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Le dedico la digitalización de esta obra maestra a Carlos, mi esposo, quien me

entusiasmó para que realizara el trabajo y me tuvo la paciencia de verme muchas


horas en la computadora dedicando mi tiempo a esta tarea y tal vez abandonando
otras.
Ojalá este libro siga siendo la guía de todos los que amamos esta noble raza argentina.

Marcela Cauvin
INDICE

Carta del Secretario General de la OEA. Dr. Galo Plaza


al Dr. Nores Martínez ....................................................................................................

El Dogo Argentino, nueva raza criolla ..........................................................................

Prólogo ...........................................................................................................................

Capítulo primero.- Necesidad de una raza criolla para la


caza de montería ...........................................................................................................

Capítulo segundo.- Condiciones que debe reunir el perro


de montería, para actuar en nuestros campos, para la caza deportiva o para combatir
especies depredadoras ....................................................................................................

Capítulo tercero.- Razas que han intervenido en la forma


ción del Dogo Argentino ...............................................................................................

Capítulo cuarto.- Conformación física y anatómica del Dogo Argentino ......................

Capítulo quinto.- Condiciones temperamentales, carácter, inteligencia,


valor, bondad .................................................................................................................

Capítulo sexto.- El Dogo Argentino como perro de familia


y guardián del hogar.......................................................................................................
Capítulo séptimo.- El Dogo Argentino como perro cazador
y de campo......................................................................................................................

Capítulo octavo.- Standard del Dogo Argentino............................................................

Capítulo noveno.- Pór qué luchan y mueren los dogos............................................... ..

Algo más sobre nuestros Dogos ....................................................................................


Carta del Secretario General de la O.E.A. Dr. Galo Plaza al Dr. Nores Martínez
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Cuando recibí su libro -cuyo envío, dedicatoria e invitación mucho le agradezco- sabía ya
por su primo el Dr.' Rodolfo Martínez (h), de la existencia, formación y características del
DOGO ARGENTINO. Con su obra, añadida a otras fuentes, he completado mi información
al respecto.
Por motivos de función pública, de preocupaciones deportivas o de estricta curiosidad
personal, he recorrido durante años nuestra América. Viajero inquieto y admirador -
renovado de su bella y caprichosa geografía, he sido por décadas absorto observador de sus
poblaciones y costumbres, de sus floras y sus faunas, que abarcan latitudes y tipos de
variedad sorprendentes, desde la sugestión asfixiante de ,las selvas tropicales, hasta el
helado misterio de los bosques del Sud, desde el reto de las grandes montañas, a la
monotonía de la pampa interminable.
En semejante medio, que la naturaleza pobló ron igual multiplicidad de especies, el Dogo
Argentino, a mi juicio, llena como ningún perro las necesidades de trabajo, compañía y
caza: ofrece la presa más formidable, el coraje más temerario, el instinto cazador más tenaz,
acompañados de una fidelidad que es también merecido blasón de su fama, como lo
atestigua la muerte de Day de Trevelin, envuelta ya en el sugestivo resplandor de la
leyenda.
Ciertamente, el Dogo Argentino es el perro para América. Recio como ella Como ella fruto
del crisol de las razas y los climas. Y como ella un carácter nuevo, encuentro bravo del
desafío al futuro por delante, y del peso de la Historia por detrás.
Reciba, estimado doctor, mi homenaje al fallecido creador del Dogo Argentino, doctor
Antonio Nores Martínez, a Ud. el empeñoso continuador, a todos los deportistas argentinos
que ayudaron a la enorme aventura de construir una raza nueva que refleja en canina
especie la fidelidad, bravura y porfía que América exigió para el épico pasado de la
conquista y la liberación, que exige para el presente grávido y que reclamará también para
el seguro logro de un levantado porvenir.

De Ud. muy atentamente,


Galo Plaza.

EL DOGO ARGENTINO

NUEVA RAZA CRIOLLA


El señor Profesor de Antropología, Etnología y Genética de la Universidad Nacional de
Turín, Dr. Alfredo Sachetti, en su tratado: "Problemi de Sistemática Biológica", Ed.
Anaudi, Torino, Italia, hace referencia a esta nueva raza americana de perros. Contratado
por la Universidad de Córdoba, como profesor Full Time, estudia detenidamente la raza
durante varias generaciones de cachorros y de perros adultos. Hace un estudio científico de
numerosos ejemplares de dogos de las distintas familias que se hicieron, con las diez razas
que intervinieron en su formación y como corolario de sus observaciones personales,
escribe un artículo al respecto, en la revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, año
IV, No. 123. Publica allí un trabajo titulado: "Especies y Razas en el orden biológico",
donde en pág.. 111 afirma: "Pero todo esto no significa que siempre para llegar a una cría
interesante y útil, se tenga que deformar la naturaleza, es decir elegir un equilibrio nuevo,
sobre la base de un desequilibrio biológico. En algunos casos, es posible, obtener la
formación de nuevas razas estables, sobre una armonía natural de caracteres de elección.
Con satisfacción puedo citar en este sentido, el ejemplo brillante de una nueva raza canina,
creada en el país, la República Argentina, que presenta al mismo tiempo, las dos calidades
fundamentales: la estabilidad biotipológica y la fuerza genética. Se debe esta conquista al
Dr. A. Nores Martínez". Desde pág. 133 a 139 del mismo trabajo, trae una serie de cuadros
sinópticos, diagramas, dibujos y fotografías de las distintas razas, hasta culminar en el
Dogo Argentino actual.

PROLOGO

Desde que las instituciones madres de nuestra cinofilia, la Federación Cinológica Argentina
y la Sociedad Rural, reconocieron oficialmente a esta nueva raza canina, el Dogo
Argentino, me hice el propósito de dar a publicidad un pequeño folleto que contuviera la
verdadera historia de nuestros dogos, la primera y hasta ahora única raza canina creada en
nuestro país.
Me decido o a hacerlo, no solamente por la continua insistencia de los amigos y criadores
de nuestros nobles dogos, que se ven siempre requeridos respecto al por qué, cómo y
cuándo se creó el dogo criollo, y qué razas han intervenido en su formación, sino también
para dejar perfectamente aclarado el origen genético de la nueva raza y evitar en el futuro
estériles discusiones, como las que uno va constatando, cuando se adentra en el estudio de
los orígenes de otras razas caninas, antiguas o modernas, en las que nunca los cinófilos se
ponen de acuerdo: que si el Irish Wolf Hound tiene sangre de Deerhound, como afirma
Eduard C. Ash en su "The practical Dog Book ", opinión compartida por Theo Marples en
"Show Dogs"; o como dicen D. Garden en "The Book of the Dog" y Le Von de Vaux en su
viejo texto "Notre ami le Chien", tienen ambos galgos un tronco común, no diferenciándose
más que en el tamaño; o como se sostiene en "Le chien de Chasse" editado por la Saint
Etienne de Loire (Francia), el Cap. Graham reconstruyó la raza en 1862 a base de Gran
Danés y algunos ejemplares Irish Wolf Hounds;
o como escriben Croxton Smith en "Sporting Dogs" y en "British Dogs" y Freeman Lloyd
en "Hark to the Hounds", fueron las dos razas, Gran Danés y Deerhound, las que
intervinieron en la reconstrucción del gigantesco galgo de Irlanda; o como apunta Cliford
L. B. Hubbar en sus libros "The observer Book of Dogs" y "Dogs in Britain", y Robert
Brigg Logan en "The Res Book of the Dogs",
el galgo Irlandés tiene sangre se Gran.Danés, Deerhound, Borsoy y Mastif, o como
finalmente sostiene el padre jesuita Edmund Hogan, en su libro "The Irish Wolf Dog", en
que hace un estudio exhaustivo se la raza, y Hutchinson, en su "Dog Enciclopedia", el
gigantesco Galgo Irlandés no tiene mezcla alguna, opinión compartida por él Irish Wolf
Hound Club of América, en el capítulo sobre el Galgo Irlandés en "The Completé Book o f
Dogs" y en su publicación oficial "Harp and Hound", ratificando así lo qué sostiene él
reconstructor sé la raza en 1862, Cap. Graham, cuando dice: "Encontré suficientes
ejemplares puros sé ésta raza en Irlanda, para poder reconstruirla, sin mezcla foránea
alguna".
Discusiones eternas y sé difícil solución, que encontramos también estudiando la historia se
otras razas y que más sé complican, mientras más bibliografía consultamos y más
escudriñamos en las fuentes a nuestro alcance, para desentrañar la versas, respecto a la
genética de algunas razas. Para no extendernos en demasía, bástenos citar lo que dice Clif
ford Hubbard en "The Book of the Dog", pág. 622 referente al Rhodésian Ridgeback:
"Continuas búsquedas de los antécédorés del Rhodesian Ridgeback revelan muchas teorías
encontradas y flagrantes contradicciones, ya qué una docena de diferentes razas reclaman
ser antecesoras, mientras tanto el verdadero origen permanece desconocido".
Coadyuvan también a decidirme a esta publicación, algunos artículos aparecidos en revistas
americanas y europeas, en las que leo, por ejemplo, que entre las razas que contribuyeron a
la formación del Dogo Argentino está el "Perro peruano de las montañas", como se afirma
en el artículo aparecido en el periódico americano "Post Tribune"
de mayo 23 de 1965, cuyo autor es el periodista y cazador Jack Parry. En dicho artículo,
que ocupa dos páginas de una edición dominical del diario y contiene ocho grandes
fotografías de dogos en acción, se hace una excelente historia de nuestro dogo criollo y
muestra su autor la admiración que le produjo verlos cazar y luchar con pumas y jabalíes.
Ese error sobre la genética del Dogo Argentino se reproduce en noviembre de 1967 en la
conocida revista americana "Field and Stream", donde en extenso artículo también con
fotografías y del mismo autor, Jack Parry, se hace una acabada y veraz descripción de la
forma de cazar de nuestros dogos y de las luchas que el autor ha presenciado y que tanto lo
emocionó. Ese error se debe a una circunstancia fortuita y sin duda curiosa: mi mala
caligrafía pues cuando el referido periodista, quien venía de cazar jabalíes en Río Negro
con los dogos del señor Biló, me preguntó en el aeroparque de Neuquén, en momentos de
regresar a su patria, qué razas entraron en la formación de nuestro dogo, le escribí en su
libreta de apuntes, con la premura del caso, las varias razas cuyas sangres corren por las
venas del Dogo Argentino, entre las cuales está el Dogo de los Pirineos, y como
hablábamos en inglés, ya que él ignoraba el español, le escribí en mi mala letra: Pirinean
Mountain Dog", como se escribe en inglés dicha raza, y al tomar Peruvian por Pirinean,
surgió el error, que se ha reproducido posteriormente en otras publicaciones del país del
norte.
Me es grato hacer la salvedad que en otras publicaciones extranjeras se ha escrito la
verdadera historia del dogo,
porque han tenido a la vista la publicación que hiciéramos en nuestra calidad de Presidente
del Club de Criadores del Dogo Argentino, de la nota en que pedimos el recono cimiento
oficial de la raza a las instituciones madres de la cinofilia argentina, la Sociedad Rural y la
Federación Cinológica Argentina, lo que ambas instituciones hicieron oficialmente en el
curso del año 1964. El referido escrito del que soy autor, con algunos agregados y
ampliaciones de fundamentos, es lo que constituye el substractum de esta publicación.
Entre los artículos referidos vienen a la memoria, ente otros, los aparecidos en la revista
Diana, de Firenze, ejem plarNo. 21 de noviembre de 1965, y cuyo autor es el señor Molar;
en la revista española Caza y Pesca, ejemplar correspondiente al número de octubre de
1962, y cuyo autor e su director, el señor España Paya, eminente personalidad de la
cinofilia española y eximio cazador, que fuera Presidente del Conseil International de la
Chasse, con la sed en París; en la revista de la Federación Cynológica Internacional de
Checoeslovaquia, cuyo autor es el conocido cinologo Dr. German Cohn; en la revista
alemana Das Tiei de abril de 1968, cuyo autor es el mundialmente famoso cinólogo y
criador de Dogos Argentinos en Alemania Dr. Eric Schneider Lyer; en la revista holandesa
De Hondenwereld, en varios ejemplares y especialmente en un extenso y bien documentado
artículo, acompañado d fotografías, aparecido en el número extraordinario de Navidad de
1963, escrito por el señor Luis A. Daal; en la revista inglesa Dog's Life, en el ejemplar
correspondiente al 25 de noviembre de 1967, cuya autora es la señora M. B. Wood, autora
del muy completo libro "Dogs of all Nations' donde hay un extenso capítulo dedicado al
Dogo Argentino, ilustrado con fotografías.
En todas esas publicaciones se hace la verdadera historia
de nuestro dogo criollo y se da una acabada idea de la utilidad de la nueva raza, como perro
de caza mayor y de trabajo. Se expone allí con amplitud el verdadero origen del Dogo
Argentino, quién fue su creador, el difícil y largo camino recorrido hasta la fijación
definitiva de sus caracteres somáticos y temperamentales y su reconocimiento oficial como
la primer raza argentina de perros. Se publica el standard y se acompañan numerosas
fotografías de dogos en acción contra pumas y jabalíes, así como de ejemplares quietos, de
cuerpo entero y de cabeza, que permiten apreciar el standard de la raza.
La sola enunciación de la nómina de las revistas en que aparecieron y del nombre de sus
autores, me relevan de destacar el interés que la raza ha despertado en el extranjero.
Pero en cualquier forma y para evitar en el futuro errores de información me he decidido a
publicar este folleto, ya que los años no pasan en balde y habiendo desaparecido mi
hermano Antonio, el verdadero creador de la raza, que puso en ello sus conocimientos
científicos de médico cirujano y de profesor universitario y su gran pasión cinófila, me
corresponde hacerlo en misión clarificadora y para que ninguna duda quepa en el futuro en
lo atingente al origen y formación del Dogo Argentino.
Quiero asimismo dejar aclarada otra circunstancia que incumbe a mi persona. En muchas
publicaciones se me atribuye la formación de la raza. El verdadero creador y forjador del
Dogo Argentino fue mi hermano mayor, el Dr. Antonio Nores Martínez, quien puso en la
consecución de su entusiasmo, su pasión cinófila, su fervor de cazador empedernido y sus
profundos conocimientos genéticos y científicos de médico cirujano, profesor de la
trisecular Universidad Nacional de Córdoba, Jefe de Salas en Hospitales Nacionales y
Provinciales y Director de Traumatología del Hospital Militar de aquella ciudad. Dos
pasiones:
la medicina y la formación genética de la nueva raza, que absorbieron los años útiles de su
vida.
De su pasión por la formación de la nueva raza y del acierto con que procedió a realizarlo y
del resultado obtenido, es de lo que se ocupa este folleto. Es pues mi hermano Antonio, el
verdadero creador de la raza. Yo he .aportado únicamente mi pasión cinófila, que me
absorbe desde niño y que nos viene en la sangre, junto con la pasión cinegética y a las que
he dedicado todo el tiempo compatible con la absorbente carrera judicial, que fue una
constante en mi vida ya que los años que actué en la diplomacia, como Embajador en
Canadá, y en la vida universitaria como Decano interventor en la Facultad de Derecho de
Buenos Aires y como Rector interino de esa Universidad, fueron actividades efímeras y
ajenas a mi verdadera vocación y carrera, que fue la judicial.
Mi carrera de leyes no me ha permitido, pues, tener la base científica, especialmente
genética, que es indispensable para la formación de una nueva raza. De ahí que en la
continuación de la obra he debido guiarme e informarme con la lectura de trabajos y
publicaciones del autor de la raza y lo que he aprendido desde niño al lado suyo y de mi
padre, también médico cirujano, que alternó el ejercicio intenso de su profesión con su
entusiasmo cinegético y cinófilo.
Sea dicho de paso que teníamos muy corta edad y ya nuestra pasión por los perros nos llevó
a traducir juntos, con mi hermano Antonio, palabra por palabra, con el diccionario en la
mano. el viejo libro "Notre ami le chien", de Von de Vaux, especie de biblia cinófila que
nuestro padre tenía en su biblioteca, y así enriquecimos nuestro vocabulario francés, como
en igual forma ampliamos nuestro vocabulario inglés en la traducción, por igual método tan
rudimentario y simplista, de la enciclopedia canina de Hutchinson.
Ya adulto, la vida me permitió realizar extensos viajes por América, Europa, Asia y África,
donde me fue dado a conocer gran número de entusiastas canófilos, visitar cientos de
criaderos de los principales países del mundo y asistir repetidas veces a las más grandes
exposiciones, algunas de fama mundial como la del Weinminster Club, en el Madison
Square Garden de Nueva York, y la tradicional muestra de Cruft, que desde 1886 se realiza
en Inglaterra todos los años y donde tanto se aprende con sólo ver con cierta atención los
miles de excelentes perros de todas las razas que allí se exhiben. Los viajes me dieron
oportunidad, asimismo, de poder ampliar mi biblioteca cinófila con algunos cientos de
volúmenes.
He sido testigo personal de los sacrificios que significó a mi hermano Antonio la formación
de la nueva raza, sus desvelos, sus sinsabores, sus desfallecimientos y sus esperanzas, hasta
la culminación de su obra.
Pensando en ello y viendo el fruto de su esfuerzo, no he querido que su sueño, hecho
realidad, se desvaneciera y por eso desde su fallecimiento, hace doce años, he continuado
su obra de selección -ya que a su muerte la raza estaba perfectamente definida-, obteniendo
el reconocimiento oficial de la misma, llevando con seriedad los registros genealógicos y
tratando de mantener el standard que fijamos hace muchos años y que apareció en uno de
los artículos que él dedicó a la raza, en la revista Diana, ejemplar de mayo de 1947.
Mi tarea ha sido sobre todo de afianzamiento, selección mediante pruebas de suficiencia en
el campo y en luchas con fieras enjauladas, para acrecentar el valor y el instinto de lucha, y
de divulgación, tanto en el país como en- el extranjero, a donde he enviado ya muchas
parejas de nuestros dogos, que se están multiplicando en aquellos países bajo control de
conocidos y responsables cinófilos.
Las publicaciones que de continuo leemos en periódicos y revistas extranjeras sobre el
Dogo Argentino, son índice sintomático de que hemos obtenido el fin propuesto.
He tenido siempre una firme convicción de que es indispensable la gimnasia funcional para
mantener el instinto de cada raza. Los grandes conglomerados humanos, por razones
obvias, hacen muy difícil mantener el "habitat" en que un dogo puede desarrollar sus
cualidades de enemigo implacable de los depredadores de nuestra ganadería: el jabalí
europeo, puma, zorro colorado, jaguar, araguá-guazú, etc. Por eso mi preocupación actual y
desde hace muchos años, es mantener y acrecentar, en lo posible, el instinto cazador y
combativo del dogo mediante su acción en el campo y continuas luchas con las fieras que
mantenemos en jaulas apropiadas a tales efectos. Es así cómo nos es dado constatar que en
cada generación se va acrecentando su instinto cazador. Ya veremos oportunamente cómo
se conjugan la herencia ancestral con la gimnasia funcional, para que todos los seres de la
creación cumplan su cometido dentro de esta colmena que constituimos el conjunto de
seres, racionales o no, que poblamos el globo.
Pero el Dogo Argentino, además de cazador es un excelente guardián y no un "One man
dog", sino un perro de familia. Muchos aficionados los están enseñando para ataque y
defensa y diversas pruebas de obediencia, en cuyo aprendizaje dieron gran resultado.
Personalmente he hecho enseñar a algunos, con completo éxito, e inclusive han actuado en
demostraciones públicas, en exposiciones caninas y en instituciones privadas. De ahí que
algunas entidades oficiales, como Gendarmería Nacional, los están ensayando como
"Perros de guerra".
Esa es otra variante imprevista, en la que nuestros dogos
pueden tener otra útil aplicación como auxiliares del hombre de ciudad. Ello no sería
novedad, por otra parte, ya que otras razas europeas que en sus comienzos fueron
cazadoras, como el Gran Danés, Airedale Terrier, etc., se han convertido, con el correr de
los años, en perros de guardia y defensa.
El creador de la raza dice al respecto, en el artículo arriba citado: "La cualidad del valor es
indispensable también para el perro de guardia, que es otra finalidad del Dogo Argentino.
Hay la creencia de que el perro guardián es el que ladra o es capaz de morder a un descono-
cido. Con ese concepto, los perros de todas las razas son buenos guardianes. Pero, a mi
juicio, el perro de guardia debe ser algo más que todo eso; debe ser capaz de hacerse matar
haciendo presa en defensa de su amo o de su casa. De nada vale como guardián el perro que
ataca a un intruso si, al primer garrotazo o a la primera herida de puñal, abandona su presa a
los gritos. Tal animal no presenta ninguna seguridad para su dueño ni merece, en mi
concepto, el honroso nombre de perro guardián ". (Revista Diana, mayo de 1947).
El éxito de los dogos como perros de trabajo o guardia no es, pues, una sorpresa para
nosotros. Tiene en su ancestro las razas de caza, que le dan el instinto cazador, y razas de
trabajo que le dan la inteligencia y el instinto guardián. Quienes han tenido dogos en sus
casas, o han cazado con ellos, saben hasta qué punto ello es verdad.
Viendo el impacto que la nueva raza ha producido en el ambiente cinófilo mundial, se me
ocurre que al Dr. Antonio Nores Martínez, creador de la raza, le ocurrirá con el correr de
los años lo que a Brillan Savarin, autor del conocido texto "Fisiología del Gusto", traducido
a todos los idiomas del mundo, tan. apreciado y leído por los buenos "gourmets" de todos
los países civilizados.
Dice Savarin en el prólogo de dicha obra, que le costó mucho publicar su obra, porque tenía
escrúpulos respecto a lo que podría parecerles a los profesores de la Sorbona que uno de sus
colegas, también profesor de dicha Universidad, como era él, publicara un libro sobre, tema
tan banal. Sin embargo, han pasado muchos años desde
la aparición de dicho libro y nadie se acuerda que el Dr. Brillan Savarin haya sido un buen
profesor de une de las más famosas universidades de Europa, en cambio pocos ignoran su
libro sobre un tema tan banal y mundano pero que le dió nombre y permanencia a través de
los años, que suelen cubrir con el polvo del olvido la más grandes famas. ¡Sic Transit
Gloria Mundi! .
En igual forma me temo que, dentro de algunos años ya que es tanta la evolución de la
ciencia médica y tal enormes sus progresos, nadie sepa que el Dr. Antonio Nores Martínez
fué un gran cirujano, un buen profesor universitario, un estudioso de la ciencia médica y un
caritativo profesional, que hizo de la medicina un apostolado, pero se perpetuará a través de
los años como el creador del valiente Dogo Argentino, la primera raza argentina de perros,
y los estudiosos de la cinofilia encontrarán su nombre en las enciclopedias caninas y en
todo los libros relacionados con la materia. Como recordamos ahora los nombres de
Arkright como creador del Pointer del Cap. Graham del Galgo Irlandés, los hermanos Do
berman como creadores de esa variedad de Pincher, e duque de Gordon por la variedad
negra y fuego del Setter Laverack por el Setter Inglés, James Hinks por el Bull-terrier, etc.
Y así como en Brillan Savarin fue su "hobby" de la comidas y la buena mesa lo que
perpetuó su nombre no la Sorbona, en el creador del Dogo Argentino será estos fieles y
nobles irracionales los que evitarán que con el devenir del tiempo el polvo del olvido cubra
su nombre..
En el texto de este pequeño tratado el lector encontrará, dividido en capítulos, el por qué de
la nueva raza, qué motivos nos llevaron a ella, de qué medios nos hemos valido para su
creación, qué razas han intervenido en su genética, qué fin práctico se ha buscado al hacer
la raza, cuál ha sido el resultado obtenido, su utilidad como "herramienta de trabajo" en la
lucha contra las especies depredadoras de nuestra ganadería y como guardián de nuestros
hogares de ciudad o de campo. Agregamos finalmente algunas palabras sobre educación del
Dogo en el hogar y su enseñanza en el campo.
Nuestra. pasión han sido los perros en general, sobre todo las razas de caza, y el Dogo
Argentino en particular. Ellos fueron una constante en nuestras vidas. Al declinar de
nuestra existencia, continuamos manteniendo intacto este entusiasmo y este amor sin
dobleces por ese gran compañero del hombre. Pasión noble, desinteresada y pura que nos
significó pesada tarea, renunciamiento a comodidades y hasta verdaderos sacrificios, pero
que también nos ha deparado esas satisfacciones hondas y sublimes que nos reconcilian con
la vida.
Por eso estimo oportuno concluir este prólogo haciendo mías las palabras de mi hermano
Antonio, cuya presencia espiritual flota entre las páginas de este libro, concluyera una
conferencia que dió el 28 de septiembre de 1947 en ocasión de una muestra de perros de
caza organizada por el Centro de Cazadores de Buenos Aires, en el local central de la
Sociedad Rural Argentina, en calle Florida, y en que por primera vez fueron expuestos en
Buenos Aires ejemplares de esta raza. Decía en aquella oportunidad el creador de la misma:
"Al propulsor de una idea se le puede tolerar que se embandere en ella,
porque la pasión es el motor, es la fuerza propulsiva de las ideas; las ideas que nacen sin
pasión, nacen muertas. Por eso la historia de la humanidad es la historia de la pasión
humana; la biografía de sus grandes figuras es también la biografía de sus grandes pasiones
Nuestra pasión, desde la más tierna edad, casi diría desde que tenemos uso de razón, fueron
los perros. A ellos nos consagramos en los instantes libres que nos permitió el carácter
absorbente de la función judicial .que desempeñamos tantos años. En estas páginas, el
aficionado a la cinofilia encontrará hasta qué punto hemos sido fieles a nuestra pasión,
concretando en una obra útil nuestro amor al más fiel amigo del hombre. Aquí encontrará el
lector cuál es el fruto de nuestra pasión cinófila.
Cabe agregar en esta nueva edición, que debo al entusiasmo cinófilo del editor don Roberto
Canevaro, quién ha demostrado su entusiasmo argentino y a nuestra primer raza criolla, mi
agradecimiento a él y a mi viejo y gran amigo el Doctor Antonio Benitez, que ha sabido
robar su precioso tiempo a la política, la cátedra universitaria, su estudió jurídico y sus
tareas rurales para leer con detenimiento mi libro y corregirme los errores cometidos en la
primér edición. Para ambos, pues, mi cordial agradecimiento.

CAPITULO PRIMERO

NECESIDAD DE UNA RAZA CRIOLLA


PARA LA CAZA DE MONTERIA
Para comprender mejor el problema y la forma en que hemos debido encararlo, tendremos
que entrar en la formación de las razas, es decir, qué factores influyen en su genética, en la
formación y afianzamiento de los instintos que caracterizan a cada especie o variedad.
Recordemos que todas las razas, sean de perros o de cualquier otra especie, son el resultado
de dos circunstancias, que las condicionan: herencia ancestral y gimnasia funcional. Es
decir, que son el producto de padre más madre por ejercicio. La vieja fórmula: P + M X E .
La herencia ancestral, o sea el pedigree, es la influencia que el sujeto recibe de sus
antecesores, es decir, padres, abuelos, bisabuelos, etc. Todos los que lo precedieron en la
ascendencia. Es la herencia de la sangre que se lleva en las venas. El segundo factor, la
gimnasia funcional, se refiere al trabajo, tarea o misión que el sujeto ha cumplido por varias
generaciones, el ejercicio a que fueron sometidos sus miembros, sus órganos o sus sentidos.
Ese trabajo, esa gimnasia, generación tras generación, es lo que va fijando los caracteres de
las razas, lo que va agudizando los sentidos -vista, oído, olfato-, adaptando el físico al
destino que se le dá a cada sujeto -fuerza, resistencia, color, velocidad, calidad y largo del
pelo, etc.- y acrecentando las condiciones temperamentales o psíquicas -valor, decisión para
el ataque, entusiasmo, voluntad para cumplir su cometido, agilidad mental, fidelidad al
amo, desconfianza a los extraños, etc.
Biológicamente diríamos que el "Bio-Tipo", o sea la individualidad total, está formado por
el "Geno-Tipo" (a manera de ejemplo diríamos que vendría a ser el núcleo de la célula) y el
"Para-Tipo", que vendría a ser el protoplasma, correspondiendo el Geno-Tipo a la herencia
ancestral y el Para-Tipo a la gimnasia funcional, al ejercicio, educación, trabajo o como
quiera llamárselo.
El primero, o sea el geno-tipo, constituiría el impulso biológico inicial, dado por la herencia
de cada individuo, factor no influenciable; el segundo, o para-tipo, sería el factor adquirido,
influenciable, dado por las circunstancias externas, género de vida, educación, alimento,
ejercicio, etc.
Al respecto dice el creador de la raza, en su libro referido a la educación física de la
juventud, titulado "Las Bases Biológicas de la Educación Física" (Editorial Universidad de
Córdoba, año 1944, pág. 49): "Al denominar el impulso biológico inicial, es decir, aquel
que hace que el hijo se parezca al padre o a sus ascendientes de raza, como factor no
influenciable, me refiero solamente al hecho consumado de la herencia individual, pero no
a que ese impulso biológico inicial no pueda ser modificado en el curso de las generaciones
por la educación física, porque sería negar hechos biológicos incontrovertibles, como la
selección natural de las especies, el mejoramiento de las razas, base de la zootecnia.
"Para nosotros la representación esquemática del biotipo individual, la tenemos en dos
círculos concéntricos,
cuya área interior corresponde al genotipo y el área de la corona circular al paratipo.
"A medida que los factores influenciables o paratipos (alimentación, género de vida,
educación física, etc.) actúan en forma continuada a través de las generaciones, el área de la
corona circular ira aumentando a expensas del área del círculo interior o geno-tipo, hasta
ser predominante y absorbente."
"Este esquema muestra cómo puede ser modificado por la influencia continuada del medio,
a través de varias generaciones, el genotipo, esquema que considero no sólo válido para la
educación física, mejorando los tipos humanos desde el punto de vista de su morfología,
sino también para la educación intelectual y moral, que continuada a través de las
generaciones, dará por resultado una elevación del nivel medio social, al mismo tiempo que
demuestra cómo esta educación es capaz de actuar favorablemente sobre la descendencia de
individuos tarados."
En el mismo sentido nos lo explica el profesor J. Ruffié, experto en problemas raciales de la
UNESCO, cuando afirma: "La raza, como hoy se la concibe, no es mas que lo que se da en
equilibrio entre un patrimonio genético heredado de muchas generaciones y las condiciones
ambientales que han influenciado sobre factores de adaptación corporal, favoreciendo el
desarrollo de algunos en 'detrimento de otros. Así es como luego de mucho tiempo, cada
modificación puede significar la modificación del patrimonio genético de una población
inclusive su tipo racial".
Volviendo a nuestro tema, la misión -por ejemploque en la selección del caballo cumplen
los hipódromos y pruebas hípicas en general, esta basada en esta fórmula, siendo las
carreras la gimnasia funcional necesaria para
el mantenimiento de la velocidad y resistencia del caballo, condición primigenia de su
habilidad, como animal de guerra, de trabajo o deporte.
Si durante varias generaciones criamos caballos pura sangre de carrera de gran pedigree,
pero nunca los hacemos correr y los mantenernos siempre encerrados en sus boxes, por más
y mejor selección de pedigree que hagamos, llegará un momento en que se les podrá ganar
con un percherón.
De nada les valdrá el mejor origen, su gran pedigree, su histórico ancestro, si pesan sobre
sus antepasados varias generaciones de inacción, de inactividad, de estatismo, si están
carentes de gimnasia funcional, es decir, sin el ejercicio que significan las carreras, sin esa
prueba elemental de suficiencia.
Volviendo a nuestro tema, en los perros ocurre igual. Las razas que fueron hechas por el
hombre, siglos atrás, para caza mayor y que en la actualidad conocemos en nuestras
exposiciones como pertenecientes al grupo rastro y que en idioma inglés designan
"Hounds", tienen sin duda excelentes pedigrees, habiendo algunas cuyos registros
genealógicos se remontan a más de cien generaciones de ejemplares puros y cuya
genealogía se lleva con sumo cuidado. Es decir, que la herencia ancestral permanece
incólume, incontaminada, como en un castillo de cristal. No podemos decir lo mismo, en
cambio, respecto a la gimnasia funcional, la otra condición sine-quanon para que se
conserven las cualidades para las que fue creada la raza.
Sea porque en los países de que son originarios fueron prohibidas las cacerías de felinos,
súnidos, cánidos o cérvidos con perros, sea porque aquellas especies salvajes se terminaron,
lo real es que hace cientos de años muchas razas no se ejercitan en su función específica
Hace más de doscientos años que en Irlanda no hay lobo salvaje en condiciones de ser
cazado con perros. ¿Cuánto hace -que el gigantesco Irish Wolf Hound, cazador, de lobos;
por excelencia, no sigue el rastro ni pelea con un lobo?
Leamos por ahí que cuando a Lord Byron le ofreció una a una amiga un cachorro Irísh
Wolf Hound para sustituir a, su famoso Maida, a quien el poeta dedicó, a su muerte tan
sentidas poesías, el gran vate británico le respondió "¿Para qué quiero un cazador de lobos,
si en toda Irlanda no hay más que un lobo, y éste está en el zoológico? ".
De ahí que el Irish Wolf Hound, o cazador de lobos irlandés, el gigantesco galgo de
hermosa estampa, buen perro de guardia y amigo fiel del hogar, ha perdido su entusiasmo
para la caza, su valor qué hace seiscientos años era legendario y su olfato para seguir los
rastros. Seguramente ahora tenemos ejemplares de esa raza que superan en belleza,
tamañoy pelaje a los que en la época del dominio de los romanos, en el año 391 después de
Jesucristo, hizo decir en carta del Cónsul Quintus Symmadióchus a su hermano Flavianus,
que los grandes galgos que le enviara desde Irlanda para las peleas con leones africanos en
el Coliseo, "los aplaudió todo Roma por su valor salvaje".
Pero los siglos de inactividad no han transcurrido en vano y los ejemplares actuales de esa
raza han sufrido la influencia regresiva de la falta de ejercicio, de gimnasia funcional,
carecen en su historia reciente de lobos en su haber.
Lo que decimos de este gigantesco galgo de Irlanda es de exacta aplicación a los
Deerhound o Galgo Escocés, que eran en su origen cazadores de ciervos, como su nombre
lo indica, y los Borsoy o galgos rusos
-Cazadores de Lobos Ruso- les llaman los americanos, Afganos, Salukis, etc., pues ¿cuánto
hace que los Deerhounds no corren tras de un ciervo? ¿Cuántos que ese veloz cazador de
lás estepas que era el Borsoy no persigue una manada de lobos? ¿De cuántos años a la
fecha los Afgan Hounds y los Salukis no cazan gacelas corriendo sobre las calientes arenas
de los desiertos africanos? ¿Cuántos que los Rhodesian Ridgeback, o su antecesor el Phu
Quoc, no luchan con leones en el Transvaal o la Rhodesia? Dentro de las razas de trabajo
hay muchas que fueron cazadoras en sus comienzos, como el Gran Danés o Dogo de Ulm,
que era un verdadero Board Hound, o cazador de jabalíes. ¿Cuántas generaciones llevan
estos espléndidos perros sin enfrentar los jabalíes en los montes Vosgos?
Viendo a otras razas de los grupos Terrier y compañía, como los Bullterriers y Bulldog
Inglés. valientes gladiadores que fueron creadores y especializados, los primeros, para las
peleas entre sí, y los segundos para luchar con otros, cabe recordar que en 1826 se prohibie-
ron en su país de origen, Inglaterra, los "Bull-baiting" y los "Dog-fightinng". Hace pues
más de cien años que, al menos oficialmente, estos perros no ejercitan sus condiciones, es
decir, que carecen de gimnasia funcional (págs. 27 y 28).
De ahí lo reducido del tamaño de ambos. La conformación de la boca del Bulldog actual
hace que no pueda mantener la presa, porque se ahoga. Sus torcidas y cortas piernas y su
conformación general han hecho del Bulldog un "Non Sporting Dog", como se los clasifica
en las actuales 'exposiciones, habiendo sido el "Sporting Dog" por excelencia. El Bullterrier
ha disminuido tanto de tamaño que se ha debido hacer una variedad de "Mini Bullterrier",
especie de Bullterrier de bolsillo, que es la variedad miniatura de esta raza.
Bull Terrier.- Oleo de G. Stubbs. hermoso cuadro de un Bull Terrier, pintado en los
comienzos del siglo pasado. Nótese la forma de cabeza y maxilar, las proporciones del
cráneo y la contextura atlética en general de esta noble raza, tal cual era en la época en
que se utilizaba en los Bull-Baiting, los Dog Fighting y los Bear Baiting. Con la falta de
gimnasia funcional, a raíz de que esos actos se prohibieron en 1836, esta raza se ha
reducido en tamaño y peso y por capricho de la moda se les ha hecho una cabeza
"acarnerada" como la del Bedlington Terrier, dos circunstancias -reducido tamaño y
forma de cabeza-, que los hace inapropiados para la lucha intensa, no obstante conservar
todavía sus otras grandes cualidades, de valor, tenacidad, abnegación y bondad, que ha
convertido al ex-gladiador inglés, en un excelente perro guardián y de familia y que
conserva la clásica energía del terrier. Nótese el parecido en la contextura -cabeza y
cuerpo- del viejo Bull Terrier, con nuestro Dogo Argentino actual. Fotografía tomada de
"The Book of the Dog" editado por Brian Verey, Fitagerald.
BULL BAITING.- Cuadros de H. Alken, donde se nota la conformación anatómica del viejo Bull
Terrier, en época en que se hacía las peleas con toros.

Y aún la variedad standard ha disminuido tanto en su físico, que estando yo en Inglaterra,


en la exposición Birmingham visitaba el pabellón de los Bullterrier y creía
estar viendo la variedad miniatura cuando, estudiando el catálogo, caí en la cuenta que tenía
frente a mi al Bullterrier standard. Tanto es lo que se ha achicado este ex gladiador de los
caninos, por falta de gimnasia funcional.
Esa falta de ejercicio a través de las generaciones es lo que ha hecho que muchas de esas
razas, especialmente las grandes, no obstante la pureza de sangre y el cuidado con que se
han llevado sus pedigrees, hayan perdido en mucho -algunas del todo- sus cualidades
innatas de cazadores que los caracterizó durante siglos. La falta de ejercicio razonable y del
uso adecuado de sus órganos, les ha hecho perder no solamente sus condiciones físicas -la
función hace al órgano-, sino también, y esto es de suma importancia, las temperamentales
de carácter e instinto de cazador, de valor, tenacidad, empeño e interés en la persecución y
caza de las fieras del bosque.
Muchas generaciones de molicie e inactividad han transformado ejemplares rústicos y
sufridos en animales bonitos y elegantes, pero inútiles para la caza mayor. Algunos se han
convertido sólo en perros de compañía, otras .se volvieron perros de trabajo o simplemente
quedaron reducidos a perros de adorno.
La vida regalada, la molicie, la falta de trabajo adecuado los va llevando por el camino de
la decadencia, como, a los pueblos que abandonan el áspero y fecundo camino de Atenas
para tomar el más cómodo y fácil camino de Bizancio ...
Entre los pequeños terriers, en cambio, si bien se han modificado algunas cualidades
somáticas, de pelo, forma, tamaño, etc., el valor y .decisión para el combate se han
mantenido casi incólumes, porque en sus países de origen, como en el nuevo continente, los
animales salvajes para cuya caza fueron creados: ratas, tejones, Badgers, nutrias, hurones,
martas, comadrejas, etc., existen en mayor omenor número en el mundo civilizado y
siempre tienen oportunidad de ejercitar su instinto cazador, cosa que no ocurre en las razas
destinadas a la caza de lobos, jabalíes osos, etc., extinguidos hace ya tiempo en los países
en que nacieron las razas para caza mayor. De ahí el tremendo valor que todavía conservan
esos pequeños terriers, en relación a su tamaño.
En contraposición a lo que dejamos arriba expuesto, constatamos que las razas que han
continuado recibiendo los beneficios de la gimnasia funcional, no sólo han conservado sus
cualidades innatas de cazadores, sino que las han acrecentado con el correr del tiempo. Es
lo que ocurre con los Pointers, Setters, Spaniels, Spinones, etcétera, que tan bien conservan
sus aptitudes para la caza de pluma.
Y aún entre esas razas de perros de muestra, notamos una característica que ratifica la
teoría. El Setter, en sus tres variedades: Inglés, Irlandés y Gordon o Escocés, que por la
belleza de su pelaje su pusieron de moda en el siglo XX como perros de lujo, es una de las
razas de caza en que más tarda en despertar el instinto cazador y una de las que más trabajo
cuesta para enseñar, al menos en comparación con el Pointer de pedigree, el que
prácticamente, como decimos los aficionados a la perdiz, "salen cazando" el primer día que
lo llevamos al campo. Ello es consecuencia de que difícilmente alguien que tenga un
Pointer no lo enseñe a cazar. Quien haya enseñado Pointers y Setters lo sabe muy bien y
cualquiera que experimente al respecto lo confirmaría.
Cabe recordar aquí algunas palabras pronunciadas por el creador de la raza, en una
conferencia que dió a publicidad en la revista Diana, ejemplar de octubre de 1947, en que
dice, refiriéndose al control que precisan todas las razas: "Esta vigilancia es indispensable
en todas las razas por una razón de biología general, porque en biología el dinamismo
es la vida; la inercia es la muerte. Las especies y las razas que no mejoran, desmejoran
las que no evolucionan invólucionan, pero involucionar es retrogradar, es
desandar el camino recorrido en el transcurso de las generaciones es sinónimo de
degenerar, porque es perder cualidades adquiridas para el fin propuesto”.
En igual sentido podemos referirnos al factor velocidad, en las distintas especies de lebreles
Dentro de esta variedad de galgos, el Greyhound. o Galgo Inglés, es el más veloz de sus
congéneres, velocidad que mantiene a través de los tiempos y por sobre las generaciones,
gracias a los "Coursings" tan en boga en Inglaterra y en Estados Unidos y a los canódromos
existentes allí y en muchos otros países del mundo, pues aún cuando la carrera sea tras una
liebre mecánica, la gimnasia funcional es la misma.
Cabe recordar aquí, que en 1825 Molyneux fundó el Altcar Coursing Club, corriendo las
primeras carreras en los campos de su padre, que era Earl de Sefton, en Altcar, vecino a
Liverpool, de donde el Club tomó el nombre.
Desde entonces el club organizó una competencia anual, que en 1836, a raíz de que se
reunían los participantes a cenar en el Waterloo hotel, se disputó la copa Waterloo, que
hasta la fecha se viene corriendo todos los años. Desde entonces se conservan los pedigrees
y records cuidadosamente, de manera que remontándonos en el estudio del pedigree de una
buena línea de Greyhound llegamos a "Milanie", el ganador de la famosa copa Waterloo en
1836 y que era propiedad de Lord Molyneux. Y como estos galgos procedían de los de
Lord Orford, fundador del Sdaffhan Club, que organizaba carreras en Norfolk desde 1776,
y dió las reglas de los "coursings", que con pocas variantes se conservan hasta hoy, es de
suponer que el pedigree de un Greyhound pueda remontarse a casi doscientos años, lo que
significa una larga selección, acompañada de gimnasia funcional ininterrumpida hasta hoy.
Ello ha traído una lógica superioridad en lo que a velocidad se refiere, del Galgo Inglés, con
respecto a las otras variedades de galgos, lo que es natural, porque los otros galgos no han
continuado el ejercicio de la caza activa a través de los años, por las razones arriba apun-
tadas.
Hay otras razas de caza de montería, como los Foxhounds Ingleses y Americanos, los
Harriers, Beagles, Basset, etc., que conservan sus cualidades de cazadores, características
de la raza, porque se ha continuado haciéndoles cazar, especialmente en la caza del zorro,
para cuyos fines en Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Sud Africa, la
India, etc., se mantienen aún buen número de jaurías, sea en algunas familias adineradas,
sea en clubes especializados.
Estas razas no dan resultado práctico en nuestros campos para la caza de montería y
destrucción de las especies depredadoras, porque no fueron hechas para exterminar ninguna
especie dañina, sino para "Deporte", es decir, como medio o pretexto para la práctica de la
equitación a "Plain air", para la cacería en sí, como un fin y no como un medio, como un
pasatiempo para que el hombre de ciudad se dé ese "baño de humanidad a que se refiere
Ortega y Gasset en su prólogo al libro "20 años de caza mayor" del Conde de Yebes, fin
muy distinto por cierto al de matar especies dañinas.
Un ejemplo nos aclarará. mejor las cosas. El Foxhound es un excelente rastreador de zorros
y, debidamente enseñado, rastrea perfectamente al jabalí, puma o ciervo. Pero esa raza fue
creada y mantenida para el deporte y solaz de "Gentlemen Riders", es decir, de señores
elegantemente vestidos que se divertían -y aún lo hacen corriendo sobre recios hunters, en
bulliciosa y colorida cabalgata, en que veinte o treinta jinetes y amazonas galopan tras otros
tantos perros que, a su vez, siguen el rastro fresco de un zorro, al que ahuyentan con sus la-
dridos.
Sabido es que el principal objeto de tales cacerías no es el de acabar con el zorro en tan
despareja lucha -un zorro de diez o doce kilos frente a treinta o más perros de cuarenta
kilos-, sino la diversión de los participantes. Por tal motivo la raza Foxhound ha sido
acondicionada a tales fines deportivos. Es por ello que la primera condición de un buen
Foxhound es la de saber aullar con su típica y atronadora voz, al encuentro del primer rastro
o indicio del carnicero o cérvido perseguido. Ello significa que inmediatamente la alimaña
queda sobre aviso y comienza a huir. Para un bosque europeo, casi un parque, rodeado de
poblaciones, el ladrido significa el comienzo de un "coursing" que tarde o temprano
concluirá con la pérdida del zorro metido en su madriguera o la muerte del mismo
acorralado por lo limitado del escenario y la abrumadora mayoría de sus perseguidores. Y
si logra esconderse o escapar, tanto mejor, porque así volverá a servir para la próxima
cabalgata.
Pero esa misma escena, en uno de nuestros inconmensurables montes, significará la pérdida
segura de la fiera perseguida. El ladrido de los perros sobre el rastro alertará a la pieza, que
escapará a montes vecinos y de allí a otros y otros cada vez más lejos hasta ponerse a salvo
de sus perseguidores, que con incesantes aullidos lo irán poniendo sobre aviso cada vez que
se aproximen.
Cabe recordar aquí que el viejo standard del Foxhound especifica un ladrido tan fuerte
"como las campanas de Moscú" -"Lika Moscow's Bell"- reza textualmente, es
decir, que debía escucharse tan lejos como aquellas potentes campanas. Si esa potencia de
voz era y es una ventaja para orientar a los deportistas ecuestres en el bosque europeo,
constituye una enorme desventaja en nuestro medio, donde lo que se quiere es cazar el
jabalí, zorro, puma, araguá-guazú o jaguar, y no correr oficiosamente una o dos horas tras
el lírico aullar de una hermosa jauría.
En un extenso artículo sobre el Foxhound Inglés que escribe E. C. Harrison en la
enciclopedia canina y de deportes ecuestres titulada "The Book of the Dog", editada por
Brian Vesey-Fitzgerald, se consignan datos interesantes de esta raza, los que por provenir
de un autor de esa categoría, especializado en la raza, y ratificar los conceptos que dejo
expuestos, me parece oportuno transcribir. Dice entre otras cosas, muy interesantes por
cierto, pero que brevitatis causa omito consignar, en pág. 752: "Los perros que no ladran en
seguida, permaneciendo mudos, deben ser destruidos o al menos retirados de la jauría de
inmediato, cualesquiera que sean las otras buenas cualidades que tengan. Un perro mudo se
va a cortar solo, guiado por su olfato, y arruinará la chance de una buena partida. Algunos
Foxhounds se vuelven mudos, por celos, cuando se dan cuenta que ya no son "leader" en la
jauría. Sacar cría de alguno de estos perros que tienen tendencia a no ladrar el rastro, será
traerse futuras dificultades que serán difícil erradicar".
Yo habría escrito lo contrario: que ese perro "mudo" es un animal inteligente y que se dió
cuenta que la única forma de agarrar el zorro es llegar a él en silencio, para no espantarlo,
Pero el autor sostiene que el perro debe ladrar de continuo, para el éxito de la cabalgata. Es
decir, para que dispare el zorro delante y los perros detrás, pudiendo así los jinetes seguir a
éstos y practicar el "coursing" y hacer equitación en alta escuela, fin primordial en esta
clase de cacerías.
Hablando del valor del Foxhound, afirma: "Coraje es una cualidad esencial en estos perros,
lo que se necesita para enfrentar espesos matorrales, densas zarzas al recorrer el bosque,
pasar sobre cercos espinosos, cruzar anchos ríos y saltar grandes obstáculos. Se ha
sostenido que un solo Foxhound debe ser capaz de parar un zorro sin ayuda y que puede ser
capaz de matarlo sin ayuda de los otros perros. Aunque ese coraje puede ser admirable en
sí, la chance de una buena cacería se puede ver perjudicada si, al penetrar el bosque, un
Foxhound fuera capaz de matar él solo al zorro. Es muy raro encontrar un Foxhound que
pueda parar y matar un zorro en buen estado, aunque es posible que un solo perro sea capaz
en ciertas circunstancias, de parar un zorro cansado".
A confesión de parte, relevo de pruebas, decimos en derecho. Pero lo que acota Mr.
Harrison en su interesante y completo artículo' sobre esta noble raza de los Foxhounds, es
lógico en razón del objeto de la cacería con estas jaurías, que es únicamente hacer
equitación, Por eso afirma que perjudica la cacería si un perro, en vez de ahuyentar al zorro
con sus ladridos, le da alcance y lo mata, que es en cambio lo que nosotros pretendemos y
que es lo que se ha buscado en el Dogo Argentino. Y recordemos que el zorro inglés es más
pequeño que el zorro común de las provincias argentinas. ¿Qué papel pueden hacer esos
perros, enfrentando individualmente a nuestro zorro colorado de la Patagonia, que es tan
grande como el coyote de las praderas de Norte América, o frente a un araguá-guazú, un
puma, un pecarí o un jabalí europeo del tamaño de los que tenemos en nuestras provincias
del sur?
Por eso es congruente cuando en pág. 754 del libro citado, el autor se pregunta: "¿Cazamos
nosotros por "matar" zorros o para divertirnos? ¿No gozaremos más permitiendo que unos
cuantos zorros escapen o puedan procrear, cazando con perros lentos, que permiten a todos
los cazadores seguir tranquilamente la cacería? ".
Y respecto al número de perros necesarios para formar una jauría, también nos aporta datos
que abogan por nuestra tesis y se refiere al número y edad de perros que deben constituir
una jauría. Dice en pág. 755 de la obra a que nos venimos refiriendo: "En una jauría de 25
parejas de Foxhounds es ideal que haya tres parejas de perros que hayan cazado con
anterioridad cuatro o más temporadas. Seis parejas de tres temporadas. Siete parejas de
segunda temporada y nueve parejas que salgan al campo en primera temporada'.'. Es decir,
que esta jauría "ideal", para ir tras un pequeño zorro debe estar constituída por cincuenta
perros.
René Valette, en su conocido libro "La Chasse á Courre et á tir", va aún más lejos, pues
afirma en el prefacio de su obra que: "La caza de zorros, jabalíes y ciervos, con jauría y de
a caballo, no se compone solamente de un conjunto de sesenta a ochenta perros, de bellos
trajes rojos, verdes y azules, con galones dorados en las solapas, trompetas brillantes y
caballos de raza, etc".
El ex presidente de Estados Unidos de Norte América Teodoro Roosevelt, que tanto cazó
en su país como en Europa, Africa y la India,. en su libro "Big Game Hunting in the
Rockies and on the Great Plains" dice, en pág. 258, edición de lujo de Pulman's Sons, 1899,
refiriéndose a la jauría del general Wade Hampton con la que el autor del libro cazó mucho
tiempo: "El general Hampton cazaba con una numerosa jauría de Foxhounds, que los
dirigía unas veces él mismo y otras su cazador negro. Generalmente llevaba al campo
cuarenta perros a la vez".
Ese elevado número de perros los puede mantener o una familia de mucha fortuna o un club
de socios pudientes, pero va de suyo que es antieconómico que en nuestras estancias
argentinas hubiéramos de mantener tan numerosa jauría, aún cuando sus componentes
fueran capaces de matar un zorro.
En Canadá he participado en el "Ottawa Hunting Club", de cacerías con Foxhounds, en que
doce parejas corrían, no tras el rastro de un zorro, sino tras la huella de una bolsa.empapada
en citronela que un ayudante, de a caballo, arrastraba por el campo momentos antes que el
"Master of Hounds" saliera con la jauría hacia el rastro, que en
cuanto lo tomaban, daban comienzo a un verdadero concierto de voces aflautadas tras el
cual corríamos nosotros en excelentes caballos. Al poco rato de andar arrastrando la bolsa
por el campo, la colocaba dentro de una pequeña jaula que con un zorro adentro llevaba en
su cabalgadura, se apeaba, escondía todo entre el monte y desaparecía. Al cabo llegaban los
perros guiados por su excelente olfato, rodeaban la jaula y los atronadores aullidos "Like
Moscow's Bell" nos orientaban a los jinetes, que llegábamos finalmente al lugar y se daba
por concluida la cacería, o, mejor dicho, el paseo a caballo por esos hermosos bosques que
rodean la capital canadiense. Y la bolsa empapada de citronela servía para otra vez y el
zorrito que estaba dentro de la jaula seguía gozando de buena salud .. .
Unas cuantas generaciones de Foxhounds siguiendo tras una bolsa mojada en citronela y
habrán perdido por completo su instinto cazador, que se afianzó en siglos de ejercicios
adecuados.
Vemos, pues, que estos "Hounds" no son apropiados para el fin que nosotros nos teníamos
propuesto. Por otra parte, ya que han hecho muchos experimentos con esta raza, sin que se
pudieran obtener buenos resultados, por las razones apuntadas.
Lo que consignamos del Foxhound es igualmente aplicable a los Harries, Beagles, Basset,
etcétera, y con mayor razón, dado el pequeño tamaño de estas razas.
Los grandes Hounds, como los galgos Irlandeses, Escoceses, etcétera, que nosotros hemos
importado y probado durante muchos años y tras varias generaciones, y que aún los
conservamos por sus extraordinarias condiciones para el hogar, por su mansedumbre e
inteligencia, no dan resultados en la caza mayor, no obstante que son perros silenciosos,
porque han perdido, por la inactividad de muchas generaciones, su interés en la caza, su
valor para aguantar los zarpazos del puma o los colmillos del jabalí.
Esta condición del valor para aguantar sin ceder a los ataques de la fiera, es indispensable
para dar tiempo al cazador que avanza entre la maraña del bosque y pueda ultimar a la fiera
antes que la fiera termine con ellos o los lastime malamente.
Tienen, además, el inconveniente de su gran tamaño, que les hace dificultoso su
desplazamiento dentro del bosque, lo que permite al jabalí herirlo fácilmente. Asimismo
cabe agregar que su pelo largo y el color gris oscuro lo hacen confundirse con el color del
monte o con el de la fiera, especialmente el jabalí, en cuyo color y largo de pelo se parecen,
con lo que están muy expuestos a ser heridos por el cazador en la excitación de la caza.
Hemos estimado siempre que es una crueldad hacer luchar a uno o varios perros que no
reúnan las condiciones físicas apropiadas, contra un jabalí europeo, un puma,, un aguará-
guazú, un jaguar o uno de esos enormes zorros colorados de la Patagonia, verdaderos lobos
por su fuerza y tamaño, como sería un despropósito antideportivo hacer boxear un peso
pluma con un pesado. Cualquiera de los pequeños terriers, por ejemplo, en lucha contra
alguno de los grandes carniceros arriba citados, sucumbiría sin duda, por tratarse de perros
dotados de un gran valor, que excede a su pequeño físico.
Lo mismo resulta una crueldad llevar de caza a un Bulldog Inglés, cuya contextura actual
ha hecho que en las modernas exposiciones se lo clasifique entre los "Non Sporting Dogs",
habiendo sido creada la raza para duros combates con toros. Hoy, sus cortas y torcidas
extremidades no le permiten seguir el galope del caballo por un tiempo prudencial, a la par
que carecen de olfato, su excesivo prognatismo los ahoga al morder porque se les llena la
boca de presa, privando así a sus reducidos conductos nasales de respirar con soltura. Esta
crueldad será mayor si recordamos que el extraordinario valor que por atavismo conservan
muchos de estos nobles animales hará que rindan hasta el último esfuerzo, e inclusive que
dejen su vida en la lucha.
Todos los ejemplares de estas razas a que me he referido anteriormente en el curso de este
capítulo, son excelentes y fieles amigos del hombre, guardianes de nuestros hogares y
leales e incondicionales compañeros de nuestros hijos. Siempre será justo y laudable el
empeño que pongamos por el mejoramiento y perfección de dichas razas, que tantos
adeptos tienen en el mundo y en nuestro país. Debemos felicitarnos de los progresos que
constatamos a diario, especialmente en estos últimos años, desde que la Federación
Cinológica Argentina ha tomado con tanto acierto las riendas de la cinofilia en nuestro país.
Pero no debemos llevarlos al monte y exigirles un esfuerzo desproporcionado a sus
respectivos físicos.
Si bien en la caza de montería la jauría debe tener alguna "chance" o correr un albur, no es
legítimo llevar a nuestro noble amigo a una muerte segura, sabiendo su "handicap" ; en
contra, en relación con la pieza que debe cazar.
Estas razones, que hemos tratado de sintetizar lo mejor posible en las páginas precedentes y
que son producto de nuestros estudios de las características de las distinta razas y de la
experiencia de toda una vida, son las que nos hicieron ver la necesidad de una raza criolla
que por sus condiciones somáticas, temperamentales, agudeza de sentidos, proporciones
físicas, conformación de cráneo, modo de cazar, velocidad dentro del monte, valor para la
lucha, entusiasmo para perseguir la caza de pelo y luchar con ella hasta el último aliento,
fuera apta para la caza mayor en nuestro país.
CAPITULO SEGUNDO

CONDICIONES QUE DEBE REUNIR EL PERRO DE


MONTERÍA, PARA ACTUAR EN NUESTROS CAMPOS
PARA LA CAZA DEPORTIVA O PARA COMBATIR
ESPECIES DEPREDADORAS

Creo oportuno comenzar este capítulo con palabras del creador del DOGO ARGENTINO,
en que explica y justifica la creación de la nueva raza. Decía en la conferencia citada en el
capítulo precedente: "Ninguna especie de la creación, ha sufrido tanto las consecuencias de
las leyes de la evolución como la especie canina. Su fidelidad al hombre desde la
prehistoria, hasta nuestros días, le ha hecho adquirir una admirable facultad de adaptación a
los cambios ambientales y geográficos creados por las necesidades que la lucha por la vida
impuso a su amo, cuando no por las grandes conmociones geológicas o bien en virtud del
propio capricho humano.
¿Quién no ha observado la enorme diferencia morfológica que existe entre un corpulento
perro de raza Gran Danés y el diminuto de Pekin? ¿Entre el esbelto y aristocrático Irish
Wolf Hound y el acondroplástico Dachshund, entre el hermoso pelaje de un Setter y la piel
desnuda de un pila?
¿No hay acaso más diferencia entre la morfología de las razas que acabamos de comparar,
que entre las que existen y distinguen un león de un tigre, una llama de un guanaco o entre
un antropoide y un ser humano de la raza primitiva?
¿A qué se debe que entre ejemplares de una misma especie y sólo en esta especie de la
extensa escala zoológica, pueda haber diferencias tan grandes, que superan a las que
separan especies distintas?
Sólo hay, señores, una respuesta a este interrogante. Se debe a esa magnífica facultad de
adaptación que tiene la especie canina, adquirida siguiendo a su amo a lo largo de todas las
edades de la historia, por todos los senderos del planeta y a la intemperie de todos los
climas de la tierra, para servir con igual abnegación, a un amo de todas las razas, de todos
los caracteres y de todas las culturas.
Esa magnífica adaptabilidad de la especie canina a los cambios ambientales o paratípicos,
ya sea en el psiquismo o en la morfología, siguiendo los caminos biológicos de la evolución
o bien el opuesto de la involución, es lo que ha permitido el desarrollo del inmenso número
de razas y variedades caninas que conocemos hoy, unas fijadas en selección natural, las
otras por el hombre, ya fuera con fines prácticos o para adorno y compañía, cuando no por
capricho y hasta se podría decir, para algunas de ellas, por una evidente aberración del buen
gusto humano. De todas por igual, siempre con idéntica fidelidad, al servicio del amo y
señor más tirano que conoce la creación: el hombre, al que sirve con igual sumisión, tanto
el de aristocrático pedigree como el humilde hijo de nadie.
Aprovechando esta fácil adaptación de la especie y esa ductilidad a la selección humana,
me propuse fijar una nueva raza de perros, que reuniera las condiciones necesarias para ser
el perro útil para la caza mayor en nuestro país. Porque en nuestros bosques impenetrables
y vírgenes las condiciones de la caza son muy diferentes a las que se realiza en los coto de
caza de Europa, lugar donde fueron seleccionadas las razas que importamos para estos
usos. Aquí cazamos en montes abiertos, de inmensas extensiones,
donde a veces hay que recorrer los senderos arrastrados cuerpo a tierra y las tropas de
jabalíes, sean autóctonos o importados, o bien el puma o el tapir, cuando ha oído la
vecindad de la jauría, si no fueron apresadas en el momento del encuentro con ésta, inútil
pretender atraparlos nuevamente,. donde hay miles de hectáreas de por medio. Todos los
intentos del cazador y los perros serán en vano.
Entonces, ¿qué cualidad debe tener el perro para esta clase de caza? En primer lugar debe
ser un perro que bata el monte en silencio y que sólo se haga oír sobre la pieza, porque
cuando haga lo de los Foxhound u otras razas de montería, que empiezan a aullar cuando
encuentran el rastro, el cazador que lo sigue puede estar seguro que no cobrará ninguna
pieza, porque el aullido de la jauría pone sobre aviso a los animales, los que huyen a
muchas leguas de distancia.
En segundo lugar debe ser un perro de buen olfato, pero que ventee arriba, como el Pointer,
y no sobre el rastro, porque en la caza del puma, por ejemplo, éste, para engañar a los
perros hace círculos al huir y vuelve sobre su propio rastro. Otras veces trepa a un árbol, el
molle, por lo común, y salta a la distancia, o bien franquea de un salto un precipicio,
dejando a los perros que lo siguen por su huella, remolineando confundidos.
En cambio, cuando el perro sigue al animal venteando, no hay posibilidad que lo engañe y
la treta conocida del pecarí de separarse de la tropa, quedando escondido entre matas,
mientras la jauría persigue a los que huyen, resulta inútil si el perro ventea a la fiera.
. Por esta razón es común oír a la gente de campo donde hay pumas, que el mejor perro
leonero es el Pointer o su mestizo, porque lo encuentra en seguida y lo empaca, y el
cazador puede darle el tiro de gracia.
En tercer lugar debe ser un perro ágil más de lucha que de velocidad porque al jabalí, al
puma o al pecarí, lo alcanza cualquier perro que no sea muy pesado. Y por

Los dogos, Toro del Chubut y Gitana del Chubut sujetan al jabalí.
último, debe ser valiente, por sobre todas las cosas. Al encontrar al puma o al chancho
montés, debe hacer presa, aunque éste lo hiera, y ser capaz de sujetarlo él solo, porque en
nuestras cacerías, dada la extensión de este país, no es posible viajar cientos de kilómetros
llevando jaurías de veinte o cincuenta perros. Esto ni es práctico, ni es cómodo para
nosotros.
Esta cualidad del valor la considero fundamental, porque aquí donde hay tanto campo
virgen, no se puede seguir de a caballo la jauría, porque apenas si se puede entrar de a pie.
No sacamos nada con que los perros empaquen la presa lejos de nosotros, si es imposible
llegar a ultimarla. Lo práctico es que, al encontrarla, la "estiren", como decimos los
provincianos, es decir, que hagan presa de inmediato.

Una escena típica de la cacería de jabalíes con Dogo Argentino.

En cuanto a la talla del perro, como los senderos de nuestros montes son muy bajos,
resultan más prácticos los perros de talla media, pero como en la selección de las razas hay
que elegir los ejemplares más fuertes, conviene para la cría, elegir los de mayor talla y
peso, porque criados en el campo, por exceso de trabajo y mala alimentación, siempre se
reducen de tamaño. Esta es la razón del viejo aforismo: "La talla entra por la boca".
He transcripto estas palabras, pronunciadas hace más de veinte años, porque constituyen
una síntesis de la respuesta al título de este capítulo. Dentro de estas cualidades anotadas,
considero por mi parte como de singular significado, la del valor a toda prueba, que es
indispensable para que el perro aguante a pie firme, por un rato, sin
Desde su más tierna edad, el Dogo Argentino, muestra su instinto cazador. Aquí vemos a
Neuquén del Chubut (RPlra N° 9 - RGDA 217) propiedad del Dr. Benito Fernández, en
lucha con un cachorro de jabalí.

rendirse y sin aflojar, todas las embestidas, zarpazos, colmillazos y desgarraduras que
reciba del animal salvaje, para que el cazador pueda acercarse al campo de acción y ultimar
a la fiera desde corta distancia, sin peligro alguno.
Esa reciedumbre del Dogo Argentino hace que dentro del monte resulte de gran velocidad,
en relación a otros perros de distintas razas de caza mayor, porque al no sentir los
pinchazos de las espinas, arañazos de los matorra!es y golpes de palos y troncos, avanza
más directamente a la presa y por lo tanto más rápido que otros perros que se resienten por
las heridas y contusiones por su mayor sensibilidad, lo que los obliga a buscar sendas más
limpias y fáciles de recorrer, pero lógicamente más largas, porque dan más vueltas.
En resumen, nuestro perro para montería debe ser silencioso, nunca ladrar al rastro. Una
larga experiencia al respecto nos enseña que basta un perro "bochinchero" -como dice la
gente de campo- entre la jauría, para que la cacería fracase, por las razones que hemos
dejado apuntadas y que sería obvio repetir.
Maleva del Chubut, primer dogo que obtuvo el título de Campeona Argentina con su
propietaria Srta. María Martha Cuelli

El jabalí está vencido, pero el Dogo Argentino, ha rendido su tributo como soldado de
frontera. El de adelante, está muerto a consecuencias de las heridas que recibió en la
lucha.
Debe ser ágil, fuerte y sufrido, lo que equivale a rápido en los montes por las razones que
dejamos expuestas. De buen olfato, pero "venteador" y no rastreador, y valiente a carta
cabal, capaz de pelear hasta la muerte, como ya les ha— ocurrido a los dogos tantas veces.
Las razones de estas condiciones sine-cua-non para el perro útil en el campo, las hemos
expuesto y justificado con fundamentos precedentemente.
Deben reunir en sí las condiciones necesarias para que cuatro o cinco perros constituyan
una jauría suficiente para dominar con facilidad un jabalí europeo de 200 kilos o más, y uno
solo sea capaz de dar cuenta de un zorro colorado, un aguará-guazú o un puma, como lo
están haciendo a diario nuestros dogos criollos.

Nos habremos ahorrado así las jaurías de cincuenta perros a que se refiere Mr. Harrison,
o las de sesenta a ochenta referidas por René Valette o Teodoro Roosevelt y cuyas
opiniones hemos citado anteriormente

Shehven, propiedad de la Srta. Karina Fishbach

CAPITULO TERCERO
RAZAS QUE HAN INTERVENIDO EN LA
FORMACIÓN DEL DOGO ARGENTINO
Para formar una raza de perros que reuniera las condiciones que hemos especificado en el
capítulo precedente, fue necesario buscar y valernos de las razas que hubieran conservado,
lo mejor posible, algunas de sus condiciones típicas y que fueran capaces de transmitir a sus
descendientes.
Pero era necesario, primero, partir de alguna base que tuviera al menos una de las
condiciones esenciales, para ir después agregando las distintas razas, que deberían
transmitir a sus descendientes las cualidades innatas, dentro del biotipo, hasta obtener esa
especie de "cocktail" canino que se buscaba.
Al mismo tiempo la continua ejercitación, tanto en cacerías como en luchas individuales
contra fieras que a tales objetos manteníamos y mantenemos aún en jaulas apropiadas, iba
afianzando los caracteres atávicos y sumando a la herencia de sangre el ejercicio o gimnasia
funcional correspondiente.
La base fue el viejo perro de pelea cordobés. En Córdoba, en los siglos pasados y hasta los
comienzos del presente, estaban muy en boga los combates de perros. Eran como las riñas
de gallos, una tradición heredada de la época de la

Lucha de entrenamiento del dogo Yuca de 11 meses de edad, de propiedad del Sr. Edgardo
Alán Gil de la Provincia de Jujuy

.
colonia, que había arraigado fuertemente en dicha provincia. En sus aledaños se realizaban
todos los fines de semana peleas de perros, en las que se hacían grandes apuestas. Para
dichos combates se usaba una mezcla de Mastín Español con Bullterrier, cuando no de
Bullterrier puro mezclado con el Bulldog Inglés. Hubo también a comienzos de siglo una
cierta infusión de sangre Boxer o "Bulldog Alemán", como allí se apodaba a esta noble
raza.
De esa mezcla de sangre se fue formando, por selección natural, el tipo de "perro de
pelea",. que llamaremos "Viejo perro de pelea Cordobés", animal extraordinario para el
combate, de valor y resistencia tremendas para la lucha; morían peleando, no rehuían el
encuentro jamás pero carecían de olfato y velocidad y su ferocidad para sus congéneres los
tornaba inútiles para la caza, ya que se

Tipica mordida de dogo

peleaban entre ellos y era imposible cazar con dos o más y, menos en jauría.
Pero esta raza primitiva tenía en sí dos cualidades primigenias y esenciales. Una excelente
herencia ancestral: Mastín, Bullterrier, Bulldog Inglés, Boxer; y una gran gimnasia
funcional, ya que los rudos combates a que eran sometidos de generación en
generación, fueron acrecentando cada vez más su valentía original.
Al viejo perro de pelea Cordobés, que era casi siempre blanco y algunos con manchas
barcinas, se le fue dando en distintas corrientes de sangre, para evitar las consanguinidad, el
Gran Danés Arlequín o Dogo de Ulm, con el objeto de darle más alzada y buena cabeza. El
Bulldog Inglés, Boxer y Bullterrier, para acrecentar su valor, intrepidez, resistencia,
insensibilidad al dolor y tenacidad en la lucha, contribuyendo también el Boxer, con su
vivacidad e inteligencia, a darle la capacidad de asimilación de las lecciones cuando el
Dogo se destina a perro de ataque y defensa, o como guía de ciegos a que se los está
destinando con mucho éxito.
Los cachorros Zoila y Primitiva muestran su pertinaz mordida colgadas de una cuerda.
Propiedad ambas del Sr. Victor Valiño.

El Mastín de los Pirineos, que importamos de los Estados Unidos a tales efectos, les dió
tamaño, rusticidad, olfato, acentuó el manto blanco, le dió fuerza y resistencia y en especial
esa adaptación a todos los climas, típica en esa raza de montañas.
El Pointer Inglés es el principal responsable del olfato del Dogo y a él se debe la cualidad
de venteo que lo caracteriza y que le evita rastrear con la nariz en el suelo,
como los "Hounds" y Bassets, con lo que se desorientan y tardan más en llegar a la pieza.
El Irish Wolf Hound les ha dado velocidad y es, junto con el Gran Danés y el Dogo de los
Pirineos, a quién debe el Dogo su talla. El Dogo de Bordeau, quizá no muy puro, que había
en Córdoba y que también se usaba para peleas, se introdujo asimismo, por su fuerte
mandíbula, su potente cabeza y su gran valor,
Para evitar los efectos nocivos de la consanguinidad fue menester formar varias familias,
que surgían de dos grandes ramas que el creador llamó la familia Araucana y la familia
Guaraní. Fueron también muchos los ejemplares de cada raza que se usaron para los
servicios (ver diagrama adjunto).
Con el correr de los años y al extenderse las ramas del tronco común, se fueron abriendo las
corrientes y ya no hubo peligro de los excesos de consanguinidad. Igualmente en las líneas
de Bullterrier hubo que traer otra sangre, porque un extraordinario peleador de esa raza que
trajimos a Córdoba desde la ciudad de La Plata, era sordo. No obstante ese defecto, lo
vimos tan valiente para la lucha y era tan hermoso físicamente, verdadero gladiador de la
especie canina, que lo usamos de padre. A la tercera generación vimos las nefastas
consecuencias en algunos herederos sordos, por lo que hubo que recomenzar con esa rama
con otros Bullterríers de buen oído.
Esa larga experiencia se hizo en el transcurso de muchos años y muchas generaciones,
y siempre bajo el control científico, reservándose para crías' a los ejemplares que más se
acercaban al standard de la raza, que redactó el Di Antonio Nores Martínez en 1928 y que
por primera vez se dió a publicidad en la revista Diana, mayo de 1947, y
que es el adoptado por el Club de Criadores del Dogo Argentino, que es el mismo aprobado
por la Sociedad Rural y la Federación Cinológica Argentina.
Al mismo tiempo que se iban introduciendo las nuevas razas y añadiendo al viejo perro de
pelea Cordobés inyecciones de sangres distintas, se iba sometiendo cada ejemplar

Un dogo alcanzò al jabalí y otro se aproxima a toda carrera

a una gimnasia funcional intensa y apropiada, haciéndolos cazar continuamente en nuestros


montes, tanto del norte como del centro y sur de la República, tratando de que al cazar
en jaurías fueran perdiendo el instinto atávico de pelear entre ellos, tan arraigado en sus
genes por el atavismo del peleador Cordobés y que tantos años de trabajo y selección ha
costado quitárselo.
Ibamos así desarrollando su instinto campero y hacién dolo un instintivo enemigo de los
depredadores de nuestra ganadería.
Pero al mismo tiempo que cazaban campo afuera hacíamos continuas luchas de ellos
contra jabalíes, pumas, zorros, gatos del monte, etc., que a tales efectos conservábamos en
cautiverio. Esas luchas exacerbaron su encono contra tales especies y el resultado final es
que el Dogo Argentino actual es un instintivo cazador de dichas especies, a las que busca,
persigue, acomete y mata, con extraordinario entusiasmo y pasión atávica. Hay cachorros
de dogos que a los cuatro meses ya acometen y se prenden de un cachorro de jabalí como si
fueran adultos.
Cabe destacar que las hembras son tan encarnizadas y resueltas para la lucha como los
machos.

CAPITULO CUARTO

CONFORMACIÓN FÍSICA Y ANATÓMICA DEL


DOGO ARGENTINO
Antes de pasar al esquema anatómico del Dogo Argentino me parece oportuno traer a
conocimiento del lector algunas opiniones referidas a nuestro Dogo, como "raza", en el
sentido científico y el que le da el diccionario en cuanto raza es: "Cada uno de los grupos
en que se subdividen algunas especies zoológicas, y cuyos caracteres diferenciales se
perpetúan por generaciones".
Al comienzo de este libro destaco la opinión científica del profesor de Antropología,
Etnología y Genética de la Universidad Nacional de Torino, Italia, quien en su artículo
"Especies y Razas en el orden Biológico" aparecido en la revista de la Facultad de Filosofía
y Humanidades de la Universidad de Córdoba, año IV, N° 123, afirma trás un exhaustivo
estudio del Dogo Argentino y con el aval científico que lo respalda, que estamos frente a
una nueva raza canina.
Cabe destacar, asimismo, que en la reunión de la Subcomisión de Caninos de la Sociedad
Rural Argentina efectuada el día 21 de mayo de 1964, su Presidente, el Dr. Juan Ó'Farrel,
informado en la presentación del Club de Criadores del Dogo Argentino solicitando el
reconocimiento de la raza, afirma: "Que ha estudiado cuidadosamente los antecedentes
presentados, como así también los ejemplares expuestos en las dos últimas exposiciones, y
que no puede haber duda alguna que se ha llegado a la creación de una nueva raza canina,
con características típicas y de gran utilidad al campo argentino". La Subcomisión hace su
las palabras del Presidente Dr. O'Farrel y se abren Registros Genealógicos para el Dogo
Argentino.
La Federación Cinológica Argentina encomendó también a una Comisión de distinguidos
miembros de la sociedad el estudio de los antecedentes presentados por el Club de
Criadores del Dogo Argentino, en que solicitaba el reconocimiento oficial de la raza. Su
Presidente, el señor Rubén Passet Lastra, se expide en los siguientes términos, los que
reitera en un artículo aparecido en la revista Nuestro Amigo, N° 4, ejemplar de febrero de
1965, titulado: Dogo Argentino" "Por qué es una raza": "Según definición clásica, "raza es
el agrupamiento de individuos de la misma especie que adquieren bajo la influencia natural
o bajo la intervención humana, caracteres morfológica comunes y transmisibles por
herencia. "Quienes asumimos la responsabilidad de firmar el despacho favorable de la
Comisión de Pedigrees de la F.C.A. ante el pedido de renacimiento, creemos que los
extremos mencionados se ven cumplidos. Para ello no sólo ha bastado la observación de la
estructura de buen grupo de Dogos Argentinos en exposiciones, domicilios particulares o
cuanta oportunidad se tuvo para examinarlos debidamente, sino que se han recibido
testimonios fehacientes de poseedores de dichos animales y todos ellos han resultado
concomitantes como para que se haga fe de que realmente se ha conseguido fijar
características raciales que diferencian a estos individuos de otros de la misma especie.
"Han sido tenidos en cuenta comentarios publicados en distintos órganos serios de la prensa
en general o en publicaciones especializadas que hacen llegar a conclusiones idénticas.
"Un. punto sobre el que se prestó particular consideración, es el referente a la antigüedad de
la raza a conocer.
"Para apreciar la evolución de la misma es necesario partir, no de la fecha en que se redacta
el standard (porque la raza estaba ya formada), sino de la antigua existencia del "perro de
pelea Cordobés", que data de mediados del siglo pasado y que habiendo logrado una cierta
firmeza a principios de éste, es favorecido por una prolija selección de ejemplares a los que
se les fortalece con el aporte de sangres de algunas razas, la mayoría de las cuales no le son
genéticamente extrañas, pues ya habían participado de su formación, y de esta manera se
logra otorgarle caracteres que le son funcionalmente más apropiados.
"En 1928 el doctor Antonio Nores Martínez redacta el standard oficial definitivo y si bien
en la actualidad se ha logrado una mayor tipicidad en la raza, desde aquella época los
Dogos demostraban tener características morfológicas e intelectuales que los distinguen y
se repiten en sus crías.
"En cuanto a la cronología, muchas de las razas aceptadas universalmente son coetáneas o
aún de más breve formación (Doberman Pincher, Bóxer, Terrier Brasileño, Cocker Spaniel
Americano, etcétera)."
La Federación Cinológica Argentina hizo suyas las conclusiones de esa Comisión y abrió
los Registros Genealógicos de la nueva raza.
Para que nuestro dogo pudiera realizar la dura función a que se destinaría la nueva raza, era
menester dotarle de un físico apropiado y en relación a la violenta labor que debía realizar.
Tenía que haber una correlación entre la conformación física del perro y el trabajo a
cumplir. Tenía que ser la herramienta apropiada a la tarea asignada.
Teniendo en cuenta la relación morfo-funcional, debía tener una cabeza con cráneo de
masticador y cara olfativa apta para el venteo. Un cuerpo físicamente acondicionado para la
lucha en todos los terrenos y contra animales salvajes temibles y de gran corpulencia,
muchas veces, superándole en peso y talla. Recordemos que un perro para reunir las
condiciones de agilidad, velocidad y fortaleza, no debía exceder los 45 kilos, y con ellos
debía enfrentar a un jabalí Europeo -que proliferó en nuestra Patagonia-, de un peso
excediendo muchas veces los doscientos kilos.
Haremos un somero análisis de las distintas partes del Dogo, refiriéndonos a su
constitución anatómica.

CABEZA

En el perro, como en todos los seres de la creación, el hábito o constitución morfo-ponderal


responde a la adaptación del organismo al medio. Y esta constitución es fijada por la
herencia a través de las generaciones y del tipo o constitución morfológica, se puede
deducir las cualidades de la raza. Así por ejemplo: si de la vista de un Galgo, por la
longitud de su cuerpo y de sus miembros y de la forma alargada y fina de su cuerpo,
deducimos su velocidad, es porque aceptamos una correlación directa entre una morfología
y una actitud determinada, correlación que no es más que la resultante de la ley biológica
general de que la función hace al órgano. Entonces ¿qué morfología debe tener un perro de
presa? Empecemos por el cráneo, que ahora estudiamos: la solidez ósea es una necesidad
que no precisamos recalcar. ¿Qué proporciones debe guardar el esqueleto craneal y el de la
cara? Aquí nos extenderemos un poco. Ante todo recordemos que, de
acuerdo al perfil, los cráneos caninos se dividen en rectilíneos, convexilíneos y sinuosos.
Estos últimos se dividen a su vez en convexos-cóncavos y recto-cóncavos.
En el Dogo Argentino el perfil del cráneo es convexo, mientras que el del hocico es
cóncavo hacia arriba, como el del lobo, puma y otros carniceros (fig. 1 y 2). Si estas
diferencias surgen analizando el perfil de los cráneos caninos, también encontramos
marcadas diferencias cuando nos referimos a la estructura ósteo-anatómica de las cabezas
de las otras razas que han contribuido a su formación, por lo que se ha tratado de establecer
un equilibrio entre los cráneos masticadores y olfativos. Nos explicaremos mejor. De un
estudio antropológico realizado sobre las cabezas de diferentes razas surge, como lo
Figura 1
Cráneo de Dogo Argentino visto de perfil. A.O.E. Apófisis orbitaria externa, está a igual
distancia del occipucio (O) y del borde alveolar del maxilar superior (B.A ).

dejamos apuntado anteriormente, que hay una relación morfo-funcional, ósea que cada tipo
de cabeza se adapta a una determinada clase de trabajo.
Para no incurrir en un equívoco muy frecuente en los standards de algunas razas y para
explicarnos mejor, diferenciaremos lo que es cabeza de lo que es cráneo en el perro.
El cráneo es el macizo óseo formado por los huesos: frontal, hacia adelante, parietales y
temporales a los costados; occipital hacia atrás y etmóides y efenóides hacia adelante y
abajo.
Es decir, que no es más que la tapa ósea que cubre el cerebro, el cerebelo y el bulbo
raquídeo en su porción protuberancial o ístmica, desde el punto de vista anatómico.
En cambio el concepto de cabeza engloba no sólo e cráneo propiamente dicho, sinotambién
también el maciso óseo facial, o sea el hocico, formado por los huesos propios de la nariz,
que en el perro adquieren gran desarrollo; el maxilar superior (muy desarrollado en las
razas de rastreo), el malar y, por atrás, marcando el límite posterior de la cara, el etmoides y
la rama ascendente del maxilar inferior. Es decir que cuando hablamos de CABEZA de un
Dogo,

Figura 2
Cráneo de Dogo Argentino visto de frente. A.O.E. línea que une la apófisis orbitaria
externa del frontal. Está a igual distancia de O (Occipucio) que de B.A. (Borde alveolar).
Figura 3
Cráneo de Galgo, visto de perfil. A.O.E. Apófisis orbitaria externa del frontal. O.
Occipucio. B.A. Borde alveolar del maxilar superior.
Observar el predominio de la longitud de la cara, sobre la longitud del cráneo. El maxilar
inferior es una palanca muy débil, porque P (la potencia), está muy lejos de R (la
resistencia).

Figura 4
Cráneode galgo visto de frente & Línea que une las apófisis orbitarias del frontal, está
A menor distancia de O (Occipucio) que de B.A. (Borde alveolar del maxilar superior).

Figura5
Cráneo de Bull Dog, visto de perfil. A.O.E. Apófisis orbitaria externa, está más próximo
del borde alveolar (B.A.) que del occipucio (O).

Figura 6
Cráneo de Bull Dog, visto de frente. A.O.E. línea que une las apófisis orbitarias externas,
más cerca del borde alveolar (B.A.) que del occipucio (O).

nos referimos al conjunto, que involucra cráneo y cara o vulgarmente hocico.


Las cabezas de las distintas razas caninas, en lo respecta a su constitución osteo-anatómica,
se dividen también en tres tipos, al igual que lo hicimos en relación a los perfiles, y ellos
son:

a) Tipo Dolicocéfalo, o alargado, son aquéllos en los cúales la longitud del macizo óseo-
facial (medido desde el occipucio hasta el borde alveolar del maxilar superior mayor que la
longitud del cráneo medido entre los puntos más extremos de las arcadas cigomáticas de
cada (figs. 3 y 4).

b) Tipo Braquicéfalo, o ancho, que es lo contrario que el anterior, es decir, que la longitud

del macizo óseo-facial (medido desde el occipucio hasta el borde alveolar del maxilar
superior), es menor que la longitud del cráneo (medida entre los puntos más extremos de las
arcadas cigomáticas de cada lado (figs. 5 y 6).

c) Tipo Mesocéfalo, en las que ambas medidas son prácticamente iguales (figs. 1 y 2).
Al primer grupo pertenecen todas las variedades de galgos, terriers, y hounds. Al segundo,
el Bulldog (Inglés y Francés), Boxer, Pekinés, San Bernardo, Mastin Inglés y Español,
Mastin de los Pirineos, Bullmastin, Dogo de Bordeaux y el terrier de Boston, que es el
único terrier con cabeza de braquicefálico. Al tercer grupo pertenece el Dogo Argentino.
Hay otras razas que son también meso-cefálicas, pero razones de perfil y forma, hacen que
tengan una cabeza diferente a la del dogo.
Las principales diferencias entre las cabeza del Dogo Argentino y las de otras razas también
mesocefálicas, pero de tipo olfativo, como las del Pointer, Setter, algunos Spaniels y
Bracos, estriban en que el dogo suma a su fuerte musculatura el carácter masticador de sus
mandíbulas y su perfil convexo-cóncavo, frente al recto cóncavo que ostentan las razas
precitadas, como lo hemos visto más arriba al estudiar los perfiles de los cráneos caninos.
El Dogo Argentino tiene los arcos cigomáticos muy separados del cráneo, de manera que la
fosa temporal resulta más amplia, prestando inserción al músculo temporal, uno de los
principales masticadores, que en esta raza, por el biológico principio varias veces citado en
este trabajo que "la función hace al órgano", está sumamente desarrollado.
Este desarrollo de los músculos masticadores, sumado a la conformación del maxilar
inferior que analizaremos de inmediato, es lo que permite a nuestros dogos mantener la
mordida sobre la presa, durante mucho tiempo.
El maxilar inferior es una palanca de tercer grado, cuyo punto de apoyo está en la
articulación cóndilo temporal, la potencia en la inserción de los músculos maseteros y la
resistencia en las arcadas dentarias. Es sabido que cuanto más corta es la distancia que
medía entre la potencia y la resistencia, mayor será la fuerza ejercida por la palanca. Es por
eso que el Bulldog, el Boxer, el Mastín, etc., que tienen prognatísmo inferior, o sea
mandíbula inferior excedida en largo a la superior, están dotados de gran fuerza mandíbular
(fíg. 7), mientras el galgo, con sus débiles y largos maxilares (fíg. 8), carece de mandíbula
fuerte y mordida tenaz, no obstante lo cual dichos maxilares, que usa a manera de pinza de
largos brazos, le son muy útiles en su aptitud de cazador, permitiéndole hacer presas a la
carrera.
En nuestros dogos se ha buscado un equilibrio entre estos dos tipos de maxilar inferior (fíg.
9). Es potente porque sus músculos mastícadores se insertan firmemente en huesos
craneales bien desarrollados, pero son sus arcadas dentarias, bien coincidentes, lo que
redunda en una boca amplía, que "no se llena de presa", lo que obliga a soltar o aflojar la
mordida, por asfixia.
El dogo tiene además los labios recogidos, y nunca colgantes, como el Bulldog, Bullmastín,
Bloodhound, etc. porque al colgar el labio superior, hace de válvula a la inspiración,
impidiendo la respiración supletoria que se realiza por las comisuras labiales.
Ello es muy necesario, porque debemos recordar que el perro no transpira por carecer de
glándulas sudoríparas en el cuerpo, pues como dijo Víctor Hugo, el perro "es un animal que
ríe con la cola y suda por la lengua".
Durante el trabajo muscular, el perro necesita combatir la hipertemia producida por el
consumo exagerado de glucógeno muscular en el esfuerzo, y regula su temperatura
orgánica dentro de los límites compatibles con la vida, regulación que la realiza eliminando
por la respiración gran cantidad de vapor de agua (polisnea reguladora). Por esta razón se
los ve durante la fatiga eliminar gran cantidad de agua por las fauces y que los profanos
confunden con saliva, pero que no es más que la condensación del vapor de agua eliminado
por el pulmón.
Si el perro no puede realizar, durante el acto de la presa esa respiración supletoria por las
comisuras labiales, sea porque tiene una mandíbula muy corta o bien porque lo labios
péndulos le hacen de válvula obstructora en la inspiración, llegará un momento en que el
animal debe largar o morir.
.
Como explicación científica de estos hechos, conviene recordar las siguientes experiencias
fisiológicas clásicas. Si nosotros colocamos un perro en una jaula de piso móvil e
imprimimos al mismo un movimiento moderado, el animal empezará a trotar con un ritmo
adecuado a la velocidad de piso de la jaula, abrirá su boca y empezará a respirar con mayor
frecuencia, haciendo un movimiento rítmico de la lengua, es decir, realiza un polisnea
compensadora, para aumentar el suministro de oxígeno que le exigen las combustiones
musculares del esfuerzo y al mismo tiempo para eliminar gran cantidad de vapor de agua
como medio de refrigeración orgánica. Pues como las combustiones orgánicas son
esotérmicas, elevarían enormemente la temperatura de animal a límites incompatibles con
la vida, porque producirían la coagulación de las albúminas y la muerte de los protoplasmas
celulares. Al eliminar el vapor de agua por la respiración, ejecuta un acto de regulación
térmica, es decir que el perro "transpira por las fauces", que es lo que hizo decir a Víctor
Hugo la frase expresada anteriormente.

Kob de las Pampas considerado ejemplar típico de la raza nótese la comisura labial por
donde realiza la respiración supletoria.

Al viejo y valiente Dogo Argentino, Kob de las Pampas, cazador extraordinario de la


cordillera austral, vencedor en cien combates con pumas y jabalíes, noble y fiel guardián
del hogar de su dueño. El Nido de Cóndores, en Esquel, Chubut.

EL VIEJO DOGO

Acercase lamiéndome la mano


y se tiende a mis pies pausadamente.
Tiene sueño mi perro inteligente,
mi viejo gladiador cordillerano.

Se ha dormido soñando en un lejano


paisaje cetreril porque es valiente,
y sueña con un duelo a garra y diente
en el mallín, el bosque o el pantano.

Viejo Dogo: descansa que ya es hora,


mientras mi gratitud te condecora,
y en el armiño de tu piel sin brumas

grabáronte corales y rubíes,


con dagas de marfil los jabalíes
y con tridentes de carey, los pumas! ! !

ALEJANDRO NORES MARTINEZ


Ahora bien, si a otro perro lo colocamos en la misma jaula con la boca atada, sin que pueda
hacer la respiración supletoria, el animal empezará a trotar como el anterior, pero al poco
rato empezará a flaquear en su esfuerzo y caerá, para morir, si no lo socorremos
oportunamente.
Si examinamos este segundo perro, veremos que presenta una hipertemia acentuada
(fiebre), un gran aumento de la tensión en el primer momento y una caída tensional brusca
al final (colapso periférico), los ojos inyectados en sangre, la boca con las mucosas
amoratadas, un ritmo respiratorio entrecortado y una atonía muscular completa. A veces
puede haber contracturas musculares crónicas, predominando en la faz final siempre la
relajación muscular. El pulso filiforme e imperceptible, en una palabra, el cuadro típico del
shock de causa hemotermodinámica, es decir, que el perro cae o larga o muere por una
anoxia tisular, por una asfixia general de los tejidos, por no haber podido hacer frente a la
demanda de oxígeno que le exigían las combustiones musculares del esfuerzo y a la elimi-
nación del vapor de agua necesaria para mantener su temperatura corporal en los límites
compatibles con la vida, y como consecuencia aparecen en el torrente sanguíneo los
productos de oxidaciones- incompletas (factor tóxico), que sería para unos la histamina y
para otros productos análogos, que al actuar sobre los centros vasomotores de la médula y
bulbo, determinan la atonía capilar periférica, con la caída en shock del animal.
Esa es la razón, por la cual el perro, más que ningún otro animal, necesita respirar
holgadamente por la boca durante el trabajo. De ahí la necesidad de esa respiración
supletoria por las comisuras labiales, que permite al Dogo Argentino, una vez que se toma
de la presa, mantener la mordida por mucho tiempo. -Es común atribuir a veces a
falta de valor la acción de aflojar la mordida, a perros "ñatos", de razas tan valientes
como el Boxer o el Bulldog Inglés, lo que es totalmente injusto, pues esos nobles perros
solamente largaron por asfixia, evento superior a todas sus fuerzas y su voluntad y no por
falta de coraje.
En el cráneo del Dogo Argentino se ha fijado una proporción de igualdad de longitud entre
el macizo óseo craneal y el de la cara (fig. 9.). En los cráneos caninos se observa que los
perros rastreadores demuestran un predominio del desarrollo del maxilar superior, pero no a
expensas del óseo compacto, sino debido a una mayor capacidad de las fosas nasales y
cavidades sinusales anexas, es decir, que tienen un cráneo "tipo olfativo" (fig. 10), y en
cambio en los perros de presa hay un predominio del desarrollo del maxilar inferior, como
pasa en el Mastin, Boxer, Bulldog.

Perfil del Dogo Argentino: Notable trabajo del escultor Atilio Morosin, autor entre otras
obras de arte de los monumentos al General Roca, Dr. Joaquín González en Neuquén,
Monumento al Inmigrante en Cipolleti
etc., donde hay una atrofia del sentido del olfato y del desarrollo del maxilar superior, es
decir, un cráneo de tipo "masticador" (fig. 11).

Este fenómeno está dentro del principio de biología general, enunciado hace más de un
siglo por Jofrei de Saint Hilaire como "Ley de las compensaciones", y posteriormente por
Viola como "ley del antagonismo morfo ponderal", que dice: "Cuando un órgano
determinado adquiere gran desarrollo, sufre una involución otro órgano con él relacionado".
Estas son, a grandes rasgos, las razones por las que al dogo se le ha procurado una cabeza
del tipo mesocefálica, que, vista de perfil, es convexo-cóncava, es decir cráneo convexo y
cara cóncava hacia arriba, o sea que tiene cráneo de masticador y cara del tipo olfativo, lo
que se completa con una total coincidencia de las arcadas dentarias, sin prognatismo alguno
(fig. 1 y 2).

CUERPO

El cuerpo del dogo tiene características propias, de tal forma que quien haya visto una vez
un Dogo Argentino, no lo olvidará jamás. En primer lugar, de su tamaño -60 a 65 cm de
altura y 40 a 45 kilos de peso-, de color completamente blanco y pelo corto, es la única raza
en el mundo.
Maricar Repetur de Corli con su Dogo Lince de Chubut.

Además su aspecto exterior da una sensación de potencia, energía y fuerza que impresiona
por el contraste con su expresión de amistad y mansedumbre. Posee un cuerpo
perfectamente balanceado, de manos rectas y de remos prepulsores bien arqueados y
potentes y con angulaciones para la carrera. Cuello musculoso, cola gruesa y naturalmente
caída hasta los corvejones, su sola presencia da la sensación de un perro de gran potencia,
resistencia y fuerza física, pero ágil y ligero.

Cabeza típica del Dogo Argentino.

Así como hemos clasificado los cráneos en tres diferentes grupos, así también los cuerpos
responden a diferentes tipos, que en general se distinguen, aquellos en que predomina la
longitud, llamados longilíneos, o dolico-morfos; los brevilíneos o braqui-morfos y, por
último, los que mantienen la armonía en sus proporciones, o meso-morfos o normo-tipos;
Según la talla, pueden ser microtálicos o de talla pequeña, mesotálicos o de talla mediana, y
macrotálicos o de talla grande.

Chayel del Chubut con Matías A. Lanusse

Entendiendo que el perro de presa, a semejanza del atleta, debe guardar un "canon", que
desde el punto de vista morfológico es armonía en la proporción y desde el punto de vista
funcional es euritmia, o sea normal correlación orgánica que se traduce por una mayor
capacidad de fuerza, se ha tratado de que el Dogo Argentino sea un mesomorfo o normo
tipo y un macrotálico, dando preferencia a los de mayor talla, sin llegar al gigantismo, es
decir, que tenga capacidad física y cuerpo de tamaño apropiado para luchar con nuestros
grandes carniceros o súnidos, pero sin el excesivo tamaño que resulta un grave
inconveniente para la lucha en el monte tupido o para correr en la montaña.
Dogo del Chubut (RP2da. 14) con su propietario el Sr. Victor Valiño.

Los 40 a 45 kilos de peso y 60 a 65 centímetros de alzada que les fija el standard,


constituyen la proporción ideal para desplazarse en el campo argentino.
Otra característica que tipifica al Dogo Argentino, y en la que ha influido la selección, es la
inclinación de omóplato, que tanta influencia tiene para la velocidad y elasticidad del perro.
Un somero análisis de la anatomía de los brazos del perro o tren delantero, nos ayudará a
comprender mejor el por qué hemos buscado y procurado siempre de obtener a través de las
generaciones la mejor inclinación posible de omóplato.
Mientras más inclinado es el omóplato, más largo será el húmero, hueso que lo une con el
cúbito y radio, en el codo. En un omóplato con buena inclinación, el hueso húmero resulta
lógicamente más largo. Al tener el húmero

Dogo Argentino con la esposa del autor.


más largo, hay ventaja en la dinámica y en la estática.
En la dinámica nos encontramos con tres ventajas: 1) El brazo de palanca es mas
largo, lo que redunda en mayor fuerza con menos esfuerzo, es decir, mas rapidez de
movimientos y menos cansancio. La palanca y el punto de apoyo tienen tanta importancia
que hizo decir al sabio:

El Dogo Mancha del Chubut, propiedad del Sr. Rivero, de Córdoba, primer Dogo que
obtuvo el título de campeón argentino

"Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo".


2°) Los saltos al correr son más largos, por razones obvias, ya que la brazada va más lejos y
al recorrer mayor espacio, en cada salto, aumenta la velocidad.
3°) Tiene el perro mayor elasticidad al desplazarse, pues no chocan los extremos de los
huesos entre sí, cuando por no haber suficiente inclinación de omóplato, éste y el húmero
están casi en línea recta, como ocurre con las razas de húmero corto. Esa elasticidad es la
que da al galgo, al caballo de carrera, a la chita, etc., ese elástico movimiento de los
mamíferos que son capaces de desarrollar grandes velocidades.
Por otra parte tiene también ventajas en la estática, ya que la inclinación de omóplato
amplía el pecho y le da mas profundidad, agrandando la caja, lo que permite un mayor
desarrollo de corazón y pulmones. Ya vimos anteriormente la enorme importancia que una
libre y fácil respiración tiene en el accionar del perro. De ahí la gran importancia de una
buena inclinación de omóplato, que se ha tenido tan en cuenta en la formación de la raza y
que los criadores del Dogo Argentino no debemos perder de vista.
Por último otra ventaja de la inclinación de omóplato, es que aumenta la base de
sustentación, al estar más separados los antebrazos, lo que permite un mejor y más seguro
apoyo contra el suelo dando al animal mayor estabilidad, sea en la carrera o en la lucha.

COLOR:

El color blanco les ha sido impuesto a nuestros dogos como una necesidad, dentro de la
función de perro cazador que debe cumplir. En efecto, para cazar con nuestros
dogos hay que salir de a caballo y recorrer el campo, las montañas y los bosques de grandes
extensiones y en lugares deshabitados.

Un Dogo Argentino con Gustavo y Andrea, los hijos del editor.

El perro de manto oscuro se confunde fácilmente con la vegetación. En cambio, el color


blanco del dogo criollo lo hace destacarse de inmediato contra el fondo oscuro del campo y
la serranía y se lo puede ubicar a la distancia. Asimismo, el color blanco lo pone a cubierto
de ser herido, en la excitación de la caza, confundiéndoselo con algún animal salvaje.
Esa preocupación ya la tuvieron otros criadores de diferentes razas. Así por ejemplo.
leemos en pág. 652 de
Domen del Chubut (RPR 74 - RGDA 399), nacido el s de noviembre de 1966, hijo de Laura
del Chubut (RPB 14 - RGDA 122) y Uturunco (RPB 4 - RGDA 84). Es propiedad de la
señora María Teresa Eguía de Feilberg.

"The Book of the Dog", en un artículo sobre el Foxterrier pelo corto, escrito por Croxton
Smith, que: "Los criadores del Foxterrier, que fijaron la raza, con el propósito de criar un
terrier que no pudiera confundirse con el zorro, se concentraron en sacar crías de los que
eran más blancos".

Painé del Totoral, propiedad del Sr. Luis Monferron.


En el mismo libro, refiriéndose a otra variedad de Foxterrier, la de pelo largo, afirma en
pág. 693 Josephine Creasey, en un artículo sobre estos terriers: "Se eligieron de color
blanco, como predominante, para evitar errores fatales cuando estaban cazando", y en pág.
755, Harrison, refiriéndose a los Foxhounds afirma: "En campo abierto hay una gran
ventaja en valerse de perros casi completamente blancos".
Si esa importancia al color blanco se la dan a perros como el Foxterrier, que caza tan cerca
del hombre, y los Foxhounds, que trabajan en “packs" de hasta cincuenta juntos, es obvio
que los Dogos, que trabajan individualmente, a la distancia y que suelen luchar solos, mano
a mano con la fiera, muy lejos del cazador, el color blanco que les hemos impuesto les
resulta muy beneficioso.
Les servirá para su seguridad, a fin de no ser heridos, y para comodidad del cazador, que
podrá ubicarlos más fácilmente en el campo. Aún al caer la tarde o la noche, el color blanco
ayuda mucho a ubicar los perros en su desplazamiento en el campo.

PELO:

Respecto a la calidad y largo del pelo, hemos procurado el. pelo corto como en los
Bullterrier, Boxer, Pointer, Gran Danés, Bulldog, etcétera, y no el largo del Mastin de los
Pirineos o del Galgo Irlandés -todos antecesores del Dogo- porque en nuestros montes del
norte y sur del país, ese pelo los defiende mucho de las garrapatas, pulgas y de cualquier
otro insecto que los perjudique, así como evita que se les enriede el cardo, cepacaballo y
demás yuyos con espinas pegadizas. Se defiende mejor del calor, se secan en seguida
cuando se han metido al agua y son también, .con su pelo corto, más limpios y nunca tienen
ese característico "olor a perro" que suelen tener los de razas de pelo largo cuando no son
cuidadosamente bañados y peinados como se hace con los perros de ciudad.
No obstante su pelo corto, soportan muy bien bajas temperaturas, ya que viven
perfectamente en nuestra cordillera del sur, e inclusive en Tierra del Fuego se desarrollan y
multiplican bien y cumpliendo a la perfección su función de cazadores, viviendo a "plain
air" sin inconvenientes. Lo mismo ocurre en el caluroso norte de nuestro país, donde las
altas temperaturas no lo afectan. Su pelaje es muy parecido al de su antecesor del
Bullterrier, respecto al cual afirma Clifford Hubbard, en su libro "Dogs in Britain": "En
India es una de las pocas razas británicas que puede soportar con salud, el clima... y las
garrapatas"
El Dogo Argentino tuvo su origen en la provincia de Córdoba de clima templado. No
escapa a mi criterio que después de muchas generaciones desarrolladas en el norte tropical -
Misiones, Formosa, Chaco- y en las frígidas estepas patagónicas -Santa Cruz, Tierra del
Fuego- o en la cordillera de Neuquén, Río Negro y Chubut, llegará un momento en que se
harán sentir, en_ la constitución física del Dogo, especialmente el largo del pelo, las
influencias climáticas y agrológicas. Surgirán en el correr de los años variedades de dogos
con distinto pelaje.
Por ahora hemos mantenido el standard de la raza y evitando esa influencia con el continuo
intercambio de ejemplares entre los diferentes climas argentinos. Asimismo, el trabajo de
campo suele achicar los perros, pues con el exceso de ejercicio, cuando se los saca desde
muy pequeños, siguiendo el caballo días enteros, como suelen hacer nuestros peones de
campo, si bien eso les da una gran experiencia y los habilita como perros cazadores, les
desarrolla el olfato, les da fuerza y resistencia, les evita y paraliza el armónico desarrollo y
el llegar al completo índice de altura, conforme al standard, porque el esfuerzo exagerado
les osifica los cartílagos antes de que los huesos obtengan su completo desarrollo.
En hermanos de una lechigada hemos notado gran diferencia de desarrollo entre los que
quedaron de guardianes en casas de familia, y por supuesto muy bien comidos, y los que en
estancias fueron sometidos a intensivos y

Abrojo del Chubut, criado por el autor y propiedad del Sr. Rubèn Passet Lastra

quizás excesivos trabajos de campo, siguiendo por horas y horas tras los caballos de los
peones. Sin embargo estos últimos continúan dando excelentes crías, por lo que resultan
siempre buenos como reproductores, ya que los

Gualicho del Chubut, RGDA N° 9.1. Propiedad del señor Valentín Feilberg.
hijos criados en buenas condiciones adquieren el tamaño normal de la raza.
Otro resultado, como consecuencia de la calidad y constitución del suelo, agrológica,
respecto al Dogo, se muestra en la conformación de los pies. En la zona pantanosa y de
suelo blando en la pampa húmeda, el pie se les alarga y toma la forma que los ingleses
llaman "hare foot", o sea pie de liebre, con dedos alargados, mientras en el terreno duro
como la cordillera o pedregosos, se les hacen manos y pies de los que los ingleses llaman
"cat foot". es decir, pies de gato, de dedos recogidos. El pelo también con el frío se les hace
mas duro y -largo, lo que prueba esa admirable adaptación- del perro a todos los climas a
que se refería el creador de la raza, en la conferencia ya citada.
Ello me hace pensar que con el correr de los años se irán formando diferentes tipos de
dogos en lo que respecta al largo del pelo, que se adaptarán a los distintos climas de nuestra
patria, como ocurrió con otras razas europeas. Y ello será consecuencia de la enorme
extensión de nuestro país, que abarca de norte a sur todos los climas de la tierra.
Es lógico que un perro de Noruega o Suecia tenga distinto pelo que el de uno del mediodía
de España o Italia. Por eso el distinto largo y calidad diferente del pelo de un Elkhound o
Siberian Husky, de un perdiguero de Burgos o un galguito italiano, que se formó en el
clima cálido de Nápoles y Sicilia, o entre un Deerhound con pelo adaptado a las highlands
de Escocia y el de un Greyhound hecho al clima benigno y las suaves praderas de
Swaffham o Ashdown.
Y llegará el momento en que con el correr de los años, habrá también Dogos Argentinos de
pelo largo, hecho al clima y suelo de nuestra cordillera sureña o las estepas patagónicas,
como hay Dachshund, Galgos, Pointer Alemán, San Bernardo o Collie de pelo largo y
corto, habiendo perfecta distinción entre esas dos variedades, dentro de cada raza.
Pero esa tarea y su selección queda para otras generaciones que vendrán después de
nosotros. Los creadores y criadores actuales nos conformamos con haber fijado la nueva
raza del Dogo Argentino de pelo corto y haber obtenido su reconocimiento por las
instituciones madres de la cinofilia argentina.
Pero no negamos que otros que nos sigan en la pasión cinófila puedan hacer para la zona
fría una variedad del Dogo Argentino de pelo largo, tarea en la que tanto les ayudaría
nuestro clima del sur. Pero esa es obra que dejamos para el empuje de otras generaciones,
que sin duda nosotros no veremos, pero nos sentimos felices pudiendo decir, con lo ya
realizado: Misión cumplida.

CAPITULO QUINTO

CONDICIONES TEMPERAMENTALES, CARÁCTER,


INTELIGENCIA, VALOR, BONDAD
No obstante las características de orden físico que hacen de nuestros dogos un perro que se
diferencia fundamentalmente de las otras razas de presa, son sus condiciones tem-
peramentales y ese raro contraste entre valor extraordinario y bondad de carácter increíble,
las que le dan características propias y los diferencian fundamentalmente de todas las razas
conocidas.
En efecto, su valor es ya legendario, pues ha demostrado en innumerables casos una
decisión para continuar la lucha en tan precarias condiciones, en tal situación de inferiori-
dad física, que resulta increíble en un ser irracional, en que pareciera que debería primar el
instinto primario de conservación sobre cualquier otro instinto.
Aun las más salvajes fieras del bosque, cuando se ven en peligro de morir, huyen ante el
enemigo superior en fuerzas y poder. Cuando ven peligrar la vida, el más precioso de todos
los bienes, ceden el terreno, claudican en su agresividad, eluden la lucha y buscan la
salvación en la huida.
El hombre, cuando tiene pasta de héroe o mártir -y bien pocos lo fueron en el mundo- es
capaz de jugarse la vida por convicciones de orden político, patriótico, • social o religioso.
Pero fuera de estos casos de excepción, en todos los seres racionales o irracionales prima el
instinto de conservación, el imperativo del "primun vívere" sobre todos los otros instintos.
En ello está basada la excepción que hace la legislación penal de todos los países
civilizados, para la eximente del "hurto famélico" o del homicidio o lesiones en legítima
defensa.
El instinto de conservación, de salvar la vida a toda costa -aun a costa de sacrificar la vida
ajena-, es pues inherente a la propia naturaleza de todos los seres de la creación.

Un botiquín con elementos de cirugía de urgencia, antibióticos y desinfectantes son


indispensables en el equipo del cazador de jabalíes con dogos, ya que muy raramente salen
intactos de la lucha. En la foto el autor del libro suturando a Meliquina del Chubut (RPB
N° 23 - RGDA 272), después de una cacería.

En el Dogo Argentino, sin embargo -y hay mil pruebas de ello- prima el instinto combativo
al de conservación y así los hemos visto ser gravemente lesionados, y aún morir, sin ceder
en la lucha (págs. 48 y 92). El creador de la raza hizo demostraciones ante colegas
profesores universitarios, probando que en el viejo perro de pelea cordobés, el instinto
combativo era superior al instinto genésico. Colocados frente a frente una hembra en celo
con un macho, se trenzaron en lucha a muerte olvidados de la diferencia de sexo. He debido
trabajar penosamente, durante muchas generaciones de dogos, para quitarles ese instinto
combativo que tienen en su ancestro.
En el capítulo octavo traemos a conocimiento del lector algunos casos, extraídos entre
cientos, con citación de lugares y actores, donde consta hasta qué punto llega el valor de
nuestros dogos para la lucha.
En un artículo que publiqué en la Revista "Caza y Pesca", número de junio de 1965,
contestándome a una pregunta que me hacía en el título: ¿"Es el Dogo Argentino un perro
feroz? ", expreso algunos conceptos que, por encuadrar en este tema, los reitero aquí. Decía
en aquella oportunidad: Muchos aficionados a los perros me han formulado la pregunta con
que titulo este artículo. Sin duda les surge la pregunta al enterarse de la forma en que son
capaces de luchar hasta la muerte, del valor, decisión y temeridad -inconciencia estoy por
decir- con que acometen al jabalí o puma o cualquier otra fiera contra la cual su amo los
anime. De esta condición de su valor, ya legendario, viene la duda de que sea una raza de
perros feroces, que matan o al menos muerden al primer ser humano que tienen a su
alcance.
Quien haya tomado contacto con algún Dogo Argentino, sea por poseer uno, o por haberlo
tratado ya en exposiciones o casa de amigos que los poseen, comprenderá que lejos se está
de la verdad cuando se lo supone un perro feroz.
El dogo es el más dócil y manso de los perros de presa

En obediencia y disciplina, así como en ataque y defensa, el Dogo Argentino, aprende con
suma facilidad.En la fotografía Alpataco del Chubut (RPIra. N° 6-RGDA: 183).
Enseñado en disciplina, saltos, ataque y defensa, por el profesor Floro Torres, quién ha
adiestrado con éxito varios Dogos.

El dogo es el más dócil y manso de los perros de presa y sin duda que ni aún los falderos
tienen la bondad y paciencia para soportar las torturas que él es capaz de soportar de los
niños. Es precisamente esa insensibilidad para el dolor físico obtenida como cualidad
selectiva, que le permite continuar peleando aún víctima de las peores heridas y soportar
desgarrones terribles en su cuerpo sin ceder un ápice en la lucha, lo que le permite también
aguantar con estoicismo oriental cualquier herejía y las mayores crueldades que en su
inconciencia pueden inferirle los niños.
En mis largos años de contacto directo con ellos y con criadores o poseedores de Dogos
Argentinos, jamás me he enterado que un dogo haya mordido a alguien, y menos a un niño.
He visto a mi viejo Kob de las pampas, cazador de infinitos jabalíes, que tiene en su haber
luchas mano a mano, y solo, en la cordillera, con enormes jabalíes y que ha luchado
decenas de veces con pumas adultos en los montes, que tiene mil cicatrices en la cabeza y
en el cuerpo; que ha demostrado un valor increíble y una verdadera ferocidad en su lucha
con pumas adultos enjaulados, hábiles y experimentados en la pelea, que varias veces lo he
recogido en el monte a punto de morir desangrado por haber luchado "at-finish" y solo, en
medio de la cordillera nevada, lo he visto, digo, aguantar pacientemente las más dolorosas
herejías que suelen hacerle los niños -hay amores que matan, o al menos que duelen-',sin
mostrar enojo, gruñir y menos intentar un tarascón.
Cuando ya no puede soportar más, suele esconderse bajo las camas y escapar así al cariño,
a veces inocentemente cruel, de los chicos que tanto lo quieren y juegan con él como si
fuera uno de los suyos.
Esa cualidad de ingénita bondad es, por otra parte, natural en un ser valiente

1.Macho del Chubut


2. Típico dogo

3.La Srta. Karina Fishbach con uno de sus dogos


4. Otro ejemplar característico de nuestra raza criolla

Buenos Ejemplares de colmillo de jabalí


Jabalí mostrando sus temibles colmillos

Desde la más ínfima escala zoológica, hasta el hombre, es conocido el hecho de que
a mayor cobardía, mayor crueldad: La hiena y el chacal, animales crueles y sanguinarios
por excelencia, rehusan pelear y no son jamás capaces de luchar y matar por su cuenta,
sino que van tras el rey de la selva - admirable síntesis de valor y nobleza- para aprovechar
sus despojos y darse un festín con las sobras que deja el señor bosques africanos.
La historia y la criminología nos enseñan que, mientras más crueles han sido los tiranos o
los delincuentes, mayor fue su cobardía. Duro con los de abajo, blando con los de arriba.
Por el contrario, los gobernantes u hombres comunes valientes, suelen ser bondadoso y de
gran generosidad. En esta última materia, nuestra larga experiencia judicial así nos lo
enseña
Volviendo al tema que nos ocupa, digamos que solamente un Bulldog Inglés, un Boxer o
un San Bernardo pueden tener tanto aguante para las pruebas de afecto por lo común,
excesivamente cargosas, de los niños. Los gigantescos Irish Wolf Hound, los estilizados
Deerhound y Greyhounds, los Dogos de los Pirineos, cuya bonhomía es característica -cito
razas de las que soy o he sido criador-, al poco tiempo de verse asediados por el amor
infantil pierden la paciencia, poniendo un valladar de gruñidos entre ellos y el amor de sus
jóvenes amigos. Aún los bondadosos San Bernardo, síntesis de bondad y mansedumbre,
suelen perder pronto la paciencia y protestan con gruñidos o llegan a las vías de hecho, si es
menester, para que los dejen tranquilos.
Jamás, en cambio -y conste que son varios los cientos de Dogos Argentinos que he poseído,
criado o conocido en mi vida-, he visto a alguno que haya intentado gruñir o morder a
alguien una vez que ha comprendido que se trata de un amigo de la familia o de la casa.
Aprende a deslizarse por el tobogán

Muchas veces uno se encuentra con amigos que poseen un perro al que consideran buen
guardián porque muerde al primero que se le arrima. Eso es simplemente salvajismo o mala
educación. Una vez que hemos saludado, por ejemplo, a un desconocido, o el perro lo ve en
nuestra compañía, sea fuera de casa o en nuestro hogar, el perro debe comprender que esa
persona es un amigo y desde ese momento, jamás mostrarse inamigable con esa persona,
salvo, claro está, que nos ataque por vía de hecho o tenga actitudes inamistosas para con
nosotros.
En el arrastre de trineos en la nieve, el Dogo por su capacidad, fuerza y resistencia,
resulta muy eficaz.

Un dogo, por bravo que sea, por buen guardián que se muestre, cuando ha comprendido por
los actos amigables de su amo, que el visitante es bienvenido a la casa, ya no intentará
jamás morder a esa persona, con la que se mostra rá amigable en el futuro.
En lo que respecta al amo, la sumisión del dogo es total y absoluta.
El Dogo Argentino se entrega al amo sin reticencias, sin condiciones y sin reservas. Le
pertenecerá íntegro a él y a su familia, porque los ejemplares puros de esta raza jamás serán
"one man dog", sino que lo serán de toda la familia, dócil, afectuoso, siempre dispuestos al
cariño, con una ingénita bondad sólo comparable al más sumiso de los Spaniels.

El Macho del Chubut. Gendarmería Nacional


Concluyo pues sin hesitaciones, que el Dogo Argentino no es un perro feroz -que significa
malo sin discernimientos-, sino que es un perro valiente, que involucra una condición muy
distinta y hasta opuesta a la ferocidad. Porque valiente significa que es decidido para la
lucha, tenaz en el combate, capaz de asimilar el castigo sin

Catriel, Patagón, Pehuen, Enuna y Chalia, nacidos el 25 de agosto de 1970. Propiedad del
Sr. Victor Valiño.

protestar, sin aflojar un ápice en la contienda, de luchar hasta el sacrificio de su vida,


cuando es menester acabar con una fiera a la que su amo lo ha enfrentado y atacar siempre,
ir siempre adelante mientras su amo se lo ordene, o por propio impulso si está solo en el
monte, sin pestañear y sin retroceder un paso, sin ceder jamás el terreno.
Si nuestros dogos pudieran hablar, estoy seguro que harían suyo el grito de guerra del
valiente Henri du Verger:
El cazador debe estar totalmente identificado con su dogo y comprender su extraordinario
valor y sacrificio, prodigándole la ayuda necesaria cuando las heridas que recibió en la
lucha le impiden caminar.

¡Si j'avance suivez moi, si je recule, tuez moi, si je meurs, vengez moi!
Su sino, de vencer o morir, está: marcado en el genotipo de la raza.
Tiene en su genética un ancestro de valientes, a los que siempre hará honor; por sus venas
y arterias corre la sangre más noble del mundo de la cinofilia. Podríamos aplicarle,
salvando las distancias, lo que de uno de nuestros próceres civiles dice
su biógrafo: “Llevaba en su sangre cinco siglos de guante".
En su árbol genealógico figuran las razas de más coraje, en el mundo de los cánidos. Es un
soldado de fronteras, que debe estar dispuesto a cualquier cosa, menos, a defeccionar en el
combate.

CAPITULO SEXTO

EL DOGO ARGENTINO COMO PERRO DE FAMILIA


Y GUARDIAN DEL HOGAR
Como perro de familia, es decir, en su rol de "Mejor amigo del hombre", nuestros dogos
poco se diferencian de cualquier otro perro de los de razas de compañía o de trabajo.
Si alguna característica podría diferenciarlo de ellos, es su extraordinaria paciencia y
mansedumbre con los niños, a quienes, como hemos visto en el capítulo anterior, tolera las
mayores crueldades sin reaccionar.
Responde con creces a la forma en que es tratado y tiene para con su amo la docilidad,
abnegación, fidelidad y verdadera devoción del más cariñoso Spaniel. También vimos que
no es un "one man dog", como llaman los ingleses tan acertadamente a esos perros que se
encariñan con una persona y muerden a todos los demás, sino que es un perro de familia, es
decir, que no es celoso en su afecto y es igualmente fiel a su amo, como a su esposa, hijos,
servidumbre o amigos de la casa.
No tiene la nerviosidad de esos "perros de jaula" que ladran por todo y muerden a
cualquiera y, como todo ser conciente de su fortaleza y poderío, no es pendenciero ni
provocador con sus congéneres. Claro que una vez que lo provocan y lo muerden o lo
atacan, su reacción es terrible. Es allí y entonces donde se hace ver su fortaleza y coraje,
exteriorizando sus condiciones de luchador. Amonestado por su amo, o castigado, se echará
humilde a sus pies y jamás reaccionará al castigo, por duro que éste sea.
Le podríamos aplicar con toda justicia un viejo refrán irlandés referente a los gigantescos
Irish Wolf Hounds: "Gentle when stroked, fierce when provoked", es decir, amigable
cuando se lo acaricia, feroz cuando se lo provoca.
Su color blanco lo hace agradable a la vista y obliga a tenerlo limpio. Su pelo corto le evita
todo olor desagradable, pudiendo ser bañado en cualquier tiempo, secándose de inmediato.
Le gusta nadar y se mete en lagos y ríos con verdadero placer, aun en las frías aguas de
nuestros ríos del sur, a los que cruza nadando en las correntadas fuertes. Su salud es a toda
prueba.

Una lechigada de Dogos juegan sobre una piel de puma

No sé de ningún Dogo Argentino muerto de distemper o de moquillo canino y su robustez


lo pone a cubierto de esas enfermedades de los cachorros que suelen causar tantas bajas. Es
el perro menos delicado para la comida; come de todo y vive con poco. Es la única raza de
perros que hemos visto comer carne cruda de jabalí, puma o zorro, con verdadero placer. Es
una de las características que llama la atención de los cazadores, cuando nos juntamos en el
campo llevando distintas razas de perros, lo que también han constatado con sorpresa
estancieros que tienen dogos.
Su característica de no ser un perro ladrador, lo hace poder ubicarse en la vecindad de otras
familias, y aun en departamentos, sin que molesten. Sin duda que su `habitat" ideal es el
campo o una casa con amplio jardín, pues es perro que por sus energías, necesita hacer
diariamente mucho ejercicio, pero no obstante ello, se adapta a vivir en poco espacio, sin
mayores problemas.
Es un guardián innato y ha heredado del Boxer y del Mastin de los Pirineos, su instinto de
guardián de todo lo que considera de pertenencia de su amo: casa, automóvil, caballo,
montura, etc. Prácticamente no necesita enseñanza como guardián, lo que llegado a cierta
edad lo hace por sí solo, tanto el macho como la hembra. Como perro guardián de una
propiedad podríamos decir que es el anverso de la generalidad de ejemplares de otras razas.
Si, como bien se ha dicho, "perro que ladra no muerde", volviendo la oración por la pasiva,
podríamos decir que el dogo es al revés: cuando debe hacerlo, muerde sin ladrar, o al
menos sin mucho ruido.
La diferencia entre tener de guardián un Dogo Argentino o tener un perro de otra raza es la
siguiente: Si entra de noche un ladrón ala casa y usted tiene un perro cualquiera, sabe que
hay un ladrón porque grita el perro; si tiene un dogo, sabe que hay un intruso porque grita
el ladrón. El resultado es el mismo, pero el delincuente se lleva su merecido.
Tienen un gran sentido de lo que deben atacar o no. Siempre ha provocado admiración
verlos jugar con pumas, gatos, gatos del monte, zorros o jabalíes que fueron criados mansos
o "guachos" en las estancias o quintas, siendo enemigo a muerte de esos animales en el
campo, o cuando están en estado salvaje.
Los vemos a diario salir a pelear en luchas de entrenamiento con pumas bravos, enjaulados,
y al concluir la lucha, acostarse a descansar al lado de un puma manso, quien le lame las
heridas y duermen juntos, como excelentes amigos. Las fotos que publicamos ahorran
palabras al respecto.
No conocemos ningún caso de un dogo que haya muerto a un perro pequeño, por mucho
que lo provoque, pues tiene la suficiencia e hidalguía de quién se sabe fuerte. En cuanto lo
ve en inferioridad de condiciones, no lo continuará mordiendo.
En cambio, con un perro de su tamaño, lo peleará hasta terminar con él si el amo no
interviene. Es fuerte con los fuertes, pero blando con los débiles.
Ya hemos dicho, al hablar de sus condiciones temperamentales, de su extraordinaria
paciencia para con los niños.
El Dogo Napoleón propiedad del autor, convive en perfecta armonía con un puma
El Dogo con un mínimo de educación puede convivir con los animales domésticos

Dogos en E.E.U.U. Kokel del Chubut y una hija, ambas propiedad del Sr. Rodolfo
Martínez, Secretario de Educación de la O.E.A.
CAPITULO SÉPTIMO

EL DOGO ARGENTINO COMO PERRO


CAZADOR Y DE CAMPO

Así como en el hogar el Dogo Argentino se parece en mucho a los de otras razas de perros
de compañía o de trabajo, en el campo es totalmente distinto de los perros comunes,
ordinarios u ovejeros y por lo común bastardos, que suelen haber en nuestras estancias.
A estos perros el peón de campo o quien los maneja, los "chumba" de continuo contra
vacas u ovejas, porque sabe que se limitarán a ladrar y ahuyentar la hacienda, sin morderla.
Y ello es así porque los bastardos no tienen instinto cazador, y los ovejeros porque así
cumplen su misión desde hace siglos. Pero el Dogo Argentino ha sido creado para dar
alcance y caza a fieras del bosque. Para eso tiene olfato, mandíbula apropiada y un valor
que llega hasta la temeridad. Si se los "chumba" contra una vaca, como se hace con los
ovejeros, correrá hasta el animal y, respondiendo a su instinto atávico, no titubeará en pren-
derse de la nariz u oreja del vacuno y ya no lo soltará más.
Muchos estancieros, sobre todo en la cordillera, donde hay montes impenetrables de a
caballo y aún de a pie, por la proliferación de lengas, calafates y cañas coligues, utilizan sus
dogos para dominar a los vacunos rebeldes, pues mordidos así, se acobardan y terminan por
entregarse y marchar hacia los corrales.
Por eso, lo primero que debe enseñárseles es a "ignorar" por completo a los animales
domésticos. Cuando el dogo sabe, desde cachorro, que la vaca, oveja, cabrío o cerdo
doméstico forman parte -diremos así- del bien familiar, jamás morderá a ninguno de esos
animales, y cuando cazando entre las majadas, lo animemos con gritos o silbidos, buscará
empeñosamente la alimaña, pero nunca pensará en atacar la hacienda que se le cruce en el
camino. En mi hogar tenemos un puma manso, Napoleón, a quien nuestros Dogos lo tratan
amigablemente, como si fuera uno de ellos, duermen juntos y hasta lo cuidan y defienden,
mientras pelean a muerte con los pumas bravos enjaulados y persiguen con tenacidad a los
salvajes. Todo es cuestión de educación. Por eso insisto en que lo primero que debe
hacerse, es inducirlos a comprender que deben prescindir por completo de la existencia de
vacas u ovejas, así como ignora el caballo que montamos, y por lo tanto jamás animarlos
contra la hacienda o animales domésticos en el intento de arriarlos, como se hace con los
ovejeros.
Esta enseñanza es de primerísima importancia en el futuro del dogo. Nunca será suficiente
lo que insistamos al respecto. No debemos olvidar que el Dogo Argentino es un perro
cazador y todo perro cazador está dominado por el instinto de la sangre que corre por sus
venas y que lo lleva adelante, como si tuviera anteojeras, y depende del amo el que ese
instinto sea bien encaminado. Por eso un dogo no puede ni debe ser confiado a manos
inexpertas o dejado librado a su suerte en el campo.
Librarlo a su suerte significa librarlo a su instinto, abrirle las puertas a su ancestro, que es
cazar, es decir, rastrear, perseguir, dar alcance y sujetar a la fiera hasta que venga el amo en
su ayuda, si dejamos a un dogo para que haga lo que él quiera en una majada, es como si
dejamos un Pointer, un Setter, un Spinone o un Brack en un gallinero para que haga lo que

Fotografía tomada en 1953 durante una cacería de jabalíes en la estancia San Huberto, de
don Antonio Maura, en la provincia de La Pampa, la que posteriormente fuera adquirida
por el gobierno de dicha provincia, para coto de caza. En ella aparece el Dr. Antonio
Nores, su hijo el Dr. Agustín Nores Martínez --autor del libro- y el nieto del primero
Agustín Nores Martínez hijo. Junto a ellos tres generaciones de Dogos Argentinos: Inca de
Santa Isabel (RGDA. V. 98) Nahuel de Santa Isabel (RGDA. V. 101) y Naicó de Santa
Isabel (RGDA 111).

quiera, o un Terrier dentro de una conejera para que también dé rienda suelta a su instinto.
El dogo debe ser manejado en el campo por una persona que tenga cariño a los perros y que
le preste atención los primeros días que sale al campo. Cuando desde cachorro se ha
acostumbrado a ver los animales domésticos, nunca los acometerá, y si por jugar o llevado
de su instinto cazador, los persigue o intenta morderlos, debe ser severamente reprendido y
aun castigado. Cuando los peones salen .al campo a trabajar con los ovejeros, el dogo debe
ser enseña do a marchar a la par del caballo y no permitirle que su aleje. Con unas cuantas
lecciones, pronto aprenden y saben que arrear ovejas o vacas no es su cometido.
El dicho criollo de que "no es para todos la bota de potro" tiene exacto significado en el
manejo del dogo. No debe ser confiado en su enseñanza a cualquiera, sino a alguien que lo
aprecie, que sepa usar de sus cualidades e instinto de cazador nato. Que sepa que tiene en
sus manos un animal fino, y que como tal hay que cuidarlo. Exacta mente como se hace con
las máquinas delicadas o con las buenas armas, Son mejores que las ordinarias, pero hay
que saber manejarlas. Quien no tiene capacidad, inteligencia, habilidad o cuidado para
manejar un automóvil moderno de buena marca, un arma automática fina o un reloj
cronómetro, debe resignarse a manejar un carro de bueyes, cazar con una antigua
escopeta y calcular la hora por la altura del Sol. Con ello se ahorrará muchos disgustos
Una vez que el dogo aprendió a ignorar los anima domésticos, todo el resto del aprendizaje
corre por cuente del perro. Mientras más a menudo se lo saque al campo, más pronto estará
en condiciones de prestar utilidad Comenzará desde cachorro, dando caza por sí solo a
peludos ,hurones, zorrinos, comadrejas o iguanas. Después seguirán los zorros, gatos del
monte, etc., y si en el campo hay pumas y jabalíes, será a ellos a quienes dedicará, cuando
adulto, todas sus energías.

El cazador profesional Jesús López de Abechuco con su Dogo Nihuil y el jabalí obtenido
en los bosques de Naicó en la provincia de La Pampa

. Si es posible, es menester sacarlo diariamente al campo, aprovechando para ello las


distintas recorridas que suelen realizar los peones. El diario ejercicio no sólo conserva su
salud y lo fortifica, sino que contribuye a desarrollar su olfato.
Cada yuyo tiene un olor distinto y aun en la misma planta su aroma varía en cada estación
del año. En tiempo seco o húmedo, en verano o en invierno, el olor del campo es distinto y
el impacto que recibe la sensible pituitaria del perro es diferente. Las emanaciones de las
plantas, el polen de cada flor silvestre, la brisa del prado o del bosque, el viento de las
montañas, hiere el sentido olfativo del perro de distinta manera.
El Dr. Máximo Mackinlay Zapiola y el autor con el Dogo Micheo del Chubut y un buen
trofeo

El señor Alfredo Anchorena, con tres de sus dogos y el trofeo obtenido.

"Ningún perfumista ha podido imitar el olor a tierra mojada"; dijo alguien, y eso que es
verdad para los que amamos el campo y nos sentimos felices corriendo a caballo por
nuestros montes y valles, seguidos o precedidos por dogos y galgos, es también verdad para
el perro.
En cuanto nos ven ensillar el caballo, entran los perros en una alegría inusitada, preludio de
los felices momentos que les deparará la naturaleza, para ellos y nosotros tan pródiga en
emociones. Por eso resulta la enseñanza un doble placer: para el amo y para nuestro fiel
compañero.
Conociendo bien por la práctica los diferentes olores del campo, el dogo sabrá distinguir
mejor aquéllos que provengan de animales. Así iremos notando cómo cada día se afianza
en su olfato, aprendiendo a no correr liebres y a dar muerte instantáneamente a los
pequeños roedores que encontrará en sus diarias correrías, lo que hace sin darle mayor
importancia y sin pérdida de tiempo, para en seguida alcanzar al jinete y seguir camino
adelante en busca de mayores presas.
Será muy común que el dogo se nos quede atrás unos instantes y en seguida lo veremos
alcanzar el caballo trayendo en su boca un hurón o un peludo, que si no se lo quitamos o se
lo hacemos dejar, lo llevará hasta el final de la marcha. Su gran olfato lo lleva a ventear
perdices y martinetas desde muy lejos y las corre hasta hacerlas volar. Con unas cuantas
llamadas de atención y viendo que el ave vuela, no insistirá. El señor Mucio, de La Pampa,
enseñó a su dogo Lihuel a cazar perdices y hemos podido verlo parando y trayendo casi con
la perfección de un perdiguero. Eso es prueba de la ductilidad de su olfato, pero tampoco es
el destino de la raza, que fue hecha para la caza mayor, y de pelo, no de pluma, para lo que
ya tenemos los Pointers, Bracos, Setters y Spaniels, que son insuperables por el ancestro y
la gimnasia funcional de tantas generaciones sin intervalos hasta nuestros días.
Yo soy particularmente enemigo de esas razas que "sirven para todo", porque en realidad y
al final de cuentas, nos convencemos de que no sirven bien para nada. La humanidad
marcha hacia la especialización en las ciencias, artes, industrias, oficios, etc., porque es la
mejor forma de dominar una materia. Es el viejo principio de dividir las dificultades para
vencerlas mejor.
El perro no puede escapar a ese sabio principio, ya que cada raza debe especializarse en un
trabajo determinado y, si es de caza, en un tipo de caza: pluma o pelo. El perro "orquesta"
es como el hombre-orquesta, que cree o dice saber todo y al final no sabe bien de nada.
Lince del Chubut trayendo a su amo un ganso salvaje (abutarda)

Por ahí leemos del Weimaraner (Braco de Weimar), por ejemplo, que caza lo mismo
perdices o faisanes que leones o tigres. Yo tengo mis dudas, pues los he visto
Nippur del Totoral.

en pruebas prácticas de caza en Estados Unidos, Europa y Canadá, y no tenían para la


perdiz o el faisán la agudeza del olfato de un Pointer, un Setter o un Brack Alemán, y su
contextura física, su delicada y lustrosa piel, tan atrayente a la vista, su finísimo pelo y su
débil mandíbula me hacen pensar que no aguantará mucho las garras de un león, puma o
jaguar, ni los colmillos de un jabalí o un aguará-guazú.
Por eso insisto en que el Dogo Argentino es un."hound", es decir, un perro que caza por sí y
con la ayuda de quien lo maneja. Que es solamente para la caza de pelo, especialmente
jabalíes, zorros y pumas, o los aguará-guazú, carpinchos, antas, pecaríes, osos hormigueros,
etc. del norte, pero no para la caza de perdices. Que aprende solo a cazar y que lo único que
debe hacer su amo es sacarlo al campo de continuo y enseñarle a ignorar los animales
domésticos, sin animarlo Jamás contra ellos.

Mientras un cazador recorre el monte en busca de rastros, con algunos dogos, el resto,
permanece desde lo alto, en compañía de otro cazador, atento a cualquier indicio.
Nunca olvidemos que su instinto es morder, no ladrar. Insisto en lo que dije anteriormente,
de que aquello de que "perro que ladra no muerde" puede aplicarse al Dogo Argentino por
la contraria, puesto que muerde sin ladrar, o ladrando apenas hasta que se prende y desde
ese momento ya no emitirá más sonido que el del aire saliendo por las comisuras labiales.
Y entonces se pondrán de relieve todas sus potencias, se revelarán todas sus virtudes.
Mostrará en el crudo realismo de sus carnes desgarradas y de la potencia de sus
mandíbulas, de lo que es capaz un dogo criollo cuando la vida lo enfrenta con su destino.
Su tenacidad, su guapeza, sus energías, su insensibilidad para el dolor, su decisión
irresistible para luchar hasta vencer o morir, para cumplir su misión de perro de presa hasta
las últimas consecuencias, aunque le cueste la vida.
Estimo que nunca deben cazarse grandes carniceros o súnidos con menos de dos dogos,
siendo a mi entender y experiencia la jauría de cuatro o seis dogos la ideal aunque cuatro es
suficiente, no siendo para la caza de yaguareté o tigre americano.

Chala del Chubut, aguarda en "muestra" como un pointer ante el venteo de un jabalí
cercano.

Siendo uno solo, su valor lo llevará a una muerte segura o al menos a ser herido gravemente
si otro dogo no colabora en la lucha. Recordemos que la fiera pelea en su ambiente, donde
los troncos o la maleza lo ayudan, ya que el perro se enrieda, se ve trabado en su libertad de
movimientos y no puede morder donde es más vulnerable la pieza.
Es conveniente llevar algún otro ejemplar, que puede ser un ovejero y aun cualquier
bastardo, que por su cobardía no se prenderá de la presa pero que, con sus continuos
ladridos orientará al cazador en la espesura del bosque, siempre que ese perro no ladre
porque sí o al rastro -como los hounds europeos-, pues así ahuyentará la presa antes de
tiempo y hará imposible la cacería.
Pareciera que el dogo sabe aquello de que "los lamentos hacen perder las fuerzas", pues
guarda todas sus energías para morder en silencio.
A veces son necesarios hasta seis dogos, para rendir en la cordillera un jabalí como el que
muestra la foto, obtenido en Esquel, Chubut.

Como complemento de este capítulo sobre la enseñanza del dogo como perro de estancia
o para cazar, debo agregar que jamás debe ser criado a la cadena, siendo esa la mejor forma
de anular todas sus condiciones, crearse problemas para el futuro y hacer de él un perro
inútil. La psicosis carcelaria, que a cualquier animal desespera, al dogo lo hace muy bravo,
tanto que al soltarlo de pronto, saldrá desesperado, con todas sus energías acumuladas,
apareciendo ante nosotros como un tanque de guerra incontrolable, como un robot o un
satélite que ha perdido su base de control.
En cambio, criado suelto, es uno de los perros más tranquilos entre todas las razas,
pareciéndose en ese sentido a un Spaniel. Puede pasar horas viendo jugar a los niños,
participando de sus juegos o presenciando como tranquilo espectador el trabajo de corrales.
Cuando está a nuestro lado, se siente feliz apoyando su pesada cabeza sobre nuestras
rodillas, cuando descansamos al lado del fuego o cuando nos sentamos frente a la máquina
de escribir a llenar carillas.
No creo que necesite más explicaciones el estanciero poseedor de un Dogo Argentino, o el
que lo usa para caza mayor, a fin de obtener de él la utilidad que garanten su ancestro
cazador de siglos y la gimnasia funcional de muchos años, que tipifican su atavismo.

CAPITULO OCTAVO

STANDARD DEL DOGO ARGENTINO

Como en todas las razas caninas, y más en el Dogo Argentino por ser una raza que recién
desde hace pocos años figura en las exposiciones comienza a haber ya discrepancias entre
los jueces respecto a cómo debe ser y cómo no debe ser la cabeza, el cuello, la cola o el
cuerpo de nuestro Dogo.
Ello nos obliga a un ligero glosario del standard, para que jueces y aficionados se
orienten.
Con las fotografías y dibujos que publicamos y la explicación del standard aprobado por el
Club de Criadores del DOGO ARGENTINO, que fuera confeccionado por el creador de la
raza, ya no quedan posibilidades de discrepancias respecto al "canon" con que debe juz-
garse a los dogos y la meta a que debe aspirar todo criador responsable y consciente, de la
primera raza criolla.

Cráneo: Macizo, convexo en el sentido anteroposterior y transversal por los relieves de los
músculos masticadores y de la nuca.

Cara: Del mismo largo que el cráneo, es decir, que la línea que une las dos apófisis
orbitarias del frontal esté a igual distancia del occipucio y del borde alveolar del maxilar
superior (fig. 1 y 2).

(Hemos separado cráneo y cara, pero ambos constituyen en su conjunto la "Cabeza" del
Dogo, que es típica y, como ya se ha explicado en el curso de esta obra, pertenece al tipo
"mesocefálico" y debe tener un perfil convexo-cóncavo, es decir, el cráneo convexo por el
relieve de la inserción de los músculos masticadores, clásico del cráneo del perro de presa,
tipo "masticador" y la cara u hocico ligeramente cóncava hacia arriba, propia del perro de
gran olfato, es decir, que tiene cráneo de masticador y cara de olfativo en cuanto hay en
ello una interación funcional: el ventear alto. Arcos cigomáticos muy separados del
cráneo, con fosa temporal amplia, para la cómoda inserción del músculo temporal, uno de
los principales masticadores. )

Ojos: Oscuros o color avellana. Encapotados por los párpados de bordes negros o claros, la
separación entre' ellos debe ser grande, mirada viva e inteligente pero con
marcada dureza al mismo tiempo.
(Los ojos claros o párpados rojos, restan puntaje. La desigualdad de color -sarcos- es
motivo de descalificación.)

Maxilares: Bien adaptados, sin prognatismo, fuertes, con dientes bien implantados y
grandes.
(No tiene importancia el número de molares, siendo lo más importante la homogeneidad de
las arcadas dentarias, la carencia de caries, que no haya prognatismo, ni superior ni
inferior, y en especial que los cuatro colmillos, grandes y limpios, se crucen perfectamente
en la mordida al hacer presa).

Nariz: Fuertemente pigmentada de negro, con un ligro stop en la punta, ventanas nasales
bien amplias.
(La nariz blanca o muy manchada de blanco, resta puntaje. Nariz partida o labio leporino,
es motivo de descalificación).
Carlos Rebela con su dogo Lihuel y un buen ejemplar de jabalí cazado en La Pampa

Orejas: Sobre la cima de la cabeza, erectas o semierectas, de forma triangular, deben


presentarse cortadas siempre.
(El jurado no debe juzgar un Dogo con orejas largas, por lo que debe retirarlo del ring. En
la hembra puede, aceptarse las orejas recortadas un poco más largas -como en el Gran
Danés--. El macho es preferible con las orejas un poco más cortas. El Dogo Argentino es
un perro de presa, es decir, de lucha, y en ella las orejas largas ofrecen una presa fácil y
muy dolorosa. Además, razones de estética hacen necesario el corte de orejas.)

Labios: Bien arremangados, tirantes, de bordes libres, pigmentados de negro.


(Se exige el labio corto, para que cuando el perro está haciendo presa, pueda respirar
también por la comisura labial posterior, porque si el labio es péndulo, aunque el maxilar
sea bastante largo, viene a hacer de válvula en la inspiración y cierra la comisura de los
labios, lo que impide al animal hacer una respiración supletoria por las comisuras
labiales,
durante la presa,teniendo que largar por asfixia, como pasa en las razas de labios
colgantes)

Occipucio: No debe hacer relieve, porque los potentes músculos de la nuca lo borran por
completo, siendo la inserción de la cabeza y cuello en forma de arco.
(Se confunde con la línea curva de la convexidad del cráneo.)
Cuello: Grueso, arqueado, esbelto, con la piel de la garganta muy gruesa, haciendo arrugas
como las del Mastin, Dogo de Burdeos, Bulldog, y no tirante como en el Bullterrier.
(Esta elasticidad de la piel del cuello se debe a que el tejido celular de esta parte
es muy laxo, permitiendo a la piel del cuello resbalar sobre la aponeurosis superficial,
de manera que el colmillo o la garra del adversario sólo hiere el cuero, y cuando es un
puma, por ejemplo, el que intenta sujetarlo del cuello, como la piel es elástica y se estira
mucho, le permite hacer presa a su vez.)

Dogos en Viña del Mar, Chile. Los Dogos Gaucho del Chubut y Piba del Chubut,
propiedad del Dr. Gregorio Eguiguren

Pecho: Amplio, profundo, con la sensación de poseer un gran pulmón. Visto de frente, el
esternón debe re balsar hacia abajo los codos
(Siendo el Dogo Argentino un perro de trabajo y lucha, es obvio destacar la importancia
de un pecho profundo y amplio, por la importancia que tiene la respiración en el perro.)
Chola del Chubut, un buen ejemplar de Dogo hembra, ventea la pieza.

Espalda: Alta. Muy fuerte. De grandes relieves musculares.

Tórax: Amplio; visto de lado, rebasa su borde inferior a los codos.

Columna: Más alta en la espalda, inclinada hacia el anca en suave pendiente.


(En los animales adultos, cuando el desarrollo muscular de la espalda y del riñón es
bueno, vistos de perfil, parecen sillones y presentan un canal medio a lo largo de la
columna, dado por el relieve de los músculos espinales.)

Manos: Rectas, bien aplomadas, con dedos cortos y bien unidos.


(El largo de los dedos debe guardar proporción con la mano y tener almohadillas bien
carnosas y de piel gruesa y muy áspera al tacto, con callosidades que le permitan correr
mucho por terreno áspero y pedregoso, sin lastimarse.)

Riñón: Borrado por los músculos del dorso.

Piernas: De muslos muy musculosos, con garrón corto y dedos bien cerrados, sin dedo
aberrante.
(Con buena angulación, recordando siempre que son los pilares propulsores de la
velocidad y el sostén en la lucha cuerpo a cuerpo, por lo que nunca será demasiado insistir
en la fortaleza de los músculos del muslo. El dedo aberrante, tan fácil de hacer desapare-
cer en los primeros meses, resta puntaje como carácter recesivo hacia el Dogo de los
Pirineos, pero no es motivo de descalificación.)
Cola: Larga y gruesa, pero sin sobrepasar los corvejones, llevada naturalmente caída.
Durante la lucha la mantiene levantada, en un continuo movimiento lateral, como cuando
hace fiesta al amo.
(Debe tenerse muy presente que la cola constituye una gran ayuda, tanto en el cambio de
dirección a la carrera, en que actúa a la manera de timón, en acción compensadora, como
en la lucha, donde hace de sostén o punto de apoyo, colaborando en el trabajo de los
cuartos traseros.)

Peso: de 40 a 45 kilos.

Altura: de 60 a 65 centímetros.
(Tanto en la altura como en el peso, el juez debe ser inflexible, pues siendo el Dogo un
perro de lucha, entre las razas de caza mayor, la disminución en el tamaño le resta
eficacia. Debe ser descalificado todo dogo adulto, sea macho o hembra, que tenga menos
de 60 centímetros de alzada, prefiriéndose, entre varios ejemplares buenos, el de mayor
alzada. El creador de la raza ha enseñado que el Dogo Argentino es un normotipo y dentro
de ello un macrotálico. Es decir, que debe existir una armonía en la proporción, que bajo
el punto de vista funcional, es eurritmia o sea normal correlación orgánica que se traduce
por una mayor capacidad de fuerza, por lo que debe buscarse el de mayor talla y peso, sin
llegar por supuesto al gigantismo.)

Manto: Completamente blanco. Toda mancha de cualquier color, debe descalificarse como
carácter atávico.
(Los blancos con la piel muy pigmentada de negro, deben considerarse como ejemplares
no aptos para la cría, por el carácter recesivo que muestran y que puede entrar a ser
predominante en los hijos si se aparean con otros ejemplares que tengan en potencia dicho
defecto. Las manchas pequeñas en la cabeza no son motivo de descalificación, pero entre
dos ejemplares similares, debe preferirse al que sea completamente blanco. En cambio
toda mancha en el cuerpo, debe ser motivo de descalificación.)

Motivos de descalificación: Ojos sarcos, sordera, manchas en el cuerpo, pelo largo, nariz
blanca o muy manchada de blanco, prognatismo (sea inferior o superior), labio muy
péndulo, cabeza agalgada, orejas largas (sin recortar), talla inferior a 60 centímetros, más
de una mancha en la cara y toda desproporción física. El dedo aberrante le resta puntos, sin
llegar a la descalificación.
Calfulauquen del Neuquén, con su propietaria la Sra. De Morales

CAPITULO NOVENO

PORQUE LUCHAN Y MUEREN LOS DOGOS

Me ha parecido oportuno concluir mi libro sobre el DOGO ARGENTINO transcribiendo


este artículo que publiqué en la revista Diana, ejemplar de agosto de 1967, en que relato
hechos reales, que prueban concretamente la utilidad de la raza, como colaboradora del
hombre en la caza mayor y en la lucha contra los depredadores de nuestra ganadería.

Hace- pocos meses, los periódicos y radios del país se hicieron eco y ocuparon
extensamente de la forma heroica en que murió un Dogo Argentino, en lucha con un jabalí,
en Choele Choel. Ese Dogo -Day de Trevelin - tuvo la suerte de luchar y morir en presencia
de periodistas americanos y argentinos y fue filmado y fotografiado en acción. Ello dió
trascendencia a su muerte y lo lanzó a la popularidad, tanto aquí como en el exterior, ya que
en Estados Unidos también los periódicos se ocuparon de él.
Para quienes no han tenido la oportunidad de ver los dogos en acción y en lucha con un
jabalí europeo, de afilados colmillos, les resulta sorprendente y hasta inusitado que un perro
trabado en lucha con un animal que lo supera en muchas veces su peso y en armas de
combate, no abandone la pelea, hasta vencer o morir. Pero esa es la consigna del Dogo
Argentino.La muerte de Day de Trevelin -hermoso ejemplar que hace cinco años
enviáramos desde aquí a Biló- me trae a la memoria algunas anécdotas de luchas y muertes
de dogos de las que hemos sido testigos presenciales o tenido noticias fidedignas. Tratemos
de recordar algunas.
Para Semana Santa del año pasado, al regresar a nuestra casa de Esquel en el Domingo de
Pascua de un viaje en avión a Punta Arenas, nos_ encontramos que un camionero había
traído y depositado en manos del servicio doméstico, un dogo prácticamente deshecho y
con tantas heridas en su maltrecho cuerpo, que parecía imposible que sobreviviera a tanto
traumatismo. El perro no era de mi propiedad y al principio no lo reconocí, pues estaba
desfigurado por lesiones e hinchado. Llamé a uno de los veterinarios de Esquel, el doctor
Núñez, quien le prestó sus más solícitos cuidados y, ayudado por mí y un amigo, le cosimos
las heridas y le hicimos las curas de emergencia. Poco a poco se fue recuperando, hasta que
salió a flote.

Tarzán del Chubut, Laura del Chubut y Cándida Shehven


con el jabalí obtenido por ellos.

Amadeo Biló con su internacionalmente famoso, "Day de Trevelín", de Allen, Río Negro.
A los pocos días pude ubicar a su dueño, el señor Pastor Pocha, capataz en la estancia de
don Elías Owen, en Trevelin -en dicha estancia nació el ya famoso Day de Trevelin- y allí
me informaron de lo ocurrido.
Don Elías con su capataz Rocha, habia salido de a caballo a revisar una hacienda al
atardecer del día Viernes Santo y sólo llevaron a Olvido de Trevelin, uno de sus dogos,
hermano de lechigada de Day, y a un ovejero. En seguida que entraron al monte, el dogo
olfateó un jabalí y se lanzó en su persecución.
A los pocos minutos sintieron la lucha sorda del dogo y la bestia, mientras el ovejero con
sus continuos ladridos les indicaba el lugar del drama. Anochecía y la penumbra no les
permitía o hacía muy penoso el avecinarse hasta el trágico lugar de la lucha, sin más armas
que sus cuchillos de campo. Recordaron que pronto saldría la luna llena y a prudente
distancia fueron siguiendo de a caballo en medio del bosque, la lucha del dogo con el jabalí,
orientados siempre por los ladridos del ovejero, ya que el dogo, sin soltar la presa no emite
ningún sonido y el jabalí, cuando es macho adulto, tampoco grita y pelea en silencio, sin
hacer más ruido que el que se produce al sacudir el cuerpo del dogo contra los troncos y
ramas, tratando de desprenderse de su atacante. Transcurrió así como media hora, rápido de
decirlo, pero; que parece un siglo y son vitales cuando se está frente a una lucha tan
desigual y en medio de un bosque cordillerano y de noche. Salió al fin la luna llena y don
Elías y su capataz pudieron arrimarse, echando los caballos contra el enorme jabalí y no sin
riesgo pudieron tomarlo de una pata, mientras el malherido dogo lo sujetaba de la cabeza, y
terminaron con él a puñaladas. El dogo era una sola mancha roja que contrastaba con la
albura de su pelo, que aquí conserva una blancura inmaculada, lavado por la nieve y el agua
que en la cordillera tanto abunda. Despanzaron la presa, que se trataba de un enorme jabalí
macho adulto, y lo cargaron sobre uno de los caballos. Mientras tanto el dogo desapareció y
por más que lo llamaron, no pudieron dar con él.
Pensaron que habría muerto, ya que el dogo al sentirse morir o muy herido se esconde en la
maleza y con la tristeza natural al hecho, regresaron al casco de la estancia.

El Dogo Solitario de Chubut con el autor y un amigo,


y un buen ejemplar cazado en los pantanos de Fofo Cahuel, Chubut.
El no vidente señor Víctor Gastón David, con su perro guía de la raza Dogo Argentino,
"Roldana de Amitú". Esta cachorra de sólo 13 meses, trabaja ya como una veterana y ha
sorprendido a los técnicos por su inteligencia, capacidad para captar las lecciones,
docilidad y prontitud de reacción. El 'señor David, que ha tenido perros guías de varias
razas afirma que ninguno aprendió con tanta facilidad como "Dana", con la que ha
realizado ya varias demostraciones en público, con singular éxito. Casos parecidos, han
inducido a las autoridades cinófilas europeas, a incluir al Dogo Argentino, en el grupo
"Working Dog" o sea perro de trabajo, mientras en Argentina lo tenemos incluido en el
grupo —Round", es decir, perro cazador, ya que lo utilizamos principalmente en la caza
del jabalí, puma, zorro, etc.

Pasó toda la noche del viernes, el sábado y el domingo por la tarde, venía un camionero por
la ruta de Valle Frío, encontrando que regresaba en dirección a la estancia el dogo y que
apenas caminaba. Pensó que era de mi propiedad y por eso lo trajo hasta mi casa de Esquel.
El dogo Olvido de Trevelin había luchado solo, mano a mano, más de media hora, de
noche, en medio del bosque, con un jabalí que lo aventajaba mucho en peso y malgré estar
muy herido por los colmillazos de la bestia y magullado por los golpes contra los troncos.
Felizmente pudo recuperarse y a los quince días se lo llevé a su dueño, ya completamente
restablecido.
Muchas veces más fue malamente herido, cazó innumerables pumas y jabalíes, antes y
después del hecho narrado, hasta que hace pocos meses fue muerto al fin, por un jabalí,
cazando en Río Grande. Tres hermanos suyos, y por ende, de Day de Trevelin, han muerto
en iguales circunstancias, es decir, que de esa lechigada murieron cuatro en su ley, viviendo
actualmente dos: Dele de Owen, que tiene el señor Biló, y Facundo, en nuestro poder.*
Cuando regresé hace diez años para establecerme definitivamente en Esquel, traje cinco
dogos adultos, todos cazadores, Se los presté al mayor Sustaita, para cazar jabalíes y pumas
en su estancia La Diana en El Corcovado. Su capataz Jaramillo cazó con ellos muchos
jabalíes y pumas en un invierno. Alicacha, un hermoso dogo nacido en La Pampa, fue
muerto en la cordillera por un jabalí después de haber vencido ese mismo día a un puma,
cuya cabeza guardo embalsamada como precioso trofeo

* Al transcribir este artículo, dos años después de escrito, ya Facundo ha muerto en lucha con un jabalí de
colmillos muy grandes. en las márgenes del lago Situación. De esa lechigada sólo queda pues con vida un dogo, Dele de
Owen, que le obsequiamos al señor Biló junto con Day de Trevelin, ya que los otros cuatro han muerto en acción.

El perro de caza y lucha de los asirios tenía la proporción de cuerpo y cabeza y la forma
del cráneo semejante al Dogo Argentino
Perro Dogo de la época Romana. Nótese en este perro de presa, las orejas recortadas y la
proporción entre cráneo y cara, los potentes músculos masticadores y fortaleza del cuello,
que le dan tipicidad y gran semejanza con la cabeza de nuestro Dogo. Figura conservada
en el Museo del Louvre

La altura, la nieve y lo intrincado del bosque impidió a Jaramillo, que es un experimentado.


cazador y hombre de campo, llegar a tiempo para ayudar a Alicacha, que ya había muerto
con la carótida seccionada. Los otros dogos estaban malamente heridos, pero se salvaron.
Al poco tiempo, una doga que iba en persecución de un zorro colorado, se tiró desde varios
metros de altura contra el zorro, que se había refugiado en una cornisa de la montaña, y
ambos se fueron al abismo, muriendo los dos en la caída. Guardo también la cabeza del
zorro, que por su gran tamaño más parece la de un coyote americano.
Un hijo de esta pareja, nacido mientras estuvieron en El Corcovado y que Jaramillo
obsequiara al estanciero vecino don Alberto Sánchez, fue también muerto por un jabalí
después de haber cazado muchos y haber sido herido innumerables veces. El señor Sánchez
tuvo la deferencia de preparar en un escudo los colmillos del jabalí que mató su dogo y
obsequiármelos, los que guardo en mi colección.
Acabo de bajar de la cordillera del Percy al dogo Ñanco, que es de propiedad del estanciero
don Juan Goya. Lo he traído para cría, pues es un extraordinario cazador. Su cuerpo
cubierto de cicatrices, parece un samurai japonés. Tiene 4 años y me informan que ha
cazado, en ese tiempo, muchos jabaliés, zorros y pumas. Cuando me lo trajeron, venía de
estar tres días caído en una quebrada de la montaña, a donde fue a parar tras un zorro. Lo
encontró el puestero Avilés -que caza con él y con el zorro ya muerto a su lado. Felizmente
salvó su vida.
En la estancia que el Dr. Argentino Ventura tiene en El Corcovado, su encargado de
apellido Corro tiene un dogo, Yack, que ha cazado innumerables jabalíes. Camina en tres
patas, porque en una de las luchas le cortaron la pata derecha a la altura del garrón, la que
además por falta de uso se le ha encogido.
DOGO ARGENTINO
Aún con esa insuficiencia física, continúa cazando y recorre diariamente los montes
siguiendo a su amo. Hace poco me han obsequiado la piel de un puma muy grande, que. lo
mató en lucha mano a mano, en plena cordillera. Por casualidad llegó ese día a su estancia
el Dr. Ventura y viendo al dogo tan malherido, le practicó las curas necesarias y le salvó la
vida. Cuando me relató el hecho, estaba impresionado todavía por la descripción que en el
lenguaje simple del hombre de montaña le hizo el amo del perro, relatándole la lucha que
éste había tenido en lo más abrupto de una quebrada, abrazado al león, mientras aquél se
veía imposibilitado de prestarle ayuda con su cuchillo, por la distancia y la maraña del
bosque.
Como ese dogo tiene ya ocho años y es un semi inválido, que sigue el caballo de su dueño
y recorre el bosque a fuerza de coraje y entusiasmo, pero sin duda a costa de ingentes
sacrificios, se lo he pedido a su propietario y lo tengo en mi poder, para utilizarlo como
padre y a fin de que tenga una vejez tranquila y sin penurias. Es un verdadero héroe de
guerra, por sus cicatrices y amputaciones. En mi vida de diplomático he conocido muchos
hombres que tenían sus pechos llenos de condecoraciones y cruces, inclusive que
ostentaban con jactancia el pequeño botón de la Legión de Honor. Que me perdone el
Derecho Internacional y sus voceros, pero tengo para mí, que muchos de esos condecorados
no tendrán mayores méritos que este valiente e ignorado pero aguerrido y meritorio
luchador de la cordillera austral.
Sin duda que los grandes poetas como Lord Byron y William Spencer le habrían dedicado
gustosos algunos de sus sentidos poemas, como los que dedicaron en sus tiempos a los
nobles Maida y Gelert, respectivamente.
En carta que he recibido del señor Jordana Baro, propietario de la estancia Río Meseta, en
Puerto Santa Cruz, que llevó hace algunos meses una pareja de dogos, me relata lo
siguiente: Su hijo salió al campo de a caballo con los dos dogos, que aún no habían
cumplido el año. Muy alejados ya del casco de la estancia, cada dogo tomó
un rastro y se perdieron tras los mismos. Ante la imposibilidad de seguirlos, regresó el hijo,
solo, para volver con su padre en busca de los perros. Al cabo de algunas horas de
búsqueda, los encontraron, muy alejados uno del otro. Y cada uno había muerto su puma, y
estaban echados al lado de sus respectivas presas.
Y para terminar estos relatos, me referiré a una fotografía que ilustra este libro. La perra
que aparece muerta en primer término (pág. 48), en el medio, estaba prendida con su boca,
como tenaza, de un muslo del jabalí, ya muerto. Como al decirle que soltara la presa no lo
hacía, la movimos y cayó de lado. Estaba ya muerta y no había soltado. Cualquier
comentario huelga.
Cansaría al lector si me pusiera a recordar todos los casos de mi conocimiento en que
nuestros dogos han luchado "to the end" o han muerto en pelea. Es su destino. Pero todos
estos fieles y valientes compañeros de caza. que acabo de recordar, como tantos otros que
escapan al recuerdo o a mi conocimiento, no tuvieron la suerte de morir delante de
periodistas o "cameramen", como el valiente Day de Trevelin, y murieron en el anonimato,
como el soldado desconocido, que ofrenda su vida por la Patria sin dejar su nombre para la
estatua o para la historia
Son ya innumerables los Dogos Argentinos que "han muerto en la forma heroica con que lo
hizo Day de Trevelin, dejando sus cuerpos inertes, bañados de sangre, verdaderos mojones
blancos y rojos de coraje criollo, a lo largo y lo ancho de nuestra Patria.
Es a esos dogos que mueren silenciosamente, que no tiene más tumba que la verde
gramínea de los campos vírgenes, ni más mortaja que la nieve, ni más lápidas que los
cohiues y alerces milenarios o el picacho de nieves eternas, a quienes quiero rendir mi
emocionado y agradecido recuerdo.
Confieso sin hesitaciones que cada vez que me entero que un dogo ha muerto en su ley
siento, junto con la tristeza inherente al hecho penoso, esa especie de orgullo que deben
haber sentido las madres espartanas cuando, al despedir a sus hijos que iban a la guerra, les
decían, al entregarles el escudo: Vuelve con él o muere sobre él . . .
Sabe Dios que, hasta la fecha, todos los dogos han sabido triunfar en la lucha o caer como
Day de Trevelin. Por eso el monumento que la casa Winchester levanta a ese dogo, será
también un monumento a tantos otros dogos que en el anonimato, silenciosamente, como
soldados de fronteras, han cumplido con fidelidad la consigna de la raza, que, como un
sueño de niñez, les impusimos hace más de cuarenta años con mi hermano Antonio:
Triunfar o morir en el combate.

Neuquina del Neuquén.- Por Nahuel del Chubut RPlra. 18 y Quimey del Chubut RP1 ra.
43. Propiedad del señor Juan Carlos Sosa Senestrari. Ejemplar sobresaliente de la raza,
ha obtenido muchos primeros premios y "Excelentes" en diferentes exposiciones en la
provincia de Córdoba, donde se la considera una exponente típica del Dogo Argentino.
ALGO MAS SOBRE NUESTROS DOGOS

El ex profesor de Filosofía de las universidades de Buenos Aires y La Plata y actual


profesor de Introducción a la Historia en las universidades de Neuquén y Mar del Plata Dr.
José Antonio Güemez, en sus apuntes sobre "Historiografía Americanística" que recién
llega a nuestras manos, hace una somera referencia al DOGO ARGENTINO, que por lo
original del tema, estimamos oportuno transcribir. Dice el Dr. Güemez en pág. 4 de los
referi dos apuntes
"Otra `ventaja de alto fuste para el conquistador fueron los perros. También desconocidos
por los indios en lo tocante a tamaño y ferocidad, algunos perros escribieron páginas de
triunfos y de horror. En la entrada de Cortés -escribe Sahagun-: "asimismo ponían grande
miedo los lebreles que traían consigo, que eran grandes, traían las bocas abiertas, las
lenguas sacadas y venían "carleando y así ponían gran temor en todos los que veían". Son
nombres de los más célebres -Becerrillo, Leoncico. Bruto-, fueron conservados por los
cronistas. Y algunas de las hazañas, contadas como cosa extraordinaria. De ahí que ganaran
sueldo y a veces más que los mismos alabarderos, sea por su inteligencia como por su
ferocidad. En las crónicas los llaman 'Lebreles' o 'Alanos'. Durante mucho tiempo he
investigado para llegar a tener una imagen física cabal del tipo de perro que el español
había traído a la conquista y que tanto temor produjo en los indígenas. La incógnita -que
me perturbó por muchos años- pudo ser revelada mercer a unos manuscritos Italianos de
1445 y otros posteriores, en el que se ha dibujado, entre los ardides de guerra, un `perro
Alano', que equipado con un arnés especial, servía para ser lanzado contra la caballería para
desbaratarla con los ladridos y con el fuego que portaban en una mochila.
Y la silueta y el detalle del tal `Perro Alano', coinciden hasta en minucias con el DOGO
ARGENTINO, que la pasión y el amor de la familia Nores Martínez ha producido después
de múltiples cruzamientos. De modo que se puede decir, que genéticamente se ha logrado
reconstruir un tipo de perro que se daba por extinguido."