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Browne en una cuchara sopera y la trag ruidosamente. Eso te har mucho bien murmur Mr. Gawber.

Norah volvi a acostarse jadeando. Mr. Gawber extendi el brazo por encima de ella y apag la luz. Su mujer ya roncaba. Pero l se qued despierto, alerta; el pnico le impeda dormir. Tal vez iba a ocurrir a s, un calambre fiscal imposible de desatar con una dosis de la antigua mixtura; una en fermedad, para la cual no haba nombre ni cura; una fiebre que no poda eliminarse. Los obreros, postr ados todos con alguna cosa, los agentes de negocios con sus dedos gravemente quemados, la indus tria paralizada con visos de senilidad, un endurecimiento de los canales normalmente rpidos, bloqueo, y el viejo pas cado de espaldas, indefenso como l mismo, en una ridicula parodia de reposo. Busc su pequea radio y se introdujo en la oreja el botn del auricular. Movi el dial. La Radio Tres haba dejado de transmitir. Sigui sintonizando en busca del Servicio Mundial. Oy: ... ninguna estrella tiene Nos engaa la alborada an no viene. Esta es la tempestad tan anunciada... Lenta al comenzar, pesistente ya formada. Preprense! La calma entre dos truenos significa Que la tormenta ya se acerca, no claudica; Y mucho peor que un presente de temer Nuestra miseria de maana puede ser. Kipling, la