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5. Hace 24 años: La Séptima papeleta de los estudiantes

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Hace 24 años: La Séptima papeleta de los estudiantes

Por Camilo González Posso La Séptima Papeleta desató en las elecciones de marzo de 199 el proceso constitu!ente "ue lle#ó a la $sam%lea Constitu!ente "ue apro%ó la actual Constitución Politica de Colom%ia& '(ué procesos pol)ticos ! de respuesta a la #iolencia lle#aron a este pronunciamiento ciudadano* 'Cómo interactuaron los sectores "ue #enian constru!endo el acuerdo de paz con el +19, las -uerzas .alanistas, las iniciati#as desde el .o%ierno de /arco ! la acción uni#ersitaria* 'Por "ué se di#ul.aron inicialmente dos te0tos de papeleta, uno desde 1l 1spectador ! otro desde 1l 2iempo* '(ué papel cumplió el mo#imiento Pro Constitu!ente -ormado desde 1934* 1

En la memoria colectiva de los colombianos está grabada la séptima papeleta como el hito decisivo del pronunciamiento ciudadano que llevó a la Asamblea Nacional Constituyente en 1991. En la historia del siglo hay eventos que sinteti!an procesos y momentos de ruptura o de cambio signi"icativo en el con#unto de la sociedad colombiana$ y uno de ellos es precisamente la irrupción de la %éptima &apeleta de los estudiantes en las semanas que antecedieron a las elecciones de mar!o de 19'9. En la l(nea de tiempo que está grabada en el imaginario colectivo$ el siglo pasado arranca con la )uerra de los *il +(as$ se pasa por la Constituyente de 191,$ la masacre de las bananeras$ la crisis de 19-9$ la .revolución en marcha/$ el asesinato de )aitán y el inicio de 0a 1iolencia$ ascenso y ca(da de la dictadura$ &lebiscito de 1923 y 4rente Nacional$ .robo/ de las elecciones de 193,$ pactos de pa! y holocausto del &alacio de 5usticia$ auge de las violencias y guerras y se llega a la %éptima &apeleta que dio origen a los pactos para la Constituyente de 1991 como intento de pa! e institucionali!ación. En el megarrelato de un siglo$ hay por supuesto muchos otros acontecimientos y algunos más importantes que los que "iguran como re"erentes de primer orden. &ero$ en un largo proceso$ hitos como la %éptima &apeleta y la Constituyente de 1991 se han convertido en nodos de articulación de la memoria histórica. Con el tiempo$ cada nodo de articulación de la memoria pasa por el "iltro de la simpli"icación o se convierte en s(ntesis visible de muchas determinaciones y acontecimientos. As($ el ."lorero de 0lorente/ es el resumen del grito de 6ndependencia$ el asesinato de )aitán es el resumen del 7ogota!o y de una supuesta guerra "ratricida$ la reunión de 0aureano )óme! y 0leras Camargo en una playa catalana es el resumen del origen del 4rente Nacional$ la %illa 1ac(a es la historia del "racaso de las negociaciones de pa! en el Caguán. &ero al mismo tiempo$ estos eventos son el re"erente de varios relatos hechos desde la perspectiva de los protagonistas o de historiadores o
1

1er Centro de *emoria$ &a! y 8econciliación$ *emorias para la democracia y la pa!$ 7ogotá +.C. abril de -,1-$ página 39.

analistas que miran el pasado desde su instrumental conceptual y sus construcciones mentales inevitablemente sub#etivas e inmersas en el principio de incertidumbre. 0os testimonios y relatos sobre la %éptima &apeleta de los estudiantes no han sido a#enos a esa dinámica de la parcialidad propia de la memoria. Como siempre ocurre$ los protagonistas o testigos directos tienen el relato desde su particular e9periencia y lo aportan como parte de un todo que los incorpora y les da sentido y #erarqu(a. 0a pregunta sobre el origen de la %éptima &apeleta ha tenido respuestas paralelas de sus promotores originales. &aradó#icamente nunca han pasado por la e9periencia de un diálogo que busque integrar relatos. En este subt(tulo se incluyen algunos testimonios sobre el origen y la redacción de la séptima papeleta que durante los :ltimos veinte a;os han sido reiterativos en cada aniversario de la Constituyente. %i se hace el recuento sobre iniciativas de convocatoria a una constituyente$ se encontrarán decenas de anécdotas y de documentos de re"erencia de promotores de la idea durante dos décadas< sobre el origen de la &apeleta hay menos relatos$ pero con seguridad son muchos más de los que aqu( se consignan sin escapar a la selección sub#etiva. El primer documento que se incluye a continuación es un llamado de atención sobre el protagonismo del presidente 1irgilio 7arco al proponer en carta al diario El Espectador del =, de enero de 19'' .que los ciudadanos$ en la pró9ima elección del 1= de mar!o$ decidan mediante una papeleta separada$ la derogatoria o no$ del Art(culo 1= del &lebiscito del 1> de diciembre de 1923$ que proh(be la re"orma por la v(a al constituyente primario que es el pueblo/. Esa iniciativa "ue descartada por los directorios bipartidistas$ especialmente por la oposición re"le9iva del e9 presidente *isael &astrana$ pero sentó un precedente y sirvió también de re"erencia para los colaboradores inmediatos del presidente que se ocuparon del tema en 19'9 y 199,. *anuel 5osé Cepeda estuvo en primera l(nea en estas iniciativas constitucionales. Además$ entre esos colaboradores$ que mantuvieron la idea de una ruta e9traordinaria para apelar al constituyente primario$ se encontraban el %ecretario )eneral de la &residencia$ )ermán *ontoya$ la %ecretaria 5ur(dica *arcela 8omero de %ilva y su %ecretaria &rivada Eunice %antos Acevedo. Ellos "ormaron un equipo activo que$ seguramente en coordinación con otros asesores$ intervino en momentos clave para abrirle camino al pronunciamiento ciudadano hacia el proceso constituyente. 0a presidencia ayudó a la "inanciación de papeletas que "ueron distribuidas por varias campa;as a la Alcald(a y Conce#o +istrital y "ue decisiva la orientación de 7arco$ implementada por don )ermán *ontoya$ de recurrir a un decreto de Estado de sitio para convocar al voto por la Asamblea Constitucional en las elecciones del -3 de mayo de 19'9. *ientras en la pla!oleta de entrada a la sede de la Corte Constitucional decenas de mon#as$ integrantes del comité pro constituyente y estudiantes hac(an vigilia para que se iluminaran los magistrados$ la %ecretar(a 5ur(dica de la &residencia se encargaba de sustentar el decreto a cada uno de los miembros de esa Corte. A continuación se destacan cuatro documentos que aportan a la memoria del origen de la %éptima &apeleta? 1. la papeleta propuesta por 7arco para re"ormar la Constitución de 1''@< -. El relato de los

estudiantes< =. El testimonio de 4ernando Carrillo y A. Bestimonio de Camilo )on!ále! &osso. 6. Carta del presidente 1irgio 7arco 0a carta del presidente 7arco a El Espectador es la siguiente? 7ogotá$ +.C. =, de enero de 19'' %e;ores +on 5uan )uillermo Cano 7. y 4ernando Cano 7. +irectores El Espectador 0a Ciudad %e;ores +irectores Ce venido siguiendo con toda atención el debate propiciado por El Espectador y agitado también por otros periódicos y destacadas personalidades sobre la re"orma institucional. +esde hace varios a;os la opinión p:blica ha venido reclamando estos cambios$ que dieron lugar en el pasado a dos ambiciosos intentos? la Asamblea Constitucional de 1933 y la 8e"orma Constitucional de 1939. E9iste un consenso sobre la urgencia de una re"orma radical. &or tanto someto a consideración de la ciudadan(a toda$ de los representantes de las ramas del poder p:blico$ de los partidos pol(ticos$ de la 5erarqu(a Eclesiástica$ de las "uer!as sociales$ de los medios de comunicación$ la siguiente propuesta? Due los ciudadanos$ en la pró9ima elección del 1= de mar!o$ decidan mediante papeleta separada$ la derogatoria o no del Art(culo 1= del plebiscito del 1> de enero de 1923$ que proh(be la re"orma constitucional por la v(a de la consulta al constituyente primario que es el pueblo. %i la respuesta es "avorable a la posibilidad de reali!ar un re"eréndum$ tendr(amos una "irme base #ur(dica y pol(tica que nos permitir(a entrar sin demora a dise;ar y someter de nuevo$ a la soberan(a

popular$ las nuevas "ormas institucionales que deben conducir a Colombia por los caminos de la #usticia social y del progreso. &ara mayor ilustración de los colombianos doy a publicidad el documento que ordené preparar sobre la constitucionalidad de diversos procedimientos alternativos para la re"orma constitucional. Es la hora de los grandes cambios y a adoptarlos sin vacilaciones convoco a la nación entera. Atentamente$ 1irgilio 7arco II. Los estudiantes de la séptima papeleta En 19'9$ la Constitución
a. Los estudiantes salvaron a Colombia2

que

reg(a

cumpl(a

ciento

tres

a;os.

0argas convulsiones y contubernios pol(ticos hab(an impedido cambios que identi"icaran realmente a los colombianos$ ante lo cual un movimiento de estudiantes universitarios$ con sus propios es"uer!os$ sue;os y anhelos$ llevó adelante una campa;a nacional conocida como la .%éptima &apeleta/. Esta consistió en depositar un voto adicional$ propio$ en las elecciones parlamentarias y municipales de 199,$ permitiendo a la ciudadan(a pronunciarse en "avor o en contra de una Asamblea Constituyente. El conteo in"ormal arro#ó más de dos millones de papeletas en "avor de la propuesta y "ue "inalmente validado por la Corte %uprema$ lo que llevó al presidente 1irgilio 7arco a aceptar una votación adicional en las elecciones presidenciales de ese a;o E-3 de mayoF. GEl "undamento de la CorteH 0a imposibilidad de poner l(mites al poder constituyente primario Eel puebloF. El '@I de los colombianos se pronunció entonces por una asamblea constituyente que redactara una nueva Carta 4undamental. %iete meses después$ el 9 de diciembre$ eligieron a los setenta delegatarios que asumieron dicha tarea. EEn Chile$ un movimiento ciudadano admitió en -,,3 haberse inspirado en esa e9periencia e intentó$ en este caso$ llamar a marcar el voto con una consigna alusiva a una asamblea constituyenteF. 5arios nom%res "uedaron re.istrados en los anales de la 6istoria de Colom%ia: Colom%ia le de%e su Constitución a estos 6om%res ! mu7eres "ue 6icieron de su sueño realidad& 4ernando Carrillo$ Jilson Abraham )arc(a$ Kscar Krti!$ César Borres$ Claudia 0ópe!$ 4abio 1illa$ imena &alau$ &edro 1iveros$ +iego 0ópe!$ Carlos Caicedo$ Kscar )uardiola$ Catalina 7otero$ *iguel Lngel *oreno$ *anuel 5osé Cepeda$ 4rancisco Córdoba$ 5uan 4ernando 0ondo;o$ Mscar %ánche!$ &ilar Chiquillo$ Ale9andra 7arrios$ Crispiniano Arrieta$ )uillermo 7arrera$ Carlos Caicedo y 5es:s 4rancisco Arteaga$ entre otros.
¿Quién lo impulsó?
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Tomado de: http://septimapapeleta.blogspot.com/

Este movimiento "ue impulsado por un grupo de estudiantes universitarios que quer(an cambiar las re"ormas de la Constitución de 1''@. 0a puesta en marcha de una democracia participativa "ue uno de los e#es centrales del proceso constituyente. 0os #óvenes del movimiento estudiantil empe!aron a salir y competir por integrar la Asamblea Nacional Constituyente promovida por ellos mismos. El primero que se lan!ó a la palestra pol(tica "ue el #oven estudiante Jilson Abraham )arc(a$ que contó con el respaldo inicial de doce centros de educación de Colombia$ pero en el Congreso de Estudiantes de *edell(n EColombiaF no se llegó a un acuerdo de"initivo y se convocó a otro Congreso de estudiantes en *ani!ales EColombiaF$ en el cual se de"inió el nombre de 4ernando Carrillo 4lóre!$ como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente$ quien para la época era asesor del &residente de la 8ep:blica en este tema.

b. La quijotada de la séptima papeleta 3 4E8NAN+K CA88600K 40M8EN

El origen de la Constitución de 1991 no puede separarse de la *archa Estudiantil del %ilencio al Cementerio Central el -2 de agosto de 19'9$ una semana después del magnicidio de 0uis Carlos )alán. Bampoco puede divorciarse de la aparición de la séptima papeleta como punto de arranque del proceso de cambio constitucional 4ue una verdadera cru!ada de la llamada sociedad civil contra los obstáculos que impidieron durante décadas materiali!ar una re"orma constitucional. %u ob#etivo inmediato se concretó menos de dos a;os después con la sanción de la nueva Constitución en el Capitolio Nacional el A de #ulio de 1991. 0a troiOa %erpaPNavarroP)óme! que presidió las sesiones de la Asamblea$ no pudo mostrar más grá"icamente lo que se denominó .un nuevo pa(s/$ desdibu#ado prematuramente en la :ltima década por las patolog(as del sistema pol(tico que con gran agilidad logró crear los anticuerpos para devolver el curso de la historia. 0a séptima papeleta no "ue una idea gubernamental$ ni una propuesta de los partidos$ ni una plata"orma de campa;a electoral. 4ue iniciativa de un grupo de #óvenes$ estudiantes y pro"esores universitarios$ organi!ados como movimiento ciudadano que creó un hecho pol(tico supraconstitucional sin precedentes. Algunos interpretaron este proceso como un simple capricho adolescente de quienes cándidamente hablaban de un papelito que se iba a meter en "orma clandestina en las urnas. Nadie$ sin embargo$ pudo evitar ese hecho y as( como no e9istió el mandato legal para registrar y contar las papeletas$ tampoco e9istió norma para impedir su registro y conteo. 0a interpretación del sacrosanto Art(culo -1' de la Constitución hab(a resistido todos los embates. &ero la suma del ino"ensivo papelito marcó el comien!o del "in de muchos a;os de inercia constitucional auspiciada por la misma clase pol(tica. El 11 de mar!o de 199,$ las séptimas papeletas invadieron las urnas en el :ltimo proceso electoral que$ paradó#icamente$ acudió a la papeleta. *ás adelante se recurrir(a al tar#etón electoral? tanto el -3 de mayo para la convocación "ormal de la Asamblea Constituyente$ como el 9 de diciembre para la elección de sus integrantes.

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http://septimapapeleta.blogspot.com/ - Publicado el 22 enero, 2010 por 7papeleta.

Kctavio &a! ha escrito que las constituciones en América 0atina han sido camisas de "uer!a con "recuencia destro!adas por los sacudimientos populares. En el proceso de construcción de la Carta de 1991$ sentimos que era insólito que nuestros argumentos más "uertes "ueran precisiones técnicas de derecho constitucional$ cuando la realidad de la crisis del pa(s desbordaba las discusiones #ur(dicas. &or contraste$ a partir de 1991$ la conversión de "avores en derechos y de o"ertas clientelistas en garant(as ciudadanas$ e9plica la longitud y el nivel de detalle de algunas previsiones constitucionales que se parecen más a un ancho camisón$ cuyas costuras les han comen!ado a apretar a muchos. &or e#emplo$ hoy escuchamos con preocupación a quienes se sienten incómodos con una Carta de derechos "undamentales que les parecen más un art(culo suntuario de los pa(ses desarrollados que un art(culo de primera necesidad en un pa(s donde las más elementales garant(as ciudadanas no se respetan. %in duda$ el movimiento de los estudiantes "ue una e9presión auténtica de sociedad civil organi!ada con una meta pol(tica$ sólo para so;ar que la pol(tica pod(a signi"icar algo distinto y que no era utópico sacar su e#ercicio del estado de indignidad en que se encontraba. 4ue$ a su ve!$ un es"uer!o para recuperar el espacio de lo p:blico que ven(a siendo ocupado por los violentos$ la delincuencia organi!ada y los intereses particulares. Eso sólo pod(a hacerse desde una trinchera distinta de la pol(tica tradicional. %u propósito "ue crear hechos pol(ticos contundentes por caminos di"erentes de los deslegitimados por los actores tradicionales. 0a variada composición y el dis(mil origen de los grupos que estuvieron detrás de la iniciativa llevaron a algunos a tratar de institucionali!ar un movimiento que se pareciera a un partido pol(tico$ pero la urgencia del momento lo volvió irrelevante. 0a militancia de los miembros del movimiento estudiantil ten(a diverso origen. En mi caso$ se hab(a "or#ado con 0uis Carlos )alán como coordinador del Nuevo 0iberalismo en la Qniversidad 5averiana. &ero ante todo$ la séptima papeleta "ue un grito de la ciudadan(a que se resistió a continuar ver corriendo la sangre? primero de )alán después de &i!arro$ de 5aramillo y de miles de colombianos. &ara las elecciones de delegados a la Constituyente$ los desa"(os "ueron mayores. Duienes ven(amos de las disidencias de los partidos tradicionales ten(amos claro que no se trataba de acompa;ar al corte#o ":nebre del o"icialismo en las elecciones. Como en muchos momentos del 4rente Nacional$ las respuestas de los partidos parec(an calcadas de los pactos bipartidistas que hab(an estrangulado el sistema pol(tico. 0os resultados electorales del 9 de diciembre corroboraron que era posible abrirle una tronera al bipartidismo. 0a composición de la Asamblea Constituyente "ue una muestra contundente de lo imposible en pol(tica$ as( tuviera una vida e"(mera de ciento cincuenta d(as. R será la historia la encargada de #u!gar cómo se administró ese cuarto de hora por algunos sectores$ especialmente aquellos recién desempacados de la insurgencia armada$ los independientes y las minor(as. &ara la clase pol(tica$ se tratar(a de recuperar tan pronto se terminara la Constituyente el tiempo y los espacios perdidos. En ese momento$ la veneración simbólica por la Constitución de 1''@ sólo pod(a equipararse a la simulación diaria de su vigencia y cumplimiento. &or eso$ hoy resulta irónico o(r a quienes a"irman que lo más peligroso de la Constitución de 1991 es que se esté cumpliendo. El proceso de 1991 no sólo go!ó de una gran legitimidad a partir de su convocatoria$ sino que se trató de aprovechar al má9imo como instancia de movili!ación$ participación y debate popular. El proceso mismo ha supuesto grandes avances institucionales que la cercan(a histórica no de#a a:n ver en blanco y negro. *uchas aspiraciones de las nuevas generaciones quedaron consignadas en normas constitucionales cuya puesta en práctica$ sin embargo$ es compromiso de muchas décadas y varias generaciones. 0a utop(a iniciada en Colombia en 199, con un papelito aparentemente ino"ensivo precipitó una cascada de

re"ormas a lo largo y ancho de América 0atina. %e ha marcado una tendencia de procesos similares de re"orma constitucional en el hemis"erio Smás de quinceS como mecanismo de consolidación democrática en la :ltima década$ cuya lógica apunta a la democracia participativa$ el Estado %ocial de +erecho$ la vigencia e"ectiva de los derechos "undamentales$ la lucha contra la corrupción$ la recuperación de los espacios perdidos para el poder #udicial$ etcétera. %e ha dicho que la democracia es una verdadera creación pol(tica cuyas ideas$ instituciones y prácticas deben constituir una acción colectiva. %i bien la herencia de un vacilante intervencionismo estatal impidió el surgimiento de una sociedad civil autónoma y poderosa$ en 1991 se impuso la necesidad de traba#ar desde el Estado hacia la sociedad civil y desde la sociedad civil hacia lo p:blico$ a"errados a la idea de que la pol(tica no pod(a renunciar a su capacidad creadora para trans"ormar la realidad. &or eso bien vale la pena abrir el interrogante en relación con las instituciones que nacieron en 1991$ cuyo desarrollo constitucional ha quedado en entredicho bien por la simple inercia de los hechos$ bien por la coartada per"ecta de quienes se han empecinado en impedir su consolidación. %i la papeleta clandestina cambió o no las costumbres pol(ticas$ es un e#ercicio de re"le9ión que compromete a la generación que la impulsó$ que a:n cree que es posible devolverle la dignidad a la pol(tica. %i la Constitución de 1991 sirve o no$ se cumple o no$ es un e#ercicio cr(tico permanente que debe representar para sus protagonistas un compromiso de vida y un acto de "e en la capacidad de la buena pol(tica para cambiar las cosas. A esta generación que le sonó la "lauta con la séptima papeleta$ le queda a:n por demostrar que no se de#ó apabullar por un golpe de suerte y que no sólo estaba llamada a propiciar un cambio en los te9tos de la historia constitucional de Colombia.

888&

La papeleta redactada en el Comité Proconstitu!ente 9 Santia.o Peña cuenta desde El Espectador

Cay que re"ormar. 8e"ormemosA. Como en 1''2 al instalar +on 8a"ael N:;e! el Conse#o de +elegatarios$ en 199, la incon"ormidad ciudadana$ cansada de la v(a armada y el desangre de una lucha cruenta$ buscaba de nuevo soluciones de tipo civil que se centraron principalmente en la re"orma constitucional. Qna nueva carta ven(a gestándose .en el alma del pueblo colombiano/? .la nueva Constitución ha venido elaborándose silenciosamente Sdec(a N:;e!S$ a medida que sus p:blicos in"ortunios tomaban carácter de crónicos con agravación progresiva/. Colombia hab(a llegado a las postrimer(as del siglo hundiéndose cada ve! más en el cieno de la inmoralidad y la violencia$ al impulso de nuevos valores que giraban alrededor del poder del dinero$ y al amparo de instituciones en contrav(a de los "ines que digni"ican el poder. El cambio era un imperativo nacional. El Estado hab(a de#ado de ser el instrumento más adecuado de desarrollo y garant(a de los derechos humanos$ y perdido su capacidad de intervención para el logro de su "in. &or el uso y el abuso del Estado de sitio Earts. 1-1y 1--F Colombia ya no era un Estado de +erecho. R la concentración de la rique!a y el pueblo$ e9cluido de la gestión o"icial y la "uer!a del interés p:blico$ lo hab(a ale#ado de sus "ines sociales$ de manera que por el mane#o sectario de la cosa p:blica$ pasaba por alto su obligación de intervenir para que todos los ciudadanos tuvieran las mismas oportunidades y condiciones de igualdad social que e9ige la vida en comunidad. El pa(s se precipitaba en el caos e iba hac(a la disolución. +e tiempo atrás grupos de ideólogos entrevieron soluciones concretas y nuevos caminos de cambio. El rea#uste institucional se hac(a casi imposible por los métodos establecidos en la carta$ cuyo :ltimo "racaso con el proyecto de la .8e"orma 7arco/ hab(a sido un desastre que demostró la incapacidad de Congreso para adelantar un proyecto de esta naturale!a sin inter"erencia de los ba#os intereses pol(ticos que lo alimentan. +esde sus columnas$ El Espectador Ever todos los editoriales de 8amiro de la EspriellaF$ brindó total acogida al proyecto y se propuso la idea de convocar al constituyente en un plebiscito nacional. %imultáneamente grupos de ciudadanos alimentados por la misma preocupación$ en distintos "oros y tribunas la agitaban con muy buena acogida. El germen tomaba cuerpo? se invitó a la ciudadan(a a votar por su convocatoria. %er(a la primera ve! de la historia de Colombia que el pueblo se hac(a cargo de esa responsabilidad$ citándose a s( mismo para un certamen de tan altos designios. &ero se carec(a de e9periencia. %e sab(a que el pueblo era$ en teor(a$ soberano. No lo hab(a sido nunca? la soberan(a pertenec(a a unos cupos$ a muy pocos #e"es pol(ticos de partidos anarqui!ados y sin programas que los dirig(an con sentido monárquico. En esta ocasión$ como siempre$ el pueblo encontró en ellos su mayor obstáculo. %e ten(an que pasar todas las trampas$ superar la demagogia$ terminar todo el proceso para demostrar que #ur(dica y pol(ticamente se ten(a la ra!ón. Cabiendo comen!ado el 11 de mar!o de 199,$ sólo el 9 de octubre la Corte %uprema de 5usticia desató el nudo$ corroborando que por plebiscito del 11 de mar!o rati"icado el -3 de mayo$ se hab(a recuperado la totalidad del poder que por causa de la sentencia regresaba a sus manos. El Espectador volvió a tomar la bandera que impulsaba el cambio. En sus columnas se agitó continua y permanentemente una gran labor de educación$ e9plicando el proceso a pueblo y dirigentes< y cuando sonó la hora de votar$ sus columnas acogieron el te9to del voto que le hab(an propuesto a los voceros
A

Ver: El Espectador (2 de ebrero de 1!!0". #olumna de $antiago Pe%a. & el testimonio sobre las iniciati'as del

#omit( pro constitu)ente ormado a%os atr*s en: Pe%a +a,a, $. (1!!0". Constituyente para profanos. Bogotá: +a,a Vanegas -ditores, pp. .7/-.01.

del Comité Nacional &ermanente pro Constituyente que se hab(a creado para promoverlo. El - de "ebrero$ este autor$ en su columna de ese diario$ propuso en los siguientes términos el te9to del voto que "inalmente "ue depositado en la ciudadan(a? 0a "ormidable acogida que tuvo la iniciativa de El Espectador de convocar un plebiscito para precipitar re"ormas a la Constitución acordes con las necesidades del pa(s$ comien!a a tomar cuerpo en los más diversos sectores con el entusiasmo propio de un pueblo que reacciona por su destino y por su patria y decide recuperar para s( la historia. E"ectivamente$ un grupo de personas de la más diversa e9tracción y condiciones$ asumió la responsabilidad de canali!ar la voluntad de cambio y presentar a la consideración de la ciudadan(a el te9to del voto que deberá depositar en las urnas el pró9imo 11 de mar!o? Tvoto por una asamblea constituyente que re"orme la constitución de Colombia y determine cambios pol(ticos$ sociales y económicos en bene"icio del puebloU. Como usted ve$ amable lector$ es un te9to preciso$ lacónico y claro que e9presa todo lo que necesita y anhela el pueblo colombiano en esta hora de crisis$ cuyo pro"undo signi"icado usted debe entender plenamente$ porque por primera ve! la vida institucional del pa(s está en sus manos y de usted depende que la actual situación cambie. El pró9imo 11 de mar!o el pueblo se convocara a s( mismo para que$ reunido$ decida sobre su propio destino y sus "ormas de gobierno. En primer lugar$ su voto será la e9presión de recha!o a la actual clase dirigente y al sistema imperante. Es un voto de censura contra todos los que han gobernado$ contra su mala "e$ porque usted sabe que del desastre administrativo y la crisis moral en la que vivimos$ usted no es responsable sino v(ctima. %abe que ha sido enga;ado$ e9plotado$ traicionado y que no quiere serlo otra ve!$ por eso pide una Asamblea Constituyente en la que usted participe o vea representados sus intereses$ lo que hace de su voto en esta oportunidad el anuncio de un nuevo amanecer y abre la posibilidad de una nueva vida más amable para todos. Ese recha!o$ tradicionalmente usted lo e9presaba absteniéndose de votar con la esperan!a de que un mandato precario "uera su"iciente para que las cosas cambiaran. Eran su "orma de permanecer incontaminado$ una especie de higiene social que desgraciadamente no dio los "rutos esperados$ ni los dará mientras esta TdemocraciaU siga siendo patrimonio de unos pocos en per#uicio de toda la colectividad y usted permane!ca ausente de ella. &ero como no puede voltearle inde"inidamente la espalda$ se le o"rece ahora la oportunidad de que usted vuelva a ser parte integrante de Colombia e in"luya en su destino$ para lo cual el plebiscito le brinda la ocasión y los medios de hacerlo. Eso es todo. El Espectador publicó en sus páginas pro"usamente el te9to del voto. 0os resultados "ueron por todos conocidos? más de tres millones sin más campa;a que la del periódico y la de los estudiantes que se sumaron a ella a ra(! del asesinato de 0uis Carlos )alán. El -3 de mayo siguiente se rati"icaba la votación con creces a pesar de los malabares o"iciales por cambiar el sentido al voto$ limitar su contenido y cambiar la constituyente por una .constitucional/ cuyo nombre y propósitos limitantes$ como lo hab(amos previsto y anunciado en m:ltiples art(culos de prensa$ desbarató la Corte en la citada sentencia de octubre. 0os d(as 1A y12 de #ulio de 199, se reunió en 7ogotá el primer gran Congreso Nacional pro constituyente con la asistencia de más de dos mil delegados en representación de -1' organi!aciones de base$ AA organi!aciones pol(tica y 13, cabildos municipales de todo el pa(s. K"icialmente comen!aba la gran batalla por la Asamblea y la .inclaudicable decisión de aportar lo me#or de nuestros es"uer!os para que la voluntad popular a "avor de una Asamblea Nacional Constituyente democrática$ popular y autónoma no se convierta en una nueva "rustración/.

Empe!aba a concretarse el gran cambio que e9ig(a Colombia y tomaba cuerpo lo que dos a;os atrás se hab(a iniciado en las .reuniones del Cotel +ann de 7ogotá/$ que lideraban Alberto *endo!a *orales$ el general 5osé 5oaqu(n *atallana$ *arino 5aramillo$ Alirio Caicedo$ Camilo )on!ále! &osso$ Kscar )on!ále!$ 4ernando &ati;o$ Eduardo *art(ne!$ %antiago &e;a y otros2. R por calles y veredas "ue surgiendo espontáneamente la e9igencia de un nuevo pa(s EVF. Abraham 0incoln hab(a dicho el A de mar!o de 1'@1 en su discurso de posesión como presidente? .este pa(s$ con sus instituciones$ pertenece al pueblo y siempre se sienta harto del gobierno e9istente< puede e#ercer su derecho constitucional de re"ormarlo o su derecho revolucionario de disolverlo o derrocarlo/. Es "acultad inalienable de todos los pueblos$ recuperada y e#ercida por el constituyente primario en una gestión de todos los d(as$ recordada a través del cantar popular y e9presado plebiscitariamente en los comicios del 11 de mar!o.

61$ La Séptima Papeleta en de-ensa de la paz CA*60K )KNNL0EN &K%%K Bodav(a no se ha contado la historia menuda del movimiento que llevó a que millones de colombianos depositaran en las elecciones de mar!o de 199, un voto a "avor de la convocatoria de una Asamblea Constituyente dirigida a instituir la democracia participativa como pacto nacional para la pa!. &arte de esa historia se hi!o en una mesa del hotel Continental en 7ogotá$ cuando con algunos amigos de la revista +ebate decidimos proponerle a Carlos &i!arro que$ ante el hundimiento de pie!as claves del pacto "irmado con el gobierno 7arco y que "iguraban en la "allida re"orma constitucional$ se llamara a un voto adicional para que los colombianos se pronunciaran por la pa! y por una constituyente para la democracia. El primer borrador lo redactamos en una servilleta y los coautores Alberto Caicedo y Adriana 1elásque!$ conocidos como parte del grupo de los doce apóstoles delegados por el *P19 para las mesas del diálogo$ "ueron los encargados de llevarlo a %anto +omingo donde se concentraba la comandancia de esa agrupación a la espera del cumplimiento de compromisos por parte del )obierno y del Congreso para pasar a la desmovili!ación total. &i!arro de#ó en remo#o la iniciativa mientras "irmaba sin condiciones el acuerdo de incorporación a la civilidad$ pero la retomó a "inales de "ebrero de 199, como parte de su campa;a a la Alcald(a de 7ogotá. %u lema "ue .Constituyente en movimiento/. El borrador del Continental se propuso sin mayor eco a la CQB y en diciembre de 19'9 "ue acogida por los dirigentes de 4EB8ACQN que lo publicaron en su periódico@. &ero "ue en la Comisión pro Constituyente que se hab(a integrado desde 19'2 3$ que se le dio "orma al te9to que se publicó en el diario El Espectador con la propuesta a la "amilia Cano de
2

-stas reuniones ueron promo'idas desde 1!01 con el apo)o del

#23-P

4 Pro)ecto

#onsensos por la pa,, #oordinador #amilo 5on,*le, Posso.
@

-n esta acti'idad contribu)6 7. 8ustos, +agoberto 9uiroga ) :ar;a $armiento de ) =a'ier :>nera #alle de #-?+-$. :emoria de la #omisi6n pro #onstitu)ente conser'ada por 5uillermo #armona ) es descrita

$23T<72+-:7
3

en el libro del constitucionalista $antiago Pe%a.

cambiar su llamamiento al voto en blanco por la invitación a convocar una Asamblea Constituyente$ mediante un .plebiscito popular/. En la sede de la +emocracia Cristiana$ con un grupo designado por la comisión pro Constituyente$ redactamos uno de los dos te9tos que ser(an divulgados masivamente. Alirio Caicedo y +iego Arango "ueron an"itriones y contribuyeron$ entre otros$ Armando Novoa$ el constitucionalista y columnista de El Espectador %antiago &e;a$ )uillermo Cardona$ 5aime Nuluaga Nieto$ 5orge 8egueros y el general *atallana. A esa cita concurrieron 4ernando Carrillo$ entonces pro"esor en la Qniversidad de 0os Andes' y algunos estudiantes EMscar Krti! entre ellosF$ quienes mani"estaron interés en el tema y reparos a la técnica #ur(dica del te9to propuesto. En la columna del doctor &e;a se hi!o la presentación en p:blico del voto. 0os primeros miles de papeletas se imprimieron en papel verde$ con la idea "allida de publicitarlo como el .voto verde/. No conocimos la historia (ntima del traba#o de redacción en el grupo de estudiantes$ ni ellos la han escrito todav(a. Es una tarea pendiente de 4abio 1illa$ Catalina 7otero$ Ana *ar(a 8ui! y sus amigos del Congreso Qniversitario de "ebrero de 199,. El resultado del traba#o de corrección promovido por 4ernando Carrillo$ Camilo Kspina y *arcela *onroy no nos sorprendió cuando "ue dado a conocer en las universidades de 0os Andes y del 8osario. Qn grupo de pro"esores y estudiantes de esas universidades$ que por lo demás ten(an comunicación "luida con *anuel 5. Cepeda y otros asesores del equipo del presidente 7arco$ le dieron "orma al te9to que ser(a divulgado por el diario El Tiempo como la papeleta de los estudiantes y que incluyó a la democracia participativa como e#e del cambio constitucional. %e hab(an dado al menos tres procesos que con"luyeron simbólicamente en la sede organi!ada en el sótano del C6NE&$ que sirvió ante todo al n:cleo de estudiantes que se pusieron a la cabe!a de una convocatoria que hab(a adquirido la dimensión de un gran acuerdo nacional resumido en la %éptima &apeleta. 0os 5esuitas colaboraron mucho$ incluso para pagarle a la imprenta de El Tiempo$ con un cheque del &rovincial$ la impresión de las papeletas que distribuimos el 11 de mar!o. +esde la campa;a de &i!arro$ la gerencia$ con "ondos entregados por la &residencia$ distribuyó otros millones de papeletas acogiendo el te9to de los estudiantes. R los candidatos galanistas$ como *ar(a Cristina Kcampo$ hicieron otro tanto. 4ue clave la decisión de El Tiempo de publicar el voto durante varios d(as invitando a la gente a incluirlo de séptimo$ después de las listas de ediles$ conce#ales$ alcaldes$ diputados$ representantes y senadores. +e la necesidad de una Asamblea Constituyente se ven(a hablando al interior de los partidos tradicionales desde "inales del 4rente Nacional$ y se insistió con "uer!a en el +iálogo Nacional pactado por el *P19 y el E&0 con el gobierno de 7elisario 7etancur. El -, de mayo de 19'9$ en los salones del Congreso de la 8ep:blica$ en la *esa de diálogo y concertación sobre asuntos constitucionales$ se "irmó el pacto para que por la v(a de la re"orma al art(culo -1' de la Constitución se incluyera .la convocatoria a una asamblea constituyente de amplia representación pol(tica y social/. En ese pacto entregado a los negociadores$ aparec(an las "irmas de Aurelio 6ragorri$ presidente del %enado$ 8ené 8amos$ delegado del *P19$ )ustavo )allón$ Alirio Caicedo$ +iego Qribe 1argas Edelegado del &artido 0iberalF$ el general ErF Cernando Nuluaga$ Ktto Wa;e! y Camilo )on!ále! &osso9.
'

Ver: El Espectador (2 de ebrero de 1!!0". #olumna de $antiago Pe%a. & el testimonio sobre las iniciati'as del

#omit( pro constitu)ente ormado a%os atr*s en: Pe%a +a,a, $. (1!!0". Constituyente para profanos. Bogotá: +a,a Vanegas -ditores, pp. .7/-.01.

9

#onclusiones de la :esa . del +i*logo, ma)o de 1!0!. 2nclu)e el compromiso de promo'er
@35.

una 7samblea #onstitu)ente. -s irmado por el presidente del #ongreso de la <ep>blica, representantes de los partidos, del :-1! ) de distintas

&ero la idea de tomarse las urnas para una e9presión soberana del pueblo$ con un voto e9tra institucional$ se concretó en diciembre de 19'9$ cuando a:n se sent(a el duelo por 0uis Carlos )alán$ )uillermo Cano$ 5aime &ardo 0eal y cuando la in"luencia de clientelistas y narco pol(ticos llevó al "racaso del Congreso de la 8ep:blica en la tarea de democrati!ar las instituciones. 0os pactos de pa! "irmados en %anto +omingo$ Cauca$ cayeron en el parlamento$ pero resucitaron por camino imprevisto ese 11 de mar!o cuando la %éptima &apeleta estremeció las urnas. =1 de mar!o de -,,2

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