Daniel Medvedov

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! S O L E I L !

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Una graciosa historia de Bruselas
!

Madrid
2014
2
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• Leandro Ferrero: “How is the wether
there?”

• Daniel Medvedov: “Rose wether, blue
sky, white clouds, Son. Un antropólogo
americano fue preguntado por un
anciano maya lo siguiente: “Oye, ¿Cómo
llaman ustedes en su lengua, a un Hijo?”
- 'Ah, nosotros lo llamamos “son”.’- dijo
el profesor. El anciano preguntó otra
vez: -“Y cómo llaman al sol?” – ‘¡Eh! -
Lo llamamos “sun”.’ - dijo el
antropólogo. El anciano maya dijo eso:
“¡Qué hermoso, lo llaman con el mismo
nombre que usan para el sol!”. - “¡Nooo,
no!” - se apuró en responder el
americano. -“No es lo mismo, porque
uno se escribe con U -/u/, y el otro con O
-/o/.”

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-“¡Es lo mismo, ¡loco!” – ¡Es lo mismo! -
Sólo que vosotros creéis que es distinto!” -
dijo el viejo maya. Leandro Ferrero
21 hours ago · Like · 1

• Leandro Ferrero: “Si , claro q es lo
mismo! Es como decirle SunSon! jajaja
–SanSón. Bueno, acá eso se sabe: las
madres dicen a los niños “mi sol”. Y a
sus esposos - “mi cielo”.

21 hours ago · Unlike · 1

• Leandro Ferrero: “Here is 6.h20’, and
the temperature is maybe 8 degrees
outside, autumn is draging us down, and
the fresh wind, is cleaning the streets,
soon the sun will rise from east, is
important to say “from east”, we will see
it in his way up in the other side of the
river, and by 12 m. it will be upon us,
giving us some 17 pleasant degrees.”
21 hours ago · Unlike · 1

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• Leandro Ferrero: “and birds are
cheering and cheerping up the sun. i love
that english word: “cheering up!”
21 hours ago · Unlike · 1

• Leandro Ferrero: “pero ALENTANDO
es superior!”

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• Homero Vladimir Arellano: Leandro, y
por estos lares las mujeres sorprendidas
dicen : “¡Cielo! - ¡ Mi marido !”

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• Daniel Medvedov a Homero Vladimir
Arellano: “Homero, tu segundo nombre
“Vladimir” me hace recordar una de las
más sorprendentes historias de mi vida,
que me ocurrió cuando vivía en París,
estudiando medicina, en un cuarto, en
casa de mi maestro Doctor Jean-Claude
de Tymowsky.

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Tymowsky tenía su elegante “Cabinet” -
Gabinete médico de consultas, en la Avenue
Foche, cerca del Arco de Triunfo, - parecía
un piso de apartamentos de la realeza, super
elegante, pero vivía con su mujer en un
modesto apartamento fuera de París. “Por
qué esa diferencia?” – le preguntaba a
Tymowsky comparando la modestia de su
hogar con la extravagancia del consultorio.
“¡Ha¡-¡Ea! - ¿Tú crees que me vendría a la
consulta, “en la banlieu”, - Catherine
Deneuve, o Alain Delón, que hoy mismo
son mis pacientes? Les hago acupuntura con
agujas de oro, pues al preguntarles
‘¿Quieren que use agujas de plata, o de
oro?’ – ellos me responden sin pensarlo dos
veces – ‘¡De oro!’. ¡Claro, eso es mucho
más caro!”





6
Un día, muy temprano en la mañana, el
Doctor Tymowsky me despierta y pregunta:
‘¿Sabes manejar?’. “¡Sí! – digo. “Entonces,
vístete, pues te tengo reservada, para hoy,
¡una pequeña sorpresa!’
Me visto y salimos con el carro, de París,
hacia el norte. Manejaba yo. ‘¡Ah!’ –
exclamé – ‘¡No me traje el pasaporte!’ – ‘No
lo necesitas.’ – dijo Tymowsky.
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Homero Vladimir Arellano , te cuento eso ,
y a ti, Leandro Ferrero, pues el segundo de
tu nombre, Homero, - el “Vladimir” era el
nombre con el cual me llamaba Tymowsky,
y aunque yo insistía que mi nombre es
“Daniel”, el Doctor decía que le provoca
llamarme “Vladimir”. Lo dejé de ese
tamaño. “Vladimir’ me ha traído de la
memoria la historia que cuento. Sigo.
Manejé muchas horas y llegamos a un
pueblito, para “pernoctar” - dijo Tymowsky,
-‘Vamos a una casa mía’.
7
Llegamos a un pequeño chalet de madera, la
puerta estaba sin llave, entramos y en medio
de la sala había una gran mesa. Sobre la
mesa, una olla de barro, llena de trigo recién
cocinado. No vi a nadie por la casa.
!
Tymowsky levantó la tapa de la olla y una
benigna fragancia llenó la sala, no había
mucha luz, una tenue oscuridad. ‘¿Ves?’ –
dijo el Doctor Tymowsky. “Ese vapor es la
energía: ni el trigo, ni la olla, ni la tapa de la
olla, ni el fuego sobre el cual ha hervido, ni
los maderos que en el fuego han dejado sus
rescoldos.” _ ‘Hmmmm. . . .” - me quedó
por responder.
Salimos temprano, el día siguiente, de
nuevo, y el Doctor dijo: -“Sigue.-
”¿Esta era la sorpresa?” - pregunté. -"No.” -
dijo. Seguimos viajando unas horas más y al
llegar a la frontera con Bélgica, en el pase de
la aduana, como yo era el chofer, el guardia
me pidió el pasaporte.

8
En ese instante, el Doctor Jean-Claude de
Tymowsky dijo –
“Éste, - ¡va conmigo!” [me recordé al
instante que así respondió el poeta Virgilio
en el Infierno, cuando los muertos le
preguntaron qué hacía Dante allí, pues era
un ser vivo. ‘Este, va conmigo.’ – VADE
MECUM – dijo Virgilio, y sin más
averiguaciones, las sombras les dejaron el
paso libre]
El militar miró el carro, saludó y dijo: “¡
Adelante, Doctor!” - y nos dejó pasar.
Le pregunté algo después, a Tymowsky,
cómo coño y de dónde sabía ese guardia de
la frontera entre Francia y Bélgica que él era
‘doctor’ y este caballero me mostró una
pequeña calcomanía en el parabrisas del
carro. “¿Qué es?” - pregunté. -“Es el sello de
los médicos legales de Francia, que tienen
paso libre por doquier, pues son llamados
por las ambulancias a cualquier hora del día
y de la noche, para levantar accidentes, y
auxiliar a los heridos.” - dijo Tymowsky.
9
Llegamos poco después a Bruselas, y en la
Plaza del Manneken Piss - el famoso “niño –
fuente”, que está orinando, aparcamos frente
a un antiguo edificio, subimos las escaleras
y al tocar el timbre de un apartamento muy
elegante, nos abrió un bella joven, con un
niño recién nacido en los brazos.
-“¡Te presento a Soleil!” ¡Es mi hijo, y
acaba de nacer, hace unos días!”- Ella es
Sara, mi esposa. Sara, este es Vladimir, mi
asistente en el Gabinete.” La joven me
tendió sonriente la mano, - ella también era
un Sol – y dijo: “¡Pasen!, - pónganse
cómodos!”
El Doctor Jean - Claude deTymowsky no
era un anciano, tenía unos "sin-cuenta” y
tanto años, pero la muchacha no debía tener
más de veinte años.
Esa era la sorpresa, Homero. Espero que lo
hayas disfrutado !
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10
Un año antes, por los 1980, el Doctor Jean-
Claude de Tymowsky dio unas conferencias
en Caracas y yo era entonces su traductor.
Recuerdo que en una ocasión, la periodista
Rosita Caldera le hizo una entrevista en la
suite del Hotel Hilton, donde mi querido
alumno y amigo Aleissis Piaspan era
cocinero del SUSHI BAR japonés del hotel.
Pero lo gracioso de la entrevista es que en la
mañana, cuando Rosita Caldera esperaba en
el salón de la suite para hacerle al Doctor
unas preguntas, Tymowsky se estaba dando
una ducha y salió desnudo frente a nosotros,
se secó con una gran toalla y dio la
entrevista chino en pelotas. Rosita Caldera,
me miró sorprendida, pero yo le dije en
castellano: “Sigue, Rosita, este ni sabe que
está desnudo, tú pregúntale, no le pares
bolas!” Rosita Caldera sonrío y llevó a cabo
su entrevista sin más averiguaciones de
consciencia.

11
Ese Doctor Jean-Claude de Tymowsky no es
ningún tonto: es el autor de muchos libros
entre los cuales, el más bello es uno llamado
“La Otra Medicina. Un Nuevo Concepto De
La Salud ”, editado en español, también:



La Otra Medicina. Un Nuevo Concepto De La Salud

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