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Pannekoek - Teoría Marxista y Táctica Revolucionaria

Pannekoek - Teoría Marxista y Táctica Revolucionaria

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Teoría Marxista y Táctica Revolucionaria (1912

)
1
Anton Pannekoek
1. Nuestras diferencias
Durante varios años atras, un profundo desacuerdo táctico ha estado desarrollandose en una
serie de cuestiones entre aquéllos que habían compartido previamente un terreno común
como marxistas, habían luchado !untos contra el revisionismo en nombre de la táctica
radical de la lucha de clases" #io la lu$ por primera ve$ en %&%', en el debate entre (autsk
)uxembour* sobre la huel*a de masas+ lue*o vino la disensi,n sobre el imperialismo la
cuesti,n del desarme+ finalmente, con el conflicto sobre el pacto electoral reali$ado por el
e!ecutivo del Partido la actitud a ser adoptada hacia los liberales, los problemas más
importantes de la política parlamentaria se convirtieron en el su!eto de la disputa"
-no puede lamentar este hecho, pero nin*una lealtad de partido puede exorci$arlo+
solamente podemos arro!ar lu$ sobre él, ésto es lo que demanda el interés del partido" Por
un lado, deben identificarse las causas de la disensi,n, para mostrar que es natural
necesaria+ , por el otro, el contenido de las dos perspectivas, sus principios más básicos
sus implicaciones de maor alcance, deben extraerse de las formulaciones de las dos partes,
de modo que los camaradas del partido puedan orientarse esco*er entre ellas+ ésto s,lo es
posible a través de la discusi,n te,rica"
)a fuente de los recientes desacuerdos tácticos se ve claramente. ba!o la influencia de las
formas modernas del capitalismo, se han desarrollado nuevas formas de acci,n en el
movimiento obrero, o sea, la acción de masas" /uando inicialmente hicieron su aparici,n,
fueron bienvenidas por todos los marxistas fueron aclamadas como un si*no de desarrollo
revolucionario, un producto de nuestra táctica revolucionaria" Pero, en la medida que el
potencial práctico de la acci,n de masas se desarrollaba, empe$, a plantear nuevos
problemas+ la cuesti,n de la revoluci,n social, hasta ahora una meta última distante e
inalcan$able, se convertía ahora en un problema vivo para el proletariado militante, las
tremendas dificultades implícitas se hicieron claras para todos, casi como una materia de
experiencia personal" 0sto dio lu*ar a dos tendencias de pensamiento. una asumía el
problema de la revoluci,n, anali$ando la efectividad, importancia potencial de las
nuevas formas de acci,n, buscaba asir c,mo el proletariado sería capa$ de cumplir su
misi,n+ la otra, como enco*iéndose ante la ma*nitud de esta perspectiva, andaba a tientas
entre las vie!as formas de acci,n parlamentarias, en busca de tendencias que harían posible
posponer por ahora el emprender la tarea" )os nuevos métodos del movimiento obrero han
dado lu*ar a una escisi,n ideol,*ica entre aquéllos que previamente defendían las tácticas
de partido marxistas radicales"
0n estas circunstancias, es nuestro deber como marxistas clarificar las diferencias hasta
donde sea posible por medio de la discusi,n te,rica" 0sto es por lo que, en nuestro artículo
1Acción de masas y Revolución2, perfilamos el proceso de desarrollo revolucionario como
una inversi,n de las relaciones de poder de clase para proporcionar una exposici,n básica
de nuestra perspectiva, e intentamos clarificar las diferencias entre nuestras visiones
aquéllas de (autsk en una crítica de dos artículos suos" 0n su réplica, (autsk despla$,
el problema a un terreno diferente. en lu*ar de disputar la valide$ de las formulaciones
te,ricas, él nos acus, de querer imponer las nuevas tácticas al Partido" 0n el )eip$i*er
#olks$eitun* 30l Peri,dico del Pueblo de )eip$i*4 del & septiembre, nosotros mostramos
que esto volvía del revés todo el prop,sito de nuestra ar*umentaci,n"
5osotros habíamos intentado, en la medida en que era posible, clarificar las distinciones
entre las tres tendencias, dos radicales una revisionista, que ahora se confrontan entre sí en
%
6ítulo ori*inal. 78arxistische 6heorie und revolution9re 6aktik7" Publicado por primera ve$ en Die
5eue :eit, ;;;<, 5= %, %&%>" 6raducido al in*lés por D" A" ?mart" Primera publicaci,n en 0l marxismo
de Pannekoek @orter, Pluto Press, %&AB" 6raducido del in*lés por Coi Derreiro para el /</A E/írculo
<nternacional de /omunistas AntibolcheviquesF, última revisi,n !ulio del >''G"
el Partido" 0l camarada (autsk parece haber errado la clave de todo este análisis, una ve$
que comenta irritadamente. 1Pannekoek ve mi pensamiento como puro revisionismo"2
)o que nosotros estábamos ar*umentando era, por el contrario, que la posici,n de (autsk
no es revisionista" Por la misma ra$,n de que muchos camaradas !u$*aban mal a (autsk
porque estaban preocupados con la dicotomía radicalHrevisionista de debates anteriores, se
pre*untaban si se estaba volviendo *radualmente revisionista HHpor esta misma ra$,n era
necesario hablar claro considerar la práctica de (autsk en términos de la naturale$a
particular de su posici,n radicalHH" 8ientras que el revisionismo busca limitar nuestra
actividad a las campañas parlamentarias sindicales, a la consecuci,n de reformas
me!oras que evolucionarán de modo natural hacia el socialismo HHuna perspectiva que sirve
de base para la táctica reformista diri*ida solamente a beneficios a corto pla$oHH, el
radicalismo enfati$a la inevitabilidad de la lucha revolucionaria por la conquista del poder
que está ante nosotros , por consi*uiente, diri*e su táctica hacia la elevaci,n de la
conciencia de clase la incrementaci,n del poder del proletariado" 0s acerca de la
naturale$a de esta revoluci,n en lo que nuestras visiones diver*en" Por lo que respecta a
(autsk, ésta es un acontecimiento del futuro, un apocalipsis político, todo lo que
tenemos que hacer entretanto es prepararnos para la confrontaci,n final !untando nuestras
fuer$as a*rupando e instruendo a nuestras tropas" 0n nuestra visi,n, la revoluci,n es un
proceso cuas primeras fases estamos experimentando ahora, pues es s,lo mediante la lucha
por el poder mismo como las masas pueden a*ruparse, instruirse constituirse en una
or*ani$aci,n capa$ de tomar el poder" 0stas concepciones diferentes conducen a
evaluaciones completamente diferentes de la práctica actual+ está claro que el recha$o de
los revisionistas a cualquier acci,n revolucionaria el apla$amiento de (autsk de la
misma a un futuro indedeterminado se enla$an para unirles en muchos de los problemas
actuales sobre los cuales ambos se nos oponen"
0sto, por supuesto, no quiere decir que estas corrientes formen *rupos distintos,
conscientes, en el Partido. en cierta medida no son más que tendencias de pensamiento
contrapuestas" 6ampoco si*nifica oscurecer la distinci,n entre el radicalismo kautskiano
el revisionismo, sino meramente un acercamiento que, no obstante, se volverá cada ve$ más
pronunciado en tanto se afirme la l,*ica interna del desarrollo, pues el radicalismo que es
real pero aún pasivo no puede más que perder su base de masas" 5ecesario como era
*uardar los métodos tradicionales de lucha en el periodo en que el movimiento estaba
desarrollandose incipientemente, ha lle*ado el momento obli*ado en el que el proletariado
aspirará a transformar su elevado conocimiento de su propio potencial en la conquista de
nuevas posiciones de poder decisivas" )as acciones de masas en la lucha por el sufra*io en
Prusia testifican esta determinaci,n" 0l revisionismo era él mismo una expresi,n de esta
aspiraci,n por lo*rar resultados positivos como fruto del creciente poder+ , a pesar de las
desilusiones fracasos que ha traído, debe su influencia principalmente a las nociones de
que la táctica de partido radical si*nifica simplemente la espera pasiva sin conse*uir
beneficios definidos que el marxismo es una doctrina del fatalismo" 0l proletariado no
puede descansar de la lucha por nuevos avances+ aquéllos que no están preparados para
diri*ir esta lucha en un curso revolucionario serán, cualesquiera que sean sus intenciones,
empu!ados más más hacia el camino reformista de perse*uir resultados positivos por
medio de la táctica parlamentaria particular de las ne*ociaciones con otros partidos"

2. Clase y masas
5osotros ar*umentábamos que el camarada (autsk se había de!ado en casa sus
herramientas analíticas marxistas en su análisis de la acci,n de las masas, que la
insuficiencia de su método se hacía presente desde el momento en que fallaba a lle*ar a una
conclusi,n definida" (autsk contesta. 1En absoluto. Yo llegué a la conclusión muy
definida de que las masas desorganizadas en cuestión eran altamente imprevisibles en
carcter.2 I se refiere a las arenas movedi$as del desierto como similarmente
imprevisibles" /on todo el debido respeto a esta ilustraci,n, nosotros debemos no obstante
defender nuestro ar*umento" ?i, en el análisis de un fen,meno, encuentras que asume varias
formas es completamente imprevisible, eso meramente demuestra que no has encontrado
la base real que lo determina" ?i, después de estudiar la posici,n de la luna, por e!emplo,
al*uien 1llegó a la conclusión muy definida2 de que a veces aparece en el noroeste, a veces
en el sur a veces en el oeste, de un modo completamente arbitrario e imprevisible,
entonces todos diríamos correctamente que ese estudio fue infructuoso HHaunque pueda ser,
por supuesto, que la fuer$a en funcionamiento no pueda ser identificada todavíaHH" 0l
investi*ador habría merecido solamente la crítica si hubiese i*norado completamente el
método de análisis que, como sabía perfectamente bien, era el único que podría producir
resultados en ese campo"
Así es como (autsk trata la acci,n de masas" Jl observa que las masas han actuado de
diferentes maneras hist,ricamente, a veces en un sentido reaccionario, a veces en un sentido
revolucionario, a veces permaneciendo pasivas, lle*a a la conclusi,n de que uno no puede
construir sobre este cimiento cambiante e imprevisible" KPero qué nos dice la teoría
marxistaL Mue, más allá de los límites de la variaci,n individual HHo sea, en lo que atañe a
las masasHH, las acciones de los hombres están determinadas por su situaci,n material, sus
intereses las perspectivas que sur*en de los últimos que éstos, haciendo concesiones por
el peso de la tradici,n, son diferentes para las diferentes clases" ?i vamos a comprender el
comportamiento de las masas, entonces debemos hacer distinciones claras entre las diversas
clases. las acciones de una masa lumpenproletaria, una masa campesina una masa
proletaria moderna serán completamente diferentes" Por supuesto, (autsk no podría lle*ar
a nin*una conclusi,n disponiéndolas todas !untas indiscriminadamente+ la causa de su
fracaso para encontrar una base para la predicci,n, sin embar*o, no descansa en el ob!eto de
su análisis hist,rico, sino en la inadecuaci,n de los métodos que ha usado"
(autsk da otra ra$,n por despreciar el carácter de clase de las masas actuales. como
combinaci,n de varias clases, no tienen nin*ún carácter de clase.
1En la pg. !" de mi art#culo$ e%aminé qué elementos podr#an estar potencialmente
involucrados en la acción de este tipo en la Alemania actual. &i 'allazgo fue que$
despreciando a los ni(os y a la población agr#cola$ uno tendr#a que contar con unos treinta
millones de personas$ de las cuales sólo en torno a un décimo ser#an obreros organizados.
El resto estar#a compuesto por obreros desorganizados$ en su mayor parte infectados
todav#a por el pensamiento del campesinado$ la peque(o)burgues#a y el
lumpenproletariado$ *unto con una buena porción de miembros de los dos +ltimos estratos
mismos.
Aun tras los reproc'es de Pannekoek$ yo todav#a no veo cómo se puede atribuir un
carcter de clase unificado a tales masas abigarradas. ,o es que yo -de*ase mi mar%ismo
en casa.$ yo nunca pose# tales .'erramientas anal#ticas.. El camarada Pannekoek piensa
claramente que la esencia del mar%ismo consiste en ver una clase particular$ a saber$ al
proletariado asalariado industrial$ con conciencia de clase$ dondequiera que las masas
estén involucradas"2
(autsk no se hace !usticia aquí" Para le*itimar un lapsus momentáneo, lo *enerali$a, sin
!ustificaci,n" Afirma que nunca ha poseído las 1herramientas analíticas2 marxistas capaces
de identificar el carácter de clase de estas 1masas abi*arradas2 HHel dice 1unificadas2HH pero
lo que está en cuesti,n es obviamente el carácter de clase predominante, el carácter de la
clase que constitue la maoría cuas perspectivas e intereses son decisivos, como es el
caso ho del proletariado industrial" Pero se está equivocando+ pues esta misma masa, hecha
aún más abi*arrada por la adici,n de la poblaci,n rural, sur*e en el contexto de la política
parlamentaria" I todos los escritores del Partido ?ocialHDem,crata partían del principio de
que la lucha de clases entre la bur*uesía el proletariado constituía el contenido básico de
su política parlamentaria, que las perspectivas e intereses del traba!o asalariado *obiernan
todas sus políticas representan las perspectivas e intereses de la *ente en su con!unto"
KNace eso que lo que si*ue siendo bueno para las masas en el campo de la política
parlamentaria de repente de!e de aplicarse tan pronto éstas se vuelven hacia la acci,n de
masasL
Al contrario, el carácter de clase proletario se expresa con la maor claridad en la acci,n de
masas" 0n lo que concierne a la política parlamentaria, el país entero está involucrado,
incluso los pueblos aldeas más aislados+ no tiene relaci,n con c,mo de densamente se
concentra la poblaci,n" Pero son principalmente las masas apiñadas !untas en las *randes
ciudades las que se comprometen en la acci,n de masas+ , de acuerdo con las estadísticas
oficiales más recientes, la poblaci,n de las O> maores ciudades de Alemania está
compuesta de un %G"B por ciento de empleados por cuenta propia, un &"% por ciento por
empleados clericales un AG"' por ciento de obreros, sin tener en cuenta el >G por ciento al
que no puede atribuirse nin*una ocupaci,n precisa" ?i también tomamos nota de que en
%&'A el %G por ciento de la fuer$a de traba!o alemana traba!aba en empresas pequeñas, el >&
por ciento en empresas de escala media el GP por ciento en las empresas de *ran escala
*i*antescas, vemos c,mo de firmemente se estampa sobre las masas id,neas para participar
en la acci,n de masas el carácter del traba!ador asalariado empleado en la industria a *ran
escala" ?i (autsk s,lo puede ver masas abi*arradas, es en primer lu*ar porque cuenta a las
esposas de los obreros or*ani$ados como pertenecientes a los veintisiete millones no
or*ani$ados, en se*undo lu*ar porque nie*a el carácter de clase proletario de aquellos
obreros que no están or*ani$ados o que todavía no han desechado las tradiciones bur*uesas"
5osotros, por consi*uiente, volvemos a enfati$ar que lo que cuenta en el desarrollo de estas
acciones, en las que los intereses pasiones más profundos de las masas salen a la
superficie, no es el número de miembros de la or*ani$aci,n ni la ideolo*ía tradicional, sino
en una ma*nitud siempre creciente el carácter de clase real de las masas"
Ahora se vuelve clara qué relaci,n *uardan nuestros métodos entre sí" (autsk denuncia mi
método como 1mar%ismo supersimplificado2+ o esto afirmando, una ve$ más, que el suo
no es ni supersimplificado ni supersofisticado, sino no marxista en absoluto" /ualquier
ciencia que busque investi*ar un área de la realidad debe empe$ar por la identificaci,n de
los factores principales de las fuer$as subacentes básicas en su forma más simple+ esta
primera ima*en simple es entonces rellenada, me!orada hecha más comple!a en cuanto se
proporcionan para corre*irla los detalles adicionales, las causas secundarias las
influencias menos directas, de modo que se aproxime cada ve$ más estrechamente a la
realidad" Permítasenos tomar como ilustraci,n el análisis de (autsk de la *ran revoluci,n
francesa" Aquí encontramos como una primera aproximaci,n la lucha de clases entre la
bur*uesía las clases feudales+ un contorno de estos factores principales, cua valide$
*eneral no puede cuestionarse, podría describirse como 1marxismo supersimplificado2" 0n
su folleto de %BB&, (autsk anali$aba las subdivisiones dentro de esas clases, pudo así
me!orar ahondar si*nificativamente este primer esbo$o simple" 0l (autsk de %&%>, sin
embar*o, mantendría que no había nin*ún tipo de unidad a respecto del carácter de las
masas abi*arradas que componían el 6ercer 0stado contemporáneo+ que sería vano
esperar de él acciones resultados definidos" Así es c,mo está el asunto en este caso
HHexcepto que la situaci,n es más complicada porque involucra el futuro, las clases de ho
tienen que ensaar locali$ar las fuer$as que lo determinanHH" /omo primera aproximaci,n
orientada a conse*uir una perspectiva *eneral inicial, debemos volver al ras*o básico del
mundo capitalista, la lucha entre la bur*uesía proletariado, las dos clases principales+
intentamos perfilar el proceso de revoluci,n como un desarrollo de las relaciones de poder
entre ellas" ?omos, por supuesto, perfectamente bien conscientes de que la realidad es
mucho más comple!a, que quedan muchos problemas por ser resueltos antes de que la
comprendamos. debemos en cierta medida esperar las lecciones de la práctica para hacerlo"
)a bur*uesía no es una clase más unificada que el proletariado+ la tradici,n todavía influe
en ambos+ entre la masa del pueblo están también los lumpenproletarios, los pequeños
bur*ueses los empleados clericales cuas acciones están inevitablemente determinadas
por sus situaciones de clase particulares" Pero una ve$ que s,lo forman me$clas
insuficientemente importantes para oscurecer el carácter básico proletarioHasalariado de las
masas, lo anterior es meramente un calificativo que no refuta el contorno inicial, sino que lo
elabora"
)a colaboraci,n de las diversas tendencias en la forma de un debate es necesaria para
dominar clarificar estos problemas" K5ecesitamos decir que contamos con el autor de los
/onflictos de /lase de %AB& para indicar los problemas dificultades por ser resueltos
todavía en sus críticas de nuestro esbo$o inicialL Pero el (autsk de %&%> declara que
excede su competencia audar en esto, la cuesti,n más importante que enfrenta el
proletariado militante, la de la identificaci,n de las fuer$as que darán forma a su lucha
revolucionaria venidera, sobre el fundamento de que él no sabe c,mo puede atribuirse un
1carácter de clase unificado2 a 1tales masas abi*arradas2 como las masas proletarias
actuales"

. !a or"ani#aci$n
0n nuestro artículo en el )eip$i*er #olks$eitun*, mantuvimos que (autsk había tomado
sin !ustificaci,n nuestro énfasis en la importancia esencial del espíritu de or*ani$aci,n
como si si*nificase que consideramos la or*ani$aci,n misma innecesaria" )o que nosotros
habíamos dicho era que, independientemente de todos los ataques a las formas externas de
asociaci,n, las masas en las que habita este espíritu se rea*ruparán siempre en nuevas
or*ani$aciones+ si, en contraste con la visi,n expresada en el /on*reso del Partido de
Dresde en %&'Q, (autsk espera ahora que el 0stado se absten*a de atacar a las
or*ani$aciones obreras, este optimismo s,lo puede estar basado en el espíritu de
or*ani$aci,n que él tanto desdeña"
0l espíritu de or*ani$aci,n es, de hecho, el solo principio activo que dota de vida ener*ía
al arma$,n de la or*ani$aci,n" Pero este alma inmortal no puede flotar etéreamente en el
reino celeste como la teolo*ía cristiana+ recrea continuamente una forma or*ani$ativa para
sí mismo, porque a*rupa a los hombres en los que vive para el prop,sito de la acci,n
colectiva, or*ani$ada" 0ste espíritu no es al*o abstracto o ima*inario, en contraste con la
forma prevaleciente de asociaci,n, la or*ani$aci,n 1concreta2, pero es !usto tan concreto
real como la última" 0ntrela$a a las personas individuales que componen la or*ani$aci,n
más estrechamente !untas de lo que pueden cualesquiera normas o estatutos, de modo que
a no se espar$an como átomos dispares cuando la atadura externa de normas estatutos se
corte" ?i las or*ani$aciones son capaces de desarrollar asumir la acci,n como cuerpos
poderosos, estables, unidos+ si ni batalla de adhesi,n ni disoluci,n del compromiso, ni lucha
ni derrota, pueden quebrar su solidaridad+ si todos sus miembros ven como la cosa más
natural del mundo poner el interés común antes que su propio interés individual, no lo
hacen así debido a los derechos obli*aciones que los estatutos traen consi*o, ni debido al
poder má*ico de los fondos de la or*ani$aci,n o de su constituci,n democrática. la ra$,n de
todo esto descansa en el sentido de or*ani$aci,n del proletariado, en la profunda
transformaci,n a la que ha sido sometido su carácter"
)o que (autsk tiene que decir sobre los poderes que la or*ani$aci,n tiene a su disposici,n
está todo mu bien. la calidad de los bra$os que el proletariado for!a para sí mismo le
proporciona la confian$a en sí mismo un sentido de sus propias capacidades, no ha
nin*ún desacuerdo entre nosotros acerca de la necesidad de los obreros de equiparse tan
bien como sea posible con poderosas asociaciones centrali$adas que ten*an fondos
adecuados a su disposici,n" Pero la virtud de esta maquinaria es dependiente de la prontitud
de los miembros a sacrificarse, de su disciplina dentro de la or*ani$aci,n, de su solidaridad
hacia sus camaradas, en resumen, del hecho de que se haan convertido en personas
completamente diferentes de los anti*uos pequeñobur*ueses campesinos individualistas"
?i (autsk ve este nuevo carácter, este espíritu de or*anisation, como un producto de la
or*ani$aci,n, entonces, en primer lu*ar, no ha necesidad de nin*ún conflicto entre esta
visi,n la nuestra propia, , en se*undo lu*ar, esto es solamente correcto a medias+ pues
esta transformaci,n de la naturale$a humana en el proletariado es primariamente el efecto
de las condiciones ba!o las que los obreros viven, adiestrados como están para actuar
colectivamente mediante la experiencia compartida de la explotaci,n en la misma fábrica,
secundariamente un producto de la lucha de clases, es decir, de la acci,n militante por parte
de la or*ani$aci,n+ sería difícil de sostener que tales actividades como ele*ir comités
contar cuotas realicen mucha contribuci,n a este respeto"
?e vuelve claro inmediatamente lo que constitue la esencia de la or*ani$aci,n proletaria si
consideramos exactamente lo que distin*ue un sindicato de un club de !ue*o, una sociedad
para la prevenci,n de la crueldad a los animales o una asociaci,n de empresarios" (autsk
evidentemente no lo hace así, no ve nin*una diferencia de principios entre ellas+ por eso
sitúa a la par las 1asociaciones amarillas2, a las que los empresarios compelen a unirse a sus
obreros, con las or*ani$aciones del proletariado militante" 5o reconoce la si*nificaci,n de
la or*ani$aci,n proletaria para la transformaci,n del mundo" ?e siente capa$ de acusarnos
de desdén por la or*ani$aci,n. en realidad, la valora mucho menos que nosotros" )o que
distin*ue a las or*ani$aciones obreras de todas las demás es el desarrollo de la solidaridad
dentro de ellas como la base de su poder, la subordinaci,n total del individuo a la
comunidad, la esencia de una nueva 'umanidad aún en proceso de formaci,n" )a
or*ani$aci,n proletaria lleva la unidad a las masas, previamente fra*mentadas e impotentes,
moldeándolas en una entidad con un prop,sito consciente con poder por derecho propio"
Pone los fundamentos de una humanidad que se *obierna a sí misma, decide su propio
destino, como primer paso en esa direcci,n, expulsa la opresi,n a!ena" 0n ella crece el
único instrumento que puede abolir la he*emonía de clase de la explotaci,n+ el desarrollo
de la or*ani$aci,n proletaria si*nifica en sí mismo la repudiaci,n de todas las funciones de
la dominaci,n de clase+ representa el orden autocreado del pueblo, luchará de modo
implacable para repeler poner fin a la intervenci,n brutal a los esfuer$os desp,ticos de
represi,n que emprende la minoría dominante" 0s dentro de la or*ani$aci,n proletaria
donde crece la nueva humanidad, una humanidad que ahora se desarrolla por primera ve$ en
la historia del mundo como una entidad coherente+ la producci,n está desarrollandose como
una economía mundial unificada el sentido de pertenecencia recíproca está creciendo
simultáneamente entre los hombres, las firmes solidaridad fraternidad que los li*an !untos
como un or*anismo *obernado por una sola voluntad"
Nasta donde concierne a (autsk, la or*ani$aci,n consiste solamente en la asociaci,n o
sociedad 1real$ concreta2, formada por los obreros para cierta meta práctica de sus propios
intereses mantenida unida s,lo por las ataduras externas de normas estatutos, !usto como
una asociaci,n de empresarios o una sociedad de auda mutua de especieros" ?i esta atadura
externa se rompe, todo se fra*menta en otros tantos individuos aislados la or*ani$aci,n
desaparece" 0s entendible que una concepci,n de este tipo lleve a (autsk a pintar los
peli*ros externos que amena$an a la or*ani$aci,n en tales colores sombrios, a advertir tan
enér*icamente contra 1los ensayos de poder2 imprudentes que traen sucesivamente la
desmorali$aci,n, la deserci,n masiva el derrumbe de la or*ani$aci,n" A este nivel de
*enerali$aci,n no puede haber nin*una ob!eci,n a sus advertencias. nadie quiere ensaos
imprudentes de poder" 5i son las consecuencias infortunadas de una derrota una fantasía de
su parte+ corresponden a la experiencia de un movimiento obrero !oven" /uando los obreros
descubren primero la or*ani$aci,n, esperan *randes cosas de ella, entran en batalla llenos
de entusiasmo+ pero si la contienda está perdida, a menudo le vuelven la espalda a la
or*ani$aci,n en desaliento descora$onamiento, porque s,lo la consideran desde la
perspectiva directa, prctica, como una asociaci,n que proporciona beneficios inmediatos,
el nuevo espíritu tiene todavía que echar raíces firmes en ellos" RPero qué cuadro diferente
nos da la bienvenida en el movimiento obrero maduro, que está poniendo su estampa
siempre más inequívocamente en los países más avan$adosS -na otra ve$ vemos con qué
tenacidad los obreros se adhieren a sus or*ani$aciones, como nin*una derrota ni el
terrorismo más vicioso de las clases altas puede inducirles a abandonar la or*ani$aci,n"
0llos no ven en la or*ani$aci,n meramente una sociedad formada para prop,sitos de
conveniencia, sienten más bien que es su único poder, su único recurso, que sin la
or*ani$aci,n ellos son impotentes están indefensos, esta conciencia *obierna toda su
acci,n tan desp,ticamente como un instinto de autoconservaci,n"
0sto no es todavía cierto en todos los obreros, por supuesto, pero es la direcci,n en la que se
están desarrollando+ este nuevo carácter está volviendo cada ve$ más fuerte en el
proletariado" I los peli*ros pintaros tan oscuros por (autsk están, por lo tanto,
volviéndose de importancia cada ve$ menor" /iertamente, la lucha tiene sus peli*ros, pero
es no obstante el elemento de la or*ani$aci,n, es el único ambiente en que puede crecer
desarrollar su fuer$a interior" 5o conocemos nin*una estrate*ia que pueda traer s,lo
victorias nin*una derrota+ como quiera de cautos podamos ser+ los retrocesos derrotas
s,lo pueden evitarse completamente de!ando el campo sin luchar, ésto sería en la maoría
de los casos peor que una derrota" Debemos estar preparados para que nuestros avances
sean detenidos con muchísima frecuencia por la derrota, sin manera al*una de evitar la
batalla" /uando diri*entes bienintencionados se expresan sobre las serias consecuencias de
la derrota, los obreros pueden, por consi*uiente, replicar.
1/Piensas que nosotros$ por quienes la organización se 'a convertido en carne y sangre$
que sabemos y sentimos que la organización es ms para nosotros que nuestras mismas
vidas ))pues representa la vida y el futuro de nuestra clase))$ que simplemente debido a una
derrota perderemos inmediatamente la confianza en la organización y nos
descaminaremos0 1iertamente$ una sección entera de las masas que nos inundaron en el
ataque y la victoria ser arrastrada le*os de nuevo cuando suframos un revés2 pero esto
sólo significa que podemos contar con apoyo ms amplio para nuestras acciones que la
falange firmemente creciente de nuestros resueltos batallones de combate"2
0ste contraste entre las visiones de (autsk las nuestras propias también de!a claro c,mo
es que diferimos tan a*udamente en nuestra evaluaci,n de la or*ani$aci,n, aunque
compartamos la misma matri$ te,rica" 0s simplemente que nuestras perspectivas
corresponden a diferentes fases en el desarrollo de la or*ani$aci,n, las de (autsk a la
or*ani$aci,n en su primera floraci,n, las nuestras a un nivel más maduro de desarrollo" 0sto
es por lo que él considera que la forma externa de la or*ani$aci,n es lo que es esencial,
cree que toda la or*ani$aci,n está perdida si esta forma sufre" 0sto es por lo que toma la
transformaci,n del carácter proletario como la consecuencia de la or*ani$aci,n, en lu*ar de
como su esencia" 0sto es por lo que ve el efecto caracteriol,*ico principal de la
or*ani$aci,n sobre el obrero en la confian$a el autodominio traidos por los recursos
materiales de la colectividad HHen otras palabras, los fondosHH" 0sto es por lo que él advierte
que los obreros volverán sus espaldas a la or*ani$aci,n por desmorali$aci,n si sufre una
derrota maor" 6odo esto corresponde a la concepci,n que uno derivará de observar la
or*ani$aci,n en sus fases iniciales de desarrollo" )os ar*umentos que él expone contra
nosotros disponen, por consi*uiente, de una base en la realidad+ pero nosotros afirmamos
una !ustificaci,n maor para nuestra perspectiva en que pertenece a la nueva realidad que se
desplie*a irresistiblemente HHR no de!emos que se nos olvide que Alemania solamente ha
tenido poderosas or*ani$aciones proletarias durante una décadaSHH" 0sto, por tanto, refle!a
los sentimientos de la !oven *eneraci,n de obreros que ha evolucionado durante los últimos
die$ años" )as vie!as ideas todavía se aplican, por supuesto, pero en una medida
decreciente+ las concepciones de (autsk expresan los momentos primitivos, inmaduros de
la or*ani$aci,n, una fuer$a con la que contar todavía, pero inhibidora, retardante" ?e
revelará por la práctica qué relaci,n mantienen estas diferentes fuer$as entre sí, en las
decisiones actos mediante los cuales las masas proletarias muestren de lo que se
consideran capaces"

%. !a con&uista del 'oder
Para una refutaci,n de las extraordinarias observaciones de (autsk sobre el papel del
0stado la conquista del poder político para la discusi,n de su tendencia a ver anarquistas
por todas partes, debemos remitir al lector al )eip$i*er #olks$eitun* del %' septiembre"
Aquí añadiremos solamente unos pocos comentarios para clarificar nuestras diferencias"
)a cuesti,n acerca de c,mo el proletariado *ana los derechos democráticos fundamentales
que, una ve$ su conciencia de clase socialista está suficientemente desarrollada, le dotan de
la he*emonía política, es el problema básico que subace a nuestra táctica" 5osotros
asumimos la visi,n de que aquéllos s,lo pueden *anarse a la clase dominante en el curso de
enfrentamientos, en los que el poderío total de la última salta al campo contra el
proletariado en los que, consecuentemente, este poderío total es vencido" Ttra concepci,n
sería que la clase dominante cede estos derechos voluntariamente ba!o la influencia de
ideales democráticos o éticos universales, sin el recurso a los medios de coerci,n a su
disposici,n HHesta sería la evoluci,n pacífica hacia el estado del futuro contemplada por los
revisionistasHH" (autsk recha$a ambas visiones. Kqué posible alternativa haL" De sus
declaraciones nosotros inferimos que concebía la conquista del poder como la destrucci,n
de la fuer$a del enemi*o de una ve$ por todas, un acto único cualitativamente diferente de
toda la actividad previa del proletariado en la preparaci,n de esta revoluci,n" Dado que
(autsk recha$a esta lectura, puesto que es deseable que sus concepciones básicas a
respecto de la táctica sean entendidas claramente, procederemos a citar los pasa!es más
importantes" 0n octubre de %&%' escribía.
1En una situación como la que resultó en Alemania$ sólo puedo concebir la 'uelga general
pol#tica como un acontecimiento +nico en el que el proletariado entero$ a lo largo de la
nación$ se comprometa con todo su poder#o$ como una luc'a a vida o muerte$ una en la que
nuestro adversario es abatido o$ en su lugar$ todas nuestras organizaciones$ todo nuestro
poder es 'ec'o pedazos o por lo menos paralizado durante los a(os venideros.2
Na de suponerse que, por abatir a nuestro adversario, (autsk quiere decir la conquista del
poder político+ por otra parte, el único acto tendría que repetirse una se*unda o tercera ve$"
Por supuesto, la campaña podría también probarse insuficientemente poderosa, en este
caso habría fallado, habría resultado en una seria derrota, tendría, por consi*uiente, que
ser comen$ada de nuevo otra ve$" Pero si tuviese éxito, la meta final se habría conse*uido"
Ahora, sin embar*o, (autsk está ne*ando que al*una ve$ di!era que la huel*a de masas
pudiera ser un acontecimiento capa$ de derrumbar el capitalismo de un *olpe" /,mo, por
tanto, tenemos que tomarnos la cita anterior, simplemente no lo entiendo"
0n %&%%, (autsk escribía en su artículo 13a acción de masas2 acerca de las acciones
espontáneas de multitudes desor*ani$adas.
14i la acción de masas tiene é%ito$ sin embargo$ si es tan dinmica y tan tremendamente
e%tendida$ las masas tan despiertas y determinadas$ el ataque tan inesperado y la situación
en que coge a nuestro adversario tan desfavorable para él$ que su efecto es irresistible$
entonces las masas podrn e%plotar su victoria de una manera bastante diferente de 'asta
a'ora. 3?i*ue la referencia a las or*ani$aciones obreras"4 5onde estas organizaciones 'an
tomado raices$ 'a pasado el tiempo en el que las victorias del proletariado en acciones de
masas espontaneas ten#an é%ito solamente para sacar las casta(as del fuego a alguna
sección particular de sus oponentes que pasaban a estar en la oposición. 5e aqu# en
adelante$ podr disfrutarlos él mismo.2
5o puedo ver nin*una otra interpretaci,n posible de este pasa!e que que, como resultado de
un poderoso al$amiento espontáneo por parte de las masas desor*ani$adas, disparadas por
al*unos acontecimientos particularmente provocativos, el poder político cai*a ahora en
manos del proletariado mismo, en lu*ar de en manos de una camarilla bur*uesa como hasta
ahora" Aquí también se contempla la posibilidad de ataques, inicialmente fallando
desmoronandose en la derrota, antes de que el ataque ten*a éxito" )os prota*onistas de una
revoluci,n política de este tipo los métodos que estaban usando la situarían
completamente fuera del marco del movimiento obrero actual+ mientras el último estaba
continuando su actividad rutinaria de educaci,n or*ani$aci,n, la revoluci,n estallaría por
encima de él sin nin*una advertencia, 1como viniendo de otro mundo2, ba!o la influencia de
acontecimientos momentáneos" De este modo, no podemos ver otra interpretaci,n que esa
propuesta en nuestro artículo" 0l eni*ma de ello no es que en esta visi,n la revoluci,n sea
un solo acto preciso+ aun si la conquista del poder consistiese en varios actos tales Ehuel*as
masivas acciones 1calle!eras2F, la cuesti,n principal es el severo contraste entre la
actividad actual del proletariado la futura conquista revolucionaria del poder, que
pertenece a un orden completamente diferente de cosas" (autsk confirma esto ahora
explícitamente.
1Para evitar cualquier malentendido$ me gustar#a se(alar que mi polémica con la
camarada 3u%emburg trataba sobre la 'uelga general pol#tica$ y mi art#culo sobre la
.Acción de masas. acerca de los disturbios calle*eros. 5i*e de esos +ltimos que podr#an$ en
ciertas circunstancias$ llevar a levantamientos pol#ticos$ pero que eran impredecibles por
naturaleza y no podr#an ser instigados a voluntad. ,o estaba refiriéndome a las simples
demostraciones calle*eras...
Repetiré una vez ms que mi teor#a del -radicalismo pasivo.$ es decir$ esperar la ocasión
apropiada y el 'umor entre las masas$ ninguno de los cuales puede predecirse por
adelantado o acelerarse por decisión de la organización$ se refiere solamente a los
disturbios calle*eros y a las 'uelgas de masas orientados a afianzar una decisión pol#tica
particular ))y no a las demostraciones calle*eras$ ni a las 'uelgas de protesta)). 3as
+ltimas pueden muy bien ser convocadas de vez en cuando por del partido o el sindicato$
independiente del 'umor de las masas fuera de la organización$ pero no necesariamente
implican nuevas tcticas en tanto que siguen siendo meras demostraciones"2
5o nos pararemos en el hecho de que una huel*a de masas política, s,lo permisible como
un acontecimiento de una ve$ por todas durante %&%', por consi*uiente excluida de la
campaña prusiana contemporánea por el sufra*io, aparece ahora repentinamente entre las
acciones del día a día que pueden ser iniciadas al dar la señal como una 1'uelga de
protesta2" ?eñalaremos simplemente que (autsk está aquí haciendo una distinci,n precisa
entre acciones del día a día, que son s,lo demostraciones pueden convocarse a voluntad,
los acontecimientos revolucionarios imprevisibles del futuro" Pueden *anarse nuevos
derechos de ve$ en cuando en la lucha diaria+ éstos no son en nin*ún sentido pasos hacia la
conquista del poder, de otro modo la clase dominante ofrecería una resistencia a ellos que
s,lo podría superarse mediante las huel*as políticas" )os *obiernos amistosos con los
obreros pueden alternar con *obiernos hostiles a ellos, las demostraciones calle!eras
huel*as de masas pueden !u*ar al*ún papel en el proceso+ pero durante todo eso, nada
esencial cambiará+ nuestra lucha si*ue siendo 1una lucha política contra los *obiernos2 que
se restrin*e a la 1oposici,n2 de!a el poder del 0stado sus ministerios intacto" Nasta un
día, cuando los acontecimientos externos disparen un al$amiento popular masivo con
disturbios calle!eros huel*as políticas que pon*an fin a todo este asunto"
?,lo es posible mantener tal perspectiva restrin*iendo la observaci,n de uno a las formas
políticas externas e i*norando la realidad política tras de ellas" 0l análisis de la correlaci,n
de poder entre las clases en conflicto, como una asciende la otra declina, es la única clave
para entender el desarrollo revolucionario" 0sto transciende la distinci,n precisada entre la
acci,n del día a día la revoluci,n" )as diversas formas de acci,n mencionadas por
(autsk no son polos opuestos, sino parte de una clase *radualmente diferenciada de
formas de acci,n, débiles poderosas, dentro de la misma cate*oría"
0n primer lu*ar, por lo que se refiere a c,mo se desarrollan. incluso las demostraciones
francas no pueden ser convocadas a voluntad, sino que s,lo son posibles cuando un
sentimiento fuerte ha sido despertado por causas externas, como el coste creciente de la vida
el peli*ro de la *uerra ho, o las condiciones de sufra*io en Prusia en %&%'" /uando más
fuerte sea el sentimiento despertado, más vi*orosamente pueden desarrollarse las protestas"
)o que (autsk tiene que decir sobre la forma más poderosa de huel*a de masas, a saber,
que debemos 1darle el apoyo ms enérgico y usarla para fortalecer al proletariado2, no va
lo bastante le!os para casos donde esta situaci,n a ha *enerado un movimiento de masas+
cuando las condiciones lo permitan, el Partido, como el portador consciente de las más
profundas sensibilidades de las masas explotadas, debe insti*ar tal acci,n como es necesario
asumir la direcci,n del movimiento HHen otras palabras, !u*ar el mismo papel en los
acontecimientos de importancia maor que reali$a ho a escala más pequeñaHH" )os factores
precipitantes no pueden preverse, pero somos nosotros quienes actuamos sobre ellos"
0n se*undo lu*ar, por lo que se refiere a aquellos que toman parte. nosotros no podemos
restrin*ir nuestras demostraciones presentes solamente a miembros del partido+ aunque
éstos formen al principio el núcleo, otros vendrán a nosotros en el curso de la lucha" 0n
nuestro último artículo mostramos que el círculo de aquéllos involucrados crece en tanto la
campaña se desarrolla, hasta que inclue a las amplias masas del pueblo+ no ha nunca
nin*una cuesti,n de disturbios calle!eros in*obernables en el vie!o sentido"
0n tercer lu*ar, por lo que se refiere a los efectos que tiene tal acci,n. la conquista del poder
por medio de las formas de acci,n más potentes básicamente equivale a la liquidaci,n de
los poderes de coerci,n disponibles para el enemi*o a la formaci,n de nuestro propio
poder+ pero aún las protestas actuales, nuestras simples demostraciones calle!eras,
desplie*an este efecto a una pequeña escala" /uando la policía tenía que abandonar sus
esfuer$os por impedir las demostraciones en la pura impotencia en %&%', ésa fue una
primera señal de que empe$aban a desmoronarse los poderes coercitivos del 0stado+ el
contenido de la revoluci,n consiste en la destrucci,n total de estos poderes" 0n este sentido,
ese e!emplo de la acci,n de masas puede verse como el principio de la revoluci,n alemana"
0l contraste entre nuestras respectivas visiones, tal como han sido expuestas aquí, puede
parecer ser puramente te,rico a primera vista+ pero tiene, no obstante, *ran importancia
práctica con respecto a las tácticas que adoptamos" 6al como lo ve (autsk, cada ve$ que la
oportunidad de una acci,n vi*orosa sur!a debemos detenernos considerar si no podría
llevar a un 1ensao de fuer$a2, un esfuer$o por hacer la revoluci,n, esto es, a la
movili$aci,n de toda la fuer$a de nuestro adversario contra nosotros" I debido a que se
acepta que somos demasiado débiles para emprender esto, será mu facil huir de cualquier
acci,n HHéste era el peso del debate en la huel*a de masas en 5ie ,eue 6eit en %&%'HH"
Aquéllos que recha$an la dicotomía de (autsk entre la acci,n diaria la revoluci,n, sin
embar*o, estiman cada acci,n como un problema inmediato, a ser evaluado se*ún las
condiciones predominantes el humor de las masas, al mismo tiempo, como parte de un
*ran prop,sito" 0n cada campaña uno presiona tanto hacia delante como parece posible en
las condiciones dadas, sin permitirse ser debilitado por consideraciones te,ricas en*añosas
proectadas hacia el futuro+ pues el problema no es nunca el de una revoluci,n total, ni el
de una victoria con importancia s,lo para el presente, sino siempre el de un paso adelante a
lo lar*o del camino de la revoluci,n"

(. )ctividad 'arlamentaria y acci$n de las masas
)a acci,n de masas no es nada nuevo. es tan vie!a como la actividad parlamentaria misma"
6oda clase que ha hecho uso del parlamento también ha acudido en ocasiones a la acci,n de
masas+ pues constitue un complemento necesario o HHme!or aúnHH un correctivo a la acci,n
parlamentaria" Dado que, en los sistemas parlamentarios desarrollados, el parlamento
mismo promul*a la le*islaci,n, incluendo la le*islaci,n electoral, una clase o camarilla
que ha *anado una ve$ la superioridad está en posici,n de afian$ar su dominaci,n para
siempre, independientemente de todo el desarrollo social" Pero si su he*emonía se vuelve
incompatible con una nueva fase de desarrollo, la acci,n de masas, a menudo en la forma de
una revoluci,n o de un levantamiento popular, interviene como una influencia correctiva,
barre a la camarilla *obernante, impone una nueva le electoral en el parlamento, así
reconcilia el parlamento la sociedad una ve$ más" )a acci,n de masas también puede
ocurrir cuando las masas están en apuros particularmente horribles, para impeler al
parlamento a aliviar su miseria" 0l miedo a las consecuencias de la indi*naci,n de las masas
induce frecuentemente a la clase que sostiene el poder parlamentario a hacer concesiones
que las masas no habrían obtenido de otro modo" ?i las masas tienen o no portavoces en el
parlamento en tales ocasiones está le!os de carecer de importancia, pero es no obstante de
importancia secundaria+ la fuer$a determinante crucial descansa fuera"
Nemos entrado ahora, nuevamente, en un periodo en el que esta influencia correctiva en el
funcionamiento del parlamento es más necesaria que nunca+ la lucha por el sufra*io
democrático por un lado, el coste creciente de la vida el peli*ro de la *uerra por el otro,
están inflamando la acci,n de masas" A (autsk le *usta señalar que no ha nada nuevo en
estas formas de lucha+ acentúa la similitud con las más tempranas" 5osotros, sin embar*o,
enfati$amos los nuevos elementos que las distin*uen de todas las que se han producido
antes" 0l hecho de que el proletariado socialista de Alemania haa empe$ado a usar estos
métodos los dota de una importancia e implicaciones enteramente nuevas, fue
precisamente a su clarificaci,n a lo que se dedicaba mi artículo" 0n primer lu*ar, porque el
proletariado altamente or*ani$ado, consciente como clase, del que el proletariado alemán es
el e!emplo más desarrollado, tiene un carácter de clase completamente diferente del de las
masas populares hasta ahora, sus acciones son, por consi*uiente, cualitativamente
diferentes" 0n se*undo lu*ar, porque este proletariado está destinado a promul*ar una
revoluci,n de lar*o alcance, la acci,n que tome tendrá, por consi*uiente, un efecto
profundamente subversivo sobre el con!unto de la sociedad, sobre el poder del 0stado
sobre las masas, aun cuando no sirva directamente a una campaña electoral"
(autsk no está !ustificado, por lo tanto, a apelar a <n*laterra como un modelo 1en el que
podemos estudiar me*or la naturaleza de la acción de masas moderna2" )o que a nosotros
nos preocupa es la acci,n pol#tica de masas orientada a afian$ar nuevos derechos a dar así
expresi,n parlamentaria al poder del proletariado. en <n*laterra se trataba de un caso de
acci,n de masas por parte de los sindicatos, una huel*a de masas en apoo de las
reivindicaciones sindicales que expresaba la debilidad de los vie!os métodos sindicales
conservadores de buscar auxilio del *obierno" )o que a nosotros nos concierne es un
proletariado tan políticamente maduro, tan profundamente instilado con el socialismo como
lo está aquí, en Alemania+ el conocimiento socialista la claridad política necesarias para
tales acciones estaba completamente ausente entre las masas en la huel*a en <n*laterra" Por
supuesto, los últimos acontecimientos también demuestran que el movimiento obrero no
puede arre*larselas sin las acciones de masas+ ellas son también una consecuencia del
imperialismo" Pero, a pesar de las admirables solidaridad determinaci,n manifestadas en
ellas, tenían más bien el carácter de arranques desesperados que el de acciones deliberadas
conduciendo a la conquista del poder, que s,lo un proletariado profundamente imbuido en
el socialismo puede emprender"
/omo señalamos en el )eip$i*er #olks$eitun*, la actividad parlamentaria la acci,n de las
masas no son incompatibles entre sí+ la acci,n de masas en la lucha por el sufra*io dota a la
actividad parlamentaria de una base nueva, más amplia" I en nuestro primer artículo
defendimos que el creciente coste de la vida el peli*ro de *uerra ba!o el imperialismo, la
forma moderna del capitalismo, están en la raí$ de la acci,n de masas moderna"
0l camarada (autsk 1falla a ver2 c,mo esto resulta en 1la necesidad de nuevas tácticas2
HHla necesidad de la acci,n de masas, en otras palabrasHH+ pues la acci,n de masas orientada
a 1alterar o exi*ir decisiones del parlamento2 no puede suprimir en maor medida los
efectos básicos del capitalismo HHlas causas de la elevaci,n del coste de la vida, por e!emplo,
que descansa en las malas cosechas, la producci,n de oro el sistema de cártelesHH contra
los cuales son impotentes los parlamentos, que cualquier otra forma de acci,n política" 0s
una pena que los parisienses impulsados a la revuelta en %BOB por la crisis el coste
creciente de la vida no supiesen eso+ no habrían hecho ciertamente la Cevoluci,n de
Debrero"
Mui$ás el camarada (autsk vería esto como otra demostraci,n aun de la incomprensi,n de
las masas, cuo instinto es sordo a las ale*aciones de la ra$,n" Pero si, estimuladas por el
hambre la miseria, las masas se al$an !untas demandan alivio a pesar de los ar*umentos
del te,rico de que nin*una forma de acci,n política puede lo*rar al*o frente a los males
fundamentales del capitalismo, entonces es que son los instintos de las masas los que están
lo correcto la ciencia del te,rico la que está equivocada" Primero, porque la acci,n puede
fi!arse metas inmediatas que no son un sin sentido+ cuando están sometidos a una presi,n
poderosa, los *obiernos aquéllos con autoridad pueden hacer un *ran pacto para aliviar la
miseria, incluso cuando esta tiene causas más profundas no puede ser alterada meramente
mediante la decisi,n parlamentaria HHcomo pudieron los impuestos aranceles en
AlemaniaHH" ?e*undo, porque el efecto duradero de la acci,n de masas a *ran escala es un
*olpe que quiebra más o menos la he*emonía del capital, por eso ataca la raí$ del mal"
(autsk procede constantemente a partir de la asunci,n de que, mientras tanto el
capitalismo no haa sido transformado en socialismo, debe aceptarse como un hecho fi!o,
invariable, contra cuos efectos es vano luchar" Durante el periodo en el que el proletariado
es todavía débil, es cierto que una manifestaci,n particular del capitalismo HHcomo la *uerra,
el coste creciente de la vida, el desempleoHH no puede ser suprimida mientras el resto del
sistema continue funcionando en todo su poderio" Pero esto no es cierto para el periodo del
declive capitalista, en el que ahora el proletariado poderoso, él mismo una fuer$a elemental
del capitalismo, arro!a su propia voluntad poder a la balan$a de las fuer$as elementales" ?i
esta visi,n de la transici,n del capitalismo al socialismo le parece 1muy oscura y
misteriosa2 al camarada (autsk HHlo que s,lo si*nifica que es nueva para a élHH, entonces
es s,lo porque él considera el capitalismo el socialismo como entidades fi!as, elaboradas
de antemano, falla a captar la transici,n del uno al otro como un proceso dialéctico" /ada
asalto del proletariado a los efectos peculiares del capitalismo si*nifica un debilitamiento
del poder del capital, un fortalecimiento de nuestro propio poder un paso adelante en el
proceso de la revoluci,n"

*. +l marxismo y el 'a'el del ,artido
0n conclusi,n, unas pocas palabras más sobre la teoría" Jstas son necesarias porque
(autsk indica, de ve$ en cuando, que nuestro traba!o se sale de la concepci,n materialista
de la historia, la base del marxismo" 0n un lu*ar describe nuestra concepci,n de la
naturale$a de la or*ani$aci,n como espiritualismo malamente adecuado para un
materialista" 0n otra ocasi,n, adopta nuestra visi,n de que el proletariado debe desarrollar
su poder su libertad 1en constante ataque y avance2, en una lucha de clases escalando de
un compromiso a otro, como si di!era que el e!ecutivo del Partido tiene que 1instigar2 la
revoluci,n"
0l marxismo explica todas las acciones hist,ricas políticas de los hombres en términos de
sus relaciones materiales, en particular sus relaciones econ,micas" -na recurrente
concepci,n err,nea bur*uesa nos acusa de i*norar el papel de la mente humana en esto,
de hacer del hombre un instrumento muerto, un títere de las fuer$as econ,micas" 5osotros
insistimos, a su ve$, en que el marxismo no elimina la mente" 6odo lo que motiva las
acciones de los hombres lo hace a través de la mente" ?us acciones están determinadas por
su voluntad, por todos los ideales, principios motivos que existen en la mente" Pero el
marxismo mantiene que el contenido de la mente humana no es otra cosa, nada, sino un
producto del mundo material en el que el hombre vive, que las relaciones econ,micas, por
consi*uiente, s,lo determinan sus acciones mediante sus efectos sobre su mente la
influencia sobre su voluntad" )a revoluci,n social solamente si*ue al desarrollo del
capitalismo porque la conmoci,n econ,mica transforma primero la mente del proletariado,
dotándola de un nuevo contenido diri*iendo la voluntad en este sentido" Uusto como la
actividad socialdem,crata es la expresi,n de una nueva perspectiva una nueva
determinaci,n instilandose en la mente del proletariado, así la or*ani$aci,n es una
expresi,n consecuencia de una profunda transformaci,n mental en el proletariado" 0sta
transformaci,n mental es el término de mediaci,n mediante el que el desarrollo econ,mico
conduce al acto de la revoluci,n social" 5o puede haber ciertamente nin*ún desacuerdo
entre (autsk nosotros en que éste es el papel que el marxismo atribue a la mente"
I todavía incluso en relaci,n con esto nuestras visiones difieren+ no en la esfera de lo
abstracto, la formulaci,n te,rica, sino en nuestro énfasis práctico" ?,lo cuando se toman
!untas, las dos declaraciones 13as acciones de los 'ombres estn enteramente determinadas
por sus relaciones materiales2 13os 'ombres deben 'acer ellos mismos su 'istoria a
través de sus propias acciones2 forman la visi,n marxista en su con!unto" )a primera
exclue la noci,n arbitraria de que una revoluci,n puede hacerse a voluntad+ la se*unda
elimina el fatalismo, que nos tendría simplemente a la espera hasta que la revoluci,n
acaeciera por su propia cuenta a través de al*una perfecta fruici,n del desarrollo" 8ientras
ambas máximas son correctas en términos te,ricos, reciben necesariamente *rados
diferentes de énfasis en el curso del desarrollo hist,rico" /uando el Partido está floreciendo
inicialmente debe, antes de cualquier otra cosa, or*ani$ar al proletariado, viendo su propio
desarrollo como el ob!etivo primario de su actividad+ la verdad encarnada en la primera
máxima le proporciona la paciencia para el lento proceso de construcci,n, el sentido de que
el tiempo de *olpes políticos EputschesF prematuros está pasado la certe$a tranquila de la
victoria final" 0n este período, el marxismo asume un carácter predominantemente
'istórico)económico+ es la teoría de que toda la historia está econ,micamente determinada,
hace vibrar en nosotros la comprensi,n de que debemos esperar que las condiciones
maduren" Pero, cuanto más se or*ani$a el proletariado en un movimiento de masas capa$ de
una intervenci,n fuerte en la vida social, más está obli*ado a desarrollar el sentido de la
se*unda máxima"
0l conocimiento alcan$a ahora que la cuesti,n no es simplemente interpretar el mundo, sino
transformarlo" 0l marxismo se convierte ahora en la teor#a de la acción proletaria" )as
cuestiones de c,mo precisamente el espíritu la voluntad del proletariado se desarrollan
ba!o la influencia de las condiciones sociales c,mo las diversas influencias lo moldean,
entra ahora en el primer plano+ el interés por el lado filos,fico del marxismo por la
naturale$a de la mente viene ahora a la vida" Dos marxistas influenciados por estas
diferentes fases se expresarán, por consi*uiente, ellos mismos de modo diferente, uno
acentuando principalmente la naturale$a determinada de la mente, el otro su papel activo+
ambos llevarán sus verdades respectivas a la batalla el uno contra el otro, aunque ambos
rinden homena!e a la misma teoría marxiana"
Desde el punto de vista práctico, sin embar*o, este desacuerdo adquiere otro cari$" 5osotros
estamos enteramente de acuerdo con (autsk en que un individuo o *rupo no puede hacer
la revoluci,n" <*ualmente, (autsk estará de acuerdo con nosotros en que el proletariado
debe hacer la revoluci,n" Pero, Kc,mo están las cosas a respecto del Partido, que es un
término medio, por un lado un amplio *rupo que decide conscientemente que acci,n
tomará, por el otro el representante diri*ente del proletariado enteroL K/uál es la
función del PartidoL
/on respecto a la revoluci,n, (autsk lo sitúa como si*ue en su exposici,n de su táctica.
13a utilización de la 'uelga general pol#tica$ pero sólo en casos e%cepcionales$ e%tremos$
cuando las masas ya no pueden ser refrenadas"2
Así, el Partido tiene que detener a las masas mientras puedan ser retenidas+ mientras sea
posible de al*ún modo, debe considerar su funci,n como matener a las masas plácidas,
refrenarlas de tomar la acci,n+ s,lo cuando esto a no es posible, cuando la indi*naci,n
popular está amena$ando con reventar todo constreñimiento, él abre las compuertas si es
posible se pone él mismo a la cabe$a de las masas" )os papeles se distribuen, de este
modo, de tal manera que toda la ener*ía, toda la iniciativa en la que la revoluci,n tiene sus
orí*enes debe venir de las masas, mientras que la funci,n del Partido es detener esta
actividad, in'ibirla, contenerla mientras sea posible" Pero la relaci,n no puede ser
concebida de este modo" /iertamente, toda la ener*ía proviene de las masas, cuo potencial
revolucionario se despierta por la opresi,n, la miseria la anarquía, quienes mediante su
revuelta deben entonces abolir la he*emonía del capital" Pero el Partido les ha enseñado que
los arranques desesperados por parte de individuos o *rupos individuales son vanos, que
el éxito s,lo puede lo*rarse a través de la acci,n colectiva, unitaria, or*ani$ada" Na
disciplinado a las masas las ha refrenado de diseminar infructuosamente su actividad
revolucionaria" Pero esto, por supuesto, es s,lo un aspecto, el aspecto negativo de la funci,n
del Partido+ debe mostrar simultáneamente en términos positivos c,mo estas ener*ías
pueden ponerse a traba!ar de una manera diferente, productiva, enseñar el camino para
hacerlo"
)as masas, por así decirlo, transfieren parte de su ener*ía, su prop,sito revolucionario, a la
colectividad or*ani$ada, no para que se disipe, sino para que el Partido pueda utili$arla
como su voluntad colectiva" )a iniciativa potencial para la acci,n espontánea que las
masas entre*an no se pierde de hecho al hacer esto, sino que reaparece en otra parte en
otra forma como la iniciativa potencial del Partido para la acci,n espontánea+ tiene lu*ar
una transformaci,n de la ener*ía respecto a como era" <ncluso cuando la indi*naci,n más
fero$ alumbra entre las masas HHsobre el creciente coste de la vida, por e!emploHH ellas
permanecen en calma, pues confian al Partido convocarlas para actuar de tal modo que su
ener*ía sea utili$ada de la manera más apropiada más exitosa posible"
)a relaci,n entre las masas el Partido no puede, por lo tanto, ser como (autsk la ha
presentado" ?i el Partido viese su funci,n como refrenar a las masas de la acci,n mientras
pudiese hacerlo, entonces la disciplina de partido si*nificaría una pérdida para las masas de
su iniciativa potencial para la acci,n espontánea, una pérdida real, no una
transformaci,n de la ener*ía" 3a e%istencia del Partido reducir#a entonces la capacidad
revolucionaria del proletariado ms que incrementarla" 5o puede simplemente sentarse
esperar hasta que las masas asciendan espontáneamente a pesar de haberle confiado parte de
su autonomía+ la disciplina confian$a en la direcci,n del Partido que mantiene a las masas
calmadas lo coloca ba!o una obli*aci,n de intervenir activamente dar él mismo a las
masas la llamada a la acci,n en el momento correcto" Así, como a hemos ar*umentado, el
Partido tiene efectivamente el deber de insti*ar la acci,n revolucionaria, porque él es el
portador de una parte importante de la capacidad de acci,n de las masas+ pero no puede
hacerlo como cuando le a*rade, pues no ha asimilado la voluntad entera del proletariado
entero, no puede, por lo tanto, mandarle como a una tropa de soldados" Debe esperar el
momento correcto. no hasta que las masas no esperen más estén ascendiendo por su
cuenta, sino hasta que las condiciones despierten tal sentimiento en las masas que la acci,n
a *ran escala ten*a una oportunidad de éxito"
Jste es el modo en que, en la doctrina marxista, se comprende que, aunque los hombres
estén determinados e impelidos por el desarrollo econ,mico, hacen su propia historia" 0l
potencial revolucionario de la indi*naci,n despertada en las masas por la naturale$a
intolerable del capitalismo no debe quedar inexplotado ser perdido por eso+ ni debe
dispersarse en arranques desor*ani$ados, sino hecho apto para el uso or*ani$ado en la
acci,n insti*ada por el Partido con el ob!etivo de debilitar la he*emonía de capital" 0s en
estas tácticas revolucionarias que la teoría marxista se convertirá en realidad"

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