Un día en la plaza

Fui comprar fruta al mercado, y en una mesa de la plaza, pronto llegaron los viejitos a jugar, traían bebidas para pasar la tarde. _Marcos dijo: _¡Qué sucia están las mesas! _ Luis le contestó _ ¿Tenés un trapo para pasarle? _Sí, tomá Así continuó la tarde, jugando con fichas amarillas un partido donde gritaban quién domina al dominó. - Ah! jiji!!! y se reían a las carcajadas. A lo lejos empecé a escuchar música, busqué la punta del ovillo de los recuerdos dentro de mi libreta amarilla y lo coloqué como una historia más.

Los chicles del domingo

Carla se sentía muy triste porque sus padres no la dejaban alejarse del edificio donde vivían pues todavía les duraba el susto de los peligros de la ciudad. La mamá le dice: -¡Carla, no te vayas del edificio pues no conoces las calles! -Mamá, no te preocupes, me sentaré en el umbral. Carla empezó a aburrirse y sacó del bolsillo el ovillo de recuerdos donde había una calle y un kiosco para comprar chicles. -Señor, discúlpeme ¿usted vende los chicles del domingo? -Sí ¿cuántos quieres? -Sólo quiero dos, pues mi mamá me dice que no hacen bien. -Tomá, son dos pesos. Carla regresa por la calle del ovillo al edificio donde la está esperando su mamá. Brenda

Los líos Abril y Clarita pasaban todos los días leyendo libros de aventuras. Abril dice: -¡Qué bueno que está este cuento! -El mío, no. Las dos deseaban finalizar de leer primeras. Abril se enojó pues Clarita terminó más rápido. Así pasó la niñez de estas chicas y luego de varios años se volvieron a encontrar, Abril llevaba una bola de hilo grande entre sus manos, le pidió a su amiga: -¿Me ayudas a desenredar el ovillo? -Sí, luego iremos al parque a desenredar los árboles.

Autor: Nicolás Hermida.

El pochoclo

Daniel es un chico de diez años que vive solo con su mamá en una casa en el centro de la ciudad. Un mediodía, la mamá decidió cocinar un plato de ovejas y ranas blancas. -¡ Daniel! ¿Me ayudas en la cocina? – Sí, mamá ¿qué cocinaremos ? -¡Ya verás! Daniel, que es muy travieso, puso en la olla un puñado de maicitos. – Tapá la olla que saltan y revientan como una noche de año nuevo. _ ¡Mamá quiero saber cómo se están haciendo! Daniel destapó la olla y el pochoclo saltó por todos lados. Mamá les agregó una lluvia de azúcar cuando estuvieron cocinados. Autor: Todos juntos