La Familia Mercedaria.

La Orden de la Merced
Un perfil histórico
1

San Pedro Nolasco, fundador Lugar y fecha de su Nacimiento La primera referencia escrita acerca del lugar de nacimiento de San Pedro Nolasco se encuentra en el códex Speculum fratrum escrito en 1445 por el Maestro General de la Orden, Nadal Gaver, hombre de destacada cultura humana y eclesial. En su traducción española, la frase fielmente traducida del codex dice: “…ciertamente, como el muy santo varón, Pedro Nolasco de Mas de Santas Doncellas, Diócesis de San Pablo cerca de Barcelona, donde había establecido su residencia…” Es de esta frase de Speculum fratrum que la tradición mercedaria ha entendido que Nadal Gaver se refería a Mas Saintes Puelles (Diócesis de San Papoul), villa ubicada en el condado de Toulouse en el sur de Francia, entre las ciudades de Carcassone y Toulouse, en el Bajo Languedoc. En 1446, Fr. Pedro Cijar dijo lo mismo en su Oposculum tantum quinque. Fr. Francisco Zumel, profesor de la Universidad de Salamanca, confirmó este antecedente en su obra De vitis Patrum. Desde entonces todos los escritores, mercedarios o no, que han tratado el tema, han sido unánimes al sostener que fue la ciudad natal de Pedro Nolasco. Sin embargo, más recientemente y basados en la interpretación de textos más que en fuentes confiables, ha surgido la opinión que Pedro Nolasco nació en una masía (casa de campo) en la inmediación de Barcelona. En cuanto a su data de nacimiento de Pedro, no hay una fecha exacta digna de crédito. Sin embargo, teniendo en cuenta un antiguo codex del cual Zumel obtuvo relevante información, según el juicio por arbitraje de Pedro Oller, parece que Nolasco ya estaba liberando cautivos en el año 1203. Se infiere de esto que, para estar involucrado en una empresa tal, el Fundador de los Mercedarios tenía que haber alcanzado una cierta madurez y que poseía un espíritu emprendedor, propio del ímpetu de su juventud. Por ello resulta convincente establecer, junto a muchos historiadores fiables, que Pedro Nolasco nació entre 1180 y 1182. Como escribió Zumel, Pedro vivió en Barcelona desde su infancia. Perfil y actividad de Pedro antes de la Fundación de la Orden

Presentar la carismática figura de Pedro Nolasco a los lectores del siglo XXI, ya en el tercer milenio, es definitivamente una tarea apasionante, porque Pedro Nolasco, aparece como el hombre de hoy, en el crucero de dos centurias: el siglo que termina y cierra sus puertas a las experiencias pasadas y el siglo nuevo que abre sus puertas al futuro, a nuevas realidades. Para el joven Pedro, el siglo doce moría con sus guerras, sus instituciones, sus organizaciones civiles y religiosas, sus formas de cautividad, sus angustias y problemas. El siglo trece llegaba con un aura de renovación, con esperanzas rejuvenecidas y ciertos augurios de novedades revolucionarias en las esferas religiosas, políticas sociales y culturales. Aun cuando en los primeros veinte años de su vida el aspecto fundamental y distintivo de su personalidad entregada por documentación confiable – es el de un joven determinado que inicia su viaje a través del siglo XII en curso directo hacia la liberación de los cristianos cautivos por su fe. Después que la familia Nolasco se estableció en Barcelona, desde muy temprana edad, Pedro aprendió de Bernardo, su padre, el arte del comercio. Fr. Cijar llama a Pedro Mercator optimus y Gaver mismo confirma que Pedro Nolasco fue un mercader antes de fundar la Orden. De hecho, cuando llega a adulto ya se manifestó su carismática misión en la Iglesia y la sociedad. Siguió siendo comerciante, sólo que ya no compraría mercaderías sino que dedicaría su vida a la compra de seres humanos. Pedro, se asoció con unos pocos compañeros que compartían su preocupación por los cautivos y, como establece Zumel, “después de perseverar en la oración a Dios. Se dedicaban diariamente a recolectar las limosnas de fieles piadosos en la Provincia de Cataluña y el reino de Aragón, para realizar la sagrada tarea de la redención. Tanto fue así que el santo varón y sus compañeros lograrían varios escritos de liberación y redención… Todo esto sucedía en el año 1203.” La profesión de mercader de Pedro Nolasco fue muy útil para el grupo de redentores que él lideraba en ese primer período, porque los mercaderes tenían fácil acceso a los países musulmanes. Eran conocidos y, por siglos, eran casi los únicos intermediarios en la transacción de cristianos cautivos en tierras moras y de moros en tierras cristianas. El grupo de Pedro Nolasco y sus compañeros estaba constituido sólo por hombres laicos quienes, como informó 2

Jaime II a Bonifacio VII en 1301, “tenían profunda devoción a Cristo que nos redimió con su preciosa sangre.” Esta frase tan adecuada apunta a la nota característica de la espiritualidad del grupo: su devoción y seguimiento de Cristo Redentor. Con admirable generosidad juvenil entregaron sus bienes y lo dieron todo por la redención. Muerte de Pedro Nolasco Gracias al descubrimiento de la escritura de donación de Arguines en el Archivo General del reino de Valencia, ha sido posible determinar la fecha exacta de la muerte del Fundador de la Orden. Debido a la importancia y alcance de las obligaciones que la Orden tendría que asumir al aceptar el legado y para manifestar su acuerdo, se llevó este legado de Valencia a Barcelona para ser aprobado por el Capítulo General que se celebraba todos los años en mayo, para la Fiesta de la Santa Cruz. El Capítulo aceptó la donación y para demostrar su acuerdo, todos los hermanos capitulares firmaron el documento original ante el notario Pedro de Cardona. El documento, endosado por los capitulares fue devuelto debidamente sellado al notario de Valencia, Bernardo de Locadie, quien lo hizo con las siguientes palabras: “Y esto fue sellado sin la firma del antes citado Hermano Pedro Nolasco porque durante el tiempo que el presente documento era llevado a Barcelona para ser firmado por el y por los otros Hermanos y que el ya mencionado Maestro, Guillermo de Bas y los otros Hermanos firmaron, el Hermano Pedro Nolasco había dejado este mundo.” A esto se añade la más acabada comprensión del precepto de las Constituciones de 1272 que ordenaban que: “el aniversario del primer Maestro de nuestra Orden se celebre al día siguiente de la Ascensión.” Considerando que en la Cataluña medieval y en otros países europeos – Italia, por ejemplo- la Ascensión del Señor se celebraba en fecha fija, 5 de Mayo, es lógico deducir que el Patriarca Fundacional de la Orden de la Merced murió el 6 de Mayo de 1245, en Barcelona, en la Casa Matriz de la Orden construida cerca del mar por Raimundo de Plegamans.

El venerable cuerpo de Pedro Nolasco fue sepultado en la iglesia del Convento de Arguines. A las exequias y entierro del primer Maestro de nuestra Orden asistieron los frailes que habían llegado a Barcelona para participar en el Capítulo General Ordinario que debía comenzar, como de costumbre, el 3 de Mayo. Sin embargo, ese año no fue posible cumplir tal fecha por la enfermedad y muerte de Pedro Nolasco. Los frailes capitulares presentes al momento de la muerte del Maestro y Fundador de la Orden fueron: Guillermo de Bas, Guillermo de San Julián, Juan de Laers, Bernardo Caselles, Bernardo de Corbaria, Berengario de Cassá, Pedro de Caldes, Poncio de Solans, Arnaldo de Prades, Berenguer de Tona, Ferrer de Gerona, Raimundo de Montoliu, Pedro de Huesca, Domingo de Ossó y Raimundo de Ullastret. El humilde laico Hermano Pedro Nolasco siempre fue considerado como un fiel imitador de Cristo Redentor y se le consideró santo. Su veneración se extendió prontamente en los países donde estaban presentes sus hijos espirituales. Para ratificar esta convicción universal, la Iglesia lo canonizó años más tarde. Fundación de la Orden Después de quince años de admirable misericordia en la redención de cristianos cautivos, Pedro Nolasco y sus amigos veían con preocupación que en vez de decrecer, el número de cautivos aumentaba fuertemente día por día. Nuestro decidido mentor, con su fuerte personalidad, claras ideas, ardorosa fe, sólida y equilibrada devoción a Cristo y a su Santísima Madre, su corazón compasivo, con su serena y resuelta confianza en Dios, Pedro Nolasco no se sintió impresionado por la magnitud de la misión que acogía ni por su propia insignificancia. En su ferviente oración buscó inspiración divina para ser capaz de continuar la obra de Dios que él había comenzado. En tal circunstancia, durante la noche del 1 de Agosto de 1218, Pedro Nolasco recibió una intervención especial de la Santísima Virgen: una asombrosa experiencia mariana que iluminó su mente y provocó su voluntad de transformar su grupo de laicos redentores en una Orden Religiosa Redentora que, con la aprobación de la Iglesia y la protección del rey de Aragón, prosiguiera la obra redentora. 3

Al día siguiente, Pedro Nolasco fue al palacio real a exponer su proyecto al joven Rey Jaime I y sus consejeros, el primero de los cuales era el Obispo de Barcelona, don Berenguer de Palou. El plan que Dios a través de María inspirara a Pedro consistía en fundar una Orden Religiosa Redentora, estructurada y estable, bajo el patrocinio de la Santísima Virgen. El propósito agradó al rey y a sus consejeros ya que, desde el fallido intento de Alfonso II con la Orden del Santo Redentor, la noble aspiración de la Casa de Aragón de tener su propia orden redentora comenzaba a hacerse realidad. El 10 de Agosto de1218, la nueva Orden Religiosa para la Redención de Cautivos se constituyó oficial y solemnemente en el altar mayor erigido sobre la tumba de Santa Eulalia, en la Catedral de la Santa Cruz en Barcelona. El arzobispo Berenguer de Palou entregó a Pedro Nolasco y sus amigos el hábito blanco que llevarían como distintivo de la Orden; también le dio la Regla de San Agustín como norma de su vida comunitaria y la autorización para que la Santa Cruz, símbolo de la Catedral, la llevaran en el hábito de la Orden. En ese momento, Pedro Nolasco y los primeros Mercedarios hicieron su profesión religiosa ante el Obispo. Por su parte, el Rey Jaime I el Conquistador estableció la Orden como institución reconocida por la ley civil de su reino. En el acto mismo de la fundación y como importante rito de la ceremonia, el monarca dio a los frailes mercedarios el hábito que en términos de las ordenes militares es el escudo de cuatro barras rojas sobre campo de oro, es decir, el sello del rey mismo. Junto con la cruz de la catedral, este emblema pasó a ser el escudo propio de la Orden. En aquel memorable día, Jaime I dotó a la Orden, de la cual se consideraba fundador, con el Hospital de Santa Eulalia que sirvió de primer convento mercedario y casa de acogida de los cautivos redimidos. En el proemio de las primeras Constituciones de la Orden Mercedaria de 1272, se destacan tres elementos importantes referidos a la fundación: el nombre, el fundador y el propósito. Se menciona primero el nombre con el que se identifica a la Orden fundada por Pedro Nolasco. Antes de las Constituciones de 1272, la Orden tuvo varios nombres, entre ellos: Orden de Santa Eulalia, Orden de la Merced de Cautivos, Orden de la Redención de Cautivos, Orden de la Merced. Pero el título correcto y definitivo

es: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Cautivos. Luego se establece que el Hermano Pedro Nolasco ha sido constituido “sirviente, mensajero, fundador y promotor” del nuevo Instituto. Pedro Nolasco es el verdadero fundador de la Orden o el “Procurados de las limosnas de los cautivos” según se definió el 28 de Marzo de 1219, en el primer documento que lo menciona después de la fundación. Por último, queda claramente establecido que el propósito de la Orden es “visitar y liberar cristianos en cautividad y poder de los sarracenos o de otros enemigos de nuestra Ley… Por esta obra de misericordia… todos los hermanos de esta Orden, como hijos de verdadera obediencia, deben estar siempre alegremente dispuestos a dar sus vidas, si fuere necesario, como Jesucristo la dio por nosotros.” Todos estos valiosos y fidedignos datos históricos sobre la fundación de la Orden de la Merced se reúnen en la carta que el 11 de Enero de 1358 envió el rey Pedro IV el Ceremonioso aal Papa Inocencio VI y que se conserva hasta estos días en los Archivos de la Corona de Aragón, garante verídico de toda la Historia Mercedaria de los siglos iniciales.. Los primeros frailes que recibieron el hábito blanco de Santa María de la Merced con Pedro Nolasco pudieron haber sido laicos. Pedro Nolasco no era sacerdote. Sin embargo, existe la posibilidad que en el día de la fundación pudo haber un sacerdote presente para servir de capellán. De los tenientes designados por el Hermano Pedro Nolasco podemos hacer una lista de los que, en el día de la fundación, recibieron el hábito mercedario con él: H. Pascual de Perpignan, H. Juan de Laers, H. Bernardo de Corbaria, H. Guillermo de Bas, H. Juan de Verdera, H. Bertrando, H. Bernardo de Cassoles y H. Carbó de Llagostera. Con el aval solemne y oficial de la Iglesia y el Estado, Pedro Nolasco y sus frailes, constituidos como Orden Religiosa Redentora de hermanos laicos, con nueva energía y renovado fervor, continuaron sus peregrinaciones caritativas en busca de limosnas para la redención de los cautivos en tierras sarracenas.

4

Confirmación Pontificia de la Orden En su convento de Barcelona, Pedro Nolasco recibió la magnífica noticia de la confirmación pontificia de la Orden que él había fundado. Mediante la bula Devotionis vestrae, el 17 de enero 1235, en Perugia, el Papa Gregorio IX incorporó canónicamente a la Orden a la Iglesia universal Esta es la razón que esta bula, de texto breve y simple estructura, es especialmente importante para la historia de la Orden. De ella proceden varios elementos fundamentales. Cuando se envió la bula, la Orden de la Merced ya existía como una institución religiosa organizada con su Maestro y sus hermanos viviendo en comunidad como las órdenes militares y eran conocidos como la Casa de Santa Eulalia de Barcelona. La Orden había solicitado la bula. De hecho, estaba dirigida al Maestro, es decir, a Pedro Nolasco y a sus hermanos como respuesta a la súplica hecha al Papa. Además, la bula presuponía que la dicha organización religiosa funcionaba con la apropiada aprobación de la autoridad diocesana. Si el Romano Pontífice no hubiera tenido documentos confiables al efecto, no hubiera otorgado la bula confirmatoria. De igual manera, se presuponía que desde su fundación en 1218, la Orden de la Merced seguía la Regla de San Agustín en lo que correspondía a la organización de la vida comunitaria. Sin embargo, no había sido incorporada aún a ninguna de las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia. En efecto, en esa época las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia formaban varios grupos según la Regla que observaban para mantener la disposiciones del IV Concilio de Letrán: el grupo que observa la Regla de San Basilio, el grupo que sigue la Regla de San Agustín, el grupo que sirve bajo la regla de San Benito y el grupo de aquellos que tienen su propia Regla con aprobación de la Santa Sede. La bula ratifica la incorporación de la Orden de la Merced al grupo de instituciones que observan la Regla de San Agustín. María en la Orden de la Merced

Origen del Nombre eb la Orden de la Merced En el siglo XIII el término merced era sinónimo del trabajo corporal por antonomasia, es decir, el trabajo de redimir cautivos. Entonces, las casas de la Orden de San Jaime, usualmente involucradas en la redención de cautivos, se llamaban casas de misericordia en los documentos medievales. El 29 de Abril de 1249, los frailes obtuvieron permiso del Obispo de Barcelona, Pedro de Centelles, para erigir una iglesia dedicada a Santa María en la casa-hospital de Santa Eulalia construida al lado del mar. En su amor por lo breve, la gente de Barcelona empezaron a llamar la casa de los frailes mercedarios simplemente como la Casa de la Orden de la Merced y, aún más breve, La Merced. El culto a María bajo la advocación de Merced empezó en esa iglesia y desde allí se extendió a todas las iglesias donde los mercedarios se habían establecido. De ahí en adelante, todas las iglesias que se construían fueron dedicadas a la Fundadora, la Virgen de la Merced, o bien, tendrían uno de sus altares dedicado a Ella. Desde el principio, la Orden celebraba los siguientes ritos en honor de Santa María de la Merced: Dar el hábito de Santa María a todos los nuevos frailes y hermanos. Se preguntaba a los postulantes: “¿Quieres recibir el hábito de Santa María?” a lo cual respondían “Sí, quiero.” El Oficio diario de Santa María, obligatorio para todos los clérigos y el Oficio correspondiente para los laicos. La Misa del Sábado y la Salve. Probablemente fue San Pedro Nolasco mismo quien introdujo en la Orden la hermosa práctica de la Misa de Santa María y el canto de la Salve en su honor el días sábado. Es un hecho que, en 1307 Galcerán de Miralles donó tres libras de cera a la iglesia de Santa María de Belloch a fin de que, cada sábado, hubiera un cirio encendido durante la celebración de la Misa de la Virgen y el canto de la Salve. Actos de memoria Mariana que muy bien pudieron haberse iniciado en los tiempos de San Pedro Nolasco fueron: la despedida a los redentores cuando partían a tierras moras, que tenía lugar frente al altar mayor de la iglesia y, a su regreso, la procesión de redentores y redimidos con sus estandartes hacia la iglesia de La Merced, para 5

agradecer a su Celestial Protectora el auxilio en las vicisitudes de la redención. El nombre de María en el Título de la Orden Al principio ya se ha dicho que uno de los títulos usados para referirse al Instituto fundado por San Pedro Nolasco era Orden de la Merced o de ‘misericordia’ de los cautivos. El nombre de María fue incorporado desde muy temprano a este título. La primera vez que el nombre de María se menciona en el título de la Orden en un documento es en la bula Prout Scriptura testatur del Papa Alejandro IV, fechado 3 de Mayo de 1258, en Perugia. Estaba dirigido a los arzobispos, obispos, abades, etc., para informarles de las gracias espirituales y facultades otorgadas a los Mercedarios por la benéfica tarea a favor de los cautivos, el Papa dice: “Considerando que el Maestro y los frailes de Santa María de la Merced, también llamados de Santa Eulalia… trabajan con toda su energía…” Como el Papa une el nombre de María con el término merced, tenemos así la denominación Santa María de la Merced como parte del título de la Orden. Del contexto de la bula podemos deducir que el nombre María de la Merced ya era conocido. No se debe asumir que el Papa hubiera usado el nombre de María sin algún motivo o bien que lo impuso por su autoridad. Más aún, el Papa no envió la bula directamente a los frailes de la Orden. La explicación lógica debe encontrarse en la interdependencia entre la Santísima Virgen y la Orden dedicada a la redención de cautivos. Los Mercedarios estaban convencidos que la Madre de Dios, la Virgen María, intervino directamente en la fundación de la Orden. En consecuencia, los legisladores de las Constituciones de 1272 oficializaron el nombre de María en el título de la Orden, llamándola: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de cautivos de Santa Eulalia. Debido a esta convicción, el nombre del primer Maestro, San Pedro Nolasco, nunca aparece en el título de la Orden en los documentos del siglo XIII para que así la gloria y el honor fundacional fueran atribuidos a la celestial señora, a quien la Orden Mercedaria considera su Fundadora y Madre. Desde 1445, época del historiador mercedario Nadal Gaver, se concreta la presencia de

la Virgen María a raíz de su aparición a San Pedro Nolasco ordenándole fundar, porque era el deseo de Dios, una Orden comprometida con la redención de cautivos.

Imágenes de María, Iglesias y Santuarios Mercedarios Desde los inicios, siempre ha habido imágenes de María de la Merced en las casas de la Orden. La primera fue una escultura de mármol de la Virgen sentada con el Niño, ordenada por San Pedro Nolasco y que hoy se conserva en el Museo de la Catedral de Barcelona. Esta escultura quedó pequeña para la iglesia que iba creciendo, y en el siglo XV fue reemplazada por una nueva ordenada al escultor de la catedral, Bernardo Roca, según contrato suscrito el 13 de Septiembre de 1361, con el prior de Barcelona, Hermano Bonanato de Prixana. Como patrona de Barcelona, esta es la escultura que hoy preside el altar mayor en la Basílica Mercedaria de esa ciudad. Además de la veneración y culto a María de la Merced durante el primer siglo de la Orden, Pedro Nolasco y sus hermanos tuvieron especial predilección por las iglesias existentes donde se honraba a María y se las habían confiado o porque las construían y las dedicaban a la veneración de María. El primer y más destacado santuario Mariano en el siglo XIII fue el de Santa María del Puig en Valencia. Otras iglesias también dedicadas a la Virgen son: Santa María dels Prats (Tarragona), Santa María de Sarrión (Teruel), Santa María de Arguines (Castellón), Santa María del Olivar (Estercuel), Santa María de Acosta (Huesca), Santa María de Montflorite (Huesca), Santa María de Perpignan (Francia) y Santa María del Puig o de Montetoro, santuario Mariano en la isla de Minorca.

Marianismo Mercedario Más allá de la sombra de una duda, la Orden nació, creció y anduvo en un ambiente desbordante de amor y veneració´n a María, siempre Virgen. 6

Sin la intervención y la solícita presencia de la Celestial Reina y Madre, sería imposible entregar una explicación adecuada a lo siguiente: el origen de la Orden, la atracción que las iglesias dedicadas a Santa María ejercieron en Pedro Nolasco y sus cercanos seguidores, la idea de consagrar a Santa María la iglesia de la Casa de Barcelona, cabeza y fundamento de la Orden, que fue conocida como Casa, Hospital y Orden de Santa Eulalia; la determinada persistencia para introducir el santo nombre de María en el título de la Orden, después de haber empleado otros nombres; o como una Orden de pocos hermanos, de carácter militar, fundada por un laico para la redención de cautivos, fue capaz de introducir un nuevo título Mariano en la Iglesia, esto es, el nombre de Santa María de la Merced. Una prueba de este Marianismo en la Orden, desde el comienzo, es que todas las donaciones para la redención se hacían en el nombre de María. Existen muchos documentos de donaciones, hechas por benefactores de la Orden para la redención, especificaban una motivación Mariana. El 25 de Octubre de1234, Ferrer de Portello y su esposa Escalona ofrecieron a Pedro Nolasco, sus posesiones para la redención de cautivos “para gloria de Dios y de la Virgen María y por el bien de nuestras almas.” De igual manera, el 3 de Marzo de 1245, cuando Ramón Morella donó el hospital de Arguines a Pedro Nolasco, lo hizo “en honor a Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima a Virgen María, su Madre.” El 15 de Mayo de 1300, el rey Jaime II otorgó un beneficio a la Orden “en homenaje a la Virgen María.” Si la gente estaba entregando estas limosnas en honor de María, significa que los religiosos las solicitaban en su nombre. No podrían haberlo hecho si no hubieran estado convencidos de la especial intervención de María en la fundación de la Orden. Santos de la Orden La espiritualidad Mercedaria que intensamente se vive a diario en los conventos de la Orden, produce extraordinarios frutos de quieta santidad y hazañas heroicas desde los inicios. La redención de cautivos en tierras moras, ponía constantemente a los redentores en situaciones de total comunión con los sufrimientos de Cristo Redentor.

San Pedro Nolasco prohibió terminantemente usar los dineros de la Orden para nada más que la liberación de los cristianos cautivos. Fiel al precepto de su Fundador, la Orden de la Merced nunca utilizó sus haberes en la canonización de sus santos. ¡Y tan solo los mártires Mercedarios son demasiado numerosos para ser contados! Los santos Mercedarios canonizados fueron primero aclamas como santos por los cristianos. Sólo después la Sede Apostólica los elevó a los altares. Mártires En la tierra y en el mar los peligros acechaban. El cruce del Mediterráneo costó muchas vidas de hermanos redentores. Aún así, los agobios que sufrían los hermanos redentores en tierras sarracenas eran mayores y más numerosos En palabras de un cronista de la época, “muchas veces son abofeteados, apedreados, golpeados, heridos a espada, escupidos, arrastrados por las calles y el lodo y acaban como mártires.” En la época del importante Capítulo de 1317, el hábito blanco de Santa María se había teñido de rojo con la sangre de sus numerosos mártires. Los más conocidos son: Raimundo de Blanes, protomártir de la Orden. Decapitado en Granada en 1235; Diego de Soto, de Toledo, segundo mártir de la Orden, murió en 1237 cerca de Granada. Guillermo de San Leonardo y Raimundo de San Víctor, dos franceses martirizados en Mula (Murcia) en1242; Fernando Pérez de Castilla y Luis Blanch de Aragón fueron capturados en 1250 y tirados al mar con piedras atadas alrededor de sus cuellos; en 1251, cuando navegaba hacia Algeria, Fernando de Portalegre, de Castilla, fue secuestrado por piratas musulmanes que lo colgaron del mástil y lo mataron con flechas. Su compañero de redención, Eleuterio de Platea fue cruelmente azotado y finalmente repasado a espada. Ambos cuerpos fueron lanzados al mar. Teobaldo de Narbonne, lanzado vivo a una hoguera, ardió hasta la muerte en Algeria en 1253; Guillermo de Sagiano, italiano, apedreado y quemado vivo en Algeria en 1270; Pedro Camín, francés, martirizado en la costa africana en 1284; Matías Marcos de Toulouse fue lanzado desde la torre de un castillo en ruinas en Túnez en 1293; Luis Gallo se quedó como rehén en Marruecos y fue quemado vivo 7

en 1268; Guillermo Novelli, también conocido como Florentino Guillermo por haber nacido en Florencia, fue martirizado en Algeria en 1306; Pedro de San Hermes fue martirizado cruelmente en Almería en 1309; después de haber logrado una redención, dos catalanes, Jaime y Adolfo, fueron asesinados y los cautivos enviados de vuelta a sus calabozos en Túnez en 1314; Alejandro de Sicilia fue quemado vivo frente al palacio del rey Muley Mahomet para entretener al pueblo de Túnez en 1317. Muchas veces los musulmanes no respetaban los salvoconductos que ellos mismos habían emitido. Más allá de la sombra de la duda, Pedro Nolasco y sus hermanos vivieron en si mismos las crueldades de los que hoy se llama fundamentalismo musulmán. San Ramón Nonato Ramón, universalmente conocido por Nonato debido a su atípico nacimiento, es el santo mercedario que ha alcanzado mayor popularidad en los lugares donde se han establecido los Mercedarios. Según la más confiable tradición Mercedaria, San Ramón nació en el pueblo de Portell en la región de Segarra de la Provincia de Lérida a comienzos del siglo XIII. Recibió el sobrenombre de Nonato o ‘no nacido’ porque llegó al mundo gracias a la inspirada y urgente incisión que hizo el Vizconde de Cardona con una daga en el vientre de la madre muerta. En su adolescencia y primera juventud se dedicó a pastorear ovejas en las proximidades de una ermita romanesca dedicada a San Nicolás, donde se veneraba una imagen de la Virgen. Allí empezó su devoción a la Santa Madre de Jesús. Ingresó muy joven a la Orden de la Merced. Fr. Francisco Zumel relata que el joven Ramón era un “estudiante observante del primer hermano y Maestro de la Orden, Pedro Nolasco.” Por lo tanto, Ramón fue un redentor de cautivos en tierras moras. En una redención en Algeria, tuvieron que quedarse en rehenes. Fue entonces cuando sufrió el tormento que cerró sus labios con un candado para impedirle que dirigiera palabras de consuelo a los cristianos cautivos y que predicara la Buena Nueva del Evangelio liberador. Después que fue rescatado por sus hermanos Mercedarios, el Papa Gregorio IX lo designó Cardenal de la Iglesia,

en San Eustaquio. Fue llamado por el Sumo Pontífice a Roma y, cuando estaba en viaje, lo sorprendió la muerte en el castillo de Cardona en 1240. La Orden de la Merced, el vizconde y el pueblo de Cardona se disputaban el cuerpo y el lugar donde iba a ser enterrado; quiso la Divina Providencia indicarlo a través de una mula ciega que, sin guía, se dirigió a la ermita de San Nicolás, donde finalmente el venerable cuerpo fue sepultado. San Serapio Irlandés de nacimiento, Serapio nació alrededor de 1179. Se alistó como soldado de su rey, Ricardo Corazón de León, y más tarde en compañía del Duque de Austria, Leopoldo VI el Glorioso, se unió a su escuadrón para a España a ayudar al ejército cristiano de Alfonso VIII que luchaba contra los moros. Una vez en España, Serapio decidió quedarse al servicio del rey de Castilla para continuar la lucha en defensa de la fe católica. Tuvo allí la ocasión de encontrar a Pedro Nolasco y sus hermanos, dedicados a la defensa de la misma fe, sólo que ellos no luchaban contra los moros. En cambio, ellos liberaban del poder de los moros a cristianos cautivos arriesgando sus propias vidas en este esfuerzo. En 1222, Serapio solicitó y recibió el hábito mercedario, llevando a cabo varias redenciones. En la última, que realizaba junto a su compañero Berenguer de Bañeres, Serapio permaneció en rehén por algunos cautivos en peligro de perder su fe. El otro redentor viajó rápidamente a Barcelona a procurar dinero para el rescate. Pedro Nolasco que en ese momento se encontraba en Montpellier, escribió una carta urgente a su teniente Guillermo de Bas, solicitando que notificara a todos los monasterios para reunir la limosna y enviarla inmediatamente a Algeria. Pero el rescate no llegó en el plazo estipulado y los moros, decepcionados, dieron una muerte atroz a Serapio. Lo clavaron a una cruz en forma de equis, como la de San Andrés y lo desmembraron salvajemente. Fue el rey de Algeria, bárbaro y cruel, Selin Benimarin, quien dio a la Iglesia y a la Orden de la Merced este santo mártir, el 14 de Noviembre de 1240. San Pedro Pascual 8

Hijo de devotos mozárabes, Pedro Pascual nació en Valencia en 1227. Pedro Nolasco y sus hermanos conocieron a los padres del joven Pedro y alojaron en su casa, cerca de la Puerta de Valldigna, en su camino a una redención. Pedro Pascual inició su carrera eclesiástica en su ciudad natal y completó sus estudios en la Universidad de París. Cuando volvió a Valencia, recibió el honor de un puesto de canónigo en la iglesia catedral. Pronto después dejó su puesto para unirse a la Orden de la Merced y recibió el habito de manos de Arnaldo de Carcassonne en 1250. Viajó a Roma en 1296 y el Papa Bonifacio VIII lo nombró obispo de Jaén. El 20 de Febrero de 1296, fue consagrado por el cardenal Mateo de Acquasparta en la capilla de San Bartolomé en la isla del Tiber. Más tarde, cuando realizaba una visita pastoral a su Diócesis de Jaén, fue atacado y llevado cautivo a Granada por los moros de ese reino. Durante su encarcelamiento, escribió en provenzal: Disputa del Obispo de Jaén con los judíos y Refutación de la Secta Mahometana, dos obras muy interesantes de contenido apologético, para dar a los cristianos cautivos los argumentos contra los sermones proselitistas de judíos y moros. Pedro escribió también: El Libro de Gamaliel que trata de la pasión y muerte de Cristo; La Destrucción de Jerusalén; Tratado contra el Fatalismo Musulmán; La Glosa del Padre Nuestro y La Glosa de los Diez Mandamientos. Este ilustrado doctor Mercedario tiene el honor de haber defendido públicamente la Inmaculada Concepción de la Virgen María en París, y en su obra Vida de Lázaro, escrita en 1295, mucho antes que cualquier otro teólogo occidental. Muchas veces sus compañeros redentores le enviaron el dinero del rescate, pero Pedro prefería que otros cautivos recuperaran su libertad. Los 50 años que llevaba usando el hábito Mercedario habían dejado la huella Mercedaria en su alma. El 6 de Diciembre de 1300, cuando aún llevaba las vestiduras con que había celebrado la Santa Misa, fue decapitado en su calabozo y fue enterrado en la misma prisión. Los cristianos llaman a este lugar el Cerro del Martirio. Los escritos de Pedro constituyen un valioso legado de la Orden de la Merced. Algunos escritores Mercedarios como Manuel Mariano Ribera en 1720, Juan Interián de Ayala en

1721 y Pedro Armengol Valenzuela en 1901, han defendido el estado religioso y la profesión Mercedaria de este distinguido obispo de Jaén. Sus obras fueron recopiladas y publicadas por los Padres Bartolomé de Anento en 1676 y Pedro Armengol Valenzuela en 1905-1908. San Pedro Armengol Relacionado con los condes de Urgel, Pedro Armengol nació en Guardia del Prats (Tarragona) a mediados del siglo XIII. Su infancia y adolescencia la vivió en una tranquila familia en una atmósfera de honestidad. Sin embargo, llegado apenas al umbral de su juventud, Pedro junto a malas compañías cayó en el abismo de la vida disoluta y criminal de un bandido. En un encuentro con la escolta armada del rey Jaime Primero, que limpiaba de maleantes el área por donde la real comitiva, el libertino Pedro Armengol se vio espada en mano, con su propio padre, Arnaldo. Esta circunstancia providencial, hizo que Pedro depusiera las armas ante su padre y solicitara su perdón, y con férrea voluntad decidió cambiar el rumbo de su vida. El prestigio del padre evitó al hijo el merecido castigo y Pedro Armengol rogó a los frailes Mercedarios que lo aceptaran en la Orden, para dedicarse durante el resto de su vida a la piadosa obra de redención de cautivos y así el Señor le regalara su misericordia infinita. Después de ser recibido en la Orden, Pedro fue en dos ocasiones a tierras moras para cumplir el ministerio redentor. En su segundo viaje en 1266, se quedó como rehén por cautivos en Bejaïa. Se había quedado en prenda, pero como el dinero del rescate no llegó a tiempo, fue colgado de una horca. Sin embargo, gracias a la notable protección de María, no resultó herido. Al día siguiente de su ahorcamiento, cuando llegó el Hermano Guillermo de Florencia con el dinero convenido, lo encontró vivo. Como resultado de horrorosa experiencia, quedó con el cuello torcido por el resto de su vida. Una vez de vuelta en España, Pedro vivió por casi cuarenta años en reclusión en el convento de Santa María del Prats donde murió santamente en 1304.

9

Santa María de Cervellón o del Socorro La primera Hermana Mercedaria de la noble familia de Cervellón nació en Barcelona, en la calle Moncada el 1 de Diciembre de 1230. Fue bautizada en el sarcófago de la protomártir de Barcelona, Santa Eulalia, que era usada como pila bautismal de la parroquia de Santa María del Mar. Inmersa en el aura de santidad que creaban los hermanosredentores de cautivos en su ciudad natal, la joven María se sintió atraída por su compromiso liberador y se transformó en el consuelo de los pobres, los enfermos y cautivos del Hospital de Santa Eulalia. Allí se encontró con las grandes figuras de la Orden Mercedaria que se reunía junto a Pedro Nolasco. Solicitó el blanco hábito Mercedario e hizo su profesión religiosa el 25 de Mayo de 1265 en manos del Hermano Bernardo de Corbaria, prometiendo trabajar por la redención de los cautivos. Junto con ella, jóvenes de destacadas familias formaron una comunidad: Hnas. Eulalia Piños, Isabel Berti y María Requesens a quienes pronto se unió la Hna. Colagia. A María se la conoce también con el nombre de Socós o Socorro porque durante su vida y después de su muerte se la vio en alas del viento ayudando a los barcos de la redención, azotados por el inclemente mar. Murió el 19 de Septiembre de 1290; sus restos mortales fueron sepultados en la iglesia de los frailes Mercedarios de Barcelona, hoy Basílica Mercedaria. Su cuerpo incorrupto reposa en el primer altar a la derecha. Desde el siglo XIII María es considerada santa y se la invoca como patrona de los marineros y su parroquia está en la Barceloneta, puerto de Barcelona.

Frutos de Santidad 1317 – 1492
Juan Gilabert Jofre y su Trabajo Social

Juan nació en Valencia el 24 de Junio de 1350. Estudió Derecho en Lérida. De vuelta a su ciudad, recibió el hábito mercedario en 1370 en el convento de El Puig donde había estudiado teplogía. Después de ser ordenado sacerdote, en 1375, se dedicó a la prédica, “ministerio en el que se destacó”, según lo indica el historiador Gaver. En 1391, cuando era vicario del convento de Lérida, se interesó en la suerte y los sufrimientos de los pobres, y presentó una súplica al rey Juan I a favor de la redención de los cautivos. El hecho que hubiera recurrido al rey siendo sólo vicario, demuestra que ya tenía gran prestigio. Participó en el Capítulo de Tarragona donde se eligió Maestro General al Padre Jaime Taust. A su regreso fue nombrado superior de Perpignan; luego volvió como superior a el convento de El Puig donde permaneció cuatro años. Fue nombrado superior de Valencia en 1409, año que marca el inicio del período más fecundo de su ministerio, cuando se dedicó a la prédica junto a San Vicente Ferrer. Juntos viajaron evangelizando Valencia, Aragón, Castilla, Cataluña y Portugal. Estaba con San Vicente Ferrer en 1417 cuando el Dominico informó al rey Juan que la muerte se acercaba. El Mercedario hizo su confesión y se despidió de su amigo, partiendo hacia Valencia donde murió el 18 de mayo cuando entraba a la Iglesia de Santa María de El Puig. San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, había mandado fabricar una hermosa urna donde se puso su cuerpo envuelto en el hábito mercedario, y fue expuesto en la sacristía de El Puig. Permaneció en esta urna transparente hasta 1936. Hoy, sus restos descansan en un sepulcro de piedra que el Consejo le dedicó en 1946. Los Valencianos siempre lo han tenido por santo, considerándolo uno de sus hijos más ilustres y claman por su canonización. El proceso de beatificación ya ha comenzado. Además de buen administrador, buen predicador, hábil negociador en asuntos políticos, trabajó en tres redenciones de cautivos, Juan era un Mercedario carismático dedicado a los más pobres y abandonados. En Valencia, en 1410, fundó un orfanato para niños desamparados y en 1416 en El Puig, un asilo para peregrinos pobres. La obra que lo hizo universalmente conocido fue la instalación en Valencia del primer asilo en el mundo para enfermos mentales, con el fin de encontrar una solución para esos pacientes. Se dice que, el 24 de Febrero de 1409, iba desde su 10

convento a la Catedral de Valencia para predicar la homilía del primer Domingo de Cuaresma, cuando vio a dos muchachos atacando brutalmente a un pobre loco. Nuestro fraile corrió a proteger al hombre y alejó a los asaltantes, luego llevó al herido a su convento. Movido por este hecho, volvió a la Catedral y predicó un vibrante sermón, hablando de la urgente necesidad de contar con una institución de caridad que albergara pacientes mentales. Cuando dejó el púlpito se le acercaron 11 valencianos encabezados por Lorenzo Salom, quienes se ofrecieron para apoyar su proyecto que se hizo realidad el 9 de Marzo de 1409. Otros Religiosos Ejemplares A los ojos de Dios y de la Orden, los más ilustres religiosos son los que dieron la vida para rescatar cautivos por su fe. Sin embargo, hay también otros religiosos que merecen ser recordados. Guillén Vives aún cuando fue un hombre tranquilo y humilde, tuvo que enfrentar la actuación abusiva y equivocada del obispo. Tuvo que enviar a Roma un informante, el Padre Bartolomé de Celforés, y gastar la enorme cantidad de 3.000 florines para remediar la situación. Como resultado, el rey Martin IV puso a la comunidad Mercedaria y sus miembros, su casa y haberes bajo la protección de la Corona de Aragón. Guillén escribió una biografía de San Pedro Nolasco y otra de Santa María de Cervellón; esta última se incorporó al proceso de canonización de Santa María. Guillermo Camino fue nombrado redentor junto con Raimundo Roca, en el Capítulo de 1419. Durante su travesía a Africa, hubo una tormenta y cayó una viga del palo mayor sobre el religioso, partiéndole la cabeza. Su cuerpo fue arrojado al mar. Juan de Granada, hijo de un conocido converso sarraceno, nació en 1358 en la ciudad de su nombre. Sirvió como superior de Córdoba durante 13 años, durante los cuales construyó una nueva iglesia. Luego, en 1407, fue nombrado provincial de Castilla y promovió la observancia de la Regla. Con el Hermano Pedro de Malasang, realizó dos redenciones en Africa, en 1415 y 1427. En esta última,

cuando regresaban con los redimidos, atacaron su bote unos piratas genoveses en el Mediterráneo y mataron a los dos redentores. Juan Segalars, de Barcelona, llevó una vida muy activa. En 1439, lo enviaron a Consejo de Basilea para negociar varios asuntos de la Orden. Desde allí se fue a Nápoles a hablar con el rey Alfonso V. Al año siguiente, fue nuevamente enviado a Basilea, desde donde viajó varias veces a ver al Papa, regresando luego a Nápoles, donde el rey. Cuando lo nombraron superior de Barcelona, fue a Túnez a hacer una redención junto con el Hermano Bernardo Grallera quien murió durante el viaje y se perdió una considerable suma de dinero para los cautivos. En 1447, de camino a Túnez como redentor, naufragó el barco de Juan el día de Jueves Santo; murieron varios tripulantes y él se salvó milagrosamente, si bien perdió el dinero de la redención y hasta la ropa que llevaba puesta. Al año siguiente, en Nápoles, realizó gestiones para establecer la paz entre Túnez y Alfonso V. Designado superior de Barcelona por un tercer período, murió en esta ciudad el 24 de octubre de 1466. Luis de Becofén, religioso de origen francés, nacido en el Languedoc, ingresó a muy temprana edad a la Orden de la Merced donde hizo rápido progreso en su vida espiritual. Sus superiores lo enviaron a las Universidades de Perpignan y Montpellier donde se recibió de profesor. El rey Luis XI , conocedor de sus virtudes y erudición, lo nombre teólogo y predicador de la corte. Designado redentor en 1471, iba con el Padre Diego de Luna camino a Algiers cuando fue víctima de los moros que lo maltrataron y amenazaron de muerte por predicar la fe cristiana. Luis redimió 213 cautivos con quienes regresó a Barcelona. El rey de Francia solicitó al Maestro General que lo enviara de vuelta a su corte; luego Luis XI lo envió a Roma para negociar la paz entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado de Toscania. Fue recibido con grandes honores y el Papa Sixto IV quería que permaneciera en Roma, pero Luis prefirió volver a Francia. Sin embargo, no se encontraba a gusto con la vida de la corte y prefirió irse al convento de Perpignan donde se dedicó a la oración y a escribir diversos trabajos de teología escolástica y mística que, lamentablemente no fueron publicados. Murió santamente en 1475.

11

Lorenzo Company y Pedro Bosset. Estos dos religios de distinta nacionalidad, fueron compañeros en la redención de cautivos. El primero sufrió larga cautividad y el segundo, padeció el martirio. Lorenzo Company nación en 1415 en El Puig donde recibió el hábito mercedario; su profesión la realizó en Barcelona. Fue designado superior de El Puig. siendo muy joven. Gracias a su sabiduría, su modestia y la compasión que sentía por los cautivos, fue nombrado redentor. Inspirado por la gracia, Pedro Bosset, de Francia, ingresó a la Orden de la Merced, donde hizo tantos progresos en sus estudios y su piedad, que adquirió gran renombre. Después de haber trabajado como profesor de teología y predicador, fue elegido redentor. En 1442, estos dos religiosos venían de regreso con 83 cautivos liberados, cuando una violenta tormenta los obligó a devolverse a Túnez. Los pocos que se salvaron del naufragio, fueron nuevamente tomados cautivos, junto con los redentores. Durante los primeros años de su cautividad, fueron tratados muy severamente por el rey de Túnez. Después, los mercedarios obtuvieron benevolencia del rey quien les otorgó alguna libertad de movimiento, lo que les permitió aliviar el sufrimiento de los prisioneros, pues los redentores procuraban adquirir el mayor número de cautivos con el dinero, siempre escaso, que la Orden les enviaba para la liberación. En dos oportunidades el rey de Nápoles envió al Padre Company como embajador ante el rey Alfonso V de Aragón con el objeto de obtener la restitución de las naves que el rey había quitado a los turcos. Durante el viaje de 1452, el Padre Bosset, que se había quedado en Africa, se dedicó a alentar a los cautivos y a predicar el Evangelio. Después de lograr que un renegado volviera a su fe, los moros, cegados por su fanatismo religioso, lo silenciaron y los encarcelaron. Para molestarle, los moros le llevaban gente que lanzaba horribles injurias en contra de la divinidad de Jesucristo, además lo golpeaban y le daban sólo pan y agua e, incluso, en una oportunidad lo dejaron cuatro días sin alimento. Entonces, cuando Pedro sintió que perdía sus fuerzas elevó su oración al Señor, encargándole los cautivos y ofreciendo, contento, el sacrificio de su propia vida. Murió abrazado a la cruz.

Después que el Padre Company regresó a Túnez, permaneció en cautividad y se dedicó a escribir oraciones y letanías que rezaba a diario implorando la ayuda divina para la liberación de los cautivos. Después de 15 años de cautiverio, el Padre Company fue li8berado en 1457, cuando el rey Alfonso V devolvió algunas naves a los moros. El Padre Company fue elegido Maestro General “habiendo vivido 55 años en la Orden con gran virtud” según se puede leer en la carta que Juan II envió al Papa para solicitar su confirmación. Murió santamente el 20 de Diciembre de 1479 en Valencia y sus restos fueron sepultados en la iglesia de El Puig. Los cronistas mercedarios lo elogian ampliamente, llamándolo santo, y esta es la manera en que todos lo veneran. Juan de Zorroza y Juan de Huete formaron parte de otro holocausto de las redenciones Mercedarias. En 1482 los mataron en Baeza porque habían alentado la fe de los cristianos cautivos cuando los moros estaban indignados por la captura de la Alhambra por los Reyes Católicos. Ambos redentores estuvieron largo tiempo en la cárcel, donde debieron soportar toda clase de insultos. Los sacaron a la calle para una infamante exhibición, entregándolos luego a unos muchachos que los apalearon hasta la muerte.

Alonso de Sevilla fuen un humilde religioso con reputación de santo. Trabajó duro en las más modestas casas de la Orden como Uncastillo y Sangüesa. En un decreto de 5 de Febrero de 1472 que confería poderes totales de la ciudad de Sangüesa al Hermano Alonso, el rey Juan II lo definía como ”un honesto, fiel y bienamado religioso.” Murió en olor a santidad en la proximidad de Lérida, alrededor de 1495, rezando ante una cruz que había en el camino que recorría a pie hacia Barcelona, para asistir a un Capítulo. Fue enterrado en la vieja catedral de Lérida. Natalia de Toulouse nació en 1312 en Gaillac, Diócesis de Albi. A los 17 años se fue con sus padres a Toulouse donde inició su dirección espiritual con un religioso Mercedario que vivía en esa ciudad desde 1256. Sintió el llamado a la vida religiosa y así se lo hizo saber al Padre Bernardo Poncello, quien le aconsejó no dejar 12

solos a sus padres, y que recibiera el hábito de terciaria Mercedaria. Fue muy devota de Jesús Crucificado y tenía el don de la bilocación: fue a Africa a convertir y liberar una niña esclava de Calabria. Natalia murió el 4 de Julio de 1353 y la sepultaron en la Iglesia Mercedaria de Toulouse. Desde su muerte ha sido venerada como santa. El proceso de canonización en Toulouse terminó en 1907, fecha en que su cuerpo fue llevado a Roma.

Frutos de Santidad 1492 – 1574
La historia Mercedaria es rica en humildes frailes que vivieron intensamente su vida consagrada y son ejemplo de virtud para todos los cristianos. Algunos de estos religiosos olvidados son merecidamente recordados aquí: Agustín de Revenga fue uno de los religiosos del siglo XVI que más influencia tuvo en la nueva evangelización realizada por la Orden. Fue rector del Colegio de Alcalá entre 1545 y 1569, año e su muerte. Francisco Zumel, que fue su compañero en el Capítulo de Toledo, destacó su austeridad y santidad diciendo: “Provenía de una distinguida familia, pero se distinguió más por sus trabajos y su estilo de vida. Ayunaba casi a diario, salvo en Domingo o festivos, y se abstenía de carne. Siempre durmió en el suelo lo que explicaba la notoria palidez de su rostro. Sus ropas se destacaban por su sencillez y hacía mucha penitencia corporal. Fue admirable en la oración y la contemplación, a la que dedicaba largas horas del día y de la noche. Su conversación y sus modales eran afables”. Fue sepultado en el Colegio Mercedario de Alcalá y siempre ha sido considerado santo. Luis de la Peña recibió su formación religiosa en Santiago, Chile, donde emitió sus primeros votos en 1578. Siendo estudiante, el 16 de Enero de 1581, firmó la citación para una reunión conventual cuando Pedro de Moncalvillo era provincial. Después de ordenado sacerdote cumplió diversas funciones en la Provincia y se especializó en la evangelización de la Araucanía usando como base de su actividad apostólica el convento de Valdivia, donde era

superior. En uno de los malones los guerreros araucanos entraron al convento para saquearlo y quemarlo, el Padre Luis, después de advertir a los otros religiosos, fue apresuradamente a la Iglesia para consumir la Eucaristía y evitar así una profanación. Todavía tenía el copón en sus manos, cuando los belicosos nativos entraron a la iglesia en busca del Santo Sacramento, lo mataron con sus lanzas rompiéndole el pecho y le arrancaron el corazón. Su cuerpo fue consumido por las llamas el 24 de Noviembre de 1599. El Padre Luis de la Peña, protomártir de Chile murió por su fe, es considerado una mártir de la Eucaristía porque, como lo expresó Tirso de Molina, “cuando pudo salvar su vida arrancando, antes que su vida prefirió salvar en su pecho las hostias consagradas y mereció así llevarse a Dios como viático”. Este hecho fue recordado con especial veneración en el Capítulo General de Toledo en 1627 y en el informe que el Padre Francisco Saavedra envió al Gobernador de Chile, don Francisco Meneses, en 1664. En la actualidad, como testimonio de este suceso, se guarda en el convento mayor Mercedario de Santiago, un pequeño cáliz que se usa en Jueves Santo. En la misma ocasión, los araucanos se llevaron a otro religioso, lo colgaron de un árbol y le lanzaron lechas hasta matarlo. Juan de Santa María, nació en Andalucía. Desde sus días de novicio hasta su muerte fue un perfecto ejemplo de observancia. Como sacerdote bien versado en las Sagradas Escrituras, era ferviente y celoso en la instrucción religiosa de sus parroquianos y aquellos que estaban bajo su dirección espiritual a través de sus homilías, se llenaron del espíritu de San Pablo. Conscientes de sus dones apostólicos, sus superiores lo enviaron a América donde proclamó por muchos años el Evangelio. El cronista Bernardo de Vargas relató varios hechos extraordinarios atribuidos a este religioso, entre los cuales estaba la conversión del jefe Tamaracunga y sus luchas constantes contra los enemigos de la evangelización. Llevó la vida de un religioso pobre y penitente, siempre ferviente en la oración. Murió en 1549. Cristóbal de Albarrán fue uno de los primeros sacerdotes que se atrevió a ir a proclamar el Evangelio a los nativos del sur de Perú y a una vasta área en lo que es ahora Argentina y Paraguay. De un 13

informe enviado al procurador general, Esteban Muniera y citado por el Cronista Bernardo de Vargas, sabemos que predicó en Santiago del Estero, Córdoba, Jujuy, Asunción, etc. Por otro informe enviado a Felipe II en 1556, también sabemos que durante ese año el Padre Albarrán fue martirizado por Chiriguayanos. Alonso de Arequipa, conocido sólo por el nombre de Alonso, vivió y murió en el convento de Arequipa. Fue sólo un hermano laico, hombre muy culto y humilde que no quiso acceder a la dignidad sacerdotal. Se encargó de tareas domésticas y, además, era ferviente en la oración y la contemplación ante el Crucifijo y la Santísima Virgen. Se aplicaba penitencia corporal y hacía tremendos sacrificios en una pequeña capilla que se había construido en el jardín del convento. Se dice que ejecutó varios hechos milagrosos sólo con hacer la señal de la cruz, hechos que fueron confirmados en la consulta hecha después de su muerte en 1569, muerte que él había anunciado. Su proceso de beatificación se inició de inmediato, pero no se continuó.

Quito donde inspirado por la Virgen, ingresó a la Orden. Desde temprana edad llevó una vida virtuosa y se destacó en la penitencia, abnegación, oración y humildad. Después de ser ordenado diácono, lo enviaron al convento Mercedario Recoleto de Belén en Lima, donde lo ordenaron sacerdote en 1610. Luego, se dedicó a la predicación y a la Evangelización de los pobres. Volvió a España en 1621 con el íntimo deseo de ir a Africa a redimir cautivos. Después de siete años regresó a Perú y ejerció los ministerios de la prédica y la confesión, y crecía su reconocida práctica de las virtudes. Aunque en los últimos años de su vida quedó paralítico, continuó su apostolado en la dirección espiritual de muchas almas, hasta su muerte ocurrida el 7 de Agosto de 1657. Inmediatamente se inició el proceso de beatificación y una vez concluido, en 1678 se llevó a Roma. El decreto de proclamación de sus virtudes heroicas fue proclamado el 31 de Enero de 1981. Antonio de San Pedro nació en Portugal en 1570. Fue bautizado como cristiano, pero cuando sus padres se convirtieron al judaísmo, lo educaron en esa fe. Se fue a Lima donde se dedicó al comercio. Cuando la Inquisición descubrió que practicaba el judaísmo, lo encarceló el 22 de Marzo de 1604. Movido por la fe, abjuró y volvió a su fe católica, recibiendo como penitencia pública servir de ayudante de cocina por tres años en el Convento Mercedario de Lima. Allí encontró al siervo de Dios, Gonzalo Díaz de Amarante, quien lo educó en las verdades de la fe y la práctica de las virtudes cristianas. Como consecuencia del castigo impuesto, debió regresar a España donde ingresó como donado a un convento Dominico. Se le negó el hábito porque era sabido que fue judío. En Junio de 1614 entró como donado al convento de Osuna, de los Mercedarios descalzos, donde hizo su profesión dos años después. Su vida religiosa fue de penitencia y mortificación, servicio y caridad a los necesitados y a los encarcelados a quienes servía con abnegación, sin descuidar la oración y la unión con Dios. Demostró su amor al prójimo, especialmente a las prostitutas, convirtiendo a muchas de ellas y fundando un hogar para las que volvían al buen camino. En la Iglesia de Santa Ana de su Orden, constituyó un Fraternidad del Santísimo Sacramento, que llegó a tener 4.000 miembros. Fue un espejo de virtudes: fe, caridad, humildad y la observancia de los 14

1574 – 1770
Gonzalo Díaz de Amarante nació en Amarante, Portugal, en 1540. Como marinero viajó a Perú, donde se hizo religioso Mercedario en 1603, en el convento de Lima.. Se distinguió por su entrega a la vida de oración y la caridad con los nativos y más necesitados. Con humildad y eficacia cumplió su labor de portero dando admirable ejemplo de virtud a todo el que llegaba al convento. Se cambió al convento de Callao donde cumplía funciones de limosnero, cuando lo sorprendió la muerte el 27 de enero de 1618. El proceso diocesano de beatificación terminó en 1621 y el proceso apostólico comenzó en 1675 y fue progresando con justificada esperanza. El cuerpo de este siervo de Dios descansa desde 1746 en la Iglesia Mercedaria de Lima. Venerable Pedro Urraca de la Santísima Trinidad nació en Jadraque, España en 1583. Su hermano, un franciscano, lo llevó a

votos. Esta vida tan santa fue bendecida con gracias especiales otorgadas por Dios gracias a su intercesión, antes y después de la muerte de este siervo de Dios, que murió en el convento de Osuna el 30 de Julio de 1622. El proceso de beatificación se abrió poco después de su muerte. Pedro Nolasco Perra nació en Gergei, Sardinia, a principios de 1574 y fue bautizado en 15 de Febrero del mismo año. Recibió el hábito mercedario en el convento de Bonaria el 14 de Febrero de 1598 y realizó su profesión el 19 de Febrero del año siguiente. Lo enviaron a Valencia a seguir estudios de teología y fue ordenado en 1602. Fue modelo de vida interior, obediencia y trato sensible. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa conmovían hondamente a los fieles. Para todos tenía palabras de valor y consuelo, especialmente durante el sacramento de la reconciliación. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa movían profundamente a la devoción. Tenía palabras de valor y consuelo para todas las personas, especialmente durante las largas horas que dedicaba al sacramento de la reconciliación. Murió muy joven en Valencia, cuando sólo tenía 32 años, el 15 de Junio de 1606. En su honor se erigió en su pueblo natal una iglesia llamada Santa Impera (San Pedro en dialecto de Cerdeña) donde el pueblo lo venera como a santo hasta el día de hoy. Alonso Gómez de Encinas nació en Cuéllar, Segovia. Recibió el hábito en el convento de Valladolid y, entre 1597 y 1598 completó sus estudios en Salamanca. En 1609, a los 44 años, fue a México como secretario y predicador con el Vicario General Antonio Mendoza. Una vez concluida su misión con el Vicario, solicitó quedarse como misionero y fue nombrado doctrinero o sacerdote en la isla Puná del golfo de Guayaquil. Durante su estadía el pirata holandés, Jacobo L’Hermite lo sorprendió ya que después de cruzar con varias naves el Estrecho de Magallanes asoló las costas del Pacífico. También planeó el ataque a Guayaquil pero la heroica defensa del pueblo lo obligó a replegarse a Puná, donde descargó todo su odio en el Mercedario, ordenando que le arrancaron los intestinos buscando la Eucaristía. Esto sucedió el 13 de Junio de 1624 y el 10 de Julio, la Audiencia de Quito informaba

detalladamente el hecho al rey Felipe IV. El Padre Encinas es u no de los mártires mercedarios más conocido de ese período. Desde su muerte se le venera como santo en la Iglesia Mercedaria de Barcelona. Juan Falconi de Bustamante nació en Almería en Abril de 1596. En 1611 entró a la Orden de la Merced y estudió teología en Salamanca. Se dedicó a la enseñanza, principalmente en colegios mercedarios. Sus superiores lo designaron al apostolado, dedicándose a la dirección espiritual, a la confesión y a la prédica a todo nivel en la sociedad Madrileña. Promovió las prácticas de meditación, la confesión frecuente y la comunión diaria. Escribió muchos trabajos teológicos y místicos, siendo el más importante El pan nuestro de cada día acerca de la comunión. Murió en Madrid el 31 de Mayo de 1638 y poco después se inició el proceso de beatificación. Luis Galindo de San Ramón nació en Trujillo, Perú en 1634. Ingresó a la Orden de la Merced en Lima donde hizo su profesión el 6 de Abril de 1660. Un vez ordenado sacerdote, se trasladó al convento recoleto de Belén para dedicarse a la contemplación y la penitencia. Fue un destacado predicador y director espiritual, también tenía el don de la profecía y anunció el terremoto de 20 de Octubre de 1687 que destruyó la ciudad de Lima. Era muy devoto de la Virgen María y en su honor escribió De la Concepción Inmaculada de María, publicado en Lima en 1663. Dejó muchos poemas místicos y sobre la muerte, en español y latín. Algunos de sus manuscritos se conservan en la Universidad de Yale, Estados Unidos de N. A. En los últimos años del siglo estaba construyendo el frontis de la bella iglesia que es una de las más hermosas de la ciudad. Murió el 8 de Marzo de 1704 y su cuerpo esta sepultado en la sacristía de la Iglesia de la Merced en Lima. Poco después de su muerte el Ordinario inició el proceso de beatificación y en Octubre de 1943, el Congreso Eucarístico Nacional de Trujillo solicitó la continuación del proceso. Buenaventura Guisado, hombre de admirable virtud, fue contemporáneo del Padre Galindo y vivió en el mismo convento. Escribió Colloquia spiritualia concionatoria, trabajo de teología mística que se publicó en Sevilla en 1645. Después de una vida 15

santa y ejemplar, murió el 25 de Septiembre de 1704. Dos años después de su muerte, se inició el proceso de beatificación y el 16 de Agosto de 1710 se realizó el examen del cuerpo para el proceso non cultu. José Montagudo. Nació en 1657 en Zaragoza. Fueron sus padres Juan y María Fernández, recibió de su madre una estricta educación. Llevado al estado religioso, ingresó al convento de su ciudad natal donde en 1672 recibió el hábito mercedario y su profesión la hizo el 24 de Junio del año siguiente. Pronto después de su ordenación fue nombrado maestro de novicios en el convento de Bonaria, Cerdeña que por aquella época pertenecía a la Provincia de Aragón. De regreso a España asumió la difícil tarea de pedir limosna para la redención, servicio que cumplió por doce años. Recogió muchas donaciones y demostró ser un excelente predicador. Luego se dedicó al apostolado misionero a lo que dedicó los treinta y seis últimos años de su vida. Se estima que debe haber oído más de cuarenta mil confesiones. Al final de sus días se dedicó a la redención de cautivos pues, a su solicitud, fue nombrado en 1272 redentor por la Provincia de Aragón. Aún cuando ya tenía 70 años, inició su peregrinaje para recolectar limosnas con el mismo empuje que cuando era joven, logrando recolectar 3,000 pesos. Con otros redentores, Rafael Suriá y Vicente Ibáñez Rubio, se embarcó en Barcelona para dirigirse a Túnez. Durante la travesía, una violenta tormenta obligó a la nave a fondear en Cagliari donde el arzobispo pidió al Padre Montagudo que dirigiera una oración para pedir la lluvia. En Túnez los redentores rescataron 129 cautivos y de regreso en Agosto de 1729, se le solicitó que hiciera el discurso oficial por el regreso de los cautivos. Entregó su alma a Dios el 9 de Octubre de 1729. En 1741, Padre Francisco M. Etcheverz, su discípulo como predicador, escribió la biografía de este religioso ejemplar, ferviente misionero e incansable apóstol. Andrés Garrido. Nació en Vallada, España en 1663. En el bautismo recibió el nombre de Bartolomé, patrono de la ciudad. El 18 de Junio de 1679 recibió el blanco hábito mercedario en el convento de El Puig, donde tenía un tío religioso. Era sensible, de alma penitente y muy paciente con los sufrimientos físicos. Fue un eminente

predicador en valenciano, eficaz y ferviente en sus sermones. Nunca perdía la esperanza en la conversión de grandes pecadores y siempre generoso con los pobres. Fue superior en Valencia y Játiva. En el siglo XVIII, cuando el número de religiosos parecía excesivo, el Padre Andrés permanecía días enteros en el confesionario, incluso sin comer y su única interrupción era para celebrar la Santa Misa. Decía: “¿Cómo podría hacer esperar a esta pobre gente –en peligro de condenarse- para ir a comer y descansar?” Murió en Játiva, donde permaneció por más tiempo, el 23 de Febrero de 1728. El Padre Vicente Oliver, mercedario de Valencia y compañero por cuarenta años de Padre Andrés hizo la oración fúnebre que duró tres horas y quince minutos y, aún así, la encontraron breve y la hicieron imprimir para disfrutarla plenamente. Sebastián del Espíritu Santo. Nació en 1668 en Cajamarca, Perú. Fue criado como cristiano y, a la muerte de sus padres, se fue a Lima en busca del virtuoso fraile Luis Galindo de San Ramón, quien ya tenía fama de santo, y se le aproximó con estas palabras: “Vengo a buscarlo, Padre, para que me enseñe a ser santo.” Ingresó como donado progresado rápidamente en los caminos de la virtud y permaneció puro y humilde. No aceptó ser hermano coadjutor porque se consideraba indigno y trabajó incansablemente por el bien de la Iglesia y el esplendor de la adoración. Fue muy devoto del Señor del Perpetuo Socorro a quien hizo construir un altar y dedicaba cinco horas diarias a la oración. Dios premió su santidad concediéndole privilegios excepcionales que despertaban la admiración y el afecto de todos. El virrey lo eligió como padrino de su hija. Murió el 17 de Julio de 1721 y el proceso de su vida, su fama de santo y los milagros de este siervo de Dios comenzaron inmediatamente, concluyendo en 1734. Francisco Salamanca Nació en 1668 en Oruro, Bolivia donde ingresó a la Orden y fue ordenado sacerdote en Cuzco. El 16 de Mayo de 1695, el provincial, que había solicitado para Padre Salamanca el grado de maestro en teología, dijo de él: “Es un hombre muy talentoso y es tan virtuoso que es ejemplo para toda la ciudad”. Padre Salamanca amaba vivir en su celda dedicado a la oración y la penitencia. Fue un gran predicador, misionero, músico 16

que construyó un órgano original que aún se conserva, también fue poeta y por sobre todo pintor: el mismo decoró su celda con extraordinarios murales. Esta celda se conserva intacta en el convento de Cuzco. Murió en 1730. José de la Puerta. Era de la ciudad de Ecija donde recibió el hábito en 1681 e hizo sus votos el 4 de Diciembre del año siguiente. Estudió en su propia Provincia de Andalucía y demostró gran recogimiento y amor por la oración que caracterizaron su vida. En la investigación de su vida y virtudes hecha a solicitud del Obispo de Sevilla, los testigos declararon que: “todos conocían su prescindencia de todo contacto secular, de sus familiares e incluso de los religiosos, salvo para actos comunitarios y que, por treinta años, nunca pasó un día entero fuera del convento”. Celebraba Misa diariamente con gran devoción y después de dar gracias, se retiraba al coro a rezar. Sólo comía a mediodía y mortificaba su cuerpo con azotes y una camisa de pelo, y dominaba su carácter irascible con auto control. Murió el 1 de Octubre de 1738 y fue enterrado en la tumba de los Marqueses de Peñaflor. Sus restos mortales fueron luego trasladados a la Iglesia de Santa María de Ecija donde aún puede verse. Se le atribuyen muchos milagros tanto en vida como después de su muerte. Francisco de Jesús Bolaños. Nació el 4 de Octubre de 1701 en Pasto, Colombia. Ingresó a la Orden en esa misma ciudad a la edad de quince años y también fueron mercedarios sus hermanos José y Pedro. El 17 de Marzo de 1727, fue ordenado sacerdote en Quito y se dedicó tanto a la propia santificación como a la del prójimo a través del ministerio de la prédica y la confesión. A la edad de 32 años se retiró a la ermita de El Tejar donde construyó un convento, una iglesia y una casa de retiro en la cercanía. Religiosos, laicos, jóvenes y viejos, ricos y pobres llegaban allí en busca de alimento espiritual que el Padre Bolaños les entregaba generosamente. Fue un religioso virtuoso, pobre, humilde, austero y de especial caridad con los más necesitados, cualidades que le valieron la admiración de todos. Murió el 14 de Diciembre de 1785 y el proceso de beatificación se lleva actualmente en la diócesis de Quito.

Beata Mariana de Jesús. Nació en 1565 en Madrid. Su madre murió cuando tenía escasos nueve años y su padre volvió a casarse. Para sacarla de la casa, su madrastra intentó casarla pero ella ya había elegido a Jesús como su único esposo. En su angustia, Mariana se dirigió a la capilla de los Mercedarios en la Iglesia de la Virgen de los Remedios, donde encontró al Padre Juan Bautista González que iluminó sus pasos y la guió por senderos de perfección. Fue su director espiritual desde 1598 hasta su muerte. Una delicada enfermedad la privó de entrar como religiosa a ningún convento. Sin embargo, se fue a vivir a una pequeña casa al lado del convento de los Mercedarios Descalzos. Allí pasó muchos años dedicada a la oración y la penitencia. Finalmente fue aceptada como terciaria y recibió el hábito mercedario de manos de Padre Felipe Guimerán, Maestro General de la Orden quien recibió su profesión al año siguiente, el 20 de Mayo de 1614. Permaneció viviendo en la misma casa vistiendo ya el hábito, dedicada a obras de caridad para los pobres y enfermos. Se distinguió además por su humildad, su devoción a la Santísima Virgen y al Santísimo Sacramento. Por indicación de su director espiritual, escribió su autobiografía. Una pleuresía aguda provocó su muerte el 17 de Abril de 1624. Su cuerpo incorrupto se guarda en la iglesia de Don Juan de Alarcón y fue examinado en 1627 cuando se inició el proceso de beatificación. Ha vuelto a ser examinado en 1731, 1924 con ocasión del tercer centenario de su muerte, y en Junio de 1965 en el cuarto centenario de su nacimiento. El Papa Pio VI la beatificó solemnemente en la Basílica de San Pedro el 25 de Mayo de 1783.

1880 – 1965
Venerable José León Torres. Sus padres fueron Gregorio Torres y Margarita Rivero, familia cristiana, modesta y virtuosa. Ingresó a la Orden de la Merced en 1863, al convento de Córdoba; recibió el hábito el 30 de Octubre y comenzó su noviciado. Emitió los votos temporales el 1 de Noviembre de 1868 y los votos solemnes el 8 de Junio de 1871 y se ordenó sacerdote el 27 de Abril de 1875. Desde muy joven asumió cargos de responsabilidad en su Provincia: 17

maestro de novicios, vicario provincial, provincial, vicario general y visitador general. El Maestro General Pedro Armengol Valenzuela, conocedor de sus excelentes cualidades, lo designó provincial, cargo que ocupó por cuatro períodos. Durante su gobierno estuvo permanentemente preocupado de la expansión de la Orden; recuperó el convento de Santiago del Estero y trabajó muy duro para reabrir el convento de Tucumán; creó nuevas fundaciones en Buenos Aires y Montevideo; con su sólido eje promovió la vida comunitaria, desarrolló la vida cultural iniciando la publicación de la Revista Mercedaria en Córdoba. Visitó conventos entregando sabias normas y sano consejo para la vida religiosa. Distinguieron al Padre Torres su espíritu de observancia, la humildad, su capacidad de organización, su amor a la Orden, la devoción a la Eucaristía y a María de la Merced. En 1887 fundó en Córdoba la Congregación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. Redactó sus Constituciones y siempre les dio atención espiritual. En 1893 viajó a Roma al Capítulo General que aprobó las Constituciones de la Orden. Aprovechó este viaje para ir en peregrinación a Tierra Santa. En reconocimiento de su cultura y profundos conocimientos, en 1889 el Maestro General lo distinguió con los títulos de profesor asistente de filosofía y teología t maestro de teología. Murió santamente en su ciudad natal el 15 de Diciembre de 1930. Sus hijas espirituales solicitaron sus restos mortales y descansan en la iglesia de la Casa Matriz de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús en Córdoba. El proceso diocesano de beatificación se inició en 1957 y concluyó en 1959. Su causa se llevó a Roma y el proceso apostólico comenzó en 1973 y concluyó el 26 de Marzo de 1994 con la declaración de sus virtudes heroicas. Antonio Pisano. Nació en Cagliari, Cerdeña, el 19 de Marzo de 1907. Ingresó como postulante a la Orden 1920, pero debió dejar el Convento debido a una enfermedad. Gracias a su tenacidad y tan pronto recuperó la salud volvió al monasterio para empezar el noviciado el 5 de Marzo de 1922. Hizo su profesión de votos simples el 8 de Diciembre de 1923. Se dedicó con diligencia y seriedad a los estudios sacerdotales pero más aún a alcanzar virtudes religiosas, mostrando genuino amor a Dios y al prójimo ofreciendo

heroicamente su joven vida, a los 19 años, como reparación de los pecados de la humanidad y por la conversión de los incrédulos, herejes y pecadores. El Señor aceptó la oblación de Fr. Antonio; su via crucis comenzó en Mayo de 1926. Aun cuando existían justificados motivos de esperanza de una mejoría, una enfermedad pulmonar terminó con su vida el 6 de Agosto de 1927. Está sepultado en el Santuario de Bonaria en Cerdeña y muchas son las personas que aseguran haber recibido gracias del Señor gracias a la intercesión de Fr. Antonio. Terminado el proceso diocesano, se inició en Roma el proceso del siervo de Dios. Felice Migliore. Este religioso nació en Serra di Falco, Sicilia el 26 de Noviembre de 1819. Ingeresó al convento de San Cataldo de los Mercedarios descalzos a los 17 años y se ordenó sacerdote en 1845. Fue devoto del Santísimo Sacramento y de la Virgen de la Merced, caritativo con los pobres y admirado por los fieles a quienes servía con ejemplar diligencia. Donde fuera era reconocido como religioso observante y piadoso y la gente le atribuía bendiciones y milagros. Debido a esto fue llamado a Roma y se le prohibió volver a Messina. Vivió en el convento de San Adriano y en Nemi y creció su fama pues obtenía gracias extraordinarias del Señor. Reconocido como santo, murió en Roma el 7 de Agosto de 1886. En el libro de los difuntos del convento de San Adriano puede leerse: “ Este padre fue un hombre extraordinario y despertó tanto entusiasmo en Sicilia que es imposible tener una idea de la gran estima en que se le tenía, no sólo por el pueblo sino por eminentes miembros de la Iglesia… Vivió pacíficamente y siempre contento en el medio y murió con igual calma, paz y serenidad.” Teresa de Jesús Bacq. Isabel nació en País el 16 de Septiembre de 1825 y fue educada como luterana. A los 14 años, se convirtió al catolicismo y se bautizó el 31 de Mayo de 1839. Ese día consagró su pureza a la Santísima Virgen en Notre Dame. Deseaba ser religiosa y lo intentó en tres diferentes congregaciones. Insatisfecha, se fue donde el obispo de Nancy, Charles Martial A. Lavigerie, que era su director espiritual, quien la animó a fundar un instituto religioso. En Nancy formó una comunidad con el nombre de Damas de María que, un año más tarde, el 8 de Diciembre de 1865, se 18

convirtió en Hermanas de la Asunción de nuestra Señora. Después de varios años de duro trabajo y gran sufrimiento, siguiendo el consejo del cardenal Lavigerie, Teresa eligió la Orden de la Merced que la identificaba por su espíritu de caridad y devoción a María. Solicitó la incorporación a la Orden y el Padre Valenzuela admitió a las hermanas el 4 de Abril de 1887 bajo el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced. Teresa murió en País adonde había viajado buscando ayuda para su instituto. Murió sola en una pobre pieza de hospital y lejos de sus hijas el 2 de Junio de 1896. Su vida plena de amor a Dios, a María y a los pobres, estuvo marcada por contrariedades, incomprensiones, sufrimiento y penas. En todo, Teresa veía la voluntad de Dios y su unión con el Señor la llevó a aceptar la cruz y los sacrificios. Su indómita esperanza y su deseo de salvar almas la sostenían. El proceso diocesano de beatificación iniciado en Roma, terminó el 30 de Junio de 1994. Venerable Margarita María López de Maturana, nació en Bilbao el 25 de Junio de 1884. Se educó en el colegio mercedario de Berriz donde nació su vocación religiosa. El 25 de Julio de 1903 ingresó al Monasterio Mercedario para consagrar su vida a Dios como monja de clausura. El 10 de Agosto del mismo año recibió el hábito y cambió su nombre de bautismo, Pilar. Hizo su profesión en la Fiesta de la Asunción del año siguiente y durante los primeros años de su vida religiosa, participó activamente en el colegio de su comunidad como profesora y prefecta de estudios. El Padre Manuel Sancho Aguilar fue su director espiritual y la encaminó hacia las misiones. De naturaleza alegre y abierta, su trabajo pedagógico fue el medio que Dios eligió para sembrar la semilla de la vocación misionera en su corazón. Bajo la dirección, la iniciativa y el infatigable trabajo de Madre Margarita, pronto el colegio de Bérriz fue un activo centro misionero. La asociación de ex alumnas Juventud Misionera Mercedaria nación el 19 de Marzo de 1920. El entusiasmo misionero cruzó rápidamente el umbral del monasterio para expandirse por el país y Madre Margarita continuó siendo el alma de esta nueva vida. A partir de ahí los hehcos se sucedieron con milagrosa rapidez. El Maestro General de la Orden. P. Ignacio López

Santamaría visitó Berriz y Madre Margarita aprovechó la oportunidad para plantearle su deseo de servir a la Iglesia como misionera activa. El Maestro General en Roma se interesó en este proyecto presentado a nombre de todas las hermanas y el Papa Pío XI bendijo esta inquietud. El antiguo convento Mercedario se transformó en un bullente centro misionero y sede del nuevo instituto. En 1926 partió la primera expedición a Wuhu, China y al año siguiente Madre Margarita fue elegida Superiora. Hubo otras fundaciones en las Islas Carolina y Marshall y en Japón. El 23 de Mayo de 1930 Japón aprobó el nuevo instituto religioso Mercedarias Misioneras de Berriz y Madre Margarita fu su primera superiora. Realizó muchos viajes, especialmente al oriente, con el solo afán de extender el Reino de Dios hasta los confines de la tierra. Viajó a Roma para hablar personalmente de las misiones con el Papa. Después realizó su viaje final, el 23 de Julio de 1934. Desde 1961 su proceso de canonización se encuentra en Roma. Sus virtudes heroicas fueron reconocidas por decreto del 16 de Marzo de 1987. Luis de la Torre Rojas, nació el 21 de Junio de 1819 en San Pedro de Humay, en la Provincia de Pisco, Perú.. Fue terciaria mercedaria reconocida por su incesante caridad. Alimentaba a todos los pobres que se le acercaban y su ollita, de comida milagrosamente, nunca se agotaba. Afectuosamente se la conoce como beatita de Humay por sus virtudes. Murió considerada como santa el 21 de Noviembre de 1869. Desde 1946 su proceso de beatificación sigue su curso en Roma. Mártires Españoles. Como dijo el Papa Pío XI en Septiembre de 1936, todos los que fueron asesinados durante la Guerra Civil Española “sufrieron verdadero martirio en el sagrado y glorioso sentido del término, por el sacrificio de vidas inocentes de mayores y jóvenes en el esplendor de sus vidas.” Durante los primeros días de la guerra, en especial cuando la persecución religiosa estaba en su peor momento, treinta y siete religioso Mercedarios entregaron sus vidas por Cristo, 19 pertenecían a lo Provincia de Aragón y 18 a la Provincia de Castilla.

19

Encabezó la lista de los mártires aragoneses el Padre Mariano Alcalá Pérez, nacido el 11 de Mayo de 1867 y fusilado el 15 de Septiembre de 1936. Los otros 18 religiosos que encontraron una muerte violenta son: Tomás Carbonel Miquel, Mariano Pina Turón, Francisco Gargalo Gascón, José René Prenafreta, Manuel Sancho Aguilar, Tomás Campo Marín, Francisco Llagostera Bonet,Serapio Sanz Iranzo, Enrique Morante Chic, Jesús Eduardo Massanet Flaquer, Amancio Marín Mínguez, Lorenzo Moreno NicolásPedro Esteban Hernández, Antonio Lahoz Gan, José Trallero Lou, Jaime Codina Casellas, Antonio González Penín y Francisco Mitjá Mitjá. El 31 de Mayo de 1957 en Lérida se constituyó un tribunal eclesiástico diocesano para establecer el martirio de estos religiosos. Después de esta etapa el proceso fue a la Sagrada Congregación de Ritos en Roma el 25 de Noviembre de 1962, solicitando la apertura del proceso La causa sigue su curso en Roma. De los 18 religiosos de la Provincia de Castilla asesinados durante la persecución, nueve pertenecían a la comunidad de Buena Dicha en Madrid, tres a la de San Pedro de Madrid y uno a la de San Sebastián. Sus nombres son: Manuel Cereijos Muiños, José Cereijo Muiños, Serafín Solaegui Dunabeitía, Guillermo Vásquez Núñez, Enrique Saco Pradera, Luis Barros Fernández, Agustín Salgueiro Rodríguez, Gonzalo Pérez González, Tomás Tajadura Tajadura de la Provincia de Aragón, Leandro Hermida González, Serapio Paz Muras, Patricio Peláez Castaño, Eliseo Pérez González, Luis Arias López, Jesús Tizón Boleira, Ramon Lago Parrado, Olimpio Escudero González y Ricardo Vásquez Rodríguez, El reconocimiento del martirio de estos religiosos ejecutado en Castilla, no ha sido presentado. Sólo han sido recordados y los restos mortales de algunos de ellos han sido llevados al Monasterio de Poio el 5 de Mayo de 1940 y al Monasterio de Herencia el 14 de Junio de 1942.

Cuando el Nuevo Mundo irrumpe en el escenario histórico europeo, las únicas ordenes religiosas autorizadas por los Reyes Católicos para ir a América fueron, junto con los franciscanos, los dominicos y los agustinos, la Orden de la Merced quienes con muchos celo se dieron a la tarea de la evangelización de los habitantes de estas tierras vírgenes. Se asegura que no hubo sacerdotes o religiosos que acompañaran a Cristóbal Colón en su primer viaje. La fe cristiana llegó al nuevo continente en el segundo viaje en 1493. Pedro Martir de Anghiera, cronista italiano y necesaria referencia para todo el que busque información confiable sobre esa materia, tiene pruebas irrefutables de la presencia mercedaria desde un principio ya que tuvo contacto con los protagonistas directos de los hechos que narra en detalle. Cuando este autor relata la exploración de las costas de Cuba, menciona la presencia de un fraile mercedario,. Debido a la importancia de este texto, en la Historia de la Iglesia en las Américas se cita literalmente: “Cuando se cortaba la leña y se llenaban los toneles, uno de nuestros hombres salió a cazar al bosque, cuando de improviso se encontró con un hombre vestido de blanco y, en un primer momento, pensó que era un hermano de la Orden de Santa María de la Merced, a quien el almirante había llevado como sacerdote.” (De Orbe novo Decades, Compluti 1516, f. 9). Según el citado texto de Anghiera, la presencia de al menos un fraile mercedario en el segundo viaje de Colón es indesmentible. Según los testimonios de historiadores serios, de la misma Orden y de otras, podemos verificar los nombres de tres religiosos mercedarios que acompañaron a Colón: Juan Infante, Juan de Solórzano y Jorge de Sevilla. Historiadores modernos han intentado identificar al mercedario mencionado como Pedro Martir con Fr. Jorge, superior del convento de Sevilla, que estaba en las Indias en Abril de 1495. En sus instrucciones a Colón, el Rey de España solicitó el regreso del fraile a España y después que el religioso organizador de la expedición misionera de 1493, Minim Bernardo Boyl había regresado en diciembre del año anterior. Fray Jorge estaba en España en 1505 como provincial de Castilla.

Los Primeros Mercedarios en las Américas
20

Trabajo Apostólico en América
Actividad Inicial Es necesario recordar que, como cualquier europeo, los mercedarios no conocían la realidad de los pueblos de América. No conocían el idioma ni la idiosincrasia de tantos pueblos diferentes. Por lo tanto, era difícil penetrar en la intimidad de los sentimientos de gentes desconocidas. Sin embargo, la profundidad, la vitalidad, la magnitud y los frutos de las misiones Mercedarias en este continente son sorprendentes. Los Mercedarios sólo sabían que venían a predicar el Evangelio y a convertir multitudes paganas. Las lenguas, tan diferentes de la de Cervantes, eran el primer obstáculo. Sin bien la riqueza de las lenguas es algo culturalmente positivo, para los misioneros fue un obstáculo más ya que desde México a Tierra del Fuego había varias y muy diferentes lenguas. Igual que otros misioneros, los mercedarios empezaron a proclamar el Evangelio siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el buen sentido cristiano. Usaban métodos rudimentarios. En América del Sur los misioneros enfrentaron grandes dificultades para evangelizar debido a las enormes distancias, ríos correntosos, altas montañas, bosques espesos y vastos desiertos. Pero también encontraron beneficiosos factores que ayudaban a la evangelización, especialmente en los territorios del Imperio Inca: buenos caminos que cruzaban todo el imperio, pueblos establecidos, grandes ciudades, una agricultura desarrollada, una organización social muy avanzada, un idioma común y, sobre todo, la buena disposición de los habitantes para aceptar el Evangelio. Además de su ministerio en las ciudades, los misioneros mercedarios iban a evangelizar nativos que vivían muy apartados. Estos pueblos estaban esparcidos en ciudades grandes y pequeñas muy distantes unas de otra y los misioneros debían ir a buscarlos en sus visitas de evangelización. A veces los religiosos se quedaban a vivir entre ellos para intensificar su enseñanza religiosa y tanto la escasez de misioneros como las distancias dificultaban la frecuencia de las visitas.

El éxito de los misioneros dependía de la buena o mala acogida que les daban. Si los nativos los recibían bien, comenzaba la catequesis al aire libre, se erigía una cruz y luego se comenzaba la construcción de la iglesia. Así la gente aprendía los primeros rudimentos de la fe. Esta fue la primerísima manera en que se predicó el Evangelio. La metodología catequética era muy simple si bien bastante efectiva: los primeros recursos didácticos eran la cruz y la imagen de María. Sobre esta base los misioneros explicaban los fundamentos de la fe, al principio a través de gestos, luego a través de un intérprete nativo y cuando habían aprendido la lengua, en sus propias palabras. Los Padres Bartolomé de Olmedo en México, Antonio Correa en Chile, Marcos Dardón en Chiapas y Martín de Victoria en Ecuador, usaban música para captar el interés de su audiencia El conquistador de tierras en América se convertía en su propietario y asignaría o encomendaría sus tierras y mercaderías a colonos españoles con la condición de que, a cambio de tributo y servicio, ellos proveerían a un clérigo o religioso que enseñara la fe cristiana a los encomendados. La persona encargada de una encomienda o parcela se llamaba encomendero. Como tenía que suministrar a un sacerdote y pagar su salario, el encomendero prácticamente estaba encargado de la evangelización. Por esto, el sacerdote se sentía condicionado por el encomendero. Este sistema, legalizado por la corona, era fuente de abusos que la Iglesia tuvo que enfrentar a fin de defender a los nativos. En parte este proceso ayudó a la evangelización pero también tuvo resultados negativos para los misioneros y su apostolado. El misionero enseñaba doctrina cristiana en la encomienda. Por esto el lugar donde se proclamaba el evangelio se llamó doctrina y la persona encargada era el doctrinero. En general, los términos misionero y doctrinero significaban lo mismo. Un doctrinero no podía gobernar una doctrina –que usualmente comprendía iglesia, casa del sacerdote, escuela, hospital, cementerio y taller- a menos que hablara la lengua de los nativos. A pesar de la buena legislación real, mientras duró la colonia, hubo polémicas y es lamentable que obispos, clérigos y religiosos fueran los protagonistas.

21

De hecho, las doctrinas eran centros de catequesis, verdaderas parroquias rurales. Cada doctrina incluía varias villas separadas por grandes distancias y la más grande servía como centro principal. Habitualmente la iglesia era el lugar de reunión para la enseñanza de oraciones cristianas. Respecto a las dinámicas de las clases, los adultos se reunían dos veces a la semana para la catequesis y los niños todos los días. Los inicios de una doctrina eran difíciles: los misioneros debían viajar largas distancias para tomar contacto con cada villa. Más tarde, cuando se suprimieron las encomiendas, las doctrinas tomaron la calidad de centros misioneros bajo la celosa vigilancia de los obispos y religiosos superiores. Los mercedarios tuvieron muchas y muy importantes doctrinas a través de América. Defendiendo a los Nativos La legislación española sobre los aborígenes era, sin duda, humana y de inspiración cristiana. Sin embargo, su aplicación dejó mucho que desear y fue origen de innumerables abusos. La Orden de la Merced levantó su voz en contra desde el principio de la conquista. No por nada había luchado durante trescientos años por la libertad en el viejo continente. En América, los Mercedarios enfrentaron a los conquistadores llamando la atención a los encomenderos y enviando constantemente cartas e informes al rey. Esto continuó en el período histórico cuando los conventos de América pertenecían a la Provincia de Castilla hasta que más tarde fueron constituidos en provincias autónomas. Es así como, entre otros, Padre Marcos Dardón, incansable misionero mercedario en América Central, fue nombrado “protector y defensor de los indios” por la Real Asamblea de Guatemala, responsabilidad que cumplió con diligencia por cinco años. En León, Nicaragua, Padre Francisco de Bovadilla fue un gran defensor de los nativos, según el mismo lo expresaba en una carta que envió a la reina Juana desde Toledo, el 31 de Julio de 1551. En 1550, por cédula real, el rey de España ordenó la libertad de 500 nativos siguiendo el consejo y la intercesión del misionero Mercedario, Juan de Almazán. En 1551, Padre Bartolomé de Montesinos presentó a la Asamblea de Charcas igual defensa para los nativos que trabajaban en las minas de Potosí. En 1576, desde Nueva Granada, Padre

Alonso de Avila informó a Felipe II sobre el abuso de los encomenderos con los nativos. En Chile, los Padres Antonio Correa, Antonio Sarmiento Rendón y Miguel de Benavente defendieron lealmente a los Indios de los malos tratos de los encomenderos. Esta actitud en contra de los que ejercían poder temporal, colocó a los misioneros en una posición clave para que los nativos confiaran en ellos.

La Familia Mercedaria
La política y los sucesos anti religiosos de los siglos XVIII y XIX llevaron un soplo devastador a la vida religiosa en la Iglesia, dando la impresión que no tendría fuerzas para superarse. Sin embargo, en algunos aspectos, las pérdidas se balancearon. De hecho, aún cuando fueron expulsados de sus conventos, muchos religiosos permanecieron fieles privadamente a su ideal de vida religiosa. Trabajaban silenciosa y efectivamente para la restauración espiritual de la Iglesia y de sus institutos. Otros promovieron distintas formas de vida religiosa más acordes con las demandas del nuevo tiempo histórico. El carisma Mercedario también inspiró nuevas formas de expresión, especialmente en personas llenas del amor de Dios que dieron origen a los institutos religiosos Mercedarios femeninos. En un nivel práctico, estos institutos se dedicaron a la instrucción cristiana, al cuidado de los enfermos, a las misiones, a la asistencia de la juventud pobre y descarriada, etc. Bajo la protección de la Virgen de la Merced también hubo laicos que se organizaron en asociaciones para reflexionar sobre la salvación de sus almas y hacer el bien al prójimo. En el siglo XIX, emergieron los institutos religiosos femeninos y se integraron a la Familia Mercedaria realzando algún aspecto del carisma. A continuación se entrega una breve descripción de estos institutos: Mercedarias Misioneras de Barcelona

22

Este instituto religioso se fundó en Barcelona el 21 de Noviembre de 1860. La joven Lutgarda Mas y Mateu (1828-1862) y el mercedario exclaustrado Padre Pedro Nolasco Tenas y Casanova (1803-1874), fueron las almas de esta fundación. Lutgarda se dirigió al P. Tenas para realizar su ferviente deseo de restablecer las Hermanas Mercedarias en Barcelona. Después de su perplejidad inicial acerca de esta obra y como recibió apoyo del Vicario General de la Orden, Padre Tomás Miquel, se convirtió en entusiasta promotor de esta labor. El 21 de Noviembre de 1860, después de completar los trámites necesarios, Padre José María Rodríguez y Bori, presidente interino del convento de Barcelona confirió el hábito a cinco jóvenes de Barcelona y nombró superiora de la incipiente comunidad a la joven Mercedes Bartra Demetre. Ese mismo año 1860 el instituto fue reconocido por la diócesis y el 19 de Septiembre de 1864 fue incorporado a la Orden de la Merced por el vicario General, P. Tomás Miquel. Las religiosas, integradas a la Orden como terciarias regulares, tomaron el nombre de Religiosas Mercedarias. El 25 de marzo de 1911, el Instituto recibió el Decretum laudis de la Congregación de Religiosos. Inicialmente el instituto estuvo dedicado a la formación juvenil, pero pronto se orientó a las misiones y otras obras sociales. Las Constituciones revisadas de 1983 establecen: “La finalidad del Instituto es el anuncio del Reino y la redención del prójimo mediante la promoción y la educación cristiana de los hombres, a través de la enseñanza, a través de la enseñanza, las misiones y las obras sociales. Actualmente el Instituto consta de 430 religiosas distribuidas en 66 casas en España, América y Africa. Hermanas Mercedarias de la Caridad La Hermanas Mercedarias de la Caridad fueron fundadas en Málaga, España el 16 de Marzo de 1878por el canónigo y visitador de las religiosas de la diócesis, Monseñor Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1813-1905). El Instituto fue integrado a la Orden de la Merced el 9 de Junio de 1878 por decreto del vicario general, P. José María Rodríguez. León XIII les otorgó el Decretum laudis el 25 de

Septiembre de 1900 y la aprobación del Instituto y sus Constituciones fue conferida el 24 de Abril de 1901. El fin específico del Instituto es la práctica de la caridad mediante el ejercicio de las obras de misericordia. Las Constituciones de 1977, renovadas después del Concilio Vaticano II, expresan de la siguiente manera el carisma y la misión del Instituto: “La misión a que está consagrada esta Congregación es la práctica de la caridad, ejerciendo todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la personas de los pobres, sirviéndoles en los hospitales, hospicios, escuelas y en cuantas obras puedan redundar en beneficio de la humanidad enferma, necesitada y desamparada. Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera, en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.” La Congregación, actualmente, está extendida en España, Francia, América Latina y Africa, con 180 casas y 1.556 religiosas. Hermanas de Nuestra Señora de la Merced Fueron fundadas en Nancy, Francia, el 2 de enero de 1864 por la madre Teresa de Jesús (Elizabeth) Bacq (1825-1896), con el apoyo del obispo local, luego cardenal, Monseñor Carlos Marcial A. Lavigerie. Inicialmente, el Instituto con carácter diocesano, tomó el nombre de Religiosas de la Asunción de Nuestra Señora. Las primeras Constituciones, redactadas por Madre Teresa, fueron aprobadas el 8 de Diciembre de 1865, pero siendo su anhelo de agregarse a una Orden donde fuese particularmente venerada la Santísima Virgen, se preocupó con insistencia en tal sentido. El 4 de abril de 1887 el Instituto fue agregado a la Orden de la Merced con decreto del General Pedro Armengol Valenzuela y desde aquel mismo día las religiosas tomaron el nombre de Nuestra Señora de la Merced. El 25 de Marzo de 1912, Su Santidad Pío X concedió el Decretum laudis; el 13 de Junio de 1931 Pío XI daba la primera aprobación como Instituto pontificio y el 6 de mayo de 1941 Pío XII concedía la aprobación definitva de las Constituciones.

23

El carisma del Instituto se caracteriza esencialmente por un espíritu apostólico y mariano a través de las obras de caridad y misericordia. “Esta familia religiosa –se leía en las primeras Constituciones escritas por Madre Teresa- , ha sido fundada para honrar en modo particular la vida de Jesús en María y por María”. Las Constituciones renovadas en 1975 precisan en estos términos el carisma y la espiritualidad del Instituto: “Tal espiritualidad, fundada sobre la caridad redentora y sobre la humildad, de la que Madre Teresa dio un ejemplo inconfundible, está formada por una fe ardiente, una caridad intensa, una dedicación sin límites, un celo que no rechaza nada de lo que pueda ser agradable a Dios y procurar la salvación de las almas.” Las Hermanas son actualmente 529, esparcidas en 57 casas existentes en Francia, Italia, Bélgica, Africa, Palestina, India, Chile, Ecuador y Estados Unidos, y se dedican a la educación de la infancia y de la juventud en los asilos y en la escuela elemental, media y superior, a la asistencia de los huérfanos en lugares de prevención y colonias, al cuidado de los enfermos en los hospitales y en las clínicas de los ancianos en asilos. Sisters of Mercy Durante el siglo XIX surgieron en la Iglesia también otros institutos religiosos, los cuales, aunque no agregados oficialmente a la Orden de la Merced, sin embargo tienen una cierta relación con ella. Entre éstos está la Congregación de Sisters of Mercy. Las Sisters of Mercy o Hermanas de la Merced tuvieron origen en Dublín, el 24 de Septiembre de 1827, por obra de una piadosa y noble mujer católica, Catalina McAuley (1787-1841), que abrió una casa para que fuera contemporáneamente escuela, asilo, alojamiento para chicas abandonadas, etc. De aquí nació la idea de fundar una Congregación de religiosas con el fin de practicar las obras de caridad o de misericordia en todas se varias manifestaciones. Después de la necesaria preparación, Catalina, con sus dos compañeras hizo la profesión religiosa en 12 de Diciembre de 1831. Si bien la Congregación no había tenido ninguna relación de origen o desarrollo con la Orden Mercedaria, no obstante en las

constituciones se recomienda tener una especial devoción a la Virgen de la Merced, que es la Patrona de la Congregación y a san Pedro Nolasco, modelo de caridad hacia el prójimo. Además, en la Congregación está en uso el escudo de la Orden. Estas religiosas se han desarrollado mucho en los cinco continentes, especialmente en las regiones donde se habla la lengua inglesa.

Hermanas Terciarias Mercedarias del Niño Jesús Fueron fundadas el 1 de Octubre de 1887, en Córdoba, Argentina y agregadas como terciarias regulares de la Orden de la Merced, el 20 de Diciembre de 1887. Su fundador fue el venerable José León Torres, y su director por espacio de 42 años. A su santa muerte, el 15 de Diciembre de 1930, dejó la fundación muy bien consolidada y extendida en varias ciudades de Argentina y Uruguay. El obispo de Córdoba aprobó las constituciones propias redactadas por el Fundador. El Instituto fue de derecho diocesano hasta el 12 de Enero de 1931, fecha en que obtuvo de la Santa Sede la aprobación ad experimentum y la aprobación pontificia el 3 de Abril de 1940. Según las Constituciones aprobadas en 1983, la Congregación: “cumple su misión a través del apostolado de la educación, mediante el cual hace presente a Jesucristo Redentor, hermano y amigo, entre los cristianos oprimidos a causa de culturas antievangélicas”. Las Hermanas Terciarias Mercedarias están comprometidas en la enseñanza en escuela y colegios, el perfeccionamiento artístico y la capacitación de los jóvenes para el trabajo, la asistencia a los huérfanos, niños y ancianos desamparados, el catecismo en los suburbios y ayuda en las obras parroquiales. Las religiosas promueven así la plena libertad de hijos de Dios, haciendo un servicio a la fe.

Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento

24

Fueron fundadas en la ciudad de México, el 25 de Marzo de 1910. Habiendo solicitado la madre María del Refugio a la curia diocesana un religioso como director y guía del Instituto, le fue indicado el padre Alfredo Scotti, entonces provincial de México. El padre Scotti tomó gran interés por el bien de la comunidad, dedicándose a la revisión de las Constituciones, de acuerdo con la madre María del Refugio y con la ayuda de la madre Consuelo Olivares. Fueron agregadas espiritualmente a la Orden de la Merced el 11 de julio de 1925. Obtuvieron la aprobación pontificia el 22 de julio de 1948. La finalidad del Instituto está expresada con estos términos en las constituciones aprobadas en 1989: “Trabajar con todo ahínco por extender el reinado de Jesús Eucaristía y el amor filial a Nuestra Madre Santísima de la Merced”. Este apostolado se expresa mediante la educación de la infancia y de la juventud, su formación en el culto y piedad eucarísticos. La Congregación tiene escuela y colegios, y dedica especial cuidado a la preparación de los niños para la primera comunión. Actualmente se encuentran en México, Colombia, Chile, Estados Unidos, El Salvador, Italia y España. Mercedarias Misioneras de Bérriz Tienen origen en un monasterio de monjas mercedarias de clausura fundado en 1540. En 1869 inauguran las religiosas el Colegio que después se haría famoso, La Vera Cruz. Adquiere fama por la vida que le infunde la madre Margarita María Maturana que ingresa al monasterio en 1903. En 1920 funda la asociación Juventud Mercedaria Misionera. Con esto el colegio y monasterio se ponía a la vanguardia en el movimiento misionero. La causa de este despertar fue el gran espíritu mercedario que se vivía en el monasterio. En 1926 el papa autoriza el envío de un grupo de mercedarias misioneras a Wuhu, China. El 23 de Mayo de 1930, por obra de la Madre Margarita Maturana, entonces superiora del monasterio, por decreto de la Santa

Sede, se transforma el monasterio en Instituto Misionero que continúa perteneciendo a la Orden de la Merced. En 1931 celebran capítulo general y a él asiste la madre Margarita. Ella redacta las Constituciones, que son aprobadas definitivamente el 3 de enero de 1939. Las hermanas continúan emitiendo el cuarto voto mercedario reformulado. Las Constituciones postconciliares aprobadas en 1981 expresan la misión evangelizadora de la Congregación así: “Nos comprometemos a realizarla preferentemente en las iglesias jóvenes y en los pueblos pobres y oprimidos del modo peculiar que expresa y sella nuestro Cuarto Voto redentor: permanecer en la misión, si lo exige el bien de los hermanos, cuando hubiere peligro de perder la vida”. Principalmente se han extendido por Oriente: China, Japón, Filipinas, Taiwán, Islas Carolinas, etc.

Hermanas Mercedarias Misioneras de Brasil Fueron fundadas el 10 de Enero de 1938 por Lucía Etchepare, con el apoyo y la colaboración del obispo mercedario monseñor Inocencio López Santamaría, prelado de Bom Jesús de Gurgueia, Piauí, Brasil. A pedido de su Superiora General, madre Lucía Etchepare y su consejo, el Instituto fue agregado a la Orden el 3 de Octubre de 1938, por decreto del Maestro General. El padre Inocencio, en un informe al Maestro General de la Orden de la Merced de 24 de junio de 1954, dice: “Con los permisos necesarios y el rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos, se realizó aquí esta fundación de Hermanas Mercedarios Misioneras de Brasil, bajo la protección de San Ramón Nonato y de Santa Teresita del Niño Jesús.”. La finalidad del Instituto aparece en las constituciones aprobadas en 1990: “Las hermanas están empeñadas en dar continuidad a la misión redentora de Jesucristo con la acción apostólica especialmente en las zonas rurales y en los lugares más desprovistos de asistencia, procurando ser una presencia liberadora, 25

contemplativa y misericordiosa, sobre todo entre los pobres, marginados y oprimidos”.

Esclavas Mercedarias del Santísimo Sacramento Instituto fundado en Marchena, Sevilla, por el mercedario descalzo Emilio Ferrero y por Carmen Ternero, el día 12 de mayo de 1940. El 26 de Junio de 1950, el mismo padre Emilio, Comisario General de los mercedarios descalzos, lo agregó a la Orden Mercedaria descalza.

de tal Reina. Esta cofradía tenía algunas alguna semejanza con las Esclavitudes marianas. Todas éstas eran reguladas por Estatutos propios y enriquecidas con particulares indulgencias. Además existía otro tipo de cofradía reservada solamente a las jóvenes antes de casarse, llamadas Hijas de María de la Merced, también con Estatutos propios e indulgencias. Durante el siglo XIX hubo ilustres devotos de la Virgen de la Merced adscritos a no a las cofradías. Algunos de estos santos varones que merecen ser recordados son San Gaspar del Bufalo (1786-1837), cuyos padres estaban adscritos a la Archicofradía de la Merced establecida en la iglesia de San Adrián en Roma. Con ellos también frecuentaba la iglesia el hijo, a quien enseñaron el amor a la Virgen de la Merced. Y él, siguiendo el ejemplo de sus progenitores, vistió el escapulario de la Merced e hizo el noviciado como terciario, bajo la dirección del padre Juan Matabosch. Gaspar, posteriormente, ya ordenado sacerdote, fundó la Congregación de la Preciosísima Sangre.. Vicente Pallotti (1795-1850), el santo fundador de la Sociedad para el Apostolado Católico, llevaba siempre el escapulario de la Merced que había recibido y recomendaba a sus hijos hacer lo mismo. San Antonio María Claret (1807-1870) tuvo una relación más estrecha con la Orden de la Merced. Fue ordenado sacerdote por el obispo Mercedario Juan José Tejada. Fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue consagrado arzobispo de Santiago de Cuba. Cuando vino a Roma para participar en el Concilio Vaticano I, como prueba de su amor a la Orden, se hospedó donde los Mercedarios de San Adrián, viviendo como un simple religioso. Escribió el bello opúsculo sobre la vida del Fundador de los mercedarios con el significativo título: L’egoismo vinto, en el cual Pedro Nolasco es descrto como eximio ejemplo de caridad, que vence el egoísmo que aleja a los hombres unos de otros. A estos devotos de la Merced, también añadimos otro enamorado de la Virgen: San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) que el día 28 de julio de 1723 depuso su espada de caballero laico a los pies de la imagen de la Merced en la iglesia homónima en Porta 26

Mercedarias del Divino Maestro Este Instituto no pertenece jurídicamente a la Familia Mercedaria. Nación en Buenos Aires, Argentina con el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced del Divino Maestro, el año 1887. Sus fundadores fueron el prebítero Antonio Rasore y Sofía Bunge. Se recibieron las primeras postulantes el 31 de enero de 1889. La finalidad del Instituto, de derecho pontificio, es la educación cristiana de niñas y las obras de misericordia. Laicado Mercedario Dado que las indulgencias que los Sumos Pontífices conceden a las asociaciones mercedarias son distintas unas de otras, en 1833 fueron concedidas a la Cofradía de la Merced establecida en la iglesia dedicada a la Virgen de los Pobres en Río de Janeiro, las indulgencias propias de la Tercera Orden. También en el Brasil hay que señalar la transformación de la cofradía existente en Ouro Prieto en Tercera Orden de la Merced, hecha en 1845. En el siglo XIX se desarrolló, especialmente en América, un tipo particular de cofradía. A ella pertenecían aquellas personas que querían honrar a María de la Merced como su Reina, con caridad y pureza, virtudes propias con las cuales debía ser adornado el trono

Alba, Nápoles, liberándose de los lazos que la vida mundana le tendía y tomó la decisión de hacerse sacerdote, siendo posteriormente fundador de la Congregación de Redentoristas. El piadoso deseo de los laicos de vestir por devoción el escapulario de María de la Merced, adquirió en algunos fieles un más serio compromiso con María al solicitar portar el hábito mercedario, cosa que se realizó especialmente entre las mujeres. Esas formaban parte de la Tercera Orden, como beatas no claustrales, después de haber hecho el noviciado y la profesión. Este modo de expresar la devoción a la Merced se verificó especialmente en Argentina donde, no obstante algunos intentos, no había sido posible fundar un monasterio de monjas mercedarias., Una vez promulgado el Código de Derecho Canónico en 1917, en lo referente a laicado, la Orden adaptó los reglamentos de la Orden Tercera, de la Cofradía y de otras asociaciones mercedarias de laicos a la nueva legislación. La Orden Tercera algunas veces llama constituciones a sus Estatutos. Aunque en las constituciones de estas agrupaciones de laicos se recogen y expresan conceptos generales acerca del estilo de vida mercedario, su apostolado se desarrolla en una actividad orientada al bien espiritual del prójimo, traducida en el rezo diario de tres Padre Nuestro y tres Ave María, como orar por las almas del purgatorio y ofrecer una parte del rosario por la conversión de los pecadores y herejes, No se pueden ignorar las muchas obras que desarrollan con los necesitados, enfermos y encarcelados, lo que constituye el apostolado social en la línea del servicio redentor. Según sus constituciones o estatutos, frecuentemente revisados y puestos al día, cuando las circunstancias lo exigían, la vida da y la actividad de sus miembros se ha ido acomodando a las exigencias de la sociedad cambiante. Por tanto, deben vivr la pobreza en la sobriedad, evitar el lujo, guardar la castidad según su estado. En cuanto al voto de redención y su realización en la vida de un laico comprometido, cumplirán “el voto trabajando contra la esclavitud así del alma como del cuerpo. Por tanto, se consagrarán a las obras de misericordia, enseñando catecismo a los niños e ignorantes, ayudando a las misiones, así entre fieles como infieles con oraciones y limosnas, propagando libros y diarios católicos”.

La vida espiritual centrada en Cristo exige oración, recepción de los sacramentos, culto a la Santísima Virgen y al fundador San Pedro Nolasco, preparando sus fiestas devotamente. Cofradías La figura de María Santísima ha movido muchos corazones que fervorosamente le han rendido culto a lo largo del tiempo. Es así como dentro del clima mariano aparecen otras instituciones mercedarias que, distintas a la Orden Tercera, veneran piadosamente a María de la Merced, son: Corte de Mercedes, Camareras de la Virgen, Hermanas Sabatinas y Fraternidades Marianas. La espiritualidad de estas asociaciones laicas brota del carisma de la Orden. Con el auge de la Acción Católica estas instituciones de laicos se han debilitado en su vigor.

Mirando al Futuro
Pablo VI dijo a los participantes del capítulo general de 1968: “Vuestra historia, tan llena de santidad y de heroísmos no se ha detenido … sigue su curso; porque su trayectoria es de caridad y ésta pertenece a la esencia de la Iglesia, aunque las formas de aplicación vayan cambiando con los signos de los tiempos. En conformidad con la doctrina del Concilio, queréis mantener y vigorizar el espíritu y el rico patrimonio de vuestra Orden, al mismo tiempo que analizáis las necesidades del mundo y de la Iglesia para ayudar más eficazmente, inflamados de celo apostólico, a los hombres. Este cometido, -como lo sabéis- no surtirá efecto si no va paralelo con una ferviente renovación interior, con la práctica de las virtudes de humildad y de obediencia, de fortaleza y de castidad, de pobreza y de caridad, por las que se participa del anonadamiento de Cristo, de quien fluye el amor al prójimo, rasgo peculiar de vuestra fisonomía institucional”. Estas palabras de Pablo VI son clarividentes en lo referente al alma misma de la Orden y a su espiritualidad como fuente de vida interior, desde donde brota con fuerza la acción liberadora, al mismo 27

tiempo que alientan a mirar al porvenir donde aparece siempre actual el carisma mercedario. Abierta al soplo del Espíritu Santo, la Orden de la Merced, con optimismo, ha dado cabida a una adecuada renovación para desempeñar el papel que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso resultan estimulantes las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, el 22 de mayo de 1986, al recibir en audiencia privada a los participantes del capítulo general de la Orden de la Merced. Entre otras cosas, el Papa dijo: “En esta feliz circunstancia me es grato animaros en vuestro empeño de actuar los ideales y los propósitos de vuestro Fundador en el contexto histórico-social contemporáneo, tan diverso, en muchos aspectos, de aquel de su tiempo, aunque, igualmente necesitado de ser orientado hacia los mismo valores fundamentales de justicia, misericordia, liberación, reconciliación, paz. Quisiera, en particular, exhortaros a mantener, incrementar y propagar la intensa devoción, propia de vuestros orígenes, en relación a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios, que tan ejemplarmente ha participado en la obra redentora de su divino Hijo: sólo así vuestra Orden podrá cpnservar íntegrro e inalterado aquel espíritu evangélico, aquel anhelo profundo de redención y liberación del hombre, que siempre la ha caracterizado: liberación del hombre de toda miseria, esclavitud y opresión, comenzando por aquella fundamental del pecado.” No cabe duda que, en estas palabras, el Papa ha sabido captar y expresar con claridad la actualidad del carisma mercedario en el mundo de hoy, donde no existe más el cautiverio tal como era concebido en tiempos de Pedro Nolasco, pero siempre existen hombres oprimidos por otras formas de esclavitud. La Orden de la Merced continúa realizando, en este momento de la historia, la obra redentora de Cristo, e imitando a María, cooperadora admirable de su Hijo, en la redención y liberación integral del hombre. El medio más seguro para esta obra de redención y liberación es llevar el Evangelio a los hombres. La humanidad, como observa Juan Pablo II en la encíclica Redeptoris missio, concuerda con ciertos valores que la Iglesia anuncia. Estos valores que entran de lleno en el carisma mercedario, son: “el rechazo de la violencia y de la guerra; el respeto de la

persona humana y de sus derechos; el deseo de libertad, de justicia y de fraternidad; la tendencia a superar los racismo y nacionalismo; la afirmación de la dignidad y la valoración de la mujer”. Todo estos, -dice el Papa- es un signo providencial de la bondad y misericordia de Dios, y de segura esperanza: En proximidad del tercer milenio de la Redención, Dios está preparando una gran primavera cristiana, de la que se avizora el comienzo”. La Orden de la Merced, aun en su pequeñez, quiere contribuir a realizar esta primavera del Espíritu, según el carisma liberador y de liberación que ha recibido de San Pedro Nolasco y que anhela preservar y actualizar en el mundo contemporáneo para la edificación del Reino de Dios.

28

Fraternidad San Pedro Pascual.

La Familia Mercedaria.

La Orden de la Merced
Un perfil histórico
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1

Fraternidad San Pedro Pascual. San Pedro Nolasco, fundador Lugar y fecha de su Nacimiento La primera referencia escrita acerca del lugar de nacimiento de San Pedro Nolasco se encuentra en el códex Speculum fratrum escrito en 1445 por el Maestro General de la Orden, Nadal Gaver, hombre de destacada cultura humana y eclesial. En su traducción española, la frase fielmente traducida del codex dice: “…ciertamente, como el muy santo varón, Pedro Nolasco de Mas de Santas Doncellas, Diócesis de San Pablo cerca de Barcelona, donde había establecido su residencia…” Es de esta frase de Speculum fratrum que la tradición mercedaria ha entendido que Nadal Gaver se refería a Mas Saintes Puelles (Diócesis de San Papoul), villa ubicada en el condado de Toulouse en el sur de Francia, entre las ciudades de Carcassone y Toulouse, en el Bajo Languedoc. En 1446, Fr. Pedro Cijar dijo lo mismo en su Oposculum tantum quinque. Fr. Francisco Zumel, profesor de la Universidad de Salamanca, confirmó este antecedente en su obra De vitis Patrum. Desde entonces todos los escritores, mercedarios o no, que han tratado el tema, han sido unánimes al sostener que fue la ciudad natal de Pedro Nolasco. Sin embargo, más recientemente y basados en la interpretación de textos más que en fuentes confiables, ha surgido la opinión que Pedro Nolasco nació en una masía (casa de campo) en la inmediación de Barcelona. En cuanto a su data de nacimiento de Pedro, no hay una fecha exacta digna de crédito. Sin embargo, teniendo en cuenta un antiguo codex del cual Zumel obtuvo relevante información, según el juicio por arbitraje de Pedro Oller, parece que Nolasco ya estaba liberando cautivos en el año 1203. Se infiere de esto que, para estar involucrado en una empresa tal, el Fundador de los Mercedarios tenía que haber alcanzado una cierta madurez y que poseía un espíritu emprendedor, propio del ímpetu de su juventud. Por ello resulta convincente establecer, junto a muchos historiadores fiables, que Pedro Nolasco nació entre 1180 y 1182. Como escribió Zumel, Pedro vivió en Barcelona desde su infancia. Perfil y actividad de Pedro antes de la Fundación de la Orden Presentar la carismática figura de Pedro Nolasco a los lectores del siglo XXI, ya en el tercer milenio, es definitivamente una tarea apasionante, porque Pedro Nolasco, aparece como el hombre de hoy, en el crucero de dos centurias: el siglo que termina y cierra sus puertas a las experiencias pasadas y el siglo nuevo que abre sus puertas al futuro, a nuevas realidades. Para el joven Pedro, el siglo doce moría con sus guerras, sus instituciones, sus organizaciones civiles y religiosas, sus formas de cautividad, sus angustias y problemas. El siglo trece llegaba con un aura de renovación, con esperanzas rejuvenecidas y ciertos augurios de novedades revolucionarias en las esferas religiosas, políticas sociales y culturales. Aun cuando en los primeros veinte años de su vida el aspecto fundamental y distintivo de su personalidad entregada por documentación confiable – es el de un joven determinado que inicia su viaje a través del siglo XII en curso directo hacia la liberación de los cristianos cautivos por su fe. Después que la familia Nolasco se estableció en Barcelona, desde muy temprana edad, Pedro aprendió de Bernardo, su padre, el arte del comercio. Fr. Cijar llama a Pedro Mercator optimus y Gaver mismo confirma que Pedro Nolasco fue un mercader antes de fundar la Orden. De hecho, cuando llega a adulto ya se manifestó su carismática misión en la Iglesia y la sociedad. Siguió siendo comerciante, sólo que ya no compraría mercaderías sino que dedicaría su vida a la compra de seres humanos. Pedro, se asoció con unos pocos compañeros que compartían su preocupación por los cautivos y, como establece Zumel, “después de perseverar en la oración a Dios. Se dedicaban diariamente a recolectar las limosnas de fieles piadosos en la Provincia de Cataluña y el reino de Aragón, para realizar la sagrada tarea de la redención. Tanto fue así que el santo varón y sus compañeros lograrían varios escritos de liberación y redención… Todo esto sucedía en el año 1203.” La profesión de mercader de Pedro Nolasco fue muy útil para el grupo de redentores que él lideraba en ese primer período, porque los mercaderes tenían fácil acceso a los países musulmanes. Eran conocidos y, por siglos, eran casi los únicos intermediarios en la transacción de cristianos cautivos en tierras moras y de moros en tierras cristianas. El grupo de Pedro Nolasco y sus compañeros estaba constituido sólo por hombres laicos quienes, como informó 2

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Jaime II a Bonifacio VII en 1301, “tenían profunda devoción a Cristo que nos redimió con su preciosa sangre.” Esta frase tan adecuada apunta a la nota característica de la espiritualidad del grupo: su devoción y seguimiento de Cristo Redentor. Con admirable generosidad juvenil entregaron sus bienes y lo dieron todo por la redención. Muerte de Pedro Nolasco Gracias al descubrimiento de la escritura de donación de Arguines en el Archivo General del reino de Valencia, ha sido posible determinar la fecha exacta de la muerte del Fundador de la Orden. Debido a la importancia y alcance de las obligaciones que la Orden tendría que asumir al aceptar el legado y para manifestar su acuerdo, se llevó este legado de Valencia a Barcelona para ser aprobado por el Capítulo General que se celebraba todos los años en mayo, para la Fiesta de la Santa Cruz. El Capítulo aceptó la donación y para demostrar su acuerdo, todos los hermanos capitulares firmaron el documento original ante el notario Pedro de Cardona. El documento, endosado por los capitulares fue devuelto debidamente sellado al notario de Valencia, Bernardo de Locadie, quien lo hizo con las siguientes palabras: “Y esto fue sellado sin la firma del antes citado Hermano Pedro Nolasco porque durante el tiempo que el presente documento era llevado a Barcelona para ser firmado por el y por los otros Hermanos y que el ya mencionado Maestro, Guillermo de Bas y los otros Hermanos firmaron, el Hermano Pedro Nolasco había dejado este mundo.” A esto se añade la más acabada comprensión del precepto de las Constituciones de 1272 que ordenaban que: “el aniversario del primer Maestro de nuestra Orden se celebre al día siguiente de la Ascensión.” Considerando que en la Cataluña medieval y en otros países europeos – Italia, por ejemplo- la Ascensión del Señor se celebraba en fecha fija, 5 de Mayo, es lógico deducir que el Patriarca Fundacional de la Orden de la Merced murió el 6 de Mayo de 1245, en Barcelona, en la Casa Matriz de la Orden construida cerca del mar por Raimundo de Plegamans.

El venerable cuerpo de Pedro Nolasco fue sepultado en la iglesia del Convento de Arguines. A las exequias y entierro del primer Maestro de nuestra Orden asistieron los frailes que habían llegado a Barcelona para participar en el Capítulo General Ordinario que debía comenzar, como de costumbre, el 3 de Mayo. Sin embargo, ese año no fue posible cumplir tal fecha por la enfermedad y muerte de Pedro Nolasco. Los frailes capitulares presentes al momento de la muerte del Maestro y Fundador de la Orden fueron: Guillermo de Bas, Guillermo de San Julián, Juan de Laers, Bernardo Caselles, Bernardo de Corbaria, Berengario de Cassá, Pedro de Caldes, Poncio de Solans, Arnaldo de Prades, Berenguer de Tona, Ferrer de Gerona, Raimundo de Montoliu, Pedro de Huesca, Domingo de Ossó y Raimundo de Ullastret. El humilde laico Hermano Pedro Nolasco siempre fue considerado como un fiel imitador de Cristo Redentor y se le consideró santo. Su veneración se extendió prontamente en los países donde estaban presentes sus hijos espirituales. Para ratificar esta convicción universal, la Iglesia lo canonizó años más tarde. Fundación de la Orden Después de quince años de admirable misericordia en la redención de cristianos cautivos, Pedro Nolasco y sus amigos veían con preocupación que en vez de decrecer, el número de cautivos aumentaba fuertemente día por día. Nuestro decidido mentor, con su fuerte personalidad, claras ideas, ardorosa fe, sólida y equilibrada devoción a Cristo y a su Santísima Madre, su corazón compasivo, con su serena y resuelta confianza en Dios, Pedro Nolasco no se sintió impresionado por la magnitud de la misión que acogía ni por su propia insignificancia. En su ferviente oración buscó inspiración divina para ser capaz de continuar la obra de Dios que él había comenzado. En tal circunstancia, durante la noche del 1 de Agosto de 1218, Pedro Nolasco recibió una intervención especial de la Santísima Virgen: una asombrosa experiencia mariana que iluminó su mente y provocó su voluntad de transformar su grupo de laicos redentores en una Orden Religiosa Redentora que, con la aprobación de la Iglesia y la protección del rey de Aragón, prosiguiera la obra redentora. 3

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Al día siguiente, Pedro Nolasco fue al palacio real a exponer su proyecto al joven Rey Jaime I y sus consejeros, el primero de los cuales era el Obispo de Barcelona, don Berenguer de Palou. El plan que Dios a través de María inspirara a Pedro consistía en fundar una Orden Religiosa Redentora, estructurada y estable, bajo el patrocinio de la Santísima Virgen. El propósito agradó al rey y a sus consejeros ya que, desde el fallido intento de Alfonso II con la Orden del Santo Redentor, la noble aspiración de la Casa de Aragón de tener su propia orden redentora comenzaba a hacerse realidad. El 10 de Agosto de1218, la nueva Orden Religiosa para la Redención de Cautivos se constituyó oficial y solemnemente en el altar mayor erigido sobre la tumba de Santa Eulalia, en la Catedral de la Santa Cruz en Barcelona. El arzobispo Berenguer de Palou entregó a Pedro Nolasco y sus amigos el hábito blanco que llevarían como distintivo de la Orden; también le dio la Regla de San Agustín como norma de su vida comunitaria y la autorización para que la Santa Cruz, símbolo de la Catedral, la llevaran en el hábito de la Orden. En ese momento, Pedro Nolasco y los primeros Mercedarios hicieron su profesión religiosa ante el Obispo. Por su parte, el Rey Jaime I el Conquistador estableció la Orden como institución reconocida por la ley civil de su reino. En el acto mismo de la fundación y como importante rito de la ceremonia, el monarca dio a los frailes mercedarios el hábito que en términos de las ordenes militares es el escudo de cuatro barras rojas sobre campo de oro, es decir, el sello del rey mismo. Junto con la cruz de la catedral, este emblema pasó a ser el escudo propio de la Orden. En aquel memorable día, Jaime I dotó a la Orden, de la cual se consideraba fundador, con el Hospital de Santa Eulalia que sirvió de primer convento mercedario y casa de acogida de los cautivos redimidos. En el proemio de las primeras Constituciones de la Orden Mercedaria de 1272, se destacan tres elementos importantes referidos a la fundación: el nombre, el fundador y el propósito. Se menciona primero el nombre con el que se identifica a la Orden fundada por Pedro Nolasco. Antes de las Constituciones de 1272, la Orden tuvo varios nombres, entre ellos: Orden de Santa Eulalia, Orden de la Merced de Cautivos, Orden de la Redención de Cautivos, Orden de la Merced. Pero el título correcto y definitivo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

es: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Cautivos. Luego se establece que el Hermano Pedro Nolasco ha sido constituido “sirviente, mensajero, fundador y promotor” del nuevo Instituto. Pedro Nolasco es el verdadero fundador de la Orden o el “Procurados de las limosnas de los cautivos” según se definió el 28 de Marzo de 1219, en el primer documento que lo menciona después de la fundación. Por último, queda claramente establecido que el propósito de la Orden es “visitar y liberar cristianos en cautividad y poder de los sarracenos o de otros enemigos de nuestra Ley… Por esta obra de misericordia… todos los hermanos de esta Orden, como hijos de verdadera obediencia, deben estar siempre alegremente dispuestos a dar sus vidas, si fuere necesario, como Jesucristo la dio por nosotros.” Todos estos valiosos y fidedignos datos históricos sobre la fundación de la Orden de la Merced se reúnen en la carta que el 11 de Enero de 1358 envió el rey Pedro IV el Ceremonioso aal Papa Inocencio VI y que se conserva hasta estos días en los Archivos de la Corona de Aragón, garante verídico de toda la Historia Mercedaria de los siglos iniciales.. Los primeros frailes que recibieron el hábito blanco de Santa María de la Merced con Pedro Nolasco pudieron haber sido laicos. Pedro Nolasco no era sacerdote. Sin embargo, existe la posibilidad que en el día de la fundación pudo haber un sacerdote presente para servir de capellán. De los tenientes designados por el Hermano Pedro Nolasco podemos hacer una lista de los que, en el día de la fundación, recibieron el hábito mercedario con él: H. Pascual de Perpignan, H. Juan de Laers, H. Bernardo de Corbaria, H. Guillermo de Bas, H. Juan de Verdera, H. Bertrando, H. Bernardo de Cassoles y H. Carbó de Llagostera. Con el aval solemne y oficial de la Iglesia y el Estado, Pedro Nolasco y sus frailes, constituidos como Orden Religiosa Redentora de hermanos laicos, con nueva energía y renovado fervor, continuaron sus peregrinaciones caritativas en busca de limosnas para la redención de los cautivos en tierras sarracenas.

4

Fraternidad San Pedro Pascual. Confirmación Pontificia de la Orden En su convento de Barcelona, Pedro Nolasco recibió la magnífica noticia de la confirmación pontificia de la Orden que él había fundado. Mediante la bula Devotionis vestrae, el 17 de enero 1235, en Perugia, el Papa Gregorio IX incorporó canónicamente a la Orden a la Iglesia universal Esta es la razón que esta bula, de texto breve y simple estructura, es especialmente importante para la historia de la Orden. De ella proceden varios elementos fundamentales. Cuando se envió la bula, la Orden de la Merced ya existía como una institución religiosa organizada con su Maestro y sus hermanos viviendo en comunidad como las órdenes militares y eran conocidos como la Casa de Santa Eulalia de Barcelona. La Orden había solicitado la bula. De hecho, estaba dirigida al Maestro, es decir, a Pedro Nolasco y a sus hermanos como respuesta a la súplica hecha al Papa. Además, la bula presuponía que la dicha organización religiosa funcionaba con la apropiada aprobación de la autoridad diocesana. Si el Romano Pontífice no hubiera tenido documentos confiables al efecto, no hubiera otorgado la bula confirmatoria. De igual manera, se presuponía que desde su fundación en 1218, la Orden de la Merced seguía la Regla de San Agustín en lo que correspondía a la organización de la vida comunitaria. Sin embargo, no había sido incorporada aún a ninguna de las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia. En efecto, en esa época las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia formaban varios grupos según la Regla que observaban para mantener la disposiciones del IV Concilio de Letrán: el grupo que observa la Regla de San Basilio, el grupo que sigue la Regla de San Agustín, el grupo que sirve bajo la regla de San Benito y el grupo de aquellos que tienen su propia Regla con aprobación de la Santa Sede. La bula ratifica la incorporación de la Orden de la Merced al grupo de instituciones que observan la Regla de San Agustín. María en la Orden de la Merced

Origen del Nombre eb la Orden de la Merced En el siglo XIII el término merced era sinónimo del trabajo corporal por antonomasia, es decir, el trabajo de redimir cautivos. Entonces, las casas de la Orden de San Jaime, usualmente involucradas en la redención de cautivos, se llamaban casas de misericordia en los documentos medievales. El 29 de Abril de 1249, los frailes obtuvieron permiso del Obispo de Barcelona, Pedro de Centelles, para erigir una iglesia dedicada a Santa María en la casa-hospital de Santa Eulalia construida al lado del mar. En su amor por lo breve, la gente de Barcelona empezaron a llamar la casa de los frailes mercedarios simplemente como la Casa de la Orden de la Merced y, aún más breve, La Merced. El culto a María bajo la advocación de Merced empezó en esa iglesia y desde allí se extendió a todas las iglesias donde los mercedarios se habían establecido. De ahí en adelante, todas las iglesias que se construían fueron dedicadas a la Fundadora, la Virgen de la Merced, o bien, tendrían uno de sus altares dedicado a Ella. Desde el principio, la Orden celebraba los siguientes ritos en honor de Santa María de la Merced: Dar el hábito de Santa María a todos los nuevos frailes y hermanos. Se preguntaba a los postulantes: “¿Quieres recibir el hábito de Santa María?” a lo cual respondían “Sí, quiero.” El Oficio diario de Santa María, obligatorio para todos los clérigos y el Oficio correspondiente para los laicos. La Misa del Sábado y la Salve. Probablemente fue San Pedro Nolasco mismo quien introdujo en la Orden la hermosa práctica de la Misa de Santa María y el canto de la Salve en su honor el días sábado. Es un hecho que, en 1307 Galcerán de Miralles donó tres libras de cera a la iglesia de Santa María de Belloch a fin de que, cada sábado, hubiera un cirio encendido durante la celebración de la Misa de la Virgen y el canto de la Salve. Actos de memoria Mariana que muy bien pudieron haberse iniciado en los tiempos de San Pedro Nolasco fueron: la despedida a los redentores cuando partían a tierras moras, que tenía lugar frente al altar mayor de la iglesia y, a su regreso, la procesión de redentores y redimidos con sus estandartes hacia la iglesia de La Merced, para 5

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. agradecer a su Celestial Protectora el auxilio en las vicisitudes de la redención. El nombre de María en el Título de la Orden Al principio ya se ha dicho que uno de los títulos usados para referirse al Instituto fundado por San Pedro Nolasco era Orden de la Merced o de ‘misericordia’ de los cautivos. El nombre de María fue incorporado desde muy temprano a este título. La primera vez que el nombre de María se menciona en el título de la Orden en un documento es en la bula Prout Scriptura testatur del Papa Alejandro IV, fechado 3 de Mayo de 1258, en Perugia. Estaba dirigido a los arzobispos, obispos, abades, etc., para informarles de las gracias espirituales y facultades otorgadas a los Mercedarios por la benéfica tarea a favor de los cautivos, el Papa dice: “Considerando que el Maestro y los frailes de Santa María de la Merced, también llamados de Santa Eulalia… trabajan con toda su energía…” Como el Papa une el nombre de María con el término merced, tenemos así la denominación Santa María de la Merced como parte del título de la Orden. Del contexto de la bula podemos deducir que el nombre María de la Merced ya era conocido. No se debe asumir que el Papa hubiera usado el nombre de María sin algún motivo o bien que lo impuso por su autoridad. Más aún, el Papa no envió la bula directamente a los frailes de la Orden. La explicación lógica debe encontrarse en la interdependencia entre la Santísima Virgen y la Orden dedicada a la redención de cautivos. Los Mercedarios estaban convencidos que la Madre de Dios, la Virgen María, intervino directamente en la fundación de la Orden. En consecuencia, los legisladores de las Constituciones de 1272 oficializaron el nombre de María en el título de la Orden, llamándola: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de cautivos de Santa Eulalia. Debido a esta convicción, el nombre del primer Maestro, San Pedro Nolasco, nunca aparece en el título de la Orden en los documentos del siglo XIII para que así la gloria y el honor fundacional fueran atribuidos a la celestial señora, a quien la Orden Mercedaria considera su Fundadora y Madre. Desde 1445, época del historiador mercedario Nadal Gaver, se concreta la presencia de Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

la Virgen María a raíz de su aparición a San Pedro Nolasco ordenándole fundar, porque era el deseo de Dios, una Orden comprometida con la redención de cautivos.

Imágenes de María, Iglesias y Santuarios Mercedarios Desde los inicios, siempre ha habido imágenes de María de la Merced en las casas de la Orden. La primera fue una escultura de mármol de la Virgen sentada con el Niño, ordenada por San Pedro Nolasco y que hoy se conserva en el Museo de la Catedral de Barcelona. Esta escultura quedó pequeña para la iglesia que iba creciendo, y en el siglo XV fue reemplazada por una nueva ordenada al escultor de la catedral, Bernardo Roca, según contrato suscrito el 13 de Septiembre de 1361, con el prior de Barcelona, Hermano Bonanato de Prixana. Como patrona de Barcelona, esta es la escultura que hoy preside el altar mayor en la Basílica Mercedaria de esa ciudad. Además de la veneración y culto a María de la Merced durante el primer siglo de la Orden, Pedro Nolasco y sus hermanos tuvieron especial predilección por las iglesias existentes donde se honraba a María y se las habían confiado o porque las construían y las dedicaban a la veneración de María. El primer y más destacado santuario Mariano en el siglo XIII fue el de Santa María del Puig en Valencia. Otras iglesias también dedicadas a la Virgen son: Santa María dels Prats (Tarragona), Santa María de Sarrión (Teruel), Santa María de Arguines (Castellón), Santa María del Olivar (Estercuel), Santa María de Acosta (Huesca), Santa María de Montflorite (Huesca), Santa María de Perpignan (Francia) y Santa María del Puig o de Montetoro, santuario Mariano en la isla de Minorca.

Marianismo Mercedario Más allá de la sombra de una duda, la Orden nació, creció y anduvo en un ambiente desbordante de amor y veneració´n a María, siempre Virgen. 6

Fraternidad San Pedro Pascual. Sin la intervención y la solícita presencia de la Celestial Reina y Madre, sería imposible entregar una explicación adecuada a lo siguiente: el origen de la Orden, la atracción que las iglesias dedicadas a Santa María ejercieron en Pedro Nolasco y sus cercanos seguidores, la idea de consagrar a Santa María la iglesia de la Casa de Barcelona, cabeza y fundamento de la Orden, que fue conocida como Casa, Hospital y Orden de Santa Eulalia; la determinada persistencia para introducir el santo nombre de María en el título de la Orden, después de haber empleado otros nombres; o como una Orden de pocos hermanos, de carácter militar, fundada por un laico para la redención de cautivos, fue capaz de introducir un nuevo título Mariano en la Iglesia, esto es, el nombre de Santa María de la Merced. Una prueba de este Marianismo en la Orden, desde el comienzo, es que todas las donaciones para la redención se hacían en el nombre de María. Existen muchos documentos de donaciones, hechas por benefactores de la Orden para la redención, especificaban una motivación Mariana. El 25 de Octubre de1234, Ferrer de Portello y su esposa Escalona ofrecieron a Pedro Nolasco, sus posesiones para la redención de cautivos “para gloria de Dios y de la Virgen María y por el bien de nuestras almas.” De igual manera, el 3 de Marzo de 1245, cuando Ramón Morella donó el hospital de Arguines a Pedro Nolasco, lo hizo “en honor a Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima a Virgen María, su Madre.” El 15 de Mayo de 1300, el rey Jaime II otorgó un beneficio a la Orden “en homenaje a la Virgen María.” Si la gente estaba entregando estas limosnas en honor de María, significa que los religiosos las solicitaban en su nombre. No podrían haberlo hecho si no hubieran estado convencidos de la especial intervención de María en la fundación de la Orden. Santos de la Orden La espiritualidad Mercedaria que intensamente se vive a diario en los conventos de la Orden, produce extraordinarios frutos de quieta santidad y hazañas heroicas desde los inicios. La redención de cautivos en tierras moras, ponía constantemente a los redentores en situaciones de total comunión con los sufrimientos de Cristo Redentor. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

San Pedro Nolasco prohibió terminantemente usar los dineros de la Orden para nada más que la liberación de los cristianos cautivos. Fiel al precepto de su Fundador, la Orden de la Merced nunca utilizó sus haberes en la canonización de sus santos. ¡Y tan solo los mártires Mercedarios son demasiado numerosos para ser contados! Los santos Mercedarios canonizados fueron primero aclamas como santos por los cristianos. Sólo después la Sede Apostólica los elevó a los altares. Mártires En la tierra y en el mar los peligros acechaban. El cruce del Mediterráneo costó muchas vidas de hermanos redentores. Aún así, los agobios que sufrían los hermanos redentores en tierras sarracenas eran mayores y más numerosos En palabras de un cronista de la época, “muchas veces son abofeteados, apedreados, golpeados, heridos a espada, escupidos, arrastrados por las calles y el lodo y acaban como mártires.” En la época del importante Capítulo de 1317, el hábito blanco de Santa María se había teñido de rojo con la sangre de sus numerosos mártires. Los más conocidos son: Raimundo de Blanes, protomártir de la Orden. Decapitado en Granada en 1235; Diego de Soto, de Toledo, segundo mártir de la Orden, murió en 1237 cerca de Granada. Guillermo de San Leonardo y Raimundo de San Víctor, dos franceses martirizados en Mula (Murcia) en1242; Fernando Pérez de Castilla y Luis Blanch de Aragón fueron capturados en 1250 y tirados al mar con piedras atadas alrededor de sus cuellos; en 1251, cuando navegaba hacia Algeria, Fernando de Portalegre, de Castilla, fue secuestrado por piratas musulmanes que lo colgaron del mástil y lo mataron con flechas. Su compañero de redención, Eleuterio de Platea fue cruelmente azotado y finalmente repasado a espada. Ambos cuerpos fueron lanzados al mar. Teobaldo de Narbonne, lanzado vivo a una hoguera, ardió hasta la muerte en Algeria en 1253; Guillermo de Sagiano, italiano, apedreado y quemado vivo en Algeria en 1270; Pedro Camín, francés, martirizado en la costa africana en 1284; Matías Marcos de Toulouse fue lanzado desde la torre de un castillo en ruinas en Túnez en 1293; Luis Gallo se quedó como rehén en Marruecos y fue quemado vivo 7

Fraternidad San Pedro Pascual. en 1268; Guillermo Novelli, también conocido como Florentino Guillermo por haber nacido en Florencia, fue martirizado en Algeria en 1306; Pedro de San Hermes fue martirizado cruelmente en Almería en 1309; después de haber logrado una redención, dos catalanes, Jaime y Adolfo, fueron asesinados y los cautivos enviados de vuelta a sus calabozos en Túnez en 1314; Alejandro de Sicilia fue quemado vivo frente al palacio del rey Muley Mahomet para entretener al pueblo de Túnez en 1317. Muchas veces los musulmanes no respetaban los salvoconductos que ellos mismos habían emitido. Más allá de la sombra de la duda, Pedro Nolasco y sus hermanos vivieron en si mismos las crueldades de los que hoy se llama fundamentalismo musulmán. San Ramón Nonato Ramón, universalmente conocido por Nonato debido a su atípico nacimiento, es el santo mercedario que ha alcanzado mayor popularidad en los lugares donde se han establecido los Mercedarios. Según la más confiable tradición Mercedaria, San Ramón nació en el pueblo de Portell en la región de Segarra de la Provincia de Lérida a comienzos del siglo XIII. Recibió el sobrenombre de Nonato o ‘no nacido’ porque llegó al mundo gracias a la inspirada y urgente incisión que hizo el Vizconde de Cardona con una daga en el vientre de la madre muerta. En su adolescencia y primera juventud se dedicó a pastorear ovejas en las proximidades de una ermita romanesca dedicada a San Nicolás, donde se veneraba una imagen de la Virgen. Allí empezó su devoción a la Santa Madre de Jesús. Ingresó muy joven a la Orden de la Merced. Fr. Francisco Zumel relata que el joven Ramón era un “estudiante observante del primer hermano y Maestro de la Orden, Pedro Nolasco.” Por lo tanto, Ramón fue un redentor de cautivos en tierras moras. En una redención en Algeria, tuvieron que quedarse en rehenes. Fue entonces cuando sufrió el tormento que cerró sus labios con un candado para impedirle que dirigiera palabras de consuelo a los cristianos cautivos y que predicara la Buena Nueva del Evangelio liberador. Después que fue rescatado por sus hermanos Mercedarios, el Papa Gregorio IX lo designó Cardenal de la Iglesia, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

en San Eustaquio. Fue llamado por el Sumo Pontífice a Roma y, cuando estaba en viaje, lo sorprendió la muerte en el castillo de Cardona en 1240. La Orden de la Merced, el vizconde y el pueblo de Cardona se disputaban el cuerpo y el lugar donde iba a ser enterrado; quiso la Divina Providencia indicarlo a través de una mula ciega que, sin guía, se dirigió a la ermita de San Nicolás, donde finalmente el venerable cuerpo fue sepultado. San Serapio Irlandés de nacimiento, Serapio nació alrededor de 1179. Se alistó como soldado de su rey, Ricardo Corazón de León, y más tarde en compañía del Duque de Austria, Leopoldo VI el Glorioso, se unió a su escuadrón para a España a ayudar al ejército cristiano de Alfonso VIII que luchaba contra los moros. Una vez en España, Serapio decidió quedarse al servicio del rey de Castilla para continuar la lucha en defensa de la fe católica. Tuvo allí la ocasión de encontrar a Pedro Nolasco y sus hermanos, dedicados a la defensa de la misma fe, sólo que ellos no luchaban contra los moros. En cambio, ellos liberaban del poder de los moros a cristianos cautivos arriesgando sus propias vidas en este esfuerzo. En 1222, Serapio solicitó y recibió el hábito mercedario, llevando a cabo varias redenciones. En la última, que realizaba junto a su compañero Berenguer de Bañeres, Serapio permaneció en rehén por algunos cautivos en peligro de perder su fe. El otro redentor viajó rápidamente a Barcelona a procurar dinero para el rescate. Pedro Nolasco que en ese momento se encontraba en Montpellier, escribió una carta urgente a su teniente Guillermo de Bas, solicitando que notificara a todos los monasterios para reunir la limosna y enviarla inmediatamente a Algeria. Pero el rescate no llegó en el plazo estipulado y los moros, decepcionados, dieron una muerte atroz a Serapio. Lo clavaron a una cruz en forma de equis, como la de San Andrés y lo desmembraron salvajemente. Fue el rey de Algeria, bárbaro y cruel, Selin Benimarin, quien dio a la Iglesia y a la Orden de la Merced este santo mártir, el 14 de Noviembre de 1240. San Pedro Pascual 8

Fraternidad San Pedro Pascual. Hijo de devotos mozárabes, Pedro Pascual nació en Valencia en 1227. Pedro Nolasco y sus hermanos conocieron a los padres del joven Pedro y alojaron en su casa, cerca de la Puerta de Valldigna, en su camino a una redención. Pedro Pascual inició su carrera eclesiástica en su ciudad natal y completó sus estudios en la Universidad de París. Cuando volvió a Valencia, recibió el honor de un puesto de canónigo en la iglesia catedral. Pronto después dejó su puesto para unirse a la Orden de la Merced y recibió el habito de manos de Arnaldo de Carcassonne en 1250. Viajó a Roma en 1296 y el Papa Bonifacio VIII lo nombró obispo de Jaén. El 20 de Febrero de 1296, fue consagrado por el cardenal Mateo de Acquasparta en la capilla de San Bartolomé en la isla del Tiber. Más tarde, cuando realizaba una visita pastoral a su Diócesis de Jaén, fue atacado y llevado cautivo a Granada por los moros de ese reino. Durante su encarcelamiento, escribió en provenzal: Disputa del Obispo de Jaén con los judíos y Refutación de la Secta Mahometana, dos obras muy interesantes de contenido apologético, para dar a los cristianos cautivos los argumentos contra los sermones proselitistas de judíos y moros. Pedro escribió también: El Libro de Gamaliel que trata de la pasión y muerte de Cristo; La Destrucción de Jerusalén; Tratado contra el Fatalismo Musulmán; La Glosa del Padre Nuestro y La Glosa de los Diez Mandamientos. Este ilustrado doctor Mercedario tiene el honor de haber defendido públicamente la Inmaculada Concepción de la Virgen María en París, y en su obra Vida de Lázaro, escrita en 1295, mucho antes que cualquier otro teólogo occidental. Muchas veces sus compañeros redentores le enviaron el dinero del rescate, pero Pedro prefería que otros cautivos recuperaran su libertad. Los 50 años que llevaba usando el hábito Mercedario habían dejado la huella Mercedaria en su alma. El 6 de Diciembre de 1300, cuando aún llevaba las vestiduras con que había celebrado la Santa Misa, fue decapitado en su calabozo y fue enterrado en la misma prisión. Los cristianos llaman a este lugar el Cerro del Martirio. Los escritos de Pedro constituyen un valioso legado de la Orden de la Merced. Algunos escritores Mercedarios como Manuel Mariano Ribera en 1720, Juan Interián de Ayala en Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1721 y Pedro Armengol Valenzuela en 1901, han defendido el estado religioso y la profesión Mercedaria de este distinguido obispo de Jaén. Sus obras fueron recopiladas y publicadas por los Padres Bartolomé de Anento en 1676 y Pedro Armengol Valenzuela en 1905-1908. San Pedro Armengol Relacionado con los condes de Urgel, Pedro Armengol nació en Guardia del Prats (Tarragona) a mediados del siglo XIII. Su infancia y adolescencia la vivió en una tranquila familia en una atmósfera de honestidad. Sin embargo, llegado apenas al umbral de su juventud, Pedro junto a malas compañías cayó en el abismo de la vida disoluta y criminal de un bandido. En un encuentro con la escolta armada del rey Jaime Primero, que limpiaba de maleantes el área por donde la real comitiva, el libertino Pedro Armengol se vio espada en mano, con su propio padre, Arnaldo. Esta circunstancia providencial, hizo que Pedro depusiera las armas ante su padre y solicitara su perdón, y con férrea voluntad decidió cambiar el rumbo de su vida. El prestigio del padre evitó al hijo el merecido castigo y Pedro Armengol rogó a los frailes Mercedarios que lo aceptaran en la Orden, para dedicarse durante el resto de su vida a la piadosa obra de redención de cautivos y así el Señor le regalara su misericordia infinita. Después de ser recibido en la Orden, Pedro fue en dos ocasiones a tierras moras para cumplir el ministerio redentor. En su segundo viaje en 1266, se quedó como rehén por cautivos en Bejaïa. Se había quedado en prenda, pero como el dinero del rescate no llegó a tiempo, fue colgado de una horca. Sin embargo, gracias a la notable protección de María, no resultó herido. Al día siguiente de su ahorcamiento, cuando llegó el Hermano Guillermo de Florencia con el dinero convenido, lo encontró vivo. Como resultado de horrorosa experiencia, quedó con el cuello torcido por el resto de su vida. Una vez de vuelta en España, Pedro vivió por casi cuarenta años en reclusión en el convento de Santa María del Prats donde murió santamente en 1304.

9

Fraternidad San Pedro Pascual. Santa María de Cervellón o del Socorro La primera Hermana Mercedaria de la noble familia de Cervellón nació en Barcelona, en la calle Moncada el 1 de Diciembre de 1230. Fue bautizada en el sarcófago de la protomártir de Barcelona, Santa Eulalia, que era usada como pila bautismal de la parroquia de Santa María del Mar. Inmersa en el aura de santidad que creaban los hermanosredentores de cautivos en su ciudad natal, la joven María se sintió atraída por su compromiso liberador y se transformó en el consuelo de los pobres, los enfermos y cautivos del Hospital de Santa Eulalia. Allí se encontró con las grandes figuras de la Orden Mercedaria que se reunía junto a Pedro Nolasco. Solicitó el blanco hábito Mercedario e hizo su profesión religiosa el 25 de Mayo de 1265 en manos del Hermano Bernardo de Corbaria, prometiendo trabajar por la redención de los cautivos. Junto con ella, jóvenes de destacadas familias formaron una comunidad: Hnas. Eulalia Piños, Isabel Berti y María Requesens a quienes pronto se unió la Hna. Colagia. A María se la conoce también con el nombre de Socós o Socorro porque durante su vida y después de su muerte se la vio en alas del viento ayudando a los barcos de la redención, azotados por el inclemente mar. Murió el 19 de Septiembre de 1290; sus restos mortales fueron sepultados en la iglesia de los frailes Mercedarios de Barcelona, hoy Basílica Mercedaria. Su cuerpo incorrupto reposa en el primer altar a la derecha. Desde el siglo XIII María es considerada santa y se la invoca como patrona de los marineros y su parroquia está en la Barceloneta, puerto de Barcelona.

Frutos de Santidad 1317 – 1492
Juan Gilabert Jofre y su Trabajo Social

Juan nació en Valencia el 24 de Junio de 1350. Estudió Derecho en Lérida. De vuelta a su ciudad, recibió el hábito mercedario en 1370 en el convento de El Puig donde había estudiado teplogía. Después de ser ordenado sacerdote, en 1375, se dedicó a la prédica, “ministerio en el que se destacó”, según lo indica el historiador Gaver. En 1391, cuando era vicario del convento de Lérida, se interesó en la suerte y los sufrimientos de los pobres, y presentó una súplica al rey Juan I a favor de la redención de los cautivos. El hecho que hubiera recurrido al rey siendo sólo vicario, demuestra que ya tenía gran prestigio. Participó en el Capítulo de Tarragona donde se eligió Maestro General al Padre Jaime Taust. A su regreso fue nombrado superior de Perpignan; luego volvió como superior a el convento de El Puig donde permaneció cuatro años. Fue nombrado superior de Valencia en 1409, año que marca el inicio del período más fecundo de su ministerio, cuando se dedicó a la prédica junto a San Vicente Ferrer. Juntos viajaron evangelizando Valencia, Aragón, Castilla, Cataluña y Portugal. Estaba con San Vicente Ferrer en 1417 cuando el Dominico informó al rey Juan que la muerte se acercaba. El Mercedario hizo su confesión y se despidió de su amigo, partiendo hacia Valencia donde murió el 18 de mayo cuando entraba a la Iglesia de Santa María de El Puig. San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, había mandado fabricar una hermosa urna donde se puso su cuerpo envuelto en el hábito mercedario, y fue expuesto en la sacristía de El Puig. Permaneció en esta urna transparente hasta 1936. Hoy, sus restos descansan en un sepulcro de piedra que el Consejo le dedicó en 1946. Los Valencianos siempre lo han tenido por santo, considerándolo uno de sus hijos más ilustres y claman por su canonización. El proceso de beatificación ya ha comenzado. Además de buen administrador, buen predicador, hábil negociador en asuntos políticos, trabajó en tres redenciones de cautivos, Juan era un Mercedario carismático dedicado a los más pobres y abandonados. En Valencia, en 1410, fundó un orfanato para niños desamparados y en 1416 en El Puig, un asilo para peregrinos pobres. La obra que lo hizo universalmente conocido fue la instalación en Valencia del primer asilo en el mundo para enfermos mentales, con el fin de encontrar una solución para esos pacientes. Se dice que, el 24 de Febrero de 1409, iba desde su 10

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. convento a la Catedral de Valencia para predicar la homilía del primer Domingo de Cuaresma, cuando vio a dos muchachos atacando brutalmente a un pobre loco. Nuestro fraile corrió a proteger al hombre y alejó a los asaltantes, luego llevó al herido a su convento. Movido por este hecho, volvió a la Catedral y predicó un vibrante sermón, hablando de la urgente necesidad de contar con una institución de caridad que albergara pacientes mentales. Cuando dejó el púlpito se le acercaron 11 valencianos encabezados por Lorenzo Salom, quienes se ofrecieron para apoyar su proyecto que se hizo realidad el 9 de Marzo de 1409. Otros Religiosos Ejemplares A los ojos de Dios y de la Orden, los más ilustres religiosos son los que dieron la vida para rescatar cautivos por su fe. Sin embargo, hay también otros religiosos que merecen ser recordados. Guillén Vives aún cuando fue un hombre tranquilo y humilde, tuvo que enfrentar la actuación abusiva y equivocada del obispo. Tuvo que enviar a Roma un informante, el Padre Bartolomé de Celforés, y gastar la enorme cantidad de 3.000 florines para remediar la situación. Como resultado, el rey Martin IV puso a la comunidad Mercedaria y sus miembros, su casa y haberes bajo la protección de la Corona de Aragón. Guillén escribió una biografía de San Pedro Nolasco y otra de Santa María de Cervellón; esta última se incorporó al proceso de canonización de Santa María. Guillermo Camino fue nombrado redentor junto con Raimundo Roca, en el Capítulo de 1419. Durante su travesía a Africa, hubo una tormenta y cayó una viga del palo mayor sobre el religioso, partiéndole la cabeza. Su cuerpo fue arrojado al mar. Juan de Granada, hijo de un conocido converso sarraceno, nació en 1358 en la ciudad de su nombre. Sirvió como superior de Córdoba durante 13 años, durante los cuales construyó una nueva iglesia. Luego, en 1407, fue nombrado provincial de Castilla y promovió la observancia de la Regla. Con el Hermano Pedro de Malasang, realizó dos redenciones en Africa, en 1415 y 1427. En esta última, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

cuando regresaban con los redimidos, atacaron su bote unos piratas genoveses en el Mediterráneo y mataron a los dos redentores. Juan Segalars, de Barcelona, llevó una vida muy activa. En 1439, lo enviaron a Consejo de Basilea para negociar varios asuntos de la Orden. Desde allí se fue a Nápoles a hablar con el rey Alfonso V. Al año siguiente, fue nuevamente enviado a Basilea, desde donde viajó varias veces a ver al Papa, regresando luego a Nápoles, donde el rey. Cuando lo nombraron superior de Barcelona, fue a Túnez a hacer una redención junto con el Hermano Bernardo Grallera quien murió durante el viaje y se perdió una considerable suma de dinero para los cautivos. En 1447, de camino a Túnez como redentor, naufragó el barco de Juan el día de Jueves Santo; murieron varios tripulantes y él se salvó milagrosamente, si bien perdió el dinero de la redención y hasta la ropa que llevaba puesta. Al año siguiente, en Nápoles, realizó gestiones para establecer la paz entre Túnez y Alfonso V. Designado superior de Barcelona por un tercer período, murió en esta ciudad el 24 de octubre de 1466. Luis de Becofén, religioso de origen francés, nacido en el Languedoc, ingresó a muy temprana edad a la Orden de la Merced donde hizo rápido progreso en su vida espiritual. Sus superiores lo enviaron a las Universidades de Perpignan y Montpellier donde se recibió de profesor. El rey Luis XI , conocedor de sus virtudes y erudición, lo nombre teólogo y predicador de la corte. Designado redentor en 1471, iba con el Padre Diego de Luna camino a Algiers cuando fue víctima de los moros que lo maltrataron y amenazaron de muerte por predicar la fe cristiana. Luis redimió 213 cautivos con quienes regresó a Barcelona. El rey de Francia solicitó al Maestro General que lo enviara de vuelta a su corte; luego Luis XI lo envió a Roma para negociar la paz entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado de Toscania. Fue recibido con grandes honores y el Papa Sixto IV quería que permaneciera en Roma, pero Luis prefirió volver a Francia. Sin embargo, no se encontraba a gusto con la vida de la corte y prefirió irse al convento de Perpignan donde se dedicó a la oración y a escribir diversos trabajos de teología escolástica y mística que, lamentablemente no fueron publicados. Murió santamente en 1475.

11

Fraternidad San Pedro Pascual. Lorenzo Company y Pedro Bosset. Estos dos religios de distinta nacionalidad, fueron compañeros en la redención de cautivos. El primero sufrió larga cautividad y el segundo, padeció el martirio. Lorenzo Company nación en 1415 en El Puig donde recibió el hábito mercedario; su profesión la realizó en Barcelona. Fue designado superior de El Puig. siendo muy joven. Gracias a su sabiduría, su modestia y la compasión que sentía por los cautivos, fue nombrado redentor. Inspirado por la gracia, Pedro Bosset, de Francia, ingresó a la Orden de la Merced, donde hizo tantos progresos en sus estudios y su piedad, que adquirió gran renombre. Después de haber trabajado como profesor de teología y predicador, fue elegido redentor. En 1442, estos dos religiosos venían de regreso con 83 cautivos liberados, cuando una violenta tormenta los obligó a devolverse a Túnez. Los pocos que se salvaron del naufragio, fueron nuevamente tomados cautivos, junto con los redentores. Durante los primeros años de su cautividad, fueron tratados muy severamente por el rey de Túnez. Después, los mercedarios obtuvieron benevolencia del rey quien les otorgó alguna libertad de movimiento, lo que les permitió aliviar el sufrimiento de los prisioneros, pues los redentores procuraban adquirir el mayor número de cautivos con el dinero, siempre escaso, que la Orden les enviaba para la liberación. En dos oportunidades el rey de Nápoles envió al Padre Company como embajador ante el rey Alfonso V de Aragón con el objeto de obtener la restitución de las naves que el rey había quitado a los turcos. Durante el viaje de 1452, el Padre Bosset, que se había quedado en Africa, se dedicó a alentar a los cautivos y a predicar el Evangelio. Después de lograr que un renegado volviera a su fe, los moros, cegados por su fanatismo religioso, lo silenciaron y los encarcelaron. Para molestarle, los moros le llevaban gente que lanzaba horribles injurias en contra de la divinidad de Jesucristo, además lo golpeaban y le daban sólo pan y agua e, incluso, en una oportunidad lo dejaron cuatro días sin alimento. Entonces, cuando Pedro sintió que perdía sus fuerzas elevó su oración al Señor, encargándole los cautivos y ofreciendo, contento, el sacrificio de su propia vida. Murió abrazado a la cruz.

Después que el Padre Company regresó a Túnez, permaneció en cautividad y se dedicó a escribir oraciones y letanías que rezaba a diario implorando la ayuda divina para la liberación de los cautivos. Después de 15 años de cautiverio, el Padre Company fue li8berado en 1457, cuando el rey Alfonso V devolvió algunas naves a los moros. El Padre Company fue elegido Maestro General “habiendo vivido 55 años en la Orden con gran virtud” según se puede leer en la carta que Juan II envió al Papa para solicitar su confirmación. Murió santamente el 20 de Diciembre de 1479 en Valencia y sus restos fueron sepultados en la iglesia de El Puig. Los cronistas mercedarios lo elogian ampliamente, llamándolo santo, y esta es la manera en que todos lo veneran. Juan de Zorroza y Juan de Huete formaron parte de otro holocausto de las redenciones Mercedarias. En 1482 los mataron en Baeza porque habían alentado la fe de los cristianos cautivos cuando los moros estaban indignados por la captura de la Alhambra por los Reyes Católicos. Ambos redentores estuvieron largo tiempo en la cárcel, donde debieron soportar toda clase de insultos. Los sacaron a la calle para una infamante exhibición, entregándolos luego a unos muchachos que los apalearon hasta la muerte.

Alonso de Sevilla fuen un humilde religioso con reputación de santo. Trabajó duro en las más modestas casas de la Orden como Uncastillo y Sangüesa. En un decreto de 5 de Febrero de 1472 que confería poderes totales de la ciudad de Sangüesa al Hermano Alonso, el rey Juan II lo definía como ”un honesto, fiel y bienamado religioso.” Murió en olor a santidad en la proximidad de Lérida, alrededor de 1495, rezando ante una cruz que había en el camino que recorría a pie hacia Barcelona, para asistir a un Capítulo. Fue enterrado en la vieja catedral de Lérida. Natalia de Toulouse nació en 1312 en Gaillac, Diócesis de Albi. A los 17 años se fue con sus padres a Toulouse donde inició su dirección espiritual con un religioso Mercedario que vivía en esa ciudad desde 1256. Sintió el llamado a la vida religiosa y así se lo hizo saber al Padre Bernardo Poncello, quien le aconsejó no dejar 12

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. solos a sus padres, y que recibiera el hábito de terciaria Mercedaria. Fue muy devota de Jesús Crucificado y tenía el don de la bilocación: fue a Africa a convertir y liberar una niña esclava de Calabria. Natalia murió el 4 de Julio de 1353 y la sepultaron en la Iglesia Mercedaria de Toulouse. Desde su muerte ha sido venerada como santa. El proceso de canonización en Toulouse terminó en 1907, fecha en que su cuerpo fue llevado a Roma.

Frutos de Santidad 1492 – 1574
La historia Mercedaria es rica en humildes frailes que vivieron intensamente su vida consagrada y son ejemplo de virtud para todos los cristianos. Algunos de estos religiosos olvidados son merecidamente recordados aquí: Agustín de Revenga fue uno de los religiosos del siglo XVI que más influencia tuvo en la nueva evangelización realizada por la Orden. Fue rector del Colegio de Alcalá entre 1545 y 1569, año e su muerte. Francisco Zumel, que fue su compañero en el Capítulo de Toledo, destacó su austeridad y santidad diciendo: “Provenía de una distinguida familia, pero se distinguió más por sus trabajos y su estilo de vida. Ayunaba casi a diario, salvo en Domingo o festivos, y se abstenía de carne. Siempre durmió en el suelo lo que explicaba la notoria palidez de su rostro. Sus ropas se destacaban por su sencillez y hacía mucha penitencia corporal. Fue admirable en la oración y la contemplación, a la que dedicaba largas horas del día y de la noche. Su conversación y sus modales eran afables”. Fue sepultado en el Colegio Mercedario de Alcalá y siempre ha sido considerado santo. Luis de la Peña recibió su formación religiosa en Santiago, Chile, donde emitió sus primeros votos en 1578. Siendo estudiante, el 16 de Enero de 1581, firmó la citación para una reunión conventual cuando Pedro de Moncalvillo era provincial. Después de ordenado sacerdote cumplió diversas funciones en la Provincia y se especializó en la evangelización de la Araucanía usando como base de su actividad apostólica el convento de Valdivia, donde era Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

superior. En uno de los malones los guerreros araucanos entraron al convento para saquearlo y quemarlo, el Padre Luis, después de advertir a los otros religiosos, fue apresuradamente a la Iglesia para consumir la Eucaristía y evitar así una profanación. Todavía tenía el copón en sus manos, cuando los belicosos nativos entraron a la iglesia en busca del Santo Sacramento, lo mataron con sus lanzas rompiéndole el pecho y le arrancaron el corazón. Su cuerpo fue consumido por las llamas el 24 de Noviembre de 1599. El Padre Luis de la Peña, protomártir de Chile murió por su fe, es considerado una mártir de la Eucaristía porque, como lo expresó Tirso de Molina, “cuando pudo salvar su vida arrancando, antes que su vida prefirió salvar en su pecho las hostias consagradas y mereció así llevarse a Dios como viático”. Este hecho fue recordado con especial veneración en el Capítulo General de Toledo en 1627 y en el informe que el Padre Francisco Saavedra envió al Gobernador de Chile, don Francisco Meneses, en 1664. En la actualidad, como testimonio de este suceso, se guarda en el convento mayor Mercedario de Santiago, un pequeño cáliz que se usa en Jueves Santo. En la misma ocasión, los araucanos se llevaron a otro religioso, lo colgaron de un árbol y le lanzaron lechas hasta matarlo. Juan de Santa María, nació en Andalucía. Desde sus días de novicio hasta su muerte fue un perfecto ejemplo de observancia. Como sacerdote bien versado en las Sagradas Escrituras, era ferviente y celoso en la instrucción religiosa de sus parroquianos y aquellos que estaban bajo su dirección espiritual a través de sus homilías, se llenaron del espíritu de San Pablo. Conscientes de sus dones apostólicos, sus superiores lo enviaron a América donde proclamó por muchos años el Evangelio. El cronista Bernardo de Vargas relató varios hechos extraordinarios atribuidos a este religioso, entre los cuales estaba la conversión del jefe Tamaracunga y sus luchas constantes contra los enemigos de la evangelización. Llevó la vida de un religioso pobre y penitente, siempre ferviente en la oración. Murió en 1549. Cristóbal de Albarrán fue uno de los primeros sacerdotes que se atrevió a ir a proclamar el Evangelio a los nativos del sur de Perú y a una vasta área en lo que es ahora Argentina y Paraguay. De un 13

Fraternidad San Pedro Pascual. informe enviado al procurador general, Esteban Muniera y citado por el Cronista Bernardo de Vargas, sabemos que predicó en Santiago del Estero, Córdoba, Jujuy, Asunción, etc. Por otro informe enviado a Felipe II en 1556, también sabemos que durante ese año el Padre Albarrán fue martirizado por Chiriguayanos. Alonso de Arequipa, conocido sólo por el nombre de Alonso, vivió y murió en el convento de Arequipa. Fue sólo un hermano laico, hombre muy culto y humilde que no quiso acceder a la dignidad sacerdotal. Se encargó de tareas domésticas y, además, era ferviente en la oración y la contemplación ante el Crucifijo y la Santísima Virgen. Se aplicaba penitencia corporal y hacía tremendos sacrificios en una pequeña capilla que se había construido en el jardín del convento. Se dice que ejecutó varios hechos milagrosos sólo con hacer la señal de la cruz, hechos que fueron confirmados en la consulta hecha después de su muerte en 1569, muerte que él había anunciado. Su proceso de beatificación se inició de inmediato, pero no se continuó.

Quito donde inspirado por la Virgen, ingresó a la Orden. Desde temprana edad llevó una vida virtuosa y se destacó en la penitencia, abnegación, oración y humildad. Después de ser ordenado diácono, lo enviaron al convento Mercedario Recoleto de Belén en Lima, donde lo ordenaron sacerdote en 1610. Luego, se dedicó a la predicación y a la Evangelización de los pobres. Volvió a España en 1621 con el íntimo deseo de ir a Africa a redimir cautivos. Después de siete años regresó a Perú y ejerció los ministerios de la prédica y la confesión, y crecía su reconocida práctica de las virtudes. Aunque en los últimos años de su vida quedó paralítico, continuó su apostolado en la dirección espiritual de muchas almas, hasta su muerte ocurrida el 7 de Agosto de 1657. Inmediatamente se inició el proceso de beatificación y una vez concluido, en 1678 se llevó a Roma. El decreto de proclamación de sus virtudes heroicas fue proclamado el 31 de Enero de 1981. Antonio de San Pedro nació en Portugal en 1570. Fue bautizado como cristiano, pero cuando sus padres se convirtieron al judaísmo, lo educaron en esa fe. Se fue a Lima donde se dedicó al comercio. Cuando la Inquisición descubrió que practicaba el judaísmo, lo encarceló el 22 de Marzo de 1604. Movido por la fe, abjuró y volvió a su fe católica, recibiendo como penitencia pública servir de ayudante de cocina por tres años en el Convento Mercedario de Lima. Allí encontró al siervo de Dios, Gonzalo Díaz de Amarante, quien lo educó en las verdades de la fe y la práctica de las virtudes cristianas. Como consecuencia del castigo impuesto, debió regresar a España donde ingresó como donado a un convento Dominico. Se le negó el hábito porque era sabido que fue judío. En Junio de 1614 entró como donado al convento de Osuna, de los Mercedarios descalzos, donde hizo su profesión dos años después. Su vida religiosa fue de penitencia y mortificación, servicio y caridad a los necesitados y a los encarcelados a quienes servía con abnegación, sin descuidar la oración y la unión con Dios. Demostró su amor al prójimo, especialmente a las prostitutas, convirtiendo a muchas de ellas y fundando un hogar para las que volvían al buen camino. En la Iglesia de Santa Ana de su Orden, constituyó un Fraternidad del Santísimo Sacramento, que llegó a tener 4.000 miembros. Fue un espejo de virtudes: fe, caridad, humildad y la observancia de los 14

1574 – 1770
Gonzalo Díaz de Amarante nació en Amarante, Portugal, en 1540. Como marinero viajó a Perú, donde se hizo religioso Mercedario en 1603, en el convento de Lima.. Se distinguió por su entrega a la vida de oración y la caridad con los nativos y más necesitados. Con humildad y eficacia cumplió su labor de portero dando admirable ejemplo de virtud a todo el que llegaba al convento. Se cambió al convento de Callao donde cumplía funciones de limosnero, cuando lo sorprendió la muerte el 27 de enero de 1618. El proceso diocesano de beatificación terminó en 1621 y el proceso apostólico comenzó en 1675 y fue progresando con justificada esperanza. El cuerpo de este siervo de Dios descansa desde 1746 en la Iglesia Mercedaria de Lima. Venerable Pedro Urraca de la Santísima Trinidad nació en Jadraque, España en 1583. Su hermano, un franciscano, lo llevó a Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. votos. Esta vida tan santa fue bendecida con gracias especiales otorgadas por Dios gracias a su intercesión, antes y después de la muerte de este siervo de Dios, que murió en el convento de Osuna el 30 de Julio de 1622. El proceso de beatificación se abrió poco después de su muerte. Pedro Nolasco Perra nació en Gergei, Sardinia, a principios de 1574 y fue bautizado en 15 de Febrero del mismo año. Recibió el hábito mercedario en el convento de Bonaria el 14 de Febrero de 1598 y realizó su profesión el 19 de Febrero del año siguiente. Lo enviaron a Valencia a seguir estudios de teología y fue ordenado en 1602. Fue modelo de vida interior, obediencia y trato sensible. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa conmovían hondamente a los fieles. Para todos tenía palabras de valor y consuelo, especialmente durante el sacramento de la reconciliación. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa movían profundamente a la devoción. Tenía palabras de valor y consuelo para todas las personas, especialmente durante las largas horas que dedicaba al sacramento de la reconciliación. Murió muy joven en Valencia, cuando sólo tenía 32 años, el 15 de Junio de 1606. En su honor se erigió en su pueblo natal una iglesia llamada Santa Impera (San Pedro en dialecto de Cerdeña) donde el pueblo lo venera como a santo hasta el día de hoy. Alonso Gómez de Encinas nació en Cuéllar, Segovia. Recibió el hábito en el convento de Valladolid y, entre 1597 y 1598 completó sus estudios en Salamanca. En 1609, a los 44 años, fue a México como secretario y predicador con el Vicario General Antonio Mendoza. Una vez concluida su misión con el Vicario, solicitó quedarse como misionero y fue nombrado doctrinero o sacerdote en la isla Puná del golfo de Guayaquil. Durante su estadía el pirata holandés, Jacobo L’Hermite lo sorprendió ya que después de cruzar con varias naves el Estrecho de Magallanes asoló las costas del Pacífico. También planeó el ataque a Guayaquil pero la heroica defensa del pueblo lo obligó a replegarse a Puná, donde descargó todo su odio en el Mercedario, ordenando que le arrancaron los intestinos buscando la Eucaristía. Esto sucedió el 13 de Junio de 1624 y el 10 de Julio, la Audiencia de Quito informaba Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

detalladamente el hecho al rey Felipe IV. El Padre Encinas es u no de los mártires mercedarios más conocido de ese período. Desde su muerte se le venera como santo en la Iglesia Mercedaria de Barcelona. Juan Falconi de Bustamante nació en Almería en Abril de 1596. En 1611 entró a la Orden de la Merced y estudió teología en Salamanca. Se dedicó a la enseñanza, principalmente en colegios mercedarios. Sus superiores lo designaron al apostolado, dedicándose a la dirección espiritual, a la confesión y a la prédica a todo nivel en la sociedad Madrileña. Promovió las prácticas de meditación, la confesión frecuente y la comunión diaria. Escribió muchos trabajos teológicos y místicos, siendo el más importante El pan nuestro de cada día acerca de la comunión. Murió en Madrid el 31 de Mayo de 1638 y poco después se inició el proceso de beatificación. Luis Galindo de San Ramón nació en Trujillo, Perú en 1634. Ingresó a la Orden de la Merced en Lima donde hizo su profesión el 6 de Abril de 1660. Un vez ordenado sacerdote, se trasladó al convento recoleto de Belén para dedicarse a la contemplación y la penitencia. Fue un destacado predicador y director espiritual, también tenía el don de la profecía y anunció el terremoto de 20 de Octubre de 1687 que destruyó la ciudad de Lima. Era muy devoto de la Virgen María y en su honor escribió De la Concepción Inmaculada de María, publicado en Lima en 1663. Dejó muchos poemas místicos y sobre la muerte, en español y latín. Algunos de sus manuscritos se conservan en la Universidad de Yale, Estados Unidos de N. A. En los últimos años del siglo estaba construyendo el frontis de la bella iglesia que es una de las más hermosas de la ciudad. Murió el 8 de Marzo de 1704 y su cuerpo esta sepultado en la sacristía de la Iglesia de la Merced en Lima. Poco después de su muerte el Ordinario inició el proceso de beatificación y en Octubre de 1943, el Congreso Eucarístico Nacional de Trujillo solicitó la continuación del proceso. Buenaventura Guisado, hombre de admirable virtud, fue contemporáneo del Padre Galindo y vivió en el mismo convento. Escribió Colloquia spiritualia concionatoria, trabajo de teología mística que se publicó en Sevilla en 1645. Después de una vida 15

Fraternidad San Pedro Pascual. santa y ejemplar, murió el 25 de Septiembre de 1704. Dos años después de su muerte, se inició el proceso de beatificación y el 16 de Agosto de 1710 se realizó el examen del cuerpo para el proceso non cultu. José Montagudo. Nació en 1657 en Zaragoza. Fueron sus padres Juan y María Fernández, recibió de su madre una estricta educación. Llevado al estado religioso, ingresó al convento de su ciudad natal donde en 1672 recibió el hábito mercedario y su profesión la hizo el 24 de Junio del año siguiente. Pronto después de su ordenación fue nombrado maestro de novicios en el convento de Bonaria, Cerdeña que por aquella época pertenecía a la Provincia de Aragón. De regreso a España asumió la difícil tarea de pedir limosna para la redención, servicio que cumplió por doce años. Recogió muchas donaciones y demostró ser un excelente predicador. Luego se dedicó al apostolado misionero a lo que dedicó los treinta y seis últimos años de su vida. Se estima que debe haber oído más de cuarenta mil confesiones. Al final de sus días se dedicó a la redención de cautivos pues, a su solicitud, fue nombrado en 1272 redentor por la Provincia de Aragón. Aún cuando ya tenía 70 años, inició su peregrinaje para recolectar limosnas con el mismo empuje que cuando era joven, logrando recolectar 3,000 pesos. Con otros redentores, Rafael Suriá y Vicente Ibáñez Rubio, se embarcó en Barcelona para dirigirse a Túnez. Durante la travesía, una violenta tormenta obligó a la nave a fondear en Cagliari donde el arzobispo pidió al Padre Montagudo que dirigiera una oración para pedir la lluvia. En Túnez los redentores rescataron 129 cautivos y de regreso en Agosto de 1729, se le solicitó que hiciera el discurso oficial por el regreso de los cautivos. Entregó su alma a Dios el 9 de Octubre de 1729. En 1741, Padre Francisco M. Etcheverz, su discípulo como predicador, escribió la biografía de este religioso ejemplar, ferviente misionero e incansable apóstol. Andrés Garrido. Nació en Vallada, España en 1663. En el bautismo recibió el nombre de Bartolomé, patrono de la ciudad. El 18 de Junio de 1679 recibió el blanco hábito mercedario en el convento de El Puig, donde tenía un tío religioso. Era sensible, de alma penitente y muy paciente con los sufrimientos físicos. Fue un eminente Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

predicador en valenciano, eficaz y ferviente en sus sermones. Nunca perdía la esperanza en la conversión de grandes pecadores y siempre generoso con los pobres. Fue superior en Valencia y Játiva. En el siglo XVIII, cuando el número de religiosos parecía excesivo, el Padre Andrés permanecía días enteros en el confesionario, incluso sin comer y su única interrupción era para celebrar la Santa Misa. Decía: “¿Cómo podría hacer esperar a esta pobre gente –en peligro de condenarse- para ir a comer y descansar?” Murió en Játiva, donde permaneció por más tiempo, el 23 de Febrero de 1728. El Padre Vicente Oliver, mercedario de Valencia y compañero por cuarenta años de Padre Andrés hizo la oración fúnebre que duró tres horas y quince minutos y, aún así, la encontraron breve y la hicieron imprimir para disfrutarla plenamente. Sebastián del Espíritu Santo. Nació en 1668 en Cajamarca, Perú. Fue criado como cristiano y, a la muerte de sus padres, se fue a Lima en busca del virtuoso fraile Luis Galindo de San Ramón, quien ya tenía fama de santo, y se le aproximó con estas palabras: “Vengo a buscarlo, Padre, para que me enseñe a ser santo.” Ingresó como donado progresado rápidamente en los caminos de la virtud y permaneció puro y humilde. No aceptó ser hermano coadjutor porque se consideraba indigno y trabajó incansablemente por el bien de la Iglesia y el esplendor de la adoración. Fue muy devoto del Señor del Perpetuo Socorro a quien hizo construir un altar y dedicaba cinco horas diarias a la oración. Dios premió su santidad concediéndole privilegios excepcionales que despertaban la admiración y el afecto de todos. El virrey lo eligió como padrino de su hija. Murió el 17 de Julio de 1721 y el proceso de su vida, su fama de santo y los milagros de este siervo de Dios comenzaron inmediatamente, concluyendo en 1734. Francisco Salamanca Nació en 1668 en Oruro, Bolivia donde ingresó a la Orden y fue ordenado sacerdote en Cuzco. El 16 de Mayo de 1695, el provincial, que había solicitado para Padre Salamanca el grado de maestro en teología, dijo de él: “Es un hombre muy talentoso y es tan virtuoso que es ejemplo para toda la ciudad”. Padre Salamanca amaba vivir en su celda dedicado a la oración y la penitencia. Fue un gran predicador, misionero, músico 16

Fraternidad San Pedro Pascual. que construyó un órgano original que aún se conserva, también fue poeta y por sobre todo pintor: el mismo decoró su celda con extraordinarios murales. Esta celda se conserva intacta en el convento de Cuzco. Murió en 1730. José de la Puerta. Era de la ciudad de Ecija donde recibió el hábito en 1681 e hizo sus votos el 4 de Diciembre del año siguiente. Estudió en su propia Provincia de Andalucía y demostró gran recogimiento y amor por la oración que caracterizaron su vida. En la investigación de su vida y virtudes hecha a solicitud del Obispo de Sevilla, los testigos declararon que: “todos conocían su prescindencia de todo contacto secular, de sus familiares e incluso de los religiosos, salvo para actos comunitarios y que, por treinta años, nunca pasó un día entero fuera del convento”. Celebraba Misa diariamente con gran devoción y después de dar gracias, se retiraba al coro a rezar. Sólo comía a mediodía y mortificaba su cuerpo con azotes y una camisa de pelo, y dominaba su carácter irascible con auto control. Murió el 1 de Octubre de 1738 y fue enterrado en la tumba de los Marqueses de Peñaflor. Sus restos mortales fueron luego trasladados a la Iglesia de Santa María de Ecija donde aún puede verse. Se le atribuyen muchos milagros tanto en vida como después de su muerte. Francisco de Jesús Bolaños. Nació el 4 de Octubre de 1701 en Pasto, Colombia. Ingresó a la Orden en esa misma ciudad a la edad de quince años y también fueron mercedarios sus hermanos José y Pedro. El 17 de Marzo de 1727, fue ordenado sacerdote en Quito y se dedicó tanto a la propia santificación como a la del prójimo a través del ministerio de la prédica y la confesión. A la edad de 32 años se retiró a la ermita de El Tejar donde construyó un convento, una iglesia y una casa de retiro en la cercanía. Religiosos, laicos, jóvenes y viejos, ricos y pobres llegaban allí en busca de alimento espiritual que el Padre Bolaños les entregaba generosamente. Fue un religioso virtuoso, pobre, humilde, austero y de especial caridad con los más necesitados, cualidades que le valieron la admiración de todos. Murió el 14 de Diciembre de 1785 y el proceso de beatificación se lleva actualmente en la diócesis de Quito.

Beata Mariana de Jesús. Nació en 1565 en Madrid. Su madre murió cuando tenía escasos nueve años y su padre volvió a casarse. Para sacarla de la casa, su madrastra intentó casarla pero ella ya había elegido a Jesús como su único esposo. En su angustia, Mariana se dirigió a la capilla de los Mercedarios en la Iglesia de la Virgen de los Remedios, donde encontró al Padre Juan Bautista González que iluminó sus pasos y la guió por senderos de perfección. Fue su director espiritual desde 1598 hasta su muerte. Una delicada enfermedad la privó de entrar como religiosa a ningún convento. Sin embargo, se fue a vivir a una pequeña casa al lado del convento de los Mercedarios Descalzos. Allí pasó muchos años dedicada a la oración y la penitencia. Finalmente fue aceptada como terciaria y recibió el hábito mercedario de manos de Padre Felipe Guimerán, Maestro General de la Orden quien recibió su profesión al año siguiente, el 20 de Mayo de 1614. Permaneció viviendo en la misma casa vistiendo ya el hábito, dedicada a obras de caridad para los pobres y enfermos. Se distinguió además por su humildad, su devoción a la Santísima Virgen y al Santísimo Sacramento. Por indicación de su director espiritual, escribió su autobiografía. Una pleuresía aguda provocó su muerte el 17 de Abril de 1624. Su cuerpo incorrupto se guarda en la iglesia de Don Juan de Alarcón y fue examinado en 1627 cuando se inició el proceso de beatificación. Ha vuelto a ser examinado en 1731, 1924 con ocasión del tercer centenario de su muerte, y en Junio de 1965 en el cuarto centenario de su nacimiento. El Papa Pio VI la beatificó solemnemente en la Basílica de San Pedro el 25 de Mayo de 1783.

1880 – 1965
Venerable José León Torres. Sus padres fueron Gregorio Torres y Margarita Rivero, familia cristiana, modesta y virtuosa. Ingresó a la Orden de la Merced en 1863, al convento de Córdoba; recibió el hábito el 30 de Octubre y comenzó su noviciado. Emitió los votos temporales el 1 de Noviembre de 1868 y los votos solemnes el 8 de Junio de 1871 y se ordenó sacerdote el 27 de Abril de 1875. Desde muy joven asumió cargos de responsabilidad en su Provincia: 17

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. maestro de novicios, vicario provincial, provincial, vicario general y visitador general. El Maestro General Pedro Armengol Valenzuela, conocedor de sus excelentes cualidades, lo designó provincial, cargo que ocupó por cuatro períodos. Durante su gobierno estuvo permanentemente preocupado de la expansión de la Orden; recuperó el convento de Santiago del Estero y trabajó muy duro para reabrir el convento de Tucumán; creó nuevas fundaciones en Buenos Aires y Montevideo; con su sólido eje promovió la vida comunitaria, desarrolló la vida cultural iniciando la publicación de la Revista Mercedaria en Córdoba. Visitó conventos entregando sabias normas y sano consejo para la vida religiosa. Distinguieron al Padre Torres su espíritu de observancia, la humildad, su capacidad de organización, su amor a la Orden, la devoción a la Eucaristía y a María de la Merced. En 1887 fundó en Córdoba la Congregación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. Redactó sus Constituciones y siempre les dio atención espiritual. En 1893 viajó a Roma al Capítulo General que aprobó las Constituciones de la Orden. Aprovechó este viaje para ir en peregrinación a Tierra Santa. En reconocimiento de su cultura y profundos conocimientos, en 1889 el Maestro General lo distinguió con los títulos de profesor asistente de filosofía y teología t maestro de teología. Murió santamente en su ciudad natal el 15 de Diciembre de 1930. Sus hijas espirituales solicitaron sus restos mortales y descansan en la iglesia de la Casa Matriz de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús en Córdoba. El proceso diocesano de beatificación se inició en 1957 y concluyó en 1959. Su causa se llevó a Roma y el proceso apostólico comenzó en 1973 y concluyó el 26 de Marzo de 1994 con la declaración de sus virtudes heroicas. Antonio Pisano. Nació en Cagliari, Cerdeña, el 19 de Marzo de 1907. Ingresó como postulante a la Orden 1920, pero debió dejar el Convento debido a una enfermedad. Gracias a su tenacidad y tan pronto recuperó la salud volvió al monasterio para empezar el noviciado el 5 de Marzo de 1922. Hizo su profesión de votos simples el 8 de Diciembre de 1923. Se dedicó con diligencia y seriedad a los estudios sacerdotales pero más aún a alcanzar virtudes religiosas, mostrando genuino amor a Dios y al prójimo ofreciendo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

heroicamente su joven vida, a los 19 años, como reparación de los pecados de la humanidad y por la conversión de los incrédulos, herejes y pecadores. El Señor aceptó la oblación de Fr. Antonio; su via crucis comenzó en Mayo de 1926. Aun cuando existían justificados motivos de esperanza de una mejoría, una enfermedad pulmonar terminó con su vida el 6 de Agosto de 1927. Está sepultado en el Santuario de Bonaria en Cerdeña y muchas son las personas que aseguran haber recibido gracias del Señor gracias a la intercesión de Fr. Antonio. Terminado el proceso diocesano, se inició en Roma el proceso del siervo de Dios. Felice Migliore. Este religioso nació en Serra di Falco, Sicilia el 26 de Noviembre de 1819. Ingeresó al convento de San Cataldo de los Mercedarios descalzos a los 17 años y se ordenó sacerdote en 1845. Fue devoto del Santísimo Sacramento y de la Virgen de la Merced, caritativo con los pobres y admirado por los fieles a quienes servía con ejemplar diligencia. Donde fuera era reconocido como religioso observante y piadoso y la gente le atribuía bendiciones y milagros. Debido a esto fue llamado a Roma y se le prohibió volver a Messina. Vivió en el convento de San Adriano y en Nemi y creció su fama pues obtenía gracias extraordinarias del Señor. Reconocido como santo, murió en Roma el 7 de Agosto de 1886. En el libro de los difuntos del convento de San Adriano puede leerse: “ Este padre fue un hombre extraordinario y despertó tanto entusiasmo en Sicilia que es imposible tener una idea de la gran estima en que se le tenía, no sólo por el pueblo sino por eminentes miembros de la Iglesia… Vivió pacíficamente y siempre contento en el medio y murió con igual calma, paz y serenidad.” Teresa de Jesús Bacq. Isabel nació en País el 16 de Septiembre de 1825 y fue educada como luterana. A los 14 años, se convirtió al catolicismo y se bautizó el 31 de Mayo de 1839. Ese día consagró su pureza a la Santísima Virgen en Notre Dame. Deseaba ser religiosa y lo intentó en tres diferentes congregaciones. Insatisfecha, se fue donde el obispo de Nancy, Charles Martial A. Lavigerie, que era su director espiritual, quien la animó a fundar un instituto religioso. En Nancy formó una comunidad con el nombre de Damas de María que, un año más tarde, el 8 de Diciembre de 1865, se 18

Fraternidad San Pedro Pascual. convirtió en Hermanas de la Asunción de nuestra Señora. Después de varios años de duro trabajo y gran sufrimiento, siguiendo el consejo del cardenal Lavigerie, Teresa eligió la Orden de la Merced que la identificaba por su espíritu de caridad y devoción a María. Solicitó la incorporación a la Orden y el Padre Valenzuela admitió a las hermanas el 4 de Abril de 1887 bajo el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced. Teresa murió en País adonde había viajado buscando ayuda para su instituto. Murió sola en una pobre pieza de hospital y lejos de sus hijas el 2 de Junio de 1896. Su vida plena de amor a Dios, a María y a los pobres, estuvo marcada por contrariedades, incomprensiones, sufrimiento y penas. En todo, Teresa veía la voluntad de Dios y su unión con el Señor la llevó a aceptar la cruz y los sacrificios. Su indómita esperanza y su deseo de salvar almas la sostenían. El proceso diocesano de beatificación iniciado en Roma, terminó el 30 de Junio de 1994. Venerable Margarita María López de Maturana, nació en Bilbao el 25 de Junio de 1884. Se educó en el colegio mercedario de Berriz donde nació su vocación religiosa. El 25 de Julio de 1903 ingresó al Monasterio Mercedario para consagrar su vida a Dios como monja de clausura. El 10 de Agosto del mismo año recibió el hábito y cambió su nombre de bautismo, Pilar. Hizo su profesión en la Fiesta de la Asunción del año siguiente y durante los primeros años de su vida religiosa, participó activamente en el colegio de su comunidad como profesora y prefecta de estudios. El Padre Manuel Sancho Aguilar fue su director espiritual y la encaminó hacia las misiones. De naturaleza alegre y abierta, su trabajo pedagógico fue el medio que Dios eligió para sembrar la semilla de la vocación misionera en su corazón. Bajo la dirección, la iniciativa y el infatigable trabajo de Madre Margarita, pronto el colegio de Bérriz fue un activo centro misionero. La asociación de ex alumnas Juventud Misionera Mercedaria nación el 19 de Marzo de 1920. El entusiasmo misionero cruzó rápidamente el umbral del monasterio para expandirse por el país y Madre Margarita continuó siendo el alma de esta nueva vida. A partir de ahí los hehcos se sucedieron con milagrosa rapidez. El Maestro General de la Orden. P. Ignacio López Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Santamaría visitó Berriz y Madre Margarita aprovechó la oportunidad para plantearle su deseo de servir a la Iglesia como misionera activa. El Maestro General en Roma se interesó en este proyecto presentado a nombre de todas las hermanas y el Papa Pío XI bendijo esta inquietud. El antiguo convento Mercedario se transformó en un bullente centro misionero y sede del nuevo instituto. En 1926 partió la primera expedición a Wuhu, China y al año siguiente Madre Margarita fue elegida Superiora. Hubo otras fundaciones en las Islas Carolina y Marshall y en Japón. El 23 de Mayo de 1930 Japón aprobó el nuevo instituto religioso Mercedarias Misioneras de Berriz y Madre Margarita fu su primera superiora. Realizó muchos viajes, especialmente al oriente, con el solo afán de extender el Reino de Dios hasta los confines de la tierra. Viajó a Roma para hablar personalmente de las misiones con el Papa. Después realizó su viaje final, el 23 de Julio de 1934. Desde 1961 su proceso de canonización se encuentra en Roma. Sus virtudes heroicas fueron reconocidas por decreto del 16 de Marzo de 1987. Luis de la Torre Rojas, nació el 21 de Junio de 1819 en San Pedro de Humay, en la Provincia de Pisco, Perú.. Fue terciaria mercedaria reconocida por su incesante caridad. Alimentaba a todos los pobres que se le acercaban y su ollita, de comida milagrosamente, nunca se agotaba. Afectuosamente se la conoce como beatita de Humay por sus virtudes. Murió considerada como santa el 21 de Noviembre de 1869. Desde 1946 su proceso de beatificación sigue su curso en Roma. Mártires Españoles. Como dijo el Papa Pío XI en Septiembre de 1936, todos los que fueron asesinados durante la Guerra Civil Española “sufrieron verdadero martirio en el sagrado y glorioso sentido del término, por el sacrificio de vidas inocentes de mayores y jóvenes en el esplendor de sus vidas.” Durante los primeros días de la guerra, en especial cuando la persecución religiosa estaba en su peor momento, treinta y siete religioso Mercedarios entregaron sus vidas por Cristo, 19 pertenecían a lo Provincia de Aragón y 18 a la Provincia de Castilla.

19

Fraternidad San Pedro Pascual. Encabezó la lista de los mártires aragoneses el Padre Mariano Alcalá Pérez, nacido el 11 de Mayo de 1867 y fusilado el 15 de Septiembre de 1936. Los otros 18 religiosos que encontraron una muerte violenta son: Tomás Carbonel Miquel, Mariano Pina Turón, Francisco Gargalo Gascón, José René Prenafreta, Manuel Sancho Aguilar, Tomás Campo Marín, Francisco Llagostera Bonet,Serapio Sanz Iranzo, Enrique Morante Chic, Jesús Eduardo Massanet Flaquer, Amancio Marín Mínguez, Lorenzo Moreno NicolásPedro Esteban Hernández, Antonio Lahoz Gan, José Trallero Lou, Jaime Codina Casellas, Antonio González Penín y Francisco Mitjá Mitjá. El 31 de Mayo de 1957 en Lérida se constituyó un tribunal eclesiástico diocesano para establecer el martirio de estos religiosos. Después de esta etapa el proceso fue a la Sagrada Congregación de Ritos en Roma el 25 de Noviembre de 1962, solicitando la apertura del proceso La causa sigue su curso en Roma. De los 18 religiosos de la Provincia de Castilla asesinados durante la persecución, nueve pertenecían a la comunidad de Buena Dicha en Madrid, tres a la de San Pedro de Madrid y uno a la de San Sebastián. Sus nombres son: Manuel Cereijos Muiños, José Cereijo Muiños, Serafín Solaegui Dunabeitía, Guillermo Vásquez Núñez, Enrique Saco Pradera, Luis Barros Fernández, Agustín Salgueiro Rodríguez, Gonzalo Pérez González, Tomás Tajadura Tajadura de la Provincia de Aragón, Leandro Hermida González, Serapio Paz Muras, Patricio Peláez Castaño, Eliseo Pérez González, Luis Arias López, Jesús Tizón Boleira, Ramon Lago Parrado, Olimpio Escudero González y Ricardo Vásquez Rodríguez, El reconocimiento del martirio de estos religiosos ejecutado en Castilla, no ha sido presentado. Sólo han sido recordados y los restos mortales de algunos de ellos han sido llevados al Monasterio de Poio el 5 de Mayo de 1940 y al Monasterio de Herencia el 14 de Junio de 1942.

Cuando el Nuevo Mundo irrumpe en el escenario histórico europeo, las únicas ordenes religiosas autorizadas por los Reyes Católicos para ir a América fueron, junto con los franciscanos, los dominicos y los agustinos, la Orden de la Merced quienes con muchos celo se dieron a la tarea de la evangelización de los habitantes de estas tierras vírgenes. Se asegura que no hubo sacerdotes o religiosos que acompañaran a Cristóbal Colón en su primer viaje. La fe cristiana llegó al nuevo continente en el segundo viaje en 1493. Pedro Martir de Anghiera, cronista italiano y necesaria referencia para todo el que busque información confiable sobre esa materia, tiene pruebas irrefutables de la presencia mercedaria desde un principio ya que tuvo contacto con los protagonistas directos de los hechos que narra en detalle. Cuando este autor relata la exploración de las costas de Cuba, menciona la presencia de un fraile mercedario,. Debido a la importancia de este texto, en la Historia de la Iglesia en las Américas se cita literalmente: “Cuando se cortaba la leña y se llenaban los toneles, uno de nuestros hombres salió a cazar al bosque, cuando de improviso se encontró con un hombre vestido de blanco y, en un primer momento, pensó que era un hermano de la Orden de Santa María de la Merced, a quien el almirante había llevado como sacerdote.” (De Orbe novo Decades, Compluti 1516, f. 9). Según el citado texto de Anghiera, la presencia de al menos un fraile mercedario en el segundo viaje de Colón es indesmentible. Según los testimonios de historiadores serios, de la misma Orden y de otras, podemos verificar los nombres de tres religiosos mercedarios que acompañaron a Colón: Juan Infante, Juan de Solórzano y Jorge de Sevilla. Historiadores modernos han intentado identificar al mercedario mencionado como Pedro Martir con Fr. Jorge, superior del convento de Sevilla, que estaba en las Indias en Abril de 1495. En sus instrucciones a Colón, el Rey de España solicitó el regreso del fraile a España y después que el religioso organizador de la expedición misionera de 1493, Minim Bernardo Boyl había regresado en diciembre del año anterior. Fray Jorge estaba en España en 1505 como provincial de Castilla.

Los Primeros Mercedarios en las Américas
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 20

Fraternidad San Pedro Pascual.

Trabajo Apostólico en América
Actividad Inicial Es necesario recordar que, como cualquier europeo, los mercedarios no conocían la realidad de los pueblos de América. No conocían el idioma ni la idiosincrasia de tantos pueblos diferentes. Por lo tanto, era difícil penetrar en la intimidad de los sentimientos de gentes desconocidas. Sin embargo, la profundidad, la vitalidad, la magnitud y los frutos de las misiones Mercedarias en este continente son sorprendentes. Los Mercedarios sólo sabían que venían a predicar el Evangelio y a convertir multitudes paganas. Las lenguas, tan diferentes de la de Cervantes, eran el primer obstáculo. Sin bien la riqueza de las lenguas es algo culturalmente positivo, para los misioneros fue un obstáculo más ya que desde México a Tierra del Fuego había varias y muy diferentes lenguas. Igual que otros misioneros, los mercedarios empezaron a proclamar el Evangelio siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el buen sentido cristiano. Usaban métodos rudimentarios. En América del Sur los misioneros enfrentaron grandes dificultades para evangelizar debido a las enormes distancias, ríos correntosos, altas montañas, bosques espesos y vastos desiertos. Pero también encontraron beneficiosos factores que ayudaban a la evangelización, especialmente en los territorios del Imperio Inca: buenos caminos que cruzaban todo el imperio, pueblos establecidos, grandes ciudades, una agricultura desarrollada, una organización social muy avanzada, un idioma común y, sobre todo, la buena disposición de los habitantes para aceptar el Evangelio. Además de su ministerio en las ciudades, los misioneros mercedarios iban a evangelizar nativos que vivían muy apartados. Estos pueblos estaban esparcidos en ciudades grandes y pequeñas muy distantes unas de otra y los misioneros debían ir a buscarlos en sus visitas de evangelización. A veces los religiosos se quedaban a vivir entre ellos para intensificar su enseñanza religiosa y tanto la escasez de misioneros como las distancias dificultaban la frecuencia de las visitas. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

El éxito de los misioneros dependía de la buena o mala acogida que les daban. Si los nativos los recibían bien, comenzaba la catequesis al aire libre, se erigía una cruz y luego se comenzaba la construcción de la iglesia. Así la gente aprendía los primeros rudimentos de la fe. Esta fue la primerísima manera en que se predicó el Evangelio. La metodología catequética era muy simple si bien bastante efectiva: los primeros recursos didácticos eran la cruz y la imagen de María. Sobre esta base los misioneros explicaban los fundamentos de la fe, al principio a través de gestos, luego a través de un intérprete nativo y cuando habían aprendido la lengua, en sus propias palabras. Los Padres Bartolomé de Olmedo en México, Antonio Correa en Chile, Marcos Dardón en Chiapas y Martín de Victoria en Ecuador, usaban música para captar el interés de su audiencia El conquistador de tierras en América se convertía en su propietario y asignaría o encomendaría sus tierras y mercaderías a colonos españoles con la condición de que, a cambio de tributo y servicio, ellos proveerían a un clérigo o religioso que enseñara la fe cristiana a los encomendados. La persona encargada de una encomienda o parcela se llamaba encomendero. Como tenía que suministrar a un sacerdote y pagar su salario, el encomendero prácticamente estaba encargado de la evangelización. Por esto, el sacerdote se sentía condicionado por el encomendero. Este sistema, legalizado por la corona, era fuente de abusos que la Iglesia tuvo que enfrentar a fin de defender a los nativos. En parte este proceso ayudó a la evangelización pero también tuvo resultados negativos para los misioneros y su apostolado. El misionero enseñaba doctrina cristiana en la encomienda. Por esto el lugar donde se proclamaba el evangelio se llamó doctrina y la persona encargada era el doctrinero. En general, los términos misionero y doctrinero significaban lo mismo. Un doctrinero no podía gobernar una doctrina –que usualmente comprendía iglesia, casa del sacerdote, escuela, hospital, cementerio y taller- a menos que hablara la lengua de los nativos. A pesar de la buena legislación real, mientras duró la colonia, hubo polémicas y es lamentable que obispos, clérigos y religiosos fueran los protagonistas.

21

Fraternidad San Pedro Pascual. De hecho, las doctrinas eran centros de catequesis, verdaderas parroquias rurales. Cada doctrina incluía varias villas separadas por grandes distancias y la más grande servía como centro principal. Habitualmente la iglesia era el lugar de reunión para la enseñanza de oraciones cristianas. Respecto a las dinámicas de las clases, los adultos se reunían dos veces a la semana para la catequesis y los niños todos los días. Los inicios de una doctrina eran difíciles: los misioneros debían viajar largas distancias para tomar contacto con cada villa. Más tarde, cuando se suprimieron las encomiendas, las doctrinas tomaron la calidad de centros misioneros bajo la celosa vigilancia de los obispos y religiosos superiores. Los mercedarios tuvieron muchas y muy importantes doctrinas a través de América. Defendiendo a los Nativos La legislación española sobre los aborígenes era, sin duda, humana y de inspiración cristiana. Sin embargo, su aplicación dejó mucho que desear y fue origen de innumerables abusos. La Orden de la Merced levantó su voz en contra desde el principio de la conquista. No por nada había luchado durante trescientos años por la libertad en el viejo continente. En América, los Mercedarios enfrentaron a los conquistadores llamando la atención a los encomenderos y enviando constantemente cartas e informes al rey. Esto continuó en el período histórico cuando los conventos de América pertenecían a la Provincia de Castilla hasta que más tarde fueron constituidos en provincias autónomas. Es así como, entre otros, Padre Marcos Dardón, incansable misionero mercedario en América Central, fue nombrado “protector y defensor de los indios” por la Real Asamblea de Guatemala, responsabilidad que cumplió con diligencia por cinco años. En León, Nicaragua, Padre Francisco de Bovadilla fue un gran defensor de los nativos, según el mismo lo expresaba en una carta que envió a la reina Juana desde Toledo, el 31 de Julio de 1551. En 1550, por cédula real, el rey de España ordenó la libertad de 500 nativos siguiendo el consejo y la intercesión del misionero Mercedario, Juan de Almazán. En 1551, Padre Bartolomé de Montesinos presentó a la Asamblea de Charcas igual defensa para los nativos que trabajaban en las minas de Potosí. En 1576, desde Nueva Granada, Padre Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Alonso de Avila informó a Felipe II sobre el abuso de los encomenderos con los nativos. En Chile, los Padres Antonio Correa, Antonio Sarmiento Rendón y Miguel de Benavente defendieron lealmente a los Indios de los malos tratos de los encomenderos. Esta actitud en contra de los que ejercían poder temporal, colocó a los misioneros en una posición clave para que los nativos confiaran en ellos.

La Familia Mercedaria
La política y los sucesos anti religiosos de los siglos XVIII y XIX llevaron un soplo devastador a la vida religiosa en la Iglesia, dando la impresión que no tendría fuerzas para superarse. Sin embargo, en algunos aspectos, las pérdidas se balancearon. De hecho, aún cuando fueron expulsados de sus conventos, muchos religiosos permanecieron fieles privadamente a su ideal de vida religiosa. Trabajaban silenciosa y efectivamente para la restauración espiritual de la Iglesia y de sus institutos. Otros promovieron distintas formas de vida religiosa más acordes con las demandas del nuevo tiempo histórico. El carisma Mercedario también inspiró nuevas formas de expresión, especialmente en personas llenas del amor de Dios que dieron origen a los institutos religiosos Mercedarios femeninos. En un nivel práctico, estos institutos se dedicaron a la instrucción cristiana, al cuidado de los enfermos, a las misiones, a la asistencia de la juventud pobre y descarriada, etc. Bajo la protección de la Virgen de la Merced también hubo laicos que se organizaron en asociaciones para reflexionar sobre la salvación de sus almas y hacer el bien al prójimo. En el siglo XIX, emergieron los institutos religiosos femeninos y se integraron a la Familia Mercedaria realzando algún aspecto del carisma. A continuación se entrega una breve descripción de estos institutos: Mercedarias Misioneras de Barcelona

22

Fraternidad San Pedro Pascual. Este instituto religioso se fundó en Barcelona el 21 de Noviembre de 1860. La joven Lutgarda Mas y Mateu (1828-1862) y el mercedario exclaustrado Padre Pedro Nolasco Tenas y Casanova (1803-1874), fueron las almas de esta fundación. Lutgarda se dirigió al P. Tenas para realizar su ferviente deseo de restablecer las Hermanas Mercedarias en Barcelona. Después de su perplejidad inicial acerca de esta obra y como recibió apoyo del Vicario General de la Orden, Padre Tomás Miquel, se convirtió en entusiasta promotor de esta labor. El 21 de Noviembre de 1860, después de completar los trámites necesarios, Padre José María Rodríguez y Bori, presidente interino del convento de Barcelona confirió el hábito a cinco jóvenes de Barcelona y nombró superiora de la incipiente comunidad a la joven Mercedes Bartra Demetre. Ese mismo año 1860 el instituto fue reconocido por la diócesis y el 19 de Septiembre de 1864 fue incorporado a la Orden de la Merced por el vicario General, P. Tomás Miquel. Las religiosas, integradas a la Orden como terciarias regulares, tomaron el nombre de Religiosas Mercedarias. El 25 de marzo de 1911, el Instituto recibió el Decretum laudis de la Congregación de Religiosos. Inicialmente el instituto estuvo dedicado a la formación juvenil, pero pronto se orientó a las misiones y otras obras sociales. Las Constituciones revisadas de 1983 establecen: “La finalidad del Instituto es el anuncio del Reino y la redención del prójimo mediante la promoción y la educación cristiana de los hombres, a través de la enseñanza, a través de la enseñanza, las misiones y las obras sociales. Actualmente el Instituto consta de 430 religiosas distribuidas en 66 casas en España, América y Africa. Hermanas Mercedarias de la Caridad La Hermanas Mercedarias de la Caridad fueron fundadas en Málaga, España el 16 de Marzo de 1878por el canónigo y visitador de las religiosas de la diócesis, Monseñor Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1813-1905). El Instituto fue integrado a la Orden de la Merced el 9 de Junio de 1878 por decreto del vicario general, P. José María Rodríguez. León XIII les otorgó el Decretum laudis el 25 de

Septiembre de 1900 y la aprobación del Instituto y sus Constituciones fue conferida el 24 de Abril de 1901. El fin específico del Instituto es la práctica de la caridad mediante el ejercicio de las obras de misericordia. Las Constituciones de 1977, renovadas después del Concilio Vaticano II, expresan de la siguiente manera el carisma y la misión del Instituto: “La misión a que está consagrada esta Congregación es la práctica de la caridad, ejerciendo todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la personas de los pobres, sirviéndoles en los hospitales, hospicios, escuelas y en cuantas obras puedan redundar en beneficio de la humanidad enferma, necesitada y desamparada. Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera, en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.” La Congregación, actualmente, está extendida en España, Francia, América Latina y Africa, con 180 casas y 1.556 religiosas. Hermanas de Nuestra Señora de la Merced Fueron fundadas en Nancy, Francia, el 2 de enero de 1864 por la madre Teresa de Jesús (Elizabeth) Bacq (1825-1896), con el apoyo del obispo local, luego cardenal, Monseñor Carlos Marcial A. Lavigerie. Inicialmente, el Instituto con carácter diocesano, tomó el nombre de Religiosas de la Asunción de Nuestra Señora. Las primeras Constituciones, redactadas por Madre Teresa, fueron aprobadas el 8 de Diciembre de 1865, pero siendo su anhelo de agregarse a una Orden donde fuese particularmente venerada la Santísima Virgen, se preocupó con insistencia en tal sentido. El 4 de abril de 1887 el Instituto fue agregado a la Orden de la Merced con decreto del General Pedro Armengol Valenzuela y desde aquel mismo día las religiosas tomaron el nombre de Nuestra Señora de la Merced. El 25 de Marzo de 1912, Su Santidad Pío X concedió el Decretum laudis; el 13 de Junio de 1931 Pío XI daba la primera aprobación como Instituto pontificio y el 6 de mayo de 1941 Pío XII concedía la aprobación definitva de las Constituciones.

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

23

Fraternidad San Pedro Pascual. El carisma del Instituto se caracteriza esencialmente por un espíritu apostólico y mariano a través de las obras de caridad y misericordia. “Esta familia religiosa –se leía en las primeras Constituciones escritas por Madre Teresa- , ha sido fundada para honrar en modo particular la vida de Jesús en María y por María”. Las Constituciones renovadas en 1975 precisan en estos términos el carisma y la espiritualidad del Instituto: “Tal espiritualidad, fundada sobre la caridad redentora y sobre la humildad, de la que Madre Teresa dio un ejemplo inconfundible, está formada por una fe ardiente, una caridad intensa, una dedicación sin límites, un celo que no rechaza nada de lo que pueda ser agradable a Dios y procurar la salvación de las almas.” Las Hermanas son actualmente 529, esparcidas en 57 casas existentes en Francia, Italia, Bélgica, Africa, Palestina, India, Chile, Ecuador y Estados Unidos, y se dedican a la educación de la infancia y de la juventud en los asilos y en la escuela elemental, media y superior, a la asistencia de los huérfanos en lugares de prevención y colonias, al cuidado de los enfermos en los hospitales y en las clínicas de los ancianos en asilos. Sisters of Mercy Durante el siglo XIX surgieron en la Iglesia también otros institutos religiosos, los cuales, aunque no agregados oficialmente a la Orden de la Merced, sin embargo tienen una cierta relación con ella. Entre éstos está la Congregación de Sisters of Mercy. Las Sisters of Mercy o Hermanas de la Merced tuvieron origen en Dublín, el 24 de Septiembre de 1827, por obra de una piadosa y noble mujer católica, Catalina McAuley (1787-1841), que abrió una casa para que fuera contemporáneamente escuela, asilo, alojamiento para chicas abandonadas, etc. De aquí nació la idea de fundar una Congregación de religiosas con el fin de practicar las obras de caridad o de misericordia en todas se varias manifestaciones. Después de la necesaria preparación, Catalina, con sus dos compañeras hizo la profesión religiosa en 12 de Diciembre de 1831. Si bien la Congregación no había tenido ninguna relación de origen o desarrollo con la Orden Mercedaria, no obstante en las Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

constituciones se recomienda tener una especial devoción a la Virgen de la Merced, que es la Patrona de la Congregación y a san Pedro Nolasco, modelo de caridad hacia el prójimo. Además, en la Congregación está en uso el escudo de la Orden. Estas religiosas se han desarrollado mucho en los cinco continentes, especialmente en las regiones donde se habla la lengua inglesa.

Hermanas Terciarias Mercedarias del Niño Jesús Fueron fundadas el 1 de Octubre de 1887, en Córdoba, Argentina y agregadas como terciarias regulares de la Orden de la Merced, el 20 de Diciembre de 1887. Su fundador fue el venerable José León Torres, y su director por espacio de 42 años. A su santa muerte, el 15 de Diciembre de 1930, dejó la fundación muy bien consolidada y extendida en varias ciudades de Argentina y Uruguay. El obispo de Córdoba aprobó las constituciones propias redactadas por el Fundador. El Instituto fue de derecho diocesano hasta el 12 de Enero de 1931, fecha en que obtuvo de la Santa Sede la aprobación ad experimentum y la aprobación pontificia el 3 de Abril de 1940. Según las Constituciones aprobadas en 1983, la Congregación: “cumple su misión a través del apostolado de la educación, mediante el cual hace presente a Jesucristo Redentor, hermano y amigo, entre los cristianos oprimidos a causa de culturas antievangélicas”. Las Hermanas Terciarias Mercedarias están comprometidas en la enseñanza en escuela y colegios, el perfeccionamiento artístico y la capacitación de los jóvenes para el trabajo, la asistencia a los huérfanos, niños y ancianos desamparados, el catecismo en los suburbios y ayuda en las obras parroquiales. Las religiosas promueven así la plena libertad de hijos de Dios, haciendo un servicio a la fe.

Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento

24

Fraternidad San Pedro Pascual. Fueron fundadas en la ciudad de México, el 25 de Marzo de 1910. Habiendo solicitado la madre María del Refugio a la curia diocesana un religioso como director y guía del Instituto, le fue indicado el padre Alfredo Scotti, entonces provincial de México. El padre Scotti tomó gran interés por el bien de la comunidad, dedicándose a la revisión de las Constituciones, de acuerdo con la madre María del Refugio y con la ayuda de la madre Consuelo Olivares. Fueron agregadas espiritualmente a la Orden de la Merced el 11 de julio de 1925. Obtuvieron la aprobación pontificia el 22 de julio de 1948. La finalidad del Instituto está expresada con estos términos en las constituciones aprobadas en 1989: “Trabajar con todo ahínco por extender el reinado de Jesús Eucaristía y el amor filial a Nuestra Madre Santísima de la Merced”. Este apostolado se expresa mediante la educación de la infancia y de la juventud, su formación en el culto y piedad eucarísticos. La Congregación tiene escuela y colegios, y dedica especial cuidado a la preparación de los niños para la primera comunión. Actualmente se encuentran en México, Colombia, Chile, Estados Unidos, El Salvador, Italia y España. Mercedarias Misioneras de Bérriz Tienen origen en un monasterio de monjas mercedarias de clausura fundado en 1540. En 1869 inauguran las religiosas el Colegio que después se haría famoso, La Vera Cruz. Adquiere fama por la vida que le infunde la madre Margarita María Maturana que ingresa al monasterio en 1903. En 1920 funda la asociación Juventud Mercedaria Misionera. Con esto el colegio y monasterio se ponía a la vanguardia en el movimiento misionero. La causa de este despertar fue el gran espíritu mercedario que se vivía en el monasterio. En 1926 el papa autoriza el envío de un grupo de mercedarias misioneras a Wuhu, China. El 23 de Mayo de 1930, por obra de la Madre Margarita Maturana, entonces superiora del monasterio, por decreto de la Santa

Sede, se transforma el monasterio en Instituto Misionero que continúa perteneciendo a la Orden de la Merced. En 1931 celebran capítulo general y a él asiste la madre Margarita. Ella redacta las Constituciones, que son aprobadas definitivamente el 3 de enero de 1939. Las hermanas continúan emitiendo el cuarto voto mercedario reformulado. Las Constituciones postconciliares aprobadas en 1981 expresan la misión evangelizadora de la Congregación así: “Nos comprometemos a realizarla preferentemente en las iglesias jóvenes y en los pueblos pobres y oprimidos del modo peculiar que expresa y sella nuestro Cuarto Voto redentor: permanecer en la misión, si lo exige el bien de los hermanos, cuando hubiere peligro de perder la vida”. Principalmente se han extendido por Oriente: China, Japón, Filipinas, Taiwán, Islas Carolinas, etc.

Hermanas Mercedarias Misioneras de Brasil Fueron fundadas el 10 de Enero de 1938 por Lucía Etchepare, con el apoyo y la colaboración del obispo mercedario monseñor Inocencio López Santamaría, prelado de Bom Jesús de Gurgueia, Piauí, Brasil. A pedido de su Superiora General, madre Lucía Etchepare y su consejo, el Instituto fue agregado a la Orden el 3 de Octubre de 1938, por decreto del Maestro General. El padre Inocencio, en un informe al Maestro General de la Orden de la Merced de 24 de junio de 1954, dice: “Con los permisos necesarios y el rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos, se realizó aquí esta fundación de Hermanas Mercedarios Misioneras de Brasil, bajo la protección de San Ramón Nonato y de Santa Teresita del Niño Jesús.”. La finalidad del Instituto aparece en las constituciones aprobadas en 1990: “Las hermanas están empeñadas en dar continuidad a la misión redentora de Jesucristo con la acción apostólica especialmente en las zonas rurales y en los lugares más desprovistos de asistencia, procurando ser una presencia liberadora, 25

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. contemplativa y misericordiosa, sobre todo entre los pobres, marginados y oprimidos”.

Esclavas Mercedarias del Santísimo Sacramento Instituto fundado en Marchena, Sevilla, por el mercedario descalzo Emilio Ferrero y por Carmen Ternero, el día 12 de mayo de 1940. El 26 de Junio de 1950, el mismo padre Emilio, Comisario General de los mercedarios descalzos, lo agregó a la Orden Mercedaria descalza.

de tal Reina. Esta cofradía tenía algunas alguna semejanza con las Esclavitudes marianas. Todas éstas eran reguladas por Estatutos propios y enriquecidas con particulares indulgencias. Además existía otro tipo de cofradía reservada solamente a las jóvenes antes de casarse, llamadas Hijas de María de la Merced, también con Estatutos propios e indulgencias. Durante el siglo XIX hubo ilustres devotos de la Virgen de la Merced adscritos a no a las cofradías. Algunos de estos santos varones que merecen ser recordados son San Gaspar del Bufalo (1786-1837), cuyos padres estaban adscritos a la Archicofradía de la Merced establecida en la iglesia de San Adrián en Roma. Con ellos también frecuentaba la iglesia el hijo, a quien enseñaron el amor a la Virgen de la Merced. Y él, siguiendo el ejemplo de sus progenitores, vistió el escapulario de la Merced e hizo el noviciado como terciario, bajo la dirección del padre Juan Matabosch. Gaspar, posteriormente, ya ordenado sacerdote, fundó la Congregación de la Preciosísima Sangre.. Vicente Pallotti (1795-1850), el santo fundador de la Sociedad para el Apostolado Católico, llevaba siempre el escapulario de la Merced que había recibido y recomendaba a sus hijos hacer lo mismo. San Antonio María Claret (1807-1870) tuvo una relación más estrecha con la Orden de la Merced. Fue ordenado sacerdote por el obispo Mercedario Juan José Tejada. Fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue consagrado arzobispo de Santiago de Cuba. Cuando vino a Roma para participar en el Concilio Vaticano I, como prueba de su amor a la Orden, se hospedó donde los Mercedarios de San Adrián, viviendo como un simple religioso. Escribió el bello opúsculo sobre la vida del Fundador de los mercedarios con el significativo título: L’egoismo vinto, en el cual Pedro Nolasco es descrto como eximio ejemplo de caridad, que vence el egoísmo que aleja a los hombres unos de otros. A estos devotos de la Merced, también añadimos otro enamorado de la Virgen: San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) que el día 28 de julio de 1723 depuso su espada de caballero laico a los pies de la imagen de la Merced en la iglesia homónima en Porta 26

Mercedarias del Divino Maestro Este Instituto no pertenece jurídicamente a la Familia Mercedaria. Nación en Buenos Aires, Argentina con el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced del Divino Maestro, el año 1887. Sus fundadores fueron el prebítero Antonio Rasore y Sofía Bunge. Se recibieron las primeras postulantes el 31 de enero de 1889. La finalidad del Instituto, de derecho pontificio, es la educación cristiana de niñas y las obras de misericordia. Laicado Mercedario Dado que las indulgencias que los Sumos Pontífices conceden a las asociaciones mercedarias son distintas unas de otras, en 1833 fueron concedidas a la Cofradía de la Merced establecida en la iglesia dedicada a la Virgen de los Pobres en Río de Janeiro, las indulgencias propias de la Tercera Orden. También en el Brasil hay que señalar la transformación de la cofradía existente en Ouro Prieto en Tercera Orden de la Merced, hecha en 1845. En el siglo XIX se desarrolló, especialmente en América, un tipo particular de cofradía. A ella pertenecían aquellas personas que querían honrar a María de la Merced como su Reina, con caridad y pureza, virtudes propias con las cuales debía ser adornado el trono Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Alba, Nápoles, liberándose de los lazos que la vida mundana le tendía y tomó la decisión de hacerse sacerdote, siendo posteriormente fundador de la Congregación de Redentoristas. El piadoso deseo de los laicos de vestir por devoción el escapulario de María de la Merced, adquirió en algunos fieles un más serio compromiso con María al solicitar portar el hábito mercedario, cosa que se realizó especialmente entre las mujeres. Esas formaban parte de la Tercera Orden, como beatas no claustrales, después de haber hecho el noviciado y la profesión. Este modo de expresar la devoción a la Merced se verificó especialmente en Argentina donde, no obstante algunos intentos, no había sido posible fundar un monasterio de monjas mercedarias., Una vez promulgado el Código de Derecho Canónico en 1917, en lo referente a laicado, la Orden adaptó los reglamentos de la Orden Tercera, de la Cofradía y de otras asociaciones mercedarias de laicos a la nueva legislación. La Orden Tercera algunas veces llama constituciones a sus Estatutos. Aunque en las constituciones de estas agrupaciones de laicos se recogen y expresan conceptos generales acerca del estilo de vida mercedario, su apostolado se desarrolla en una actividad orientada al bien espiritual del prójimo, traducida en el rezo diario de tres Padre Nuestro y tres Ave María, como orar por las almas del purgatorio y ofrecer una parte del rosario por la conversión de los pecadores y herejes, No se pueden ignorar las muchas obras que desarrollan con los necesitados, enfermos y encarcelados, lo que constituye el apostolado social en la línea del servicio redentor. Según sus constituciones o estatutos, frecuentemente revisados y puestos al día, cuando las circunstancias lo exigían, la vida da y la actividad de sus miembros se ha ido acomodando a las exigencias de la sociedad cambiante. Por tanto, deben vivr la pobreza en la sobriedad, evitar el lujo, guardar la castidad según su estado. En cuanto al voto de redención y su realización en la vida de un laico comprometido, cumplirán “el voto trabajando contra la esclavitud así del alma como del cuerpo. Por tanto, se consagrarán a las obras de misericordia, enseñando catecismo a los niños e ignorantes, ayudando a las misiones, así entre fieles como infieles con oraciones y limosnas, propagando libros y diarios católicos”. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

La vida espiritual centrada en Cristo exige oración, recepción de los sacramentos, culto a la Santísima Virgen y al fundador San Pedro Nolasco, preparando sus fiestas devotamente. Cofradías La figura de María Santísima ha movido muchos corazones que fervorosamente le han rendido culto a lo largo del tiempo. Es así como dentro del clima mariano aparecen otras instituciones mercedarias que, distintas a la Orden Tercera, veneran piadosamente a María de la Merced, son: Corte de Mercedes, Camareras de la Virgen, Hermanas Sabatinas y Fraternidades Marianas. La espiritualidad de estas asociaciones laicas brota del carisma de la Orden. Con el auge de la Acción Católica estas instituciones de laicos se han debilitado en su vigor.

Mirando al Futuro
Pablo VI dijo a los participantes del capítulo general de 1968: “Vuestra historia, tan llena de santidad y de heroísmos no se ha detenido … sigue su curso; porque su trayectoria es de caridad y ésta pertenece a la esencia de la Iglesia, aunque las formas de aplicación vayan cambiando con los signos de los tiempos. En conformidad con la doctrina del Concilio, queréis mantener y vigorizar el espíritu y el rico patrimonio de vuestra Orden, al mismo tiempo que analizáis las necesidades del mundo y de la Iglesia para ayudar más eficazmente, inflamados de celo apostólico, a los hombres. Este cometido, -como lo sabéis- no surtirá efecto si no va paralelo con una ferviente renovación interior, con la práctica de las virtudes de humildad y de obediencia, de fortaleza y de castidad, de pobreza y de caridad, por las que se participa del anonadamiento de Cristo, de quien fluye el amor al prójimo, rasgo peculiar de vuestra fisonomía institucional”. Estas palabras de Pablo VI son clarividentes en lo referente al alma misma de la Orden y a su espiritualidad como fuente de vida interior, desde donde brota con fuerza la acción liberadora, al mismo 27

Fraternidad San Pedro Pascual. tiempo que alientan a mirar al porvenir donde aparece siempre actual el carisma mercedario. Abierta al soplo del Espíritu Santo, la Orden de la Merced, con optimismo, ha dado cabida a una adecuada renovación para desempeñar el papel que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso resultan estimulantes las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, el 22 de mayo de 1986, al recibir en audiencia privada a los participantes del capítulo general de la Orden de la Merced. Entre otras cosas, el Papa dijo: “En esta feliz circunstancia me es grato animaros en vuestro empeño de actuar los ideales y los propósitos de vuestro Fundador en el contexto histórico-social contemporáneo, tan diverso, en muchos aspectos, de aquel de su tiempo, aunque, igualmente necesitado de ser orientado hacia los mismo valores fundamentales de justicia, misericordia, liberación, reconciliación, paz. Quisiera, en particular, exhortaros a mantener, incrementar y propagar la intensa devoción, propia de vuestros orígenes, en relación a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios, que tan ejemplarmente ha participado en la obra redentora de su divino Hijo: sólo así vuestra Orden podrá cpnservar íntegrro e inalterado aquel espíritu evangélico, aquel anhelo profundo de redención y liberación del hombre, que siempre la ha caracterizado: liberación del hombre de toda miseria, esclavitud y opresión, comenzando por aquella fundamental del pecado.” No cabe duda que, en estas palabras, el Papa ha sabido captar y expresar con claridad la actualidad del carisma mercedario en el mundo de hoy, donde no existe más el cautiverio tal como era concebido en tiempos de Pedro Nolasco, pero siempre existen hombres oprimidos por otras formas de esclavitud. La Orden de la Merced continúa realizando, en este momento de la historia, la obra redentora de Cristo, e imitando a María, cooperadora admirable de su Hijo, en la redención y liberación integral del hombre. El medio más seguro para esta obra de redención y liberación es llevar el Evangelio a los hombres. La humanidad, como observa Juan Pablo II en la encíclica Redeptoris missio, concuerda con ciertos valores que la Iglesia anuncia. Estos valores que entran de lleno en el carisma mercedario, son: “el rechazo de la violencia y de la guerra; el respeto de la Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

persona humana y de sus derechos; el deseo de libertad, de justicia y de fraternidad; la tendencia a superar los racismo y nacionalismo; la afirmación de la dignidad y la valoración de la mujer”. Todo estos, -dice el Papa- es un signo providencial de la bondad y misericordia de Dios, y de segura esperanza: En proximidad del tercer milenio de la Redención, Dios está preparando una gran primavera cristiana, de la que se avizora el comienzo”. La Orden de la Merced, aun en su pequeñez, quiere contribuir a realizar esta primavera del Espíritu, según el carisma liberador y de liberación que ha recibido de San Pedro Nolasco y que anhela preservar y actualizar en el mundo contemporáneo para la edificación del Reino de Dios.

28

Fraternidad San Pedro Pascual.

La Familia Mercedaria.

La Orden de la Merced
Un perfil histórico
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1

Fraternidad San Pedro Pascual. San Pedro Nolasco, fundador Lugar y fecha de su Nacimiento La primera referencia escrita acerca del lugar de nacimiento de San Pedro Nolasco se encuentra en el códex Speculum fratrum escrito en 1445 por el Maestro General de la Orden, Nadal Gaver, hombre de destacada cultura humana y eclesial. En su traducción española, la frase fielmente traducida del codex dice: “…ciertamente, como el muy santo varón, Pedro Nolasco de Mas de Santas Doncellas, Diócesis de San Pablo cerca de Barcelona, donde había establecido su residencia…” Es de esta frase de Speculum fratrum que la tradición mercedaria ha entendido que Nadal Gaver se refería a Mas Saintes Puelles (Diócesis de San Papoul), villa ubicada en el condado de Toulouse en el sur de Francia, entre las ciudades de Carcassone y Toulouse, en el Bajo Languedoc. En 1446, Fr. Pedro Cijar dijo lo mismo en su Oposculum tantum quinque. Fr. Francisco Zumel, profesor de la Universidad de Salamanca, confirmó este antecedente en su obra De vitis Patrum. Desde entonces todos los escritores, mercedarios o no, que han tratado el tema, han sido unánimes al sostener que fue la ciudad natal de Pedro Nolasco. Sin embargo, más recientemente y basados en la interpretación de textos más que en fuentes confiables, ha surgido la opinión que Pedro Nolasco nació en una masía (casa de campo) en la inmediación de Barcelona. En cuanto a su data de nacimiento de Pedro, no hay una fecha exacta digna de crédito. Sin embargo, teniendo en cuenta un antiguo codex del cual Zumel obtuvo relevante información, según el juicio por arbitraje de Pedro Oller, parece que Nolasco ya estaba liberando cautivos en el año 1203. Se infiere de esto que, para estar involucrado en una empresa tal, el Fundador de los Mercedarios tenía que haber alcanzado una cierta madurez y que poseía un espíritu emprendedor, propio del ímpetu de su juventud. Por ello resulta convincente establecer, junto a muchos historiadores fiables, que Pedro Nolasco nació entre 1180 y 1182. Como escribió Zumel, Pedro vivió en Barcelona desde su infancia. Perfil y actividad de Pedro antes de la Fundación de la Orden Presentar la carismática figura de Pedro Nolasco a los lectores del siglo XXI, ya en el tercer milenio, es definitivamente una tarea apasionante, porque Pedro Nolasco, aparece como el hombre de hoy, en el crucero de dos centurias: el siglo que termina y cierra sus puertas a las experiencias pasadas y el siglo nuevo que abre sus puertas al futuro, a nuevas realidades. Para el joven Pedro, el siglo doce moría con sus guerras, sus instituciones, sus organizaciones civiles y religiosas, sus formas de cautividad, sus angustias y problemas. El siglo trece llegaba con un aura de renovación, con esperanzas rejuvenecidas y ciertos augurios de novedades revolucionarias en las esferas religiosas, políticas sociales y culturales. Aun cuando en los primeros veinte años de su vida el aspecto fundamental y distintivo de su personalidad entregada por documentación confiable – es el de un joven determinado que inicia su viaje a través del siglo XII en curso directo hacia la liberación de los cristianos cautivos por su fe. Después que la familia Nolasco se estableció en Barcelona, desde muy temprana edad, Pedro aprendió de Bernardo, su padre, el arte del comercio. Fr. Cijar llama a Pedro Mercator optimus y Gaver mismo confirma que Pedro Nolasco fue un mercader antes de fundar la Orden. De hecho, cuando llega a adulto ya se manifestó su carismática misión en la Iglesia y la sociedad. Siguió siendo comerciante, sólo que ya no compraría mercaderías sino que dedicaría su vida a la compra de seres humanos. Pedro, se asoció con unos pocos compañeros que compartían su preocupación por los cautivos y, como establece Zumel, “después de perseverar en la oración a Dios. Se dedicaban diariamente a recolectar las limosnas de fieles piadosos en la Provincia de Cataluña y el reino de Aragón, para realizar la sagrada tarea de la redención. Tanto fue así que el santo varón y sus compañeros lograrían varios escritos de liberación y redención… Todo esto sucedía en el año 1203.” La profesión de mercader de Pedro Nolasco fue muy útil para el grupo de redentores que él lideraba en ese primer período, porque los mercaderes tenían fácil acceso a los países musulmanes. Eran conocidos y, por siglos, eran casi los únicos intermediarios en la transacción de cristianos cautivos en tierras moras y de moros en tierras cristianas. El grupo de Pedro Nolasco y sus compañeros estaba constituido sólo por hombres laicos quienes, como informó 2

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Jaime II a Bonifacio VII en 1301, “tenían profunda devoción a Cristo que nos redimió con su preciosa sangre.” Esta frase tan adecuada apunta a la nota característica de la espiritualidad del grupo: su devoción y seguimiento de Cristo Redentor. Con admirable generosidad juvenil entregaron sus bienes y lo dieron todo por la redención. Muerte de Pedro Nolasco Gracias al descubrimiento de la escritura de donación de Arguines en el Archivo General del reino de Valencia, ha sido posible determinar la fecha exacta de la muerte del Fundador de la Orden. Debido a la importancia y alcance de las obligaciones que la Orden tendría que asumir al aceptar el legado y para manifestar su acuerdo, se llevó este legado de Valencia a Barcelona para ser aprobado por el Capítulo General que se celebraba todos los años en mayo, para la Fiesta de la Santa Cruz. El Capítulo aceptó la donación y para demostrar su acuerdo, todos los hermanos capitulares firmaron el documento original ante el notario Pedro de Cardona. El documento, endosado por los capitulares fue devuelto debidamente sellado al notario de Valencia, Bernardo de Locadie, quien lo hizo con las siguientes palabras: “Y esto fue sellado sin la firma del antes citado Hermano Pedro Nolasco porque durante el tiempo que el presente documento era llevado a Barcelona para ser firmado por el y por los otros Hermanos y que el ya mencionado Maestro, Guillermo de Bas y los otros Hermanos firmaron, el Hermano Pedro Nolasco había dejado este mundo.” A esto se añade la más acabada comprensión del precepto de las Constituciones de 1272 que ordenaban que: “el aniversario del primer Maestro de nuestra Orden se celebre al día siguiente de la Ascensión.” Considerando que en la Cataluña medieval y en otros países europeos – Italia, por ejemplo- la Ascensión del Señor se celebraba en fecha fija, 5 de Mayo, es lógico deducir que el Patriarca Fundacional de la Orden de la Merced murió el 6 de Mayo de 1245, en Barcelona, en la Casa Matriz de la Orden construida cerca del mar por Raimundo de Plegamans.

El venerable cuerpo de Pedro Nolasco fue sepultado en la iglesia del Convento de Arguines. A las exequias y entierro del primer Maestro de nuestra Orden asistieron los frailes que habían llegado a Barcelona para participar en el Capítulo General Ordinario que debía comenzar, como de costumbre, el 3 de Mayo. Sin embargo, ese año no fue posible cumplir tal fecha por la enfermedad y muerte de Pedro Nolasco. Los frailes capitulares presentes al momento de la muerte del Maestro y Fundador de la Orden fueron: Guillermo de Bas, Guillermo de San Julián, Juan de Laers, Bernardo Caselles, Bernardo de Corbaria, Berengario de Cassá, Pedro de Caldes, Poncio de Solans, Arnaldo de Prades, Berenguer de Tona, Ferrer de Gerona, Raimundo de Montoliu, Pedro de Huesca, Domingo de Ossó y Raimundo de Ullastret. El humilde laico Hermano Pedro Nolasco siempre fue considerado como un fiel imitador de Cristo Redentor y se le consideró santo. Su veneración se extendió prontamente en los países donde estaban presentes sus hijos espirituales. Para ratificar esta convicción universal, la Iglesia lo canonizó años más tarde. Fundación de la Orden Después de quince años de admirable misericordia en la redención de cristianos cautivos, Pedro Nolasco y sus amigos veían con preocupación que en vez de decrecer, el número de cautivos aumentaba fuertemente día por día. Nuestro decidido mentor, con su fuerte personalidad, claras ideas, ardorosa fe, sólida y equilibrada devoción a Cristo y a su Santísima Madre, su corazón compasivo, con su serena y resuelta confianza en Dios, Pedro Nolasco no se sintió impresionado por la magnitud de la misión que acogía ni por su propia insignificancia. En su ferviente oración buscó inspiración divina para ser capaz de continuar la obra de Dios que él había comenzado. En tal circunstancia, durante la noche del 1 de Agosto de 1218, Pedro Nolasco recibió una intervención especial de la Santísima Virgen: una asombrosa experiencia mariana que iluminó su mente y provocó su voluntad de transformar su grupo de laicos redentores en una Orden Religiosa Redentora que, con la aprobación de la Iglesia y la protección del rey de Aragón, prosiguiera la obra redentora. 3

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Al día siguiente, Pedro Nolasco fue al palacio real a exponer su proyecto al joven Rey Jaime I y sus consejeros, el primero de los cuales era el Obispo de Barcelona, don Berenguer de Palou. El plan que Dios a través de María inspirara a Pedro consistía en fundar una Orden Religiosa Redentora, estructurada y estable, bajo el patrocinio de la Santísima Virgen. El propósito agradó al rey y a sus consejeros ya que, desde el fallido intento de Alfonso II con la Orden del Santo Redentor, la noble aspiración de la Casa de Aragón de tener su propia orden redentora comenzaba a hacerse realidad. El 10 de Agosto de1218, la nueva Orden Religiosa para la Redención de Cautivos se constituyó oficial y solemnemente en el altar mayor erigido sobre la tumba de Santa Eulalia, en la Catedral de la Santa Cruz en Barcelona. El arzobispo Berenguer de Palou entregó a Pedro Nolasco y sus amigos el hábito blanco que llevarían como distintivo de la Orden; también le dio la Regla de San Agustín como norma de su vida comunitaria y la autorización para que la Santa Cruz, símbolo de la Catedral, la llevaran en el hábito de la Orden. En ese momento, Pedro Nolasco y los primeros Mercedarios hicieron su profesión religiosa ante el Obispo. Por su parte, el Rey Jaime I el Conquistador estableció la Orden como institución reconocida por la ley civil de su reino. En el acto mismo de la fundación y como importante rito de la ceremonia, el monarca dio a los frailes mercedarios el hábito que en términos de las ordenes militares es el escudo de cuatro barras rojas sobre campo de oro, es decir, el sello del rey mismo. Junto con la cruz de la catedral, este emblema pasó a ser el escudo propio de la Orden. En aquel memorable día, Jaime I dotó a la Orden, de la cual se consideraba fundador, con el Hospital de Santa Eulalia que sirvió de primer convento mercedario y casa de acogida de los cautivos redimidos. En el proemio de las primeras Constituciones de la Orden Mercedaria de 1272, se destacan tres elementos importantes referidos a la fundación: el nombre, el fundador y el propósito. Se menciona primero el nombre con el que se identifica a la Orden fundada por Pedro Nolasco. Antes de las Constituciones de 1272, la Orden tuvo varios nombres, entre ellos: Orden de Santa Eulalia, Orden de la Merced de Cautivos, Orden de la Redención de Cautivos, Orden de la Merced. Pero el título correcto y definitivo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

es: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Cautivos. Luego se establece que el Hermano Pedro Nolasco ha sido constituido “sirviente, mensajero, fundador y promotor” del nuevo Instituto. Pedro Nolasco es el verdadero fundador de la Orden o el “Procurados de las limosnas de los cautivos” según se definió el 28 de Marzo de 1219, en el primer documento que lo menciona después de la fundación. Por último, queda claramente establecido que el propósito de la Orden es “visitar y liberar cristianos en cautividad y poder de los sarracenos o de otros enemigos de nuestra Ley… Por esta obra de misericordia… todos los hermanos de esta Orden, como hijos de verdadera obediencia, deben estar siempre alegremente dispuestos a dar sus vidas, si fuere necesario, como Jesucristo la dio por nosotros.” Todos estos valiosos y fidedignos datos históricos sobre la fundación de la Orden de la Merced se reúnen en la carta que el 11 de Enero de 1358 envió el rey Pedro IV el Ceremonioso aal Papa Inocencio VI y que se conserva hasta estos días en los Archivos de la Corona de Aragón, garante verídico de toda la Historia Mercedaria de los siglos iniciales.. Los primeros frailes que recibieron el hábito blanco de Santa María de la Merced con Pedro Nolasco pudieron haber sido laicos. Pedro Nolasco no era sacerdote. Sin embargo, existe la posibilidad que en el día de la fundación pudo haber un sacerdote presente para servir de capellán. De los tenientes designados por el Hermano Pedro Nolasco podemos hacer una lista de los que, en el día de la fundación, recibieron el hábito mercedario con él: H. Pascual de Perpignan, H. Juan de Laers, H. Bernardo de Corbaria, H. Guillermo de Bas, H. Juan de Verdera, H. Bertrando, H. Bernardo de Cassoles y H. Carbó de Llagostera. Con el aval solemne y oficial de la Iglesia y el Estado, Pedro Nolasco y sus frailes, constituidos como Orden Religiosa Redentora de hermanos laicos, con nueva energía y renovado fervor, continuaron sus peregrinaciones caritativas en busca de limosnas para la redención de los cautivos en tierras sarracenas.

4

Fraternidad San Pedro Pascual. Confirmación Pontificia de la Orden En su convento de Barcelona, Pedro Nolasco recibió la magnífica noticia de la confirmación pontificia de la Orden que él había fundado. Mediante la bula Devotionis vestrae, el 17 de enero 1235, en Perugia, el Papa Gregorio IX incorporó canónicamente a la Orden a la Iglesia universal Esta es la razón que esta bula, de texto breve y simple estructura, es especialmente importante para la historia de la Orden. De ella proceden varios elementos fundamentales. Cuando se envió la bula, la Orden de la Merced ya existía como una institución religiosa organizada con su Maestro y sus hermanos viviendo en comunidad como las órdenes militares y eran conocidos como la Casa de Santa Eulalia de Barcelona. La Orden había solicitado la bula. De hecho, estaba dirigida al Maestro, es decir, a Pedro Nolasco y a sus hermanos como respuesta a la súplica hecha al Papa. Además, la bula presuponía que la dicha organización religiosa funcionaba con la apropiada aprobación de la autoridad diocesana. Si el Romano Pontífice no hubiera tenido documentos confiables al efecto, no hubiera otorgado la bula confirmatoria. De igual manera, se presuponía que desde su fundación en 1218, la Orden de la Merced seguía la Regla de San Agustín en lo que correspondía a la organización de la vida comunitaria. Sin embargo, no había sido incorporada aún a ninguna de las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia. En efecto, en esa época las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia formaban varios grupos según la Regla que observaban para mantener la disposiciones del IV Concilio de Letrán: el grupo que observa la Regla de San Basilio, el grupo que sigue la Regla de San Agustín, el grupo que sirve bajo la regla de San Benito y el grupo de aquellos que tienen su propia Regla con aprobación de la Santa Sede. La bula ratifica la incorporación de la Orden de la Merced al grupo de instituciones que observan la Regla de San Agustín. María en la Orden de la Merced

Origen del Nombre eb la Orden de la Merced En el siglo XIII el término merced era sinónimo del trabajo corporal por antonomasia, es decir, el trabajo de redimir cautivos. Entonces, las casas de la Orden de San Jaime, usualmente involucradas en la redención de cautivos, se llamaban casas de misericordia en los documentos medievales. El 29 de Abril de 1249, los frailes obtuvieron permiso del Obispo de Barcelona, Pedro de Centelles, para erigir una iglesia dedicada a Santa María en la casa-hospital de Santa Eulalia construida al lado del mar. En su amor por lo breve, la gente de Barcelona empezaron a llamar la casa de los frailes mercedarios simplemente como la Casa de la Orden de la Merced y, aún más breve, La Merced. El culto a María bajo la advocación de Merced empezó en esa iglesia y desde allí se extendió a todas las iglesias donde los mercedarios se habían establecido. De ahí en adelante, todas las iglesias que se construían fueron dedicadas a la Fundadora, la Virgen de la Merced, o bien, tendrían uno de sus altares dedicado a Ella. Desde el principio, la Orden celebraba los siguientes ritos en honor de Santa María de la Merced: Dar el hábito de Santa María a todos los nuevos frailes y hermanos. Se preguntaba a los postulantes: “¿Quieres recibir el hábito de Santa María?” a lo cual respondían “Sí, quiero.” El Oficio diario de Santa María, obligatorio para todos los clérigos y el Oficio correspondiente para los laicos. La Misa del Sábado y la Salve. Probablemente fue San Pedro Nolasco mismo quien introdujo en la Orden la hermosa práctica de la Misa de Santa María y el canto de la Salve en su honor el días sábado. Es un hecho que, en 1307 Galcerán de Miralles donó tres libras de cera a la iglesia de Santa María de Belloch a fin de que, cada sábado, hubiera un cirio encendido durante la celebración de la Misa de la Virgen y el canto de la Salve. Actos de memoria Mariana que muy bien pudieron haberse iniciado en los tiempos de San Pedro Nolasco fueron: la despedida a los redentores cuando partían a tierras moras, que tenía lugar frente al altar mayor de la iglesia y, a su regreso, la procesión de redentores y redimidos con sus estandartes hacia la iglesia de La Merced, para 5

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. agradecer a su Celestial Protectora el auxilio en las vicisitudes de la redención. El nombre de María en el Título de la Orden Al principio ya se ha dicho que uno de los títulos usados para referirse al Instituto fundado por San Pedro Nolasco era Orden de la Merced o de ‘misericordia’ de los cautivos. El nombre de María fue incorporado desde muy temprano a este título. La primera vez que el nombre de María se menciona en el título de la Orden en un documento es en la bula Prout Scriptura testatur del Papa Alejandro IV, fechado 3 de Mayo de 1258, en Perugia. Estaba dirigido a los arzobispos, obispos, abades, etc., para informarles de las gracias espirituales y facultades otorgadas a los Mercedarios por la benéfica tarea a favor de los cautivos, el Papa dice: “Considerando que el Maestro y los frailes de Santa María de la Merced, también llamados de Santa Eulalia… trabajan con toda su energía…” Como el Papa une el nombre de María con el término merced, tenemos así la denominación Santa María de la Merced como parte del título de la Orden. Del contexto de la bula podemos deducir que el nombre María de la Merced ya era conocido. No se debe asumir que el Papa hubiera usado el nombre de María sin algún motivo o bien que lo impuso por su autoridad. Más aún, el Papa no envió la bula directamente a los frailes de la Orden. La explicación lógica debe encontrarse en la interdependencia entre la Santísima Virgen y la Orden dedicada a la redención de cautivos. Los Mercedarios estaban convencidos que la Madre de Dios, la Virgen María, intervino directamente en la fundación de la Orden. En consecuencia, los legisladores de las Constituciones de 1272 oficializaron el nombre de María en el título de la Orden, llamándola: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de cautivos de Santa Eulalia. Debido a esta convicción, el nombre del primer Maestro, San Pedro Nolasco, nunca aparece en el título de la Orden en los documentos del siglo XIII para que así la gloria y el honor fundacional fueran atribuidos a la celestial señora, a quien la Orden Mercedaria considera su Fundadora y Madre. Desde 1445, época del historiador mercedario Nadal Gaver, se concreta la presencia de Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

la Virgen María a raíz de su aparición a San Pedro Nolasco ordenándole fundar, porque era el deseo de Dios, una Orden comprometida con la redención de cautivos.

Imágenes de María, Iglesias y Santuarios Mercedarios Desde los inicios, siempre ha habido imágenes de María de la Merced en las casas de la Orden. La primera fue una escultura de mármol de la Virgen sentada con el Niño, ordenada por San Pedro Nolasco y que hoy se conserva en el Museo de la Catedral de Barcelona. Esta escultura quedó pequeña para la iglesia que iba creciendo, y en el siglo XV fue reemplazada por una nueva ordenada al escultor de la catedral, Bernardo Roca, según contrato suscrito el 13 de Septiembre de 1361, con el prior de Barcelona, Hermano Bonanato de Prixana. Como patrona de Barcelona, esta es la escultura que hoy preside el altar mayor en la Basílica Mercedaria de esa ciudad. Además de la veneración y culto a María de la Merced durante el primer siglo de la Orden, Pedro Nolasco y sus hermanos tuvieron especial predilección por las iglesias existentes donde se honraba a María y se las habían confiado o porque las construían y las dedicaban a la veneración de María. El primer y más destacado santuario Mariano en el siglo XIII fue el de Santa María del Puig en Valencia. Otras iglesias también dedicadas a la Virgen son: Santa María dels Prats (Tarragona), Santa María de Sarrión (Teruel), Santa María de Arguines (Castellón), Santa María del Olivar (Estercuel), Santa María de Acosta (Huesca), Santa María de Montflorite (Huesca), Santa María de Perpignan (Francia) y Santa María del Puig o de Montetoro, santuario Mariano en la isla de Minorca.

Marianismo Mercedario Más allá de la sombra de una duda, la Orden nació, creció y anduvo en un ambiente desbordante de amor y veneració´n a María, siempre Virgen. 6

Fraternidad San Pedro Pascual. Sin la intervención y la solícita presencia de la Celestial Reina y Madre, sería imposible entregar una explicación adecuada a lo siguiente: el origen de la Orden, la atracción que las iglesias dedicadas a Santa María ejercieron en Pedro Nolasco y sus cercanos seguidores, la idea de consagrar a Santa María la iglesia de la Casa de Barcelona, cabeza y fundamento de la Orden, que fue conocida como Casa, Hospital y Orden de Santa Eulalia; la determinada persistencia para introducir el santo nombre de María en el título de la Orden, después de haber empleado otros nombres; o como una Orden de pocos hermanos, de carácter militar, fundada por un laico para la redención de cautivos, fue capaz de introducir un nuevo título Mariano en la Iglesia, esto es, el nombre de Santa María de la Merced. Una prueba de este Marianismo en la Orden, desde el comienzo, es que todas las donaciones para la redención se hacían en el nombre de María. Existen muchos documentos de donaciones, hechas por benefactores de la Orden para la redención, especificaban una motivación Mariana. El 25 de Octubre de1234, Ferrer de Portello y su esposa Escalona ofrecieron a Pedro Nolasco, sus posesiones para la redención de cautivos “para gloria de Dios y de la Virgen María y por el bien de nuestras almas.” De igual manera, el 3 de Marzo de 1245, cuando Ramón Morella donó el hospital de Arguines a Pedro Nolasco, lo hizo “en honor a Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima a Virgen María, su Madre.” El 15 de Mayo de 1300, el rey Jaime II otorgó un beneficio a la Orden “en homenaje a la Virgen María.” Si la gente estaba entregando estas limosnas en honor de María, significa que los religiosos las solicitaban en su nombre. No podrían haberlo hecho si no hubieran estado convencidos de la especial intervención de María en la fundación de la Orden. Santos de la Orden La espiritualidad Mercedaria que intensamente se vive a diario en los conventos de la Orden, produce extraordinarios frutos de quieta santidad y hazañas heroicas desde los inicios. La redención de cautivos en tierras moras, ponía constantemente a los redentores en situaciones de total comunión con los sufrimientos de Cristo Redentor. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

San Pedro Nolasco prohibió terminantemente usar los dineros de la Orden para nada más que la liberación de los cristianos cautivos. Fiel al precepto de su Fundador, la Orden de la Merced nunca utilizó sus haberes en la canonización de sus santos. ¡Y tan solo los mártires Mercedarios son demasiado numerosos para ser contados! Los santos Mercedarios canonizados fueron primero aclamas como santos por los cristianos. Sólo después la Sede Apostólica los elevó a los altares. Mártires En la tierra y en el mar los peligros acechaban. El cruce del Mediterráneo costó muchas vidas de hermanos redentores. Aún así, los agobios que sufrían los hermanos redentores en tierras sarracenas eran mayores y más numerosos En palabras de un cronista de la época, “muchas veces son abofeteados, apedreados, golpeados, heridos a espada, escupidos, arrastrados por las calles y el lodo y acaban como mártires.” En la época del importante Capítulo de 1317, el hábito blanco de Santa María se había teñido de rojo con la sangre de sus numerosos mártires. Los más conocidos son: Raimundo de Blanes, protomártir de la Orden. Decapitado en Granada en 1235; Diego de Soto, de Toledo, segundo mártir de la Orden, murió en 1237 cerca de Granada. Guillermo de San Leonardo y Raimundo de San Víctor, dos franceses martirizados en Mula (Murcia) en1242; Fernando Pérez de Castilla y Luis Blanch de Aragón fueron capturados en 1250 y tirados al mar con piedras atadas alrededor de sus cuellos; en 1251, cuando navegaba hacia Algeria, Fernando de Portalegre, de Castilla, fue secuestrado por piratas musulmanes que lo colgaron del mástil y lo mataron con flechas. Su compañero de redención, Eleuterio de Platea fue cruelmente azotado y finalmente repasado a espada. Ambos cuerpos fueron lanzados al mar. Teobaldo de Narbonne, lanzado vivo a una hoguera, ardió hasta la muerte en Algeria en 1253; Guillermo de Sagiano, italiano, apedreado y quemado vivo en Algeria en 1270; Pedro Camín, francés, martirizado en la costa africana en 1284; Matías Marcos de Toulouse fue lanzado desde la torre de un castillo en ruinas en Túnez en 1293; Luis Gallo se quedó como rehén en Marruecos y fue quemado vivo 7

Fraternidad San Pedro Pascual. en 1268; Guillermo Novelli, también conocido como Florentino Guillermo por haber nacido en Florencia, fue martirizado en Algeria en 1306; Pedro de San Hermes fue martirizado cruelmente en Almería en 1309; después de haber logrado una redención, dos catalanes, Jaime y Adolfo, fueron asesinados y los cautivos enviados de vuelta a sus calabozos en Túnez en 1314; Alejandro de Sicilia fue quemado vivo frente al palacio del rey Muley Mahomet para entretener al pueblo de Túnez en 1317. Muchas veces los musulmanes no respetaban los salvoconductos que ellos mismos habían emitido. Más allá de la sombra de la duda, Pedro Nolasco y sus hermanos vivieron en si mismos las crueldades de los que hoy se llama fundamentalismo musulmán. San Ramón Nonato Ramón, universalmente conocido por Nonato debido a su atípico nacimiento, es el santo mercedario que ha alcanzado mayor popularidad en los lugares donde se han establecido los Mercedarios. Según la más confiable tradición Mercedaria, San Ramón nació en el pueblo de Portell en la región de Segarra de la Provincia de Lérida a comienzos del siglo XIII. Recibió el sobrenombre de Nonato o ‘no nacido’ porque llegó al mundo gracias a la inspirada y urgente incisión que hizo el Vizconde de Cardona con una daga en el vientre de la madre muerta. En su adolescencia y primera juventud se dedicó a pastorear ovejas en las proximidades de una ermita romanesca dedicada a San Nicolás, donde se veneraba una imagen de la Virgen. Allí empezó su devoción a la Santa Madre de Jesús. Ingresó muy joven a la Orden de la Merced. Fr. Francisco Zumel relata que el joven Ramón era un “estudiante observante del primer hermano y Maestro de la Orden, Pedro Nolasco.” Por lo tanto, Ramón fue un redentor de cautivos en tierras moras. En una redención en Algeria, tuvieron que quedarse en rehenes. Fue entonces cuando sufrió el tormento que cerró sus labios con un candado para impedirle que dirigiera palabras de consuelo a los cristianos cautivos y que predicara la Buena Nueva del Evangelio liberador. Después que fue rescatado por sus hermanos Mercedarios, el Papa Gregorio IX lo designó Cardenal de la Iglesia, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

en San Eustaquio. Fue llamado por el Sumo Pontífice a Roma y, cuando estaba en viaje, lo sorprendió la muerte en el castillo de Cardona en 1240. La Orden de la Merced, el vizconde y el pueblo de Cardona se disputaban el cuerpo y el lugar donde iba a ser enterrado; quiso la Divina Providencia indicarlo a través de una mula ciega que, sin guía, se dirigió a la ermita de San Nicolás, donde finalmente el venerable cuerpo fue sepultado. San Serapio Irlandés de nacimiento, Serapio nació alrededor de 1179. Se alistó como soldado de su rey, Ricardo Corazón de León, y más tarde en compañía del Duque de Austria, Leopoldo VI el Glorioso, se unió a su escuadrón para a España a ayudar al ejército cristiano de Alfonso VIII que luchaba contra los moros. Una vez en España, Serapio decidió quedarse al servicio del rey de Castilla para continuar la lucha en defensa de la fe católica. Tuvo allí la ocasión de encontrar a Pedro Nolasco y sus hermanos, dedicados a la defensa de la misma fe, sólo que ellos no luchaban contra los moros. En cambio, ellos liberaban del poder de los moros a cristianos cautivos arriesgando sus propias vidas en este esfuerzo. En 1222, Serapio solicitó y recibió el hábito mercedario, llevando a cabo varias redenciones. En la última, que realizaba junto a su compañero Berenguer de Bañeres, Serapio permaneció en rehén por algunos cautivos en peligro de perder su fe. El otro redentor viajó rápidamente a Barcelona a procurar dinero para el rescate. Pedro Nolasco que en ese momento se encontraba en Montpellier, escribió una carta urgente a su teniente Guillermo de Bas, solicitando que notificara a todos los monasterios para reunir la limosna y enviarla inmediatamente a Algeria. Pero el rescate no llegó en el plazo estipulado y los moros, decepcionados, dieron una muerte atroz a Serapio. Lo clavaron a una cruz en forma de equis, como la de San Andrés y lo desmembraron salvajemente. Fue el rey de Algeria, bárbaro y cruel, Selin Benimarin, quien dio a la Iglesia y a la Orden de la Merced este santo mártir, el 14 de Noviembre de 1240. San Pedro Pascual 8

Fraternidad San Pedro Pascual. Hijo de devotos mozárabes, Pedro Pascual nació en Valencia en 1227. Pedro Nolasco y sus hermanos conocieron a los padres del joven Pedro y alojaron en su casa, cerca de la Puerta de Valldigna, en su camino a una redención. Pedro Pascual inició su carrera eclesiástica en su ciudad natal y completó sus estudios en la Universidad de París. Cuando volvió a Valencia, recibió el honor de un puesto de canónigo en la iglesia catedral. Pronto después dejó su puesto para unirse a la Orden de la Merced y recibió el habito de manos de Arnaldo de Carcassonne en 1250. Viajó a Roma en 1296 y el Papa Bonifacio VIII lo nombró obispo de Jaén. El 20 de Febrero de 1296, fue consagrado por el cardenal Mateo de Acquasparta en la capilla de San Bartolomé en la isla del Tiber. Más tarde, cuando realizaba una visita pastoral a su Diócesis de Jaén, fue atacado y llevado cautivo a Granada por los moros de ese reino. Durante su encarcelamiento, escribió en provenzal: Disputa del Obispo de Jaén con los judíos y Refutación de la Secta Mahometana, dos obras muy interesantes de contenido apologético, para dar a los cristianos cautivos los argumentos contra los sermones proselitistas de judíos y moros. Pedro escribió también: El Libro de Gamaliel que trata de la pasión y muerte de Cristo; La Destrucción de Jerusalén; Tratado contra el Fatalismo Musulmán; La Glosa del Padre Nuestro y La Glosa de los Diez Mandamientos. Este ilustrado doctor Mercedario tiene el honor de haber defendido públicamente la Inmaculada Concepción de la Virgen María en París, y en su obra Vida de Lázaro, escrita en 1295, mucho antes que cualquier otro teólogo occidental. Muchas veces sus compañeros redentores le enviaron el dinero del rescate, pero Pedro prefería que otros cautivos recuperaran su libertad. Los 50 años que llevaba usando el hábito Mercedario habían dejado la huella Mercedaria en su alma. El 6 de Diciembre de 1300, cuando aún llevaba las vestiduras con que había celebrado la Santa Misa, fue decapitado en su calabozo y fue enterrado en la misma prisión. Los cristianos llaman a este lugar el Cerro del Martirio. Los escritos de Pedro constituyen un valioso legado de la Orden de la Merced. Algunos escritores Mercedarios como Manuel Mariano Ribera en 1720, Juan Interián de Ayala en Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1721 y Pedro Armengol Valenzuela en 1901, han defendido el estado religioso y la profesión Mercedaria de este distinguido obispo de Jaén. Sus obras fueron recopiladas y publicadas por los Padres Bartolomé de Anento en 1676 y Pedro Armengol Valenzuela en 1905-1908. San Pedro Armengol Relacionado con los condes de Urgel, Pedro Armengol nació en Guardia del Prats (Tarragona) a mediados del siglo XIII. Su infancia y adolescencia la vivió en una tranquila familia en una atmósfera de honestidad. Sin embargo, llegado apenas al umbral de su juventud, Pedro junto a malas compañías cayó en el abismo de la vida disoluta y criminal de un bandido. En un encuentro con la escolta armada del rey Jaime Primero, que limpiaba de maleantes el área por donde la real comitiva, el libertino Pedro Armengol se vio espada en mano, con su propio padre, Arnaldo. Esta circunstancia providencial, hizo que Pedro depusiera las armas ante su padre y solicitara su perdón, y con férrea voluntad decidió cambiar el rumbo de su vida. El prestigio del padre evitó al hijo el merecido castigo y Pedro Armengol rogó a los frailes Mercedarios que lo aceptaran en la Orden, para dedicarse durante el resto de su vida a la piadosa obra de redención de cautivos y así el Señor le regalara su misericordia infinita. Después de ser recibido en la Orden, Pedro fue en dos ocasiones a tierras moras para cumplir el ministerio redentor. En su segundo viaje en 1266, se quedó como rehén por cautivos en Bejaïa. Se había quedado en prenda, pero como el dinero del rescate no llegó a tiempo, fue colgado de una horca. Sin embargo, gracias a la notable protección de María, no resultó herido. Al día siguiente de su ahorcamiento, cuando llegó el Hermano Guillermo de Florencia con el dinero convenido, lo encontró vivo. Como resultado de horrorosa experiencia, quedó con el cuello torcido por el resto de su vida. Una vez de vuelta en España, Pedro vivió por casi cuarenta años en reclusión en el convento de Santa María del Prats donde murió santamente en 1304.

9

Fraternidad San Pedro Pascual. Santa María de Cervellón o del Socorro La primera Hermana Mercedaria de la noble familia de Cervellón nació en Barcelona, en la calle Moncada el 1 de Diciembre de 1230. Fue bautizada en el sarcófago de la protomártir de Barcelona, Santa Eulalia, que era usada como pila bautismal de la parroquia de Santa María del Mar. Inmersa en el aura de santidad que creaban los hermanosredentores de cautivos en su ciudad natal, la joven María se sintió atraída por su compromiso liberador y se transformó en el consuelo de los pobres, los enfermos y cautivos del Hospital de Santa Eulalia. Allí se encontró con las grandes figuras de la Orden Mercedaria que se reunía junto a Pedro Nolasco. Solicitó el blanco hábito Mercedario e hizo su profesión religiosa el 25 de Mayo de 1265 en manos del Hermano Bernardo de Corbaria, prometiendo trabajar por la redención de los cautivos. Junto con ella, jóvenes de destacadas familias formaron una comunidad: Hnas. Eulalia Piños, Isabel Berti y María Requesens a quienes pronto se unió la Hna. Colagia. A María se la conoce también con el nombre de Socós o Socorro porque durante su vida y después de su muerte se la vio en alas del viento ayudando a los barcos de la redención, azotados por el inclemente mar. Murió el 19 de Septiembre de 1290; sus restos mortales fueron sepultados en la iglesia de los frailes Mercedarios de Barcelona, hoy Basílica Mercedaria. Su cuerpo incorrupto reposa en el primer altar a la derecha. Desde el siglo XIII María es considerada santa y se la invoca como patrona de los marineros y su parroquia está en la Barceloneta, puerto de Barcelona.

Frutos de Santidad 1317 – 1492
Juan Gilabert Jofre y su Trabajo Social

Juan nació en Valencia el 24 de Junio de 1350. Estudió Derecho en Lérida. De vuelta a su ciudad, recibió el hábito mercedario en 1370 en el convento de El Puig donde había estudiado teplogía. Después de ser ordenado sacerdote, en 1375, se dedicó a la prédica, “ministerio en el que se destacó”, según lo indica el historiador Gaver. En 1391, cuando era vicario del convento de Lérida, se interesó en la suerte y los sufrimientos de los pobres, y presentó una súplica al rey Juan I a favor de la redención de los cautivos. El hecho que hubiera recurrido al rey siendo sólo vicario, demuestra que ya tenía gran prestigio. Participó en el Capítulo de Tarragona donde se eligió Maestro General al Padre Jaime Taust. A su regreso fue nombrado superior de Perpignan; luego volvió como superior a el convento de El Puig donde permaneció cuatro años. Fue nombrado superior de Valencia en 1409, año que marca el inicio del período más fecundo de su ministerio, cuando se dedicó a la prédica junto a San Vicente Ferrer. Juntos viajaron evangelizando Valencia, Aragón, Castilla, Cataluña y Portugal. Estaba con San Vicente Ferrer en 1417 cuando el Dominico informó al rey Juan que la muerte se acercaba. El Mercedario hizo su confesión y se despidió de su amigo, partiendo hacia Valencia donde murió el 18 de mayo cuando entraba a la Iglesia de Santa María de El Puig. San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, había mandado fabricar una hermosa urna donde se puso su cuerpo envuelto en el hábito mercedario, y fue expuesto en la sacristía de El Puig. Permaneció en esta urna transparente hasta 1936. Hoy, sus restos descansan en un sepulcro de piedra que el Consejo le dedicó en 1946. Los Valencianos siempre lo han tenido por santo, considerándolo uno de sus hijos más ilustres y claman por su canonización. El proceso de beatificación ya ha comenzado. Además de buen administrador, buen predicador, hábil negociador en asuntos políticos, trabajó en tres redenciones de cautivos, Juan era un Mercedario carismático dedicado a los más pobres y abandonados. En Valencia, en 1410, fundó un orfanato para niños desamparados y en 1416 en El Puig, un asilo para peregrinos pobres. La obra que lo hizo universalmente conocido fue la instalación en Valencia del primer asilo en el mundo para enfermos mentales, con el fin de encontrar una solución para esos pacientes. Se dice que, el 24 de Febrero de 1409, iba desde su 10

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. convento a la Catedral de Valencia para predicar la homilía del primer Domingo de Cuaresma, cuando vio a dos muchachos atacando brutalmente a un pobre loco. Nuestro fraile corrió a proteger al hombre y alejó a los asaltantes, luego llevó al herido a su convento. Movido por este hecho, volvió a la Catedral y predicó un vibrante sermón, hablando de la urgente necesidad de contar con una institución de caridad que albergara pacientes mentales. Cuando dejó el púlpito se le acercaron 11 valencianos encabezados por Lorenzo Salom, quienes se ofrecieron para apoyar su proyecto que se hizo realidad el 9 de Marzo de 1409. Otros Religiosos Ejemplares A los ojos de Dios y de la Orden, los más ilustres religiosos son los que dieron la vida para rescatar cautivos por su fe. Sin embargo, hay también otros religiosos que merecen ser recordados. Guillén Vives aún cuando fue un hombre tranquilo y humilde, tuvo que enfrentar la actuación abusiva y equivocada del obispo. Tuvo que enviar a Roma un informante, el Padre Bartolomé de Celforés, y gastar la enorme cantidad de 3.000 florines para remediar la situación. Como resultado, el rey Martin IV puso a la comunidad Mercedaria y sus miembros, su casa y haberes bajo la protección de la Corona de Aragón. Guillén escribió una biografía de San Pedro Nolasco y otra de Santa María de Cervellón; esta última se incorporó al proceso de canonización de Santa María. Guillermo Camino fue nombrado redentor junto con Raimundo Roca, en el Capítulo de 1419. Durante su travesía a Africa, hubo una tormenta y cayó una viga del palo mayor sobre el religioso, partiéndole la cabeza. Su cuerpo fue arrojado al mar. Juan de Granada, hijo de un conocido converso sarraceno, nació en 1358 en la ciudad de su nombre. Sirvió como superior de Córdoba durante 13 años, durante los cuales construyó una nueva iglesia. Luego, en 1407, fue nombrado provincial de Castilla y promovió la observancia de la Regla. Con el Hermano Pedro de Malasang, realizó dos redenciones en Africa, en 1415 y 1427. En esta última, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

cuando regresaban con los redimidos, atacaron su bote unos piratas genoveses en el Mediterráneo y mataron a los dos redentores. Juan Segalars, de Barcelona, llevó una vida muy activa. En 1439, lo enviaron a Consejo de Basilea para negociar varios asuntos de la Orden. Desde allí se fue a Nápoles a hablar con el rey Alfonso V. Al año siguiente, fue nuevamente enviado a Basilea, desde donde viajó varias veces a ver al Papa, regresando luego a Nápoles, donde el rey. Cuando lo nombraron superior de Barcelona, fue a Túnez a hacer una redención junto con el Hermano Bernardo Grallera quien murió durante el viaje y se perdió una considerable suma de dinero para los cautivos. En 1447, de camino a Túnez como redentor, naufragó el barco de Juan el día de Jueves Santo; murieron varios tripulantes y él se salvó milagrosamente, si bien perdió el dinero de la redención y hasta la ropa que llevaba puesta. Al año siguiente, en Nápoles, realizó gestiones para establecer la paz entre Túnez y Alfonso V. Designado superior de Barcelona por un tercer período, murió en esta ciudad el 24 de octubre de 1466. Luis de Becofén, religioso de origen francés, nacido en el Languedoc, ingresó a muy temprana edad a la Orden de la Merced donde hizo rápido progreso en su vida espiritual. Sus superiores lo enviaron a las Universidades de Perpignan y Montpellier donde se recibió de profesor. El rey Luis XI , conocedor de sus virtudes y erudición, lo nombre teólogo y predicador de la corte. Designado redentor en 1471, iba con el Padre Diego de Luna camino a Algiers cuando fue víctima de los moros que lo maltrataron y amenazaron de muerte por predicar la fe cristiana. Luis redimió 213 cautivos con quienes regresó a Barcelona. El rey de Francia solicitó al Maestro General que lo enviara de vuelta a su corte; luego Luis XI lo envió a Roma para negociar la paz entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado de Toscania. Fue recibido con grandes honores y el Papa Sixto IV quería que permaneciera en Roma, pero Luis prefirió volver a Francia. Sin embargo, no se encontraba a gusto con la vida de la corte y prefirió irse al convento de Perpignan donde se dedicó a la oración y a escribir diversos trabajos de teología escolástica y mística que, lamentablemente no fueron publicados. Murió santamente en 1475.

11

Fraternidad San Pedro Pascual. Lorenzo Company y Pedro Bosset. Estos dos religios de distinta nacionalidad, fueron compañeros en la redención de cautivos. El primero sufrió larga cautividad y el segundo, padeció el martirio. Lorenzo Company nación en 1415 en El Puig donde recibió el hábito mercedario; su profesión la realizó en Barcelona. Fue designado superior de El Puig. siendo muy joven. Gracias a su sabiduría, su modestia y la compasión que sentía por los cautivos, fue nombrado redentor. Inspirado por la gracia, Pedro Bosset, de Francia, ingresó a la Orden de la Merced, donde hizo tantos progresos en sus estudios y su piedad, que adquirió gran renombre. Después de haber trabajado como profesor de teología y predicador, fue elegido redentor. En 1442, estos dos religiosos venían de regreso con 83 cautivos liberados, cuando una violenta tormenta los obligó a devolverse a Túnez. Los pocos que se salvaron del naufragio, fueron nuevamente tomados cautivos, junto con los redentores. Durante los primeros años de su cautividad, fueron tratados muy severamente por el rey de Túnez. Después, los mercedarios obtuvieron benevolencia del rey quien les otorgó alguna libertad de movimiento, lo que les permitió aliviar el sufrimiento de los prisioneros, pues los redentores procuraban adquirir el mayor número de cautivos con el dinero, siempre escaso, que la Orden les enviaba para la liberación. En dos oportunidades el rey de Nápoles envió al Padre Company como embajador ante el rey Alfonso V de Aragón con el objeto de obtener la restitución de las naves que el rey había quitado a los turcos. Durante el viaje de 1452, el Padre Bosset, que se había quedado en Africa, se dedicó a alentar a los cautivos y a predicar el Evangelio. Después de lograr que un renegado volviera a su fe, los moros, cegados por su fanatismo religioso, lo silenciaron y los encarcelaron. Para molestarle, los moros le llevaban gente que lanzaba horribles injurias en contra de la divinidad de Jesucristo, además lo golpeaban y le daban sólo pan y agua e, incluso, en una oportunidad lo dejaron cuatro días sin alimento. Entonces, cuando Pedro sintió que perdía sus fuerzas elevó su oración al Señor, encargándole los cautivos y ofreciendo, contento, el sacrificio de su propia vida. Murió abrazado a la cruz.

Después que el Padre Company regresó a Túnez, permaneció en cautividad y se dedicó a escribir oraciones y letanías que rezaba a diario implorando la ayuda divina para la liberación de los cautivos. Después de 15 años de cautiverio, el Padre Company fue li8berado en 1457, cuando el rey Alfonso V devolvió algunas naves a los moros. El Padre Company fue elegido Maestro General “habiendo vivido 55 años en la Orden con gran virtud” según se puede leer en la carta que Juan II envió al Papa para solicitar su confirmación. Murió santamente el 20 de Diciembre de 1479 en Valencia y sus restos fueron sepultados en la iglesia de El Puig. Los cronistas mercedarios lo elogian ampliamente, llamándolo santo, y esta es la manera en que todos lo veneran. Juan de Zorroza y Juan de Huete formaron parte de otro holocausto de las redenciones Mercedarias. En 1482 los mataron en Baeza porque habían alentado la fe de los cristianos cautivos cuando los moros estaban indignados por la captura de la Alhambra por los Reyes Católicos. Ambos redentores estuvieron largo tiempo en la cárcel, donde debieron soportar toda clase de insultos. Los sacaron a la calle para una infamante exhibición, entregándolos luego a unos muchachos que los apalearon hasta la muerte.

Alonso de Sevilla fuen un humilde religioso con reputación de santo. Trabajó duro en las más modestas casas de la Orden como Uncastillo y Sangüesa. En un decreto de 5 de Febrero de 1472 que confería poderes totales de la ciudad de Sangüesa al Hermano Alonso, el rey Juan II lo definía como ”un honesto, fiel y bienamado religioso.” Murió en olor a santidad en la proximidad de Lérida, alrededor de 1495, rezando ante una cruz que había en el camino que recorría a pie hacia Barcelona, para asistir a un Capítulo. Fue enterrado en la vieja catedral de Lérida. Natalia de Toulouse nació en 1312 en Gaillac, Diócesis de Albi. A los 17 años se fue con sus padres a Toulouse donde inició su dirección espiritual con un religioso Mercedario que vivía en esa ciudad desde 1256. Sintió el llamado a la vida religiosa y así se lo hizo saber al Padre Bernardo Poncello, quien le aconsejó no dejar 12

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. solos a sus padres, y que recibiera el hábito de terciaria Mercedaria. Fue muy devota de Jesús Crucificado y tenía el don de la bilocación: fue a Africa a convertir y liberar una niña esclava de Calabria. Natalia murió el 4 de Julio de 1353 y la sepultaron en la Iglesia Mercedaria de Toulouse. Desde su muerte ha sido venerada como santa. El proceso de canonización en Toulouse terminó en 1907, fecha en que su cuerpo fue llevado a Roma.

Frutos de Santidad 1492 – 1574
La historia Mercedaria es rica en humildes frailes que vivieron intensamente su vida consagrada y son ejemplo de virtud para todos los cristianos. Algunos de estos religiosos olvidados son merecidamente recordados aquí: Agustín de Revenga fue uno de los religiosos del siglo XVI que más influencia tuvo en la nueva evangelización realizada por la Orden. Fue rector del Colegio de Alcalá entre 1545 y 1569, año e su muerte. Francisco Zumel, que fue su compañero en el Capítulo de Toledo, destacó su austeridad y santidad diciendo: “Provenía de una distinguida familia, pero se distinguió más por sus trabajos y su estilo de vida. Ayunaba casi a diario, salvo en Domingo o festivos, y se abstenía de carne. Siempre durmió en el suelo lo que explicaba la notoria palidez de su rostro. Sus ropas se destacaban por su sencillez y hacía mucha penitencia corporal. Fue admirable en la oración y la contemplación, a la que dedicaba largas horas del día y de la noche. Su conversación y sus modales eran afables”. Fue sepultado en el Colegio Mercedario de Alcalá y siempre ha sido considerado santo. Luis de la Peña recibió su formación religiosa en Santiago, Chile, donde emitió sus primeros votos en 1578. Siendo estudiante, el 16 de Enero de 1581, firmó la citación para una reunión conventual cuando Pedro de Moncalvillo era provincial. Después de ordenado sacerdote cumplió diversas funciones en la Provincia y se especializó en la evangelización de la Araucanía usando como base de su actividad apostólica el convento de Valdivia, donde era Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

superior. En uno de los malones los guerreros araucanos entraron al convento para saquearlo y quemarlo, el Padre Luis, después de advertir a los otros religiosos, fue apresuradamente a la Iglesia para consumir la Eucaristía y evitar así una profanación. Todavía tenía el copón en sus manos, cuando los belicosos nativos entraron a la iglesia en busca del Santo Sacramento, lo mataron con sus lanzas rompiéndole el pecho y le arrancaron el corazón. Su cuerpo fue consumido por las llamas el 24 de Noviembre de 1599. El Padre Luis de la Peña, protomártir de Chile murió por su fe, es considerado una mártir de la Eucaristía porque, como lo expresó Tirso de Molina, “cuando pudo salvar su vida arrancando, antes que su vida prefirió salvar en su pecho las hostias consagradas y mereció así llevarse a Dios como viático”. Este hecho fue recordado con especial veneración en el Capítulo General de Toledo en 1627 y en el informe que el Padre Francisco Saavedra envió al Gobernador de Chile, don Francisco Meneses, en 1664. En la actualidad, como testimonio de este suceso, se guarda en el convento mayor Mercedario de Santiago, un pequeño cáliz que se usa en Jueves Santo. En la misma ocasión, los araucanos se llevaron a otro religioso, lo colgaron de un árbol y le lanzaron lechas hasta matarlo. Juan de Santa María, nació en Andalucía. Desde sus días de novicio hasta su muerte fue un perfecto ejemplo de observancia. Como sacerdote bien versado en las Sagradas Escrituras, era ferviente y celoso en la instrucción religiosa de sus parroquianos y aquellos que estaban bajo su dirección espiritual a través de sus homilías, se llenaron del espíritu de San Pablo. Conscientes de sus dones apostólicos, sus superiores lo enviaron a América donde proclamó por muchos años el Evangelio. El cronista Bernardo de Vargas relató varios hechos extraordinarios atribuidos a este religioso, entre los cuales estaba la conversión del jefe Tamaracunga y sus luchas constantes contra los enemigos de la evangelización. Llevó la vida de un religioso pobre y penitente, siempre ferviente en la oración. Murió en 1549. Cristóbal de Albarrán fue uno de los primeros sacerdotes que se atrevió a ir a proclamar el Evangelio a los nativos del sur de Perú y a una vasta área en lo que es ahora Argentina y Paraguay. De un 13

Fraternidad San Pedro Pascual. informe enviado al procurador general, Esteban Muniera y citado por el Cronista Bernardo de Vargas, sabemos que predicó en Santiago del Estero, Córdoba, Jujuy, Asunción, etc. Por otro informe enviado a Felipe II en 1556, también sabemos que durante ese año el Padre Albarrán fue martirizado por Chiriguayanos. Alonso de Arequipa, conocido sólo por el nombre de Alonso, vivió y murió en el convento de Arequipa. Fue sólo un hermano laico, hombre muy culto y humilde que no quiso acceder a la dignidad sacerdotal. Se encargó de tareas domésticas y, además, era ferviente en la oración y la contemplación ante el Crucifijo y la Santísima Virgen. Se aplicaba penitencia corporal y hacía tremendos sacrificios en una pequeña capilla que se había construido en el jardín del convento. Se dice que ejecutó varios hechos milagrosos sólo con hacer la señal de la cruz, hechos que fueron confirmados en la consulta hecha después de su muerte en 1569, muerte que él había anunciado. Su proceso de beatificación se inició de inmediato, pero no se continuó.

Quito donde inspirado por la Virgen, ingresó a la Orden. Desde temprana edad llevó una vida virtuosa y se destacó en la penitencia, abnegación, oración y humildad. Después de ser ordenado diácono, lo enviaron al convento Mercedario Recoleto de Belén en Lima, donde lo ordenaron sacerdote en 1610. Luego, se dedicó a la predicación y a la Evangelización de los pobres. Volvió a España en 1621 con el íntimo deseo de ir a Africa a redimir cautivos. Después de siete años regresó a Perú y ejerció los ministerios de la prédica y la confesión, y crecía su reconocida práctica de las virtudes. Aunque en los últimos años de su vida quedó paralítico, continuó su apostolado en la dirección espiritual de muchas almas, hasta su muerte ocurrida el 7 de Agosto de 1657. Inmediatamente se inició el proceso de beatificación y una vez concluido, en 1678 se llevó a Roma. El decreto de proclamación de sus virtudes heroicas fue proclamado el 31 de Enero de 1981. Antonio de San Pedro nació en Portugal en 1570. Fue bautizado como cristiano, pero cuando sus padres se convirtieron al judaísmo, lo educaron en esa fe. Se fue a Lima donde se dedicó al comercio. Cuando la Inquisición descubrió que practicaba el judaísmo, lo encarceló el 22 de Marzo de 1604. Movido por la fe, abjuró y volvió a su fe católica, recibiendo como penitencia pública servir de ayudante de cocina por tres años en el Convento Mercedario de Lima. Allí encontró al siervo de Dios, Gonzalo Díaz de Amarante, quien lo educó en las verdades de la fe y la práctica de las virtudes cristianas. Como consecuencia del castigo impuesto, debió regresar a España donde ingresó como donado a un convento Dominico. Se le negó el hábito porque era sabido que fue judío. En Junio de 1614 entró como donado al convento de Osuna, de los Mercedarios descalzos, donde hizo su profesión dos años después. Su vida religiosa fue de penitencia y mortificación, servicio y caridad a los necesitados y a los encarcelados a quienes servía con abnegación, sin descuidar la oración y la unión con Dios. Demostró su amor al prójimo, especialmente a las prostitutas, convirtiendo a muchas de ellas y fundando un hogar para las que volvían al buen camino. En la Iglesia de Santa Ana de su Orden, constituyó un Fraternidad del Santísimo Sacramento, que llegó a tener 4.000 miembros. Fue un espejo de virtudes: fe, caridad, humildad y la observancia de los 14

1574 – 1770
Gonzalo Díaz de Amarante nació en Amarante, Portugal, en 1540. Como marinero viajó a Perú, donde se hizo religioso Mercedario en 1603, en el convento de Lima.. Se distinguió por su entrega a la vida de oración y la caridad con los nativos y más necesitados. Con humildad y eficacia cumplió su labor de portero dando admirable ejemplo de virtud a todo el que llegaba al convento. Se cambió al convento de Callao donde cumplía funciones de limosnero, cuando lo sorprendió la muerte el 27 de enero de 1618. El proceso diocesano de beatificación terminó en 1621 y el proceso apostólico comenzó en 1675 y fue progresando con justificada esperanza. El cuerpo de este siervo de Dios descansa desde 1746 en la Iglesia Mercedaria de Lima. Venerable Pedro Urraca de la Santísima Trinidad nació en Jadraque, España en 1583. Su hermano, un franciscano, lo llevó a Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. votos. Esta vida tan santa fue bendecida con gracias especiales otorgadas por Dios gracias a su intercesión, antes y después de la muerte de este siervo de Dios, que murió en el convento de Osuna el 30 de Julio de 1622. El proceso de beatificación se abrió poco después de su muerte. Pedro Nolasco Perra nació en Gergei, Sardinia, a principios de 1574 y fue bautizado en 15 de Febrero del mismo año. Recibió el hábito mercedario en el convento de Bonaria el 14 de Febrero de 1598 y realizó su profesión el 19 de Febrero del año siguiente. Lo enviaron a Valencia a seguir estudios de teología y fue ordenado en 1602. Fue modelo de vida interior, obediencia y trato sensible. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa conmovían hondamente a los fieles. Para todos tenía palabras de valor y consuelo, especialmente durante el sacramento de la reconciliación. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa movían profundamente a la devoción. Tenía palabras de valor y consuelo para todas las personas, especialmente durante las largas horas que dedicaba al sacramento de la reconciliación. Murió muy joven en Valencia, cuando sólo tenía 32 años, el 15 de Junio de 1606. En su honor se erigió en su pueblo natal una iglesia llamada Santa Impera (San Pedro en dialecto de Cerdeña) donde el pueblo lo venera como a santo hasta el día de hoy. Alonso Gómez de Encinas nació en Cuéllar, Segovia. Recibió el hábito en el convento de Valladolid y, entre 1597 y 1598 completó sus estudios en Salamanca. En 1609, a los 44 años, fue a México como secretario y predicador con el Vicario General Antonio Mendoza. Una vez concluida su misión con el Vicario, solicitó quedarse como misionero y fue nombrado doctrinero o sacerdote en la isla Puná del golfo de Guayaquil. Durante su estadía el pirata holandés, Jacobo L’Hermite lo sorprendió ya que después de cruzar con varias naves el Estrecho de Magallanes asoló las costas del Pacífico. También planeó el ataque a Guayaquil pero la heroica defensa del pueblo lo obligó a replegarse a Puná, donde descargó todo su odio en el Mercedario, ordenando que le arrancaron los intestinos buscando la Eucaristía. Esto sucedió el 13 de Junio de 1624 y el 10 de Julio, la Audiencia de Quito informaba Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

detalladamente el hecho al rey Felipe IV. El Padre Encinas es u no de los mártires mercedarios más conocido de ese período. Desde su muerte se le venera como santo en la Iglesia Mercedaria de Barcelona. Juan Falconi de Bustamante nació en Almería en Abril de 1596. En 1611 entró a la Orden de la Merced y estudió teología en Salamanca. Se dedicó a la enseñanza, principalmente en colegios mercedarios. Sus superiores lo designaron al apostolado, dedicándose a la dirección espiritual, a la confesión y a la prédica a todo nivel en la sociedad Madrileña. Promovió las prácticas de meditación, la confesión frecuente y la comunión diaria. Escribió muchos trabajos teológicos y místicos, siendo el más importante El pan nuestro de cada día acerca de la comunión. Murió en Madrid el 31 de Mayo de 1638 y poco después se inició el proceso de beatificación. Luis Galindo de San Ramón nació en Trujillo, Perú en 1634. Ingresó a la Orden de la Merced en Lima donde hizo su profesión el 6 de Abril de 1660. Un vez ordenado sacerdote, se trasladó al convento recoleto de Belén para dedicarse a la contemplación y la penitencia. Fue un destacado predicador y director espiritual, también tenía el don de la profecía y anunció el terremoto de 20 de Octubre de 1687 que destruyó la ciudad de Lima. Era muy devoto de la Virgen María y en su honor escribió De la Concepción Inmaculada de María, publicado en Lima en 1663. Dejó muchos poemas místicos y sobre la muerte, en español y latín. Algunos de sus manuscritos se conservan en la Universidad de Yale, Estados Unidos de N. A. En los últimos años del siglo estaba construyendo el frontis de la bella iglesia que es una de las más hermosas de la ciudad. Murió el 8 de Marzo de 1704 y su cuerpo esta sepultado en la sacristía de la Iglesia de la Merced en Lima. Poco después de su muerte el Ordinario inició el proceso de beatificación y en Octubre de 1943, el Congreso Eucarístico Nacional de Trujillo solicitó la continuación del proceso. Buenaventura Guisado, hombre de admirable virtud, fue contemporáneo del Padre Galindo y vivió en el mismo convento. Escribió Colloquia spiritualia concionatoria, trabajo de teología mística que se publicó en Sevilla en 1645. Después de una vida 15

Fraternidad San Pedro Pascual. santa y ejemplar, murió el 25 de Septiembre de 1704. Dos años después de su muerte, se inició el proceso de beatificación y el 16 de Agosto de 1710 se realizó el examen del cuerpo para el proceso non cultu. José Montagudo. Nació en 1657 en Zaragoza. Fueron sus padres Juan y María Fernández, recibió de su madre una estricta educación. Llevado al estado religioso, ingresó al convento de su ciudad natal donde en 1672 recibió el hábito mercedario y su profesión la hizo el 24 de Junio del año siguiente. Pronto después de su ordenación fue nombrado maestro de novicios en el convento de Bonaria, Cerdeña que por aquella época pertenecía a la Provincia de Aragón. De regreso a España asumió la difícil tarea de pedir limosna para la redención, servicio que cumplió por doce años. Recogió muchas donaciones y demostró ser un excelente predicador. Luego se dedicó al apostolado misionero a lo que dedicó los treinta y seis últimos años de su vida. Se estima que debe haber oído más de cuarenta mil confesiones. Al final de sus días se dedicó a la redención de cautivos pues, a su solicitud, fue nombrado en 1272 redentor por la Provincia de Aragón. Aún cuando ya tenía 70 años, inició su peregrinaje para recolectar limosnas con el mismo empuje que cuando era joven, logrando recolectar 3,000 pesos. Con otros redentores, Rafael Suriá y Vicente Ibáñez Rubio, se embarcó en Barcelona para dirigirse a Túnez. Durante la travesía, una violenta tormenta obligó a la nave a fondear en Cagliari donde el arzobispo pidió al Padre Montagudo que dirigiera una oración para pedir la lluvia. En Túnez los redentores rescataron 129 cautivos y de regreso en Agosto de 1729, se le solicitó que hiciera el discurso oficial por el regreso de los cautivos. Entregó su alma a Dios el 9 de Octubre de 1729. En 1741, Padre Francisco M. Etcheverz, su discípulo como predicador, escribió la biografía de este religioso ejemplar, ferviente misionero e incansable apóstol. Andrés Garrido. Nació en Vallada, España en 1663. En el bautismo recibió el nombre de Bartolomé, patrono de la ciudad. El 18 de Junio de 1679 recibió el blanco hábito mercedario en el convento de El Puig, donde tenía un tío religioso. Era sensible, de alma penitente y muy paciente con los sufrimientos físicos. Fue un eminente Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

predicador en valenciano, eficaz y ferviente en sus sermones. Nunca perdía la esperanza en la conversión de grandes pecadores y siempre generoso con los pobres. Fue superior en Valencia y Játiva. En el siglo XVIII, cuando el número de religiosos parecía excesivo, el Padre Andrés permanecía días enteros en el confesionario, incluso sin comer y su única interrupción era para celebrar la Santa Misa. Decía: “¿Cómo podría hacer esperar a esta pobre gente –en peligro de condenarse- para ir a comer y descansar?” Murió en Játiva, donde permaneció por más tiempo, el 23 de Febrero de 1728. El Padre Vicente Oliver, mercedario de Valencia y compañero por cuarenta años de Padre Andrés hizo la oración fúnebre que duró tres horas y quince minutos y, aún así, la encontraron breve y la hicieron imprimir para disfrutarla plenamente. Sebastián del Espíritu Santo. Nació en 1668 en Cajamarca, Perú. Fue criado como cristiano y, a la muerte de sus padres, se fue a Lima en busca del virtuoso fraile Luis Galindo de San Ramón, quien ya tenía fama de santo, y se le aproximó con estas palabras: “Vengo a buscarlo, Padre, para que me enseñe a ser santo.” Ingresó como donado progresado rápidamente en los caminos de la virtud y permaneció puro y humilde. No aceptó ser hermano coadjutor porque se consideraba indigno y trabajó incansablemente por el bien de la Iglesia y el esplendor de la adoración. Fue muy devoto del Señor del Perpetuo Socorro a quien hizo construir un altar y dedicaba cinco horas diarias a la oración. Dios premió su santidad concediéndole privilegios excepcionales que despertaban la admiración y el afecto de todos. El virrey lo eligió como padrino de su hija. Murió el 17 de Julio de 1721 y el proceso de su vida, su fama de santo y los milagros de este siervo de Dios comenzaron inmediatamente, concluyendo en 1734. Francisco Salamanca Nació en 1668 en Oruro, Bolivia donde ingresó a la Orden y fue ordenado sacerdote en Cuzco. El 16 de Mayo de 1695, el provincial, que había solicitado para Padre Salamanca el grado de maestro en teología, dijo de él: “Es un hombre muy talentoso y es tan virtuoso que es ejemplo para toda la ciudad”. Padre Salamanca amaba vivir en su celda dedicado a la oración y la penitencia. Fue un gran predicador, misionero, músico 16

Fraternidad San Pedro Pascual. que construyó un órgano original que aún se conserva, también fue poeta y por sobre todo pintor: el mismo decoró su celda con extraordinarios murales. Esta celda se conserva intacta en el convento de Cuzco. Murió en 1730. José de la Puerta. Era de la ciudad de Ecija donde recibió el hábito en 1681 e hizo sus votos el 4 de Diciembre del año siguiente. Estudió en su propia Provincia de Andalucía y demostró gran recogimiento y amor por la oración que caracterizaron su vida. En la investigación de su vida y virtudes hecha a solicitud del Obispo de Sevilla, los testigos declararon que: “todos conocían su prescindencia de todo contacto secular, de sus familiares e incluso de los religiosos, salvo para actos comunitarios y que, por treinta años, nunca pasó un día entero fuera del convento”. Celebraba Misa diariamente con gran devoción y después de dar gracias, se retiraba al coro a rezar. Sólo comía a mediodía y mortificaba su cuerpo con azotes y una camisa de pelo, y dominaba su carácter irascible con auto control. Murió el 1 de Octubre de 1738 y fue enterrado en la tumba de los Marqueses de Peñaflor. Sus restos mortales fueron luego trasladados a la Iglesia de Santa María de Ecija donde aún puede verse. Se le atribuyen muchos milagros tanto en vida como después de su muerte. Francisco de Jesús Bolaños. Nació el 4 de Octubre de 1701 en Pasto, Colombia. Ingresó a la Orden en esa misma ciudad a la edad de quince años y también fueron mercedarios sus hermanos José y Pedro. El 17 de Marzo de 1727, fue ordenado sacerdote en Quito y se dedicó tanto a la propia santificación como a la del prójimo a través del ministerio de la prédica y la confesión. A la edad de 32 años se retiró a la ermita de El Tejar donde construyó un convento, una iglesia y una casa de retiro en la cercanía. Religiosos, laicos, jóvenes y viejos, ricos y pobres llegaban allí en busca de alimento espiritual que el Padre Bolaños les entregaba generosamente. Fue un religioso virtuoso, pobre, humilde, austero y de especial caridad con los más necesitados, cualidades que le valieron la admiración de todos. Murió el 14 de Diciembre de 1785 y el proceso de beatificación se lleva actualmente en la diócesis de Quito.

Beata Mariana de Jesús. Nació en 1565 en Madrid. Su madre murió cuando tenía escasos nueve años y su padre volvió a casarse. Para sacarla de la casa, su madrastra intentó casarla pero ella ya había elegido a Jesús como su único esposo. En su angustia, Mariana se dirigió a la capilla de los Mercedarios en la Iglesia de la Virgen de los Remedios, donde encontró al Padre Juan Bautista González que iluminó sus pasos y la guió por senderos de perfección. Fue su director espiritual desde 1598 hasta su muerte. Una delicada enfermedad la privó de entrar como religiosa a ningún convento. Sin embargo, se fue a vivir a una pequeña casa al lado del convento de los Mercedarios Descalzos. Allí pasó muchos años dedicada a la oración y la penitencia. Finalmente fue aceptada como terciaria y recibió el hábito mercedario de manos de Padre Felipe Guimerán, Maestro General de la Orden quien recibió su profesión al año siguiente, el 20 de Mayo de 1614. Permaneció viviendo en la misma casa vistiendo ya el hábito, dedicada a obras de caridad para los pobres y enfermos. Se distinguió además por su humildad, su devoción a la Santísima Virgen y al Santísimo Sacramento. Por indicación de su director espiritual, escribió su autobiografía. Una pleuresía aguda provocó su muerte el 17 de Abril de 1624. Su cuerpo incorrupto se guarda en la iglesia de Don Juan de Alarcón y fue examinado en 1627 cuando se inició el proceso de beatificación. Ha vuelto a ser examinado en 1731, 1924 con ocasión del tercer centenario de su muerte, y en Junio de 1965 en el cuarto centenario de su nacimiento. El Papa Pio VI la beatificó solemnemente en la Basílica de San Pedro el 25 de Mayo de 1783.

1880 – 1965
Venerable José León Torres. Sus padres fueron Gregorio Torres y Margarita Rivero, familia cristiana, modesta y virtuosa. Ingresó a la Orden de la Merced en 1863, al convento de Córdoba; recibió el hábito el 30 de Octubre y comenzó su noviciado. Emitió los votos temporales el 1 de Noviembre de 1868 y los votos solemnes el 8 de Junio de 1871 y se ordenó sacerdote el 27 de Abril de 1875. Desde muy joven asumió cargos de responsabilidad en su Provincia: 17

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. maestro de novicios, vicario provincial, provincial, vicario general y visitador general. El Maestro General Pedro Armengol Valenzuela, conocedor de sus excelentes cualidades, lo designó provincial, cargo que ocupó por cuatro períodos. Durante su gobierno estuvo permanentemente preocupado de la expansión de la Orden; recuperó el convento de Santiago del Estero y trabajó muy duro para reabrir el convento de Tucumán; creó nuevas fundaciones en Buenos Aires y Montevideo; con su sólido eje promovió la vida comunitaria, desarrolló la vida cultural iniciando la publicación de la Revista Mercedaria en Córdoba. Visitó conventos entregando sabias normas y sano consejo para la vida religiosa. Distinguieron al Padre Torres su espíritu de observancia, la humildad, su capacidad de organización, su amor a la Orden, la devoción a la Eucaristía y a María de la Merced. En 1887 fundó en Córdoba la Congregación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. Redactó sus Constituciones y siempre les dio atención espiritual. En 1893 viajó a Roma al Capítulo General que aprobó las Constituciones de la Orden. Aprovechó este viaje para ir en peregrinación a Tierra Santa. En reconocimiento de su cultura y profundos conocimientos, en 1889 el Maestro General lo distinguió con los títulos de profesor asistente de filosofía y teología t maestro de teología. Murió santamente en su ciudad natal el 15 de Diciembre de 1930. Sus hijas espirituales solicitaron sus restos mortales y descansan en la iglesia de la Casa Matriz de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús en Córdoba. El proceso diocesano de beatificación se inició en 1957 y concluyó en 1959. Su causa se llevó a Roma y el proceso apostólico comenzó en 1973 y concluyó el 26 de Marzo de 1994 con la declaración de sus virtudes heroicas. Antonio Pisano. Nació en Cagliari, Cerdeña, el 19 de Marzo de 1907. Ingresó como postulante a la Orden 1920, pero debió dejar el Convento debido a una enfermedad. Gracias a su tenacidad y tan pronto recuperó la salud volvió al monasterio para empezar el noviciado el 5 de Marzo de 1922. Hizo su profesión de votos simples el 8 de Diciembre de 1923. Se dedicó con diligencia y seriedad a los estudios sacerdotales pero más aún a alcanzar virtudes religiosas, mostrando genuino amor a Dios y al prójimo ofreciendo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

heroicamente su joven vida, a los 19 años, como reparación de los pecados de la humanidad y por la conversión de los incrédulos, herejes y pecadores. El Señor aceptó la oblación de Fr. Antonio; su via crucis comenzó en Mayo de 1926. Aun cuando existían justificados motivos de esperanza de una mejoría, una enfermedad pulmonar terminó con su vida el 6 de Agosto de 1927. Está sepultado en el Santuario de Bonaria en Cerdeña y muchas son las personas que aseguran haber recibido gracias del Señor gracias a la intercesión de Fr. Antonio. Terminado el proceso diocesano, se inició en Roma el proceso del siervo de Dios. Felice Migliore. Este religioso nació en Serra di Falco, Sicilia el 26 de Noviembre de 1819. Ingeresó al convento de San Cataldo de los Mercedarios descalzos a los 17 años y se ordenó sacerdote en 1845. Fue devoto del Santísimo Sacramento y de la Virgen de la Merced, caritativo con los pobres y admirado por los fieles a quienes servía con ejemplar diligencia. Donde fuera era reconocido como religioso observante y piadoso y la gente le atribuía bendiciones y milagros. Debido a esto fue llamado a Roma y se le prohibió volver a Messina. Vivió en el convento de San Adriano y en Nemi y creció su fama pues obtenía gracias extraordinarias del Señor. Reconocido como santo, murió en Roma el 7 de Agosto de 1886. En el libro de los difuntos del convento de San Adriano puede leerse: “ Este padre fue un hombre extraordinario y despertó tanto entusiasmo en Sicilia que es imposible tener una idea de la gran estima en que se le tenía, no sólo por el pueblo sino por eminentes miembros de la Iglesia… Vivió pacíficamente y siempre contento en el medio y murió con igual calma, paz y serenidad.” Teresa de Jesús Bacq. Isabel nació en País el 16 de Septiembre de 1825 y fue educada como luterana. A los 14 años, se convirtió al catolicismo y se bautizó el 31 de Mayo de 1839. Ese día consagró su pureza a la Santísima Virgen en Notre Dame. Deseaba ser religiosa y lo intentó en tres diferentes congregaciones. Insatisfecha, se fue donde el obispo de Nancy, Charles Martial A. Lavigerie, que era su director espiritual, quien la animó a fundar un instituto religioso. En Nancy formó una comunidad con el nombre de Damas de María que, un año más tarde, el 8 de Diciembre de 1865, se 18

Fraternidad San Pedro Pascual. convirtió en Hermanas de la Asunción de nuestra Señora. Después de varios años de duro trabajo y gran sufrimiento, siguiendo el consejo del cardenal Lavigerie, Teresa eligió la Orden de la Merced que la identificaba por su espíritu de caridad y devoción a María. Solicitó la incorporación a la Orden y el Padre Valenzuela admitió a las hermanas el 4 de Abril de 1887 bajo el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced. Teresa murió en País adonde había viajado buscando ayuda para su instituto. Murió sola en una pobre pieza de hospital y lejos de sus hijas el 2 de Junio de 1896. Su vida plena de amor a Dios, a María y a los pobres, estuvo marcada por contrariedades, incomprensiones, sufrimiento y penas. En todo, Teresa veía la voluntad de Dios y su unión con el Señor la llevó a aceptar la cruz y los sacrificios. Su indómita esperanza y su deseo de salvar almas la sostenían. El proceso diocesano de beatificación iniciado en Roma, terminó el 30 de Junio de 1994. Venerable Margarita María López de Maturana, nació en Bilbao el 25 de Junio de 1884. Se educó en el colegio mercedario de Berriz donde nació su vocación religiosa. El 25 de Julio de 1903 ingresó al Monasterio Mercedario para consagrar su vida a Dios como monja de clausura. El 10 de Agosto del mismo año recibió el hábito y cambió su nombre de bautismo, Pilar. Hizo su profesión en la Fiesta de la Asunción del año siguiente y durante los primeros años de su vida religiosa, participó activamente en el colegio de su comunidad como profesora y prefecta de estudios. El Padre Manuel Sancho Aguilar fue su director espiritual y la encaminó hacia las misiones. De naturaleza alegre y abierta, su trabajo pedagógico fue el medio que Dios eligió para sembrar la semilla de la vocación misionera en su corazón. Bajo la dirección, la iniciativa y el infatigable trabajo de Madre Margarita, pronto el colegio de Bérriz fue un activo centro misionero. La asociación de ex alumnas Juventud Misionera Mercedaria nación el 19 de Marzo de 1920. El entusiasmo misionero cruzó rápidamente el umbral del monasterio para expandirse por el país y Madre Margarita continuó siendo el alma de esta nueva vida. A partir de ahí los hehcos se sucedieron con milagrosa rapidez. El Maestro General de la Orden. P. Ignacio López Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Santamaría visitó Berriz y Madre Margarita aprovechó la oportunidad para plantearle su deseo de servir a la Iglesia como misionera activa. El Maestro General en Roma se interesó en este proyecto presentado a nombre de todas las hermanas y el Papa Pío XI bendijo esta inquietud. El antiguo convento Mercedario se transformó en un bullente centro misionero y sede del nuevo instituto. En 1926 partió la primera expedición a Wuhu, China y al año siguiente Madre Margarita fue elegida Superiora. Hubo otras fundaciones en las Islas Carolina y Marshall y en Japón. El 23 de Mayo de 1930 Japón aprobó el nuevo instituto religioso Mercedarias Misioneras de Berriz y Madre Margarita fu su primera superiora. Realizó muchos viajes, especialmente al oriente, con el solo afán de extender el Reino de Dios hasta los confines de la tierra. Viajó a Roma para hablar personalmente de las misiones con el Papa. Después realizó su viaje final, el 23 de Julio de 1934. Desde 1961 su proceso de canonización se encuentra en Roma. Sus virtudes heroicas fueron reconocidas por decreto del 16 de Marzo de 1987. Luis de la Torre Rojas, nació el 21 de Junio de 1819 en San Pedro de Humay, en la Provincia de Pisco, Perú.. Fue terciaria mercedaria reconocida por su incesante caridad. Alimentaba a todos los pobres que se le acercaban y su ollita, de comida milagrosamente, nunca se agotaba. Afectuosamente se la conoce como beatita de Humay por sus virtudes. Murió considerada como santa el 21 de Noviembre de 1869. Desde 1946 su proceso de beatificación sigue su curso en Roma. Mártires Españoles. Como dijo el Papa Pío XI en Septiembre de 1936, todos los que fueron asesinados durante la Guerra Civil Española “sufrieron verdadero martirio en el sagrado y glorioso sentido del término, por el sacrificio de vidas inocentes de mayores y jóvenes en el esplendor de sus vidas.” Durante los primeros días de la guerra, en especial cuando la persecución religiosa estaba en su peor momento, treinta y siete religioso Mercedarios entregaron sus vidas por Cristo, 19 pertenecían a lo Provincia de Aragón y 18 a la Provincia de Castilla.

19

Fraternidad San Pedro Pascual. Encabezó la lista de los mártires aragoneses el Padre Mariano Alcalá Pérez, nacido el 11 de Mayo de 1867 y fusilado el 15 de Septiembre de 1936. Los otros 18 religiosos que encontraron una muerte violenta son: Tomás Carbonel Miquel, Mariano Pina Turón, Francisco Gargalo Gascón, José René Prenafreta, Manuel Sancho Aguilar, Tomás Campo Marín, Francisco Llagostera Bonet,Serapio Sanz Iranzo, Enrique Morante Chic, Jesús Eduardo Massanet Flaquer, Amancio Marín Mínguez, Lorenzo Moreno NicolásPedro Esteban Hernández, Antonio Lahoz Gan, José Trallero Lou, Jaime Codina Casellas, Antonio González Penín y Francisco Mitjá Mitjá. El 31 de Mayo de 1957 en Lérida se constituyó un tribunal eclesiástico diocesano para establecer el martirio de estos religiosos. Después de esta etapa el proceso fue a la Sagrada Congregación de Ritos en Roma el 25 de Noviembre de 1962, solicitando la apertura del proceso La causa sigue su curso en Roma. De los 18 religiosos de la Provincia de Castilla asesinados durante la persecución, nueve pertenecían a la comunidad de Buena Dicha en Madrid, tres a la de San Pedro de Madrid y uno a la de San Sebastián. Sus nombres son: Manuel Cereijos Muiños, José Cereijo Muiños, Serafín Solaegui Dunabeitía, Guillermo Vásquez Núñez, Enrique Saco Pradera, Luis Barros Fernández, Agustín Salgueiro Rodríguez, Gonzalo Pérez González, Tomás Tajadura Tajadura de la Provincia de Aragón, Leandro Hermida González, Serapio Paz Muras, Patricio Peláez Castaño, Eliseo Pérez González, Luis Arias López, Jesús Tizón Boleira, Ramon Lago Parrado, Olimpio Escudero González y Ricardo Vásquez Rodríguez, El reconocimiento del martirio de estos religiosos ejecutado en Castilla, no ha sido presentado. Sólo han sido recordados y los restos mortales de algunos de ellos han sido llevados al Monasterio de Poio el 5 de Mayo de 1940 y al Monasterio de Herencia el 14 de Junio de 1942.

Cuando el Nuevo Mundo irrumpe en el escenario histórico europeo, las únicas ordenes religiosas autorizadas por los Reyes Católicos para ir a América fueron, junto con los franciscanos, los dominicos y los agustinos, la Orden de la Merced quienes con muchos celo se dieron a la tarea de la evangelización de los habitantes de estas tierras vírgenes. Se asegura que no hubo sacerdotes o religiosos que acompañaran a Cristóbal Colón en su primer viaje. La fe cristiana llegó al nuevo continente en el segundo viaje en 1493. Pedro Martir de Anghiera, cronista italiano y necesaria referencia para todo el que busque información confiable sobre esa materia, tiene pruebas irrefutables de la presencia mercedaria desde un principio ya que tuvo contacto con los protagonistas directos de los hechos que narra en detalle. Cuando este autor relata la exploración de las costas de Cuba, menciona la presencia de un fraile mercedario,. Debido a la importancia de este texto, en la Historia de la Iglesia en las Américas se cita literalmente: “Cuando se cortaba la leña y se llenaban los toneles, uno de nuestros hombres salió a cazar al bosque, cuando de improviso se encontró con un hombre vestido de blanco y, en un primer momento, pensó que era un hermano de la Orden de Santa María de la Merced, a quien el almirante había llevado como sacerdote.” (De Orbe novo Decades, Compluti 1516, f. 9). Según el citado texto de Anghiera, la presencia de al menos un fraile mercedario en el segundo viaje de Colón es indesmentible. Según los testimonios de historiadores serios, de la misma Orden y de otras, podemos verificar los nombres de tres religiosos mercedarios que acompañaron a Colón: Juan Infante, Juan de Solórzano y Jorge de Sevilla. Historiadores modernos han intentado identificar al mercedario mencionado como Pedro Martir con Fr. Jorge, superior del convento de Sevilla, que estaba en las Indias en Abril de 1495. En sus instrucciones a Colón, el Rey de España solicitó el regreso del fraile a España y después que el religioso organizador de la expedición misionera de 1493, Minim Bernardo Boyl había regresado en diciembre del año anterior. Fray Jorge estaba en España en 1505 como provincial de Castilla.

Los Primeros Mercedarios en las Américas
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 20

Fraternidad San Pedro Pascual.

Trabajo Apostólico en América
Actividad Inicial Es necesario recordar que, como cualquier europeo, los mercedarios no conocían la realidad de los pueblos de América. No conocían el idioma ni la idiosincrasia de tantos pueblos diferentes. Por lo tanto, era difícil penetrar en la intimidad de los sentimientos de gentes desconocidas. Sin embargo, la profundidad, la vitalidad, la magnitud y los frutos de las misiones Mercedarias en este continente son sorprendentes. Los Mercedarios sólo sabían que venían a predicar el Evangelio y a convertir multitudes paganas. Las lenguas, tan diferentes de la de Cervantes, eran el primer obstáculo. Sin bien la riqueza de las lenguas es algo culturalmente positivo, para los misioneros fue un obstáculo más ya que desde México a Tierra del Fuego había varias y muy diferentes lenguas. Igual que otros misioneros, los mercedarios empezaron a proclamar el Evangelio siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el buen sentido cristiano. Usaban métodos rudimentarios. En América del Sur los misioneros enfrentaron grandes dificultades para evangelizar debido a las enormes distancias, ríos correntosos, altas montañas, bosques espesos y vastos desiertos. Pero también encontraron beneficiosos factores que ayudaban a la evangelización, especialmente en los territorios del Imperio Inca: buenos caminos que cruzaban todo el imperio, pueblos establecidos, grandes ciudades, una agricultura desarrollada, una organización social muy avanzada, un idioma común y, sobre todo, la buena disposición de los habitantes para aceptar el Evangelio. Además de su ministerio en las ciudades, los misioneros mercedarios iban a evangelizar nativos que vivían muy apartados. Estos pueblos estaban esparcidos en ciudades grandes y pequeñas muy distantes unas de otra y los misioneros debían ir a buscarlos en sus visitas de evangelización. A veces los religiosos se quedaban a vivir entre ellos para intensificar su enseñanza religiosa y tanto la escasez de misioneros como las distancias dificultaban la frecuencia de las visitas. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

El éxito de los misioneros dependía de la buena o mala acogida que les daban. Si los nativos los recibían bien, comenzaba la catequesis al aire libre, se erigía una cruz y luego se comenzaba la construcción de la iglesia. Así la gente aprendía los primeros rudimentos de la fe. Esta fue la primerísima manera en que se predicó el Evangelio. La metodología catequética era muy simple si bien bastante efectiva: los primeros recursos didácticos eran la cruz y la imagen de María. Sobre esta base los misioneros explicaban los fundamentos de la fe, al principio a través de gestos, luego a través de un intérprete nativo y cuando habían aprendido la lengua, en sus propias palabras. Los Padres Bartolomé de Olmedo en México, Antonio Correa en Chile, Marcos Dardón en Chiapas y Martín de Victoria en Ecuador, usaban música para captar el interés de su audiencia El conquistador de tierras en América se convertía en su propietario y asignaría o encomendaría sus tierras y mercaderías a colonos españoles con la condición de que, a cambio de tributo y servicio, ellos proveerían a un clérigo o religioso que enseñara la fe cristiana a los encomendados. La persona encargada de una encomienda o parcela se llamaba encomendero. Como tenía que suministrar a un sacerdote y pagar su salario, el encomendero prácticamente estaba encargado de la evangelización. Por esto, el sacerdote se sentía condicionado por el encomendero. Este sistema, legalizado por la corona, era fuente de abusos que la Iglesia tuvo que enfrentar a fin de defender a los nativos. En parte este proceso ayudó a la evangelización pero también tuvo resultados negativos para los misioneros y su apostolado. El misionero enseñaba doctrina cristiana en la encomienda. Por esto el lugar donde se proclamaba el evangelio se llamó doctrina y la persona encargada era el doctrinero. En general, los términos misionero y doctrinero significaban lo mismo. Un doctrinero no podía gobernar una doctrina –que usualmente comprendía iglesia, casa del sacerdote, escuela, hospital, cementerio y taller- a menos que hablara la lengua de los nativos. A pesar de la buena legislación real, mientras duró la colonia, hubo polémicas y es lamentable que obispos, clérigos y religiosos fueran los protagonistas.

21

Fraternidad San Pedro Pascual. De hecho, las doctrinas eran centros de catequesis, verdaderas parroquias rurales. Cada doctrina incluía varias villas separadas por grandes distancias y la más grande servía como centro principal. Habitualmente la iglesia era el lugar de reunión para la enseñanza de oraciones cristianas. Respecto a las dinámicas de las clases, los adultos se reunían dos veces a la semana para la catequesis y los niños todos los días. Los inicios de una doctrina eran difíciles: los misioneros debían viajar largas distancias para tomar contacto con cada villa. Más tarde, cuando se suprimieron las encomiendas, las doctrinas tomaron la calidad de centros misioneros bajo la celosa vigilancia de los obispos y religiosos superiores. Los mercedarios tuvieron muchas y muy importantes doctrinas a través de América. Defendiendo a los Nativos La legislación española sobre los aborígenes era, sin duda, humana y de inspiración cristiana. Sin embargo, su aplicación dejó mucho que desear y fue origen de innumerables abusos. La Orden de la Merced levantó su voz en contra desde el principio de la conquista. No por nada había luchado durante trescientos años por la libertad en el viejo continente. En América, los Mercedarios enfrentaron a los conquistadores llamando la atención a los encomenderos y enviando constantemente cartas e informes al rey. Esto continuó en el período histórico cuando los conventos de América pertenecían a la Provincia de Castilla hasta que más tarde fueron constituidos en provincias autónomas. Es así como, entre otros, Padre Marcos Dardón, incansable misionero mercedario en América Central, fue nombrado “protector y defensor de los indios” por la Real Asamblea de Guatemala, responsabilidad que cumplió con diligencia por cinco años. En León, Nicaragua, Padre Francisco de Bovadilla fue un gran defensor de los nativos, según el mismo lo expresaba en una carta que envió a la reina Juana desde Toledo, el 31 de Julio de 1551. En 1550, por cédula real, el rey de España ordenó la libertad de 500 nativos siguiendo el consejo y la intercesión del misionero Mercedario, Juan de Almazán. En 1551, Padre Bartolomé de Montesinos presentó a la Asamblea de Charcas igual defensa para los nativos que trabajaban en las minas de Potosí. En 1576, desde Nueva Granada, Padre Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Alonso de Avila informó a Felipe II sobre el abuso de los encomenderos con los nativos. En Chile, los Padres Antonio Correa, Antonio Sarmiento Rendón y Miguel de Benavente defendieron lealmente a los Indios de los malos tratos de los encomenderos. Esta actitud en contra de los que ejercían poder temporal, colocó a los misioneros en una posición clave para que los nativos confiaran en ellos.

La Familia Mercedaria
La política y los sucesos anti religiosos de los siglos XVIII y XIX llevaron un soplo devastador a la vida religiosa en la Iglesia, dando la impresión que no tendría fuerzas para superarse. Sin embargo, en algunos aspectos, las pérdidas se balancearon. De hecho, aún cuando fueron expulsados de sus conventos, muchos religiosos permanecieron fieles privadamente a su ideal de vida religiosa. Trabajaban silenciosa y efectivamente para la restauración espiritual de la Iglesia y de sus institutos. Otros promovieron distintas formas de vida religiosa más acordes con las demandas del nuevo tiempo histórico. El carisma Mercedario también inspiró nuevas formas de expresión, especialmente en personas llenas del amor de Dios que dieron origen a los institutos religiosos Mercedarios femeninos. En un nivel práctico, estos institutos se dedicaron a la instrucción cristiana, al cuidado de los enfermos, a las misiones, a la asistencia de la juventud pobre y descarriada, etc. Bajo la protección de la Virgen de la Merced también hubo laicos que se organizaron en asociaciones para reflexionar sobre la salvación de sus almas y hacer el bien al prójimo. En el siglo XIX, emergieron los institutos religiosos femeninos y se integraron a la Familia Mercedaria realzando algún aspecto del carisma. A continuación se entrega una breve descripción de estos institutos: Mercedarias Misioneras de Barcelona

22

Fraternidad San Pedro Pascual. Este instituto religioso se fundó en Barcelona el 21 de Noviembre de 1860. La joven Lutgarda Mas y Mateu (1828-1862) y el mercedario exclaustrado Padre Pedro Nolasco Tenas y Casanova (1803-1874), fueron las almas de esta fundación. Lutgarda se dirigió al P. Tenas para realizar su ferviente deseo de restablecer las Hermanas Mercedarias en Barcelona. Después de su perplejidad inicial acerca de esta obra y como recibió apoyo del Vicario General de la Orden, Padre Tomás Miquel, se convirtió en entusiasta promotor de esta labor. El 21 de Noviembre de 1860, después de completar los trámites necesarios, Padre José María Rodríguez y Bori, presidente interino del convento de Barcelona confirió el hábito a cinco jóvenes de Barcelona y nombró superiora de la incipiente comunidad a la joven Mercedes Bartra Demetre. Ese mismo año 1860 el instituto fue reconocido por la diócesis y el 19 de Septiembre de 1864 fue incorporado a la Orden de la Merced por el vicario General, P. Tomás Miquel. Las religiosas, integradas a la Orden como terciarias regulares, tomaron el nombre de Religiosas Mercedarias. El 25 de marzo de 1911, el Instituto recibió el Decretum laudis de la Congregación de Religiosos. Inicialmente el instituto estuvo dedicado a la formación juvenil, pero pronto se orientó a las misiones y otras obras sociales. Las Constituciones revisadas de 1983 establecen: “La finalidad del Instituto es el anuncio del Reino y la redención del prójimo mediante la promoción y la educación cristiana de los hombres, a través de la enseñanza, a través de la enseñanza, las misiones y las obras sociales. Actualmente el Instituto consta de 430 religiosas distribuidas en 66 casas en España, América y Africa. Hermanas Mercedarias de la Caridad La Hermanas Mercedarias de la Caridad fueron fundadas en Málaga, España el 16 de Marzo de 1878por el canónigo y visitador de las religiosas de la diócesis, Monseñor Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1813-1905). El Instituto fue integrado a la Orden de la Merced el 9 de Junio de 1878 por decreto del vicario general, P. José María Rodríguez. León XIII les otorgó el Decretum laudis el 25 de

Septiembre de 1900 y la aprobación del Instituto y sus Constituciones fue conferida el 24 de Abril de 1901. El fin específico del Instituto es la práctica de la caridad mediante el ejercicio de las obras de misericordia. Las Constituciones de 1977, renovadas después del Concilio Vaticano II, expresan de la siguiente manera el carisma y la misión del Instituto: “La misión a que está consagrada esta Congregación es la práctica de la caridad, ejerciendo todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la personas de los pobres, sirviéndoles en los hospitales, hospicios, escuelas y en cuantas obras puedan redundar en beneficio de la humanidad enferma, necesitada y desamparada. Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera, en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.” La Congregación, actualmente, está extendida en España, Francia, América Latina y Africa, con 180 casas y 1.556 religiosas. Hermanas de Nuestra Señora de la Merced Fueron fundadas en Nancy, Francia, el 2 de enero de 1864 por la madre Teresa de Jesús (Elizabeth) Bacq (1825-1896), con el apoyo del obispo local, luego cardenal, Monseñor Carlos Marcial A. Lavigerie. Inicialmente, el Instituto con carácter diocesano, tomó el nombre de Religiosas de la Asunción de Nuestra Señora. Las primeras Constituciones, redactadas por Madre Teresa, fueron aprobadas el 8 de Diciembre de 1865, pero siendo su anhelo de agregarse a una Orden donde fuese particularmente venerada la Santísima Virgen, se preocupó con insistencia en tal sentido. El 4 de abril de 1887 el Instituto fue agregado a la Orden de la Merced con decreto del General Pedro Armengol Valenzuela y desde aquel mismo día las religiosas tomaron el nombre de Nuestra Señora de la Merced. El 25 de Marzo de 1912, Su Santidad Pío X concedió el Decretum laudis; el 13 de Junio de 1931 Pío XI daba la primera aprobación como Instituto pontificio y el 6 de mayo de 1941 Pío XII concedía la aprobación definitva de las Constituciones.

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

23

Fraternidad San Pedro Pascual. El carisma del Instituto se caracteriza esencialmente por un espíritu apostólico y mariano a través de las obras de caridad y misericordia. “Esta familia religiosa –se leía en las primeras Constituciones escritas por Madre Teresa- , ha sido fundada para honrar en modo particular la vida de Jesús en María y por María”. Las Constituciones renovadas en 1975 precisan en estos términos el carisma y la espiritualidad del Instituto: “Tal espiritualidad, fundada sobre la caridad redentora y sobre la humildad, de la que Madre Teresa dio un ejemplo inconfundible, está formada por una fe ardiente, una caridad intensa, una dedicación sin límites, un celo que no rechaza nada de lo que pueda ser agradable a Dios y procurar la salvación de las almas.” Las Hermanas son actualmente 529, esparcidas en 57 casas existentes en Francia, Italia, Bélgica, Africa, Palestina, India, Chile, Ecuador y Estados Unidos, y se dedican a la educación de la infancia y de la juventud en los asilos y en la escuela elemental, media y superior, a la asistencia de los huérfanos en lugares de prevención y colonias, al cuidado de los enfermos en los hospitales y en las clínicas de los ancianos en asilos. Sisters of Mercy Durante el siglo XIX surgieron en la Iglesia también otros institutos religiosos, los cuales, aunque no agregados oficialmente a la Orden de la Merced, sin embargo tienen una cierta relación con ella. Entre éstos está la Congregación de Sisters of Mercy. Las Sisters of Mercy o Hermanas de la Merced tuvieron origen en Dublín, el 24 de Septiembre de 1827, por obra de una piadosa y noble mujer católica, Catalina McAuley (1787-1841), que abrió una casa para que fuera contemporáneamente escuela, asilo, alojamiento para chicas abandonadas, etc. De aquí nació la idea de fundar una Congregación de religiosas con el fin de practicar las obras de caridad o de misericordia en todas se varias manifestaciones. Después de la necesaria preparación, Catalina, con sus dos compañeras hizo la profesión religiosa en 12 de Diciembre de 1831. Si bien la Congregación no había tenido ninguna relación de origen o desarrollo con la Orden Mercedaria, no obstante en las Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

constituciones se recomienda tener una especial devoción a la Virgen de la Merced, que es la Patrona de la Congregación y a san Pedro Nolasco, modelo de caridad hacia el prójimo. Además, en la Congregación está en uso el escudo de la Orden. Estas religiosas se han desarrollado mucho en los cinco continentes, especialmente en las regiones donde se habla la lengua inglesa.

Hermanas Terciarias Mercedarias del Niño Jesús Fueron fundadas el 1 de Octubre de 1887, en Córdoba, Argentina y agregadas como terciarias regulares de la Orden de la Merced, el 20 de Diciembre de 1887. Su fundador fue el venerable José León Torres, y su director por espacio de 42 años. A su santa muerte, el 15 de Diciembre de 1930, dejó la fundación muy bien consolidada y extendida en varias ciudades de Argentina y Uruguay. El obispo de Córdoba aprobó las constituciones propias redactadas por el Fundador. El Instituto fue de derecho diocesano hasta el 12 de Enero de 1931, fecha en que obtuvo de la Santa Sede la aprobación ad experimentum y la aprobación pontificia el 3 de Abril de 1940. Según las Constituciones aprobadas en 1983, la Congregación: “cumple su misión a través del apostolado de la educación, mediante el cual hace presente a Jesucristo Redentor, hermano y amigo, entre los cristianos oprimidos a causa de culturas antievangélicas”. Las Hermanas Terciarias Mercedarias están comprometidas en la enseñanza en escuela y colegios, el perfeccionamiento artístico y la capacitación de los jóvenes para el trabajo, la asistencia a los huérfanos, niños y ancianos desamparados, el catecismo en los suburbios y ayuda en las obras parroquiales. Las religiosas promueven así la plena libertad de hijos de Dios, haciendo un servicio a la fe.

Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento

24

Fraternidad San Pedro Pascual. Fueron fundadas en la ciudad de México, el 25 de Marzo de 1910. Habiendo solicitado la madre María del Refugio a la curia diocesana un religioso como director y guía del Instituto, le fue indicado el padre Alfredo Scotti, entonces provincial de México. El padre Scotti tomó gran interés por el bien de la comunidad, dedicándose a la revisión de las Constituciones, de acuerdo con la madre María del Refugio y con la ayuda de la madre Consuelo Olivares. Fueron agregadas espiritualmente a la Orden de la Merced el 11 de julio de 1925. Obtuvieron la aprobación pontificia el 22 de julio de 1948. La finalidad del Instituto está expresada con estos términos en las constituciones aprobadas en 1989: “Trabajar con todo ahínco por extender el reinado de Jesús Eucaristía y el amor filial a Nuestra Madre Santísima de la Merced”. Este apostolado se expresa mediante la educación de la infancia y de la juventud, su formación en el culto y piedad eucarísticos. La Congregación tiene escuela y colegios, y dedica especial cuidado a la preparación de los niños para la primera comunión. Actualmente se encuentran en México, Colombia, Chile, Estados Unidos, El Salvador, Italia y España. Mercedarias Misioneras de Bérriz Tienen origen en un monasterio de monjas mercedarias de clausura fundado en 1540. En 1869 inauguran las religiosas el Colegio que después se haría famoso, La Vera Cruz. Adquiere fama por la vida que le infunde la madre Margarita María Maturana que ingresa al monasterio en 1903. En 1920 funda la asociación Juventud Mercedaria Misionera. Con esto el colegio y monasterio se ponía a la vanguardia en el movimiento misionero. La causa de este despertar fue el gran espíritu mercedario que se vivía en el monasterio. En 1926 el papa autoriza el envío de un grupo de mercedarias misioneras a Wuhu, China. El 23 de Mayo de 1930, por obra de la Madre Margarita Maturana, entonces superiora del monasterio, por decreto de la Santa

Sede, se transforma el monasterio en Instituto Misionero que continúa perteneciendo a la Orden de la Merced. En 1931 celebran capítulo general y a él asiste la madre Margarita. Ella redacta las Constituciones, que son aprobadas definitivamente el 3 de enero de 1939. Las hermanas continúan emitiendo el cuarto voto mercedario reformulado. Las Constituciones postconciliares aprobadas en 1981 expresan la misión evangelizadora de la Congregación así: “Nos comprometemos a realizarla preferentemente en las iglesias jóvenes y en los pueblos pobres y oprimidos del modo peculiar que expresa y sella nuestro Cuarto Voto redentor: permanecer en la misión, si lo exige el bien de los hermanos, cuando hubiere peligro de perder la vida”. Principalmente se han extendido por Oriente: China, Japón, Filipinas, Taiwán, Islas Carolinas, etc.

Hermanas Mercedarias Misioneras de Brasil Fueron fundadas el 10 de Enero de 1938 por Lucía Etchepare, con el apoyo y la colaboración del obispo mercedario monseñor Inocencio López Santamaría, prelado de Bom Jesús de Gurgueia, Piauí, Brasil. A pedido de su Superiora General, madre Lucía Etchepare y su consejo, el Instituto fue agregado a la Orden el 3 de Octubre de 1938, por decreto del Maestro General. El padre Inocencio, en un informe al Maestro General de la Orden de la Merced de 24 de junio de 1954, dice: “Con los permisos necesarios y el rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos, se realizó aquí esta fundación de Hermanas Mercedarios Misioneras de Brasil, bajo la protección de San Ramón Nonato y de Santa Teresita del Niño Jesús.”. La finalidad del Instituto aparece en las constituciones aprobadas en 1990: “Las hermanas están empeñadas en dar continuidad a la misión redentora de Jesucristo con la acción apostólica especialmente en las zonas rurales y en los lugares más desprovistos de asistencia, procurando ser una presencia liberadora, 25

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. contemplativa y misericordiosa, sobre todo entre los pobres, marginados y oprimidos”.

Esclavas Mercedarias del Santísimo Sacramento Instituto fundado en Marchena, Sevilla, por el mercedario descalzo Emilio Ferrero y por Carmen Ternero, el día 12 de mayo de 1940. El 26 de Junio de 1950, el mismo padre Emilio, Comisario General de los mercedarios descalzos, lo agregó a la Orden Mercedaria descalza.

de tal Reina. Esta cofradía tenía algunas alguna semejanza con las Esclavitudes marianas. Todas éstas eran reguladas por Estatutos propios y enriquecidas con particulares indulgencias. Además existía otro tipo de cofradía reservada solamente a las jóvenes antes de casarse, llamadas Hijas de María de la Merced, también con Estatutos propios e indulgencias. Durante el siglo XIX hubo ilustres devotos de la Virgen de la Merced adscritos a no a las cofradías. Algunos de estos santos varones que merecen ser recordados son San Gaspar del Bufalo (1786-1837), cuyos padres estaban adscritos a la Archicofradía de la Merced establecida en la iglesia de San Adrián en Roma. Con ellos también frecuentaba la iglesia el hijo, a quien enseñaron el amor a la Virgen de la Merced. Y él, siguiendo el ejemplo de sus progenitores, vistió el escapulario de la Merced e hizo el noviciado como terciario, bajo la dirección del padre Juan Matabosch. Gaspar, posteriormente, ya ordenado sacerdote, fundó la Congregación de la Preciosísima Sangre.. Vicente Pallotti (1795-1850), el santo fundador de la Sociedad para el Apostolado Católico, llevaba siempre el escapulario de la Merced que había recibido y recomendaba a sus hijos hacer lo mismo. San Antonio María Claret (1807-1870) tuvo una relación más estrecha con la Orden de la Merced. Fue ordenado sacerdote por el obispo Mercedario Juan José Tejada. Fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue consagrado arzobispo de Santiago de Cuba. Cuando vino a Roma para participar en el Concilio Vaticano I, como prueba de su amor a la Orden, se hospedó donde los Mercedarios de San Adrián, viviendo como un simple religioso. Escribió el bello opúsculo sobre la vida del Fundador de los mercedarios con el significativo título: L’egoismo vinto, en el cual Pedro Nolasco es descrto como eximio ejemplo de caridad, que vence el egoísmo que aleja a los hombres unos de otros. A estos devotos de la Merced, también añadimos otro enamorado de la Virgen: San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) que el día 28 de julio de 1723 depuso su espada de caballero laico a los pies de la imagen de la Merced en la iglesia homónima en Porta 26

Mercedarias del Divino Maestro Este Instituto no pertenece jurídicamente a la Familia Mercedaria. Nación en Buenos Aires, Argentina con el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced del Divino Maestro, el año 1887. Sus fundadores fueron el prebítero Antonio Rasore y Sofía Bunge. Se recibieron las primeras postulantes el 31 de enero de 1889. La finalidad del Instituto, de derecho pontificio, es la educación cristiana de niñas y las obras de misericordia. Laicado Mercedario Dado que las indulgencias que los Sumos Pontífices conceden a las asociaciones mercedarias son distintas unas de otras, en 1833 fueron concedidas a la Cofradía de la Merced establecida en la iglesia dedicada a la Virgen de los Pobres en Río de Janeiro, las indulgencias propias de la Tercera Orden. También en el Brasil hay que señalar la transformación de la cofradía existente en Ouro Prieto en Tercera Orden de la Merced, hecha en 1845. En el siglo XIX se desarrolló, especialmente en América, un tipo particular de cofradía. A ella pertenecían aquellas personas que querían honrar a María de la Merced como su Reina, con caridad y pureza, virtudes propias con las cuales debía ser adornado el trono Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Alba, Nápoles, liberándose de los lazos que la vida mundana le tendía y tomó la decisión de hacerse sacerdote, siendo posteriormente fundador de la Congregación de Redentoristas. El piadoso deseo de los laicos de vestir por devoción el escapulario de María de la Merced, adquirió en algunos fieles un más serio compromiso con María al solicitar portar el hábito mercedario, cosa que se realizó especialmente entre las mujeres. Esas formaban parte de la Tercera Orden, como beatas no claustrales, después de haber hecho el noviciado y la profesión. Este modo de expresar la devoción a la Merced se verificó especialmente en Argentina donde, no obstante algunos intentos, no había sido posible fundar un monasterio de monjas mercedarias., Una vez promulgado el Código de Derecho Canónico en 1917, en lo referente a laicado, la Orden adaptó los reglamentos de la Orden Tercera, de la Cofradía y de otras asociaciones mercedarias de laicos a la nueva legislación. La Orden Tercera algunas veces llama constituciones a sus Estatutos. Aunque en las constituciones de estas agrupaciones de laicos se recogen y expresan conceptos generales acerca del estilo de vida mercedario, su apostolado se desarrolla en una actividad orientada al bien espiritual del prójimo, traducida en el rezo diario de tres Padre Nuestro y tres Ave María, como orar por las almas del purgatorio y ofrecer una parte del rosario por la conversión de los pecadores y herejes, No se pueden ignorar las muchas obras que desarrollan con los necesitados, enfermos y encarcelados, lo que constituye el apostolado social en la línea del servicio redentor. Según sus constituciones o estatutos, frecuentemente revisados y puestos al día, cuando las circunstancias lo exigían, la vida da y la actividad de sus miembros se ha ido acomodando a las exigencias de la sociedad cambiante. Por tanto, deben vivr la pobreza en la sobriedad, evitar el lujo, guardar la castidad según su estado. En cuanto al voto de redención y su realización en la vida de un laico comprometido, cumplirán “el voto trabajando contra la esclavitud así del alma como del cuerpo. Por tanto, se consagrarán a las obras de misericordia, enseñando catecismo a los niños e ignorantes, ayudando a las misiones, así entre fieles como infieles con oraciones y limosnas, propagando libros y diarios católicos”. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

La vida espiritual centrada en Cristo exige oración, recepción de los sacramentos, culto a la Santísima Virgen y al fundador San Pedro Nolasco, preparando sus fiestas devotamente. Cofradías La figura de María Santísima ha movido muchos corazones que fervorosamente le han rendido culto a lo largo del tiempo. Es así como dentro del clima mariano aparecen otras instituciones mercedarias que, distintas a la Orden Tercera, veneran piadosamente a María de la Merced, son: Corte de Mercedes, Camareras de la Virgen, Hermanas Sabatinas y Fraternidades Marianas. La espiritualidad de estas asociaciones laicas brota del carisma de la Orden. Con el auge de la Acción Católica estas instituciones de laicos se han debilitado en su vigor.

Mirando al Futuro
Pablo VI dijo a los participantes del capítulo general de 1968: “Vuestra historia, tan llena de santidad y de heroísmos no se ha detenido … sigue su curso; porque su trayectoria es de caridad y ésta pertenece a la esencia de la Iglesia, aunque las formas de aplicación vayan cambiando con los signos de los tiempos. En conformidad con la doctrina del Concilio, queréis mantener y vigorizar el espíritu y el rico patrimonio de vuestra Orden, al mismo tiempo que analizáis las necesidades del mundo y de la Iglesia para ayudar más eficazmente, inflamados de celo apostólico, a los hombres. Este cometido, -como lo sabéis- no surtirá efecto si no va paralelo con una ferviente renovación interior, con la práctica de las virtudes de humildad y de obediencia, de fortaleza y de castidad, de pobreza y de caridad, por las que se participa del anonadamiento de Cristo, de quien fluye el amor al prójimo, rasgo peculiar de vuestra fisonomía institucional”. Estas palabras de Pablo VI son clarividentes en lo referente al alma misma de la Orden y a su espiritualidad como fuente de vida interior, desde donde brota con fuerza la acción liberadora, al mismo 27

Fraternidad San Pedro Pascual. tiempo que alientan a mirar al porvenir donde aparece siempre actual el carisma mercedario. Abierta al soplo del Espíritu Santo, la Orden de la Merced, con optimismo, ha dado cabida a una adecuada renovación para desempeñar el papel que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso resultan estimulantes las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, el 22 de mayo de 1986, al recibir en audiencia privada a los participantes del capítulo general de la Orden de la Merced. Entre otras cosas, el Papa dijo: “En esta feliz circunstancia me es grato animaros en vuestro empeño de actuar los ideales y los propósitos de vuestro Fundador en el contexto histórico-social contemporáneo, tan diverso, en muchos aspectos, de aquel de su tiempo, aunque, igualmente necesitado de ser orientado hacia los mismo valores fundamentales de justicia, misericordia, liberación, reconciliación, paz. Quisiera, en particular, exhortaros a mantener, incrementar y propagar la intensa devoción, propia de vuestros orígenes, en relación a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios, que tan ejemplarmente ha participado en la obra redentora de su divino Hijo: sólo así vuestra Orden podrá cpnservar íntegrro e inalterado aquel espíritu evangélico, aquel anhelo profundo de redención y liberación del hombre, que siempre la ha caracterizado: liberación del hombre de toda miseria, esclavitud y opresión, comenzando por aquella fundamental del pecado.” No cabe duda que, en estas palabras, el Papa ha sabido captar y expresar con claridad la actualidad del carisma mercedario en el mundo de hoy, donde no existe más el cautiverio tal como era concebido en tiempos de Pedro Nolasco, pero siempre existen hombres oprimidos por otras formas de esclavitud. La Orden de la Merced continúa realizando, en este momento de la historia, la obra redentora de Cristo, e imitando a María, cooperadora admirable de su Hijo, en la redención y liberación integral del hombre. El medio más seguro para esta obra de redención y liberación es llevar el Evangelio a los hombres. La humanidad, como observa Juan Pablo II en la encíclica Redeptoris missio, concuerda con ciertos valores que la Iglesia anuncia. Estos valores que entran de lleno en el carisma mercedario, son: “el rechazo de la violencia y de la guerra; el respeto de la Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

persona humana y de sus derechos; el deseo de libertad, de justicia y de fraternidad; la tendencia a superar los racismo y nacionalismo; la afirmación de la dignidad y la valoración de la mujer”. Todo estos, -dice el Papa- es un signo providencial de la bondad y misericordia de Dios, y de segura esperanza: En proximidad del tercer milenio de la Redención, Dios está preparando una gran primavera cristiana, de la que se avizora el comienzo”. La Orden de la Merced, aun en su pequeñez, quiere contribuir a realizar esta primavera del Espíritu, según el carisma liberador y de liberación que ha recibido de San Pedro Nolasco y que anhela preservar y actualizar en el mundo contemporáneo para la edificación del Reino de Dios.

28

Fraternidad San Pedro Pascual.

La Familia Mercedaria.

La Orden de la Merced
Un perfil histórico
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1

Fraternidad San Pedro Pascual. San Pedro Nolasco, fundador Lugar y fecha de su Nacimiento La primera referencia escrita acerca del lugar de nacimiento de San Pedro Nolasco se encuentra en el códex Speculum fratrum escrito en 1445 por el Maestro General de la Orden, Nadal Gaver, hombre de destacada cultura humana y eclesial. En su traducción española, la frase fielmente traducida del codex dice: “…ciertamente, como el muy santo varón, Pedro Nolasco de Mas de Santas Doncellas, Diócesis de San Pablo cerca de Barcelona, donde había establecido su residencia…” Es de esta frase de Speculum fratrum que la tradición mercedaria ha entendido que Nadal Gaver se refería a Mas Saintes Puelles (Diócesis de San Papoul), villa ubicada en el condado de Toulouse en el sur de Francia, entre las ciudades de Carcassone y Toulouse, en el Bajo Languedoc. En 1446, Fr. Pedro Cijar dijo lo mismo en su Oposculum tantum quinque. Fr. Francisco Zumel, profesor de la Universidad de Salamanca, confirmó este antecedente en su obra De vitis Patrum. Desde entonces todos los escritores, mercedarios o no, que han tratado el tema, han sido unánimes al sostener que fue la ciudad natal de Pedro Nolasco. Sin embargo, más recientemente y basados en la interpretación de textos más que en fuentes confiables, ha surgido la opinión que Pedro Nolasco nació en una masía (casa de campo) en la inmediación de Barcelona. En cuanto a su data de nacimiento de Pedro, no hay una fecha exacta digna de crédito. Sin embargo, teniendo en cuenta un antiguo codex del cual Zumel obtuvo relevante información, según el juicio por arbitraje de Pedro Oller, parece que Nolasco ya estaba liberando cautivos en el año 1203. Se infiere de esto que, para estar involucrado en una empresa tal, el Fundador de los Mercedarios tenía que haber alcanzado una cierta madurez y que poseía un espíritu emprendedor, propio del ímpetu de su juventud. Por ello resulta convincente establecer, junto a muchos historiadores fiables, que Pedro Nolasco nació entre 1180 y 1182. Como escribió Zumel, Pedro vivió en Barcelona desde su infancia. Perfil y actividad de Pedro antes de la Fundación de la Orden Presentar la carismática figura de Pedro Nolasco a los lectores del siglo XXI, ya en el tercer milenio, es definitivamente una tarea apasionante, porque Pedro Nolasco, aparece como el hombre de hoy, en el crucero de dos centurias: el siglo que termina y cierra sus puertas a las experiencias pasadas y el siglo nuevo que abre sus puertas al futuro, a nuevas realidades. Para el joven Pedro, el siglo doce moría con sus guerras, sus instituciones, sus organizaciones civiles y religiosas, sus formas de cautividad, sus angustias y problemas. El siglo trece llegaba con un aura de renovación, con esperanzas rejuvenecidas y ciertos augurios de novedades revolucionarias en las esferas religiosas, políticas sociales y culturales. Aun cuando en los primeros veinte años de su vida el aspecto fundamental y distintivo de su personalidad entregada por documentación confiable – es el de un joven determinado que inicia su viaje a través del siglo XII en curso directo hacia la liberación de los cristianos cautivos por su fe. Después que la familia Nolasco se estableció en Barcelona, desde muy temprana edad, Pedro aprendió de Bernardo, su padre, el arte del comercio. Fr. Cijar llama a Pedro Mercator optimus y Gaver mismo confirma que Pedro Nolasco fue un mercader antes de fundar la Orden. De hecho, cuando llega a adulto ya se manifestó su carismática misión en la Iglesia y la sociedad. Siguió siendo comerciante, sólo que ya no compraría mercaderías sino que dedicaría su vida a la compra de seres humanos. Pedro, se asoció con unos pocos compañeros que compartían su preocupación por los cautivos y, como establece Zumel, “después de perseverar en la oración a Dios. Se dedicaban diariamente a recolectar las limosnas de fieles piadosos en la Provincia de Cataluña y el reino de Aragón, para realizar la sagrada tarea de la redención. Tanto fue así que el santo varón y sus compañeros lograrían varios escritos de liberación y redención… Todo esto sucedía en el año 1203.” La profesión de mercader de Pedro Nolasco fue muy útil para el grupo de redentores que él lideraba en ese primer período, porque los mercaderes tenían fácil acceso a los países musulmanes. Eran conocidos y, por siglos, eran casi los únicos intermediarios en la transacción de cristianos cautivos en tierras moras y de moros en tierras cristianas. El grupo de Pedro Nolasco y sus compañeros estaba constituido sólo por hombres laicos quienes, como informó 2

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Jaime II a Bonifacio VII en 1301, “tenían profunda devoción a Cristo que nos redimió con su preciosa sangre.” Esta frase tan adecuada apunta a la nota característica de la espiritualidad del grupo: su devoción y seguimiento de Cristo Redentor. Con admirable generosidad juvenil entregaron sus bienes y lo dieron todo por la redención. Muerte de Pedro Nolasco Gracias al descubrimiento de la escritura de donación de Arguines en el Archivo General del reino de Valencia, ha sido posible determinar la fecha exacta de la muerte del Fundador de la Orden. Debido a la importancia y alcance de las obligaciones que la Orden tendría que asumir al aceptar el legado y para manifestar su acuerdo, se llevó este legado de Valencia a Barcelona para ser aprobado por el Capítulo General que se celebraba todos los años en mayo, para la Fiesta de la Santa Cruz. El Capítulo aceptó la donación y para demostrar su acuerdo, todos los hermanos capitulares firmaron el documento original ante el notario Pedro de Cardona. El documento, endosado por los capitulares fue devuelto debidamente sellado al notario de Valencia, Bernardo de Locadie, quien lo hizo con las siguientes palabras: “Y esto fue sellado sin la firma del antes citado Hermano Pedro Nolasco porque durante el tiempo que el presente documento era llevado a Barcelona para ser firmado por el y por los otros Hermanos y que el ya mencionado Maestro, Guillermo de Bas y los otros Hermanos firmaron, el Hermano Pedro Nolasco había dejado este mundo.” A esto se añade la más acabada comprensión del precepto de las Constituciones de 1272 que ordenaban que: “el aniversario del primer Maestro de nuestra Orden se celebre al día siguiente de la Ascensión.” Considerando que en la Cataluña medieval y en otros países europeos – Italia, por ejemplo- la Ascensión del Señor se celebraba en fecha fija, 5 de Mayo, es lógico deducir que el Patriarca Fundacional de la Orden de la Merced murió el 6 de Mayo de 1245, en Barcelona, en la Casa Matriz de la Orden construida cerca del mar por Raimundo de Plegamans.

El venerable cuerpo de Pedro Nolasco fue sepultado en la iglesia del Convento de Arguines. A las exequias y entierro del primer Maestro de nuestra Orden asistieron los frailes que habían llegado a Barcelona para participar en el Capítulo General Ordinario que debía comenzar, como de costumbre, el 3 de Mayo. Sin embargo, ese año no fue posible cumplir tal fecha por la enfermedad y muerte de Pedro Nolasco. Los frailes capitulares presentes al momento de la muerte del Maestro y Fundador de la Orden fueron: Guillermo de Bas, Guillermo de San Julián, Juan de Laers, Bernardo Caselles, Bernardo de Corbaria, Berengario de Cassá, Pedro de Caldes, Poncio de Solans, Arnaldo de Prades, Berenguer de Tona, Ferrer de Gerona, Raimundo de Montoliu, Pedro de Huesca, Domingo de Ossó y Raimundo de Ullastret. El humilde laico Hermano Pedro Nolasco siempre fue considerado como un fiel imitador de Cristo Redentor y se le consideró santo. Su veneración se extendió prontamente en los países donde estaban presentes sus hijos espirituales. Para ratificar esta convicción universal, la Iglesia lo canonizó años más tarde. Fundación de la Orden Después de quince años de admirable misericordia en la redención de cristianos cautivos, Pedro Nolasco y sus amigos veían con preocupación que en vez de decrecer, el número de cautivos aumentaba fuertemente día por día. Nuestro decidido mentor, con su fuerte personalidad, claras ideas, ardorosa fe, sólida y equilibrada devoción a Cristo y a su Santísima Madre, su corazón compasivo, con su serena y resuelta confianza en Dios, Pedro Nolasco no se sintió impresionado por la magnitud de la misión que acogía ni por su propia insignificancia. En su ferviente oración buscó inspiración divina para ser capaz de continuar la obra de Dios que él había comenzado. En tal circunstancia, durante la noche del 1 de Agosto de 1218, Pedro Nolasco recibió una intervención especial de la Santísima Virgen: una asombrosa experiencia mariana que iluminó su mente y provocó su voluntad de transformar su grupo de laicos redentores en una Orden Religiosa Redentora que, con la aprobación de la Iglesia y la protección del rey de Aragón, prosiguiera la obra redentora. 3

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Al día siguiente, Pedro Nolasco fue al palacio real a exponer su proyecto al joven Rey Jaime I y sus consejeros, el primero de los cuales era el Obispo de Barcelona, don Berenguer de Palou. El plan que Dios a través de María inspirara a Pedro consistía en fundar una Orden Religiosa Redentora, estructurada y estable, bajo el patrocinio de la Santísima Virgen. El propósito agradó al rey y a sus consejeros ya que, desde el fallido intento de Alfonso II con la Orden del Santo Redentor, la noble aspiración de la Casa de Aragón de tener su propia orden redentora comenzaba a hacerse realidad. El 10 de Agosto de1218, la nueva Orden Religiosa para la Redención de Cautivos se constituyó oficial y solemnemente en el altar mayor erigido sobre la tumba de Santa Eulalia, en la Catedral de la Santa Cruz en Barcelona. El arzobispo Berenguer de Palou entregó a Pedro Nolasco y sus amigos el hábito blanco que llevarían como distintivo de la Orden; también le dio la Regla de San Agustín como norma de su vida comunitaria y la autorización para que la Santa Cruz, símbolo de la Catedral, la llevaran en el hábito de la Orden. En ese momento, Pedro Nolasco y los primeros Mercedarios hicieron su profesión religiosa ante el Obispo. Por su parte, el Rey Jaime I el Conquistador estableció la Orden como institución reconocida por la ley civil de su reino. En el acto mismo de la fundación y como importante rito de la ceremonia, el monarca dio a los frailes mercedarios el hábito que en términos de las ordenes militares es el escudo de cuatro barras rojas sobre campo de oro, es decir, el sello del rey mismo. Junto con la cruz de la catedral, este emblema pasó a ser el escudo propio de la Orden. En aquel memorable día, Jaime I dotó a la Orden, de la cual se consideraba fundador, con el Hospital de Santa Eulalia que sirvió de primer convento mercedario y casa de acogida de los cautivos redimidos. En el proemio de las primeras Constituciones de la Orden Mercedaria de 1272, se destacan tres elementos importantes referidos a la fundación: el nombre, el fundador y el propósito. Se menciona primero el nombre con el que se identifica a la Orden fundada por Pedro Nolasco. Antes de las Constituciones de 1272, la Orden tuvo varios nombres, entre ellos: Orden de Santa Eulalia, Orden de la Merced de Cautivos, Orden de la Redención de Cautivos, Orden de la Merced. Pero el título correcto y definitivo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

es: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Cautivos. Luego se establece que el Hermano Pedro Nolasco ha sido constituido “sirviente, mensajero, fundador y promotor” del nuevo Instituto. Pedro Nolasco es el verdadero fundador de la Orden o el “Procurados de las limosnas de los cautivos” según se definió el 28 de Marzo de 1219, en el primer documento que lo menciona después de la fundación. Por último, queda claramente establecido que el propósito de la Orden es “visitar y liberar cristianos en cautividad y poder de los sarracenos o de otros enemigos de nuestra Ley… Por esta obra de misericordia… todos los hermanos de esta Orden, como hijos de verdadera obediencia, deben estar siempre alegremente dispuestos a dar sus vidas, si fuere necesario, como Jesucristo la dio por nosotros.” Todos estos valiosos y fidedignos datos históricos sobre la fundación de la Orden de la Merced se reúnen en la carta que el 11 de Enero de 1358 envió el rey Pedro IV el Ceremonioso aal Papa Inocencio VI y que se conserva hasta estos días en los Archivos de la Corona de Aragón, garante verídico de toda la Historia Mercedaria de los siglos iniciales.. Los primeros frailes que recibieron el hábito blanco de Santa María de la Merced con Pedro Nolasco pudieron haber sido laicos. Pedro Nolasco no era sacerdote. Sin embargo, existe la posibilidad que en el día de la fundación pudo haber un sacerdote presente para servir de capellán. De los tenientes designados por el Hermano Pedro Nolasco podemos hacer una lista de los que, en el día de la fundación, recibieron el hábito mercedario con él: H. Pascual de Perpignan, H. Juan de Laers, H. Bernardo de Corbaria, H. Guillermo de Bas, H. Juan de Verdera, H. Bertrando, H. Bernardo de Cassoles y H. Carbó de Llagostera. Con el aval solemne y oficial de la Iglesia y el Estado, Pedro Nolasco y sus frailes, constituidos como Orden Religiosa Redentora de hermanos laicos, con nueva energía y renovado fervor, continuaron sus peregrinaciones caritativas en busca de limosnas para la redención de los cautivos en tierras sarracenas.

4

Fraternidad San Pedro Pascual. Confirmación Pontificia de la Orden En su convento de Barcelona, Pedro Nolasco recibió la magnífica noticia de la confirmación pontificia de la Orden que él había fundado. Mediante la bula Devotionis vestrae, el 17 de enero 1235, en Perugia, el Papa Gregorio IX incorporó canónicamente a la Orden a la Iglesia universal Esta es la razón que esta bula, de texto breve y simple estructura, es especialmente importante para la historia de la Orden. De ella proceden varios elementos fundamentales. Cuando se envió la bula, la Orden de la Merced ya existía como una institución religiosa organizada con su Maestro y sus hermanos viviendo en comunidad como las órdenes militares y eran conocidos como la Casa de Santa Eulalia de Barcelona. La Orden había solicitado la bula. De hecho, estaba dirigida al Maestro, es decir, a Pedro Nolasco y a sus hermanos como respuesta a la súplica hecha al Papa. Además, la bula presuponía que la dicha organización religiosa funcionaba con la apropiada aprobación de la autoridad diocesana. Si el Romano Pontífice no hubiera tenido documentos confiables al efecto, no hubiera otorgado la bula confirmatoria. De igual manera, se presuponía que desde su fundación en 1218, la Orden de la Merced seguía la Regla de San Agustín en lo que correspondía a la organización de la vida comunitaria. Sin embargo, no había sido incorporada aún a ninguna de las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia. En efecto, en esa época las instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia formaban varios grupos según la Regla que observaban para mantener la disposiciones del IV Concilio de Letrán: el grupo que observa la Regla de San Basilio, el grupo que sigue la Regla de San Agustín, el grupo que sirve bajo la regla de San Benito y el grupo de aquellos que tienen su propia Regla con aprobación de la Santa Sede. La bula ratifica la incorporación de la Orden de la Merced al grupo de instituciones que observan la Regla de San Agustín. María en la Orden de la Merced

Origen del Nombre eb la Orden de la Merced En el siglo XIII el término merced era sinónimo del trabajo corporal por antonomasia, es decir, el trabajo de redimir cautivos. Entonces, las casas de la Orden de San Jaime, usualmente involucradas en la redención de cautivos, se llamaban casas de misericordia en los documentos medievales. El 29 de Abril de 1249, los frailes obtuvieron permiso del Obispo de Barcelona, Pedro de Centelles, para erigir una iglesia dedicada a Santa María en la casa-hospital de Santa Eulalia construida al lado del mar. En su amor por lo breve, la gente de Barcelona empezaron a llamar la casa de los frailes mercedarios simplemente como la Casa de la Orden de la Merced y, aún más breve, La Merced. El culto a María bajo la advocación de Merced empezó en esa iglesia y desde allí se extendió a todas las iglesias donde los mercedarios se habían establecido. De ahí en adelante, todas las iglesias que se construían fueron dedicadas a la Fundadora, la Virgen de la Merced, o bien, tendrían uno de sus altares dedicado a Ella. Desde el principio, la Orden celebraba los siguientes ritos en honor de Santa María de la Merced: Dar el hábito de Santa María a todos los nuevos frailes y hermanos. Se preguntaba a los postulantes: “¿Quieres recibir el hábito de Santa María?” a lo cual respondían “Sí, quiero.” El Oficio diario de Santa María, obligatorio para todos los clérigos y el Oficio correspondiente para los laicos. La Misa del Sábado y la Salve. Probablemente fue San Pedro Nolasco mismo quien introdujo en la Orden la hermosa práctica de la Misa de Santa María y el canto de la Salve en su honor el días sábado. Es un hecho que, en 1307 Galcerán de Miralles donó tres libras de cera a la iglesia de Santa María de Belloch a fin de que, cada sábado, hubiera un cirio encendido durante la celebración de la Misa de la Virgen y el canto de la Salve. Actos de memoria Mariana que muy bien pudieron haberse iniciado en los tiempos de San Pedro Nolasco fueron: la despedida a los redentores cuando partían a tierras moras, que tenía lugar frente al altar mayor de la iglesia y, a su regreso, la procesión de redentores y redimidos con sus estandartes hacia la iglesia de La Merced, para 5

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. agradecer a su Celestial Protectora el auxilio en las vicisitudes de la redención. El nombre de María en el Título de la Orden Al principio ya se ha dicho que uno de los títulos usados para referirse al Instituto fundado por San Pedro Nolasco era Orden de la Merced o de ‘misericordia’ de los cautivos. El nombre de María fue incorporado desde muy temprano a este título. La primera vez que el nombre de María se menciona en el título de la Orden en un documento es en la bula Prout Scriptura testatur del Papa Alejandro IV, fechado 3 de Mayo de 1258, en Perugia. Estaba dirigido a los arzobispos, obispos, abades, etc., para informarles de las gracias espirituales y facultades otorgadas a los Mercedarios por la benéfica tarea a favor de los cautivos, el Papa dice: “Considerando que el Maestro y los frailes de Santa María de la Merced, también llamados de Santa Eulalia… trabajan con toda su energía…” Como el Papa une el nombre de María con el término merced, tenemos así la denominación Santa María de la Merced como parte del título de la Orden. Del contexto de la bula podemos deducir que el nombre María de la Merced ya era conocido. No se debe asumir que el Papa hubiera usado el nombre de María sin algún motivo o bien que lo impuso por su autoridad. Más aún, el Papa no envió la bula directamente a los frailes de la Orden. La explicación lógica debe encontrarse en la interdependencia entre la Santísima Virgen y la Orden dedicada a la redención de cautivos. Los Mercedarios estaban convencidos que la Madre de Dios, la Virgen María, intervino directamente en la fundación de la Orden. En consecuencia, los legisladores de las Constituciones de 1272 oficializaron el nombre de María en el título de la Orden, llamándola: Orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de cautivos de Santa Eulalia. Debido a esta convicción, el nombre del primer Maestro, San Pedro Nolasco, nunca aparece en el título de la Orden en los documentos del siglo XIII para que así la gloria y el honor fundacional fueran atribuidos a la celestial señora, a quien la Orden Mercedaria considera su Fundadora y Madre. Desde 1445, época del historiador mercedario Nadal Gaver, se concreta la presencia de Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

la Virgen María a raíz de su aparición a San Pedro Nolasco ordenándole fundar, porque era el deseo de Dios, una Orden comprometida con la redención de cautivos.

Imágenes de María, Iglesias y Santuarios Mercedarios Desde los inicios, siempre ha habido imágenes de María de la Merced en las casas de la Orden. La primera fue una escultura de mármol de la Virgen sentada con el Niño, ordenada por San Pedro Nolasco y que hoy se conserva en el Museo de la Catedral de Barcelona. Esta escultura quedó pequeña para la iglesia que iba creciendo, y en el siglo XV fue reemplazada por una nueva ordenada al escultor de la catedral, Bernardo Roca, según contrato suscrito el 13 de Septiembre de 1361, con el prior de Barcelona, Hermano Bonanato de Prixana. Como patrona de Barcelona, esta es la escultura que hoy preside el altar mayor en la Basílica Mercedaria de esa ciudad. Además de la veneración y culto a María de la Merced durante el primer siglo de la Orden, Pedro Nolasco y sus hermanos tuvieron especial predilección por las iglesias existentes donde se honraba a María y se las habían confiado o porque las construían y las dedicaban a la veneración de María. El primer y más destacado santuario Mariano en el siglo XIII fue el de Santa María del Puig en Valencia. Otras iglesias también dedicadas a la Virgen son: Santa María dels Prats (Tarragona), Santa María de Sarrión (Teruel), Santa María de Arguines (Castellón), Santa María del Olivar (Estercuel), Santa María de Acosta (Huesca), Santa María de Montflorite (Huesca), Santa María de Perpignan (Francia) y Santa María del Puig o de Montetoro, santuario Mariano en la isla de Minorca.

Marianismo Mercedario Más allá de la sombra de una duda, la Orden nació, creció y anduvo en un ambiente desbordante de amor y veneració´n a María, siempre Virgen. 6

Fraternidad San Pedro Pascual. Sin la intervención y la solícita presencia de la Celestial Reina y Madre, sería imposible entregar una explicación adecuada a lo siguiente: el origen de la Orden, la atracción que las iglesias dedicadas a Santa María ejercieron en Pedro Nolasco y sus cercanos seguidores, la idea de consagrar a Santa María la iglesia de la Casa de Barcelona, cabeza y fundamento de la Orden, que fue conocida como Casa, Hospital y Orden de Santa Eulalia; la determinada persistencia para introducir el santo nombre de María en el título de la Orden, después de haber empleado otros nombres; o como una Orden de pocos hermanos, de carácter militar, fundada por un laico para la redención de cautivos, fue capaz de introducir un nuevo título Mariano en la Iglesia, esto es, el nombre de Santa María de la Merced. Una prueba de este Marianismo en la Orden, desde el comienzo, es que todas las donaciones para la redención se hacían en el nombre de María. Existen muchos documentos de donaciones, hechas por benefactores de la Orden para la redención, especificaban una motivación Mariana. El 25 de Octubre de1234, Ferrer de Portello y su esposa Escalona ofrecieron a Pedro Nolasco, sus posesiones para la redención de cautivos “para gloria de Dios y de la Virgen María y por el bien de nuestras almas.” De igual manera, el 3 de Marzo de 1245, cuando Ramón Morella donó el hospital de Arguines a Pedro Nolasco, lo hizo “en honor a Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima a Virgen María, su Madre.” El 15 de Mayo de 1300, el rey Jaime II otorgó un beneficio a la Orden “en homenaje a la Virgen María.” Si la gente estaba entregando estas limosnas en honor de María, significa que los religiosos las solicitaban en su nombre. No podrían haberlo hecho si no hubieran estado convencidos de la especial intervención de María en la fundación de la Orden. Santos de la Orden La espiritualidad Mercedaria que intensamente se vive a diario en los conventos de la Orden, produce extraordinarios frutos de quieta santidad y hazañas heroicas desde los inicios. La redención de cautivos en tierras moras, ponía constantemente a los redentores en situaciones de total comunión con los sufrimientos de Cristo Redentor. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

San Pedro Nolasco prohibió terminantemente usar los dineros de la Orden para nada más que la liberación de los cristianos cautivos. Fiel al precepto de su Fundador, la Orden de la Merced nunca utilizó sus haberes en la canonización de sus santos. ¡Y tan solo los mártires Mercedarios son demasiado numerosos para ser contados! Los santos Mercedarios canonizados fueron primero aclamas como santos por los cristianos. Sólo después la Sede Apostólica los elevó a los altares. Mártires En la tierra y en el mar los peligros acechaban. El cruce del Mediterráneo costó muchas vidas de hermanos redentores. Aún así, los agobios que sufrían los hermanos redentores en tierras sarracenas eran mayores y más numerosos En palabras de un cronista de la época, “muchas veces son abofeteados, apedreados, golpeados, heridos a espada, escupidos, arrastrados por las calles y el lodo y acaban como mártires.” En la época del importante Capítulo de 1317, el hábito blanco de Santa María se había teñido de rojo con la sangre de sus numerosos mártires. Los más conocidos son: Raimundo de Blanes, protomártir de la Orden. Decapitado en Granada en 1235; Diego de Soto, de Toledo, segundo mártir de la Orden, murió en 1237 cerca de Granada. Guillermo de San Leonardo y Raimundo de San Víctor, dos franceses martirizados en Mula (Murcia) en1242; Fernando Pérez de Castilla y Luis Blanch de Aragón fueron capturados en 1250 y tirados al mar con piedras atadas alrededor de sus cuellos; en 1251, cuando navegaba hacia Algeria, Fernando de Portalegre, de Castilla, fue secuestrado por piratas musulmanes que lo colgaron del mástil y lo mataron con flechas. Su compañero de redención, Eleuterio de Platea fue cruelmente azotado y finalmente repasado a espada. Ambos cuerpos fueron lanzados al mar. Teobaldo de Narbonne, lanzado vivo a una hoguera, ardió hasta la muerte en Algeria en 1253; Guillermo de Sagiano, italiano, apedreado y quemado vivo en Algeria en 1270; Pedro Camín, francés, martirizado en la costa africana en 1284; Matías Marcos de Toulouse fue lanzado desde la torre de un castillo en ruinas en Túnez en 1293; Luis Gallo se quedó como rehén en Marruecos y fue quemado vivo 7

Fraternidad San Pedro Pascual. en 1268; Guillermo Novelli, también conocido como Florentino Guillermo por haber nacido en Florencia, fue martirizado en Algeria en 1306; Pedro de San Hermes fue martirizado cruelmente en Almería en 1309; después de haber logrado una redención, dos catalanes, Jaime y Adolfo, fueron asesinados y los cautivos enviados de vuelta a sus calabozos en Túnez en 1314; Alejandro de Sicilia fue quemado vivo frente al palacio del rey Muley Mahomet para entretener al pueblo de Túnez en 1317. Muchas veces los musulmanes no respetaban los salvoconductos que ellos mismos habían emitido. Más allá de la sombra de la duda, Pedro Nolasco y sus hermanos vivieron en si mismos las crueldades de los que hoy se llama fundamentalismo musulmán. San Ramón Nonato Ramón, universalmente conocido por Nonato debido a su atípico nacimiento, es el santo mercedario que ha alcanzado mayor popularidad en los lugares donde se han establecido los Mercedarios. Según la más confiable tradición Mercedaria, San Ramón nació en el pueblo de Portell en la región de Segarra de la Provincia de Lérida a comienzos del siglo XIII. Recibió el sobrenombre de Nonato o ‘no nacido’ porque llegó al mundo gracias a la inspirada y urgente incisión que hizo el Vizconde de Cardona con una daga en el vientre de la madre muerta. En su adolescencia y primera juventud se dedicó a pastorear ovejas en las proximidades de una ermita romanesca dedicada a San Nicolás, donde se veneraba una imagen de la Virgen. Allí empezó su devoción a la Santa Madre de Jesús. Ingresó muy joven a la Orden de la Merced. Fr. Francisco Zumel relata que el joven Ramón era un “estudiante observante del primer hermano y Maestro de la Orden, Pedro Nolasco.” Por lo tanto, Ramón fue un redentor de cautivos en tierras moras. En una redención en Algeria, tuvieron que quedarse en rehenes. Fue entonces cuando sufrió el tormento que cerró sus labios con un candado para impedirle que dirigiera palabras de consuelo a los cristianos cautivos y que predicara la Buena Nueva del Evangelio liberador. Después que fue rescatado por sus hermanos Mercedarios, el Papa Gregorio IX lo designó Cardenal de la Iglesia, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

en San Eustaquio. Fue llamado por el Sumo Pontífice a Roma y, cuando estaba en viaje, lo sorprendió la muerte en el castillo de Cardona en 1240. La Orden de la Merced, el vizconde y el pueblo de Cardona se disputaban el cuerpo y el lugar donde iba a ser enterrado; quiso la Divina Providencia indicarlo a través de una mula ciega que, sin guía, se dirigió a la ermita de San Nicolás, donde finalmente el venerable cuerpo fue sepultado. San Serapio Irlandés de nacimiento, Serapio nació alrededor de 1179. Se alistó como soldado de su rey, Ricardo Corazón de León, y más tarde en compañía del Duque de Austria, Leopoldo VI el Glorioso, se unió a su escuadrón para a España a ayudar al ejército cristiano de Alfonso VIII que luchaba contra los moros. Una vez en España, Serapio decidió quedarse al servicio del rey de Castilla para continuar la lucha en defensa de la fe católica. Tuvo allí la ocasión de encontrar a Pedro Nolasco y sus hermanos, dedicados a la defensa de la misma fe, sólo que ellos no luchaban contra los moros. En cambio, ellos liberaban del poder de los moros a cristianos cautivos arriesgando sus propias vidas en este esfuerzo. En 1222, Serapio solicitó y recibió el hábito mercedario, llevando a cabo varias redenciones. En la última, que realizaba junto a su compañero Berenguer de Bañeres, Serapio permaneció en rehén por algunos cautivos en peligro de perder su fe. El otro redentor viajó rápidamente a Barcelona a procurar dinero para el rescate. Pedro Nolasco que en ese momento se encontraba en Montpellier, escribió una carta urgente a su teniente Guillermo de Bas, solicitando que notificara a todos los monasterios para reunir la limosna y enviarla inmediatamente a Algeria. Pero el rescate no llegó en el plazo estipulado y los moros, decepcionados, dieron una muerte atroz a Serapio. Lo clavaron a una cruz en forma de equis, como la de San Andrés y lo desmembraron salvajemente. Fue el rey de Algeria, bárbaro y cruel, Selin Benimarin, quien dio a la Iglesia y a la Orden de la Merced este santo mártir, el 14 de Noviembre de 1240. San Pedro Pascual 8

Fraternidad San Pedro Pascual. Hijo de devotos mozárabes, Pedro Pascual nació en Valencia en 1227. Pedro Nolasco y sus hermanos conocieron a los padres del joven Pedro y alojaron en su casa, cerca de la Puerta de Valldigna, en su camino a una redención. Pedro Pascual inició su carrera eclesiástica en su ciudad natal y completó sus estudios en la Universidad de París. Cuando volvió a Valencia, recibió el honor de un puesto de canónigo en la iglesia catedral. Pronto después dejó su puesto para unirse a la Orden de la Merced y recibió el habito de manos de Arnaldo de Carcassonne en 1250. Viajó a Roma en 1296 y el Papa Bonifacio VIII lo nombró obispo de Jaén. El 20 de Febrero de 1296, fue consagrado por el cardenal Mateo de Acquasparta en la capilla de San Bartolomé en la isla del Tiber. Más tarde, cuando realizaba una visita pastoral a su Diócesis de Jaén, fue atacado y llevado cautivo a Granada por los moros de ese reino. Durante su encarcelamiento, escribió en provenzal: Disputa del Obispo de Jaén con los judíos y Refutación de la Secta Mahometana, dos obras muy interesantes de contenido apologético, para dar a los cristianos cautivos los argumentos contra los sermones proselitistas de judíos y moros. Pedro escribió también: El Libro de Gamaliel que trata de la pasión y muerte de Cristo; La Destrucción de Jerusalén; Tratado contra el Fatalismo Musulmán; La Glosa del Padre Nuestro y La Glosa de los Diez Mandamientos. Este ilustrado doctor Mercedario tiene el honor de haber defendido públicamente la Inmaculada Concepción de la Virgen María en París, y en su obra Vida de Lázaro, escrita en 1295, mucho antes que cualquier otro teólogo occidental. Muchas veces sus compañeros redentores le enviaron el dinero del rescate, pero Pedro prefería que otros cautivos recuperaran su libertad. Los 50 años que llevaba usando el hábito Mercedario habían dejado la huella Mercedaria en su alma. El 6 de Diciembre de 1300, cuando aún llevaba las vestiduras con que había celebrado la Santa Misa, fue decapitado en su calabozo y fue enterrado en la misma prisión. Los cristianos llaman a este lugar el Cerro del Martirio. Los escritos de Pedro constituyen un valioso legado de la Orden de la Merced. Algunos escritores Mercedarios como Manuel Mariano Ribera en 1720, Juan Interián de Ayala en Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 1721 y Pedro Armengol Valenzuela en 1901, han defendido el estado religioso y la profesión Mercedaria de este distinguido obispo de Jaén. Sus obras fueron recopiladas y publicadas por los Padres Bartolomé de Anento en 1676 y Pedro Armengol Valenzuela en 1905-1908. San Pedro Armengol Relacionado con los condes de Urgel, Pedro Armengol nació en Guardia del Prats (Tarragona) a mediados del siglo XIII. Su infancia y adolescencia la vivió en una tranquila familia en una atmósfera de honestidad. Sin embargo, llegado apenas al umbral de su juventud, Pedro junto a malas compañías cayó en el abismo de la vida disoluta y criminal de un bandido. En un encuentro con la escolta armada del rey Jaime Primero, que limpiaba de maleantes el área por donde la real comitiva, el libertino Pedro Armengol se vio espada en mano, con su propio padre, Arnaldo. Esta circunstancia providencial, hizo que Pedro depusiera las armas ante su padre y solicitara su perdón, y con férrea voluntad decidió cambiar el rumbo de su vida. El prestigio del padre evitó al hijo el merecido castigo y Pedro Armengol rogó a los frailes Mercedarios que lo aceptaran en la Orden, para dedicarse durante el resto de su vida a la piadosa obra de redención de cautivos y así el Señor le regalara su misericordia infinita. Después de ser recibido en la Orden, Pedro fue en dos ocasiones a tierras moras para cumplir el ministerio redentor. En su segundo viaje en 1266, se quedó como rehén por cautivos en Bejaïa. Se había quedado en prenda, pero como el dinero del rescate no llegó a tiempo, fue colgado de una horca. Sin embargo, gracias a la notable protección de María, no resultó herido. Al día siguiente de su ahorcamiento, cuando llegó el Hermano Guillermo de Florencia con el dinero convenido, lo encontró vivo. Como resultado de horrorosa experiencia, quedó con el cuello torcido por el resto de su vida. Una vez de vuelta en España, Pedro vivió por casi cuarenta años en reclusión en el convento de Santa María del Prats donde murió santamente en 1304.

9

Fraternidad San Pedro Pascual. Santa María de Cervellón o del Socorro La primera Hermana Mercedaria de la noble familia de Cervellón nació en Barcelona, en la calle Moncada el 1 de Diciembre de 1230. Fue bautizada en el sarcófago de la protomártir de Barcelona, Santa Eulalia, que era usada como pila bautismal de la parroquia de Santa María del Mar. Inmersa en el aura de santidad que creaban los hermanosredentores de cautivos en su ciudad natal, la joven María se sintió atraída por su compromiso liberador y se transformó en el consuelo de los pobres, los enfermos y cautivos del Hospital de Santa Eulalia. Allí se encontró con las grandes figuras de la Orden Mercedaria que se reunía junto a Pedro Nolasco. Solicitó el blanco hábito Mercedario e hizo su profesión religiosa el 25 de Mayo de 1265 en manos del Hermano Bernardo de Corbaria, prometiendo trabajar por la redención de los cautivos. Junto con ella, jóvenes de destacadas familias formaron una comunidad: Hnas. Eulalia Piños, Isabel Berti y María Requesens a quienes pronto se unió la Hna. Colagia. A María se la conoce también con el nombre de Socós o Socorro porque durante su vida y después de su muerte se la vio en alas del viento ayudando a los barcos de la redención, azotados por el inclemente mar. Murió el 19 de Septiembre de 1290; sus restos mortales fueron sepultados en la iglesia de los frailes Mercedarios de Barcelona, hoy Basílica Mercedaria. Su cuerpo incorrupto reposa en el primer altar a la derecha. Desde el siglo XIII María es considerada santa y se la invoca como patrona de los marineros y su parroquia está en la Barceloneta, puerto de Barcelona.

Frutos de Santidad 1317 – 1492
Juan Gilabert Jofre y su Trabajo Social

Juan nació en Valencia el 24 de Junio de 1350. Estudió Derecho en Lérida. De vuelta a su ciudad, recibió el hábito mercedario en 1370 en el convento de El Puig donde había estudiado teplogía. Después de ser ordenado sacerdote, en 1375, se dedicó a la prédica, “ministerio en el que se destacó”, según lo indica el historiador Gaver. En 1391, cuando era vicario del convento de Lérida, se interesó en la suerte y los sufrimientos de los pobres, y presentó una súplica al rey Juan I a favor de la redención de los cautivos. El hecho que hubiera recurrido al rey siendo sólo vicario, demuestra que ya tenía gran prestigio. Participó en el Capítulo de Tarragona donde se eligió Maestro General al Padre Jaime Taust. A su regreso fue nombrado superior de Perpignan; luego volvió como superior a el convento de El Puig donde permaneció cuatro años. Fue nombrado superior de Valencia en 1409, año que marca el inicio del período más fecundo de su ministerio, cuando se dedicó a la prédica junto a San Vicente Ferrer. Juntos viajaron evangelizando Valencia, Aragón, Castilla, Cataluña y Portugal. Estaba con San Vicente Ferrer en 1417 cuando el Dominico informó al rey Juan que la muerte se acercaba. El Mercedario hizo su confesión y se despidió de su amigo, partiendo hacia Valencia donde murió el 18 de mayo cuando entraba a la Iglesia de Santa María de El Puig. San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, había mandado fabricar una hermosa urna donde se puso su cuerpo envuelto en el hábito mercedario, y fue expuesto en la sacristía de El Puig. Permaneció en esta urna transparente hasta 1936. Hoy, sus restos descansan en un sepulcro de piedra que el Consejo le dedicó en 1946. Los Valencianos siempre lo han tenido por santo, considerándolo uno de sus hijos más ilustres y claman por su canonización. El proceso de beatificación ya ha comenzado. Además de buen administrador, buen predicador, hábil negociador en asuntos políticos, trabajó en tres redenciones de cautivos, Juan era un Mercedario carismático dedicado a los más pobres y abandonados. En Valencia, en 1410, fundó un orfanato para niños desamparados y en 1416 en El Puig, un asilo para peregrinos pobres. La obra que lo hizo universalmente conocido fue la instalación en Valencia del primer asilo en el mundo para enfermos mentales, con el fin de encontrar una solución para esos pacientes. Se dice que, el 24 de Febrero de 1409, iba desde su 10

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. convento a la Catedral de Valencia para predicar la homilía del primer Domingo de Cuaresma, cuando vio a dos muchachos atacando brutalmente a un pobre loco. Nuestro fraile corrió a proteger al hombre y alejó a los asaltantes, luego llevó al herido a su convento. Movido por este hecho, volvió a la Catedral y predicó un vibrante sermón, hablando de la urgente necesidad de contar con una institución de caridad que albergara pacientes mentales. Cuando dejó el púlpito se le acercaron 11 valencianos encabezados por Lorenzo Salom, quienes se ofrecieron para apoyar su proyecto que se hizo realidad el 9 de Marzo de 1409. Otros Religiosos Ejemplares A los ojos de Dios y de la Orden, los más ilustres religiosos son los que dieron la vida para rescatar cautivos por su fe. Sin embargo, hay también otros religiosos que merecen ser recordados. Guillén Vives aún cuando fue un hombre tranquilo y humilde, tuvo que enfrentar la actuación abusiva y equivocada del obispo. Tuvo que enviar a Roma un informante, el Padre Bartolomé de Celforés, y gastar la enorme cantidad de 3.000 florines para remediar la situación. Como resultado, el rey Martin IV puso a la comunidad Mercedaria y sus miembros, su casa y haberes bajo la protección de la Corona de Aragón. Guillén escribió una biografía de San Pedro Nolasco y otra de Santa María de Cervellón; esta última se incorporó al proceso de canonización de Santa María. Guillermo Camino fue nombrado redentor junto con Raimundo Roca, en el Capítulo de 1419. Durante su travesía a Africa, hubo una tormenta y cayó una viga del palo mayor sobre el religioso, partiéndole la cabeza. Su cuerpo fue arrojado al mar. Juan de Granada, hijo de un conocido converso sarraceno, nació en 1358 en la ciudad de su nombre. Sirvió como superior de Córdoba durante 13 años, durante los cuales construyó una nueva iglesia. Luego, en 1407, fue nombrado provincial de Castilla y promovió la observancia de la Regla. Con el Hermano Pedro de Malasang, realizó dos redenciones en Africa, en 1415 y 1427. En esta última, Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

cuando regresaban con los redimidos, atacaron su bote unos piratas genoveses en el Mediterráneo y mataron a los dos redentores. Juan Segalars, de Barcelona, llevó una vida muy activa. En 1439, lo enviaron a Consejo de Basilea para negociar varios asuntos de la Orden. Desde allí se fue a Nápoles a hablar con el rey Alfonso V. Al año siguiente, fue nuevamente enviado a Basilea, desde donde viajó varias veces a ver al Papa, regresando luego a Nápoles, donde el rey. Cuando lo nombraron superior de Barcelona, fue a Túnez a hacer una redención junto con el Hermano Bernardo Grallera quien murió durante el viaje y se perdió una considerable suma de dinero para los cautivos. En 1447, de camino a Túnez como redentor, naufragó el barco de Juan el día de Jueves Santo; murieron varios tripulantes y él se salvó milagrosamente, si bien perdió el dinero de la redención y hasta la ropa que llevaba puesta. Al año siguiente, en Nápoles, realizó gestiones para establecer la paz entre Túnez y Alfonso V. Designado superior de Barcelona por un tercer período, murió en esta ciudad el 24 de octubre de 1466. Luis de Becofén, religioso de origen francés, nacido en el Languedoc, ingresó a muy temprana edad a la Orden de la Merced donde hizo rápido progreso en su vida espiritual. Sus superiores lo enviaron a las Universidades de Perpignan y Montpellier donde se recibió de profesor. El rey Luis XI , conocedor de sus virtudes y erudición, lo nombre teólogo y predicador de la corte. Designado redentor en 1471, iba con el Padre Diego de Luna camino a Algiers cuando fue víctima de los moros que lo maltrataron y amenazaron de muerte por predicar la fe cristiana. Luis redimió 213 cautivos con quienes regresó a Barcelona. El rey de Francia solicitó al Maestro General que lo enviara de vuelta a su corte; luego Luis XI lo envió a Roma para negociar la paz entre el Estado Pontificio y el Gran Ducado de Toscania. Fue recibido con grandes honores y el Papa Sixto IV quería que permaneciera en Roma, pero Luis prefirió volver a Francia. Sin embargo, no se encontraba a gusto con la vida de la corte y prefirió irse al convento de Perpignan donde se dedicó a la oración y a escribir diversos trabajos de teología escolástica y mística que, lamentablemente no fueron publicados. Murió santamente en 1475.

11

Fraternidad San Pedro Pascual. Lorenzo Company y Pedro Bosset. Estos dos religios de distinta nacionalidad, fueron compañeros en la redención de cautivos. El primero sufrió larga cautividad y el segundo, padeció el martirio. Lorenzo Company nación en 1415 en El Puig donde recibió el hábito mercedario; su profesión la realizó en Barcelona. Fue designado superior de El Puig. siendo muy joven. Gracias a su sabiduría, su modestia y la compasión que sentía por los cautivos, fue nombrado redentor. Inspirado por la gracia, Pedro Bosset, de Francia, ingresó a la Orden de la Merced, donde hizo tantos progresos en sus estudios y su piedad, que adquirió gran renombre. Después de haber trabajado como profesor de teología y predicador, fue elegido redentor. En 1442, estos dos religiosos venían de regreso con 83 cautivos liberados, cuando una violenta tormenta los obligó a devolverse a Túnez. Los pocos que se salvaron del naufragio, fueron nuevamente tomados cautivos, junto con los redentores. Durante los primeros años de su cautividad, fueron tratados muy severamente por el rey de Túnez. Después, los mercedarios obtuvieron benevolencia del rey quien les otorgó alguna libertad de movimiento, lo que les permitió aliviar el sufrimiento de los prisioneros, pues los redentores procuraban adquirir el mayor número de cautivos con el dinero, siempre escaso, que la Orden les enviaba para la liberación. En dos oportunidades el rey de Nápoles envió al Padre Company como embajador ante el rey Alfonso V de Aragón con el objeto de obtener la restitución de las naves que el rey había quitado a los turcos. Durante el viaje de 1452, el Padre Bosset, que se había quedado en Africa, se dedicó a alentar a los cautivos y a predicar el Evangelio. Después de lograr que un renegado volviera a su fe, los moros, cegados por su fanatismo religioso, lo silenciaron y los encarcelaron. Para molestarle, los moros le llevaban gente que lanzaba horribles injurias en contra de la divinidad de Jesucristo, además lo golpeaban y le daban sólo pan y agua e, incluso, en una oportunidad lo dejaron cuatro días sin alimento. Entonces, cuando Pedro sintió que perdía sus fuerzas elevó su oración al Señor, encargándole los cautivos y ofreciendo, contento, el sacrificio de su propia vida. Murió abrazado a la cruz.

Después que el Padre Company regresó a Túnez, permaneció en cautividad y se dedicó a escribir oraciones y letanías que rezaba a diario implorando la ayuda divina para la liberación de los cautivos. Después de 15 años de cautiverio, el Padre Company fue li8berado en 1457, cuando el rey Alfonso V devolvió algunas naves a los moros. El Padre Company fue elegido Maestro General “habiendo vivido 55 años en la Orden con gran virtud” según se puede leer en la carta que Juan II envió al Papa para solicitar su confirmación. Murió santamente el 20 de Diciembre de 1479 en Valencia y sus restos fueron sepultados en la iglesia de El Puig. Los cronistas mercedarios lo elogian ampliamente, llamándolo santo, y esta es la manera en que todos lo veneran. Juan de Zorroza y Juan de Huete formaron parte de otro holocausto de las redenciones Mercedarias. En 1482 los mataron en Baeza porque habían alentado la fe de los cristianos cautivos cuando los moros estaban indignados por la captura de la Alhambra por los Reyes Católicos. Ambos redentores estuvieron largo tiempo en la cárcel, donde debieron soportar toda clase de insultos. Los sacaron a la calle para una infamante exhibición, entregándolos luego a unos muchachos que los apalearon hasta la muerte.

Alonso de Sevilla fuen un humilde religioso con reputación de santo. Trabajó duro en las más modestas casas de la Orden como Uncastillo y Sangüesa. En un decreto de 5 de Febrero de 1472 que confería poderes totales de la ciudad de Sangüesa al Hermano Alonso, el rey Juan II lo definía como ”un honesto, fiel y bienamado religioso.” Murió en olor a santidad en la proximidad de Lérida, alrededor de 1495, rezando ante una cruz que había en el camino que recorría a pie hacia Barcelona, para asistir a un Capítulo. Fue enterrado en la vieja catedral de Lérida. Natalia de Toulouse nació en 1312 en Gaillac, Diócesis de Albi. A los 17 años se fue con sus padres a Toulouse donde inició su dirección espiritual con un religioso Mercedario que vivía en esa ciudad desde 1256. Sintió el llamado a la vida religiosa y así se lo hizo saber al Padre Bernardo Poncello, quien le aconsejó no dejar 12

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. solos a sus padres, y que recibiera el hábito de terciaria Mercedaria. Fue muy devota de Jesús Crucificado y tenía el don de la bilocación: fue a Africa a convertir y liberar una niña esclava de Calabria. Natalia murió el 4 de Julio de 1353 y la sepultaron en la Iglesia Mercedaria de Toulouse. Desde su muerte ha sido venerada como santa. El proceso de canonización en Toulouse terminó en 1907, fecha en que su cuerpo fue llevado a Roma.

Frutos de Santidad 1492 – 1574
La historia Mercedaria es rica en humildes frailes que vivieron intensamente su vida consagrada y son ejemplo de virtud para todos los cristianos. Algunos de estos religiosos olvidados son merecidamente recordados aquí: Agustín de Revenga fue uno de los religiosos del siglo XVI que más influencia tuvo en la nueva evangelización realizada por la Orden. Fue rector del Colegio de Alcalá entre 1545 y 1569, año e su muerte. Francisco Zumel, que fue su compañero en el Capítulo de Toledo, destacó su austeridad y santidad diciendo: “Provenía de una distinguida familia, pero se distinguió más por sus trabajos y su estilo de vida. Ayunaba casi a diario, salvo en Domingo o festivos, y se abstenía de carne. Siempre durmió en el suelo lo que explicaba la notoria palidez de su rostro. Sus ropas se destacaban por su sencillez y hacía mucha penitencia corporal. Fue admirable en la oración y la contemplación, a la que dedicaba largas horas del día y de la noche. Su conversación y sus modales eran afables”. Fue sepultado en el Colegio Mercedario de Alcalá y siempre ha sido considerado santo. Luis de la Peña recibió su formación religiosa en Santiago, Chile, donde emitió sus primeros votos en 1578. Siendo estudiante, el 16 de Enero de 1581, firmó la citación para una reunión conventual cuando Pedro de Moncalvillo era provincial. Después de ordenado sacerdote cumplió diversas funciones en la Provincia y se especializó en la evangelización de la Araucanía usando como base de su actividad apostólica el convento de Valdivia, donde era Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

superior. En uno de los malones los guerreros araucanos entraron al convento para saquearlo y quemarlo, el Padre Luis, después de advertir a los otros religiosos, fue apresuradamente a la Iglesia para consumir la Eucaristía y evitar así una profanación. Todavía tenía el copón en sus manos, cuando los belicosos nativos entraron a la iglesia en busca del Santo Sacramento, lo mataron con sus lanzas rompiéndole el pecho y le arrancaron el corazón. Su cuerpo fue consumido por las llamas el 24 de Noviembre de 1599. El Padre Luis de la Peña, protomártir de Chile murió por su fe, es considerado una mártir de la Eucaristía porque, como lo expresó Tirso de Molina, “cuando pudo salvar su vida arrancando, antes que su vida prefirió salvar en su pecho las hostias consagradas y mereció así llevarse a Dios como viático”. Este hecho fue recordado con especial veneración en el Capítulo General de Toledo en 1627 y en el informe que el Padre Francisco Saavedra envió al Gobernador de Chile, don Francisco Meneses, en 1664. En la actualidad, como testimonio de este suceso, se guarda en el convento mayor Mercedario de Santiago, un pequeño cáliz que se usa en Jueves Santo. En la misma ocasión, los araucanos se llevaron a otro religioso, lo colgaron de un árbol y le lanzaron lechas hasta matarlo. Juan de Santa María, nació en Andalucía. Desde sus días de novicio hasta su muerte fue un perfecto ejemplo de observancia. Como sacerdote bien versado en las Sagradas Escrituras, era ferviente y celoso en la instrucción religiosa de sus parroquianos y aquellos que estaban bajo su dirección espiritual a través de sus homilías, se llenaron del espíritu de San Pablo. Conscientes de sus dones apostólicos, sus superiores lo enviaron a América donde proclamó por muchos años el Evangelio. El cronista Bernardo de Vargas relató varios hechos extraordinarios atribuidos a este religioso, entre los cuales estaba la conversión del jefe Tamaracunga y sus luchas constantes contra los enemigos de la evangelización. Llevó la vida de un religioso pobre y penitente, siempre ferviente en la oración. Murió en 1549. Cristóbal de Albarrán fue uno de los primeros sacerdotes que se atrevió a ir a proclamar el Evangelio a los nativos del sur de Perú y a una vasta área en lo que es ahora Argentina y Paraguay. De un 13

Fraternidad San Pedro Pascual. informe enviado al procurador general, Esteban Muniera y citado por el Cronista Bernardo de Vargas, sabemos que predicó en Santiago del Estero, Córdoba, Jujuy, Asunción, etc. Por otro informe enviado a Felipe II en 1556, también sabemos que durante ese año el Padre Albarrán fue martirizado por Chiriguayanos. Alonso de Arequipa, conocido sólo por el nombre de Alonso, vivió y murió en el convento de Arequipa. Fue sólo un hermano laico, hombre muy culto y humilde que no quiso acceder a la dignidad sacerdotal. Se encargó de tareas domésticas y, además, era ferviente en la oración y la contemplación ante el Crucifijo y la Santísima Virgen. Se aplicaba penitencia corporal y hacía tremendos sacrificios en una pequeña capilla que se había construido en el jardín del convento. Se dice que ejecutó varios hechos milagrosos sólo con hacer la señal de la cruz, hechos que fueron confirmados en la consulta hecha después de su muerte en 1569, muerte que él había anunciado. Su proceso de beatificación se inició de inmediato, pero no se continuó.

Quito donde inspirado por la Virgen, ingresó a la Orden. Desde temprana edad llevó una vida virtuosa y se destacó en la penitencia, abnegación, oración y humildad. Después de ser ordenado diácono, lo enviaron al convento Mercedario Recoleto de Belén en Lima, donde lo ordenaron sacerdote en 1610. Luego, se dedicó a la predicación y a la Evangelización de los pobres. Volvió a España en 1621 con el íntimo deseo de ir a Africa a redimir cautivos. Después de siete años regresó a Perú y ejerció los ministerios de la prédica y la confesión, y crecía su reconocida práctica de las virtudes. Aunque en los últimos años de su vida quedó paralítico, continuó su apostolado en la dirección espiritual de muchas almas, hasta su muerte ocurrida el 7 de Agosto de 1657. Inmediatamente se inició el proceso de beatificación y una vez concluido, en 1678 se llevó a Roma. El decreto de proclamación de sus virtudes heroicas fue proclamado el 31 de Enero de 1981. Antonio de San Pedro nació en Portugal en 1570. Fue bautizado como cristiano, pero cuando sus padres se convirtieron al judaísmo, lo educaron en esa fe. Se fue a Lima donde se dedicó al comercio. Cuando la Inquisición descubrió que practicaba el judaísmo, lo encarceló el 22 de Marzo de 1604. Movido por la fe, abjuró y volvió a su fe católica, recibiendo como penitencia pública servir de ayudante de cocina por tres años en el Convento Mercedario de Lima. Allí encontró al siervo de Dios, Gonzalo Díaz de Amarante, quien lo educó en las verdades de la fe y la práctica de las virtudes cristianas. Como consecuencia del castigo impuesto, debió regresar a España donde ingresó como donado a un convento Dominico. Se le negó el hábito porque era sabido que fue judío. En Junio de 1614 entró como donado al convento de Osuna, de los Mercedarios descalzos, donde hizo su profesión dos años después. Su vida religiosa fue de penitencia y mortificación, servicio y caridad a los necesitados y a los encarcelados a quienes servía con abnegación, sin descuidar la oración y la unión con Dios. Demostró su amor al prójimo, especialmente a las prostitutas, convirtiendo a muchas de ellas y fundando un hogar para las que volvían al buen camino. En la Iglesia de Santa Ana de su Orden, constituyó un Fraternidad del Santísimo Sacramento, que llegó a tener 4.000 miembros. Fue un espejo de virtudes: fe, caridad, humildad y la observancia de los 14

1574 – 1770
Gonzalo Díaz de Amarante nació en Amarante, Portugal, en 1540. Como marinero viajó a Perú, donde se hizo religioso Mercedario en 1603, en el convento de Lima.. Se distinguió por su entrega a la vida de oración y la caridad con los nativos y más necesitados. Con humildad y eficacia cumplió su labor de portero dando admirable ejemplo de virtud a todo el que llegaba al convento. Se cambió al convento de Callao donde cumplía funciones de limosnero, cuando lo sorprendió la muerte el 27 de enero de 1618. El proceso diocesano de beatificación terminó en 1621 y el proceso apostólico comenzó en 1675 y fue progresando con justificada esperanza. El cuerpo de este siervo de Dios descansa desde 1746 en la Iglesia Mercedaria de Lima. Venerable Pedro Urraca de la Santísima Trinidad nació en Jadraque, España en 1583. Su hermano, un franciscano, lo llevó a Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. votos. Esta vida tan santa fue bendecida con gracias especiales otorgadas por Dios gracias a su intercesión, antes y después de la muerte de este siervo de Dios, que murió en el convento de Osuna el 30 de Julio de 1622. El proceso de beatificación se abrió poco después de su muerte. Pedro Nolasco Perra nació en Gergei, Sardinia, a principios de 1574 y fue bautizado en 15 de Febrero del mismo año. Recibió el hábito mercedario en el convento de Bonaria el 14 de Febrero de 1598 y realizó su profesión el 19 de Febrero del año siguiente. Lo enviaron a Valencia a seguir estudios de teología y fue ordenado en 1602. Fue modelo de vida interior, obediencia y trato sensible. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa conmovían hondamente a los fieles. Para todos tenía palabras de valor y consuelo, especialmente durante el sacramento de la reconciliación. Su recogimiento y fervor en la Santa Misa movían profundamente a la devoción. Tenía palabras de valor y consuelo para todas las personas, especialmente durante las largas horas que dedicaba al sacramento de la reconciliación. Murió muy joven en Valencia, cuando sólo tenía 32 años, el 15 de Junio de 1606. En su honor se erigió en su pueblo natal una iglesia llamada Santa Impera (San Pedro en dialecto de Cerdeña) donde el pueblo lo venera como a santo hasta el día de hoy. Alonso Gómez de Encinas nació en Cuéllar, Segovia. Recibió el hábito en el convento de Valladolid y, entre 1597 y 1598 completó sus estudios en Salamanca. En 1609, a los 44 años, fue a México como secretario y predicador con el Vicario General Antonio Mendoza. Una vez concluida su misión con el Vicario, solicitó quedarse como misionero y fue nombrado doctrinero o sacerdote en la isla Puná del golfo de Guayaquil. Durante su estadía el pirata holandés, Jacobo L’Hermite lo sorprendió ya que después de cruzar con varias naves el Estrecho de Magallanes asoló las costas del Pacífico. También planeó el ataque a Guayaquil pero la heroica defensa del pueblo lo obligó a replegarse a Puná, donde descargó todo su odio en el Mercedario, ordenando que le arrancaron los intestinos buscando la Eucaristía. Esto sucedió el 13 de Junio de 1624 y el 10 de Julio, la Audiencia de Quito informaba Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

detalladamente el hecho al rey Felipe IV. El Padre Encinas es u no de los mártires mercedarios más conocido de ese período. Desde su muerte se le venera como santo en la Iglesia Mercedaria de Barcelona. Juan Falconi de Bustamante nació en Almería en Abril de 1596. En 1611 entró a la Orden de la Merced y estudió teología en Salamanca. Se dedicó a la enseñanza, principalmente en colegios mercedarios. Sus superiores lo designaron al apostolado, dedicándose a la dirección espiritual, a la confesión y a la prédica a todo nivel en la sociedad Madrileña. Promovió las prácticas de meditación, la confesión frecuente y la comunión diaria. Escribió muchos trabajos teológicos y místicos, siendo el más importante El pan nuestro de cada día acerca de la comunión. Murió en Madrid el 31 de Mayo de 1638 y poco después se inició el proceso de beatificación. Luis Galindo de San Ramón nació en Trujillo, Perú en 1634. Ingresó a la Orden de la Merced en Lima donde hizo su profesión el 6 de Abril de 1660. Un vez ordenado sacerdote, se trasladó al convento recoleto de Belén para dedicarse a la contemplación y la penitencia. Fue un destacado predicador y director espiritual, también tenía el don de la profecía y anunció el terremoto de 20 de Octubre de 1687 que destruyó la ciudad de Lima. Era muy devoto de la Virgen María y en su honor escribió De la Concepción Inmaculada de María, publicado en Lima en 1663. Dejó muchos poemas místicos y sobre la muerte, en español y latín. Algunos de sus manuscritos se conservan en la Universidad de Yale, Estados Unidos de N. A. En los últimos años del siglo estaba construyendo el frontis de la bella iglesia que es una de las más hermosas de la ciudad. Murió el 8 de Marzo de 1704 y su cuerpo esta sepultado en la sacristía de la Iglesia de la Merced en Lima. Poco después de su muerte el Ordinario inició el proceso de beatificación y en Octubre de 1943, el Congreso Eucarístico Nacional de Trujillo solicitó la continuación del proceso. Buenaventura Guisado, hombre de admirable virtud, fue contemporáneo del Padre Galindo y vivió en el mismo convento. Escribió Colloquia spiritualia concionatoria, trabajo de teología mística que se publicó en Sevilla en 1645. Después de una vida 15

Fraternidad San Pedro Pascual. santa y ejemplar, murió el 25 de Septiembre de 1704. Dos años después de su muerte, se inició el proceso de beatificación y el 16 de Agosto de 1710 se realizó el examen del cuerpo para el proceso non cultu. José Montagudo. Nació en 1657 en Zaragoza. Fueron sus padres Juan y María Fernández, recibió de su madre una estricta educación. Llevado al estado religioso, ingresó al convento de su ciudad natal donde en 1672 recibió el hábito mercedario y su profesión la hizo el 24 de Junio del año siguiente. Pronto después de su ordenación fue nombrado maestro de novicios en el convento de Bonaria, Cerdeña que por aquella época pertenecía a la Provincia de Aragón. De regreso a España asumió la difícil tarea de pedir limosna para la redención, servicio que cumplió por doce años. Recogió muchas donaciones y demostró ser un excelente predicador. Luego se dedicó al apostolado misionero a lo que dedicó los treinta y seis últimos años de su vida. Se estima que debe haber oído más de cuarenta mil confesiones. Al final de sus días se dedicó a la redención de cautivos pues, a su solicitud, fue nombrado en 1272 redentor por la Provincia de Aragón. Aún cuando ya tenía 70 años, inició su peregrinaje para recolectar limosnas con el mismo empuje que cuando era joven, logrando recolectar 3,000 pesos. Con otros redentores, Rafael Suriá y Vicente Ibáñez Rubio, se embarcó en Barcelona para dirigirse a Túnez. Durante la travesía, una violenta tormenta obligó a la nave a fondear en Cagliari donde el arzobispo pidió al Padre Montagudo que dirigiera una oración para pedir la lluvia. En Túnez los redentores rescataron 129 cautivos y de regreso en Agosto de 1729, se le solicitó que hiciera el discurso oficial por el regreso de los cautivos. Entregó su alma a Dios el 9 de Octubre de 1729. En 1741, Padre Francisco M. Etcheverz, su discípulo como predicador, escribió la biografía de este religioso ejemplar, ferviente misionero e incansable apóstol. Andrés Garrido. Nació en Vallada, España en 1663. En el bautismo recibió el nombre de Bartolomé, patrono de la ciudad. El 18 de Junio de 1679 recibió el blanco hábito mercedario en el convento de El Puig, donde tenía un tío religioso. Era sensible, de alma penitente y muy paciente con los sufrimientos físicos. Fue un eminente Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

predicador en valenciano, eficaz y ferviente en sus sermones. Nunca perdía la esperanza en la conversión de grandes pecadores y siempre generoso con los pobres. Fue superior en Valencia y Játiva. En el siglo XVIII, cuando el número de religiosos parecía excesivo, el Padre Andrés permanecía días enteros en el confesionario, incluso sin comer y su única interrupción era para celebrar la Santa Misa. Decía: “¿Cómo podría hacer esperar a esta pobre gente –en peligro de condenarse- para ir a comer y descansar?” Murió en Játiva, donde permaneció por más tiempo, el 23 de Febrero de 1728. El Padre Vicente Oliver, mercedario de Valencia y compañero por cuarenta años de Padre Andrés hizo la oración fúnebre que duró tres horas y quince minutos y, aún así, la encontraron breve y la hicieron imprimir para disfrutarla plenamente. Sebastián del Espíritu Santo. Nació en 1668 en Cajamarca, Perú. Fue criado como cristiano y, a la muerte de sus padres, se fue a Lima en busca del virtuoso fraile Luis Galindo de San Ramón, quien ya tenía fama de santo, y se le aproximó con estas palabras: “Vengo a buscarlo, Padre, para que me enseñe a ser santo.” Ingresó como donado progresado rápidamente en los caminos de la virtud y permaneció puro y humilde. No aceptó ser hermano coadjutor porque se consideraba indigno y trabajó incansablemente por el bien de la Iglesia y el esplendor de la adoración. Fue muy devoto del Señor del Perpetuo Socorro a quien hizo construir un altar y dedicaba cinco horas diarias a la oración. Dios premió su santidad concediéndole privilegios excepcionales que despertaban la admiración y el afecto de todos. El virrey lo eligió como padrino de su hija. Murió el 17 de Julio de 1721 y el proceso de su vida, su fama de santo y los milagros de este siervo de Dios comenzaron inmediatamente, concluyendo en 1734. Francisco Salamanca Nació en 1668 en Oruro, Bolivia donde ingresó a la Orden y fue ordenado sacerdote en Cuzco. El 16 de Mayo de 1695, el provincial, que había solicitado para Padre Salamanca el grado de maestro en teología, dijo de él: “Es un hombre muy talentoso y es tan virtuoso que es ejemplo para toda la ciudad”. Padre Salamanca amaba vivir en su celda dedicado a la oración y la penitencia. Fue un gran predicador, misionero, músico 16

Fraternidad San Pedro Pascual. que construyó un órgano original que aún se conserva, también fue poeta y por sobre todo pintor: el mismo decoró su celda con extraordinarios murales. Esta celda se conserva intacta en el convento de Cuzco. Murió en 1730. José de la Puerta. Era de la ciudad de Ecija donde recibió el hábito en 1681 e hizo sus votos el 4 de Diciembre del año siguiente. Estudió en su propia Provincia de Andalucía y demostró gran recogimiento y amor por la oración que caracterizaron su vida. En la investigación de su vida y virtudes hecha a solicitud del Obispo de Sevilla, los testigos declararon que: “todos conocían su prescindencia de todo contacto secular, de sus familiares e incluso de los religiosos, salvo para actos comunitarios y que, por treinta años, nunca pasó un día entero fuera del convento”. Celebraba Misa diariamente con gran devoción y después de dar gracias, se retiraba al coro a rezar. Sólo comía a mediodía y mortificaba su cuerpo con azotes y una camisa de pelo, y dominaba su carácter irascible con auto control. Murió el 1 de Octubre de 1738 y fue enterrado en la tumba de los Marqueses de Peñaflor. Sus restos mortales fueron luego trasladados a la Iglesia de Santa María de Ecija donde aún puede verse. Se le atribuyen muchos milagros tanto en vida como después de su muerte. Francisco de Jesús Bolaños. Nació el 4 de Octubre de 1701 en Pasto, Colombia. Ingresó a la Orden en esa misma ciudad a la edad de quince años y también fueron mercedarios sus hermanos José y Pedro. El 17 de Marzo de 1727, fue ordenado sacerdote en Quito y se dedicó tanto a la propia santificación como a la del prójimo a través del ministerio de la prédica y la confesión. A la edad de 32 años se retiró a la ermita de El Tejar donde construyó un convento, una iglesia y una casa de retiro en la cercanía. Religiosos, laicos, jóvenes y viejos, ricos y pobres llegaban allí en busca de alimento espiritual que el Padre Bolaños les entregaba generosamente. Fue un religioso virtuoso, pobre, humilde, austero y de especial caridad con los más necesitados, cualidades que le valieron la admiración de todos. Murió el 14 de Diciembre de 1785 y el proceso de beatificación se lleva actualmente en la diócesis de Quito.

Beata Mariana de Jesús. Nació en 1565 en Madrid. Su madre murió cuando tenía escasos nueve años y su padre volvió a casarse. Para sacarla de la casa, su madrastra intentó casarla pero ella ya había elegido a Jesús como su único esposo. En su angustia, Mariana se dirigió a la capilla de los Mercedarios en la Iglesia de la Virgen de los Remedios, donde encontró al Padre Juan Bautista González que iluminó sus pasos y la guió por senderos de perfección. Fue su director espiritual desde 1598 hasta su muerte. Una delicada enfermedad la privó de entrar como religiosa a ningún convento. Sin embargo, se fue a vivir a una pequeña casa al lado del convento de los Mercedarios Descalzos. Allí pasó muchos años dedicada a la oración y la penitencia. Finalmente fue aceptada como terciaria y recibió el hábito mercedario de manos de Padre Felipe Guimerán, Maestro General de la Orden quien recibió su profesión al año siguiente, el 20 de Mayo de 1614. Permaneció viviendo en la misma casa vistiendo ya el hábito, dedicada a obras de caridad para los pobres y enfermos. Se distinguió además por su humildad, su devoción a la Santísima Virgen y al Santísimo Sacramento. Por indicación de su director espiritual, escribió su autobiografía. Una pleuresía aguda provocó su muerte el 17 de Abril de 1624. Su cuerpo incorrupto se guarda en la iglesia de Don Juan de Alarcón y fue examinado en 1627 cuando se inició el proceso de beatificación. Ha vuelto a ser examinado en 1731, 1924 con ocasión del tercer centenario de su muerte, y en Junio de 1965 en el cuarto centenario de su nacimiento. El Papa Pio VI la beatificó solemnemente en la Basílica de San Pedro el 25 de Mayo de 1783.

1880 – 1965
Venerable José León Torres. Sus padres fueron Gregorio Torres y Margarita Rivero, familia cristiana, modesta y virtuosa. Ingresó a la Orden de la Merced en 1863, al convento de Córdoba; recibió el hábito el 30 de Octubre y comenzó su noviciado. Emitió los votos temporales el 1 de Noviembre de 1868 y los votos solemnes el 8 de Junio de 1871 y se ordenó sacerdote el 27 de Abril de 1875. Desde muy joven asumió cargos de responsabilidad en su Provincia: 17

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. maestro de novicios, vicario provincial, provincial, vicario general y visitador general. El Maestro General Pedro Armengol Valenzuela, conocedor de sus excelentes cualidades, lo designó provincial, cargo que ocupó por cuatro períodos. Durante su gobierno estuvo permanentemente preocupado de la expansión de la Orden; recuperó el convento de Santiago del Estero y trabajó muy duro para reabrir el convento de Tucumán; creó nuevas fundaciones en Buenos Aires y Montevideo; con su sólido eje promovió la vida comunitaria, desarrolló la vida cultural iniciando la publicación de la Revista Mercedaria en Córdoba. Visitó conventos entregando sabias normas y sano consejo para la vida religiosa. Distinguieron al Padre Torres su espíritu de observancia, la humildad, su capacidad de organización, su amor a la Orden, la devoción a la Eucaristía y a María de la Merced. En 1887 fundó en Córdoba la Congregación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. Redactó sus Constituciones y siempre les dio atención espiritual. En 1893 viajó a Roma al Capítulo General que aprobó las Constituciones de la Orden. Aprovechó este viaje para ir en peregrinación a Tierra Santa. En reconocimiento de su cultura y profundos conocimientos, en 1889 el Maestro General lo distinguió con los títulos de profesor asistente de filosofía y teología t maestro de teología. Murió santamente en su ciudad natal el 15 de Diciembre de 1930. Sus hijas espirituales solicitaron sus restos mortales y descansan en la iglesia de la Casa Matriz de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús en Córdoba. El proceso diocesano de beatificación se inició en 1957 y concluyó en 1959. Su causa se llevó a Roma y el proceso apostólico comenzó en 1973 y concluyó el 26 de Marzo de 1994 con la declaración de sus virtudes heroicas. Antonio Pisano. Nació en Cagliari, Cerdeña, el 19 de Marzo de 1907. Ingresó como postulante a la Orden 1920, pero debió dejar el Convento debido a una enfermedad. Gracias a su tenacidad y tan pronto recuperó la salud volvió al monasterio para empezar el noviciado el 5 de Marzo de 1922. Hizo su profesión de votos simples el 8 de Diciembre de 1923. Se dedicó con diligencia y seriedad a los estudios sacerdotales pero más aún a alcanzar virtudes religiosas, mostrando genuino amor a Dios y al prójimo ofreciendo Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

heroicamente su joven vida, a los 19 años, como reparación de los pecados de la humanidad y por la conversión de los incrédulos, herejes y pecadores. El Señor aceptó la oblación de Fr. Antonio; su via crucis comenzó en Mayo de 1926. Aun cuando existían justificados motivos de esperanza de una mejoría, una enfermedad pulmonar terminó con su vida el 6 de Agosto de 1927. Está sepultado en el Santuario de Bonaria en Cerdeña y muchas son las personas que aseguran haber recibido gracias del Señor gracias a la intercesión de Fr. Antonio. Terminado el proceso diocesano, se inició en Roma el proceso del siervo de Dios. Felice Migliore. Este religioso nació en Serra di Falco, Sicilia el 26 de Noviembre de 1819. Ingeresó al convento de San Cataldo de los Mercedarios descalzos a los 17 años y se ordenó sacerdote en 1845. Fue devoto del Santísimo Sacramento y de la Virgen de la Merced, caritativo con los pobres y admirado por los fieles a quienes servía con ejemplar diligencia. Donde fuera era reconocido como religioso observante y piadoso y la gente le atribuía bendiciones y milagros. Debido a esto fue llamado a Roma y se le prohibió volver a Messina. Vivió en el convento de San Adriano y en Nemi y creció su fama pues obtenía gracias extraordinarias del Señor. Reconocido como santo, murió en Roma el 7 de Agosto de 1886. En el libro de los difuntos del convento de San Adriano puede leerse: “ Este padre fue un hombre extraordinario y despertó tanto entusiasmo en Sicilia que es imposible tener una idea de la gran estima en que se le tenía, no sólo por el pueblo sino por eminentes miembros de la Iglesia… Vivió pacíficamente y siempre contento en el medio y murió con igual calma, paz y serenidad.” Teresa de Jesús Bacq. Isabel nació en País el 16 de Septiembre de 1825 y fue educada como luterana. A los 14 años, se convirtió al catolicismo y se bautizó el 31 de Mayo de 1839. Ese día consagró su pureza a la Santísima Virgen en Notre Dame. Deseaba ser religiosa y lo intentó en tres diferentes congregaciones. Insatisfecha, se fue donde el obispo de Nancy, Charles Martial A. Lavigerie, que era su director espiritual, quien la animó a fundar un instituto religioso. En Nancy formó una comunidad con el nombre de Damas de María que, un año más tarde, el 8 de Diciembre de 1865, se 18

Fraternidad San Pedro Pascual. convirtió en Hermanas de la Asunción de nuestra Señora. Después de varios años de duro trabajo y gran sufrimiento, siguiendo el consejo del cardenal Lavigerie, Teresa eligió la Orden de la Merced que la identificaba por su espíritu de caridad y devoción a María. Solicitó la incorporación a la Orden y el Padre Valenzuela admitió a las hermanas el 4 de Abril de 1887 bajo el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced. Teresa murió en País adonde había viajado buscando ayuda para su instituto. Murió sola en una pobre pieza de hospital y lejos de sus hijas el 2 de Junio de 1896. Su vida plena de amor a Dios, a María y a los pobres, estuvo marcada por contrariedades, incomprensiones, sufrimiento y penas. En todo, Teresa veía la voluntad de Dios y su unión con el Señor la llevó a aceptar la cruz y los sacrificios. Su indómita esperanza y su deseo de salvar almas la sostenían. El proceso diocesano de beatificación iniciado en Roma, terminó el 30 de Junio de 1994. Venerable Margarita María López de Maturana, nació en Bilbao el 25 de Junio de 1884. Se educó en el colegio mercedario de Berriz donde nació su vocación religiosa. El 25 de Julio de 1903 ingresó al Monasterio Mercedario para consagrar su vida a Dios como monja de clausura. El 10 de Agosto del mismo año recibió el hábito y cambió su nombre de bautismo, Pilar. Hizo su profesión en la Fiesta de la Asunción del año siguiente y durante los primeros años de su vida religiosa, participó activamente en el colegio de su comunidad como profesora y prefecta de estudios. El Padre Manuel Sancho Aguilar fue su director espiritual y la encaminó hacia las misiones. De naturaleza alegre y abierta, su trabajo pedagógico fue el medio que Dios eligió para sembrar la semilla de la vocación misionera en su corazón. Bajo la dirección, la iniciativa y el infatigable trabajo de Madre Margarita, pronto el colegio de Bérriz fue un activo centro misionero. La asociación de ex alumnas Juventud Misionera Mercedaria nación el 19 de Marzo de 1920. El entusiasmo misionero cruzó rápidamente el umbral del monasterio para expandirse por el país y Madre Margarita continuó siendo el alma de esta nueva vida. A partir de ahí los hehcos se sucedieron con milagrosa rapidez. El Maestro General de la Orden. P. Ignacio López Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Santamaría visitó Berriz y Madre Margarita aprovechó la oportunidad para plantearle su deseo de servir a la Iglesia como misionera activa. El Maestro General en Roma se interesó en este proyecto presentado a nombre de todas las hermanas y el Papa Pío XI bendijo esta inquietud. El antiguo convento Mercedario se transformó en un bullente centro misionero y sede del nuevo instituto. En 1926 partió la primera expedición a Wuhu, China y al año siguiente Madre Margarita fue elegida Superiora. Hubo otras fundaciones en las Islas Carolina y Marshall y en Japón. El 23 de Mayo de 1930 Japón aprobó el nuevo instituto religioso Mercedarias Misioneras de Berriz y Madre Margarita fu su primera superiora. Realizó muchos viajes, especialmente al oriente, con el solo afán de extender el Reino de Dios hasta los confines de la tierra. Viajó a Roma para hablar personalmente de las misiones con el Papa. Después realizó su viaje final, el 23 de Julio de 1934. Desde 1961 su proceso de canonización se encuentra en Roma. Sus virtudes heroicas fueron reconocidas por decreto del 16 de Marzo de 1987. Luis de la Torre Rojas, nació el 21 de Junio de 1819 en San Pedro de Humay, en la Provincia de Pisco, Perú.. Fue terciaria mercedaria reconocida por su incesante caridad. Alimentaba a todos los pobres que se le acercaban y su ollita, de comida milagrosamente, nunca se agotaba. Afectuosamente se la conoce como beatita de Humay por sus virtudes. Murió considerada como santa el 21 de Noviembre de 1869. Desde 1946 su proceso de beatificación sigue su curso en Roma. Mártires Españoles. Como dijo el Papa Pío XI en Septiembre de 1936, todos los que fueron asesinados durante la Guerra Civil Española “sufrieron verdadero martirio en el sagrado y glorioso sentido del término, por el sacrificio de vidas inocentes de mayores y jóvenes en el esplendor de sus vidas.” Durante los primeros días de la guerra, en especial cuando la persecución religiosa estaba en su peor momento, treinta y siete religioso Mercedarios entregaron sus vidas por Cristo, 19 pertenecían a lo Provincia de Aragón y 18 a la Provincia de Castilla.

19

Fraternidad San Pedro Pascual. Encabezó la lista de los mártires aragoneses el Padre Mariano Alcalá Pérez, nacido el 11 de Mayo de 1867 y fusilado el 15 de Septiembre de 1936. Los otros 18 religiosos que encontraron una muerte violenta son: Tomás Carbonel Miquel, Mariano Pina Turón, Francisco Gargalo Gascón, José René Prenafreta, Manuel Sancho Aguilar, Tomás Campo Marín, Francisco Llagostera Bonet,Serapio Sanz Iranzo, Enrique Morante Chic, Jesús Eduardo Massanet Flaquer, Amancio Marín Mínguez, Lorenzo Moreno NicolásPedro Esteban Hernández, Antonio Lahoz Gan, José Trallero Lou, Jaime Codina Casellas, Antonio González Penín y Francisco Mitjá Mitjá. El 31 de Mayo de 1957 en Lérida se constituyó un tribunal eclesiástico diocesano para establecer el martirio de estos religiosos. Después de esta etapa el proceso fue a la Sagrada Congregación de Ritos en Roma el 25 de Noviembre de 1962, solicitando la apertura del proceso La causa sigue su curso en Roma. De los 18 religiosos de la Provincia de Castilla asesinados durante la persecución, nueve pertenecían a la comunidad de Buena Dicha en Madrid, tres a la de San Pedro de Madrid y uno a la de San Sebastián. Sus nombres son: Manuel Cereijos Muiños, José Cereijo Muiños, Serafín Solaegui Dunabeitía, Guillermo Vásquez Núñez, Enrique Saco Pradera, Luis Barros Fernández, Agustín Salgueiro Rodríguez, Gonzalo Pérez González, Tomás Tajadura Tajadura de la Provincia de Aragón, Leandro Hermida González, Serapio Paz Muras, Patricio Peláez Castaño, Eliseo Pérez González, Luis Arias López, Jesús Tizón Boleira, Ramon Lago Parrado, Olimpio Escudero González y Ricardo Vásquez Rodríguez, El reconocimiento del martirio de estos religiosos ejecutado en Castilla, no ha sido presentado. Sólo han sido recordados y los restos mortales de algunos de ellos han sido llevados al Monasterio de Poio el 5 de Mayo de 1940 y al Monasterio de Herencia el 14 de Junio de 1942.

Cuando el Nuevo Mundo irrumpe en el escenario histórico europeo, las únicas ordenes religiosas autorizadas por los Reyes Católicos para ir a América fueron, junto con los franciscanos, los dominicos y los agustinos, la Orden de la Merced quienes con muchos celo se dieron a la tarea de la evangelización de los habitantes de estas tierras vírgenes. Se asegura que no hubo sacerdotes o religiosos que acompañaran a Cristóbal Colón en su primer viaje. La fe cristiana llegó al nuevo continente en el segundo viaje en 1493. Pedro Martir de Anghiera, cronista italiano y necesaria referencia para todo el que busque información confiable sobre esa materia, tiene pruebas irrefutables de la presencia mercedaria desde un principio ya que tuvo contacto con los protagonistas directos de los hechos que narra en detalle. Cuando este autor relata la exploración de las costas de Cuba, menciona la presencia de un fraile mercedario,. Debido a la importancia de este texto, en la Historia de la Iglesia en las Américas se cita literalmente: “Cuando se cortaba la leña y se llenaban los toneles, uno de nuestros hombres salió a cazar al bosque, cuando de improviso se encontró con un hombre vestido de blanco y, en un primer momento, pensó que era un hermano de la Orden de Santa María de la Merced, a quien el almirante había llevado como sacerdote.” (De Orbe novo Decades, Compluti 1516, f. 9). Según el citado texto de Anghiera, la presencia de al menos un fraile mercedario en el segundo viaje de Colón es indesmentible. Según los testimonios de historiadores serios, de la misma Orden y de otras, podemos verificar los nombres de tres religiosos mercedarios que acompañaron a Colón: Juan Infante, Juan de Solórzano y Jorge de Sevilla. Historiadores modernos han intentado identificar al mercedario mencionado como Pedro Martir con Fr. Jorge, superior del convento de Sevilla, que estaba en las Indias en Abril de 1495. En sus instrucciones a Colón, el Rey de España solicitó el regreso del fraile a España y después que el religioso organizador de la expedición misionera de 1493, Minim Bernardo Boyl había regresado en diciembre del año anterior. Fray Jorge estaba en España en 1505 como provincial de Castilla.

Los Primeros Mercedarios en las Américas
Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena 20

Fraternidad San Pedro Pascual.

Trabajo Apostólico en América
Actividad Inicial Es necesario recordar que, como cualquier europeo, los mercedarios no conocían la realidad de los pueblos de América. No conocían el idioma ni la idiosincrasia de tantos pueblos diferentes. Por lo tanto, era difícil penetrar en la intimidad de los sentimientos de gentes desconocidas. Sin embargo, la profundidad, la vitalidad, la magnitud y los frutos de las misiones Mercedarias en este continente son sorprendentes. Los Mercedarios sólo sabían que venían a predicar el Evangelio y a convertir multitudes paganas. Las lenguas, tan diferentes de la de Cervantes, eran el primer obstáculo. Sin bien la riqueza de las lenguas es algo culturalmente positivo, para los misioneros fue un obstáculo más ya que desde México a Tierra del Fuego había varias y muy diferentes lenguas. Igual que otros misioneros, los mercedarios empezaron a proclamar el Evangelio siguiendo la inspiración del Espíritu Santo y el buen sentido cristiano. Usaban métodos rudimentarios. En América del Sur los misioneros enfrentaron grandes dificultades para evangelizar debido a las enormes distancias, ríos correntosos, altas montañas, bosques espesos y vastos desiertos. Pero también encontraron beneficiosos factores que ayudaban a la evangelización, especialmente en los territorios del Imperio Inca: buenos caminos que cruzaban todo el imperio, pueblos establecidos, grandes ciudades, una agricultura desarrollada, una organización social muy avanzada, un idioma común y, sobre todo, la buena disposición de los habitantes para aceptar el Evangelio. Además de su ministerio en las ciudades, los misioneros mercedarios iban a evangelizar nativos que vivían muy apartados. Estos pueblos estaban esparcidos en ciudades grandes y pequeñas muy distantes unas de otra y los misioneros debían ir a buscarlos en sus visitas de evangelización. A veces los religiosos se quedaban a vivir entre ellos para intensificar su enseñanza religiosa y tanto la escasez de misioneros como las distancias dificultaban la frecuencia de las visitas. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

El éxito de los misioneros dependía de la buena o mala acogida que les daban. Si los nativos los recibían bien, comenzaba la catequesis al aire libre, se erigía una cruz y luego se comenzaba la construcción de la iglesia. Así la gente aprendía los primeros rudimentos de la fe. Esta fue la primerísima manera en que se predicó el Evangelio. La metodología catequética era muy simple si bien bastante efectiva: los primeros recursos didácticos eran la cruz y la imagen de María. Sobre esta base los misioneros explicaban los fundamentos de la fe, al principio a través de gestos, luego a través de un intérprete nativo y cuando habían aprendido la lengua, en sus propias palabras. Los Padres Bartolomé de Olmedo en México, Antonio Correa en Chile, Marcos Dardón en Chiapas y Martín de Victoria en Ecuador, usaban música para captar el interés de su audiencia El conquistador de tierras en América se convertía en su propietario y asignaría o encomendaría sus tierras y mercaderías a colonos españoles con la condición de que, a cambio de tributo y servicio, ellos proveerían a un clérigo o religioso que enseñara la fe cristiana a los encomendados. La persona encargada de una encomienda o parcela se llamaba encomendero. Como tenía que suministrar a un sacerdote y pagar su salario, el encomendero prácticamente estaba encargado de la evangelización. Por esto, el sacerdote se sentía condicionado por el encomendero. Este sistema, legalizado por la corona, era fuente de abusos que la Iglesia tuvo que enfrentar a fin de defender a los nativos. En parte este proceso ayudó a la evangelización pero también tuvo resultados negativos para los misioneros y su apostolado. El misionero enseñaba doctrina cristiana en la encomienda. Por esto el lugar donde se proclamaba el evangelio se llamó doctrina y la persona encargada era el doctrinero. En general, los términos misionero y doctrinero significaban lo mismo. Un doctrinero no podía gobernar una doctrina –que usualmente comprendía iglesia, casa del sacerdote, escuela, hospital, cementerio y taller- a menos que hablara la lengua de los nativos. A pesar de la buena legislación real, mientras duró la colonia, hubo polémicas y es lamentable que obispos, clérigos y religiosos fueran los protagonistas.

21

Fraternidad San Pedro Pascual. De hecho, las doctrinas eran centros de catequesis, verdaderas parroquias rurales. Cada doctrina incluía varias villas separadas por grandes distancias y la más grande servía como centro principal. Habitualmente la iglesia era el lugar de reunión para la enseñanza de oraciones cristianas. Respecto a las dinámicas de las clases, los adultos se reunían dos veces a la semana para la catequesis y los niños todos los días. Los inicios de una doctrina eran difíciles: los misioneros debían viajar largas distancias para tomar contacto con cada villa. Más tarde, cuando se suprimieron las encomiendas, las doctrinas tomaron la calidad de centros misioneros bajo la celosa vigilancia de los obispos y religiosos superiores. Los mercedarios tuvieron muchas y muy importantes doctrinas a través de América. Defendiendo a los Nativos La legislación española sobre los aborígenes era, sin duda, humana y de inspiración cristiana. Sin embargo, su aplicación dejó mucho que desear y fue origen de innumerables abusos. La Orden de la Merced levantó su voz en contra desde el principio de la conquista. No por nada había luchado durante trescientos años por la libertad en el viejo continente. En América, los Mercedarios enfrentaron a los conquistadores llamando la atención a los encomenderos y enviando constantemente cartas e informes al rey. Esto continuó en el período histórico cuando los conventos de América pertenecían a la Provincia de Castilla hasta que más tarde fueron constituidos en provincias autónomas. Es así como, entre otros, Padre Marcos Dardón, incansable misionero mercedario en América Central, fue nombrado “protector y defensor de los indios” por la Real Asamblea de Guatemala, responsabilidad que cumplió con diligencia por cinco años. En León, Nicaragua, Padre Francisco de Bovadilla fue un gran defensor de los nativos, según el mismo lo expresaba en una carta que envió a la reina Juana desde Toledo, el 31 de Julio de 1551. En 1550, por cédula real, el rey de España ordenó la libertad de 500 nativos siguiendo el consejo y la intercesión del misionero Mercedario, Juan de Almazán. En 1551, Padre Bartolomé de Montesinos presentó a la Asamblea de Charcas igual defensa para los nativos que trabajaban en las minas de Potosí. En 1576, desde Nueva Granada, Padre Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Alonso de Avila informó a Felipe II sobre el abuso de los encomenderos con los nativos. En Chile, los Padres Antonio Correa, Antonio Sarmiento Rendón y Miguel de Benavente defendieron lealmente a los Indios de los malos tratos de los encomenderos. Esta actitud en contra de los que ejercían poder temporal, colocó a los misioneros en una posición clave para que los nativos confiaran en ellos.

La Familia Mercedaria
La política y los sucesos anti religiosos de los siglos XVIII y XIX llevaron un soplo devastador a la vida religiosa en la Iglesia, dando la impresión que no tendría fuerzas para superarse. Sin embargo, en algunos aspectos, las pérdidas se balancearon. De hecho, aún cuando fueron expulsados de sus conventos, muchos religiosos permanecieron fieles privadamente a su ideal de vida religiosa. Trabajaban silenciosa y efectivamente para la restauración espiritual de la Iglesia y de sus institutos. Otros promovieron distintas formas de vida religiosa más acordes con las demandas del nuevo tiempo histórico. El carisma Mercedario también inspiró nuevas formas de expresión, especialmente en personas llenas del amor de Dios que dieron origen a los institutos religiosos Mercedarios femeninos. En un nivel práctico, estos institutos se dedicaron a la instrucción cristiana, al cuidado de los enfermos, a las misiones, a la asistencia de la juventud pobre y descarriada, etc. Bajo la protección de la Virgen de la Merced también hubo laicos que se organizaron en asociaciones para reflexionar sobre la salvación de sus almas y hacer el bien al prójimo. En el siglo XIX, emergieron los institutos religiosos femeninos y se integraron a la Familia Mercedaria realzando algún aspecto del carisma. A continuación se entrega una breve descripción de estos institutos: Mercedarias Misioneras de Barcelona

22

Fraternidad San Pedro Pascual. Este instituto religioso se fundó en Barcelona el 21 de Noviembre de 1860. La joven Lutgarda Mas y Mateu (1828-1862) y el mercedario exclaustrado Padre Pedro Nolasco Tenas y Casanova (1803-1874), fueron las almas de esta fundación. Lutgarda se dirigió al P. Tenas para realizar su ferviente deseo de restablecer las Hermanas Mercedarias en Barcelona. Después de su perplejidad inicial acerca de esta obra y como recibió apoyo del Vicario General de la Orden, Padre Tomás Miquel, se convirtió en entusiasta promotor de esta labor. El 21 de Noviembre de 1860, después de completar los trámites necesarios, Padre José María Rodríguez y Bori, presidente interino del convento de Barcelona confirió el hábito a cinco jóvenes de Barcelona y nombró superiora de la incipiente comunidad a la joven Mercedes Bartra Demetre. Ese mismo año 1860 el instituto fue reconocido por la diócesis y el 19 de Septiembre de 1864 fue incorporado a la Orden de la Merced por el vicario General, P. Tomás Miquel. Las religiosas, integradas a la Orden como terciarias regulares, tomaron el nombre de Religiosas Mercedarias. El 25 de marzo de 1911, el Instituto recibió el Decretum laudis de la Congregación de Religiosos. Inicialmente el instituto estuvo dedicado a la formación juvenil, pero pronto se orientó a las misiones y otras obras sociales. Las Constituciones revisadas de 1983 establecen: “La finalidad del Instituto es el anuncio del Reino y la redención del prójimo mediante la promoción y la educación cristiana de los hombres, a través de la enseñanza, a través de la enseñanza, las misiones y las obras sociales. Actualmente el Instituto consta de 430 religiosas distribuidas en 66 casas en España, América y Africa. Hermanas Mercedarias de la Caridad La Hermanas Mercedarias de la Caridad fueron fundadas en Málaga, España el 16 de Marzo de 1878por el canónigo y visitador de las religiosas de la diócesis, Monseñor Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1813-1905). El Instituto fue integrado a la Orden de la Merced el 9 de Junio de 1878 por decreto del vicario general, P. José María Rodríguez. León XIII les otorgó el Decretum laudis el 25 de

Septiembre de 1900 y la aprobación del Instituto y sus Constituciones fue conferida el 24 de Abril de 1901. El fin específico del Instituto es la práctica de la caridad mediante el ejercicio de las obras de misericordia. Las Constituciones de 1977, renovadas después del Concilio Vaticano II, expresan de la siguiente manera el carisma y la misión del Instituto: “La misión a que está consagrada esta Congregación es la práctica de la caridad, ejerciendo todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la personas de los pobres, sirviéndoles en los hospitales, hospicios, escuelas y en cuantas obras puedan redundar en beneficio de la humanidad enferma, necesitada y desamparada. Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera, en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.” La Congregación, actualmente, está extendida en España, Francia, América Latina y Africa, con 180 casas y 1.556 religiosas. Hermanas de Nuestra Señora de la Merced Fueron fundadas en Nancy, Francia, el 2 de enero de 1864 por la madre Teresa de Jesús (Elizabeth) Bacq (1825-1896), con el apoyo del obispo local, luego cardenal, Monseñor Carlos Marcial A. Lavigerie. Inicialmente, el Instituto con carácter diocesano, tomó el nombre de Religiosas de la Asunción de Nuestra Señora. Las primeras Constituciones, redactadas por Madre Teresa, fueron aprobadas el 8 de Diciembre de 1865, pero siendo su anhelo de agregarse a una Orden donde fuese particularmente venerada la Santísima Virgen, se preocupó con insistencia en tal sentido. El 4 de abril de 1887 el Instituto fue agregado a la Orden de la Merced con decreto del General Pedro Armengol Valenzuela y desde aquel mismo día las religiosas tomaron el nombre de Nuestra Señora de la Merced. El 25 de Marzo de 1912, Su Santidad Pío X concedió el Decretum laudis; el 13 de Junio de 1931 Pío XI daba la primera aprobación como Instituto pontificio y el 6 de mayo de 1941 Pío XII concedía la aprobación definitva de las Constituciones.

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

23

Fraternidad San Pedro Pascual. El carisma del Instituto se caracteriza esencialmente por un espíritu apostólico y mariano a través de las obras de caridad y misericordia. “Esta familia religiosa –se leía en las primeras Constituciones escritas por Madre Teresa- , ha sido fundada para honrar en modo particular la vida de Jesús en María y por María”. Las Constituciones renovadas en 1975 precisan en estos términos el carisma y la espiritualidad del Instituto: “Tal espiritualidad, fundada sobre la caridad redentora y sobre la humildad, de la que Madre Teresa dio un ejemplo inconfundible, está formada por una fe ardiente, una caridad intensa, una dedicación sin límites, un celo que no rechaza nada de lo que pueda ser agradable a Dios y procurar la salvación de las almas.” Las Hermanas son actualmente 529, esparcidas en 57 casas existentes en Francia, Italia, Bélgica, Africa, Palestina, India, Chile, Ecuador y Estados Unidos, y se dedican a la educación de la infancia y de la juventud en los asilos y en la escuela elemental, media y superior, a la asistencia de los huérfanos en lugares de prevención y colonias, al cuidado de los enfermos en los hospitales y en las clínicas de los ancianos en asilos. Sisters of Mercy Durante el siglo XIX surgieron en la Iglesia también otros institutos religiosos, los cuales, aunque no agregados oficialmente a la Orden de la Merced, sin embargo tienen una cierta relación con ella. Entre éstos está la Congregación de Sisters of Mercy. Las Sisters of Mercy o Hermanas de la Merced tuvieron origen en Dublín, el 24 de Septiembre de 1827, por obra de una piadosa y noble mujer católica, Catalina McAuley (1787-1841), que abrió una casa para que fuera contemporáneamente escuela, asilo, alojamiento para chicas abandonadas, etc. De aquí nació la idea de fundar una Congregación de religiosas con el fin de practicar las obras de caridad o de misericordia en todas se varias manifestaciones. Después de la necesaria preparación, Catalina, con sus dos compañeras hizo la profesión religiosa en 12 de Diciembre de 1831. Si bien la Congregación no había tenido ninguna relación de origen o desarrollo con la Orden Mercedaria, no obstante en las Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

constituciones se recomienda tener una especial devoción a la Virgen de la Merced, que es la Patrona de la Congregación y a san Pedro Nolasco, modelo de caridad hacia el prójimo. Además, en la Congregación está en uso el escudo de la Orden. Estas religiosas se han desarrollado mucho en los cinco continentes, especialmente en las regiones donde se habla la lengua inglesa.

Hermanas Terciarias Mercedarias del Niño Jesús Fueron fundadas el 1 de Octubre de 1887, en Córdoba, Argentina y agregadas como terciarias regulares de la Orden de la Merced, el 20 de Diciembre de 1887. Su fundador fue el venerable José León Torres, y su director por espacio de 42 años. A su santa muerte, el 15 de Diciembre de 1930, dejó la fundación muy bien consolidada y extendida en varias ciudades de Argentina y Uruguay. El obispo de Córdoba aprobó las constituciones propias redactadas por el Fundador. El Instituto fue de derecho diocesano hasta el 12 de Enero de 1931, fecha en que obtuvo de la Santa Sede la aprobación ad experimentum y la aprobación pontificia el 3 de Abril de 1940. Según las Constituciones aprobadas en 1983, la Congregación: “cumple su misión a través del apostolado de la educación, mediante el cual hace presente a Jesucristo Redentor, hermano y amigo, entre los cristianos oprimidos a causa de culturas antievangélicas”. Las Hermanas Terciarias Mercedarias están comprometidas en la enseñanza en escuela y colegios, el perfeccionamiento artístico y la capacitación de los jóvenes para el trabajo, la asistencia a los huérfanos, niños y ancianos desamparados, el catecismo en los suburbios y ayuda en las obras parroquiales. Las religiosas promueven así la plena libertad de hijos de Dios, haciendo un servicio a la fe.

Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento

24

Fraternidad San Pedro Pascual. Fueron fundadas en la ciudad de México, el 25 de Marzo de 1910. Habiendo solicitado la madre María del Refugio a la curia diocesana un religioso como director y guía del Instituto, le fue indicado el padre Alfredo Scotti, entonces provincial de México. El padre Scotti tomó gran interés por el bien de la comunidad, dedicándose a la revisión de las Constituciones, de acuerdo con la madre María del Refugio y con la ayuda de la madre Consuelo Olivares. Fueron agregadas espiritualmente a la Orden de la Merced el 11 de julio de 1925. Obtuvieron la aprobación pontificia el 22 de julio de 1948. La finalidad del Instituto está expresada con estos términos en las constituciones aprobadas en 1989: “Trabajar con todo ahínco por extender el reinado de Jesús Eucaristía y el amor filial a Nuestra Madre Santísima de la Merced”. Este apostolado se expresa mediante la educación de la infancia y de la juventud, su formación en el culto y piedad eucarísticos. La Congregación tiene escuela y colegios, y dedica especial cuidado a la preparación de los niños para la primera comunión. Actualmente se encuentran en México, Colombia, Chile, Estados Unidos, El Salvador, Italia y España. Mercedarias Misioneras de Bérriz Tienen origen en un monasterio de monjas mercedarias de clausura fundado en 1540. En 1869 inauguran las religiosas el Colegio que después se haría famoso, La Vera Cruz. Adquiere fama por la vida que le infunde la madre Margarita María Maturana que ingresa al monasterio en 1903. En 1920 funda la asociación Juventud Mercedaria Misionera. Con esto el colegio y monasterio se ponía a la vanguardia en el movimiento misionero. La causa de este despertar fue el gran espíritu mercedario que se vivía en el monasterio. En 1926 el papa autoriza el envío de un grupo de mercedarias misioneras a Wuhu, China. El 23 de Mayo de 1930, por obra de la Madre Margarita Maturana, entonces superiora del monasterio, por decreto de la Santa

Sede, se transforma el monasterio en Instituto Misionero que continúa perteneciendo a la Orden de la Merced. En 1931 celebran capítulo general y a él asiste la madre Margarita. Ella redacta las Constituciones, que son aprobadas definitivamente el 3 de enero de 1939. Las hermanas continúan emitiendo el cuarto voto mercedario reformulado. Las Constituciones postconciliares aprobadas en 1981 expresan la misión evangelizadora de la Congregación así: “Nos comprometemos a realizarla preferentemente en las iglesias jóvenes y en los pueblos pobres y oprimidos del modo peculiar que expresa y sella nuestro Cuarto Voto redentor: permanecer en la misión, si lo exige el bien de los hermanos, cuando hubiere peligro de perder la vida”. Principalmente se han extendido por Oriente: China, Japón, Filipinas, Taiwán, Islas Carolinas, etc.

Hermanas Mercedarias Misioneras de Brasil Fueron fundadas el 10 de Enero de 1938 por Lucía Etchepare, con el apoyo y la colaboración del obispo mercedario monseñor Inocencio López Santamaría, prelado de Bom Jesús de Gurgueia, Piauí, Brasil. A pedido de su Superiora General, madre Lucía Etchepare y su consejo, el Instituto fue agregado a la Orden el 3 de Octubre de 1938, por decreto del Maestro General. El padre Inocencio, en un informe al Maestro General de la Orden de la Merced de 24 de junio de 1954, dice: “Con los permisos necesarios y el rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos, se realizó aquí esta fundación de Hermanas Mercedarios Misioneras de Brasil, bajo la protección de San Ramón Nonato y de Santa Teresita del Niño Jesús.”. La finalidad del Instituto aparece en las constituciones aprobadas en 1990: “Las hermanas están empeñadas en dar continuidad a la misión redentora de Jesucristo con la acción apostólica especialmente en las zonas rurales y en los lugares más desprovistos de asistencia, procurando ser una presencia liberadora, 25

Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. contemplativa y misericordiosa, sobre todo entre los pobres, marginados y oprimidos”.

Esclavas Mercedarias del Santísimo Sacramento Instituto fundado en Marchena, Sevilla, por el mercedario descalzo Emilio Ferrero y por Carmen Ternero, el día 12 de mayo de 1940. El 26 de Junio de 1950, el mismo padre Emilio, Comisario General de los mercedarios descalzos, lo agregó a la Orden Mercedaria descalza.

de tal Reina. Esta cofradía tenía algunas alguna semejanza con las Esclavitudes marianas. Todas éstas eran reguladas por Estatutos propios y enriquecidas con particulares indulgencias. Además existía otro tipo de cofradía reservada solamente a las jóvenes antes de casarse, llamadas Hijas de María de la Merced, también con Estatutos propios e indulgencias. Durante el siglo XIX hubo ilustres devotos de la Virgen de la Merced adscritos a no a las cofradías. Algunos de estos santos varones que merecen ser recordados son San Gaspar del Bufalo (1786-1837), cuyos padres estaban adscritos a la Archicofradía de la Merced establecida en la iglesia de San Adrián en Roma. Con ellos también frecuentaba la iglesia el hijo, a quien enseñaron el amor a la Virgen de la Merced. Y él, siguiendo el ejemplo de sus progenitores, vistió el escapulario de la Merced e hizo el noviciado como terciario, bajo la dirección del padre Juan Matabosch. Gaspar, posteriormente, ya ordenado sacerdote, fundó la Congregación de la Preciosísima Sangre.. Vicente Pallotti (1795-1850), el santo fundador de la Sociedad para el Apostolado Católico, llevaba siempre el escapulario de la Merced que había recibido y recomendaba a sus hijos hacer lo mismo. San Antonio María Claret (1807-1870) tuvo una relación más estrecha con la Orden de la Merced. Fue ordenado sacerdote por el obispo Mercedario Juan José Tejada. Fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fue consagrado arzobispo de Santiago de Cuba. Cuando vino a Roma para participar en el Concilio Vaticano I, como prueba de su amor a la Orden, se hospedó donde los Mercedarios de San Adrián, viviendo como un simple religioso. Escribió el bello opúsculo sobre la vida del Fundador de los mercedarios con el significativo título: L’egoismo vinto, en el cual Pedro Nolasco es descrto como eximio ejemplo de caridad, que vence el egoísmo que aleja a los hombres unos de otros. A estos devotos de la Merced, también añadimos otro enamorado de la Virgen: San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) que el día 28 de julio de 1723 depuso su espada de caballero laico a los pies de la imagen de la Merced en la iglesia homónima en Porta 26

Mercedarias del Divino Maestro Este Instituto no pertenece jurídicamente a la Familia Mercedaria. Nación en Buenos Aires, Argentina con el nombre de Hermanas de Nuestra Señora de la Merced del Divino Maestro, el año 1887. Sus fundadores fueron el prebítero Antonio Rasore y Sofía Bunge. Se recibieron las primeras postulantes el 31 de enero de 1889. La finalidad del Instituto, de derecho pontificio, es la educación cristiana de niñas y las obras de misericordia. Laicado Mercedario Dado que las indulgencias que los Sumos Pontífices conceden a las asociaciones mercedarias son distintas unas de otras, en 1833 fueron concedidas a la Cofradía de la Merced establecida en la iglesia dedicada a la Virgen de los Pobres en Río de Janeiro, las indulgencias propias de la Tercera Orden. También en el Brasil hay que señalar la transformación de la cofradía existente en Ouro Prieto en Tercera Orden de la Merced, hecha en 1845. En el siglo XIX se desarrolló, especialmente en América, un tipo particular de cofradía. A ella pertenecían aquellas personas que querían honrar a María de la Merced como su Reina, con caridad y pureza, virtudes propias con las cuales debía ser adornado el trono Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

Fraternidad San Pedro Pascual. Alba, Nápoles, liberándose de los lazos que la vida mundana le tendía y tomó la decisión de hacerse sacerdote, siendo posteriormente fundador de la Congregación de Redentoristas. El piadoso deseo de los laicos de vestir por devoción el escapulario de María de la Merced, adquirió en algunos fieles un más serio compromiso con María al solicitar portar el hábito mercedario, cosa que se realizó especialmente entre las mujeres. Esas formaban parte de la Tercera Orden, como beatas no claustrales, después de haber hecho el noviciado y la profesión. Este modo de expresar la devoción a la Merced se verificó especialmente en Argentina donde, no obstante algunos intentos, no había sido posible fundar un monasterio de monjas mercedarias., Una vez promulgado el Código de Derecho Canónico en 1917, en lo referente a laicado, la Orden adaptó los reglamentos de la Orden Tercera, de la Cofradía y de otras asociaciones mercedarias de laicos a la nueva legislación. La Orden Tercera algunas veces llama constituciones a sus Estatutos. Aunque en las constituciones de estas agrupaciones de laicos se recogen y expresan conceptos generales acerca del estilo de vida mercedario, su apostolado se desarrolla en una actividad orientada al bien espiritual del prójimo, traducida en el rezo diario de tres Padre Nuestro y tres Ave María, como orar por las almas del purgatorio y ofrecer una parte del rosario por la conversión de los pecadores y herejes, No se pueden ignorar las muchas obras que desarrollan con los necesitados, enfermos y encarcelados, lo que constituye el apostolado social en la línea del servicio redentor. Según sus constituciones o estatutos, frecuentemente revisados y puestos al día, cuando las circunstancias lo exigían, la vida da y la actividad de sus miembros se ha ido acomodando a las exigencias de la sociedad cambiante. Por tanto, deben vivr la pobreza en la sobriedad, evitar el lujo, guardar la castidad según su estado. En cuanto al voto de redención y su realización en la vida de un laico comprometido, cumplirán “el voto trabajando contra la esclavitud así del alma como del cuerpo. Por tanto, se consagrarán a las obras de misericordia, enseñando catecismo a los niños e ignorantes, ayudando a las misiones, así entre fieles como infieles con oraciones y limosnas, propagando libros y diarios católicos”. Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

La vida espiritual centrada en Cristo exige oración, recepción de los sacramentos, culto a la Santísima Virgen y al fundador San Pedro Nolasco, preparando sus fiestas devotamente. Cofradías La figura de María Santísima ha movido muchos corazones que fervorosamente le han rendido culto a lo largo del tiempo. Es así como dentro del clima mariano aparecen otras instituciones mercedarias que, distintas a la Orden Tercera, veneran piadosamente a María de la Merced, son: Corte de Mercedes, Camareras de la Virgen, Hermanas Sabatinas y Fraternidades Marianas. La espiritualidad de estas asociaciones laicas brota del carisma de la Orden. Con el auge de la Acción Católica estas instituciones de laicos se han debilitado en su vigor.

Mirando al Futuro
Pablo VI dijo a los participantes del capítulo general de 1968: “Vuestra historia, tan llena de santidad y de heroísmos no se ha detenido … sigue su curso; porque su trayectoria es de caridad y ésta pertenece a la esencia de la Iglesia, aunque las formas de aplicación vayan cambiando con los signos de los tiempos. En conformidad con la doctrina del Concilio, queréis mantener y vigorizar el espíritu y el rico patrimonio de vuestra Orden, al mismo tiempo que analizáis las necesidades del mundo y de la Iglesia para ayudar más eficazmente, inflamados de celo apostólico, a los hombres. Este cometido, -como lo sabéis- no surtirá efecto si no va paralelo con una ferviente renovación interior, con la práctica de las virtudes de humildad y de obediencia, de fortaleza y de castidad, de pobreza y de caridad, por las que se participa del anonadamiento de Cristo, de quien fluye el amor al prójimo, rasgo peculiar de vuestra fisonomía institucional”. Estas palabras de Pablo VI son clarividentes en lo referente al alma misma de la Orden y a su espiritualidad como fuente de vida interior, desde donde brota con fuerza la acción liberadora, al mismo 27

Fraternidad San Pedro Pascual. tiempo que alientan a mirar al porvenir donde aparece siempre actual el carisma mercedario. Abierta al soplo del Espíritu Santo, la Orden de la Merced, con optimismo, ha dado cabida a una adecuada renovación para desempeñar el papel que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso resultan estimulantes las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, el 22 de mayo de 1986, al recibir en audiencia privada a los participantes del capítulo general de la Orden de la Merced. Entre otras cosas, el Papa dijo: “En esta feliz circunstancia me es grato animaros en vuestro empeño de actuar los ideales y los propósitos de vuestro Fundador en el contexto histórico-social contemporáneo, tan diverso, en muchos aspectos, de aquel de su tiempo, aunque, igualmente necesitado de ser orientado hacia los mismo valores fundamentales de justicia, misericordia, liberación, reconciliación, paz. Quisiera, en particular, exhortaros a mantener, incrementar y propagar la intensa devoción, propia de vuestros orígenes, en relación a la Santísima Virgen María, la Madre de Dios, que tan ejemplarmente ha participado en la obra redentora de su divino Hijo: sólo así vuestra Orden podrá cpnservar íntegrro e inalterado aquel espíritu evangélico, aquel anhelo profundo de redención y liberación del hombre, que siempre la ha caracterizado: liberación del hombre de toda miseria, esclavitud y opresión, comenzando por aquella fundamental del pecado.” No cabe duda que, en estas palabras, el Papa ha sabido captar y expresar con claridad la actualidad del carisma mercedario en el mundo de hoy, donde no existe más el cautiverio tal como era concebido en tiempos de Pedro Nolasco, pero siempre existen hombres oprimidos por otras formas de esclavitud. La Orden de la Merced continúa realizando, en este momento de la historia, la obra redentora de Cristo, e imitando a María, cooperadora admirable de su Hijo, en la redención y liberación integral del hombre. El medio más seguro para esta obra de redención y liberación es llevar el Evangelio a los hombres. La humanidad, como observa Juan Pablo II en la encíclica Redeptoris missio, concuerda con ciertos valores que la Iglesia anuncia. Estos valores que entran de lleno en el carisma mercedario, son: “el rechazo de la violencia y de la guerra; el respeto de la Provincia Mercedaria de Chile – Pastoral Juvenil Mercedaria – La Serena

persona humana y de sus derechos; el deseo de libertad, de justicia y de fraternidad; la tendencia a superar los racismo y nacionalismo; la afirmación de la dignidad y la valoración de la mujer”. Todo estos, -dice el Papa- es un signo providencial de la bondad y misericordia de Dios, y de segura esperanza: En proximidad del tercer milenio de la Redención, Dios está preparando una gran primavera cristiana, de la que se avizora el comienzo”. La Orden de la Merced, aun en su pequeñez, quiere contribuir a realizar esta primavera del Espíritu, según el carisma liberador y de liberación que ha recibido de San Pedro Nolasco y que anhela preservar y actualizar en el mundo contemporáneo para la edificación del Reino de Dios.

28