La primera revelación fue el chifa Haita.

Con sus platos caseros sin glutamato ni
aceite. Con la familia cariñosa, generosa, atenta, cocinando para uno como si fuer
a su casa. Falda guisada con nabo y pejesapo al vapor.
Seguimos la ruta,Prescindiendo esta vez del delicioso kam mey mi y su famosa gal
lina pachikay o del clasico lung wha porque porque esta vez queríamos explorar lo
desconocido.
Y asi llegamos al chifa fuyu. Su cocina tiene todo lo que ningún chifa tiene inclu
yendo una mesa de ocho señoras de china celebrando espontaneamente ( ver foto).
Y es que sus platos no son de Cantón. Son del norte de china, cerca a Corea, lo qu
e anuncia un estilo deliciosamente picante. Costillas de cabrito, un delicioso p
lato de vainitas saltadas con ají, una soberbia ensalada de oreja con una sarsa cr
iolla achifada. Sus dueños todos chinos. Aventura garantizada.
Seguimos en ruta y la suerte de poder disfrutar del chifa four seas. Caracoles s
altados, cangrejo reventado, los bocaditos al vapor rellenos de caldo mas ricos
de todos, un chifa de tecnica depurada y estilo propio.
Al lado otro chifa. Conocido como chifa pacman. Casero y familiar.
Un Fideo de la casa con punto de maní para empezar. Luego una cacerola de arroz co
n pollo y hongos, un pato a la cerveza china, una pasta mochi de arroz, platos d
e pancita, choncholi y hasta hígado todo con sabores claramente chinos.
En los cuatro casos, todos una oportunidad para viajar a china sin salir de la c
iudad.
Han pasado 35 años y el pedido de mi tío Guido, finalmente se cumplió. Hoy tengo mi ch
ifa.
Pero no solo eso.
Hoy gracias a estos chifas, sigo como aquel niño, ingenuo, travieso y curioso busc
ando tras la cortina, los pescaditos, la lagunita, los cuartitos. Construyendo b
ocado a bocado, una nueva y larga avenida de querencias.

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