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Como en el tiempo de los caudillos Por Pacho O´Donnell Para LA NACION Sábado 26 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa

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En los días que corren, asistimos, bajo la apariencia de una polémica "campo versus Gobierno", a una renovada disputa entre los intereses provinciales y los del gobierno central por la disponibilidad de los fondos recaudados por impuestos y retenciones. Polémica que se arrastra desde los tiempos de la colonia y que continuaría después de la Revolución de Mayo, cuando la provincia de Buenos Aires pretendió tener derechos para apropiarse de los únicos ingresos significativos de las Provincias Unidas: los de la aduana y el puerto.

Luego de constituida la Nación, en 1853, la codicia se desplazó a los gobiernos nacionales, no casualmente residentes junto al río.

En los tiempos que siguieron a Mayo, muchos factores se oponían a que el interior del país compartiera las opiniones y los proyectos políticos de los "notables" de Buenos Aires. Estos concebían la independencia de España como un movimiento nacional al que debía integrarse la totalidad de los pueblos, pero conservando el puerto su tradicional situación de cabeza del Estado, con el pretexto de impedir su disgregación, pero con el objetivo más realista de no perder las suculentas rentas de la aduana y de los derechos portuarios.

Es cierto que algunos caudillos no brillaron por su formación cultural. José María Paz. La oposición a esta actitud. como el cordobés Juan Bautista Bustos y el tucumano Alejandro Heredia. en la disyuntiva planteada por Sarmiento. El santiagueño Felipe Ibarra fue un patriota que se destacó en las guerras independentistas. quien quizá por eso mismo hizo de la educación una de sus grandes preocupaciones como gobernante. y los castigó en la memoria colectiva de argentinas y argentinos por su oposición a los "civilizados". Otros. . mandando sus procónsules a gobernar a las provincias militarmente y a despojarlas de toda representación política". perjudicial para los intereses de las provincias. luego de caer prisionero de Estanislao López. además. crueles e ignorantes. o doctrina de los Estados libres en una organización nacional no centralizada políticamente. El caudillo era alguien investido de poder y prestigio por los suyos. entre los ciudadanos naturales de cada Estado. quien lo envió a Buenos Aires para que Rosas decidiera sobre su suerte. El santafecino Estanislao López estaba lejos de tener una inteligencia tosca.Predominaba en la dirigencia porteña la concepción de que las provincias estaban habitadas por bárbaros cuyo principal aporte era la integración de los ejércitos. sus jueces y sus gobernadores. como al haber conservado la vida de su principal enemigo. el cual sólo distaba un paso entonces del orden hispánico. su bandera y el derecho de elegir sus representantes. En algunos casos serían insólitamente humanitarios en tiempos despiadados. los pintó como bárbaros. yo quería la autonomía de las provincias. que reconocían en él a un líder surgido naturalmente y capaz de conducirlos eficazmente en la lucha por intereses o principios que compartían. [ ] Pero los Pueyrredones y sus acólitos querían hacer de Buenos Aires una nueva Roma imperial. plasmada por los unitarios. pero a los que se negaba en la práctica toda capacidad estratégica o intelectual. En consecuencia. los condenó al sótano de sus "malditos". Pero lo cierto fue que su barbarie no sería mayor que la de sus enemigos. se plasmó en una tendencia política y. dándole a cada Estado su gobierno propio. Tomando por modelo a los Estados Unidos. el jefe de la Liga Unitaria. graduado en leyes. su constitución. eran militares de carrera. La correspondencia del riojano Juan Facundo Quiroga revela un espíritu sutil y una redacción refinada. poco a poco. Tal el caso del entrerriano Francisco Ramírez. el segundo. Un anciano y exiliado José Gervasio de Artigas confesaría a José María Paz en 1848: "Yo no hice otra cosa que responder con la guerra a los manejos tenebrosos del Directorio y a la guerra que él me hacía por considerarme enemigo del centralismo. Nuestra historia. vencedores en la guerra civil en la que los caudillos fueron derrotados. para muchos que comenzaron a identificarse como unitarios la idea de la construcción del concepto de nación y la necesaria eficiencia revolucionaria para consolidarla estaban unidas a la "inevitabilidad" del poder político centralizado en una casta de porteños de posibles y aquellos a quienes reconocían como sus asociados del interior. en una serie de principios que constituyeron el federalismo.

partidarios del atraso. las cifras eran de $ 20.000 y $ 3800. Se ha criticado a los caudillos por haber sido. Pero donde la desproporción se tornaba evidente era en materia económica: en 1824. . se hacía imposible el buen quicio de las administraciones provinciales por la falta de recursos". habitualmente anárquica. También la de enviar ejércitos que los sometieran. Y. respectivamente. este panorama demográfico era el siguiente: en 1819. entronizar a príncipes extranjeros.000 y Salta 50.000 habitantes. el "progreso" estaba inevitablemente asociado a beneficios para Buenos Aires y postergación para las provincias. de algunas provincias contra la obsesión porteña de privar a los pueblos del interior de alguna participación en los beneficios del puerto y su aduana. según la historia escrita por sus vencedores. No han cambiado demasiado las cosas desde entonces.033. Los caudillos no fueron ángeles ni diablos. los ingresos fiscales de Buenos Aires fueron de $ 2. a título de Capital. Para San Juan. de los cuales su aduana proveía $ 33.Se propuso organizar institucionalmente su Estado y promovió en 1819 la sanción de una constitución provincial decididamente democrática y federal. Eran éstas las circunstancias que indignaban a aquel digno caudillo tardío.000. En cifras. Buenos Aires. que sólo cubrían el 66% de sus gastos. En cambio. Córdoba 75.000. tenía ese mismo año ingresos por $ 70. desde la época en que el gobierno libre se organizó en el país. la provincia de Buenos Aires tenía 125. Fueron personalidades capaces de encarnar el signo de su época: la oposición a veces más o menos organizada. Córdoba.438. y en los días que corren el conflicto entre los intereses centralistas y los provinciales están dramáticamente a la vista. y Tucumán recaudaba $ 22. la segunda provincia argentina. es la provincia única que ha gozado del enorme producto del país entero. mientras que a los demás pueblos.000.115. dictar reglamentos y constituciones cuyo objetivo era acerar el privilegio de Buenos Aires y ser indiferentes al perjuicio que el libre comercio y la introducción sin recargos de mercadería industrializada en países europeos producía en las rústicas economías del interior.200. Felipe Varela. sin embargo. de los cuales provenían de la aduana $ 2. Es que para ellos y sus seguidores. en 1867: "La nación argentina goza de una renta de diez millones de duros.596. pobres y arruinados. que producen las provincias con el sudor de su frente.000. Santiago 60.