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Seor mo, con oficiales tan sacrificados y tan capaces como los que llevamos, estoy seguro de que

no tenemos nada que temer. Cumbershum se me qued contemplando como si sospechara que mis palabras tenan un significado oculto y quiz sarcstico. Sacrificados, seor mo? Sacrificados? Haba llegado el momento de cambiar de bordo, como decimos los marinos. Ve usted esta mano izquierda, seor mo? Me lo ha hecho esa puerta. Mire lo llena que tengo de araazos y de golpes la que supongo que llamara usted la mano de babor. Tengo una magulladura en la mano de babor! No es algo perfectamente marinero? Pero voy a seguir su primer consejo. Primero voy a tomar algo de comida con un vaso de coac y despus a acostarme para no partirme ningn hueso. Quiere usted beber conmigo, seor mo? Cumbershum neg con la cabeza. Entro de guardia dijo . Pero s, mtase usted algo en el estmago. Ah, una cosa ms. Le ruego tenga cuidado con el elixir de Wheeler. Es fortsimo y a medida que avance la travesa el precio va a subir hasta las nubes. Camarero! Un vaso de coac para el seor Talbot! Despus me dej con una inclinacin de cabeza de lo ms corts que cabra esperar en un hombre que estaba ladeado como un tejado. Slo verlo bastaba para sentirse uno mareado. De hecho, la capacidad que tiene la bebida fuerte para calentar el cuerpo hace, creo yo, que resulte ms seductiva en la mar que en tierra. Por eso, con aquella copa decid regular la ingestin que haca de ella. Me volv cautelosamente en mi asiento fijado al suelo e inspeccion aquel mundo de aguas furiosas que se extenda inclinado ms all de nuestra ventana de popa. Debo confesar que no me brind el ms mnimo consuelo; tanto ms cuanto que reflexion