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FUNDAMENTOS DE

PLANTACIÓN DE IGLESIAS
Desde la perspectiva de un
movimiento

Dr. Eugenio Wilson

ProMETA

Contenido
PROGRAMAS DE MAESTRÍA EN ESTUDIOS TEOLÓGICOS ACCESIBLES
Contenido

Orientación e introducción 3

1. Fundamentos bíblicos y teológicos: La iglesia y su fundación 8

2. Fundamentos misionológicos y motivaciones 32

3. La vida y preparación del plantador de iglesias 54

4. El crecimiento de la iglesia en América Latina y el Caribe 83

5. Movimientos y modelos de fundación de iglesias 107

6. La dimensión cultural en la plantación 142

7. Decisiones claves para una estrategia eficaz 169

8. El crecimiento y desarrollo de la nueva iglesia 196

9. La dimensión económica en la plantación 237

10. La capacitación de líderes en la plantación 248

11. Edificando con una visión de multiplicación 266

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 2


Orientación e introducción

E
ste libro digital ha sido preparado expresamente para el curso “Fundamen-
tos de Plantación de Iglesias desde la Perspectiva de un Movimiento” ofre-
cido por “ProMETA” (Programa de Maestría en Estudios Teológicos Acce-
sibles) En todos los cursos de ProMETA buscamos desarrollar convicciones y
prácticas enraizadas en una cosmovisión bíblica y expresadas en formas cultura-
les relevantes. Deseamos guiar al estudiante a través de un proceso de estudio,
reflexión, interacción y experiencias de aprendizaje que le permitan obtener una
base sólida en su aventura de plantar (fundar) iglesias para el Reino de Dios.

Está prohibida la reproducción de este libro sin el permiso por escrito del au-
tor. Esta versión electrónica es parte integral del curso de ProMETA, por lo tan-
to es preferible seguir las instrucciones y el calendario del curso ubicados en la
barra de navegación del sitio Web y leer la sección correspondiente del libro digi-
tal en el tiempo indicado

ACCESO

En la plantación (fundación) de iglesias, no creemos en la filosofía de “un modelo


que se ajuste a todos”. Igualmente, creemos que no existe un método único para
todos en Latinoamérica. América Latina ofrece una variedad de campos demo-
gráficos, culturales y espirituales, tanto una amplia gama de grupos divergentes,
como también diferencias regionales y nacionales. La naturaleza de un grupo
plantador (fundador) de iglesias también tiene que enfrentarse a esta realidad.
Sin embargo, aún cuando no exista un acceso único, sí hay elementos claves para
el éxito de cada plan. Con un adecuado estudio y con oración, estos elementos
servirán como indicadores para lograr un mejor acceso en una situación particu-
lar. Podemos estar seguros de que nos ajustamos bien a la situación cuando nues-
tra estrategia esté:

1) fundada en principios y antecedentes bíblicos


2) edificada cuidadosamente en oración y con la ayuda de consejeros sa-
bios
3) basada en un adecuado entendimiento del campo, las metas y el grupo
plantador

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 3


Este libro está diseñado para guiarlo a través del proceso que se ilustra a conti-
nuación.
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EQUIPO DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS

ESTRATEGIA DE
PLANTACIÓN
EFECTIVA

DESCRIPCIÓN DEL CURSO

Este curso aspira equipar a líderes latinoamericanos de tal manera que desarro-
llen una visión de plantación de iglesias y trasladen esta visión dentro de un es-
fuerzo sostenible (sustentable significa: Que se puede sustentar o defender con

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 4


razones) y contextual. El curso está enfocado, no en un modelo o metodología en
particular, sino en un fundamento bíblico-teológico, sociológico y estratégico pa-
ra una efectiva plantación de iglesias en Latinoamérica o en cualquier otro lugar.
Examinaremos movimientos y modelos de plantación de iglesias en América La-
tina y de otros lugares. El curso guiará al estudiante en la autoevaluación y en el
desarrollo de una estrategia de plantación de iglesias basada en principios a esca-
la local, regional y nacional.

PÚBLICO

Al organizar este curso, hemos tenido en cuenta varios tipos de participantes, es-
pecialmente:

1) Plantadores nacionales de iglesias

Algunos de ustedes están buscando establecer la Iglesia de Cristo en sus propios


países como líderes laicos dentro de un equipo plantador de iglesias. Otros esta-
rán participando en un esfuerzo de plantación de iglesias, como misioneros na-
cionales llamados a extender la iglesia a otra región dentro de su mismo lenguaje
y grupo cultural. Además de todos los factores externos, ustedes deberán consi-
derar su rol a largo plazo en la iglesia. Por lo tanto, ¿está usted llamado y capaci-
tado para permanecer en una iglesia como pastor fundador o para establecer las
bases de la iglesia, nombrar al primer pastor y mudarse a otra parte? Hablare-
mos más de esto en el Módulo 6, La vida de un plantador de iglesias.

2) Misioneros transculturales
Para misioneros transculturales se recomienda altamente el modelo apostólico
(misionero) de plantador de iglesias. La presencia y los recursos misioneros per-
manecen suficiente tiempo hasta que la iglesia tenga su propio liderazgo. Esto
sirve como una armazón temporal, el misionero transcultural no debe convertirse
en el pastor o anciano de la iglesia sino que debe ser el misionero que levanta, ca-
pacita y guía al equipo de líderes locales. En la “carrera de relevo de la planta-
ción”, el misionero transcultural o el equipo misionero llevan la batuta en la pri-
mera etapa pero luego la pasan al primer equipo de líderes nacionales, quienes
continuarán pasándola a los siguientes equipos. Para que esto tenga lugar, el mi-
sionero transcultural deberá desarrollar un plan de desarrollo de líderes con eta-
pas progresivas de traspaso (estrategia de salida)

3) Educadores planeando enseñar plantación de iglesias

El propósito de ProMETA es “entrenar a los entrenadores”. Por lo tanto, hemos


diseñado este curso teniéndolo a usted en mente. Sin embargo, si nunca ha sido
un plantador de iglesias, usted querrá trabajar a través del curso como uno de
ellos. Maestros eficaces tendrán experiencias de primera mano como plantadores

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 5


y seguidamente reflejarán sus experiencias y las de otros a la luz de las Escrituras.
Le desafiamos a ir a través de este curso dos veces antes de enseñarlo. En la pri-
mera oportunidad involúcrese en un proyecto de plantación de iglesias. Colóque-
se usted mismo en los zapatos de un plantador de iglesias y haga el papel de plan-
tador de iglesias. Luego, vaya sobre el material como un educador, haciendo más
reflexión e investigación hasta que domine.

4) Líderes de iglesias, denominaciones y organizaciones misioneras.

Usted está tomando este curso porque desea llevar a cabo esfuerzos de plantación
de iglesia. Le recomendamos que estudie Plantación de Iglesias antes de comen-
zar a dirigir a plantadores de iglesias. Su liderazgo tendrá más credibilidad si ha
estado involucrado (no se dice envuelto) en un proyecto de plantación de iglesias.
Si usted no tiene experiencia de este tipo, querrá lanzarse en la plantación de
iglesias mientras que toma este curso. Le animamos a realizar ejercicios de
plantación de iglesias como que si usted fuera uno de ellos y vea lo que Dios hace
en y a través de usted. Ore para que pueda llegar a tener el corazón de un
plantador y obtener una comprensión de sus singulares alegrías y luchas.
Nuestra esperanza es que usted no llegue a ser sólo un director que trabaja a
través de metas y políticas sino que sea también un entrenador que camina lado
al lado de los plantadores de iglesias en su batalla espiritual diaria. Tendremos
también algunos ejercicios especialmente diseñados para líderes de movimientos
de plantación de iglesias y esperamos que éstos sean de beneficio. Le
recomendamos que obtenga una comprensión profunda de los movimientos de
plantación de iglesias y a la vez desarrolle una perspectiva del movimiento con
una visión a largo plazo.
OBJETIVOS DEL CURSO

• Comprender los fundamentos bíblicos, teológicos y sociológicos para plan-


tar iglesias. El o ella deberán también comprender los movimientos para así
poder elaborar un plan desde la perspectiva de un movimiento.

• Integrar la Palabra de Dios en sus investigaciones, estilo de vida personal y


planes ministeriales.

• Conocer los temas actuales sobre plantar iglesias, así como sus modelos, es-
tudios de casos e informes sobre crecimiento de la iglesia desde una perspec-
tiva latinoamericana.

• Aprender a evaluar las aptitudes, habilidades, dones y valores que se re-


quieren para plantar iglesias y desarrollar una estrategia para más
crecimiento personal posterior, según se necesite.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 6


• Desarrollar habilidades analíticas y ministeriales, profundos principios mi-
sionológicos y valores sobre plantación de iglesias, que son vitales para la
obra.

• Estar equipado para proveer visión, producir estrategias transferibles y


guiar a otros en la plantación iglesias.

• Escribir un plan para plantar iglesias y contribuir así en la fundación y de-


sarrollo de una iglesia, como resultado directo del curso.

• Estar en contacto con una red de plantadores de iglesias.

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CAPÍTULO UNO

Fundamentos bíblicos y
teológicos: La iglesia y
su fundación
I. Fundamentos teológicos de la iglesia

I. A. La necesidad en la América Latina

Dios está haciendo cosas maravillosas en América Latina. La Iglesia Católica


Romana estima que 8,000 personas se están convirtiendo al cristianismo evan-
gélico cada día. Otros informes y aproximaciones llevan este número aún más
alto, de 12,000 a 16,000 personas cada día. Al escribir estas líneas, estoy divi-
sando desde mi habitación una gigantesca estatua de un Cristo de cemento que
parece vigilar la ciudad de Tegucigalpa, Honduras. Esta enorme estatua fue rea-
lizada como una réplica de la que se encuentra en Río de Janeiro, Brasil. Jesu-
cristo está vivo hoy, sus fuertes brazos se extienden y su cabeza tiene la frente en
alto. Sin embargo, en el caso que cito, justo detrás de ese monumento se encuen-
tra un jardín en donde también hay una estatua de bronce dedicada a Confucio y
varios dioses y altares mayas.

La versión del año 2001 de Operación Mundo declara que en 1960 los evan-
gélicos en Honduras sólo llegaban a 32,000, representando un 1.7% de la pobla-
ción total. A inicios de 1963, la Misión Latinoamericana dirigida por el Dr. Ken-
neth Strachan, coordinó una serie de esfuerzos evangelísticos a través de un pro-
grama llamado “Evangelismo a Fondo”. Este y otros factores han contribuido al
crecimiento tan marcado de la Iglesia Evangélica en ese país. Cuarenta años más
tarde, se informa que hay 1,250,000 evangélicos, que representan cerca del 20%
de la población.

El Centro Cristiano Internacional (CCI), una iglesia independiente que cuen-


ta con 3,000 miembros, tiene una agresiva estrategia para plantar iglesias, junto
con un audaz programa de discipulado. Sus siete congregaciones se reúnen en un
hermoso edificio. Tienen dos servicios el viernes por la noche, dos durante el sá-
bado y tres más el domingo. Estos grupos cubren la ciudad entera. El domingo
pasado pudimos observar como 340 de sus discípulos recibían diplomas por
haber completado una capacitación de 10 meses llamada: “Fundamentos de la fe
cristiana”. Han iniciado también tres iglesias “hijas” y han enviado misioneros a
siete ciudades de Centro y Suramérica.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 8


El CCI comenzó hace menos de tres años, después de una dolorosa división
de la iglesia original. La iglesia madre, llamada “Amor Viviente”, sigue siendo
mucho más grande que el CCI. Hubo ocasiones en que utilizaron 40 autobuses
para traer a los congregantes a los servicios regulares. Hoy día tienen congrega-
ciones “hijas” en todo el territorio hondureño, en otros países de América Latina
y aún en las ciudades de Miami y Atlanta en los Estados Unidos. Estas dos igle-
sias tienen sus raíces en una clínica médica que establecieron los misioneros me-
nonitas, hace varias décadas.

Las iglesias “hijas” comenzaron por medio de un crecimiento espontáneo o


por migración. Los líderes principales viajaban, se reunían con algunos otros
cristianos y llamaban al pastor titular de la iglesia madre para que les dijera qué
hacer y cómo escoger otros pastores. Como resultado, muchos pastores mostra-
ban muy poca preparación bíblica y ejercían un control demasiado fuerte sobre
las congregaciones. Ellos continuaron predicando lo mejor que podían y movili-
zaban a sus miembros para que evangelizaran, hasta que surgía algún problema y
se separaba otro grupo.

El Dr. Mariano Ávila, un pastor mexicano y traductor bíblico, habla sobre la


“americanización”de la sociedad y de la iglesia:

Los valores de la clase media, con su fuerte impulso hacia el ascenso social, el
individualismo, el egocentrismo y la codicia, son favorecidos y nutridos más
que la compasión y la integridad personal. El consumismo y las posesiones
materiales como símbolos de status... se buscan con más afán y devoción que
el Reino de Dios y su justicia. La seguridad económica personal, familiar y
las comodidades, se valoran por encima de las angustiosas necesidades de
millones de mexicanos. Las iglesias cristianas hoy están siguiendo este pa-
trón y parecen florecer. Esto está más marcado y evidente en las iglesias cris-
tianas que han optado por predicar el evangelio de la prosperidad y de la co-
modidad, una versión del cristianismo de entretenimiento masivo, en donde
el contenido bíblico y el uso de la mente han sido reducidos al mínimo y han
sido reemplazado por talleres de alabanza, donde las experiencias místicas y
de éxtasis son inducidas para alcanzar la “plenitud”. (Ávila 1998:50)

Realmente es triste tener que decir que la iglesia está creciendo más por divi-
sión que por alguna otra causa. Como resultado, la iglesia presenta un cuadro
desarticulado, como un rompecabezas lleno de parches formado por congrega-
ciones independientes dirigidas por líderes autoritarios, lo cual es un pálido refle-
jo del Cuerpo de Cristo. Siento que hay un fuerte y sincero deseo de mejorar me-
diante la capacitación de los líderes como pastores bíblicos y verdaderos planta-
dores de iglesias. Peggy Cooper de Vilorio, uno de los pastores de CCI me dijo,

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“Realmente no disponemos de un manual para capacitar a los plantadores de
iglesias. Necesitamos materiales que nos ayuden a hacer las cosas bien.”

Necesitamos una nueva y fresca ola de plantadores de iglesias en América


Latina. Una plantación de iglesias que tome en cuenta los profundos sentimien-
tos y las aspiraciones religiosas de la gente, el deseo de tener una iglesia auténti-
ca, una que no siga con las ataduras de los conquistadores españoles, ni de la co-
lonia, ni tampoco atada culturalmente a los nuevos conquistadores económicos
del norte. Una iglesia que sea incuestionablemente cristiana en su visión del
mundo y que resulte en nuevos movimientos autóctonos al estilo de las iglesias
neotestamentarias.

Otro líder latinoamericano que entrevistamos, declaró que uno de los gran-
des impedimentos para plantar iglesias auténticamente bíblicas, es la tentación
de reproducir ciertos modelos de éxito, haciéndoles unas cuantas adaptaciones
menores, en vez de retornar al diseño bíblico. En realidad, el único diseño
apropiado se encuentra en la Biblia.

En la sección que sigue, vamos a examinar el diseño que el Creador tuvo en


mente para la Iglesia, tocando tres temas complementarios 1) La Iglesia como
creación, 2) La Iglesia como comunidad, 3) La Iglesia como agente de reconcilia-
ción. Nuestra esperanza y oración es que seamos capturados por la belleza de la
iglesia del Nuevo Testamento y que crezcamos en comprensión y amor por ella.

I. B. El diseño de Dios para la iglesia

I.B.1 La iglesia como creación

Tom Julien, ex director de misiones de Grace Brethren, nos cuenta la siguiente


historia:

“Un grupo de jóvenes estaba escalando los Alpes. A la distancia divisaron a


un pastor de ovejas. Se acercaron a él e iniciaron una conversación, descu-
brieron inmediatamente que aquél no era un pastor común y corriente, sino
que era un escultor. De acuerdo al relato, este hombre pasaba la mitad de su
tiempo en las montañas simplemente contemplando las diversas formas de la
naturaleza. La otra mitad de su vida la pasaba en el estudio de arte, creando.
Su habilidad para crear provenía de su capacidad de ver y contemplar.”

Esta historia nos ilustra dos clases de creación: la creación de Dios y la crea-
ción del artista. Dios creó la naturaleza. El artista, mediante su trabajo, intenta
expresar la belleza de la creación de Dios. Si no llena su alma con las imágenes
de la creación de Dios, el artista no sería capaz de expresar el diseño que Dios
dispuso. De igual manera ocurre con los plantadores de iglesias que son, entre

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 10


otras cosas, artistas que buscan reproducir el diseño de Dios para la Iglesia de-
ntro de un contexto específico. Su trabajo es una creación humana, pero debe re-
flejar el diseño del maestro y la verdadera naturaleza de la iglesia.

La esencia de la Iglesia se revela mediante las imágenes que se han converti-


do en metáforas de la Iglesia. De estas imágenes, podemos deducir ciertos prin-
cipios que son esenciales para la identidad de la Iglesia Universal. Estos princi-
pios se convierten en los elementos esenciales de la Iglesia local. La idea de la
Iglesia como creación describe cómo la Iglesia se relaciona con Dios.

I.B.1.a. La Iglesia como templo de Dios o casa de Dios.

La iglesia manifiesta la presencia de Dios y así lo encontramos establecido en la


Palabra de Dios (Efesios 2:19-22) Jesús es el Sumo Sacerdote de la casa de Dios.
Él abre la puerta hacia la presencia del Padre ( Hebreos 10:21). Como templos de
Dios debemos ser puros y santos, totalmente consagrados a Él ( 1 Cor. 3:16-17, 2
Cor. 6:16).

I. B. 1. b. La iglesia como esposa de Jesucristo.

Cristo ama a la Iglesia y se entregó a Sí mismo por ella. Él la está purificando y


volverá por ella. En respuesta a esto, la novia se prepara, se arregla y le dice a
Cristo, Su Señor: “Ven”. (Efesios 5:25-27, Apocalipsis 22:17).

I. B. 1. c. La Iglesia como rebaño de Dios.

La Iglesia depende del cuidado y del alimento que le da Su Pastor y debe seguir
Su voz. (1 Pedro 5:2-4, San Juan 10:16)

I. B. 1. d. La Iglesia como planta y edificio de Dios.

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, el pueblo de Dios


se compara con una vid que Dios está cultivando (Isaías 5:1-7; San Juan 15:1-11).
La Iglesia es un organismo vivo y en desarrollo, que produce fruto. Igualmente,
la Iglesia se asemeja a un edificio que Dios está construyendo. Dios es quien
produce el crecimiento y asigna las tareas a sus colaboradores. (I Corintios 3:5-9)
Todo esto subraya la importancia del hecho que la Iglesia es creación de Dios.

I. B. 1. e. Resumen

La primera relación de la Iglesia es con su Creador. Dios la ha diseñado para Su


gloria desde la fundación del mundo. Por lo tanto, la Iglesia es una comunidad
de creyentes en Cristo, apartada para Su gloria y para sus propósitos, entre los
cuales se encuentra el hecho de que Él vive en medio de ellos y manifiesta Su pre-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 11


sencia y Su poder. La Iglesia le pertenece a Cristo porque Él fue quien le dio vida
al morir por ella, lavándola y redimiéndola mediante su sangre derramada. Jesu-
cristo está edificando su Iglesia, orando por ella y extendiéndola en todo el mun-
do para que se predique el evangelio con el poder del Espíritu Santo.

I. B. 1. f. Aplicaciones respecto a plantar iglesias.

¿Quién está estableciendo la Iglesia? Plantar iglesias es primordialmente, una


empresa divina. Jesucristo es el Plantador Divino de Iglesias, actuando median-
te Su Espíritu, Su Cuerpo y Su Palabra. Si Dios llama a seres humanos a plantar
Su Iglesia en nuevos terrenos, esto significa que nos hallamos participando en un
trabajo divino. Somos instrumentos dispuestos y dependientes de Él. La única
forma de acercarnos a cumplir esta tarea es como humildes colaboradores en la
santa y eterna obra de Dios.

¿Cuál es la visión que han de tener los plantadores acerca de la Iglesia? Los
plantadores de iglesias, como artistas, son creadores, pero su creación es una
creación derivada. Tiene que ser moldeada con base en la creación divina, para
que refleje y preserve la naturaleza esencial, propósito y diseño de la Iglesia. De-
bemos tener las Escrituras como nuestro modelo y punto de referencia, más que
ningún otro modelo personal o cultural. De otra manera, nuestro trabajo resulta-
ría meramente en una expresión imperfecta de nuestras ideas limitadas, prefe-
rencias, cultura y tradiciones. Esto sería como construir con heno, paja y hoja-
rasca. (I Cor. 3:10-15)

¿Amamos a la Iglesia como Cristo la ama? La iglesia sigue siendo la Iglesia


de Jesucristo, integrada por aquellos por quienes Él murió. Como líderes debe-
mos resistir la tentación de apropiarnos de la Iglesia (de decir mi iglesia, o la igle-
sia del pastor José). Pidamos a Dios que nos llene del amor sacrificial que Jesús
tiene por la Iglesia. Durante mi primera experiencia de plantar una iglesia, tuve
que reconocer que me faltaba este tipo de amor sacrificial por la gente. Cuando
una joven familia perdió a su bebé, lo que hice fue dar al grupo un estudio sobre
el sufrimiento. Fue un buen estudio bíblico, pero el Señor me dijo: “Les has dado
una piedra, cuando era pan lo que necesitaban.” Lloré delante de Dios y clamé:
“Te confieso, Señor, que no sé cómo cuidar a tus ovejas. Por favor Señor, dame el
corazón y las manos de pastor.”

I. B. 2. La Iglesia como comunidad

Una iglesia en particular puede definirse como un pequeño grupo de personas


regeneradas, quienes se unen voluntariamente a una comunidad, de acuerdo a las
leyes y mandatos de Jesucristo, con el propósito de asegurar el establecimiento
completo de Su reino en ellos mismo y en el mundo. (Strong 1958, 890)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 12


El teólogo bautista Augusto Strong escribió esta definición clásica en el año 1886.
Hasta allí, esta definición está correcta, pero Strong va más allá y hace esta afir-
mación: “La iglesia, al igual que la familia y el Estado, es una institución (el
énfasis es mío) establecida por Dios.” Las siguientes 32 páginas de Strong están
dedicadas a la organización y gobierno de la Iglesia como institución. El cambio
de comunidad de participantes dedicados a una organización, se presenta sutil-
mente, una organización que recluta gente especial para canalizar servicios y re-
cursos hacia sus miembros. No nos atrevamos a rechazar un diseño tradicional
inadecuado y reemplazarlo con un modelo moderno de negocios o de nuestra
propia invención. Vamos a ver esto con más claridad en el estudio bíblico a con-
tinuación. Dios tenía en mente que la Iglesia fuera una comunidad no solo de
nombre, sino también en funcionamiento y diseño.

I. B. 2.a. La Iglesia como pueblo de Dios.

En griego, la palabra pueblo (laos) indica una relación especial de pertenencia y


afecto. La Iglesia es el pueblo particular y especial de Dios, (Tito 2:14; I Pedro
2:9) especialmente apartado para Él. Nosotros debemos manifestar las marcas
de su propiedad, Su amor y Su mandato. El apogeo de la Iglesia se encuentra en
Apocalipsis 21:3 “...y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo
estará con ellos como su Dios.”

I. B. 2. b. La Iglesia como cuerpo de Jesucristo

En Efesios 1:22-23; 4:15-16, la Iglesia se nos presenta como la personificación de


Jesucristo en este mundo. Los miembros deben someterse a la cabeza y manifes-
tar unidad orgánica y funcional como miembros que se encuentran unidos a un
cuerpo. La analogía del cuerpo muestra que Dios ha distribuido dones para el
crecimiento cuantitativo y cualitativo de la Iglesia. La clave para la unidad en
medio de esta diversidad es el señorío de Jesucristo actuando mediante el Espíri-
tu Santo en y a través de sus miembros. (I Cor. 12; Romanos 12, I Pedro 4)

I. B. 2. c. La iglesia como familia o parentela (oikos) de Dios

Dios se refiere a su Iglesia como una familia, una comunidad espiritual que tiene
en común un mismo nacimiento. (I Pedro 2:5-9.) Somos miembros de la nueva
parentela de Dios. (I Pedro 4:17; I Timoteo 3:15; Efesios 2:19, 3:15). La idea de
familia refleja la inmanencia de Dios. Él está cerca de su pueblo y vive en medio
de ellos. La iglesia local es una comunidad centrada alrededor de Su presencia,
que se enfoca en Su propósito y depende de su poder.

I. B. 2. d. La iglesia como asamblea de los santos.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 13


La palabra iglesia significa “los llamados”. Expresiones tales como “asamblea de
los justos”, “asamblea del primogénito”, “asamblea del Dios Viviente”, todas se-
ñalan el hecho de que juntos debemos alabarle a El y manifestar su grandeza en
una forma colectiva. La idea de una asamblea refleja la trascendencia de Dios.
En muchos casos, esto se aplica a una congregación aún más grande formada por
todas las comunidades de Dios en diferentes áreas de una ciudad. (I Cor. 14:23),
pero en unas cuantas ocasiones se refiere a pequeñas reuniones en hogares (Ro-
manos 16:5.)

¿Qué significa la palabra asamblea? (ecclesia en griego) Muy a menudo en


nuestras mentes asociamos esta palabra con las reuniones de la congregación lo-
cal. El trasfondo de esta palabra nos arroja luz sobre lo que realmente significa.

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UN ESTUDIO SOBRE LA PALABRA ECCLESIA

Bauer, Arndt y Gingrinch en su Lexicon Griego-Inglés del Nuevo Testamento, nos


presentan varios usos de este término 1) Una reunión de iglesia, 2) La congrega-
ción como la totalidad de los cristianos que viven en un mismo lugar 3) La reu-
nión de iglesia en un hogar, 4) Una asociación regional de iglesias (como la iglesia
de Judea) y 5) La iglesia universal. ¿Cuál es el meollo o idea principal detrás de
esta palabra? Examinemos tres posibles antecedentes de la palabra ecclesia que
hemos traducido como iglesia.

1) Las reuniones públicas de los griegos

A menudo, la palabra iglesia se relaciona con una asamblea o reunión de perso-


nas. La palabra ecclesia en su contexto helenístico, puede señalar una asamblea
que se reúne como cuerpo político (Hechos 19:39) o una reunión pública de la
gente (Hechos 19:32). Sin embargo, el uso que le dan los autores bíblicos incluye
reuniones privadas en hogares y pone un énfasis en algo en común que va mas
allá de lo geográfico. Desgraciadamente, nuestra idea moderna sobre iglesia to-
ma el significado del concepto griego, gente reuniéndose en un lugar geográfico,
pero sin tener mucho en común en el ámbito personal.

2) La sinagoga judía

Otros autores sugieren que los apóstoles tomaron el significado de las sinagogas
que se desarrollaron durante la Diáspora Judía, después de que el Templo fue
destruido. A esto podemos decir que la iglesia tal cual como la vemos en el Nuevo
Testamento, claramente trasciende el modelo de la sinagoga. El autor F. F Bruce
señala que mientras que el quórum de una sinagoga era constituido por los diez
jefes de familia, el que Jesús estableció para su Iglesia era de dondequiera que

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 14


“dos o tres se reunían en Su nombre” (Bruce 1969.) H. Thiessen (1980) lo resume
así: “Debemos reconocer que hay similitudes notables entre la iglesia y la sinago-
ga, pero también hay importantes diferencias. La evidencia del Nuevo Testamen-
to señala el hecho de que los miembros de la sinagoga que eran creyentes, salie-
ron y formaron un grupo distinto de creyentes locales.”

3) El concepto de pueblo de Dios en el Antiguo Testamento

El estudio de ecclesia en el Nuevo Testamento indica que el concepto es más cer-


cano a la idea de comunidad o sociedad. Particularmente en los escritos de
Pablo, el antecedente de esta palabra en el Antiguo Testamento es el uso de
ecclesia de Israel como pueblo de Dios (Ladd Algunas veces todos los miembros
1974, 536.) La reunión era una de las funciones de la comunidad, pero no su
característica principal. Estas comunidades locales se manifestaban de diversas
maneras y en diferentes lugares. Algunas veces sus miembros se dispersaban
como sal y luz; otras veces se reunían todos en un lugar público y en otras
ocasiones se reunían en pequeños grupos en un hogar. Cualquiera que fuese la
forma que la comunidad tomara en cierto momento, ésta permanecía como una
familia espiritual.

En conclusión, la iglesia es el pueblo de Dios. En su naturaleza esencial, es


una comunidad inconfundible, constituida por seguidores de Jesucristo. Jesús
los constituyó una comunidad poco antes de su muerte y resurrección, y derramó
su Espíritu sobre la iglesia en Pentecostés, para que manifestaran su presencia,
siguieran sus enseñanzas y cumplieran sus propósitos. Dios quiso que su pueblo
se reuniera en comunidades locales a adorar y a servir a Cristo, para apegarse a
sus enseñanzas y a su misión.

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I.B. 2. e. Resumen

Dios utiliza palabras tales como cuerpo, asamblea, pueblo y familia para enfati-
zar la naturaleza fundamental de la iglesia, una comunidad de personas aparta-
das para honrar y servir a su Rey. La Iglesia es un organismo viviente y no una
institución. Como tal, debe manifestar la presencia, el propósito y el poder de
Cristo. La marca esencial de la iglesia no es su declaración doctrinal, ni su cali-
dad ética, sino que “Cristo esté en medio de ellos viviendo a través de ellos.” La
iglesia como comunidad debe demostrar la inmanencia y trascendencia de la pre-
sencia de Dios. ¿Por qué son importantes el diseño y las funciones de la iglesia?
Porque éstas facilitan o contradicen el sello que Dios quiere poner en su creación.

I.B. 2. f. Implicaciones de la iglesia como comunidad al plantar igle-


sias

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 15


Nuestra estrategia de plantar iglesias, ¿estamos construyendo comunidades co-
mo las del Nuevo Testamento? Una de las implicaciones es que las iglesias plan-
tadas deben tener la característica predominante de ser una familia. Deben nu-
trirse y cultivarse como organismos vivientes y no como organizaciones mera-
mente humanas. Las instituciones humanas modernas muy a menudo están es-
tructuradas o construidas alrededor de valores culturales contemporáneos, tales
como desempeño, productos y ganancias. Aunque la estructura, los programas,
las finanzas y la administración de la iglesia son importantes, siempre deberán
ser considerados como los medios para alcanzar un fin, el cual es llegar a ser co-
munidades que sirvan y honren al Rey. ¿Están nuestros planes de plantar iglesias
orientados hacia una institución dirigida por programas o hacia una comunidad
dirigida por el Espíritu Santo?

¿De qué manera nuestros planes y estructuras fomentan las relaciones bíbli-
cas o las impiden? La iglesia es “un cuerpo que crece, un cuerpo con partes dis-
tintas, pero que se relacionan entre sí.” (Tippet 1970, 3.) La analogía dominante
es que la iglesia es el Cuerpo de Cristo, con Cristo mismo como la cabeza. El plan
de Dios consiste en que el cuerpo crezca en estatura y madurez o con especial
cuidado en equipar y coordinar sus diversas partes. (Efesios 4:9-16.) ¿Están
siendo los nuevos discípulos enseñados a vivir en comunidad, en cómo amar,
cómo perdonar, cómo edificar y servir a otros a través de sus dones espirituales?
Una regla cardinal es: hay una correlación negativa entre el tamaño del grupo y la
participación individual de sus miembros. En otras palabras, entre más grande
sea el grupo, menos oportunidad tienen sus miembros de edificarse unos a otros
en amor. Esto es más que un simple argumento para defender la existencia de los
grupos pequeños. Conforme la iglesia crece debe permitirse que se multipliquen
las relaciones duraderas y fomentar su desarrollo y coordinación constante de-
ntro de las mini-comunidades (grupos celulares o comunidades cristianas de
base) dentro de la comunidad total de discípulos.

¿Existe un movimiento hacia el crecimiento y la reproducción? La vida espi-


ritual es dada por Dios y dirigida por Él. Por lo tanto, tal como ocurre con otros
organismos vivos, el crecimiento y la reproducción debe ser natural e intencional.
“El crecimiento tiene una presuposición fundamental, el cual es un proceso pro-
pio de la vida. Donde no hay vida, no hay crecimiento... De ahí que, el
crecimiento presupone no solo vida, sino un proceso normal de vida.” (Costas
1983: 97)
Tal como ocurre con el crecimiento de las familias, el crecimiento de la iglesia
va más allá de meros números. Costas identifica cuatro dimensiones para este
proceso normal: 1) crecimiento numérico (conversión e incorporación de nuevos
discípulos), 2) crecimiento orgánico (desarrollo interno de la comunidad de fe),
3) crecimiento conceptual (conocimiento y comprensión de la fe) y 4) crecimiento
diaconal (ministerio reconciliador de la iglesia con su propio entorno social).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 16


¿Incluye mi concepto personal de la iglesia una visión integral y completa de su
crecimiento?

I.B.3. La iglesia como Agente de Reconciliación

Hasta este momento hemos visto la iglesia en lo que respecta a su relación con su
Creador y en el desarrollo de relaciones bíblicas y saludables entre sus miembros.
La iglesia debe mirar hacia arriba y hacia dentro pero no debe detenerse allí. De-
be volverse y ver el mundo exterior. Dios ha dispuesto que la iglesia sea un sa-
cerdocio santo que exprese sus alabanzas y como un equipo apostólico, extienda
su reino de amor mediante el evangelio. La iglesia es también sal y luz en este
mundo. De palabra y de hecho debe declarar a la vez las maravillas de Su gracia.
La siguiente ilustración de James Denney, el teólogo escocés del siglo, XIX ilustra
esto bastante bien.

“Él llamó a Su Reino a hombres dondequiera que ellos vivieran en el mundo.


Asimismo los asoció con Él y a unos con otros con la conciencia de ser ciuda-
danos y súbditos del reino... Existe en el reino una verdadera unión entre las
personas y están conscientes de que hay lazos que los unen unos con otros y
que los separan del mundo; pero no hay nada formal ni institucional en ello...
Están destinados a llevar a todos la ley del amor que Cristo les ha revelado, y
mientras lo hacen, los transforma o más bien los transfigura. El Reino de
Dios llega a ser un poder conquistador y transfigurador. La levadura ejerce
su virtud y poder, la sal sazona, en la misma proporción en que los ciudada-
nos del reino están intensamente conscientes de su nueva relación con Dios y
de las nuevas obligaciones que esto les impone.”(Denney 1976: 175-76)

I.B.3.a. La iglesia como sacerdocio santo

Las tres funciones principales de los sacerdotes fueron como 1) intermediarios


entre el pueblo y Dios, 2) maestros que traen la Palabra de Dios al pueblo y 3)
siervos que hacen la voluntad de Dios y proclaman su grandeza. Jesucristo tiene
ese lugar exclusivo como intermediario. Él le confió a su Iglesia el ministerio de
ser embajadores y siervos. Como sacerdotes del Nuevo Testamento, nosotros
hemos de ofrecernos como sacrificios espirituales. (1 Pedro 2:5, Romanos 12:1-2),
para declarar sus alabanzas en el mundo (I Pedro 2:9) y para servirle a Él como
un equipo de siervos. (Efesios 2:10)

I. B. 3. b. La iglesia como sal y luz

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,...”
(Juan 3:16). El plan redentor de Dios no consiste en una operación de rescate di-
señada para librar a su Iglesia del mundo, sino demostrar al mundo su amor me-
diante su Hijo y la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo. Un día el reino de Cristo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 17


estará completo. Será un reino real y verdadero, un reino espiritual, político y
moral; un reino de verdadera justicia.

Hasta que ese momento llegue, Jesús ha llamado a sus discípulos a actuar
como sal y a brillar como luces en el mundo, para preservar lo que es justo y bue-
no (sal) y proyectar lo que es verdadero y puro (luz). Encontramos este énfasis en
las epístolas (Filipenses 2:5; 1Tesalonicenses 5:5; 2 Pedro 1:19).

Jesús irradiaba una presencia liberadora y transformadora durante su minis-


terio terrenal. Esto era parte de su misión como Mesías (Lucas 11:40). La
máxima realización de su reino de justicia y paz no llegará sino hasta que el nue-
vo orden escatológico se cumpla, pero sus primeros frutos se deben ver en la igle-
sia. La Iglesia está llamada a realizar “buenas obras, las cuales Dios preparó de
antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

I. B.3.c. Resumen

La Iglesia es el pueblo del evangelio. El mensaje concerniente a Cristo como Rey


no fue dado solo a los apóstoles, sino a todos los discípulos. Como un sacerdocio
santo, declarando sus alabanzas y siendo sal y luz en un mundo caído, la Iglesia
está apartada por su presencia y por su mensaje. Ambos reflejan y exaltan a Je-
sucristo. La importancia y el valor de los testigos reside en expresar con fidelidad
y exactitud lo que han visto y oído. La gloria y el interés de un embajador se en-
foca en aquél a quien él o ella representa. La Iglesia es el agente reconciliador de
Dios que hace la paz con Dios y como una manifestación de esa reconciliación,
hace la paz con toda la creación de Dios.

I. B.3.d. Implicaciones para plantar iglesias

¿Qué es lo que se requiere para plantar nuevas iglesias? El plantar iglesias es so-
bre todo una actividad evangelística. Algunos modelos de plantar iglesias tratan
de darle un empujón a la iglesia mediante la reunión de los que ya son creyentes e
interesados. Existen muy pocos lugares en donde este método puede usarse. El
verdadero plantar iglesias es una actividad evangelística, por medio de la cual
Dios establece nuevas comunidades de su pueblo. Cuando hablamos de los do-
nes espirituales que deben estar presentes en el equipo que planta iglesias y los
tipos de actividades necesarias para establecer la iglesia, debemos recordar que la
evangelización debe ser el centro y tener la prioridad. La evangelización debe ser
continua y no ser sólo un esfuerzo inicial, que pronto se va a reemplazar por en-
señanzas y diversos programas.

Plantar iglesias, ¿es algo más que sólo comunicar el mensaje?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 18


Plantar iglesias requiere tanto el proclamar las palabras de Cristo como el vivir Su
vida. Pedro repasa el ministerio de Jesús de esta manera: “...cómo éste anduvo
haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios esta-
ba con él” (Hechos 10:38). Él les dijo a sus discípulos que permitieran que su luz
brillara delante de los hombres, para que vieran sus buenas obras y alabaran a su
Padre en los cielos. Como un sacerdocio real, la iglesia ejercita esta función como
profeta y siervo. James Denney (1976:176) señala que “el reino de Dios se con-
vierte en un poder conquistador y transfigurador; la levadura ejerce su virtud; la
sal sazona en la misma proporción en que los ciudadanos del reino están inten-
samente conscientes de su nueva relación con Dios y de las nuevas obligaciones
que esto les impone.” Más adelante examinaremos con más detenimiento y deta-
lle la relación entre palabras y hechos, en lo que concierne a plantar iglesias.

I. B. 4. Conclusión

La iglesia, en toda cultura, debe relacionarse con Dios como Su creación. Esta
se expresa en sí misma como una comunidad de creyentes debidamente rela-
cionados unos con otros en el cuerpo de Cristo. Ella avanza en el mundo como un
agente reconciliador, expresando y manifestando su reino de palabra y de
hecho, extendiéndose mediante movimientos plantadores de iglesias.

Además de revelar la esencia de la iglesia, el Nuevo Testamento nos da ejem-


plos de la Iglesia en su expresión cultural. Esta revelación es más descriptiva que
preceptiva. Esto significa que las prácticas culturales y las formas de las iglesias
del Nuevo Testamento no tienen una aplicación universal. A través de la historia,
la Iglesia se ha manifestado a través de formas culturales muy diversas. En el
Nuevo Testamento, la sinagoga influenció la forma cultural de la expresión de la
Iglesia. Después de la legalización del cristianismo en el Imperio Romano, la
nueva iglesia comenzó a tomar sus modelos del sistema romano. En la Edad Me-
dia, la iglesia adoptó los modelos feudales. Los reformadores dependieron mu-
cho del sistema romano en su eclesiología.
La iglesia necesita echar raíces en las nuevas culturas en donde encontrará libre
expresión. No debe reproducir otros modelos culturales, sino el diseño de Dios
en su esencia como creación, comunidad y agente reconciliador. El punto de re-
ferencia debe ser el Nuevo Testamento más que las culturas o las tradiciones. Al
mismo tiempo, la iglesia debe ser plantada en armonía con la cultura anfitriona,
para que la iglesia sea autóctona y se establezca con raíces sólidas.

Para tener una más clara comprensión de la Iglesia, el plantador de iglesias


debe distinguir entre la esencia bíblica de la iglesia y su expresión cultural. La
esencia bíblica representa la semilla de la iglesia, mientras que la expresión cultu-
ral representa la planta que crece de esa semilla. La sección llamada Fundamen-
tos Culturales y Sociológicos, ayudará al plantador de iglesias a comprender el

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 19


contexto latinoamericano y a favorecer el crecimiento de las nuevas comunidades
dentro de ese “contexto”.

II. Fundamentos teológicos al plantar iglesias

II. A. Falsos conceptos sobre plantar iglesias

La expresión “plantar iglesias” se usa hoy día en un sentido demasiado amplio y


hasta descuidado. He leído artículos que hablan sobre plantar una iglesia en una
sola semana, mediante equipos de corto plazo. Un pastor muy conocido que apa-
rece en televisión, anunciaba que estaba empezando una nueva iglesia y daba la
bienvenida a más de 2,000 personas en el primer servicio. ¡Obviamente era una
iglesia nueva que empezaba, pero sin que la congregación experimentara una ge-
nuina conversión!

Algunas veces el resultado de la división de una iglesia en algunas denomina-


ciones se le llama “plantación de iglesias”, esto con el deseo de preservar a los dos
grupos que surgen de la división. Indudablemente que muchos grupos nuevos se
han formado así, pero esto no es plantar iglesias desde el punto de vista bíblico.
¡Esto podría ser llamado el transitar de los santos, más bien que el plantar igle-
sias!

Muy a menudo, hoy en día el plantar iglesias se trata como si fuera una sub-
división del Departamento de Misiones. Algunos tienen una perspectiva muy es-
trecha y tratan esto como una especialización que debe ser atendida por unos
cuantos y que llenen las condiciones de ser pioneros en un lugar. Otros incluyen
casi de todo y cualquier cosa bajo la “sombrilla” de plantar iglesias. Necesitamos
llegar entonces a la definición bíblica de plantar iglesias.

II. B. Definición bíblica para plantar iglesias

II. B. 1. Plantar iglesias como una manera de extender la iglesia de


Cristo.

El plantar iglesias comienza con Jesucristo mismo. Él es el fundamento de la


Iglesia. Mediante Su muerte y Su resurrección, personas de todas las naciones se
están convirtiendo en sus hijos y ahora pertenecen al “Pueblo de Dios”, a la fami-
lia universal de Dios, llamada también el Cuerpo de Cristo. El plan de Dios para
esta era, la era de la Iglesia, es que la Iglesia se extienda por todas las naciones.
Esto se logra mediante el establecimiento de nuevas iglesias locales. Esto ha sido
llamado: desarrollo de la Iglesia, extensión de la Iglesia o plantar iglesias. Va-
mos a usar el término plantar iglesias. Esta es la manera en que Jesús está di-
fundiendo Su salvación y extendiendo Su reino en este mundo.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 20


Las Escrituras usan dos imágenes o figuras que describen el establecer igle-
sias como “plantar” y “edificar”. Ambas describen un proceso que logra que se
establezcan nuevas iglesias locales. Este proceso se describe en Hechos 2:40–47.
El plantar iglesias incluye, por lo menos, tres actividades en dondequiera que ésta
se lleve a cabo:

1) Presentación del evangelio

Vs. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y los exhortaba, diciendo: “¡Sed
salvos de esta perversa generación!”

2) Enseñar, bautizar y agregar discípulos a la Iglesia

Vs. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron
aquel día como tres mil personas.
Vs. 47b Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos. (NVI)

3) Los discípulos se reunían en familias espirituales para ser lo que


Dios deseaba que fuera la Iglesia

Vs. 42,46 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos


con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... Y perseverando uná-
nimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con
alegría y sencillez de corazón.

No debe sorprendernos que los apóstoles plantaran la iglesia de Jerusalén


mediante la predicación del Evangelio, la enseñanza y la reunión de los nuevos
creyentes en familias espirituales. Esto es exactamente lo que Jesús ordenó
cuando dijo: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado...” (Mateo 28:19-20a)

Basándonos en estos pasajes podemos definir que el verdadero plantar igle-


sias es una actividad evangelística y de discipulado, por medio de la
cual Dios establece nuevas comunidades de su pueblo.

I. B. 2. El plantar iglesias como plantar y edificar

Estas dos figuras se usan en el Nuevo Testamento para ilustrar el proceso de


hacer discípulos y reunirlos en nuevas familias espirituales. La primera figura,
edificar, viene como algo natural en la promesa de Jesús “edificaré mi iglesia”
(Mateo 16:18) Pablo también se llamó a sí mismo maestro constructor (I Corin-
tios 3:10) y llamó a los Corintios, edificio de Dios (3:9) Como constructor de la
Iglesia, él puso los cimientos (3:10).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 21


La segunda figura, plantar, viene de las parábolas que Jesús usó, como la del
sembrador y la semilla. Sin embargo, la palabra original en griego tiene el senti-
do de poner una semilla específica en la tierra, en forma muy cuidadosa y delibe-
rada, para que eche raíces, en vez de solo arrojar semillas indiscriminadamente,
con la esperanza de que alguna germine. Pablo le escribe a los Corintios: “Yo
planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.” (I Corintios 3:6) Pablo
sigue y agrega, “y vosotros sois labranza de Dios”. (3:9) En esta analogía el evan-
gelio es la semilla y la gente es la tierra.

Concluyamos entonces que el “plantar iglesias” es la etapa inicial en el esta-


blecimiento de iglesias locales. Los plantadores de iglesias son aquellos que colo-
can los cimientos, pero no son los contratistas generales que supervisan todo el
proyecto de construcción. Son solo plantadores, no son como los agricultores que
se quedan hasta el final para recoger la cosecha, cuando las plantas están ya
maduras.

II. B. 3. Plantar y regar iglesias

Pablo hace una distinción entre estos dos tipos de ministerio, el de plantar y el de
regar. Los dos son importantes y ninguno produce resultados, a menos que Dios
dé el crecimiento. “Plantar iglesias” es sólo la etapa inicial del trabajo. Los plan-
tadores de iglesias deben reconocer la naturaleza de su llamado y sus dones, para
luego moverse y seguir adelante para que otros vengan y puedan cumplir la fun-
ción que Dios les ha encargado.

El ministerio de regar iglesias consiste en ayudar. La iglesia debe crecer


hacia otro nivel de madurez. A veces los plantadores y regadores trabajan juntos
en establecer una iglesia, pero el regador permanece más tiempo.

II. C. Principios universales en el Nuevo Testamento para plantar


iglesias

El Nuevo Testamento y, particularmente, el libro de Hechos nos brinda un patrón


para plantar iglesias. Algunos eventos son particulares de la era apostólica, tales
como el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, junto con las señales
que lo acompañaron. Otros son propios de la cultura, llamado y contexto tal co-
mo la determinación de Pablo de predicar a Cristo primeramente a los judíos y
luego a los gentiles. Esta es la excepción y no la regla. Debemos recordar que Je-
sús enseñó a los apóstoles que enseñaran a los discípulos a obedecer todo lo que
Él les había mandado. Las cosas que Jesús enseñó a sus discípulos en los evange-
lios o aquéllas que Él nos enseña a través de sus apóstoles en el resto del Nuevo
Testamento, son normativas para la iglesia hoy. Todos los evangélicos están de
acuerdo en esto. Sin embargo, muchos se detienen allí y viven como si todo lo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 22


que no se enseñe explícitamente, quedara abierto para la interpretación y elec-
ción personal. Ellos terminan por plantar iglesias iguales que sus iglesias de ori-
gen, o de acuerdo a sus preferencias personales.

Jesús y los apóstoles también nos dejaron un modelo de ministerio y un pa-


trón para plantar iglesias. Ya sea que este patrón sea consistente y esté reforzado
por las secciones didácticas de la Biblia, es algo que debemos considerar como lo
normal para plantar iglesias, aun cuando no lo podamos llamar normativo.

Nuestro punto de partida para contextualizar el ministerio, no debe ser nues-


tra propia iglesia y su diseño, sino el patrón del Nuevo Testamento. Todo planta-
dor de iglesias debe leer nuevamente el Nuevo Testamento y particularmente el
libro de Los Hechos para extraer los patrones y principios. Usted puede agregar
algunos otros puntos a los que ya hemos anotado.

II. C. 1. El plantar iglesias es la misión de Dios.

El concepto de plantar iglesias es parte del plan de Dios para el mundo. Es parte
de la misión personal de nuestro Señor de”buscar y salvar”, para lo cual Él vino.
El no sólo proclamó el Evangelio, sino que hizo discípulos que le siguieran y estu-
vieran en comunión con Él. Y esta es la misión de la iglesia: no sólo proclamar el
evangelio sino traer a las personas a su rebaño.

El plan eterno y global de Dios es levantar personas de todas las naciones,


compradas por la sangre de Cristo, establecidas en Su nombre, que vivan para Su
gloria y que finalmente estén unidas bajo Su mandato. (Efesios 1:3-14) El plan-
tar iglesias es el medio para edificar el Cuerpo Universal de Cristo.

Jesús dijo: “Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán co-
ntra ella.” (Mateo 16:18) Es apropiada la repetición de que Jesús es, el plantador
de la Iglesia y que Él llama y da dones a hombres y mujeres para ser sus asocia-
dos y ayudantes. Los plantadores humanos de iglesias son llamados sus embaja-
dores (2 Corintios 5:20) y colaboradores (1 Corintios 3:9).

Solamente Dios es el que da el crecimiento a la Iglesia. (I Corintios 3:5) Esto


se hace claro en la expansión de la Iglesia Primitiva en el libro de Hechos. Lee-
mos en Hechos 2:47: “...Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de
ser salvos..” Esto muestra la actividad de Dios en plantar y edificar su Iglesia.
Este misterio se ve en el campo misionero, cuando ciertos grupos responden al
Evangelio y otros no. Dios en su soberanía, a su debido tiempo va a dirigir a cier-
tos grupos a responder al Evangelio, porque Él es quien inicia el crecimiento de
su Iglesia. Dios utiliza a los misioneros como instrumentos para realizar su
propósito.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 23


No debemos permitir que las dimensiones humanas y, algunas veces munda-
nas de plantar iglesias, nos engañen. El plantar iglesias es la ejecución del plan
cósmico e irreversible de Dios para que el Cuerpo de Cristo se establezca en la es-
cena local. No debemos permitir que las batallas nos estorben, ni aun las fallas
humanas que experimentamos. Dios va a completar su propósito en la plenitud
de los tiempos. Aun cuando, un trabajo apenas se inicie en un nuevo lugar, Dios
ya está obrando; ésta ha sido la experiencia de los misioneros pioneros a través
de los siglos.

II. C. 2. El plantar iglesias va más allá de la evangelización, e incluye el


reunir a los creyentes en comunidades espirituales

El Señor Jesús usó la ilustración del campo y la cosecha para enfatizar la urgencia
de ganar a la gente que está lista para responder y traerlos al rebaño de la iglesia.
Él instruyó a sus discípulos a orar por más obreros para enviarlos a la mies (Ma-
teo 9:37). Cuando la cosecha está lista, el grano tiene que ser cortado, atado en
gavillas y llevado al granero. De la misma manera, cuando un grupo de personas
responde al Evangelio, tienen que ser enseñados, bautizados y traídos a la comu-
nión de la iglesia local. Las parábolas de nuestro Señor sobre “la oveja perdida “y
“la moneda perdida” nos enseñan que no es suficiente buscar a la oveja perdida ni
la moneda perdida, es necesario encontrarlos y traerlos al rebaño y a la casa. La
tarea de la evangelización se completa sólo cuando las personas son traídas al re-
baño de la iglesia (Lucas: 15:1-10).

En la parábola del gran banquete cuando los invitados no llegan, ¿qué es lo


que hace el amo? Le ordena a su siervo diciendo: “Ve por los caminos y por los
vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.” (Lucas 14:23) No es su-
ficiente invitar a las personas; es importante asegurarse que participen en la fies-
ta. Cuando un grupo no responde a la invitación del evangelio, debe buscarse
otro grupo que responda y que pueda participar en la fiesta espiritual. Las ense-
ñanzas del Señor son claras con respecto a la necesidad de traer a la gente al re-
baño cristiano y plantar iglesias que los reciban.

II. C. 3. La primera etapa del plantar iglesias, se realiza mediante el


trabajo apostólico (misionero)

Con el propósito de edificar la Iglesia, el Espíritu Santo ha dado dones a sus


miembros. Leemos en 1 Corintios 12:28: “Y a unos puso Dios en la iglesia,
primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros...” En Efesios 2:19-
21 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los san-
tos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los
apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en
quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en
el Señor.” En estos dos pasajes podemos ver el plan eterno de Dios para edificar

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 24


estos dos pasajes podemos ver el plan eterno de Dios para edificar la Iglesia, Él ha
escogido a unos para ser “apóstoles” y a otros “profetas” para poner el cimiento.

Vemos entonces que el Espíritu Santo ha dado el don del apostolado a ciertas
personas en la iglesia. Su primera función es que vayan como misioneros a pro-
clamar el evangelio y a plantar iglesias en nuevos territorios. Pedro y Pablo son
un buen ejemplo de esto. En 1 Corintios 3:6 Pablo claramente resalta su función
apostólica de plantar iglesias. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha
dado Dios.”

El don apostólico es algo único para la función de empezar nuevas iglesias.


Pablo estaba dirigiendo un equipo de plantar iglesias, visitando diferentes ciuda-
des y estableciendo iglesias allí. Después de plantar las iglesias, él asignaba
líderes locales y seguía su camino hacia nuevos lugares. La función apostólica no
consistía en retener las responsabilidades y la autoridad sobre las iglesias, sino en
entregárselas a otros misioneros y líderes locales, para seguir adelante en plantar
nuevas iglesias. Aún hasta el día de hoy, el Señor llama y separa a ciertas
personas, dándoles el don apostólico de plantar iglesias en nuevos sitios.

El profesor Miguel Griffiths, en su importante libro Sacudiendo a la bella


durmiente escribe sobre el don apostólico: “No es necesariamente bíblico el ne-
gar la continua existencia de apóstoles en este sentido secundario de ser pioneros
y misioneros dedicados a plantar iglesias. En las sociedades misioneras de hoy
necesitamos de este carisma o don, más que de ningún otro. Este es el ‘primero’
de los dones y para plantar nuevas congregaciones todavía es necesario hacerlo
transculturalmente en muchas partes del mundo.”

Ocasionalmente, después de que un misionero evangeliza a un grupo de per-


sonas y forma una congregación, se siente satisfecho con los resultados y trata de
asentarse o establecerse en ese sitio para construir su estructura denominacional,
en vez de moverse a nuevas áreas. En muchas ocasiones y en particular en co-
munidades receptivas, un pequeño grupo de personas acepta a Cristo y el misio-
nero se ve muy ocupado atendiendo a ese grupo de cristianos, en lugar de tratar
de alcanzar a todos los habitantes de la zona. Cuando eso ocurre, el misionero
falla en no usar su don apostólico y pierde su visión de plantar más iglesias. Es-
tos peligros deben evitarse cuidadosamente. Como lo dijimos antes, la función
apostólica es la de continuar plantando iglesias en nuevos lugares y entregar las
iglesias plantadas a los líderes locales y trabajadores que como Apolos, serán los
que “rieguen” y “alimenten” a esas iglesias.

II. C. 4. En la segunda etapa, el plantar iglesias es responsabilidad de


las iglesias locales.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 25


Luego de que los misioneros siembran la semilla en un nuevo territorio, las igle-
sias locales deben continuar la misión de plantar iglesias iniciando otras nuevas.
El libro de los Hechos relata como la Iglesia Primitiva se expandió y multiplicó en
diferentes lugares. El Nuevo Testamento nos relata como la iglesia primitiva fue
creciendo, se fue expandiendo y se fue multiplicando en diferentes lugares, y nos
ofrece abundantes cifras y datos sobre esto.

La primera iglesia en Jerusalén empezó con los apóstoles y 120 discípulos


(Hechos 1:15.) El día de Pentecostés 3,000 personas fueron agregadas (2:41,42.).
Pronto la membresía de la iglesia en Jerusalén era ya de 5,000 (Hechos 4:4.).
Poco después, “multitudes de hombres y mujeres eran añadidos” (Hechos 5:14), y
“el número de los discípulos se multiplicaba grandemente” (Hechos 6:1,7.).

Muchas congregaciones nuevas fueron plantadas en menos de cuatro déca-


das, en cada centro pagano del mundo conocido de aquel entonces. Con respecto
al patrón de crecimiento de la Iglesia Primitiva, leemos: “Entonces las iglesias
tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas... Así que las igle-
sias eran confirmadas en la fe y aumentaban en número cada día.” (Hechos 9:31;
16:5).

“Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano,


cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.”
(Hechos 21:20)

Miguel Green (1970) en su extenso estudio sobre la evangelización en la igle-


sia primitiva, llega a la conclusión de que la mayoría de las iglesias no fueron co-
menzadas por Pablo, ni por ninguno de los otros apóstoles, sino por cristianos
comunes y corrientes quienes “conversaban” del evangelio en sus propias casas y
en sus sitios de trabajo.

De este comentario acerca del patrón de crecimiento de la Iglesia Primitiva,


queda claro que la Iglesia debe crecer en número por medio de la adición de nue-
vos creyentes y mediante el plantar nuevas iglesias con sus creyentes. No debe-
mos estar satisfechos con nuestras iglesias actuales; las iglesias deben crecer, co-
mo lo demostró la iglesia primitiva.

II. C. 5. El plantar iglesias es la obra del Espíritu Santo

La misión cristiana de plantar iglesias no es una tarea humana, sino más bien es
una operación divina, dirigida y controlada por el Espíritu Santo. El ejemplo más
claro de esto lo encontramos en Hechos 13, en donde la dirección y control del
Espíritu Santo quedan demostrados en la iglesia de Antioquia: “Ministrando és-
tos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo
para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impu-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 26


sieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu San-
to, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.” (Hechos 13:2-4) El
Espíritu Santo envió a estos misioneros como el primer equipo plantador de igle-
sias. Más adelante en sus viajes misioneros, el Espíritu Santo los usó para “hacer
discípulos” y para “plantar iglesias” en diferentes ciudades. (Hechos 13:52;
14:22).

La dirección y control del Espíritu Santo se ven claramente en el ministerio


del evangelista Felipe (Hechos 8) El Espíritu Santo estuvo muy activo en la se-
lección y envío de personas y usándolas para plantar iglesias.

El “Pacto de Lausana” dice: “El Padre envió al Espíritu para dar testimonio
de su Hijo; sin este testimonio, nuestro testimonio sería inútil. La convicción de
pecado, la fe en Cristo, el nuevo nacimiento y el crecimiento cristiano, todo esto
es el resultado de la obra del Espíritu Santo. Es más, el Espíritu Santo es un Es-
píritu misionero; por lo tanto, la evangelización debe arrancar espontáneamente
de una iglesia llena del Espíritu Santo. Una iglesia que no es misionera, es una
contradicción en sí misma y está apagando el Espíritu. La evangelización mun-
dial será una posibilidad real, sólo cuando el Espíritu Santo renueve a la iglesia
en sabiduría, en verdad, en fe, en santidad, en amor y en poder.”

Una verdad importante: plantar iglesias es un trabajo espiritual y todos los


trabajos espirituales requieren medios espirituales. Además, no existen medios
espirituales aparte del Espíritu Santo. Por lo tanto, el misionero o el evangelista
debe vivir en una dependencia consciente en el Espíritu Santo. Ninguna cantidad
de estudios, capacitación o experiencia puede sustituir la dirección del Espíritu
Santo. Cuando uno se conecta con esta verdad y empieza a vivir mediante este
principio, habrá comunidades, ciudades, naciones, culturas y segmentos enteros
de religiones paganas, que se abrirán al testimonio del evangelio.

II. C. 6. El plantar iglesias es un trabajo de equipo.

Trate de imaginarse a un plantador de iglesias en acción. ¿Cómo luce él o ella?


Muy a menudo nos imaginamos a esta persona como un guerrero solitario, un
pionero independiente y casi invencible, como pensamos que fue el apóstol Pa-
blo. El problema es que esa imagen de ninguna manera representa a Pablo, ya
que nosotros no le hemos puesto suficiente atención al papel y a la función de los
equipos al plantar iglesias. Jesús, el primer y máximo plantador de iglesias, tra-
bajó mediante un equipo de hombres. Él invirtió muchísimo tiempo en ellos y
ellos fueron los que llevaron a cabo la misión.

Pablo empezó como un asociado de Bernabé. Luego formó y dirigió varios


equipos. Pablo estaba constantemente trayendo gente para unirse a la causa del
evangelio. Es evidente que él estaba preocupado con respecto a la composición

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 27


de sus equipos, como ocurrió con el incidente con Juan Marcos. Pablo amaba en-
trañablemente a los miembros de su equipo.

Un estudio realizado en los Estados Unidos y publicado por la revista Forbes


en 1987, muestra que las empresas fundadas por sociedades tienen cuatro veces
más posibilidades de éxito, que aquellas que fueron fundadas por un empresario
actuando solo. Bob Logan dice que lo mismo puede decir dicho del plantar igle-
sias (1992) Ramón Carmona, un veterano plantador de iglesias en Colombia,
nos dice: “Desgraciadamente, tanto el espíritu de este mundo como la cultura
norteamericana, han empañado nuestra visión de plantar iglesias. El individua-
lismo, la independencia y el deseo de controlar, no vienen de la Palabra de Dios,
sino de la carne (Carmona 1999)”

Los equipos plantadores de iglesias pueden ser formales o informales, de cor-


to plazo o de largo plazo, altamente estructurados o muy sencillos. Los plantado-
res de iglesias necesitan desarrollar dos equipos para adelantar la obra, un equipo
de oración y un equipo de siervos locales para el ministerio. Los otros miembros
del equipo de trabajo pueden ser de tiempo completo o bivocacionales. Puede ser
que sólo una persona o una pareja madura se unan a usted en el equipo de plan-
tar iglesias. Pero si NO hubiera NINGUNA persona que venga a ayudar y a parti-
cipar en la visión, debemos preguntarnos: “¿Cómo podemos entonces saber si
ésta es la voluntad de Dios y el tiempo de Dios para lanzarnos en esta aventura de
plantar iglesias, si es que el plantador de iglesias tendría que trabajar solo?” En
conclusión, el plantar iglesias mediante un equipo no sólo es una estrategia prác-
tica, sino un principio bíblico bien establecido.

II. C. 7. Una de las metas de plantar iglesias es establecer iglesias sa-


nas.

El plantar iglesias debe involucrar tanto actividades evangelísticas como de ense-


ñanza que ayuden a generar nuevas congregaciones: Uno podría preguntarse: “Si
plantar iglesias es esencialmente establecer nuevas comunidades de discípulos,
¿podrán los plantadores de iglesias no estar interesados en la salud de esa nueva
iglesia? ¿Cuál es el papel de la consejería, la capacitación y los ministerios socia-
les y físicos de plantar iglesias?

Uno de los nombres de Dios es Jezreel, el Dios que siembra. Cuando Dios
siembra, Él provee todo lo que su pueblo necesita para crecer. Esta idea expresa
y manifiesta el amor, la protección, el alimento y el cultivo. Él también espera que
sus plantas produzcan fruto (Isaías 5) El Dios que siembra es un Dios de gracia
que no abandona a su pueblo (Oseas 2). Solo Dios puede asegurar el crecimiento
(I Corintios 3:5), pero los plantadores de iglesias que comparten su preocupación
amorosa por la iglesia recién plantada, estarán procurando y fomentando su sa-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 28


lud y crecimiento. Los plantadores de iglesias necesitan tener un corazón y unas
manos tiernas de pastor.

Los plantadores de iglesias ponen el cimiento de las obras de servicio y pre-


paran a los creyentes para el servicio. Pablo recuerda su ministerio de plantar
iglesias a los ancianos en Éfeso: “Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anun-
ciaros y enseñaros, públicamente y por las casas.” (Hechos 20:20). Su deseo era
ver discípulos íntegros, saludables y maduros en cada una de las congregaciones
“a quien anunciamos, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre
en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.”
(Colosenses 1:28). Él trabajó “para que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de
la plenitud de Cristo.” (Efesios 4:13)

Es posible que los plantadores de iglesias no vean a la iglesia alcanzar su


madurez, pero deben mantener eso en mente, no ocupándose sólo de iniciar en la
fe a muchas familias a la vez, sino poniendo un fundamento firme para que las
comunidades crezcan, lleguen a ser maduras y que pronto puedan reproducirse
en otras iglesias hijas, pues esto sucede en todo organismo social vivo y sano.

El plantar iglesias debe incluir ministerios de compasión. El apóstol Pablo


respondió a esto durante un tiempo de hambruna en Jerusalén. De acuerdo a
Enrique Fernández, el esfuerzo contextual de plantar iglesias en América Latina,
en donde en la mayoría de los países del 45% al 75% de la gente vive por debajo
del nivel de pobreza, debe estar construido con una teología de justicia y dignidad
por la vida humana. Esto comienza con la convicción de lo eterno y del inmenso
valor de todo ser humano, sin importar la edad, nacionalidad, clase social, género
ni potencial de productividad. Todas las personas son iguales en la creación y
tienen igual oportunidad de salvación porque Dios nos ama a todos, ya que so-
mos iguales en pecado como hijos de Adán, iguales ante la cruz como objetos del
amor de Cristo y con igual oportunidad de ser hijos de Dios a través de Cristo. (
Gálatas 3:26-28)

II. C. 8. No puede haber avance en plantar iglesias, sino se paga el


precio

La palabra de Dios nos dice esto claramente y que, además, debemos esperar
oposición al avance del reino. “Y ellos le han vencido (a Satanás) por medio de la
sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus
vidas hasta la muerte.” (Apocalipsis 12:11).

La iglesia puede ser comparada con una fuerza militar luchando en una bata-
lla espiritual por conquistar un territorio que con toda justicia le pertenece a Su
Rey. En esto, Jesús le asegura a la iglesia que ni siquiera Satanás ni el mundo,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 29


prevalecerán contra Su avance. ( Mateo 16:18-20, I Juan 4:4) La batalla no es
contra el mundo en el sentido de la gente, sino contra poderes espirituales y auto-
ridades que utilizan a las personas para oponerse a Cristo y Su reino, por lo tanto
los medios de batalla tienen que ser espirituales y dados por el Espíritu Santo. (
Efesios 6:10-20) La batalla se gana mediante la oración y mediante la espada del
Espíritu, que es la poderosa Palabra de Dios.

La meta de esta batalla es que las personas sean libres por medio del evange-
lio (Juan 8:32) y transferidas del reino de las tinieblas al reino de nuestro Señor
y Salvador Jesucristo. La motivación para esta batalla es el amor --amor por el
Rey y amor por los perdidos. La gente no es el enemigo, ellos son la razón por la
cual Cristo murió y la razón por la que debemos llevar Su mensaje de amor y
reconciliación a todo el que quiera escuchar.

Por lo tanto, habrá bajas en la batalla. El plantar iglesias no es la excepción.


Necesitamos considerar el costo de servir a Cristo en territorio enemigo. Necesi-
tamos considerar el costo al enviar a aquellos que amamos. Esto no es, ni un ne-
gocio, ni una profesión. Aquellos que se dediquen a plantar iglesias, deben estar
seguros de su llamado y estar preparados para usar su armadura espiritual.

De acuerdo a Ramón Carmona (2000), plantador de iglesias colombiano con


vasta experiencia, existen tres grandes obstáculos que se oponen para plantar
iglesias con eficacia. Estos son:

1) la falta de un claro llamado


2) la dificultad para trabajar en equipo
3) una estrategia inadecuada o deficiente

Más adelante hablaremos sobre los equipos y la estrategia. Notemos ahora


que el llamado y el compromiso deben ser claros. Ramón sigue diciéndonos:
“Aunque plantar iglesias es una de las tareas más difíciles, el plantador de iglesias
será transformado para siempre por esta experiencia. Las necesidades de los
nuevos convertidos lo llevarán a sus rodillas y harán más profunda su dependen-
cia del Señor. ¡No hay nada más emocionante que ver personas siendo cambia-
das por el poder del Evangelio!”

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 30


III. Otras lecturas sugeridas
Capítulo 37 La Iglesia – en G.E. Ladd, Una teología del Nuevo Testamento

Meeks, Wayne, Los primeros cristianos urbanos (Salamanca 1988) [El orden so-
cial de los primeros cristianos]

Hesselgrave, David. Capitulo 2 Plantar Iglesias – Una guía para misioneros


transculturales.

Bauer-Lee Oscar (1983). Diez estrategias bíblicas para establecer iglesias, Boletín
Teológico.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 31


CAPÍTULO DOS

Fundamentos misionológicos del


plantar iglesias
I. La naturaleza y el propósito de la misionología

Misio – logos
Estudio de
misión

La palabra misionología está compuesta de dos partes; Misiono que significa mi-
sión y logos que significa “tratado” o “estudio de”. Misionología es entonces el
estudio de las Escrituras que busca clarificar la misión de la Iglesia y el método
dispuesto por Dios como medio para llevarla a cabo en el mundo.

“La Iglesia existe por sus misiones, así como el fuego existe por sus llamas”
Emil Brunner, La Palabra y el Mundo (1931), p. 108

Emil Brunner subraya la importancia de esta pregunta cuando nos recuerda


que la misión es el combustible que dio origen a la Iglesia y el que la impulsa
hacia adelante en cada nueva generación. ¿Cuál es esa misión? ¿Cuál es su cam-
po de acción?

Lo que cuenta realmente es la misión que Dios nos encomienda (missio Dei)
Necesitamos descansar en su Palabra revelada para tener el enfoque y los pará-
metros correctos: en este mundo, la misión debe ser lo que Dios desea. Esta no
es una actividad iniciada por la gente sino misio Dei, la misión de Dios, quien
permanece a cargo de ella. De ahí que los problemas de la misión deban ser vis-
tos a la luz de Su voluntad revelada. (Comprendiendo el crecimiento de la iglesia,
1970: 30)

Muy a menudo, la gente debate sobre lo que más le importa a Dios sobre Su
misión. Abrazan una perspectiva muy estrecha de la misión. Orlando Costas de-
dicó mucho tiempo para escribir con respecto a una visión holística integral. Es-
cribió lo siguiente en su Teología en la encrucijada (1978. p. 325): “La misiono-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 32


logía no se ocupa únicamente de los aspectos específicos de la misión (el compar-
tir el evangelio con el mundo y sus respuestas concretas) sino con su total esta-
blecimiento, su contexto y su entorno... [Esto] involucra la vida entera de la igle-
sia.”

I. A. Propósito de la Misionología

¿Para qué estudiar la misión de Dios para la Iglesia? El teólogo holandés J. H.


Bavink señala que la misionología se desarrolló progresivamente, en respuesta al
reto que los líderes de la iglesia enfrentaron cuando trataron de cumplir la Gran
Comisión. “La iglesia primitiva realizó la obra misionera como si fuese algo que
se explicaba por sí misma; nunca preguntó: ¿Para qué tenemos misiones? Nun-
ca sometió sus métodos a una evaluación crítica. Su testimonio era tan espontá-
neo y natural, que no necesitaba de una cuidadosa base intelectual. Ya que Dios
mismo en Su Palabra había ordenado que se hiciera la tarea, se hubiera conside-
rado una tontería el teorizar al respecto. Fue sólo cuando surgieron preguntas y
preocupaciones con respecto al progreso futuro de las misiones, que la iglesia sin-
tió la necesidad de justificar su curso de acción. (Bavink, 1960, xi-xii).”

Por ejemplo siglos atrás, San Agustín batalló con este asunto sobre si debía
usar su preparación académica y entrenamiento, como retórico académico, para
ayudar a edificar el reino de Dios. Agustín utilizó un acontecimiento tomado del
libro de Éxodo para responder a esa pregunta. Él observó que Dios había orde-
nado a los israelitas que tomaran el oro de Egipto para realizar su viaje a través
del desierto. Dios es el Señor de toda la vida y toda verdad puede ser aprovecha-
da y utilizada para Su mayor gloria. Por otro lado, Agustín advirtió que el uso del
oro egipcio no debía ser excesivo, que debía tener un papel secundario y estar su-
jeto a las Escrituras (Hesselgrave 1980).

Uno de los asuntos en la extensión de la Iglesia entre las tribus germanas y


celtas fue hasta qué punto debería esperarse para que abandonaran sus prácticas
religiosas paganas. Uno de los acercamientos sugería que los misioneros deberí-
an insistir en el método de la “tabula rasa” (página limpia). Agustín favoreció
este acercamiento durante su trabajo misionero en Inglaterra. Sin embargo, el
Papa Gregorio el Grande (590-604) escribió a Mileto, superior de Agustín, lo
siguiente:

“Ya que los ingleses tienen la costumbre de sacrificar muchas cabezas de ga-
nado a los demonios, necesitamos alterar el significado de esa fiesta. Por ejem-
plo, se les puede permitir que edifiquen chozas con ramas durante la consagra-
ción de una iglesia o en un día de acción de gracias dedicado a uno de los márti-
res. De esta manera pueden celebrar la fiesta con comidas religiosas.… Debe re-
cordarse que no debemos tratar de quitarles todo a la vez. Es imposible escalar

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 33


una montaña alta de un salto; debemos proceder gradualmente, paso por paso
(Bavink 1960, p. Xii).”

La respuesta al reto islámico produjo considerable reflexión misionológica y


muchos escritos, especialmente de parte de los padres dominicos y franciscanos
entre los cuales muchos trataron con seriedad el pensamiento misionológico. En
realidad, la obra de Santo Tomás de Aquino Summa Contra Gentiles fue escrita
como una apelación a las razones naturales, para tratar con los paganos y mu-
sulmanes que no aceptaban ninguno de los Testamentos.

En 1702, Augusto Herman Franke fundó una escuela de capacitación misio-


nera asociada a la Universidad de Halle para preparar misioneros que fueran a la
India. La escuela combinaba la educación teológica con el servicio práctico. El
Conde Zinzendorf, uno de los fundadores de los Moravos, fue capacitado allí.
Más adelante él fue el líder que inició el primer movimiento misionero protestan-
te.

El misionero británico William Carey (1761-1834), conocido ampliamente


como el padre de las misiones modernas, escribió un tratado misionológico muy
temprano en la era de misiones. Su pequeño libro titulado “Un estudio de las
obligaciones de los cristianos para utilizar distintos medios para lograr la con-
versión de los paganos” incluye las bases intelectuales bíblicas para la evangeli-
zación mundial, una breve historia de las misiones, una encuesta o estudio de la
situación religiosa en el mundo y las posibilidades para el trabajo misionero.

Después del despertar pietista en Europa, los líderes de la Iglesia desarrolla-


ron un método más completo y sistemático para realizar las misiones. Durante la
primera mitad del siglo diecinueve, las escuelas en Alemania, Inglaterra y los Es-
tados Unidos ofrecieron conferencias sobre misiones en sus departamentos de
teología práctica. En 1867, Alejandro Duff llegó a ser profesor de Teología Evan-
gelística para la Iglesia Libre de Escocia y treinta años más tarde Gustavo War-
neck llegó a ser el primer profesor de misiones totalmente acreditado en Halle,
Alemania, en donde también escribió una obra completa sobre misionología.
(Rommen 1992).
. BLa práctica la misionología
Este breve bosquejo sobre el surgimiento de la misionología, sirve para enfa-
tizar varios puntos.

1) La investigación y la reflexión sobre la misión de la Iglesia tienen una rica tra-


dición. La historia de la Iglesia revela que existe una relación muy íntima entre la
investigación, la oración y el plantar iglesias. (Hesselgrave 1980: 145) Antes de
llegar a ser un misionero en la India, William Carey reunió información sobre los
pueblos no alcanzados y la puso en un gran mapa en la pared de su tienda. El es-
tudio misionológico también puede ayudarnos a evaluar el progreso en las misio-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 34


nes, identificar los grupos no alcanzados y desarrollar mejores esfuerzos contex-
tuales. Pero sobre todo, debe ayudar a los practicantes a encontrar el camino
hacia mejores soluciones y a recobrar o incrementar su determinación y eficacia
para cumplir la Gran Comisión.

2) Definitivamente, nuestro trabajo y esfuerzo en las misiones es lo que realmen-


te cuenta. Bavink (1960) señaló que el estudio sobre misiones surgió en respuesta
a los problemas y los obstáculos que se presentaban con relación al avance del
evangelio. Esto a la vez es un recordatorio oportuno de que la misionología, en sí
y por ella misma, no tiene valor eterno. La misionología debe considerar los ver-
daderos obstáculos y retos que se presentan como resultado del surgimiento de
las nuevas comunidades de discípulos. Nuestra esperanza y propósito es que este
curso contribuya a crear un mejor enfoque misionológico y al fortalecimiento de
los esfuerzos para plantar iglesias en América Latina.

3) La misionología debe dirigir su atención a asuntos reales dentro del contexto


geográfico o cultural. Nuestro contexto, en este caso América Latina, es muy am-
plio y directo. Debemos entonces, limitarnos a atender y tratar algunos asuntos
que son comunes a los países latinoamericanos. Empezaremos con las mismas
palabras de Jesús cuando nos dio la Gran Comisión. Este es el fundamento mi-
sionológico sobre el cual edificaremos.

En el Módulo tres titulado Fundamentos Sociológicos y Culturales, vamos a


tratar algunas de las aplicaciones locales y culturales de la misionología.

Iglesias y la Gran Comisión

El plantar iglesias encuentra su punto de origen en las enseñanzas y ministerio de


Jesús. Él dijo que edificaría su Iglesia y la comenzó con sus discípulos. La pre-
gunta que debemos hacernos a nosotros mismos es: ¿Cuál es la relación entre
plantar iglesias y la Gran Comisión?

Si usted examina las declaraciones de nuestro Señor a sus discípulos, encon-


trará que la fuente de autoridad es siempre Cristo mismo y que la fuente de capa-
citación y poder es siempre la presencia viva de Cristo, mediante el Espíritu San-
to. El mensaje en su forma más sencilla es CRISTO mismo. Este mensaje de
Cristo es la buena noticia del perdón en Su nombre. El llamado es a arrepentirse,
volverse a Él y escoger seguirle a Él y cumplir con sus enseñanzas. Hasta este
momento, las diferentes declaraciones resumidas en las siguientes columnas de
la dos a la cinco, son semejantes.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 35


Las declaracio- La autoridad La capacitación La esfera El mensaje Las actividades
nes
Mateo 28:18-20 Toda autoridad dada Cristo está con Las naciones Todas las cosas que Discipulado al ir,
a Cristo. (“Toda nosotros hasta el (gentiles) Cristo ha mandado bautizar y enseñar
autoridad en el cielo fin del mundo
y en la tierra”)
Marcos 16:15 Todo el mundo El evangelio Ir y predicar (pro-
“(…toda la clamar)
creación…”)
San Lucas 24:46- En su nombre (el de Promesa del Todas las na- Arrepentimiento y Predicar (procla-
49 Cristo) Padre… poder de ciones, empe- perdón de pecados mar) y testificar
lo alto zando en Jeru-
salén
Juan 20:21-23 Enviados por Cristo, “Recibir el Espíritu El mensaje de per- Llevando el men-
así como El fue Santo” dón en Su nombre saje del perdón en
enviado por el Padre Su nombre
Hechos 1:8 Poder del Espíritu Jerusalén, toda Cristo Ser Sus testigos
Santo Judea, Samaria
y hasta lo último
de la tierra.

En la columna cinco se encuentra una gran diversidad y complejidad. Lucas


enfatiza en dos citas bíblicas diferentes que nosotros debemos SER testigos (Lu-
cas 24:46-49 y Hechos 1:8). Tanto, Marcos como Lucas usan la palabra procla-
mar como un verbo que se usaba para los edictos y proclamas reales. En el evan-
gelio de Juan, el énfasis se coloca en el resultado del mensaje, en la difusión del
perdón de pecados en Su nombre. Finalmente, en el evangelio de Mateo, se nos
enseña que aquellos que siguen a Cristo se deben bautizar en Su nombre y se les
debe enseñar todo lo que Él enseñó a sus primeros discípulos.

En todo esto vemos que la misión que Jesús dejó fue la de hacer nuevos dis-
cípulos, siendo nosotros primero sus discípulos para luego proclamar el perdón
en Su nombre, bautizando y enseñando todas las cosas que Él había enseñado.
Esto debe hacerse en Su nombre y mediante el poder de Su Espíritu, hasta que las
comunidades de discípulos se establezcan en todos los grupos humanos. Parece
claro entonces que, cuando la misión se lleva a cabo completamente, tendrá como
resultado la presencia de comunidades de discípulos en todo el mundo. Enton-
ces, ¿cuál es la relación entre el plantar iglesias y la Gran Comisión?

I A. El plantar iglesias y el discipulado

El plantar iglesias no comenzó con los apóstoles, comenzó en los evangelios con
Jesucristo mismo. Jesús le ordenó a Sus seguidores hacer discípulos, bautizarlos
y enseñarles obediencia a Él. Esto no podría haberse realizado aparte o por sepa-
rado de las comunidades cristianas básicas. El Señor también les enseñó en gru-
po la mayor parte del tiempo y los bautizó no aisladamente, sino delante de testi-
gos que podían confirmar que ellos eran miembros de ese grupo de seguidores.
Desde entonces, en la vida de la Iglesia Primitiva, el bautismo y la enseñanza

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 36


siempre ha formado parte de la Iglesia. Este ha sido el modelo que Jesús dio a
sus discípulos. Cuando Él llamó a la gente a seguirle, los llamó a vivir y a crecer
dentro de una comunidad de sus seguidores. Para los apóstoles, un discípulo era
un miembro de la nueva sociedad establecida por Cristo y un misionero en ac-
ción.

Luego Jesús llamó a los apóstoles y discípulos a ir y hacer más discípulos en-
tre todos los pueblos y grupos. La misión de hacer discípulos hasta que Él venga
le fue dada a la Iglesia, reunida en el momento de su ascensión a los cielos. To-
dos los creyentes recibieron el mandato, no sólo los apóstoles. La Biblia compara
a los discípulos de Jesús con las “piedras vivas” que conforman una casa espiri-
tual (I Pedro 2:5), podríamos llamarlos también “ladrillos vivientes”. Edificar la
iglesia mediante el hacer discípulos es como edificar una casa con ladrillos. Sin
ladrillos, jamás se podría hacer un edificio. Por otro lado, a menos que los ladri-
llos se coloquen en orden y como parte de un diseño, perderían su razón de ser.
De igual manera, el hacer discípulos según el plan de Dios, no se puede separar
del establecimiento de las nuevas comunidades de discípulos.

El siguiente plan de discipulado actualmente se utiliza en la India. Si se fija


en las etapas progresivas de crecimiento, va a notar dos cosas: 1) El plan tiene un
cimiento más bíblico que muchos otros métodos individualistas occidentales o el
de las organizaciones para-eclesiásticas. 2) El plan es imposible sin el desarrollo
de las comunidades de creyentes.
Para lograr hacer discípulos, podemos identificar por lo menos cinco etapas dife-
rentes en la vida de una persona y estas son:

1. La decisión inicial de ser un seguidor de Cristo.


2. El identificarse mediante el bautismo (abierta confesión y testimonio)
3. La incorporación al compañerismo en una iglesia local.
4. La instrucción al recibir el alimento espiritual de la Palabra de Dios.
5. La participación como miembro responsable que testifica y sirve a la iglesia lo-
cal y a la sociedad.

II. B. Las iglesias que están cumpliendo la Gran Comisión

¿Les ordenó el Señor Jesús plantar iglesias a sus seguidores? No, les dijo que El
mismo edificaría su Iglesia. Sin embargo, ¿edificó Él su Iglesia mediante el cre-
cimiento y la multiplicación de las comunidades de discípulos? El plantar iglesias
es una empresa divina, mediante la cual Dios crea nuevas comunidades de discí-
pulos de Jesús. Las comunidades de discípulos son, tanto el resultado de la Gran
Comisión como el vehículo mediante el cual se cumple la Gran Comisión.
Alguien ha dicho que el fruto de un árbol de manzanas no es simplemente una
manzana, sino otro árbol de manzanas. Una manzana contiene la semilla, creada

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 37


milagrosamente para producir otro árbol de manzanas. De igual forma, el fruto
que se espera de una iglesia es otra iglesia.

Dios utiliza las organizaciones misioneras y las organizaciones de servicio a la


iglesia, tanto las extranjeras como las nacionales, en ese proceso de establecer
nuevas comunidades de discípulos. Sin embargo, Él llamó a la iglesia local para
que fuera su agente principal en la multiplicación de iglesias. Esas organizacio-
nes misioneras sirven como los andamios en la construcción de una casa. Pro-
veen estructuras temporales y recursos que tienen que quitarse, para permitir
que el edificio se sostenga por sí solo. Por supuesto, los andamios no deben qui-
tarse demasiado pronto, pero si se dejan mucho tiempo, impiden el crecimiento y
la madurez de la iglesia que está emergiendo, creando dependencia de esas
estructuras ajenas y externas.

La Gran Comisión señala que el hacer discípulos debería iniciarse en Jerusa-


lén, luego extenderse a Judea, a Samaria y eventualmente a todas las naciones del
mundo.

El verbo en Mateo 28:18 “hacer discípulos” puede traducirse como “discipu-


lar”. En el griego se usa una sola palabra. Los seguidores de Cristo fueron envia-
dos para discipular a las naciones, es decir todos los grupos étnicos de personas.
Es importante notar que esta misión mundial sólo podría cumplirse mediante el
establecimiento de iglesias entre los gentiles. El debate sobre la circuncisión en-
tre los discípulos gentiles se presenta durante los viajes misioneros de Pablo. Es-
taba en riesgo la continuación de la evangelización mundial y el futuro de la Igle-
sia. Los nuevos tipos de iglesias, libres de la cultura y la ley judía, tenían que es-
tablecerse para que el evangelio echara raíces en otras tierras.

Por lo tanto, en la Gran Comisión tenemos el mandato de plantar iglesias en


forma transcultural. Los apóstoles fueron enviados para conducir a hombres y
mujeres a Cristo y hacerlos responsables de reproducirse en la iglesia local. Esta
es la manera de “discipular las naciones”. La tarea evangelística queda incomple-
ta a menos que se incorporen nuevos creyentes en los grupos de adoración local.

Conforme la misión se desarrolla a través del libro de Los Hechos, Dios trae
nuevas expresiones culturales de esa misma iglesia. La iglesia se extiende de cul-
tura en cultura. Cuando la iglesia es suficientemente fuerte dentro de un grupo
de personas, ésta busca alcanzar a los grupos vecinos y establecerse dentro de
ellos.

Ralph Winter ha identificado tres grados de misión transcultural en la Gran


Comisión. Les llama E-1, evangelización dentro del mismo grupo cultural, E-2
evangelización de un grupo similar, pero diferente y E-3 evangelización de un
grupo distante y diferente.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 38


Es importante notar que sólo existe UNA misión. La dinámica de la Gran
Comisión nos muestra que Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tie-
rra son etapas progresivas de la misión de hacer discípulos, pero no son misiones
separadas. Lo que cambia de etapa en etapa es la distancia geográfica y cultural
que se va alcanzando progresivamente al compartir el Evangelio y hacer que la
iglesia crezca.

III. El plantar iglesias y el Reino de Dios

III. A. Consideraciones bíblicas

El Reino de Dios en las Escrituras es un concepto más amplio del que tenemos
sobre la iglesia del Nuevo Testamento. Sin embargo, Dios ha dispuesto que la
Iglesia sea la expresión temporal más completa de su reino en este mundo. Dios
está demostrando en y a través de su Iglesia, la gloria de su gracia y extendiendo
su autoridad soberana llena de amor. Mediante las palabras del Reino, Jesús
mismo le da a su naciente y pequeño grupo de discípulos, una visión de lo que la
iglesia debe llegar a ser. Él les explicó que el Reino de Dios no es de este mundo,
sino un reino espiritual que viene de lo alto (Juan 18:36), que se extenderá a tra-
vés de todo el mundo (Mateo 13:31-32). y que lo permeará, así como la levadura
permea y leuda toda la masa ( Mateo 13:33). Les asegura que se logrará la victo-
ria escatológica final y última sobre el reino de las tinieblas (Mateo 13:36-43)
Les dice que deben buscar su Reino (Mateo 6:33), predicar su advenimiento (Ma-
teo 10:7) y extenderlo a los gentiles (Mateo 21:31)

La Palabra de Dios nos dice claramente que nosotros debemos esperar oposi-
ción contra el avance de este Reino. “Y ellos le han vencido por medio de la san-
gre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vi-
das hasta la muerte. (Apocalipsis 12:11).

La iglesia se compara con una fuerza militar que está peleando una batalla
espiritual para conquistar un territorio que con toda justicia le pertenece a su
Rey. A este respecto, Jesús asegura que ni Satanás ni el mundo prevalecerán co-
ntra su avance. (Mateo 16:18-20, I Juan 4:4). La batalla no es contra la gente si-
no contra los poderes y autoridades espirituales que se oponen constantemente a
Cristo y su reino, por lo que los medios e instrumentos de batalla son de naturale-
za espiritual y provistos por el Espíritu Santo (Efesios 6:10-20) También vemos a
una iglesia militante en el libro de Apocalipsis cuando la batalla llega a su punto
máximo antes del retorno de Cristo como Rey victorioso.

Los medios que se utilizan en la batalla son espirituales. Debemos usar la


oración y la espada poderosa del Espíritu de Dios que es su Palabra. A los discí-
pulos se les debe capacitar y enviar a predicar las Buenas Nuevas del Rey (Mateo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 39


9:37-38, 10:1-20) Después de su resurrección, Jesús se apareció a diferentes
grupos, incluyendo a un grupo de 500 discípulos. El manifestó su gloria y poder
y, mientras ellos estaban adorándole, los envió a ser sus discípulos ( Hechos 1:8),
a proclamar perdón en su nombre (Juan 20:19-23) y a hacer discípulos en todas
las naciones (Mateo 28:18-20).

La meta de esta batalla es que la gente pueda ser liberada (Juan 8:32) me-
diante el Evangelio y que sean transferidos del reino de las tinieblas al reino de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Pablo usa una analogía similar cuando se
compara a sí mismo y a su equipo apostólico con los embajadores de ese Reino,
encargados de presentar un mensaje de reconciliación a un mundo enajenado y
hostil (II Corintios 5:18-21)

La motivación de esta batalla es el amor, amor por el Rey y amor por los per-
didos. La gente no es el enemigo, ellos son la razón por la cual Cristo murió y la
razón por la cual debemos llevar su mensaje de perdón y reconciliación a todos
los que lo escuchen.

III. B. Aplicaciones misionológicas

III. B. 1. Plantando iglesias con una perspectiva de movimiento

Los plantadores de iglesias deben tener una visión amplia y de largo alcance con
respecto al Reino de Dios. Hacen bien en ver a la iglesia como una fuerza amplia
y universal que existe bajo la dirección de Dios, a lo cual nosotros comúnmente
nos referimos como un movimiento. Esto también nos servirá como una verifica-
ción de lo que, muy a menudo, es una visión parroquial, limitada y marginal de la
iglesia. Cada iglesia que se plante es parte de la poderosa obra de Dios. Dios em-
pezó su movimiento en Pentecostés. Toda la actividad de plantar iglesias desde
entonces, ha sido una extensión de su iglesia. Bien puede ser el principio de una
nueva expresión cultural de la iglesia, una nueva expresión denominacional de la
iglesia o una nueva expresión geográfica de la iglesia, pero sigue siendo una ex-
tensión de la obra de Dios.

Algunos movimientos, como aquellos que se construyen alrededor de un líder


carismático y popular, son unigeneracionales, cuando el líder desaparece, el mo-
vimiento falla y se detiene. Los movimientos que son transgeneracionales no es-
tán construidos alrededor de la personalidad del fundador, sino sobre valores,
visión, distintivos claros y un liderazgo que fueron establecidos por el fundador.

El plantar iglesias también deberá ser transgeneracional. Esto requiere una


clara visión, un equipo creciente de líderes nacionales y de expresiones contex-
tualizadas del mensaje y ministerio. Los plantadores de iglesias deben estar más
ocupados y enfocados en el legado que dejarán tras sí, que por su posición y pres-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 40


tigio. Si un plantador de iglesias nacional ejerce una posición de control centrali-
zado, el potencial del movimiento se retrasará y, posiblemente, se perderá. Un
movimiento del reino requiere el reconocimiento de que sólo Jesús es el rey. El
liderazgo de las personas que participan en este movimiento se debe ejercer bajo
el reconocimiento de la autoridad de Cristo y así debe compartirse con otros y ex-
tenderlo hacia afuera, solo por amor y en razón del Reino de Dios.

Algunas preguntas que pueden hacerse son: ¿Cómo hacer para que esta obra
sea una extensión de lo que Dios ha hecho en el pasado? ¿Qué relaciones deben
establecerse o preservarse para que la iglesia plantada no se quede sola? ¿Qué se
puede hacer para que esta iglesia contribuya a que el movimiento se expanda?
¿Cómo puede servir de puente hacia otros grupos no alcanzados todavía? ¿Sobre
qué bases se está estableciendo este movimiento plantador de iglesias? ¿Dónde
residen las lealtades de la gente que participa? ¿Qué va a ocurrir cuando el plan-
tador de iglesias ya no esté presente?

III. B. 2. Un espíritu de cooperación

Para que se establezca un movimiento del Reino, las diferentes expresiones de la


iglesia deben actuar juntas y presentar un frente común cuando estén avanzando
y alcanzando un territorio más amplio para Cristo y su Reino. Los plantadores de
iglesias, muy a menudo son, por naturaleza, personas individualistas. A pesar de
esto, de manera voluntaria deben cooperar regionalmente y dejar iglesias bien
conectadas entre sí. El principio de homogeneidad (McGavran 1970) tiene rele-
vancia en la evangelización transcultural de una cultura homogénea, pero es con-
traproducente en nuestras sociedades urbanas multiculturales y pluralistas. Las
iglesias plantadas deben reunir grupos diversos como una expresión interna del
cuerpo de Cristo y enseñarles que reflejen el reino multicultural en sus relaciones
externas también. Si comienzan a hacerlo internamente, será más fácil que lo
hagan externamente.

B. 3. Preparación para la batalla

Plantar iglesias está intrínsicamente ligado a la guerra espiritual. Plantar iglesias


no es un paseo en el parque. Las Escrituras nos muestran claramente que el es-
fuerzo de difundir la palabra tendrá oposición. Por lo tanto, debemos ser mensa-
jeros armados, preparados para la guerra espiritual. Los plantadores de iglesias
deben estar preparados y equipados para la batalla, para atar al hombre fuerte,
para vencer las fortalezas espirituales y apoderarse del territorio enemigo. Vimos
anteriormente que Jesús es el divino plantador de iglesias (Mateo 16:18-19). Él
nos advierte que habrá oposición satánica, pero a la vez nos asegura que experi-
mentaremos la victoria final. Los plantadores de iglesias deben considerar el co-
sto al reclamar el territorio que está bajo el dominio de Satanás. No habrá ga-
nancia duradera ni eterna, sin una medida de dolor y de bajas en las filas. Hay un

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 41


precio que pagar. Si los plantadores de iglesias no reconocen esto, si no lo con-
frontan y aun lo esperan, regresarán pronto a su casa después de la primera esca-
ramuza con el enemigo.

Otra necesidad es la del adiestramiento para la batalla espiritual. La metodo-


logía podría ser controversial y debemos evitar extremos y prácticas que no se
basen en principios y precedentes bíblicos, pero los plantadores de iglesias bien
experimentados citan convincentemente que esta clase de preparación es necesa-
ria. Más específicamente, los plantadores de iglesias deben ser personas discipli-
nadas y con suficiente discernimiento para ayunar y orar y estar preparados para
responder a los ataques espirituales. Deben saber como pelear la batalla espiri-
tual aún antes de comprometerse en actividades evangelísticas. Necesitan estar
equipados para ayudar a aquellos que estén cautivos y con ataduras espirituales
para que encuentren su libertad en Cristo.

IV. El Plantar iglesias y la acción social

A. Fundamentos bíblicos para el ministerio social

Anteriormente habíamos visto en las Escrituras que Dios ha diseñado a la iglesia


para que sea un agente reconciliador. Este trabajo de reconciliación empieza con
la restauración de la relación con Dios, mediante el arrepentimiento y la fe en
Cristo Jesús. El gobierno de Cristo no estará completo sino hasta que “sea hecho
en la tierra como es hecho en los cielos”. En este período intermedio, hemos visto
que tenemos que ser instrumentos de su paz, trayendo el shalom y aplicándolo a
nuestras relaciones personales, en nuestras familias y en nuestras comunidades.
Además, en Fundamentos Teológicos: el diseño de Dios en plantar iglesias, note
que el deseo de Dios es tener discípulos saludables, íntegros y maduros en igle-
sias que tengan las mismas cualidades. La pregunta misionológica que hacemos
aquí se relaciona estrechamente con este principio.

¿Cuál es la relación entre la reconciliación vertical y la reconciliación hori-


zontal, entre el evangelismo y la acción social en la misión de la iglesia?

El Rev. John Stott hizo un bosquejo de varios aspectos claves sobre esto en su
obra La misión cristiana en el mundo moderno, 1995. Él hace distinción entre la
misión y la evangelización: “La iglesia fue enviada al mundo principalmente pa-
ra hacer misión. La prioridad es la evangelización, pero nuestra misión debe in-
cluir acción social. Existe también otra dimensión en la acción social – la bús-
queda de mejores estructuras sociales en las que la paz, la dignidad, la libertad y
la justicia estén aseguradas para todos los hombres” (p. 30) Él agrega, “Si pode-
mos aceptar el concepto más amplio de la misión como servicio cristiano en el
mundo, tanto la evangelización como la acción social, un concepto que se nos ha
encargado siguiendo el modelo de la misión de nuestro Salvador en el mundo,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 42


entonces los cristianos bajo la dirección de Dios produciremos un mayor impacto
en la sociedad…” (p. 34)

Aún aquellos que han querido preservar la palabra “misión” para la tarea de
la Gran Comisión, como el Dr. David Hesselgrave de la Escuela Evangélica de
Divinidades Trinity, están de acuerdo en que la iglesia está llamada a ir más allá
de la Gran Comisión. El gran debate que existe es, entre la relación que debe
haber entre la evangelización y la acción social.

IV. B. Consideraciones históricas y culturales.

Peter Beyerhaus nos hace ver que debido a que somos misioneros de iglesias que
provenimos de la corriente pietista, nuestra debilidad reside en el concepto espi-
ritual que tenemos de la iglesia y la mínima importancia que le damos a la forma
visible de su ministerio. Existe también una poderosa historia de acción social
previa al siglo veinte. Muchos cristianos estaban involucrados a escala mundial
en la abolición de la esclavitud, en el mejoramiento del cuidado médico, en el ali-
vio de la pobreza y lucharon contra los abusos que se cometían en la era de la in-
dustrialización. Sin embargo no fue sino hasta el siglo XIX que hubo consenso de
que la doctrina protestante de la salvación personal, era el centro del evangelio
cristiano y de que la sociedad sólo podría mejorarse a través de la transformación
y la regeneración de las personas. Los cambios sociales duraderos son fruto del
Espíritu Santo actuando en la vida de individuos, familias e iglesias.

Un delicado equilibrio que se logró fue entre el cambio espiritual individual y


el cambio colectivo y social, dándole prioridad al primer aspecto. Esa prioridad
era una prioridad teológica, basada en la creencia de que las personas caídas no
pueden mejorarse a sí mismas ni a la sociedad sin la intervención de Dios. Una
reforma perdurable en la sociedad era imposible sin la regeneración de un nú-
mero considerable de sus miembros.

Algunos temían que la acción social podía impedir las actividades evangelísti-
cas o diluir el mensaje central del evangelio. Sus mentes separatistas les conduje-
ron a apartarse de este mundo en lugar de procurar un mundo mejor. No tenían
interés en el mejoramiento social de la sociedad fuera de la iglesia y se resistían a
cualquier aplicación del evangelio para lograr cambios institucionales, especial-
mente si eran de naturaleza política.

El “movimiento del evangelio social” fue una respuesta a esta mentalidad


“utópica”. Logró divorciar la reforma social de la transformación interna de los
individuos y por lo tanto, propuso un abandono del balance histórico y de la prio-
ridad de la transformación interna. Esta polarización progresiva de la evangeli-
zación y el trabajo social se acentuó en el siglo XIX con el optimismo humanista.
Se pensaba que la gente podía mejorarse a sí misma y a la sociedad, y con esto

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 43


lograr el advenimiento del “reino de Dios sobre la tierra”, o por lo menos un anti-
cipo significativo. Las dos guerras mundiales que siguieron desbarataron ese op-
timismo.
John Stott (1975) resume tres formas de relacionar la evangelización y la acción
social:

1. La acción social como un medio para la evangelización. El problema


aquí es que las buenas obras como un motivo ulterior parecen sospe-
chosas.
2. La acción social como una manifestación de la evangelización. Aquí se
da por sentado que nuestras buenas obras hablan por sí mismas. Las
buenas obras no pueden ser equivalentes a la evangelización.
3. La acción social como un socio en la misión de la evangelización. Sin
embargo, esta cooperación generalmente implica igualdad y hace que la
acción social sea un socio que se pone al mismo nivel que la evangeliza-
ción, lo cual puede diluir la Gran Comisión y conducir a un mal uso de
los recursos designados para la “misión”.

En América Latina este debate ha tenido un origen distinto. El debate no fue


producto del optimismo, sino de la desesperación. Se expuso la debilidad de un
evangelio divorciado de la responsabilidad social y de una iglesia que era indife-
rente al clamor de los que sufren. El Movimiento de Liberación que mezcló la
ideología marxista en una singular hermenéutica basada en la lucha social, nunca
fue aceptado ni abrazado por la mayoría de los que se encontraban en la corriente
principal del evangelio bíblico. Sin embargo, esto estimuló a realizar escritos teo-
lógicos muy buenos y creativos, muchos de ellos excelentes, de los cuales la igle-
sia en todo el mundo se ha beneficiado.

Dos ideas en particular han surgido. La primera es la distinción entre evan-


gelización y misión. La evangelización se ocupa de la proclamación del evangelio,
de la transformación del individuo, de la salvación del pecado y del juicio eterno.
La misión incluye la evangelización, pero va mucho más allá. La misión de la
iglesia va más allá de la Gran Comisión. Nuestra responsabilidad por procurar
un mundo mejor surge del mandato cultural de Génesis 1:28, del gran manda-
miento de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, del ejemplo del Se-
ñor mismo en hacer el bien y de algunos mandatos específicos del Nuevo Testa-
mento (Mateo 5:9; Gálatas 6:10; I Tesalonicenses 4:11-12) Peter Wagner lo re-
sume así “Misión holística, sí; evangelización holística, no. “ (Wagner 1998)

Otra contribución que se logró fue el desmantelamiento de la polarización


existente entre evangelización y obra social al insistir en la singularidad esencial
de la misión. En su obra La integridad de la misión, Orlando Costas declara, “La
verdadera prueba de la misión no es si proclamamos, si hacemos discípulos o si
participamos en la liberación social económica y política, sino si somos capaces

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 44


de integrar todo esto en un testimonio integrado, dinámico y consistente.” (Cos-
tas 1979:75)

Muy a menudo en nuestros debates teológicos hemos puesto énfasis en las di-
ferencias y distinciones, sin ver estos aspectos específicos como parte de un todo.
¿Cómo se aplica esto a los esfuerzos sociales de la iglesia?

Por un lado, los esfuerzos sociales que no están enraizados en el plan reden-
tor de Dios son por lo menos jactanciosos y, a la larga, una traición a la cruz. Los
esfuerzos sociales que se limitan al reino espiritual y eterno son una distorsión de
la misión encargada por nuestro Salvador y una mala representación de su natu-
raleza de amor. La relación necesaria, integral y simbiótica entre la cruz y la toa-
lla debe estar entretejida como parte integral de los esfuerzos plantadores de igle-
sias.

En 1982 un grupo de 50 líderes evangélicos procedentes de veintisiete países


se reunió para una consulta sobre Evangelización y Responsabilidad Social en la
ciudad de Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos. Ellos concluyeron redactan-
do una declaración llamada “El compromiso evangélico al evangelismo y la ac-
ción social.” En ella estos líderes señalaban que la relación entre el evangelismo y
la acción social es simbiótica- no unidireccional. La relación compleja y dinámica
incluye, pero no está limitada, a lo siguiente:

1. La acción social es una consecuencia de la evangelización


2. La acción social es un puente hacia la evangelización
3. La acción social es un socio de la evangelización.

En 1988 se llevó a cabo un congreso evangélico sobre preocupación social, en


Medellin, Colombia y fue más práctico y concreto. Los participantes se compro-
metieron a:

1. Desarrollar programas completos con impacto social desde una pers-


pectiva bíblica
2. Practicar una forma de discipulado que pueda preparar a los creyentes
para un servicio más integral y completo en el mundo
3. Buscar la justicia, no trayéndola al reino, sino como una expresión de
su presencia en nuestro medio.

IV. C. La aplicación al plantar iglesias en la América Latina

Esta integración holística del ministerio de evangelización y compasión es nece-


saria para plantar iglesias, tanto en el medio rural como en el urbano. Aquí in-
cluimos algunas ilustraciones urbanas de Berg y Pretiz (1992):

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 45


La iglesia evangélica más grande en Caracas, Venezuela, es la Iglesia Evangé-
lica Pentecostal Las Acacias. Esta comenzó alcanzando a la gente de la ciudad,
ofreciendo un servicio de consejería telefónica. La respuesta fue impresionante.
La gente alcanzada por teléfono llegó a formar una congregación que posterior-
mente compró una vieja y enorme sala de cine con capacidad para 2,000 perso-
nas y que ocupa toda una cuadra de la ciudad. El testimonio evangelístico de lle-
nura del Espíritu Santo de esa iglesia es claro y sin ambages. Esta iglesia está
ayudando a satisfacer las necesidades de los vecindarios pobres a su alrededor
mediante servicios médicos y legales, consejería matrimonial y familiar. Más re-
cientemente, la iglesia ayudó a establecer un centro de rehabilitación para dro-
gadictos llamado El Hogar Vida Nueva.

La iglesia de Las Acacias sirve a la comunidad a la luz de dos grandes realida-


des: la espiritual y la física. El Cristo de esta iglesia es el Señor de ambos mun-
dos, del espiritual “celestial” así como del llamado mundo de las “realidades”, lle-
no de sufrimiento y hambre.

El hecho de que estas dos realidades sean socias en la misión no se debe in-
terpretar como igualdad. El Pacto de Lausana, en su Artículo 6, dice: “En la mi-
sión de servicio sacrificial de la Iglesia, la evangelización es primordial…” Esto no
significa negar que la evangelización y la acción social están relacionadas inte-
gralmente. Cuando vemos la misión como un todo, reconocemos que es precisa-
mente esta integración la que le imparte el poder y la belleza que ella contiene. Al
ver las distintas partes que componen la misión, la prioridad del evangelio como
poder transformador y la evangelización como el medio para difundir el evange-
lio, reconocemos que ambas deben ser preservadas. El dicho: “Priorice, pero no
dicotomice” aunque es simplista, es esencialmente un consejo sabio para los
plantadores de iglesias. El siguiente estudio de caso apareció difundido en el In-
ternet el 1 de enero de 1999, por DAWN 2001 e ilustra este tipo de plantación de
iglesias integrada y holística.

**********************************

Plantando iglesias holísticas en Cajamarca, Perú – 1997: el proyecto de


necesidades humanas que se convirtió en un movimiento plantador de iglesias.

La situación – Cajamarca es una comunidad agrícola de montañeses pobres,


situada aproximadamente a unos 800 kilómetros al norte de Lima, Perú. El área
experimenta largos períodos de sequía, con muy poca lluvia en la mejor de las ve-
ces. Hubo indicaciones de que las sequías estaban haciéndose más largas y que
las estaciones lluviosas se habían tornado destructivas, debido a la poca conser-
vación del terreno y a la erosión. En noviembre de 1985, la Misión Bautista del
Perú propuso un proyecto e hizo una petición ante el Director de Área del
Departamento de Necesidades Humanas.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 46


La Misión propuso un proyecto extenso para desarrollar canales, pozos y la-
gunas, incluyendo una finca experimental de seis hectáreas administrada por los
agrónomos de los Bautistas del Sur, esto para ayudar a responder a las necesida-
des agrícolas en forma más adecuada y hacer recomendaciones tendientes a me-
jorar las prácticas de los agricultores de la región. El énfasis del proyecto consis-
tía básicamente en atender las necesidades humanas físicas, según se habían
identificado a través de un estudio en el área de Cajamarca. Aunque la Misión
anticipaba lograr resultados evangelísticos con el proyecto, la evangelización y el
plantar iglesias no eran los propósitos iniciales de este proyecto.

El plantador de iglesias Chris Ammons se unió al equipo de Cajamarca cuan-


do se hizo obvio que los resultados exigían una conexión más directa con el evan-
gelismo y el plantar iglesias. Ammons informó:

El proyecto sobre las necesidades humanas ha servido para darle a la gente


una tremenda confianza en la Misión y en los misioneros como un todo.
Nos ha dado la oportunidad de ir a una ciudad y ser reconocidos inmedia-
tamente y gozar de confianza total. Los peruanos rurales no son confiados
por naturaleza, todo lo contrario, son bastante escépticos. Tienden a pre-
guntarse por qué otras personas están interesadas en hacerles algún bien.
Siempre piensan en que debe haber un motivo ulterior oculto.

Pero con la larga historia del trabajo que la Misión ha hecho, hay una acep-
tación instantánea, un reconocimiento inmediato y ya no existe la misma
medida de escepticismo. Los proyectos sobre necesidades humanas han
abierto las puertas que han permitido una apertura evangelística. En algu-
nas ocasiones el alcalde de la ciudad llamó a todos los habitantes del pueblo,
sin faltar ni uno, para que se sentaran y escucharan la predicación por una
hora. Hay pues una apertura completa.

Por un tiempo tuvimos un promedio por lo menos de cuatro a seis peticiones


al mes, de que enviáramos gente para empezar iglesias en las pequeñas al-
deas. Algunos de ellos querían también que consideráramos abrirles pozos
de agua potable en las aldeas, pero otros sólo querían escuchar el evangelio.
Así que, hoy gozamos de tremenda receptividad y hay una lista de pequeñas
aldeas que están esperando y deseando que alguien llegue a predicarles y a
empezar iglesias.

En el proyecto original había el deseo de poner el énfasis en plantar iglesias.


Los misioneros agrícolas estaban comprometidos a aprovechar las oportunidades
de evangelizar y discipular.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 47


Los misioneros agrónomos, Larry Johnson y Ken Bowie, mostraban pelícu-
las, tales como la película JESÚS y otros videos cristianos cerca del sitio donde se
perforaba un pozo y predicaban cada noche. Joy, la esposa de Larry, inició gru-
pos de niños para contarles historias bíblicas. Varios equipos de voluntarios de
evangelización también participaron dando testimonio, predicando mediante in-
térpretes y presentando un teatro de títeres con música y palabras grabadas en
español.

Los resultados: Cuando se empezó a perforar el pozo existía una sola iglesia y
otra más estaba por iniciarse. A lo largo de los siguientes doce años,
aproximadamente 27 iglesias más resultaron de este proyecto, cada una con un
promedio de 60 a 70 miembros. En este momento, cinco de ellas forman parte
de la Convención. Pastores laicos del área ejercen el liderazgo de las iglesias,
excepto en el caso de dos pastores de Cajamarca que se han formado en un
seminario. El personal de la Misión Bautista empezó la capacitación para el
liderazgo de las nuevas obras con líderes que ya eran conocidos en las ciudades.

V. Una motivación perdurable para plantar iglesias

Las motivaciones humanas son complejas. Un plantador de iglesias puede estar


impulsado por muchas cosas distintas al buscar realizar esta tarea. A veces hay
motivos poco santos. El apóstol Pablo dice que: “Algunos, a la verdad, predican a
Cristo por envidia y rivalidad; pero otros lo hacen de buena voluntad…” (Filipen-
ses 1:15) Bob Logan, vice-presidente de CRM, una organización de consultoría y
capacitación de los que se dedican a plantar iglesias, advierte que algunos planta-
dores de iglesias son impulsados por un deseo de lograr importancia personal o
por traumas de su infancia. ( La caja de herramientas del plantador de iglesias
1994)

Existen también las motivaciones cristianas que todos debiéramos com-


partir. El Apóstol Pablo menciona algunas de ellas. El amor de Cristo lo constre-
ñía (2 Corintios 5:14) y el deseo de agradarle. (v. 9). El habla de ser motivado
por el temor de Dios (2 Cor 5:14) y por el deseo de finalizar bien en el servicio del
Rey (I Corintios 9:24-27; Filipenses 3:14 )

También pueden haber motivaciones personales para desear plantar


iglesias. Pablo deseaba ir donde Cristo no hubiera sido predicado. (Romanos
15:20) Yo crecí en Marruecos, en donde la mayor parte de las ciudades no tienen
iglesias cristianas y los creyentes que vivían allí se reunían en secreto en los hoga-
res. Cuando yo dediqué mi vida a Cristo, estaba asistiendo a la universidad en
una pequeña ciudad estadounidense que tenía docenas de iglesias evangélicas.
¡Se me hacía difícil decidir cuál de ellas escoger!

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 48


Más adelante mi líder en el movimiento de la Cruzada Estudiantil y Profe-
sional para Cristo, me desafió a leer el libro de Hechos y a considerar el tipo de
ministerio que Pablo había tenido, que era iniciar iglesias en los sitios donde eran
más necesarias. Al leer el libro de Los Hechos recordé una y otra vez las persecu-
ciones y el aislamiento que experimentaban los creyentes cristianos allá en Ma-
rruecos. Cuando fui al Seminario a prepararme más para servir a Cristo, mi de-
seo era el de ir a donde había pocos obreros y las necesidades eran grandes. El
Señor nos dirigió a plantar iglesias por 18 años en Québec, Canadá, en donde sólo
la mitad del 1 % de la población (0.5 %) eran cristianos evangélicos. Ahora tengo
el privilegio de trabajar con plantadores de iglesias en la América Latina, ayu-
dándoles a establecer esas iglesias en lugares que no han sido alcanzados.

V. A. Fuentes externas de motivación

Hay motivaciones lógicas que nos llevan a invertir nuestras vidas en plantar igle-
sias. Bob Logan (op.cit. p. 2-3) nombra cuatro de ellas:

V. A. 1. La naturaleza de la Iglesia

Las iglesias no son organizaciones sino organismos vivientes. El producto natu-


ral de una iglesia saludable y madura es otra iglesia, debido al hecho normal de la
reproducción. La naturaleza de la iglesia le lleva a dirigir a la gente a Cristo, a
hacer discípulos y a reunirlos en nuevas comunidades. La manera natural para
hacer esto, es en un contexto de crecimiento y reproducción de las iglesias loca-
les.

V. A. 2. El relato histórico

Si la iglesia primitiva no hubiera creído en plantar iglesias, nunca se hubiera ex-


pandido más allá de sus raíces judías. El libro de Hechos y la historia de las mi-
siones relatan la manera como la iglesia se expandió a otras culturas. La realidad
de una creciente población exige la multiplicación de nuevas iglesias ya que hoy
existen miles de grupos humanos que necesitan ser alcanzados mediante la estra-
tegia transcultural de plantar iglesias.

V. A. 3. Las realidades del mundo

El mundo y su población están creciendo. Nuevas comunidades surgen diaria-


mente, especialmente en las áreas urbanas. Un gran número de personas, parti-
cularmente en el mundo musulmán, hindú y budista no tienen vecinos cercanos
que les puedan compartir el evangelio. Existen todavía hoy día millares de otros
grupos que necesitan ser alcanzados con el evangelio por medio del trabajo de
personas de otras culturas. Todas estas realidades resaltan la necesidad existente

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 49


de establecer nuevas iglesias, especialmente mediante el movimiento de plantar
iglesias transculturalmente.

V. A. 4. La vitalidad de las nuevas iglesias

Quizás usted haya notado la vitalidad de los nuevos cristianos. Esta también es
una característica de las iglesias nuevas. Es posible que les falten muchas cosas,
pero tienen un gran entusiasmo y un gran fervor evangelístico, lo que puede ser
fuente de inspiración para otras obras ya establecidas. Por lo general, estas igle-
sias nuevas están más cerca de las áreas no alcanzadas, están menos atadas a la
tradición y son más creativas y flexibles.

En las iglesias establecidas basadas en programas, normalmente del noventa


al noventa y cinco por ciento de los recursos humanos y económicos están dedi-
cados a servir a la familia interna de la iglesia y sólo de un cinco al diez por ciento
se dedica para servir fuera de la iglesia. Esto significa que más del noventa por
ciento de los recursos se dedican a atender a un cinco por ciento de la población
que ya está alcanzada y menos del diez por ciento va al noventa por ciento que
aún no ha respondido al evangelio. Las iglesias nuevas tienen un mejor historial
de servicio más allá de sus cuatro paredes. Esta es la razón por la que Peter
Wagner declara que plantar iglesias es el medio más eficiente de evangelización.

V. B. Fuentes esenciales de motivación

El plantador de iglesias puede tener diversas motivaciones y razones para dedi-


carse a plantar iglesias. Confiamos en que todos estos sean puros y legítimos.
Deseamos sugerir cuatro tipos esenciales de motivación que deben ser co-
locados en su debido lugar para que el plantar iglesias tenga una mayor duración
y una victoria final en la batalla espiritual por las almas.

V. B. 1. Motivación bíblica.

He hecho la siguiente pregunta a personas que tienen experiencia en plantar igle-


sias: “Como parte de su visión, ¿qué debe tener el plantador de iglesias?” La ma-
yoría considera la necesidad de que el plantador tenga mejores convicciones bí-
blicas, que tenga una visión clara de la importancia de la iglesia y del plantar igle-
sias, según el corazón de Dios. Voy a citar a algunos de ellos:

• Debe ser una visión bíblica la que lleve a plantar iglesias; pero la visión
personal y la metodología vendrán más tarde.
• La base para plantar iglesias con éxito, es saber antes que nada lo que Dios
quiere para su Iglesia.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 50


• El mundo es del Señor, pero Él debe tener total soberanía sobre toda mi
vida para que yo pueda realizar la tarea. De seguro que habrá obstáculos,
pero Jesús edificará su iglesia.
• El plantar iglesias es una respuesta a la visión de Dios, una respuesta al co-
razón de Dios por el mundo. No es una mera empresa humana. La fuerza
que lo impulsa debe ser la perspectiva de Dios y no nuestras propias me-
tas.

Los plantadores de iglesias deben tener un alto concepto de la iglesia y ver a


Cristo como el maestro plantador de iglesias y verse a sí mismos como colabora-
dores en la más grande misión de todos los tiempos (Mateo 16:18). Parte del con-
cepto es “según lo que a cada uno concedió el Señor.” (I Corintios 3:5) Él nos ha
asignado a nosotros la tarea de poner el cimiento de una nueva comunidad de
discípulos. En la mayoría de los casos Dios no llama a grandes personajes para
plantar su Iglesia, Él llama a personas comunes y corrientes y las equipa con una
gran pasión porque han sido capturados por Su grandeza, por Su misión. “Así
que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento.” (v. 7)

V. B. 2. La motivación intrínseca

El Apóstol Pablo tenía una motivación intrínseca o interior. Tenía también con-
fianza en la misión que había recibido de parte de Dios de llevar el evangelio a los
gentiles (Gálatas 1:16), al punto que no se atrevía a desobedecer la visión celestial
(Hechos 26:19). Su llamado estaba tan bien esculpido en su alma que llegó a ser
parte de su percepción personal. El se vio a sí mismo como el encargado de po-
ner el cimiento (Romanos 15:20b) y como el sembrador de la semilla. (I Cor. 3:6)
Muy pocos plantadores de iglesias de hoy en día tienen una revelación personal
con Cristo y escuchan su voz diciéndoles a donde deben ir. El Dr. Roberto
McQuilkin (1988) ex-presidente de la Universidad Internacional de Colombia,
nos recuerda que hay maneras diferentes de ser llamado al servicio, pero existen
siempre dos componentes: la compulsión interna y la confirmación externa.

En la Iglesia del Nuevo Testamento, una persona era identificada por la habi-
lidad específica que Dios le había dado, pero también era apartada mediante el
acuerdo y consenso del pueblo de Dios. Existía una convicción interna y una
compulsión. Pero también había una validación externa otorgada por la iglesia.

Algunos pueden comenzar como Pablo con una intervención especial, un


evento especifico en su vida, que de una vez por todas resuelva la pregunta sobre
su llamado vocacional y luego se embarcan en toda una vida de seguimiento bajo
la guía y dirección de Dios, para así lograr la gran visión o tarea que Dios les ha
encargado. Otros bien pueden comenzar a seguir a Dios en forma progresiva,
yendo paso por paso, hasta que llega el tiempo cuando la convicción queda firme
y saben a ciencia cierta que Dios les ha dirigido a un ministerio en particular.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 51


La convicción a la que se llega progresivamente es tan cierta como la del que
es llamado dramáticamente, temprano en su vida o al tiempo de su conversión.
Algunos, como Pablo, empiezan con una visión celestial. Otros como Juan Mar-
cos la adquieren con el paso del tiempo. De cualquier manera, el llamado debe
ser claro y debe incluir la convicción interna y la confirmación externa.

Realmente me maravilla la creatividad que Dios tiene para llamar a sus sier-
vos. Los plantadores de iglesias son tan diversos en su experiencia con Dios, así
como lo son sus personalidades. Sin embargo, los plantadores de iglesias necesi-
tan una motivación intrínseca, una motivación que no dependa de fuentes exter-
nas. Este tipo de motivación sólo puede venir del Señor de la mies, que es el que
envía obreros al campo.

V. B. 3. Motivación evangelística

Una de las evidencias del llamado de Dios a plantar iglesias es la motivación


evangelística. El plantar iglesias no es esencialmente un ministerio pastoral. Es
un ministerio de evangelización y de discipulado que tiene como resultado nue-
vas comunidades locales de discípulos, es decir iglesias. Más adelante vamos a
examinar más detalladamente la función del plantador de iglesias y su identidad.
A este nivel, necesitamos enfatizar el hecho de que Dios en el Nuevo Testamento
siempre usó el ministerio de evangelización para establecer nuevas iglesias. Al-
gunas veces la fuente primaria para plantar iglesias era un evangelista itinerante,
como Felipe o el apóstol Pablo. A menudo, de acuerdo con los historiadores de la
Iglesia, Dios usó a testigos laicos, como los del grupo de Chipre y Cirene que ini-
ciaron la iglesia en Antioquia. (Green 1970:173) Bob Logan recomienda que los
plantadores de iglesias inicialmente inviertan el cincuenta por ciento de su tiem-
po evangelizando o dirigiendo esfuerzos evangelizadores. (Logan 1994) Esto no
significa que cada plantador de iglesias tenga que tener el don de evangelismo. El
plantador de iglesias debe estar armado de la convicción de que la gente sin Cris-
to está perdida y con el incontenible deseo de hablar acerca de Él, presentando
así un ejemplo consistente de obediencia personal como testificador.

V. B. 4. La más óptima motivación

La más óptima fuente de motivación es el ferviente deseo de ver que Dios sea
exaltado, por lo que El es y por lo que El ha hecho en Jesucristo.

“El aspecto más crucial en misiones es la centralidad de Dios en la vida de la


iglesia. Si las personas no están asombradas por la grandeza de Dios, ¿cómo po-
drían ser enviadas con el claro mensaje de que ‘Grande es Dios y digno de ser
alabado; y debe ser reverenciado por sobre todos los dioses’? Las misiones no

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 52


son lo primero ni lo último, es Dios. Y estas no son simples palabras.” (Piper
1993: 14).

Piper nos recuerda que la pasión y la fuerza que impulsa la misión deben ser
el conocimiento y la gloria de Dios. Esta debe ser la máxima y eterna meta de
nuestras vidas. Esta meta máxima no debe de ninguna manera, como Piper tam-
bién lo dice, distraernos de la prioridad temporal de establecer comunidades de
discípulos, ya que la mejor manera de glorificar a Dios es obedecerle y levantar
nuevas comunidades de “adoradores fervientes en espíritu”. La prioridad de la
adoración también nos protegerá de tratar la missio Dei como otra búsqueda em-
presarial, basada en el ingenio humano, en la metodología del momento o en la
fortaleza humana de un líder. Orlando Costas ilustra maravillosamente como
nuestro llamado personal (misiones) y nuestro llamado eterno (adoración) ope-
ran juntos.

“La liturgia sin misión es como un río sin una naciente. La misión sin adora-
ción es como un río que no va al mar. Ambas son necesarias. Sin una de las dos,
la otra pierde su vitalidad y su significado. Poniéndolo en otras palabras, la
prueba de una experiencia de adoración vigorosa siempre será la participación
dinámica en la misión. La prueba de la actividad misionera será siempre una
profunda experiencia de adoración.” (Costas 1979: 91)

Debemos preguntarnos a nosotros mismos, ¿por qué queremos contribuir a


la edificación de la iglesia de Jesucristo? ¿Estamos motivados por el amor a nues-
tro Señor y a su iglesia? ¿Nuestro servicio a nuestro Redentor surge como pro-
ducto de una profunda gratitud que produce mi adoración a Él? ¿Estamos plan-
tando el diseño de Dios para la iglesia, o sólo transplantando un modelo humano
que hemos copiado de algún otro lugar? El siguiente módulo nos ayudará a
reflexionar sobre esto y a configurar los esfuerzos para plantar iglesias de manera
que sean adecuados a los terrenos que encontramos en América Latina.

VI. Otras lecturas sugeridas

Orlando E. Costas (1979), La Integridad de Misión – La vida interior y el alcance


de la Iglesia, N.Y.: Harper & Row.
Hesselgrave, David J. (1984) Capitulo 3 Plantar iglesias. Una guía para misio-
neros transculturales. Sao Paolo: Sociedade Religiosa Edicoes Vida Nova.
Sánchez, Daniel R. (2001) Capitulo 1 Fundamento Bíblico en Como sembrar igle-
sias en el Siglo XXI

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 53


CAPÍTULO TRES

La vida y la preparación del


plantador de iglesias
I. Una tarea difícil

I. A. La tremenda diversidad de experiencias del plantador de iglesias

Por muchos años he dado un taller titulado: La vida personal del plantador de
iglesias, en la Escuela de Plantadores de Iglesias de nuestra misión en su reunión
anual. Debo confesar que es una de las tareas más difíciles de la enseñanza.
¿Cómo podría uno posiblemente describir la vida de un plantador de iglesias en
un par de horas, de tal manera que los candidatos a plantadores de iglesias pue-
dan saber qué esperar y cómo prepararse?

¿Qué es lo que las personas descritas a continuación tienen en común: 1) un


maestro de inglés procedente de Norteamérica y que se encuentra en la Universi-
dad de Túnez, 2) una pareja peruana tratando de alcanzar familias en una sec-
ción pobre de la ciudad de Lima, Perú y 3) un evangelista metodista mexicano
que conduce su auto de aldea en aldea como si fuera un pastor itinerante? Todos
ellos son plantadores de iglesias que conozco. Todos ellos están dedicados a traer
hombres y mujeres a Cristo y a reunirlos en familias espirituales. Son plantado-
res de iglesias. Ellos y sus familias están sacrificialmente dedicados a plantar la
Iglesia de Cristo. Aparte de esto, tienen muy poco en común. Las estrategias que
utilizan son distintas. Sus dones y ministerios son muy diferentes. Sus activida-
des diarias son muy diferentes.

El primero que hemos citado, Scott, dedica la mayor parte de su tiempo a la


universidad. Él es un plantador de iglesias bi-vocacional y transcultural traba-
jando en un contexto muy resistente al evangelio, no puede testificar de Cristo, ni
predicar abiertamente.

El segundo es un plantador de iglesias de tipo pastoral, con un área u objetivo


claramente delineado y quien se encuentra estableciendo relaciones, reuniendo a
una congregación local y guiándolos a una libertad y comunidad en Cristo. A esta
persona la sostiene una asociación de iglesias y dedica su tiempo a realizar activi-
dades pastorales como consejería, visitación, enseñanza y predicación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 54


El tercero es un plantador de iglesias apostólico, quien tiene un ministerio
itinerante y quien establece iglesias rurales mediante la capacitación y apoyo de
los líderes locales. Durante la semana, también atiende un pequeño negocio que
le ayuda a financiar su ministerio. En los fines de semana viaja de pueblo en
pueblo junto con su esposa atravesando las encrespadas montañas del Estado de
Hidalgo, México. Esta diversidad se presentó en las ilustraciones anteriores in-
cluyendo varios acercamientos para plantar iglesias y sus roles análogos.

Entonces la pregunta real que se plantea ante una diversidad tan grande es,
¿qué es un plantador de iglesias? El elemento clave que tienen en común es su
llamamiento espiritual y la misión resultante. El Dr. Ben Sawatsky ilustra esta
comunalidad: “Un plantador de iglesias es alguien que ha sido llamado por Dios
y dotado de dones espirituales para dedicar su tiempo y energías a plantar
nuevas congregaciones. El o ella es el catalizador, facilitador y líder de las
nuevas empresas plantadoras de iglesias.” (Sawatsky 1997)

I. B. Las dificultades inherentes a plantar iglesias.

Un fin de semana estuve presente junto con un comité organizador para estable-
cer a un nuevo plantador de iglesias. En cierto momento se emocionó mucho y se
puso a llorar. Expresó a los oyentes que se sentía muy solo y que realmente no
sabía lo que estaba haciendo. Inclusive dibujó en el pizarrón una pequeña y bella
iglesia con su torre y luego la tachó con una gran X. Ese dibujo representaba
aquel sueño suyo que había muerto. Sin embargo, dijo que Dios no le había dado
un nuevo sueño para reemplazar el anterior.

El Sr. Aubrey Malphurs, el autor del libro más extenso y completo que existe
para los plantadores de iglesias norteamericanos, llama a la tarea de plantar igle-
sias “una extenuante pero a la vez emocionante aventura de fe.” (Malphurs 1992)
Otro autor llama la tarea de plantar iglesias en el mundo moderno de la siguiente
manera: “Lograr que una iglesia empiece frente a obstáculos insuperables, dis-
poniendo de recursos limitados y de circunstancias poco comunes.” (Logan
1994) ¿Cómo puede usted preparar a la gente para lo que es desconocido y
humanamente imposible de realizar? La siguiente lista de citas provista por
plantadores de iglesias experimentados, ilustra algunos de los retos que se enca-
ran:
• ¡Es realmente un asunto familiar! Usted no puede poner fuera ni aislar a su
cónyuge ni a los hijos.
• Espere retos en cuanto a la educación de sus hijos.
• Si el esposo no ha aprendido a nutrir amorosamente a su familia ... ¡pro-
blema!
• Usted deberá ser una persona automotivada.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 55


• Usted se preguntará muchas veces “¿Cómo podré lograr que la gente escu-
che el evangelio?”
• La gente tenderá a verlo a usted como un benefactor o como un cuidador,
sin importar el nivel de su desempeño.
• La soledad fue uno de mis más grandes problemas al principio.
• Usted quedará sorprendido sobre cuánto tiempo toma hacer las cosas.
• Usted será empujado fuera de su zona de comodidad.
• La etapa más difícil es reunir al primer núcleo de creyentes.
• Usted deberá ser flexible.
• Usted tendrá que aceptar poder trabajar con todo tipo de carencias, recur-
sos limitados, falta de personal y de colaboradores capacitados, con edifi-
cios inapropiados y equipos inapropiados.

Muchas de estas dificultades surgen de las circunstancias y de la falta de re-


cursos característicos de la situación pionera. En cierta forma, el plantar iglesias
es como empezar un pequeño negocio con la ayuda de voluntarios, cuando el es-
tudio de mercado señala que la mayor parte de la gente no está interesada en su
producto. Los plantadores de iglesias a menudo se sienten como intrusos y mu-
chas veces, hasta se sienten como simples vendedores.

Otro aspecto importante es el reto de ministrar en una situación o cultura


nueva. No toda la plantación de iglesias es transcultural, pero siempre implica
vidas cambiadas. Por lo tanto, los plantadores de iglesias atravesarán por ajustes
personales y familiares, mientras confrontan la tarea más difícil y desafiante del
planeta.

Finalmente, el cambio de roles y funciones es parte integral del plantar igle-


sias. En el modelo de roles reemplazados de Tom Steffen, vimos que el rol prima-
rio cambia del ser aprendiz, a ser evangelista, maestro y luego a ser consejero.
Otra manera de ver los roles cambiantes en el desarrollo de una idea la presenta
Bobb Biehl, fundador del Plan Maestro Internacional (Masterplanning Group
International), en la función de inventario preferencial. (Biehl 1980) El identifica
cinco roles sucesivos en la realización de toda gran tarea:

2.Diseñador/ 4.Desarrollador/
1.Diseñador 3.Desarrollador 5.Gerente
Desarrollador Gerente

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 56


Su tesis es que cada uno de nosotros tiene un rol preferido en el que funcio-
na mejor. Estos roles corresponden a cierta etapa en el desarrollo de un proyecto
como el plantar iglesias. Sin embargo, al plantar iglesias estamos llamados a
cruzar varias etapas y a realizar varios roles durante todo el proceso. Estos roles
cambiantes nos estirarán, causarán que dependamos del Señor, aprendamos y
crezcamos constantemente. Por supuesto, estos roles cambiantes también enfati-
zan la necesidad de tener un gran acercamiento del equipo plantador de iglesia.

Por todas estas razones y por muchas otras, el plantar iglesias es una tarea
compleja y exigente, pero también satisfactoria. Debo agregar que no sólo la ma-
yor parte de las personas sobreviven a la difícil experiencia de plantar iglesias,
sino que algunas de ellas hasta disfrutan y prosperan con la experiencia. Sin
embargo, se requiere cierto tipo de persona. De esto es de lo que va a tratar este
Capítulo. ¿Qué es lo que se requiere para tener un ministerio de plantar iglesias
relativamente exitoso y satisfactorio?

I. C. El factor más importante

El Compañerismo Evangélico Mundial (WEF) en su Comisión de Misiones reuni-


da del 2 al 5 de Octubre de 1995, elaboró un perfil del plantador de iglesias soste-
nido por fe, funcionando a largo plazo y transculturalmente. Los participantes de
esta comisión provenían de iglesias enviadoras y receptoras, de agencias misione-
ras e instituciones de capacitación. Cada uno de los interesados envió seis repre-
sentantes.

La técnica usada para crear el perfil de capacitación del misionero fue adap-
tada del acercamiento utilizado por educadores vocacionales en 1960: Los exper-
tos y empíricos se reunieron en pequeños grupos para producir el perfil y la lista
de habilidades necesarias y requeridas. Este acercamiento busca identificar en
términos precisos las actitudes o cualidades del carácter que necesitan manifes-
tarse, lo que deben ser capaces de hacer (habilidades ministeriales o conductas) y
lo que necesitan saber (conocimientos y convicciones.)

Los participantes se reunieron en pequeños grupos para hacer sus listas y


discutir las cualidades que un plantador de iglesias debería tener. Se realizó tam-
bién una sesión de “lluvia de ideas” para identificar las cualidades más importan-
tes en tres áreas bien amplias: carácter, habilidades y conocimientos. Cada uno
de los grupos trabajó entonces con más detalle en tres de las cualidades requeri-
das. Los resultados recopilados produjeron un perfil conteniendo doscientos
ochenta y tres (283) cualidades requeridas, agrupadas en treinta y
dos (32) secciones. (Taylor 1995)

Este perfil obtenido es una buena herramienta, pero es oportuno hacer una
advertencia. Jesucristo es el plantador máximo de iglesias y nosotros somos sus

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 57


instrumentos. Él puede escoger actuar a través de un instrumento o combinación
de instrumentos de los que Él disponga. En realidad, Él se deleita en utilizar in-
dividuos comunes de manera que Él retenga su gloria y nos recuerda que Él es
quien está edificando SU iglesia. (I Corintios 1:17 – 2:10, 2 Corintios 3:1-6)

Aunque no revisaremos aquí esas 283 cualidades, vamos a señalar algunas


cualidades claves y un núcleo de desempeño, cosas que ayudan en la tarea de
plantar iglesias, entendiendo que Dios puede usar a quien Él quiera, cuando Él
quiera y donde Él quiera para plantar Su iglesia. Dios ha utilizado hombres y
mujeres aún con fuertes limitaciones en el área del conocimiento, del carácter y
de las habilidades. Así que el factor más importante es que el plantador de igle-
sias esté disponible en las manos de Dios, en perfecta relación con Él y compene-
trado con Su propósito.

Liderazgo del plantador de iglesias

Habilidades personales e interpersonales

Habilidades para plantar iglesias

Dimensiones de la vida espiritual

Tal como se ha ilustrado arriba, las dimensiones de la vida espiritual son el


cimiento del liderazgo plantador de iglesias. Por eso es que empezaremos con la
Preparación Espiritual y luego veremos las habilidades propias para plantar igle-
sias, así como las habilidades personales e interpersonales necesarias para la ta-
rea.

II. El equipamiento espiritual para plantar iglesias

¿Quién es suficiente? Pues no somos como muchos que se benefician falsificando


la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios y delante de
Dios, hablamos en Cristo... Esta confianza la tenemos mediante Cristo para con
Dios. No que estemos capacitados para hacer algo por nosotros mismos; al con-
trario, nuestra capacidad proviene de Dios, el cual asimismo nos capacitó para
ser ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu, porque la letra
mata, pero el Espíritu da vida. (2 Corintios 2:16 b -17; 3:4-6)

Mi esposa y yo atesoramos estas palabras en nuestro corazón, en nuestras


mentes y en nuestras cartas de oración, mientras nos dedicábamos a plantar igle-
sias. Para esto “¿Quien es suficiente?” “Nuestra capacidad viene de Dios” Ningu-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 58


na cantidad de estudios, de capacitaciones y de experiencias puede sustituir el
llamado, la dirección y el poder del Espíritu Santo en las vidas de los plantadores
de iglesias.

Plantar iglesias es una tarea espiritual y es una batalla espiritual. Por lo tan-
to exige recursos espirituales y armas espirituales. No existen recursos espiritua-
les y armas espirituales aparte de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo. Esto es
fundamental. Esta es la primera y más importante dimensión en la preparación
de los plantadores de iglesias. Desarrollaremos este concepto en tres partes: 1) El
llamado y el tiempo de Dios, 2) los dones espirituales y 3) una mente espiritual.

II. A. El llamado y el tiempo de Dios

“Ciertamente había, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamen-


to, una clase de trabajo que estaba apartado de las vocaciones comunes y corrien-
tes, era un oficio santo, una función o vocación divina. En la iglesia del Nuevo
Testamento una persona se identificaba por una habilidad específica con una ca-
pacitación que Dios le había dado. Pero también era apartada para esa función
mediante el acuerdo del pueblo de Dios. Había siempre una convicción interna,
una compulsión, había también una validación externa mediante la Iglesia. Por
lo tanto, mediante la evidencia de habilidades, la convicción interna y el endoso
de la Iglesia, el llamado viene a ser sobrenatural, especial y muy diferente de los
oficios ordinarios.” (McQuilkin 1988)

Jesús le dijo a sus discípulos: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os
elegí a vosotros y os he puesto...” (San Juan 15:16) La seguridad de la elección de
Dios para realizar la tarea de Dios, da una tremenda medida de confianza y de
perseverancia. Un plantador de iglesias debe ser capaz de afirmar: “Yo no estoy
aquí por voluntad de los hombres o por la elección de un grupo, sino por la sobe-
rana elección de Dios.” Esto no requiere necesariamente una “visión celestial”
como la que Pablo recibió en forma específica en aquel evento rector de su vida,
pero si se requiere una convicción de la dirección de Dios.

Dios habla a su pueblo de diferentes maneras. Algunas veces la convicción


del llamado viene, desde el principio, de una manera dramática. En otros casos,
la convicción llega en un proceso de estudio de la Escritura, de reflexión y de dis-
cusión con otros. La convicción de la elección de Dios debe estar presente en
cualquier camino que Dios quiera usar para llevarnos adelante. Un plantador de
Iglesias puede decir “yo estoy llamado,” sólo cuando él o ella tengan una firme
convicción de que Dios le ha destinado a un ministerio en particular.

El tiempo correcto de Dios debe ser aceptado de igual manera. El Señor


prepara soberanamente a sus siervos con ladrillos cimentadores y Él los atrae a Sí
mismo. Luego les hace pasar por muchas pruebas y por el crisol del sufrimiento,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 59


como uno de sus más eficaces mentores y maestros. A menudo la preparación
incluye también estudios y el seguimiento de modelos de las funciones claves de
la tarea.

Alguna de estas preparaciones puede realizarse en lugares privados, pero la


mayor parte ocurre mediante las relaciones en el hogar, la iglesia y en el sitio de
trabajo. El plantador de iglesias debe conocer la iglesia, amar a la iglesia y com-
prender a la comunidad de la iglesia. El trabajador o el plantador no deberá ser
enviado hasta que el tiempo sea adecuado y luego que se comprueben sus rela-
ciones con la iglesia local.

Dios establece requerimientos de servicio en la Iglesia. Un plantador de


iglesias no es la excepción. Si uno no tiene todavía estos requerimientos bíblicos
de liderazgo, no es el tiempo apropiado para que sea un plantador de iglesias. De
igual manera, los miembros del equipo deben demostrar las cualidades de un
diácono o diaconisa. Si esto no es así, es mejor esperar.

II. B. Dones espirituales

Muy a menudo los dones espirituales se presentan como algo que Dios nos da pa-
ra ayudarnos a ser útiles, productivos y satisfactorios en el cuerpo de Cristo.
Cuando Dios llamó a Saulo de Tarso, le dijo a Ananías “Ve, porque instrumento
escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de reyes y
de los hijos de Israel, porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi
nombre.” (Hechos 9:15) Los dones que Pablo tenía de apostolado, de evangeliza-
ción y predicación le acarrearon rechazo, desilusión, cárceles y gran sufrimiento.
La única satisfacción que él recibió fue el ver el nombre de Cristo proclamado y
adorado en más y más tierras, lenguas y naciones.

Esa debe ser la pasión y ambición del plantador de iglesias. ¿Qué dones es-
pirituales le han sido otorgados a usted para que lleve el nombre de Jesús a nue-
vos lugares y se establezcan nuevas familias espirituales?

Esto puede variar. Pablo fue del tipo colocador de cimientos. Tenía el don
apostólico (Gálatas 1:1-9), pero también era un evangelizador, un predicador elo-
cuente y persuasivo. (Hechos 13:16-48; 14:1-2; 14:21; 16:31-32; 17:11-12; 17:22-
31; 18:4; 19:8-9). Estos son los dones mayormente asociados con la primera eta-
pa de plantar iglesias.

Pedro también tenía el don de la evangelización y la predicación. (Hechos 2)


En realidad, las obras pioneras de Pedro y Pablo se describen en forma paralela
en el libro de Los Hechos, donde se relata lo que Pedro hizo entre los judíos y Pa-
blo entre los gentiles. Los dos tenían dones de sanidad y de milagros. A través de
esas señales Dios autenticaba la predicación del evangelio.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 60


Priscila y Aquila eran ayudantes en la tarea de plantar iglesias, tenían el don
de la hospitalidad (I Corintios 16:9, Hechos 18:3,26), probablemente el don de
ayuda (o servicio) (Hechos 18:3,18) y muy ciertamente tenían los dones de ense-
ñanza y de alentar a otros. (Hechos 18:26-27). Ellos realizaron la tarea de evan-
gelización, pero tenían más características del “perfil de un equipador”.

Timoteo sirvió como un miembro del equipo de Pablo en algunos de sus via-
jes para plantar iglesias. Permaneció con el nuevo grupo en Berea, mientras Pa-
blo siguió su camino hacia Atenas. (Hechos 17:14) Más adelante, fue utilizado
para fortalecer la fe de los creyentes tesalonicenses y para animarlos a resistir la
persecución. (I Tesalonicenses 3:1-3) Ayudó a Pablo a evangelizar en Corinto
(Hechos 18:5, 2 Corintios 11:9), posiblemente tenía un don pastoral y fue usado
por Dios para desarrollar las iglesias en Corinto y Éfeso. Él presentaba el “perfil
del que riega la semilla con agua.”

Bernabé fue un evangelista junto con Pablo. Su don más dominante parece
ser el de alentar (Hechos 4:36-37), se acercaba a otros y llamaba a hombres jóve-
nes a su lado para iniciarlos en el ministerio (Hechos 11:25-26.) Es el mejor mo-
delo que tenemos de un mentor en el Nuevo Testamento, era un constructor na-
tural de puentes entre las personas y un verdadero diplomático cristiano.
(Hechos 15:1-4,12,22-35) Es evidente que se sentía preocupado por ver la conso-
lidación de los creyentes y de las iglesias. Después de que se separó de Pablo, se
dedicó a consolidar la iglesia recién plantada en Chipre y continuó atendiendo la
formación espiritual de Juan Marcos (Hechos 15:39)

Tito ayudó a Pablo en la evangelización de Creta, se quedó para fortalecer la


iglesia y para escoger Ancianos. (Tito 1:5) Más adelante se dedicó a la tarea pio-
nera en Dalmacia, aún sin Pablo (2 Timoteo 4:10). Es difícil establecer con certe-
za cuáles eran sus dones, pero ciertamente debe haber tenido los dones de lide-
razgo y administración. Inició la recaudación de fondos en Corinto y luego la
completó (2 Corintios 8:6,16-24). Fue más que un simple mensajero, actuó
“muy solícito, por su propia voluntad.” (vs. 17) Más adelante se le dio una de las
tareas más difíciles: restaurar el orden en la iglesia de Creta, una iglesia testaruda
e independiente (Tito 1:5-16)

De lo que podemos decir, Epafras plantó las dos iglesias en Colosas, Hierá-
polis y Laodicea, probablemente como una obra de extensión bajo Éfeso (Colo-
senses 1:7; 4:12) Ya que Pablo no viajó con él, Epafras debe haber sido un buen
evangelizador. Sin embargo, el don que surge en su vida es el don de la fe en la
oración. Luchó en oración para que los creyentes pudieran estar firmes en el Se-
ñor (Colosenses 4:12). Más adelante ayudó a Pablo durante su tiempo en prisión
y aún fue hecho prisionero con Pablo en Roma.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 61


Podemos ver en todos estos ejemplos que Dios usa personas con una varie-
dad de dones espirituales. Una observación sería hacer notar tres categorías de
dones: dones de fundar iglesias, de regar las nuevas plantas y de ayuda. Cada
grupo es importante en la tarea de plantar iglesias y cada una requiere diferentes
dones, tal como se ilustra en el siguiente cuadro:

Tipo Plantador de Dones espirituales Ejemplos Bíblicos


Iglesias
Cimentador, funda- Apostólico, (don transcultural), evange- Pedro, Pablo, Epafras,
lismo, predicación, liderazgo, animar
dor Bernabé
con exhortación, etc.

Regador Enseñanza, administración y animar en Timoteo, Tito, Apolo


la fe, etc.

Asistente Ayuda, hospitalidad, animar por servi- Priscila y Aquila


cio

Es necesario hacer dos comentarios aquí. Primero, Dios usa una variedad
de dones para plantar su Iglesia y luego utiliza muchos otros dones para edificar-
la. En segundo lugar, no todos los dones son de igual importancia para plantar
iglesias. La constelación de dones que aparecen anotados a continuación son
particularmente apropiados para la etapa inicial de poner los cimientos. Usted
puede encontrar una descripción de estos dones y su aplicación para plantar igle-
sias, en el artículo del Dr. Ben Sawastky, Lo que se requiere para ser un planta-
dor de iglesias.

Apostólico Evangelismo

Enseñanza/ Liderazgo
Predicación

II. C. Dimensiones espirituales de la vida de Cristo

La vida de Jesús nos ofrece importantes lecciones espirituales sobre la tarea de


plantar iglesias. El Señor Jesucristo empezó la Iglesia Universal seleccionando
apóstoles, viviendo entre ellos y enviándolos como sus embajadores. Él murió y
resucitó por la Iglesia. Él ascendió al Padre y envió al Espíritu Santo para que

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 62


morara y llenara de poder a la Iglesia. Él está edificando su Iglesia hoy día de
maneras que no podemos comprender del todo. Él es nuestro máximo modelo.
A continuación incluimos algunas de las formas en que un plantador de iglesias
debe reflejar a Cristo. En esta sección voy a sugerir diez características de Jesús
que se aplican a los plantadores de iglesias pero, por supuesto, hay muchas más.
Al leer este material, piense también en otras personas que vendrán a proveer un
cimiento espiritual a nuestros esfuerzos de plantar iglesias.

II. C 1. Una planificación sumisa, sujeta a Su soberanía

El Señor Jesucristo aceptó su puesto como el Cordero de Dios. Él dijo: “Pero no


se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Al igual que Jesús, el plantador
de iglesias busca y acepta la voluntad del Padre y siempre procura alinearse con
ella. Debe aceptar su función como un “sembrador de la semilla”, esperando di-
ferentes y, a veces, hasta desalentadores resultados. Es un socio de Dios; él sólo
planta la semilla. Dios es el responsable del crecimiento (San Mateo 13, I Corin-
tios 13)

II. C. 2. Con los ojos del Reino.

El Señor Jesucristo vivió para el Reino de Dios. El plantador de iglesias también


debe tener los ojos del Reino. El Señor Jesucristo rehusó aceptar éxitos inmedia-
tos y el reconocimiento de los demás, por la obediencia a su misión. Él tenía una
completa determinación y nunca se desvió de ella. De igual manera, el plantador
de iglesias va a estar tentado a reemplazar la misión de Dios con otras tareas
buenas y dignas, pero debe de mantenerse fiel a su misión si es que tiene los ojos
del Reino y la mente de Cristo. (San Mateo 4, Filipenses 2)

II. C. 3. Haciendo discípulos con confianza

El Señor Jesucristo creyó firmemente que el Padre había escogido a algunos para
ser discípulos y que los atraería a sí mismo. (San Juan 16:8 y 6:44) Luego se de-
dicó completamente a formar los discípulos. De igual manera, el plantador de
iglesias cree que Dios ha llamado a algunos a ser discípulos y los debe buscar.
Debe estar entregado a discipularlos, en respuesta al mandato de la Gran Comi-
sión ( San Mateo 28:18-20) y debe tener plena confianza en la soberana elección
de Dios y en el llamado que Él le hará a los discípulos. Él es el Dueño de la obra y
es el único que puede hacer una elección correcta.

II. C. 4. Servicio sacrificial

El Señor Jesús amó a la Iglesia y se dio a sí mismo por ella. Jesús fue el siervo
sacrificial. Él les lavó los pies a los discípulos aún antes de derramar su sangre
por ellos. El plantador de iglesias deberá también dedicarse sacrificialmente para

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 63


lograr que las iglesias sean establecidas. El plantar iglesias no es una profesión u
oficio, es una vocación de seguir los pasos del Señor (San Juan 13)

II. C. 5. Multiplicación mediante el equipamiento

El Señor Jesucristo equipó a los apóstoles para hacer la tarea del ministerio. El
predicó y demostró los valores del reino de Dios, el orden del mundo según Dios
y luego envió a los apóstoles a multiplicar su ministerio. De igual manera el plan-
tador de iglesias deberá multiplicarse en otros al equipar a los santos para la obra
del ministerio. Deberá cooperar con Cristo, quien distribuye los dones dentro de
la iglesia, ayudando a todos los miembros a ser ministros de acuerdo con su lla-
mado y sus dones personales. Él deberá cultivar y practicar el lema “todo miem-
bro un ministro” dentro de la Iglesia. (Efesios 4)

II. C. 6. Poder espiritual

El Señor Jesucristo dependía de Dios. Nunca hizo cosas basado en su propio po-
der. (Zacarías 4:6b). El Espíritu Santo es el que convence al mundo y atrae a la
gente a Jesús. (San Juan 16:8 y 6:44). El Espíritu usa la Palabra de Dios en el
proceso de “enseñar, reprender, corregir, y capacitar” (2 Timoteo 3:16-17). El
plantador de iglesias deberá practicar también una dependencia activa en el Espí-
ritu Santo, al darse cuenta que sin Cristo no podrá hacer nada (San Juan 15). Por
la razón de que comprende quien es el que produce el cambio espiritual, deberá
estar menos ansioso de su propio desempeño personal, de los resultados visibles
y de las opiniones de otros a su alrededor.

II. C. 7. Vida de fe y oración

El Señor Jesucristo tenía una relación de fe con el Padre. El se apartaba para pa-
sar tiempo con su Padre. Él moraba en el Padre y confiaba en Él para la provisión
de cada necesidad. El plantador de iglesias es también una persona de fe y ora-
ción. Él deberá tener una fe inquebrantable en que Dios edificará su Iglesia y que
Él lo utilizará en el proceso (Mateo 16:18.). Depende de Dios para la satisfacción
de todas sus necesidades y para las necesidades de su familia y de su equipo (Ma-
teo 6-8, Filipenses 4:19). Esta sólida fe surge de una vida entregada y de un ca-
minar con Dios, enmarcado dentro la santidad y la humildad. (I Juan 1: 1-9, San
Juan 15).

II. C. 8. Un oportunista para el Reino

El plantar iglesias es esencialmente recuperar el territorio capturado por el ene-


migo (San Mateo16:18). Jesús destruyó las obras del diablo y sanó a muchos que
estaban bajo su dominio (Hechos 10:38.). El plantador de iglesias es agresivo en
su fe. Como tiene los ojos del Reino, esto provoca que él desarrolle planes auda-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 64


ces y atrevidos como lo hizo Nehemías (Nehemías 2:4-5). Se lanza a la batalla
con plena confianza en que la victoria está cercana mediante el poder del Espíritu
y de la Palabra (Efesios 6, Hebreos 4:12). Él sabe como colocarse toda la armadu-
ra de Dios y mantenerse firme contra el enemigo (Efesios 6).

II. C. 9. El se mueve con gracia entre la gente.

El Señor Jesucristo comunicó la gracia a todas las razas, a todas las clases sociales
y a ambos géneros. Él retó al rico y al miserable. Nunca tuvo favoritismos. No se
fijaba en la apariencia externa, sino en el interior de cada persona. Le ministró a
la mujer cananita (Mateo 15), al endemoniado (Mateo 17), a la mujer samaritana
(Juan 4), a Zaqueo (Lucas 19), a la mujer adúltera (Juan 8), a un ciego (Juan 9), a
los niños pequeños (Mateo 19) y al ladrón en la cruz (Mateo 27). De igual mane-
ra, el plantador de iglesias es una persona cautivada por la gracia de Dios y que
comunica esa gracia a todos. Aunque puede ser llamado a un grupo en particular,
así como Jesús fue llamado a los judíos primero, el plantador de iglesias debe ser
inclusivo y abierto para brindar las buenas nuevas a todos los que oigan (discur-
so de Pedro en Hechos 10).

II. C. 10. Dirige sirviendo y sirve dirigiendo

El Señor Jesucristo no fue seguidor de nadie, excepto de Su Padre. Fue un inicia-


dor, un agente de cambio, un líder. Transformó al mundo entero. Pero sin em-
bargo, fue un siervo de todos. El plantador de iglesias refleja a su Salvador y Se-
ñor. Él no se abstiene del liderazgo, sino que lo ejercita por causa de la Iglesia. (1
Pedro 5:1-4; Filipenses 4:1-11.).

Otras dimensiones espirituales del plantar iglesias


Mucho más pudiera decirse acerca de Jesús como modelo para los
plantadores de iglesias. Ahora yo quisiera invitarle a que lea en el Evange-
lio de Mateo o en el de Lucas y que extraiga de esa lectura otros principios
que surgen del ejemplo que dio Jesús en su ministerio y que son importan-
tes como un fundamento en la tarea de plantar iglesias. Anote abajo las
referencias bíblicas y un párrafo breve que explique el principio encontra-
do, así como un título sugerido:
1.
2.
3.
4.
5.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 65


Anteriormente habíamos explicado lo que ocurrió en el Congreso del
Compañerismo de Evangelismo Mundial en su sesión de 1995, procurando
responder la pregunta “¿Qué clase de persona es necesaria para plantar iglesias
en un entorno transcultural?” Este Congreso produjo un perfil escrito citando
más de doscientas cualidades (Taylor 1995.) Este perfil podría parecerle
aplastante al candidato para plantar iglesias. En vez de usarlo como la base de
referencia para esta sección, vamos a usar aquí un estudio doctoral que ayuda a
establecer las prioridades de esas aptitudes medulares sugeridas.

III. A. Aptitudes medulares según los plantadores de Iglesias

J. Allen Thompson realizó un estudio doctoral (1995) del grupo que conoce más
acerca de plantar iglesias, los que están trabajando en la fundación de una iglesia.
Les preguntó: De acuerdo con su propia experiencia, ¿cuál es el conjunto de apti-
tudes medulares que se requieren para plantar iglesias? También realizó una en-
cuesta entre los líderes de los centros de evaluación, las personas que escudriñan
y seleccionan a los candidatos para plantar iglesias y los que hacen la recomenda-
ción acerca de su área y sitio de trabajo.

El estudio identificó veintiún cualidades claves, agrupadas en tres categorías:


dimensiones de vida espiritual, habilidades propias de plantar iglesias y rasgos de
vida personal e interpersonal. Estas veintiuna cualidades aparecen anotadas a
continuación en orden de importancia, según como las observaron los plantado-
res de iglesias y los evaluadores.

1. Una persona de oración *

2. Espiritualidad * 12. Posee filosofía para el ministerio

2. Liderazgo 13. Es concienzudo

4. Integridad 14. Reconoce sus limitaciones

5. Disciplinas espirituales 15. Es flexible

6. Afirma el llamado de Dios 16. Hace discípulos

7. Hace evangelismo 17. Es elástico, adaptable

8. Dedicado a su familia 18. Es amable

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 66


9. Carácter santo, íntegro 19. Tiene un saludable concepto de sí
mismo

10. Posee habilidades para plantar 20. Es sensible, perceptivo


iglesias

11. Buen predicador 21. Es dinámico

* Estas cualidades están calificadas con 4.45 puntos en una escala máxima de 5.

He enfatizado la vida de oración del plantador de iglesias, porque fue lo pri-


mero que apareció en varios de los estudios que he visto. En el estudio de Grady
y Kendall encontré que la oración es el factor número uno para plantar iglesias
con eficacia. “Los plantadores de iglesias más eficaces son aquellos que dedican
más tiempo a la oración.” (Grady 1992.)

Usted va a encontrar ese artículo particularmente útil. ¿Qué otros paralelos


ve usted en los descubrimientos de Thompson y Grady respecto de las cualidades
de los plantadores de iglesias y la eficacia en la realización de su trabajo?

Por favor observe en el diagrama que hemos presentado, que las primeras
nueve cualidades tienen que ver con el carácter, la vida espiritual y la vida fami-
liar, o sea las cualidades bíblicas de un anciano. Debemos preguntarnos enton-
ces, ¿han servido nuestros plantadores de iglesias y nuestros candidatos a plantar
iglesias como ancianos en sus respectivas iglesias? Si no es así, ¿por qué?

Las siguientes cualidades tienen que ver con las habilidades propias de plan-
tar iglesias. Esto es algo que no está plenamente definido. El liderazgo, la evan-
gelización, la predicación y el discipulado se mencionan por separado. Otros es-
tudios indican que también son necesarias las cualidades de enseñanza y equi-
pamiento. (Sawastky 1991.) Grady y Kendall (1992) encontraron que los planta-
dores de iglesias eficaces tenían las siguientes habilidades.

1. Tienen la capacidad de producir credibilidad y confianza, mediante la sa-


tisfacción de necesidades sociales y las relaciones estrechas con los líderes
de la comunidad.
2. Realizan esfuerzos evangelísticos más amplios y son flexibles en su uso.
3. Pueden identificar y trabajar con la gente más abierta y receptiva.
4. Son capaces de incorporar rápidamente a los nuevos convertidos en algún
ministerio y en evangelismo.

Una de las aptitudes medulares de los plantadores de iglesias es que puedan


desarrollar una filosofía de ministerio. Esto significa que tienen un claro concep-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 67


to de los valores del ministerio y de las prioridades, además de tener la capacidad
para relacionarlos bien. Esto es fundamental en el liderazgo y en la formación
del equipo. Esto enfatiza la necesidad de seleccionar un líder plantador de igle-
sias que tenga experiencia relacional y convicciones firmes. El líder quizás no
tenga una personalidad muy dinámica o grandes habilidades relacionales, pero
debe tener un liderazgo reconocido y una filosofía coherente de ministerio.

El cuadro que aparece a continuación agrupa estas cualidades en tres catego-


rías: dimensiones de la vida espiritual, habilidades para plantar iglesias y rasgos
personales e interpersonales.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 68


Persona de oración (1) * Liderazgo para plantar iglesias
Espiritualidad (2) *

Integridad (2)

Disciplinas espirituales (4)

Afirmación del llamado de Dios (6) Dimensiones de la


vida espiritual
Dedicado a su familia (8)

Carácter santo (9)

Reconoce sus limitaciones (14)

Liderazgo (3)

Evangelismo (7)

Habilidades para plantar iglesias (11)

Predicación (11)
Habilidades para
Filosofía de ministerio (12) plantar iglesias

Habilidad para discipular (16)

Concienzudo (15)

Flexible (15)

Elástico, adaptable (17)

Amable (18)
Habilidades
Imagen personal saludable (19)
personales e
interpersonales
Sensible (20)

Dinámico (21)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 69


No todas las habilidades son iguales en importancia. Vimos anteriormente
que el factor clave era nuestro andar con Dios. Las dimensiones de la vida espiri-
tual son los tres requisitos que deben ser evidentes antes de que alguien sea en-
viado a un lugar para plantar iglesias.

Las habilidades para plantar iglesias son también importantes, pero puede
ser que no se desarrollen plenamente antes de que se le asigne a la persona a su
tarea plantadora de iglesias. Aquellos que se dedican a evaluar el trabajo de plan-
tar iglesias, buscan en los candidatos una experiencia previa de ministerio que
muestre aptitudes para plantar iglesias. Con adecuada dirección y estudio bíbli-
co, un hombre de negocios que ha tenido éxito en empezar su propio negocio, que
tiene dones de evangelismo y sabe cómo entrenar a otros, puede ser un plantador
de iglesias más eficaz que un pastor formado en un seminario.

Los evaluadores preguntan sobre conductas específicas del pasado, sabiendo


que la conducta pasada es el mejor indicador de la conducta futura. “Por sus fru-
tos los conoceréis.” (Mateo 7:16-20) Las siguientes experiencias son indicadores
positivos que hay que buscar en los candidatos:

* Liderazgo visionario * Destrezas para equipar a otros

* Iniciador, automotivado * Habilidades para formar equipos

* Destrezas de comunicación * Desarrollo del liderazgo

* Destrezas evangelísticas * Aprendizaje sobre la marcha

* Enseñanza y discipulado * Síntesis y asimilación

Finalmente, la tercera categoría esta constituida por los rasgos personales e


interpersonales. Esto es diferente al carácter de una persona. La personalidad
no reviste valor moral, el carácter si lo reviste. No hay un perfil de personalidad
ideal y universal para el plantador de iglesias. La meta aquí es que se logre el
mejor “posicionamiento,” o sea, encontrar la persona correcta para el sitio co-
rrecto. Algunos rasgos de personalidad como lo son la flexibilidad, la persisten-
cia, la elasticidad y la adaptabilidad son de mucha ayuda y aún, indispensables
en todas las situaciones de plantar iglesias.

III. B. Aptitudes medulares para el entorno de la América Latina

Las entrevistas realizadas para la preparación de este curso indican que las apti-
tudes medulares que hemos enumerado arriba, también se aplican a la tarea de

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 70


plantar iglesias en América Latina. Sin embargo, algunas deben ser acentuadas
y otras deben ser agregadas.

Cuando preguntamos cuáles son las destrezas de un plantador de iglesias,


una persona escribió: ¡EVANGELISMO, EVANGELISMO, Y EVANGELISMO!
Otro más dijo: “Debe ser primariamente un evangelista para poder presentar el
mensaje del evangelio de una manera inteligente y relevante a todo tipo de au-
diencias (popular, intelectual, etc.)” El plantar iglesias en la América Latina
debe descansar muy fuertemente en el crecimiento por conversiones. En algu-
nos países, un plantador de iglesias puede descansar en la predicación y en su
habilidad de convocar personas para establecer un grupo inicial. En la América
Latina un plantador de iglesias pionero deberá ser un evangelista.

El plantador de iglesias deberá tener un carácter y actitudes igualmente bí-


blicas, debe ser un modelo de integridad, realismo, fe, dependencia en Dios y de
la oración. Deberá saber jugar bien en grupo, ser un formador de equipo y no
un líder autocrático y controlador.

En México, por ejemplo, muchos plantadores de iglesias son evangelistas


que no tienen una educación bíblica formal. El Sr. Germán Célis, ex-presidente
de la Federación Mexicana de Iglesias Evangélicas Libres, cree que el plantador
de iglesias mexicano debe:

1) Ser un buen comunicador


2) Tener un conocimiento bíblico profundo
3) Amar a la gente y demostrarlo

Otro factor que hay que tomar en consideración es que la mayor parte de los
cristianos, son cristianos de primera generación. Esto significa que todo se les
tiene que enseñar. Usted no puede dar por hecho que la gente conoce las histo-
rias bíblicas, la doctrina básica y las normas cristianas. Todos los plantadores
de iglesias deberán ser maestros y discipuladores, pero el plantador de iglesias
latinoamericano deberá estar aún dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo en las
vidas de su grupo medular y equiparlos para discipular a otros.

Los valores bíblicos y la visión bíblica del mundo deben ser modelados y
comunicados consistentemente. Otro entrevistado enfatizó la importancia de la
hospitalidad en la tarea de plantar iglesias. La hospitalidad es una manera de
modelar los valores familiares cristianos. Después de la vida familiar, una de las
cosas que más hay que inculcar en la nueva iglesia plantada es la mayordomía
de la vida, de las pertenencias y las posesiones. Cuando preguntamos por qué
los plantadores de iglesias más a menudo fracasan en la América Latina. Se nos
dijo que la falta de capacitación y la falta de recursos financieros son mayor-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 71


mente los responsables. Algunos comentarios a este respecto son particular-
mente interesantes:

“La falta de preparación bíblica y teológica conduce a limitaciones de lide-


razgo. Las personas que escuchan, no se sienten satisfechas y se van. Otros fac-
tores son la falta de estructura financiera y las controversias sobre estilos de li-
derazgo.”

“Muchos improvisan, tienen buenas intenciones pero carecen de prepara-


ción. No conocen los elementos básicos para plantar iglesias ni el contexto. Ge-
neralmente tratan de copiar un modelo visto en otra parte.”

Finalmente, los plantadores de iglesias van a necesitar destrezas transcultu-


rales, algunos más que otros. Esto se aplica no solo a los transculturales que
vienen a trabajar a América Latina, sino también a los mismos latinoamericanos
que van a trabajar en áreas tribales o en situaciones urbanas multiculturales.
“El plantador de iglesias deberá estar capacitado para hacer la exégesis de una
comunidad y en utilizar la observación participativa.” “Debe ser sensible res-
pecto a los asuntos económicos y a las disparidades... y debe ser capaz de bajar
al nivel donde se encuentra la gente para alcanzarlos y gradualmente levantarlos
a su nivel.”

IV. Las convicciones del plantador de iglesias

La eclesiología y la soteriología son especialmente importantes en América La-


tina, porque estas dos doctrinas, más que cualquier otra, separa a los católico
romanos de los evangélicos. Muchos de los que vienen a Cristo rechazan las en-
señanzas no bíblicas, pero generalmente no se les ofrece una nueva visión cris-
tiana del mundo que tome su lugar. Por lo tanto, sucede que sólo reemplazan
una forma de legalismo y ritualismo, por otra.

La misionología es también un asunto crítico para los plantadores de igle-


sias, debido a la necesidad que hay de una mayor claridad en la definición de su
ministerio, a la luz de necesidades avasalladoras y muy diversas.

III. A. Soteriología: Las doctrinas de la gracia

Las doctrinas de la gracia deben penetrar en la mente y el corazón. Esto empie-


za con la soberanía de Dios, el pecado y la total separación de Dios. El hombre
es incapaz de contribuir con nada para su salvación. La obra de Cristo en la cruz
y su resurrección constituyen la única y total provisión de Dios. Es necesario,
un estudio exhaustivo de los capítulos claves de la Biblia, tales como Génesis 1-
3, Romanos 1-8, Gálatas 1-5, Efesios 1-3 para establecer una visión del mundo
basado en la gracia.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 72


La falta de convicción (las convicciones equivocadas en esta área pueden so-
cavar completamente el ministerio de plantar iglesias). Ya que el plantador de
iglesias es en primer lugar y antes que todo, un evangelista, tendrá que presen-
tar el evangelio claramente en un lenguaje y, aún con modismos, que la gente
pueda comprender en la búsqueda de una respuesta. El mensaje debe ser claro
y completo o, de lo contrario habrá, profesiones de fe, pero pocas conversiones
verdaderas. Deberá estar convencido y persuadido de la condición perdida de la
gente sin Cristo. De no ser así, perderá su pasión y correrá el riesgo de desviarse
hacia tareas que le resulten más cómodos.

IV. B. Eclesiología: La esencia de la comunidad de la Iglesia

Todos los plantadores de iglesias deberán ser capaces de describir lo que la Bi-
blia dice con respecto a la naturaleza, función y misión de la Iglesia. El planta-
dor de iglesias debe comprender la prioridad de la iglesia en el plan de Dios y
tener la habilidad de separar los aspectos bíblicos esenciales de los no esenciales
con respecto a la configuración de la iglesia. Si este no es el caso, tratará de re-
producir las formas culturales, en vez de las funciones del Nuevo Testamento.
Siendo así, estaría mal capacitado para diseñar la constitución, reglamento y
normas de la iglesia y se sentiría inadecuado e impaciente cuando le toque dise-
ñar las estructuras de la iglesia.

Muchos debates se centran alrededor de esta pregunta: ¿Qué es lo que cons-


tituye una iglesia? Algunas de las Iglesias Evangélicas Libres de América Latina
distinguen entre una misión, una iglesia y una iglesia reconocida. Existen re-
quisitos eclesiásticos y legales que hay que cumplir para lograr el reconocimien-
to de una iglesia. La teología de la iglesia ya ha sido tratada en el Módulo Uno.
El plantador de iglesias deberá tener una definición simple y concisa para poder
planificar y dirigir el desarrollo de las iglesias.

En muchos países musulmanes, las iglesias solo pueden reunirse en hogares


particulares y deben cambiar constantemente de lugar y de fecha de reunión,
para evitar ser capturados por las autoridades locales. Ya que los creyentes no
se pueden dar a conocer ni inscribirse legalmente, ni tampoco pueden tener
reuniones públicas, entonces ¿cuándo es que un grupo de creyentes se convierte
en iglesia? Un plantador de iglesias en Uzbekistán respondió de la siguiente
manera: “Es cuando una comunidad de creyentes empieza a vivir y experimen-
tar un compromiso común de llegar a ser una iglesia como la que Dios quiere y
hacer lo que Dios desea.” Esto incluye las funciones que se encuentran en
Hechos 4:42, el bautismo y la Cena del Señor. ¿Cuál es su propia definición
práctica de lo que constituye una iglesia?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 73


Los plantadores de iglesias en América Latina deben tener también un con-
cepto firme de las enseñanzas del Nuevo Testamento con respecto al gobierno
interno de la iglesia y del liderazgo de la misma, para poder responder a la si-
guiente pregunta: “¿A quién pertenece el ministerio? Muchos responden: “A la
iglesia local y a todos los que integran la iglesia local,” pero viven como si el mi-
nisterio perteneciera a un grupito de privilegiados selectos en el liderazgo. Los
plantadores de iglesias no solo deben creer en el sacerdocio universal del cre-
yente y en el ministerio universal de todos los creyentes, sino que deberán edifi-
car la iglesia sobre esas convicciones. Esto motivará grandemente su trabajo de
discipulado y su ministerio de equipamiento de muchos otros.

IV. C. Misionología: La misión singular del plantador de iglesias

Las convicciones en el área de la misionología son igualmente importantes. Al-


guien dijo: “Lo más importante es mantener lo más importante siendo lo más
importante.”

¿Cuál es la misión de la iglesia? ¿Cuál es la misión del plantador de iglesias


y de qué manera las dos se diferencian? Nuestro estudio de los fundamentos
teológicos indica que la misión de la iglesia es mucho más amplia que la misión
del plantador de iglesias.

Si el plantador de iglesias toma la tarea del liderazgo pastoral de la iglesia,


estará bombardeado continuamente con presiones y necesidades. Va a quedar
atrapado con tantas actividades y programas de la iglesia, tales como visitas
pastorales, ministerio de compasión, eventos de la comunidad, funciones de la
iglesia, administración, consejería y muchos más que no podrá continuar con
las de afuera de la iglesia. Todos andarán buscando al plantador de iglesias, ex-
cepto el 95% de aquellos que no han sido alcanzados. No pasa mucho tiempo
hasta que una iglesia recién plantada ocupe el 95% de su tiempo y de sus recur-
sos en los que ya están en la iglesia y que no tienen tiempo para relacionarse con
el 95% de alrededor que ni siquiera han oído el evangelio.

¿Cuáles son las preocupaciones misionológicas de especial relevancia para


el plantador de iglesias en la América Latina? Identificaremos algunas y des-
arrollaremos otras en el Módulo final: “Aspectos críticos al plantar iglesias en
América Latina.” A continuación aparecen algunos aspectos que fueron men-
cionadas por los entrevistados que tenían experiencia en plantar iglesias en
América Latina:

• La necesidad de cooperar y colaborar con otros cristianos. “Por


ejemplo en Lima, Perú, existen cuatro instituciones teológicas que lu-
chan por sobrevivir. ¿Por qué no trabajar juntas?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 74


• Una visión bíblica acerca de las etnias, razas, clases sociales y el mul-
ticulturalismo.
• Convicciones bíblicas con respecto a la dignidad de la vida humana,
la justicia social y la pobreza.
• Una visión cultural de la economía y de la planificación económica
versus la mayordomía bíblica.
• Características que distinguen la cultura y el lugar; la historia del
área local.
• Dinámica de los grupos en América Latina, comunicaciones, lideraz-
go y estructura organizacional.
• Crecimiento de la iglesia y de los movimientos de iglesias en América
Latina.
• Filosofías existentes - en particular el marxismo/leninismo, Teología
de la Liberación, existencialismo y postmodernismo.
• La distribución geográfica, religiosa y política
• La comprensión cultural de las sectas, los grupos internos y externos
y lo que se considere nocivo a la comunidad.
• Catolicismo Romano clásico y moderno - los efectos de las raíces ca-
tólicas en la visión de lo que es la iglesia, el liderazgo, el papel de los
creyentes y los roles familiares.
• La misión de la iglesia con respecto a la sociedad (SIDA, etc.); el ais-
lamiento y marginación de la iglesia.
• Asuntos legales de la iglesia

V. La experiencia y capacitación del plantador de iglesias

V. A. Equipando plantadores de iglesias

El reto que enfrentan los grupos y asociaciones de iglesias en América Latina es


el poder desarrollar un programa para equipar a los plantadores de iglesias. Es-
ta clase de programa de capacitación debe ser preparado alrededor de tres con-
ceptos:

1. planes para plantar iglesias y las necesidades personales (Módulo 4),


2. el perfil necesario del tipo de plantador de iglesia que se desea (Módulo 6)
3. las experiencias necesarias para evaluar y preparar plantadores de iglesias.
4. No sería lógico preparar a un piloto aviador solamente en un salón de cla-
ses. Los aviadores reciben información teórica y técnica y luego se suben a
un avión en compañía de un piloto experimentado. Las ideas con respecto a
la “capacitación sobre la marcha” y “mentoría” (llamado hoy también
“coaching” en varios círculos), deben encontrar cabida en la preparación de
los plantadores de iglesia

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 75


V. A. 1. Bases bíblicas

¿Cuáles son las bases bíblicas para este acercamiento? En Efesios 4:13 tenemos
uno de los más hermosos pasajes con respecto a la preparación de los hijos de
Dios para el servicio. La expresión “equipando” (katartismos) a los santos se
usa allí. En este pasaje la idea es que Cristo dotó a algunos en la iglesia con do-
nes, para que pudieran “equipar a los santos para el servicio, mediante la capa-
citación y la disciplina.” (Bauer Arndt y Gingrich 1952: 409).

Muchos conceptos bíblicos se combinan para ayudarnos a comprender la


importante función del desarrollo del liderazgo. Una palabra en griego de parti-
cular importancia y ayuda es la palabra katartizdo, que se traduce como “equi-
par”, “preparar” o más bien “remendar” (como si fueran redes rotas) (Elliston
1993:4). Se usa también para dar a entender la capacitación de un discípulo
(Lucas 6:40), para suplir lo que hace falta (en la fe de uno, 1 Tesalonicenses
3:10) o para restaurar al creyente (después de una prueba difícil - 1 Pedro 5:10).

Estos pasajes y otros como 2 Timoteo 3:16-17, demuestran que la preparación


para el servicio incluye todo esto, pero va mucho más allá, es más que sólo en-
señar la Palabra y adiestrar en ciertas tareas. La meta va más allá del dominio
cognitivo y de la conducta, hasta llegar al área afectiva (relativo a las emociones,
actitudes y valores). Esto deberá producir plantadores de iglesias bien funda-
mentados en convicciones cristianas profundas y valores éticos. “Un ministerio
eficaz surge de la calidad del carácter y no de la habilidad técnica. Hasta que el
Señor no haya modelado el vaso, éste no servirá a sus propósitos.” (Elliston
1993, 165) Utilizamos aquí la palabra “equipando” para captar el sentido más
amplio para la preparación del ministerio.

En las Escrituras vemos que esto se aplica a la preparación de los ancianos.


Una lectura de Primera y Segunda de Timoteo y de la epístola de Tito nos mues-
tra que el equipar le toca a la totalidad de la persona y esto se hace en el contex-
to de las relaciones. Es algo moral, doctrinal y práctico. Pablo escribe a Timo-
teo, “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles
que sean idóneos para enseñar también a otros.” 2 Timoteo 2:2

V. A. 2. Bases pedagógicas

¿Cuál es la base pedagógica de este acercamiento? Por siglos, el modelo acadé-


mico ha dominado el desarrollo del liderazgo. Los seminarios teológicos han
surgido de los monasterios que enfatizaban el aislamiento para lograr la mejor
preparación espiritual. Con la llegada de la Reforma Protestante, las Escrituras
tomaron un lugar central, pero el antiguo modelo académico permaneció. El
ministro primordialmente era un pedagogo. Como resultado, la idea del aisla-
miento se mantuvo y la separación entre laicos y clérigos se reforzó.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 76


La mayor parte de los programas occidentales de hoy día empiezan con en-
señanza y generalmente, incluyen un componente de capacitación en el área de
hablar en público, pero en realidad hacen muy poco por tratar asuntos relacio-
nados con las actitudes y los valores. Muy a menudo, los líderes tienen proble-
mas de relaciones y de carácter, que surgen de situaciones no resueltas de acti-
tudes y de valores. Estas áreas problemáticas deben identificarse y tratarse tan
pronto como sea posible en el proceso de equipamiento, esto con el objeto de
evitar fracasos en el futuro. El modelo del salón de clases ayuda muy poco a re-
solver los problemas subyacentes que puedan existir.

V. B. Capacitación sobre la marcha

El Dr. Ted Ward de la Universidad Trinity, fue un factor clave en el proceso de


evolución de la Educación Teológica por extensión, también llamada Educación
Teológica a Distancia. El escogió un modelo de la industria, llamado Capacita-
ción sobre la marcha (CSM), para hacer más descentralizada y efectiva la educa-
ción ministerial. La CSM es el término que se usa para referirse a un proceso
educativo o adiestramiento que hace posible que la gente sea más competente
en el trabajo que ya se encuentran desempeñando (Ward 1972).

¿Por qué es que la capacitación sobre la marcha resulta más eficaz para
preparar a los plantadores de iglesia? Es porque el centro del equipamiento tie-
ne ser el aprendiz. “No es lo que el maestro hace lo que provee la capacitación.
Es más bien lo que el aprendiz hace lo que establece la diferencia.” (Elliston &
Kauffman 1993, 207). Ward (1972) enfatiza cuatro aplicaciones directas de la
educación centrada en el aprendiz:

1. El aprendizaje se realiza mejor cuando el aprendiz asocia la nueva in-


formación con la información que ya tiene.
2. El aprendizaje (la retención) depende del uso que se le dé a la informa-
ción recientemente adquirida tan pronto como se le proporciona.
3. El aprendizaje depende de la importancia que se percibe de la informa-
ción (cómo se relaciona con el propósito y metas del aprendiz).
4. El aprendizaje (retención y exactitud) se incrementa cuando el aprendiz
está informado y está utilizando la nueva información de manera apro-
piada o no.

¿Cómo se aplican estos principios en la preparación de los plantadores de


iglesias? Permítame describirle algunos programas de equipamiento para los
plantadores de iglesias.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 77


La iglesia local debe asumir la responsabilidad de capacitar a los plantado-
res de iglesias a nivel local y regional, por lo que no debe esperar a que la oficina
nacional lo haga.

La capacitación debe estar centrada en la iglesia local. Una iglesia estable-


cida es la mejor base para preparar y enviar equipos plantadores de iglesias, que
busquen alcanzar las áreas circundantes y los grupos no alcanzados.

El plan de formación debe prepararse alrededor del concepto del servicio


cristiano. Esto no quiere decir que la lectura, el estudio, la reflexión y la discu-
sión no sean importantes, sino que estos facilitan la retención y el crecimiento
cuando se hacen como una preparación para el servicio o cuando surgen del ser-
vicio mismo.

La meta es integrar el desarrollo de actitudes, habilidades y conocimientos.


No existe ninguna fórmula mágica para lograr esta integración. Sin embargo,
generalmente esto ocurre en un contexto donde los plantadores de iglesias son
guiados a través de experiencias de aprendizaje mediante un mentor o entrena-
dor, que provee ejemplo, recursos, motivación y correcciones del curso empren-
dido.

El conocimiento bíblico y teológico no queda olvidado, sino que se integra y


aplica a la vida de manera progresiva. El Dr. Bob Logan habla de proveer “re-
cursos justo a tiempo”. La interiorización de nuevas ideas, recibidas en el mo-
mento necesario, es un poderoso catalizador del cambio. El conocimiento apli-
cado es lo que cambia las vidas.

Cuando se seleccionan plantadores de iglesias, las iglesias deben reemplazar


el viejo criterio de créditos, certificados y diplomas, por el nuevo criterio basado
en carácter, capacitación bíblica, teológica y un ministerio comprobado. “¿De
dónde van a venir estos plantadores de iglesias?” Ellos deben ser personas que
tienen liderazgo en diversos ministerios y que se encuentran en la iglesia local,
en donde tienen un historial de servicio de alcance y discipulado hacia otros.
Muy a menudo cometemos dos errores en nuestro proceso de selección:

1. Seleccionamos a personas entusiastas, pero que carecen de madurez


personal y de experiencia en la iglesia local. Un plantador de iglesias
deberá ser un evangelista, pero también deberá ser más que un evange-
lista.
2. Seleccionamos personas como pastores para que cuiden, den manteni-
miento y que tengan algunas habilidades de evangelismo que puedan ser
desarrolladas.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 78


Los plantadores de iglesias están bajo la autoridad de la iglesia madre y re-
ciben alguna ayuda financiera. Podría ser como un internado de servicio, pero
el ministerio del aprendiz plantador de iglesia deberá realizarse fuera de la igle-
sia. Se le deberá dar la tarea de empezar actividades evangelísticas en una co-
munidad, empezando por dirigir un grupo de estudio bíblico.

El Dr. Ben Sawastsky (1991) enumera las siguientes experiencias como re-
comendables en la preparación de un ministerio plantador de iglesias.

Capacitación sobre la marcha (formal e informal) Experiencias en dirigir a otros a Cristo y en


discipularlos

Experiencia ministerial en la iglesia local Experiencia como líder

Experiencia real de plantar iglesias como un Experiencia en el ejercicio de las disciplinas


aprendiz cristianas

Experiencia en dirigir estudios bíblicos Experiencia en comunicación transcultural

V. C. Mentoría para los plantadores de iglesias

La mentoría deberá ser un componente muy importante en la preparación de los


plantadores de iglesias. El aprendiz plantador de iglesias debe tener un mentor
experimentado en plantar iglesias,, que le muestre como se hacen las cosas y que
le provea supervisión y estímulo.

¿Qué es la mentoría? Es una relación de aprendizaje por la cual un plantador


de iglesias experimentado sirve como guía a un plantador nuevo o menos expe-
rimentado, quien busca aprender de la experiencia de su mentor. El término
mentor viene de uno de los personajes de la Odisea de Homero (800 A. de C.)
Antes de lanzarse a las guerras troyanas, el Rey Odiseo de Itica, dejó su palacio
real encargando a su fiel compañero Méntor y le dio instrucciones precisas de
criar a su pequeño hijo Telémaco.
Esto significaba que Méntor tenía que ser una figura paterna, maestro, modelo,
consejero fiel, confidente, un retador, un animador y motivador, dentro de mu-
chas otras cosas, para lograr que el joven Telémaco a su debido tiempo, se con-
virtiera en un bondadoso y sabio gobernante. (Carruthers 1993, 9)

Caldwell y Carter (1993) proveen otros modelos de mentoría desde varios


puntos de vista. No todos los principios se aplican a plantar iglesias, pero en mi
opinión los siguientes sí se aplican:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 79


1. Una relación de mentoría en grupo de dos, es mutuamente benéfica y de-
be ser establecida con el propósito de desarrollar las necesidades de am-
bos participantes.
2. La mejor relación de mentoría ocurre cuando las dos personas se selec-
cionan una a la otra. A veces, un tercer participante puede sugerir cuál
debe ser la pareja que participe en la mentoría, siempre y cuando las dos
partes se sientan cómodas en la relación propuesta.
3. La mentoría debe ser establecida alrededor de un interés común o tarea,
pero debe extenderse más allá de esto, hacia una relación de afecto y con-
fianza.
4. Una relación de mentoría evoluciona por etapas. Inicialmente la relación
es formal a los ojos del aprendiz; luego en la segunda etapa se comportará
precavido. La tercera etapa es una etapa de compartir. La cuarta etapa
es la etapa de apertura y finalmente la relación se extiende más allá de
los fines oficiales que originaron la mentoría (Carruthers 1993).
5. La dependencia emocional excesiva, por cualquiera de los dos participan-
tes, es perjudicial. Una relación de mentoría que cruza las líneas del gé-
nero masculino y femenino a menudo conlleva tonalidades románticas o
sexuales que pueden obstaculizar el logro de los objetivos de la mentoría.
Por esta razón, es preferible la mentoría entre participantes del mismo
sexo.
6. Debe darse mucha atención a la selección de los mentores y de los apren-
dices y al programa mismo de mentoría. La preparación y orientación de
los mentores e internos contribuye al éxito de la mentoría.
7. Existen funciones que pueden cambiar con relación a la tarea. Un mentor
puede empezar ejerciendo una función dominante y progresivamente va
asumiendo un papel más pasivo que le ceda más lugar al interno. La
transferencia de responsabilidades va siendo progresiva, tal como se ilus-
tra a continuación:

Responsabilidad del mentor

Responsabilidad del aprendiz

V. D. Preguntas para reflexión

1. ¿Satisfago la definición de un plantador de iglesias? ¿Por qué si o por qué no?


2. ¿Reúno las condiciones espirituales?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 80


3. ¿Cómo puede usted saber que tiene “lo que se requiere”, si usted nunca lo ha
hecho?
4. ¿Qué convicciones no tengo aún? ¿Hay otras convicciones que quisiera agre-
gar a la lista?
5. ¿En cuántas de las ocho áreas de capacitación y experiencia usted se siente
apto?
6. Entre las 21 aptitudes principales, ¿cuáles diría que son las cinco más fuertes
en su caso y cuáles serían las cinco más débiles?
7. ¿Hay algo en lo que usted está totalmente de acuerdo y que debe ser agregado
al perfil del plantador de iglesias?

VI. El gozo del plantador de iglesias

Muy a menudo enfatizamos el costo del discipulado, pero olvidamos enseñar que
también hay gozo en el discipulado. Un fiel plantador de iglesias disfrutará de
todas estas satisfacciones. En su discurso durante la última cena, (San Juan 14-
16) el Señor Jesucristo les dice a sus discípulos que si ellos moran en él, ellos van
a experimentar su amor y el amor del Padre (15:9,15); que recibirían las respues-
tas a sus oraciones (15:7,16) y que llevarían mucho fruto (15:5,8). Experimentarí-
an un profundo y completo gozo (15:11) y una extraordinaria paz (14:27). Serían
llenos del poder del Espíritu Santo, guiados por su verdad y confortados por su
presencia (14:15-27, 16:5-11.) El mayor regalo que Jesús da a sus discípulos es el
estar unidos a Él en amor e ir siendo transformados hasta llegar a ser más y más
como Él (Juan 17:23, Lucas 6:40).

El gozo de la amistad viene mediante la obediencia sacrificial a Cristo. “Ya no


os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he lla-
mado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a cono-
cer.” Juan 15:15)

Este gozo viene a través de un íntimo caminar con Cristo en su servicio. In-
cluye ciertamente el compañerismo en sus sufrimientos (Filipenses 3:10), que es
cuando Jesús nos lleva en brazos, a través de los momentos difíciles en la tarea de
plantar iglesias. Es ahí cuando nosotros valoramos este compañerismo íntimo,
que podemos, al igual como lo hizo Pablo, considerar los sufrimientos como un
regalo (Filipenses 1:29).

Uno de los gozos especiales del plantador de iglesias es compartir con Cristo
en el gozo de hallar. “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se
había perdido”. (Lucas 15:6). De igual manera, en el plantar iglesias hay un gran
gozo al ver llegar cada oveja que se agrega al rebaño, rescatar ovejas descarriadas
y devolverlas al rebaño. Todo padre que ha tenido la experiencia de un hijo pró-
digo que regresa espiritualmente al seno del hogar, comprende el gozo del hallaz-
go y el rescate.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 81


También existe el gozo del discipulador. El discipulador vierte su vida en
otra persona en la esperanza y en la confianza de que este llevará fruto. El Señor
Jesucristo prometió a sus discípulos que ellos llevarían fruto y que este fruto
permanecería. Este es el gozo que Juan describe cuando dice: “No tengo yo ma-
yor gozo que oír que mis hijos andan en la verdad.” (3 Juan 4). Esta es realmente
la experiencia de todo plantador de iglesias.

Nosotros nunca olvidaremos la primera pareja que aceptó a Cristo en nuestro


ministerio de plantación de iglesias. Los discipulamos, les seguimos la pista
cuando se descarriaron, lloramos por ellos y con ellos. Más adelante los casamos,
los capacitamos y compartimos nuestra vida en sus éxitos y fracasos. Antes de
que dejáramos su país, ellos ayudaron a organizar una despedida muy emotiva,
con testimonios de muchos amigos y de sus hijos espirituales. Aún hoy, nos lla-
man de tiempo en tiempo, para compartir con nosotros sus gozos de más de vein-
te años. Nunca olvidaremos aquellos momentos tan especiales y llenos de gozo.

Los plantadores de iglesias también disfrutan del gozo de la familia espi-


ritual como muy pocos. Tal como Pedro, los plantadores de iglesias dejan su
ciudad natal y su parentela terrenal para seguir el llamado de Dios. Pedro le dijo
a Jesús: “¡Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido!” Marcos 10:28
Dios reemplaza nuestras pérdidas humanas, con muchas más riquezas y relacio-
nes mediante nuestra nueva familia espiritual. Tenemos ahora más hermanos y
hermanas espirituales, padres espirituales e hijos espirituales en muchos lugares.
Muchos de ellos llegan a ser más cercanos que nuestra propia carne y sangre.

En resumen, aunque el plantar iglesias es una de las tareas misioneras más


difíciles, Ramón Carmona es pronto en señalar las bendiciones de este ministerio.
“El plantador de iglesias será transformado para siempre por medio de esta expe-
riencia. Las necesidades de los nuevos convertidos le conducirán a estar de rodi-
llas y a profundizar su dependencia del Señor. ¡No hay nada más emocionante
que el ver personas siendo cambiadas por el poder del Evangelio!”

Otras lecturas para el Módulo 3

Fachisthers, Ricardo, Y yo planté pero el crecimiento lo dió el Señor, Barcelon,


España, CLIE. 1993
Sawastky, Ben, ¿Qué es lo que se requiere para ser un plantador de iglesias?
Evangelical Missions Quarterly, Octubre 1991, Wheaton, IL
Sanders, Oswald, Capítulo 3 El principio maestro del Maestro en Liderazgo Es-
piritual, Grand Rapids, Michigan, Portavoz, 1995.
Monroy, Juan Antonio. Capítulos 1-7 (pags. 13-114) en La formación del Líder
Cristiano, Barcelona, España: Editorial CLIE ,1992.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 82


CAPÍTULO CUATRO

Crecimiento de la iglesia en
América Latina
I. Quince años de crecimiento de la Iglesia Evangélica

El crecimiento de la iglesia ha sido notable en América Latina y el Caribe. Pa-


trick Johnstone ha informado con respecto al crecimiento de la Iglesia en los
últimos 25 años mediante Operación Mundo. (Operation World 2001) Johns-
tone ha mantenido la definición conservadora de evangélicos: grupos afiliados
que enfatizan
• al Señor Jesucristo como único medio de salvación mediante la fe en Él,
• fe personal y conversión por medio de la regeneración del Espíritu Santo,
• un reconocimiento de la Palabra inspirada de Dios como la única base de
la fe y de la vida cristiana,
• compromiso al testimonio bíblico, a la evangelización y a la misión para
traer a otros a la fe en Cristo.
• Johnstone incluye tres categorías al brindar sus cifras sobre el crecimien-
to de la Iglesia. Sus categorías son conservadoras doctrinalmente, pero
inclusivas sociológicamente:
• Denominaciones evangélicas tradicionales
• El porcentaje de cristianos en denominaciones no evangélicas, que creen
lo que se describe en el párrafo anterior.
• El porcentaje de creyentes en movimientos, que son menos bien defini-
dos doctrinalmente, pero que pueden ser considerados como evangélicos
en su área.

David Barrett, el otro investigador que provee datos integrales sobre creci-
miento de la Iglesia alrededor del mundo, es inclusivo tanto doctrinalmente
como sociológicamente. La versión del año 2001 de Barret en la Enciclopedia
del Mundo Cristiano “ha avanzado a una clasificación radicalmente diferente de
la de la edición de 1980 y también de su libro, de manera que estas cifras ya no
pueden ser comparadas más (Johnstone 2001).” Por esta razón, las cifras re-
cientes son tan divergentes. Vamos a usar la definición conservadora de “evan-
gélicos” tanto como sea posible. Un estudio nacional del crecimiento de la Igle-
sia hecho en un país en particular, puede ser aún más confiable.

Por esta razón nuestro estudio se limita a tratar la información de Operación


Mundo (Operation World) entre 1986 y 2001. Nuestro propósito aquí es el ob-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 83


servar tendencias y discutir los retos y oportunidades para plantar iglesias en la
América Latina. He aquí algunas de las conclusiones que hemos sacado.

I. A. El crecimiento maravilloso de la Iglesia.

Año Población Evangélicos % de la Misionros Misioneros


población a América de América
Latina Latina
1985 409,156,000 36,600,000 8.9% 13,210 1,435
2000 519,131,119 54,958,000 10.6% 16,980 10,192
Crecimiento de la iglesia en mérica Latina / El Caribe 1985-2000
(De Patrick Johnstone, Operación Mundo {Operation World} 1986 & 2001)

Dos cosas son particularmente estimulantes en el cuadro anterior: Primero,


aún con un crecimiento anual de la población de 1.59%, un porcentaje aún ma-
yor de la población puede ser considerado como evangélico. En segundo térmi-
no, hay un enorme aumento en el número de misioneros que están siendo en-
viados desde América Latina por sus iglesias. La mayoría de ellos sirven en su
propio país, ayudando a alcanzar otro grupo, comunidad o área designada, pero
en junio del 2000 se informó que 3,827 de estos misioneros están sirviendo en
otros países que no son los suyos. América Latina ha estado desarrollando sus
propias organizaciones enviadoras y las correspondientes estructuras de apoyo
a esta visión misionera.

I. B. Declaraciones exageradas

Existen cifras divergentes respecto a cuantas personas están viniendo a Cristo


en América Latina. La Iglesia Católica Romana ha estimado que son 8,000 per-
sonas diarias. Sin embargo, hay un estimado muy “exuberante” de hasta 16,000
al día. Sin embargo, los evangélicos estiman que son 12,000 las personas que
vienen a Cristo cada día.

Hace diez años el sociólogo David Martín (1989) escribió, “Si el Protestan-
tismo sigue creciendo al paso que lo hace hoy, para el año 2000 la mayoría de
los brasileños, guatemaltecos, salvadoreños y hondureños serán protestantes,
así como el 40% de los chilenos y una tercera parte de los costarricenses y boli-
vianos.”

Estas estimaciones son desorientadoras. En primer lugar, no hay estadísti-


cas disponibles para respaldar tales declaraciones. Más bien, lo que se ha medi-
do es el cambio de afiliación hacia grupos evangélicos. Las cifras que se ofrecen
con respecto al crecimiento de la Iglesia no evalúan ni miden quién es realmente
nacido de nuevo, quién es verdaderamente convertido o quién viene a Cristo.
Johnstone cree que en muchas naciones (no sólo en América Latina) menos de
la mitad de los afiliados con grupos evangélicos han tenido una experiencia vá-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 84


lida de conversión. Esta información es la MEJOR medida disponible sobre
crecimiento institucional de la Iglesia en América Latina. No mide las verdade-
ras conversiones, por lo que debemos ser muy cuidadosos con respecto a las
aseveraciones que podamos hacer.

Entonces, ¿qué podemos decir acerca del crecimiento de la afiliación evan-


gélica en América Latina? Patrick Johnstone hace notar que los evangélicos han
crecido rápidamente, pero no tan rápido como algunos están diciendo.

Según él, ha habido una “información exuberante en el sector Pentecostal.”


Ciertamente otros grupos evangélicos también son culpables de lo mismo. El
problema parece ser el antiguo y bien intencionado optimismo evangélico. En
1985, Johnstone mismo proyectó que al ritmo de crecimiento actual, los evangé-
licos llegarían a ser 80 millones para el año 2000. William Taylor, un misione-
ro y experimentado estadista desde cualquier punto de vista, estimó también
que para el año 2000 habría 100 millones de evangélicos.

100,000

afiliados en millares estimados anteriores

crecimiento actual
45,000

55,000
25,000
30,000
10,000
15,000
7,500
250 700
1900 1920 1940 1960 1980 2000

- Estimados anteriores: 100 millones


- Estimados actuales: 55 millones

Las mejores cifras con las que contamos, que han sido cuidadosamente
investigadas por Operación Mundo (2001) y su equipo de investigadores,
indican que los evangélicos alcanzaron la cifra de 55 millones en el año 2000.
El incremento neto de evangélicos en América Latina y el Caribe ha sido de

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 85


mento neto de evangélicos en América Latina y el Caribe ha sido de 3,500 al día,
de acuerdo con los informes de Operación Mundo. Esto es notable en sí, pero
lejos de las expectativas de 12,000 o 16,000 personas por día.

I. C. Crecimiento desigual

Este crecimiento ha sido desigual. El algunos países ni siquiera están mante-


niendo el paso con el crecimiento de la población. En otros, el porcentaje de
evangélicos se ha duplicado en los últimos 15 años. En el cuadro que aparece a
continuación se nos indica la población total y el porcentaje de evangélicos en
junio de 1985 y en junio del 2000 en los países que tienen más de un millón de
habitantes. Las pequeñas islas del Caribe y Guyana (0.9 millones) no aparecen
en la lista. La columna de la derecha nos da el incremento o reducción del por-
centaje (no la cantidad) de evangélicos en relación con la población en general.

junio/ junio/ junio/ junio/


Índice de
1985 1985 Por- 2000 2000 Por-
crecimiento
País Pobla- centaje de Pobla- centaje de
anual a ju-
ción en evangéli- ción en Evangéli-
nio/2000
millones cos millones cos
Argentina 30.6 4.7% 37.0 10.8% 5.7%
Bolivia 6.2 6.5% 8.3 11.8% 5.6%
Brasil 138.4 16.0% 170.0 12.6% 4.4%
Chile 12.0 21.6% 15.2 16.8% 1.7%
Colombia 29.4 2.4% 42.3 4.7% 7.7%
Costa Rica 2.6 6.5% 4.0 12.4% 10.3%
Cuba 10.1 2.1% 11.2 4.6% 6.5%
República Do-
6.2 4.7% 8.5 7.6% 3.2%
minicana
Ecuador 9.4 3.2% 12.6 6.1% 6.9%
El Salvador 5.5 12.8% 6.3 21.7% 5.2%
Guatemala 8.4 19.0% 11.4 26.0% 4.9%
Haití 5.8 12.3% 8.2 22.2% 3.1%
Honduras 4.4 8.8% 6.5 17.7% 6.5%
Jamaica 2.4 14.0% 2.6 26.3% 2.2%
México 80.5 3.1% 98.6 6.7% 4.7%
Nicaragua 3.2 6.3% 5.1 16.3% 4.2%
Panamá 2.1 9.6% 2.9 18.2% 6.2%
Paraguay 3.6 2.5% 5.5 4.8% 3.8%
Perú 19.5 3.0% 25.7 8.7% 6.9%
Puerto Rico 3.4 20.8% 3.9 27.6% 2.3%
Trinidad &
1.2 11% 1.3 15.2% 3.8%
Tobago
Uruguay 3.0 1.9% 3.3 4.5% 4.6%
Venezuela 17.3 2.1% 24.2 10.1% 12.3%

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 86


I. D. Algunos movimientos nuevos

Varios países destacan en razón de su crecimiento reciente. El crecimiento más


significativo ha ocurrido en Centro América y el Caribe. Vamos a destacar Cuba
y Venezuela y luego proveeremos un caso de estudio, de lo que está sucediendo
en un grupo tribal en Guatemala.

En Cuba, el crecimiento de la Iglesia ha aumentado recientemente. Hasta el


año 1990, el porcentaje de evangélicos afiliados se mantenía en alrededor de un
2% de la población en general. Después de la visita del Papa Juan Pablo II se
toleró una mayor libertad religiosa. El cristianismo fue llenando el vacío creado
por la declinación del comunismo. Los evangélicos han crecido hasta el punto
que en el año 2000 casi el 5 % de la población cubana se afilia bajo el término de
evangélicos. Esto representa un crecimiento anual del 6.5 %. Una de las nece-
sidades más apremiantes es contar con un liderazgo apropiado para estas igle-
sias. Los estudiantes de los doce Institutos Bíblicos y Seminarios se encuentran
muy limitados debido a la falta de materiales de enseñanza, por la falta de pro-
fesores capacitados teológicamente, por la pobreza generalizada y por la caren-
cia de bienes y servicios.

El crecimiento de la Iglesia había sido lento en Venezuela hasta 1980. La


oposición más fuerte no vino de la Iglesia Católico Romana, sino de fuerzas
competidoras como el materialismo, el espiritismo y el secularismo. En la dé-
cada de los ’80, el fruto de varias décadas de trabajo misionero llegó a manifes-
tarse mediante movimientos nacionales que fueron tomando más liderazgo.
Los evangélicos crecieron de cerca de un millón en 1990 a más de 2.5 millones
para el año 2000. Algunos movimientos autóctonos tales como Luz del Mundo
(Carismático) y Apure (no Carismático) han contribuido significativamente a
aumentar estas cifras. Las Asambleas de Dios tienen ahora más iglesias que los
Católicos Romanos, aunque solo cuentan con una quinta parte del número de
congregantes. Los movimientos surgidos de las misiones evangélicas tales como
TEAM, la Alianza Cristiana y Misionera y la Iglesia Evangélica Libre, han tenido
un índice de crecimiento semejante a las de las iglesias pentecostales y han lo-
grado mejores resultados en el sector de la clase media. Sin embargo, hay pre-
ocupación respecto a la superficialidad de la fe y la falta de obreros capacitados.
Johnstone (2001) reporta que: “relativamente muy pocos están dispuestos a
comprometerse con un ministerio de tiempo completo y el índice de abandono
del ministerio, entre los pastores que regresan a trabajos seculares y empleos
comerciales, es alto.”

La siguiente información ha sido provista por varios informes de


AMANECER (DAWN) 2001. Describe la maravillosa obra del Espíritu Santo
entre los K’ekchi de Guatemala. Más del 50% de los habitantes de Guatema-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 87


la son indígenas de origen Maya. En el año 2000 había como 418,000 K’ekchi.
Ellos viven mayormente en el Departamento de Alta Verapaz, uno de los depar-
tamentos rurales más aislados de Guatemala.

Los grupos de indígenas americanos han sido oprimidos horriblemente por


más de 500 años. En Guatemala, se sublevaron en 1960 y pelearon por 36 años
consecutivos para lograr igualdad de derechos. En 1996 se firmó un pacto de
paz para terminar la guerra civil. Los católicos y los evangélicos jugaron un pa-
pel muy importante en este logro. Además el país fue devastado por un terre-
moto en febrero de 1976.

Johnstone (2001) atribuye la receptividad del evangelio en Guatemala a va-


rios factores:

• el sufrimiento de la guerra y los desastres naturales,


• el testimonio eficaz de los creyentes bíblicos y la dedicada presencia de
los misioneros.
• los traductores de la Biblia Wycliffe también han tenido una contribución
importante en el crecimiento, al proveer traducciones del Nuevo Testa-
mento para 38 de los 49 idiomas indígenas que se hablan en ese país.

En 1988, una cuarta parte de la población guatemalteca K’ekchi ya era evan-


gélica. Esto representaba un cambio muy grande, al compararlo con los años
anteriores, tal como en 1960, cuando menos del 2% de la población K’ekchi era
evangélica. Existen tres grupos evangélicos principales entre los K’ekchi, estos
son los nazarenos, los menonitas y los bautistas.

El crecimiento de los bautistas K’ekchi ha sido notable. El coordinador de es-


trategias de los Bautistas del Sur brindó el siguiente informe en enero de 1999.
Se nota el énfasis en la capacitación y en el enviar a nacionales a plantar iglesias.
Esto es un aspecto clave en la segunda etapa de expansión del movimiento para
plantar iglesias y muy bien puede explicar por qué el trabajo bautista se destaca
del trabajo inicial de los nazarenos y menonitas.

El índice de crecimiento anual en el número de creyentes K’ekchi desde 1964


cuando empezó el trabajo bautista, aumentó para mediados de 1997 en un
28.57%. De solo 5 creyentes en una congregación en 1964, los bautistas K’ekchi
crecieron hasta tener más de 20,000 creyentes a mediados de 1997.

Los años 1964 a 1972 fueron la base para el trabajo bautista. La primera Iglesia
Bautista K’ekchi fue organizada formalmente en Mayo 25, 1969. Para 1972, los
bautistas K’ekchi habían crecido hasta llegar a tener 300 creyentes, 100 de los
cuales eran miembros bautizados que se reunían en cinco congregaciones. El

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 88


trabajo bautista K’ekchi se extendió rápidamente después de 1972. Las cinco
congregaciones de 1972 crecieron hasta ser 13 en 1973, para luego ser 26 en
1976. Durante el mismo período, la membresía aumentó de 100 miembros ofi-
ciales en 1972 a 633 reconocidos para el año 1976. El cuerpo total de creyentes
bautistas K’ekchi, realmente proliferó de 300 que eran en 1972 a más de 1,800
en 1976.

Junto con el crecimiento en el tamaño del trabajo bautista K’ekchi, también


ocurrió un crecimiento en la organización interna y en la estructuración de pro-
gramas. Desde un principio se reconoció la necesidad de capacitar líderes. Este
reconocimiento condujo al desarrollo de un programa organizado de estudio bí-
blico, mediante congresos de capacitación. Estos congresos anuales se realiza-
ban primero en un solo sitio, pero conforme fue creciendo la asistencia, fueron
divididos en congresos regionales. En 1977, la primera iglesia bautista K’ekchi
construyó un centro bautista de estudio en Cobán, Alta Verapaz. La producción
de literatura bautista en idioma K’ekchi empezó temprano en la década de los
’70. Este fue un paso muy importante hacia el desarrollo, porque hasta ese
momento había muy poca literatura cristiana en idioma K’ekchi.

En 1979 la Asociación Bautista K’ekchi fue organizada con 58 congregaciones,


reportando una membresía total de 1,609 miembros y un cuerpo total de 3,292
creyentes. El desarrollo del trabajo bautista entre los K’ekchi también incluye
un énfasis misionero autóctono. En 1977 cuatro iglesias bautistas K’ekchi em-
pezaron a desarrollar un programa misionero basado en la iglesia para alcanzar
a otros. En el curso de un año, estas cuatro iglesias habían mandado un total de
14 misioneros para empezar el trabajo en Alta Verapaz. Después que se organi-
zó la Asociación Bautista K’ekchi, se adoptó un plan de apoyo misionero y cinco
misioneros K’ekchi fueron designados por la Asociación Bautista K’ekchi. En
1997, además de los numerosos misioneros sostenidos por las iglesias había ya
14 misioneros K’ekchi totalmente sostenidos por la Asociación Bautista K’ekchi.
(Garrison 1999)

II. Crecimiento en la plantación de iglesias en América Latina

Los informes de AMANECER 2001 confirman que mucho del crecimiento de la


Iglesia Evangélica ha surgido de la plantación de iglesias. Las iglesias que parti-
ciparon en un congreso regional en 1998 se fijaron metas para todo el país y una
meta global de 500,000 nuevas iglesias para el año 2010 (vea el cuadro).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 89


Iglesias plantadas desde 1992 Metas de nuevas iglesias
a ser plantadas
Brasil 20,000 180,000
Argentina 4,000 28,000
Uruguay 1,000 2,000
Chile 2,000 20,000
Perú 11,000 40,000
Colombia 3,000 30,000
Venezuela 9,000 25,000
Panamá 2,000 7,000
México 8,000 50,000
República Dominicana 4,000 12,000
Costa Rica 500 2,000
El Salvador 5,000 7,000
Guatemala 12,000 7,000
Cuba 6,000 6,000
Totales 87,500 416,000

Cinco países, Guatemala, Venezuela, Uruguay, El Salvador y Cuba ya han


alcanzado sus metas iniciales, aun antes de las fechas establecidas y algunos de
estos se han propuesto nuevas metas. La nota que sigue proviene de un correo
electrónico producido por AMANECER, de fecha 5 julio, 2001.

Guatemala fue la primera nación de América Latina que adoptó la estrategia


AMANECER cuando realizó el Congreso inicial en 1984. Este país alcanzó su
meta de 7,000 nuevas iglesias en sólo cinco años, luego se propuso y alcanzó
una nueva meta de 5,000 congregaciones más. En este momento, están discu-
tiendo cuáles deberán ser sus próximas metas para el futuro.

Venezuela representa una de las historias más destacadas. Por años, este país
había tenido el índice más bajo de crecimiento de iglesias en la región y además,
tenía un índice muy reducido de población evangélica. Después de que realiza-
ron su primer Congreso AMANECER en 1992, en donde se propusieron la meta
de crecer de 4,900 iglesias que existían a 12,000 en los próximos diez años. Se
pusieron a trabajar y alcanzaron su meta cuatro años antes del tiempo estipula-
do. ¡Ya establecieron una nueva meta de 25,000 iglesias para el año 2005!

El pequeño país del Uruguay, donde el 30 % de su población declaraba ser


atea, vio bajar ese número a solo un 10% para 1996, en tanto que, 1,000 nuevas
iglesias estaban siendo plantadas entre 1996 y 1999. ¡En el proceso, lograron
alcanzar la meta propuesta para seis años en sólo tres años!

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 90


El Salvador estableció una meta de 2,000 iglesias más y que el 30 % de la po-
blación fuera evangélica para 1990. Investigaciones realizadas en 1993 mostra-
ron que un 37 % de la población era evangélica y que más de 4,000 nuevas igle-
sias habían sido iniciadas.

Cuba, después de 30 años de régimen comunista, apenas tenía 800 congrega-


ciones, ¡el mismo número que cuando se inició la revolución! La meta de
5,000 nuevas iglesias, la mayoría reuniéndose en hogares, se logró en 1990, dos
años antes de la meta propuesta que era para el año 2000.
Los cuadros que aparecen a continuación muestran las metas actuales de 14 na-
ciones latinoamericanas incluyendo el número aproximado de iglesias que se
han iniciado mediante el procedimiento de plantar iglesias, según una investi-
gación realizada desde 1992.

Los países donde se han formado comités de AMANECER y donde la investiga-


ción inicial todavía se sigue llevando a cabo, incluyen a Nicaragua, Honduras,
Paraguay, Ecuador, Bolivia, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Surinam y Guyana.

Parte de la Misión de AMANECER 2000 ha sido, promover la cooperación


en la evangelización y en plantar iglesias. A la vez que damos gracias a Dios por
esto, debemos hacer notar una tendencia a ser selectivos e informar sobre los
logros positivos.

III. La visión misionera en América Latina.

El Rev. Rodolfo “Rudy” Girón contribuyó mediante el siguiente informe en di-


ciembre del 2000. Él era el líder de la rama de misiones del movimiento “AD
2000 y Más Allá” hasta que Dios le llamó a él a ser también un misionero.

El mundo ha experimentado en este siglo que está a punto de terminar, uno de


los más grandes cambios en el cristianismo. Hoy día, más del 70% de todos los
cristianos, viven en el sur y América Latina no es la excepción. El espíritu mi-
sionero ha estado soplando en esta parte del mundo y Dios está levantando un
gran ejército de misioneros. Históricamente, en 1910 en el Congreso de Edim-
burgo, América Latina fue declarada un continente cristiano. Más tarde en Pa-
namá, en 1918, los evangélicos declararon que realmente era un “campo misio-
nero.” La necesidad de evangelizar el continente, en oposición a “cristianizarlo”,
lo percibieron los líderes misioneros de ese tiempo. Luego, en 1987, en el Pri-
mer Congreso Misionero Iberoamericano - COMIBAM ’87 realizado en Sao Pau-
lo, Brasil, Luis Bush dijo: “Ahora, América Latina se declara a sí misma como
una FUERZA MISIONERA.” Un nuevo paradigma en cuanto a misiones estaba
tomando forma; muchos latinoamericanos se han convertido y se identifican
como un movimiento misionero.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 91


Lo que ocurrió allí fue, el resultado de un proceso histórico que empezó en 1914,
cuando los brasileños enviaron a su primer misionero fuera de Brasil. Más ade-
lante, muchos otros esfuerzos y empresas misioneras se iniciaron. La concien-
cia misionera ha estado presente en el continente desde principios de siglo. De
un continente, nominalmente cristiano, con solo 11,000 evangélicos reconoci-
dos en el año 1900, América Latina se ha convertido en una tremenda fuerza de
70 a 80 millones de cristianos evangélicos comprometidos. Tradicionalmente,
las iglesias de América Latina perciben las misiones mayormente en términos
de “alcanzar nuestra Jerusalén y nuestra Judea.” La idea de ser una fuerza mi-
sionera hacia nuestra Samaria y hasta “lo último de la tierra”, era por alguna ra-
zón una idea foránea. Para nosotros, un misionero era un hombre de raza blan-
ca, de ojos azules y con una cámara fotográfica colgando de su hombro. Noso-
tros no nos percibíamos como misioneros. Nos reconocíamos únicamente co-
mo, evangelizadores efectivos entre nuestra propia gente. Sin embargo, Dios te-
nía un plan diferente y Él empezó a activar la visión entre algunos líderes, para
movilizar al continente hacia las misiones transculturales. Como resultado de
esto se inició COMIBAM “El Primer Congreso Misionero Iberoamericano”.

Dirigido por el Rev. Luis Bush, este Congreso atrajo a 3,300 personas, de 25
países iberoamericanos y de otros 59 países del mundo. Cada participante pagó
en muchos casos hasta el 75% de su transporte aéreo y su inscripción. Ahí el
continente aceptó el reto de convertirse en una fuerza misionera y un movi-
miento bien reconocido se desarrolló.

Este congreso realmente no fue un evento, sino el inicio de un proceso. Un pro-


ceso que se inició en el año 1983 y siguió hasta 1990. El nombre evolucionó pa-
ra convertirse en la Cooperación Iberoamericana para las Misiones.
(COMIBAM) El concepto de un proceso era un elemento crucial en nuestro de-
sarrollo. Éramos conscientes de que estábamos encarando un gran proceso de
avivamiento que Dios estaba enviado a su Iglesia en América Latina. Esta fase
estuvo caracterizada por la convicción de que, ya no éramos un campo misione-
ro meramente, sino una fuerza misionera. Frases como “No con dólares, ni con
computadoras, sino con mi Santo Espíritu, ha dicho el Señor”, eran expresiones
características de este nuevo espíritu que se hallaba presente dentro del movi-
miento.

Las siete I’es, bien conocidas en América Latina, introdujeron el tono de la ac-
ción, o sea: intercesión (grupos de células de oración), instrucción (diecisiete
libros sobre misiones fueron impresos en español), involucramiento (consultas
misioneras), información (datos sobre necesidades misioneras en el mundo se
esparcieron por todas partes), investigación (estudio de potenciales campos mi-
sioneros para enviar latinoamericanos) e implementación (el Congreso mismo)
Cientos de células de oración misionera intercesora se formaron entre pastores,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 92


líderes, laicos, profesionales, jóvenes, mujeres, etc. Como testimonio de esto,
puedo decir que en mi compromiso a las misiones, yo mismo soy el producto de
una de esas células intercesoras organizada por Luis Bush en Guatemala. Aún
puedo decir que, Dios preparó esa experiencia para dirigirme a lo que soy ahora,
un misionero guatemalteco en Rusia.

Por todas partes del continente se organizaron conferencias, congresos naciona-


les y regionales de misiones. El espíritu misionero empezó a florecer en el con-
tinente. A finales del año 1989, el Espíritu de Dios claramente había levantado
un movimiento misionero en el continente. Muchos nuevos líderes fueron iden-
tificados y discipulados, y una nueva generación de movilizadores empezó a es-
parcir la nueva visión entre las iglesias del continente. Aún sin una estructura
reconocida, el movimiento estaba vivo. (Girón 2000)

IV. Motivos de preocupación

En varios países ha habido problemas de crecimiento. En Chile, tanto entre los


grupos pentecostales como entre otros grupos evangélicos, se ha notado un des-
censo desde el año 1995, después de haber experimentado durante años un fuer-
te crecimiento, aunque era un crecimiento caracterizado por inconsistencias. El
movimiento pentecostal latinoamericano empezó en Chile y la tendencia que se
estableció allí, vino a ser la norma para otros países. “Un avivamiento pentecos-
tal en 1909 dentro de la Iglesia Metodista, dio nacimiento a un movimiento au-
tóctono, muy dinámico entre los pentecostales, caracterizado por un gran celo
evangelístico. La clase pobre fue evangelizada, las iglesias y las denominaciones
se multiplicaron”. Los evangélicos han perdido ese ímpetu, ese impulso origi-
nal. El crecimiento numérico y la creciente riqueza material e influencia social,
han dado lugar al conformismo espiritual.” (Johnstone 2001)

Otro motivo de preocupación es el fraccionamiento del movimiento evangé-


lico en América Latina. Operación Mundo informa que hay más de 5,000 de-
nominaciones en el continente y una o dos más se originan cada semana. Es-
tas divisiones han dañado la reputación de la Iglesia de Cristo.

Berg y Pretiz (1992) nos informan que “estudios realizados en la Ciudad de


México indican que realmente solo hay la mitad de los protestantes en las igle-
sias que están identificadas en el censo... En otras palabras, estamos viendo el
principio de un ‘nominalismo’ que es común en la tradición de los países de
herencia protestante. Es que, hay tanta preocupación por introducir personas
por la puerta del frente de la iglesia, que los evangélicos fallan en notar el rápido
éxodo que ocurre por la puerta de atrás.”

Aquellos que calculan el crecimiento de la iglesia en América Latina basados


en 8,000 a 16,000 conversiones por día, no toman en cuenta este fenómeno de

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 93


la deserción y el desgaste. El crecimiento anual promedio de los evangélicos en-
tre junio 1985 y junio 2000 se estableció en 1.223.867, lo cual da un aumento
promedio diario de solo 3.353 personas. Esto indica que la aseveración de
8,000 conversiones por día está inflada, o bien que, existe un índice del 50% de
deserciones entre aquellos que dijeron tener una afiliación evangélica.

Hace poco tiempo, Costa Rica era el retrato vivo del crecimiento evangélico.
Entre 1970 y 1988 el porcentaje de evangélicos en ese país creció del 3 % al 11 %.
Pero en 1988 se detuvo, seguido por una década de poco avance.

Jorge Gómez hizo un estudio extenso sobre el crecimiento de la Iglesia y la de-


serción de sus afiliados. Aunque muchos no pueden estar de acuerdo con todo
su análisis, pocos pueden negar la realidad y el significado de la deserción.

En 1989, en un censo de la organización Gallup, se indicó que el 8.9% de la


población de ese país era protestante y que el 8.1% habían sido protestantes, pe-
ro que habían cambiado su afiliación religiosa recientemente. El 50% de ellos
habían regresado a la Iglesia Católica. (Gómez 1996)

Muchos líderes evangélicos respondieron con asombro diciendo: “Esto no


puede ser verdad.” Entonces realizaron un estudio similar en 1991 y encontra-
ron que un 10,10% de la población se consideraba protestante, pero un 12,1%
dijeron haber sido protestantes anteriormente. Una encuesta de Gallup realiza-
da en 1994 encontró que, el 10% de los que contestaron la encuesta eran protes-
tantes activos y 8.6% habían sido protestantes. (Gómez 1996)

El Dr. David Befus, Director de la Misión Latinoamericana (LAM) atribuye


estas deserciones a un evangelio incompleto, defectuoso, que promete solucio-
nes rápidas, sanidades, éxito, prosperidad, etc. “Lo que está ocurriendo es que
la gente se le está presentando un falso evangelio, que luego no les funciona.
Realmente nunca han oído el verdadero evangelio, por lo que un tercio deja la
iglesia en los siguientes tres meses. (Befus 2000: 4)” El resultado es que más de
un 12% de la población no tiene militancia significativa ni son evangélicos acti-
vos. Muchos otros han regresado a la Iglesia Católica Romana, a las sectas fal-
sas o han abrazado un concepto materialista del mundo y un estilo no-cristiano
de vida. (Johnstone 2001) ¿Será qué esto es verdad en otros países de América
Latina? ¿Podría presentarse un patrón semejante en Guatemala, Honduras o en
otros países en los próximos diez años?

Felizmente Johnstone informa de un resurgimiento del crecimiento (10.3%,


de junio 1999 a junio 2000) y mayor cooperación entre las iglesias evangélicas
de Costa Rica, ejemplificado por el empuje renovado de plantar iglesias de “Si-
glo 21”. Una de las claves de este resurgimiento es que se ha mejorado la cali-
dad de la capacitación de los líderes. Existen 26 escuelas bíblicas y seminarios

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 94


y un programa muy completo de TEE. IMDELA (Instituto Misionológico de las
Américas) ha abierto un programa residencial y por extensión y la Iglesia Evan-
gélica Libre está lanzando también un programa de alta calidad de educación
teológica a distancia, para equipar a los líderes latinos a nivel de maestría. Hay
muchas razones para el optimismo, pero existe un gran reto de trabajo para el
futuro inmediato.

V. Conclusiones preliminares con respecto al crecimiento de la Igle-


sia

El crecimiento de la Iglesia, aunque ya se ha informado en forma exagerada en


algunos círculos, continúa siendo fuerte de 700,000 evangélicos, o sea un 1% de
la población en 1900, a más de 50 millones o sea superando el 10% de la pobla-
ción total del continente en el año 2000. Los pentecostales y carismáticos han
experimentado el mayor crecimiento y representan hoy entre el 50% y el 75% de
los evangélicos. Su éxito más grande ha ocurrido entre la clase pobre. El mo-
vimiento evangélico también ha empezado en algunos países a abrirse paso en
el ámbito social y político.

El Dr. Samuel Escobar describe el efecto de los movimientos evangélicos de


masas:

“Los avances en los análisis sociológicos de la Iglesia (en el período en que


se escribió el Nuevo Testamento y ahora) nos ayudan a comprender las estruc-
turas y la función de la Iglesia emergente. En América Latina, de particular in-
terés son los efectos liberadores de la conversión y de la alabanza en la clase po-
bre, que conduce a la realización personal y a la legitimización social. Por lo
tanto, los evangélicos con su aumento numérico y su movilidad social ascenden-
te, han sido lanzados a la arena política. Se han involucrado o están participan-
do en asuntos de justicia en el ámbito de la vida diaria de la población; son ca-
paces de acercarse y tratar asuntos desde la perspectiva cristológica del conflicto
entre el mal y el Reino de Dios. Sin embargo, ocurre a menudo que el uso del
poder recién adquirido, ha sido bastante limitado y aún dañino, debido a una
concepción extremadamente individualista de la doctrina del Espíritu Santo. La
utopía marxista (con sus metas socialistas universales abarcando aún a la Igle-
sia) ha fallado en América Latina, así como en otras partes. Ahora se percibe
como paternalista, mientras que los movimientos nuevos de la Iglesia que con-
sisten en el pobre mismo, cuya intensa espiritualidad los conduce a tener un
fuerte e importante impacto social con una agenda social como tal. (Escobar
1996)

La década de los años ‘90 fue buena para la Iglesia en América Latina, aun-
que el crecimiento explosivo que algunos habían proyectado no se realizara.
Una razón es la evolución de un énfasis de evangelización y saturación, hacia

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 95


plantar iglesias y la capacitación del liderazgo. Los esfuerzos masivos de evan-
gelización de los años ‘70 y ‘80 dirigidos por “Evangelismo a Fondo”, por evan-
gelistas como Luis Palau y por los líderes carismáticos o pentecostales, produje-
ron un gran número de interesados y de asistentes ocasionales a las Iglesias. El
plantar iglesias, ha provisto un vehículo para incorporar a muchos de estos en
las iglesias locales y preservar parte del fruto. La combinación de plantar igle-
sias y las nuevas modalidades para capacitar al liderazgo, ha sido particular-
mente poderosa. De acuerdo con Johnstone, este es el empuje que el Espíritu
Santo usó para cambiar la situación en Costa Rica.

A pesar de estos grandes avances, en la mayoría de los países las iglesias


evangélicas aún se perciben con desconfianza, debido a su conocido patrón de
divisiones internas y por su preferencia de aislarse del resto de las estructuras
existentes de la sociedad. El crecimiento ha sido limitado debido a las múltiples
divisiones y por el inadecuado discipulado de los nuevos creyentes. (Comisión
Teológica WEF, Abril 9, 1996)

El fenómeno de la deserción es de seria preocupación en países que han te-


nido crecimiento récord, tales como Guatemala y Honduras, para que no vaya a
ocurrirles lo que ha pasado en Costa Rica y Chile. A menos de que el celo evan-
gelístico y la unidad espiritual se mantengan, la Iglesia pronto se hará lenta y
complaciente, buscando dormir en sus laureles. Muchos jóvenes evangélicos se
desvían hacia el materialismo al recibir retos intelectuales contra su fe. Muy
pocos padres de familia o pastores preparan a sus jóvenes para sostener discu-
siones ideológicas, que surgen constantemente en la escuela secundaria o en la
universidad. Johnstone (2001) estima que solo hay un pequeño porcentaje de
evangélicos en las universidades, por lo general, más pequeño que el promedio
de la población nacional que va a la universidad.

Al hacer un análisis del movimiento que representa el crecimiento de la


Iglesia en América Latina, vemos que algunas ondas han encontrado su ápice y
ahora están en receso, mientras otras nuevas están surgiendo. Esto es algo natu-
ral e histórico en la fluidez y avance de los movimientos humanos. Sin embargo,
hay dos preocupaciones globales. Una es la superficialidad generalizada con
respecto a la comprensión y la cosmovisión bíblica. Esto puede ser visto en el
hecho de que, el Evangelio no ha logrado transformar aspectos de la cultura que
se encuentran diametralmente opuestos a la enseñanza de la Palabra de Dios,
tales como las formas autocráticas de gobierno y liderazgo y la superficialidad
de la ética cristiana (donde sólo se busca enfatizar la apariencia externa, las
normas y las leyes) Discutiremos esto detalladamente más adelante en este ca-
pítulo, ya que reviste gran importancia y afecta el proceso de plantar iglesias.

La otra preocupación global es la falta de líderes capacitados y la estructura


que los pueda producir. Ya hemos hecho notar que un aspecto positivo y fuerte

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 96


del crecimiento de la Iglesia en América Latina ha sido el uso de líderes laicos
que puedan ser movilizados y capacitados para el ministerio cristiano. Aunque
esto es cierto, la realidad es que estos líderes necesitan recibir más capacitación
a su nivel. Un buen porcentaje de ellos, debe seguir adelante para obtener más
capacitación bíblica y teológica que les permita desempeñar mayores y más im-
portantes niveles de liderazgo. Si esto no ocurre, la ortodoxia y eventualmente,
la vitalidad de estos movimientos va a estar en riesgo. Ha habido importantes
progresos en algunos países como Costa Rica, pero en otros hay poca capacita-
ción de calidad disponible para quienes la necesitan.

VI. Plantación de iglesias urbanas

Después de trabajar por 16 años como consultora estratégica en cada nación de


Centro y Sur América, Berna Salcedo, ha llegado a la conclusión de que las 600
ciudades más importantes del continente son la clave para alcanzar a la pobla-
ción entera con el Evangelio.
¡Sólo imagínese, 600 pueblos y ciudades con florecientes proyectos
AMANECER! Cuando usted piensa en el impacto que tendrán a largo plazo,
conforme las iglesias se siguen multiplicando en las urbes de América Latina y
luego se dispersen a otras regiones, el potencial es verdaderamente asombroso.

Lo que saltó a nuestra vista al revisar la estrategia, es que un total del 90% de la
gente de América Latina se encuentra viviendo hoy en 600 ciudades. La urbani-
zación hoy día es una enorme realidad. Es lógico entonces, prestar cuidadosa
atención a lo que ocurre en estas ciudades teniendo esta realidad en mente. En
la mayoría de Suramérica, la urbanización es cercana al 80%.

Otra razón para enfocarse en las ciudades es la economía. Las economías de


muchos de estos países están empeorando. Argentina y Brasil son dos vivos
ejemplos. Es muy costoso para pastores y plantadores de iglesias tener que via-
jar largas distancias para asistir a congresos y conferencias. Estos líderes res-
ponden rápidamente a estrategias de plantar iglesias que tienen que ver con sus
ciudades y sus regiones. Los líderes de la Iglesia en algunas de estas 600 ciuda-
des, ya están respondiendo con entusiasmo a la misión de AMANECER y en
muchas ciudades ya se están llevando a cabo proyectos de saturación para plan-
tar iglesias.

Proyectos AMANECER para naciones enteras ya se encuentran en alguna etapa


de desarrollo en cada una de las 21 naciones de la América Latina para más de
15 años. Estas han sido estrategias nacionales propiamente dichas. Estamos
marchando adelante para desarrollar proyectos nacionales en muchos países,
pero ahora estamos haciendo adaptaciones y proponiendo como meta las ciu-
dades mismas.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 97


El proceso de señalar las ciudades como meta, resultó de un compromiso a re-
gionalizar los proyectos AMANECER en América Latina. Un proyecto de satu-
ración nacional, mediante plantar iglesias en toda una nación como Brasil, no es
fácilmente realizable. Brasil es una nación con más de 177 millones de habitan-
tes. La mayoría de ellos se encuentran en el sur y en el sur oriente del país. Pe-
ro cuando usted se dirige hacia el norte, a la cuenca del Amazonas, se encuentra
con una realidad muy distinta. Esta región es terriblemente pobre. Hay muy
pocos caminos y aeropuertos. Las investigaciones recientes muestran que hay
más de 40,000 pueblos y aldeas, casi todos ellos sin iglesias. Hay más de 1,200
ríos y la única manera de llegar a las aldeas es usando una compleja red fluvial.
Cuando usted compara el norte con el sur, la opción lógica y necesaria es la de
desarrollar proyectos regionales. Ya hemos hecho esto, racionalizando aún más
nuestra estrategia, dividiendo las regiones en ciudades, que son los núcleos de
alta densidad de población de las regiones mismas.

Mucha capacitación ya está en plena realización y, conforme a la estrategia para


las ciudades, sigue en su fase de desarrollo. Los pastores, los líderes denomina-
cionales y los plantadores de iglesias por igual, han mostrado su beneplácito por
la manera en que están caminando las cosas.

“600 ciudades es la clave de la estrategia de AMANECER” por Berna Salcedo,


AMANECER, Julio 5, 2001.

Este informe enfatiza la urgencia de alcanzar pronto las ciudades de Améri-


ca Latina. Existen algunos retos muy fuertes y también posibilidades muy emo-
cionantes. Veamos algunas de estas realidades urbanas y retos y consideremos
luego tres vehículos que Dios ha usado en el crecimiento de la Iglesia urbana.

VI. A. Realidades urbanas

En julio 2000, había 52 ciudades de más de un millón de habitantes. Un total


de 71% de latinoamericanos viven en las zonas urbanas. (Johnstone 2001). La
Ciudad de México y Sao Paulo son dos de las ciudades más grandes del mundo.
Los primeros apóstoles tuvieron que llevar el Evangelio a un mundo urbanizado
y pluralístico. Asimismo, lo tienen que hacer los plantadores de iglesias en
América Latina.

Abundan los conceptos equivocados con respecto a las ciudades. A menudo


las ciudades son vistas como campos fértiles para la pobreza, la soledad, la in-
moralidad y el crimen. Habiendo vivido en grandes ciudades de cuatro conti-
nentes, yo mismo tengo especial afecto por algunos aspectos de la ciudad y re-
chazo por otros, por ejemplo el dificultoso e intenso tráfico de automóviles que
impiden el paso. Ya que no podemos estudiar a fondo la antropología urbana en

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 98


este documento, por útil que pudiera haber sido, deseo incluir aquí tres simples
declaraciones con respecto ala vida urbana.

VI. A. 1. La vida urbana es una creciente e inevitable realidad

El mundo se está mudando a las ciudades. El porcentaje de pobladores urbanos


está creciendo en cada sociedad humana. Aunque ha habido algún descenso en
la rapidez del crecimiento en algunas ciudades como México D. F., un retroceso
en la urbanización es inconcebible. Por otro lado, los estudios han demostrado
que la urbanización, la vida urbana y el pensamiento actual a este respecto, se
están esparciendo aún más allá de los límites de las ciudades mediante los me-
dios masivos de comunicación social como la radio, la prensa, la televisión y los
sistemas educativos.

VI. A. 2. La vida urbana es un fenómeno peculiar

En muchos aspectos, las ciudades de Nueva Delhi y la Ciudad de México como


gigantes urbanos, tienen más en común entre sí, que lo que tienen la Ciudad de
México y Tlanchinol, un pequeño pueblo en el Estado de Hidalgo, México, don-
de los pobladores habitan en las laderas irregulares de montañas y colinas.
En un reciente curso sobre urbanización y evangelización, me di cuenta que hay
siete dimensiones principales de la urbanización:

1. tamaño físico
2. anonimato
3. heterogeneidad
4. movilidad
5. índice de cambio
6. conflicto
7. secularización

Existen también estudios que muestran que la realidad urbana cambia las
pautas de la familia y el parentesco, así como la dinámica económica y social, la
percepción del mundo externo y las tradiciones culturales. Todo esto indica que
la vida urbana es un fenómeno muy particular.

VI. A. 3. Las ciudades son lugares con gran potencial para el bien y el
mal

El Dr. Havie Conn (notas de su clase de 1995) subraya las características


funcionales comunes de las ciudades modernas:
• Las ciudades como un centro: un sitio para la unificación del poder y la
centralización de sistemas

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 99


• La ciudad y la movilidad: un lugar de constante migración, movimiento y
cambio
• La ciudad y el poder: una concentración de influencia, control político y
económico
• La ciudad como creadora de cambio ideológico e innovación cultural
• La ciudad como estabilizadora de cambio ideológico y continuidad cultu-
ral

Una ciudad moderna funciona como el cuerpo humano, el cual consiste de


una gran red de sistemas interdependientes que trabajan por el bienestar de sus
miembros. Un “sistema” en este sentido, es un término sociológico que descri-
be las diversas partes que se interrelacionan en la vida de la ciudad. Los más
destacados son el sistema económico, educativo, cultural, legal, comunicacio-
nes, transporte, salud pública, deporte, recreación, habitación y propiedades.

Los sistemas unifican todas las estructuras y las organizaciones de la vida


urbana. Sin los sistemas, la vida en una ciudad sería imposible. Cuando los sis-
temas funcionan bien, la vida urbana es agradable y eficiente. Cuando los sis-
temas fallan, la vida se hace insoportable. Cuando los sistemas funcionan úni-
camente para el beneficio de aquellos que están en el poder y lo hacen a costa de
las masas, los pobladores se sublevan. Este es el caso que observamos recien-
temente en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. En Rumania la revuelta po-
pular empezó en el área rural, pero tuvo que entrar a la ciudad para lograr el
cambio permanente que buscaba.

VI. B. Retos urbanos

VI. B. 1. El desafío que confrontó el Apóstol Pablo

El Apóstol Pablo comenzó iglesias en los centros urbanos de su época. Nos pa-
rece que el patrón que utilizó para plantar iglesias en las ciudades se ha desarro-
llado y, posiblemente, puede verse con más claridad en Éfeso. “Entrando Pablo
en la sinagoga, habló con valentía por espacio de tres meses, discutiendo y per-
suadiendo acerca del reino de Dios. Pero como algunos se rehusaban a creer y
maldecían el Camino delante de la multitud, Pablo se apartó de ellos y separó a
los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tirano. Así
continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en
Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” (Hechos 19:8-10)
Mientras Pablo capacitaba discípulos, evangelistas y a otros plantadores de igle-
sias desde su base en Éfeso, en las áreas vecinas, otras iglesias estaban siendo
plantadas. Sabemos esto con certeza, porque para el tiempo en que el libro de
Apocalipsis fue escrito, ya se habían establecido alrededor de Éfeso otras seis
iglesias: Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea (ver Apocalip-
sis 1:11).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 100


Desde Éfeso, Pablo se dispuso a viajar a otras dos ciudades principales, Je-
rusalén y Roma (Hechos 19:21) Él anhelaba ir a Roma, aún cuando supo que
tendría que ir encadenado. Ciertamente, él sentía una fuerte carga espiritual
por la necesidad de que las masas conocieran de Cristo, pero creo que él estaba
persuadido que “el que gana las ciudades, gana a sus pobladores.”

VI. B. 2. Los retos urbanos de América Latina

Los efectos de la urbanización en el continente latinoamericano pueden sentirse


en cada país. El secularismo anticristiano se encuentra en pleno auge. Este
consiste en una percepción del mundo que busca marginar a la Iglesia, median-
te los medios masivos de comunicación social y mediante la legislación. Según
un censo, la categoría social con más crecimiento en América Latina es la que
describe a la gente que “no tiene religión” u “otro”, indicando no sólo la ausen-
cia de una fe en Dios, sino una creencia personal que rechaza toda forma de re-
ligión organizada. Por ejemplo, en Lima, Perú, la sexta ciudad más grande de
América Latina, hay más gente que declara “no tener religión” que los que dije-
ron ser evangélicos. (Johnstone 2001)

El pluralismo, indiscutiblemente un fenómeno urbano, es otro de los retos


de nuestras ciudades latinoamericanas. Existen grandes movimientos de pobla-
ción como el de los nicaragüenses hacia Costa Rica, el de los brasileños prove-
nientes de los estados pobres del noreste hacia la Amazonía y el influjo de los
asiáticos hacia las Américas, especialmente de chinos (Johnstone 2001)
El pluralismo religioso afecta la política, la educación pública, el mundo finan-
ciero y el entorno militar. Ya no es suficiente que, los líderes cristianos de hoy
conozcan solamente sus propias doctrinas y que practiquen su cristianismo. Un
ciudadano global bien informado y un participante en la vida comunitaria, debe
comprender por lo menos los conceptos básicos de cada una de las religiones
principales. (Greenway 1992:39).

El pluralismo tiene profundas implicaciones demográficas, políticas y espi-


rituales. Una de ellas es que se presenta como un argumento contra cualquier
aseveración exclusiva de la verdad. Bajo el pretexto de promover el multicultu-
ralismo, el pluralismo y la tolerancia a todos los absolutos, incluyendo aquellos
de la fe cristiana, son totalmente rechazados. El secularismo es, particularmen-
te fuerte en los ambientes universitarios y de allí se mueve hacia los centros ur-
banos mediante las clases educadas.

El pluralismo también abre puertas. Por muchas generaciones, ser mexica-


no o colombiano también significaba ser católico romano. Esto ya no es así.
Aunque las ciudades latinoamericanas tradicionalmente han sido resistentes al
crecimiento de la iglesia evangélica, ha habido avances muy significativos.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 101


VI. C. Crecimiento de la iglesia urbana

VI. C. 1. Crecimiento de la iglesia mediante migraciones

Algunas congregaciones urbanas han crecido mucho, al contar con creyentes


que migran del campo hacia la ciudad. Este crecimiento por transferencia de
población, constituye inicialmente del 50% al 95% de la membresía de muchas
iglesias urbanas. Con el tiempo, conforme estos creyentes se integran a la vida
de la ciudad, empiezan a alcanzar a sus nuevos vecinos con el evangelio.

Roger Greenway (1973), informa que en Chile y en Brasil, el crecimiento


mayor de las iglesias pentecostales ha sido en las ciudades. Al ver un mapa de
las congregaciones evangélicas, se muestra que están fuertemente aglutinadas
en grandes complejos urbanos. En Chile, las iglesias pentecostales se han mul-
tiplicado entre el proletariado urbano. En Brasil, las grandes migraciones, pro-
venientes de las zonas de sequía en el noreste hacia las ciudades del sur, se han
constituido en una fuente abundante para el crecimiento de la iglesia.

VI. C. 2. Crecimiento mediante la evangelización por saturación

La evangelización por saturación fue desarrollada en América Latina y fue el


instrumento que Dios usó para cambiar el curso de las misiones. Patrick Johns-
tone escribe lo siguiente (2001:34): “El punto de avance para los evangélicos
surgió con la amplia implementación de la movilización de las congregaciones,
mediante programas nacionales de Evangelismo a Fondo en los años 60”

El Dr. Kenneth Strachan fue influenciado por los escritos de Roland Allen y
Donald McGavran con respecto a los movimientos de población. Él desarrolló
cruzadas interdenominacionales, alrededor del sencillo principio de moviliza-
ción total, donde concluye que, el crecimiento de la Iglesia es directamente pro-
porcional a la movilización y preparación de toda la iglesia para alcanzar toda la
ciudad.

En 1959, el Dr. Kenneth Strachan y sus asociados, convocaron masivamente


a las iglesias de Nicaragua para ofrecerles siete meses de intensa capacitación y
de evangelización práctica, utilizando testimonios personales, visitación siste-
mática, marchas y desfiles, radio, prensa y televisión y por supuesto, campañas
públicas y cruzadas multitudinarias. Este esfuerzo empezó en Managua y pron-
to se extendió a centros regionales. La asistencia a estas cruzadas unidas fue de
126,000 con 1,904 profesiones de fe, llegando a un total de 2,500 profesiones.
Los esfuerzos incluyeron un plan para el debido seguimiento de las campañas.
Este mismo modelo fue mejorado y utilizado más adelante en Costa Rica y en
Guatemala.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 102


Otro modelo urbano que todo estudioso serio debe analizar, especialmente
aquellos que desean plantar iglesias urbanas, es el llamado Lima al Encuentro
con Dios (LED) La Alianza Cristiana y Misionera (ACM) empezó una iglesia en
Lima en 1958, con tan solo 25 miembros. En 1960, dispuso lanzar un esfuerzo
por 365 días, en el que toda la iglesia participaría del plan de Evangelismo a
Fondo. Cuando concluyó el esfuerzo, esta iglesia había duplicado su membre-
sía. La iglesia continuó teniendo un crecimiento más lento, pero para el final de
la década de los 60 había alcanzado un total de 180 miembros en su congrega-
ción.

La iglesia había comprado un edificio grande e histórico, que era muy visi-
ble y bien ubicado, pero que necesitaba muchas reparaciones. En 1970 fue con-
cebida la estrategia “Lima al Encuentro con Dios” (LED) Esto implicaba la re-
novación total de este edificio histórico mediante una fuerte inversión financie-
ra, con el propósito de acomodar a mil personas en su santuario. Entre 1970 y
1973 se recaudaron fondos provenientes del exterior, el edificio fue renovado y
se diseñaron planes para lanzar una nueva campaña de evangelización que du-
raría 15 meses. También se llamó a un pastor procedente de Argentina para di-
rigir la obra. Lima al Encuentro con Dios (LED) fue lanzada y en los siguientes
diez años se lograron 35,000 decisiones por Cristo y varias iglesias “hijas” fue-
ron iniciadas. Una de estas hijas ha resultado más grande que la iglesia madre,
inclusive empezó un instituto bíblico para capacitar obreros cristianos.

Más adelante, este modelo fue aplicado por la Alianza Cristiana y Misionera
en Guayaquil, Ecuador, en donde existía una base más amplia de iglesias y en
este caso, sin un subsidio financiero del exterior. Desde entonces, muchas ciu-
dades latinoamericanas han probado este modelo con diferentes grados de éxi-
to. La contribución más importante ha sido, la identificación de principios fun-
damentales y transferibles que contribuyen al crecimiento de la iglesia:

1. Crecimiento mediante la evangelización (la evangelización es el centro


de la razón de ser de todo programa de la Iglesia)
2. Células de oración (sangre, sudor y lágrimas caracterizan este estilo de
intercesión)
3. Liderazgo adecuado (coordinación de líderes nacionales dentro y fuera
del país, hacia el logro de las metas)
4. Campañas evangelísticas (dos semanas de evangelización, seguidas de
dos semanas de instrucción bíblica, por un período de 15 meses)
5. Academia bíblica (seguimiento sistemático, mediante un programa de
discipulado)
6. Participación (máxima movilización hacia la oración, testificar y ofren-
das dinero)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 103


VI. C. 3. Crecimiento de la Iglesia mediante grupos célula o grupos
pequeños

Plantar iglesias en las ciudades es muy distinto, estratégicamente hablando, que


plantar iglesias por saturación en aldeas y áreas rurales. En los proyectos para
toda una nación, los plantadores de iglesias muy a menudo, despliegan la pre-
sencia de sus denominaciones en todo el país. Pero en los proyectos en la ciu-
dad, la rápida multiplicación de iglesias en hogares, es una posibilidad muy di-
námica. El explosivo movimiento de iglesias en los hogares, se está extendien-
do en todas las ciudades de América Latina. (Salcedo, op. cit. Julio 5, 2001)

Ralph Neighbor (1990), un autor y promotor del concepto de grupos célula


nos da el siguiente ejemplo:

En Santiago de Chile, que es el lugar que podríamos llamar ‘el abuelo pente-
costal’ de todos los grupos célula, tiene más de 40,000 de ellas. En Brasil, un
grupo célula ha edificado un auditorio que acomoda a 25,000 personas. Los
grupos célula existen hoy día en todo el continente, tanto entre los evangélicos
como también entre los católicos romanos, quienes las llaman ‘Comunidades de
Base’ (p.33-34)”

Los grupos célula también han sido una fuente de crecimiento de la Iglesia
en América Latina durante los tiempos de persecución o de crisis económica y
además cuando el viajar se hace difícil. Garrison (1999) describe un caso en par-
ticular:

Un reto muy importante se presentó cuando surgió la severa crisis econó-


mica de 1992, que impedía que los miembros de las iglesias viajaran largas dis-
tancias para asistir a sus templos y sitios de alabanza. El movimiento se hallaba
en una encrucijada. Podrían resignarse a practicar una fe sin edificios, o bien
responder creativamente al reto que se presentaba. Los bautistas escogieron la
segunda alternativa y movieron sus reuniones a los hogares y encontraron con
ello, que el crecimiento se aceleró marcadamente. Una vez más, los misioneros
bautistas jugaron un papel estratégico, al introducir los modelos de grupos célu-
la que se utilizaban en otras partes del mundo. Durante el primer año, 19992-
1993, la Convención Bautista del Norte por sí sola, empezó 237 iglesias en hoga-
res.

Debo incluir aquí una palabra de advertencia basada en mi experiencia al


plantar grupos célula y al trabajar con otros en este proceso. Ciertamente exis-
ten grupos célula muy exitosos, pero también existen grupos célula que han ex-
perimentado poco éxito. Las estructuras por sí mismas, y esto incluye las célu-
las, no son las que dan el crecimiento. Dios es El que da el crecimiento.
Muchos autores de estrategias para grupos célula las promueven como si estas

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 104


fueran la respuesta para casi todos los problemas. En la sección ya vista, titula-
da Retos Urbanos, tratamos las ventajas de los grupos celulares. Estos facilitan
las relaciones y el ministerio que Dios quiere realizar, porque Dios ha diseñado
la Iglesia como una comunidad y como agente reconciliador. Sin embargo,
cuando estos grupos olvidan su visión para alcanzar la comunidad, cuando pier-
den su vitalidad espiritual o tienen un liderazgo inadecuado, se vuelven aisla-
dos, centrípetos, andan con dificultad y eventualmente mueren.

Debido a que la eclesiología de los grupos célula es diferente y cambia la


metodología de plantar iglesias, le vamos a dedicar una sección especial más
adelante, para explicar como se plantan las iglesias basadas en grupos célula.

VI. C. 4. El crecimiento de la iglesia y las iglesias urbanas insignias

Viajando por avión hacia Tegucigalpa, Honduras, compartí el vuelo con el Sr.
Conrad, un prominente hombre de negocios, dedicado a la importación y expor-
tación de recursos naturales. Durante la conversación descubrí que era anciano
del Centro Cristiano Internacional (CCI) Aunque él era un hombre de gran éxi-
to en los negocios, mostraba una disposición humilde y transparente con res-
pecto a su iglesia, su familia y su fe. Su aspiración era ayudar a su hija a obtener
una maestría en administración de empresas (MBA), para que ella se hiciera
cargo de los negocios de la familia, para que él y su esposa pudieran dedicarse a
tiempo completo al trabajo cristiano. Más adelante supe que él, había crecido
en una familia muy pobre, en uno de los barrios marginales de la ciudad.

En Tegucigalpa fui a visitar el Centro Cristiano Internacional (CCI) El edifi-


cio era impresionante y muy nuevo. Fue construido en un terreno alquilado y
ofrecía múltiples servicios a la comunidad para poder mantenerse en el centro
mismo de la ciudad. Su pastor, el Rev. René Peñalba, predica en cuatro servi-
cios durante la semana y a una gran audiencia por televisión. Ese domingo, la
Pastora Peggy Cooper de Velorio, entregó diplomas a 40 instructores de la es-
cuela de discipulado, quienes a su vez procedieron a entregar 340 diplomas a
sus discípulos. El boletín de la iglesia anunciaba programas para adultos solte-
ros, para mujeres de edad madura, un plan de construcción, un plan de lectura
bíblica sistemática, programas de discipulado y ofrendas a misiones. Realmente
tienen un programa muy completo e impresionante.

Las iglesias insignias son grandes, muy visibles y se encuentran en las ciu-
dades. Muchas de ellas han surgido bajo el fuerte ministerio de predicadores
elocuentes, como el Rev. René Peñalba. Existe otro punto de vista con respecto
a ellas. Norberto Saracco, un pastor pentecostal y erudito académico, originario
de Buenos Aires, describe esta “nueva religiosidad evangélica”, que se está des-
arrollando en muchas de las ciudades de América Latina. Él señala las siguien-
tes características:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 105


• Son movimientos autóctonos, sin influencia foránea
• Tienen un fuerte liderazgo dictatorial
• Hacen amplio uso de los medios de comunicación social
• Utilizan lugares de reunión muy diferentes a los tradicionales, tales como
teatros, salas de cine, clubes y hoteles
• Los sitios de reunión permanecen abiertos las 24 horas del día
• El programa de alabanza se prepara como un espectáculo; la música y los
animadores son el centro en el programa
• La predicación es sencilla y dirigida a concretar las metas de la gente
• La teología predominante es sobre la prosperidad y la sanidad divina (Á-
vila 1998, p. 51)

La crítica contra este modelo es que, parece estar dirigido por una clase o
grupo que ha dado las espaldas a sus raíces de origen. Personalmente, no perci-
bí esto en el caso del Centro Cristiano Internacional (CCI), si es que considera-
mos a ese grupo como representativo de este tipo de iglesias. Es cierto que ellos
no tienen un programa social como tal, pero han escogido permanecer dentro
de la ciudad, para estar accesibles a toda clase de personas y grupos sociales.
Esta iglesia sencillamente escogió no tener un ministerio elitista, o sea dirigido a
una sola clase social, sino más bien buscó enfocarse en plantar iglesias y en el
discipulado. Usted puede percibir en la pastora Peggy y en Conrad, un anhelo
por ayudar en lo posible, a las masas humanas que luchan en los barrios pobres.
Peggy, anda buscando recursos para plantar otras iglesias, para que se puedan
capacitar más plantadores de iglesias. Ella aún, ofreció su ayuda a nuestro
equipo misionero, que buscaba plantar una iglesia basada en grupos célula entre
los más pobres y necesitados.

VII. Otras lecturas sugeridas

Gómez, Jorge, El Crecimiento y la Deserción en la Iglesia Costarricense,


INDEF. 1996 (por lo menos leer el resumen al fin).
Johnstone, Patrick y Jasón Mandryk, Operación Mundo 2001. Capitulo Uno:
Las Américas
Ávila, Mariano (Septiembre 1998) pp. 46-52 Misión urbana en la Cuidad de
México, Urban Mission Journal
Patterson, George, La multiplicación espontánea de iglesias en World Perspec-
tives of the Christian Movement, pp.601-616 (Plantación de iglesias en
Honduras).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 106


CAPÍTULO CINCO

Movimientos plantadores de
iglesias y sus modelos
ITULO CINCO
I. Los movimientos plantadores de iglesias

I. A. Misiones desde la perspectiva de un movimiento

Dios está actuando en América Latina. El trabaja mediante individuos, mediante


iglesias y mediante Movimientos Plantadores de Iglesias (MPI). Debido a que, un
mayor número de personas está viniendo a Cristo a través de movimientos surgi-
dos de iglesias que están creciendo y que están reproduciéndose en otras iglesias,
procuraremos comprender los principios y dinámicas que intervienen en estos
movimientos. Veremos en dónde y cómo está creciendo la Iglesia en América
Latina y donde los MPI son más necesarios. Deseamos también considerar todos
aquellos asuntos y principios que pueden ayudar o detener un movimiento plan-
tador de iglesias.

Los movimientos plantadores de iglesias (MPI) están surgiendo en muchos


lugares, particularmente en la India, África y América Latina. Algunos de estos
son autóctonos en su inicio, reciben poca orientación y ayuda de iglesias estable-
cidas. Berg y Pretiz le llaman a esto la combustión espontánea, según su libro
“Combustión espontánea: cristianismo popular al estilo de la América Latina”
(Spontaneous Combustión: Grassroots Christianity Latin American Style,
1996).

Recientemente David Garrison ha creado un gran interés mediante su estu-


dio cualitativo de los MPI, en los que los misioneros transculturales desempeñan
un papel vital actuando como catalizadores. Él define los MPI como un incre-
mento rápido y exponencial de iglesias autóctonas plantando otras iglesias de-
ntro de cierto grupo de personas o en un segmento de la población. Él ofrece
diez elementos universales y diez factores comunes en los MPI y los ilustra con
los movimientos observados en China, Etiopía y otras partes de Asia y Europa oc-
cidental. Garrison (1999) escribe:

Finalmente, estas son iglesias autóctonas. Esto significa que son generadas
desde dentro, en vez de ser desde afuera. Esto no equivale a decir que, el evange-
lio es capaz de surgir intuitivamente desde dentro de un grupo. El evangelio
siempre entra a todo grupo humano desde afuera; esta es la tarea del misionero.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 107


Sin embargo, en un movimiento para plantar iglesias, el ímpetu o impulso inicial,
rápidamente se convierte en autóctono, de manera que la iniciativa y el empuje
del movimiento vienen desde adentro del grupo, mas que de afuera (Pág. 9)
Esta descripción del movimiento no es nada nuevo. Haríamos bien en ver retros-
pectivamente lo que nuestros predecesores aprendieron de los movimientos que
ellos observaron.

I. B. Discernimientos iniciales respecto de los MPI

Los estudios sociológicos de estos movimientos surgieron en la segunda mitad del


siglo XX. Expertos en misiones como el Dr. Donald McGavran (Puentes de Dios,
1955 y Comprendiendo el crecimiento de la Iglesia, 1970) y el Dr. Eugene Nida
(Costumbres y culturas, 1954; Mensaje y misión, 1960 y Comprendiendo a los
latinoamericanos, 1969) clarifican estos asuntos y nos dan categorías basadas en
sus importantes estudios.

Sin embargo, mucho de su trabajo estaba basado en las observaciones y re-


flexiones que otros habían hecho anteriomente. Rufus Anderson (El valor de las
iglesias nativas, 1869) John Nevius (Plantando y desarrollando iglesias misio-
neras, 1886), y Roland Allen (Métodos misioneros: ¿los de San Pablo o los nues-
tros?, 1927) escribieron sobre la necesidad de plantar iglesias nacionales autóc-
tonas, tal como se definen en la triple definición de autonomía (sostén económico
propio, multiplicación propia y gobierno propio).

John Clough (El cristianismo social en el oriente, 1914) observó movimientos


fenomenales de grupos humanos que estaban viniendo a Cristo, procedentes de
las castas bajas de la India. Wasson Alfred (Crecimiento de la iglesia en Corea,
1934) analizó el crecimiento de las iglesias en Corea y demostró la validez de la
triple fórmula de autonomía de Nevius.

Inicialmente, las iglesias establecidas mostraban escepticismo con respecto a,


la conversión de grupos y se mostraban renuentes a abrazar los movimientos
surgidos en la India. Wascom Pickett fue enviado para estudiarlos y hacer reco-
mendaciones. Sus escritos trajeron mayor claridad sobre el concepto de movi-
mientos autóctonos (Movimientos cristianos entre las masas en la India, 1933)
En sus observaciones, él identificó cuatro características comunes de los movi-
mientos de masas:

1. no fueron un objetivo de los misioneros y los ministros


2. empezaron con individuos que rehusaron estar separadas de sus grupos de
origen
3. el verdadero fundador no fue el misionero, sino un convertido autóctono que
fue a su tribu llevando el evangelio

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 108


4. los misioneros ya no percibían las castas como obstáculo, sino que las veían
como canales para el esparcimiento del evangelio

Ambos, Wasson y Pickett demostraron que, para que los movimientos tengan
un crecimiento vital, se requiere que tengan liderazgo y estructuras autóctonas,
así como también un mensaje contextualizado.
Los estudiosos de los avivamientos también han contribuido a la comprensión de
estos movimientos. James Burns (Avivamientos, sus leyes y sus líderes, 1909)
sacó una conclusión de la Historia de la Iglesia al hacer una comparación fasci-
nante, comparando el progreso de la iglesia con el movimiento de olas sucesivas.
Su modelo de olas es único, porque toma en consideración los aspectos humanos,
divinos y los factores contextuales. De acuerdo con Burns, existe un patrón en
estos movimientos de crecimiento de iglesias, que surgen de avivamientos y que
se asemeja al movimiento de las olas del mar.

La fase de rápido movimiento que Garrison describe es la cresta de la ola. Sin


embargo, los períodos de formación de la ola así como los de recogimiento de la
ola, son igualmente importantes.

I. C. Los movimientos para plantar iglesias en el período del Nuevo


Testamento

La iglesia no creció en una forma sistemática y regulada, sino a través de olas su-
cesivas de expansión. El movimiento en Judea surgió de Pentecostés ( Hechos,
Cap. 2-7). La siguiente ola se creó cuando los creyentes de Judea fueron disper-
sados por causa de la persecución (Hechos 8). Esta ola ocurrió en el norte, lle-
gando a Samaria, Galilea, Siria, Fenicia, Chipre y Cirene (Hechos 8-10; 11:19). La
Antioquía de Siria, se constituyó en el centro creciente del movimiento entre los
gentiles (Hechos 11:25-26.) De Antioquía surgieron olas sucesivas de actividad
misionera, que fueron extendiendo la Iglesia a nuevas fronteras lingüísticas, geo-
gráfica y étnicas (Hechos 13-18). El Espíritu Santo, condujo a los misioneros a las
comunidades judías que aún quedaban después de la diáspora y que se expendían
por todo el Imperio Romano.

Algunos baluartes nuevos del evangelio se convirtieron en, plataformas de


lanzamiento para el crecimiento de la iglesia en regiones más distantes. La ciu-
dad de Éfeso se convirtió en, la iglesia incubadora y en el centro de capacitación
para el movimiento, a través de toda Asia Menor (Hechos 19:26) La iglesia en
Tesalónica tuvo un impacto similar en las provincias de Macedonia y Acaya ( I
Tesalonicenses 1:4-10).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 109


La teoría que Pablo aplicaba para la evangelización de una provincia, no era
predicar él mismo en cada lugar, sino más bien era establecer centros de vida
cristiana en dos o tres lugares importantes, desde los cuales se pudiera esparcir
ese conocimiento a las comunidades circundantes. No hay ninguna virtud en
particular en, crear un centro o en establecer una iglesia en un lugar importante,
a menos de que la iglesia que se establezca sea una que, posea suficiente luz como
para ser una fuente de luz para toda la comunidad.

No es suficiente que la iglesia se establezca en un lugar en donde muchos van


y vienen, a menos de que esos que van y vienen no solo aprendan el evangelio,
sino que lo aprendan de tal manera que lo puedan propagar.” (Allen 1962: 12-13)

Allen escribió primero estos pensamientos allá por el año 1912. Él resaltó en
forma embrionaria algunos de los principios del movimiento:

1. la necesidad de establecer iglesias que lanzaran movimientos con una di-


námica espiritual y con el liderazgo capaz de dar nacimiento a ese movi-
miento
2. la necesidad de contar con evangelizadores autóctonos
3. la necesidad de capacitación
4. el requisito de que el mensaje y los medios de evangelización sean apro-
piados para el contexto

Tratemos de explicar estos factores del movimiento.

I. D. Algunos de los factores del movimiento

Los MPI pueden ser diferentes, pero hay ciertos ingredientes fundamentales que
son comunes en ellos. Observemos la dinámica espiritual, el mensaje, al líder
(es), la capacitación y las estructuras.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 110


I. D. 1. La dinámica espiritual

Los movimientos avanzan a nuevas regiones y a nuevos grupos humanos median-


te la acción del Espíritu Santo. Los MPI se caracterizan por tener una fuerte di-
námica espiritual. Roland Allen argumenta que solo una iglesia que opera bajo la
libertad y dirección del Espíritu Santo, libre de estructuras ajenas y foráneas, que
cuenta con sus propios pastores y sacramentos, puede realmente llegar a ser au-
tónoma en su apoyo económico, tener gobierno propio y multiplicación propia
(Allen 1960).

James Edwin Orr ha escrito extensamente sobre la interconexión de los MPI.


Él relacionó la penetración transcultural del evangelio en la India, Corea y otros
países, desde el despertar espiritual en Estados Unidos, Gales e Inglaterra (El se-
gundo despertar evangélico: Una crónica del segundo avivamiento evangélico
mundial que empezó en la mitad del siglo XIX, 1964 y Despertar evangélico en
la India 1970) Los movimientos están fuertemente impulsados por una dinámica
espiritual, que incluye el arrepentimiento, el celo evangelístico, una disposición a
sufrir por el evangelio y una vida de oración poderosa.

I. D. 2. El mensaje transformador

El mensaje es algo crucial en el movimiento. Aunque el núcleo del evangelio


permanezca igual, se requiere un elemento cultural interno que lo enmarque, esto
como una respuesta a las necesidades y aspiraciones de la gente, para que pueda
lograrse un mayor impacto. Usando una de las analogías de Tillich, el mensaje
del evangelio necesita ser vuelto a empacar para cada cultura receptora o para
cada generación, porque cada destinatario tiene un domicilio diferente.
Los líderes nacionales pueden expresar el evangelio desde su propio punto de vis-
ta. George M. Thomas cree que, los movimientos están dirigidos por una nueva
visión de la realidad y que el progreso del movimiento surge del conflicto entre la
percepción nueva y vieja de su mundo. Él declara:

“Todavía se siguen haciendo súplicas rutinarias con respecto a las supuestas


funciones que el movimiento pueda tener para satisfacer a las personas en crisis,
con muy poca referencia a su estructura o contenido. En este libro, yo busco una
posible solución mediante la interpretación de movimientos sociales y especial-
mente de movimientos religiosos, en términos de su teoría de la realidad o de su
ontología. ¿Cuál es el contenido y estructura del cosmos que un movimiento está
tratando de construir?”

Si el marco contextual del mensaje es básico para la penetración del movi-


miento, la preservación y propagación del núcleo de enseñanza bíblica se convier-
te en la clave del crecimiento del movimiento. El movimiento Moravo se estancó
ya casi al final de la vida del Conde Zinderdorf, cuando sus enseñanzas fueron

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 111


dominadas por el misticismo emocional. El énfasis en la regeneración que con-
duce a un andar personal piadoso con Dios, que fue la fortaleza de ese movimien-
to, eventualmente degeneró en una preocupación sentimental alrededor de la
sangre física de Cristo. La preservación del mensaje puro del evangelio es de vital
importancia.

Esto es de gran preocupación hoy en día. Berg y Pretiz titularon el capítulo


ocho de su estudio sobre los movimientos populares de América Latina de la si-
guiente manera: Las cosas que pueden salir mal. Luego explican:
“Debemos estar agradecidos por las nuevas perspectivas encontradas por los cre-
yentes en las iglesias populares. Sin embargo, estas están sujetas, así como lo es-
tamos todos nosotros, a los engaños del enemigo y a las tentaciones de la carne.
Existen muchos otros ejemplos de movimientos que han perdido sus amarras,
además de los que ya hemos descrito. La característica de muchos movimientos
alrededor del mundo es que, el creyente rompe con la cultura de su entorno, lue-
go pierde su identidad y experimenta una disposición inconsciente de relacionar-
se y conectarse con otra corriente histórica o tradición. Muchos latinoamericanos
que han descartado la tradición Católica Romana y su historia, ahora tratan de
acarrear y practicar formas del Antiguo Testamento. Esto, aparentemente les da
la sensación de ser parte de una tradición más antigua. (Pág..128)”

I. D. 3. Liderazgo autóctono y profético

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre, si un líder origina un movimien-


to o si el movimiento es, la plataforma de lanzamiento que coloca al líder en un
lugar prominente. Es posible que haya algo de los dos, pero nadie puede negar el
hecho de que el fundador del movimiento es importante para que este exista.
¿Qué sería del luteranismo sin Martín Lutero o del metodismo sin Juan Wesley?

Aunque Burns enfatiza la importancia del profeta (el fundador del movimien-
to), él no le atribuye el surgimiento del movimiento a él. Más bien, “él reúne en sí
mismo y en la forma más intensa, los anhelos de sus tiempos e interpreta su día y
su generación.” (Burns 1909, 17)

J.E. Orr (1970) sugiere que nuestra literatura misionológica occidental se ha


enfocado excesivamente en las contribuciones hechas por los misioneros planta-
dores de la semilla, olvidándose de reconocer a aquellos líderes nacionales, que
fueron portadores de la “ola”a otras regiones y a otras generaciones.

Ben Sawatsky y otros, han destacado el papel de los equipos en los movi-
mientos de plantación de nuevas iglesias , señalando que Pablo, en sus muchas
tareas misioneras, nunca operó sin un equipo apostólico complementario. Puede
haber sucedido que hemos sobrepuesto nuestro individualismo occidental sobre
el texto de la Escritura, para coincidir con nuestro concepto de “un pionero soli-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 112


tario plantador de iglesias”. Una persona así, ciertamente, no estaría “cortada de
la misma tela” que el apóstol Pablo.

Berg y Pretiz demostraron que, muchos movimientos edificados alrededor de


una personalidad, más bien que alrededor de un mensaje y una misión, raramen-
te sobreviven al fundador. Aunque el fundador es importante, el factor dominan-
te del movimiento parece ser el expandir el liderazgo laico autóctono. ¿Por qué
habríamos de construir MPI alrededor de equipos de líderes laicos autóctonos?
1) Las masas responden mejor a personas dentro de su propia cultura; 2) los mo-
vimientos dirigidos por líderes laicos autóctonos, dependen menos de recursos
foráneos; 3) los líderes laicos autóctonos pueden expresar el mensaje en el len-
guaje de la gente; 4) los líderes laicos autóctonos ayudan al movimiento a adap-
tarse culturalmente; 5) el descansar en líderes autóctonos facilita la expansión del
movimiento; 6) los equipos de líderes laicos autóctonos pueden ser capacitados
en su propio entorno. (Wilson 1998 Págs.93-96).

I. D. 4. Varios niveles de capacitación para líderes

Garrison (1999) asevera que la tradicional educación teológica residencial, es in-


capaz de producir la cantidad de líderes que se necesitan para los MPI. Por el
contrario, la educación teológica por extensión ha probado ser un fuerte comple-
mento de algunos MPI.

En América Latina, la capacitación del liderazgo es necesaria en tres niveles:

1. la capacitación de líderes laicos en su propia iglesia debe ser mejorada y


acelerada
2. se hace necesaria una mayor y mejor capacitación pastoral, ya que millares
de iglesias se encuentran hoy día sin pastores, con laicos sin ninguna capa-
citación o con pastores que carecen de ella
3. aquellos que equipan y dirigen a otros (líderes denominacionales, profeso-
res de escuelas bíblicas, líderes cristianos que son empresarios o profesio-
nales) necesitan una capacitación teológica sólida, que les permita mane-
jar los asuntos actuales desde un punto de vista bíblico.

Todas estas necesidades de capacitación están interconectadas desde la pers-


pectiva de un movimiento. A menos que usted capacite al nivel que dirige el mo-
vimiento, este puede fácilmente irse a la deriva o caer en errores doctrinales. Si
usted descuida el nivel del liderazgo popular y autóctono, pronto experimentará
una escasez de líderes que paralizarán el movimiento. Cuando el nivel pastoral se
descuida, el resultado puede ser confusión doctrinal, iglesias enfermas, ignoran-
cia de la Palabra de Dios y estilos equivocados de liderazgo.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 113


La misión en la cual yo sirvo, la Misión de la Iglesia Evangélica Libre, está
desarrollando un modelo que hace la capacitación teológica muy accesible y a la
vez es, suficientemente económica, como para que grupos e individuos puedan
beneficiarse al utilizar una combinación de tecnologías como Internet, páginas
impresa y medios audiovisuales de comunicación. Este curso es parte de ese es-
fuerzo. El punto es, que sin importar la forma que tome, una educación teológica
que sea totalmente bíblica y culturalmente relevante, debe hacerse accesible, a
todo nivel, a un número suficiente de líderes ya establecidos y también a líderes
en potencia.

I. D. 5. Estructuras contextualizadas

Las estructuras también deben ser autóctonas, si se espera que se reproduzcan. A


menudo, los movimientos tienen una forma simple y reproducible de comunidad,
tal como en los grupos celulares o en las iglesias de hogar (Garrison 1999). Beck-
man (1995) enfatiza que aunque la Biblia no prescribe un diseño específico de
cómo ha de ser la iglesia, el diseño debe reflejar la naturaleza de la iglesia y facili-
tar, no impedir sus funciones bíblicas.

Las estructuras simples, en oposición a las complejas, son las más fáciles de
multiplicar y por lo tanto son más fáciles de implementar dentro de un movi-
miento. El Dr. Eugenio Nida (1960) advirtió que, las imposiciones foráneas y el
control externo, obstaculizan a las personas que participan en los movimientos.
“En América Latina algunos movimientos indígenas de importancia han sido
arruinados por una organización tan compleja, que consumió gran parte de la
energía disponible.”

Tal como ocurre con los edificios, los movimientos tienen dos clases de es-
tructuras: la infraestructura y la superestructura. Los grupos y las estructuras de
liderazgo constituyen la infraestructura del movimiento. Esta infraestructura no
es visible de inmediato, pero permite que el movimiento crezca. Otra manera de
ver esto es cuando preguntamos, “¿cuál es el ADN del movimiento?” El ADN es
el código genético, o sea los ladrillos de construcción básica que se hallan en cada
nivel de ese movimiento. Garrison (1999) y su grupo de investigación han identi-
ficado diez elementos universales que se encuentran presentes en los movimien-
tos plantadores de iglesias contemporáneos. Antes de leer su libro, yo había
identificado siete elementos de mi estudio de los movimientos plantadores de
iglesias a través de la historia. Usted va a sorprenderse al descubrir lo similares
que son ambas listas. Aunque yo no lo incluí en mi lista, las iglesias celulares o
de hogar también fueron un factor en muchos movimientos históricos, tales como
en el movimiento Metodista, Moravo, la Hermandad de Bohemia y el Pietismo
Luterano, que son movimientos que deben ser incluidos.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 114


MPI Contemporáneos (Garrison) MPI Históricos (Wilson)
Oración Vitalidad espiritual y de oración
Abundante siembra del evangelio Celo evangelístico
Plantando iglesias intencionalmente Iglesias plantadoras de iglesias
Autoridad de las Escrituras Autoridad de las Escrituras
Liderazgo local Desarrollo de liderazgo nacional
Liderazgo laico Relevancia cultural
Iglesias celulares o de hogar Estructuras reproducibles
Reproducción rápida
Iglesias sanas

En contraste con la infraestructura, tenemos la superestructura o lo que


equivale al “rostro del movimiento”. El rostro de un movimiento es también im-
portante. Sin embargo, es la infraestructura la que impele al movimiento. Per-
mítame ilustrarlo. En Québec, teníamos una planta de fresas silvestres en el pa-
tio de nuestra casa. Mis hijas disfrutaban recogiendo las pequeñas fresas, pero
un día, inadvertidamente corté la planta con la podadora de pasto. Mis hijas se
sintieron muy tristes. Sin embargo, unas pocas semanas después y para nuestra
sorpresa, no una, sino tres o cuatro nuevas plantas de fresas aparecieron. Un
amigo me explicó que las fresas silvestres se multiplican así en forma natural,
porque su sistema de raíces se desarrolla horizontalmente, debajo de la superfi-
cie de la tierra y hace brotar una nueva planta a intervalos regulares. Su infraes-
tructura está programada para multiplicarse. He pensado que esto tiene aplica-
ción con el discipulado, los obreros cristianos y los grupos celulares.

En Norteamérica hemos hecho un énfasis grande en la superestructura: edifi-


cios fastuosos con torres y campanarios enormes, libros y publicaciones lujosas,
programas impresionantes, servicios comunitarios vistosos y ministros profesio-
nales. Notará que todas estas cosas requieren financiamiento y experiencia téc-
nica. Esto no es fácilmente reproducible. Otras partes del “rostro” del movi-
miento son congruentes con la cultura y facilitan la reproducción. Algunas de es-
tas pueden ser vistas en los Diez factores comunes de la lista de Garrison (1999,
Pág.. 37-40). Por ejemplo, en la mayoría de los movimientos, la alabanza se ex-
presa en el lenguaje del corazón de la gente. En cierto momento, un movimiento
va a desarrollar también su propio estilo musical.

Otra parte del “rostro”es la pasión y la audacia, aún frente a la oposición. Es-
te grado de devoción es parte del ethos del movimiento y es muy visible. La co-
nectividad social es también una dimensión visible en la mayoría de los movi-
mientos. Estos se extienden mediante las conexiones del clan y de la familia, en
donde la familia extendida es fuerte y en donde la lealtad del grupo es de gran
importancia. Por eso es que, la mayoría de los movimientos contemporáneos no
se encuentran en las sociedades occidentales individualistas, donde la familia nu-
clear tradicional está debilitada y bajo ataque constante.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 115


II. ¿Qué es un movimiento plantador de iglesias (MPI)?

II. A. Conceptos inadecuados sobre los MPI

Un sociólogo cristiano, un historiador de la Iglesia y un ejecutivo de la Iglesia,


puede ser que usen la expresión movimiento de iglesias y cada uno de ellos tenga
en mente un concepto diferente. A continuación incluyo algunos conceptos in-
adecuados de lo que es un MPI.

II. A. 1. La multiplicación exponencial de la Iglesia

Garrison define un MPI como “el aumento rápido y exponencial en iglesias autóc-
tonas que están plantando iglesias dentro de un grupo determinado de personas
o en un segmento de la población.” De acuerdo con Garrison, el plantar iglesias
transculturales nunca equivale a un movimiento plantador de iglesias. El tam-
bién aclara que, cuando los plantadores de iglesias locales están capacitados y son
enviados para plantar múltiples iglesias entre su propia gente, esto tampoco re-
presenta un movimiento plantador de iglesias. Solo se constituye en un movi-
miento cuando las iglesias experimentan una multiplicación rápida y exponen-
cial.

¿Es este crecimiento exponencial la verdadera característica de todo el mo-


vimiento o solo una etapa del movimiento? Si usted compara los movimientos de
las olas del mar, ¿podría ser la fase de multiplicación la cresta del movimiento?
Si es así, los movimientos, tal como ocurre con las olas, tienen que tener
necesariamente una etapa de formación.

II. A. 2. Asociaciones de iglesias

Algunas personas piensan que un “movimiento” equivale a una asociación de


iglesias. Un líder definió un movimiento como “un compañerismo nacional, via-
ble y reproductor de congregaciones interdependientes”. Hay varios problemas
muy obvios en esta definición. Algunas asociaciones son disfuncionales y hasta
están muriendo. ¿Cómo podrían tener algo que ver con un movimiento? Otras
quizás estén creciendo, pero no mediante el plantar iglesias evangelísticamente.
¿No sería entonces más exacto decir que las asociaciones de iglesias o congrega-
ciones son producto de los movimientos plantadores de iglesias?

II. A. 3. Movimientos populares o culturales

Hay definiciones sociológicas de movimientos que no pasan el escrutinio bíblico,


Mucho se ha escrito acerca de movimientos religiosos. ¿Es un MPI simplemente
otro movimiento religioso? Esto llega a ser problemático cuando usted considera
cómo los sociológicos explican los movimientos religiosos. William McLoughlin

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 116


(1978) tiene una percepción psicológica de los movimientos. El llama los desper-
tares espirituales como “un reajuste colectivo de orden psicológico y cultural”
(pag. 8), comparable con afinar el motor de un automóvil. Él explica que un avi-
vamiento es un re-alineamiento psicológico en reacción a importantes movimien-
tos culturales en la sociedad.

“Los grandes despertares espirituales (y los avivamientos que son parte de


ellos) son el resultado, no de depresiones económicas, guerras o epidemias, sino
de desuniones críticas de nuestra propia comprensión. Ellos son esencialmente
movimientos populares, por el cual un grupo de gente o una nación, reconfiguran
su identidad.” (McLoughlin, 1978, 2)

Cualquiera que sea la verdad que exista en la teoría de McLoughlin, ¿no de-
beríamos nosotros distinguir los movimientos populares y sus “disparadores” so-
ciológicos y psicológicos de los Movimientos Plantadores de Iglesias (MPI), que
son inexplicables, aparte de la intervención de Dios?

II. A. 4. Movimientos institucionales

Los evangélicos también usan la palabra movimiento, a veces con un giro empre-
sarial. Observe esta descripción como un ejemplo: “un movimiento se concibe
como, una serie de actividades organizadas por gente, que trabajando juntas,
acuerdan en avanzar hacia alguna meta.” En este sentido, cada una de las activi-
dades se ve como el eslabón de una cadena que conduce al logro final y a un re-
sultado específico. Cuando esto se aplica al plantar un conglomerado de congre-
gaciones urbanas, cada evento, cada actividad o aún una congregación local, se
concibe como íntimamente conectada con, y dependiente de, la totalidad del pro-
yecto. Basándose en esta definición, el concepto de movimiento puede expandir-
se para incluir a aquellas personas directamente involucradas en el logro de la
meta acordada. (Fernández 2000)

La gente puede generar movimientos religiosos. Finke y Stark (1992) repa-


saron las fuentes demográficas que les permitieron reconstruir los índices proba-
bles de adherentes religiosos en los Estados Unidos después de la Revolución.
Llegaron a la conclusión de que, el despertar espiritual no fue nunca una explo-
sión de grandes expresiones religiosas. Más bien, el ciclo constante de movi-
mientos que se formaban, se unían, se dividían y se volvían a unir, son índices
positivos de mercados religiosos activos, respondiendo continuamente a las de-
mandas cambiantes de los consumidores. Esta también es una descripción legí-
tima del uso de la palabra movimiento, pero es demasiado estrecha y mecánica,
cuando se contrasta con los MPI en el Nuevo Testamento.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 117


II. A. 5. Una definición funcional

Después de años de estudio sobre el libro de los Hechos, el Dr. Ben Sawastky
produjo una definición más dinámica: “un movimiento plantador de iglesias es
una acción poderosa por parte de Dios, dirigida por hombres y mujeres llenos del
Espíritu Santo, que tiene como resultado el surgimiento de iglesias multiplicado-
ras.” La frase “acción poderosa de Dios” es la que capta la esencia de lo que es el
movimiento. Es la misma mano de Dios obrando mediante su Espíritu Santo en
la proclamación de su Hijo, para multiplicar iglesias autóctonas.

En conclusión, hay muchos conceptos divergentes respecto del MPI. Busca-


mos una definición que se aplique a los movimientos del libro de los Hechos, tan-
to como a los movimientos bíblicos contemporáneos de plantar iglesias. Si com-
binamos la primera parte de la definición del Dr. Sawatsky y la segunda parte de
la definición de Garrison, tenemos el núcleo de los ingredientes de una verdadera
definición funcional: “un movimiento plantador de iglesias es una poderosa obra
de Dios, dirigida por hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, caracterizado
por iglesias autóctonas que están plantando iglesias dentro de un segmento de la
población.”

II. B. La expectativa de vida de un MPI

El Dr. Ben Sawastky usa la analogía de un bosque para describir el ciclo continuo
de plantar iglesias, tal como lo hallamos en el libro de los Hechos. Existen siete
componentes en este ciclo:

La tierra La gente, el contexto en el cual surge el movimiento


La semilla El evangelio, la fuerza que impulsa al movimiento
El retoño El discípulo, el producto de la multiplicación
El renuevo La célula, el entorno en el que los discípulos crecen
y se multiplican
El árbol La congregación, la comunidad llamada a multiplicarse
La arboleda El conjunto de congregaciones, resultado de la plantación
El bosque El movimiento de congregaciones nacionales e interdependientes
que es viable y que se está multiplicando.

Si usted elimina uno solo de estos elementos, ya no se tiene un MPI. Una


iglesia sola o aún un grupo de iglesias, no constituye un MPI. Esta progresión se
ilustra mejor con el cuadro que aparece a continuación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 118


La tierra La semilla El retoño La célula La congrega- La arboleda El bosque
ción
Contexto cultural y El evangelio expresado El evangelio echa raíces Células o pequeños Células de discípulos Congregaciones salu- La meta es un movi-
social para la semilla en el lenguaje de la y produce discípulos grupos que proveen el que se unen para for- dables que se unen en miento nacional via-
gente mayor contexto para el mar congregaciones grupos para servir ble y reproductor de
crecimiento de los dis- mejor a Dios congregaciones
cípulos interdependientes
Dios prepara el cora- La vida de un movi- Hacer discípulos es la Las estructuras del En la congregación, los Esta expresión regio- Aunque este es el fin
zón de la gente miento reside en la fuerza que empuja el movimiento, así como líderes con actitud de nal del movimiento del ciclo, un movi-
“Palabra de Dios viva y movimiento de planta- las células, deben re- siervos, crecen, se permite tener una gran miento debe reprodu-
duradera” ción de iglesias producirse y adaptarse prueban y son envia- visibilidad y un testi- cirse por sí mismo a
a la cultura dos a iniciar nuevas monio más poderoso través de esfuerzos
iglesias misioneros

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 119


II. C. La dinámica de crecimiento del MPI

James Burns (Avivamientos, sus leyes y sus líderes 1909) extrae de la Historia de
la Iglesia, una fascinante observación al comparar el avance y progreso de la igle-
sia como si fuera una sucesión de olas. Él compara los avivamientos con una ma-
rea. Ve una ley y un orden divino en la reaparición de los avivamientos, similar al
de las leyes físicas que gobiernan las mareas. El patrón que él ha identificado tie-
ne 5 pasos constantes. 1) la marea baja o retroceso, 2) el punto de cambio o ini-
cio, 3) el surgimiento del profeta, 4) el despertar y 5) el retroceso o reflujo. Va-
mos a utilizar aquí palabras un poco diferentes de las de Burns, para describir la
misma dinámica

Cresta
de la ola

Retroceso de Formación
la ola de la ola Dispersión
de la ola

El estudio de siete movimientos históricos de la iglesia muestra que los MPI


siguen un patrón semejante. (Wilson 1998) Una marea siempre se recoge y re-
trocede. Igualmente ocurre con las olas del mar, pero en el proceso le dan naci-
miento a nuevas olas. Sin embargo, los MPI hacen algo que las olas no hacen. Le
dan nacimiento a movimientos múltiples que cruzan fronteras geográficas y cul-
turales. Para ilustrar esto vamos a llamar a la etapa final dispersión, en vez de
retroceso.

La iglesia primitiva de Jerusalén siguió este mismo patrón. El retroceso de la


ola puede ser visto en el Evangelio de San Juan 20:21: “Entonces Jesús les dijo
otra vez: —¡Paz a vosotros! Como me envió el Padre, así también yo os envío.”
Los discípulos se habían ocultado en una casa, detrás de las puertas bien cerra-
das, por temor a los judíos. La formación de la ola comenzó cuando Jesús se les
apareció y estuvo con ellos por más de 40 días. La fase de la cresta máxima em-
pezó en Pentecostés y el rompimiento o dispersión de la ola vino como resultado
de la persecución (Hechos 7-8). La dispersión dio nacimiento a otros movimien-
tos, documentados a lo largo del libro de los Hechos.

Muchos movimientos históricos, como el movimiento de los Moravos, siguie-


ron este mismo patrón. El movimiento francés Réveil dirigido por Robert Halda-
ne en Ginebra, se expandió y motivó el surgimiento de lo que sería el movimiento

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 120


de la Iglesia Libre Europea. Ese movimiento a su vez, dió nacimiento a los pri-
meros esfuerzos de plantar iglesias en Québec, Canadá, mediante su rama suiza y
a los movimientos de plantar iglesias en los Estados Unidos, mediante la rama
escandinava. Estos movimientos a su vez, organizaron asociaciones misioneras
tales como TEAM y la Misión de la Iglesia Evangélica Libre. Hasta hoy día, la Mi-
sión de la Iglesia Evangélica Libre ha contribuido a lanzar MPI en más de 50 paí-
ses. Veamos con más detenimiento y cuidado cada una de las etapas.

II. C. 1. Retroceso de la ola

Cada etapa tiene su importancia. La etapa de insatisfacción y retroceso que pre-


cede al avivamiento, es tan necesaria como las otras. En esta etapa de retroceso
de la ola, primero se nota el abandono de la esperanza, la fe y el poder espiritual.
La adoración se convierte en algo formal y la doctrina es seca y estéril. Luego,
hay un punto de cambio. “Aún cuando hay retroceso, se está acumulando poder y
volumen para volver con renovado empuje y fuerza”. (Burns 1909,28)

De acuerdo a Burns, en cada avivamiento, así como ocurre en cada marea,


existe un límite de tiempo que debe ser reconocido y sabiamente anticipado
(Burns 1909). Sin embargo, los movimientos, a diferencia de los avivamientos
locales, pueden durar varias generaciones, conducir al establecimiento de con-
gregaciones locales y extenderse a otras culturas. Un MPI es más como, una gran
ola Tsunami, que se destaca de la marea ordinaria de flujos y reflujos y deja un
impacto duradero.

II. C. 2. Formación de la ola

¿Cuál es el cauce de la ola? Esta es la etapa de la formación de la ola. La nueva


ola ha permanecido invisible, apenas por debajo de la superficie del mar, hasta
que choca con el piso del océano y con otras olas que vienen retrocediendo. Lue-
go, la ola se lanza con fuerza hacia delante, en vez de circular alrededor o por de-
bajo de los obstáculos. Realmente actúa sin ser vista.

El MPI también tiene una etapa de formación. En esta etapa, las fuerzas que
han estado operando, se encuentran mayormente debajo de la superficie. Duran-
te esta etapa, generalmente surge un líder profético y visionario. Burns no atri-
buye el surgimiento del movimiento a ese profeta. Más bien, “él reúne en sí mis-
mo y en la forma más intensa, los anhelos de sus tiempos, e interpreta su día y su
generación.” (Burns 1909, 17)

El profeta conduce al grupo hacia un descubrimiento fresco de la verdad bí-


blica con respecto al Dios revelado en el evangelio. El mensaje es penetrante. El
mensaje del evangelio es contextualizado, de manera que mantenga su contenido
y poder salvífico, pero está empacado en expresiones pertinentes e imágenes diri-
gidas a su público.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 121


El despertar aparece, trayendo primero, un sentimiento profundo y colectivo
de la condición de pecado y luego una maravillosa explosión de gozo. Deja una
influencia permanente para bien, aún cuando tiene un ciclo de vida limitado.

II. C. 3. La cresta de la ola

Conforme el MPI progresa, ciertos distintivos del movimiento surgen y crean una
infraestructura amplia. Los elementos principales son la evangelización, la capa-
citación de líderes y los grupos pequeños. Las verdades bíblicas se vuelven a des-
cubrir y se aplican en otras formas. Durante esta etapa, el movimiento es local y
el líder profético, reúne a otros líderes para que apoyen la visión.

En esta etapa de cresta surge una iglesia de base, la cual crece y funciona
como un centro de actividad para el ministerio y desarrollo del liderazgo. Ya que
su enfoque es hacia afuera, empieza a extenderse y a retoñar en nuevos grupos en
áreas cercanas. Esta es la fase de crecimiento y multiplicación. En esta fase el
movimiento se ha extendido y ya es regional. El líder visionario envía a otros lí-
deres y establece una red de trabajo junto con ellos.

II. C. 4. Dispersión de la ola

Algunos eventos importantes externos o cambios dentro del movimiento, provo-


can la etapa de rompimiento. El rompimiento marca la expansión del movi-
miento. Este puede ser provocado por una división interna, la muerte del líder
profético o por una ola de persecución. También puede surgir de fuerzas inter-
nas, tales como un despertar de la oración y del celo misionero. Durante esta
etapa, la iglesia base sirve como modelo y como centro de recursos y capacitación
para el movimiento emergente.

En la etapa de dispersión, muy a menudo los MPI tienen un impacto misio-


nero internacional y de hecho, la semilla se siembra en otras tierras. J. E. Orr ha
demostrado, en sus extensos estudios, que existen importantes nexos entre los
avivamientos y los movimientos misioneros en otras tierras. Explica, cómo las
personas que se alcanzaron en el avivamiento de Welsh en 1904, contribuyeron a
los avivamientos y movimientos misioneros en Asia (Orr 1970). La etapa de
dispersión se facilita por la multiplicación y por el envío de líderes.

II. C. 6. Otros factores que contribuyen

Este modelo de la ola es único, en lo que respecta a reconocer los factores huma-
nos, divinos y de contexto. Las olas se mueven en el mar en un movimiento rota-
torio, justo por debajo de la superficie del agua. En condiciones normales, todo
lo que usted ve, es un pequeño lomo de agua que viene avanzando hacia la orilla.
Cuando la ola choca con otra ola en retroceso, salta y se lanza hacia adelante. Es-
to es lo que crea la cresta y el rompimiento. Las irregularidades en el piso del
mar afectan la duración y tamaño de la nueva ola.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 122


Otras fuerzas también operan en el surgimiento del MPI. Pueden ser fuerzas
sociales, políticas o físicas, tales como un desastre natural. Muy a menudo, antes
de que exista un gran movimiento de Dios dentro de un pueblo, ha habido un
sentimiento de necesidad, de hambre de trascendencia y de insatisfacción por la
vida rutinaria.

Estos son factores que no podemos controlar, ni tampoco predecir, pero de-
bemos estar alerta, con el fin de poder reconocerlos y ser sensibles a la acción de
Dios en lo que toca a los eventos globales y regionales.

Repasemos: un movimiento plantador de iglesias es una poderosa obra de


Dios, dirigida por hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, caracterizado por
iglesias autóctonas que están plantando iglesias dentro de un segmento de la po-
blación. Es como un bosque vivo y en crecimiento, que empieza con una pequeña
semilla que fue plantada en terreno fértil y que dio vida a un pequeño retoño que
se multiplicó. También puede ser comparada con una ola que se forma lenta-
mente, toma fuerza y explota, dejando cambios perdurables en su camino.

II. D. El movimiento plantador de iglesias en la población de Telugu,


India

En el curso de un solo día en el año de 1878, John Clough bautizó a 2,222 nuevos
creyentes. ¿Cómo ocurrió esto? La respuesta nos provee la anatomía de un mo-
vimiento de Dios entre un grupo (Clough 1914).

Los Alexander habían hecho el trabajo inicial, tenían tres trabajadores u


obreros, junto con un puñado de creyentes repudiados por su comunidad, que se
reunían en la Misión Estrella Solitaria (Lone Star) en Telugu, India. En esa épo-
ca, muchos misioneros se estaban mudando a Burma, donde la gente parecía ser
más receptiva.

Periah era un familiar lejano de Abraham, quien era cristiano. Mientras


hablaban sobre un problema de ganado, Abraham le contó a Periah sobre su
conversión al cristianismo. Aunque Periah era analfabeto, era un hombre de
carácter fuerte y de una naturaleza muy religiosa. Había estudiado yoga, como
parte de la secta Ramanuja, pero se había apartado de los demás, porque opinaba
que no practicaban el verdadero yoga. Luego, fue a ver al Sr. Alexander en la
aldea de Abraham y expresó tener fe en Cristo. Periah pidió ser bautizado.

El Sr. Alexander le dijo que esperara hasta que llegara un maestro a la aldea.
Mientras tanto, Periah condujo a su esposa y a otros más a Cristo. Juntos, empe-
zaron a tener reuniones cristianas en su hogar y, como consecuencia, fueron re-
pudiados por los demás. Dos o tres misioneros que se encontraban en al área
fueron a Ongole, la capital, y allí se dedicaron a enseñar a Periah por espacio de
tres días. Luego el Dr. Clough fue asignado a Ongole. Primero envió a tres predi-
cadores nativos de la India a la aldea donde vivía Periah. El no quería ir allí, sino

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 123


que deseaba que Periah y sus discípulos vinieran a Ongole. Finalmente lo per-
suadieron de que fuera por cinco días.

Al llegar, quedó asombrado al ver lo que Dios había hecho a través del testi-
monio de Periah. Veintiocho personas habían sido bautizadas. Después de esto,
se levantó una persecución aún más fuerte. Este patrón continuó hasta que Pe-
riah fue bautizado, cuatro años después de su primera visita al Sr. Alexander. Pe-
riah llegó a ser un predicador fogoso y audaz.

Finalmente, un predicador nativo de la India llegó a vivir con ellos. Seis se-
manas después, otras nueve personas fueron bautizadas. Para el año 1869 cien-
tos y para 1878 miles se habían convertido, hasta llegar al día histórico cuando el
Dr. Clough bautizó a mas de 2,000 nuevos creyentes.

III. Preguntas y respuestas adicionales respecto de los MPI

III. A.¿Qué es lo que motiva todo este hablar sobre movimientos?

Hoy día, más y más líderes de iglesias y misiones están abrazando un énfasis en
los movimientos. Los Bautistas del Sur y muchos otros han reestructurado sus
declaraciones de misión y sus esfuerzos de plantar iglesias con el deseo de fomen-
tar los movimientos de plantar iglesias. Los líderes nacionales están hablando de
movimientos. ¿Por qué los ejecutivos de misiones y sus consultores de estrategia
están promoviendo una mentalidad de movimiento? ¿Es esto algo más que una
tendencia popular y pasajera? ¿Acaso hablar de este movimiento refleja una ma-
yor preocupación por hacer un uso más estratégico y efectivo de los recursos?

Mi sentir es que esto es algo más que una tendencia pasajera. Las organiza-
ciones misioneras desean ver que el Reino de Dios se expanda de una forma más
efectiva. Algo de esto puede venir de una preocupación genuina sobre el uso sa-
bio de los recursos de Dios. ¿Para qué invertir en plantar iglesias, si usted puede
invertir en el lanzamiento de movimientos plantadores de iglesias? El cambio de
siglo ha acelerado la reflexión misionológica acerca de lo que significa “terminar
la tarea” y hacerlo de la mejor manera. Esto ha impulsado la formación de mu-
chas alianzas estratégicas y ha estimulado sabiamente el pensamiento creativo
sobre misiones desde una perspectiva global.

Habiendo dicho esto, necesitamos examinar nuestros motivos, no vaya a ser


que, el hablar de movimiento se convierta solo en una moda o en una herramien-
ta promocional. ¿Tenemos una preocupación genuina por la gente que está invo-
lucrada en estos movimientos nacionales? ¿Estamos dispuestos a hacer sacrifi-
cios y a permanecer firmes en el propósito a largo plazo? ¿Estamos dispuestos a
aprender de ellos? ¿Los misioneros (extranjeros) expatriados y los plantadores
nacionales de iglesias, estarán dispuestos a trabajar mano a mano con un espíritu
de servicio y de cooperación?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 124


III. B. ¿Es bíblico este enfoque de movimiento?

La palabra movimiento no se halla en ninguna parte de la Biblia. Sin embargo, el


fenómeno si se encuentra. Ciertamente, podemos ver a las iglesias judías plan-
tando otras iglesias entre su propia gente, luego alcanzando a los samaritanos y a
otros grupos. Los historiadores de la Iglesia, incluyendo a Latourette y a Michael
Green, creen que en el primer siglo la mayoría de las iglesias fueron iniciadas, no
por plantadores de iglesias bi-vocacionales, ni por apóstoles ni evangelistas, sino
por grupos de creyentes que llevaron el Evangelio a los lugares a donde se muda-
ban. Esto hizo que la iglesia creciera como un movimiento de olas, penetrando
nuevas regiones y grupos humanos que encontraba a su paso. El libro de los
Hechos es la historia de los MPI creados por el Espíritu Santo.

Sin embargo, el enfoque no estaba en el movimiento, es decir en el tipo de


crecimiento de la iglesia, sino en el siempre creciente Reino de Jesucristo, alcan-
zando nuevos grupos mediante la predicación fiel y sacrificial del evangelio. El
mandato que el Señor dejó fue el de hacer discípulos de todas las naciones. Esto
debe hacerse, ya sea que haya potencial de movimiento o no.

Garrison (1999) habla de un movimiento de conversiones de diez mil musul-


manes, en un país no nombrado en el norte de África. Yo mismo, como hijo de
misioneros que creció en esa región de África, me regocijo de corazón al escuchar
esto. Sin embargo, esto no es típico en el progreso del evangelio. Puede ser que el
crecimiento de la iglesia nunca llegue a tener la proporción de movimiento en al-
gunos países. Esto, ciertamente no nos exonera de nuestra obligación de sem-
brar, regar, cultivar y cosechar, independientemente de los diversos grados o de
la rapidez de la respuesta.

Garrison (1999) pone las cosas en una mejor perspectiva: “Un movimiento
para plantar iglesias no es un fin en sí mismo. El fin de todos nuestros esfuerzos
es que Dios sea glorificado. Entonces, ¿por qué un movimiento de plantar igle-
sias es tan especial? La razón es porque, representa el más grande potencial para
alcanzar el mayor número de hombres y mujeres perdidos, para que vengan a
glorificar a Dios al experimentar una nueva vida en Cristo y entrar en las comu-
nidades de fe.

III. C. ¿Cómo deben responder las misiones transculturales?

¿Es acaso que, para los misioneros extranjeros la mejor forma de actuar es man-
tenerse a distancia de los movimientos autóctonos y populares, a fin de no obsta-
culizar lo que Dios está haciendo? ¿Pueden las organizaciones misioneras y las
denominaciones de otros países, ayudar y fortalecer los MPI sin contaminarlos?
El Sr. Steve Saint (2001) habla acerca de su regreso a la tribu Auca, que había
matado a su padre años atrás en el Ecuador. Al llegar, les preguntó por qué no
habían construido casas para Dios (capillas de adoración) en los últimos años,
luego que en un verano un equipo de voluntarios habían llegado a construir una
con paredes de cemento. La respuesta que le dieron fue que, no podían construir

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 125


una “verdadera” casa para Dios como las que hacen y tienen los cristianos blan-
cos.

En el caso de nuestra misión, se toma una decisión estratégica cuando vamos


a un país, ya sea para iniciar un nuevo movimiento o para realizar una alianza es-
tratégica con un movimiento existente que comparte nuestra mentalidad, o para
ayudar a algún movimiento autónomo que está creciendo en un área específica.
Solamente, consideramos comenzar un nuevo movimiento cuando no hallamos a
un socio nacional compatible. En realidad, el peligro de dependencia no solo vie-
ne del paternalismo de las naciones enviadoras y ricas, sino también de la dispa-
ridad económica y educativa entre los países enviadores y los países receptores.

Los misioneros que se sentían muy confortables “en el asiento del conductor”
en una alianza con la iglesia nacional, les resuelta muy difícil aceptar su nuevo
papel de socio subalterno, cuando los líderes nacionales se desarrollan y asumen
la dirección. ¿Cómo deben evolucionar las alianzas estratégicas conforme crece el
MPI? Sería poco previsor, invertir en el nacimiento de un movimiento sin pre-
ocuparse por su madurez, preservación y multiplicación. ¿Se puede hacer esto
desde la posición de un líder con -siervo?

III. D. ¿Pueden realmente los misioneros extranjeros lanzar MPI na-


cionales?

La mayor parte de las organizaciones misioneras, con base en los Estados Unidos
asumen una actitud de “yo si puedo”. La Misión de la Iglesia Evangélica Libre, en
la cual servimos, tiene como su declaración de visión lanzar movimientos plan-
tadores de iglesias internacionalmente. Los Bautistas del Sur tienen también
como su visión el “facilitarle a los perdidos que vengan a la fe salvadora de Je-
sucristo, mediante el inicio y fomento de Movimientos Plantadores de Iglesias
entre todos los pueblos.”

Sin embargo, existe otra escuela de pensamiento, yendo al pasado y recor-


dando a Roland Allen, que aboga por un “acercamiento de fuera manos”. El tér-
mino que Berg y Pretiz utilizan para, los movimientos que ellos describen para las
iglesias populares, implica que estos surgen naturalmente en el terreno, una vez
que el evangelio ha sido sembrado. Ellos especifican: “Estamos tratando aquí
con, aquellas iglesias cuyos orígenes no pueden ser atribuidos directamente a la
acción deliberada de un esfuerzo misionero extranjero, o aquellas iglesias que se
han separado suficientemente de los grupos establecidos y que muestran un sa-
bor local característico.”(p. 12) Esto nos da la impresión de que estamos obser-
vando un fenómeno nativo, autóctono y presumimos, como norteamericanos, que
hasta lo podemos reproducir.

El hecho es que forasteros culturales han lanzado movimientos plantadores


de iglesias desde los días del Nuevo Testamento. Los doce apóstoles y la mayoría
de los primeros discípulos eran étnicamente judíos, pero aún así, fueron a todo el
mundo conocido y buscaron a todos los grupos humanos, tal y como Jesús les

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 126


había ordenado. (Mateo 28:18-20). Lo que encontramos a menudo es que, la
primera ola de iglesias, proveniente de plantar iglesias transculturales, tiene un
potencial limitado para crear un movimiento. J.E. Orr hace ver que hay un cierto
“llegar a la edad madura” de la iglesia nacional, antes que un avivamiento pro-
duzca crecimiento significativo y multiplicación.

Por lo tanto, aunque el liderazgo y la cultura autóctona son factores críticos


en la expansión de un movimiento, los misioneros extranjeros juegan un papel
muy importante en la etapa inicial. Aún después, su contribución puede ser muy
positiva. El punto aquí es que, no es la nacionalidad de los plantadores de igle-
sias lo que produce el mayor impacto, sino más bien, es la función que desempe-
ñan la que influye poderosamente en los movimientos plantadores de iglesia.

IV. Los movimientos plantadores de iglesias en la América Latina

IV. A. Tres olas de plantar iglesias

Esperaríamos entonces que entre más autóctono sea un movimiento, más rápido
y amplio será su crecimiento. Berg y Pretiz (1996) demuestran que esto no es así
todo el tiempo. En su estudio del crecimiento de la iglesia en la América Latina,
ellos identifican cuatro categorías:

a) Las denominaciones históricas (antes de la Segunda Guerra Mundial,


principalmente los Metodistas, Presbiterianos, Luteranos, Amigos y los
primeros Bautistas).

b) Las nuevas denominaciones (posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la


Alianza Cristiana y Misionera, los Nazarenos, los Bautistas del Sur, Los
Bautistas Conservadores, Pacto evangélico, los Evangélicos Libres, las de-
nominaciones surgidas de misiones interdenominacionales y los Pentecos-
tales relacionados con los Estados Unidos.)

c) Iglesias del pueblo o populares (grupos nacidos dentro del país, divisiones
contextualizadas de denominaciones históricas, grupos relacionados con
otras iglesias en otros países latinoamericanos).

La otra categoría, no incluida en la lista, son las iglesias o grupos de iglesias


no identificadas, de las cuales no hay información clara sobre su origen o sus re-
laciones. Los autores calculan que el setenta y cinco por ciento (75%) de las igle-
sias independientes son iglesias populares. Esto ha sido calculado e incluido en
el cuadro que sigue a continuación.

El cuadro que sigue, demuestra que en algunos países las iglesias del pueblo,
llamadas populares son más fuertes, mientras que en otros países las nuevas
denominaciones han producido movimientos más fuertes. Encontramos que en
Río de Janeiro, Brasil donde las comunidades europeas habían abierto camino
con gran fuerza y libertad en la alabanza desde el siglo XIX, las iglesias históricas

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 127


gran fuerza y libertad en la alabanza desde el siglo XIX, las iglesias históricas han
continuado creciendo bastante bien.

En México, en donde el nacionalismo y la identidad cultural han sido muy


fuertes, las iglesias del pueblo o populares han sobrepasado ya las dos primeras
olas. En Venezuela, las nuevas denominaciones sacaron ventaja de una apertura
anterior hacia Norteamérica y el evangelio. Samuel Olson, hijo de padres misio-
neros, por ejemplo, dirige la iglesia más grande de Caracas. Finalmente en Lima,
Perú hay un mayor equilibrio entre las nuevas denominaciones y las iglesias del
pueblo, populares, con las iglesias independientes que quedan en tercer lugar.

Tipo de Mo- Río de Ja- Caracas, Ciudad de Lima, Perú


vimiento neiro, Venezuela México, (1991)
Brasil (1992) (1993) México
(1986)
# de % # de % # de % # de %
iglesias iglesias iglesias iglesias
Grupos histó- 1,355 39.0 4 2.1 197 19.5 148 12.3
ricos
Nuevas de- 934 26.9 82 42.7 157 15.6 357 37.2
nominaciones
Iglesias del 984 28.3 64 33 557 55.2 351 36.6
pueblo o po-
pulares

En resumen, hay dos puntos que deben enfatizarse: El crecimiento de los


movimientos populares o autóctonos no debe llevarnos a pensar que, los planta-
dores de iglesias transculturales ya no son necesarios. En segundo lugar, la clave
no es la nacionalidad de los plantadores de iglesias, sino la identidad y función
que deciden realizar y la estrategia que utilizan para fomentar un movimiento au-
tóctono plantador de iglesias.

IV. B. De aquí, ¿hacia adónde vamos?

Aún si, los misioneros extranjeros adoptan la humilde posición de ayudar y facili-
tar estos movimientos, ¿qué tan eficaces serán realmente? La naturaleza autóc-
tona de estos movimientos sugiere que, la interferencia del exterior, aunque se
ofrezca a manera de ayuda, bien puede ser más perjudicial que beneficiosa.

Sorprendentemente, Berg y Pretiz sugieren que nosotros podemos aprender


de estos movimientos, compartir cosas y trabajar juntos, si la actitud que adop-
tamos y nuestro acercamiento son correctos.

En primer lugar, los plantadores de iglesias extranjeros deben tener bien cla-
ra su función. El Sr. Steve Saint argumenta que el equipo misionero transcultural
debe verse a sí mismo como un andamio y no como el pilar del movimiento. El
error que se comete muy a menudo, es que el plantador de iglesias extranjero, se

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 128


convierte en el primer pastor de la iglesia y esa iglesia se acostumbra a ser dirigi-
da por un extranjero, altamente capacitado.

En segundo lugar, los plantadores de iglesias extranjeros deben tener una vi-
sión MUY GRANDE del movimiento. Una visión de iglesias plantando iglesias,
con la meta no solo de empezar una iglesia más, sino de lanzar un movimiento
que alcance a la ciudad, la región, a toda la población de la región y aún a la na-
ción. La iglesia local no debe ser vista como un fin en sí misma, sino como una
base y un punto de partida para alcanzar áreas más amplias. Por lo tanto, un as-
pecto importante de la capacitación será el adiestrar a los evangelizadores y plan-
tadores de iglesias, de manera que sueñen con alcanzar los lugares que no han
sido alcanzados. Los plantadores de iglesias extranjeros deben ser modelo y
ejemplo de esa carga visionaria por los no alcanzados y deben compartir esa gran
visión de movimiento. En la siguiente sesión vamos a presentar algunos modelos
para plantar iglesias en una región, de manera que sean de ayuda para desarrollar
una estrategia de acuerdo con la visión regional.

En tercer lugar, los plantadores de iglesias extranjeros deben tener una estra-
tegia para reclutar y preparar líderes nacionales desde el comienzo y luego, edifi-
car la iglesia alrededor de ese liderazgo. La capacitación de servicio sobre la mar-
cha, la enseñanza, el modelaje y la evaluación deben ser el patrón a seguir desde
un principio.

Finalmente, los plantadores de iglesias extranjeros deben tener una estrate-


gia de salida, que incluya una serie de ausencias progresivas de la iglesia plantada
bien planificadas, de manera de que los líderes nacionales y la iglesia, tomen en
serio el hecho de que el misionero esta pasando la “estafeta” y moviéndose a otros
sitios, para que se acostumbren a ir tomando sus propias decisiones.

La estrategia de salida, la delegación de tareas o bien el traspaso del lideraz-


go, no significa que se va a descontinuar la relación por completo. Significa que,
se están dejando las posiciones de control y poder para que, los líderes nacionales
puedan tomar su plena responsabilidad en el ministerio, lo que legítimamente les
corresponde.

V. Estrategias para los movimientos plantadores de iglesias

V. A. La importancia de tener una visión clara

Ya hemos dedicado bastante espacio y tiempo a observar las bases teológicas, mi-
sionológicas y sociológicas. En este momento, la mayoría de los estudiantes esta-
rán realmente ansiosos de ver, de una manera más correcta, los planes y estrate-
gias para plantar iglesias. Quizás usted ya se encuentre participando en un mi-
nisterio y está muy cargado con las necesidades de la gente, al punto de que se le
hace difícil dedicar más tiempo a cuestiones teóricas, que hasta parecerían inne-
cesarias. Permítame animarle a no pasar por alto estos asuntos fundamentales.
El Sr. Bob Logan (1984) estima que el 80% de los fracasos de iglesias recién plan-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 129


tadas se debe a errores en la etapa conceptual. En otras palabras, se deben a una
comprensión y preparación inadecuadas.

La ilustración que sigue puede ser de ayuda. Imagínese que usted decide
cultivar legumbres en su jardín. ¿Qué es lo que hace primero? El primer paso es
limpiar y rastrillar el jardín, quitar las piedras, analizar el terreno y agregar ferti-
lizante para enriquecerlo, de acuerdo al análisis realizado. Esto se aplica a cual-
quier tipo de hortaliza, por supuesto, sin importar la semilla que se vaya a plan-
tar. Esto es lo equivalente a su propia preparación y a la de su equipo, desarro-
llando convicciones firmes acerca de la iglesia y de plantar iglesias.

Enseguida, usted va a preparar cada parcela individual, de acuerdo específi-


camente, a la hortaliza que va a cultivar. Esto se equipara al estudio demográfico
y cultural para comprender a la gente, preparándose para un ministerio eficaz y
para desarrollar una estrategia adecuada.

Equipo de Plantación

Preparación del jardín = í


Una buena misionología

Preparación de la parcela = Selección de la estrategia

S em b ra r y re g a r = E s fu e r z o s lo c a le s
d e p la n ta c ió n

Iglesias que plantan otras iglesias

Finalmente, usted siembra la semilla y la riega, nutriendo los retoños y cui-


dándolos hasta que den fruto. Esto representa las actividades para plantar igle-
sias. Como usted puede ver, este es el significado de la ilustración o parábola. La
preparación va a consumir bastante de su tiempo, es minuciosa, pero es esencial.
Mi esposa y yo lo aprendimos en carne propia cuando estábamos en el seminario.

Deseábamos cultivar unas plantas y escogimos unas parcelas de tierra, en el


centro del jardín, que aparentemente, nadie había reclamado. Nos preguntába-
mos por qué aún estaba libre esa tierra, si se veía tan buena. Después del primer

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 130


aguacero nos dimos cuenta. Estaba en un terreno muy bajo y servía como área de
drenaje. Otros estudiantes ya habían descubierto esta dificultad, por lo que habí-
an dejado esa tierra desocupada. Perdimos horas de intenso trabajo cuando
nuestras valiosas semillas se las llevó el el agua y la lluvia.

V. B. Modelos de movimientos para plantar iglesias nuevas

¿Cómo se pueden utilizar estos modelos? Estaba presentando estos modelos a un


grupo de plantadores de iglesias en Valencia, Venezuela, cuando uno de ellos me
hizo una pregunta que me preocupó. ¿Cuál es el mejor modelo para la América
Latina? No quedó muy satisfecho con la respuesta que le di, al decirle que no
existía un mejor modelo para América Latina, sino que hay un mejor modelo pa-
ra el vecindario en que él está trabajando y que, solo él y su equipo, podrán des-
cubrir lo que es mejor. La columna de la derecha da el nombre y la segunda co-
lumna las características que describen el modelo. Las últimas dos columnas in-
dican las ventajas y problemas potenciales del modelo.

Usted va a extraer el mejor beneficio de estos modelos, si piensa en su con-


texto específico y hace una valoración escrita del potencial de cada uno para su
área, observando cuidadosamente los que se presentan a continuación.

V.B. 1. Fundación de iglesias pioneras

CARACTERÍSTICAS
• Es el primer paso en un área no evangelizada
• La meta es, establecer por lo menos, una iglesia en cada cuidad o pue-
blo no evangelizado
VENTAJAS
• Muchas áreas reciben el evangelio por primera vez
• Hay menos competencia con iglesias que ya existen

POSIBLES PROBLEMAS
• Los recursos, limitados a veces, se distribuyen en áreas demasiado
grandes
• Las nuevas iglesias están aisladas y crecen lentamente.
• El progreso no es visible
• Se descuiden iglesias ya existentes, con el afán de fundar otras.

V. B.2. Fundación de una agrupación de iglesias

CARACTERÍSTICAS
• Se puede utilizar en una situación pionera, para alcanzara un área
donde ya hay una primera iglesia
• La meta es, establecer un grupo de iglesias que se relacionan las unas
con las otras

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 131


VENTAJAS
• Compañerismo y apoyo mutuo entre las iglesias.
• Las iglesias, tienden a crecer más rápidamente que las iglesias pione-
ras.
• Hay mayor potencial para un movimiento creciente y visible
POSIBLE PROBLEMAS
• Demanda un compromiso prolongado en una sola región.
• Esta concentración de recursos puede dar como resultado que, el tes-
timonio del Evangelio falte en otras áreas
• Se corre el riesgo de invertir grandes recursos en un área de poca re-
puesta

V. B. 3. Fundación de una iglesia con satélites

CARACTERÍSTICAS
• En una primera etapa una iglesia central y fuerte está fundada en un
área urbana
• Después, esa iglesia central sirve para fundar iglesias en su misma re-
gión
• Las iglesias patrocinadas pueden llegar a ser autónomas (iglesias hijas)
o continuar como satélites ligadas a la iglesia central

VENTAJAS
• En la segunda etapa la iglesia central o iglesia madre da recursos, vi-
sión y supervisión a las otras
• La visión misionera de la iglesia central se ve fortalecida
• La iglesia central puede servir de base para esfuerzos de formación y
evangelización

POSIBLE PROBLEMAS
• Es posible que el desarrollo de la iglesia central necesite mucho tiempo
y recursos dando como resultado menos plantación de iglesias
• Es posible que la iglesia central domine a las iglesias satélites
• Es probable que la iglesia central reproduzca sus debilidades a las igle-
sias satélites
• La iglesia central podría llegar a cansarse o agotarse

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 132


V. B.4. Extensión natural como un viña o un bananal

CARACTERÍSTICAS
• Muchas veces son iglesias en casas o pequeñas iglesias en carpas
• Las iglesias o células se multiplican donde las raíces del Evangelio en-
cuentran tierra fértil
• Normalmentes se diseminan en un área rural, de un pueblo a otro por
relaciones naturales

VENTAJAS
• Todas las ventajas del modelo de agrupación
• Muchas áreas rurales podrían de esta forma ser alcanzadas y saturadas
• El crecimiento es natural y rápido
• Este tipo de iglesia puede sobrevivir a cualquier hostilidad o persecu-
ción.
• Depende de líderes laicos que no necesitan una formación teológica
formal

POSIBLE PROBLEMAS
• Se puede desarrollar una cadena de iglesias pequeñas y débiles
• Demanda mucho del fundador de iglesias
• Muchas veces, los líderes son nuevos creyentes. Necesita un plan de
formación eficaz y continuo para ser efectivo
• Solo es posible en áreas receptivas al Evangelio.
• Es difícil coordinar y unificar las iglesias.

V. B. 5. Incubación de iglesias por formación

CARACTERÍSTICAS
• Este modelo se usa donde ya hay varias iglesias establecidas para satu-
rar la región
• Equipos de iglesias establecidas se reúnen regularmente para brindar
un entrenamiento de plantación de iglesias, para orar y planificar
• Cada equipo tiene su propio proyecto de fundación de iglesias
• Un entrenador da la formación y guía a los equipos en su trabajo de
plantación, los visita en el campo y cuando se reúnen, repasa su pro-
greso
VENTAJAS
• Iglesias múltiples se plantan al mismo tiempo.
• Hay recursos y consejos para una plantación eficaz
• Hay menos probabilidad de fracasar en la plantación
• Cuando los equipos se reúnen se animan mutuamente
• Muchos miembros de las iglesias se capacitan para la plantación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 133


POSIBLES PROBLEMAS
• Se requiere un gran compromiso de parte de los equipos y de sus igle-
sias.
• Se requiere, un entrenador y líderes con mucha experiencia y
disponibilidad, para llevar a cabo los proyectos.
• La logística de fechas, viajes, etc. es compleja

V. B. 6. Fundación según la mayor cosecha

CARACTERÍSTICAS
• Este modelo sirve para una iglesia establecida, que quiere alcanzar un
área adyacente
• Por un tiempo determinado, se efectúa un esfuerzo evangelístico con-
tínuo en varios sectores de la ciudad o en varios pueblos rurales
• Después, el esfuerzo se limita al sector o al pueblo donde ha habido
una mayor repuesta.
• La iglesia se funda por el fruto del evangelismo y el discipulado en el
sector de la mayor cosecha.
VENTAJAS
• Los recursos se invierten en áreas de receptividad con una buena
posibilidad de éxito
• El Señor da el crecimiento (1 Cor. 3); entonces se escoge el sector don-
de él esta actuando
• Hay una gran inversión en evangelismo
POSIBLES PROBLEMAS
• Un evangelismo “relámpago” no indica siempre una buena receptivi-
dad a largo plazo
• Otras áreas con mayor potencial para la plantación podrían ser pasa-
das por alto
• A largo plazo se necesita una gran inversión de la iglesia madre

Ahora piense en el grupo enfocado para una nueva iglesia. ¿Cómo debería selec-
cionar el modelo para este grupo? Orando que el Señor le guíe considere:
¿Cuál es la visión a largo plazo?
¿Que tipo de obra es posible o necesaria– una obra pionera, de extensión o de
multiplicación?
¿Cuál es el grupo de enfoque y cómo el Señor está trabajando en este grupo?
¿Cuál es su receptividad, su apertura al mensaje?
¿Qué modelo tiene mas ventajas y menos problemas?
¿Qué adaptaciones tienen que hacer al modelo?

Dios está utilizando movimientos de iglesias celularess para extender su re-


ino en varios otros países. Tenemos que dar una atención especial a este diseño,
a su orígenes bíblicos y a su potencial en América Latina.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 134


V. C. Plantando iglesias celulares

V. C. 1. Los precedentes Neotestamentarios

Al echar una mirada fresca a las estructuras de las iglesias en el Nuevo Testamen-
to, vemos que las iglesias urbanas estaban basadas en células (siendo Antioquía
de Siria una posible excepción) y que muchas de las otras iglesias, en comunida-
des más pequeñas, eran iglesias satélites que se reunían en hogares y que estaban
conectadas a un conjunto más grande de células. En algunos casos la comunidad
cristiana básica (CCB) es llamada Ekklesia (Romanos 16:1, 5, etc.); en otros casos
se llama así al conjunto de CCB (I Corintios 1:2)

En Jerusalén, aunque el grupo mayor de discípulos se reunía en el templo, los


ladrillos básicos de construcción de la iglesia eran los oikos convertidos (exten-
ded household familiares cercanos) Ellos compartían los alimentos, la Cena del
Señor, la oración, las enseñanzas, y el compañerismo en los hogares (Hechos
2:46-47; 5:42). El oikos era una nueva comunidad en Cristo, que daba la bienve-
nida a los nuevos creyentes y fomentaba el nacimiento de otras comunidades
semejantes

En Corinto, cuando Crispo, el jefe de la sinagoga y su oikos vinieron a Cristo,


él abrió su hogar a la nueva comunidad y formo allí la primera CCB (Hechos
18:8) Por lo menos otras cinco células son mencionadas también; estas se reuní-
an en el oikos de Cloé (I Corintios 1:11), el oikos de Estéfanas (I Corintios 1:15;
16:15), el oikos de Aquila y Priscila (I Corintios 16:19), el oikos de Gayo (Romanos
16:23), y el oikos de Febe en la cercana Cencrea.

Queda claro que estas células se reunían colectivamente porque Pablo escri-
be: “Sí, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar...” (I Corintios 14:23), e instruye
a las mujeres que esperen hasta llegar a la casa para hacer preguntas (I Corintios
14:34-35) Estas reuniones deben haber sido públicas porque los no creyentes
podían aparecerse inesperadamente (I Corintios 14:24).

La organización de células en Corinto se ve en la ilustración que sigue a con-


tinuación:

I Cor. 14:23 “Sí, pues, toda la iglesia se reúne en un lugar”


I Cor. 1:2 “a la iglesia de Dios que está en Corinto”
El oikos de Estéfanas (I Cor. 1:15; 16:15)
Rom. 16:5 el oikos de Priscila y Aquila (llamada iglesia)
El oikos de Crispo (Hechos 18:8)
El oikos de Cloé (I Cor. 1:11)
El oikos de Gayo (Rom. 16:23
El oikos de Febe en Cencrea (Rom. 16:1)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 135


Una situación similar existía en Roma. F.F. Bruce (1969) explica: “Es intere-
sante notar, la forma en que los cristianos se asociaban unos con otros, ya que no
menos de cinco nombres se nos dan, lo que sugiere que eran grupos de hogares.
Un uso específico se le da al término ekklesia en uno de esos casos. (Romanos
16:1)” (Pág.. 394) Sin embargo, aunque se reunían en grupos de hogares distin-
tos, la manera en que Pablo se dirige a ellos, en esta carta para decirles sus planes
de visitarles, indica que él los consideraba a ellos como un todo.

Aquila y Priscila llevaron este mismo patrón a Éfeso. Una célula se reunía en
su hogar (I Cor. 16:19) Pablo dedicó más tiempo en Éfeso que en ninguna otra
ciudad durante sus viajes misioneros. Él ministró en células, en reuniones públi-
cas y el resultado fue, el surgimiento de una robusta iglesia celular urbana.
Cuando regresó a visitarlos, pudo decir: “cómo nada que fuera útil he rehuido de
anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas.” (Hechos 20:20)

La terminología bíblica indica que estos encuentros en casas no estaban


simplemente motivados por la necesidad de enfrentar un entorno hostil, sino que
formaban parte de la identidad de la iglesia. La iglesia es llamada el oikos de
Dios (Hebreos 3:6; 1 Pedro 4:17; I Timoteo 3:15; y Efesios 2:9. Es un oikos espiri-
tua,l construido con piedras vivas que sirven para edificarse unos a otros. (oiko-
domeo) (I Pedro 2:5)

Sin embargo, la CCB es solo parte del diseño. Ellas no eran iglesias de hogar
independientes. Estas CCB eran grupos interdependientes, que se reunían en
una variedad de lugares, tales como las instalaciones del Templo (Hechos 2), en
el atrio de Tiranno (Hechos 19), en los aposentos altos de casas grandes (Hechos
20), en otros edificios públicos y en ocasiones en el campo, tal como en las lade-
ras de las colinas (Hechos 1)

V. C. 2. ¿Por qué pensar en iglesias celularess para las ciudades de


América Latina?

• Es el mejor diseño que refleja el patrón de América Latina

En la presentación de los fundamentos teológicos, vimos el diseño del Creador de


la Iglesia alrededor de tres temas que se complementan. 1) la Iglesia como crea-
ción, 2) la Iglesia como comunidad y 3) la Iglesia como agente de reconciliación.
El hecho que los discípulos cristianos de los tres primeros siglos se reunían en
pequeños grupos y en congregaciones mayores, no es asunto de debate. La pre-
gunta es ¿por qué lo hacían así? ¿Era porque no había otra manera de hacerlo, o
simplemente porque la iglesia era ilegal y no tenían edificios propios? No, ese era
el patrón normal que ellos habían recibido de su Maestro.

¿De dónde aprendió la iglesia primitiva el uso de grupos grandes y pequeños?


Por lo general, era la manera natural de hacer las cosas. Es importante notar
que, este era el patrón que los apóstoles habían practicado con Jesús. Por dos o
tres años, los doce habían dedicado la mayor parte de su tiempo a estar con Je-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 136


sús, ya sea entre multitudes que se reunían afuera, en el templo o en pequeños
grupos privados para conferenciar con él. Siempre hubo este ritmo armonioso
del grupo pequeño – grupo grande. El grupo pequeño proveía el ambiente de una
intensa vida comunitaria, que le daba profundidad a las reuniones de los grupos
grandes (ya sea que los grupos grandes fueran usados para alabanza o para dar
testimonio) (Snyder 1977, 147)

Muchos se preguntan: Si esto es verdad, ¿por qué Jesucristo y los apóstoles


no lo hicieron normativo y prescriptivo? Yo creo que la respuesta es que, este pa-
trón surgió progresivamente del modelo y del mandato que Jesús dejó, que era,
hacer discípulos de todas las naciones. Las funciones fueron prescritas, pero la
forma fue desarrollada como un patrón de conducta repetida. El diseño era lo
normal, más que lo normativo. La flexibilidad en la estructura es necesaria, para
que se pueda realzar el patrón del Nuevo Testamento en las diferentes culturas
(contextualización) y para permitir a la infraestructura que introduzca cambios,
conforme la iglesia local crece en la ciudad (crecimiento estructural)

• Favorece un ministerio Neotestamentario

Desde la creación, Dios ha usado diferentes tipos de relaciones entre los seres
humanos para cumplir su plan. Dios creó a los seres humanos para relacionarse
como familia y lo afirmó cuando dijo: – “No es bueno que el hombre esté solo”
(Génesis 2:18) Llamamos a esto el mandato cultural. Después de la caída y, es-
pecialmente en la ciudad, las relaciones son complicadas, muy a menudo se rom-
pen y se pierden. Sin embargo, todavía las necesitamos y Dios quiere que las res-
tauremos. Dios es el Dios de la reconciliación.

En el Antiguo Testamento, el mandato cultural se expresa entre el pueblo es-


cogido de Dios mediante tribus, clanes y familias. En el Nuevo Testamento,
nuestro estudio de la iglesia muestra que Dios obra mediante la iglesia como una
comunidad básica de fe (CCB), como un conjunto de CCB y como una asociación
regional de iglesias locales.

El ministerio interpersonal y el uso de los dones espirituales, ordenado en


pasajes de la Biblia tales como, Efesios 5:19-21 y Colosenses 3:16, son más fáciles
de realizar en una CCB. La amonestación de llevar un asunto de disciplina ante la
iglesia (Mateo 18:17) hace que la CCB tenga aún más razón de ser. La disciplina
se convierte en un asunto de familia, que se resuelve entre personas que están
comprometidas unas con otras y por líderes que se encuentran cercanos a la si-
tuación. Elton Trueblood (1958) explica:

Se nos hace difícil visualizar como era la iglesia primitiva. Ciertamente, era
muy diferente del cristianismo que conocemos hoy día. No habían edificios fas-
tuosos, no habían jerarquías, no habían seminarios teológicos, no habían univer-
sidades cristianas, no había escuelas dominicales, no había coros de iglesias, sólo
había pequeños grupos de creyentes teniendo pequeños compañerismos. Todo lo
que tenían era el compañerismo y nada más. No había posiciones, no tenían

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 137


prestigio, ni honores. Los cristianos primitivos no eran personas de alta posición,
pero tenían un poder secreto entre ellos y ese poder secreto resultaba de, la ma-
nera en que sabían pertenecer los unos a los otros. (p. 25)

• Requiere nuevos patrones de liderazgo

En América Latina el liderazgo está centralizado y se basa en un control que va de


arriba hacia abajo. Berg y Pretiz (1992) lo explican:
Los norteamericanos son rápidos para hacer ver cuán fuertes (si no del todo dic-
tatorial) son los jefes de los gobiernos latinoamericanos, lo mismo que el estilo de
administración de los negocios latinoamericanos, que se caracteriza por ir de
arriba hacia abajo, o cuán “macho” y dominante es el padre de familia. “Nos pre-
guntamos, ¿cómo podemos esperar que las iglesias y sus pastores sean diferen-
tes?” Algunos observadores consideran que este autoritarismo es producto de la
inseguridad. El pastor laico que de oficio carnicero, sin ningún adiestramiento
teológico, teme que sus miembros lo vayan a abandonar para irse a una iglesia
más atractiva. Por lo mismo, ordena y exige que ningún miembro asista a otra
iglesia o reunión fuera de la congregación.

Una excepción notable a esta regla general es la Congregación Cristiana del


Brasil, que no tiene pastores. Es la cuarta denominación en tamaño, (después de
los Católico Romanos, Pentecostales y Adventistas del Séptimo Día), tiene un mi-
llón de adherentes en cerca de 4,500 congregaciones. Un estudio realizado en
1989 sobre esta entidad indica que, está organizada con una eficiencia envidiable,
desde el punto de vista organizacional, y es manejada por un sistema de ancianos.
Sin embargo, no es menos autoritaria. “Las constantes visitas informales entre los
miembros crean interdependencia y vigilan la conducta. Cualquier divergencia de
las normas de la iglesia acarrea un alto costo social, tal como prohibiciones con
respecto de ver la televisión y escuchar la radio, aislando así a los miembros de
influencias disonantes.” (Berg y Pretiz 1996, p. 217).

Las iglesias celulares, por el contrario, están basadas en un liderazgo compar-


tido. Ellas deben descentralizar el liderazgo y el cuidado pastoral en las células.
Los líderes están capacitados para ser verdaderos siervos, que cuidan a los
miembros y facilitan la obra de Dios en y a través de la célula.

¿Acaso no es cierto que los pastores principales de las iglesias celulares tie-
nen que ser líderes fuertes? Sí, las iglesias celulares deben tener un fuerte lide-
razgo para coordinar el ministerio de las células y mantener la unidad de propósi-
to. Este líder tiene que tener grandes habilidades para liderar e inspirar confian-
za y lealtad, pero las células no pueden ser controladas de arriba hacia abajo.

Los líderes de células tienen que ser capacitados y ser dirigidos a través de
reuniones de liderazgo comunitario. La unidad sólo puede mantenerse a través
de una visión compartida. En otras palabras, las iglesias celulares descansan en
un liderazgo facilitador, mas que en un liderazgo autocrático. El pastor general
debe moldear esta clase de liderazgo. ¿Es posible esto en América Latina? Berg y

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 138


Pretiz (1992) ven señales muy positivas de cambio. La sociedad está cambiando.
Los estudiantes universitarios están acostumbrados a realizar sus estudios en un
entorno donde, el diálogo está siempre presente y en donde se pueden hacer pre-
guntas. Cuando se gradúan, son menos tolerantes con un liderazgo abusivo en su
trabajo. De la misma manera, los cristianos capacitados en universidades cam-
biarán de iglesia o empezarán nuevas iglesias, si el liderazgo pastoral se hace in-
soportable.

Estas iglesias basadas en un liderazgo compartido, generalmente no se con-


vierten en mega-iglesias. El control descentralizado favorece el movimiento ex-
pansionista y la plantación de iglesias. Conforme un conjunto de células crece,
procura reunir otras células cercanas, para unir esfuerzos y formar nuevas con-
gregaciones.

• Hay otras ventajas prácticas

1. Este es el mejor contexto para ver vidas cambiadas


2. Delega el ministerio a los laicos
3. Descentraliza el cuidado pastoral
4. Permite la multiplicación y un movimiento creciente
5. Multiplica los líderes con actitud de siervos
6. Es resistente a la persecución
7. Puede constituirse en un grupo núcleo para formar una nueva congrega-
ción.

• Esta bien adaptada para cumplir la misión del Nuevo Testamento


en el contexto urbano.

El diseño de “las dos alas”, además de ser el más cercano al patrón del Nuevo Tes-
tamento, es también el mejor preparado para cumplir la misión neotestamenta-
ria: Glorificar a Dios haciendo discípulos de Jesucristo é incorporarlos en comu-
nidades que se multipliquen, puedan discipularlos y cuidarlos.
La dislocación familiar es un fenómeno creciente en el entorno urbano. Ya que el
crecimiento de la iglesia ocurre más rápidamente mediante las decisiones de gru-
po y mediante las relaciones de parentesco durante situaciones normales, el am-
biente de la ciudad no es favorable para el crecimiento rápido. Existen varios po-
sibles patrones para el crecimiento de la iglesia en las ciudades occidentales:

1. Mediante conversiones uno por uno: Ya que la gente está socialmente dislo-
cada, esto es lo más común, la mayoría de los latinoamericanos que viven en
las grandes urbes vienen a Cristo individualmente.
2. Conversiones sucesivas a través de redes de familias: En algunos casos, la fa-
milia cercana y lejana se congrega en un mismo vecindario urbano. Cuando
este es el caso, bien puede haber una más rápida sucesión de conversiones,
hasta que todos los miembros de la familia hayan tomado una posición a favor
o en contra de la nueva fe.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 139


3. Mediante decisiones de grupo entre amigos y colegas: En un vecindario ur-
bano, el líder de una pandilla que era conocido en el parque local, aceptó a
Cristo. Después de un corto tiempo, condujo a toda la pandilla a Cristo. Co-
mo resultado, han surgido tres iglesias carismáticas distintas.
4. Mediante redes sociales de relaciones: El ambiente de trabajo puede formar
una red que funciona como una familia. “La ciudad se convierte en un con-
glomerado de aldeas y subculturas que sirven unas a otras. Estas no son, co-
mo las aldeas rurales tradicionales, que comparten una geografía común, au-
toridad y propósito, que son fácilmente comprensibles. La aldea urbana es
una aldea de comunicaciones, que se estructura alrededor de vocaciones espe-
cializadas. (Dawson, 1989, 52)
5. A través de redes y grupos de inmigrantes. Estas unidades pueden ser étnicas
o de grupos de clan en la ciudad. Generalmente viven y trabajan en el mismo
vecindario. El barrio chino (Chinatown) es el ejemplo mas obvio. El grupo
puede ser que haya emigrado junto, o que hayan sido dirigidos a llegar a una
comunidad establecida en la ciudad.

La ciudad presenta obstáculos para el crecimiento de la iglesia, porque las re-


des naturales se rompen a menudo. Por otro lado, al conocer la ciudad, podemos
descubrir redes transpuestas de inmigrantes y todo tipo de redes sociales que
proveen oportunidades únicas para traer las personas a Cristo.

Cuando un sociólogo mira las culturas, él o ella observa los grupos dentro de
la cultura. Por lo tanto, en sociología estudiamos acerca de las familias nucleares,
familias extendidas, grupos de amigos, trabajadores manuales, intelectuales, cla-
ses alta, media y baja, grupos étnicos, etc. Ver a la ciudad como una colección de
grupos meta, es ver a la ciudad como un sociólogo la ve. Nosotros buscamos gru-
pos de personas y diseñamos ministerios, teniendo en mente su manera de vivir.
(Tillipaugh 1982,45)

Glen Smith, de La Dirección Cristiana en Montreal, Canadá, lo confirma:


Es muy importante que toda la iglesia esté activa en el evangelismo, en el lugar
donde sus miembros viven, trabajan y juegan. Por mucho tiempo, la evangeliza-
ción había sido el trabajo de un “héroe” de su cultura. Los que modelan las opi-
niones también pueden ser encontrados en el vecindario, la oficina, el equipo de-
portivo y aún, en las familias extendidas. Es crucial entonces que, capacitemos a
los laicos para que identifiquen las 35 a 50 personas con las que entran en contac-
to cada seis meses y enseñarles a empezar a orar y a vivir el evangelio en ese con-
texto (Smith 1993, 19)

En conclusión, existen varios modelos para los movimientos plantadores de


iglesias. Sin embargo, en América Latina recomendamos muy enfáticamente, el
modelo celular, que tiene como base un pequeño grupo de comunidades. La co-
munidad de pequeños grupos es más consistente con la naturaleza de la iglesia,
con el patrón del Nuevo Testamento y con las funciones y misión que Dios le ha
encargado a la iglesia.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 140


VI. Lecturas recomendadas para el Módulo Cinco

1. Berg, Mike & Paul Pretiz, Spontaneous combustión: Grass-roots Christianity,


Latin American Style (El segundo capítulo ha sido traducido e incluido en
su cuaderno).
2. Aranyas, Carlos. 1983. “Ministerios de contacto.” La iglesia del futuro.
Ralph Neighbor, compilador. El Paso, Tx: Casa Bautista, pp. 41-55 –
3. Neighbor, Ralph W. La iglesia y el evangelismo urbano. Diálogo Teológico,
No. 6 (Oct. 1975) pp. 23-33
4. Garrison, David Movimientos de Fundación de Iglesias. Copia gratis en el
Internet:: http://www.imb.org/GlobalVision/SPANISHCPM.DOC

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 141


CAPÍTULO SEIS

La dimensión cultural de la
fundación de iglesias
I. Introducción: Comprendiendo al grupo meta

El Dr. David Harms es un médico con veintinueve años de experiencia en plantar


iglesias en Honduras. Tuve la oportunidad de estar presente en una reunión de
orientación para un nuevo equipo de misioneros llamados a trabajar en los ba-
rrios pobres de la ciudad. Ellos han estado en Honduras desde el huracán Mitch,
sirviendo en el nombre de Cristo y atendiendo las necesidades físicas y espiritua-
les de la gente. Cuentan con una amplia red de amigos fieles, quienes les animan
en su deseo de empezar una iglesia que discipula. Sin embargo, el Dr. Harms les
pidió que detuvieran las actividades evangelísticas hasta que pudieran ver el
mundo a través de los ojos de las personas a quienes iban a servir. Él afirmó que,
la debilidad número uno que enfrentan los misioneros transculturales es el no
comprender la percepción que la gente tiene del mundo.

El Dr. Harms está trabajando con un equipo que, busca alcanzar a la clase al-
ta de Honduras, después de treinta años de prolongado trabajo médico y misio-
nero entre las clases pobres. Cuando él estaba explicando la diferencia en la per-
cepción del mundo, entre la clase alta y la clase de escasos recursos en el mismo
país y cómo estas diferencias requieren un acercamiento diferente, yo mismo lle-
gué a darme cuenta del profundo significado de este pensamiento. La exégesis de
la percepción del mundo alrededor, o lo que técnicamente es llamado estudio et-
nográfico, se aplica directamente a todos los plantadores de iglesias que están al-
canzando gente de un grupo o de un grupo meta, diferente al que crecieron y que
comprenden instintivamente. ¿Puede usted ver el mundo a través de los ojos de
la gente que intenta alcanzar para Cristo?

I. A. La necesidad de investigación

Dios usó la muerte de cinco valientes y dedicados jóvenes misioneros que murie-
ron a manos de los indios Aucas en el Ecuador, para que muchos se dieran cuen-
ta de la importancia de contar con una mejor investigación y preparación. Sin
embargo, cuando la cultura que queremos alcanzar es semejante a la nuestra,
muy a menudo damos las cosas por sentadas.

El plantar iglesias en forma exitosa requiere de una comprensión básica de la


gente que está siendo alcanzada. Esto puede ser claro y evidente cuando la dis-
tancia cultural es grande, como en el caso citado de los Aucas. Sin embargo, mu-
chos plantadores de iglesias desean marchar adelante en la tarea de la evangeli-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 142


zación y hasta piensan que investigar es una perdida de tiempo. Otros plantado-
res de iglesias se conforman con hacer unas cuantas entrevistas con obreros ex-
perimentados, para averiguar que es lo que da resultado y que es lo que no da re-
sultado. Simplemente duplican las estrategias más exitosas, sin buscar más ni
comprender por qué la gente reacciona en manera diferente a los diversos acer-
camientos. Esto es tan equivocado como lo sería el tomar a un exitoso jugador de
fútbol para utilizarlo en todo tipo de situaciones, sin tomar en cuenta a los opo-
nentes, ni las dinámicas de cada juego.

Los diferentes contextos y culturas, requieren acercamientos distintos. Sería


imposible describir la percepción del mundo que tiene toda la América Latina, de
tal manera que le pueda ser de ayuda a los plantadores de iglesias. Existe inclusi-
ve un debate, con respecto a si podemos tan siquiera hablar de una percepción
del mundo latinoamericano. Aún más, varios tipos de plantadores de iglesias
pueden sacar provecho de principios de comunicación transcultural tales como:
1) latinos alcanzando a latinos de otras clases, 2) latinos alcanzando a grupos
autóctonos, 3) los misioneros trabajando transculturalmente, etc.

¿Como plantadores de iglesias en América Latina, qué clase de fundamentos


sociológicos necesitamos? Creo que un buen punto de inicio es el compromiso de
hacer una investigación adecuada y darle a ésta un buen sentido de dirección. No
debemos tratar de ser sociólogos aficionados, ni etnólogos improvisados, sino
que debemos comprender la importancia de lo que hacen esos profesionales y, a
la luz de ello, desarrollar nuestros puntos de vista y destrezas de investigación.

I. A. 1. La comprensión demuestra interés y cuidado

Un novio busca comprender a su prometida, porque la ama. El verdadero éxito


en un noviazgo sucede cuando la persona revela su propia alma; cuando hay co-
municación del alma. “La cultura es el alma de la nación” (Morin 1994:579.) El
estudio cultural no debe de ser un ejercicio intelectual, o un medio para la evan-
gelización únicamente. Debe movernos y transformarnos, darnos más discerni-
miento y desarrollar en nosotros verdadero interés y cuidado, para poder tender
puentes por los cuales podamos alcanzar a la gente con el Evangelio. El hijo de
Dios, tomó forma humana y vivió entre nosotros, para poder demostrar Su amor
y para identificarse plenamente con aquellos a los que Él llegó a llamar herma-
nos. Él le dijo a sus seguidores: “Como me envió el Padre, así también yo os en-
vío.” (San Juan 20:21)

Hace poco, dos damas se acercaron a hablar con unos misioneros quienes
trabajaban con trabajadores agrícolas inmigrantes en la ciudad de Homestead,
Florida. Recientemente, la cooperativa de viviendas había rechazado la oferta de
los misioneros de dar clases de inglés como segundo idioma en el centro comuni-
tario. ¿Por qué estas mujeres los buscaron? Ellas respondieron, “Cuando ustedes
y sus jóvenes vinieron a desarrollar algunos proyectos con nuestros hijos en el
parque, ustedes no tenían miedo de tocar a nuestros niños. Nos dimos cuenta
que ustedes eran buenas personas.”

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 143


I. A. 2. La comprensión es necesaria para que exista una comunica-
ción eficaz

El plantar iglesias es imposible, a menos que el evangelio esté siendo claramente


comunicado. La teoría de las comunicaciones enfatiza la necesidad de hacer un
análisis de los oyentes. Diversos estudios sobre este tema demuestran que los
mensajes pueden ser clarísimos y fieles al texto del que están siendo tomados pa-
ra su transmisión, y aún así, pueden no ser escuchados porque los oyentes no lo
desean. Pueden ser evitados completamente, mal entendidos o pasados por alto
por los oyentes (Conn 1985). La comprensión nos capacita a reducir esta distor-
sión y a vencer obstáculos para lograr la comunicación eficaz.

¿Qué sucede si no estoy tratando de alcanzar un grupo cultural distinto al


mío? ¿Qué pasa si estoy actuando dentro de mi propia comunidad? La investiga-
ción es necesaria, siempre que se tenga que tender un puente, aún cuando se tra-
te de alcanzar gente de un trasfondo semejante, pero que tienen una experiencia
distinta en la vida. Quizás sean personas que vienen de otro vecindario o de otra
clase social.

¡Piense solamente en el reto que es comunicarse con la juventud, o con niños


pequeños! Aún, la comunicación entre hombres y mujeres en el mismo hogar, ha
sido analizada como una comunicación transcultural.

Una mujer, miembro del comité de alcance a la comunidad de su iglesia en


Florida, estaba preguntando sobre capacitación transcultura,l aunque ella trabaja
en su propia tierra natal. De manera muy sabia hizo la siguiente observación:
“En los Estados Unidos, nosotros tenemos muchas ‘subculturas’ basadas en la
edad y en la posición socioeconómica de la gente, las cuales parecen ser tan fuer-
tes, como las diferencias que surgen al confrontar personas de distintos países de
origen. Las grandes oportunidades brindan a la vez grandes retos.”

I. A.3. La comprensión es necesaria para que la verdad bíblica tenga


significado

Tanto el mensaje, verbal y no verbal, debe presentarse de cierta manera, para que
este sea comprendido con integridad. La contextualización es el proceso de hacer
que la verdad bíblica tenga sentido para los oyentes. El que tenga sentido en este
contexto, significa que se puede comprender, no necesariamente que sea relevan-
te o aceptable. El mensaje es exitoso cuando, los oyentes comprenden el mensaje
y responden a la verdad de Dios y de Jesucristo, ya sea su respuesta positiva o
negativa.

El Dr. Eugene Nida (1960), habla acerca de encontrar equivalentes dinámicos


que tiendan un puente entre las distancias semánticas que existen entre la cultura
de la Biblia y la cultura de los oyentes. Don Richardson identifica vestigios de te-
ísmo en las religiones tradicionales de algunas tribus, las cuales le sirvieron como

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 144


puerta de entrada para su presentación del evangelio. A estas él las llama analo-
gías redentoras.

Los Sawis eran una tribu guerrera de gran ferocidad. Richardson encontró
que la única forma de hacer la paz era, lograr que el líder de una tribu ofreciera a
su propio hijo y lo entregara a su enemigo como un “niño de la paz”. Cuando Ri-
chardson presentó a Jesús como el “niño de Dios para la paz con los hombres”,
los Sawis comprendieron por primera vez para qué había venido Jesús al mundo.
Ellos lograron apropiarse del concepto de un mediador, basándose en un punto
de referencia que existía dentro de su cosmovisión. (Richardson 1975)

¿Cómo fue que Richardson y su esposa descubrieron esta analogía redentora?


Tuvieron que vivir con la gente de esta tribu primitiva, tuvieron que aprender sus
costumbres y aún, hacerse vulnerables a los peligros que entrañaban las constan-
tes guerras tribales. Nada de esto hubiera sido posible sin un compromiso por
comprender a los que buscaban alcanzar.

I. A. 4. La comprensión es necesaria por la sensibilidad cultural

La cultura incorpora un sistema de significados compartidos que nosotros lla-


mamos percepción del mundo. Es algo aprendido que se revisa, que se mantiene
y que se define en el contexto de la interacción humana. Cuando nosotros entra-
mos en el mundo de otra cultura, como mensajeros transculturales, nuestras ac-
ciones, nuestras palabras y los objetos que traemos, van a ser comprendidos so-
bre la base de su cosmovisión. Por lo mismo, nuestra conducta bien puede abrir
puertas o cerrarlas. Puede construir confianza o sospecha.

Cuando Richardson llegó a la aldea Sawi, junto con su esposa e hijo, arribó en
canoa. Temeroso de que la canoa pudiera volcarse al acercarse al muelle, pasó su
pequeño bebé a uno de los habitantes de la aldea que estaba en la orilla. Eso pro-
dujo una tremenda impresión, de la cual Richardson vino a darse cuenta mucho
más tarde. ¿Por qué? Para él, ese acto simbolizaba únicamente la preocupación
por el bienestar físico del niño. Sin embargo, para el aldeano, el que esta persona
le entregara el niño, era señal de una gran confianza. (Richardson 1975)

El ministerio “Biblias para el Mundo” ha mantenido la práctica de distribuir


Biblias a todos los que tienen un número telefónico en algunas partes del mundo.
Sin embargo, en muchas áreas las Biblias han sido rechazadas inmediatamente.
¿Por qué? La percepción cultural es que, un libro sagrado no debe ser distribuido
informalmente y a granel, como por medio del correo; por lo tanto se concluía
que dicho libro no debe ser un libro santo significativo. (Conn 1985)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 145


I.A.5. La comprensión es necesaria para adaptar el ministerio a las
necesidades reales

El evangelio debe ser predicado con frescura y dicho en formas nuevas y creativas
a cada generación, ya que cada generación tiene sus propias y únicas preguntas.
El evangelio constantemente debe ser reenviado hacia una nueva dirección cultu-
ral, porque el destinatario siempre está cambiando de domicilio. (Helmut Thie-
licke)

Las estrategias sabias requieren investigación demográfica y cultural. De las


más de 100 películas cristianas producidas en Norteamérica y que se pusieron a
prueba en un país africano, la mayoría fue mal comprendida y solo unas pocas
fueron consideradas apropiadas para ser exhibidas. (Conn 1985)

Juan creció en una familia cubana de Miami, Florida. Ahora es un nuevo mi-
sionero asignado para iniciar una iglesia en un barrio de Tegucigalpa, Honduras.
El idioma no es problema. Está dispuesto y deseoso de compartir con otros su
comprensión de Dios. Desea hablar del amor de Dios con aquellos que sufren.
Juan proviene de un hogar de clase media, en un país en donde el ascenso social
en forma vertical es lo normal. Su énfasis es, explicar como Dios puede darnos
vida eterna y traer significado a la vida, a pesar de nuestras circunstancias.

Ricardo, un obrero hondureño, vive día en día en una cultura fatalista, en


donde el ascenso vertical es poco menos que imposible. Su aspiración es poder
comprar carne para el fin de semana y ahorrar suficiente para comprarles zapatos
a sus hijos, ya que de no ser así, no se les permite asistir a la escuela. Ricardo no
tiene ninguna duda de que Dios existe. Sin embargo, su pregunta es: “¿Qué po-
drá hacer Dios por mí para la hora de la cena? (Una encuesta reciente, realizada
por la compañía Harris indica que el 94% de hondureños oran a Dios, el 80%
creen que Dios da respuesta a las oraciones y el 97% cree que Él ha hecho algún
milagro a su favor.)

Por todas estas razones, los plantadores de iglesias deben estar comprometi-
dos con la investigación “Toda persona llamada a tomar decisiones en este aspec-
to, debe acercarse al problema armado de dos instrumentos 1) intuición y habili-
dad analítica y 2) experiencia. Estos dos instrumentos están siendo cada vez más
y más escasos en nuestro complejo mundo, que sigue cambiando con gran rapi-
dez. El ingrediente perdido es la investigación.

¿Qué diremos de los plantadores de iglesias que están llamados a plantar


iglesias en el lugar en donde crecieron o en donde han vivido por muchos años?
¿Pueden pasar por alto la investigación? Indudablemente que ya tienen una ven-
taja y que les va a ser más fácil adaptarse, pero este discernimiento instintivo no
debe reemplazar la necesidad de la investigación. En ciertos momentos, hasta
puede ser contraproducente, pues puede crearles una falsa confianza.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 146


Por ejemplo, yo viví mis primeros 13 años en Marruecos, África y he regresa-
do allí como adulto. Hablo un poco el idioma árabe y tengo un conocimiento in-
termedio de la religión musulmana, al punto de que puedo evitar cometer impru-
dencias culturales. Sin embargo, este conocimiento rudimentario sería dañino, si
lo uso como pretexto para no estudiar sobre el país y su gente. ¿Por qué?

La gente ha cambiado, así como han cambiado sus actitudes hacia los cristia-
nos. En las ciudades de Marruecos, el modernismo y el pluralismo han tenido un
fuerte efecto. Los estudiantes de hoy están mejor educados acerca del cristianis-
mo y algunos quieren saber más. Aunque la libertad religiosa existe solo en el
papel, una iglesia cristiana nacional está surgiendo aún bajo esta persecución. Si
yo fuera a regresar a ese país, al mismo sitio donde nací, como un plantador de
iglesias, tendría que actualizar mis conocimientos, verificar mis presunciones y
llenar muchas lagunas que pudieran existir en mis conocimientos.

“Por favor imagínese un banquillo originalmente hecho con tres patas, pero
que ahora solo tiene dos. Naturalmente, no se puede sostener. Si se le agrega esa
otra pata que le hace falta, funcionará maravillosamente, tal como fue diseñado
en un principio. La investigación es esa “tercera pata”, la cual se debe restaurar
en el lugar correspondiente.” (Engel 1977:19).

II. La contextualización en la tarea de plantar iglesias

II. A. Tres acercamientos históricos

En los primeros días de las misiones evangélicas de la época moderna, la contex-


tualización era intuitiva; no era una prioridad consciente. Como resultado, cier-
tos elementos accidentales fueron transmitidos junto con los elementos esencia-
les. Los misioneros pioneros llevaron no solo el evangelio, sino también su cultu-
ra, las leyes de sus iglesias, normas, reglamentos y sus costumbres. Esto condujo,
en algunos casos, a presentar un evangelio truncado y a desarrollar una iglesia
fuera de contacto con el clamor de la gente del Tercer Mundo.

En círculos teológicos liberales, el deseo de conceder más voz a las necesida-


des y aspiraciones de las iglesias emergentes, condujo al acercamiento contextual
(Costas 1988) La teología se hallaba desposada con ideologías locales, dando
como resultado una síntesis entre agendas sociopolíticas y valores cristianos, tal
es el caso de la llamada Teología de la Liberación. Esto ha sido llamado la con-
textualización no-crítica. (Hiebert 1994)

Algunos misionólogos evangélicos buscaron evitar los peligros del acerca-


miento no-crítico, pero sin regresar al acercamiento intuitivo. Tomaron prestado
el modelo de la teoría de la comunicación (Kraft 1979, Nida 1960) Aunque el
acercamiento científico trata con algunos de los problemas de la comunicación,
este crea problemas también. Sucede que esto es demasiado técnico para la per-
sona común y corriente. Hace de la contextualización algo de dominio único de
los expertos, mientras que los oyentes del evangelio, juegan un papel mínimo.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 147


II. B. La necesidad de una contextualización que se vive

Se ha demostrado que los mensajeros del Nuevo Testamento y que el Apóstol Pa-
blo en particular, adaptaron la forma del mensaje a su audiencia, sin cambiar la
médula del evangelio. No había ni una metodología o estrategia sencilla, ni una
presentación uniforme, ya que el Espíritu Santo conducía a los mensajeros a for-
mular el mensaje para una cierta situación. Necesitamos regresar al modelo del
Nuevo Testamento que se basa más en la empatía y el discernimiento dados por
el Espíritu Santo, que en la metodología técnica; algo que surge más de una en-
carnación viva que del análisis científico.

“La verdadera contextualización ocurre cuando hay una comunidad que vive
fielmente por el evangelio. Ocurre en esa misma y costosa identificación, con la
gente en su situación real, tal como lo vemos en el ministerio terrenal de Jesús.
Cuando estas condiciones se consiguen, el Soberano Espíritu de Dios hace su sor-
prendente trabajo” (Bibby 1987: 154)

La Iglesia Primitiva vivió su propia contextualización del evangelio. De la


misma manera, para los embajadores de Cristo en un mundo pluralista, la con-
textualización no es una mera teoría, no es principalmente un ejercicio intelec-
tual. Es en verdad una experiencia de vida. Como el Dr. Harms dijo: “Cuando
usted vea el mundo, a través de los ojos de la gente, entonces, podrá hacer que
vengan al conocimiento de Cristo.”

Volviendo a nuestro caso citado anteriormente, ¿cómo puede Juan empezar


el proceso de conocer a Ricardo y a los demás en el barrio? ¿Qué es lo que debe
hacer antes de hablarles de su Dios? El primer paso en la contextualización es la
investigación. Juan haría bien en observar la vida en el barrio, usando tres len-
tes: el lente demográfico, el lente histórico y el lente cultural. Estos tres tipos de
investigación van mano a mano. Responden a diferentes preguntas:

1. Estudio demográfico: “Según la información que tenemos sobre los dife-


rentes segmentos de la población, ¿qué podemos aprender acerca de la vida
en el barrio?” “¿Qué es lo que está cambiando en esa población?”
2. Estudio histórico: “¿Cuáles experiencias, vividas por estas personas, han
configurado y modificado sus valores? ¿ Cuáles eventos de su historia colecti-
va pueden influir de manera que quieran aceptar el mensaje del Evangelio y a
sus mensajeros?”
3. Investigación etnográfica o estudio cultural: “¿Cómo perciben estas
personas el mundo, a Dios, a los demás y la relación de Dios con la gente?
¿Cuál es el centro de su universo? ¿Qué es lo que ellos valoran más y en qué
creen con más devoción?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 148


III. Estudio demográfico

El estudio demográfico mira desde afuera a la población del grupo propuesto co-
mo meta. Esto requiere una investigación cuantitativa. La principal fuente de
datos son los informes del censo. El investigador mira el crecimiento de la pobla-
ción, las clases sociales, los niveles educativos, los ingresos financieros, los gru-
pos idiomáticos, la edad y el sexo y procura comprender su impacto, en relación
con la tarea de plantar iglesias. Muchas veces, tanto las organizaciones guber-
namentales como las privadas, encargan a alguien para hacer un estudio demo-
gráfico específico. Muchos de estos informes se publican un año después de que
el censo ha sido realizado. Se requiere persistencia para hallar estos informes,
pero realmente vale la pena encontrarlos. Se puede empezar en la biblioteca pú-
blica, en las cámaras de comercio o en la asociación de pastores y líderes evangé-
licos, si es que existe una en su comunidad.

Es especialmente útil, el comparar los datos del censo con los de los años an-
teriores y hacer apuntes sobre los patrones o tendencias que se observan. Estos
patrones pueden proyectarse hacia el futuro y servir para descubrir las tendencias
más marcadas. Esto reviste particular importancia. Kirk Hadaway estudió el
crecimiento de la iglesia en cinco ciudades distintas de los Estados Unidos. Lue-
go informó que “nuestros hallazgos indican que, la mayor parte del crecimiento o
reducción de la membresía en las iglesias urbanas, resulta de los cambios en y en
las características del contexto. El crecimiento de la población o su declinación es
el factor más importante, seguido por la transición racial, la clase social prevale-
ciente en el vecindario y la proporción de jóvenes en el área. (Hadaway
1982:548)

III. A. La investigación demográfica debe ser continua

Este estudio bien podría consumir excesivo tiempo, pero no es necesario que sea
así. Hay cuatro pasos para llevarlo a efecto: 1) recolección de datos, 2) análisis de
los datos, 3) aplicación de la estrategia y 4) evaluación

1. Recopilación de datos 2. Análisis de los datos

4. Evaluación 3. Aplicación de la estrategia

Esto funciona de manera cíclica porque el estudio demográfico debe repetirse


de tiempo en tiempo. La evaluación levanta nuevas preguntas, que a su vez justi-
fican la realización de una nueva investigación. En muchos países, los datos del
censo se publican cada cuatro o cinco años. Esto en sí representa un ciclo nor-
mal.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 149


III. B. La investigación demográfica debe ser selectiva

Un peligro consiste en invertir demasiado tiempo en recabar datos irrelevantes e


innecesarios. Antes de obtener los datos, el equipo dedicado a plantar la iglesia
debe tener en su mente bien claro, cuál es su grupo meta y el propósito de su mi-
nisterio. Por ejemplo, el grupo meta, ?se ha definido geográficamente (un área
física en particular) o demográficamente (una etnia o grupo de gente)? Conocer
el propósito del ministerio le ayudará a establecer fronteras en su investigación.
¿ Consiste en establecer una iglesia de hogar que sea funcional, o se busca iniciar
un movimiento de plantación de iglesias? Este llamamiento debe venir de Dios.

Una vez que los parámetros de su propósito estén bien claros, escriba las pre-
guntas que usted quisiera que sean contestadas mediante su investigación. Si es-
to parece algo muy abstracto, puede ayudar el imaginar que usted está entrevis-
tando a alguien que conoce bastante sobre el grupo meta. ¿Qué le preguntaría
usted a esa persona? Algunas de las preguntas que puede hacer son:

1. ¿Está creciendo la población?


2. ¿Cómo luce la familia típica o promedio en esta comunidad?
3. ¿ Cuáles son los obstáculos y oportunidades para un crecimiento futuro?
4. ¿Cuáles grupos culturales existen ya? ¿Cuáles son los que dominan nu-
mérica y políticamente?
5. ¿Cuáles grupos por edad son distintos al promedio nacional?
6. ¿Qué clases sociales existen en los grupos y cómo se relacionan entre sí?
7. ¿Cómo las familias están cambiando y cuál tipo de sufrimiento experimen-
tan?
8. ¿Cuáles grupos religiosos están representados en el grupo meta?
9. ¿Se puede saber cuál es el índice de alfabetismo y el nivel educativo en el
grupo?
10. ¿Cuál es el nivel de ingresos económicos en el grupo y cuál es el promedio
en toda el área?
11. ¿Cuántos lugares de alabanza y adoración existen? Describa las iglesias
evangélicas.
12. ¿Cuáles tendencias se observan?

Los datos del censo solo proveerán parte de las respuestas. Por ejemplo, la
respuesta a la pregunta siete puede estar relacionada conque el índice de divor-
cios ha aumentado y por consiguiente, más personas se encuentran viviendo so-
las. Sin embargo, este dato a secas, no dice como se han visto afectadas o que tan
solitarias están estas personas. Usted va a necesitar seguir adelante con la inves-
tigación para obtener respuestas a todas las preguntas.

III. C. Investigación demográfica es un proceso interactivo

La investigación puede ser más placentera y beneficiosa, si ella forma parte de un


proceso interactivo. La interacción primaria debe ser vertical. Uno debe buscar la

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 150


guía de Dios, como lo hizo Nehemías cuando inspeccionó la tierra antes de re-
construir el muro. De igual manera, debe haber una interacción horizontal. Si un
equipo ministerial está involucrado, la investigación puede ser dividida y los re-
sultados serán discutidos como grupo. También, se puede formar un equipo de
investigación temporal.

Posteriormente, cuando las ideas acerca de la comunidad sean formuladas,


éstas podrán ser consideradas por los vecinos y los líderes de dicha comunidad,
quienes contribuirán con señalamientos adicionales y ayudarán a interpretar los
datos. Ellos podrán también, enviarle a usted al comienzo de su trabajo. Hemos
encontrado que los profesionales de la salud y los trabajadores sociales son exce-
lentes recursos humanos, ya que ellos trabajan con la comunidad día tras día y
conocen bien a la gente.

III D. La investigación demográfica debe producir algo tangible

Algunas personas no utilizan la investigación porque en el pasado, ésta no ha da-


do resultados tangibles. Si el grupo al cual usted está apuntando es geográfico,
usted puede utilizar un perfil demográfico. Éste será un documento con mapas,
en los cuales se muestren los límites de la ciudad, las mayores arterias viales, las
divisiones naturales, los edificios públicos y los medios de comunicación. Tam-
bién debe tener observaciones, descripciones y gráficos que presenten el resulta-
do de su investigación. El análisis de los datos deberá llevar a características dis-
tintivas de la comunidad y a factores, que en alguna forma puedan beneficiar o
perjudicar la plantación de la iglesia.

Después del perfil de la comunidad, describa al habitante típico de la comu-


nidad - “Pedro Pérez “ - tomando en cuenta su edad, sexo, nivel de ingresos eco-
nómicos, trabajo, clase social, grupo étnico, etc. Posteriormente, describa la fa-
milia de este habitante típico, utilizando información relacionada con el tamaño
de la familia, estado civil y educación.

Una vez que el perfil de la comunidad es obtenido, usted lo encontrará útil


para identificar el curso a seguir. Si la población crece y los cambios demográfi-
cos continúan, ¿cómo se verá la comunidad dentro de los próximos diez años?
¿En qué forma el habitante típico y su familia serán diferentes (además de ser
diez años más viejos)? Estas ideas, llegado el momento, le ayudarán a identificar
necesidades futuras y a establecer metas y objetivos. Esto es importante, pues los
datos del censo describen el pasado ya que las comunidades urbanas están cre-
ciendo a pasos agigantados.

IV. El estudio histórico

Los estudios históricos están basados en la premisa de que los grupos humanos
son resultado de su pasado. Separados de su historia, ellos no pueden ser enten-
didos. La gente es moldeada tanto por los eventos así como por el terreno físico.
Atraviesan juntos momentos de crisis y de triunfo. Tienen conciencia y memoria

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 151


colectiva. Este extracto, donde se compara a México con Estados Unidos, lo de-
muestra claramente.

“La tierra que llegó a ser Estados Unidos era, en su mayor parte: rica y, por
gran parte de la corta historia de la nación, parecía no tener fin. Así que, de
acuerdo al mito nacional existente, cualquiera podía abrirse camino en este mun-
do. Había oportunidades por igual para todos...

La historia mexicana fue diferente. Por siglos, la tierra había sido poblada por
cientos de tribus guerreras (aun hoy, 150 dialectos se hablan en México); allí no
había “frontera”. En la mayoría de las tribus, de hecho en las tribus dominantes
como los primeros Mayas y los florecientes Aztecas, las líneas entre clases eran
rígidas como talladas en piedra, justificadas y mantenidas en un estado teocráti-
co.

La tierra, por sí misma, no ofrecía comodidades. Con volcanes arriba, tem-


blores abajo y sólo una pequeña porción plana. Aun hoy, sólo una quinta parte de
la tierra es cultivable. Es una tierra que se inclina al fatalismo. En la actualidad
permanece, para millones de campesinos, una realidad de que el futuro no será
mejor, a no ser que por la gracia de un patrón, y en la actualidad en las ciudades
se tiene la idea de que, sólo a través de un golpe de suerte si se gana la lotería”.
(John Condon, Good Neighbors)

La historia provee guías de cómo otros percibirán y responderán a agentes de


cambio religioso. Los únicos visitantes blancos que los indios Aucas de Ecuador
conocían fueron intrusos y explotadores, así que, ellos se prepararon para con-
quistar o para ser conquistados. No había forma de que ellos conocieran que cin-
co misioneros no tenían intención de usar sus armas de fuego.

John Dawson (1989) va más allá. Él cree que la historia de los pueblos puede
revelar cómo Dios ha trabajado en el pasado y qué fuerzas espirituales de la oscu-
ridad han estado trabajando. En otras palabras, la historia puede señalar las ata-
duras espirituales que resisten al evangelio y las puertas a través de las cuales el
evangelio puede penetrar.

Este ejemplo viene de México. En algunos países de América Latina, particu-


larmente en México, existió en el siglo 19 y comienzos del siglo 20, una polariza-
ción entre reformadores liberales y conservadores católicos. Los liberales desea-
ban romper el dominio de la Iglesia Católica, permitiendo a la Masonería y al
Protestantismo establecerse en ciertas áreas. El Rev. James Eaton, uno de los
primeros misioneros a Chihuahua, México, escribe: “En los últimos tres (estados)
no hay muchos sacerdotes y la gente tiene libertad para escoger la religión que le
plazca o no escoger ninguna.” (Clark 1909:195) En la actualidad algunas regiones
se muestran más abiertas y receptivas. La historia abre la ventana de la compren-
sión.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 152


Otro ejemplo viene del Norte de África. Ha habido informes de miles de
musulmanes viniendo a Cristo en esas tierras musulmanas. Esto ha sido descrito
como un movimiento de plantación de iglesias. (Garrison 1999:3) Habiendo cre-
cido en esta región, yo estaba escéptico al principio. Pero luego, escuche un in-
forme independiente acerca del trabajo maravilloso que Dios estaba haciendo en-
tre los Berebere.

Los Berebere fueron los habitantes originales de la tierra (Costa Bárbara) y


aunque finalmente capitularon al Islam, ellos nunca han sido dóciles y han tenido
movimientos de independencia a través de la historia. ¿Estará Dios, quizás, utili-
zando a esta gente, quienes tienen a San Agustín como uno de sus antepasados,
para romper las fuertes ataduras del Islam?

Preguntas sugeridas para investigación:

1. ¿Cuándo fue fundada la ciudad? ¿Cuándo esta área fue establecida?


2. ¿Cuáles son los eventos y logros más importantes por los que la ciudad es
conocida?
3. ¿Qué rol juega la ciudad en el área que le rodea?
4. Desde el punto de vista histórico, ¿qué grupos y fuerzas han jugado un pa-
pel importante?
5. ¿Cuáles son las raíces religiosas y espirituales de la gente?
6. ¿Fueron ellos convertidos a otra religión o conquistados por otra nación?
7. ¿Existen tensiones religiosas entre los diferentes segmentos de la pobla-
ción?
8. ¿Cuáles ideologías están formando a la gente hoy día?
9. ¿Qué fuerzas cultas y espirituales se esconden en la historia del lugar?
10. ¿Cuál es la historia y el impacto de las misiones evangélicas?
11. ¿Cómo percibe la gente a los evangélicos?
12. ¿Qué temores, prejuicios u otras actitudes podrían ser superados?

V. Estudio etnográfico y cultural

La cultura ha sido comparada con muchas cosas. Nosotros vemos el mundo a tra-
vés de nuestra red cultural, de la misma forma en la que un pez dorado ve la habi-
tación a través de la pecera. “Las formas de pensamiento son manejadas y modi-
ficadas a través de un proceso interpretativo, que la persona utiliza en la medida
en que se enfrenta a las cosas. Dicho de otra forma, la cultura es un mapa global.
No es simplemente un mapa que consultamos. Es también, es un mapa que noso-
tros mismos creamos. Las distintas culturas son como, las diferentes escuelas de
navegación, diseñadas para enfrentar diferentes terrenos y mares” (Conn 1985:2)

Estudios etnográficos comienzan con la premisa de que “Si nosotros desea-


mos conocer cómo la gente ve su mundo, nosotros debemos llegar adentro de sus
cabezas”. Esto, ciertamente, es la forma más desafiante de investigación, pero
también es la más gratificante.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 153


La etnografía moderna utiliza la observación participativa. Los investigadores
viven e interactúan con quienes estudian y tratan de ver el mundo desde sus pun-
tos de vista. “La Etnografía es una empresa emocionante. Ella revela lo que la
gente piensa y nos muestra los conceptos culturales que ellos utilizan a diario...
Ella nos ofrece a todos la oportunidad de pararnos fuera de nuestro etnocentris-
mo, socialmente heredado, aunque sea sólo por un breve momento y, percibir el
mundo desde el punto de vista de otros seres humanos que tienen diferentes sis-
temas de pensamiento... (Spradley 1980: vii-viii)”.

V. A. El uso de la etnográfica en la plantación de iglesias

Los plantadores no deben tratar de ser etnógrafos aficionados. Esto es una disci-
plina bien definida, que requiere entrenamiento y supervisión. Sin embargo, po-
demos aprender mucho del proceso que ellos utilizan y de las actitudes que ellos
tienen.

Esta ciencia social utiliza “teoría de campo”, lo que significa que la teoría se
consigue por la observación de la gente. Los investigadores comienzan sin ningu-
na teoría a priori o suposición. La observación participativa usa una estructura
de entrevista formal y sigue un estricto proceso, que se resume abajo, para ir de
una situación social a una etnografía escrita.

Si usted fuera a conducir un estudio demográfico, deberá seleccionar una si-


tuación social en particular, como los vendedores ambulantes en un mercado, y
enfocarse en “un pedazo de vida” en lugar de todo el “pastel”. Usted podría parti-
cipar con ellos en esa situación, evitando emitir juicios hasta que pueda sentir y
ver las cosas como ellos las sienten y las ven.

Luego, utilizaría las notas de campo para hacer un registro detallado de lo


que ocurre. Sus observaciones descriptivas deberán estar más y más enfocadas.
Revisando y analizando sus registros, ciertos patrones deberán emerger. Con en-
trenamiento y supervisión, usted será capaz de escribir un análisis etnográfico
completo e identificar temas culturales. Estos temas forman la base de su inven-
tario cultural, incluyendo todo el análisis y la observación realizada.

Entonces, usted diseñaría una lista de preguntas que probaría su teoría de


campo. Estas preguntas forman la base para su entrevista informal para el grupo
que se va a estudiar- en este caso, los vendedores ambulantes del mercado que
usted ha conocido. Usted registrará y analizará de los resultados de la entrevista.
¡Solamente cuando haya pasado través de estos pasos (y unos pocos que yo he
omitido), usted estará listo para escribir un reporte etnográfico!

La mayoría de los plantadores de iglesias no se comprometen en una obser-


vación participativa. Ellos utilizan otras formas de estudio cultural menos riguro-
sas. Éstas pueden incluir investigaciones bibliográficas, como también, una en-
trevista informal. Ellos observan muchas situaciones sociales diferentes y entre-
vistan a los habitantes de ese lugar, para que ellas les ayuden en su análisis. Tam-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 154


bién se pueden consultar a expatriados con experiencia. Otras fuentes de infor-
mación cultural pueden venir de reportes gubernamentales, cartas, reportes de
campo, diarios, cuestionarios orales o electrónicos, periódicos y archivos.

Una razón por la que los estudios culturales informales pueden ser más útiles
para los trabajadores cristianos, es que en las sociedades modernas, la cultura no
es estática. Vivimos en un mundo que cambia rápidamente y la cultura evolucio-
na con él. Podría ser más beneficioso observar varias partes a la vez y ver cómo
sus observaciones se alinean con los temas que ha leído en la literatura.

La cultura tampoco es homogénea. El “trozo de vida” seleccionado para el es-


tudio podría representar solo una pequeña parte del “postre”. Las culturas son
cada vez más complejas. Los sociólogos están hablando ahora acerca de las cultu-
ras de una persona. Las áreas urbanas son cada vez más pluralistas, con una mez-
cla compleja de culturas que interactúan entre sí modificándose unas a las otras.
Aun dentro de un mismo grupo cultural, en una ciudad latinoamericana, pueden
existir dos niveles de cultura suficientemente distintos, de tal manera que pode-
mos hablar de diferentes puntos de vista. El primero pertenece a una clase alta-
mente educada. Su punto de vista es moderno, más optimista y cada vez más se-
cular. El punto de vista de la clase popular baja es más fatalista, mística y tradi-
cional.

V. B. La mentalidad bi-cultural

Algunos lingüistas promueven el aprendizaje de otro idioma sobre la marcha,


llamándole “descalzos, aprender otro idioma.” Es una forma de aprendizaje de
un idioma, sin barreras ni paredes. El vecindario es el salón de clase y aunque, el
estudiante tenga un círculo o un grupo de socios para conversar, cualquiera o to-
dos pueden ser el maestro. Ahora bien, esto es solo una parte del proceso de
aprendizaje de un idioma. De tiempo en tiempo, se requiere también realizar lec-
turas y consultar algún libro de gramática.

El estudio de una cultura funciona de la misma manera para un plantador de


iglesias. Los componentes principales son: un estudiante pro-activo, con una
mente inquisitiva, un ambiente de aprendizaje lo más amplio posible y un proce-
so continuo con múltiples maestros, tanto formales como informales.

El esfuerzo debe estar bien enfocado y ser continuo. La lectura es realmente


una gran inversión de tiempo y esfuerzo. Pregúntele a otros, qué es lo que ha si-
do de más ayuda para ellos. Lea obras recientes pero también obras clásicas. El
plantador de iglesias debe tener su Biblia en una mano y el periódico local en la
otra mano. Muchos otros están analizando los aspectos demográficos, la historia
y la cultura. Los artículos que contribuyen a la mejor comprensión deben estar
guardados en un álbum o cuaderno de recortes para la orientación cultural de los
nuevos obreros.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 155


Durante los primeros años en una nueva localidad es muy buena idea mante-
ner un libro de registro cultural con observaciones o preguntas. Luego, usted
puede mostrarle estas preguntas y observaciones a uno o dos de sus mentores
culturales, personas miembros de la cultura anfitriona. En aquellas áreas donde
las respuestas de ellos concuerdan con sus observaciones y con sus lecturas, usted
empezará a escribir sus hipótesis acerca de la nueva cultura. Poco a poco usted
empezará a ver las cosas mediante dos lentes distintos, el lente cultural con el
cual nació y el nuevo lente cultural que usted mismo está creando. Esta es la par-
te que se hace más emocionante. Estas son algunas de las preguntas con las que
podría comenzar:

1. ¿Qué concepto tienen estas personas de Dios? ¿En que forma se refieren
a Él? ¿Cuáles son sus sentimientos con respecto a Dios?
2. ¿Cuál es el concepto que tienen con respecto al tiempo? ¿Es un concepto
de lógica lineal o más bien orientado por eventos?
3. ¿Cuáles son los objetos materiales más importantes en esta cultura? ¿Có-
mo los usan? ¿Cuál es su importancia en esta sociedad y en sus poblado-
res?
4. ¿Cuál es la unidad social más importante: la familia nuclear, la familia ex-
tendida, el clan, la nación o la tribu?
5. ¿Cómo se toman las decisiones? ¿Cuánta individualidad se permite?
6. ¿Cuáles son los medios de transporte y comunicación?
7. ¿Cómo y cuándo se convierte un niño en adulto? ¿Cómo se disciplina a
los niños?
8. ¿Cuáles son los medios de control social - policía, tribunales, cárceles,
presión de grupo o el ostracismo?
9. ¿Cuál es la actitud hacia los inmigrantes y la gente de otras creencias?
10. ¿Qué entendimiento tienen respecto de la iglesia y de la Biblia?
11. ¿A qué le tienen más miedo?
12. ¿Qué es lo que más valoran, los objetos, los ideales, las metas, los princi-
pios, las normas?
13. ¿Quiénes son los héroes de su cultura?
14. ¿Qué puede aprender usted de sus festividades y días sagrados?
15. ¿Cuáles son sus raíces culturales y religiosas?
16. ¿Qué tan apegada está la generación joven a las tradiciones del pueblo?
17. ¿De qué manera el sistema religioso es controlador y opresivo? ¿Qué es lo
que más disfrutan las personas de sus prácticas religiosas?
18. ¿Cuáles son algunos de sus más profundos anhelos y aspiraciones?
19. ¿Qué segmentos de la cultura están orientados por la tradición? ¿Cuales
están abiertos al cambio?
20. ¿Cuáles de las siguientes filosofías de la vida son más comunes: idealismo,
materialismo, fatalismo, espiritismo, secularismo, individualismo, socia-
lismo, modernismo, post-modernismo? ¿Hay otras?

Finalmente, su aprendizaje debe ser puesto en práctica. Ya habíamos men-


cionado la necesidad de escribir el perfil de la comunidad, incluyendo los resulta-
dos del estudio histórico, cultural y demográfico del grupo-meta Esto va a servir-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 156


le como punto de referencia para el desarrollo de su estrategia. La pregunta es,
¿cómo se van a utilizar estos descubrimientos en la elaboración de una estrategia
efectiva para plantar iglesias?

VI. Diseñando una estrategia basada en la investigación

El Dr. Ray Bakke señala seis retos que confronta el plantador de iglesias urbanas
en un mundo pluralista.

• El reto estructural – El plantador de iglesias debe manejar su medio am-


biente y esto solo puede ser realizado mediante una interpretación correc-
ta de la ciudad.
• El reto pluralista – Este no es solo un asunto de demografía, sino de vivir y
tener actitudes espirituales piadosas, en medio de culturas complejas y
muchas veces hasta hostiles.
• El reto del liderazgo – Los pobladores urbanos tienen expectativas altas,
cambiantes y complejas. Usted está llamado a ser el líder de los ricos y
educados, pero también de los pobres y de aquellos sin una educación
formal.
• El reto geográfico – Los campos misioneros han llegado a la ciudad. La
mayor parte de los vecindarios hoy día lucen como “ollas de guisado” o
“ensaladas”, más que como crisoles culturales.
• El reto laico – El Dr. Bakke explica: “La única manera en que vamos a
evangelizar las ciudades, es si logramos reclutar, equipar y alentar a laicos,
hombres, mujeres y jóvenes, para que identifiquen y penetren sus respec-
tivos mundos con el Evangelio.”(1997:91)
• El reto de las barreras internas – Parte de la dificultad proviene de las acti-
tudes de la iglesia y del mismo equipo plantador de iglesias.

Cuando vemos todos estos retos, nos conduce a nuestras necesidades. Re-
cuerdo haber orado de la siguiente manera, “Señor, ¿cómo voy a tener la oportu-
nidad para que escuchen el evangelio?” La estrategia es el timón que guía el barco
plantador de iglesias. La investigación cultural dirigida por Dios y aplicada en
oración, es la que va a servirnos como la aleta del timón de un barco, la cual va
por debajo, cortando el agua y realizando los cambios de rumbo, para que el bar-
co vaya en la dirección correcta. La investigación consiste en encontrar las res-
puestas correctas. La planificación estratégica es aquella que nos presenta las
respuestas correctas para cierto contexto.

VI. A. La dimensión cultural de la planificación estratégica

La mayor parte de los plantadores de iglesias no hacen sus estrategias en el


vacío. Además de ver el grupo meta, hay otros factores que deben tomarse en
consideración cuando se está desarrollando la estrategia de plantar iglesias:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 157


• El mandato bíblico
• El llamado específico o dirección de Dios
• La estrategia integral que su grupo tiene hacia el país y la región
• La visión de equipo que se ha venido desarrollando hasta ese momento.
• Los compromisos hacia la iglesia nacional y los socios en el ministerio
• El tipo de iglesia que usted quiere plantar, ya sea basado en programas, iglesia
celular o iglesia de hogar
• Recursos disponibles, tanto materiales como humanos
• La perspectiva de establecer un movimiento a largo plazo
• Los dones presentes en el equipo
• Las consideraciones relacionadas con, la terminación y transferencia del lide-
razgo del equipo hacia el liderazgo local

Todas estas consideraciones son válidas. Muchas iglesias recién plantadas se


han quedado cortas en su desarrollo porque, aunque los planes eran buenos, los
recursos para su completo desarrollo, no estuvieron disponibles a tiempo.

Una de las cosas que raramente se discute es la dimensión cultural de la plani-


ficación estratégica. Yo mismo he encontrado que, algunas de las más grandes
tensiones que ocurren entre los equipos internacionales e interculturales, son el
resultado de diferencias culturales que no se tomaron en cuenta al planificar y al
tomar las decisiones iniciales.

Debido a este factor cultural y a la diversidad de los otros factores que entran
en juego, no vamos a proponer un modelo universal de planificación estratégica.
Más bien vamos a examinar algunos principios y metas sobre cómo hacer una es-
trategia efectiva para guiar el esfuerzo de plantar iglesias.

VI. B. Principios de planificación estratégica

VI. B. 1. La planificación estratégica es bíblica y es esencial

La planificación es un proceso que Jesús mismo usó y recomendó. Un estudio


cuidadoso de los evangelios nos muestra que, Jesús mismo examinó lo que estaba
ocurriendo en el templo, antes de hacer la limpieza del mismo. Él fijó su rostro
hacia Jerusalén, cuando llegó el tiempo apropiado. Él enfatizó que no hacía nada
basado en impulsos del momento, sino en lo que su Padre le decía que hiciera.

Jesús también les advirtió a los discípulos sobre la imprudencia de construir


una torre sin calcular primero los costos, o de lanzarse a la guerra sin calcular las
posibilidades de ganar. Esto se aplica, principalmente cuando se considera el co-
sto que conlleva el seguir a Cristo, pero también a la consideración que debemos
tener frente a las tareas que Él nos da, como resultado del proceso de seguirle. El
plantar iglesias requiere planificación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 158


Por supuesto que no podemos planearlo todo. La planificación es una activi-
dad humana en la cual debemos participar con humildad. Debemos someter
nuestros planes a Dios y marchar hacia delante, estar dispuestos a hacer modifi-
caciones a nuestros planes cuando sea necesario. Sin embargo, el hecho es que si
no planificamos, no iremos a ningún sitio. La plantación de iglesias es un proce-
so que puede ser planificado, dirigido y evaluado. Cuando estamos trabajando
con un equipo, el proceso debe de ser aún más deliberado y claro.

VI. B. 2. La planificación estratégica incluye riesgos

El plantar iglesias no es una ciencia exacta. Va a haber siempre una tensión entre
lo que es obvio y lo que es misterioso; entre lo natural y lo sobrenatural. El dar
vida a una nueva iglesia, es un milagro tan grande como el nacimiento de un ni-
ño. No importa cuánto se estudie el proceso del nacimiento de un niño y que se
prepare para su llegada, la verdad es que, nadie sabe exactamente lo que pueda
suceder sino hasta que ocurre el nacimiento.

El apóstol Pablo tenía siempre algunas cosas que mantenía muy presentes: su
llamado a los gentiles, su responsabilidad de empezar su ministerio entre los ju-
díos; su deseo de ir a Roma; su carga espiritual de ir adonde Cristo no era conoci-
do. Sin embargo, otras cosas las consideraba poco importantes. Cuando estuvo
en Troas, puso en práctica dos planes estratégicos diferentes, hasta que Dios le
manifestó su voluntad claramente, mediante la visión de un soldado macedonio.
Sus planes para ir a Corinto cambiaron tan a menudo, que hasta lo acusaron de
contradecirse y de ser una persona insegura, según lo vemos en II Corintios 1:15-
17.

El Dr. Howard Law, un antropólogo cultural con amplia experiencia de campo


en México, nos da su consejo sobre el uso de estrategias:

1. Reconozca en dónde se encuentra la gente


2. Esté preparado para aceptar sus “pifias”
3. Recuerde que en un principio sus “pifias” van a ser perdonadas, pero us-
ted debe aprender de ellas
4. Sea flexible
5. Tenga una actitud de confirmar a otros. El aceptar riesgos, significa tener
la disposición de aceptar sus errores.

La planificación estratégica es un ejercicio de fe. El Dr. Conn nos recuerda:


“No tenga miedo al día de mañana. Dios también estará allí” (1997:76)

VI. B. 3. Usted debe desarrollar su propio modelo de planificación es-


tratégica

Existen varios modelos de planificación estratégica. La forma más común en el


mundo de los negocios es la administración por objetivos. Esto quiere decir que
usted avanza desde la declaración del propósito de su proyecto hacia las metas,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 159


pasando por los objetivos específicos cuantificables, para de allí pasar a los pun-
tos de acción. Usted considera los recursos disponibles cuando establece sus me-
tas y evalúa los resultados, basándose en la declaración del propósito original. Es-
to constituye un ciclo cerrado porque, aunque la declaración de propósito no va a
cambiar, las metas se pueden ajustar cuando se hacen las evaluaciones.

1. Declaración de propósito

6. Evaluación VISION 2. 2. Metas

5. Puntos de Acción 3. Re 3. Cursos


BIBLIA

4. Objetivos

Existen muchas variaciones de este ciclo. Un problema que se confronta es


que es un modelo de lógica lineal y secuencial. Esto quiere decir que presenta
una parcialidad cultural. Usted debe crear su propio plan.
Un plan estratégico desde la perspectiva cristiana, debe incluir tres cosas para es-
tablecer los parámetros de la estrategia:

1. La Biblia
2. La visión que Dios le ha dado
3. La cultura o contexto en que Dios lo ha colocado.

Con gran facilidad podemos perder de vista la razón por la cual Dios nos ha
enviado o las prioridades de su Palabra. Las teorías sociológicas van y vienen.
Las historias de éxito de otros grupos entran y salen de las librerías cristianas,
pero la Palabra de Dios permanece para siempre.

El diagrama de abajo ilustra el proceso de planificación que funciona sobre


bases bíblicas, pero que toma también en cuenta la investigación del contexto.
Además de la Biblia y la visión que Dios le ha dado, el contexto cultural deberá
formar parte de su planificación estratégica en cada una de sus etapas. Esto le
ayudará a establecer el tipo de iglesia que va a plantar (basada en programas,
iglesias celulares o en iglesias de hogar) Deberá también formar parte de los pla-
nes de su ministerio, sus metas y guiar su comunicación y servicio.

En el diagrama que aparece abajo, la flecha a la izquierda representa la com-


prensión cultural y la flecha de la derecha representa la necesidad de consultarle

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 160


al Señor y a otros consejeros. Esto constituirá una especie de “vías de tren” que
evitarán que se aleje demasiado de su planificación estratégica.

NO CAMBIAN
MANDATO BIBLICO C
PRINCIPIOS BÍBLICOS O
E PRECEDENTES BÍBLICOS N
N S
T U
E L
N
CAMBIAN T
D A
I CAMPO DONDE SE PLANTA LA IGLESIA R
M
I META DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS C
E O
N EQUIPO DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS N
T
O D
I
Y O
S
E
X Y
P O
E T
R R
I O
E S
N
C
I
A
ESTRATEGIA DE
PLANTACIÓN
EFECTIVA

VII. Metas para planificación la estratégica

Los plantadores de iglesia usan la planificación estratégica por muchas razones.


Ellos desean utilizar los recursos de una manera responsable, ser eficaces y pro-
ducir resultados, a fin de que la gente venga a Cristo y se establezcan las iglesias.
Raramente se hacen la pregunta: “¿Qué es lo que hace que una estrategia sea efi-
caz en un contexto en particular?” Vamos a ver cuatro conceptos en respuesta a
esta pregunta: receptividad, disonancia de la visión del mundo, dislocación social
y congruencia.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 161


Estas palabras, aunque parezcan extrañas, pesadas y poco inspiradoras, tie-
nen detrás de ellas poderosos conceptos que serán muy útiles para el plantador
de iglesias interculturales o urbanas.

Finalmente, todo lo que se aprende debe ser puesto en práctica. Ya hemos


tratado el tema de escribir un perfil de la comunidad, incluyendo los resultados
de un estudio demográfico del área meta. En ese estudio, se debe incluir una
descripción del residente típico de la comunidad. El Sr. Art Dick, líder de nuestro
equipo de plantadores de iglesias entre los trabajadores agrícolas mexicanos en
Homestead, Florida, Estados Unidos, nos provee el ejemplo que aparece a conti-
nuación:
José, el agricultor
Su idioma vernáculo es el español. Este hombre trabaja muy duro. Él le otorga
un alto valor a su comunidad. Tiene esposa
y dos niños y arrienda la casa en que vive. Se
preocupa por su familia y desea que sus
hijos tengan una mejor vida. Su esposa María,
está estudiando inglés y trabaja en la cocina, a la
vez que cuida de los niños. La persona más
importante en la vida de José, es su madre.
Está haciendo todo lo posible por traerla, para
que viva con ellos.
José no tiene envidia de los norteamericanos (gringos) que ostentan carros
nuevos y lujosos y que viven en casas enormes, ni desea el resto de “sus jugue-
tes”. ¡Le parece que los americanos se acuestan muy temprano! Por su parte, él
prefiere disfrutar de la alegría ahora mismo. ¡Vivir como en una fiesta! José ha
vivido en Florida por un año. Piensa que su nuevo entorno “pluralista” es muy
confuso y vive realmente en dos mundos: el viejo mundo y el nuevo. José es
consciente del mundo espiritual. Él cree en Dios y profesa ser Católico Romano,
pero realmente no le queda tiempo para ir a la iglesia. Es escéptico con respecto
a la religión organizada. Su trasfondo cultural es rural, indígena, y tiene una
percepción del mundo moldeada por su “tradición Católica”. Su filosofía es fata-
lista: “¡Así es la vida!”
Se siente intrigado por los cristianos, que están enseñando inglés como se-
gundo idioma (ISI) en el Centro de la Comunidad, pero sospecha de ellos y no
les tiene mucha confianza. Su esposa ha ido a tomar algunas clases con ellos,
pero piensa que sus hijos no deben participar en un campamento de verano, a
menos que otros niños del vecindario vayan también. José no se fía de nadie,
porque él se ha “hecho a pulso en las calles”. En una sola reunión que tenga con
usted, “le tomará la medida” y percibirá su sinceridad. Se pregunta si, estos
norteamericanos solo están interesados en tomarle algunas fotografías a su fa-
milia, para enviarlas a otros y recaudar dinero.
José reconoce que la Biblia es importante, pero acepta también otras cosas
como la tradición, la Virgen de Guadalupe y los santos. Cuando llegue a Cristo,
su relación será con base a una relación de confianza, que se haya construido
cuidadosamente y porque ha comprendido el amor de Dios y lo que Jesús ha
hecho por él. José tiende a responder al discipulado y a la enseñanza bíblica

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 162


muy despacio. Desea conocer a otros como él, que ya hayan tenido la experien-
cia de haber aceptado a “Jesús.”
¿Cómo se acercaría usted a José y a María para ganarlos para Cristo?

VII. A. La planificación estratégica debe tomar en cuenta la receptivi-


dad

La receptividad es la capacidad de recibir algo diferente. Usted bien podría eva-


luar la receptividad que se tiene hacia nuevas ideas, la receptividad para el cam-
bio y la receptividad hacia la verdad espiritual que proviene de nuevas fuentes.

“¿Hasta qué punto está la gente abierta para el mensajero y hasta qué punto
está abierta para el mensaje?” Un amigo mío, que trabaja entre los musulmanes
de Uzbekistán, pasó seis años de trabajo misionero sin ver a una sola persona
aceptando la fe en Cristo. Él ha hecho amigos entre estas personas, que por cier-
to se jactan de ser muy hospitalarios. Sin embargo, él ha encontrado que ninguna
de estas personas desea considerar el hacerse cristiano. Están muy abiertos al
mensajero, pero no a su mensaje.

Poco después, mi amigo empezó a hablarles acerca del cielo y del infierno
como parte inicial de sus conversaciones. A través de esto, él discernió quien es-
taba buscando la verdad y estaba abierto al mensaje de Cristo. Luego, cultivó
amistades usando las leyes culturales de hospitalidad y como resultado, ha logra-
do ver a varios que han creído en Cristo y que se han convertido en testigos fieles,
mucho más eficaces de lo que él mismo hubiera podido llegar a ser.

En otra cultura más individualista, mientras plantábamos iglesias, nos dimos


cuenta que había tres niveles de receptividad. En esta pirámide aparecen ilustra-
dos:

Tipo A = Abierto para iniciar una amistad con el mensajero y a


discutir su mensaje (Algunos son jóvenes, otros están interesados en
temas espirituales y las personas que están experimentando crisis)

Tipo B = Abiertos al mensajero pero no a considerar su mensaje


(jóvenes, católicos nominales y amigos y familiares de cristianos)

Tipo C = Cerrados al mensajero y a su mensaje (Gente


conservadora o anti-religiosa, gente que ha tenido malas
Tipo A
experiencias con los cristianos.)
Tipo B
Encontramos también que las personas que responden
al testimonio cristiano, avanzan a través de varios pasos o
Tipo C
etapas. Un estudio a este respecto demostró que los
cristianos actuales, como promedio, han escuchado el
evangelio ocho veces (8) antes de hacer un compromiso
real con Cristo, anterior a ese compromiso habían hecho

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 163


una serie de decisiones sucesivas y crecientes, en respuesta a una secuencia de
observaciones personales y discernimientos.

Al principio, puede ser que no estén abiertos a hablar con un evangelizador


cristiano. Después de observar el estilo de vida de él o ella, pueden sentir curio-
sidad y estar abiertos a permitir una relación limitada. Si esta continúa progre-
sando y si la vida del testigo cristiano es convincente, en un momento dado pue-
den preguntar “¿Cuál es la diferencia entre lo que usted cree y lo que nosotros
hacemos?” Finalmente deciden examinar por ellos mismos lo que Jesús enseñó.

El testigo cristiano puede utilizar esta pirámide de receptividad de dos mane-


ras. Primero, pueden adaptar sus oraciones y testimonio a la receptividad de la
persona y ayudarla a moverse a la siguiente etapa. En segundo lugar, el evangeli-
zador puede buscar cierto tipo de persona y asociarse con ella, o con grupos ba-
sados en su nivel de receptividad. Por ejemplo, si una persona joven es más re-
ceptiva, enfocarse en realizar un ministerio entre estudiantes sería una buena
inversión de tiempo y esfuerzo.

En los segmentos individualistas de la población, la receptividad puede variar


dependiendo de la situación de cada quién. Este es el caso de muchos pobladores
urbanos, que se encuentran alejados de sus familias originales y de sus raíces cul-
turales e históricas. Es de ayuda considerar los siguientes factores que contribu-
yen a la receptividad.

1. Receptividad al cambio

“La receptividad se mide, primero que todo, con preguntas que se enfoquen en la
satisfacción con la vida misma y en la disposición al cambio. Una segunda di-
mensión de receptividad es el hacer un compromiso con respecto a una creencia
religiosa foránea. La receptividad varía en relación inversa a la seriedad de este
compromiso.” (Engel 1977:49)

2. Comprensión de la verdad bíblica

Si existe una correcta comprensión de quién es Dios, es más fácil sembrar la se-
milla de la verdad, la cual ayuda a la persona a considerar su propia necesidad
espiritual. Usted puede empezar utilizando los puntos de referencia relacionados
con la percepción del mundo que tenga.

3. Motivaciones y necesidades reales

Las personas se interesan en las verdades espirituales, en la medida en que son


pertinentes para sus necesidades reales. Aquellas sociedades que tienen una per-
cepción del mundo llena de aspectos sobrenaturales, los pobladores pueden tener
necesidades que se expresen en preguntas espirituales y con respecto al destino
eterno. En las culturas materialistas, las necesidades son más de orden emocio-
nal, físico o social

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 164


4. Actitudes hacia el mensaje cristiano y el mensajero

Ya habíamos tratado esto anteriormente. La historia del testimonio evangélico


en el vecindario o en la familia de la persona, puede proveer información impor-
tante sobre estas actitudes. Muy a menudo. la gente está dispuesta a decir lo que
saben acerca de los cristianos evangélicos y lo que piensan de ellos. Es bueno
averiguar también qué es lo que piensan de la Biblia.

5. Estilos respecto de la toma de decisiones

¿Las decisiones las toman, individualmente, como familia o en un grupo más


grande? Si las decisiones las toman en un grupo familiar o en un grupo más
grande, es prudente acercarse al líder del grupo Algunas veces hay un líder in-
formal que orienta las opiniones en el grupo, puede ser distinto al líder real. Este
aspecto no debe pasarse por alto.

VII. B. La planificación estratégica debe tender un puente para resol-


ver la disonancia con respecto a la percepción del mundo.

Ya que toda cultura tiene una percepción diferente del mundo, existen necesa-
riamente abismos culturales (AC) entre la cultura bíblica y cualquier otra cultura.
Cuando las personas en el grupo meta tienen una comprensión similar de quién
es Dios, quiénes somos nosotros y hacia donde vamos, hay poca disonancia en la
comunicación del evangelio. Usted puede empezar con los puntos de referencia
de su percepción del mundo, hacer preguntas y retar un poco su manera de pen-
sar. Esto fue lo que hizo Jesús con la mujer samaritana, quien tenía un sistema
diferente de creencias, pero una cosmovisión igual a la de él. (San Juan 4)

Entre más grande es el abismo cultural (AC) mayor es la disonancia y la difi-


cultad en la comunicación. Hiebert (1985, 1994) nos ayuda a resolver el abismo
cultural. Él habla de tres dimensiones de la cultura: La dimensión cognitiva
(ideas), la dimensión afectiva (emociones) y la dimensión valorativa (valores) Él
enfatiza que el evangelio trata con estas tres dimensiones y por consiguiente, el
testigo de Cristo debe incluir las tres en su testimonio.

Dimensión cognitiva ( conocimiento, lógica y sabiduría)


Creer en el verdadero Dios y la Biblia
Aceptar quién es Jesús y lo que Él hizo
Creer que toda la gente es pecadora y está separada
Dimensión afectiva (sentimientos, estética)
Arrepentimiento de pecado
Gratitud hacia Dios
Confianza en Cristo
Dimensión valorativa (valores, lealtades)
Nueva lealtad hacia Jesús
Adoración y sumisión a Él

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 165


Obediencia a sus enseñanzas
Visión Antropológica para Misioneros
Paul Hiebert, 1985, p.31

Estas tres dimensiones necesitan ser consideradas cuando se busca reducir el


abismo cultural. Existe aún otro abismo cultural ya que cada mensajero proviene
de una cultura diferente que la del Nuevo Testamento. En una conferencia, Ro-
nald Iwasko presentó nueve valores no bíblicos que son parte de la cultura occi-
dental.

1. El valor y dignidad personal se establecen con base a los logros.


2. Determinación + persistencia + conocimiento + recursos + tiempo = significa
éxito en cualquier cosa que se proponga.
3. Conocer y hacer son dos cosas importantes; el ser es algo que se da por sen-
tado.
4. La educación es siempre la clave del éxito.
5. La función o el puesto = valor individual de la persona
6. La igualdad en todo es de gran importancia.
7. El dinero puede comprar las cosas que nos aseguran status social, la cual nos
traerá la aceptación de las demás personas y por lo tanto, podemos ser felices.
8. El tiempo es lineal, dirigido siempre hacia una meta. Por lo mismo, el progre-
sar es de máxima importancia.
9. El individuo es supremo.

Debemos por lo tanto, quitar de nuestro mensaje el equipaje cultural que


hemos traído con nosotros y asegurarnos que estamos utilizando una percepción
del mundo basada en la Palabra de Dios. Solo así, lograremos progreso y avance
para resolver el abismo cultural existente entre las diversas percepciones del
mundo. Esto se aplica al desarrollo de la literatura cristiana, a la selección de ac-
tividades evangelísticas y al marco de referencia para la presentación del mensaje
verbal.

VII. C. La planificación estratégica debe buscar reducir la dislocación


social.

Existe otro tipo de abismo que va junto con el abismo cultural. Esta es la
separación social que existe entre la gente que constituye el grupo meta y la gente
en la iglesia. Deseamos reducir tanto la distorsión del mensaje como la
dislocación social. Algunos de los cambios sociales existenciales se encuentran
implícitos en el evangelio y son requeridos por el mandato de Jesucristo. Otros
son el resultado de la subcultura de la iglesia. ¡Qué trágico es, cuando las leyes y
las tradiciones humanas se constituyen en un obstáculo para seguir a Cristo!

Nunca debemos tratar de reducir el costo real y bíblico de seguir a Cristo.


Debemos hacernos preguntas tales como: “¿Cuáles son los costos culturales por
seguir a Cristo y cuáles no son reales?” “¿Cómo podemos ayudar a reducir estos
costos?”

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 166


La respuesta del Dr. McGavran al abismo social (AS) ha sido el concepto del
Principio de la Unidad Homogénea (PUH.) La gente debe escuchar acerca de
Cristo y hacer un compromiso con Él, sin tener que cruzar fronteras ni distancias
culturales. Mientras esta es ciertamente la meta, el camino que se ha seguido
muchas veces es dudoso. El agrupar a las personas de acuerdo a su clase cultural
u origen, no es la respuesta. La segregación, ya sea voluntaria o prescrita, no es la
respuesta bíblica.

VII. D. La planificación estratégica debe maximizar la congruencia


social y cultural

McGavran mismo escribe que el Principio de Unidad Homogénea (PUH) no tiene


aplicación en las ciudades pluralistas (1970: 214-215). Las ciudades son mosaicos
funcionales en los cuales nuevas homogeneidades están siendo constantemente
construidas. La iglesia también puede llegar a ser un mosaico funcional, donde
una nueva homogeneidad se construya alrededor de Cristo y de sus enseñanzas.

David Britt estudió los factores locales que contribuyen al desarrollo urbano
en los Estados Unidos. Britt también consideró el factor social, pero cree que el
Principio de Unidad Homogénea (PUH) no es la respuesta. Él concluye que de-
bemos buscar congruencia, o sea la cualidad de acordar o coincidir, la habilidad
de reunir a las personas en armonía y no necesariamente en homogeneidad.

La presencia de valores diferentes y en conflicto es una amenaza. Esto hace


parecer nuestros propios valores como arbitrarios y, utilizando nuevamente la
palabra de Berger, nos hace ver precarios. El pluralismo en la vida urbana, por
definición, pone, rápidamente a los pobladores de la ciudad, en contacto con dife-
rentes valores y puntos de vista. Aunque la gente en la ciudad puede asimilar
muchos valores diferentes y en conflicto, los habitantes de la ciudad tienden a re-
unirse alrededor de valores compartidos... Donde los símbolos culturales de una
congregación sean congruentes con los de la comunidad local, el evangelio será
escuchado con mayor facilidad. La congruencia iglesia – comunidad, forma el
telón de fondo del crecimiento o descenso de la Iglesia. (Britt 1997: 143-144)

El modelo de congruencia iglesia – comunidad argumenta que las iglesias y


los plantadores de iglesias se desarrollan mejor cuando logran expresar y armo-
nizar los valores que ya existen en sus contextos culturales.

¿Cómo se aplica esto en la planificación estratégica? En primer lugar, enfati-


za la necesidad de estudiar la comunidad. En segundo lugar, desafía la noción de
que para atraer a la gente debemos ser distintos de toda forma. Nuestra integri-
dad debe ser un distintivo en un mundo confuso, pero no así los valores cultura-
les que ostentamos, ni los símbolos que usamos.

Finalmente, debemos examinar los adornos y atavíos culturales que los ob-
servadores notan en nosotros. ¿Cuáles aleja a los recién llegados, en vez de

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 167


hacerlos sentir bienvenidos? Debemos considerar el aspecto físico de nuestros
edificios, los anuncios y símbolos de la iglesia, nuestro estilo de tomar decisiones,
la música y ritmos que utilizamos, las decoraciones, los adornos y símbolos reli-
giosos, el vestido que utilizamos para el culto, los programas, la publicidad y los
mensajes verbales. Debemos verificar que todo esto sea congruente.

VII. Otras lecturas sugeridas

Orlando E. Costas (1983), Un concepto holístico del crecimiento de la Iglesia. (A


Wholistic Concept of Church Growth, pp. 95-107) en Shenk, Wilbert R,.ed,.
Explorando el crecimiento de la Iglesia. (Exploring Church Growth Grand
Rapids: Eerdmans)
Hiebert, Paul, 1985. Evangelio y Cultura Discernimientos antropológicos para
misioneros, (Antropological Insights for Missionaries) Baker: 30 ff. El con-
cepto de la cultura
Ortiz, Manuel (1992) Capitulo 2, Ser discípulos: Cristianos encarnados en la ciu-
dad. en Greenway, Roger: Discipulando a la ciudad: un acercamiento
comprensivo de misión urbana.
Sánchez, Daniel, R. (2001) Capitulo 5-6 Fundamentos para las estrategias y fun-
damentos filosóficos en Como sembrar iglesias para el siglo XXI.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 168


CAPÍTULO SIETE

Decisiones críticas en la
plantación de una iglesia
I. Introducción

Aunque Dios es el Fundador Principal y puede actuar como desea, hay decisiones
importantes que merecen atención. Robert Logan, asesor y autor de libros sobre
fundación de iglesias dice, y estoy de acuerdo, que el 80% de los problemas en la
fundación ocurren en la etapa inicial de la concepción. Por otra parte, las buenas
decisiones en la elaboración del proyecto preparan el terreno para un ministerio
eficaz.

Debemos anticipar que esta etapa de concepción va a necesitar una reflexión


cubierta por la oración. El fundador exitoso invertirá períodos importantes
orando por el proyecto y esperando la repuesta de Dios con respecto a las investi-
gaciones, las encuestas y las entrevistas con la gente del grupo meta y en las reu-
niones con su equipo. Vamos a ver 7 decisiones importantes que deben to-
marse en dependencia con Dios, como dice Proverbios 24: 3-4: “Con sabiduría se
edificará la casa y con prudencia se afirmará y con ciencia se llenarán las cámaras
de todo bien preciado y agradable.”

I. A. El problema de una estrategia inadecuada

Uno de los errores más comunes es utilizar una estrategia que ha sido diseñada
para un contexto diferente. Un ejemplo es el proyecto de la Misión Evangélica
Libre llamado Ciudades de Categoría Mundial.

Se seleccionaron diez ciudades modernas de categoría mundial para lanzar


nuevos esfuerzos de plantación con equipos de misioneros. Cada ciudad recibió
un equipo estadounidense compuesto de misioneros equipadores, que habían
sido enviados para capacitar y guiar a los plantadores locales. La idea era que los
equipos misioneros empezaran simultáneamente varios proyectos de plantación
de iglesias en rápida sucesión al ir trabajando con líderes locales.

¿Cuál fue el resultado? Muchos de los equipos colapsaron debido a conflictos


internos. Otros perseveraron y comenzaron una nueva iglesia. Sin embargo, has-
ta la fecha, ninguno ha logrado realizar el sueño de generar un movimiento de
iglesias.

Una estrategia diseñada para un área en particular, en la cual hay una fuerte
presencia de la Iglesia Evangélica Libre, se aplicó en áreas en donde no habían

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 169


Iglesias Evangélicas Libres. El plan requería una base de iglesias y líderes nacio-
nales en estrecha proximidad con la ciudad de categoría mundial previamente
seleccionada. Sin embargo, la Misión en muchos casos escogió las ciudades en
las que no tenía una presencia de iglesias nacionales. Como resultado, los grupos
de equipadores tenían dones y planes para equipar a los nacionales, ¡pero no
habían nacionales para ser equipados! En muchos casos, estos equipos estaban
mal preparados para hacer ellos mismos el trabajo pionero.

Los misioneros transculturales, generalmente, cometen otro error estratégi-


co. El modelo para plantar iglesias que más a menudo se enseñó en los Estados
Unidos y en Europa en el siglo XX había sido el modelo pastoral para plantar
iglesias: un pastor era llamado para trabajar con un pequeño grupo de creyentes
para comenzar una nueva iglesia y luego convertirse en su primer pastor. Esto
ha funcionado, bastante bien, en regiones donde hay abundancia de pastores ca-
pacitados y muchos cristianos que puedan congregarse en un tiempo relativa-
mente corto y así organizar una nueva iglesia.

Este modelo fue posteriormente trasladado a América Latina y a otros países.


Los misioneros plantadores de iglesias eran ministros ordenados. o por lo menos
eran personas que tenían alguna capacitación o experiencia. Luego aprendieron
el idioma, reunieron a un grupo que pudieran pastorear y se establecieron en su
papel pastoral hasta que pudieran encontrar a un pastor nacional que tomara su
lugar. Generalmente varias cosas ocurren con este modelo:

1. El crecimiento de la iglesia se detiene en algún punto y la iglesia no puede


afrontar financieramente el salario de un pastor nacional.
2. La iglesia se hace dependiente de un misionero o equipo de misioneros a los
cuales no tiene que sostener financieramente y ante quienes no siente ningu-
na responsabilidad de rendir cuentas.
3. La iglesia la moldean los misioneros transculturales y esta adopta una serie de
elementos foráneos.
4. La transición para pasar del liderazgo misionero al liderazgo nacional es difícil
y prolongada.
5. El primer pastor nacional tiene que luchar por la definición de su papel y co-
ntra una serie de expectaciones preestablecidas.

B. Preguntas estratégicas

Por todas las razones mencionadas, la estrategia de inicio es muy importante. En


esta sección vamos a considerar siete preguntas estratégicas que deben ser res-
pondidas en la fase de concepción de una iglesia que va a ser plantada:

La visión regional
• ¿Cómo cuadra este proyecto con la visión de alcanzar toda la ciudad o la
región entera?
• El grupo meta
• ¿Cuál va a ser el grupo en el cuál se van a enfocar e invertir sus esfuerzos?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 170


• El tipo de líder plantador
• ¿Cuál va a ser el papel que el líder plantador de iglesias va a tener? ¿Es un
plantador de tipo pastoral, apostólico (misionero) o catalizador?

La composición del equipo plantador


• ¿Qué tipo de equipo humano se necesita y cómo va a ser reclutado?
• El modelo de plantación
• ¿Cuál es el modelo de plantación más apropiado para esta situación, de
acuerdo a los recursos que se disponen?

Las etapas de plantación


• ¿Cuáles son los pasos principales que deben seguirse para establecer una
nueva iglesia (el proceso de nacimiento)?

La transferencia del liderazgo al equipo local y la salida de los


plantadores
• ¿De qué forma y en qué tiempo el equipo plantador va a pasar el bastón de
mando a los ancianos y mudarse para establecer otras obras?

II. Primera decisión clave: El papel de la visión regional

Vimos anteriormente que Pablo estableció grupos de iglesias. En el sur de Galacia


estas eran las ciudades que se encontraban a lo largo de los caminos principales
tierra adentro. En Grecia, Pablo avanzó desde el sur yendo a ciudades principa-
les, una tras otra, estableciendo cabezas de puente para ser expandidas poste-
riormente. En Asia Menor, se quedó fijo en Éfeso, aparte de haber realizado un
breve viaje misionero a Troas. Desde Éfeso capacitó obreros y envió equipos.

El Dr. Arthur Johnstone, uno de mis profesores, aprendió la importancia de


tener una visión regional de manera muy difícil. Él había plantado iglesias en el
sur de París, Francia, a los lados de la carretera que pasa por esa ciudad. Después
de que logró establecer varias iglesias, la Misión escuchó que había una gran ne-
cesidad de trabajar en el sur de ese país y decidieron empezar un trabajo allí, co-
mo a cinco horas de las otras iglesias. Esta obra se encontraba aislada de las
otras iglesias y nunca pudo despegar y desarrollarse. Esta familia, plantadora de
iglesias, regresó entonces a seguir plantando iglesias en el sur de París. El Dr.
Johnstone usó esta experiencia para escribir su tesis de Maestría, acerca de la
importancia de agrupar las iglesias en una estrategia regional.

II. A. Consideraciones para una visión regional

II. A. 1. Planes de la Asociación para plantar iglesias

¿De dónde surge una visión regional? La Asociación de Iglesias puede haber
desarrollado una visión regional. Algunas veces, ya Dios ha puesto una carga
sobre los líderes de las iglesias y sobre los evangelistas para alcanzar un área
específica o grupo de población. Quizás, alguna iglesia grande y fuerte ha estado

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 171


o grupo de población. Quizás, alguna iglesia grande y fuerte ha estado orando
para recibir ayuda y empezar una iglesia hija. Un equipo nuevo para plantar igle-
sias debe examinar estas fuentes y trabajar tanto como le sea posible, con las per-
sonas que ya tienen una visión.

La ubicación de las iglesias nacionales es de gran importancia también. Al


colocar en un mapa las iglesias de su grupo, que ya han sido establecidas o están
siendo establecidas, usted podrá seguramente observar un patrón emergente.
¿Están estas iglesias cerca de una carretera principal? ¿Están cerca de las para-
das del transporte público? ¿Qué es lo que Dios ha estado haciendo para alcanzar
esa área? Averigüe la historia de las iglesias plantadas anteriormente, antes de
lanzar su estrategia.

II. A. 2. La consideración de los recursos

Debemos hacernos las siguientes preguntas, “ Si, por la gracia de Dios hemos de
lanzar la estrategia para plantar esta iglesia, ¿qué es lo que se requiere desde el
punto de vista humano? ¿Qué clase de equipo humano se necesita? ¿Qué clase
de fondos iniciales y compromisos a largo plazo se hacen necesarios? ¿Qué otros
recursos van a requerirse? La obra que Dios está haciendo nunca carecerá de Su
provisión. Dios dice que debemos poner delante de Él nuestras peticiones y de-
bemos identificarlas de la mejor manera que sea posible.

En cierta ciudad, los plantadores de iglesias se reunieron a lo largo de las lí-


neas denominacionales y revisaron los esfuerzos plantadores de iglesias de la dé-
cada anterior. Hallaron que las iglesias que habían empezado con menos de vein-
te personas habían fracasado todas y las iglesias que habían empezado con un
grupo más grande de congregantes y con un equipo de liderazgo, habían sobrevi-
vido. Por lo menos, dos de las denominaciones habían determinado no plantar
nuevas iglesias a menos que, hubiera una iglesia madre que pudiera invertir y de-
dicar un número grande de sus miembros para formar parte de un equipo de li-
derazgo.

A veces, cuando faltan recursos, un equipo plantador de iglesias tiene que de-
cidir: “¿Está Dios pidiéndonos que cambiemos nuestra estrategia, o es que Dios
quiere que perseveremos con la estrategia inicial, esperando Su provisión?” Dios
guiará a aquellos que le buscan. La pregunta sobre los recursos debe ser encara-
da tarde o temprano y mientras más pronto mejor. Una visión regional debe
hacerse la siguiente pregunta: “¿Cuál es la masa crítica en este caso y que es lo
que se necesita para alcanzarla?”

II. A. 3. La necesidad de flexibilidad y evaluación

La visión regional deberá ser revisada y el progreso deberá ser evaluado, tomando
en cuenta el crecimiento demográfico y el trabajo de otros grupos. Tendrá que
ser una labor que vaya en progreso. Estos planes concebidos como proyecciones
de fe, proveerán un sentido de dirección. Sin embargo, no debemos planear con

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 172


demasiado detalle las cosas que se encuentran en el futuro lejano. ¡Dios tiene
siempre una manera de sorprendernos! Debemos permanecer abiertos para
hacer ajustes en la estrategia y para dar cabida a una “visión macedónica”.

II. B. Ejemplos de estrategias regionales


Hay varios modelos que han sido utilizados con buenos resultados:

1. La expansión celular

Una iglesia celular agrupa a dos o más células lejanas para que sirvan como base
de una nueva iglesia.

2. Extensión a lo largo de un eje principal

Una iglesia-madre planifica el desarrollo de iglesias-hijas en pueblos pequeños, a


lo largo de una carretera principal.

3. Plantar iglesias en regiones no-alcanzadas entre ciudades impor-


tantes

1 2

Una iglesia (1) establece una iglesia-hija en una ciudad mayor a una distancia
considerable (2) y, después, colabora con ella en la plantación de una tercera igle-
sia entre las dos (3).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 173


4. Una iglesia central con satélites

3
2
1
4
5

Una iglesia madura (1) establece a dos iglesias-satélites (2 & 3). Después ella tra-
baja con las iglesias-satélites para establecer otros satélites. (4 & 5).

5. Una cadena de plantación

1
3 4

Una iglesia (1) establece a una iglesia-hija (2) y, después, colabora con ella en la
plantación de una tercera iglesia más lejos (3). Este patrón puede ser repetido
con algunas variaciones resultando en una cadena de plantación extendiéndose
progresivamente por medio de esfuerzos cooperativos.

6. Extensión en círculos concéntricos de una ciudad portuaria

2 4
ciudad 1
portuaria
3

Con la extensión de la ciudad del puerto hacia el interior la gente de la prime-


ra iglesia (1) se muda a las nuevas urbanizaciones. Miembros maduros de la pri-
mera iglesia desarrollan estudios bíblicos que se transformarán en células esta-
bles y, por lo fin, en nuevas iglesias (2,3,4).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 174


Sin duda, hay varias otras estrategias regionales de plantación. Con estos
ejemplos podemos ver que el diseño de una estrategia depende de varios factores
como el terreno físico, ejes de viaje, recursos y factores demografitos. Es evidente
que la estrategia no debe ser transplantada del exterior, sino que debe venir del
pueblo de Dios que busca la dirección del Señor para multiplicarse allá en el
campo.

III. Segunda decisión clave: Elegir al grupo de enfoque

III. A. La necesidad de enfocarse en una meta clara

Dios envió a Pedro para alcanzar a lo Judíos y Pablo a los Gentiles. Felipe fue en-
viado a los Samaritanos. Cuando Dios quiso llevar el evangelio a los griegos dio a
Pablo una visión de un hombre Macedonio (una parte de Grecia). Pablo conclu-
yó: “...enseguida nos preparamos para partir hacia Macedonia, convencidos de
que Dios nos había llamado a anunciar el evangelio a los macedonios.”

Un grupo de enfoque es el grupo o la población que la nueva iglesia va a al-


canzar y servir. Puede ser un grupo étnico, socioeconómico, cultural, generacio-
nal, u otro grupo demográfico en una ciudad. El capitulo anterior, La Dimensión
Cultural, puede servir de guía para el estudio demográfico y etnográfico de las
poblaciones en el sector apuntado. Si escogen una área geográfica como meta se-
ria necesario elegir un grupo demográfico con cual empezar. Aparte de los ejem-
plos bíblicos, hay otras razones para escoger un objetivo demográfico específico:

1. Hay grupos que no han sido evangelizados o han sido menos evangelizados.
2. Por lo general las iglesias tienen recursos limitados y resultan más eficaces
cuando pueden concentrarlos en un grupo de enfoque claro y especifico.
3. Podemos ajustar los esfuerzos y los ministerios al grupo escogido.
4. Es mejor apuntar a un grupo más receptivo, al principio, y más tarde extender
el esfuerzo a otros grupos.
5. Si no están claro con cual grupo demográfico van a empezar, sugiero que es-
tudien dos posibles grupos antes de decidir y que hagan pruebas para ver cual
es el mas receptivo y donde el Espíritu de Dios está obrando..

III. B. Avanzar con base a la oración y a la reflexión

El escoger un grupo meta es una de las decisiones más importantes para plantar
iglesias y debe estar saturada en oración. Las personas miembros de las iglesias
enviadoras, de las iglesias colaboradoras y de las iglesias vecinas, pueden unirse
en oración para pedir una dirección clara del Señor.

El equipo plantador de iglesias tendrá la responsabilidad final de seleccionar


el grupo meta en consulta con otros. Esta decisión deberá ser hecha progresiva-
mente mediante un proceso de oración, estudio, reflexión y discusión. Recomen-
damos que en el caso de un equipo, esta sea una decisión tomada por el equipo.
La visión regional de la iglesia nacional es un factor importante, pero a la larga, el

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 175


equipo plantador de iglesias deberá estar convencido de que Dios es Él que los ha
llamado a alcanzar a un grupo determinado de personas.

III. B. 1. Prioridades al plantar iglesias

Dios algunas veces indica las prioridades para plantar iglesias presentándonos
grandes necesidades. Los estudios demográficos pueden indicarnos que existe
un grupo no alcanzado en su área y darle a un suficiente número de personas la
carga y deseo de sacrificarse e ir para alcanzarles con el evangelio.
La prioridad puede también provenir de una oportunidad excepcional como un
fuerte grado de receptividad. Los estudios y la experiencia pueden mostrar que
un segmento de la población ha estado respondiendo bien al evangelio. Quizás el
deseo de cambio viene de desilusiones con la religión tradicional o del impacto de
un desastre natural.

Por ejemplo, una dama de un cierto grupo social o grupo étnico viene a Cristo
y se convierte en una fuerte testigo en su grupo. Luego ella se acerca a los líderes
de la iglesia y les pide que le ayuden a establecer una iglesia entre su gente.

Otro factor que considerar en la elección del grupo de enfoque es la pasión y


visión del equipo de plantación. Algunas veces el Señor pone en el corazón de sus
siervos un amor especial para un pueblo que no es el más necesitado o receptivo
y, en esos casos, tenemos que obedecer.

Cuando esos tres factores - necesidad, oportunidad y pasión - apuntan en la


misma dirección la repuesta es clara. Por ejemplo, en una ocasión, dos misione-
ros plantadores estaban buscando la dirección del Señor en cuanto a donde em-
pezar una obra pionera en una región católico romana. Al mismo tiempo dos igle-
sias católico romanas en un medio rural se encontraban compitiendo entre las
dos para que se construya un templo nuevo en su pueblo. El vecindario que per-
dió se sintió tan molesto que expulsaron a su sacerdote y pusieron un anuncio en
el periódico local llamando a un pastor de otra denominación para que viniera a
ministrarles. Los misioneros vieron este anuncio, visitaron para compartir el
evangelio y aquel templo llegó a ser una iglesia evangélica.

A menudo también las prioridades pueden surgir de un estudio demográfico.


Cuando no existe una indicación externa del siguiente paso que se debe tomar en
la visión regional, usted puede hacerse la siguiente pregunta: “¿Cuál es la exten-
sión y alcance natural de lo que Dios ha estado haciendo hasta la fecha?”

III. B. 2. El uso de un perfil de la comunidad

Dios debe dirigirnos para escoger el grupo meta. Si la dirección de Dios no es cla-
ra usted puede repasar el perfil de la comunidad (Vea la sección Estudio Demo-
gráfico en el Módulo Tres) considerando estas siete áreas:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 176


• Geográfica (tamaño y crecimiento de la ciudad y sus sectores principales.)
• Religiosa (presencia de otras iglesias y otros cuerpos religiosos y de igle-
sias recién plantadas.)
• Económica (niveles de ingresos económicos.)
• Sociológica (grupos étnicos y sociales, necesidades observadas.)
• Histórica (eventos claves, esfuerzos evangelísticos realizados en el pasa-
do.)
• Demográfica (edad de los grupos, estudiantes, hombres / mujeres.)
• Espiritual (fortalezas espirituales adversas, moralidad, creencias locales.)

Considere la proximidad a iglesias que puedan ayudar en el esfuerzo, la evan-


gelización que hacen las iglesias existentes o la falta de la misma y el crecimiento
anticipado de la población. Usted también deberá medir la receptividad del
mensaje de la Biblia. Puede usar para esto una encuesta apropiada.

Si después de haber realizado un estudio adecuado, dos grupos meta parecen


estar empatados respecto de su potencial para recibir una iglesia plantada, se po-
drán hacer contactos iniciales con las personas de esos dos segmentos de pobla-
ción para medir su receptividad, orando fervientemente por la dirección de Dios.
Más adelante en este módulo usted podrá aprender acerca de un método de plan-
tación que se aplica a esta situación llamado “la prioridad de cosecha.” Final-
mente una decisión deberá ser tomada. Un grupo meta tentativo, escogido en
oración, es mejor que no tener ningún grupo meta o que tener varios grupos me-
ta.

IV. Tercera decisión clave: El tipo de plantador que se necesita

Hemos visto en 1 Corintios 3 que hay sembradores como Pablo, regadores como
Timoteo o Tito y asistentes como Apolos, Aquila y Priscila. La elección del plan-
tador principal es sumamente importante. Sus dones determinen sus fuerzas y su
enfoque en la fundación. Aquí podemos ver algunas posibilidades:

IV. A. Tipos de plantadores de iglesias

Lo que deseamos ver aquí es el papel del plantador de iglesias y el tipo de planta-
ción de iglesias que practica. A esto le llamamos tipos de plantadores de iglesias.
Existen, por lo menos, cuatro posibilidades principales: el tipo pastoral, apostóli-
co, catalizador y el coordinador de equipo.

1. El plantador pastoral – Este plantador de iglesias es un pastor que empie-


za una nueva iglesia y la pastorea hasta que es lo suficientemente grande para
que llame y sostenga financieramente a su propio pastor. Algunas veces este
plantador pastoral de iglesias cambia de funciones y se queda como el primer
pastor de la nueva iglesia después que esta ha sido establecida.
2. El plantador apostólico – Este plantador de iglesias sirve como un evan-
gelista y capacitador más bien que como un pastor. Esta persona busca mul-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 177


tiplicar iglesias rápidamente y seguir su camino antes de que esas iglesias de-
pendan de él. Desde un principio él capacita a líderes locales y les delega el
ministerio a ellos. Él sigue adelante pronto, dejando el ministerio en manos
de líderes locales.
3. El plantador catalítico – Este plantador de iglesias establece una iglesia
grande y fuerte y luego permanece como su pastor o líder para facilitar que se
planten muchas otras iglesias hijas. Después de plantar la iglesia inicial, esta
persona no planta directamente las otras iglesias, sino que sirve como catali-
zador utilizando su liderato, sus habilidades de mentor y su habilidad para
distribuir los recursos y trabajando junto con la gente de su iglesia que desea
plantar una nueva iglesia. No establece la nueva iglesia directamente sino que
moviliza y forma a otros para que la establezcan. El plantador catalítico pue-
de empezar un centro de capacitación ministerial en vez de una iglesia madre
como base de sus tareas de capacitación y plantación de nuevas obras.

En el diagrama siguiente podemos ver las ventajas y las posibles debilidades


de cada tipo de plantador y las situaciones en las cuales funcionan con resultados
mejores.

4. El coordinador de un equipo de plantación - Cuando hay un equipo


plantador completo con varios dones el líder plantador puede servir como en-
trenador y coordinador del equipo. Su papel principal no es evangelizar ni
pastorear sino dirigir en el uso de dones, talentos y recursos para que planten
la iglesia. El líder coordinador lleva la delantera durante la preparación del
plan y la formación del equipo. Después, en la segunda etapa, actúa como fa-
cilitador mientras los miembros del equipo que tienen dones de evangelismo
llevan la delantera. Finalmente coordina los esfuerzos del regador y de los
miembros que tienen dones de enseñanza y de cuidado pastoral para que se
formen líderes y que la iglesia se multiplique.

En la mayoría de los casos no se puede sostener económicamente a varios


obreros, entonces el equipo tendrá que ser un equipo de obreros bi-vocacionales
con el líder-plantador a tiempo completo. En esta situación se necesito un líder
que sabe como dirigir un equipo y hacer resaltar los dones y talentos de sus
miembros. Ese tipo de plantador con un equipo se necesita cuando hay un gran
proyecto a largo plazo como el lanzar un movimiento plantador de iglesias.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 178


Fundador Pastoral Fundador Apostólico Fundador Catalítico

Recoger un grupo de Plantar a una iglesia


Evangelizar y esta-
creyentes, dirigirles y que servirá como ba-
Meta blecer un nuevo gru-
servir como pastor ini- se para establecer
po de discípulos
cial de la iglesia otras

El plantador estable-
Un pastor empieza con
Un evangelista alcan- ce una iglesia madura
un grupo, dirige y cui-
za a un grupo y hace y, como su pastor, la
Método da su rebaño hasta que
el trabajo inicial de dirige en la planta-
pueda llamar otro pas-
discipulado ción de varias otras
tor
iglesias.

Una iglesia ubicada


Una iglesia no es esta- La iglesia es una co-
estratégicamente que
blecida hasta que pue- munidad que no ne-
Enfoque tiene un liderato efi-
da llamar y pagar a su cesita un pastor pro-
caz podrá producir
propio pastor fesional.
varias iglesias hijas.

En áreas rurales, en Adaptada a áreas ur-


Donde las iglesias tie-
áreas donde la iglesia banas suficientemen-
nen dinero y hay una
Aplicación crece rápidamente y te receptivas donde
abundancia de pasto-
donde hay persecu- se puede plantar va-
res formados
ción rias iglesias

-Buena cualidad y con-


tinuación del ministe- -Mucha evangeliza- -Facilita la multipli-
rio en la iglesia y la ción cación de iglesias
comunidad
Puntos -Facilita la multipli- -Cooperación entre
-La enseñanza y el cui- cación de iglesias las nuevas iglesias
fuertes dado del rebaño
-Promulga el com- -Se procure un gran
-Si tiene éxito puede promiso y el ministe- impacto en la región
fundar iglesias hijas rio de laicos con el tiempo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 179


-Necesita un líder
-Le falta al fundador el - Los líderes laicos no con muchas cualida-
don de evangelismo tienen mucha forma- des y dones
-El fundador se man- ción - Todas las iglesias
Puntos tiene mucho tiempo en - Menos cuidado pas- hijas no llegan a fun-
débiles un lugar toral dar a otras
-Menos formación y - El fundador debe -Depende mucho del
movilización de laicos mudarse frecuente- plantador y la multi-
mente plicación puede ter-
minar cuando el sale.

La mayoría de funda- Felipe en Samaria (H


dores en los EEUU. No 8), Pablo en Damas- Pablo en Éfeso
Ejemplo
hay ejemplo bíblico co (H 9), Pedro en (H (Hechos 19)
claro. 10)

IV. B. La influencia de la percepción personal y los dones destacados

¿Por qué es que los plantadores de iglesias seleccionan entre varias, un cierto tipo
de estrategia para plantar iglesias? Varias cosas pueden entrar en juego: los pla-
nes, los recursos, y las expectaciones. Sin embargo, los dones, la experiencia y la
capacitación del plantador principal son los factores principales. Todos tende-
mos a reproducir lo que sabemos.

El Dr. Craig Ott ha encontrado que la percepción personal del plantador de


iglesias es también un factor importante (Ott 2002.) El don principal del planta-
dor de iglesias y su identidad, van a determinar su orientación y el papel que va a
representar. Esto a su vez moldea su ministerio. Por ejemplo, si un plantador de
iglesias se ve a sí mismo como el pastor de la iglesia emergente y ve que la gente
le llama “Pastor”, él va a actuar como un pastor y va a cuidar a las ovejas, más
bien que ir detrás de otras personas.

Esta decisión es muy importante. El grupo de planificación deberá decidir de


antemano qué tipo de plantador que se necesita. ¿La situación que se confronta
requiere un plantador de tipo apostólico, uno de tipo pastoral o de tipo catalítico?
Los dones y el llamamiento del plantador de iglesias tendrán que armonizar con
la visión, de otra manera va a haber un conflicto de metas más adelante en el ca-
mino.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 180


V. Cuarta decisión: la composición del equipo de plantación

El Señor dijo a la iglesia en Hechos 13 “Apártenseme Pablo y Bernabé..” Si el


mandato no hubiera sido tan claro, ¿creen ustedes que la iglesia habría enviado
sus líderes claves? Muchas veces son los jóvenes o los aventureros quienes se
proponen para formar un equipo de fundadores, una nueva obra, pero ¿Cómo sa-
bemos si ellos son cualificados? Recuerden que una de las causas más frecuentes
de fracaso en la fundación es un equipo que no funciona o que tiene conflictos
graves. No se puede aceptar a cualquier persona que se ofrece. Es mejor deter-
minar primero las cualidades que se necesitan en un equipo de fundación.
Es imposible que una persona tenga todas las cualidades pero un equipo se com-
pone de la suma de dones y de talentos de todos sus miembros. Vamos a ver las
cualidades requeridas según la amplia experiencia del Dr. Benjamín Sawatsky.

Cualidades fundamentales del equipo

1. Una apreciación elevada de la iglesia local


2. Dones espirituales – El don misionero (si es una misión intercultural), el don
de liderazgo y de fe, el don de enseñanza o de predicación, el don de evangeli-
zación.
3. Una formación bíblica y practica adecuada
4. Una vida matrimonial y familiar estable.
5. La capacidad de trabajar en equipo

Habilidades necesarias en algunos miembros

1. Habilidades de evangelismo y discipulado


2. de liderazgo
3. de comunicación
4. de planificación o estrategia
5. de formación o capacitación
6. de conserjería

Actitudes importantes para cada miembro

1. Capacidad de adaptarse a una nueva cultura


2. La flexibilidad
3. La movilidad
4. La predisposición a desarrollar metas y estrategias

Convicciones necesarias de cada miembro

1. Una convicción profunda que las personas están perdidas si no tienen a Jesu-
cristo.
2. La prioridad y la centralidad de la iglesia en el plano de Dios.
3. Todo creyente es un sacerdote y un siervo de Dios
4. Una convicción acerca de la forma de la iglesia y de su liderazgo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 181


5. Una convicción acerca de la misión y del ministerio de la iglesia local

Experiencias útiles para la fundación de iglesias

1. Ha recibido una formación practica en una iglesia local


2. Ha servido como aprendiz en la fundación
3. Ha conducido otros a Cristo y les ha discipulado
4. Ha dirigido un estudio bíblico
5. Ha servido como líder en un ministerio
6. Ha practicado la disciplinas Cristianas fielmente
7. Tiene experiencia en la comunicación intercultural

Aquí hemos visto muchas cualidades. ¿Quién puede estar a la altura de esta
lista? Ninguna persona aparte de Jesús o de Pablo el apóstol, probablemente.
Pero estas cualidades pueden ser repartidas por los miembros del equipo funda-
dor. Y así podemos dar un modelo de liderazgo compartido y de trabajo en equi-
po.

VI. Quinta decisión: La selección de un modelo de plantación

VI. A. Modelos de plantación

Un modelo de plantación es un diseño que representa visualmente el proceso de


plantar iglesias. El uso de modelos se basa en la presunción de que aunque cada
contexto para plantar una iglesia es único, algunos contextos tienen suficiente en
común entre sí como para usar procedimientos semejantes.

El usar un modelo es muy distinto a solo reproducir un plan para plantar


iglesias. Un modelo es un patrón general que debe ser seguido, una foto instan-
tánea y no un plan detallado. Puede y debe ser adaptado a la situación local y al
grupo meta, al plantador de iglesias y al equipo según los recursos disponibles.
Enrique Fernández (2000) escribe: “Por lo tanto, un resultado altamente desea-
ble de un diseño de movimiento es que su procedimiento, su investigación, sus
instrumentos y su implementación sean capaces de ser extrapolados a otros con-
textos similares. Ya que las estrategias son necesariamente particulares para los
contextos específicos, en tanto que los procedimientos no lo son, siempre procu-
raremos seguir un proceso que pueda ser modificado, actualizado y adaptado a
otras ciudades.”
Los modelos permiten a los plantadores de iglesias aprender de la experien-
cia de otros que han trabajado en contextos similares. Estos ayudan al equipo
plantador de iglesias a trazarse un curso, a anticipar necesidades y a mantener el
enfoque. Un problema común que surge entre los equipos plantadores de iglesias
es que, aunque los miembros hablen el mismo idioma, muchas veces puede que
no estén leyendo y trabajando desde la misma página. Un modelo una vez acor-
dado puede ser una fuente de unidad y estabilidad en la tarea de plantar iglesias.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 182


Vamos a examinar modelos estratégicos de fundación que se han utilizado
para fundar nuevas iglesias. He tratado de empezar con las que se utilizan con
más frecuencia. Hay dos maneras en que las iglesias se forman que voy a men-
cionar aquí pero no son verdaderamente fundación: 1) la adopción de un grupo
ya formado y 2) cuando una iglesia nace por razón de una división.
Dios puede utilizar estos eventos para dar a luz a una nueva iglesia pero no
son modelos de plantación porque no se basan en evangelismo y discipulado para
crear nuevos grupos.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 183


POSIBLE
MODELO CARACTERÍSTICAS VENTAJAS
PROBLEMAS

-Normalmente se -Con frecuencia se tarda


seleccionan áreas mucho en establecer el
no alcanzadas grupo inicial.
El fundador o un equipo -La nueva iglesia se -El fundador puede lle-
Fundación de gar a desanimarse
una iglesia
se muda al área selec- forma casi exclusi-
pionera cionada y comienza des- vamente de nuevos -Hay un alto riesgo de
de cero. creyentes fracaso
-Puede llegar a ser -Dependencia de los
una iglesia madre pa- dones del fundador de
ra la región la iglesia

-El grupo inicial ha


crecido junto y tiene
una visión común. -Competencia con la
Algunos miembros de iglesia madre
una iglesia ya estableci- - Planificación y pre-
paración a largo pla- -La herencia de los pro-
Madre e hija da (iglesia madre) se se-
zo blemas de la iglesia ma-
paran de ella para for-
dre
mar el núcleo de una -Ya existen los obre-
nueva iglesia (iglesia ros -Fuerte dependencia de
hija) la iglesia o control de la
-La iglesia madre da madre sobre la hija
sostén financiero y
consejería

-Hay colaboración -Tensión entre los


Varias iglesias estableci- -Un núcleo mayor miembros de las distin-
Iglesias das entregan unos tas iglesias
madres miembros y otros recur- -Una base financiera
múltiples sos para fundar la iglesia mayor -Confusión en los cana-
hija -Menos costo para las les de autoridad y res-
ponsabilidades
iglesias individuales

-Líderes locales son -Podría desarrollar una


formados desde el cadena de iglesias pe-
El fundador inicia varios principio queñas y débiles
Agrupación esfuerzos de evangeliza-
-El fundador sigue - Los líderes son débiles
de iglesias ción en aldeas cercanas
pequeñas plantando iglesias o nuevos creyentes
o en varios sectores de
una ciudad -Compañerismo y - Solo es posible en
apoyo mutuo entre áreas receptivas al
las iglesias evangelio

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 184


-Alcanza a un grupo -Requiere experiencia
no alcanzado hasta con otras culturas,
El deseo de establecer
ahora idiomas, etc.
una nueva iglesia entre
un grupo étnico local. - La iglesia organiza- -Conflictos logísticos
Grupo étnico
La nueva iglesia usa el dora ayuda con el con la iglesia organiza-
local de la iglesia orga- proyecto dora
nizadora -Muestra la unidad -Problemas de
del cuerpo de Cristo comunicación

-Recursos y consejos
excelentes están dis- -Requiere alto com-
Equipos de iglesias se ponibles promiso de los equipos
Incubación reúnen regularmente en - Mutuo estimulo en- -La logística de fechas,
de iglesias un sitio para el entre- tre los equipos viajes, etc. es compleja
por forma- namiento de un funda-
ción - Menos potencial de - Requiere un entrena-
dor desde el comienzo
fracaso dor y líderes con mucha
hasta el fin del proyecto. experiencia y disponibi-
- Mayordomía de las lidad
iglesias participantes

-Se invierten recur- -Un evangelismo “re-


Un esfuerzo evangelísti- sos en las áreas don- lámpago” no indica
Fundación co se efectúa en varias de hay receptividad y siempre la receptividad
según el área áreas y una iglesia se una posibilidad de o la voluntad de Dios
de cosecha funda en el área donde crecimiento impor- -Riesgo de pasar por
mayor haya la mayor receptivi- tante alto otras áreas de ma-
dad - El Señor escoge el yor potencial para fun-
área de enfoque dación.

VI. B. Aplicación a un contexto específico

Anteriormente habíamos tratado los asuntos de la planificación estratégica. Vi-


mos que el plantador de iglesias debe ser firme, tener muy en claro los valores y
poseer una visión determinada. El proceso plantador de iglesias se asemeja más
a trazar la ruta de un navío que viaja por el océano, que a seguir las vías del tren.
El navegante conoce su destino final, pero el viento y las olas constantemente ti-
ran y empujan su nave fuera de curso. Por lo tanto debe revisar y ajustar su ruta
continuamente. De la misma manera ocurre con la tarea de plantar iglesias. Las
siguientes preguntas nos pueden ayudar a trazar la ruta.

1. ¿Cuáles serían los peligros y limitaciones al usar modelos?


2. ¿Está usted familiarizado con los modelos para plantar iglesias que no se en-
cuentran incluidos en el diagrama?
3. ¿Qué piensa usted de los modelos ofrecidos por Bauer-Lee Oscar en la lectu-
ra?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 185


4. Considerando los modelos en la página anterior y en las lecturas, ¿cuáles serí-
an los que menos usaría en su contexto? ¿Por qué?
5. ¿Cuáles modelos podrían ser usados eficazmente en su contexto? ¿Por qué?

Seleccione un modelo que usted preferiría usar. ¿Cómo lo adaptaría usted a


sus necesidades de plantar iglesias y a sus recursos?

VII. Sexta decisión clave: El proceso de plantación

Hay dos procesos principales utilizados por plantadores. Fíjense que no habla-
mos aquí de modelos de plantación sino de planes para desarrollar la vida de la
iglesia. El primer es el Ciclo Paulino descrito en el libro de David Hesselgrave,
“Plantar iglesias un guía para los misioneros transculturales.”

Hay nueve etapas cronológicas de la comisión de los misioneros hasta la con-


sagración de la iglesia a la gracia de Dios. Las etapas forman un ciclo completo
cuando la nueva iglesia envía a sus propios misioneros. Aquí tenemos las etapas
del Ciclo Paulino:

1. Los misioneros enviados


2. El público contactado
3. El evangelio compartido
4. La audiencia convertida
5. Los creyentes agrupados
6. La fe confirmada EL
7. Los líderes consagrados
8. La iglesia dedicada CICLO
9. Las relaciones continúan
PAULINO

Este acercamiento es mejor adaptado a misioneros transculturales. Un otro


proceso bien conocido que se puede utilizar por cualquier equipo de fundación,
extranjero o nacional, es el Ciclo de Vida de la Iglesia Plantada.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 186


Etapas de Crecimiento

1. Planificación de los padres

2. Concepción

3. Desarrollo prenatal

4. Nacimiento

5. Niñez

6. Adolescencia

7. Madurez y reproducción

Ciclo de Vida de la Iglesia Plantada.

Hay otras posibilidades de desarrollo de la iglesia. En el documento Un plan se-


gún el modelo apostólico hay un ciclo muy sencillo que permita sembrar muchas
familias espirituales. Mas de 70 iglesias han sido establecidas en Argentina con
este plan. Una descripción elaborada de ese modelo ha sido incluida en su CD-
Recursos.

La iglesia celular necesita un plan de desarrollo diferente. La multiplicación


de los grupos pequeños y de sus líderes es más importante que las reuniones pu-
blicas en este plan y la estructura central de la congregación sigue la expansión de
las familias espirituales en casas.

Lo que sigue es un modelo equilibrado entre grupos pequeños y


reuniones largas. Podemos llamar este modelo la iglesias con dos
alas: La ala pública y la ala en hogares.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 187


Etapa de
Propósito Objetivos
Crecimiento

1. Elaboración de la visión
Planifica-
Aprobación y moti- 2. Reclutamiento de un equipo de apo-
ción de los
vación del proyecto yo (comité de enlace, recursos eco-
padres
nómicos, Intercesión)

1. Estudiar el terreno y los grupos


Estudios demográfi-
2. Definir el grupo de enfoque inicial
Concepción cos y selección del
grupo de enfoque 3. Reclutar el líder del equipo de fun-
dación

1. Formación del equipo de fundación


2. Estudiar el grupo de enfoque y cons-
truir las relaciones
Desarrollo Planificación y for-
3. Seleccionar el modelo de fundación
Prenatal mación del equipo
4. Elaborar un plan maestro
5. Hacer visitas de cortesía a las autori-
dades

1. Iniciar esfuerzos de evangelización


2. Regrupar los convertidos en una co-
munidad
3. Formar discípulos y involucrarlos en
evangelización
Evangelización y 4. Desarrollar un plan para la adora-
Nacimiento Formación del grupo ción y los grupos pequeños
inicial 5. Empezar un ministerio de compa-
sión a corto plazo
6. Dar responsabilidades y probar los
discípulos
7. Producir literatura acerca de la igle-
sia y su visión

1. Seguir con la evangelización


Formación de Líde-
Niñez res-Servidores y de 2. Formar siervos fieles para dirigir cé-
los Grupos Pequeños lulas y clases de niños
3. Multiplicar el grupo inicial en tres

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 188


células
4. Empezar una célula de niños y una
de jóvenes
5. Buscar un local para las actividades
públicas
6. Adquirir los materiales necesarios
7. Planificar y llevar a cabo una practi-
ca del culto de adoración

1. Seguir con la evangelización y las cé-


lulas
2. Hacer la publicidad para la dimen-
sión pública
3. Celebrar el primer culto de adora-
ción público
Desarrollo de la Ado-
4. Elaborar el programa de educación
Adolescencia ración Pública, de la
de los niños
Escuela Dominical
5. Formar los líderes en para hacer visi-
tas y dar consejos
6. Poner en enfoque en la mayordomía
y la responsabilidad
7. Fortificar relaciones con iglesias
hermanas

1. Seguir con evangelización, células y


ministerios públicos.
2. Elaborar un ciclo de formación de
líderes
3. Extender los ministerios y servicios
Desarrollo de la es- a los de afuera
tructuras Autonomía
Madurez 4. Batir la visión para une iglesia hija
de la iglesia con líde-
y la misión extranjera
res reconocidos
5. Mandar al Señor de llamar a obre-
ros
6. Clarificar los miembros con los va-
lores, las metas y las creencias
7. Escribir la constitución de la iglesia

Preparación para la 1. Líderes que se forman por el minis-


Paternidad
reproducción terio a tiempo completo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 189


2. Visión y equipo para una iglesia
hija
3. Enviar al primero misionero

Este ciclo sigue las etapas naturales de crecimiento de una iglesia y describe
donde el equipo de fundación tiene que concentrar sus esfuerzos a cada nivel de
su evolución. Se basa en el principio de “imperativos de crecimiento” en los be-
bés. Es decir que hay un tiempo para ayudar a los bebes a andar y otro para en-
señarlos a montar en bicicleta. No se deben invertir. La clave es que el fundador
tenga un plan de desarrollo y que ponga el enfoque en un área al a vez lo que
permitirá que la iglesia pase al próximo nivel.

Cada etapa tiene por lo menos tres aspectos: formación, evangelización y de-
sarrollo de la estructura de la iglesia. En ciertos modelos la etapa del nacimiento
consiste en el comienzo de las reuniones publicas de la iglesia. Pero es mejor
empezar con una estructura de grupos pequeños y poner el enfoque en la forma-
ción de líderes ANTES de empezar el culto de adoración y los programas del do-
mingo.
Preguntas de reflexión:
1. Advierta que el Ciclo Paulino fue estructurado alrededor de actividades de los
misioneros y que el Ciclo de Vida es estructurado alrededor del desarrollo de
la iglesia. ¿Con cuál de los dos preferiría usted trabajar?
2. En su opinión, ¿en qué se parece el plantar iglesias con el dar a luz una criatu-
ra y con criarla? ¿En qué maneras es diferente?
3. ¿Podemos igualar el nacimiento de una iglesia con la realización de su primer
servicio público? ¿Por qué sí o por qué no?
4. En su contexto, ¿qué tan importante es el primer servicio público en el proce-
so de dar a luz una nueva iglesia?
5. ¿En qué momento del ciclo plantador de iglesias consideraría usted que una
iglesia ha sido ya plantada?
6. En el proceso para la iglesia celular, ¿se ve el nacimiento de la iglesia más co-
mo un evento o como un proceso? ¿Por qué?
7. ¿Cuál proceso se vería mejor en su contexto?
8. Conforme usted observa todas las actividades en la tercera columna, ¿podría
imaginarse a usted mismo trabajando con otras personas para realizarlas?
¿Qué piensa usted de esta larga lista de actividades?
9. ¿Para cuales de las etapas del ciclo de vida (concepción, prenatal, nacimiento,
etc...) se siente usted más preparado en base a sus dones y experiencia? ¿Para
cuáles etapas se siente menos preparado?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 190


VIII. Séptima decisión clave: El plan de transferencia y de salida

Hemos hablado de la distinción entre fundadores o plantadores que ponen el ci-


miento y los regadores o pastores que construyen sobre este fundamento. Un
consejo importante para los que están llamados a la primera etapa: Es preferible
que los fundadores tengan una identidad clara de misioneros o fundadores en vez
de llamarse pastores. Cuando llamamos a un fundador “pastor” la gente tiene la
esperanza que se comporte como un pastor y que cuide las ovejas en vez de bus-
car a otras. Entonces un verdadero fundador prepara su salida de antemano y
transfiere la responsabilidad del ministerio a siervos en la iglesia local.

VIII. A. Pasar el testigo

Tom Steffen (1993) llama este proceso “pasar el testigo.” La comparación con
una carrera de relevos es útil. El sembrador lleva el testigo durante la primera
vuelta; en la segunda vuelta le toca turno al regador y, finalmente la tercera vuel-
ta pertenece al equipo de líderes locales. Hay tres requisitos para “pasar el testi-
go” de manera eficaz.

1. Seleccionar y formar a líderes


2. Transferir progresivamente las responsabilidades
3. Salir por etapas progresivas

Tom Steffen, antes misionero pionero en las Filipinas y actualmente profesor


de Misión de Biola College, ha observado que hay dos peligros en cuanto al minis-
terio del fundador.

1. El primero es que el fundador se mantiene demasiado tiempo en la nueva


obra. El peligro es que controla la iglesia y crea una dependencia. La iglesia
sufre por sus debilidades y por su control excesivo. Hay iglesias que siempre
hablan de su fundador como si no hay nadie que pueda levantarse a su estatu-
ra.
2. La otra posibilidad es que el fundador salga demasiado temprano sin es-
tablecer un equipo de líderes adecuado para asegurar la continuación de la
obra. Una salida prematura amenaza la seguridad, la estabilidad, y el creci-
miento de la nueva iglesia.

Unos dirían “¡Pero, mire lo que hizo Pablo!” Es verdad que a veces no se man-
tuve mucho tiempo en uno lugar pero siempre estableció líderes y regresó para
guiarles. En Efesios 20, podía decir a los ancianos que había formado: “Ustedes
saben que no he vacilado a predicarles nada de que les fuera de provecho, sino
que les he enseñado públicamente y en las casas... Tengan cuidado de si mismos
y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos pa-
ra pastorear la iglesia de Dios” La inversión de un fundador no es cuestión de
tiempo sino una cuestión de papel o de misión. El enfoque tiene que ser sobre la
evangelización y la formación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 191


Una otra consideración es que Pablo encontró mucha o[posición y tuvo que
salir precipitadamente. No podía anticipar en todos los casos cuanto tiempo ten-
dría en un lugar. Pero vemos aquí la sabiduría de su habito de trabajar con un
equipo de plantación. Utilizó a otros miembros del equipo para consolidar la obra
y regresar a iglesias recién plantadas para animarles en la fe. A veces regresó pa-
ra establecer a ancianos y, a veces, dejó asistentes tales como Timoteo y Tito con
instrucciones para hacerlo. Hizo todo lo que fuera posible para pasar el testigo
tan pronto como fuera posible.

La meta es que se retire progresivamente al ritmo de la evolución de


los líderes locales.

Tom Steffen cuenta su experiencia con los Ifuagos, una tribu indígena de las
Filipinas. Enseñó a los discípulos como evangelizar, dirigir un estudio bíblico y
visitar las familias a su cargo. Después escogió líderes y se retiró de vez en cuan-
do para visitar a un otro grupo e iniciar una obra con ellos. Dejó la responsabili-
dad provisional con el equipo de siervos Ifuagos.

Los siervos tenían muchas preguntas cuando regresó de su primera ausencia.


Después de varias ausencias planificadas, los líderes Ifuagos descubrieron que les
gustaba tomar decisiones y, a su regreso, no querían consultarle en nada. El mi-
sionero estaba un poco ofendido pero se dio cuenta que era el tiempo para salir y
para empezar una otra obra.

Después de que se había mudado a otro lugar regresó para visitar los cristia-
nos de vez en cuando y los líderes le recibieron con mucha felicidad, y algunas
preguntas también.

VIII. B. Aplicación a las transiciones de liderazgo

Liderazgo del equipo plantador Liderazgo compartido Liderazgo de los ancianos

Etapa de plantar

Etapa de regar

Etapa de retirarse progresivamen

Una nueva La nueva iglesia


familia espiri- tiene sus pro-
tual pios líderes

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 192


¿Cómo le ayuda a usted el modelo de sucesión en las transiciones de liderato?
O. J. Sanders (1980) nos reafirma al decir: “Un trabajo originado por Dios y rea-
lizado con principios espirituales va a superar el desajuste producido por un
cambio de liderato y probablemente hasta logre mejores resultados.” Sin embar-
go, la preparación es la clave.
Eugene Habecker (19889:199) escribe: “Las transiciones en el liderato tien-
den a ser por lo menos raras e incómodas y en el peor caso muy divisivas aún de-
ntro de organizaciones cristianas. Como una guía general de operaciones, las
transiciones del liderato no deben ser dejadas a la casualidad ni al descuido.
Ciertamente, las transiciones del liderato deben ser bien planificadas y con sufi-
ciente anticipación. Algunos han dicho que uno de los más importantes legados
que un líder puede dejar tras sí en una institución, es una transición armoniosa
de liderazgo, en donde la lealtad organizacional pueda ser pronta y adecuada-
mente trasladada al nuevo líder.”
A. B. Simpson, el fundador del a Alianza Cristiana y Misionera (ACM), capa-
citó líderes durante toda su vida, pero no pudo señalar a un sucesor. Ya en la
etapa final, se puso a trabajar con un equipo de líderes y finalmente se retiró del
liderato de una sola vez. Muchas personas le dijeron que esto provocaría un gran
retroceso en su organización. Sin embargo, al año después de su muerte se com-
probó que ese había sido el año más próspero de la ACM. “Ningún tributo sería
suficiente para recompensar la calidad de su liderato.” (Sanders 1980:177.) Al
hacer un examen cercano y cuidadoso, se observa que no fue el caso de que Simp-
son pasara por alto la transición de liderato y que todo fuera cosa de buena suer-
te. Mas bien él estuvo preparando la entrega del bastón de mando toda su vida
mediante una comunicación de su visión, mucha capacitación y delegación de au-
toridad, al punto que cualquier grupo de sus líderes podría sucederle con éxito.
A continuación ofrecemos algunos ejemplos de transición de liderato bíblico.
Lea los pasajes y complete la información necesaria en los espacios en blanco.

Grupo 1 Grupo 2 Grupo 3 Grupo 4

Transición Moisés a Jo- David a Salo- Pablo a los Jesús a los


sué món ancianos de apóstoles
Éfeso

Versículos Deut. 31:7-8, 1º. Reyes 1:11- Hechos 19:1- Juan 14-17,
34:7-9, Josué 35, 2:1-12 12, 20:17-38 Lucas 24, Ma-
1:17 teo 28,
Hechos 1

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 193


Factores Posi-
tivos

Factores Ne-
gativos

Comentarios

Resuma las lecciones positivas y negativas que usted aprendió en estos cuatro
ejemplos de transiciones de liderato.
VIII. C. Desarrollando una mentalidad de sucesión de liderazgo
En la sección anterior usted anotó los principios que se aplican a las transiciones
de liderato. Ahora compárelos con las diez recomendaciones de Tom Steffen que
sirven para facilitar la transición del equipo plantador al equipo local de ancia-
nos.
1. Construya relaciones profundas.
Hay un dicho que ilustra este principio. “A la gente no le interesa lo que usted
sabe, sino hasta que se dan cuenta que a usted le interesa la gente.”
Venga a aprender, amar y servir. Después podrá dirigir.
2. Asegúrese de que los líderes locales hagan suya la visión.
Comparta la visión a menudo; muestre las razones bíblicas de esa visión.
Incluya los líderes locales en la preparación de los planes que procuran con-
vertir la visión en realidad.
3. Modele el ministerio antes de exigir. No exija cosas que usted no pueda
hacer o no quiere hacer. Recuerde los cuatro pasos de Jesús en la capacita-
ción: ejemplo, exposición, experiencia y estímulo.
Tenga cuidado de la comunicación no verbal (gestos, lenguaje corporal) en la
manera como hace las cosas, tal como al enseñar.
4. Organice a manera de dispersar el poder (el empoderamiento).
En el ambiente espiritual, el poder compartido no es poder perdido, sino po-
der multiplicado. Pero para realizar esto se requiere una cuidadosa selección,
capacitación y transferencia de funciones.
5. Haga un llamado a participar en el ministerio inmediatamente.
Los líderes aprendices deben ser seleccionados al principio de la obra para
que comparta con ellos las responsabilidades progresivamente, dándoles ta-
reas realizables. El crecimiento genuino viene mediante la participación, la
responsabilidad, la repetición y el diálogo.
6. Espere errores.
El plantar iglesias no es una ciencia exacta. Todos cometemos errores. Trate
los errores como oportunidades para aprender.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 194


7. Crea en los líderes que están siendo capacitados.
Los líderes locales deben saber que la iglesia y el ministerio les pertenece a
ellos. Sólo así podrán tomar riesgos sin sentirse avergonzados.
8. Anuncie sus planes de salida, discretamente y con sabiduría.
Jesús nos puso el ejemplo. Cuando llegó el último año de su vida hizo refe-
rencia a esto de manera especifica y cada vez con mayor frecuencia. Final-
mente les tomó aparte y les compartió a fondo todo lo que iba a ocurrir (San
Juan 14-17.)
9. Planifique ausencias programadas
Muchos líderes locales temen tomar el bastón de mando en presencia del fun-
dador. Si el se retira cada vez por un tiempo más largo aprenderán a tomar
sus responsabilidades.
El papel del plantador cambia hasta que llega a ser un consejero.
10. Anticipe el crecimiento del ministerio después que el plantador e
haya ido.
Los líderes locales bien formados desempeñan muy bien el ministerio.
Los movimientos plantadores de iglesias realmente “despegan” en la segunda
generación, después que los líderes nacionales hayan adoptado y contextuali-
zado el mensaje y las estructuras de la iglesia.

Será difícil “pasar el testigo” si uno no tiene un concepto verdaderamente cris-


tiano del liderazgo. En el capitulo 10 vamos a ver cual es este concepto y cuales
son los conceptos culturales contrarios. Veremos que, en el reino de Dios, el po-
der compartido no es poder perdido sino poder multiplicado. Eso es fundamen-
tal en la plantación de iglesias. El líder que desea mantener el control para si
mismo y que no pone su confianza en Dios tendrá mucha dificultad en formar a
líderes y en pasarles el bastón de mando.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 195


CAPÍTULO OCHO

Crecimiento de la iglesia y su
desarrollo
I. El crecimiento de la iglesia local
Todos los líderes de las iglesias están preocupados con respecto al crecimiento de
sus propias iglesias. Después de todo, Jesús mismo dijo: “Yo edificaré mi iglesia”
y enseñó muchas parábolas acerca del crecimiento de su Reino. Unas cuantas
iglesias se sienten orgullosas de ser “pequeñas, pero espirituales”. Sin embargo,
la mayoría de ellas también desearían crecer y hacer un verdadero esfuerzo para
alcanzar a los perdidos y hacer discípulos. Alabamos a Dios porque, las iglesias
en América Latina están creciendo más que en muchos otros países. Sin embar-
go, no podemos dejar de sorprendernos al pensar cómo sería este crecimiento, si
realmente comprendiéramos la voluntad y el plan de Dios para el crecimiento de
su iglesia. Los estudios han demostrado que en algunos países el índice de deser-
ción o pérdida de miembros está neutralizando el índice de crecimiento. ¡La
puerta de atrás parece ser tan amplia como la del frente! Le ruego ser paciente a
medida que examinamos algunas de las preguntas teóricas. Estas nos conducirán
a los principios prácticos de construir la Iglesia de Cristo mediante una acción
eficaz en la evangelización, el discipulado, la plena asimilación de miembros y la
capacitación de líderes.
I. A. Tendencias en el crecimiento de la Iglesia.
Mi preparación académica para convertirme en un plantador de iglesias se llevó a
cabo cerca de Chicago, durante la segunda parte de la década de los años `70.
Esto ocurrió durante una época de gran interés por parte del Movimiento de Igle-
crecimiento (MIC) en los Estados Unidos. Desde ese entonces, la escuela de cre-
cimiento de la iglesia ha tenido un impacto mundial, como estimulante para
plantar iglesias de una manera intencional, planificada y agresiva. Este impacto
no se realizó sin controversia.
Voces de protesta se levantaron, tal como la de Orlando Costas, que tuvieron
un efecto moderador en las tendencias más extremas de este movimiento. Sin
embargo, las tendencias de crecimiento de la iglesia han continuado y continua-
rán. En la década de los `80, vimos un gran esfuerzo por preservar la primacía
de plantar iglesias en misiones y vimos también un movimiento hacia tratar de
lograr una visión más balanceada y “holística” del crecimiento de la Iglesia. Con
la llegada del siglo veintiuno, heredamos una nueva rama o forma de crecimiento
de la Iglesia: el Crecimiento Natural de la Iglesia (Christian Schwarz), el Movi-
miento de los Buscadores (Bill Hybels), el Movimiento Celular (Paul Yonggi Cho
y Ralph Neighbour) y los Movimientos Plantadores de Iglesias (Garrison). Los

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 196


dos últimos movimientos que hemos mencionado ya fueron comentados en el
Módulo 4 y los otros serán descritos en este Módulo 8.
No estamos usando la palabra “tendencia” de modo negativo, sino en el sen-
tido de señalar una nueva y prevaleciente corriente de pensamiento con este én-
fasis. “Una iglesia con propósito” ( Rick Warren) combina varias de estas ten-
dencias y será comentada en este documento por razón de su fuerte, amplia y,
generalmente, favorable recepción en América Latina.
Debido al amplio y continúo impacto de los estudios sobre crecimiento de la
Iglesia, vamos a ver algunas de sus características y descubrimientos, antes de
pasar a considerar los principios y procesos del desarrollo de la Iglesia.
I. B. La escuela de crecimiento de la Iglesia
I. B. 1. Origen del movimiento
El Dr. Donald McGavran creció en la India, de padres y abuelos misioneros. Sir-
vió en varios puestos en Asia y Africa, por más de treinta años. Durante sus últi-
mos años en la India, fue encomendado por su Junta Directiva para realizar in-
vestigaciones de campo. Se relacionó bastante con Wascom Pickett, quien estu-
diaba los movimientos de masas y las conversiones de grupo en la India. McGav-
ran estaba preocupado por la aparente esterilidad de muchas iglesias y estaciones
misioneras, mientras que en otros lugares había mucho fruto. Esto condujo a
una búsqueda apasionada por encontrar respuestas a la pregunta: “¿Por qué la
Iglesia crece en algunos lugares y en otros no?” Con la base en su estudio sobre
los asuntos de receptividad y resistencia al evangelio en diferentes culturas con-
cluyó que, algunos obstáculos a la evangelización podrían superarse mediante la
aplicación de ciertos principios sociológicos. Esto condujo al uso de las ciencias
sociales, como la compañera de las Escrituras, en el desarrollo de la estrategia
misionera.
En 1954, el Dr. McGavran salió de Asia para enseñar sobre misiones en varias
instituciones a lo largo y ancho de los Estados Unidos y en América Latina. En
1961, empezó su Instituto de Iglecrecimiento y luego, llegó a ser el primer decano
de la Escuela de Misiones Mundiales en el Seminario Teológico Fuller, en Cali-
fornia, donde se rodeó de un experimentado equipo de misionólogos. Estos pro-
dujeron muchos estudios sobre el crecimiento de la iglesia, que contribuyeron a
enfatizar los principios que se observan en sus dos libros mas destacados: Los
puentes de Dios (1955) y Comprendiendo el crecimiento de la iglesia (1970)

De América Latina han salido muchos estudios sobre el crecimiento de la


Iglesia. Algunos de los más útiles, en orden cronológico, son:
• Read, William R., Victor Monterroso, y Harmon A. Johnson. (1969) Cre-
cimiento de la Iglesia en la América Latina (Latin American Church
Growth)
• Wagner, Pedro (1970) El movimiento protestante en Bolivia (The Protes-
tant Movement in Bolivia)
• Greenway, Rogerio (1977) Una estrategia urbana para evangelizar a
América Latina

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 197


• Costas, Orlando (1983) Un concepto holístico del crecimiento de la igle-
sia.
• Guadalupe, José Luis Pérez (1992) ¿Por qué se van los católicos?
• Fajardo, García y Cues, David. (1992) Las iglesias que crecen
• Gómez, Jorge (1996) El crecimiento y la deserción en la iglesia evangé-
lica costarricense
• Berg, Mike y Paul Pretiz (1996) Combustión espontánea: cristianismo
popular al estilo latinoamericano (Spontaneous Combustión: Grass-
Roots Christianity, Latin American Style.

1.B.2. Énfasis en el crecimiento de la iglesia.


Hay un componente teológico en el movimiento de crecimiento de la Iglesia y es-
ta es quizás su más grande contribución. Un amplio espectro de grupos evangéli-
cos y misiones, desde los Reformados hasta los Pentecostales, todos se han bene-
ficiado de estos principios. Un nuevo ímpetu hacia el crecimiento de la iglesia
local y en otros países ha surgido de escritos como éste:
“Dios desea el crecimiento de su Iglesia. Un elemento principal e irreempla-
zable en su ministerio es la proclamación del evangelio a toda la humanidad y la
incorporación de aquellos que creen a la vida comunal. Solamente la Iglesia po-
drá ser capaz de evangelizar a esta generación, mediante la multiplicación de un
vasto número de nuevas congregaciones alrededor del mundo. Cuando la Iglesia
cese de realizar esta misión, algo fundamental se habrá perdido en su esencia
misma como pueblo de Dios, actuando en medio de las naciones. Una iglesia que
no crece, está claramente fuera de la voluntad de Dios. (Glasser en Conn 1976
Perspectivas teológicas del crecimiento de la Iglesia.)
El crecimiento de la Iglesia es el plan de Dios en las misiones. Lo vemos en el
libro de Hechos en su expansión numérica y en su crecimiento discipular:
Hechos 2:41, 47; 5:14; 6:1. Esto se suma a su expansión geográfica (Hechos 1:8)
y a su crecimiento en madurez espiritual o perfección (Hechos 2:42-27)

I. B. 3 Tipos de crecimiento
Este crecimiento es la voluntad de Dios para la Iglesia. El crecimiento no es sim-
plemente orar por buenos resultados, ni solo tener buenos deseos, sino una meta
que debe ser capturada y un mandato que debe ser obedecido (Mateo 28:18-20),
tal como se ilustra mediante las ilustraciones que han surgido del Movimiento de
Iglecrecimiento.

Iglesia

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 198


El Crecimiento de la Iglesia en el libro de los Hechos
Hechos 2:41-47 – La iglesia crece verticalmente en relación con Dios, inter-
namente en su vida corporal y evangelísticamente mediante los nuevos miembros
que son añadidos. Este pasaje ilustra los cuatro tipos de crecimiento que Dios
desea:

1. Crecimiento Interno 2. Crecimiento por expansión

3. Crecimiento por extensión

E-1 Alcanzando un grupo, E-2 Alcanzando un grupo E-3 Alcanzando un grupo


en la misma cultura, cultural similar, en cultural distante
idioma o clase idioma o clase
4. Tres tipos de crecimiento por extensión mediante puentes

I. B. 4. Contribuciones positivas al crecimiento de la Iglesia


Yo creo que la iglesia ha recibido grandes beneficios del Movimiento de Iglecre-
cimiento (MIC):
1. Ha habido un interés creciente en lo que Dios está haciendo en el mundo y en
los sitios donde la iglesia está creciendo.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 199


2. Ha habido un renovado énfasis en la iglesia local y en la evangelización inten-
cional, en el discipulado e incorporación de miembros para su avance.
3. Las ciencias sociales han sido utilizadas para observar, investigar, graficar y
rastrear la información, cuando ésta se relaciona con el crecimiento de la Igle-
sia.
4. Ha surgido un vocabulario común sobre el crecimiento de la Iglesia.
5. Los estudios sobre crecimiento de la Iglesia han ayudado a identificar la tarea
que resta por hacerse en cuanto a la evangelización mundial (grupos no-
alcanzados, Movimiento AD 2010)
6. El Dr. Donald McGavran y otros líderes en el movimiento del crecimiento de
iglesias, han retado las actitudes fatalistas y conformistas de la Iglesia con
respecto a su misión.
7. Los defensores del crecimiento de la Iglesia han enfatizado la obediencia (I
Juan 2:3-4, el pragmatismo (I Corintios 9:22), y el optimismo (Mateo 16:18)
8. Las herramientas que se han desarrollado para medir el crecimiento de la
Iglesia, han creado un mayor sentido de responsabilidad y de rendir cuentas
en cuanto a la evangelización y las misiones.
I. B. 5. Respuestas al movimiento de crecimiento de la Iglesia
El misionólogo Pierce Beaver llamó a la Escuela de Crecimiento de la Iglesia, el
movimiento más peligroso que ha aparecido en las misiones del siglo XX.
(Greenway 1984). Podría decirse también que el fuego es igualmente peligroso;
pero es también una fuerza poderosa para bien cuando se usa con cuidado. He
aquí una de las razones por las cuales el Movimiento de Iglecrecimiento (MIC) ha
sido criticado.
Por descansar en las ciencias sociales
Uno de esos peligros es, la elevación de la ciencia como un socio igualitario, o por
lo menos así pareciera, a la par de las Escrituras. Esta reacción es comprensible,
cuando se considera la definición de Wagner con respecto al crecimiento de la
Iglesia:
“El crecimiento de la Iglesia es esa ciencia que investiga la fundación,
la multiplicación, el funcionamiento y salud de las iglesias cristianas,
conforme se relacionan específicamente con la aplicación eficaz de la
comisión dada por Dios de hacer discípulos a todas las naciones. El
crecimiento de la Iglesia procura combinar los principios teológicos
externos de la Palabra de Dios con respecto a la expansión de la Igle-
sia, con las mejores percepciones que se tienen de las ciencias socia-
les y de la conducta, empleando como su marco de referencia inicial,
el trabajo fundamental realizado por el Dr. Donald McGavran
(Greenway 1984)”
La verdad es que las mejores percepciones de las ciencias sociales y de la
conducta que disponemos hoy, son sólo eso, percepciones de seres humanos, su-
jetos a toda clase de limitaciones y fallas. Esas percepciones, nunca podrán ser

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 200


socios adecuados de las Sagradas Escrituras, las cuales son divinamente inspira-
das y sin error. Las ciencias siempre estarán subordinadas a la Palabra de Dios.
Se debe agregar que muchas de las escuelas de crecimiento de la Iglesia han resis-
tido este peligro, manteniendo un fuerte componente teológico en sus escritos.
El pragmatismo del crecimiento de la Iglesia
El pragmatismo norteamericano, con su plétora de libros sobre “Cómo hacerlo”,
le ha dado forma a la escuela de crecimiento de la Iglesia. El peligro aquí es exa-
gerar el componente humano en el crecimiento de la Iglesia, dándole mucho cré-
dito cuando las cosas van bien y echándole la culpa cuando la Iglesia no crece. En
un esfuerzo por popularizar los principios de crecimiento de la Iglesia, el Dr. Do-
nald McGavran publicó un libro junto con el autor Win Arn titulado: Cómo hacer
crecer una iglesia (1973) En ese libro ellos argumentan que, no existe una base
teológica para que una iglesia no crezca (pags. 6-7) En otras palabras, si una
iglesia no está creciendo y otras en la misma área si crecen, es porque existe un
problema moral o metodológico, que es el responsable del estancamiento de esa
iglesia.
Aunque es normal que una iglesia crezca, aunque nosotros debemos esperar-
lo y trabajar a favor de ese crecimiento, no podemos controlarlo ni tampoco lo
podemos producir. Dios es el que produce el crecimiento a su debido tiempo (I
Corintios 3) Las parábolas bíblicas del sembrador y la semilla en Eclesiastés 11:4-
6 y Marcos 4:26-29 nos enseñan que los sembradores son responsables de sem-
brar la semilla diligentemente, pero que el crecimiento no depende de ellos.
El ministerio de Pablo de plantar iglesias no fue igualmente exitoso en todos
los aspectos ni en todos los lugares. Aún la iglesia en Jerusalén, no experimentó
un patrón de crecimiento gradual y consistente. Cuando la iglesia creció no fue
por causa del genio estratégico de alguien, ni por planes de crecimiento bien tra-
zados.
He aquí la máxima ley de crecimiento de la Iglesia: El crecimiento depende
del Señor. Por esta razón el crecimiento de la Iglesia siempre tendrá un elemento
de misterio, que desafía toda tentativa de penetración humana de análisis y de
definiciones, por lo que nos lanza de vuelta a ver a Aquel, quien es la cabeza de la
Iglesia. Debemos buscarle en oración, con una expectativa confiada y con un tra-
bajo paciente (I Corintios 3:6.) La Iglesia no tiene recursos en sí misma. Su vida
y su dinamismo, no son factores existentes, que puedan ser generados por ella.
Todo lo que la Iglesia es, tiene, hace y llega a ser se debe al hecho de que su ori-
gen y posesión son divinos y a que el Espíritu Santo está obrando. Es la Iglesia de
Dios. (Peters 1970: 53.55)
El énfasis en el crecimiento cuantitativo
El Movimiento de Iglecrecimiento (MIC) enfatiza la importancia en los diversos
tipos de crecimiento, incluyendo el crecimiento interno hacia la perfección. Sin
embargo, este se enfoca en las dimensiones del crecimiento cuantitativo (mem-
bresía, bautismos y finanzas), los cuales son mucho más fáciles de medir que la
fe, la esperanza y el amor. Los líderes del MIC argumentan que el crecimiento
cuantitativo es un reflejo de la salud de la Iglesia. Orlando Costas (1983) ha res-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 201


pondido que “hay peligro en convertirse en alguien tan empresarial, que uno po-
dría ser llevado a hacer literalmente cualquier cosa, con tal de hacer crecer a la
Iglesia, incluso abaratar y arrojar por la borda los preceptos básicos de la fe cris-
tiana” (pag. 96) y nos ofrece una perspectiva refrescante y holística sobre el cre-
cimiento de la iglesia:
“Dios desea y espera que su Iglesia crezca, pero no de cabeza, no anormal-
mente. Dios quiere que su Iglesia crezca en expansión y alcance, numéricamente
y como una comunidad apostólica. Dios desea que su Iglesia crezca con profun-
didad, a través de experiencias, orgánica y conceptualmente, como una comuni-
dad que lo adora y nutre a sus miembros. Él quiere que su Iglesia crezca en altu-
ra, como un modelo visible, como un anuncio del nuevo orden de vida que Jesu-
cristo introdujo, que está desafiando a los poderes y principados de este mundo.
(Costas 1979:37)
Costas encuentra el principio unificador en el hecho de que la Iglesia es un
organismo vivo. La vida espiritual es dada por Dios y dirigida por Él. “El creci-
miento tiene una presuposición fundamental, o sea que es un proceso de vida.
Donde no hay vida no hay crecimiento. Por lo mismo, el crecimiento presupone
no solo vida, sino un proceso normal de vida.” (Costas 1983:97) Costas va más
adelante e identifica cuatro dimensiones en este proceso normal:
1. crecimiento numérico (conversión e incorporación de los nuevos discípu-
los)
2. crecimiento orgánico (desarrollo interno de la comunidad de fe)
3. crecimiento conceptual (conocimiento y comprensión de la fe)
4. crecimiento diaconal (ministerio reconciliador de la Iglesia en su entorno
social)
La evaluación del crecimiento de la Iglesia llega a ser más compleja desde una
perspectiva integral y holística. Se hace necesaria una combinación de medidas
cuantitativas (membresía de la iglesia, cantidad de ofrendas, gráficas de creci-
miento y bautismos) y herramientas cualitativas (cuestionarios de membresía y
entrevistas) Todo esto va a proporcionar un cuadro más veraz de la salud y el
crecimiento de la Iglesia, debido a que más gente va a ser incluida en la evalua-
ción y en la interpretación de la información.
Crecimiento de la iglesia y la etnicidad ( ¿lo étnico, la etnología?, et-
nicidad no existe en el diccionario)
Rene Padilla ha examinado la Escuela de Crecimiento de la Iglesia por causa de
su manera de manejar la etnicidad dentro de la iglesia. En particular, él objeta el
uso del Principio de Unidad Homogénea (PUH) a la luz de las Escrituras. (Padi-
lla 1982)
El PUH comienza con la observación de que la gente prefiere ser cristiana, sin
tener que cruzar una gran barrera idiomática y cultural, les gusta adorar a Dios
junto con su propia gente. Luego esto evoluciona, en una estrategia intencional,
hacia grupos de la misma clase para favorecer así el crecimiento. Sin embargo, la

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 202


enseñanza y práctica de la Iglesia del Nuevo Testamento, según Padilla, está en
directa oposición con el principio PUH, porque:
ƒ En la iglesia del primer siglo el evangelio era proclamado sin parcialidades
de ninguna clase. La mayor parte de las veces, durante la misión hacia los
gentiles, los judíos y los gentiles juntos escuchaban el evangelio.
ƒ El derrumbamiento de las barreras que separaban a la gente en el mundo,
era considerado como un aspecto esencial del evangelio, no meramente el
resultado del mismo.
ƒ La Iglesia no solo crecía, sino que crecía a través de las barreras culturales.
ƒ Se supone que cada iglesia comunique la realidad de la unidad de sus
miembros, sin importar las diferencias sociales, culturales y raciales.
ƒ Ellos consideraban el avance de la comunidad cristiana, a través de barre-
ras culturales, como un elemento esencial de su compromiso cristiano.

Una actitud bíblica hacia el crecimiento de la iglesia


Dios es el autor del crecimiento de la Iglesia, no su pueblo. Algunos siembran el
evangelio y otros lo riegan, pero Dios es el que produce el crecimiento ( I Corin-
tios 3:6) Dios obra a través de medios establecidos, tales como la predicación, la
cruz (I Corintios 2) y la oración (Efesios 6) Pero Él también obra de maneras
misteriosas, que no podemos comprender (Marcos 4:26-29), tal como vemos en
la parábola de la semilla, que crece mientras el sembrador está durmiendo. Por
lo tanto, el crecimiento de la Iglesia siempre contendrá un elemento de misterio.
No podemos presumir que el desarrollo de la Iglesia sucederá naturalmente,
tal como ocurre con las plantas y árboles. No hay un enemigo desatando fuerzas
infernales contra el crecimiento de las plantas y los árboles. En el caso de los
plantadores de la Iglesia de Cristo, ellos saben bien que deben esperar ataques
espirituales (Mateo 14:24-30) y oposición humana (Juan 15:18-26)
La Biblia también enseña que se obtendrán diversos resultados, porque hay
variedad de terrenos (Mateo 13:1-23) La receptividad y la resistencia son pre-
sentadas en detalle, a lo largo de las Escrituras. En realidad, muchas de las pará-
bolas de Jesús sobre el crecimiento del Reino, reflejan la dureza del corazón de
Israel (Mateo 13:11-15) Por todas estas razones, los resultados no son controla-
bles ni predecibles.
Dios desea que la Iglesia continúe creciendo de muchas maneras y estas no
pueden separarse unas de las otras. Dios espera el crecimiento de la Iglesia en
todas las áreas. Basándonos en las Escrituras podemos identificar, por lo menos,
siete áreas en las que Dios espera que su Iglesia crezca:
1. Crecimiento hacia la perfección que produce fruto (Juan 15), madurez en
Cristo (Efesios 4:15); crecimiento en la fe y el amor (2 Tesalonicenses
1:3)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 203


2. Crecimiento en el conocimiento y en la verdad, con base en la Palabra de
Dios (1 Pedro 2:2; 2 Pedro 3:18)
3. Crecimiento en servicio y oración (Hechos 6:1-5; Efesios 6:10-20)
4. Crecimiento en las relaciones entre los creyentes (Juan 17:20-26; Efesios
4:1-6; Colosenses 3:12-17) y entre las iglesias (2 Corintios 8:23; Hechos
15:1-21)
5. Crecimiento estructural, conforme a las tareas que se les asignan a los lí-
deres (Hechos 14:13; 20:17), se alcanzan nuevas fronteras (Hechos 15) y
se establecen nuevos ministerios. (1 Timoteo 5:3-17)
6. Crecimiento numérico, tal y como se ilustra en las enseñanzas sobre la
pesca (Mateo 13:47-48), recolección de la cosecha (Juan 4:35; Mateo
9:38) y la preparación y crecimiento de la masa para el pan (Mateo
13:33).
7. Crecimiento en la meta de incluir gente de todas las naciones en el Cuer-
po de Cristo antes que vuelva (Mateo 24:14; Apocalipsis 5).
¿Por qué se nos presentan tantas áreas de crecimiento? Dios ha llamado, de
entre todos las naciones, a un pueblo del pacto, a un real sacerdocio que esparza
el conocimiento del Todopoderoso y que declare las alabanzas de su misericordia
a todo el mundo (1 Pedro 2:9-10; Efesios 1:5-8) Por lo tanto, el propósito del
crecimiento de la Iglesia, no es primordialmente numérico y ciertamente, no es
para gloria humana, ni para ganar influencia, poder y seguridad (1 Crónicas 21-
22), sino para reunir a un pueblo elegido de entre todas las naciones, por la fe en
Jesucristo, obediencia a su Palabra y para alabanza de su gloria (Mateo 28:18-
20).
I. C. La salud de la Iglesia y su crecimiento.
¿Cuál es la relación entre la salud de la Iglesia y su crecimiento? El crecimiento
de la Iglesia pone énfasis en la evangelización y en la extensión de la Iglesia. Hoy
día, muchas voces están llamando a hacer un enfoque distinto: la salud de la Igle-
sia. La idea es que, si la vida social y espiritual de la iglesia es saludable, esta es-
pontáneamente tendrá fruto y crecimiento. ¿Es válida esta presuposición? Vea-
mos el Desarrollo natural de la Iglesia (DNI) en sus estudios y una aplicación de
estos estudios llamada Una Iglesia con propósito.
I. C. 1. El desarrollo natural de la Iglesia
"El crecimiento de la Iglesia, no un asunto que hay que traer a la Iglesia, ni algo
que necesite para crecer, sino más bien, se deben tratar de eliminar los obstáculos
para su crecimiento. La iglesia existe para crecer y reproducirse, esa es su propia
naturaleza, desde el punto de vista bíblico." (Snyder 11976: 29-30)
¿Está usted de acuerdo con esta declaración de Snyder? Si es así, usted se
adhiere a la filosofía del ADN. Esta teoría, compara a la Iglesia con otros orga-
nismos vivientes, que tienen mecanismos de crecimiento presentes en su estruc-
tura genética o ADN. Si un árbol maduro no crece ni da fruto, sospechamos in-
mediatamente que está enfermo o que tiene alguna deficiencia química o nutri-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 204


cional. De igual manera,, los proponentes de esta teoría dicen que, si ponemos
atención a la salud de la Iglesia, el crecimiento ocurrirá por sí mismo.
En procesos naturales, el objetivo siempre es que este potencial biótico se
despliegue con mayor potencial posible. Para establecer la diferencia entre el po-
tencial biótico y el crecimiento, que se produce realmente en las condiciones que
brinda el terreno o el laboratorio, la ecología emplea el concepto de <<resistencia
al medio ambiente>>. Es decir, no se trata aquí de <<producir>> crecimiento o
multiplicación por cuenta propia, sino reducir al mínimo la resistencia al medio
ambiente. De tal manera, el crecimiento se produce totalmente <<por sí mis-
mo>>.
Para el desarrollo de la iglesia tiene validez el mismo planteamiento de traba-
jo. No debemos nosotros <<producir>> crecimiento de la iglesia, sino permitir
que actúe el potencial biótico que Dios ha puesto en la iglesia... Debido a que casi
no podemos ejercer ningún control sobre los factores externos, deberíamos con-
centrarnos en la amortiguación de los factores que operan en el interior de la
iglesia y que impiden su crecimiento y multiplicación. Dios hace lo que ha pro-
metido: Él da el crecimiento según 1 Cor 3:6. (Schwarz 1996)
Christian Schwarz, un alemán con una perspectiva internacional, hace enton-
ces la pregunta: “Entonces, ¿cuáles son los factores básicos de salud que facilitan
el crecimiento?” En vez de tratar de reproducir un modelo de Iglesia sana, él
propone que debemos identificar las características de salud y crecimiento de las
iglesias alrededor del mundo, sin importar la cultura y el contexto, lo cual nos da-
rá la capacidad de hacer una aplicación lo más amplia posible. Para esto, él lanzó
un proyecto cualitativo gigantesco, que incluiría a mil iglesias en 32 países distin-
tos y en cinco continentes.
Logró encontrar ocho cualidades que colectivamente sirven como un baróme-
tro para medir el potencial de crecimiento de la Iglesia:
1. Liderazgo que capacita 5. Culto inspirador
2. Ministerios según dones 6. Células integrales
3. Espiritualidad contagiosa 7. Evangelismo, según las necesidades
4. Estructuras funcionales 8. Relaciones afectivas

Tres conclusiones importantes


1. En término medio, las iglesias que crecen, se diferencian estadísticamente
de manera muy significativa de aquellas que decrecen, incluyendo la totalidad de
los ocho aspectos cualitativos. Por lo tanto, las iglesias en crecimiento presentan
mensurablemente una calidad superior.
2. Hay excepciones a esta regla: Iglesias que, aunque se encuentran en fase de
crecimiento numérico, tienen un índice cualitativo inferior al promedio. Es evi-
dente que, el crecimiento cuantitativo se puede conseguir también por otros me-
dios ajenos al trabajo, según las ocho características cualitativas (p. ej. campañas
tipo marketing, factores contextuales, etc.).

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 205


3. Para una regla, sin embargo, no se encontró ni una sola excepción entre las
1000 iglesias encuestadas: Todas y cada una de las iglesias, en las cuales el índice
cualitativo alcanzó o superó el valor 65 en todas las ocho características cualitati-
vas, resultaron ser también, sin una sola excepción, ser iglesias que crecen numé-
ricamente. Existe, por lo tanto, un valor cualitativo definido, estadísticamente
comprobable con exactitud, a partir del cual una iglesia siempre crece (Schwarz
1996)
Schwarz cree que la interacción de estos ocho elementos, es el mejor indica-
dor de crecimiento y la mejor manera de elevar la cualidad de crecimiento de una
iglesia, lo cual se logra atendiendo al factor más pequeño o el eslabón más débil.
Por ejemplo, si la adoración inspirada es el eslabón más débil, es allí donde la
energía y el esfuerzo deberán invertirse, para que esto no se convierta en un obs-
táculo del crecimiento.
Schwarz también cree que otra función del DNI es que las iglesias sanas se
multiplican. El principio de la reproducción que se aplica a toda la creación de
Dios, también se aplica a la Iglesia. Si una iglesia es sana, no va a crecer indefini-
damente. Eventualmente, dará nacimiento a otra iglesia.
Finalmente, la investigación hizo un hallazgo sorprendente. La suposición
siempre presente es que las iglesias grandes, por definición, son iglesias saluda-
bles. La investigación reveló, por primera vez, que lo opuesto es probablemente
lo correcto. De todos los factores de calidad más relevantes (participación en el
ministerio, pequeños grupos, evangelización, etc.) las iglesias grandes tienen una
comparación desfavorable en relación con las más pequeñas.

I. C. 2. Una Iglesia con propósito


Hemos evitado usar modelos de los Estados Unidos. Los plantadores de iglesias
estarán en mejor condición, cuando comprendan los principios bíblicos y los
apliquen con una comprensión sociológica y cultural de su campo misionero. La
iglesia Saddleback Community, es una iglesia típicamente californiana. Estamos
incluyendo aquí esa historia, no tanto por el valor que tenga su acercamiento al
desarrollo de la Iglesia, el cual les ha permitido crecer de solamente dos familias
que eran en 1980 a más de 15,000 personas en el año 2000, a la vez que comen-
zaban una nueva congregación cada año (Warren 1995)
Incluimos aquí una presentación de Rick Warren, pastor general de esa igle-
sia y una copia de las bases bíblicas de su ministerio. Estamos ciertamente agra-
decidos que nos hayan permitido este material sin costo para nuestro sitio de In-
ternet en español y también para pasarlo a otros idiomas. Le animamos a exami-
nar las herramientas de capacitación que ellos usan, abriendo el sitio en Internet
www.purposedriven.com. Rick Warren, plantador de iglesias y pastor general de
la Iglesia Saddleback Community, nos anima a enfocarnos en la salud de la iglesia
y no solamente en el tamaño.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 206


Muy a menudo nos olvidamos que, as así llamadas mega-iglesias, en algún mo-
mento fueron pequeñas. La iglesia Saddleback empezó en 1980, en mi casa, con
solo dos familias. Por 13 años, nuestra iglesia se mudó de un local alquilado a
otro, conforme la congregación iba creciendo. Llegó un momento que hasta nos
reunimos en una tienda de campaña por espacio de tres años. Sin embargo, la
asistencia pasó de 10,000 personas antes de que nos dispusiéramos a construir
nuestro primer edificio. ¿Cuál era la atracción entonces? No era la conveniencia,
ni la comodidad, ni lo vistoso de un edificio, sino ¡las vidas cambiadas! La gente
quiere ir a una iglesia donde las vidas están siendo cambiadas. Si eso está ocu-
rriendo en forma semanal en su iglesia, usted va a tener hasta que cerrar las
puertas para que no llegue demasiada gente. No hay correlación entre el tamaño,
la vitalidad y la fuerza de una congregación. Una iglesia puede ser pequeña y
fuerte o pequeña y debilucha. Ser más grande no significa ser mejor, pero tam-
poco ser pequeño es garantía de ser mejor. Debemos decir entonces, que las igle-
sias saludables, bíblicas y equilibradas son las mejores.
Entonces, ¿qué es lo que causa que una iglesia sea saludable? La respuesta es el
equilibrio. Cuando el cuerpo humano está fuera de equilibrio, se debilita y se en-
ferma. Cuando el cuerpo de Cristo se desequilibra por cualquier razón, el creci-
miento se detiene, la debilidad se hace presente y, de no remediarse, sobreviene
la defunción. Yo creo que el elemento clave para las iglesias del siglo XXI en que
nos encontramos, va a ser la salud de la iglesia y no el tamaño. Cuando las con-
gregaciones son saludables, crecen de la manera que Dios quiere. La Biblia dice:
“... unido a la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose
por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.” (Colosen-
ses 2:19)
Los miembros de una iglesia se deben preguntar: “¿Qué es lo que está impidien-
do que nuestra iglesia crezca?” Su tarea es descubrir esos elementos, eliminarlos
y quitar toda barrera e impedimento que detiene el crecimiento, para que pueda
ocurrir el desarrollo normal y natural. Hace setenta años, Roland Allen, en su
libro clásico sobre misiones llamó a esta clase de crecimiento “la expansión es-
pontánea de la iglesia.” Hay muchos ejemplos de esto en el libro de los Hechos.
Si el crecimiento espontáneo no está sucediendo en su iglesia, usted debe pregun-
tarse por qué.
Los líderes de las iglesias, muy a menudo, miran a las iglesias grandes con una
mezcla de sorpresa, temor, celos y, aún, resentimiento. Ellos cavilan y se pregun-
tan: “¿Por qué es que algunas iglesias en nuestra comunidad crecen mientras
otras no crecen.?” Y en vez de regocijarse de que las vidas están siendo cambia-
das por Jesucristo, se sienten tentados a lanzar críticas sin fundamento y comen-
tarios inexactos con respecto aesas iglesias grandes, para justificar su propia falta
de crecimiento y vitalidad.
Un concepto equivocado, muy común, es que para atraer a una audiencia grande,
usted tiene por fuerza que reducir o diluir las demandas de Cristo, entrar en
componenda acerca de sus convicciones, endulzar el mensaje y satisfacer las ten-
dencias, caprichos y altibajos momentáneos que imponen el mercado y el públi-
co. Estas son tonterías. En realidad, hemos encontrado que lo opuesto es lo ver-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 207


dadero. La gente está hambrienta de que se le diga la verdad clara y convincen-
temente y están deseosos de que se les desafíe para alcanzar algo más grande que
ellos mismos. En el caso de los norteamericanos, por ejemplo, ellos están bus-
cando tener vidas con significado, vivir en comunidad, propósito y certeza, todos
estos son beneficios que Cristo ofrece.
(Rick Warren - Salud y no tamaño - Documento de Internet Julio 2002)

Principios Bíblicos de la Iglesia con Propósito

El Fundamento Bíblico de la Iglesia con Propósito se basa en el Gran Manda-


miento y en la Gran Comisión. Jesús dio el Gran Mandamiento en respuesta a
una pregunta. Un día le pidieron a Jesús que identificara el mandato más impor-
tante, Él respondió diciendo, “Aquí, en este enunciado está el Antiguo Testamen-
to en su totalidad. Os voy a dar un resumen de la palabra de Dios. Toda la ley y
todos los profetas se pueden reducir a dos tareas: “Ama a Dios con todo tu cora-
zón y ama a tu prójimo como a ti mismo.”
Más tarde, entre las últimas palabras a sus discípulos, Jesús les dio la Gran Comi-
sión y les asignó otras tres tareas: Ir a hacer discípulos, bautizarlos y enseñarlos a
obedecer todas cosas que Él les había enseñado. Juntos, estos dos pasajes resu-
men los cinco propósitos de una Iglesia basada en la Biblia:

El Gran Mandamiento Adoración: Ama al Señor con todo tu co-


-Mateo 22:37-40 razón
Ministerio: Ama al prójimo como a ti
La Gran Comisión mismo
-Mateo 28:19-20 Evangelismo: Ir y hacer discípulos
Compañerismo: Bautizarlos
Discipulado: Enseñarlos a obedecer
Una Iglesia con propósito balancea sus programas y estructura según los propósi-
tos. Es saludable, equilibrada, creciente y reproductiva.

El proceso del ministerio con propósito


No es suficiente identificar los propósitos o escribir la declaración de propósito,
para que un ministerio sea efectivo. Las iglesias y los fundadores de iglesias de-
ben tener un proceso intencional, para envolver a sus miembros en los cinco pro-
pósitos bíblicos, para que lleguen a ser discípulos que se reproduzcan.

Una nueva perspectiva...


FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 208
Para ayudarte a reconocer
los diferentes niveles de
compromiso en tu iglesia, a
entender cómo las
necesidades de la gente
difieren en cada nivel y para
aprender a dirigir a la gente a
niveles más profundos de
compromiso.
En cuanto empiezas tu
ministerio público, la gente
se relaciona con tu
ministerio desde cinco perspectivas diferentes. Estos niveles de compromiso
pueden ser vistos como una serie de círculos concéntricos:
Tu comunidad - Aquellos que viven alrededor de tu iglesia, que nunca partici-
pan o que rara vez participan en la vida de tu iglesia.
Tu multitud - Los que participan con regularidad, pero no son miembros.
Tu congregación - Los que están comprometidos tanto con Cristo como con la
membresía en la familia de tu iglesia.
Los comprometidos - Los miembros que se toman en serio el crecer hacia la
madurez espiritual.
El núcleo - Aquellos miembros que sirven activamente en y a través de tu igle-
sia.
¡Cada grupo tiene necesidades, motivos, problemas y POTENCIALES únicos! La
meta de este enfoque es ayudarte a convertir una audiencia en un ejército.

12 Características de las Iglesias con Propósito


1. Tienen una declaración de propósito, que describe (en sus propias palabras)
su compromiso a edificar la iglesia alrededor de los cinco propósitos neotes-
tamentarios: adoración, evangelismo, compañerismo, discipulado y ministe-
rio.
2. Usan una Estrategia con Propósito para realizar su declaración de propó-
sito. Al usar una variedad de términos, la estrategia con propósito trae gente a
Cristo y a la membresía en Su familia, después los edifica hasta que lleguen a
la madurez, luego los equipa para el ministerio en la iglesia, y finalmente, los
manda al mundo en una misión de vida para que puedan glorificar a Dios. La
estrategia de ICP está basada en dos presuposiciones vitales: 1) La gente crece
mejor cuando pueden hacer compromisos graduales. 2) Debes pedir compro-
miso de maneras específicas, como el uso de pactos.
3. Se organizan alrededor de una Estructura con Propósito, que asegura el
equilibrio entre los cinco propósitos del Nuevo Testamento. En vez de estar
estructuradas jerárquicamente, las ICP están basadas en equipos, se
organizan alrededor de equipos, (por lo menos 5 - uno por cada propósito)
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 209
zan alrededor de equipos, (por lo menos 5 - uno por cada propósito) Estos
equipos están compuestos por líderes laicos y por personal, son responsables
de un propósito específico y de un grupo blanco (como la comunidad, la mul-
titud, la congregación, los comprometidos y el núcleo)
4. Se programan por propósito. Tienen por lo menos un programa para la reali-
zación de cada uno de los cinco propósitos y cada una de las correspondientes
circunscripciones. Evangelizan a la comunidad, reúnen a la multitud para la
adoración, practican el compañerismo en la congregación, discipulan a los
comprometidos y equipan al núcleo para el ministerio y la misión.
5. Contratan al personal por propósito. Cada propósito tiene su propio campeón.
Las ICP empiezan por encontrar voluntarios para dirigir y servir en cada
equipo basado en propósito y, según la necesidad, desarrollan posiciones pa-
gadas, a tiempo completo.
6. El pastor predica por propósito. Él planea sus mensajes y series, a fin de que
la congregación reciba un énfasis equilibrado de cada propósito.
7. Forman grupos pequeños por propósitos. El ADN de la ICP se implanta en
cada cédula del Cuerpo de Cristo. Cada cédula ayuda a los miembros a realizar
cada uno de los cinco propósitos en sus vidas. La meta es ayudar a cada cre-
yente a vivir una vida con propósito.
8. Programan su calendario por propósito. Los propósitos son el factor deter-
minante para decidir qué eventos serán programados. Cada evento, para que
sea aprobado, debe realizar, por lo menos, uno de los cinco propósitos.
9. Hacen el presupuesto por propósitos. Cada gasto se categoriza por el propósi-
to con el que se relaciona.
10. Construyen por propósito. Los edificios se ven como herramientas para el mi-
nisterio, no como monumentos. Han de servir a los propósitos y nunca llegar
a ser más importantes que éstos.
11. Evalúan por propósito. Regularmente se preguntan: ¿Estamos equilibrando
los cinco propósitos? ¿Hay una manera mejor de realizar cada propósito?
12. La mayoría de las Iglesias ICP están construidas de afuera hacia a adentro, en
vez de la forma tradicional de adentro hacia afuera. Es mucho más fácil con-
vertir una multitud en un núcleo, que un grupo nuclear en una multitud. Un
ministerio multi-dimensional sano se construye enfocando los niveles de com-
promiso de uno a otro.
Extracto del sitio Web: use www.purposedriven.com

I. D. Prioridades bíblicas en el crecimiento de la iglesia.


Todos los grupos evangélicos están en desacuerdo en que el crecimiento final de-
pende de Dios. La pregunta es ¿qué es lo que Él espera de nosotros? El Movi-
miento de Iglecrecimiento empezó con la premisa de que el crecimiento de la
Iglesia comienza con la cantidad y la calidad de los esfuerzos evangelizadores y

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 210


discipuladores. Dios seguramente usará nuestra buena planificación, evaluación,
siembra y cosecha para producir abundantes frutos. Esta es una filosofía inter-
vencionista del crecimiento de la Iglesia.
El Desarrollo Natural de la Iglesia empieza con la premisa de que Dios coloca
en su Iglesia las características necesarias para su crecimiento y lo que nosotros
tenemos que hacer es, fomentar y alimentar esas cualidades y resolver las defi-
ciencias. Esta es una filosofía de cooperación del crecimiento de la Iglesia.
¿Hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos para buscar el crecimiento
de la iglesia local? ¿Debemos tratar de aplicar los últimos descubrimientos de las
ciencias sociales y los mejores descubrimientos de la tecnología a nuestra misión?
¿Debemos reforzar los eslabones débiles de salud que tenga la iglesia, para que
podamos tener siempre las ocho características que hemos citado?
El acercamiento de la Iglesia con Propósito es cooperativo, pero agrega una
dimensión importante, cual es el énfasis en la obediencia a los dos grandes man-
damientos, como la fuente de la salud y del crecimiento de la Iglesia. Los cinco
propósitos primarios de la Iglesia proveen el equilibrio en la expresión de nuestra
obediencia. Si somos obedientes, vivimos con propósito y fidelidad a nuestro
llamado dentro y fuera de la Iglesia, obtendremos productos como la salud, el
equilibrio y el crecimiento de la Iglesia.
Permítame ilustrar este punto. Imagínese un etnólogo que visita una familia
cristiana modelo. Él observa su conducta que se caracteriza por el respeto, la cor-
tesía, el cuidado mutuo, las funciones claramente definidas, las líneas de autori-
dad claras y la sensibilidad. Esto se repite en 100 hogares cristianos. Su conclu-
sión es que, si una sola familia cristiana produce un índice de 6.5 en cada una de
las seis cualidades, entonces es una familia sana. Sin embargo, él no puede ver la
fuente de esas cualidades. Ellas más bien son el producto de la obediencia de los
miembros de la familia que viven y se conducen en el amor de Cristo, sometiendo
sus vidas a la obra del Espíritu Santo y orando unos por otros.
Esto es muy importante para los plantadores de iglesias. ¿Cuál es la marca
distintiva del éxito? ¿Es acaso una iglesia grande, una iglesia sana o una iglesia
equilibrada? O, ¿es más bien una iglesia que vive en amorosa obediencia al más
grande mandamiento y a la Gran Comisión? “Jesús dijo —¡Antes bien, bienaven-
turados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!” (Lucas 11:28) y “Bien-
aventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, lo halle haciendo así.”
(Mateo 24:46) La parábola de los talentos nos enseña que la fidelidad que Dios
espera no es simplemente el permanecer en la tarea, sino que estemos haciendo
lo mejor que podamos con todo aquello que Él nos ha confiado y entregado en
cada esfera de nuestra vida. (Mateo 25:14-30)
La necesidad de investigación y de la integración de las ciencias sociales no
puede ser puesta en tela de duda. Sin embargo, ella no nos dice dónde quiere
Dios que pongamos nuestros esfuerzos para procurar el crecimiento de la Iglesia.
Dios ha sido bastante claro a este respecto. Esto nos ayuda a ser buenos y sabios
mayordomos, siendo obedientes al más grande mandamiento y a la Gran Comi-
sión.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 211


Existe también la necesidad de darle prioridad a lo que Cristo dijo que de-
be ser nuestra prioridad, tal como lo demuestra el estudio de Jorge Gómez, en
relación al estudio sobre la Iglesia en Costa Rica y la deserción de miembros:
“También se concluye que los factores globales que han restringido el crecimiento
de… iglesias en este estudio son mas de índole institucional que contextual. Estos
factores son:
1. Falta de atención personal y de discipulado
2. Falta de evangelización contextual en la comunidad
3. Los pleitos, divisiones y chismes entre los miembros; y
4. La vida y ejemplo del liderazgo local, incluyendo la manera en que se
administran las finanzas de la iglesia.
Todo esto puede corregirse para beneficio de obra evangélica.” (Gómez
1996:137)

II. Edificando mediante la evangelización


II. A. La evangelización y el crecimiento de la Iglesia.
El desarrollo de la Iglesia depende de la evangelización, tanto como la vida en el
ártico depende de mantener un fuego en el hogar. La cantidad e intensidad del
calor es lo que logra que la vida siga adelante. Con el paso del tiempo, la vida po-
dría cesar de existir si no hay calor. Afortunadamente, en muchas partes de Amé-
rica Latina esto es bien entendido. “Es un movimiento que moviliza a la gente
hacia la misión.” (Escobar 1994:132) “Es una religión de la plaza.” (Marzal
1988:415) “En otras palabras, ellos están motivados espiritualmente, tanto por-
que el Espíritu de Dios se mueve en ellos para impulsarlos a alcanzar a otros, co-
mo por su preocupación real y verdadera por las necesidades espirituales de los
demás.” (Berg 1996)
El cura peruano J. L. Guadalupe (1992) describe por qué los católicos están
abandonando su iglesia y encaminándose hacia las iglesias evangélicas y otros
grupos:
“Los evangélicos en ningún momento predican ‘Iglesias’, sino el
arrepentimiento o la entrega personal a Cristo como Señor y Salvador.
En este sentido podemos afirmar que los evangélicos no realizan
‘proselitismo’ para sus iglesias (Pentecostal, Metodista, Bautista, etc.)
sino que realizan una ‘evangelización’, en el sentido de que llevan el
evangelio de Cristo a todas las personas... Es el grupo más importante,
tiene mas de un millón de miembros y forman el 71% de los
confesionalmente no católicos. Son netamente cristocéntricos y
predican la conversión a Cristo. No tienen otra revelación aparte de la
Biblia, no piensan que solo ellos se salvan, sino que se salvan todos los
cristianos que han aceptado a Cristo como su Señor y Salvador, sin im-
portar a que denominación o Iglesia pertenezcan. No van de casa en
casa, sino que su método de evangelización es con base a la predicación
testimonial-kerigmática, a nivel personal. Sus reuniones son muy
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 212
nivel personal. Sus reuniones son muy alegres, efusivas y acogedoras.
Llegan al Perú en 1889.”
Nos regocijamos al escuchar tal informe, pero no debemos caer en una acti-
tud complaciente porque “después de un período de rápido crecimiento todos los
movimientos experimentan tiempos de ‘enfriamiento’, aún cuando las condicio-
nes externas parecen seguir siendo muy propicias.” (Nida 1965:173) Berg y Pretiz
encuentran que la intensidad de creencias y el grado de movilización, es mayor
entre las nuevas iglesias populares que en las viejas denominaciones (1996).
Hay muchos cursos de evangelización, muchos acercamientos y maneras de
presentar el evangelio. Usted podrá reflexionar sobre algunos de estos en las lec-
turas requeridas para sus tareas. Deseamos ver la evangelización aquí en el
contexto de plantar iglesias.

II. B. La evangelización en la Iglesia del primer siglo


Michael Green, un erudito británico con grados académicos de las Universidades
de Oxford y Cambridge, escribe algunos aspectos clave de la vitalidad de la evan-
gelización en la Iglesia del primer siglo.
* La evangelización era la prerrogativa y el deber de cada miembro de la iglesia
* La calidad de sus vidas respaldaba su contagioso entusiasmo
* Los evangelizadores más eficaces eran los que estaban más cerca de la gente
* Se usaba una gran variedad de medios para evangelizar
* El hogar era el sitio más usado para la evangelización
* Las armas principales eran el uso de las Escrituras y la oración
Green concluye: “Fue allí donde, con las Escrituras y la oración como sus
principales armas, respaldadas por su amor, su ardiente celo de compartir su fe
con otros y la gran calidad de su vivir y morir, que los primeros cristianos se dis-
pusieron a evangelizar el mundo” (1970:235).
II. C. Los errores más comunes que se cometen al hacer la evangeliza-
ción para plantar iglesias
El peor error es olvidar la evangelización. Plantar iglesias es en sí misma una ac-
tividad evangelizadora.. A continuación incluimos otras cinco falacias en las que
caen los plantadores de iglesias con respecto a la evangelización.
II. C. 1. El plantar iglesias sufre cuando la evangelización es la prime-
ra etapa de la tarea.
Muy a menudo, la evangelización es el foco inicial al plantar iglesias, porque no
hay iglesia y no hay otra manera de hacer crecer la iglesia. La evangelización y la
asimilación no son etapas, sino la corriente sanguínea de la Iglesia. (Colosenses
4:4-6.) Compare los dos diagramas que siguen:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 213


EVANGELIZACIÓN - DISCIPULADO - CAPACITACIÓN PARA EL LIDERAZGO

D-1. La evangelización como una estrategia de entrada

ETAPA DE ENTRADA CRECIMIENTO MADUREZ

EVANGELIZACIÓN--------------------------------------------------------------------

D-2. La evangelización como un alcance continuo


Cuando una iglesia recién plantada cesa de crecer o crece poco, la primera pre-
gunta que debe hacerse es: “¿Hemos abandonado nuestra pasión de dar a cono-
cer a Cristo?” Una evaluación del ministerio evangelístico puede ser llevada a ca-
bo anualmente, ya sea formal o informal, examinando no solamente los resulta-
dos, sino también la capacitación que se ha ofrecido, cuántos miembros son testi-
gos activos y cuántos esfuerzos se han realizado en la comunidad.
II. C. 2. El plantar iglesias sufre cuando la evangelización es solo un
acercamiento evangelizador
Ya vimos la diversidad de medios y métodos usados por la Iglesia del primer si-
glo. Las Escrituras hablan con respecto a utilizar toda oportunidad. (Colosenses
4:5) La investigación de Grady y Kendall (1992) encontró que los plantadores de
iglesias más eficaces 1) utilizan esfuerzos evangelizadores de base amplia, 2) son
flexibles en su implementación, 3) combinan e integran la actividad social (minis-
terio de compasión) y el testimonio evangelizador.
Algunas opciones son la proclamación, la literatura, los grupos pequeños, la
acción social, los seminarios, la visitación, los grupos meta, la evangelización de
oikos, las películas, el Internet. Vamos a ver más de esto en las lecturas reco-
mendadas.

II. C. 3. El plantar iglesias sufre cuando la evangelización depende de


los capacitados y de los que tienen el don de evangelización
Los capacitados y los dotados de dones deben ayudar a equipar a todos los cre-
yentes para testificar. La iglesia no debe descansar solamente en ellos para que
sean la “voz” de la iglesia hacia el mundo. Este es uno de los secretos de la expan-
sión de los movimientos populares (MP). “Sin haber estado conscientes de esto,
las iglesias de movimientos populares aplican este teorema presentado por Ken-
neth Strachan de la Misión Latinoamericana, que ha sido comprobado en los
programas de Evangelismo a Fondo, en varios países durante los años ’60 y ’70.
Los movimientos crecieron en proporción a su capacidad de movilizar a todos sus

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 214


miembros en la propagación de sus creencias. (Strachan 1968:108) Es interesan-
te notar que la Congregación Cristiana de Brasil no utiliza medios electrónicos, ni
literatura, ni campañas, ni predicación por las calles. Sin embargo, está crecien-
do. Sus miembros están acercándose a sus amigos para presentarles la fe.” (Berg
y Pretiz 1996)

II. C. 4. Nos concentramos en planes y programas de evangelización


“A la gente no le interesa lo que usted sabe, sino hasta que se dan cuenta que us-
ted se preocupa por ellos.” La mayoría de los estudios demuestran que la más
grande influencia para que alguien venga a Cristo es un amigo o un familiar. Si
equipamos a los cristianos para compartir su testimonio y para mostrarle a las
gentes el Cristo de las Escrituras, el potencial evangelizador de la iglesia se multi-
plica grandemente. Si enfatizamos solamente los métodos, muchas personas se
sentirán excluidas y estaremos dedicando demasiado tiempo a las sesiones de es-
trategia.
Debemos ser cuidadosos con respecto a recomendar o endosar ciertos méto-
dos, ya sea que lo hagamos como iglesia o como equipo plantador de iglesias. Los
métodos son positivos si los cristianos están fortalecidos por Dios, libres para
desarrollar sus propios acercamientos y pueden trabajar juntos en pequeños gru-
pos para llevarlos a cabo. Los planes, a gran escala y los programas, pueden ser
utilizados como eventos de cosecha a los cuales las personas pueden traer a otros.
II. C. 5. El plantar iglesias sufre cuando los aspectos básicos de la
evangelización son olvidados.
La oración y el uso de las Escrituras son aspectos bíblicos básicos, cuando llega el
momento de evangelizar. Kendall y Grady (1992) señalan al ministerio de ora-
ción como el factor número uno para plantar iglesias eficazmente. Seguramente
esto es porque, el plantar iglesias es un ministerio espiritual y conlleva una bata-
lla espiritual ante los cuales los esfuerzos humanos son inútiles, a menos que es-
temos cumpliendo la voluntad de Dios en la forma que Él quiere y en el tiempo
que Él señala. El aprender a escuchar a Dios en la oración es un entrenamiento
básico para el plantador de iglesias y para todo el que lo acompañe.
Si el crecimiento de la iglesia va declinando, una respuesta típica frente a esta
dificultad es generalmente, el esforzarse más en la actividad evangelizadora. La
solución muy bien puede ser el evaluar el ministerio de oración que respalda el
alcance evangelizador. Este sería un buen lugar para empezar.
II. D. La evangelización según las agrupaciones humanas
El hogar era el contexto primario para la evangelización en la Iglesia del primer
siglo y creo que lo mismo puede decirse de la Iglesia en América Latina. A pesar
del éxito de las campañas y reuniones públicas, estoy convencido que la mayoría
de las personas vienen a Cristo a causa del testimonio de algún familiar o amigo.
II. D. 1. Ejemplos de evangelización según las redes de relaciones

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 215


En el primer módulo, consideramos el diseño del Nuevo Testamento para la Igle-
sia. La Iglesia es llamada la casa de Dios (oikos) (Hebreos 3:6; 1 Pedro 4:17; 1
Timoteo 3:15; y Efesios 2:9) Es una casa espiritual (oikos), constituida por pie-
dras vivas que están llamadas para edificarse (oikodomeo) unas a otras (1Pedro
2:5) La palabra oikos quiere decir los que se relacionan en una casa o familia.
Según un autor, las agrupaciones pueden ser divididas en tres grupos, paren-
tesco común, comunidad común e interés común. La forma más natural de ganar
a otros para Cristo es a través de nuestras relaciones personales. Al identificar
grupos de personas que deseamos evangelizar, particularmente en una localidad
urbana, debemos descubrir los sistemas de relaciones en esos grupos, a fin de
desarrollar estrategias para poder penetrar (Finnell 2000:59)
Martín Lutero anhelaba las comunidades basadas en hogares, pero nunca vio
realizado su sueño. En su prefacio a la Misa alemana y orden del servicio, él ex-
plica las diferencias entre la Misa en Latín y la liturgia alemana. Luego pasa a
hablar de una tercera clase de adoración que suena muy parecida al diseño del
Nuevo Testamento:
“La tercera clase de servicio debe ser verdaderamente de orden evangélico y
no debe ser llevado a cabo en un lugar público, frente a toda clase de personas.
Para aquellos que quieren ser cristianos verdaderos y que profesan el evangelio
con hechos y palabras, ellos deben firmar y reunirse solos en una casa en algún
lugar para orar, leer, ser bautizados, recibir el sacramento y hacer otras obras
cristianas. Aquí uno podría establecer un breve y nítido orden para el bautismo,
el sacramento y centrar todo en la Palabra, la oración y el amor. En pocas pala-
bras, si uno tiene la clase de pueblo y personas que desean ser cristianos
verdaderamente, las normas y reglas pronto estarán listas.” (Beckham 1995:116)
Nikel Neuman (1999) hizo un análisis comparativo de las iglesias pequeñas
en grupos urbanos en cinco continentes. Él encontró que un rasgo común en es-
tas iglesias era, una mentalidad para alcanzar a otros. Por ejemplo, La Iglesia
Dios Admirable, en Caracas, empezó en 1965 como un estudio evangelístico diri-
gido a estudiantes universitarios. Su anterior pastor, Francisco Liévano vio cre-
cer la iglesia de 200 a 400 personas y desarrollarse en muchos grupos celulares.
Es una iglesia basada en células. En 1999, tenía 25 grupos celulares y muchos
otros fueron utilizados para iniciar cinco iglesias nuevas en Caracas. Estos gru-
pos son llamados “Grupos Básicos de Discipulado Cristiano.” Ellos buscan ser
todo lo que Dios dispuso que fuera la Iglesia y cumplir con lo que Dios quiere que
se haga. Este es el significado de la palabra “básico”.
El Pastor Liévano está convencido de que, si los creyentes están creciendo en
el Señor, siempre estarán trayendo gente nueva al Reino. Esto significa que la
evangelización se logra mejor, mediante redes interpersonales de alcance a la
gente, para traerlos a los grupos en el vecindario. Uno de los hombres en la igle-
sia dijo que, por lo menos el 75% de los nuevos convertidos han venido mediante
el ministerio de los grupos en los hogares y que un 90% del ministerio activo de
la iglesia ocurre a través de los grupos en los hogares.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 216


Al casi finalizar el servicio nocturno en la Comunidade Cidade do Salvador
en Blumenau, Brasil, 15 personas pasaron al frente y fueron bautizadas inmedia-
tamente. Fue una celebración muy gozosa, pero me pregunté como es que fueron
bautizadas tan pronto. El pastor general Cláudio Ebert se inclinó y me dijo
hablando suavemente en mi oído, “Tenemos bautismos una vez al mes. Gene-
ralmente hay por lo menos 25 personas para bautizarse. Vienen a Cristo median-
te los grupos celulares y son preparados para ser bautizados, por su líder de célu-
la y por eso vienen ahora a bautizarse.” Esta iglesia crece principalmente me-
diante la evangelización de sus oikos. En este momento, en el año 2002, esta
iglesia es la más grande de las Iglesias Evangélicas Libres de América Latina.
II. D. 2. Ocho pasos para capacitar a los cristianos en los oikos de
evangelización.
Uno de los períodos más desalentadores que he tenido en mi tarea de plantar
iglesias ocurrió en el verano de 1990. Nos había llevado dos años ganar a un gru-
po medular para Cristo y ese verano, cuando apenas empezábamos a ver aparecer
líderes con actitud de siervos, varios de ellos tuvieron que mudarse por razones
de trabajo. Sólo nos quedamos con un estudiante varón y cuatro mujeres que es-
taban en proceso de rehacer sus vidas. Mi inquietud en ese momento fue, si fuese
necesario empezar todo de nuevo.
La única forma de avanzar era mediante la evangelización. Así que, decidi-
mos empezar una capacitación para que los hermanos pudieran compartir su tes-
timonio personal. La primera noche, le pedí a cada persona que escribiera en una
hoja de papel los nombres de las personas que ellos conocían bien y a quienes
querían presentarles a Cristo (su lista de oikos). ¡Cuándo recogimos los papeles
nos encontramos con un total de casi 500 nombres!
Después, cada cual se hizo responsable de testificar a alguna persona de su
lista. Luego, aprendimos como compartir el evangelio de Cristo, preguntando
simplemente, “¿Alguna vez alguien le ha dicho, por qué Jesús tuvo que morir en
la cruz?” Les mostramos como encontrar respuestas en la Biblia a esa pregunta.
El último paso era, tener una cena de compañerismo y amistad en nuestra casa, a
la cual, cada uno de ellos invitaría por lo menos a una persona de la lista. ¡Se pu-
so como condición que no podrían venir a la cena si no traían a un invitado!
Para nuestra satisfacción, cada cual vino con un amigo que no era de la igle-
sia. Cuando estuvimos alrededor de la mesa esa noche, varios compartieron sus
testimonios y tuvimos una conversación muy animada acerca de cosas espiritua-
les. En las semanas siguientes a esta cena, una mujer entregó su vida a Cristo y
otra empezó a estudiar la Biblia. Lo mejor de todo, nuestro pequeño grupo se
sintió muy animado al compartir su fe y a continuar testificando a otros en su lis-
ta de oikos. Aquí anotamos los pasos que seguimos para hacer este tipo de
evangelización de oikos, a manera de bosquejo.
a. Estudie las cuatro esferas de su red de relaciones: familia, amigos, vecinos y
compañeros de trabajo.
b. Haga una lista de oikos y en oración seleccione a cinco personas para enfocar-
se en ellos inicialmente.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 217


c. Prepare su testimonio personal y una explicación sencilla de por qué Jesús vi-
no al mundo.
d. Ore diligentemente por cada uno de los cinco
e. Busque servir a estas cinco personas mediante la oración y la acción
f. Comparta lo que Dios ha hecho en su propia vida.
g. Invítelos a dar un pequeño paso a la vez (que lean un tratado, que conozcan a
un amigo cristiano)
h. Participe en actividades de cosecha espiritual (cena de amistad, concierto cris-
tiano, etc.)
Por favor, tome en cuenta que la evangelización mediante oikos es diferente al
compañerismo y la amistad. En la evangelización mediante la amistad y el com-
pañerismo, la meta es el establecer relaciones amigables para luego y, posterior-
mente, compartir el evangelio con aquellas personas, según Dios nos permita te-
ner una oportunidad. En la evangelización mediante oikos, las relaciones ya es-
tán establecidas y usted sencillamente usa esos puentes naturales para presentar
a Cristo.
I. D. 3. Cinco elementos para alcanzar y conservar a la gente
El grupo celular creció, el estudiante y la pareja que él condujo a Cristo formaron
un nuevo grupo celular dirigido por una pareja misionera. Nosotros continuamos
orando en nuestros grupos celulares por cada uno de los miembros de los otros
oikos. Organizamos cenas y otras actividades en las cuales las personas que no
eran de la iglesia se sintieran cómodas. En el verano nos reuníamos en el parque
local para jugar voleibol. Después del juego, compartíamos nuestros alimentos,
teníamos buenas conversaciones y cantábamos cánticos cristianos.
Conforme progresamos, identificamos cinco elementos útiles para alcanzar y
conservar a la gente que había sido ganada mediante la evangelización de los oi-
kos.
1. Equipar a las personas para alcanzar sus redes de relaciones personales
2. Penetrar nuevos grupos de oikos (a menudo son nuevos cristianos o interesa-
dos)
3. Crear grupos de acceso fácil para los interesados (grupos que no intimiden,
grupos de corta duración y actividades apropiadas.)
4. Proveer actividades para cosechar (realizar eventos donde exista una oportu-
nidad de que hagan una decisión por Cristo.
5. Asimilar a los nuevos creyentes de manera eficaz (en los pequeños grupos,
nuevos amigos.)

II. E. Evaluando la eficacia de la evangelización


La tendencia en muchos círculos es que, cuando la evangelización es débil, se
responde con programas de presión. El meter presión y luchar más, no siempre
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 218
es la respuesta. Los nuevos acercamientos bien pueden ayudar, pero también
pueden consumir nuestra energía aún más. La primera cosa que se hace necesa-
ria es la oración. Necesitamos orar a Dios, buscarlo para obtener discernimiento
y pedirle que nos hable para que nos conceda esa sabiduría y discernimiento, tal
como Salomón lo hizo: “Concede, pues, a tu siervo un corazón que entienda para
juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo.” (1 Reyes 3:9)
Muchas veces Dios nos habla directa y claramente durante un tiempo de ora-
ción. En otras ocasiones, nos habla a través del proceso de evaluación y análisis.
A continuación, incluimos algunas preguntas de diagnóstico que pueden aplicar-
se a individuos, a los equipos de plantación de iglesias o a una familia espiritual.

Posible problema Pregunta de diagnós- Posible solución


tico

Apatía emocional o ¿Qué tan fuerte es su de- Renovación espiritual,


espiritual seo de compartir su fe? vidas cambiadas
¿Qué tan a menudo pien-
sa al respecto?

Ignorancia Si alguien le preguntara, Capacitación y apoyo


¿cómo tener vida eterna,
sabría como responderle?

Pecado no confesado ¿Qué tan a menudo ha Arrepentimiento, ánimo


o pereza orado por sus amigos y y rendimiento de cuentas
vecinos no cristianos esta
semana?

Temor, timidez, ma- ¿Desea usted compartir Llenura del Espíritu San-
las experiencias su fe, pero se le hace difí- to para vencer el temor,
cil expresarlo en pala- consejería.
bras?

Falta de ejemplos y de ¿Alguna vez ha compar- Mentoría y ánimo


liderazgo tido su fe?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 219


III. Edificando mediante el discipulado
III. A. El discipulado y el plantar iglesias
En el Módulo 2 vimos que el plantar iglesias y el discipulado están íntimamente
unidos. La Gran Comisión incluye el mandato para ambos. El hacer discípulos,
según el plan de Dios, no puede separarse del establecer comunidades de discípu-
los.
Un discípulo es uno que, sigue a Cristo y sus enseñanzas, con el fin de llegar a
ser como su Maestro. Jesús enseñó que se amaran unos a otros y que bautizaran
más discípulos como testimonio de su lealtad a Él y como un acto de inclusión en
su comunidad de seguidores.
Vimos un plan de discipulado de la India que ilustra esta conexión. Este plan
haría imposible hacer discípulos a largo plazo, sin el desarrollo de las comunida-
des de creyentes.
1. Decisión inicial de ser un seguidor de Cristo
2. Identificación mediante el bautismo (abierta confesión y testimonio)
3. Incorporación al unirse a una iglesia local.
4. Instrucción mediante recibir alimento espiritual de la Palabra de Dios
5. Participación como miembros responsables que sirven a la iglesia local y a la
sociedad
En los últimos cincuenta años, han surgido muchos libros y ministerios sobre
el discipulado, porque la Iglesia no ha sido clara y deliberada en su acción disci-
puladora. Se daba por hecho que, si los cristianos eran buenos miembros de sus
iglesias y participaban en los programas de la misma, ellos automáticamente se
convertirían en buenos discípulos de Cristo. Como consecuencia, las organiza-
ciones que se dedican a hacer discípulos como Los Navegantes, Cruzada Estu-
diantil para Cristo y otros, se desarrollaron separados de la iglesia local y aun-
que, afirman su necesidad de pertenecer a una iglesia local, por sus acciones, co-
munican que el discipulado podría lograrse estando separados de la iglesia local.
Necesitamos recobrar tres cosas y mantenerlas en equilibrio bíblico, para
realmente agradar a Dios y ser eficaces en la realización de un discipulado plan-
tador de iglesias: el producto bíblico, los medios y finalmente el proceso de disci-
pulado.
III. B. El producto del discipulado
Cuando el Señor Jesucristo usó la palabra discípulo Él tenía algo muy específico
en mente. Para cuando Él les dijo a sus apóstoles “Vayan y hagan discípulos,” los
discípulos comprendieron cabalmente a lo que se estaba refiriendo su Señor. Pa-
ra poder traer claridad y enfoque a la palabra discípulo identifiquemos primero
un concepto equivocado muy común.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 220


III. B. 1. El discípulo es un cristiano avanzado o un cristiano más
comprometido
El término discípulo se usa muy a menudo para sugerir una etapa de la vida cris-
tiana. Existen varias versiones de esto. Discípulo se usa alternativamente para
indicar a alguien que ha alcanzado un estado más alto de entrega, compromiso o
madurez espiritual. Esto es para designar a alguien que está recibiendo una men-
toría y es guiado por un cristiano más avanzado, o es alguien que ha configurado
su vida bajo cierto código de conducta.
El discipulado no es un estado avanzado. Por el contrario, implica la necesi-
dad de continuar en crecimiento. Cuando el Señor Jesús convirtió el agua en vi-
no, su pequeño grupo de seguidores solo habían estado con Él por un par de días,
y sin embargo, se les llama discípulos (San Juan 2:11). La palabra griega para
discípulo significa aprendiz, seguidor o adherente.
En el Nuevo Testamento, uno podía ser llamado discípulo, desde el momento
en que empezaba a seguir a Jesús y mientras tanto siguiera en Su camino. Los
doce apóstoles tenían un llamado adicional, pero continuaron siendo llamados
discípulos (Mateo 10:1-2; Marcos 3:13-18) En Hechos 14 la palabra discípulo se
usa para aquellos en la ciudad de Derbe que apenas habían empezado a seguir a
Cristo (vs. 21) Se aplica también, a los nuevos creyentes que habían venido a
Cristo durante la primera etapa de su viaje (vs. 22), y para los creyentes más ma-
duros en Antioquía que habían sido enviados (vs. 28) Por lo tanto, un discípulo
de Jesucristo es un seguidor, cuya vida está siendo transformada por Sus ense-
ñanzas y por la comunidad espiritual que se ha formado alrededor de Él.
Si somos llamados a hacer discípulos, debemos tener una idea clara de lo que
el Señor Jesucristo espera de sus discípulos y lo que Él les ha prometido a ellos.

Perfil de un discípulo Recompensas de un discípulo

Permanece en Cristo y Juan 8:31, Amado por Jesús y su Juan 15:9, 15


Su Palabra Padre
15:4-6

Obedece sus manda- Juan 15:10,14 Recibe respuesta a sus Juan 15:7, 16
mientos oraciones
Juan 14:15

Ama a Cristo más que a Mateo 10:37 Lleva mucho fruto Juan 15:5, 8
nadie

Ama a otros con el Juan 13:35; Viene a ser más y más Lucas 6:40
amor de Cristo 15:12, 17 como Cristo

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 221


Da testimonio de Cristo Juan 15:27 Experimenta un gozo Juan 15:11
profundo

Se niega a sí mismo Mateo Experimenta una paz Juan 20:19-


10:24,38 extraordinaria 20

Acepta la oposición Juan 15:20 Recibe la corrección Juan 15:2


para llevar más fruto

Ejercita confianza en Juan 14:1 Es lleno del Espíritu Juan 14:16,


Cristo Santo Hechos 1:8

III. C. Los medios para hacer discípulos

Existen dos dimensiones en el término hacer discípulos: 1) el ganar nuevos discí-


pulos para Cristo y 2) ayudar a los discípulos a crecer en Cristo. Ambas dimen-
siones están incluidas en la Gran Comisión (Mateo 28:18-20) y en otros pasajes:

Ganar más discípulos para Cristo Ayudar a los discípulos a crecer en Cris-
to

Mateo 28:18 - Mientras van, hagan dis- ...enseñándoles que guarden todas las
cípulos a todas las naciones, bautizán- cosas que os he mandado. (vs19)
dolos...

Hechos 14:22. Después de anunciar el ...volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,


evangelio a aquella ciudad y de hacer confirmando los ánimos de los discípu-
muchos discípulos (mismo verbo que los, exhortándolos a que permanecie-
en Mateo 28:18) ran en la fe (vs.22)

Al primer aspecto le llamamos evangelización, y al segundo lo vamos a seña-


lar como formación espiritual. Advierta que estos dos no están separados, sino
que son parte de un mismo todo.

Haciendo discípulos
Evangelización – Formación - Liderazgo-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 222


Bíblicamente no hay evangelización sin hacer discípulos y todo discipulado
empieza con la evangelización. La evangelización y la formación espiritual deben
ir juntas, de la misma manera que van juntos el dar a luz a un niño y criarlo.
Ranjit DeSilva define la formación espiritual como “el desarrollo de la vida
interior, para que una persona experimente a Cristo como la fuente de vida, refle-
je más características de Cristo y que de manera creciente, experimente el poder y
la presencia de Cristo en su ministerio.” (DeSilva 1996:50) Jesús caminó, habló,
enseñó, corrigió, demostró, alimentó, ayudó y recibió ayuda de sus discípulos. Él
compartió su vida con ellos, tal y como una madre comparte su vida con sus hijos.
La primera acción discipuladora de Cristo fue la hospitalidad. Él les preguntó a
dos curiosos y tímidos seguidores de Juan el Bautista lo siguiente: “¿Qué quie-
ren?” y luego los invitó a pasar el día con Él. (Juan 1:38-39)
Pablo siguió el plan del Maestro para hacer discípulos. Él escribe: “Antes
bien, nos portamos con ternura entre vosotros, como cuida una madre con amor
a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos
querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias
vidas, porque habéis llegado a sernos muy queridos. Os acordáis, hermanos, de
nuestro trabajo y fatiga; cómo, trabajando de noche y de día, para no ser gravosos
a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Vosotros sois testi-
gos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprochablemente nos comportamos
con vosotros los creyentes. También sabéis de qué modo, como el padre a sus
hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros.” (1 Tesalonicenses
2:7-11) La paternidad espiritual puede ser dolorosa también. Pablo escribe a los
Gálatas, “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que
Cristo sea formado en vosotros.” (Gálatas 4:19)
Ciertamente, la enseñanza es central en el concepto que Cristo tenía de hacer
discípulos. En los evangelios, Él constantemente está dándoles a los discípulos
lecciones acerca del Reino de Dios a través de la naturaleza y corrigiendo los
patrones erróneos de pensamiento que ellos tenían.
En su comisión a los discípulos, Cristo especificó lo que debía hacerse con los
discípulos: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” (Ma-
teo 28:20) Aquí, el énfasis no es tanto en la modificación de la conducta, sino so-
bre la autoridad de Cristo y en lo penetrante de sus enseñanzas. Los discípulos
buscaban ajustar, cada aspecto y área de sus vidas, a las enseñanzas de Cristo y
ponerlas bajo el control del Espíritu Santo, quien ya vivía en ellos. Era una ense-
ñanza no solo para cambiar las vidas, sino una enseñanza para la transformación
total de la percepción del mundo y la transformación de los valores.
De nuevo debemos enfatizar que Pablo también practicaba la enseñanza para
la vida y para cambiar las vidas. Él les recordaba a los Ancianos de la iglesia de
Éfeso:
“Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la igle-
sia. Cuando vinieron a él, les dijo: —Vosotros sabéis cómo me he comportado en-
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 223
tre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que llegué a Asia, sirviendo al
Señor con toda humildad, con muchas lágrimas y pruebas que me han venido por
las asechanzas de los judíos; y cómo nada que fuera útil he rehuido de anunciaros
y enseñaros, públicamente y por las casas... porque no he rehuido anunciaros to-
do el consejo de Dios.” (Hechos 20:17-20, 27)
Algunos plantadores de iglesias podrían objetar esto y decir: “¡Pero esto to-
ma demasiado tiempo y consume mucha energía!” ¿Cómo podríamos invertir
nuestras vidas hasta ese punto en tanta gente a la vez? Esta es una pregunta ex-
celente y debemos señalar tres puntos.
1. Jesucristo invirtió su vida de manera diferente y en mayor grado con los doce,
en comparación con el grupo discipular. Él seleccionó a doce para que estu-
vieran con Él. De igual manera, los plantadores de iglesias deben seleccionar
líderes para las comunidades cristianas básicas y capacitarles para que sean
cuidadores y servidores de las mismas. Deben ser como los paramédicos o los
ayudantes de un médico, que se encarguen de la mayoría de los casos, pero
consultan con el doctor los casos más difíciles.
2. Hoy día se hace mucho énfasis en el discipulado de uno a uno, pero Jesucristo
y el apóstol Pablo trabajaron primariamente en diferentes configuraciones de
grupos pequeños. Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan en ocasiones espe-
ciales. Dedicó la mayor parte de su tiempo para estar con los doce y las muje-
res, muchas veces les acompañaban por atrás. Su mayor enseñanza fue diri-
gida a las grandes multitudes de discípulos e interesados, pero Él proveyó se-
guimiento e instrucciones especiales a sus discípulos. El discipulado no nece-
sita ser realizado en bases individuales. La meta debe ser el establecimiento
de comunidades discipulares, incluyendo una comunidad de liderazgo.
3. Si se usa el principio de multiplicación, la inversión intensa de tiempo y es-
fuerzo en la gente idónea, producirá fruto a escala exponencial. En una opor-
tunidad, escuché a un misionero en Afganistán compartir como él había apli-
cado este principio. Mientras estaba aún en la escuela de idiomas, un líder
militar afgano se le acercó y le pidió que le enseñara acerca de la Biblia. Aquel
hombre había seleccionado al misionero porque era más viejo que los demás y
por lo tanto debía conocer mejor la Biblia. El misionero le respondió: “Lo
haré a condición de que usted aplique en su vida lo que aprenda y le enseñe a
otras tres personas todo lo que aprenda.” Poco tiempo después, este hombre
condujo a varios soldados a Cristo, a pesar del riesgo que esto representaba
para ellos y sus familias.

III. D. El proceso de hacer discípulos


Ahora nos enfocaremos en el segundo aspecto de hacer discípulos, ayudar a los
creyentes a crecer en Cristo. Pablo compara el nacimiento espiritual con el naci-
miento físico. ¿Qué padres tendrían un bebé para luego no darle alimento y en-
señanza? Un bebé necesita más que techo, comida y ejercicio. Sin un toque de
amor y cuidado, el niño se enfermaría y moriría. En la tarea de plantar iglesias,
debemos tener un plan para alimentar y ayudar a los nuevos creyentes cuando

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 224


vienen a Cristo. Si “José” viene a Cristo el próximo domingo después del servicio,
¿quién le va ayudar a crecer?, ¿qué clase de ayuda recibirá?
A veces llamamos a este proceso, un programa de discipulado o un plan de
discipulado. Un hermano brasileño me dijo una vez: “Cuando se habla de disci-
pulado, suena como si fuera una simple transferencia de conocimientos. Para
nosotros es el desarrollo y obra de la vida de Cristo en el creyente.” Ralph Neigh-
bour (1996) expresa su frustración con la mayoría de los programas occidentales
de adiestramiento. “Hemos consumido todo nuestro tiempo y esfuerzo en ofrecer
un adiestramiento en el dominio cognoscitivo. Equivocadamente pensamos que
la enseñanza y la predicación pueden cambiar los valores de los cristianos. La
maldición de la iglesia tradicional es que carece de modelos. No hay ningún líder
que diga, ‘modela tu vida tomando como ejemplo la mía’” (pag. 2)
Coleman (1972) señala que Jesús, durante su ministerio, compartió su vida y
enseñó mediante una interacción constante con los discípulos en diferentes situa-
ciones y grupos. Aquí están algunos de los énfasis que Coleman identifica:
1. La importancia de las relaciones - Juan 1:35-42, Marcos 3:13-15
2. El uso de los hogares - Hechos 5:42; 20:20
3. La puesta en práctica de las Escrituras - Mateo 18:18:20
4. La necesidad del bautismo - Mateo 18: 28-30
5. La importancia de una nueva comunidad - Hechos 2:42-47
6. La obediencia amorosa al nuevo Maestro - Juan 15
7. La transformación de la percepción del mundo y sus valores - Romanos 12:2
8. Una nueva fuente de vida y de poder - Hechos 1:8; Gálatas 5:22
Varios autores han identificado tres etapas en el plan de formación espiritual
de Jesús. (F.F. Bruce 1984, Hull 1988)

III. D. 1. Vengan y vean (un año de exposición en Juan 2-4)


“En la primera etapa, ellos creían con sencillez en Él cómo el Cristo, y eran sus
compañeros ocasionales en reuniones convenientes, particularmente festivas. Je-
sús permitió que sus discípulos vieran a donde Él se quedaba, que escucharan sus
enseñanzas y vieran sus milagros, antes de pedirles que lo siguieran. En ese pun-
to les invitó a seguirle, pero no les dió ningún mandato. Ellos escucharon sus en-
señanzas, pero no les dio instrucciones que cumplir.”
De igual manera en nuestro plan de alimentación espiritual, debemos permi-
tir que los interesados y los nuevos creyentes comprendan quien es Jesús y que es
lo que Él espera de ellos. También van a querer ver como se desempeñan otros
cristianos. Debemos ser siempre honestos y directos acerca de las demandas que
Jesús presenta a aquellos que llevan Su nombre. Es preferible presentar el costo
de seguir a Cristo en forma clara e invitarlos a pensarlo seriamente y a esperar,

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 225


antes de que hagan una decisión, en vez de estimularlos a tomar una decisión
apresurada que podría estar basada en conceptos equivocados.
III. D. 2. Vengan y síganme ( un año y medio de adiestramiento y mi-
nisterio público)
“En esta segunda etapa, se da por hecho que hay un compañerismo estrecho y
continuo con Cristo, incluyendo el abandono de la totalidad de las ocupaciones
materiales, o por lo menos de las actividades seculares habituales.” Bruce Ibid)
Esto puede ser llamado el establecimiento de la etapa de formación espiritual.
(Colosenses 1:23) Sólo a los apóstoles se les pidió que dejaran sus ocupaciones.
Sin embargo, a todos los discípulos se les pide que permanezcan en Cristo (Juan
15), que estén arraigados y edificados en Él (Colosenses 2:7), que permitan que la
Palabra more en abundancia en ellos y que se edifiquen mutuamente (Colosenses
3:16), además que se dediquen a la oración (Colosenses 4:2) y que sean sabios y
atractivos representantes de su Señor (Colosenses 4:5-6)
Durante esta etapa los discípulos deben de tener un mentor o guía espiritual,
preferiblemente la misma persona que los condujo a Cristo. Esta relación disci-
pular es solo una parte de la formación espiritual Los discípulos escuchan la Pa-
labra aprenden y crecen en su comunidad cristiana básica y tienen compañerismo
con otros creyentes. Los mentores espirituales tienen la responsabilidad de visi-
tarlos, clarificar y corregir lo que sea necesario. Debe de haber alguna guía para
ayudar a ambas partes a comprender esta relación, sus privilegios y sus respon-
sabilidades.
III. D. 3. Venga y quédese conmigo (1/2 año de enseñanza y alcance
más profundo.)
“Los doce entraron en la última y más avanzada etapa de discipulado, cuando
fueron escogidos por su Maestro entre el gran grupo de sus seguidores y forma-
ron un grupo selecto para ser adiestrados para la gran tarea del apostolado. Este
importante evento posiblemente no se llevó a cabo, sino hasta que los miembros
del círculo apostólico habían estado algún tiempo con la persona de Jesús.”
(Bruce 1894:12)
En este punto, el plan de Jesús ya era más deliberado y directo. En primer
lugar, Jesús seleccionó a doce entre el grupo grande. Los tiempos para la ense-
ñanza eran más extensos. Se apartaban para estar juntos y disponer de tiempos
más extensos para la enseñanza. Ellos observaban a Jesús y fueron enviados a
misiones con instrucciones muy precisas. Luego volvieron y le informaron sobre
lo que habían hecho, Él los felicitó y los corrigió.
En la tarea de plantar iglesias esto puede llamarse capacitación para el lide-
razgo. Esto requiere una selección de criterios básicos y un plan de equipamien-
to. El énfasis es mayor en las instrucciones para el grupo y la mentoría para el
ministerio que en la capacitación de uno a uno. En el ejemplo desarrollado por el
Dr. Ted Ward, se mencionan tres elementos que entran en juego en la formación
espiritual: 1) Testimonio guiado y servicio a la comunidad, 2) eventos especiales
tales como retiros, seminarios, campamentos, y 3) enseñanza sobre la marcha
durante los tiempos de alabanza y en reuniones de la comunidad de líderes.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 226


Comunidad Eventos especiales, retiros, seminarios, campamentos

Enseñanza Progresiva

Testimonio guiado y servicio

III. E. La integración del hacer discípulos


En nuestra era de especializaciones, tenemos la tendencia a desmenuzar las
grandes tareas y entregar programas para alcanzar las metas. Cuando esto se
aplica a la tarea de hacer discípulos, podríamos terminar con un concepto frag-
mentado de lo que significa hacer discípulos y quedar desconectados de la evan-
gelización, de la formación espiritual y de la capacitación del liderazgo. Sin em-
bargo, cuando usted ve esta tarea desde la perspectiva del discípulo en desarrollo,
se convierte en un proceso sobre la marcha para la formación espiritual.
Cada equipo plantador de iglesias debe desarrollar un plan sencillo para la
formación espiritual. Debe desarrollar su propia lista. Podrá ser aumentada y
corregida con la experiencia. Las siguientes preguntas pueden ayudar a cubrir lo
básico:
III. E. 1. Edificación inmediata
• ¿Quién la hará? ¿Qué tipo de persona sería mejor para esto?
• ¿Cuáles sean las verdades bíblicas que deben ser repasadas en primer lugar?
• ¿Cómo se les presentará su nueva vida y su nueva familia espiritual en Cris-
to?
III. E. 2. Dentro del mes
• ¿Cuáles son las instrucciones básicas necesarias sobre el andar y el testimo-
nio cristiano (los deberes y privilegios de los discípulos de Cristo)?
• ¿Cómo se pueden integrar en forma exitosa en una comunidad cristiana bá-
sica?
• ¿Cuáles son los conocimientos bíblicos y doctrinales más importantes en es-
ta etapa?
III. E. 2. Dentro del año
• ¿Cómo podrá el nuevo creyente aprender sobre los dones espirituales y po-
sibles ministerios?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 227


• ¿Es apropiado tratar el tema de las fortalezas espirituales de maldad y los
principios de guerra espiritual?
• ¿Cuál es el tipo de dirección que se debe dar para una vida de servicio?
• ¿Cuáles son las habilidades básicas necesarias: conocer sobre apologética,
dirigir estudios bíblicos, discipular a nuevos creyentes?
Deseamos proveerle aquí un ejemplo basado en principios obtenidos de la Igle-
sia Saddleback Community. Este es el acercamiento para el crecimiento de la
iglesia que describimos anteriormente y que llamamos Una Iglesia con propósi-
to.
Ellos ven a la iglesia como una comunidad para hacer discípulos, que tiene la
misión de ser y hacer “seguidores de Cristo totalmente consagrados”. Consecuen-
temente, los programas y actividades se crean alrededor de esa misión y son eva-
luados teniendo ese propósito en mente. Por eso es que esa iglesia se llama diri-
gida con propósito. Los cinco propósitos para hacer discípulos, que ellos quieren
mantener en equilibrio, se colocan en un plan de equipamiento que, se ve como si
fuera el diamante de un campo para jugar béisbol, con la adoración en el centro
del diamante.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 228


Un proceso sencillo
El proceso guía a una persona, en cada base espiritual en el camino, a convertirse
en un discípulo que se reproduce. El proceso está basado en principios, para que
una iglesia de cualquier tamaño o denominación lo pueda usar. Las bases a lo
largo de este camino son…
1. Compañerismo - A través de procesos para alcanzar para Cristo a las perso-
nas que no pertenecen a ninguna iglesia y asimilarlos para la congregación.
2. Discipulado - A través de un proceso, para medir crecimiento espiritual en
los hermanos y dirigirlos hacia la madurez espiritual.
3. Ministerio - Para trasladar a la gente de la desafiliación y la falta de com-
promiso, a convertirse en discípulos que se reproducen, que realizan su ministe-
rio en tu iglesia y su misión vital en el mundo. A través de un proceso para equi-
par y autorizar a los hermanos para ministrar y ayudándolos a identificar su
F.O.R.M.A. para el ministerio.
4. Evangelismo - A través de un proceso para reclutar hermanos para la misión
mundial de compartir a Cristo.
Discipulado
3.Sirviendo a Cristo 2. Creciendo en Cristo

Ministerio Adoración Compañerismo

1. Conociendo a Cristo
4. Compartiendo a Cristo Evangelismo

Es conveniente notar que, un nuevo cristiano empieza en “la primera base” y


recibe ayuda para moverse progresivamente por las bases restantes. Cuando las
personas que han sido cristianas por un tiempo llegan al compañerismo de la
iglesia, pueden ser guiadas a su “base” en el programa de capacitación. Cuando
se usa un modelo como este en América Latina, es apropiado tener en cuenta cua-
tro recomendaciones:
• Dar una clara explicación bíblica de todo lo que usted hace. No se puede dar
nada por sentado.
• Piense bien, ¿cuáles son los medios pedagógicos que se hacen necesarios en
el contexto? ¿Podrá esta enseñanza, con un mentor o en un retiro, ser des-
arrollada o aprendida en comunidad?
• No deje la capacitación para evangelizar en “tercera base”. Empiece inme-
diatamente.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 229


• En un contexto Católico Romano, no descanse en estructuras que enfatizan
traer a la gente a la iglesia como método de evangelización. Usted debe usar
también estructuras que enfaticen el ir a la gente para evangelizarlas.

IV. Edificando mediante asimilación


IV. A. El problema de la puerta de atrás

Muchos estudios indican que la iglesia evangélica, a lo largo de todo el continente


americano, ¡tiene un serio problema con la puerta de atrás! En los Estados Uni-
dos el 50% o más de las personas que se suman a la iglesia, se van en el curso del
año siguiente (Klippenes 2001)
Jorge Gómez le ha hecho un buen servicio a la iglesia evangélica de América
Latina al realizar un estudio sobre deserción en Costa Rica, pero este no es un
problema costarricense únicamente. Es un problema grande y más amplio. El
porcentaje de evangélicos no ha mantenido el índice de crecimiento a la par del
crecimiento de la población en otros países latinoamericanos. En mayo del 2002,
comentaba esto con algunos líderes brasileños, en el contexto de un curso para
plantar iglesias. A la vez que cuestionaban las estadísticas, le dijeron a una per-
sona que la deserción es un problema serio con el cual ellos mismos han tenido
que lidiar. Vamos a utilizar el estudio de Jorge Gómez, porque es el mejor que
tenemos a la mano, aunque no es el propósito señalar el problema de su país en
particular. He aquí algunos de los hallazgos:
De acuerdo con el estudio de Jorge Gómez sobre la deserción en la iglesia en
Costa Rica, el 46.1 % de las personas que se han ido, estas lo hicieron dentro del
primer año de haber ingresado a una iglesia evangélica. Esto enfatiza la impor-
tancia de proveer un seguimiento inmediato y una mentoría como ya lo hemos
indicado

Rango: Bola nieve Respuestas


Razones de mayor importancia en la deser- Total Nuevo
Resultados Resultados Abiertas
ción evangélica (%) rango
Bola nieve (%) (%)

1 Mi propia conducta 28.9 28.9 1

Mala administración de diezmos y


2 12.8 12.8 2
ofrendas

3 Mala conducta de los miembros 8.9 8.9 5

Mala conducta del pastor o lideraz-


4 7.6 3.3 10.9 3
go

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 230


5 Presiones de amigos o familiares 6.9 2.6 9.5 4

6 Prefirió otro tipo de doctrina 5.9 1.9 7.8 6

No tuvo discipulador o ayuda per-


7 3.3 0.7 4.0 7
sonal

Imposiciones que parecían inco-


8 2.0 1.2 3.2 8
rrectas

Sermones repetitivos y sin relevan-


9 1.0 1.0 9
cia

Tabla de la posible correlación entre respuestas cerradas y abiertas (porcenta-


jes)
Después del censo de 1994, se hicieron entrevistas de seguimiento (bola de
nieve) entre individuos seleccionados al azar y que habían abandonado las igle-
sias evangélicas. Las preguntas abiertas que se hicieron, verificaron las respues-
tas que habían dado a preguntas de tipo cerrado. Las razones que dieron las
personas para dejar las iglesias fueron muy diversas.
Casi un tercio de los que se fueron, asumieron plena responsabilidad de su
decisión y dijeron que, había sido su conducta y su manera de vivir lo que los
condujo a irse. Otro tercio se sintió desilusionado por el manejo del dinero y la
conducta de los líderes o de los miembros. Y el tercio final dió una variedad de
respuestas, tal como haber recibido presión por parte de familiares y amigos, el
atractivo de otros grupos religiosos y la falta de ayuda que experimentaron cuan-
do estaban en dificultades.
Es importante hacer notar que, pocos de los que respondieron a las pregun-
tas, atribuyeron su deserción a factores externos, tales como persecución religio-
sa. Esto indica que la mayor parte de la deserción puede ser previsible. A las
personas que respondieron también se les preguntó acerca de su comprensión del
evangelio. Gómez lo resume de esta manera “Los resultados muestran que, debe
haber un compromiso de los líderes para que en el primer año de convertida de
una persona, esta pueda comprender con más claridad las implicaciones, el con-
tenido, las demandas y los privilegios del mensaje de salvación. El 41.4% de los
entrevistados con un año o menos de convertidos, no tenían claro o no entendie-
ron el mensaje de salvación que se les presentó.” (Gómez 1996:68)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 231


IV. B. Factores críticos en la retención
Nunca alcanzaremos un 100% de retención de los miembros y, la verdad, no de-
bemos tratar de hacer tal cosa. Siempre habrá algunas personas que deben irse,
tales como los creyentes faltos de sinceridad y los que quieren explotar a otros en
el área sexual y financiera. Otros son verdaderos lobos con piel de oveja, falsos
maestros y revoltosos de toda clase, que se introducen en las iglesias. Una pre-
gunta que debemos hacer es la siguiente: “¿Qué tipo de iglesia puede hacer cre-
cer a los creyentes verdaderos y sinceros y, a la vez, alejar a aquellos que están en
la iglesia con falsos propósitos e intereses?” Gómez describe sus hallazgos con
respecto a iglesias que tuvieron mejor éxito en resolver el problema de la puerta
de atrás (Pág. 135-137. Esas iglesias:
• Habían tenido el mismo pastor por diez años o más
• Utilizaban esfuerzos colectivos de evangelización así como el testimonio
personal de sus miembros.
• Cooperaban con otras iglesias y denominaciones en la evangelización.
• Hacían un fuerte énfasis en alcanzar a otras personas para Cristo.
• Guardaban un equilibrio entre, los grupos homogéneos y heterogéneos,
dentro de la iglesia.
• Habían logrado que sus miembros tuvieran una clara comprensión del
evangelio, de la evangelización, de la diferencia entre la gracia y las obras
y el mensaje de la cruz.
• Demostraban tener un alto nivel de cuidado pastoral.
• Buscaban atender grupos que tenían necesidades específicas.
• Tenían un buen equipo de miembros que, habían sido discipulados y que
comprendían cómo ayudar a los nuevos cristianos.
• Eran más sólidos doctrinalmente (menos centrados en el perfeccionis-
mo, en el universalismo y en un mensaje únicamente de beneficios y de
prosperidad material inmediata.)
• Preparaban a sus miembros para ser mentores de otros.
• Buscaban tener un equilibrio para atender las necesidades de hombres y
mujeres, mediante el cuidado pastoral.
• Tenían líderes más accesibles que podían dar consejo a otros.
• Ponían más esfuerzo en la ayuda a los nuevos cristianos, con programas
específicos y eficaces.
• Hacían un mayor esfuerzo por buscar y reintegrar a aquellos que se au-
sentaban.
• Lograban producir un mayor grado de satisfacción, mediante los minis-
terios de enseñanza y predicación.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 232


El plantador de iglesias debe tomar nota de esto: ¡Nuestra meta no es encon-
trar mucha gente y reunirla tan pronto como sea posible, para pasar a otra locali-
dad! La prueba más grande de la tarea de plantar iglesias se presenta después de
que el plantador de iglesias se va. ¿Qué tan sólida fue la base que dejó? ¿En
dónde está colocando la gente su mayor y verdadera lealtad?

IV. C. Facilitando el verdadero sentido de pertenencia


Algunas iglesias crean un plan de asimilación para animar a los visitantes a re-
gresar a los servicios de la iglesia. Ponemos aquí un ejemplo de cómo puede
hacerse esto:

1a. Visita ¿Carta de bienvenida? ¿Llamada


pastoral por teléfono?

2a. Visita ¿Cita especial? ¿Información sobre


grupos pequeños?

3a. Visita ¿Preguntar sobre necesidades familia-


res? ¿Presentar a una familia anfitrio-
na? ¿Invitar a una comida?

Si se ausentan ¿Carta? ¿Llamada telefónica?

Oportunidades de integración ¿Grupos de descubrimiento, la clase


pastoral sobre la iglesia, oportunidad
de ministrar, sesión de preguntas y
respuestas?

Vida comunitaria creciente Grupos de cuidado, ministerio regular,


generosidad, testimonio, servicio, ala-
banza.

Un plan así puede ser necesario en las iglesias más grandes, pero yo sugiero
un acercamiento más sencillo y personal al plantar iglesias, es decir, en vez de
crear estrategias de asimilación, la iglesia necesita crear una comunidad deseable
y atractiva, en donde la pertenencia es un proceso natural.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 233


Con eso en mente, antes que desarrollar un plan para integrar a los visitantes,
¿por qué no crear un ambiente en toda la iglesia que haga que todos sientan el
amor de Cristo? Esto puede resultar más difícil de lograr que, el sólo crear un
programa, pero usted puede estar seguro que lo primero será algo más genuino y
algo que tenga un impacto perdurable tanto en los miembros como en los visitan-
tes.
Imagínese que usted mismo es un visitante en uno de los servicios por la ma-
ñana o en un grupo celular. Fíjese en el sitio de la reunión, en las instalaciones,
en las personas, en los líderes y en las actividades. Vea todo con los ojos de un in-
teresado o de un nuevo creyente. Luego hágase esta pregunta: “De todo, ¿qué
podría ahuyentar a la gente?” Ponga especial atención en cosas tales como
la limpieza, la amabilidad y en la manera en que se habla del dinero.
En una ocasión, visitamos una iglesia urbana que se reunía en un pequeño
local comercial, en donde un anciano líder nos preguntó quienes éramos y cuáles
eran nuestras intenciones, cuando apenas nos encontrábamos en el dintel de la
puerta de entrada al edificio. Entramos a pesar de todo, pero realmente teníamos
deseo de darnos vuelta y marcharnos de inmediato. Más adelante encontramos
en ese mismo grupo, que en varias ocasiones, los visitantes se ponían a hablar en
forma inapropiada durante los tiempos de compartir experiencias. El mismo
hombre de la puerta, se había adjudicado la función de corregirlos, actuando co-
mo si fuera el guardián de la iglesia.
Ahora imagínese que llega una familia con niños pequeños con deseo de visi-
tar la iglesia o grupo celular por primera vez. Usted podría hacerse la pregunta:
“¿Qué es lo que van a encontrar?” Desde el punto de vista del plantador de
iglesias, el aspecto más importante para ellos sería que se tenga una enseñanza
bíblica sólida, pero para estos visitantes lo más importante va a ser recibir una
bienvenida calurosa y algo apropiado para sus hijos. ¿Podrán encontrar una
buena bienvenida, instrucciones claras a dónde dirigirse, algo que hacer y que
sea del gusto de sus niños? ¿Tendrán libertad de tener a su bebé con ellos o ten-
drán un buen sitio y manos amorosas y seguras para que los cuiden? ¿Irán a en-
contrar una iglesia que no los haga sentir incómodos? ¿Habrá una Biblia y otras
ayudas para que ellos puedan seguir el estudio o la lección?
Volviendo a ver la lista de Jorge Gómez, hay una serie de cosas que el equipo
plantador de iglesias no puede crear en su iglesia, tal como un liderazgo pastoral
estable por diez años. En la tarea de plantar iglesias a menudo carecemos de los
recursos y las instalaciones que tienen las iglesias más maduras. Sin embargo, si
nos enfocamos en los puntos fuertes que Dios nos ha dado, aún en medio de difi-
cultades complejas, muchas personas se sentirán en casa en la tarea de plantar
iglesias. Aquí incluimos diez cosas que toda iglesia recién plantada debe proveer
a sus nuevos congregantes.
1. Una cordial y amorosa bienvenida y un entorno seguro.
2. Una invitación a comer en un tiempo y momento apropiado.
3. Un pequeño grupo en la comunidad que los cuide, apoye y ore por ellos.
4. Atención a necesidades particulares (los niños, transporte).
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 234
5. Literatura apropiada que explique la misión y el ministerio de la iglesia.
6. Oportunidades para que la gente participe desde un principio.
7. La oportunidad de hacer preguntas y recibir buenas respuestas.
8. Un mensaje bíblico claro y, en un idioma y vocabulario que puedan com-
prender.
9. Una alabanza sincera y viva, con un estilo de música con el que se pue-
dan identificar.
10. Cuidado e instrucción apropiada para los niños.

IV. D. Facilitando las relaciones que edifican


Los marroquíes tienen una gran preocupación por su seguridad cuando llegan
visitantes a su casa o iglesia. En el caso de los norteamericanos, ellos están más
preocupados por la intimidad. Recientemente un misionero en Honduras me
preguntó, “¿cómo podemos tener una comunidad cristiana básica avanzada en la
edificación y en las relaciones y, aún así, mantenernos abiertos a los nuevos visi-
tantes?” Estos propósitos no son contradictorios ni exclusivos entre sí. Una co-
munidad cristiana básica puede dar la bienvenida a los nuevos y, a la vez, proveer
para el crecimiento de sus propios miembros.
Aquí anotamos varias recomendaciones que pueden ayudar a que un grupo
se mantenga evangelizando y continúe satisfaciendo las necesidades de sus
miembros.
1. Incluya la evangelización en la declaración de propósito del grupo.
2. Mantenga una lista de oración con el nombre de las personas de sus pro-
pias redes personales y ore por ellos cada semana.
3. Disponga de un tiempo para dar una bienvenida al principio de cada
reunión y haga especial esfuerzo para hacer sentir a los nuevos lo más
cómodo posible.
4. Llame al anfitrión y líder por anticipado para que estén preparados en el
caso que estén llegando visitantes.
5. El líder debe ser sensible al atender a los visitantes, sin abandonar el
plan normal para la reunión.
6. Aquellos que traen invitados, deben explicarles qué pueden esperar de la
reunión y ayudarles a que hagan nuevos amigos.
7. Si un visitante nuevo tiene muchas preguntas, se debe preparar una reu-
nión especial para presentarle el evangelio y responderle las preguntas.
Neuman describe cómo se hace esto en la iglesia Dios Admirable de Caracas:
Nelly Sánchez, la coordinadora del grupo celular, desafía a la gente a ser
“instrumentos de Dios en los grupos de hogar”. En su grupo se recuerdan las
metas del grupo: “Debemos invitar a la gente a venir aquí y ganarlos para Cristo.”
Las relaciones personales a fondo son importantes en la cultura latina. Nelly se
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 235
relaciones personales a fondo son importantes en la cultura latina. Nelly se man-
tiene en oración y alerta al mundo que la rodea. Atiende con cuidado su red de
amigos. Una mujer que se convirtió y fue discipulada en el grupo de Nelly, ahora
dirige su propio grupo. Dos jóvenes también vinieron a Cristo allí, compartieron
su fe con su madre y hoy, se reúne un grupo en ese hogar, que está alcanzando a
todo el vecindario. Nelly también dirige grupos para los no creyentes. Los no
creyentes pueden asistir a grupos de hogar con los cristianos, pero hay que cuidar
que, si el grupo desea evangelizar, los participantes deben tratar de eliminar el
lenguaje religioso que los de afuera no pueden entender (Neuman 1999:113-114.

V. Otros elementos claves en el crecimiento


Entonces, ¿cuál es el papel del hombre en el crecimiento de la iglesia? Hemos vis-
to la filosofía intervensionista, con leyes de crecimiento que los plantadores
tienen que seguir para asegurar una buena cosecha, la filosofía de crecimien-
to natural que considera la iglesia como organismo vivo creada para crecer de
sí mismo y la filosofía cooperacionista que atribuye a Dios el papel principal,
pero nos deja la responsabilidad de cooperar con Él. En cada una de estas pers-
pectivas, el plantador tiene una actitud diferente en cuanto al papel que desem-
peña.
Nos hemos enfocado en la evangelización, el discipulado y la plena asimila-
ción de los miembros, pero hay otros factores en el crecimiento de la iglesia. Po-
dríamos hablar de la importancia de una buena contextualización, de recursos
humanos y económicos adecuados, de estrategias bien adaptadas y de capacita-
ción de líderes. Vamos a tratar esos temas mas tarde y nos concentraremos en el
adestramiento de los líderes en el capítulo diez, porque según algunos autores, el
liderazgo no es solo importante para el crecimiento de la iglesia, sino que es la
clave para el crecimiento de la iglesia.
.
VI. Otras lecturas sugeridas
Capítulo 2 El comienzo de una nueva iglesia en: Lukasse Johan, 1989, Una igle-
sia con impacto - Estructurando la iglesia para el siglo XXI, Barcelona: Edi-
torial CLIE, Págs. 37-58
Capítulos 4 a 8 Edificación de la iglesia en: Lukasse Johan, 1989, Una iglesia con
impacto - Estructurando la iglesia para el siglo XXI, Barcelona: Editorial
CLIE, Págs. 79-163
Sánchez, Daniel, (2001) Capítulos 20 a 22 en Como sembrar iglesias para el si-
glo XXI. El Paso, Tejas: Editorial Mundo Hispano.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 236


CAPÍTULO NUEVE

La dimensión económica del


plantar iglesias
I. La economía: Un componente crítico del plantar iglesias
Yo he hecho más renovaciones que construcciones de casas. Una cosa que he
aprendido al hacer esto es, siempre respetar y dejar intactas las paredes de sopor-
te. Las paredes de soporte y apoyo se ven como todas las demás paredes, pero
son diferentes, por el hecho de que descansan firmemente en el cimiento de una
casa o edificio y, a la vez sostienen otras paredes y estructuras. Si las paredes de
soporte son fuertes, usted puede hacer cualquier cambio o renovación que quiera.
Asimismo, los plantadores de iglesias necesitan levantar algunas paredes de apo-
yo de naturaleza económica.
Con relación a esto, Nehemías es un buen ejemplo para los plantadores de
iglesias. Él construyó las paredes de la ciudad antes de reconstruir la ciudad y el
templo. El construir con sabiduría requiere el tener visión y una buena planifica-
ción. Nehemías anticipó los recursos físicos que necesitaría para el proyecto
(2:8), tanto como anticipó la oposición espiritual que estaba seguro que surgiría
(4:9-16) Los padres de familia comprenden este principio también. Ellos oran
por sus hijos, anticipan sus necesidades futuras, van y piden a Dios por Su direc-
ción y provisión.
Los asuntos económicos y de sostén financiero son factores de gran impor-
tancia en el éxito o fracaso de las iglesias en América Latina. Cuando se pregun-
ta: “¿Por qué los plantadores de iglesias fracasan tanto en América Latina?” Mu-
chos líderes plantadores de iglesias responden como causa primaria la falta de
fondos, apoyo financiero o apoyo denominacional. Ernesto Zavala, el director
para la Unión Bíblica de América Latina, dijo: “Los negocios de Dios están en
manos de hombres falibles” y “necesitamos desnudarnos espiritualmente delante
de Dios cada día.”
Pocas cosas enseñan mejor acerca de la dependencia de Dios, como las nece-
sidades financieras. Nuestra experiencia como plantadores de iglesias no ha sido
mala. Aunque, inicialmente no teníamos una junta patrocinadora, la iglesia na-
cional levantó una suma equivalente a seis meses de salario antes de nuestra lle-
gada. Esta cantidad fue utilizada para la evangelización y el discipulado, así que
no tuvimos que comprar materiales ni pagar renta con nuestro limitado salario.
Dios proveyó para nuestras necesidades de manera maravillosa a través de mu-
chas fuentes. Constantemente dependíamos de Dios y el Señor suplía.
Nuestra iglesia enviadora en la Florida y varias familias amigas, contribuye-
ron con regularidad para nuestro ministerio. Un maravilloso equipo de iglesias,
en el área en donde estábamos trabajando, colaboró para llevar parte de la carga

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 237


financiera. Ellos donaron tiempo, equipo y adoptaron un plan llamado “el diez-
mo del diezmo”. Aunque ellos mismos tenían muchas necesidades personales,
apartaron un 10% adicional, además de las ofrendas a la iglesia, para el sostén de
los plantadores de iglesias. Durante el primer año, recibimos casi el 50% de los
ingresos necesarios para el trabajo, proveniente de este fondo y luego, esta canti-
dad fue reducida progresivamente al ir creciendo la nueva iglesia.
Cuando dejamos aquella iglesia, ésta ya era capaz de sostener a un pastor na-
cional, pero aún, no tenía los hábitos y patrones financieros necesarios para cre-
cer y adquirir un lugar permanente para las reuniones de culto. Muchos miem-
bros de la iglesia eran solo contribuyentes, en vez de ser mayordomos financieros.
La provisión que enviaban otras iglesias se convirtió en un problema, porque mu-
chos se habían acostumbrado a depender de otros, en vez de dar fiel y sacrificial-
mente ellos mismos. El nuevo cuerpo de creyentes no aceptó completamente el
hecho de que, el ministerio local con todas sus responsabilidades financieras, era
ahora su responsabilidad.
Esto necesita enseñarse desde un principio. Las nuevas iglesias, tanto como
las nuevas familias, deben aprender a buscar a Dios, en vez de buscar a la gente.
Deben aprender a vivir dentro de sus posibilidades presupuestarias y a establecer
normas financieras, basadas en principios bíblicos y esto, no es fácil. Reciente-
mente, regresé de un viaje para evaluar cinco años de vida de una obra plantado-
ra de iglesias, en asociación con iglesias en América Latina. La mitad de las pre-
ocupaciones y recomendaciones del comité tenían que ver con finanzas. He aquí
algunos de los temas que surgieron:
1. Los subsidios para el sostén de los plantadores de iglesias locales están siendo
entregados en forma de dinero en efectivo, sin pasar por una contabilidad, ni
ningún tipo de informe. No se ha abierto una cuenta para otorgar recibos y dar
razón de los fondos recibidos.
2. La mayoría de los plantadores de iglesias viven sacrificialmente y sirven con
una devoción ejemplar. La ayuda financiera que ellos reciben, sin embargo, los
pone en un nivel de subsistencia limitada. Los obreros dejan sus profesiones, pe-
ro apenas tienen lo suficiente como para subsistir. ¿Qué puede hacerse para ayu-
dar sin crear dependencia y para no impedir el crecimiento de mayordomía de
una iglesia recién plantada?
3. Unos cuantos plantadores de iglesias tienen buenos contactos. Reciben dine-
ro del proyecto especial que la Misión ha iniciado, de alguna iglesia participante
en los Estados Unidos o de equipos de verano. Como resultado de esto hay mar-
cadas diferencias.
4. Algunos han promovido los “subsidios decrecientes”, o sea, sumas de apoyo
que se van disminuyendo de acuerdo a un plan acordado con anterioridad. Pero
en un área donde las economías son volátiles, las cosas raramente se apegan a un
plan. El resultado de apegarse a un plan provoca penurias económicas para el
plantador de iglesias y su familia, la que no puede comprender el por qué “un
plan en papel”, es más importante que el bienestar y la salud de una familia.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 238


“¿No son acaso la amistad y la compasión más importantes que nuestros planes
en un pedazo de papel?”
5. Aún más, desde la perspectiva de un movimiento, existe la pregunta sobre si
debiésemos tan siquiera empezar a dar subsidios. Los subsidios, casi siempre gi-
ran alrededor de salarios que se pagan a trabajadores en la construcción de edifi-
cios. En el período del Nuevo Testamento ninguno de estos subsidios existía. Sin
embargo, vemos iglesias que se unieron para trabajar y ayudarse unas a otras vo-
luntariamente para aliviar penurias, tal como lo que ocurrió durante la hambruna
de Jerusalén (1 y 2 Corintios) y para ayudar en el avance de plantar otras igle-
sias, tal y como Pablo lo hiciera en sus dinámicos viajes misioneros (Filipenses
4:10-20).

II. Principios financieros para plantar iglesias


El plantar iglesias no es una tarea fácil y tenemos un poderoso enemigo que ven-
cer. Realmente es un esfuerzo cooperativo que requiere una unidad de visión y la
unión de recursos procedentes de muchas fuentes. Una mala planificación finan-
ciera y malas prácticas económicas destruyen muchos hogares, de la misma ma-
nera como se socavan algunos proyectos de plantar iglesias muy prometedores.
Por otro lado, la mayoría de los planes pueden ser usados con eficacia, siempre y
cuando se utilicen sabios principios financieros. A continuación aparecen algu-
nos de esos principios bíblicos para plantar iglesias:

1) Dios suplirá lo necesario para realizar Su obra, en Su voluntad y de


acuerdo a Su calendario (Filipenses 4:18-19) El plantar iglesias es una aven-
tura de fe que depende de la provisión de Dios, de maneras tan variadas que no
las podemos anticipar todas. Si esperáramos a que todas las necesidades estuvie-
ran cubiertas, nunca podríamos empezar. Dios muy a menudo nos llama a dar un
paso de fe en el área financiera.
Por otro lado, Dios provee a Su tiempo y necesitamos esperar en Él. Ejerci-
tamos la fe al elaborar planes, reclutar obreros y hacer estudios demográficos, pe-
ro no debemos adquirir deudas, ni adelantarnos demasiado a lo que Dios está
proveyendo. La clave es dar un paso de fe a la vez. La provisión de Dios, para el
primer paso de fe, nos permite dar un segundo paso de fe.
2) Los que planifican la realización de un proyecto para plantar igle-
sias deben levantar primero un dinero semilla (Lucas 14:28-33, Prover-
bios 24:27)
La expresión dinero semilla nos llega de la práctica de la agricultura. El campe-
sino depende de la cosecha para cubrir la mayoría de sus gastos, pero necesita
tomar en cuenta el costo de la semilla con anticipación. La Biblia dice que el
campesino debe preparar sus campos antes de edificar su casa (Proverbios 24:27)
Se debe contar con una fuente de provisión, antes de comprometerse a comenzar
un proyecto costoso. Los padres de familia que planean para su hogar, también
deben de hacer previsiones básicas con anticipación. Los plantadores de iglesias

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 239


que están planificando tener una nueva familia espiritual, deben ser sabios y reu-
nir algún dinero semilla antes de lanzarse al proyecto.
3) Los plantadores de iglesias no deberán recibir su sostén financiero
de aquellos que están discipulando en una nueva obra (1 Tesalonicenses
2:9, Filipenses 4:16, Hechos 20:34-35).
El apóstol Pablo practicó el hábito de no recibir fondos de los miembros de una
iglesia recién plantada. Él mismo nos da varias razones para esta práctica: 1) él
no deseaba ser una carga para los nuevos creyentes; 2) de esa manera evitaba que
alguien pusiera sus motivaciones en tela de juicio; y 3) para ser ejemplo de dedi-
cación en el trabajo. En su tiempo, había algunos que lucraban con el evangelio y
él consideraba necesario hacer una clara separación con ese grupo, dependiendo
del trabajo de sus manos en la construcción de tiendas de campaña y recibiendo
ofrendas voluntarias de las iglesias de otras regiones. Este es un principio válido
hasta el día de hoy.
La aplicación de este principio al plantar iglesias significa que, inicialmente la
mayoría de plantadores de iglesias en América Latina tendrán que ser bivocacio-
nales. Se va a requerir que tengan otro empleo u ocupación, por lo menos en las
etapas iniciales del establecimiento de la nueva iglesia, lo que va a demandar tra-
bajo duro y sacrificios. El cónyuge del plantador de iglesias, debe también asumir
el costo y participar en el esfuerzo especial de proveer para la familia, hasta que
los nuevos discípulos aprendan la mayordomía cristiana y estén en capacidad de
sostener la nueva obra.
4) A los miembros de una iglesia recién plantada debe enseñárseles
que las obligaciones financieras de su congregación deben ser resuel-
tas por ellos mismos (Lucas 19:11; 11-26, Lucas 21:1-4, 2 Corintios 8:19; 9:6-
15)
Este es un concepto que les parece extraño a la mayoría de las personas. En
América Latina, las iglesias tradicionales son vistas como instituciones adinera-
das que existen para ayudar a los necesitados. Los miembros pueden contribuir
financieramente, pero no creen que la iglesia sea de ellos. Es necesaria una ense-
ñanza clara bíblica de la mayordomía de la vida y de los recursos, pero a menudo
esto no es suficiente. Yo he encontrado que la mayor parte de las personas apren-
den a dar, cuando esta es la única manera de satisfacer una necesidad o de reali-
zar lo que Dios les está llamando a hacer. Por lo tanto, el dar debe enseñarse
desde un principio, a través de proyectos específicos, concretos y factibles que la
gente pueda comprender y adoptar plenamente.
5) A los miembros de la iglesia se les debe enseñar sobre la responsa-
bilidad de proveer para sus futuros obreros (1 Timoteo 5:17-18, Romanos
12:1-2).
Algunas veces, las iglesias nuevas que no tienen que sostener económicamente a
su plantador de iglesias, fallan al no percibir esa responsabilidad y en consecuen-
cia, les resulta muy difícil asumirla más adelante. La iglesia debe estar preparada
para dar sacrificialmente y sostener a su pastor. Cuando una iglesia está siendo
plantada y establecida por un misionero, que trae su financiamiento de otra par-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 240


te, debe apartarse una cantidad desde un principio para el futuro obrero y para
establecer hábitos sólidos de mayordomía.
6) Los plantadores de iglesias deben tener un plan financiero para el
sostén de sus familias (Filipenses 4:10-17, 1 Corintios 16:1-4, 2 Corintios 8-9)
Algunos plantadores de iglesias se escudan detrás del concepto de la “fe” como un
pretexto para actuar irresponsablemente. Es cierto que, dependemos de Dios pa-
ra la satisfacción de nuestras necesidades, pero eso no elimina la responsabilidad
de los plantadores de iglesias como jefes de familia y ser sus principales provee-
dores. (1 Timoteo 5:8) Pablo trabajó como un constructor de tiendas de campaña
y Dios le completó su sostén mediante ofrendas de otras iglesias. Él nunca vaciló
en presentar sus propias necesidades, cuando estaba estableciendo iglesias nue-
vas, ni ocultó las necesidades que experimentaban las iglesias ya establecidas,
que se encontraban en dificultades. (Filipenses 4, 1 Corintios 16, 2 Corintios 8-9)
El plantador de iglesias, ya sea de tiempo completo o bivocacional, debe invitar a
la gente a invertir en un ministerio plantador de iglesias. Otros, tales como los
líderes denominacionales y los líderes de una iglesia madre, pueden ayudar en
este esfuerzo, de manera que muchos compartan la bendición y el gozo de la co-
secha espiritual.

III. Alternativas de financiamiento para los plantadores de iglesias y


sus familias.
Ofreceremos algunos consejos prácticos en esta sección. Ellos están basados en
nuestra propia experiencia y en la de otros plantadores de iglesias. Este plan no
debe ser considerado como “talla única” y no sería adecuado para todas las situa-
ciones, sin embargo, contiene y está basado en principios bíblicos. Esto es de
mucha importancia. Entonces tenemos tres posibilidades:
1) El plantador de iglesias pastoral que sigue su camino a otra parte -
En este caso, la nueva iglesia es dirigida desde un principio por un obrero de
tiempo completo. Inicialmente esta persona estaría sostenida por fuentes exter-
nas. En esta situación, la iglesia emergente se acostumbra a tener un obrero pas-
toral de tiempo completo y espera tener uno igual, cuando el plantador de iglesias
pasa a otro lugar, llevándose también su sostenimiento financiero. Este es el mé-
todo más difícil, porque la iglesia va a tener que sostener al obrero, a la vez que
deberá cubrir otras necesidades de la iglesia dentro de un tiempo relativamente
corto. A menos que haya un plan claro y factible para desarrollar mayordomía,
este método puede conducir a una crisis financiera.
2) El plantador de iglesias pastoral que permanece - A menudo el planta-
dor de iglesias pastoral se queda como el primer pastor de la nueva iglesia. El
obrero no cambia, pero los medios de sostén financiero si deben cambiar. La
manera más común de manejar esta situación es, mediante un subsidio que se va
reduciendo progresivamente. Si el obrero es sostenido desde afuera, deberá
haber una reducción gradual de su subsidio y una transferencia progresiva de la
responsabilidad a la nueva iglesia. Este plan debe ser explicado claramente a to-
dos los involucrados, incluyendo a los miembros de la iglesia recién plantada. A

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 241


continuación se bosqueja el plan que fue adoptado por una nueva obra en un dis-
trito de escasos recursos en Lima, Perú.

Año 1 Sostén financiero de la asociación: 100%

Año 2 Miembros
De la Asociación: 80%
20%

Año 3 De la Asociación 60 % Miembros 40%

Año 4 De la Asociación
Miembros de la iglesia 60%
40%

Año 5 Asociación
Miembros de la iglesia 80%
20%

Año 6 Miembros de la iglesia 100%

Una dificultad podría surgir si las iglesias emergentes no cumplen con las
metas financieras acordadas. Si la Asociación reduce su subsidio, tal como se
había planificado, puede parecer cruel e inhumano, pero en realidad no lo es.
Todo lo contrario, si no se sigue esa reducción, daría lugar a una dependencia fi-
nanciera indebida y tendrían que reducirse otros esfuerzos de plantar más igle-
sias. Una solución es mantenerse dentro de las metas del calendario de reduc-
ciones, pero tener un proyecto concreto para que las iglesias cercanas puedan
contribuir monetariamente, mediante ofrendas especiales.
3) El misionero plantador de Iglesias - Si el plantador de iglesias no asume
su rol y su función pastoral (como en el caso de las mujeres plantadoras de igle-
sias o de misioneros plantadores de iglesias que están comprometidos en plantar
varias iglesias simultáneamente), la iglesia aprenderá a descansar en los ancianos
y en los líderes de células, para que realicen el cuidado pastoral y así habría me-
nor presión financiera. Pueden inclusive llamar y sostener a un obrero a tiempo
parcial, hasta que realmente necesiten a un pastor a tiempo completo y puedan
sostenerlo. En este caso, es sabio y apropiado para el misionero plantador de
iglesias enseñar a la iglesia a prepararse financieramente y a apartar fondos para
la llegada de su primer obrero pastoral.
4) Un equipo de obreros bivocacionales - Si el equipo de obreros que planta
una iglesias se compone de laicos, que reciben su sustento del ejercicio de otras
profesiones y oficios, la nueva iglesia va a tener menos dificultades financieras.
No dependerían entonces de un obrero de tiempo completo. La mayor parte de
las iglesias en América Latina generalmente terminan necesitando y llamando a
un pastor de tiempo completo. En este caso a la iglesia se le debe enseñar, por
anticipado, la responsabilidad financiera hacia su pastor y de acuerdo con 1 Ti-
moteo 4:17-18.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 242


Cualquiera que sea el método que se utilice, van a hacer falta recursos finan-
cieros, mientras la iglesia no pueda sostener su propio ministerio. Sugerimos que
la asociación o el grupo de iglesias que estén planificando plantar la iglesia emer-
gente, elabore una proyección de flujo de caja para el primer año de ministerio y
que busque al Señor para conseguir ese dinero por adelantado. Si una iglesia re-
cién plantada tiene la ventaja de contar con un misionero extranjero que cuenta
con su propio sostén, aún en este caso, deberá presupuestar sus gastos ministe-
riales y apartar dinero para contar con la provisión necesaria para su futuro obre-
ro y las instalaciones. Algunas fuentes sugeridas de ingresos podrían ser:
1. Promesas financieras por parte de otras iglesias, como resultado de un
proyecto especial de recaudación de fondos.
2. Un programa del “diezmo del diezmo” entre las iglesias participantes, tal
como se describió anteriormente.
3. Ofrendas procedentes de familias que ya están comprometidas con el
proyecto.
Nos parece que los donativos y ofrendas de fuentes externas cubren la mayor
parte de las necesidades del ministerio, generalmente durante el primer año, y
parte de las necesidades, durante el segundo año. Durante el segundo año, la di-
ferencia en fondos deberá suplirse por otros medios, como el incremento de las
ofrendas del grupo inicial. Esto permitirá que el nuevo grupo de creyentes dis-
ponga de un año, para aprender los patrones bíblicos básicos de mayordomía y de
que reciban alguna ayuda para el segundo año. En el tercer año, el sostén finan-
ciero podría ser reducido o eliminado, de acuerdo a un plan de reducciones gra-
duales programadas para varios años. Cualquiera que sea el plan que se adopte,
éste debe ser ampliamente conocido por aquellos que participan en el estableci-
miento de la nueva iglesia.
Este plan ha funcionado muy bien en muchas situaciones, pero deberá adap-
tarse a cada situación específica. Es posible que Dios quiera que usted diseñe su
propio plan, utilizando principios bíblicos de fe, de visión futura, de mayordomía
y de cooperación.

IV. Los aspectos económicos de una iglesia emergente


IV. A. Introducción
En las primeras etapas al plantar iglesias, la estructura organizacional, a menudo,
recae sobre los plantadores de iglesias. Esta es un área que ellos desearán pasar a
siervos fieles de la iglesia local, tan pronto como sea posible, para evitar cualquier
apariencia de conflicto de intereses o conducta impropia (2 Corintios 9:20-21),
para evitar que se afecten los patrones de ofrenda y mayordomía o que se impida
la madurez de la congregación (Mateo 6:3-4) Cuando un plantador de iglesias
maneja los asuntos financieros, deberá asegurarse de tener a otra persona que lo
observe y que firme los informes de diezmos y ofrendas.
La selección de un tesorero para la iglesia es de suma importancia. La expre-
sión de “atender las mesas” de Hechos 6:2 se refiere a los administradores finan-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 243


cieros, que distribuían los fondos de acuerdo a las necesidades. Estas deberán ser
personas dirigidas por el Espíritu Santo y conocidas por su sabiduría y por su in-
tegridad (vs. 3) Estas personas deben ser escogidas con mucho cuidado y capaci-
tadas para el desempeño de esas tareas. Aunque los plantadores de iglesias no
manejen dinero, deberán recibir copias de los informes semanales, ser informa-
dos y estar conscientes del movimiento de las ofrendas y de las estadísticas. La
mayordomía financiera deberá ser tratada con seriedad. El dar, es un recurso vi-
tal para plantar iglesias y un termómetro de la comprensión de la mayordomía,
de la madurez y de la entrega.
Antes que los plantadores de iglesias deleguen esta responsabilidad a otros,
deberán asegurarse que han establecido normas y procedimientos sanos y apro-
piados para la iglesia, para que todo sea hecho decentemente y en orden (1 Corin-
tios 14:33,40) Los siguientes procedimientos son recomendables (Logan 1992,
Klippenes 2001)

IV. B. Normas generales para los plantadores de iglesias


• Elaboren procedimientos escritos, previendo todo aquello que puede sa-
lir mal. Inicialmente usted puede usar las normas, sistemas y procedi-
mientos del distrito o de la iglesia madre.
• Asigne a dos administradores financieros. La secretaria financiera lleva-
rá un registro de los donantes. Hará y enviará los recibos por las
ofrendas, pero no deberá firmar cheques. El tesorero es quien paga los
gastos, facturas y vigila que todo se haga dentro del presupuesto de la
iglesia.
• Capacite a diferentes personas, de manera que no haya nadie que se con-
sidere indispensable.
• Establezca salvaguardas y protecciones razonables. Asegúrese de que
todos los cheques requieran un mínimo de dos firmas autorizadas, la del
tesorero y la de otro líder de la iglesia. Haga que dos o más personas re-
cojan y cuenten las ofrendas.
• Complete un registro de los diezmos y ofrendas que se reciben cada se-
mana y haga que dos personas lo firmen. La comunicación es la clave
para construir confianza y honradez. Los informes mensuales deberán
ser presentados al equipo de liderazgo y luego a toda la familia de la igle-
sia.
IV. C. Normas para la elaboración de recibos
• Comience recaudando diezmos y ofrendas, tan pronto como el sistema
esté en funcionamiento, por lo tanto, no tiene que esperar a que se reali-
ce el primer servicio público.
• Establezca una cuenta bancaria por separado para la iglesia. En ningún
momento, mezcle fondos de la iglesia con fondos y cuentas personales de
nadie.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 244


• Establezca los procedimientos para recaudación y manejo de los fondos.
Que se cuente el dinero y se anote en el registro inmediatamente. Asegú-
rese de que dos personas que no sean familiares entre sí, participen en
esto y firmen el registro. El uso de sobres de donantes con un número de
serie facilita el proceso.
• Deposite los fondos en el banco tan pronto como sea posible. Evite que
los fondos sean llevados a la casa de algún miembro. Una vez hecho el
depósito, entregue una copia del comprobante bancario al tesorero.
• Anote semanalmente, en un registro confidencial, los ingresos proce-
dentes de cada donante.
• Haga mensualmente un informe resumido de ese movimiento para el
plantador de iglesias, para los líderes de la iglesia y, anualmente, para los
miembros. Hay que evitar el revelar los nombres de los donantes por ra-
zones de ética y privacidad.

IV. D. Normas de Contabilidad y distribución de los fondos

• Si es posible, utilice un sistema de “cheques póliza” que tienen copias al


carbón, que pasan directamente al registro contable en el momento
mismo en que se escribe el cheque.
• Distinga entre los tres tipos de ingresos que pueden haber: 1) donativos
al fondo general, 2) donativos designados y 3) cuotas recaudadas duran-
te eventos y programas especiales.
• Determine las categorías y nombres de cuentas que deben incluirse en el
presupuesto y en los libros de contabilidad. Estas deben armonizar entre
sí, a fin de que puedan verificarse con facilidad.
• Prepare un sistema de cheques que incluya las aprobaciones necesarias
en la misma presentación u hoja: 1) los gastos menores y de rutina no
necesitan aprobación, 2) los gastos contra el presupuesto, generalmente
necesitan aprobación, dependiendo de la cantidad y de la situación del
flujo de caja y 3) todo asunto no-presupuestado requiere aprobación.
• Deben prepararse informes al fin de cada año y los análisis financieros
para los miembros.
• Quizás todo esto suene un poco complicado y difícil de ser llevado a cabo,
por lo que muchos plantadores de iglesias no considerarán como priori-
dad, el invertir tiempo y esfuerzo para establecer este sistema. Sin em-
bargo, considere que vale la pena hacer esto de forma completa y correc-
ta desde un principio. El fraude o la apariencia de fraude y las acciones
deshonestas, tienen efectos altamente destructivos en las vidas de los
cristianos y en la reputación de una iglesia. En asuntos de dinero más
vale prevenir que lamentar.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 245


Durante ese primer año usted también puede utilizar el sistema y las formas
de control financiero que se utilizan en la iglesia madre o en alguna otra iglesia
bien organizada. Pídale ayuda a un tesorero experimentado. Hasta que usted
tenga ya su personería jurídica y su número de ingresos fiscales, todos los fondos
deberán ser depositados en la cuenta de la iglesia madre y asimismo, los recibos
deberán ser hechos y enviados por ella. Esto simplificará el procedimiento du-
rante el primer año.

V. Lanzando movimientos plantadores de iglesias


¿Qué estructuras financieras se hacen necesarias para lanzar nuevas y frescas olas
de movimientos plantadores de iglesias en América Latina? A todos nos gusta
tener la seguridad de un buen respaldo económico y promesas de sostenimiento,
antes de empezar una obra. Sin embargo, yo creo que debemos volver al modelo
de colaboración voluntaria para realizar esfuerzos especiales en la extensión del
reino de Dios. Aunque el apóstol Pablo deseaba que los corintios dieran genero-
samente a la iglesia en Judea, los invitó y los retó a colaborar de forma voluntaria
(1 Corintios 8:10-15)
También, se requerirá la disposición de volver al modelo de plantar iglesias
mediante equipos de laicos o de obreros bivocacionales. Los misioneros moravos
eran parte de un movimiento laico. El líder del movimiento autóctono de más rá-
pido crecimiento en Perú, Rodolfo Cruz, quien dirige el Movimiento Misionero
Mundial, me explicó que ellos nunca dependieron de fondos foráneos. Ellos em-
piezan con iglesias en hogares dirigidas por obreros laicos. Los obreros laicos que
demuestran ser evangelistas eficaces y buenos pastores, reciben ayuda para mo-
ver a su grupo fuera de los hogares y pasar a un local alquilado. Después de eso,
el nuevo grupo deberá comprar un edificio o local y sostener a sus obreros. Pue-
de ser que reciban donativos voluntarios, pero nunca se incluye un subsidio regu-
lar de fuentes externas.
Debido a que las iglesias son autónomas financieramente, pueden contribuir
desde un principio en proyectos de tipo de movimiento amplio, tales como pro-
gramas de televisión y campañas evangelísticas regionales. Rodolfo Cruz enfatiza
que, aún estos grandes proyectos no dependen de fondos foráneos.
Esto también requiere la disposición de aceptar un estilo de vida sencillo, econó-
mico y modesto. Daniel Sánchez (2001) escribe: “La dimensión financiera en la
obra de empezar iglesias es crucial. Por un lado, el sembrador de iglesias no
siempre necesita seguir el modelo de muchas iglesias establecidas que cuentan
con los recursos para tener un pastor y personal a sueldo, edificios espaciosos,
programas con presupuestos generosos y abundantes materiales para cada grupo
en la congregación. Podemos comparar esto con una pareja que quiere comprar
al contado autos, casa, muebles y todos los artefactos eléctricos antes de casarse.
Realmente esto es muy difícil de lograr. La nueva congregación debe empezar
con lo que tiene e ir creciendo, hasta llegar al punto, donde cuenta con los recur-
sos para consolidar y ampliar su ministerio.”

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 246


La mayordomía de la vida y de los recursos deberá ser parte del ADN (el có-
digo genético) de todo movimiento plantador de iglesias. El énfasis en vivir una
vida sencilla y en utilizar obreros laicos, no significa que no hace falta recaudar
dinero. A lo largo del camino, la generosidad financiera y el dar serán una parte
muy importante para la iglesia recién plantada. En un movimiento saludable que
planta iglesias, hay ingredientes básicos y necesarios como son, la entrega perso-
nal, los donativos para el bien común, el compartir los recursos entre todos y la
negación voluntaria y sacrificial a los lujos.
El movimiento plantador de iglesias en el primer siglo, nos da muy buenos
indicadores sobre como cultivar la virtud de la mayordomía:
1. La comunidad es real, se construye con relaciones de amor y confianza.
(Hechos 4:32a)
2. El compartir es voluntario, no forzado (Hechos 4:32b)
3. Hay una ambientación de gracia y no de legalismo
4. Se enseña todo lo que Jesús enseñó, incluyendo la mayordomía de la vi-
da y las pertenencias. (Mateo 28:19, Hechos 2:42)
5. Los líderes dan el ejemplo (Hechos 4:36)
6. Hay libertad para dar, pero se requiere la sinceridad y la honradez
(Hechos 5:1-10)
7. La equidad en la distribución es supervisada por siervos espirituales
(Hechos 6:1-7)

Que el Señor nos ayude a encontrar nuevas y creativas maneras de lanzar


esfuerzos plantadores de iglesias, que no dependan de subsidios foráneos, sino
que ejemplifiquen el dar sacrificialmente por parte de los nuevos cristianos.
El pastor peruano Don Samuel Nieva (1993) habla sobre la proliferación de
iglesias autóctonas en las áreas pobres y marginales de Lima, Perú, en sitios en
donde nadie esperaría que sucedieran tales cosas: “Los hermanos no empiezan
pensando en todos los problemas, que necesitan bancas, púlpito... simplemente
empiezan a construir. El dinero puede ser levantado mediante ‘polladas’, ventas
de ropa usada y otros eventos” (Berg y Pretiz 1996: 217).
Esta sencillez de vida y estructura significa que muchas iglesias no van a po-
der contar con ingresos fijos para sus gastos, ni podrán elaborar presupuestos
rígidos con fuertes compromisos financieros para construcción de edificios, sala-
rios y programas. Tendrán que desarrollar un buen mecanismo de comunicación
entre los miembros y adoptar un alto grado de pertenencia al proyecto, así como
una conciencia clara de que Dios les está llamando a hacer aquello y que deberán
orar y trabajar juntos para hacerlo realidad. ¿Será esta otra área en que Dios
pueda transformar nuestra debilidad en fortaleza?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 247


CAPÍTULO DIEZ

La capacitación de líderes
para plantar iglesias

I. Desarrollo del liderazgo: El factor crítico al plantar iglesias


Aquí tenemos una sencilla pero indiscutible ley para plantar iglesias: Al plantar
iglesias, la calidad del ministerio está en proporción directa con la calidad de los
líderes y, la cantidad o volumen del ministerio va en proporción directa con la
cantidad de líderes. Lois McKinley, autora y misiónóloga, ha dicho que el lide-
razgo no es solo importante para el crecimiento de la iglesia, sino que es la clave
para el crecimiento de la iglesia.
Esto puede ser visto bíblicamente también. El primer paso que Jesús dio pa-
ra construir su iglesia fue, llamar a los doce y prepararlos para predicar el mensa-
je y hacer las obras del Reino. El apóstol Pablo siempre trabajó en un contexto de
equipo, entrenando ayudantes como a Silas, Timoteo y Tito, para que continua-
ran el trabajo cuando él se trasladara a otras ciudades.
Debe destacarse el hecho que, la capacitación de los líderes no debe ser
tomada como un asunto secundario, para ser realizada después que la iglesia
nueva haya sido establecida. La instalación formal de los ancianos de la iglesia
fue posible porque los líderes aprendices habían sido preparados de antemano.
Al inicio del proceso de plantar iglesias en Éfeso, Pablo escogió a un equipo de
obreros, invirtió tiempo y esfuerzo en sus vidas y trabajó al lado de ellos (Hechos
19:8-10) Luego, uno de los hombres capacitados Epafras, originario de Colosas,
dirigió la iglesia en su ciudad y también contribuyó a plantar iglesias en Laodicea
y en Hierápolis (Colosenses 1:7-9; 4:12-13).
Un movimiento plantador de iglesias generalmente surge cuando una igle-
sia recién plantada alcanza “masa crítica” en términos de su liderazgo y de su
membresía, surge una dinámica espiritual y una visión que, impulsan el movi-
miento del evangelio a través de fronteras geográficas y culturales. Esta idea de
“masa crítica” viene del concepto de que, una iglesia debe llegar a un promedio de
120 miembros, 24 obreros y doce líderes activos antes de que se desarrolle en
forma natural porque habrá suficientes recursos, energía, entusiasmo, motiva-
ción y liderazgo.
Cuando los plantadores de iglesias olvidan el desarrollo del liderazgo, o lo
dejan para una segunda etapa, muy a menudo el trabajo tropieza y muere. Esto
ha ocurrido en América Latina y en otros sitios también.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 248


II. Dinámica del liderazgo y el plantar iglesias en América Latina
Entre las preocupaciones que surgen del estudio del crecimiento de la iglesia en
América Latina, hemos mencionado el asunto del liderazgo caudillista. Vamos a
ver ahora un caso de estudio de Venezuela, que nos va a ayudar a contextualizar
la capacitación del liderazgo, en lo que concierne a plantar iglesias. Aunque este
estudio se concentra en un solo país, puede arrojar alguna luz sobre la dinámica
del liderazgo en otros países latinoamericanos.
El estudio doctoral del Dr. Ted Kautzmann titulado: Un asunto de poder - La
lealtad y autoridad en las iglesias urbanas de Venezuela (1998) encontró tres
configuraciones de poder: 1) Faccional: el poder está basado en la lealtad de un
grupo, 2) autoritario: el poder está basado en el control autoritario y 3) delega-
ción: el poder compartido, basado en el reconocimiento de la autoridad espiri-
tual.

Configuración Poder basado en la Policrático(*) Confía en favori-


faccional lealtad tos

Configuración Poder basado en la Monocrático(*) Confía en favori-


autoritaria utoridad tos

Configuración Poder basado en la Policrático(*) Confía en la ma-


por delegación autoridad durez espiritual y
el buen desempe-
ño

(*)No sé que significan estas palabras porque no existen en el diccionario.


¿Qué se quiere decir?
1) La configuración faccional del poder
En este tipo de iglesias, los pastores son considerados débiles. Actúan como títe-
res forzados a hacer el capricho y la voluntad de los caciques en la iglesia (jefes
no elegidos o manipuladores del poder, que se ganan la lealtad de sus seguidores
mediante preferencias o favores) Por lo tanto, la mayor parte del poder real en
una iglesia se deriva de una lealtad interpersonal, que les otorga a los caciques el
apoyo que necesitan para ejercer su influencia. La iglesia, por lo tanto, está com-
puesta de redes interconectadas por vínculos de lealtad, muy a menudo domina-
dos por relaciones de parentesco y consanguinidad. Esto crea un sistema faccio-
nal de bases de poder en competencia.
Los líderes “oficiales”, incluyendo al pastor, no son necesariamente los que
ejercen el poder y aquellos que tienen la mayor influencia lo hacen, a pesar de su
posición oficial, calificación espiritual o desempeño ministerial. Por lo tanto, la
gente más poderosa tiende a quedarse atrás o por lo menos, no necesitan apare-
cer como figuras públicas carismáticas. La estabilidad está marcada por una dis-
tribución de poder que alcanza equilibrio. Si un grupo llega a ser muy grande y

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 249


poderoso, entonces su unidad tenderá a desestabilizarse y puede fraccionarse en
varios elementos. Es un sistema policrático por definición, no por elección.
2) La configuración autoritaria del poder
En este caso la autoridad está altamente concentrada y el sistema puede ser lla-
mado monocrático. El líder de este sistema, generalmente el pastor o líder de la
junta de la iglesia, tiene una gran influenza y una fuerte presencia. Él es, gene-
ralmente, un tipo carismático, cuyas cualidades personales aumentan su legiti-
midad y fortalecen su influencia. En este tipo de iglesia, tal como en la iglesia
faccional, el favoritismo es otorgado a aquellos que muestran lealtad, antes que a
los que muestran madurez y buen desempeño en sus ministerios. Sin embargo,
la autoridad es fuerte y se extiende, a través de parientes y vínculos de redes. Por
lo tanto, el poder del líder autoritario es más concentrado y estable.
3) Configuración del poder por delegación
“Una característica distintiva del tipo por delegación, es que el poder se comparte
voluntariamente, en vez de retenerlo para sí mismo o para un grupo preferido.
Quizás la mejor manera de conceptualizar esta cualidad es, al considerar que las
responsabilidades son otorgadas a otros únicamente con base a la confianza. En
esta configuración por delegación, la discreción y responsabilidad son confiadas a
las personas, basados en percepciones de su madurez espiritual y a su buen des-
empeño del ministerio. El liderazgo cristiano por delegación se caracteriza por un
espíritu de siervo y por un reconocimiento de que los participantes son miembros
los unos de los otros (Romanos 12:5), con un llamado a la edificación mutua y a la
interdependencia (I Corintios 12)” (Kautzmann 1998:109)
Los tipos de liderazgo autoritario y faccional descansan fuertemente en la
lealtad de sus seguidores y, a su vez, crean una obligación para mostrar favori-
tismo, al otorgar privilegios y responsabilidades dentro de la iglesia. La autori-
dad del líder por delegación es menos cuestionada, porque no depende tan fuer-
temente de la lealtad de otros y, generalmente, se les concede a los demás el dere-
cho de diferir. Ella está basada en el buen desempeño y en la madurez espiritual,
aunque el carisma y otros factores pueden estar incluidos.
Por supuesto que, no toda iglesia cabe absolutamente en una sola de estas ca-
tegorías. “Las iglesias en el mundo real no operan usando un solo tipo de estruc-
tura de poder. Por ejemplo, el liderazgo de muchos, aún en la mayoría de organi-
zaciones, descansa en el continuum (en la onda continua) entre lo autoritario y la
delegación. Algunos aspectos del liderazgo faccional se pueden encontrar en las
iglesias que delegan y las autoritarias. Es difícil imaginar a una iglesia venezola-
na, sin vínculos de confianza y lealtad entre los miembros. En casi todas las igle-
sias, muchos de los miembros empezaron a asistir a los servicios, en primer lugar
porque alguien de su confianza los trajo. Ya que la confianza involucra lealtades
preferenciales recíprocas, algún nivel de favoritismo ocasional, se puede esperar
en cualquier iglesia.” (Kautzmann op. cit. 110-111)
Kautzmann encuentra también que las estructuras encabezadas por un indi-
viduo de alta visibilidad, carismático y dominante, no tienen necesariamente que
ser incompatibles con el liderazgo de servicio. Sin embargo, algunas formas de

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 250


liderazgo como el caudillaje parecen ser incompatibles con él. “El mandato, ba-
sado en familias de una iglesia faccional, es una forma de liderazgo muy común y
cultural con incompatibilidades bíblicas.” (p. 124) Por otro lado, la cultura lati-
noamericana tiene muchos patrones positivos de liderazgo, tales como la priori-
dad de las relaciones sobre las reglas escritas y procedimientos.
La capacitación del liderazgo es necesaria a todo nivel, ya que la disponibili-
dad de adiestramiento general para laicos, aumentará la posibilidad de una dele-
gación real del poder y aumentará el número de iglesias que verdaderamente
pueden ser llamadas que delegan. La instrucción, en estos rasgos esenciales y en
las dinámicas de autoridad y liderazgo, deberán acompañar todo tipo de capaci-
tación.
El enseñar liderazgo bíblico y el concepto de que, todo miembro es un minis-
tro, sin proveer la capacitación y las oportunidades para que esto sea posible,
provocarán, en mi opinión, que se produzca más frustración que avance. Si a las
iglesias les enseñamos a reconocer la legitimidad, basada en el buen desempeño
ministerial y en la madurez espiritual, también debemos hacer todo lo posible por
desarrollar esas cualidades en un amplio grupo de líderes potenciales.
En una oportunidad, enseñé una lección sobre el modelo bíblico del líder con
actitud de siervo, en una clase con estudiantes de varias culturas. Después de la
clase, dos estudiantes haitianos que gentilmente me transportaron a mi casa, con
gran respeto me dijeron que ellos estaban de acuerdo con el modelo de liderazgo
que les había presentado, pero agregaron que este nunca podría llegar a ser una
realidad en su iglesia. El pastor general de su iglesia nunca lo permitiría. En el
caso de su iglesia, no había liderazgo compartido en el concepto de autoridad.
Cuando les pregunté qué sería necesario para que hubiera cambio, con alguna va-
cilación me dijeron que se necesitaría una “nueva generación”. Se puede requerir
un “cambio de guardia” y ciertamente, se requerirá un cambio de actitud en aque-
llos lugares o iglesias donde los patrones autoritarios y faccionales han dominado
siempre.
Ernesto Zavala dice que los líderes de América Latina necesitan aprender a
ser una “luz guía” y no una “luz cegadora y dominante”. Afortunadamente
Kautzmann informa que: “El liderazgo en América Latina en general, está evi-
dentemente en un proceso de cambios lentos hacia modelos que delegan más.
Por lo tanto, más de un tipo de liderazgo ha ganado aceptación en la sociedad.
Esto le da a la iglesia evangélica nuevas oportunidades para transformar sus pa-
trones de liderazgo, sin luchar ferozmente contra la corriente (p. 125)
¿Qué es lo que motiva a los líderes a entrenar a otros y delegarles autoridad?
Fundamentalmente es ver el avance del reino de Dios. El compartir el poder para
el avance espiritual no es perder poder, sino multiplicar el poder, en tanto que el
espíritu del líder con actitud de siervo se transmita junto con otras destrezas bá-
sicas. Los líderes que están en autoridad deben iniciar la capacitación, deben
consagrarse más y más y desarrollar y colocar a nuevos líderes. Esta es la única
manera en que los líderes emergentes van a encontrar su lugar, sin tener que re-
tar a las autoridades actuales, corriendo el riesgo de que se divida la iglesia o que
se tengan que marchar para empezar su propia iglesia en otro sitio.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 251


III. El liderazgo cultural y bíblico en contraste
Para glorificar a Dios y poder sostener movimientos crecientes de plantadores de
iglesias, tendremos que retornar al patrón bíblico del liderazgo basado en una vi-
sión centrífuga del poder. Una comprensión centrípeta del poder está basada en
la presunción de que compartir el poder es perderlo. Los líderes cristianos que
funcionan dentro de este último concepto, cuidan o resguardan su poder celosa-
mente. Estos igualan la autoridad con el control y adoptan la perspectiva del
mundo, que el poder es dado para explotar más que para servir. En el reino espi-
ritual, poder compartido no es poder perdido, sino multiplicado. Esto sucede
porque todo poder proviene de Dios y le pertenece solo a Él. El poder se da a los
líderes cristianos sólo por cierto tiempo y en cierto lugar, para que los propósitos
de Dios puedan avanzar. Para poder comprender esto a cabalidad, necesitamos
regresar a Génesis.
El liderazgo tiene raíces en la creación. En Génesis 1:26-31 vemos que Dios
llamó al hombre y a la mujer para gobernar el mundo y sojuzgarlo. El propósito
de Dios era que administraran la tierra y construyeran la familia humana. El li-
derazgo se hacía necesario para ayudar a que cada generación cumpliera los pro-
pósitos de Dios. Por lo tanto, Dios creó a Adán y a Eva con la capacidad de dirigir.
Hoy día, también Dios cumple sus propósitos mediante el liderazgo bíblico. Él
usa el diseño particular de sus siervos, su conocimiento y su experiencia, en co-
operación con el de otros para hacer avanzar Su reino.
Sin embargo, el pecado destruyó este tipo de liderazgo compartido, funcional
y natural. Después de la caída, el liderazgo se empezó a usar de una manera ego-
ísta y para servir a intereses propios. Se convirtió en algo jerárquico y exclusivis-
ta, más que en algo funcional y cooperativo. La opresión masculina y el pleito
femenino surgieron en el hogar, debido a la distorsión del liderazgo (Génesis
3:16). El liderazgo se convirtió en una lucha de poder y control, en la cual, tris-
temente, no hay ganadores.
El liderazgo fue también distorsionado por el pecado en otras áreas de la so-
ciedad. La competencia desleal y los celos, dieron como resultado el primer ase-
sinato (Génesis 4:1-6) El liderazgo se empezó a usar para elevar el ego del hom-
bre, en vez de cumplir los propósitos de Dios (Génesis 11) Hasta el día de hoy, el
liderazgo secular anhela alcanzar un ideal altruista, pero está atascado en el loda-
zal de pecado y el egoísmo, pero solo Dios puede proveer la salida.
El propósito redentor de Dios es restaurar Su imagen en el hombre y la mu-
jer, para que ellos puedan, una vez más, cumplir con Sus propósitos (Colosenses
2:9-15) El liderazgo cristiano depende de la obra redentora, regeneradora y
transformadora del Espíritu Santo en la vida del creyente (Romanos 12:1-2). Los
cristianos deben estar en el proceso de ser transformados para poder crecer en un
liderazgo que viene de Dios y existe para Él.

IV. La práctica del liderazgo cristiano


Es algo misterioso el ver como Dios actúa a través de los líderes cristianos. El
proceso del liderazgo es complejo y dinámico, debido a la interacción activa de las
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 252
variables. “Uno no puede separar la influencia del líder, los seguidores y la situa-
ción de los valores y los medios de influencia. Todos están intrínsecamente uni-
dos en un proceso dinámico de influencia” (Elloiston 1993,6) Por lo tanto, el li-
derazgo cristiano no es una técnica sino más bien es un arte que requiere habili-
dad intuitiva y destrezas especiales.
Fundamentalmente, el liderazgo cristiano es un proceso dirigido por Dios, en
el cual, Él obra a través de una persona para lograr sus propósitos en un grupo.
Esta es la razón por la cual, después de Dios, los líderes mismos son la más im-
portante variable. La gente no aspira en forma natural a tener el tipo de liderazgo
de servicio originado en Dios, sino que deben ser llamados por Dios para esto.
Así vemos que, personas que tenían muy poco o ningún antecedente de liderazgo,
pueden ser transformadas por el Espíritu Santo y dinamizadas por Él para influir
en otros, para que anden en los caminos de Dios. La motivación correcta en el
liderazgo de servicio es el amor a Dios y a otros, incluyendo el buscar el bienestar
de los demás (Filipenses 2) y aún a estar dispuestos a dar la vida por ellos (Juan
15). Esto sería absurdo de esperarse en los modelos seculares.
Las enseñanzas de Jesús (Mateo 20:26; Marcos 10:43-45) y su ejemplo (Juan
13) dejan claro que la influencia ejercida sobre los demás, debe ser una forma de
servicio motivado por el amor (Gálatas 5:13) El apóstol Pedro escribe que los lí-
deres que usan el limitar y dominar a otros en cualquier forma, están abusando
de su posición. Más bien deben de dar el ejemplo e invocar la buena voluntad de
las personas(I Pedro 5) Los líderes a la semejanza de Cristo, aceptan las debili-
dades, el sufrimiento y viven en humilde dependencia de Dios, como lo hizo
Cristo (Isaías 42:1-5)
Para poder dirigir eficazmente, los plantadores de iglesias tienen que estudiar
el liderazgo modelado por Cristo, ejemplificar y confesar sus limitaciones cuando
fracasan. Todo esto empieza en el hogar, el cual es el mejor terreno de capacita-
ción que Dios usa. Allí donde se encuentran el cónyuge y los hijos. Examine los
siguientes rasgos de un liderazgo como el de Cristo y pídale a Dios que lo moldee
a la imagen de su Hijo. Luego usted querrá completar este estudio, personalizar-
lo en su propia vida y vivirlo al máximo, antes de que pretenda enseñarlo a otros.

IV. A. Aquellos que siguen el modelo del liderazgo de Cristo son llama-
dos y establecidos por Dios

El liderazgo es un don de Dios, que depende de su llamado y su provisión. El Se-


ñor busca líderes que sean conforme a su corazón (I Samuel 13:14) Él coloca a
algunos en posiciones prominentes, de influencia y derriba a otros (Salmo 75:6-
7). Él prepara líderes desde su infancia para realizar Sus propósitos divinos (Je-
remías 4:25; Ezequiel 22:3)
Cuando Dios soberanamente llama a alguien, este llamado se constituye en la
base de sus responsabilidades ministeriales y de su autoridad. Sanders enfatiza
que el afirmar “Yo no estoy aquí por voluntad humana, ni por elección de un gru-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 253


po, sino por la soberana voluntad de Dios”, es algo que otorga gran confianza
(Sanders 1980)

IV. B. El modelo de liderazgo, como el de Cristo, surge de una vida


santa
Nosotros enseñamos lo que sabemos, pero reproducimos lo que somos. El carác-
ter cristiano es fundamental para el liderazgo (2 Crónicas 16:9) Los seguidores
de Cristo buscan personas de integridad en sus líderes y Dios, ciertamente espera
que así sean (1 Pedro 5:2-3)
Los líderes que siguen el modelo de Cristo, no descansan primeramente en su
posición o en la fuerza de su personalidad, sino que descansan en el Señor. Es
Dios el que llama a la gente al liderazgo, aún cuando el llamado pueda ser hecho a
través de otra persona o grupo de personas. En este sentido, el liderazgo es un
encargo dado por Dios. Los líderes son primordialmente responsables ante Dios
(1 Corintios 4:1-4) Deben buscar a Dios para pedirle sabiduría y poder para diri-
gir y deberán depender del Espíritu Santo. Tanto la responsabilidad como la
capacidad para el liderazgo son dadas por Dios.

IV. C. La meta del modelo para el liderazgo como el de Cristo, es pro-


pósito de Dios no del hombre
“En el contexto bíblico, un líder es una persona con una capacidad dada por Dios
y una responsabilidad dada por Dios, para influir en un grupo específico de per-
sonas, para que sigan los propósitos de Dios para ellos” (Clinton 1988, 245)
El tener un liderazgo como el de Cristo es una aspiración honorable (1 Timo-
teo 3:1). Sin embargo, Dios advierte acerca de la ambición por el engrandeci-
miento personal y contra el amor por el éxito (Jeremías 45:5, Mateo 20:25-26.
La meta del liderazgo cristiano es lograr que el propósito y la presencia de Cristo
avancen en el mundo, en la Iglesia y en la vida de las personas. En otras pala-
bras, los líderes con actitud de siervos no deberán tener ambiciones personales,
sino tener una mentalidad del Reino y su única ambición deberá ser la exaltación
de Cristo.
Esta clase de liderazgo no deberá pasar por alto la cruz de Cristo (Marcos
8:27-38). Los discípulos repetidamente aspiraban al liderazgo en el Reino, pero
caían en la trampa del paradigma humano de liderazgo (Marcos 9:30-31; 10:32-
34; Lucas 22:20-30). El liderazgo cristiano consistente involucra una batalla es-
piritual. Satanás tienta a hombres y mujeres, hurgando en su orgullo, espoleando
sus ambiciones personales y haciendo que quiten sus ojos de la cruz (Marcos
8:27-38)

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 254


IV. D. Los líderes como Cristo cultivan la interdependencia y no la
independencia.
Nuestra moderna sociedad occidental tiende a elevar exageradamente al indivi-
duo y espera encontrar héroes personales. En la Biblia, los líderes con actitud de
siervos raramente fueron llamados al aislamiento, y si lo fueron, ellos muy sa-
biamente se supieron rodear de otros que los apoyaban, complementaban y ayu-
daban (Éxodo 18: 17-27; Marcos 3:13-19; Hechos 13:1-5) Esto queda mejor ilus-
trado en lo que hizo Jesús al enviar a los discípulos de dos en dos (Lucas 10:1) y
por los muchos dones que encontramos en el Cuerpo de Cristo (Romanos 12:3-8)
El Cuerpo de Cristo es edificado en amor mediante el fortalecimiento que viene
de cada uno de sus miembros (Efesios 4:16)
El ministerio y gobierno de la iglesia son colegiados (Filipenses 1; Hechos 15;
Hechos 20:17) Esto significa que ningún líder en la iglesia es superior a los de-
más y que todos son responsables de rendir cuentas unos a otros y a la congrega-
ción como un todo. El Nuevo Testamento permite que existan obispos y pastores
de tiempo completo, que presidan en la congregación (1 Timoteo 5:17) tales como
Santiago (Hechos 15), Timoteo y Tito, sin que por ello se esté estableciendo una
clase especial por encima de los demás.

IV. E. Los líderes como Cristo están llenos y son dirigidos por el Espí-
ritu Santo.
“Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio,
llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.”
(Hechos 6:3) Dios equipa a los líderes con dones espirituales y poder espiritual
para el ministerio (Efesios 4, Romanos 12, 1 corintios 12) Esa capacitación no es
residual y nunca debe darse por sentada (Romanos 8:5-11) La vida y el poder pa-
ra el ministerio vienen conforme dependamos de Cristo y de Su Palabra (Juan 15)
“Como supremo administrador de la iglesia y estratega en jefe de la empresa mi-
sionera, es abundante y evidente en los registros históricos, que el Espíritu Santo
es celoso en sus prerrogativas y de que no delegará su poder y autoridad a manos
seculares o carnales” (Sanders 1980,98)

IV. F. Los líderes como Cristo son confirmados por la iglesia.


Los líderes como Cristo, no son personas tercas y de carácter fuerte, sino que ma-
nifiestan un espíritu humilde y sumiso (Mateo 5:5, Juan 5:30), tal y como el del
Salvador. Asimismo serán sus seguidores. Ellos reconocen a aquellos que les pre-
cedieron y que les ayudaron a levantarse en el liderazgo (Hebreos 13:7, 17).
Aún el mismo Señor Jesucristo no dio testimonio sobre Sí mismo, sino que
permitió que las obras del Espíritu Santo atestiguaran de su grandeza (Juan
12:49-50; Mateo 7:29; Marcos 1:22) Jesús recibió el testimonio del Padre (Juan
5:37; Mateo 3:16-17), del Espíritu Santo (Juan 1:34) y de las Escrituras (Isaías
9:6; 53:4-10) El se sometió a la unción del Espíritu Santo (Hechos 10:38) y al
bautismo de Juan (Juan 1:29-33), aún cuando era el Hijo de Dios. Aprendió la

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 255


obediencia a través de cosas que tuvo que sufrir (Hebreos 5:8), aunque era el so-
berano del universo.
Así como los reyes y profetas en el Antiguo Testamento (Éxodo 30:22-33; 1
Samuel 10:1; 26:9; 2 Samuel 23:1; Isaías 45:1), los siervos del nuevo pacto debe-
rán ser apartados por la Iglesia (Hechos 13:1-5; 1 Timoteo 4:14, Tito 1:5) Aunque
vivimos en una sociedad voluntaria, donde la iniciativa personal es admirada, los
líderes con actitud de siervos, no se proclaman a sí mismos, sino que son recono-
cidos y afirmados por la iglesia. Esta investidura no deberá ser hecha apresura-
damente, sino después de un período de prueba. (1 Timoteo 3:5-5; 5:33)

V. Capacitación del liderazgo en la tarea de plantar iglesias


En las etapas iniciales de plantar iglesias habrá varios programas y ministerios
que requieren la intervención de líderes aprendices. La gente se va a reunir en
hogares. Este puede ser un contexto perfecto para que el plantador de iglesias
ponga el ejemplo y practique el liderazgo por delegación y desarrolle líderes con
actitud de siervos. Las iglesias de hogar o células de hogar, requieren líderes que
tengan un corazón de pastor, aunque no necesariamente tengan grandes habili-
dades de liderazgo. Este es un excelente sitio para empezar a equipar líderes.
El siguiente modelo de capacitación fue desarrollado para proveer una fuente
de líderes para las células, para que estas pudieran multiplicarse, los líderes pu-
dieran ser entrenados a dirigir otras células y que llegaran a ser diáconos, ancia-
nos y, eventualmente, pastores y misioneros (Wilson 1998) Alabamos a Dios de
que la iglesia recién plantada, en la cual se desarrolló este modelo, ha equipado
hasta la fecha a muchos líderes y ha enviado a obreros más allá de lo que se
hubiera podido esperar de una pequeña iglesia urbana en Montreal, Québec, Ca-
nadá.

V. A. La descripción del líder del ministerio celular


Los líderes de células, son líderes con actitud de siervos de las comunidades cris-
tianas de base. Pueden llegar a tener a su cargo hasta 15 personas y supervisan la
capacitación de otros aprendices. ¿Cuáles son entonces las características que
distinguen a los líderes que estamos buscando para las células? Hay cuatro tér-
minos que debemos considerar:
1) Siervos (diáconos y diaconisas)
Los líderes de las células siguen un paradigma diferente de liderazgo que el que
sigue el mundo secular. Su meta es ser usados por Cristo para edificar a los cre-
yentes confiados a su cuidado. Esto incluye dirigir las reuniones y los alcances
evangelísticos de una manera no autoritaria. El líder de la célula también da el
ejemplo al ministrar de acuerdo a las necesidades de los otros, fuera del ambiente
de las reuniones mismas.
Los líderes de las células también tienen que tener cualidades de diáconos y
diaconisas. Deberán ser reconocidos por el liderazgo de la iglesia y comisionados

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 256


por la iglesia. Ellos son modelos de carácter cristiano y puede ser que en ciertas
áreas ellos tengan lucha, pero deberán estar comprometidos en su propio creci-
miento y a encarar esos asuntos. Deberán conducir bien sus hogares y tener ma-
trimonios saludables.
2) Los facilitadores de las reuniones de células
Hay tres estilos de liderazgo para grupos pequeños (Shaw 1971) El estilo autori-
tario que es altamente directivo, procede de una agenda establecida y controla la
participación de los miembros. En contraste, el estilo de rienda suelta no esta-
blece objetivos para las reuniones y permite la libre participación, lo cual va en
detrimento de la estructura. El estilo democrático tiene líderes como facilitado-
res que estimulan la participación y buscan un consenso. Estos también ayudan a
mantener el orden y estimulan el grupo hacia los objetivos comunes.
3) Los asistentes pastoraless
Los líderes de las células tienen responsabilidades pastorales dentro de la célula y
funcionan como ministros asistentes. Ayudan a los miembros de la célula a apli-
car las enseñanzas de la Palabra de Dios en sus propias vidas y a aliviar los obstá-
culos que puedan tener para su crecimiento espiritual. Funcionan algo así como
los paramédicos en el campo de la medicina. Ellos administran los primeros
auxilios espirituales y le pasan a los ministros, pastores o consejeros experimen-
tados, aquellos casos que van más allá de sus capacidades. Su pastorado y minis-
terio incluye la edificación en la célula, las llamadas telefónicas y las visitas.
4) Agentes de crecimiento
Los líderes de las células también deben procurar la multiplicación de la célula.
Esto incluye, dirigir a los miembros de la célula en los alcances evangelísticos
mediante al testimonio personal, la oración y los eventos especiales. Otra forma
en que funcionan como agentes de crecimiento es facilitando la edificación de los
nuevos creyentes y sirviendo como mentores para los candidatos a líderes de las
células. Siempre hay un tiempo de “acción” en la reunión de la célula dedicado a
la intercesión, la planificación para alcances en la calle y capacitación. No existe
realmente contradicción entre servir y liderar. Los líderes de las células que sir-
ven, se ganan el derecho de dirigir; y cuando dirigen, lo hacen para servir al pro-
pósito del grupo y no satisfacer sus propios deseos y agendas.
En resumen, el líder de la célula es un siervo que dirige una comu-
nidad cristiana de base facilitando sus reuniones, cuidando a sus
miembros y dirigiendo los alcances evangelísticos y el crecimiento.
Esta definición o perfil de resultados esperados, nos ayuda a identificar dieciocho
objetivos que utilizamos para desarrollar y evaluar el nivel de destrezas del inter-
no.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 257


V. B. Objetivos del equipamiento
El Dr. David Finnel (1995) en su manual de adiestramiento básico para líderes de
células explicó una serie de destrezas clave en el liderazgo y las responsabilidades
correspondientes. Considerando estos y la definición de líderes de célula, redac-
tamos un perfil de resultados esperados con dieciocho habilidades que el interno
necesita tener para ser un líder celular eficaz. Al final de la capacitación, el líder
de las células deberá ser capaz de:
1. Servir como un patrocinador espiritual (animar y guiar a otro cristiano)
2. Escuchar para poder comprender a los miembros de la célula
3. Observar los mensajes verbales y no verbales
4. Clarificar al grupo las definiciones y conceptos que no sean comprendidos
5. Tomar la iniciativa y dar el ejemplo
6. Animar a otros a alcanzar otras personas en sus redes de relaciones
7. Escuchar al Espíritu Santo y seguir su dirección
8. Orar regularmente por los miembros de la célula
9. Fomentar y mantener la armonía en el grupo
10. Ayudar a que la célula organice proyectos de alcance evangelísticos y trabajar
con ellos
11. Dirigir un tiempo de alabanza
12. Facilitar temas de discusión con respecto a la aplicación del texto bíblico
13. Animar y motivar a otros
14. Hacer sentir a los visitantes que son bienvenidos
15. Llevar un registro escrito de las reuniones de la célula y sus actividades
16. Trabajar con un candidato a líder de la célula y delegarle tareas
17. Ayudar a un nuevo creyente a crecer
18. Coordinar una actividad social para la célula
La mayoría de estos objetivos requieren el desarrollo de habilidades mediante
una capacitación. Una mirada más cuidadosa revela que requieren rasgos del ca-
rácter tales como fidelidad, iniciativa y perseverancia, así como disciplinas espiri-
tuales como escuchar la voz de Dios y la oración. ¿Cómo se logra el desarrollo de
tales cosas?

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 258


V. C. Las cuatro dimensiones de la formación espiritual

ACTITUDES

CONOCIMIENTO Y VALORES

DESTREZAS
RELACIONES

CUATRO DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN


ESPIRITUAL

El Señor Jesucristo modeló con su ejemplo un equipamiento en cuatro di-


mensiones. Él tenía una preocupación muy marcada por la verdad, tal como lo
ilustró en el Sermón del Monte. Luego modeló el ministerio y demostró las des-
trezas. Después de una experiencia exitosa de ministerio, exhortó a sus discípu-
los a regocijarse más por el hecho de saber que sus nombres estaban escritos en el
Libro de la Vida, que por los logros visibles. En otras palabras las actitudes y va-
lores eran más importantes que los logros mismos. Al mencionar el amor como
la virtud principal y el primer mandamiento, le asignó una alta prioridad a las
relaciones.
Estas cuatro dimensiones no son componentes aislados del aprendizaje. La
verdad es fundamental. Solo la verdad puede transformar las actitudes y los va-
lores, pero la verdad debe ir más allá de las simples proposiciones. Esta debe ser
vivida y tejida en la tela de nuestra conducta y relaciones. Las destrezas se des-
arrollan mejor en el contexto de los valores comunes y de las relaciones bíblicas
El modelar, por ejemplo, se relaciona primariamente con el ser y los valores,
pero puede también reforzar la verdad y mejorar las habilidades. El enseñar a
observar (Mateo 18:20) debe empezar con brindar información cognitiva, pero no
se logra el éxito sino hasta que ésta se transforma en una nueva manera de vivir o
estilo de vida. Nuestra estrategia de equipamiento debe integrar estas cuatro di-
mensiones en un modelo coherente.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 259


Las convicciones (dominio cognitivo) requieren Enseñanza

Las destrezas (dominio de la conduc- requieren Capacitación


ta)

Las actitudes y valores (dominio afec- requieren Mentoría


tivo)

Las relaciones (dominio relacional) requieren Construcción de un equipo

La mayor parte de los programas de liderazgo de occidente hoy día, empiezan


con enseñanza, generalmente esto incluye un componente de capacitación en el
área de hablar en público, pero ofrecen poco o nada, cuando se trata de actitudes
y valores. Los líderes, muy a menudo tienen problemas de relaciones y de carác-
ter, que se encuentran enraizados en conflictos sin resolver, actitudes pecamino-
sas o valores no bíblicos. Estas áreas problemáticas deben de ser identificadas y
resueltas, tan pronto como sea posible, en el proceso de equipamiento para evitar
fracasos futuros. El modelo de salón de clase hace muy poco por identificar y re-
solver estos asuntos subyacentes.
En 1995 regresé a Montreal, Canadá, con el mandato de desarrollar un pro-
grama de capacitación, junto con mis compañeros de equipo, al mismo tiempo
que tenía la responsabilidad de plantar iglesias y dirigir. Dios nos guió al modelo
que voy a presentar a continuación. Desde entonces, este modelo ha evolucionado
y mejorado, parte del adiestramiento está hecho en cooperación con otras
iglesias celulares. Sin embargo, los componentes principales permanecen
intactos.

IV. D. El Modelo 24-6-6


El Modelo 24-6-6 empieza con un fin de semana de 24 horas para los candidatos
a líderes de las células, seguido por 6 semanas de seminarios de capacitación y
talleres. Después de terminar este adiestramiento intensivo, el líder de la célula
sirve como mentor por seis meses y capacita a los candidatos a líderes a tomar
más y más responsabilidades en la célula. Al final de estos seis meses de capaci-
tación sobre la marcha, hay una evaluación final y una “graduación”.
Este plan de equipamiento de los candidatos a líderes de células requiere una
formación espiritual previa y el haber sido discipulado en la iglesia local. Los lí-
deres de la célula en potencia deben dar ejemplo sobre las cualidades de un discí-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 260


pulo y participar como miembros fieles de una célula. El trayecto hacia el lide-
razgo de una célula, también requiere un espíritu de servicio, la habilidad de edi-
ficar a otros y el descubrimiento de los dones espirituales.
A continuación exponemos el ciclo de capacitación con el cual trabajamos
por tres años y que Dios continúa utilizando hasta el día de hoy:

Graduación
Reunión mensual y Desarrollo de las cualida-
aprendiz en la CCB des de un pastor; formar
4 un aprendiz
6 meses de
formación
en la célula

3 5

6 semanas de 1 Retiro inicial


formación intensiva
2
Etapa de servicio

Formación espiritual como discípulo y


miembro de una comunidad cristiana de base

Diagrama: Formación del responsable de una comunidad cristiana de base (CCB)


El Modelo 24-6-6

IV. D. 1. El fundamento
El año de preparación se ilustra por medio de las dos bases rectangulares y es el
plan de discipulado y de formación espiritual que utiliza el estudio perso-
nal, los fines de semana de capacitación y los patrocinadores. Se cubren temas
tales como doctrina, conocimiento bíblico, edificación en la célula y testificar de
Cristo a otros. La meta es establecer discípulos que estén bien integrados en la
vida comunitaria y que sean capaces de edificar también a otros.
IV. D. 2. Explicación de las etapas de capacitación
1) El fin de semana para los candidatos a líderes de la célula (FSIC) sirve como
punto de inicio para la capacitación. El fin de semana de 24 horas es con el
propósito de proveer visión y edificar al equipo. El enfoque se hace en compren-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 261


der el ministerio de los líderes de célula, los principios de liderazgo y la edifica-
ción de vínculos con los líderes potenciales.
2) El FSIC (fin de semana del candidato a líder de célula) es seguido por seis
semanas de enseñanza y capacitación que profundiza el conocimiento bási-
co y el desarrollo de destrezas. Los candidatos a líderes de células se reúnen para
almorzar juntos y para pasar un par de horas de equipamiento después de la ala-
banza cada domingo. Inicialmente, los candidatos a líderes aprenden como diri-
gir una reunión de la célula y cómo manejar los casos difíciles. Durante este
tiempo, practican lo que están aprendiendo en su grupo celular bajo la supervi-
sión de su líder de célula.
3) La capacitación intensiva es seguida por seis meses de mentoría en la célula
mediante el líder de célula. Durante este tiempo, los candidatos a líderes se gana
la confianza de los miembros de la célula y crece en sus habilidades de liderazgo,
así como en su madurez personal. Las habilidades de pastoreo se desarrollan
mediante las visitas y el ministerio telefónico. Este es un período de confirma-
ción y prueba antes de la graduación.
4) Finalmente, después de seis meses, se hace una evaluación dirigida por el su-
pervisor de zona, la cual incluye una valoración hecha por el propio interno y una
evaluación hecha por el líder de célula. Para aquellos que obtienen un resultado
satisfactorio, el adiestramiento formal concluye con la graduación. Esto incluye
un reconocimiento público y la correspondiente oración de dedicación durante
una celebración especial en el servicio de domingo por la mañana, seguida de un
almuerzo de felicitación y aprecio.
5) Los candidatos a líderes de las células que se gradúan, pueden ser recomen-
dados ante el concilio de la iglesia para dirigir un grupo de célula. En este punto,
ellos continúan siendo apoyados y supervisados mediante dos medios: el super-
visor de zona sirve como su mentor, visitándolo en la célula y reuniéndose con
ellos por lo menos una vez cada dos meses. Les guía a través de las reuniones
comunitarias de liderazgo que se llevan a cabo para la edificación mutua, el estí-
mulo y la oración. En este ocasión las necesidades individuales pueden ser co-
mentadas.
IV. D. 3. Las dos vías circulares
Las dos vías circulares del diagrama representan la tarea del mentor y la forma-
ción de un equipo. El coordinador de la célula es responsable de estas dos di-
mensiones. Durante las 6 semanas de capacitación y los 6 meses de mentoría en
el grupo celular, los candidatos a líderes empiezan a asistir a las reuniones men-
suales de liderazgo y se reúnen individualmente con su coordinador de célula ca-
da dos meses. Estas dos vías circulares empiezan después de las 24 horas de
FSIC (el fin de semana de los candidatos a líderes de la célula) y continúan a tra-
vés del proceso de equipamiento.
El coordinador de célula también ayuda a los nuevos líderes a seleccionar uno
o más internos para su propio grupo celular para el próximo FSIC. Así es como
ocurre la multiplicación del liderazgo. Usted va a darse cuenta que, al principio el
proceso de capacitación es más intenso y directivo, va progresando y se transfor-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 262


ma en una relación de facilitación y de verificación, conforme al progreso de la
motivación y de las habilidades del interno.

IV. E. El currículo usado para la capacitación


Un currículo de equipamiento es mucho más que entregar libros y manuales.
Consiste en todos los recursos y experiencias diseñadas para desarrollar conoci-
miento, carácter y habilidades objetivas. En nuestro caso, la mayor parte de los
materiales fueron provistos mediante Touch Ministries. Los candidatos a líderes
de las células tienen una relación primaria con el líder de la célula y una relación
secundaria con su supervisor de zona. Las experiencias no consistieron solamen-
te en la participación en el retiro inicial y la reunión mensual de liderazgo, sino
también en la reunión semanal de la célula. Las mejores experiencias didácticas
son aquéllas que no están controladas o reglamentadas. Los candidatos a líderes
de las células aprenden conforme comentan en forma espontánea sus experien-
cias y sus errores.
La mayor parte del material está ahora disponible en español y puede ser or-
denado mediante Touch Ministries en la página web: www.touchusa.com. El
manual de capacitación del Dr. David Finnell titulado Iglesias-célula, para los
líderes de las células, puede ser ordenado mediante Editorial Mundo Hispano.

V. La capacitación de los ancianos


El establecer ancianos es sumamente importante en el ciclo de plantar iglesias.
El apóstol Pablo afirmó las iglesias recién plantadas mediante líderes provisiona-
les y nombró ancianos en un viaje subsiguiente (Hechos 14) Más adelante le dio
instrucciones a Timoteo y a Tito acerca de la selección y asignación de diáconos,
diaconisas y ancianos (1 Timoteo 3, Tito 1) A menos que haya un plan para
equipar ancianos, la iglesia recién plantada continuará dependiendo del equipo
plantador de iglesias para su liderazgo.
El siguiente caso de estudio provee un terreno de capacitación alternativa pa-
ra los grupos de células. El Sr. Jorge Patterson, un misionero Bautista Conserva-
dor, desarrolló una especie de educación teológica por extensión que capacita a
los obreros que son estudiantes en la evangelización y en plantar iglesias. Este
plan, el cual él llama “educación orientada por la obediencia” contribuyó al
establecimiento de 80 nuevas iglesias en el norte de Honduras en el transcurso de
quince años comprendidos entre 1965 y 1981.
Ellos trabajaron primeramente con familias maduras que tenían sus raíces en
una aldea y que podían empezar a alimentar espiritualmente, en un tiempo rela-
tivamente corto, una pequeña iglesia rural en este lugar. Ellos identificaron los
claros mandamientos de la Escritura y basaron su capacitación en la obediencia a
los mandatos basados en 2 Timoteo 2:2. Un plan de capacitación “sobre la mar-
cha” fue establecido, así como las relaciones de amor cristiano y confianza entre
los adiestradores y los adiestrados. Patterson enseñó a un pequeño grupo de es-
tudiantes, quienes a su vez transmitieron las enseñanzas a los estudiantes-

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 263


obreros en las iglesias plantadas. Este método dio excelentes resultados en Hon-
duras desde un principio.
Patterson escribe: “Tenemos más de cien estudiantes-obreros activos.
Cuando empezamos una iglesia nueva, se organiza inmediatamente una junta
provisional de ancianos. Tan pronto como es posible, el obrero externo recluta al
líder natural (aquel que es el más respetado y amado por su gente) como su pro-
pio Timoteo y estudiante-obrero. Este hombre enseña al resto de los ancianos
provisionales en la nueva iglesia. No hay que preocuparse acerca de ‘la Capacita-
ción del liderazgo”” como tal. Simplemente se organizan estas relaciones huma-
nas de tal manera que varios puedan enseñar o servirse unos a los otros y así es
como las iglesias ‘hijas’ nacen. Tal tipo de proyecto llama automáticamente a sus
propios líderes. Pero si usted invierte el proceso, manufacturando ‘líderes’, pri-
mero con la esperanza de que estos realizarán el proyecto después, va a encontrar
que sólo podrá realizar el proyecto gastando enormes sumas de dinero. ¡Confíe
en el Espíritu Santo para que Él levante y motive a los líderes! Tenga cuidado de
los objetivos de la educación tradicional, que se enfoca sólo en educar a un indi-
viduo. Los objetivos de la educación bíblica buscan edificar la iglesia.”
Este plan funcionó bien en una cultura basada en la autoridad rural. Hondu-
ras era muy receptiva al evangelio en ese tiempo (y aún lo es) y la educación es
altamente valorada. En una situación distinta, esa misma multiplicación espon-
tánea de iglesias, generalmente no se lleva a cabo. Sin embargo, los principios
que sustentan el equipamiento deberán ser considerados. Recuerde que el plan-
tador de iglesias es un equipador y que los miembros locales (nacionales) son los
que realizan la plantación de iglesias desde un principio. Un misionero que estu-
dió bajo la dirección de Jorge Patterson me comentó que con este acercamiento,
“el pasar la estafeta” no es realmente el punto más importante, o no es la mayor
preocupación, porque la iglesia está dirigida por laicos nacionales desde un prin-
cipio.
El énfasis en la obediencia debe sumarse a una clara enseñanza de la gracia
de Dios y la justificación por fe. Patterson enfatiza las relaciones de amor cristia-
no y servicio entre los miembros de la iglesia. La capacitación se combina con un
programa de plantar iglesia madre- iglesia hija.
Los maestros voluntarios por extensión de la iglesia madre, mantienen los
vínculos entre las iglesias. Por lo tanto, a los hombres se les enseña a no contro-
lar a sus adiestrados, sino a conocerlos, amarlos, capacitándose unos a otros.
A continuación incluimos los cinco pasos de la “capacitación orientada hacia
la obediencia.”
1. Evangelice primero a los jefes de casa y a los varones: vaya con ellos pa-
ra ganar a sus amigos y parientes. No realice servicios públicos sino has-
ta que los hombres locales estén capacitados para dirigirlos.
2. Bautice sin demora a todos los creyentes que se han arrepentido.
3. Organice inmediatamente una junta provisional de ancianos (Hechos
14:23). Explíqueles que ellos deben alcanzar y ganar a su propia gente y
aprender a pastorearlos ellos mismos. Autoríceles a servir la Cena del
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 264
Señor y a dirigir su rebaño, haciendo las otras cosas que Cristo ha man-
dado. En este nivel todavía no están predicando.
4. Reclute e incluya a estos ancianos provisionales en clases de capacitación
por extensión. Reúnase con ellos cada dos o tres semanas, o tan pronto
como sea posible, hasta que sean movilizados.
5. Provea una lista de verificación de las actividades congregacionales or-
denadas por Cristo y sus apóstoles para las iglesias. Use esta lista como
una guía para enseñar y movilizar a uno de los ancianos que enseñe y
movilice al resto. (Patterson 1981:604)

VI. Otras lecturas sugeridas


Finnell David, Iglesias-célula, 2000. El Paso, Tejas: Editorial Mundo Hispano.
Monroy, Juan Antonio, La formación del líder cristiano. 1992 Terraza, España:
Editorial CLIE
Saunders, Oswald. 1995. Capitulos 4 y 5. Liderazgo espiritual, Barcelona: Edito-
rial CLIE.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 265


CAPÍTULO ONCE

Edificando con una visión de


multiplicación
I. Los plantadores de iglesias como constructores
Los verdaderos plantadores de iglesias no pueden estar en un sitio por mucho
tiempo. Ellos son agentes de cambio, llamados a moverse hacia adelante y a diri-
gir a la iglesia en el poder del Espíritu Santo. Ellos no pueden darse el lujo de
adoptar un estilo de mantenimiento de iglesias o sentarse cómodamente a admi-
rar sus logros pasados.
Los plantadores de iglesias son constructores, pero no del tipo de constructo-
res que tienen ya planos prefabricados, ni esquemas que les han sido entregados
por un arquitecto. La mayor parte de los plantadores son aquellas personas que
nunca han construido una casa en su vida y que ahora necesitan diseñar una casa
donde no existe ninguna otra y en un terreno diferente y poco familiar para él.
¡Tienen que construir sin contar con un plano de ingeniería!
Algunas guías para plantar iglesias recomiendan que se desarrolle desde un
principio un organigrama o una ruta crítica de construcción para su ministerio.
Sin embargo, ¿es realmente realista esperar que los plantadores de iglesias ten-
gan desde el principio una imagen de cómo van a coincidir todos los ministerios,
aún en una situación transcultural, donde todavía tienen mucho que aprender?
Sería maravilloso recibir un plano del ministerio por parte del Señor, como el que
recibió Moisés para la construcción del Tabernáculo. Sin embargo, de acuerdo
con mi experiencia, esto ocurre muy raras veces. Deseo animar a los plantadores
de iglesias a identificar los componentes básicos que intervienen en su visión, pa-
ra que ellos puedan reunir un equipo y dirigirlo con eficacia, sin tener todo el
plan del ministerio desde un principio.
En el capítulo siete se examinaron siete decisiones básicas que deben tomarse
desde un principio: 1) la visión regional, 2) el grupo meta, 3) la función del plan-
tador de iglesias, 4) el equipo plantador de iglesias, 5) el modelo plantador de
iglesias, 6) las etapas del desarrollo y 7) el plan de delegación y salida. En los
Módulos Ocho al Diez añadimos otros elementos que pueden ser diseñados por el
equipo de liderazgo: un plan contextual para la evangelización, el discipulado, la
asimilación, la capacitación del liderazgo y las finanzas de la iglesia.
Hay muchas otras decisiones que tendrán que tomarse a lo largo del camino.
¿Qué tipo de lugar de reunión se debe buscar? ¿Cómo podremos satisfacer las
necesidades educativas de los niños? ¿Cómo proveeremos una experiencia de
alabanza contextual, dinámica y apropiada, con los talentos y recursos limitados
que tenemos? No debe esperar que usted tenga un plan de ministerio que incluya

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 266


todas estas cosas. Hay una multitud de decisiones que deben tomarse y que po-
drían ser aplastantes, por eso ¡le damos una palabra de ánimo! Si usted está si-
guiendo el proceso correcto, no necesita estar atemorizado por los resultados. El
proceso no va a ser igual para todas las iglesias que van a ser plantadas, porque
Dios dirige de manera diferente, dependiendo de nuestra cultura y personalidad.

II. Los componentes básicos del proyecto de construcción


Estas son las cuestiones básicas de las cuales debe estar seguro 1) que usted ha
consultado con el Señor y con su Palabra muy cuidadosamente al respecto, 2) que
su plan ministerial está de acuerdo con la visión que Dios le ha dado a usted y a
su equipo, 3) que usted ha considerado los factores demográficos, culturales, fi-
nancieros y los recursos humanos y 4) de que usted tiene la confirmación de con-
sejeros maduros y sabios (especialmente los que viven en esa situación cultural, si
la obra es transcultural)
Los plantadores de iglesias son líderes a quienes se les ha confiado un llama-
do y una visión. No deberán sentirse temerosos de compartir con humildad y cla-
ridad qué es lo que creen que Dios les está diciendo, con relación al próximo paso
del desarrollo del ministerio. La clave aquí es aprender a buscar al Señor y a re-
cibir su dirección. Los plantadores de iglesias deben acatar las advertencias diri-
gidas a todos los líderes de las organizaciones cristianas:
Los líderes que tienen dificultad en tomar decisiones es porque no tienen una
imagen clara hacia adonde están dirigiendo su organización. Es sorprendente ver
cuántos líderes se contentan con dirigir las operaciones de su organización día a
día, sin una idea hacia dónde Dios quiere llevar a su gente. Cada decisión debe
ser un paso hacia la meta final. Es inevitable entonces que, un líder que no sabe
hacia dónde se dirige, tropiece y vacile en tomar decisiones. Un líder que es inca-
paz de identificar el propósito de su organización, necesita detenerse y buscar la
dirección de Dios. ¡No vale la pena lograr grandes avances en la dirección equi-
vocada!
II. A. Construyendo con un espíritu receptivo
Los plantadores de iglesias eficaces son receptivos, especialmente cuando tienen
que desarrollar ministerios nuevos. Se dan cuenta que la visión necesita carne y
huesos, pero también manos y pies. Los líderes receptivos se dan cuenta y admi-
ten que no son dueños exclusivos de la visión. Es probable que Dios no les de a
ellos todas las respuestas directamente; ¡esa es la razón por la que Dios ha levan-
tado un equipo! Los líderes receptivos le dan la bienvenida a las discusiones
constructivas, a las sugerencias y a las respuestas de los demás. Si descubren que
nadie hace preguntas, ni se dan sugerencias, debe reconocer que ha creado una
atmósfera en que las sugerencias creativas no son realmente bienvenidas.
Debe existir también un equilibrio entre confirmaciones internas y externas,
confirmación subjetiva y objetiva de los planes ministeriales. Muy a menudo, los
plantadores de iglesias inicialmente invierten mucho tiempo estudiando el terre-
no y el grupo meta, pero hacen muy poco uso de la información que han reunido.
Muchas veces tienen tanta información que no saben ni que hacer con ella. Es
FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 267
entonces cuando, los documentos que escribimos en el Modulo Seis (La dimen-
sión cultural de plantar iglesias) resultan de mucha ayuda. Usted podrá sacar
beneficios al estudiar el perfil de la comunidad y la información de las tendencias
demográficas.
El perfil de un habitante típico como José Pérez, también le será de ayuda.
Después de un tiempo mi José era una persona real, era un vecino llamado Mi-
guel. Generalmente yo podía predecir como él iba a responder a algo que está-
bamos planificando. Otras veces tenía que preguntarle “Miguel, ¿enviaría usted a
sus hijas a un programa como éste?”
II. B. La importancia de la evaluación regular
Una vez que los ministerios básicos están en su sitio, la evaluación se torna en un
asunto muy importante. La evaluación no deberá ser vista como una técnica, si-
no como una destreza habitual en las vidas y parte de la actividad espiritual. La
Biblia habla de usar la Palabra de Dios como un espejo, para luego hacer cambios
basados en lo que las Escrituras nos muestran (Santiago 1:22-24) También habla
de calcular los costos, no sea que no podamos terminar la obra que empezamos
(Lucas 14:28-29) Se nos invita a que busquemos a Dios para obtener de Él sabi-
duría (Santiago 1:4-6)
Yo creo que la mejor evaluación es:
1) regular y constante - conducida consistentemente, con un espíritu que
busca mejorar siempre.
2) corporativa - conducida por un grupo diverso de personas calificadas y
competentes.
3) específica - conducida de tal manera que las mejoras específicas puedan
ser llevadas a cabo.
La manera en que la evaluación se realice depende de la cultura y de la etapa
en que se encuentre la iglesia recién plantada. En una oportunidad, dirigí un es-
tudio bien extenso sobre la segunda iglesia que nos tocó plantar, porque lo reque-
ría el curso que yo estaba tomando. Para ello, utilicé un cuestionario para el
cuerpo entero de creyentes y uno más detallado para los líderes. Fue de gran
ayuda, pero ninguno de los participantes de la iglesia estaban interesados en con-
siderar mis conclusiones. Ninguno de ellos me pidió una copia del maravilloso
informe que preparé por escrito. Por otro lado, el interés en la evaluación era
fuerte cuando tratamos acerca de los cambios en la manera de nuestra adoración
y ministerio durante las reuniones congregacionales. En las culturas abiertas e
informales en donde se actúa cara a cara, lo informal significa que los foros abier-
tos terminan, por lo general, siendo más productivos que los informes por escrito.
Una combinación de los estudios formales e informales, a manera de consul-
ta, es digna de ser tomado en cuenta. Muchas veces hicimos una evaluación de la
comunidad informalmente, al reunirnos para considerar una necesidad o un pro-
yecto. Uno de los líderes compartió con nosotros ciertos aspectos importantes
que deberían ser tomados en cuenta. Después de un tiempo de oración, la gente

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 268


estuvo dispuesta a compartir y a hacer preguntas. Finalmente llegamos a un con-
senso sobre lo que debía de hacerse.
Algunas decisiones demandan un acercamiento más estructurado. En un
momento dado, hubo muchas quejas sobre nuestro sitio de reunión y se presen-
taron varias sugerencias acerca de lo que debíamos hacer. La congregación esco-
gió a un grupo de personas para que presentaran un análisis de nuestras necesi-
dades para los próximos cinco años y que hicieran una propuesta para atender
dichas necesidades. La congregación revisó estos hechos, agregó algunos crite-
rios por su cuenta y le pidió al grupo investigador que propusiera algunos lugares
para reunirnos, que llenara los requisitos necesarios y que estuviera dentro de 16
kilómetros a la redonda. Después de considerar las opciones y nuestras finanzas,
la iglesia decidió quedarse en el mismo sitio, pero el espíritu de descontento des-
apareció, debido a que todos sabían que se había realizado un estudio a fondo. A
la gente se le había consultado y tenían inclusive un plan para una solución a más
largo plazo.
Conforme la iglesia recién plantada avanza, el líder se convierte en un pro-
veedor de visión y facilitador, más que en alguien que toma todas las decisiones.
Los plantadores de iglesias deben resistir la tentación muy humana de conservar
el control. Una iglesia recién plantada en México, encontró que cuando había que
tomar decisiones sobre asuntos importantes, era mejor presentar los asuntos,
hacer preguntas en una reunión congregacional y posponer la toma de decisiones
hasta la próxima reunión de la congregación. Aunque esto requería de, por lo
menos, dos reuniones congregacionales, un mayor número de personas partici-
paba, había menos división en el grupo y una vez que las decisiones se tomaban,
se tenía un mayor sentido de pertenencia.

III. Construyendo una visión para multiplicarse


III. A. Construyendo con los ojos del reino
¿Lo conozco a usted? Fue la pregunta que me hizo un hombre junto a mí, cuando
íbamos a sentarnos en un avión. Yo me encontraba viajando hacia Lima, Perú y
me presenté a la pareja que estaba sentada a mi lado, quienes pensaban que me
conocían. Rodolfo González Cruz es el líder nacional del Movimiento Misionero
Mundial (MMM) en Perú. Me gustó ese nombre inmediatamente. Cada una de
esas palabras lo empuja a uno hacia adelante y hacia fuera; movimiento, misione-
ro, mundial. Pronto me identifique tanto con esta persona como con el movi-
miento que él representaba. Rodolfo era fascinante, humano, afable, humilde e
irradiaba el amor de Jesús y la pasión por su causa. Cuando el avión volaba sobre
Cuba, él me llamó a la ventanilla del avión y me mostró la isla de donde tuvo que
huir siendo un pastor joven. Me contó como en dos ocasiones había estado frente
a un pelotón de fusilamiento allá en su país y que en la segunda oportunidad, aún
cuando se encontraba con una venda en los ojos, había retado al capitán del pelo-
tón de fusilamiento diciéndole: “Bajen sus armas, no por mi, sino por ustedes. Si
me matan, yo voy directamente al cielo, pero ustedes se van directamente al in-
fierno.” El capitán se detuvo y lo dejó en libertad. Décadas más tarde en cierta

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 269


oportunidad, trató de regresar a su tierra, pero encontró que aún permanecía su
nombre en una lista como persona non grata. Se le llenaron los ojos de lágrimas,
mientras decía, “Anhelo volver a Cuba, para predicar a Cristo allí otra vez.”
Rodolfo compartió conmigo lo que Dios ha estado haciendo a través del
MMM. En catorce años, el número de obras ha crecido a 800 iglesias y misiones.
El movimiento empezó en los años ‘50 en Cuba. Pusieron sus oficinas centrales
en Puerto Rico, cuando Rodolfo y otros tuvieron que abandonar Cuba. Ellos
plantaron iglesias en Colombia y luego pasaron hacia Perú. Ahora tienen obras
en todo Centro y Suramérica, en los Estados Unidos y en otros continentes.
El movimiento tiene algunas enseñanzas con las que yo no estoy de acuerdo,
pero agradezco a Dios por la visión de movimiento. Son un movimiento Pente-
costal independiente, carismático, pero no extremista. Aunque no aprendí mu-
cho respecto a sus doctrinas, Rodolfo me aseguró que ellos son parte del Compa-
ñerismo Evangélico en Perú y que estaban totalmente opuestos al evangelio de la
prosperidad, que se predica en ciertos lugares. Afirma que en la Biblia, la cruz es
una invitación a la negación y al sufrimiento, no a la prosperidad.
Le pregunté ¿a qué atribuía el crecimiento tan grande que han tenido? Me
contestó, “Nosotros practicamos lo que la Escritura dice en el libro de los
Hechos.” Estaba refiriéndose a la oración. Todo el domingo en la mañana está
dedicado a la oración en preparación al trabajo que Dios hace mediante la Pala-
bra. Tienen tres servicios de alabanza y de predicación en la tarde y luego en la
noche, los grupos celulares salen por las calles.
Su infraestructura es sencilla, pero eficaz. Las iglesias existen para plantar
otras iglesias. Ellos empiezan grupos celulares por todas partes en un área de-
terminada. Cuando un grupo celular crece, le llaman anexo - es diferente a una
iglesia hija-, debido a que está bajo la autoridad de la iglesia central como una
rama o sucursal hasta que se hace autónoma. El factor más importante es el líder
de célula.
Los líderes de las células son evangelistas, en primer lugar, y maestros en
segundo lugar. Deben tener un testimonio irreprochable, ser llenos del Espíritu y
tener un historial de estar conduciendo a otros a Cristo. Ellos dirigen al grupo
celular a salir por el vecindario y a entregar tratados, orar por la gente en necesi-
dad e invitarlos a los eventos especiales. Los líderes de la célula son parte de una
red de mentores, que incluyen la capacitación sobre la marcha.
Los líderes de la célula y los de los anexos, no reciben salario. En realidad, de
acuerdo a Cruz, el movimiento no recibe subsidios financieros de afuera. Los lí-
deres que tienen éxito en los anexos que crecen, reciben ayuda financiera para: 1)
rentar un edificio y, eventualmente, adquirir un terreno, 2) para recibir capacita-
ción en una escuela bíblica local.
El movimiento es activo en obra social y educativa, trabajan entre las tribus
indígenas y apartan dinero sacrificialmente para financiar esos esfuerzos y, ade-
más, han levantado dinero para pagar un anuncio en un tiempo preferencial en la
televisión peruana.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 270


Después de llegar, visité y hablé en varias iglesias Evangélicas Libres perua-
nas dirigidas por un maravilloso grupo de pastores. Las iglesias eran afables,
entusiastas y evangelísticas, comparadas con las nuestras en los Estados Unidos.
La mayor diferencia era la visión. Parecían tener un énfasis en la iglesia local,
más bien que una visión de movimiento, salvo una excepción - la Iglesia El
Redentor. Esta iglesia estaba comprometida con un proyecto de construcción
bastante ambicioso. Sin embargo pude traer a un buen grupo al taller que
ofrecimos sobre “Como Plantar Iglesias”, porque ya estaban pensando en el día
en que iban a planificar tener una iglesia hija. Fernando, el pastor de esta iglesia,
estaba preocupado. Él me dijo, “¿por qué no vinieron todos los pastores a
aprender cómo plantar iglesias?”. Este era otro hombre que veía las cosas con los
ojos del Reino.

III. B. Antídotos contra la visión de un movimiento


Tristemente, aún los plantadores de iglesias, algunas veces y en forma inadverti-
da, contribuyen a la falta de visión para la multiplicación. Yo he visto a un misio-
nero apagar el entusiasmo que manifestaba un brillante joven experto en mate-
máticas, que recién se había convertido a Cristo y quien usaba una fórmula ma-
temática para calcular qué tanto tiempo llevaría un proceso de multiplicación de
discípulos para alcanzar a todo su país para Cristo. La estrategia era ingenua, pe-
ro su entusiasmo por Cristo era maravilloso. Este brillante joven intelectual fi-
nalmente dejó la iglesia que habíamos plantado y se fue para ser un profesor de
un seminario de otra denominación, debido a que quería atender el celo que sen-
tía por capacitar a otros.
Nuestro equipo misionero tenía una gran visión por la ciudad de tres millo-
nes de habitantes a la cual Dios nos había llamado, pero no queríamos compartir-
la con los nuevos creyentes. Decidimos empezar con una visión de la iglesia local,
para luego compartir una visión más grande con ellos. Esto resultó ser un error.
La visión pospuesta era una visión perdida. Empezamos a darnos cuenta que la
visión se había convertido en una visión centrípeta (hacia adentro) y en vez de,
desear que los misioneros y líderes fueran relevados para atender nuevos hori-
zontes, se llegó a crear un espíritu de dependencia y nosotros fuimos los mayores
culpables.
¿Por qué hay tan poca visión para la multiplicación y para plantar iglesias? A
continuación anotamos las causas que un grupo de pastores, misioneros y plan-
tadores de iglesias del Brasil encontraron como responsables:
1. Falta de una visión misionera
2. Excesiva preocupación por la iglesia establecida
3. Una teología o misionología equivocada, así como una reflexión y en-
señanza errónea
4. Falta de disposición, no hay deseo de pagar el precio
5. Falta de convicción o de llamado
6. Incapacidad de trabajar en equipo o en interdependencia

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 271


7. Oposición del diablo
8. Falta de recursos humanos y financieros
9. Falta de motivación y liderazgo
10. Falto de una estrategia adecuada para plantar iglesias
11. Falta de capacitación para plantar iglesias
12. El corazón de la iglesia no late al ritmo del corazón de Dios
13. Pecado no-confesado y frialdad espiritual.
Aún los plantadores de iglesias pueden carecer de la visión de multiplicación
y ser susceptibles de sufrir el desgaste de la visión. Sus miradas pueden estar
puestas en el día en que la iglesia pueda pararse por sí sola, en vez del día en que
pueda plantar una iglesia hija. Yo mismo tengo manuales de capacitación para
plantar iglesias que concentran el 90% del material en las actividades y etapas
iniciales, enfatizando la gran apertura, 10% en crecimiento de la iglesia, y ¡dejan
la multiplicación completamente fuera del cuadro!

III. C. Dirigiendo para la multiplicación


La meta de empezar otra iglesia debe estar saturada desde un principio con la vi-
sión e impresa en el tejido de la iglesia. La Iglesia Evangélica Libre de Oriente es
un caso para ilustración. Carol Detweiler, una misionera soltera, se fue a vivir a
Barcelona, Venezuela, a empezar actividades evangelísticas después de haber par-
ticipado en la plantación de seis iglesias. Era un trabajo pionero, en el sentido de
que era la primera Iglesia Evangélica Libre en la provincia. Poco después, la Igle-
sia Evangélica Libre de Tucupido, cerca de dos horas hacia el sur, envió a la fami-
lia Moreno Martínez a ayudar. Domingo Moreno, un hombre de negocios inde-
pendiente, quien trabaja en el campo de la construcción sirvió como co-líder en el
equipo plantador de la iglesia, junto con Carol. La iglesia está creciendo en ta-
maño, en madurez, en liderazgo y en visión. Ahora están reuniendo dinero para
adquirir un terreno, pero ponen su énfasis en el discipulado. Aunque esta es una
iglesia joven, con cerca de 50 adultos, su visión para la multiplicación está resu-
mida en los documentos oficiales de la iglesia, para que cada miembro la pueda
entender. Es una gran visión, una que agrada al Señor de la mies:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 272


VISION
Obedecer al Señor y hacer discípulos, formándolos en el área misionera, con fines
de alcanzar la región Nororiental de Venezuela y otros países para la gloria del
Señor.
OBJETIVO
Formar una iglesia que haga discípulos y crezca integralmente como cuerpo de
Cristo.
PERFIL DE LA IGLESIA
1. Predicar a Cristo y su mensaje de fe, esperanza, salvación y compromiso como
la solución a la problemática venezolana y mundial, para un cambio en el co-
razón y en la actitud de cada persona, porque Jesucristo es el único capaz de
proveer ese cambio en el hombre.

2. Formar discípulos funcionales que crezcan, que ejerzan sus dones y practi-
quen el estilo de vida que Dios demanda de sus hijos.

3. Cada miembro, consciente del reto que tiene, debe tener una misión dentro de
la iglesia y una visión misionera. Queremos ser una iglesia comprometida en
fundar muchas iglesias en esta región Nororiental y foráneas.

4. Estimular y practicar la oración personal y comunitaria.

5. Apuntar a la excelencia, rigiéndonos por principios bíblicos, con metas claras


y fáciles de evaluar a corto plazo.

6. La predicación del mensaje será hecha en forma honesta, con base en lo que
Dios quiere decir en las Sagradas Escrituras, con la finalidad de que las reu-
niones de celebración de la iglesia, experimenten una experiencia genuina de
adoración, y que la gente sea amada y aceptada, y se le ayude a compartir su
fe.

7. Practicar la “vida social cristiana”, fomentando fiestas cristianas, deportes,


reuniones hogareñas, clubes para parejas, grupos juveniles e infantiles, pa-
seos, con el fin de alcanzar nuevos creyentes e incrementar el compañerismo
entre los cristianos.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 273


8. Tener una proyección a través de los medios de comunicación social y a través
de las necesidades y emergencias de la comunidad.

9. La iglesia desarrollará células en los distintos sectores y grupos comunitarios.

10. La iglesia tendrá la forma de gobierno congregacional.

Una visión por la multiplicación puede ser captada más tarde en la vida de
una iglesia o de una asociación de iglesias. La Iglesia Evangélica Libre del Brasil
empezó como resultado de un trabajo misionero de la Alianza Misionera de Ale-
mania en 1959. Después de haber empezado con inmigrantes alemanes pronto se
lanzaron a trabajar entre los brasileños. Tenían una fuerte visión para plantar
iglesias y empezaron iglesias a lo ancho de todo el país. En 1984, la Iglesia Libre
Nacional del Brasil, o CIELB, fue fundada con siete iglesias y ocho grupos misio-
neros.
En el 2001, mi esposa y yo fuimos invitados por el CIELB para enseñar cómo
plantar iglesias a veinticinco pastores y plantadores de iglesias y a cinco de sus
esposas. El horario iba de 9 a.m. a 10 p.m. ¡Fue un verdadero maratón! Presen-
tamos los principios del Nuevo Testamento, los Movimientos Plantadores de
Iglesias, estrategias prácticas y asuntos que las mujeres encaran al plantar igle-
sias. Estos hombres y mujeres fueron particularmente receptivos y abundaron en
preguntas y comentarios. El vicepresidente de la Asociación nos interrumpió y
dijo: “Recién escribí en mis notas que, hoy es el primer día de un movimiento
nuevo para plantar iglesias en el Brasil.” Un líder sugirió que debían dividirse
durante los descansos de esa reunión en grupos regionales para hacer planes de
cómo plantar iglesias.
En el último día, durante una de las discusiones, se experimentó una verda-
dera dirección del Espíritu Santo con respecto a lo que se debía hacer para avan-
zar. Se dieron cuenta que el movimiento plantador de iglesias era ahora su res-
ponsabilidad y no de los misioneros. Varias personas sugirieron que se pusiera
por escrito un convenio plantador de iglesias. Los líderes de la iglesia regional
fueron con el líder de la misión a redactarlo, mientras nosotros terminábamos las
clases. Luego volvieron y leyeron el convenio. Todos lo firmaron y se decidió que
debería ser enviado a todas las iglesias. Parte de lo que se escribió en aquel histó-
rico día, fue lo siguiente:

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 274


Nosotros, pastores, misioneros, líderes y esposas participantes del curso avan-
zado en teología, ofrecido por SETIEL, ministrado por el Dr. Eugenio Wilson,
Fundamentos de Plantación de Iglesias,... aceptamos el siguiente compromiso:
Como participante: 1) Orar por un movimiento de plantación de iglesias en
la denominación, en mi región y en mi iglesia local. 2) Involucrarme en un pro-
yecto de plantación de iglesias, permitiendo que Dios use mis dones en la facili-
tación o la plantación de iglesias.
Como líder regional: Levantar mi región, juntamente con los pastores de las
iglesias locales, a desarrollar un plan estratégico de plantación de iglesias en la
región.
Como pastor local: Invertir todos los esfuerzos para que la iglesia sea una
que se reproduce.
Como plantador: Procurar tener un carácter auténtico, una vida de oración,
un ardor evangelístico, mas flexibilidad en los métodos y posiciones doctrinales
claras.
Contando con la gracia de Dios, pidiendo la colaboración amorosa en oración
de todos los pastores, misioneros, misioneras y miembros de la Convención Na-
cional de la Iglesia Evangélica Libre para la plantación de iglesias, firmo el pre-
sente documento, comprometiéndome a buscar la dirección constante del Espí-
ritu Santo para ese fin.

¿Cómo fue que un curso de enseñanza se convirtió en un poderoso movimiento


de avanzada para plantar iglesias? Solo Dios lo sabe, pero he aquí algunos ele-
mentos que me explicaron. Los misioneros alemanes le dieron a los jóvenes líde-
res brasileños un ejemplo piadoso, espiritual, de servicio sacrificial en lo referen-
te a plantar iglesias. Asimismo, entregaron el mando del movimiento enteramen-
te a los brasileños y continuaron con su trabajo misionero, de acuerdo a los de-
seos de la iglesia nacional.
En 1997, los líderes nacionales decidieron que había tres cosas que faltaban
para mover a la iglesia en el siglo 21: 1) un programa de adiestramiento del lide-
razgo de máxima calidad y descentralizado, 2) una metodología de iglesias celula-
res, 3) y su propio plan para plantar iglesias. Ellos siguieron adelante, cubriendo
los primeros dos conceptos y decidieron que ahora era el tiempo para avanzar en
un esfuerzo nacional plantador de iglesias, pero realmente no sabían cómo llevar-
lo a cabo.
Ellos tenían una visión para alcanzar a su gente y para darle crecimiento a la
iglesia de Cristo, pero siempre habían pensado que el plantar iglesias era una ta-
rea que le correspondía a los misioneros. Nos pidieron que diéramos un curso
sobre cómo plantar iglesias para comprender las enseñanzas de Dios sobre ese
asunto.

FUNDAMENTOS DE PLANTACIÓN DE IGLESIAS 275


Dios realmente lo ha comenzado. Una iglesia en Sao Paulo ha comenzado un
ministerio urbano que resultó en una nueva iglesia. El pastor general de la Igle-
sia Libre más grande del Brasil me dijo que tenía 82 obreros capacitados, comi-
sionados y listos para planificar iglesias, pero no había fondos para sostenerlos.
Ellos habían plantado ya cinco iglesias hijas durante quince años y estaban bus-
cando maneras creativas para plantar iglesias múltiples, donde no tuvieran que
pagar salarios. Un misionero expresó que, él había estado orando durante mu-
chos meses para que Dios comenzara nada menos que un movimiento plantador
de iglesias.
No es de sorprenderse entonces que, un curso resultara en una poderosa
fuerza de avanzada. Avanzamos sobre una situación que estaba preparada por
Dios porque hombres y mujeres que amaban a Jesús, más que cualquier otra co-
sa, y tenían una visión para alcanzar con nuevas iglesias las más remotas y endu-
recidas áreas de Brasil.
Mi oración es que Dios use este curso en su vida de maneras similares. Que
el Señor Jesucristo reciba toda la gloria.

IV. Lecturas adicionales sugeridas


Hoggard Pauline, Devocionales para los que asumen riesgos, en: Williams, Derek
1989 Preparados para servir, Barcelona: Editorial CLIE, pp. 121-131
Lukasse Johan, 1989. Capitulo 10 La tarea de la iglesia, en: Una Iglesia con Im-
pacto, Barcelona: Editorial CLIE
Sánchez, Daniel, 2001. Capitulo 27, Reproducción, en: Como sembrar iglesias
para el Siglo XXI, El Paso, Tejas: Editorial Mundo Hispano.

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