Introducción a la teología: Una

perspectiva pentecostal
Libro de texto de estudio independiente
por Johnny Ford
Primera edición
Traductora: Malena Tobar
Editor: Max Gallardo
Escuela de la Biblia Berea,
Una escuela de Global University
1211 South Glenstone Avenue
Springfield, MO 65804 USA
1-800-443-1083
Fax: (417) 862-0863
Correo electrónico: berean@globaluniversity.edu
Sitio Web: www.globaluniversity.edu
Johnny Ford ha servido en el ministerio pastoral, en el de misiones y en el de educación
desde el año 1980. Como misionero asignado de las Asambleas de Dios en Tanzania,
África, Ford fue presidente de la Mbeya Bible College, y director-pastor de ICI (ahora
Global University). Más tarde, como misionero asignado en los Estados Unidos, Ford fue el
copastor de una iglesia que se fundó en Manhattan. Él ha servido como pastor de jóvenes,
pastor asociado, pastor principal y director de la Escuela de Ministros. Desde el año 1998 al
2003, Ford fue presidente del Berean Bible Institute del Distrito de New York de las
Asambleas de Dios.
Como ministro ordenado de las Asambleas de Dios, Ford tiene un bachillerato
universitario en Ciencias de la Southwestern University de las Asambleas de Dios
(Waxahachie, Texas), una maestría en Divinidades del Southwestern Baptist Theological
Seminary (Ft. Worth, Texas), y un doctorado en Ministerio del Fuller Theological
Seminary (Pasadena, California).
Global University
Springfield, Missouri, USA
(Traducido del inglés Introduction to Theology: A Pentecostal Perspective, segunda edición, 2006)
© 2008 Global University
Todos los derechos reservados. Primera edición 2008
A menos que se indique de otra forma, el texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera ©
1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas.
Utilizada con permiso.
PARA SER USADO CON:
Material del alumno, primera edición
PN 01.01.01
ISBN 978-0-7617-1274-9
Índice
Información para matricularse en los cursos de la Escuela Berea
Cómo usar los cursos de Berea
Introducción del curso
UNIDAD 1 DOCTRINAS BÁSICAS
Capítulo 1 La inspiración de las Escrituras
Lecciones
1.1 Cómo llegamos a tener las Escrituras
1.2 Razones por las cuales creemos que las Escrituras son inspiradas
1.3 Tres aplicaciones de la verdad de que las Escrituras son inspiradas
Capítulo 2 El Dios verdadero
Lecciones
2.1 Características de Dios, parte 1
2.2 Características de Dios, parte 2
2.3 Características de Dios, parte 3
Capítulo 3 La deidad de Cristo
Lecciones
3.1 La persona de Cristo
3.2 La obra de Cristo
3.3 Frases incomprendidas acerca de Cristo
Capítulo 4 La caída de la humanidad
Lecciones
4.1 La maldad tiene su fuente
4.2 Dios creó a la humanidad a su imagen
4.3 El pecado bloquea el propósito de Dios para todas las personas
UNIDAD 2 EL PLAN DE DIOS PARA LA HUMANIDAD
Capítulo 5 La salvación de la humanidad
Lecciones
5.1 La salvación a través de la expiación
5.2 Los beneficios de la expiación
5.3 El camino a la salvación
Capítulo 6 Las ordenanzas de la Iglesia
Lecciones
6.1 El bautismo en agua
6.2 La Santa Cena
Capítulo 7 El bautismo en el Espíritu Santo
Lecciones
7.1 Verdades básicas acerca del bautismo en el Espíritu Santo
7.2 La evidencia del bautismo en el Espíritu Santo
7.3 Recibir el bautismo en el Espíritu Santo
Capítulo 8 La santificación
Lecciones
8.1 El significado de la santificación
8.2 El proceso de la santificación
UNIDAD 3 EL PLAN DE DIOS PARA EL FUTURO
Capítulo 9 La iglesia y su misión
Lecciones
9.1 El significado de iglesia
9.2 La iglesia del Nuevo Testamento
9.3 La misión de la iglesia
Capítulo 10 El ministerio
Lecciones
10.1 El llamado al ministerio
10.2 El ministerio y la iglesia
10.3 Los objetivos del ministerio
Capítulo 11 La sanidad divina
Lecciones
11.1 El problema de la enfermedad
11.2 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 1
11.3 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 2
Capítulo 12 La esperanza bienaventurada
Lecciones
12.1 Dos fases de la segunda venida de Cristo
12.2 El tiempo del rapto
Capítulo 13 Las últimas cosas
Lecciones
13.1 El reino milenario de Cristo
13.2 El juicio final
13.3 Los nuevos cielos y la nueva tierra
Glosario
Bibliografía selecta
Información para matricularse en los cursos de la
Escuela Berea
Esta versión impresa del libro de texto de estudio independiente representa solamente
uno de los varios medios en que usted puede estudiar en la Escuela de la Biblia Berea.
Cursos por Internet
Por medio de nuestro centro de aprendizaje digital de Berea, usted puede estudiar todo
su programa de capacitación ministerial por Internet. Opciones de aprendizaje totalmente
interactivas le ayudan a lograr el conocimiento amplio que usted necesita para ganar a este
mundo para Jesús.
Aún si usted elige estudiar usando un libro de texto impreso, puede tomar su examen
final por Internet y recibir los resultados de inmediato. No tiene que seguir revisando su
casilla de correo o esperar su calificación; ésta la consigue de inmediato con nuestra opción
de examen por Internet.
Período de matrícula
El período de matrícula para cada curso Biblico de la Escuela de la Biblia Berea, es por
6 meses de la fecha de inscripción. Un alumno puede matricularse de una vez en tantos
cursos como desee. Los estudiantes pueden solicitar una reactivación para un tiempo de seis
meses, pero la matrícula del curso no se permite extenderse más que doce meses. Una cuota
es necesaria para la reactivación de la matrícula.
Para informes sobre matrícula, póngase en contacto con
Teléfono: 1-800-443-1083 (8 a.m. hasta las 6 p.m., de lunes a viernes. Horario
Central)
Los representantes para el idioma español están a su disposición para informarle sobre la
matrícula en los cursos en idioma español.
Correo electrónico: berean@globaluniversity.edu
Sitio Web: www.es.globaluniversity.edu
Fax: 417-862-0863
Dirección postal: 1211 S. Glenstone Ave., Springfield, MO 65804
Cómo usar los cursos de Berea
El estudio independiente es uno de los métodos educacionales más dinámicos y con
difusión cada vez mayor. Aun cuando difiere del estudio tradicional en una sala de clases,
la meta es la misma: Guiarle a usted, el alumno, mediante un programa de estudio
sistemático y ayudarle a obtener nuevo conocimiento y habilidades. Los cursos de Berea
son cursos de estudio independiente. Algunos alumnos, sin embargo, pueden participar en
un centro de aprendizaje de Berea, donde un instructor amplía la experiencia de aprendizaje
para un grupo de alumnos de Berea. Un curso de Berea Digital, está elaborada para el uso
con el Software Bíblico Logos, el curso también está disponible en otros formatos para los
estudiantes que se inscriben en la Escuela de la Biblia Berea de Global University. Póngase
en contacto con Global University para más información.
Todos los cursos de Berea están impresos en un completo libro de texto de estudio
independiente. El libro de texto de estudio independiente es su maestro, libro de texto y
guía de estudio al mismo tiempo. Una vez que usted se ha familiarizado con los
componentes del curso, cuya explicación viene a continuación, estará listo para comenzar a
estudiar. Bien sea que usted estudie para su desarrollo personal o para la obtención de un
diploma, el profesorado de Berea, los consejeros y los representantes para servicio a los
alumnos están a su disposición para ayudarle a sacar el mayor provecho de su programa de
Berea.
Diseño general del curso
• Cada curso se basa en los objetivos del curso.
• Cada curso está compuesto de varias unidades.
• Cada unidad está compuesta de varios capítulos.
• Cada capítulo está compuesto de dos o más lecciones.
• Cada lección contiene uno o más objetivos de la lección.
• Cada objetivo de la lección corresponde a un contenido específico de la lección.
Objetivos del curso
Los objetivos del curso representan los conceptos, o ámbitos de conocimiento, y las
perspectivas que el curso le enseñará. Repase estos objetivos antes de comenzar a estudiar,
para tener una idea del enfoque que debe tener durante su estudio. Los objetivos del curso
se enumeran después de la introducción del curso. Haga clic aquí en el enlace 8.
Sumario de la unidad y Objetos de Aprendizaje Interactivo
Un sumario de unidad hace una prevista de cada unidad y se describe el dessarollo de la
unidad. Usted puede escuchar la introducción de la unidad al hacer clic en el enlace.
Objetos de aprendizaje interactivo le ayudará a comprender mejor ciertos conceptos o
información relacionada al contenido del curso. Los objetos de aprendizaje están
disponibles en el curso en línea. Se proporciona un enlace al fin de cada Sumario de
Unidad.
Capítulo, Contenido de la lección, Objetivos de la lección, y Sistema de numeración
Cada capítulo comienza con una introducción y un bosquejo. El bosquejo presenta los
títulos y los objetivos de las lecciones del capítulo. El capítulo consiste de lecciones breves
que le permitirán completar una lección de una vez, en lugar de todo el capítulo de una vez.
El contenido de la lección se basa en los objetivos de la lección.
Los objetivos de la lección presentan los conceptos importantes y las perspectivas que
se estudiarán en el curso.
Cada capítulo, lección y objetivo está numerado de manera particular. Este sistema de
numeración tiene el propósito de ayudarle a relacionar el objetivo de la lección con el
contenido correspondiente de la misma. Los capítulos están numerados de manera
consecutiva a través del curso. Las lecciones están numeradas dentro de cada capítulo con
un número decimal de dos dígitos. Por ejemplo, la lección 2 del capítulo 3 se designa 3.2.
El primer número corresponde al capítulo (3), el segundo número es la lección (2) dentro
del capítulo.
Los objetivos de la lección se identifican con un número decimal de tres dígitos. Por
ejemplo, capítulo 1, lección 1, objetivo 1 se identifica como Objetivo 1.1.1. El capítulo 1,
lección 2, objetivo 3 se designa Objetivo 1.2.3. El primer número es el capítulo, el segundo
es la lección, y el tercero es el objetivo. El sistema de numeración le ayudará a identificar,
localizar y organizar cada capítulo, lección y objetivo.
Qué buscar en las cuadros de color
Cuadros de color en el texto contienen dos herramientas importantes —los objetivos de
aprendizaje de lección con sus números respectivos y preguntas interactivas que se centran
en los principios de enseñanza fundamental. Lea, entienda y use siempre estas dos
herramientas de aprendizaje mientras estudia las secciones de la lección con las que están
relacionadas.
Las preguntas interactivas se relacionan con contenidos específicos de la lección, los
que a su vez se relacionan con objetivos específicos de la lección. Las preguntas
interactivas, juntamente con los objetivos de la lección, le ayudarán a aprender los
conceptos y las perspectivas importantes mientras estudia. Las preguntas de examen se
basan en estos conceptos y perspectivas fundamentales. Las preguntas interactivas están
numeradas en forma consecutiva en cada capítulo. Las respuestas a estas preguntas se
hallan en el material del alumno.
Procure entender bien la pregunta interactiva. Una vez que usted entiende bien la
pregunta, busque la respuesta mientras estudia el contenido pertinente de la lección.
Respuestas sugeridas se pueden ver por pasar el ratón al encima de la cuestión.
Los objetivos de la lección presentan los conceptos clave y perspectivas que hay que
aprender. Estas ayudas para el uso de los objetivos de la lección le servirán para captar el
contenido del curso y estar preparado para los exámenes:
• Identifique los conceptos clave y las perspectivas de éstos en el objetivo.
• Identifique y entienda lo que el objetivo le pide que haga con los conceptos clave.
• Piense en el objetivo como en una pregunta de ensayo para una prueba.
• Lea y estudie el contenido de la lección relacionado con el objetivo, y busque la respuesta a
la ―pregunta de ensayo para una prueba‖, el objetivo.
Títulos y subtítulos de la lección
Los títulos y subtítulos de la lección identifican y organizan el contenido específico de
la lección.
Palabras clave
Palabras claves se presentan en lineas pasadas y seguido por las letras ―kw‖ en número
volado. Se pueden ver las definiciones al mover el cursor sobre las letras ―kw‖. Las
palabras clave son también definidas en el glosario al fin del Texto de Indep. Las palabras
clave son palabras con las cuales usted tal vez no esté familiarizado, o que se usan con un
significado especial en la lección.
Citas bibliográficas
Las fuentes externas se documentan mediante el uso de citas entre paréntesis en el
texto. Estas fuentes están recopiladas con más detalle en la Bibliografía selecta que se
encuentra al final del libro de texto. Fuentes externas disponibles en Internet o en su Logos
Bible Software están vinculados.
Autoexamen
La sección de autoexamen concluye el capítulo con preguntas de selección múltiple
basadas en los objetivos de la lección, en las preguntas interactivas y en el contenido de
apoyo de su lección. Haga clic en el título para acceso al concurso. Puede completar el quiz
Autoexamen tantas veces como guste. Las preguntas están vinculadas a la sección donde se
cubre el objetivo de aprendizaje correspondiente.
Evaluaciones Unidad Progreso
La Unidad de Evaluaciones de Progreso (UPE) están diseñados para indicar qué bien ha
aprendido el material de cada unidad. Aunque las puntuaciones UPE no cuentan como parte
de su nota final del curso, indican qué bien ha aprendido el material y lo bien que se puede
realizar el examen final. Debe responder a las preguntas UPE sin hacer referencia a los
materiales del curso, la Biblia, o notas. Haga clic sobre el título para acceso a cada UPE.
Puede completar la UPE interactivo tantas veces como guste. Las preguntas están
vinculadas a la sección donde se cubre el objetivo de aprendizaje correspondiente.
Examen Final
Los estudiantes que están inscritos en la Escuela de la Bibilia Berea de Global
University pueden obtener acceso al examen final a libro cerrado en línea haciendo clic en
el enlace proporcionado al fin de la última unidad. Tomar la prueba en línea proporciona
resultados inmediatos y la retroalimentación. Los estudiantes sin acceso a Internet pueden
pedir un examen final impresa. Para un servicio más rápido, por favor llame a Servicios de
Inscripción al 1-800-443-1083. Por favor, espere 7-10 días hábiles para la entrega de su
examen final.
Glosario, Bibliografía selecta, la lista de lecturas recomendadas
Un glosario (que define las palabras clave) y una bibliografía selecta (lista de obras
citadas en cada capítulo) van después del último capítulo del texto. Una lista de lecturas
recomendadas que ofrecen recursos adicionales para el estudio adicional también puede ser
incluido.
Libros de lectura recomendados
Un libro opcional es recomendado para cada curso. El libro recomendado para
acompañar este curso se encuentra listado en la portada del Material del alumno. Algunos
cursos pueden proveer listas adicionales de lecturas sugeridas después de la bibliografía
selecta.
El Material del Alumno contiene
• Respuesta para las preguntas interactivas
• Claves de respuesta para los autoexámenes
• Instrucciones del informe Vívalo y compártalo
• Las evaluaciones de unidad y las respuestas a éstas
• Instrucciones para tomar el examen final y una solicitud de examen impreso
Requisitos para completar el curso y calificación (sólo para estudiantes matriculados)
Para recibir una calificación por este curso usted debe seguir las instrucciones para
presentar un informe Servicio de Requisitos de Aprendizaje. Usted también debe tomar un
examen final. La calificación de su curso se basa en el examen final. Un informe de
Servicios de Requisitos de Aprendizaje es necesario, pero no son clasificados. La escala de
calificación de la Escuela de la Biblia Berea es: A, 90–100%; B, 80–89%; C, 70–79%; F,
0–69%.
El estudio de Dioso
Un escritor moderno dijo a un grupo de amigos: ―He estado tratando de alcanzar a Dios
toda mi vida, pero nunca lo he logrado completamente‖ (Burgess 1988, 89). Este escritor es
como muchas personas que creen en Dios, pero luchan por entender quién es Dios y cómo
es Él. Ese deseo de conocer y entender a Dios es el fundamento de la teología. Teología es
el estudio de Dios y su relación con el mundo que creó. Este curso es una introducción a la
teología. Este curso usará la Biblia para iniciarle en el estudio de Dios.
Un tema importante que se relaciona estrechamente con la teología es la doctrina. La
doctrina cristiana consiste en las enseñanzas acerca de Dios y su mundo que sabemos que
es verdad. Este curso unirá el estudio de la teología con algunas doctrinas cristianas
esenciales. El estudio de la doctrina cristiana es importante porque debemos saber en qué
creemos y por qué creemos en eso, si es que vamos a mantenernos firmes en la fe cristiana.
El mundo está lleno de falsas enseñanzas y creencias. Ellas pueden engañar fácilmente a
quienes no entienden claramente la enseñanza básica de la Biblia.
El corazón de este curso está en la lista de las dieciséis doctrinas fundamentales de las
Asambleas de Dios. Las Asambleas de Dios es una fraternidad tanto evangélica como
pentecostal. El objetivo principal del curso no es enlistar a las personas en una
denominación o una fraternidad particular. Sin embargo, creemos que todos los cristianos
se beneficiarán del estudio de lo que creemos que son las doctrinas cristianas
fundamentales desde una perspectiva pentecostal.
Empezaremos por ver el papel esencial de las Escrituras, las cuales son la revelación de
Dios para nosotros. Mostraremos que la Biblia es la única fuente completa confiable de la
verdad acerca de Dios. Entonces usaremos las Escrituras como nuestra fuente para
examinar lo que enseña acerca de Dios, la humanidad y la iglesia. En los dos últimos
capítulos examinaremos lo que la Biblia enseña acerca del futuro y del último plan de Dios
tanto para la humanidad como para el mundo.
Descripción del curso THE211S Introducción a la Teología: Una perspectiva
pentecostal, primera edición (5 CEUs)
Un estudio de doctrinas cristianas históricas expresadas a través de las tradiciones
protestante y evangélica. El curso provee un estudio completo de la ―Declaración de
Verdades Fundamentales‖ del Concilio General de las Asambleas de Dios.
Objetivos del curso
Al completar este curso, usted podrá
1. Explicar la doctrina de la inspiración de las Escrituras.
2. Dar la base bíblica de la doctrina de la Trinidad.
3. Explicar la importancia de la humanidad y de la deidad de Cristo.
4. Resumir la doctrina de la caída y de la salvación de la humanidad.
5. Explicar el significado y la función de la Santa Cena y el bautismo en agua como
ordenanzas de la iglesia y contrastar este significado con el punto de vista de que éstos son
sacramentos de la iglesia.
6. Resumir la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo y su evidencia física inicial.
7. Comparar y contrastar los aspectos inmediatos y progresivos de la santificación.
8. Explicar la relación entre el ministerio y la iglesia.
9. Resumir la relación entre la expiación y la sanidad divina.
10. Hablar del rapto y su tiempo.
11. Enumerar los acontecimientos principales de los últimos tiempos en orden.

Doctrinas básicas
Cuando vuelan a través de nubes espesas, los pilotos de un avión pueden desorientarse
al punto de no poder diferenciar entre arriba y abajo. A veces su cuerpo provoca la
sensación de que están volando a nivel o suben, cuando realmente se están zambullendo en
una montaña. En esos momentos están ―volando a ciegas‖, confiando únicamente en los
instrumentos del avión para alcanzar su destino sin ningún peligro. Los instrumentos
muestran la altitud del avión y la dirección, así como muchas otras señales que los pilotos
no pueden ver con sus propios ojos. De esta manera, los instrumentos proporcionan un
punto sólido de referencia que ayuda a los pilotos a encontrar su ruta. Un buen piloto
aprende a colocar su confianza en estos instrumentos más que en su cuerpo e instintos.
Del mismo modo, podemos encontrarnos ―volando a ciegas‖ en un mundo confuso
donde diferentes voces nos llaman a diferentes direcciones. Así como los pilotos de avión,
no podemos saber la diferencia entre arriba y abajo y no podemos confiar en nuestros
propios instintos. Sin ayuda, no podemos discernir la diferencia entre lo correcto y lo
incorrecto. Necesitamos un punto de referencia confiable que nos muestre a dónde ir y
cómo vivir.
La Biblia es el único punto sólido de referencia en este mundo. La Biblia, la Palabra de
Dios, nos revela a Dios y nos enseña de dónde venimos. Sabemos que somos creación de
Dios porque su Palabra nos dice que Él nos creó. Conocemos acerca de nuestra necesidad
de salvación porque la Biblia lo revela. Por medio de la Biblia aprendemos que daremos
cuentas por nuestra vida en el día del juicio final y enfrentaremos las consecuencias. El
único camino que podemos encontrar como punto de aterrizaje seguro en nuestro viaje
eterno es usar la Palabra de Dios como punto de referencia.
Ya que la Biblia es tan importante para nosotros, ésta debe ser el punto de partida de
cualquier estudio doctrinal legítimo. Las otras verdades doctrinales que examinaremos son
construidas sobre el fundamento de las Escrituras. En esta unidad de doctrinas básicas,
comenzaremos con las Escrituras y estableceremos la verdad de que las Escrituras son la
Palabra de Dios para nosotros. Mostraremos por qué creemos en la inspiración divina de las
Escrituras. Después consideraremos la revelación de las Escrituras y el dilema eterno que
todos los humanos enfrentamos.
Capítulo 1 La inspiración de las Escrituras
Lecciones
1.1 Cómo llegamos a tener las Escrituras
1.2 Razones por las cuales creemos que las Escrituras son inspiradas
1.3 Tres aplicaciones de la verdad que las Escrituras son inspiradas
Capítulo 2 El Dios verdadero
Lecciones
2.1 Características de Dios, parte 1
2.2 Características de Dios, parte 2
2.3 Características de Dios, parte 3
Capítulo 3 La deidad de Cristo
Lecciones
3.1 La persona de Cristo
3.2 La obra de Cristo
3.3 Frases incomprendidas acerca de Cristo
Capítulo 4 La caída de la humanidad
Lecciones
4.1 La maldad tiene su fuente
4.2 Dios creó la humanidad a su imagen
4.3 El pecado bloquea el propósito de Dios para todas las personas

La inspiración de las Escrituras
La Biblia es el libro más importante en la historia. Ningún otro libro en la historia de la
humanidad ha tenido una influencia tan revolucionaria, que haya afectado decisivamente el
desarrollo del mundo Occidental, y que haya tenido un efecto mundial. Según la Sociedad
Bíblica Internacional (2005), hasta ahora, varias porciones de la Biblia han sido traducidas
a 2.287 idiomas y dialectos. La Biblia sigue siendo uno de los libros más vendidos año tras
año, y después de dos mil años, no muestra ninguna señal de haber terminado su progreso.
La Biblia se diferencia claramente de otros libros. Mientras que los otros libros son
escritos por personas para personas, la Biblia está escrita por Dios para la humanidad.
Creemos que la Biblia es la Palabra del Dios viviente. Hay un término muy popular para
referirse a los escritos contenidos en la Biblia y es las Escrituras. En este capítulo,
examinaremos cómo obtuvimos las Escrituras, por qué creemos que éstas proceden de
Dios, y por qué creemos que ellas son la verdadera autoridad para nuestra vida.
Declaración de fe
Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente
inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la regla infalible e inapelable
de fe y conducta (2 Timoteo 3:15–17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21).
Lección 1.1 Cómo llegamos a tener las Escrituras
Objetivos
1.1.1 Hablar acerca de lo que nos referimos cuando decimos que Dios inspiró las Escrituras.
1.1.2 Resumir cuatro principios que califican los libros para ser incluidos en el canon del
Nuevo Testamento.
Lección 1.2 Razones por las cuales creemos que las Escrituras son inspiradas
Objetivo
1.2.1 Identificar cinco razones por las que creemos que las Escrituras son inspiradas.
Lección 1.3 Tres aplicaciones de la verdad de que las Escrituras son inspiradas
Objetivo
1.3.1 Contrastar la revelación y la iluminación.
1.3.2 Contrastar tres falsas autoridades con una verdadera autoridad en nuestra vida.

Cómo llegamos a tener las Escrituras
La palabra Escritura significa ―escritos santos‖ (Evans 1939, 194). Las Escrituras son
santas porque Dios nos las dio. Para el tiempo del nacimiento de Cristo, los judíos habían
aceptado ya los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento como Escritura. Mientras
Pablo en 2 Timoteo 3:15 se refiere al Antiguo Testamento como ―santas Escrituras‖, al
principio la iglesia primitiva no tenía ningún ―escrito sagrado‖ propio. Sin embargo, en la
lectura de las cartas de Pablo, Pedro reconoció la inspiración de Dios y se refirió a los
escritos de Pablo como las Escrituras (2 Pedro 3:15–16). Los creyentes pronto comenzaron
a reconocer la mano de Dios en otros escritores también, conduciendo a la compilación del
Nuevo Testamento. Hoy día usamos la palabra Escrituras para describir tanto el Antiguo
como el Nuevo Testamento.
La verdad principal en esta lección es que Dios inspiró las Escrituras. Examinaremos
dos aspectos de esta verdad: (1) el significado de la inspiración, y (2) el proceso que Dios
usó para traernos las Escrituras.
Los escritores de las Escrituras fueron guiados por el Espíritu Santo
Hablar acerca de lo que nos referimos cuando decimos que Dios inspiró las Escrituras.
Usamos la palabra inspiración para describir la manera en la cual Dios dio su mensaje a
los escritores originales de las Escrituras. El proceso de la inspiración inició con Dios.
―Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de
Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo‖ (2 Pedro 1:21). En este pasaje, la
palabra profecía se refiere a las Escrituras. Pedro afirma que Dios es la fuente original de
las Escrituras y que Él nos las dio mediante el Espíritu Santo. Las personas no decidieron
escribir las Escrituras por sí mismos. El Espíritu Santo tocó y guió a los individuos que en
ese entonces escribieron las Escrituras de tal modo que podemos decir que las Escrituras
proceden de Dios.
Explique 2 Timoteo 3:16 en sus propias palabras.
Pablo indica: ―Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia‖ (2 Timoteo 3:16). Otra vez, esto significa
que Dios es la fuente viva detrás de toda la Biblia. El Espíritu Santo es el aliento de Dios.
La palabra griega y hebrea para espíritu tiene el significado literal de ―viento‖ o ―aliento‖.
Después que Dios creó el mundo, Él formó una figura del barro. Después Dios sopló
aliento en Adán, y el barro muerto llegó a ser un alma viva. A través del Espíritu Santo,
Dios sopló palabras de vida en los escritores de la Biblia y los usó para escribir su Palabra.
Note dos verdades que 2 Timoteo 3:16 revela. Primero, Pablo escribió estos versículos
en el tiempo presente: ―Toda la Escritura es inspirada por Dios.‖ Las Escrituras contienen
un poder presente para la vida. Si una persona herida deja de respirar, otra persona a
menudo puede salvar su vida a través de la respiración artificial, es decir, respirando vida
en la persona herida. De la misma manera, Dios respira vida dentro de las personas
espiritualmente muertas a través de la Escritura inspirada. La segunda verdad es ésta: Pablo
no escribió que alguna Escritura es inspirada; él escribió que toda la Escritura es inspirada
por Dios. Toda la Escritura es inspirada y útil para enseñar, reprender, corregir e instruir.
Identifique dos puntos de vista erróneos de la inspiración, y explique por qué son incorrectos.
Algunos creen en la inspiración parcial de las Escrituras, afirmando que ya que
personas escribieron la Biblia y las personas cometen errores, los escritores de la Biblia
pudieron cometer errores. Así, ellos creen que debemos decidir lo que es inspirado y lo que
no es. El problema principal con esto es que se da a la humanidad la tarea de decidir que es
de Dios y que no es. Rechazamos cada versión de este punto de vista. El hombre y la mujer
pecadores no son capaces de decidir que es y que no es de Dios. Debemos aceptar la
totalidad de las Escrituras o rechazarlas totalmente.
Otro punto de vista erróneo de la inspiración es el dictado mecánico. Este punto de vista
enseña que Dios tomó control total de la persona que escribió las Escrituras y los usó como
lápices para escribir las Escrituras palabra por palabra. Si esto fuera verdad, el estilo de
todos los libros sería el mismo. Pero no lo es. De hecho, cada libro de la Biblia es diferente.
Aunque el Espíritu Santo dio el mensaje, cada escritor usó su propio vocabulario, y su
personalidad divergente es clara. Pablo tiene una manera diferente de escribir que la de
Santiago. Jeremías escribe diferente que Isaías. Piense en un culto de una iglesia donde tres
personas diferentes escuchan el mismo sermón. Si usted pregunta a cada uno de ellos lo que
el predicador dijo, ellos le dirán la verdad, pero usarán diferentes palabras. De la misma
manera, el Espíritu Santo dio el mensaje, pero los escritores escribieron en sus propias
palabras.
Esto no significa que cada palabra no es inspirada. Jesús dijo a sus discípulos que el
Espíritu Santo les enseñaría y les recordaría todo lo que Jesús dijo (Juan 14:26). En este
proceso, el Espíritu Santo ayudó a los escritores a escoger las palabras. Un término que
algunas personas usan es inspiración verbal, que significa que el Espíritu Santo inspiró
cada palabra en el documento original (Menzies y Horton 1993, 24). Jesús mismo habló de
esto cuando enseñó la importancia de cada palabra: ―Porque de cierto os digo que hasta que
pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya
cumplido‖ (Mateo 5:18). Estas palabras son importantes porque Dios las inspiró.
Describa cómo Hechos 4:25–26 pertenece a la inspiración.
En 1 Corintios 14:32 Pablo escribió: ―Y los espíritus de los profetas están sujetos a los
profetas.‖ Dios no simplemente toma el control de un profeta y obliga a aquella persona a
decir palabras específicas. Dios trabaja a través del profeta dando a este profeta un mensaje.
Entonces el profeta habla o escribe el mensaje en su manera propia de usar sus palabras.
Pedro declaró que ―los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu

Identifique dos puntos de vista erróneos de la inspiración, y explique por qué son incorrectos. La
inspiración parcial dice que no toda la Biblia es inspirada. Esto contradice a 2 Timoteo 3:16 y deja a
los humanos decidir qué es y qué no es inspirado por Dios. Los seres humanos no tienen el
derecho ni son capaces de decidir. El dictado mecánico enseña que Dios tomó control total de la
persona que escribió las Escrituras y los usó como lápices para escribir las Escrituras palabra por
palabra. Más bien, Dios usó a propósito diferentes escritores con diferente vocabulario,
personalidades y habilidades para comunicar su verdad.
Santo‖ (2 Pedro 1:21). La corriente de un río impulsa una barca río abajo, pero es la
persona que rema la barca quien es capaz de controlar hacia donde llevar la barca en el río,
y hasta si hay que moverla a la orilla o salir del río. De la misma manera, mientras el
Espíritu Santo los ―impulsaba,‖ los escritores de las Escrituras usaron sus mentes y
habilidades para comunicar su mensaje. No podemos explicar completamente el papel del
Espíritu Santo. Lo que podemos decir es que es la dirección (Thiessen 1949, 107). Por lo
tanto, podemos definir inspiración como ―el acto especial del Espíritu Santo por medio del
cual llevó a los escritores de las Escrituras a escribir el mensaje que Dios les dio‖.
Inclusión en el canon basado en cuatro pruebas
Resumir cuatro principios que califican los libros para ser incluidos en el canon del Nuevo
Testamento.
El término canon significa ―una regla, una norma, una vara de medición‖ (Menzies y
Horton 1993, 29). El canon de las Escrituras se refiere a los libros que han alcanzado un
estándar y que la iglesia los ha aceptado como la Palabra inspirada de Dios. En los tiempos
de Jesús, los judíos usaban la palabra Escritura para un grupo fijo de libros conocidos: los
treinta y nueve libros del Antiguo Testamento (Menzies y Horton 1993, 29). Declaraciones
como está escrito muestran que las Escrituras judías tenían la autoridad de Dios mismo
(Mateo 4:10). La lista de libros del canon del Antiguo Testamento proporcionó un ejemplo
para hacer una lista de los libros del Nuevo Testamento. Así como el pueblo de Dios bajo el
antiguo pacto se refirió a una lista de libros inspirados, esperaríamos que el pueblo de Dios
bajo el nuevo pacto se refiriera a una lista similar.
La lista de veintisiete libros en el Nuevo Testamento se formó en un período de tres
siglos. Durante estos años, los líderes de las iglesias hablaban a menudo de esta lista, y la
mayoría de las iglesias reconocieron la inspiración de Dios en ciertos libros. Por último, los
libros que eran realmente de Dios testificaron por sí mismos. Su colocación en el canon no
era sólo la decisión de los autores o un concilio eclesiástico. Aunque los concilios
eclesiásticos se reunieron y debatieron acerca de los diferentes libros, su objetivo principal
era confirmar en qué libros estaba de acuerdo la iglesia. Creemos que el Espíritu Santo guió
al pueblo de Dios en este proceso (Higgins 1994, 108).
Muchos de nosotros hemos leído libros de autores cristianos modernos, de quienes creemos que
han sido ungidos con el Espíritu Santo. ¿Por qué no podemos añadir algunos de estos libros al
canon?
En el año 367 de nuestro Señor, el teólogo Atanasio consideró todos los libros que
estaban circulando en la iglesia como escritos apostólicos. Su estudio reveló veintisiete
libros, los mismos que tenemos hoy en el Nuevo Testamento, aunque él los colocó en
diferente orden. Treinta años más tarde, en el año 397 de nuestro Señor, un concilio
eclesiástico se reunió en Cartago para discutir qué libros eran realmente las Escrituras.

Muchos de nosotros hemos leído libros de autores cristianos modernos, de quienes creemos que
han sido Una razón es que ningún escrito moderno ha sido aceptado por toda la iglesia hasta tal
punto que pudiera ser añadido al canon. Además, si un libro cristiano de nuestros días pasara
todas las otras pruebas del canon, no pasaría la primera prueba: Un apóstol o alguien cercano a un
apóstol debería ser el autor.
Antes de decidir incluir un libro en el canon del Nuevo Testamento, el Concilio los midió
por medio de cuatro pruebas:
1. Un apóstol o alguien cercano a un apóstol tenía que ser el autor. Por ejemplo, el Evangelio
de Juan fue aceptado porque el apóstol lo escribió. Sin embargo, aunque no fueron
apóstoles quienes los escribieron, los Evangelios de Lucas y Marcos fueron aceptados
porque Lucas había viajado con Pablo y Marcos era amigo de Pedro.
2. El libro tenía que coincidir con lo que la iglesia ya conocía como las Escrituras. Si había
algún conflicto, el libro no era aceptado.
3. El libro tenía que ser aceptado ampliamente por la iglesia. La iglesia en conjunto tuvo que
reconocer que Dios había inspirado el libro. Si sólo una pequeña porción de la iglesia creía
que un libro era inspirado, no se lo ponía en el canon.
4. El libro debía tener una calidad que revelaba la inspiración divina. En otras palabras,
necesitaba cambiar la vida de las personas (Menzies y Horton 1993, 29–30).
Después de considerar todos los libros, el Concilio de Cartago confirmó que los únicos
libros que alcanzaron el estándar eran los veintisiete libros que tenemos hoy como el Nuevo
Testamento.
Durante años algunos han reclamado que otros libros deberían ser colocados en el
canon. La Biblia Católica y algunas Biblias Ortodoxas del Este contienen libros adicionales
que son llamados Apócrifos de la Biblia. Sin embargo, porque la iglesia primitiva no
consideró estos libros como inspirados por Dios, los libros no fueron incluidos en las
Escrituras hebreas. ―Algunos de estos libros, como primero de Macabeos, contienen
historia, pero no son claramente inspirados por Dios. Mientras otros contienen errores y
doctrinas que son contrarias al resto de la Biblia‖ (Higgins 1994, 107). Otras personas,
como José Smith quién escribió el libro de Mormón, han afirmado haber escrito de parte de
Dios. Sin embargo sus libros contienen conflictos obvios con las Escrituras, y no fueron
escritos ni por un apóstol ni por alguien cercano a ellos. Todos estos libros, junto a los
libros apócrifos, no están en el canon porque no pasaron las pruebas necesarias.
¿Qué son los apócrifos, y por qué estos libros no fueron incluidos en el canon?
Los libros bíblicos han sobrevivido a través de los siglos porque individuos de aquellos
tiempos han circulado copias escritas a mano de las Escrituras. Cuando estas copias se
desgastaban, otras copias eran hechas. Hoy no tenemos los documentos originales, sino
copias de copias y luego las traducciones de aquellas copias. A veces ocurrían errores en las
copias y en las impresiones, llevándonos a pequeñas diferencias que llamamos variantes.
Por estas pequeñas diferencias, algunos tienen la idea equivocada de que no podemos
confiar en nuestras copias del Nuevo Testamento. No obstante, el Nuevo Testamento es
probablemente la escritura más confiable que ha sobrevivido de la antigüedad (Tenney
1985, 415). ―Hay más de 5.300 copias de manuscritos antiguos del Nuevo Testamento en el
griego original‖ que han sido descubiertos (Menzies y Horton 1993, 30). El claro número

¿Qué son los apócrifos, y por qué estos libros no fueron incluidos en el canon? Apócrifos es el
nombre de los libros adicionales que contienen algunas biblias. Estos libros no son considerados
parte del canon porque (1) la iglesia primitiva no los consideró inspirados, y (2) a pesar de que
algunos contienen historia, estos claramente no están de acuerdo con lo que conocemos como la
Escritura inspirada.
de estos documentos y su extremadamente elevado porcentaje de concordancia (98–99%)
nos da la confianza de que tenemos lo que el autor original escribió. Así, podemos estar
seguros de que los libros que tenemos son dignos de confianza.
Ya que existen variantes, ¿cómo sabemos que podemos confiar en nuestra Biblia?
Note que cuando afirmamos que las Escrituras son inspiradas, nos referimos sólo a los
escritos originales. No afirmamos que las variantes o las traducciones sean inspiradas,
aunque algunas traducciones son más exactas que otras. Por otra parte, mientras algunas
reglas de medir proporcionan más efectividad que otras, no necesitamos el metro original
para medir algo. De igual manera, aunque estos no sean los verdaderos documentos
originales, nuestras traducciones son más que calificadas para darnos la Palabra de Dios.
Éstas están basadas en la Palabra de Dios original e inspirada.
¿Cómo se aplica nuestra creencia en que Dios inspiró las Escrituras a las diferentes traducciones
de la Biblia?

Razones por las cuales creemos que las Escrituras son
inspiradas
Un oyente se dirigió hacia el famoso evangelista D. L. Moody y le preguntó: ―¿Cómo
puede usted aceptar la Biblia con todos sus misterios, con esa mente tan fina como la
suya?‖ Moody le contestó: ―No lo explico, no lo entiendo, y no hago nada de ello.
Simplemente creo en ella‖ (Burgess 1988, 74).
No podemos demostrar la verdad de las Escrituras. Ni las Escrituras tratan de probar
que son verdaderas. Los cristianos primitivos actuaron en fe aceptando que las Escrituras
eran la Palabra de Dios y al parecer no sintieron ninguna necesidad de demostrar esa
verdad. Como la iglesia primitiva, nosotros también debemos aceptar la verdad de la
Palabra de Dios por fe. Aún así, muchas verdades apoyan nuestra creencia en la inspiración
de las Escrituras.
Afirmaciones de los autores del Antiguo Testamento
Identificar cinco razones por las que creemos que las Escrituras son inspiradas.
Los escritores del Antiguo Testamento afirmaban que ellos hablaban de parte del Señor
―más de 3.800 veces‖ (Thiessen 1949, 110) con declaraciones como ―y dijo Dios‖ o ―dice
el Señor‖. Desde el primer capítulo de Génesis (Génesis 1:3) hasta el último capítulo de

Ya que existen variantes, ¿cómo sabemos que podemos confiar en nuestra Biblia? El
descubrimiento de más de 5.000 copias de manuscritos antiguos del Nuevo Testamento en el
griego original nos asegura que tenemos lo que el autor original escribió.
¿Cómo se aplica nuestra creencia en que Dios inspiró las Escrituras a las diferentes traducciones
de la Aunque no afirmamos que las traducciones son inspiradas en sí mismas, están basadas en los
escritos originales que son inspirados por Dios.
Malaquías (Malaquías 4:3), encontramos a Dios hablando a su pueblo. Aquí están algunos
ejemplos:
• ―Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar‖ (Éxodo
4:12). Dios dio a Moisés las palabras para hablar y liberar a los israelitas. Dios inspiró las
palabras de Moisés.
• ―No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los
mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno‖ (Deuteronomio 4:2). Moisés no
hizo los mandamientos que dio a Israel. Mejor aún, Dios dio los mandamientos a Moisés, y
Moisés los pasó al pueblo. Dios inspiró las palabras de Moisés.
• ―Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás
todo lo que te mande‖ (Jeremías 1:7). Dios habló a Jeremías y lo envío. Dios dio las
palabras que Jeremías hablaría e inspiró el mensaje de Jeremías.
• ―Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar
a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado‖ (Miqueas 3:8). Miqueas ministró y habló
mediante el poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo inspiró las palabras de Miqueas.
Estas afirmaciones son ejemplos breves de las declaraciones que se encuentran a través
del Antiguo Testamento. Los escritores del Antiguo Testamento creían que Dios inspiró sus
palabras.
Testimonio de las profecías cumplidas
La verdad que afirman los escritores del Antiguo Testamento de haber sido inspirados
por Dios se revela a través del testimonio del cumplimiento de las profecías. Casi un tercio
de las Escrituras era profecía cuando fueron escritas; es decir, que ellos hablaban de
personas, lugares y acontecimientos en el futuro. Algunas dos mil profecías en las
Escrituras se han cumplido ya. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, más de 300
profecías hablan de la venida del Mesías. Daniel predijo su venida 600 años antes (Daniel
9:25). Isaías nos dijo que Él nacería de una virgen (Isaías 7:14), y Miqueas predijo que Él
nacería en Belén (Miqueas 5:2). El Salmo 22 describe la crucifixión. Otras Escrituras
hablaron de la muerte de los niños en Belén y el viaje a Egipto. Las Escrituras predijeron la
traición del Mesías por un amigo (Salmo 41:9) y su sufrimiento en la cruz (Salmo 34:20;
Isaías 53:7). Éstas y muchas otras cosas se predijeron en las Escrituras y se cumplieron en
Cristo. Aún hoy, las Escrituras se están cumpliendo. El cumplimiento de las profecías
testifica que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios.
Exponga cómo cada una de estas profecías del Antiguo Testamento se cumplió en la referencia
del Nuevo Testamento que la sigue: (a) Salmo 16:10 (Hechos 2:31); (b) Salmo 41:9 (Juan 13:18–
30); (c) Salmo 22:18 (Mateo 27:35); y (d) Miqueas 5:2 (Lucas 2:1–6).
Por otra parte, el Antiguo Testamento contiene muchos tipos y símbolos. Un tipo es una
persona, acontecimiento o cosa en el Antiguo Testamento que corresponde a una persona,
acontecimiento o cosa en el Nuevo Testamento (Mickelsen 1963, 237). Los tipos, símbolos
y ceremonias del Antiguo Testamento miran hacia Jesucristo. Su vida y muerte cumplen y
revelan su significado. Considere los sacrificios, la expiación, el tabernáculo y el cordero de
la pascua del Antiguo Testamento. Todos estos y más encontraron su significado en Cristo.
Su vida y muerte muestran que Dios inspiró tanto las predicciones del Antiguo Testamento
como su cumplimiento en el Nuevo Testamento.
El testimonio de la unidad de la Biblia
Las Escrituras también revelan su inspiración en la manera en que fueron escritas. Los
66 libros de la Biblia fueron escritos por más de 40 escritores diferentes quienes vivieron en
lugares diferentes y en circunstancias diferentes, en un período de 1.600 años. Entre los
escritores se encontraban pastores, pescadores y reyes. Algunos fueron ricos y otros muy
pobres. Algunos fueron educados, otros no tuvieron educación.
Si los escritores hubieran escrito por ellos mismos, la Biblia sería sólo una colección de
muchos libros diferentes. Sin embargo, la Biblia es un libro escrito por muchos autores que
fueron todos guiados por un Espíritu. Cada libro de la Biblia contribuye al mismo tema
principal: la salvación a través de Jesucristo. Mientras que el Antiguo Testamento mira
adelante hacia la cruz de Cristo, los libros del Nuevo Testamento miran hacia atrás a la
cruz. La muerte y la resurrección de Cristo unen la Biblia entera.
Las Escrituras están claramente de acuerdo en cada área importante de la fe. Están de
acuerdo en la Trinidad de la Deidad así como en la caída de la humanidad y la salvación
por gracia a través de la fe. La Biblia nos da un sistema doctrinal, una norma moral, un plan
de salvación, y un plan divino a través de los siglos. Tal milagro puede ser explicado sólo
por el hecho de que una mente maestra condujo a todos los escritores (Nelson 1933, 13). La
unidad de la Biblia testifica claramente que Dios inspiró las Escrituras.
Explique qué queremos decir por la unidad de la Biblia.
El testimonio de Cristo
Jesús creyó que las Escrituras procedían de Dios. Él llamó al Antiguo Testamento ―la
palabra de Dios‖ y dijo que ―la Escritura no puede ser quebrantada‖ (Juan 10:35). En Mateo
4:4, al hablar de la ley del Antiguo Testamento, Él declaró: ―Escrito está: No sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.‖ Él ―habló que hasta la
menor parte de los mandamientos bíblicos son importantes y obligatorios‖ (Higgins 1994,
96). ―Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una
tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido … mas cualquiera que los haga y los
enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos‖ (Mateo 5:18–19). Además, al
citar las Escrituras en respuesta a la tentación de Satanás, Jesús demostró que las Escrituras
del Antiguo Testamento tienen autoridad. Jesús sabía que las palabras del Antiguo
Testamento son importantes porque Dios las dio. Ellas son la Palabra inspirada de Dios.
Jesús también aludió a las futuras palabras que los apóstoles escribirían, diciendo: ―Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará
todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho‖ (Juan 14:26). Él dijo: ―Pero
cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad‖ (Juan 16:13). Jesús sabía
que un día los apóstoles tendrían que escribir de su vida, muerte y resurrección. Jesús creyó
que el Espíritu Santo ayudaría a los apóstoles a presentar un registro verídico de sus
palabras y hechos. De una manera, Jesús les decía de antemano que el Espíritu Santo
inspiraría los libros que ellos escribirían.
La creencia de los apóstoles
Los apóstoles creyeron que el Antiguo Testamento venía de Dios. Pablo declaró: ―Toda
la Escritura es inspirada por Dios‖ (2 Timoteo 3:16). Pedro escribió que la profecía no vino
de ―voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por
el Espíritu Santo‖ (2 Pedro 1:21). En otras palabras, los autores no escribieron por su
cuenta sino con la ayuda del Espíritu Santo. Las palabras que ellos escribieron fueron de
Dios.
Además, los escritores del Nuevo Testamento creyeron que ellos mismos hablaron de
parte de Dios (Higgins 1994, 94). Pablo afirmó: ―Lo cual también hablamos, no con
palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando
lo espiritual a los espiritual‖ (1 Corintios 2:13). En el mismo libro él declaró que sus
escritos fueron ―mandamientos del Señor‖ (14:37). En 1 Tesalonicenses 4:8, Pablo afirma
que ―el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios‖ (Trask y Goodall 1996, 22), y
dijo a los ancianos de la iglesia de Éfeso que él les había proclamado ―todo el consejo de
Dios‖ (Hechos 20:27). En 2 Pedro 3:15–16, Pedro se refirió a las palabras de Pablo como
las Escrituras, y Pablo se refirió al evangelio de Lucas como la Escritura en 1 Timoteo 5:18.
Así, los escritores del Nuevo Testamento creyeron que tanto el Antiguo Testamento como
el Nuevo Testamento fueron la Palabra inspirada por Dios.
Explique cómo 2 Pedro 3:15–16 y 1 Timoteo 5:18 proveen evidencia de que Dios inspiró las
Escrituras.
La revelación histórica y arqueológica de la verdad
Si la Biblia es verdadera, los acontecimientos históricos y las personas de los que se
cuenta en ella deben también ser verdaderos. Una y otra vez, la historia y la arqueología
han apoyado la exactitud de la Biblia. Para estudiar culturas antiguas y personas, la
arqueología por lo general realiza excavaciones en ciudades antiguas y ruinas para aprender
como vivieron estas personas. Los arqueólogos han encontrado la fortaleza de la montaña
de Saúl en Gabaa, y en Meguido descubrieron las caballerizas de Salomón, que tenía doce
mil jinetes. Han encontrado sitios israelitas antiguos donde la Biblia los describe. Han
encontrado pruebas en Egipto que muestran donde los israelitas trabajaron como esclavos.
Estos son sólo pocos ejemplos de cómo la arqueología ha confirmado los hechos bíblicos.
En lugares donde las personas alguna vez creyeron que la Biblia estaba equivocada,
descubrimientos posteriores mostraron que es correcta (Higgins 1994, 87). Esto testifica
que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios.
La confirmación por las vidas cambiadas
Si la Biblia es verdaderamente la Palabra inspirada de Dios, debe cambiar la vida de
individuos. Un hombre testificó que él una vez fue un ladrón, quién robaba de los bolsillos
de otras personas para vivir de esto. Un día robó a un hombre, y para su disgusto, se dio
cuenta que le robó una Biblia en vez de la billetera. Puesto que él tenía la Biblia, quiso
descubrir de qué se trataba. Leyó cómo Jesús se hizo hombre y murió por los pecados de
toda la humanidad. Mientras leía, el Espíritu Santo comenzó a hacer convicción en él.
Después de pocos días, el ladrón creyó en Jesús como su Señor y Salvador, y su vida se
transformó completamente en una manera que va más allá de simples palabras. El devolvió
lo que se había robado y buscó otra ocupación.
En cada cultura donde las personas han leído, han predicado, y han obedecido la Biblia,
hay resultados de vidas cambiadas. La vida transformada genuina de cada persona que ha
nacido de nuevo es un testimonio del poder de la Palabra inspirada de Dios.
Haga un resumen de cinco razones por qué creemos que las Escrituras son inspiradas.

Haga un resumen de cinco razones por qué creemos que las Escrituras son inspiradas. Cualquiera
de estos: La inspiración de las Escrituras se evidencia por (1) Las afirmaciones de los autores del

Tres aplicaciones de la verdad que las Escrituras son
inspiradas
En este curso de estudio nos dirigimos a dos puntos principales: (1) comprender la
verdad de lo que creemos y por qué y (2) aplicar esta verdad a nuestra vida. En este
capítulo, hemos aprendido que el Espíritu Santo inspiró a los escritores de la Biblia,
guiándoles de tal manera que las palabras que ellos escribieron venían de Dios. También
estudiamos algunas evidencias que apoyan esta verdad. Ahora, queremos que usted sea
capaz de aplicar esta verdad que ha aprendido a su vida. En esta lección, le enseñaremos
que ya que las Escrituras son inspiradas por Dios, ellas proveen una revelación verdadera
de Dios, dándonos dirección inerrante para nuestra vida, y sirven como nuestra máxima
autoridad.
Una verdadera revelación de Dios
Contrastar la revelación y la iluminación.
La revelación nos comunica la verdad que nosotros no hubiéramos sido capaces de
aprender por nosotros mismos (Thiessen 1949, 105). No hubiéramos podido aprender cómo
es Dios sin la revelación que viene de Dios mismo. Es decir, que sólo podemos conocer a
Dios porque Él se nos ha revelado (1) de manera general a través de su creación, (2) a
través de las Escrituras, y (3) a través de su Hijo, Jesús. En el Capítulo 3 hablaremos de la
revelación de Dios mismo a través de Cristo.
En Romanos 1:20, Pablo escribió: ―Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y
deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.‖ Cuando miramos a la creación
y el mundo alrededor de nosotros, no tenemos excusa por no reconocer la existencia de
Dios. Sin embargo, puesto que el mundo se ha dañado por el pecado, necesitamos una
revelación más precisa de Dios. También, a pesar de que la revelación general de la
creación muestra que Dios es real, no nos enseña cómo podemos tener una relación con Él.
Por eso, necesitamos una revelación especial: la Biblia.
La Biblia es la revelación escrita de Dios. La revelación escrita es necesaria por nuestra
pobre memoria y finita vida. Si Dios se hubiera encontrado conmigo cara a cara y me
hubiera revelado una gran verdad, me hubiera olvidado rápido de los detalles de su
revelación. Cuando yo muriera, más se olvidaría. En pocas generaciones, la revelación se
perdería. Necesitamos una revelación escrita para pasarla a nuestros hijos y para los hijos
de nuestros hijos sin ningún cambio.

Antiguo Testamento, (2) el testimonio de las profecías cumplidas, (3) el testimonio de la unidad de
la Biblia, (4) el testimonio de Jesús, (5) las creencias de los apóstoles, (6) los descubrimientos
arqueológicos, (7) la confirmación por las vidas cambiadas.
Describa la diferencia entre revelación e iluminación.
El Espíritu Santo quién inspiró las Escrituras también ilumina las Escrituras. La
revelación y la iluminación son dos conceptos diferentes. Las Escrituras revelan (nos hacen
conocer) a Dios y su plan para nosotros. Por su parte, el Espíritu Santo ilumina (aclara o da
entendimiento de) aquella revelación. Por ejemplo, si usted visita una casa en la oscuridad,
usted verá muy débilmente el contorno de esta, pero no podrá ver la belleza intrincada que
el constructor incorporó en ella. Alguien tendrá que encender una luz en la casa para que
usted la pueda ver. De la misma manera, cuando una persona lee las Escrituras con la ayuda
del Espíritu Santo, el Espíritu ―prende la luz‖. Es decir, Él ilumina las Escrituras para que el
lector pueda entender la verdad que Dios ha revelado (Thiessen 1949, 106). Pablo escribió:
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios,
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras
enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo
espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de
Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. (1 Corintios 2:12–14)
Necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para entender la Palabra de Dios.
Podemos decir, entonces, que Dios ha usado tres pasos para aplicar su verdad a nuestra
vida: (1) Él reveló la verdad a los escritores. (2) El Espíritu Santo dirigió a aquellos
escritores mediante la inspiración, a escribir lo que Dios reveló. (3) El Espíritu Santo
ilumina las Escrituras, para que podamos recibir la revelación original cuando leemos la
Palabra de Dios (Betzer 1983, 14).
La infalibilidad e inerrancia de las Escrituras
Lucas escribió a Teófilo de modo que él conociera bien las cosas en las que había sido
instruido (Lucas 1:4). La palabra traducida como conozcas bien comunica el sentido de
―verdad o seguridad‖. Esto se refiere a lo que no nos conduce en dirección incorrecta y nos
proporciona un ancla confiable (Boyd 1933, 10).
¿Cómo es la Biblia infalible e inerrante? ¿Qué significa esto para nosotros?
La verdad de que Dios inspiró las Escrituras significa que las Escrituras son infalibles e
inerrantes. La palabra infalible significa ―incapaz de error‖ (Menzies y Horton 1993, 26), y
la palabra inerrante significa ―sin error‖. Dios es infalible; es decir, algo que viene de Dios
es incapaz de contener errores. Cuando decimos que la Biblia inspirada por Dios es

Describa la diferencia entre revelación e iluminación. La revelación es básicamente “dar a
conocer”; nos enseña algo que no conocíamos antes. La iluminación es “aclarar o dar
entendimiento de”; permite que entendamos. El Espíritu Santo toma la revelación de las Escrituras
de Dios un paso más adelante ayudándonos a entenderla.
¿Cómo es la Biblia infalible e inerrante? ¿Qué significa esto para nosotros? Cuando decimos que la
Biblia inspirada por Dios es infalible, queremos decir que no puede contener ningún error. Cuando
decimos que la Biblia es inerrante, queremos decir que no contiene ningún error. Podemos confiar
en que la Palabra de Dios es verdadera porque Él no se equivoca. Por lo tanto, la Biblia
proporciona una guía completamente confiable y da dirección a nuestra vida.
infalible, queremos decir que no puede contener ningún error. Cuando decimos que la
Biblia es inerrante, queremos decir que no contiene ningún error. ―La inerrancia acentúa la
veracidad de las Escrituras mientras que la infalibilidad acentúa la honradez de las
Escrituras‖ (Menzies y Horton 1993, 26). La Biblia es infalible e inerrante porque Dios es
perfecto; Él no puede mentir ni cometer errores. Es decir, las Escrituras no contienen
errores porque Dios no miente (Tito 1:2). Confiar en otras personas o libros para obtener
dirección en la vida, es arriesgado porque todos los hombres y las mujeres cometen errores.
Ninguno de nosotros somos infalibles. La única fuente de dirección para la vida que no
comete y no puede cometer errores es la Biblia, la Palabra inspirada de Dios.
La máxima autoridad para el creyente
Contrastar tres falsas autoridades con una verdadera autoridad en nuestra vida.
Cada uno vive bajo cierta forma de autoridad. Los niños deben obedecer a sus padres, y
los adultos deben obedecer a sus empleados y al gobierno. Sin embargo estos no son
necesariamente las fuentes más importantes de autoridad en nuestra vida; más bien, lo más
importante es aquello que nos ayuda a diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto. En esta
sección, examinaremos cuatro fuentes comunes de autoridad en la vida de un individuo: (1)
la razón humana o la conciencia, (2) la religión, (3) la cultura y (4) la Biblia.
Muchas personas usan la razón humana como la máxima autoridad para la vida
(Menzies y Horton 1993, 17). Usar la razón humana para manejar los asuntos diarios de la
vida no está mal, pero debemos tener presente que toda la gente comete errores. Por tanto,
considerar la razón humana como la máxima autoridad para la vida es erróneo.
Necesitamos una mejor fuente de dirección que la razón humana.
Una fuente estrechamente relacionada de autoridad es la conciencia humana. Nuestra
conciencia es una pequeña voz interior que nos dice lo que está correcto o incorrecto.
Algunas personas establecen sus propias reglas y dicen: ―Mi conciencia es mi guía.‖ Sin
embargo, y a pesar de que Dios nos ha dado una conciencia, el indicador de lo correcto o
incorrecto ha sido dañado por el pecado. No podemos confiar en la conciencia como la
fuente principal de dirección para nuestra vida, porque ―engañoso es el corazón más que
todas las cosas‖ (Jeremías 17:9). El apóstol Pablo dijo a Timoteo que la conciencia de
algunos ha sido ―cauterizada‖ (1 Timoteo 4:2), es decir, que ellos han sido tan dañados que
no son dignos de confianza. Algunos están tan cómodos en su pecado que su conciencia no
les molesta más. Pablo dijo: ―Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy
justificado‖ (1 Corintios 4:4). Una conciencia limpia no significa necesariamente que
estamos limpios delante de Dios. Por eso, debemos tener una autoridad mayor que la razón
humana y la conciencia.
La religión es otra fuente de autoridad. Aunque es un instrumento que ayuda a adorar a
Dios, no califica como nuestra máxima autoridad. En muchos lugares, la religión ejerce
grande dominio sobre la vida de las personas. Algunas religiones demandan oraciones
devotas muchas veces al día, mientras otras animan a realizar grandes sacrificios en el
nombre de la religión. Muchas personas pueden ponerse ganchos en sus cuerpos y llevar
cargas pesadas, o caminar en sus rodillas largas distancias. Están tratando de agradar a
Dios, pero esos sacrificios religiosos no sirven para nada, porque no han venido delante de
Dios de una manera aceptable y porque sus sacrificios no son mandato de Dios. La Biblia,
como Palabra inspirada de Dios, nos muestra el verdadero camino para llegar a Dios y
adorarle. Si tratamos de llegar a Dios por otro camino, perdemos nuestro tiempo. Si un
hombre o una mujer no ora en el nombre de Cristo, ora en vano. Tristemente, hoy día
muchos están perdiendo su tiempo en diferentes rituales religiosos y formas de adorar que
no siguen la Biblia. Cuando la religión no viene de Dios sino de la humanidad, no puede
proveer una fuente confiable de autoridad para nadie.
Los siguientes ejemplos son maneras en que los cristianos de hoy, dan la máxima
autoridad a las tradiciones de la iglesia que a las Escrituras: (1) La tradición dice que sólo
los líderes profesionales religiosos pueden bautizar en agua, pero las Escrituras no dicen
eso. Si interpretamos la Gran Comisión (Mateo 28:19–20) como universal, ¿no deberíamos
incluir la parte del bautismo? (2) Algunas normas de santidad están basadas más en
tradiciones que en las Escrituras. (3) Jesús mandó a sus discípulos que no se enorgullezcan
en, ni buscar títulos de honor que indican un estado social de importancia (Mateo 23:8–12),
pero nosotros hoy en día caemos en la trampa de los títulos y posiciones. (4) Las
calificaciones para los líderes de la iglesia son influencia de la tradición más que de los
principios bíblicos. (5) Muchas creencias acerca de demonios, Satanás y atar o desatar son
tradiciones orales con poco o nada de apoyo bíblico.
Sin embargo, aún quienes se llaman cristianos cometen errores cuando hacen de la
iglesia, la tradición de la iglesia, o líderes de iglesia, incluyendo al Papa, la máxima
autoridad para su vida. Poner a la iglesia como la máxima autoridad de la vida conduce a
muchos de los mismos problemas que tienen otras religiones. Las reglas humanas y los
rituales se hacen más importantes que la Palabra de Dios. En alguna manera las tradiciones
de la iglesia moderna son poco diferentes que las tradiciones judías en los tiempos de
Cristo. Los líderes judíos hacían que sus tradiciones fueran más importantes que las
Escrituras, pero Jesús consideró su adoración inútil, diciendo: ―Pues en vano me honran,
enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres‖ (Mateo 15:9). Debemos darnos
cuenta que el Papa y otros líderes religiosos son simplemente hombres; sus palabras no son
inspiradas y no deben ser nuestra fuente de autoridad. Así pues nuestra autoridad no debe
ser la iglesia, la religión cristiana, u otra religión. Nuestra principal autoridad debe ser la
Biblia, y nuestra religión debe estar bajo la autoridad de la Biblia.
Una tercera fuente de autoridad es la cultura. En muchos lugares, las personas creen que
la tradición o su cultura es la máxima autoridad. Por ejemplo, un hombre y una mujer de
dos tribus diferentes se casaron. Cuando el esposo murió, se levantó un conflicto porque las
dos tribus tenían diferentes formas de enterrar a sus muertos. Sus tradiciones eran la
máxima autoridad en su vida. Algunas tradiciones son buenas, pero la tradición y la cultura
deben siempre reverenciar a la Biblia. Debemos mantener las tradiciones que honran a Dios
y su Palabra pero debemos rehusarnos a honrar las tradiciones que están en contra de la
Biblia.
¿Hay algunos valores o tradiciones de su cultura que están en conflicto con las Escrituras? ¿Cómo
se les puede ubicar bajo la autoridad de las Escrituras?
Al buscar la máxima autoridad que guíe nuestra vida, queremos una fuente de autoridad
que sea digna de confianza en toda situación. Hemos aprendido ya que Dios es la máxima
autoridad y que Él se ha revelado a sí mismo y su propósito para nuestra vida en las
Escrituras. Porque las Escrituras son la Palabra de Dios para nosotros, éstas deben proveer

¿Hay algunos valores o tradiciones de su cultura que están en conflicto con las Escrituras? ¿Cómo
se les Las respuestas variarán.
la máxima autoridad para nuestra vida. Algunos tal vez se pregunten: ―¿Y qué acerca de la
voz del Espíritu Santo?‖ El Espíritu Santo es Dios, uno con Dios el Padre y con Dios el
Hijo. Él es quién inspiró las Escrituras, y la Biblia declara que Dios nunca cambia
(Malaquías 3:6; Santiago 1:17). Por tanto, lo que el Espíritu Santo hable a un individuo
estará siempre alineado con lo que ya ha dicho en las Escrituras; nunca se desviará de la
Biblia. Las Escrituras son la máxima autoridad.
La Palabra inspirada de Dios debe ser nuestra máxima autoridad tanto en nuestra fe
como en nuestra conducta. Primero, en asuntos de fe, sabemos que Dios claramente ha
revelado en su Palabra escrita lo que necesitamos creer. Como resultado, las doctrinas que
enseñamos como verdad deben ser claras enseñanzas de las Escrituras. Un orador elocuente
que presenta doctrinas sin apoyo bíblico, puede confundir a alguien que no revise lo que ha
dicho con las Escrituras. Necesitamos ser como las personas de Berea quienes fueron
considerados nobles porque ellos ―escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas
cosas eran así‖ (Hechos 17:11). Las Escrituras son la máxima autoridad de lo que creemos.
Segundo, las Escrituras deben llegar a ser nuestra principal regla de conducta,
estableciendo nuestras normas y diciéndonos cómo debemos actuar. La manera en cómo el
esposo trata a su esposa debe basarse en la Palabra de Dios. La manera en cómo un padre se
relaciona con sus hijos debe basarse en los principios bíblicos. Cuando alguien nos lastima,
sabemos que debemos perdonarle porque la Biblia nos enseña la importancia del perdón
como un estilo de vida. En cualquier momento que nuestra forma de vivir se basa en
tradiciones, religión, razonamiento humano o el comportamiento de otros a nuestro
alrededor, en vez de basarse en las Escrituras, estamos equivocados. Debemos basar nuestra
conducta y vida en la Palabra de Dios. Porque la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, es
nuestra máxima autoridad en la manera en que vivimos.
Discuta dos maneras en que la autoridad de la Biblia se aplica en su vida.
Autoexamen
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El Dios Verdadero
En una pequeña aldea, miembros de una tribu animista adoraban y sacrificaban cabras y
pollos a un pedazo esculpido de madera que había sido colocado derecho en la tierra. Las
personas decían que en una ocasión esta madera les hablaría dándoles direcciones.
Entonces un misionero llegó y predicó en una cruzada evangelística cerca de la aldea.
Durante la cruzada, los líderes de la aldea aceptaron el evangelio y renunciaron a su dios
antiguo, hoy día ellos adoran al verdadero y único Dios. Escuchamos muchos testimonios
como estos por los cuales adoramos a Dios, aunque muchas personas alrededor del mundo
siguen adorando a un número de diferentes dioses. Algunos en el Caribe hacen dioses de

Discuta dos maneras en que la autoridad de la Biblia se aplica en su vida. La respuesta debería
incluir los aspectos de fe y conducta.
cemento. Estatuas del Buda abundan en el lejano oriente. Algunos adoran a sus ancestros.
Los hindúes proclaman que existen más de 300.000 dioses. Una cosa que separa al
cristianismo de muchos otros sistemas religiosos es que nosotros creemos que hay un solo
Dios que está por encima de toda creación.
Aunque mostramos en el capítulo anterior que Dios nos habla a través de las Escrituras,
no intentamos contestar muchas preguntas que las personas tienen acerca de Dios. Aún los
cristianos devotos hacen preguntas como: ―¿Cómo es Dios? ¿Qué hace Dios?‖ Estas
preguntas son importantes porque no es suficiente con sólo creer que Dios existe; los
cristianos deben tener también un entendimiento claro de cómo es Dios. Un autor cristiano
popular, A. W. Tozer, escribió: ―La razón por la que hay cristianos débiles es porque tienen
un concepto inadecuado de Dios‖ (citado en un sermón por Dan Betzer en la First
Assembly of God, Fort Myers, FL, 26 agosto 2001). Para confiar verdaderamente en Dios,
necesitamos un conocimiento exacto de cómo es Él.
En este capítulo, trataremos de aprender cómo es Dios, una tarea imposible ya que no
podemos entender o saber todo acerca de Dios. Si pudiéramos, Él no sería Dios. Él es tan
grande, poderoso y asombroso en comparación con nosotros que no podemos entenderlo así
como una hormiga no puede entender a un humano. Aún así, Dios ha revelado algo de Él
mismo, y lo que ha revelado es verdad. En este capítulo, nos enfocaremos en la revelación
parcial, aunque asombrosa, de Él mismo.
Declaración de fe
El único Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en sí mismo ―YO
SOY‖, el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado
también encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10, 11; Mateo 28:19; Lucas 3:22).
Lección 2.1 Características de Dios, parte 1
Objetivos
2.1.1 Hablar de tres puntos de vista falsos acerca de Dios.
2.1.2 Explicar cuatro características de Dios.
Lección 2.2 Características de Dios, parte 2
Objetivos
2.2.1 Explicar qué quiere decir la omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia de Dios.
2.2.2 Comparar y contrastar la bondad, la santidad y la justicia de Dios.
Lección 2.3 Características de Dios, parte 3
Objetivos
2.3.1 Comparar y contrastar la unidad de Dios con la Trinidad.
2.3.2 Citar algunas razones para creer en la Trinidad.

Características de Dios, parte 1
Las personas en todas partes del mundo adoran a un dios o a varios dioses; sin embargo,
muchos no adoran al único y verdadero Dios. Pablo escribió acerca de quienes ―no
aprobaron tener en cuenta a Dios‖ (Romanos 1:28) y cayeron en muchas formas de idolatría
que existen hasta el día de hoy. A pesar de que estos individuos o tribus no adoran al
verdadero Dios, creen en alguna forma de un dios. Otros, llamados ateos, rehúsan
totalmente creer en cualquier clase de Dios. De acuerdo a la Biblia: ―Dice el necio en su
corazón: No hay Dios‖ (Salmo 14:1). Los ateos neciamente se ciegan ellos mismos a los
numerosos aspectos de la vida y de la creación que muestran la existencia de Dios.
Hablar de tres puntos de vista falsos acerca de Dios.
De quienes sí creen en Dios, muchos tienen una idea falsa de cómo es Dios. El
panteísmo enseña que Dios está en cada cosa creada, incluyendo los árboles, las flores y las
criaturas vivas. Mientras es cierto que podemos ver la obra de Dios en todas las cosas que
nos rodean, Dios no está en todas estas cosas. Esto haría al Creador ser parte de lo que Él
ha creado, y Dios no es una creación. Pablo escribió de ―un Dios y Padre de todos, el cual
es sobre todos, y por todos, y en todos‖ (Efesios 4:6). Dios es trascendente; es decir, Él está
sobre todas las cosas que ha creado (Isaías 40:22–26). En Romanos 1:25, Pablo indicó que
adorar la cosas creadas en vez del Creador llevó al cambio de ―la verdad de Dios por la
mentira‖. Dios creó el universo y está sobre el universo; su providencia obra en toda su
creación, y su presencia se encuentra en toda su creación (Barclay 1976, 142).
Aparte de los pasajes que se han dado, identifique otro versículo bíblico que hable de la
trascendencia de Dios sobre su creación.
El politeísmo cree en muchos dioses, dando otro punto de vista falso de Dios. Millones
de personas adoran el sol, la luna, la tierra, ídolos de madera y otros dioses. En los tiempos
del Antiguo Testamento, las naciones alrededor de Israel también adoraban muchos dioses,
pero Jehová advirtió a su pueblo el peligro de copiar el ejemplo de las naciones politeístas.
A través de la Ley y a través de Moisés, Dios mandó muchas veces a los israelitas a servirle
solamente a Él (Éxodo 20:1–6; Deuteronomio 6:13–14; 13:1–4). La Biblia enseña
claramente que existe sólo un Dios (Deuteronomio 4:35; 6:4; 1 Corintios 8:4).
El deísmo es una tercera idea falsa de Dios que también es muy común. El deísmo
enseña que hay un Dios, pero Él no se preocupa de proveer a su creación en ninguna
manera. Él está distante de su pueblo, es sordo a su clamor de misericordia, y deja que el
mundo opere por sí mismo. Gracias a Dios, la Biblia nos da un punto de vista totalmente
diferente de Dios, porque enseña que ―Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto
auxilio en las tribulaciones‖ (Salmo 46:1). Dios está cerca y es personal, no distante. Él nos
ama, escucha nuestras oraciones, y responde a nuestras necesidades (Salmo 34:15–22).
―Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los
que tienen corazón perfecto para con Dios‖ (2 Crónicas 16:9). Conocemos que el deísmo es
un punto de vista falso de Dios porque es el contraste total de la representación del Dios de
la Biblia. Isaías escribió: ―En el año que murió el rey Usías vi yo al Señor‖ (Isaías 6:1). El
único Dios se revela a sí mismo a las personas. La Biblia nos da la historia de esa
revelación, el único cuadro verdadero de Dios.
Dios es espíritu
Explicar cuatro características de Dios

Aparte de los pasajes que se han dado, identifique otro versículo bíblico que hable de la
trascendencia de Las respuestas variarán. Algunos ejemplos pueden incluir Romanos 11:36; 1
Corintios 8:6; Colosenses 1:16–17; Hebreos 1:2–3; 2:10; o Apocalipsis 3:14.
―Dios es espíritu‖ (Juan 4:24); Él no tiene carne ni huesos como los humanos. Las
Escrituras se refieren a las manos, los pies o los ojos de Dios usando palabras simbólicas
para describir a Dios de manera que la mente humana pueda entender. Ya que Él no tiene
las limitaciones físicas del cuerpo humano, Dios nunca está limitado en tiempo ni espacio.
Además, porque Dios es un ser espiritual, no lo podemos ver. Juan 1:18 declara: ―A Dios
nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a
conocer.‖
¿Cómo, entonces, individuos en la Biblia como Moisés hablaron de haber visto a Dios?
Aunque Dios es Espíritu, Él es capaz de revelarse a sí mismo a través de un cuerpo físico y
así lo hizo en muchas ocasiones en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, uno de los tres
visitantes que se juntaron con Abraham para comer, era el Señor (Génesis 18:1–10). Más
tarde, en el Nuevo Testamento, Dios dio a Juan el bautista una señal que apuntó hacia Jesús
como el Hijo de Dios. El Espíritu invisible se reveló a sí mismo en forma física de una
paloma (Juan 1:32–34). En cada uno de estos casos, las personas vieron algo de Dios, pero
no vieron toda la gloria de Dios. Juan escribió que nosotros seguimos esperando aquel día
en que ―le veremos tal como él es‖ (1 Juan 3:2).
En cuanto a Jesús, mientras Él recibió un cuerpo físico cuando nació como un humano,
su nacimiento no fue el comienzo de su existencia. La Biblia claramente enseña que Jesús
estaba vivo desde los inicios de los tiempos: ―En el principio era el Verbo, y el Verbo era
con Dios, y el Verbo era Dios‖ (Juan 1:1). Luego Juan añadió: ―Y aquel Verbo fue hecho
carne, y habitó entre nosotros‖ (1:14). Jesús era Dios antes de recibir un cuerpo físico. Parte
de la razón por la que Él se hizo hombre era para que nosotros lo podamos ver y conocer.
Aprenderemos más acerca de esto en el capítulo 3 donde estudiaremos acerca de Cristo.
Explique la verdad de que Dios es una persona viva.
El hecho de que nosotros no podemos ver a Dios con nuestros ojos físicos no significa
que Él no esté vivo. Él tiene todos los atributos que corresponden a lo que nosotros
reconocemos como personalidad. Las Escrituras nos hablan de la sabiduría y el intelecto de
Dios. Él tiene voluntad, y su voluntad es que nosotros lo conozcamos (Salmo 46:10). Él
tiene las emociones de la personalidad, incluyendo enojo, amor y compasión. Nehemías
escribió que Dios es ―Dios que perdona, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en
misericordia‖ (Nehemías 9:17). Josué dijo a los israelitas que ―el Dios viviente está en
medio de vosotros‖ (Josué 3:10). El escritor del Salmo 115 comparó a Dios con los ídolos
de otras naciones que no pueden hablar, escuchar, tocar o caminar: ―Nuestro Dios está en
los cielos; todo lo que quiso ha hecho‖ (Salmo 115:3). No sólo está vivo, sino Él es la
fuente de toda vida. Los ídolos que las personas adoran están muertos y no pueden
depender de ellos, pero Dios está vivo. Como resultado, podemos ―confiar en Jehová‖
quien es ―tu ayuda y tu escudo‖ (Salmo 115:9).
¿Cómo puede el ser humano tener una relación con Dios?

Explique la verdad de que Dios es una persona viva. A pesar de que Dios es espíritu, Él tiene las
características de personalidad, incluyendo intelecto, emociones y voluntad. Él puede hablar,
escuchar y tocar, y podemos tener una relación personal con Él.
Podemos tener una relación con el Dios viviente. Podemos conocerlo. Ya que Dios es
espíritu, nuestra relación con Él debe ser de naturaleza espiritual. Esto se hace posible en
parte por el Espíritu Santo quien reside en la vida de los creyentes. Juan escribió que ―Dios
es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren‖ (Juan
4:24). Somos capaces de obedecer estas palabras con la ayuda del Espíritu Santo.
Dios es eterno
Muchos de nosotros nos hemos preguntado a nosotros mismo o a otros: ―¿Cómo puede
Dios no tener un comienzo?‖ Luchamos para entender a un Dios eterno porque medimos
nuestra vida por el tiempo y estamos atados por esto. Hablamos del pasado, del presente y
del futuro desde la perspectiva de nuestro limitado cuerpo humano. Dios, sin embargo, es
diferente a nosotros porque Él es un ―Dios eterno‖ (Génesis 21:33; Deuteronomio 33:27).
Cuando hablamos de un Dios eterno, nos referimos a tres cosas: (1) Dios no tiene
principio ni fin (Thiessen 1949, 122). Para la humanidad, la creación es el inicio de nuestra
existencia y nuestra historia, pero Dios existía antes de la creación. ―Antes que naciesen los
montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios‖ (Salmo
90:2). (2) Dios es la causa del tiempo. Juan 1:3 dice: ―Todas las cosas por él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.‖ Esto incluye el tiempo. (3) Dios no está
limitado por el tiempo en ninguna manera (Joyner 1994, 122). Somos criaturas que vivimos
en el presente. Nuestro pasado es nublado por nuestra defectuosa memoria, y nuestro futuro
es desconocido sin la ayuda de Dios mismo. Porque Dios no está atado al tiempo, Él no
vive sólo en el presente. Para Dios, el pasado y el futuro son tan claros como el presente.
Dé sustento bíblico para la verdad de que Dios es eterno.
¿Qué significan estas verdades para nosotros? Primero, el plan y propósito de Dios no
se detiene por el tiempo como los nuestros. Mientras nosotros tenemos un período de vida o
menos que eso para completar nuestros planes, Dios tiene la eternidad para completar los
suyos. Según Efesios 1:4: ―Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo.‖ Es
decir, los héroes del Antiguo Testamento tenían un lugar en el plan de Dios, los santos del
Nuevo Testamento fueron parte del plan de Dios, y usted y yo hemos tenido un lugar en los
planes de Dios desde antes de la creación del mundo.
Segundo, Dios conoce el fin desde el principio y puede ver el resultado final de cada
acontecimiento y cada decisión. Si nosotros estuviéramos en lo alto de una torre mirando
un desfile abajo en la calle, por nuestra perspectiva, podríamos ver cada aspecto de este
desfile, desde el principio hasta el destino final. Los espectadores que miran desde la misma
calle, podrían ver sólo lo que está al frente de ellos. De la misma manera, por la perspectiva
eterna de Dios, Dios mira no solamente dónde estamos pero también de donde venimos y
hacia donde vamos. Mientras nosotros nos enfocamos primordialmente en el presente, Dios
se enfoca fuera de los parámetros del tiempo. Él sabe el resultado final de cada acción que

¿Cómo puede el ser humano tener una relación con Dios? Debe ser de manera espiritual, la cual
es posible a través de la ayuda del Espíritu Santo. Podemos conocer a Dios, hablar con Él,
escucharlo y confiar en Él.
Dé sustento bíblico para la verdad de que Dios es eterno. Salmo 90:2 dice: “Desde el siglo y hasta
el siglo, tú eres Dios.” Efesios 1:4 habla de la existencia de Dios antes de la creación. Otros
versículos son Génesis 21:33; Nehemías 9:5; Isaías 40:28; 57:15; Habacuc 1:12; y Romanos 1:20.
podríamos tomar, por eso Dios conoce qué es mejor para nosotros. Lo que parece bien para
nosotros a nuestra manera de ver las cosas, puede ser que al final sea un desastre. Lo que
vemos como algo que nos puede dañar, realmente nos puede traer un beneficio de larga
duración. Sólo Dios sabe lo que es mejor para nosotros y su plan supremo porque sólo Dios
puede verlo todo. Él trabaja antes y después de nosotros y nos dirige por los mejores
senderos para nuestra vida. No podemos entender completamente por qué nos lleva por
sendas específicas, pero podemos dar la gloria al Rey eterno y confiar en el único que
siempre sabe lo que es mejor porque Él es Señor sobre todo tiempo.
¿Cómo cambia su vida la naturaleza eterna de Dios?
Dios es auto existente y auto suficiente
Dios es completamente auto existente en que no necesitó de nadie para dar vida o hacer
lo que Él es. Él es completamente auto suficiente en que no necesita de nadie ni de nada
para que le provean. Él no necesita nada y puede proveer para sí mismo lo que desee.
Nosotros tenemos vida no sólo porque nuestros padres nos concibieron, sino también
porque Dios creó a los primeros padres: Adán y Eva. Cuando éramos jóvenes, dependíamos
de nuestros padres para sobrevivir, y cuando seamos viejos, dependeremos de nuestros
hijos u otras personas para que nos cuiden. A través de nuestra vida necesitamos la ayuda y
el apoyo de otros, y a pesar de que algunos no se dan cuenta, necesitamos la ayuda y el
apoyo de Dios. Sin embargo, Dios es diferente; Él no necesita a nadie para nada. Los hijos
a menudo preguntan: ―¿Quién hizo a Dios?‖ La respuesta es simple. Dios no necesita ser
hecho porque Él siempre ha estado. Dios no necesita nada.
¿Cómo revelan Génesis 1:1 y Juan 1:1 la verdad de que Dios es auto existente?
Algunas personas dicen que Dios necesita nuestro amor o nuestra ayuda o nuestra
adoración para llevar a cabo su plan. Sin embargo, si Dios necesitara alguna de estas cosas
de nosotros, Él no sería Dios. Cuando decimos lo que Dios está buscando de nosotros,
tendemos a confundir las palabras necesidad y deseo. Dios no necesita nuestro servicio; sin
embargo, desea nuestro servicio. Le damos nuestra adoración y alabanza no porque Él las
necesita sino porque nosotros necesitamos conocer quién es Él. Le servimos porque Él nos
da el privilegio de ayudar a cumplir su plan y porque le debemos la vida misma.
La auto existencia y la auto suficiencia de Dios significa que cada cosa está bajo su
control. Él puede y suple nuestras necesidades porque su provisión nunca se agota. Ya que
Él no depende de nadie ni de nada, Él siempre está listo y dispuesto a suplir nuestras
necesidades y cumplir su plan.
¿Por qué es importante para el creyente entender que Dios es auto suficiente y auto existente?

¿Cómo cambia su vida la naturaleza eterna de Dios? La respuesta será personal.
¿Por qué es importante para el creyente entender que Dios es auto suficiente y auto existente? Tal
entendimiento da a la relación del creyente con Dios una mejor perspectiva. Dios no depende de
nosotros para nada; Él no necesita nada de nosotros. Él llevará a cabo, y lo hace, cualquier cosa
que desea. Solamente podemos ofrecerle a Él lo que ya tiene.
Dios no cambia
Imagine el impacto en la vida de una persona si esta fuera transportada de los años 1850
a nuestros días. Esa persona lucharía para reconocer su propia cultura, porque casi todo ha
cambiado. Nos hemos acostumbrado a un mundo en el cual todo —política, economía, y
aún el clima— se somete a cambios rápidos. Con un mundo que cambia tanto, nos vemos
forzados a enfrentarnos con nuestra necesidad de tener un ancla de algo o alguien que
nunca cambia.
Explique lo que Malaquías 3:6 y Santiago 1:17 significan para los creyentes.
El ancla a la que debemos conectarnos es Dios porque Dios es inmutable (no cambia).
Como lo dice en Malaquías: ―Porque yo Jehová no cambio‖ (3:6). Santiago 1:17 dice que
Dios es el en ―cual no hay mudanza, ni sombra de variación‖. Dios no puede mejorar
porque Él es siempre perfecto. Él no se puede deteriorar porque entonces no sería Dios.
Tanto su plan como su naturaleza, no cambian. Él no está sujeto a modas o influenciado por
opiniones. Él nunca dejará de juzgar el pecado; pero, al mismo tiempo, nunca dejará de
amarnos. Podemos depender de Él en este mundo que cambia. Todo lo que nos rodea puede
cambiar, pero Dios nunca lo hará. Ni nuestra necesidad por Él, ni su plan para nuestra vida
cambiarán (Betzer 1991, 12). Él es nuestro Dios que no cambia.

Características de Dios, parte 2
Nuestra discusión acerca de las características de Dios está basada en la suposición de
que Dios existe. Génesis 1:1 empieza con la declaración: ―En el principio creó Dios los
cielos y la tierra.‖ De hecho, la Biblia no trata de probar la existencia de Dios porque los
escritores bíblicos creyeron que esto era obvio. David declaro: ―Dice el necio en su
corazón: No hay Dios‖ (Salmo 14:1). En el Salmo 19:1, él escribió: ―Los cielos cuentan la
gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.‖ Como se mencionó en el
capítulo anterior, Pablo declaró: ―Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y
deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa‖ (Romanos 1:20).
Discuta por qué cree usted que Dios existe.
A pesar de que la Biblia no trata de probar la existencia de Dios, algunos argumentos
populares señalan hacia ello (Menzies y Horton 1993, 47–48). El argumento ontológico
afirma que nuestra habilidad de imaginar un Ser perfecto, significa que debe de haber uno.
El argumento cosmológico comienza con la creencia de que el mundo no pudo solamente
pasar y existir; así, una Primera Causa tuvo que causar el universo. El argumento
teleológico afirma que el diseño detallado del universo no podía haber ocurrido por
casualidad. Un diseñador debe de haber estado trabajando. Finalmente, el argumento moral
dice que nuestra concepción básica de lo correcto o incorrecto no puede ser por casualidad.
Esto debe venir de Dios.

Discuta por qué cree usted que Dios existe. La respuesta será personal.
Aunque no habla directamente al asunto de la existencia de Dios, la Biblia sí revela a
Dios y su naturaleza. En esta lección, veremos otro siete características o atributos de Dios.
Dios es todopoderoso
Explicar qué quiere decir la omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia de Dios.
El poder atrae a la humanidad como un imán atrae el hierro. Los animales más
poderosos, los automóviles más rápidos y las personas más poderosas llaman la atención.
Pero Dios es omnipotente (todopoderoso). Él tiene el mayor poder. El ángel del Señor
recordó a Abraham que nada es demasiado difícil para Dios (Génesis 18:14). Jesús dijo:
―Para Dios todo es posible‖ (Mateo 19:26).
Podemos ver el poder absoluto de Dios en la creación (Génesis 1:1), que Él sostiene
―con la palabra de su poder‖ (Hebreos 1:3). La única cosa que limita a Dios es su propia
naturaleza. Por ejemplo, Él no puede mirar el pecado (Habacuc 1:13) ni mentir (Hebreos
6:18). Porque estas cosas están en contra de su naturaleza, Él nunca desearía hacer estas
cosas. La verdad que necesitamos recordar es que Dios puede hacer cualquier cosa que
desee hacer (Joyner 1994, 123).
La verdad de que Dios es todopoderoso tiene un gran significado para nosotros. De
acuerdo a Hebreos 7:25: ―Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él
se acercan a Dios.‖ Pablo dijo a Timoteo que Dios guarda lo que le confiamos (2 Timoteo
1:12). Él ayuda a aquellos que son tentados (Hebreos 2:18), aun proporcionándoles un
camino de escape (1 Corintios 10:13). Él es capaz de hacer más ―de lo que pedimos o
entendemos‖ (Efesios 3:20). Él cumple su propósito para cada uno de nosotros y cuida de
nuestras necesidades. Podemos confiar en y depender de un Dios todopoderoso.
Dios conoce todas las cosas
Una niña pequeña miró fijamente hacia el cielo soleado y despejado, y preguntó a su
madre: ―¿Mamá, no dijo el meteorólogo que iba a llover?‖ ―Sí cariño‖, su madre le
contestó, ―dijo que iba a llover.‖ ―Bien‖, la hija suspiró, ―parece que Dios no lo escuchó‖
(Tan 1998, 4562). Como un meteorólogo no siempre puede predecir los patrones
meteorológicos del día siguiente con exactitud, tampoco nosotros sabemos con seguridad lo
que pasará mañana en nuestra vida. La incertidumbre rodea nuestro futuro y
acontecimientos que ocurren más allá de nuestra vista.
Sin embargo, Dios es omnisciente; es decir, Él conoce todas las cosas. Salomón estaba
en lo correcto cuando dijo: ―Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y
a los buenos‖ (Proverbios 15:3). Dios sabe todas las cosas: pasado, presente, o futuro. ―Su
entendimiento es infinito‖ (Salmo 147:5). Él conoce nuestros pensamientos y planes
(Salmo 139:1–4) así como nuestras decisiones, pero Él no escoge por nosotros. Por
ejemplo, Dios no escoge enviar a ninguna persona al infierno. Más bien, Él permite que las
personas ―escojan su propio destino‖ (Menzies y Horton 1993, 52).
Para los creyentes, la omnisciencia de Dios es un recordatorio de que no tenemos que
estar asustados por los acontecimientos en nuestra vida. Estos no toman por sorpresa a
Dios, ya que Él está siempre atento a lo que nos pasa y lo que pasa con los que nos rodean.
Podemos confiar en que Dios nos cuidará siempre. Para aquellos que no conocen al Señor,
la omnisciencia de Dios es una advertencia que nadie puede esconderse o ignorar al Dios
omnisciente. Daremos cuenta de las cosas que nosotros creímos que eran secretas. Jesús
dijo: ―Mas yo os digo que toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta
en el día del juicio‖ (Mateo 12:36).
Dios está en todas partes
Además de ser todopoderoso y omnisciente, Dios es omnipresente, o está en todas
partes al mismo tiempo. Como humanos estamos limitados a un lugar a la vez en este
universo, pero Dios no tiene tales límites. El Salmo 139:7–8 pregunta: ―¿A dónde me iré de
tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el
Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.‖ No importa donde decidamos ir, Dios está
ahí. Algunos teólogos usan la frase inmensidad de Dios para describir cómo Dios no está
limitado por nada, incluyendo tiempo y espacio.
Una mujer preguntó al astrónomo Henry Russel: ―Si nuestro mundo es tan pequeño, y
el universo es tan grande, ¿podemos creer que Dios nos presta alguna atención?‖ El Dr.
Russel respondió: ―Eso depende de lo grande que usted cree que es Dios‖ (Tan 1998,
4562). ¿Cuán grande cree usted que es Dios? Algunas personas creen que Satanás es tan
grande como Dios. Sin embargo, Dios es todopoderoso, y Satanás no lo es. Dios es
omnipresente, mientras que Satanás sólo puede estar en un lugar a la vez. Dios está
disponible para usted así como para cualquier otra persona de la creación en cualquier
momento y en cualquier tiempo.
¿Cómo consuela a un creyente la omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia de Dios?
Dios es santo
Comparar y contrastar la bondad, la santidad y la justicia de Dios.
La Biblia repetidamente habla de la incomparable santidad de Dios. ―¿Quién no te
temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues sólo tu eres santo‖ (Apocalipsis 15:4).
Isaías vio una visión de serafines volando alrededor del trono de Dios, llamando: ―Santo,
santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria‖ (Isaías 6:3). La
Biblia nos manda, ―Cantad a Jehová‖ y ―Bendiga todo mi ser su santo nombre‖ (Salmo
30:4; 103:1).
A pesar de que nosotros a menudo pensamos en términos humanos de la santidad, es
algo más que solamente una cosa que nos podemos poner o quitar. Muchos miden la
santidad por la obediencia a ciertas reglas que las personas crean. Ellos creen que la
santidad es sinónimo de la buena moral. Sin embargo, cuando la Biblia habla de santidad,
se refiere a más que la ropa que nos ponemos o reglas que obedecemos, aunque la santidad
genuina afectará esas áreas. En el sentido bíblico, un elemento clave de la santidad es la
separación de todo lo que es malo. Dios es santo en el sentido que Dios está completamente
separado de toda forma de maldad y pecado. La santidad de Dios lo separa de su creación,
la cual ha sido maldecida por el pecado.
El autor de Hebreos escribió: ―Seguid … la santidad, sin la cual nadie verá al Señor‖
(Hebreos 12:14). Como pecadores, no somos santos y no podemos acercarnos a la santidad
de Dios. Nuestro pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2). Así como una persona con manos
y pies sucios con aceite, debe limpiarse antes de entrar a una cosa decorada toda en blanco,

¿Cómo consuela a un creyente la omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia de Dios? Es de
mucho consuelo saber que nada le toma por sorpresa a Dios y no hay nada que Él no pueda
controlar. Estamos en las manos más seguras cuando nos rendimos a Dios.
nosotros debemos ser limpios de nuestros pecados antes de entrar en la presencia de Dios.
El único modo para hacer esto es aceptando el sacrificio de Cristo por nuestros pecados. A
través de la sangre de Cristo tenemos ―libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la
sangre de Jesucristo‖ (Hebreos 10:19). Sin embargo, porque Dios es santo, debemos entrar
en su presencia con reverencia. Debemos adorar a Dios aceptablemente con reverencia y
temor (Hebreos 12:29) (sermón por Dan Betzer en la First Assembly of God, Fort Myers,
FL).
Explique lo que usted cree que significa Hebreos 12:14.
Dios es bueno
Dios es verdaderamente bueno. Por eso, Él siempre está buscando la protección de su
creación (Menzies y Horton 1993, 52). Las personas usan la palabra bueno de una manera
muy vaga, en términos de una buena comida, un buen sermón, o aún una buena persona.
Jesús corrigió esta tendencia cuando dijo: ―Ninguno hay bueno sino uno: Dios‖ (Mateo
19:17). Esta referencia al Padre nos recuerda que sólo Dios es verdaderamente bueno.
Dios revela su bondad, su amor, su cuidado, su misericordia y su gracia hacia nosotros
(Thiessen 1949, 130–132). La mayor característica de la bondad de Dios es el amor. El
salmista escribió: ―Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno‖ (Salmo 100:5). Aquí
las palabras bueno y amor son casi intercambiables. El amor es una parte tan grande de lo
que Dios es que Juan dijo: ―Dios es amor‖ y Dios mostró su amor enviando ―a su Hijo
unigénito al mundo‖ (1 Juan 4:8–9). Porque Él nos ama, Él nos cuida. Como los padres
terrenales cuidan de las necesidades de sus hijos, nuestro Padre celestial provee tanto las
necesidades físicas como las espirituales (Hechos 14:17; Santiago 1:5). Lo más importante
de todo, Él ha provisto redención para nuestros pecados a través de Cristo.
¿Cómo el amor, la misericordia y la gracia de Dios revelan su bondad?
En Efesios 2:4–5, Pablo conectó el amor de Dios con su misericordia y gracia: ―Pero
Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros
muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).‖ La gracia
está relacionada pero distinta a la misericordia. La gracia de Dios nos da un regalo que
nosotros no lo podemos ganar ni lo merecemos, mientras que la misericordia de Dios nos
protege del castigo que merecemos (Joyner 1994, 129). Esta verdad está ilustrada por la
historia de un hombre quién tenía una hija que estaba enferma. Este hombre no podía pagar
un doctor, y le robó el dinero a su empleador. El empleador sorprendió al ladrón, pero en
vez de enviar a este hombre a la cárcel, el empleador le perdonó y pagó la cuenta médica.
El empleador mostró misericordia porque no dio a este empleado deshonesto el castigo que
merecía. El empleador extendió gracia porque dio al empleado un regalo que no merecía y
no podía ganar.
Dios es justo
El Salmo 145:17 declara que ―justo es Jehová en todos sus caminos‖. La verdad de que
Dios es justo significa que Él siempre hace lo correcto. Una muchacha joven vino a su
padre y se quejó de sus hermanos mayores, diciendo: ―No es justo. Tú siempre dejas que

¿Cómo el amor, la misericordia y la gracia de Dios revelan su bondad? La respuesta será personal.
Estos aspectos de Dios muestran que Él verdaderamente desea lo mejor para nosotros.
los muchachos me digan que hacer.‖ Los padres humanos no siempre deciden justamente.
Tal vez están enojados, o no conocen toda la historia de cierta situación. Porque Dios es
justo siempre toma la decisión correcta. Él siempre es justo y no solamente con sus hijos
sino con todos. La palabra justo es similar a la palabra recto y significa ―conformarse a
unas normas correctas, o ser moralmente bueno y correcto‖ (Betzer 1991, 13).
¿Cómo debe un creyente responder cuando no ve de inmediato la justicia de Dios?
Dios revela su justicia y rectitud castigando al malvado y recompensando al recto. La
Biblia dice: ―Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor‖ (Romanos 12:19). El pueblo de
Dios lucha con esta verdad porque la justicia a menudo parece demorarse. Sin embargo,
aunque Dios no trabaja en nuestro tiempo, Él siempre es fiel a su naturaleza. Porque Dios
es justo y recto, Él no puede aceptar el pecado y debe castigarlo. Por otro lado, porque Él
nos ama, es misericordioso y perdona nuestro pecado. Juan escribió: ―Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad‖ (1 Juan 1:9). Dios puede perdonar a los pecadores por pecados confesados y sigue
siendo justo y recto porque Él ya ha castigado el pecado a través de la muerte de Cristo.
Dios no sólo perdona pecado, también cumple sus promesas a sus hijos. Siempre hará
lo que dice porque Él es recto.

Características de Dios, parte 3
Después de dos lecciones, nuestro estudio de las características de Dios ha tocado
solamente la superficie. El cristiano que seriamente ha empezado a buscar a Dios, ha
empezado un recorrido de toda la vida. A través de estas lecciones, estamos simplemente
tratando de proveer un fundamento sobre el cual usted, el alumno, pueda seguir
construyendo. En esta lección, examinaremos una característica final, pero muy importante,
de Dios. Dios se ha revelado a sí mismo en la Trinidad. La doctrina de la Trinidad es uno
de los más grandes misterios de las Escrituras. La Biblia nos enseña que hay un Dios, sin
embargo que este Dios se ha revelado a sí mismo en una trinidad de tres distintas personas.
Mientras vaya estudiando la Trinidad, debe evitar las falsas enseñanzas del (1)
triteísmo, una creencia de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres dioses
separados, y (2) el sabelianismo. Sabelio fue un obispo que enseñó que el Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo son simplemente tres aspectos de un Dios (Pearlman 1981, 70).
Hay un solo Dios
Comparar y contrastar la unidad de Dios con la Trinidad.
Las Escrituras claramente enseñan que hay un solo Dios, un concepto que los teólogos
llaman la unidad de Dios. La oración judía diaria enfatiza esta gran verdad de la unidad de
Dios: ―Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es‖ (Deuteronomio 6:4). Aquí
consideraremos cuatro diferentes verdades relacionadas con la unidad de Dios.

¿Cómo debe un creyente responder cuando no ve de inmediato la justicia de Dios? Un creyente
debería responder con paciencia, esperanza y continua confianza en las promesas de Dios,
incluyendo la promesa de justicia. Dios hará lo que Él dice, de acuerdo a su tiempo.
Primero, en número Dios es un Ser. Pablo escribió: ―Para nosotros, sin embargo, sólo
hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un
Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él‖ (1
Corintios 8:6). Hay solo un Ser divino, y todo lo demás en el universo viene de Él, a través
de Él, y existe para Él.
Segundo, Dios es completamente único. Él es único en su clase y no puede ser
duplicado. Ya notamos que Deuteronomio 6:4 dice: ―Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.‖
La palabra hebrea que traduce uno puede también ser traducida como uno y sólo
(Woodworth 1986, 21). Moisés y los israelitas reconocieron la singularidad de Dios aún
antes de que la Ley fuera dada: ―¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como
tú, magnifico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?‖ (Éxodo
15:11). Ellos no decían que existieran otros dioses; más bien ellos afirmaban que entre
aquellos a quienes llamaban dioses, ninguno es como Jehová. Él no es uno de muchos
dioses o el principal de estos. Él es único en su ser porque Él es el único Dios.
Tercero, Dios es colectivamente uno. Jesús oró a su Padre por sus futuros seguidores
―para que sean uno, así como nosotros somos uno‖ (Juan 17:22). Génesis 2:24 dice a los
esposos y esposas que ―serán una sola carne‖. ―La palabra ‗uno‘ en estas escrituras se usa
en un sentido colectivo; la unidad de la que se habla aquí es unidad compuesta … un
racimo de uvas … todas las personas se levantaron como un hombre‖ (Evans 1939, 26).
Cuarto, Dios no puede ser divido en partes. Las tres personas de la Trinidad no son
como una familia de tres personas quienes pueden separarse el uno del otro, ya que la
unidad interior de Dios no puede ser separada. Dios no puede ser separado de sus
características. Por ejemplo, Juan no dijo solamente que Dios tiene amor; más bien, él
declaró que Dios es amor (1 Juan 4:8).
Muchos niños han aprendido que los padres pueden responder de manera diferente a sus
peticiones en diferentes tiempos y ánimos. Algunos niños entonces tratan de probar la
resistencia de sus padres siendo persistentes o esperando hasta que sus padres estén de buen
humor. Otros manipulan a sus padres sabiendo que uno de los padres puede dar una
respuesta más comprensiva que el otro. En contraste, Dios nunca cambia de opinión.
Porque Dios es uno, Él siempre permanece consecuente a su Palabra. Como Dios es el
único Dios, Él es la única fuente de vida y fuerza para el humano. Como Dios no puede ser
separado, Él siempre será lo que Él dice que es. Él siempre será santo, bueno y recto. Él
siempre será fiel a lo que Él es. Siempre podemos confiar en Él y depender de Él.
Dios es trino
Citar algunas razones para creer en la Trinidad.
Como la palabra trinidad, el término trino combina las ideas de tres (tri) y uno
(unidad). Por lo tanto, por trino, queremos decir tres en uno (Woodworth 1986, 24). En
relación con la deidad, usamos el término Trino Dios y Trinidad para indicar que en Dios
que es uno, hay tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ellos son una sustancia, pero
tres personas. Hay igualdad en poder y gloria eterna, y cooperan con una mente y un
propósito. No se puede seperarlos. Ninguno de ellos existe ni trabaja separado e
independientemente del otro. Ellos son perfectamente uno en naturaleza y carácter. Al
mismo tiempo, cada uno es completamente distinto del otro. Los teólogos a menudo usan la
palabra Deidad para describir a un Dios en tres personas.
Luchamos con la doctrina de la Trinidad porque tratamos de entenderla con nuestra
experiencia humana. No hay tres personas que sean completamente conscientes de lo que
los otros están haciendo o pensando. Como existimos fundamentalmente separados el uno
del otro, no podemos captar totalmente cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu son uno.
Respecto a esto, Dios ha revelado el qué, no el cómo. Así, aceptamos la doctrina de la
Trinidad por fe como la revelación de Dios mismo.
Aunque la Trinidad sea un misterio hasta para el creyente más viejo, por medio de
estudio y oración podemos entender algo de lo que Dios nos ha revelado. Por ejemplo, en
cuanto a sus relaciones, podemos decir que el Padre ama y envía al Hijo; el Hijo se va y
vuelve al Padre; el Padre y el Hijo envían al Espíritu; y el Espíritu intercede con el Padre
(Pearlman 1981, 70). Consideraremos más acerca de las relaciones de la Trinidad en la
siguiente sección.
La ilustración de la Trinidad es difícil porque muchos ejemplos realmente retratan una
enseñanza falsa. Ilustraciones como las tres propiedades del agua (agua, hielo y vapor), las
partes de un huevo, o comparaciones con entidades del gobierno, todos son falsos ejemplos
de la unidad total y no obstante distinta de las personalidades del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. De hecho, ninguna ilustración totalmente describe la Trinidad porque la
Trinidad está más allá de nuestro entendimiento.
Los hindúes creen en muchos dioses. ¿Cómo explicaría usted a un amigo hindú, que usted, como
cristiano, no cree en tres dioses?
La enseñanza de la Biblia acerca de la doctrina de la Trinidad
La palabra trinidad no se encuentra en la Biblia, sin embargo está en armonía con las
Escrituras. De hecho, la doctrina de la Trinidad es una parte tan esencial de las Escrituras
que no puede ser removida sin abusar de toda la Palabra de Dios.
Evidencia del Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento no enseña ni clara ni directamente la doctrina de la Trinidad. Ya
que el politeísmo (la adoración de muchos dioses) era tan común en los pueblos vecinos,
fue necesario aclarar la revelación de la unidad de Jehová. Aun así, en el Antiguo
Testamento podemos encontrar evidencias indirectas de la Trinidad cuando Dios usa
pronombres plurales para hablar de Él mismo. Por ejemplo, Dios dijo: ―Hagamos al hombre
a nuestra imagen‖ (Génesis 1:26), ―He aquí el hombre es como uno de nosotros‖ (3:22),
―Ahora pues, descendamos, y confundamos allí su lengua‖ (11:7), y ―¿Quién irá por
nosotros?‖ (Isaías 6:8).
Además, el Antiguo Testamento menciona a cada miembro de la Trinidad:
• Dios es identificado como ―Padre‖ en Deuteronomio 32:6; Isaías 63:16; 64:8; y Malaquías
2:10.
• Se refiere al Hijo en Salmo 2:7, 12; Proverbios 30:4; e Isaías 9:6 (con Isaías 7:14).
También, Isaías 9:6 y Jeremías 23:5–6 dan el título divino de Mesías.
• El Espíritu de Dios se identifica en varios pasajes del Antiguo Testamento incluyendo
Génesis 6:3; Números 11:25; Jueces 6:34; 1 Samuel 10:10; 16:13; Job 33:4; e Isaías 32:15.
Otros pasajes del Antiguo Testamento indican una distinción entre las personas de la
Trinidad:

Los hindúes creen en muchos dioses. ¿Cómo explicaría usted a un amigo hindú, que usted, como
cristiano, La respuesta será personal.
• El Padre y el Hijo son mencionados separadamente en Salmo 2:7, donde el Señor declara:
―Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy.‖
• En el Salmo 45:6–7, el ―Rey mesiánico es llamado ‗Dios‘ en el versículo. 6 y se distingue
de ‗tu Dios‘ (el Padre) en el versículo 7‖ (Stamps 1992, 805).
• El profeta Isaías distingue entre el Mesías y el Espíritu Santo en varias ocasiones (Isaías
11:1–5; 48:16; 61:1; 63:8–10).
• En otras ocasiones, el Señor Dios y su Espíritu son mencionados separadamente en el
mismo pasaje, incluyendo Éxodo 31:3; Nehemías 9:30–31; Salmo 51:11; 139:7; 143:10;
Isaías 44:3; Joel 2:28; y Zacarías 4:6.
Evidencia del Nuevo Testamento
Encontramos evidencia clara de la Trinidad a través del Nuevo Testamento:
• Juan escribió que Jesús ―era en el principio con Dios‖ y que ―todas las cosas por él fueron
hechas‖ (Juan 1:2–3).
• En el bautismo de Jesús, el Padre habló desde el cielo, el Hijo estaba en el agua, y el
Espíritu Santo descendió como una paloma. Los tres estaban presentes al mismo tiempo
pero son distintos el uno del otro (Mateo 3:16–17; Marcos 1:10–11; Lucas 3:21–22).
• Los pasajes del Nuevo Testamento revelan que el Padre envió al Hijo (Juan 3:16; Gálatas
4:4; 1 Juan 4:9, 14), y que el Padre y el Hijo enviaron al Espíritu Santo (Juan 14:16–17, 26;
15:26; 16:7).
Explique la lección principal que se enseña en (a) Juan 5:23; (b) Juan 8:17–18; y (c) Juan 10:30.
• Jesús dijo a sus discípulos que era bueno que Él se fuera porque si no les dejara, ―el
Consolador no vendría a vosotros‖ (Juan 16:7). Aquí Jesús claramente hace distinción entre
Él mismo y el Espíritu Santo.
• Pablo escribió que el Espíritu ―nos ayuda‖ e ―intercede por nosotros‖ (Romanos 8:26)
―conforme a la voluntad de Dios‖ (8:27). Esto indica la distinción entre el Padre y el
Espíritu.
• Jesús mencionó la Trinidad cuando Él mandó: ―Por tanto, id, y haced discípulos a todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo‖ (Mateo
28:19).
¿Cómo revelan Mateo 11:25–27, Lucas 1:35, 1 Corintios 1:24, y 1 Juan 1:3–4 que el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo no son la misma persona?
• Pablo mostró su creencia en la Trinidad cuando dijo en 2 Corintios: ―La gracia del Señor
Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.
Amén‖ (2 Corintios 13:14).
• Aún el último capítulo de la Biblia nos da evidencia de la Trinidad cuando Jesús declaró:
―He aquí yo vengo pronto‖ La respuesta a su declaración es, ―Y el Espíritu y la Esposa
dicen: Ven‖ (Apocalipsis 22:12, 17).
Aunque usted no entienda cómo funciona una central nuclear o cómo la electricidad
entra en su casa, usted lo acepta y recibe sus ventajas. Del mismo modo, nosotros no
podemos entender la Trinidad, pero esto no nos impide aceptar y recibir la revelación de la
Palabra de Dios.
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1


La deidad de Cristo
La persona más importante que ha caminado en la faz de la tierra es Jesús. Su
nacimiento es tan importante que ha dividido la historia en dos partes y sirve como la base
para el calendario que la mayoría de nosotros usamos hasta este día. Las personas no
mencionan una fecha según el nacimiento de Mahoma o Confucio. En cambio, decimos que
un acontecimiento ocurrió un cierto número de años antes o después del nacimiento de
Jesucristo.
La historia nos dice que Jesús era un judío del primer siglo que vivió en Palestina
durante el reinado de Tiberio Cesar. El historiador romano Tácito se refirió a los cristianos
derivando su nombre de Cristo, un hombre que fue ejecutado bajo las manos de Poncio
Pilato. Nadie con un logro académico serio negaría realmente que Jesús viviera. La
pregunta que surge es: ¿Quién era Él?
La identidad de Jesucristo proporciona el punto en el que se divide el cristianismo y las
otras religiones. Muchos quieren dar solamente un poco de honor, enseñando que Él era un
profeta o un gran hombre. Sin embargo, los cristianos enseñan que aquel Jesús era más que
un hombre. Él es Dios.
En este capítulo examinaremos lo que la Biblia enseña acerca de Jesucristo. Primero,
miraremos a la persona de Jesús y mostraremos que Él es tanto Dios como hombre.
Segundo, miraremos la obra que el Señor Jesús vino a hacer. Finalmente, examinaremos
cinco frases comúnmente incomprendidas acerca de Él.
Declaración de fe
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara:
(a) Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31, 35).
(b) Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22).
(c) Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).
(d) Su obra vicaria en la Cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).
(e) Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1
Corintios 15:4).
(f) Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9–11;
Hebreos 1:3).
Lección 3.1 La persona de Cristo
Objetivos
3.1.1 Hablar de cómo Jesús es tanto Dios como hombre.
3.1.2 Hacer una lista de por lo menos cinco pruebas de que Jesús es Dios.
Lección 3.2 La obra de Cristo

1
Gallardo, Max (Hrsg.) ; Ford, Johnny (Hrsg.) ; Tobar, Malena (Hrsg.): Gallardo, Max (Trans.) ; Ford,
Johnny (Trans.) ; Tobar, Malena (Trans.):
(Libro De Texto De Estudio Independiente). Springfield, MO : Global University, 2008, S. 1
Objetivo
3.2.1 Explicar la obra de Cristo en la cruz.
Lección 3.3 Frases incomprendidas acerca de Cristo
Objetivo
3.3.1 Enumerar y definir por lo menos cuatro frases incomprendidas acerca de Cristo.

La persona de Cristo
La identidad de Cristo es esencial para la fe cristiana. Él vivió como hombre, pero
afirmaba ser Dios. No caben los errores. Si lo que Jesús decía acerca de él mismo no era
verdad, entonces sería un mentiroso y no hubiera provisto ninguna salvación. Si Jesús es
quién afirmó ser, entonces su palabra fue verdad y la salvación que ofreció es una realidad
actual. No debemos tener dudas acerca de la identidad de Cristo. Él fue y es tanto Dios
como hombre, y es el Salvador del mundo.
Hablar de cómo Jesús es tanto Dios como hombre.
Jesús es Dios
Un entendimiento claro de la identidad de Cristo empieza cuando reconocemos que Él
es Dios. Jesús tenía una relación eterna con Dios que es única. Él no era sólo ―un hombre
con cualidades divinas‖ (Stott 1958, 22). Jesús era un hombre eternamente divino. Él era
Dios. Las siguientes verdades señalan su divinidad.
Hacer una lista de por lo menos cinco pruebas de que Jesús es Dios.
El nacimiento virginal revela la divinidad de Cristo
Así como se define en la Biblia y hoy en día, la palabra virgen no se refiere
simplemente a cualquier mujer joven. Una virgen es alguien que nunca ha tenido relaciones
sexuales. Cuando el ángel Gabriel informó a María que ella tendría un hijo, ella preguntó:
―¿Cómo será esto? pues no conozco varón‖ (Lucas 1:34). Gabriel le explicó que el Espíritu
Santo vendría sobre ella y que el niño será llamado ―Hijo de Dios‖ (1:35). Jesús no fue
―literalmente el hijo de María y José; él fue el hijo literal de María y Dios‖ (Betzer 1989,
11).
Algunas personas creen que Jesús no compartió ningún DNA o genes con María; su
matriz fue simplemente una ―vasija‖, y ella no tuvo parte en su concepción. Sin embargo,
muchos creen que la naturaleza humana pecaminosa se pasa a través del padre (Romanos
5:12, 17). Ya que Jesús no tuvo un padre terrenal, Él no heredó la naturaleza pecaminosa.
En todo caso, como Hijo de Dios, Jesús retuvo su divinidad y naturaleza sin pecado.
El nacimiento virginal es una de las doctrinas más esenciales del cristianismo, y ha sido
examinada muy de cerca por dos razones: (1) Requiere de lo sobrenatural, y (2) separa a
Jesucristo de todos los ―hombres buenos‖ o líderes religiosos. El milagro del nacimiento
virginal permitió que Jesús naciera sin la naturaleza pecaminosa. Si no hubiera sido
totalmente sin pecado, Él no hubiera sido el sacrificio perfecto por nuestros pecados. Él
tuvo que retener su divinidad, la naturaleza sin pecado como el Hijo de Dios para que su
expiación cumpliera los estándares de Dios.
¿Por qué es importante para los cristianos la doctrina del nacimiento virginal?
La vida sin pecado de Jesús testifica de su divinidad
Pedro escribió que Jesús ―no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca‖ (1 Pedro
2:22). A pesar de que Satanás tentó a Jesús en el desierto, no pudo hacer que Él pecara
(Mateo 4:1–11; Marcos 1:13; Lucas 4:1–13). El escritor de los Hebreos dijo: ―Porque no
tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno
que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado‖ (4:15). Jesucristo es
―santo, inocente, sin mancha‖ (7:26). Jesús pudo vivir una vida sin pecado en la tierra por
su naturaleza divina.
¿Por qué es imposible para cualquier persona natural vivir una vida sin pecado?
Jesús proclamó su deidad
Jesús proclamó muchas veces su deidad, así como la autoridad que lo acompañaba. Los
siguientes pasajes son algunos ejemplos de sus proclamaciones:
• ―Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy‖
(Lucas 22:70; vea también Mateo 26:63–64; Marcos 14:61–62).
• ―Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo … Jesús le dijo: Yo soy,
el que habla contigo‖ (Juan 4:25–26.
• ―Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun
más procuraban matarle … sino que también decía que Dios era su propio Padre,
haciéndose igual a Dios‖ (Juan 5:17–18).
• ―¿Crees tú en el Hijo de Dios?… Pues le has visto, y el que habla contigo, él es‖ (Juan
9:35–37).
• ―Yo y el Padre uno somos‖ (Juan 10:30). Los que le escuchaban entendieron que Él
proclamaba ser Dios y trataron de apedrearlo (Juan 10:31–36).
• ―El que me ha visto a mí, ha visto al Padre‖ (Juan 14:9).
• Cuando oró por sus discípulos, Jesús dijo: ―Padre santo, a los que me has dado, guárdalos
en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros‖ (Juan 17:11).
Los milagros de Cristo señalan su divinidad
En el Día de Pentecostés, Pedro dijo a la multitud: ―Varones israelitas, oíd estas
palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas,
prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él‖ (Hechos 2:22). Juan
también creyó que los milagros de Cristo eran señales que indicaban su deidad (Juan
12:38). Jesús mismo dijo: ―Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras,
para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre‖ (Juan 10:38).

¿Por qué es importante para los cristianos la doctrina del nacimiento virginal? Sin el nacimiento
virginal, Jesús hubiera nacido con la misma naturaleza pecaminosa como los otros hombres y no
hubiera podido expiar nuestros pecados.
¿Por qué es imposible para cualquier persona natural vivir una vida sin pecado? Toda la
humanidad ha nacido con la naturaleza pecaminosa que automáticamente les lleva hacia el
pecado.
Ya que los profetas del Antiguo Testamento también hicieron milagros, ¿cómo es que los milagros
de Cristo señalan su deidad?
Jesús acepta la adoración
En los Diez Mandamientos, Dios prohibió la adoración a cualquier otro dios (Éxodo
20:3–5). Los apóstoles rehusaron aceptar adoración (Hechos 10:25–26; 14:11–18). Aún los
ángeles rehusaron adoración (Apocalipsis 19:10; 22:8–9).
Jesús, sin embargo, acepta adoración porque Él es Dios. Los Evangelios registran la
adoración de los discípulos hacia Jesucristo después que Él caminó sobre el agua y calmó el
viento (Mateo 14:32–33). Después de que Jesús sanó a un hombre ciego y le dijo que Él era
el Hijo de Dios, el hombre dijo: ―Creo, Señor; y le adoró‖ (Juan 9:38). Después de la
resurrección de Cristo, las mujeres que fueron a la tumba, lo adoraron (Mateo 28:9) así
como sus discípulos (28:17; Lucas 24:52).
Además, en Hebreos 1:6, los ángeles adoraron al hijo ―primogénito‖ de Dios. En
Apocalipsis 5:13: ―Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la
tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el
trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los
siglos.‖ Pablo proclama ―para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla … y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre‖ (Filipenses 2:10–11).
Podemos adorar a Cristo porque Él es el Hijo divino de Dios.
Jesús perdona pecados
¿Cómo revela el perdón de los pecados la divinidad de Cristo?
En Marcos 2:5, Jesús usó la autoridad divina y perdonó los pecados de un hombre
paralizado. En otra ocasión, Él dijo a una mujer pecadora que sus pecados le eran
perdonados (Lucas 7:48). Jesús perdonó en un nivel más alto que un simple humano.
Mientras nosotros tal vez perdonamos a aquellos que nos hacen mal, sólo Dios puede
perdonar verdaderamente los pecados de una persona. Por su naturaleza divina, Jesús fue
capaz de perdonar a las personas que no habían cometido pecado directamente contra Él
(Marcos 2:3–7; Lucas 7:44–49).
Los discípulos de Cristo reconocieron su divinidad
Ningún israelita cometió el error de pensar que Moisés era divino. Sin embargo, el
Nuevo Testamento nos cuenta de un grupo de hombres que caminaron con Jesús y vieron
su humanidad y aún así, más tarde, lo adoraron, predicaron su evangelio, y oraron en su
nombre (Pearlman 1981, 144). Tomás habló claramente el punto de vista de los discípulos
cuando dijo: ―¡Señor mío, y Dios mío!‖ (Juan 20:28).
Juan 1:1–3 lee: ―En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada

Ya que los profetas del Antiguo Testamento también hicieron milagros, ¿cómo es que los milagros
de Cristo Los milagros de Jesús señalan hacia la verdad de que Él viene de Dios y apoyan la
declaración personal de Jesús de que es Dios. Ningún otro profeta ha dicho que es Dios. Ellos dicen
ser voceros de Dios.
¿Cómo revela el perdón de los pecados la divinidad de Cristo? Sólo Dios puede perdonar los
pecados; por eso, Jesús es divino.
de lo que ha sido hecho, fue hecho.‖ Juan nos dice claramente que Jesús es eterno y tuvo un
papel importante en la creación. Pablo confirmó las palabras de Juan cuando escribió:
Resuma dos versículos de las Escrituras que enseñan que Jesús es divino porque Él es eterno.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la
tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas
en él subsisten. (Colosenses 1:16–17)
Los apóstoles reconocieron que Jesús es el creador y sustentador del universo. Él es eterno
y divino.
Por la divinidad de Cristo, Él representa a Dios ante nosotros. Muchos de nosotros
hemos visto a un niño que se parece exactamente a su padre. De igual manera, cuando
miramos a Jesús como el Hijo de Dios, podemos ver muchas de las características de su
Padre. Jesús dijo a Felipe: ―El que me ha visto a mí, ha visto al Padre‖ (Juan 14:9). En
Jesús, podemos ver a Dios.
Los niños pequeños creen que sus padres pueden hacerlo todo. Mientras vamos
madurando, aprendemos que los padres terrenales son limitados y no pueden siempre
cumplir sus promesas. Pero ya que Jesús es divino, Él siempre cumple sus promesas. Él
citó a Isaías diciendo:
De memoria enumere por lo menos cinco evidencias de la deidad de Cristo.
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los
pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los
cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor. (Lucas 4:18–19)
Mientras otros podrían parecer tontos al hacer esta clase de promesas, Jesús hizo todo lo
que dijo y más. Él calmó tormentas, tocó vidas, sanó enfermos, y suplió las necesidades con
una palabra. Él aún suplió la necesidad que la humanidad tenía debido al pecado por medio
de su sacrificio en expiación por nosotros. Como nuestro creador divino, Jesús entiende
cada detalle de nuestra vida. Podemos confiar completamente en Él. Él puede hacer y hará
lo que ha dicho porque Él es Dios.
Jesús es hombre
La encarnación de Cristo es una clave principal del cristianismo. La palabra
encarnación significa ―la unión de la deidad con la humanidad en la persona de Jesucristo‖.
Jesús se hizo hombre sin dejar de ser Dios. Esta verdad es esencial para el cristianismo

Resuma dos versículos de las Escrituras que enseñan que Jesús es divino porque Él es eterno. (1)
Juan 1:1: Jesús era la Palabra, Él estaba con Dios desde el principio, y Él tuvo parte en la creación.
(2) Colosenses 1:16–17: Jesús creó todas las cosas y existió antes de la creación.
De memoria enumere por lo menos cinco evidencias de la deidad de Cristo. Cinco de estas: (1) el
nacimiento virginal, (2) la vida sin pecado de Jesús, (3) la declaración de Jesús de ser Dios, (4) sus
milagros, (5) su aceptación de adoración, (6) su perdón del pecado, y (7) el testimonio de los
discípulos.
porque Jesús ha llegado a ser un verdadero hombre para morir como sustituto por el pecado
del mundo. Consideremos las siguientes evidencias de esta verdad acerca de la encarnación.
Su nacimiento humano y desarrollo
Mateo y Lucas trazan la línea humana de los ancestros de Jesús y enfatizan que Él nació
de María (Mateo 1:16; Lucas 2:7). Mateo nos da un linaje legal de Jesús a través de José,
pero no llama a José su padre. En vez de eso llama a José ―marido de María‖ (Mateo 1:16).
Jesús nació como un bebé y se desarrolló como un humano más (Lucas 2:40, 52). Sin
embargo, como lo mencionamos anteriormente, Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa.
Cuando el ángel anunció el nacimiento del Salvador a María, le dijo que ―el poder del
Altísimo‖ la cubriría con su sombra y ―el Santo Ser que nacerá‖ sería ―llamado Hijo de
Dios‖ (Lucas 1:35). Estas palabras claramente enseñan que el niño Jesús nacería sin una
naturaleza pecaminosa.
Explique cómo revela Lucas 2:40, 52 la humanidad de Jesús.
Su cuerpo humano y limitaciones
Jesús se veía y actuaba como un hombre. Es decir, Él tenía un cuerpo humano (Juan
2:21) con todas sus limitaciones. Él se sintió cansado en su viaje a Samaria (4:6). Él tuvo
sed en la cruz (19:28). Él experimentó frustración (Marcos 9:19) y desánimo (Juan 6:66–
67).
Un cuadro claro de la humanidad de Jesús también emerge desde el jardín del
Getsemaní cuando el horror y la consternación vinieron sobre Él. Él dijo: ―Mi alma está
muy triste, hasta la muerte‖ (Marcos 14:34). El escritor de los Hebreos nos dice que
―ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la
muerte‖ (Hebreos 5:7). Él sufrió dolor (1 Pedro 4:1) y luego murió (Juan 19:30).
Jesús tenía carne. Él entiende nuestros sentimientos y nuestras limitaciones porque Él
las experimentó.
Su nombre humano
El ángel dio a José y a María el nombre del niño. Jesús es la forma griega del nombre
Josué, un nombre humano que significa ―salvador‖ (Mateo 1:21). Bartimeo y otros
llamaron a Jesús el ―Hijo de David‖ (Marcos 10:47), un título humano. Jesús se refirió
comúnmente a sí mismo como ―Hijo del Hombre‖ (Mateo 26:64). Este nombre implica que
Él era humano y que ―Él es el representante de toda humanidad‖ (Woodworth 1986, 73).
De memoria, enumere tres evidencias de la humanidad de Jesucristo.
Jesús tiene una naturaleza doble: divina y humana. Esto no significa que Él es la mitad
Dios y la mitad hombre. Sino que Jesús es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre.
Cuando decimos que Él tiene naturaleza divina, queremos decir que todas las características
que aplican a Dios también se aplican a Jesús. Cuando decimos que Él tiene naturaleza
humana, queremos decir que Jesús añadió una naturaleza humana a su naturaleza divina.
Pablo escribió acerca de esto en Filipenses 2:5–8:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en
forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó

De memoria, enumere tres evidencias de la humanidad de Jesucristo. Él tuvo un nacimiento
normal, tenía un cuerpo humano con todas las limitaciones, y tuvo un nombre humano.
a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz.
Para describir esto, los teólogos usan el término kenosis, que significa ―el auto
vaciamiento‖. Cuando Él se hizo hombre, Jesús liberó o se vació de la gloria que Él había
disfrutado con el Padre por la eternidad. Aunque Jesús mostró vislumbres de su gloria
divina durante su ministerio terrenal, ―así como la transfiguración en el monte de Galilea
(Mateo 17:1–3), mucho de su ministerio terrenal fue llevado a cabo en y por el poder del
Espíritu Santo‖ (Menzies y Horton 1993, 68).
La humanidad de Jesús es importante porque significa que Él nos entiende. Él ha estado
donde nosotros estamos y puede entender cómo nos sentimos. El escritor de los Hebreos
indica que Jesús se compadece de los débiles, porque fue tentado ―en todo según nuestra
semejanza‖ (4:15). ―Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para
socorrer a los que son tentados‖ (2:18).
Además, porque Jesús era verdaderamente hombre, su muerte pudo servir como un
sustituto por nuestro pecado.
Resuma por qué la naturaleza doble de Cristo es importante para la salvación.
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo
mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida
sujetos a servidumbre. (Hebreos 2:14–15)
A menudo, pacientes del cáncer requieren de un transplante de médula de hueso para tener
alguna esperanza y seguir combatiendo con esta enfermedad. El donador que corresponda
perfectamente, debe dar una porción de su médula (la que produce células de sangre) para
salvar la vida de esta víctima del cáncer. Para salvarnos, Jesús sacrificó no solamente su
sangre pero su vida misma, porque su vida correspondía perfectamente a la nuestra.

La obra de Cristo
En la primera lección de este capítulo, examinamos la deidad y la humanidad de Cristo.
Sin embargo el cristianismo envuelve más que simplemente la aceptación de estas
verdades. Incluye el entendimiento y la aceptación de lo que Jesús vino a hacer. ―Jesús les
dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra‖ (Juan
4:34). Jesús vino con un propósito; Él tenía una tarea que completar.
Jesús murió por los pecados del mundo
Explicar la obra de Cristo en la cruz.

Resuma por qué la naturaleza doble de Cristo es importante para la salvación. Su respuesta
debería incluir la idea que el sacrificio a favor de nuestra expiación tuvo que ser un representante
verdadero (hombre) pero un sustituto perfecto, libre de pecado (Dios). Como completamente Dios
y completamente humano, Cristo era el único que cumplía con estas exigencias.
Jesús fue el mejor predicador que ha vivido jamás. Sin embargo, la razón principal por
la que Jesús vino a la tierra no era para predicar. Más bien, Jesús vino para morir: ―Es
necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos,
por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día‖
(Lucas 9:22).
¿Cuál es la razón principal por la que Jesús vino como hombre?
Mientras se acercaba la hora de su muerte, el alma de Jesús se estaba llenando de temor.
―Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he
llegado a esta hora‖ (Juan 12:27). La razón por la que Jesús vino a morir era el pecado. Ese
pecado no era de Él, porque Él no tenía pecado. Él vino porque toda la humanidad había
pecado, y nuestro pecado nos separa de Dios. Romanos 3:23 afirma que ―por cuanto todos
pecaron‖, y Romanos 6:23 declara las consecuencias: ―Porque la paga del pecado es
muerte.‖
Jesús vino a morir como un sacrificio por nuestros pecados (1 Corintios 15:3). Pedro
claramente describió la obra de Cristo en la cruz cuando escribió: ―Quien llevó él mismo
nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los
pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados‖ (1 Pedro 2:24). Esto
significa que Jesús sufrió las consecuencias de nuestro pecado al cargar nuestra
culpabilidad (Stott 1958, 90). Cuando Jesús dijo: ―Consumado es‖ y murió, su trabajo
principal había terminado. La reconciliación con Dios estaba disponible para todos los que
creyeran y lo recibieran como Salvador.
Jesús resucitó de la muerte
Antes de la muerte de Cristo, Él predijo que resucitaría al tercer día (Lucas 9:22).
Después de su muerte, las mujeres que fueron a visitar la tumba, se encontraron con un
ángel que les dijo: ―No está aquí, pues ha resucitado, como dijo‖ (Mateo 28:6). Pablo
recordó a los Corintios lo que él sintió que era lo más importante:
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por
nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer
día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después
apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya
duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos,
como a un abortivo, me apareció a mí. (1 Corintios 15:3–8)
A través de los siglos, muchos han cuestionado la resurrección de Cristo. Sin embargo,
la evidencia de la resurrección es sólida, basados en (1) la tumba vacía, (2) el testimonio de
muchos testigos, y (3) el cambio en la vida de los discípulos.
Haga una lista de tres evidencias de la resurrección de Cristo.

¿Cuál es la razón principal por la que Jesús vino como hombre? Jesús vino a morir por nuestro
pecado, de esta manera podíamos ser reconciliados con Dios.
Haga una lista de tres evidencias de la resurrección de Cristo. La tumba vacía, muchos testigos y el
cambio de vida en sus discípulos.
Primero que todo, no sólo María Magdalena y las otras mujeres pero también Pedro y
Juan confirmaron que la tumba de Jesús estaba vacía en el día de la resurrección de Cristo
(Mateo 28:1–6; Marcos 16:1–6; Lucas 24:1–3, 12; Juan 20:1–9). Dentro de sólo unos días,
los apóstoles comenzaron a predicar que Jesús había resucitado. Nadie les habría creído si
una investigación posterior o si en la visita a la tumba se hubiera hallado un cuerpo. La
pregunta era y es: ¿Qué pasó con el cuerpo? Algunos afirman que Jesús realmente no
murió; que simplemente estaba inconsciente. Aún, si hubiera sido así, ¿cómo movió la
piedra y pasó por en medio de la guardia? Otros afirman que alguien robó el cuerpo. Pero
ya que la tumba estaba al cuidado de la guardia (Mateo 27:62–66), es muy improbable que
alguien pudiera haber robado el cuerpo sin despertar a la guardia. Quizás la prueba más
fuerte de la tumba vacía era la voluntad de los discípulos de sufrir y hasta morir por sus
declaraciones de que Cristo había resucitado. Si los apóstoles habían robado el cuerpo, sus
enseñanzas acerca de la resurrección se habrían basado en una mentira. Ninguno de ellos se
habría sometido a la muerte por una falsedad. Mejor dicho, los apóstoles sabían que la
única explicación consistía en que Jesús se había levantado de la muerte ¡exactamente
como Él lo prometió!
Segundo, el testimonio de múltiples testigos da evidencia de la resurrección de Cristo.
Los relatos de la resurrección en los Evangelios indican que Jesús apareció a las mujeres
cuando ellas dejaron la tumba. También, como antes se indicó en 1 Corintios 15:3–8, Jesús
se apareció a Pedro, a los doce, a quinientos discípulos, a su hermanastro Santiago, a todos
los apóstoles, y finalmente a Pablo. Según este pasaje, muchos de estos testigos oculares
todavía ―vivían‖ cuando Pablo escribió su carta a los Corintios. La enseñanza entera de
Pablo pudo haber sido cuestionada si los Corintios no conocían estas declaraciones como
verdaderas.
Tercero, la vida de los discípulos cambió dramáticamente como consecuencia de la
resurrección de Cristo. El grupo que encontramos en Hechos era totalmente diferente al
grupo temeroso que escapó en la oscuridad cuando Jesús fue arrestado. Ahora ellos eran
valientes, valerosos y comprometido con su causa. Ellos cambiaron el mundo con su
mensaje. Este cambio no podía haber ocurrido si la resurrección no fuera una realidad.
La realidad de la resurrección es una parte esencial de la fe cristiana por dos razones
principales. Pablo señaló estas dos razones cuando escribió: ―Y si Cristo no resucitó,
vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en
Cristo perecieron‖ (1 Corintios 15:17–18). Primero, la resurrección probó que la muerte de
Cristo por nuestros pecados fue eficaz. Jesús fue ―entregado por nuestras transgresiones, y
resucitado para nuestra justificación‖ (Romanos 4:25). Justificación es un término legal que
significa ―declarar a uno justo‖ (Menzies y Horton 1993, 105). Refleja el fallo de un caso
en un juzgado donde la persona acusada es declarada ―inocente‖. Porque Jesús está vivo,
nosotros somos declarados ―inocentes‖ de todos los cargos del pecado. Y esta declaración
no ocurre sólo una vez. Es ―toda una vida de acontecimientos que continúan mientras
vivamos por fe en comunión con nuestro Señor resucitado‖ (Stamps 1992, 171). Segundo,
la resurrección de Cristo garantiza nuestra futura resurrección como creyentes. Si Jesús no
se hubiera levantado de la tumba, tendríamos esperanza sólo para esta vida. ―Mas ahora
Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho‖ (1 Corintios
15:20). El término primicias se refiere a la primera cosecha o la primera producción del
fruto de un esfuerzo. La resurrección de Cristo señala hacia el futuro cuando Él vuelva en el
rapto y resucite a los creyentes que murieron. Aquellos que pertenecen a Jesús serán
levantados como Él fue (1 Corintios 15:22–23). Dios ha prometido vida más allá de la
tumba.
Jesús es exaltado en lo alto
El Nuevo Testamento enseña que después de su resurrección, Jesús ministró por
cuarenta días y entonces volvió al cielo (Hechos 1:3–9). Pablo escribió que el poder de
Dios exaltó a Jesús a un gran lugar de honor y poder:
La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los
lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo
nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. (Efesios 1:20–
21)
Como Dios eterno, Jesús estaba ya sobre todas las cosas. Sin embargo, Él volvió al
cielo en su humanidad, fue levantado a una posición de gloria y honor, y colocado en su
lugar legítimo como el Señor Soberano (Woodworth 1986, 88). Esto resultó en algunos
beneficios maravillosos para su pueblo:
• El bautismo en el Espíritu Santo. Jesús dijo a sus seguidores: ―Y yo rogaré al Padre, y os
dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al
cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis,
porque mora con vosotros, y estará en vosotros‖ (Juan 14:16–17). En el Día de Pentecostés,
Pedro dijo a la multitud: ―Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del
Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís‖ (Hechos
2:33).
• La seguridad de que Jesús está preparando un lugar para nosotros. Jesús dijo: ―En la casa
de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a
preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os
tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis‖ (Juan 14:2–3).
• La verdad de que Jesús está ahora a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. Pablo
escribió respecto a aquellos que tratan de condenarnos: ―¿Quién es el que condenará?
Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de
Dios, el que también intercede por nosotros‖ (Romanos 8:34). En la vida, aquellos que
tienen amigos en posiciones altas, a menudo obtienen beneficios extras. No obstante nunca
debemos olvidar que en Jesús todo cristiano tiene un amigo en el lugar más alto e
influyente de todo el universo.
Jesús es profeta, sacerdote y rey
Jesús une ahora los oficios divinos o posiciones de profeta, sacerdote y rey.
• Un profeta habla de parte de Dios. Moisés había predicho: ―Profeta de en medio de ti, de
tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios‖ (Deuteronomio 18:15). Pedro aplicó
esta promesa a Jesús en Hechos 3:22–23.
• Un sacerdote es ―una persona especial consagrada quien representa a Dios delante de las
personas y a las personas delante de Dios‖ (Menzies y Horton 1993, 67). Jesús es el
perfecto sumo sacerdote, aquel quien ―puede también salvar perpetuamente a los que por él
se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos‖ (Hebreos 7:25).
• Jesús también es rey. El Señor prometió a David un reino eterno (2 Samuel 7:16). Isaías vio
a un rey que se sentaría en el trono de David por la eternidad (Isaías 9:6–7). Jesús vino
como hombre y predicó las buenas nuevas del reino de Dios. El libro de Apocalipsis nos
dice que un día Jesús regresará a la tierra como ―Rey de reyes y Señor de señores‖
(Apocalipsis 19:16).
La posición de Cristo como profeta, sacerdote y rey es algo que debería revolvernos
dentro de nosotros. Deberíamos escucharlo como el profeta que revela la palabra y la
voluntad de Dios. Deberíamos traer todas nuestras necesidades a Dios a través de Cristo
quién es nuestro sumo sacerdote. Deberíamos obedecer a Aquel que es rey y Señor y
prepararnos para su regreso. Deberíamos seguir el ejemplo de los miles alrededor del trono
que vemos en Apocalipsis 5:12 quienes adoraron cantando: ―El Cordero que fue inmolado
es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la
alabanza.‖ Jesús nuestro Salvador, Señor y Rey, es digno de toda nuestra adoración y
alabanza.

Frases incomprendidas acerca de Cristo
Durante siglos, desde el ministerio terrenal de Cristo, muchas falsas enseñanzas acerca
de Cristo se han levantado. Algunos han enfatizado su humanidad hasta el punto de casi
negar su deidad. Otros hacen lo opuesto, enfatizan su deidad hasta el punto de casi negar su
humanidad. Estas enseñanzas fallan en entender la verdad de que Jesús es tanto Dios como
hombre a la misma vez. A menudo, el problema empieza con un malentendido de uno de
los títulos o frases que describen a Jesús.
El Hijo de Dios
Enumerar y definir por lo menos cuatro frases incomprendidas acerca de Cristo.
Aunque muchos están de acuerdo que Jesús es el Hijo de Dios, ellos discrepan en el
significado exacto de este título. Quienes dudan de la deidad de Cristo pueden indicar
correctamente que la Biblia llama a los ángeles ―los hijos de Dios‖ (Job 1:6; 2:1; 38:7). En
Lucas 3:38 a Adán se le llamó ―hijo de Dios‖. Pablo aún llamó a los cristianos los ―hijos de
Dios‖ en Romanos 8:14, 19; 9:26.
¿En qué sentido se llamó a un ángel, a Adán, aun a cristianos, y a Jesús “hijo de Dios”?
Sin embargo, estas referencias se diferencian de aquellas que se refieren a Jesús. Adán y
los ángeles son los hijos creados de Dios. Los cristianos son los hijos adoptivos de Dios.
Sólo Jesús es el eterno Hijo de Dios (Juan 1:1–2). Jesús estaba con Dios antes de la
creación del mundo y tuvo parte en la creación. Él es único y es correcto llamarle ―su Hijo
unigénito‖ en Juan 3:16. El Padre mismo testificó acerca de Jesús dos veces:
• ―Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quién tengo
complacencia‖ (Mateo 3:17).
• ―Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que
decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia‖ (Mateo 17:5).
Cuando Jesucristo se refería a Dios como su Padre, los judíos sabían perfectamente bien
a lo que se refería. Ellos reconocían que Él se estaba haciendo a sí mismo igual que Dios

¿En qué sentido se llamó a un ángel, a Adán, aun a cristianos, y a Jesús “hijo de Dios”? Los
ángeles y Adán son hijos creados de Dios, los cristianos son hijos adoptados de Dios, y Jesús es el
Hijo eterno de Dios.
(Juan 5:17–18). Ningún ángel o cristiano nunca podrían proclamar ser el ―Hijo de Dios‖ en
el mismo sentido que Jesús lo hizo.
¿Qué significaba para los judíos cuando Jesús proclamaba que Dios era su Padre?
Enfocar demasiado la atención en la humanidad de Cristo causa que algunos individuos
se olviden de que ellos deben tratar con reverencia a Cristo como deidad, el Hijo de Dios.
El escritor de los Hebreos escribió a personas que estaban en peligro de tomar por sentado a
Dios y su Hijo: ―Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y
mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es
fuego consumidor‖ (Hebreos 12:28–29).
Uno con el Padre
Algunos niegan que Jesús sea Dios, diciendo que el ser uno con el Padre no prueba su
deidad. Ellos tal vez se refieren a Juan 17:20–22 cuando Jesús habló de que sus seguidores
fueran uno:
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la
palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también
ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me
diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
En este pasaje, Jesús estaba orando por que sus seguidores pudieran caminar en unidad
y ser uno en propósito. Es ciertamente verdad que el Padre y el Hijo son uno en propósito y
proveen un ejemplo que debemos seguir. Sin embargo, esta no es la única manera en que
Dios el Padre y Dios el Hijo son uno. Ellos también son uno en naturaleza o carácter, lo que
Pablo aclaró en Filipenses 2:5–6: ―Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a
que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a
los hombres.‖ Desde el principio, Jesús era igual a Dios y ha tenido la naturaleza de Dios.
Aún así, Él se humilló a sí mismo, se hizo hombre, y caminó en obediencia al Padre.
Un espíritu humilde es una de las claves para la unidad por la que Jesús oró para sus
seguidores. Las iglesias han sido destruidas porque muchas personas quieren estar en
control. Si queremos caminar en la unidad por la que Jesús oró, debemos estar dispuestos a
humillarnos a nosotros mismos y dejar el control, primero a Dios y luego unos a otros.
Jesús oró pidiendo que sus seguidores sean uno. ¿Cómo se puede lograr esta unidad?
El Hijo unigénito
La frase el Hijo unigénito que se encuentra en Juan 3:16 y otros pasajes ha hecho que
algunos tropiecen. Por estas palabras, algunos han llegado a una conclusión equivocada de
que Jesús es un ser creado cuyo inicio fue su nacimiento humano. Sin embargo, en el
idioma griego, la palabra que se usa en este pasaje es monogene, que significa ―único en su
clase‖. Cuando nos referimos a algo que es exclusivo, por lo general queremos decir que es

¿Qué significaba para los judíos cuando Jesús proclamaba que Dios era su Padre? Ellos
reconocían que Jesús declaraba ser igual que el Padre; por lo tanto, Él declaraba ser Dios.
Jesús oró pidiendo que sus seguidores sean uno. ¿Cómo se puede lograr esta unidad? A través de
la humildad y obediencia al Padre
único; que no hay ningún otro como él. En este sentido, Jesús es un Hijo ―unigénito‖ más
bien que un Hijo ―engendrado‖. La Nueva Versión Internacional de la Biblia usa
correctamente este término en las siguientes Escrituras (énfasis añadido):
• ―Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. A Dios nadie le vio jamás: el unigénito
Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer‖ (Juan 1:14, 18).
• ―Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna‖ (Juan 3:16).
• ―En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo, para que vivamos por él‖ (1 Juan 4:9).
Así, la palabra unigénito no se refiere al nacimiento de Cristo.
Por otro lado, el Nuevo Testamento se refiere a Jesús como el hijo que ha ―nacido‖ en
dos maneras: (1) Como Mateo y Lucas lo describen, Jesús nació como un bebé en esta
tierra. (2) El Nuevo Testamento conecta el término nacer con la resurrección de Cristo. En
Hechos 13:32–33, Pablo declara: ―Y nosotros también os anunciamos el evangelio de
aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a
nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres
tú, yo te he engendrado hoy.‖
¿En qué dos maneras las Escrituras se refieren a Jesús como un ser que ha nacido?
Ya que Jesús ha sido el Hijo de Dios desde la eternidad, ¿qué significa que Hechos
13:33 se refiera al Salmo 2? Juan Wesley concluye que Jesús no se hizo sino que fue
declarado ser el Hijo de Dios en la resurrección (Wesley 1983). Esta conclusión parece
estar de acuerdo con Romanos 1:4, en donde Pablo escribió que Jesús ―fue declarado Hijo
de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos‖.
Dios habla de llegar a ser el Padre de Cristo en la resurrección porque Él dio a su Hijo a la
muerte y entonces lo recibió como su Hijo que volvió de la tumba.
En resumen, entonces, concluimos que Jesús es el unigénito Hijo de Dios. Él nació en
carne humana en Belén. Él nació de la tumba en Jerusalén. No obstante, nunca hubo un
momento en el cielo cuando el Padre existiera sin Cristo.
¿Qué significa esto para nosotros? Primero, nunca debemos olvidar que somos hijos de
Dios solo por su gracia. Dios ha adoptado como sus hijos e hijas a aquellos que creen en
Jesús. Sin embargo hay una diferencia entre ser el Hijo ―unigénito‖ y ser uno de sus otros
hijos. Mientras que Jesús ha sido el Hijo de Dios por la eternidad, sólo la gracia de Dios ha
hecho posible nuestra adopción en su familia. Segundo, nunca debemos olvidar el precio
que Dios pagó para adoptarnos como sus hijos. Su gracia le costó la muerte de su Hijo
unigénito. El Padre ha demostrado un amor maravilloso por nosotros. Debemos
corresponder a ese amor por siempre, con gratitud por el precio que Él escogió pagar.
¿Cómo puede mostrar a Dios gratitud por haber dado la vida de su Hijo unigénito para pagar su
adopción?

¿En qué dos maneras las Escrituras se refieren a Jesús como un ser que ha nacido? Él nació en la
tierra como un niño humano, y Él volvió a nacer de la muerte a través de la resurrección.
El primogénito
La palabra primogénito ha llevado a algunos a conclusiones erróneas de que Jesús nació
primero, antes que cualquier otro. Más bien, el Nuevo Testamento usa el término
primogénito concerniente a Jesús para (1) figurativamente enseñar que Él es el primero en
jerarquía y (2) referirse a su resurrección. En la tradición judía, el hijo primogénito tenía
una posición especial de honor. La declaración de que Jesús era ―el primogénito entre
muchos hermanos‖ (Romanos 8:29) lo compara a Él con los hijos e hijas adoptados por
Dios. Enseña que como primogénito, Jesús es merecedor de mayor respeto y honor que
cualquier otro. A pesar de que Jesús tiene todos los derechos como primogénito, Él vino
como siervo y llamó a sus seguidores a servirse el uno al otro. Además, Apocalipsis 1:5
describe a Jesús como ―el primogénito de los muertos‖. Aquí, Jesús no es solamente el
primero en jerarquía pero también el primero en orden, porque Él fue el primero en
levantarse permanentemente de la muerte.
¿Cómo da esperanza a los creyentes Apocalipsis 1:5?
¿Cree usted que como primogénito, Jesús debía tener un comienzo? ¿Por qué sí o por qué no?
Autoexamen
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La caída de la humanidad
Al final de la Segunda Guerra Mundial, muchas personas rehusaron creer los primeros
informes del genocidio que ocurrió durante aquella época. Ellos dijeron que ninguna
persona o grupo de personas eran capaces de tal depravación. El paso del tiempo les
demostró que estaban equivocados y expuso la profundidad de la maldad a la que la especie
humana es capaz de caer.
Desde entonces, hemos visto y oído de muchos casos de la clase de maldad que resulta
cuando todas las restricciones humanas son quitadas; aún así leemos en las Escrituras que
un Dios bueno creó el universo. El primer hombre y la primera mujer fueron parte de aquel
universo y fueron incluidos en la declaración de Dios cuando dijo que todo lo que Él había
creado era ―bueno en gran manera‖ (Génesis 1:31). Hoy, sin embargo, encontramos muchas
cosas que no son buenas y se puede ver que toda clase de mal y maldad está presente en la
creación de Dios. ¿De dónde viene esta maldad? ¿Qué pasó con la especie humana? Según
la Biblia, toda la maldad que nos rodea es causada por el pecado.

¿Cómo puede mostrar a Dios gratitud por haber dado la vida de su Hijo unigénito para pagar su
adopción? La respuesta será personal.
¿Cree usted que como primogénito, Jesús debía tener un comienzo? ¿Por qué sí o por qué no? La
respuesta será personal.
El estudio del pecado es importante porque el pecado tiene consecuencias serias. El
pecado no afecta sólo la especie humana; afecta a toda la creación. Porque hasta el pecado
más pequeño trae el juicio eterno, es imperativo que encontremos una solución. La única
solución para el pecado es la muerte de Cristo en la cruz (Marino 1994, 255).
Hemos titulado a este capítulo La caída de la humanidad porque el pecado de Adán es
el acontecimiento clave. Sin embargo, para entender claramente la causa y el significado
del pecado de Adán, examinaremos otros acontecimientos que contribuyeron a la caída de
Adán. En este capítulo, estudiaremos la fuente del pecado, la creación de la humanidad, y la
manera en que el pecado bloquea el propósito de Dios para todo su pueblo.
Declaración de fe
El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: ―Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza.‖ Sin embargo, el ser humano por su propia
voluntad cayó en transgresión, sufriendo así no sólo en la muerte física sino también en la
espiritual, que es la separación de Dios (Génesis 1:26–27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12–19).
Lección 4.1 La maldad tiene su fuente
Objetivos
4.1.1 Describir cómo empezó la maldad.
4.1.2 Explicar por qué Dios permite que exista la maldad.
Lección 4.2 Dios creó la humanidad a su imagen
Objetivos
4.2.1 Explicar el significado de la frase la imagen de Dios.
4.2.2 Explicar cuál es el significado de la unidad de la humanidad.
Lección 4.3 El pecado bloquea el propósito de Dios para todas las personas
Objetivos
4.3.1 Resumir el pecado de Adán.
4.3.2 Describir cómo afecta el pecado de Adán a toda persona.

La maldad tiene su fuente
Cuando los padres enfrentan la enfermedad de su hijo, por lo regular empiezan tratando
los síntomas de la enfermedad. Si el niño sufre de una fiebre y dolor de cabeza, ellos tal vez
le den una pastilla para reducir la fiebre y quitar el dolor de cabeza. Sin embargo, si los
síntomas continúan o se empeoran, los padres llevan al niño a un médico. Ellos quieren ir
más allá de los síntomas y tratar con la causa de la enfermedad.
De la misma manera, muchas personas tratan de luchar contra la maldad del mundo,
pero ellos atacan los síntomas en vez de atacar la causa verdadera. Ellos tratan de aliviar
cosas como la injusticia social o el terrorismo, pero la raíz de maldad continúa. Si vamos a
vencer la maldad, debemos entender y atacar la fuente de la maldad.
En esta lección, explicaremos cómo la fuente final de toda maldad es Satanás y el
pecado que él ayuda a instigar. La Biblia no ofrece mucha información detallada acerca de
Satanás. Más bien se enfoca en Dios y su relación con nosotros. Por esa razón, sabemos que
es más importante estudiar acerca de Dios que de Satanás. Sin embargo, Satanás es nuestro
enemigo, y debemos entender algunas verdades básicas acerca de él, si es que vamos a
vencer consistentemente sus planes para nuestra vida.
La maldad empezó con la rebelión de Satanás
Describir cómo empezó la maldad.
A Satanás se le conoce con diferentes nombres en la Biblia. El nombre Satanás
significa ―adversario‖ o ―enemigo‖, y es apropiado porque él es tanto enemigo de Dios
como de nosotros. También se le llama diablo, que significa ―acusador‖. Job 1–2 retrata a
Satanás en este papel.
Hoy día, muchos no quieren aceptar la realidad de Satanás; ellos ignoran la instrucción
clara de la Biblia de que Satanás es un ser real, personal y malvado. De hecho, Satanás es
un ser creado. Pablo escribió: ―Porque en él [Jesús] fueron creadas todas las cosas, las que
hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios,
sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él‖ (Colosenses
1:16; vea también Juan 1:3; Apocalipsis 4:11). Satanás está entre todas las cosas que Dios
hizo. Algunas personas luchan con la pregunta de cómo un Dios bueno pudo haber creado a
Satanás. Pero Satanás no ha sido siempre malvado. Cuando Dios lo creó, no había maldad
en él. Ezequiel escribió algo que muchos creen que se refería a Satanás. Si Ezequiel 28:12–
15 se refiere a Satanás, este pasaje declara que él era ―sello de la perfección‖, era ―querubín
grande, protector‖, y era ―perfecto‖ en todos sus caminos. Un querubín pudiera ser un ángel
de alto rango. No sólo Dios creó a Satanás como un ser bueno, pero también lo creó con
libre albedrío. Satanás no tenía que servir u obedecer a Dios; él tenía que escoger.
Desafortunadamente, él escogió rebelarse en contra de Dios.
La pregunta entonces ha surgido: ―Ya que Satanás fue creado como un ser angelical
bueno, ¿cómo es que se volvió malvado?‖ Una vez más, si Ezequiel 28 se refiere a Satanás,
las Escrituras parecen enseñar que la caída de Satanás empezó con un corazón orgulloso:
―Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura‖ (Ezequiel 28:17). El orgullo de Satanás
afectó su voluntad.
¿Qué llevó a la rebelión de Satanás, y cómo esto provee una advertencia para todos los
creyentes?
El pecado empieza de la misma manera en nuestra vida hoy. El orgullo es una actitud
peligrosa para todo hombre y mujer de Dios. Proverbios 16:18 declara: ―Y antes de la caída
la altivez de espíritu.‖ Si el angelical Satanás pudo caer por el orgullo, ¿cuán más peligroso
es el orgullo para el humano que ha nacido con una naturaleza pecaminosa?
A pesar de que no conocemos todos los detalles, sabemos que Satanás empezó una
rebelión en contra de Dios. Hubo una batalla en la cual Satanás no tuvo ninguna
oportunidad en contra del Dios Altísimo. Ezequiel escribió: ―A causa de la multitud de tus
contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios,
y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector‖ (28:16). Apocalipsis 12:4
habla del dragón quién con ―su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las
arrojó sobre la tierra.‖ Este dragón era Satanás, y nosotros creemos que esas estrellas eran
los ángeles que cayeron con él (vea Judas 6).

¿Qué llevó a la rebelión de Satanás, y cómo esto provee una advertencia para todos los
creyentes? El orgullo llevó a Satanás a la caída. El orgullo es una actitud peligrosa para hombres y
mujeres porque nos conduce a la misma clase de rebelión que condujo a Satanás.
La rebelión de Satanás ha retorcido y pervertido todas las cosas buenas que Dios ha
puesto en él. Su sabiduría se convirtió en traición, y el poder que usó una vez para servir a
Dios, ahora es usado para trabajar en contra de Dios. Una vez fue un ejemplo de santidad,
pero ahora se ha convertido en un ser malvado en todas sus formas. Ya que fue una vez
criatura de luz, es capaz de hacer ver a lo malo bueno y a lo bueno malo. Por su gran poder
e influencia, causó que otros ángeles cayeran con él. Estos ángeles están prisioneros en
cadenas hasta el día del juicio final (2 Pedro 2:4; Judas 6). Desde aquel tiempo hasta hoy,
Satanás ha sido el enemigo de Dios, ha trabajado en contra del plan de Dios, y ha sido el
enemigo mortal del pueblo de Dios.
Describa a Satanás antes y después de su caída.
Satanás es un mentiroso e impostor. Debemos reconocer que él es poderoso y engañoso.
En 2 Corintios 11:14, Pablo advirtió: ―Porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de
luz.‖ Nosotros no debemos vivir en temor de Satanás. Satanás no es lo opuesto de Dios,
porque Dios no tiene contrario. Mientras que Dios es el creador, Satanás fue un ser creado.
Mientras Dios es omnisciente y omnipotente, Satanás no es ninguna de las dos cosas: él no
sabe todas las cosas, y no tiene todo el poder. El opositor de Satanás es el arcángel y no
Dios.
¿Cómo le afecta a usted como cristiano la verdad de que Satanás es un ser creado?
Sin embargo debemos estar alertas de Satanás y del orgullo que le hizo caer. Debemos
cuidar nuestro corazón en contra del orgullo, o también caeremos. Debemos estar cerca de
Dios, porque sólo con su ayuda podemos vencer a Satanás. Pedro dijo: ―Sed sobrios, y
velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a
quien devorar‖ (1 Pedro 5:8). Un león es una criatura peligrosa. Sin embargo, Pedro
también dijo que nosotros podemos ―resistid firmes en la fe‖ (5:9).
Satanás es la fuente actual de maldad
Explicar por qué Dios permite que exista la maldad.
Algunas veces, por nuestro entendimiento limitado, cuestionamos por qué Dios permite
que Satanás ande dando vueltas. Reconocemos que por la omnisciencia del Altísimo Dios,
Él sabía de antemano de la rebelión de Satanás. Entonces, ¿por qué Dios creó a Satanás? O,
por lo menos, pudiera haber puesto a Satanás en el infierno eterno cuando se rebeló por
primera vez. En su sabiduría, Dios no lo hizo así. En vez de eso, Él usó la caída de Satanás
y le permite que pruebe a la humanidad. La presencia de Satanás da a la humanidad libertad
ya que provee al hombre y a la mujer la capacidad de escoger a quién servirán. Satanás

Describa a Satanás antes y después de su caída. Satanás fue creado como un ángel bueno y
santo. Todo lo bueno que había en él fue pervertido en su caída. Él llegó a ser completamente
malo y se ha rebelado en contra de Dios desde ese momento.
¿Cómo le afecta a usted como cristiano la verdad de que Satanás es un ser creado? Debería
respetar el peligro que representa para mí, pero no debo vivir con miedo de él porque está
limitado en lo que puede hacer. Dios es todopoderoso y siempre tendrá la última palabra.
probó a la primera pareja en el huerto de Edén. Su persuasión y poder fueron reales para
Adán y Eva quienes quebrantaron la ley de Dios y abrieron este planeta al pecado.
Examinaremos los detalles de su pecado más tarde en este capítulo.
Explique por qué usted cree que un buen y todopoderoso Dios permite que la maldad exista.
Satanás continúa con su hostilidad en contra de Dios y su pueblo. Satanás está presente
y activo en el mundo, intentando tomar el lugar de Dios como el legítimo gobernante. Entre
otros nombres, a Satanás se le llama príncipe de este mundo y el príncipe de la potestad del
aire (Juan 14:30; Efesios 2:2). A través de estos pasajes, la Biblia retrata un gran conflicto
entre las fuerzas de Dios y el bien por una parte, y las fuerzas de Satanás y el mal por otra
parte.
Satanás siempre trata de dañar a las personas. Él se paró delante de Dios, acusando a
Job y después haciéndole daño (Job 1:6–2:7). Él incitó a David a levantar un censo que
Dios no le había ordenado (1 Crónicas 21:1). Él acusó a Josué, el sumo sacerdote, delante
del Señor (Zacarías 3:1). Cuando Jesús vino ―para deshacer las obras del diablo‖ (1 Juan
3:8) y fue parte del conflicto, Satanás lo tentó en vano (Mateo 4; Marcos 1:13; Lucas 4).
Después Satanás entró en Judas cuando traicionó a Jesús (Lucas 22:3). A través del Nuevo
Testamento, encontramos que Satanás se ha opuesto al pueblo de Dios. Pablo nos dice en
Efesios 6:12 que luchamos ―contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes‖.
Otra vez, necesitamos estar alerta acerca de nuestro enemigo, pero también necesitamos
recordar que Satanás no es como Dios. En la sección anterior, mencionamos que Satanás no
es ni omnisciente ni omnipotente. Dios sabe todas las cosas y no puede cometer errores.
Mientras que Satanás es ciertamente inteligente, no puede predecir resultados inmediatos de
sus actos (por ejemplo, él no puede estar seguro de cómo una persona responderá a la
tentación) y por lo tanto puede cometer errores. Dios tiene el control total de todas las
cosas. Por ejemplo, a pesar de que Satanás tuvo cierta influencia en los asuntos que
rodearon la crucifixión de Cristo, Dios manejó la manipulación de Satanás en el mejor plan
de redención. La muerte de Cristo sella la derrota de Satanás.
Como un ser creado, Satanás no es omnipresente: Él no puede estar en todas partes al
mismo tiempo. Él es el líder de los ángeles de maldad y tiene un inmenso ejército de
subordinados que hacen su voluntad. Sin embargo, ya está vencido. Él ha sido vencido a
través de la vida, de la muerte, y de la resurrección de Cristo. Su destino ya está señalado
(Mateo 25:41). A través de la visión de Juan en Apocalipsis, el Espíritu nos dice que
Satanás y sus seguidores pasarán la eternidad en el lago de fuego (Apocalipsis 20:10–15).
¿Qué revela la Biblia acerca del propósito de Satanás y sus acciones hoy día?

Explique por qué usted cree que un buen y todopoderoso Dios permite que la maldad exista. En su
sabiduría, Dios vio que un mayor bien vendría al permitir que Satanás y la maldad siguieran
existiendo durante un tiempo. Aquel bien incluye las pruebas y la libertad de elección que el mal
proporciona a la gente.
¿Qué revela la Biblia acerca del propósito de Satanás y sus acciones hoy día? Él sabe que está
vencido y que llegará su fin. Hoy día, Satanás desquita su enojo y amargura con la humanidad
entera, y especialmente con los creyentes. Él trabaja en contra del plan de Dios y está detrás de
todo lo malo en este mundo.
Hoy día, Satanás desquita su amargura con la humanidad. Su pasión es hacer daño a
hombres y mujeres, y su furia crece a medida que el fin se acerca. Jesús llamó a Satanás el
malo (Mateo 13:19). Satanás es motor del infierno y el agitador que está detrás de toda la
maldad en el mundo. Pablo se refirió acerca de él como el tentador (1 Tesalonicenses 3:5),
un papel que Satanás cumple al trabajar diligentemente para incitarnos a pecar. Él presenta
las mayores excusas posibles y las sugerencias más ocurridas para pecar porque sabe que
nuestro pecado destruirá el plan de Dios para nuestra vida.
¿Cuál es la base de la victoria de un cristiano sobre Satanás?
Dios ha dado a su pueblo todos los recursos que necesitan para ser victoriosos sobre
Satanás. Esta victoria comienza con el perdón a través de la sangre de Cristo. En
Apocalipsis 12:11, leemos de un grupo de santos que están de pie delante del trono quienes
han vencido a Satanás ―por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio
de ellos‖. Santiago escribió que debemos someternos a Dios, ―resistid al diablo, y huirá de
vosotros‖ (Santiago 4:7). El corazón del pecado es la rebelión en contra de Dios. No
podemos vencer a Satanás si conscientemente desobedecemos a Dios en cualquier manera.
Pablo nos dice que debemos reconocer quien es nuestro enemigo, ponernos la armadura
celestial, y usar las armas espirituales (Efesios 6:12–18). Si un grupo de soldados fuera a la
batalla sin todo su equipo, les llamaríamos tontos. Ellos serían vulnerables al ataque y la
muerte. No obstante, cada día los cristianos van a la batalla en contra de las fuerzas de
Satanás sin la preparación adecuada. Seamos buenos soldados quienes, como Timoteo,
―pelea la buena batalla de la fe‖ (1 Timoteo 6:12).

Dios creó la humanidad a su imagen
En la descripción de la creación del mundo que da Génesis, leemos que Dios habló a la
luz, a las tinieblas, al agua, y a la tierra seca y los puso en su lugar, y con una palabra creó a
las criaturas vivientes. Sin embargo, cuando Dios creó la humanidad, Él siguió una fórmula
diferente. Él no sólo habló para que la humanidad existiera. En cambio, la Biblia dice que:
―Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y
fue el hombre un ser viviente‖ (Génesis 2:7). Dios creó a la humanidad ―a su imagen‖
(Génesis 1:27).
Esas dos oraciones confirman la unicidad —lo especial— de la creación de la especie
humana. Una verdad está clara: La vida humana está estrechamente relacionada con y
depende del aliento de Dios de una manera más íntima que la vida de cualquier otra
criatura. Sin embargo, la relación entre la humanidad y la imagen de Dios necesita más
estudio, el cual es el objetivo de esta lección. Esta lección nos ayudará a entender que Dios
creó la especie humana con un propósito. Cuando nos damos cuenta del objetivo original de
Dios, podemos ver más claramente el cambio destructivo que el pecado ha traído a la
especie humana. Podemos llegar a entender más profundamente el propósito de Dios para
nuestra vida.
La humanidad es la creación única de Dios

¿Cuál es la base de la victoria de un cristiano sobre Satanás? La sangre de Cristo
Explicar el significado de la frase la imagen de Dios.
De acuerdo a Génesis 1:26–27, la especie humana fue creada a la imagen y semejanza
de Dios, una descripción que no se aplica a otra criatura. La palabra hebrea para imagen se
usa para estatuas y modelos y se refiere por lo general a la forma de un objeto. Por ejemplo,
un niño que dibuja una figura de su padre, ha dibujado la imagen de un hombre. Esta
imagen no es una pintura exacta; más bien es la forma del dibujo que refleja la forma
general del padre de este niño y en cierta forma, representa a un hombre. De la misma
manera, cuando la Biblia usa la palabra imagen acerca de nosotros, no significa que nos
miramos igual que Dios. Significa que reflejamos algo de la forma y la imagen de Dios.
Sabemos que porque Dios es espíritu, Él no tiene una forma física; aún así, de alguna
manera reflejamos algo de Dios. Similarmente, la semejanza significa parecido. La verdad
de que Dios creó al hombre y a la mujer a su semejanza implica que de alguna manera la
humanidad se asemeja a Dios (Evans 1939, 127). Estos dos términos juntos significan que
Dios creó a la especie humana para reflejar y parecerse a Él mismo. La pregunta que surge
es, ―¿qué significa esto?‖
Primero, hablaremos de lo que no significa ser creado a la imagen de Dios. Dios es
espíritu y no tiene un cuerpo físico como el humano, Él es invisible (Colosenses 1:15; 1
Timoteo 6:16). Así, la creación de Adán a la imagen de Dios no significa que Adán era
como Dios físicamente. Tampoco significa que Adán o alguno de nosotros somos
―pequeños dioses‖ (Munyon 1994, 251). El Salmo 8:5 declara que nosotros somos hechos
―poco menor que los ángeles.‖ Aunque somos semejantes a Dios en alguna manera, no
somos dioses sino seres creados.
Entonces, ¿qué significa que Adán y Eva fueron creados a la imagen y semejanza de
Dios? Primero, significa que ellos tenían ―semejanza moral como Dios, porque ellos eran
sin pecado y santos‖ (Stamps 1992, 8). De acuerdo a Eclesiastés 7:29: ―Dios hizo al
hombre recto.‖ Aun un pecador pagano tiene alguna idea de la diferencia entre lo correcto y
lo incorrecto. Adán tenía el potencial de escoger entre la gran maldad y la verdadera
bondad. Sin esta capacidad de elegir, la humanidad no hubiera sido verdaderamente libre.
Habríamos sido un poco más que robots y no llevaríamos ninguna responsabilidad por
nuestro comportamiento.
¿En qué manera la criatura humana es como Dios?
Además de una semejanza moral, Adán y Eva tenían una semejanza natural de Dios.
Ellos eran seres personales con espíritu, mente, emociones y dominio propio (Stamps 1992,
8). Dios creó a la humanidad del polvo de la tierra, ―sopló en su nariz aliento de vida, y fue
el hombre un ser viviente‖ (Génesis 2:7). La palabra aliento puede ser traducida también
como espíritu. Así que Dios creó al ser humano como un ser espiritual, colocando dentro
del cuerpo físico de cada persona un espíritu (1 Corintios 2:11). Porque Dios es espíritu,
sólo un ser espiritual se puede comunicar con Él. Dios creó al ser humano semejante a su
naturaleza, con un espíritu, así nosotros podemos comunicarnos y tener una relación con Él.

¿En qué manera la criatura humana es como Dios? Ellos tienen semejanza moral (Adán y Eva eran
santos y no tenían pecado); tienen semejanza natural, con espíritu, mente, emociones y dominio
propio; y la habilidad de vivir por siempre.
Por último, los seres humanos tienen la capacidad de inmortalidad, la habilidad de vivir
por siempre (Munyon 1994, 252). Ningún animal es inmortal. A pesar de que el pecado
trajo muerte a la especie humana, el potencial de la vida eterna seguía en su lugar. De
hecho, Dios puso querubines y una espada encendida para excluir a Adán del árbol de vida
de modo que la especie humana no tuviera acceso a él en su estado pecaminoso (Génesis
3:22–24).
Los seres humanos son creación especial de Dios separados de los animales, porque
Dios no creó ningún animal a su imagen o semejanza. Los animales no tienen ni semejanza
moral ni son semejantes a la naturaleza de Dios. Ellos no tienen espíritu, por lo tanto no
tienen la capacidad de la vida eterna. Los animales no reflejan a Dios en ninguna manera a
más de ver la creatividad de Él. La verdad de que somos creados a la imagen y semejanza
de Dios, da a la humanidad un nivel de intelecto y razonamiento que Dios no dio a otra de
sus creaciones. Podemos pensar por nosotros mismos y comunicarnos con palabras. Estas
capacidades separan a los humanos de los animales.
¿Cómo se diferencian los seres humanos de los animales?
¿Qué significa esta verdad para nosotros? Primero, ya que Dios nos creó a su imagen y
semejanza, podemos tener una relación con Él. La Biblia nos dice que Dios es amor (1 Juan
4:8) y que nos ama (Juan 3:16). Porque Dios nos creó a su imagen, tenemos la habilidad de
responder a su amor amando a Dios y a los demás. Segundo, nuestra creación a la imagen y
semejanza de Dios significa que nuestra vida puede y debe reflejar a Dios. Otras personas
deben ser capaces de ver una semejanza moral de la bondad y santidad de Dios en nosotros.
Toda la humanidad desciende de Adán y Eva
Explicar cuál es el significado de la unidad de la humanidad.
Una enseñanza popular en muchos salones de clase es la teoría de la evolución, que dice
que la humanidad viene de los animales, específicamente de los monos. Si esto fuera
verdad, los humanos no seríamos diferentes de otros animales. Sin embargo, la Biblia tiene
una perspectiva completamente diferente. La creación bíblica enseña claramente que toda la
humanidad desciende de los dos primeros humanos, Adán y Eva. Pablo confirma esta
enseñanza cuando declara que la muerte entró al mundo a través de un hombre (Romanos
5:12). Hemos heredado tanto los genes como la naturaleza de Adán. Esto es importante
porque explica por qué el pecado de Adán afecta a toda la raza humana. Los teólogos usan
las palabras unidad y solidaridad para describir esta conexión de todos los seres humanos
con Adán.
¿Qué enseña la Biblia acerca del origen de toda la humanidad?

¿Cómo se diferencian los seres humanos de los animales? Los seres humanos son creación
especial de Dios, creados a la imagen de Dios. Los humanos pueden razonar y comunicarse
verbalmente en una relación única con Dios.
¿Qué enseña la Biblia acerca del origen de toda la humanidad? Todos los humanos descienden de
una pareja: Adán y Eva. Adán y Eva fueron creados por Dios.
¿Qué queremos decir cuando hablamos de la unidad o solidaridad de los seres humanos?
Una ilustración de cómo los rasgos familiares se pasan de una generación a la siguiente,
es la transmisión de ciertas enfermedades. Ciertas familias son más propensas que otras en
sufrir enfermedades particulares. Por ejemplo, en algunas familias, casi cada generación
sufre con diabetes porque los genes que les hacen susceptibles a esta enfermedad, se han
pasado. De la misma manera, Adán nos ha pasado algunas cosas a todos sus descendientes.
Ya que todos descendemos de Adán, también fuimos creados a la imagen y semejanza
de Dios. Esta verdad toca nuestra vida en muchas maneras:
¿Cómo impacta nuestra unidad con Adán a nuestra vida actual?
• Como los descendientes de Adán, también somos creación de Dios; porque cuando Dios
creó a Adán, Él también nos creó a nosotros. En Isaías 43:7, Dios dice que Él creó a su
pueblo para su gloria. La creación pertenece a quién la creó, para hacer lo que a él o a ella
le plazca. Además, nadie entiende mejor una creación que el creador. Como nuestro
Creador, Dios conoce nuestras fuerzas y nuestras debilidades. Él nos entiende. Él es capaz
de curarnos y restaurarnos porque Él nos hizo.
• Somos de mucho valor para Dios. Todos los descendientes de Adán igualmente llevamos la
imagen de Dios en la cual Adán fue creado, y por lo tanto todos somos igualmente valiosos
delante de los ojos de Dios (Munyon 1994, 249).
• Porque compartimos la naturaleza de Adán, tenemos la herencia de los problemas que su
naturaleza trajo.
• Como los descendientes de Adán, compartimos el propósito total por el cual Dios creó a
Adán. Más allá del propósito de Dios para todas las personas, Él tiene un plan y un
propósito específico para cada individuo. Pablo escribió que Dios nos escogió en Cristo,
―antes de la fundación del mundo‖ (Efesios 1:4). Él nos planeó desde el principio y tiene un
propósito para nuestra vida.
Dios tiene un propósito para toda la humanidad
Dios es un Dios de propósito. A través de Isaías, Dios dijo: ―Que anuncio lo por venir
desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo
permanecerá, y haré todo lo que quiero‖ (Isaías 46:10). Dios no hace nada al azar. Desde el
principio, Él ha tenido un propósito y un plan que incluye la humanidad, y Él cumplirá su
propósito. Proverbios 19:21 declara: ―Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre;
más el consejo de Jehová permanecerá.‖
¿Qué desea Dios de todas las personas?

¿Qué queremos decir cuando hablamos de la unidad o solidaridad de los seres humanos? Nos
referimos a que compartimos una conexión común (y un problema) con Adán.
¿Cómo impacta nuestra unidad con Adán a nuestra vida actual? (1) También fuimos creados para
la gloria de Dios. (2) Somos importantes para Dios. (3) Compartimos la naturaleza pecaminosa de
Adán. (4) Compartimos el propósito de Dios para Adán.
El relato de la creación en Génesis presenta tres partes importantes en el propósito de
Dios para la especie humana:
1. El propósito de Dios es que la especie humana tenga una cercana e íntima relación con Él
que nos permita revelar a Dios a otros. A menudo nos referimos a esto como ―vivir en
compañerismo con Dios‖. Mientras vivimos en un compañerismo personal con Dios,
reflejamos su amor, gloria y santidad. Dios inició un compañerismo con Adán al caminar
con él en el Edén. Este compañerismo cesó después del pecado de Adán, cuando Adán se
escondió de Dios (Génesis 3:8–10).
2. La segunda parte del propósito de Dios fue que la humanidad aceptara la responsabilidad
de trabajar para Él. Dios dio al ser humano una responsabilidad especial como no ha
entregado a nadie en su creación. Él dijo a Adán y Eva que fructifiquen la tierra y
―señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se
mueven sobre la tierra‖ (Génesis 1:28). Dios dio a Adán tanto el privilegio y la
responsabilidad de ejercer autoridad y dominio sobre toda la tierra. Además, Dios asignó
tareas particulares a la humanidad: ―Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el
huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase‖ (2:15).
3. Otra parte vital del propósito de Dios era que los humanos vivan con Él eternamente. A
pesar de que Dios ordenó a Adán que no comiera del árbol del conocimiento del bien y del
mal, Dios no dijo nada acerca del árbol de la vida. El árbol de la vida estaba disponible y no
era prohibido hasta después del pecado de Adán (Génesis 2:16; 3:22–24).
Aprendimos en el Capítulo 1 de este curso que Dios no cambia. Asimismo, sus planes
para la humanidad no han cambiado:
• Dios sigue deseando el compañerismo con la humanidad. Él dice: ―He aquí, yo estoy a la
puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él
conmigo‖ (Apocalipsis 3:20). Más tarde, en la visión de Juan de la Nueva Jerusalén, Dios
proclamó: ―Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo‖ (21:3).
• Así, Dios sigue deseando que la humanidad viva con Él por la eternidad. Jesús dijo que
Dios dio a su Hijo ―para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna‖
(Juan 3:16).
• Finalmente, Dios no se ha retractado de su propósito del dominio de la humanidad en la
tierra. Apocalipsis 20:6 habla de los santos de Dios que reinarán con Cristo durante mil
años. Aunque Cristo es el gobernador supremo, todavía Dios da tareas específicas a las
personas hoy día.
En vista de esto, debemos determinar nuestra respuesta a la consciencia de que Dios
tiene un plan y un propósito para nuestra vida. Cada individuo debe hacer que la meta de su
vida sea encontrar y obedecer el propósito de Dios.

El pecado bloquea el propósito de Dios para todas las personas

¿Qué desea Dios de todas las personas? Él desea que los hombres y las mujeres traigan gloria a
su nombre a través de vivir en comunión con Él, aceptar la responsabilidad que nos ha dado, y vivir
con Él eternamente.
Un defecto diminuto bloqueó un sello para cumplir su objetivo y causó la explosión
catastrófica del trasbordador espacial americano en el año 1986. La gente estuvo asombrada
en como algo tan pequeño y por lo visto insignificante podría tener un resultado tan terrible.
El pecado tiene un efecto similar con la humanidad. Aun el pecado más pequeño bloquea el
propósito de Dios y tiene consecuencias devastadoras.
Use sus propias palabras para definir pecado.
Aunque muchas personas saben que la palabra pecado tiene una connotación terrible,
ellos a menudo no entienden totalmente lo que significa el pecado. Una de las palabras
bíblicas más comunes para el pecado significa ―no dar al blanco‖. Las otras tienen la idea
de rebelión o desobediencia. Quizás la mejor definición bíblica para el pecado está 1 Juan
3:4: ―Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción
de la ley [anarquía].‖
Encontramos el propósito de Dios para nuestra vida cuando nos rendimos a su reinado.
El corazón del pecado está en la incredulidad que falla en confiar en Dios y hace que
rompamos su ley. Como resultado, perdemos su propósito para nuestra vida y seguimos la
autonomía en vez del reinado de Dios. En esta lección, examinaremos no sólo la manera en
que el pecado entró en la especie humana sino también las consecuencias del pecado.
El pecado implica una elección
Resumir el pecado de Adán.
La historia de Adán, Eva y la serpiente es una de las más fascinantes historias de las
Escrituras. Durante los siglos, muchos han luchado con la interpretación literal de esta
historia. Algunos creen que es una alegoría simbólica, mientras que otros afirman que es
sólo un mito antiguo. Éstas y otras traducciones no literales fallan en explicar nuestra
gravitación natural hacia el mal. La Biblia presenta la historia de Adán y Eva como un
acontecimiento verdadero. Adán, Eva y la serpiente realmente existieron. La serpiente
presentó a Adán y Eva una verdadera elección. Ellos tuvieron que decidir a quién creer y
cómo responder a aquella creencia.
El Señor puso a Adán y Eva en el huerto del Edén y les dio permiso para comer de todo
fruto del jardín con excepción de uno. Él les ordenó ―más del árbol de la ciencia del bien y
del mal no comerás‖ (Génesis 2:17). Mientras que algunos creen que este árbol tenía un
poder especial, era más probable que el mandamiento en contra de comer de este árbol
hubiera provisto una prueba de obediencia. La verdadera libertad lleva la oportunidad de
escoger. Por medio de la prohibición de comer del fruto de un árbol, Dios permitió que
Adán y Eva pudieran elegir. Él les advirtió, sin embargo, que si comían de ese árbol, ellos
morirían (2:17).
La serpiente vino y tentó a Eva. Apocalipsis 12:9 revela que la serpiente es el diablo. Él
primero puso una semilla de duda en la mente de Eva al cuestionar la palabra de Dios
(Génesis 3:1–2), y luego contradijo la palabra de Dios. Sus mentiras cuestionaron la bondad
de Dios y dedujo que Dios trataba de alejarlos de algo bueno para ellos. ―Entonces la
serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán
abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal‖ (3:4–5).
En este encuentro, Eva fue tentada desde tres direcciones: (1) El diablo levantó duda
acerca de la bondad de Dios en su mente, lo que abrió la puerta para que ella aceptara esta
mentira. (2) La carne de Eva examinó la fruta y miró que parecía buena (Génesis 3:6). (3)
El diablo apeló al deseo de tomar el lugar de Dios y ser como Dios (3:5). Además la
tentación llevó al deseo de tener lo que Dios le había prohibido, saber lo que Dios no había
revelado, y ser lo que Dios no había intentado (Thiessen 1949, 254). En el proceso, Eva
tuvo que tomar una serie de elecciones. Ella tenía la elección de creer en Dios o dudar de su
bondad. Ella tenía la elección de creer en lo que sus ojos miraban y en las palabras de
Satanás, o creer en la palabra de Dios. Finalmente, ella tenía que tomar la decisión más
importante de todas las decisiones, someterse al gobierno de Dios o tomar su lugar y
gobernar su propia vida.
Las palabras sutiles del diablo sedujeron a Eva. Ella comió y dio a su esposo quien
comió también (Génesis 3:6). Algunos han tratado de culpar a Eva de la caída. Debemos
recordar que Dios dio el mandamiento original a Adán y que Adán sabía lo que estaba
haciendo cuando comió del fruto. La Biblia pone la mayor responsabilidad por este pecado
en los hombros de Adán (Romanos 5:14).
El diablo no ha cambiado a través de los siglos. De hecho, él ha tratado de llevarnos por
el mismo camino al que llevó a Adán y Eva. El poder destructivo del pecado se pone en
acción a través de las decisiones que hacemos en nuestra vida. Por ejemplo, un atleta
dotado quien estaba destinado a ser un profesional altamente pagado fue capturado en un
robo armado. Mientras lo visitaba en la cárcel, un periodista habló del futuro y preguntó:
―¿Cómo pudo cometer un error tan tonto?‖ Su respuesta fue: ―Una serie de muchos
errores.‖ A menudo, cuando nos dan la opción de confiar en Dios o de dudar de su bondad,
dudamos. Cuando debemos elegir entre la mentira de Satanás y la verdad de Dios,
examinamos el fruto, decidimos que luce bien, y elegimos la mentira. Finalmente,
decidimos seguir el ejemplo de Satanás tratando de derribar a Dios de su trono y tomando
el control de nuestra vida, rebelándonos contra su voluntad expresa y propósito.
El pecado tiene sus consecuencias
Describir cómo afecta el pecado de Adán a toda persona.
Dios advirtió a Adán y Eva que si ellos comían del árbol prohibido, morirían. Ellos
experimentaron el cumplimiento de esa advertencia de varias maneras:
• Ellos murieron espiritualmente. Adán y Eva eran seres espirituales, quienes recibieron vida
espiritual de Dios el día que Él sopló aliento de vida en ellos (Génesis 2:7). Su vida
espiritual dependía de una conexión permanente con Dios. El momento que ellos pecaron,
su relación y compañerismo con el santo Dios se rompió. Dios los creó a su imagen, pero el
pecado torció y corrompió esa imagen. El pecado tomó control de su naturaleza humana, y
desde ese día, agradar a Dios fue imposible para ellos y su descendencia (Romanos 5:12–
14, 18–19).
Compare los pasos involucrados en la caída de Adán y Eva con una vez cuando usted enfrentó la
tentación.

Compare los pasos involucrados en la caída de Adán y Eva con una vez cuando usted enfrentó la
tentación. La respuesta podría incorporar su duda de la calidad de Dios y las opciones que hacemos
sobre quien y que creer. A fin de cuentas, la tentación siempre conduce a una decisión de
obedecer a Dios o rebelarse contra Él.
• Además, Adán y Eva murieron físicamente, aunque no de inmediato. Más bien, ellos
enfrentaron el destino de la muerte en el momento que pecaron. Su rebelión trajo muerte
física al mundo además de todas las enfermedades que causa el pecado.
Describa los resultados del pecado de Adán.
• Finalmente, Adán y Eva y sus descendientes enfrentaron la separación eterna de Dios. La
muerte espiritual y física vienen juntas después del juicio (Marino 1994, 288). La Biblia
revela que todos aquellos cuyo nombre ―no se halló inscrito en el libro de la vida‖ se
enfrentan a la segunda muerte (Apocalipsis 20:14–15). La segunda muerte es una eternidad
de sufrimiento y separación de Dios, con el diablo y sus ángeles (Judas 6; Apocalipsis
20:10, 15).
• Además de la muerte, Adán y Eva enfrentaron una vida de sufrimientos y dolor en un
mundo maldecido a causa de su pecado (Génesis 3:16–17).
Adán y Eva pasaron las consecuencias del pecado a todos sus descendientes. Muchos de
nosotros hemos leído informes de madres adictas a las drogas cuyos hijos tienen la misma
adicción. De la misma manera, cada humano nace en la misma esclavitud al pecado así
como Adán escogió para él mismo. Alguien que está muerto espiritualmente no puede ser
padre de hijos que están vivos espiritualmente. Muchos teólogos llaman al pecado que
infecta a todos nosotros ―pecado original‖ (Menzies y Horton 1993, 89).
¿Cómo viven las personas con las consecuencias del pecado de Adán hoy en día?
A pesar de que no nacemos culpables, nacemos espiritualmente muertos con una
naturaleza pecaminosa corrupta. Esto significa que tenemos una inclinación natural hacia el
pecado. Por ejemplo, a menudo experimentamos frustración y desánimo cuando fallamos
en conseguir las cosas a nuestro modo. Esa fuerte motivación de controlar y gobernar
nuestra vida como queremos es un producto de nuestra naturaleza pecaminosa. Nuestra
condición hereditaria como esclavos a nuestra naturaleza pecaminosa, nos hace vulnerables
a Satanás, quien se ha hecho a sí mismo el ―príncipe de este mundo‖ (Juan 12:31). Podemos
elegir hasta cierto punto, pero por sí mismas nuestras opciones limitadas, egoístas, nunca
pueden producir una posición recta con Dios o la santidad en la vida que Él desea.
Pablo escribió del destino de nuestra herencia de Adán en Romanos 5:12: ―Por tanto,
como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.‖ Otra vez él escribe en Romanos 3:23:
―Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.‖ No sólo compartimos
el pecado de Adán, pero también compartimos las consecuencias. En Romanos 6:23 Pablo

Describa los resultados del pecado de Adán. Primero, Adán y Eva murieron espiritualmente,
siendo separados de Dios por su pecado. Más tarde, ellos murieron físicamente. Los resultados de
su muerte física y espiritual han llegado a todos los descendientes, así que todo ser humano que
nace, enfrentará la muerte.
¿Cómo viven las personas con las consecuencias del pecado de Adán hoy en día? Todas las
personas nacen espiritualmente muertas con una naturaleza pecaminosa que las controla y las
hace pecar. Este pecado les lleva a un destino de una segunda muerte a menos que escojan la
redención a través de Cristo Jesús.
escribió que ―la paga del pecado es muerte‖. El escritor de los Hebreos hace nuestro destino
claro: ―Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y
después de esto el juicio‖ (9:27).
La solución de Dios para el pecado
Algunos discuten que un Dios bueno no podría y no escogería enviar a los pecadores a
un lugar terrible como el infierno por la eternidad. Ellos no logran entender que Dios no
escoge enviar a las personas al infierno. De hecho, Dios abiertamente nos advirtió de las
consecuencias automáticas del pecado y aún nos dio libertad de decidir por nosotros
mismos. Somos los que escogemos ignorar la palabra de Dios y recibir las consecuencias.
Para ilustrar, cuando la parte occidental de los Estados Unidos experimenta una sequía, las
autoridades colocan señales de advertencia en contra de las condiciones secas y los peligros
de incendio. Sin embargo, un año un turista que acampaba en esa área no hizo caso de las
advertencias. Él encendió un fuego que pronto se extendió a los árboles circundantes,
destruyendo miles de hectáreas de bosque. El fuego fue el resultado de la pobre elección
que el campista hizo, no de las decisiones de las autoridades. De igual manera, Dios no
escogió que alguien perezca. Su deseo es que todo hombre y mujer vivan en una relación
con Dios por la eternidad. Sin embargo, Dios es santo, y Él no puede ser fiel a su carácter
santo mientras ignora el pecado (Menzies y Horton 1993, 88).
Escriba su respuesta a un amigo que cree que un Dios bueno nunca condenará a las personas a
un sufrimiento eterno.
El problema es que, sin ayuda, la humanidad no puede complacer a Dios o escapar de
las consecuencias del pecado. Sólo la gracia de Dios puede vencer la malvada naturaleza de
la humanidad y proveer un escape del pecado. El pecado de la humanidad y la gracia
redentora de Dios son los dos grandes temas de la Biblia. Las Escrituras enseñan que la
gracia de Dios es suficiente para perdonar nuestro pecado. ―Mas cuando el pecado abundó,
sobreabundó la gracia‖ (Romanos 5:20). La gracia de Dios puede cambiar a un ser humano
caído y depravado en una nueva criatura en Cristo con una nueva naturaleza (2 Corintios
5:17). Este cambio en nuestra naturaleza es nuestra única esperanza.
Nuestro Redentor pagó el precio total por nuestro rescate (Mateo 20:28). Él fue un
sacrificio completo por nuestro pecado y por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2). A
través de su muerte, Jesús devolvió a la humanidad la elección que Adán tomó por
nosotros. Como Adán, también podemos escoger si creemos y obedecemos a Dios o si nos
rebelamos en contra de Dios tratando de tomar su lugar de gobierno. Si escogemos creer y
actuar en la palabra de Dios, nuestro destino será una gloriosa eternidad en su presencia. Si
nosotros ―cambia[mos] la verdad de Dios por la mentira‖ (Romanos 1:25), no tenemos
esperanza, porque no hay otra solución para nuestro pecado.
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Cuatro.
Unidad 1 Evaluación de progreso
Haga clic aquí para abrir Unidad 1 Evaluación de progreso

Escriba su respuesta a un amigo que cree que un Dios bueno nunca condenará a las personas a
un La respuesta debería incluir las verdades clave de que la santidad y la justicia de Dios requieren
juicio del pecado y que la persona pecadora será condenada por sus decisiones.
EVALUACIÓN DE UNIDAD 1
Ahora que ha completado la Unidad 1, repase las lecciones como preparación para tomar la
Evaluación de Unidad 1. La hallará, junto con su hoja de respuesta, en el material del
alumno. Responda todas las preguntas sin consultar ningún material del curso, su Biblia o
notas personales. Cuando haya completado la evaluación, verifique sus respuestas con las
que aparecen en la clave de respuestas que se encuentra en el material del alumno. Repase
cualquier dato que usted respondió incorrectamente. Una vez hecho esto, puede proceder
con el estudio de la Unidad 2. Las evaluaciones de unidad no cuentan como parte de su
calificación final en este curso. Sin embargo, su rendimiento al tomarlas le indica cuán bien
ha aprendido el material y cuán bien podría desempeñarse en el examen final.

El plan de Dios para la humanidad
El 12 de agosto del 2000, dos explosiones sacudieron al Kursk, un submarino ruso, que
inmediatamente se hundió al fondo del Mar de Barents. Equipos de rescates intentaron
varias tentativas de rescate al escuchar alentadoras señales de SOCORRO que se daban en
el casco, pero todas fueron frustradas por el clima tan severo y los daños que sufrió el
submarino. Finalmente, después de varios días cuando los buzos de rescate encontraron la
manera de abrirse paso y llegar al submarino, encontraron que todos en el interior ya habían
muerto.
El equipo de rescate encontró una nota escrita a mano en el bolsillo de Teniente Dmitry
Kolesnikov, uno de los veintitrés marineros que sobrevivieron a las explosiones iniciales y
estaba atrapado en la popa del submarino. Kolesnikov escribió, en parte: ―Ninguno de
nosotros puede llegar a la superficie. Está demasiado oscuro para escribir aquí, pero trataré
de hacerlo a ciegas. Parece que no hay posibilidad: diez o veinte por ciento.‖ Sin un rescate
desde el exterior, Kolesnikov y sus marinos sabían que no tenían ninguna esperanza de
sobrevivir.
El dilema que enfrentó aquel grupo de marinos atrapados es similar a la crisis que
enfrenta la humanidad. Debido a la catástrofe de nuestro pecado, afrontamos un futuro
desesperado sin ninguna esperanza de sobrevivir si no tenemos alguna ayuda de afuera.
Vivíamos ciegos, andando a tientas por respuestas. Sin embargo, a diferencia de los
marineros del Kursk, nuestro Socorrista vino a tiempo. Dios trazó un plan para nuestra
salvación por medio de Cristo. Más que esto, su plan era y es rehacernos a su imagen y
colocarnos a su servicio. Él tiene una tarea para que nosotros la cumplamos.
En esta unidad, empezaremos con el estudio de la salvación, el bautismo en el Espíritu
Santo, y la santificación. Dios nos redime y justifica por el sacrificio de Cristo. Él nos
equipa para la tarea por medio del bautismo en el Espíritu Santo y nos santifica de modo
que podamos ser santos como Él es santo. En el siguiente capítulo, también miraremos las
ordenanzas de la iglesia, que miran hacia la salvación que Dios ha proporcionado por
medio de Cristo.
Capítulo 5 La salvación de la humanidad
Lecciones
5.1 La salvación a través de la expiación
5.2 Los beneficios de la expiación
5.3 El camino a la salvación
Capítulo 6 Las ordenanzas de la iglesia
Lecciones
6.1 El bautismo en agua
6.2 La Santa Cena
Capítulo 7 El bautismo en el Espíritu Santo
Lecciones
7.1 Verdades básicas acerca del bautismo en el Espíritu Santo
7.2 La evidencia del bautismo en el Espíritu Santo
7.3 Recibir el bautismo del Espíritu Santo
Capítulo 8 La santificación
Lecciones
8.1 El significado de la santificación
8.2 El proceso de la santificación

La salvación de la humanidad
Se dice que el antiguo proceso egipcio de la momificación ha conservado cuerpos
notablemente en buen estado. Recientemente, los cuerpos de líderes mundiales como Lenin
y el presidente Mao han sido tratados con procedimientos de embalsamamiento especiales
que intentan impedir que se descompongan. Pero ninguno de estos procesos puede cambiar
el hecho de la muerte. Aunque los cuerpos pueden parecer vivos, los individuos están
muertos. La imagen de su vida ha sido conservada, pero no es una vida real.
A través de la historia, las personas han intentado tratar el problema de la muerte
espiritual de la misma manera. Usamos la educación, el gobierno, la religión y otros medios
para obtener un aspecto de vida, cuando en realidad estamos muertos por dentro. Ningún
poder terrenal puede restaurar la vida a quien ya está muerto. Así como unas tijeras cortan
el tallo de una flor, el pecado nos corta de la única fuente de vida, y ningún poder terrenal
puede atarnos de nuevo. Nuestra situación es desesperante. Necesitamos una fuente de
salvación.
La salvación y lo que ésta implica es el tema principal de toda la Biblia. La palabra
bíblica que se usa para la salvación significa ―salvar, entregar o rescatar a alguien del
peligro‖ (Pecota 1994, 326–328). Las buenas noticias de la salvación son que Dios ya ha
hecho lo que las personas no pueden hacer. Él ha proporcionado un modo para salvarnos
del pecado, librarnos de la muerte, y restaurar nuestra vida. La salvación incluye todo lo
que Dios ha hecho para salvarnos del poder y las consecuencias del pecado. En este
capítulo, veremos la provisión de Dios para la salvación, los beneficios de la salvación, y el
camino a la salvación.
Declaración de fe
La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de
Jesucristo, el Hijo de Dios.
Condiciones para la salvación
La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor
Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida
eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la
justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13–15;
Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5–7).
Evidencias de la salvación
La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu (Romanos
8:16).
La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera
santidad (Efesios 4:24; Tito 2:12).
Lección 5.1 La salvación a través de la expiación
Objetivos
5.1.1 Explicar por qué Jesús se hizo hombre.
5.1.2 Resumir por qué Jesús tenía que morir por nuestros pecados.
Lección 5.2 Los beneficios de la expiación
Objetivo
5.2.1 Identificar por lo menos cuatro beneficios de la salvación.
Lección 5.3 El camino a la salvación
Objetivos
5.3.1 Explicar las condiciones para la salvación.
5.3.2 Describir cómo podemos tener seguridad de nuestra salvación.
5.3.3 Explicar cómo se puede perder la salvación.

La salvación a través de la expiación
La salvación fue prevista por el Padre, pagada por el Hijo, y traída a nosotros por el
Espíritu Santo. La especie humana no tuvo ninguna parte en el plan o en la compra de la
salvación. Nuestra parte es aceptar la salvación como un regalo de parte de Dios. Debido a
la omnisciencia de Dios, Él no se sorprendió cuando Adán pecó. Aun antes de la creación,
Él sabía que Adán podría pecar y planeó la provisión de la salvación a través de Cristo.
Apenas Adán y Eva pecaron, Dios anunció su perfecto plan de salvación (Génesis 3:15).
Las Escrituras claramente revelan esto, pues Juan escribió que Jesús es el ―Cordero que fue
inmolado desde el principio del mundo‖ (Apocalipsis 13:8).
Defina bíblicamente la salvación en sus propias palabras.
Jesús vino a salvar la especie humana del pecado
Explicar por qué Jesús se hizo hombre.
El Antiguo Testamento revela que Dios es el Salvador de su pueblo. David cantó al
Señor: ―El fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío‖ (2 Samuel 22:3). Isaías
prometió: ―Dios mismo vendrá, y os salvará‖ (Isaías 35:4). ―Y conocerás que yo Jehová soy
el Salvador tuyo y Redentor tuyo‖ (Isaías 60:16). Cuando el pueblo de Dios clamaba ante
Él, siempre estaba ahí. Él los salvó de sus enemigos y de otros desastres. Aunque a veces
Dios usó personas como José, Moisés o David como instrumentos de salvación, Dios ha
sido siempre el Salvador que ha trabajado detrás del telón. Dios ya tenía un plan que ―os
guardaré de vuestras inmundicias‖ (Ezequiel 36:29).
Dios prometió salvación a través de una persona. El Redentor vendría a aquellos ―que
se volvieron de la iniquidad‖ (Isaías 59:20). Él nacería de una virgen y sería llamado
Emmanuel que significa ―Dios con nosotros‖ (Mateo 1:23). Así, el Redentor sería Dios
mismo. Su lugar de nacimiento sería Belén (Miqueas 5:2), y Él traería la ―luz de las
naciones‖ (Isaías 49:6).
¿Cuál es la razón principal por la que Jesús vino a la tierra?
Jesús cumplió todas las promesas y aún más. Él vino como Dios en la carne con un
propósito principal, el cual el ángel reveló a José: ―Y dará a luz un hijo, y llamarás su
nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados‖ (Mateo 1:21). El nombre Jesús
significa ―el Señor salva‖. Los ángeles dijeron a los pastores que un Salvador había nacido
(Lucas 2:11). Pablo recordó a Timoteo que Jesús vino para ―salvar a los pecadores‖ (1
Timoteo 1:15), y Juan testificó que el Padre envió al Hijo para ser ―el Salvador del mundo‖
(1 Juan 4:14). Jesús no vino a la tierra para tratar de descubrir lo que es la vida para
nosotros. Él vino a salvar a las personas del pecado.
La salvación requiere pago por el pecado
Resumir por qué Jesús tenía que morir por nuestros pecados.
Cuando escuchamos a los padres de una víctima asesinada demandar castigo justo para
el asesino, entendemos la emoción. Profundamente dentro de nosotros, nuestro sentido de
justicia exige que la maldad pague. Igualmente, la santidad y la justicia de Dios requieren
pago por el pecado. El precio establecido para este pago era la muerte. Cualquier salvación
para la humanidad debía encontrar un modo de pagar esta pena de muerte por el pecado.
En el Antiguo Testamento, Dios aceptó los sacrificios de animales como pagos
sustitutos por el pecado de una persona. Un animal inocente moría en el lugar del pecador,
de manera que el pecador pudiera ser salvo de la penalidad de su pecado. Desde los tiempos
de Adán hasta la muerte de Cristo, las personas venían delante de Dios por medio de un
sacrificio. Abel encontró favor con el Señor cuando trajo corderos de su rebaño (Génesis
4:4). Noé ofreció un sacrificio después de que Dios le salvó a él y a su familia del diluvio
(8:20). La sangre de los corderos protegió a los israelitas cuando el ángel de la muerte
visitó Egipto (Éxodo 12:1–13). Dios hizo que estos sacrificios fueran oficiales cuando dio
la Ley a Moisés. En la medida que los israelitas y sus descendientes obedecieron a Dios y
ofrecieron sacrificios por los pecados, Dios los perdonó. Levítico 17:11 da la siguiente
explicación: ―Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer
expiación sobre el altar por vuestra almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.‖
Esto es, sólo la sangre puede quitar el pecado.
Expiación viene de la palabra hebrea kippur, que significa ―cubrir‖ (Menzies y Horton
1993, 99). La sangre de un animal perfecto, intachable, representaba la sangre de un
pecador y hacía expiación o ―cubrió‖ el pecado de esa persona. La perfección era requerida

¿Cuál es la razón principal por la que Jesús vino a la tierra? Jesús vino a salvar a las personas del
pecado.
para que un animal fuera un sustituto; un animal imperfecto podría morir solamente por él
mismo. La expiación a través del sacrificio de un animal permitió que Dios perdonara a su
pueblo. Él podía seguir siendo santo y justo porque el sacrificio había pagado la penalidad
por el pecado del pueblo.
Resuma el acto de la expiación.
Solamente la muerte de Cristo paga el precio del pecado
La verdadera clave que debemos recordar de este capítulo es que la salvación es
solamente a través de Cristo. Hablando al Sanedrín bajo la unción del Espíritu Santo,
Pedro proclamó: ―Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos‖ (Hechos 4:12).
El escritor de los Hebreos escribió: ―Porque la sangre de los toros y de los machos
cabríos no puede quitar los pecados‖ (Hebreos 10:4). Los sacrificios de animales en el
Antiguo Testamento realmente no proporcionaron el perdón de pecados debido a que los
animales no eran lo suficientemente valiosos para sustituir a un hombre o una mujer. Más
bien, estos simbolizaban la muerte futura de Cristo. Las personas del Antiguo Testamento
fueron perdonados basados en la sangre que Jesús más tarde derramaría. Sólo la sangre de
Cristo era lo suficientemente valiosa para remplazar a los santos tanto del Antiguo como
del Nuevo Testamento (Menzies y Horton 1993, 100).
De hecho, el enfoque central de toda la Biblia es la cruz. El Antiguo Testamento señala
hacia la futura expiación de Cristo. ―El siervo sufrido‖ de Isaías, ―El ungido‖ de Daniel, ―El
pastor‖ de Zacarías y muchas otras referencias predijeron la muerte de Cristo (Isaías 53;
Daniel 9:25; Zacarías 13:7). Por otro lado, los escritores del Nuevo Testamento miran hacia
atrás al sacrificio de Cristo. Jesús vino a salvar la humanidad del pecado. La única manera
que lo podía hacer era en la cruz. Pedro escribió que Jesús ―llevó él mismo nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero‖ (1 Pedro 2:24).
Describa la relación entre los sacrificios en el Antiguo Testamento y la obra de Cristo en la cruz.
Cuando Jesús se hizo hombre, se hizo como uno de nosotros en todo aspecto, con la
excepción de que no pecó. Porque Él se hizo hombre, pudo morir por los pecados de la
humanidad. Podemos decir juntamente con Isaías: ―Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su
llaga fuimos nosotros curados‖ (Isaías 53:5).
Las mordeduras graves de serpiente se tratan con antitoxinas derivadas de la sangre de
caballos u ovejas inmunizados. La sangre del caballo o la oveja proporciona un remedio
efectivo contra el veneno inyectado por la serpiente. De igual manera, la sangre de Cristo
ha proporcionado el único remedio contra el veneno de Satanás. Cristo aceptó el castigo. Él

Resuma el acto de la expiación. Dios cubre nuestro pecado a través de la sangre de un sacrificio
perfecto.
Describa la relación entre los sacrificios en el Antiguo Testamento y la obra de Cristo en la cruz.
Los sacrificios del Antiguo Testamento no cubrieron el pecado. Más bien, estos miraban hacia la
cruz. El sacrificio de Cristo en la cruz es la base del perdón tanto en el Antiguo Testamento como
en el Nuevo Testamento.
murió en nuestro lugar y luego volvió a la vida para que nosotros también pudiéramos tener
vida eterna.
De esta manera Jesús proveyó el único sacrificio aceptable por el pecado. El error
popular de creer que el cristianismo es sólo otro de muchos caminos a Dios no reconoce el
problema común del pecado en la humanidad. No puede haber salvación si el pecado no es
quitado. Y no hay otra solución para el pecado que el sacrificio de Jesucristo. Porque Jesús
es Dios, Él es perfecto y puede pagar la culpa por otro. Porque Jesús fue humano, Él puede
ser el sustituto de la humanidad. ―Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no
solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo‖ (1 Juan 2:2). Dios
envió a su único Hijo ―para que el mundo sea salvo por él‖ (Juan 3:16–17). Jesús mismo
dijo: ―Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi‖ (14:6).
No hay otro hijo, no hay otro sacrificio aceptable, y no hay otra fuente de salvación.
¿Puede un musulmán, un hindú o un judío sincero ir al cielo sin la salvación a través de Cristo?
Explique.

Los beneficios de la expiación
Muchos beneficios acompañan a la salvación que Jesús trajo a través de su sangre. A
través de su muerte restauró todo lo que Adán había perdido y nos redimió de la maldición
del pecado. Mientras que el espacio no nos permite detallar todos los beneficios que
recibimos a través de la muerte de Cristo, intentaremos ver los más importantes. Los temas
de la sanidad divina y la santificación serán tratados detalladamente en capítulos
posteriores.
El perdón de pecados
Identificar por lo menos cuatro beneficios de la salvación.
Durante la guerra de Corea, el director cristiano de un orfanato fue arrestado. Uno de
los oficiales que lo arrestaron, un hombre joven, ordenó a unos de sus soldados que
disparara al hijo de 19 años de este hombre, en frente de él. Más tarde, este oficial joven fue
capturado y condenado a muerte por este crimen. Antes que se dictara la sentencia, este
padre cristiano vino delante del juez y rogó por la vida de este oficial joven. El juez le dio
la custodia del asesino. El director llevó al asesino de su hijo a su propia casa y lo cuidó.
Hoy día este oficial joven es un pastor cristiano gracias al perdón de un cristiano (Hewett
1988, 224).
Entender cuanto nos ha perdonado Dios nos ayuda a perdonar a otros. Así como tan
poderoso fue el perdón de este padre, no se compara con el perdón que recibimos de Dios.
Dios no sólo perdonó nuestro pecado; sino que envió a su Hijo a morir para que nosotros
podamos ser perdonados. La Biblia dice: ―Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la
incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él‖ (Colosenses 2:13). ―Si

¿Puede un musulmán, un hindú o un judío sincero ir al cielo sin la salvación a través de Cristo?
Explique. Jesús es el único camino al cielo porque no hay otro camino o religión que se encargue
del pecado. Jesús es el único sacrificio perfecto. Él dijo “nadie viene al Padre excepto por mí.”
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad‖ (1 Juan 1:9).
A veces, las personas confunden perdonar con olvidar. Podemos pensar que hemos
perdonado cuando realmente hemos olvidado. Si algo enerva nuestra memoria, la ira o
amargura regresa. El perdón de Dios no quiere decir solamente que Él ha olvidado nuestros
pecados, o ha decidido no castigarnos. Él no recuerda nuestro pecado porque ha sido
removido completamente como si nunca hubiéramos cometido pecado.
Dios es capaz de perdonarnos por la expiación. La palabra perdón tiene dos significados
relacionados: (1) remover el castigo por nuestro pecado y (2) remover el pecado en sí
mismo. Leemos en Hebreos 8:12 que Dios dice ―nunca más me acordaré de sus pecados‖.
Una promesa similar la encontramos en Salmo 103:12: ―Cuanto está lejos el oriente del
occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.‖ Cuando Dios nos perdona, su
perdón es completo. Nuestros pecados son echados fuera como si nunca hubiéramos pecado
(Hechos 3:19).
La regeneración
La muerte que Adán y Eva experimentaron en el huerto del Edén fue una muerte
espiritual que les llevó a la separación total de Dios. Sabemos por experiencia que podemos
arreglar cosas dañadas pero no las cosas que están muertas. Una batería de un carro que
está baja, puede ser recargada, pero una batería muerta no. Intentar recargar una batería
muerta puede resultar en un periodo muy corto de vida, pero la carga se irá apenas se
desconecte de la fuente de poder. La única solución para una batería muerta es ser
remplazada por una nueva. De la misma manera, mientras que un cristiano está
espiritualmente bajo, puede recargarse en la presencia de Dios. Un no creyente no puede
recargarse porque está muerto espiritualmente. Él o ella pueden sentir la presencia de Dios,
pero no producirá un cambio duradero. La única solución para una persona muerta
espiritualmente es la transformación por Dios en un espíritu vivo a través de la salvación.
Los teólogos llaman a esto regeneración. La regeneración es un nuevo nacimiento que da
vida divina al alma (sermón por Dan Betzer, First Assembly of God, Fort Myers, FL, 23
septiembre 2001). Los beneficios de la regeneración incluyen lo siguiente:
Explique el proceso de la regeneración.
1. La regeneración es como un segundo nacimiento. Jesús presentó un cuadro del segundo
nacimiento en su conversación con Nicodemo, un líder religioso quién creía que por la
obediencia a las reglas y una buena vida, podía heredar un lugar en el reino de Dios. Jesús
lo corrigió declarando que debe ocurrir el nacimiento espiritual: ―Que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios‖ (Juan 3:3). Pablo describió el mismo concepto
cuando escribió: ―De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es‖ (2 Corintios
5:17).
2. La regeneración viene a través del Espíritu Santo. Jesús dijo: ―Lo que es nacido de la
carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es‖ (Juan 3:6). Una persona puede
ver y entrar en el reino de Dios sólo cuando el Espíritu Santo cambia su vida tan

Explique el proceso de la regeneración. La regeneración restaura vida al alma que estaba muerta.
El Espíritu Santo viene a la vida de una persona y la transforma tan completamente que se puede
llamar el nacer de nuevo.
completamente, que podemos llamarlo un nuevo comienzo o un nuevo nacimiento. El
milagro de la regeneración ocurre en la salvación. ―Mas a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son
engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios‖
(Juan 1:12–13).
3. La regeneración brinda vida eterna. ―Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la
resurrección de Jesucristo de los muertos‖ (1 Pedro 1:3). Esta esperanza es la vida eterna.
―Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo‖ (1
Juan 5:11). El Espíritu Santo entra a la vida de una persona en la salvación y hace nueva a
esa persona. Como resultado, el individuo viene a ser hijo de Dios, y ya no es más un
esclavo de la naturaleza pecaminosa, y tiene vida eterna.
La reconciliación
En agosto de 1961 el gobierno de Alemania Oriental ordenó que una barricada
detuviera el transporte y las relaciones entre el Este y Alemania Occidental. El resultado
que esta medida dio fue la construcción del Muro de Berlín que dividió familias, amigos y
una nación. Veintiocho años más tarde, el comunismo comenzó a derrumbarse. En
noviembre de 1989, los alemanes orientales demolieron el muro, permitiendo que muchas
de las relaciones perdidas fueran restauradas. La barrera entre ellos fue derrumbada y
quitada.
De la misma manera, el pecado de la humanidad levantó un muro desalentador entre las
personas y Dios, cortando nuestra relación con Él. La única esperanza de la restauración —
el único modo de derribar este muro de pecado—era la muerte de Jesucristo. Por su
sacrificio, Jesús proporcionó un modo de quitar la pared y reconciliarnos con Dios.
Romanos 5:10–11 dice que una vez éramos enemigos de Dios, pero hemos sido
―reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo‖. La palabra griega para reconciliar
significa ―cambiar o intercambiar‖. Ser reconciliados con Dios es cambiar de ser enemigos
a tener comunión con Dios (Vine 1984, 942). Cuando creemos y aceptamos la obra de
Cristo en la cruz, el muro que divide es quebrado, y nuestra amistad con Dios restaurada.
Explique lo que Pablo quería decir cuando se refiere a su “ministerio de reconciliación” en 2
Corintios 5:18–19.
La redención
A través de la sangre de Cristo, también tenemos redención (Efesios 1:7). La palabra
redención significa ―libertad que nos trajo a través del pago de nuestro rescate‖ (Vine 1984,
946). Jesús nos redimió a precio de su sangre; Él nos liberó del pecado. Necesitamos
conocer cuatro verdades acerca de la redención:
¿Cómo se relaciona la redención con la expiación?
1. El precio de nuestra redención fue pagado a Dios. Algunos enseñan que Jesús pagó
nuestro rescate a Satanás, pero nosotros nunca hemos estado en deuda con Satanás. Nuestra

¿Cómo se relaciona la redención con la expiación? La redención es el pago de un rescate para
liberar a alguien que está en esclavitud. La expiación es el precio del rescate que Dios pagó para
ponernos en libertad del pecado.
deuda es con la santidad y justicia de Dios. Mientras que la santidad de Dios demanda un
pago por el pecado, su amor y gracia pagaron la deuda por nosotros a través de la sangre de
Cristo.
2. La redención nos hizo libres de las consecuencias del pecado. Pablo escribió: ―Ahora,
pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús‖ (Romanos 8:1). Aquí
condenación significa ―juicio o penalidad‖. Podemos parafrasear esto diciendo: ―Ahora no
hay castigo por el pecado para quienes están en Cristo Jesús.‖ Pablo repitió esta verdad en
Romanos 6:23: ―Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús Señor nuestro.‖
3. La redención nos libera del poder del pecado. Suponga que un adicto a la cocaína es
detenido por posesión de drogas y luego es liberado por medio de un tecnicismo. Mientras
él momentáneamente evitó las consecuencias de su pecado, no fue liberado del poder de la
adicción que lo controla. Dentro de unas semanas, le detienen otra vez por el mismo delito.
En contraste, nuestra redención es completa. Dios nos liberó no sólo de la paga del pecado
sino también del poder controlador del pecado. Colosenses 1:13–14 dice: ―El cual nos ha
librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien
tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.‖ Cuando éramos controlados por
nuestra naturaleza pecaminosa, no podíamos complacer a Dios. Ahora, sin embargo, somos
controlados por el Espíritu si Él vive en nosotros (Romanos 8:8–9).
Escriba las diferencias entre la libertad de las consecuencias del pecado y la libertad del poder del
pecado.
4. La redención nos libera de una vida vacía. Dios nos redime ―sabiendo que fuisteis
rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres‖ (1 Pedro
1:18). Jesús mismo dijo: ―Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia‖ (Juan 10:10). A través de la redención, encontramos significado y propósito
para nuestra vida.
La justificación
Pablo asegura que hemos sido justificados por la sangre de Cristo (Romanos 5:9). Esto
es, que ―por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo
justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, …
por medio de la fe en su sangre‖ (3:23–25).
¿Cómo ha cambiado su vida el hecho de ser justificado ante Dios?

Escriba las diferencias entre la libertad de las consecuencias del pecado y la libertad del poder del
pecado. La libertad de las consecuencias del pecado significa sólo que evitamos el castigo por
aquel acontecimiento particular del pecado. Todavía somos controlados por nuestra naturaleza
pecaminosa, que nos conduce a otros actos de pecado. Sin embargo, la libertad del poder del
pecado significa que ya no somos esclavos de nuestra naturaleza pecaminosa. Esto ocurre cuando
permitimos que el Espíritu de Dios nos controle.
¿Cómo ha cambiado su vida el hecho de ser justificado ante Dios? La respuesta debería incluir la
idea de que usted ha sido declarado inocente delante de Dios. Usted puede tener una relación con
Dios porque usted está justificado por la sangre de Jesús.
Justificación es un termino legal que declara la libertad de una persona de lo que se le
culpaba (Pecota 1994, 365). La justificación (1) remueve el castigo del pecado e (2)
intercambia nuestra culpabilidad por la justicia de Dios. Primera de Pedro 2:24 declara:
―Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo … para que nosotros, estando
muertos a los pecados, vivamos a la justicia.‖ Pablo escribió que su justicia no procedía de
él mismo sino venía de Dios a través de su fe en Cristo (Filipenses 3:9). El dijo: ―Al que no
conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de
Dios en él‖ (2 Corintios 5:21). Cuando Dios nos mira, Él no ve nuestro pecado. Más bien,
Él ve su propia justicia porque hemos sido justificados por la muerte de Cristo. Jesús llevó
nuestro pecado y fue juzgado en nuestro lugar. Como resultado de esto, Dios ha removido
nuestra culpa y nos ha declarado inocentes.

El camino a la salvación
Las personas tienen muchas preguntas acerca del maravilloso regalo de la salvación,
incluyendo: ―¿Cómo puedo ser salvo?‖ y ―¿Cómo estaré seguro de que soy salvo?‖ Muchos
tal vez se pregunten, ―¿Puedo perder mi salvación?‖ En esta lección examinaremos cada
una de estas preguntas.
La salvación viene a través de la fe
Explicar las condiciones para la salvación.
Somos justificados a través de la fe (Romanos 5:1). De hecho: ―Sin fe es imposible
agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan‖ (Hebreos 11:6). Pablo contrastó la fe con las obras:
―Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de
Dios; no por obras, para que nadie se gloríe‖ (Efesios 2:8–9). No podemos ganar la
salvación a través de nada que hagamos. Ella viene de Dios, y la recibimos por fe.
La pregunta es: ―¿Qué quiere decir la Biblia por fe?‖ Pistis, la palabra griega para fe,
significa ―una firme creencia o convicción en Dios‖ (Vine 1984, 411). Aún así los líderes
religiosos de los tiempos de Cristo ilustraban que la fe envolvía más que una mera creencia
en Dios. A pesar de que ellos creían en Dios, no tenían una fe viva. Una fe viva y salvadora
requiere que confiemos en Jesús con nuestra vida. La clase de fe que trae salvación,
siempre tiene dos compañeros: arrepentimiento y obediencia.
Explique la relación entre fe, arrepentimiento y obediencia.
• Arrepentimiento: En el Día de Pentecostés, Pedro dijo a aquellos que respondieron a su
sermón que se arrepintieran (Hechos 2:38). Arrepentirse significa ―volverse o apartarse‖.
Cuando lo usamos con la salvación, significa apartarse del pecado. El verdadero

Explique la relación entre fe, arrepentimiento y obediencia. La fe, una firme convicción y confianza
en la obra de Jesús en la cruz, es el requisito clave para la salvación. La fe verdadera nunca viene
sola. Produce arrepentimiento, aunque este no siempre se conecte con la fe. Además, la fe
verdadera siempre produce obediencia. Cuando confiamos en Dios, le obedecemos y por lo tanto
le entregamos el control de nuestra vida.
arrepentimiento envuelve nuestra mente, emociones y voluntad, pero el principal
componente es la voluntad (Pecota 1994, 361). Arrepentirse produce un cambio básico de
actitud que reconoce nuestro pecado y nuestra necesidad por la ayuda de Dios. David lloró:
―Ten piedad de mí, oh Dios, … y límpiame de mi pecado‖ (Salmo 51:1–2). Un genuino
arrepentimiento también produce dolor por el pecado. Así como el hijo pródigo dijo, ―Me
levantaré e iré‖, debemos ir al Padre humillados y reconociendo que hemos hecho mal
(Lucas 15:18–21). Cuando nos arrepentimos, actuamos en nuestra propia voluntad y
seguimos a través de nuestra decisión de apartarnos del pecado.
• Fe: Dios envió a su Hijo ―para que todo aquel que en él cree, no se pierda‖ (Juan 3:16).
Pablo escribió que ―porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación‖ (Romanos 10:10). La fe es esencial, sin embargo Jesús no nos estaba
pidiendo creer sin ninguna información que se base en la verdad. Pablo confirmó esto
cuando preguntó: ―¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?‖ (10:14). La
fe está construida en algunas verdades clave que son el corazón del evangelio:
a. Debemos saber que necesitamos un Salvador porque nuestro pecado nos separa de Dios
(Isaías 59:2; Romanos 3:23).
b. Debemos saber que Jesús, el Hijo de Dios, es el sacrificio perfecto por nuestro pecado
(Juan 3:16; Romanos 3:25; Hebreos 10:10).
c. Debemos saber y creer que Él murió en nuestro lugar y resucitó al tercer día (Romanos
10:9).
d. Debemos actuar en estas creencias poniendo nuestra confianza en Jesús como nuestro
Salvador y Señor. Necesitamos más que fe en la fe. Nuestra fe debe enfocarse en Jesús.
• Obediencia: Probamos nuestra fe y nuestro amor por Jesús obedeciendo su palabra (Juan
14:15). Como nuestro Señor, Jesús es el amo de nuestra vida. Lo hacemos nuestro amo
proclamándole como Señor, sometiéndonos a su voluntad, y obedeciendo sus
mandamientos.
Cuando nos arrepentimos, creemos, y nos sometemos a Jesús como nuestro Señor, nos
hacemos hijos de Dios. Sin embargo, este primer paso es sólo el comienzo. No sólo somos
salvos por fe, pero vivimos por fe (Romanos 1:17). Así como un bebé crece en su relación
con sus padres, crecemos en nuestra relación con Dios. Crecemos en fe a medida que
aprendemos más de su amor, gracia y fidelidad. Llegamos a entender que podemos confiar
en el Señor. Mientras lo hacemos, somos bendecidos (Jeremías 17:7). Nos regocijamos
porque ponemos nuestra confianza en su nombre y su amor que no falla (Salmo 5:11–12;
13:5; 32:10).
La salvación tiene evidencias internas y externas
Describir cómo podemos tener seguridad de nuestra salvación.
Muchos creyentes nuevos se preguntan cómo pueden estar seguros de la salvación.
Necesitamos recordar que somos salvos por fe. Nuestra seguridad final de salvación
depende de la fe en vez de los sentimientos. Además, Dios no nos deja en un estado de
incertidumbre acerca de nuestra salvación, sino que nos da tanto evidencias internas como
externas.
La principal evidencia interna de nuestra salvación es el testimonio directo del Espíritu
Santo. Juan declaró esto repetidamente: ―Y en esto sabemos que él permanece en nosotros,
por el Espíritu que nos ha dado‖ (1 Juan 3:24), y ―en esto conocemos que permanecemos en
él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu‖ (4:13). En la salvación, el Espíritu
de Dios viene a nuestra vida y ―el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios‖ (Romanos 8:16). El versículo anterior, Romanos 8:15 dice que ―no
habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!‖ Abba en arameo
significa ―Padre‖, el lenguaje que hablaban los judíos en la época de Jesús. A través del
Espíritu, podemos llamar a Dios Padre. Así, tenemos confianza de nuestra salvación por el
testimonio interno del Espíritu Santo, lo que nos asegura que pertenecemos a Dios.
A pesar de que muchos cristianos cuando son salvos experimentan un gozo interno muy
grande, el gozo no se puede considerar como una evidencia sólida de salvación. Todos los
creyentes pasan por tiempos de oscuridad cuando no sienten el gozo que alguna vez
sintieron. Cuando David se arrepintió del pecado, pidió al Señor que restaurara el gozo de
su salvación (Salmo 51:12). Aún cuando les falte gozo, los creyentes pueden estar seguros
de su salvación.
La falta de confianza de una persona en su salvación, ¿nos hace entender que esta persona no es
verdaderamente salva?
La evidencia exterior de nuestra salvación envuelve una manera de vivir. Una manera
de identificar un árbol es por su fruto. Un árbol de manzana produce manzanas, un árbol de
naranjas produce naranjas. De la misma manera, los verdaderos cristianos se los reconoce
por el fruto de su vida. Ese fruto es la santidad y justicia de Dios. Pablo mandó a los
efesios: ―Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la
verdad‖ (Efesios 4:24). En otra parte, él mantuvo aquella salvación ―enseñándonos que,
renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente‖ (Tito 2:12). Vivimos vidas santas por el poder de Cristo en nosotros. Su
vida fluye a través de nosotros produciendo frutos santos en nuestro comportamiento,
nuestra manera de hablar, y en nuestras relaciones. La evidencia exterior de la salvación,
reconocida tanto por el creyente como por otros, es una vida de justicia y santidad que
viene a través de la obediencia a la voluntad de Dios.
Se puede perder la salvación
Explicar cómo se puede perder la salvación.
Una pregunta a menudo controversial en círculos cristianos es: ―¿Puede una persona
perder su salvación?‖ Las creencias acerca de la seguridad de la salvación de una persona
nos llevan hacia una de dos perspectivas. Quienes basan sus respuestas en las enseñanzas
de Juan Calvino, mantienen que un cristiano no puede perder la salvación. Ellos creen que
la salvación depende totalmente de la soberanía de Dios y del derecho de salvar a
cualquiera que Él desee. El poder protector de Dios impide que los creyentes pierdan su
salvación. Y por otro lado, quienes siguen las enseñanzas de Jacobo Arminio, un teólogo

La falta de confianza de una persona en su salvación, ¿nos hace entender que esta persona no es
No necesariamente. La Biblia enseña que podemos estar seguros de la salvación por el testimonio
interior del Espíritu Santo y las evidencias de nuestra vida transformada. Sin embargo, no significa
que perdemos nuestra salvación cuando luchamos con la auto condenación o dudas mientras
pasamos por un tiempo difícil. Cuando experimentamos tiempos realmente difíciles, tenemos que
basar nuestra fe en la lectura de la Palabra de Dios y tener tiempo con Él en oración
holandés del siglo dieciséis, discrepan de la enseñanza de los primeros. Ellos dicen que los
cristianos pueden perder la salvación si dejan de creer. El punto de vista del arminianismo
enfatiza el libre albedrío y la responsabilidad de una persona en mantener la salvación.
Cuando se lleva al extremo, la posición arminiana puede llegar a la suposición de que un
cristiano pierde la salvación cada vez que peca.
La teología de las Asambleas de Dios en cuanto a esta pregunta combina los elementos
bíblicos de ambos puntos de vista. Esto es, creemos no solamente en que Dios es soberano
pero también que el ser humano tiene libre albedrío. Hay cuatro verdades básicas que
proveen el fundamento de nuestra creencia en esta pregunta (sermón por Dan Betzer, Fort
Lauderdale, FL, 26 octubre 1997):
1. La salvación está disponible para toda persona. De acuerdo a Juan 3:16, ―todo aquel‖ que
crea puede tener vida eterna. ―Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado … Todo
aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo‖ (Romanos 10:11, 13). Pedro escribió
que Dios ―es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca‖ (2 Pedro 3:9).
A pesar de que Dios sabe por adelantado cómo escogeremos, Él nos deja esa elección. Su
deseo es que todos seamos salvos, pero Él no nos forzará a ser salvos.
2. La salvación se recibe y se mantiene por fe. Efesios 2:8–9 claramente enseña que somos
salvos por gracia a través de la fe, y Romanos 1:17 declara que ―la justicia de Dios se
revela por fe y para fe‖. Pablo dice: ―Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del
Hijo de Dios‖ (Gálatas 2:20). Nuestra justicia viene de ―la justicia que es de Dios por la fe‖
(Filipenses 3:9). Tal vez cometamos errores y tropezamos en nuestra relación con Dios,
pero mientras mantengamos nuestra fe en Cristo, no tenemos que preocuparnos de nuestra
salvación.
3. El pecado continuo dañará la fe del creyente. Nuestra salvación está basada, no en lo que
hacemos sino en lo que Jesús hizo en la cruz. No tenemos que preocuparnos acerca de
nuestra salvación cada vez que tropezamos: por ser humanos, nosotros pecamos de vez en
cuando. Los cristianos que saben que no han complacido a Dios, pueden pedir perdón con
la seguridad de que Cristo abogará por ellos (1 Juan 1:8–9; 2:1). Sin embargo, no es normal
para un cristiano continuar en el hábito del pecado (3:6). El creyente no debe abusar de la
gracia de Dios continuamente pecando en secreto (Romanos 6:1). De hecho, Hebreos 3:12
enlaza pecados continuos con la incredulidad. Pecar deliberadamente es rebelión en contra
de Dios. Ataca y debilita las raíces de la fe en la que depende nuestra salvación.
¿Perdería la salvación un creyente que peca en el mismo momento que Cristo regrese? ¿Por qué
sí o por qué no?
4. Un cristiano puede perder el derecho a ser salvo si rechaza a Cristo. Perder la salvación
no es fácil para un cristiano; más bien, es una elección consciente. A pesar de que Dios no
deja ir a nadie tan fácil, la Biblia enseña claramente que se puede perder el derecho. Los
cristianos que ―gustaron del don celestial‖ y ―fueron hechos partícipes del Espíritu Santo‖

¿Perdería la salvación un creyente que peca en el mismo momento que Cristo regrese? ¿Por qué
sí o por Su respuesta. El punto de vista de las Asambleas de Dios es que un creyente no perdería la
salvación, suponiendo que esto no es parte de un patrón continuo de pecado. La salvación se
pierde únicamente cuando una persona decidida persiste en pecar deliberadamente y rechaza a
Cristo como Señor y Salvador. La gracia de Dios no es como una puerta giratoria. No perdemos la
salvación cada vez que cometemos un error ocasional.
pueden recaer (Hebreos 6:4–6). Pedro advierte que sería mejor nunca haber experimentado
la salvación que volver atrás a una vida de pecado (2 Pedro 2:20–22). ―Porque si pecáremos
voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más
sacrificio por los pecados‖ (Hebreos 10:26). Un creyente puede perder la salvación si
deliberadamente ignora el continuo control del Espíritu Santo. Haciendo así, a través del
tiempo, este individuo finalmente rechaza a Cristo como Señor y Salvador (Betzer 1983,
31). Al llegar a este punto, el creyente ha perdido el derecho a la salvación.
Los creyentes fieles no necesitan preocuparse de perder su salvación. A pesar de que
podemos decidir rechazar a Cristo, no hay ningún poder en la tierra que pueda robar nuestra
salvación. Romanos 8:35–39 promete que nada nos puede separar del amor de Dios.
Nuestra tarea es cuidar nuestra fe caminando en obediencia a la Palabra de Dios y a la voz
del Espíritu Santo quien vive en nosotros.
El siguiente cuadro resume los conceptos clave de las verdades básicas que hemos
visto. (Para mayor información en la posición de las Asambleas de Dios acerca de la
seguridad del creyente, vea las declaraciones oficiales en el Internet en:
http://ag.org/top/beliefs/position_papers/4178_security.cfm.)
Creencias respecto a la seguridad de la salvación


Arminianismo Calvinismo
Posición de las
Asambleas de Dios

Basados
en el
punto de
vista de
Jacob Arminio Juan Calvino
En los dos Arminio y
Calvino

Énfasis
El libre albedrío y
responsabilidad
personal
La soberanía y prerrogativa de
Dios
La soberanía y
prerrogativa de Dios;
el libre albedrío y
responsabilidad
personal

Creencia
Los creyentes
pueden perder la
salvación si dejan
de creer.
Creencia extrema:
La salvación se
pierde cada vez
que uno peca.
Aquellos que Dios ha
escogido para que sean
salvos (elegidos), no pueden
perder la salvación. Debido al
poder de cuidado de Dios, es
imposible para una persona
que ha sido salva, que se
pierda.
1) La salvación está
disponible para
todos.
2) La salvación se
recibe y se
mantiene por fe.
3) El pecado
continuo dañará la
fe del creyente.
4) Un cristiano
puede perder el
derecho a ser salvo
si rechaza a Cristo.

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Las ordenanzas de la iglesia
Muchos evangélicos creen que la iglesia del Nuevo Testamento enfatizó las relaciones
personales en vez de los rituales. Uno de los retos más grandes en el ministerio de Pablo era
un grupo de personas que querían que los creyentes gentiles obedecieran los ritos del
Antiguo Testamento. Pablo enseñó que podemos tener una relación con Dios por la muerte
de Cristo y la morada del Espíritu Santo en nosotros. Esta relación se da a través de la fe y
no de rituales.
Antes que establecer una forma de adoración para la iglesia primitiva, Pablo animó a la
libertad de que cada iglesia ajuste la adoración a su cultura. Por eso, hoy las iglesias en
diferentes lugares tienen diferentes formas de alabar a Dios. Sin embargo, no importa cuan
grande sean las diferencias, hay dos ceremonias u ordenanzas que son comunes a todas las
iglesias: el bautismo en agua y la Santa Cena. Éstas son las únicas dos ordenanzas (ritos
establecidos o ceremonias) reconocidas por las Asambleas de Dios.
Algunas iglesias usan la palabra sacramento para describir estas ceremonias. Un
sacramento es ―un signo visible y una promesa de la gracia invisible, ordenada por Cristo‖
(La Nueva Enciclopedia de Escritorio americana 1997, 1129). Aquellos que usan este
término creen que el acto de participar en un sacramento trae gracia especial de Dios. Por
ejemplo, ellos pudieran creer que el bautismo en agua trae salvación. Por eso, preferimos la
palabra ordenanza porque creemos que las ordenanzas son simbólicas y no traen ninguna
gracia especial. En las dos lecciones de este capítulo, examinaremos las ordenanzas del
bautismo en agua y de la Santa Cena.
Contraste ordenanzas con sacramentos.
Declaración de fe
El bautismo en agua
Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los
que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados. De esta
manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con
Él para andar en nueva vida (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 10:47–48; Romanos
6:4).
La santa comunión
La Cena del Señor, que consiste en la participación de las especies eucarísticas —el
pan y el fruto de la vid—, es el símbolo que expresa nuestra participación de la naturaleza
divina de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4); un recordatorio de sus sufrimientos y de

Contraste ordenanzas con sacramentos. Aquellos que ven el bautismo en agua y la Santa Cena
como sacramentos creen que traen gracia especial de Dios y son parte de la salvación. Aquellos
que los ven como ordenanzas creen que son ceremonias establecidas y que son simbólicas y no
traen ninguna gracia especial.
su muerte (1 Corintios 11:26); una profecía de su segunda venida (1 Corintios 11:26); y un
mandato a todos los creyentes ―¡hasta que él venga!‖
Lección 6.1 El bautismo en agua
Objetivos
6.1.1 Explicar el significado simbólico del bautismo en agua.
6.1.2 Hablar de las razones por qué el bautismo en agua debe ser por inmersión.
Lección 6.2 La Santa Cena
Objetivos
6.2.1 Explicar el significado de la Santa Cena.
6.2.2 Identificar tres beneficios de recibir la Santa Cena.
6.2.3 Describir cómo una persona puede tomar la Santa Cena de manera indebida.

El bautismo en agua
Un nuevo convertido no entendía por qué su pastor quería que él fuera bautizado. ―Mis
padres me llevaron a la iglesia cuando era pequeño, y un sacerdote me bautizó. ¿Por qué
debo bautizarme otra vez?‖ preguntó. Él estaba confundido acerca del bautismo porque a él
le enseñaron a seguir las tradiciones y no la Biblia. Él no entendía completamente el
propósito o significado del bautismo.
El Nuevo Testamento claramente enseña la importancia del bautismo en agua. Jesús
estableció el bautismo en agua como un patrón para los nuevos creyentes, y ha formado
parte de las prácticas religiosas desde el inicio de la iglesia. Los primeros convertidos en el
Día de Pentecostés fueron bautizados (Hechos 2:41) así como los nuevos creyentes en
Samaria (8:12). Cuando el eunuco Etiope creyó, Felipe lo bautizó inmediatamente (8:38).
Encontramos primero el bautismo en agua en el ministerio de Juan el Bautista durante
los días de Cristo (Marcos 1:4–8). Jesús mismo fue bautizado en agua (Mateo 3:13–17). Al
final de su ministerio terrenal, Él dijo a sus seguidores que fueran e hicieran discípulos y
que los bautizaran (28:19). Cualquier creyente que quiere obedecer completamente a
Cristo, seguirá su ejemplo y mandamiento en cuanto al bautismo.
En esta lección veremos de cerca el significado y el método del bautismo en agua. En la
primera sección, hablaremos de cómo identifica el bautismo en agua a los creyentes con
Jesús y cual es el significado para nosotros. En la segunda sección, explicaremos por qué
creemos que el método del bautismo por inmersión es el método bíblico correcto.
Identificación con la muerte y resurrección de Cristo
Explicar el significado simbólico del bautismo en agua.
A los maestros les gusta usar la palabra identificar para referirse al bautismo en agua.
Identificar puede significar ―asociarse muy cerca en sentimiento o interés,‖ o compartir ―las
características o fortuna de otra persona‖ (Ehrlich et al. 1980, 434.) Cuando aceptamos la
salvación de Jesucristo por fe, nos identificamos con Él y comenzamos a participar de su
vida, muerte y resurrección. A través del bautismo en agua, declaramos públicamente esta
participación.
Pablo escribió:
Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida
nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección. (Romanos 6:4–5)
Este pasaje de las Escrituras revela claramente el significado simbólico del bautismo:
Estamos bajo el nivel del agua para mostrar que hemos muerto a la vieja manera de vivir
sin Cristo y somos enterrados con Él en su muerte. Entonces resucitamos o salimos del
agua para mostrar como nos unimos con Jesús en su resurrección y como compartimos su
vida nueva.
Mientras que el bautismo en agua significa el comienzo de una vida espiritual, éste no
nos da vida espiritual. Según Romanos 5:9, estamos ―ya justificados en su sangre‖. Esto es
―con la sangre preciosa de Cristo‖ que nos redime (1 Pedro 1:18–19). Su sangre limpia
―vuestras conciencias de obras muertas‖ (Hebreos 9:14). No somos salvos porque somos
bautizados. Somos bautizados porque somos salvos.
En los tiempos del Nuevo Testamento, muchos eran enemigos de Cristo y de su iglesia.
El bautismo en agua proporcionaba a los creyentes una manera de decir públicamente:
―Cuénteme a mí con Cristo y su pueblo.‖ La historia americana cuenta de un pequeño
grupo de hombres que defendieron el Álamo, una pequeña ―misión-fortaleza‖ en San
Antonio, Texas. Bajo sitio y enfrentando la muerte, el líder trazó con su espada una línea en
el suelo y pidió a los demás que escogieran entre dejar la fortaleza antes de que comenzara
la pelea, o que cruzaran la línea y se unieran con su líder en la batalla. Todos excepto un
hombre decidieron cruzar la línea, quedándose y luchando hasta la muerte. El bautismo en
agua es una manera pública de declarar que hemos cruzado la línea para unirnos con Jesús
y lo hemos aceptado como Señor y Salvador.
Explique el significado del bautismo en agua.
De este modo, el bautismo en agua es un testimonio simbólico de nuestra unidad con
Cristo. Ya que una persona no puede verdaderamente testificar de algo que no ha
experimentado, el bautismo en agua tiene significado sólo para los creyentes. Aquellos que
Felipe bautizó en Samaria fueron salvos antes de ser bautizados (Hechos 8:12). Los de la
casa de Cornelio fueron salvos y llenos del Espíritu Santo antes de ser bautizados (10:44–
48). Juan el Bautista se negó a bautizar a aquellos que no se habían arrepentido y no
mostraban un fruto de arrepentimiento (Mateo 3:6–11). El bautismo es para aquellos que
han aceptado a Cristo y pueden entender lo que están haciendo.
Algunas iglesias siguen la costumbre de bautizar a infantes. Nosotros no creemos que
esta práctica sea bíblica por varias razones:
De acuerdo a las Escrituras, ¿debería un infante ser bautizado? ¿Por qué sí o por qué no?
1. La Biblia no tiene registros de bautismo de infantes.

Explique el significado del bautismo en agua. Simboliza el comienzo de nuestra vida espiritual.
Declara públicamente que compartimos la muerte y la resurrección de Cristo.
De acuerdo a las Escrituras, ¿debería un infante ser bautizado? ¿Por qué sí o por qué no? Los
infantes no deberían ser bautizados porque las Escrituras revelan que el bautismo es un acto
simbólico de nuestra salvación. Ya que los infantes no tienen edad suficiente para tomar una
decisión a favor o en contra de la salvación a través de Cristo, no deben ser bautizados.
2. Dios no viola la voluntad de una persona. Un infante o un niño pequeño no tienen la
capacidad de decidir por sí mismos.
3. Los infantes y los niños pequeños no tienen pecado del cual arrepentirse y no pueden
ejercer la fe que lleva a la salvación.
El bautismo no tiene significado para los niños pequeños porque el niño no ha tomado
la decisión de lo que el bautismo simboliza.
El significado del bautismo en agua por inmersión
Hablar de las razones por qué el bautismo en agua debe ser por inmersión.
Históricamente, la iglesia ha seguido tres métodos diferentes de bautismo en agua:
rociar, verter e inmersión. En los dos primeros métodos, un sacerdote o pastor rocía o vierte
una pequeña cantidad de agua sobre la persona mientras repiten la fórmula bautismal (―en
el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo‖). Estas prácticas comenzaron cuando
los líderes de la iglesia creían que el bautismo era esencial para la salvación, y no podían
sumergir a un enfermo o a una persona que estaba muriendo. En vez de eso, ellos
bautizaban al enfermo o moribundo rociando o vertiendo agua. Las prácticas se han hecho
aún más comunes como un asunto de conveniencia. En el tercer método de bautismo, la
inmersión, una persona es sumergida completamente en el agua.
Creemos que la inmersión es la forma correcta por (1) el significado de la palabra, (2) el
ejemplo de las Escrituras, y (3) el encaje simbólico del método. La inmersión significa
cubrir completamente. La palabra bautismo viene de la palabra griega baptizo, que
literalmente significa ―sumergir‖. Como se usa en el Nuevo Testamento, la palabra bautizar
significa ―cubrir completamente‖. El bautismo en agua, por lo tanto, significa sumergir
totalmente en agua. Más aun, el método de bautismo usado en la Biblia claramente
envuelve la acción de un individuo de ir hacia el agua. Felipe y el Etiope eunuco
―descendieron ambos al agua‖ (Hechos 8:38). Después de que Jesús fue bautizado, ―subió
luego del agua‖ (Mateo 3:16; Marcos 1:10). Este método de ir al agua y ser sumergido, es
el mejor simbolismo de la sepultura y resurrección con Jesús, Por estas razones, la
inmersión es la manera común en que los creyentes pentecostales bautizan, a pesar de que
ocasionalmente hacemos excepciones con nuevos convertidos que están enfermos o al
borde de la muerte.
Describa el método de bautismo de las Escrituras.
Además de ejemplificar este método, el Nuevo Testamento provee una fórmula clara a
seguir cuando uno es bautizado. En Mateo 28:19, Jesús dijo a sus seguidores que bauticen a
los discípulos ―en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo‖. La traducción
literal de la frase inicial es en el nombre, lo que significa ―hacia la adoración y el servicio‖
del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (Menzies y Horton 1993, 115). Esta fórmula
bautismal algunas veces se ha confundido con las palabras de Pedro en Hechos 2:38, donde
él anima a los que le escuchaban a arrepentirse y ser bautizados ―en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados‖. A pesar de que esto suena similar a lo que dice en Mateo
28:19, la traducción verdadera es ligeramente diferente. La traducción literal de Hechos

Describa el método de bautismo de las Escrituras. El método bíblico del bautismo es por inmersión
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
2:38 es sobre el nombre de Jesús, lo que significa ―sobre la autoridad de Jesús‖. Pedro se
está refiriendo, no a la fórmula que se da en el bautismo, sino a la autoridad que nos da el
derecho de bautizar. Podemos combinar estos dos versículos con la siguiente declaración:
Aquellos en el libro de Hechos bautizaron sobre la autoridad de Jesús en el nombre del
Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (Menzies y Horton 1993, 115).
En conclusión, debemos preguntarnos qué significa todo esto para nosotros. Primero,
debemos obedecer el mandato de Jesucristo y seguir su ejemplo de bautizarnos como
testimonio público de que estamos unidos con Él en su muerte y resurrección a una vida de
servicio y adoración a Dios. Jesús dijo en Marcos 8:38: ―Porque el que se avergonzare de
mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se
avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.‖
Segundo, debemos obedecer el mandato de Cristo de hacer discípulos y bautizarlos de
acuerdo a la fórmula dada en Mateo 28:19.

La Santa Cena
Jesús instituyó la ordenanza de la Santa Cena, llamada también ―la Cena del Señor‖, la
noche que fue entregado (Lucas 22:19–20; 1 Corintios 11:23–25), cuando Él y sus
discípulos celebraron la Pascua juntos por última vez. Las palabras y acciones de Jesús
dieron a la Pascua un significado fresco. Para los creyentes, la Santa Cena es un rito que
reemplaza la Pascua judía.
¿Cómo empezó la primera Cena del Señor?
Aunque tanto el bautismo como la Santa Cena simbolizan nuestra relación con Cristo,
representan diferentes aspectos. Porque el bautismo está asociado con el nuevo nacimiento,
necesitamos ser bautizados una sola vez. En contraste, celebramos la Santa Cena a menudo
porque nos recuerda nuestra necesidad diaria por Cristo.
En esta lección examinaremos tres importantes verdades acerca de la ordenanza de la
Santa Cena. Primero, consideraremos el significado de los emblemas de la Santa Cena.
Segundo, examinaremos el significado pasado, presente y futuro de la Santa Cena.
Finalmente, observaremos la advertencia que dio Pablo y hablaremos de lo que significa
tomar la Santa Cena indebidamente.
Los emblemas de la Santa Cena
Explicar el significado de la Santa Cena.
Emblema es otro término para símbolo. La ceremonia de la Santa Cena usa pan y jugo
de uvas como emblemas que significan o representan el cuerpo y la sangre de Cristo.
En la última Cena, Jesús ―tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto
es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí‖ (Lucas 22:19). El
pan es un alimento básico para la vida. Así, el pan era el mejor símbolo que Jesús pudo
escoger para representar la vida que Él estaba ofreciendo. En otra ocasión, Jesús usó el

¿Cómo empezó la primera Cena del Señor? Jesús inició esta práctica la noche de su arresto como
parte de la comida de la Pascua.
mismo símbolo cuando dijo: ―Yo soy el pan de vida‖ (Juan 6:48), y ―el pan que yo daré es
mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo‖ (6:51). El pan partido representa el cuerpo
partido de Cristo.
Explique el significado simbólico de las emblemas de la Santa Cena.
Jesús usó el jugo de las uvas para representar su sangre. Nuestro Señor declaró: ―Porque
esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados‖ (Mateo 26:28). En Lucas 22:20, las palabras son dadas en diferente orden: ―Tomó
la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.‖
En otras palabras, el nuevo pacto vino a través de la sangre de Cristo. Hebreos 9:16–18
describe este pacto como testamento. Ahí leemos que el testamento no entra en efecto
mientras la persona que lo hizo viva. Entra en efecto después de la muerte de la persona que
lo hizo. La sangre de Cristo es la firma de su muerte. Él selló el pacto con su sangre. Su
muerte hizo que el nuevo pacto entrara en efecto. ¡Qué maravilloso pensamiento! Somos
―herederos de Dios y coherederos con Cristo‖ a través de este pacto (Romanos 8:17).
¿Cuándo se hizo efectivo el nuevo pacto entre Dios y sus hijos?
Los pactos bíblicos vienen con condiciones. Bajo el antiguo pacto, nuestra relación con
Dios se basaba en la obediencia a la Ley. Sin embargo, bajo el nuevo pacto, nuestra
relación con Dios se basa en la fe en el sacrificio que los símbolos de la Santa Cena
representan. El pan de la Santa Cena y el jugo hacen que la muerte de Cristo sea real para
nosotros. La Santa Cena nos recuerda que dependemos de Jesucristo de la misma manera
que nuestro cuerpo necesita el pan y la bebida diaria.
La iglesia Católica Romana enseña que el pan y el jugo (vino) se convierten en la
sangre y el cuerpo de Cristo. No creemos que esta enseñanza sea verdadera. Jesús estaba
físicamente presente cuando compartió la primera Santa Cena con sus discípulos. Cuando
Él dijo, ―Esto es mi cuerpo‖ y ―Esto es mi sangre‖, Él estaba usando una metáfora (una
figura retórica en la cual una cosa representa otra). Otros dos ejemplos del uso de metáforas
por Jesús, se encuentran en Juan 10 cuando dijo, ―Yo soy la puerta de las ovejas‖ (v. 7) y
―Yo soy el buen pastor‖ (v. 14).
El pasado, el presente y el futuro en la Santa Cena
Identificar tres beneficios de recibir la Santa Cena.
Muchos países han separado un día como día de fiesta nacional, así como el día de la
Independencia para recordar su pasado y celebrar su libertad. Para los creyentes, la Santa
Cena provee esa función. Jesús dijo: ―Haced esto en memoria de mí‖ (Lucas 22:19). La
Santa Cena tiene un significado en el pasado porque nos recuerda la muerte de Cristo, nos
recuerda que nuestra vida depende de lo que Él hizo en la cruz, y provee una oportunidad

Explique el significado simbólico de las emblemas de la El pan representa el cuerpo maltratado de
Jesús, y el fruto de la uva representa su sangre.
¿Cuándo se hizo efectivo el nuevo pacto entre Dios y El nuevo pacto se hizo efectivo cuando Jesús
murió por nosotros. Él selló el pacto con su sangre.
de agradecerle por ese sacrificio. Recordar el pasado debe inspirarnos para ser fieles en el
futuro. La Santa Cena es una conmemoración que nos recuerda que compartimos no
solamente su muerte pero también su naturaleza.
Sin embargo, la Santa Cena no señala sólo al pasado. También tiene un gran valor para
el presente. Jesús prometió: ―He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo‖ (Mateo 28:20). Jesús es un huésped activo que no lo vemos cuando nos reunimos a
compartir la Santa Cena. Nuestro compañerismo con Él es especialmente real cuando nos
unimos con Él para participar de los símbolos que representan su muerte. Además, la Santa
Cena nos une el uno al otro. Jesús oró pidiendo que todos los creyentes fueran ―perfectos en
unidad‖ (Juan 17:23). Consideremos la iglesia en Nigeria, África. A mediados de los
setenta las tribus del Yoruba y del Hausa casi desaparecen a la tribu Igbo. Hoy en día el
liderazgo de la iglesia de Nigeria —una de los más fuertes en África— está conformado por
individuos de las tres tribus. Al sudeste de Ruanda, las tribus de los Tutsi y de los Hutu
siguen siendo enemigos a pesar de una guerra muy grande, donde millones de personas
murieron. En ese tiempo, las Asambleas de Dios no tenían más de seis iglesias con pocos
creyentes. Hoy en día, a pesar de la continua enemistad entre las dos tribus, hay más de 130
iglesias de Asambleas de Dios en la región, que incluyen miembros tanto de la tribu de los
Tutsi y de los Hutu. No importa cuales sean nuestras diferencias, todos estamos bajo el
nuevo pacto a través de Jesucristo. Celebramos esa comunidad cuando participamos de la
Santa Cena como un solo cuerpo.
Así, la Cena del Señor reconoce y proclama públicamente nuestra relación del nuevo
pacto con el Señor a través de su muerte. ―Al comer el pan y beber la copa significa que
proclamamos y aceptamos los beneficios del sacrificio de Cristo‖ (Stamps 1992, 1768).
Uno de esos beneficios, como lo veremos en un capítulo posterior, es la sanidad de nuestros
cuerpos. Muchos pastores han testificado de las sanidades que personas han recibido
durante la Santa Cena.
La Santa Cena también tiene un significado para el futuro. En la primera Cena del
Señor, Jesús dijo: ―Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta
aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre‖ (Mateo 26:29). Pablo
escribió que cuando compartimos la Santa Cena, ―la muerte del Señor anunciáis hasta que
él venga‖ (1 Corintios 11:26). La Santa Cena mira hacia adelante al regreso de Cristo, el
que será seguido por ―la cena de las bodas del Cordero‖ (Stamps 1992, 1868). La
ordenanza de la Santa Cena nos ayuda a mantenernos firmes y fieles ―aguardando la
esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo‖ (Tito 2:13).
Explique el significado de la Santa Cena en el pasado, el presente y el futuro.
Preparación para la Santa Cena
Describir cómo una persona puede tomar la Santa Cena de manera indebida.

Explique el significado de la Santa Cena en el pasado, el La Santa Cena nos recuerda lo que Jesús
hizo por nosotros en el pasado, trae todas las cosas a unidad en el presente, y señala al regreso de
Jesús a la tierra.
La Cena del Señor es una ocasión muy seria que no debemos tomar a la ligera. Pablo
advirtió a los Corintios que ―cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor
indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor‖ (1 Corintios 11:27).
Participar de la Santa Cena de manera indigna es compartir con irreverencia, egoísmo y un
espíritu divisivo ―sin ninguna intención o deseo de alejarse de un pecado conocido‖
(Stamps 1992, 1768).
¿Cómo puede un cristiano evitar tomar la Santa Cena de manera indigna?
La iglesia de Corinto enfrentaba varios problemas mayores, incluyendo inmoralidad
sexual e idolatría. Pablo específicamente les instruyó no participar de festines idólatras y de
la Cena del Señor (1 Corintios 10:14–22). Ellos también tenían un problema con una
actitud divisiva (1:10–12) que se extendió dentro de la celebración de la Santa Cena; ―las
divisiones‖ surgieron cuando ellos se reunían y dejaban a los pobres olvidados y con
hambre (11:18–22). Los creyentes de Corinto olvidaron demostrar amor el uno por el otro.
Al no reconocerse el uno al otro como ―cuerpo del Señor,‖ ellos comían y bebían ―juicio‖
para ellos mismos (11:29). En otras palabras, cuando se criticaban o se rechazaban el uno al
otro, criticaban y rechazaban el cuerpo de Cristo. Era como si criticaran y rechazaran a
Jesús mismo. Los resultados de sus acciones eran serios; de hecho, algunos habían muerto
y otros estaban ―enfermos y debilitados‖ (11:30). El problema no era que ellos habían
pecado, porque todos hemos pecado (Romanos 3:23). El problema radicaba o bien en la
ignorancia del peligro de la división o en rehusar arrepentirse del pecado. De cualquier
manera, su comportamiento precipitó el reproche de Pablo en 1 Corintios 11:27.
Algunos han respondido a la advertencia de Pablo rehusando tomar la Santa Cena
juntos, pero esa no fue la intención de Pablo. Negarse a participar en la Santa Cena es un
error por dos razones:
1. Nuestro Señor mandó a sus discípulos: ―Tomad, comed … Bebed de ella todos‖ (Mateo
26:26–27). Pablo repitió el mandato de Cristo a los Corintios cuando escribió: ―Haced esto
en memoria de mí [Cristo]‖ (1 Corintios 11:24). Si nos rehusamos a tomar parte en la Cena
del Señor, desobedecemos directamente el mandato de Cristo.
2. Rehusar los elementos es declarar: ―Rechazo arrepentirme, y rechazo creer que el cuerpo y
la sangre de Cristo fueron el sacrificio eficaz que necesitaba para limpiar mis pecados‖
(Menzies y Horton 1993, 118).
Así que la respuesta apropiada a la advertencia de Pablo es ―examinarnos‖ a nosotros
mismos, ―juzgarnos‖ a nosotros mismos, y confesar nuestros pecados antes de compartir la
Santa Cena (1 Corintios 11:28, 31).
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¿Cómo puede un cristiano evitar tomar la Santa Cena de Deberían examinarse a sí mismos,
arrepentirse, pedir perdón por todos los pecados conocidos, y evitar cualquier forma de división.

El bautismo en el Espíritu Santo
Jesús guardó algunas de sus instrucciones más importantes para los últimos momentos
con sus discípulos. Antes de ir al cielo, Él les habló acerca del Espíritu Santo, ordenándoles
que esperaran en Jerusalén ―hasta que seáis investidos de poder desde lo alto‖ (Lucas
24:49). Él prometió que serían bautizados con el Espíritu Santo (Hechos 1:5). Cuando el
Espíritu Santo viniera sobre ellos, recibirían poder y serían testigos en toda la tierra (1:8).
Jesús creyó que el bautismo en el Espíritu Santo era esencial para los creyentes.
Los primeros cristianos obedecieron el mandato de Cristo y esperaron en Jerusalén
hasta que fueron llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4). Entonces ellos llevaron el mensaje
de Jesucristo a todo el mundo conocido.
Hoy día, los pentecostales están comprometidos a seguir el ejemplo de Cristo.
Reconocemos que ―dependemos totalmente de Cristo y del Espíritu Santo para hacer
cualquier cosa que agrade a Dios‖ (Horton 1976, 13). Creemos que el bautismo en el
Espíritu Santo es esencial para ser testigos eficaces de Cristo.
En este capítulo, proveeremos un fundamento bíblico para las enseñanzas pentecostales
acerca del bautismo en el Espíritu Santo. La primera lección presentará verdades básicas
acerca del bautismo. La segunda lección examinará la evidencia del bautismo. La tercera
lección proveerá instrucciones en cómo recibir el bautismo en el Espíritu Santo.
Declaración de fe
El bautismo en el Espíritu Santo
Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la
promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor
Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana.
Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de
los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios
12:1–31).
Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos
8:12–17; 10:44–46; 11:14–16; 15:7–9).
Con el bautismo en el Espíritu Santo el creyente participa de experiencias como la de
ser lleno del Espíritu (Juan 7:37–39; Hechos 4:8); una mayor reverencia hacia Dios
(Hechos 2:43; Hebreos 12:28); una consagración más intensa a Dios y una mayor
dedicación a su obra (Hechos 2:42); y un amor más activo a Cristo, a su Palabra, y a los
perdidos (Marcos 16:20).
La evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo
El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial
de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4).
El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1
Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en propósito y uso.
Lección 7.1 Verdades básicas acerca del bautismo en el Espíritu Santo
Objetivos
7.1.1 Explicar por qué es importante para todos los creyentes ser bautizados en el Espíritu
Santo.
7.1.2 Enseñar la diferencia entre la venida del Espíritu Santo en el momento de la salvación y el
bautismo en el Espíritu Santo
Lección 7.2 La evidencia del bautismo en el Espíritu Santo
Objetivos
7.2.1 Clarificar por qué creemos que hablar en lenguas es la evidencia física inicial del
bautismo en el Espíritu Santo.
7.2.2 Explicar por qué creemos que hablar en lenguas era una práctica normal en la iglesia
primitiva.
Lección 7.3 Recibir el bautismo en el Espíritu Santo
Objetivos
7.3.1 Explicar cómo los creyentes pueden ser bautizados en el Espíritu Santo.
7.3.2 Enumerar cuatro beneficios de hablar en lenguas.

Verdades básicas acerca del bautismo en el Espíritu Santo
La promesa de Jesús para sus seguidores que serían ―bautizados con el Espíritu Santo‖
(Hechos 1:5) se cumplió en el Día de Pentecostés. Juan el Bautista predijo que Jesús
bautizaría ―en Espíritu Santo y fuego‖ (Lucas 3:16). Mientras que Juan bautizaba a las
personas por inmersión en agua, Jesús bautizaría a las personas por inmersión en el Espíritu
Santo.
El libro de Hechos usa cuatros frases que describen el bautismo:
¿Por qué piensa usted que el libro de los Hechos usa diferentes términos para describir el
bautismo en el Espíritu Santo?
• Los creyentes fueron llenos del Espíritu Santo (2:4; 4:31; 9:17).
• Pedro explicó que Jesús había derramado el Espíritu (2:17–18, 33; 10:45).
• Los creyentes pueden recibir el Espíritu Santo (2:38; 8:15–17; 10:47; 19:2).
• El Espíritu Santo cayó sobre ellos (10:44; 11:15; 19:6).
Estos términos enseñan que el bautismo envuelve más que el movimiento del Espíritu
Santo en nuestra vida. Significa que nosotros somos sumergidos y llenos hasta
sobreabundar con su presencia.
En 1 Corintios 12:13 Pablo escribió: ―Porque por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo.‖ Algunos creyentes erróneamente creen que esto se refiere al
bautismo en el Espíritu Santo. Mientras que este versículo indica que el Espíritu Santo nos
bautiza en el cuerpo de Cristo. Jesús es quien nos bautiza en el Espíritu Santo. El Espíritu
no nos bautiza consigo mismo; más bien, Jesús es quien bautiza.
El bautismo en el Espíritu Santo es una doctrina clave de la iglesia, Sin embargo,
muchos cristianos están confundidos de lo que es el bautismo en el Espíritu Santo y cuando
viene. En esta lección, veremos seis verdades básicas acerca del bautismo en el Espíritu
Santo.

¿Por qué piensa usted que el libro de los Hechos usa La respuesta podría incluir la idea de que
una palabra no puede describir la plenitud de esta experiencia.
La persona divina del Espíritu Santo
Lea Juan 3:8 y explique por qué el viento es una buena metáfora del Espíritu Santo.
La Biblia usa las palabras ruach y pneuma para ―Espíritu‖. El significado de estas
palabras es ―aliento‖ o ―viento‖. Así como el viento es invisible, el Espíritu Santo es
invisible, aún así podemos ver y sentir lo que está haciendo. La confusión sobre el Espíritu
Santo existe, en parte, porque algunas versiones de la Biblia no etiquetan al Espíritu Santo
consecuentemente. Algunos pasajes se refieren al Espíritu como Él, mientras otros le
llaman lo. Muchas traducciones nuevas han corregido esto usando la frase él mismo.
El Espíritu Santo es una persona con todos los atributos de la personalidad: mente,
voluntad y emociones. Romanos 8:27 se refiere a ―sabe cual es la intención del Espíritu‖.
En Hechos 15:28 dice: ―Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no
imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias.‖ Así, el Espíritu Santo piensa,
toma decisiones, y forma opiniones. Pablo escribió que el Espíritu da dones ―a cada uno en
particular como él quiere‖ (1 Corintios 12:11). De acuerdo a Isaías 63:10 y Efesios 4:30, el
Espíritu puede ser contristado. Él tiene personalidad.
Como la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo es una persona divina. Él es
omnipresente, omnisciente y omnipotente (Salmo 139:7–10; Isaías 11:2; 1 Corintios 2:4–5,
10–13; Efesios 3:16). Él es ―el Espíritu eterno‖ (Hebreos 9:14) y estuvo envuelto en la
creación (Génesis 1:1–2).
Porque Él es una persona, podemos tener una relación con Él. Porque Él es divino, Él
hace que el poder de Dios esté disponible para nosotros. Él es digno de ser adorado.
Deberíamos permitirle que nos llene y nos use para la gloria de Dios.
¿Cómo es una bendición para el creyente la verdad de que el Espíritu Santo es una persona
divina?
Jesús prometió el Espíritu Santo
La noche antes de su muerte, mientras Jesús compartía la última cena con sus
discípulos, Él les dio esta promesa: ―Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador … el
Espíritu de verdad‖ (Juan 14:16–17). Él dijo que el Espíritu les enseñaría, y testificaría de
Él, y que también les guiaría (14:26; 15:26; 16:13). Nuestro Señor prometió que el Espíritu
vendría a la vida de los creyentes. Jesús sabía que era tan importante que Él dijo: ―Os
conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros‖
(16:7). El Espíritu Santo es consolador y abogado quien nos ayuda, nos da fuerzas, y nos
anima. Él intercede a nuestro favor y tiene el derecho y el poder de ayudarnos en todo lo
que ne.
¿En qué manera era mejor para los creyentes que Jesús se fuera?

¿Cómo es una bendición para el creyente la verdad de Porque Él es una persona, podemos
conocerlo. Porque es divino, Él hace posible que el poder de Dios esté disponible para nosotros
cuando lo conocemos.
El don del bautismo para todos los creyentes
Explicar por qué es importante para todos los creyentes ser bautizados en el Espíritu
Santo.
El Antiguo Testamento prometió el derramamiento del Espíritu Santo. En Isaías 44:3,
Dios declaró: ―Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi
Espíritu derramaré sobre tu generación.‖ Joel predijo que Dios derramaría de su Espíritu
―sobre toda carne‖ (Joel 2:28). La profecía de Joel se cumplió parcialmente el Día del
Pentecostés y ahora se cumple más completamente. En Pentecostés, Pedro no sólo dijo a la
multitud que ellos también podían recibir el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38), pero
también añadió que, ―para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los
que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare‖ (2:39). Hoy día, vemos de una
manera general como se derrama el Espíritu Santo, lo que verifica las palabras de Pedro.
Mire que Pedro llamó a esta promesa de Joel ―el don del Espíritu Santo‖ (Hechos 2:38).
Él explicó en Hechos 11:16–17: ―Entonces me acordaré de lo dicho por el Señor, cuando
dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído
en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?‖
Estos pasajes afirman una gran verdad: el bautismo en el Espíritu Santo es un don. No
tenemos que ganarlo siendo extra espirituales o santos. Mire que tanto Joel como Pedro
usaron la palabra todos: ―Derramaré mi Espíritu sobre toda carne‖ (Joel 2:28), y ―es la
promesa … para todos … cuantos el Señor nuestro Dios llamare‖ (Hechos 2:39). La
promesa no fue sólo para los apóstoles o los 120 discípulos en el Día de Pentecostés. La
promesa no es sólo para pocos cristianos selectos. La promesa es ―para todos‖ (aquellos
presentes) y ―vuestros hijos‖ (para los ausentes y aún para los que no han nacido). Es
incluso dado a ―todos los que están lejos‖, incluyéndonos a nosotros. El bautismo en el
Espíritu Santo es un don para todos los creyentes.
Algunos dicen que el bautismo en el Espíritu Santo es un don sólo para pocos creyentes. ¿Cómo
usaría usted las Escrituras para responder a esto?
En este momento, tenemos que recalcar que mientras el bautismo en el Espíritu Santo
es un don, es diferente a los dones del Espíritu que Pablo mencionó en su epístola. El don
del Espíritu es la presencia y el poder del Espíritu Santo que viene con el bautismo en el
Espíritu Santo. El Espíritu Santo da dones espirituales como Él desea a los creyentes que
son llenos del Espíritu (1 Corintios 12:7–11).
El papel de Cristo en el bautismo del Espíritu

¿En qué manera era mejor para los creyentes que Jesús Si Jesús no se hubiera ido, no hubiera
podido enviar al Espíritu. Mientras Jesús estaba en la tierra podía estar en un lugar a la vez. El
Espíritu Santo puede estar con cada creyente en todo lugar y a todo momento.
Algunos dicen que el bautismo en el Espíritu Santo es En Joel 2:28, Dios prometió que el Espíritu
Santo se derramaría sobre toda persona. Pedro enfatizó la palabra todos en el día de Pentecostés
(Hechos 2:38–39), al decir que el don era para todo aquel que el Señor llamara.
Juan el bautista predijo el sacrificio de Cristo, llamándole ―el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo‖ (Juan 1:29). Él también predijo que Jesús ―os bautizará en
Espíritu Santo y fuego‖ (Mateo 3:11). En este pasaje, fuego se refiere principalmente al
futuro fuego del juicio. Sin embargo, ―el fuego ferviente y purificador del Espíritu de
santidad trabaja en el creyente también‖ (Mclean 1994, 381). Primera de Tesalonicenses
5:19 nos amonesta: ―No apaguéis al Espíritu.‖ El fuego del Espíritu Santo nos da profunda
reverencia por Dios, mayor consagración a Dios, y mayor fervor por su obra.
El derramamiento del Espíritu Santo siguió la ascensión de Cristo, así como Jesús lo
prometió (Juan 15:26; 16:7; Hechos 1:4–5). La obra expiatoria terminada de Cristo hizo
posible que el Padre envíe al Espíritu.
Una experiencia posterior a la salvación
Enseñar la diferencia entre la venida del Espíritu Santo en el momento de la salvación y el
bautismo en el Espíritu Santo.
En el Día de Pentecostés, el Espíritu Santo cayó sobre las personas que ya eran
creyentes (Hechos 1:15; 2:1). Más adelante en Hechos otros acontecimientos indican que el
bautismo en el Espíritu Santo se da después de la salvación. Por ejemplo, los samaritanos
quienes eran ya creyentes fueron llenos del Espíritu Santo (8:14–17). Más tarde, cuando
Pablo encontró a los discípulos en Éfeso que habían creído pero no habían sido bautizados
en el Espíritu (19:2), él les impuso las manos y, ―vino sobre ellos el Espíritu Santo‖ (19:6).
Pablo escribió: ―Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,
porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente‖ (1 Corintios 2:14). Así, el bautismo en el Espíritu Santo es para los
creyentes y se da después de la salvación.
Algunos pueden oponerse, preguntando: ―¿Acaso no todos reciben el Espíritu Santo el
momento de la conversión?‖ La respuesta es sí. Romanos 8:9 acertadamente dice: ―Y si
alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.‖ Sin embargo, el acto por el cual el
Espíritu Santo viene a nuestra vida el momento de la salvación no es ―el bautismo en el
Espíritu Santo como se experimentó en Pentecostés‖ (Stamps 1992, 1627). Leemos en Juan
20:22 que Jesús ―sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo‖. En ese momento, los
discípulos recibieron la ―presencia regeneradora del Espíritu Santo‖ (Stamps 1992, 1627),
pero el bautismo en el Espíritu no ocurrió hasta el Día de Pentecostés.
¿Cómo respondería a la declaración de que el bautismo en el Espíritu Santo es parte de la
salvación? Dé apoyo bíblico para su respuesta.
Poder para servir

¿Cómo respondería a la declaración de que el bautismo El bautismo en el Espíritu Santo está
separado de la salvación. Al momento de la salvación, el Espíritu Santo viene y regenera a un
nuevo creyente (Juan 3:6). Esto no es el bautismo en el Espíritu, aunque el bautismo puede
suceder inmediatamente después como sucedió en la casa de Cornelio (Hechos 10:44–46). En el
día de Pentecostés (2:4), en Samaria (8:17), y en Éfeso (19:6), las personas que fueron bautizadas
en el Espíritu ya eran creyentes.
Un hombre que se preparaba para un huracán inminente, compró un generador de 500
watts para uso de emergencia solamente. Sin embargo, cuando el huracán llegó, la
electricidad se fue por una semana. El generador de este hombre no tenía suficiente poder
para encender su cocina o mantener el refrigerador.
Jesús sabía que no tendríamos suficiente poder para completar la tarea que nos dejó, sin
la llenura del Espíritu Santo. Por esta razón, Él mandó a sus discípulos que esperaran en
Jerusalén hasta que recibieran el poder que necesitaban (Lucas 24:49). En Hechos 1:8 Jesús
prometió: ―Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y
me seréis testigos.‖
¿Por qué es importante que los creyentes sean bautizados en el Espíritu Santo?
Las Escrituras enseñan que después del Día de Pentecostés, el Espíritu Santo obró a
través de los primeros cristianos con poder. Hechos 4:33 dice: ―Y con gran poder los
apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús.‖ Otras personas aparte de los
apóstoles recibieron poder por el Espíritu. Lucas describió a Esteben como ―lleno de gracia
y de poder‖ (6:8). Cuando Felipe llevó el evangelio a Samaria, su mensaje iba acompañado
de muchas demostraciones del poder del Espíritu (8:6, 13). Vemos lo mismo en el
ministerio de Pablo en Iconio, Listra y Éfeso (Hechos 14; 19). Más tarde Pablo escribió:
―Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder‖ (1 Corintios 4:20). El
poder del Espíritu Santo es una de las necesidades más importantes para ser un siervo
eficiente de Dios.
Algunos pueden decir que ya no necesitamos esta clase de poder hoy día. La condición
del mundo sigue siendo mala, si no está peor de lo que fue en los tiempos de la iglesia
primitiva. Seguimos enfrentando enfermedad y enfermos que necesitan ser sanados,
endemoniados que necesitan ser liberados, y muchas otras circunstancias que requieren de
un poder sobrenatural. Tal intervención puede venir solamente a través del poder del
Espíritu Santo.
Dios no ha cambiado. Como en los días de los apóstoles, sigue escogiendo usar a su
pueblo como instrumento del poder de su Espíritu. Esto es, el mismo poder que estaba
disponible para los cristianos primitivos, está disponible para nosotros. Recibimos acceso a
este poder cuando somos bautizados en el Espíritu Santo.

La evidencia del bautismo en el Espíritu Santo
Después del culto de una iglesia, Sandra se acercó a su pastor y cuestionó la enseñanza
acerca de que la evidencia del bautismo en el Espíritu Santo es hablar en lenguas. Ella dijo:
―Yo recibí el bautismo en el Espíritu Santo, y no hablé en lenguas. Yo sé que fui llena
porque sentí la presencia de Dios.‖ Ella no estaba convencida de otra cosa hasta dos años
después cuando fue al altar al final de un culto. En ese momento, el Espíritu Santo la llenó,
y ella empezó a hablar en lenguas. Después de un rato ella se acercó al pastor y le dijo:

¿Por qué es importante que los creyentes sean Todos los creyentes son llamados a servir.
Necesitamos el bautismo en el Espíritu Santo para ser eficientes en cualquier área del ministerio
en que Dios nos coloque.
―Pastor, usted tenía razón. Lo que experimenté antes no es nada comparado a lo de ahora.
¡Me da pena haber esperado todo este tiempo!‖
Clarificar por qué creemos que hablar en lenguas es la evidencia física inicial del
bautismo en el Espíritu Santo.
Sandra no había buscado el bautismo en el Espíritu Santo antes porque (1) había
confundido una unción del Espíritu Santo con el bautismo en el Espíritu y (2) no sabía de
una señal clara del bautismo. Como los discípulos de Cristo en Juan 20:22, algunos
creyentes reciben una unción fuerte del Espíritu Santo sin recibir el bautismo en el Espíritu.
Los discípulos habían sanado enfermos y habían echado fuera demonios (Lucas 10) mucho
antes de que Jesús hablara con ellos después de su resurrección. No obstante Jesús les
mandó que esperaran esa promesa del Padre (Lucas 24:49; Hechos 1:4–5). Él no les hubiera
dado tal orden si ellos hubieran sido ya bautizados en el Espíritu.
En esta lección presentaremos que la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo
es hablar en lenguas. Además, presentaremos que el hablar en lenguas ayuda a los
creyentes. Esta lección concluirá con algunas preguntas clave que muchos hacen acerca de
las lenguas.
Hablar en lenguas: la evidencia inicial física
Antes de ir al corazón de esta lección, necesitamos examinar dos frases. El término la
evidencia inicial física se refiere a la primera señal exterior del bautismo en el Espíritu. Un
estudio cuidadoso de las Escrituras revela ―una señal física por la cual los observadores
supieron que los creyentes habían sido bautizados en el Espíritu Santo‖ (Betzer 1983, 35).
Hablar en lenguas es la señal a través de la cual las personas pueden estar seguras de que
han sido llenas y ―saber que otros también han sido llenos‖ (Brandt 2001, 64). La expresión
hablar en otras lenguas se refiere a ―la habilidad que el Espíritu Santo da a los creyentes de
hablar en lenguas que ellos nunca han aprendido‖ (Betzer 1983, 36).
Creemos que la evidencia inicial física del bautismo es hablar en lenguas por dos
razones principales. Primero, el libro de los Hechos registra cinco casos donde las personas
fueron bautizadas en el Espíritu Santo por primera vez. Estos casos, los que se describen
abajo, señalan a las lenguas como la evidencia inicial física. Segundo, Hechos claramente
declara que los líderes de la iglesia primitiva reconocieron las lenguas como la evidencia
inicial en por lo menos una ocasión: en la casa de Cornelio.
En el Día de Pentecostés (Hechos 2:1–4)
En el Día de Pentecostés, los creyentes estaban buscando el bautismo en el Espíritu
Santo que Jesús prometió. De repente ellos escucharon un sonido como un gran viento y
vieron lo que parecía como lenguas de fuego ―asentándose sobre cada uno de ellos‖
(Hechos 2:2–3). El viento simbolizó la persona del Espíritu Santo, cuyo nombre
literalmente significa ―Viento Santo‖. El fuego y la luz fueron símbolos de la presencia de
Dios (Éxodo 3:2, 1 Reyes 18:38). En el Antiguo Testamento, el fuego también enseñó que
Dios había aceptado el tabernáculo y el templo como lugares de sacrificio (Levítico 9:24; 2
Crónicas 7:1). Aunque las señales del viento y del fuego vinieron antes del bautismo en el
Espíritu Santo, ninguno de estos se repitió.
Hechos 2:4 nos cuenta del acontecimiento: ―Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.‖ La palabra
comenzaron es importante porque enseña que lo que se inició allí continuó en otras
ocasiones (Horton 1981, 32). Además, ellos hablaron en otras lenguas como ―el Espíritu les
daba que hablasen‖. El Espíritu no tomó control de sus bocas; más bien, Él los capacitó
dándoles las palabras. Ellos hablaron las palabras que el Espíritu les dio (Horton 1981, 33).
Este registro es importante porque Lucas lo da con más detalle. Establece el modelo para
todos los otros casos que siguieron. Él nos dice claramente que ellos hablaron en lenguas
cuando el Espíritu Santo los llenó. Esta fue la única señal que se repitió siempre.
En Samaria (Hechos 8:4–25)
Hechos 8 nos habla del avivamiento en Samaria que resultó de los esfuerzos
evangelísticos de Felipe. Cuando Pedro y Juan llegaron para investigar, los dos apóstoles
―les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo‖ (v. 17). Lucas no declara
exactamente qué señales acompañaron al bautismo. Él indica, sin embargo, que un mago de
la localidad, Simón, estaba tan impresionado que intentó comprar la habilidad de los
apóstoles. Es claro que algo sobrenatural debió haber sucedido. Simón no trató de
comprarle a Felipe el poder para sanar o echar fuera demonios. Sin embargo, creemos que
la experiencia de los samaritanos fue la misma que la de los 120 discípulos en el Día de
Pentecostés.
¿Por qué Lucas no mencionó las lenguas en cada caso cuando habló del bautismo?
En la conversión de Saulo (Hechos 9:17)
Saulo, el fiero perseguidor de la iglesia, más tarde llegó a ser el apóstol Pablo. Después
de la experiencia de Pablo en la ruta a Damasco, Dios envío a Ananías a orar por él.
Ananías oró para que Pablo fuera ―lleno del Espíritu Santo‖ (Hechos 9:17). No tenemos
registros de que Pablo haya hablado en lenguas en ese momento. Sin embargo, Pablo
escribe más tarde: ―Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros‖ (1
Corintios 14:18). Creemos que él habló en lenguas cuando fue lleno del Espíritu.
En la casa de Cornelio (Hechos 10:44–46)
Pedro estaba predicando en la casa del centurión Cornelio cuando el Espíritu Santo
cayó sobre los presentes. Los creyentes que estaban con él reconocieron esto como ―el don
del Espíritu Santo‖ porque ―los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios‖
(10:45–46).
¿Cómo Pedro y los líderes de la iglesia sabían que en la casa de Cornelio habían sido bautizados
en el Espíritu?
Más tarde, los líderes de Jerusalén criticaron a Pedro por comer con los gentiles. En
respuesta, Pedro declaró: ―Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos
también, como sobre nosotros al principio‖ (11:15). Él dijo que sabía que el Espíritu Santo
había bautizado a los creyentes gentiles porque ellos experimentaron la misma cosa que los
primeros creyentes que fueron bautizados: concretamente, hablaron en otras lenguas. Para
Pedro y los otros, las lenguas eran la clara evidencia principal del bautismo en el Espíritu
Santo. Si los líderes de la iglesia primitiva y los creyentes aceptaron las lenguas como
evidencia inicial del bautismo, nosotros deberíamos hacer lo mismo.
En Éfeso (Hechos 19:1–7)

¿Por qué Lucas no mencionó las lenguas en cada caso Él ya nos había dado el modelo en Hechos
2.
¿Cómo Pedro y los líderes de la iglesia sabían que en la Ellos hablaron en lenguas.
Cuando Pablo vino a Éfeso en su tercer viaje misionero, él conoció a un grupo de
alrededor de doce discípulos. Él les preguntó: ―¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando
creísteis?‖ (19:2). La pregunta de Pablo muestra que un creyente sabría cuando ha recibido
el Espíritu Santo.
La respuesta de los discípulos de Éfeso mostró que ellos no sabían acerca del bautismo
en el Espíritu Santo. Pablo los bautizó en agua e impuso sus manos sobre ellos. ―Vino sobre
ellos el Espíritu Santo; y hablaron en lenguas, y profetizaban‖ (19:6). Supongamos que
alguien más tarde les preguntara a estos hombres: ―¿Cómo saben que recibieron el Espíritu
Santo?‖ Ellos podrían responder: ―Porque hablamos en otros lenguas.‖
Resuma la posición de este texto de estudio independiente acerca de la evidencia inicial física del
bautismo en el Espíritu Santo.
La práctica normal de la iglesia primitiva
Explicar por qué creemos que hablar en lenguas era una práctica normal en la iglesia
primitiva.
Algunos que no hablan en lenguas citan 1 Corintios 12:30–31 para decir que las lenguas
son el menor de los dones y es sólo para los creyentes inmaduros. Ellos juntan la verdad de
que ―mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas‖ (1 Corintios 14:5) con la
pregunta de Pablo en 1 Corintios 12:30, ―¿hablan todos lenguas?‖ para concluir que Pablo
está hablando en contra de las lenguas. Ellos ignoran la declaración de Pablo cuando dijo
que hablaba en lenguas más que los creyentes de Corinto (14:18). En parte, aquellos que
apoyan este punto de vista confunden varias diferentes funciones del hablar en lenguas que
se encuentran en la Biblia. Una es la evidencia inicial física del bautismo en el Espíritu
Santo. Otra es la oración privada para crecimiento personal (14:2–4). La tercera función
envuelve el uso público de las lenguas como uno de los nueve dones del Espíritu (12:7–10).
―Hechos se enfoca en las personas que están recibiendo el Espíritu Santo, mientras 1
Corintios 12–14 da pautas para ejercer el don público de las lenguas‖ (Jones 4). Así, Pablo
no estaba en contra de hablar en lenguas, y ninguna regulación bíblica tiene la intención de
eliminar este fenómeno. De hecho, 1 Corintios 14:39 dice: ―No impidáis el hablar en
lenguas.‖
Explique la diferencia entre las lenguas como “evidencia inicial física” y el don de las lenguas.

Resuma la posición de este texto de estudio El libro de los Hechos nos da cinco casos donde las
personas fueron bautizadas en el Espíritu Santo. En el día de Pentecostés, en la casa de Cornelio, y
en Éfeso, todos ellos hablaron en lenguas después de ser bautizados en el Espíritu Santo. En
Samaria, algo sobrenatural ocurrió porque Simón deseaba tener la habilidad de bautizar a las
personas en el Espíritu Santo. Pablo enseñó sobre las lenguas y decía que él podía hablar en
lenguas también. Las lenguas convencieron a Pedro de que los gentiles en la casa de Cornelio
habían recibido el mismo don que los apóstoles recibieron el día de Pentecostés. Cuando la
evidencia se junta, es irresistible.
Explique la diferencia entre las lenguas como “evidencia Cuando una persona es bautizada en el
Espíritu Santo, ésta habla en lenguas como evidencia del bautismo. Después, esta persona tiene la
Otros que no aceptan el hablar en lenguas enseñan que los dones espirituales como las
lenguas murieron con los apóstoles. Ellos basan esta falsa enseñaza en un pasaje verdadero
donde Pablo escribió que un día la profecía, las lenguas y el conocimiento acabarían (1
Corintios 13:8–12). Sin embargo, él no indicó que acabarían después de los apóstoles.
Ciertamente, el conocimiento aún no ha acabado. A la verdad, este pasaje contrasta el
presente (―imperfecto‖) con el tiempo en que Jesús regrese (―perfecto‖). Después de que
Jesús regrese, no necesitaremos más la profecía, las lenguas o aumentar el conocimiento,
pero ese tiempo no ha llegado aún.
Aún otros enseñan que no necesitamos estos dones porque ahora tenemos la Biblia y
ésta es perfecta. Sí, pero es la Biblia la que enseña ―procurad los dones espirituales‖ (1
Corintios 14:1). En 1 Corintios 1:7, Pablo declara que los Corintios ―nada os falta en
ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo‖. Él quería que los
creyentes de Corinto continuaran en los dones hasta que Jesús vuelva. De la misma manera,
necesitamos los dones hasta que Jesús se revele en su segunda venida.
¿Cómo respondería a la creencia que, basada en las palabras de Pablo en 1 Corintios, afirma que
las lenguas no deberían ser una práctica común en la iglesia?
Hebreos 2:4 dice que Dios testifica de la salvación ―con señales y prodigios y diversos
milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad‖. Jesús dijo a sus seguidores
que ―hablarán nuevas lenguas‖ (Marcos 16:17). A pesar de que no tenemos registro de
ningún discípulo hablando en nuevas lenguas antes de Pentecostés, 1 Corintios 14 y otros
pasajes de las Escrituras nos dan evidencias de que hablar en nuevas lenguas era común
entre los creyentes del Nuevo Testamento. De hecho, era tan común que Pablo tuvo que
limitar el uso de las lenguas en las reuniones de adoración (1 Corintios 14:27).
Para resumir, podemos decir con confianza que la evidencia inicial física del bautismo
en el Espíritu Santo es hablar en otras lenguas. Era la práctica normal de la iglesia
primitiva, y no hay indicaciones de que la práctica iba a detenerse antes de la venida de
Cristo. Creemos que puede y debe ser la práctica normal de la iglesia hoy día.

Recibir el bautismo en el Espíritu Santo
En los inicios del ministerio de Dan Betzer, él estaba dirigiendo una reunión de
avivamiento cuando el dueño de una tienda grande de música se acercó a él después del
culto. Él preguntó si Dan había visto un nuevo modelo de guitarra que se había hecho muy
popular. Cuando Dan indicó que no lo había visto, el dueño le pidió que pasara a visitarlo

habilidad de orar en lenguas, la que debe ser usada en privado. El don de lenguas es un don
sobrenatural del Espíritu Santo para dar un mensaje en público a la iglesia, el cual edificará al
cuerpo. Tal mensaje debe ser siempre interpretado.
¿Cómo respondería a la creencia que, basada en las Pablo no estaba en contra de hablar en
lenguas. Pablo estaba enseñando acerca del mal uso de todos los dones del Espíritu, incluyendo el
de lenguas. Pablo mismo enseñó que las lenguas “edificaban” a los creyentes y deseaba que todos
ellos hablaran en lenguas. En 1 Corintios, Pablo estaba preocupado por el mal uso de los dones, lo
cual era común en toda la iglesia.
para que viera esa guitarra. Sabiendo que la guitarra era muy cara y no podía adquirirla,
Dan no fue. Más tarde, el pastor de la iglesia preguntó a Dan por qué nunca visitó la tienda
de música, Dan le explicó que él no tenía dinero para comprar la guitarra. El pastor dijo:
―Él no quería venderte la guitarra. Él quería darte la guitarra.‖ Dan se perdió una gran
oportunidad de recibir un valioso regalo (Betzer 1995, 16–17).
Explicar cómo los creyentes pueden ser bautizados en el Espíritu Santo.
De manera parecida, nosotros perdemos una gran oportunidad cuando no aceptamos el
don del bautismo en el Espíritu Santo. En esta lección, consideraremos cómo pueden los
creyentes recibir el bautismo en el Espíritu Santo y cómo esto puede afectar la vida desde
ese momento en adelante.
La clave de la fe
Primero, debemos aclarar que no hay una ―fórmula‖ específica para recibir el bautismo
en el Espíritu. Cada persona recibe el bautismo en el Espíritu Santo en diferente manera.
Dios sabe y usa nuestra unicidad cuando Él distribuye los dones. Por ejemplo, mientras
muchos reciben el bautismo cuando oran en la iglesia, otros lo reciben en la casa o aún en
sus vehículos. Un conocido recibió el Espíritu Santo mientras lavaba los platos. Algunas
personas lloran en su presencia, mientras otros ríen o están en completo silencio por la
presencia sobreabundante de Dios después de hablar en lenguas.
Dicho esto, los siguientes pasos no son garantía para recibir el bautismo. Ellos
simplemente proporcionan ayuda para hacer más fácil que una persona reciba la llenura del
Espíritu:
1. Arrepiéntase de todo pecado conocido. El bautismo en el Espíritu Santo no es para los no
creyentes. En el Día de Pentecostés, Pedro dijo a la multitud que se arrepintieran y se
bautizaran. Un individuo que busca el bautismo debería alejarse de cualquier pecado
conocido y obedecer cualquier mandamiento conocido. Si esta persona no es un creyente,
debe ser salvo. Si este creyente no ha sido bautizado en agua, debe ser bautizado.
Generalmente, el bautismo en agua es el primer acto de obediencia para un nuevo creyente.
Mientras obedecemos lo que Dios ha mandado, nos da confianza cuando oramos (1 Juan
3:21–22).
2. Crea que el don del Espíritu Santo es para todos los creyentes. Jesús ordenó a sus
seguidores que esperaran el bautismo en el Espíritu Santo (Hechos 1:4–5). Pablo escribió
que necesitamos ser llenos del Espíritu (Efesios 5:18). Pedro dijo que ―el don‖ era para
todos los que están lejos, ―para cuantos el Señor nuestro Dios llamare‖ (Hechos 2:39). Este
don es la voluntad de Dios para todos los creyentes. Además, la experiencia se describe
como un don (Hechos 10:45) y por lo tanto no es en ninguna manera merecido o ganado. Se
recibe por la fe activa y obediente. ―Dios ha prometido derramar su Espíritu Santo sobre los
que le buscan de verdad y le abren su corazón y lo piden‖ (Menzies y Horton 1993, 130).
3. Pida el bautismo en el Espíritu Santo. Jesús dijo a sus discípulos que si pedían, el Padre
les daría el Espíritu Santo (Lucas 11:11–13). Ore algo así en sus propias palabras: ―Padre,
creo que tus promesas son verdaderas. Creo que el don del Espíritu Santo es para mí, hoy.
Por fe ya he recibido tu don de la salvación. Ahora, por fe, confío en ti para que en el
nombre de Cristo me bautices con el Espíritu Santo. Yo espero que me capacites para
hablar en nuevas lenguas. Te abro mi vida y me extiendo por fe para recibir el don del
bautismo en el Espíritu.‖
4. Alabe y adore a Jesucristo. Los 120 discípulos que recibieron el Espíritu Santo en el Día
de Pentecostés adoraron a Jesucristo y pasaron mucho tiempo alabándole. Alabanzas
alegres y una adoración expectante preparan nuestro corazón para recibir el Espíritu Santo
(Menzies y Horton 1993, 130). Hable alabanzas con voz audible, no solamente en su mente.
Empiece adorando al Señor por lo que Él es, por lo que ha hecho, y por lo que va a hacer.
Mientras usted entra en la presencia de Dios a través de la adoración, empezará a sentir la
presencia del Espíritu Santo en usted y alrededor de usted. No se tensione ni tenga miedo.
―Usted está a punto de ser tocado por la divinidad, y nunca será el mismo‖ (Betzer 1995,
18).
5. Dé un paso de fe, y reciba. Depende de usted recibir. Cuando alguien le da un regalo,
usted no tiene que rogar para que le den ese regalo. Todo lo que tiene que hacer es
alcanzarlo y recibir lo ofrecido (Jones 1997, 29). Mientras usted recibe, recuerde que usted
puede hablar una lengua a la vez. Espere que nuevas palabras vendrán a su mente y a la
punta de su lengua. Recuerde que aquellos en el Día de Pentecostés no retrocedieron por
temor. Ellos dieron un paso de fe y ―usaron su lengua, labios y voz para hablar lo que el
Espíritu les daba‖ (Menzies y Horton 1993, 130).
Usted no necesitará ensayar una lengua con anticipación. De igual manera, no permita
que nadie le ―dé‖ las palabras que debe decir. Este es un impostor (Betzer 1995, 19). Es
peligroso que nosotros busquemos una señal en vez de buscar a la persona del Espíritu
Santo. Cuando tratamos que la ―señal‖ suceda, estamos operando en nuestra carne y nos
exponemos al engaño. Cuando dependemos en el Espíritu, Él nos ayuda y nos da las
palabras. Nuestra tarea es responder en fe a lo que Él nos da.
Algunas personas han buscado por años ser bautizados en el Espíritu Santo pero no lo han
conseguido. Dé algunas razones por qué cree usted que ellos no han sido bautizados en el
Espíritu. Y ahora proponga algunas maneras en que se les puede ayudar.
Usted no debe tener miedo de que Dios le avergüence obligándole a hablar en una
nueva lengua en público. El Espíritu Santo capacita a un creyente a hablar en una nueva
lengua. Pero el Espíritu Santo no obliga a una persona a hablar. Pablo escribió concerniente
a otros dones espirituales: ―Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas‖ (1
Corintios 14:32). El Espíritu de Dios nunca forzará a un creyente a hacer nada. Un creyente
puede escoger hablar en lenguas o estar en silencio.
¿Cómo respondería usted a un amigo que tiene miedo de que el Espíritu Santo le bautice a él o a
ella en público?

Algunas personas han buscado por años ser bautizados La respuesta debería incluir el aspecto del
miedo o la falta de fe. Algunos pueden estar buscando con los motivos equivocados. Unos no
reciben porque esperan que el Espíritu los fuerce o tome el control. Algunos pueden necesitar
ayuda con las verdades que se presentaron en el texto a saber: arrepiéntase del pecado conocido,
crea que el don es para todos los creyentes, pida al Padre, alabe a Dios en voz alta, y reciba por fe.
¿Cómo respondería usted a un amigo que tiene miedo El Espíritu Santo es un caballero que nunca
fuerza a las personas a hacer nada contra la voluntad de ellas. Dios siempre deja al hombre a su
propia voluntad. La persona que ha sido bautizada controla cuando hablar en lenguas.
El comienzo de una nueva vida en el Espíritu
Enumerar cuatro beneficios de hablar en lenguas.
El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia tan maravillosa que
lamentablemente muchas personas se detienen ahí. Aún así el mayor propósito del
bautismo es tener poder para el ministerio. La experiencia ―del bautismo no es una meta o
una adquisición final, es más bien una puerta para futuras acciones‖ (Betzer 1995, 21).
Para dar una ilustración, había una pequeña villa que fue bendecida con un hermoso
manantial que regaba no sólo el pueblo, sino a otros que vivían en las faldas de la montaña.
Los ancianos del pueblo comenzaron a ofenderse por el beneficio que otros estaban
recibiendo ―de su‖ manantial, así que estos ancianos levantaron una pared y retuvieron toda
el agua para ellos. Con el tiempo, este pozo de agua se estancó y el agua murió. Finalmente,
los líderes derribaron la pared. Cuando el agua comenzó a bajar por la montaña, el pozo
nublado y estancado comenzó a despejarse. Otra vez, se convirtió en una fuente de vida y
bendición.
Jesús comparó al Espíritu Santo con ―ríos de agua viva‖ que corren en nuestro interior
(Juan 7:38–39). Cuando damos a ese manantial una salida a través del ministerio,
permitimos que el Espíritu Santo bendiga a otros así como a nosotros. Cuando no lo
hacemos así, tarde o temprano perdemos la bendición de la experiencia.
Cuando Pablo escribió que necesitamos ―sed llenos del Espíritu Santo‖ (Efesios 5:18),
él no hablaba de una experiencia de una sola vez. Si usted llena una taza con agua y la
coloca en una repisa, la taza estará llena de agua temporalmente. Sin embargo, después de
un tiempo, el agua se habrá evaporado, y la taza estará vacía. Esta taza tendrá que ser llena
otra vez. Del mismo modo, tenemos que llenar nuestro tanque espiritual diariamente. Nos
mantenemos llenos del Espíritu si cada día cedemos a su voluntad y oramos en nuestra
nueva lengua. Usar nuestra nueva lengua de oración nos ayudará a mantener las lenguas
vivas y seguir creciendo espiritualmente (1 Corintios 14:2–5).
Usted también encontrará una nueva unción cuando testifique o ministre a otros. Ser
lleno del Espíritu Santo puede ayudarnos a interceder por otros (Romanos 8:26). Uno de los
beneficios de las lenguas es que pueden proveer un paso adelante hacia otros dones
espirituales. Orar en lenguas nos enseña a reconocer la voz del Espíritu Santo. Mientras
aprendemos a colaborar con el Espíritu, se vuelve más fácil ministrar en los dones
espirituales como un mensaje en lenguas, interpretación o profecía. Además, orar en
lenguas puede servir de señal para los no creyentes (1 Corintios 14:22). Cuando ellos
escuchan las lenguas, reconocen que algo sobrenatural está sucediendo.
Haga una lista de cuatro beneficios de hablar u orar en lenguas.
Si usted estuviera sentado en el asiento de un copiloto de un aeroplano, notaría un juego
duplicado de controles que usan los pilotos. Cuán tonto sería si usted tratara de tomar el
control del avión. Este concepto ilustra claramente la vida en el Espíritu. Mientras
permitimos que Él controle nuestra vida, estamos en manos seguras. Cuando estamos llenos

Haga una lista de cuatro beneficios de hablar u orar en Nos edifica espiritualmente; nos ayuda a
orar por otros; provee un paso hacia otros dones espirituales; sirve como señal para los no
creyentes.
del Espíritu, sabemos que Él está con nosotros en todo lugar. Pero tenemos que dejarle
dirigir nuestro curso. El libro de los Hechos revela que los apóstoles experimentaron el
poder continuo y la unción en su ministerio porque ellos fueron continuamente dirigidos y
llenos de poder por el Espíritu. Podemos exhibir el poder divino para el ministerio en
nuestra vida, pero sólo cuando estamos llenos del Espíritu y andamos en Él (Efesios 5:18;
Gálatas 5:25).
Explique la diferencia entre el bautismo en el Espíritu Santo y un estilo de vida lleno del Espíritu
Santo.
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Siete.

La santificación
La Biblia enseña que Dios es santo y que requiere que su pueblo sea santo. Hebreos
12:14 dice: ―Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.‖ Pedro
confirmó este reto cuando dijo: ―Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también
vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo
soy santo‖ (1 Pedro 1:15–16). El plan de Dios es que las personas sean santas. La doctrina
de la santificación muestra cómo Dios cumple este plan.
Mientras la santificación está relacionada con la regeneración y la justificación, no es
la misma cosa. La regeneración cambia nuestra naturaleza, la justificación cambia nuestra
posición legal con Dios, y la adopción cambia nuestra relación con Dios. La santificación
cambia nuestro carácter y conducta. Cuando Dios nos justifica, nos declara justos. Cuando
Él nos santifica venimos a ser justos. La justificación nos pone en una relación correcta con
Dios, pero la santificación muestra el fruto de esta relación con Dios.
En este capítulo, examinaremos la doctrina de la santificación en dos lecciones. En la
primera lección, veremos el significado de la santificación. En la segunda lección,
examinaremos el proceso de la santificación.
Declaración de fe
La santificación es un acto de separación de todo lo malo, y de dedicación a Dios
(Romanos 12:1–2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12).
La Biblia prescribe una vida de ―santidad sin la cual nadie verá al Señor‖ (Hebreos
12:14).
Por el poder del Espíritu Santo podemos obedecer el mandato que dice: ―Sed santos,
porque yo soy santo‖ (1 Pedro 1:15–16).
La santificación se opera en el creyente cuando éste reconoce su identidad con Cristo
en su muerte y su resurrección, por fe se propone vivir cada día en esta unión con Cristo, y

Explique la diferencia entre el bautismo en el Espíritu El bautismo es una experiencia que pronto se
vuelve recuerdo. A pesar de que no repetimos la experiencia inicial, necesitamos trabajar para
mantenernos llenos del Espíritu.
somete todas sus facultades al dominio del Espíritu Santo (Romanos 6:1–11, 13; 8:1–2, 13;
Gálatas 2:20; Filipenses 2:12–13; 1 Pedro 1:5).
Lección 8.1 El significado de la santificación
Objetivos
8.1.1 Comparar y contrastar los términos santidad, justicia y santificación.
8.1.2 Explicar el significado de santo.
Lección 8.2 El proceso de la santificación
Objetivos
8.2.1 Explicar cómo la santificación es tanto instantánea como progresiva.
8.2.2 Hablar acerca del papel de Dios en la santificación.
8.2.3 Hablar de nuestro papel en la santificación.

El significado de la santificación
Las personas tienen ideas diferentes de lo que significa la santificación. Algunos creen
que tiene que ver con el largo del pelo de una persona o si esta usa joyas o no. Otros creen
que significa que las mujeres deben cubrirse la cabeza, los hombres deben usar largas
barbas, y las familias deben vivir sin música, sin alegría, o sin televisión. Éstas son
opiniones hechas por el hombre. Sin embargo, nosotros estamos interesados en la opinión
de Dios. Necesitamos conocer lo que la Biblia dice acerca de la santificación.
¿Qué es la santificación?
Comparar y contrastar los términos santidad, justicia y santificación.
La idea central de la santificación es separación: tanto la separación de y la separación o
dedicación a. Un jefe de cocina tiene un juego de cuchillos que usa para la preparación de
los alimentos. Uno de los cuchillos es para cortar las verduras, el otro para la carne, y el
tercero para el pan. Aquellos que trabajan con él saben que no está permitido usar ―el
cuchillo del pan‖ para cortar la carne. Él no quiere que restos de carne cruda contaminen el
pan que se servirá en la siguiente comida y cause que alguien se enferme por esto. Alguno
dirá que él ha separado un cuchillo y lo ha dedicado al pan. En la santificación bíblica, una
persona o cosa es separada de lo malo o del uso común y es dedicado a Dios. Un solo
aspecto de la santificación no es suficiente; los dos aspectos —separación de y dedicación
a— deben trabajar juntos para hacernos santos y justos delante de Dios.
¿Cuáles son los dos aspectos de la santificación?
Otra palabra que puede ser usada en lugar de santificar es consagrar. Los individuos en
el Antiguo Testamento se consagraban a una variedad de cosas y personas, incluso la ropa
(Éxodo 28:2–4), vasijas (40:9), el templo (1 Reyes 9:3), y los sacerdotes (Éxodo 30:30).
En el Nuevo Testamento, la santificación era más personal en naturaleza. Jesús oró al
Padre: ―Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad‖ (Juan 17:17). Pablo mostró que

¿Cuáles son los dos aspectos de la santificación? La separación del pecado y de la maldad, y
dedicados a Dios
Cristo santifica a la iglesia (Efesios 5:26–27) y expresa su deseo de que Dios santifique a
los lectores de Pablo ―por completo‖ (1 Tesalonicenses 5:23).
Jesús mismo fue separado (santificado) por el Padre para hacer su voluntad en el
mundo. Él fue ―al que el Padre santificó y envió al mundo‖ (Juan 10:36). Si Jesús, nuestro
Señor y nuestro ejemplo, fue santificado, necesitamos ser santificados también. Hablaremos
de cómo sucede esto en la siguiente lección.
¿Qué es santidad?
Una palabra clave que necesitamos entender mientras hablamos acerca de la
santificación, es la santidad. Nuestro entendimiento de santidad está basado en nuestro
entendimiento de Dios. ―La Biblia enseña claramente que la característica fundamental de
Dios es la santidad‖ (Jenney 1994, 405). Isaías vio una visión del Señor en la cual los
ángeles clamaban: ―Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos‖ (Isaías 6:3). En Apocalipsis
4:8, la misma frase se repite continuamente por los seres vivientes que estaban alrededor
del trono. En Levítico, el Señor dice de sí mismo: ―Yo soy santo‖ (Levítico 11:44).
Porque Dios es santo, está completamente separado del pecado y de la maldad. Esto
presenta un problema para la humanidad porque la humanidad caída tiene una naturaleza
pecaminosa y no es santa. El Dios santo no puede tener compañerismo con el hombre y la
mujer pecadora. Aún así Dios desea este compañerismo. El Dios santo no puede dejar de
ser santo para tener compañerismo con la humanidad. Por tanto, la humanidad debe de
alguna manera ser santa para tener compañerismo con Dios.
Las palabras bíblicas que traducen santificación son formas de las mismas palabras que
traducen santo o santidad. Las palabras bíblicas para santo tienen la idea de separación y
dedicación así como con limpieza y purificación (Jenney 1994, 405, 406, 411). El Antiguo
Testamento enseña que algo puede ser separado de Dios ya sea por pecado y por no estar
limpio. Cuando a Isaías se le llevó delante de la presencia del Dios santo, se dio cuenta
inmediatamente del pecado de su vida. El lloró: ―¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo
hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han
visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos‖ (Isaías 6:5). Entonces uno de los serafines
tomó un carbón encendido del altar y tocó la boca de Isaías y dijo que su pecado había sido
limpiado (6:6–7). El hecho de que el carbón vino del altar es significativo porque el altar
era el lugar del sacrificio. El Antiguo Testamento enseñó que el perdón del pecado venía
por medio del sacrificio correcto en el altar, y la limpieza de la impureza requería del ritual
correcto de purificación (Jenney 1994, 406–407). En el Nuevo Testamento, encontramos
que los sacrificios del Antiguo Testamento señalaban hacia Jesucristo quien era el sacrificio
perfecto (Hebreos 10:10).
Alguien puede preguntar: ―¿Cómo podemos ser personas santas cuando vivimos en un
mundo contaminado de pecado?‖ Así como un pescado de agua salada no contiene ninguna
sal adentro, de la misma manera creó Dios a las personas para que sean santas en medio de
un ambiente malo. La muerte de Cristo hizo que la santidad sea posible. El pueblo de Dios
puede ser santo aun cuando esté rodeado por cosas o gente que no son puras.
La palabra santo significa ―separado‖. En la iglesia católica, ciertas personas especiales
son consideradas santas. En el Nuevo Testamento, todas las personas de Dios son llamadas
santas más de setenta veces. La palabra no es usada para un cristiano ―especial‖ sino para
todos los cristianos. Dios espera y requiere que su pueblo sea santo. La santificación es el
proceso por el cual Dios hace a las personas santas.
Explicar el significado de santo.
Justo es otra palabra cuyo significado es muy cercano al de santo. La justicia es la
―cualidad de ser recto o justo‖ (Vine 1984, 980). En el Antiguo Testamento, la justicia
venía a través de la obediencia a la Ley; en el Nuevo Testamento, la justicia viene ―de Dios
por la fe‖ (Filipenses 3:9). Stanley Horton enseña que ―la justicia es conformidad a la ley
divina‖ y ―la santidad es conformidad a la naturaleza divina‖ (Menzies y Horton 1993,
149). Es decir, la justicia trata de la obediencia externa, mientras la santidad trata de la
pureza y motivación interior.
Explique por qué es permisible para un creyente llamarse a sí mismo santo.
Compare y contraste santidad con justicia.
La justificación es lo que Dios hace por nosotros, mientras la santificación es lo que
Dios hace en nosotros. Ambos ocurren en la salvación. Sin embargo, la santificación es
también un proceso que dura toda nuestra vida. Aprenderemos más acerca del proceso de la
santificación en la siguiente lección.
Describa la diferencia entre santificación y justificación.

El proceso de la santificación
Al mundo moderno le gusta mucho la velocidad. Queremos manejar el carro más rápido
y trabajar en las computadoras más rápidas. Tomamos café instantáneo. Vemos los cortes
de la noticias. Cuando tenemos preguntas, queremos las respuestas inmediatamente.
De muchas maneras, hemos llevado este concepto de la vida a nuestro caminar con
Cristo. Queremos un cristianismo instantáneo en el cual podamos alcanzar madurez
instantánea siguiendo un programa de tres pasos. A. W. Tozer observó que este problema
―pasa por alto el hecho de que un nuevo cristiano es un organismo vivo así como lo es un
bebé recién nacido, y debe tener la alimentación y el ejercicio adecuado para asegurar un
crecimiento cristiano normal‖ (Wiersbe 1978, 105). No esperamos que un bebé de repente
se vuelva un adulto. Este bebé debe seguir el proceso de crecimiento normal. De la misma

Explique por qué es permisible para un creyente Somos hechos tanto justos como santos a través
de la expiación. Dios nos llama en su Palabra pueblo santo.
Compare y contraste santidad con justicia. La justicia es nuestra “rectitud” legal delante de Dios
mediante el sacrificio de Cristo. Es el resultado de lo que Dios ha hecho por nosotros y nos pone en
una correcta relación con Dios. La santidad es la pureza interior y la conducta cambiada que crece
de una correcta relación con Dios.
Describa la diferencia entre santificación y justificación. La justificación produce rectitud legal
delante de Dios. La santificación produce el buen carácter delante de Dios.
manera, no debemos esperar que los nuevos creyentes de repente se conviertan en creyentes
maduros. Ellos también deben seguir un proceso de crecimiento. El proceso de crecimiento
espiritual es lo que hablaremos en esta lección de la santificación.
Tanto instantánea como progresiva
Explicar cómo la santificación es tanto instantánea como progresiva.
En un sentido, la santificación es un trabajo instantáneo. Pablo escribió: ―Y esto erais
algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados
en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios‖ (1 Corintios 6:11). Los
verbos lavados, santificados y justificados se refieren a una experiencia que ha terminado
(Jenney 1994, 415). Cuando recién aceptamos a Cristo, fuimos inmediatamente justificados
por la fe en Él. En ese momento, el Espíritu Santo nos santificó. El autor de Hebreos
confirma esto cuando dice: ―En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del
cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre‖ (Hebreos 10:10). Hemos sido declarados
santos desde el inicio de nuestra vida cristiana. Esto se llama ―santidad posicional‖
(Menzies y Horton 1993, 149).
En otro sentido, la santificación es un trabajo continuo y progresivo. Juan escribió:
―Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre
de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado‖ (1 Juan 1:7). Aquí, limpia está en la forma
presente del verbo. La sangre de Jesucristo nos está haciendo santos. ―Así, momento a
momento, el Espíritu limpia al creyente, quién siempre es santo delante de Dios‖ (Jenney
1994, 417).
Explique la diferencia entre la santidad posicional y la santidad práctica.
Hebreos 10:14 dice: ―Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los
santificados‖ (itálicas añadidas). Este versículo nos dice que ya somos ―legalmente‖ santos.
No obstante, y al mismo tiempo, Dios nos hace santos. Cuando creemos, la santidad del
Señor Jesús se atribuye a nosotros. Estamos delante de Dios ―hechos justicia‖. Tenemos
toda su justicia acreditada a nosotros (2 Corintos 5:21; Colosenses 2:10). Sin embargo, una
cosa muy diferente es tener su santidad y que ésta se haga visible en nuestra vida. Esto es lo
que algunos teólogos llaman ―santidad práctica‖ (Menzies y Horton 1993, 150).
¿Cómo es la santificación tanto instantánea como progresiva?

Explique la diferencia entre la santidad posicional y la La santidad posicional es similar a la
justificación que recibimos a través de Jesús. Se nos declara santos a través del sacrifico de Jesús.
La santidad real es la santidad visible que el Espíritu de Dios cultiva en nosotros mientras nos
ajusta a la naturaleza de Cristo.
¿Cómo es la santificación tanto instantánea como Al momento de la salvación, somos hechos
santos a través de la sangre de Jesús. Sin embargo, nuestra personalidad no santa sigue siendo
evidente. La santificación es progresiva porque el Espíritu Santo empieza un proceso en el cual
avanzamos a nuestra meta de ser como Cristo en nuestra vida y carácter.
La diferencia entre la santidad posicional y la santidad práctica o progresiva es como un
filtro que se usa en la fotografía. Cuando se coloca sobre el lente de una cámara, el filtro
cambia el color o la apariencia del objeto que se ve a través del lente. La sangre de Cristo
provee un filtro de santidad para los creyentes. Cuando Dios nos mira a través de la sangre
de Cristo, Él no mira nuestro pecado pero mira la santidad y justicia de Jesucristo. Somos
santos delante de Él por el sacrificio de Cristo. Sin embargo, aquellos que nos rodean,
todavía pueden mirar el pecado. Aunque Dios nos declara ―legalmente‖ santos al inicio de
nuestra vida cristiana, Él empieza el proceso para hacernos realmente santos. Este proceso
de santidad o santificación dura el resto de nuestra vida. Al final, nuestra vida realmente
reflejará la santidad de Dios.
Cooperación entre Dios y la humanidad
Hablar acerca del papel de Dios en la santificación.
Un agricultor prepara la tierra y planta una cosecha aunque sabe que solo no puede
producir una cosecha. El debe depender de Dios para que le de vida a las semillas y provea
el sol y la lluvia. Pero el agricultor sabe que él debe hacer su parte arando, plantando y
cultivando. De alguna manera, él y Dios son socios. Cada uno debe cumplir una
responsabilidad para ver una gran cosecha. Así como el agricultor no puede hacer el trabajo
de Dios, Dios no hará el trabajo del agricultor. De la misma manera, Dios y la humanidad
deben trabajar juntos para producir una cosecha de santidad. No podemos ser santos sin la
obra de Dios en nuestra vida. Al mismo tiempo, nosotros debemos hacer nuestra parte.
Dios es siempre fiel para hacer su parte; haciendo menos sería inconsecuente con su
naturaleza. En cuanto a la santificación, Él envió a Jesucristo que nos hace santos por
medio de su sacrificio (Hebreos 10:10). La sangre de Cristo remueve nuestro pecado y nos
permite caminar en santidad (1 Juan 1:7). Segundo, Dios nos santifica a través de su
Palabra (Efesios 5:25–27). Finalmente, Dios envió a su Espíritu a trabajar continuamente
con nosotros para hacernos santos. Pedro escribió que hemos sido elegidos a través de la
―santificación del Espíritu‖ (1 Pedro 1:2). El Espíritu Santo trabaja en nosotros así podemos
compartir en la santidad de Dios. Él nos enseña la verdad de la Palabra de Dios y aclara
nuestra visión de Cristo, llenándonos con el deseo de ser como Cristo. Su meta es que
seamos ―ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo‖ (Romanos 15:16).
Explique la parte de Dios en la santificación.
Una manera en que Dios nos santifica es a través de la disciplina. De acuerdo a Hebreos
12:7, 10, Dios tiene un propósito para disciplinarnos por medio de los tiempos difíciles de
nuestra vida: ―Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les
parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad‖ (v.
10). La Biblia habla a menudo acerca de refinar los metales preciosos con fuego. Para
quitar toda impureza del oro o de la plata, el refinador derrite el metal en el fuego hasta que
todas las impurezas salgan a la superficie y puedan ser removidas. El proceso se repite
hasta que pueda ver su rostro en el metal. De la misma manera Dios nos refina hasta que
empecemos a reflejar su imagen y santidad.

Explique la parte de Dios en la santificación. Dios nos dio su Palabra, envió a su Hijo, y nos da su
Espíritu para santificarnos.
Siempre podemos confiar en que Dios hace su parte en la santificación. Pablo habló de
la fidelidad de Dios en una oración por los Tesalonicenses: ―Y el mismo Dios de paz os
santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado
irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual
también lo hará‖ (1 Tesalonicenses 5:23–28).
Hablar de nuestro papel en la santificación.
Sin embargo, la humanidad también tiene que hacer su parte en el proceso de la
santificación. Consideremos los dos siguientes versículos:
• ―Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser
hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz‖ (2 Pedro 3:14).
• ―Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación
de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios‖ (2 Corintios 7:1).
¿Cómo provoca su cooperación con Dios la santificación?
Pedro nos dice que debemos trabajar por la santidad. Pablo enseña que cuando nos
―purificamos a nosotros mismos‖ entonces ―perfeccionamos la santidad‖. Esto da la idea de
terminar, o hacer completa, nuestra santidad. Dios nos ha hecho santos, pero completamos
el proceso cuando nos purificamos. Esto lo conseguimos en cuatro maneras principales:
1. Debemos decidir buscar la santidad como un acto de nuestra voluntad. ―Porque Dios es el
que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad‖ (Filipenses
2:13; itálicas añadidas). Mientras decidimos con nuestra propia voluntad buscar el
propósito de Dios, nuestras acciones nos seguirán automáticamente. A los colosenses,
Pablo declaró: ―Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde
está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la
tierra‖ (Colosenses 3:1–2).
2. Debemos intencionalmente alejarnos de las cosas que nos pueden llevar al pecado. No
debemos ser como el camaleón que cambia de colores para mezclarse con lo que lo rodea.
Estas personas están más preocupadas en impresionar a otros que en buscar la santidad de
Dios. Pablo advirtió a Timoteo que huyera de lo mundano y que siguiera la piedad (1
Timoteo 6:11; 2 Timoteo 2:22). Mientras intencionalmente nos alejamos del mal y nos
acercamos a Dios, nos ayudamos a nosotros mismos para la santificación.
3. Debemos practicar la autodisciplina. Llevamos a cabo la autodisciplina principalmente a
través de la oración y del estudio de la Biblia. Jesús dijo a sus discípulos que oraran para
que no cayeran en tentación (Lucas 22:46). Pablo nos anima a ―orad sin cesar‖ (1
Tesalonicenses 5:17). A través de la oración traemos el poder de Dios y su presencia a
nuestra vida, y Él nos ayuda a vivir vidas santas. El Espíritu nos ayuda en diferentes
maneras, una de las cuales es la oración en lenguas. La oración efectiva siempre está
acompañada de la Palabra de Dios, la cual nos santifica (Juan 17:17) y es útil para ―instruir
en justicia‖ (2 Timoteo 3:16). La clase de oración y estudio de la Biblia que nos ayudarán
en la santificación no sucederán automáticamente. Inevitablemente estaremos demasiado

¿Cómo provoca su cooperación con Dios la Cooperamos con Dios al arrepentirnos del pecado,
creyendo en Jesús como nuestro Señor y Salvador, dedicándonos a la oración y estudio de la
Biblia, y obedeciendo la Palabra de Dios.
cansados u ocupados. Teniendo esto en mente, debemos disciplinarnos, y planear un tiempo
regular de oración y estudio de la Biblia, y mantenernos en ese plan. El Espíritu nos
santifica, pero Él usa las Escrituras. Él no puede hacerlo así si nosotros no hacemos nuestra
parte y nos llenamos con las Escrituras.
4. Debemos obedecer. Debemos obedecer tanto la Palabra (Salmo 119:9) y al Espíritu Santo.
―Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne‖ (Gálatas 5:16). Pablo añadió:
―Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu‖ (5:25). Vivir por el Espíritu
significa obedecer y depender de Él. Cuando dos personas caminan juntas, uno debe marcar
el paso; el otro está con el líder al mantener el paso con él o ella. Nos mantenemos al paso
con el Espíritu cuando vamos a donde el Espíritu va, nos detenemos cuando el Espíritu se
detiene, y nos volvemos cuando Él se vuelve. En otras palabras, cedemos nuestra vida al
control y dirección del Espíritu quien vive en nosotros. Si así lo hacemos, Él puede
hacernos santos.
Así como aprendimos en capítulos anteriores, la raíz del pecado es la rebelión en contra
de Dios que toma el lugar de Dios y gobierna nuestra vida. En contraste, la raíz de la
santidad es el rendirse totalmente a Dios y a su Espíritu. Pablo hace un resumen de esto en
Romanos 12:1: ―Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.‖
La santificación es un proceso de toda la vida. Incluso aquellos que siguen los pasos
mencionados arriba, pueden experimentar tiempos de desaliento y fracaso. Cuando
tropezamos, podemos consolarnos con dos pensamientos: (1) ―Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al espíritu‖ (Romanos 8:1). En los ojos de Dios, ya somos justos y santos a
través de la sangre de Cristo. (2) Esperamos el día en que este proceso terminará. Juan lo
dijo así: ―Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de
ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos
tal como él es‖ (1 Juan 3:2). Con impaciencia esperamos la venida de Cristo. En aquel
momento, recibiremos un cuerpo glorificado, y la tarea de la santificación estará completa.
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Ocho.
Unidad 2 Evaluación de progreso
Haga clic aquí para abrir Unidad 2 Evaluación de progreso
EVALUACIÓN DE UNIDAD 2
Ahora que ha completado la Unidad 2, repase las lecciones como preparación para tomar la
Evaluación de Unidad 2. La hallará, junto con su hoja de respuesta, en el material del
alumno. Responda todas las preguntas sin consultar ningún material del curso, su Biblia o
notas personales. Cuando haya completado la evaluación, verifique sus respuestas con las
que aparecen en la clave de respuestas que se encuentra en el material del alumno. Repase
cualquier dato que usted respondió incorrectamente. Una vez hecho esto, puede proceder
con el estudio de la Unidad 3. Las evaluaciones de unidad no cuentan como parte de su
calificación final en este curso. Sin embargo, su rendimiento al tomarlas le indica cuán bien
ha aprendido el material y cuán bien podría desempeñarse en el examen final.

El plan de Dios para el futuro
Un acontecimiento decisivo de la Segunda Guerra Mundial fue la invasión aliada de
Francia. Las fuerzas de Hitler estaban atrincheradas en la tierra que legítimamente no era
suya. La misión aliada era invadir Francia, destruir las fuerzas de Hitler, y devolver la tierra
a sus dueños legítimos.
Jesús vino a la tierra con una misión: ―Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer
las obras del diablo‖ (1 Juan 3:8). El propósito de Cristo fue destruir el trabajo de Satanás,
liberar a las personas, y restaurar el gobierno de este planeta a Dios, su verdadero dueño. Él
nos encomendó la finalización de su misión cuando dijo: ―Haced discípulos a todas las
naciones‖ (Mateo 28:19). El poder para completar esto viene con el bautismo en el Espíritu
Santo. El modelo para completar la misión se encuentra en el ministerio de Pablo, quién
viajó, fundó y organizó iglesias. La meta de la misión se centra en el día en que el reino del
mundo será ―de nuestro Señor y de su Cristo‖ y reinará por siempre (Apocalipsis 11:15).
Jesús llevará a cabo su plan a través de la iglesia y el ministerio de ésta. Él quiere cuidar
de las personas a través de estos ministerios así como el de sanidad y prepararlos para el
futuro. Después de considerar la iglesia y el ministerio a tiempo completo, esta unidad
terminará con una breve mirada al futuro que Dios tiene guardado, tanto para sus hijos
como para el mundo. Hablaremos del rapto, del reinado milenario de Cristo, del juicio, y la
morada final que Dios ha preparado para su pueblo.
Capítulo 9 La iglesia y su misión
Lecciones
9.1 El significado de iglesia
9.2 La iglesia del Nuevo Testamento
9.3 La misión de la iglesia
Capítulo 10 El ministerio
Lecciones
10.1 El llamado al ministerio
10.2 El ministerio y la iglesia
10.3 Los objetivos del ministerio
Capítulo 11 La sanidad divina
Lecciones
11.1 El problema de la enfermedad
11.2 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 1
11.3 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 2
Capítulo 12 La esperanza bienaventurada
Lecciones
12.1 Dos fases de la segunda venida de Jesús
12.2 El tiempo del rapto
Capítulo 13 Las últimas cosas
Lecciones
13.1 El reino milenario de Cristo
13.2 El juicio final
13.3 Los nuevos cielos y la nueva tierra

La iglesia y su misión
Setenta años después del nacimiento de Jesús, el ejército romano arrasó a través de
Judea y destruyó Jerusalén. Un remanente de sobrevivientes judíos huyó a Masada, una
fortaleza en la región del mar Muerto. Después de haber sitiado el lugar por tres años, el
ejército romano finalmente tuvo éxito y entró en la fortaleza, solamente para encontrar que
todos, menos un puñado de defensores, estaban muertos. En un acto de desesperación la
noche anterior, el líder de la fortaleza convenció a sus compañeros judíos a suicidarse antes
que enfrentar la captura.
Del mismo modo, muchos cristianos ven la iglesia como el remanente de los siervos
fieles de Dios, rodeados por el enemigo y tratando de mantenerse hasta que Cristo venga.
Pero Cristo tenía otro punto de vista de la iglesia. Él dijo a sus discípulos: ―Y sobre esta
roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella‖ (Mateo
16:18). Las puertas del Hades se refieren al plan del enemigo y la fortaleza. Por tanto, la
iglesia es un ejército en el ataque. Ninguna estrategia del enemigo puede en contra de la
iglesia cuando el Espíritu de Dios le ha dado poder.
El libro de los Hechos enseña que la iglesia nació bajo el poder del Espíritu Santo.
Describe que la iglesia primitiva juntó a un ejército poderoso de los primeros cristianos,
que llevaron el evangelio a todas partes del mundo conocido. De hecho, el libro de los
Hechos no tiene un fin claro porque la misión de la iglesia aún no ha terminado. En un
sentido, estamos ayudando a terminarla. Para hacer esto, tenemos que entender (1) lo que
Cristo quiso decir con la palabra iglesia y (2) cuál es la misión de la iglesia.
Declaración de fe
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el
encargo divino de llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu
Santo, es parte integral de la asamblea general e iglesia de los primogénitos, que están
inscritos en los cielos (Efesios 1:22–23; 2:22; Hebreos 12:23).
Siendo que el propósito de Dios en relación con el hombre es buscar y salvar lo que se
había perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la
imagen de su Hijo, la principal razón de ser de las Asambleas de Dios como parte de la
Iglesia es:
a. Ser una agencia de Dios para la evangelización del mundo (Hechos 1:8; Mateo 28:19–
20; Marcos 16:15–16).
b. Ser un cuerpo corporativo en el que el hombre pueda adorar a Dios (1 Corintios 12:13).
c. Ser un canal para el propósito de Dios de edificar un cuerpo de santos en proceso de ser
perfeccionados a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11–16; 1 Corintios 12:28; 14:12).
Las Asambleas de Dios existe expresamente para dar continuo énfasis a esta razón de
ser según el modelo apostólico del Nuevo Testamento, enseñando a los creyentes y
alentándolos a que sean bautizados en el Espíritu Santo. Esta experiencia:
a. Los capacita para evangelizar en el poder del Espíritu con señales y milagros (Marcos
16:15–20; Hechos 4:29–31; Hebreos 2:3–4).
b. Agrega una dimensión necesaria a la adoración y a la relación con Dios (1 Corintios
2:10–16; 1 Corintios 12–14).
c. Los capacita para responder a la plena manifestación del Espíritu Santo en la expresión
de frutos, dones y ministerios como en los tiempos del Nuevo Testamento, para la
edificación del cuerpo de Cristo (Gálatas 5:22–26; 1 Corintios 14:12; Efesios 4:11–12; 1
Corintios 12:28; Colosenses 1:29).
Lección 9.1 El significado de iglesia
Objetivos
9.1.1 Explicar el significado de iglesia.
9.1.2 Comparar y contrastar la iglesia local con la iglesia universal.
Lección 9.2 La iglesia del Nuevo Testamento
Objetivo
9.2.1 Identificar tres descripciones de la iglesia del Nuevo Testamento.
Lección 9.3 La misión de la iglesia
Objetivos
9.3.1 Identificar tres objetivos de la iglesia.
9.3.2 Hablar cómo el bautismo en el Espíritu Santo ayuda a la iglesia a completar su misión.

El significado de iglesia
La iglesia es una parte esencial en la vida de un cristiano. Hablamos de ir a la iglesia,
pertenecer a una iglesia, o aún fundar una iglesia. Para muchos, sin embargo, el proverbio
―la familiaridad crea descontento‖ es verdad en cuanto a la iglesia. La iglesia es una parte
tan común en la vida de los cristianos que nunca han estudiado lo que la Biblia dice acerca
de ésta. En esta lección, regresaremos a lo básico mientras buscamos el significado bíblico
para el término iglesia. Miraremos qué es la iglesia, cómo empezó, y cómo llegamos a ser
miembros de ella.
Uso bíblico del término iglesia
Explicar el significado de iglesia.
¿Cuál es la verdadera iglesia? ¿Es un edificio grande de una iglesia a la cual alguna vez
asistieron miles cada domingo, pero ahora está cerrado con llave y vacío y nunca más se le
ha usado? O ¿implica un pequeño grupo de personas que se reúnen para compartir una
comida y un tiempo de estudio bíblico clandestinamente en un país donde el cristianismo es
ilegal?
A diferencia de nuestra cultura moderna, las Escrituras nunca usan la palabra iglesia
para describir un edificio o una denominación o secta. En lugar de usar edificios especiales,
los primeros creyentes por lo general se reunían en casas para orar y adorar. Además, los
términos Iglesia Católica, Iglesia Metodista Unida, Iglesia Pentecostés, etcétera, son
descripciones artificiales. Aunque ellos pueden ser parte de una iglesia, no son ―la iglesia‖.
El origen de la palabra iglesia es parcialmente responsable de la confusión. La palabra
viene del griego kuriokosi, que significa ―perteneciente al Señor‖. Esta palabra se
encuentra dos veces en el Nuevo Testamento pero no se traduce como ―iglesia‖ ninguna de
estas dos veces. Sin embargo, al pasar los años, las personas empezaron a usar la palabra
kuriokosi para mencionar a los lugares donde la iglesia se reunía ya que esos sitios eran
dedicados al Señor (Dusing 1994, 527).
Defina la palabra ekklesia.
La palabra común griega para iglesia —ekklesia— es completamente diferente.
Consiste de dos palabra pequeñas: ek que significa ―fuera de‖, y klesia que significa
―llamado‖. Así, ekklesia significa ―llamado fuera de‖. Originalmente, se refería a un grupo
de hombres quienes fueron llamados de sus casas o lugares de trabajo para reunirse y
resolver problemas de la comunidad. Por lo tanto, la iglesia no es un edificio. Está formada
por personas que han sido ― ‘llamadas fuera de‖ el pecado y del mundo para reunirse con
un propósito espiritual común. Este propósito es adorar a Dios.
Con esto en mente, vemos que la Biblia usa la palabra iglesia de dos maneras: (1) para
referirse a una congregación local de personas —la iglesia local— y (2) para describir a
todos los que han nacido de nuevo: la iglesia universal (Menzies y Horton 1993, 158).
Varios pasajes del Nuevo Testamento mencionan congregaciones locales, incluyendo estos
ejemplos de las cartas de Pablo: ―Saludad igualmente a la iglesia de su casa‖ (Romanos
16:5). ―A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo
Jesús, llamados a ser santos‖ (1 Corintios 1:2). ―Y todos los hermanos que están conmigo, a
las iglesias de Galacia‖ (Gálatas 1:2). En cada uno de estos casos, la palabra iglesia se
refiere a un grupo de personas que se reúnen a adorar en un lugar particular. No se refería al
lugar sino a las personas.
Comparar y contrastar la iglesia local con la iglesia universal.
¿Contraste dos significados que no son bíblicos con dos significados que son bíblicos de la palabra
iglesia.
En un sentido más amplio, la iglesia universal incluye a creyentes de todas partes a
través de la historia (Menzies y Horton 1993, 158). El escritor de los Hebreos usa este
significado cuando escribe ―a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los
cielos‖ (Hebreos 12:23). Pablo escribió: ―Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo,
y él es su Salvador‖ (Efesios 5:23).
En resumen, podemos decir que la iglesia está compuesta por creyentes de todo el
mundo. Grupos de estos creyentes se reúnen juntos como iglesias locales para adorar a
Dios.
¿Quién empezó la iglesia, y cuándo fue establecida?
La iglesia establecida por Jesús
El uso frecuente en el Nuevo Testamento de términos como iglesias de Cristo
(Romanos 16:16) y la iglesia de Dios (Hechos 20:28; muchas veces en los escritos de
Pablo) muestra que la iglesia pertenece al Señor. Jesús entrenó a un grupo de discípulos a

¿Quién empezó la iglesia, y cuándo fue establecida? Jesús estableció la iglesia en el Día de
Pentecostés.
quienes Él usó para empezar —y ser— la iglesia. Él declaró: ―Y sobre esta roca edificaré
mi iglesia‖ (Mateo 16:18). Así, Jesús predijo la iglesia antes de su muerte (vea también
18:17) y la estableció después de su resurrección.
Muchos creyentes ven el Día de Pentecostés como el día de nacimiento de la iglesia.
Pedro predicó, tres mil personas fueron salvas, y la iglesia empezó a crecer en el poder del
Espíritu Santo (Hechos 2:41).
Hacerse miembro en el momento de nacer de nuevo
Muchas iglesias locales animan a las personas que se congregan a que se hagan
miembros de estas. Ya que las congregaciones locales son un ejemplo visible de la enorme
iglesia invisible del Señor, ser miembro de una iglesia local es importante. Por otra parte,
mientras que es saludable y muy útil, ser miembro de una iglesia local no garantiza que una
persona sea miembro de la iglesia de Dios. Desde la perspectiva de Dios, sólo aquellos que
han nacido de nuevo por el Espíritu, son miembros de la iglesia. Es decir, a diferencia de
ser miembro de una iglesia local, los individuos no llenan una solicitud para ser miembros
de la iglesia universal. Ellos vienen a ser miembros cuando son salvos. Lucas escribió: ―Y
el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos‖ (Hechos 2:47).
Explique la diferencia entre un miembro de una iglesia y un miembro de la iglesia.
En el Nuevo Testamento, los verdaderos creyentes eran llamados santos y hermanos.
Pablo escribió a los ―que estáis en Roma … llamados a ser santos‖ (Romanos 1:7). Como
mencionamos en el capítulo anterior, santo viene de una palabra griega que significa
―separado‖. A pesar de que nadie es perfecto, todos los cristianos son llamados santos
porque se han alejado del pecado y han vuelto a Dios.
¿Cuáles son los dos términos con los que se identifican a los miembros de la iglesia en el Nuevo
Testamento?
―Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos‖
(Romanos 8:29). Todos somos miembros de una familia espiritual. Nuestro Padre es Dios
mismo. Como miembros de su familia, somos ―herederos de Dios y coherederos con
Cristo‖ (8:17). En la salvación, una persona viene a ser miembro de la familia de Dios
(Juan 1:12–13), o conocida como la iglesia.
2


La iglesia del Nuevo Testamento
Muchos creyentes modernos van de una iglesia a otra buscando la ―iglesia perfecta‖.
Desafortunadamente, esta iglesia no existe. Requeriría de personas perfectas, y ser cristiano

¿Cuáles son los dos términos con los que se identifican Santos y hermanos
2
Gallardo, Max (Hrsg.) ; Ford, Johnny (Hrsg.) ; Tobar, Malena (Hrsg.): Gallardo, Max (Trans.) ; Ford,
Johnny (Trans.) ; Tobar, Malena (Trans.):
(Libro De Texto De Estudio Independiente). Springfield, MO : Global University, 2008, S. 82
no significa haber ganado la perfección. Si vemos las cosas a la luz de la perfección de
Jesús, los defectos de los cristianos son más pronunciados. Muchas de las epístolas fueron
escritas a iglesias que tenían problemas, iglesias como las nuestras. La iglesia está formada
por personas que han sido perdonadas y justificadas por la sangre de Cristo y que a diario
dependen de la gracia y fuerza de Dios para vivir en justicia.
Identificar tres descripciones de la iglesia del Nuevo Testamento.
Aunque la Biblia no proporciona ningún ejemplo de una iglesia perfecta, contiene
varias ilustraciones que nos ayudarán a entender lo que la iglesia del Nuevo Testamento era
y lo que Dios quiere que nosotros seamos. El Nuevo Testamento describe la iglesia como la
casa de Dios, el pueblo de Dios, y la familia de Dios. Sin embargo, Pablo y otros usan tres
ilustraciones primarias: una novia, un templo y un cuerpo.
La novia de Cristo
El Nuevo Testamento frecuentemente se refiere a la iglesia como la novia. Pablo
escribió: ―Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para
presentaros como una virgen pura a Cristo‖ (2 Corintios 11:2). Él mandó: ―Maridos, amad a
vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella‖
(Efesios 5:25). En Apocalipsis 19:7, la multitud en los cielos gritó: ―Gocémonos y
alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha
preparado.‖
La ilustración de la novia habla de tres verdades acerca de la iglesia: (1) su pureza,
como una novia que se prepara a sí misma para su novio, (2) el compromiso de la novia
quien espera al novio, y (3) la relación estrecha de la esposa con el esposo (Efesios 5:25).
Jesús, nuestro novio, quiere tener una relación cercana con su novia, la iglesia. Él ama y se
preocupa por su iglesia como un buen esposo cuida por su novia.
El templo de Dios
La iglesia también es representada como un edificio: un templo. En el Antiguo
Testamento, Dios reveló su presencia en el tabernáculo y el templo (Éxodo 25:8; 40:34–38;
1 Reyes 8:10). Aún Salomón, quien edificó el primer templo, sabía que Dios no podía
habitar en un edificio hecho por el hombre (1 Reyes 8:27). Hoy día, Dios muestra su
presencia en un templo espiritual. Este templo es la iglesia. Observe los comentarios de
Pablo acerca del templo de Dios:
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois
vosotros, santo es. (1 Corintios 3:16–17)
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien
coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también
sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:19–22)
En los dos pasajes de arriba, la iglesia entera es llamada el templo de Dios. Pablo
también llama a cada creyente el templo del Espíritu Santo. ―¿O ignoráis que vuestro
cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que
no sois vuestros?‖ (1 Corintios 6:19). Dios ha escogido depositar su Espíritu en los
creyentes. Él revela su presencia en y a través de nosotros.
En 1 Corintios 3:11, Pablo dice que el fundamento de este templo espiritual es Jesús. En
Efesios 2:20, él usa una manera un tanto diferente cuando se refiere al fundamento de los
profetas y de los apóstoles, y de Cristo como la piedra angular. Usualmente más larga que
las otras piedras, la piedra angular era la piedra más importante porque ayudaba a mantener
el control del diseño para el resto del edificio (Dusing 1994, 536). Así, tanto 1 Corintos 3
como Efesios 2 hablan de la importancia de Cristo en el templo espiritual.
En el Antiguo Testamento, el sacerdote servía a Dios en el tabernáculo y en el templo.
Una persona podía decir que Dios vivía en el templo porque Dios escogió el templo como
un lugar donde Él se encontraría con su pueblo. Hoy día Dios ha escogido vivir entre su
pueblo, la iglesia. No necesitamos ir a un edificio para encontrar a Dios. Él está con
nosotros. Su Espíritu está en nosotros.
El cuerpo de Cristo
Aunque las ilustraciones de la novia y el templo son prominentes, la imagen de la
iglesia que domina el Nuevo Testamento es el cuerpo de Cristo. En 1 Corintios 12:13 Pablo
escribió: ―Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo … y a todos se
nos dio a beber de un mismo Espíritu‖ Él se expande en este tema en Efesios: ―Sino que
siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se
ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro‖ (Efesios 4:15–16). La
imagen es de un cuerpo vivo con Cristo como cabeza. ―Y sometió todas las cosas bajo sus
pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud
de Aquel que todo lo llena en todo‖ (Efesios 1:22–23).
Declare las tres ilustraciones principales de la iglesia en las Escrituras, y describa el significado de
cada una.
La imagen de la iglesia como cuerpo de Cristo nos enseña por lo menos cuatro puntos
importantes:
1. Cristo es la cabeza de la iglesia. Así, Él no es solamente la fuente de vida de la iglesia sino
también la autoridad sobre la iglesia. Cada miembro está conectado directamente con la
cabeza; la iglesia no puede sobrevivir de otra manera. Además, Jesús escoge dónde colocar
y cómo usar a cada miembro. El papel de cada miembro es vivir en obediencia a la cabeza.
En la iglesia, Cristo gobierna a través del Espíritu Santo, quien da los dones para ministrar
según su voluntad. Los miembros mantienen su conexión con la cabeza al ceder al Espíritu
Santo.
2. La iglesia es el cuerpo espiritual de Cristo en el mundo. Esto no significa que Cristo está
incompleto sin la iglesia. Más bien, Cristo realiza su trabajo en el mundo por medio de la
iglesia. El trabajo de la iglesia incluye predicar el evangelio a las naciones y preparar el
mundo para los días que vienen. Una vez Jesús se mostró a sí mismo al mundo a través de

Declare las tres ilustraciones principales de la iglesia en (1) La novia de Cristo. Como una novia, la
iglesia vive en la expectativa de la llegada de su novio (Jesús), y espera una relación con el novio
que crece en la intimidad. (2) El templo de Dios. La iglesia debe ser un cuerpo de creyentes llenos
de la presencia de Dios que revelan esta presencia. (3) El cuerpo de Cristo. Como un cuerpo, los
miembros deben permanecer conectados a Jesús (la cabeza), terminar su obra, encontrar y
cumplir su papel dentro del cuerpo, y permanecer conectados unos a otros.
su cuerpo físico y ministró a través del poder del Espíritu Santo. Hoy día, Él se muestra a sí
mismo al mundo a través de la iglesia. El mundo lo mira más claramente cuando la iglesia
ministra en el poder del Espíritu Santo.
3. Cada creyente es parte importante de la iglesia. Aún los creyentes que parecen tener un
parte pequeña, deben cumplir su papel. Cada persona puede encontrar dirección, fuerza y
poder para el ministerio a través del Espíritu Santo. En un cuerpo sano, cada parte hace su
tarea.
4. Los creyentes no pueden vivir y actuar solos. En un cuerpo sano, todas las partes
dependen una de la otra. La mano no puede vivir sin el brazo. La pierna depende del
corazón. De la misma manera, nos necesitamos unos a otros. Mientras nos respetemos unos
a otros e interactuemos en amor, edificamos el cuerpo.
¿En qué se parecen muchas iglesias a un club social? ¿En qué se diferencia ésta con la iglesia del
Nuevo Testamento?
Algunos han comparado la iglesia a un club social. Sin embargo, en un club social, los
miembros escogen con quien sí o con quien no han de pasar su tiempo. Ellos escogen
aceptar o no a un nuevo miembro. A pesar de que muchas congregaciones pueden reflejar
una atmósfera como de un club, Cristo es quién escoge a las personas. A través del Espíritu
Santo, Él reúne a los miembros y los envía al ministerio. No tenemos el derecho de
aceptarnos o rechazarnos unos a otros. Tenemos la responsabilidad de cumplir la ley de
Dios al enseñar al mundo que nos amamos unos a otros (Van Engen 1991, 157).

La misión de la iglesia
En una costa peligrosa donde los naufragios ocurrían a menudo, una pequeña estación
salvavidas se mantenía vigilando. El edificio era ordinario, y la estación tenía sólo una
tripulación; pero gracias al trabajo desinteresado de estas personas muchas vidas fueron
salvadas. Algunos de los que fueron rescatados hicieron grandes donaciones. Otros se
afiliaron a la tripulación. Debido al gran crecimiento, los trabajadores construyeron una
estación nueva, más cómoda. Más personas se unieron, y se convirtió en una especie de
club. Pocos miembros estuvieron interesados en ir al mar, entonces alquilaron más equipo y
tripulación. Aproximadamente en el mismo tiempo, un barco grande chocó en la costa, y el
equipo temporal ayudó a estas personas que estaban con frío, mojadas y sucias. El club
estaba en un caos. Los miembros hicieron que las víctimas se limpiaran primeramente
afuera del edificio antes de permitirles entrar.
En la siguiente reunión, los miembros se dividieron. La mayoría decidió parar todas las
actividades de salvavidas dentro del club porque dificultaban la vida social del club. Un
pequeño grupo abandonó el club y comenzó una nueva estación de salvavidas a poca
distancia de ahí. Varios años han pasado, pero el mismo proceso ha ocurrido. Si usted visita
aquella costa hoy, encontrará varios clubes exclusivos a lo largo de la orilla. Los naufragios

¿En qué se parecen muchas iglesias a un club social? Los miembros escogen cómo será un club,
la función que realizará, y a quiénes aceptarán. En la iglesia del Nuevo Testamento, Jesús escogió
cómo sería, lo que haría, y a quién aceptarían, quienes eran todos los creyentes.
frecuentemente se presentan en aquellas aguas, pero la mayoría de las personas se ahogan
(Wedel 1953, 24).
Cristo no construyó la iglesia para ser como una clase de club social. Él formó la iglesia
con una misión. Si la iglesia olvida su misión, perderá su valor y se convertirá en un lugar
social de reunión.
El más grande valor de la iglesia se encuentra en el ministerio lleno del poder del
Espíritu Santo. El Espíritu Santo ayuda a la iglesia a cumplir con tres objetivos principales
que se discutirán en esta lección. Todo lo que la iglesia hace debe basarse en por lo menos
una de estas tres.
El mayor mandamiento para la iglesia
Identificar tres objetivos de la iglesia.
El evangelismo envuelve la predicación con un propósito. La palabra evangelismo
significa ―predicar o anunciar las buenas nuevas‖ (Abraham 1989, 41). A menudo usamos
la palabra evangelio para referirnos a las buenas nuevas que predicamos. El evangelio es el
mensaje de Jesucristo y su oferta de salvación. Evangelizamos con este mensaje porque la
iglesia tiene una misión.
La misión de la evangelización se encuentra en la Gran Comisión. Jesús ordenó a sus
seguidores ―id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura‖ (Marcos 16:15).
La descripción más clara de esta tarea que Cristo dejó a la iglesia se encuentra en el
evangelio de Mateo:
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
(Mateo 28:18–20)
Estos pasajes de las Escrituras nos dan dos claves para el evangelismo eficaz: (1) La
iglesia debe alcanzar al mundo con las ―buenas nuevas‖. (2) La iglesia no puede
satisfacerse sólo con ―decisiones‖ o convertidos. El mayor enfoque del mandamiento de
Jesús es hacer discípulos. Un discípulo es un seguidor de Jesús que obedece sus
mandamientos. Cristo mandó a sus seguidores a hacer discípulos a cada nación en el mundo
y que los bauticen y los instruyan en las cosas básicas de la vida cristiana.
Explique la diferencia entre un convertido y un discípulo.
Cuando Cristo dio a la iglesia su misión, también le dio un segundo mandamiento. Él
dijo a sus seguidores que esperaran hasta que recibieran el poder (Lucas 24:49). En Hechos
1:8, Él explicó que el poder vendría ―cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo‖.
La llenura del Espíritu es esencial para que la iglesia cumpla la misión de evangelizar.
Hablar cómo el bautismo en el Espíritu Santo ayuda a la iglesia a completar su misión.

Explique la diferencia entre un convertido y un discípulo. Un convertido es una persona que ha
hecho una decisión pública por Cristo. Un discípulo es una persona que ha llegado a ser seguidor
de Cristo y vive en obediencia a Cristo, su Palabra y su Espíritu.
Maynard Ketcham ministró como misionero en un país muy resistente al evangelio.
Después de varios meses de ministerio, él y su compañero no tenían ningún convertido.
Una tarde, encontraron a una mujer del pueblo que estaba poseída por un demonio y
comenzó a acosarlos. Finalmente, ellos encararon a los demonios y los expulsaron en el
nombre de Jesús. Aquella demostración del poder abrió la puerta al ministerio en el pueblo.
La gente comenzó a aceptar y seguir a Cristo porque ellos encontraron poder en su nombre.
Se fundó una iglesia que existe hasta hoy (Ketcham 1979, 3).
Los individuos en cada nación están cegados y atados por el poder del diablo. Ellos
necesitan iglesias que realicen la misión de la evangelización en el poder del Espíritu Santo.
El poder del Espíritu que viene sobre los creyentes no se manifiesta solamente a través de
los dones del Espíritu sino también por medio de actos sobrenaturales que confirman el
testimonio del testigo (Menzies y Horton 1993, 164).
La adoración a Dios
Cualquier discusión de lo que la iglesia debería hacer debe incluir la adoración. A
través del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, el pueblo de Dios está llamado a
ministrar a Dios en adoración. ―Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de
las tinieblas a su luz admirable‖ (1 Pedro 2:9). La iglesia es el templo de Dios, y los
creyentes son los sacerdotes. Ellos se ofrecen a sí mismos y su adoración como un
sacrificio a Dios:
• ―Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional‖
(Romanos 12:1).
• ―Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, el
fruto de labios que confiesan su nombre‖ (Hebreos 13:15).
La palabra adoración significa ―dar a Dios valor‖. Adoramos glorificando a Dios con
nuestros labios y nuestra vida. Nuestro enfoque de la adoración es ministrar al Señor; es
decir, nos enfocamos en Dios, no en nosotros mismos. El Espíritu Santo nos ayuda en
nuestra adoración revelando la presencia de Dios. ―Cuando la persona de Dios se revela en
nuestra adoración, hay una electricidad, una atmósfera de expectativa, gozo, esperanza y
paz. Sin un sentido de la cercanía de Dios, la adoración es tan emocionante como la lectura
del acta anterior en una reunión de trabajo‖ (Morgenthaler 1990, 97).
La adoración que la iglesia da a Dios debe ser ―en espíritu y en verdad‖ (Juan 4:23–24;
Filipenses 3:3). La adoración es un tiempo en que el pueblo de Dios busca glorificar a Dios
adorándole, cantando, orando y dando (Hechos 2:42–46; 1 Corintos 16:1–2; Efesios 5:19–
20). El ministerio de la Palabra es una parte importante de la adoración. También
observamos la Cena del Señor como parte de la adoración.
Describa la verdadera adoración en sus propias palabras.
Una iglesia pentecostal da espacio para el movimiento del Espíritu Santo como parte de
la adoración. ―La adoración debería ser marcada por la variedad de ministerios del Espíritu

Describa la verdadera adoración en sus propias palabras. La respuesta debería incluir las
siguientes ideas: La verdadera adoración viene de nuestro espíritu mientras nos unimos al Espíritu
de Dios para traer gloria a Dios a través de nuestras palabras y acciones.
que edifica a los adoradores y da honor a Dios‖ (Klaus 1994, 586). Hablar en lenguas, la
interpretación, la profecía y los otros dones del Espíritu son vitales como parte de la
adoración (1 Corintios 12–14). ―Lo que sea la necesidad de la iglesia, el Espíritu tiene
algún don para satisfacerla‖ (Menzies y Horton 1993, 168). Mientras adoramos en el
Espíritu, Él habla con nosotros (Hechos 13:2), y su poder se revela. La iglesia espiritual que
adora tiene un arsenal del poder sobrenatural.
La edificación de los creyentes
La tercera tarea de la iglesia es edificar a los creyentes para ser santos maduros. Muchos
cristianos usan la palabra edificar, que significa ―construir‖. Dios quiere que su pueblo sea
maduro. De acuerdo a Efesios 4:11–13, Dios da ministerios especiales en la iglesia ―a fin
de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio … a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo‖. Dios quiere que los creyentes reflejen la imagen de Jesús.
De memoria, haga una lista de los tres objetivos principales de la iglesia.
El Nuevo Testamento bosqueja muchas maneras en que nos podemos edificar unos a
otros. Considere los siguientes versículos:
Haga una lista de cinco maneras en que los cristianos pueden edificarse unos a otros.
• ―Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros … así que, sigamos lo que
contribuya a la paz y a la mutua edificación‖ (Romanos 14:13, 19).
• ―Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos
para edificación de la iglesia‖ (1 Corintios 14:12).
• ―¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene
doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación‖
(1 Corintios 14:26).
• ―No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y
alabando al Señor en vuestros corazones‖ (Efesios 5:18–19).
Tenemos el mandamiento de edificarnos y animarnos unos a otros a través de dones,
cantos y palabras de ánimo. Otra manera de edificar el cuerpo es ayudar a los hermanos o
hermanas a enfrentar su pecado (Gálatas 6:1–2). Cuando esto pasa, debemos tener cuidado
de exhortar en amor. También tenemos la responsabilidad de orar unos por otros. Pablo oró
por las iglesias (Efesios 1:15–23) y les animó a orar por él (6:19–20).
Imagine a una creyente que había asistido a una iglesia local por veinte años y ha usado
extensamente el don de profecía. Aquellos que la conocen bien, miran que ella está batallando con

De memoria, haga una lista de los tres objetivos Evangelismo, adoración y edificación del cuerpo
de los santos
Haga una lista de cinco maneras en que los cristianos A través del uso de los dones del Espíritu,
cantando, enseñando, dando palabras de ánimo, ayudando a enfrentar el pecado, y orando unos
por otros
un fuerte temperamento y una actitud de crítica. ¿Es ella una cristiana madura? Explique su
respuesta.
Algunos pueden preguntar: ―¿Cómo reconocemos a los creyentes maduros?‖ Los
reconocemos por el fruto (Gálatas 5:22–26). Es el fruto del Espíritu, no los dones
espirituales, el que indica la madurez de un creyente. La misión de la iglesia no termina
hasta que los dones del Espíritu corresponden con el despliegue del fruto del Espíritu
(Menzies y Horton 1993, 170).
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Nueve.

El ministerio
La señora Pérez fue al cuarto de su hijo para que se alistara para ir a la iglesia. Él le dijo
que no quería ir a la iglesia. Ella dijo: ―¡Luis, tienes 40 años, levántate de esa cama y ve a la
iglesia!‖
―No me gusta esa iglesia‖, dijo él. ―Las personas critican, exigen y murmuran. No me
puedes dar una buena razón para ir.‖
―Sí, sí puedo‖, respondió ella, ―¡tú eres el pastor!‖ (Stowell 1997, 71).
Algunas veces quienes están en el ministerio se sienten como el pastor Luis. Las horas
son largas, y las personas son exigentes. Sin embargo ninguna otra actividad bajo la
dirección del Señor es tan recompensada como el ministerio a tiempo completo. Por
ejemplo, un ministro regresó a la iglesia, ahora como pastor asociado, donde él había
servido como pastor de jóvenes hace 20 años. Una tarde, él miró a un grupo de muchachas
que recibían premios por el trabajo arduo en un programa de discipulado. Los padres de
seis de estas muchachas habían sido parte de su ministerio de jóvenes. Éste ministro recibió
un gran premio sólo al ver el fruto de su trabajo.
Por otro lado, esto no se compara con la recompensa que todos los siervos fieles
recibirán en el día que veamos a Cristo cara a cara. De hecho, Dios llama a cada creyente a
alguna clase de ministerio.
El ministerio es el enfoque de este capítulo. Nuestro deseo es que cada persona que lea
este libro reciba la recompensa total que nuestro Señor ha preparado para sus siervos fieles.
En este capítulo, examinaremos (1) el llamado al ministerio, (2) la relación entre el
ministerio y la iglesia, y (3) los objetivos principales del ministerio.
Declaración de fe
Nuestro Señor ha provisto un ministerio que constituye un llamamiento divino y
ordenado con el triple propósito de dirigir a la iglesia en: (1) la evangelización del mundo

Imagine a una creyente que había asistido a una iglesia A pesar de que ella aparenta ser muy
espiritual, en realidad es una cristiana inmadura. La madurez de un creyente se revela por el fruto
del Espíritu, no por los dones del Espíritu.
(Marcos 16:15–20), (2) la adoración a Dios (Juan 4:23–24), y (3) la edificación de un
cuerpo de santos para perfeccionarlos a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11, 16).
Lección 10.1 El llamado al ministerio
Objetivos
10.1.1 Comparar y contrastar el llamado de Dios a los creyentes con un llamado específico al
ministerio.
10.1.2 Hablar de las normas de Dios para tener éxito en el ministerio.
Lección 10.2 El ministerio y la iglesia
Objetivos
10.2.1 Explicar lo que queremos decir al afirmar que la iglesia es un organismo.
10.2.2 Hablar de la organización de la iglesia primitiva.
Lección 10.3 Los objetivos del ministerio
Objetivos
10.3.1 Hablar del papel que desempeñan los ministros para llevar a cabo los objetivos de la
iglesia.
10.3.2 Enumerar cinco cosas que los ministros hacen para edificar a los santos.

El llamado al ministerio
Cada mañana antes del amanecer, Julio, un alumno en una escuela bíblica, se
arrodillaba y oraba buscando sinceramente la voluntad de Dios para su vida: ―Dios, quiero
servirte. Enséñame a dónde quieres que vaya.‖ Desafortunadamente, la oración de Julio se
había escuchado a través de las paredes, llegando al conocimiento de otros estudiantes en el
cuarto contiguo. Después de algunas semanas, los otros estudiantes decidieron ayudar un
poquito a Julio. Una mañana uno de ellos se escabulló en el ático y, mientras Julio estaba
orando, el otro alumno gritó: ―¡Ve a África!‖ Y desde entonces Julio ha estado sirviendo a
Dios como misionero en África por muchos años.
Variaciones de esta historia han circulado en el colegio bíblico por años. Sea o no esta
historia verdadera, surge una pregunta muy importante que nos debemos hacer: ¿Qué
significa ser llamado por Dios? Hablaremos de la respuesta a esta pregunta en esta lección.
El llamado a todos los creyentes a servir
Comparar y contrastar el llamado de Dios a los creyentes con un llamado específico al
ministerio.
La palabra ministro (del griego diakonos) significa ―un siervo‖ o ―uno que sirve‖. Por
lo tanto, en un sentido, cada cristiano es un ministro. Sabiendo que Brasil ha experimentado
un gran avivamiento por muchos años, algunos preguntaron a un pastor brasileño: ―¿Cuál
es el secreto del crecimiento de la iglesia en Brasil?‖ El pastor dijo: ―Cada cristiano
brasileño cree que Dios le ha llamado a predicar.‖ El pastor y los creyentes en Brasil se han
dado cuenta que la Gran Comisión de Mateo 28 es para todos los creyentes. Dios ha
llamado a todos a enseñar y hablar el mensaje del evangelio.
¿De qué manera podemos decir que todos los creyentes son llamados al ministerio?
En el Antiguo Testamento, el ministerio era dirigido por el sumo sacerdote y los
sacerdotes bajo sus órdenes quienes servían como mediadores entre Dios y el pueblo. Es
decir, los sacerdotes representaban tanto a Dios ante las personas como a las personas
delante de Dios. Sin embargo, el Nuevo Testamento trajo un cambio mayor. Jesús llegó a
ser el eterno sumo sacerdote quién está entre nosotros y Dios (Hebreos 7:23–26). Primera
de Pedro 2:5 dice que quienes forman el pueblo de Dios también son sacerdotes: ―Vosotros
también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para
ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.‖ Que Pedro habla
de los creyentes en el versículo 9 es muy claro: ―Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.‖ Así como se presenta en estos dos
versículos, el sacerdocio de todos los creyentes significa que (1) todos los creyentes pueden
entrar en la presencia de Dios, y (2) todos los cristianos pueden ser los representantes de
Dios y cumplir con su propósito a través de los diversos ministerios. La verdad de esta
doctrina abre puertas a todos para servir como ministros.
Resuma la doctrina del sacerdocio de todos los creyentes.
En los siglos que siguieron a la muerte de los apóstoles, la iglesia perdió su
entendimiento acerca del sacerdocio de todos los creyentes. Los profesionales asalariados
conocidos como el clero realizaron el ministerio. La doctrina del sacerdocio de todos los
creyentes no fue descubierta de nuevo hasta la Reforma Protestante.
Hoy, aunque entendamos que Dios ha llamado a todos los creyentes al servicio, a
menudo usamos la palabra ministro para describir a una persona que sirve al Señor ya sea a
tiempo completo o medio tiempo. Estos individuos tienen una vocación específica más allá
del llamado al servicio que se aplica a todos los creyentes. Aunque por lo general
ordenemos a tales ministros, la ordenación es diferente al llamado de Dios. La ordenación
es el reconocimiento que la iglesia hace a una persona del llamado que le ha hecho Dios a
un ministerio y está sirviendo en esa área específica (Menzies y Horton 1993, 184). En lo
restante de esta lección, miraremos el llamado al ministerio como un llamado específico
más allá del llamado a servir que todos los creyentes reciben.
El llamado especial al ministerio
Dios siempre ha llamado a personas específicas para un servicio especial. El Antiguo
Testamento está lleno de ejemplos del llamado de Dios. Por ejemplo, un ángel del Señor
vino a Gedeón (Jueces 6:12–16); la palabra del Señor llegó a Samuel cuando él era un
muchacho (1 Samuel 3:1–14); Samuel ungió a David para ser rey (16:13); Elías arrojó su
manto sobre Eliseo (1 Reyes 19:19); e Isaías y Ezequiel tuvieron visiones (Isaías 6;
Ezequiel 2). Todos los profetas del Antiguo Testamento fueron hombres a quienes Dios

¿De qué manera podemos decir que todos los creyentes Todos hemos sido llamados a servir a
Dios. A todos se nos ha mandado hacer discípulos a todas las naciones.
Resuma la doctrina del sacerdocio de todos los Todos los creyentes tienen entrada delante de
Dios. Todos los creyentes pueden representar a Dios delante de otras personas. Por lo tanto, Dios
usa a todos los creyentes en el ministerio.
llamó. El mismo patrón sigue en el Nuevo Testamento cuando Jesús llamó a doce hombres
para ser apóstoles (Marcos 3:14–19; Lucas 6:13–16) y a Pablo para ir a los gentiles
(Hechos 9:15; 26:12–18).
¿Cuál es la diferencia entre el llamado de Dios a todos los creyentes y el llamado específico al
ministerio?
Dios sigue llamando a las personas hoy en día. Los misioneros Glenn y Marilyn Ford
sabían que Dios les había llamado a África. Glenn tuvo una visión de él mismo predicando
bajo un árbol en África. Marilyn recibió un testimonio interno del Espíritu Santo desde que
era una niña. Aunque Dios habla a diferentes personas en diferentes maneras, el resultado
es el mismo: Dios llama a personas específicas para tareas específicas.
Las siguientes son verdades clave acerca del llamado de Dios:
1. Dios sabe donde encajamos mejor. Efesios 1:4 dice que Él nos ha escogido antes de la
creación del mundo. No debemos temer al llamado de Dios.
2. Dios equipa aquellos que Él ha llamado. Él ha dispuesto el poder del Espíritu Santo para
todos nosotros (Hechos 1:8). Adicionalmente, Él da a cada uno de nosotros habilidades
específicas y dones que necesitamos para el ministerio a que Él nos ha llamado (1 Corintios
12).
3. Dios coloca aquellos que Él ha llamado. Tan seguro como el Espíritu Santo dirigió a
Pablo a Macedonia, podemos confiar que Él nos dirigirá al lugar del ministerio que Él ha
preparado para cada uno (Hechos 16:6–10; 1 Corintios 12:18).
El llamado al ministerio debe venir de Dios, no de los humanos. Mientras la iglesia de
Antioquia estaba ―ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado‖ (Hechos 13:2–3). El
Señor a menudo habla a su pueblo cuando está adorando. En este pasaje, El Espíritu Santo
confirmó el llamado que Él había dado a dos hombres. Esta confirmación fue importante
porque Él los estaba enviando hacia mucha oposición y problemas. ―Cuando las cosas se
ponen muy difíciles en la obra del Señor, lo único que nos mantiene adelante es el saber
que estamos en la voluntad de Dios‖ (Gee 1993, 193).
¿Cuál es el requisito esencial para el llamado al ministerio?
El fundamento para el llamado al ministerio se encuentra en el llamado que hizo Jesús a
los doce. ―Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y
que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios‖ (Marcos
3:14–15). Primero, Cristo los llamó a tener compañerismo con Él. Él nos llama a una
relación cercana con Él antes de enviarnos. Segundo, Él envió a los doce a predicar. Les dio

¿Cuál es la diferencia entre el llamado de Dios a todos Dios nos ha llamado a todos a servirle a Él y
representarlo delante del mundo que nos rodea. Todos estamos llamados a obedecer. Todos
somos llamados a hacer discípulos. Todos somos llamados a amarnos unos a otros y a servirnos
unos a otros. Sin embargo, Dios también llama a personas específicas a realizar tareas específicas
de liderazgo en la iglesia. Este llamado específico es a lo que nos referimos cuando decimos “el
llamado específico al ministerio”.
¿Cuál es el requisito esencial para el llamado al El bautismo en el Espíritu Santo
una misión. Esta misión era predicar el evangelio. El ministerio al cual Dios nos ha llamado
puede tener varias formas, pero el corazón del ministerio es hablar el mensaje del
evangelio. Tercero, Él les dio autoridad sobre el reino de las tinieblas. Como se mencionó
anteriormente, Dios equipa a aquellos que ha llamado. Él no entregó a sus seguidores un
manual de técnicas para el ministerio. Él les dio el Espíritu Santo. El bautismo en el
Espíritu Santo es un requisito esencial para el llamado al ministerio.
La medida de Dios para el éxito en el ministerio
Hablar de las normas de Dios para tener éxito en el ministerio.
Jesús dijo a un joven rico que vendiera todo lo que tenía y entonces ―tendrás tesoro en
el cielo‖ (Mateo 19:16–22). Jesús no mide el éxito con las normas del mundo. El mundo
mira lo que podemos acumular, pero Cristo mira lo que dejamos.
Juan el bautista tuvo éxito no por las normas humanas sino por las normas de Dios. Él
entendió el principio de vaciarse diciendo: ―Es necesario que él crezca, pero que yo
mengüe‖ (Juan 3:30). El vaciarnos no tiene que ver con nuestra posición o riqueza. Más
bien, se relaciona con la extensión ―con la cual dejamos que Cristo nos llene con sus
pensamientos y sus modos‖ (Donaldson y Dobson 1994, 9–10).
Enumere tres claves para el verdadero éxito del ministerio.
El éxito en el ministerio empieza con fidelidad. Se lo logra a través de toda una vida de
fidelidad que se vive según las expectativas y las normas de Dios, las cuales se aplican a
tres áreas de nuestra vida y ministerio (Stowell 1997, 90):
1. Nuestro carácter. Dios quiere ver un reflejo de su carácter y de su imagen en nosotros.
Dios nos redime para traer gloria a sí mismo (1 Corintios 6:19–20; 10:31). Él recibe toda la
gloria cuando las personas comienzan a ver el carácter de Dios en nosotros. Esto ocurre
sólo cuando buscamos fielmente la santidad a través de toda la vida y el ministerio.
2. La manera en que ministramos. Dios examina tanto nuestra motivación para el ministerio
como la manera en que ministramos. Aquellos que ministran porque quieren agradar a
otros, pueden tener un aparente éxito, pero este éxito no agrada a Dios. Agradamos a Dios
cuando nos humillamos a nosotros mismos y ministramos en amor toda nuestra vida (Juan
13:1–17, 35).
3. El lugar dónde depositamos nuestro tesoro. El Señor no mide el verdadero éxito por el
lugar donde vivimos, el tamaño de nuestra iglesia, o la cantidad de personas a las que
predicamos. Él mide el verdadero éxito por lo que depositamos para la eternidad. Lo que
hacemos en esta vida y que perdurará por la eternidad, será la medida de nuestro éxito
(Lucas 12:15–34; 1 Corintios 3:1–15). Una cuenta de ahorros para el retiro no se construye
con un depósito grande sino con pequeñas cantidades de dinero constantes a través de toda
una vida. De la misma manera, hacemos depósitos regulares en la eternidad a través de una
vida entera de fidelidad y un ministerio desinteresado.
Un estudiante graduado del colegio bíblico sintió el llamado de Dios a un campo
maderero. Este campo presentaba una misión difícil, pero él no renunció. A pesar de la

Enumere tres claves para el verdadero éxito del (1) El ministro crece a la imagen de Cristo al
buscar la santidad. (2) El ministro ministra en verdadera humildad y amor. (3) El ministro invierte
su vida en el tesoro eterno antes que en el tesoro temporal.
burla y la oposición, él construyó una pequeña iglesia y alcanzó a un pequeño grupo de
personas, incluyendo a dos muchachos. Cada domingo manejaba para traer a estos
muchachos a la escuela dominical. Ambos aceptaron a Cristo y fueron a la escuela bíblica.
Uno de ellos llegó a ser un misionero pionero a Bangladesh quien inspiró a miles a seguir.
El segundo llegó a ser un joven evangelista y de ahí el presidente del colegio bíblico. Pocas
personas saben el nombre de este estudiante graduado del colegio. Ni siquiera escribió
libros o edificó una iglesia grande. Aún así su perseverante fidelidad lo hizo exitoso según
las normas de Dios.

El ministerio y la iglesia
Un consejero de un campamento de adolescentes, Antonio estaba muy enojado porque
en la cabaña de Tomás habían escogido a Tomás para que diera el devocional. Tomás sufría
de parálisis cerebral, y los otros adolescentes se burlaban de él sin misericordia. Hacían
bromas de la manera en que caminaba y se reían de la manera en que hablaba. Antonio
sabía que en la cabaña lo habían escogido para que diera el devocional sólo por una razón:
burlarse de él. Pero Antonio no podía hacer nada para impedir esto.
El jueves por la mañana, fue el turno de la cabaña de Antonio para dar el devocional.
Tomás tomó casi cerca de cinco minutos para decir ocho palabras: ―Jesús … me … ama …
y … yo … amo a … Jesús.‖ Cuando terminó, el lugar estaba completamente en silencio.
Antonio vio a estos adolescentes llorando por todo el cuarto. El simple testimonio de
Tomás permitió que un avivamiento estallara.
Años más tarde, en una viaje que Antonio hizo alrededor del mundo, conoció a
misioneros y predicadores que habían encontrado a Cristo en ese campamento. Antonio y
sus compañeros consejeros habían tratado todo lo que sabían para alcanzar a estos
muchachos, aún invitaron a atletas cristianos profesionales para dar su testimonio. Pero
Dios no escogió usar a un personaje estelar. Él escogió a un ―muchacho con parálisis
cerebral‖ (Campolo 1996, 60–61).
Cuando Dios escoge a las personas para un ministerio específico, Él no usa a menudo
aquellos con las mejores habilidades. Él muchas veces hace lo opuesto, usa aquellos con
pocas habilidades, tal vez para recordarnos que cada creyente es importante. En esta
lección, consideraremos la relación entre los creyentes y la iglesia. Recordaremos que cada
creyente tiene un lugar vital y un papel importante dentro de una iglesia saludable.
Un organismo llamado iglesia
Explicar lo que queremos decir al afirmar que la iglesia es un organismo.
La iglesia se describe mejor como un organismo, no como una organización. Una
organización es hecha por el hombre y no está viva, un organismo está vivo. El Nuevo
Testamento compara la iglesia con un cuerpo vivo con muchas partes (Romanos 12:4–5; 1
Corintios 12:12–13). Para que un cuerpo sea sano, cada parte debe realizar su tarea. El ojo
debe ver, y el corazón bombear sangre. El riñón debe eliminar impurezas. Cuando una parte
del cuerpo deja de funcionar, aprendemos que aún las pequeñas partes del cuerpo son
importantes.
¿Por qué decimos que una iglesia es un organismo en lugar de una organización?
Cada miembro de la iglesia es como una parte del cuerpo. El plan de Dios es que cada
individuo cumpla su papel o ministerio dentro del cuerpo. Para completar esto, Dios da a
cada miembro un don específico para el ministerio. Es decir, tenemos ―diferentes dones,
según la gracia que nos es dada‖ (Romanos 12:6).
En el Nuevo Testamento hay cuatro listas principales de los dones que el Espíritu Santo
da a su iglesia (Efesios 4:11; Romanos 12:4–8; 1 Corintios 12:7–11, 28–29). Algunos de
estos dones, como los de lenguas y profecía, son sobrenaturales. Otros como enseñar,
administrar y animar son habilidades naturales que Dios ha dado. El Espíritu Santo unge y
amplifica las habilidades así como les dio a los artesanos que trabajaron en el tabernáculo
(Éxodo 35:30–35). En ocasiones, Dios también hace crecer o desarrolla habilidades que una
persona no tenía antes.
Necesitamos recordar dos verdades acerca del Espíritu Santo y sus dones:
1. El Espíritu Santo pone cada parte del cuerpo donde Él quiere (1 Corintios 12:18). Él da a
personas dotadas y ministerios a la iglesia. A menudo las personas visitan una iglesia con
una lista pesada de exigencias mientras tratan de buscar una iglesia que mejor les agrade.
Ellos serían más sabios si preguntaran al Señor: ―¿Dónde me quiere el Espíritu Santo?‖ Él
tiene un lugar para cada uno de nosotros.
2. Una iglesia necesita usar cada don que el Espíritu Santo ha dado. Cuando cada parte del
cuerpo cumple su función, el cuerpo está sano. De igual manera, cuando cada miembro usa
su don o habilidad para Dios, la iglesia está sana. Cuando muchos miembros no usan los
dones y habilidades que Dios les ha dado, la iglesia no está sana. Por ejemplo, supongamos
que una mujer con habilidades de administración se une a una iglesia y reconoce que la
escuela dominical necesita ayuda con la organización. Con simplemente asistir a los cultos
y rehusarse a ofrecer su tiempo y habilidad podría herir a la iglesia porque este miembro
que Dios ha puesto en el cuerpo, no está funcionando en su don.
Es importante que cada creyente entienda estas verdades así como la responsabilidad de
cada uno en el cuerpo. Desafortunadamente, algunos no consideran su propio papel y
tienden a poner abrumadora expectación sobre el pastor. Todos debemos aprender que la
clave de un ministerio efectivo en una iglesia no es un pastor dotado sino un cuerpo dotado
usando los dones (Ogden 1995, 75).
La necesidad de organización en la iglesia
Hablar de la organización de la iglesia primitiva.
A algunos cristianos no les gusta la organización en la iglesia, pero hasta un cuerpo
vivo necesita alguna clase de estructura organizacional. El cuerpo humano no puede
funcionar sin la estructura provista por un esqueleto. De la misma manera, una iglesia
necesita una forma de estructura para que pueda funcionar más efectivamente. Pablo se dio
cuenta de esto cuando le dio a Tito la tarea de organizar la iglesia en Creta (Tito 1:5). En el
Antiguo Testamento, mientras Dios dirigía a las tribus de Israel, una estructura
organizacional gobernaba cómo debían acampar o marchar (Números 2–4).

¿Por qué decimos que una iglesia es un organismo en Un organismo es un cuerpo vivo en el cual
cada parte necesita las otras partes. Una organización es una estructura artificial, no viva.
¿Cómo la organización puede ayudar a crecer una iglesia?
El peligro es que demasiada organización puede sofocar a una iglesia. Por otra parte,
poca organización detiene el crecimiento de una iglesia. Una iglesia debería tener
solamente la organización que realmente necesita (Menzies y Horton 1993, 175).
¿Cómo podría estorbar la organización en el crecimiento de la iglesia?
La iglesia primitiva empezó con poca organización. Sin embargo, mientras la iglesia
crecía, una estructura organizacional se hacía imperativa para ayudar a mantener el
crecimiento de la iglesia. Los apóstoles instituyeron el ministerio de diáconos (Hechos 6:1–
7), y parece que Pablo había añadido aún más estructura según sus cartas a Timoteo y a
Tito.
Es importante darse cuenta que en la edificación de esta estructura, la iglesia primitiva
puso más énfasis en ministerios que en posiciones. Nosotros tendemos a basar nuestra
estructura de la iglesia moderna más en oficios o posiciones, pero los apóstoles sabían que
esto podía dar un enfoque incorrecto. Jesús les había enseñado no buscar títulos u honor,
sino servirle como siervos (Mateo 23:5–12; Juan 13:13–17). Así, la iglesia primitiva estaba
organizada alrededor de los ministerios principales que se enumeran en Efesios 4:11:
apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, y maestros. Estos ministerios corresponden a lo
que hoy en día llamamos ―el ministerio‖.
Apóstoles
Jesús designó a sus doce discípulos como apóstoles (Lucas 6:13; Hechos 1:2). Apóstol
viene del griego apostolos, que significa ―uno que es enviado‖. Estos doce fueron el grupo
principal de apóstoles y guiaron el inicio de la iglesia (Hechos 1:20, 25–26). Sin embargo,
el Nuevo Testamento llama a otros apóstoles, incluyendo Pablo, Bernabé, Andrónico y
Junias (Hechos 14:3–4, 14; Romanos 16:7).
El ministerio apostólico del Nuevo Testamento tenía tres características distintivas
(Menzies y Horton 1993, 177). Primero, Jesús personalmente los llamó (1 Corintios 1:1;
15:8–10; Gálatas 1:1). Segundo, los apóstoles estaban limitados a aquellos que habían
escuchado a Jesús o podían hablar con aquellos que habían escuchado a Jesús (Hechos
1:21–22). Esto era importante porque los apóstoles tenían el papel único de establecer la
iglesia y escribir las Escrituras y tenían gran autoridad sobre la iglesia. Tercero, el
ministerio apostólico incluía milagros y señales (2 Corintios 12:12). Esto les ayudaba para
abrir nuevas iglesias o campos de trabajo.
En un sentido, el puesto de apóstol era único. Primera de Corintios 15:8–9 dice que
Cristo apareció a Pablo ―al último‖, y Pablo se consideró como ―el más pequeño de los

¿Cómo la organización puede ayudar a crecer una La organización ayuda a que una iglesia pueda
planear y comunicarse. La organización ayuda a que diferentes partes del cuerpo ministren unos a
otros. Las iglesias necesitan algún tipo de la organización.
¿Cómo podría estorbar la organización en el crecimiento La organización detiene a una iglesia en
su crecimiento cuando ésta toma el ministerio de los miembros y lo confina en aquellos que tienen
posiciones oficiales en la organización. Cuando la organización sofoca el ministerio en vez de
permitir que las personas desarrollen su ministerio, la iglesia deja de crecer y se mutila.
apóstoles‖. Estas palabras dan a entender que Pablo era el último de los apóstoles. El título
no es muy usado hoy. No obstante, de acuerdo a 1 Corintios 12:28, Dios ha colocado este
ministerio en la iglesia. Por lo tanto, podemos decir que de algún modo la función de un
apóstol está todavía presente. A pesar de que nadie está puesto en el oficio o posición de un
apóstol hoy día, algunos tienen un ministerio apostólico. Estos son ministros que llevan el
evangelio a nuevas tierras y tienen un ministerio caracterizado por maravillas y señales.
Los apóstoles eran ministros con una gran autoridad sobre las iglesias. ¿Tenemos apóstoles en
ese sentido en nuestros días?
Profetas
La palabra profeta viene de la palabra griega profetes. Mencionados tanto en el Antiguo
Testamento como en el Nuevo Testamento, los profetas son personas que hablan de parte
de Dios. En el Nuevo Testamento, el título principalmente habla de aquellos que usan el
don de profecía (1 Corintios 14:29). Un profeta puede tanto ministrar en una iglesia local o
viajar de una iglesia a otra. Hoy día, el Espíritu Santo puede guiar a las personas a dar un
mensaje profético. Tales mensajes no tienen que predecir el futuro. Aquellos que profetizan
tienen el ministerio de fortalecer, confortar y animar al pueblo de Dios (1 Corintios 14:3).
Evangelistas
Los evangelistas tienen el ministerio de llevar el evangelio a los perdidos. En los
tiempos del Nuevo Testamento, algunos fueron usados en la iglesia local con el don del
Espíritu, mientras otros viajaban de iglesia en iglesia. En cualquier caso, ellos ministraban
en su mayoría a los perdidos. El pastor en el Nuevo Testamento también era animado a
hacer el trabajo de evangelista (2 Timoteo 4:5). Felipe, un diácono en la iglesia primitiva,
fue llamado ―Felipe el evangelista‖ (Hechos 21:8). El ministerio de evangelista es esencial
para la salud de cada iglesia.
Pastores
Los pastores ven las necesidades espirituales de su ―rebaño‖ (Juan 21:15–17; Hechos
20:28). Los pastores del medio oriente realizaban muchos papeles: eran vigilantes que
debían estar alerta ante cualquier peligro, guardias que protegían a las ovejas del ataque,
guías que conducían a las ovejas hacia el alimento y agua, y, cuando era necesario,
cuidadores que curaban a las ovejas. Dios da pastores como regalos para la iglesia para que
cumplan con todos esos papeles.
Los pastores también son llamados ancianos u obispos. Anciano viene de la palabra
griega presbiteros, de la que se deriva la palabra presbítero. Los judíos llamaban ancianos a
los que gobernaban las sinagogas, y los cristianos usaban este término para referirse a
aquellos que dirigían las iglesias. Pablo da las cualidades de un anciano en 1 Timoteo 3:2–7
y Tito 1:7–9. Los ancianos eran hombres maduros espiritualmente quienes eran elegidos o
señalados para esta posición.
La palabra obispo fue usada para referirse a aquellos que eran ancianos. Viene de la
palabra griega episkopos y literalmente significa ―supervisor‖ o superintendente. En los
tiempos del Nuevo Testamento, los obispos tenían el ministerio de un pastor en que ellos

Los apóstoles eran ministros con una gran autoridad No. Jesús llamó a los apóstoles de manera
personal y única para establecer la iglesia y escribir las Escrituras. Hoy en día tenemos individuos
con un ministerio apostólico. Ellos son personas llamadas a establecer nuevos campos del trabajo
(a menudo en misiones mundiales) y su ministerio está caracterizado por maravillas y señales.
velaban por la iglesia (Menzies y Horton 1993, 179). Hoy día, los obispos son ministros
que velan o guían otros ministerios.
Maestros
Los maestros eran personas con habilidades especiales para explicar la verdad de la
Palabra de Dios. Algunos eran ministros que viajaban de iglesia en iglesia. El Espíritu
Santo dio a otros como dones a iglesias particulares (Hechos 13:1). Efesios 4:11 junta a
pastor y maestro como un ministerio combinado. Un pastor eficiente necesita ser un
maestro también, aunque no todos los maestros sean pastores necesariamente. Ministran
principalmente a los cristianos, los maestros ayudan al pueblo de Dios a estar firmemente y
basados en la fe.
Diáconos
A pesar de que los diáconos no están enumerados en Efesios 4:11, ellos también son
ministros. La palabra diáconos viene de la palabra griega diakonos que significa
―ministro‖ o ―siervo‖. Pablo dio cualidades específicas para diáconos en 1 Timoteo 3:8–13.
Como los ancianos, los diáconos eran elegidos o señalados para esta posición.
Describa el ministerio de un diácono.
Hechos 6 describe cómo la iglesia primitiva escogió a siete hombres para ser líderes que
servirían. Su trabajo era supervisar el ministerio de la iglesia y las necesidades prácticas de
las personas. A pesar de que la Biblia no los llama específicamente diáconos, su ministerio
era el de un diácono. Los diáconos servían como ayudantes de los ancianos, especialmente
en asuntos prácticos (Hechos 6:1–4; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:8–13). Ellos cuidaban de
los pobres, de los enfermos, y de los débiles.
Algunos ministros tienen más de una clase de ministerio. Por ejemplo, un pastor puede
tener un ministerio evangelista. Tanto ministros como laicos pueden profetizar. Primera de
Corintios 12:28–31 no muestra ningún límite estricto entre clero y laicos. Cualquier
creyente puede ser usado para un ministerio específico en cualquier tiempo dado.
Enumere las varias posiciones de ministerio en una iglesia. ¿Cuáles podían viajar de iglesia en
iglesia? ¿Cuáles eran usualmente elegidos por o señalados a la iglesia local?

Los objetivos del ministerio
Max Lucado contó acerca de la barra de salto de altura que usaba cuando era niño. Él
pasaba horas practicando y estaba orgulloso de sí mismo, hasta que un día su hermano
mayor y algunos amigos vinieron.

Describa el ministerio de un diácono. Un diácono era un siervo de la iglesia que ayudaba al pastor
o a los ancianos en las áreas más convencionales o prácticas del ministerio.
Enumere las varias posiciones de ministerio en una Las principales posiciones ministeriales fueron
las de apóstol, profeta, pastor, maestro, evangelista y diácono. Los apóstoles, profetas, maestros y
evangelistas podían viajar de iglesia en iglesia. Los pastores y diáconos eran elegidos o señalados a
una iglesia en particular.
Levantaron la barra. Cuando ellos saltaban, su mínimo era mi máximo. Ellos empezaban
donde yo terminaba. Ellos saltaban más alto de lo que yo había soñado hacerlo. Cuando se
fueron, dejaron la barra a un nuevo nivel y yo tuve un nuevo concepto de lo que significaba
el salto de altura. Ellos establecieron una nueva marca. (Anderson 1997, 134)
Los ministros no sólo ministran. Ellos guían el camino y ponen la norma en todos los
ministerios de la iglesia. En el capítulo anterior, aprendimos que los objetivos principales
de la iglesia son los ministerios de evangelismo, adoración y la edificación de los santos.
Los ministros conducen la iglesia y ponen las normas en esos ministerios.
Hablar del papel que desempeñan los ministros para llevar a cabo los objetivos de la
iglesia.
Los ministros como líderes en la evangelización mundial
Jesús aclaró su principal misión: ―Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo
que se había perdido‖ (Lucas 19:10). La misión de la evangelización es el centro del
llamado al ministerio. El último mandato de Jesús en Mateo 28:19 es: ―Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones.‖ Así, una prioridad clave del ministerio debe ser
guiar a la iglesia en la evangelización.
Cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos, comparó la evangelización con la pesca.
Él les dijo: ―Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres‖ (Marcos 1:17).
Así como la pasión para pescar, la pasión para evangelizar es mejor vivirla que aprenderla.
Es decir, que gira menos alrededor de la instrucción y más alrededor de la emoción de la
experiencia. El misionero Glenn Ford llevó por primera vez a su hijo a pescar al río Ruaha
infestado por cocodrilos en Tanzania, África. La primera vez que un pez mordió el anzuelo,
este muchacho se olvidó tanto de los cocodrilos como de su alrededor. El vivió la emoción
del momento. Aunque el primer pescado escapó, él no perdió la pasión por la pesca. Glenn
no instruyó a su hijo mucho acerca de la pesca, sin embargo el muchacho pescó en cada
estanque y río cerca de su casa. Más tarde, el hijo de Glenn contagió esta pasión por la
pesca a su propio hijo.
La iglesia evangelística ―empieza con el quiero antes de seguir con el cómo‖ (Crabtree
1997, 28). La pasión por evangelizar empieza con el pastor y otros ministros en la iglesia.
Si ellos tienen pasión por alcanzar a los perdidos, la iglesia tendrá pasión por alcanzar a los
perdidos.
Jesús proveyó el mejor ejemplo de cómo dirigir y capacitar a otros para evangelizar. Él
siguió cuatro pasos básicos que se repiten a través de todo su ministerio.
¿Cómo equipó Jesús a sus discípulos para evangelizar?
1. Jesús comunicó su pasión de alcanzar a los perdidos. Después de su conversación con la
mujer en el pozo, Él dijo a sus discípulos que su comida era hacer la voluntad del Padre. Él
les dijo: ―He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos
para la siega‖ (Juan 4:35). Así comunicó a los discípulos tanto la visión de la cosecha como
la urgencia de la tarea.

¿Cómo equipó Jesús a sus discípulos para evangelizar? Comunicando una pasión por la
evangelización, modelando la evangelización, enviándoles al ministerio, y bautizándolos en el
Espíritu Santo
2. Jesús modeló la evangelización. Él habló a los samaritanos. En otros pueblos, Cristo
predicó acerca del reino, sanó a los enfermos, y expulsó demonios. Cuando un hombre
paralítico estuvo frente a Él, perdonó sus pecados. Jesucristo modeló la evangelización que
se realiza a través del poder del Espíritu Santo.
3. Jesús preparó a otros para realizar la tarea de la evangelización. Él no trató de hacerlo todo
por sí mismo. Por ejemplo, al menos dos veces envió a sus discípulos a ministrar. Primero
envió a los doce (Mateo 10:5) y después envió a los seenta y dos (Lucas 10:1). La tarea del
ministro de hoy día es capacitar a otros para la evangelización y para otros ministerios
(Efesios 4:12).
4. Jesús llenó a sus seguidores con el Espíritu Santo. Él no les enseñó métodos de
evangelización, aunque podemos aprender de sus encuentros evangelistas. Más bien, el
Espíritu de Dios capacitó a los discípulos para cumplir con la tarea para la cual habían sido
llamados. La llenura con el Espíritu Santo es un componente esencial en el mundo de la
evangelización.
Los ministros como líderes de adoración
Una segunda prioridad es dirigir a la gente en adoración. La adoración envuelve todo lo
que hacemos para glorificar a Dios (Romanos 12:1). Sin embargo, para este estudio,
usaremos el término adoración para describir los tiempos cuando la iglesia se reúne para
adorar a Dios colectivamente.
Diferentes partes de la reunión de adoración incluye la alabanza a Dios, cantar, orar,
dar, escuchar la Palabra de Dios, y participar de la cena del Señor (Hechos 2:42–47; 1
Corintios 16:1–2; Efesios 5:19–20). Los ministros son responsables de dirigir a las personas
en todas estas áreas. Adicionalmente, los ministros deberían animar el uso de los dones del
Espíritu en el servicio de adoración (1 Corintios 14:26).
¿Por qué es la adoración parte importante en las reuniones de la iglesia?
Jesús dijo que los adoradores ―en espíritu y en verdad es necesario que adoren‖ (Juan
4:24). La adoración en la que Dios se agrada envuelve nuestro espíritu, es genuina, y
reconoce la verdad de quién adoramos. La adoración prepara el camino para la presencia de
Dios, para escuchar la Palabra de Dios, y la obra del poder de Dios (Rhoden 2003, 20). Los
ministros que dirigen la adoración necesitan siempre dejar espacio para que el Espíritu
Santo revele su presencia. Por supuesto, sabemos que el Espíritu Santo siempre está
presente. Sin embargo, Él revela su presencia en una manera especial cuando el pueblo de
Dios se reúne para adorar.
Los ministros como formadores en la fe
Enumerar cinco cosas que los ministros hacen para edificar a los santos.
El pasaje clave de las Escrituras que se relaciona con el ministerio en la iglesia es
Efesios 4:11–16. Considere este pasaje dado a continuación:

¿Por qué es la adoración parte importante en las La adoración nos lleva a la presencia de Dios, nos
permite verlo como Él es, nos prepara para recibir la Palabra de Dios, y abre puertas para la obra
poderosa de Dios.
Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros,
pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad …, a un varón
perfecto …; para que ya no seamos niños fluctuantes, … sino que, … siguiendo la verdad
en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
¿Cuáles son las tres principales tareas de los ministros del Nuevo Testamento?
Pablo menciona los principales ministerios de la iglesia y dice que juntos tienen un
importante papel, ―capacitar al pueblo de Dios para la obra del servicio‖. La palabra
capacitar es la palabra que se usa para ―equipar‖ o ―completamente amueblado‖ (Menzies
y Horton 1993, 182). El servicio puede también ser traducido como ministerio. Los
ministros edifican el cuerpo de los santos a través de la capacitación de ellos en el
ministerio. Como resultado, los creyentes se vuelven maduros.
Reconocemos la madurez en nuestros hijos en términos de su estabilidad y aceptación
de responsabilidad. De la misma manera, un cristiano maduro es una persona que acepta y
cumple la voluntad de Dios para su vida (Menzies y Horton 1993, 182). Un cristiano
maduro es estable en la fe. El resultado final del ministerio de capacitación es un grupo de
santos cuyos pies están sólidamente plantados en la Palabra de Dios y en la fe cristiana. Sus
vidas no son fácilmente zarandeadas por ―todo viento de doctrina‖ (Efesios 4:14).
Identifique cinco maneras en que los ministros pueden edificar a los santos.
Algunas de las instrucciones bíblicas más valiosas de cómo edificar o equipar a los
creyentes, las encontramos en la carta de Pablo a Timoteo. Incluidas en las instrucciones de
Pablo, hay cinco maneras importantes de equipar a los santos:
1. Oración. ―Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de
gracias, por todos los hombres‖ (1 Timoteo 2:1). Debemos orar por los hermanos y
hermanas a los cuales Dios nos ha llamado para capacitar. También debemos dirigirlos en
oración y orar con ellos.
2. Nuestro ejemplo. ―Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza‖ (4:12). Las personas observan la vida de sus
líderes más que escuchar sus palabras. Debemos vivir lo que desafiamos que las personas
sean o hagan.
3. Predicando y enseñando la Palabra de Dios. ―Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura,
la exhortación y la enseñanza‖ (4:13). El llamado al ministerio es el llamado a predicar y
enseñar. Como los apóstoles, hemos sido llamados a predicar las buenas nuevas de
salvación (Marcos 16:15). Hacemos discípulos enseñando a los santos a obedecer todo lo
que Jesús nos mandó (Mateo 28:19–20).
4. Corrección y ánimo. Una Escritura favorita para un culto de ordenación es 2 Timoteo 4:2:
―Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende,

¿Cuáles son las tres principales tareas de los ministros Guiar a la iglesia en el evangelismo, guiar a
la iglesia en adoración, y edificar a los creyentes a la imagen de Cristo
Identifique cinco maneras en que los ministros pueden Por medio de la oración, siendo ejemplo,
predicando y enseñando la Palabra, corrigiendo y animando, y entrenándoles para el ministerio
exhorta con toda paciencia y doctrina.‖ Aún cuando corregimos a los santos, es necesario
hacerlo con un espíritu de amor y ánimo.
5. Impartir las habilidades y entrenamientos necesarios para el ministerio. ―Lo que has oído
de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar
también a otros‖ (2 Timoteo 2:2). Pablo advirtió a Timoteo que trasmitiera las habilidades y
conocimiento que él había recibido de otros.
Ningún ejército eficiente envía soldados a la batalla sin antes entrenarlos y armarlos.
Dios ha confiado a los ministros la tarea vital de preparar y equipar a los creyentes para el
trabajo que Él ha dado a la iglesia. Al formar a los santos, los preparamos para que ayuden
a llevar a cabo los otros objetivos de la iglesia.
Autoexamen
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La sanidad divina
En el año 1954, el evangelista Tommy Hicks viajó a la Argentina respondiendo a una
visión. Mientras viajaba a ese país, el nombre del presidente argentino, Perón, venía su
mente. En su intento de conseguir una cita con el Presidente Perón, Hicks se dirigió con el
Ministro de Religión, quien dijo que esa cita sería imposible. Mientras conversaban, el
secretario del ministro entró en el cuarto con una pierna hinchada, pidiendo permiso para
retirarse a casa. Hicks sugirió hacer una oración por la pierna, pero el hombre, burlándose,
dijo: ―Si Jesús mismo estuviera aquí, no podría ayudar con esa pierna.‖ Sin embargo, y sin
sentirse ignorado, Hicks puso su mano sobre la pierna del secretario y oró. Inmediatamente
el dolor de este hombre se fue. Como resultado de esta sanidad, el Ministro de Religión
llevó a Hicks a ver al Presidente Perón, quien le dio permiso para usar un estadio para una
cruzada. A través de la cruzada, muchos más fueron sanos, y Dios envió un avivamiento a
toda la nación de Argentina (Wagner 1986, 20–23).
En cada parte del mundo, muchos de nosotros hemos escuchado —y tal vez
experimentado— testimonios de sanidad. La sanidad no cesó con los apóstoles. En cada
siglo, personas han creído en Dios para que sane los cuerpos enfermos. Los milagros del
Nuevo Testamento han ocurrido siempre que se ha encontrado fe como en el Nuevo
Testamento.
Cristo mandó a los discípulos ―id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura‖ (Marcos 16:15). Él prometió: ―Y estas señales seguirán a los que creen: En mi
nombre echarán fuera demonios; … sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán‖
(16:17–18).
Dios no ha cambiado. Su mandamiento de predicar el evangelio es para los creyentes hoy.
Y su promesa de sanidad es válida hasta hoy. La sanidad divina es parte del evangelio.
Declaración de fe
La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad
ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4–5;
Mateo 8:16–17; Santiago 5:14–16).
Lección 11.1 El problema de la enfermedad
Objetivos
11.1.1 Hablar de la fuente original de la enfermedad y la muerte.
11.1.2 Identificar dos razones por qué los creyentes experimentan enfermedad.
Lección 11.2 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 1
Objetivos
11.2.1 Hablar de las razones por qué creemos que Dios quiere sanar.
11.2.2 Explicar la relación entre la sanidad y el evangelio.
Lección 11.3 La provisión de Dios para la enfermedad, parte 2
Objetivos
11.3.1 Explicar la relación entre la sanidad y la expiación.
11.3.2 Hablar de la relación entre la fe y la sanidad.

El problema de la enfermedad
Después de que su hija había sido horriblemente desfigurada por un accidente después
de su nacimiento, un evangelista dijo a los padres que el pecado de ellos causó el
sufrimiento de la muchacha. Esto aumentó la pena de los padres, y su mente y espíritu
fueron dañados más que el cuerpo de su hija. Ellos se culparon por el accidente y vivieron
bajo auto condenación y culpa por muchos años. ¿La declaración del evangelista era
verdadera? ¡No! Su comentario puso una carga de culpabilidad falsa sobre personas
inocentes (Betzer 1981, 11).
Como ese evangelista, muchos enseñan que nuestras enfermedades son resultado de
nuestro pecado. Mientras el pecado puede traer enfermedades, no es la única fuente. En esta
lección, entenderemos bíblicamente la enfermedad y su fuente, incluyendo las causas de
raíz del pecado y de Satanás. Recordaremos también que los efectos de la enfermedad
llegan a toda persona, sea creyente o no.
La fuente de la enfermedad y la muerte
Hablar de la fuente original de la enfermedad y la muerte.
Podemos rastrear la enfermedad y la muerte desde el pecado de Adán y Eva. ―Por tanto,
como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte‖ (Romanos
5:12). El Señor le dijo a Adán: ―Maldita será la tierra por tu causa‖ (Génesis 3:17). Todas
las dificultades de nuestra vida, incluyendo las enfermedades, vuelven a ese momento. En
un sentido, son resultado del pecado de Adán.
¿Cómo entró la enfermedad y la muerte en el mundo?
Las personas a menudo culpan a Dios cuando los desastres o enfermedades vienen. Nos
preguntamos: ―¿Por qué Dios permite esto?‖ Culpamos a Dios tanto por la enfermedad y la
muerte a consecuencia de ésta. Es cierto que Dios permite el sufrimiento e incluso puede

¿Cómo entró la enfermedad y la muerte en el mundo? La enfermedad y la muerte entraron en el
mundo por el pecado de Adán. Satanás está detrás de la enfermedad y de la muerte porque él
ataca directamente a la persona a través de la enfermedad, él es quién tentó a Adán para que
pecara, y todavía tienta a las personas para que pequen.
usar la enfermedad para cumplir su voluntad, pero eso no significa que Él sea la causa.
Como una lección de juicio, Dios permitió que María estuviera enferma y después la sanó
(Números 12:10–15). Dios también permitió que Job pasara por tiempos de enfermedad
(Job 1:1–2:10), sin embargo Dios no infligió la enfermedad y el sufrimiento de Job. La
Biblia claramente enseña que Satanás fue la causa del problema. Dios permitió el ataque de
Satanás dentro de parámetros trazados y de ahí lo usó para tener victoria sobre él (Menzies
y Horton 1993, 194).
Dios no es el autor de las enfermedades. Él es el autor de la vida. Él añora dar salud a
sus hijos, a pesar de que Satanás solamente quiere promover la enfermedad. Juan 10:10
dice: ―El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan
vida, y para que la tengan en abundancia.‖ Pedro declaró que Jesús ―anduvo haciendo
bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo‖ (Hechos 10:38). Las personas a
quienes Jesús sanó no estaban enfermas por causa de Dios. Estaban enfermas por Satanás.
Una vez cuando Jesús sanó a una mujer encorvada, el jefe de la sinagoga se quejó
porque el milagro había ocurrido en el día sábado (Lucas 13:10–14). En respuesta, Jesús
preguntó: ―Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le
debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?‖ (13:16). Así, Jesús indicó que Satanás
era la causa de la enfermedad de esa mujer.
Las enfermedades pueden venir por un ataque personal directo de Satanás o por el
pecado. A más de su papel de tentar a Adán, Satanás es considerado como el autor de las
enfermedades. El pecado de Adán colocó a la humanidad al alcance de Satanás. Satanás se
opone a Dios, pero no tiene poder para atacar a Dios. En vez de ello, ataca la creación de
Dios. Él disfruta trayendo miseria y sufrimiento a las personas.
El alcance de la enfermedad
Identificar dos razones por qué los creyentes experimentan enfermedad.
Todas las personas, incluyendo a los cristianos, son tocados de alguna manera por el
poder destructivo de la enfermedad. Las enfermedades pueden resultar de muchas cosas.
A veces, la enfermedad es resultado directo del pecado personal. Después de sanar al
paralítico en el pozo de Betesda, Jesús lo miró en el templo y le dijo: ―Mira, has sido
sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor‖ (Juan 5:14). Aquí, Jesús
declara que la enfermedad puede ser una consecuencia directa del pecado personal.
Algunas personas tienen que vivir con el fruto de sus pecados anteriores. Muchos que han
sido liberados de la adicción a las drogas o al alcohol, pueden seguir viviendo con
problemas físicos por su pasada manera de vivir. Una razón por la que Dios odia la
enfermedad es por el efecto en el cuerpo humano. El pecado bloquea el deseo de Dios de
que una persona sea ―lo más fuerte posible moral, espiritual y físicamente‖ (Betzer 1981,
13).
¿Cuál es la relación entre la enfermedad y el pecado personal?
En otras ocasiones, las enfermedades vienen por ataques de demonios. La mujer que
estaba encorvada por dieciocho años había sido atacada por un demonio (Lucas 13:11). En

¿Cuál es la relación entre la enfermedad y el pecado El pecado personal puede traer enfermedad
en la vida de una persona. Sin embargo, no toda enfermedad es causada por el pecado personal.
Marcos 9:17–27, un demonio hacía que un muchacho permaneciera mudo. Sin embargo,
Jesús no trató a todas las personas enfermas como si hubieran tenido demonios. Él no
expulsó un demonio de la suegra de Pedro cuando la sanó (Marcos 1:29–31). Él no echó
fuera demonios del leproso en Lucas 5:12–13 o del ciego en Mateo 20:29–34. Cuando
Jesús se encontraba con demonios, Él los expulsaba. Cuando Jesús se encontraba con
enfermedades, Él sanaba a las personas enfermas. Los demonios pueden causar
enfermedades, pero no todas las enfermedades son causadas por demonios.
Algunas enfermedades son causa de la mala nutrición. Los niños y los adultos en
muchos países pobres sufren muchas enfermedades por causa de la dieta pobre que llevan.
No podemos decir que su pecado, o aún Satanás, hayan causado directamente sus
enfermedades. Ellos son víctimas de la pobreza.
En muchos casos, las enfermedades son simplemente el resultado de vivir en un planeta
pecaminoso y maldito. Envejecemos y morimos por el pecado de Adán. Aun cuando Dios
nos sana, esa sanidad es temporal (Purdy 1994, 509). Todos estamos sujetos a diversas
enfermedades que nos acompañan hasta la vejez porque la salvación no nos libera del
proceso que es parte de la muerte. Hebreos 9:27 indica que cada uno, cristiano o no, está
destinado a morir. De acuerdo a Romanos 8:23, a pesar de que tenemos las primicias del
fruto del Espíritu, ―gemimos dentro de nosotros mismos‖ por la redención de nuestros
cuerpos. Esta redención final está en el futuro, en la segunda venida de Cristo.
Enumere algunas razones por qué los cristianos buenos pueden estar enfermos. Dé algunos
ejemplos.
Algunos han enseñado que las enfermedades en los cristianos resultan ya sea de un
pecado no confesado, o por falta de fe. Sin embargo, esta enseñanza no tiene apoyo en las
Escrituras. La Biblia no da evidencia de esto. En Gálatas 4:13 Pablo escribe: ―Pues vosotros
sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio.‖ A
Timoteo, Pablo le dijo: ―Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu
estómago y de tus frecuentes enfermedades‖ (1 Timoteo 5:23). De acuerdo a 2 Timoteo
4:20, Pablo dejó a Trófimo en Mileto porque estaba enfermo. En otra ocasión, el
compañero de Pablo, Epafrodito, estaba enfermo casi hasta la muerte (Filipenses 2:25–27).
Estos casos enseñan que los cristianos buenos pueden enfermarse. Pablo no los reprendió
por la falta de fe o un pecado no confesado; y nunca negó la enfermedad de ellos. Él
mencionó la enfermedad como parte normal de la vida y de ahí hablaba de las otras cosas.
Los creyentes tal vez se enfermen por muchas razones. Algunas veces Dios permite que
seamos probados para acercarnos a Él (1 Pedro 1:6–7). A pesar de que Dios se preocupa de
nuestra salud física, Él se preocupa más por nuestras prioridades espirituales. Así como usó
el sufrimiento de Cristo para cumplir su propósito, puede hacer lo mismo con nosotros
(Hebreos 2:10). Además, aún no hemos dejado este frustrante mundo (Romanos 8:20–23).

Enumere algunas razones por qué los cristianos buenos Algunos pueden enfermarse por tener
pobres hábitos alimenticios, por mala nutrición o por efectos de la edad. También pueden
enfermarse porque el pecado afecta a todo el planeta, incluyendo la contaminación o la acción de
personas que usan mal la libertad que Dios les ha dado. Por ejemplo, una esposa cristiana puede
contagiase del VIH/Sida de su esposo que no es salvo.
―Vivimos entre el tiempo de la primera venida de Cristo, cuando destruyó la obra del mal, y
su segunda venida cuando finalmente ate el poder de Satanás‖ (Flokstra 1989, 220).
En 1 Corintios 11:29–32, ¿cómo usó Dios la enfermedad para disciplinar a sus hijos?
Juan 9:1–7 cuenta la historia del encuentro de Jesús con el hombre ciego de nacimiento:
―Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es
que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.‖
Cualquier enfermedad que enfrentemos, sea en nuestra vida o en la vida de otros, provee
una oportunidad para que el poder de Dios se revele. El Dios que servimos es un Dios
sanador.

La provisión de Dios para la enfermedad, parte 1
Jonh Wesley, un gran líder de la iglesia y padre de la denominación metodista, creía en
la unción de enfermos con aceite. Wesley enseñó que Dios quiere que la iglesia practique el
don de sanidad hasta que Cristo regrese. Él decía que el don de sanidad se había vuelto
poco común en la iglesia debido a la incredulidad, pero creía que la iglesia podía recobrar
el don a través de la fe. Wesley registró 240 distintas sanidades divinas relacionadas con su
ministerio (Wesley 1983).
Las personas pentecostales aceptan la doctrina de la sanidad divina. Muchos la han
experimentado en sus propios cuerpos. En esta lección, empezaremos a ver las evidencias
bíblicas de la doctrina de la sanidad divina. Enseñaremos que la sanidad divina es parte de
la naturaleza y voluntad de Dios. Es una parte importante de las buenas nuevas.
La sanidad como una característica de la naturaleza de Dios
Hablar de las razones por qué creemos que Dios quiere sanar.
Abraham Lincoln tenía una gran reputación por su integridad que llegó a ser conocido
como ―el honesto Abe‖. Su nombre describía su carácter.
La Biblia usa diferentes nombres para describir a Dios. Isaías 14:27 le llama Señor
Todopoderoso; Él es todopoderoso y puede hacer todo lo que Él quiera hacer. En Éxodo
15:26 Dios dice de sí mismo: ―Yo soy Jehová tu sanador.‖ Sanador es parte de su nombre.
Él es Dios, que sana. Salmo 103:3 asegura: ―Él es quien perdona todas tus iniquidades, el
que sana todas tus dolencias.‖ Dios nos sana porque está en su naturaleza.
¿Cómo revelan los nombres de Dios que sanará a los enfermos?
El pastor Dan Betzer nos cuenta de una vez que el misionero Bob Hoskins tenía una cita
para predicar en su iglesia. Estaba enfermo, con cáncer, Hoskins no pudo asistir y envío a
su hijo en su lugar. Durante el culto, la iglesia cantó el coro: ―Soy el Señor que sana.‖ El
pastor Betzer sintió dirigir a la congregación a voltear hacia la ciudad donde Bob vivía y

¿Cómo revelan los nombres de Dios que sanará a los Los nombres de Dios revelan su naturaleza.
Los nombres muestran que sanar a los enfermos es parte de quien es Él, y que es capaz de sanar
cualquier enfermedad.
cantar: ―Soy el Señor que sana a Bob.‖ En ese momento, al otro lado del estado, Dios sanó
a Bob Hoskins del cáncer. Porque Él es Dios Todopoderoso, no está limitado por tiempo o
espacio. No hay ninguna enfermedad tan grande que Dios no pueda sanar.
La voluntad de Dios para sanar
Jonatan fue soldado durante la guerra civil americana. Una noche, su padre soñó que su
hijo había sido herido y necesitaba ayuda. Cuando este padre encontró las tropas, el
comándate le dijo que muchos de los heridos seguían en el campo de batalla. Él dio
permiso a este padre para ir y buscar a su hijo. El padre encendió una linterna y salió
llamando a su hijo. ―Jonatan tu padre te está buscando.‖ Él encontró muchos cuerpos y
estaba a punto de darse por vencido, de repente escuchó una respuesta muy débil: ―Padre,
aquí estoy. Sabía que vendrías‖ (Hewett 1988, 203–204). El amor llevará a un padre a hacer
lo que sea por ayudar a su hijo.
En Mateo 7:11, Cristo declaró: ―Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas
dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas
a los que le pidan?‖ Santiago 1:17 dice que ―toda buena dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de
variación.‖ Uno de los dones de Dios es la sanidad.
Dios quiere sanarnos. Él no nos sana porque de alguna manera lo hemos ganado o lo
merecemos. Dios quiere sanarnos porque somos sus hijos y nos ama. Juan escribió: ―El que
no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor‖ (1 Juan 4:8).
Cristo nos reveló a Dios. Él dijo: ―El que me ha visto a mí, ha visto al Padre‖ (Juan
14:9). Leemos en las Escrituras que Cristo tuvo compasión por las personas enfermas y las
sanó (Mateo 14:14; 20:34; Lucas 7:13). Él enseñó que la sanidad divina sigue siendo parte
del plan de Dios. Él enseñó que Dios nos ama y que su voluntad es sanar a los enfermos.
¿Cómo sabemos que Dios nos ama y quiere sanarnos?
La sanidad divina como parte del evangelio
Explicar la relación entre la sanidad y el evangelio.
Creemos que la sanidad divina es parte del mensaje del evangelio por cuatro razones:
1. Jesús mandó sanidad cuando Él comisionó a sus seguidores. Cuando envió a los doce, Él
les dio direcciones claras: ―Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha
acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de
gracia recibisteis, dad de gracia‖ (Mateo 10:7–8). Jesús también dio a los setenta y dos un
mandato similar: ―Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a
vosotros el reino de Dios‖ (Lucas 10:9). Estos mandamientos nos enseñan que Jesús sintió
que la sanidad era parte importante del evangelio.
Haga una lista de cuatro razones por las que creemos que la sanidad es parte del evangelio.

¿Cómo sabemos que Dios nos ama y quiere sanarnos? Jesús nos revela al Padre. Sus actos de
compasión prueban el deseo y la voluntad de Dios para sanarnos.
Haga una lista de cuatro razones por las que creemos (1) Jesús mandó a sus seguidores que
sanaran cuando predicaban el evangelio. (2) La sanidad verifica que el mensaje del evangelio es
2. La sanidad verifica que el mensaje del evangelio es verdad. Cristo dijo a los críticos judíos
que creyeran en los milagros aun cuando no creyeran en Él (Juan 10:38). Más tarde, Juan
escribió: ―Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las
cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es
el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre‖ (Juan 20:30–
31). Cuando Jesús mandó a sus seguidores ir al mundo, Él dijo que la sanidad sería una de
la señales que les seguiría (Marcos 16:15–18). Los milagros de sanidad significan que el
mensaje del evangelio es verdad.
3. La salvación incluye la sanidad. Mientras que la palabra griega sozo significa ―salvar‖, la
Biblia la usa también en el sentido de ―sanar‖ porque la salvación es para todas las personas
(Kittel 1964, 1135). Un ejemplo es Lucas 8:48, en el cual Jesús dijo a una mujer enferma
que lo tocó: ―Hija, tu fe te ha salvado.‖ Cuando Dios salva, Él salva completamente. La
sanidad es parte del mensaje de la salvación.
4. Jesús y los apóstoles nos dieron ejemplo al sanar a los enfermos. Jesús no solamente sanó
aquellos que vinieron a Él (Mateo 8:16) sino que también prometió que sus seguidores
harían los mismos milagros (Juan 14:12–14). Los apóstoles sanaron a los enfermos (Hechos
5:12, 16). Cuando Felipe predicó en Samaria, ―muchos paralíticos y cojos eran sanados‖
(8:7). En Éfeso: ―Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera
que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades
se iban de ellos, y los espíritus malos salían‖ (19:11–12). En el Nuevo Testamento, la
sanidad era una señal normal que acompañaba el mensaje del evangelio.
Jesús incluyó a la persona completa cuando habló de la salvación. En la sinagoga
nazarena, Jesús leyó del libro de Isaías y luego aplicó esas palabras para sí mismo. Él dijo
que el Espíritu del Señor le había ungido a él para predicar las buenas nuevas a los pobres y
proclamar vista a los ciegos (Lucas 4:18–19). La sanidad era parte del mensaje de las
buenas nuevas que Él predicó.
Lo mismo sucede hoy día. Por ejemplo, una semana cuando el misionero Glenn Ford y
un grupo de ministros aprendices visitaron una villa en Kenia, les trajeron a un bebé que
había nacido ciego. Sus ojos estaban completamente blancos. Los ministros pusieron las
manos sobre este pequeño y oraron. De repente sus ojos empezaron a abrirse, y él pudo ver
por primera vez. El milagro causó gran emoción en la villa porque todos conocían a este
pequeñito. El milagro divino de sanidad confirmó el mensaje del evangelio que ellos
predicaron ese día. Fundaron una iglesia en la villa que permanece hasta el día de hoy. La
sanidad divina va de la mano con el evangelio.
¿Cree usted que la sanidad divina es diferente del proceso normal de sanidad? Explique.


verdad. (3) La palabra griega para “salvar” incluye la idea de sanidad. (4) Jesús y los apóstoles nos
dieron ejemplo de sanidad a los enfermos.
¿Cree usted que la sanidad divina es diferente del La respuesta podría incluir estas ideas: La
sanidad divina es un acto sobrenatural de Dios que no puede ser explicada por ningún otro medio.
El proceso normal de sanidad puede venir a través del conocimiento y la habilidad humanos.

La provisión de Dios para la enfermedad, parte 2
Cuando un misionero en el África se enteró que su hija necesitaba una cirugía en un
ojo, la familia sabía que no tenía el dinero necesario para esta operación. Ellos comenzaron
a orar que Dios sanara a la niña o de alguna manera supliera esta necesidad. A pesar de que
Dios los había usado para traer sanidad a muchas personas, Dios no escogió sanar a su hija
de manera sobrenatural ese mismo momento. Más bien, Él proveyó el dinero para la cirugía
de una fuente inesperada. Varios años después, la misma hija se enfermó otra vez,
experimentando doble visión. Los doctores pensaron que tenía un tumor en el cerebro. Los
misioneros y la iglesia local oraron por esta necesidad, y en esta vez Dios obró divinamente
sanando el cuerpo de la niña. Dios proveyó sanidad para ella en estas dos ocasiones, pero
en diferentes maneras.
Dios a menudo usa el conocimiento y las habilidades de los doctores y enfermeras para
ayudar a los enfermos. Sin embargo, Él también provee la esperanza de una Fuente más allá
de los doctores. La Biblia enseña claramente que Dios ha provisto sanidad, ya sea de
manera natural o de manera divina.
Sanidad a través de la expiación
Explicar la relación entre la sanidad y la expiación.
En el Antiguo Testamento, Dios usaba la sangre de los animales para remover el
pecado. Él dice: ―Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer
expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la
persona‖ (Levítico 17:11). La expiación era una cubierta para la limpieza del pecado. La
sangre de un animal sustituyó la muerte de un individuo que había pecado.
El Nuevo Testamento enseña que todos los sacrificios del Antiguo Testamento
señalaban hacia la cruz. Hebreos 10:4 declara que ―la sangre de los toros y de los machos
cabríos no puede quitar los pecados‖. Pablo escribió que Dios presentó a Jesús ―como
propiciación por mediio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia‖ (Romanos 3:25).
La sangre de Cristo cubre y quita nuestro pecado; también quita la penalidad y las
consecuencias del pecado (Hebreos 9:11–28). Una de las consecuencias del pecado es la
enfermedad.
Aun los individuos en el Antiguo Testamento relacionaron la expiación con la sanidad.
Para detener las plagas, Aarón hizo una expiación (Números 16:47–48) y David sacrificó
una ofrenda de holocausto y oró (2 Samuel 24:25). Isaías aplicó los beneficios de la
expiación para el sacrificio futuro de Jesús: ―Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y
sufrió nuestros dolores … el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados‖ (Isaías 53:4–5).
Mateo dijo que las palabras de Isaías se cumplieron a través del ministerio de sanidad
de Jesús. ―Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra
echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por
el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras
dolencias‖ (Mateo 8:16–17). Pedro escribió: ―Quien llevó él mismo nuestros pecados en su
cuerpo sobre el madero …; y por cuya herida fuisteis sanados‖ (1 Pedro 2:24).
El pecado trajo enfermedad y muerte. Sin embargo, a través de la muerte de Jesús, Dios
ha librado a su pueblo de la maldición del pecado y de la enfermedad. Podemos ser sanos
por la expiación.
¿Cómo la expiación provee sanidad?
Los medios de nuestra sanidad
Hablar de la relación entre la fe y la sanidad.
Podemos recibir los beneficios de la muerte de Cristo solamente a través de la fe. La fe
es confianza total en Dios y en su Palabra. Repetidamente vemos que en el Nuevo
Testamento se conecta la sanidad con la fe. Cuando dos hombres ciegos se acercaron a
Jesús para ser sanados: ―Les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho‖
(Mateo 9:29–30). Él dijo a la mujer que tenía hemorragia que su fe le había sanado (Marcos
5:34). La fe permitió a un hombre lisiado ser sano bajo el ministerio de Pablo (Hechos
14:9–10). Santiago escribió: ―¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos
de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe
salvará al enfermo, y el Señor lo levantará‖ (Santiago 5:14–15).
Al entender que las circunstancias pueden disminuir la fe, Jesús nunca rechazó a las
personas porque su fe fuera débil. Más bien, Él hizo cosas para avivar la fe, tal como
tocarles. Jesús sabía el poder y la recuperación de ánimo que un simple toque puede hacer.
Él tomó la mano de la suegra de Pedro (Marcos 1:31). Aún a los leprosos que eran
altamente contagiosos y se les consideraba que no estaban limpios, Jesús los alcanzó y tocó
su lepra cuando los sanó (1:41). Para un ciego, Él puso sus manos sobre sus ojos (8:25) y
otra vez puso lodo sobre los ojos de otro ciego y le dijo que se lavara en el pozo de Siloé.
Cuando este hombre obedeció, fue sano (Juan 9:6–7). En todos estos casos, la fe de cada
individuo fue en Cristo más que el método.
Este concepto también se aplica a la unción con aceite mencionada en Marcos 6:13 y
Santiago 5:14–15. La unción con aceite en sí misma no sana. Más bien, es un símbolo del
Espíritu Santo. La oración de fe es lo que trae la sanidad (Betzer 1983, 54).
La verdad clave a la que necesitamos aferrarnos es que la sanidad viene a través de la fe
en una persona: Jesús. La sanidad dentro de un culto puede ser algo bueno. La unción con
aceite es bíblica. Los dones de sanidad son bíblicos. De todos modos, la sanidad es posible
sólo porque Cristo la hizo posible en la cruz. Recibimos sanidad de la misma manera que
recibimos el perdón y la liberación. La sanidad viene cuando nuestra fe ha alcanzado a
Cristo y la recibe.
Explique la relación entre la sanidad y la fe.

¿Cómo la expiación provee sanidad? La expiación cubre pecados y quita el castigo del pecado. Ya
que la enfermedad es una consecuencia del pecado, la sanidad es un beneficio que recibimos a
través de la expiación.
Explique la relación entre la sanidad y la fe. Recibimos la sanidad de la misma manera que
recibimos la salvación. Creemos y confiamos en Dios y recibimos lo que Él nos ofrece.
Algunas veces las personas preguntan que pueden hacer para ser sanos. Porque la
sanidad viene por gracia a través de la fe, no hay pasos garantizados que seguir. Sin
embargo, podemos tomar algunos pasos para edificar nuestra fe:
1. Podemos buscar la presencia de Dios en nuestra vida a través de la oración, alabanza y
adoración. El Espíritu de Dios es el que da la fe que necesitamos para ser sanos (Romanos
12:3; 1 Corintios 12:9).
2. Deberíamos llenar nuestra vida con la Palabra de Dios (Juan 15:7; Romanos 10:17).
3. Deberíamos quitar cualquier cosa que puede impedir nuestra oración o dañar nuestra fe,
incluyendo pecados no confesados o relaciones dañadas (Mateo 6:33; Santiago 5:16; 1
Pedro 3:7).
4. Deberíamos obedecer el mandato de ir a nuestro pastor y recibir la oración de fe (Santiago
5:14).
La sanidad está disponible para todos los creyentes
Así como se mencionó en la lección anterior, Jesús dio el ministerio de sanidad a sus
seguidores diciendo: ―De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago,
él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre‖ (Juan 14:12). Durante su
ministerio terrenal, Jesús mandó a sus discípulos a sanar (Mateo 10:7–8; Lucas 10:9). Antes
de su ascensión, Él prometió y aseguró que el ministerio de sanidad continuaría (Marcos
16:18). Pablo enseñó que el Espíritu Santo ha dado a algunos en la iglesia el don de sanidad
(1 Corintos 12:9, 28). Estos pasajes muestran que la sanidad está disponible para todos los
creyentes.
Es decir, la sanidad no es solamente para personas especiales en la iglesia; es para todos
los que crean en Cristo por fe. Dios dio la sanidad como un regalo de gracia. No debemos
ser sobrenaturalmente justos o santos.
¿Debería una persona decir que está sano aún cuando se sigue sintiendo enfermo? Explique.
A pesar de que es cierto que la sanidad está disponible para todos los cristianos no
significa que todos los cristianos serán sanos. Algunos creyentes luchan con esto porque
piensan que tener fe garantiza que recibirán lo que piden. ¿Cuántos cristianos bien
intencionados han dicho a un hermano enfermo o hermana: ―Si usted tuviera más fe, usted
sería sano‖? La fe bíblica no se basa en esa clase de garantía. Abraham y otros fueron
alabados por su fe a pesar de que ellos nunca vieron cumplirse las promesas de Dios
(Hebreos 11:13). Abraham no vio a sus descendientes establecerse en la tierra prometida,
pero él pensaba con mucha ilusión en esa tierra (11:10). Incluso cuando Dios no nos sana,
pensamos con mucha ilusión en el día cuando todos seremos sanos recibiendo un cuerpo
glorioso (1 Corintos 15:42–44).
Considere al hombre que nació ciego que se describe en Juan 9. Jesús explicó que la
condición de este hombre sucedió ―para que las obras de Dios se manifiesten en él‖ (v. 3).
Aprendamos a ver todo lo que viene a nuestra vida, incluyendo la enfermedad, como una
oportunidad de traer gloria a Dios.

¿Debería una persona decir que está sano aún cuando La Biblia no nos da ningún ejemplo de
alguna persona que hubiera confesado estar sana cuando seguía enferma. Cuando somos sanados,
debemos dar la gloria a Dios. Sin embargo, si no somos sanados, debemos ser honestos y seguir
buscando sanidad.
La fe bíblica se basa en la relación de confianza en un Dios soberano. Creemos en Él
porque sabemos que siempre hará lo que es mejor para nosotros, aún cuando no recibimos
de inmediato lo que pedimos. Es la voluntad de Dios sanar. Cuando oramos, debemos orar
con fe, creyendo que la provisión que Dios ha hecho para nosotros en Cristo es más que
suficiente para nuestra sanidad. Si Él no nos sana, debemos seguir confiando en Él.
Haciéndolo así, damos gloria a Dios no importando lo que pase.
Cuando un predicador empezó a desanimarse porque algunas personas por las cuales él
había orado, no habían sido sanadas, otro pastor le dio este consejo: ―Sigues predicando a
los perdidos aunque no todos sean salvos. De la misma manera sigue orando por los
enfermos, aunque no todos sean sanos.‖ El segundo pastor se dio cuenta que no tenemos
control sobre la sanidad de las personas. Dios escoge cuando es el mejor momento para
sanar, no nosotros. Nuestra responsabilidad es predicar el mensaje y dejar los resultados en
las manos de Dios.
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Once.

La esperanza bienaventurada
Vivimos en un mundo donde las personas están buscando esperanza.
Desafortunadamente, aquello por lo que esperan no es real. Algunos creen que la esperanza
se ha ido ya, diciendo que si una bomba nuclear no nos destruye, la contaminación que
creamos lo hará.
Sin embargo, la Biblia repetidamente asegura que podemos aferrarnos a la verdadera y
viva esperanza. En parte, esta esperanza está fundada en nuestra salvación, la cual ―tenemos
como segura y firme ancla del alma‖ (Hebreos 6:19). Sin embargo, Pablo escribió que ―el
anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque
la creación fue sujetada a vanidad … porque también la creación misma será libertada de la
esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios‖ (Romanos 8:19–21).
Como creyentes, ―gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la
redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos‖ (8:23–24). Dios no nos
permitirá destruir el mundo. Él está en control, y Él tiene un plan.
Esa esperanza nos puede sostener a través de los tiempos difíciles. Pablo declaró que
podemos resistir las tentaciones del mundo y vivir piadosamente porque estamos
―aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios
y Salvador Jesucristo‖ (Tito 2:13). Un día, Jesús, el gobernador propio de este mundo,
vendrá. Su venida es nuestra esperanza bienaventurada.
Declaración de fe
La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que
estén vivos en la segunda venida del Señor es la esperanza inminente y bienaventurada de
la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16–17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51–52).
Lección 12.1 Dos fases de la segunda venida de Jesús
Objetivos
12.1.1 Hablar de lo que ocurrirá en el rapto.
12.1.2 Explicar la diferencia entre el rapto y la revelación.
Lección 12.2 El tiempo del rapto
Objetivos
12.2.1 Comparar y contrastar tres puntos de vista acerca del rapto.
12.2.2 Identificar cuatro razones por las que creemos en un rapto antes de la tribulación.
12.2.3 Explicar cuál es el significado del inminente retorno de Cristo.

Dos fases de la segunda venida de Jesús
El Nuevo Testamento hace referencia a la segunda venida de Cristo más de 300 veces
(Menzies y Horton 1993, 213). Jesús prometió a sus discípulos que Él regresará y los
llevará con Él (Juan 14:3). Los ángeles también dieron este mensaje, confirmando su pronto
regreso: ―Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido
tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo‖ (Hechos 1:11).
El regreso de Cristo es algo maravilloso. Es algo que debemos esperar y desear (2
Timoteo 4:8). Es nuestra esperanza bendita (Tito 2:13). Cristo dice que con su regreso
vendrá un tiempo de gran aflicción y señales visibles (Mateo 24:21–22).
¿Cuál es el significado de las numerosas referencias a la segunda venida de Cristo en el Nuevo
Testamento?
Sabemos que la venida del Señor es algo bueno que debiéramos añorar. Puede suceder
en cualquier momento. Pero también sabemos que algunas señales se deben cumplir y su
regreso incluirá tiempos de gran aflicción. ¿Cómo podemos manejar este aparente
conflicto? El conflicto desaparece cuando entendemos que el regreso de Cristo ocurrirá en
dos fases.
Encontrarnos con Cristo en el aire
Hablar de lo que ocurrirá en el rapto.
La iglesia primitiva creyó que Cristo regresaría en cualquier momento. Mientras tanto,
muchos de los primeros creyentes murieron, sea por causas naturales o siendo mártires. La
iglesia empezó a preocuparse. Ya que esos santos murieron, ¿se podrían perder el regreso
del Señor? Pablo les respondió con mucha seguridad:
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que
vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes
para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los
unos a los otros con estas palabras. (1 Tesalonicenses 4:16–18)
Cristo regresará y encontrará a los creyentes en el aire. Los muertos resucitarán
primero, aquellos que están vivos serán levantados en el aire, y todos estaremos con Él por

¿Cuál es el significado de las numerosas referencias a Inspirados por el Espíritu Santo, los
escritores del Nuevo Testamento sabían que la venida de Cristo era un tema importante para los
creyentes. La esperanza bienaventurada nos ayuda a fortalecernos y animarnos en nuestra fe
cristiana.
la eternidad. Este acontecimiento es lo que conocemos como el rapto. La palabra rapto no
se encuentra en la Biblia pero viene de la palabra latina que significa ―arrebatados‖ que se
encuentra en el versículo 17.
¿Cuál es la secuencia de los acontecimientos del rapto?
Tal vez algunos de nosotros hemos tenido miedo de habernos perdido el rapto cuando
llegamos a casa y encontramos que todos se han ido. Jenny experimentó esto cuando vino a
su casa una tarde después de vagar por los campos cercanos. Ella encontró la casa cerrada
con llave y muy tranquila. Sus padres, hermana y el jardinero se habían ido. Ella esperó y
esperó hasta que oscureció, entonces comenzó a preocuparse. Ella sabía que todos los
demás eran buenos cristianos, y comenzó a temer que se hubieran ido en el rapto y ella se
hubiera quedado.
Para los creyentes, tal aprehensión es infundada, pero para los no creyentes, el miedo es
real. Las palabras de Pablo en 1 Tesalonicenses enseñan claramente que el rapto es sólo
para los creyentes. Son ―los muertos en Cristo‖ —aquellos que murieron en la fe— los que
resuciten primero. Diciendo que aquellos que tienen la esperanza del regreso de Jesús, se
purifican (1 Juan 3:2–3), Juan enseña que son los hijos de Dios quienes verán a Cristo. Un
día, Cristo vendrá y arrebatará una generación entera de creyentes junto con todos los
santos que murieron a través de los años. Él dejará a los muertos que hubieran pecado y
todos los que han rechazado la salvación de Jesucristo.
Pablo habla más acerca del rapto en Romanos y 1 Corintios. Él declara que nosotros
esperamos ―la adopción, la redención de nuestro cuerpo‖ (Romanos 8:23). Ya tenemos el
testimonio del Espíritu de que somos hijos de Dios (8:16). El proceso se completará cuando
nosotros recibamos nuestro cuerpo nuevo. Cuando la iglesia de Corinto preguntó qué clase
de cuerpos recibiremos, Pablo les explicó:
He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en
un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta,
y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque
es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad. (1 Corintios 15:51–53)
Este pasaje nos da dos verdades acerca del rapto: (1) sucederá de repente, en menos
tiempo de los que podemos abrir y cerrar nuestros ojos, y (2) recibiremos un cuerpo nuevo
e inmortal. Juan dijo que le veremos ―tal como él es‖ (1 Juan 3:2). Esos cuerpos no estarán
sujetos a las gripes, cáncer u otras enfermedades. Nuestros cuerpos serán como el cuerpo
resucitado de Jesús. Seremos inmortales. Esto es, que nunca más estaremos sujetos a la
muerte.
Después del rapto, los que quedaron en la tierra pasarán por el tiempo de prueba que
llamamos la gran tribulación. (Hablaremos de la gran tribulación en la próxima lección.)
Sin embargo, los creyentes estarán en el cielo con Cristo para un tiempo de celebración y
recompensa. Pablo escribió que nosotros ―comparezcamos ante el tribunal de Cristo‖,

¿Cuál es la secuencia de los acontecimientos del rapto? Las personas que murieron en la fe
resucitarán primero y se les dará nuevos cuerpos. Los creyentes que estén vivos serán
transformados y también recibirán un nuevo cuerpo. Todos seremos levantados y nos
encontraremos en el aire con nuestro Señor.
dónde recibiremos ―según lo que haya hecho‖ (2 Corintios 5:9–10). Pablo advierte: ―La
obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será
revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de
alguno que sobreedificó, recibirá recompensa‖ (1 Corintos 3:13–14). El tribunal de Cristo
no es acerca del pecado porque el pecado de los creyentes fue quitado en la cruz. Más bien,
el tribunal de Cristo es un tiempo de recompensas para aquellos que han sido fieles con sus
talentos y tiempo.
El regreso de los creyentes con Cristo a la tierra
Explicar la diferencia entre el rapto y la revelación.
El rapto se llevará a cabo en secreto. Las masas no verán a Jesús. El no vendrá a la
tierra pero nos recibirá en el cielo y nos llevará para estar con Él. Esta es la primera etapa
de su segunda venida.
Sin embargo, las Escrituras hablan de una segunda parte de la venida de Cristo que
llamamos ―la revelación de Cristo‖ (Menzies y Horton 1993, 229). En esta segunda fase,
Cristo vendrá a la tierra y se parará en ella, se revelará a todas las personas. Diferente a la
primera fase dónde Él viene por sus santos (1 Tesalonicenses 4:17), esta vez, el Señor
vendrá con los santos. Judas 14 menciona una profecía que dice: ―He aquí, vino el Señor
con sus santas decenas de millares.‖ Juan también escribió de este acontecimiento en
Apocalipsis 19:11–15:
Contraste el rapto con la revelación de Cristo.
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba
Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea … Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino
finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada
aguda, para herir a las naciones, y él las regirá con vara de hierro.
Antes de esto la novia de Cristo fue vestida con ―lino fino, limpio y resplandeciente‖.
Juan explica que ―el lino fino es las acciones justas de los santos‖ (19:8).
Así que, acompañado de sus seguidores, Cristo regresará como juez y gobernante. Él
estará en el monte de los Olivos, ―y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el
oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará
hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur‖ (Zacarías 14:4).
Los ángeles en Hechos 1:11 predijeron un regreso literal y físico de Cristo a la tierra
cuando dijeron que Él ―así vendrá como le habéis visto ir al cielo‖. Apocalipsis 1:7 también
habla de un regreso público de Cristo: ―He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá,
y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Amén.‖
Jesús vendrá físicamente a la tierra (1) a revelarse a sí mismo, (2) a presentar a los santos,
(3) a juzgar a los enemigos, y (4) a comenzar el gobierno terrenal conocido como el milenio
(Menzies y Horton 1993, 229). Hablaremos de estos eventos en el siguiente capítulo.
Albert Raboteau describe una reunión secreta de oración entre varios esclavos en el
estado de Virginia en el año de 1847. Se reunían en un pantano, donde tenían

Contraste el rapto con la revelación de Cristo. El rapto ocurrirá en secreto cuando los creyentes se
encuentren con Jesús en el aire. La revelación es un acontecimiento público en la cual los
creyentes regresarán con Jesús a la tierra.
compañerismo, y algunos hablaban de los golpes y de otras crueldades que habían recibido.
Después el culto de oración daba inicio, y la atmósfera cambiaba. Un esclavo dijo: ―El
esclavo olvida todos sus sufrimientos, excepto cuando tiene que recordar a otros las pruebas
que han pasado durante la semana anterior: ‗¡Gracias a Dios, no viviré aquí siempre!‘ ‖
(Yancey 2003, 220). La doctrina de la segunda venida ha provisto esperanza y ha
confortado a los creyentes de cada generación que han sufrido desde que Cristo ascendió.
Esperamos el día en que todos los problemas de este mundo pecaminoso se queden atrás.
―Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos‖ (Apocalipsis 7:17). ―Y huirán la tristeza
y el gemido‖ (Isaías 35:10). ¡Qué bendita esperanza!
¿Por qué cree usted que la doctrina de la segunda venida es importante?

El tiempo del rapto
Un ex ingeniero de la NASA, Ed Whisenant, escribió un libro titulado 88 Reasons Why
the Rapture Could Be in 1988 [88 razones por qué el rapto podría pasar en el año 1988] y
vendió millones de copias (Tan 1998, 2308). Sin embargo, el año llegó y se fue (y ya es
mucho tiempo de eso) sin que el rapto haya ocurrido.
Cristo dijo que nadie sabía el tiempo señalado de Dios para el rapto, ni aun los ángeles
o el Hijo (Marcos 13:32). Sin embargo, las personas quieren saber cuando ocurrirá. En esta
lección, consideraremos lo que la Biblia nos dice acerca del tiempo del rapto. Veremos que
ocurrirá antes de la tribulación y que puede ocurrir en cualquier momento.
El marco de tiempo del rapto
Comparar y contrastar tres puntos de vista acerca del rapto.
Los creyentes de la iglesia primitiva estaban familiarizados con las referencias del
Antiguo Testamento acerca del día del Señor, un tiempo en el que Dios juzgará la tierra
(Joel 2:30–31; Abdías 15). Pedro escribió que ese día vendría ―como ladrón‖ (2 Pedro
3:10). Cuando la iglesia de Tesalónica recibió un informe de que el día del Señor ya había
venido, ellos estaban muy preocupados. ¿Se habían perdido el rapto?
Pablo se dirigió a esta preocupación en 2 Tesalonicenses, diciéndoles que no se
preocupen ―porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de
pecado, el hijo de perdición‖ (2:3).
¿Qué impide que el hombre de maldad se revele?

¿Por qué cree usted que la doctrina de la segunda Su respuesta debería incluir estas razones: (1)
Nos da esperanza para el futuro. (2) Nos anima a servir fielmente. (3) Nos motiva a vivir vidas
santas.
¿Qué impide que el hombre de maldad se revele? La iglesia a través de la cual el Espíritu Santo
obra
Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo
detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel
inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de
su venida. (2:7–8)
El hombre de pecado es el Anticristo del cual Daniel y Apocalipsis predijeron (Daniel
8:11, 23–25; 9:27; 11:31; Apocalipsis 13:3–8). El hombre de maldad no se revelará hasta
que alguien sea quitado (2 Tesalonicenses 2:7). Este alguien no puede ser Jesús, porque Él
ya se ha ido. Más bien parece que es la iglesia a través de la cual el Espíritu Santo obra
(Menzies y Horton 1993, 216).
Por lo tanto, Pablo aseguró que la iglesia no necesita tener miedo de perderse el rapto y
volver en el día del Señor. El hombre de maldad no ha sido revelado aún. Creemos que no
será revelado hasta que Dios lleve a la iglesia en el rapto.
En la lección anterior, enseñamos que Cristo regresará en dos fases: una venida secreta
por los santos (el rapto), seguida de la aparición pública con los santos (la revelación de
Cristo). Los cristianos tienen tres puntos de vista comunes acerca del tiempo del rapto
(Menzies y Horton 1993, 217–219). Algunos creen que la iglesia pasará toda o parte de la
tribulación. La siguiente sección explicará por qué no estamos de acuerdo con este punto de
vista. Otros creen que sólo una elite escogida de cristianos —―los vencedores‖ —serán
tomados en el rapto. Pero la Biblia no habla de un grupo especial de cristianos. Todos
aquellos que tienen fe en Cristo son vencedores (1 Juan 5:4). Somos vencedores
manteniendo nuestra relación con Dios a través de la fe en Jesús. Así, no estamos de
acuerdo en que sólo los cristianos ―vencedores‖ serán llevados en el rapto.
Defina tres puntos de vista del rapto.
En vez de esto, nosotros creemos en el punto de vista pre-tribulacional, que enseña que
el rapto será antes de que la tribulación ocurra. Nosotros tomamos esta postura por varias
razones:
Identificar cuatro razones por las que creemos en un rapto antes de la tribulación.
• Los creyentes son designados a la salvación y no a la ira.
La Biblia describe tres clases de ira. La iglesia siempre ha tenido que soportar la ira de
Satanás y de hombres y mujeres que se han opuesto a Dios. Sin embargo, la Biblia también
habla de la ira de Dios. La tribulación será un tiempo cuando Dios derrame de su ira sobre
la tierra. Las naciones de la tierra sabrán que están experimentando la ira de Dios
(Apocalipsis 6:16–17; 11:18). Apocalipsis 15:1 explica que los acontecimientos de este
capítulo ocurrirán por la ira de Dios.
Enumere cuatro razones por las que creemos en el rapto pre tribulacional.

Defina tres puntos de vista del rapto. (1) La iglesia pasará por toda o parte de la tribulación. (2)
Sólo un grupo especial de cristianos llamados vencedores serán tomados en el rapto. (3) El rapto
ocurrirá antes de la tribulación (pre-tribulación).
Enumere cuatro razones por las que creemos en el rapto (1) Dios no ha designado la iglesia para la
ira. (2) Dios ha prometido guardar a la iglesia de la hora de juicio. (3) El libro de Apocalipsis no
Pablo escribió que la ira de Dios no es para la iglesia: ―Porque no nos ha puesto Dios
para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió
por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él‖ (1
Tesalonicenses 5:9–10). La salvación libra a los creyentes de la ira de Dios (Romanos 5:9;
Efesios 2:3–6; 5:6). No creemos que la iglesia estará aquí durante la tribulación, porque si
así sucediera, tendría que sufrir la ira de Dios.
• Dios ha prometido su protección a los creyentes durante la ―hora de prueba‖.
Como una indicación de que la iglesia puede pasar la gran tribulación, algunos citan las
palabras de Cristo en Juan 17:15: ―No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes
del mal.‖ Sin embargo, no creemos que este versículo se refiera a la tribulación. La
tribulación es la expresión de la ira de Dios, no de Satanás. Dios puede proteger, y protege,
a sus seguidores de Satanás.
Más bien, observamos las palabras de Cristo a la iglesia de Filadelfia en Apocalipsis. Él
prometió a aquellos creyentes que, por su fidelidad, les guardará ―de la hora de la prueba‖
(3:10). Ya que se dirige a las siete iglesias de Asia en Apocalipsis 3, las cuales representan
todas las iglesias, las promesas de Cristo para ellos son para toda la iglesia. Él prometió
guardar a los fieles seguidores de ―la hora de la prueba‖. Vamos a perdernos de la hora de
prueba porque no estaremos en la tierra en ese tiempo.
• Apocalipsis 6–18 no menciona la iglesia.
El hecho de que no se menciona la iglesia en esta porción de Apocalipsis que habla de
la tribulación es significativo y puede señalar un rapto antes de la tribulación. De hecho, la
iglesia no se menciona otra vez hasta las bodas del Cordero en Apocalipsis 19, donde se
describe como la novia de Cristo. Parece que la iglesia no está en la tierra durante el
período de la tribulación. Cuando Apocalipsis menciona a los santos, ellos están en el cielo.
El libro parece contrastar a los que están en la tierra con aquellos que están en el cielo.
• La tribulación es el tiempo del conflicto de Jacob, no del conflicto de la iglesia.
El Antiguo Testamento enseña que la tribulación es un tiempo de conflicto para Jacob,
un símbolo del pueblo de Israel (Jeremías 30:5–7). Daniel llamó el período de la tribulación
la semana setenta de Israel, en la cual el Anticristo romperá un tratado con los judíos
(Daniel 9:27; 12:1). El Apocalipsis repetidamente habla de los judíos, así como de la
referencia de los 144.000 (7:1–8; 14:1–5) y de una guerra entre Satanás y los judíos (12:1–
17).
Pablo escribió: ―Que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya
entrado la plentiud de los gentiles‖ (Romanos 11:25). En otras palabras, el rechazo de los
judíos al evangelio seguirá hasta que el tiempo de los gentiles o de la iglesia haya
terminado. Entonces, ―luego todo Israel será salvo‖ (v. 26). Pablo no se refería a que todo
judío será salvo; más bien, se refería a la nación de Israel. Vendrá un tiempo durante la
tribulación cuando los judíos como pueblo se volverán a Dios.
La inminencia del rapto
Explicar cuál es el significado del inminente retorno de Cristo.

menciona la iglesia en aquellos capítulos que habla de la tribulación. (4) La tribulación es un
tiempo de conflicto para Jacob, no para la iglesia.
Cristo puede venir en cualquier momento. Esta doctrina del inminente retorno de Cristo
es la esperanza bienaventurada de la iglesia. Nada impide que su venida sea hoy o mañana.
A pesar de que algunos dicen que hay ciertas señales que se deben cumplir primero, estas
señales pueden cumplirse durante la tribulación. De hecho, ninguna señal predice el rapto.
Jesús dijo: ―Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo‖ (Marcos 13:33).
En la parábola de los talentos, Jesús indicó un retraso antes de su regreso (Mateo
25:19). Pedro escribió:
Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus
propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promsea de su advenimiento? Porque
desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación. (2 Pedro 3:3–4)
Así como algunos creyentes, los burladores preguntan: ―¿Por qué la tardanza?‖ Pedro
explicó: ―El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es
paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento‖ (3:9). Dios quiere hacer de la salvación algo que esté al alcance de todos
los que la reciban.
¿Por qué creemos en el regreso inminente de Cristo?
Así, ―el día del Señor vendrá como ladrón en la noche‖ (3:10); será de repente e
inesperado. Cuando los discípulos preguntaron a Cristo cuándo establecería su reino, Él les
dijo: ―No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola
potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me
seráis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra‖
(Hechos 1:7–8). En otras palabras, el tiempo de su regreso no era asunto de ellos. Lo que sí
debían realizar era la obra del evangelio. Que todos estemos trabajando fielmente cuando Él
vuelva.
―Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y
aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan‖
(Hebreos 9:28). No estamos buscando al Anticristo o la tribulación. Más bien, escuchamos
el llamado de trompeta de nuestro Redentor. Nuestros ojos añoran y miran hacia el cielo
mientras aguardamos ―la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro
gran Dios y Salvador Jesucristo‖ (Tito 2:13). Deseamos esto, buscamos esto, y esperamos
al Hijo de Dios (1 Tesalonicenses 1:10).
Autoexamen
Haga clic aquí para abrir el autoexamen de Capítulo Doce.

¿Por qué creemos en el regreso inminente de Cristo? Inminente significa que podría suceder en
cualquier momento. Creemos en el regreso inminente porque (1) no hay señal que debe suceder
antes de la venida de Cristo, y (2) el Nuevo Testamento muestra que la venida de Cristo será
repentina e inesperada.

Las últimas cosas
Muchos padres han escuchado esta pregunta, sea una o varias veces, en un viaje
familiar: ―¿Ya llegamos‖? En un sentido, cada creyente hace esta pregunta a Dios. Algunas
veces el viaje parece más largo de lo que esperamos, o suceden imprevistos en el camino.
Muchos de nosotros preguntamos: ―Dios, ¿por qué suceden las cosas de esta manera?
¿Cuándo las cosas estarán mejor?‖
Pablo dijo que vivimos en un mundo de frustración. Esperamos un futuro mejor que aún
no ha llegado (Romanos 8:18–25). Jesús no nos ha dicho el tiempo exacto de cuándo estas
últimas cosas ocurrirán, pero sí nos ha dicho: ―He aquí yo vengo pronto, y mi galardón
conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra‖ (Apocalipsis 22:12). Cuando Él
venga, nos llevará a casa. Viviremos en compañerismo con Él por siempre.
En este capítulo, miraremos el final de nuestro viaje a casa. Estudiaremos la gloria y la
belleza del reino milenario de Cristo así como el juicio final y el destino final de todos los
incrédulos. Después consideraremos la gloria del nuevo cielo y tierra: nuestro propio
destino final como creyentes. Un día, una ciudad construida por Dios se asentará en un
nuevo mundo. Cuando caminemos en la ciudad, hacia la presencia del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, estaremos finalmente y para siempre en casa.
Declaración de fe
El reino milenario de Cristo
La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, que es nuestra esperanza
bienaventurada, seguido por el regreso visible de Cristo con sus santos para reinar sobre
la tierra por mil años (Zacarías 14:5; Mateo 24:27–30; Apocalipsis 1:7; 19:11–14; 20:1–
6).
Este reino milenario traerá la salvación de Israel como nación (Ezequiel 37:21–22;
Sofonías 3:19–20; Romanos 11:26–27) y el establecimiento de una paz universal (Isaías
11:6–9; Salmo 72:3–8; Miqueas 4:3–4).
El juicio final
Habrá un juicio final en el que los pecadores muertos serán resucitados y juzgados
según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, será
confinado a sufrir castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte
segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta (Mateo 25:46;
Marcos 9:43–48; Apocalipsis 19:20; 20:11–15; 21:8).
Los cielos nuevos y la tierra nueva
―Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los
cuales mora la justicia‖ (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:22).
Lección 13.1 El reino milenario de Cristo
Objetivos
13.1.1 Discutir y criticar tres puntos de vista del milenio.
13.1.2 Describir el reino milenario de Cristo.
Lección 13.2 El juicio final
Objetivo
13.2.1 Comparar y contrastar el tribunal de Cristo y el juicio del gran trono blanco.
Lección 13.3 Los nuevos cielos y la nueva tierra
Objetivo
13.3.1 Describir los nuevos cielos y la nueva tierra.

El reino milenario de Cristo
El sargento del ejército de los Estados Unidos Alvin York, fue a Europa durante la
Primera Guerra Mundial como un soldado desconocido, pero volvió a América como un
héroe. Él fue honrado con desfiles en muchas ciudades antes de volver a su casa en
Tennessee. Hoy, muchas personas lo han olvidado y no saben nada de su heroísmo.
Jesús primero vino con muy poco honor. Sólo pocos pastores vieron la celebración
divina que dio la bienvenida a su nacimiento. Sin embargo, Él regresará con toda gloria y
honor. El mundo no lo olvidará después de algunos desfiles. Él regresará como el Rey de
reyes y el Señor de señores quien gobernará sobre todo el mundo.
Defina milenio.
La palabra milenio no está en la Biblia pero viene de dos palabras latinas: mille que
significa mil y annum que significa año. Entonces un milenio quiere decir mil años. Jesús
volverá como rey terrenal y reinará por mil años (Apocalipsis 20:1–10). En esta lección,
consideraremos tres puntos de vista diferentes del reinado y enseñaremos por qué creemos
que el punto de vista premilenario es correcto. Después, veremos las condiciones de la
tierra durante el milenio.
La segunda venida de Cristo precederá el milenio
Discutir y criticar tres puntos de vista del milenio.
Los cristianos usualmente siguen uno de los tres puntos de vista principales acerca del
reino milenario con relación a la segunda venida: postmilenial, amilenial o premilenial.
• El postmilenialismo cree que el milenio empezó con la resurrección de Cristo y terminará
con su segunda venida. Post significa ―después‖; es decir, el punto de vista postmilenario
mantiene que la segunda venida de Cristo ocurrirá después del milenio. Diciendo que
Satanás fue atado a la cruz, los postmilenialistas no creen en un futuro reino terrenal. Ellos
mantienen que nosotros mejoraremos el mundo por medio de la predicación del evangelio,
y Jesús regresará cuando el mundo entero sea cristiano. Los postmilenialistas no esperan
que las promesas de Dios para Israel se cumplirán en el futuro.
Sin embargo, la Biblia describe el milenio como un tiempo de mil años de paz. Cuando
los discípulos preguntaron a Cristo acerca de las señales de su venida, Él les advirtió que la
tierra podría volverse peor y la maldad podría aumentar. Él dijo que un tiempo de gran
angustia y engaño vendría (Mateo 24:3–31). Los últimos días serán tiempos terribles (2
Timoteo 3:1). Cuando miramos alrededor, podemos ver que la tierra no se ha vuelto un
lugar santo o más pacífico. Ni la Biblia ni los eventos actuales del mundo apoyan un punto
de vista postmilenial.
• El prefijo a significa ―no‖; de esta manera, el amilenialismo dice que no habrá ningún
milenio en la tierra. Los amilenialistas espiritualizan las profecías del milenio y creen que
se cumplieron en Jesús. Como los postmilenialistas, ellos creen que Satanás fue atado en la
cruz.
El punto de vista amilenialista tiene dos problemas. Primero, el Nuevo Testamento no
presenta un cuadro de Satanás atado. Pedro dijo: ―Vuestro adversario el diablo, como león
rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar‖ (1 Pedro 5:8). Al escribir el
Apocalipsis después del ministerio de Jesús, Juan señaló hacia los eventos futuros cuando
habló de que Satanás será atado (Apocalipsis 20:2). Vendrá un tiempo cuando Satanás será
completamente atado y quitado, pero ese tiempo no es ahora.
Segundo, los amilenialistas espiritualizan las profecías del Antiguo Testamento acerca
del milenio. Ellos creen que la promesa de Ezequiel de un futuro Israel (Ezequiel 36) se
refiere a la iglesia o al cielo, no a la nación de Israel en sí misma. Sin embargo, el nuevo
nacimiento de Israel después de la Segunda Guerra Mundial muestra que Dios tiene un plan
futuro para los judíos. Pablo esperaba claramente que todos los israelitas fueran salvos
(Romanos 11:26). Esto no puede suceder si los israelitas no tuvieran una identidad
nacional. El regreso de los judíos a Israel y el reino físico de Cristo en Israel son profecías
claras tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento (Horton 1991, 20).
Basados en estas razones, rechazamos el punto de vista amilenialista del milenio.
• El punto de vista premilenario indica que Cristo volverá antes de que el milenio empiece
(pre significa ―antes‖). Los premilenialistas interpretan las profecías bíblicas lo más
literalmente posible. Ellos creen que las cosas se pondrán peor antes de que se pongan
mejor, que la humanidad es pecadora y el mundo se desliza hacia el juicio. Este punto de
vista defiende un futuro milenio literal cuando Cristo reine en la tierra. Él regresará con sus
ángeles y los santos a destruir el reino del Anticristo. Satanás será atado por mil años, y
Cristo gobernará en la tierra como rey durante ese tiempo.
Nosotros creemos que el punto de vista premilenario es el más bíblico porque está de
acuerdo con las parábolas y enseñanzas de Cristo. Además, explica la actividad actual de
Satanás y permite un espacio para las profecías del Antiguo Testamento acerca de la
restauración de la nación de Israel.
Compare y contraste los tres puntos de vista acerca del milenio.
Satanás será atado por mil años
La tribulación termina con una gran batalla (Apocalipsis 19:11–21). Cuando Cristo
regresa con su ejército de santos, los ejércitos del mundo se juntarán para pelear contra Él.
No tendrán ninguna oportunidad. El Anticristo y el falso profeta serán capturados y echados
en el lago de fuego, y el resto del ejército del Anticristo morirá (19:20–21). Después de esto
Satanás será encerrado:
Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la
mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil

Compare y contraste los tres puntos de vista acerca del El punto de vista postmilenario cree que el
milenio empezó con la resurrección de Cristo y terminará con su segunda venida. El punto de vista
amilenial espiritualiza las profecías y enseñanzas del Antiguo Testamento y dice que no hay un
milenio literal. Ambos puntos de vista creen que Satanás fue atado a la cruz. El punto de vista
premilenial cree que el milenio empezará con la segunda venida de Cristo y será literalmente mil
años de reinado. Satanás no será atado hasta que empiece el milenio.
años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más
a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado
por un poco de tiempo. (Apocalipsis 20:1–3)
Dios atará a Satanás al inicio del milenio, y será encerrado en un lugar donde no podrá
escapar. Tener completa paz es imposible mientras Satanás esté suelto. La ausencia de
Satanás permitirá el gobierno pacífico del milenio. Sin embargo, a pesar de que Satanás ya
no estará, los que sobrevivieron la tribulación seguirán teniendo la naturaleza pecaminosa.
Por lo tanto, la posibilidad de pecado estará presente.
Explique qué sucederá con Satanás después de la tribulación.
Cuando la tierra disfrute de paz por mil años, Satanás ―debe ser desatado por un poco
de tiempo‖ (Apocalipsis 20:3). La Biblia no explica por qué debe ser liberado, pero una
parte del plan de Dios lo requiere (Thiessen 1949, 514). Después de su liberación, Satanás
otra vez engañará a las naciones. Muchos de los que sobrevivan la tribulación, con todos
sus descendientes, nunca habrán confiado en Cristo para la salvación. Cuando Satanás
aparezca otra vez, aceptarán sus mentiras y se subleverán en contra del gobierno de Jesús.
Ellos rodearán ―el campamento de los santos‖ (Apocalipsis 20:9).
Las personas tendrán la oportunidad de escoger una vez que Satanás sea libre al final del milenio.
¿Por qué cree usted que muchos escogerán seguirle a él?
Fuego caerá del cielo y los destruirá. Entonces Dios arrojará al diablo en el lago de
fuego junto a la bestia (el Anticristo) y el falso profeta (20:10).
Cristo reinará en la tierra como rey por mil años
Describir el reino milenario de Cristo.
Zacarías habló del día en que Cristo volvería a la tierra y pelearía contra las naciones
(Zacarías 14:1–9). ―Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que
está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio‖ (v.
4). ―Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre‖
(v. 9). Cristo gobernará sobre un reinado perfecto que el mundo nunca ha visto jamás. Su
reino tendrá las siguientes características:
Describa el Reino milenario en sus propias palabras.

Explique qué sucederá con Satanás después de la Él será capturado, atado y encerrado en el
abismo por mil años. Luego será desatado por un tiempo y guiará a las naciones en una revuelta
en contra de Cristo. Él será derrotado y echado al lago de fuego por la eternidad.
Las personas tendrán la oportunidad de escoger una vez Seguirán teniendo la naturaleza
pecaminosa y nunca habrán puesto su fe en Cristo. Como los primeros humanos, ellos querrán ser
como Dios y tomar su lugar para gobernar sus propias vidas.
Describa el Reino milenario en sus propias palabras. El Reino implicará un tiempo de la paz
mundial cuando los santos gobiernen con Cristo. La maldición será quitada, la tierra será
productiva, y los animales salvajes vivirán juntos en paz.
• La maldición será levantada de la tierra. ―Porque también la creación misma será libertada
de la esclavitud de corrupción‖ (Romanos 8:21). Nuestro Señor quitará la maldición de la
humanidad y de toda la creación. Toda la tierra vendrá a ser fructífera (Isaías 35:1; Ezequiel
36:30). Aún los animales cambiarán (Isaías 11:6–9; 35:9; 65:25). Los animales salvajes
serán domesticados. Los animales domésticos no tendrán miedo. Los animales vivirán
juntos en armonía, y la vida humana será extendida (Isaías 65:20–23).
• La nación de Israel será restaurada con Cristo en el trono de David. Algún día, ―todo Israel
será salvo‖ (Romanos 11:26). Ezequiel predijo que el Señor devolvería a los israelitas a su
tierra (Ezequiel 37:21–23). Dios dice: ―y los salvaré de todas sus rebeliones … y los
limpiaré‖ (v. 23). Ellos serán su pueblo, y Él será su Dios. ―Mi siervo David será rey sobre
ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor‖ (v. 24). Ellos vivirán en paz en la tierra
prometida, por siempre (vv. 25–28). Estas profecías se cumplirán en el milenio cuando
Cristo reine en la línea de David.
• El mundo disfrutará de mil años de paz. No se necesitarán de ejércitos poderosos. Los
campos militares estarán cerrados. Las armas de guerra serán cambiadas por instrumentos
de paz (Isaías 2:4; Miqueas 4:3–4). Aún los árabes y los judíos serán amigos durante el
milenio (Isaías 19:23–25).
Algunos creen que la predicción de Ezequiel de un nuevo templo, no puede ser literal porque Cristo
cumplió con los requisitos de los sacrificios del Antiguo Testamento. ¿Está de acuerdo? ¿Por qué
sí o por qué no?
• La gloria del Señor descansará en el templo reconstruido. Ezequiel 40–46 nos da la visión
del profeta de un nuevo templo. Los rituales de sacrificio y ofrenda serán restaurados.
Muchos premilenialistas creen que esas profecías son literales. Ellos creen que los
sacrificios son conmemorativos, así como los símbolos rituales de la Santa Cena (Horton
1996, 204). Otros creen que ya que Cristo cumplió con el sistema de sacrificios (Hebreos
8:13; 9:9–28; 10:1, 18), la restauración de los rituales es simbólico antes que literal.
• Los creyentes gobernarán con Cristo. Las Escrituras claramente enseñan que los santos
gobernarán con Cristo. Pablo dijo a Timoteo: ―Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él,
también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él‖ (2 Timoteo 2:11–12).
Juan escribió que los mártires de la tribulación volvieron a vivir y reinaron ―con Cristo mil
años‖ (Apocalipsis 20:4). Pablo preguntó: ―¿O no sabéis que los santos han de juzgar al
mundo?‖ (1 Corintios 6:2). Aquí juzgar tiene la idea del Antiguo Testamento de reinar
(Horton 1996, 212).
¿A quién gobernaremos durante el milenio? Aunque aquellos que recibieron la marca
de la bestia serán condenados (Apocalipsis 14:9–11), la Biblia no dice que todas las
personas recibirán la marca. También parece que muchos en la tierra no serán destruidos en
la batalla cuando Cristo vuelva. Satanás será atado y no podrá engañar a las ―naciones‖
(20:3), refriéndose a las personas que sobrevivieron la tribulación. Estas personas recibirán
las bendiciones del reino milenario. Ellos llenarán la tierra y vivirán bajo el gobierno de
Cristo y de los santos de Dios. El mundo tendrá un rey perfecto con condiciones perfectas
por mil años. No obstante, muchos no aceptarán la salvación de Jesús. Ellos escucharán al
tentador y caerán en la destrucción al final del milenio.

Algunos creen que la predicción de Ezequiel de un La respuesta será personal.

El juicio final
Mientras la mayoría de personas y culturas creen en alguna clase de vida después de la
muerte, no están seguros de qué clase de vida será. Ellos quieren saber: ―¿A dónde iré
cuándo muera?‖ Así como los antiguos egipcios, algunos han hecho preparaciones para
ayudar a los muertos en su siguiente vida. Desafortunadamente, todos los rituales y
preparaciones no ayudan en nada a la persona muerta. Su destino eterno descansa en la
respuesta a una sola pregunta: ¿Aceptó esta persona a Jesucristo como Señor y Salvador?
La Biblia enseña que cada persona enfrentará el día del juicio final que está después de
la muerte. Esta lección se enfoca en el tema del día del juicio final y el destino eterno.
La enseñanza de la Biblia acerca de la resurrección de los muertos
Comparar y contrastar el tribunal de Cristo y el juicio del gran trono blanco.
Algunas versiones de la Biblia usan la palabra infierno tanto para el lugar de los
muertos y el destino eterno de los perdidos. Sin embargo, el Nuevo Testamento usa la
palabra Hades primordialmente para describir el lugar de los muertos, el mundo oculto
donde las almas humanas fueron enviadas después de la muerte.
Explique la relación entre el Hades, el paraíso y el infierno.
Antes de la resurrección de Cristo, tanto los muertos justos como los injustos se fueron
al Hades (Buswell 1962, 304). Pareciera que el Hades se refería tanto a un lugar de
comodidad y bendición, llamado paraíso, y a un lugar de gran sufrimiento, comparado al
infierno. (Debemos tener cuidado, sin embargo, de no confundir el infierno con el lago de
fuego, el destino final de Satanás y los malvados.) Mientras los muertos justos fueron al
paraíso, los muertos injustos fueron al lugar de sufrimiento.
Aún después de la resurrección de Jesús, la Biblia no menciona el Hades como un
destino para los muertos justos. Las almas de los justos que mueren van inmediatamente a
la presencia del Señor (2 Corintios 5:6–8; Filipenses 1:23–24).
Aun para los injustos, el Hades no es el destino eterno, porque todas las personas
resucitarán (Juan 5:28–29; Hechos 24:15). ―Y muchos de los que duermen en el polvo de la
tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión
perpetua‖ (Daniel 12:2). Esto sucederá en dos etapas. Primero será la resurrección de los
creyentes, de los cuales Cristo es el primero. A pesar de que tanto el Antiguo Testamento
como el Nuevo Testamento raramente muestran registros de personas que se han levantado
de la muerte antes de Jesús, todos estos individuos enfrentaron la muerte por segunda vez.
Jesús, por otro lado, fue resucitado a vida eterna. De la misma manera, los creyentes
resucitarán a vida eterna. Esta resurrección sucederá con el rapto (1 Corintios 15:22–23; 1
Tesalonicenses 4:16) y el terminará con la resurrección de los mártires de la tribulación:

Explique la relación entre el Hades, el paraíso y el El Hades era el destino tanto para los muertos
justos como para los injustos hasta la resurrección de Cristo. Los injustos fueron al infierno, y los
justos fueron al paraíso. Hoy día los justos que son salvos y mueren no van al Hades; van directo a
la presencia del Señor.
Y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta
que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. los demás muertos no
volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Bienaventurado y santo el que tiene
parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que
serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. (Apocalipsis 20:4–6)
La segunda resurrección sucederá mil años después que haya terminado la primera, al final
del milenio (20:5). Es para los perdidos durante toda la historia.
Ambas resurrecciones conducen a un tiempo de juicio, el cual es un concepto que se
encuentra en toda la Biblia. Dios juzgó a Adán, Eva y la serpiente en el jardín del Edén
(Génesis 3:14–19). Él juzgó el mundo de Noé y las ciudades de Sodoma y Gomorra (6:5–
13; 19:24). Salomón escribió que ―Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa
encubierta, sea buena o sea mala‖ (Eclesiastés 12:14). Aquellos que son parte de la primera
resurrección irán al tribunal de Cristo. Los de la segunda resurrección irán al juicio del gran
trono blanco.
Los creyentes en el tribunal de Cristo
El tribunal de Cristo es solamente para los creyentes y sucederá antes del milenio. Pablo
preguntó a los creyentes: ―Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué
menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo‖
(Romanos 14:10). A los corintios escribió: ―Porque es necesario que todos nosotros
comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya
hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo‖ (2 Corintios 5:10).
Este juicio no es para el pecado, porque nuestro pecado ya fue justificado a través de la
sangre de Jesús. Sin embargo, Cristo juzgará nuestro trabajo basado en nuestras palabras,
acciones, motivaciones y carácter. Nuestra motivación y fidelidad parecen ser el criterio
más importante (Mateo 25:14–30; 1 Corintios 13:3; Colosense 3:23–24; Hebreos 6:10). El
resultado de este juicio será recompensa o pérdida (1 Corintios 3:14–15).
Los pecadores delante del juicio del Gran Trono Blanco
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra
y el cielo, y ningún lugar se econtró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de
pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la
vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según
sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron
los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y
el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló
inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:11–15)
Contraste el tribunal de Cristo con el juicio del gran trono blanco.
El juicio del gran trono blanco viene inmediatamente después de la segunda
resurrección. Por lo tanto, ya que todos los creyentes fueron parte de la primera
resurrección, los individuos que afrontarán este juicio serán los que no han sido salvos a

Contraste el tribunal de Cristo con el juicio del gran trono El tribunal de Cristo es para
recompensas. Sólo los creyentes estarán ahí. Su obra será juzgada en base a su fidelidad,
motivación y otros criterios. El juicio del gran trono blanco es completamente separado. Es
solamente para los perdidos, quienes serán juzgados en base a sus obras y al Libro de la Vida.
través de la historia, grandes y pequeños. El estado de ellos en la vida terrenal no tendrá la
menor influencia. Todos estarán delante de Dios, quien los juzgará basado en dos criterios:
(1) sus trabajos y (2) el Libro de la Vida. Los libros que ―fueron abiertos‖ son
probablemente un registro de su vida. Este juicio no es para revelar la culpabilidad o la
inocencia, porque todos los que estén ahí serán culpables. Más bien, el juicio debe revelar
la justicia de Dios en la sentencia que pronunciará. Cuando el Libro de la Vida sea abierto,
todos aquellos cuyo nombre no esté en el libro serán echados fuera.
La penalidad para aquellos que rechazan a Cristo
La única manera que el nombre de una persona puede estar escrito en el Libro de la
Vida es si esta persona ha recibido la salvación por gracia. Pablo escribió que aquellos que
creen son justificados a través de la fe en Jesús (Romanos 3:21–25). Pedro dijo a los líderes
judíos: ―Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a
los hombres, en que podamos ser salvos‖ (Hechos 4:12). La fe en Cristo es todo lo que nos
salva del destino de aquellos que están delante del gran trono blanco. Todos los que estén
delante del gran trono serán declarados culpables. Sus nombres no estarán en el Libro de la
Vida. Ellos serán arrojados en el lago de fuego.
Describa el destino final de todos los que rechazan a Cristo.
El lago de fuego será peor de lo que nos podemos imaginar, un lugar de pena y
sufrimiento terrible. Será la morada eterna de todos aquellos que rechazan a Cristo como
Salvador. El lago de fuego será la segunda muerte (Apocalipsis 20:14). Aquellos que
experimentan la segunda muerte estarán separados de Dios por siempre. Ellos sufrirán por
la eternidad.
Dios no quiere que nadie muera sin Cristo; Él desea que todos vengan al
arrepentimiento y sean salvos por la gracia a través de la fe (2 Pedro 3:9). Sin embargo
Dios no esperará por siempre. Él nos da la libertad de escoger, sea para aceptar o rechazar a
Cristo. Aceptarle nos trae vida eterna. Escoger la opción de rechazarlo nos lleva a la
desesperación eterna y el sufrimiento.

Los nuevos cielos y la nueva tierra
Dios llamó a Abraham (en ese tiempo Abram) y le dijo: ―Vete de tu tierra y de tu
parentela, y la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré‖ (Génesis 12:1). Más tarde, Dios
prometió que le daría a Abraham tanto como herencia y posesión la tierra de Canaan (15:1–
21). Hebreos nos dice que, por fe, Abraham obedeció a Dios y dejó su casa y fue a la tierra
nueva. Por fe, él vivió en una tienda de campaña como un extranjero. La fe de Abraham le
permitió vivir y morir en la tierra prometida sin ver el cumplimiento de la promesa de Dios
de esta tierra (Hebreos 11:8–9). ¿Cómo fue capaz de hacer esto? ―Porque esperaba la
ciudad que tiene fundamentos, cuya arquitecto y constructor es Dios‖ (v. 10).
Por fe, Abraham sabía que él no estaba en casa todavía. Él estaba mirando hacia un
hogar eterno. En esta lección, daremos un vistazo de nuestro eterno hogar.

Describa el destino final de todos los que rechazan a Ellos estarán juntos con Satanás y la bestia en
el lago de fuego por la eternidad.
Todas las cosas son hechas nuevas
Describir los nuevos cielos y la nueva tierra.
Isaías predijo que un día Dios destruiría este mundo diciendo: ―Y todo el ejército de los
cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro‖ (Isaías 34:4). El Salmo
102:25–27 nos da la misma imagen:
Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán,
mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los
mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
¿Qué sucederá con el mundo después del milenio?
Así, Dios sustituirá este mundo del mismo modo que sustituimos nuestra ropa vieja.
Juan escribió que cuando Dios tome su lugar en el gran trono blanco, la tierra y el cielo
huirán de su presencia (Apocalipsis 20:11). Tal vez esto es porque el pecado pasado los
contaminó (Horton 1996, 247). Pedro también habló de la destrucción del mundo: ―Pero el
día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande
estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay
serán quemadas‖ (2 Pedro 3:10). Él añadió: ―Pero nosotros esperamos, según sus promesas,
cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia‖ (3:13).
En Apocalipsis 21:1, Juan registró: ―Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.‖ Aquí, la palabra nuevo
viene del griego kainos, que significa ―nuevo de una clase diferente‖; es decir, una nueva
clase de concepto u objeto que era desconocido antes. Por ejemplo, la primera vez que un
CD o DVD se produjo era nuevo en ese sentido de la palabra, porque el concepto nunca
había sido pensado antes.
Cuando Dios creó la primera tierra, dijo que era buena (Génesis 1:31). Sin embargo, lo
nuevo, el cielo y la tierra que nunca antes se han visto, serán mejor que nunca (Horton
1996, 251). Dios terminará el plan que empezó con Adán. Él creará un mundo
completamente nuevo y maravilloso donde Él pueda vivir con su pueblo.
La ciudad de Dios
Después de describir el cielo nuevo y la tierra nueva, Juan cuenta otra increíble señal:
―Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido‖ (Apocalipsis 21:2). Al comparar la nueva
Jerusalén con una novia, Juan no se refería a la iglesia sino a la hermosura increíble de la
ciudad de Dios.
La nueva Jerusalén es la ciudad que Abraham estaba esperando. Al leer la descripción
en Apocalipsis, las siguientes observaciones son obvias:
Describa la nueva Jerusalén.

¿Qué sucederá con el mundo después del milenio? El mundo será completamente destruido.
Describa la nueva Jerusalén. Será grande y muy hermosa. Cada lado será de 2.220 kilómetros de
distancia.
• La nueva Jerusalén es muy grande. ―La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud
es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la
altura y la anchura de ella son iguales‖ (21:16). Doce mil estadios son aproximadamente
iguales a 2.220 kilometros. Una ciudad de esta medida podría cubrir la mitad de Norte
América. Además la ciudad es tanto alta como ancha y larga. Algunos piensan que puede
verse como una pirámide con Dios en el tope. Otros piensan que será como un cubo. En
cualquier caso, tendrá muchas habitaciones para todos sus residentes.
• La ciudad es hermosa. Resplandece con la gloria de Dios (21:11). Los fundamentos son
decorados con piedras preciosas (v. 19). Las puertas consisten en perlas gigantes, y las
calles son de oro puro (v. 21). Las cosas que tienen más valor monetario, son materiales de
construcción aquí en la ciudad de Dios.
Eternidad en la presencia de Dios
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él
morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis 21:3–4)
Describa tres acontecimientos que sucederán después del juicio del gran trono blanco.
Ninguna barrera separará a Dios de su pueblo. Ellos serán completamente santos como
Él es santo. Ningún cobarde, incrédulo, abominable o asesino estará ahí (21:8). ―No entrará
en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que
están inscritos en el libra de la vida del Cordero‖ (v. 27). No habrá dolor, sufrimiento o
pena. Viviremos en la presencia de Dios por la eternidad.
¿Qué promesas le gustan más de Apocalipsis 21:3–7? ¿Por qué?
Juan no vio un templo en la ciudad porque la presencia y la gloria de Dios llenarán
todo. Actualmente, hemos recibido el Espíritu Santo como un primer pago de la gloria que
ha de venir. Entonces, recibiremos el cumplimiento de la promesa de Dios. Veremos a Dios
como Él es. Todos seremos santos. Toda la ciudad será un santuario, un lugar santo (Horton
1996, 253).
Alrededor de la ciudad habrá diferentes naciones. Las naciones caminarán a la luz de la
ciudad: ―Y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella‖ (Apocalipsis 21:24). Un río
de vida fluirá del trono de Dios:
Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía
del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del
río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas
del árbol eran para la sanidad de las naciones. (22:1–2)
Las naciones probablemente incluirán los redimidos de toda la tierra quienes gobernaron
con Cristo durante el milenio.
Serviremos a Dios y gobernaremos por la eternidad. Aunque tendremos cuerpos
glorificados, no seremos dioses. Seguiremos dependiendo de Dios para nuestra vida y

Describa tres acontecimientos que sucederán después Dios creará un nuevo cielo y una nueva
tierra. De ahí la nueva Jerusalén bajará a la tierra. Dios vendrá y vivirá con su pueblo por la
eternidad.
salud. El árbol de la vida enseña que sus hojas son para la sanidad de las naciones. Esto no
significa que alguna enfermedad o mal existirán. Más bien, la palabra sanidad significa
salud o bienestar (Horton 1996, 259). Viviremos en la presencia de Dios y le serviremos
por la eternidad. Viviremos en felicidad y alegría interminables. Veremos su cara, y su
nombre estará en nuestras frentes (Apocalipsis 22:4). Seremos santos como es Él. Nuestra
vida reflejará la gloria y el carácter de Dios así como Dios ha planeado desde el principio
cuando creó la especie humana a su imagen.
Dios es soberano, y Él tiene un plan que completará en su tiempo. Su deseo es que
compartamos su gloria y vivamos en su presencia siempre. Juan concluye Apocalipsis con
la invitación: ―Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene
sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente‖ (22:17). El deseo de
Dios es que vengamos a Él por medio de Cristo y recibamos el destino eterno que nos ha
preparado.
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Unidad 3 Evaluación de progreso
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EVALUACIÓN DE UNIDAD 3 Y EXAMEN FINAL
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Repase con detención las lecciones de esta unidad, luego responda las preguntas de la
última evaluación de unidad. Cuando haya completado la evaluación, verifique sus
respuestas con las que aparecen en la clave de respuestas que se encuentra en el material del
alumno. Repase cualquier dato que usted respondió incorrectamente. Repase para el
examen final estudiando los objetivos del curso, los objetivos de cada lección, los
autoexámenes, y las evaluaciones de unidad. Repase el contenido de las lecciones para
refrescar su memoria. Si repasa con cuidado y puede cumplir los objetivos, no tendrá
dificultad en aprobar el examen final.
Glosario


Capítulo
abogado — uno que intercede por otro 7
anarquía — vida sin orden o ignorando la Ley 4
Anticristo —
un gobernador terrenal que gobernará durante
la tribulación y engañará a muchos
haciéndolos creer que él es Cristo
12
apóstol —
uno que es enviado; un ministro llamado por
Cristo y enviado a establecer iglesias
10
bautismo en agua —
una ordenanza en la cual el creyente es
sumergido en el agua, lo que significa que
muere juntamente con Cristo, y de ahí es
levantado, lo que significa que esta persona
6
comparte la resurrección de Cristo
consagrar — separar algo y dedicarlo para el uso de Dios 8
consolador — asesor 7
ministro —
alguien que realiza un servicio espiritual para
Dios
10
regeneración — nuevo nacimiento que da vida al alma 8
Sanedrín —
el concilio máximo de los líderes judíos en el
Nuevo Testamento
5
sanidad divina —
sanidad o volver a la salud o integridad por el
poder sobrenatural de Dios
11
Santa Cena —
una ordenanza que simboliza el cuerpo
quebrantado y la sangre de Jesús
6
santidad

la pureza que viene de la separación del mal y
dedicación a Dios; conformidad con la
naturaleza divina
8
solidaridad —
unidad que viene de un interés común o
normas. La solidaridad de la humanidad se
basa en una necesidad común y en
ascendencia
4
unción —
la presencia o toque del Espíritu Santo sobre
una persona
7
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