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SASKIA WENDEL

DIOS EN M, FUERA DE M, POR ENCIMA DE M. Una nueva comprensin de la mstica cristiana


La autora centra su aportacin en la denicin de mstica como experiencia directa del absoluto. Esta experiencia est indisolublemente unida a la autocerteza y a la autoconciencia. El artculo subraya que esta experiencia es trascendental y no conlleva imgenes o categoras determinadas. El horizonte transcendental de la experiencia del absoluto es el lugar de la experiencia mstica. La concrecin de esta experiencia en categoras culturales de las religiones es lo que la traduce y la diversica, segn tradiciones y culturas. Aunque el anlisis en algunos momentos resulta difcil e incluso complejo, el artculo consigue mostrar que la experiencia mstica no es patrimonio de un grupo de lite, sino que est al alcance de todo ser consciente. La mstica no es una forma extraordinaria y singular de espiritualidad, y mucho menos el poder de algunas personas especiales dotadas de un conocimiento inmediato de Dios mediante experiencias religiosas extraordinarias, como visiones o audiciones. Se halla inscrita en el da a da de todos los hombres y mujeres de este mundo. El intento de democratizacin de la mstica (objetivo del artculo) est servido. Gott in mir, ausser mir, ber mir. Zum Verstndnis christlicher Mystik, Geist und Leben 84 (2011) 15-27. En el prlogo a su libro Mstica y Resistencia, Dorothee Slle cita las siguientes palabras de su marido Fulbert Steffensky: Lo que me molesta de la mstica es que propiamente no es para gente corriente (). El Evangelio se ocupa ms bien de las aspiraciones sencillas y razonables de la humanidad: que uno est sano y no haya de desesperar de la vida, que pueda ver y or, que pueda sorprendentemente vivir sin lgrimas y que tenga un nombre. El Evangelio no trata de algo artstico espiritual, sino de la sencilla posibilidad de vivir. Este escepticismo sobre la mstica no es poco frecuente: la mstica, en este caso, se identica con la singularidad y con la experiencia religiosa extraordinaria de unos pocos. Es decir, se circunscribe a una actuacin elitista, sobresaliente, casi excluida para la mayora de los creyentes, y que no tiene nada que ver con la vida de cada da. Frente a la dicultad de Steffensky, Dorothee se dene claramente y sin ambages: mi inters primordial es precisamente democratizar la mstica. Con ello quiero decir: abrir un espacio nu127