LA

MA

DIS
!

1000Arepas

L.E.C.C.L.M.I.C.A.F.
NUEVO SECRETO SOBRE EL MANANTIAL DE LA JUVENTUD

o cómo llegar a ser redondo

(J-V)+(V-M)
La Fórmula de la Eternidad

Madrid 2010

Nota La Clave de L.E.C.C.L.M.I.C.A.F.

se encontrará en sobre cerrado, junto con este libro

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Palabras iniciales de

ELKENOS ABE, LAMA DIS 1000Arepas,
del País de las Nieves Eternas

Saber que eres eterno es alcanzar la eternidad. En contra del destino y de lo que se ha decidido en la configuración de tu vida, ya no hay remedio: tendremos que salir de ese coche, pues el combustible se acabará algún día. Pero créeme, hay otro automóvil esperándote, con el motor encendido, y en él viajarás en la próxima vida . . . Saber que joven y viejo lo mismo son, que cambian para volverse el otro, es comprender verdaderamente la vida. Te lo dice alguien que lo ha comprendido, el LAMA DIS 1000Arepas, de Shangri La, El Abominable Hombre de las Teorías que algún día visito la casa de los SIMPSON, tal como relata la siguiente historia graciosa. No te fastidies en leerla pues primero, antes de entrar en materias “sotiles”, como decía en su libro “El Conde Lucanor”, Don Juan Manuel, hace unos casi ochocientos años, tenemos que agraciar el humor de nuestra “carnalidad gravosa”.

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El Abominable Hombre de las Teorías de visita a casa de los Simpsons

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Puntos a saber para una próxima publicación, si acaso les agrada esta: 1. EL ABOMINABLE HOMBRE DE LAS TEORIAS: ¿Quién es? 2. LOS SIMPSONS ESTAN SOÑANDO 3. BART HABLA EN LENGUAS 4. LISA ESTUDIA CHINO 5. EL GABINETE FANTASTICO DEL DOCTOR M. 6. EL GO Y LA MENSTRUACION 7. LOS SIMPSONS Y LA REENCARNACION 8. LOS 100 LIBROS FUNDAMENTALES 9. HOMERO Y LA ODISEA 10. EL SENTIDO SECRETO DE LOS JUEGOS DE PELOTA 11. MAGGI Y LA ADQUISICION DEL LENGUAJE 12. LOS SIMPSONS Y EL INTERNET 13. LOS SIMPSONS Y EL NUMERO 13 14. BART APRENDE A HACER NUDOS 15. BART Y EL GENOMA 16. BART Y EL DADO 17. LOS SIMPSONS Y LAS SUPERSTICIONES 18. BART Y LAS PREGUNTAS QUE NADIE SABE RESPONDER 19. LISA Y EL ZEN: LOS KO-ANES 20. BART Y EL CUERPO HUMANO 21. LOS SIMPSONS Y EL GENESIS: LA FAMILIA EN EL PARAISO 22. MARGGIE QUEDA EMBARAZADA: LOS ANTOJOS DE MARGGIE 23. BART Y LAS CLASES DE P.E. 24. BART Y EL MAESTRO 25. LISA Y LA FISIOGNÓMICA 26. LOS SIMPSONS Y EL DILUVIO: EL ARCA DE HOMERO 27. HOMERO SIMPSON Y EL TIMO NIGERIANO 28. HOMERO Y EL VUELO CÓSMICO: EL TURISTA PLANETARIO 29. HOMERO PONE UN NEGOCIO DE FAMILIA 30. BART Y LA LUNA 31. HOMERO Y LA MASONERIA: EL VIAJE A INDIANAPOLIS 32. CAMINA Y TE DIRE QUIEN ERES: LISA APRENDE A VER 33. LOS SIMPSONS VAN A PESCAR: EL PEZ Y EL TESORO 34. MARGGIE QUIERE GRADUARSE EN LA UNIVERSIDAD 35. HOMERO QUIERE PINTAR 36. EL VIAJE AL SOL DE HOMERO SIMPSONS 37. HOMERO LAVA LOS PLATOS
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38. MARGGIE DA A LUZ TRILLIZOS 39. LOS SIMPSONS Y LAS AMAZONAS DE PERU 40. BART QUIERE UN TATUAJE 41. HOMERO ROBA UN PAN Y LO METEN PRESO 42. LOS SIMPSONS VIAJAN Y EL AVION ES SECUESTRADO 43. BART Y LA DIVINA COMEDIA: VIAJE A LOS INFIERNOS 44. LOS SIMPSONS VIAJAN POR EL MISSISSIPI 45. BART SE ENTRENA PARA LOS JUEGOS OLIMPICOS 46. UN MENSAJE EN UNA BOTELLA: EL NAUFRAGO 47. BART ES RAPTADO POR UN AGUILA 48. LOS SIMPSONS Y LA FAMILIA PARALELA DE LOS OSOS 49. HOMERO, GOBERNADOR DE SPRINGFIELD 50. BART Y EL AJEDREZ
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Los Simpsons y El Abominable Hombre de las Teorías
Los Simpsons asisten en su casa a un programa informativo por televisión, en el cual se anuncia la fuga, desde una cárcel intelectual, de un preso muy peligroso que usa métodos subliminales para hacer que sus oyentes lean sus libros y crean en sus teorías. El fugado merodea la ciudad de Springfield y el locutor del programa pide a los televidentes máxima cautela y les ruega informar toda novedad al número 2297790. Mientras comen, la familia Simpsons comenta la noticia y sus palabras reflejan una abierta simpatía para con el fugado. No parecen tener miedo por su posible presencia en los alrededores. No pasa mucho tiempo y se oyen unos golpes a la puerta. Bart salta para abrir, pero Homero se levanta y le dice que espere: -¿Y si es El Abominable Hombre de las Teorías? – pregunta Homero - Seguro que es él –dice Bart. - Por lo mismo, Bart, es peligroso – dice Marggie. - ¿Por qué peligroso? No puede ser una coincidencia que al terminarse la noticia informativa alguien toque a la puerta. ¿En qué pueden ser peligrosas unas teorías? – comenta Lisa -Pueden manipularnos – dice Bart. Pueden lavarnos el cerebro. -Abre, Homero – dice Marggie -Voy a abrir- dijo Homero y, dirigiéndose a la puerta, pregunta:
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-¿Quién es? Del otro lado se oye lo siguiente: -He tocado en medio de la noche fría a sus puertas y ellos no me han abierto. Soy el Mesías. -¿Cómo sabemos que eres el Mesías? – dice Homero -Ya lo veras- le responde el extraño. ¿Quién quieres que sea, Alí Baba y los cuarenta ladrones? -Si, sí – dijo Bart. Del otro lado de la puerta se oye un intenso ruido, como de sables y cadenas y las siguientes palabras: -¡Ábrete Sésamo! En este preciso instante, la puerta de la casa de los Simpsons se abre, pero no de manera normal, sino deslizándose, como una puerta japonesa. En el umbral, un hombre alto, vestido de árabe, con turbante rojo, está sonriendo. Detrás de él, cuarenta tipos fornidos, cada cual más raro que otro, con sus caras de piratas ladrones, lo acompañan. -Aquí no entran todos. No hay espacio – dijo Homero, imperturbable. -No hay problemas – dijo el visitante con el turban. Sólo entraré yo. Luego se voltea y les dice a los cuarenta: -¡Todos aquí!- y les muestra una suerte de lámpara, tipo Aladino. Los cuarenta ladrones entraron uno por uno en la lámpara, como por un embudo. El hombre puso la lámpara en la entrada de la casa, colgándola de un clavo, para iluminar la puerta. Luego se quitó los zapatos, los dejó en el umbral y entró. -Esos zapatos se llaman SHALVARI. – dijo, mirando a los Simpsons, con familiaridad. -Sentémonos – dijo el que se hacía pasar por Aladino, o Alí Babá. El hombre se sienta en la cabecera de la mesa, pero Homero protesta: -Ese es mi sitio. -¿Tú eres el jefe?- pregunta el visitante Homero Simpson mira a Marggie y Marggie a Homero. -Siéntate al otro lado de la mesa, frente a mí. Es lo mismo. Allí está la cola y aquí la cabeza, pero uno y el mismo es el fin y el comienzo en el círculo. -Eso me parece brillante –dijo Lisa. Parece un fragmento de Heráclito el Oscuro. -Niños, todos sentados- dijo el hombre Bart, Lisa, Maggi y Marggie se sientan cada uno en su lugar.

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-Escuchadme bien – dijo el hombre de turbante. Me están buscando. Si alguien pregunta por teléfono, o a la puerta, sobre algo relacionado conmigo, ustedes se comportarán como si nada haya ocurrido. ¿Está claro? -Por televisión hemos visto que te llaman El Abominable Hombre de las Teorías. ¿Por qué te llaman así? – dijo Bart -Es que yo soy El Abominable Hombre de las Teorías- respondió el individuo. Me llaman así por miedo a mis ideas. Mis teorías son como bombas que pueden hacer estallar la tranquilidad de una sociedad entera. -¿Puedes decirme al menos una de tus teorías? – dijo Lisa -Claro, niña. Escucha . . . Soy el Mesías. Ya estoy aquí como lo he prometido. Ahora bien, como ya he llegado, tienen que cerrar el Vaticano, puesto que el Papa es sólo un Vicario mío, no es Yo. -¿Qué es un VICARIO?- pregunta Bart -Es un substituto temporal, un sujeto que ocupa un puesto y un lugar que no es suyo, hasta que el verdadero dignatario del puesto regresa – dijo el hombre -La idea es ácida – dijo Bart -Ya te lo dije. Mis ideas son muy peligrosas- respondió el hombre. -¿Cómo que tienen que cerrar el Vaticano? Eso es imposible – dijo Marggie -Elevaré una petición a la Corte Internacional de la Haya. Los argumentos míos poseen una lógica clarísima. – dijo el visitante -Y tú, como Mesías, ¿Qué haces aquí? – preguntó Homero -Quiero algo de comer. Esto va para largo. Con vosotros, ese momento se llamará “La Primera Cena”. Desde que salí de la cárcel no he comido nada. -Esta es sólo una de sus teorías – preguntó Lisa -Sí, tengo cien más, cada una más curiosa que la otra. Por ello el gobierno me llama ”abominable” – dijo el fugitivo. -¿Qué podemos hacer por ti?- preguntó Homero -Esconderme en algún lugar de su casa, en el sótano, por ejemplo, o en el desván y no revelar mi paradero a la policía. Homero mira a Marggie, a Lisa, a Bart y a Maggi y pregunta: -¿Qué dicen? -De acuerdo. A nosotros no tiene nada con que manipularnos – dijo Marggie -Y, en cuanto a lavado de cerebros, aquí no hay nada que lavar – dijo con sorna, Bart. - A mí, hasta me encantan sus ideas – dijo Lisa.
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Lo del Vaticano es graciosísimo y las demás teorías deben ser todavía más curiosas. -De acuerdo – dijeron todos, en una sola voz. En este preciso momento se oyen golpes a la puerta. -Rápido- dijo Homero, Ven conmigo. Ustedes quédense sentados. Homero agarró al fugitivo por el brazo y lo condujo a la azotea de la casa. Los golpes a la puerta de los Simpsons se intensificaron. Homero regresa y abre la puerta. En la casa entra un grupo de policías enmascarados y con fusiles de asalto, pero Homero se les planta delante y grita: ¡Párense ahí! ¿Qué es eso? ¿Tienen orden de cateo? El jefe del grupo, pone una mano en la cabeza, se rasca un rato, dudando sobre lo qué podía decir y luego se dirige hacia sus hombres y les ordena que salgan. Se voltea hacia Homero y pregunta: ¿Ha pasado por aquí un individuo extraño que trató de convencerlos que es Cristóbal Colón o intentó manipularlos para creer en sus ideas? -No - dijo Homero. -¿Y esos zapatos de quien son? – dijo el policía, mostrando los SHALVARES. -¿Cuales zapatos? – gritó Bart desde la mesa -Pues, estos zapatos raros que están aquí en el umbral de su casa. – gritó el policía. Homero empezó a rascarse en la cabeza y no pudo decir más que AAAA .... -Son del abuelo – gritó Lisa -Serán del abuelo de Alí Babá – replicó el policía. Adelante, busquen por todas partes hasta que encuentren a esa Caperucita Roja. Los policías encontraron al fugitivo en la azotea y lo sacaron con las manos atadas. Frente a los Simpsons, le colocan en la cabeza una suerte de artefacto sofisticado, algo así como un casco con cables de distintos colores y agujeros negros por donde se veían unas ruedas dentadas y le pusieron esposas y unos grilletes en los pies. -¿Eso para qué se lo ponen? – gritó Lisa -Esto es un ANTI-IDEOTRÓN, un casco cerebral de la NASA para que nunca más pueda hacer daño con sus ideas y sus teorías, a la gente – respondió el jefe de los policías. Los Simpsons contemplan pasmados la escena. Entre gritos y sirenas, los policías llevan al reo hacia una camioneta negra blindada y antes de meterlo en la parte trasera, uno de ellos, vestido de civil, le grita:
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- Tienes derecho a callar. Puedes publicar un libro con tus teorías. Todo lo que has dicho y lo que vas a decir será utilizado en tu contra. Estás arrestado. El grupo se monta en motos y se van detrás de la camioneta, sin despedirse. La casa de los Simpsons queda con la puerta abierta y Marggie, con Maggi en los brazos, Homero, Lisa y Bart retornan todos callados a la mesa y se sientan en sus sitios. En este mismo momento, por la escalera del desván, baja imperturbable el hombre que momentos antes, fue llevado por los policías. Los Simpsons no pueden creer a sus ojos: -¿No te han llevado hace un rato los policías? – dijeron Bart, Lisa, Homero y Marggie, al unísono. -No. – dijo el hombre. Me he transformado en Castor y Pollux y se llevaron a Pollux, mientras que yo era Castor. Es uno de mis amagos. Un verdadero milagro. -¿Y ahora, qué vas a hacer?- pregunta Marggie -Voy a desaparecer y en el tercer día resucitaré en ustedes todos. Al terminar de decir esto, agarró un pedazo de pan que estaba sobre la mesa, lo metió apurado en la boca y desapareció rodeado de una luz brillante que inundó la sala de comedor de los Simpsons. En su lugar sólo quedó una suerte de nube blanca que poco a poco, se esfumó por la ventana.
(Sobre la pantalla del televisor de los Simpson)

Tres días después
Es la casa de los Simpsons. Todos ellos están sentados en la mesa. Marggie le sirve una taza de café a Homero y dice: - Tenemos que salir hacia Egipto. Con unas hamburguesas aguantaremos el camino. De regreso comeremos en un motel de la carretera. - Hay que llevar el Asno – dice Homero - Herodes no nos encontrará – comenta Bart - Lo único que yo me llevaré es el saxofón – dijo Lisa - Chup, chup – succiona Maggi

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En el televisor encendido, una presentadora anuncia lo siguiente: -El Abominable Hombre de las Teorías ha sido encontrado hospedándose en la casa de los Simpsons, vecinos de Springfield. Actualmente está reducido a silencio perpetuo, en la cárcel intelectual de Texdorm, una condición en la cual ya no podrá emitir sus abominables ideas ni manipular a la gente con sus teorías. Los habitantes de Springfield y de todo el país pueden estar tranquilos. Los Simpsons se miran, sonriendo . . .
La última imagen:

El carro de Homero: sobre la puerta derecha está escrito con spray: El Asno. En el techo, Marggie, en cuyos brazos se encuentra Maggi, está cómodamente sentada. Al lado del coche, rodando sobre su patín, Bart está silbando. Lisa, del otro lado, carga su saxofón. Homero, al volante, canta en voz baja una melodía de la opera Jesus Christ Superstar. El coche rueda lentamente, como en una ceremonia. Van a comer unas hamburguesas y luego retornarán a su casa, para ver televisión.

FIN

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" ¡Sí, hay un manantial que borbota y está más cerca de ti que tu ombligo! ¡Huye, huye del mundo, ese mundo que ves, y mientras huyas, descansa . . . pues nunca podrás huir del mundo, si ahora mismo no emprendes la huida . . . Hay una raíz llamada SPIR. Con ella se construyen diversas palabras que te las recordaré: • • • • • • • A – SPIR – AR CON – SPIR – AR E – SPIR – AR EX – SPIR – AR IN – SPIR – AR RE- SPIR – AR SU – SPIR – AR

No hay más que siete palabras, pues TRANS – PIR – AR tiene otra raíz, -PIR-. Aspiramos a cosas mejores, conspiramos para nuestro bienestar, espiramos antes de inspirar, pues así se debe respirar y suspiramos, pues sabemos que un día llegará el tiempo de expirar. Pero, a veces, hay que morir. No obstante, debemos todos saber que vamos a nacer de nuevo. Para nacer de nuevo, debemos morir. Tenemos que morir en lo que somos y empezar una vida nueva, con un nuevo nombre. Este nuevo nombre es bello, el más bello de todos: NADIE. Para que los demás no descubran esa ocurrencia, te aconsejo usar el nombre de NADIEL. Para encontrar la fuente y el manantial de la Juventud Eterna hay que respetar varios puntos que aquí muestro, luego de haberlos pensado y repensado sobremanera.

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Helos aquí: 1. Respira de otra manera, respira al revés: primero saca el aire, todo el aire que puedas, pues ha quedado en la base de los pulmones desde hace mucho tiempo. Al menos que alguien tenga intención de sacarlo, la cantidad que se acumula en la base del pulmón no va a salir espontáneamente. Es un aire viejo, viciado. Cada vez que vas a hacer eso, es como si murieras. ¿Ves qué fácil es morir? Luego, guarda un poco ese vacío, tanto como tres segundos: 1, 2, 3, . . . Luego inspira hondo, por la nariz. Al hacerlo, es como nacer de nuevo. Eres otro, ya . . . Eres ya otro . . . Guarda un poco esa plenitud. Luego regresa nuevamente a ti mismo, en ese punto neutro donde los pulmones siguen teniendo algo de aire, pero ni están plenos, ni vacíos del todo. Este punto neutro se llama “vida”, punto vital, pues a diferencia de los coches, donde se emplea el termino “punto muerto”, nuestro cuerpo tiene una caja de velocidades que vibra del vigor y de los latidos de la vida. Nunca deberíamos salir de este punto neutro, al menos que sea para sacar el aire. Este lugar secreto es el lugar del YO, el sitio de si mismo . . . 2. Vigila tu postura 3. Vigila tus pensamientos 4. Vigila tus sentimientos 5. Vigila tus movimientos 6. Vigila tus gestos 7. Vigila tus sueños 8. Vigila tus palabras 9. Vigila la tesitura de tu voz 10. Escucha la melodía de tus pasos 11. Guarda la lengua en el paladar 12. Guarda atención a los esfínteres de tu ano. De cuando en cuando, apriétalos, ciérralos . . . ¿Qué es la Salud?
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La sigla de la salud es

S.A.S.

La encontrarás en la firma secreta de Cristóbal Colon, Almirante de la Mar Océana, como a él le gustaba que lo llamaran. S.A.S. significa SILENCIO (S.), ACCIÓN (A.), SABIDURÍA (S.) Cierra los ojos de cuando en cuando. Quédate en el medio. Retorna siempre a ti mismo, en cada acción. Para llegar a ser redondo, debes ser como un círculo, pues el círculo es aquella figura donde el comienzo y el fin son el mismo. En japonés, círculo se dice ENSO. ENSO es otro de tus nombres secretos. Piensa en ti como si fueras un círculo de luz. Esto se llama en griego GYROKINESIS, un proceso circular del pensamiento por el cual se retorna a si mismo. Tienes que pensar de ti mismo en el siguiente modo: “Yo soy como un país secreto que quiere ser descubierto.” Caminarás por un largo y estrecho camino, pero algún día llegarás a tu castillo, como AMADÍS de GAULA. Grita tu nombre y aquellos que te sirven te oirán. Fieles responderán . . . Adopta de cuando en cuando la postura de la Torre de Pisa. Inclinado, pero sin caerte . . . El punto “vida” es el “neutro” de nuestras velocidades. Modifica tu respiración: de dos tiempos (inspirar-espirar) hazla de cinco tiempos: SACAR el aire completamente, GUARDAR el Vacío un poco, METER aire, hondamente, GUARDAR un poco la Plenitud, y luego RETORNA a tu centro, o punto “neutro”, punto “vital”. Hay tres medicinas: 1. Para el Ser, la medicina es el Silencio 2. Para el Alma, la medicina es la Respiración 3. Para el Cuerpo, la medicina es el Estiramiento

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Se que confundes esas palabras: Alma, Espíritu. . . No pasa nada. Te lo diré: Alma es Vida, tu vida, tu combustible, tu energía, y algún día, acabará . . . No temas . . .te darán más, te darán otra, pero en otro cuerpo, y en otras circunstancias, en otra vida . . .Mientreas tanto, tu Ser, el espíritu luminoso es una Luz que jamás se apaga. A veces nos sentimos desamparados. Es una enfermedad espiritual que se cura con el saber y el silencio en el cual oirás una música celeste . . . Calma. Toma todo de manera natural. “Natural” significa “espontáneo”. ¡Se espontáneo! Esté alerta a los ruidos de tu alrededor. Al trino de los pájaros. Ellos quieren comunicar algo y pronto lo entenderás: hay

Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte
Cuento Almaterial para niños medievales oído en Transilvania

El mundo de las palabras y de sus sonidos es un cosmos luminoso cuyas estrellas forman extrañas constelaciones y galaxias brillantes. Las galaxias son las lenguas y las constelaciones tienen que ver con los sistemas del pensamiento y sus axiomas, las oraciones de los diferentes credos y de las diferentes creencias del ser humano. Hay constelaciones cristianas, otras musulmanas, otras budistas, otras taoístas y otras hinduistas y así en adelante, un sinnúmero de órdenes y formas que brillan en el cielo de la cultura y civilización humanas. Pero no hay que olvidarse que las estrellas aparecen en la noche. Esta noche es la ignorancia del individuo, su falta de entendimiento y el olvido de las bonanzas.
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Cuando el habitante de la tierra despierta y se ilumina, ya no hay constelaciones, puesto que la noche ha terminado. El amanecer acaba con toda sombra y la negrura tiene que partir hacia sitios que desconocen el día y la luz. El sol, única luminaria del día, es la imagen de la sabiduría universal que no necesita de compañía en el cielo. Pero no olvidemos que hay nubes y lluvia, tempestades y sombras que pueden oscurecer momentáneamente la luz del sol. Ya no se trata de ignorancia, de necedad, sino de malas intenciones y del deseo de oscurecer la luz a toda costa. La religión universal es la sabiduría. Sólo en la ignorancia de su destino existencial, necesita el hombre de un cúmulo de religiones que no hacen más que diferenciarlo y separarlo de la visión universal. Por otra parte, cuando la luz del día brilla inconfundiblemente, hay una suerte de contraluz que trata de opacar la verdad universal con ocurrencias que descontrolan el ritmo normal de las cosas y trocan el interés del individuo en una preocupación hacia y por el mundo de la subsistencia. En un segundo la intención mental puede anular su estado de alegría natural. Confundir la subsistencia con existencia es el error moderno del individuo metropolitano. Uno de los métodos más eficaces para combatir la apatía intelectual es el interés por las palabras. Convivir con los sonidos es una tarea de gigantes: no es nada fácil conjugar una actividad trivial con la búsqueda de las “palabras que faltan” - como llama el Kalevala a las tres palabras necesarias para terminar la construcción del barco que llevará el héroe al sitio de la verdad. Siempre nos faltan ciertas palabras y hay que ir en búsqueda de ellas al propio infierno, como lo hicieron los héroes míticos. Tú eres más héroe que el más héroe y más mítico que todos los personajes de las mitologías todas. ¿Por qué?. ¡Puesto que estás vivo! ¡Puesto que tú estás aquí, leyendo estas cosas! y “ellos”, los dormidos y perdidos en el bosque están sin ganas, incapaces de leer ni estudiar nada.
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No hay héroe mítico más auténtico que tú. Tú emprenderás un viaje, tú lucharás, tú vencerás, tú saldrás, tú sabrás. ¡Tú y tú y tú y más tú, ocho veces tú, tú realmente tú! Por ello, te aprecio con cariño y me dispongo a escribir cosas que nadie se ha atrevido. Estudia mis palabras como si las vieras en el cielo nocturno de la ignorancia, en forma de estrellas y constelaciones. Hay planetas también, términos que siempre cambian de lugar, pero que retornan, como unos mendigos del cielo: en griego “planetes” son los peregrinos mendicantes del Camino Real. ¿Qué puede representar el Camino Real de las palabras? Esa Vía Láctea es la enseñanza de tu maestro, que debe ser un maestro vivo,no sacado de tus libros o sueños, alguien con quien puedas reír y beber, comer y caminar, nadar por entre esas dudas del mar de las palabras y sin cuya presencia nada es real y palpable. El maestro vivo debe estar vivo, no cabe duda que no puede ser un extraterrestre. No lo puedes sacar de los libros y de fotografías, debes convidar con él junto a un pedazo de pan para comprender la comunión de la sabiduría iniciática. Sin un maestro todo es árido y por ende desértico, los libros, las casas, los seres, las ocurrencias de cada día. En cambio, con su compañía luminosa todo se vuelve vivo y presente como una rueda que gira y ocurre también la curiosa sensación que tiene el que la mira: los rayos de la rueda desaparecen en el giro indómito de la circunferencia. Y a veces parece que giran al revés. Pero el héroe eres tú y no el maestro. El maestro tan sólo es un caballo, un caballo esquelético que come brasa, un caballo que come fuego. En búsqueda de la Juventud sin Vejez y de la Vida sin Muerte, nuestro héroe oye la historia de las palabras y convive con ellas como un huésped solitario frente a la gran mesa del banquete del sonido.

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... Había una vez como nunca, ya que si no lo hubiese no tuviera yo nada que contar, un tiempo cuando los osos y las osas eran amigos del hombre, cuando los lobos se besaban y abrazaban con los corderos, había una vez un gran rey y una reina. Los dos, jóvenes y bellos, y deseando ellos tener niños, hicieron varias veces lo que tenían que hacer para ello. Visitaron brujos y filósofos para buscar en las estrellas y así decirles si iban a tener niños. Pero todo fue inútil. Cierto día, oyó el rey que había, cerca del palacio, un bosque en el cual vivía un viejo sabio y mandó a llamarlo. Pero el anciano respondió a los mensajeros del rey, que aquel que lo necesita debe venir a visitarlo. Se levantaron entonces el rey y la reina de sus tronos y llevándose con ellos algunos caballeros de la corte, se dirigieron hacia el bosque del viejo. El sabio, viéndolos desde lejos, se les acercó y les dijo: - Bienvenidos ustedes y llenos de salud, pero vean ¿qué es lo que estás buscando tú, mi querido rey? Tu deseo te traerá tristeza y sufrimiento. - Yo no vine aquí para preguntarte esto – dijo el rey- sino a indagar acerca de algunas medicinas para que podamos tener niños, si nos las puedes dar y facilitar. - Si, tengo esas medicinas – respondió el viejo. Sólo van a tener un bello hijo. Él será un valiente Príncipe Azul, sabio y cariñoso, pero no tendrán la alegría de compartir mucho tiempo con él. El rey y la reina tomaron las medicinas, retornaron alegres al castillo y luego de algunos días la reina sintió que estaba embarazada. Todo el reinado y toda la corte y todos los sirvientes se alegraron con la noticia. Pero aún antes de llegar el momento del nacimiento, el niño comenzó a llorar y ningún médico de la corte pudo hacer nada con eso. Nadie pudo contentarlo. Entonces el rey empezó a prometerle todos los regalos del mundo y le ofreció todas las bondades de la vida palaciega, pero tampoco eso pudo contentar al niño para hacerlo callar.

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- Calla, querido hijo – decía el rey – que te daré este, u otro reinado; calla hijito que te daré de esposa la más bella de las princesas y otras cosas maravillosas. Pero nada, el niño no dejaba de llorar en el vientre de su madre. Viendo el rey que el niño seguía llorando, le dijo esto: - Calla, mi Príncipe Azul que te daré Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte. Entonces, al oír eso, el niño calló y nació. Y sonaron las trompetas y en todo el reinado hubo gran alegría una entera semana. A medida que el niño crecía se mostraba más valiente y pleno de inteligencia. Lo llevaron a escuelas y grandes filósofos le enseñaron; y todas las enseñanzas que otros niños aprendían en un año, él las aprendía en un mes. El rey no podía creer todo eso y se llenaba de una gran alegría. Toda la gente del reinado estaba contenta y pensaban que iban a tener un rey sabio y lleno de virtudes, como el propio rey Salomón. Sin embargo, hacía ya un tiempo que el joven estaba como melancólico, llevado por sus pensamientos, apesadumbrado. Y un buen día, cuando el niño cumplió quince años y el rey se encontraba festejando con todos sus servidores y ministros, se levantó el Príncipe Azul y dijo: - Padre, llegó el día, para darme lo que me prometiste, antes de que yo naciera. - Pero hijo mío, ¿de donde podría yo darte una cosa tan inaudita? Y si en aquel entonces te lo hube prometido pues, fue sólo así, para contentarte. - Oh, padre, si tú no me lo puedes dar, entonces estaré obligado a buscar eso por todo el mundo, hasta que encuentre la promesa por la cual he nacido. Todos los ministros y el rey cayeron de rodillas y le rogaron a no dejar el reinado. Porque, decían los cortesanos: “Tu padre ya está viejo y te vamos a elevar a ti al trono y te buscaremos la más hermosa de las reinas del mundo, como esposa, la más bella princesa que exista debajo del sol”.
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Pero no fue posible convencerlo y sacarlo de su decisión. El joven quedó como una piedra, firme en sus ideas, intención y palabras; y su padre, como vio que no había manera de convencerlo, le dio su aprobación y mandó a preparar todo lo necesario para el viaje, desde la comida hasta las armas y las medicinas que tenía que llevar. Luego, el Príncipe Azul se dirigió hacia los establos reales donde estaban los mejores y los más bellos caballos del país y trató de elegir uno, el mejor, para su viaje: pero al sólo poner la mano y jalarlos de la cola los derribaba a todos, ninguno lograba quedar de pie. En fin, cuando estaba ya a punto de salir del establo, miró una vez más alrededor y observando en su rincón un pobre caballo muermoso y flaco, se dirigió también hacia él, y cuando le agarró la cola empujándolo fuertemente, el rocín lo miró con ojos fogosos y dijo: - ¡Manda usted, amo! A Dios gracias que de nuevo pone la mano sobre mí un valiente joven. Y templando sus patas se quedó firme y parado como un árbol, como un puente. Entonces el Príncipe Azul le contó lo que tenía en mente y el caballo le dijo: - Para alcanzar tu deseo, tienes que pedirle a tu padre la espada, la lanza, el arco, el carcaj, las flechas y la cota de mallas, junto con todas las vestimentas que llevaba él cuando yo era suyo, y a mí, me tienes que cuidar con tu propia mano seis semanas y darme cebada hervida en leche y brasa llameante, fuego ardiente.
(Acá no es tan evidente que el caballo come fuego !!! pareciera que la leche es calentada en fuego ardiente)

El joven le pidió a su padre las cosas que le había aconsejado pedir el caballo y el rey llamó al encargado de la corte y le ordenó que le mostrase al príncipe todas las ropas para que su hijo pudiera elegir las que más les gustara.

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El Príncipe Azul, después de buscar y rebuscar tres días y tres noches, encontró por fin, en el fondo de un viejo arcón las armas y los vestidos que su padre llevaba cuando era mozo pero todo estaba lleno de orín y polvo. Se puso con sus propias manos a limpiar todo del orín de los años y después de seis semanas logró hacer que las armas brillaran como un espejo. Al mismo tiempo cuidó del caballo, así como aquel le había pedido. Tuvo que trabajar duro pero por fin logró lo que quería. Cuando oyó el caballo del Príncipe Azul que la vestimenta y las armas estaban bien limpias y preparadas, se sacudió y estremeció bruscamente y todas las llagas y el muermo cayeron de su cuerpo y quedó él como su madre lo había traído al mundo, un caballo hermoso, fuerte y con cuatro alas. Viéndolo el Príncipe Azul así, le dijo: - Desde hoy en tres días nos vamos. - Que vivas muchos años, amo. Estoy listo aún hoy si mandas – le respondió el caballo. El tercer día, en el alba, toda la corte y todo el reinado estaban llenos de tristeza y llanto. El Príncipe Azul, vestido como un valiente guerrero con la espada en la mano montado sobre el caballo que él mismo eligió, se despidió del rey y de la reina, de los ministros y de los maestros de la corte, de los grandes servidores y de los pequeños también, de los soldados y de todos los demás, que con lágrimas en los ojos le rogaban aún a renunciar a ese viaje que podría hacerle peligrar y hasta a perder su vida. Pero él, dándole espuelas al caballo, salió por el portal del castillo como el viento, sin mirar hacia atrás... Y detrás de él muchos carros con vituallas y tal vez unos doscientos soldados que el rey mandó que lo acompañaran. Después de salir del reinado de su padre y al llegar al desierto, el Príncipe Azul repartió todas las riquezas a los soldados y despidiéndose, los mandó de retorno, guardando para sí víveres, tan sólo cuanto podía llevar en el caballo.

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Y tomando el camino hacia el oriente, se fue yendo y andando, tres días y tres noches hasta que llegó a un gran campo lleno de gran cantidad de esqueletos humanos. Luego de un momento de reposo, le dijo el caballo: - Debes saber, amo, que estamos aquí en la finca, propiedad privada de una Bruja que es tan mala, tan mala, que nadie que entra en su tierra escapa de ser matado. Ella fue una mujer como todas las mujeres pero la maldición de los padres a quienes les deparó grandes sufrimientos, porque no les escuchaba sus consejos, le hicieron transformarse en Bruja. En este momento está con sus niños pero mañana en aquel bosque que ves a lo lejos la encontraremos y vendrá a destruirte. Es espantosa pero tú no te asustes y está listo con tu arco para tirarle una flecha y la espada y la lanza que estén a la mano para poder usarlas cuando más necesidad tengas de ellas. Y así se dispusieron a descansar pero, de tanto en tanto, se turnaban y cuando uno aguardaba, el otro descansaba. El día siguiente en el alba, se prepararon para pasar por el bosque. El Príncipe Azul ensilló el caballo y le puso los frenos y apretó el arnés más que nunca y partieron, cuando de repente se oyó un ruido terrible, como trueno. Entonces, el caballo le dijo: - Cuidado amo, está listo que ya está cerca la Bruja Sayona. Y cuando llegaba ella, derribaba los árboles a su paso, así de rápido andaba; y el caballo subió como el viento hasta por encima de ella. Y el Príncipe Azul le tocó una pierna con la flecha y cuando estaba ya listo para tirarle la segunda flecha, ella gritó: - Párate, Príncipe Azul, que no te haré nada. Y viendo que él no le creía, se lo dio por escrito con su sangre. - Qué viva tu caballo, Príncipe Azul - le dijo ella – tan maravilloso que es, porque si no fuera por él, te hubiera ya comido justo ahora, pues me comiste tú a mí. Sabes que ningún mortal hasta hoy ha osado pisar mis linderos hasta aquí.
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Algunos que otros locos que pasaron, sólo llegaron al campo donde tu viste aquellas muchas osamentas. Y se fueron a su casa, donde la Bruja Sayona hospedó al Príncipe Azul y le sirvió como a un invitado de honor. Pero cuando se encontraban a la mesa y festejaban, la Bruja Sayona empezó a gritar de dolor. El Príncipe Azul sacó de repente de su mochila la pierna que la había guardado allí, se la puso de nuevo en su sitio y rápidamente la Bruja se curó. Llena de alegría, la Bruja festejó durante tres días seguidos y le rogó al Príncipe Azul a elegir de esposa a una de sus tres hijas, bellas como unas hadas; él, no obstante no quiso y le dijo francamente lo que estaba buscando. Entonces ella le dijo: - Con el caballo que tienes y con tu valentía, creo que lo lograrás. Después de tres días se prepararon para el camino y partieron. Caminó el Príncipe Azul, caminó y más caminó, largo camino y más camino, pero cuando tuvo que pasar los linderos de la Bruja Sayona, se halló frente a una bella planicie, de una parte con hierba llena de flores y por otra con hierba quemada. Entonces le preguntó el príncipe al caballo: - ¿Por qué la hierba está quemada? Y el caballo le respondió. - Aquí estamos en los dominios de una Arpía, hermana de la Bruja Sayona. Son tan mala gente que no pueden vivir juntas: la maldición de sus padres les ha tocado y por ello llegaron a ser tan salvajes, así como te das cuenta. Su enemistad es espantosa, terrible, es como para volverse loco. Todo es sólo para robarse una a otra las tierras. Cuando la Arpía está muy brava escupe fuego y pej, se ve que ha tenido alguna pelea con su hermana, y tratando de ahuyentarle de sus tierras, ha quemado la hierba por donde ha pasado; ella es peor que su hermana y tiene tres calabozos.

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Vamos a descansar un poco aún y mañana estaremos listos. Al día siguiente se prepararon como lo hicieron al llegar a la casa de la Bruja Sayona y partieron, cuando de repente oyeron un grito y una hojarasca, como nunca habían oído hasta entonces. - Está listo Amo, que ya se acerca la bruja. La Arpía, con una quijada en el cielo y otra en la tierra y escupiendo llamas, se acercaba como el viento de rápido. Pero el caballo subió veloz como una flecha hasta un poco más arriba y se le dejó caer encima como de un lado. El Príncipe Azul la flechó y le quitó una cabeza. Cuando ya estaba a punto de quitarle otra cabeza, la Arpía le rogó con lágrimas en los ojos a perdonarle, que ella no le iba a hacer nada y para convencerlo le dio su palabra por escrito con su sangre. La Arpía colmó al Príncipe Azul con más atenciones que la Bruja Sayona y entonces, él le dio de vuelta la cabeza que le había quitado con la flecha, pegándosela en su lugar, donde se quedó como antes. Y después de tres días partieron de nuevo por su camino. Pasando los linderos de la Arpía se fueron caminando y volando, andando hasta que llegaron a un campo lleno de flores y donde sólo había primavera; cada flor era de una belleza indescifrable y con una fragancia que embelesaba. En el lugar sólo había una brisa suave que apenas se sentía. Ahí se sentaron ahora a descansar y el caballo le dijo: - Pasamos como pasamos por aquí Amo, pero aún tenemos una prueba; vamos a tropezar con un gran peligro y si Dios nos ayuda a superarlo también, entonces si somos grandes. Un poco más allá está el castillo donde vive Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte. Esa mansión está rodeada por un bosque denso y alto en el cual viven todas las alimañas salvajes del mundo. Día y noche están allí acechando sin descanso y son innumerables, con ellas no hay manera de enfrentarse; y luego, pasar por el bosque es casi imposible.
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Vamos entonces a tratar si acaso podemos, de saltar por encima del bosque. Luego de descansar algunos dos días, se prepararon con esmero y el caballo, aguantando su respiración, dijo: - Amo, aprieta bien la silla cuanto puedas de fuerte y cuando estés en las estriberas estate firme, cuanto más puedas, así agarrado de mis crines. Las piernas debes apretar bien a mi cuerpo para no impedirme en mi vuelo. El príncipe saltó en la silla del caballo, hicieron un vuelo de prueba y en un minuto estuvieron cerca del bosque. - Amo, le dijo el caballo de nuevo, ahora es el tiempo cuando se les da de comer a todos esos animales salvajes del bosque. Todos están reunidos en el patio. Vamos a pasar. - Pasemos – dijo el Príncipe Azul – y Dios se apiade de nosotros. Alzaron el vuelo y vieron el palacio brillando tanto que al sol podrías mirar pero al castillo no. Pasaron por encima del bosque y cuando estaban ya listos a bajar en la entrada del palacio, el príncipe rozó tan sólo con la punta del pie la cima de unos árboles y de repente todo el bosque se puso a temblar. Las alimañas gritaban tan espantosamente que te ponían los pelos de punta. Se apuraron entonces a bajar y si no hubiese sido por la dueña del palacio que les estaba dando de comer allí en el patio a sus “pollitos” – así llamaba ella aquellas espantosas alimañas – hubieran sido destrozados por ellos. Con su ayuda se salvaron y ella, llena de alegría por su visita, les dijo que tenía mucho tiempo que nadie la visitaba. Llamó por su nombre a cada una de sus fieras, las amansó y las mandó a todas a su sitio. La dueña era una Hada muy alta, fina y delgada, graciosa y bella, que daba gusto verla. Cuando el Príncipe Azul la vio quedó embelesado. Pero ella, mirándolo con piedad, le dijo: - Bienvenido. ¿Qué buscas por aquí?. - Buscamos – dijo él – Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte. - Pues si buscas eso que dices, aquí está.
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Entonces desmontó el príncipe del caballo y entró en el palacio. Allí encontró otras dos mujeres, las dos muy jóvenes. Eran las hermanas mayores. El príncipe comenzó por agradecerle al hada el haberle salvado del peligro y por su ayuda y resguardo de los animales salvajes; y ellas, llenas de alegría, prepararon una cena muy especial, en platos de oro. Al caballo lo soltaron a pacer donde él quería y luego fueron a alimentar a todos los animales salvajes tanto así que podían verlos tranquilos comiendo, mansos y ordenados en hileras, por el bosque. Las mujeres rogaron al príncipe a quedarse a vivir con ellas, de allí en adelante, diciendo que se aburrían estando tanto tiempo solas. El príncipe no esperó a que le dijeran eso dos veces y aceptó con todo corazón, como alguien que ya había encontrado lo que buscaba. Poco a poco se acostumbraron unos a otros, él les contó su historia y lo que había sufrido hasta llegar a ellas y no después de mucho tiempo se casó con la muchacha más pequeña. Luego de su boda, las dueñas del castillo lo dejaron pasear por todos sus rincones y alrededor, por donde él quería. Sólo un valle, que se lo mostraron, le fue vedado y le dijeron que no pasara por allí, que no le iba a hacer bien. Aquel valle se llamaba el Valle del Llanto. Vivió en aquellos lugares el príncipe mucho tiempo, sin darse cuenta cuánto pasó, porque había quedado igual de joven, como cuando había llegado. Paseaba por el bosque sin dolores de cabeza por los animales salvajes, sin miedo ni preocupaciónes. Disfrutaba en el palacio de salas doradas, vivía en paz y en silencio con su esposa y sus cuñados y se alegraba de la belleza de las flores y de la fragancia y pureza del aire como un hombre feliz. Salía a veces a cazar. Pero un día, siguió un conejo y soltó una flecha y no lo pudo alcanzar. Molesto, corrió detrás del conejo y tiró una tercera flecha con la cual lo alcanzó; pero el infeliz, en su apuro y descuido no se percató que al correr detrás del conejo, había llegado a parar en el Valle del Llanto.
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Retornó al castillo y ¿qué pasó? De repente le agarró una gran nostalgia de su padre y su madre que no osó confesar a aquellas maravillosas mujeres. Pero ellas se dieron cuenta de ello por la tristeza y cansancio que percibieron en su cara. - Pasaste, infeliz, por el Valle del Llanto – le dijeron ellas, muy asustadas. - Si, mis amadas, pasé por allí sin querer, todo fue así, sin darme cuenta y me encontré haciendo esta idiotez y mírenme, ahora me derrito de nostalgia por mis padres. Pero tampoco oso irme y dejarlas así solas a ustedes. Tanto tiempo aquí acompañándolas y nada de qué quejarme, pues nada ha empañado mi alma. Iré tan sólo a ver una vez más a mis padres y luego regresaré para no retornar jamás. - No nos dejes, querido. Tus padres ya no viven más, desde cientos y cientos de años, y aún siendo que tengas suerte y regreses, partiendo de aquí, tememos que no regresarás más ... Quédate con nosotras, ya que nos dice el pensamiento que te perderás. Todos los ruegos de las tres mujeres, como también del caballo, no fueron bastante para colmar la nostalgia de sus padres que lo secaba por entero. A todas esas, el caballo le dijo: - Si no me quieres escuchar, amo, todo lo que te pasará es sólo tu culpa. Te diré algo y si aceptas mi trato, yo te traeré de vuelta. - Acepto, dijo el príncipe, agradecido. Dime esa palabra. - Cuando lleguemos allí, al palacio de tu padre, te dejaré a pie y yo retornaré, aún si llegases a querer quedarte una hora, un minuto, nomás. - Así sea, dijo el príncipe. Se prepararon para el viaje, se abrazaron todos y luego de despedirse cada uno, partieron, dejando a las mujeres suspirando y con lágrimas en los ojos. Llegaron a los lugares y dominios de las Arpías, allí encontraron ciudades; los bosques se habían vuelto sembradíos.
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Preguntó a unos y a otros sobre la Arpía y sobre su hogar, pero todos respondieron que unos ancianos habían oído de sus antepasados, cuentos acerca de esas necedades. - ¿Cómo es posible una cosa así? – decía el Príncipe Azul – Casi ayer he pasado por aquí. Y les contaba todo lo que le había pasado. Los habitantes de aquellos sitios se burlaban de él como de uno que soñara despierto, y el príncipe, algo molesto, siguió adelante, sin darse cuenta que la barba y sus cabellos se habían vuelto blancos. Llegando a las tierras de la Bruja Sayona preguntó el príncipe lo mismo que había preguntado en las tierras de la Arpía y recibió las mismas respuestas. No podía entenderlo. ¿Cómo en tan pocos días pueden cambiar tanto los sitios?. Muy molesto, siguió adelante y su barba blanca ya la tenía hasta la cintura. Sintiendo sus piernas temblando, llegó por fin a las tierras de su padre. Allí, otros hombres, otras ciudades, todas las cosas antiguas habían cambiado tanto que ya nada reconocía. Por fin llegó el príncipe a los palacios donde había nacido. Al desmontar, el caballo le besó las manos y le dijo: - Quédate bien, amo, que yo retornaré de donde he venido. Si deseas ir tú también conmigo, sube rápidamente y vamos. - Ve tranquilo – le dijo el príncipe – que yo tengo la esperanza de retornar lo más pronto que pueda. Y el caballo partió como una flecha de rápido. Viendo los palacios en ruinas y con maleza alrededor, suspiraba el príncipe y con lágrimas en los ojos trataba de recordar como eran de brillantes antaño todos esos lugares y como había pasado allí su infancia. Dio varias vueltas a los palacios, rebuscando en cada rincón y cada sitio le recordaba todo lo que allí había disfrutado, las salas, el establo donde había descubierto su caballo. Bajó luego al sótano y encontró la manilla de la cerradura tapada por los restos del muro caído.

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Buscando aquí y allá con su barba blanca hasta las rodillas, elevándose los párpados con las manos y arrastrándose casi, no encontró sino su viejo arcón medio partido en pedazos. Lo abrió pero allí no había nada. Levantó la tapa de otro pequeño cajón que estaba en una esquina y de repente, una voz muy débil le dijo: - Bienvenido, que si no hubieras llegado hasta yo me iba a agotar. Era su muerte, esperándolo impacientemente. Sólo una cachetada le dio su muerte, que ya se había salido del cajón donde estuvo arrecumada y así cayó muerto el príncipe y pronto se hizo polvo. Y yo monté en una silla y así te conté esa maravilla. Es bueno preguntarse cuál es el sentido operativo de todas esas hazañas y desafíos que el Príncipe Azul protagoniza en los mitos. Como personaje, el príncipe vence y es derrotado, cae en trampas tendidas por malhechores y supera las pruebas a las cuales está sometido. Es amigo de los animales y se comporta con fiereza cuando hay necesidad de ello, mostrando su valentía y decisión firme de vencer a los enemigos naturales de los caballeros míticos de la verdad. Es un auténtico héroe pero esa categoría la alcanza después de pasar por los desafíos del camino de su realización. La escala de este avance está marcada por un primer paso: adquirir la madurez. Es la madurez lo que hace que alguno emprenda una búsqueda. Hasta tanto, hasta alcanzar este estado es absolutamente necesario que el personaje mítico despierte de un lago sueño de placidez y comodidad infantil. El que luego será “héroe”, término que tiene que ver con la realidad de las cosas, es ya otro cantar. El segundo hecho que le ocurre al príncipe es una sensación personal: la sensación de sentirse realizado. ¿Puede acaso “ocurrir” la realización? Según todos los datos míticos, la realización es sentida y afirmada por el sujeto mítico desde el mismo instante de ser aceptada y comprendida como tal: · El joven está contento con lo que va a emprender · Está conforme con lo que es. Por cierto, lo que es, pondría contento a cualquiera: - es joven - es rico
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- es bello - es inteligente - es amoroso - es valiente - es modesto - es digno · acepta con sencillez lo que tiene y actúa en consecuencia en la elección del tiempo y del espacio convenientes. El mito es un tesoro de arquetipos que se manifiestan en el mundo tangible de las cosas. Y, ¿qué son las cosas? Podemos definirlas y describirlas, no es posible contentarse con tan sólo llamarlas con su nombre genérico. Las cosas son todos los seres, los hechos, y los objetos con los cuales entra en contacto el príncipe. Pero este personaje mítico sabe que cada cosa tiene su misterio y como tal, esta zona oscura y desconocida de su apariencia debe ser respetada y conocida en cuanto a su presencia simultánea del aspecto y de la forma aparente. El príncipe respeta el misterio y es informado y enseñado por un entero juego de circunstancias, como acatar las cosas y como operar en esta zona desconocida. ¿En que mundo se mueve este personaje mítico en búsqueda de la juventud eterna? Retornado a su patria, el príncipe ya no encuentra nada. Todo ha quedado en la niebla de la memoria y los anales del tiempo guardan escasos recuerdos de su familia. El príncipe es un caballero del tiempo. Su caballo, a su vez mensajero de la eternidad, sí, lo puede acompañar y lo acompaña en sus cuitas. Estamos frente al drama mismo de la existencia: nacer, vivir, morir. Cada uno de los hechos y cada uno de los animales y personajes de las historias míticas tienen su sentido y conspiran para la realización. Hay que tener la llave de la lectura y bruscamente, el velo se levanta y todo tiene sentido, entendimiento y razón. El hecho de que el caballo instruye al joven en el camino de su partida y realización nos indica el valor educativo que descansa en el oír de su propio cuerpo. ¿Quién otro que el cuerpo mismo puede indicarnos qué hay que hacer? Las armas del padre en realidad son conocimientos secretos que han quedado en la sombra de la tradición perenne.
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El príncipe debe “hacerlas suyas”, no antes de solicitarlos del padrerey. El caballo pide ser cuidado por la propia mano del príncipe, durante seis meses (¿semanas?). Si un buscador dedicara tan sólo ese lapso a los ejercicios tradicionales de la realización, ello sería suficiente tiempo para adquirir los poderes necesarios para su viaje. Ropas y armas son VIRTUDES y DONES de los antecesores que han logrado despertar. El príncipe las limpia y se las apropia: son suyas. Y ahora brillan, vivas, como un espejo. A su vez, las llagas del cuerpo del caballo representan aquí todos los defectos somáticos y anímicos que nuestro ser aniquila en el instante mismo de la transmisión iniciática del bautizo con el fuego alquímico, fuego que abrasa todas las llagas de dolor e ignorancia de nuestro pasado.. El muermo cae del caballo como cae al suelo la necedad de nuestras falsas perspectivas y opiniones. Ya nuestro cuerpo es otro y a su vez brilla con la salud de los adeptos, la claridad del despertar y el juego de la valentía y del valor lo impregna de luz, como su combustible excelso y maravilloso. Las cuatro alas del caballo son las alas del OPTIMISMO, de la FE, de la ESPERANZA y del AMOR: se abren para adornar esta figura extraordinaria del adepto. La salida está prefigurada. En tres días partirán. Todo debe ser un ritual de respeto para con el tiempo de la realización. Las cosas no ocurren a tontas y a locas. Hay que fijar lapsos y límites, no sólo en el tiempo sino también en el espacio. Así, todo se vuelve sagrado ya que ha sido consagrado. Hay despedidas melancólicas y desvelos en la corte. Hay lágrimas en los ojos de los que quedan y fuego llameante en los ojos del que está partiendo. El que se va no puede mirar hacia atrás y parece que el príncipe olvida esto hacia el final de esa curiosa historia que he oído en la cruda infancia en mi ciudad querida, Ramnicul Valcea, El Valle de los Lobos. El deseo de ver una vez más a los padres es lo que destroza el halo de excepcional fantasía que impregna todo ese cuento mítico. Hacia oriente va el príncipe, hacia el sol, hacia la iluminación. El campo que encuentra es un valle repleto de esqueletos, signos remotos de caballeros que han fracasado. Hay que decir algo sobre las arpías y las brujas que aparecen en el camino. ¿Quién más pueden ser? He aquí la mente, engañadora feroz del más pintado de los caballeros. Merece el nombre de arpía, a todos nos reduce y nos llena de esperanzas vacías que no sabremos dilucidar.
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Al menos que sea vencida con astucias mil y sabias renuncias, ella será la vencedora de todas las hazañas del caballero. Pero el joven tiene sus consejeros. Hay otras brujas más en el camino. La soberbia y la prepotencia deben ser apagadas como el más espantoso incendio. Una flecha es el producto de la concentración. El que se concentra en su entrecejo posee el arco armado de la meditación. Sólo así puede ser vencido el deseo de la comodidad y la poderosa envidia. Aparece un bosque y su sentido no debe ser pasado por alto. Hay una diferencia fundamental entre una planicie y una floresta. Cuando el que se pierde en un campo descubre que igual se perderá en el frondoso bosque de sus pensamientos, allí donde están los animales de nuestros defectos y de nuestros miedos perplejos frente al misterio, en ese preciso momento empezamos a andar con suma cautela y máxima vigilia. Aprieta el arnés, joven, agarra bien los frenos de tu caballo y ve adelante sin miedo ni presunción. Si la pierna de la bruja es tocada por la flecha de la concentración, aquel defecto o vicio escondido no podrá moverse, no será capaz de manifestarse y de atacar. Así se hizo. La bruja sabe que el caballo es importante y lo alaba. Pero en el mito, las alabanzas y los cumplidos son trampas feroces del enemigo. El príncipe no sucumbe a ello. No creas a los que te alaban. No obstante, la generosidad de un príncipe es ser apreciada por el enemigo. Cuando la lucha es abierta, los enemigos llegan hasta a amarse en la contienda. Luego, el vencido es con gusto el servidor del que ha salido victorioso. La bruja sabe frente a quien se encuentra. ¿Qué quiere decir que un personaje mítico tenga varias cabezas? Haz adivinado: son tantas oportunidades de caer en las trampas y los engaños del poder. El príncipe es más que generoso, es espléndido con sus enemigos y las damas feroces le agradecen. Al fin llegan al bosque de la luz y de la primavera, país de la iluminación y de la revelación. Pero aún aquí falta un peligro. Hay que pasar por encima del bosque de los deleites y de las comodidades. No hay manera de frecuentar sus guaridas sin salir ileso. Eso es elevarse, elevarse en el verdadero sentido de las palabras por encima de todas nuestras cuitas y disgustos, placeres y bonanzas infantiles.

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Una vez más, siguiendo el consejo del caballo, el príncipe logra vencer la prueba y llega al castillo de la Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte, y eso hay que hacerlo de noche. Es en la noche cuando se les da de comer a las alimañas que llenan el bosque de nuestras personas. De noche comen, de noche están tranquilos y en ese propicio momento tenemos la oportunidad única de llegar a las puertas del castillo de oro. Los dos hermanos mayores de la bruja son la inteligencia y la creatividad. Por fin el caballo es soltado “a pacer” por donde más quería, como ocurre con el sabio que suelta su cuerpo al bosque natural de la verdad. En el solaz de la madurez y de la iluminación, el héroe comienza a sentir la nostalgia de su casa y de sus padres. ¿No es este un sentir humano? Por más advertencias, por más ruegos, contrafigura de los tantos ruegos iniciales que sus padres le hicieron antes que él partiera de su casa, todo es son inútil: el héroe retornará. La historia es la imagen trágica de la humanidad nuestra, siempre vislumbrando con ojos nostálgicos los tiempos que han pasado y los lugares que han sido dejados. Es el recuerdo de lo que fue antaño, bella y triste palabra que tiende nubes de tristeza sobre nuestra memoria. El cuento de la Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte es una historia educativa y a la vez ejemplar. A todos nos pasará lo mismo si acaso no nos ha pasado aún y las palabras de Guilgamesh resuenan en nuestros recuerdos: “Sepa, ¡ Oh tú, ser mortal, que es vez de buscar la planta de la inmortalidad, bien harías en disfrutar de tu vida rodeado de la risa de tus niños y abrazado por la mujer que amas. Y si eres mujer, disfruta de lo mismo y de la presencia sin precio de tu hombre”. Este es el secreto de la humanidad, descubierto hace milenios y transmitido a través de esos cuentos infantiles que tienen sabor a frutos secos, a hierba llena de rocío. ¿Quién busca esa Juventud sin Vejez y la Vida sin Muerte? Es el Ser, nuestro Ser, el Ser Humano, lo que nosotros intrínsecamente somos. Y no obstante, el Ser es eterno. Tiene vida eterna y la muerte no lo toca, es siempre joven y rodeado de luz y sabiduría. Pero, el Ser no lo sabe. Y busca, busca, sin percatarse que lo que anda persiguiendo ya lo tiene entre sus manos. Es la historia de Odiseo, el hombre sin nombre, el capitán Nemo.

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¿Quién es el caballo? ¿Quién es la bruja? ¿Quiénes son las tres mujeres? ¿Qué es el establo? JUVENTUD SIN VEJEZ Y VIDA SIN MUERTE - Un rey y una reina - Quieren niños - No pueden tener niños - Un viejo sabio en un pueblo, cerca - Lo llaman - El no va y dice: Quien me necesita debe venir a mi. - El rey y la reina van al sabio. - El sabio les dice que su deseo les traerá tristeza. - El rey le pide algún remedio, pero que sólo van a tener un niño. - El niño será un Príncipe Azul y ellos no podrán disfrutar mucho de su compañía. - La reina queda embarazada después de tomar la medicina del sabio. - La corte se alegra y festeja la noticia del embarazo. - El niño llora y no quiere nacer. - El rey le ofrece esposas bellas y todas las maravillas del mundo, y al ver que no las quiere, le ofrece Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte. - El niño no quiere nada - Sólo quiere Juventud sin Vejez y Vida sin Muerte. - El niño deja de llorar y sale a la luz. - El reino se alegra durante una semana. - El niño crece y cada día es más inteligente y más valiente. - Está en escuelas y tiene maestros, aprende en un mes lo que otros niños en un año. - El rey está muy contento. - Todo el mundo cree que el rey tiene un continuador sabio y conocedor de las cosas. - El joven empieza a estar triste y melancólico, pensativo. - Cuando el joven cumple 15 años, en la mesa le pide a su padre lo que le había prometido. Oyendo eso el rey se entristece y le dice que él no tiene eso que le había prometido. Eso fue sólo para que él estuviera contento en el vientre y no llorara más. - “Entonces tengo que irme y encontrar lo que he recibido como promesa cuando nací”, dijo el príncipe.
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- Los nobles le ruegan a quedarse para continuar en el trono de su padre. - Pero el príncipe no quiere oír nada. - El rey le prepara las cosas para el viaje. - El príncipe quiere elegir un caballo en los establos del palacio. - Los caballos son hermosos pero débiles: se caen cuando el joven los agarra y los sacude por la cola. Se caen todos, no logran mantenerse en pie. - Se había cansado de tanto buscar y cuando mira por última vez, ve un caballo flaco y lleno de llagas acurrucado en una esquina del establo. - El joven va también hacia este caballo y cuando posa la mano en su cola, él voltea la cabeza y dice: ¿Qué es lo que mandas, amo? Gracias a Dios que he llegado una vez más a ser tomado por un valiente joven. - El caballo queda firme y ni se mueve cuando el príncipe lo empuja. - El caballo le dice al joven que debe pedir a su padre sus armas, la espada, la lanza, el arco, las flechas, el carcaj y los vestidos que llevaba cuando era joven. - El caballo pide ser cuidado por el príncipe con su propia mano durante seis semanas y con cebada que debe ser hervida en leche y con brasa ardiente. Era un caballo que comía fuego...

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- Cambia tu modo de respirar: en vez de meter aire, sácalo, sácalo siempre, pues el cuerpo respira por si solo, pero no puede sacar el aire, al menos que tú lo hagas. - “Momifica” tu voz, escúchate entonar MMMMMMMMM ......... Madura tu voz en la gravedad, adquiera la voz grave . . . - Para la salud corporal, limpia tus emuntorios.

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La palabra emuntorio viene del latín emungere – limpiar. Son conductos y canales u órganos excretores del cuerpo. Se les llama así a las glándulas de los sobacos, de las ingles y detrás de las orejas. La emundación es la acción y el efecto de limpiar . . . Con agua fría limpiarás en la mañana las ingles y el canal que está detrás de las orejas. En las axilas te pasarás un medio limón. Luego tienes que empezar a trabajar en dos cosas: tu orientación y tu polarización. Orientarse es saber qué cosa hay en el estribor y en la babor, pero antes hay que saber que el estribor está a tu derecha y la babor a tu izquierda. Eres un barco, una nave, un bajel, una embarcación. la polarización es fijar bien la proa delantera y la popa trasera. Cada barco tiene también un ombligo pero, por fortuna, nuestro ombligo está bien marcado en el cuerpo. No hay nadie que no tenga ombligo. Al terminar tal configuración debes practicar giros en el sentido horario, en número de 21. ¿Por qué 21? Es el número de los puntos que se encuentran en las seis caras del dado: 1+2+3+4+5+6 = 21. Eres un dado secreto . . . - El número UNO – La Luz, está en tus ojos - El número DOS – está en tu espalda, es el hueso sacro. Haz que tu columna se vuelva una C, en vez de ser una S. - El número TRES está en tu mano derecha - El número CUATRO está en tu mano izquierda - El número CINCO está en el plexo solar, en el corazón - El número SEIS está en la planta de tus pies. Ya te has configurado: eres una IMAGEN, un ENIGMA ¡mezcla las letras de esa palabra y verás! Abre los brazos y con la palma izquierda hacia abajo y la palma derecha hacia arriba, vas a empezar a girar en el sentido de las manecillas del reloj, es decir en sentido horario.

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Imagínate un reloj acostado en el suelo y sabrás cual es la dirección. En realidad el reloj es tu propio cuerpo. Gira hacia la derecha, 21 veces. Eso se llama La Rueda de la Vida. Hay un castillo digital con ese nombre, se llama mudra, en sánscrito – sello. Pero además de los mudras, hay también mantras. Un mantra es una oración, una frase lapidaria con un sentido mágico. Al pronunciarse sus palabras se le llama mantram y al quedar sin pronunciar, sólo pensadas, son mantras. Te recomiendo el siguiente mantra: YO YA ESO ASÍ AQUÍ El mantra principal es MAM, el nombre con el cual llamas a tu madre. Repítelo, cada vez que puedes, es el mantra principal. Eso no te ata a ninguna religión. Eres libre, independiente, maduro, autónomo, un verdadero ser humano. Da lo mismo si eres hombre o mujer: YO YA ESO ASÍ AQUÍ . . . ¿Ves? Esas palabras no implican diferenciación de los sexos . . . Gira, gira, ... 21 veces . . . Luego, quédate en el punto neutro . . . No obstante, alguien te debe vigilar, no sea que te desmayes. Y quien vigila es el maestro, el MAWLANA, así que primero busca un maestro ilustrado en estas cosas.
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Abraza el mundo. A tu izquierda está el Sol, a tu derecha, la Luna . . . Y tú, eres una Montaña. Bien plantado . . . Nadie te podrá remover . . . ¿Has visto a los gatos? Cuando se desperezan hacen con su cuerpo una letra U, primero, y luego una letra A: se estiran y se contraen. Haz tú, lo mismo, con las palmas en el suelo. Invéntate cuatro problemas inexistentes: 1. Tortícolis (la barbilla hacia atrás) 2. Asma (los omóplatos separados) 3. Ciática (el sacro metido) 4.Artritis de las rodillas (las rodillas dobladas) Imagínate que eres mudo y deposita tu lengua en el paladar blando, con la punta hacia atrás) Coma poco, no importa qué, lo que puedas comer. No mezcles las cosas. Toma una cuchara de aceite de oliva en las mañanas, en ayunas. Alterna los días del aceite, con días de jugo de naranja natural. Búscate una hamaca. Colgado en ella, no estarás en ninguna parte, ni en el suelo, ni en el cielo, sino en el medio, visinvisible, perdido para los demás, en medio de ti mismo. Hay una fuente, un manantial, la fuente de la juventud, y en ella no hay vejez, sino vida eterna: (J-V)+(V-M). ¿Quieres saber qué es L.E.C.C.A.F.Y.C.L.M.I.? Abre el sobre cerrado y sellado.
L.avarse E.l C.ulo C.on A.gua F.ría Y C.on L.a M.ano I.zquierda

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Toda adversidad guarda en su seno la semilla de un beneficio mayor, o igual, y toda comodidad y holganza, al contrario, esconde problemas, sino iguales, peores aún. Por tanto, no huyas de las incomodidades, pues todo ruido tiene su habitación y toda incomodidad coge su asiento, según dice Cervantes en el prólogo del Quijote. Y como el Amadís de Gaula afirma: No os quejéis, que estas tales cuitas son vueltas y autos de la fortuna, porque ninguno las puede huir ni de ellas apartar, y si es persona que algo vale, aquél por el cual tales males sufrimos y sostenemos así nuestra pobreza y bajo traer, se tornarán riqueza y la cuita en grande alegría . . . Pero, en lo uno ni en lo otro poco nos debemos fiar . . .
(Pág. 165, Cáp. XVIII/1)

El destino no está escrito en términos de intensidad de los hechos. Tal intensidad y la secuencia de los cambios y de las mudanzas están en nuestras manos, como el libre albedrío. En ello sí podemos intervenir, si bien podemos o sabemos . . .

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