Como en el tiempo de los caudillos Por Pacho O´Donnell Para LA NACION Sábado 26 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa

> Ver opiniones de lectores (23) Enviá tu opinión Imprimir Enviar por e-mail Cambiar de tamaño Publicar en tu sitio Votar (42) Compartir

En los días que corren, asistimos, bajo la apariencia de una polémica "campo versus Gobierno", a una renovada disputa entre los intereses provinciales y los del gobierno central por la disponibilidad de los fondos recaudados por impuestos y retenciones. Polémica que se arrastra desde los tiempos de la colonia y que continuaría después de la Revolución de Mayo, cuando la provincia de Buenos Aires pretendió tener derechos para apropiarse de los únicos ingresos significativos de las Provincias Unidas: los de la aduana y el puerto.

Luego de constituida la Nación, en 1853, la codicia se desplazó a los gobiernos nacionales, no casualmente residentes junto al río.

En los tiempos que siguieron a Mayo, muchos factores se oponían a que el interior del país compartiera las opiniones y los proyectos políticos de los "notables" de Buenos Aires. Estos concebían la independencia de España como un movimiento nacional al que debía integrarse la totalidad de los pueblos, pero conservando el puerto su tradicional situación de cabeza del Estado, con el pretexto de impedir su disgregación, pero con el objetivo más realista de no perder las suculentas rentas de la aduana y de los derechos portuarios.

los pintó como bárbaros. su constitución. mandando sus procónsules a gobernar a las provincias militarmente y a despojarlas de toda representación política". quien quizá por eso mismo hizo de la educación una de sus grandes preocupaciones como gobernante. en la disyuntiva planteada por Sarmiento. La correspondencia del riojano Juan Facundo Quiroga revela un espíritu sutil y una redacción refinada. entre los ciudadanos naturales de cada Estado. Tal el caso del entrerriano Francisco Ramírez. El santafecino Estanislao López estaba lejos de tener una inteligencia tosca. su bandera y el derecho de elegir sus representantes.Predominaba en la dirigencia porteña la concepción de que las provincias estaban habitadas por bárbaros cuyo principal aporte era la integración de los ejércitos. y los castigó en la memoria colectiva de argentinas y argentinos por su oposición a los "civilizados". el segundo. para muchos que comenzaron a identificarse como unitarios la idea de la construcción del concepto de nación y la necesaria eficiencia revolucionaria para consolidarla estaban unidas a la "inevitabilidad" del poder político centralizado en una casta de porteños de posibles y aquellos a quienes reconocían como sus asociados del interior. Nuestra historia. En consecuencia. poco a poco. plasmada por los unitarios. en una serie de principios que constituyeron el federalismo. Tomando por modelo a los Estados Unidos. graduado en leyes. sus jueces y sus gobernadores. quien lo envió a Buenos Aires para que Rosas decidiera sobre su suerte. como el cordobés Juan Bautista Bustos y el tucumano Alejandro Heredia. El santiagueño Felipe Ibarra fue un patriota que se destacó en las guerras independentistas. [ ] Pero los Pueyrredones y sus acólitos querían hacer de Buenos Aires una nueva Roma imperial. los condenó al sótano de sus "malditos". Un anciano y exiliado José Gervasio de Artigas confesaría a José María Paz en 1848: "Yo no hice otra cosa que responder con la guerra a los manejos tenebrosos del Directorio y a la guerra que él me hacía por considerarme enemigo del centralismo. . el jefe de la Liga Unitaria. perjudicial para los intereses de las provincias. como al haber conservado la vida de su principal enemigo. José María Paz. se plasmó en una tendencia política y. crueles e ignorantes. Otros. pero a los que se negaba en la práctica toda capacidad estratégica o intelectual. En algunos casos serían insólitamente humanitarios en tiempos despiadados. Es cierto que algunos caudillos no brillaron por su formación cultural. luego de caer prisionero de Estanislao López. que reconocían en él a un líder surgido naturalmente y capaz de conducirlos eficazmente en la lucha por intereses o principios que compartían. Pero lo cierto fue que su barbarie no sería mayor que la de sus enemigos. yo quería la autonomía de las provincias. el cual sólo distaba un paso entonces del orden hispánico. dándole a cada Estado su gobierno propio. además. La oposición a esta actitud. o doctrina de los Estados libres en una organización nacional no centralizada políticamente. vencedores en la guerra civil en la que los caudillos fueron derrotados. eran militares de carrera. El caudillo era alguien investido de poder y prestigio por los suyos.

Pero donde la desproporción se tornaba evidente era en materia económica: en 1824. Felipe Varela. y en los días que corren el conflicto entre los intereses centralistas y los provinciales están dramáticamente a la vista.000 y Salta 50.000 y $ 3800.200.000. la segunda provincia argentina. Los caudillos no fueron ángeles ni diablos. se hacía imposible el buen quicio de las administraciones provinciales por la falta de recursos".000 habitantes.115. y Tucumán recaudaba $ 22. Córdoba.000. dictar reglamentos y constituciones cuyo objetivo era acerar el privilegio de Buenos Aires y ser indiferentes al perjuicio que el libre comercio y la introducción sin recargos de mercadería industrializada en países europeos producía en las rústicas economías del interior. desde la época en que el gobierno libre se organizó en el país. el "progreso" estaba inevitablemente asociado a beneficios para Buenos Aires y postergación para las provincias. Fueron personalidades capaces de encarnar el signo de su época: la oposición a veces más o menos organizada. a título de Capital.438. que producen las provincias con el sudor de su frente. es la provincia única que ha gozado del enorme producto del país entero. Se ha criticado a los caudillos por haber sido. partidarios del atraso. según la historia escrita por sus vencedores. habitualmente anárquica. Buenos Aires. pobres y arruinados. los ingresos fiscales de Buenos Aires fueron de $ 2.000. En cambio. de los cuales provenían de la aduana $ 2. de algunas provincias contra la obsesión porteña de privar a los pueblos del interior de alguna participación en los beneficios del puerto y su aduana. No han cambiado demasiado las cosas desde entonces. sin embargo. Y. la provincia de Buenos Aires tenía 125. Eran éstas las circunstancias que indignaban a aquel digno caudillo tardío. respectivamente.000. de los cuales su aduana proveía $ 33. En cifras. Córdoba 75. Santiago 60. las cifras eran de $ 20. entronizar a príncipes extranjeros. tenía ese mismo año ingresos por $ 70. este panorama demográfico era el siguiente: en 1819. Para San Juan. que sólo cubrían el 66% de sus gastos. mientras que a los demás pueblos.033.Se propuso organizar institucionalmente su Estado y promovió en 1819 la sanción de una constitución provincial decididamente democrática y federal. También la de enviar ejércitos que los sometieran. Es que para ellos y sus seguidores. en 1867: "La nación argentina goza de una renta de diez millones de duros.596. .

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful