Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil

Experiencias de prevención y combate de la violencia y la criminalidad juvenil en el Municipio de Villa Nueva, Guatemala

Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ)
Agradecemos a Cordaid su aporte financiero para la publicación.
Prohibida la reproducción parcial o total de esta edición, por cualquier medio, sin la autorización escrita de CCPVJ.

Auspiciado por:

Memisa-Mensen in Nood-Vastenaktie

CORDAID es una de las más grandes organizaciones internacionales de la cooperación al desarrollo que, junto con más de mil entidades y organizaciones de base, lucha contra la pobreza y la injusticia en más de 40 países de África, Asia, América Latina, Medio Oriente, Europa Central y del Este, y los países bajos. CORDAID fue fundada a fines de 1999 como resultado de la fusión de tres instituciones católicas romanas de desarrollo, Memisa, Mensen in Nood (Caritas Neerlándica) y Bilance (antes Vastenaktie y Cebemo). Se inspira en la doctrina social católica y considera que toda persona tiene derecho a una vida digna sin distinción alguna por razones económicas, de edad, sexo, género, raza, origen, creencias o convicciones políticas. Además, cree en la fortaleza individual de las personas: CORDAID no realiza tareas que pueden ser llevadas a cabo por la misma población local. Cada año, CORDAID invierte alrededor de 150 millones de euros en proyectos ejecutados en países en desarrollo. Estos fondos provienen del gobierno holandés, la Unión Europea y de 450 000 donantes de los Países Bajos que respaldan el trabajo de la organización, a través de Memisa, Mensen in Nood y Vastenaktie. Asimismo cuenta con el apoyo sustancial de organizaciones de base en su lucha contra la pobreza y la injusticia.

Investigador: Javier Monterroso Castillo
Asistente de Investigador:

David Dávila Navarro
• Traducción por:
• Diseño y Diagramación: Oriette Coronado El análisis y las recomendaciones políticas de este documento no reflejan necesariamente las opiniones de:

Tracy Dreyer

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Í n d i c e
• Introducción • Capítulo I. Prevención del delito
1.1 1.2 1.3 1.4 1.5 1.6 Delincuencia y discurso político Inseguridad. violencia, delincuencia y criminalidad El abordaje de la criminalidad en una sociedad democrática La prevención del delito Ventajas y limitaciones de la prevención del delito El impacto de las políticas y planes de prevención
7 9 11 13 16 18

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• Capítulo II. El abordaje de la violencia y la criminalidad juvenil en el Municipio de Villa Nueva, Guatemala
2.1 2.2 2.3 2.4 2.5 2.6 2.7 2.8 2.9 2.10 Criminalidad y violencia juvenil en Guatemala La prevención del delito en Guatemala Villa Nueva, Guatemala Experiencias de abordaje de la criminalidad juvenil implementadas en el municipio de Villa Nueva 2000-20008 La experiencia de APREDE La experiencia del Proyecto Prevención del Delito en el Plano Local La experiencia de la Comisaría Modelo y el Plan Cuéntaselo a Waldemar Análisis comparativo de los programas Criminalidad y delincuencia en Villa Nueva, 2004-2009 El Estado: El gran ausente
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• Conclusiones • Recomendaciones • Bibliografía • Listado de entrevistas

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I n t ro d u c c i ó n

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A partir de la finalización de la guerra fría y de los conflictos armados que se desarrollaron en el marco de la misma, Centroamérica se integra de lleno al sistema económico de globalización del capital, la modernización de las comunicaciones y la expansión de las grandes empresas transnacionales. En el caso de los países de la región centroamericana, la integración a este sistema económico mundial se da en el contexto de Estados débiles, sociedades desgarradas por las guerras internas, sistemas educativos colapsados, poca producción industrial y privatización de los servicios públicos. Como producto de esto, la situación socioeconómica obliga a una gran cantidad de centroamericanos a emigrar hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de trabajo. La inmigración masiva hacia Estados Unidos durante las décadas de los años 80 y 90, fue seguida de un proceso de deportación también masiva de parte de los distintos gobiernos norteamericanos, el cual sumado a la precariedad de las condiciones de desarrollo en los países originarios, la debilidad del sistema de seguridad y justicia, la escasez de oportunidades de trabajo, educativas y culturales para los jóvenes, el impacto e influencia del narcotráfico y la proliferación de armas de fuego, fueron el escenario para el surgimiento de las maras y pandillas juveniles en tres países de la región: Guatemala, El Salvador y Honduras.

En relación a las respuestas a la problemática, durante la primera mitad de la presente década, los distintos gobiernos centroamericanos señalaban a las maras y pandillas de cometer una gran cantidad de crímenes violentos, llegando a calificarlas como la principal amenaza a la s e g u r i d a d re g i o n a l , p o r l o q u e implementaron una serie de medidas legislativas y políticas públicas enfocadas en la represión violenta de la criminalidad juvenil, entre estas podemos mencionar las llamadas “leyes antimaras”, aprobadas en El Salvador y Honduras, así como planes de seguridad basados en las detenciones masivas de los jóvenes, supuestos miembros de las maras en El Salvador, Honduras y Guatemala: “estas pueden ser reformas a artículos de los códigos penales y procesales (como en el caso de Honduras y Guatemala) o leyes específicas (en el caso de El Salvador), lo cierto es que todas ellas responden a un mismo modelo de política criminal y representan un retroceso de varios años en el sistema de garantías y en la técnica legislativa...Todas estas iniciativas presentan en mayor o menor grado una clara violación a los derechos y garantías fundamentales establecidos en las Constituciones y los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos, un pequeño catálogo incluiría (sin perjuicio de agregar otros): a) las libertades de acción, locomoción, expresión, reunión, asociación, manifestación, religión, derecho a la identidad cultural y b) los principios de legalidad, materialidad de la acción, responsabilidad por el hecho, culpabilidad, proporcionalidad, lesividad, mínima intervención, y resocialización de la pena” 2. Monterroso, Javier; Análisis comparativo de los informes sobre políticas
represivas y criminalidad juvenil en Centroamérica; pág. 13.

Según la publicación 2006 Central America and Mexico Gang Assessment de USAID, se estima que las pandillas en México y Centroamérica aglutinan entre 50,000 y 305,000 miembros; esta cifra difiere de las del Comando Central de los Estados Unidos, (United States Central Command), que establece un estimado de aproximadamente 70,000 miembros de pandillas.

Esta investigación no pretende analizar la violencia y delincuencia cometida o atribuida a las maras y pandillas juveniles, ni tampoco es un estudio antropológico o sociológico sobre la problemática que provoca que miles de niños y jóvenes se integren a las mismas 1, existen ya diversas publicaciones sobre estos temas con los más diversos enfoques. Esta investigación pretende realizar un análisis sobre algunas de las estrategias y políticas implementadas por el Estado, la cooperación internacional y las organizaciones de la sociedad civil para enfrentar la problemática.

1 Según la publicación 2006 Central America and Mexico Gang Assessment de USAID, se estima que las pandillas en México y Centroamérica aglutinan entre 50,000 y 305,000 miembros; esta cifra difiere de las del Comando Central de los Estados Unidos (United States Central Command), que establece un estimado de aproximadamente 70,000 miembros de pandillas.

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Estas políticas, lejos de reducir la criminalidad violenta producida por los jóvenes, generaron aún más exclusión y violencia hacia este sector de la población, hasta convertirlo en el segmento más vulnerable y con la mayor tasa de victimización 3. “Los gobiernos centroamericanos han respondido a los graves problemas de violencia juvenil y de pandillas con políticas policiales de «Mano Dura» y con el despliegue de las fuerzas armadas. Aunque esta estrategia tiene respaldo popular, es ineficaz en reducir la violencia pandillera (las tasas de homicidios en la región se han incrementado en lugar de bajar). Además, tiene consecuencias alarmantes para los procesos incipientes de reforma policial en la región. El involucramiento de las fuerzas armadas en accionar policial, el aumento del poder arbitrario de la policía, y el ambiente de tolerancia para acciones extrajudiciales en contra de supuestos pandilleros, todos socavan los avances modestos en reforma policial que han tenido lugar en la región” 4. A pesar de que aún predomina la lógica represiva para enfrentar el fenómeno de la delincuencia juvenil, ante el fracaso de las leyes y planes de “mano dura” los distintos gobiernos centroamericanos han empezado en los últimos años a incorporar en el discurso político y en algunos planes de gobierno el componente de prevención de la violencia juvenil; e incluso, en el marco del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) , se ha elaborado y aprobado un “Marco Estratégico Regional para la Prevención, Reducción, Tratamiento y Rehabilitación de las personas menores de edad, en riesgo social o en conflicto con ley”, en el cual se incorporan lineamientos generales de políticas públicas de prevención de la violencia juvenil, para ser aprobadas e implementadas en los países de la región. En el año 2008, el gobierno de los Estados Unidos de Norte América aprobó el denominado “Plan Mérida”, una iniciativa de cooperación para combatir el

narcotráfico en México, Centroamérica, Haití y República Dominicana, este plan tiene una asignación total de 465 millones de US dólares, de los cuales 400 millones dólares fueron destinados para México, 60 millones para Centroamérica y 5 millones para Haití y la República Dominicana. En el caso de Centroamérica, el plan considera que la violencia juvenil y las pandillas son junto al narcotráfico los principales problemas de la región: En Centroamérica, el narcotráfico y sus capos agravan la debilitada estabilidad de la ley y el mantenimiento del orden público. Las pandillas callejeras de la región -las cuales, según estimaciones del Comando Central de los Estados Unidos (United States Central Command) podrían contar con un total de 70,000 miembros- son la fuente principal de crímenes violentos en una región donde los números de jóvenes en riesgo son totalmente abrumadores 5. Es por ello que la iniciativa Mérida incorpora dentro de sus contenidos varios ejes relacionados con el tema de pandillas juveniles y prevención de la violencia juvenil, en efecto, aunque debido a que el Congreso de los Estados Unidos modificó los montos asignados a la iniciativa al momento de su aprobación no se tiene una claridad sobre el monto asignado para combate a las pandillas juveniles, originalmente la administración de George W. Bush solicitó más de 12 millones de US dólares para programas relacionados con el tema de las pandillas en Centroamérica, entre ellos la “Iniciativa Transnacional Contra-Pandillas” (conocido como TAG las siglas en inglés de Transnational AntiGang Initiative), con un monto asignado de
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Monterroso, Javier; Análisis comparativo de los informes sobre políticas represivas y criminalidad juvenil en Centroamérica; pág. 13. 3 De acuerdo a datos del Ministerio de Gobernación de Guatemala, hasta el 31 de agosto del 2008, el 55% de los homicidios en el país se cometieron contra jóvenes entre 16 y 25 años de edad. 4 Geoff Thale; Las pandillas juveniles centroamericanas y las respuestas de “Mano Dura”; pág. 51

En Centroamérica, el narcotráfico y sus capos agravan la debilitada estabilidad de la ley y el mantenimiento del orden público. Las pandillas callejeras de la región -las cuales, según estimaciones del Comando Central de los Estados Unidos (United States Central Command) podrían contar con un total de 70,000 miembros - son la fuente principal de crímenes violentos en una región donde los números de jóvenes en riesgo son abrumadores.

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US$ 5,000,000, el “Programa de Prevención de Pandillas en Centroamérica”, con un monto de US$ 5,000,000 y el programa de “Mejoras al sistema judicial penal”— Policía — especialmente La Policía Comunitaria”, conocido en Guatemala como “Comisaría Modelo de Villa Nueva” con un monto requerido de US$ $1,000,000 6
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En relación a lo anterior, la Washington Office on Latin América (WOLA), ha expresado sobre la Iniciativa Mérida que: “El énfasis en la violencia de las pandillas incluye financiamiento para la prevención de la violencia juvenil, otra medida positiva e importante. No obstante, en el lado negativo, la propuesta sobreenfatiza un enfoque policial, proporciona fondos insuficientes para la prevención, financia la creación de unidades policiales especializadas para combatir las pandillas y el narcotráfico sin prestar debido apoyo a planes nacionales comprensivos de reforma policial, y sobreenfatiza los aspectos transnacionales de la violencia de las pandillas sin brindar suficiente reconocimiento a los aspectos locales y nacionales que se deben abordar” 7. Es por ello que el estudio de las distintas experiencias sobre combate a las pandillas juveniles desarrolladas con el apoyo de la cooperación norteamericana en el Municipio de Villa Nueva, Guatemala, adquiere una importancia fundamental. Por un lado se trata de analizar críticamente iniciativas en las que se han invertido bastantes esfuerzos tanto de las autoridades locales como de la cooperación norteamericana, y que es calificada como “exitosa” por algunos sectores; pero sobre la cual aún no se ha realizado un estudio de impacto por organizaciones de la sociedad civil; por otra parte, la posibilidad de que esta experiencia sea replicada a nivel regional, genera expectativas en un contexto en el cual los planes y políticas de prevención son bastante más que escasos. Un primer punto que resulta importante aclarar es que no existe como tal un

“modelo” de prevención e intervención de la violencia juvenil que se haya implementado en el Municipio de Villa Nueva, o al menos no, si entendemos por modelo a un proceso concatenado de acciones coherentes ideológica y programáticamente con el objetivo de alcanzar un fin, de hecho la cooperación norteamericana ha financiado y apoyado diversas experiencias y planes tanto de prevención como de reacción en relación al tema de pandillas juveniles en el Municipio de Villa Nueva, algunos incluso contradictorios entre sí. Es por ello que el presente estudio se enfocó en analizar las experiencias más significativas implementadas por la cooperación norteamericana en esta materia, con el objetivo de tener una visión más amplia de los diversos planes y programas que podrían incluirse en el “Programa Centroamericano de Prevención de Pandillas”, que se incluye en el plan Mérida. La presente es una investigación de carácter descriptivo sobre las experiencias de prevención y reacción en materia de pandillas juveniles financiadas con fondos de la cooperación norteamericana, para su elaboración se utilizaron los métodos analítico-sintético e inductivo-deductivo. En cuanto a las técnicas de investigación se utilizaron el análisis documental y entrevistas a actores clave. Para el efecto, se analizaron publicaciones propias de los diversos programas, estudios realizados por organizaciones de la sociedad civil y estadísticas proporcionadas por la Policía Nacional Civil de Guatemala y el Ministerio Público; se llevaron a cabo entrevistas con los responsables de los programas, actores clave del sistema de justicia y seguridad, tanto a nivel local como nacional, representantes de organizaciones de la sociedad civil y miembros de diversas instancias de la cooperación norteamericana que tuvieron o tienen relación directa con estas experiencias.

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La investigación se encuentra estructurada en dos capítulos, el primero de ellos a modo de marco teórico, comprende elementos conceptuales sobre la violencia y la delincuencia, así como la forma de combatirla en una sociedad democrática, haciendo especial énfasis en la prevención de la violencia y el delito. El segundo capítulo incluye una breve reseña de la prevención del delito en Guatemala; una descripción de las principales experiencias de prevención y reacción de la violencia causada por las maras y pandillas en Villa Nueva que apoyó la cooperación norteamericana; un análisis cualitativo y cuantitativo sobre las distintas experiencias; así como consideraciones sobre la situación de las instituciones del Estado encargadas de la prevención y combate de la violencia y delincuencia juvenil en el municipio. Finalmente, se realizan una serie de conclusiones y recomendaciones dirigidas a las autoridades locales, instancias internacionales y organizaciones de la sociedad civil que trabajan en materia de la prevención y reacción de la violencia juvenil.

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La Iniciativa Merida, traducción elaborada por la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ); pág. 4. 6 Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América, Propuestas de la ayuda para la Seguridad Centroamericana (CASA) presupuestos y detalle por ítem, documento de referencia para la justificación de presupuesto; pág. 26. 7 Washington Office on Latin América (WOLA); La iniciativa Mérida, memo y documento para contrapartes; pág. 1.

P re v e n c i ó n d e l D e l i t o

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1.1 Delincuencia y discurso político Durante la última década la violencia y la delincuencia se han convertido en una de las principales preocupaciones para la población centroamericana, es por ello que ambos temas constituyen también el principal discurso de campaña de la mayoría de los partidos políticos; en efecto, el combate a la criminalidad se ha convertido en un tema obligatorio en toda oferta electoral, en relación a esto se pueden distinguir dos tipos de respuestas políticas al fenómeno criminal: por un lado, la respuesta de mano dura, que pretende resolver los problemas de seguridad a través de medidas represivas tales como la pena de muerte, el aumento desproporcionado de penas, otorgar mayores poderes a los órganos policiales flexibilizando los requisitos para realizar detenciones y allanamientos, crear tipos penales que criminalizan la mera asociación y la conspiración, generalizar la utilización de la prisión preventiva, etc., esta retórica, con diferentes matices, ha sido la tónica predominante en la región.8 “La antítesis del sistema democrático de justicia penal y de las políticas criminales consistentes con él lo constituye lo que en Centroamérica se denomina la “mano dura”… Por mano dura se entiende un conjunto de normas e intervenciones públicas que, con la pretensión de asegurar un mayor grado de seguridad a la ciudadanía, violan las garantías y derechos fundamentales previstos en las constituciones y tratados internacionales ratificados por los países del istmo.”9 Los efectos de las políticas de mano dura en la región han sido nefastas: la reaparición de los delitos de asociación ilícita y conspiración propios de la época del conflicto armado interno y de la doctrina de la Seguridad Nacional, han roto el esquema de legalidad propio del Estado de Derecho que establecía que una persona solo puede ser perseguida y castigada por sus acciones delictivas, no por sus pensamientos o formas de ser; se persiguió y criminalizo a la juventud no por sus delitos sino por ser diferentes, provocando con ello una sensación de temor y rechazo hacia todas las formas de organización juvenil; en sus formas más extremas, el “manodurismo” convirtió a los aparatos de seguridad en cuerpos de ejecución extrajudicial y violaciones a los derechos humanos fundamentales. La otra respuesta utilizada por los políticos es la “desarrollista”, que vincula de modo directo el combate a la delincuencia con la superación de la pobreza y el subdesarrollo, de tal forma que mejorando los niveles de bienestar social se lograría una disminución per se en los índices delincuenciales. A diferencia del “manodurismo” la visión desarrollista no vulnera derechos individuales, pero al creer que el crecimiento económico provoca en forma automática la disminución de la violencia, se minimiza la importancia específica de generar y aplicar políticas de seguridad y justicia penal provocando un descuido de este sector dentro de las políticas públicas, lo que a su vez produce un aumento de la violencia y delincuencia por sobre los límites normales, cuando esto sucede, paradójicamente los actores políticos recurren también a las propuestas represivas como mecanismo para enfrentar la criminalidad. En síntesis, ambas propuestas desconocen dos aspectos fundamentales para enfrentar la criminalidad: en primer lugar que el delito es inherente a la sociedad y que como tal nunca va a desaparecer; y en segundo lugar, que el Estado de Derecho demanda que el combate a la delincuencia debe realizarse bajo los parámetros de respeto a los derechos humanos.
8 Solo por citar ejemplos recientes, el partido Arena en El Salvador y el Partido Patriota en Guatemala, utilizaron el discurso de “mano dura” como el principal eje de sus campañas políticas en el 2009 y 2007 respectivamente. 9

Programa Estado de la Nación; Estado de la Región en desarrollo humano sostenible 2008. Pág. 470.

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En relación al primer punto, el delito como fenómeno social es permanente en todas las sociedades, desde el principio de la historia ninguna sociedad ha logrado eliminar totalmente la comisión de delitos ni siquiera aquellos más violentos para la personas y la sociedad, como es el caso de los homicidios y asesinatos (u homicidios calificados en algunas legislaciones); es por ello que para algunas corrientes criminológicas, la conducta delictiva es un fenómeno normal e incluso sano en toda organización social, siempre que este se encuentre dentro de ciertos límites pues si se sobrepasa de estos confines se produce la situación de anomia: “Clasificar el crimen entre los fenómenos sociológicos normales, no solo significa que sea un fenómeno inevitable, aunque lamentable, debido a la incorregible maldad humana, sino que equivale a afirmar que constituye un factor de la salud pública, que es parte integrante de toda sociedad sana… El crimen es, pues, necesario: está ligado a las condiciones fundamentales de toda vida social, y por esto mismo, es útil; pues las condiciones de la que es solidario, son indispensables para la evolución normal de la moral y del derecho” 10. El entendimiento de esta realidad en relación a los delitos es fundamental tanto para la toma de decisiones políticas en relación a la prevención y combate de la criminalidad, como para la evaluación de las políticas de seguridad y justicia, en efecto, una política que busque la eliminación total de los delitos incluso en espacios reducidos como un municipio o una comunidad determinada, no solamente es propia de una visión estática de la sociedad basada en el paradigma del control total y del orden, y por tanto antidemocrática, sino también estará condenada al fracaso. Es por ello que la evaluación sobre las políticas públicas en relación a la criminalidad, no puede tomar como parámetro de medición del éxito o fracaso de una política la supresión total de las conductas delictivas; aunque si pueden considerarse como exitosas aquellas políticas que logren la disminución de la regularidad de algunas conductas delictivas, o la disminución o supresión de los componentes violentos en algunos delitos.

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Durkheim, Emile, Normalidad del crimen; págs. 59 y 65.

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1.2 Inseguridad, violencia, delincuencia y criminalidad Usualmente se utilizan los conceptos de inseguridad, violencia, delincuencia y criminalidad como sinónimos, cuando en realidad se trata de fenómenos distintos. Definirlos y separarlos resulta de vital importancia al momento de generar propuestas de políticas públicas en la materia. En primer lugar se debe partir de la noción del conflicto como fenómeno permanente del proceso de interacción de la vida colectiva, y que incluso estos conflictos son parte fundamental de la misma, sin embargo, según las formas en las que se canalice el conflicto, este puede adquirir el carácter de pacífico o violento: “Cuando las formas o medios típicos del enfrentamiento o contienda que priman en una interacción conflictiva implican alguna modalidad de agresión violenta contra otras personas, grupos, organizaciones y colectividades, esto es una modalidad de embestida o acometimiento producido mediante la utilización de medios coercitivos extraordinarios en cuanto a su intensidad y tipo, y que además dicha intención no tiene en cuenta las intenciones o preferencias del actor social victimizado, estamos ante la presencia de un conflicto violento 11 ”. Otra definición de violencia la proporciona la Organización Panamericana de la Salud (OPM): “Uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Lo cual incluye, en forma adicional, tres clases generales de violencia: autoinfligida, interpersonal y colectiva”12. En contraposición a la definición de violencia que es bastante amplia y abarca una gran cantidad de conductas, el concepto de delito es mucho más específico y reducido, desde una visión sociológica se puede definir el delito como “ciertas formas de conducta, particularmente definidas por la ley, que atacan o ponen en peligro valores fundamentales que son vitales tanto para el individuo como para la sociedad, tales como la vida, la integridad física y moral y la propiedad”13, una visión más crítica señalaría que no todas las conductas sociales que son criminalizadas atacan o ponen en peligro los valores fundamentales de una sociedad, en efecto, existe una serie de conductas que los legisladores han tipificado como delitos, que no constituyen acciones violentas contra las personas, tales como el consumo de drogas o el ejercicio de la prostitución, así mismo, una gran cantidad de conductas que afectan derechos fundamentales de las personas no están tipificadas en la legislación penal de muchos países, incluso cuando conllevan altas dosis de violencia como es el caso del acoso sexual o la violencia intrafamiliar. Es por ello que desde una perspectiva político-jurídica, el delito es simplemente aquella conducta que el legislador decidió sancionar con una pena, indistintamente que sea violenta o no, o que afecte bienes fundamentales de las personas. A modo de freno de esta arbitrariedad legislativa la ciencia del derecho penal ha intentado llenar de garantías el concepto de delito, estableciendo claramente qué conductas pueden y deben ser catalogadas como delitos, es por ello que para la dogmática penal el delito es “la acción u omisión típica, antijurídica, culpable y punible” 1 4 . También es importante diferenciar los delitos de otras conductas prohibidas por el Estado como son las faltas ya sea penales o administrativas, que también constituyen
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Saín, Marcelo; El leviatán azul; pág. 68. Organización Panamericana de la Salud. Informe mundial sobre la violencia y la salud. Rotman, Edgardo; La prevención del delito; pág. 71. Muñoz Conde, Francisco; Teoria general del delito; pág. 4.

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conductas prohibidas y sancionadas por el Estado, la diferencia constituye tanto el grado de afectación a los bienes jurídicos protegidos el cual es menor en las faltas que en los delitos, como en la sanción a imponer, la cual en el caso de los delitos es principalmente la pena de prisión mientras que en el caso de las faltas se utiliza predominantemente las multas. Finalmente también es diferente la autoridad encargada de imponer las sanciones ya que en el caso de los delitos es exclusivamente el juez competente en materia penal, mientras que en las faltas algunas autoridades administrativas pueden imponer la sanción. Aunque en principio la diferencia entre violencia, delitos y faltas no pareciera tener mayor importancia, en realidad la misma resulta fundamental para el respeto de los derechos humanos, pues en un Estado Democrático de Derecho solo deberían constituir delitos, y por lo tanto ser objeto de investigación y persecución penal, aquellas conductas que lesionan bienes fundamentales de las personas ya que la imposición de una pena de prisión conlleva la privación del derecho de libertad. De la misma forma, los planes y políticas de prevención también deben tener como límites materiales la prevención y combate de los delitos y de algunas faltas, pues una extensión mayor que ésta conllevaría afectación innecesaria para la libertad de las personas. Por lo general, los planes y programas de prevención no hacen diferencia entre violencia, delitos y faltas o entre delitos violentos o no, lo cual tiene importancia vital tanto en su formulación como en su impacto y evaluación. Finalmente también es importante diferenciar la noción de inseguridad de las de violencia y criminalidad, en ese sentido la inseguridad es una noción mucho más amplia que la de criminalidad, pues mientras que la criminalidad se refiere únicamente a los delitos, la inseguridad implica tanto aspectos objetivos (que

incluyen la cantidad de delitos cometidos), como aspectos subjetivos, es decir la sensación de vulnerabilidad de las personas de ser víctimas de violencia o delincuencia. “La idea de inseguridad y de ‘criminalidad’ no son equivalentes pero sin duda están fuertemente relacionadas. La inseguridad, como ya es conocido, tiene componentes objetivos y subjetivos. El grado de desarrollo de las diversas formas de criminalidad es un componente de la dimensión objetiva, así como también lo es la percepción sobre la posibilidad o riesgo de ser víctima de algún delito, en particular los vinculados al robo o a las agresiones. Sin embargo, en el plano objetivo, también existen otras variables, tales como la vulnerabilidad social, las agresiones no delictivas, la falta de vínculos familiares de contención, la incertidumbre real frente al futuro, etc. Del mismo modo, estas variables objetivas generan miedo, ansiedad y sentimiento de fragilidad. De allí que si bien es escindible el problema de la criminalidad del tema de la inseguridad, ésta lo excede”15.

15 Binder, Alberto; “El control de la criminalidad en una sociedad democrática”; pág. 2.

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1.3 El abordaje de la criminalidad en una sociedad democrática Así como el entendimiento del fenómeno criminal es distinto en una sociedad democrática que en una sociedad autoritaria, el abordaje de la delincuencia también varía en relación a modelos autoritarios y a modelos democráticos. En un modelo autoritario basado en el paradigma del orden el delito y las conductas violentas se enfrentan bajo una óptica estrictamente represiva y de mano dura, generando en ocasiones más violencia que los propios delitos; bajo esta perspectiva se criminalizan conflictos que no conllevan violencia contra las personas coartando con ello las libertades ciudadanas; se utiliza al ejército en tareas de seguridad interna; se imponen penas i n h u m a n a s y d e s p ro p o rc i o n a d a s incluyendo la pena de muerte; bajo esta visión el delincuente es considerado un enemigo de la sociedad y como tal debe ser extirpado de la misma. En contraposición, en un Estado democrático donde se concibe al delito como un fenómeno permanente en la sociedad, el abordaje del problema deberá tender a gestionar el conflicto inherente en todo delito, racionalizando y minimizando la violencia estatal a los casos estrictamente necesarios, en ese sentido no se trata de eliminar la violencia inherente a la justicia penal, sino establecerla únicamente para los delitos más graves y en las circunstancias estrictamente necesarias (principios de mínima intervención y de subsidiariedad); las penas guardan proporción con el daño causado, aunque es inaceptable la pena de muerte; el delincuente es visto como un ciudadano que violó las leyes, por lo que aunque es sancionado se tiende a readaptarlo a la sociedad después de cumplir su pena. Dentro de un sistema democrático de control de la criminalidad, le llamamos políticas de gestión de la conflictividad al conjunto de políticas públicas que buscan resolver los conflictos violentos que se suscitan en una sociedad, tanto los conflictos criminalizados (delitos), como otros que aunque no estén tipificados como delitos conlleven violencia contra las personas o sus bienes. Dentro de las políticas de gestión de la conflictividad, existen dos formas básicas de abordar el fenómeno criminal, desde la Política Criminal y desde la Política de Seguridad. “Entendemos por Sistema Institucional de Gestión de Conflictos (SIGC) al conjunto de reglas, instancias, procedimientos, agencias y agrupamientos de personas cuya actividad y función se vincula con esa actividad. En ese sentido, el “sistema judicial”, el “sistema penal”, “sistema de seguridad”, etc., son subsistemas del SIGC. El uso del enfoque de sistemas no debe llevar a equívocos: es correcto hablar de “sistema policial o sistema carcelario, pero ellos no son en sí mismos subsistemas del SIGC”16. Se puede definir a la política criminal como el conjunto de métodos por medio de los cuales el Estado delimita el fenómeno criminal y organiza las respuestas hacia el mismo. Esta definición incluye tanto la tipificación de las conductas que van a ser consideradas delito en determinado Estado, labor que corresponde con exclusividad al poder legislativo; como los métodos por medio de los cuales el Estado enfrenta los delitos, es decir las instituciones, procedimientos y mecanismos que se utilizarán para el combate al delito. Por otro lado, podemos definir como Política de Seguridad, al conjunto de métodos, instrumentos e instituciones por medio de las cuales el Estado intenta prevenir las manifestaciones violentas contra las personas y sus bienes. Bajo esta definición podemos observar que la agenda de la política de seguridad es mucho más amplia que la de la política criminal, debido
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Ibid. pág. 5.

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a que la primera abarca cualquier manifestación de violencia contra las personas y sus bienes, mientras que la política criminal únicamente se enfoca en los delitos. En un Estado Democrático de Derecho toda la actividad del Estado está sujeta a límites legales, en ese sentido, los límites tanto para la Política Criminal como para la Política de Seguridad, lo constituyen los derechos fundamentales de las personas y los principios de legalidad, lesividad, materialidad de la acción, responsabilidad personal, proporcionalidad y subsidiariedad, contenidos en las Constituciones de la mayoría de Estados modernos, así como en los instrumentos internacionales de Derechos Humanos. Dentro de este sistema, la Prevención del delito juega un papel de primer orden.

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1.4 La prevención del delito Tradicionalmente se le ha atribuido al sistema de justicia penal la prevención de los delitos, ya sea mediante la amenaza de una sanción que intimida e inhibe el comportamiento delincuencial de los miembros de la sociedad (prevención general negativa); a través de la afirmación simbólica de las normas en la conciencia colectiva (prevención general positiva); neutralizando las acciones delincuenciales futuras del criminal a través de la sanción (prevención especial negativa) o afirmando las normas por medio de la resocialización del delincuente (prevención especial positiva). Es por ello que durante muchísimos años el sistema de justicia penal fuera el instrumento más utilizado por los Estados para enfrentar la criminalidad, sin embargo, la criminología crítica ha demostrado que el papel del derecho penal como forma de prevenir los delitos está en crisis: “Los resultados que ha llegado a obtener, desde hace ya tiempo, el análisis histórico y social de la justicia criminal, se pueden sintetizar en la afirmación de que el sistema de justicia criminal se manifiesta incapaz de resolver lo concerniente a sus funciones declaradas. Esto significa que la pena, como instrumento principal de este sistema, falla en lo que respecta a la función de prevención de la criminalidad… El análisis hecho en los últimos veinte años por parte de la criminología crítica ha descrito los términos de este fracaso recogiendo los aspectos de disfuncionalidad de la justicia penal: desde la fragmentariedad en la defensa de los intereses individuales y generales, hasta la selectividad en la represión, se ha demostrado que los programas de acción del sistema de justicia criminal cumplen sus objetivos en un porcentaje que para ser generosos, no supera 5% 17 . Otro de los principales problemas que enfrenta el sistema de justicia penal es su pérdida de legitimidad social como sistema de resolución de conflictos, en efecto, diversos estudios afirman que la población

no cree en el sistema de justicia, en el caso de Guatemala, casi un 50% de la población no denuncia los delitos, porque no creen que la justicia vaya a resolver el problema, y para un 74% de quienes hicieron la denuncia, el sistema de justicia no hizo nada para resolver su caso18. “La justicia hoy aparece desprovista de legitimidad social en la mayor parte de la región, y en el imaginario ciudadano se ha instalado la sensación que ella no es igual para todos y que los delincuentes no son castigados” 19. Dentro de los defectos que se señalan al sistema penal, y que explican el fracaso en su función preventiva, se encuentran el que solo actúe sobre los efectos de la delincuencia y no sobre las causas; que actúa sobre las personas y no sobre las situaciones; y que interviene cuando las consecuencias de un delito ya se han producido y no antes con el fin de evitarlas 20 . Este fracaso del sistema penal como forma de prevenir los conflictos ha generado el auge de respuestas no penales para enfrentar la criminalidad, provenientes principalmente del movimiento de la nueva criminología. Estas respuestas se enfocan más en las causas, circunstancias y elementos que provocan la comisión del delito y no sobre sus efectos, en este paradigma se incluyen una variada gama de acciones, que van desde las estrategias policiales hasta el diseño urbanístico, y se les ha denominado bajo el nombre genérico de prevención del delito. En este punto es importante aclarar que algunos autores aún definen al sistema penal como un sistema de prevención de los delitos: “El concepto de prevención significa la evitación de futuros resultados indeseables. En el caso de la prevención del delito, dicho concepto incluye la legislación, la intervención policial, la instauración y la administración de prisiones y cárceles y una gama de actividades dirigidas a la evitación de delitos futuros” 21.

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No obstante, la mayoría de los actuales estudios sobre prevención del delito no incluyen al sistema penal como parte de las políticas de prevención; bajo esta perspectiva se define la prevención del delito como: “una forma de intervención consistente en la adopción de medidas para impedir la delincuencia o disminuir el riesgo de perpetración de delitos 23 ”. “En el campo de la criminología, prevención del delito significa reducir las posibilidades para que ocurran actos delictivos 24”. “En el caso de la prevención de la violencia o la criminalidad se hace hincapié en aquellas acciones que incluyen uso de violencia o violación de las leyes. En ese sentido, se hace referencia a medidas preactivas que buscan disminuir la probabilidad de ocurrencia de las mismas”25. Para el caso del presente estudio, tanto la política criminal, de la cual el sistema penal forma parte, como la prevención del delito, que forma parte de las políticas de seguridad, constituyen formas de gestionar la conflictividad social, sin embargo, existen diferencias importantes entre ambas en relación a los alcances, métodos, formas de intervención, y agencias que intervienen, tal como se muestra en la tabla siguiente:

TABLA 1. Política Criminal y políticas de prevención
Aspectos Alcances materiales Política Criminal • Solamente interviene en los delitos Política Criminal • Interviene principalmente en los delitos, pero también puede hacerlo en situaciones violentas o faltas administrativas. • Principalmente sobre situaciones (causas) que son determinantes para la comisión de delitos o violencia. • Ex ante, previo a la comisión del delito.

Nivel de intervención

• Principalmente sobre actos concretos (efectos).

Momento de intervención

• Ex post, una vez se ha cometido el delito.

Objetivos de la intervención

• Gestionar el conflicto violento ya ocurrido. • Evitar la venganza privada y por lo tanto más violencia. • Prevenir la comisión de delitos.

• Prevenir y evitar que se cometan delitos y conductas violentas.

Formas de intervención

• Sanción penal, principalmente prisión y multa

• Medidas socio-económicas. • Actividades culturales y educativas. • Despliegue policial. • Inteligencia. • Diseño medioambiental. • Mediación de conflictos. • Organización comunitaria. • Gobierno central. • Policía (en su función de Prevención). • Municipalidades. • Organizaciones de vecinos.

Instancias que intervienen

• Organismo Judicial • Ministerio Público • Policía (en su función de investigación) • Defensorías • Sistema Penitenciario

No obstante, la mayoría de los actuales estudios sobre prevención del delito no incluyen al sistema penal como parte de las políticas de prevención; bajo esta perspectiva se define el enfoque más utilizado actualmente en los modelos de prevención es el modelo epidemiológico, el cual toma como referencia los modelos para prevenir enfermedades en el área de la salud pública, bajo este modelo las estrategias de prevención se clasifican en primarias, secundarias y terciarias 26.

Rico, José María; La prevención del delito en Guatemala; pág. 15; Dammert, Lucía; Asociación gobierno local-comunidad en la prevención del delito; pág. 53 20 Baratta, Alessandro; ob. cit. Pág. 86. 21 Rottman, Edgardo; ob. cit. Pág. 71. 22 Organización de las Naciones Unidas (ONU); 23 De la Colina, Daniel; La prevención del delito y la policía comunitaria; pág. 67. 24 Alianza para la prevención del delito -APREDE-; Prevengamos el delito en la comunidad, módulos para consejos locales de prevención; pág. 35 25 Dammert, Lucía; ob. cit.; pág. 54. 26 En el mismo sentido Dammert, ob. cit. Pág. 55 y Rottman, ob. cit. Pág 74.
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a. Prevención primaria
“La prevención primaria involucra estrategias dirigidas a la población en general, que actúan sobre contextos sociales y situacionales para evitar que ellos favorezcan a la delincuencia, y crea condiciones propicias para comportamientos legales y pacíficos 27.”; en el mismo sentido: “en el nivel primario se actúa sobre los contextos sociales y situacionales para evitar que se favorezca la delincuencia y para procurar condiciones favorables a comportamientos legales” 28. “Los programas de prevención primaria se orientan a las causas de la delincuencia. Se trata de neutralizar las posibilidades de que ocurran actos criminales antes de que se manifiesten. Tratan de resolver situaciones que pueden conducir a una persona a cometer delitos, como educación, trabajo, vivienda, bienestar y calidad de vida” 29. A su vez, cada nivel de prevención puede a su vez subdividirse, para algunos autores en materia de prevención primaria existen dos modelos fundamentales, el modelo situacional y el modelo social 30; otros agregan la prevención comunitaria (Dammert); mientras que otros plantean una clasificación basada en vectores de protección, en ese sentido para la prevención primaria existiría un vector víctima, vector situación, vector factores microsociales, vector factores macrosociales y vector reacción social al delito.31 En relación a las acciones desarrolladas en el marco de la prevención primaria, los autores plantean una serie de planes y programas de educación, sensibilización y socialización, policías comunitarias, diseño medioambiental, organización comunitaria, etc. La idea en este tipo de políticas es fortalecer los mecanismos de control social informal (escuelas, iglesias, asociaciones de vecinos, etc.) y estimular en la población los valores de solidaridad, participación y control: “se parte de la premisa que todos los ciudadanos pueden, en cierto momento ser víctimas o victimarios. En este dique se van generando las situaciones que dan lugar a que un número de ciudadanos se convierta en un sector vulnerable o en riesgo, tanto de ser víctima como delincuente…Por lo tanto, este nivel de intervención es también llamado prevención primaria, debido a que las acciones, tanto de prevención social como prevención situacional, están dirigidas a toda la población en general, teniendo como finalidad ir cerrando el diámetro del dique mediante la reducción de las condiciones que propician que un buen número de personas sean vulnerables a ser víctimas o delincuentes 32.”

b. Prevención secundaria
La prevención secundaria constituye un conjunto de acciones dirigidas específicamente a evitar que se cometan delitos o violencia, se diferencia de la prevención primaria principalmente porque no ataca las causas profundas de la violencia y el delito, sino solamente la disminución de los factores de riesgo que potencian la comisión de los delitos o de sus manifestaciones violentas: “La prevención secundaria se focaliza en la identificación de posibles victimizadores, buscando intervenir en ellos para evitar la comisión de delitos, lo cual implica la presencia de mecanismos que permitan corregir o rectificar personas y/o situaciones problemáticas.33”; “está constituido por los diversos sectores que ya son vulnerables o se encuentran en riesgo de ser víctimas o delincuentes; también representa a comunidades donde hay un alto
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Dammert; ob. cit. Pág. 56. Baratta; ob cit. Pág. 88. APREDE; ob. cit; pág. 35. 30 Rico, Jose María; La prevención del delito en Guatemala; Pág. 15; en el mismo sentido, Baratta;ob. cit. Pág. 88. 31 De la Colina, ob. cit; pág 68 y ss. 32 Ministerio de Gobernación de Guatemala; Modelos de abordaje para la prevención; pág. 8. 33 Dammert; ob. cit. Pág. 56.

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índice de violencia, y por consiguiente, donde es necesario ayudar a la comunidad a prevenir la violencia, mediante programas sociales, humanos y económicos.34” Dentro de las políticas de prevención secundaria se encuentra el trabajo con grupos en riesgo de delinquir o de ser víctimas, la regeneración y consolidación de lazos comunitarios, la policía comunitaria, la organización de vecinos, la disuasión situacional por medio del patrullaje focalizado, prevención del consumo de drogas y alcohol, grupos de autoayuda, iluminación de calles, sistemas de alarma, cercos, etc.

b. Prevención terciaria
Sin lugar a dudas es en el ámbito de la prevención terciaria donde se expresa una relación directa con el sistema de justicia penal, e incluso, un cruce de las agendas de justicia y prevención: “la prevención terciaria en materia de salud pública tiene lugar después de que la enfermedad se ha manifestado y tiende a evitar su reaparición. Se correlaciona en el campo de la prevención del delito con las actividades de arresto, procesamiento, encarcelación y tratamiento correccional”35. “La prevención terciaria se relaciona con victimarios y, por ende, depende del accionar del sistema de justicia criminal para limitar que estas personas reiteren su conducta, por medio de medidas de disuasión (vigilancia policial), represión (encarcelamiento) o rehabilitación.” 36 Dentro de las medidas de prevención terciaria se encuentran la rehabilitación y resocialización del delincuente, la reparación a las víctimas, la mediación comunitaria de conflictos, y el tratamiento a las víctimas.

1.5 Ventajas y limitaciones de la prevención del delito
La utilización de la prevención del delito como mecanismo para enfrentar la criminalidad presenta importantes ventajas por sobre la utilización de modelos únicamente basados en la política criminal, entre estas podemos mencionar: 1. La prevención del delito interviene sobre las causas de la criminalidad, principalmente en el caso de la prevención primaria, mientras que el sistema penal actúa por lo general solamente sobre los efectos, en ese sentido, la prevención permite lograr, al menos en teoría, una disminución de los hechos violentos dentro de la sociedad. 2. La prevención actúa sobre las situaciones que provocan violencia, disminuyendo así los riesgos de victimización, por lo que conlleva beneficios sobre toda la sociedad mientras que el sistema penal funciona sobre personas y casos concretos 37. 3. La prevención actúa antes de que se produzca la delincuencia, por lo que permite evitar algunos hechos violentos en la sociedad, el sistema penal actúa siempre en forma reactiva, es decir ya cuando se produjo la violencia. 4. En términos económicos aunque invertir en prevención primaria implica un fuerte gasto en el corto plazo, a largo plazo resulta menos oneroso invertir en prevención primaria y secundaria que en el funcionamiento del sistema de justicia penal.

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Ministerio de Gobernación de Guatemala; ob. cit. Pág. 8 Rottman, ob. cit. Pág 75 36 Dammert; ob. cit. Pág. 56.

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5. Las estrategias de prevención favorecen la participación de la comunidad en la resolución de los problemas de violencia y delincuencia. 6. La prevención resulta siempre menos violenta para los ciudadanos que la aplicación de la justicia criminal, en efecto, los impactos para el individuo y para la sociedad de una condena de prisión, aún en las penas cortas, implica un ejercicio de violencia estatal, así como costos familiares y sociales más graves que los causados por la prevención. Si bien la mayoría de autores coincide en las ventajas de la prevención del delito, también se señalan una serie de limitaciones, e incluso riesgos, de la prevención 38 , algunos de estos son: 1. Las analogías del delito con la enfermedad y de la prevención del delito con la salud pública asocian la idea de delincuencia con “peste” y pueden socavar los derechos del individuo, tal como sucedió bajo el paradigma de la criminología positivista. 2. La prevención tiene la tendencia a convertirse en una extensión del control estatal en lugar de ser una sustitución parcial del sistema represivo de la justicia penal. 3. Por lo general, los programas de prevención se limitan a un número reducido de conflictos menores (hurto, robos, agresiones físicas, narcomenudeo, c o n s u m o d e d ro g a s ) , p ro p i o d e delincuentes pobres o delincuentes juveniles, y no atiende los delitos más complejos propios de la criminalidad organizada o la criminalidad de “cuello blanco”. Se tiende con esto también a reproducir la selectividad del sistema penal, defendiendo más a los ricos y controlando más a los pobres. 4. La prevención comunitaria tiene una tendencia a la exclusión de aquellos que

no son miembros de la comunidad e incluso con los miembros de las misma que han cometido delitos, creando así la figura de un “otro” amenazante y estigmatizado como “peligroso”. 5. La prevención situacional conlleva además el riesgo de contribuir a la separación más rígida entre zonas seguras y zonas con problemas, por lo general zonas marginales de las ciudades. 6. Se enfrentan también dificultades permanentes para coordinar esfuerzos entre las instituciones que trabajan prevención del delito incluso a nivel comunitario o municipal. 7. En el caso de los programas de vigilancia vecinal, se corre el riesgo de crear estructuras de seguridad paralelas, sin controles por parte del Estado, y que producen más violencia que la que genera el propio crimen, otro riesgo lo constituye la politización de estas estructuras a favor de un partido político, o la transformación de las mismas en empresas privadas de seguridad. 8. En relación a los modelos de policía comunitaria, se enfrentan dificultades en adaptar el modelo a estructuras policiales centralizadas y militarizadas, así como lograr cooperación de la población con policías debilitadas y vinculadas con estructuras criminales, características todas ellas comunes en la mayoría de policías latinoamericanas.

El sistema penal también puede, en el caso de la persecución penal estratégica, modalidad orientada a la persecución de los mercados criminales y no sobre las personas, reducir las regularidades delictivas, sin embargo, esta modalidad no es comúnmente aplicada por las agencias del sistema de justicia penal.
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Dentro de los autores que señalan estas deficiencias y limitaciones encontramos a Edgardo Rottman, Laura Zuñiga y José María Rico.
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No obstante las limitaciones anteriores, en el caso de la violencia y delincuencia juvenil, la prevención del delito más que una opción de políticas públicas en un compromiso y un mandato asumido por los Estados, esto debido a que en el caso de niños y jóvenes, la utilización de estrategias de prevención del delito debe priorizarse siempre por sobre la utilización del derecho penal, tal y como lo disponen las Directrices de las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de RIAD): “La prevención de la delincuencia juvenil es parte esencial de la prevención del delito en la sociedad. Si los jóvenes se dedican a actividades lícitas y socialmente útiles, se orientan hacia la sociedad y enfocan la vida con criterio humanista, pueden adquirir actitudes no criminógenas... Deberá reconocerse la necesidad y la importancia de aplicar una política progresista de prevención de la delincuencia, así como de estudiar sistemáticamente y elaborar medidas pertinentes que eviten criminalizar y penalizar al niño y al adolescente por una conducta que no causa graves perjuicios a su desarrollo ni perjudica a los demás”.

1.6 El impacto de las políticas y planes de prevención En relación al éxito de las políticas y planes de prevención para resolver la problemática de la violencia y delincuencia, las opiniones son variadas, algunos criminólogos son bastante escépticos en cuanto a los resultados de los programas de prevención para la reducción de la violencia criminal: “No parece claro, en todo caso, su probada efectividad. Aunque ideológicamente muchos autores han apostado por estos mecanismos de prevención antes que por el sistema penal, por considerarlos más humanos, más benignos o cercanos a la comunidad, la realidad es que muchas veces se han vuelto instrumentos sutiles o difusos, con pocas posibilidades de racionalizarlo, con una indudable falta de garantías para quienes los padecen” 39. “La efectividad de los programas centrados en la comunidad es discutible. Las evaluaciones acerca de la prevención comunitaria del delito han arrojado resultados mixtos… Los programas de evaluación de la prevención situacional han arrojado resultados contradictorios” 40 . Sin embargo, existe una serie de programas implementados en distintas regiones que han demostrado un nivel importante de éxito en la disminución de la criminalidad, tales como la experiencia de los contratos de seguridad, en Bélgica y Francia durante los años noventa, las experiencias en las ciudades de Montreal y Toronto en Canadá; la importante disminución de la criminalidad en las ciudades de Bogotá y Medellín en Colombia entre 1993 y el 2004; y los programas de prevención de violencia en las ciudades de Bellavista, Perú; Santa Tecla, El Salvador; y San Joaquín, Chile; por mencionar solamente algunos casos.41 Estas diferencias en la apreciación de los logros de las políticas de prevención, radica en parte a que la medición de la efectividad de los planes y políticas de prevención representa serias dificultades metodológicas: por una parte se deben considerar los factores externos a la criminalidad que afectan en forma directa las acciones preventivas llevadas a cabo por las autoridades, y por lo tanto los resultados de los planes y programas de prevención, principalmente en una sociedad del consumo, donde la mayoría de los delitos cometidos responden a lógicas de mercados ilegales. Por otro lado, el factor humano involucrado

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Zuñiga, Laura; Política Criminal; pág. 211 Rottman; ob. cit. Pág. 132. Para un análisis sobre estas experiencias ver Zúñiga, Liza; Participación comunitaria en prevención del delito: experiencias de América Latina y Europa

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responden a lógicas de mercados ilegales. Por otro lado, el factor humano involucrado en los planes parece tener una importancia fundamental para el logro de los objetivos planteados. Una última dificultad estriba en que en la mayoría de los casos no se elabora una línea basal previo a la intervención que identifique la situación de la violencia y delincuencia antes de la implementación del plan de prevención, por lo que los resultados obtenidos carecen muchas veces de parámetros de medición de impacto. En todo caso, parece haber una serie de factores que tienen incidencia directa en el éxito o fracaso de un plan de prevención, entre estos se encuentran: 1. La definición clara de metodología, objetivos y metas, que incluye la extensión territorial del programa, los delitos a intervenir, los beneficiarios y las estrategias de abordaje. 2. La sostenibilidad política del proyecto, este elemento es fundamental incluso en los planes comunitarios o municipales, en todo caso siempre es importante el apoyo político de las autoridades centrales, debido a que una buena cantidad de los programas requiere del apoyo de policías y otras dependencias del Ejecutivo; por otra parte, debido a que los planes y programas tienen sus principales impactos en el largo plazo, se requiere que las autoridades locales que asumen tras los cambios de gobierno continúen con los esfuerzos de sus predecesores. 3. El apoyo presupuestario, aunque son menos onerosas que las estrategias reactivas las políticas de prevención requieren de importantes esfuerzos presupuestarios, que muchas veces dependen de ministerios o parlamentos ajenos a la problemática y al plan implementado en la localidad. 4. Coordinación interinstitucional, la mayoría de planes y programas exitosos

de prevención es el resultado tanto de la coordinación interinstitucional como de la combinación entre estrategias preventivas y reactivas, es decir, si en la comunidad las agencias del sistema de justicia penal no funcionan, los planes preventivos no podrán abordar en forma adecuada la problemática, de la misma forma, sin planes preventivos la política criminal se encuentra saturada y es incapaz de darle respuesta al elevado número de casos que se le presentan. 5. La participación comunitaria bajo reglas claras; sin lugar a dudas, sin la participación de la población los planes y programas de prevención están condenados al fracaso, en ese sentido, debe tomarse en cuenta que uno de los principales riesgos de los programas es la desilusión de las personas que participan en forma voluntaria debido a la dificultad de alcanzar las expectativas generadas. Otro factor importante lo constituye plantear los límites de la participación comunitaria, esto implica que en ningún caso los vecinos deben asumir funciones propias de las agencias estatales de seguridad y justicia.

El abordaje de la violencia y la criminalidad juvenil
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2

I. El abordaje de la violencia y la criminalidad juvenil en el Municipio de Villa Nueva, Guatemala 2.1 Criminalidad y violencia juvenil en Guatemala
Guatemala, al igual que el resto de países de la región tiene una importante población juvenil, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE), para el año 2009 las personas jóvenes de entre 14 y 30 años constituyen aproximadamente 4 millones de habitantes, es decir el 30% de la población total del país. La juventud solo es superada en términos cuantitativos por otro grupo poblacional, el de los niños. En el 2005 los niños menores de 14 años se estimaban en 5 484,073, el 43% del total de la población del país. Esto significa que casi el 73% de la población del país es menor de 30 años de edad42. La situación socioeconómica de la niñez y juventud en Guatemala dista mucho de permitir el desarrollo integral de la misma, en el tema de educación, los datos del Ministerio de Educación establecen que aproximadamente el 20% de la población joven no ha gozado de ningún tipo de educación formal. Otro 20% ha logrado solamente cursar los tres primeros años de educación primaria y el 27% ha logrado terminarla. Los jóvenes y niños que finalizan el ciclo básico o secundario son el 15% y quienes terminan el ciclo diversificado en de alrededor del 14%. Finalmente, solamente el 5% esta en la universidad o ha concluido su paso por ella43.

Gráfica 1
Homicidios en Guatemala 1999-2008
7000 6000 5000 4000 3000 2000 1000 0 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2655 2904 3230 3631 4237 4507 5338 6292

5885

5781

En relación a la violencia y criminalidad, al igual que en la mayoría de países de la región, Guatemala ha experimentado un aumento importante en los índices delincuenciales en la última década, en el caso de los homicidios, de un total de 2,655 registrados en el año 1999, se llegó en el año 2008 a un total de 6,292 casos, es decir, una tasa de 48 homicidios por cada cien mil habitantes.

INE, Censo Nacional de Población 2002 y proyecciones quinquenales. Ministerio de Educación de Guatemala, Anuario estadístico 2007, http://www.mineduc.gob.gt /estadistica /2008/anuario/main.html

en el Municipio de Villa Nueva, Guatemala

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Aunado a lo anterior, el sistema de justicia se presenta incapaz para resolver los delitos, de acuerdo datos de las propias instituciones, el sistema de justicia penal resuelve entre el 5 y el 7% de los delitos sometidos a su conocimiento, porcentaje que disminuye a un 2% en los delitos graves como homicidios o violaciones44. Esta situación de impunidad, sumado al aumento de los hechos delictivos, provoca una situación de inseguridad en la población, para quien el Estado es incapaz de resolver los problemas de criminalidad. En cuanto a la violencia y delincuencia atribuida a los menores de edad y los jóvenes, existe una percepción social de responsabilizar a los jóvenes, principalmente a los integrantes de maras y pandillas de un gran número de delitos; por ejemplo, en el municipio de Guatemala la percepción de la ciudadanía es que entre el 61 y 72% de los hechos delictivos son cometidos por gente joven. También en el municipio de Guatemala, se percibe que hasta un 40% de los habitantes considera que existen maras en su barrio o colonia y cerca del 70% estima que estos cometen actos delictivos.45 “Los miembros de las pandillas cometen atracos, delitos de extorsión, robos y hurtos, declaran guerras territoriales y participan hasta cierto punto en el narcomenudeo. Los narcotraficantes las usan, aunque en una manera todavía no sistematizada, como «mulas», llevando su «producto» hacia el norte. Hoy día, las pandillas juveniles parecen ser más violentas que antes; los ataques y las golpizas a manos de los integrantes de pandillas y entre ellos mismos son moneda corriente, y las peleas que se desatan entre las diferentes pandillas o entre sus miembros suelen terminar en homicidios”46. Sin embargo, no existe información cuantitativa confiable en torno a la conformación de las maras y pandillas y sus actividades, ni siquiera se tiene certeza sobre la cantidad de miembros que integran las pandillas en el país, o una estimación sobre la cantidad y tipo de hechos delictivos

que efectivamente les pueden ser imputados a miembros de las pandillas. A pesar de que las fuerzas de seguridad sindican a las maras y pandillas de ser una de las mayores causas de violencia en el país, las cifras de miembros de maras y pandillas que son captados por el sistema de justicia penal, no parecieran indicar la preponderancia de estos sobre otras formas de delincuencia, así, hasta el 26 de febrero del 2008, los menores de edad recluidos en centros de privación de libertad ascienden solamente a 299 adolescentes, de los cuales 145, es decir el 48% forman parte de pandillas juveniles, 30 de la mara salvatrucha y 115 pertenecientes al barrio 18 47 . En el caso de jóvenes adultos integrantes de pandillas recluidos en el sistema penitenciario, hasta el 8 de enero del 2009, de un total de 8,212 personas privadas de libertad, solamente 451, que equivalen al 5.49% del total eran miembros de maras o pandillas, y de estos 296 eran de la pandilla 18 y 155 de la mara salvatrucha 48. En lo que si existen cifras claras es en cuanto a los elevados niveles de victimización de la población joven, en efecto, según datos del PNUD, de los 4,507 casos de homicidios registrados en el año 2004, un 89% de las víctimas fueron hombres, de este grupo, 68% tenían entre 16 y 35 años de edad. De acuerdo a la misma fuente, el 40% de hechos delictivos violentos en el municipio de Guatemala se cometen en contra de p e r s o n a s m e n o re s d e 2 7 a ñ o s 4 9 .
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Convergencia por los Derechos Humanos de Guatemala; El Ministerio Público: estado de situación 2008; pág.8; en el mismo sentido, Monterroso Javier; Investigación criminal, estudio comparativo y propuesta de un modelo de Policía de Investigación en Guatemala; pág. 79. PNUD; Informe Estadístico de la Violencia en Guatemala; Pág. 68 Thale, Geoff; Ob. Cit; Pág. 52. Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala, datos obtenidos de la Secretaria de Bienestar Social de la Presidencia de la República.

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Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala, datos del Sistema Penitenciario
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Ibid.

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De acuerdo a la Procuraduría de los Derechos Humanos, durante el período 2003-2008, se cometieron aproximadamente 2,442 homicidios de jóvenes en el país 50 . En cuanto a las estrategias desarrolladas para combatir la criminalidad, los gobiernos electos a partir de la firma de los Acuerdos de Paz (1996), han privilegiado las estrategias reactivas por sobre las preventivas, en relación a las estrategias reactivas, la política criminal implementada por distintos gobiernos ha consistido en un considerable incremento de las penas para los delitos, incluyendo aumentar de 25 a 50 años la pena de prisión para el homicidio; instaurar la pena de muerte para el delito de secuestro; establecer la prisión preventiva obligatoria para una serie de delitos; la creación de nuevos tipos penales de asociación y conspiración, que vulneran los principios penales de materialidad de la acción y responsabilidad personal. Así mismo, se ha utilizado al ejército en tareas de seguridad ciudadana, en flagrante violación a lo establecido en los Acuerdos de Paz, e incluso, durante el período 20042007, se llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales de presuntos delincuentes apoyadas o permitidas por las fuerzas de seguridad del Estado51. En materia de justicia penal juvenil, en el año 2003 se aprueba la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia decreto 27-2003, la aprobación de la ley constituyó un importante avance en relación a la forma de administrar justicia para los jóvenes en conflicto con la ley, concebida bajo la doctrina de protección integral, incorpora medidas que garantizan los derechos de defensa y protección de los adolescentes en conflicto con la ley, así como una serie de sanciones socioeducativas distintas a la prisionización. Lamentablemente, a seis años de su aprobación, el Estado no ha dado pasos importantes en su implementación, en efecto, a pesar de la creación de juzgados especializados de niñez y adolescencia en algunos departamentos del país, los mismos son aún insuficientes para atender la demanda de justicia especializada, así mismo, se carece de la infraestructura, equipo y personal capacitado necesario para la implementación efectiva de todas las medidas socioeducativas que la ley establece.

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Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala; Informe anual circunstanciado 2006, 2007 y 2008. Sobre este punto, está ampliamente documentado que durante el período 2004-2007, fuerzas del Estado ejecutaban a presuntos delincuentes, el caso más emblemático lo constituye el asesinato de tres parlamentarios salvadoreños y su chofer a manos de miembros de la Policía Nacional Civil en marzo de 2007, y la posterior ejecución de los presuntos responsables dentro de la cárcel de máxima seguridad en abril de ese mismo año. Así mismo, existen evidencias de que durante ese mismo período fuerzas del Estado, o grupos privados que actuaban con la aquiescencia del mismo, llevaban a cabo ejecuciones extrajudiciales de presuntos delincuentes, incluyendo jóvenes y menores de edad pertenecientes a maras o pandillas juveniles, sobre el efecto, consultar el informe del relator de ejecuciones extrajudiciales de Naciones Unidas en su visita a Guatemala

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2.2 La prevención del delito en Guatemala En relación a la prevención del delito, se deben diferenciar tres etapas en la historia reciente de Guatemala: la primera de ellas hasta antes de 1970, en esta etapa las cofradías y autoridades indígenas constituían los mecanismos de gestión de conflictos en la mayoría de comunidades del interior del país, por lo que cumplían una labor fundamental en la prevención y gestión de una criminalidad constituida principalmente por hurtos y robos menores, violencia intrafamiliar y crímenes pasionales. Se debe aclarar que estas prácticas nunca tuvieron el apoyo de las autoridades centrales, pero constituyeron por mucho tiempo la forma más efectiva de prevención y gestión de la conflictividad local. La segunda etapa (1970-1986), se caracteriza c o m o l a e t a p a m á s c ru e n t a d e l enfrentamiento armado interno, en esta etapa, se llevó a cabo primero una eliminación selectiva de líderes sociales, principalmente sindicalistas, maestros, estudiantes, líderes comunitarios y campesinos, y posteriormente (1981-1983), políticas de tierra arrasada y genocidio de comunidades indígenas; estas acciones desarticularon las estructuras tradicionales de mediación de conflictos en las comunidades, sustituyéndolas por las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC): “La criminalización de cualquier tipo de liderazgo que no estuviera bajo control militar, significó un pérdida de los sistemas comunitarios para resolver los conflictos o promover el desarrollo 52”. Las PAC, fueron creadas por el ejército de Guatemala a finales de 1981 como parte de una política contrainsurgente (posteriormente se les denomino Comités Voluntarios de Defensa Civil). Para integrar las patrullas, se utilizaba la coacción y amenazas contra los pobladores o sus familiares, su estructura respondía a un modelo militar: un jefe de patrulla y pelotones de patrulleros, los jefes de

patrulla dependían directamente de los mandos militares del Ejército. Las Patrullas de autodefensa civil fueron responsables del 12.76% de los hechos de violencia acaecidos durante el conflicto armado, incluyendo asesinatos, tortura, desapariciones forzadas, e incluso masacres.53 Aunque es evidente que las PAC no constituyen una forma comunitaria de prevención del delito es importante mencionarlas en este estudio, pues a pesar de que fueron disueltas formalmente en el año 1996, quienes integraron las patrullas continúan constituyéndose como uno de los ejes de poder en muchas comunidades, lo cual ha tenido importantes repercusiones en las prácticas de patrullajes comunitarios y linchamientos de presuntos delincuentes, principalmente en el área rural del país. La importancia de las PAC radica principalmente en su número y aunque no hay datos oficiales sobre el total de sus integrantes, se calcula que para 1983 llegaron a agrupar a unos 900,000 campesinos comprendidos entre los 15 y los 60 años, es decir, cerca del 80% de la población masculina de las zonas rurales 54; otras fuentes señalan que a finales de 1987, las PAC eran aproximadamente 1.2 millones de personas lo que constituía casi la mitad de la población mayor de quince años del país55. La última etapa la constituye la posguerra (1996 -…), en la cual se pueden identificar dos modalidades de medidas de prevención del delito: La primera es la proliferación de grupos de vecinos que realizan rondas y operativos de seguridad, agrupados en las llamadas “patrullas vecinales”, un antecedente de esta experiencia es el Comité Pro Seguridad
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG); Guatemala: nunca más, informe del proyecto interdiocesano de recuperación de la memoria histórica; pág. 74. 53 Ibíd; Pág. 115. 54 Ibíd; Pág. 169. 55 Centro de Estudios de Guatemala (CEG); La democracia de las armas; pág. 45.
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y Desarrollo de Santiago Atitlán, que desde el año 1991, realiza patrullajes en la comunidad56; estas prácticas se realizan tanto en las áreas rurales como en las urbanas, algunas de estas iniciativas han conllevado violaciones a los derechos humanos de los habitantes de las comunidades, obligándolos a participar en contra de su voluntad en las patrullas, incluso hay testimonios de que estas patrullas han llevado a cabo ejecuciones de presuntos delincuentes. La segunda modalidad se refiere a iniciativas y programas auspiciados por distintas agencias de cooperación internacional y algunas veces ejecutados por organizaciones de la sociedad civil. Por lo general, estas iniciativas comprenden metodologías de prevención del delito bajo el modelo “epidemiológico”, que se modifica de acuerdo a las características de las poblaciones meta, uno de los esfuerzos más ambiciosos en esta materia, lo constituyen los “Planes de prevención del delito”, elaborados y desarrollados por el Programa de Estado de Derecho de la United Status Agency for International Development (USAID), durante los años 2003-2007, en 15 municipios del país57.

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Sobre la experiencia de Santiago Atitlán, consultar: Murga Armas, Jorge; Santiago Atitlan. Organización comunitaria y seguridad de los habitantes. Un reto para la paz; en Delito y seguridad de los habitantes; ILANUD; Siglo XXI editores, México 1997. 57 Estos planes se realizaron en los municipios de Huehuetenango, Quetzaltenango, Jutiapa, Esquipulas, Cobán, Rabinal, Carchá, Villa Nueva,

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2.3 Villa Nueva, Guatemala
El municipio de Villa Nueva es uno de los más grandes y poblados de Centroamérica, y el tercero en relación a ambos aspectos en Guatemala, con aproximadamente 114 kilómetros cuadrados, constituye, junto a la Ciudad de Guatemala y el municipio de Mixco, con quienes colinda, el centro urbano del país. No existe claridad en relación a la cantidad de la población de Villa Nueva, según datos del último censo nacional de población (año 2002), Villa Nueva contaba con una población de 355,901 habitantes58, según datos proporcionados por la Municipalidad de Villa Nueva para el año 2009 la población del municipio asciende a un millón de personas aproximadamente59. La población del municipio está compuesta principalmente por personas menores de 30 años (70% en el año 2002), predominantemente no indígenas (92%); Villa Nueva constituye un área vinculada a la economía de la ciudad capital donde un 60% de la población emigra diariamente a trabajar, es por ello que se ha considerado a Villa Nueva como una de las denominadas “ciudades dormitorio”. El resto de la PEA del municipio, se dedica al sector manufacturero y textil (principalmente en maquilas ubicadas en el municipio), comercio por mayor y menor, la construcción de viviendas, y el sector de servicios; la gran mayoría de estos desarrolla sus actividades en el sector privado o por su propia cuenta (88%). En relación a los servicios educativos, existen un total de 678 establecimientos educativos, de los cuales el 78% son privados, para cubrir una población escolar de aproximadamente 90,000 educandos, sin contar con los que se trasladan a estudiar diariamente a la ciudad capital; para el año 2002 la deserción escolar era de aproximadamente un 65% de la población en edad educativa.

No existen hospitales, sino únicamente tres centros de salud, y aproximadamente 69 clínicas privadas. En relación al deporte, se cuenta con un estadio de fútbol, así como algunas canchas de baloncesto y papi fútbol, donde funcionan varias ligas60.

2.4 Experiencias de abordaje de la criminalidad juvenil implementadas en el municipio de Villa Nueva 2000-2008
Durante los últimos diez años, Villa Nueva ha sido utilizado por varias agencias donantes, e incluso por organizaciones de la sociedad civil, como una especie de “laboratorio” en materia de políticas de prevención de la violencia; y es que el municipio reúne algunas condiciones que al parecer de las instancias donantes lo hacen ideal para ensayar modelos de prevención: un importante número de habitantes, la existencia de instrumentos para medir la delincuencia, la presencia de una estación de policía, así como de organizaciones de la sociedad civil 61, es por ello que algunos autores opinan que: “Villa Nueva constituye un buen y único laboratorio para evaluar el tema de la seguridad ciudadana”62. El antecedente del trabajo en prevención del delito en dicho municipio lo constituye el proyecto “Seguridad Ciudadana en Centroamérica”, ejecutado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), desde enero de 1998 hasta junio del año 200063, en este proyecto se elaboró un plan de acción cuyos principales componentes eran: La creación de un

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Sin embargo, ya en el 2004, se estimaba que la población se encontraba subestimada; así lo señala por ejemplo Rico; ob. cit. Pág. 75. 59 Municipalidad de Villa Nueva; Monografía de Villa Nueva; pág. 1. 60 Para las estadísticas respecto a Villa Nueva se utilizaron como fuente el documento Monografía de Villa Nueva; de la Municipalidad de Villa Nueva y Rico, ob. cit. 61 Instituto Interamericano de Derechos Humanos; Estudio de caso: Policía Comunitaria en el municipio de Villa Nueva, Guatemala; aunque el autor hace referencia a los criterios del IIDH para seleccionar lugares de intervención, la mayoría de agencias donantes siguen los mismos parámetros. 62 Rico, ob. cit. Pág. 84. 63 Esta experiencia ha sido publicada y comentada en Rico, José María (coordinador) Seguridad ciudadana en Centroamérica, diagnósticos de situación; y Früling, Hugo (editor); Calles más seguras. Estudios de policía comunitaria en América Latina.

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Consejo Municipal de Seguridad Ciudadana; la vigilancia y patrullaje en la áreas de mayor incidencia delictiva; el control y sanción de ventas de licor y drogas cercanas a los establecimientos educativos; las reuniones periódicas entre operadores de seguridad y justicia de la localidad; la educación y sensibilización; el contacto inicial con jóvenes pertenecientes a las pandillas; programas artísticos y culturales para niños y jóvenes; y l a m e j o r a d e i n f r a e s t ru c t u r a ( t e l é f o n o s , a l u m b r a d o p ú b l i c o , e t c . ) 6 4 . Otro antecedente es el Programa de Estado de Derecho de la USAID, que desde el año 1999 ejecutó el proyecto de “Centros de Justicia”, que consisten en espacios de coordinación de las instituciones del sector justicia y la sociedad civil de la localidad, este proyecto se implementó en quince municipios del país, incluyendo el Municipio de Villa Nueva. Pero fue a partir del año 2002 en el que a través de distintas agencias de cooperación norteamericanas se desarrollaron una serie de programas de prevención y/o reacción sobre el tema de violencia juvenil y pandillas en el Municipio, entre ellos se encuentran: • El programa piloto Observatorios Municipales del Delito en C.A., desarrollado con apoyo de USAID, que se desarrolló entre abril de 2004 y septiembre de 2007. Los objetivos de este programa eran generar Observatorios de la Violencia en los municipios, a través de los cuales se incrementara el conocimiento teórico-empírico sobre el tema de la violencia, produciendo información cuantitativa y cualitativa sobre el problema; fortalecer las capacidades de los gobiernos locales en materia de políticas de seguridad; dar asistencia técnica para la elaboración, implementación y monitoreo de planes de prevención de la violencia con participación de diversos sectores, y promover la coordinación de las instancias de gobierno y sociedad civil. • El programa “Descentralización y Gobernabilidad Local” desarrollado con fondos de USAID a través de DevTech Systems, Inc. (DevTech), durante el período 2005-2009, cuyos objetivos son mejorar la eficiencia y transparencia en la gestión municipal, impulsar la política nacional de descentralización y ampliar los espacios de participación ciudadana a nivel local. En materia de prevención de la violencia juvenil, a través de este programa se diseñó un plan para poner a funcionar un Consejo Municipal para la Prevención de la Violencia en Villa Nueva, conformado por representantes designados por las propias colonias y barrios o provenientes de consejos locales de desarrollo. • El programa de “Policía Comunitaria”, desarrollado con fondos de USAID y gestionado por Managment Sciences for Development (MSD); que funciona desde el año 2006 hasta la fecha. Este programa pretende una reforma a la PNC de una entidad eminentemente represiva y distante de la ciudadanía, hacia una lógica de prevención de la violencia en la comunidad (policía comunitaria); así mismo, el programa busca desarrollar planes de prevención del delito en la comunidad y capacitar a organizaciones y líderes locales para trabajar bajo la lógica de estos planes de prevención. Dentro de las actividades de este programa se encuentran la capacitación y apoyo técnico a las comisarías para mejorar los sistemas de patrullaje, manejo y análisis de información y capacidad de respuesta;

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Estudio de caso: Policía Comunitaria en el municipio de Villa Nueva, Guatemala; Pág. 4

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dar asistencia técnica a la PNC para desarrollar un sistema de planificación, así como promover líderes positivos dentro de la Policía para realizar la reforma policial desde dentro de la misma institución, el programa ha desarrollado estas actividades con varias comisarías de Policía a nivel nacional, entre ellas las de Villa Nueva. En materia de violencia juvenil, el programa trabaja con jóvenes en riesgo (jóvenes vulnerables, abandonados o de escasos recursos que aún no se integran a las pandillas, pero que están en alto riesgo de hacerlo), capacitando a líderes juveniles para generar liderazgos positivos. • El programa “Desafío Joven”, también ejecutado con fondos de USAID pero a través de Creative Asociated Inc. (CAI), desde octubre de 2004 (en ese entonces con el nombre de Alianza Joven), hasta la fecha. Dicho programa comprende la creación de “Centros de Alcance”, los cuales son espacios creados por el programa en alianza con iglesias cristianas de la comunidad y la iniciativa privada, en estos centros se capacita a los jóvenes en riesgo en computación y diversos oficios (panadería, carpintería, mecánica, entre otros), así mismo se les brinda educación a aquellos que aún no han concluido sus estudios, así como actividades deportivas y culturales. El programa también comprende los proyectos “Desafío 10” y “Desafío 100”, a través de los cuales se realizan alianzas con el sector empresarial, -incluyendo el Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales Industriales y Financieras (CACIF)-. Estas alianzas permiten conseguir trabajo en grandes y medianas empresas a jóvenes ex pandilleros. El programa pudo generar dos centros de alcance en el área de Villa Nueva, los cuales ahora son sostenidos por las propias iglesias. Además de estos programas, la cooperación norteamericana desarrolló tres experiencias, que debido a la magnitud de sus resultados esperados y obtenidos, su nivel de cobertura, capacidad de impacto mediático, polémica generada tanto en los medios de comunicación como en los círculos políticos

y de derechos humanos, entre otros factores, resultan importantes de destacar en el presente estudio, estas experiencias son: 1. La experiencia del Consorcio para la Prevención del Delito (APREDE), ejecutada del año 2002 al 2004, financiado por la USAID a través de Creative Asociated Inc. (CAI). 2. La experiencia del programa “Prevención del delito en el plano local”, en el marco del Programa de Estado de Derecho de la USAID, implementado desde el año 2004 hasta el año 2007, ejecutado a través de Checchi & Company Consulting, Inc. (CHECCHI). 3. La experiencia de la Comisaría Modelo y el programa Cuéntaselo a Waldemar, implementado con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, a través del programa NAS, que inició su trabajo en el año 2004 y que continúa operando hasta la fecha. Estas tres experiencias en ningún caso representan un “modelo de prevención y atención a la violencia juvenil”, de hecho las tres experiencias abordaron el fenómeno desde ópticas y estrategias distintas, e incluso en algunos momentos se generaron competencias y rivalidades entre ellas. Sin embargo, los tres programas intervinieron en la misma época, en el mismo territorio, a b o rd a n l a m i s m a p ro b l e m á t i c a (delincuencia y violencia juvenil), coordinaron con las mimas instancias del Estado (municipalidad, juntas locales de seguridad, centros de justicia, Policía Nacional Civil, etc.) y recibieron financiamiento del mismo país donante. Si bien se han implementado otras experiencias en materia de prevención del delito en Villa Nueva, tanto desde la sociedad civil como desde la comunidad internacional (por ejemplo los programas de la organización no gubernamental APREDE o el programa Alianza Joven de USAID-CAI), estas no han tenido los impactos y la trascendencia de las tres experiencias antes mencionadas.

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Otro elemento importante a considerar para enfocarse en el estudio de estas experiencias, lo representa su vinculación con la Iniciativa Mérida. En efecto, en el programa: “Mejoras al sistema judicial penal— Policía — especialmente La Policía Comunitaria (o de proximidad)”, contenido en la Iniciativa Mérida, se asignan un millón de US dólares para la continuidad del programa de Comisaría Modelo 65 . Es decir que para la iniciativa Mérida el proyecto de Comisaría Modelo constituye un programa exitoso de cooperación, y por tanto replicable en algún momento en otros países. La iniciativa Mérida también contiene el programa: “Programa de Prevención de Pandillas en Centroamérica”, al cual se le asignan cinco millones de US dólares, y consiste en: “proporcionar pequeños subsidios para los gobiernos sub-nacionales y ONGs para poder obtener fondos contraparte de iglesias y la empresa privada para desarrollar innovadoras respuestas específicas desde la comunidad para los jóvenes en riesgo y para la prevención de pandillas” 6 6 . Esta estrategia de la cooperación norteamericana también ha sido utilizada en Villa Nueva, tanto por el programa APREDE, como por Alianza Joven, ambos proyectos ejecutados por USAID-CAI. Es por ello que en los próximos capítulos se procederá a explicar cada una de estas experiencias:

Para el año 2000 el principal problema de los centros de privación de libertad de menores a cargo de la SBS lo representaban los integrantes de las maras y pandillas juveniles que se encontraban recluidos67 Entrevista con personal de la SBS, la problemática incluía: violencia entre pandillas, extorsiones e intimidación hacia los jóvenes recluidos que no eran parte de la mara, cuadros exacerbados de desintegración y violencia intrafamiliar, altos niveles de drogodependencia, liderazgos negativos, afectación en el desarrollo de las actividades socioeducativos tradicionales, etc; esta situación, sumada a la intervención de las autoridades bajo un paradigma exclusivamente represivo, originó una serie de motines, fugas y violaciones a los derechos humanos68 Ibíd. En el año 2000 las autoridades y el personal de la SBS intentaron implementar un nueva estrategia de abordaje con los jóvenes pandilleros, basada en un nuevo paradigma de gestión de la conflictividad interna, que incluía mejorar los mecanismos de reincercionamiento y mediación, así como el desarrollo de actividades recreativas, deportivas y culturales; “el objetivo era buscar una mejor manera de manejar la conflictividad y bajar las extorsiones dentro de los centros”69 Ibíd., para ello, las autoridades contaron con el apoyo de instituciones gubernamentales como la Secretaría Contra las Adicciones (SECATID), el Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), y organizaciones de la sociedad civil. Parte fundamental de la estrategia de abordaje fue la contratación como monitores de los centros 70 . Los monitores de los centros son los encargados de dar el seguimiento y acompañamiento a los jóvenes en conflicto con la ley que se encuentran recluidos en centros de privación de libertad dentro de la propia SBS de jóvenes integrantes de pandillas que tenían un proceso avanzado de reinserción social, lo que permitió un acercamiento de primer nivel con los pandilleros recluidos.

2.5 La experiencia de APREDE
a. Antecedentes La Secretaría de Bienestar Social de Guatemala (SBS) es de conformidad con el decreto 27-2003, Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, el órgano de la administración pública encargado de las políticas sociales a favor de la niñez y adolescencia, así mismo, la ley le otorga la responsabilidad de la custodia y tratamiento de los adolescentes en conflicto con la ley penal.

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Iniciativa Mérida; pág. 34 Ibíd; pág. 27 Entrevista con personal de la SBS 68 Ibíd.

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El punto más alto de la intervención de la SBS, se dio en ese mismo año, con la instalación de la “Mesa para el abordaje de las pandillas juveniles en Guatemala”, un espacio intersectorial conformado por instituciones del Estado (CONJUVE, SECATID, SBS, PNC), organizaciones de la sociedad civil, jóvenes pandilleros y ex pandilleros, los Centros de Justicia auspiciados por USAID, y el acompañamiento de la Misión de Naciones Unidas en Guatemala (MINUGUA), la idea central fue generar espacios de diálogo entre el Estado, sociedad civil y pandillas juveniles, para encontrar soluciones a la problemática de la violencia juvenil. La mesa realizó varias reuniones y actividades públicas durante el año 2001, logrando una buena cobertura en los medios de comunicación, pero el logro más importante de la estrategia de intervención fue una disminución considerable de la violencia en el interior de los centros de privación de libertad, gracias a la mediación de los monitores y al diálogo de la SBS con las otras instancias del Estado que conformaban la mesa.71 b. El consorcio APREDE Considerando el éxito obtenido por la experiencia de la SBS, un grupo de organizaciones sociales que participaban en el proceso propone reproducir la experiencia en jóvenes integrantes de las maras que no se encontraban privados de libertad, es así como en el año 2002 nace el Consorcio para la Prevención del Delito (APREDE), integrado por el Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala (ICCPG), Familiares y Amigos Contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS) y la Asociación de Apoyo al Sistema Penitenciario (AMPEGUA). Los fundamentos criminológicos de APREDE en relación al tema de pandillas juveniles era que las maras no constituyen una organización criminal per se, que en su mayoría las maras están integradas por jóvenes provenientes de sectores marginados que sufrieron de privaciones económicas, educativas y afectivas, muchos de ellos con procesos de violencia y/o desintegración familiar; y que las respuestas Estatales para enfrentar el problema social de las maras habían consistido en políticas de seguridad represivas, que reproducían a su vez mayor violencia y estigmatización social hacia los jóvenes. En ese sentido, se puede afirmar que APREDE tiene una concepción de la criminalidad juvenil propia de las escuelas sociológicas que asumen el fenómeno del crimen a partir de la estructura social, principalmente la teoría de las subculturas de Albert Cohen. Según este autor, la sociedad de consumo capitalista, a través del mercado, los medios de comunicación, la escuela, la familia, etc.; establece una serie de “estatus social” al cual todos los miembros de la sociedad deben aspirar, el joven de las clases bajas y empobrecidas que también aspira a ese reconocimiento social, se percata de que se encuentra en el nivel más bajo de la jerarquía social y que las oportunidades legítimas que ofrece el sistema para lograr ese estatus son muy limitadas para él. Al percatarse de esto el joven experimenta sentimientos negativos, como culpa, auto rechazo, hostilidad y resentimiento, esto puede provocar en ocasiones un cambio en el marco referencial del joven que se produce cuando se asocia con otros que se encuentran en la misma situación, formando así una subcultura
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Ibíd. Los monitores de los centros son los encargados de dar el seguimiento y acompañamiento a los jóvenes en conflicto con la ley que se encuentran recluidos en centros de privación de libertad. Entrevista con personal de la SBS.

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donde se generan reacciones favorables frente a actos desaprobados por la cultura general. Así, cuando el grupo reconoce, acepta y valora el comportamiento transgresor o delictivo se abre una vía para solucionar el problema de estatus de esos jóvenes, pues ahora obtendrán una valoración positiva por realizar actos que antes eran síntoma de desprecio. La delincuencia es entonces un medio de conseguir estatus, pero no el que impone la sociedad, sino el que impone el propio subgrupo, es por ello que la delincuencia de estos jóvenes no es utilitaria, sino expresiva72. En relación a la estrategia de abordaje, APREDE parte de la premisa de que la prevención es mejor que la reacción, y que la misma debe hacerse en forma integral y en todos sus niveles y que la mayoría de los integrantes de las maras y pandillas son susceptibles de reintegrarse a la sociedad una vez que se les brinda la oportunidad. Es por ello que la intervención de sus proyectos estaba basada en estrategias de prevención primaria, secundaria y terciaria, a través de la generación de espacios de diálogo entre las pandillas juveniles, sociedad civil y las autoridades del Estado con el fin de disminuir los ya para entonces elevados niveles de violencia juvenil; las actividades que formaban parte de esta estrategia eran73: 1. Organizar encuentros locales, similares a los realizados con la SBS, con pandilleros de la localidad, sociedad civil y autoridades del Estado. 2. Sensibilización en colegios y escuelas para convencer a los niños y jóvenes de no involucrarse en las maras y no consumir drogas. 3. El análisis de la criminalidad en la localidad, a través de encuestas de victimización. 4. La elaboración y socialización de planes locales de prevención del delito en la localidad,

5. La generación de liderazgos juveniles positivos, por medio de la realización de actividades culturales, deportivas y recreativas, con jóvenes integrantes de las maras y pandillas juveniles. APREDE inicia sus actividades a principios del año 2002, logrando un financiamiento por parte de USAID-CAI de Q 1.996,942.87 (aproximadamente US$ 245,000.00), lo que le permitió contratar al personal y los monitores que trabajaron en los centros de privación de libertad de menores, cuyo proyecto había terminado con el cambio de autoridades a cargo de la SBS. Durante el año 2002, APREDE realizó una serie de actividades en Villa Nueva, entre las que destacan: • Encuesta de victimización, • Socialización de los resultados de las encuestas con autoridades y sociedad civil • Mapeo de actores relevantes en materia de seguridad y justicia en la localidad • Teatro popular para jóvenes • Partidos de fútbol entre policías, integrantes de las maras y periodistas, con la modalidad de que nadie ganaba ni perdía y se mezclaban los equipos. • Actividades de beneficio a la comunidad, tales como remodelación de banquetas y postes, pintar árboles, recoger basura, etc. • Mediación y resolución de conflictos. • Charlas de formación y sensibilización en escuelas para convencer a los niños de no involucrarse en las maras y no consumir drogas.

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Anitua, Gabriel; Historias de los pensamientos criminológicos; pág. 308. Entrevista a ex - director de APREDE

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• Instalación de mesas sectoriales y consejos locales de prevención del delito. • Talleres de capacitación a estos consejos sobre violencia juvenil y prevención del delito. • Elaboración de módulos de capacitaciónpara Consejos locales de prevención. Todas estas actividades se realizaban con jóvenes pandilleros en proceso de reinserción social, en las mismas se contó con la participación de las iglesias, la municipalidad de Villa Nueva y el Comité Ejecutivo de Justicia de Villa Nueva (red de organizaciones sociales que participaban en el Centro de Administración de Justicia de la USAID).74 Pero sin lugar a dudas el punto central del trabajo de APREDE fue la instalación de una mesa de diálogo entre jóvenes pandilleros, pandilleros en proceso de reinserción, y la Policía Nacional Civil; la iniciativa partió de las acusaciones de los jóvenes pandilleros sobre la existencia de un vínculo entre miembros de la PNC, principalmente de la Comisaría 15 asignada a Villa Nueva, y las pandillas juveniles, donde la Policía a la vez que extorsionaba a los pandilleros les proveía de drogas, armas y protección75. La relación de cooperación entre la policía y organizaciones criminales, es un tópico ya abordado en varias ocasiones por la doctrina: “vínculo fatídico establecido en América Latina entre un Estado perverso, signado por la omisión y la complacencia ante la ilicitud, y diversas formas del delito, en particular, el de alta rentabilidad económica derivada del tráfico y la comercialización de drogas prohibidas. Corrupción policial y criminalidad compleja parecen ir de la mano.76” La identificación y denuncia pública de este vínculo entre miembros de la policía y pandillas juveniles, conllevo la destitución o traslado de varios agentes de la Comisaría 1577, así como la instalación de la mesa de diálogo entre policía y pandilleros facilitada por APREDE. Durante la mayor parte del 2002 la mesa generó 21 acuerdos entre la Policía y las pandillas, estos acuerdos tenían la finalidad de disminuir los niveles de violencia existentes en la comunidad, entre estos figuraban: 1. Yo ya no corro, tú ya no me pegas, el cual buscaba terminar con la violencia y extorsiones de la policía hacia los jóvenes. 2. Acuerdo para la realización de reuniones periódicas entre PNC y los líderes de las maras. 3. Acuerdo para quitar estigmas sobre los tatuajes, y evitar la selectividad de las capturas policiales. 4. Acuerdo sobre que la prensa no estaría presente en las reuniones. 5. Acuerdo para permitir que las maras participaran en las reuniones del consejo de prevención de la violencia. En algunas de estas reuniones incluso se contó con la participación del entonces Director General de la Policía Nacional Civil y altas autoridades de la institución78.

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Entrevistas con ex director y personal de APREDE. 75 Entrevista con ex director de APREDE. 76 Saín, ob. cit. Pág 31. 77 La participación de agentes de la Comisaría 15 en actividades criminales es un problema recurrente que ha tenido amplia cobertura en los medios de comunicación: En abril de 2004 se despidió a cinco oficiales de la Comisaría 15 por actos de corrupción y vinculación con el crimen (Prensa Libre, edición electrónica del 24 de abril del2004, http://www.prensalibre.com/pl/2004/abril/23/8668 8.html); en diciembre de 2005 las autoridades del Ministerio de Gobernación reconocen que la comisaría 15, ubicada en Villa Nueva, es una estructura que supuestamente se alínea con el crimen organizado (Prensa Libre, edición electrónica del 4 de diciembre de 2005, en html); En julio del 2007, la Ministra de Gobernación aseguró que cambió a los agentes de la comisaría 15 debido a que los vecinos de Villa Nueva los acusan de complicidad con las pandillas juveniles (el Periódico, edición electrónica del 20 de julio del 2007, en .gt /es/ 20070720/ actualidad/41790); En julio de 2008 se reveló que solamente entre los meses de enero y junio de 2008 la Inspectoría de la PNC había recibido 25 denuncias contra miembros de la Comisaría 15 de Villa Nueva (Siglo XXI, edición electrónica 31 de julio del 2008 enhttp://www.sigloxxi.com/noticias/22097). También el Programa NAS-LED identificó este vínculo entre policías de la Comisaría 15 y pandillas.
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Entrevista con ex director de APREDE.

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a. La vuelta a la violencia
Cambios en la Dirección General de la PNC en el año 2002 conllevaron un retorno de la visión autoritaria dentro de la institución, varios de los policías acusados de corrupción y otros delitos fueron reinstalados en la comisaría 1579, entre octubre de 2002 y marzo de 2003 se produce una ola de violencia contra miembros de APREDE que tuvo como principales víctimas a jóvenes en proceso de reinserción social y jóvenes ex pandilleros que trabajaban como promotores del proyecto. En poco más de dos meses fueron asesinados 19 miembros de APREDE, incluyendo el asesinato en la vía pública de tres jóvenes en febrero de 2003, atacados mientras desarrollaban actividades del proyecto: “Durante esa época casi a diario acudíamos al velorio de un joven que trabajaba con nosotros o que era usuario del programa y que moría asesinado… ese día realizábamos una actividad de limpiar calles y remodelar banquetas, de un carro último modelo bajaron tres tipos bien vestidos, armados con pistolas nueve milímetros, fueron directamente a matar a Eddie Gómez, joven que laboraba en APREDE como promotor y que por su liderazgo era una pieza clave del programa, los demás corrimos cuando vimos que era imposible ayudar”80. Entrevista con personal de APREDE. Después de este asesinato las autoridades llevaron a cabo algunas pesquisas para dar con los responsables, incluso las fuerzas d e s e g u r i d a d re a l i z a ro n v a r i o s allanamientos con el acompañamiento de miembros de APREDE, sin embargo, hasta la fecha los responsables aún no han sido identificados. Los hechos de violencia rompieron la confianza entre los jóvenes y la Policía, los jóvenes ya no querían participar en actividades por temor a represalias y el proyecto se vio obligado a redefinir su rumbo y replantear las líneas de intervención: no más actividades públicas

y no más trabajo con la Policía. Durante el 2003 el proyecto se enfocó más en actividades de prevención terciaria, especialmente con jóvenes y adolescentes privados de libertad. Finalmente el consorcio se desarticuló en ese mismo año, y a mediados de 2004 se fundó la organización no gubernamental Asociación para la Prevención del Delito (APREDE).

b. Alcances y limitaciones.
El proyecto APREDE fue una experiencia exitosa y novedosa en muchos aspectos, entre sus principales logros se pueden identificar los siguientes: 1. APREDE demostró en la práctica que era posible acercarse y trabajar con los jóvenes pandilleros, incluso aquellos que aún no habían decidido dejar las pandillas. 2. Demostró también que los jóvenes pandilleros pueden integrarse a la sociedad en forma útil, cuando se dan las condiciones y el apoyo adecuado. 3. Permitió la integración y el trabajo conjunto de las comunidades, instituciones del Estado y los jóvenes para la solución de los problemas. 4. Evidenció que existe un grupo importante de jóvenes pandilleros con deseos de salir de su situación, y que están esperando una oferta para hacerlo. 5. Y posiblemente el logro más importante de la experiencia, lo constituye el haber puesto en el ojo público la prevención del delito como una forma de enfrentar la criminalidad juvenil en contextos altamente complejos de violencia. Sin embargo, algunos sectores han manifestado las limitaciones de la intervención de APREDE en varios sentidos, tales como:
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Ibíd.

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1. Los alcances reales de la inserción social de los jóvenes no fueron plenamente comprobados, las fuerzas policiales señalan que muchos de los miembros de APREDE que aseguraban ya estar fuera de las actividades criminales seguían delinquiendo, las mismas fuentes señalan que algunos pandilleros utilizaban a la organización como una fachada de impunidad81 niegan las acusaciones de las fuerzas de seguridad, aunque aceptan que en algunos casos aislados, jóvenes en proceso de reinserción cometían delitos y luego pretendían salir del sistema penal sin ninguna sanción, escudándose en su trabajo en el consorcio o en la mera participación en actividades organizadas por el mismo, sin embargo, reiteran que estos eran casos aislados y no la generalidad 8 2 . 2. En relación a los programas específicos, el mensaje a la sociedad era difuso, algunas fuentes señalan que el discurso parecía promover cierta permisividad hacia las conductas ilegales, siempre que hubiera algún tipo de arrepentimiento, en palabras de miembros de la cooperación internacional: “después de una charla que miembros de APREDE fueron a dar a escuelas, cuando les pregunté a algunos niños de estas escuelas sobre qué habían aprendido de las charlas, su respuesta fue que es bueno ser marero y después rehabilitarse83”; este extremo es aceptado por el director de APREDE: “cuando terminábamos las charlas en las escuelas algunos niños nos preguntaban que cómo podían hacer para meterse a la mara” 84 . Sin embargo, la principal crítica y que parece contar con un buen fundamento, es la falta de una previsión sobre los riesgos y amenazas que conllevaba la intervención, sobre este punto, personal de la institución señala que ni siquiera se contaba con seguros de vida para los empleados “no se tomaron en cuenta seriamente las advertencias en materia de seguridad, nunca pensaron que la violencia podía llegar tan lejos” 85.

2.6 La experiencia del Proyecto Prevención del Delito en el Plano Local
a. Antecedentes
Como se señaló anteriormente, desde el año 1999 en el marco del Programa de Justicia de USAID, se crean los Centros de Justicia en quince municipios del país, los mismos consistían es espacios de coordinación de las instituciones del sector justicia (jueces, fiscales, defensores públicos y policía), y sociedad civil de la localidad, cuyo objetivo era identificar, discutir, proponer y coordinar soluciones conjuntas a los problemas de justicia en la localidad: “los Centros de Justicia, constituyen una instancia de interacción entre los actores del sistema de justicia y las organizaciones de la sociedad civil” 8 6 .
Entrevista con personal de APREDE Entrevista con jefe policial y miembros de cooperación internacional82 Entrevista con personal de APREDE 83 Entrevista con personal de la cooperación internacional 84 Entrevista con ex director de APREDE 85 Entrevista con personal de APREDE 86 Rico, Ob. Cit; pág. 5 87 Para un análisis de las leyes antimaras y los planes de seguridad antipandillas implementados en la región durante esa época ver: Monterroso Javier, Análisis comparativo de los informes sobre políticas represivas y criminalidad juvenil en Centroamérica.
80 81

En el plano regional durante los años 2003 y 2004 se aprobaron en El Salvador y Honduras las llamadas “leyes antimaras”, que consistían en la reforma o creación de nuevas leyes penales, que, entre otros elementos contradictorios con la política criminal democrática y los derechos humanos, tipificaban como delito la sola pertenencia a organizaciones criminales o el solo hecho de llevar tatuajes; estas leyes fueron parte de una política de “mano dura” contra la delincuencia juvenil, plasmada en los planes “Libertad azul” en Honduras y “Mano dura” y “Super mano dura” en El Salvador. Si bien en el caso de Guatemala no se aprobaron leyes específicas contra las maras, el gobierno del FRG (20002003) implementó el llamado “Plan Escoba”, que, en esencia era similar a las políticas represivas de seguridad implementadas durante ese período en el llamado triángulo norte de Centroamérica.87

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2

A pesar de este contexto internacional negativo, en el caso de Guatemala el gobierno del presidente Óscar Berger (20042007), inició su gestión mostrando interés en la prevención de la delincuencia juvenil, por lo que solicitó ayuda en este tema a la cooperación internacional: “las autoridades guatemaltecas han manifestado su decidida intención de buscar respuestas satisfactorias a estas legítimas preocupaciones de la población mediante la elaboración y aplicación de estrategias de prevención del delito en el plano local88. Ante este requerimiento gubernamental, el Programa de Justicia de USAID para Guatemala incorpora dentro de su proyecto 2004-2007 “Fortalecimiento y reforma institucional” el componente de prevención del delito, mediante la creación del programa “Prevención del delito en el plano local”.

reconocía los riesgos y limitaciones del enfoque y la necesidad de vincular las acciones de prevención con el funcionamiento del sistema de justicia91 Ibid.. La estrategia de intervención del proyecto durante su primera etapa (un año), incluía: a. La identificación de los principales problemas de inseguridad de la población en la localidad, y su presentación a la comunidad. b. La elaboración de planes de prevención de los delitos seleccionados. c. La constitución o el fortalecimiento de un organismo local responsable de la elaboración, ejecución y evaluación del plan92 Ibíd. En una primera etapa, se realizó el diagnóstico de la criminalidad local en las 15 comunidades, utilizando tanto e s t a d í s t i c a s p ro p o rc i o n a d a s p o r instituciones del Estado, como mediante la realización de encuestas de victimización, contando para el efecto con el apoyo de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de San Carlos de Guatemala, esta etapa de diagnóstico se llevó a cabo durante el primer semestre de 2004. Los resultados del diagnóstico realizado en Villa Nueva, revelaron importantes elementos, por un lado actualizó la problemática de seguridad y delincuencia en la localidad, y descubrió que la situación de inseguridad se había agravado en relación a la medición realizada por APREDE en el 2002, así mismo, el

a. Los Planes de Prevención del Delito
El programa de prevención del delito comenzó a operar a inicios del 2004 en los municipios donde existían Centros de Justicia, la idea era “aprovechar las estructuras que se formaron en materia de administración de justicia para impulsar planes de prevención en la localidad 89”, uno de estos municipios era Villa Nueva. El objetivo general del proyecto era “iniciar, mediante la utilización del enfoque de resolución de problemas y como experiencias piloto a ser replicadas en otras zonas, acciones encaminadas a aportar soluciones sostenibles al problema de prevención del delito en las ciudades donde están funcionando Centros de Justicia, con la participación conjunta y coordinada de los organismos oficiales involucrados en el tema y de la sociedad civil” 90. El proyecto partía del paradigma de la prevención del delito desde la comunidad como una de las alternativas viables para enfrentar la criminalidad, sin embargo, desde su inicio

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Rico; ob. cit; pág. 7; sin embargo, este interés inicial fue pronto abandonado por el gobierno tras el cambio de Ministro de Gobernación y Director General de la Policía Nacional Civil en junio del 2004, de hecho, el gobierno de Óscar Berger está señalado de realizar y avalar prácticas de ejecuciones extrajudiciales de jóvenes estigmatizados, principalmente durante el período de junio del 2004 a abril del 2007, ver sobre el efecto: Samayoa, Claudia Las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes estigmatizados; y el informe del relator de ejecuciones extrajudiciales de las Naciones Unidas. 89 Entrevista con funcionarios del Programa de Estado de Derecho 90 Rico; ob. cit; pág. 18. 90 Ibíd. 91 Ibíd.

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diagnóstico puso al descubierto dos hechos fundamentales: en primer lugar, la precariedad de las condiciones de la Comisaría 15 en relación al número de efectivos, equipo disponible e infraestructura, que evidenciaban el grado de abandono de la seguridad en el municipio. En segundo lugar se identificó un problema delictivo particularmente preocupante para la población de la localidad: las extorsiones; y aunque ni los datos oficiales, ni la encuesta de victimización realizada identificaron este fenómeno como un problema grave, fue en las reuniones con la sociedad civil para presentar los resultados de la investigación, donde se evidenció que el problema de las extorsiones presuntamente realizadas por los miembros de las maras, consistía ya en el año 2004 uno de los principales problemas de seguridad para la población local. La primera etapa concluye con la presentación a la comunidad de los resultados del diagnóstico y la construcción conjunta de una propuesta de plan de acción, el cual en el caso de Villa Nueva contenía principalmente acciones y estrategias de prevención primaria y secundaria: 1. Partiendo de la estructura del Comité Ejecutivo de Justicia, la creación de una Comisión de Prevención del Delito, constituida por representantes de todas las instituciones estatales y sociales y organismos interesados en el tema de prevención del delito. 2. Identificación y caracterización de zonas de alta peligrosidad y grupos en riesgo. 3. Iluminación de calles y limpieza periódica de predios baldíos en las zonas de alta peligrosidad. 4. Diseño y ejecución de programas de vigilancia y patrullajes policiales en las zonas de alta peligrosidad, sobre todo en

el parque central, los centros educativos, las zonas frecuentadas por las maras, etc. 5. El control de la legalidad de expendios y tiendas que venden o distribuyen licor y/o y droga. 6. Reuniones periódicas entre la policía, fiscales y jueces para encontrar estrategias comunes en materia de prevención. 7. Talleres multidiciplinarios con organizaciones sociales sobre temas como el consumo de drogas, las maras, los robos de vehículos, los asaltos a buses, etc. 8. Diseño y establecimiento de redes locales de seguridad ciudadana. 9. Diseño y la aplicación de sistemas para facilitar las denuncias de los ciudadanos. 10. Establecimiento de contactos con líderes de maras para facilitar su reinserción. 11. Diseño y ejecución de un programa de educación y sensibilización en los centros escolares de la zona sobre la prevención del delito, y en especial, sobre el consumo de drogas. 12. Diseño y ejecución de programas deportivos, culturales y recreativos para jóvenes, sobre todo en situación de riesgo. 13. Diseño y ejecución de programas de reinserción social para alcohólicos, drogadictos y reos93. Durante esta primera fase, específicamente en mayo de 2004, apoyado en la estructura del Comité Ejecutivo de Justicia, nace el Consejo para la Prevención del Delito de Villa Nueva, como una organización autónoma e independiente, integrada por el sector privado, la sociedad civil organizada, el sector educativo, iglesias, medios de comunicación, la Municipalidad y la Policía Nacional Civil, como la estructura encargada de aplicar y monitorear los planes de prevención.

93

Ibid; Pág. 83.

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Al concluir la primera fase, el entonces coordinador, el criminólogo costarricense José María Rico abandonó el proyecto, reemplazándolo la también criminóloga Nadinne Jensens de origen belga. Este cambió conllevó importantes modificaciones al proyecto original, pues mientras Rico buscaba que los planes de prevención se concentraran en los delitos de mayor importancia de la localidad, Jensens creía que para lograr mayor efectividad los planes debían enfocarse solamente en un delito en cada localidad94. Entrevista con personal del programa de Estado de Derecho. Es así, que durante la segunda etapa del proyecto, los planes se concentraron en un solo delito en cada municipio, así por ejemplo, en el caso de Antigua Guatemala, el delito meta fueron los asaltos a turistas, en el departamento de Jutiapa los robos en el mercado central, en San Marcos la violencia intrafamiliar, etc. En el caso de Villa Nueva, aunque el delito meta seleccionado fue el robo a peatones, el Consejo para la Prevención del Delito prefirió trabajar sobre el delito de extorsiones “En un inicio, el trabajo realizado por el Consejo no se planificó con base en la metodología del Programa de Estado de Derecho de USAID, debido a la grave situación provocada por el delito de extorsión en el municipio en los últimos años, así como a los criterios utilizados para su tratamiento95”. En ese sentido, el trabajo del Consejo de Prevención del Delito no solamente no se enmarcó en la metodología de USAID, sino que se enfocó de forma directa en el apoyo al programa de NAS, cuyo principal eje de acción lo constituye la persecución penal. Fue hasta el año 2006 cuando el Consejo empezó a trabajar dos planes de prevención utilizando la metodología del programa de USAID: el asalto a peatones en la colonia los planes, y los asaltos a estudiantes en el instituto Guatemala la Asunción. En ese mismo año nuevamente se dan cambios en la coordinación del proyecto,

el cual ahora pasa directamente a manos de funcionarios del programa de Estado de Derecho de USAID, quienes se enfocan en la mayor parte del 2006 en el seguimiento a los dos planes de prevención que se trabajan desde el Consejo de Prevención, así como a la redefinición teórica del modelo, contando para ello con el apoyo de especialistas chilenos96. Es importante mencionar que durante el período 2004-2007, el Ministerio de Gobernación mostró poco interés en apoyar los planes de prevención desarrollados por el programa. Con el nuevo cambio de Ministro de Gobernación en abril del 2007, las nuevas autoridades se interesan en el trabajo desarrollado hasta esa fecha, y con el apoyo técnico y financiero del programa, el Ministerio de Gobernación elabora y publica un módulo sobre “Modelos de Abordaje para la Prevención”, el cual recoge las redefiniciones que el Programa de Estado de Derecho incorporó a su propio modelo, siendo la más importante de estas, la de que los planes de prevención deben ser desarrollados por el Viceministerio de Apoyo Comunitario, a través de los Consejos Municipales de Desarrollo Urbano y Rural (COMUDES)97, en vez de generar nuevas estructuras a nivel municipal, como se había hecho hasta ese momento. Durante esta etapa el programa también colaboró con las nuevas autoridades en desarrollar los manuales de la Dirección General de Prevención Comunitaria del Delito y módulos de autoformación para la participación ciudadana98. Finalmente en el año 2007 USAID redefine sus líneas de intervención, cerrando el Programa de Prevención del delito, sin embargo, el Consejo de Prevención del Delito continúa realizando actividades hasta la fecha, aunque con mucha menor intensidad e impacto.
94

Entrevista con personal del programa de Estado de Derecho Programa Estado de Derecho de USAID/Guatemala; Planes de prevención del delito; pág. 99. 96 Entrevista con personal del programa de Estado de Derecho 97 Ministerio de Gobernación de Guatemala; ob. cit. Pág. 25. 98 Ministerio de Gobernación de Guatemala; ¡Cosechar lo sembrado! Nuestros principales logros para la seguridad ciudadana (marzo 2007-enero 2008
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a.Alcances y limitaciones
Los resultados del programa de Prevención se deben evaluar en dos dimensiones: a nivel nacional y a nivel local. A nivel nacional, tanto por su nivel geográfico de cobertura como por los montos económicos invertidos, puede fácilmente calificarse como la iniciativa más importante en materia de prevención del delito impulsada hasta la fecha. Sin embargo, como se señaló anteriormente, en el caso de Villa Nueva no se siguió la metodología desarrollada en el resto del país, por lo que resulta muy importante analizar en forma individual el trabajo desarrollado por el programa en este municipio. Es así que a nivel local se pueden identificar algunos logros importantes, tales como: 1. La elaboración y socialización de un diagnóstico exhaustivo de los principales problemas de seguridad de Villa Nueva, incluyendo la debilidad de las instituciones del Estado para enfrentar esta problemática. Este diagnóstico continúa hoy siendo el más completo que se haya realizado en esta localidad. 2. La creación y acompañamiento del Consejo para la Prevención del Delito de Vi l l a N u e v a , c o m o u n e s p a c i o representativo de sociedad civil de la localidad, sector empresarial, iglesias, sociedad civil y Estado para trabajar el tema de seguridad. 3. La generación de planes de prevención del delito en la localidad, que incluyen estrategias de prevención primaria, secundaria y terciaria, especialmente importante resulta el plan de prevención desarrollado con estudiantes de nivel medio, y el plan de prevención de robos en el mercado central, que constituyen experiencias positivas a investigar de forma más exhaustiva para evaluar la posibilidad de replicarlos.

Al igual que con las otras experiencias que se detallan en esta investigación, se identificaron también una serie de limitaciones en el programa, tales como: 1. Durante el desarrollo del programa se cambió varias veces la coordinación, lo que provocó importantes variaciones en la metodología y estrategia a desarrollar, lo que su vez impidió el logro de resultados más tangibles. 2. No se ejecutaron varias de las actividades previstas en los planes, como ya se señaló anteriormente, en parte debido a la falta de apoyo del gobierno central para llevar adelante las acciones y en parte por la exigencia del Consejo de Prevención de llevar adelante acciones contra el delito de extorsiones. 3. La falta de claridad inicial también condicionó el impacto de la intervención; por ejemplo, si desde el principio se hubiera determinado que los Consejos Municipales de Desarrollo constituían los espacios más pertinentes para desarrollar el trabajo de prevención en los municipios (como se estableció posteriormente por el mismo programa en el año 2007), en vez de generar nuevas estructuras sociales o de utilizar otras de competencia muy limitada como las Juntas Locales de Seguridad; o si en vez de realizar planes para varios delitos, se hubieran realizado desde el principio para uno solo. Aunque este defecto se explica en parte por los cambios en la dirección del programa, a la vez lo excede, y demuestra que la cooperación para el desarrollo carece muchas veces de prioridades y estrategias bien definidas, por lo que las mismas se ajustan a los requerimientos del gobierno de turno. La desvinculación de la Policía Nacional Civil en los planes y programas de prevención, en efecto, en el sistema legal guatemalteco que restringe las competencias de las policías municipales en materia de prevención de la violencia y delincuencia, es la Policía Nacional Civil

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el ente que debe tener mayor protagonismo en la prevención del delito (aunque definitivamente no el único); sin embargo, desde su concepción y durante todo su desarrollo el programa de prevención le asignó un papel muy secundario a la PNC, esto ha sido señalado como un defecto por las más altas autoridades de la PNC y del Ministerio de Gobernación99.

promulgación o reforma de leyes, convenios y tratados en materia de lucha contra el narcotráfico y la delincuencia transnacional100.

b. Una “Comisaría Modelo” que no es comisaría
En primer punto, es necesario aclarar que el programa apoyado por el NAS no es un programa de prevención de la violencia juvenil, pues aunque tiene algunos componentes de prevención situacional, pone mayor énfasis en la reacción y represión del delito. Los fundamentos teóricos de este modelo parten de una visión diametralmente opuesta a la sustentada por APREDE, bajo este paradigma las maras y pandillas constituyen una organización criminal altamente estructurada, con buena capacidad de planificación y que obtiene ganancias millonarias de su actividad criminal, de hecho, los responsables del programa aseguran que las extorsiones a familias, comercios y, transporte público, el tráfico de drogas, los robos y el sicariato producen a una “clica” ganancias de más de 30 millones de quetzales al año 101 . Para el diseño de sus estrategias de intervención, el NAS partió de una serie de entrevistas y reuniones con vecinos del municipio. Esto le permitió comprobar al igual que lo habían hecho tanto APREDE por medio de las denuncias de jóvenes, como USAID a través de las encuestas de victimización, la corrupción en la Comisaría 15 y el vínculo de la policía con las pandillas y la delincuencia en el municipio. Esta metodología de reuniones y entrevistas presentó un resultado distinto al de las otras mediciones: con base en las reuniones con vecinos los funcionarios de NAS determinaron que los principales problemas de seguridad del municipio, y que producían la mayor cantidad de muertes violentas eran las extorsiones y la

2.7 La experiencia de la Comisaría Modelo y el Plan Cuéntaselo a Waldemar
a. Antecedentes:
De acuerdo a fuentes entrevistadas, en abril del 2004 se llevó a cabo una reunión de alto nivel en la cual estuvieron presentes el Vicepresidente de la República, el entonces Presidente de la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia, el Fiscal General de la República y jefe del Ministerio Público, el Ministro de Gobernación, el Alcalde Municipal de Villa Nueva, el Embajador de los Estados Unidos de América en Guatemala y personal de la Sección de Asuntos Narcóticos (Narcotic Affairs Section) de la Embajada de Estados Unidos. El objetivo de esa reunión era elaborar un plan para mejorar la seguridad en el municipio de Villa Nueva, la idea era llevar a cabo una experiencia piloto que luego fuera reproducida a nivel nacional. La Narcotic Affairs Section (en adelante NAS), tiene más de 10 años de presencia en Guatemala, y es una organización policial antinarcótica cuya misión es desarrollar y mejorar las capacidades de las instituciones policiales, judiciales y penitenciarias de los gobiernos locales a través del entrenamiento del personal, provisión de equipo, el rendimiento de operaciones y proveer apoyo para las operaciones. Enfoca sus estrategias de intervención en la ayuda técnica, entrega de equipo e infraestructura, entrenamiento, programas educacionales y de sensibilización, así como promover la

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Entrevistas con ex - ministro de gobernación. http://www.nasgt.com.gt/index.htm Entrevista con personal de NAS, estas cifras coinciden con un documento elaborado por la Policía Nacional Civil de Guatemala titulado Maras en Guatemala 2006, estrategias comprensivas para lograr una visión unificada de un problema común. También existe coincidencia en asignar el destino de los fondos provenientes del delito, así ambas fuentes establecen que una clica gasta aproximadamente un 30% en compra de armas, un 15% en sobornos, un 10% en honorarios de abogados y relaciones públicas, un 10% en salarios de mareros y en un 35% que se desconoce su destino.

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violencia intrafamiliar, y que combatiendo estos dos problemas se podrían disminuir los índices de homicidios102. Además, el NAS identificó posteriormente que pese a que existe una percepción de que la mayoría de extorsiones son cometidas por las maras, en realidad casi un 50% de las mismas se realizan por bandas criminales que no son maras, aunque en ocasiones tienen vínculos con estas, o incluso por bandas que solamente simulan ser mareros103. Otro elemento importante del diagnóstico del NAS, es que la PNC en vez de realizar una investigación criminal que conduzca a capturas de calidad, funcionaba bajo una lógica de capturas masivas y sin fundamento legal, capturando mareros o jóvenes solo por su apariencia, consignándolos después a los tribunales ya sea por el delito de posesión de drogas para el consumo o simulando falsas flagrancias en robos o hurtos a peatones. Esta práctica producía a su vez saturación de casos en el sistema de justicia, el fracaso en las investigaciones y la posterior salida de la persona capturada del sistema por falta de pruebas104. Es importante señalar que esto coincide con lo señalado también por organizaciones de la sociedad civil guatemalteca, principalmente en la utilización del delito de posesión de drogas para el consumo como una forma de fundamentar las capturas de jóvenes105. El programa de NAS tiene como objetivo fundamental eficientar la investigación criminal y la persecución penal de los delitos de extorsión y violencia intrafamiliar, mediante las siguientes acciones: 1. La creación de una fuerza policial ajena a la corrupción. Para ello se utilizó y perfecciono un sistema de verificación del personal policial que incluye: a.Un proceso de verificación de antecedentes personales y profesionales de los aspirantes.

b. Entrevistas y cuestionarios. c. Pruebas de polígrafo. d. Pruebas de drogas. e. Llevar al aspirante que ha pasado por estas etapas a una entrevista con el juez, el fiscal y representantes de la sociedad civil de la localidad, con el objetivo de comprometerlo públicamente ante los usuarios del sistema. f. Verificación de cuentas bancarias y pruebas de polígrafo cada seis meses. 2. Por medio de la formación y capacitación, la creación de una fuerza investigativa especializada. 3. Eficientar el patrullaje preventivo por medio de la zonificación y la optimización de recursos materiales y personales. 4. Prohibir las detenciones en flagrancia y por el delito de posesión para el consumo. 5. Un sistema de información criminal permanente, conocida como CRADIC. 6. Una estrategia de “rescate comunitario”, que incluía: a. Saturación policial mediante una actividad masiva de toma del lugar. b. Lucha ideológica contra las maras, pintando los grafittis de las maras, bajo la concepción de que los grafittis representan su bandera. c. Patrullajes para evitar la pinta de paredes d. Desarrollar actividades comunitarias que vinculen a la población de la localidad con la policía. 7. Un sistema que permitiera a la población denunciar las extorsiones sin temor a represalias.

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Entrevista con personal de NAS Ibid. Ibid. 105 Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala; Análisis de las detenciones por el delito de posesión para el consumo en Guatemala;

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A pesar del interés mostrado al inicio del programa por las altas autoridades del gobierno, en la práctica no se dio la voluntad política necesaria para implementar este modelo en la comisaría 15 de Villa Nueva, por lo que desde el año 2005 se instaló la llamada “Comisaría Modelo”, en instalaciones proporcionadas para el efecto por la municipalidad de Villa Nueva, a pesar del nombre de comisaría, en realidad se trata de una estación de policía, que tiene jurisdicción sobre el municipio; pero con una competencia restringida a los delitos de extorsiones y violencia intrafamiliar. Es decir que actualmente Villa Nueva cuenta con dos comisarías de Policía independientes entre sí, la Comisaría 15 y la Comisaría Modelo, está última encargada solo de los delitos de extorsiones y violencia intrafamiliar. El proceso de selección y formación de los miembros de la Comisaría Modelo fue llevado a cabo con el apoyo del personal de NAS, a diciembre de 2008 la comisaría modelo contaba con aproximadamente 70 agentes 1 0 6 , de los cuales 19 son investigadores capacitados y formados para el efecto por el NAS, y el resto se encargan de patrullajes107. En este punto es importante destacar que esto implica que el 27% de la fuerza policial de la comisaría está especializada en tareas de investigación, en contraposición con el promedio nacional, donde se destina el 96% de la fuerza en tareas de prevención y únicamente el 4% a la investigación108 Monterroso, Javier; Investigación criminal; pág. 93. . También es importante señalar que la formación otorgada por la NAS es de 1,500 horas efectivas de formación en investigación criminal, lo que equivale a aproximadamente seis meses, mientras que la formación de un detective del Departamento de Investigación Criminal de la PNC (DINC) tiene una duración que en ocasiones es apenas de un mes 109 . La estrategia de patrullaje policial se focalizó en eficientar la presencia policial en las escuelas públicas, cuyos estudiantes

eran especialmente vulnerables a las extorsiones, para el efecto se diseñó e implementó un sistema de coordinación con los directores de las escuelas que permite en la práctica que un total de 26 policías contando con tan solo siete vehículos tengan control situacional sobre 75 establecimientos educativos 11 0 . Entrevista con personal de NAS, en este punto es importante señalar la colaboración del programa NAS con el programa de estado de derecho de USAID, que ya había trabajado en planes de prevención con las escuelas y colegios de la localidad. En relación a la estrategia de “rescate comunitario”, que se podría considerar la parte preventiva del modelo, la única actividad de este tipo fue la desarrollada en mayo del año 2006 en la colonia Ciudad del Sol, zona 4 de Villa Nueva, en esta actividad realizada en conjunto con fuerzas del Ejército, se llevó a cabo un amplio despliegue policial y militar, la instalación de un destacamento del Ejército en la comunidad, la ocultación de graffitis y la realización de actividades sociales para acercar a la policía con la comunidad. En relación al sistema de información criminal, se desarrolló el Centro de Recopilación, Análisis y Diseminación de Información Criminal (CRADIC), primero como una unidad específica para Villa Nueva, y, debido al éxito alcanzado por el mismo, en el año 2006 se integró a nivel nacional dentro de la estructura del Departamento de Investigación Criminal (DINC). Pero sin lugar a dudas, el elemento más característico del programa y a la vez el más controversial, lo constituye el sistema de denuncia telefónica conocida como “Cuéntaselo a Waldemar”, implementada en Villa Nueva desde el año 2006 y a nivel nacional desde el 2008.
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El sistema parte del hecho de que a pesar de que el delito de extorsiones constituye uno de los principales problemas de

Entrevista con jefe de la comisaría modelo Ibíd Monterroso, Javier; Investigación criminal; Pág. 93. 109 Ibíd; pág. 100. 110 Entrevista con personal de NAS
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seguridad en Villa Nueva, hasta el año 2006 no existían denuncias por este delito en los registros oficiales, según funcionarios del NAS esto se debía principalmente a dos factores: en primer lugar el temor de la población de ser sujeta de represalias por parte de los pandilleros si presentaban la denuncia, en ese sentido, a pesar de que el Consejo de Prevención del Delito había instalado buzones de denuncias anónimas en distintos puntos de la ciudad, la población no denunciaba las extorsiones. En segundo lugar, las denuncias por extorsiones eran tipificadas por los jueces como delito de coacción, lo cual en muchas ocasiones permitía la aplicación de medidas sustitutivas a la prisión preventiva, con lo cual los sindicados quedaban libres, lo que conllevaba mayor vulnerabilidad para el denunciante111 . Para combatir esta situación, las autoridades policiales, con el apoyo de NAS implementaron un número telefónico donde las personas pueden denunciar en forma anónima a los mareros, no por el delito de extorsiones, sino por otro tipo de delitos que permitan que los mareros queden sujetos a prisión preventiva, tales como el almacenaje de drogas, cosas robadas o armas, una vez que la persona está sujeta a la prisión preventiva, la víctima presenta la denuncia por extorsión al juzgado, donde se sigue el proceso por este delito: “si la denuncia es por extorsión, el marero sale libre, es por ello que la denuncia debe ser por posesión de droga para comercializar, depósitos de armas de fuego o de cosas robadas, una vez que el marero está sujeto a prisión preventiva, la persona debe acudir a denunciar la extorsión… esto no fue suficiente, sino que fue necesario realizar varias jornadas de trabajo con jueces y fiscales para ponerse de acuerdo en forma coordinada sobre la aplicación del delito de extorsión, y del delito de exacciones intimidatorias tipificado en la ley contra la delincuencia organizada112”. El programa contó con el apoyo total de la Municipalidad de Villa Nueva, incluso los encargados del programa aseguran que la

colaboración de la municipalidad fue mucho mayor que la del gobierno central, en la página web de la Municipalidad de Villa Nueva existe un portal específico sobre el programa donde incluso se puede encontrar un ejemplo de cómo opera el programa: “Yo, vecino, tengo información de dónde están los pandilleros que extorsionan, roban y matan, se lo cuento bajo reserva de mi nombre a Waldemar, y éste se encarga de investigar y proceder; es prácticamente un trabajo hormiga el que todos hacemos”113. En este mismo portal también se pueden encontrar algunos de los supuestos logros del programa, así como la evolución del fenómeno de las extorsiones: ¿Cuántos van? Cabe mencionar que, según el reporte policial, se han capturado a la fecha 800 mareros y 200 más han muerto por rivalidades entre los mismos114. Este sistema de denuncias plantea una serie de problemas de índole legal: en primer lugar pareciera que la denuncia inicial es más un método para garantizar la prisión preventiva del supuesto delincuente que una denuncia real. Sin embargo, el aspecto más controversial del sistema lo constituyen las acusaciones sobre que detrás del sistema se esconde un aparato de ejecución extrajudicial, que utiliza las llamadas para identificar a los mareros, a quienes después elimina; estas acusaciones son hechas por miembros de organizaciones de la sociedad civil: “desde que se creó el sistema de cuéntaselo a Waldemar se incrementaron la ejecuciones extrajudiciales… es un sistema de eliminación de personas115”.

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Ibíd. Ibíd. Ibíd. 114 Ibíd. 115 Entrevistas con miembros de organizaciones no gubernamentales

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Los responsables del programa, tanto policías como personal del NAS, niegan estas acusaciones, responsabilizando a las organizaciones de derechos humanos de sostener contra el programa una “persecución implacable”, que consideran como uno de los principales obstáculos para el mismo; además, aseguran haber llevado a cabo un programa de depuración de las fuerzas policiales que conforman la Comisaría Modelo, que impediría que las mismas estuvieran involucradas en ese tipo de hechos; reconocen la existencia de fuerzas de ejecuciones extrajudiciales operando en el municipio y que asesinan a jóvenes pandilleros; pero aseguran que estas no tienen ningún vínculo con el programa116. Sin embargo, existe la percepción de una parte de la ciudadanía, de que la denuncia contra un pandillero por medio del número telefónico de Cuéntaselo a Waldemar acarrea para el pandillero consecuencias graves, incluso su muerte, así lo reflejan las entrevistas proporcionadas por vecinos de Villa nueva para una investigación elaborada por tres organizaciones de derechos humanos en 2007: “Nosotros supimos que en Villa Nueva hay un teléfono donde llamar es cuéntaselo a Waldemar, ahí se denuncia y rápido friegan a los mareros, ojala y aquí tuviéramos donde llamar, así nos echamos a todos estos hijos de….” “lo bueno es que uno no da su nombre… y dicen que rápido van y se despachan a los mareros”117. La investigación también señala que las opiniones de las personas entrevistadas en relación al programa son diversas, mientras que algunos apoyan este proceso otros lo califican como una vuelta al pasado y la generación de herramientas de espionaje ciudadano118. La investigación concluye que en el imaginario social el plan “Cuéntaselo a Waldemar” consiste en un plan de eliminación de las maras119, por lo que recomienda a la Policía Nacional Civil revisar su funcionamiento para “evitar que

se convierta en un estigmatizador, y peor aún, en un ejecutor”120. Finalmente, es importante señalar que a pesar de que la mayoría de elementos que conforman el modelo de reacción conocido como “Comisaría Modelo”, cuentan con importantes grados de desarrollo, sus responsables aseguran que la experiencia “no es aún replicable en otros lugares, pues aún no se ha instalado en su totalidad en Villa Nueva… no es un modelo diseñado para resolver todos los problemas de seguridad, sino una estrategia para resolver específicamente algunos problemas graves (las extorsiones y la corrupción policial) en un lugar determinado”121.

a.Alcances y limitaciones
Sobre la experiencia de la Comisaría Modelo y el plan Cuéntaselo a Waldemar se pueden señalar una serie de avances, principalmente en materia de investigación y persecución penal, tales como: 1. El plan parte de una claridad importante en relación al funcionamiento policial que privilegia las detenciones por sobre la investigación criminal, en ese sentido, el prohibir a los miembros de la Comisaría Modelo las capturas arbitrarias, permitió optimizar los recursos de la institución para enfocarlos en la investigación criminal y el patrullaje focalizado, mejorando los índices de resolución de algunos delitos. 2. El modelo generó una estrategia de patrullaje altamente exitosa, que permitió maximizar la utilización de personal y vehículos, y como consecuencia se presentó una disminución en los niveles de victimización de niños y jóvenes que acuden a los establecimientos educativos.
116 117

Entrevista con personal del NAS y de la comisaría modelo. CALDH, ICCPG, SEDEM; Las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes estigmatizados; pág. 69 118 Ibíd, pág. 70 119 Ibíd; pág. 96 120 Ibíd; pág. 100 121 Entrevista con personal de NAS

43

3. El situar la investigación criminal como un eje fundamental del trabajo policial, invertir en capacitación sobre investigación y mejorar la relación con el Ministerio Público, permitió elevar los índices de efectividad en los delitos de extorsiones, en ese sentido, de acuerdo a datos del Ministerio Público, la fiscalía de Villa Nueva presentó durante los años 2007 y 2008 un total de 45 acusaciones por el delito de extorsión122 , lo que convierte a esta fiscalía en la que más acusaciones presentó por este delito a nivel nacional. Sin embargo, el programa adolece de serias limitaciones, tales como: 1. El programa tiene una visión unidimensional del fenómeno de las maras y pandillas juveniles, y por lo tanto su actividad se basa casi exclusivamente en la reacción y el combate a la criminalidad y no en su prevención, en ese sentido los objetivos del programa son menos integrales que en las otras experiencias; desde ese punto de vista, el programa también excluye las posibilidades de reacciones menos violentas por parte del Estado para enfrentar la criminalidad juvenil. 2. Para muchas personas, el programa “Cuéntaselo a Waldemar” se percibe como un mecanismo de “limpieza social”, y no como una estrategia de investigación; a fin de aclarar este asunto, es importante realizar una investigación profunda, específica y objetiva sobre este tema por parte de las autoridades del Estado, la cooperación norteamericana y organizaciones de derechos humanos. 2.8 Análisis comparativo de los programas A continuación se realizará un análisis de los tres programas anteriormente descritos, en lo individual y en forma comparada, pero antes se deben hacer algunas consideraciones metodológicas:

En primer lugar, el análisis debe tomar en cuenta aspectos intrínsecos de los programas, y que determinan en buena medida tanto los objetivos como las estrategias implementadas, podemos clasificar estos como aspectos de carácter teleológico y metodológico, ya que se refiere al conjunto de principios filosóficos e ideológicos que sustentan los programas así como la finalidad que estos buscan; dentro de estos podemos identificar la concepción de la violencia juvenil que sustenta, el paradigma criminológico que lo sostiene, los objetivos que se plantea alcanzar, las estrategias de abordaje a la problemática que plantea, y los métodos utilizados. Estos aspectos, si bien no son medibles cuantitativamente, si pueden ser valorados en relación a una mayor o menor comprensión del fenómeno delincuencial, así como a una serie de valores aspiracionales o teleológicos de las sociedades democráticas, expresados en buena medida en la Constitución Política, tales como el respeto a los derechos humanos, la construcción de una convivencia pacífica, la aceptación de la diversidad, etc. Finalmente, se debe realizar un análisis en relación a aspectos puramente cuantitativos, con base en una serie de indicadores verificables empíricamente, que establecerán el nivel de impacto alcanzado; para ello, se debe tomar en cuenta que la disminución o aumento de la violencia y la delincuencia en la zona, no puede ser considerado un logro de ninguno de los proyectos, pues como se estableció anteriormente, los niveles de delincuencia en una localidad, se ven afectados por fenómenos nacionales que exceden el nivel de intervención de los planes y programas locales. Además, como se estableció anteriormente cada proyecto parte de estrategias distintas de intervención, por lo que los indicadores

122

Ministerio Público de Guatemala; datos de acusaciones durante 2007 y 2008.

44

cuantitativos de impacto deberán definirse en relación a cada proyecto, por ello estos indicadores tampoco son comparables entre cada experiencia, así por ejemplo un programa que tuvo como objetivo principal la reinserción social de miembros de las maras, no puede ser medido de la misma forma junto a otro que tenía como objetivo lograr condenas penales. 2.8.1 Aspectos teleológicos metodológicos. y

está en que para APREDE el énfasis se da en relación a la prevención primaria y terciaria, mientras que el Programa de Prevención del Delito hace énfasis en la prevención secundaria. En contraposición, el programa NAS se enfoca con exclusividad en la reacción y persecución del delito y además de no incorporar ningún aspecto preventivo, niega en buena medida las posibilidades de programas de prevención y reinserción de los delincuentes. En ese sentido, nuevamente se encuentran ventajas en las visiones más integrales y amplias tanto de APREDE como del Programa de Prevención del Delito en contraposición a visiones más reduccionistas del NAS. En cuanto a los objetivos que se plantean los proyectos, se puede diferenciar en objetivos amplios de reducción de la violencia y delincuencia juvenil en el caso de APREDE, en contraposición a objetivos más específicos tanto en el caso del Programa de Prevención del Delito (reducir los niveles de victimización de algunos delitos o de un solo delito), como en el caso del programa NAS que pretende eficientar la labor policial en dos delitos (extorsiones y violencia intrafamiliar). Sobre este punto se debe tomar en cuenta que uno de los factores de éxito de un programa es su especificidad y realismo en relación al momento de plantear sus objetivos, bajo ese parámetro tanto el Programa de Prevención del Delito como el programa de NAS tienen ventaja sobre APREDE, cuyos objetivos son demasiado amplios e indeterminados. Finalmente en relación a las estrategias utilizadas, tanto el programa de APREDE como el de USAID utilizan una metodología propia de los programas de prevención: diagnósticos de criminalidad, reuniones con vecinos, sensibilización, elaboración conjunta de planes, realización de actividades públicas, etc. En relación al
123

En relación a estos aspectos podemos identificar importantes diferencias en los programas analizados, en relación a su concepción de las maras, APREDE parte de que son la expresión de jóvenes marginados por la sociedad, que pueden y deben ser socializados e integrados a la misma en forma no violenta, aunque no niega la comisión de delitos graves por ciertos integrantes de las pandillas. Por el contrario, el programa de la Comisaría Modelo considera que las maras son la expresión de una grave criminalidad organizada, así mismo el personal a cargo del proyecto plantea fuertes dudas en relación a las posibilidades que ofrece la rehabilitación de pandilleros123. En el caso del programa de USAID, este no tiene una concepción específica relacionada con las maras. En ese sentido se puede concluir que la visión de las maras es más amplia y holística en el caso de APREDE y es muy corta y reduccionista en el caso del programa de NAS, pues únicamente aborda el aspecto puramente delictivo de las maras, sin abordar las causas del fenómeno desde una visión sociológica y antropológica. En relación a los métodos de abordaje de la problemática, tanto APREDE como el programa de Prevención del Delito consideran que el énfasis en el abordaje de la criminalidad juvenil debe enfocarse en la prevención más que en la reacción, si bien no niegan esta última; la diferencia

Entrevista con personal del NAS

45

programa de la comisaría modelo, se plantean estrategias eminentemente policiales, propias de labores de inteligencia e investigación criminal. Las diferencias y similitudes entre los programas en relación a estos aspectos se reflejan en la siguiente tabla:

Tabla 2 Análisis comparativo de los programas, aspectos teleológicos y metodológicos
ASPECTOS Concepción de las maras APREDE Jovenes marginados, algunos de de ellos cometen delitos Reducir la violencia de y hacia los jóvenes USAID No se refiere explícitamente a este tema NAS Maras son organizaciones criminales bien estructuradas Mejorar la investigación y persecución de las extorsiones y violencia intrafamiliar Investigación criminal, persecución penal y preventiva Diagnósticos Criminalidad, Capacitación, entrega de equipo actividades de inteligencia e investigación criminal, coordinación MP-OJ-PNC

Objetivos del programa

Reducir los niveles de vulnerabilidad en uno o dos delitos seleccionados Prevención Primaria y Secundaria

Método de abordaje

Prevención Primaria y Secundaria

Estrategia

Diagnósticos Criminalidad reuniones con vecinos, elaboración de planes de prevención sensibilización, diálogo PNC-Maras actividades culturales, deportivas, y educativas

Diagnósticos Criminalidad con vecinos elaboración de planes de prevención sensibilización y capacitación

46

Realizando una valoración de estos aspectos, se puede afirmar que tanto el programa de APREDE como el de USAID, son más adecuados bajo una visión democrática de combate a la criminalidad, no solamente porque incorporan en mayor medida una visión preventiva, sino porque sus estrategias son plenamente compatibles con lo establecido en los instrumentos internacionales de derechos humanos y la doctrina de protección integral de la niñez y adolescencia. En el caso del programa de NAS, se considera que si bien es un programa eficiente desde el punto de vista estrictamente policial, tiene una visión unidimensional del fenómeno de las maras, concibiéndolos únicamente como grupos criminales que deben ser perseguidos y sancionados. En ese sentido se puede también afirmar que la estrategia utilizada por el NAS se enfoca únicamente en el corto plazo, expresada en la resolución de los casos concretos y la sanción a los delincuentes, mientras que la de los otros programas, principalmente APREDE fueron más allá del caso concreto, hacia el futuro de los jóvenes y la sociedad mediante el proceso de reinserción social de los mismos. Asímismo, el programa de APREDE a través de las actividades sociales, la sensibilización y el diálogo policíapandillas, también permitió generar lazos sociales de entendimiento y cooperación entre las instituciones y la comunidad en relación al fenómeno de las maras. En contraposición, en el caso del programa del NAS el número telefónico anónimo de denuncias “Cuéntaselo a Waldemar”, lejos de favorecer la integración social, ha generado críticas de diversos sectores debido a que se percibe como parte de un mecanismo de ejecuciones de pandilleros. En lo específico relacionado a la prevención del delito, como se estableció anteriormente (supra, pág. 17), las Directrices de RIAD establecen que para el abordaje de la

violencia y delincuencia juvenil, deben privilegiarse las estrategias preventivas sobre las reactivas. Haciendo un análisis de cada programa en relación al tema específico de la utilización de la prevención del delito, se puede afirmar que en el caso de APREDE se trabajaron todas las líneas de prevención, en el caso del programa de USAID, el énfasis estuvo en la prevención secundaria, mientras que en el caso de NAS únicamente se enfocó en prevención secundaria. La siguiente tabla clasifica las acciones desarrolladas por cada programa, de acuerdo al área de prevención a la que pertenece.

47

Tabla 3 Acciones de prevención desarrolladas por programa
Programa Prevención primaria
• Sensibilización en colegios y escuelas para convencer a los niños y jóvenes de no involucrarse en las maras y no consumir drogas • Teatro popular para jóvenes • Actividades de beneficio a la comunidad: remodelación de banquetas y postes, pintar árboles, recoger basura, etc • Mediación y resolución de conflictos

Prevención secundaria
• Encuestas de victimización y socialización de los resultados con autoridades y sociedad civil • La elaboración y socialización de planes locales de prevención del delito en la localidad • Mapeo de actores relevantes en materia de seguridad y justicia en la localidad • Instalación de mesas sectoriales y consejos locales de prevención del delito. • Talleres de capacitación a estos consejos sobre violencia juvenil y prevención del delito • Elaboración de módulos de capacitación para Consejos locales de prevención.

Prevención terciaria
• La realización de encuentros locales, entre pandilleros, sociedad civil y autoridades del Estado. • Actividades culturales, deportivas y recreativas, con jóvenes integrantes de las maras y pandillas juveniles. • Partidos de fútbol entre policías, integrantes de las maras y periodistas, con la modalidad de que nadie ganaba ni perdía y se mezclaban los equipos

APREDE

USAID

• Diseño y ejecución de un programa de educación y sensibilización en los centros escolares de la zona sobre la prevención del delito, y en especial, sobre el consumo de drogas. • Talleres multidisciplinarios con organizaciones sociales sobre temas como el consumo de drogas, las maras, los robos de vehículos, los asaltos a buses, etc.

• Diagnóstico de la criminalidad en la localidad, que incluyó encuestas de victimización y socialización de los resultados con autoridades y sociedad civil • La creación de una Comisión de Prevención del Delito, constituida por representantes de todas las instituciones estatales y sociales y organismos interesados en el tema de prevención del delito. • Diseño y ejecución de programas de vigilancia y patrullajes policiales en las zonas de alta peligrosidad, sobre todo en el parque central, los centros educativos, las zonas frecuentadas por las maras, etc.

NAS

• Eficientar el patrullaje preventivo por medio de la zonificación y la optimización de recursos materiales y personales. • Un sistema de información criminal permanente, conocida como CRADIC • Desarrollar actividades comunitarias que vinculen a la población de la localidad con la policía • Destrucción de graffitis.

Lo anterior demuestra una vez más que no existe una política de coordinación entre las instituciones que reciben financiamiento de los Estados Unidos, y que algunos programas son totalmente contradictorios con otros, de hecho, de las entrevistas realizadas los distintos encargados de los programas evidenciaban la poca o nula coordinación entre ellos, e incluso acusaciones recíprocas.

48

2

2.8.2 Aspectos cuantitativos
En relación a los aspectos cuantitativos, tal y como se estableció anteriormente (supra, página 18), no es posible evaluar si un programa de este tipo tuvo o no impactos directos en la reducción de la violencia y criminalidad en el municipio, por lo que los programas deben evaluarse de acuerdo a otros indicadores, tales como el número de beneficiarios de cada programa tanto directos como indirectos, el número de personas realmente reinsertadas en la sociedad (en el caso de APREDE), o el número de sentencias condenatorias por el delito de extorsión (en el caso del programa de la Comisaría Modelo). En el caso de los beneficiarios, son beneficiarios directos para APREDE el número de jóvenes que culminaron el proceso de reinserción social y que actualmente no son miembros de las maras. En el caso del programa de prevención de la violencia, son beneficiarios directos los estudiantes del Colegio Guatemala la Asunción, donde se desarrolló un programa de prevención situacional que disminuyó los índices de victimización. Son beneficiarios directos del programa NAS los agentes de policía que recibieron capacitaciones en materia de investigación criminal. En relación a los beneficiarios indirectos, tanto APREDE como el Programa de USAID sitúan como beneficiarios indirectos del programa a la población de Villa Nueva en general, debido a que buscan a través de la prevención del delito objetivos que benefician a toda la comunidad, tales como la seguridad ciudadana, la convivencia pacífica, elevar los niveles de productividad mediante la inserción de los jóvenes a la vida productiva, etc. En el caso del programa de NAS, los beneficiarios indirectos son las víctimas del delito de extorsión, los alumnos de las escuelas donde se desarrollan lo patrullajes, y los vecinos de la colonia Ciudad del Sol.

Para realizar una valoración de los programas deben tomarse en cuenta los aspectos desarrollados anteriormente (supra, página 20) que determinan en buena medida el éxito de los programas, es decir la sostenibilidad del proyecto, su apoyo presupuestario, la coordinación interinstitucional y la participación comunitaria. En relación a la sostenibilidad, ninguno de los programas ha logrado consolidarse como política permanente de los gobiernos centrales, al contrario, los responsables de cada uno de los proyectos señalan que el apoyo de las autoridades del Ministerio de Gobernación ha sido casi inexistentes. Si bien el gobierno municipal ha prestado apoyo a todos los programas, la prevención del delito no constituye un eje de las políticas municipales, sino una iniciativa apoyada por el alcalde municipal durante el período 2003-2009 y actual Ministro de Gobernación Salvador Gándara. En cuanto al apoyo presupuestario, al igual que en el tema anterior no se ha logrado apoyo del gobierno central, incluso en el caso de la Comisaría Modelo, las instalaciones donde funciona fueron donadas por la Municipalidad. El tema de prevención del delito continúa siendo una política de segundo orden dentro de las prioridades del Ministerio de Gobernación, para abril del 2009 solamente habían 88 agentes de policía en la Unidad de Prevención del Delito de la Policía Nacional Civil 124. En lo relativo a la coordinación interinstitucional, la situación es aún más grave, si bien la coordinación entre el Consejo de Prevención y los proyectos analizados, así como entre el Consejo y las diferentes instancias de seguridad y justicia de la localidad fue positivo durante el período 2002-2004, actualmente el Consejo ha disminuido sus actividades, con lo que las reuniones de coordinación también se han suspendido, en su lugar se han desarrollado reuniones permanentes de

124

Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; Oficio 1268-2009, 20 de abril de 2009

49

coordinación entre el sector justicia de la localidad (PNC, Ministerio Público, Organismo Judicial y Defensa Pública Penal), pero no así en tareas de prevención del delito125. Otro elemento que presenta problemas es el relacionado con la participación comunitaria, si bien todos los programas analizados tuvieron en mayor o menor medida contactos con la población de la localidad, los líderes locales entrevistados señalan que las mismas ya no se realizan en forma permanente, este aspecto puede deberse en buena medida a la falta de financiamiento de los programas (APREDE y USAID), así como a la pérdida del protagonismo del Consejo de Prevención del Delito. No fue posible encontrar datos fidedignos de los resultados cuantitativos de los proyectos, esto debido a que las fuentes entrevistadas no proporcionaron esta información, y a que los datos obtenidos de las entrevistas con los responsables de los programas no contenían garantía suficiente de certeza para incluirlas en el presente estudio, así por ejemplo, algunos entrevistados aseguraron que durante la intervención de su proyecto se logró reducir en un 90% la criminalidad en el municipio, o que se llegó a tener un 100% de efectividad en la persecución penal126. Lo que sí se pudo comprobar es que la Fiscalía de Villa Nueva fue la que más acusaciones presentó a los órganos jurisdiccionales durante los años 2007 y 2008 con un total de 45 acusaciones. No se pudo obtener el dato exacto de cuántas de estas acusaciones terminaron en condenas, pero durante esos dos años se emitieron un total de 59 sentencias condenatorias por ese delito a nivel nacional127 , lo que implica que un buen número de estas sentencias se refiere a casos diligenciados en esta fiscalía.

Gráfica 2 Sentencias condenatorias por el delito de extorsión a nivel nacional Años 2006- 2008
35 35 30 25 20 15 10 5
125 126

24

16

Entrevista con líderes locales y Fiscal Distrital. Entrevistas con personal de los programas 127 Centro Nacional de Análisis y Documentación Judicial del Organismo Judicial (CENADOJ).

0 2006 2007 2008

Fuente: CENADOJ.

50

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que los objetivos finales del programa NAS no son combatir los delitos de extorsiones por sí mismas, sino que a través del combate a estos delitos, disminuir los índices de homicidios en el municipio, pues este proyecto considera que una gran cantidad de homicidios proviene de las extorsiones (supra, página 40), es por ello que para evaluar el impacto logrado por la intervención de este proyecto se debe evaluar los índices de homicidios registrados en el municipio, lo que se realizará a continuación. 2.9 Criminalidad y delincuencia en Villa Nueva, 2004-2009 Si bien evaluar los impactos en reducción de la violencia alcanzados por la intervención de un programa en particular es prácticamente imposible, resulta importante hacer una valoración en cuanto al aumento o disminución de la delincuencia en el municipio de Villa Nueva, debido a que en este municipio se han enfocado una gran cantidad de esfuerzos y recursos, tanto de la cooperación norteamericana como de las instituciones del Estado y organizaciones sociales. Para el efecto se analizarán la criminalidad en la localidad, tanto en relación a los índices delictivos como en relación a la situación de las instituciones encargadas de la seguridad y justicia en la localidad, así como sus prácticas de actuación, tanto para el 2004 como para el 2009. 2.9.1 Situación en el 2004 En relación a los índices de criminalidad, para el año 2004, se registraban en Villa Nueva un total de 799 delitos, de los cuales 141 eran homicidios, lo que constituía el 3% del total nacional y el 8% en el departamento (la ciudad capital concentraba para ese año el 23% del total de homicidios a nivel nacional); 194 lesiones por armas de fuego, 291 robos de vehículos (incluyendo 31 motos), 29 robos a comercios, y 58 a residencias 1 2 8 .

La encuesta de victimización realizada por un equipo de la Universidad de San Carlos de Guatemala, con el auspicio de la USAID en el año 2004, reveló que el 68% de la población del municipio consideraba que la delincuencia había aumentado en la zona, y que para un 70% la inseguridad era el principal problema del país; además, un 59% de la población manifestó haber sido víctima de algún delito, siendo los más comunes el asalto en la calle (36%), el ataque con un arma (7%) y el robo en las residencias (6%)129. En relación a las instituciones encargadas de brindar seguridad y justicia a la población, para el año 2004, la seguridad pública se encontraba a cargo de la Comisaría 15, la cual tenía también jurisdicción en otros tres municipios aledaños (San Miguel Petapa, Amatitlán, y Villa Canales), estando la jurisdicción policial de Villa Nueva, compuesta por una estación, y tres subestaciones, así como siete subestaciones móviles que compartía con los otros dos municipios. Con respecto a los efectivos policiales, para ese mismo año se encontraban asignados aproximadamente 740 policías, de los cuales solamente 588 estaban en activo, estos mismos se dividían en turnos de ocho horas, es decir que en la práctica, Villa Nueva contaba con un aproximado de 196 policías de turno, los cuales además tenían que trasladarse a otros municipios en el caso de traslado de reos, o cuando lo ameritaba una circunstancia de seguridad en otro municipio o en la ciudad capital. En relación al equipo, sin bien la comisaría 15 contaba con un lote de 143 vehículos asignados, 96 de ellos (67%) se encontraban fuera de circulación debido a su mal estado;130 además, la infraestructura de las instalaciones era inadecuada, y aunque cada policía contaba con un arma de fuego, eran los mismos policías los que debían de comprar sus municiones.
128

Rico, ob. cit; pág. 76, con base en datos de la Policía Nacional Civil. 129 Ibíd; Pág. 77. 130 Ibíd. Pág. 78.

51

En el caso de las agencias del sistema penal, para el año 2004 se contaba con una agencia fiscal, conformada por un fiscal distrital, cinco agentes fiscales, y dos auxiliares131. En el sistema guatemalteco el auxiliar fiscal es un funcionario que participa en la investigación de los delitos y en la mayoría de diligencias en tribunales, excepto en los debates orales.; tres juzgados de paz (incluyendo uno móvil), un juzgado de primera instancia penal y un tribunal de sentencia.132. La encuesta de victimización anteriormente citada, daba cuenta del bajo nivel de confianza de la población, tanto en la Policía Nacional Civil como en el sistema de justicia, así, para el año 2004 un 73% de la población creía que el funcionamiento del sistema de justicia local era malo, y un 25% de las víctimas que no denunciaban los delitos, lo hacía porque consideraba que el sistema de justicia no servía para nada. La opinión era aún peor en el caso de la PNC, donde el 85% de las personas consideraba que los servicios de seguridad eran poco o nada adecuados, y el 59% de las víctimas no denunciaba sus delitos a la Policía porque consideraba que estos no harían nada133. En conclusión, para el año 2004 la situación de inseguridad en Villa Nueva presentaba niveles alarmantes, con índices muy altos en homicidios, robos y lesiones; y más preocupante aún, una fuerte desconfianza de la población en la Policía y el sistema de justicia para resolver el problema. b. Situación 2009 Para abril del año 2009, la Comisaría 15 contaba con 8 subestaciones en Villa Nueva, y un total de 537 elementos de la PNC asignados134, es decir, 203 agentes menos que en el año 2004, cifra que es totalmente insuficiente para cubrir las necesidades del municipio.

2

Gráfica 3 Agentes de la PNC asignados a la Comisaría 15 Años 2004 y 2009
740 800 700 600 500 400 300 200
131

537

100 0 2004 2009

En el sistema guatemalteco el auxiliar fiscal es un funcionario que participa en la investigación de los delitos y en la mayoría de diligencias en tribunales, excepto en los debates orales. 132 Rico; Ob. Cit; Pág. 81. 133 Ibíd. 134 Secretaría de Asistencia Jurídica de la Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; Oficio No. 409 2009, con fecha 9 de marzo de 2009

.uente: Rico y PNC.

52

2

La situación tampoco ha mejorado en relación al equipo asignado a la comisaría, aunque de acuerdo al jefe de la Comisaría 15, los vehículos asignados son “suficientes para cumplir con las funciones”135, de acuerdo a datos oficiales proporcionados por la Policía Nacional Civil, para marzo de 2009 la Comisaría 15 contaba tan solo con 78 vehículos asignados136; es decir, 65 menos que en el 2004137. A diferencia del año 2004, los agentes policiales ya no deben de pagar sus municiones con sus propios recursos, sino que es la PNC quienes les proporcionan las mismas. Sin embargo, los agentes continúan realizando tareas que no le competen a la PNC, tales como notificaciones para juzgados y Ministerio Público, traslado de reos, e incluso aún fuera de su jurisdicción138 Ibíd. En relación a la infraestructura, durante la investigación se pudo constatar que las instalaciones donde funciona la Comisaría 15 no son adecuadas para el servicio policial, sin embargo, también se pudo observar que en terrenos aledaños a donde funciona actualmente la Fiscalía Distrital, actualmente se está construyendo un edificio donde funcionará la nueva sede de la comisaría 15, este proyecto tiene un costo total de Q 20.730,414.39 (aproximadamente US$ 2. 543,609.12). El funcionamiento de la comisaría 15 tampoco parece haber mejorado, además de las disfunciones de la comisaría referidas a temas de corrupción, que han sido reiteradas durante los últimos años (supra, página 31), continúan las prácticas de detenciones arbitrarias, sin fundamento legal y utilizadas solo para llenar cuotas, así, de un total de 597 detenciones policiales efectuadas en el municipio, 226 que equivalen a un 37.85% correspondían a delitos considerados menores o “de bagatela”, o bien de mero peligro abstracto, tales como riña, agresión, responsabilidad de conductores, tenencia de droga, o indocumentados; mientras que solamente

20 detenciones, que equivalen a un 3.35% del total constituían delitos graves (homicidios, violaciones y secuestros)139 . Para efectos del cálculo anterior, se consideran delitos menores o de bagatela, aquellos que no afectan bienes jurídicos fundamentales de otras personas o del Estado (como en el caso de la riña y la agresión); constituyen conductas que no dañan en específico un bien jurídico aunque pueden constituir un riesgo para algunos, es decir los llamados delitos de peligro (responsabilidad de conductores, portación de arma de fuego, arma blanca y artefactos explosivos); los delitos que no causan ningún daño a bienes jurídicos (tenencia de drogas, indocumentados) y aquellos que ni siquiera constituyen delitos propiamente sino faltas (ebriedad y escándalo). Por otro lado constituyen delitos medios aquellos que lesionan bienes jurídicos de terceras personas o del Estado, y constituyen delitos graves aquellos que afecten bienes jurídicos fundamentales (vida, libertad e indemnidad sexual).

La situación tampoco ha mejorado e de la Comisaría 15, los vehículos asig el Jefe de la Comisaría 15 realizada e la Policía Nacional Civil, para marzo Secretaría de Asistencia Jurídica de l es decir, 65 menos que en el 2004137

A diferencia del año 2004, los agentes sino que es la PNC quienes les propo que no le competen a la PNC, tales c e incluso aún fuera de su jurisdicción

En relación a la infraestructura, duran la Comisaría 15 no son adecuadas p terrenos aledaños a donde funciona edificio donde funcionará la nueva se (aproximadamente US$ 2,543,609.12)

El funcionamiento de la comisaría comisaría referidas a temas de corru 31), continúan las prácticas de detenci así, de un total de 597 detenciones correspondían a delitos considerado riña, agresión, responsabilidad de con 20 detenciones, que equivalen a un secuestros)139 Secretaría de Asistencia Ob cit. .

Para efectos del cálculo anterior, se c jurídicos fundamentales de otras per conductas que no dañan en específic decir los llamados delitos de peligro ( y artefactos explosivos); los delitos indocumentados) y aquellos que ni si

Por otro lado constituyen delitos me Estado, y constituyen delitos grave indemnidad sexual).

135

Entrevista con el Jefe de la Comisaría 15 realizada en noviembre de 2008. Secretaría de Asistencia Jurídica de la Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; ob. cit. 137 No se cuenta con la cifra de vehículos en mal estado para el año 2009. 138 Ibíd. 139 Secretaría de Asistencia Jurídica de la Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; ob. cit.
136

53

Gráfica 4
Detenciones policiales en Villa Nueva durante 2008 de acuerdo a la gravedad del delito

199 226

20

152 menores medios graves sin determinar

Fuente: PNC.

54

encargada de la
Tabla 4 Detenciones policiales en el Municipio de Villa Nueva durante el año 2008 de acuerdo a la gravedad del delito Delitos Portación de arma de fuego Portación de arma blanca Portación de artefacto explosivo Responsabilidad de conductores Agresión Menores Ebriedad y escándalo Tenencia de droga Riña Indocumentados Total delitos menores Robo Daños Cohecho Lesiones Medios Extorsión Violencia intrafamiliar Total delitos medios Homicidio Graves Violación Secuestro Total delitos graves Sin Orden de captura determinar Otras causas Total sin determinar Total de detenciones policiales
Fuente: PNC

Detenciones 49 2 1 86 37 14 7 19 11 226 81 1 2 8 52 8 152 7 8 5 20 82 117 199 597

Porcentaje 8.20% 0.33% 0.17% 14.40% 6.19% 2.34% 1.17% 3.18% 1.84% 37.85% 13.57% 0.17% 0.33% 1.34% 8.71% 1.34% 25.46% 1.17% 1.34% 0.84% 3.35% 13.74% 19.60% 33.34% 100%

En el caso del Ministerio Público, durante los últimos cinco años se llevó a cabo un importante incremento de personal y equipo tanto a nivel nacional como el asignado al municipio de Villa Nueva, para el 30 de abril del 2009 la fiscalía distrital contaba con 80 personas, entre fiscales, técnicos y personal administrativo, de estas, 57 personas intervienen directamente en tareas de persecución penal e investigación criminal: un fiscal distrital, 7 agentes fiscales, 28 auxiliares fiscales, 7 oficiales140, una trabajadora social

Oficina de Atención a la Víctima, 12 técnicos de escena del crimen y dos investigadores de la Dirección de Investigación Criminal del Ministerio Público (DICRI). Esto significa siete veces más personal dedicado a estas tareas que en el año 2004.

n el caso del Ministerio Público, durante l personal y equipo tanto a nivel nacional c 2009 la fiscalía distrital contaba con 80 pe 57 personas intervienen directamente en ta 7 agentes fiscales, 28 auxiliares fiscales administrativas, en la práctica realiza ta víctimas y testigos y hacer memoriales sen encargada de la Oficina de Atención a la V Dirección de Investigación Criminal del M dedicado a estas tareas que en al año 2004

140

Aunque en teoría el oficial tiene tareas meramente administrativas, en la práctica realiza ocupaciones dentro de los procesos, tales como atender declaraciones de víctimas y testigos y hacer memoriales sencillos para presentar a los juzgados o policía.

55

Gráfica 5
Personal del MP a cargo de tareas de investigación y persecución penal en Villa Nueva

Años 2004 y 2009

57 60 50 40 30 20 10 0 8

2004

2009

Fuente: Rico y entrevistas con MP.

En relación a infraestructura y equipo, se pudo comprobar que la Fiscalía Distrital cuenta con un edificio construido en el año 2005, el cual cuenta con instalaciones adecuadas para prestar un servicio de calidad; así mismo, la fiscalía cuenta con dos unidades para el levantado de escenas del crimen. En relación a las cifras de violencia, solamente estas se han incrementado progresivamente en el municipio, las denuncias por delitos en el año 2002 ascendían a 11,205 casos, porcentaje que se incrementó hasta llegar en 2008 a un total de 14,347 casos, es decir, un aumento del 21% en las denuncias. Durante el período 2002-2008, la fiscalía recibió más de 70,000 denuncias. El aumento de las denuncias en la fiscalía de Villa Nueva se detalla en la siguiente gráfica.

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Denuncias penales en la fiscalía de Villa Nueva 2004-2008
16000 14000 12000 10000 8000 6000 4000 2000 0 2002 2004 2005 2006 2007 11205 11813 10562 10498 14347

Gráfica 6

Fuente: Ministerio Público
Además de este aumento, se debe considerar que hasta el año 2005 la fiscalía de Villa Nueva concentraba también las denuncias del municipio de Villa Canales, que colinda con Villa Nueva. En el año 2005, se instala la Fiscalía Distrital de Villa Canales, la cual recibe las denuncias que se cometen en ese municipio, las cuales ascienden durante los últimos cuatro años a un total de 12,820 denuncias. Es decir que para evaluar el aumento en la denuncia de delitos en la localidad se deben tomar en cuenta también las denuncias de la fiscalía distrital de Villa Canales. Aunque este significativo aumento de las denuncias presentadas en el Ministerio Público puede atribuirse a una mayor cultura de denuncia en la población, o a un mayor acercamiento de la fiscalía con la comunidad que ha propiciado mayor acceso a la justicia, lo cierto es que también es un indicador de una mayor conflictividad delictiva en la localidad. De hecho las 14,347 denuncias recibidas por la fiscalía de Villa Nueva en el 2008 la convierten en la tercera fiscalía con más denuncias a nivel nacional, solamente superada por la de la ciudad capital y la fiscalía del municipio de Mixco. 141 En relación a delitos graves, durante los años 2006, 2007 y 2008 se cometieron en Villa Nueva un total de 681 homicidios, lo que representa un 3.79%142 Secretaría de Asistencia Jurídica de la Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; ob cit. del total de homicidios registrados a nivel nacional durante esos mismos años, es decir 0.57% más que en 2004.
141

n el caso del Ministerio Público, durante lo personal y equipo tanto a nivel nacional com 2009 la fiscalía distrital contaba con 80 pers 57 personas intervienen directamente en tare 7 agentes fiscales, 28 auxiliares fiscales, administrativas, en la práctica realiza tare víctimas y testigos y hacer memoriales senci encargada de la Oficina de Atención a la Ví Dirección de Investigación Criminal del M dedicado a estas tareas que en al año 2004.

Ministerio Público de Guatemala; Síntesis memoria de labores año 2006; pág. 55 Secretaría de Asistencia Jurídica de la Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; ob cit.
142

57

Homicidios registrados a nivel nacional y en Villa Nueva Años 2004-2008
7000 6000 5000 4000 3000 2000 1000 0 2004 2006 Nacional 2007 Villa Nueva 2008 141 281 200 200 4507 5885 6292 5781

Gráfica 7

Fuente: PNC.
Las cifras anteriores indican que la situación de la violencia en el departamento, lejos de disminuir se ha incrementado, y que la situación y pautas de actuación de las instituciones encargadas de la seguridad en la localidad no han tenido variación.

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2.10

El Estado: El gran ausente

De las entrevistas realizadas con los encargados de los programas de APREDE, USAID y NAS, se estableció una variable común, al momento de preguntar por los principales obstáculos que enfrentaban los programas, la respuesta fue unánime: el poco interés del gobierno central en apoyar y apropiarse de las experiencias. Aunque este desinterés presentaba variaciones en distintas épocas, los entrevistados coincidieron en señalar una serie de debilidades en el papel del Estado, las cuales se pueden sistematizar de la siguiente manera: 1. Excesiva rotación de autoridades, p r i n c i p a l m e n t e d e M i n i s t ro s d e Gobernación143, Directores Generales de la PNC y comisarios de la PNC a cargo de la Comisaría 15; esto implica que cada vez que un nuevo comisario asume el mando de la Comisaría 15, los proyectos debían realizar una serie de presentaciones y sensibilización con las nuevas autoridades. Estos cambios también conllevaban variaciones importantes en las perspectivas y estrategias de trabajo en el municipio, en algunos casos se contaba con comisarios dispuestos a apoyar políticas de prevención, y posteriormente asumía el cargo alguien totalmente enfocado en la represión. Esta situación ha sido señalada también como fuente de problemas por parte de la Fiscal Distrital144, ya que los constantes cambios de jefe de la comisaría y personal a cargo de la investigación criminal afecta la coordinación con el Ministerio Público. 2. Escaso o inexistente apoyo presupuestario, los entrevistados coinciden en que las autoridades del gobierno central nunca invirtieron recursos materiales, financieros y humanos para acompañar los programas, en los pocos casos en los que lo hicieron, estos nunca estuvieron en forma permanente, y respondían más a iniciativas personales o a intensas labores de cabildeo que a una política gubernamental de inversión en la materia.

3. Falta de voluntad para convertir al programa en una política pública, el gobierno de Guatemala nunca tuvo la voluntad de replicar las experiencias de los distintos modelos en forma sistemática, aunque en teoría apoyaban las intervenciones por medio de conferencias de prensa y apariciones públicas en la inauguración de actividades, ningún Ministro de Gobernación incorporó la prevención de la delincuencia juvenil como un eje estratégico de trabajo. 4. Debilidad de la PNC, sin lugar a dudas, la principal limitación para llevar a cabo una política local de prevención del delito, lo constituye la debilidad de la PNC que se refleja en el apartado anterior, y que no ha sufrido mayores variaciones en los últimos cuatro años, mientras la PNC no cuente con los recursos materiales, humanos y financieros adecuados, las experiencias implementadas por la cooperación internacional u organizaciones de la sociedad civil no puede lograr impactos significativos. Estas afirmaciones coinciden con datos obtenidos de la entrevista con el Jefe de la Comisaría 15, en la cual se evidencia el desconocimiento de la PNC sobre los planes y estrategias de prevención llevadas a cabo por las agencias donantes, así como la poca colaboración con las mismas en el caso de que las conozcan. Incluso, la única forma de organización comunitaria con la que la Comisaría 15 coordina son las juntas locales de seguridad, espacios conformados por la propia policía y que funcionan más como espacios de intercambio de información145. 5. Problemas de coordinación. De las entrevistas realizadas con los jefes de las comisaría 15 y Modelo, así como con la Fiscal Distrital, se pudo establecer que existen problemas serios de coordinación, tanto entre la Comisaría 15 y la Comisaría Modelo, como entre la Comisaría 15 y la Fiscalía Distrital. Esta descoordinación implica desconfianza, competencia y poco intercambio de información entre ambos cuerpos policiales, así como desconfianza y problemas para operativizar trabajo con la fiscalía y la Comisaría 15.

n el caso del Ministerio Público, durante lo personal y equipo tanto a nivel nacional com 2009 la fiscalía distrital contaba con 80 pers 57 personas intervienen directamente en tare 7 agentes fiscales, 28 auxiliares fiscales, 143 administrativas, la la práctica realiza tare Durante los últimos gobiernos,enrotación de Ministros de Gobernación ha sido una constante, víctimas y testigos y hacer memoriales senci durante el gobierno del FRG (2000-2003), hubo encargada de la durante el cinco Ministros de Gobernación;Oficina de Atención a la Ví Dirección de Investigación gobierno de Óscar Berger (2004-2007) hubo tres Criminal del M ministros y en los primerosestas tareas que en al año 2004. dedicado a dos años del gobierno
de Álvaro Colom ha habido tres ministros. Es decir que durante el período 2000-2008 han habido 11 Ministros de Gobernación. Entrevista con Fiscal Distrital de Villa Nueva en mayo de 2009.
144

Entrevista con jefe de la Comisaría 15 en diciembre de 2008.
145

59

6. Corrupción. Un tema recurrente entre todos los entrevistados, tanto de la sociedad civil, cooperación internacional e instituciones del Estado fue el de la corrupción e infiltración del crimen organizado en la comisaría 15 de Villa Nueva, aunque se han llevado a cabo una serie de depuraciones y cambio de personal en dicha comisaría (supra, página 31), los problemas persisten.

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C o n c l u s i o n e s

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• El Municipio de Villa Nueva, Guatemala, presenta una grave situación delincuencial, buena parte de la misma es atribuida por las fuerzas de seguridad a la actividad de las maras y pandillas juveniles. • La estrategia utilizada por las fuerzas de seguridad para combatir esta situación se ha limitado a patrullajes no planificados, y capturas de jóvenes por sus tatuajes, su forma de vestir, o por delitos de bagatela, es decir acciones represivas sin planificación ni resultados concretos. • La cooperación de diversas agencias de los Estados Unidos de Norteamérica ha invertido cuantiosos esfuerzos y recursos en programas tanto de prevención como de reacción contra la violencia y la delincuencia juvenil en Villa Nueva. • Estos programas no constituyen un modelo estructurado, al contrario, responden a concepciones, lógicas y estrategias distintas, que en ocasiones son contrarias entre sí, o que en el mejor de los casos presentan escasos niveles de coordinación y cooperación. • Los impactos producidos por estos planes y programas son difíciles de cuantificar en relación a la disminución de la delincuencia y violencia producida por las maras y pandillas, a lo sumo se ha logrado un incremento de acusaciones por un delito vinculado a la actividad de las mismas como es el delito de extorsiones. • En contraposición, se puede afirmar que a pesar de la gran cantidad de recursos invertidos por la comunidad internacional y organizaciones de la sociedad civil en el Municipio de Villa Nueva, la violencia y delincuencia se ha incrementado en el municipio durante los últimos seis años. • Algunos de los planes y programas impulsados por la cooperación n o r t e a m e r i c a n a p re s e n t a n s e r i a s contradicciones con los principios que orientan un Estado Democrático de

Derecho, y promueven la estigmatización, el vigilantismo y la denuncia como prácticas sociales. • Otros programas, a pesar de contar con visiones más democráticas en relación al abordaje de la problemática, carecen de estrategias de sostenibilidad, y presentan escasa coordinación con las estructuras del Estado encargadas de brindar seguridad. • Las instituciones del Estado encargadas de brindar seguridad y justicia son las grandes ausentes en los planes y programas implementados en el municipio, mientras estas no asuman un papel protagónico en relación a la problemática no se logrará mejorar la seguridad de los habitantes del municipio.

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Recomendaciones

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• El Organismo Ejecutivo, a través del Ministerio de Gobernación, debe incluir la prevención del delito, especialmente la prevención de la violencia juvenil, dentro de sus políticas, planes, programas y estrategias de intervención a nivel nacional. • El Organismo Ejecutivo, a través del Ministerio de Gobernación, debe llevar a cabo un plan de reestructuración de la Policía Nacional Civil en el Municipio de Villa Nueva, a fin de contar en el corto plazo con una fuerza policial capacitada, con mística de trabajo, respetuosa de los derechos humanos, que cuente con los insumos necesarios para realizar en forma adecuada su trabajo y que promueva confianza y colaboración con la población local y las instancias que conforman el sistema de justicia. • En el caso de estrategias de reacción, los patrullajes deben orientarse con base en indicadores verificables y a una estrategia de prevención situacional planificada; en tareas de investigación criminal, mientras no exista una policía de investigación criminal especializada, se deben constituir equipos de policías con exclusividad para esta tarea, capacitando y especializando al personal, y dotándolo de los recursos necesarios para el efecto. • La cooperación norteamericana debe evaluar los resultados y el impacto de los programas que ha financiado, tanto en materia de prevención como de reacción a la delincuencia juvenil desarrollados en el Municipio de Villa Nueva. Para el efecto se deben tomar en cuenta tanto aspectos cuantitativos, como cualitativos, incluyendo aquellos referidos a los aspectos intersubjetivos que estos programas producen en la población del municipio. Se debe evitar principalmente que los programas reproduzcan o promuevan prácticas ilegales o la estigmatización social hacia los jóvenes. • Las organizaciones de la sociedad civil deben realizar investigaciones sobre los

resultados reales de los programas de reinserción social desarrollados con jóvenes pandilleros, para el efecto se deben desarrollar indicadores verificables que evaluen la reinserción social de los jóvenes, evitando así que la prevención se convierta en un discurso vacío y cuestionable.

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a. LIBROS • Alianza para la prevención del delito –APREDE-; Prevengamos el delito en la comunidad, módulos para consejos locales de prevención; s.e. Guatemala, 2003. • Anitua, Gabriel Ignacio; Historia de los Pensamientos Criminológicos; Editores del Puerto; Argentina, 2005. • Baratta, Alessandro; Política criminal: entre la política de seguridad y la política social; en Delito y Seguridad de los habitantes; Editorial Siglo XXI; México, 1997. • Centro de Estudios de Guatemala –CEG; La democracia de las armas; Editorial Héctor San Roman; México, 1994. • Dammert, Lucia; Asociación gobierno localcomunidad en la prevención del delito; en Ciudad y Seguridad en América Latina; FLACSO, Chile; 2005. • De la Colina, Daniel; La prevención del delito y la policía comunitaria; en la Criminología del Siglo XXI en América Latina; Editorial Rubinzal-Culzoni; Argentina, 2002. • Durkheim, Emile; Normalidad del crimen. en el Marxismo y la delincuencia; editores del puerto; Argentina 2005. • Monterroso, Javier; Investigación Criminal, estudio comparativo y propuesta de un modelo de Policía de Investigación en Guatemala; segunda edición actualizada; Guatemala, 2008. • Ministerio de Gobernación de Guatemala; Modelos de abordaje para la prevención. s.e. Guatemala, 2004. • Ministerio Público de Guatemala; Memorias de labores años 2002, 2004, 2005, 2006 y 2007. Guatemala. • Muñoz Conde, Francisco; Teoría general del delito; Editorial Temis S.A.; Colombia, 1999. • Murga Armas, Jorge; Santiago Atitlan, organización comunitaria y seguridad de los habitantes. Un reto para la paz; en Delito y seguridad de los habitantes; ILANUD; Siglo XXI editores, México 1997. • Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala –ODHAG-; Guatemala: nunca más, informe del proyecto interdiocesano de recuperación de la memoria histórica; Guatemala, 1998. • Programa Estado de Derecho, USAID/Guatemala; Planes de prevención del delito; Primera edición; Guatemala, 2007. • Programa Estado de la Nación; Estado de la Región en desarrollo humano sostenible, Costa Rica, 2008. • Rico, José María; La prevención del delito en Guatemala; Programa de Justicia ISAID; Guatemala, 2004. • Rottman, Edgardo; La prevención del delito; Editorial Investigaciones Jurídicas S.A.; Costa Rica, 1998. • Saín, Marcelo; El Leviatán azul; Editorial Siglo XXI; Argentina, 2008. • Samayoa, Claudia; Las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes estigmatizados; Guatemala, 2007. • Zúñiga, Laura; Política Criminal; Editorial Constitución y Leyes S.A; Madrid, España, 2001. • Zúñiga, Lisa; Participación comunitaria en prevención del delito, experiencias de América Latina y Europa. En Ciudad y Seguridad en América Latina; FLACSO, Chile; 2005.

Bibliografía

n el caso del Ministerio Público, durante los importante incremento de personal y equipo al municipio de Villa Nueva, para el 30 de ab con 80 personas, entre fiscales, técnicos y personas intervienen directamente en tarea criminal: un fiscal distrital, 7 agentes fisca Aunque en teoría el oficial tiene tareas mer realiza tareas dentro de los procesos, tales co y testigos y hacer memoriales sencillos pa una trabajadora social encargada de la Oficin

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b. DOCUMENTOS • Binder, Alberto; El control de la criminalidad en una sociedad democrática. Buenos Aires, 2008. • Convergencia por los Derechos Humanos en Guatemala; El Ministerio Público, estado de situación 2008; El Observador Judicial No. 72; ICCPG; marzo-abril 2008. • Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; Oficio No. 1268-2009, Guatemala 20 de abril de 2009. • Dirección General de la Policía Nacional Civil de Guatemala; Oficio No. 409-2009, Guatemala 20 de abril de 2009. • Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, Propuestas de la ayuda para la Seguridad Centroamericana (CASA) presupuestos y detalle por ítem, documento de referencia para la justificación de presupuesto. • Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica; La Iniciativa Mérida, traducción elaborada por la Coalición Centroamericana para la Prevención de la Violencia Juvenil (CCPVJ). • Estudio de Caso; Policía comunitaria en el municipio de Villa Nueva, Guatemala. s.e. • Monterroso, Javier; Análisis comparativo de los informes sobre políticas represivas y criminalidad juvenil en Centro América; en Observador Judicial No. 46; ICCPG; noviembre-diciembre 2003. • Ministerio Público de Guatemala; Datos de acusaciones durante 2007 y 2008. • Ministerio de Gobernación de Guatemala; ¡Cosechar lo sembrado! Nuestros principales logros para la seguridad ciudadana. (marzo 2007-enero 2008). • Municipalidad de Villa Nueva; Monografía de Villa Nueva. • Svendsen, Kristin; Detenciones y procesos legales por el delito de posesión para el consumo en Guatemala; El observador Judicial No. 56; ICCPG; mayo-junio 2005. • Thale, Geoff; Las pandillas juveniles centroamericanas y las respuestas de “Mano Dura”. • Washington Office on Latin América (WOLA); La iniciativa Mérida, memo y documento para contraparte.

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ENTREVISTAS REALIZADAS a. Funcionarios Públicos: • l Comisario Policía Nacional Civil, jefe de la comisaría 15, Municipio de Villa Nueva. • l Jefe de la comisaría Modelo, Municipio de Villa Nueva. • l Fiscal Distrital de Villa Nueva, Ministerio Público. b. Funcionarios Internacionales de Agencias

• l Encargado Programa planes de prevención del delito del programa de Estado de Derecho de USAID. • 2 consultores del programa de prevención del delito del programa de estado de Derecho de USAID. • l Encargado de Programa NAS, Embajada de Estados Unidos en Guatemala. • l Director del proyecto Desafío Joven. • l Director del proyecto de Policía Comunitaria. • l Director del proyecto Observatorios Municipales del Delito. • l Director del proyecto Descentralización y Gobernabilidad Local. c. Sociedad Civil • l Ex director de la Alianza para la Prevención del Delito -APREDE-. • l Ex coordinador de programas de Alianza para la Prevención del delito -APREDE-. • Líderes locales participantes en distintos programas de prevencion del delito en Villa Nueva.

n el caso del Ministerio Público, durante lo personal y equipo tanto a nivel nacional com 2009 la fiscalía distrital contaba con 80 pers 57 personas intervienen directamente en tare 7 agentes fiscales, 28 auxiliares fiscales, administrativas, en la práctica realiza tare víctimas y testigos y hacer memoriales senci encargada de la Oficina de Atención a la Ví Dirección de Investigación Criminal del M dedicado a estas tareas que en al año 2004.

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