¿Está Internet destruyendo nuestra capacidad para leer con profundidad?

EL PRECIO DE LEER MÁS COSAS EN MENOS TIEMPO ES UNA ATENCIÓN DE MENOR CALIDAD Y LA DIFICULTAD PARA PROFUNDIZAR Y DIGERIR LOS TEXTOS QUE LEEMOS. POR: JAVIER BARROS DEL VILLAR - 10/04/2014 A LAS 09:04:58

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SOCIEDAD / EDUCACION

La efervescente cantidad de contenidos disponibles hoy en Internet demanda nuevas formas de acercarnos a ellos. Conscientemente o no, hemos generado recursos cognitivos para lidiar con los miles de flujos de data que laten diariamente sobre nuestra mesa. Y conforme este proceso de ‘eficientización’ receptiva se va asentando en nuestra mente, también comienza a emerger el precio de abarcar más: por ejemplo, la calidad o la profundidad de nuestra atención. Probablemente habrás notado que cuando lees un artículo en Internet, tu mente tiende ya, en mayor o menor medida, a hacerlo por bloques y no por líneas. Es como si nuestra forma de leer fuese ahora más visual,

como lectores hoy favorecemos la cantidad y la rapidez. línea por línea. afirma que “la forma superficial con la que leemos durante el día está afectándonos cuando debemos de procesar con mayor profundidad una lectura”. en realidad no podía lograrlo. el cual no es necesariamente fácil pero si muy disfrutable. El problema es que conforme se acumulan los días en los que dedicamos tal vez seis horas a leer contenidos cortos y de algún modo ligeros en Internet. con el libro TechGnosis: Myth. Era una tortura completar la primer página. entonces a nuestro cerebro le cuesta cada vez mayor trabajo switchear con eficiencia al modo ‘profundo’. con el tiempo también comencé a cuestionar el doble filo de estos nuevos psico-mecanismos. en contraste con los cuarenta minutos que dedicamos a un buen libro al finalizar el día. Esto me generó repulsión. a leer contenidos en la pantalla –aunque curiosamente no he abandonado mi ritual nocturno de leer un libro. y enterarte de más cosas. forjados principalmente en línea. ”favorecer la cantidad y la rapidez. En mi caso me ha resultado fácil detectar en mí estos nuevos patrones de lectura. confiesa que ella misma ha experimentado este fenómeno. para emplear una forma más lenta y reflexiva de encarar este otro contenido. en su caso cuando se disponía a leer la novela The Glass Bead Game. y evitar que mis movimientos oculares se dispusieran a absorber la mayor cantidad de información a la mayor velocidad posible. artículos. cuentos cortos. actualizaciones . En pocas palabras. Como editor de sitios de Internet me cuesta trabajo condenar las nuevas facetas cognitivas de muestra mente lectora.aplicamos más una especie de escaneo regional que una tradicional lectura secuencial –palabra por palabra. ‘pescar’ palabras claves.– y luego antes de dormir queremos leer una novela de cierta complejidad o un ensayo largo. ello nos obliga a desprogramar nuestro cerebro de su forma habitual de lectura.. Además. aforismos. En entrevista para el Washington Post. algo que hace once años no había experimentado. he notado que me cuesta mucho más trabajo avanzar ahora que lo que me costaba hace diez o quince años. Wolf. por sobre la profundidad y el procesamiento. por sobre la profundidad y el procesamiento” me remite a la misma filosofía de la comida rápida o de la producción industrial. Por ejemplo. de Hermann Hesse. al menos unas páginas. cuarenta o doscientos contenidos textuales –notas. Maryanne Wolf. antes de dormir. neurocientífica de la Universidad de Tufts. aunque quizá esto sea a costa de perder penetración y entendimiento. quien por cierto es una de las mayores autoridades en el estudio de la relación lectura-mente. podrían estar afectando nuestra capacidad para penetrar textos más complejos o narrativas más ricas. que tanta aversión me generan.etc. los cuales originalmente me parecían fascinantes pues era evidente el inédito ritmo con el cual iba captando información. Magic & Mysticism in the Age of Information(1998). Si a lo largo del día repasamos veinte. incluidos fines de semana. No estoy bromeando. no pude avanzar más allá de la página cuarenta por el esfuerzo que me estaba implicando. advierte que nuestros nuevos hábitos de lectura. No lograba bajar el ritmo para dejar de navegar. . de Erik Davis. Sin embargo. Diariamente dedico entre seis y diez horas. Gracias a lo anterior hoy puedes absorber una mucho mayor cantidad de información. En lo personal me ha ocurrido que al intentar releer ciertos libros.

y a partir de esto. así que tampoco tendría por que haber excusas. Twitter del autor: @ParadoxeParadis . Por otro lado la maleabilidad y capacidad de adaptación de nuestro cerebro parece infinita. nos tocó vivir el dramático cambio de la vida offline a la online. Entonces creo que hay buenas esperanzas de que alcancemos un punto medio entre estas dos tendencias de lectura. Pero para que esto ocurra es indispensable que comencemos por hacer conscientes este tipo de procesos que se generan dentro de nosotros: observar cómo encaramos hoy los textos. A fin de cuentas estamos programados para programarnos. culturales y psicológicos. particularmente complejos.En algún sentido somos una especie de generación puente. observar qué sucede cuando tratamos de abordar una lectura que requiere un acercamiento más ‘tradicional’. y esto implica que tendremos que enfrentar una serie de retos sociales. disponernos a adoptar un “programa mental” que nos facilite ambas experiencias. o que desarrollemos la agilidad necesaria para cambiar de modo rápido/superficial al modo lento/profundo.

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