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febrero y marzo hace de repente ese breve anuncio a Felice: Una hermosa velada en lo de Max.

Les le con frenes mi historia. (Probablemente se trata de la parte final d e La metamorfosis). Luego nos relajamos y nos remos muchsimo. Aun cuando uno cierra pue rtas y ventanas al mundo exterior, es posible crear aqu y all la apariencia y casi el com ienzo de la realidad de una hermosa existencia . * * * Hacia finales de febrero Kafka recibe una carta de Felice, que le asusta. La car ta suena como si Kafka nunca hubiera dicho nada contra s, como si Felice no hubiera odo nada, ni cr edo nada, ni comprendido nada. Kafka no contesta de inmediato a la pregunta que ella le hace, pero en cambio escribir ms tarde con desacostumbrada crudeza: Hace algn tiempo me preguntaste [...] por mis planes y perspectivas. Me qued asombrado por la pregunta[... ] No tengo naturalme nte ningn plan ni perspectiva; no puedo ir hacia el futuro; puedo, s, arrojarme al futuro, rodar hacia el futuro, dar un tropezn hacia el futuro, y ms: puedo quedar tendido. Pero realmente no tengo ningn plan ni perspectiva. Si estoy bien, el presente me colma; si me va mal, maldigo el prese nte, y ms an el futuro . Se trata de una respuesta retrica, no de una respuesta concreta: lo demuestra la forma completamente increble con la que expone sus relaciones con el futuro: se trata d e una defensa en el pnico. Algunos meses ms tarde veremos en l algunas explosiones retricas ms de este ti po, que descollan de modo manifiesto por sobre la forma equilibrada, justa, de sus frase s habituales. Sin embargo, a partir de esa carta comienza a tomar cuerpo la idea de una visita a Berln, con la que haba comenzado a jugar unas semanas antes. Quiere volver a ver a Felice, para esp antarla de l personalmente, dado que no lo ha conseguido con sus cartas. Elige para este viaj e las fiestas de Pascua, en las que dispone de dos das libres. La forma en que anuncia su visita e s tan caracterstica de su indecisin, que se hace preciso citar pasajes de esas cartas de la semana an terior a Pascua. Es la primera vez en ms de siete meses en que se han de ver, el primer autntico reenc uentro despus de aquella nica velada. El da 16, domingo antes de Pascua, le escribe: Francamente, Felice, dispondras por P ascua, eso es, el domingo o el lunes, de alguna hora libre para