DISCURSO FUNEBRE DE PERICLES

Este discurso es muy conocido. Es el recuerdo de los soldados que han muerto en las
batallas y los bellos ideales de un Estado en los que ellos creían, por los cuales perdieron
la vida. Estos guerreros de gran valor creyeron en los actos, y es así como se dispuso el
Estado. No se sabe con exactitud quien escribió este discurso fúnebre, según Plutarco
había sido Solón.
Algunos habrán pensado que este discurso pudo haber estado bajo el conocimiento de la
realidad. Si no se tiene experiencia de esto, no creerá por envidia. En estas ocasiones igual
se tributaba un homenaje a los antepasados, los cuales siempre habitaron las tierras. Las
generaciones futuras pudieron emprender y expandir el imperio ateniense tanto así que
se prepararon para la guerra y la paz, para así conseguir la autosuficiencia. Los atenienses
rechazaban a los barbaros y a los griegos en sus ataques.
No es inadecuado que en este discurso fúnebre se mencionen los hechos de poder y de
régimen político, y gracias a que métodos se ha expandido. Las leyes de este régimen
político no son imitación de otros pueblos y se consideran un modelo a seguir. El gobierno
no depende de unos pocos sino de la mayoría, con esto se refiere que luchan por los
intereses de la mayoría, esto es democracia. En la elección de cargos públicos no se pone
por su mérito personal, ni social, solo si es que tiene algún servicio que prestar a la cuidad.
Las relaciones del Estado los ciudadanos viven libres, en el trato cotidiano con los vecinos
se irritan, no hay miradas de reproche, no hay prejuicios, pero resultan dolorosas.
En las relaciones privadas evitan molestarse, porque así en las públicas se lleva a más a fin
el hecho de respetar las leyes y ayudar a los que sufren injusticias. Quien las infringe se
lleva una vergüenza por todos reconocida.
Vivian bastante cómodos en sus casas lujosas, tenían juegos y todo esto les alejaba la
tristeza. Todo tipo de alimentos era importado. Se preparaban para guerra, no expulsaban
a ningún extranjero de sus tierras, eran libres, no confiaban tanto en los métodos y cosas
así porque preferían el valor de ellos mismos. Así la educación, los jóvenes de una forma
viril no le tenían miedo a los combatir conflictos. Otros pueblos se aliaban para luchar, sin
embargo los atenienses ocupaban solo sus fuerzas tanto marítimas o terrestre para llevar
a cabo los enfrentamientos en los campos de batalla, nunca, claro está que desplegaron
todas sus fuerzas, pero más de algún pueblo habrá dicho que los derrotaron con todas
fuerzas.
Aman la belleza, se sirven de la belleza más como un medio que como un fin, no para la
vanagloria como más de alguno habrá pesado. La pobreza no era un problema para llegar
a ser un servidor público, las personas que se dedican a los asuntos privados son las
personas que pueden llegar a tener un mejor criterio en los asuntos públicos. La opinión
no son palabras, sino el informarse por medio de la palabra proceder a los hechos.
La generosidad es entendida, no en cuanto yo recibo ayuda, sino en cuanto se ayuda a los
demás, ahí es donde se ven a los amigos. Algo admirable del ateniense es que ayudan sin
mirar a quien son unos confiados.
Mostraron su poder con grandes pruebas, las generaciones futuras iban a hablar de ellos,
no iban a necesitar poetas como Homero, porque ellos mismos habían sometido al mar,
uno de los hechos es que dejaron plasmado en sus monumentos tantos sus éxitos como
sus fracasos. Construyeron una ciudad la cual serían capaces de dar la vida.
La demostración de estos hombres fueron solamente hechos, los elogios son las virtudes
que ellos dejaron. Hombres valientes son aquellos que luchando defendieron el bien
común, y su patria, eliminaron el mal con el bien. Dejaron sus comodidades, dejaron sus
riquezas para encontrarse en el campo de batalla con esa verdadera riqueza de eliminar al
enemigo, tuvieron la esperanza del éxito, el cual nunca pareció claro, confiaron en ellos
mismos, prefirieron la muerte ante que la vergüenza de la derrota. Tuvieron las glorias
que merecían los valientes guerreros manchados de sangre. Se habían mostrado dignos a
la ciudad.
Algo se les llama a contemplar, esa ciudad cada vez que vean y sientan que es grande
piensen en los hombres que dieron sus vidas por ella, conviértanse en los amantes de la
ciudad de la cual los vio crecer, los cuido y acogió. Dando su propia vida por la mayor de
las glorias, la cual nunca envejece.
La felicidad se basa en la libertad y si es necesario morir por ella se hará para conservar lo
que otros se habían preocupado por mantener. Los peligros de la guerra no los atemoriza,
sino que los hace más fuertes.
Este discurso no habla mucho las lamentaciones de los padres de los valientes hombres
que murieron en la guerra, sino de las consolaciones de palabra de quienes alcanzan la
mejor nobleza.
Para cerrar este análisis, lo importante que se nota mucho en el discurso es que tenían
gran amor a los honore, los cuales eran los únicos que no pasaban de una era una
ganancia pasajera, es impresionante los honores que se reciben mientras están muertos,
personalmente no admiran a los que tienen vivos, por eso se dice que nunca se ama hasta
que se pierde en este caso vidas de hijos, esposos y padres. Los atenienses mucho amaban
su patria y su ciudad, tienen un sentimiento nacionalista en un nivel muy elevado.