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Hechos : La iglesia cristiana primitiva
♦ El libro de Hechos de los Apóstoles nos enseña los inicios de la
Iglesia cristiana, y cómo el poder del Espíritu Santo le ayudaba a
organizarse, resolver sus problemas y crecer.
♦ En el libro de los Hechos, J esús cumplió la promesa que hizo a sus
discípulos: cuando volvió a su Padre en los cielos, envió a un
consolador, el Espíritu Santo, el cual enseña a los creyentes cómo
deben vivir correctamente y también convence al mundo de pecado.
♦ La nueva iglesia de Cristo inició con tres mil personas que fueron
salvas en una sola reunión, cuando Pedro les habló acerca de cómo
J esús vino para quitar los pecados del mundo. En esa reunión,
había gente de todas partes del mundo.
♦ Además, el libro de Hechos relata cómo Pablo habló de las Buenas
Nuevas de J esucristo a muchas personas en lugares donde nunca
habían oído de él. Esto no fue fácil. Por ese mensaje, Pablo sufrió
persecución, lo apedrearon, lo golpearon con látigo y lo metieron a
la cárcel para que no hablara de J esús ni de cómo su muerte puede
traer nueva vida.
♦ A través del mensaje del evangelio que los apóstoles predicaron en
Hechos, muchas personas escucharon, creyeron, fueron bautizadas
y la iglesia creció en número.

Recursos Evangélicos en Español

P.O. Box No. 6738
J efferson City
MO 65102-6738

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Impreso en: TECNIMPRESOS, Ciudad de Guatemala
Impresión patrocinada por: Union Church, Ciudad de
Guatemala

© Copyright 2008 por Fred Morris, Manna Publications
Inc., EEUU
Todos los derechos reservados. Traducido al español
con permiso del autor.
1
Libros de la Biblia
Libros de la Biblia

Hechos
Hechos

Comentario para estudio bíblico
Escrito por Fred Morris

de los
de los
Apóstoles
Apóstoles

2
Declaración de Fe de Recursos Evangélicos en
Español
Creemos en un solo Dios, quien creó todas las cosas. Él es santo, completamente
perfecto y existe en tres personas igualmente divinas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Creemos que la Biblia es la palabra inspirada de Dios. La Biblia es la autoridad final de la
fe y conducta cristiana, y los manuscritos originales de la cual se tomó no contienen
errores.
Creemos que J esucristo es Dios mismo en la carne, y es Dios y hombre a la vez. Él fue
concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. Él vivió una vida sin pecado,
fue crucificado en una cruz, resucitó de los muertos, ascendió al cielo y está sentado a la
diestra de Dios el Padre, actuando como nuestro Sumo Sacerdote y abogado.
Creemos que J esucristo, actuando en nuestro lugar, derramó su sangre en la cruz como
sacrificio perfecto y suficiente por nuestros pecados. Su muerte vicaria y su resurrección
victoriosa constituyen la única base de salvación para el hombre.
Creemos que el ministerio del Espíritu Santo es llevar a cabo la voluntad de Dios en el
mundo y aplicar la salvación que J esucristo aseguró con su muerte en la cruz. El Espíritu
Santo convence al hombre de pecado, regenera al pecador que cree en J esucristo, e
instruye y fortalece al creyente para que viva y sirva para Dios.
Creemos que el Señor J esús instituyó la doctrina del bautismo y la doctrina de la Santa
Cena. Sin embargo, ninguna de estas dos doctrinas debe considerarse un medio de
salvación.
Creemos que la verdadera iglesia se compone de todas las personas quienes a través de
su fe en J esucristo han sido regeneradas por el Espíritu Santo y están unidas para formar
el cuerpo de Cristo.
Creemos en el regreso personal e inminente de nuestro Señor J esucristo de una forma
corporal y visible.
Creemos que Dios levantará a los muertos y juzgará al mundo. A los incrédulos, los
destinará al castigo eterno en el infierno junto con Satanás. A los creyentes, los destinará
a la bendición y al gozo eterno en un nuevo cielo y una nueva tierra con el Señor
J esucristo.
Estimado amigo:
Este libro explica la verdad de la palabra de Dios de una forma sencilla y fácil de
entender. Tú puedes usar este libro para estudiar la Biblia sólo o con un grupo de
personas. Cuando estudies este libro con otras personas, sería mejor que cada una
de las personas del grupo tenga su propio libro y su propia Biblia.
A través de este libro, encontrarás símbolos que te ayudarán en tu lectura y te
darán información adicional. A continuación encontrarás la explicación de cada uno
de esos símbolos:
2 Lectura: Cuando veas este símbolo, significa que debes leer la cita de la
Biblia que se te pide antes de leer lo que dice este libro. El formato de las citas
bíblicas es el siguiente: Juan 7:6. El nombre indica el libro de la Biblia que debes
buscar; el primer número indica el capítulo y el segundo número indica el versículo
que debes leer de ese libro.
4 Discusión: Cuando veas este símbolo, significa que encontrarás preguntas
que debes responder para ayudarte a repasar lo que acabas de leer o para que
busques información nueva que te ayudará a entender mejor los pasajes bíblicos. Si
estudias en grupo, esta sección también sirve para que el grupo hable acerca de lo
que opina de cada pregunta.
0 Información adicional: Cuando veas este símbolo, significa que la
información que se presenta en ese lugar son notas adicionales que te enseñarán
información útil.
Hay mucha información en este libro; por eso, debes estudiarlo con mucho
cuidado. Pídele a Dios a que te ayude a poner en práctica todas las cosas que
aprendas de este libro.
75

CONCLUSIÓN DEL LIBRO DE LOS
HECHOS DE LOS APÓSTOLES
Todos tenemos un papel que desempeñar en el plan de Dios para
salvar al mundo. En cada época o generación, nacen más y más
personas que nunca han oído del evangelio de J esucristo. J esús
enseñó que cada nueva generación y cada persona debe “nacer de
nuevo” (J uan 3:3). Por lo tanto, en todo tiempo, los cristianos deben
llevar a cabo la labor de informar al mundo acerca de J esucristo. Si
tenemos nuestra fe en J esucristo y hemos nacido de nuevo, Dios
quiere que llevemos a otras personas las buenas nuevas de
salvación. Nosotros también podemos ser conducidos y guiados por
el Espíritu Santo para realizar esta labor, al igual que Pablo fue guiado
en los primeros días de la iglesia cristiana.
Hoy en día, más de 2 mil millones de personas alrededor del
mundo son cristianos. Cada año, se calcula que hay 50 millones de
nuevos creyentes en todo el mundo. Ellos “nacen de nuevo” cuando
creen y confiesan a J esús como su Salvador y Señor, y cuando
aprenden, creen y aplican las enseñanzas de J esús para transformar
sus vidas. Además, necesitan aprender sobre la vida y lo que está
escrito de los creyentes de la primera iglesia de los
Hechos. Necesitan aprender qué cosas son verdaderas y también qué
cosas están equivocadas. Por lo tanto, te animamos a que leas la
Biblia todos los días y, como complemento, también obtengas los
comentarios de Recursos Evangélicos en Español que te ayudarán a
entenderla y a enseñar a otros la verdad acerca de Dios, de su hijo
J esucristo y del Espíritu Santo.
74
(Filipenses 1:12-14). Pablo predicó y escribió cartas a varias de las
iglesias sin ningún miedo. Por supuesto, en la vida de Pablo se
cumplieron las palabras que J esús habló en Marcos 13:13: “Y seréis
odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere
hasta el fin, ése será salvo”. Sin duda, Pablo se mantuvo firme en la
obra de Dios hasta el final.
Durante los años después de la muerte de Pablo, se hicieron
muchas copias de los escritos de Mateo, de Marcos, de J uan, de
Pedro, de Santiago, de las cartas de Pablo y de Lucas (el Evangelio de
Lucas y el libro de los Hechos). Todos estos escritos han sido de
mucho valor para la iglesia cristiana, porque a través de ellos muchas
personas han obtenido ánimo y fortaleza en sus vidas. Estos escritos
son lo que nosotros llamamos el Nuevo Testamento.
Podemos confiar en lo que el Nuevo Testamento habla acerca del
Señor J esús y de sus enseñanzas porque muchos de sus escritores
conocían a J esús de forma personal. Recordemos cómo el Señor
J esús, después de resucitar, se apareció a sus discípulos y también a
Pablo y les encomendó la misión de predicar el evangelio a todo el
mundo.
Debemos siempre dar gracias a Dios por los escritos de Pablo que
nos enseñan la verdad de J esucristo, el hijo de Dios. Es muy
aconsejable que todo creyente lea las cartas de Pablo y de los otros
apóstoles que se encuentran en el Nuevo Testamento de nuestras
Biblias. Estas cartas nos enseñan cosas importantes de la vida de
ellos y, en el caso de Pablo, cosas de su vida que Lucas no menciona.
Estos escritos son fundamentales en tiempos de crecimiento, pérdida,
división o persecución de la iglesia.
Muchas personas creen que estamos cerca de los últimos tiempos,
antes que Cristo vuelva al mundo por segunda vez (Marcos 13:4-10).
Estos son tiempos en los cuales muchos creyentes dudan de su fe y
del evangelio, mientras que otros están siendo engañados por líderes
poderosos de otras religiones y de creencias falsas. Sin embargo,
muchas personas serán salvas y permanecerán fieles a Dios si
obedecen las enseñanzas que J esucristo y sus apóstoles dejaron
escritas en la Biblia.







3

INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA PARTE DE
HECHOS
El libro de los “Hechos de los Apóstoles” (que también se conoce
como “Hechos”) fue escrito por Lucas. Lucas quería que su amigo
Teófilo supiera de J esús. Por eso, escribió el libro que llamamos "El
Evangelio según Lucas”. Después de escribir ese libro, Lucas también
le escribió a Teófilo el libro de los “Hechos de los Apóstoles”. Lucas
escribió estos dos libros después de investigar mucho y hablar con
personas que habían estado con J esucristo.
El libro de los Hechos inicia con los últimos días que J esús estuvo
en la tierra. Después, cuenta acerca del comienzo de la Iglesia de
J esucristo. Una de las primeras cosas que Lucas relata en Hechos, es
que J esús regresó al cielo para estar al lado de su Padre. A este
suceso se le conoce como la “ascensión”. Puedes leer acerca de la
ascensión en Marcos 16:19, Lucas 24:51 y Hechos 1:9.
Tal vez te preguntes: ¿Quién era Lucas? Lucas era un médico que
se convirtió al evangelio cuando escuchó acerca de las cosas que
J esús hizo. Era amigo de Pablo (quien originalmente se llamaba Saulo)
y estuvo con él en algunos de sus viajes misioneros para predicar a
otras personas acerca de J esús. Pablo llamaba a Lucas “el médico
amado” (Colosenses 4:14). Aunque Pablo era judío y Lucas era griego,
los dos estaban unidos por la causa de J esucristo.
Lucas escribió el evangelio que lleva su nombre en el año 54
después de Cristo para su amigo Teófilo. Revisó cada historia con
mucho cuidado. Luego, en el año 62 después de Cristo, Lucas escribió
el libro de los Hechos, la historia de los comienzos de la Iglesia
cristiana. Lucas era muy estudiado. Además de los libros que están en
la Biblia, él también escribió libros muy importantes en idioma griego.

LO QUE J ESÚS ENSEÑÓ ANTES DE VOLVER AL
CI ELO
Después que J esús resucitó de la muerte, él instruyó a sus once
discípulos que regresaran a la ciudad de Galilea. A continuación,
encontrarás las últimas palabras que J esús enseñó a sus discípulos:
1. Él les dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la
tierra” (Mateo 28:18).
2. Las personas que creen y siguen a J esús, deben ir a todos los
4
países del mundo y hacer que otras personas crean en él y le sigan
(Mateo 28:19, Marcos 16:15, Hechos 1:8).
3. Sus seguidores deben bautizar a los creyentes en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).
4. Sus seguidores deben enseñar las cosas que él enseñó
(Mateo 28:20).
5. J esucristo estará con su pueblo siempre (Mateo 28:20).
6. Las personas que creen en J esucristo serán salvas, pero las que no
crean en él, serán castigadas (Marcos 16:16).
7. Los que creen y predican el Evangelio de J esucristo, pueden
esperar señales y maravillas de Dios (Marcos 16:17-18).
8. Todo lo que estaba escrito en la ley de Moisés, los profetas y los
salmos se cumplió en J esucristo (Lucas 24:44).
9. Los creyentes deben hablar a la gente acerca del evangelio y
enseñarles a recibir el perdón de J esucristo y alejarse de sus
pecados (Lucas 24:47).
10. Todas las personas de todo el mundo oirán acerca del nombre de
J esús (Lucas 24:47).
11. Los seguidores de J esús debían comenzar a evangelizar en
J erusalén (Lucas 24:47).
12. Los discípulos debían esperar hasta que Dios enviara su poder
desde el cielo (Lucas 24:49, Hechos 1:4).
0Evidencias bíblicas de la
resurrección de J esús
Después que J esús se levantó de
entre los muertos, se apareció a
sus discípulos en, al menos, doce
ocasiones:
1. J esús se le apareció a María
(Marcos 16:9; J uan 20:14-17).
2. María Magdalena y otra María
vieron a J esús después que
resucitó
(Mateo 28:1, 28:8-10).
3. J esús habló a Pedro
(Lucas 24:34).
4. J esús se apareció a dos
discípulos en el camino a la
aldea de Emaús (Marcos 16:12;
Lucas 24:13-32).
5. J esús se apareció a los
discípulos mientras ellos
esperaban (Lucas 24:36-49).
6. J esús se apareció
especialmente por Tomás
(J uan 20:26-29).
7. En el mar de Galilea, J esús se
apareció a siete de sus
discípulos (J uan 21).
8. Después de resucitar, J esús
dio instrucciones a los once
discípulos en un monte
(Mateo 28:16).
9. J esús se reunió con sus
discípulos (Hechos 1:4).
10. J esús se apareció a más de
500 creyentes al mismo
tiempo (1 Corintios 15:6).
11. J esús se apareció a J acobo, su
hermano.
12. La última aparición de J esús
después de resucitar fue
mientras ascendía al cielo
(Lucas 24:51).
73
MINISTERIO DE PABLO EN ROMA
Durante dos años en Roma, Pablo se quedó en una casa alquilada en
donde recibía a todos los que lo visitaban (Hechos 28:30). Cierto día,
desde la mañana hasta la noche, Pablo se reunió con los principales
líderes judíos para contarles lo que había pasado y para enseñarles
acerca del reino de Dios, de J esús y de la resurrección
(Hechos 28:23).
Igual que en otras ocasiones, unos creyeron y otros no creyeron.
Al ver esta reacción de las personas, Pablo cita las palabras de Isaías
6:9-10 (Hechos 28:26-27). Estas mismas palabras también fueron
habladas por J esús (Mateo 13:3-23; Marcos 4:3-20; Lucas 8:4-15).
Durante los años que Pablo estuvo preso en Roma, él predicó y
enseñó con valentía las buenas nuevas de J esucristo (Hechos 28:31).
Desde su prisión, Pablo escribió cartas a algunas de las iglesias que él
fundó en sus viajes misioneros (Colosenses, Efesios, Filipenses,
Gálatas, y Filemón). J unto con las enseñanzas que J esús dejó en los
evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y J uan), las cartas de Pablo son
útiles para enseñar a los creyentes de nuestro tiempo.
Después de todo esto, Lucas no dejó escrito qué sucedió con
Pablo.
Finalmente, podemos decir que el deseo de Pablo de llegar a Roma
se había cumplido. Dios le permitió llegar allí como prisionero, no
como hombre libre. Por eso, muchas veces en sus cartas, Pablo dice
que era un “prisionero de Cristo”. Aún así, desde su prisión, el
evangelio de J esucristo fue predicado a todos aquellos que estaban
dispuestos a escucharlo. A través de todo lo que Pablo escribió,
muchas iglesias llegaron a comprender las enseñanzas básicas y
fundamentales acerca de Cristo y los profetas del Antiguo
Testamento.
4 Discusión:
1. Conversa acerca de la manera en que Pablo ayudó a salvar la vida
de la tripulación del barco en el que viajaba a Roma.
2. Platica de cómo Pablo cambió la vida de las personas de la isla de
Malta.
3. Habla de cómo Pablo ayudó a cambiar el mundo con el evangelio
de J esús aún cuando estaba preso en Roma.
EL RESULTADO DEL MI NISTERIO DE PABLO
En la prisión de Roma, Pablo se encontraba en el centro del gran
imperio Romano. Esto fue importante para la propagación del
evangelio de J esucristo por todo el mundo de ese tiempo
72
los hombres a comer porque llevaban muchos días sin probar comida
(Hechos 27:34-36). Esto les dio esperanza.
En cuanto amaneció, vieron cerca una playa donde decidieron
encallar. Sin embargo, el barco se quedó atascado en aguas poco
profundas y no tardó en romperse a causa de las olas. Los soldados
pensaron en matar a los presos para que ninguno escapara nadando,
pero el centurión quería salvar a Pablo e impidió que lo hicieran. A
continuación, algunos hombres nadaron hasta la playa, mientras que
otros llegaron ahí usando las tablas del barco para llegar sanos y
salvos hasta tierra (Hechos 27:44).


PABLO EN LA ISLA DE MALTA
2 Lectura: Lea Hechos 28:1-31
La playa donde encallaron era la isla de Malta, donde vivía gente muy
amigable y que atendieron bien a los hombres del barco. Hicieron
fuego para que se secaran y calentaran. Mientras Pablo recogía leña
para el fuego, una serpiente le mordió una mano. Al ver a la
serpiente colgando de la mano de Pablo, los isleños pensaron que él
era un asesino porque la justicia lo estaba persiguiendo. La gente
esperaba que se hinchara y callera muerto, pero después de ver que
nada sucedía, cambiaron de parecer y decían que era un dios
(Hechos 28:6).
Dios usó este suceso para que la gente cambiara de opinión acerca
de Pablo, así que el hombre principal de la isla tomó a Pablo y a sus
acompañantes y los llevó a su casa. Ahora bien, el padre de este
hombre principal estaba enfermo en cama; al saberlo, Pablo oró por
él, puso sus manos sobre él, y Dios lo sanó. Cuando la gente de la
isla escuchó de esta sanidad, trajeron los enfermos a Pablo y el los
sanó (Hechos 28:8-9; Marcos 16:17-18).
Mientras Pablo estuvo en Malta, toda la isla escuchó el evangelio
del Señor J esús. Así inició el cristianismo en Malta. Se cree que
muchas veces las isla fue atacada por las naciones que estaban a su
alrededor, siempre tuvieron libertad porque su confianza siempre
estuvo en Dios.
Tres meses después, las tormentas de invierno se detuvieron y
Pablo navegó a Roma. Antes de llegar a la ciudad, algunos creyentes
de Roma se enteraron de su llegada y salieron a su encuentro. Al
verlos, Pablo dio gracias a Dios y recibió ánimo (Hechos 28:15).
5
Después de decir estas cosas, J esús subió al cielo para estar con
su Padre, Dios. A este evento le llamamos la “ascensión” de J esús.
Cuando J esús ascendió al cielo, sus seguidores regresaron a J erusalén
para esperar que el Espíritu de Dios viniera sobre ellos.

LA IGLESIA ANTES DE LA LLEGADA DEL
ESPÍRITU SANTO
2 Lectura: Lea Hechos 1:1-26
Después de resucitar, J esús se reunió con sus discípulos durante
cuarenta días (Hechos 1:3). Durante esos días, J esús les enseñó
muchas cosas, especialmente cosas del reino de Dios. Antes que
J esús ascendiera al cielo, les prometió que enviaría al Espíritu Santo
para que estuviera con ellos. J esús les dijo: “No os dejaré huérfanos;
vendré a vosotros” (J uan 14:18). “Y reuniéndolos, les mandó que no
salieran de J erusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La
cual, les dijo, oísteis de mí… vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo dentro de pocos días” (Hechos 1:4, 5). J esús dijo a sus
discípulos que fueran a todos los países y enseñaran lo que él les
había enseñado (Marcos 16:15). Entonces, los discípulos serían los
mensajeros que llevarían las Buenas Nuevas, y el Espíritu Santo les
daría el poder para hacerlo (Hechos 1:8).
Por instrucciones de J esús (Hechos 1:4), los discípulos (también
llamados “apóstoles”) se reunieron para orar con otros seguidores
de J esús en la parte alta de una habitación (conocida como el
“aposento alto”) en la ciudad de J erusalén (Hechos 1:12-15). Ellos
debían esperar el bautismo del Espíritu Santo (Hechos 1:5) en esa
ciudad para recibir el poder que necesitaban para predicar el
evangelio (Hechos 1:8).
Cuando J esús ascendió al cielo (Hechos 1:9), dos ángeles dijeron a
los seguidores de J esús: “Este mismo J esús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto
ir al cielo" (Hechos 1:11). Por esta razón, los cristianos creen que
J esús volverá un día.
Durante algunos días, los seguidores de J esús se quedaron en esa
misma casa para orar y esperar la venida del Espíritu Santo. Ellos
deseaban estar preparados, y decidieron elegir a una persona que
remplazara a J udas Iscariote (el que traicionó a J esús). Esa persona
debía ser testigo de la vida, muerte y resurrección de J esús
(Hechos 1:21-22). Aunque ninguno de los discípulos reunidos había
recibido todavía el poder del Espíritu Santo en sus vidas, todos ellos,
6
incluyendo la familia de J esús, estaban unidos por amor, propósito y
acción (Hechos 1:14).
4 Discusión:
1. ¿Cuántas personas vieron a J esús después que él resucitó de los
muertos? (1 Corintios 15:5-8).
2. ¿Qué enseñó J esús a sus discípulos antes ascender al cielo?
(Hechos 1:3) ¿Por qué crees que les enseñó eso?
3. ¿Qué mandato dio J esús a sus discípulos? (Hechos 1:4).
4. ¿Qué les dijeron los ángeles a los discípulos? (Hechos 1:11). ¿Qué
crees que significan estas palabras?
5. ¿Quiénes se reunieron en J erusalén para orar? (Hechos 1:12-15).
6. ¿Por qué es importante que los creyentes estén unidos? (Hechos
1:14). ¿Qué sucede cuando los creyentes oran juntos?
J ESÚS ENVÍA SU ESPÍRITU SANTO
2 Lectura: Lea Hechos 2:1-13
Diez días después que J esús ascendió al cielo, muy de mañana, los
120 creyentes estaban esperando y orando. Entonces, sucedió algo
0¿Cómo eran los creyentes antes que J esús enviara al
Espíritu Santo?
Hechos 1:12-26 nos relata que los seguidores de J esús se reunían antes que
J esús les enviara al Espíritu Santo:
Los creyentes, tanto hombres como mujeres, se reunían muy seguido
(Hechos 1:14).
Ellos se reunían para orar (Hechos 1:14, 24).
Pedro era uno de los líderes (Hechos 1:15; véase también
Mateo 16:17-19).
Cuando se reunían, escuchaban la lectura de las Sagradas Escrituras
(Hechos 1:20).
Tuvieron una reunión para escoger a un apóstol que reemplazara a J udas
Iscariote, y oraron a Dios para que les ayudara a escoger
(Hechos 1:21-26).
Los creyentes realizaron todas estas reuniones antes que tuvieran el poder
del Espíritu Santo.
4 Discusión:
1. ¿El Espíritu Santo se mueve en las reuniones que tu iglesia realiza?
2. ¿Estás tratando de hacer todas las cosas buenas, pero sin el poder y la
guía de Dios?
3. ¿Crees que es necesario pedirle a Dios que te guíe a través de su Espíritu
Santo?
4. ¿Crees que el Espíritu Santo puede obrar cuando los creyentes se reúnen
para orar?
71
que habló con J esús en Marcos 12:28-34.
3. Según Hechos 26:18, habla acerca de lo que Dios hace cuando una
persona cree en J esús.
EL VIAJ E DE PABLO A ROMA
2 Lectura: Lea Hechos 27:1-44
Hasta este momento, Pablo ya llevaba dos años en la cárcel.
Aristarco, un amigo y compañero de Pablo, lo había acompañado en
sus viajes y en sus prisiones (Colosenses 4:10). Lucas también se
había unido a los viajes de Pablo (por eso Hechos 27:1-2 habla en
plural). J ulio, un encargado del ejército del imperio romano, estaba a
cargo de los soldados que custodiaban a los prisioneros que viajaban
a Roma (Hechos 27:1). J ulio confiaba en Pablo y, cuando llegaron a
la ciudad de Sidón, permitió que visitara a los creyentes que vivían allí
(Hechos 27:3).
Esto sucedió después de mediados de septiembre, al inicio de la
temporada de tormentas. Se cree que la mayoría de barcos no
zarpaba durante los meses de invierno, que era entre octubre y
marzo. La navegación era peligrosa, así que Pablo advirtió al capitán
y le dijo que el viaje sería demasiado peligroso (Hechos 27:10). Pese
a las advertencias de Pablo, el dueño del barco no lo escuchó y
navegó hacia la ciudad de Fenice, que se encuentra en la isla de Creta
(Hechos 27:12). Este sería un lugar seguro para pasar el invierno.
Pero muy pronto el barco quedó atrapado en una tormenta. Los
marineros tiraron todo el cargamento (incluyendo la comida) al mar
para disminuir el peso del barco. Todos los que iban en el barco se
quedaron sin comer por varios días, y habían perdido toda esperanza
de ser salvos (Hechos 27:20).
Sin embargo, una noche, un ángel se le apareció a Pablo y le dijo:
“No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te
ha concedido todos los que navegan contigo” (Hechos 27:24). Al
saber esto, Pablo animó también a los que viajaban con él en el
barco: “…tened buen ánimo amigos, porque yo confío en Dios, que
acontecerá exactamente como se me dijo. Pero tenemos que encallar
en cierta isla” (Hechos 27:25-26).
Pronto, los marineros sintieron que se aproximaban a tierra porque
vieron que el agua era poco profunda, y temiendo estrellarse contra
las rocas, echaron cuatro anclas y rogaron que amaneciera
(Hechos 27:29). En total, iban 276 (doscientos setenta y seis)
personas en el barco. Muchos de ellos trataron de huir, pero Pablo
alertó al centurión y éste tomó las medidas necesarias. Pablo animó a
70
LA VERDAD DE DIOS ANTE EL REY
2 Lectura: Lea Hechos 25:13 al 26:32
Unos días después, el rey Herodes Agripa y su esposa viajaron y
visitaron a Festo en la ciudad de Cesarea. César, el emperador
romano, había nombrado a Agripa como rey del pueblo judío. Este
Agripa era nieto de Herodes el Grande, el que ordenó matar a los
bebés cuando supo que J esús había nacido (Mateo 2:1-3, 16).
Cuando Festo le comentó a Agripa el caso de Pablo, Agripa le dijo: “A
mí también me gustaría oír al hombre” (Hechos 25:22).
Al día siguiente, el rey Agripa y su esposa Berenice conocieron a
Pablo. Así se cumplió la palabra de J esús en Marcos 13:9 y
Hechos 9:15. Agripa conocía muy bien al pueblo judío. Pablo se
levantó y con toda elegancia le dijo que él era judío y que vivía según
las leyes de los fariseos (Hechos 26:5; recuerda que los fariseos
creían en la resurrección y en la vida después de la muerte). También
les contó cómo era su vida antes de creer en J esucristo, y cómo él
perseguía y castigaba a todo el que seguía a J esús (Hechos 26:9-11).
Pablo habló de su conversión, cuando el Señor J esús se le apareció
mientras iba camino a Damasco (Hechos 26:12-18). Además comentó
sobre su ministerio, cómo ahora él predicaba de J esús a los judíos y a
los gentiles que no eran judíos (Hechos 26:19-20). También dijo que
ésta era la razón por la que los líderes judíos trataban de matarlo
(Hechos 26:21). Enfatizó que su predicación se ajustaba a lo que
Moisés y los profetas habían hablado acerca del Mesías muchos años
antes:
1. Que el Mesías tenía que sufrir (Isaías 53).
2. Que se levantaría de entre los muertos (Salmo 16:10).
3. Que J esús vino a salvar a su pueblo (los judíos) primeramente
(Lucas 1:54-55).
4. Que Dios prometió llevar su verdad y luz a todas las naciones
(Isaías 42:6 y Lucas 2:32).
Al escuchar la defensa de Pablo, Agripa respondió: “Podría ser
puesto en libertad este hombre, si no hubiera apelado al
César” (Hechos 26:32). Así que Pablo fue enviado a Roma para ser
juzgado por Nerón, el emperador romano.
4 Discusión:
1. ¿Por qué Pablo tuvo que hablar y defender su causa con el rey
Agripa? (Hechos 25:14-22).
2. ¿Qué palabras dijo Agripa a Pablo después de escuchar su
discurso? (Hechos 26:28). ¿Crees que Agripa estaba muy cerca
de creer en el evangelio? Compara estas palabras con el escriba
7
extraño. Se escuchó un ruido y se vieron llamas como de fuego. Las
llamas se posaron en las cabezas de los hombres y mujeres que eran
seguidores de J esús. Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo y
comenzaron a hablar en distintos idiomas que nunca habían aprendido
(Hechos 2:4).
Esto sucedió en la fiesta de Pentecostés. En esa fiesta, los judíos
se reunían para agradecer a Dios por las cosechas de ese año.
Muchos judíos que vivían en otros países llegaban a J erusalén para
celebrar esta fiesta (Hechos 2:9-11) y para adorar a Dios. También
había miles de personas de otros países y de diferentes idiomas que
llenaban las calles de J erusalén en esas fechas. Cuando los discípulos
recibieron el bautismo del Espíritu Santo, todas estas personas los
escucharon alabando a Dios en sus idiomas. Cada persona escuchaba
las “maravillas de Dios” en su propia lengua y se asombraron por esto
(Hechos 2:8-12). El Espíritu Santo les dio a los discípulos el poder de
hablar el evangelio con valor, y recordaron que J esús les había dicho:
“vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos
días” (Hechos 1:5). Esa promesa se estaba cumpliendo en ese
momento.
4 Discusión:
1. ¿Las personas que no creen en J esucristo pueden recibir el Espíritu
Santo? (J uan 14:16-17).
2. ¿Quién enseña al creyente qué es lo que debe decir y cómo puede
predicar? (Lucas 12:11-12; Hechos 1:8).
3. ¿El Espíritu Santo viene a todos los creyentes, o sólo puede venir a
Roma
Mar Mediterráneo
Mar Negro
Egipto
Cirene
Creta
Arabia
Elam
Media
Imperio
de Partia
Meso
potamia
Ponto
Capadocia
Panfilia
Frigia
Asia
Jerusalén
Judea
Estos son los paises de las personas
que visitaban Jerusalén
según Hechos 2:9-11
8
algunos creyentes? (Hechos 2:3 y 4).
4. ¿Qué manifestación hubo en los seguidores de J esús que
recibieron el bautismo del Espíritu? (Hechos 2:4, 6, 11).
5. ¿Qué cambios ha hecho el Espíritu Santo en tu propia vida?
PEDRO HABLA AL PUEBLO
2 Lectura: Lea Hechos 2:14-47
Uno de los discípulos de J esús llamado, Pedro, se puso de pie y, con
el Poder del Espíritu Santo, habló a la multitud que estaba asombrada
por lo que sucedía en el aposento alto. Ahora bien, las personas que
estaban presentes conocían la Biblia (en ese tiempo, sólo existía lo
que nosotros conocemos como el Antiguo Testamento), por lo que
Pedro habló las palabras del profeta J oel (Hechos 2:16-21;
J oel 2:28-32). Pedro dijo al pueblo que esa mañana, Dios había
cumplido la promesa de enviar su Espíritu. Estos son los puntos que
Pedro habló al pueblo:
• J esús fue un hombre aprobado por Dios (Hechos 2:22).
0El Espíritu Santo es la tercera persona de la
trinidad
La Biblia no menciona la palabra “trinidad”, pero sí nos
explica que hay tres personas que forman un solo Dios
(lea Mateo 3:16-17; Mateo 4:1; Mateo 28:19;
Hechos 2:38-39; Gálatas 4:6; Efesios 1:3 y 13;
2 Corintios 13:14; Apocalipsis 4:1-3; Apocalipsis 5:6-10).
Un solo Dios que se compone de tres personas, es un misterio que
muchas personas no entienden. Amigo, te animamos que ores y pidas a Dios
sabiduría para entender las enseñanzas acerca de la trinidad y para que
ayudes a que otras personas lo entiendan también.
El Espíritu Santo estaba con Dios el Padre desde que el mundo inició
(Génesis 1:2). J esús también estaba con el Padre desde que el mundo inició
(J uan 1:3; 1 Corintios 8:6; Hebreos 8:12).
J esús envió al Espíritu Santo de Dios para que ayudara a sus seguidores a
vivir vidas santas (Lucas 24:49; J uan 14:16-17; Hechos 1:4-5; Romanos 8:9).
En las Sagradas Escrituras, Dios había hecho la promesa de enviar su Espíritu
Santo 600 años antes que sucediera (Ezequiel 26:27; Ezequiel 39; 29). J uan
el Bautista anunció que esta promesa vendría (Mateo 3:11).
Dios prometió dar su Espíritu Santo a todo aquel creyente que se lo pida
(Lucas 11:13; Hechos 2:38). El Espíritu Santo siempre está haciendo su
obra.
El Espíritu Santo ayuda a que la gente vea que está en pecado y, de esta
forma, les ayuda a guiar a las personas a J esucristo para encontrar ayuda y
perdón. Además, el poder del Espíritu Santo hace grandes señales y
maravillas (Hechos 2:2-4; Hechos 4:31; Hechos 8:6-8).
69
1. La justicia – cómo vivir de la forma que a Dios le agrada en esta
vida.
2. El dominio propio – cómo vivir de manera correcta con los demás.
3. El juicio venidero – cómo Dios juzgará a la humanidad.
Al escuchar el discurso de Pablo, Félix tuvo miedo (Hechos 24:25),
pero no lo dejó en libertad porque esperaba que Pablo lo sobornara,
es decir, que le diera dinero o algún presente o regalo para soltarlo
(Hechos 24:26), a lo cual Pablo se negó. Él no quiso sobornar a Félix,
sino que decidió hablarle acerca de la verdad de Dios. El soborno no
le agrada a Dios (Éxodo 23:8; Eclesiastés 7:7).
Dos años después, Félix fue quitado de su puesto y un gobernador
llamado Porcio Festo lo sustituyó, pero como Félix quería complacer a
los judíos, dejó a Pablo en prisión (Hechos 24:27). Cuando Porcio
Festo tomó el puesto, los judíos nuevamente trataron de convencerlo
de enviar a Pablo a la corte judía de J erusalén. ¡Si esto sucedía, ellos
lo matarían!
Festo les explicó que Pablo estaba en Cesarea, y que tendrían que
ir allá para ver si lo acusarían. Allí, los judíos aprovecharon para
acusar a Pablo de muchas cosas, pero no podían probar ninguna de
sus acusaciones (Hechos 25:7). Finalmente, Pablo se vio en la
necesidad de solicitar presentarse ante el César, el emperador y más
alto dirigente de Roma, que en ese tiempo controlaba las regiones
judías. Después de consultar con sus asesores, Porcio Festo, declaró:
“Al César has apelado, al César irás” (Hechos 25:12). En ese tiempo,
el nombre del César era Nerón. Años después de estos eventos,
Nerón se convirtió en un gran perseguidor de los cristianos.
4 Discusión:
1. ¿Qué discusión levantó Pablo entre los saduceos y los fariseos del
Sanedrín? (Hechos 23:8).
2. ¿Qué hizo Dios para animar a Pablo? (Hechos 23:11).
3. ¿Cuáles fueron las palabras del comandante romano acerca de
Pablo? (Hechos 23:29).
4. ¿Cómo escapó Pablo de los judíos? (Hechos 23:12, 16, 23 y 35).
5. ¿Por qué enviaron a Pablo a Roma? (Hechos 23:11, 25:12).
6. Lee lo que J esús dijo en Marcos 13:9 y Hechos 9:15. ¿Crees que
Dios tenía un propósito más grande para Pablo que solamente
enviarlo a la prisión?
7. ¿Por qué tuvo miedo Félix cuando escuchó hablar a Pablo?
(Hechos 24:25).


68
DIOS PROTEGE Y CUIDA A PABLO
Esa misma noche, el Señor J esús se apareció para fortalecer a Pablo y
le dijo: “Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi
causa en J erusalén, así has de testificar también en
Roma” (Hechos 23:11). Pablo recibió consuelo de estas palabras
porque los años que vendrían serían muy difíciles para él.
Los judíos que estaban en contra del evangelio de J esucristo
planificaron una forma de matar a Pablo. Sin embargo, el sobrino de
Pablo se enteró de este plan, y le envió un mensaje para avisarle. Al
escuchar de este plan, el comandante ordenó a sus hombres tomar a
Pablo de noche y llevarlo a la ciudad de Cesarea. Esto provocó que
Pablo se reuniera con Félix, un romano que gobernaba la ciudad de
J udea (Hechos 23:24). Esto haría que Pablo tuviera un juicio justo.
Puedes leer Hechos 23:24 y 35 para darte cuenta de la forma en
que Dios cuidó a Pablo en medio de toda esta situación.


LA VERDAD DE DIOS ANTE LOS
GOBERNADORES ROMANOS
2 Lectura: Lea Hechos 24:1 al 25:12
Cinco días más tarde, algunos de los judíos de J erusalén llegaron a
Cesara para presentar ante el gobernador las acusaciones contra
Pablo. Acusaron a Pablo de provocar disturbios entre los judíos de
todo el mundo y de ser un líder de un grupo religioso llamado
“nazareno” (Hechos 24:5).
Entonces Pablo precedió a presentar su defensa ante el
gobernador Félix, señalando que él era un fiel judío seguidor de J esús
(Hechos 24:14), y al mismo tiempo obedecía la ley de Moisés, ya que
no había hecho nada malo en contra de ella. Expresó que él creía en
las sagradas escrituras y trataba de hacer lo correcto ante Dios y ante
los hombres (Hechos 24:16). Félix entendió lo que Pablo decía
(Hechos 24:22), y decidió esperar al comandante antes de dictar
sentencia.
Félix permitió cierta libertad a Pablo para recibir visitas y que sus
amigos lo atendieran mientras atravesaba su juicio (Hechos 24:23).
Algunos días después, Félix y su esposa mandaron llamar a Pablo
porque querían escuchar su mensaje. Pablo tuvo la oportunidad de
testificarles acerca de su fe en J esucristo (Hechos 24:24). Asimismo,
habló acerca de los siguientes puntos:
9
• Dios ya tenía en sus planes que J esús debía morir (Hechos 2:23).
• En la Biblia ya estaba escrito acerca de la muerte y resurrección
de J esús (Hechos 2:25-28).
• Fue Dios quien resucitó a J esús de la muerte (Hechos 2:32).
• J esús está ahora con Dios Padre (Hechos 2:33).
• J esús es quien envía el Espíritu Santo a los creyentes (Hechos
2:33).
Después de hablar estos puntos, Pedro dijo: “este J esús a quien
vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”
(Hechos 2:36). Con esta frase, Pedro estaba diciendo que J esús era el
Cristo, el Mesías que Dios había prometido, quien vino a salvar al
mundo del pecado. Les dijo que ellos tal vez pensaban que al
crucificar a J esús habían terminado con él, pero estaban equivocados.
Al escuchar estas palabras, muchos se sintieron avergonzados
(Hechos 2:37), y querían saber cómo podían ser salvos de sus
pecados.
0El bautismo
J esús explicó a sus seguidores que hay dos tipos de bautismos. “J uan
bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo” (Marcos 1:8; Hechos 1:5). Pedro también explicó esto a la gente en
Hechos 2:38.
El bautismo en agua. El Nuevo Testamento primero habla de un
bautismo cuando J uan el Bautista preparaba el camino para J esús
(Marcos 1:4). J uan le decía a la gente que se arrepintieran de sus pecados y
que se bautizaran para que Dios los perdonara. J esús también indicó a sus
discípulos que bautizaran a los creyentes en agua, en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:29). Los discípulos cumplieron con
esta ordenanza (Hechos 2:41). En el bautismo, una persona es sumergida
en agua y después se le saca del agua. Sumergirse en agua es un símbolo
para mostrar que nos arrepentimos de nuestro pecado y que Dios nos ha
perdonado; nos muestra que “morimos” al pecado y que somos “sepultados”.
Cuando salimos del agua, esto simboliza que “resucitamos” a través del
poder Cristo para tener una nueva vida.
El bautismo del Espíritu Santo. El primer bautismo del Espíritu Santo
sucedió en Hechos 2:2-3, en la fiesta de pentecostés. Por eso, el día en que
los creyentes fueron bautizados con el Espíritu Santo se llama “Pentecostés”.
Ese día, el Espíritu Santo descendió como lenguas de fuego sobre los
creyentes que estaban reunidos. Cuando esto sucedió, Pedro explicó a los
nuevos creyentes que ellos también recibirían el don del Espíritu Santo
(Hechos 8:15-17).
El mismo día que el Espíritu Santo se derramó sobre los creyentes, los
apóstoles bautizaron en agua a los nuevos creyentes, que eran como tres mil
personas (Hechos 2:41). Todos los creyentes fueron bautizados en agua y
en el Espíritu Santo.
10
LA LIBERTAD DE NUESTROS PECADOS
Al escuchar el mensaje de Pedro, muchas de las personas que
estaban presentes creyeron en sus palabras: creyeron que J esús
murió a causa de sus pecados, y creyeron que éste era el plan de
Dios. También creyeron que J esús era el Cristo, el Mesías que Dios
había prometido (Hechos 2:36). Entonces Pedro enseñó a la gente
cómo podían ser salvos de sus pecados: “Arrepentíos y sed bautizados
cada uno de vosotros en el nombre de J esucristo para perdón de
vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
(Hechos 2:38).
Pedro indicó que la salvación de pecados era para los que estaban
presentes, para sus hijos y también “para todos los que están lejos,
para tantos como el Señor nuestro Dios llame” (Hechos 2:39). La
salvación no es sólo para los judíos y sus familias. La salvación es
para cualquier persona del mundo que se arrepiente y se convierte de
sus malos caminos (Hechos 3:19). Más de 3 mil personas fueron
salvas ese día (Hechos 2:41). Esto sucedió después del bautismo del
Espíritu Santo (Hechos 2:2-3). Este mismo bautismo lo recibieron los
hombres y mujeres que creyeron en J esús.
4 Discusión:
1. ¿Qué sucedió con la gente que escuchó el mensaje de Pedro?
¿Qué preguntaron? (Hechos 2:37)
2. ¿Quién hizo que las personas se sintieran de esa manera?
(J uan 16:7-8).
3. Pedro le indicó a las personas que debían realizar dos cosas para
recibir el perdón de sus pecados y el don del Espíritu Santo.
¿Cuáles son esas dos cosas? (Hechos 2:38).
4. ¿Quiénes pueden recibir el regalo de salvación de Dios?
(Hechos 2:39).

LA IGLESIA DESPUÉS DE LA LLEGADA DEL
ESPÍRITU SANTO
2 Lectura: Lea Hechos 2:42-47
Del pasaje que acabas de leer, podemos aprender cómo eran las
reuniones de los nuevos seguidores de J esús después que fueron
bautizados con el Espíritu Santo:
• Los creyentes se reunían cada día en el templo de J erusalén
(Hechos 2:46).
• Ellos oraban juntos (Hechos 2:42).
67
partes del mundo para predicar el evangelio (Hechos 22:17-21).
La multitud estuvo escuchando a Pablo, pero cuando escucharon
cómo Dios lo había enviado a predicar a los gentiles, quisieron matarlo
(Hechos 22:22). Entonces, el comandante romano ordenó azotar a
Pablo para que revelara la causa del alboroto (Hechos 22:24). Pablo
le revela al comandante que no sólo es judío, sino también era
ciudadano romano, lo cual hizo que el comandante dejara de azotarlo
(Hechos 22:29). Al día siguiente, el comandante quería saber cuál era
en realidad la causa de esta situación, así que llevó a Pablo para que
explicara su causa ante el Sanedrín, que era el tribunal de justicia
judío (Hechos 22:30).
4 Discusión:
1. ¿Por qué los judíos estaban tan enojados con Pablo?
(Hechos 22:22).
2. ¿Por qué quiso Pablo explicar sus acciones a la multitud?
(Hechos 22:22).
3. ¿Por qué tuvo miedo el comandante romano cuando azotaba a
Pablo? ¿Cuál era su temor? (Hechos 22:29).


A VERDAD DE DIOS EN EL TRIBUNAL J UDÍO
2 Lectura: Lea Hechos 23:1-35
El discurso de Pablo fue dirigido hacia la más alta corte tribunal de los
judíos, llamada “Sanedrín”. Esta corte estaba compuesta por el Sumo
Sacerdote del templo y otras 70 personas importantes del pueblo.
Parte del discurso de Pablo tenía que ver con la esperanza de
resucitar después de la muerte. Él usó este tema precisamente para
crear discusión entre las personas del Sanedrín que eran saduceos
(éstos no creían en la resurrección) y las personas del Sanedrín que
eran fariseos (éstos sí creían en la resurrección).
Pablo habló a la corte diciendo que él era fariseo desde su
nacimiento, y agregó que lo estaban juzgando porque él creía en la
resurrección de J esucristo y que hay vida después de la muerte
(Hechos 23:6). La discusión se hizo tan fuerte que provocó un
escándalo entre los miembros del Sanedrín. Para Pablo, era fácil
hacer que los líderes religiosos discutieran entre sí. Esto sucede
porque las personas que deciden no creer la verdad de Dios casi
siempre terminan en desacuerdo.
Cuando la discusión se volvió muy violenta, el comandante ordenó
sacar a Pablo antes que los miembros del Sanedrín le hicieran daño.
66
PABLO HABLA LA VERDAD DE DIOS A LA
MULTITUD
2 Lectura: Lea Hechos 22:1-29
Cuando la multitud hizo silencio, Pablo se dirigió a ellos en su idioma
natal para que lo entendieran bien. Estos fueron los puntos que él
expuso en su discurso:
1. Les contó cómo era su vida antes de creer en J esucristo. Él era un
judío que conocía muy bien la ley de Moisés (Hechos 22:03).
2. Habló de cómo perseguía a los seguidores de J esús, y los
encarcelaba y aprobaba su muerte (Hechos 22:4-5).
3. Habló de su conversión, cuando J esús le habló mientras iba camino
a Damasco (Hechos 22:6-11).
4. Narró el llamado que recibió para el ministerio, y el momento
cuando Dios envió a un creyente judío para hablar con él e
invitarlo a dar testimonio de J esús (Hechos 22:12-26).
5. Relata cómo en J erusalén, J esús le dijo que le sirviera de
testimonio a los que no eran judíos y que viajara a diferentes
0Cuando las cosas salen mal
Cuando las cosas parecen ir mal, a veces sentimos que Dios nos ha
abandonado y no está en control de lo que sucede. A lo largo de la
Biblia, es claro que muchas veces Dios habló directamente a su pueblo.
Antes de ascender al cielo, J esús dijo: “Toda autoridad me ha sido dada
en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).
Por lo tanto, debemos recordar que Dios ha entregado toda autoridad
y el control de todo lo que sucede a su Hijo, nuestro Señor J esucristo.
En el caso de Pablo, observemos de qué manera el Espíritu Santo lo
guiaba (Hechos 23:11).
J esús le habló durante la noche.
J esús se le apareció en forma visible, y se quedó cerca de Pablo.
J esús llegó para animarlo y consolarlo.
J esús se le apareció para honrar lo que estaba haciendo.
J esús le mostró cuál iba a ser su futuro.
Cuando te encuentres en problemas, el Señor J esús estará ahí para
guiarte. Otras veces, te permitirá conocer lo que te espera en el futuro.
Sin embargo, no siempre sucederán estas cosas porque necesitamos
aprender a vivir por fe. En el caso de Pablo, él no conocía muy bien su
futuro, solamente que un día iría a Roma (Hechos 23:11). Dios quiere
que confiemos en él y que sigamos a J esús. No es su deseo que
intentemos averiguar el futuro por medio de adivinos, médiums, espíritus
de muertos, cartas, horóscopos ni ninguna forma de adivinación o
técnicas de los hombres (Deuteronomio 18:10-13).
11
• Todos se reunían y disfrutaban de la amistad de otros creyentes
(Hechos 2:42, 44).
• Los apóstoles eran los líderes que enseñaban a los creyentes
(Hechos 2:42-43).
• Los creyentes compartían entre ellos todo lo que tenían, y aún
vendían sus cosas para ayudar a los creyentes más necesitados
(Hechos 2:44-45).
• Cuando los creyentes partían el pan juntos en los hogares,
estaban recordando la muerte del Señor J esús de la misma
manera que J esús les dijo que lo hicieran (Hechos 2:42 y 46;
Lucas 22:19).
• Los apóstoles hacían muchos milagros en el nombre de J esús
(Hechos 2:43).
• Los creyentes y los apóstoles se reunían en lugares públicos y en
hogares (Hechos 2:46).
• Todos estaban alegres y eran humildes (Hechos 2:46); se amaban
unos a otros así como amaban a Dios.
• Todos ellos alababan a Dios (Hechos 2:47).
• Todo el pueblo se daba cuenta que los creyentes eran buenas
personas (Hechos 2:47).
• Todos los días, más y más gente creía en J esús y se reunía con
ellos (Hechos 2:47).
4 Discusión:
1. ¿Qué cambios hubo en las personas después que fueron
bautizadas en el Espíritu Santo? (Compare Hechos capítulos 1 y 2).
2. ¿Cómo serían las reuniones de nuestras iglesias si fueran como en
Hechos 2:42-47?
3. ¿Qué cosas hacían y cómo vivían los nuevos creyentes?
(Hechos 2:42 y 44-47).
4. ¿Qué sucedía con todas las personas que miraban lo que sucedía
con los nuevos creyentes? (Hechos 2:43, 47).
5. ¿Las personas que no son cristianos pueden ver que el Espíritu
Santo ya ha hecho cambios en tu vida y en tu iglesia?
PEDRO Y J UAN EN EL TEMPLO
2 Lectura: Lea Hechos 3:1-26
Las personas que creyeron en J esucristo por el mensaje de Pedro no
tenían un edificio para reunirse. Por eso, se reunían en casas o en el
templo de la localidad para adorar a Dios (Hechos 2:46). El pasaje de
Hechos 3 nos relata una historia muy impactante: un día, Pedro y
12
J uan encontraron a un cojo que pedía dinero sentado en la puerta del
templo. Como era cojo, no se le permitía entrar al templo. Al verlo,
Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro (en otras palabras, Pedro no le
estaba ofreciendo dinero), mas lo que tengo, te doy: en el nombre de
J esucristo el Nazareno, ¡anda!” Pedro extendió su mano para ayudar
al cojo a ponerse de pie.
En seguida, ¡el hombre cojo fue sanado! Se levantó y entró con
Pedro y con J uan al templo. El que antes era cojo, ahora caminaba,
saltaba, y alababa a Dios ¡Estaba sano, y ahora podía entrar en el
templo! Ya no necesitaba pedir limosna. Todo el mundo escuchó lo
que había sucedido, vinieron corriendo y se sorprendieron al ver que
el cojo estaba caminando.
“El Dios de Abraham, de Isaac y de J acob, el Dios de nuestros
padres, ha glorificado a su siervo J esús, al que vosotros entregasteis y
repudiasteis en presencia de Pilato, cuando éste había resuelto
ponerle en libertad. Mas vosotros repudiasteis al Santo y J usto, y
pedisteis que se os concediera un asesino, y disteis muerte al Autor
de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual
nosotros somos testigos” (Hechos 3:13-16). Pedro aprovechó este
milagro para recordar a los presentes lo que había sucedido con
J esús, y cómo Dios había resucitado a J esús de los muertos. “Y por la
0Las personas con dificultades físicas adoran a Dios
Los líderes judíos no permitían que las personas discapacitadas o con
dificultades físicas entraran en el templo de J erusalén. Un sacerdote que
tuviera alguna discapacidad física no podía hacer ningún sacrificio
(Levítico 21:17-24). Sin embargo, J esús dijo que ese templo pronto sería
destruido (Marcos 13:2). Llegaría un tiempo en el que las personas ya no
adorarían a Dios en ese templo tan especial de J erusalén (J uan 4:21). La
gente solo adoraría a Dios “en espíritu y en verdad” (J uan 4:24). Por esta
razón, cualquier persona puede ahora adorar a Dios en cualquier lugar del
mundo y en cualquier momento; gente como tu y yo, pecadores que conocen
a Dios y que han sido perdonados a través de Cristo. Además, también se
acepta a cualquier persona con discapacidad o dificultad física.
El cojo de la historia de Hechos 3:8 estaba lleno de gozo porque al fin
pudo entrar en el templo para adorar a Dios. Ya no tenía que quedarse
afuera. De esta forma, la iglesia de J esucristo debe dar la bienvenida a
cualquier persona, y no dejar a nadie afuera. Miqueas 4:7 dice: “Haré de la
coja un remanente…”.
¿Tu iglesia cuenta con facilidades para que los discapacitados y los que
tienen dificultades físicas puedan adorar a Dios? Recuerda que a Dios no le
importan las discapacidades de una persona. Si nosotros llevamos a la iglesia
a las personas con dificultades físicas, ellas tendrán la oportunidad de sanar o
de ser salvas por el poder del Espíritu Santo que trabaja en medio del pueblo
de Dios. Dios hará toda esta obra en el nombre de su hijo J esucristo.
65
4 Discusión:
1. Explica de qué manera obró el Espíritu Santo en todo el viaje de
Pablo a J erusalén (Hechos 19:21; Hechos 20:22-23;
Hechos 21:4, 11-13).
2. ¿Qué consejo dieron los creyentes a Pablo? (Hechos 21:4,12).
3. ¿Cómo animaron los creyentes a Pablo? (Hechos 21:14).
4. ¿Cómo se hicieron realidad las palabras del Espíritu Santo en
Hechos 21:11?
5. ¿Fue bueno que Pablo obedeciera la ley de Moisés, según Hechos
21:26? ¿Por qué?



0 Los fariseos y los saduceos
Los fariseos y los saduceos eran dos grupos
religiosos de judíos. J esús advirtió a los
creyentes que no siguieran los caminos de estas
sectas religiosas (Mateo 16:6; Mateo 23:3).
En la época de J esús y de Pablo, existía un
gran número de fariseos. Los fariseos eran
judíos devotos, consagrados a la obediencia de
las leyes del templo y las leyes de Moisés. La
forma en que ellos vivían hacía que fuera muy
difícil seguir su ejemplo. Ellos creían firmemente que la verdad de Dios
estaba registrada en las sagradas escrituras, y pensaban que ellos eran
los expertos en comprenderlas y aplicarlas. Entonces, tenían la autoridad
de decirle a la gente qué creer, qué hacer y qué no hacer.
Sin embargo, por esta posición que tenían, empezaron a hacer sus
propias leyes y alejarse de la palabra de Dios. Por lo tanto, era difícil
para las personas seguir y obedecer sus normas y encontrar la paz con
Dios. J esús dijo que ni ellos mismos obedecían sus propias leyes
(Mateo 23:3). Él sabía que nadie podría encontrar la paz con Dios
cumpliendo con normas hechas por el hombre.
Por otra parte, los saduceos eran judíos ricos que también obedecían
la ley de Moisés. A diferencia de los fariseos, los saduceos no hicieron
ninguna ley nueva. Ellos sólo decían que el pueblo debía obedecer la ley
y las antiguas tradiciones religiosas, pero no tomaban en cuenta la guía
que Dios había dejado en su palabra. Por esa razón, siempre discutían
con los fariseos en cuanto a algunos aspectos que tenían que ver con la
ley. Los saduceos se negaban a creer en ángeles, espíritus y en la vida
después de la muerte, mientras que los fariseos sí creían en estas cosas
(Hechos 23:6-8).
64
iglesia de J erusalén (Hechos 21:17-18). Ya que en Grecia y en
Turquía muchos gentiles (es decir, gente que no es judía) habían
creído en el Señor, Pablo quería contar a los ancianos la manera en
que Dios había obrado allí.
Los ancianos alabaron a Dios, pero estaban muy preocupados por
Pablo, diciendo: “Hermano, ya ves cuántos miles hay entre los judíos
que han creído, y todos son celosos de la ley, y se les ha contado
acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se
aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni
observen las tradiciones (del pueblo judío). Entonces, ¿qué es lo que
se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá pues oirán que
has venido” (Hechos 21:20-23).
Como consejo, y para evitar malos entendidos, le dijeron a Pablo
que tomara a cuatro hombres de ellos, los llevara al templo para
cumplir con el voto de purificación y pagara los gastos del voto de
rasurarse la cabeza, para que todos se dieran cuenta que Pablo
obedecía la ley de Moisés.
Por precaución, Pablo estuvo de acuerdo en seguir este consejo.
Sin embargo, él siempre predicó que las personas solamente son
salvas por la gracia de Dios, por medio de la fe en J esucristo, y no por
cumplir con la ley y las tradiciones de Moisés (Efesios 2:8-9).

LOS J UDÍOS ATACAN A PABLO
Para Pablo era fácil obedecer la ley de Moisés porque ya la había
practicado antes. Él había hecho un voto llamado nazareo
(Números 6:1-21) y por eso se rapó el cabello en la ciudad de
Cencrea (Hechos 18:18). Es posible que los cuatro judíos que
estaban con él en J erusalén hayan hecho el mismo voto, y era tiempo
de raparse de nuevo (Hechos 21:24). Entonces al siguiente día Pablo
se purificó con ellos para entrar al templo de J erusalén.
Estando en el templo, algunos judíos de la región de Asia Menor
vieron a Pablo y pensaron que había metido al templo a personas que
no eran judías. Ellos odiaban a Pablo, tomaron esto de excusa para
alborotar a toda la multitud, gritando: “…ha profanado este lugar
santo” (Hechos 21:28).
Al oír esto, la multitud intentó matar a Pablo, pero un comandante
romano se abrió paso entre la gente, arrestó a Pablo y ordenó que lo
ataran con cadenas. Como el comandante no pudo averiguar por qué
era el alboroto, mandó que llevaran a Pablo al cuartel romano
(Hechos 21:34-35). En el cuartel, Pablo se puso de pie y pidió a la
multitud que lo escuchara (Hechos 21:39).
13
fe en su nombre, es el nombre de J esús lo que ha fortalecido a este
hombre a quien veis y conocéis; y la fe que viene por medio de El, le
ha dado esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros”.
(Hechos 3:16). J esús tiene el poder para hacer que el cojo caminara
porque J esús es el Hijo de Dios.
Una vez más, Pedro habló lo que estaba escrito en las Sagradas
Escrituras. Todos los profetas de Dios habían dicho cómo el Cristo
0 El mensaje de Pedro
Pedro era un apóstol de J esucristo. La palabra apóstol significa mensajero.
El mensaje que Pedro dio en Hechos capítulos 2 y 3 eran las Buenas Nuevas
(o el “evangelio”) de J esucristo. El mensaje del evangelio consiste en los
siguientes puntos:
J esús murió y se levantó de los muertos (Hechos 2:23-24;
Hechos 3:13-15).
Las Sagradas Escrituras establecían que eso iba a suceder
(Hechos 2:25-35; Hechos 3:18).
J esús es el hijo de Dios y el Mesías prometido (Hechos 2:36;
Hechos 3:20).
Dios persona los pecados de las personas que creen en J esús
(Hechos 2:38).
Los que creen en J esucristo reciben el Espíritu Santo (Hechos 2:38).
¿Por qué las personas podían escuchar con agrado el mensaje que Pedro
decía? Porque ellos habían visto la obra y el poder del Espíritu Santo, y esto
los emocionaba. Así, el Espíritu Santo comenzó a obrar en sus vidas.
Los seguidores de J esús hablaban la palabra de Dios en diferentes
idiomas, y Dios sanaba a las personas a través de la fe que ellas tenían en el
nombre de J esús. La multitud estaba asombrada por estas señales y
milagros; creían en J esús y recibían salvación. Además, confesaban y se
arrepentían de sus pecados, diciendo que lamentaban haber pecado contra
Dios. El Espíritu Santo era quien les ayudaba a decir todas estas cosas. Ellos
regresaron a Dios y Dios los perdonó porque J esús murió por ellos. Después
de eso, fueron bautizados y se unieron a los demás creyentes. Además,
recibieron la plenitud del Espíritu Santo, y fueron llenos de gozo. Así, más
personas se unían a la iglesia cada día (Hechos 2:47; Hechos 4:4).
Nosotros debemos pedirle a Dios que nos de su Espíritu Santo para que
tengamos poder en nuestra adoración, en nuestra predicación y en nuestro
testimonio. Necesitamos al Espíritu Santo no sólo para que nos de gozo y
que nos muestra qué es lo correcto; necesitamos al Espíritu Santo para que
traiga la salvación, la sanidad y la justicia de Dios a nuestra nación.
4 Discusión:
1. ¿Cuál es el mensaje de las Buenas Nuevas que tú hablas con tus
amigos?
2. ¿Qué es lo que Dios hizo en ti a través de la muerte de J esucristo? (Tito
3:3-5).
14
(J esús) iba a sufrir y a morir (Hechos 3:18 y 24). Bajo la ley que Dios
dio a Moisés, los pecadores debían morir, “Porque la paga del pecado
es muerte…” (Romanos 6:23). Sin embargo, J esús vino y murió en
nuestro lugar. ¡En J esús hay vida, no muerte! Solamente J esucristo
puede salvar al mundo del pecado porque murió en su lugar.
J ESÚS MURIÓ PARA SALVAR AL MUNDO
Pedro, entonces, usó este mensaje para hablar a los presentes las
Buenas Nuevas de J esucristo. “Por tanto, arrepentíos y convertíos,
para que vuestros pecados sean borrados” (Hechos 3:19). “Para
vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo, le ha
enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros
de vuestras iniquidades” (Hechos 3:26).
Casi 2000 años antes del nacimiento de J esús en la tierra, Dios
hizo una promesa a Abraham: “Haré de ti una nación grande (que es
la nación de Israel)… Y en ti serán benditas todas las familias de la
tierra” (Génesis 12:2-3). En el momento en que Pedro dio su mensaje,
vio cómo esta promesa se hacía realidad. Había gente de todas partes
del mundo que había llegado a J erusalén para adorar a Dios. Todas
esas personas escucharon las Buenas Nuevas de J esucristo, el hijo de
Dios. Después de escuchar el mensaje, todas esas personas fueron
salvas y recibieron bendición.
Esa misma salvación de Dios ha sucedido desde que los creyentes
fueron bautizados en el Espíritu Santo. Si predicamos el evangelio de
J esús, el poder de la palabra de Dios cambiará la vida de las
personas. Dios es misericordioso, y perdona los pecados del mundo a
través del sacrificio que J esús hizo en la cruz.
Así como Pedro, nosotros también debemos predicar el mensaje de
salvación. Cuando anunciamos al mundo las Buenas Nuevas de
J esucristo, podremos ver cómo el poder de Dios cambia las vidas de
las personas. Nosotros podemos ser testigos de J esús sin importar en
qué parte del mundo vivimos (Hechos 1:8).
LOS LÍDERES RELIGIOSOS TRATARON DE
DETENER EL EVANGELIO
2 Lectura: Lea Hechos 4:1-37
¿Recuerdas que Pedro y J uan estaban predicando el evangelio en
el templo después de sanar al cojo? Mientras ellos enseñaban a las
multitudes que J esús había resucitado de entre los muertos, los
sacerdotes del templo, el guardia del templo y los saduceos (que eran
sacerdotes judíos que no creían en la vida después de la muerte) se
63
no fuera, pero Pablo confiaba que era allá donde el Espíritu Santo
quería que fuera (Hechos 20:22).
Cuando el barco llegó a Cesarea, Pablo se hospedó en casa de
Felipe, un evangelista de la localidad. Estando allí, un profeta llamado
Agabo que había venido de J erusalén, tomó el cinto de Pablo y se ató
de manos y pies como señal de lo que le esperaría a Pablo si
continuaba con su viaje. Él habló por medio del Espíritu Santo
diciendo: “Así atarán los judíos en J erusalén al dueño de este
cinto” (Hechos 21:11). Al igual que J esús, ahora Pablo sabía lo que
sucedería con él en J erusalén.
La respuesta de Pablo para Agabo y los demás creyentes fue:
“¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo
estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en J erusalén por el
nombre del Señor J esús” (Hechos 21:13). Sus amigos, conscientes
aún del peligro que les esperaba, decidieron acompañar a Pablo a
J erusalén. Pablo se alojó en la casa de Mnasón, un creyente anciano
de Chipre que vivía en la ciudad. Durante esa época, se celebraba en
J erusalén la fiesta de pentecostés, por lo que miles de personas se
encontraban allí. Todos los hospedajes estaban ocupados, pero Dios
tenía un lugar especial para su siervo y sus amigos (Hechos 21:16).
Al día siguiente, Pablo fue a visitar a J acobo y a otros líderes de la
0Pablo no temía decir la verdad
Pablo predicaba que la ley de Moisés era buena, pero no era suficiente
para salvar a la gente de sus pecados (Romanos 3:20). Él predicaba que
las personas son justificadas solamente por la fe en J esucristo
(Romanos 3:22). Él sabía que la ley solo era una guía para señalarnos lo
que está mal, para mostrarnos el camino correcto e incorrecto. Pero la
ley por sí sola no puede salvarnos (Romanos 3:20).
Para muchas personas, este mensaje era difícil de comprender. Por
eso Pablo tenía tantos problemas con algunos de los creyentes judíos de
J erusalén (Hechos 21:21). Sin embargo, mucho creyentes se esforzaban
por seguir a Cristo y también mantener la ley de Moisés (Hechos 21:20).
Debido a esto, a Pablo se le pidió que demostrara que él creía en la ley
de Moisés (Hechos 21:23-24). Su deseo era complacer a estos hombres y
al mismo tiempo agradar a Dios. Pero al final, terminó en problemas con
los judíos de Asia Menor (Hechos 21:27).
En seguida, Pablo pidió permiso para explicar la verdad
(Hechos 21:39). Esta verdad causó aún más problemas entre los judíos
(Hechos 22:22). Pero el Señor J esús habló a Pablo y le dijo: “Ten ánimo,
porque como has testificado fielmente de mi causa en J erusalén, así has
de testificar también en Roma” (Hechos 23:11).
Debemos orar para que Dios nos de la valentía para hablar de la
verdad de su evangelio.
62
“…salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en
cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. Pero en
ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de
poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor J esús,
para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de
Dios” (Hechos 20:23-24).
“Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual
el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de
Dios… Sé que después de mi partida… se levantarán algunos
hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos”.
Con esto, Pablo estaba advirtiendo de hombres que vienen e intentan
cambiar la verdad de Dios (Hechos 20:30).
Fue el Espíritu Santo el que escogió a los líderes de la iglesia,
razón por la que ellos eran responsables de responder ante Dios y no
ante Pablo. Algo importante que se debe mencionar es que algunos
líderes cuidan de sus rebaños, pero no tienen cuidado de ellos
mismos. Si los líderes fracasan en su vida personal, entonces no
podrán enseñar el camino correcto a su rebaño de creyentes.
Una vez terminado su discurso y a punto de partir, Pablo oró con
los líderes. Ellos lloraron, lo abrazaron y lo besaron porque Pablo les
dijo que era probable que no los volvería a ver (Hechos 20:37).
4 Discusión:
1. ¿Qué puedes hacer cuando tu vida está en peligro o te encuentras
con gente problemática? (Hechos 19:30; Hechos 20:3;
Mateo 2:14, 22).
2. ¿De qué manera puedes edificar tu fe? (Hechos 20:32).
3. Usando las palabras que Pablo habló en Hechos 20:28-31, describe
las características de un verdadero líder.
4. ¿Puede alguien llegar a ser un pastor de la iglesia de Dios?
(Hechos 20:28).
5. ¿Cuáles son las razones por las que Pablo pasaba tanto tiempo
enseñando? (Hechos 20:11, 27, 31).
6. Cuando te encuentras muy ocupado o apurado sirviendo a Dios,
¿encuentras tiempo para escuchar lo que el Espíritu Santo te está
diciendo?
EL VIAJ E A J ERUSALÉN
2 Lectura: Lea Hechos 21:1–40
De Mileto, Pablo partió en barco rumbo a Cesarea (Hechos 21:1-7).
Por medio del Espíritu Santo, los hermanos le advertían sobre los
peligros que enfrentaría en J erusalén si iba allí. Ellos le pidieron que
15
molestaron mucho. Entonces detuvieron a Pedro y a J uan y los
metieron a la cárcel. Sin embargo, las personas que estaban
presentes ya habían escuchado el mensaje de Pedro y J uan, y fueron
salvos aproximadamente 5 mil hombres, sin contar las mujeres que
también creyeron en el mensaje (Hechos 4:4). Esto sucedió por la
sanidad del cojo. El testimonio del hombre cojo permitió a Pedro
predicar a las multitudes. Como resultado, muchos creyeron en J esús
como su salvador.
Al día siguiente, los líderes del templo llevaron a Pedro y a J uan
para enjuiciarlos. Durante el juicio, les hicieron dos preguntas
importantes acerca de la sanidad del cojo. La primera pregunta fue:
¿Con qué poder hicieron esto? y la segunda pregunta fue: “¿En qué
nombre lo hicieron?” (Hechos 4:7). Estas preguntas permitieron a
Pedro hablar a los líderes religiosos acerca de J esús, y les respondió
con valentía: “…sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que
en el nombre de J esucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis
y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por él, este hombre se
halla aquí sano delante de vosotros” (Hechos 4:10).
Entonces, Pedro procedió a darles el mismo mensaje que había en
el templo y en el día de pentecostés. Tuvo la valentía para predicar
este mensaje porque el poder del Espíritu Santo estaba dentro de él
(Hechos 4:8). Los puntos que Pedro mencionó a los líderes religiosos
fueron los siguientes:
• J esús murió y resucitó de la muerte (Hechos 4:10)
• Las Sagradas Escrituras habían anunciado que esto sucedería
(Hechos 4:11; Salmos 118:22).
Dios hizo a J esús la “piedra principal” (es decir, la cabeza) de su
iglesia (Salmo 118:22 y 23). J esús funciona como el fundamento
sobre el cual se apoya y se une toda la iglesia y los creyentes, tanto
judíos como gentiles. Dios llamó a Pedro para edificar su iglesia sobre
el fundamento de J esús (Mateo 16:18). En realidad, los líderes del
templo debían trabajar con Pedro para enseñar al pueblo que J esús es
el rey, pero ellos se negaron a creer que J esús era el Mesías y lo
mataron. Ahora, también se negaban a creer lo que Pedro les decía.
Pedro explicó a los líderes del templo
que no podían ser salvos a través de
ninguna persona, sino sólo a través de
J esús “…porque no hay otro nombre bajo el
cielo, dado a los hombres, en que podamos
ser salvos” (Hechos 4:12).
Al escuchar todas las palabras de Pedro,
los líderes del templo sacaron a Pedro, y se
0Información
adicional:
Las frases “piedra angular,
piedra del ángulo, cabeza
del ángulo” se refieren a
J esús como la persona
principal de la iglesia
cristiana.
16
preguntaron entre ellos: “¿Qué haremos con estos hombres?” (Hechos
4:16). Entonces tomaron su decisión y dijeron a Pedro y a J uan “que
en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de
J esús” (Hechos 4:18). Pero Pedro y J uan no podían cumplir con este
requisito porque necesitaban obedecer a Dios antes que a los
hombres, y no podían ignorar todo lo que habían visto y oído de J esús
(Hechos 4:19-20).
4 Discusión:
1. ¿Por qué los sacerdotes y líderes del templo detuvieron a Pedro y a
J uan? (Hechos 4:2).
2. ¿Qué instrucción dieron los líderes del templo a Pedro y a J uan?
(Hechos 4:18).
3. ¿Qué poder actuaba en las sanidades y en los mensajes que Pedro
y J uan predicaban? (Hechos 3:6, 16, 26; Hechos 4:2, 4).
4. ¿A quién decidieron obedecer Pedro y J uan: a Dios, o a los
saduceos y líderes del templo? (Hechos 4:19).
5. ¿Por qué crees que los líderes del templo trataban de impedir las
enseñanzas acerca de J esús?
LA IGLESIA EN ORACIÓN Y OBRAS
Después de estas cosas, Pedro y J uan salieron libres y regresaron con
los demás creyentes. Al escuchar lo que había sucedido, todos juntos
oraron y alabaron a Dios. En su alabanza a Dios, mencionaron que
J esús había sido enviado por Dios.
Cientos de años antes de estos sucesos, el rey David escribió
acerca de J esús, diciendo que los gobernantes y las naciones se
enojarían contra J esús (Hechos 4:25-26; Salmos 2:1-2). Esto nos
demuestra que Dios siempre conoce lo que sucederá. Dios guió al rey
David para que escribiera lo que iba a suceder. ¡Por eso no debemos
tener miedo! Dios conoce todas las cosas.
Cada vez que Pedro y J uan estaban en problemas por predicar
acerca de J esús, la iglesia oraba. Ellos no se ponían tristes, ni
preocupados, ni con miedo. Ellos oraban y:
• Alababan a Dios en sus oraciones (Hechos 4:24).
• Leían las Sagradas Escrituras (Hechos 4:25-26).
• Recordaban cómo J esús fue perseguido y castigado (Hecho 4:27).
• Creían que Dios estaba trabajando según los planes que él mismo
había hecho (Hechos 4:28).
• Le pedían a Dios que los hicieran más valientes (Hechos 4:29).
• Pedían más milagros en el nombre de J esús (Hechos 4:30).
Durante todo este tiempo, los cristianos se reunían en sus hogares.
61
Entre tanto, las personas que se dedicaban a fabricar ídolos de
plata levantaron a la multitud y produjeron un alboroto para linchar a
los seguidores de J esús que acompañaban a Pablo
(Hechos 19:23-29). Pablo quiso defender a sus amigos, así que ya no
salió de la ciudad, sino que permaneció en la ciudad (Hechos 19:30).
Se quedó con ellos hasta que el problema fue resuelto (Hechos 20:1).
Cuando paró el alboroto, Pablo salió para visitar las iglesias de
Macedonia y de Acaya antes de regresar a Troas (hoy en día,
territorio de Turquía) en Asia Menor (Hechos 20:1-6).
Pablo sabía exactamente cuándo quedarse en un lugar y cuando
salir a otro. Aunque era un predicador y maestro muy ocupado, él era
un hombre que escuchaba la voz y la guía del Espíritu Santo.
Cuando Pablo llegó a la iglesia de Antioquía (que en la actualidad
se conoce como Siria), se enteró que los judíos estaban pensando en
matarlo (Hechos 20:3), así que salió al noroeste y pasó a Troas,
donde lo esperaban sus compañeros. Entonces, se unió a ellos y se
quedó allí siete días. Después de todo esto, decidió regresar a su
iglesia por Macedonia. Cabe resaltar que Pablo nunca más volvería a
ver Grecia, Asia Menor ni Siria.
Los creyentes se reunieron en una habitación del piso superior de
una casa. Pablo estuvo hablando con ellos y su discurso tardó hasta
la media noche. Hacía calor y la habitación estaba llena de humo por
las lámparas de aceite. Un joven llamado Eutico estaba sentado en la
ventana y se quedó profundamente dormido, por lo que cayó al suelo
desde el tercer piso y lo recogieron muerto. Pablo bajó para ver al
joven y, al verlo muerto, se acostó encima de él y lo resucitó
(Hechos 20:10). ¡Qué gran milagro!
Cuando el muchacho resucitó, Pablo subió de nuevo a la habitación
para compartir los alimentos y enseñar a la gente hasta el amanecer.
Al día siguiente tomó un barco hacia la ciudad de Mileto. Queriendo
ahorrar tiempo en su viaje a J erusalén, decidió no detenerse en la
ciudad de Éfeso (Hechos 20:16).

ENSEÑANZA PARA LOS LÍDERES DE LA IGLESIA
Estando en Mileto, Pablo mandó llamo al liderazgo de la iglesia en
Éfeso. Allí se despidió y les dio serias recomendaciones: “testificando
solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento
para con Dios y de la fe en nuestro Señor J esucristo”. Pablo siempre
enseñaba el mensaje completo del evangelio de salvación. “…atado
en espíritu, voy a J erusalén sin saber lo que allá me sucederá…”.
(Hechos 20:20-22).
60
(Hechos 19:11-12). Cuando los hijos de un sacerdote pagano vieron
a Pablo echar fuera demonios en el nombre de J esús, quisieron hacer
lo mismo y usaron las mismas palabras que Pablo usaba. Encontraron
a un hombre con un espíritu demoniaco y exclamaron “Os ordeno por
J esús, a quien Pablo predica” (Hechos 19:13).
La sorpresa que se llevaron fue que el espíritu demoníaco
respondió: “A J esús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros,
¿quiénes sois?” Entonces el endemoniado se lanzó sobre ellos y los
golpeó, de manera que huyeron del ahí desnudos y heridos. Esto
sirvió para engrandecer el nombre de J esús porque mucha gente en
Éfeso creyó en el evangelio y se arrepintieron de las cosas malas que
habían hecho. Muchos quemaron los libros y objetos que utilizaban
para la brujería. “Así crecía poderosamente y prevalecía la palabra del
Señor” (Hechos 19:20).
4 Discusión:
1. ¿Cómo se puede ayudar a los creyentes a comprender con mayor
exactitud la verdad de Dios? (Hechos 18:26).
2. ¿Qué es necesario para recibir el Espíritu Santo? (J uan 7:38-39).
3. ¿Qué es lo que Pablo dijo e hizo por los creyentes de Éfeso?
(Hechos 19:4-6).
4. ¿Por qué es necesario destruir todos los objetos que se utilizan en
la brujería, la magia y el ocultismo cuando creemos en el Señor
J esús? (Hechos 19:20).
5. ¿Por qué es importante mantenerse en contacto, escribir o visitar a
los nuevos cristianos o iglesias?
PABLO ESCUCHABA AL ESPÍRITU SANTO
2 Lectura: Lea Hechos 19:21-41; 20:1-38
La obra del Espíritu Santo en Éfeso llegó a ser muy poderosa. La
verdad de Dios se extendió por todas partes (Hechos 19:20). Fue
durante esta época que Pablo empezó a planificar su siguiente viaje.
El quería visitar las iglesias de Macedonia y Acaya (que hoy en día se
encuentra en el territorio del país de Grecia). También deseaba visitar
J erusalén y Roma (Hechos 19:21).
J erusalén era el centro del pueblo judío y de las iglesias cristianas.
Roma era el centro del imperio romano. Acaya era el centro del
imperio griego antiguo. Pablo estos lugares eran importantes para
predicar a J esucristo y enseñar a los creyentes. Sin embargo, se
quedó en Éfeso un poco más de tiempo, pero envió a dos de sus
ayudantes a Macedonia (Hechos 19:22) los cuales le siguieron
después (Hechos 20:1).
17
Ellos se cuidaban unos a otros, compartían todo lo que tenían y vivían
en armonía. El Espíritu Santo obraba grandemente en su vidas
(Hechos 4:31). También vendían sus tierras y traían el dinero a los
apóstoles para ayudar a los creyentes que tenían necesidad
(Hechos 4:34-37). Ellos seguían la instrucción de J esús: “…de gracia
recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8).
4 Discusión:
1. ¿Por qué oraron los creyentes a Dios? (Hechos 4:23-24).
2. ¿Qué leían juntos los creyentes? (Hechos 4:25-28).
3. ¿Para qué pidieron los creyentes a Dios que los hiciera valientes?
(Hechos 4:29).
4. ¿Qué tenía de especial el nombre de J esús? (Hechos 4:30).
5. ¿Qué sucedió en el lugar cuando los creyentes terminaron de orar?
(Hechos 4:31).
6. Con tus propias palabras, describe la vida de los primeros
cristianos (Hechos 4:32-37).
DIOS CASTIGA EL PECADO
2 Lectura: Lea Hechos 5:1-42
Dios ama a los pecadores, pero rechaza el pecado. Por eso, Él envió a
J esús a morir por los pecadores. Él quiere que vivamos vidas que sean
de su agrado.
0Orar a Dios en tiempos de problemas
Dios bendecía a la iglesia primitiva (la iglesia del libro de los Hechos). Ésta se
fortalecía cada día, pero los creyentes atravesaban problemas
(Hechos 4:16-18). Los líderes judías le decían a los apóstoles que no
predicaran en el nombre de J esús, y los maltrataban (a esto se le llama
persecución). Estudia estas seis formas en la que los creyentes oraban
cuando estaban en problemas:
Ellos alababan a Dios, el creador, y confiaban en él (Hechos 4:24).
Hablaban palabras de fe y de conocimiento para demostrar que creían en
Dios, quien hizo el mundo y todo lo que hay en él.
Ellos leían las Sagradas Escrituras (Hechos 4:25-26). En Salmos 2, Dios
dice que los gobernadores y los líderes crearían muchos problemas para
J esús y sus seguidores.
Ellos sabían que las Sagradas Escrituras se habían cumplido
(Hechos 4:27-28). Las cosas habían sucedido porque Dios las había
planificado. Ellos sabían que Dios tenía el control. Además, a J esús le
había pasado lo mismo (J uan 15:18).
Ellos le decían a Dios lo que les preocupaba (Hechos 4:29). Ellos creían
que Dios ya sabía el peligro que atravesaban. Ellos le contaban a
Dios sus problemas, pero no le echaban la culpa de nada.

18
En ese tiempo, había un hombre llamado Ananías, quien tenía una
esposa llamada Safira. Como los creyentes vendían sus tierras y
posesiones para ayudar a los más necesitados de ellos, también
Ananías y Safira vendieron una propiedad, pero no le llevaron
completo el dinero a Pedro, sino que mintieron y quitaron parte del
dinero de la venta. Pedro explicó que no había nada malo con
quedarse con una parte del dinero, pero sí era pecado mentir acerca
del precio en que vendieron la propiedad. También les dijo que podían
hacer lo que quisieran con el dinero, pero no debían mentirle a
Dios (Hechos 5:4). La mentira es pecado.
Pedro le dijo a Ananías: “…¿por qué llenó Satanás tu corazón para
que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la
heredad?” Cuando Pedro dijo estas palabras, Ananías cayó muerto.
Tres horas más tarde, su esposa Safira entró y dijo la misma mentira.
Pedro la confrontó, y le dijo: “¿Por qué convinisteis en tentar al
Espíritu del Señor?” Al instante, ella también cayó muerta. Esto causó
que todas las personas temieran a Dios (Hechos 5:11).
DIOS ENVÍA A SU ÁNGEL
Cada día, más y más gente creía en el Señor J esús. Los creyentes se
reunían en un gran patio o espacio al lado derecho del templo de
J erusalén (Hechos 5:12). Muchas personas venían de cerca y de lejos
para escuchar las enseñanzas de los apóstoles y para ver los milagros
de sanidad que hacían en el nombre de J esús. Esto hizo que algunos
Ellos le pedían a Dios que les ayudara a hacer la obra que J esús les
había encomendado (Hechos 4:29). Ellos creían que Dios respondía las
oraciones. Ellos sabían que oraban por lo que Dios quería. Ellos oraban
la voluntad de Dios.
Ellos le pedían a Dios que hiciera más milagros mientras ellos predicaban
(Hechos 4:29-30). Ellos confiaban en el poder del nombre de J esús.
Ellos sabían que los líderes religiosos se enojarían, pero también sabían
que debían predicar con valentía. Predicar era una obra de Dios, y para
eso habían sido llamados.
4 Discusión:
1. ¿Qué es lo que oras cuando tienes problemas?
2. Cuando oras, ¿sólo le dices a Dios de tus problemas, o también oras los
seis puntos que los creyentes de Hechos oraban?
En muchos países de la actualidad, los creyentes son maltratados y sufren
persecución. J esús dijo: “Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí
antes que a vosotros” (J uan 15:18). No deberíamos sorprendernos cuando el
mundo nos persigue y nos maltrata. Nosotros debemos ser valientes y
debemos orar por aquellos que son perseguidos para que continúen
predicando el evangelio.
59
de la iglesia tengan un trabajo aparte de la iglesia en el que
puedan ganar dinero? (Hechos 18:3).
TERCER VIAJ E MISIONERO DE PABLO
2 Lectura: Lea Hechos 18:18-28; Hechos 9:1-20
Después de estas cosas, Pablo volvió a la iglesia de J erusalén y luego
regresó a Antioquía (Hechos 18:22). Después de algún tiempo en
Antioquía, Pablo viajó otra vez para ir a las iglesias de Asia Menor. Al
salir, decidió visitar de nuevo las iglesias de esa región para fortalecer
y enseñar a los creyentes (Hechos 18:23).
Durante ese tiempo, llegó a Éfeso un judío llamado Apolos, quien
venía de la ciudad de Alejandría en Egipto (Hechos 18:24). Éste era
un hombre de mucho conocimiento, instruido en las sagradas
escrituras y hablaba de J esús con gran poder. Sin embargo, sólo
conocía el bautismo de J uan el Bautista (o sea, el bautismo en agua;
Hechos 18:25). Así que los amigos de Pablo “lo llevaron aparte y le
explicaron con mayor exactitud el camino de Dios” (Hechos 18:26).
Cuando Pablo volvió a Éfeso, encontró a doce creyentes que
habían sido bautizados en el nombre de J uan (Hechos 19:3). Pero
Pablo, después de explicarles, los bautizó en el nombre de J esús
(Hechos 19:5) y, cuando les impuso las manos (Hechos 19:6), el
Espíritu Santo descendió sobre ellos. Cuando esto sucedió, ellos
hablaron en diferentes idiomas y algunos comenzaron a profetizar.
Esto nos muestra que Dios elige qué don del Espíritu Santo recibe
cada creyente.
Pablo se quedó tres meses allí en Éfeso. Se ocupó de hablar
acerca de J esús en la sinagoga, pero por el rechazo de algunas
personas se alejó de los judíos, y formó un grupo aparte de creyentes
que se reunía en la escuela de un varón llamado Tirano. Allí a lo largo
de dos años estuvo enseñando todos los días, de modo que todos los
judíos y griegos que vivían en esa región, oyeron la Palabra del Señor
(Hechos 19:10).
Mientras Pablo estaba en Éfeso, escribió dos cartas para la iglesia
de la ciudad de Corinto (1 y 2 Corintios). En ellas, explicó las
enseñanzas de J esús para que la gente se alejara del camino
equivocado en la vida; además, fortaleció su fe y les advirtió acerca
de enseñanzas falsas. Siempre que Pablo iniciaba una nueva iglesia,
procuraba escribirles o visitarles para mantenerse en contacto con
ellas.
Dios hizo muchos milagros por medio del apóstol Pablo, sobre todo
sanando personas enfermas y echando fuera espíritus demoníacos
58
Aquila y su esposa Priscila, una pareja de judíos creyentes que
salieron de la ciudad de Roma porque el emperador romano Claudio
César había decretado una ley que obligaba a los judíos a salir de ahí.
Por esa razón, Aquila y Priscila ahora vivían en Corinto. Pablo se
quedó con ellos, asistió a la sinagoga judía por varios sábados y entre
semana trabajaban juntos haciendo tiendas de campaña para ganar
dinero. Pablo, al igual que ellos, era un fabricante de tiendas. Al final
Pablo se quedó en Corinto por un año y medio.
Los líderes judíos en Corinto también trataron de crear problemas
para los cristianos, así que Pablo, al ver que no había resultados entre
ellos, decidió predicar a los gentiles (es decir, a todas las personas
que no son judías; Hechos 18:6). Después de ese tiempo, los judíos
tomaron a Pablo y lo llevaron ante el gobernador romano Galión,
quien no quiso involucrarse en este asunto porque eran cuestiones
religiosas (Hechos 18:14-16).
Fue en Corinto que Pablo escribió sus cartas a los cristianos de la
ciudad de Tesalónica (1 y 2 Tesalonicenses). Estas cartas tenían el
propósito de felicitarlos, alentarlos, y corregirlos.
4 Discusión:
1. El viaje de Pablo fue primero hacia Atenas (Hechos 17:15) y luego
a Corinto (Hechos 18:1). ¿Cómo supo que ese era el lugar
correcto donde tenía que estar? (Hechos 18:9-11).
2. ¿Consideras que es bueno que los maestros, predicadores o líderes
0 El poder de Dios en la actualidad
¿Crees que Dios aún sigue obrando en las vidas de las personas hoy en
día? Mira los cambios que él ha hecho en tu propia vida, y responde esta
pregunta. Mira alrededor tuyo, y responderás esta pregunta al escuchar
y ver a muchas personas que también le dan la gloria a Dios por hacer
cambios en ellos. Deseamos que leas este testimonio de un Pastor que
ha leído y estudiado la palabra de Dios a través de estos libros de estudio
bíblico, que tuvo una experiencia similar a la de Hechos 19:19:
“Hemos visto obrar el poder de Dios. Él nos ha visitado con milagros.
Hay gente que ha venido para entregar su vida a Cristo y para quemar a
sus ídolos. Los pensamientos de muchas personas han sido expuestos
por medio de la predicación de la Palabra de Dios. Por la noche algunas
de esas personas no podían dormir, así que vinieron por la mañana para
confesar sus pecados y todas las cosas malas que habían hecho. Este
fue realmente un tiempo de la gracia de Dios. En este momento estoy
recibiendo llamadas telefónicas y visitas de personas que vienen para
alabar a Dios porque Dios ha cambiado sus vidas. ¡Gloria a Dios!”.
(Pastor B., Burkina Faso, septiembre 2,004.)
19
de los líderes judíos (saduceos) se enojaran y tuvieran celos, por lo
que tomaron a los apóstoles y los metieron a la cárcel (Hechos 5:18).
Pero en la noche, Dios envió un ángel que abrió las puertas de la
cárcel para sacar a los apóstoles (Hechos 5:19).
Pero el ángel los sacó de la cárcel con un propósito: “Id, y puestos
en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta
vida”. Ellos obedecieron y volvieron al Templo para enseñar a la gente
(Hechos 5:21).
El mensaje de J esús trae nueva vida a todo el que cree en él. La
Biblia establece que todos somos pecadores (J uan 17:3;
Romanos 3:23). Cuando una persona escucha el mensaje de Dios y lo
cree en su corazón, entonces confiesa sus pecados a Dios y se vuelve
a él. De esa forma, la persona cree en el evangelio de J esucristo, y
Dios la perdona por su gracia y misericordia (Romanos 10:10;
Efesios 2:8-9). A este proceso se le llama el “nuevo nacimiento”. La
persona que cree y es salva se convierte en una nueva creación de
Cristo (2 Corintios 5:17). En otras palabras, ¡se convierte en una
nueva persona! Podemos obtener el perdón de nuestros pecados por
el sacrificio de J esús, quien murió en nuestro lugar.
Regresando a la historia, a la mañana siguiente después que el
ángel liberó a Pedro y a J uan, los líderes judíos se reunieron en el
patio del Templo, y enviaron a traer a los prisioneros, pero les
informaron: “la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y
los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a
nadie hallamos dentro” (Hechos 5:23). Los apóstoles estaban
predicando en el nombre de J esús, como el ángel les había dicho que
hicieran (Hechos 5:23).
Los apóstoles hablaron con valentía en el concilio de los líderes del
templo porque creían fuertemente en J esús. Ellos entendían muy
claramente la verdad de J esús y del plan de salvación que Dios tenía
para los J udíos (Hechos 5:30-32).
Cuando los escucharon hablar otra vez acerca de J esús, los líderes
del concilio querían matar a los apóstoles, pero uno de los líderes
principales, Gamaliel, dijo: “Apartaos de estos hombres, y dejadlos;
porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se
desvanecerá, mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez
hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:39). Estas fueron palabras
muy sabias palabras, ¿no crees?
El concilio, entonces, ordenó que los apóstoles fueran azotados y,
antes de dejarlos en libertad, les ordenaron que dejaran de hablar en
el nombre de J esús (Hechos 5:40). Los apóstoles, sin embargo, no se
sintieron intimidados; ellos estaban llenos de gozo, y continuaron
20
enseñando en el templo y también iban de casa en casa enseñando
las Buenas Nuevas de que J esús es el Cristo (Hechos 5:42).
En la actualidad, en muchos países del mundo, la iglesia cristiana
crece aún en tiempos de persecución. Hoy en día, muchos creyentes
están en prisión por causa de predicar el evangelio y creer en J esús,
son torturados a causa de su fe en Dios y algunos hasta mueren por
su fe en J esús. Pero Dios provee supervivencia y renacimiento a la
iglesia a través de milagros de sanidad y liberación.
4 Discusión:
1. ¿Por qué juzgó Dios a Ananías y a Safira? (Hechos 5:1-11).
2. ¿Qué dice Dios acerca de la mentira? (Éxodo 20:16; Salmos 5:6;
Efesios 4:25).
3. Según este estudio, ¿qué diferencias existen entre los creyentes y
las personas que no creen en J esús?
4. ¿Por qué los apóstoles eran tan valientes? (Hechos 5:29-32).
5. ¿Cómo se comportaron los apóstoles después de haber sufrido por
el mensaje de J esús? (Hechos 5:41).

PREPARANDO LA IGLESIA PARA EL
CRECIMIENTO
2 Lectura: Lea Hechos 6:1-15
Mientras más personas se unían a la iglesia, pronto los apóstoles
necesitaron buscar a más discípulos que se encargaran de ayudar a

0Satanás trata de engañarnos (Hechos 5:1-11)
Ananías y Safira mintieron a Dios y al pueblo de Dios, y trataron de engañar a
los apóstoles (Hechos 5:1, 2 y 8). Ellos recibieron un castigo muy duro
porque la mentira, la deshonestidad y la avaricia no son de Dios, e impiden
que el Espíritu Santo haga su obra. Si esto pasa, ya no habrá bendición de
Dios.
Engañar a la gente es como hacerles trampa. A esto le llamamos
“engaño”. El engaño hace que lo que en verdad está mal, se vea como si
estuviera bien. El diablo quiere que la gente diga mentiras porque él detesta
la verdad. J esús dijo que el diablo era el “padre de la mentira” (J uan 8:44).
La Biblia dice: “ni deis oportunidad al diablo” (Efesios 4:27).
Hay gente muy astuta que hace billetes o monedas falsas. El dinero falso
se ve normal, pero no tiene ningún valor. En las fronteras de los países, hay
personas que cambian dinero, pero el dinero que ellos dan a veces es falso.
Tal vez hay un automóvil usado que se vende a un precio alto. Tal vez el
dueño de este auto dice que es buen auto, pero a veces resulta no serlo.
Cuando un objeto que no tiene valor se vende a un precio alto, esto es
57
6. Dios no está hecho de oro, plata ni piedra. No debemos pensar
que Dios es una escultura hecha por mano de hombre
(Hechos 17:29). Es un error adorarlo de esa manera.
7. Dios llama al arrepentimiento y a alejarse del pecado
(Hechos 17:30).
8. La venida de J esús para juzgar al mundo es segura
(Hechos 17:31).
9. J esús resucitó de entre los muertos, y él juzgará al mundo
(Hechos 17:31).
Cuando estas personas escucharon acerca de la resurrección de los
muertos, unos se burlaron y otros decían: “…Te escucharemos otra
vez acerca de esto” (Hechos 17:32). Los habitantes de Atenas eran
religiosos, ricos, inteligentes y educados, pero sólo unas pocas
personas creyeron en el evangelio del hijo de Dios, J esús
(Hechos 17:34).
4 Discusión:
1. Describa en sus propias palabras la diferencia entre los creyentes
de Berea (Hechos 17:11), Atenas (Hechos 17:34) y Tesalónica
(1 Tesalonicenses 1:6).
2. ¿Qué hicieron las personas de la ciudad de Tesalónica
(Hechos 17:4), las de Berea (Hechos 17:2) y las de Atenas
(Hechos 17:32) cuando escucharon a Pablo predicar las Buenas
Nuevas de J esucristo?
3. De todo el discurso que Pablo dio acerca de Cristo, ¿qué podríamos
incluir nosotros hoy en día al hablar con personas que no son
creyentes?
DIOS LE DICE A PABLO QUE PREDIQUE EN
CORINTO
2 Lectura: Lea Hechos 18:1-17
Pablo no se quedó mucho tiempo en la ciudad de Atenas. Se dirigió a
Corinto, la ciudad donde Dios le dijo que predicara con valentía. El
Señor habló a Pablo para fortalecerlo: “No temas, sigue hablando y
no calles; porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte
daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad”.
(Hechos 18:9-10). ¿Por qué dijo el Señor estas palabras? Porque
Dios estaba preparando a mucha gente en Corinto para que fueran
salvos al escuchar las Buenas Nuevas de J esús.
Corinto era uno de los puertos marítimos más importantes y
ocupados del sur de Grecia, por lo cual también era una ciudad
comercial y corrompida por la inmoralidad. Allí, Pablo se reunió con
56
Él no es un dios hecho por mano de hombre (Hechos 17:24).
2. Dios no necesita nada. Al contrario, él sustenta todo y da vida a
todos (Hechos 17:25). Él es el Señor de todos.
3. De un solo hombre (Adán), Dios hizo todas las naciones
(Hechos 17:26).
4. Dios determinó cuándo y dónde la gente debía vivir para que lo
buscaran, llegaran a él y lo encontraran en cualquier parte
(Hechos 17:27). Dios nunca está lejos de cualquiera de ninguna
persona.
5. Dios es el creador de la vida. Vivimos gracias a él. Fuimos
creados para ser sus hijos (Hechos 17:28).
0El ministerio y el trabajo
Pablo tenía un trabajo común y corriente: él reparaba, fabricaba y
vendía tiendas de campaña. Esto lo hacía para ganar un poco de dinero
extra. En la ciudad de Corinto, trabajó junto con Aquila y Priscila
(Hechos 18:3). Se cree que también desarrollaba su trabajo de tiendas
de campaña cuando visitaba otras ciudades (Hechos 20:34). Él trabajaba
en esto porque quería ganar dinero para pagar su comida y ropa.
Pablo no esperaba sentado a que otras personas le dieran dinero para
su comida y ropa. Él pensaba que era bueno dedicar una parte de su
tiempo al trabajo y la otra parte de su tiempo a la enseñanza y
predicación de la Palabra de Dios. De esta forma, no se convertía en una
carga para las personas que le daban un cuarto para hospedarse. Él
tampoco cobraba por predicar, pero estaba de acuerdo en recibir
ofrendas cuando lo hacía. Al hacer esto, las personas tendrían dinero
para ayudar a otras iglesias que tuvieran necesidad, en lugar de dar todo
su dinero a Pablo.
Pablo no solo hacía la obra de Dios, sino que también vendía tiendas
de acampar. A Pablo le agradaba hacer ambas cosas porque creía que
eso era lo que Dios quería que él hiciera. Él le dio gloria a Dios por todo
lo que le permitía hacer – tiendas de campaña, enseñar la palabra de
Dios, predicar el evangelio. Él no sólo reparaba tiendas de campaña;
también reparaba vidas arruinadas y falsas enseñanzas. Todo lo que
hacía era para la gloria de Dios.
Esto nos enseña una importante lección para aquellos que sirven al
Señor. Muchos maestros de la Biblia, ministros, predicadores y
evangelistas hoy día también tienen trabajos comunes y corrientes, así
como Pablo. Tienen ministerios, pero también tienen otros trabajos fuera
del ministerio. Algunos tienen el privilegio de trabajar tiempo completo
en el ministerio y recibir un sueldo de la iglesia o de alguna misión, pero
otros trabajan medio tiempo para obtener parte del sustento que
necesitan para vivir. De cualquier forma, Dios es glorificado y el trabajo
que ellos hacen es bendecido.
21
repartir la comida que daban a los necesitados, y así permitir que la
iglesia continuara creciendo.
Como sabían que la labor de servir a otros era importante, los
apóstoles pidieron a los creyentes que eligieran a siete varones que
tuvieran las siguientes características:
• Eligieron a hombres sabios y llenos del Espíritu Santo
(Hechos 6:3).
• Los eligieron para que hicieran este trabajo mientras los apóstoles
continuaban con su labor de enseñar acerca de J esús.
• Los apóstoles pusieron sus manos sobre los siete hombres que
eligieron y oraron por ellos (Hechos 6:6).
¿Qué sucedió cuando se prepararon de esta manera para que la
iglesia creciera?
1. La congregación estaba
complacida con esta decisión
(Hechos 6:5).
2. El evangelio de J esús continuó
predicándose (Hecho 6:7).
3. El número de creyentes en la
ciudad de J erusalén siguió
creciendo (Hechos 6:7).
4 Discusión:
1. ¿Qué hizo el cuerpo de creyentes
para prepararse para el
crecimiento de la iglesia?
(Hechos 6:1-6).
2. ¿Qué hicieron los líderes de la
iglesia para prepararse para el
crecimiento de la iglesia?
(Hechos 6:1-6).
engaño. Decir mentiras es malo. Si alguna vez hemos dicho mentiras,
necesitamos arrepentirnos y pedirle a Dios que nos perdone.
Los líderes de la iglesia y las personas que tienen negocios no deben usar
sus posiciones para obtener dinero de la gente. Ellos deben orar para que
Dios les de sabiduría para usar el dinero que reciben de forma honesta.
A veces, las personas que tienen negocios tratan de ganar más dinero de
formas deshonestas – a veces sobornan (piden mordida) o cobran por cosas
escondidas. A veces la gente firma contratos y acuerdos que son injustos y
hacen que los trabajadores se endeuden con una compañía. Dios no puede
bendecir a las iglesias, negocios o países donde hay engaño y corrupción.
Pedro le dijo a Ananías que el diablo fue quien lo hizo mentir. En
realidad, Ananías y su esposa Safira no tenían necesidad de mentir.
0Cómo escoger a los
líderes correctos para la
iglesia
¿Cómo escoge tu iglesia a sus
líderes y obreros? ¿Qué tipo de
personas escogen?
¿Escogen a personas honestas,
que tienen la sabiduría de Dios y
que temen a Dios?
¿Escogen a personas que
conocen a J esús personalmente?
¿Escogen a personas que se
comportan bien y que están
llenas del Espíritu Santo?
(Hechos 6:3).
Fíjate cómo los apóstoles le
pidieron a los creyentes que les
ayudaran a escoger a los obreros,
lo cual fue de mucho agrado para la
congregación (Hechos 6:5).
22
3. ¿Cuál fue el
resultado de una
iglesia bien
organizada?
(Hechos 6:7).
EL TRABAJ O Y
LA FE DE
ESTEBAN
Dios todavía usa
gente común para
hacer cosas
maravillosas. A través
del Espíritu Santo y
del mensaje del
evangelio, Dios llama
y salva a los
pecadores y los libra
de las ataduras y las
garras del pecado.
Además, Dios realiza
“señales y prodigios”
a través de cualquier
persona que él elija (Hebreos 2:4).
Esteban era un hombre común, pero estaba “lleno de fe y del
Espíritu Santo” (Hechos 6:5, 8). Aunque Estaban solamente ayudaba a
repartir dinero y víveres para los necesitados de la congregación, Dios
también lo usaba para hacer milagros. En todas partes donde Esteban
iba, hablaba de J esucristo y de su poder para salvar de pecados.
Muchos de los líderes judíos creyeron en el evangelio y
comenzaron a seguir las enseñanzas de J esús que escuchaban de los
apóstoles (Hechos 6:7). Pero algunos de los judíos que provenían de
África y de Asia no estaban de acuerdo con estas enseñanzas. Cuando
Esteban hablaba, ellos se enojaban, pero no podían enfrentarse a la
sabiduría del Espíritu de Dios que hablaba a través de Esteban
(Hechos 6:10). Así que convencieron a algunos hombres para que
dijeran mentiras de Esteban en la corte (Hechos 6:11-13). Esteban
hablaba en nombre de Dios, pero ellos decían que él hablaba en
contra de Dios. La palabra “blasfemia” significa hablar cosas malas en
contra de Dios o de su palabra y sus estatutos (Hechos 6:11). Por
este falso testimonio, el pueblo y los líderes judíos comenzaron a
enojarse contra Esteban (Hechos 6:12).
Gaza
Azoto
SAMARIA
J U D E A
Samaria
Nazaret
J ericó
R
í
o

J
o
r
d
á
n
Mar de
Galilea
Mar
Muerto
Damasco
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t
e
r
r
á
n
e
o
J ope
Cesarea
J erusalén
55
contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey,
J esús” (Hechos 17:6, 7).
Se pagó una fianza y J asón fue liberado. Antes que el asunto se
complicara más y por seguridad, los creyentes enviaron a Pablo, Silas
y Timoteo a la siguiente ciudad, Berea (Hechos 17:10).
En Berea, muchos creyeron al mensaje de Pablo y sus amigos.
Esta comunidad se caracterizaba por estudiar cuidadosamente las
sagradas escrituras. Esto nos enseña que es importante verificar toda
predicación y enseñanza que venga de la Palabra de Dios. A causa
del mensaje de Pablo y del estudio de la palabra de Dios, muchos
judíos y otros que no eran judíos recibieron el mensaje
(Hechos 17:11-12). Sin embargo, algunos judíos de la ciudad anterior
escucharon que también ahí Pablo y sus compañeros estaban
predicando el evangelio, y fueron a Berea para alborotar también a la
gente de ahí. Los hermanos, entonces, sacaron a Pablo de ahí y lo
enviaron a Atenas. Silas y Timoteo permanecieron en la ciudad de
Berea.
PABLO EN ATENAS
En los días de Pablo, la ciudad de Atenas era el centro cultural y de
aprendizaje del mundo. Mientras él espera la llegada de sus
compañeros, se ocupó en conocer la ciudad y se preocupó mucho al
ver la gran cantidad de ídolos que había en la ciudad. Atenas era un
centro de gran idolatría. Con esto en mente, Pablo predicó el
mensaje de J esús y cómo había resucitado. En la sinagoga de los
judíos, habló con los que adoraban al único y verdadero Dios
(Hechos 17:17). De igual forma, hablaba diariamente a la gente en el
mercado de la ciudad, explicando que J esús era el Mesías que el
mundo esperaba.
Pablo habló con gran pasión porque entendía que las personas no
tenían a J esús en sus vidas. Unos hombres ansiosos de escuchar a
Pablo, lo llevaron a una reunión del Areópago para que diera un
discurso de lo que enseñaba. El Areópago era una colina en Atenas
donde un grupo de jueces de la ciudad se encargaban de escuchar y
escudriñar cualquier enseñanza; por eso, le preguntaron a Pablo:
“¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que
proclamas?” (Hechos 17:19).
Ahora bien, los habitantes de la ciudad de Atenas tenían muchos
dioses, pero no conocían al único y verdadero Dios viviente. Pablo vio
que ellos eran muy religiosos, y expuso en su discurso los siguientes
puntos:
1. El único y verdadero Dios hizo el mundo, y es el creador de todo.
54
al darse cuenta que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos, les
pidieron disculpas (Hechos 16:39) porque un ciudadano romano no
debía ser azotado.
Esta historia nos ilustra una forma maravillosa de lo necesario que
es confiar en Dios porque él está en control de todas las cosas. Al
mismo tiempo, muestra una imagen sorprendente del amor de Dios:
al final, aunque Pablo y Silas fueron castigados, el carcelero recibió el
perdón de pecados así como todos aquellos que creen y siguen a
J esús, el Hijo de Dios.
Al salir de la cárcel, Pablo y Silas volvieron a casa de Lidia. Se
quedaron allí poco tiempo, y luego viajaron hacia otra ciudad. Ambos
obedecieron el llamado de Dios de ir y predicar el evangelio en
Macedonia. Los creyentes de la ciudad de Filipos se fortalecieron en
su fe; ellos amaban tanto a Pablo que se preocuparon por su cuidado
y sus necesidades (Filipenses 1:3-5; 4:14-16).
4 Discusión:
1. ¿Qué hizo Lidia para ayudar a aquellos que predicaban las buenas
nuevas de J esucristo? (Hechos 16:15, 40).
2. ¿Por qué es bueno alabar a Dios y cantarle himnos cuando uno ha
sido perjudicado por otros? (Hechos 16:25).

PABLO ATRAVIESA DIFICULTADES PARA
PREDICAR
2 Lectura: Lea Hechos 17:1–34
Pablo y sus compañeros llegaron a la ciudad de Tesalónica. Como era
costumbre, el sábado entraron a la sinagoga y enseñaron a los judíos.
A través de las santas escrituras, Pablo explicó y demostró que era
necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos.
Igualmente, les explico que el J esús que él les anunciaba era
precisamente ese Mesías, el Cristo que ellos esperaban (Hechos 17:3).
Algunos judíos creyeron en este mensaje, al igual que un buen
número de personas que no eran judías.
Nuevamente, algunos judíos que no creían en el mensaje de
J esucristo se pusieron celosos y ocasionaron un alboroto en la ciudad.
Un grupo de hombres, por buscar a Pablo, Silas y Timoteo, se
precipitaron a la casa de J asón porque él había abierto las puertas de
su casa para ellos. Al no encontrarlos ahí, capturaron y lincharon a
J asón ante las autoridades de la ciudad. La acusación era similar a la
de la ciudad de Filipos: “Esos que han trastornado al mundo han
venido acá también; y J asón los ha recibido, y todos ellos actúan
23
ESTEBAN HABLA A LOS LÍDERES J UDÍOS
2 Lectura: Lea Hechos 7:1-60
El sumo sacerdote (el sacerdote principal del templo) era el que
gobernaba la corte de justicia de los judíos. Éste le preguntó a
Esteban si todo lo que decían de él era verdad (Hechos 7:1). Para
responderle, Esteban le recordó al sacerdote la historia del pueblo de
Israel y de las promesas que Dios había hecho a Abraham. También
les recordó las leyes que Dios les había dado por medio de Moisés
para ayudarles a conocerlo y vivir para complacerle. Esteban dijo que
el pueblo de Israel no escuchaba al Espíritu de Dios. Cuando Dios les
enviaba profetas, en lugar de escucharlos, los mataban
0El gozo de predicar el evangelio
Los apóstoles se gozaban mucho cuando hablaban a otras personas acerca de
J esús. Recuerda que el evangelio es el mensaje de las buenas nuevas de
J esucristo y de su salvación. Pablo dice que: “en el evangelio la justicia de
Dios se revela por fe y para fe” (Romanos 1:17).
Nosotros recibimos salvación a través del sacrificio de J esús. J esús recibió
el castigo que nosotros merecíamos. Él nos salva de la muerte y nos da
nueva vida. En realidad, nosotros no merecemos esa nueva vida, porque
nadie puede ganarse el perdón ni la salvación de Dios. La única forma de ser
salvos es por la gracia, la bondad y la misericordia de Dios. “Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que dio (sacrificó) a su Hijo
unigénito” (J uan 3:16). Somos salvos cuando creemos que J esús es el
ungido, el hijo de Dios, quien murió en nuestro lugar (Efesios 2:4-5 y 8-9).
Esto es lo que las Buenas Nuevas y el evangelio de J esús son para nosotros:
La respuesta de Dios para el pecado.
El mensaje del amor de Dios por nosotros.
La historia del sacrificio de Dios.
La verdad que J esús recibió nuestro castigo.
La verdad que somos salvos del castigo.
El perdón de Dios.
El camino que Dios usa para volvernos a él.
La paz con Dios.
La libertad de los pecados pasados.
Una vida en santidad.
La esperanza de vida eterna.
El evangelio son las buenas nuevas de lo que Dios hizo por nosotros; de
esta forma, nuestras vidas son totalmente cambiadas y nacemos de nuevo.
Por eso hay tanto gozo cuando hablamos a otras personas acerca de las
Buenas Nuevas de J esús. Dios bendice la prédica de su verdad cuando llama
a otras personas a sí mismo y a su hijo. Esto es la obra de su Espíritu Santo.
24
(Hechos 7:51:52). Les dijo que en la antigüedad, ellos no habían
obedecido la ley de Dios, sino que adoraron a un dios llamado Moloc y
a las estrellas del cielo. Debido a esto, Dios permitió que los judíos
fueran esclavos de Babilonia (Hechos 7:43). Pero también les explicó
que Dios tenía un propósito para su pueblo.
Con todas estas palabras, Esteban estaba recordando a los líderes
judíos lo que Dios había hecho desde tiempos antiguos:
1. Fue Dios quien llamó a Abraham para que viviera en la tierra
donde el pueblo de Israel estaban viviendo (Hechos 7:2-4;
Génesis 12:1).
2. Fue Dios quien le prometió a Abraham que su familia viviría en esa
tierra (Hechos 7:5; Génesis 12:7).
3. Dios también había explicado a Abraham que durante 400 años, su
familia sería esclava en un país extranjero (Egipto), pero que
después volverían a su tierra (Hechos 7:6-7; Génesis 15:13).
4. Fue Dios quien habló a Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:2).
Dios usó a Moisés para llevar a los judíos a la tierra que Dios les
había prometido (Hechos 7:30-35).
5. Fue Dios quien le habló a Moisés acerca del profeta que vendría
(es decir, J esús, el Mesías) (Hechos 7:37;
Deuteronomio 18:15 y 18).
Esteban, además, les dijo que sus padres no obedecían a Dios
(Hechos 7:51) ni escuchaban a Moisés ni a los profetas que Dios,
desde hace ya mucho tiempo, les había enviado (Hechos 7:52).
ESTEBAN ES ASESI NADO
Esteban dijo a los presentes que ellos eran como sus padres que
mataban a los profetas. Los profetas hablaban de la venida del Mesías
– el mensajero especial de Dios. Esteban les dijo que ellos habían
asesinado al Mesías (Hechos 7:52). El Mesías era J esucristo, el Hijo de
Dios.
Las palabras de Esteban enojaron a los líderes que estaban
presentes en la corte. Ellos le gritaron, lo arrastraron para sacarlo de
la ciudad y le lanzaron piedras hasta matarlo. Sin embargo, mientras
ellos le tiraban piedras, Esteban oró para perdonarlos por lo que
hacían (Hechos 7:60).
Un líder judío llamado Saulo, vio todo lo que sucedió con Esteban.
Él estaba de acuerdo con la muerte de Esteban (Hechos 8:1). En
realidad, Saulo era un líder muy inteligente y conocía las Sagradas
Escrituras, pero no sabía que J esús era el Mesías que Dios había
prometido.
Felipe, un discípulo de J esús, mencionó las siguientes palabras:
53
prisioneros habían escapado. Entonces sacó su espada y, cuando
estaba a punto de suicidarse, Pablo le gritó: “No te hagas ningún
mal, pues todos estamos aquí” (Hechos 16:25-28).
DIOS SALVA AL ENCARGADO DE LA PRISIÓN
El carcelero se asustó mucho porque sabía que si los presos habían
escapado, los jefes romanos lo acusarían a él de ayudar a escapar a
los presos. Entonces, el hombre cayó de rodillas frente a Pablo y
Silas, y preguntó: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos
respondieron: Cree en el Señor J esús, y serás salvo, tú y toda tu
casa” (Hechos 16:30-31). En seguida, le hablaron a él y a su familia
acerca de J esús. El carcelero y su familia reaccionaron y, luego de oír
el evangelio, ellos creyeron en J esús. Esa misma noche, el carcelero
sacó a Pablo de la cárcel y lo llevó a su casa para atender sus heridas
y darle de comer. Todo eso demostró que el carcelero era un hombre
cambiado.
Pablo procedió a bautizar al carcelero y a toda su familia. Para
Pablo y Silas, el bautismo era un paso importante porque necesitaban
obedecer las palabras que J esús dijo en Mateo 28:19-20: “Id, pues, y
haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo
lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo”. Los problemas que Pablo, Silas y el
carcelero enfrentaban en ese momento, no fueron impedimento para
el poder de Dios.
A la mañana siguiente, los líderes de la ciudad mandaron avisar al
carcelero que dejara libres a Pablo y a Silas (Hechos 16:35). Además,
0¿Qué piensa la gente acerca de tu iglesia?
Los creyentes de la ciudad de Tesalónica enfrentaron muchas
dificultades; sin embargo, se fortalecieron en la fe y llegaron a ser un
ejemplo maravilloso para otros creyentes (1 Tesalonicenses 1:6-10).
Estos creyentes fueron famosos por ayudar a los demás.
Los creyentes de la ciudad de Berea leían las sagradas escrituras con
mucho cuidado (Hechos 17:11), y se les conoció por ser muy estudiosos
de la palabra de Dios.
Las personas de la ciudad de Atenas estaban muy interesadas en las
religiones, pero no quisieron seguir las enseñanzas de J esucristo. Eran
personas muy educadas; tenía conocimiento de muchas cosas y
disfrutaban debatir sobre nuevas ideas, pero no creían que J esús era el
Salvador de los pecados. Por esta razón, el número de creyentes de
Atenas era pequeño; su interés estaba puesto en otros asuntos, no en
J esucristo. La iglesia de esta ciudad no llegó a ser muy conocida.
52
2. ¿Por qué Pablo circuncidó a Timoteo? (Hechos 16:3).
3. Menciona las formas que el Espíritu Santo puede usar para
guiarnos (Hechos 16:6-10).
4. ¿Tienes un lugar especial y tranquilo en donde puedes hablar a
otros acerca de J esús? (Hechos 16:13).
5. ¿Confías en Dios para que te corrija cuando hayas tomado el
camino equivocado y te guíe a aquellas personas que necesitan
saber acerca de J esús? (Hechos 16:7, 10).

DIOS SALVA A PABLO Y A SILAS DE LA
PRISIÓN
Los apóstoles a menudo iban al río a orar. Un día, una joven esclava
que tenía un espíritu de adivinación los empezó a seguir. Esa joven
hacía a sus amos ganar mucho dinero porque la gente pagaba dinero
para escuchar lo que el espíritu demoníaco decía a través de ella
(Hechos 16:16). La gente, en lugar de escuchar a Dios, preferían
pagar para escuchar a los espíritus de demonios.
Ahora bien, Pablo se molestó porque esta joven esclava los iba
siguiendo y gritaba: “Estos hombres son siervos del Dios
Altísimo” (Hechos 16:17-18). Esto era verdad, pero a lo que molestó
a Pablo fue que quien decía estas palabras era el espíritu demoníaco
que poseía a la joven.
Después de muchos días, Pablo confrontó al demonio y lo sacó de
la joven. “¡Te ordeno, en el nombre de J esucristo, que salgas de
ella!”. Inmediatamente, el demonio salió de la señorita
(Hechos 16:18). Los amos de la joven vieron que ella había perdido
su poder de adivinar, y se enojaron mucho con Pablo por haber
sacado al demonio; ya no podían hacer dinero con la joven. Así que
tomaron a Pablo y a su compañero Silas, y los arrastraron hasta la
plaza de la ciudad para acusarlos. “Estos hombres, siendo judíos,
alborotan nuestra ciudad, y proclaman costumbres que no nos es lícito
aceptar ni observar, puesto que somos romanos” (Hechos 16:20-21).
Los líderes de la ciudad ordenaron azotarlos y ponerlos en la cárcel.
Aquí podemos obtener una valiosa lección: si seguimos confiando
en Dios aún en medio de las dificultades, su nombre será siempre
glorificado.
Estando en la cárcel, a eso de la medianoche y en medio de su
dolor, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios.
Mientras los otros presos los escuchaban, un terremoto hizo que las
puertas de las celdas se abrieran. Cuando el encargado de la cárcel
despertó y vio que las puertas estaban abiertas, pensó que los
25
“Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también
los profetas, a J esús de Nazaret, el hijo de J osé” (J uan 1:45). Muchos
de los J udíos creían en J esús.
4 Discusión:
1. ¿Quién era el profeta que Moisés dijo que vendría? (Hechos 7:37).
2. En el pasado, ¿quiénes mataron a los profetas que Dios envió?
(Hechos 7:52).
3. ¿Quién mató al Mesías, el profeta del cual Moisés habló?
(Hechos 7:52).
4. ¿Quiénes no obedecían la ley de Dios? (Hechos 7:53).
LA IGLESIA SUFRE, PERO SE EXTIENDE A
OTROS LUGARES
2 Lectura: Lea Hechos 8:1-25
Mientras J esús aún estaba con sus discípulos, les dijo: “Entonces os
entregarán a tribulación, y os matarán… por causa de mi
nombre” (Mateo 24:9). A este sufrimiento y muerte por causa de
predicar el evangelio de J esús se le llama persecución. Después de
la muerte de Esteban, la persecución comenzó en J erusalén. En ese
momento, Saulo trató de impedir que la gente c creyera en J esús. A
los que creían en el mensaje de J esús, Saulo los metía a la cárcel o los
mataba. A causa de esta persecución, muchos creyentes abandonaron
sus hogares en J erusalén y se fueron a vivir a otras ciudades.
Pero los creyentes predicaban de J esús a todas las ciudades a
donde iban (Hechos 8:4), así que la persecución contribuyó a la
predicación del mensaje del evangelio en otros lugares.
Hoy en día, en muchos países del mundo, las personas siguen
persiguiendo y maltratando a los que creen en J esús. J esús dijo las
siguientes palabras: “Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a
mí antes que a vosotros” (J uan 15:18). No deberíamos sorprendernos
si nosotros sufrimos persecución; tenemos que ser valientes y orar
por los que son perseguidos para que no se den por vencidos y sigan
proclamando a J esús.
LO QUE SUCEDIÓ EN SAMARIA
La persecución causó que el evangelio de J esucristo se difundiera
desde J erusalén a otras ciudades de Israel. J esús dijo: “me seréis
testigos en J erusalén, en toda J udea y Samaria, y hasta los confines
de la tierra” (Hechos 1:8). En el capítulo 8 de Hechos, podemos leer
cómo estas palabras de J esús se cumplieron, y el evangelio inició en
26
J erusalén, después llegó a Samaria (Hechos 8:4-55), Etiopía
(Hechos 8:27) y a otras partes de Israel (Hechos 8:40).
Felipe era un líder en la iglesia de J erusalén. Los judíos no se
llevaban nada bien con los samaritanos (de Samaria), pero Felipe fue
a ellos y les predicó acerca de Cristo, el Mesías, en esa ciudad. Dios
estaba con él e hizo muchos milagros en el nombre de J esús
(Hechos 8:7-8).
Un hombre mago llamado Simón vivía en la ciudad de Samaria. Él
hacía demostraciones de magia a la gente, a lo cual le llamaban “el
gran poder”. Pero cuando Felipe predicó el evangelio, la gente
comenzó a creer en el nombre de J esús (Hechos 8:12). Simón
también creyó en J esús, y Felipe bautizó a todos los que se
arrepintieron de sus pecados y que fueron salvos.
Los apóstoles que estaban en J erusalén enviaron a Pedro y a J uan
para ver lo que sucedía en Samaria. Los apóstoles oraron por todos
los nuevos cristianos e impusieron sus manos sobre ellos para que
recibieron el Espíritu Santo (Hechos 8:15-17).
0Simón, el brujo (Hechos 8)
Simón era un mago (brujo, hechicero, xamán, shamán) que vivía en Samaria,
una ciudad que estaba cerca de J erusalén. Éste tenía mucha influencia sobre
la gente que vivía ahí. Él se dio cuenta que cuando los apóstoles ponían sus
manos sobre las personas, el Espíritu Santo descendía sobre ellas. Él se dio
cuenta que el poder del Espíritu Santo era más poderoso que el de él, y trató
de comprarle a los apóstoles este poder. Pedro le dijo a Simón que lo que
quería hacer estaba mal, y esto le causó temor a Simón. La Biblia no dice si
Simón se arrepintió o si continuó con su codicia por poder.
Simón no adoraba a Dios verdaderamente. Él se dedicaba a adorar
objetos, imágenes e ídolos. Ahora bien, detrás de cada ídolo, imagen o
creencia equivocada hay un espíritu maligno. Los brujos, shamanes,
hechiceros o magos asombran a la gente porque usan el poder de los
espíritus malignos (Hechos 8:9-11); pero este poder no es de Dios. El poder
que ellos usan es de espíritus de sus ancestros o espíritus que viven en
árboles, o montañas o monumentos. La gente que usa el poder de estos
espíritus quiere destruir la fe en Dios y usan el miedo para que la gente haga
lo que ellos quieren.
Los que practican tales cosas se separan de Dios y hacen que otras
personas se separen de Dios también. Las personas que confían en espíritus,
o en señales, o en adivinos y en la fortuna no pueden confiar en Dios.
Nosotros sabemos que Simón tuvo miedo cuando Pedro lo confrontó. Él
quería que Pedro orara por él. Si en verdad él se arrepintió, Dios lo ayudaría
a dejar su gusto por la magia y por los espíritus aunque, a veces, es difícil
que los que confían en espíritus se arrepientan de ese pecado.
Recuerda que los que confían en Dios no le temen a los espíritus malignos
porque el poder que hay en el nombre de J esús es más fuerte.
51
otras ciudades (Hechos 16: 6-7, 9). Se cree que en este momento,
Lucas su une por primera vez a Pablo y a los otros que viajaban con
él. Entonces, viajaron en barco hasta el sur de la ciudad de
Macedonia (que hoy es parte del país de Grecia). Al llegar a la ciudad
de Filipos, se dieron cuenta que no había una sinagoga judía ahí, por
lo que salieron de la ciudad y fueron hacia el río que había cerca. Allí,
en el río, encontraron un lugar de oración (Hechos 16:13), el cual
aprovecharon para hablar del evangelio a las mujeres que se habían
reunido allí. Algunas veces, es necesario encontrar un lugar tranquilo
para hablar acerca de J esús.
Lidia, una mujer que tenía un negocio de venta de telas, escuchó
la palabra de Dios que Pablo y sus compañeros predicaron en el río.
Ella no era judía pero creía en Dios. Ella y su familia creyeron en el
Señor y en seguida fueron bautizados. Después, ella invitó a Pablo y
a sus acompañantes a hospedarse en su casa (Hechos 16:15). Lidia
fue la primera cristiana en convertirse en el continente de Europa por
medio del ministerio de Pablo. Esto sucedió 15 años después del día
de Pentecostés en J erusalén, donde otros judíos de Europa, África y
Asia también se habían convertido en seguidores de J esucristo
(Hechos 2:9-11, 41).
4 Discusión:
1. ¿Qué se debe hacer si hay líderes cristianos que no están de
acuerdo en ciertos temas? (Hechos 15:39).
0 Los demonios obedecen el poder de J esús
Los espíritus demoníacos, también llamados demonios, reconocen a
J esucristo y saben que él es más poderoso que ellos. Sin embargo,
intentan engañar a los creyentes y a toda persona que busca la verdad de
Dios. El espíritu demoníaco que estaba en la esclava en el relato de
Hechos 16:16, trató de engañar a la gente haciéndoles creer que ella
conocía el poder de Dios (Hechos 16:17). Cuando ella gritaba quiénes
eran Pablo y Silas, llamaba la atención de todos y le hacía creer a la gente
que ella y sus amos eran iguales que los apóstoles (tomado y
parafraseado del comentario bíblico de Matthew Henry).
Pablo no deseaba que un demonio hablara y diera testimonio acerca
de ellos. Esto traería confusión a las personas, y ellas no reconocerían
quién decía la verdad. Hasta J esús echó fuera a un demonio que gritaba
cosas acerca de él (Marcos 1:23-27). Esto no le agradaba a J esús.
Como creyentes, nosotros hoy en día debemos estar preparados para
echar fuera a los espíritus demoníacos en el nombre de J esús. Toma en
cuenta que es sabio no hacer este trabajo solos; por eso, J esús envió a
sus seguidores de dos en dos (Marcos 6:7).
50
SEGUNDO VIAJ E MISIONERO DE PABLO
En su viaje para visitar nuevamente las nuevas iglesias, Pablo y Silas
avanzaron hasta las ciudades de Derbe y Listra. En todo lugar por
donde ellos pasaban, siempre animaban a los creyentes a seguir
adelante y leían la carta que los líderes de la iglesia en J erusalén
habían escrito. En la ciudad de Listra, Pablo conoció a un joven
llamado Timoteo. La madre y la abuela de Timoteo eran creyentes
judías (2 Timoteo 1:5), aunque su padre no era judío.
Pablo llegó a apreciar tanto a Timoteo que lo tomó para que lo
acompañara en su viaje. Como el padre de Timoteo no era judío,
algunos judíos de esas regiones no lo aceptaban totalmente; así que
Pablo lo circuncidó (Hechos 16:3). En realidad, la circuncisión no es
necesaria para que el ser humano pueda estar bien con Dios
(Gálatas 2:16), pero Pablo circuncidó a Timoteo para evitar conflictos
con los judíos.
Como resultado de las visitas de Pablo, Silas y Timoteo, las iglesias
eran fortalecidas y crecían diariamente en número (Hechos 16:5).
Después de visitar las iglesias que ya conocían, los tres compañeros
fueron a las ciudades que no habían visitado anteriormente.
Cada día, Pablo esperaba que Dios le mostrara qué debía hacer.
Fue a la ciudad de Galacia porque el Espíritu Santo le mostró que se
dirigiera ahí (Hechos 16:6). Es muy importante saber qué podemos
hacer y qué no podemos hacer; además, es importante saber hacia
dónde debemos dirigirnos. Una noche, Pablo tuvo una visión en la
que un hombre de una ciudad llamada Macedonia, le rogaba diciendo:
“Pasa a Macedonia y ayúdanos”. Entonces, a la mañana siguiente,
partieron hacia Macedonia (Hechos 16:10). Pablo fue pronto para
obedecer al Espíritu Santo.
Al igual que Pablo, nosotros también debemos confiar en el
Espíritu Santo para que nos guíe. Él lo hace de diferentes formas y en
muchas ocasiones:
1. Cuando pedimos al Padre que nos llene del Espíritu Santo
(Lucas 11:13).
2. Cuando hacemos lo al Señor le agrada (Hechos 16:5).
3. Cuando testificamos a otros acerca de J esús (Lucas 21:13-15).
4. Cuando estudiamos la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16-17).
5. Cuando estamos dispuestos a obedecer (Hechos 16:10).
6. Cuando avanzamos con la obra que Dios nos ha encomendado
hacer hasta que el Espíritu Santo nos advierta que nos detengamos
(Hechos 16:6-7).
Pablo estaba haciendo todas estas cosas cuando el Espíritu Santo
le habló y le indicó que no pasara por ciertos lugares, sino que fuera a
27
Mientras Felipe continuaba predicando, realizaba muchos milagros
más, y Simón los miraba. Simón quiso tener este mismo poder para
hacer milagros y para bautizar en el Espíritu Santo, y ofreció dinero a
los apóstoles para que le dieran ese poder (Hechos 8:18). Pero sus
pensamientos eran malvados. Pedro le mostró a Simón que aún no se
había arrepentido de todo corazón, que su fe no era verdadera y que
él y su dinero se desvanecerían.
Dios no quiere que nadie sea castigado; él quiere que todos los
hombres se arrepientan y se vuelvan a J esús (Hechos 8:21-23;
2 Pedro 3:9). Simón le pidió a Pedro que orara por él, porque se dio
cuenta que sus viejas costumbres aún controlaban su vida.
Si tú, amigo lector, te das cuenta que tus antiguas costumbres aún
te controlan, es correcto pedir a los líderes de la iglesia que oren por
ti, y que te arrepientas de tu estilo de vida (Santiago 5:16-20).
Después de estas cosas, en su viaje de regreso a J erusalén, Pedro y
J uan continuaron predicando el mensaje de J esús (Hechos 8:25).
EL EVANGELIO EN ETIOPÍA
2 Lectura: Lea Hechos 8:26-40
Un ángel se le apareció a Felipe y le dijo: “Levántate y ve hacia el
sur… a Gaza” (Hechos 8:26). Felipe dejó la maravillosa obra de
Samaria, y se dirigió al sur hacia Gaza a lo largo de la carretera de
Egipto y Etiopía. En el camino, venía una carroza tirada por caballos.
En ella, iba sentado un oficial principal de Etiopía que servía en el
palacio real de la reina de Etiopía. Él iba leyendo las sagradas
escrituras. “Y el Espíritu dijo a Felipe: Ve y júntate a ese
carruaje” (Hechos 8:29). Cuando Felipe corrió hacia la carroza,
escuchó que el oficial leía en voz alta la profecía de Isaías
(Isaías 53:7-8).
“Cuando Felipe se acercó corriendo… le dijo: ¿Entiendes lo que
lees? Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?
E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él” (Hechos 8:30-31).
Sin la ayuda del Espíritu de Dios, no podemos comprender la Biblia
(1 Corintios 2:14). Por eso, Dios nos provee su Espíritu para que nos
enseñe su verdad (J uan 16:13-14). Cuando tú leas la Biblia, siempre
pide a Dios que su Espíritu Santo te ayude a entender la verdad.
Pídele que te de gozo cuando leas la Biblia, así como se gozó el oficial
de Etiopía (Hechos 8:39). Pídele a Dios que ponga a otras personas
en tu vida para que te ayuden a comprender la palabra y Dios y a
compartir tu gozo.
Dios envió a Felipe para que le explicara a este hombre que Isaías
28
(quien vivió unos 700 años antes
que J esús naciera) en realidad
había escrito una profecía acerca
de J esús. Cuando el funcionario
etíope entendió esto,
inmediatamente creyó que J esús
era el hijo de Dios y le pidió a
Felipe que lo bautizara. Después
que Felipe lo bautizó, el Espíritu
Santo se llevó a Felipe para que
predicara en otra ciudad. El
funcionario siguió gozoso su
camino de regreso a Etiopía
(Hechos 8:39).
Algunas personas creen que
este funcionario etíope fue el
primer cristiano en la región este
de África. En Hechos 8:39 dice que
él “continuó su camino gozoso”,
por lo que suponen que habló a
otras personas acerca del evangelio
de J esucristo. El etíope obtuvo su
fe a través de la lectura de la
palabra de Dios y recibiendo la
ayuda de Felipe para entenderla.
4 Discusión:
1. ¿Qué sucedió cuando los
creyentes empezaron a sufrir persecución? (Hechos 8:1-8).
2. ¿Qué impedía a Simón el mago ser un verdadero creyente?
(Hechos 8:18-21).
3. Amigo, ¿tú predicas el evangelio de J esús en cualquier lugar a
donde vas, como lo hacían los apóstoles en Hechos 8:25?
4. ¿Qué debe hacer la gente para ser salvos? (Hechos 8:26-38).
5. ¿Qué hace Dios para salvar a las personas? ¿Qué pueden hacer los
creyentes para que otras personas sean salvas?
6. ¿Predicas tú la verdad de Dios a través de su palabra, la Biblia?
SAULO SE ENCUENTRA CON J ESÚS
2 Lectura: Lea Hechos 9:1-43
Para este tiempo, los creyentes ya habían llegado hasta Damasco, en
la región de Siria. Saulo, el mismo líder de los judíos que estuvo de
0Las Buenas Nuevas llegan
a África (Hechos 8:26-40)
Mira cuidadosamente cómo Dios
salvó al oficial de la reina Candace:
1. Él ya creía en Dios y quería ir a
J erusalén para adorarlo
(Hechos 8:27).
2. El leía las Sagradas Escrituras (lo
que nosotros conocemos como el
Antiguo Testamento) y quería
entender lo que leía
(Hechos 8:28, 31).
3. El Espíritu Santo envió a una
persona para que le explicara las
profecías de J esús que estaban
escritas en el libro de Isaías
(Hechos 8:32, 34).
4. El hombre creyó en el evangelio
de J esús y fue bautizado en agua
(Hechos 8:35-38).
¿Conoces a personas que ya
creen en Dios, pero necesitan ayuda
para entender la Biblia? Ora para
que el Espíritu Santo envíe a alguien
que les ayude a creer que J esús es
su salvador. Esto los hará tener
mucho gozo (Hechos 8:39) y vida
eterna.
49
explicándoles la enseñanza correcta. Esta carta fue enviada con
J udas, Silas, Pablo y Bernabé (Hechos 15:22-23). Esa carta trajo
unidad y gozo entre todos los creyentes (Hechos 15:31; Efesios 2:15).
Mientras estaba en la tierra, J esús oró por la unidad de los
creyentes (J uan 17:21) porque deseaba que todos los creyentes
fueran llenos del Espíritu de Cristo y del amor de Dios (J uan 17:26).
4 Discusión:
1. ¿Por qué la iglesia envió líderes a J erusalén? (Hechos 15:1,2).
2. ¿Te emocionas cuando te das cuenta que hay personas que son
salvas, aunque no sean de tu iglesia? (Hechos 15:3).
3. ¿Cuál fue la manera de resolver el problema que había entre los
creyentes judíos y los gentiles? (Hechos 15:4-22).
4. ¿Qué pasos tomas tú para proteger a los nuevos creyentes de las
falsas enseñanzas que hay en el mundo? (Hechos 15:30-34).
OPINIONES DIFERENTES EN LA IGLESIA
2 Lectura: Lea Hechos 15:36–41; 16:1–40
Poco después de esto, Pablo quería visitar nuevamente a las iglesias
cristianas nuevas en las regiones de Chipre y Asia Menor (que hoy
ocupan la región del país de Turquía). Bernabé acordó ir con Pablo,
pero deseaba que J uan Marcos, su sobrino, los acompañara
(Hechos 15:37). Pero Pablo no quería llevar a Marcos, por lo que
decidió ir con Silas a Asia Menor. Bernabé decidió tomar a J uan
Marcos y viajar a Chipre. Esta separación se dio porque Pablo rehusó
llevar a J uan Marcos pensando que no convenía confiar en un joven
que lo había abandonado en su viaje misionero anterior
(Hechos 13:13). Marcos era sobrino de Bernabé (Colosenses 4:10),
así que Bernabé confiaba en él. Pablo y Bernabé no pudieron ponerse
de acuerdo en este asunto.
La Biblia no habla mucho más de Bernabé, pero sí se sabe que
Marcos desarrolló un ministerio junto a Pablo (Filemón versículo 24).
Pablo, al final de su vida, solicitó la ayuda de Marcos
(2 Timoteo 4:11). Marcos también escribió un evangelio (el evangelio
según Marcos) que relata las enseñanzas y ministerio de J esús.
Una lección importante que podemos aprender es que cuando hay
diferencias entre líderes cristianos y no pueden llegar a un acuerdo, a
veces es mejor que vayan por caminos separados. Esto evitará
división en la iglesia de Cristo. Pablo y Bernabé no dividieron la iglesia
ni a los creyentes – en lugar de eso, decidieron ir por diferentes
caminos y seguir con la tarea de predicar y enseñar las buenas nuevas
de salvación.
48
puede salvar al hombre, lo cual provocó una discusión muy fuerte con
los hombres que llegaron de J udea, porque ellos estaban enseñando
que la circuncisión debía cumplirse para que una persona pudiera ser
salva.
Debido a este desacuerdo, la iglesia de la ciudad de Antioquía
decidió enviar a Pablo y Bernabé a J erusalén para tratar este asunto
con los apóstoles y ancianos de aquel lugar (Hechos 15:2). En el
camino, se detuvieron para informar a otros creyentes judíos del
evangelio que había sido recibidos por los gentiles, lo cual hizo que los
judíos se alegraran de escuchar esta noticia (Hechos 15:3).
Al llegar a J erusalén, algunos de los fariseos que no estaban muy
contentos con la situación se unieron a la plática. Ellos querían que
los cristianos que no eran judíos cumplieran las antiguas costumbres
de los judíos, incluyendo la circuncisión (Hechos 15:5). Hoy en día, es
triste que las iglesias utilicen y obliguen a las personas a realizar
costumbres que obstaculizan la obra del Espíritu Santo.
A esta discusión, Pedro respondió: “…Dios, que conoce el corazón,
les dio testimonio dándoles el Espíritu Santo… purificando por la fe sus
corazones… Creemos más bien que somos salvos por la gracia del
Señor J esús, de la misma manera que ellos también lo
son” (Hechos 15:8-11). A continuación, los líderes de la iglesia
escucharon hablar a Pablo y Bernabé sobre las maravillas y milagros
que Dios obró entre los gentiles de las ciudades de Asia Menor.
Un tiempo después Pablo escribió: “Porque por gracia habéis sido
salvados por medio de la fe [en Cristo]” (Efesios 2:8). “…la dádiva de
Dios es vida eterna en Cristo J esús Señor nuestro” (Romanos 6:23).
En el mundo hay muchas religiones falsas que establecen que una
persona debe trabajar duro y hacer muchas cosas para alcanzar la
salvación y llegar al cielo. Sin embargo, Pablo escribió: “… habéis
sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es
don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).
Después que Pedro habló, J acobo reafirmó sus palabras haciendo
referencia a las profecías de las sagradas escrituras, indicando que las
palabras de los profetas concordaban con lo que había sucedido. Él
citó las palabras del profeta Amós, quien habló de un tiempo cuando
Dios bendeciría a todas las naciones por medio de J esucristo. Dios
había prometido: “…todos los gentiles que son llamados por mi
nombre” (Hechos 15:17; Amós 9:12). Entonces Santiago recomendó
a los líderes de la iglesia que no pusieran obstáculos a los gentiles que
se convierten al evangelio (Hechos 15:19).
Los líderes de la iglesia decidieron escribir una carta a los
creyentes gentiles pidiéndoles disculpas por la discusión y
29
acuerdo con la muerte de Esteban, pidió cartas al sacerdote principal
del templo para tener autoridad de poner en la cárcel a los que creían
en J esús (Hechos 9:2). Esto causó que todos los creyentes temieran a
Saulo. Nadie podía detenerlo, y se necesitaría de un milagro de Dios
para cambiarlo.
Saulo dispuso ir a Damasco para encadenar y encarcelar a los
cristianos que hubiera ahí. Mientras Saulo iba en el camino, una luz
brillante le cegó, y escuchó una voz del cielo que le decía: “Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El
respondió: Yo soy J esús a quien tú persigues. Saulo se levantó del
suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo
por la mano, lo trajeron a Damasco”. Durante tres días, Saulo estuvo
ciego, y no comió ni bebió nada mientras esperaba que Dios le
mostrara qué hacer.
Un creyente llamado Ananías vivía en otra parte de Damasco. Dios
le habló y le dijo que fuera a buscar a Saulo, quien estaba en la casa
0Los cambios que J esús realiza (Hechos 9:15-27)
Estudia lo que le sucedió a Saulo cuando creyó en J esucristo y se convirtió:
J esús lo llamó para que el hablara a otras personas acerca de las Buenas
Nuevas (Hechos 9:15).
Dios le advirtió que sufriría porque ahora le pertenecía a J esús
(Hechos 9:16).
Dios lo llenó con su Espíritu Santo (Hechos 9:17).
Cuando él se recuperó, los creyentes lo bautizaron en agua
(Hechos 9:18).
Él permaneció muchos días con otros creyentes (Hechos 9:19).
Rápidamente empezó a predicar el evangelio y a dar testimonio de J esús
(Hechos 9:20, 27; Gálatas 1:17-24).
Otros cosas que sucedieron cuando Saulo se convirtió fueron las siguientes:
El creía en Dios, pero hacía las cosas de forma equivocada (Hechos 9:2).
La voz de J esús le indicó que esperara hasta que le dijeran qué debía
hacer (Hechos 9:6).
Él no comió ni bebió nada por tres días y tres noches (Hechos 9:9).
Él le oraba a Dios (Hechos 9:11).
Dios le mostró cuál era el plan para su vida (Hechos 9:15-16).
Un discípulo le dio a Saulo un mensaje de J esús (Hechos 9:17).
Después de su conversión, Saulo predicaba la fe que antes quería destruir
(Gálatas 1:23).
El encuentro que Saulo tuvo con J esús mientras iba a la ciudad de
Damasco cambió su vida para siempre. Dios lo salvó para que ya no
continuara en el camino equivocado de su vida. A los que creen en J esús,
Dios los salva de continuar en el camino equivocado de sus vidas.
30
de un hombre llamado J udas (Hechos 9:11). Ananías sabía muy bien
que Saulo mataba a los creyentes en J erusalén, y tuvo miedo de irle a
hablar; pero Dios le dijo: “Ve, porque él me es un instrumento
escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los
reyes y de los hijos de Israel” (Hechos 9:15).
Entonces Ananías fue y encontró a Saulo, tal y como Dios se lo
había dicho. Al llegar, oró por él con las siguientes palabras:
“Hermano Saulo, el Señor J esús, que se te apareció en el camino por
donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno
del Espíritu Santo” (Hechos 9:17).
En cuanto Saulo recuperó la vista, creyó en el Señor J esucristo y
fue bautizado. Después, comió para recuperar sus fuerzas.
SAULO COMIENZA UNA NUEVA VIDA
Saulo conocía mucho acerca de de Dios, pero no creía que las
Sagradas Escrituras hablaran que J esús era el Mesías que Dios había
prometido. A través de su experiencia en el camino a Damasco, él
conoció a J esús. Este encuentro fue un milagro de Dios y, a partir de
ese momento, Saulo creyó que J esús era el Hijo de Dios. Saulo fue
salvo por la gracia de Dios y por la fe que tuvo en el Señor J esús.
Creer en la ley de Moisés que él ya conocía no era suficiente para
salvarlo.
Saulo fue a la sinagoga judía y empezó a predicar acerca de J esús
ahí. Ahora, él era un hombre cambiado, y su mensaje era que “Él
[J esús] es el Hijo de Dios” (Hechos 9:20). Su enseñanza se hizo cada
vez más poderosa (Hechos 9:22). Al ver esto, la gente se asombraba
y decía: “El que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que
en un tiempo quería destruir” (Gálatas 1:23).
Los judíos que vivían en Damasco no pudieron contradecir el
evangelio que Saulo estaba predicando, por lo que hicieron un plan
para matarlo y vigilaron las puertas de la ciudad para atraparlo
cuando entrara o saliera. Los cristianos escucharon de este plan;
entonces, una noche ayudaron a Saulo a bajar por una ventana del
muro de la ciudad para que escapara (Hechos 9:25) (Saulo cuenta su
historia de nuevo en Gálatas 1:11-24; 2:1).
Después de estas cosas, Saulo viajó a J erusalén e intentó unirse a
los discípulos de esa ciudad, pero los creyentes de ahí le tenían
miedo. Entonces Bernabé, uno de los líderes de la iglesia, lo llevó con
los apóstoles. Bernabé les contó lo que había sucedido a Saulo en el
camino a Damasco.
Desde ese día, Saulo hablaba “con valor en el nombre del
Señor” (Hechos 9:28). Él hablaba sin miedo, y los judíos continuaban
47
vida por causa de nuestras creencias? (Hechos 14:6, 20, 22).
2. ¿De qué manera se debe alentar a los nuevos creyentes?
(Hechos 14:22).
3. ¿Qué tipo de personas se necesita para que sean líderes en las
iglesias? (Hechos 14:23; 1 Timoteo 3:1-13).
4. ¿Tu iglesia dedica tiempo para escuchar lo que Dios está haciendo
en la vida de otros obreros cristianos? (Hechos 14:27).

REUNIÓN DE LOS LÍDERES DE LA IGLESIA
2 Lectura: Lea Hechos 15:1–35
Algunos hombres de J udea llegaron a Antioquía y dijeron a los
creyentes: “Si no os circuncidáis… no podéis ser
salvos” (Hechos 15:1). La circuncisión es una costumbre judía que
consiste en retirar la piel sobrante del órgano sexual del hombre; los
judíos usualmente realizan este acto a los 8 días de nacido. Dios
enseñó esta costumbre a Abraham, instruyéndole que todo varón de
su familia debía ser circuncidado como señal de su acuerdo especial
con los judíos (Génesis 17:11). Pablo enseñó que solamente la fe
0 Problemas y reuniones de la iglesia (Hechos 15:1–35)
En este pasaje del libro de Hechos, podemos ver que algunos líderes de la
iglesia querían que los nuevos creyentes practicaran las tradiciones de la ley
de Moisés (Hechos 15:1), incluyendo la circuición. Otro grupo de líderes creía
que la fe en el Señor J esucristo era suficiente para librar y perdonar a
cualquier persona de sus pecados (Hechos 15:11). Con esta diferencia de
opiniones, la iglesia se reunió para discutir el asunto.
A través de esta reunión, podemos obtener una lección valiosa para
nuestras iglesias cuando no haya un acuerdo acerca de un asunto:
En primer lugar, toda la iglesia se reunió para dar testimonio de lo que
Dios había hecho entre los gentiles (Hechos 15:4).
Después, los líderes de la iglesia se reunieron para examinar el asunto de
los nuevos creyentes (Hechos 15:6).
Entonces Pablo y Bernabé, en la reunión de los líderes, hablaron de cómo
Dios los había usado entre los gentiles (es decir, las personas que no
eran judías – Hechos 15:12).
Luego, J acobo tomó la palabra y leyó lo que decían las sagradas
escrituras de Dios acerca del asunto de los gentiles (Hechos 15:16-17).
Después, J acobo (el líder del lugar), propuso una solución basada en la
palabra de Dios (Hechos 15:19-21).
Toda la iglesia estuvo de acuerdo con la solución (Hechos 15:22).
Finalmente, comunicaron a las otras iglesias cual había sido la solución
que habían acordado (v23-29).
46
cuenta del plan que el grupo de judíos y gentiles tenía para matarlos,
los dos apóstoles decidieron salir de la ciudad (Hechos 14:6).
Pablo y Bernabé viajaron a través de Asia Menor predicando el
evangelio con valentía, y Dios hizo muchos milagros por medio de
ellos. En la ciudad de Listra, al ver que un hombre había sido sanado,
la multitud se emocionó tanto que comenzó a llamar a Bernabé
“J úpiter” y a Pablo “Mercurio” (Hechos 14:12). Estos nombres eran
de ídolos romanos, y en la ciudad había un templo dedicado al ídolo
J úpiter.
Un sacerdote pagano del templo de J úpiter quería ofrecer sacrificio
de animales en honor a Pablo y Bernabé, porque la gente los estaba
aclamando como dioses. Sin embargo, Pablo los detuvo y gritó a la
multitud, diciendo: “Nosotros también somos hombres de igual
naturaleza que vosotros, y os anunciamos el evangelio para que os
volváis de estas cosas vanas a un Dios vivo” (Hechos 14:15). Pero los
judíos que había allí, enojados contra Pablo y Bernabé, convencieron a
la multitud para que apedrearan a Pablo. Cuando lo apedrearon, los
sacaron de la ciudad creyendo
que estaba muerto, pero Dios lo
volvió a levantar, y entró de
nuevo en la ciudad.
Al día siguiente, Pablo y
Bernabé partieron a la ciudad de
Derbe (Hechos 14:20). En ese
lugar, muchos creyeron en el
evangelio de salvación de
J esucristo (Hechos 14:21).
Después de un largo viaje a
otras ciudades, Pablo y Bernabé
regresaron a la iglesia de la
ciudad de Antioquía. Ahí, dieron
un informe a los creyentes de
todo lo que Dios había hecho
durante su viaje misionero. Ellos
permanecieron mucho tiempo con
los hermanos antes que Dios
enviara a Pablo en otro viaje
misionero (Hechos 14:28).

4 Discusión:
1. ¿Qué debemos hacer cuando
vengan dificultades a nuestra
0Los lugares de reunión de
la iglesia
Al mencionar la palabra “iglesia”, se
hace referencia a todos los
creyentes cristianos del mundo que
pertenecen al Señor J esucristo; es
decir, los que a menudo llamamos
“el cuerpo de Cristo”.
A cada grupo o congregación
local de cada lugar se le llama
“comunidad de creyentes”. Hoy en
día, la palabra “iglesia” también se
usa para referirse al edificio donde
los creyentes se reúnen para adorar
al Señor, pero en realidad, nadie
necesita un edificio para adorar a
Dios.
Los primeros cristianos se
reunían en los hogares y en las
sinagogas durante el día de reposo
(sábado). Éstos eran lugares
públicos de reunión, y todos los
creyentes llegaban allí para recibir
enseñanzas bíblicas, exhortación e
instrucciones basadas en la palabra
de Dios.
31
tratando de matarlo. Algunos de
los creyentes lo llevaron al
puerto de Cesarea y lo enviaron
en barco a su hogar en la ciudad
de Tarso (Hechos 9:30). Tarso
se encontraba en Asia Menor, en
la región que actualmente ocupa
Turquía.
Por ese tiempo, Dios hizo dio
fortaleza y valentía a la iglesia.
Los creyentes tuvieron un
período de paz, y muchas
personas se convirtieron al
cristianismo (Hechos 9:31).
4 Discusión:
1. ¿Cómo obró Dios para
cambiar a Saulo?
(Hechos 9:3-18).
2. ¿Qué pasos debe tomar la
iglesia con los nuevos
creyentes? (Hechos 9:15-20).
3. ¿Por qué los judíos querían
matar a Saulo?
(Hechos 9:23 y 29).
4. ¿Cómo ayudó Bernabé a
Saulo? (Hechos 9:27).
5. ¿Qué sucedió con los
creyentes y la iglesia en Hechos 9:31?
6. ¿Por qué Saulo se vio obligado a huir de la ciudad?
(Hechos 9:29-30).
7. ¿Con tus propias palabras, explica: ¿por qué es importante que
entendamos la Biblia?
LOS J UDÍOS VEN EL PODER DE J ESÚS
¿Recuerdas a Pedro? Pues, él no se quedó todo el tiempo en
J erusalén. Un día dispuso viajar a Lida, una ciudad al noreste de
Israel. En esta ciudad, Pedro conoció a un hombre llamado Eneas,
quien había estado paralítico durante ocho años. Pedro lo sanó en el
nombre de J esús, y todos los J udíos de aquella ciudad creyeron que
J esús era el Hijo de Dios (Hechos 9:35).
Mucha gente que vivía en J ope, una ciudad cercana a Lida,
también escuchó de lo que Pedro hizo en Lida. Ahí en J ope, vivía una
Egipto
Damasco
Jerusalén Jope
Cesarea
Nazaret
Antioquía
Tyro
Sidón
Gaza
Tarso
Chipre
Samaria
Judea
Turquía
Etiopía
Mar Mediterranáneo
Mar
Rojo
32
mujer llamada Dorcas quien, después de estar enferma, murió. Los
creyentes enviaron a llamar a Pedro para que hiciera algo por Dorcas.
Sin duda, Pedro recordó cómo J esús había resucitado a tres personas
(Mateo 9:25; Lucas 7:11-15, J uan 11:1-44), y se dirigió a J ope.
Después de sacar a la gente de la habitación donde yacía el cuerpo de
Dorcas, se arrodilló, oró ¡y Dorcas resucitó! Al ver esto, muchas
personas en J ope creyeron en el Señor J esús.
Pedro se quedó en la ciudad de J ope para enseñar a los judíos
acerca de J esús. Sin embargo, mientras estaba ahí, Dios le mostró
que también debía enseñar a las personas que no eran judías.
PEDRO VISITA A UNA PERSONA QUE NO ES
J UDÍA
2 Lectura: Lea Hechos 10:1-48
Por aquel tiempo, los romanos (que venían de la ciudad de Roma, en
el país de Italia) dominaban sobre Israel. Los soldados de Roma vivían
en las ciudades de Israel y construían fortalezas en ellas. El ejército
romano estaba organizado en grupos de 100 soldados, y al capitán de
un grupo de soldados se llamaba “centurión” (Lucas 7:2). Una
“compañía” o “cohorte” era un grupo más grande, probablemente de
mil soldados. Normalmente, cada compañía de soldados se
identificaba con un nombre.
Cornelio era un capitán de la compañía de soldados que se llamaba
“la Italiana”, quienes estaban en la ciudad de Cesarea. Él y su familia
no eran judíos, pero creían en Dios y le oraban a él, aunque nunca
habían escuchado de J esús.
Un día, cuando Cornelio estaba orando, vio a un ángel de Dios que
le dijo: “Despacha ahora algunos hombres a J ope, y manda traer a un
hombre llamado Simón, que también se llama Pedro. Este se hospeda
con un curtidor llamado Simón, cuya casa está junto al mar”.
(Hechos 10:6-7). Cornelio obedeció y envió a tres varones a J ope.
Al día siguiente, en J ope, Pedro también tuvo una visión de Dios:
vio lo que parecía una gran tela que descendía del cielo, en la cual
había todo tipo de aves y animales que a los judíos no se les permite
tocar ni comer. Y Pedro, sin ver a nadie, escuchó una voz que le dijo:
“Levántate, Pedro, mata y come”.
“Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he
comido nada impuro o inmundo. De nuevo, por segunda vez, llegó a
él una voz: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro”.
(Hechos 10:14-15). La voz del cielo se oyó tres veces, antes que la
tela fuera recogida.
45
2. Les dijeron que permanecieran fieles a las enseñanzas que habían
recibido.
3. Les advirtieron que enfrentarían muchas dificultades.
A continuación, designaron líderes (que en ese tiempo recibían el
nombre de ancianos), hombres de mucha fe en Dios (Hechos 14:23).
Oraron y ayunaron para encomendar a estas personas al cuidado de
Dios. Es fundamental que las iglesias cuenten con un cuerpo de
líderes (o ancianos) para que ayuden a guiar, enseñar y cuidar de los
miembros. Pablo sabía que no era suficiente tener predicadores que
estuvieran a cargo de los diferentes grupos de iglesias.
PABLO PREDICA EN ICONIO Y DERBE
2 Lectura: Lea Hechos 14:1–28
En la ciudad de Iconio, Pablo predicó con gran poder, y un gran
número de judíos y gentiles creyeron en el mensaje. Sin embargo, los
judíos que no creyeron en el mensaje del evangelio, reaccionaron con
violencia y causaron problemas. La situación llegó al extremo de
dividir a la ciudad. De la misma forma, la predicación de las buenas
nuevas de J esucristo muchas veces divide a familiares y amigos,
porque unos creen en el mensaje y otros no (Mateo 10:21).
Pablo y Bernabé se quedaron allí por mucho tiempo porque ya
había muchos creyentes en esa ciudad (Hechos 14:3). Ellos no se
cansaban de hacer el bien (Gálatas 6:9). Sin embargo, al darse
Asia
Galacia
Macedonia
Achaia
Roma
J erusalén
Antioquía
Siria
Egipto
Malta
Sicilia
I
t
a
l
i
a
Mar Mediterráneo
El Imperio Roman en los tiempos de Saulo
En ese tiempo, Asia y Galacia formaban parte
de lo que llamaban Asia Menor (que hoy en
día se conoce como Turquía).
C
i
r
e
n
e
Creta
Las regiones de Macedonia y Acacia es lo que
hoy en día conocemos como el país de Grecia.
Mar Negro
44
donde se congregaban los judíos para escuchar a sus líderes leer las
sagradas escrituras. En la ciudad de Antioquía (región de Asia
Menor), Pablo predicó un gran mensaje de salvación
(Hechos 13:16-41).
Sin embargo, la predicación de Pablo llegó a ser tan popular entre
las personas que no eran judías (es decir, los gentiles), que los judíos
sintieron envidia (Hechos 13:42-46).
En su prédica, Pablo habló a la multitud las siguientes palabras de
las sagradas escrituras:
• Les recordó a los judíos el llamado de Dios a poseer la tierra
prometida de Canaán (Hechos 13:17-20).
• Explicó que a través de la familia del rey David, Dios trajo a la
nación de Israel a J esús el Salvador (Hechos 13:23).
• Señaló que el pueblo de Israel rechazó a J esús, llevándolo a la
muerte en una cruz, pero Dios lo resucitó (Hechos 13:28-30).
• Anunció las buenas nuevas de salvación, señalando que todo el
que se arrepiente y cree en J esús es perdonado y declarado justo
ante de Dios (Hechos 13:38-39).
• Concluyó con una advertencia a no burlarse de esta verdad
(Hechos 13:40-41).
Muchos gentiles (personas que no son judías) creyeron el mensaje
de salvación y fueron llenos de gozo y del Espíritu Santo
(Hechos 13:48). Sin embargo, algunos de los judíos se pusieron
celosos y, levantando problemas, expulsaron a Pablo y Bernabé de la
ciudad (Hechos 13:50).
Pablo y Bernabé continuaron su camino y volvieron a visitar
algunas de las nuevas iglesias. Al visitarlas, hablaron las siguientes
palabras a los creyentes (Hechos 14:21-22):
1. Les animaron a crecer en su fe.
0 El gobierno de la iglesia primitiva
Las sinagogas judías tenían un líder o encargado, a quien llamaban “Rabí” o
“Maestro”. Aparte del Rabí, había diáconos y ancianos quienes se dedicaban
a enseñar y ayudar a las personas a seguir las ordenanzas de Dios.
Durante el periodo de la iglesia primitiva (es decir, la primera iglesia que
se formó después que J esús ascendió al cielo), Pablo continuó con este tipo
de liderazgo cuando establecía nuevas iglesias (Hechos 14:23). En el libro de
los Hechos, encontramos que Esteban fue colocado como
“diácono” (Hechos 6:5); había también “ancianos” en J erusalén
(Hechos 15:2), y también leemos de un “líder” del concilio de J erusalén
(Hechos 15:13).
Pablo y Bernabé regresaron a las ciudades donde habían predicado para
establecer ancianos y fortalecer a los nuevos creyentes.
33
Mientras Pedro se quedó pensando en lo que había visto, los tres
varones que Cornelio había enviado llegaron a la casa de Simón y
preguntaron por Pedro. En ese instante, el Espíritu Santo le dijo a
Pedro: “no dudes en acompañarlos, porque yo los he
enviado” (Hechos 10:20). Al día siguiente, Pedro viajó con ellos a
Cesarea.
Ahora bien, si estudiamos la ley de los judíos, veremos que,
normalmente, ellos no se mezclaban con gente que no era judía pero,
a través de la visión que Pedro tuvo de la tela con animales, Dios le
había enseñado que él tam
bién puede limpiar los pecados de cualquier persona, aunque no
sea judía (Hechos 10:15 y 28). Para Dios, cualquier persona puede ser
salva: así como había salvado a Saulo, también quería salvar a
Cornelio.
En ese tiempo, los judíos trataban a los que no eran judíos con
palabras como “impuros” o “inmundo” porque no pertenecían a su
pueblo. Sin embargo, Dios deseaba que las personas que no eran
judías también escucharan el evangelio de J esucristo. Pedro le dijo a
Cornelio: “Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de
personas, sino que en toda nación el que le teme y hace lo justo, le es
acepto” (Hechos 10:34-35).
La Biblia nos dice que cuando Cornelio, su familia y todos los que
estaban ahí escucharon el evangelio de J esucristo, el Espíritu Santo
descendió sobre todos ellos y alababan a Dios en muchos idiomas
(Hechos 10:45-46). El Espíritu Santo descendió sobre ellos tal y como
sucedió en el día de Pentecostés, en Hechos capítulo 2. Pedro,
entonces, procedió a bautizarlos a todos en agua.
4 Discusión:
1. ¿Por qué salvó Dios a Cornelio? (Hechos 10:2-4; 34).
2. ¿La manifestación y obra del Espíritu Santo en Hechos 10:44-46
fue la misma que en Hechos 2:4?
3. ¿Puede Dios salvar a cualquiera que él elija?
PEDRO REGRESA A J ERUSALÉN
2 Lectura: Lea Hechos 11:1-30
Cuando Pedro volvió a J erusalén, los cristianos judíos que había ahí no
estaban contentos con Pedro, y lo reprocharon, diciéndole: “Tú
entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos” (Hechos 11:3).
¡Se lo dijeron porque Pedro había violado una ley judía!
Pedro, entonces, explicó a los judíos de J erusalén acerca de su
visión, lo que había sucedido en J ope, y además les recordó las
34
palabras de J uan el Bautista: “Él (J esús) os bautizará con el Espíritu
Santo” (Marcos 1:8). También les explicó que el Espíritu Santo había
descendido sobre los que no eran judíos de la misma forma que había
descendido en el día de Pentecostés (Hechos 11:15), incluso antes
que él los bautizara en agua.
Cuando escucharon la explicación de Pedro, los judíos de J erusalén
alabaron a Dios por lo que él había hecho en los gentiles (es decir, a
los que no son judíos – Hechos 11:18). Así, se cumplió la promesa
que J esús había dicho de todos los que creyeran en su evangelio
(J uan 14:15-17).

¿CÓMO PREDICARON LAS BUENAS NUEVAS
LOS PRIMEROS CRISTIANOS?
Mientras estas cosas sucedían, ya otros creyentes habían huido a
través del Imperio Romano a causa de la persecución que hubo en el
tiempo en que Esteban fue apedreado por predicar a J esucristo. Pero
ellos, aunque se fueron huyendo, iban predicando el evangelio a
cualquier lugar a donde llegaban. Primero, predicaron el evangelio de
J esucristo a los judíos (Hechos 11:19). Algunos de ellos también
predicaron a los gentiles (Hechos 11:20). Los creyentes que venían de
las ciudades de Chipre y de Cirene fueron a vivir a una ciudad llamada
Antioquía, la cual era la tercera ciudad más grande del imperio
romano en ese entonces. Fue ahí donde a los creyentes se les llamó
“cristianos” por primera vez. Dios estaba con ellos, y muchas personas
más creyeron y se convirtieron al evangelio (Hechos 11:21).
Cuando los líderes de la iglesia en J erusalén escucharon que en
Antioquía también había muchos creyentes, enviaron ahí a Bernabé
para que diera ánimo a los nuevos cristianos. Luego, él viajó a la
ciudad de Tarso para llevar a Saulo a Antioquía para que le ayudara a
enseñar a los nuevos creyentes (Hechos 11:25-26).
Aquí, podemos notar que la enseñanza es muy importante para los
nuevos creyentes porque necesitan cambiar sus antiguas costumbres.
La forma de cambiar los viejos hábitos y hacer lo que le agrada a Dios
es escuchar a los maestros de la palabra de Dios y seguir las
enseñanzas de J esús que encontramos en la Biblia.
Agabo, un profeta de J erusalén, también viajó a Antioquía. El
Espíritu Santo habló a través de él para anunciar que habría una
época de hambre en el Imperio Romano. Esto se cumplió durante el
gobierno del emperador Claudio (entre los años 41 al 54 después del
nacimiento de J esús). Entonces, los cristianos de Antioquía decidieron
ayudar a los cristianos de J erusalén, y le dieron dinero a Bernabé y a
43
3. ¿Tu iglesia envía predicadores y evangelistas? (Hechos 13:3).
4. ¿Qué sucedió para que el gobernador romano creyera?
(Hechos 13:12).
PABLO PREDICA A J UDÍOS Y A NO J UDÍOS
2 Lectura: Lea Hechos 13:13-52
Luego de una exitosa misión por Chipre, Pablo y sus amigos viajaron a
Asia Menor. No estamos seguros de cuáles fueron las razones, pero
La Biblia nos dice que estando ahí, J uan Marcos se separa de ellos
(Hechos 13:13), lo que causó que Pablo se disgustara con él
(Hechos 15:38).
Cuando Pablo y Bernabé visitaban otras ciudades, el primer lugar a
donde llegaban era a las sinagogas judías. Una sinagoga era el lugar
0¿Por qué los apóstoles imponían manos sobre la gente?
Imponer manos es un acto de bendición que se menciona varias veces en el
libro de Hechos y en Hebreos 6:2. Pablo (Hechos 28:8-9), al igual que J esús
(Marcos 6:5), imponía sus manos sobre los enfermos cuando oraba por ellos.
Timoteo fue bendecido con un “don de Dios” cuando Pablo impuso sobre él
sus manos (2 Timoteo 1:6). Lo mismo sucedió con los creyentes de Éfeso
(Hechos 19:6): ellos recibieron el Espíritu Santo, hablaron en diferentes
idiomas y profetizaron cuando Pablo impuso sus manos sobre ellos. Esto
sucedió también cuando los apóstoles impusieron sus manos sobre los
creyentes de Samaria (Hechos 8:17).
Los líderes de la iglesia imponen sus manos sobre los creyentes que han
sido elegidos para un ministerio o un cargo o puesto especial (Hechos 6:6) o
cuando son enviados como misioneros (Hechos 13:3). El llamado y el
nombramiento de estas personas no debe hacerse a la ligera
(1 Timoteo 5:22). Solamente los creyentes maduros y aquellos que tienen un
puesto de liderazgo deberían imponer manos sobre otros. Ninguna persona
que esté atormentada o poseída por demonios debe imponer manos sobre
otros, ni tampoco se debe imponer manos a ellos.
Pablo y Bernabé fueron llamados como misioneros cuando la iglesia
estaba ayunando y buscando la dirección del Señor (Hechos 13:2). Los
líderes de la iglesia, después de haber ayunado, oraron e impusieron las
manos sobre Saulo y Bernabé creyendo que:
Dios los había escogido y llamado al ministerio.
Ellos tenían una obra especial que debían realizar para Dios.
El poder del Espíritu Santo los había ungido.
Los miembros de la iglesia mostraron su apoyo tanto para Pablo y
Bernabé como para los líderes de la iglesia. En todos ellos había unidad de
espíritu porque todos estaban de acuerdo. Todos se reunieron para
presenciar la imposición de manos; de esta manera, Pablo y Bernabé fueron
enviados por Dios a través de la iglesia local. Tiempo después, la iglesia
recibió de nuevo a los misioneros que había enviado y la congregación fue
bendecida al escuchar su informe misionero (Hechos 14:27).
42
sobre ti; te quedarás ciego…” (Hechos 13:10-11). Inmediatamente,
Elimas quedó ciego por un tiempo. Al ver esta muestra de poder, el
gobernador Sergio Paulo creyó en el poder de Dios.
En ocasiones es necesario hablar en contra de Satanás y ejercer
control sobre los poderes demoníacos, haciéndolo en el nombre de
J esús. Sólo el Espíritu Santo puede mostrarnos qué hacer en ciertas
situaciones, de la misma forma como le mostró a Pablo, quien era un
hombre lleno del Espíritu Santo (Hechos 13:9).
4 Discusión:
1. ¿Qué dones debemos apoyar en nuestras iglesias locales?
(Hechos 13:1).
2. ¿Tu iglesia dedica tiempo para escuchar las instrucciones de Dios?
(Hechos 13:2).
iglesia y en el cuerpo de Cristo (Hechos 14:21-22; Hechos 15:30-31; Hechos
16:5).
Además de ser humildes, hay otras cuatro características importantes que
distinguen a los misioneros:
1. Los misioneros son elegidos y ungidos por el Espíritu Santo
(Hechos 13:2).
2. Son sido aprobados y designados por su iglesia local (Hechos 13:3).
3. Son personas preparadas para la obra (2 Timoteo 3:16; 1 Pedro 3:15) y
no esperan ganar una gran cantidad de dinero (2 Corintios 2:17;
1 Tesalonicenses 2:5; 1 Pedro 5:2).
4. Son creyentes apoyados por su iglesia local con oración, guía y
consejería para mantenerse fieles a Dios (Hechos 13:3; 1 Timoteo 4:14;
Colosenses 4:12).
Teniendo en mente estas cuatro características, es fácil identificar a los
verdaderos misioneros y evitar a falsos ministros que viajan de un lugar a
otro.
Medita en las siguientes preguntas:
¿Tu iglesia envía misioneros?
¿Tu iglesia promueve, envía y apoya a otros misioneros?
¿Estás de acuerdo con la idea de animar a las nuevas iglesias?
¿Oras tú por los creyentes que se dedican a este tipo de trabajo?
(Hechos 12:5).
¿Tú apoyas o colaboras con los ministros que escriben cartas a los
creyentes?
¿Tu iglesia está abierta para recibir a misioneros?
¿En tu iglesia reciben y bendicen a evangelistas, predicadores, profetas y
maestros de otras iglesias?
¿Tienes compañerismo estrecho con aquellas iglesias que se dedican a
enviar misioneros?
¿Tú colaboras en pagar los gastos o dar ofrendas o regalos de algún
misionero?
35
Saulo para que ellos lo llevaran a los líderes de la iglesia de
J erusalén (Hechos 11:29-30).
4 Discusión:
1. ¿Por qué los creyentes judíos reprocharon (o regañaron) a Pedro?
(Hechos 11:2).
2. ¿Estás tú preparado para hablar de Dios a todas las personas de
diferentes colores, razas o culturas?
3. Si Dios trata a todas las personas por igual, ¿cómo debemos tratar
nosotros a las personas? (Hechos 10:34).
4. ¿La frase “Dios no hace acepción de personas” significa que todas
las personas son iguales?
5. ¿Cómo restableció Pedro la paz y la unidad en la iglesia?
(Hechos 11:17).
6. ¿Qué estaba haciendo Dios a través de los creyentes en Antioquía?
(Hechos 11:20; 29)
7. ¿Por qué son tan importantes la lectura y la enseñanza de la Biblia
en la iglesia de hoy?
UNA VEZ MÁS, UN ÁNGEL AYUDA A PEDRO A
SALIR DE LA CÁRCEL
2 Lectura: Lea Hechos 12:1-25
Por aquel tiempo, los romanos pusieron a Herodes Agripa a cargo de
J udea. Este Herodes Agripa era nieto del Herodes que mandó a matar
a los bebés varones de Belén tras el nacimiento de J esús
(Mateo 2:16). Herodes Agripa encarceló a algunos cristianos y,
además, mandó a matar a Santiago (también conocido como J acobo,
Hechos 12:2). Como los líderes judíos estaban satisfechos con lo que
estaba haciendo a los cristianos, Herodes también encarceló a Pedro y
tenía intenciones de juzgarlo después de la pascua judía
(Hechos 12:4).
Sin embargo, Dios estaba en control de la situación. Herodes no le
podía hacer nada a Pedro a menos que Dios lo permitiera. Dios
demostró que su poder es mayor que el de este rey malvado
(1 J uan 4:4).
En la cárcel, Pedro estaba bajo la custodia de cuatro soldados. Por
la noche, mientras Pedro dormía, hubo un destello de luz en su celda
y un ángel lo despertó y le dijo: “Vístete y ponte las sandalias. Y así lo
hizo. Y le dijo el ángel: Envuélvete en tu manto y
sígueme” (Hechos 12:8).
Al instante, las cadenas que ataban a Pedro cayeron de las manos,
y siguió al ángel. Pasaron a los guardias, salieron de la cárcel y
36
llegaron hasta la puerta de hierro de la ciudad, la cual se abrió delante
de ellos, y salieron. Pedro no sabía lo que estaba ocurriendo hasta
que el ángel lo dejó. Entonces, se dio cuenta que no era un sueño. Se
fue a la casa de María donde todos los cristianos estaban orando por
él (Hechos 12:5 y 12).
Al principio, los creyentes que estaban reunidos en casa de María
no podían creer que era Pedro, y que sus oraciones habían sido
escuchadas (Hechos 12:15). Pero Pedro les pidió que dieran las
noticias de su salida a Santiago y a los otros cristianos.
Herodes mandó a matar a los guardias de la prisión porque Pedro
se había escapado. Luego, se fue a Cesarea para arreglar algunas
situaciones con los dirigentes de las ciudades de Tiro y Sidón. Al llegar
el día de la reunión, él se sentó en un asiento especial y le habló a
toda la gente que estaba reunida.
Cuando la multitud lo escuchó, dijo: “¡Voz de un dios y no de un
hombre es ésta!” (Hechos 12:22). Cuando esto sucedió, un ángel del
Señor golpeó a Herodes, porque no le dio ninguna alabanza a Dios,
sino que permitió que la gente lo glorificará a él (Hechos 12:22-23).
Herodes murió en el año 44 después de Cristo, pero el mensaje de
Dios continuaba extendiéndose a más lugares (Hechos 12:24).
4 Discusión:
1. ¿Qué le sucedió a Pedro cuando estaba en la cárcel?
(Hechos 12:6-10).
2. ¿Cómo puede la oración ayudar a las personas que se encuentran
en la prisión?
3. ¿Cómo puede la oración ayudar a las personas que se encuentran
atrapados en pobreza, enfermedad y miedo?
4. ¿Por qué el ángel del Señor golpeó a Herodes? (Hechos 12:23).
CONCLUSIÓN DE LA PRIMERA PARTE DE
HECHOS
El libro de los Hechos de los Apóstoles a menudo ha recibido el
nombre de “Los Hechos del Espíritu Santo”. Lucas lo escribió para que
la gente conociera las grandes obras de Dios a través del poder del
Espíritu Santo que trabajaba en los apóstoles.
En los primeros días de la iglesia cristiana, los creyentes
compartieron el evangelio de J esucristo a través de los países del
Medio Oriente. Luego, Felipe predicó las buenas nuevas de J esucristo
a los etíopes (Hechos 8:26-39), quienes llevaron el mensaje de
J esucristo al continente de África. Además, los libros de historia
establecen que Marcos llevó el evangelio a Egipto, Tomás lo llevó a
India y Saulo lo llevó a Europa.
41
El gobernador romano de Chipre, llamado Sergio Paulo, en su
esfuerzo por escuchar la palabra de Dios, mandó llamar a Saulo y
Bernabé para oír su predicación. Pero Barjesús, un mago judío
(también llamado Elimas) procuró evitar que Sergio Paulo escuchara
el mensaje de salvación de J esús.
Fue en este primer evento que Saulo se da a conocer a sí mismo
con su nombre romano de Pablo (Hechos 13:9). Cuando este mago
estaba interrumpiendo la palabra de Dios, Pablo clavó sus ojos
fijamente en él y le dijo: “…hijo del diablo… la mano del Señor está
0 Los misioneros – Hechos capítulos del 13 al 16
El Nuevo Testamento nos muestra varios ejemplos de personas que sirven a
J esús como mensajeros que visitan o escriben a iglesias. Como predicador y
evangelista, Pablo recorrió muchos lugares y ciudades proclamando el
evangelio de J esucristo. Por muchos años, él viajó alrededor del imperio
Romano (que hoy en día ocupa el continente de Europa y la región de
Turquía) predicando las buenas nuevas de J esús y estableciendo iglesias y
pastores cristianos que creían en J esucristo.
Pablo se ocupaba también de visitar dos o más veces las iglesias que
establecía, y les enseñaba muchas verdades acerca de Dios. Además, los
animaba a seguir el camino de J esús (Hechos 14:21; Hechos 15:23-29;
Hechos 16:4), y escribía cartas que explicaban las enseñanzas de Cristo.
A las personas que hacen este trabajo esto se les llama maestros. A las
personas que hablan las palabras que el Espíritu Santo desea hablar a los
creyentes se les llama profetas.
Cualquier predicador, evangelista, profeta o maestro que viaja de pueblo
en pueblo se le llama misionero. El misionero es muy útil porque
bendice, alienta y une a los nuevos creyentes, estableciéndolos en la

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• Ellos eran líderes de confianza de la iglesia (Hechos 13:1).
• Ellos permitieron que el Espíritu Santo hablara por medio de la
gente (Hechos 13:2).
• El liderazgo de la iglesia ayunó y oró buscando la guía del Señor.
Después, impusieron las manos sobre Saulo y Bernabé como
señal de la bendición de Dios (Hechos 13:3).
• Entonces, Saulo y Bernabé fueron enviados, guiados por el
Espíritu Santo.
• Saulo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo, pero fue la
iglesia local la que los envió.
Saulo y Bernabé llevaron con ellos a J uan Marcos [en el libro de
Hechos solo se le conoce como J uan (Hechos 12:25; Hechos 13:5;
Hechos 15:37), pero en otras partes de la Biblia se le conoce solo
como Marcos (Colosenses 4:10)]. J untos, se dirigieron hasta el
puerto marítimo de Seleucia para navegar hasta la isla de Chipre,
donde nació Bernabé.
7. El Mesías sería llevado a Egipto para salvarlo del peligro (Oseas 11:1;
Mateo 2:14-15).
8. J esús, el Mesías, fue a la región de Galilea para enseñar a la gente
(Isaías 9:1-2; Mateo 4:13-16).
9. J esús era el gran profeta del cual Dios habló por medio de Moisés
(Deuteronomio 18:15).
10. J esús es nuestro sumo sacerdote para siempre (Salmos 110:4;
Hebreos 6:20).
11. J esús fue sabio y entendido, como Dios había dicho del Mesías
(Isaías 11:2; Mateo 3:16).
12. J esús fue rechazado por muchos (Isaías 53:3; Lucas 16:14).
13. El Mesías sería recibido en J erusalén como un rey humilde, montado en
un pollino (Zacarías 9:9; Mateo 21:6-7). J esús cumplió con esta profecía.
14. J esús fue traicionado por uno de sus discípulos, así como lo sería el
Mesías (Salmos 41:9; J uan 13:26).
15. J esús fue traicionado por treinta monedas de plata, tal y como sucedería
con el Mesías (Zacarías 11:12-13; Mateo 26:14-15).
16. J esús fue acusado falsamente, como estaba escrito del Mesías
(Salmos 27:12; Mateo 26:59-60).
17. J esús enmudeció cuando fue llevado a juicio, como Dios había predicho
acerca del redentor (Isaías 53:7; Marcos 15:5).
18. J esús fue condenado a muerte junto con criminales. Dios había predicho
que a su ungido le sucedería lo mismo (Isaías 53:12; Lucas 23:32-33).
19. Las manos y los pies de J esús fueron traspasados, como sucedería con el
Mesías (Salmos 22:16; J uan 20:27).
20. La gente se burló de J esús y habló mal de él, especialmente cuando
estaba colgado del madero. Las sagradas escrituras explican que esto
sucedería con el Mesías (Salmo 22:6-8; Lucas 23:11).
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En los primeros días de la iglesia, los cristianos sufrieron
persecución, pero fueron valientes, amorosos y cuidadosos. Cuando
había problemas, ellos no luchaban; muchos se mudaban pero, a
donde quiera que iban, eran testigos de la resurrección del Señor
J esús por medio del poder de su Espíritu Santo.
Los creyentes que recibieron el bautismo del Espíritu Santo
también conocieron a judíos que creían en el Dios verdadero, pero
que no sabían que J esús era el Hijo de Dios. Muchos de los judíos,
entonces, creyeron que J esús era el Hijo de Dios, y recibieron la
salvación. Fue en este momento que los creyentes fueron llamados
cristianos. El Espíritu Santo de Dios obró en sus vidas y fueron salvos
a través de su fe en J esús.
Hasta ahora, hemos leído acerca de las tres personas más
conocidas que se convirtieron al Señor J esús:
• El hombre de Etiopía, quien ya creía en Dios pero quería entender
más sobre el Mesías del cual hablaban las Sagradas Escrituras
(que nosotros conocemos como el Antiguo Testamento).
• Saulo, quien creía en Dios pero no creía que J esús era el Mesías.
• Cornelio, quien creía en Dios y le adoraba, pero nunca había oído
hablar de J esús.
Dios amó a estos hombres; por eso, el Espíritu Santo envió a
Felipe, Ananías y Pedro para guiarlos. Al oír y entender el mensaje de
J esús, ellos creyeron en él y fueron salvos. De la misma manera, Dios
quiere que nosotros hablemos a otras personas acerca de J esucristo.
¿Conoces tú a alguien que crea en Dios, pero no sabe cómo ser salvo?
Pide al Espíritu Santo que te guíe para que puedas hablar a esa
persona acerca de J esucristo.
En la segunda parte del comentario bíblico de Hechos, aprenderás
0Un testimonio de un milagro en China
Un varón llamado Yun se encontraba en una prisión de China, de donde nadie
había escapado jamás. Yun no podía escapar porque los guardias de la
cárcel le habían quebrado sus piernas. En su biografía, él escribió: “Hacía
seis semanas que me habían quebrado las piernas. Si trataba de pararme
sobre ellas, eso me causaba mucho dolor. Pero Dios me dijo tres veces que
yo debía escapar de la cárcel. Cuando Dios nos dice que hagamos algo, no
hay tiempo para discutir ni razonar. Cuando estamos seguros que Dios nos
ha hablado, debemos obedecer y actuar, porque él es más sabio que
nosotros”.
De alguna forma, Yun tomó fuerzas para salir de su celda y caminar hacia
la puerta de hierro del pasillo. Él dice lo siguiente: “Mi mente estaba
enfocada en obedecer a Dios. Yo llegué a la puerta en el momento
exacto que otro siervo del señor, llamado Musheng, regresaba a su
celda y la puerta se abrió para que él entrara. Yo aproveché para salir

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cómo el Espíritu Santo guió a Saulo (más tarde conocido como Pablo)
para que le predicara a personas de otros países que no conocían al
verdadero Dios. Esas personas creían en dioses e ídolos falsos pero, a
través de la enseñanza de Pablo y del poder del Espíritu Santo,
muchas de ellas se convirtieron a la fe en J esucristo y fueron salvas
de sus pecados a través de su fe en J esús, el arrepentimiento y el
perdón de sus pecados por la gracia y la misericordia de Dios.
INTRODUCCIÓN A LA SEGUNDA PARTE DE
HECHOS
La segunda parte de Hechos (que cubre los capítulos 13 al 28) nos
relata cómo sucedió la propagación de la fe cristiana en gran parte de
Asia y Europa. Esto ocurrió durante un período de 40 años, antes que
el templo judío de la ciudad de J erusalén fuera destruido en el año 70
después de Cristo.
La propagación y predicación del evangelio es una obra del Espíritu
Santo. Esta es la razón por la cual debes estudiar los Hechos de los
Apóstoles: para entender más acerca de cómo Dios quiere que tú
vivas en el poder de su Espíritu y cómo puedes predicar las buenas
nuevas de J esucristo a otras personas.
EL PRIMER VIAJ E DE SAULO PREDICANDO LAS
BUENAS NUEVAS DE J ESUCRISTO
2 Lectura: Lea Hechos 13:1-12
La iglesia cristiana de la ciudad de Antioquía creció en gran manera.
por esa puerta” (unos minutos después, Yun se dio cuenta que Dios había
sanado sus piernas porque había obedecido).
Había un guardia armado que estaba sentado en el escritorio, cerca de la
segunda puerta de hierro. El Espíritu Santo le susurró a Yun: “Ve, porque el
Dios de Pedro también es tu Dios”. Yun explica en su libro: “Parece que el
Señor cegó al guardia porque su mirada estaba en donde yo estaba, pero
parecía que no me miraba”. Yun bajó las gradas y cruzó el patio. Él sabía
que le podían disparar por la espalda en cualquier momento. Cuando llegó a
la puerta principal de hierro, la que daba hacia la ciudad, vio que estaba
abierta. Él caminó en medio de varios guardias que estaban armados y
atravesó la puerta. De inmediato, llegó un taxi amarillo; se subió y salió. Él
escribe: “Yo no estaba seguro si todo lo que estaba pasando era verdad o
sólo era un sueño”.
Después de esto, Yun fue a un lugar secreto para esconderse.
(Tomado del libro “The Heavenly Man” (El Hombre Celestial); escrito por Paul
Hattaway; publicado por Monarch Books, Londres, Inglaterra).
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Entre sus líderes estaban Bernabé, Simón, Lucio, Manaén, Saulo
(Hechos 13:1-2) y también el joven J uan Marcos (Hechos 13:5).
Algunos de ellos eran maestros; otros, predicadores, y otros tenían el
don de la profecía. Estos dones son otorgados por el Espíritu Santo.
Mientras ayunaban y participaban en el servicio al Señor
(Hechos 13:2), el Espíritu Santo habló a los creyentes diciendo:
“Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he
llamado”. Así que, después de haber ayunado, los líderes de la iglesia
oraron e impusieron sus manos sobre las cabezas de Saulo y Bernabé.
Después, ellos fueron enviados para hacer una obra especial para el
Señor (Hechos 13:3). El Espíritu Santo tenía el control de todo lo que
estaba sucediendo: él llamó y guió a sus siervos; iba delante de ellos,
haciendo que los corazones de los hombres estuvieran listos para
escuchar las buenas nuevas de salvación.
Observe estas características acerca del llamado de Saulo y
Bernabé:
0El Mesías o Cristo
Las palabras Mesías y Cristo significan “ungido”. El plan de Dios era enviar a
su Mesías, es decir, a su propio hijo, al pueblo que él había escogido, que
eran los judíos. Después que J esús, el Cristo (las dos palabras, J esús y
Cristo, forman una sola palabra, J esucristo) vivió, murió y resucitó, muchas
personas creyeron que él era el hijo de Dios, incluyendo personas que no
eran judías. Las sagradas escrituras (lo que nosotros conocemos como el
Antiguo Testamento de nuestras Biblias) hablaban acerca del Mesías que Dios
había prometido. Antes de empezar a predicar el evangelio de J esús, Saulo
(que después se llamó Pablo) recibió poder y entendimiento del Espíritu
Santo para discernir las sagradas escrituras y así predicar a los judíos y a los
gentiles para que recibieran el plan de salvación de Dios.
¿Cómo estaba seguro Pablo que J esús era el Mesías que Dios había
prometido para salvar a todo el mundo del pecado? Pues, hay veinte cosas
que Saulo entendió del Mesías en las sagradas escrituras porque todas estas
profecías se cumplieron en la vida de J esucristo.
1. J esús era el Mesías, el Cristo, el Ungido, el hijo de Dios, el Profeta, el
Salvador que Dios prometió en su palabra (Deuteronomio 18:15;
Isaías 53:12; J eremías 23:5; J uan 1:40-41; J uan 4:25-26; Hechos 10:38).
2. J esús, el Mesías, era el prometido sanador (Isaías 35:5-6; Mateo 21:14).
3. El Mesías vendría de Abraham y la familia del Rey David (Isaías 9:7;
Mateo 1:1-17). J esús cumplió esta profecía.
4. Dios prometió que la simiente de Abraham bendeciría a todas las
naciones de toda la tierra (Génesis 18:18; Gálatas 3:8; Gálatas 3:14).
5. El Mesías nacería en Belén, en la región de J udá (también conocida como
J udea: Miqueas 5:2; J uan 7:42).
6. El Mesías nacería de una joven comprometida para casarse y virgen, es
decir, sin haber tenido relaciones sexuales (Isaías 7:14;
Lucas 1:34-35).

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