La Quiromántica – Dino Buzzati

La Quiromántica
Dino Buzzati
Le preguntaron al condenado a muerte cuál era su último deseo. —Quisiera consultar a una quiromántica —respondió. —¿A cuál? —Amelia, la quiromántica del rey. Amelia era la mejor de todas y el rey confiaba tanto en ella que nunca decidía nada sin consultaría. El condenado a muerte fue llevado ante la quiromántica, que no sabía de quién se trataba. La mujer estudió la palma de la mano izquierda del condenado y declaró sonriendo: —Eres muy afortunado, muchacho: tendrás una vida larga.
Ricardo Carrasco Francia – rcarrasco@outook.com

La Quiromántica – Dino Buzzati

—¡Basta! —dijo el condenado, y pidió ser devuelto a prisión. La anécdota corrió por todas partes y la gente reía a carcajadas de la quiromántica del rey. Pero a la mañana siguiente, cuando el condenado era conducido al patíbulo, el verdugo, que ya había levantado el hacha para el tajo final, lo bajó y rompió en llanto: —¡No, no! ¡No puedo hacerlo! ¡Imagínese que llegara a saberlo su Majestad! ¡No, de ningún modo! Y arrojó lejos el hacha.

Ricardo Carrasco Francia – rcarrasco@outook.com

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