El significado de la ofrenda.

En el mundo náhuatl precortesiano, la muerte era adorada como dios y controlaba el
destino del universo; se le llamaba Mictlantecuhtli. El noveno mes del calendario religioso
de los aztecas, que comenzaba el ocho de agosto, estaba dedicado a la fiesta de los
pequeños difuntos, y era además la preparación para la celebración del mes siguiente que
estaba dedicado a los adultos fallecidos. En él se les festejaba con ofrendas de alimentos y
bebidas.
Después de la conquista la muerte se adaptó en la vida de los indios conversos como un
pavoroso esqueleto cristiano, y las fiestas para los chicos y grandes dejaron de celebrarse
en el mes de agosto. En el siglo XI se estableció el dos de noviembre como el día de los
"Fieles Difuntos" en Europa.
En México hoy en día, las fechas que ha introducido la iglesia católica son: para los chicos
el primero de noviembre y para los grandes el día dos.
A través del tiempo, la tradición del día de muertos se ha conservado gracias al fervor y la
religiosidad con la que el pueblo mexicano la ha transmitido, y a pesar de las
transformaciones que ha sufrido, la esencia de esta celebración no ha cambiado mucho.
Este hecho habla del gran pasado histórico-cultural que tiene nuestro país y de lo cual es
de orgullo.
Elementos de una ofrenda. Los niveles en un altar representan los estratos de la
existencia variando en cada región y la idiosincrasia.
Altares de dos niveles representan el cielo y la tierra.
Altares de tres niveles representan el cielo, el purgatorio y la tierra.
Altares de siete niveles representan los 7 niveles para llegar al cielo, al purgatorio o al
infierno según la tradición católica.
Las flores fungen como ornato en todo altar y sepulcro. La flor de cempasúchil es uno de
los elementos más importantes de los altares además de ornato la tradición indica que su
aroma sirve de guía a los espíritus en este mundo.
El agua refleja la pureza de las almas y el ciclo continuo de la regeneración de la vida y la
muerte. Es promesa de fertilidad en la vida y en la siembra. Se coloca un vaso de agua
fresca para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los
muertos.
El incienso se utiliza como medio para unirse con el mundo de los muertos a través de la
oración. Además del incienso el copal, es un elemento necesario para purificar el
ambiente y llamar al difunto por medio de su olor.
El mantel blanco, bordado en punto de cruz, simboliza la tierra y el aire, sobre el cual se
ofrecen los frutos, el agua y los alimentos que fueron del gusto del difunto.
El maíz, ya sea morado, azul o rojo, nos recuerda (según nuestra cultura) que fuimos
creados a base del maíz de color obscuro, razón del color de nuestra piel.
Arco de flores, generalmente de flor de cempoaxóchitl y flor de ánima, que es una
orquídea que abunda en esta temporada en los bosques de Michoacán, que simboliza la
puerta sagrada por donde pasaran las ánimas del mundo sagrado al nuestro, se adorna
con mazorcas de maíz, ángeles y figuras de azúcar, calabazas, fruta y pan. En algunas
partes se pone como portada en la entrada, otras veces en el fondo del altar sobre la
mesa, y aunque se le llame arco en este caso es un marco cuadrado que simboliza esta
puerta.

Las velas, fuego necesario que iluminará el camino que guiará al alma, hasta su ofrenda y
el camino de flores y velas, guía para el difunto hasta su ofrenda. y la sal o el azúcar sobre
un plato representa la idea católica que polvo eres y en polvo te convertirás aunque tiene
diferente significado dependiendo la cultura en donde se lleve acabo la ofrenda pero en la
mayoría de hogares católicos es esta.
Ofrenda municipal de la ciudad de Nezahualcóyotl- 1ro de noviembre del 2008-