Jorge Colapinto

Cebollas y Pizzas.
Ponencia en Congreso de Terapia Familiar, Buenos Aires, 1987. Me llegaron comentarios sobre el título de mi presentación -que no era suficientemente serio-, y quiero hacer una corrección: el título no debe ser Cebollas y Tortas sino Cebollas y Pizzas, después eremos el por qué. !oy a referirme al problema del indi iduo en terapia familiar, y lo llamo deliberadamente un problema, porque es así como se me presenta en mi traba"o como docente# qui$% alga la pena describir el conte&to en el que traba"o y en el cual se originaron las e&presiones que siguen. 'o paso buena parte del tiempo entrenando terapeutas familiares, mediante super isiones en i o y con ideotapes en ese conte&to he ido adquiriendo alg(n conocimiento de cuales son las formas de pensar que facilitan o dificultan la labor del terapeuta familiar, por eso an ustedes a notar, en lo que sigue, que el énfasis no esta puesto en qué ideas son erdaderas o cu%les son falsas, sino en cu%les son (tiles y cu%les no lo son tanto. )lgo m%s que an a notar es que en mi presentación oy a aludir a ideas y contro ersias con las cuales ustedes ya est%n familiari$ados y a las que qui$% consideren superadas. *e preguntar%n por qué, como dicen en ++.,,. -sigo golpeando a un caballo muerto.# la respuesta es que en mi acti idad docente he aprendido que las ideas y las contro ersias que hemos matado en teoría, toda ía go$an de muy buena salud en la pr%ctica de buena parte de los terapeutas familiares, al menos en ++.,,. que es donde i o y traba"o. ,na de las situaciones menos (tiles que he encontrado ocurre cuando un terapeuta, que puede tener incluso bastante e&periencia en la aplicación de un modelo sistémico de tratamiento, opera sin embargo con un modelo implícito del indi iduo, un modelo de cómo -est%n hechos. y cómo funcionan los miembros indi iduales de una familia, que es en realidad un modelo psicodin%mico o m%s bien /psicodinamicoide/# una especie de /modelo psicodin%mico aguado/ y que no enca"a bien con la pr%ctica de una terapia familiar, sino que por el contrario, la dificulta. 0or e"emplo, le sugiero a un terapeuta que promue a m%s cercanía entre un padre y un hi"o, y él ob"eta: Pero este es un !ombre muy narcisista, es imposible conseguir eso de "l. ) otro terapeuta le recomiendo que reubique a la madre en una posición "er%rquicamente superior a la de sus hi"os, y él me contesta: #mposible, ella no tiene su$iciente autoestima . 1e pido a un terapeuta que mo ilice a un abuelo como forma de romper un impasse, y él me responde: %o se puede, tiene una actitud muy r&gida. +n cada uno de estos e"emplos el terapeuta que est% dialogando conmigo menciona alg(n atributo personal, algo que el indi iduo -es. 2narcisista3# o algo que el indi iduo -tiene. 2una actitud rígida3# o algo que el indi iduo -no tiene. 2suficiente autoestima3. +n cada caso este atributo del indi iduo es esgrimido como ra$ón que le impide al terapeuta acti ar un cambio estructural -un acercamiento entre dos personas, un reposicionamiento "er%rquico o una

ser% muy difícil cambiarlo a menos que se e&ploren los mundos internos de cada uno de los participantes. Colapinto (1987). o en el conte&to familiar.. nos est% diciendo que esos atributos pueden estar causando. sustentando. y busca en cambio modificar esa presunta esencia indi idual. en este caso la familia con hi"o sintom%tico.6 !oy a citar un par de e"emplos de esto que llamo el regreso al indi)iduo. o atenuar la rigide$. un poco mas adelante. o poco duradero. que en tal caso. que se opone. necesidades de dependencia. que pueden ser tan fuertes como para hacer imposible. J. algo que forma parte de la esencia de estos indi iduos. que es bastante usado en los cursos de formación de terapeutas familiares. una publicación que en general funciona como barómetro de los intereses y preocupaciones dominantes entre los terapeutas de ++. +n los e"emplos citados. se resiste a un cambio en la estructura. 0uesto que ese cambio es el ob"eti o del terapeuta familiar. 1a esposa perseguidora no de"ar% de serlo hasta tanto no sean resultas sus necesidades de dependencia. o bien abandona los intentos de modificar el conte&to familiar. y dice: -*i esta pauta est% sustentada por la incapacidad del hombre para tolerar una relación íntima... necesidades de atención3. estos terapeutas creen er algo esencial. el padre periférico seguir% siéndolo mientras no sean 1 Ver nota 3. o me"orar la autoestima# apelando para ello a alguna de las estrategias de modificación del indi iduo que se han desarrollado en el curso de los (ltimos no enta a cien a4os. como una regresión a una concepción indi idualista del progreso terapéutico# de hecho la literatura contempor%nea sobre terapia familiar incluye bastantes e"emplos de estos mo imientos de regreso al indi iduo. Cebollas y pizzas 2 . y por las necesidades insatisfechas de dependencia de la mu"er. estéril.. . refiriéndose a otra situación cl%sica. un cambio en las pautas de interacción# y m%s a(n. ) pocas p%ginas de comen$ado el libro. esta alternati a que acabo de describir podría ser caracteri$ada como un regreso al indi iduo o si uno quiere adoptar un tono m%s peyorati o. 0ocas p%ginas m%s adelante. una reacción a la desilusión que siguió a la etapa de omnipotencia del mo imiento de terapia familiar. 'o creo que este mo)imiento de regreso al indi)iduo es. 8os dice que los indi iduos que integran sistemas matrimoniales o familiares poseen atributos 2en su lengua"e.. madre sobrein olucrada y padre periférico. el terapeuta podría tratar de curar el narcisismo. al que le quedan dos posibilidades: o bien abandona el caso. es un problema# porque desmorali$a al terapeuta. 9:ué nos est% diciendo este autor. en el lengua"e de 8ichols. que est%n tomados de un libro de te&to de 7illiam 8ichols. el cambio no ser% duradero. +n otras palabras. las pautas de relaci*n. 8os est% diciendo también. la e&ploración de los mundos internos de cada indi iduo se con ierte en un prerrequisito para el cambio de la pauta de interacción.n n(mero reciente del Family T!erapy %et'or(er. el autor se est% refiriendo a la conocida pauta de relación de pare"a donde hay una persona en el rol de perseguidor y otra en el rol de perseguido. en buena parte.2 ruptura de un impasse. 5esde el punto de ista del desarrollo histórico de la terapia familiar que se inició y creció como un intento de llegar al indi iduo a tra és de su conte&to. el pensar que los miembros indi iduales poseen características esenciales que lo impiden. fue dedicado especialmente a este tema. nos dice 8ichols: -+s posible conseguir que el padre pase m%s tiempo con el hi"o y que la madre sea persuadida para que dé espacio para que ello ocurra# pero si el padre est% abrumado por un ansia frustrada de recibir atenciones y elogios.

56ota a%re%ada en 27789 J. <ien. Cuando uno dice -este padre es narcisista. es necesariamente muy distinto del proyecto sistémico.# uno est% diciendo que hay algo que es intrínseco a ese indi iduo. en una representación esencialista del indi iduo. Cebollas y pizzas 3 . sto puede in!alidar mi met"#ora. ya sea definiti a o transitoriamente. sino también en sentido histórico o genético?e oluti o# ese centro sería un archi o de los datos m%s primiti os donde estaría inscrito un destino ine&orable o casi ine&orable. casi 3* a+os antes. como una cebolla. 0or cierto que periódicamente han aparecido dentro de las filas de los e&ponentes de estos modelos intentos de desarrollar una concepción menos esencialista y m%s relacional del indi iduo -entre nosotros lo intentó por e"emplo José <leger-. el inconsciente o los ob"etos internos primiti os. Colapinto (1987). etc. ' no sólo lo m%s profundo en sentido topogr%fico. su ser m%s íntimo. pero la corriente principal del pensamiento psicodin%mico. l #icticio . 0ue es imposible encontrarlas2. a un proyecto de cambio indi idual. esta es una propuesta. sus emociones est"n enterradas ba)o tantas capas de de#ensas. su autoestima. o. en mi e&periencia los eo aplicados por los terapeutas familiares y no necesariamente /como 5ios manda/# sino que son aplicados como les decía antes. su narcisismo. +n la ersión que yo he llamado /un poco aguachenta/ o /psicodinamicoide/ que informa la pr%ctica clínica de la que yo llamo terapeuta $amiliar medio./a psi0uiatr1a ataca la cebolla del self. se apoya como decía. le $ace decir a uno de sus persona)es. +s una manera de pensar acerca de la persona indi idual que se ha ido plasmando a tra és de muchos a4os de aplicar primero el modelo freudiano de las instancias y después el =leiniano de los ob"etos internos a la comprensión de la conducta humana. un psi0uiatra de !erdad declar& en de#ensa de un $ombre acusado de masacrar a tres !ecinos. +n otras palabras. n su cl"sico Mas que humano. por eso como entrenador de terapia familiar me interesa indagar de dónde procede esta idea. el autor de ciencia #icci&n '$eodore (tur%eon lo di)o me)or. tales como las conductas manifiestas en relación con otras personas. +l modelo psicodin%mico de la persona la representa o la imagina como una entidad organi$ada topogr%ficamente en desiguales ni eles de profundidad. burl"ndose de las !ersiones simplistas de la psi0uiatr1a3 pero en 1991 en una real corte de )usticia de la ciudad de 4iladel#ia. (tern. esta esposa tiene necesidades de dependencia. Modelos que. por lo menos tal como se e&presa en el discurso clínico del terapeuta medio ha mantenido un car%cter esencialista. +l proyecto terapéutico que se corresponde con esta manera de er a la gente. el centro del indi iduo-cebolla alberga su esencia.r.r. publicado en 19*3. en qué se apoya. determinan a los ni eles m%s superficiales. o por el contrario $acerla m"s si%ni#icati!a. su dependencia.. el .3 resueltas sus ansias de atención y elogios. una idea# y como di"e al principio lo que me propongo no es e aluar ideas en cuanto a erdad o falsedad. este modelo de la persona puede representarse gr%ficamente como una serie de círculos concéntricos o tridimensionales -y aquí se empie$a a adi inar el misterio del título-. remo!iendo capa tras capa $asta lle%ar al pedacito de yo no mancillado2. los cuales est%n interconectados de modo tal que los ni eles m%s profundos. @equiere una e&ca ación en profundidad. lo que el indi iduo realmente es. (tern dec1a esto en broma. nos est% diciendo que a eces ser% necesario abandonar el proyecto de cambio sistémico y regresar. en la cual se puede reconocer una superficie e&terior y capas cada e$ m%s profundas que se pueden ir pelando hasta llegar al centro o meollo de la cebolla# > en este modelo topogr%fico. sino en cuanto a su capacidad de facilitar o dificultar el traba"o de terapeuta familiar# y en principio una idea que propone la e entual necesidad de abandonar el proyecto sistémico. es de las que dificultan y no de las que ayudan.. donde la eficacia del terapeuta depende de su capacidad para penetrar ni eles 2 n realidad la cebolla no tiene meollo. dicho sea de paso. s como una cebolla. en una receta /aguachenta/. ' bueno. n todo caso.

dice Baley. porque lo que tiene que cambiar es ese /centro de la cebolla/ que determina o sustenta los ni eles m%s superficiales. pero en todo caso es irrele ante porque basta con abstraer reglas de cone&ión de lo que entra y lo que sale de la ca+a negra. 5esde esta perspecti a el indi iduo se puede representar como un punto de dimensión cero en un diagrama de cone&iones. y a ni el de cómo se representan las relaciones de influencia mutua entre indi iduo y conte&to. a ni el de la imagen que cada uno tiene del indi iduo. puede lle ar mucho tiempo o incluso no llegarse nunca# pero a(n el terapeuta que llega toda ía no sabe si tendr% é&ito en su misión de modificar el centro o si por el contrario se lo an a comer los glóbulos blancos. si pienso que el meollo de la cebolla est% formado por relaciones ob+etales internalizados. 1a isión sistémica. ingresaban en el cuerpo de un persona"e importante y se peleaban a muerte con glóbulos blancos y dendritas. y era acompa4ada por dos tipos que no interesaban para nada3. 0recisamente el /grito de batalla/ que los sistémicos lan$aron originariamente contra el modelo psicodin%mico fue que el cambio indi idual no se sostiene a menos que el conte&to lo acompa4e. incluyendo entre estos los roles dentro del sistema marital y familiar. 1legar a este centro no es f%cil.ia+e Fant-stico. 0or contraste.na respuesta posible. 0ero 9qué modelo del indi iduo sí es compatible con el pensamiento sistémico. Baley ha dicho recientemente que si uno se toma el paradigma sistémico en serio. +l indi iduo se le representa al terapeuta como infinitamente pl%stico y su e entual rigidificación obedecería a la acción de un conte&to restricti o. Colapinto (1987). .3 +l terapeuta que se representa a los indi iduos como cebollas tiende a ser muy cauto respecto de las posibilidades de un cambio real. +stoy un poco /quemado/ porque la otra e$ hice un chiste de Aila y la gente se quedó mir%ndome. 25ependiendo de la edad promedio de este grupo. y uel o a recordar que mi an%lisis se centra en la utilidad de las ideas. un recept%culo cuyos contenidos el terapeuta ignora. 1as emociones por e"emplo. . paralelamente se contraponen. y una e$ allí adentro tratar de poner las cosas en claro. y es el indi iduo quien a tra és de sus proyecciones lo rigidifica. Considerado como herramienta para el cambio. Cebollas y pizzas : . garanti$a una actitud menos pesimista que la psicodin%mica respecto de las posibilidades de cambio del indi iduo. es la ca+a negra de los primeros interaccionistas. donde el indi iduo es una categoría nula. donde @aquel 7elch 2que estía un tra"e blanco muy ce4ido con cierre rel%mpago. ustedes han isto o no esta película. sino un estorbo. 0or e"emplo.n poco a la manera de aquella película . es el conte&to el que aparece en un principio como infinitamente pl%stico. es el modelo de la tabla rasa. 1a ulnerabilidad del modelo psicodin%mico reside en que condiciona la posibilidad de cambio a que se produ$ca un cambio profundo en el indi iduo. o por los menos esta isión radical de la ersión sistémica. lo que querré hacer como terapeuta es ser internali$ado como un -ob"eto bueno. trayendo a colación el modelo psicoanalítico que menos me he ol idado. +l modelo sistémico y el modelo psicodin%mico entonces se contraponen a ni el del proyecto terapéutico y.: cada e$ m%s profundos de la cebolla y hasta donde ello sea posible modificarlo. entonces el indi iduo desaparece. que como eremos no es la (nica. *u proyecto terapéutico apuntar% naturalmente a modificar ese conte&to y el modelo de la cebolla no sólo le resultar% irrele ante. desde el punto de ista psicodin%mico. no son la e&presión de un n(cleo profundo del indi iduo sino una respuesta a una situación social. se contraponen también en cuanto a sus respecti as ulnerabilidades. no en su erdad. @ecíprocamente la ulnerabilidad del modelo sistémico reside en que se "uega la posibilidad de cambio a que se produ$ca un J. Comparemos esta cautela con la actitud de un terapeuta sistémico quien e&plica los síntomas no por referencia a un n(cleo profundo sino por referencia a un conte&to interaccional.

. tales como las reducciones presupuestarias que afectan a los programas de salud mental y que han afectado nuestro optimismo en cuanto a las posibilidades de modificar efecti amente los conte&tos familiares y sociales.os indi)iduos deben ser los responsables de sus propios cambios# y. 5ice: -Cuando buscamos e&plicaciones en el sistema arriesgamos subestimar los factores indi iduales que impiden el cambio y absol emos a los indi iduos de responsabilidad por el cambio de sus propias conductas.re%reso al indi!iduo2). Cebollas y pizzas * . primero que la discusión no es absurda. <plicando el cambio. . el autor citado anteriormente.nidos como es 0hil Auerin. Colapinto (1987). 5ebo decirles sin embargo. entonces. . 5ice el terapeuta ecléctico: sumemos los elementos y obtendremos la totalidad. no pasible de integración. el editor escribi& 0ue . ' no es coincidencia que el actual mo imiento de regreso a lo indi idual que se registra en un sector importante de la terapia familiar norteamericana coincida con procesos económicos y políticos. cambi& su nombre por Psychotherapy Networker. que me ol idé de anotar el nombre.C Dí"ense que 8ichols. 56ota a%re%ada en 27789 J.s de esta c$arla. sino también tratando de reparar heridas de"adas por la relación con su propia madre. resuel e la cuestión diciendo que debemos medir el peso relati)o de los factores internos y e&ternos que contribuyen al problema.n terapeuta de bastante prestigio en +stados .na madre sobrein olucrada con su hi"o no est% simplemente llenando un acío de"ado por la distancia de su marido. a 8ichols le podemos refutar que cuando buscamos e&plicaciones en el indi iduo absol emos al sistema. que la solución no es tan f%cil como para decir que todos tienen ra$ón y que hay e&plicaciones conte/tuales y ceboll&sticas para la misma conducta. *egundo. es uno de los representantes del regreso al indi iduo. 3 Catorce a+os despu. y por qué no abandonamos esta discusión absurda. ' un n(mero creciente de terapeutas familiares se siente atraído por este canto de sirena. +sto de que todas las e&plicaciones psicodin%micas y sistémicas alen y pueden coe&istir pacíficamente es algo que se le ha ocurrido a bastante gente que entonces propone una solución ecléctica entre e&plicaciones indi iduales y e&plicaciones conte&tuales. e iniciar así una discusión interminable# pero el punto que yo quiero hacer es que la oposición de estas dos maneras de er las cosas es una posición irreducible. es necesario tratarlos a ambos. aparentemente integradora y comprensi a.esde entonces la publicaci&n $a dedicado cada !ez menos espacio a las terapias #amiliares. +ste clamor por la responsabilidad indi idual suena bastante parecido a lo que dice el presidente @eagan cuando ob"eta los programas de ayuda económica: . por qué no decimos que tanto los conte/tos como las cebollas e&plican las conductas. +s una propuesta seductora. +n el caso del padre periférico los factores e&ternos podrían incluir la regla familiar que prescribe su distancia y los factores internos podrían incluir sus ansias de atención y elogios..la $istoria social y econ&mica de nuestro tiempo $a trans#ormado #undamentalmente la pr"ctica cl1nica. . otro elemento es la forma como est% estructurado el conte&to.n elemento del problema es la forma como est% estructurada la cebolla. porque tiene consecuencias importantes para la pr%ctica clínica.* cambio cualitati o en el conte&to.. y me"or es que sigan escuchando. por e"emplo. que dice: -0uesto que los síntomas refle"an tanto una perturbación de la persona como una perturbación de la relación. que ya pagaron la entrada. Eercero. a secas. el Family Therapy Networker (a0uella publicaci&n 0ue tempranamente detectara el . +l terapeuta ecléctico piensa que la psicodin%mica y la sistémica son ersiones parciales de la realidad y que si las "untamos amos a tener una ersión m%s comple"a# él trata de ser democr%tico y prestar atención pare"a a todos los llamados -elementos del problema. en el 2771.# y tengo otra cita de otro autor de la misma corriente. Como dice 8ichols: -. 0ero a esta altura de mi presentación casi puedo oír a muchos de ustedes pensar que las dos posiciones tienen mérito# que. y lo 0ue los terapeutas necesitan saber2.

:ue es una ilusión. la contribución relati a de cada tipo de factor. @ecuerden lo que decía Baley: 0i uno se toma en serio el paradigma sist"mico. Eomando prestado el modelo de la cebolla. para determinar si el padre es periférico J. que el sistema no e&iste pero el indi iduo separado sí e&iste. ' pasa a contar una anécdota en la que Drida Dromm @eichmann le pregunta a 5on Jac=son en qué consiste este asunto de las teorías familiares. con perdón de la palabra. a(n aceptando el lengua"e de este tipo de discurso. esta dicotomía entre indi iduo y conte&to. cuyo autor es @ichard *chFart$. +s decir. 9Cómo podríamos hacer por e"emplo. 1a teoría de familias hace sentir incómoda a la gente. ella comenta. Baley se refiere a ese tema del p%nico en su habitual estilo l(cido: -1os terapeutas regresan al indi iduo en cuanto islumbran el erdadero sentido de la teoría de familias. se constata tan pronto como uno trata de poner estos presuntos factores en la balan$a. de un indi iduo es en realidad una respuesta a algo que est% ocurriendo en alg(n otro lugar del sistema. es un p%nico ante la amena$a de disolución del indi iduo que traen consigo los modelos sistémicos de comprensión de la conducta. leemos entre otras cosas: -+n realidad una familia no es un sistema de comunicación gobernado por reglas. +n la misma entre ista. son dos esencias: el indi iduo por un lado y el conte&to por el otro. eso es simplemente una abstracción. que el terapeuta deber% diagnosticar si el ni4o es delincuente m%s bien porque el padre es periférico o m%s bien porque sus ob"etos internos est%n da4ados# o si el padre es periférico m%s bien porque ese es el lugar que le ha asignado la familia o m%s bien porque sus ansias de atención y elogios permanecen insatisfechas# y en función de esta e aluación de cu%nto hay de cebolla y cu%nto hay de conte&to. con lo cual lo que tenemos aquí no es ya una dicotomía sino una antinomia: el indi iduo ersus el conte&to. el segundo aspecto de la solución ecléctica es que una e$ introducida la antinomia factores indi iduales o internos ersus factores del conte&to o e&ternos se hace necesario sopesar. +ste supuesto b%sico. +n un artículo reciente. toda ía mantiene una e&istencia separada. primero se crea la dicotomía y luego se encara el problema de cómo relacionar una ariable o factor con el otro.leamos y releamos a <ateson. que lo que nosotros pensamos que -sale.. y cuando Jac=son le e&plica. el indi)iduo desaparece. la realidad subyacente de cada familia es que consiste de personas que tratan de i ir "untas y que al mismo tiempo que se e"ercen un fuerte efecto mutuo. conociendo. ) la manera de lo que ocurrió con la dupla cuerpo?mente. +sta posibilidad de sopesar factores es una bonita ilusión apoyada en la creencia de que lo que el terapeuta est% e aluando. como ariables discretas aisladas cuya con"unción e&plica el problema que es entonces resultante de un "uego de fuer$as. y por m%s que los terapeutas -familiares o no. *chFart$ dice también que el indi iduo tiene o debería tener una dimensión de integridad que le permita resistir el asalto del conte&to. nos resulta muy difícil de"arlo atr%s.8 :uiero anali$ar estas ideas con alg(n detalle: +n primer lugar fí"ense que aquí conte&to e indi iduo aparecen como factores o como categoría de factores. 1o que yo leo entre líneas aquí. )hora bien. +l primer supuesto de base es entonces una dicotomía entre indi iduo y conte&to. +s decir. est% muy arraigado en la cultura occidental. para usar la e&presión de 0hil Auerin.. Cebollas y pizzas 8 . el terapeuta ecléctico deber% decidir si corresponde una inter ención m%s bien psicodin%mica o m%s bien sistémica. es decir. Colapinto (1987). qui$% premonitoriamente: -8o entiendo cómo puedes pensar así y seguir i iendo1# porque lo que Jac=son realmente est% diciendo es que no hay indi iduos. yo diría que esta dicotomía est% implantada profundamente en nuestra psique colecti a y toca ansiedades muy /profundas/.

I sea que la respuesta a la pregunta de cu%l es el peso relati o de los factores indi iduales y conte&tuales en determinar la periferialidad del padre no est% escrita en una realidad ob"eti a que podamos leer. la esposa. Cebollas y pizzas 7 .n terapeuta entrenado para despelle"ar cebollas. . con la aplicación de las técnicas /G/. ' cuanto m%s intensas sean las condiciones respecti as# tantas m%s cebollas encontrar% uno. entonces concluiríamos que el peso de los factores indi iduales es mayor -y ice ersa. no podría seguir J. /'/ y /H/. 0ero 9qué quiere decir que el problema no cede ante inter enciones orientadas a modificar el conte&to. el problema sigue. +n términos del sopesamiento. 1o que sí sabemos. círculos y flechitas.n terapeuta entrenado para er líneas. aunque sea anecdóticamente. a esta cuestión. +l iernes pasado escucharon ustedes la bre e polémica entre el 5r. sino que la a escribiendo el terapeuta a medida que a inter iniendo. ) esta altura espero que no quede nadie. acíos de contenidos y se le anto"ar%n m%s pesadas las líneas. pero no sabemos qué pasaría con una sesión m%s o con otro terapeuta de la misma orientación. quiere decir que tras arias sesiones con el terapeuta /)/ traba"ando en el conte&to institucional /8/. los círculos y las flechitas. en caso de que quisiéramos cambiar el desenlace y "orobarle la obra a )rthur Miller. 1a ob"eción de Aarcía <adaracco fue que 7illy tenía un ob+eto interno enlo3uecedor representado por la alucinación de su hermano <en y que. o utili$ando las técnicas /@/ y /*/. o en otro conte&to institucional. a a er cebollas por todas partes# y puesto a elegir tender% a concluir que el peso relati o de la cebolla es mayor que el peso del conte&to. y entonces eía que esa relación le impedía a 7illy mantener una relación en el plano de la realidad con 1inda. 8o. tender% a er a los indi iduos como puntos muy li ianos.# y también a la in ersa. que crean en la posibilidad de aplicar procedimientos -ob"eti os. por su e itación del conflicto. al menos en el hemisferio sur. dada esta estructura psicótica de 7illy. ' bueno. tenemos que concluir que los pesos relati)os est-n decididos de antemano por el terapeuta. y tantas m%s flechitas encontrar% el otro. y puesto que las inter enciones del terapeuta est%n organi$adas por su manera de recortar la realidad. es que un terapeuta muy e&perto en el mane"o de una terapia sistémica puede alcan$ar é&ito terapéutico en situaciones que a otros terapeutas se les aparecían muy cargadas con -factores indi iduales. tales como tests o escalas. 1o que para Aarcía <adaracco aparecía como figura yo lo eía como fondo y ice ersa. por su silencio. Eodo empe$ó con una pregunta de qué haría yo si pudiera inter enir como terapeuta en esa familia# respondiendo di"e que trataría de darle m%s espacio a 1inda. Aarcía <adaracco y yo sobre cómo inter enir en la familia de 7illy 1oman en la 2uerte de un )ia+ante. ) mi e$ yo comenté que él y yo eíamos a esta familia con distintos anteo"os 2y aquí. Colapinto (1987). debo confesar que esa misma noche perdí mis anteo"os. e&ternos en el mío. tanto como para dar munición al ad ersario. los reales no los metafóricos3. 'o creo que para él la figura era la relación interna entre 7illy y su ob"eto interno enloquecedor. . la forma en que de hecho llegaríamos a una u otra conclusión sería que si obser amos que el problema no cede a inter enciones orientadas a modificar el conte&to. Aarcía <adaracco y yo le estaríamos ad"udicando el mayor peso a distintos factores# internos en su caso.7 m%s bien por el "uego sistémico o m%s bien por sus propias necesidades internas. 'o en cambio eía que 1inda por omisión. *i yo me pusiera a pensar en la e&istencia y el peso del ob"eto enloquecedor. pidiéndole que no siga retrocediendo ante la e&pansión del soliloquio de 7illy. le daba literalmente demasiado lugar a 7illy para que él siguiera enfrascado e&clusi amente en su soliloquio. y que en cambio lo in ite. le e&i"a un di%logo. mi intento de cambiar a partir de una modificación en la actitud de 1inda era ingenua. que un psicoanalista e&perto ha logrado en muchos casos curar a pacientes indi iduales pese a que los agoreros sistémicos hubieran pronosticado una r%pida recaída tan pronto el paciente se reintegrara a su conte&to familiar.

indicati o del funcionamiento de las organi$aciones: ning(n e"ecuti o del ni el superior se molestó en probar. no había forma de que la pa"illa atra esara la papa. +ntonces los e"ecuti os del ni el medio probaron otra e$ y de nue o fracasaron miserablemente# y el se4or que hacía la demostración di"o: -J)"%K. de papel encerado. no es (til. si Aarcía <adaracco reconsiderara el alor de mi estrategia y de"ara de erla ingenua. lo que pasa es que el truco técnico es importante. pero todos los e"ecuti os del ni el medio trataron. Icurre aquí algo similar a lo que en otro lugar describí como la par%bola de /la papa y la pa"illa/. intento que no suma eficacia. Colapinto (1987). +ntonces el se4or di"o: -Bay un truco. y preguntó: -9:uién puede perforar esta papa con esta pa"illa. que es el punto en que la pa"illa atra esó la papa# ustedes no empie$an con esa con icción. sino que empie$an pregunt%ndose a a pasar o no a a pasar. me ocurriría lo mismo que a los terapeutas que mencioné al comien$o de mi charla. en la oficina de personal. sino que resta eficacia. entonces el mo imiento de mi bra$o yo lo empie$o ac%. como yo era psicólogo. sacó de su portafolios una papa y un montón de pa"illas de refrescos 2de las de antes. e"erce un efecto de resta al soca ar el compromiso del terapeuta con un modelo de cambio. hi$o JyummK y la papa quedó nítidamente atra esada por la pa"illa. y enía un se4or a ender cursos para e"ecuti os. les cuento la par%bola# simplemente les pido no interpretarme el uso de tantos egetales. me pidió el director de personal que yo fuera a la presentación para después dar un informe sobre si esta cosa era seria o no. Cebollas y pizzas 8 . sino que empecé a traba"ar como psicólogo industrial. yo eo un problema como entrenador de terapeutas familiares en el hecho de que tantos terapeutas se mane"en con una concepción implícita del indi iduo de características psicodin%micas o /psicodinamicoides/ a la que he llamado modelo de la cebolla. me acordé de este e"emplo. pero que me permitía pagar el alquiler# y en un momento dado. tendría que aceptar que eso sería muy ingenuo de mi parte. y.. si no lo hacen la pa"illa no pasa# pero lo m%s importante es que yo creo en esto porque lo hice muchas eces. +l se4or que enía a dar este curso para ense4ar a los e"ecuti os a ser m%s endedores y todo eso. no de pl%stico3. debemos considerarlo como un síntoma de que los terapeutas familiares ya no podemos seguir operando sin ning(n modelo del indi iduo# la (ltima parte de mi presentación la oy a dedicar a esbo$ar un posible modelo alternati o. recapitulando lo que lle o presentado hasta aquí. .n detalle al margen. y sé que a a terminar ac%. 1a solución ecléctica entonces no es (til porque le"os de e"ercer un efecto sumati o sobre la eficacia del terapeuta para inter enir simult%neamente sobre el indi iduo y sobre el conte&to. fracasaron miserablemente en la prueba. quién sabe. haciendo algo que no se sabía muy bien lo que era. Muchos a4os después cuando estaba "unto con otra gente en la Clínica de Diladelfia. si la cebolla pasara a ser figura en mi percepción. rompiéndome la cabe$a pensando por qué a nosotros no nos salían las mismas cosas que le salían a Minuchin. porque así se corta el flu"o del aire y la pa"illa se hace m%s rígida . ustedes tienen que poner el pulgar en la parte de arriba de la pa"illa... distinto de la cebolla. y fracasaron. entonces así no pasa. J. +ntonces el se4or agarró la papa y la pa"illa.... 0or eso es que yo pienso que una solución ecléctica que le introduce dudas o segundos pensamientos o demasiadas alternati as y formas de er las cosas al terapeuta.8 pensando en operar a tra és de 1inda. Cuando yo salí de la Dacultad no empecé a traba"ar como psicólogo clínico. tendría que de"ar de pensar conte&tualmente. +n otras palabras. 0ero ahora quiero agregar algo m%s: que el hecho de que el problema se haya planteado. él tendría que re isar su compromiso con el concepto de ob"eto enloquecedor. o como futuro psicólogo industrial# traba"é un a4o en la empresa Diat. 1o eo como problema porque est% lle ando a un intento ecléctico de combinar modelos psicodin%micos con modelos sistémicos. +ntonces. @ecíprocamente. Como ese otro lugar es una re ista que difícilmente llegue aquí.

sino porque su conte&to familiar no la facilita. haber pegado. sino negati amente por las reglas que bloquean todas las alternati as menos una. rogado. 1a e&plicación negati a es en la definición de <ateson la e&plicación cibernética# y es su utili$ación disciplinada.9 0ara ello. que aya y sufra un poquito. sino que trata de e&plicar por 3u" no ocurre ninguna de las otras conductas que podrían haber ocurrido en lugar del síntoma. o. o acuchillado a su hi"o. por e"emplo por ía de las -series complementarias. era uno de los pocos que podría haber ocurrido. restringidas. que no hemos e&plotado lo suficiente seg(n creo. Cebollas y pizzas 9 . organi$ado por la e&plicación positi a. J. lo que me"or diferencia el pensamiento sistémico el pensamiento psicodin%mico. el ser humano indi idual se le presenta como multideterminado. sino que elimine las restricciones que impiden el desarrollo de alternati as. acariciado. allí las ansias de atención y elogios o las características del conte&to familiar. Colapinto (1987).no considera cu%les son las posibles alternati as que podrían haber ocurrido y entonces se pregunta por qué muchas de ellas no ocurrieron. el ob"eto de ésta es distinto. a repetir compulsi amente la misma conducta. ) este tipo de e&plicación <ateson contrapone otra# a la que llama e/plicaci*n negati)a. gui4ado un o"o. +n cambio el mismo caso. *i un ni4o se niega a ir a la escuela porque dice sentirse inferior a otros ni4os. por e"emplo. que es la que establece una relación lineal entre causa y efecto. m%s que el enfocarse en el conte&to. isto desde la óptica de la e&plicación negati a podría lle arnos a preguntar por qué el sentirse inferior significa que el ni4o falte a la escuela. de modo tal que el acontecimiento particular que efecti amente ocurrió. que es el concepto de e/plicaci*n negati)a que él e&puso en su artículo 4/plicaci*n Cibern"tica. los mensa"es culpógenos y otros factores e&ternos -causan. +l discurso de los autores eclécticos. su"etas a restricciones. de nuestro e"emplo podría. 1a e&plicación positi a requiere que el terapeuta inter enga sobre las causas de los síntomas y por lo tanto que el tratamiento desande el camino de la etiología. no trata de a eriguar cu%les son sus causas. con sus factores e&ternos e internos. 1os instintos. +n las palabras de <ateson: -. no trata de e&plicar por 3u" ocurre el síntoma. o una combinación de ambas son leídos como causa de un efecto: la periferialidad del padre.conductas sintom%ticas. 5esde la óptica e la e&plicación negati a el indi iduo aparece en principio como capa$ de una ariedad infinita de conductas. est% dentro de la e/plicaci*n positi)a. <ateson comien$a por describir lo que él llama e/plicaci*n positi)a. sino porque las alternati as est%n inhibidas. +s un 7illy 1oman que podría tener una conducta menos delirante y que si no la tiene no es porque este condenado por el destino de sus pulsiones a perse erar en un di%logo delirante con <en. besado. en lugar de haberse distanciado. hay que indagar la raí$ de dicha inferioridad. al igual que la sobreprotección. 1a e&plicación negati a no nos da cuenta de por qué el padre mantiene distancia. hablado. y no. en el lengua"e de <ateson. y cuando produce una no es porque tenga un poderoso motor interno que la impulse. -en el sentido de producir.. ) este (ltimo. +l -padre periférico. gritado. +ste es un indi iduo cuya selección de conductas no iene decidida positi amente por una combinatoria de fuer$as. las relaciones de ob"etos internali$ados y otros factores internos. publicado hace einte a4os. 1a e&plicación negati a no requiere que el terapeuta desande el camino de la etiología. sino de por qué no hace ninguna de las otras cosas.. oy a dar un rodeo a tra és de un concepto de <ateson.

Cebollas y pizzas 17 . +n tren de superar la antinomia indi iduo ersus conte&to. y si el conte&to familiar operara del modo distinto podría ser acti ado. +l indi iduo pi$$a representa para mí una base conceptual importante sobre el indi iduo-cebolla cuando lo pienso desde el punto de ista de su utilidad para los terapeutas familiares. subdi idido en ta"adas. 0ero el MN est% disponible en forma latente. 6irigir comentarios y7o preguntas )&a8 !ttp877'''. Confío en que esta introducción en sociedad del indi iduo-pi$$a sea lo suficientemente polémica como para ayudarme a me"orarla.colapinto. 0uesto que el concepto de !ol*n no es f%cil de aprehender y puesto que los terapeutas con los que traba"o tienden a representarse al indi iduo de alguna forma y la cebolla como imos no es (til. Muchas gracias. porque tiene facetas que me resultan poco satisfactorias y hasta inquietantes.!tml J. Be encontrado que este indi iduo pi$$a genera e&pectati as m%s optimistas y menos abrumadoras entre los terapeutas respecto de las posibilidades de cambio. un concepto que supera la antinomia entre indi iduo y conte&to. la familia es arios conte&tos si se atiende al énfasis que Minuchin pone en la participación del indi iduo en di ersos subsistemas de la familia. del mismo modo que una pi$$a puede ser casi toda mu$$arella y puede tener anchoas en una ta"ada bien finita. con bastante buen resultado. +l terapeuta puede representarse así su propio rol isualmente como un rotador de pi$$as de manera tal que los indi iduos miembros e la familia terminen al final del tratamiento. 0ero estas son incursiones filosóficas que qui$% debiera e itar. yo e&tendería esta lógica hasta decir que el indi iduo no es sino la confluencia de m(ltiples conte&tos y la identidad no otra cosa que la combinación idiosincr%sica de conte&tos que confluyen en cada indi iduo.. 8uestro padre periférico tendría una ta"ada periférica que est% en contacto con su familia. )sí llegamos a la segunda met%fora de mi título. present%ndose porciones distintas. -Basta la chaucha m%s ruin tiene un poroto en el medio. porque el indi iduo no e&iste fuera de su participación en di ersos conte&tos. o para ser m%s precisos. Como diría mi padre. por e"emplo el traba"o. que se representen al indi iduo como una pizza . ale la pena recordar. que es co?autor con Minuchin del concepto de b5s3ueda de recursos. casi todas ellas por el lado de la integridad personal y esas cosas.17 +n la literatura de terapia familiar este modelo de indi iduo est% implícito en el concepto de !olon que utili$a Minuchin.com7Feedbac(. 8o hay contradicción entre indi iduo y conte&to. pero otras ta"adas m%s in olucradas que pueden estar latentes o qui$%s estén acti adas en otro conte&to. 5e los cuales. 7illy puede ser LMN delirante. yo les engo sugiriendo. *in embargo siento que el modelo necesita algunos retoques. Colapinto (1987). y a las que sólo me a enturo porque sé que los agarro cansados. la familia es sólo uno. porque define al indi iduo simult%neamente como totalidad y parte.

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