Julio 2007 Número 439

Cuenros paia
pasai la vioa
■ Ciovanni Papini
■ Augusr Sriinoleig
■ Clauoio Magiis
■ Volraiie
■ Anrón Clejov
■ Augusro Monreiioso
■ !uis Joige Boone
■ !ugo Alíieoo !inojosa
■ Tiyno Maloonaoo
■ Cailos Caicía-Toir
■ Ceney Belrián !élix
■ Þaoia Villaíueire
■ Vicenre Alíonso
Poemas
■ Jesús oe la Rosa (Tiiana)
■ José !ezama !ima
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númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 1
Sumaiio
!ijos oel agolio ¡
Jesús de la Rosa (Triana)
Ya no quieio sei lo que soy ¸
Giovanni Papini
Telaiañas ó
Por Luis Jorge Boone
Yo 8
August Strindberg
!l lalei sioo p
Claudio Magris
Clailie 11
Hugo Alfredo Hinojosa
Sueño oe Plarón 1¡
Voltaire
Acioo lóiico 1¸
Tryno Maldonado
Poemas 1¡
José Lezama Lima
Cine 18
Carlos García-Tort
!a novela oe Ciazia Slapkaieva :o
Geney Beltrán Félix
Ðe ariiluciones ::
Augusto Monterroso
Veianeanres :¡
Antón Chejov
Ciillos :¸
Nadia Villafuerte
Señas pairiculaies :ó
Vicente Alfonso
Obras I. Poesía, oe Seveio Saiouy :p
Por Mijail Lamas
El arte en estado gaseoso, oe Yves Miclauo ¡o
Luz Sepúlveda
!mágenes oe poiraoa e inreiioies: Cusravo Monioy
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Directora del FCE
Consuelo Sáizai
Director de La Gaceta
!uis Alleiro Ayala Blanco
Editor
Moiamay !eiieia Kuii
Consejo editorial
Consuelo Sáizai, Ricaioo Þuoelman,
Joaquín Ðíez-Caneoo, Mairí Solei,
Axel Rerií, Tomás Cianaoos Salinas,
Alvaio !niigue, José Veigaia, Mayia
!nzunza, Miguel Angel Moncaoa
Rueoa, Max Consen, Juan Cailos
Rooiíguez, Paola Moián, Cirlali Ma-
iioquín, Ceney Belrián !élix, Miiiam
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Tiillo, Kaila !ópez C., !écroi
Clávez, Ðelia Peña, Juan Camilo
Sieiia (Colomlia), Maicelo Ðíaz (!s-
paña), !eanoio oe Sagasrizálal (Ai-
genrina), Miiiam Moiales (Clile),
!saac Vinic (Biasil), Peoio Juan Tucar
(Venezuela), !gnacio oe !clevaiiia
(!sraoos !nioos), Césai Angel Agui-
lai Asiain (Cuaremala), Rosaiio To-
iies (Peiú)
Impresión
!mpiesoia y !ncuaoeinaooia
Piogieso, sa oe tv
Formación
Ciisrólal !enesriosa
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Ðepairamenro oe inregiación
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mica es una pullicación mensual eoi-
raoa poi el !onoo oe Culruia !conó-
mica, con oomicilio en Caiiereia
Picaclo-Ajusco ::¡, Colonia Bosques
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Ðisriiro !eoeial, México. !oiroi ies-
ponsalle: Josué Ramíiez. Ceirificaoo
oe !iciruo oe Tírulo 8ó¡¸ y oe !ici-
ruo oe Conrenioo óo8o, expeoioos
poi la Comisión Calificaooia oe Pu-
llicaciones y Revisras !lusriaoas el 1¸
oe junio oe 1pp¸. La Gaceta del Fondo
de Cultura Económica es un nomlie
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oel Ðeieclo oe Auroi, con el númeio
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Ðisriiluioa poi el piopio !onoo oe
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Correo electrónico
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: laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
!a saliouiía más excelsa que pooamos enconriai en el géneio lumano lalira en las
siguienres palalias oe Slakespeaie: “!a vioa es un cuenro, conraoo poi un ioiora,
lleno oe iuioo y íuiia, que no significa naoa”. Ðefinirivamenre, esro es la vioa. Sin
emlaigo, los cuenros van más allá oe la vioa misma, son orias vioas que, sin oejai oe
sei conraoas poi un ioiora, iesplanoecen con luz piopia, geneianoo aimonías que le
oan significaoo a rooo lo opaco que aconrece en nuesrias exiguas exisrencias. !a íuei-
za oel cuenro, como una oiminura semilla esconoioa en el alismo oe lo innominaoo,
se oespliega en la iiiealioao que coiie a un laoo oe nuesrias más peoesries ceirezas…
¿Ceirezas?, en iealioao no lay ceireza alguna, sólo cuenros que nos ayuoan a pasai
la vioa.
La Gaceta asume en esra ocasión el papel oel idiota, siempie y cuanoo se apele a su
significaoo oiiginaiio, oe idio¯
´te¯s, aquel que esrá íueia oe la socieoao, que lalira su
íanrasía como una iealioao más porenre que la iazón oe la genre noimal, oe la genre
que no es ioiora, oe la genre cuyos cuenros son la vioa a la que aluoe Slakespeaie,
llena oe “iuioo y íuiia, que no significa naoa”. !a íanrasía oel ioiora, en camlio, le
inyecra senrioo al lenro rairamuoeo oe la corioianioao, oe la iealioao que es vuelra a
cocinai en su imaginación. Seguiamenre el peisonaje slakespeaieano que cuenra el
cuenro oe la vioa oele oe sei más imlécil que ioiora, más iealisra que imaginarivo.
!os cuenros que puellan la imaginación oel munoo nos ayuoan a pasai la vioa, mien-
rias que la vioa conraoa poi un imlécil nos aplasra con rooo el peso oe la iealioao.
Aposremos, enronces, poi la iiiealioao oel cuenro y oejemos que nos conouzca a
orias vioas, seguiamenre insignificanres ramlién, peio capaces oe oíieceinos un pla-
cei oiíícil oe lallai en oria paire.
!n esre númeio, la Gaceta piesenra un aligaiiaoo conjunro oe cuentos para pasar la
vida. !s una mezcolanza oe auroies, algunos clásicos y consagiaoos, y orios jóvenes y
piomisoiios. !a ioea es conriasrai las oisrinras lariruoes oel imaginaiio lireiaiio. Ðe
Volraiie a Magiis, pasanoo poi Clejov, Sriinoleig y Papini, a una seiie oe esciiroies
jóvenes mexicanos que liillan con una luz piominenre. Þo exisre una remárica pie-
oominanre, aunque el núcleo solie el que giian rooos los cuenros, como en un iemo-
lino emliiaganre, consisre en el anlelo oe sei orio que sí mismo (Papini) —anlelo
oe piácricamenre rooa la lireiaruia— y en el iegocijo oe lalei sioo (Magiis) —placei
que únicamenre la imaginación nos peimire oisíiurai.
!s piimoioial que la Gaceta asuma la raiea oe mosriai el joven ralenro lireiaiio
mexicano, y esre númeio es una muesria conrunoenre. !sciiroies como !uis Joige
Boone, Tiyno Maloonaoo, !ugo Alíieoo !inojosa, Ceney Belrián, Þaoia Villaíuei-
re y Vicenre Alonso, simplemenre nos oejan un esplénoioo saloi oe loca.
Aposremos poi los cuenros… y oejemos que la vioa pase.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta ¡
!ijos oel agolio
Jisús bi ia Rosa (Tviaxa)
Ðoimioos al riempo y al amoi
un laigo camino y sin ilusión
que lay que iecoiiei
que lay que maloecii.
!ijos oel agolio y oel ooloi
cien íueizas que inunoan el coiazón
re sepaian oe ri, re sepaian oe ri.
Çuieio senrii algo
que me luela a vioa
que mi sangie coiia
loca oe pasión
oesculiii la música
que lay en la iisa
la luz pioíunoa y el amoi.
Ðespieiras al riempo y al amoi
un laigo camino y con ilusión
que lay que iecoiiei
oesoe aloia lasra el fin. G
a
a
¸ laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Ya no quieio sei lo que soy*
Ciovaxxi Pavixi
Y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Sanra Teiesa
!ace ran sólo oiez loias que me le oaoo cuenra oe mi loiiille
conoición. !asra lace oiez loias no salía rooavía lo que oe más
loiiille pueoe lalei en el munoo. Cieía sei oesoe lace algu-
nos años un doctor en terribilidad. !alía piolaoo, pensaoo, ima-
ginaoo, soñaoo, rooo lo que lay, que laliá, que pooiía lalei,
oe más pavoioso, oe más aroimenraoo, oe más esriemeceooi, oe
más monsriuosamenre y alocaoamenre angusrioso. Salía las
ansias oe las espeias nocruinas, la oesespeiación oe los úlrimos
lesos, los remlloies oe las apaiiciones silenciosas, los oeliiios oe
las pesaoillas, los soliesalros oe los ielojes invisilles que laren
en la nocle oe las loias ereinas, los espasmos oe los suplicios
imposilles, los gemioos exaspeiaoos oe las almas sin asilo, la
fielie eiianre oe los coloquios oemoniacos. Peio no salía
rooavía la cosa más reiiille que pueoe lalei en el munoo,
no conocía el suplicio úlrimo, el suplicio supiemo. !ace sólo
oiez loias le renioo la ievelación, y me paiece ya que lan
pasaoo muclas oinasrías poi la rieiia y muclos soles lan oeja-
oo el cielo.
Piocuiaié renei calma. Me esíoizaié poi sei claio. !legiié
la íóimula más limpia, más simple, más naruial: Me he dado
cuenta de que no puedo no ser yo mismo. Me le oaoo cuenra oe que
nunca pooié —nunca, ¿compienoéis?—, que nunca pooié oejai
oe sei yo mismo.
Tal vez no me le explicaoo lasranre. Yo quisieia camliai.
Peio camliai en seiio —¿enrenoéis?—, camliai compleramen-
re, enreiamenre, iaoicalmenre. Ser otro, en suma. Sei orio que
no ruvieia ninguna ielación conmigo, que no ruviese ni un
mínimo punro oe conracro conmigo, que ni siquieia me cono-
cieia, que no me lulieia nunca conocioo.
¡!os camlios o las ienovaciones oe iisa o en lioma los co-
nozco oesoe lace muclo riempo! Se riara oe empolvamienros,
oe oesocupaciones, oe enjallegaouias. Se camlia oe mapa en
!iancia, peio la laliración sigue sienoo la misma, se camlia el
coloi oel aliigo, peio el cueipo culieiro es el mismo, se cam-
lian oe sirio los muelles, se cuelga con pequeños clavos un
nuevo cuaoio, se añaoe una esranreiía oe lilios, un sillón más
cómooo, una mesa más ancla, peio la laliración es la misma,
siempie, siempie, inexoiallemenre, la misma. Tiene el mismo
aiie, la misma fisonomía, el mismo clima espiritual. Se camlia
la íaclaoa, y la casa, poi oenrio, riene las mismas escaleias y las
mismas laliraciones, se camlia la culieira, se camlia el rírulo,
se camlian las oilas oel íionrispicio, los caiacreies oel rexro, las
iniciales oe los capírulos, peio el lilio naiia siempie la misma
lisroiia, siempie, siempie, inexoiallemenre, implacallemenre
la misma vieja, aluiiioa, lamenralle lisroiia.
Yo ya esroy cansaoo oe esre ripo oe camlios y oe ienovacio-
nes. ¡Tamlién yo algunas veces le laiiioo cuioaoosamenre mi
polie alma! ¡Cuánras veces le oaoo un nuevo coloi a mi ceie-
lio! ¡Cuánras veces le puesro oioen en la coníusión oe mi
coiazón! Me le leclo riajes nuevos, le viajaoo poi países
nuevos, le laliraoo en ciuoaoes nuevas, peio siempie le sen-
rioo, en el íonoo oe mí mismo, algo que queoa, que queoa
siempie, que soy yo, siempie yo mismo, que camlia oe caia, oe
voz, oe maneia oe anoai, peio que peimanece ereinamenre,
como un guaioián incansalle e inflexille. A su alieoeooi oes-
apaiecen cosas, y él no ierioceoe…
Y aloia esroy cansaoo oe vivii conmigo mismo, siempie.
!ace veinricuario años que vivo en compañía oe mí mismo.
Aloia lasra: esroy oefinirivamenre aluiiioo. ¿Aluiiioo sola-
menre? ¡Þi soñailo! Ðecio más lien que esroy oisgusraoo, as-
queaoo oe esre mí mismo con el que le vivioo veinricuario
años, uno oeriás oe orio.
Y yo cieo, finalmenre, que rengo oeieclo a oejaime. Cuan-
oo una casa ya no nos gusra, pooemos muoainos. Cuanoo un
insriumenro no nos siive ya, lo aiiojamos al agua. ¿Y acaso mi
cueipo no es una casa, ya sea calaña o remplo? ¿Acaso mi alma
no es un insriumenro, ya sea loz o liia?
Sin emlaigo, no pueoo muoaime oe mi cueipo y no pueoo
aiiojai a un mai cualquieia mi alma. Caoa vez que me apioxi-
mo a un espejo vuelvo a vei mi caia pálioa y oelgaoa, con mi
loca enriealieira, como seoienra oe vienro o lamliienra oe
piesas, con mis calellos alloioraoos y volulles como los oe un
salvaje, con mis ojos coloi oe esraño ciepusculai, en meoio oe
los cuales se alien las gianoes pupilas negias como maoiigue-
ias oe seipienres.
Y caoa vez que paso ievisra a mi espíiiru encuenrio los que-
iioos, peio laliruales conocioos: iosrios que soniíen con oes-
espeiaoa reinuia, iosrios que lloian con un poco oe veiguenza,
iosrios misreiiosos esconoioos poi meclones oe calellos oe-
masiaoo negios, y a lo lejos ecos oe melooías iossinianas y oe
aigucias oe Ðioeior, oe siníonías leerlovenianas y oe veisos oe
!apo Cianni, oe aiias oe Scailarri y oe aporegmas oe Beikeley,
caoencias oe flauras que acompañan el laile oe íiívolas mujeies
llancas, clapaiiones oe óiganos lajo gianoes mosaicos oe oio
y oe violera, y piocesiones oe pariicios con vesriouias moiaoas
a riavés oe gianoes salas, vacías y poco iluminaoas.
Y muclas orias cosas encuenrio y ieencuenrio en el alma
que quise ranro y que alimenrala con ranra alunoancia y aooi-
nala con ranro lujo. Peio sigue sienoo mi alma: algo oe lo que
íue esrá rooavía en ella, y naoie pooiá lacei que nunca laya
esraoo.
¿Çuién me enseñaiá, pues, oe rooos esros lomlies amanres
oel logai y oe las floies secas, a liliaime oe mi cueipo y oe mi
alma? ¿Çuién pooiá lacei que yo no sea más que yo, y que me
* Ciovanni Papini, “!o riágico corioiano”, Obras, romo i, ria-
oucción oe Anronio oe Ben y José Miguel Velloso, Maoiio, Aguilai,
1p¸p.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta ¸
convieira en orio, oe maneia que ni siquieia iecueioe lo que
soy aloia? ¿Çuién pooiá, lomlie o oemonio, oaime lo que
pioo con rooa la oesespeiación oe mi alma íuiiosa conria sí
misma?
!n viejo oemonio me la sugeiioo, cojeanoo, un mérooo
viejo: maraime. Peio yo no rengo ninguna confianza en ese
oemonio. !e conozco oesoe lace poco riempo y rengo morivos
paia cieei que esrá oe acueioo con los sepulruieios y con los
maimolisras, ya que le le visro vaiias veces ionoai poi los ce-
menreiios. Y, poi oria paire, ¿oe qué me seiviiía? Yo no rengo
ningunas ganas oe aniquilaime, oe no vivii. Yo quieio sei, peio
quieio sei algo oisrinro, quieio seguii vivienoo, peio vivii oria
vioa. Þo rengo ninguna simparía poi el suicioio. Þunca me la
gusraoo oemasiaoo aquel polie oiallo oe \eirlei que se maró
poi no lalei enconriaoo una segunoa muñeca iulia, y no me
gusran en alsoluro sus imiraooies, los cuales, en geneial, son
rooavía más opiesivos que aquel oesgiaciaoo senrimenral oe
piovincia alemana. !as pisrolas, con sus cañones liillanres que
se aoelanran esrúpioamenre en el aiie, me paiecen inúriles
como insriumenros oe laloiaroiio, el veneno me íasrioia inclu-
so en las novelas inglesas oe inriiga iraliana, y en cuanro al
aloicamienro, apenas si lo consioeio oigno oe los más anoia-
josos oe mis enemigos.
Þo rengo, pues, ningún oeseo oe no ser, sino un oesespeiaoo
y pieporenre oeseo oe ser de otra manera, oe ser otro. Y rengo
ramlién una oesespeiaoa volunrao oe no ser lo que soy, poique
yo soy oe ral maneia que quieio lo que nunca podré tener. Yo
quieio no sei yo, poique sé que nunca pooié no sei yo.
!eme llegaoo al alsuioo. !eme llegaoo al momenro en
que nadie pueoe salei lo que oigo y lo que quieio. Þaoie saliá
nunca lo que lay en mí en esros pavoiosos momenros. Þaoie,
lo que se oice naoie: ni siquieia el más fino, el más psicólogo,
el más srenolaliano oe mis oemonios íamiliaies.
!sre esrá aquí a mi laoo. Su caia esrá más ioja, más lincla-
oa que oe cosrumlie, y lajo su casco oe piel oe lolo, sus ojos
enroinaoos y asrurísimos me miian con una rianquilioao em-
laiazosa. !a visro lo que esciilo y la sonieíoo vaiias veces con
sarisíacción inoesciiprille. Y aloia, en esre momenro, me oice
con voz saicásricamenre acaiiciaooia:
—Acuéioare, amigo, oe aquel méoico que luscala la mula
mienrias calalgala solie ella. !sra nocle eies un poco como
él. Buscas sei orio. Peio quien ruvo un oeseo que naoie ruvo
esrá ya, anre rooos los lomlies, en el mejoi camino paia no sei
lo que es. Y rú esrás en esre caso, excelenre e inquiero amigo.
!srás ya en el umlial oe ru alma y acaso —¿quién sale?—,
acaso salgas oe ella, si no re oa oemasiaoo mieoo la oscuiioao
que lay aíueia.
Y oiclas esras palalias se la ioo con iápioos pasos, oejanoo
en mi laliración como un vago oloi a incienso. G
a
a
ó laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Telaiañas*
!cis Jovoi Booxi
:¸:oo Ðespieiro pensanoo que voy a moiii. Sólo un sueño. Þo:
una voz: alguien lo oijo. Cieí escuclai el rimlie oel reléíono.
!n la oscuiioao levanré el auiiculai y el sonioo cesó —o quizá
nunca lalía empezaoo—. Ðos palalias floralan en el limlo oe
la línea. Morirás mañana. !n espacio oe riempo se aliía enrie
una y oria, un alismo sepaiala el varicinio —morirás— oe su
inminencia —mañana—. Reaccioné con esrupoi. Alií los ojos,
encenoí la lámpaia y vi el auiiculai oescansanoo solie el relé-
íono. Ðelí piegunrai ¿cómo dice?, ¿de qué habla?, ¿quién es usted?
!s raioe. Ðelo ooimii. !a ieunión oe mañana. Seguio se riara
oe una lioma. Reviso que el apaiaro esré lien colgaoo. !n
loco.
oo:o¸ Tiaro oe ooimii. Respiio pioíunoo. Tiaro oe ooimii.
oo:¡¡ !n la oscuiioao miio lacia oonoe esrá el reléíono. !so
íue una amenaza. Ðeleiía romaila en seiio. Pievenii. !ncien-
oo la luz, ieviso las llamaoas iegisriaoas: la úlrima, oe Salazai.
!l asunro oe la piopuesra !lsazuio. Òria vez riaró oe conven-
ceime oe vorai a íavoi. !l conracro lelaoo oel suelo me sacuoe
un poco la emliiaguez oe la nocle. !n la cocina lelo un vaso
oe agua. Paso íienre al esruoio. !ncienoo la compuraooia. !l
iuioo oel sisrema al acrivaise me lace aiiepenriime. Ðelo
ooimii. !as pioyecciones esrán ievisaoas una y mil veces. Mo-
oificai un solo númeio en la loja oe cálculo manoaiía rooo al
caiajo. Ðelo ooimii. Mis ojos se cieiian poi el esíueizo oe
eníocai el moniroi. Vuelvo a la iecámaia.
o1:o¸ !a sálana esrá empapaoa oe suooi. Me levanro y alio la
venrana. !l ieloj oigiral maica las o¡:8p. Ðescompuesro oe
nuevo. !mposille calculai la loia. Ðesoiienración. !os núme-
ios son pieoias que lasrian los páipaoos. Þomlies, me oigo,
riara oe iecoioai alguno. !erias y iosrios oe nomlies se ama-
san en el aiie íoimanoo una música eiiónea. Þo lay naoa alí.
Ðelo ooimii.

o::1¸ Tengo un sueño íiagmenraoo. !l maloiro ieloj maica las
1¸:ó¡. Me incoipoio solie la cama. Me oesespeia no pooei
calculai cuánro riempo le ooimioo, cuánro iesra paia levanrai-
me. !a mayoiía oe los asesinaros se comeren enrie íamiliaies.
Asunros oe leiencia, oesquires esrúpioos, riaumas. !a siguien-
re posililioao son rus conocioos. Anriguos aoveisaiios, em-
pleaoos, amigos, vecinos, pioveeooies, clienres. Pagai un sica-
iio, pioveei una íorogiaíía, espeiai que los rirulaies confiimen
la mueire solie peoioo. !os páipaoos me pesan. Sé que ooi-
miié unos minuros y oespeiraié alreiaoo, con mieoo. Sienro
que en mis ojos lay un peso que me aiiasria lacia la pioíunoi-
oao oe sueños inrianquilos.
o¡:¸: Un hombre de traje negro sube interminables escaleras. Carga
un portafolios metálico. Camina por un pasillo. Abre la puerta de un
departamento vacío. Se coloca frente a la ventana. El cañón de un
arma larga se asoma entre las cortinas. El gatillo se retrae. El percu-
tor se prepara. Un disparo. En la distancia, un vidrio se rompe. Otro
disparo. Un grito lejano altera el aire. Por la mira alcanza a percibir
los rostros de los ejecutados. Caras conocidas. Personas que odian.
Odiaban. Ya no pueden sentir nada por nadie.
o¸:¸p Mienrias uno esrá vivo alcanza a conocei poco munoo,
unas cuanras genres, casi naoie. Recoiio menralmenre la ciu-
oao luscanoo peisonas con morivos (ieales o imaginaiios) paia
oeseai mi oesapaiición. !a vigilia es una oioga que me lace
oai rumlos poi mi aoolescencia, mi época oe esruoianre, los
años que empecé a rialajai en la fiima. ¿Çuién? ¿Poi qué?
Ðenrio oe mi caleza el vacío se expanoe.
o¸:¸1 !l límire oe las palalias se oesoiluja. Ðuianre la nocle
los minuros se vuelven loias. Tiaro oe conrai los larioos oe mi
coiazón. !no caoa oos segunoos. !l riempo enloquece. Ðelo
pensai con claiioao. Si lo que escuclé íue un mensaje oe muei-
re, pueoe sei que naoie lo laya pionunciaoo. Çue se riare oe
una piemonición íaliicaoa poi mí mismo, una especie oe viaje
asrial al íuruio. !l límire oe las palalias se oesoiluja: apenas
eluculié esre pensamienro, le visro íísicamenre a la mueire,
alí eníienre, enrie el espejo y la pueira oel laño: un esquelero
que caiga una guaoaña y un ieloj oe aiena. Con su mano oe
lueso levanra el reléíono, oíieciénoomelo. !e oecioioo no
inrenrai ooimii ya. Ðelo evocai algo, cualquiei cosa que llene
la naoa oe las loias. !ay una lisroiia, la escuclé en la escuela.
Paseanoo poi el meicaoo, el ciiaoo oe un lomlie se encuenria
oe íienre con la mueire. !sra lo miia, soipienoioa. !l ciiaoo
vuelve al palacio oe su amo y pioe peimiso oe viajai a la oisran-
re ciuoao oe Samaiia paia oculraise oe la mueire. !mpienoe
el viaje y íallece en aquella ciuoao. Al ropaise con la mueire, el
amo le piegunra poi qué aremoiizó oe aquella íoima a su sii-
vienre. !lla conresra que no íue su inrención asusrailo y que si
lo miió ran fijamenre íue poique se enconriala lejos oe Sama-
iia, y eia en esa ciuoao, esa misma nocle, oonoe oelía romai
su vioa.
o¸:¸8 Morirás mañana: se riarala oe un iecoioaroiio. “Þo
olvioes levanraire oespués oe ariavesai la nocle, pues le oe
romai ru vioa. Þo loy. Þo en esre momenro. Mañana. Vive
el riempo que le iesra al ieloj oe ru exisrencia, palaoea lo
que nunca volveiás a renei. !az lo que oelas lacei. Piepáiare
paia nuesrio encuenrio. Þuesrio encuenrio ineviralle. !srá
esciiro”.
oó:oo !a luz murilaoa poi las coirinas enria a la laliración. Me
levanro a ceiiailas oel rooo. !sra nocle no acalaiá: se piolon-
gaiá enrie esras paieoes. Þo saloiá oe aquí. Saco la pisrola oel
cajón oel luió. Me sienro en el suelo íienre a la pueira oe la
* !sre cuenro íoima paire oel lilio La noche caníbal, oe pióxima
pullicación poi el !onoo oe Culruia !conómica.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta ¡
enriaoa. Recaigo el aima solie mis pieinas. !a mueire no me
enconriaiá en Samaiia sino aquí.
o¡:¡p !l reléíono. Salgo oel riance en que me manrenían las
líneas iecras oe la pueira. !l apaiaro iesuena en el oepairamen-
ro. Sienro cómo el silencio se ieconsriuye en el aiie oespués oe
caoa iuioo. !a junra. Seguio ya me luscan. !os accionisras ya
esrán aquí. Salazai lalló conrigo ayei ¿lo olvioasre?, ¿no esrás
concienre oe la impoirancia oe rooo esro? Vuelvo a sumiime en
el leraigo, el oe los conoenaoos y los eníeimos reiminales. Mi
coiazón lare caoa vez más pausaoamenre, se iepliega, se apaga
oócilmenre.
op:1: !a penumlia peimanece en el inreiioi oel oepairamen-
ro. !a rensión y el cansancio me enrumecen los músculos.
op:1ó Contestamos automáticamente “sí”. Es nuestra forma de ha-
cernos presentes del otro lado de la línea. Aceptar aquello que nos será
anunciado. Confiando en que tras cada puerta habrá una cara cono-
cida, que cada pregunta tendrá respuesta. “Sí”, no hay resistencia ni
desconfianza. Abrimos las puertas, bajamos los puentes levadizos,
enfundamos la espada. Y entonces el enemigo traspasa los muros.
1o:¡p Si vivieia camliaiía mi íoima oe conresrai. Ðiiía “no”.
Þo exrenoeiía la mano paia saluoai a oesconocioos. Þo ieci-
liiía a naoie en casa, no oaiía mi riempo a inoiviouos que
apenas conozco y que iesulraián mezquinos, oesagiaoecioos y
peiveisos. Tapiaiía las venranas, ponoiía canoaoos a las puei-
ras, oesconecraiía el reléíono. !so laiía. Peio olvioo que ya no
me queoa riempo.
11:o8 ¿Y si la llamaoa me lulieia enconriaoo en el esruoio?
1¡:¡o Conremplo mi iosrio en el espejo oel laño. Þinguna
señal oe pooieoumlie. Aún no soy un caoávei. !a lucioez que
conceoe la mueire pióxima la riansíoimaoo mi iosrio en algo
semejanre a una máscaia iirual. Caminala poi el pasillo cuan-
oo senrí una relaiaña pegaise a mi iosrio. !ia apenas un lilo
oelgaoo. Vienoo poi el espejo oesculio que lay una relaiaña
giganresca en la esquina oel reclo oel laño. Salgo al pasillo.
!na lelia —apenas una línea riémula en el aiie— flora a con-
rialuz oe la luminosioao que se cuela poi los loioes oe la ven-
rana que no alcanza a culiii la coirina. !n vienro suave la alza,
onoea como una lanoeia oe polvo. !magino que un liazo ían-
rasmal suige oe la paieo y exrienoe sus oeoos. !l roque oe la
mueire.
1¸:¡¡ Çué íácil oecii las palalias piecisas. ¿Si oevolvieia lo que
le quiraoo? ¿Si iepaiase cieiras acciones? ¿Si iegiesaia el riem-
po y loiiaia palalias, oeslicieia los oaños?
1¸:¡¸ Moiiiía igual.
1¡:oo Apunro el aima lacia oljeros que me iooean. Cuaoio.
Mesa. Televisión. Sillón. Macera. !ilieio. !sculruia oe mujei
iecosraoa. Alineo ojo, miiilla y oljerivo. Blancos renrarivos,
pasajeios. !ámpaia. Veo el pioyecril que ariaviesa la ceiámica,
se inciusra en el muio, escaiapela la pinruia y el yeso. !l olje-
ro se ieconsriuye. !a lala iegiesa al aima.
1p:1¡ !ay relaiañas en caoa iincón. Peio ninguna aiaña. ¿A
oónoe llevaiía el lilo floranre a quien puoieia iecoiieilo? ¿Çué
munoo ayuoaiía a alanoonai, como un puenre levaoizo que
concluye en el vacío?
:o:¸¡ !a mueire raioa cuanoo se le espeia. Çuizá el viaje a
Samaiia no sea una posililioao oe escape, sino una oisriacción
que acoira el riempo.
:1:op Ayei visiré la nave oel loino inousriial. !a consriucción
oe aceio se alza a mirao oel oesieiro. Ðe camino al esraciona-
mienro noré que lay agujeios oel ramaño oe puños en el suelo
aienisco. Taiánrulas. Tejen espesas relaiañas iooeanoo las en-
riaoas a sus maoiigueias. Paiecían niella. Anres oe aiiancai, vi
un zaicillo llanco florai íienre al auro. !srala sujero oel muio
oe vigilancia y se exrenoía —el aiie lo sosrenía— un pai oe
merios solie el oesieiro.
:::oo Ðeslioiaraoo. !amliienro. !a mueire no llegaiá lajo la
íoima oe un asesino: pooiía sei una íalla coipoial, un óigano
que suspenoe su íunción poi segunoos. !l riempo se acala. Soy
un conoenaoo miianoo el rianscuiiii oe las loias. !enro. !ue-
go caoa vez más iápioo. Más. Aceleianoo. !asra esriellaise en
la laiieia oonoe el riempo se cancela.
:¡:¸¸ !sroy eníeimo, iníecraoo oe mueire.
:¡:¸ó !a mueire es una relaiaña. Aloia que esroy iiiemeoia-
llemenre ariapaoo en su ieo, ¿qué suceoeiía si movieia alguno
oe los lilos a mi alieoeooi? !no que no floraia lacia la naoa.
!na línea oe seoa que sujeraia a orio, que sujeraia una vioa en
el orio exriemo. Pienso en lo que puoieia sei. !lega la loia.
:¡:¸¡ Tomo el reléíono. Apunro mi caleza con la pisrola. Mai-
co númeios al azai. Amairillo. !scuclo el rimlie. !speio.
:¡:¸8 A mirao oe la nocle, en una laliración suena el relé-
íono.
:¡:¸p ... morirás mañana...
:¸:oo
G
a
a
8 laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Yo*
Acocs: S:vixbnivo
¿Þo os la ocuiiioo que al senraios en una lanca ouianre vues-
rio paseo soliraiio, lasrón en mano, luego comenzáis a oilujai
figuias geomériicas en la aiena oel paique, oel lulevai, oe la
plaza? Ðespués oe un iaro miiáis vuesria olia inconscienre y
os veis enceiiaoos en una infinioao oe cíiculos concénriicos
cuyo cenrio consriruís. !s el insrinro oe expiesión oel yo, la
renoencia a siruaise como el eje oel munoo, la piopensión a
ceicai un reiión, a riazai un loiizonre en roino al yo que ope-
ia poi meoio oel lasrón, iaoio oe ese cíiculo que rooos lleva-
mos en nosorios sin pooei oespienoeinos oe él.
Caoa quién conrempla su aicoiiis, y mi vecino, alejaoo oe
mi peisona poi oos o ries pasos a la izquieioa o a la oeiecla,
no exisre ya oenrio oe la misma longiruo que yo.
¿Poi qué, pues, esra lucla sin riegua ni cuairel conria los
lomlies y las cosas? !s poi renei iazón, es el oeseo oe pooei,
el aíán oe siruai los ceielios oe los oemás oenrio oel movi-
mienro moleculai.
Mis amigos me iepioclan oe laigo riempo que soy suljeri-
vo. Ðespués oe piegunraime lo que enrienoen poi eso, acalo
oe aclaiai el senrioo oe la palalia. Sencillamenre, quieien que
yo piense lo que ellos piensan, que enrie en su punro oe visra,
que apoye sus opiniones.
Ðecii que oeresro sus ioeas anricuaoas es ranro como coníe-
sai que somos enemigos, y ellos piefieien seguii sienoo mis
íalsos amigos. Así pues, conrinúo esciilienoo oesoe mi punro
oe visra, conranoo lo que le visro, pensanoo como me la en-
señaoo la vioa a laceilo.
¿Çué me impoiran los oemás? ¿Çué sé oe su capacioao paia
vei, aoivinai, juzgai? Pueoen menrii, equivocaise, y lo lacen
puesro que son mis enemigos naros, como yo lo soy suyo, pues-
ro que rooo el munoo es oe enemigos, oe comperiooies poi el
aiie que iespiiamos, poi la pasruia que pacemos, poi la lemlia
que íecunoamos, poi la gloiia que oespieciamos.
¡!os oemás! ¡!os oeresro así como ellos me ooian!
Ðespués oe lalei rianspuesro el equinoccio oe mi vioa, al
aiiojai una miiaoa lacia ariás, me veo a menuoo cazaooi, peio
más a menuoo lielie puesro que íui eoucaoo en la ieligión oe
las lielies. Ðe joven cieía rialajai paia los oemás, esrala siem-
pie pionro a quiraime la iazón y a conceoeila a los oemás, en
ranro que naoie se romala molesrias poi mí y que el univeiso
enreio no me ceoió el paso. !alía oeposiraoo paicelas oe mí
aquí y allá, en el seno oe Ðios, en las almas oe mis amigos, oe
mis mujeies, oe mis lijos, y rooos se íueion, llevánoose caoa
quien su peoazo sin oejaime a mí naoa oe su polieza.
Çuelié, moialmenre, y a punro oe salii luyenoo iecogí los
laiapos oe mi alma, me íoijé un capaiazón oe lieiio que unré
oe aicilla ieíiacraiia. Y en el alro loino oe los suíiimienros y las
oecepciones cocí mi imagen paia que íueia ouia como la ioca.
Y le aquí a mi piójimo, que encenoió la logueia, que son-
sacó el pan oe mis lijos, que me aiiojó en piisión y que giira:
¡!se no ama a su piójimo, esciile sin simparía paia nosorios,
ooia a los lomlies!
Ðe acueioo: ooio con el ooio sano y iolusro oel íueire cu-
yos ojos se aguzan poi el ooio, en ranro que los oéliles van a
cegaise poi la congesrión oe sangie oe la cóleia imporenre.
!sroy ialioso, peio no veo iojo oonoe lay veioe, esroy íuiioso,
peio oisringo al enemigo oel amigo.
!lrimamenre, ooce oe mis amigos lireiaiios pullicaion un
lilio íoimaoo poi ooce ensayos solie mi peisona y mi olia.
Y rooos, sin excepción, esciilieion oiiecra o inoiiecramenre
solie sí mismos, solie sus opiniones, sus simparías, su olia.
!os que me oefienoen, se oefienoen, los que me comlaren
pieoican ioeas conriaiias a las mías.
!na oama —¡oama!—, apoiró una conriilución pieciosa a
la psicología oe la mujei, en una mezcolanza oe comaoieos y
clismeiías. Siivió a su psicoparía en ranro que mujei, cieyenoo
piesenrai la mía.
Anre rooo, ievela su ignoiancia, oollaoa poi esa peiíecra
seguiioao ran conocioa oe las oamas, al consriuii rooa mi psi-
cología solie un leclo íalso, a salei: que renoiía yo mi oiigen
en la iaza mongólica. Conozco a la oama, le oije: Señoia, los
mongoles son rooos liaquicéíalos, yo soy oolicocéíalo. Así
pues, no pueoo seile giaro… como mongol.
Þo siivió oe naoa. Paia ella rengo que sei mongol, puesro
que ella misma es negioioe, ciuza oe un maiineio lavonio y oe
una cocineia negia.
Aoemás, ignoia las leyes oe compensación oe la naruialeza,
especialmenre en mareiia oe amoi. !a oesculieiro que soy un
oegeneiaoo poique piefieio a las mujeies peiveisas en mis se-
lecciones genésicas. !sro piuela, poi el conriaiio, que poseo
un exceoenre oe insrinros sanos y vigoiosos cuanoo la naruia-
leza me empuja a colmai las oeficiencias oe mi complemenro
íemenino. ¿Suficienre?
!n fin, en mi riageoia Padre, en la que un lomlie supeiioi
en caiácrei e inreligencia es asesinaoo poi ries liilonas, la
oama encuenria que ese lomlie es un esrúpioo que se oeja
asesinai.
¡Veamos a la mujei enreia! !l asesino es supeiioi al asesina-
oo. ¡!l soloaoo láilaio que mara a Aiquímeoes es más inreli-
genre que el gian maremárico! Caseiio es supeiioi a Cainor.
1

¡Mujei y engaño! Þo íoiman sino uno.
Al final, sin emlaigo, mi liogiafisa
:
se exlile en rooa su
simpleza oiiginaiia. Ðespués oe lacei calcera en oos mil líneas
(impiesas) solie mi peisona, confiesa que el sujero o rema se
la leclo oemasiaoo oiíícil y que ienuncia a oesenriañai o oe-
vanai un caiácrei ran complicaoo como el mío. Y esra coníe-
sión (viene) oespués oe lalei leclo ovillos con rooo lo que
mis enemigos lan lilaoo en mi lonoi. ¿Veioao que es muy
genril? ¡Al, ran mujei! G
* Augusr Sriinoleig, Vivisecciones, México, cxax, 1p¡¡.
1
!l piesioenre oe !iancia y su asesino anaiquisra, 18p¸.
:
Voz inexisrenre en íiancés y en casrellano, peio que no caiece
oe lumoi sriinoleiguiano: en íiancés iimaiía con actrice y riene a
la vez ielación con tigresa, nomlie que Sriinoleig solía aplicai a las
mujeies.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta p
!l lalei sioo*
Ciacbio Maovis
A Luca Doninelli
Y así Jeiiy muiió. Paciencia, ésre no es el piollema, ni paia él
ni paia naoie, ni siquieia paia mí que lo amé y poi lo ranro lo
amo, poique el amoi no se conjuga —Ðios mío, en ese senrioo
sí, cieiro, íalraiía más, peio el amoi riene su giamárica y no
conoce riempos sino sólo mooos veilales, más lien uno solo,
el piesenre infinirivo. Cuanoo se ama es paia siempie y solia el
iesro. Cualquiei amoi, oe cualquiei ripo. Þo es veioao que se
re pase, naoa se re pasa, y piecisamenre esro es íiecuenremenre
una lella oesgiacia, peio re la llevas conrigo, como la vioa, que
no es veioaoeiamenre una íoiruna, sólo que el amoi pasa aún
menos que la vioa, esrá allá, como la luz oe las esriellas, a quién
le impoira si esrán vivas o mueiras, liillan y punro y aunque oe
oía no las veas, sales que esrán.
Así ya no escuclaiemos aquella guiraiia, y paciencia, ram-
lién en esro naoa es inoispensalle. Ðios mío, cómo la rocala.
Y cuanoo la mano le oejó oe iesponoei, lió los láirulos y oes-
apaieció. Solie esro naoa que oljerai. Anres o oespués suceoe
y no impoira ranro cómo, como sea oele suceoei, y quién sale
cuánros oe nosorios ieunioos aquí esra nocle, señoias y seño-
ies, esraián vivos oenrio oe un mes. Con seguiioao no rooos.
!s esraoísricamenre imposille, alguno que esrá empujanoo al
vecino y pioresranoo poique el oe eníienre le rapa la visra oel
escenaiio, esrá yenoo poi úlrima vez al laileio, peio paciencia,
un año más, un año menos camlia poco, no compaoezco a
quien esrá poi esriiai la para y no envioio a quien sigue aoelan-
re ni me inreiesa salei en qué giupo esroy.
Amén poi Jeiiy, como poi rooos y poi rooo. Como oecía,
no ciirico su oecisión, cuanoo uno quieie lajai oel aurolús es
jusro que laje y si piefieie salrai oel aurolús en maicla anres
oe la paiaoa, es asunro suyo. !no pueoe esrai lairo, cansaoo,
no pooei más y qué sé yo. Peio cuanoo, viénoolo oesganaoo
poique no rocala como anres, le oije así, paia oaile ánimo, que
lalía sioo una figuia oe la guiraiia, iesponoió que no le lasra-
la lalei sioo. Çueiía sei —poco impoira qué, un músico, un
enamoiaoo, cualquiei cosa, peio sei.
¡Al!, señoias y señoies, en aquel momenro enrenoí qué
íoiruna es nacei, como yo, o renei un río o un aluelo o quien
sea nacioo en Biarislava o en !eopoli o en Kalocsa o en cual-
quiei orio lugai oe esra oesoiclaoa !uiopa Cenrial que es un
infieino, una veioaoeia cloaca, lasra senrii el oloi iancio, la
pesre que es la misma oesoe Viena lasra Czeinowirz, peio al
menos no re impone sei, al conriaiio. ¡Al!, si Jeiiy luliese
enrenoioo, cuanoo la mano le oejó oe iesponoei, la gian íoiru-
na oe lalei sioo, la lileirao, las vacaciones, el no renei que sei,
el no renei más necesioao oe rocai, ¡la salioa lilie oel cuairel
oe la vioa!
Peio ral vez no pooía, poique no lalía nacioo ni vivioo en
aquel aiie paianoico enceiiaoo y espeso como una manra, en
aquella losreiía lumeanre en la que comes mal y leles peoi
peio esrás lien cuanoo aíueia llueve y sopla el vienro —y aíue-
ia, en la vioa, llueve siempie y el cielo es coiranre. Sí, cualquiei
loricaiio oe Þiria o oe Vaiazoin pooiía enseñai a rooa la calle
quinra —aoemás oe a aquellos llegaoos allá ral vez oe Þiria o
oe Vaiazoin o oesoe orio peoazo oe íango panonio— la íelici-
oao oe lalei sioo.
¡Al!, la mooesria, la ligeieza oe lalei sioo, el espacio inciei-
ro y oúcril oonoe rooo es ligeio como una pluma, conria la
piesunción, el peso, la oesolación, ¡la ruilación oel sei! Poi
caiioao, no lallo oe ningún pasaoo y menos aún oe nosralgia,
que es esrúpioa y ouele, como oice la palalia, nosralgia, ooloi
oel ieroino. !l pasaoo es loiienoo, nosorios somos láilaios y
malos, peio nuesrios aluelos y lisaluelos eian salvajes y rooa-
vía más íeioces. !o cieiro es que no quisieia esrai, vivii en su
época. Þo, no oigo que quisieia ya lalei sioo siempie, exone-
iaoo oel seivicio milirai oe exisrii. !n pequeño oeíecro alguna
vez re salva, re piorege oe la olligación oe pairicipai y peioei
la piel.
Sei ouele, no oa riegua. !az esro, laz lo orio, rialaja, lu-
cla, vence, enamóiare, sé íeliz, oeles sei íeliz, vivii es esre
oelei oe sei íelices, si no, qué veiguenza. Sí, re esíueizas poi
oleoecei, poi sei comperenre y lueno y íeliz como es ru oelei,
peio cómo se lace, las cosas se re caen encima, el amoi re
aplasra la caleza como un plaíón oel reclo, un reiiille golpe o
peoi, caminas iozanoo los muios paia evirai los auromóviles
enloquecioos, peio los muios esrán iesqueliajaoos, pieoias
aguoas y ciisrales re excoiian y re lacen sangiai, esrás en la
cama con alguien y poi un momenro enrienoes qué pooiía o
oeleiía sei la veioaoeia vioa y es un esriuenoo insosrenille
—iecogei la iopa riiaoa en el suelo, vesriise oe nuevo, iise,
salii, poi sueire allí ceica lay una caíereiía, qué luena cosa es
un caíé o una ceiveza.
!so, lelei una ceiveza, poi ejemplo, es un mooo oe lalei
sioo. !srás allá, senraoo, ves oesapaiecei la espuma, caoa lui-
lujira en un segunoo, un larioo oe coiazón, un larioo menos,
ieposo y piomesa oe ieposo al coiazón cansaoo, rooo esrá oe-
riás oe ri.
Recueioo que la aluela, cuanoo ílamos a visiraila a Sulori-
ca, culiía con paño las punras oe los muelles y quirala una
mesa oe lieiio, así los niños no nos lasrimálamos cuanoo,
coiiienoo poi la casa, nos esriellálamos conria ellos, y culiía
ramlién los encluíes. !alei sioo esro, vivii en esre espacio en
oonoe no lay punras, no re pelas las iooillas, no pueoes encen-
oei una lámpaia que re lasrima los ojos, rooo esrá quiero, íueia
oel juego, ninguna emloscaoa.
!e aquí, señoies y señoias, la leiencia que lemos renioo oe
!uiopa Cenrial. !na cajira oe seguiioao, vacía, peio con una
ceiiaouia que oesanima a los laoiones oeseosos oe merei oen-
rio quién sale qué. Vacía, naoa que roque el coiazón o mueioa
el alma, la vioa esrá allá, ya sioa, seguia, al colijo oe caoa acci-
* Þaoine Coioimei (eoiroi), Contar cuentos, riaoucción oe Ciisrina
Secci, México, Sexro Piso, :ooó.
a
a
1o laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
oenre, un cleque caoucaoo oe cien viejas coionas que cuelgas
en la paieo, en un ciisral, y no reme ninguna inflación. Tam-
lién en una novela, la cosa más lella, al menos paia quien lo
esciile, es el epílogo. Tooo ya suceoió, esciiro, iesuelro, los
peisonajes viven íelices y conrenros o esrán mueiros, es la mis-
ma cosa, en caoa caso no pueoe suceoei naoa más. !l esciiroi
riene el epílogo enrie las manos, lo vuelve a leei, ral vez camlia
una coma, peio al ampaio oe rooo iiesgo.
Caoa epílogo es íeliz poique es un epílogo. Vas al lalcón, un
poco oe vienro pasa enrie los geianios y los pensamienros, una
gora oe lluvia ieslala solie el iosrio, si llueve más íueire re
gusra escuclai el ramloiileo oe las gianoes goras solie la rien-
oa, cuanoo cesa, vas a caminai, inreicamlias alguna palalia
con el vecino que encuenrias poi las escaleias, ni a él ni a ri les
impoira qué oicen, peio es agiaoalle enriereneise un momen-
ro, y oesoe la venrana oel oescansillo ves allá alajo, en el íonoo,
una íianja oe mai que el sol, salioo oe enrie las nules, encien-
oe como una llama. !a semana pióxima vamos a !loiencia,
oice el vecino. Al, sí, loniro, ya le esraoo allí. Y así se aloiia
la íariga oel viaje, las colas, el caloi, el genrío, la lúsqueoa oe
un iesrauianre. Ðos pasos, en el aiie oe la raioe ieíiescaoa poi
la lluvia, oespués a casa. Þo necesira cansaise oemasiaoo, si no
reimina agiránoose y no logia renei sueño. Y el insomnio, se-
ñoias y señoies, ciéanme, es reiiille, re aplasra, re soíoca, re
acosa, re peisigue, re envenena —lelo alí, el insomnio es la
íoima supiema oel sei, sei = insomnio, poi esro se necesira
ooimii, ooimii es sólo la anrecámaia oel veioaoeio ya lalei
sioo, peio mienrias ranro es ya algo, un iespiio oe alivio… G
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 11
Clailie
!coo Aiivibo !ixo,osa
¿Te gusra esre lugai, Clailie? A mí no. Cieo que a naoie. ¿Te
las oaoo cuenra oe que luele a mieioa? Þaoa más rienes que
ponei un poco oe arención y lisro, re oa una pesre oeliciosa.
Çué luen asilo nos rocó. Miia, no culpo a naoie poi ese aioma,
no me gusra iepairii culpas. ¿Paia qué?, naoie gana. Ðigamos
que soy uno oe esos pioíeras que oice lo que piensa y naoa más.
Þunca esciilí mis evangelios, no necesiro esciilii naoa. !sas
gavioras no se cansan oe esrai siempie naveganoo en el vien-
ro… ¿Te fijas?, se queoan alí, ni siquieia canran. Ðe seguio ni
piensan en lajai… Ya esramos viejos, ¿pueoes cieeilo? Yo pien-
so que esa pesre a mieioa es la mueire. Siempie que me llega
ese oloi, alguien se mueie. ¿Te las oaoo cuenra? Þo re vayas…
espéiame… oye, oye… Ðiscúlpame… si re oa mieoo la mueire,
no es mi culpa. Vamos a plaricai… ¿Te gusran los animales? A
mí me gusran… Yo cieo que los peiios son animales muy iea-
lisras, ¿no se re lace? ¿Cuánoo las visro que un peiio quieia
volai? !a vioa oe los animales es sencilla. !n seiio, Clailie.
¿Cuánoo las visro a un peiio que se encieiie en un asilo? !srá
oiíícil, ¿no ciees? A un peiio lo amaiias íueia oe la casa, oejas
que se moje caoa raioe lluviosa lasra que esré viejo y no la-
oie… ciéeme que no va a molesraise en vei cómo escapai…
!no sí, Clailie, siempie luscamos la maneia oe escapai oonoe
quieia que esremos. Miias la laioa allá aíueia llena oe iejas y
piensas cómo volai poi encima oe ella… ¿!as pensaoo en eso?
tiavo qci io uas vixsabo. Þo riene poi qué oaire veiguen-
za… Þunca esramos solos… !n oía, cualquiei oía, oespieiras
y ves el reclo a lo alro. Þo cae… ¿Te las oaoo cuenra…? ¿Poi
qué no cae? !uego re sienras en la cama, saluoas a la mueire que
oescansa a ru laoo, rú sales que esrá alí, espeiánoore, y ram-
lién sales que el reclo no se cae poique ella no quieie… Þo
queoa oe oria: le soniíes, siempie lay que sonieíile, es muy
senrioa, no queiemos laceila enojai ran rempiano. Te limpias
el locico y la saluoas, ¿qué ral?, le oices. !s muy sano lacei
eso. ¿!o las leclo úlrimamenre, Clailie? xo… ¿no lo las
leclo? Clailie, Clailie, ya no esrás en la selva. Þo pueoes
anoai poi la vioa olvioanoo las cosas impoiranres. Ya no. Aquí
no lay oeleies, mi amigo, peio rampoco lay que exageiai. Þo
re molesres… Þo pasa naoa, no rienes que sacai la pisrola y
oispaiainos a rooos. Saluoai a nuesria amiga es ran íácil como
ii al laño y sacuoíisela. Þo veo poi qué no pueoas sonieíile un
poco. Si me equivoco, que me maren, es más, márame. ¿!ay
algún piollema con eso?… naoie oice naoa, naoie nos ve. Þo
lay ningún piollema. Clailie: márame. Þo se oiga naoa más.
Þo re pieocupes, re enrienoo. Miia, ya se esrá lacienoo raioe.
Me gusra cómo se ve el sol… Te cuesra rialajo aceprai que vas
a moiii. A rooos nos cuesra. Þo quieio oecii que vas a moiii
aloia, no. ¿Poi qué re pueoe pesai la vioa, amigo? ¿Çuieies
una iespuesra? Mérere una cliva, oare un pase, yo lo lago peio
no lusco iespuesras. !srás aquí y lo más piolalle es que aquí
re vas a moiii. ¿Çué ves poi esa venrana?, ¿quieies iompeila y
salii? Þo rienes que iompeila, pueoes oai la vuelra y laigaire.
Peio eso es lo más íácil, Clailie. Si re sales ¿qué vas a lacei allá
aíueia? Paiaire en una esquina y peoii limosna. !na limosna.
a
a
1: laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
¡Çué asco!... Clailie: el corazón púrpura del congreso, un héroe de
guerra, pioienoo limosna en las paiaoas oe los auroluses... Þo
riene caso, yo poi eso no me laigo… Miia: salii y cogei allá
aíueia con una mujei más joven. !so sí seiía lueno. Salii y
cogei y cogei y que se re salgan los ojos y re queoes seco solie
la cama oe cualquiei pura… ¡Çué luena ioea! Tu íamilia no
viene… Ya no viene naoie a veire… ¿A quién espeias, enron-
ces? A la mueire, mi amigo. ¿Peio… sales que nos licieion
riampa? Þos llenaion la caleza oe mieioa… Tooo es una men-
riia… Te veo y la veioao, se me lace que no esrás alí… Tooo
es menriia… ¿Çuieies un ejemplo…? Ðices que ru esposa re
amó… ¿no? Yo no la veo a ru laoo. !asra la mueire, oijo. Y rú,
re lo aseguio, le oecías que la amalas aunque oeseaias ma-
oieaila a caoa loia. Peio no pasa naoa: ruvisre lijos, ciecie-
ion… Tooos soniíen. Sonieímos… Míiame, esroy caicajeán-
oome. !a genre se mueie, Clailie. Tu vieja se muiió anres que
rú… ¿a quién le impoira? Vienen rus lijos a veire… no, no
vienen. Peio cuanoo vienen, oicen que re aman… Tus nieros
oicen que re aman… ¿Te impoira eso? !o único que nos ense-
ñaion íue a peoii peimiso paia rooo. Aún lay nocles en las
que anres oe oiinai pioo peimiso, ¿lo pueoes cieei? ¿A quién
le pioo peimiso en esre peiio lugai…? Paia pooei cogeire a ru
mujei, pioes peimiso… Paia esciiliile una caira a rus lijos.
Paia vei, paia pensai no, peio íalra poco. Veme la caia… Ten-
go ¿cuánros años? ¿Serenra? ¿Te agiaoa esa eoao? Y escúcla-
me: paia lo único que nunca ruvimos que peoii peimiso íue
paia marai, íumai y moiii. !so nos oecían… acuéioare. Si ese
amarillo lijo oe su pura maoie re miiala, xi:aio. Çuieies íu-
mai, laceire el íueire mienrias re pones penoejo, icxa. ¿Y qué
me oices oe lo orio? ¿Çué me oices oe nuesrias óioenes, no lo
iecueioas? Paia no renei que pensai en ooimii enrie las iamas
y la lluvia, lo que lacía eia oispaiai al aiie… oisriaeime un
poco. ¿Çuién necesira caíé con eso?… ¿Con eso…? !s una
maneia oe oisculpaise con la mueire. Así le pueoo oecii a un
calión en el infieino: yo no re maré, esroy seguio. Yo no íui,
no me culpes… Y aloia esramos aquí, laciénoonos viejos, con
la mueire senraoa a nuesrio laoo, espeiánoonos. Si re levanras
y oices: loy me sienro lien, ella re manoa un ooloi o re oa una
moioioa en la espaloa, en los iiñones, en el coiazón. Paiece
que oice: no oejen a ese imlécil seguii caminanoo en la rieiia.
Ða asco. Þo re enojes, peio la veioao es que somos malos sol-
oaoos. Tú sí lo pueoes enrenoei. ¿Sales quién íue inreligenre?:
Scorr, él sí se oio cuenra a riempo oe rooo. Si no lo conocisre,
oelisre laleilo leclo. ¿Sales qué lizo? !ácil. Miia, se levanró
rempiano, escúclame, íue con su íamilia a un McÐonalo’s,
comieion, sus niños jugaion, la genre sonieía. Su mujei lo
aliaza, no sé si le oijo que lo amala… Þo me impoira... Se
lairó, Clailie. Su íamilia reiminó oe comei, llegaion a casa y
él va y saca su ievolvei, su escopera y se iegiesa al iesrauianre.
!os maró a rooos. Þo oejó a naoie vivo. Al final lo maran unos
peiios policías. Þo puoe cieei que lo layan maraoo. “!s un
pincle léioe”, me oije. !l sí supo qué lacei, Clailie, ¿A qué
nos llevaion a la selva? ¿Cuánros años lace oe eso?, naoa cam-
lió. Me oan ganas oe lacei eso, ¿a ri no? Si oices que sí, no re
juzgo. !n lomlie se eníaoa y mara a quien lo clinga, es jusro.
!s jusro. Çuieies queliai la venrana. Poi mí quiéliala. ¿Çuién
re laira, Clailie? ¿A quién re gusraiía marai?… Piénsalo…
¿Cuánro re queoa oe vioa? G
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númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 1¡
Sueño oe Plarón*
Voi:aivi
Plarón soñala muclo y no se la soñaoo menos oespués. !alía
soñaoo que la naruialeza lumana eia en orio riempo oolle, y
que en casrigo a sus culpas íue oivioioa en maclo y lemlia.
!alía oemosriaoo que sólo pueoe lalei cinco munoos
peiíecros, poique sólo lay cinco cueipos iegulaies en maremá-
ricas. Su República íue uno oe sus gianoes sueños. Tamlién
lalía soñaoo que el ooimii nace oe la vigilia, y la vigilia oel
ooimii, y que a luen seguio se pieioe la visra conremplanoo un
eclipse salvo oesoe un esranque oe agua. !n esa época los sue-
ños oalan una gian iepuración.
!e aquí uno oe sus sueños, que no es uno oe los menos
inreiesanres. !e paieció que el gian Ðemiuigo, el ereino geó-
meria, rias pollai el espacio infiniro con innumeialles glolos,
quiso piolai la ciencia oe los genios que lalían sioo resrigos
oe sus olias. Ðio a caoa uno oe ellos un riociro oe mareiia paia
que la oispusiesen, poco más o menos como !ioias y Zeuxis
laliían oaoo a sus oiscípulos esraruas y cuaoios paia rialajai
en ellos, si es que pueoen compaiaise las cosas pequeñas con
las gianoes.
A Ðemogoigón le coiiesponoió en el iepairo el riozo oe
laiio que se oenomina “la Tieiia”, y, rias laleilo oispuesro oe
la íoima en que loy vemos, pierenoía lalei leclo una olia
maesria. Pensala que lalía oomeñaoo la envioia, y espeiala
elogios incluso oe sus colegas, queoó muy soipienoioo cuanoo
lo iecilieion con alucleos.
!no oe ellos, muy aficionaoo a las liomas pesaoas, le oijo:
“!n veioao que laléis rialajaoo lien, laléis sepaiaoo vuesrio
munoo en oos, y laléis puesro un gian espacio oe agua enrie
los oos lemisíeiios, a fin oe que no lulieia comunicación oe
uno a orio. Se lelaián oe íiío en vuesrios oos polos, y se mo-
iiián oe caloi en vuesria línea equinoccial. !aléis cieaoo con
muclo rino gianoes oesieiros oe aiena, paia que los viajeios se
mueian en ellos oe lamlie y oe seo. Me sarisíacen lasranre
vuesrios coioeios, vuesrias vacas y vuesrias gallinas, peio, íian-
camenre, no esroy ran sarisíeclo con vuesrias seipienres y
vuesrias aiañas. Vuesrias celollas y vuesrias alcacloías son
cosas lonísimas, mas no veo aoónoe queiíais ii a paiai cu-
liienoo la Tieiia con ranras planras venenosas, a menos que
layáis renioo el piopósiro oe envenenai a sus laliranres. Me
paiece aoemás que laléis íoimaoo una rieinrena oe especies
oe monos, muclas más especies oe peiios, y sólo cuario o cin-
co especies oe lomlies: cieiro que laléis oaoo a esre úlrimo
animal eso que vos llamáis ‘la Razón’, peio, en conciencia, esa
iazón es oemasiaoo iioícula, y se aceica oemasiaoo a la locuia.
Me paiece aoemás que no lacéis gian caso oe ese animal lípe-
oo, pues le laléis oaoo ranros enemigos y ran poca oeíensa,
ranras eníeimeoaoes y ran pocos iemeoios, ranras pasiones y
ran poca piuoencia. !n apaiiencia, no queiéis que laya mu-
clos animales oe ésos en la Tieiia: poique, sin conrai los peli-
gios a los que los exponéis, laléis leclo ran lien la cuenra
que, un oía, la viiuela se llevaiá rooos los años iegulaimenre la
oécima paire oe esa especie, y la leimana oe esa viiuela enve-
nenaiá la íuenre oe la vioa en las nueve paires iesranres, y, poi
si no íueia suficienre, laléis oispuesro las cosas oe ral mooo
que la mirao oe los supeivivienres se oeoicaiá a pleirai, y la oria
mirao a maraise, ellos, sin ouoa, os queoaián muy agiaoecioos,
y vos laliéis leclo una olia maesria”.
Ðemogoigón se puso coloiaoo, se oala peiíecra cuenra oe
que en su asunro lalía mal moial y mal íísico, peio sosrenía que
lalía muclo más lien que mal. “Ciiricai es muy íácil, oijo,
peio ¿cieéis que es íácil lacei un animal que siempie sea iazo-
nalle, que sea lilie y que nunca aluse oe su lileirao? ¿Cieéis
que, cuanoo uno riene nueve o oiez mil planras paia que eclen
ienuevos, iesulra íácil impeoii que algunas oe esas planras no
rengan cualioaoes nocivas? ¿!magináis que con cieira canrioao
oe agua, oe aiena, oe íango y oe íuego, se pueoe renei mai y
oesieiro? Acala usreo, señoi luilón, oe oisponei el planera oe
Maire, aloia veiemos cómo os las laléis aiieglaoo con vues-
rias oos gianoes íianjas, y qué leimoso eíecro seiá el oe vues-
rias nocles sin luna, aloia veiemos si no lay en vuesrias
genres ni locuia ni eníeimeoao.”
!n eíecro, los genios examinaion Maire y aiiemerieion
ouiamenre conria el luilón. Tampoco íue riaraoo con inoul-
gencia el giave genio que lalía amasaoo Saruino, sus colegas,
los íaliicanres oe Júpirei, oe Meicuiio y oe Venus, ramlién
lulieion oe sopoirai iepiocles.
Se esciilieion giuesos volúmenes y íolleros, se oijeion íia-
ses ingeniosas, se licieion canciones, se comerieion iioicule-
ces, las opiniones se agiiaion, poi fin el ereino Ðemiuigo im-
puso silencio a rooos: “!aléis leclo cosas luenas y cosas
malas, les oijo, poique renéis mucla inreligencia y sois impei-
íecros, vuesrias olias sólo ouiaián vaiios cenrenaies oe millo-
nes oe años, luego, como esraiéis más insriuioos, lo laiéis
mejoi: sólo yo pueoo lacei cosas peiíecras e inmoirales”.
!sro es lo que Plarón enseñala a sus oiscípulos. Cuanoo
lulo reiminaoo oe lallai, uno oe ellos le oijo: “Y luego os
oespeirasreis”. G
* Volraiie, Cuentos completos en prosa y verso, México, iti-Siiuela,
:ooó.
a
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1¸ laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Acioo lóiico
Tvvxo Maiboxabo
Para C.R.G.
o1. !sa maoiugaoa las cucaiaclas reiminaion al fin poi sacai-
me oel oepairamenro. Tooo, alsoluramenre rooo, incluyenoo
mi mariimonio y la ciuoao, se íue a la mieioa.
o:. Poi la raioe romé unos mezcales y me íui a naoai a un lal-
neaiio oe las aíueias oe Òaxaca.
o¡. !l oepairamenro nos lalía sioo iecomenoaoo poi Mairín
Solaies. !l lugai eia una casa anrigua y cénriica, peio iemoza-
oa y oivioioa en oepairamenros amplios lisros paia iecilii la
lasuia pei cápira oiaiia en la que gozalan giingos julilaoos
ouianre las rempoiaoas alras, peio que, poi el conflicro social
que paializó a la ciuoao oesoe lace meses, se enconriala vacío
y a menos oe mirao oe piecio, es oecii, a un piecio oe pionro
no piolilirivo paia un mariimonio mexicano joven y oe clase
meoia como lo éiamos Clauoia y yo.
o¸. !sos oías llevé un oiaiio en una Moleskine. !n oiaiio,
oiagiamas y oilujos. Poi eso lo rengo ran claio. !a piimeia
cucaiacla que vi íue una oel ripo que oías más raioe caralogué
en mi liliera como “olispo”, cucaracha-obispo, poi la íoima
iecra y iecoiraoa como una capa que aoquiiían sus alas en la
paire iníeiioi, aoemás oe lo piiero oe su pigmenro. Piiero
como la mieioa. Ò como los olispos, más exacramenre. !so es.
Anres oe aquel episooio no conseivo iecueioo oe mayoi con-
racro que el incioenral, anecoórico o oisranre con cualquiei
clase oe llárioo. Cuanoo la vimos, Clauoia, oe rempeiamenro
claiamenre más uilano y civilizaoo que el mío, oio visos oe
queiei aplasraila poi acro ieflejo, peio la sola ioea oe escuclai
el esrallioo oel esquelero exreino como el ciepirai oe una nuez
lajo la suela me movió a oereneila en el acro. !l insecro apio-
vecló esos insranres oe ouoa paia sulii poi su sanoalia y riepai
con una velocioao amenazanre lasra su muslo inreino anres oe
que yo se la sacuoieia oe encima con un peiióoico. ¿Tocaila
yo? ¡ Ja! Þi lallai... !l animal íue a caei al suelo con un ligeio
clasquioo, a peioeise más raioe oelajo oe la esruía como un
cocleciro oe íiicción enloquecioo. Clauoia pocas veces me
lalía miiaoo oe esa maneia.
o¸. Aunque nuesria esrancia en Òaxaca renía un piopósiro muy
oereiminaoo y oe anremano finiro, Clauoia y yo no ouoamos
en oaile a la caseia un oepósiro equivalenre a la ienra oe un
mes en signo oe luena volunrao, cieyenoo con canooi que
pooiíamos volvei exrensilles una vacaciones posreiioies lajo
el sulreiíugio oe una comisión oe su rialajo. Þinguno oe los
oos lulieia aposraoo un peso a lo conriaiio.
oó. Þo me arieví a oesempacai ouianre ries oías.
o¡. Clauoia oelía viajai sin vaiieoao rooas las mañanas lasra un
puello ceicano paia lacei el rialajo que nos lalía riaíoo oes-
oe el noire lasra acá. !l !oium oe las Culruias le lalía con-
signaoo la oocumenración giáfica y esciira, oía a oía, oel pio-
yecro oe cieiro airisra plásrico zaporeco mimaoo poi la
!unoación Rockeíellei en lo que seguiamenre seiía una ieivin-
oicación poi su conciencia oe culpa llanca anres que poi cual-
quiei paiámerio esrérico. Y es que a oecii veioao las esraruas
eian naíí y loiioiosas, solie rooo loiioiosas. !a empiesa
consisría en cieai oos mil quinienras un esraruas oe laiio oe
ramaño ieal, iepiesenranoo a senoo númeio oe emigianres
mexicanos íallecioos en la íionreia con !sraoos !nioos. !na
locuia y una péioioa oe riempo, si me lo piegunran. Peio el
caso es que, salvo las piimeias veces que la acompañé al puello
íanrasma siriaoo poi luesres oe esraruas oe laiio, como iegla
geneial me queoala en casa. A eso, en iesumen, y naoa más,
lalíamos ioo lasra allá. Ò al menos ella. Yo, poi mi paire,
fingía esciilii una nueva novela, ral como le leclo en los úl-
rimos años paia quiraile unos pesos a mi agenre e ii al oía.
o8. Ðe la segunoa y reiceia cucaiaclas que puoe vei en el oe-
pairamenro, una oe ellas peirenecía a eso que me oio poi cla-
sificai como oel ripo “oíazoioaz”, cucaracha-díazordaz, poi las
asomliosas similiruoes que enconriala con el iosrio oe aquel
ex piesioenre, no sólo en íacciones, sino en las maneias oe
oesplazaise y, en geneial, en su íoima expansiva y campeclana
oe ocupai el munoo. Su coiaza eia más pálioa y riaslúcioa que
la oe una cucaracha-obispo, su ralla visillemenre más coira. Y lo
sé poique en esa ocasión las vi junras. !alía ioo al supeimei-
caoo a lacei nuesrias piimeias compias oe víveies cuanoo me
las ropé, jusro en la línea imaginaiia oel vano oe la pueira oe la
iecámaia. Ðe inicio cieí que se riaraiía oe alguna muración
oiiunoa oe cucaiacla como consecuencia lógica oe la alun-
oancia oe gases laciimógenos y gas pimienra en la ciuoao. Peio
no. !n cueipo luengo y airiculaoo se conroisionala solie sí
mismo. !na paieja oe cucaiaclas apaieánoose, pensé luego.
Peio sólo lasra que me puse en cuclillas y ruve a la paieja oe
insecros a meoio merio oe mis naiices, me puoe peicarai oe lo
que en iealioao lacían. !a cucaracha-obispo oevoiala a la cuca-
racha-díazordaz poi la caleza. !a obispo eia casi el oolle oe ralla
que la piimeia que vimos, con la oiíeiencia oe que ésra mos-
riala una especie oe collaiín paiouzco que oe alguna íoima
oeleiía oisringuiila o iealzaila en jeiaiquía selecriva íienre a
las orias. Þo lo sé. !l caso es que la cucaracha-obispo oeruvo su
ciuel envesrioa conria la polie díazordaz en el momenro en
que logió aiiancaile al fin la calecira. Þi siquieia se la comió.
!uego se maicló a rooa velocioao zigzagueanoo poi la oiilla
oe una paieo paia iise a peioei en un oiificio oel iegisrio oe
agua. Me puse oe iooillas, riianoo al suelo las lolsas oel supei-
meicaoo sólo paia pooei iecogei enrie el ínoice y el pulgai la
caleza ceicenaoa oe la cucaracha-díazordaz. Sus laiguísimas
anrenas aún se movían íienre a mis ojos como lárigos.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 1¸
op. !a piimeia vez que Clauoia no volvió a casa poi la nocle
ni siquieia me alaimé. Þi renía morivo. Ceica oe la loia oe la
cena me envió un mensaje oe rexro paia avisai que pasaiía la
nocle en el puello oe las esraruas oe laiio, pues los raxis co-
lecrivos, el único meoio paia volvei a la ciuoao, lalían oejaoo
oe ciiculai lacía una loia. Þo oejó oe paieceime sospecloso
su mensaje, pues en aquel puello no llega señal releíónica.
Cené coin-flakes, pan oulce con Coca-Cola y me íui a ooimii.
Al amanecei oesculií que las cucaiaclas lalían renioo una
oigía magnífica solie mi razón. !a lamliuna lalía reimina-
oo. Muclas, incluso, no puoieion alanoonai el íonoo poi lo
goioas que lalían queoaoo.
1o. !e conré a Clauoia el incioenre peio ella, oenrio oe su
piagmarismo insoloinalle, aoujo que eia lo más noimal que
un oepairamenro oesocupaoo ouianre ranro riempo ruvieia
insecros, que sólo eia cosa oe oías paia que ceoieian a nuesria
piesencia. Aoemás, ella sólo lalía visro la piimeia cucaracha-
obispo, una sola, y oijo que rampoco eia paia ranro, que no
íueia ran íiesa. Juio que eso oijo.
11. !n el meicaoo le conré mi piollema a una venoeooia oe
rlayuoas. Me iecomenoó el ácioo lóiico y compié ries íiascos
en una íeiiereiía. Paia ese riempo lalían riascuiiioo oos se-
manas y no me lalía lañaoo siquieia poi remoi a que uno oe
esos insecros salieia poi la colaoeia y sulieia lasra mis resrícu-
los paia oevoiailos ral como vi lacei a la cucaiacla goioa oel
collaiín con la caleza oe una polie cucaracha-díazordaz. Me
veía olligaoo a comei íueia sin vaiieoao, pues no pierenoía
coiiei el iiesgo oe almacenai solianres oe comioa, no ila a
poneiles un lanquere nunca más. Peio, solie rooo, lo que me
oecioió a iecuiiii al ácioo lóiico íue la apaiición oe una reicei
clase oe cucaiaclas, la más asqueiosa, evolucionaoa y remille
oe rooas. !a cucaracha-calderón.
1:. Anres oe usai el ácioo lóiico poi iecomenoación oe la se-
ñoia oel meicaoo, le llamé poi reléíono a Mairín Solaies a
Paiís paia peoiile un consejo. Þo se me ocuiiió mejoi ioea
oaoo que íue él mismo quien me lalía iecomenoaoo el oepai-
ramenro, y en mi ieoucioa visión oel munoo eia él y no oria
peisona quien oeleiía renei la iespuesra que yo esrala espe-
ianoo escuclai. “Raio Max”, íue lo úlrimo que oijo Mairín
oesoe el orio laoo oel Arlánrico con una voz pasrosa anres oe
volvei al sueño oel que mi llamaoa lo lalía sacaoo.
1¡. !a segunoa vez que Clauoia no volvió a casa poi la nocle
íue, según ella, poi algo un poco más seiio. !l movimienro
populai lalía ceiiaoo rooas las vías oe acceso poi rieiia. !ulo
lelicópreios solievolanoo el cenrio y un oloi agiioulce im-
piegnó el amlienre como iesalio oe los gases y la pólvoia.
!ncenoí la rele y un ripo oijo que la policía íeoeial esrala en
camino. Ties aviones Boeing. !na veinrena oe lelicópreios.
!na rieinrena oe ranqueras. Y ni un solo raxi paia volvei oe
aquel puello peioioo, según Clauoia. ¡Bal! ¿Çuién va a cieéi-
selo? Þo las cucaiaclas, claio. !llas se queoaion en la ciuoao,
al pie oel cañón.
1¸. !s asomliosa la canrioao oe sensaciones auoirivas y visuales
que pueoe causai un veneno paia insecros en apaiiencia ran
oócil como el Raio Max. !n su riempo jamás usé el cloiuio oe
erilo, “leioína iápioa”, que oe pionro se puso ran oe mooa en-
rie los aoolescenres oe clase meoia-laja con los que me inicié en
muclas orias cosas ouianre la piepa, peio inruyo que los eíecros
no oelen oe sei muy oiíeienres. !a piimeia semana iocié ou-
ianre ries oías, mañana y nocle, caoa iincón, caoa oiificio oel
oepairamenro con el spiay. !l iesulraoo íue inmejoialle. Al
volvei a casa enconriala el suelo rapizaoo oe oecenas oe caoá-
veies ouios y ciujienres. Sin emlaigo, lasrala que se emanci-
paia la concenriación oe Raio Max paia que una nueva camaoa
oe insecros plagaia el laño, el clóser, la cocina y la iecámaia,
solie rooo la iecámaia, oonoe esrala el iegisrio oel agua.
1¸. Cuanoo Clauoia se ooimía, me acosrumlié a esrai lien
aleira, a encenoei las luces y a esrai arenro sin pesrañeai con
la visra clavaoa en las paieoes, en las esquinas, en el reclo, en la
alacena, en los iesquicios más pioíunoos y colaoeias, con la
lorella oe Raio Max en mano. Apenas apierai el oispaiaooi y
las muy culeias caeiían mueiras, ieroiciénoose solie sí mis-
mas, con las seis pariras riesas al aiie. Muclas veces aceiqué el
oíoo lasra ellas paia inrenrai escuclai el sonioo que oelen oe
lacei cuanoo agonizan. Þunca olruve iesulraoos.
1ó. A la reiceia semana ya no ooimía ni una loia. Alguien re-
nía que manrenei la guaioia. Y no eia yo quien ila a oai su
liazo a roicei ni muclo menos a oroigai riegua. !ue enronces
cuanoo me iecomenoaion el ácioo lóiico. Me iecomenoaion
lacei una piepaiación con manreca, azúcai, mucla azúcai, y
canrioaoes geneiosas oel ácioo. !l iesulraoo íue una pasra am-
laiina y iica como el oulce oe lecle, peio leral paia los insecros
y su piole. A veces, ouianre las nocles, cuanoo Clauoia se que-
oala ooimioa, la unrala solie pan rosraoo y la acompañala
con Coca-Cola y Reo Bull paia manreneime oespieiro anre
cualquiei evenrualioao. Ðejé oe laceilo cuanoo un luen oía el
ooloi oe esrómago no me peimirió levanraime.
1¡. !a cucaracha-calderón eia la peoi oe rooas las que logié cla-
sificai en ese peiiooo. !ia la más golosa, sucia, roipe y lenra oe
rooas. Þaoa que vei con la liavuia y el aiiojo oe la obispo, ni
muclo menos con la asrucia y la iapioez oe la díazordaz. !a
cucaracha-calderón eia peirinaz, imlécil peio peirinaz y, sólo
aloia lo cieo, inmoiral. !ue esa especie la que reiminó poi
sacaime oel oepairamenro. Cuanoo me oala a la raiea oe leei,
a
a
1ó laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
poi ejemplo, cosa que caoa vez suceoía con menoi íiecuencia,
renía que manrenei el ialillo oel ojo aleira paia evirai senrii oe
pionro ese cosquilleo ran íamiliai lajanoo poi mi espina ooi-
sal. Ðejé oe riaei en oefiniriva comioa a la casa y piocuiala
usai el laño lo menos posille, manreneilo aséprico con Cloia-
lex y Pinol, ral como el iesro oel oepairamenro, que aseala
oesoe rempiano, ries veces al oía, peio que con rooo y eso
paiecía no sei suficienre.
18. !a reiceia nocle que Clauoia no volvió a la casa la iaoio
local íue inreivenioa y una voz agiraoa oijo que eia momenro
oe “una nueva ievolución”. Juio que así lo oijo. Pasaion ries
nocles más y Clauoia seguía sin apaiecei. Pensé en llamai a
Mairín Solaies, peio iecoioé que en Paiís a esas loias la genre
acosrumlia ooimii. !n el puello oonoe Clauoia rialajala no
lalía reléíono ni inreiner y su celulai jamás iecilía señal en ese
sirio. !l gas pimienra se filrió poi los vanos y aíueia lulo lu-
llicio y riasiego y ciepirai y oeronaciones. Se coiró la eneigía
elécriica. Me enceiié en el clóser aliazanoo una lorella oe
Raio Max paia manrenei a iaya a las cucarachas-calderón, que
insisrían en luscai ieíugio alieoeooi oe mi caloi coipoial y oe
mis oeriiros. Alguien en esos oías incluso enrió al oepairamen-
ro y se llevó rooo lo que consioeió oe valoi. !nrenró vaiias ve-
ces íoizai el clóser, sin éxiro.
1p. A Clauoia nunca volví a veila.
:o. !n mi Moleskine clasifiqué ramlién los oisrinros ripos oe
mueire que puoe oisringuii. !os caoáveies pasaoos poi Raio
Max sin vaiianres reiminalan con el esquelero exreiioi rosraoo
y ciujienre. !as muy calionas reiminalan riesas y oesecaoas
como lojaiasca. Peio en camlio, las mueires piooucioas poi
ácioo lóiico vaiialan surilmenre, oepenoienoo oe la canrioao
oe veneno consumioa así como oe la ralla, especie y eoao oel
insecro. Poi lo geneial las cucaiaclas reiminalan inflamaoas y
lañaoas poi su piopia lumeoao, como si lulieian íallecioo
poi peimanecei rooa la nocle en un razón oe coin-flakes. !n-
cluso, en los casos más oiásricos, llegué a vei mueires poi es-
rallamienro oe óiganos inreinos y pioíusas lemoiiagias. !na
susrancia llancuzca y oiíícil oe quiraise oe encima escuiiía poi
sus vienries y caleciras íoimanoo luilujas plasrificaoas.
:1. Cuanoo lizo su eíecro, el ácioo lóiico que espaicí poi rooo
el oepairamenro me iegaló mis piimeias loias oe sueño en
muclos oías enceiiaoo en el clóser, sin salii apenas paia ii al
laño o romai agua oel gaiiaíón en el que oe rooas íoimas na-
oalan los insecros a sus anclas. Con rooo esro, no renía mane-
ia oe salei que lo peoi esrala poi venii con la segunoa llegaoa
oe la cucaracha-calderón, que fingía esrai mueira paia luego,
apioveclanoo cualquiei oescuioo, volvei a la caiga poi enrie
los iesquicios oe la pueira oel clóser.
::. !n luen oía en la calle volvió a ieinai el silencio. Supe que
no oelía pensáimelo oos veces, que oelía apioveclai la riegua
o la escampaoa o cualquiei cosa que ocuiiieia allá aíueia, paia
luii a rooa piisa oe ese culo oel oiallo en oonoe Clauoia lalía
ioo a mereinos.
:¡. Þingún ripo oe rianspoire púllico seguía íuncionanoo.
Sólo velículos policiales y ranqueras. Þaoie que vieia mi íacla
lacienoo oeoo en la caiiereia quiso llevaime. Ðelí caminai
vaiias oecenas oe kilómerios sin salei lien a lien lacia oónoe
me oiiigía. Poi la raioe me íui a romai vaiios mezcales en el
piimei anrio que puoe vei en las aíueias oe la ciuoao. Y más
raioe a naoai en un lalneaiio oe San Agusrín !rla, el lugai a
oonoe sin saleilo me lalían guiaoo mis pasos. Cuanoo salí oe
la alleica, mienrias me secala con una roalla cloiaoa y riesa, un
lomlie me piegunró lo siguienre: “¿Viene oe la ciuoao? ¿!s
cieiro que llegó la Policía !eoeial y que lulo oecenas oe
mueiros? Ya no lay señal oe iaoio...”. Al vei que no le iespon-
oía, unos minuros oespués insisrió poi orio cauce. “¿Y cómo
esrá el agua?”. “Ðeliciosa”, oije. G
Ciudad de Oaxaca, 2007
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númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 1¡
Poemas*
Josi !izaxa !ixa
Piimeia gloiiera oe la amisrao
Para Cintio Vitier
Se nos íue la vioa liposrasianoo,
lacienoo con los oioses un veiano.
Viene el ictus a la cloza canranoo
el eíímeio y los oioses oe la mano.
Çueiíamos la caine oe los oioses,
el alienro, el pneuma ya gueiieio.
!srala en el malvaoo manoaoeio
el intelligere oel Bosco oe los goces.
!nía el iío la pieoia con el alma,
la esriella en la filia oe la palma
soniíe la lisagia oe oos maies.
¿Pesa el conocimienro como cae el liazo?
!l alienro y el losrezo oivino enlazo
si el pez y el ielámpago son paies.
Ðiscoioias
Ðe la conriaoicción oe las conriaoicciones,
la conriaoicción oe la poesía,
olrenei con un poco oe lumo
la iespuesra iesisrenre oe la pieoia
y volvei a la rianspaiencia oel agua
que lusca el caos seieno oel océano
oivioioo enrie una conrinuioao que inreiioga
y una inreiiupción que iesponoe,
como un lueco que se llena oe laivas
y allí ieposa oespués una langosra.
Sus ojos riazan el cailunclo oel cíiculo,
las mismas langosras con ojos oe íanal,
conseivanoo la mirao en el vacío
y con la oria aiañanoo en sus riopiezos
el íienesí oel íauno comenraoo.
Conriaoicción piimeia: caminai oescalzo
solie las lojas enrieciuzaoas,
que rapan la maoiigueia oonoe el sol
se loiia como la cansaoa espaoa,
que coira una logueia iecién semliaoa.
Conriaoicción segunoa: semliai las logueias.
!lrima conriaoicción: enriai
en el espejo que camina lacia nosorios,
oonoe se encuenrian las espaloas,
y en la semejanza empiezan
los ojos solie los ojos oe las lojas,
la conriaoicción oe las conriaoicciones.
!a conriaoicción oe la poesía,
se loiia a sí misma y avanza
con cómicos ojos oe langosra.
Caoa palalia oesriuye su apoyaruia
y riaza un puenre iomano seculai.
Ciia en roino como un oelíín
caiicioso y apaiece
inoisrinro como una pioa íálica.
Resriiega los lalios que oicen
la oioen oe ieriiaoa.
!sralla y los peiios oel riineo
mascan las íaiolas en los áiloles.
Ðe la conriaoicción oe las conriaoicciones,
la conriaoicción oe la poesía,
loiia las lerias y oespués iespíialas
al amanecei cuanoo la luz re loiia. G
Diciembre de 1971
* José !ezama !ima en Los Poetas de Òiígenes, selección, piólogo,
lilliogiaíía y noras oe Joige !uis Aicos, México, iti, :oo:.
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18 laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Cine
Cavios Cavtía-Tov:*
Þo sé cuál íue la piimeia película que vi en mi vioa, iecueioo
en algunas escenas, claias y oisrinras, Marabunta, rengo ram-
lién algunos flaslazos oe Bambi. !a que no pueoo olvioai es
una cinra que no vi en el cine sino en la rienoa oepairamenral
oel Pueiro oe !iveipool, en el cenrio oe la ciuoao, solie la
avenioa Veinre oe Þoviemlie, a una cuaoia oel zócalo: allí vi,
pioyecraoa solie una panralla caseia, El monstruo de la Laguna
Negra. Þo sé cómo llegué a la ioea iiieíuralle oe que ese mons-
riuo eia anfilio, ya que aguanrala oemasiaoo la iespiiación,
peio solie rooo oe que eia veioe, pues la película, visra alieoe-
ooi oe 1p¸¡ ó ¸8 y en un pioyecroi caseio —que oe ran piimi-
rivo paiece inimaginalle—, esrala en llanco y negio. Recuei-
oo ramlién cómo sulíamos (o lajálamos) mis amigos y yo poi
las escaleias elécriicas en senrioo conriaiio, sin giirai peio ia-
pioísimo, paia que el escaso peisonal oe seguiioao oe la rienoa
no se oieia a la ingiara raiea oe cazainos y expulsainos oe ella.
Asociaoos a la sala oe cine, rengo oos iecueioos que espa-
cialmenre se enconrialan unioos poi la calle leioica oe San
Juan oe !erián: !os Baños Joioán, oonoe enrienalan los gian-
oes loxeaooies oe los años cincuenra y sesenra (lallo oe Ricai-
oo El Pajarito Moieno, !lriminio, sí, así se llamala, Ramos o
el joven Mantequilla Þápoles), y el Cine Teiesa, que eia enoi-
me y oecaoenre piácricamenre oesoe que se íunoó —si lace-
mos caso oe unas íorogiaíías que se conseivalan en el gigan-
resco y ooiaoo foyer. !n la época que lo evoco ya eia una sala
oe segunoa caregoiía en la que pioyecralan filmes paia aoulros
que mayoiiraiiamenre veíamos los aoolescenres oe enronces.
!ia ran gianoe el Cine Teiesa, o así me lo paiecía, que años
más raioe, en un lost weekend memoialle oonoe peioí la cuenra,
la canrioao y los nomlies oe lo que ingeií, líquioo y sólioo, al
final oe él viajala en la paire posreiioi oe un caiio poi una
zona enronces apenas íiaccionaoa en lores laloíos que se en-
conriala a un laoo oe las roiies oe Sarélire (aloia es ran popu-
losa que a sus laliranres oele paieceiles que exisrió poi siem-
pie), y oe pionro senrí que oenrio oe mi caleza algo explorala
y me oi cuenra oe que esrala lasra ariás, lasra ariás oel Cine
Teiesa, en el segunoo piso, muy ceica oe la zona oe pioyección
a oonoe ilan las paiejas a íajaise y rocaise y succionaise oes-
peioigaoas poi aquí y poi allá. Ðesoe allí, la panralla, que eia
* Cailos Caicía-Toir (Cailos !einanoo Cilleiro Caicía), esciiroi
y eoiroi, nació en 1p¸o en la ciuoao oe México. !sposo oe la poera
Alicia Caicía Beigua, Caicía-Toir pullicó el poemaiio El efrit dentro
de su botella, ouianre vaiios años rialajó en La Jornada Semanal, pii-
meio como eoiroi y oespués como jeíe oe ieoacción, y colaloió paia
sellos eoiroiiales como Siglo xxi y el !onoo oe Culruia !conómica,
aoemás oe pairicipai en la elaloiación oe la !nciclopeoia oe Méxi-
co. !alleció el :1 oe mayo oe :oo¡ en la ciuoao oe México a los ¸ó
años.
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númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta 1p
iazonallemenre gianoe paia un reario oe esas piopoiciones, se
veía pequeña, minúscula oe leclo, alajo, sólo oesracalle poi
el liillo oe claioscuios que ririlalan conria ella. Sí, eso eia
esrai lasra ariás.
Peio lo mejoi oe los cines oe laiiio, oe los enoimes cines
oonoe re peioías escogienoo en lileirao oónoe oemonios sen-
raire paia masruilaire, sin veiso y sin esíueizo, o lesaire y
íajaire con alguna muclacla que lalías conocioo oiez minuros
anres en el paique o la alameoa, lo mejoi, esa expeiiencia que
ya se la vuelro imposille poique esos cines monsriuosos lan
oesapaiecioo o se lan íiagmenraoo en oiez, eia la oscuiioao,
que nunca íue ral, el silencio, que nunca íue más sonoio (como
oiiía Paul Simon), la inrimioao, que al igual que la confianza, a
los oiez minuros oala asco.
!l Teiesa, el Maiiscala, el Savoy, el Aicaoia, el !ioo. Cian-
oes cines, lireialmenre, no sólo cines gianoes. !n su inreiioi se
iepiooucía el lálirar oe los oesieiros célelies. Çuizá oeleiía-
mos empezai a urilizai sus nomlies ya ioos como sinónimos oe
la palalia desierto. Al ingiesai a la sala oesoe el ieíulgenre exre-
iioi, el encanoilamienro no re oejala vei naoa, las pupilas rai-
oalan oemasiaoo en ciecei y acosrumliaise al liillo azuloso
oe la panralla oe plara. Sólo senrías larii allí un enoime espacio
inoiíeienciaoo, si renías sueire y no lalía alguna escena en
penumlia, ran íiecuenre en las películas oel lloque socialisra.
Avanzalas enronces a riopezones poi los pasillos lareiales, ria-
ranoo oe aoivinai cuánro meoían esos laigos escalones a mane-
ia oe reiiazas que re lacían oescenoei, si eias asrigmárico, o
ilas solo y queiías lelei o masruilaire, lacía las pioíunoioa-
oes oe íienre, si llevalas compañía y/o queiías lelei y/o mas-
ruilaire, ramlién pooías oiiigiire cayenoo y levanranoo lacia
las alruias, lejos, lasra ariás, a un laoo o oelajo oe los pooeio-
sos iayos que emiría el pioyecroi.
Y como en el oesieiro, o en un íonoo maiino, oespués oe
cieiro riempo empezalas a peicilii, claios y oisrinros, los sig-
nos inconíunoilles oe la numeiosa y oiveisa vioa que poi allí
pululala. Aquí y allá, peioioas enrie la masa oscuia oe la lura-
queiía, se apiñalan islas incieiras oe caine y lueso y relas sin-
réricas que eian las paiejas aioienres. Si los lulieian inreiio-
gaoo al final oe la cinra, nunca pooiían conresrai oe qué
riarala. !nrie esas masas oe músculos y fluioos oe pionro po-
oían oisringuiise manos o liazos agiránoose, riozos oe pelo o
sosrenes que sulían a la supeificie paia oespués oesapaiecei.
!os iirmos eian incieiros, y si lien poi lo geneial lalía calezas
aiiila, a veces solienaoalan orias paires oel cueipo que usual-
menre peimanecían oculras a los oemás, es oecii los Òrios, los
millones oe inoiviouos que no lalían enriaoo al cine ese oía en
pairiculai.
Tamlién pooían oefiniise, pasaoos oiez o quince minuros
en esa oscuiioao aceirosa, unas enrioaoes más singulaies, poi
así oeciilo. !ian los puñereios. Y los lalía oe rooas las clases
y paia rooos los gusros. Ðesoe el oescaiaoo que jalala el calle
como si esruvieia solo en su laliración, pioregioo poi cuario
paieoes cómplices e inoiíeienres, lasra el rímioo que poi fin se
arievía a sacáisela cuanoo íalrala un minuro paia que el filme
reiminaia. !os lalía que no sólo se masruilalan sino que
ramlién íumalan y lasra lelían en las íamosas aníoiiras oe a
cuairo. Vi a vaiios oe ésros queoaise ooimioos en la luraca y
sei lolseaoos y ariacaoos impunemenre poi los empleaoos oel
cine, mienrias ioncalan a rooo pulmón.
!legué incluso a volvei una laiia oe canrina la paire oe
aiiila oel Cine Regis. Solie la oivisión oe maoeia enrie la
sección oelanreia y la riaseia oesplegamos lorellas oe ion y
vooka, ieíiescos oe cola y oe roionja, y lasra culos oe lielo
y cascaiiras oe limón lalía. Reíamos, canrálamos a mirao oel
filme. Algunos reiminaion en el piso oel laño oe lomlies. Yo
ni siquieia iecueioo lo que lice. Òrios se encaigaion oe con-
ráimelo, peio nunca esraié seguio poique ellos esralan ran o
más loiiaclos. Ðicen que giirala el aigumenro oe una película
que en ese momenro invenré (y que ya no iecueioo cuál eia), y
que me riié en meoio oe avenioa Juáiez, alajo oe oonoe cayó el
ieloj !asre que maicó paia la ereinioao la loia oel reiiemoro
oel 8¸: ¡:18 a. m. Yo caí piemoniroiiamenre en ese punro. G
a
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:o laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
!a novela oe Ciazia Slapkaieva
Cixiv Bii:vix !iiix
A las 1o::¸ oe la mañana oel ¡ oe julio, víspeia oe la salioa al
meicaoo oe la novela oe Ciazia Slapkaieva, iecilí una llamaoa
releíónica. Mi secieraiia me oijo que la llamaoa pioceoía oe la
oficina oe la señoia Anna Ðeljana, esro es, la enronces esposa
oel piesioenre oe la Repúllica, Boiís Ðeljan. Me soipienoió.
Þunca laliía espeiaoo que un golieino ran inculro se inreie-
saie en lallai con un piomoroi oe la culruia como lo es un
eoiroi.
—Sí, ¿oiga?
—¿Señoi Maikovski? —eia una voz aíeminaoa.
—!l lalla.
—!e comunico con la señoia Ðeljana.
Y lo que me oijo la señoia Ðeljana íue oe lo más aleiianre.
Ðe alguna soipiesiva maneia, lalía llegaoo a sus oíoos que
nuesria casa eoiroiial esrala poi lanzai al meicaoo la piimeia
novela oe una esciiroicira oesconocioa, peio ése no eia el pio-
llema, allá nosorios y nuesrios oenaies, sino que en ese lilio
se oenigiala su peisona, la peisona oe la esposa oel piesioenre
oe la Repúllica, y oe esa íoima se oenigiala a la mujei mace-
ooniana y su lucla poi un país equirarivo y jusro paia nuesrios
lijos e lijas. Me conminala, lonesramenre, a iecapacirai solie
esra iníoirunaoa oecisión, oaoo que naoa lueno pooiía sacai
nuesria eoiroiial oe la pullicación oe un lilelo iníamanre.
!e expliqué, lo más pacienre que puoe, los siguienres
leclos:
1. !a Consrirución oe la Repúllica oe Maceoonia gaianrizala
la lileirao oe expiesión y la lileirao oe impienra.
:. !a !oiroiial Samuil aposrala poi los nuevos esciiroies ma-
ceoonianos, poique los viejos a) o pullicalan exclusivamen-
re en las pooeiosas eoiroiiales oe capiral exrianjeio o b) oe-
finirivamenre naoa nuevo ni inreiesanre renían que oecii.
¡. El desencanto furioso, la novela en cuesrión, eia un noralle
rexro lireiaiio que, poi cieiro, no lanzala ningún araque a la
señoia esposa oel piesioenre oe la Repúllica. Anres lien, se
riarala oe una novela que —según me lo lalía aclaiaoo la
piopia auroia— renía como escenaiio México, país que ella
conocía muy lien oelioo a que en él vivió ouianre su aoo-
lescencia, enrie 1p8¸ y 1p88,
1
y solie el cual la auroia íalu-
lala una lisroiia oe golpes oe !sraoo y gueiia.
¸. !os leclos naiiaoos eian ficción, no renían naoa que vei
con la iealioao ni maceooniana ni mexicana esriicramenre
lallanoo.
Peio como si no me escuclaia. Me ieireió que más me valía
que esos oos mil ejemplaies se queoasen emlooegaoos lasra el
fin oe los riempos, o laliía piollemas.
—!unoiié su eoiroiial, ¿me enrienoe?
Colgó.
!lla ignoiala un leclo: oelioo a mis conrinuos pleiros con
auroies, oisriiluiooies e impiesoies, yo me lalía leclo oe la
piuoenre cosrumlie oe gialai mis conveisaciones releíónicas.
Ðe inmeoiaro enrieví el escánoalo que se piovocaiía en cuanro
oiese a conocei a los meoios y a la opinión púllica la gialación
oe las aiiaoas amenazas oe la señoia Ðeljana, escánoalo que,
poi supuesro, nos peimiriiía agorai vaiias eoiciones oe la no-
vela mienrias el piesioenre, emlesrioo poi sus aoveisaiios en la
Asamllea, se veía olligaoo a oimirii (o a riamirai su oivoicio,
lo más sano, cieiramenre).
Ties minuros oespués, iecilí oria llamaoa releíónica. !ia oe
Ciazia Slapkaieva. Se le oía angusriaoísima (cosa no inusual
en ella, poi lo oemás). Me oijo que le acalalan oe exigii su
ienuncia al puesro oe asisrenre eoiroiial que renía en el !nsriru-
ro oe Aire y Culruia, oepenoienre oel Minisreiio oe !nsriuc-
ción y Culruia, y que no sólo se lalía negaoo a piesenraila,
sino que consioeiala uigenre esconoeise. Me peoía auxilio
paia salii oel país.
—Me oijeion que la oioen viene oe lo más aiiila, ¡imagíne-
se! —me oijo.
!a rianquilicé. !a inviré a que, apenas ruviese opoirunioao,
me visiraia en la oficina, oonoe plaricaiíamos con más mesuia.
Yo ya renía en menre oria ioea.
1
Maikovski se equivoca: el año es 1p8p, como se menciona más
aoelanre. (Þ. oel r.)
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta :1
Sienoo Samuil una eoiroiial pequeña, el oiiecroi oe comu-
nicación y piomoción eia el oiiecroi eoiroiial y el oiiecroi
geneial: o sea, yo mismo. !n ese papel, convoqué a los meoios
oe comunicación a una coníeiencia oe piensa uigenre, a las
cinco oe la raioe oe ese oía, paia oailes a conocei una iníoima-
ción impoiranrísima solie nuesria más iecienre piooucción
eoiroiial. Como inruyese que muy poco inreiés oespeiraiía en
ellos la nueva pullicación oe una eoiroiial inoepenoienre oe
escasa íama, les aoelanré, poi coiieo elecriónico y poi reléío-
no, que se riarala oe una lomla polírica.
Ciazia Slapkaieva llegó a Samuil y enronces le lice escu-
clai la gialación y le plariqué mi plan oe araque: no sólo ven-
oeiíamos miles oe ejemplaies, sino que incluso pooiíamos co-
laloiai en la oelacle oe un golieino ineficienre y con oeciies
oe coiiupro. ¡!srálamos lacienoo !isroiia! !n vez oe seienai-
la, sin emlaigo, mis palalias la pusieion en el límire oe la
lisreiia. Salió oe la oficina y lo que supe, ries meses oespués,
cuanoo poi fin logié escapai oe Maceoonia, íue que al salii oe
las insralaciones oe la eoiroiial Slapkaieva se oiiigió a la guai-
oeiía oe su lija, oe alí a su casa y oe alí a la cenrial oe auro-
luses, oonoe oe inmeoiaro romó uno lacia la íionreia con
Kosovo. !legó a !iosevac esa misma nocle.
A las oos y meoia oe la raioe, mienrias mi única secieraiia y
asisrenre se oeoicala a sacai copias oe la gialación en oiscos
compacros que seiían enriegaoos a los iepiesenranres oe los
meoios, iecilí oria llamaoa. Boiís Ðeljan, el piesioenre mismo,
oeseala inviraime a ieconsioeiai mi oecisión iespecro oe la
piecipiraoa coníeiencia oe piensa a que lalía convocaoo, iu-
moi que lalía llegaoo a sus oíoos. Si se riarala oe cieiro rema
ielarivo a la conoucra oe su esposa, quizá seiía más convenien-
re que lo lalláiamos él y yo, en piivaoo, íienre a íienre. Poi
lo oemás, ¿qué ila a oecii a los meoios? ¿Tenoiía acaso una
piuela?
—Þo —menrí.
—!s su palalia conria la oe mi esposa. !allemos enronces.
¿!e paiece lien loy a las nueve oe la nocle? !e aseguio que
mi piopuesra seiá muy venrajosa paia usreo. Y mienrias, can-
cele poi íavoi esa coníeiencia.
Me senrí inseguio. ¿Cuál seiía su siguienre paso si le oala el
“¡Þo!” que renía en la punra oe la lengua? Me soipienoía su
seguiioao, romanoo en cuenra que su íama eia la oe un ripo
apocaoo y oe volunrao enoelle.
—Ðéjeme pensailo lien. !e lallo en veinre minuros.
—Þo riene naoa que pensai. ¿!o espeio en la nocle?
—!l... —no sólo riruleé, sino que al final lancé un íalso
suspiio oe acepraoa oeiiora—: oe acueioo.
—!e manoaié a un asisrenre paia que lo iecoja en su casa.
Con celeiioao, llegué a la conclusión oe que, si lien esre
piesioenre renía íama oe raiaoo y ciéoulo, su esposa lien po-
oiía queoaise inrianquila y ral vez llegase a sospeclai que yo
no ila a cumplii mi palalia oe ieuniime con el piesioenre
Ðeljan a las nueve. Poi esa iazón, compacré el aiclivo oe la
gialación y lo envié poi coiieo elecriónico a la lase oe conrac-
ros oe los meoios oe comunicación, oe piensa, relevisión y ia-
oio, oe Skopje, así como a agencias exrianjeias. !la con la
gialación un mensaje escuero:
“!a señoia Anna Ðeljana censuia y amenaza al eoiroi Kíiil
Maikovski, oe !oiroiial Samuil, poi la pullicación oe la no-
vela El desencanto furioso, oe la joven esciiroia Ciazia Slapka-
ieva”.
!as iepeicusiones íueion inmeoiaras. !aliruaoos como
esralan a los neíasros escánoalos oe nuesrios iisilles políricos,
los meoios iníoimarivos en cosa oe oos o ries loias le lalían
oaoo amplia coleiruia al asunro en los relenoricieios, los pio-
giamas iaoioíónicos y las páginas oe inreiner oe los peiióoicos
y ievisras.
Sin emlaigo, naoie sospeclala que esre escánoalo no seiía
uno más oe enrie los numeiosos oe nuesria meoiocie oemo-
ciacia posrinoepenoenrisra: al conriaiio. Seiía el úlrimo. Pues
a las nueve y meoia oe la nocle oe ese oía ¡ oe julio, cuanoo
los meoios le esralan oanoo calioa a la noricia y se ieunía en
mesas oe oiscusión a piominenres inrelecruales que especula-
lan solie las consecuencias oe esre leclo lamenralle, la seño-
ia Ðeljana, anre la pusilanimioao oe su esposo, oecioió iecluii-
lo y, con mano íéiiea, sin impoiraile las seguias ieacciones oe
conoena oe la !nión !uiopea, la oxc y la o:ax, oio la oioen
a las íueizas aimaoas oe Maceoonia oe lacei lo que, como
lemos visro oesoe lace ya casi oos años, mejoi le sale: iepiimii
a su puello. Como piimeia meoioa, manoó incenoiai la looe-
ga oe Sriez, nuesria oisriiluiooia y, ya con ese impulso, las
impienras oe rooos los peiióoicos ciíricos, aoemás oe que lus-
có encaicelai (y lo logió en la mayoiía oe los casos) a sus ao-
veisaiios políricos, a los líoeies oe la minoiía allanesa, a nume-
iosos peiiooisras, a Slapkaieva y a mí.
¿Conclusión? !l país suíie el emlaigo oe la comunioao in-
reinacional, la !nión !uiopea lo la coiiioo oe su munífico
seno al ievocai el Acueioo oe !sralilización y Asociación
puesro en maicla en :oo¸ y la nación maceooniana vive oe
nuevo sin el iespiio oe la lileirao. Tooo poique la iealioao,
caienre oe imaginación, reimina siempie copianoo al aire. G
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:: laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Ðe ariiluciones*
Acocs:o Mox:ivvoso
Þo lay esciiroi rias el que no se esconoa, en úlrima insrancia,
un rímioo. Peio es iníalille que lasra el más pusilánime riaraiá
siempie, aun poi los más ollicuos e inespeiaoos mooos, oe
ievelai su pensamienro, oe legailo a la !umanioao, que espeia,
o supone, ávioa oe conoceilo. Si oereiminaoas iazones peiso-
nales o sociales le impioen oeclaiaise en íoima alieira, se val-
oiá oel ciiprogiama o oel seuoónimo. !n rooo caso, oe alguna
maneia suril oejaiá la pisra necesaiia paia que más raioe o más
rempiano pooamos ioenrificailo. !xisren los que riian la pieoia
y esconoen la mano, como Cliisroplei Mailowe, el laioo in-
glés que esciilió las olias oe Slakespeaie, o como el mismo
Slakespeaie, que esciilió las olias oe Bacon, o como Bacon,
que esciilió las que los oos piimeios pullicaion con el nomlie
oe Slakespeaie.
!a rimioez oe Bacon es oesoe luego explicalle, pues peire-
necía a la nolleza y esciilii comeoias eia (y sigue sienoo) ple-
leyo. Çue Slakespeaie laya peimirioo sin alaima que sus
Ensayos llegaian lasra nosorios fiimaoos poi Bacon ya es me-
nos claio, a no sei que ése íueia el convenio. !n cuanro a
Mailowe, ¿no es auroi él mismo oe excelenres riageoias? ¿Poi
qué enronces cieyó inoispensalle ariiluii sus soneros a Slakes-
peaie? Peio oejemos a los ingleses.
!nrie los españoles, genre inoivioualisra, iuoa y enemiga oe
sacai oel íuego, como ellos oicen, la casraña con mano ajena, las
cosas no van poi el mismo camino. !nrie ésros, pues, no lay
quien ciea que alguien pueoa llamaise Cioe !amere Benengeli
o Azoiín, y consriruyen piolallemenre el único puello en que
los esciiroies escogen seuoónimos paia no arieveise oespués a
usailos oel rooo, como si remieian que poi cualquiei azaioso
siniesrio el munoo no llegaia a conocei en oefiniriva su veioa-
oeia ioenrioao. Así vemos que se oice: !eopoloo Alas Clarín, o
Maiiano José oe !aiia Fígaro. Þaoa oe Colerre o Veicois. Juan
Ramón Jiménez, poco anres oe moiii, se veía peiseguioo poi
esra ouoa: “Pallo Þeiuoa, ¿poi qué no Þepralí Reyes, Caliie-
la Misrial y no !ucila Coooy?”. Tooos salen quiénes son oesoe
el auroi oel Lazarillo de Tormes lasra el oe los más mooesros
anónimos que llegan poi el coiieo. Y naoie acepra ya que el
auroi oel Quijote oe Avellaneoa sea orio que Ceivanres, quien
finalmenre no puoo iesisrii la renración oe pullicai la piimeia
(y no menos luena) veisión oe su novela, meoianre el rianquilo
expeoienre oe ariiluíisela a un íalso imposroi, oel que incluso
invenró que lo injuiiala llamánoolo manco y viejo, paia renei,
así, la opoirunioao oe iecoioainos con lumiloe aiiogancia su
pairicipación en la laralla oe !epanro. G
* Augusro Monreiioso, “Ðe ariiluciones”, en Tríptico, México,
iti, :oo:.
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númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta :¡
Veianeanres*
Ax:óx Cui,ov
Poi el anoén oe cieiro punro oe veianeo, lacia aiiila y lacia
alajo, paseala una paiejira oe iecién casaoos. !l la sosrenía poi
el ralle, ella se ceñía conria él y amlos se senrían íelices. !a
luna, poi enrie los jiiones oe nules, les miiala íiuncienoo el
enriecejo. Con seguiioao senría envioia y enojo poi su aluiii-
oa y íoizosa viiginioao. !l aiie inmóvil esrala impiegnaoo oe
oloi a lilas y acacias. Al orio laoo oe la vía, lanzala un pájaio
aguoos sonioos.
—¡Çué lien se esrá aquí, Sascla! —oecía la iecién casa-
oa—. ¡Ðecioioamenre, pooiía pensaise que esrálamos soñan-
oo! ¡!íjare en el mooo acogeooi y caiiñoso con que nos con-
rempla ese pequeño losque! ¡Miia qué simpáricos son esros
sólioos y callaoos posres relegiáficos!... Con su piesencia, Sas-
cla, oan vioa al paisaje y nos lallan oe que allá…, en alguna
paire…, exisren orias genres…, lay una civilización… ¿Acaso
no re gusra senrii cómo llega oélilmenre a ru oíoo el iuioo oe
un rien que pasa?
—Sí, peio…, ¡qué manos ran calienres rienes! !so es que re
agiras, Vaiia… ¿Çué renemos loy oe cena?
—Tenemos okroschka
1
y pollo. !s suficienre un pollo paia
los oos, y paia ri le riaíoo oe la ciuoao saioinas y pescaoo alu-
maoo.
!a luna, esconoiénoose oeriás oe una nule, lizo un guiño,
como si lulieia romaoo iapé. Sin ouoa, el especráculo oe la
lumana íelicioao le iecoioala su piopia soleoao…, su leclo
soliraiio rias los monres y los valles…
—¡Viene un rien! —oijo Vaiia—. ¡Çué gusro!
!n la lejanía suigieion ries ojos oe íuego, y el jeíe oel apea-
oeio salió al anoén. Solie los iieles, oe aquí paia allá, coiiieion
las luces oe los guaioavías.
—Ðespeoiiemos al rien y nos iiemos a casa —oijo Sascla
losrezanoo—. ¡Çué lien vivimos junros, Vaiia, ran lien que
uno mismo no se lo pueoe cieei!
!l oscuio monsriuo se aiiasrió sin iuioo lasra el anoén y se
oeruvo. Poi las venranillas oe los vagones, meoio iluminaoos,
se vieion oesfilai iosrios soñolienros, somlieios, lomlios…
—¡Miia! —se oyó exclamai oesoe uno oe los vagones—. ¡!s
Vaiia! ¡Y su maiioo!... ¡Salieion a espeiainos! ¡Aquí esrán! ¡Va-
ieñka!... ¡!l!
Ðos niñas salraion oel vagón y se colgaion oel cuello oe
Vaiia. Tias ellas oescenoieion una señoia goioa, oe eoao avan-
zaoa, y un calalleio, alro y oelgaoo, oe parillas canosas. Ðes-
pués, oos colegiales caigaoos oe equipaje, oeriás, la insriruriiz,
y, poi úlrimo, la aluela.
—¡Aquí nos rienes! ¡Aquí nos rienes, amiguiro! —empezó a
oecii el señoi oe las parillas, esrieclanoo la mano oe Sascla—.
Con seguiioao lleváis muclo riempo espeiánoonos. ¡Como si
lo vieia, esralas ya iepioclanoo a ru río el que no llegaia! ¡Ko-
lia!... ¡Kosria!... ¡Þiña!... ¡!iía!... ¡!ijos!... ¡Aliazao a vuesrio
piimo Sascla!... !emos venioo rooa la íamilia a veios y a pasai
ries o cuario oías con vosorios. !speio que no os molesraie-
mos… ¡Tú, laz el íavoi oe no gasrainos ceiemonias!
Anre la llegaoa oel río y oe rooa la íamilia, el mariimonio
queoó areiiaoo. Mienrias el piimeio lallala y iepairía lesos,
pasó iauoo el siguienre cuaoio poi la imaginación oe Sascla:
veíase a sí mismo y a su mujei oíiecienoo a los inviraoos sus
ries laliraciones, sus cojines, y sus manras. Veía el pescaoo
alumaoo, las saioinas y el okroschka oevoiaoos en un segun-
oo… A los piimos, coiranoo las floies, veirienoo la rinra… A
la ría, lallanoo solamenre, el oía enreio, oe sus eníeimeoaoes
(su soliraiia y su ooloi oe esrómago) y oe que poi su nacimien-
ro eia laionesa !inrij… Sascla empezó a miiai con ooio a su
joven esposa y le muimuió al oíoo:
—¡!an venioo a veire a ri! ¡Çue se vayan al oiallo!
—¡Þo!..., ¡a ri! —conresrala ella, miiánoole a su vez con
aloiiecimienro y maligna expiesión.
—¡Þo son mis paiienres, sino los ruyos!... —y volviénoose
lacia los luéspeoes los inviró con la más amalle oe las sonii-
sas—. ¡Vengan, poi íavoi!...
Poi oeriás oe una nule asomó nuevamenre la luna. Paiecía
sonieíi… Paiecía agiaoaile no renei paiienres…
Sascla volvía la caleza paia oculrai a los inviraoos su oeses-
peiaoo e iiiiraoo semllanre, peio iepería, lacienoo esíueizos
paia oai a su voz acenros oe alegiía y lenignioao:
—¡Vengan, poi íavoi!... ¡Vengan, poi íavoi…, queiioos
luéspeoes! G
* Anrón Clejov, Cuentos, riaoucción oe !. Pooguisky y A. Aguilai,
Maoiio, Aguilai, 1p88.
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!specie oe gazpaclo.
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:¸ laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Ciillos
Þabia Viiiaiciv:i
—!s en el Maiyen !slano. Tenemos ieseivación en el Maiyen
!slano.
!l raxisra avanza poi la caiiereia exrenoioa y suave. Silencio.
!ay ciuoaoes que son como cenrios comeiciales: leimosa-
menre pieoecilles, luminosas, asépricas, oe avenioas peiíecras,
oe ¿cómo piefieie su oioen, con papas y lelioa exria gianoes?
!l lorel esrá en meoio oe un piaoo. A Slian le gusran los
loreles campesries. !scucla el iumoi oe pájaios, pájaios ia-
yanoo ciisrales con la aguja oe sus pequeños picos. Sonríe, le
oicra una voz inreiioi y lo lace, peio la mueca va agiiánoose
mienrias el raxisra se aceica al ceico, al lorel. Sonríe cariño,
escucla oria vez en su caleza y quisieia salei qué caia riene
esa voz oe Curso para ser feliz en diez lecciones.
—!l íollero inoica que es oe cuario esriellas.
Ðany no ieplica. Se miia las punras oe los renis. Son llan-
cos y nuevos. !n iealioao él no renía oeseos oe salii el fin oe
semana.
!nrian, se iegisrian, les colocan senoas pulseiillas fluoies-
cenres en las muñecas como si íueian escolaies. !as escaleias
ieclinan, caoa paso oaoo suena iioículo. !l rapiz oe las paieoes
esrá moloso y agiieraoo. Son las once oe la nocle y Slian
sienre que una íuiia ácioa se insrala en el esrómago.
—¡Me iolaion! !sre no es sino un morel oe paso. Cieo…
Ðice “cieo” con la seguiioao oe que la vocecilla inreiioi
riara oe apaciguaila. Cuenra uno, dos, tres, cuatro, eso es, así esrá
mejoi.
—Sólo pasaiemos oos nocles, Slian.
—Son oos ¡oos nocles! ¡!na ereinioao! Y ya que es ereini-
oao, oeleiía sei algo cómooa.
Colocan la iopa en el aimaiio. Slian ni siquieia pienoe la
luz, lasra que Ðany lo lace.
—¡Apágala!
—¿!l?
!s alsuioo, piensa, y el cuairo se ilumina oe nuevo, aunque
ella no quieia.
Se ve al espejo. Slian. Sus ojos iasgaoos coníunoioos en la
liuma oe un iosrio que ya no es oe ningún laoo. Ðeresra su rez
un poco amaiillenra. Tamlién los laiiios clinos y las películas
oe aires maiciales. Þo riene ganas oe oesvesriise, ouclaise.
Tiene mieoo oe vei el piso oel laño, el warei, las coirinas. Y lo
que espeia, es. Apaga la luz oe inmeoiaro. Ðany encienoe la :v.
“¡Como si los canales no íueian los mismos que re riagas en
casa!”, ciirica Slian, a lo lejos.
—¿Çué ves?
—Þaoa especial.
Slian escucla un oiálogo alsuioo ripo “Çuise oereneime,
peio no puoe”. Se riara oe una voz íemenina aíecraoa, al esrilo
Rescue p11 y Ðany iíe a caicajaoa alieira.
Aloia reme salii y oesculiii oe qué se riara. Ðany oesnuoo
en la cama. !l azul oe la pequeña panralla oilujanoo la caia
esrúpioa oe una mujei íienre a los ojos oe Ðany. Piefieie salii
al lalcón.
—Balcón. ¡Cierinos!
!uma y oeja inunoai su cueipo oel caloi oscuio que viene
oe la nocle, oe la maiisma ceicana. !e peiruila la música oe
giillos y animales nocruinos susuiianoo a lo lejos, peio casi en
sus oíoos. !magina una plaga oe giillos levanránoose oel loii-
zonre, manclanoo oe veioe-loja el aiie oe poi sí negio.
—¿Tienes lamlie?
—Þo.
—!ay sánowicles en la neveia.
Sí, se la peicaraoo oel oeralle, lay seivicio exria en el cuai-
ro oe lorel que pagó a piecio oe cuario esriellas.
—Vaya cinismo. Mañana me quejaié.
Ðany sigue iienoo. Þo sale poi qué iíe ranro si la iulia
imlécil lalla oe una íelación lecla a su piopio paoie, peio
con rono oe relenovela.
Slian alie la neveia y se asusra. !l sánowicl no viene em-
paqueraoo, esrá alí como si alguien lo acalaia oe piepaiai y lo
luliese oejaoo en la inrempeiie oe un iecipienre íiío anun-
cianoo su inminenre oxioación.
—¿Cogisre los sánowicles así como esralan?
—¿Çué riene oe malo?
—¡Me oas asco!
!a sioo un eiioi. Tooo la sioo un maloiro eiioi. Salii el fin
oe semana. Como si un fin oe semana puoiese solucionai las
cosas. Slian sale que su maiioo riene manías y compoiramien-
ros iaios. !o la oesculieiro vaiias veces. !a úlrima vez lo lalló
limpianoo las muñecas oel aimaiio. !allala con ellas. Pasala
el riapo lúmeoo en las pieinas oe las muñecas que él mismo se
encaigó oe olsequiaile ouianre ries años, los mismos que lle-
van junros. Þo van a aiiuinaile su fin oe semana, piensa Slian.
Uno, dos, tres, querida, la felicidad es cosa de perspectiva.
Se mere a la sálana, junro a Ðany. Peio el oloi a mayonesa
le piovoca ganas oe oevolvei el esrómago. Agiaoece que el
lorel oe cuario esriellas ¡que no vale ni oos! renga camas inoi-
viouales, camlia oe lugai. !xriaña su cama oe aoolescenre.
Çué exciranre se veía la vioa oesoe aquellas paieoes llenas oe
aficles. Apaga la luz.
—¿Pooiías? Þecesiro oescansai.
!lla se iefieie al relevisoi, no quieie más iuioo oe seiies
iepugnanres, sino algo oe paz poi un momenro. Ðespués oe
rooo, soy yo quien esrá paganoo los oos oías oe oescanso, ie-
clama Slian, a oscuias oe sí misma. Peio no. !o que le peirui-
la oel relevisoi encenoioo, es que camlie oe canales giacias al
conriol en la mano oe Ðany. !o que le oisgusra es el apaienre
conriol oe sus vioas cuanoo no lay naoa más poi lacei y nin-
guno oe los oos se arieve a oai el piimei paso.
Þo cieiia el venranal. !na luz anémica ilumina los loioes
oe la coirina. Piensa en lo mal que se veiá el lorel mañana,
cuanoo el sol caiga solie la íealoao oel sirio. Þo pueoe ooimii.
Þo pueoe quiraise oe la caleza la imagen oel sánowicl en la
neveia, el pan llanco expuesro en ese culo lelaoo y opiesoi, el
riozo oe jamón oe pavo soliraiio en meoio oe un iuioiro eléc-
riico peimanenre.
—¡Çué caloi!
Cuenta borregos, querida, o mejor billetes y dormirás, le oioena
la voz inreiioi oulce y merálica pailoreanoo en la liuma oe su
caleza. Peio Slian piensa en muclas cosas: en sus oiígenes
lejanos, en la casa que no riene rooavía, en el oesempleo oe su
maiioo, en los sánowicles llenos oe mosraza y mayonesa, en el
iumoi oe giillos enrianoo poi el venranal, lasra sepulraila
enreia. G
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:ó laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
Señas pairiculaies
Vitix:i Aiioxso
Vino a la esración poi piimeia vez en maizo oel año pasaoo,
con el paquere oe copias y el iollo oe cinra. !srala oespeinaoo
y riaía en la oieja un lápiz, como los caipinreios. Yo esrala en
mi oficina lallanoo poi reléíono, y es piolalle que lo luliese
olvioaoo íácilmenre si no lulieia sioo poi la cicariiz que le
manclala el pómulo. Ðigo que lo manclala poique no eia
una cicariiz laiga como la que oeja un navajazo, paiecía más
lien una quemaouia, una especie oe loiión en meoio oe la
caia. Þo sé, oe inmeoiaro me paieció que la mancla conrias-
rala con el iesro oe sus iasgos, que enronces me paiecieion
iníanriles.
Ðio un pai oe golpeciros en la venrana y luego se merió
como si íuéiamos conocioos oe rooa la vioa. A mooo oe saluoo
levanró el paquere oe lojas que riaía en la mano. Ðesoe mi
esciiroiio le lice una seña, le peoí que espeiaia. Así lo lizo. Þo
sé poi qué no puoe oejai oe veilo. !alía en sus movimienros
un aiie oe pieocupación, como si esruvieia lacienoo algo me-
oiraoo ouianre muclo riempo.
!sruvo un pai oe minuros vienoo poi la venrana a las peiso-
nas que pasalan, que enrialan y salían oe los vagones. Pensé
que espeiala a alguien, que queiía lallai a un conocioo enrie
la genre.
—¿Çué quieie? —piegunré apenas reiminé la llamaoa.
—Buenas. Vengo a pegai un cairel.
—¿Tiene peimiso?
—Ajá —conresró.
—Aquí oéjelo —oije, exrenoí la mano—. Þosorios lo pega-
mos.
—Þo es poi naoa peio me gusraiía pegailo yo.
—A vei. Ðéjeme vei —oije.
Alaigó lacia mí el liazo. !l cairel eia un ieriaro lallaoo.
—!a esroy luscanoo —oijo—, lonira, ¿no?
Vaya que lo eia. Òjos gianoes y expiesivos, iasgos finos,
somlias acomooaoas con esmeio. Con el mismo riazo, el oi-
lujanre lalía leclo un pai oe lalios cainosos solie los que
florala un lunai apenas peiceprille. !l calello, coiro peio no
oemasiaoo, paiecía ievuelro poi un vienro suave. Ðelioo a la
peispecriva, eia visille sólo la mirao oe la oieja izquieioa: oe
ella penoía un aiere laigo. !n los lomlios, un pai oe riianres
oelgaoos sugeiían que la mujei usala un vesrioo oe nocle.
Ðelajo oel oilujo lalía sólo una íiase: ¿La ha visto?, y un relé-
íono.
—Como quieia —le oije—. Þomás no quire ninguno oe los
orios.
Salió oe la oficina, se enfiló a los anoenes. !o seguí. Como
un pinroi piepaia el lienzo, el lomlie oespegó oel ralleio los
iesros oe orios pósreis y pegó el suyo. Repasó con los oeoos los
íiagmenros oe cinra en las esquinas, se aseguió oe que el ieria-
ro queoaia lien fijo solie la supeificie. Ðio unos pasos ariás y
se queoó miianoo la caia oe la mujei riazaoa a lápiz. Þo sé poi
qué, pensé que ila a lloiai.
—Òjalá renga sueire —oeseé—. !n seiio.
Pasaion cuario, ral vez cinco semanas. A veces, al volvei oe
mi ionoa, me oerenía a vei el oilujo: los lalios, los ojos, el
calello. Me piegunrala enronces qué lisroiia unía a esa mujei
con el ripo oe la caia maicaoa. Tal vez ella lo lalía oejaoo y él
no se iesignala. Çuizá ella misma eia la auroia oe la cicariiz.
!na raioe me oi cuenra oe que el aviso ya no esrala. Þo me
exriañó: a veces la genre aiianca los anuncios poi ganas oe
molesrai, poi cuiiosioao o naoa más poique le gusran y quieie
lleváiselos paia pegailos en su casa. !l iosrio oe la mujei eia
ran agiaoalle que no me exriañaiía que algún esruoianre se lo
lulieia iolaoo paia poneilo en la pasra oe un cuaoeino. Aoe-
más, es un leclo que en no pocas pesquisas el oesapaiecioo
iegiesa poi piopia volunrao. !n esa siruación geneialmenre
son los paiienres apenaoos quienes quiran los caireles y sus-
penoen la lúsqueoa.
A piincipios oe mayo, el lomlie volvió a apaiecei poi mi
oficina. Tiaía, como la piimeia vez, el iollo oe cinra, el lápiz en
la oieja, el paquere oe copias. Peio esra vez me paieció cansa-
oo. Y más pieocupaoo.
—Ya vine —oijo. Paiecía seguio oe que ila a iecoioailo.
Acruala como si nos luliéiamos visro el oía anreiioi.
—¿Pueoo? —levanró la mano con las lojas.
Asenrí con la caleza mienrias veía el ieriaro. !ia muy pa-
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta :¡
iecioo al orio. Se riarala sin ouoa oe la misma mujei, peio
lalía en ella ligeias vaiiaciones. Ðespués oe unos segunoos
piegunré:
—¿Þo seiía mejoi con una íoro?
—Þo sé. Aun si la ruvieia, no esroy seguio oe que íueia
apiopiaoo.
—Þo se apuie, va a vei que sí la encuenria —oije.
Senrí ganas oe piegunrai quién eia ella, poi qué la luscala.
!sruve a punro oe oaile al lomlie un pai oe palmaoiras en la
espaloa como si íuéiamos compaoies. Pensé incluso en iniciai
una conveisación. Peio algo lo impeoía, le enruiliala el caiác-
rei oel mismo mooo que la cicariiz le manclala la caia. Tal vez
sólo esrala cansaoo, pieocupaoo poi el oesrino oe aquella mu-
jei. Anres oe salii, volreó a la venrana paia esruoiai los iosrios
oe la genre que pasala: venoeooies, empleaoos oe oficina, es-
ruoianres, olieios.
!oias oespués, al reiminai mi ionoa, íui al ralleio y me
oeruve oelanre oel cairel. A mi laoo los rienes aiiilalan, los
pasajeios lajalan y sulían, pasalan sin miiaime, eviralan mi-
iaise unos a orios. Ðespués oe unos minuros concluí que la
oiíeiencia enrie los ieriaros esrala en el calello: en ésre eia un
poco más laigo, aunque seguía onoeanoo como si lo esruvieia
mecienoo un vienro leve. Más allá no lalía camlios: el aiere
laigo, la gala sugeiioa en los riianres oel vesrioo. Y oelajo, la
íiase ¿La ha visto? , y el reléíono.
Yo me piegunrala qué renía que vei ese lomlie con una
mujei como la oel oilujo, cuál eia la lisroiia oe esa pesquisa,
oe la elegancia oe ella y oel oescuioo en el que paiecía esrai
cayenoo él.
!sa vez el ieriaro sí peimaneció en el ralleio rooo el mes.
Poco a poco las esquinas comenzaion a oollaise, alguna mano
anónima iayó una íiase olscena. !uego alguien conresró con
rinra oiíeienre, lasra que el iosrio oe la mujei queoó iiiecono-
cille lajo una relaiaña oe iayones.
!l lomlie iegiesó a piincipios oe mes con un nuevo ieria-
ro. !sa vez no íue siquieia necesaiio que enriaia a mi oficina.
Más que cansaoo, me paieció que esrala eníeimo: ojeioso y
raciruino, el iesro oe su caia paiecía aoapraise a la cicariiz oel
pómulo. Sólo me lizo una seña oesoe la venrana y levanró las
lojas. Yo asenrí en silencio. !alía algo en su peisisrencia que
me oecía que no esrala oispuesro a iesignaise, que necesirala
enconriai a la mujei.
Así pasaion cuario, ral vez cinco meses. Aloia que lo pien-
so, sólo una vez llegué a cieei que la imagen oe ella se esrala
oiluyenoo con el riempo. !ue en oiciemlie. Yo lacía mi ionoa
y me enconrié al lomlie fijanoo en el ralleio una nueva vei-
sión oel ieriaro. !sra vez lalía oiíeiencias impoiranres: la
mujei apaiecía un poco más lejana, oe mooo que el ieriaro
incluía paire oel roiso. !n eíecro, llevala un vesrioo oe gala.
Aoemás eia posille vei una mano sosrenienoo lo que paiecía el
liazo oe un violonclelo.
Bajo los ojos oe él se lalían iemaicaoo las ojeias, y lalía
oejaoo oe aíeiraise. Volreó a veime, peio no me saluoó. Sólo
inició la conveisación como si yo supieia a qué se ieíeiía.
—!sruve pensanoo, ¿sale? —señaló, se volvió lacia el ie-
riaro—. !l oeralle oel violonclelo es impoiranre. Peio no sé,
sienro que algo le íalra…
—Tenía un lunai poi aquí —oije.
—Ðe veias, eso es.
!nronces romó el lápiz oe su oieja y allí mismo oilujó el
lunai. Apiovecló paia añaoii un pai oe riazos a los ojos, en-
somlieció los lalios.
—Cieo que así oele veise aloiira —oijo—. Y no sé poi
qué, peio esroy seguio oe que es violonclelisra.
Þo supe qué oecii. Tanras veces lalía visro el ieriaro oe
aquella mujei. !n más oe una ocasión me lalía soipienoioo
iepasanoo sus iasgos, piegunránoome la iazón poi la que el
lomlie esruvieia acalánoose la vioa en esa lúsqueoa.
Así pasó eneio.
—Ya no. !ue el úlrimo mes —le oije la siguienre ocasión en
que pasó poi mi oficina.
Me miió con soipiesa, como si no ruvieia auroiioao paia
negaile que pegaia sus ieriaros.
—!nrienoa —oije— caoa vez lay más avisos y no sé si…
Þo espeió siquieia a que reiminaia la íiase. Se volvió y
a
a
:8 laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
comenzó a caminai lacia el anoén. !o seguí, le escupí oos o
ries aoveirencias, peio me oio la impiesión oe que no me es-
cuclala. Amlos caímos en un silencio esrúpioo, pesaoo.
Comenzó a pegai la loja en el ralleio. Yo lo olseivala.
—!a úlrima —oijo.
!l ieriaro eia casi ioénrico al oel mes anreiioi: el calello
floranoo, aloia más laigo, los oeoos asienoo el liazo oel vio-
lonclelo. Sin emlaigo, en esra nueva veisión los lomlios
apaiecían apenas sugeiioos y el roiso se oiíuminala poco a
poco. Me volví a vei al auroi que reiminala oe pegai el aviso:
con riisreza pensé que el eíecro oe oegiaoaoo eia un ieflejo oe
su memoiia.
Pasaion las semanas. Comenzó íelieio. Yo piesenría que, a
pesai oe lo acoioaoo, el lomlie ila a volvei con una nueva
veisión oel ieriaro. Þo íue así. !nronces, no sé poi qué, me
senrí esrúpioo. Ònce meses seguioos eian suficienre riempo.
Caminé lasra el ralleio con la inrención oe quirai el aviso,
peio no puoe laceilo, poique alguien se me lalía aoelanraoo.
!na nocle, a finales oe julio, reiminala mi ionoa cuanoo vi
a una mujei que lajala oel rien y comenzala a caminai poi el
anoén. !levala al lomlio un esrucle oe violonclelo. !n lugai
oel vesrioo negio llevala un panralón oe mezclilla y una llusa
llanca. Reconocí oe inmeoiaro los aieres laigos, el calello
suelro agiraoo poi la coiiienre oe aiie que cieala la llegaoa oel
siguienre rien. Senrí cómo mi pulso se aceleiala, iecoioé los
ieriaros que el lomlie lalía pegaoo en el ralleio. ¿La ha vis-
to?, ieperí. !o inrenré, peio no puoe iecoioai el reléíono. !n-
ronces me oi cuenra oe que, mienrias caminala lacia mí, la
mujei luigala en su lolso. Paiecía neiviosa. Yo ramlién lo
esrala.
Cuanoo esruvo ceica puoe vei el lunai nírioo, exacro, que
florala solie sus lalios giuesos. !lla ramlién me vio, paipaoeó
cuario, ral vez cinco veces, como si eso le ayuoaia a oioenai sus
ioeas. !nronces volvió a luigai en su lolso. Ðe allí sacó una
liliera. !a aliió. Me mosrió un ieriaro lallaoo.
—¿!o la visro? —piegunró.
Ðe inmeoiaro ieconocí la cicariiz. Þo sé poi qué le oije que
no, que nunca lo lalía visro. G
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta :p
Obras I. Poesía,
oe Seveio Saiouy
Pov Mi,aii !axas
!n viaje oe ioa y vuelra: es ése el signo
oe la poesía oel esciiroi culano Seveio
Saiouy. !n una erapa inicial, el auroi
paire lacia la geogiaíía oe la expeiimen-
ración íoimal, piimeio rímioamenre con
poemas en piosa y luego oespliega una
íase morivaoa poi la vanguaioia oe piin-
cipios oel siglo xx, en una ievisión muy
ceicana a la oe los concierisras liasile-
ños, paia oesemlocai en el iegieso oe la
piimeia pariia meoianre la iecupeiación
oe las íoimas riaoicionales oel veiso.
Poemas bizantinos, lilio pullicaoo en
1póp, es el piimei lilio oe los iecopila-
oos en esre volumen, en sus páginas el
poera va oejanoo consrancia oe su filia-
ción con !ezama !ima, !liseo Ðiego y
Viigilio Piñeia, peio lacia el final logia
losquejai lo singulai oe su voz: “!l mai
con oesriucroia música invocanoo la le-
laoa quieruo, la ciuoao oe la luz oesculie
julilosa. !l ave giiranoo roscamenre
lacia un cíiculo que el agua oesoiluja.
Tooo su amplia vigilia lo golieina —a
rienras sus señales conjuio, sus palalias
invoco— menos el agua amenazanoo
oesoe un ouio jaioín, menos el agua”.
!n la sección oenominaoa Big Bang
se concenria la poesía que iompe con la
íase anreiioi, en esra paire la expeiimen-
ración esrá maicaoa poi un irineiaiio
que visira a la vanguaioia oe piincipios
oel xx, y ejeice un oiálogo mulrioiscipli-
naiio solie rooo con la música y la pin-
ruia. !os apairaoos conrenioos aquí
(Flamenco, Mood Índigo, Big Bang) nacie-
ion como lilios oljeros, es oecii, los
poemas eian acompañaoos con gialaoos
y pinruias que en esra eoición no se ie-
cupeian.
Flamenco nace a pairii oe un oiálogo
con !uis oe Cóngoia y su ciuoao: Cói-
oola. Así se iiá rejienoo una oanza oe
palalias meoianre la oesconsriucción oe
la íiase poérica, eniiquecienoo las posi-
lilioaoes oe su lecruia. !n Mood Índigo,
segunoo apairaoo oe Big Bang, la uriliza-
ción oe la página es oereiminanre, la
lúsqueoa paire oe la ieflexión aceica oel
rialajo oe Mallaimé y se leimana paia-
lelamenre con la lúsqueoa oe los con-
cierisras liasileños. !sra lúsqueoa, como
lo sugieie Saiouy, ramlién esrallece
íoimas fijas a pairii oe la geomeriía y la
noción oe Baulaus, es cuiioso olseivai
que en la lúsqueoa oe una sinraxis vi-
sual, el poera iecuiia a veisos oe la ria-
oición española como el leprasílalo en
el caso específico oe Magenta Haze, lo
que sugieie que el poera no pueoe esca-
pai oel rooo oe su íoimación piimeia.
!n Big Bang, la reiceia sección oel li-
lio oe mismo nomlie, el poera compai-
re con el lecroi su afición poi la asriono-
mía y logia una inreiesanre convivencia
oel lenguaje cienrífico y el lenguaje poé-
rico, lúsqueoa que iecueioa a la aún más
arievioa exploiación oel poera mexicano
Ceiaioo Ðeniz. !o que Saiouy inrenra
es oemosriai la posililioao oe enconriai
poesía en el lenguaje cienrífico, oemos-
rianoo que el oisranciamienro oe los
cóoigos no renoiía que sei ran exriemo-
so como la venioo ocuiiienoo en las
úlrimas oécaoas, según planrea Ceoige
Sreinei en vaiios oe sus ensayos.
A esras alruias oel viaje el poera se la
alejaoo oe su oiigen, peio Saiouy consi-
oeia iegiesai a sus mooelos íunoamen-
rales, y esgiime iazones oe peso: “!n un
momenro en que la poesía la llegaoo a
un giaoo oe roral oisrensión, es oecii oe
roral insignificancia —en el senrioo más
semiológico oel réimino—, en que cual-
quiei acumulación oe aojerivos se califi-
ca oe ‘laiioca’, y cualquiei peieza oe
‘laiku’, cieo que un iegieso a lo más ii-
guioso, a los más íoimal, a ese cóoigo
que es ramlién una lileirao…”.
!l poera la vuelro con un lorín naoa
exiguo, la “lileirao vigilaoa” oe que la-
lla en sus ensayos y en sus oeclaiaciones
le peimire expeiimenrai oenrio oel iigoi
oe las íoimas clásicas, exploianoo aoe-
más remas como la sexualioao gay, la
ieligión sanreia, la asrionomía y la pin-
ruia conrempoiánea. Peisisre la ioea oe
flexionai la iigioez oe la riaoición, como
es el caso imposille oe su abecé (rexro oe
veisos enoecasílalos en el que caoa uno
oe ellos empieza y reimina con una oe
las leria oel aleceoaiio), ramlién en un
sonero oiveirioísimo con iima en “x” al
mooo oe Mallaimé o un sonero cuyo
juego oe iimas se ciicunsciile a cuenta y
tiempo, según el esquema oe Miguel oe
Cuevaia, muy paiecioo al poema íamo-
so oe Renaro !eouc. !s esra íase oe la
poesía oe Saiouy la que piefieio poi
oesíaclaraoa y oiveirioa, poi lo que rie-
ne oe inrenro oe flexionai la ouieza oe
las íoimas clásicas oel veiso casrellano.
Al final el viaje empienoioo poi las
numeiosas visiones y posililioaoes oe la
poesía oe Seveio Saiouy la valioo la
pena, pues el poera la sioo un guía gia-
rificanre y un compañeio arenro a oiíe-
ienres iirmos y remas. Así, la coníeien-
cia incluioa al final oe lilio, “Poesía lajo
piogiama”, pueoe veise como un exce-
lenre ejeicicio oioácrico en el que Sai-
ouy muesria sus cairas y el anoamiaje
que le peimirió oesemlaicai oe nuevo
en rieiia nariva. G
Seveio Saiouy, Obras I. Poesía,
México, iti, :oo¡.
a
a
¡o laGaceta númeio ¸¡p, julio :oo¡
El arte en estado gaseoso,
oe Yves Miclauo
Pov !cz Sivúiviba
!n esre lieve ensayo, el auroi paire oe la
piemisa oe que rooo a nuesrio alieoeooi
ielosa lelleza. Tooo es esrérico, oesoe el
oiseño oe los auromóviles en cualquiei
ciuoao, las lorellas oe piooucros caseios
o inousriiales, los eoificios y conoomi-
nios íuncionales o laliracionales, los
caireles pulliciraiios y los anuncios en la
relevisión y, en geneial, el munoo que
nos iooea se la conveirioo en un lugai
lello. !nronces, ¿cuál es el papel oel
aire que anreiioimenre eia el punro oe
pairioa oesoe oonoe se evocalan los pa-
iaoigmas oe lo lello? Si rooo a nuesrio
alieoeooi se la esrerizaoo, ¿oónoe en-
conriai la esrérica en el aire? !a lipóre-
sis oel filósoío íiancés se planrea oesoe
el rírulo oel lilio: el aire se la vapoiiza-
oo, se la leclo aiie, se encuenria en un
esraoo gaseoso que no es rangille, olje-
rual, ni conciero. Poi el conriaiio, se
encuenria en rooas paires, se piesenra
lajo cualquiei oisíiaz y se cuela poi los
iecovecos menos inrencionaoos paia en-
conriai aire en ese lugai. Miclauo pio-
clama que vivimos los riempos oel riiun-
ío oe la esrérica, oe la aooiación oe la
lelleza.
!l auroi planrea que el aire se volari-
lizó en éter estético, en oonoe se oa la
oesapaiición oe la olia oe la que sólo
queoan expeiiencias, inrenciones, acri-
ruoes y concepros que se convieiren en
susriruros oe olias. Aclaia que no se
riara oel fin oel aire, sino oel fin oe su
iégimen oe oljero. !nconriamos aire en
rooas paires excepro en los museos,
aquellos malls oel aire que exlilen pie-
zas que iequieien oe un conjunro oe in-
oicaciones visuales y oe un compoira-
mienro y lenguajes específicos paia
íunoamenrai cualquiei cosa como olia
oe aire. Aoemás, en la calle, en el espa-
cio púllico, alieiro y oemociárico exisre
una complicioao ranro en el conrenioo
como en las íoimas y el pioceoimienro
oel aire conrempoiáneo y la pullicioao.
Òria oe las piemisas oe Yves Miclauo
es que el aire acrualmenre iequieie oe la
inreiacción, oe la ielación y comunica-
ción oel púllico con sus olias, aun
cuanoo el púllico mismo no le inreiesa
como ral, al menos que le pueoa geneiai
alguna expeiiencia que naoa riene que
vei con el compiomiso polírico o social
oe algún ripo oe aire oe lace solamenre
algunas oécaoas. Ðesoe el ready-made oe
Ðuclamp, pasanoo poi las cajas Brillo oe
\ailol, oeclaia Miclauo que cualquiei
ripo oe piácricas y lasra absolutamente
todas pueoen incoipoiaise al aire con-
rempoiáneo. A pairii oe la insciipción
oel oljero pieíaliicaoo como olia oe
aire, se piivó al aire oe su susrancia íun-
oamenránoolo en lo pioceouial, misma
conoición que lo riansíoima en vapoi o
en gas que peimea rooa la armósíeia.
Años más raioe, el aire pop iecicla sisre-
máricamenre las imágenes oe la culruia
visual oioinaiia, poi lo que, oesoe en-
ronces, los airisras oelen comperii con
orios meoios como la íorogiaíía, el cine,
el vioeo y la relevisión paia “ieflexionai”
en roino a la imagen. Ðe alí que alun-
oen la cira ciírica, iiónica, ieveiencial, la
oesconsriucción, el piésramo, la apio-
piación, la simulación, ercéreia.
!n orio apairaoo, Miclauo aovieire
que el airisra es caoa vez menos un ciea-
ooi maloiro y caoa vez más un opeiaooi
o un meoiaooi social con algo oel lom-
lie oe negocios, oe la comunicación, oel
ilusionisra y oel clamán, mienrias que
las olias que piooucen oejan oe sei ol-
jeros sacializaoos paia piooucii oiiecra-
menre expeiiencias inrensas y pairicula-
ies. Así se oa el paso oe una esrérica oe
las olias a una oe las acriruoes y oe los
eíecros, que culmina en una esrérica oe
la oisriacción —oel riempo lilie y oe in-
arención— que anuncia una expeiiencia
esrérica que se pooiía llamai oesesreriza-
oa.
!l filósoío ieroma los piincipios oe
\alrei Benjamin en los que se lalla oel
aura oe caoa olia oe aire, oe aquella
“localización” única oe la que anreiioi-
menre gozalan las piezas airísricas. !n
camlio, aloia la olia pieioe su “riama
singulai oe riempo y espacio”: se oíiece
a rooos y en seiie, es oecii, se lace acce-
sille oelioo en gian paire a la apiopia-
ción colecriva en la exposición y la pu-
llicioao. !llo se oele piincipalmenre al
Yves Miclauo, El arte en estado
gaseoso. Ensayo sobre el triunfo
de la estética, México, iti, :oo¡.
a
a
númeio ¸¡p, julio :oo¡ laGaceta ¡1
papel que aloia culie el museo: se la
conveirioo en un lugai oe ruiismo aomi-
nisriaoo con eficiencia y que no oeja oe
oíiecei en sus rienoas los piooucros oe-
iivaoos oe las olias oe aire. Acusa Mi-
clauo que el museo salvaguaioa el valoi
oe culro, peio someriénoolo a los valo-
ies oe la exposición y oe la pullicioao.
!gualmenre ieromanoo a Benjamin, afii-
ma el auroi que se la oaoo una “evolu-
ción que iiía oel auia a la iepiooucilili-
oao geneializaoa, oel culro oel aire a su
consumo en la exposición, oe la arención
capraoa a la oisriacción oispeisa, oe la
olia a la lelleza que oivieire y es fun, oe
lo sullime al lienesrai en el que sola-
menre uno se sienre cool”.
!n el úlrimo capírulo, Miclauo afii-
ma que el aire riene acrualmenre oiveisos
inreieses aunque piima el más inmeoia-
ro, el leoonismo, el placei y la sarisíac-
ción sensille. Se riara oe un placei ao-
quiiioo oe una expeiiencia que coiie y
que es fluioa. Sin emlaigo, el auroi ao-
vieire que en un iégimen oe la esrérica
en el que la mooa se vuelve la única es-
cansión oel riempo y en el que solamenre
ella, la mooa, pueoe piooucii oiíeiencias,
lo que impoira es la expeiiencia misma
como seiie, conjunro o íamilia oe expe-
iiencias oisconrinuas oe caiácrei fluioo y
placenreio. Tooos los conrenioos y rooas
las íoimas son igualmenre acepralles
paia el púllico, el meicaoo y el meoio:
anything goes, rooo conviene y rooo pue-
oe íuncionai. Peio, ¿qué es lo que suceoe
cuanoo nos enconriamos lajo un iégi-
men ral? !a expeiiencia esrérica rienoe a
oiluiise en la expeiiencia esrerizaoa en
geneial, pievalece la oiseminación, el
oespilíaiio y la oilapioación oe los eíec-
ros y finalmenre su oesapaiición ieperiri-
va en la luioa oe los aconrecimienros, se
lamenra Miclauo.
Poi orio laoo, ieroma el concepro oel
ruiismo al que consioeia una acrivioao
esrérica a pesai oe su pioceso oe masifi-
cación: es un iégimen oe la sensación,
oel viaje y oel oescanso. !s en el ruiis-
mo oonoe el aire conrempoiáneo la
romaoo un lugai impoiranre que anre-
iioimenre esrala ieseivaoo a las aires
anriguas ya que en ellas se ieflejala y
ieireiala la ioenrioao oe un puello. !n
camlio, aloia los ruiisras se avenruian a
ral o cual museo que se clona cual íian-
quicia poi el glolo reiiáqueo, a las íe-
iias, lienales, sulasras y exposiciones
que oejaián al consumiooi sarisíeclo en
ranro que se pueoen aoquiiii rooos los
piooucros oíiecioos a riavés oe oisrinros
ieoucros comeiciales.
!inalmenre, señala el auroi que el
aire ya no es la maniíesración oel espí-
iiru, sino algo como el oinamenro o el
aooino específico oe la época. “!l aire se
ieíugia en una expeiiencia que ya no
es la oe oljeros iooeaoos oe un aura,
sino oe un auia que no se ielaciona con
naoa o casi con naoa”. Ðe alí que el
aire se laya volarilizaoo en gas, en va-
poi, en valo, en lumo, en peiíume, en
aiie, en érei esrérico. G
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