector de la construcción residencial y de la promoción inmobiliaria, así como el mayor endeudamiento privado, facilito el rápido e intenso contagio a España. El rápido aumento del desempleo, desde tasas similares a la media europea en 2007 hasta superar el 27%, fue el resultado más explicito del colapso de un sector que llego a representar más de un 12% del empleo español. Además del aumento del desempleo, la presión a la baja en la renta disponible de las familias encontró apoyos en la erosión de la capacidad de negociación salarial de los empleados. La aplicación de políticas fiscales restrictivas han contribuido a deprimir aun más la actividad económica y el empleo en las familias de menor renta, además de reducir prestaciones sociales básicas que han deteriorado los niveles de bienestar de las familias de menor renta de forma significativa. La evolución de la riqueza de la familia media española también ha sido tributaria de la depresión en los precios de la vivienda, principal activo de las familias. Consecuencia de todo ello es el aumento de la población que vive en condiciones de pobreza. Con Grecia, en España, uno de cada seis niños vive literalmente en condiciones de pobreza. Consecuencias macroeconómicas: Que la gente en general perciba que la desigualdad es menor de la real no significa que sus consecuencias no sean poco adversas. La desigualdad no es 8 rentable a medio plazo, como trate de demostrar hace unos años. (Ontiveros 2011 y 2012). Desde luego no lo es desde una perspectiva social, pero tampoco empresarial. Obstaculiza la necesaria cohesión y dificulta el crecimiento económico sostenible. El Fondo Monetario Internacional (FMI 2011) ha demostrado la correlación positiva entre mayor igualdad en la distribución de la 9 renta y la sostenibilidad del crecimiento económico. Desde luego por el lógico sostenimiento del consumo, del aumento del ahorro susceptible de asignarse a inversión empresarial, y por el aumento de las bases impositivas. En el caso de EEUU, el estudio concluye que un 10% de reducción en la desigualdad aumenta la duración del crecimiento económico en un 50%. Junto a esas consecuencias estrictamente económicas, la ampliación de la desigualdad en modo alguno favorece el fortalecimiento de los sistemas democráticos, la participación e identificación de la mayoría de la población con sus instituciones. No sorprende, por tanto que el Global Risk Report del World Economic Forum destaque la desigualdad como uno de los riesgos globales más importantes de 2013. Por ello, el de Oxfam es un propósito tan razonable como necesario para garantizar cohesión y sostenibilidad del crecimiento económico. No cabe el fatalismo: ni la dinámica de globalización ha de generar ampliaciones de la desigualdad, ni exige que los gobiernos dejen de ser activos en la persecución de objetivos de distribución.

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La curva del Gran Gatsby
Joaquín Estefanía, economista y periodista. Fue director de ‘El País’ entre 1988 y 1993 La desigualdad salió por la ventana de los análisis de los científicos sociales y ha vuelto por la puerta grande. Si se repasan bastantes de los manuales de Economía de las últimas tres décadas, en ellos las cuestiones relacionadas con la extrema riqueza y la extrema pobreza o no están, o figuran tan sólo en las páginas colaterales, aquellas que se saltan los estudiantes cuando han de examinarse porque saben que no se las van a preguntar. Esto ha cambiado. Según Oxfam, la mayoría de las poblaciones creen que las leyes y las normativas están concebidas para beneficiar a otros (a los ricos) y, por lo tanto, generan desigualdad. Una encuesta realizada en seis países (entre ellos, el nuestro) pone de manifiesto que la mayor parte de la gente considera que las leyes y las instituciones están diseñadas para favorecer a los ricos. Mal augurio para la democracia. En España, ocho de cada 10 personas están de acuerdo con esta afirmación. La desigualdad importa cada vez más a los ciudadanos, en contra de lo que hace unos años declaraba la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, Anne Kruger: “Las personas pobres están desesperadas por mejorar sus condiciones materiales en términos absolutos, en lugar de avanzar en el ámbito de la distribución de los ingresos. Por lo tanto, parece mucho mejor centrarse en el empobrecimiento, que en la desigualdad”. Durante las cuatro últimas décadas, las de hegemonía intelectual de la revolución conservadora, se han incrementado exponencialmente las desigualdades en el seno de los países. Hasta tal punto ha sido así que ha cambiado el concepto de invisibilidad social. Antes, los invisibles eran los extremadamente pobres, y los ricos hacían alegre ostentación de sus posesiones y su estatus; ahora aquellos se tienen que tragar su dignidad y aparecen en la oscuridad atracando los cubos de basura, mientras que los poderosos se ocultan para no ser el objeto de la indignación general. Y sin embargo, el debate macroeconómico ha estado dominado por otras cuestiones instrumentales tales como la inflación, la primera de riesgo, el déficit o la deuda pública. Por lo tanto, primera propuesta, complementaria de las de Oxfam a las élites que se reúnen en el Foro de Davos: que el índice de Gini o cualquier otro instrumento que mida la desigualdad en los países se eleve al cuadro macroeconómico de los Gobiernos, junto a las demás macromagnitudes, de modo que se pueda hacer un seguimiento continuo de lo que las políticas económicas obtienen, o deterioran, en las relaciones entre ciudadanos. En el análisis contemporáneo sobre la desigualdad económica ha habido tres etapas. En la primera se la vinculaba con la ética y lo social (una sociedad no puede ser justa y cohesionada con tales grados de desigualdad). En la segunda, con la economía (una política económica no puede ser eficaz con una alta desigualdad; mucha desigualdad desestimula el crecimiento). Y ahora se la relaciona con la política: el que la riqueza mundial se divida en dos porciones, la mitad de ella en manos del 1% más rico de la población y la otra mitad, entre el 99% restante, conlleva democracias de muy baja calidad, tal vez no sostenibles, y a que los ciudadanos dispongan de cada vez menos poder sobre sus vidas y no puedan ejercer sus derechos. Por lo tanto, una alta desigualdad como la existente conduce a ciudadanos y sociedades vulnerables. El informe de Oxfam reproduce dos opiniones norteamericanas muy oportunas; la primera, de quien fue juez del Tribunal Supremo de EEUU, Louis Brandeis, que dice que “podemos tener democracia o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas cosas”. La otra, del presidente Franklin Delano Roosevelt, cuyas políticas condujeron a la etapa de la creación de las clases medias en

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Norteamérica y domeñaron la extrema desigualdad de los “felices veinte”: “El Gobierno más libre del mundo, si existiese, dejaría de ser aceptable si sus leyes tendiesen a generar una rápida acumulación de la propiedad en pocas manos, haciendo que la inmensa mayoría de la población fuese dependiente y sin recursos”. La segunda proposición, tras la de elevar el índice de Gini al cuadro macroeconómico, consiste en no volver a denominar “neoliberalismo” a lo que ahora está ocurriendo. Un sistema que dedica, como lo está haciendo desde 2008, una buena parte de sus recursos públicos, al salvamento de sus bancos no es un sistema neoliberal sino que se ha pasado a otra etapa de excepcionalidad caracterizada por el capitalismo de Estado. Lo demuestra el informe en cuestión: las denominadas “élites extractivas” (aquellas que han dejado de luchar por el interés general y sólo trabajan por el propio) utilizan las normas, las leyes, el arbitrismo, para su beneficio, haciendo aun más lacerantes los extremos de la escala social. Cooptan la política. La desigualdad y la cooptación política son interdependientes. La influencia de esas élites da lugar a desequilibrios en los derechos y en la representación política y, como resultado, esos grupos poderosos cooptan la toma de decisiones de las funciones legislativa, ejecutiva y regulatoria. Se manipula la política a favor de los intereses de las élites, que han coincidido con la explosión de la riqueza en manos del 1% más rico de la población. Así, por ejemplo, logran mantener a la baja la presión sobre las plusvalías y los tipos impositivos que gravan las rentas altas subiendo los impuestos de la mayoría, pues con tantas cosas que hay que financiar si a unos se les bajan los impuestos hay que incrementárselos a los otros; crean lagunas fiscales a favor de las grandes empresas fomentando la elusión y el concepto de “termita fiscal” (personas físicas o jurídicas que aprovechan los intersticios del sistema fiscal para no pagar impuestos o pagar menos de lo que deberían); desploman el poder de negociación de los sindicatos a través de reformas laborales, y con ello el valor real del salario mínimo, de las rentas disponibles y de otras medidas de protección; o tergiversan la agenda pública para favorecer unas medidas y dejar otras para un más adelante que nunca llega. Debemos volver a aquellas hipótesis de trabajo desarrolladas por Foucoult y Deleuze, que exponían los motivos que proporcionaban al capitalismo “apariencia e ilusión de liberalismo” (1: se gobierna demasiado; 2: lo irracional caracteriza el exceso de gobierno; 3: se debe gobernar, por tanto, lo menos posible), cuando el capitalismo de hoy es capitalismo de Estado, con una alianza entre el Estado y las “élites extractivas” para obtener una redistribución de la renta y las riqueza cada vez para regresivas. Esta interpretación es decisiva para entender la crisis actual en la que se han multiplicado las tendencias desigualitarias de los últimos 40 años. La pregunta es cómo los neoliberales han pasado de gobernar lo menos posible a querer gobernarlo todo. La extrema desigualdad es una gran amenaza para los sistemas político y económico inclusivos. El poder económico y el poder político, en comandita, separan cada vez más a los ciudadanos en lugar de que avancen juntos, de modo que es inevitable que se intensifiquen las tensiones sociales y aumente el riesgo de ruptura social. En su último estudio sobre la desigualdad, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz comprime lo que acontece en tres puntos: primero, se multiplican los fallos del mercado, de los cuales el más significativo es el del mercado de trabajo, con incrementos exponenciales de desempleo en algunos países; segundo, el sistema político, que logra su legitimidad en la corrección de esos fallos del mercado, no lo hace; y tercero, como consecuencia de ello aumenta la desafección ciudadana sobre el sistema económico (la economía de mercado) y sobre el sistema político (la democracia). Esto es lo que manifiestan todos los sondeos.

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Más desigualdad, menos justicia, menos democracia
Joan Subirats, profesor de Ciencia Política e investigador del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona Este encabezamiento de mi comentario podría ser el resumen de lo que está aconteciendo en todo el mundo desde el desencadenamiento de la crisis y la consolidación de un capitalismo turbo-financiero. En tres décadas, de 1945 a 1975, se redujo a la mitad la desigualdad en la Europa occidental gracias a la aplicación de las políticas redistributivas consagradas tras el final de la Segunda Gran Guerra, y tras la aceptación de que el libre mercado comporta muchas facilidades para la competitividad y el intercambio económico, pero no resulta muy concernido por los temas de justicia social. El artículo 9.2 de la Constitución Española (copiado de manera tardía, “gracias” al franquismo, de artículos semejantes de las constituciones alemana o italiana aprobadas a finales de los 40), dice: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. En ese apartado se resume todo el proyecto de democratización de la vida política y social que impulsó la ciudadanía europea tras vencer al fascismo y como alternativa a una economía estatalizada. El modelo de “Europa Social” que desde allí se extendió, representó durante muchos años un faro en un mundo en el que seguía predominando la injusticia y la desigualdad. Hoy, estamos constatando que cada vez parece haber menos posibilidades de que ese modelo de convivencia y de justicia social que durante decenios simbolizó la Unión Europea, pueda mantenerse. En efecto, desde 1975 ha ido aumentando la desigualdad entre los sectores más y menos favorecidos en toda Europa, y de hecho volvemos a estar en niveles de desigualdad que nos retrotraen a la primera mitad del siglo XX. España, que se integró con esperanza a la Unión Europea en 1986, y logró poco a poco ir recuperando el gap de su tardía incorporación a la democracia, ve hoy como los logros sociales conseguidos en poco tiempo, se deterioran rápidamente y se ven estructuralmente amenazados. Es bastante evidente que todo ello tiene sus raíces en un cambio muy profundo del sistema económico y de las fuentes que los grandes intereses buscan para satisfacer sus ansias de beneficio. Es evidente que esas fuentes de beneficio se buscan cada vez más en la economía financiera y cada vez menos en la economía productiva. Las ventajas son evidentes, sobre todo si uno lo ve desde el punto de vista fiscal. El dinero circula, no tiene patria, cuesta mucho seguir su rastro en plena maraña legal. Crece la evasión y, sobre todo, la elusión fiscal. Prestar dinero es mejor que pagar salarios, pagar impuestos, o preocuparse por conseguir cuotas de mercado. Los poderes públicos están crecientemente en manos de los grandes fondos de inversiones. Y deben plegarse a sus condiciones. Los medios de comunicación, en plena crisis de soporte, van viendo absorbidas sus empresas por los poderes financieros, poniendo en cuestión la independencia de la información. En este contexto, el propio concepto de trabajo que fue construyéndose en la era industrial, y que vinculaba el trayecto vital al trabajo, va perdiendo sentido, y en la misma proporción pierden fuerza el conjunto de políticas sociales que se crearon, articulando trabajo con educación, con salud, con prestaciones de desempleo o con pensiones. El trabajo está pasando de ser dependiente, permanente y continuo, a ser no dependiente o falsamente autónomo, intermitente y precario. En ese contexto, las estructuras de defensa de los derechos que se habían ido creando van viendo amenazada su posición. Unos pocos, los más poderosos, tienen mucha voz. Se les hace mucho caso, Muchos otros, los menos poderosos, tienen muy poca voz. No se les oye. No cuentan.

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¿Qué hacer? Demostrar que más desigualdad es menos futuro. Luchar por más transparencia, para que se pueda saber quién defiende qué, y que intereses hay detrás. Luchar de manera global por la legalidad fiscal. Avanzar en la creación de una tasa sobre las transacciones financieras. Y sobre todo, ser consciente que luchar por la democracia no es sólo luchar para que cada cuatro años haya elecciones, sino para asegurar los valores que la democracia incorpora. Que son la justicia y la igualdad. En España necesitamos más transparencia que evite un que se repita el insoportable nivel de corrupción al que hemos asistido en los últimos años, de clara colusión entre intereses económicos y uso sesgado y desviado de las competencias que todos hemos delegado en los servidores públicos. Necesitamos cambios en la legislación sobre partidos, para cambiar tanto las vías de financiación de los mismos, evitando los contubernios y mecanismos de presión aplazada que las donaciones acostumbran a generar, y formas de elección de nuestros representantes que permitan mejores formas de “accountability”, de rendición de cuentas, para que tengan que explicarnos que han hecho con nuestra confianza y con nuestros impuestos. Sería asimismo importante avanzar en la defensa de los bienes comunes, de esos recursos básicos (agua, energía, vivienda,…) sin los cuáles la supervivencia y la cohesión social no están garantizadas. Necesitamos en fin, un reset democrático, que legitime de nuevo la política y lo público, como espacio de respuesta colectiva a los problemas comunes. El documento de Oxfam que se presenta a la cumbre de Davos entiendo que va en esa misma línea. Aporta datos, incorpora grosor moral a sus propuestas, y pone de relieve que si la sociedad civil global organizada es capaz de interactuar de manera conjunta, conectando sinsabores, luchas y conflictos, pero también solidaridades, recursos e iniciativas a nivel global, también podría hacerlo los poderes públicos, consiguiendo que los buenos propósitos que muchas veces en cumbres de este tipo se plantean, puedan ser luego seguidos e implementados. Más igualdad es más justicia, más democracia.

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Impuestos y recortes: favorecer a los favorecidos
Carlos Cruzado, presidente de GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda) El informe que Oxfam ha elaborado con motivo de la reunión del Foro Económico Mundial en Davos los días 22 a 25 de enero de 2014, y que parte de la base de que la desigualdad económica crece rápidamente en la mayoría de los países del mundo, poniendo en peligro los sistemas democráticos, como consecuencia de la influencia de los sectores más poderosos en la política, en detrimento de los intereses de la gran mayoría de los ciudadanos, es, sin duda y desgraciadamente, también aplicable a España. De hecho, desde el mes de mayo de 2010 venimos asistiendo a un continuo recorte de gasto público, iniciado por el anterior gobierno y profundizado por el actual, con la finalidad de reducir la cifra de déficit. Tal recorte comenzó afectando de manera específica a determinados colectivos como el de los empleados públicos, pensionistas y personas dependientes, y finalmente ha acabado incidiendo en la mayor parte de los ciudadanos, sobre todo en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Estos ajustes se han centrado en educación, sanidad, dependencia y otros gastos sociales, que constituyen los pilares básicos de nuestro estado de bienestar, que tanto esfuerzo nos ha costado levantar. Al mismo tiempo, las medidas dirigidas a incrementar los ingresos a través de nuestro sistema fiscal, centradas sobre todo en las subidas del IRPF y del IVA y otros impuestos indirectos, han afectado fundamentalmente a las clases medias y a las más desfavorecidas. Esto se explica por la regresividad de los impuestos indirectos, así como por las posibilidades que la minoría mejor posicionada de nuestra sociedad tiene para escapar de la tributación del IRPF -utilizando con frecuencia las numerosas posibilidades de elusión que la vigente normativa les permite, cuando no a través directamente de la evasión fiscal-. A estas medidas hay que sumar las que ya se venían produciendo, como consecuencia de un proceso iniciado años antes, y que conllevó una paulatina y continua bajada de impuestos, en aras de una pretendida mejora de la eficiencia, pero con un perjuicio evidente para la equidad, dado que estas bajadas no afectaron en la misma medida a todos los contribuyentes, sino que tuvieron un efecto especialmente favorable para los de mayor poder económico. Y en este sentido, podemos citar las bonificaciones de hasta el 99% en el Impuesto sobre sucesiones, la supresión del Impuesto de Patrimonio, la conversión de las rentas de capital en “rentas del ahorro”, con distinto tratamiento, mucho más beneficioso para éstas que para los rendimientos del trabajo, Pero sobre todo, destaca la rebaja en el Impuesto sobre Sociedades, primero nominal del 35 al 30%- y luego encubierta, a través de la pléyade de deducciones, exenciones y regímenes especiales, utilizados sobre todo por los grandes grupos empresariales (según los últimos datos publicados por la AEAT, el tipo efectivo sobre beneficios contables de los grupos de sociedades fue del 3,5%) Como consecuencia de todo lo anterior, se viene produciendo un debilitamiento de la equidad que, según el artículo 31 de la Constitución Española, debe inspirar nuestro sistema tributario, así como de los principios de igualdad, generalidad y progresividad, a los que se refiere dicho precepto. Y de este proceso son plenamente conscientes los ciudadanos, como refleja elocuentemente el Centro de Investigaciones Sociológicas en su último estudio sobre Opinión pública y política fiscal, según el cual casi el 90% de los españoles piensa que los impuestos no se pagan justamente. Además, en el mismo estudio, más del 70% de los ciudadanos cree que los tributos se deberían recaudar sobre todo a través de impuestos directos, lo que choca con el discurso del FMI, de la Comisión Europea y del propio Gobierno,

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cuyo actual ministro de Hacienda señalaba en una entrevista reciente, en relación con las líneas por las que debería discurrir la reforma fiscal anunciada para los próximos meses, que “estamos en Europa y nos tenemos que apoyar mucho en la imposición indirecta.” Sumado a esto, la percepción de los españoles de que los impuestos no se pagan justamente se ve plenamente confirmada por muchos otros datos, entre los que además de la amnistía fiscal decretada en el año 2012 -la tercera desde la aprobación de nuestra Constitución- se pueden citar a título de ejemplo los siguientes: el IRPF, que aporta más del 40% de los ingresos tributarios del Estado, se nutre en un 85% del gravamen a los rendimientos del trabajo, frente al 8% del referido a las rentas del capital y el 7% del correspondiente a los beneficios de las actividades empresariales y profesionales; se mantienen instrumentos de elusión como las sociedades de capital variable y las entidades de tenencia de valores extranjeros, utilizadas por grandes patrimonios y empresas, respectivamente, para reducir considerablemente su factura fiscal o demorar eternamente el pago de impuestos; se dice luchar contra los paraísos fiscales al tiempo que se favorece a los capitales que operan en ellos, permitiendo a los residentes en estos territorios adquirir deuda pública sin retención fiscal… Por último, y en lo que se refiere a los aspectos relativos a la aplicación y control del sistema tributario, la actuación de la Agencia Tributaria (AEAT), en lo fundamental, no está en concordancia con los antes citados principios constitucionales que deben inspirar nuestro sistema tributario. De hecho, su forma de actuar está más volcada en el control de las discrepancias que resultan entre lo declarado por los perceptores de rentas del trabajo y de capital sometidos a retención y los datos de que dispone, que con la investigación de las bases no declaradas. A esta última tarea de investigación dedica unos recursos menores, por no hablar del control de las grandes empresas y fortunas, al que sólo dedica un 20% de su plantilla, a pesar de que es donde se concentran las grandes bolsas de fraude. Todo lo cual supone, sin duda, obviar los principio de generalidad e igualdad del artículo 31 de la Constitución Española, al que no sólo se debe sujetar el legislador al aprobar las normas tributarias, sino también el Gobierno, el Ministerio de Hacienda y la Agencia Tributaria, en su control y aplicación. Asimismo, podríamos citar diversas actuaciones que han tenido cierta repercusión mediática y que suponen el haber dado un tratamiento distinto a unos contribuyentes frente a otros, como es el caso del trato que la AEAT dio en el año 2010 a las más de 600 grandes fortunas españolas con depósitos no declarados en el Banco HSBC, en Suiza. Tras recibir la información sobre la existencia de dichas cuentas opacas, la Administración tributaria, en vez de abrir los correspondientes procedimientos de inspección, como sería lo usual con cualquier otro contribuyente, les brindó la oportunidad de saldar “voluntariamente” sus cuentas con el fisco, con lo que se ahorraron sanciones y la posibilidad de ser condenados, en su caso, por delito fiscal. Todos estos datos nos pueden llevar a pensar que los sucesivos gobiernos atienden, más que a la generalidad de los ciudadanos y a los principios constitucionales que deben regir el sistema tributario, a los grupos de presión correspondientes a esas élites económicas que, finalmente, son los beneficiados por las actuaciones y políticas tributarias seguidas, a las que nos hemos referido. En conclusión, y como destaca Oxfam en su informe, es necesario adoptar soluciones políticas valientes que pongan freno a la influencia de la riqueza en la política. Ha llegado el momento de acabar con la inequidad. El aumento de la desigualdad, una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos 30 años, debe revertirse.

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Clase política: cuando el guardián ensancha la brecha
Daniel Montero, periodista Ocho de cada diez personas piensan que en España, las leyes están hechas para proteger a los poderosos. El dato –reflejado en el informe de Oxfam ‘Gobernar para las élites’ - es tan poco edificante como descriptivo. Por un lado, refleja la imagen que 37 millones de españoles tienen de las leyes que rigen su convivencia; un sistema viciado donde unos pocos se enriquecen a costa de todos. Y por otro, señala una lectura todavía más peligrosa. La clase política española, esa amalgama de 80.000 representantes sufragada con dinero público, ha dejado su papel como protector de los más débiles para garantizar el enriquecimiento de aquellos que, cada vez, son más ricos. El documento elaborado por Oxfam habla de una percepción. Un sentir ciudadano que no surge de la nada. Se respalda una y otra vez con un abanico de datos. 10 Según los Técnicos de Hacienda del Estado, la crisis ha disparado en España la brecha entre ricos y pobres. El 20% de los contribuyentes más ricos acapara el 44% de todos los ingresos declarados. En el otro extremo, el 20% de los más pobres recibe solo el 6,6% del dinero que se mueve en el país. Según la misma fuente, desde 2007, más de dos millones de personas en España han pasado a vivir por debajo del umbral de la pobreza mientras los millonarios españoles han crecido un 13%. El empresario Amancio Ortega, dueño del imperio Inditex, encabeza la lista de los más ricos del país con un patrimonio estimado de 43.000 millones de euros. Según la revista Forbes, el industrial gallego es el hombre que más aumentó su fortuna en 2012 en todo el planeta, con unas ganancias de 11 16.818 millones de euros. En suma, las estadísticas oficiales colocan a España como el país con mayor 12 fractura económica de toda la Unión Europea por sexto año consecutivo. Y mientras, los gobernantes de todo signo y color político, al contrario de lo que cabría esperar, han facilitado con sus políticas que la brecha sea cada vez más amplia. Un ejemplo: en noviembre de 2008, el entonces presidente José Luís Rodríguez Zapatero compareció ante los medios de medio mundo tras una reunión del G-20 en Washington, y anunció una lucha sin cuartel contra los paraísos 13 fiscales. El 28 de abril de 2008, medio año antes de la reunión extraordinaria del G-20, su propio Gobierno aprobó con un real decreto una normativa que dejaba completamente exenta del pago de impuestos la compra de bonos del tesoro y otros productos financieros públicos desde paraísos fiscales. Si compras desde España, pagas. Si lo haces desde las Islas Vírgenes, no. Un año después, mientras el ejecutivo socialista filtraba a la prensa su plan de acción contra los 14 paraísos fiscales, ofreció un anonimato casi completo para aquellos que invierten su dinero en deuda pública española desde paraísos fiscales. Además de no pagar impuestos, los inversores no podrían ser investigados por Hacienda. La medida resultó tan polémica que fue retirada. Pero solo sobre el papel, ya que el Gobierno de Zapatero la aprobó sin apenas publicidad un año después, en el primer día de agosto de 2011. Desde que se publicó en el BOE el Real Decreto 1145/2011, cualquier defraudador que tenga su dinero en paraísos fiscales puede comprar deuda pública española bajo la cortina más dura del secreto bancario. Según un informe encargado en 2010 por la OCDE a la consultora Merrill Lyinch, 15 los españoles esconden 175.000 millones de euros en paraísos fiscales. Más del presupuesto completo del Estado para todo un año. No hace falta estudio alguno para entender que ni uno solo de los 4,7 millones de parados del país o de los nueve millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza (el 16 21,6% de la población española) se han beneficiado de esta medida. Para incrementar esa brecha y participar en la llamada competencia fiscal, España se ha convertido de facto en un paraíso fiscal para grandes capitales. Por un lado,

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las grandes fortunas españolas se acumulan en las llamadas SICAV, supuestas cooperativas de inversión que en realidad se encuentran solo en manos de las grandes fortunas nacionales y que tributan sus beneficios anuales en acciones solo al 1%. Por otro lado, los capitales extranjeros cuentan con las llamadas ETVE (Empresa de Tenencia de Valores Extranjeros), que tampoco pagan impuestos en España por los beneficios de sus empresas participadas en el extranjero. Este es, desde hace décadas, el funcionamiento de cualquier paraíso fiscal del planeta. Y 17 18 multinacionales como Pepsi o la petrolera Exxon se benefician de ello. Los distintos gobiernos nacionales han frenado de forma sistemática los intentos de poner coto a las prácticas de este tipo de sociedades, con la excusa soterrada de 19 evitar la fuga de capitales. Por si esto fuera poco, el ejecutivo de Mariano Rajoy aprobó en 2011 una amnistía fiscal que permitió a cualquier defraudador repatriar su dinero a España con una simple multa del 10% de la cuantía. Basta saber que en el país, el tipo impositivo máximo para una persona alcanza el 56% para entender la rentabilidad de la operación. Sin embargo, la brecha entre ricos y pobres en España no se ha generado únicamente por las políticas proteccionistas para los grandes capitales. Además, la clase política nacional ha antepuesto en incontables ocasiones los intereses de los más poderosos por encima del interés general. Basta poner algunos ejemplos: tanto PP como PSOE, los principales partidos del país, han rechazado en varias ocasiones la dación en pago de las personas que no pueden pagar sus hipotecas a causa de la crisis frente a la banca. Este mismo verano, el Parlamento Europeo premió el movimiento español anti desahucios por su lucha con este mismo 20 objetivo. Además, el pasado 17 de diciembre, el Partido Popular rechazó por su mayoría parlamentaria la propuesta de prohibir los cortes de luz –un bien de primera necesidad- a las personas que no pueden hacer frente al recibo. Según la 21 asociación Ecoserveis, cuatro millones de personas en España carecen de fondos para encender la calefacción en invierno. Mientras, el ejecutivo lleva años permitiendo un sistema de subasta energética que ha engrosado de forma millonaria las arcas de las eléctricas españolas. Y que ha permitido la entrada de grandes especuladores financieros internacionales -Goldman Sachs o Morgan 22 Standley entre otros- para engrosar la factura. La medida se puede entender 23 mejor cuando vemos al ex presidente Felipe González como consejero de Gas Natural con un sueldo aproximado de 126.000 euros al año o al ex presidente José María Aznar, como asesor externo de la eléctrica Endesa. Por la misma firma de energía ha pasado por ejemplo Elena Salgado, ex vicepresidenta económica, el diputado de CIU Miquel Roca, Pio Cabanillas, ex ministro portavoz del Partido Popular en la era Aznar, Rodolfo Martín Villa, también ex vicepresidente del 24 Gobierno, e incluso el actual ministro de economía, Luis de Guindos. Otro ejemplo: en abril de 2012, el gobierno de Mariano Rajoy decidió inyectar 25 22.000 millones de dinero público para rescatar Bankia. La explicación del ejecutivo fue la necesaria intervención para evitar el cierre de uno de los bancos más potentes del país; si Bankia caía, los pequeños ahorradores perderían su dinero. Sin embargo, el argumento era una cortina de humo. El Fondo de Garantía de Depósitos, financiado por los distintos bancos del país, garantiza por ley la recuperación de los depósitos hasta 100.000 euros. Es decir, solo los medianos y grandes inversores perderían en realidad sus fondos, mientras los bancos se hacían cargo del resto. En lugar de eso, la factura del desastre bancario se pasó uno por uno a todos los ciudadanos, fueran o no clientes de Bankia, por vía de impuestos. En la actualidad, la entidad financiera, rescatada con dinero público, 26 ejecuta el 80% de los desahucios que se producen en Madrid, según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. La brecha en los ámbitos más vitales para el ciudadano se ha hecho cada vez más palpable. Hasta el punto de afectar a los aspectos más elementales de la vida pública. En el sector sanitario, el Gobierno ha implantado un sistema de copago

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para medicamentos que afecta mucho más al bolsillo del enfermo más desfavorecido que al de cualquier acaudalado. En la Comunidad Valenciana, la falta de fondos obligó este mismo invierno a apagar la calefacción de varios 27 colegios públicos. Y mientras se frena la inmigración ilegal de los más desfavorecidos, el gobierno aprobó el 27 de septiembre de 2013 la concesión del permiso de residencia para cualquier extranjero que dispusiera al menos de medio millón de euros para comprar inmuebles en España. Desde el inicio de la crisis, las medidas se han sucedido siempre en la misma dirección: la de aumentar la brecha entre unos y otros. Una reforma del mercado laboral que facilita el despido, bajadas en la prestación por desempleo, rebajas en el salario mínimo...todo apunta en la misma dirección. En abril de 2011, el Gobierno dejó de ligar las grandes rebajas fiscales para las multinacionales al mantenimiento de sus plantillas. Cuatro meses después, Telefónica anunció su 28 intención de despedir a 8.500 empleados. El año anterior, la multinacional española, lejos de tener pérdidas, alcanzó los mayores beneficios obtenidos nunca 29 por una empresa española: 10.167 millones de euros. El pasado mes de enero, el presidente Rajoy anunció que España saldría de la crisis en 2014. Hay brotes 30 verdes. El crédito llega a las grandes empresas y hasta Bill Gates invierte en España. Ese mismo día, 4,7 millones de personas están todavía esperando en la cola del paro, 9 millones tienen problemas para pagar el recibo de la luz y casi la mitad de los ciudadanos españoles mayores de 15 años tiene problemas para 31 comprar comida, ropa o medicamentos.

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CONCLUSIÓN Y RECOMENDACIONES
La enorme y creciente concentración de ingresos y riqueza que están experimentando muchos países, incluida España, supone una amenaza mundial para la construcción de sociedades estables e inclusivas por una razón muy simple: una distribución desequilibrada de la riqueza desvirtúa las instituciones y debilita el contrato social entre las instituciones y el Estado. El caso de España es especialmente preocupante, ya que se trata de una democracia todavía joven y por tanto más frágil, especialmente sensible ahora por el efecto de la crisis financiera y de las políticas que se han adoptado, que han castigado de manera especial a las clases medias y a las personas más desfavorecidas. Que no se haya hecho recaer el esfuerzo económico para encarar la crisis en quienes tienen más recursos, junto con la impunidad con que se ha tratado a los responsables de la debacle financiera, y la falta de una actuación clara y contundente contra una corrupción cuyas evidencias se multiplican día a día, inocula una tensión insoportable en la sociedad. Los controles y contrapesos establecidos para garantizar que se escucha la voz de la mayoría de la población tienden a debilitarse. La concentración de los ingresos y la riqueza obstaculiza la materialización efectiva de la igualdad de derechos y oportunidades, ya que dificulta la representación política de los colectivos desfavorecidos a costa de beneficiar a los sectores acaudalados. Por ello, es más importante y urgente que nunca tomar medidas claras para reducir la desigualdad, acabar con la riqueza y la pobreza extremas, y promover los mecanismos que previenen que los intereses de las élites económicas y financieras sean los que marquen la agenda política, en detrimento de los intereses de la mayoría de la población. Las personas que participan en el Foro Económico Mundial de Davos tienen en sus manos el poder de revertir el rápido incremento de la desigualdad. Oxfam hace un llamamiento para que se comprometan a: • No utilizar paraísos fiscales para evadir impuestos ni en sus propios países ni en otros países en los que invierten y operan; • No utilizar su riqueza económica para obtener favores políticos que supongan un menoscabo de la voluntad política de sus conciudadanos; • Hacer públicas todas las inversiones de las que sean beneficiarios efectivos; • Respaldar una fiscalidad progresiva; • Exigir a los gobiernos que utilicen su recaudación fiscal para proporcionar a los ciudadanos sanidad, educación y protección social universales; • Reclamar que todas las empresas que poseen o controlan ofrezcan un salario digno a sus trabajadores; • Exigir a otras élites económicas que también se adhieran a estos compromisos. En el marco de los objetivos de desarrollo posterior a 2015, Oxfam reclama que
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un objetivo principal sea: • La eliminación de la desigualdad económica extrema como objetivo mundial en todos los países. Este objetivo debería incorporar una supervisión coherente de la participación en la riqueza del 1% más rico de la población en todos los países. Oxfam ha realizado también recomendaciones políticas con el objetivo de fortalecer la representación política de las clases media y baja, para así alcanzar una mayor igualdad. Éstas políticas recomendadas incluyen: • Una mayor regulación de los mercados; y • Poner freno a la capacidad de la población rica para influir en los procesos políticos y en las políticas que mejor responden a sus intereses. La combinación concreta de las políticas necesarias para revertir el aumento de las desigualdades económicas debe adaptarse a los diferentes contextos nacionales. No obstante, el ejemplo de los países desarrollados y en desarrollo que han conseguido reducir la desigualdad económica nos ofrece algunos puntos de partida, entre los que destacan: • La adopción de medidas firmes contra el secreto bancario y la evasión fiscal; • Las transferencias redistributivas y el fortalecimiento de los mecanismos de protección social; • La inversión en el acceso universal a la atención sanitaria y la educación; • La fiscalidad progresiva; • El fortalecimiento de los umbrales salariales y de los derechos de los trabajadores. • La eliminación de las barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres. El fortalecimiento de la calidad democrática en España debería materializarse de la siguiente forma: • Garantizar la independencia y el buen funcionamiento de los entes supervisores y reguladores del Estado. • Recuperar el Congreso de los Diputados como espacio de diálogo y de rendición de cuentas de los representantes electos hacia y con la ciudadanía. • Garantizar el acceso y la calidad de la información hacia los ciudadanos, el derecho de toda persona a solicitar y recibir información de entidades públicas. Este derecho también obliga a las entidades públicas a publicar información sobre sus funciones y gastos de manera proactiva. • Fomentar una democracia participativa. • Garantizar las libertades ciudadanas: la libertad de expresión y de manifestación, la libertad de información y el periodismo de investigación, y el fomento de la cultura como herramienta de transformación social. • Promover un sector financiero transparente y que cumpla con el fin social de dar acceso al crédito a la ciudadanía. • Combatir de manera inflexible la corrupción y acabar con la impunidad: reforzar la lucha implacable contra el fraude y la evasión fiscal,32 contra el
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tráfico de influencias y contra la impunidad de quienes han generado perjuicios a las arcas públicas y a la ciudadanía por una gestión ineficiente o irresponsable.

NOTAS
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http://www.oxfam.org/en/pressroom/pressrelease/2013-01-19/annual-income-richest-100-people-enough-end-global-povertyfour-times Datos obtenidos de Fobes http://www.forbes.com/billionaires/list/#page:1_sort:0_direction:asc_search:_filter:All%20industries_filter:Spain_filter:All%20st ates y de la Agencia Española de Administración Tributaria. http://www.oxfamintermon.org/sites/default/files/articulos/adjuntos/Informe_IO_Crisis_desigualdad_y_pobreza.pdf http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/bp174-cautionary-tale-austerity-inequality-europe-120913-es.pdf El índice de Gini es el indicador más utilizado para medir el nivel de igualdad o desigualdad. Adopta valores de cero a uno, siendo cero la desigualdad absoluta y uno la igualdad perfecta. Datos de Eurostat Proyección elaborada en Oxfam Intermón (2012) Crisis, desigualdad y pobreza, en base a datos de Eurostat Ontiveros, Emilio, 2011, “La Desigualdad no es rentable”, El País, 1 de mayo; y Ontiveros, Emilio, 2012, “Perturbadora Desigualdad” En el libro: “Los nuevos problemas sociales. Duodécimo foro sobre tendencias sociales”, Editorial Sistema, Diciembre.

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Berg, Andrew, and Jonathan D. Ostry, 2011, “Inequality and Unsustainable Growth: Two Sides of the Same Coin?” IMF Staff Discussion Note 11/08 (Washington: International Monetary Fund). http://www.farodevigo.es/economia/2013/11/28/crisis-dispara-brecha-ricos-pobres/923000.html http://www.lavanguardia.com/economia/20130102/54358774968/amancio-ortega-multimillonario-incremento-fortuna-2012.html http://economia.elpais.com/economia/2012/10/10/actualidad/1349901592_959130.html ;y http://www.ine.es/jaxi/tabla.do http://cincodias.com/cincodias/2009/02/09/economia/1234319027_850215.html http://www.elcorreo.com/vizcaya/20090403/economia/zapatero-felicita-impulsar-paraisos-20090403.html http://www.cadenaser.com/economia/articulo/espanoles-tienen-175000-millones-euros-repartidos-paraisosfiscales/csrcsrpor/20100627csrcsreco_2/Tes http://www.rtve.es/noticias/20131120/216-espanoles-vive-debajo-del-umbral-pobreza-segun-ine/796782.shtml http://empresite.eleconomista.es/PBG-HOLDING-ESPANA-ETVE.html http://elpais.com/diario/2011/02/27/economia/1298761201_850215.html http://www.libremercado.com/2012-01-10/el-nuevo-plan-antifraude-amenaza-con-intensificar-la-fuga-de-capitales-1276446367/ http://www.huffingtonpost.es/2013/06/06/el-parlamento-europeo-con_n_3396002.html http://www.publico.es/actualidad/490747/mas-de-cuatro-millones-de-personas-sufren-pobreza-energetica-en-espana http://cincodias.com/cincodias/2013/12/19/empresas/1387485916_785552.html http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2010/12/18/0003_8916879.htm http://www.fenie.es/tl_files/content/news/Los%20politicos%20y%20las%20companias%20electricas.pdf http://www.20minutos.es/noticia/1808906/0/aniversario/rescate/bankia/ http://www.elconfidencial.com/espana/2012/05/13/bankia-ejecuta-mas-del-80-de-los-desahucios-que-se-producen-en-madrid97721 http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/nuezene14/politica/noticias/3680792/01/12/Las-contradicciones-del-gastopublico-en-la-Comunidad-Valenciana.html http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/25/economia/1306342735.html http://www.abc.es/20110225/economia/rc-telefonica-gano-millones-2010-201102250805.html http://economia.elpais.com/economia/2013/10/21/actualidad/1382384431_398057.html http://www.ine.es/prensa/np817.pdf En España, el ratio de empleados de la administración tributaria por habitante es de uno por cada 1.928, mientras que la media de la OCDE es de 1 por cada 900. Las mayores bolsas de fraude residen en los grandes patrimonios y grandes empresas, y sin embargo los medios que se dedican al control y la inspección de estos colectivos no llegan al 20% del total de efectivos. GESTHA, en: A. Requena Aguilar, “España compite con otros países que se consideran paraísos fiscales”, El Diario, 27 de noviembre de 2012. http://www.eldiario.es/economia/voluntad-politica-ingenieria-financiera-permite_0_73493162.html

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© Oxfam Intermón enero 2014 Este documento ha sido recopilado y editado por Teresa Cavero. Oxfam Intermón agradece la colaboración de Emilio Ontiveros, Joaquín Estefanía, Joan Subirats, Carlos Cruzado y Daniel Montero en su elaboración. Forma parte de una serie de documentos dirigidos a contribuir al debate público sobre políticas humanitarias y de desarrollo. Para más información sobre los temas tratados en este documento, por favor póngase en contacto con msambade@oxfamintermon.org Esta publicación está sujeta a copyright pero el texto puede ser utilizado libremente para la incidencia política y campañas, así como en el ámbito de la educación y de la investigación, siempre y cuando se indique la fuente de forma completa. El titular del copyright solicita que cualquier uso de su obra le sea comunicado con el objeto de evaluar su impacto. La reproducción del texto en otras circunstancias, o su uso en otras publicaciones, así como en traducciones o adaptaciones, podrá hacerse después de haber obtenido permiso y puede requerir el pago de una tasa. Debe ponerse en contacto con msambade@oxfamintermon.org La información en esta publicación es correcta en el momento de enviarse a imprenta.

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