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EL HERALDO

EL HERALDO DEL HIPOPOTAMO EDICIÓN N°1
EL HERALDO DEL HIPOPOTAMO EDICIÓN N°1

DEL HIPOPOTAMO

EL HERALDO DEL HIPOPOTAMO EDICIÓN N°1

EDICIÓN N°1

VIERNES 28/2:

El viernes comencé el día muy tarde, me levanté como a las 4 de la tarde así que directamente decidí no almorzar nada, lo que me lamentaría más tarde.

Tras alistarme comencé a revisar el pc de escritorio que estaba generando un preocupante olor a quemado. Tras abrirla completamente y urgar un poco descubrí que debo cambiar la pasta térmica que cubre el procesador, la que aún por pereza no he ido a comprar.

Llegada las 7 pm tome el coche, un volswagen Fox que comparto

con mi madre y el cual conduzco desde septiembre pasado y me dirigí

hacia las canchas “Sagrada familia”, conocidas popularmente como “Lo de Carmelo”. “Carmelo” como llamamos al lugar para abreviar, se encuentra sobre

la gran Avenida Calchaquí, conocida por su molesto tráfico y baches como cráteres. Esta se encuentra detrás de mi colegio, el Sagrada Familia, siendo realmente las canchas parte del mismo, pero una vez finalizado el horario escolar a las 5 PM comienzan a ser alquiladas para jugar al fútbol. Se trata de un gran predio conformado por 3 canchas de 7 jugadores de tierra, otras 2 de 7 jugadores pero de cemento techadas y una gran cancha de nueve jugadores detrás de todo. Infinidad de personas, en su mayoría hombres, se pasan por allí a jugar o sencillamente a comprar una cerveza en el bufet y pasarla bien un rato, como hice yo ese día.

Tras saludar a Sergio, un tipo que ronda los 27 desaliñado a más no poder que trabaja allí casi todos los días como encargado, le pedí la primera Quilmes de la noche. Es un tipo muy bueno y me hace reír, una vez fue a mi casa mientras la tenía sola en la noche que más porro fumé en mi vida.

Me dirigí a la cancha 2, la favorita de mis amigos que se enfrentaban

al “equipo de los viernes” a quien desde hace tres años enfrentan

religiosamente cada viernes. Me quedé afuera con otros amigos mirando y riéndonos un largo rato.

Esa noche aquellos mismos amigos llegaron a mi casa para pasar una buena noche. Por tradición, cada viernes por la noche nos juntamos en la morada de uno y cenamos. En este caso fueron unas pizzas a la parrilla. Bebí de más y cuando desperté dos amigos se habían quedado a dormir, los otros ya se habían ido.

SÁBADO 1/3:

El sábado fue un día tranquilo me la pasé descansando hasta que cayó la noche y nos dirigimos al hogar de un amigo no muy cercano pero que me cae bien. Ya preparados tomamos allí hasta emborracharnos completamente (sonará tonto, pero así es como mejor la paso) y en el coche del dueño de casa encaramos camino hacia El Bosque.

El Bosque es la discoteca más grande, lujosa y por desgracia más

cara de la ciudad, rondando la entrada los 10€ que por lo menos acá

es mucho dinero. Se trata de un lugar enorme con múltiples pistas en

las que se escucha distinta música, cuenta con 4 grandes barras y una decoración exquisita. Además de las enormes pistas en las que no

paraba de perderme, este “boliche” cuenta con un gigantesco patio

que le da su nombre. El llano cuenta con tantos árboles, tantos

arbustos, tanto verde que realmente parece un bosque, aunque pierde naturalidad por el exceso de luz artificial, aunque es comprensible… las cosas que deberían pasar en ese bosquecillo a oscuras.

DOMINGO 2/3:

El domingo por la tarde estuve junto a tres amigos, uno de ellos conducía, en dos parques distintos a los que conocemos comúnmente como plazas. La primera, la llamada plaza del Bicentenario aunque conocida por su nombre anterior, plaza Conesa, por hallarse sobre esa calle misma es posiblemente la más bonita de la ciudad.

Tiene una enorme fuente en el centro, y entre su gran variedad de árboles sorprendentemente altos para el sitio en que se encuentra, tan rodeada de edificios, y un sinfín de juegos infantiles de distinto tipo fabricados en dura madera de roble. En su última renovación también agregaron una cantidad considerable de aparatos para realizar ejercicio desde trepadoras hasta bicicletas fijas para quien desee utilizarlas. Constantemente rodeada de vendedores de golosinas, copos de nieve, globos y helado se la puede ver constantemente llena de madres con sus hijos, parejas extremadamente cursis expresando su amor, vecinos paseando a sus mascotas y uno que otro atleta ejercitándose. Decidimos que ese fuese nuestro punto de reunión y nos quedamos allí por aproximadamente media hora hasta que partimos, puesto que al ser domingo a plena tarde se hallaba repleta.

Unas veinte cuadras hacia el Norte, ya entrando en la ciudad de Bernal, paramos en la Plaza del Maestro, mucho más grande que la anterior y a dos calles de mi universidad, la UNQUI.

Esta era un lugar un tanto diferente, en el que predominaba el verde por encima de todas las cosas. Sin juegos y con apenas unos pocos bancos, la gente prefería tirarse sobre la hierba a descansar. Nos sentamos bajo la sombra de un gran árbol y mientras charlábamos podíamos apreciar a algunos chicos jugando al fútbol, la infaltable pareja besándose y un grupo de amigos que no superaría los dieciséis años fumando marihuana demasiado cerca de una mujer embarazada.

Aquella es una plaza mucho menos familiar y la preferida entre la juventud. Es sorprendente la cantidad de motos que allí se reúnen,

generalmente siendo estas pequeñas motos tipo scooter que reunidas en pequeños grupos superaban sin exagerar las 200, y lastimosamente muchas de ellas pertenecían a ladrones que esperaban el caer de la noche para salir a asaltar. No soy quien para juzgar a nadie, pero con sólo ver su facha me di cuenta quienes eran ellos. Exceso de ropa deportiva, gorras y zapatillas ridículas (y de un precio aún más ridículo) y una forma de hablar totalmente característica. Ellos se mantenían en la parte más alta donde hay una especie de colina, mientras que nosotros estábamos en la otra punta. Al aburrirnos volvimos a casa.

LUNES 3/3:

Nada realmente interesante, volví a conducir hasta “Carmelo”, sólo

que esta vez sí jugué un partido, que dicho sea de paso fue un

completo desastre, perdimos con unos chicos más jóvenes que nosotros.

Jugamos en la cancha de adentro, un enorme galpón reconstruido hace unos años. El campo de fuego de cemento azul tiene marcadas líneas de balonmano, pero tiene la suficiente para jugar con los pies. Odio esa, pues al estar completamente cerrada no corre tanto el aire.

MARTES 4/3:

El martes fue un día eterno. Fui a 3 bancos… 3 odiosos bancos.

Sin haber dormido más de una hora me desperté a los 8 y conduje hasta el centro a hacer unos trámites para mi padre que acaba de comprar una motocicleta, una Yamaha R6, y me envió a mí a hacer el papeleo puesto que por razones que no vienen al caso la moto está a mi nombre y figuro como dueño.

El registro era una casa convertida en oficina, bastante pequeña pero realmente no hacía falta más espacio. Llena de archivos y

papeles por todos lados sería la descripción más acertada. Por suerte no tardé tanto como pensaba y para las 10 ya estaba de nuevo en casa.

Y empezó el calvario de los bancos… como parece que soy el chico

de los recados mi madre me envía al banco más cercano a intentar cobrar cheque el que resulta me dicen sólo se puede cobrar donde fue emitido, en la ciudad de Lanús como a 30 km.

Luego me envió a su banco a intentar depositarlo para cobrarlo y allí me dijeron que era imposible también, por lo que no me quedó otra que tener que ir hasta Lanús.

No sabía ni donde quedaba ese puto banco y luego de una hora de viaje por fin llegué a el Banco Galicia, sucursal Lanús Oeste. Ni siquiera sé dónde queda Galicia, pero si todo allí es como esa institución bancaria no puede haber nada bueno allá.

Llegué y me dijeron que espere. Y esperé, y esperé y esperé… ¡Por 3 horas! Mientras estaba sentado en esa estúpida silla acojinada veían a la gente pasar en esa esquina del diablo llena de computadoras, teléfonos y cubículos pintados de ese desesperante rojo que representa al banco. Para colmo tenían un televisor gigante y lo

usaban para mostrar publicidad de sus “beneficios”. Los paneles

oscuros que evitaba viera las transacciones de la gente, el falso policía en la puerta, las viejas que no sabían utilizar el cajero automático, los bebés llorando… estaba tan cabreado que hasta el rechinar de mis dientes me enfurecía.

¿Por qué tardé tanto? Porque había seis cubículos y sólo una persona trabajando. Son un puto banco, como si se fuesen a ir a la quiebra por pagar un sueldo más, que manga de chupasangres. No sé si alguna vez te comenté mi odio por el sistema bancario, pero desde ese día se triplicó al menos. Exhausto, a las 8 estaba de nuevo en casa. Me acosté a dormir, me desperté a las 11 del otro día.

MIERCOLES 5/3:

A la tarde pasé a buscar a un amigo, Maximiliano, alias Maxi, alias alias Chivo; y juntos nos dirigimos hacía Makro. No sé si tendrán allá, pero es un hipermercado como Carrefour o semejantes.

Acarreando el carrito de supermercado más extraño del mundo (sin forma de canasta alguna, sino como larga tabla en bajada sin protecciones ni nada en la cual si no prestas atenciones se te caerá todo encima) entramos a recorrer los largos pasillos. Aunque no compre nada, me fascina recorrer esos lugares y me quedo casi atónito observando los altos techos y esos imponentes sistemas de iluminación y ventilado; aquellas góndolas interminables y esas maquinas gigantes que usan para limpiar, ordenar y reorganizar; sin

mencionar la infinidad de productos que toqueteo… desde golosinas a

moto sierras, no puedo evitarlo, como un niño pequeño debo jugar con

todo, y estando con un amigo ese sentimiento se multiplica.

¿Sabes? Siempre quise escribir alguna historia que transcurra dentro de un hipermercado, aunque sea un capítulo; algo épico como una batalla campal de vagabundos, la persecución de ser natural, un tiroteo, etc. No te burles.

Compramos una cantidad exagerada de alcohol para el cumpleaños del Chivo la próxima semana, pagamos y seguimos viaje.

Nos detuvimos en “El Arcangel” una tienda de ropa de trabajo donde un amigo trabaja y dirigida por la madre del mismo. Por fuera no dice mucho, es un pequeño local sin estilo con un cartel claro y conciso, pintando con muy poca imaginación. El lugar por dentro parece más pequeño aún debido a que no importarse donde uno girase la vista, sólo veía zapatos con refuerzo de metal, cascos, chaquetas con refuerzo, arnes; todo en tales cantidades que parecen que se te van a venir encima. Saludamos a GG, mi amigo, y a su madre, una mujer extremadamente atractiva para su edad para desgracia de GG quien vive torturado por bromas sobre eso.

De allí salimos y a que no sabes a donde fuimos… a las canchas de

Carmelo. Si bien voy bastante, no te creas que me la paso yendo allí, sino este diario sería algo muuuy aburrido.

Decidí darme un lujo esta vez y traicioné a la vieja y querida Quilmes con una Heineken (existe una diferencia de precio considerable) y me senté en los bancos hechos con troncos detrás del arco Norte de la cancha dos mientras veía, a través del alambrado, el partido de mis amigos. Miré un poco más de la mitad de este mientras charlaba con Sergio (no el tipo de las canchas, sino mi mejor amigo y capitán del equipo, que no podía jugar por una herida) y Agustina, la novia de otro de los chicos que estaba jugando.

Un llamado de mi madre requisándome el coche llegó y a regañadientes me fui sin poder saludar a todos y sin pagar la cerveza.

NOTICIAS DE LA SEMANA:

-Siguen las protestas docentes: Las clases pautadas para comenzar el lunes 3/3 siguen suspendidas debido a que el gobierno no llega a un acuerdo con las autoridades del sindicato de maestros y profesores por los aumentos salariales. Las clases volverían el lunes, pero las negociaciones continuarán y no se descartan futuros paros y protestas.

-Crece la preocupación nacional por la presencia narco: Tras el asesinato de un colombiano el pasado fin de semana, posteriormente reconocido como un narcotraficante el país se impacienta ante el aumento de casos como este y su conexión con el negocio de la cocaína y la efedrina, de creciente presencia en el país. El gobierno por el momento no planea tomar medidas drásticas para intentar erradicarlo.

-Estrenos de cine importantes: Robocop El lobo de Wall Street

-Invasión de polillas: Una inédita oleada de polillas azota Buenos Aires en un hecho sin precedentes. Se desconoce aún el origen del mismo. Noticieros se la pasan dando consejos de cómo combatirlas.

-Se lanza el plan “Precios Cuidados”: Una medida del gobierno, incapaz de controlar la inflación, para aliviar a la gente de la misma. Se ha dado a conocer una lista de 500 productos comestibles y de uso diario al que se ha impuesto un precio razonable y al que se prohíbe aumentar sin orden del gobierno. De esta forma las familias pueden ahorrar al optar por estos productos de segunda marca y precios bajos.

-Comienzo el “Plan PROGRESAR”: Se pone en vigencia a partir de este mes el plan de apoyo a universitarios. Aquellos estudiantes que cumplan con los requisitos podrán acceder al cobro del plan PROGRESAR, un bono de $600 (€55) para apoyo escolar.

-Arrancó el curso legislativo 2014: El 1 de marzo la presidenta Fernández de Kirchner, con un discurso de más de tres horas inauguró el año legislativo, retomando sus ocupaciones las cámaras de diputados y senadores.

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