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Para los catlicos el Detente significa: Detente Satans, tentacin, pasin, peligro, enemistad, tristeza, penas, Infierno...

que el Corazn de Jess, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi esperanza, mi TODO... est conmigo!. Le decimos "detente", en nombre de Jess, al demonio y a toda maldad.

Luego el mismo Pio IX dict la siguiente oracin: breme oh buen Jess, Las puertas de tu Sagrado Corazn, neme a l para siempre. Que todas las respiraciones y Palpitaciones de mi pobre corazn an Cuando est durmiendo, te sirvan de Testimonio de mi amor y te digan sin Cesar: Seor, te amo. Recibe el poco bien que yo hago, Y dame tu santa gracia para reparar Todo el mal que he hecho. Para que te am en el tiempo y te alabe Por toda la eternidad, Amn. Sagrado Corazn de Jess, en Ti confo. Sagrado Corazn de Jess, en Ti confo. Sagrado Corazn de Jess, en Ti confo. Para alentar a la prctica de este Santo Escapulario el Papa Po IX concedi en 1872, cien das de indulgencia a todos los que lo llevaren y rezaren un Padrenuestro, Avemara y Gloria.

DETENTE

Consagracion
Virgen de Ftima, Madre de Misericordia, Reina del Cielo y de la Tierra, refugio de los pecadores, nosotros, adhirindonos al Movimiento Mariano, nos consagramos de modo especialsimo a tu Corazn Inmaculado. Con este acto de consagracin queremos vivir Contigo y por medio de Ti todos los compromisos asumidos con nuestra consagracin bautismal. Nos comprometemos tambin, a realizar en nosotros aquella interior conversin tan requerida por el Evangelio, que nos libre de todo apego a nosotros mismos y a los fciles compromisos con el mundo, para estar, como T, siempre dispuestos a cumplir slo la Voluntad del Padre. Y mientras queremos confiarte, Madre dulcsima y misericordiosa, nuestra existencia y vocacin cristiana, para que T dispongas de ella para tus designios de salvacin en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo; nos comprometemos a vivirla segn Tus deseos particularmente en cuanto se refiere a un renovado espritu de oracin y de penitencia, a la participacin fervorosa en la celebracin de la Eucarista y al apostolado, al rezo diario del Santo Rosario y a un austero modo de vida, conforme al Evangelio, que sirva a todos de buen ejemplo en la observancia de la Ley de Dios y en el ejercicio de las virtudes cristianas, especialmente de la pureza.