Carl G.

Jung nos enseña que siempre estamos proyectando nuestra sombra y que la percibimos como rasgos característicos en los demás. Normalmente aquello que más nos molesta de los otros es aquello que tenemos condenado o no soportamos de nosotros mismos. Hay que reeducar a las personas para que controlen y aprendan a gestionar sus emociones frente a situaciones adversas y recuerdos dolorosos. Hacerlas conscientes de que si se tienen que exponer a personas con las que experimentan emociones negativas, deben mantenerse distantes emocionalmente y ser observadoras de la situación. Tienen que mantener a la mente emocional disociada de la situación y aprender a marcar una distancia, es a lo que llamo umbral de tolerancia o de seguridad emocional. Cuando nuestro cuerpo manifiesta un síntoma, tanto si es un ligero malestar como si es una enfermedad grave, este síntoma es una adaptación de nuestro cuerpo a una situación que hemos vivido con una emoción que no hemos podido expresar Hemos aprendido a creer que la causa de un síntoma es completamente externa a nosotros. Por ejemplo, siempre hemos creído que un resfriado común se manifiesta por culpa de haber estado expuestos al frío o porque alguien cercano nos lo ha contagiado. Si comprendemos que nuestro cerebro responde tanto a un ambiente real como virtual, podemos observar los síntomas de «una discusión que me ha enfriado» o una situación que «huele mal», en el hecho de que se congestiona la nariz. «Me duele la garganta porque no pude decir palabras o las dije y dolieron». O bien una situación «invade mi territorio» y se me inflaman los bronquios. «El mundo no tiene sentido en sí mismo, tiene el sentido que le damos. Cada uno de nosotros somos responsables del sentido que le damos a los sucesos. Hay que dejar de ser víctimas. Hay que dejar de acusar al otro».

Toda esta energía psíquica reprimida que conforma la sombra se ve proyectada al exterior, tanto y cuanto más reprimida sea y más la queramos ocultar. Por eso, cuando nos sentimos atacados, en realidad en este momento estamos viendo la proyección de nuestra sombra. Todo lo que nos molesta de los demás, lo que realmente nos altera, es nuestra propia sombra proyectada.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful