CCAP  Año 5 Módulo 3  31

Gabriel Lago Barney
Negligencia o descuido
N e g l i g e n c i a o d e s c u i d o
Gabriel Lago Barney
Pediatra, doctorando en Ciencias de la Educación
Director Departamento de Pediatría
Pontificia Universidad Javeriana
La negligencia o descuido se define como la
privación de las necesidades biológicas, afecti-
vas, intelectuales, sociales, morales, éticas, de
valores y espirituales del niño cuando se les
pueden brindar.
Se debe diferenciar la negligencia de la
pobreza en que en esta no existen las capacidades
ni recursos para proveer al niño de sus necesi-
dades, generándose maltrato social, situación
en la que el Estado es incapaz de brindar a
sus ciudadanos la infraestructura, programas,
seguridad y oportunidades para satisfacer las
necesidades básicas.
En el caso de la ignorancia, pueden estar pre-
sentes los recursos, pero no se han desarrollado
adecuadamente las capacidades o se desconoce
el alcance de estas y los recursos.
La existencia de estos límites mal defini-
dos hace difícil determinar la condición de
negligencia.
La imposibilidad de determinar lo óptimo
dentro de un contexto lleva a analizar cada caso
en forma particular y en ocasiones reduce la
obligación de los cuidadores a brindarles a sus
hijos o acudidos solo las necesidades básicas, lo
cual se confunde con las obligaciones del Estado,
facilitando la confusión con el maltrato social.
Epidemiología
La dificultad para delimitar los conceptos de
negligencia, pobreza e ignorancia no permite
tener claridad acerca de la magnitud del proble-
ma; sin embargo, en un intento por identificar la
negligencia se realizó un estudio multicéntrico
entre enero y septiembre de 1994 en el que de
3213 casos, 11,8% correspondieron a negligencia
o descuido.
En el estudio se observaron diferencias
significativas por sexo. El grupo de edad más
afectado fue el de 10-15 años, seguido por el
de 5-10 años, lo cual puede explicarse por la
alta prevalencia de accidentes en este grupo de
edad y la interpretación dada a los casos por
los diferentes observadores. El grupo de menor
negligencia fue el de menores de un año.
Según la gravedad, la mayoría de casos de
negligencia fue clasificado como severo, lo cual
de hecho los llevó a consultar. Los principales
agresores fueron en su orden la madre, el padre,
ambos padres y personas al cuidado de los niños
sin nexos con la familia.
Según el ICBF, en 2003 el consolidado nacio-
nal de denuncias por maltrato fue de 26.824,
de las cuales 32% corresponden a negligencia
y maltrato.
En Estados Unidos, este tipo de maltrato
constituye 48% de todos los informes, pero al
modificar los criterios de la definición aumentó
a 63% en 1986.
Es necesario anotar que en las estadísticas
que se manejan en Estados Unidos se incluyó
el maltrato social (ejercido por toda persona al
32  Precop SCP  Ascofame
Negligencia o descuido
cuidado de los niños independientemente de su
relación con el niño) y las necesidades básicas
insatisfechas, que para nuestra clasificación se
ha desagregado en maltrato social y negligen-
cia o descuido. La desagregación obedece a
patrones de intervención, que en nuestro caso
son diferentes dependiendo del origen de la
negligencia o descuido.
En el caso del Reino Unido, la definición de
negligencia o descuido se da como un desarrollo
de la Convención de los Derechos del Niño fir-
mada por este reino en 1989, que al desarrollar
el artículo 24 identificó dos categorías de negli-
gencia: 1) medidas sociales que pueden afectar a
los niños y 2) mejoramiento de las condiciones
sociales que requieren atención.
En la primera categoría se incluye la atención
perinatal, las inmunizaciones, la salud infantil,
el control del tabaquismo y el consumo de sus-
tancias psicoactivas. Estas categorías equivalen
a nuestra negligencia o descuido.
La segunda categoría comprende el des-
empleo, la pobreza y el desarraigo (gente de la
calle). Esta categoría equivale a nuestro maltrato
social.
Bajo los criterios descritos, en el Reino
Unido las cifras para 1990 registraban 10% de
negligencia. Al igual que en Estados Unidos, la
negligencia comprende el maltrato social.
Adicionalmente, la poca conciencia exis-
tente en nuestro medio sobre las necesidades
y limitaciones de los niños hace que muchas
situaciones de negligencia o descuido en niños
no sean consideradas como tales y, por consi-
guiente, no se denuncien ni registren.
Desde la puesta en vigencia de la Convención
de los Derechos del Niño, la mirada cambió
de una perspectiva de problemas a una de
derechos vulnerados, lo cual agrava nuestra
situación de negligencia y deja sin piso cifras
como las mencionadas en el estudio nacional.
Esto conduce a plantear nuevas metodologías
para analizar la negligencia y su diferenciación
de la pobreza y el maltrato.
En el futuro cercano será necesario fusionar
el denominado maltrato social con la negligencia
en cuanto el asunto que se debe resolver compete
por igual a la familia, el Estado y la comunidad
y no al Estado y a la familia como se planteaba
antes de la vigencia de la Convención de los
Derechos del Niño.
Basados en este enfoque se agruparán bajo este
título la negligencia o descuido con el maltrato
social el cual se define como aquel en que el Estado
es incapaz de brindar a sus ciudadanos la infraes-
tructura, programas, seguridad y oportunidades
para satisfacer las necesidades básicas.
Tipos de negligencia
El principio básico que rige la negligencia es
el de un conocimiento previo por parte del
cuidador de una situación de peligro y poder
tomar una medida de protección o prevención
oportuna que mitigue o elimine el riesgo al que
está expuesto el niño.
Un segundo elemento está constituido por
la intencionalidad en no tomar la medida o
precipitar los eventos, a pesar de conocer los
riesgos a los que está expuesto el niño.
Las diferentes situaciones de negligencia o
descuido se pueden presentar por ambientes
físicos inadecuados, presencia de situaciones
de riesgo ambiental, cuidado inapropiados de
los niños o negligencia en el acompañamiento
a sus procesos de desarrollo.
A continuación se presentan las diferentes
formas de negligencia desde la perspectiva de
derechos y teniendo en cuenta las consideracio-
nes ambientales y sociales pertinentes:

Ambientes físicos inadecuados

Presencia de situaciones de riesgo ambiental
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Cuidados inapropiados de los niños

Negligencia en el acompañamiento a los proce-
sos de desarrollo de los niños
Ambientes físicos inadecuados
Estos ambientes inapropiados se refieren a
hogares, habitaciones y condiciones sanita-
rias.
Hogares inapropiados
Comprenden hogares con ubicación o estructu-
ras inapropiadas para los niños, o con diseños
y materiales peligrosos. También, aquellos
con mobiliario inadecuado o con equipos,
instalaciones, elementos químicos o físicos de
riesgo. Además, se incluyen aquellos hogares
con gran número de personas o alta densidad
y diversidad poblacional, tanto de animales
como de vegetales.
Habitaciones
El espacio vital del niño (habitación) debe ser
apropiado para el sueño, cómodo y con mínima
contaminación de ruido y polvo, entre otros.
Además, debe brindar la protección adecuada
y la privacidad necesaria, teniendo en cuenta
las diferencias entre las edades y sexos.
Cada niño debe tener su cama con espacio
vital, evitando, según la edad, la distribución de
las camas en camarotes. El hecho de compartir
la cama aumenta el riesgo de abuso sexual de los
niños o niñas y altera su capacidad de sueño con
las consiguientes implicaciones en el desempeño
escolar de un niño que duerme mal.
En caso de no tener control de esfínteres se
deben tomar las medidas necesarias de aseo y
seguridad.
En pocas palabras, la habitación, particular-
mente la cama, constituye la base de los límites
en los niños y permite desarrollar la sensación
de pertenencia.
Condiciones sanitarias
Estas condiciones se refieren al aseo general
de la casa y a los cuidados en la preparación y
almacenamiento de los alimentos, así como a
su frescura, pertinencia para cada edad y valor
nutritivo para los niños. Además, al aseo de los
juguetes y la ropa, teniendo presente la diferencia
entre el lavado de la ropa según la edad.
El baño de los niños es fundamental en
el mantenimiento de la salud, al igual que el
cuidado de la dentadura.
Otro aspecto importante de estas condiciones
es el control de insectos, roedores y el manejo
apropiado de las mascotas.
Muchos de los accidentes de los niños ocurren
cuando se emplean elementos químicos peli-
grosos en la casa, como algunos detergentes,
químicos para desmanchar, insecticidas y ceras,
entre otros, que si no se guardan en lugares
seguros o se aplican oportunamente constituyen
riesgos para los niños.
Áreas como la cocina y los baños deben estar
vetados para los niños menores sin compañía de
adultos responsables. Uno de los sitios de mayor
riesgo en el área rural lo constituyen los pozos, alji-
bes y albercas, por el alto riesgo de ahogamiento.
Las áreas donde se pone material reciclable o
basura deben estar protegidos y cubiertos para
imposibilitar el acceso de los niños.
Riesgos ambientales
Estos riesgos son: quemaduras, almacenamiento
de drogas o químicos y factores físicos.
Riesgo de quemaduras
Este riesgo es común en hogares donde se alma-
cenan combustibles en el hogar al lado de mate-
riales inflamables como las camas. Igualmente,
la inseguridad a la que están expuestas las comu-
34  Precop SCP  Ascofame
Negligencia o descuido
nidades hace necesario la instalación de rejas por
parte de los usuarios, que en caso de ocurrir un
incendio impedirán las maniobras de rescate por
las características de instalación de estas.
Almacenamiento de drogas y químicos
Estas sustancias constituyen un riesgo alto
de intoxicación, al igual que los detergentes,
removedores de manchas e insecticidas, los
cuales deben almacenarse bajo llave y fuera
del alcance de los niños, preferiblemente en un
lugar de difícil acceso.
Factores físicos
Se debe tener presente la temperatura del agua
en el momento de bañar a los niños, evitar la
presencia de ellos mientras se plancha en casa
y, cuando se está cocinando la cocina debe ser
prohibida para los niños. La exposición de agua
a más de 54 grados centígrados por menos de
treinta segundos o a 56 grados durante tres
segundos producirá una quemadura grave.
Cuidados inapropiados de los niños
La mayoría de las enfermedades y muertes de los
niños en los países en desarrollo no deberían suce-
der y podrían ser prevenidas con mejor nutrición,
mejor higiene, mejor vivienda y mejor atención
en salud. Es imperativo que los trabajadores de
la salud y comunitarios hagan lo que puedan con
los recursos a su alcance, al mismo tiempo que
trabajan en mejorías planeadas a largo plazo.
Se analizarán aspectos como nutrición,
vestido, higiene, estado de salud y falta de
supervisión.
Nutrición
La alimentación constituye una de las dimensio-
nes primordiales en el crecimiento y desarrollo
de los niños, por lo cual es necesario que la dieta
sea balanceada, suficiente, apropiada y atractiva
para la edad de cada niño.
Lo común es que los padres estén en función
de la alimentación de los hijos, lo cual en oca-
siones produce relaciones traumáticas mediadas
por la alimentación ofrecida por el cuidador y
deseada por el niño ocasionando conflictos y
situaciones de permisividad en función de que
niño reciba algo.
Lo dispendioso de la técnica e imagina-
ción requerida para alimentar a un niño en
ocasiones genera estereotipos efectivos que en
la mayoría no corresponde a los patrones de
alimentación más convenientes produciendo
alteraciones en los hábitos alimenticios y en
ocasiones en las estructuras de la cavidad oral
(caries por el uso prolongado del biberón por
ejemplo).
Vestido
En ocasiones la existencia de ropa inapropiada
para la edad, clima u ocasión hace que algunos
niños se sientan incómodos con la ropa que
tienen. Igualmente, el desaseo o estado en que
esta se encuentre pueden considerarse como
indicadores de pobreza, presión social por la
moda o descuido en la presentación del niño,
sugiriendo muchas veces poca atención.
Estado de higiene
Los niños en situación de negligencia tienden
a estar desaseados, huelen con frecuencia a
heces, orina o sudor y pueden presentar costras
de mugre y abundante cerumen en los oídos.
La dentadura se suele encontrar en pésimo
estado de higiene, con presencia de caries sin
obturar, ausencia de piezas dentales y halitosis,
asociándose en muchos de los casos con mala
articulación en el lenguaje.
Una de las características más frecuentes
de descuido en los niños que no asisten a
jardín infantil es la presencia de piojos o de
escabiosis, así como dermatitis actínica y
picadura por pulgas con múltiples cicatrices
en la piel.
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Gabriel Lago Barney
La mayoría de las veces es difícil determi-
nar el límite entre descuido y pobreza, pero la
evaluación del entorno del niño puede ayudar
a aclarar las circunstancias condicionantes de
lo observado.
Estado de salud
Una de las características fundamentales para
sospechar negligencia en nuestro medio es la
ausencia de inmunizaciones o su retraso sin
causa justificada. Igualmente, la consulta por
enfermedades graves tiende a ser tardía y no
se le da la importancia que merece, tendiendo
a considerar al niño como débil o cobarde.
Muchos de los niños que acuden de manera
tardía acuden por los servicios de urgencias
y presentan asociados varios de los hallazgos
mencionados previamente.
Falta de supervisión
Es frecuente que los niños sometidos a situa-
ciones de negligencia pasen largos períodos
de tiempo solos y tengan con frecuencia caí-
das y golpes difíciles de explicar, ya sea por
desconocimiento de lo sucedido por parte del
cuidador o por haber ocurrido en condiciones
peligrosas o con objetos igualmente peligrosos
para la edad.
En muchas de las ocasiones estas caídas y
golpes son facilitados por el cuidador, quien
estando presente no toma las medidas y deja
que esto pase argumentando un proceso
educativo basado en la experiencia, sin medir
las consecuencias o manifestando una escasa
capacidad de análisis de los riesgos a que está
expuesto el niño.
Otra de las situaciones que se presentan
en clases socioeconómicas más privilegiadas
es el hecho que la información sea suminis-
trada en su gran mayoría por la niñera y la
madre conozca poco de lo que suceda con el
niño, estando este mucho más apegado a la
cuidadora.
La característica más evidente de este tipo
de negligencia se encuentra durante el examen
cuando es la niñera quien desviste, acompaña y
viste al niño durante la consulta médica tomando
nota de las indicaciones y proporcionando la
información más relevante del interrogatorio
del paciente.
Esto se complementa interrogando a los
cuidadores, que suelen manifestar que tienen
múltiples compromisos apreciándose que la niña
o niño se constituyen en compromisos margi-
nales o francas molestias para los padres.
Es frecuente observar que estos niños se
encuentran excluidos de los programas de los
padres, que los mantienen en múltiples activida-
des o en diferentes sitios. Generalmente, durante
el tiempo que permanecen con ellos tienden a
jugar actividades pasivas como juegos de com-
putadoras, televisión o actividades que los niños
puedan jugar solos al lado de los padres.
Es usual que sean matriculados en cursos
durante el tiempo libre argumentando la necesidad
de desarrollar competencias de diferente orden.
Negligencia en el acompañamiento
a los procesos de desarrollo de los
niños - Retraso de su desarrollo y
crecimiento
Se describirán el enanismo emocional, la
negligencia en la educación y la negligencia
emocional.
Enanismo emocional
Spinner y Siegel, en 1987, describieron la aso-
ciación entre expectativas de los padres, sus
habilidades para la crianza y el ambiente familiar
con el desarrollo de las capacidades de los niños
y su crecimiento en estatura, mediado por una
situación de maltrato infantil consistente en
privación emocional por parte de la madre y
maltrato emocional. Este síndrome se conoce
como enanismo emocional.
36  Precop SCP  Ascofame
Negligencia o descuido
En la evaluación de estos niños no se encuentra
ningún factor nutricional orgánico que explique
satisfactoriamente la desnutrición. Las característi-
cas de estos niños se describen a continuación.
La apariencia del niño es de corta esta-
tura, generalmente delgada con proporciones
infantiles, de abdomen prominente. La piel es
pálida, sin brillo y fría; los labios son rosados
o morados y manchados; se observa edema en
hombros, manos, pies y piernas.
En la piel se observan pocos cuidados con
lesiones como excoriaciones, abrasiones o úlceras.
El cabello presenta zonas de alopecia y se observa
reseco y escaso. El niño está la mayoría de las
veces desalentado y apático. Puede presentar
cicatrices, pequeñas cortadas y quemaduras.
En la relación que mantiene con el ambien-
te estos niños se caracterizan por ser pasivos con
episodios de catatonia. Se mecen con frecuencia
y golpean la cabeza. Tienen retraso en el lenguaje
y el desarrollo. Buscan estar solos y poseen
poca habilidad para el juego; se enfurecen con
facilidad. Se atiborran de comida y escarban en
la basura para obtener comida.
Se caracterizan por un crecimiento rápido
durante la estancia hospitalaria con un deterioro
o detención del crecimiento cuando regresan al
hogar. En el hospital progresan tanto en aumento
de peso como en dinamismo con mejoría más
lenta en el lenguaje.
Buscan afecto, pero se caracterizan por
ser superficiales e inclusive promiscuos y les
gusta llamar la atención, haciendo berrinches
ante situaciones poco relevantes y meciendo el
cuerpo ante situaciones de frustración llegando
a autoagredirse con golpes en la cabeza.
El desarrollo posterior de estos niños se
caracteriza por inmadurez del lenguaje, per-
manencia en la glotonería, descansan poco y
tienen poca capacidad para mantenerse atentos
por períodos largos.
Desde el punto de vista endocrinológico se
ha observado disminución en la liberación de
hormona del crecimiento como respuesta a la
hipoglicemia inducida por insulina.
La falla en el crecimiento de un niño con
enanismo emocional es un reflejo fiel de dis-
función familiar o en el mejor de los casos de
una escasa comunicación e interacción entre
sus miembros. El punto clave de la evaluación
de un niño sin causa aparente para detención
del crecimiento lo constituye el ubicarse por
debajo del percentil tres de la tabla de peso
para la edad.
La edad de comienzo de interacción entre
el niño y la madre es a los cuatro meses con
afirmación del proceso de 5-12 meses de edad.
Durante el primer año de vida la mayoría de
los niños con este problemas son admitidos en
el hospital por primera vez, 25% de ellos antes
del primer mes de vida. Existe un gran factor de
riesgo de muerte violenta en los niños que regre-
san a casa sin intervención de los padres.
Educación
Mediante la educación se transmite la cul-
tura de los pueblos y se educa al ciudadano
homogeneizando los aspectos culturales que le
brindarán una identidad nacional, pero que a la
vez le permitirán adquirir una individualidad
con capacidad de innovación por medio de la
creatividad. Esta constituye el fundamento de
las relaciones sociales. De allí que el no enviar a
un niño al colegio o retirarlo sin motivos de peso
constituye un claro maltrato por negligencia.
Igualmente, la permisividad ante el ausen-
tismo escolar, la complicidad en la elaboración
de las tareas, el desestímulo a la disciplina y
cumplimiento de los deberes incitan a conductas
antisociales que, aunque traten de justificarse,
disminuirán las potencialidades de los niños
para su desempeño futuro. Es frecuente que los
padres por comodidad no envíen a los niños a la
escuela y se escuden en motivos superfluos.
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Gabriel Lago Barney
Por otra parte, existen aquellos padres que en
función que sus niños sean los floreros de mostrar
ante los amigos y familiares o los depositarios
de sus frustraciones previas se constituyen en
los conejillos de Indias que deben ser integrales
(tocar algún instrumento musical, ser asiduos
deportistas, bilingües, manejadores expertos
de computadores, etcétera).
Estos niños tienen pocas oportunidades de
jugar y ser niños, siendo sometidos a situacio-
nes de presión y exigencias superiores a sus
capacidades, como en el caso de los exámenes
de ingreso a los diferentes colegios, cuando son
sometidos a procesos de selección incongruentes
e impertinentes para la formación y educación
de los niños.
Lo más grave es que los padres acepten estas
circunstancias para mantener o acceder a un
nivel social poco relevante para el niño y que los
profesionales de salud los secunden o avalen.
Negligencia emocional
Ocurre cuando ante una necesidad de apoyo
emocional el niño encuentra un cuidador incapaz
de brindarle apoyo en este campo, es indiferente
ante la percepción de las situaciones por parte
de los niños, los rechaza o es indiferente. Por
esta situación el niño se encuentra frecuente-
mente expuesto a situaciones de peligro, por lo
que no se debe olvidar que requiere seguridad
emocional y no solo física.
Esta situación se ve con frecuencia cuando los
niños son dejados bajo la supervisión de personas
no profesionales en su cuidado. También ocurre
cuando se dejan a cargo de personas con proble-
mas, algunas incapacidades y algunos ancianos
sin capacidad de respuesta ante las necesidades
de ellos o que los pretenden controlar con dife-
rentes formas de maltrato psicológico.
La situación de orden público que vive al país
y la permanencia de los niños en el conflicto
armado ha llevado a generar situaciones similares
a las psicosis de guerra entre los niños y gran
temor ante la muerte, secuestros, reclutamiento
y desapariciones de seres queridos, generando
en muchos situaciones de estrés postrauma
difíciles de intervenir.
La inseguridad en las ciudades viene generando
en los niños situaciones de inseguridad que inci-
den en el desarrollo de las diferentes capacidades
de los niños. Si a esto se le suman las horas que
los niños permanecen frente a los televisores y
la exposición a la violencia que experimentan
diariamente, en poco tiempo aumentarán los
problemas de salud mental con reducción en la
edad de comienzo de los mismos.
Además, la disminución en el número de
hijos por pareja hasta llegar a 19% de hijos
únicos hace la red social de apoyo y el espacio
vital de los niños de hoy día se haya disminuido
de manera considerable.
El común denominador de estas situaciones
es el aislamiento progresivo (soledad) con la
consecuente reducción del espacio vital y la red
social, lo que debe llevar a reflexionar alrededor
de los estilos de vida actuales y diseñar modelos
más humanos.
Abandono
Además de los cuatro tipos de negligencia des-
critos previamente, en los que directamente
no se busca o no se tiene conciencia del daño
producido al niño, hay otras condiciones en
las cuales se presentan situaciones reales de
falta de apego hasta el abandono total, ya que
el cuidador no hizo nunca vínculo con el niño
y no se siente responsable por él. Este es con-
siderado como negligencia severa y comprende
la categoría abandono.
Abandono
Es el mayor grado de negligencia posible y se
presenta en familias con padres con problemas
financieros graves y en hogares con promiscuidad
38  Precop SCP  Ascofame
Negligencia o descuido
sexual, alcoholismo, drogadicción, depresión y
mal estado de salud. En el país se abandonan
anualmente alrededor de 20.000 niños. Las cir-
cunstancias y condiciones asociadas se pueden
categorizar así:

Maltrato al niño no nacido

Abandono emocional

Situación de abandono potencialmente fatal

Abandono con necesidades físicas satisfechas
por otros

Expulsión del hogar

Rechazo de custodia por parte de los padres

Niños sin supervisión de los padres
Maltrato al niño no nacido
El maltrato al niño no nacido se define como
aquellos actos que de manera negligente o dolosa
le son causados al niño o niña en forma directa
o indirecta contra el ser en gestación o por las
agresiones infligidas contra la madre por un
tercero que lo afecte.
La despenalización del aborto en tres condi-
ciones: eugenésico, ante acceso carnal violento y
cuando la vida de la madre se encuentre en peligro
requieren una reflexión y reglamentación que no
atente contra el derecho a la vida, la diversidad, el
bien superior del niño y también requiere desarrollos
adicionales para identificar cuando un acceso
carnal ha sido violento, pues en la actualidad
gran parte de la impunidad existente en casos
de abuso sexual se ocasiona por las dificultades
de probar el acceso carnal violento.
Además, la reglamentación de las condi-
ciones de viabilidad de un ser en gestación
requiere un análisis profundo de los conceptos
de vida, normalidad, la misma viabilidad,
autonomía, calidad de vida, tolerancia, así
como de factores económicos, políticos, socia-
les, culturales, éticos, estéticos, espirituales y
religiosos, lo cual lleva a un campo de discu-
sión de diferente orden que sin duda afectará
la concepción que como país se tenga de niño
y fruto de la gestación.
Esta discusión se extenderá al campo de la
fertilización, bancos de inseminación, de óvu-
los, embriones y sus implicaciones judiciales,
humanas, sociales y demás.
Abandono emocional
Se presenta en aquellos hogares disfuncionales en
que los padres son figuras decorativas, estando
presentes, pero sin manifestaciones emocionales.
Generalmente, generan en los hijos situaciones
de desconcierto, contradicción e inseguridad.
Los padres por lo general han sido víctimas de
abuso sexual y de otro tipo de abuso que hacen
que la familia sea disfuncional.
Muchos de estos niños repetirán en el futuro
los patrones observados, tendrán familias dis-
funcionales y una gran parte de ellos terminará
con comportamientos antisociales. El pronóstico
de estos niños es malo.
Situación de abandono potencialmente fatal
Ocurre cuando el cuidador no puede o quiere
seguir cuidando al niño y lo abandona en un
lugar donde es fácil ser encontrado por otra
persona. Es el típico niño del canasto dejado
en la entrada de una casa o estación de policía.
Tienden a ser niños muy pequeños y la mayoría
de ellos sobrevive a pesar de estar expuestos
a los riesgos ambientales. Generalmente los
padres requieren un sistema de protección en
forma urgente. Es la modalidad de mayor auge
en Colombia.
Abandono con necesidades físicas satisfechas
por otros
Ocurre con frecuencia en lugares como hospi-
tales, jardines infantiles, cuando son dejados
al cuidado de familiares, amigos o en sitios
conocidos por la familia. Por lo general no
hay una obligación entre el cuidador y el niño,
por lo cual es poca la estancia y se declaran
en abandono, siendo remitidos a un centro de
protección.
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En el país es un problema el intervalo entre el
hecho y la declaración de abandono de un niño.
Los niños más expuestos a estas circunstancias
son aquellos con discapacidades o con enferme-
dades terminales o que requieren tecnologías
avanzadas para su cuidado.
Expulsión del hogar
Esta expulsión se da generalmente en adoles-
centes que han quedado embarazadas, niños
escolares en delincuencia, drogadicción o con
trastornos de comportamiento.
Muchos de ellos toman la iniciativa como
en el caso de los denominados niños de la
calle (gamines), los cuales tienen una gran
componente de maltrato en el hogar, lo que los
diferencia de otros en los cuales las dificultades
han estado relacionadas con patrones de crianza
inapropiados hasta que los padres pierden el
control sobre los hijos y se ven en la necesidad
de expulsarlos del hogar.
Rechazo de custodia por parte de los padres
Se presenta con frecuencia en adolescentes que
sin tener problemas de tipo financiero dejan los
hijos al cuidado de los abuelos y no se sienten
responsables por su cuidado.
Además, ocurre en personas con cierto grado
de inmadurez que por no cuidar los hijos los
dejan con diferentes familiares y evitan cuidar-
los, lo que genera en los niños un ambiente de
inseguridad e incertidumbre con pérdida del
sentido de pertenencia al hogar. Una nueva
modalidad en auge son los padres que han
decidido trabajar fuera de la ciudad dejando
los niños al cuidado de los abuelos.
Niños sin supervisión de los padres
Son niños que han crecido sin supervisión de los
padres y hacen lo que mejor les parece. Tiende
a faltar algunas noches en el hogar y duran en
la calle hasta largas horas. Por lo general termi-
nan como infractores, las niñas embarazadas y
expuestos a drogas y alcohol.
Estos niños son tratados por los adultos
bajo condiciones de igualdad sin conservar
las figuras de autoridad. Los padres suelen ser
personas que dan prioridad a otra gran canti-
dad de actividades sin establecer prioridades
ni controles a los hijos.
Lecturas recomendadas
Barudy J. El dolor invisible de la infancia – Una lectura ecosistémica
del maltrato infantil. España; 1998.
Castellanos PL. Sistemas nacionales de vigilancia de la situación
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c
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a
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11. La negligencia o descuido
se define por
A. la privación de las necesidades biológicas y
afectivas
B. la privación de las necesidades
intelectuales, sociales, morales y éticas
C. la privación de valores y espirituales del
niño cuando se les pueden brindar
D. a y c
E. todas las anteriores
12. El maltrato social se diferencia
de la negligencia porque
A. el maltrato social es generado por la
pobreza
B. no existen capacidades ni recursos para
proveer al niño de sus necesidades
C. el Estado es incapaz de brindar a sus
ciudadanos la infraestructura, programas,
seguridad y oportunidades para satisfacer
las necesidades básicas
D. a y c
E. todas las anteriores
13. Según el ICBF en 2003 el
consolidado nacional de
denuncias por maltrato
fue de 26.824. De estas
corresponden a causas de
negligencia y maltrato social
A. 45,14%
B. 8,56%
C. 4,88%
D. 32%
E. ninguna de las anteriores
CCAP  Año 5 Módulo 3  41
Gabriel Lago Barney
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15. La negligencia
severa comprende
A. maltrato al niño no nacido
B. situación de abandono potencialmente
fatal y abandono con necesidades físicas
satisfechas por otros
C. expulsión del hogar
D. niños sin supervisión de los padres
E. todas las anteriores
14. El principio básico que
rige la negligencia es
A. un conocimiento previo por parte del
cuidador de una situación de peligro
B. el poder tomar una medida de protección
o prevención oportuna que mitigue o
elimine el riesgo al que está expuesto el
niño o niña
C. no tomar la medida o precipitar los
eventos, a pesar de conocer los riesgos a los
que está expuesto el niño
D. todas las anteriores
E. a y b