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ANÍBAL  FORD 
,

LA MARCA DE LA BESTIA 
Identificación, desigualdades e injoentretenimiento
en la sociedad contemporánea

Grupo Editorial Norma
lJoJ,'f)/tÍ Bmr:l'lol1a B u ~ n o   l Aire,s Camrn.< Gllal,mal" Lima Mhím P,mamÍ/. (!uilo
San ¡mi San Jumr San SnhJ(ul/JI' Santiago S,mlll Oomíngo
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p,'imera edición: Abril de 1999. 2001 
©1999. DerechOB  reservados  por 
Grupo Editorial Norma 
Diseño de tapa: ArianaJenik 
Ilustración de tapa: Mariana Rodríguez Nemitz 
Impreso por Cargraphics - Impre.sión digital 
Impreso en Colombia - Prinled in Colombia 
cc:22214 
ISBN:    
Prohibida la reproducción  total o parcial por 
cualquier medio sin  permiso escrito de la editorial 
ÍNDICE 

Prólogo
17 
Capítulo 1
LA NARRACIÓN DE LA AGENDA 
O  LAS  MEDIACIONES DE LOS PROBLEMAS GLOBALES 
En colaboración con  Carolina Vinelli 
93 
Capítulo 2
LA SINERGIA DE LOS DISCURSOS 
O  LA  CULTURA DEL INFOENTRETENIMIENTO 
115 
Capítulo 3 
MEMORIAS ABANDONADAS 
O  LAS  BRECHAS INFOCOMUNlCACIONALES 
En  colaboración con Silvana Contreras 
173 
Capítulo 4 
TODOS SOMOS VIGILADOS 
O  LA  SOCIEDAD DE LAS  IDENTIDADES FORMALIZADAS 
En colaboración con Laura Siri 
• 
I
227
Capítulo 5 
.:-
VARIA 
231
CRÓNICAS DEL CYBERODIO:  EL NAZISMO EN lA RED 
En colaboración  con Laura Siri 
245 
lA EXASPERACIÓN DEL CASO. 
Algunos problemas que plantea el creciente proceso 
de narrativización  de la información 
de interés público 
En colaboración con Fernanda Longo 
289 
lA HONDA DE DAVID. 
Antropología, comunicología, 
culturología en el Tercer Mundo. 
303
MIENTRAS HABLO HUYE  EL TIEMPO. 
Temporalidad: dispositivos cognitivos e  historia 
PRÓLOGO 
 
" ... e  hizo que a  todos, pequeños y grandes,  ricos 
y pobres, libres y siervos, se les imprimiese 
una marca en la mano derecha y en la frente 
y que nadie pudiese comprar o vender 
sino el que tuviera la marca,  el nombre de la bestia 
o  el  número de su  nombre." 
Apocalipsis,  13'. 
Hace poco tiempo bajaba en un ascensor del MIT.  De pronto, 
cuando éste se detuvo en un piso, ingresó un joven en bermudas, 
desarrapado, cargado de aparatos electrónicos en la cintura y con 
un complejo casco en la cabeza que le cubría hasta los ojos. Mien-
tras mi acompañante, Marina Umaschi, investigadora del Labora-
torio de Medios y ex integrante de mi cátedra en Ciencias Socia-
les,  me decía "está transmitiendo a Internet todo lo que ve" yo ape-
naS pude. observar -porque no se me ocurrió decirle nada-, dos pe-
queños cilindros a cada lado de su casco. Eran microcámaras de 
video. 
En  ese  momento,  me  preocupaban  otros  temas  y  tomé  el 
asunto como una anécdota o.un dato más sobre las múltiples ex-
ploraciones que en registro,  formalización  de las  actividades hu-
manas, interactividad y virtualidad se desarrollan en el Media Lab.
Pocos minutos antes, había visto una especie de habitación sin ven-
tanas  donde  dos  chicos  se  movían  interactuando  con  los  diblyos 
* "El  número de su nombre" se  refiere al  666.  La  traducción 
es la de Nacar Fuster y Colunga Cueto  (Sagrada Biblia, 1977). 

ANÍBAL  FORD 
animados que se proyectaban sobre las  paredes. Según los mo-
vimientos  de  los  chicos  grandes. osos  y  otros  animales  les  reir 
pondían, desde  un  bosque virtual,  con  movimientos y sonidos, 
risuelios  o  amenazantes.  Bradbury puro,  pero  transfonnado  en 
costumbrismo. 
Sin embargo, después empecé a  razonar y a hacenne preguntas 
sobre qué tipo de investigación y con qué fines estaba trabajando 
el joven del ascensor.  Obviamente,  no podía ser sólo un egocen-
trista que proyectaba su mirada, su subjetividad al mundo. Las ex-
plosiones yoicas  sólo  tienen· cabida si  para los  spon.SQTS cumplen 
otras funciones.  Me  imaginé entonces a  un  policía,  recorriendo 
algún suburbio oscuro con ese casco y transmitiendo a  la central 
todas  sus  observaciones  y  percepciones  para que se  procesaran 
en  tiempo  real  en algún  megarchivo.  No me equivocaba:  estaba 
ante una investigación que abastecía a las nuevas formas de control 
y vigilancia social. Y estaba también ante algo que no era sólo el
desarrollo  de esa  pulsión  exploradora y registradora  que según 
Edgar  Morin  compartimos  con  nuestros  hermanos  mamíferos 
(Morin,  1988)  sino ante uno de los  tantos  dispositivos,  en  desa-
rrollo o  ya  en funcionamiento, de la sociedad de la vigilancia. 
Los intentos en la Argentina de generar nuevos  tipos  de  tar-
jetas identificatorias en los últimos años, con una fuerte carga de 
información,  el  avance  en la aplicación  de  diversos  dispositivos 
de vigilancia y control,  la oferta de  bancos de datos,  los avances 
sobre la privacidad y la ignorancia sobre el habeas data se me cruza-
ron entonces con los trab.yos que había realizado sobre la fuerte y 
precursora tradición criminológica e identificatoria en la Argentina 
-que alimentó incluso los crímenes de la dictadura militar- y me 
llevaron a  trabajar con la ayuda de Laura Siri  esta  temática,  que 
es la  que desarrollamos en el  capítulo 4. 
En  la sociedad de fin  de siglo,  los  avances sobre  los  sistemas 
de control social son espectaculares y pueden funcionar dirigidos 
10
La marca de la bestia
por sistemas expertos que no requieren la intervención del hom-
bre, con  lo cual  envían al  museo  a  la vieja  utopía del  panóptico 
Bentham,  al  Big Brother y a  la  '1aula  de  hierro"  del  Estado buro-
crático de Max Weber.  "La  marca de la Bestia" del Apocalipsis se 
está automatizando. O  robotizando. 
Pero,  si  las  concentraciones  del  poder,  estatales  o  privadas, 
tienen cada vez más información acerca de la sociedad y los indi-
viduos,  estos  tienen  cada vez  más  información  sobre  el  mundo. 
Lo que sucede es que ambos son fenómenos densos y fuertes,  pe-
ro  asimétricos.  Mientras  la  información  acerca  de  la  sociedad 
avanza sobre grandes masas de población  mediante sofISticados y 
peligrosos sistemas de formalización -toda tipificación significa la 
amputación de variables-, la información sobre el  mundo que se 
brinda a  la ciudadanía es cada vez  más  caótica,  sucia y turbulenta. 
Esto  nos  llevó  a  explorar otros  fenómenos.  Pero  antes  quiero 
hacer una acotación. 
El  tema o  la problemática de la sociedad de la  vigilancia, del 
control, de la  hiperidentificación es expansivo y cruzado. Intersec-
ta o incrusta series que durante etapas anteriores de la modernidad 
mantuvieron cierto nivel de autonomía. Me refiero, por ejemplo, 
a  las  formas  en  que  un  recurso  de  la  comercialización  como  la 
taIjeta de crédito o  un dispositivo de los sistemas de salud, como 
las  historias clínicas, se transformaron en instrumentos de  n v   ~ i ó n
y formalización de la privacidad y de control social. Este es un dato 
que alimenta la  transformación epistemológica y transdisciplinaria 
que eJ.Cige  la comprensión de. los  fenómenos de nuestro  tiempo. 
En esto comparto, aunque disiento en otras temas, con  la crítica 
de Castells a las deficiencias de importantes sectores de la izquierda 
en  el  análisis  de la sociocultura  contemporánea  (Castells,1997). 
Hay nuevas series,  issues, como acontecimientos que van constnl-
yendo  nuevas  tendencias  (Pasquier,  1994), nuevos macrorrelatos 
que si bien pueden ser parte del desarrollo actual de las matrices 
11 
ANíBAL FORD
del capitalismo, como sucede con el efecto de la "convergencia" y
la fusiones multimediáticas que analizo en el capítulo sobre el "iil-
foentretenimiento", constituyen nuevas densidades, cambios cualita-
tivos, cuyo efecto cultural, social e incluso cognitivo es muy fuerte y
no puede ser analizado con las herramientas tradicionales. En este
sentido, la esperada pero reciente fusión de TCI y AT&T (ver capí-
tulo 2) da una vuelta de tuerca sobre los problemas que nos plantea
la convergencia en su impacto sobre la sociedad.
Por otro lado, la sociedad de la vigilancia, aunque toque de
diferente manera a las culturas nacionales, regionales o locales,
es global en sus aplicaciones yen las discusiones que genera al tocar
derechos fundamentales de la humanidad y poner en contradic-
ción los principios de las constituciones que no rigieron durante
más de doscientos años. De ahí su relación con las agendas glo-
bales. Con los sistemas de análisis e información sobre lo que su-
cede en el mundo. Y también con lo que seÍlalamos antes: si el
poder tiene cada vez más. información sobre la población, esta
tiene también cada vez más información sobre el planeta, aunque,
como lo señalamos, de manera caótica, asimétrica y desigual.
El concepto de agendas globales y de sus sistemas de media-
ción y de comunicación, que analizamos con Carolina Vinelli en
el primer capítulo muestra no sólo la dificultad de separar opinión
pública e imaginario social sino el crecimiento, en una etapa de
fuerte relación intercultural -debido a la economía y los flujos fi-
nancieros, al turismo, a las migraciones legales e ilegales, a los
medios transfronteras o la expansión de las industrias infocultu-
rales- de nuevas retóricas en la información que alimentan a la
ciudadanía yal debate público. La política económica neoliberal
de esta etapa no sólo ha transformado las estructuras del trabajo,
de la familia. de las ciudades, de la vida cotidiana sino también
los sistemas clásicos de información. Ha permitido que hasta la
publicidad se haga cargo inadecuadamente, en clave de impacto,
12
La marca de la bestia
de los problemas globales, ha favorecido lo que Robert Ferguson
(1998) llama la "comercialización de los derechos humanos" o ha
transformado los problemas críticos de la humanidad en comnzo-
di/ies de la industria cultural. La información global, pensada en
la serie que va del análisis de su infraestructura técnica y econó-
mica hasta sus fonnas discursivas, imprescindible para comprender
10 que nos sucede "localmente", se está realizando bajo signos
que ponen en crisis no sólo sistemas de información sino dispo-
sitivos fundamentales de la democracia y de la formación del ciu-
dadano. Que esto se tome como inevitable o fatal es una falacia
que desconoce las transformaciones que la humanidad todavía
puede producir en una historia que no terminó. Como también
son falaces las utopías de la comunicación que piensan que el avan-
ce en la comunicación va a armonizar las desigualdades de una al-
dea global donde sólo en 1998, en pleno auge de Internet, hubo
cuarenta y ocho conflictos bélicos; y también lo son las corrientes
de pensamiento que intentan aplicar la teoría del caos}' las cien-
cias del desorden, y no la política y la economía, para explicar una
crisis producida por el endiosamiento y la exacerbación de la filo-
sofía del mercado, especialmente en su expansión financiera ..
Por eso pensé que no podíamos dejar de lado. ante tanta
apología.y mitologización de la globalización, o mejor de las formas
en que esta se produce, de poner en escena los diferentes tipos
de desigualdades infocomunicacionales -tema del capítulo que
trabajo con Silvana Contreras- que acompaiian a las diversas y
crecientes brechas entre riqm;za y pobreza que se producen en la
sociedad contemporánea. Ante un discurso hegemónico que habla
como si todos los habitantes de la Tierra tuvieran una computa-
dora y estuviesen conectados con Internet -sólo un 2,7% de la
población mundial- es importante recordar que gran parte de
los habitantes del planeta carece de teléfonos, televisores. diarios
y que, incluso. no ha tenido todavía acceso a la alfabetización. Pero
13
ANÍBAL FORO
las desigualdades no sólo SOn visibles en los niveles de equipamien-
to. También se dan en los flujos y las calidades de información
boradas por las viejas y nuevas tecnologías, en la precariedad de la
información sobre los países pobres, en la ausencia de adecuación
de la "información socialmente necesaria", como la denomina Her-
bert Schiller (1996), para los receptores de los países o culturas
"periféticas" globales, nacionales o regionales
Estos son los temas centrales que este libro propone como
aporte e información, discusión, elaboración de hipótesis atinen-
tes a la comprensión de algunos ejes centrales de la sociocultura
contemporánea. También, como propuesta de que su presencia
sea mayor en el campo intelectual muchas veces anclado en visio-
nes nostálgicas, en, como diría Rodolfo Walsh, las "ensoi'iaciones
de los ideólogos" (Walsh, 1957); lejano al análisis concreto de la
realidad concreta que hoy nos acosa. Pero no está escrito. sólo pa-
ra aquellos que se especializan en los problemas de comunicación
y cultura. Los temas que tocamos cortan transversalmente todos los
campos de las prácticas sociales. Además, y en pocos años, como ya
lo ha señalado Richeri, "el sector de la comunicación se encuentra
en el centro del debate económico industrial intemacional y es ob-
jeto de iniciativas y proyectos de grandes dimensiones financieras,
geográficas y temporales" (Richeri, 1995). En otros términos, si
sumamos las telecomunicaciones, la informática y el sector audio-
visual estamos ante uno de los primeros rubros en el producto
bruto de los países desarrollados. Imposible olvidar esto si discu-
timos la sociocultura de nuestro tiempo. y también la política, la
justicia social, la democracia, la reconstrucción de lo social.
He agregado, en el capítulo quinto, algunos trabajos que pre-
cedieron, pero que alimentaron este libro como el realizado con
Fernanda Longo sobre el caso y la casuística en la información
contemporánea y el realizado sobre el cyberodio con Laura Sirio
También otros dos trabajos míos que ilustran tanto los avatares
14
La marca de la bestia
de las investigaciones en estos campos como la revisión continua
de tiempos largos, que subyace en cualquier trabajo que quiera
enfrentar el análisis político de lo que sucede en nuestra época.
Me remito aquí a las "aclaraciones preliminares" de ese capítulo.
Quiero dar testimonio del duro trabajo de edición que reali-
zaron conmigo Silvana Contreras y Carolina VineIli. También la
colaboración de Laura Siri en muchos trabajos que lo precedieron.
También, agradecer las lecturas críticas, totales o parciales, de
Jorge Elbaum, de Guillermo Alisó, de Stella Martini, adjunta de
mis cátedras de Teoría de la Comunicación y Teorías del Peliodis-
mo, de Fabiola Ferro y Maria Eugenia Contursi, de Sergio Wolf,
de Miguel Salemo, Jorge Gobbi, de Carlos Masotta, quien me
acompañó en el dictado de un seminario sobre "Socioantropolo-
gía de la comunicación" que me ayudó a razonar hipótesis bási-
cas de este libro, y por fin de mi compañera, Nora Mazziotti que
me aportó datos básicos sobre la indusuia cultural internacional y
sobre los géneros de la TV verdad.
A esto quiero sumar otros intercambios o trabajos que subya-
cen en este libro que arrancó de una ponencia en Río de Janeiro
sobre la "Globalización fragmentada", pedida por mi amigo y colega
Muniz Soclré. Por ejemplo, el trabajo que precede a éste sobre Mer-
cosur e Intemet para el grupo del Most (Unesco) que coordina
Elizabeth Jelin. También los intercambios con Alejandro Piscitelli,
en los tiempos en que compartíamos el dictado de Teoría de la Co-
municación, con Altjandro Grimson, con Rossana Reguillo. con
Renato Ortiz, con Rafael   con Javier Protzel, con José
Luis Etcheverry, con Ricardo Piglia, con Eliseo Verón.
Por último, también quiero dejar sentado mi agradecimiento
a aquellos editores que publicaron los primeros esbozos de estos
trabajos en periódicos y revistas y, fundamentalmente, a Fernando
Fagnani, editor de Norma, por su comprensión y apoyo en la rea-
lización de este libro.
J!j
BIBLIOGRAFÍA 
:;.
Castells, Manuel  (1997)  "La izquierda tiene una actitud reu'ógrada res-
pecto de las  tecnologías de la infonnación". Enu'evista realizada por 
Luis Fernández Hennana en la revista electrónica de Barcelona Em-e-
ddndo, 21  de octubre.  (Las diferencias que señalo con Castells son de 
grado en la aplicación de conceptos de las ciencias del desorden a los 
fhyos financieros, a su.subvaloración del Estado e hipervaloración de 
la sociedad civil, a la excesiva fe  en la intervención en Internet.) 
Ferguson, Robert  (1998)  "El  interculturalismo global y los  dilemas del 
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Morin, Edgar (1988)  El Método. JIL El conocimiento del conocimiento, Madrid: 
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Pasquier, Dominique  (1994)  "Vingt ans de recherches sur télévision:  une 
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Richeri,  Giuseppe  (1995)  "Las dimensiones económicas en un  mundo 
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novación.  Reproducido  por el  Programa Cepal/Clades sobre  Ges-
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dedge. 
Walsh,  Rodolfo  (1957)  operación Masac,.,t. Un proceso que no Ita sido clau-
surado, Buenos Aires: Sigla.  (Esta es la primera edición de  Operación
Masam; después corregida por Walsh y se corresponde con los artícu-
los publicados en Mayuria del 27 de mayo al 29 de julio de 1957). 
16 
CAPÍTULO  1 
*
LA  NARRACIÓN  DE  LA  AGENDA 
O  LAS  MEDIACIONES  DE 
LOS  PROBLEMAS  GLOBALES 
*

Índices de sufrimiento e industria cultural
Violaciones, homicidios, accidentes, diferencias entre ricos y po-
bres, desocupación, delincuencia juvenil, delitos relacionados con
las drogas, suicidios. No se está describiendo la agenda del periodis-
. mo sensacionalista, ni la de las secciones policiales de los diados, ni
los temas de la cartelera masiva del cine o los estantes de los nego-
cios de video, sino algunas de las valÍables que utiliza o utilizó una
de las fuentes básicas para el análisis del estado de la población mun-
dial: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
en su Informe sobre Desarrollo Humano en los cuadros referidos al "Per-
fil del sufdmiento humano" yal "Debilitamiento de la trama social"l.
Esta apadción del sufrimiento o de lo trágico como dato duro,
fuera del pietismo, de la beneficencia o la filantropía, del amari-
llismo periodístico o de las abstracciones del ingreso per cápita,
marca nuestra época. La crisis de los sueños de la modernidad, a
raíz del endiosamiento del mercado realizado por el neoliberalismo
1. lnfonne soln-e DesarlVllo Humano 1996. publicado para el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Madrid: MUlldi
Prensa, 1996. A partir de aquÍ, los informes de los distintos años se ci-
tarán como PNUD, año. Los Ítems citados, pertenecientes al "Perfil
del sufrimiento humano" yal "Debilitamiento de la trama social" son
del PNUD, 1996. Este, en 1997 y 1998 los absorbió en los indicadores
del cuadro "Tensión social y cambio social".
19
ANiBAL  FORD 
del  New  Order. A  los  "medidores de la  contaminación"  hubo  que 
agregar, aparte de los mencionados, otros "medidores": de l<l;..dis-
criminación, del malestar,  del miedo,  de la percepción  del futuro, 
de los  trabajadores desalentados, de la incidencia del desempleo 
a  largo plazo,  etcétera 2. 
Es importante señalar que los índices de "sufrimiento humano" 
y de "debilitamiento de la trama social" focalizan, fundamental-
mente,  el  crecimiento  de  diversas  formas  de  violencia y  deses-
tructuración  en  los  países  ricos  o  desarrollados.  Son  una  de  las 
caras de la "agenda global"s. 
En  el  PNUD  de  1998 aparecen:  Estados  Unidos al  frente  de 
las estadísticas de homicidios, violaciones y accidentes de tránsito; 
Australia en la de los delitos relacionados con la droga. Otros da-
tos:  Rumania es el país que tiene el  mayor porcentaje de presos; 
la Federación de Rusia, el de suicidios de hombres; Hungría, el de 
mujeres; Bélgica, el dedivorcios 4.  Vale aquí aclarar que los países 
mencionados ocupan, entre los  175 países que abarca el PNUD, 
lugares  importantes  o  relativamente  importantes  en  el  ranking 
del  "Indice del  Desarrollo  Humano"  {IDH)5;  Estados  Unidos  el 
4°,  Bélgica el  12°, Australia el  15°, Hungría el 47°,  la Federación 
de Rusia el 72°  y Rumania el 74°. 
2.  Estos índices aparecen en el  World Culture Repart.  Cultun!,  creatílJity 
and mmket,  1998. A este último lo citaremos, de aquí en adelante, como 
WCR, 1998.
3.  La globalización como proceso orgánico es  un  mito del capitalismo 
de esta etapa, aunque  tenga sus  antecedentes  (Ferguson,  Maljorie,  1992; 
Ford.  1994; Petras,  1998). Lo cierto es  que es la globalizadón es  un fenó-
meno desigual, asimétrico, heterogéneo, donde lo común es muchas veces 
la similitud, en los  diferentes países, de los problemas cliticos, aunque no 
de sus soluciones. En este sentido se utiliza el  término "agenda global". 
4.  Cabe destacar que sobre estos índices sólo  hay datos  de algunos 
países  industrializados.  Por otra parte, índices como el de divorcio  de-
ben ser CI;ll1textualizados por la cultura a la que se hace referencia. 
5.  El  Indice  de Desarrollo Humano  (IDH)  "mide el  logro  general 
en un país respecto de tres dimensiones básicas del desarrollo humano: 
20 
La  mal'ca  de  la  bestia 
Los "otros sufrimientos", que, junto con  los anteriores,  pade-
cen los países o las regiones pobres
6
,  son derivados a otros cuadros 
e  índices del PNUD,  destinados a  marcar las  carencias básicas  no 
sólo de ese 22% de la población de los "países desarrollados" que 
concentra el 82% de los Productos Brutos Nacionales producidos 
en  el  mundo.  Una brecha entre  riqueza y  pobreza fuerte  y  cre-
ciente, no fácil  de visualizar y que obliga al PNUD a  realizar com-
paraciones  corno las  siguientes:  "Las  tres  personas  más  ricas  [del 
mundo]  tienen  activos  que  superan  el  PBI  combinado  de  los  48 
países  menos  adelantados.  Las qtúnce  personas  más  ricas  tienen 
activos que superan el PBI total del África al sur del Sahara. La ri-
queza de las 32 personas más ricas supera el PBI total de Asia Me-
ridional.  Los  activos de las 84 personas más ricas superan el PBI 
de China, el país más poblado, con  1.200 millones de habitantes" 
(PNUD,  1998). Los sufrimientos de los países pobres constituyen 
otra agenda,  otras preocupaciones y angustias sociales,  lo  cual  se 
puede ver,  por ejemplo,  en el "Perfil de privación  humana"7. Este 
informa sobre la falta  de acceso a  los servicios de salud, carencia 
de agua potable y de saneamiento,  analfabetismo,  desnutrición, 
mortalidad infantil, etcétera (PNUD, 1996). Datos que problema-
tizan  las visiones optimistas o  laudatorias de la Aldea Global. 
En ese tipo de cuadros aparece, en 1998, que, entre los países 
con más de 20 millones de habitantes, el que tiene menor expecta-
tiva de vida es la República Unida de TanzanÍa  (50,6 años) yel país 
la esperanza de vida, el logró educacional  (alfabetización de adultos 
y matriculación  primaria, secundaria y terciaria combinada)  yel ingreso 
ajustado"  (PNUD,  1998) 
6.  Mantenemos la relación centro/periferia. Si bien la brecha entre 
riqueza y pobreza afecta a todos los  países no llega a diluir la diferencia 
que existe entre ellos, que sigue siendo la articuladora elel sistema global. 
(Ford, Aníbal y Grimson, AJejandro,  1998). 
7.  En el PNUD de 1997 y 1998 este cuadro cambió por "Tendencias 
del desan"ollo  humano" y "Disparidades Sur-Norte". 
21 
ANiBAL  FORD 
con menor acceso a agua potable es Bangladesh, con sólo el 22%. 
El  país que tiene la mayor cantidad de población sin acceso a 
cios de salud es la República Democrática del Congo, con un 74%. 
En cuanto al saneamiento, el 82% de Nepal no tiene acceso a  él. 
La tasa más baja de alfabetización de adultos la  tiene Nepal, con 
el  28%.  Del  34%  de  la  población  de Etiopía  no se  espera que 
sobreviva hasta los 40 años de edad; Bangladesh encabeza el 
king de los  niños  menores  de  5  años con peso  insuficiente  [un 
56%]  (PNUD,  1998)8. 
Estos  últimos  Índices son  parte, salvo  algún flash esporádico 
o  un documental, de la agenda secundaria, cuando no muda u 
oculta,  de  la  información  internacional.  Es  que son  los  datos 
sobre  aquellos  que,  de  manera creciente,  quedaron  y  van 
dando fuera del  New Order. Que están del otro lado de la vidriera, 
mirando a  veces  con  un  televisor cada cien  habitantes,  los  lujos 
de la sociedad del  hiperconsumo y la hipertecnología  .. 
A veces con  más  televisores pero con igual  pobreza. Describe 
el escritor e  investigador Muniz Sodré lo que él  )Jama  una "es-
cena  típica  del Brasil  Moderno":  una inspección  de la  Secreta-
ría  de  Salud  en  el  municipio  de  Bon  Conselho  (Pernambuco) 
constata que en el puesto de salud local no hay alcohol, ni gasas, 
ni medicamentos. Pero sí una sofisticada antena parabólica. "En 
medio de la miseria, de la carencia absoluta -dice Muniz Sodré-
se  captan las  imágenes  televisivas de la prosperidad  no sólo del 
centro-sur  brasileño  sino  también  de  los  centros  capitalistas 
mundiales"  (Muniz Sodré, .1992). 
Si  esto pone en escena un  hecho clave y frecuente en la cul-
tura de nuestro  tiempo .,-que  retomaremos  en  el  capítulo sobre 
las  brechas infocomunicacionales- constituido  por la  coexistencia 
8.  Mayores  datos. sobre estos índices se  encuentran en las  tablas  1 y
2 del capítulo 3. 
22 
La mm'ca de la bestia
de  la  pobreza  material  extrema y  cierta aparente  riqueza  en  el 
consumo simbólico massmediático, no llega a contrarrestar la re-
lación  estrecha entre las  brechas económicas y las  brechas en  el 
equipamiento  comunicacional.  Mientras  Estados  Unidos  tiene 
776  televisores  por cada  1000  habitantes,  Bangladesh  tiene  7  y 
Etiopía  4  (PNUD,  1998).  Indonesia  tiene  17  líneas  telefónicas 
por cada mil habitantes; Camboya,  1. Suecia, en cambio, dispone 
de 681  líneas  telefónicas  por cada mil  habitantes.  Mientras que 
los países industrializados consumen 78.2 TM  (toneladas métricas) 
de papel de imprenta y escritorio por cada mil habitantes, los países 
en desarrollo consumen menos de la décima parte: 5,2.  Un  dato 
concreto: "El  lector del  New York Times consume  más  páginas de 
periódico cada domingo que un africano  promedio en  un año" 
(Ortiz Crespo,   
Con  todo,  en  medio de los  diversos  optimismos,  histéricos  o 
maníacos, sobre la globalización, de su vendedora mitología o de 
las  utopías comunicacionales, la información sobre el  crecimien-
to de los sufrimientos humanos y sobre la  descomposición de los 
tejidos sociales que acompañan a este proceso están a la vista. Ob-
viamente más en sus consecuencias que en sus causas
9

Según Dowbor (1993), por ejemplo, el Banco Mundial calcula-
ba que entre 1993 y el 2000 iban a morir 100 millones de chicos 
en  todo el mundo por enfermedades  totalmente curables en las 
regiones desarrolladas  (sarampión, coqueluche,  neumonía, 
nos).  Para  prevenir esta  tragedia silenciosa,  Dowbor afirma que 
se  debería  gastar  una  suma  de  dinero  equivalente  a  la  que  las 
compañías  norteamericanas  invierten  anualmente para promover 
la venta de cigarrillos. Y afirma el director de la Oficina de Aná-
lisis y Previsión de la Unesco, Jéróme Bindé: "Se ha terminado la 
9.  Un t;jemplo de esto es el CD-ROM del Banco Mundial  Bank:
World De"l.Ielopment Indicat.o1'S, 1997). 
23 
ANisAL  FORD 
Guerra Fría,  pero los  gastos militares  mundiales  representan  de 
800.000  a  920.000  millones  de  dólares  anuales.  Según  Wally 
N'Dow,  secretario  general  de  la  Cumbre de la  Ciudad,  'existen 
los  recursos  necesarios  para  ofrecer  un  techo,  agua  salubre  y 
equipos sanitarios básicos por un costo inferior a  100 dólares por 
persona a cada hombre, cada mujer y a cada niño de este planeta', 
Para los  1.300 millones de pobres consignados en las  estadísticas 
internacionales,  este  esfuerzo  ascenderla  a  130.000 millones  de 
dólares"  (Bindé,  1998). 
Pero lo que nos interesa es no sólo el hecho de que estos datos 
estén a  mano yen gran medida se difundan, sino esta coincidencia 
entre los cuadros más críticos del PNUD, que nadie podría calificar 
de "amarillos",  con  temas y géneros que aparecen  no sólo  en  la 
información  periodística  o  especializada  sino  que  se  dispersan 
por los más diversos sistemas y formatos de comunicación, apro-
piados  o  no,  con  objetivos  claros  o  con  objetivos  muchas  veces 
discutibles cuando no condenables. Es decir, las formas,  las media-
ciones a  través de las cuales ingresan las diversas versiones de la crí-
tica agenda global en el  imaginario social y la opinión pública. En 
juego, sin duda, con las experiencias cotidianas de la población. 
La primera parte de este capítulo se referirá a  los cambios no-
tables en las mediaciones ylos sistemas de información producidos 
por la globalización, desarrollada bajo el  signo del  mercado y del 
neoliberalismo.  Esta construcción de una retórica global de la  co-
municación y la cultura no implica la minusvalorización del poder 
de las economías nacionales  (MaIjorie Ferguson, 1995), aunque sí 
la  transformación  de los  sistemas  de información globales,  nacio-
nales  y  regionales.  Sus  consecuencias son  todavía  impredecibles. 
La segunda parte, complementaria de la primera, trata los diversos 
sistemas de construcción de las agendas globales porque son ellas 
las que alimentan estos cambios comunicacionales tanto en la pro-
ducción de mensajes como en la construcción de los  públicos. 
24 
La mm"ca de la bestia
En otro plano está  la  pregunta,  casi  ingenua,  de si  seguimos 
preocupándonos por la humanidad como un conjunto o  sólo de 
un fragmento de ella, de ese 20%  que  tiene el 82%  de la  riqueza 
y  que cada vez  impone  más  (directa o  indirectamente,  por in-
clusión o  exclusión)  su cultura al  resto del mundo. Y si  cuando 
lo hacemos, cuando fijamos nuestra atención en el resto, lo hacemos 
por razones políticas y éticas o sólo por necesidades del mercado 
global o  del exotismo cultural. 
Entre Diesel y Auschwitz 
Estos  índices o  datos,  las  realidades a  las  cuales  remiten, son 
procesados por, son carne, a  veces  tratada: con  respeto y otras de 
manera lighty crapulosa, no sólo de la información sino también 
de la  industria cultural, del cine, de las series y documentales tele-
visivos,  de los  talA shows yotras formas de la 1V verdad -tmsh 11'10
incluida- (Vilches,  1995)  Yhasta de clips y publicidades.  En  este 
conjunto el  público se  encuentra frecuentemente  con  temas  de 
la agenda global como la discriminación y el racismo, los diversos 
tipos de violencia, el desempleo y el desamparo social, las  ciudades 
fragmentadas, el multiculturalismo, la desestructuración de la fa-
milia, el sida, las migraciones desesperadas y otros temas críticos 
de la sociocultura de fin de siglo. Obviamente no todos los temas de 
la agenda global ofrecen la misma capacidad de reciclamiento en 
otros discursos. No todos son fácilmente dramatizables o noticiables. 
Es  el  caso  de los  procesos económicos y financieros  que son los 
que, a su vez,  generan la  crisis' social y cultural 11. Ycuando lo son, 
10. Televisión  tonta o  basura. 
11.  Los  temas económicos y financieros se  presentan como opacos 
y difíciles para los grandes públicos. Su  pérdida de masa de lectura, en 
el  caso de los  diarios  por ejemplo,  no se  debe sólo a la indiferencia de 
la gente. El  periodismo todavía no ha encontrado formas eficientes para 
25 
ANIBAL  FORD 
se refieren,  en general, como lo  hemos señalado, más a  las  con-
secuencias que a  las causas de las  diversas crisis y  que 
provoca el actual orden mundial. 
Los datos duros, crueles, límites, han pasado a ser, yesto parece 
conformar una  tendencia en crecimiento, hasta materia de géne-
ros "busca ratings"12 y de la publicidad de construcción de marca 
por impacto. Hace poco muchos argentinos fueron golpeados por 
la publicidad de los jeans de la empresa Diesel porque buscaba im-
poner la marca utilizando una imagen  candente en la memoria 
argentina: la de la gran cantidad dejóvenes que fueron  lanzados 
al  mar desde aviones durante la dictadura militar.  La imagen pu-
blicitaria  mostraba  un  grupo  de jóvenes  proltiamente  vestidos 
hundiéndose  con  las  manos  atadas  en  la  parte  posterior  de su 
cuerpo y con  los  pies encadenados a  un bloque de cemento.  El 
texto de la publicidad,  que  tomamos de la revista  Colors, a maga-
z.ine about the mi 01 lile world de enero/febrero de 1998 decía así: 
"No son  tus primeros jeans pero podrían ser los  últimos.  Al me-
nos dejarás un hermoso cadáver"u. 
Vale  aquí señalar un  hecho paradigmático,  frecuente  en  los 
desarrollos de mens.yes que pretenden ser globales.  Esta imagen y
este texto fueron elegidos para impactar globalmente, es decir en el 
marco de una estrategia de comunicación global.  Sin  embargo, se 
comunicarlos a los lectores no especializados.  La definición de la estruc-
tura  financiera  internacional  como  "casino"  por Fidel  Castro  (G/min, 
1999) o los in ten tos de CastelIs (1997) de descri birla a través de las cien-
cias del desorden (turbulencias, caos, etcétera) ejemplifican dos fornlas 
de búsquedas de modelos de referencia para explicar las caractelisticas 
de esta etapa de la economía del capitalismo. 
12. Esto no implica un acuerdo de toda la población con ellos. Muchas 
veces  se confunde  un rating alto Con  el  conjunto de toda  la  población 
de un país o de una región cuando, en realidad, salvo escasas ocasiones,
sólo cubre un 10 o  un  20% de ella. 
13.  La revista  GoloTS es  editada  por Mondadori  y patrocinada por 
Benetton. 
26 
La marca de la  
.0· 
encontraron con una recepción diferenciada. La reacción argentina 
de los defensores de los derechos humanos muestra esto. En la Ar-
gentina se había vivido de manera concreta e  histórica esta "temá-
tica publicitaria", que pudo haber partido tanto de una elaboración 
aleatoria y morbosa de su creativo, puesto que la  imagen  remite a 
una  tortura ancestral,  como de la  elaboración  de un dato "real" y
actual  del Tercer Mundo.  Poco antes  habían  trascendido a  nivel 
intemacionallas confesiones de uno de los ejecutores de estos pro-
cedimientos durante la dictadura militar,  el  capitán Scilingo 
l4 

Una acotación clave:  el aviso de Diesel que se publicó en diver-
sos medios aparece en el número de la revista  Colors que se titula 
Muerte, manual de instrucciones (Deat/¡, A  user' manual). Colocado 
en una sección llamada "¿Cómo quieres que te  recuerden?" está· 
a  continuación  de  un  aviso  de  McDonald's  donde  aparece  un 
muerto sonriente en su  Ittioso féretro con  una bandeja sobre su 
pecho con los  productos de McDonald's. "¿Qué equipaje llevar?" 
pregunta el  texto de este aviso.  Las conexiones de esta tendencia 
que  estamos  describiendo son  claras:  violación  de  los  derechos 
humanos, publicidad por impacto, consumo. 
El  aviso de Die.selno es  un caso excepcional. La  utilización  de 
los  hechos más crueles llevados a  cabo por la humanidad se  está 
haciendo. comtm en diversos  campos de la comunicación y llega 
hasta la industria de la moda. Hace poco más de un aílo, en Italia, 
desfilaron modelos para la finna  Comme des Garr;ons con las ropas 
y el  "look" de Auschwitz  (Aulet,  1995).  Mttieres  flacas,  demacra-
das,  ojerosas,  vestidas  con  las  rayas  horizontales  y los  números 
14.  Estos  procedimientos son  objetados  también desde  la  propia 
lógica publicitaliao Muchas compañías publicitalÍas norteamelÍcanas y 
europeas corren  el  riesgo  de  fracasar cuando se  exportan  a América 
Latina  porque utilizan metodologías, cuestionados y cdterios similares 
a los que usan en aquellos países. y porque creen que esta región es ho-
mogénea  (González, Lipetz, Markwald,  1998). 
27 
ANÍBAL FORD
identificatorios que caracterizaban a los uniformes de los campos
de concentración nazis. La constI"u,cción de la marca, la pr;9mo-
ción de vestimenta en este caso, pasa por arriba de la ética y los
derechos humanos aceptados por la mayoría de los ciudadanos.
Contextualicemos esto último: 199 países firmaron la declara-
ción por los derechos del niño (1989) y sólo un país no la aprobó;
con respecto a la Convención sobre la discriminación contra la
mujer (1979), hay 161 países que la aprobaron y 29 que no. Pero
las Convenciones contra la tortura o penas crueles, inhumanas o
degradantes (1984) junto con la de la condena al genocidio
(1948) son las que tienen una mayor cantidad de países no firman-
tes: en el primer caso, son 77 y en el segundo, 66 (PNUD, 1998).
La moda de Auschwitz, como en e! caso de Diesel, continúan esta
tendencia y forman parte de lo que Ferguson denomina la "comer-
cialización de los derechos humanos" (Robert Ferguson, 1998).
De los "global a Mondo Cane
En estos razonamientos, con respecto a la forma de media-
ción Y comunicación de los problemas globales, hay que hacer
una distinción. En general, los índices críticos que alimentan a
la industria cultural son aquellos que se refieren a los países
desarrollados como lo señalamos al describir los "In dices de su-
frimiento". Pero los que se refieren a los países pobres, aquellos
que se denominaban en el PNUD "In dices de la privación humana"
y que, de hecho, constituyen otra agenda, tienen un alcance re-
lativamente más limitado o un comportamiento diferente.
Un ejemplo sería su reelaboración en e! documentaJismo,
incluso en el documelltalismo global, serio pero muchas veces
estetizante, de filmes de largo metnUe que han tenido amplia
difusión como Koyaanisqatsi (1982), Powaqqatsi (1988) y Baraka
(1992). Por otro lado han ingresado, y esto es más que una
28
La ma-rca de la best.ia
tendencia naciente, en el mundo de la publicidad o de los sub-
productos de ésta, como es el caso de la revista Colors.
En el primer caso, se trata de experiencias cinematográficas
que al mismo tiempo que buscan un registro global influyeron
ampliamente en la 1V y la publicidad. Los dos primeros filmes
los realizó el director Godfrey Reggio y fueron musicalizados por
el compositor minimalista Philip Glass. No hablados y no narrati-
vos, en e! sentido tradicional, recogen imágenes de diferentes lu-
gares de! mundo. "Rodados en alta tecnología (70 mm para tea-
tros IMAX) colocan al espectador en una especie de iravel está-
tico omnisciente gracias a una cámara que insiste en desplazarse
por los contrastes de una civilización consumista, contaminante,
alienante" (Masotta, 1998), focalizada a veces en los espacios
más sofISticados de las megaciudades, en sus cordones pobres y
masivos o en los trab.gos rurales más primarios. Los mismos tíndos
de las películas señalan la actitud critica de Reggio. Tomados del ho-
pi,15 Koyaanisqatsi significa "la vida fuera de equilibrio" y Powaqqatsi
"una entidad, una forma de vida, que consume las fuerzas vitales
de otros seres para favorecer su propia vida. Vida en transición."
Con mucho del espíritu del ecologismo crítico de los 70 el ex cura
Reggio busca plantear los problemas globales sin territorializarlos.
"Como ante un diario de viaje descompaginado y sin ningún to-
pónimo, la audiencia del film se encuentra entre el interrogante
recurrente sobre la localidad de las imágenes que se suceden y la
entrega a una experiencia estética que abandona precisamente es-
tos interrogantes y relativiza   diferencias en una mirada glo-
bal y humanística" (Massota, 1998). Estas películas, como Baralca,
de Ron Fricke, premiada por la Secretaría de Recursos y Medio
Ambiente de las Naciones Unidas, forman parte de otra serie de
15. Grupo indígena situado en los Estados Unidos de Norteamérica
y muy estudiado por la antropología.
29
ANÍBAL  FORD 
mediaciones de los problemas globales y vale referirnos a ella por su 
influencia en otros registros ypor su amplia difusión o distribución. 

No es aleatorio que hoy Godfrey Reggio enseñe en Fabriea, la escue-
la multimedia fundada por Luciano Benetton y OJiverio Toscani. 
Estas  experiencias  tienen  una  relación  estrecha  con  el  surgi-
miento de la problemática ecológica y los global problems hacia fines 
de los sesenta (Tamames,  1974). Estuvo presente en las elaboracio-
nes de los modelos de MIT y el Club de Roma (Mesarovic, Pestel. 
1974), en  relación  con  la  problemática  de los  límites  del  creci-
miento y fue objeto de fuertes discusiones y de un proyecto crítico 
elaborado en  la Argentina por la  Fundación Bariloche  llamado 
Catástrofe o Nueva sociedad. Modelo mundial latinoamericano (véase 
Ford.  1975). También esta problemática tuvo un desarrollo crítico 
en medios académicos contestatarios. Un ejemplo de esto son los 
n:adingque publicó en  1976 la  Universidad  de Berkeley  ("Global
Problem.s", 1976) 1ft. Al  margen de las discusiones políticas y acadé-
micas,  estas  publicaciones  influyeron  de  manera  decisiva  en  la 
fonna de entender la crisis del petróleo de 1973, que mostró ciertas 
interrelaciones internacionales no muy claras para la  mayoría de 
la  población mundial. Lo cierto es que durante esa etapa se em-
pieza a ver o a  rever - siempre hay antecedentes _ al  mundo como 
un cortiunto interrelacionado. Esto ingresó también en las estra-
tegias  militares.  Durante el proceso militar el gobierno de Saint 
Jean en la  provincia de Buenos Aires publicaba, con la dirección 
de Nicalor Saleño, la revista Desarrollo y Modernización, dedicada a 
16. El índice de estas compilaciones muestra la relación ecología/po-
lítica que se establecía en esa etapa: "'The industrial revolution",  "Deve-
lopment and tffiderdevelopment",  "The impact ofpopulalion   
"Personal  implications  of population  control",  "World  hunger",  "The 
green  revolution",  "Enviromental effects of agrobusiness",  "Alternative 
agricultural  practices",  "Food  and  nutrition",  "Energy:  uses  and  pro-
jections", "The nuclear safeguards  initiative",  "The Iimits  to  growth", 
"Alternative vísions"  (Global Problems, 1976). 
30
La marca de la bestia
esta  perspectiva de los  problemas globales.  Es decir,  el  tema fue 
percibido tanto por la derecha como por la izquierda.  . 
Hoy,  la problemática ecológica que dio lugar a  estas visiones 
sistemáticas  o  estructurales  actúa  en  un  ámbito  específico  pero 
no deja de ser uno de los primeros ámbitos en los que se empezó 
a  pensar en  la Tierra como un cOl'tiunto,  un  hogar.  La  Cumbre 
sobre la Tierra,  realizada en  1992 en Río deJaneiro,  tipificó una 
serie  de  problemas  ecológicos  globales:  el  calentamiento global 
de la atmósfera  (el efecto invernadero); el agotamiento de la capa 
de ozono de la  estratosfera por la acción de productos químicos; 
la creciente contaminación del agua y los suelos por los  residuos 
industriales y agrícolas;  la  deforestación  por la  explotación  de la 
leña y la  expansión  de la agricultura;  la  pérdida de especies,  de 
plantas y  animales  por la  destmcción  de  hábitats  naturales;  la 
degradación del suelo que produce, con el tiempo, la pérdida de 
la capacidad productiva. Los resultados de la Cumbre incluyen la 
creación de un programa de acción para poner en  práctica medi-
das específicas para la solución de estos problemas, la  Agenda  21. 
Este  programa,  que aborda los  temas  del desarrollo sostenible" 
no está  lo suficientemente financiado y sus  resultados se vieron 
empaliados, además, por la negativa de algunos gobiernos a acep-
tar los ca,lendarios y objetivos para el  cambio, a  firmar ciertos do-
cumentos o  a  aceptar ciertas  medidas  vinculantes.  Las  agendas 
globales,  o  específicas, siempre encuentran resistencias. 
Si,  por un lado,  los  índices de los  países pobres se canalizan 
en el  documentalismo global,  por otro se  produce con  ellos un 
17.  "Ténnino aplicado al desruTollo  económico y social  que  pennite 
hacer frente a las  necesidades del  presente sin  poner en peligro la capa-
cidad  de  futuras  generaciones  para  satisfacer  sus  propias  necesidades" 
(Encal'ta, 1998). Esta  nueva concepción  del  desan'ollo "debe vincular a 
la economía, física,  ecología, biología, el ambiente, la política y lo social 
para poder analizar la  realidad global"  (Oribe, 1998). 
31 
ANÍBAL FORD
llecho significativo: comienzan a aparecer en ciertas publicaciones 
relacionadas con marcas de trascendencia internacional cOll}o es 
el caso señalado de Colors. Un producto que oscila entre la  estética 
exótica  (y  los  datos  no siempre  reales)  de la vieja  serie  "shocku-
mental" del filme Mondo Cane (1963)  con reflejos paródicos de la 
NatiO'lUll Geografic Magazine (una de las  tres  revistas  con mayor ti-
rada en el  mundo)  y "registros"  rápidos de hechos,  costumbres, 
mitos sobre los  países  pobres. Sobre el "-mt oftlle worli!' como lo 
señala el subtítulo de Colors. Es parte del multiculturalismo publici-
tario muchas veces dirigido a los países pobres o al consumo po-
bre, como es el caso de algunas de las publicidades de Coca-Cola 
sobre el mundial de fütbol.  O  también de ciertos productos de la 
creciente industria del  turismo, de los  travels exóticos, eróticos o 
aventureros. Pero, en clave perversa e irónica y muchas veces des-
calificadora  de  las  culturas sobre las  cuales  se  intenta informar. 
Su  calidad  en  la  diagramación  y su  estrategia  comunicacional 
indican un  target de alto poder adquisitivo. Y también de alto ci-
nismo sociocultural. 
Lo importante es que este tipo de información, especialmente 
la  del  "resto del mundo", ha ingresado en su expansión discursiva 
y comercial  hasta en  la  publicidad,  "la  más  rica poderosa forma 
de comunicación en el mundo" según el fotógrafo  de Benetton, 
Oliverio Toscani 18.  Una afirmación  que  no hace  otra cosa que 
señalar que la sodedadde.consumo ha fagocitado o reciclado en 
clave de mercado a lajusticia social, a la diversidad cultural y a los 
derechos humanos.  O  que en el  proceso de globalización  no se 
está constituyendo una sociedad civil organizada debido a que el 
orden mundial se estructura con las lógicas de las  empresas pri-
vadas. La estntctura mundial de la comunicación, en este contexto, 
sirve  para  que se  expandan  los  negocios  globales,  que son  los 
18. En www.benetton.com.julio de  1998. 
32 
La marca de la bestia
encargados  de  producir  y  vender sus  productos  en  el  mercado 
mundial  (Schiller, 1996) no de alimentar la opinión pública. O  si 
lo hace, lo hace desde estrategias sumamente discutibles. 
En  este sentido,  es  importante detenemos en  Colors porque 
muestra  el  ingreso  de las  estrategias  publicitarias  110  sólo  en la 
mediación  y la comunicación de los  temas  cliticos de la agenda 
. global sino en los medios gráficos, aún hoy formadores básicos de 
la opinión pública 19,  No es  un fenómeno masivo,  pero sí global y 
marca sin duda una tendencia, un aire de familia con una de las 
estéticas con las  cuales se está construyendo en esta  etapa la  in-
formación  global,  las  noticias  globales  para  un  público  global. 
Hay una estrecha relación estética entre Powaqqatsi, Colors y la QVN. 
En esta relación  pesan tanto las estéticas NellJ Age como las estra-
tegias  retóricas  del  efecto  y del  shock, junto con  las  constantes 
experiencias  en  montaje,  fundidos  y  abreviación  de  mensajes 
(micro textos)  tanto en las  noticias como en la  publicidad. O  la 
constntcción  de  un  emisor  que  aunque  intente  representar  al 
mundo no deja de estar determinado por una cultura y un estrato 
socioeconómico. 
La India en "Colors/Benetton" 
Si  se  analizan  los  Índices  del  PNUD  se  ve  que  la  India,  por 
más  que sea una potencia nuclear y el país que produce más lal'-
gometnYes, el doble que EE.UU.20,  se  ubica en el lugar 138 en el 
Índice de Desarrollo Humano con  relación a  los  175  países que 
19.  La caída del  periodismo gráfico  es  un  hecho  real.  Además  su 
lugar en la "ecología de los  medios" es  precario: frente  al  miIIón  y me-
dio de ejemplares del New York Times o del  Wall Streetjoumal tenemos los 
500 millones espectadores de MTv. Sin embargo, el  pe1'Íodismo gráfico 
sigue  alimentando  indirectamente,  a  través  de  olros  medios,  a  la  opi-
nión pública.  . 
20.  Entre  1990 y 1995 la India prodltio 838 películas mientras que 
Estados Unidos realizó 420  (WGR,  1998). 
33 
l
ANÍBAL FORD
integran el PNUD. La esperanza de vida es de 61 allos, la tasa de
alfabetización de adultos es del 51 % y 36% en el caso de las,.mu-
jeres, el índice de saneamiento es del 29% y tiene 6 televisores cada
100 habitantes. Un país realmente pobre. Pero esta información
tiene un sentido claro y estructural fren te a los jlashes de Colors,
muchas veces cercanos al humor o la ironía sobre el "otro cultural",
el otro no euronorteamericano.
Por ejemplo, en el número dedicado a la muerte ya citado
-donde se describe qué es la muerte, qué se siente al morir, los
pros y los contras del suicidio, las quince formas de deshacerse de
un cadáver, qué llevarán esta temporada los cadáveres mejor ves-
tidos, etcétera- se incluye un artículo sobre los sistemas de elimi-
nación de cadáveres donde. se muestra a un hindú sosteniendo
una gran tortuga. El texto que acompaña esta foto informa que
el agua es el elemento que descompone más rápidamente los
cuerpos pero que, a pesar de ello, en la mayoría de los países
occidentales hay estrictas leyes que prohiben que se sepulten los
cuerpos en el agua para evitar la contaminación. Después agrega:
"En la India, sin embargo, la práctica es tan corriente (cada aí10
se tiran en el Ganges unos 3000 cuerpos y 1800 toneladas de restos
humanos parcialmente quemados) que el gobierno tuvo que
idear un ingenioso plan de higiene. Desgraciadamente, los ribere-
ños ya se han comido las 28.820 tortugas' criadas para alimentarse
con la carne en descomposición". Ahí se cierra la información, fue-
ra de todo contexto o explicación cultural. Además, con una dis-
tancia estructurada sobre la ironía y marcada por el contraste con
las cuidadosas costumbres sanitarias del Primer Mundo. "Miren
qué graciosos" o "qué bestias" sería el texto implícito. O "qué exó-
ticos". Y no estamos por cierto. frente a un tema banal, estamos
ante la cultura de la muerte. O del hambre.
Sigamos con Colors: el númerO dedicado a la gordura, Fat/Gardo,
de abril/mayo, de 1998, agrupa sus temas b.yo los siguientes títulos:
34
La marca de la bestia
"Falsas necesidades, ¿tienes hambre?, ¿estás seguro?"; "El cuerpo
ideal, perder grasa, rebánela,aspírela, evapórela, quémela, súbala,
mátala de hambre. De todas formas, es casi inútil"; "Come grasa,
Menú del día: 11.000 calorías de colesterol, acompañadas de
manteca de cerdo". Ahí nos encontramos con un artículo titulado
"¿Dios es gordo? Políticos, dioses y elefantes: a la gente parecen
gustarle los superiores subidos de peso", que es ilustrado, junto
con políticos y reyes gordos, con numerosos dioses, muchos de
ellos hindúes: Buhda "el iluminado", Ganesh, "dios elefante",
Krishna, "el Niño Dios". Otro impacto, pero no conectado con la
"historia de las tortugas". Parecería desaparecer la racionalidad
del imaginario de una cultura del hambre. Los hambrientos sueñan
con comida, es lógico que tengan dioses gordos. Para ejemplifi-
car con Occidente: durante las pestes y hambrunas de la Edad
Media surgió o se expandió el mito del país de Cucaüa. ¿Qué
había en ese país? Montañas de queso, de embutidos y líos de leche
(Ginzburg, 1981).
Esta reducción a lo exótico o lo grotesco de los datos sobre los
países o regiones pobres, dependientes, no es nueva. El imaginario
común o la ideología sobre ellos va pareja a las curiosidades de
viejo circo o de feria, a las exposiciones internacionales donde se
mostraban aborígenes como seres infrahumanos. Pero da una
vuelta de tuerca en la actualidad, en su ingreso en la publicidad o
en los diversos géneros de la televisión verdad, ambos fenómenos
pertenecientes a la globalización de los mercados. Sin embargo,
esta vuelta de tuerca tiene aflclajes históricos lejanos· como las
formas en que (o desde donde) en los países centrales se vio o
construyó peyorativa o exóticamente la figura del otro, mirada
muchas veces sustentada en teonas o concepciones filosóficas como
sucedió, por ejemplo durante la etapa de expansión imperialista
de la segunda mitad del siglo pasado, con el darwinismo social, que
ubicaba la cultura de los países subdesarrollados o, simplemente, a
35
ANÍBAL FORD
los pobres de su propia cultura en una escala inferior de la evo-
lución. "No sólo los indígenas y los negros serán concebidos C9mo
inferiores biológicamente, sino también los pobres y, fundamen-
talmente, los pobres rebeldes" (Ford, 1995). Así, por ejemplo, el
anarquismo se convirtió en objeto de la criminología.
Esto originó dispositivos discursivos e ideológicos cuyo análisis
crftico no por repetido deja de ser importante, en especial hoy,
ante el renacimiento de diversas formas de discriminación y ra-
cismo en medio del crecimiento de las relaciones interculturales
en todos los niveles sociales y de la necesidad de desarrollar infor-
maciones globales. Shohat y Stam (1994) en su crítica y revisión del
eurocentrismo 21 sistematizan los dispositivos retóricos -metáforas,
tropos, alegorías- que se utilizan para hablar de las culturas no
europeas en Occidente. Cargas ideológicas fuertes, escondidas
en el sentido común, que parecen intrascendentes pero que jus-
tifican el dominio y que alimentaron de manera estructuradora
diversos sistemas de comunicación, entre ellos la industria cultu!""t1
de su etapa de expansión a la actualidad. La tipología desarrollada
por Shohat y Stam incluye los siguientes dispositivos de minusva-
lorización de los países o de las culturas no europeas, o no euro-
norteamericanas: infantilización, animalización, erotización de las
"tierras vírgenes", fantasías del rapto/rescate, el harén, la odisea
del desierto, el locus amoenus, la terra incognita, los con tinen tes
oscuros. En relación con América Latina su reducción al "macon-
dismo" y al realismo mágico por parte de los países centrales forma
también parte de estos dispositivos de minusvalorización cultural,
21. El eurocentrismo es una concepción del mundo que se filtra y
estructura las prácticas y representaciones contemporáneas confonnan-
do el "sentido común". Es el consenso sobre la visión de la historia de
la mayoria de los primermundistas y de muchos tercermundistas que se
aprende en la escuela y se transmite por los medios de comunicación.
El eurocentrismo es más una postura implícita que consciente (Shohat
y Stam, 1994). Es decir, es una construcción ideológica.
36
La marca de la bestia
aunque a veces aparezcan bajo la idealización de las supuestas
mentalidades prelógicas (Ford, 1987). Estos procedimientos son
comunes tanto en los productos cuanto en la comercialización
de la industria cultural. Las mujeres latinoamericanas, por ejemplo,
son caracterizadas con "tropos colonialistas" que evocan el calor tro-
pical, la violencia y la pasión. "Así, Lupe Vélez se convirtió en la 'fu-
ria puertorriqueña', Acquanetta en el 'volcán venezolano', OIga
SanJuanen el 'pimentero puertorriqueño', Marie Antoinette-Pons
en el 'huracán cubano'" (Shohat y Stam, 1994). En Cleopatra (1934)
de Cecil B. De MiIle, Oriente es representado como lo femenino,
como el lugar de los deleites carnales, y se muestra a la  
te manipuladora Cleopatra como la encamación de "Egipto".
El tropo de la animalización, la tendencia a reducir lo cultu-
ral a lo biológico, se vincula con el darwinismo social y la "super-
vivencia del más apto". Así, el negro es, en la escala evolutiva, el
eslabón inferior, en cuya cumbre está el hombre blanco. Esto fue
llevado al extremo por la propaganda nazi, que describía a los
judíos como bichos (Shohat y Stam, 1994). En la Argentina la
calificación peyorativa de "aluvión zoológico" o de "cabecitas ne-
gras" -nombre de un pájaro- a los migran tes mestizos que vinieron
a trabajar a las grandes ciudades durante los años treinta y cua-
renta, también ilustra el "sentido" de la animalización (Ford,
1987) y su inserción en el imaginario político.
No estamos hablando sólo del pasado. Estas estructuraciones
perversas del sentido llegan a la actualidad y se multiplican. Un
buen ejemplo fue la presentación del mundial de Francia, cuando
sejuntaron en la Plaza de la Concordia los cuatro gigantes "raciales",
que representaban a cada uno de los continentes que participa-
ban en el acontecimiento deportivo, con el mismo tamaño pero
conservando las distancias en la escala evolutiva. En lo más alto,
Romeo, el ario superior, europeo, acompañado por la música de
ópera. Más abajo 110, el asiático, ilustrado con los sonidos guturales,
37
ANÍBAL FORO
como los que acompañaban los golpes de Kung Fu. Yal fondo, en
el nivel más bajo de la escala zoológica y representados ppr los
primarios sonidos de la naturaleza y de la selva, Pablo el Indoa-
mericano y Moussa, el africano.
H
Estos recursos no son sólo una
curiosidad retórica, son los dispositivos que permiten naturalizar
el dominio o construir la hegemonía en el sentido gramsciano,
afinnando el etnocentrismo.
Sea como fuere, la aparición de casos críticos -tortura, racismo,
hambre, pobreza extrema- como zona impactante, curiosidad
aberrante o "nota de color", para utilizar la discutible nomenclatu-
ra periodística, pareciera no contribuir al desarrollo sociocultural
y socioeconómico de los países pobres. Ni a la comprensión que
sobre ellos tienen los otros países; Sino más bien a la distorsión
de éstos. Hay un tango bailado por Rodolfo Valentino en el ima-
ginario euronorteamericano referido a una concepción global
sobre lo latino y, en especial, sobre lo latinoamericano que, como
sabemos, tiene muy poco que ver con la realidad.
El caso de Benettcm, patrocinador de Colors, en gran parte ejem-
plificador de estos procedimientos, aunque más conocido por sus
publicidades, ha producido fuertes discusiones y comph:jas o dudo-
sas interpretaciones. la finna Benettun fue acusada de cinismo por
presentar en sus publicidades ciertos temas globales: un enfenno
muriéndose de sida, la emigración forzada, las catástrofes naturales.
Esto produjo controversias en distintos países como Alemania, Es-
paña, Estados Unidos y Francia, donde varias de las publicidades
fueron prohibidas. Pero también obtuvo reconocimientos oficiales:
en 1991 ganó el premio a la mtjor campaña en el European Art Di-
rector's Club y en el International Center of Photography of Hous-
ton, y sus imágenes fueron exhibidas en museos de todo el mund0
2
'.
22. Los datos fueron tomados de Clarín, 10/6/98.
23. En www.benetton.com.juliode 1998.
38
La marca de la bestia
En medio de esto, Benetton ha desarrollado su teoría, expli-
cada por su fotógrafo, Oliverio Toscani, en el site de la empresa:
"La publicidad es la más rica y poderosa forma de comunicación
en el mundo. Necesitamos tener imágenes que le hagan a la gente
pensar y discutir. Las agencias de publicidad crean una falsa reali-
dad y quieren que la genteJa crea. Nosotros mostramos la realidad
y somos criticados por eso". y seiiala que "las cosas nuevas sicm pre
generan polémicas. Lo que shoqueaba hace tres años es aceptado
hoy". La pregunta es si estas imágenes que le hacen a la gente
"pensar y sentir", al provenir de las estrategias de consumo y de
marketing, no anulan su efecto político y social. Llevado esto al
absurdo sena como proponer que la publicidad y no· el periodis-
mo, la comunicación estatal o las instituciones de la sociedad civil
promovieran la discusión pública.
La estrategia publicitaria de Beneiton consiste en presentar
problemáticas sociales para vender sus productos, reconceptuali-
zando el rol de la publicidad como si fuera un foro político (Tinie,
1997). Los temas o problemas globales que están presentes en las
publicidades gráficas de Benetton y que conforman una agenda
son, según el site de esta empresa en Internet: "sida y sexo segu-
ro; culturas y formas de vida; humanitarismo; paz Yguerra; raza y
realidad"24. Todos estos problemas son, obviamente, parte de la
agenda global. Lo que se está discutiendo aquí es cómo los temas
de ésta ingresan en el mundo del sentido y particularmente en el
análisis de la cultura de la globalización.
Las publicidades de Benf,tton, según Bridet, presentan imáge-
nes reales específicas y las convierten en globales y ejemplares. Pe-
ro los temas universales a veces tropiezan con barreras culturales e
históricas como en el caso de los jeans de DieseL Este es el caso de
la fumosa foto de los tres niños -blanco, negro y asiático- que están
24. Ídem
39
ANÍBAL  FORD 
sacando la lengua. Esta publicidad fue prohibida por ser "pornográ-
fica" en los países árabes, donde no se admite la representaci9fi de 
los órganos internos del cuerpo. Esa misma imagen, cuyo propó-
sito era mostrar que todas las lenguas son del mismo color; y que te-
nía  como  slogan H United Colors of Benettun:' obruvo  un  premio  en 
Gran Bretaña y otro en Alemania.  Hasta.Ia  revista  Time, pertene-
ciente al grupo Time-Warner, la utilizó en su apología en el cd-rom
del melting poi Y  el pluribus in Unum norteamericano  (Time Almanac,
1994), que  tuvo  su  auge ante la caída de la Rusia  soviética  pero 
que después se diluyó ante los movimientos sociales y las leyes  ra-
cistas como la de California, que prohibió la asistencia sanitaria a 
los  migran tes ilegales. 
En muchos casos la. firma italiana rompe con la tradición y las 
retóricas  publicitarias que muestran  un  mundo ideal,  arquetípico 
-la belleza, la juventud, el lujo- e  incluye la imagen documental, 
que  tiene  por función  informar,  mostrar la  realidad  del  mundo 
(Bridet,  1996).  Pero esta  función  no es  tan  clara  ni  ha sido  de-
mostrada. Si  por un lado estas imágenes forman parte de una es-
trategia global  de las firmas,  que tienen la  necesidad de unificar 
los distintos mercados en los que se venden estos productos, como 
lo señala la misma firma Benetton, no parecen llevar a la opinión 
pública o  al  imaginario social  hacia  rumbos  que modifiquen  o 
corrijan  los  males  que se  presentan. Al  margen  de su  ignorancia 
con respecto a  las  culturas del "resto del mundo". 
Todo esto que estamos recorriendo señala la puesta en escena 
de problemas  globales  a  través  de mediaciones  que operan con 
estéticas  del  humor,  del  horror,  de  lo  grotesco,  de la  distorsión 
discursiva y que ponen en relación los ejemplos publicitarios que 
dimos  no sólo  con  mostraciones  insólitas  de la  privacidad  sino 
con estrategias como las de los taIk slww o de la trask IVque pueden 
mostrar desde una operación  transexual hasta una madre soltera 
que entierra a su hijo vivo.  Cuando esto se extiende hacia los países 
40
La marca de la bestia
pobres, al "resto del mundo", terminan transformando sus cultu-
ras  en caricaturas exóticas.  Como un macondismo del  horror. O 
una  parodia  o  comercialización  de  los  datos  más  duros  del 
PNUD.  Entonces,  estos  datos duros sobre las  injusticias  globales 
se  transforman  en  carne del  infoentretenimiento.  O  en autolla-' 
gelación  cuando son consumidos por sus  propios actores. 
Esto no es ajeno al desarrollo, en política, de la crítica irónica o 
paródica,  frente  a  la  crítica  fundada  argumentalmente.  Lo  que 
señalamos debe ser discutido en conjunto con las  diversas degra-
daciones de los discursos políticos e informativos. La parodia/crí-
tica política existió siempre, en  los  medios y en la calle; pero no 
hegemonizando los  discursos de este campo. De igual manera, el 
discurso estetizante del horror, de la miseria, de la pobreza, no es 
nuevo, atUlque sí lo son la utilización exacerbada o la manipulación 
comercial de los  temas más críticos que padece la htunanidad. 
Haz lo correcto 
Aunque  nos  hemos  detenido  más  en  la  publicidad,  nuesU'o 
objetivo es señalar cómo los temas globales, sobre todo los temas 
críticos, ingresan en el imaginario social y la opinión  pública no 
sólo a  través de las  formas clásicas de la información, sino a  través 
de un abanico de géneros y formatos que se expande por toda la 
indusu'ia cultural,  incluyendo en ello sus  desarrollos  cibercultu-
rales e informáticos junto a lo medios convencionales. Las  tramas 
estructurales de este fenómeno las analizamos en el  capítulo sobre 
"infoentretenimiento". Lo que se  quiere mostrar aquí son algunas 
relaciones entre soportes típicos  de la  industria cultural, como el 
cine y la televisión, y la agenda global. 
Pero,  antes,  conviene  hacer  una  aclaración.  Las  formas  en 
que las  industrias culturales se apropian  de las  agendas globales, 
respondiendo en parte a  las  necesidades que tienen  los  ptdJlicos 
41 

i
ANíBAL FORD
de elaborar.su entorno cotidiano, está fuertemente relacionada
con las new isstter, con las tendenc¡as, con los nuevos probh;mas
que plantea la sociedad contemporánea. Esto no es sólo producto
de la industria cultural y de la agenda setting, sino de informacio-
nes o acontecimientos que .son elaborados de tal manera por el
público que terminan constituyéndose en parte de la agenda. La
acusación de Anita Hill (Smolowe, 1992) al juez que la acosaba
sexualmente planteó un tema ante el cual la opinión pública fue
en un. principio escéptica. Pero en menos de un año el tema se ins-
taló en la sociedad -aparecieron otrosjuicios- y así ingresó en las
agendas de los medios y abrió paso a otras formas de denuncia
sobre el acoso y la violencia contra la mujer.
EUmpacto o el ingreso y su elaboración de nuevas problemá-
ticas socioculturales en los medios es uno de los temas más im-
portantes en el estudio de sus transformaciones (Pasquier, 1994).
Ingresan nuevos temas y cambian las agendas, los conceptos de
noticiabilidad, los sistemas de comunicación. Y esto no proviene
sólo de las estrategias de la industria cultural. Las constantes re-
formulaciones de los medios tienen mucho que ver 110 sólo con
el consumo sino también con los cambios en la vida concreta de
la gente y con sus relaciones con la información (Ford, 1994). Este
es un escenario que no podemos dejar de lado cuando analiza-
mos cómo la industria cultural se apodera de la agenda crítica o
cómo ésta se introduce en la industria cultural.
25. "La distinción entre issues y eventos es muy importante. Shaw la
formula de la siguiente forma en 1977: los eventos son acontecimientos
puntuales limitados en el tiempo y en el espacio. las issues tienen un
carácter acumulativo, son un conjunto de acontecimientos puntuales
ligados entre ellos y que entran en la misma categoría genérica (por
ejemplo, la muelte por sobredosis de un atleta es un evento pero, si está
ligada a otros eventos del mismo tipo, conduce al problema de la dro-
ga como issue). Issue tendría casi el sentido de una cuestión que plantea
un debate social, con opiniones diferentes en pugna a propósito de ese
debate..." (Pasquier, 1994);
42
La marca de la bestia
Hay temas de la agenda global que están tradicionalmente
instalados en la agenda de la industria culturaL La dudad violenta,
marginal, dividida, subterránea tiene, a pesar de que hoy plantee
problemas específicos y críticos, un largo recorrido en el cine. De
La ley de la calle (Random FJSh) a Las tottttgas Ninja, un invento un-
dergrrJttnd de dos jóvenes que comenzaron haciendo una revista con
setecientos dólares. Pero con una extensa lista de antecedentes.
Pero, tal vez, uno de los procesos más notables de cómo la
realidad y un tema de la· agenda, exacerbado durante la última
década. se introduce en la industria sea el film Haz lo Corrllcto (Do
Ihe rigllt t/¡ing (1989). Más allá de las discusiones que ocasionó, de
sus exceSOS en definir las identidades más cultural que socialmente,
de ese dudoso cruce de Luther King y Malcolm X, Spike Lee puso
en escena los dramas de la "negritud", del interculturalismo y las
migraciones pobres en los barrios marginales. Realizada en forma
independiente, la película costó 6.5 millones de dólares y rindió
25 millones. Nola Darling (She's golta llave it, 1986) de Spike Lee
costó 175.000 dólares y ganó más de 8.5 millones; School Daze
(1988),5.8 millones de dólares y ganó más de 15 millones.) Estas
ganancias no incluyen el mercado del videocasette donde tam-
bién tuvieron un importante éxito. Pero lo que importa es cómO
uno de los-problemas básicos de la cultura contemporánea, comO
lo indica el WCR (1998), se pone en contacto con los grandes pú-
bUcos. El WCR (1998) lo resalta: "A fines del siglo pasado, la ma-
yoría de la gente vivía en pueblos y no se hubiera encontrado con
un extranjero de una cultura re.mota en toda su vida. Hoy, a fines
de este siglo, la mayoría de la gente entra en contacto con personas
de otras culturas a diario. Imágenes de otras culturas llenan las
pantallas de la televisión y del cine, yen sus lugares de trabajo, calles
y mercados, la gente encuentra comerciantes, migrantes, viajeros y
refugiados constantemente, en especial en las ciudades. En el es-
pacio de cien atl0s, la interacción cultural en el mundo ha crecido
43
ANiBAL FORD
dramáticamente". El incremento de la massmediatización y del
interculturalismo son ejes centrales de la agenda contempo$ea.
El dinero que recaudaron estos films de Spike Lee, reaJizados
con presupuestos relativamente bajos, persuadió al establishment
monetario de Hollywood, nada proclive a tratar estos temas, de
que Lee y otros jóvenes directores negros eran rentables, y esto
generó el renacimiento del cine negro. Pero también, yen varios
casos, la transformación de un índice básico de sufrimiento o vio-
lencia en una commO(lity. Los finales felices, a lo código Bayes. de
muchos de los filmes, aún fuertes, de esta corriente, como es el
caso de South Central (Anderson, 1992), se parecen más a la retóri-
ca tradicional y edulcorada del Hollywood de los 40 que a la ruda
realidad actual ante la que nos enfrentan las estadísticas del
PNUD. Estos reciclamien tos son comunes. Llegan hasta la guerra
del Golfo, que fue comercializada en video con el título militar y
literario a la vez de Tormenta del desierto yen el rubro "acción". El
"pressin¡(, el montaje y la estructura narrativa de este video repro-
duce la retórica de los filmes norteamericanos de guerra de los
cuarenta. Una estrategia que se dirigía a borrar el síndrome Viet-
nam pero que no pudo evitar, ya descuidado el control publicitario,
el síndrome de Somalía, producido por fotos como las publica-
das en Newsweek, donde aparecían los marines linchados por las
multitudes africanas.
La ley de la calle, la ley de la pantalla
La relación violencia "fáctica" (en sus múltiples formas), me-
dios de comunicación, conflictos socioeconómicos, psicosociales,
socioculturales, es uno de los centros de la cultura contemporánea.
El término violencia ha llegado a ser laxo e impreciso por estas
razones. Se entiende como violencia tanto al número de muertos
que hay en Roboc.op .(1987) o en Terminator(1984), como a muchas
44
La marca de la bestia
imágenes y escenas "reales" o ficticias que se ven en la TV ver-
dad o en los noticieros, en el género aventuras o los del horror
bizarro; pero también hablan los medios y nosotros en la inte-
racción cotidiana de violencia en las calles, en los colegios, en los
trab.yos, en la familia, en las relaciones sexuales. Violencias fisicas,
violencias psicológicas, violencias representacionales. Lo cierto
es que si bien todas las épocas fueron violentas, la actual muestra
no sólo nuevas foonas de violencia sino que las representa, las pone
en escena, de una manera inédita. Esto está claro en los datos
que veremos de la televisión. Lo que 110 está claro es hasta dónde
proviene de la conformación de la violencia en una comrnodity cul-
tural y/o de una respuesta de la industria cultural a lo que sucede
en el imaginario de la gente, a raíz de su experiencia cotidiana
con la violencia (en muchas encuestas la inseguridad aparece como
un tema prioritario en la "agenda de la población"). Tampoco
parece estar claro que el aumento de la violencia en la "realidad"
se origine en las condiciones socioeconómicas, sobre todo del
proceso del New Order y del neoliberalismo y sus consiguientes
cambios culturales y no en los medios, aunque estos "dialo-
guen" con sus causas y consecuencias. Tal vez, la violencia en la
pantalla funcione más como un sistema de control social -que en-
cierra a la gente en sus casas- que como un provocador o motivador
de la violencia en la calle (Mediascope National Television, 1996).
El tema de la violencia en los medios preocupa obsesivamente
a los países del norte, aunque más por sus posibles efectos que
por sus causas o por las razone,5 económicas que explican su exis-
tencia fuera de los medios. Las investigaciones indagan formas y
tipos de violencia, contextos, posibles efectos. También el resultado,
pobre por cierto, de los mens.yes antiviolentos.
Las estadísticas sobre la violencia en Estados Unidos son im-
pactan tes. "Estados Unidos tiene la tasa de asesinatos más alta del
mundo" (Carlsson y von Feilitzen, 1998). Según el Children and
45
ANÍBAL  FORD 
media violence. Yearbook.frvm UNFSCO (1998),  "El  h.omicidi.o  es  la 
segunda causa de muerte entre l.os jóvenes de  15-24 añ.os y para 
lajuventud afroamericana es  la número un.o  [ ... ]  L.os  arrest.osju-
veniles  p.or p.ortación  de armas  aumentar.on  un  113%  entre  l.os 
añ.os  1985 y 1994.  Cada 5 minut.os, un chic.o es arrestad.o en Esta-
d.os  Unid.os p.or haber c.ometid.o un crimen vi.olent.o y la vi.olencia 
relaci.onada c.on  armas de fueg.o  mata a  un niñ.o  n.orteamerican.o 
cada  3  h.oras.  Un  niñ.o  que crece  en Washingt.on  DC .o  Chicag.o 
está 15 veces más expuest.o a ser asesinad.o que un chic.o que vive 
enIrlanda del N.orte."  (Carlss.on y v.on  Feilitzen,  1998). Est.os  s.on 
dat.os  de la  realidad y n.o  de la ficción  .o  l.os  medi.os.  C.on  r e s p e   ~
t.o  a  est.os,  se calcula que al terminar la escuela primaria unj.oven 
habrá vist.o  en l.os  medi.os 8.000 asesinat.os y más de 100.000 act.os 
de vi.olencia en la pantalla. 
L.o  ciert.o es que la vi.olencia, proveniente de la estmctura de la 
s.ociedad  c.ontemp.oránea y n.o  sól.o  de l.os  medi.os,  .ocupa  un lugar 
destacad.o  en la  pr.ogramación  televisiva  y rec.orre  distint.os  tip.os 
de géneros, desde l.os  video cliPs musicales,  l.os  games y l.os  progra-
mas  de  entretenimient.os  hasta  l.os  reality shows y  l.os  n.oticier.oS 
n.octurn.os .o vespertin.os. En el caS.o  de Estad.os Unid.os, el porcenta-
je de programas c.on vi.olencia es  de 54%  en las redes de televisión 
abierta y de 86%  en l.os  canales de cable c.odificad.os  (Carlss.on  y 
v.on  Feilitzen,  1998). 
En  l.os  programas  televisiv.os  que  incluyen  la  vi.olencia,  en 
Estad.os  Unid.os,  el  40%  de  las  escenas  vi.olentas  s.on  iniciadas 
p.or pers.onajes que tienen buenas cualidades y c.onstituyen m.odel.oS 
atractiv.os  para l.os  espectad.ores; y sól.o  el 4%  de l.os  programas vio-
lent.os de la televisión n.orteamericana transmiten un c.ontenid.o an-
tivi.olent.o.  El  13% de l.os  pr.ogramas vi.olent.oS  tienen c.onsecuencias 
negativas a larg.o plaz.o. El 75% de las escenas vi.olentas n.o c.ondenan 
la agresión. El  14%  de las  escenas vi.olentas  c.ontienen sangre y cu-
chill.os y el 43%  incluyen hum.or. Además, el 55%  de l.os  incidentes 
46
La marca de la bestia
en  televisión  muestran que la VÍctima  n.o  sufre ningún daíi.o  físic.o 
ni d.ol.or.  Est.o  pr.oduce, según este inf.orme, divers.os efect.os nega-
tiv.os  en el espectad.or: puede aprender actitudes y c.omp.ortamien-
t.os  agresiv.os;  v.olverse  insensible  a  la  vi.olencia  real  del  mund.o  y 
desarr.ollar el mied.o a  ser VÍctima  de la vi.olencia. 
En  la  pr.ogramación  c.ontemp.oránea  se  puede  ver,  además, 
una  tendencia  a  incluir  en  l.os  programas  vi.olent.os  un  c.omp.o-
nente racial. La problemática de la raza está ligada a  una car<lcte-
rística  tradici.onal  de  l.os  programas  basad.os  en  crímenes  de  la 
"realidad"  (que s.ostiene que la causa de l.os  crímenes s.on  las  mo-
tivaci.ones  pers.onales,  individuales y/.o genéticas y n.o  el  product.o 
de circunstancias  s.ociales  .o  ec.onómicas)  y cuand.o  es.os  individu.os 
s.on  negr.os .o  latin.os, la ecuación resultante c.oncluye que l.os  negr.os 
s.on  simplemente  más  vi.olent.os  que  l.os  blanc.os.  Si  1.0  que  est.os 
pr.ogramas hacen  es  p.oner de manifiest.o  l.os  mied.os  que existen 
hacia l.os  afr.oamerican.os,  1.0  que  n.o  hacen  es  m.ostrar que  la  po-
breza y el desemple.o s.on  l.os  fact.ores  claves de l.os  crímenes y que 
l.os  afroamerican.os están  más  expuest.os a vivir en esas  c.ondici.ones 
que l.os  blanc.os p.obres  (Andersen, 1995). Las mediaci.ones .o  dis-
p.ositiv.os  que  utilizan  l.os  medi.os  s.obre  la  vi.olencia  y  l.os  negr.os 
s.on  una f.orma  de "sacar a  la luz" el imaginari.o de t.oda  una s.ocie-
dad s.obre el tema. y,  a su vez, de retr.oalimentar a ese imaginari.o. 
La s.obresimplificación,  el  hech.o de  que  n.o  se  tengan  en  cuenta 
las  causas  ec.onómicas  y s.ociales  de la  vi.olencia  y se  la  vea  c.om.o 
una "enfermedad" individual .o  genética, .obviamente f.ortalece  el 
statu quo (Andersen,  1995).  . 
Ent.onces,  la  pregunta es si  estas discusi.ones s.obre la vi.olencia 
en l.os  medi.os, s.obre la  censura tant.o en la 1V c.om.o  en Internet, 
n.o  es  una discusión  c.on  pies de barro. P.orque n.o  s.on  Iei  1V ni  el 
cine las  causas  primeras  de esta cmel y despiadada aldea gl.obal 
en la que h.oy habitam.os,  1.0  cual  n.o  indica que  n.o  contribuyan a 
darle f.orma  a  través  de l.os  sistemas  de mediaci.ones  que utilizan 
47 
ANÍBAL FORO
al elaborar o informar sobre la violencia. Pero la costumbre, so-
bre todo en el campo intelectual, aún no idealista en térm,inos fi-
losóficos, es demonizar a los medios más que al Fondo Monetario
Internacional, al Banco Mundial o a otros países o instituciones
responsables de las políticas socioeconómicas.
Los temas de la violencia, la inseguridad, el aumento de la cri-
minalidad son algunos de los ítems centrales de la agenda global.
Tal vez, el más mediatizado. Ha desbordado las secciones policiales.
Es como si la vieja estrategia del periodismo popular se hubiese
extendido a todos los medios. Pero en esto hay que tener en
Cuenta que este tipo de mediación: 1) tiene una larga trayectoria
en la cultura del hombre; 2) responde a las elaboraciones que se
dan o son necesarias en los imaginarios de sectores sociales some-
tidos a la violencia, como lo muestra "por espejo" el periodismo
popular o amarillo; 3) no debe confundirse con las causas que la
provocan. Es la estructura social la que la origina y no los medios. Lo
cierto es que temas centrales de la agenda global como la violencia,
la criminalidad, la inseguridad, el interculturalismo, la discrimi-
nación ingresan en la opinión pública yel imaginario social a tra-
vés de géneros no solamente informativos, de géneros discursivos
donde es difícil separar la sociedad de los medios y que afectan de
manera profunda la constitución de la ciudadaneidad.
Rocky y el f'mal de la Guerra Fría
El tema de las mediaciones es fundamental en cuanto son dis-
positivos de construcción de hegemonía. Si la metáfora de aldea
global transmite una seudoarmonía victoriana (Ford, 1994), si la
visión que Europa construyó sobre sí misma y sobre los pueblos
dominados se apoyó en una vulgata de tropos que implicaban de-
senfreno, infantilismo, animalización, etcétera, si el proceso de
globalización se propagandiza a través de "mitos" como "Grande
48
La mm'ca de la bestia
es mejor", "Más es mejor", "Tiempo y espacio han desaparecido",
"Homogeneidad cultural global", "Salven al planeta Tierra",
"Democracia for expon vía la 1V norteamericana", "Nuevo Orden
Mundial" (Ferguson, MaIjorie, 1992); si la complejidad de los
fenómenos actuales ha hecho que circulen diversas nomenclaturas
para nombrarlos 26, si las utopías comunicacionales se permiten
falacias evidentes
t7
, es claro que en las mediaciones operan inter-
pretaciones que después se institucionalizan en el sentido común
aun de los pueblos dependientes.
Este conjunto de dispositivos discursivos muchas veces se apoya
en una identificación o igualación entre la globalización y homo-
geneidad cultural. Pero la globalización está marcada por la frag-
mentación y la heterogeneidad. Aún los medios tecnológicos más
avanzados tienden a favorecer más el disenso que el consenso
(Poster, 1995). Esto está claro en el racismo o el cyberodio, como
se verá en el capítulo 5.
Lo importante es que estos dispositivos están presentes en la
información y la narración. y, fundamentalmente, en aquellas
26. Roncagliolo (1997) analiza las denominaciones que se utilizan
para "nombrar" la sociocultura contemporánea:    
"globalización"; "internacionalización"; "transnacionalización"; "tercera
revolución industrial"; "sociedad post-industrial"; "autopistas de la in-
formación"; "sociedad de la infollnación"; "mundialízación"; "tercera
revolución cultural"; "videoesfera"; "gatesismo".
27. Se denominan "utopías comunicacionales" a las propuestas que
afirmaban o afirman que resueltos los problemas de comunicación en-
tre los hombres (de códigos y sentidos) se iban a resolver los conflictos.
Esta propuesta, aunque tiene lejanos antecedentes, se concentra en las
últimas décadas en el trayecto que va de Mc Luhan }' la cibernética a BilI
Gates y Negroponte (1995 Y 1997) Lo cierto es que los comu-
nicacionales han crecido enormemente y los conflictos también. En
1998, en plena era de Internet, hubo 48 conflictos bélicos "posguerra
fría" (Clatin, 27 de diciembre de 1998). Las comunicacionales
no han dejado de ser otros de los mitos del capitalismo. (Mattelart,
1991a; Breton, 1992; Ford, 1994)
49
ANtBAL FORD
fonnas que trasladan a las narrativas de la industria cultural los
episodios deJa historia internacional como puede ser la caída de
la Rusia soviética y el final de la guerra fría. Un buen ejemplo de
cómo cierto sistema de mediaciones, de géneros y retóricas cine-
matogr.íficas se hacen cargo de un tema denso de la política
mundial puede ser la película Rocky N (1985).
En Rocky N, StaIlone va a pelear a Rusia por la corona mundial.
Pero va, aunque sea norteamericano, como un boxeador pobre
y desprotegido del Tercer Mundo. La película entra ahí en una
narración paralela. Mientras el campeón ruso, una especie de
gigante cibernético, se entrena en confortabks gimnasios con
sofisticados aparatos y controles biométricos e infomláticos,
Rocky lo hace perdido en el campo, levantando troncos, arras-
trando carros cargados en medio de la nieve, trepando cerros, in-
ventando antiguos ejercicios granjeros. Cuando se produce la
pelea en un estadio repleto de fans soviéticos, obviamente gana
el norteamedcano Rocky. Pero lo importante es que la hinchada
rusa, que comienza abuchándolo, termina ovacionándolo en medio
de un delirio que incluye al propio Gorbachov y otros adustos jerar-
casque están en el paJeo de honor. En síntesis: una significativa
metáfora de la caída de Rusia, de la superioridad norteameIicana
y de las causas del fin de la Guerra Fría.
Lo interesante aquí es cómo el país que hegemoniza en el
mundo el desarrollo cibercultural, tecnoinfonnático (aproxima-
damente entre el 75 y el 80% de Internet es norteamericano, por
ejemplo), le atribuye estos saberes a su rival y se muesua tan hu-
mildemente precario y rural, granjero y precibemético. Es que a la
legitimación de la hegemonía no le basta con la superioridad tec-
nológica. Sigue necesitando las herramientas ideológicas del etno-
centrismo, de la apología de su superioridad racial y cultural, de
la presencia de tradiciones como la del minute man o del "destino
manifiesto". Que Rocky es un símbolo de los Estados Unidos de
50
La mm'ca de la bestia
Norteamérica nadie puede negarlo. Que no necesita estar frente
a una computadora o enchufado en algún dispositivo de realidades
virtuales para serlo, tampoco. Es un ejemplar de la raza superior,
como aquellos que fabricaba el nazismo. Pero con la humanidad
ysimpleza de un muchacho granjero o "farmero" del medio oeste
y la habilidad de la industria cultural norteamericana.
Ahora bien: todo esto ni es paradoja] ni implica que el terri-
torio de la tecnología, que entrena y controla al gigante ruso, Y el
de la "raza fuerte" que se las arregla con las armas de la naturaleza
o con arcaicas herramientas de trabajo rural, sean territorios se-
parados, contradictorios. Hay también, y en muchos planos, una
alianza estrecha entre racismo e informática, entre racismo y ciber-
cultura, aunque a veces tengan sus diferentes caras Y escenarios co-
mo se verá en los capítulos 4 y 5. Los dispositivos de la cibercultura
y de la supuesta posguerra fría están trabajando cuidadosamente no
sólo en la identificación Y seguimiento de migran tes "indeseables",
sino también en las tipificaciones étnicas, en viejas utopías crimi-
nológicas como la de la identificación del supuesto gen del deli-
to, en el control de individuos y de multitudes, en los vericuetos
más ocultos de laprivacidad de ricos y pobres, en la "limpieza bio-
genética". O en la identificación de personas disconformes Y
críticas o potencialmente peligrosas y violentas. Como el propio
Rocky. En síntesis: un buen ejemplo de cine de boxeo con todos
los elementos de su retórica; pero también de cómo este puede
absorber la propaganda política en los vericuetos de un género,
Desde el punto de vista específico de las mediaciones se po-
dría afirmar que la seducción narrativa de esta película se basa en la
aU'acCÍón que el motivo del humilde que triunfa en tierra extraila a
fuerza de habilidad recorre toda la cultura del hombre, de los
relatos o   ~ a los literarios. y hacer abstracción de los componentes
ideológico-políticos. Éste es un tema extremadamente delicado en
el análisis de la recepción e importante para no caer en reducciones
51
ANÍBAL FORD
mecanicistas. En Ja recepción se puede dar esta.lectura: se disfntta
el género (genre) y no se absorbe la ideología. Pero en otr9S casos
se produce un casamiento entre ambas, como en Rocky Iv. Por lo
menos "leído" en su contexto histórico e informativo.
Cierre y apertura
Se han focalizado algunas tendencias y cambios en los dispo-
sitivos que informan o constituyen al ciudadano que parecieran
quebrar las n o c i   o n ~ s tradicionales que privilegiaban el debate
público y la práctica política. Esto no implica que no tengamos
en daroque las nociones de ciudadano o de "ciudadaneidad"28
no sean categorías en crisis o transformación. En cierta medida,
se puede aceptar la síntesis de Néstor García Candini (1995):
"También en América Latina la experiencia de los movimientos
sociales está llevando a redefinir lo que se entiende por ciudadano,
no sólo en relación con los derechos a la igualdad sino también
con los derechos a la diferencia" [ ... ] "La insatisfacción con el
sentidojurídico-político de ciudadanía está llevando a defender
la existencia, como dijimos, de una ciudadanía cultural, y tam-
bién de una ciudadanía racial, otra de género, otra ecológica, y así
podemos seguir despedazando la ciudadanía en una multiplicidad
infinita de reivindicaciones." Ese despedazamiento implica dos
problemas: uno, Ja corrida de la identidad hacia otras series (que
lleva, por ejemplo, a identificarse a través del consumo material o
simbólico); y el otro es el ingreso en la formación del ciudadano
no sólo de los campos económico, político y social sino también
del cultural (Stevenson, 1998).
El ciudadano, el "hombre" o la "mujer" que se pone en ac-
ción, por ejemplo, en el momento de emitir un voto o ir a una
28. Verón, Eliseo, comunicación personal.
.52
La marca de la bestia
manifestación, se constituye, por un Jado, en la experiencia directa
y cotidiana, familiar o institucional, y por otro, en la massmedia-
tización a través de formatos, géneros y discursos mucho más
dispersos y caóticos que lo que tradicionalmente se consideraba
información. Esto produce desVÍos o si se quiere cambios ideoló-
gicos o de sentido en el rol y los contenidos de la información.
Nos estamos refiriendo a procesos actuantes, perfonnativos, aunque
abiertos e imprecisos. Algunos de sus ejes son:
1. El ingreso de lo sociocultural en las agendas. Es interesante
ver cómo dentro del crudo economicismo que domina al mundo
crecen las agendas no economicistas, ingresan variables o Índices
de otro tipo que dan cuenta de las consecuencias de esa política
económica. Índices que cuantifican aspectos fundamentales de la
calidad de vida: el sufrimiento, el malestar, el miedo, la discrimi-
nación, la intolerancia, la confianza en la gente, la identificación
con el barrio o con la nación, la concepción de futuro, etcétera
2. La relación de esto con un doble juego, tal vez porque es-
temos en una etapa de transición y estas etapas son siempre pa-
radojales. Lo que seilalamos arriba bien puede ser visto como la
humanización de la economía y la política. Ingresan índices que
miden "la calidad humana" (WCR, 1998) y que relativizan índices
tradicionales como el "ingreso per cáPita". Pero también se puede
entender esto como un proceso no igual aunque paralelo a la
degradación de la información, que se evidencia en el exceso
de narrativización, casuística y dramatización de los datos macro
políticos y estructurales. Un prqceso que retomaremos en el análisis
del "infoentretenimiento".
3. Relacionado con lo anterior, hay otros procesos que resultan
paradójicos para la mentalidad moderna. Esta es una época ta-
chada de individualista (Giddens, 1998). Sin embargo los temas
de la subjetividad y de la cotidianeidad son cuantificados y trasfor-
mados en índices lo cual, a su vez, pone en escena su pregnancia
.53
ANÍBAL  FORO 
social, su persistencia en la ciudadanía. La paradoja está aquí en 
que esto puede estar tan relacionado con una visión no economi-
cista de la sociedad, más  respetuosa de la subjetividad, como con 
las exploraciones más pragmáticas del consumo, la vigilancia y el 
control social: acumulación  de información sobre perfiles,  vidas 
privadas, estilos de vida, formalizaciones de la privacidad, etcétera 
En este  escenario se  plantean  las  preguntas  básicas  de  este 
capítulo ¿Cómo nos informamos sobre lo que pasa en el  mundo? 
¿Estamos en una transición  hacia otras culturas del ciudadano o 
ante la degradación  de la  información  pública? 
Cada vez parece más  necesario tipificar o  discutir ]a clasifica-
ción de los problemas críticos de nuestra época. La visión g]obal 
de este tipo de problemas, o la concepción de que se trata de pro-
blemas que son globales se incrementa. Es decir, la desocupación 
o  reconversión del  trabajo, la reestructuración de la familia y Jos 
nuevos roles de ]a mujer, la violencia urbana u  otras problemáticas 
de las grandes ciudades o  megaciudades, el inter o  multicu]tura-
lismo,  las culturas marginales, ]a  inseguridad, las brechas entre 
riqueza y pobreza, el  racismo,  el  rol de ]a educación, el  deterioro 
ambiental, la crisis de 10  político o  tantos otros problemas  no sólo 
son percibidos como problemas nacionales o  regionales sino tam-
bién  como  problemas globales,  que  traspasan  las  fronteras  del 
Estado-Nación 29. 
Pero cuando hablamos de mediaciones de problemas globales 
críticos, de las formas en que se comunican o  se les  da sentido, 
en  la  relación  entre ]a información, los  discursos  y los  "hechos", 
se  trabaja  sobre  un  listado  de  problemas  contemporáneos  que, 
29. Esto no quiere decir que no existan políticas sobre el desempleo 
o  la  violencia,  y aun,  en  el  plano comunicacional y cultural, sobre  la 
regulación  de  los  mensajes,  como  se  ejemplificó  con  las  reacciones 
culturales que prohibieron las publicidades de las "lenguas" de Ben.etton
en los estados árabes o de Diesel en Argentina. 
54 
La marca de la bestia
de  hecho,  son  los  más  trabajados  comunicacionalmente  por di-
versos sectores y géneros: el periodismo, el cine, la lV, las nuevas 
tecnologías. Cada problema convoca tanto a viejas  tradiCiones de 
comunicación, con su retórica y su tópica, como a  la experimenta-
ción y a su "uso" en diferentes tipos de discursos.  De.  ahí que esta 
reflexión  sobre las  mediaciones lleve  a  razonar la  problemática 
de las agendas, de los listados que se constmyen socialmente como 
problemas  a  resolver  o  a  institucionalizar  como  inevitables.  La 
desocupación y sus  efectos socioculturales para algunas agendas 
es algo que hay que resolver y,  para otras, es un  hecho inevitable 
de esta etapa del capitalismo. 
DeSVÍo:  sobre las "agendas globales" 
No podemos trabajar sobre las  mediaciones de los  problemas 
globales  sin  focalizar  cuáles  son  estos  problemas y ver  cómo  se 
construyen  los  diversos  tipos  de  agendas  que  los  clasifican.  No 
hay una sola "agenda global".  En estas se cmzan ideologías, inte-
reses económicos, diversas estructuras institucionales,  tendencias 
disciplinarias, formaciones massmediáticas nacionales o globales, 
propuestas gubernamentales o  estatales,  privadas o  de la sociedad 
civil,  Además,  no es fácil  constmir una agenda única en 
la medida que las culturas tienen diferentes parámetros clasifica-
torios  referentes a  la acción  y la  temporalidad. Lo cierto es  que 
cuando hablamos de agendas globales cubrimos un espectro muy 
amplio, válido  pero   
En  las  clasificaciones,  tanto  en  lo social  como  en  todos  los 
campos,  se  dan  luchas  fundamentales  que  han  sido  descriptas 
por los  sociólogos,  de  Durkheim  a  Bourdieu  (Bourdieu y Wac-
quant,  1995). La imposición de una clasificación forma parte de 
la lucha por el poder. Estas luchas de sistemas clasificatorios se ha 
multiplicado con la aparición de Internet, COI1  la  hegemonía de 
55 
ANÍBAL  FORD 
los  sistemas  de  clasificación  infonnáticos  norteamericanos  y  la 
destrucción  de  las  pautas  tradicionales  de infonnación  y _docu-
mentación. Y este no es un problema específicamente documen-
tal  o  bibliotecológico  (Ford,  1998).  Pero,  de cualquier manera, 
podemos  hablar de  cierto  consenso  sobre  la  necesidad  de  que 
existan clasificaciones de problemas globales, "agendas globales", 
aunque hay quienes niegan la existencia de este tipo de agendas. 
Nos referimos, obviamente, al  listado de los  problemas globales, 
no a  la  forma  de solucionarlos, sobre el  cual  navega  un amplio 
campo de interpretaciones, que confunden, inmovilizan y deso-
rientan a  la opinión pública. 
Un buen ejemplo de cómo las agendas globales comienzan a 
ponerse en escena en sectores claves de la política mundial, en me-
dio de la  crisis de Oriente y de la propuesta neoliberal del  tacheris-
mo y el  reaganismo, está  presente en la irrupción de la  "Tercera 
Vía".  Hace poco, el primer ministro británico, Tony Blair, dijo en 
un  artículo  publicado  en  el  Washington Post titulado  "Tirlh roay,
hetter roay": "El  cambio que  nosotros  enfrentamos es  formidable 
-mercados globales, creciente pobreza y exclusión social, aumento 
del crimen, ruptura de la familia,  rol cambiante de la  mujer,  revo-
lución de la tecnología y del mundo del trabajo, hostilidad popular 
hacia los políticos y las demandas de una profunda refonna demo-
crática, problemas ambientales y de seguridad que requieren la ac-
ción internacional"  (Blair,  1998).  la enumeración de estos desafios 
es un indicador de la puesta en escena de una agenda global.  Otro 
ejemplo es  el  discurso del  presidente de Brasil,  Cardoso, quien, 
en  la  reunión  posterior a  su asunción a  la segunda presidencia, 
desarrolló su critica a  la "globalización asimétrica"  (Clarín, 1999).
Lo mismo sucede con las Naciones  Unidas y el PNUD o con el 
creciente Tercer Sector.  No son los  únicos  ejemplos.  Las  agendas 
globales  tienen  diferentes fonnas  institucionales,  parciales o  ge-
nerales,  como lo fue  la Agenda  21  que surgió  de la reunión  de 
56 
La marca de la bestia
Río deJaneiro, enjunio de 1992, sobre los problemas ecológicos. 
También, ya  no a  nivel  específico, hay una abundante bibliografía 
sobre este tema (por ejemplo, Kegley y Wittkopf, 1995; Kírdar y Silk, 
1995). E incluso en medios que ya no establecen contratos de lectu-
ra con públicos nacionales, sino globales como es el caso de la  Cl\w.
Todos estos son ejemplos que señalan la validez de  los  temas 
de la agenda global al  margen, como se dijo, de cómo se opera o 
se infonna sobre cada uno de ellos.  Nadie puede discutir la exis-
tencia o la necesidad de una agenda global aunque sí sus Ítems y 
jerarquizaciones. 
Estos desafios que conforman la agenda global  llevan  a formu-
lar una serie  de  preguntas:  ¿cómo se  construye la agenda global?, 
¿quiénes la construyen? Pero también, ¿a  través de qué dispositivos 
o  mediaciones  los  ciudadanos  se  enteran  de  cuál  es  esa  agenda? 
¿Cómo es elaborada por la población de los distintos países y regio-
nes  del  mundo?  ¿Cómo  tomamos  conocimiento  de  esa  agenda? 
Preguntas sobre las cuales se trabaja en los diversos capítulos de es-
te libro. Pero lo cierto es que hay problemas que con diferentes ca-
racterísticas se dan en todas partes del globo, que están presente en 
las encuestas, generalmente periodísticas, sobre la preocupación de 
la ciudadanía, al margen de su teorización  por las ciencias sociales. 
Hablar de las agendas y de sus sistemas de clasificación es hablar 
de los  problemas globales o  de la globalización y sus  efectos.  La 
globalización  plantea,  para  muchos investigadores,  aunque esto 
se siga discutiendo, una ruptura histórica que va  a  tener implica-
ciones epistemológicas sobre cómo construir el  objeto de estudio 
de  las  ciencias  sociales  y  las  categorías  que  utilizamos  para  dar 
cuenta de él.  Pero su impacto no se centra solamente en las cien-
cias  sociales.  Como  afinna el sociólogo  brasileño Octavio  Ianni, 
la  globalización,  vista  como  "proceso  histórico-social  de  vastas 
proporciones  [ ... ]  [que]  conmueve  más o  menos drásticamente 
los  marcos  de  referencias  sociales  y  mentales  de  individuos  y 
57 
ANÍBAL  FORD 
colectividades", recrea el  mapa mundial y da origen a otros procesos 
y nuevas formas de sociabilidad. A partir de la interrelación entre in-
dividuos,  colectividades,  tribus,  pueblos  y  naciones  en  el  ámbito 
mundial,  el objeto de las  ciencias sociales -dice Ianni- pasa a  ser 
no sólo  lo  tribal,  regional  o  nacional  sino  también  la  sociedad 
global  (Ianni,  1998). Estamos hablando de la incorporación  de 
una instancia metodológica y técnica pero también sociocultural. 
Ya  no se puede operar sobre la  realidad  manejándonos sólo con 
los conceptos de clase, Estado y Nación  (Ordz, 1994), Esto no quie-
re decir que los  estados nacionales no tengan  todavía un fherte 
peso ni que las nuevas tecnologías de la información, por ejemplo, 
vuelvan al Estado más vulnerable, aún en los planos que estamos 
analizando  en  este  libro.  Aunque  las  Corporaciones  Transna-
cionales dominan cada vez más las decisiones tanto globales como 
locales  (Braman, 1995), sólo estimulan la actividad económica 
y raramente incluyen metas sociales o culturales, a  no ser que lo 
hagan instrumentalmente y con otros objetivos, como lo ejemplifi-
camos  a  través  de la  relación  publicidad!  comercialización  de  los 
derechos  humanos3/),  Estos  últimos deben  o  sólo pueden ser ga-
rantizados a  través de convenios entre los estados
3J
• 
Es  claro  que  podemos  construir  un  listado,  una  agenda, 
una serie de problemas a  resolver que están presentes tanto en 
el conjunto de las relaciones globales o internacionales como en 
las regionales o  nacionales. Al margen de los abusos en la creación 
de nuevos  términos, el  concepto de "glocalización" tiene algo de 
verdadero  (Robertson,  1995).  Es  que estamos ante  procesos  no 
30.  El  desplazamiento  de  los  problemas  sociales  por la  dinámica 
económica y comercial pesa en los procesos de integración, como se ve 
al  analizar la relación Internet-Mercosur (Ford,  199B).
31.  Los  límites y las  dificultades de esto se  han puesto en evidencia 
ante  el  caso  Pinochet y  las  discusiones  con  respecto  a  la  implementa-
ción de la ':justicia global".  Cfr.  Osear CardoBO,  199B.
58 
La marca de la bestia
totalmente  tipificados  que necesitan  conceptos  bisagra.  Uno de 
ellos, el que es  entendido como "glocalización", incluye la adap-
tación  nacional o  local de temas globales.  Esto bien se  puede re-
ducir a la  adaptación nacional de temas norteamericanos. De los 
"spagheui western" a la actual industria cinematográfica japonesa o 
de Hong Kong (Ford y Chicco, 1997). Pero esto incluye la regiona-
lización  de otros  productos  masivos  y la  diversidad  de estrategias 
publicitarias de un mismo producto material o simbólico (Mattelart, 
1989),  No hay una sola  MTV (están  MTV Asia, MTV India, MTV


¡ 

Brasil, MTV Latina, MTVJapón, etcétera)  pero sí hay una sola Via-
com,  que es la  multinacional  propietaria de MTV y que ocupa el 
cuarto lugar entre los multimedia globales:l2.  Lo cual implica el de-
sarrollo de nuevas relaciones entre propiedad y diversidad entre la 
producción y la distribución. 
Pero hay procesos más  complejos porque la  globalización su-
pone la localización. El éxito de series que transcurren en lugares 
pequeños, como puede ser Twin Peaks (David  Lyuch,  1991)  o  Ro-
que Santeiro (Díaz Gomes,  1988)  tiene que ver con que la  produc-
ción de lo local se  ha transformado en una variable de lo global!!:l. 
De ahí,  el  hecho de que se  ofrezcan  en  el  mercado informático 
no  productos  locales  sino  softwam para "construir"  lo  local :H.  Por 
32. Ver cuadro en el Capítulo 3. 
33. En esto hay que tener en cuenta otros procesos:  "algunos temas 
tradicionales  ayudan  a  construir  la  globalización  cultural  o  mundial 
desde  lo  local,  como puede  ser la utilización  de  (meta)relatos  que  se 
apoyan en temáticas"aggiornadas" sobre el incesto, la soledad, lo sobre-
natural,  la  orfandad,  la  identificación,  etcétera  (Contursi  y  Ferro, 
1999). Este paso de lo  histórico a  lo arquetípico y lo mítico  puede for-
mar parte  de  las  transformaciones  de  la crisis,  pero  también  tiene  su 
peso ideológico deshistorizador. 
34.  Las  nuevas  tecnologías producen  un efecto de  objetivación de 
un tema como lo local, que tiene interpretaciones culturales e ideológica, 
muy diferentes así como diferentes conceptualizadones metodológicas y 
teóricas  (Chicco y Vinelli,  1998). 
59 
ANÍBAL FORD
otro lado, las empresas norteamericanas han visualizado como un
negocio producir programas locales en otros países: "los _inverso-
res norteamericanos deben aprender a operar en los mercados des--
conocidos, así como también a descubrir las maneras de producir
series con menor costo que en Estados Unidos" (Dogar, 1995).
Otro plano relacionado con esto es entender la "política de ciuda-
des" cómo un fenómeno global que tiene diferentes connotaciones
según los continentes. Por ejemplo, mientras que en Europa el 50%
del presupuesto nacional lo manejan los municipios, en América
Latina, estos últimos administran sólo el 10% (Dowbor, 1993).
Todos estos procesos intervienen en la construcción de la
agenda global, o mejor, en el conjunto de agendas o de clasifi-
caciones, muchas veces en pugna, que si bien son relativamente
visibles en los medios de comunicación también son construidas
por otras instituciones que dan cuenta del mapa de los proble-
mas contemporáneos. Ejemplo de esto puede ser el PNUD o lo
que podemos caracterizar como las agendas de las Organizaciones
no Gqbernamentales (ONG). Estos dos ejemplos bastarían para
señalar cómo están actuando otras agendas de problemas, dife-
rentes a la de los medios nacionales, o que se intersectan, por lo
menos en parte, con ellos. Decimos que están actuando porque
a través de su relación con problemas y movimientos sociales o
con el Estado, como sucede en los países de América Latina -hay
países "pnudizados" y otros "onganizados"- tienen un rol activo
en la construcción de lo social o del Estado en esta etapa de crisis
y transformaciones
35

"Cosas que deben ser hechas"
Si cada época se caracteriza no sólo por las transformaciones
que produce sino por los problemas o desafios que presenta no
35. Comunicaciones personajes con ElizabethJelin yRossana Reguillo.
60
La marca de la bestia
es raro que muchas veces se recurra al término agenda (del latín
"cosas que se han de hacer") como nombre del listado de estos
problemas o desafios. En este sentido, como organizador, la
agenda cumple un rol diferente a los diversos árboles del conoci-
miento, de L' Encyclopedie de Diderot y D'Alambert:lO (1751-1766)
a la enciclopedia Encarta (Microsoft, 1999). Pero su diferenciación
no es total: L' Encyclopedie funcionó también como una agenda
del proyecto iluminista. Microsoft, así como el gran cOlúunto de
los buscadores que operan en Internet, actúa, en cambio, y al
mismo tiempo como un desregulador pronorteamericano de los
problemas que nos presenta la humanidad (Ford, 1998), tema
que analizaremos en el capítulo de desigualdades.
Pero antes de describir algunas agendas y listados de problemas
con un alto nivel de institucionalización debemos hacer otras obser-
vaciones sobre este tema referentes a las dimensiones temporales
de la agenda. Si, por ejemplo, se tiene en cuenta la caracterización
que hace Robertson de las diversas etapas históricas al reconstnlÍr
la genealogía de la globalización podemos también entender, en
un sentido amplio, las descripciones de cada etapa como una agen-
da de época. Esto hace que sea necesario incluir el problema de las
diversas extensiones cronológicas de las agendas. Hay agendas de
épocas extensas y hay agendas coyunturales, particularmente
efectivas en el caso de los medios. Más adelante razonaremos al tra-
bajar la comunicación global en un CD-ROM de la CNNde 1994 sus
profundas diferencias con la agenda que hoy construiríamos, sim-
plemente 5 años después. Aun_que subyazcan elementos comunes.
Si tomamos las etapas de la globalización a través de Robertson
(1992) se ve que no estamos ante una estratificación temporal
estricta. Ellas son:
36. Robert Darnton analiza la importancia del sistema clasificatorio
de L 'Encyclopedie (Darton, 1988).
61
ANÍBAL FORD
La fase germinal (desde el siglo XV hasta mediados del XVIII)
que incluye el incipiente crecimiento de las comunidades !lacio-
nales, decaimiento del sistema medieval transnacional, acentua-
ción de conceptos de individuo e ideas sobre la humanidad;
La fase incipiente (desde mediados del siglo XVIII hasta 1870),
con un giro hacia la idea de un Estado homogéneo y unitalio, in-
crementos de las convenciones legales y entidades relativas a la
regulación y comunicación internacional, tematización del asunto
del nacionalismo-internacionalismo;
La fase del despegue (desde 1870 hasta mediados de la década
de 1920) que se basa en cuatro puntos de referencia: las sociedades
nacionales, los individuos genéricos (pero con un sesgo masculino),
una única "sociedad internacional", y una singular, aunque no
uniforme, concepción de la humanidad;
La fase de lucha por la hegemonía (desde mediados de la década
de 1920 hasta fines de los 60) incluye una serie de contiendas y
guerras, el establecimiento de la Liga de las Naciones y de las Na-
  i o n e ~ Unidas, establecimiento del principio de independencia
nacional, Guerra Fría, cristalización del Tercer Mundo;
La fase de la incertidum/m (desde fines de los '60 hasta la crisis
de principios de los '90) que comprende una agudización de la
conciencia global, acentuación de valores posmaterialistas, fin de
la Guerra Fría, surgimiento del problema de los derechos y acceso
a las armas nucleares, crecimiento de las instituciones y movi-
mientos globales, aceleración de los medios de comunicación
globales, problemas de multi y polietnicidad, sistema internacional
más fluido, preocupación por la humanidad de los movimientos
ambientalistas, etcétera
Se podría decir que no estamos ante una estratificación es-
tricta y que las últimas tres etapas coexisten. Pero ésta es una
visión correspondiente a la perspectiva occidental global pues no
todas las culturas tienen los mismos conceptos de temporalidad,
62
La marca de la bestia
de cronología o de desarrollo. Pero en términos de la sociolo-
gía modema, diríamos que en América Latina o en otros lugares
del Tercer Mundo coexisten diferentes etapas de desarrollo
(Véase García Canclini, 1990 y en el capítulo 5: "Mientras hablo
huye el tiempo").
Estas observaciones sobre la constitución de la agenda de pro-
blemas contemporáneos no se limitan a una visión epocal y sin-
crónica. Tiene también un anclaje diacrónico. Es decir, existe,
desde una perspectiva histórica, una importante continuidad en
los problemas globales. Algunas problemáticas van a ser "nuevas"
(por ejemplo, el caso de los derechos de la mtyer, el tipo de mi-
graciones ilegales o el actual sistema financiero internacional)
y otras "viejas" (las relacionadas con el armamentismo, la deso-
cupación o el racismo) porque existían antes del supuesto fin de
la Guerra Fría. Pero no están tan claros los cambios que se pro-
dujeron desde el fin de la Guerra Fría. El New Order está lejos
de haberse alcanzado, en el caso de que pueda llegar a alguna
meta. Pero incluso esas "nuevas" problemáticas, como el con-
flicto militar entre grupos étnicos dentro de los Estados de la ex
Yugoslavia y la ex Unión Soviética, se originan en una lucha por
la autodeterminación nacional que tiene una explicación históri-
ca y una extensión geográfica mucho más amplias. Es decir, las
íssu.es o problemáticas son una "cara" de un problema más per-
sistente, que diffcilmente se podría decir que es nuevo (Wbitc,
Little y Smith, 1997). Sin embargo, hay cambios cuantitativos tan
fuertes en algunos Ítems de la agenda global que se transfor-
man en datos cualitativos, en nuevos problemas: por ejemplo los
relacionados con el trabajo y la desocupación, con la estrtictura
familiar o con la inseguridad. Esto no significa que no tengan
antecedentes históricos muchas veces anteriores al capitalismo
de los siglos XIX YXX.
63
ANÍBAL FORD
De Ja agenda de Jos medios a 13 agenda de 13 gente
No es aleatorio que el lISO de la palabra agenda, proveniente de
las ciencias sociales, la economía política, o la política internacional
-por ejemplo, las agendas de los encuentros internacionales- pero
fundamentalmente de los trabajos sobre opinión pública remita,
en una primera instancia, a los medios de comunicación. Almque
no sean los únicos, los medios son los constructores más visibles
de la agenda del público. No vamos a tratar aquí un tema en dis--
cusión: el rol de la televisión o de la gráfica en la construcción de
la agenda. Sí a señalar que el rol de la gráfica en el establecimiento
de la agenda se ha debilitado. Pero los problemas del estableci-
miento de la agenda por los medios (la problemática de la agenda
settinf7) tienen, más allá de sus efectos -si le indican al público
sobre qué deben pensar o también cómo   una doble
vertiente sobre la opinión pública y el imaginario   términos
37. En 1972, Donald Shaw y Maxwell McCombs plantearon la hi-
pótesis de la agenda setting (establecimiento de agenda) para estudiar
la capacidad que tienen los medios de influir en los acontecimientos
del público a largo plazo. El público, según los autores, es consciente
o ignora ciertos elementos específicos de los escenarios públicos como
consecuencia de la atención u omisión que le prestan los medios. Exis--
te, según esta hipótesis, una relación directa ycausal entre la agenda de
los medios y la agenda de la opinión pública, ya que los medios indican
no sólo sobre quése debe peTlsarsino también cómo se debe pertsat'sobre esos
temas (Martini y Gobbi, 1998)
38. Ver StelIa Martini yJorge Gobbi (1998).
39. Los medios de comunicación juegan un papel relevante en la
construcción de los imaginarios sociales ya que, al producir bienes simbó-
licos, aportan a la construcción que esa sociedad hace de su imaginario.
Los imaginarios sociales son la'! representaciones (mitos, memorias, "ar-
quetipos", etcétera) que una determinada sociedad o comunidad tiene
de sí misma o de otras. A través del imaginario social una comunidad
designa su identidad: elabora una representación de sí misma, marca la
distribución de los papeles y los roles sociales; expresa e impone ciertas
creencias, etcétera Esa identidad colectiva marca un "tenitorio" y define
las relaciones con los "otros" (Baczko, 1991). Un ejemplo de la relación
entre los imaginarios sociales y los medios se evidencia en un trabajo
64
La marca de la bestia
que consideramos fuertemente interpenetrados
40
si no limitamos
la opinión pública a las encuestas.
Es decir, por un lado, los medios son, para el gran público, el
indicador más poderoso de los temas o problemas de una época,
pero, por el otro, a que su propia dinámica y SllS contratos de lectu-
ra, en parte distorsionan lo anterior debido a los dispositivos que
funcionan en el interior de los criterios de noticiabilidad, de
newsmaking, de gatekeepi.ng, etcétera
41
En la 110ticiabilidad operan •
ciertos criterios que jerarquizan y clasifican la información y esto
tiene que ver con que "remiten a las condiciones de novedad, im-
p,revisibilidad, gravedad, importancia y a las consecuencias que
un acontecimiento pueda tener sobre una parte notable de la po-
blación" (Martini, 1998); en el newsmaking o construcción de la
noticia actúa la interpretación y elaboración de un acontecimiento
y la dinámica interna del trab.go de y entre los periodistas; y junto
con el gatekeefJingo selección de la información, que hace alusión
a "qué va y qué no va como información en el medio, qué va a ser
destacado, qué se envía a los lugares de 'relleno'" (Martini, 1998),
construyen la agenda de los medios.
Ahora bien, una cosa es razonar, como vimos anteriormente,
los dispositivos generadores o descriptores de agenda y otra las
formas en que la ciudadanía constituye sus agendas. Los problemas
exploratorio realizado en Uruguay, donde aparecieron diversos proce-
sos sobre el imaginario que se tiene sobre el otro. Así, las telenovelas
brasileñas rompían el estereotipo uruguayo sobre Brasil como pueblo
haragán y pobre porque ponía en escena las riquezas urbanas e indus-
triales. Un programa argentino de entretenimiento instaló, por su parle,
el estereotipo argentino en una serie diferente, la del animador his-
térico, juvenil y simpático. "Todos los argentinos son como TineI1i",
dijo un informante, refiriéndose a su visión de la identidad argentina
(citado en Ford, Martini, Mazziotti, 1996).
40. Ver Capítulo 5, el trabajo sobre la casuística.
41. No todos los problemas estnlcturales son "noticiables". Sobre esto
la bibliografía es abundante. Véase Ford, Aníbal y Martini, Stella
(1998). También, Wolf, Mauro (1991)
65
ANÍBAL FORD
globales son percibidos por la ciudadanía, como seilalábamos al
principio, no sólo a través de los medios de comunicacióli, sino
también de la agenda de las instituciones y de la experiencia di-
recta. Entre ambos está el sentido que le ha dado Jesús Martín
Barbero (1997) a las mediaciones, entendidas como "las articula-
ciones entre prácticas de comunicación y movimientos sociales, a
las diferentes temporaJidades y la pluralidad de matrices culturales"
y que abarcan, también, las estructuras sociales como la familia,
la educación, etcétera.
Es importante insistir en que los problemas globales no son
~   n o s a la gente en su vida cotidiana: la desocupación, la deses-
tructuración de la familia, el crecimiento de las megaciudades, la
violencia o la inseguridad son fenómenos cotidianos, que más
allá de leerlos en un periódico o verlos en un programa de tele-
visión, son vividos por los ciudadanos en forma directa -ser un
desocupado o ver una cola para pedir trabajo. Como lo seilala
Renato Ortiz: "la mundialización de la cultura se revela a través
de lo cotidiano" (Ortiz, 1994). Esto es cierto. Por eso, más allá de
la crítica al exceso de narración y casuística en el periodismo
-que retomaremos en el capítulo 5- vale preguntarse si no estamos
en una etapa en que los razonamientos macro, estructurales,
utópicos, como dice Mattelart (l991b), no se construyen tam-
bién a partir de la suma o el intercambio de relatos individuales,
micro. Hay algo semejante, aunque con diferente signo, a lo
que se producía con Mao, quien juntaba grupos de campesinos
para que contaran sus problemas y descubrieran que eran los
mismos, que tenían historias comunes que dejaban de ser indi-
viduales para convertirse en colectivas. Pero esto parecería co-
rresponder a una etapa de transición ante el shock neoliberal
y el posmodernismo filosófico que ya no puede ocultar los ma-
crorrelatos como aquellos que vemos en las agendas globales.
66
La marca de la bestia
Formadores indirectos de la opinión pública
Con respecto a los medios de comunicación, se ha insistido
en dos aspectos. El primero es qüe, dada la globalización, enten-
dida como la presencia de procesos, pero también problemas
similares en diversos lugares (países, regiones, municipios, etcé-
tera) nuestra información práctica sobre el mundo, local y global
a la vez, se realiza de manera muy fuerte a través de estructuras
simbólicas y de los nuevos o viejos soportes de la comunicación y
. la información. Esto pone en la mira los diversos sistemas de me-
diación: del lenguaje y los sistemas de enunciación a los géneros
y sus rupturas.
El segundo, es que esta información sobre problemas socio-
políticos, socioeconómicos o socioculturales le llega al público,
se produce y genera sentidos no solamente a través de discursos
argumentativos descriptivos, informacionales, estadísticos, sino a
través de un amplio sistema de discursos narrativos, perfonnativos
(teatrales o dramáticos), audiovisuales, o, lo que no es lo mismo,
ficcionales, mediante una serie de soportes que van de los medios
convencionales, como la 1V o el cine, a los CD-ROM o Internet.
En este sentido, la distinción entre las categorías de programas
televisivos de "ficción" y de "no ficción" no puede ser sostenida
por el análisis, ya que tanto los programas de entretenimiento
como los noticieros o documentales tienen incidencia en la
forma en que piensa la gente sobre el "mundo real" (Delli Carpini
y Williams, 1994). Esto último parecería básico y elemental pero es
clave en la comprensión de la .cultura contemporánea.
Esto es un juego doble que podría sintetizarse diciendo que,
muchas veces, nos informamos sobre la realidad a través de un film
o que nos distraemos mirando un informativo. Pero aquí nos es-
tamos refiriendo a un problema estructural que analizaremos en
el capítulo sobre infoentretenimiento. Lo cierto es que la "informa-
ción" sobre los problemas globales no yace sólo en las estadísticas
67
ANiBAL FORD
para Jos especialistas ni en documentos informativos periodísticos
sino que se pone en escena a través de mediaciones narr¡pivas o
flccionales -con mucha más carga autónoma que las mediaciones
típicas de la información como sucede con el "caso periodístico"- y
que este proceso produce un efecto que podríamos caracterizar
como el de la transformación de los temas o problemas de la
agenda global en commodities de la industria cultural. Aunque, de
nuevo, el proceso es doble: recibimos información a través de
agendas de géneros ficcionales, pero también los propios géneros
informativos senarrativizan (véase capítulo 5).
Dificil estudiar hoy la formación de la opinión pública tramada,
como señalamos antes, con el imaginario social sin tener en cuenta
un corpus que sólo focalice los discursos argumentativos/informa-
cionales.de los medios 42. Al margen de que al analizar los casos o
la casuística, la información está contaminada por lo narrativo
-"Nunca dejes que la verdad interfiera con una buena historia", di-
ce la publicidad del film El diario (TIle paper, 1994)-, gran parte de
la "información" de las agendas contemporáneas pasa por géneros
que no son específicamente informativos. Basta con analizar la pro-
gramación televisiva (Andersen, 1995) y el alcance de las grandes
cadenas, como se tratará en el capítulo sobre infoentretenimiento.
Los "Índices de sufrimiento" en las estadísticas del PNUD se
corresponden, junto con su contrapartida factual, no sólo con la
creciente presencia de la violencia en cierto tipo de informativos,
sino también con las formas en que ésta es el material sobre el
cual traboya la industria cultural en múltiples películas y series.
Está claro que la violencia no es producida por los medios o por
las películas. También la representación de la violencia tiene un
42. Un ejemplo se puede encontrar en Delli Calpini y Williams
( 1994). Además, esto se nos presenta en un problema específico en el aná-
lisis de los efectos de los medios (cfr. Aníbal Ford, Stella Martini y Nora
Mazziotti, 1996).
68
La marca de la bestia
valor performativo en la destreza y percepción de ella o de su
efecto de control social, como se ha analizado. Pero no hay una
correspondencia total y simétrica entre la agenda de los medios
y la agenda de la población. Y tampoco la hay con aquellas insti-
tuciones que trabajan sobre problemas globales. Lo cierto es que
no todos los ítems ingresan o son presentados de la misma manera.
De ahí que repasemos algunas agendas en función de su importan-
cia económica, política y también de su potencialidad comunicativa.
Es decir, el juego entre su calidad descriptiva y argumentativa y su
potencialidad en el plano de la narración, la noticiabilidad, la
dramatización y, por lo tanto, los límites que separan la "informa-
ción" del "entretenimiento" son fundamentales en el disei'io de
las políticas de información y comunicación.
Para eso, si se piensa en términos de agenda, el listado de los
problemas contemporáneos en cualquier tipo de práctica (laboral,
política, académica, etcétera) -escenario que es inevitable no
constntir a no ser que nuestra posición en la sociedad sea total-
mente pasiva o fragmentada a la manera de importantes zonas
del pensamiento "posmodenlista"- tenemos que tener en cuenta
algunos conjuntos que, aunque no sean tan visibles como el pe-
riodismo, tienen peso en la organización y las decisiones sociales
y que se intersectan con la agenda de los medios pero que pre-
sentan diferencias en los ítems de los listados o en las jerarqui-
zadones de éstos. Este es el caso de las agendas de instituciones
internacionales como las de las Naciones Unidas, particularmente
del PNUD, o las de las ONG o. del llamado Tercer Sector.
El PNUD como listado critico, o el resurgimiento del Estado
de Bienestar
En el caso de las instituciones internacionales, como las Na-
ciones Unidas, se toma como ejemplo el listado de problemas
69
ANÍBAL FORD
generales que publica el PNUD en el Informe sobre Desarrolln Humano.
Aunque pueda parecer tedioso, vamos a describir la organización
de esta agenda porque es un tema que todavía no ha sido lo sufi-
cientemente focalizado en la discusión política.
El PNUD prioriza anualmente un tema particular de la agenda:
Concepto y medición del desarrollo humano (1990); Financiación
del desarrollo humano (1991); Dimensiones globales del desa-
rrollo humano (1992); Participación popular (1993); Nuevas
dimensiones de la seguridad humana (1994); La condición de
los sexos y el desarrollo humano (1995); Crecimiento económico y
desarrollo humano (1996); Pobreza y desarrollo humano (1997);
Consumo para el desarrollo humano (1998). En cada Informe se
divide a los países industrializados de los países en desarrollo, los
cuales tienen, según el PNUD, diferentes tipos de problemas que
son específicos e inherentes a su situación socioeconómica. No
son los mismos los problemas que tiene Estados Unidos que los
de Brasil o Bangladesh. De cualquier manera, analizando y com-
parando los problemas de cada país es posible establecer compa-
raciones, analogías y diferenciaciones que permitan construir
una visión global de esos problemas. La brecha entre riqueza y
pobreza constituye, en parte, una separación pero también una
relación entre dos términos que están estrechamente relacionados.
Imposible no relacionar la riqueza de algunos sectores sociales con
la pobreza de los otros.
Los países están ranqueados en función de su Índice de Desa-
rrollo Humano (IDH), que en la concepción del PNUD incluye,
a diferencia de una visión puramente economicista del desarro-
llo, esperanza de vida, educación e ingreso. Esta noción del de-
sarrollo humano se puso en evidencia en la primera Cumbre
Mundial de Desarrollo Social que se realizó en Copenhague, por
iniciativa de las Naciones Unidas en 1995, donde se examinó una
agenda centrada en: el abismo existente entre los países ricos y los
70
La marca de la bestia
pobres; las enormes diferencias en el interior de cada país yen la
incapacidad del mercado para proporcionar por sí sólo un con-
trapeso a la exclusión, la marginación, la pobreza; la explosión
de mercados ilegales -mercado de niños. prostitución, narcotrá-
fico, comercio de células y órganos humanos. En ese año el
PNUD en Argentina afirmaba: "La agenda de la humanidad en este
próximo amanecer secular no se agota en el dolor de las penu-
ria.
s
, el crimen organizado, el terrorismo y las privaciones, sino
que reclama también la consideración del vértigo de la abun-
dancia. No sólo son las carencias las que mutilan el acceso de Jos
hombres al disfrute pleno de la vida, sino que también la abun-
dancia que genera a la vez necesidad de la negación y del olvido
de situaciones de real degradación de la persona.[ ... ] No se trata
solamente de cuestiones vinculadas a la economía y a sus-fracasos
[... ] sino también, como hemos mencionado, de la realización de
todas las personas incluso en el marco de la abundancia de bienes,
de la pérdida del valor de la vida, de la violencia. el vacío y la in-
seguridad. Se trata también de la soledad y el egoísmo, del que-
branto de valores y de la creciente conciencia de estar construyendo
sociedades en las que el progreso material acompaña sorprendente-
mente crecientes barreras al desarrollo de las personas. se trata de
recuperar-el humanismo del desarrollo" (informe Argentino sobre
Desarrolln Humano, 1995).
Estas consideraciones deben ser puestas en relación con la in-
formación concreta que suministra el PNUD. El "listado crítico"
que construye (PNUD, 1998) conforma una agenda para todos
los países. Esta incluye: Sinopsis e índice de la pobreza humana;
Tendencias de desarrollo humano; Disparidades Sur-Norte; Ac-
ceso a la mujer en la educación; La mujer y la participación en
la vida política y económica; Sinopsis de salud; Desequilibrios
en la enseilanza; Sinopsis de población empleada; Acceso a la in-
formación ya las comunicaciones; Corrientes de ayuda; Tensión
71
ANiBAL FORD
social y cambio social; Sinopsis de la vida política; Desequilibrios
entre gasto militar y utilización de recursos; Corrientes fhJancie-
ras; Aumento de la urbanización; Sinopsis demográfica; Uso de
energía; Sinopsis de degradación ambiental; Cuentas del ingreso
nacional; Tendencias del rendimiento económico.
Aunque lo señalado puede ser concebido como la simple des-
cripción de un listado, se 10 trata como agenda porque son temas
que marcan una selección en función del objetivo del Informe,
que es promover políticas para el desarrollo humano. Esto lo
convierte en temas de agenda.
Algunos indicadores aparecen en los países en desan-ollo pero
no en los industrializados y viceversa, lo cual señala las diferentes
agendas para uno y otro caso. Un ejemplo del primer caso son los
cuadros de "Supervivencia y Desarrollo del niño" (mide la tasa
de mortalidad de lactantes, la tasa de mortalidad de menores
de 5 años, la tasa de mortalidad materna, etcétera) y "Seguri-
dad Alimentaria" (oferta calórica diaria per cápita, consumo
de alimentos, etcétera). Los cuadros que sólo aparecen en los
países industrializados son los de "Tensión social y Cambio so-
cial" -al que se aludió anteriormente- (mide la cantidad de
presos, los homicidios, los delitos relacionados con drogas, vio-
laciones, lesiones y muertos provocados por accidentes de ruta,
etcétera), "Desempleo" (cantidad de personas desempleadas,
desempleo de hombres, mujeres, jóvenes, incidencia del de-
sempleo a largo plazo, trabajadores desalentados, trabajadores
a jornada parcial involuntarios, gasto en subsidios de desempleo,
etcétera) y "Gestión del medio ambiente" (principales zonas
protegidas, desechos de combustible nuclear, generación de
residuos peligrosos, etcétera).
Se podría pensar que la distinción de los cuadros o índices
que se midieron en los países en desarrollo y en los industrializa-
dos se debe a que cada conjunto tiene problemas específicos que
72
La marca de la bestia
son susceptibles de medición. (Incluso dentro de la "Sinopsis de
salud", los índices no son los mismos. Para el caso de los países
en desarrollo, por ejemplo, se mide el paludismo, y en el de los
países industrializados, el consumo de alcohol per cápita.) Pero
obviamente el "Desempleo" y los Índices referidos al cuadro de
''Tensión Social y Cambio Social" constituyen problemas muy graves
también en los países en desarrollo. Pero el Infonne no aclara por
qué hace esta distinción y no mide estas variables en los países en
desarrollo, donde constituyen problemas particularmente graves.
De cualquier manera, sus listados nos ponen ante una agenda
contemporánea que no siempre es jerarquizada de la misma ma-
nera en los medios y que muchas veces se pone en escena a través
de géneros no informativos.
Tercer Sector: filantropía, contrato social, y
la institucionalización de los problemas críticos
La creciente importancia del Tercer Sector -que hace que se
lo considere base de un nuevo contrato sociaI
4
:l- también señala
la necesidad de establecer una tematización, que bien puede ser
considerada como agenda. Por ejemplo, en Argentina, las ONG pri-
vilegian los siguientes temas: educación, mlyer, salud, organización
43. Según Riilin. una vez que se comprenda que la sociedad tiene
tres sectores y no dos se dará la posibilidad de construir un nuevo con-
trato social. La responsabilidad de la vida cívica va a ser del sector no
gubernamental y, según el autor, así se conslluirá el proceso de liberación.
Afirma Rifkin que "en el siglo próximo los sectores público y privado
. van ajugar un papel todavía más limitado en la vida del ser humano. El
vacío de poder será ocupado tanto por una creciente subcultura al margen
de la ley como por una mayor participación del Tercer Sector. ( ... ) Las
organizaciones basadas en la comunidad actuarán cada vez más como
árbitros y defensores del pueblo frente a las fuerzas mayores del gobier-
no yel mercado, como defensores y agentes a favor de   políticas
ysociales. Las organizaciones del Tercer Sector asumirán probablemente
73
ANtBAL FORD
barrial, empJeo-ingresos, juventud, medio ambiente-ecología,
niñez, desarrollo rural, vivienda, La confianza que tienenJos ar-
gentinos en entidades de bien público sin fines de Jucro para la
resolución de problemas sociales es cada vez mayor y sólo aparece
superada por la Iglesia Católica, Según una encuesta de Galhtp, el
58% de Jos argentinos confia en las organizaciones del Tercer
Sector y casi la mitad evalúa positivamente su contribución al bie-
nestar social (Tercer Sect(jT, año 4 N° 22, 1998).
A nivel internacional, las ONG urbanas, tanto del Norte como
del Sur, tienen como prioridad enfrentar el problema del creci-
miento del desempleo como consecuencia del aumento en la
productividad y del desplazamiento tecnológico. Las ONG del
Sur deben enfrentar, además, un problema muy serio: la intro-
ducción de la biotecnología en la agricultura, lo cual eliminaría
las granjas abiertas y conduciría a un aumento muy grande de la
masa de desocupados rurales (Rifkin, 1997), Las limitaciones y
simplificaciones de esta generalización muestran los empobre-
cimi,entos que caracterizan a las visiones "globales",
Lo interesante es que -según Rifkin- las ONG nacionales in-
tercambian información con organizaciones de distintos países,
que se reúnen alrededor de objetivos comunes y se asocian para
ser oídos por la comunidad internacional. "Si existe un aforismo
compartido que pueda unir sus objetivos individuales, se podrá
aplicar la conocida frase 'piensa globalmente y actúa localmente'.
Las ONG, en la mayoría de las naciones, comparten una nueva
visión que trasciende tanto las aspiraciones convencionales de la
la tarea de proporcionar cada vez más servicios básicos, a raíz de los re-
cortes de ayudas gubernamentales y asistencia a personas y vecindarios
con necesidades", (Rifkín, 1996) Según. Mildos MarschaIl, "una de las
funciones más importantes del conjunto de las ONG [, .. ] es ofrecer a la
gente empleo ba'iado en la comurúdad" (citado por Rifkín, 1996). Estas
hipótesis han sido fuertemente criticadas (por ejemplo, Castells, 1997)
74
La marca de la bestia
economía de mercado, como la estrecha ideología de la geopolí-
tica y el nacionalismo" (Rifkin, 1997). La desigualdad de recursos
hace que la interdependencia de las ONG se dé también a nivel
económico -la mayor parte de los recursos financieros destinados
al Tercer Sector en los países en vías de desarrollo procede direc-
tamente de las ONG que funcionan en los países industrializados.
Entre 1970 y 1990, las ONG del Norte incrementaron la ayuda a,
las del Sur de 1.000 a 5.000 millones de dólares. Esta tendencia,
según Rifkin, aumentará a medida de que el Tercer Sector sea
más estable.
De cualquier manera, lo que queda flotando en el Tercer
Sector, al margen de que el término incluye un variadísimo con-
junto de instituciones -de aquellos que acompallan o surgen de un
movimiento social a los que son digitados por el Banco Mundial-
es si este desplazamiento de las empresas y el Estado ~   terminará
generando un amplio sector filantrópico dividido entre beneficia-
rios y benefactores como las viejas órdenes religiosas medievales.
y por otra parte, si no termina siendo un dispositivo que en vez
de solucionar los problemas globales los institucionaliza. Mien-
tras el PNUD se dirige a y está conformado por los Estados, las
ONG, en términos generales, autonomizan los problemas sociales
y dejan su solución en manos privadas "globales" que actúan, en
general, más con una función de asistencia y control que como
agentes de modificaciones estmcturales y políticas.
Las agendas de los medios globales
Si en el caso del PNUD, los datos que maneja son, en cierto
modo, los datos de la "realidad" proporcionados por los gobiernos
de los diferentes países, sin intermediarios mediáticos y el Tercer
Sector toma cada uno de esos problemas y les da autonomía y
los institucionaliza, la mediación que construyen los medios de
75
ANÍBAL FORD
comunicación  globales  como la  CNN (Cable Network News) es  de 
otro orden. Esta diferencia se debe. no sólo a la  de 
los  problemas  globales  sino  también  a  lo  que  puntualizamos 
con  respecto a  la  lógica de la noticiabilidad y el  newsmaking.
La  CNN Internacional+! es  la  primera cadena de  noticias  en 
la  historia  de  la  información  televisiva  que  produce,  de  modo 
sistemático y como parte de una estrategia comunicativa, las  "no-
ticias gWhales' (Semprini, 1994; Salerno, 1994/5). Su expansión fue 
abrupta: en  1987,  160.000 casas recibían la  CNN Internacional y en 
1994, esta cifra ascendió a  78.490.000  (Semprini, 1994). Este tipo 
de  noticias,  que  presuponen  y  están  pensadas  para  un  público 
"mundial", interesado en los problemas que suceden en el mundo, 
están construidas sobre la base de un supuesto "punto de vista" o 
"sentido  común"  universal.  Pero  esto  último  es  una  utopía.  Las 
diferencias  en  los  "sentidos comunes" de  las  distintas  culturas 
siguen  existiendo.  Lasnoticias de la  CNN, por lo  tanto,  como la 
de los  informativos nacionales,  tienen  un punto de vista particu-
lar,l?asado en una determinada política editorial, y la lectura que se 
hace de ellas está influida por determinado contexto histórico-cul-
tural, como lo analizamos en el caso de Diesely de la publicidad de 
las "lenguas" de Benetton. Desde el punto de vista de la recepción, 
son  interesantes  los  análisis  como los  que aparecen,  por ejemplo, 
en el libro News oft/¡e World aensen, 1998). Ahí se estudia, a  través 
de  una  perspectiva comparativa,  la  recepción  de  las  noticias  de 
medios  nacionales  en siete países,  diferentes  en su grado de  de-
sarrollo, en determinado período. Los estudios "cross-culturales" de 
44. La red originaria de la  CNNes la hoy denominada CNNDomestic
y su  programación  está  dirigida  al  público  estadounidense.  La  CNN
Intemational está  pensada  para  una audiencia  mundial.  Por último,  la 
CNN Headline News, cuya  audiencia es  norteamericana,  constituye  un 
palimpsesto, Con segmentos de in[oonación extremadamente breves y 
repetidos en el  mismo horario  (Semprini,  1994). 
76 
La mm'ca de la bestia
este  tipo son fundamentales  para entender cómo la  comunicación 
traspasa  las  fronteras  nacionales y  también  cómo  las  audiencias 
decodifican las  noticias desde marcos políticos, económicos y cul-
turales  específicos,  que  construyen  sentidos  diferentes.  Otro 
ejemplo de esto es  lo que sucedió con  el  caso  de la serie  televisiva 
estadounidense  Dalias (Katz,  Elihu y Tamar,  Liebes,  1992)  y su de-
mostración de las interpretaciones diferenciales en diversas culturas. 
Estos  estudios  plantean  diversas  dudas  sobre  la  "globalidad" 
de las  noticias.  O  el  estado  precario en que se  encuentra el  desa-
rrollo de la infonnación global,  construida sobre  un  montaje casi 
aleatorio de clips de noticias globales,  aun en aquellos  casos que 
permite  más formalización,  como en  el  del  CD-ROM  de la  CNN
(CNN NewsTOom Global View, 1994).  Aunque  se  realizó  en  1994, 
puede servir para ver qué agenda construye la  cadena norteame-
ricana  "líder en las  noticias  mundiales"    La  clasificación  de los 
temas que se  constmye en el CD-ROM está centrada en seis áreas y 
su característica principal es  que pone en escena la  narrativización 
de las secciones convencionales de los  informativos o  periódicos. 
En  esta  primera  clasificación  se  tiende  a  poner  títulos  que  son 
globales  o  muy amplios:  "mundo  pequeiio";  "paz  agitada";  "co-
lapso  del  comunismo";  "políticas  africanas  y pobreza";  "culturas 
en conflicto" y "problemas de la  Tierra".  Pero,  luego,  cada uno de 
esos  ítems  tiene  subdivisiones:  el  "mundo  pequeiio"  se  desagrega 
en 'corrientes comerciales', 'unidad europea', 'jlacific powerllOuse: y 
'aldea global';  "paz agitada" se  divide  en 'Nuevo Orden  mundial'; 
'¿la
,
UN al  rescate?',  'los  derechos  humanos',  y  'el  desanne';  el 
"colapso  del  comunismo",  en  'Europa  Oriental  mira  al  mundo 
occidental',  'Mihail  Gorvachev  & URSS',  'la  Unión  Soviética  en 
fonnación',  'la  reunificación  alemana',  y  'la  ruina  económica'; 
"políticas africanas y pobreza" se divide en 'políticas del hambre', 
45.  Slogan de  CNN International.
77 
ANÍBAL FORD
'causas militares" y 'el hambre que duele'; "Culturas en conflicto",
en 'el conflicto árabe-israelí', 'los factores causales', 'las '?ittallas
amenazantes', y 'los Balcanes'; y los "problemas de la Tierra", en
'desde el Norte hacia el Sur', 'los problemas de desarrollo', y 'el
legado mortal'. Es evidente que esta clasificación se construyó en
un momento de efervescencia debido al fin de la Guerra Fria y al
arranque de una nueva etapa histórica, lo cual permitió enfatizar
en el CD-ROM el triunfo de Estados Unidos.
Pero, lo interesante, más allá de eso, es que esta clasificación
que se presenta como global en el título del cd-rom (CNN Nervs-
room Global View) sólo ubica, por ejemplo, a la pobreza en África,
como si fuera un problema exclusivo de ese continente y al subde-
sarrollo en "problemas de la Tierra" como si los países del Tercer
Mundo fueran los responsables del daño ambiental y sin tener en
cuenta que estos problemas son ocasionados, en su mayor parte,
por las empresas de los países centrales. Técnicas de comunica-
ción y edición que no son objetivas y que se cargan de ideología.
Un proyecto como el de la CNN podria ser pensado como el
portavoz idóneo de la globalización, cuya tentativa sería la unión
de todos los puntos del planeta, ofreciendo información sobre lo
que sucede en lugares remotos en tiempo real. Su objetivo implíci-
to es la tendencia homogeneizante, la anulación y simplificación
de las diferencias culturales. Las noticias que construye sacrifican la
cobertura independiente y critica de las noticias, que se convierten
en una "única 'commodity' homogénea divorciada de la realidad
política, de los asuntos sociales" (Sreberny-Mohammadi, 1995).
No es necesario, como ya se analizó, ejemplificar lo limitada que re-
sulta la promesa de las utopías comunicacionales de integración
mundial a través de los medios de comunicación. La informa-
ción mundializada, entonces, no representa la emergencia de un
punto de vista diverso, pero homogéneo y universal, sino más
bien la tentativa de "hacer adquirir generalidad a un punto de
78
La mm'ca de la bestia
vista singular" (Semprini, 1994). Es decir, las noticias de la Cl\W
International que son noticias "a la americana" -más allá de la pre-
sencia de reporteros de distintos países del mundo-- están entre-
tejidas en el imaginario social norteamericano, pero pretenden
extenderse por todo el planeta con una supuesta mirada destern-
torializada. Esta es la base del proyecto hegemónico de la CNN
(Semprini, 1994).
Agendas políticas, socioculturales y económicas
Los avances que se están mostrando de los sistemas de razo-
namiento sobre las agendas globales y que implican diversas es-
trategias de comunicación social, abarcan también el campo de
la acción política y de su relación con las ciencias sociales.
Las tipificaciones de los problemas o "grandes relatos" globales,
de la agenda global, que, en parte, se vio al tratar los "índices de su-
frimiento" y de "privación humana", empiezan a fonuar también
parte del discurso de los políticos y de diversos actores sociales, co-
mo lo señalábamos con el discurso de Tony Blair. Uno de los teóri-
cos sociales en el cual se apoya Blair es el sociólogo Antony Giddens
(1998a y 1998b). Este último sostiene que es necesario desarrollar
una g e n ~   para generar políticas sociales democráticas y, para ello,
hay que dar una serie de respuestas provisionales a cinco grandes
dilemas: la globalización (¿qué es exactamente y qué implicaciones
tiene?); el individualismo (¿en qué sentido -si es que los hay- las
modernas sociedades se están volviendo más individualistas?); la iz-
quierda y la derecha (¿por qué decimos que ya no tienen más senti-
do?); la agencia política (¿está la política cambiando los mecanismos
ortodoxos de la democracia?); los problemas ecológicos (¿cómo
deberíamos integrarlos a las políticas sociales democráticas?).
El objetivo de la propuesta de esta corriente política denomi-
nada la "tercera vía" es ayudar a los ciudadanos a resolver las
79
ANÍBAL FORD
transfonnaciones que la globalización produce en la vida personal
y nuestra relación con la naturaleza. Si Tony Blair proponq. temas
concretos a resolver, el punto de vista de Giddens, más teórico,
está referido al subsuelo epistemológico de la agenda del político.
Ambos son discutibles, pero no es nuestro objetivo ingresar en las
hipótesis sobre si este vuelco hacia la visión de los problemas glo-
bales es un cliché, como lo calificó Tony Judt en TIU! New York Times
(Clarín, 199B), una coartada o una estrategia gatopardista del ca-
pitalismo después de las políticas del new múerdel tacherismo y el
reaganismo y de los resultados nefastos del neoliberalismo cuya
crisis comenzamos aobservar. O una moda. Sugestivamente News-
week tituló a la entrevista que le hizo a Giddens, "Third ways the
chann" (NewslVeek, 199B). Lo que nos interesa es señalar cómo in-
gresa en la política un listado que podemos considerar una de las
tantas fonnas en que se enuncia la agenda global. El concepto de
agenda global proviene de diversas genealogías. Aquí estamos,
fundamentalmente, ante visiones de las agendas sociopolíticas. Sus
construcciones son en general tradicionales, pero al mismo tiempo
actuales. Un buen ejemplo, ya no relacionado con la "tercera vía" es
el libro Issues in world politics de White, Litde y Smith (1997).
Los ítems que configuran la agenda de este libro son: Estado;
Comercio, Moneda y Mercados; Regiones y Regionalismo; Desa-
rrollo y Desigualdad; Annamentos y Control Annamentista; Esta-
blecimiento de la paz e Intervención Humanitaria; Nacionalismos y
Conflictos Etnicos; Fundamentalismo Islámico y Política del Is-
lam; Migraciones y Refugiados; Medio Ambiente y Recursos Na-
turales. Como vemos, estamos ante temas sociopolíticos duros
que son actuales, pero que tienen una fuerte carga histórica,
diacrónica. O que, y esto es una característica fundamental de
la cultura contemporánea, surgen de manera explosiva referidos
a conflictos y propuestas realmente nuevas o históricamente le-
janas. Por algo uno de los lugares comunes de la ciencia ficción
80
La marca de la bestia
es la vuelta o el resurgimiento de antiguas etapas históricas.
Lo importante es preguntarse qué lugar ocupan en la cultura
del ciudadano esta serie de temas que se han ido describiendo
con las diferentes agendas, cómo sonjerarquizados y vistos desde
su punto de vista sociocultural y geográfico y cómo, en la medida
en que determinan la vida cotidiana, aunque no convivan direc-
tamente con ellos, son transmitidos. Si esto nos lleva a preguntamos
retóricamente sobre los niveles de noticiabilidad, dramaticidad,
narratividad que tienen estos temas, como parecería exigir la
estética contemporánea de la agenda global, es imposible des-
conectar todo lo puntualizado del surgimiento de las agendas
culturales globales, centradas no sólo en el análisis de las infraes-
tructuras tecnológicas sino también en problemas que, en ténninos
generales, podríamos ubicar en el terreno de las consecuencias
del actual sistema económico. La importancia que tiene lo so-
ciocultural y su lugar en la agenda global está claro en el World
Culture Repon (WCR, 1998), cuyas partes -cultura y desarrollo
económico, proceso sociocultural global, creatividad, mercados y
políticas culturales, opinión pública y ética global- incluyen temas
como el crecimiento de las megaciudades, los derechos de las po-
blaciones indígenas, políticas culhtrales en un contexto globaliza-
do, etcétera, y se le da una especial importancia al crecimiento de
las interrelaciones culturales y los desafíos que esto implica dadas
sus secuelas de discriminación, diferenciación violenta, racismo,
reivindicaciones multiculturalistas exacerbadas, etcétera.

La agenda que construye.el WCR (1998) está dedicada a es-
tudiar y a jerarquizar la importancia de ciertas problemáticas en
índices que podemos clasificar como estándar: analfabetismo, ad-
hesión a convenios internacionales, consumo de papel, de libros
46. Parte de este análisis fue publicado parcialmente en Clarín
(Ford, AníbaI; Contreras, Silvana yVinelli, Carolina, 1998).
81
I
ANiBAL FORD
y diarios, equipamientos electrónicos -aparatos de televisión, de
radio, computadoras, cable, fax, teléfonos- consumo de   i ~ e s y
productos culturales, fiestas y días feriados, tUlismo, etcétera. Tam-
bién el WCR pone en escena la necesidad de avanzar sobre un
territorio complejo y se plantea incluir en el futuro otros Índices
que den cuenta de una "formidable lista de omisiones culturales",
referidos a la calidad de vida concreta de los ciudadanos del mundo
y sus diversos países. Y enumera a algunos de ellos: discriminación
cultural, derechos de y apoyo a las minorias culturales, precios cul-
turales, industrias culturales y fuerza de trabajo cultural, impuestos
en bienes y servicios culturales, usos del tiempo libre, etcétera
Sí incluye una serie de nuevos índices que miden o dan cuenta,
por ejemplo, de los grados de intolerancia hacia las personas de
distintas razas, inmigrantes, enfermos de sida, homosexuales; el
grado de satisfacción de la gente con respecto a la democracia, a
su vida personal y familiar, a la situación financiera; la confianza
en la gente; las opiniones acerca del matrimonio y el divorcio; la
adscripción a los tratados sobre derechos humanos; el grado de
interés en la política; la identificación de la población con el
barrio, la provincia y el país; etcétera. Índices que, como el de
"sufrimiento humano" y "debilitamiento de la trama social"
aparecido en el PNUD de 1996, dan cuenta de las formas en que
la humanidad sufre o piensa este nuevo orden mundial.
El WCR (1998) tiene las características, como lo señalamos, de
una mirada en construcción sobre el mundo debido a que faltan
datos sobre muchos aspectos y países (problemas de disponibili-
dad y fiabilidad o de occidentalidad en quienes lo diseilan), ya
la novedad de este tipo de enfoque que incluye desde propuestas
de proyectos políticos y culturales pensados regionalmente hasta
prospectivas sobre uno de los problemas contemporáneos más
críticos: el crecimiento de las megaciudades.
Estamos lejos de las agendas económicas que dividen, según
82
La marca de la bestia
Sklair, los problemas por criterios basados en el ingreso/renta, el
comercio y los recursos (Sklair, 1995). Uno de los ejemplos del ~
primer tipo es la agenda que establece el Banco Mundial, que
ordena a los países según el ingreso per cápita. Las clasificaciones
basadas en el comercio exterior miden la cantidad, valor y tipo
de bienes y servicios exportados e importados por las naciones.
En cuanto a la clasificación basada en los recursos, ésta sirve para
medir el grado de autosuficiencia o de dependencia de cada país
para su aprovisionamiento. Este tipo de clasificación incluye temas
menos dramatizables y notidables.
Estas clasificaciones ofrecen mucha información y son útiles
a los propósitos teóricos y prácticos, pero pueden llevar a confu-
siones conceptuales. Es por esto que resulta importante determinar
qué supuestos subyacen detrás de ellas. Sklair sostiene que: "Las
grandes diferencias entre los países del primero, segundo y tercer
mundo en términos de ingreso, población, comercio exterior, re-
cursos, calidad de vida y bloques podrían llevarnos a concluir que
el sistema global o no existe o es tan complejo que no es posible
conceptualizarlo. Esta es -continúa- precisamente la limitación
de los enfoques cenU<ldos en el Estado y la razón por la cual todos
los análisis que empiezan y terminan con Estados-Naciones en-
frentan g:ry¡ndes dificultades para formular explicaciones acerca
de qué está pasando en el sistema global" (Sklair, 1995). La po-
breza es un problema tanto del primer mundo como del tercero.
Por supuesto que en el Tercer Mundo hay mucha más gente po-
bre que en el primero pero, s«:gún la autora, esto se debe más a
una cuestión de "localización de clase" a nivel transnacional y no
tanto a una localización geográfica. Esto es cierto, pero no se
contradice con la visión por países puesto que como ya se sei'ialó,
muchos aspectos de la cOllstmcción económico social siguen
siendo producidos por los países o por la relación entre los países.
Además, la comparación entre países en la forma en que lo hace
83
ANÍBAL  FORD 
el PNUD pennite pasar a las explicaciones estructurales del sistema 
mundial. Por otra parte, si  bien en lo económico o  en las pqlíticas 
económicas están  las  causas de los  deterioros  que se analizaron 
en otros índices y problemas socioculturales concretos, son estos 
últimos los que nos  penniten ir hacia las causas cuando la infor-
mación sociocultural no es  distorsionada, como se ejemplificó al 
principio. En una etapa en la cual las estructuras de poder se opa-
can,  la infonnación sociocultural es una vía  a  través de la cual  la 
ciudadanía palpa esas estructuras a  falta  de canales infonnativos 
más claros y frontales. 
Segundo cierre 
El tema de las agendas globales plantea no solamente los proble-
mas  de su clasificación,  elección y jerarquización sino que además 
influyen  sobre  las  mediaciones  que  atraviesan  el  contacto  de  la 
ciudadanía con los  problemas globales.  Está claro que una cosa 
es el hambre y otra el discurso sobre el  hambre (véase en el capí-
tulo 5  "La honda de David")  pero es  también cierto que no toda 
nuestra acción  social se mueve a partir de lo específicamente in-
formativo y o experiencial ni  de sus mediaciones específicas, sino 
que son cada vez  más penetrados por otro tipo de discursos.  Por 
eso,  intentamos,  en  este  capítulo,  reparar  tanto  en  los  cambios 
que se producen en la fonnación  del ciudadano, el  nuevo conjun-
to  de saberes y de agenda que debe dominar como con las fonnas 
cnque estos sc le presentan. 
En el  caso de este capítulo,  110S  interesa cerrar ubicando esta 
última  parte del  ingreso en agendas y listados  de los  problemas 
contemporáneos en relación con:  1)  los cambios que se producen 
en la fonnación del ciudadano, el nuevo COl'Yt
mto 
de saberes que 
debe dominar;  2)  y con las  fonnas caóticas y críticas en que se 
pone  en  contacto  con  estos  saberes  analizados  en  la  primera 
84 
La mm"ca de la bestia
parte de este  capítulo. 
Esto implica,  desde el  punto de vista  metodológico y  teórico 
criterios  especiales  que  tengan  en  cuenta  que  la autonomía de 
prácticas y discursos que definió la modernidad está en crisis.  Pero 
esto no implica la inexistencia de macrorrelatos ni de nuevas se-
ries  que  articulan  la  cultura  contemporánea  como  la  serie  ya 
mencionada respecto del trabajo, la familia, la calidad de vida,  la 
relación con lo político, la incertidumbre, etcétera. Pero también 
fonnan parte de estos  temas las maneras en que se  comunican y 
se  procesan  la  infonnación  y la  comunicación,  como es  el  caso 
del  infoentretenimiento  o  de  la  fusión  entre  comercialización, 
audiencias,  salud  y seguridad  en  los  dispositivos  de  la  sociedad 
del control y la vigilancia y sus megarchivos. Series que también son 
Ítems de la agenda global como lo es el de la creciente brecha info-
comunicacional  que  ha retomado y ampliado las viejas  reivindi-
caciones del NOMIC  (Nuevo Orden Mundial de la  Información 
y la Comunicación) n y que  trataremos en los otros capítulos. 
Pero, lo básico en este capítulo es comenzar a  razonar el cre-
cimiento de, junto a  la globalización,  diversas fonnas de  agenda 
global que se cruzan o  interfieren en las agendas nacionales o  re-
gionales  poniendo  en  pugna  clasificaciones,  jerarquizaciones, 
puntos  de.  vista  desde  "emisores"  mediáticos,  institucionales, 
académicos, etcétera Ycómo todos los ítems que se vieron en las 
diferentes  fuentes  analizadas  provocan  cambios  en  los  sistemas 
comunicacionales, amplían su espectro,  tocan  sus articulaciones 
y retóricas,  hacen  un  uso    o r r ~   t o o  espurio de la información 
para el ciudadano. En síntesis, cómo la globalización toca la estruc-
tura interna de las diversas formas comunicacionales y culturales a 
través de las  cuales la sociedad constmye sentido. 
47.  El  NOMIC  no fue  totalmente desplazado.  Continúa vigente en 
las discusiones sobre las desigualdades infocomunicacionales que trata-
mos en el capítulo 3. 
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CNN: News1'Oom Global Viertl (1994), Softkey Intemational Inc. 
Encarta (1998), Microsoft Corporation. 
Encarta (1999), Microsoft Corporation. 
Time Almanac 1990s (1994), Softkey Intemational Inc. 
World Bank: World Development Indicators 1997. Washington: The Inter-
national Bank for Reconstruction, and Development, World Bank. 
CAPÍTULO  2 
*
LA  SINERGIA  DE  LOS  DISCURSOS 
O  LA  CULTURA  DEL 
INFOENTRETENIMIENTO 
*
92 
," 
Mickey y la lámpara votiva*
En todos los negocios de Disney en los Estados Unidos se ex-
pone, en grandes cantidades, un muñequito -chico, mediano,
grande- que es nada menos que la Estatua de la Libertad con la
cara y el cuerpo del Ratón Mickey. La mezcla de la democracia
con los cartoons y de la ciudadanía y la política con la diversión, el
juego y las narraciones. Curioso homenaje post-mortem a la liber-
tad de quien -si no hubiese fallado el congelamiento- hubiera
podido ver cómo lo reivindican los neonazis y los skinheads, así co-
rno a Henry Ford y a Charles Lindberg, en los documentos y ma-
nuales nazis que frecuentemente transitan Internet como, por
ejemplo, <:1 NatWnal Socialism Primer, emitido en Canadá J.
Pero volvamos a Mickey y su lámpara votiva. Pocas ~ m á g   n   s
como esa parecen condensar tan bien y con tanta simpleza el
nacimiento de uno de los fenómenos más críticos, discutidos y 
estructurales de esta época: la sociocultura del infoentretel1i-
miento (infotainment). .
B.yo este rubro, bajo este cóctel de infonnación y  entreteni-
miento, de temas pesados e intrascendentes, banales, escandalosos
o macabros, de argumentación y de narración, de tragedias sociales
* Parte de este artículo fue publicado en Ford, 1997b.
1. Ver capítulo 5.
95
ANÍBAL FORD
comunicadas en tiempo de swingo de clip o narradas como pelí-
culas de acción, se podría ubicar y explicar el escandaloso
metraje y secundaje dado al clan Samantha/Coppola/Viale
2
o a
la candidatura de Scioli como diputado3, a la cultura de "ricos y
famosos" y a los chismes de "celebridades" (celebrity grJssip en el pe-
riodismo inglés, uno de los líderes del amarillismo). O la posibilidad
de que el asesinato de José Luis Cabezas 4 u otros temas duros su-
cumban a las lógicas de la noticia commodity. También, obviamente,
la política en clave de chismografia o de reportajes humorísticos.
Es conocido el caso de una concurrente a un famoso programa
norteamericano, el talk shollJ de Phil Donahue, quien -ante la
insistencia de este periodista en hacerle preguntas personales
e íntimas a Clinton- le dijo que se dejara de molestar y le pre-
guntara sobre sus proyectos para activar la educación y el em-
pleo (Rosen, 1994). Además, la tendencia a la serialización de
la noticia y su transformación en narración (relatos por entregas
que examinan, por ejemplo, casos policiales) ha entrado en dia-
rios como The Boston G/obe y The Washington Post. Y es un gran
éxito comercial. "En diciembre la venerable Associated Press,
cuna de las sintéticas noticias de 700 palabras, ofrecía a sus clien-
tes relatos seriales de cinco partes" (Barringer, 1999).
2. Escándalo ocurrido en la Argentina entre acusados de narcotrá-
fico, propietarios de discotecas y redes de prostitución, que dio una vuelta
de tuerca al reality show yal ta/Jr. ShOlU, consolidando la trash Tv.
3. Se trata de una estrategia muy utilizada por Menem: llevar a un de-
portista o a un cantante de bailantas con muy b.ya cultura política a altos
cargos electivos. En este caso, a Daniel Sciolí -campeón mundial de off-s-
hore- como primer candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires.
4. Fotógrafo de la revista Noticias, asesinado el 25-1-97 en el balnea-
rio de Pinamar, lugar de veraneo de alto nivel económico donde se reú-
nen políticos y gente del espectáculo. Con motivo de este crimen, los
medios periodísticos pusieron en evidencia complejas tramas entre la
policía, la política, lajusticia con centro en el empresario Alfredo Ya-
brán, quien habría acumulado un oscuro poder durante el gobierno de
Menem y sobre cuyo posterior suicidio se tejieron diversas conjeturas.
96
La marca de la bestia
Según algunos analistas, la tendencia a la serialización es re-
sultado del poco tiempo que los lectores dicen tener para leer el
diario. Aquellos que se oponen a esta narrativización de las noticias
se preguntan si no son, en realidad, entretenimiento enmascarado
como noticia. En principio, al menos, lo que se podría   es
que "los relatos seriales, con su visión abarcadora de los hechos y
su énfasis en las emociones, informan a los lectores de una ma-
nera muy diferente" (Barringer, 1999).
Pero el asunto es más complejo, ya que el infoentretenimien-
to -así como su enorme peso distorsionador en la democracia,
en la cultura, en la organización social- está Íntimamente entre-
lazado con:
-la uniformización de las infraestntcturas técnicas y de los su-
portes de la información y la comunicación (cable coaxil, satélites,
fibra óptica, etcétera)
-el avance y la sinergia de los conglomerados multimedia, de
las fusiones, de las mergers -en lajerga de estos temas- sobre todo
entre empresas de información y empresas de entretenimiento;
-el crecimiento educativo y referencial, pero también histérico
o maníaco del software interactivo.
-la escalada financiera que apoya o nutre su giro diario de dos
billones de dólares en la informática y la telemática;
-la ola desreguladora yel achicamiento del Estado que arran-
cara con el New Orderde Reagan y Thatcher, quienes -según Bar-
brook- "adoptaron las últimas técnicas de marketing para crear
acrobacias publicitarias y efectos de sonido para los noticieros de
la tarde"5, Esto no es ajeno a lo que señala Elíseo Verón (1996):
"El problema es que los que iniciaron a los políticos en los secre-
tos de la comunicación fueron, en su mayoría, publicitarios; los 'SO
fueron los años del marketing político".
5. Richard Barbrook. Media Freedom: ¡mm Gutenbel'g fo Cybersp(lce.
Publicado en la home-page del autor.
97
ANÍBAL  FORD 
Todos  estos  fenómenos  son  causa  y  consecuencia  del  creci-
miento  de  la  industria  de  la  comunicación,  la  información. y  la 
cultura como sector económico.  Por eso es  importante conocer 
los movimientos económicos de las empresas top de información 
y entretenimiento en  el  mundo.  Cuando  Variety compiló  esta  lista 
observó  que  la  "merger  manía"  y  las  propiedades  cmzadas  ha-
bían  dado  como  resultado  una compleja  red  de  interrelaciones 
"como para marear a  cualquiera"  (Peers,  1997). 
En pocas palabras, el mercado mediático global está dominado 
por 9  o  10 corporaciones  transnacionales que rankean  entre las 
principales firmas del  mundo y que concentran el  55%  de los in-
gresos  del  total  de  la  tabla:  Time Warner,  Disney,  Bertelsmann, 
Viacom,  News  Corporation,  Sony,  Havas,  Tele-Communications 
lnc.,  Seagram  (dueña de  Universal  Studios).  El  mercado mediá-
tico global se completa con una segunda fila  de 3 o 4 docenas de 
firmas  nacionales o  regionales. Alrededor de la mitad de esta se-
gunda fila de firmas son de los Estados Unidos; la mayor parte de 
las  restantes son de Europa Occidental yJapón.  En conjunto es-
tas  50  o  60  firmas  controlan  la  mayor  parte  de  los  medios  del 
mundo: publicación de libros, publicación de revistas,  grabación 
de  música,  producción  para  televisión,  propiedad  de  canales 
de aire y de cable, sistemas de  televisión  satelital, producción de 
films,  publicación  de diarios. 
Robert McChesney (1998)  llama "la santísima trinidad del sis-
tema mediático global" a  las tres corporaciones mediáLicas globales 
más importantes: Time Warner, Disney y News  Corporation. Como 
señala  el  autor,  son  "imperios  globales"  construidos  principal-
mente en los 90 y lejos de completarse aún
fi

6.  Este  proceso  de  fusiones  acaba  de  dar un  salto  cualitativo  con  la 
compra en 31.800 millones de dólares, después de una larga negociación, 
de TCI, la segunda operadora de televisión de cable en ese país, por AT&T, 
la principal compañía de  teléfonos de los Estados  Unidos  (Clarín, 1999). 
98 
Puesto  Empresa  Casa central 
Facturación 
(miles de 
millones de U$S) 
1  TimeWamer  Nueva York  20,925 
2  WaltDisney  Burbank  18,730 
3  Bertelsmann  Gueterslh, Alemania  12,300 
4  Viacom.  Nueva York  12,080 
5  News  Corp.  Sydney /  Nueva York/ Los Angeles  11,216 
6  Sony Entertainment 
(div.  de Sony Corp.) 
Tokyo  /  Los Angeles  8,400 
7  Havas  París  8,200 
8  Tele-CommlUlications Inc.  Englewood, Colorado  8,022 
9  Uni\'ersal  Studios  Los Angeles  6,514 
10  Granada Group  Londres  6,450 
11  EMI  Group  Londres  5,729 
12  Polygram  Países Bajos /  Londres  5,453 
13  NBC  (div.  de General Elecu'ic)  Nueva York  5,200 
14  US  West  Denver  4,6(i() 
15  Cox Enterprises  Allanta  4,600 
16  Gannetl  Arlington, Virginia  4,400 
17  CBS  (div.  de Westinghouse)  Nueva York  4,145 
18  Comcast  Philadelphia  4,030 
19  Kirch  Group  Ismaning, Alemania  4,000' 
20  Pearson  Londres  3,694 
21  Rank Group  Londres  3,515 
22  United News  &  Media  Londres  3,240 
23  CLT-Ufa  Luxemburgo  3,000' 
24    Globo 
(div.  de Globo) 
Río deJaneiro  2,900 
25  Carlton  Londres  2,840 
26  Fuji TV  Tokyo  2,690 
27  Tribune Co.  Chicago  2,400 
28  Nippon TV  Tokyo  2,300 
29  Tokyo  Broadcasting System  Tokyo  2,196 
30  Canal Plus  París  1,970 
31  Rogers.Comlllunications  Toronlo  1,800 
32  Mediaset  Milán  1,750 
33  British Sky  Broadcasting  Londres  1,704 
34  Asahi  Tokyo  1,670 
35  TFI  París  1,640 
36  Toho  Tokyo  1,540 
37  Kinne\'ik  Estocolmo  1,500 
38  GrupoCla.in  Buenos Aires  1,400 
39  Cablevision  S)'slems C'.orp.  Woodbury,  N.Y. 1,300 
40  Compagnie Generale des Eaux  París  1,200 
41  Grupo Televisa  México D.F.  1,151 
42  Egmont Group  Dinamarca  1,000 
43  Publishing &  Broadcasting Ltd.  Sydney  0,987 
44  Pro 7TV  Unterfoehring, Alemania  0,966 
45  AMC  Entertainment  Kansas City  0.750 
46  United Artists Theatre Circuit  Englewood, Colorado  0,678 
47  King World  Nueva York  0,633 
48  Le  Groupe Videotron  Montreal  0,618 
49  Grupo Cisne ros  G.1racas  0.518 
50  Cineplex Odeon  Toronto  0,510 
50 principales empresas internacionales de entretenimiento 
(según facturación 1996-97) 
J.  f..timada. 
Fuenle:  Vm;'(y.2;;'31 de agn.tn de  Hl!I7. 

ANÍBAL FORD
Es difícil hacerse una idea de la magnitud de los holdings sin
ejemplificar. Por esto, damos a continuación un punteo 1ie las
principales propiedades de Time-Warner, Disney-ABC y News
Corporation (Murdoch) hacia abril de 1998. Entre los tres repre-
sentan el 24.3% de los ingresos de las 50 empresas top' (el 50%
se concentra en 9 empresas, ver cuadro 1).
Propiedades de Time Warner:
-interés mayoritario en la U.S. WB Television Network;
-el mayor operador de cable de Estados Unidos, controla 22
de 100 de los más grandes mercados;
-poder de control en los canales de 1V de cable CNN, Head-
line News, CNNfn, CNN International, TNT, TBS, Turner Classic
Movies, CNNSI, The Cartoon Network, Court 1V, HBO, HBO In-
ternational, Cinemax¡
-intereses parciales en canal de 1V por cable Comedy Central;
-intereses minoritarios en el servicio de televisión satelital
norteamericano PrimeStar¡
-los estudios de filmación Warner Brothers, uno de la media
docena de estudios que dominan el mercado global;
-los estudios de producción televisiva Warner Brothers, una
de las compañías de producción de shows para televisión más
grandes del mundo;
-estudios de filmación New Line;
-el grupo más importante de publicación de revistas de los
Estados Unidos, incluye Time, People, Sports lllustrated y Fortune;
-el grupo Warner Music, una de las seis firmas que dominan
la industria global de la grabación de música;
-es el segundo más grande editor mundial de libros, con el
42% de ventas fuera de los Estados Unidos;
7. Los datos provienen de diversas fuentes, entre ellas, las síntesis de
Chesney (1998).
100
La marca de la bestia
-150 tiendas de Warner Bros. Al por menor;
-la cadena de parques temáticos Six Flags;
-los equipos deportivos profesionales Adanta Hawks y Atlanta
Braves;
-los estudios de animación Hanna-Barbera¡
-10 por ciento en el servicio de 1Vdigital France's Canalsatellite.
-una de las más grandes compañías propietarias de cines del
mundo, con alrededor de 1000 pantallas, todas fueras de Esta-
dos Unidos.
-23% del paquete de Atari
-14% de las acciones de Hasbro
-intereses minoritarios en las siguientes joint ventures de ra-
diodifusión no estadounidenses: Germany's N-1V, New Zealand's
Sky Network Television, European Music Channel VIVA, y Asían
Music Channel Classic V.
Propiedades de Disney:
-la cadena de televisión y radio norteamericana ABC;
-10 estaciones estadounidenses de 1Vy 21 de radio;
-los canales de televisión por cable norteamericanos y globales
Disney Channel. ESPN, ESPN2, ESPNews, ESPN lnternational, e
intereses importantes en Lifetime, A&E y History Channels;
-intereses en Americast, una 1V interactiva en joint venture
con varias compañías telefónicas de Estados Unidos;
-los estudios de filmación Miramax y Walt Disney Pictures;
-producción y distribución de 1V a través de Buena Vista;
-edición de revistas a t r   v ~ s de sus subsidiarias Fairchild y
Chilton;
-grabación de música, incluye las etiquetas Hollywood, Mam-
moth y Walt Disney;
-los parques temáticos y resorts más grandes del mundo, in-
cluye Disneylandia, Disney World y una apuesta en EuroDisney;
-línea de crucero Disney;
101
ANÍBAL  FORD
-DisneyQuest,  cadena  de  tiendas  de juegos Arcade  de  alta 
tecnología;  ...
-control de Anaheim Mighty Ducks y Anaheim Angels, equipos 
deportivos estadounidenses; 
-590  tiendas de Disney en todo el  mundo. 
-50%  de  intereses  en  Super RTL,  una joint venture  con 
Bertelsmann; 
-20-33%  de  intereses  en  las  siguientes  compañías  de  medios 
comerciales:  Eurosport  TV  network,  la  Spanish  Tesauro  SA,  la 
German Terrestrial Channel RTL2, el German cable TV Channel 
TM3, y Scandinavian Broadcasting Systems SA;  la Brazilian TVA, 
una compañía de TV paga. 
Propiedades de News  Corp.: 
-la cadena de televisión estadounidense Fox; 22 estaciones de 
televisión estadounidenses que cubren el 40% de la población de 
dicho país; 
-Fox News Channel, una cadena de televisión  norteamericana 
e  internacional; 
-50%  de  intereses  en  los  canales  de  TV fx,  fXM,  Fox  Sports 
Net,  Fox Kids Worldwide,  Family Channel; 
-estudio de filmación  20th Century Fox; 
-Twentieth Television, grupo de producción y distribución de 
TV estadounidense e  internacional; 
-alrededor de 130 diarios, incluyendo el  Times (ofLondon)  y 
el  New York Post,
-25  revistas,  incluida TV Guide; 
-publicación de libros,  incluida Harper-Collins; 
-el  equipo de béisbol profesional Los Angeles Dodgers; 
-control en el servicio de TV satelital British Sky Broadcasting 
(BSkyB); 
-muchos canales Sky TV distribuidos por toda Gran Bretaña y 
partes de Europa, incluye Sky News; 
102
La marca de la bestia
-los canales de TV latinoamericanos El  Canal Fox y Fox Sport 
Noticias; 
-intereses parciales en el servicio de TV satelital para América 
Latina Latín Sky Broadcasting,joint venture con Televisa  y Globo; 
-80%  del paquete en New Zealand's Natural History Unit, líder 
mundial en la producción de documentales sobre la  naturaleza y 
la vida silvestre; 
-Heritage Media, compañía líder en EE.UU. en marketing di-
recto, con  ingresos en 1996 de alrededor de $500 millones; 
-30% de acciones (sin voto) en Primestar, TV satelital estadou-
nidense enjoint venture con las principales compañías de cable; 
-servicio de TV satelital Asian Star TV; 
-canales  de  TV  pan-asiáticos:  ESPN  y  Star  Sports  (4  canales 
asiáticos),  Channel  V  Music  Channel  (con  4  canales  asiáticos) 
joint venture  con  las  principales  compailías  discográficas,  Star 
World, Star Plus, Star Movies  (9 canales asiáticos); 
-50%  en los canales de TV indios Zee TV, El TV YZee  Cinema; 
-intereses parciales en la compañía india de TV por cable Siti 
Cable; 
-intereses  parciales en la joint venture de TV indonesia  para 
Indovision y el canal Film Indonesia; 
-intereses parciales con Sony,  Fltii TV YSoftbank, en el sistema 
de TV satelital japonés: Japan Sky Broadcasting; 
-Star Chinese Channel, radiodifusión en Taiwan; 
-45% del paquete en Phoenix Chinese Channel, servicio de TV
satelital para China; 
-intereses  parciales  en  Golden  Mainland  Productions, joint 
venture para televisión  con Taiwan Sports Development; 
-canales de TV australianos FoxTeI; 
-intereses parciales en ChinaByte,  web site enjoint venture con 
China's People's Daily; 
-India Sky Broadcasting, servicio de TV satelital. 
103 I
ANÍBAL FORD
"Más socios y joint-ventures"
La desregulación, como es sabido, afectó a todas las i:L1Stitu-
ciones de la modernidad. Sin la desregulación de Thatcher de los
controles sanitarios no habría existido la vaca loca, dicen algunos.
Ni cólera, ni tuberculosis, ni rabia, se podría decir en la Argenti-
na. Porque estos fenómenos no se explican sólo con el supuesto
agotamiento del poder de los antibióticos. Pero también, sin la
desreguIación, no se hubiese dado esta hegemonía del infoentre-
tenimiento, de clivaje hacia la desinformación y el menosprecio
del ciudadano, que hace que ya se hable de "postperiodismo"
(Altheide y Snow, 1991) o que se deba discutir o resignificar el
sentido primigenio del concepto de libertad de expresión. La
palabra "ciudadano" ha ido perdiendo espacio en la noticia o
enloque los teóricos denominan newsmakíng.  Esto está claro no
sólo si analizamos los enunciados sino también los enunciata-
rios de la información, construidos más como consumidores
que como ciudadanos.
Con humor e ironía, Susan Douglas, profesora de medios y
estudios (norte)americanos del Hampshire College describe al
ínfotainment de la siguiente manera: 1. género húustamente di-
famado de programas de televisión, consistente en la actuación
de curvilíneas modelos en aparatos rÚos (exercycles),  quienes
leen las últimas líneas de los titulares mientras venden produc-
tos para el cuidado del cabello. 2 Estilo de noticias televisadas
que ahora prevalecen en los EE.UU., que garantizan la sólida
continuidad de las ventas de secadores/moldeadores de cabe-
llo y aseguran que la mayoría de los norteamericanos reconoz-
can más el nombre de Kato Kaelin [showman, testigo clave en
la defensa de OJo SimpsonJ que el nombre de sus represen-
tantes en el Congreso" (DougIas, 1996). A su vez, refiriéndose
a uno de los ejes del infoentretenimiento y su acelerada mor-
bosidad dice Robin Andersen (1995): "para ser invitado a un
104 
I
\
La  marca  de  la  bestia 
talk  show ya no basta con ser una prostituta ninfómana. Tiene
que tener un hijo infectado con HIV que haya sido violado por
su padrastro, poseído por Satanás".
Humor negro o democracia negra, la tendencia hacia 'el in-
foentretel1imiento -hoy marcadamente inundada por la tras/¿ 
TV- es enfatizada por los teóricos y consultores optimistas de
esta cruel aldea global: "Los productos y servicios orientados a
la información serán menos importantes que los productos y
servicios orientados al entretenimiento en el mercado de   o n ~
sumidores de multimedia e interactividad hacia fin de siglo"
(Deloitte&Touche Consulting Group, 1997). Son los mismos
teóricos de las megafusiones, de la "convergencia" que, como el
presidente de AT&T, afirman casi de manera maníaca: "Tene-
mos que ser más rápidos de lo que éramos. Los consumos de
electrónica, comunicaciones, computación, industria multime-
dia, están todos convergiendo... Necesitamos más socios y joint-
ventures" (Deloitte&Touche Consulting Group, 1997). Es decir,
todo parecería tender a una enorme masa amorfa donde se
funden y se influyen entre sí 'IV, teléfonos, servicios on line, In-
ternet, bancos de datos, transacciones bancarias y comerciales,
servicios de vigilancia y de control, tatjetas de crédito, produc-
ción de entretenimiento, cultura e información, satélites, mi-
croondas y fibras ópticas. Una masa casi sin fronteras, que exce-
de las administraciones estatales y que mezcla irrespetuosamen-
te, como lo vemos de manera cotidiana, las culturas de los tres
poderes de la democracia. LQs cruces críticos entre el legislati-
vo, el ejecutivo y eljudicial están mucho más entramados con la
reestructuración de los formatos de los medios que lo que se
cree. Lo cierto es que en el centro de esta masa de infoentrete-
nimineto aparece, marcando su dinámica, sus tendencias, una
palabra mágica: sinergia.
105
ANÍBAL FORD
Sinergia o las mil patentes deJurassic Park
La sinergia es un principio de complementaridad. Usos múlti-
ples de un mismo producto, o utilización de los mismos factores
de producción para realizar bienes· diferentes. Según Robín An-
dersen (1995) ,JurassicPam es uno de los ejemplos más impactantes
de sinergia de Jos últimos años. Se registraron más de mil productos
diferentes con su marca: gorras, juegos y juguetes, games, remeras,
comercios, publicidades, diversiones, stickers, cepillos de dientes,
libros, muñecos, productos televisivos. Al margen de la comercia-
lización de la biología molecular, que el propio Michael Crichton
-el autor de la novela originaria- criticara. Pero esto es una de las
tantas formas, y no la principal, de sinergia y merchandising. En
otros casos, su ruptura de fronteras es más grande, como sucede
en los entrelazamientos entre información estructural, el caso de
los noticieros, y el entretenimiento.
La sinergia hace que un mismo producto o lo que interviene
en su sistema de producción, incluso su backstagr!, su maIling offo sus
bambalinas, cruce los géneros televisivos, el deporte, la publicidad,
las películas taquilleras, los "chivos" institucionalizados, la comercia-
lización,las promociones y los premios, los "géneros" de la informa-
ción, las bandas de sonido, los videomusicales y todos sus productos
deIivados en los viejos y nuevos formatos y soportes: de la 'IV; de la
radio, de los diarios, del cine, al video y las nuevas tecnologías.
Tanto la sinergia como la unificación de la infraestructura
tecnológica, es decir la tendencia a la fusión de las telefónicas
con las grandes empresas de medios y de informática, van a ser
determinantes en la producción de los géneros ycontenidos cul-
turales que se nos van a ofrecer durante los próximos arios. Y son
determinantes en esta mezcla de información y entretenimiento
-o supuesto entretenimiento, puesto que en esta historia pierden
ambos términos- que parece licuar los viejos valores del perio-
dismo y de la libertad de prensa como promotora del desarrollo
106
La mal'ca de la bestia
yel debate de y en la opinión pública, de enriquecimiento y pro-
fundización de lo políticoS.
Lo del "postperiodismo" que se mencionó al principio no es tan
arbitrario, en la medida en que ya muchos de los grandes capitanes
de los multimedia compraron los formatos del il1foentreteni-
miento como algo inevitable
9
• Esto está claro en el crecimiento
de la llamada "televerdad", en el trayecto que va desde los reality
sholtls, los courl SllOltlS, los talk sholtls, y otros sistemas observadores
de diversos aspectos de la privacidad, (la familia, la pareja, las
identidades sexuales, etcétera) hacia la exasperada morbosidad
de la tras/¡ TV'O.
Discusiones
Pero la economía del infoentretenimiellto ya tuvo sus primeros
tropiezos y aparecen reacciones en políticos, periodistas, audien-
cias y lectores ante esta alteración cultural. No hace poco, en un
estudio realizado por un importante diario italiano, apareció,
muy claramente, la diferenciación o fractura entre los lectores
que compraban los diarios por sus productos anexos (revistas,
fascículos, etcétera) y los que simplemente buscaban información
8. Este problema está desarrollado en el artículo sobre el caso del
capítulo 5. Para una visión de la televerdad como generadora de nue-
vos espacios públicos vel; entre otros: Bondebjerg, lb (1996).
9. La categoría de entretenimiento, que no descalificamos en este
articulo, debería ser desagregada. Es vaga, dispersa y poco sistematizada.
y este análisis debería ser hecho tanto a nivel sincrónico como diacró-
nico, porque muchos de los géneros que analizamos tienen genealogías
de tiempos largos. Pero lo cierto es que todo esto está pasando una etapa
de salto cualitativo muy importante. La legislación ya no puede definir
con claridad los ítems clásicos con los que se refeIia, por cierto de mane-
. ra precaria, a las funciones de los medios: educar, entretener e infomlal:
10. Ver Ted RaII: "My tcen agr! iúlughter is a lesbian lap ({mud'. De una
Home Page sobre Trash 1V, 1997; Sandra Cavicchioli e Isabella Pezzini
(1993); "El protagonismo de la televerdad" (1995); Nora Mazziotti (1997).
107
ANÍBAL FORD
para ubicarse y decidir como ciudadanos, y ubicaban -o eran
usuarios- de los géneros del entretenimiento en otros esp.acios
como el cine y la lV.u.Esta diferencia se da incluso en Internet
entre. aquellos que realmente la usan para tener mejor información
sobre lo que pasa en el mundo y no meramente para hacer zap-
pingo surftng. Vale aquí acotar que Don Hazen (1997). director eje-
cutivo del Institute for Alternativejournalism de San Francisco.
ha señalado que "un reciente estudio mostraba que los que más
ven televisión son los que menos conocen el mundo que los ro-
dea". En esa misma encuesta aparecía el dato de que sólo el 26%
de la gente estaba conforme con los medios y que la información
seria sobre política se había reducido a una sexta parte. Otro da-
to interesante: según la revista judicature, después del show o jui-
cio de O. J. Simpson se comprobó que en la opinión pública se
habían desacreditado la justicia. los fiscales, los defensores ... y
también los medios (AIexander, 1996).
Simples encuestas. Indicios. Pero también datos sobre la so-
Ciedad del infoelltretenimiento y su operativo de reemplazar al
ciudadano por el consumidor. Y que vale tanto para los medios
viejos y convencionales como para los nuevos, siempre que ten-
gamos en cuenta un dato clave sobre la "ecología comunicado-
nal" que muchas veces se pierde de vista: mientras Tlle New York
Times y The Wall Street joumal-defensores del viejo periodismo-
venden entre un millón y un millón y medio de ejemplares,
MlV o HBO llegan a más de quinientos millones de habitantes
del globo.
Robert McChesney (1998) señala la conformación de un mer-
cado mediático comercial global. Considera que la trayectoria
del sistema mediático global es absolutamente negativa si es que
se desea preservar y promover aquellas instituciones y valores
11. Miguel Salemo, comunicación personal.
108
La marca de la bestia
considerados democratizadores. Y, en este sentido, McChesney,
plantea las cifras de la concentración:
-el mercado global de exportación es el te ni torio de un pu-
ñado de firmas mayormente de propiedad estadounidense o
establecidas en EE.UU.
-la industria mmica global está concentrada por siete firmas to-
das las cuales son parte de conglomerados mediáticos más amplios
-la industria de la música, por su parte, está concentrada en
manos de cinco firmas de las cuales todas menos una (EMI) for-
man parte de corporaciones transnacionales mediáticas
Además a través del auge de las joint ventures las compailías
reducen los riesgos y la competencia e incrementan sus posibili-
dades de obtener ganancias. Un ejemplo de este fenómeno es la
radiodifusión satelital. Entre las 10 corporaciones transnacionales
mediáticas más importantes, cada una tiene joint ventttTes, en pro-
medio, con 6 de los 9 gigantes mediáticos restantes.
Hasta el momento de la fusión de Time Warner con TBS
(Turner Broadcasting System), a la cabeza de las fusiones yel in-
foentretenimiento se ubicaba Disney-ABC/Capital Gities (Quirós,
1996). Hoy, ]a que lidera la lista de las compañías de entreteni-
miernto es Time Wamer con ventas en 1998 de alrededor de 23
a 26 billopes de dólares. Pero este es un territorio sobre el que
avanzan empresas como AT&T y Microsoft. Ya vendrán las soap
operas, las series y las telenovelas fabricadas por los ingenieros en
comunicación de AT&T o por los expertos en software de Silicon
Valley (que, en realidad, ya est:án en proceso
I2
). Pero, hoy. la dis-
cusión parece centrarse en empresas como Disney. La fusión de
ésta con la vieja ABC es uno de los fenómenos económicos y
culturales más importantes de fin de siglo.
12. El peso de la cultura ingenieJiI sobre los contenidos es notable
en la actualidad. Un ejemplo de esto es 10 que ocurre con los eD-ROM..
Cfr. capítulo 3 de este libro y Aníbal Ford (1997a).
109
ANÍBAL FORD
En lo económico, porque esta fusión la convirtió en su mo-
mento, en la empresa más poderosa de medios en el mundo..,Hoy
es la segunda. Detrás de las dos citadas vienen la alemana BerteIs-
mann, Viacom (la dueña de M1V), News Corporation (del aus-
traliano Murdoch, que se asoció con O Globo y Televisa para un
servicio de televisión satelital). El giro de Disney/ABC -según
Mac Margolis (1996)- equivale a la suma. de las cuatro empresas
más importantes de América Latina -O Globo, Abril, Televisa y
Clarín- multiplicada por tres. Claro, uno podría hacer comparacio-
nes más sugestivas. Por ejemplo, si busca "Disney" en Internet,
en ester caso en Altavista, puede encontrarse con 1.241.140 en-
tradas. Si lo hace con "Mickey Mouse", cerca de 30.000. En cambio,
si lo hace, por ejemplo, con "movimientos sociales", 16.947; con
"América Latina", 249.396; .con "Third World" 3.142 y "Tercer
Mundo" 5.443
15

En lo cultural, este fenómeno marca el avance de las empresas
de en.tretenimiento sobre las empresas de información. Mejor: es
el certificado de nacimiento de la sociedad del infoentreteni-
miento y tal vez el de la defunción de la información como un
servicio al ciudadano. La hegemonía de Disney prodl!io discusiones:
¿influyó Disney sobre la noción de noticia de ABC? En este com-
plejo marco de relaciones y causas pululan las explicaciones de
esta degradación de la infOlmación, de este vuelco, desVÍo o desva-
río de los medios que vivimos cotidianamente. Hace poco Roone
Arledge, presidente de ABC-News lanzaba en Time (Zoglin, 1996),
la peregrina y etnocéntrica idea de que el crecimiento de la in-
formación light provenía del final de la Guerra Fría: "Ya las noti-
cias no son cuestión de vida o muerte", decía. Pero la verdad es
que la Guerra Fría no terminó o se recicló. Hubo 48 conflictos
armados en 1998. Hay graves problemas en el mundo, como por
13. Búsqueda realizada el 22 de febrero de 1999.
110
La marca de la bestia
ejemplo en Sri Lanka, de donde tal vez venga ese muñequito de
Disney que usted tiene en su casa. Hay algo de cierto en decir que
con la caída del muro de Berlín mucha mano desocupada se volcó
al infoentretenimiento. No ohidemos que, como lo ha sei'ialado
Alejandro Piscitelli (1996), la mayoría de los computer ga,ftU's pro-
vienen del software de simulación de la NASA.
Esta problemática, que parece oscura por la falta de discusión
pública en muchos países de América Latina, entre ellos la Argenti-
na, plagada de estereotipos y falsos conceptos sobre las transfonna-
ciones comunicacionales de esta época, plantea serios problemas. Si,
como dice el dramaturgo y psicoanalista Eduardo Pavlovsky (1997),
"la banalidad es el baluarte que defiende a la impunidad y a la co-
rmpción institucionalizada"14 -<:orrupciól1 que a nivel internacio-
nal tiene dos de sus ejes en las privatizaciones y la informatización-
no es menos cierto que esta banalidad, sean cuales fueren sus
causas, entre las muchas que punteamos, distorsiona la democracia.
Esta es una preocupación generalizada. Tanto en los parlamentos
como en el propio periodismo. Kent Atdetta, periodista de New Yor-
ker se preguntaba hace poco: "¿Nos beneficiaremos con mayores
fuentes de información o las grandes compañías, con un ojo en las
ganancias, acelerarán las tendencias hacia el infoentretenimiento?
¿Terminaremos en una Bosnia electrónica?" (Auletta, 1996).
Lo cierto es que estas tendencias en la infocomunicación, pa-
ralelas o emparentadas con los cambios socioeconómicos y tecno-
lógicos descolocan al sujeto en cuanto constructor de sentido y
no sólo como ciudadano o s u   ~ t o ético y legal. También lo hacen
en sus sistemas lógicos, cognitivos, perceptuales, de "pensamiento
y acción". El espectro de interacción es amplio en el negocio sim-
bólico y los cruces que intentan realimentar la opinión pública y el
imaginario social: van de la trash 111-ya reconocida como género-
14. Allíbal Ford y Laura Shi (1997) "Corrupción'en Internet".
111
ANÍBAL FORD
que puede llegar a mostrar desde cómo una adolescente madre
soltera entierra a su hijo vivo o los detalles de una operación.. tran-
sexual (como ha sucedido recientemente en la Argentina) hasta
las formas en que la industria cultural transforma -antes en na-
rración que en información-
15
en commodities, a todos los ítem s de
los cuadros más críticos de los informes del PNUD, como se ha
visto en el primer capítulo. Pero si esto tiene su esquema multicau-
sal-no agotado aquí- en la dinámica de los complejos electrónicos,
de las nuevas tecnologías y de crecimiento de las megafusiones
massmediáticas, por un lado, y en los procesos del New Orriery de
la desregulación neoliberal, por otro, también están estrechamen-
te relacionados con otro proceso que marca las nuevas formas de
organización social: la formalización de identidades y el desarro-
llo de nuevos sistemas de vigilancia y de control sodal de perso-
nas o nuevos colectivos, tema del cuarto capítulo.
15. Ver capítulo 5.
112
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114 
CAPÍTULO  3 
*
MEMORIAS  ABANDONADAS 
O  LAS  BRECHAS 
INFOCOMUNICACIONALES 
*
,. 
La diversidad de las brechas
En el primer capítulo se han listado algunos problemas crÍ-
ticos de la "agenda global", Uno de ellos es el de las diferencias
infocomunicacionales
'
, Estas no se limitan a un campo específico.
Tienen un efecto transversal sobre toda la estructura social. Un
país con un bajo índice o infraestructura de teléfonos queda mar-
ginado no sólo de las redes como Internet sino del seguimiento
y la inserción en la economía internacional y del diálogo con los
cambiantes procesos socioculturales. Algo que no reemplaza la
supuesta democracia televisiva.
Así como se ha señalado el crecimiento de diversas brechas
entre riqueza y pobreza, también crece la brecha entre inforricos
1. Preferimos utilizar este término porque se refiere tanto a los equi-
pamientos tradicionales y nuevos como a los flttlos de información ycultu-
ra procesados de manera convencional o mediante llUevas tecnologías o
metodologías en el caso de la documentación o búsqued.'l de infonnación.
Los términos desigualdad en infonnadón o en comunicación acotan
"teóricamente" 10 que estamos trabajando. Como ya hace años especifi-
caba el Informe MacBride (Unesco, 1980), la camunicación es el "proceso"
de intercambio de informaciones, hechos, opiniones y mensajes entre
los individuos ylos pueblos; la infonnaó/m es un "producto", noticias, datos,
contenidos. La denominación que adoptamos nos permite situar la pro-
blemática de las desigualdades en el contexto global, a la vez político.
económico y cultural. Tengamos tam bién en cuenta, como lo set'ialamos
en el "Prólogo", el crecimiento de las telecomunicaciones, informática
e industrias audiovisuales como sector económico.
117
ANisAL FORD
e infopobres mientras se acentúa la tendencia de los conglome-
rados massmediáticos a invertir en zonas rentables y cae, <;.on la
reestructuración del Estado, la comunicación como servicio
público. A pesar del abaratamiento de equipos, sobre todo de los
productos del Sudeste asiático, hay importantes sectores de la po-
blación mundial marginados de aspectos centrales de la comuni-
cación y la información.
Pero las diferencias illfocomunicacionaJes 110 se restringen al
equipamiento. Atienden también a zonas críticas del patrimonio
y la memoria sociocultural, a sus formas de almacenamiento,
procesamiento, uso estratégico y, también, a los sistemas de re-
cepción y de cumpiimiento o no de los derechos a la información
ya la comunicación. Es por esto que se entrará en las desigualda-
des infocomunicacionales desde tres perpectivas
2

-En primer lugar las diferencias en equipamientos y sus pro-
yecciones. En Estados Unidos hay 805 televisores cada mil per-
sonas, en Francia, 589. Pero en Argelia hay 89 y en Filipinas, 49.
En la región más pobre del mundo, el África sub-sahariana, 33. Y
dentro de ésta, en Etiopía hay 4,4 (WCR, 1998).
En teléfonos, la mayor cantidad de líneas telefónicas se corres-
ponde con el nivel de desarrollo del Norte "occidental". Suecia
encabeza la lista con 681 teléfonos cada mil habitantes y es segui-
da por los Estados Unidos (626) y Suiza (613) (PNUD, 1998).
Frente a esto hay varios países que no llegan a 10 teléfonos cada
mil habitantes, como Nepal y Bangladesh, o que apenas superan
esta cifra, como la India (13 cada mil).
El intercambio telefónico internacional -medido en minutos
por habitantes por año- nos da otro cuadro. Al frente figura
2. Estamos tratando, fundamentalmente, desigualdades entre países o
regiones y grandes sectores sociales. Pero el tema de las desigualdades
alcanza también los campos del género, las clases sociales, las minorías,
etcétera.
118
La marca de la bestia
Hong Kong con 273 minutos. Su principal interlocutor es la China,
que sólo tiene 34 líneas de teléfono por cada mil habitantes. Lo
sigue Singapur con 259 minutos (interlocutor principal: Malasia),
Suiza con 247 (interlocutor: Alemania). Una acotación: los Estados
Unidos promedian los 60 minutos y Canadá, su principal interlo-
cutor los 100 (WCR, 1998). Esta diferencia entre posesión de apa-
ratos e intercambio indica no sólo la complejidad de este campo
sino también su valor indiciario sobre otros procesos como lo es
la relación economía/comunicación en Asia.
En el caso de Internet, el sistema de comunicación donde se da
la mayor brecha, sólo navega un 2.7% de la población mundial
(Nua Internet Surveys3, diciembre de 1998). Pero lo importante es
que, en el uso de Internet, los Estados Unidos abarcan el 82.7%
(Universidad de Georgia, 1 9 9 7 ~   . Este es un dato clave: toda Eu-
ropa tiene, según esta fuente, el 6.22%, Asia y Oceanía, el 3.75 Y
Latinoamérica el 0.38 de porcentaje de uso de Internet.
-En segundo lugar, las brechas están constituidas también
por la marginación de un número importante de memorias y
culturas. Los nuevos sistemas globales de información, como es el
caso de Internet y los principales buscadores
5
o de las enciclopedias
globales en CD-ROM como Encarla de Microsoft, privilegian la
información sobre ciertas culturas, obviamente las de los países
industrializados y marginan, disminuyen, simplifican e incluso
procesan de manera errada a muchas otras. Este es un proceso
antiguo, pero en el cual hoy pesa la hegemonía "ideológico/clasifi-
catoria" de Estados Unidos presepte en toda búsqueda en Internet
3. Fuente: www.nua.ie/surveys/how_many_online/index.html.
4. Fuente: www.gvu.gatech.edu/usecsurveys/survey-1997.
5. Hay más de 400 buscadores, entre los cuales se encuentran los
latinos, internacionales y "particulares" (internos a una web), pero aquí
se está haciendo referencia a los que hegemonizan dicha función co-
mo: Altavísta, Hot Bot, Yahoo, etcétera. (Ford, 1998b).
119
ANÍSAL FORD
y produce, como también sucede en las enciclopedias en CD-ROM,
WI proceso de desinformación global importante con respec;to a
los países pobres cuando no una intermediación o intrusión en
la información sobre ellos errónea e hiper-simplificada. El carác-
ter aleatorio, irregular, entrópico de la información en Internet,
sus deficiencias clasificatorias, el avance comercial y otros aspectos
se acentúan en el caso de la información sobre los países del Tercer
Mundo, o sobre los tratados de "integración" que se están llevan-
do a cabo, entre ellos el Mercosur (Ford, 1998b). Nos referimos,
dentro de ese escaso 2.7% de la población mundial, a los usuarios
medios de Internet. Los beneficios de Internet en el intercambio
académico o en las redes de movimientos sociales, y aun en matrices
críticas sobre el New Order, son reconocidos, aunque las diferen-
cias entre Internet, el sistema económico social global y las corpo-
raciones, que crecieron en las dos últimas décadas al amparo del
neoliberalismo, es relativo pues éstas ya han incorporado la red a
sus estructuras comerciales (Schiller, 1996; McChesney, 1998). Esto
implica, en los países dependientes, la necesidad de políticas info-
comunicacionales y culturales y el escaneo del propio patrimonio,
no sólo cultural sino también material y económico. En la vulgata
de la cultura contemporánea está clara la imagen de especies ani-
males en extinción, pero no la de culturas en extinción, hecho
comprobable, a pesar de los diversos desarrollos y conflictos cultu-
rales o multiculturalistas. No hay cultura ni lengua que no tenga
qué aportar a la cultura de la humanidad. La lingüística y la antro-
pología ya demostraron esto contundentemente.
-En tercer lugar, es importante ingresar en las desigualdades
la "situación del receptor" porque este es un tema que sobrepasa
las simples cuantificaciones de los equipamientos. En el análisis de
la situación del receptor aparecen notables diferencias en lo que la
filosofia del derecho a la comunicación conceptualizó como el "de-
recho a ser visto" (Fischer, 1984); en la oferta de lo que Herbert
120
La marca de la bestia
Schiller (1996) llama información "socialmente necesaria", es
decir, aquella que necesita el ciudadano para decidir sus acciones
políticas, económicas y sociales; en las condiciones de recepción
que plantearía una etnografía de la audiencia no centrada en los
países ricos y que diera cuenta de las diferencias, por ejemplo,
de los medios vistos individual, familiar o colectivamente en di-
versos contextos socioeconómicos. Esto se infiere no sólo de la
etnografía de la comunicación sino de las Tablas 1 y 2 que se
transcriben más adelante. Por último, se inscribe aquí un tema
realmente crítico: qué sucederá con las culturas cuya riqueza
material decrece mientras tienen acceso a una mayor y aleatoria
oferta massmediática, es decir, donde se amplía la brecha entre
las palabras (o las imágenes) y las cosas.
Pero estas diferencias infocomunicacionales son múltiples
tanto en sus efectos como en las formas en que se producen y en
la relación entre sus dinámicas culturales, económicas y tecno-
lógicas. La concentración massmediática e informática, la "con-
vergencia"G, ha crecido en las dos últimas décadas -como se señala
en el cuadro del capítulo 2- y con ello el debilitamiento del Estado
y las desigualdades, no sólo entre quienes imponen su producción
al mundo, sino entre quienes manejan y procesan la información
. sobre las .otras culturas y las culturas que son procesadas por
"otros culturales". Esto provoca a su vez una mayor discusión sobre
las relaciones entre democracia, poder, comunicación e informa-
ción y también sobre el deterioro de los términos del intercambio
no sólo económico sino también cultural e informacional.
Pero para entrar en esto hay que ingresar en el primer punto,
en el mapeo mundial de la situación relacionada con equipa-
mientos y procesos comunÍcacionales.
6. Cfr. Capítulo 2.
121
ANÍBAL FORD
Índices e indicios
Aunque nos interesa trabajar con una base que perlilita
fundar el análisis en marcos cuantitativos, tenemos en cuenta
las limitaciones y distanciamientos que corresponde efectuar con
respecto a los informes utilizados, tanto por las fuentes que les
dan origen como por las dificultades inherentes a la construcción
de indicadores sobre aspectos culturales. Algunos de ellos son:
World Culture Report. Culture, creativity and market (WCR, 1998), In-
forme sobre Desarrollo Humano (PNUD, 1998), World Telecommunica-
tions Development Reporl de la International Telecommunications
Union (WTDR, 1998), World Information Report (WIR, 1998). En
la documentación hay que realizar un cuidadoso juego y triangu-
lación entre informes institucionales como los de las Naciones
Unidas que tienen la marca de los intereses de los países que su-
ministran información; los informes de asociaciones de empresas
privadas, como el WTDR; los informes de consultorías interna-
cionales que pueden responder a intereses comerciales y los in-
formes de los medios sobre los medios, como el extraído de Va-
riety en el capítulo 2. Hoy, dada la importancia económica del
negocio de la comunicación, la información y las industrias cultu-
rales, la información de origen comercial sobre el mercado de me-
dios del tipo de la que publica el Financial Times, revistas como Va-
riety o Advertising  tienen una importancia cmcial
7

Sobre la base de algunas de estas estadísticas internacionales
hemos constmido tablas y cuadros que cumplen tres funciones
básicas y permiten diversos tipos de análisis.
-Seli.alan las diferencias y brechas en equipamientos. Esto no
es un mero marco cuantitativo. Un país con 1 televisor cada 50
7. También nos han sido útiles publicaciones del marketing de los
medios como News Multichannel International, World Sa-een Ni!lvs, Electro-
nic Media, Television LaJ.in America.
122
La marca de la bestia
habitantes como Pakistán no es lo mismo que un país con 2 televiso-
res cada 3 personas como Estados Unidos. Por más que la informa-
ción sea global, las diferencias de recepción son notables así como
el lugar de los medios en cada cultura nacional, regional o munici-
pal.
-Seli.alan las diferencias y similitudes entre las brechas infoco-
municacionales que aparecen en estos cuadros y otro tipo de ín-
dices (producto bruto interno per cápita, alfabetización, Indice
de Desarrollo Humano). Esto hace posible la construcción de
tipologías y perfiles así como discutir ciertos mitos q'tle ponen en
relación de manera mecanicista desarrollo y comunicación.
-Seli.alan distorsiones notables sobre todo cuando observamos
los países "top" en cada rubro. Hay países que figuran al tope en un
índice pero desaparecen de todos los otros. Generalmente se trata
de enclaves petroleros o paraísos fiscales como Brunei Darussalam,
segundo en ingreso per cápita, o Bermuda, plÍmero en teléfonos.
las dos tablas que se transcriben a continuación fueron construi-
das para este trab.yo y se apoyan en criterios diferentes. La Tabla 1
ingresa los países con más de 20 millones de habitantes, 45 en total,
que representan el 88% de la población mundial ylos ordena según
el lugar ocupan en el ranking del IDH. Las variables corres-
pondientes a cada columna son: Índice de desarrollo humanoR,
Producto Interno Bruto real per cápita!l, cantidad de televisores cada
8. El Indice de Desarrollo Humano (lDH) es el resultado del cruce
de tres valiables: esperanza de vida, Ingreso y educación. Cfr. el primer
capítulo.
9. El índice "Producto Bruto Interno real per cápita" representa al
PIB de un país convertido a dólares estadounidenses sobre la base de la
paridad de poder adquisitivo de la moneda de cada país. La paridad de
poder adquisitivo relaciona el número de unidades de la moneda de ca-
da país necesarias para adquirir la misma representativa de bienes
y servicios que un dólar estadounidense (la moneda de referencia) adqui-
riría en los Estados Unidos.
123
ANÍBAL  FORD 
.,
TABLA 1:  Los países con más de 20  millones de habitantes 
1000 habitantes, cantidad de  teléfonos cada 100 habitantes y por-
centaje de alfabetización de adultos.  En cada columna se indica el
lugar  que  ocupa cada país  en  el  ranking  de cada variable  puesto 
que se continúa con el orden de la ptimera columna (IDH). 
Pero lo importante es cotejar esta tabla con la Tabla 2 donde, 
tomando elnÚffiero surgido del razonamiento anterior, se ubicaron 
los 45 países top en cada rubro, pero ya sin tener en consideración 
la  cantidad de habitantes de los países,  lo cual completa algunas 
incógnitas de la Tabla 1 y evita el efecto discriminatorio sobre el
12% de la población mundial restante constituido por países con 
menos de 20 millones de habitantes. 
GRÁFIco l 
Los 45 primeros del IDH son el 19%  de la población 
fUI!NTE:  PNUV, 199/1
GRÁFIco 2 
Los paises industrializados constituyen solo 
el 22%  de la población mundial 
fUF.NTE:  PNUV. 19911
"*Fuente: PNUD, 1998; ··Fuente: ",eR, H198,"
I
124 
pmreal  TV TE
Ranking 
perclÍplla*  c/I000 h. $$ 
*1  A1fabe.
País 
IDH* 
h.  adult.%$
Rank. Rank. 
Canadá  1  11  21916  2  714  5  1\9.0  99.1 
Francia  2  14  2117Cl  5  5119 7  M.II 99.0 
Estados Unidos  4  3  26977  1  S05  2  62.6  99.0 
Japón  8  10  21930  3  6114 17  411.8 99.0 
España  11 30  147119 25  404  27  311.5 97.1 
Reino Unido  14  21  19302  18  4411 14  50.3  99.0 
Alemania  19  16  20370  7  554  15  49.4  99.0 
Italia  21  17  20174  19  446  24  43.4 98.1 
·Corea. Rep. den  30  36  11594  33  33-1 26  41.5  98.0 
Argentina  36  47  R4911 52  219  59  16.0  96.2 
Venezuela  46  48  11090  62  169  72  11.1  91.1 
México  49  54  6769  53  219  75  9.6  89.6 
Polonia  52  69  5442  37  311  62  14.11 99.0 
Colombia  53  57  6347  67  117  74  10.0  91.3
I Thib".m 
59  49  7742  59  IR!I 91  5.9  93.8
I
Malasia  60  42  9572  64  164  54  ICl.6 83.5 
Brasil  62  63  5921l  49  222  63  13.4 83.3 
:OO.&l:1;t!  Turquía  69  67  5516  58  1119 46  21.2' 82.3 
Federación de Rusia  72  77  4531  28  377  53  17.0  99.0 
Rumania  74  78  4431  51  220  65  13.1  98.0 
·Corea, Rep. Popo  Dem."  75  83  97  41'1 101  4.6  95.0 
"Irán,  Rep. !s!. del"  78  68  MilO  90  63  84  7Ji  69.0 
Argelia  82  65  5611l  81  119 105  4.2  61.6 
Perú  86  88  3940  71  106  99  4.7  88.7 
Sudáfrica  89  80  4334 70  1\l9  77  9.5  81.8 
Indonesia  96  87  ¡W71 89  Cm 120  1.7  83.8 
Filipinas  98  109  2762  96  49  117  2.1  94.6 
Ucrania  102  118  2361  32  339  58  IIU 98.0 
I Uzbekistán 
104  117  2376  56  191 83  7.6  99.0 
China'  106  107  2935  55  205  108  3.4  81.5 
I
r""''íí:!
112  92  382H  69  110 102  4.6  51.4 
V,"",m 
122  148  1236  100  43  130  1.1 93.7 
26'51+::,:  Marruecos  125  98  3477  76  9'1  104  4.3  43.7 
Ira k  127  102  3170  85  1-111 llO  3.3  58.0 
Myanmar  131  153  1130 132  5.1  147  0.4  83.0 
Kenya  137  139  1438  114  IR 134  0.9  78.1 
Pakisrán  138  122  2209  112  211 123  I.fj 37.8 
India  139  140  1422 94  51  125  U\  52.0 
Nigeria  142  147  1270  93  55  150  nA  57.1 
·Rep. Dem. del Congo·  143  174  ll55  125  7.7  168  O.l  77.3 
Ballgladesh  147  142  1382  128  5.9  160  0.2  38.1 
Tanzanía  150  170  636  139  2.3  155  0,3 67.8 
Nepal  152  151  1145  131  5.1  152  (lA  27.5 
I
  Sudán 
157  155  1110  84  84  156  0.3  46.1 
Etiopía  169  173  4:'5  135  4.4  158  (l.,!  35.5 
TABlA 2: "Los 45 países primeros en cada rubro"
PlBreal
'IV IDH País· PoblaciÓD Rank País- TE Bank País'"-
A1fabet. Bank País·
percápita Rank
País· e/l000 h.
e/lOO h.
adult.%
1 Canadá 29.4 I Luxembuq¡u MOO4 I Esr:adas Unidos 805 Bennuda I 75.8 I Canadá
99.0
:i! Francia 58.1 :i! Bmnei Darussalam 51165 2 Canadá 714 2 Jene\' 7M 2 Francia
99.0
5 Noroega U 3 Estados Unidos 'l6!1l7 3
Japón 684 3 Cuemsev 71.6 3 Noruega
99.0
4 Esrados Unidos 267.1 4 Suiza
.. Omán
657 4 Suecia
68.2 4 Estado! Unidos
99.0
5 Islandia 0.3 5 Kuwait
.5 Francia
589 5 Suiza 64.0 5 Islandia
99.0
6 Finlandia 5.1 6 Hong Kong 2!950 6 Dinamarca 574 6 Estados Unidos 64.0 6 Finlandia
99.0
7 Países BajO!< 115.5 7 Singapur
22004 7 Alemania
554 7 Dinamarca 61.8 7 Países Bajos
99.0
8 125,1 Japón 8 Nomega 2%427 8 Finlandia
519 8 Canadá 60.2 8
Japón 99.0
9 Nueva Zelanda 3.6 9 Dinamarca 21985 9 Nueva Zelanda
5\4 9 Luxembuq¡u 59.2 9 Nueva Zelanda
99.0
\0 Suecia 8.8 10
Japón 21930 \O Ausuia
497 \O Islandia 57.6 lO Suecia
99.0
11 España 39.6 11 Canadá 21916 11 Holanda 497 11 Francia 56.4 11 Bélgica
99.0
12 Bélgk:a 10.\ 12 Bélgica 21548 Il! Australia
495 12 Islas Vírgenes 56.1 12 AusUia
99.0
I!\ Au.5Ilia 8 15 Austlia 21322 13 Rep. Checa
482 Noruega 55.6 13 Reino Unido
99.0
14 Reino Unido 58.1 14 Francia 21176 14 Suecia
478 14 Finlandia 54,9 14 Austr.día
99.0
15 Austr.dia 17.9 I!í blandia 21064 15 Latvia
477 15 Hon¡¡ Kong 54.7 15 Suiza
99.0
16 Suiza 7,2 16 Alemania 20370 16 Eslovaquia 476 16 Holanda 54.3 16 Irlanda
99.0
17 Irlanda !I.5 17 Italia 201'i4 17
454 17 Alenrania 53.8 17 Dinamarca 99,0
18 Dinamarca 5,2 18 Países Bajos 19816 \8 ReinoUnidn
448 \8 Reino Unido 52.8 \8 Alemania 99,0
19 Alemania 1l\.6 19 Q!tar 197i2 19 Italia
446 19 Islas Faroe 52,7 19 Luxemburgo
99.0
20 Crecia 10,5 20 Australia 19632 20 Hungría 20 Austr.¡lia
51.9 20 Hungría
99.0
21 Italia 57.2 2\ Reino Unido 19302 21 Noruqra 433 21 Singapur 51.5 2\ Polonia
99.0
22 Israel 5.5 22 Suecia 19297 22 Suiza
419 22 Crecía 50.9 22 Fed. De Rusia
"
99.11
Chipre 0,7 FínlalldÍ',' 18547 23 Utuanía
415 23 Zelanda 49,9 23 Estonia
99.0
tr . ti t
tU r %
t,." tm
1
TABlA 2: "Los 45 países primeros en cada rubro" (continuaci.6n)
'IV PIB real TE Alfabet.
Rank País·· IDH País" Poblaclón Ra.nk País-
Rank País* Ra.nk País*
e/lOOO h. per cápita e/l00h. adult.%
24 Barbados 24 Emir. Árdbe< Unid<,. I!l(HII\ 24 Irlanda 40\) 24 Japtín 48.9 24 Lituania 99.0
25 Hong Kong 6.1 25 Irlanda 175YO 2S E.. paña 404 2.í 48.5 Letonia 99.0
!!6 Luxemburgo 0.4 26 NUe\'ll. Zelanda 17267 26 Estonia
38.'
26 Malta 48.3 26 Kazabtm 9'.1.0
27 Malla 0,4 27 Bahrein 16751 27 Bulll'dria 378 27 Austlia 46.9 27 Ulbeki.<tan 99.1)
l!ll Sinll'.lpur 3.3 211 166W l!ll Rusia 377 l!ll TaÍ\\".¡n 46.6 28 99.0
29 Antigua y&.ubuda 0.1 2') 157311 29 KuwdÍt 370 29 Bélgk:a 46.5 29 Tayiki.<ta11 99.0
:lO 'Core, Rep. De" 44.9 !lO E,'paña 147119 30 Líbano 366 !lO Cuam 45.7 30 E.lovaquia 99.0
31 14.2 31 Chipre 31 Sin¡¡.l.pur 361 31 Isr.tel +U 31 Rep. Cht:ca 99.0
32 Baham.. 0.3 !l2 Malta 13316 32 Ucnmia 32 Italia 44.0 32 "Moldovol, Rep. De" 911.9
Portug.ll 9.8 113 Mauricill 13294 33 "G"...,..¡, Rep: 3M ·Cme·... Rep. De' 43.0 Amlenia 98.R
M Go.,ta RiCll 3.4 M Purtug.¡l 12f,Í'I M &lllvenia !l27 34 MarIan... del Nune 42.8 M Baharna" 98.2
35 Bmnei 0.3 3.'¡ Gn:cia 116:14¡ Ponug-.ú 326 35 Martinica 42.5 35 lr.l.lía 98,1
!16 Argentina M.ll 36 "Core, Rep. De' 11594 AA Tlinidad 322 AA Anti¡,'lta y Barbuda 42.3 AA GUydl1a 91\.1
37 E>!'lVenÍll. 1.9 37 Barbado. 1[!I(M, 37 Pulonia 311 37 Andorra 4:1.3 37 "ü,rea. Rep.De" 98,1)
Ul1Ib'uay 3,2 311 ['·dn\'enhl 1fl594 311 l.ntel i!'JO 311 Guadalupt' 3'J.!¡ 311 Bulg-.lria  
3'.1 Rep. ltl.3 3') Saínt Kius y Nevís 101511 3',1 HnngKullg 2M 39 1I1anda 39.5 39 Rumania 98.0
40 T.inÍ<blylhl>a¡,'l' 1.3 <lO Chile 99!1U 411 273 40 E.paria !I!J.:\ 40 !m,0
4[ DominiC&l (l,1
41 Rep.Ghec.¡ 97i5 41 Ar.lbia Saudi la 257 41 Arnba &1.2 41 &únna Occidental !m,O
Esl()\"dquía 5,3 42 Mahrsía 9572 42 ¡(¡Izalhstall 25" Sainl Kill. and Nt'\is 3H.2 42 Ucnlllía !lIl.()
43 Bahrein (Ui 43 TI;nid..td yTobago 9437 43 Croada 255 43 37.7 43 Turkmellistan 9ll.fl
44 fW
I),¡;
44 Antih'lta )' Barbuda 91:11 44 Umh'l·ay 23:'> 44 P(l.tug;ll 37.5 44 Gr.¡nada !m,l!
45 Panamá 2,6
45 i ;\",I>i" Saudim Cuba 221\ 45 Barbad". 37.0 T¡inidad y Tt>hagu 97.9
"FlIenw: PNUD, 199M: "Fuente: \,'CR, 199H:
,1 ih",.¡¡¡¡UU.
ANÍBAL FORD
Estas tablas deben ser contextualizadas con algunos datosglo-
bales 10, Con respecto al Gráfico 1, los primeros 45 países en el
ranking de Índice de Desarrollo Humano representan sólo el 19%
de la población mundial (1066.8 millones de habitantes).
Esto es cercano a las diferencias entre países industrializados
y países en desarrollo en cuanto a población y economía. Aquí, la
torta de la población mundial se divide en porcentajes de 22% y
78% (Gráfico 2). El Gráfico 1 y el Gráfico 2 se relacionan estre-
chamente en tanto que la mayoría de los países "top" en el IDH
son países industrializados.
Pero los países industrializados concentran el 82.5% del PNB
producido en el mundo (Gráfico 3).
GRÁFlC03
PNBproducido en el mundo
• industrializados El' en desarrollo
Como señalamos antes, estos cuadros nos suministran diversos
tipos de información. Nuestro objetivo fundamental es señalar
las desigualdades, la "globalización asimétrica", clara en la Tabla 1.
Estas fOlman parte de una discusión política constante y son un
10. Al final de este capítulo, consultar el Apéndice con tablas que
reordenan y muestran en diferentes combinaciones los datos de la tabla l.
Las tablas del Apéndice presentan: IDH con posesión de teléfonos y de
televisores; ingreso per cápita con posesión de teléfonos y de televisores;
posesión de televisores con posesión de teléfonos; posesión de televiso-
res y alfabetización; y posesión de teléfonos y alfabetización.
128
La marca de la bestia
tema muchas veces oculto de la agenda global. Pero siguen siendo
frecuentes los señalamientos de estas diferencias como parte de
las "injusticias globales". En tono político y sintético, Fernando
Drtiz Crespo señalaba hace pocos años tendencias que no se han
modificado:
-Existen 150 millones de computadoras personales en el mundo,
pero el 95% de ellas está en los países desarrollados.
-Los países en desarrollo, que tienen las tres cuartas partes de
la población mundial, publican sólo el 30% de los periódicos que
circulan diariamente en el mundo;
-Estados Unidos y la Comunidad de Estados Independientes
(CEI), con sólo el 15% de la población mundial, ocupan con sus
satélites más del 50% de la órbita geoestacionaria. El Tercer Mundo
ocupa menos del 10%.
-El lector del Neto Thrlt Times consume más páginas de periódico
cada domingo que un africano promedio en un año.
-Dos grandes rutas acaparan el 80% del tráfico telefónico
mundial: la ruta entre Norteamérica y Europa (60%) y la ruta entre
Norteamérica y el Sudeste de Asia (20%).
-6,8 millones de documentos están disponibles en el World'
Wide Web de Internet y 80.000 compañías están ya conectadas a
esa red, pero el 80% de la humanidad todavía no tiene las teleco-
municaciones más básicas (Ortiz Crespo, 1997-8).
Pero debajo de estas brechas hay comportamientos diferentes
ll

Las brechas no son siempre las mismas. Al hacer una  
de tipo ABecon los datos de las columnas de ingreso, televisores
y teléfonos de la Tabla 1 (países con más de 20 millones de ha-
bitantes) se observa que la mayor concentración, y por lo tanto
diferencia, se da en la posesión de teléfonos. El AB, es decir el 66%,
11. Con respecto a los datos hay que señalar que las fuentes varían
además de actualizarse constantemente. Pero todas coinciden en cuanto
índices de tendencias.
129
ANIBAL FORD
en teléfonos se concentra en 9 países mientras que el AB en te-
levisores se concentra en 14. Obviamente, nos referimos:a los
sistemas de comunicación convencionales y no a Internet donde
la brecha es mucho mayor. Es decir: es más fuerte la brecha en
teléfonos que en televisores. Dentro de la Tabla 1, si se ponen en
relación el primero y el último país de la lista, la brecha en tele-
visores es de 350/1, mientras que la brecha en teléfonos es de
626/1. Este dato adquiere importancia estratégica ante el desa-
rrollo de Internet.
Los países pobres tienen más televisores que teléfonos. En
cambio, el equipamiento en líneas telefónicas se relaciona de ma-
nera diferente que la 1V con el PIB per cápita. Uno de los datos
fuertes de estas tablas es el que señala que, a pesar de su antigüedad,
el teléfono es menos "democrático" que la televisión. Esto se de-
muestra en la tabla cuando comprobamos que, en general, los
países que tienen más 1V que PIB tienen menos teléfonos. Con
todo, esto no es totalmente generalizable, pero es importante. Es
lo que sucede con países como Brasil, Polonia, Federación Rusa,
Rumania, Egipto, China, etcétera. La pregunta es: ¿nos dice algo
este cortiunto? De cualquier manera es un dato sobre la estructura
cultural de estos países que no se puede obviar. Señala historias
particulares o exige la contextualización de los Índices 12. Hasta
ahora, el teléfono fue un índice de mayor intercambio social y
económico, mientras que la televisión estaba fuertemente vincula-
da con el consumo. Hoy, con la introducción de Internet, aunque
sólo un sector pequeño de la población mundial tiene acceso a la
red, la cantidad de líneas telefónicas pasa a tener otro sentido.
12. Como se señala en el capítulo 1 no es lo mismo un índice de di-
vorcios en Bélgica que en Bangladesh. Con respecto a la importancia de
tomar en cuenta las historias particulares, y a modo de ejemplo, en el
caso de Argentina el desarrollo massmediático se Uama con una de las pri-
meras leyes de alfabetización del mundo y con un fuerte flt!Í0 migratOlio,
130
La mm'ca de la bestia
Es interesante el análisis realizado por Rafael ROllcagliolo
(1998) entre posesión de televisores y de teléfonos, Según este
autor, "la humanidad entra en la etapa de la videoesfera", Para
validar su afirmación en América Latina utiliza los pesos histó-
ricos comparados de la radiodifusión y de la telefonía. Así, con
datos de 1985, señala que mientras que en América Latina y el
Caribe teníamos 2,75 receptores de televisión por cada línea
telefónica, esta razón era de 0,8 en los Estados Unidos, 0.7 en
Francia o Canadá, 0.5 en Japón y Suecia, y 0.4 en Suiza. Dice
Roncagliolo que, en la actualidad, la mayoría de los hogares la-
tinoamericanos ya tiene televisión. Y en aquellos países en que esto
aún no ocurre (Haití, Honduras y Nicaragua) la tasa de crecimien-
to es tan alta (22.4) que ya puede considerarse como un hecho
inminente la cobertura total de la región por las sei'íales televisivas.
El punto sería, entonces, diseñar políticas que balanceen la oferta
audiovisual y democraticen las posibilidades de participación1:\.
Pero, 10 cierto es que, hoy, el desarrollo televisivo si no es acom-
pañado por el telefónico disminuye la capacidad de acceso a la
información de un país.
En la Tabla 2 nos encontramos con países que no aparecen
en la Tabla 1 entre los cuales podemos, al menos en ptincipio,
establecer una distinción. Por un lado, aquellos países como
Noruega y Dinamarca que muestran cierta regularidad propia de
los países desarrollados; por otro, países que exhiben fuertes dis-
torsiones como Brul1ei, Kuwait, Qatar. Estos últimos tienen alto
PIB real per cápita pero desaparecen en las otras columnas. Por
10 general son enclaves económicos (fiscales, petroleros, etcétera)
con fuertes brechas sociales internas.
En la Tabla 1, se observa en la columna de TV que, entre el
país que rankea 7 y el que rankea 18, hay países que no aparecen
13. En relación con estos problemas ver, en este mismo capítulo,
"Las condiciones de recepción".
131
ANÍBAL FORD
porque no llegan a 20 millones de habitantes. Son países chicos
con alta densidad de TV. _,
Si trabajar en la Tabla 1, con todos los países de más de 20 mi-
llones de habitantes, da un espectro claro de las desigualdades in-
focomunicacionales, se deben tener en cuenta los países que
quedan afuera y que sí ingresan' en la Tabla 2. Ambos cuadros
permiten analizar la diversidad de comportamientos yexcepcio-
nes, que se pueden observar incluso en los 10 países topo En la
Tabla 3, se listan los 10 países ordenados según el Indice de De-
sarrollo Humano. Las columnas corresponden al ranking del
IDH, al ranking de posesión de televisores según el WCR (1998) 14
yel PNUD (1998) ya las cifras de población.
TABLAN8'
País
Canadá
Francia
Nomega
Estados Unidos
Islandia
Finlandia
Países Bajos
Nueva Zelanda
Suecia
Tabla elabor.ula espeeiahncntc pana. eSle trahajo.
+FtIHrn:: PNUD.I!l98.
·.ru¡¡NlE: W   ~ J 998.
]Vcada 1000 hah.
199s-wca··
714
589
433
805
447 (I'NUD)
519
497
684
514
478
]V cada 1000 bab. Población
1995-PNUDO 1996··
647 29.7
579 58.3
561 4.3
776 269.4
447 0.3
519 5.1
495 15.6
619 125.4
506 3.6
476 8.8
14. Si los ordenáramos según las cifras de TV del PNUD una sola po-
sición se alteraría. La de Noruega que pasada del lugar 10 al 5.
132
La marca de la bestia
Aquí se ve que un mayor desarrollo humano de un país no
siempre es directamente proporcional a un mayor equipamiento
en aparatos de televisión. Lo que se señala son tendencias leves
ya que se está trabajando con los países industrializados "top" en
el IDH. Estos cotejos implican una muestra de que las diferencias
infocomunicacionales deben ser contextualizadas como se sei'1a-
ló anteriormente al comentar las Tablas 1 y 2. Reforzando eso, si
se ingresa el ranking de posesión de aparatos de TV se obtiene el
siguiente cuadro:
TABLA NI 4
TV cada 100 bah.
1995. WCR
805
714
684
657
589
574
554
519
497
495
PlÚS
Esta tabla muestra los 10 países del mundo con más televisores
por habitante según el WCR. Aquí hay una selección de países di-
ferente a la de la tabla anterior porque antes eran los 10 primeros
del IDH Yaquí son los 10 primeros en posesión de televisores. Si
se compara se observa que:
-Omán, Dinamarca, Alemania, Austria, Australia no figuran
en el top ten del IDH, sí en el de IV.
133
ANÍBAL FORD
-Nueva Zelanda, Países Bajos, Suecia, Islandia y Noruega no fi-
guran en el top ten de 1V, sí en el del IDH. -,
La diferencia en teléfonos, que hace aparecer nuevos índices
como el de "tardanza en colocación de líneas telefónicas" en el
wrDR (1998), conduce directamente a Internet.
En un artículo publicado en el diario La Naciún, se sintetiza: "El
85% de los recursos de la red reside en los Estados Unidos, hoy la
mayoría del tráfico de Internet es transportado por Backbones priva-
dos de los grandes Internet Service Pruviders (ISP), incluyendo MCI,
Sprint, Uunet, BBN Planet y ANSIAOL, entre otros. Dueños o no,
ellos son los que soportan la estructura física que hoy conocemos"
(Bini, 1997). Lo cierto es que hay más líneas de teléfono en la isla de
Manhattan que en toda África sub-sahariana (Ortiz Crespo, 1997-8).
Por otro lado, el hecho de que ya no sólo en las capitales sino
también en las ciudades intermedias de América Latina las per-
sonas de cierto nivel económico puedan tener el servicio de tele-
visión por cable
l5
, no puede ocultar el hecho de que aún millones
de hombres y mujeres de los países del Sur están muy lejos del
mundo de las interconexiones globales.
Otros datos nos permiten discriminar la importancia de la
norteamericanización y sus diferencias con la globalización. Aún
en América Latina, con países donde la producción audiovisual
nacional es fuerte, como Brasil, México y Argentina, más del 70%
de los films y las series son importadas de los Estados Unidos. Los
programas norteamericanos ocupan más del 50% del horario
central en esos países (WCR, 1998).
Por otro lado, también las estadísticas ponen en evidencia la
importancia de los medios convencionales en América Latina.
Más de 13 millones de los 20 millones de hogares mexicanos tienen
15. La Argentina, con un 66% de de posesión de cable, es una ex-
cepción. Dato tomado de la horne page de la consultora internacional
Roper Starch.
134
La marca de la bestia
televisión. Y más de 6 millones tienen videograbadores. Más del
60% de la población en la Argentina está cableada. Los países de
Latinoamérica emiten más de 500.000 horas de televisión por
año: en Colombia, Panamá, Perú y Venezuela hay más de una vi-
deograbadora por cada 3 casas que tienen televisión, mientras
que en Bélgica hay una cada 4 casas y en Italia una cada seis
(WCR, 1998). Pero esto debe ponerse en contacto con la cantidad
de teléfonos como lo seii.ala Roncagliolo.
Ahora bien, no siempre la desigualdad está marcada por la
ausencia de producción propia. La India (Ford, Contreras y Vi-
nelli, 1998) es el principal productor de films de largo metraje.
Produjo, en 1995, 840 films. Si bien es una industria próspera, no
tiene circulación a nivel global, salvo en el mundo árabe. Este nivel
. de producción es seguido por los Estados unidos (420 films) ,
Hong Kong (315),Japón (251), Tailandia (194) y Francia (141)
(WCR, 1998). Esto genera interrogantes -al margen de las carac-
terísticas específicas del sistema de producción cinematográfica
masiva en la India- sobre las dificultades de este país para ingresar
en el fhyo global (Ortiz, 1997) como sí sucede con Hong Kong o
Japón (Ford y Chicco, 1997).
Tampoco podemos atribuir los cambios sólo a las tecnologías
y la economía. Los cambios políticos han influido en el cambio
de perfiles de producción. Es el caso de las traducciones.
La autora más traducida en la actualidad es Agatha Christie.
En los ochenta lo era Lenin. Entre los diez primeros de ese mo-
mento figuraban Marx, en el lugar sexto; Engels, en el octavo; y
Breznev en el décimo. Estos cuatro autores hoy no figuran en la
lista de los ciento veinte libros más traducidos que tabula el WCR
(1998). Persisten sí, entre los más traducidos, la Biblia, Verne,
Shakespeare, Stevenson.
Tanto entre los países más ricos como entre los países más po-
bres (primeras y últimas filas de las Tablas 1 y 2) las variaciones
135
ANÍBAL FORD
no son significativas, sino que los saltos más interesantes se pro-
ducen en la franja del "medio" de la Tabla 1. Algo similar so ob-
serva diversos ntbros de consumo. Por ejemplo, en el cuadro "El
crecimiento del consumo ha sido notable, pero persisten graves
disparidades" del PNUD (1998) se puede ver cómo el consumo
de carne per cápita por año -como tendencia entre 1970 y 1995- ha
crecido de manera importante en Asia Oriental y America Latina.
Sin embargo, en los "extremos" (léase las regiones más pobres y
las regiones más ricas) el consumo se mantiene estable, pero a
muy diferentes niveles en cuanto a kilogramos per cápíttr. indus-
trializados 75, África al sur del Sahara 15. Lo mismo se podría
aplicar a la distribución global de los equipamientos en comuni-
caciones, ya que también en este caso la fnuúa del medio es la
que presenta comportamientos fuertes en ascensos y descensos
de un mismo país en las diferentes columnas. Esto pone en evi-
dencia lo que se podría llamar, utilizando términos tradicionales,
la correspondencia entre desarrollo infraestntctural y superes-
tnlctural. Los "países del medio", en general, han desarrollado
una modernidad muy fragmentada y despareja.
Si nuestro objetivo es razonar la situación mundial como lo
señalamos en el primer capítulo y no sólo ese 20% de la pobla-
ción mundial que acapara el 80% de la riqueza e impone directa o
indirectamente su cultura, debemos aceptar que las desigualdades
en información, en comunicación, en medios, son notables. Estas
diferencias infocomunicacionales se agravan debido a su incidencia
en la participación o exclusión de los sitios de decisión económica
y política que mueven al mundo. Hay un discurso hegemónico
que habla como si todo el mundo tuviera Internet y computadora,
cuando la realidad es que muchos países no accedieron todavía a
una "democracia" de los medios convencionales (teléfonos, televi-
sores, radios), o simplemente a una escolaridad regular, o a la alfa-
betización. Como esto no parece fácilmente reversible, la pregunta
136
La marca de la bestia
es si no se está condenando a la marginación o a la desaparición
a grandes sectores de la población mWldial. Pero no es sólo a través
del ingreso de los datos sobre equipamientos que surge esta preo-
cupación, sino también a través de la puesta en relación de las
nuevas tecnologías con los patrimonios y memorias socioculturales
de los países económicamente pobres o inestables.
Nuevas tecnologías y memoria cultural
La deslumbrante interactividad multimedia de los CD-ROM
informativos (enciclopedias generales, historias, geografías, artes,
etcétera) oculta un hecho preocupante: la pobreza y la arbitra-
riedad de la información sobre los países del Tercer Mundo.
Los compacts multimedia no son sólo soporte de complejos
games y otros productos del infoentretenimiento. Son también un
poderoso sistema de información, destinado a expandirse rápida-
mente. Estamos ante discos que cargan una enciclopedia de va-
rios tomos, con imagen y sonido, a un precio mucho menor que
su variante gráfica y que no ocupan espacio físico. Su economía,
agilidad y rapidez de búsqueda cntzada, hipertextual, son real-
mente seductoras. Es previsible que las enciclopedias u otras
obras de   en CD-ROM se populalicell en poco tiempo
en hogares y escuelas.
Estos nuevos soportes de infonnacióll, que comienzan a poner
en crisis importantes sectores de la gráfica y de la documentación
tradicional (como las   bibliotecológicas) I<i, son produ-
cidos, fundamentalmente, en los Estados Unidos y comercializados
en escala global. Por eso -y dada su expansión- es importante
detenerse en el hecho de que, al mismo tiempo que recuperan
16. Esta crisis ha sido señalada por los expertos en documentación
(Hobohm. 1995). Herbert SchilIer (1996) destaca el fenómeno del cie-
n'e de escuelas de bibliotecología en Estados Unidos.
137
ANÍBAL FORD
y ponen en escena, exhaustivamente, el patrimonio cultural, his-
tórico y científico norteamericano, simplifican, a veces de mane-
ra elemental, las riquezas y variables de otras culturas, recursos,
conocimientos. historias.
Esto provoca preguntas que van de cuáles son las políticas de los
países en desarrollo con respecto al patrimonio nacional, a su admi-
nistración, recuperación y reelaboración, al manejo de publicacio-
nes y bibliograf'IaS especializadas o a la utilización, por ejemplo, de
los CD-ROM o de Internet en la educación. No al no-uso, y sí a un
uso adecuado. Porque el peligro concreto es que crezca la costum-
bre de infomlarse sobre el país, o sobre América Latina, sólo me-
diante estas fuentes de consulta elaboradas en los Estados Unidos.
Ya hace ai'i.os se discutió en Francia la utilización, por parte
de los periodistas y en la propia información histórica sobre su
país, de bancos de datos norteamericanos (Minc, 1982). Es claro:
hay que ir rápido, pero a nadie le gusta que otro administre su
memoria. Menos que la empobrezca o la banalice. Ahora, estos
peligros de distorsión y olvido crecen. Esto en países en crisis,
que necesitan autoconocerse, es doblemente grave.
¿Nos resignaremos a ser importadores de contenidos? En otro
campo, juan Rada (1998) da el ejemplo de un CD-ROM sobre la
circulación sanguínea. Su producción costó 1.8 millones de dólares.
Por un lado, "no podemos -dice- negarle a un joven estudiante
que aproveche el mejor curso de circulación sanguínea ... en un CD
que cuesta 48 dólares". Pero, por otro sei'i.ala que si no reaccionamos
ante este desafio, seremos sólo importadores netos de contenidos
1
?
Esto, en las ciencias sociales, en la historia, en la información sobre
recursos, se transforma en un problema mucho más grave.
17. Con respecto al costo, Rada (1998) marca la importancia de la
difusión tecnológica para crear una fuerte demanda que amortice proyec-
tos de programas interactivos que cuestan cientos de miles o un millón
de dólares.
138
La mm-ca de la bestia
Es difícil, casi imposible, borrar o domar, formalizar, las me-
morias culturales. Las memorias sociales de tiempos largos. Esas
memorias que duran siglos y que, entre otros, el historiador in-
glés Thompson (1979) explorara en "La economía moral de la
multitud en la Inglaterra del siglo XVIII" al analizar las rebeliones
de hambre. Esa ética, ese sentido de lajusticia, que puede perdurar
en una sociedad a pesar de que la castiguen durante décadas y
décadas. Dignidades, fomlas de organización, reivindicaciones
que se transmiten fragmentariamente, en narraciones orales o
formas de conducta y que van constmyendo una trama que, por
momentos, parece muerta. Pero que, como la historia contempo-
ránea nos demuestra, persisten; aunque es también claro que se
esrá produciendo una brecha, un corte, en la transmisión cultural.
Se está ante una masa crítica de simplificación (y formalización,
como veremos en el capítulo 4) y limitaciones que pueden disolver
esas memorias culturales y sociales o someterlas casi a un proce-
dimiento arqueológico de su recuperación.
Hegemonías referenciales: el caso Encartaj'Microsoft
Ante este tipo de fenómeno hay dos caminos. El primero es
el de la resignación. Que otros hablen por nosotros. Entonces,
nos limitaremos a tener informaciones elementales sobre nuestros
países y a empobrecer sus interrelaciones. Por ejemplo, si se busca
en la Enciclopedia Encarta de Microsoft, de lejos hegemónica en
el mercado de las obras de referencia, en su edición 96, la entrada
"Hipólito Yrigoyen", no p a r e ~ e   Es que está mal escrito: aparece
como "Hipólito lrigoyen". Breve artículo (una página), sin foto
ni bibliografía. Si se pasa a "artículos relacionados", aparecen sólo
dos: Argentina y Perón,juan Domingo. Ahora bien, si se busca a
un contemporáneo, como el presidente de los Estados Unidos
Woodrow Wilson, hay un extenso artículo de 13 páginas con 2
ilustraciones. Bibliografía: 30 títulos. Artículos relacionados: 22,
139
ANÍSAL FORD
referidos a diversos procesos sociopolíticos norteamericanos.
Aquí no se intenta proponer que Yrigoyen sea más o menos:.:im-
portante que Wilson en la historia contemporánea, sino seiíalar
que merecería, por lo menos, una bibliografía ampliatoria y una
mayor conexión con otros temas referidos a la historia política ar-
gentina y latinoamericana. En Encarta 98, se corrige el error de la
versión anterior. "Hipólito Yrigoyen" aparece bien escrito, y su ar-
tículo tiene 2 páginas. Ni fotos, ni bibliografia, ni vínculos Web de
acceso directo. Sólo 2 referencias cruzadas internas notoriamente
diferentes: Roque Sáenz Peña y la Gran Depresión
l8
En Wilson. en •
cambio. aparece un articulo de 10 páginas, 1 foto, 11 referencias cm-
zadas internas. En Encarta 99, ambos.articulos se mantienen igual,
salvo el agregado de una foto en cada uno de ellos. En definitiva, se
perdió la bibliografia que, originalmente, había en el artÍCulo de
Wilson, decreció el número de conexiones internas y, si bien la en-
ciclopedia incorporó los vínculos Web como herramienta, para estos
artículos Encarta no da ninguno. Además, si lo hiciera, Internet limi-
ta el espectro de la bllSqueda en aquellos temas que no tienen una
circulación internacional como puede ser la bibliografía crítica y la
producida en los países del Tercer Mundo. Por ejemplo, en la edi-
ción 96, la entrada "Argentina" sólo ofrece bibliografia general so-
bre América Latina y la infonnación estmctural es nada más que de
fuentes europeas. En la versión 1999, hay bibliografía sobre Améri-
ca Latina y algunos textos de historia sobre el período colonial.
18. El artículo "Gran Depresión", muy breve, está escrito desde la vi-
sión norteamericana y no establece ninguna relación con AméJica Latina
que sufrió o pagó las consecuencias de la... crisis de los países centrales.
Tampoco especifica qué tipo de link establece con Yrigoyen y la llamada,
en la Argentina, "década infame". El artículo sobre Yrigoyen se limita a
señalar: "Su incapacidad para enfrentarse a la crisis provocada por la
Gran Depresión acabó con su destitución". Cualquier exploración de
la historia argentina evidencia otras causas en la revolución del 30 que
lo derrocó. Por eso es interesante la desapatición del link "Juan Domin-
go Perón", producto indirecto de "Gran Depresión".
140
La marca de la bestia
El otro camino es que tengamos una política real de recupe-
ración de la infonnación histórica, económica, cultural, territorial.
social del país 19. La Argentina es especialmente rica en infonnación
sobre sí misma, en viejos y nuevos reservorios realizados manual
y artesanalmente. No se trata sólo de lujos interactivos o hipertex-
tuales. Una enciclopedia en CD-ROM nacional, la Enciclopedia in-
teractiva de Tango en CD-ROM seilala un desVÍo típico. Y más si se
hizo f01' export. Mucha perfonnance interactiva y visual, pero gran-
des debilidades en la infonnación y el análisis. Y se hizo con el
allSpicio de la Secretaría de Cultura de la Nación. ¿Qué pasaría si
esto sucediera con temas más estratégicos de nuestra vida social
y material, pasada o presente?
La producción en CD-ROM crece en muchos países, aunque
con un bajo perfil en la competencia con los CD-ROM "globales"
norteamericanos como es el caso de Encarta que cuenta con la
base de Microsoft. Que en esta producción se den diferentes ni-
veles de calidad, como sucede con el libro, es algo previsible.
Pero el problema surge cuando el planteo es la excelencia en el
relevamiento de los diversos patrimonios culturales, históticos,
económicos, geográficos, etcétera; función que difícilmente
cumplan las empresas privadas en los países del Tercer Mundo.
Aquí el rol del Estado parece irreemplazable porque no se trata
sólo de scanear la infonnación sobre cada uno de los países sino
de reconstmir y administrar la infonnación existente, muchas veces
fragmentaria, interrupta o descuidada. En este sentido, los Estados
Unidos tienen la ventaja de h:tber tenido siempre una tradición
documental y bibliográfica orgánica y persistente cuya infonnati-
zación resulta mucho más factible.
19. Cees Hamelink ha desarrollado el análisis de la necesidad estra-
tégica de los países dependientes de conocer sus recursos mateliales y
. espirituales. Ver Hamelink 1985 y 1991.
141
ANIBAL FORD
Si se repasan las últimas ediciones (96, 98 Y99) de las enci-
clopedias Encarta se puede ampliar 10 visto anteriormente.Ú
enciclopedia Encarta 98, a diferencia de la Encarta 96, no trae
bibliografía para los temas buscados: incorpora los vínculos
Web para ampliar la información de los artículos. Esto no suce-
día en versiones anteriores. Lo importante es que no todo el
mundo puede ampliar la información con Internet. Además, las
perspectivas de "democratización" de ésta, como aparentemente
sucedería con la TV; son inciertas. Esto limita o discrimina a los
usuarios no sólo por acceso sino porque obliga a limitarse al
tipo de información base que da Encarta. La Enciclopedia Multi-
media Encarta 99, en cambio, reincorpora la bibliografia que ha-
bía desaparecido en la versión 98, pero no toda la que había en
el 96, que también tenía las limitaciones que señalamos en el
ejemplo sobre "Argentina". Tanto en la versión 96 como en la 99,
la cantidad, características y origen de las fuentes a las que remite
siguen siendo problemáticos. La pobreza de información es igual
en la versión 1996 que en la 1998, sólo que ésta no tiene biblio-
grafia. Esto significa que la búsqueda de documentación se va
concentrando en Internet y las grandes empresas editoriales
como Barnes & Noble o las librerías virtuales como Amazon. Pe-
ro, además de limitarse al mundo anglosajón, ¿agotan estas
fuentes la información sobre los países del Tercer Mundo? Esta
pregunta es válida también para aquellas librerías virtuales que se
están desarrollando para el mercado en lengua española, como
el caso de Bertelsmann en España y de Yenny en América Latina
(de las Fuentes, 1998).
Esto forma un embudo en la información. ¿Qué significa es-
to para los países pobres en infraestructura comunicacional,
marcados por el escasísimo acceso a Internet? En la medida en
que la documentación se transfiere a Internet, los países quedan
condicionados por sus posibilidades de acceso a la red. Y a su
142
\
La mm'ca de la bestia
vez, estas posibilidades están determinadas por la infraestructura
~
de la cobertura telefónica y los costos de las tarifas telefónicas.
Aun así, si estuvieran conectados a la red, con seguridad que
no encontrarían la bibliografía crítica básica de su propio país
(Ford, 1998).
La versión 99 de Encarta está compuesta por 36 mil artículos,
de los cuales sólo 560 tienen bibliografia. Si bien esta nueva ver-
sión brinda bibliografía y corrige algunos errores, exhibe nuevos
fenómenos que es necesario no perder de vista. No es aleatorio
que el artÍCulo sobre opinión pública haya sido escrito por George
Gallup (y que incluya su fotografía).
Una manera de observar la política en información de Encarta
es analizando la cantidad de texto dada a países con más de 100
millones de habitantes.
TABlAN
2
5
Países con más Cantidad
Cantidad de
de 100 miUones de páginas
bibliografía
de habitantes del articulo
Estados Unidos (267.1) 290 52
Rusia (148.5) 240 24
China (1220.2) 224 19
Japón (125.1) 182 15
India (929) 148 19
Brasil (159) 103 10
Indonesia (197.5) 80 O
Pakistán (136.3) 77 O
Nigeria (111.7) 64 O
Bangladesh (118.2) 48 O
T4dlla fc;,1i7.ada para este capítulo sohre- la b   ~ c de datnll cXlrdmns: ch.' la
F,ncidupedia f;'¡rtn111 99.
143
ANÍBAL FORD
Como conclusión de la tabla precedente surge el siguiente
cuadro:
TABLAN
I
5b
I
Páglnaspor
Páginas en Población en
País
mUJónde
Encarta
mlDones
habitantes
Estados Unidos 290 267.1 1.1
Rusia 240 148.5 1.6
Japón 182 125.1 1.4
Brasil
103 159 0.6
Indonesia
80 197.5 0.4
PakisIán
77 136.3 0.6
Nigerla
64 111.7 0.6
Bangladesh
48
I
118.2 0.4
China
224 1220.2 0.2
India
148 929 0.1
Las razones de esta desigual distribución del espacio y de los
contenidos en la enciclopedia Encarta son el etnocentrismo por
parte de aquellos, como los Estados Unidos, que formalizan a los
otros países, o la importancia estratégica o económica (Rusia o
Japón). Nadie podría afirmar que las culturas de la China o de la
India son "más pobres", o "menos interesantes" como parajusti-
ficar el menor volumen de información con respecto a ellas en la
enciclopedia.
Es posible hacer otra comparación, esta vez con las primeras
9 megaciudades del mUl1do en cuanto a población según el World 
Culture Report (1998). 
144
La  marca  de  la  bestia 
TABLA N!l 6
Ciudades
(y población en millones
de habitantes)
Cantidad de
páginas del
artículo
Cantidad de
!>ibliografia
Links \Ve!>
de acceso
directo
Links web
que se pueden
rastrear
Beijlng (12.0) 21 O O O
Ciudad de 'México (15.5) 14 O % %
Tokio (%6.5) 1% O O O
Nueva York (16.3) 1% O O 3
Los Angeles (1%.2) 11 O O O
Shangal (14.7) 8 O O O
Bombay (14.5) 5 O O O
Calcuta (11.5) 5 O O 1
San Pablo (16.1) 3 O 1 1
Jakarta (21.%, en el %015) 4 O O O
Karachi (20.6, en el 2015) 2 O O O
Otras megaciudades que, según la estimación del WCR 1998, 
estarán entre las 10 primeras superpobladas en el 2015 no mere-
cen, por esto, mayor atención a pesar de la cultura "futurológica"
que caracteriza al fin de siglo.
Jakarta
Karacbl
(%l.2, en el 2015)
(20.6, en el 2015)
4
2
O
O
O
O
O
O
T .. bla realízada para este npflulo ,¡obl'C la hase de datos (!l{ll'iliclos de la Ellckl''lx.-oiot Enrtlrtn  99.
Fuente: Encidopt.,<Iia EntlJrta  99 
Aquí estamos ante un fenómeno que no es sólo el de las de-
sigualdades, sino el del empobrecimiento de la información
(ausencia de bibliografía, de direcciones web, de referencias in-
ternas), ante un fenómeno crucial de la cultura de fin de siglo: el
crecimiento de las megaciudades y su relación con la brecha, la
violencia, la inseguridad, las migraciones, el racismo, etcétera.
145
ANÍBAL FORD
Lo que se puede hacer en los países del Tercer Mundo para
contrarrestar esto es mucho más,de lo que se cree, y no sólo eJi
función de ampliar la información para el uso intemo, sino de
producir también para afuera, para un mundo donde el inter-
cambio y el conocimiento intercultural se vuelven cada vez más
críticos y necesarios. Son numerosos los ejemplos, en los contactos
entre los países desarrollados y los pobres, que muestran la falta
de competencia, en el sentido antropológico, o la visión estereo-
tipada y falsa que los países más poderosos construyen sobre los
otros, cc;>mo se ha visto en el capítulo 1.
Esto no implica una crítica a la estmctura hipertextual, a las
facilidades de acceso a otros campos de información y a los CD-
ROM como instrumentos de referencia, sino a ciertos aspectos de
su política documental que discriminan culturas y que, al restrin-
gir las referencias para ampliación de información a búsquedas en
Intemet, afectan cualquier intento de política documental en los
países dependientes, pero también, como lo vimos en "Wilson", en
los países centrales.
La red
Ahora bien: el tema de las enciclopedias es analizable porque
está constituido por campos o conjuntos finitos "fijos" de infor-
mación. No sucede lo mismo con Internet, por su dispersión y
movilidad, su "turbulencia", aunque sus efectos sobre los desequili-
brios y brechas comunicacionales internacionales sean los mismos
o mayores. Basta con estos datos: el total de usuarios en el mundo
es de 151 millones (2.7% de la población mundial). Se dividen de
la siguiente manera: África 0.92 millones, Asia y el Pacífico 25.57
millones, Europa 32.38 millones, Medio Oriente 0.78 millones,
Canadá y Estados Unidos 87 millones, Sudamérica 4.5 millones
20

20. Fuente: Nua Internet Surveys. Dirección de la home page en la no-
ta al pie 3.
146
La marca de la bestia
Una de las figuras más notorias de la revolución digital, Ni-
cholas Negroponte, señala en   que "lo más sorprendente
en Internet es que nadie la maneja", que funciona "porque nadie
la controla", que "altera todas nuestras ideas centralistas y jerárqui-
cas"21. De alguna manera esto se corresponde con las definiciones
de Castells (1997) sobre la turbulencia y el derecho constitucional
al caos2'.l. Sin embargo, las dificultades que se presentan en la in-
vestigación de o con Internet, tanto utilizando la red como fuente
de información en una gril1a de investigación2:' o como
presentan nodos organizadores yjerárquicos.
No es el objetivo discutir aquí el concepto de centr0
2
&, pero lo
cierto es que hay zonas de concentración e irradiación en Inter-
net. Estas zonas son tanto de condensación como de poder. Nos
referimos a la masa de hosts en los EE.UU., de usuarios de software
de información, de searc" engines, y a algo que no es lo suficiente-
mente tenido en cuenta: el peso de la ideología del técnico o in-
geniero en informática "medio" norteamericano y su cultura.
Desde esta ideología y de su etnocentrismo y/ o desconocimiento
se elaboran los software, las clasificaciones y jerarquizaciones de
21. Negroponte, Nicho las: « http://www.wired.com>>. Nota corres-
pondiente al número de Wired de octubre de 1997.
22. La consideración del derecho constitucional al caos fue lIllO de
los argumentos en los cuales se basó el poder judicial norteamericano
para "frenar" la propuesta de BiI! Clinton de censura de contenidos en
Internet (Castells, 1997).
23. No es común encontrar a Internet como posible fuente de do-
cumentación u obra de referencia en los manuales de metodología de
la investigación. Sin embargo, Internet es, a pesar de sus enormes difi-
cultades, un recurso imprescindible.
24. Nos refelimos a corpus en los casos en que se utiliza, por ejem-
plo, un muestreo de discusiones en algunos newsgrottps como fuentes se-
mejantes a los focttS g7'OUps. Por ejemplo: Ford y Siri, 1996. en capítulo 5
de este libro.
25. Esta problemática recorre un campo transdisciplinado amplio,
de la biología a la autopoiesis y el deconstruccionismo. También el aná-
lisis de las relaciones entre topología y cultura (Calabrese, 1987).
147
ANiBAL FORD
la infonnación, los links, los contratos de lectura (escritural o vi-
sual) de los productos que concentran el consumo informático
en el mundo.
26
Todo esto debe ser tenido en cuenta frente a la apología in-
discriminada de Internet especialmente en su ingreso en los co-
legios, las investigaciones, el periodismo, etcétera. Las nuevas
tecnologías, en muchos casos han concentrado las operaciones
de procesamiento de la infonnación actual o histórica (cultural
o técnica) en Estados Unidos y sus bases de datos. Pero también
en las ideologías de los operadores de sus searr:h o CD-ROM. Esto
produce un fuerte vaciamiento de memorias y culturas que afecta
fundamentalmente a los países menos desarrollados, que son los
más nece'Sitados del conocimiento sobre sus recursos naturales,
materiales y humanos (Hamelink, 1985).
La frase impuesta por la comercialización de Internet: "Si no
lo encuentras en la red es porque no existe", es una construcción
comercial e ideológica que funciona reforzando la hegemonía de
los Estados Unidos y su etnocentrismo infonnático y cultural.
"Esta afinnación tiene muchos baches ya que, por un lado, no
es fácil, ni con los mejores motores de búsqueda, encontrar ciertas
cosas en la Web y, por el otro, el volumen de la información dis-
ponible y su variedad temática hace imposible plantear un sistema
clasificatorio que no resulte reductivo. Esto es así porque hay sólo
dos maneras de que un motor de búsqueda (search engine, browser)
clasifique las páginas en la Web: o bien por su ubicación en cierta
grilla o índice, o bien por la inclusión o no de ciertas key words o
combinación booleana de key wordS' (Siri, 1997).
26. En este sentido, Internet al ser abierta, sin centro y "democrática"
en el interior de una población reducida -iJólo el 2.7% de la población
mundial tiene acceso a la red- es una de las más espectaculares puestas
en escena de la ideología dominante y de la producción de hegemonía
en el sentido gramsciano. No hay dispositivo más fácil para naturalizar
lo social que transformarlo en una clasificación o taxonomía.
148
La mm'ca de la bestia
Además, se puede ver, entre otras cosas, que los current af
fairs, muchas veces plantean una división binaria, como en el
buscador Yahoo, entre US government y World. Esto no tendría
nada de particular si se tratara de las secciones de un periódi-
co norteamericano, pero se trata de motores de búsqueda que
. son utilizados desde cualquier parte del mundo y que absor-
ben las mayores cantidades de consultas. Es decir estamos an-
te un sistema de información global que nos vaa servir para
obtener más sobre Kentucky que sobre la Argentina o una de
sus provincias.
Parecería necesario activar el ingreso en Internet de las investi-
gaciones que se están realizando en nuestros países con sistemas
clasificatorios y manejo de key words adecuados. Nos referimos no
sólo a la generación de sites específicos sino a la modificación del
ingreso de temáticas del Tercer Mundo en los buscadores hege-
mónicos y por lo tanto un acceso menos engorroso a ellas. Con
todo, es difícil, en el mundo de los internautas romper la tríada
Altavista, Hot Bot. Yahoo.
Por lo tanto, sea en unos casos demostrable -como en un CD-
ROM-, en otros casos motivo de hipótesis que exigirían un com-
plejo aparato de investigación como en el caso de Internet, se
trata de s.istemas de información que ejemplifican -junto 'a sus
indudables aportes- nuevas formas de dominación cultural
2
"
que acompañan otros procesos no específicamente infolmáticos
como lo son la persistencia de discriminación económica y
27. Es más valiosa, en esta etapa, la información que el Tercer Mundo
recibe del Primer Mundo que lo que recibe de sí mismo. En este sentido
las posibilidades de acceso han aumentado considerablemente. Pero lo
que estamos señalando es la caída en el procesamiento y acumulación.
de infOlmación sobre nuestros países, la pérdida de conocimiento so-
bre nuestros recursos materiales e inmateriales. Hamelink, 1985; Ford,
1987a ; Ford, 1987b.
149
ANíBAL FORD
cultural de larga data, pero aún persistentes, sobre la infeIiori-
dad, por ejemplo, de América Latina
28

En este marco, es fundamental el desarrollo de políticas que
aumenten la competencia global sobre las propias socio culturas,
en el sentido antropológico y lingüístico, ya que muchas veces és-
tas son presentadas en Internet o en otras nuevas tecnologías de
manera pobre y errónea. Esta afirmación es aplicable a todos los
países del Tercer Mundo.
Esto implica el ingreso, realizado con criterios de excelencia,
de la información sobre la geografía, la historia, la sociocultura, la
estructura demográfica y étnica, etcétera. Y con esto, la revisión de
los conceptos de patrimonio cultural tanto históIico como actual.
O histórico en función de problemas críticos actuales como lo
son los ecológicos o los referentes a recursos naturales que re-
quieren análisis de tiempos largos. Pero esto vale también para los
problemas socioculturales. No sólo las sequías o las inundaciones
tienen ciclos de cincuenta afiaS.
Algunos efectos expansivos de la convergencia
La concentración económica produce, como lo analizamos
en el capítulo sobre infoentretenimiento, un fuerte efecto sillér-
gico. Este se da tanto en el interior de un holding como en el
aprovechamiento de un producto. Un producto para que sea
rentable tiene que ser, por lo general, altamente sofisticado y pa-
ra cublir esto tiene que 1) comercializarse globalmente (esto
quiere decir: capturar todas las zonas rentables del globo); 2) dar
pie a otros productos y servicios, patentes, etcétera. Esto lleva,
28. Cfr. "América Latina tiene una cultura poco apta para el progreso
H

Entrevista de Daniel Ulanovsky Sack a Lawrence Harrison, ex funciona-
rio del Departamento de Estado Norteamericano. En Clarín, diciembre
de 1997.
150
La marca de la bestia
inevitablemente, a una alta concentración en pocos productos lo
cual temina limitando la creatividad social. Cada vez son menos
los que triunfan más allá de su municipio.
Ahora bien, esto no implica la desaparición de la producción
independiente, el cerramiento de otras culturas, la ignorancia so-
bre el pulmón de la creatividad social marginada. No, esto tiene
su lugar porque es retroalimentador, como lo saben bien las com-
pañías discográficas. De ahí, también, su desprotección en dere-
chos. Pero su ingreso en los fllyOS culturales es mucho menor.
Lo cierto es que visto esto desde el conocimiento o la competen-
cia intercultural, genera enormes diferencias. El "sistema global"
conoce mucho más ciertas culturas y menos otras. Pero como el
otro desvaloIizado no puede ser marginado, así como no puede
ser marginado totalmente el migrante ilegal porque es mano de
obra sucia y barata, construye sobre éste los conocimientos estereo-
tipados y discriminatorios que tratamos en el capítulo primero.
Si no se parte del supuesto de confundir, como se hace frecuen-
temente, globalización y homogeneización, y se considera que aqué-
lla produce una creciente interpenetración cultural, es fundamental
dar cuenta de las asimetrías y brechas atinentes a la desigual concen-
tración de la riqueza, del poder político, de las tecnologías e incluso
de la capaddad de producción y recepción de los mensajes.
Se pregunta Margulis (1996): "¿Existe una geograrra de los
flujos culturales desvinculada de los ejes territoriales de concen-
tración del poder y la liqueza?". No, pero debemos tener en
cuenta otra concepción de lo !ocal, lo terntoIial, lo geográfico!!!'.
29. Para la noción de "fltY0s" y algunos desan'ollos desde la perspecti-
va de la economía de la información cfr. Millán Pereila., 1993. El hecho de
que la relación tiqueza/tenitorio requiel4 una revisión, no implica una
l1.lptUla. topológica que ingrese conceptos como caos o turbulencias
(Castells, 1997). Estos conceptos están emparentados no sólo con las
tl4nsformaciones cognitivas o de "paradigmas" sino a la ideología ultra-
liberal del mercado.
151
ANisAL FORD
La concentración de los medios plantea problemas en lo que 
respecta a  la  producción  de mensajes.  Por ejemplo:  restringe::.la 
creatividad. En Suecia, como respuesta a la fuerte concentración 
de la prensa, el Estado decidió otorgar subsidios a  todos aquellos 
emprendimientos que busquen editar publicaciones de baja tirada, 
como estrategia para fomentar la pluralidad de voces.  Pero limi-
tada, como los circuitos alternativos en notoria desigualdad para 
pelear políticas económicas nacionales,  regionales y globales. 
Desigualdad y propiedad intelectual
Un  aspecto de esta problemática,  al  que,  por lo  menos por 
ahora, se le presta poca atención, es el cambio que la globaliza-
ción económica, el libre comercio mundial y la introducción de 
las  nuevas  tecnologías  comunicacionales  producirán  sobre  el 
copyright o  los derechos de autor de todos  los  materiales artísticos. 
Estos  podrán  caer en  las  pocas  manos  de  los  pocos  emprendi-
mientos monopolistas de alcance global. Dentro del GATI se fir-
mó  un  acuerdo  sobre  propiedades  intelectuales  comercializa-
bIes.  Según este acuerdo, cualquiera que tenga los medios para 
obtener  derechos  intelectuales  en  cualquier  lugar  del  mundo 
puede hacerlo sin  estorbos de ningún tipo. Esto significa que las 
corporaciones culturales transnacionales pueden obtener todos 
los derechos para explotar con fines de lucro cualquier pieza de 
música, imagen o  texto que crean que tiene potencial comercial. 
La consecuencia es que esas corporaciones  pueden convertir-
se  en  las  dueñas exclusivas  de  piezas  sustanciales de  culturas 
de cualquier parte del mundo y por lo tanto influir en el desa-
rrollo  de  esas  culturas  Qoost Smiers,  1998).  Esta  observación 
se  basa  en  la  tendencia  por la  cual,  cada  vez  más,  los  artistas 
reciben  dinero por su trabajo,  pero  tienen que vender sus  de-
rechos a  corporaciones más o  menos grandes y otro tipo de hol-
ders de  copyrights. Pero no se  trata  sólo de autores  ¿quién  cobra 
152 
I
La marca de la bestia
,
los derechos de las imágenes de la  Mezquita de Solimán utiliza-
dos en los juegos virtuales de Encarta?
I
La propiedad de derechos  intelectuales  (coj:ryrights, patentes, 
secretos  comerciales,  marcas  regristradas)  se  ha  convertido  en 
una de las  piedras angulares del  negocio internacional.  Las  em-
bajadas de los Estados  Unidos son utilizadas comúnmente como 
monitores de la  infracción  de  marcas  registradas  norteamerica-
nas  (Marlboro,  Mickey  Mouse,  etcétera).  En  esta  tarea  también 
tiene una importancia fundamental el FBI. 
Los  países  desarrollados  son  los  que  establecen  las  reglas  y 
concepción de derechos intelectuales a nivel mundial. La amenaza 
de sanciones comerciales siempre está presente para los países en 
desarrollo.  El  concepto de autor funciona  como condición  para 
adquirir derechos de propiedad intelectual 'l<). Actualmente,  esto 
beneficia, en fonna desproporcionada, a los países desarrollados. 
Como dice  el  investigador  holandésJoost Smiers,  "curare, batí/¡,
mytlls y el  baile llamado lambada salen de los  países en desarrollo" 
sin protección de propiedad intelectual,  mientras que    Le-
vis,  Grisham, y la  película Lambadar ingresan en los países desarro-
llados protegidos por un  de leyes de propiedad intelectual 
que, en última instancia, están respaldadas por la amenaza de san-
ciones comerciales. Nuevamente, estamos frente a la desigualdad y 
a la necesidad de ahondar en el diseño de políticas que resguarden 
las producciones culturales de los países del Tercer Mundo. 
La tUmocracia tU las yemas
Otro efecto de la concentración es  que limita la  democracia. 
El  lobby de los  grandes conglomerados  plantea fuertes  dificultades 
30.  La concepción  occidental de "derechos de autor" o  de  "autor" 
en la concepción de Roland Barthes, es  una noción ajena e  inaplicable 
en muchas culturas. 
153 
I
ANÍBAL FORD
para regular y ejecutar políticas que afecten a los medios. Inclu-
so si los políticos no estuvieran fuertemente imbricados con lO/!
magnates de los medios, la voluntad de llevar a cabo reformas de-
bería enfrentar la amenaza del altísimo costo político que una vi-
rulenta campaña de medios puede significar. Estamos dentro de
la problemática relación regulador-regulad0
31

En la conjunción de ambos aspectos: la creatividad social y los
límites a la democracia se podrían leer los efectos que la concen-
tración produce sobre el derecho a comunicar concebido como
uno de los derechos humanos. Como dice McChesney (1998) en
el actual contexto político, "el mundo está siendo rehecho allte
nuestros ojos" por los gigantes de los medios globales. Este es un
escenario muy crítico para cualquier expansión democrática y
participativa. Internet podría incrementar las desigualdades en la
información y la comunicación no sólo en los países en desarrollo.
Las voces disidentes y 110 comerciales pueden llegar a ser extraor-
dinariamente importantes en la web. Pero, dificilmente, desafiarán
la hegemonía de los gigantes comunicacionales corporativos. De
ahí las limitaciones de la propuesta de Manuel Castells de "interve-
nir en la red" (Castells, 1997). Hay que intervenir, pero la desigual-
dad es difícil de remontar. Como en el caso de Encarta. ¿Cómo se
hace una enciclopedia global alternativa ante un producto que
cuenta con toda la infraestructura "global" de Microsoft?
Herbert Schiller (1996) se pregunta por los efectos del mayor
poder privado en la esfera informacional, y dice que lo que dis-
tingue a nuestra era es que la principal amena7.a a la libertad de
expresión ha pasado de ser el Estado a ser el poder privado corp<r
rativo. Sin embargo las corporaciones persuaden al público de que
lo que hacen es un diario ejercicio de su libertad de expresión.
31. Sobre la relación regulador-regulado, ver B1umler,j. (1993); Ri-
cheri, G. (1994).
154
La ma1'ca de la bestia
Lo que hacen es identificar su voz poderosa y difundida a nivel

nacional con la expresión de un individuo.
I
El hecho de que Internet sea un sistema sin centros ni jerar-
quías (Negroponte, 1995) no supone una democratización de la
información, como tampoco limita su poder como dispositivo
constructor de hegemonía, en este caso de los Estados Unidos.
Significativamente, la afirmación de Negroponte: "Internet no
tiene dueilo" se contradice con las palabras del titular del comité
científico del Congreso de Washington, Chip Pickering: "Internet
es nortemericana" (Hini, 1997). Según éste, Internet fue creada
por los contribuyentes americanos, las empresas y el gobierno,
por lo que les corresponde la exclusividad del control de la red.
Aunque esta afirmación tiene sus contrapartidas internacionales o
norteamericanas como las de la Internet Society (organismo civil
que supervisa la gestión de la red, entre ellas, sus abusos comer-
ciales), pero que también está constituida por empresas dentro
del esquema del Tercer Sector, muestra cómo dentro del "liberal-
democracy country" no existen políticas claras acerca de cómo
manejarse con la red y, principalmente, "su comercio".:v.I
Por otra parte, aunque ya no se puede decir que las habilidades
computacionales sean una limitación importante para el acceso a
Internet, aún persiste el problema del idioma. Según un reporte
de la Internet Society acerca de los idiomas en uso en Internet,
. el 82.3% de las publicaciones están en inglés. Le sigue el alemán
con el 4%. el japonés con el 1,6%, el francés con el 1,5% y luego
el español con el 1,1 por ciento:"'.
La globalización reduce progresivamente el papel del Estado, es
decir su capacidad de jugar un papel decisivo como ente soberano
32. Un grupo de políticos norteamericanos, incluyendo a Pickering,
consideran la posibilidad de elaborar una ley que impida el dominio de
registros del Plimel nivel ( tipo .com, .org y net) fuera de los EE.UU.
33. INTERLINK HEADLINE NEWS, No. 881,junio de 1997.
155
ANíBAL FORD
al cuidado de sus fronteras. Basta pensar en lo que sucede con las
transmisiones de televisión y radio vía satélite, la comunicación:-a
través de Internet (que es prácticamente imposible de censurar o
controlar, por el mismo diseño de la red), o el rol de las organiza-
ciones no gubernamentales extranjeras o internacionales. Pero, en
la actual globalización no sólo está en juego el concepto de Esta-
do-nación, sino el de democracia. La idea del liberalismo político
fue que los integrantes del espacio nacional constituido en Estado
podían dirimir sus diferencias y llegar a un consenso para un pro-
yecto de construcción nacional a través de las elecciones. Pero, lo
que se ve en los países del Norte es quejunto con un modelo de de-
sarrollo económico excluyente -que genera desempleo a nivel in-
ternacional- hay un proceso político de democracia cada vez más
restringida. En las últimas elecciones en Estados Unidos, país que
podría verse como Ull laboratorio de la globalización, votó sola-
mente el 38% del total de registrados y es sabido que quienes se
registran son solamente una minoría de la población en edad de
votar. Además, de quienes votaron en las elecciones norteameri-
canas de hace un año, el 60% ganaba más de 40.000 dólares anua-
les. Eso quiere decir que, al contrario de la teoría liberal de la de-
mocracia, hoy el voto es un instrnmento de los ricos, no de los po-
bres. Si a eso se junta el descrédito universal de los partidos políti-
cos, el cuadro que emerge es preocupante: los mecanismos de ejer-
cicio del poder político son cada vez menos participativos cuando
los medios técnicos para permitir una participación más activa e in-
formada están más desarrollados que nunca (Ortiz Crespo, 1997-8).
De ahí que la diferencia entre inforricos e infopobres se transforme
en una brecha política ahondada por la convergencia.
Desde el lugar de la recepción
Si analizamos las desigualdades desde el punto de vista de la
recepción, fundamentalmente en el caso de la 'IV; nos encontramos
156
La marca de la bestia
ante diversos problemas, algunos referentes a la ofertá de fic-
ción y otros a la de información.
Lo que no está en TV no existe o el "derecho a ser visto
Valerio Fuenzalida (1992) ha registrado en ciertos sectores
sociales que el no ser mostrado (sectores rnrales, por ejemplo) es
percibido como discriminación. En un trabajo inscripto en el
marco de las perspectivas de la investigación crítica de la audien-
cia y los procesos de recepción de los televidentes alrededor del
mundo, estudió en qué programas perciben los campesinos chi-
lenos que aparece representada su clase. A partir de una serie de
estudios cuantitativos y cualitativos llegó a la conclusión de que,
en general, el campesino siente que la 1V lo desvaloriza de diversas
maneras: a) no lo reconoce en su actividad de productor de los
alimentos para el país; no es reconocido su esfuerzo ni valorado
su trabajo sacrificado Aparecen valorados los productos del campo,
pero no el campesino productor; b) el campesino siente que la
1V presenta "al campesino rico" yal "pueblerino"; los campesinos
pobres se sienten excluidos; esto es visto ausencia y desva-
lorización; c) tampoco son reconocidas ni valoradas las virtudes
que ellos estiman propias del campesino chileno: trabajo sacrifi-
cado, solidaridad, respeto, tranquilidad, paz. Sin embargo, como
señala Fuenzalida, en la telenovela latinoamericana, a diferencia
de otros géneros, aparecen problemas latinoamericanos -como
las diferencias entre pobres y ricos, el difícil tránsito del campo a
la ciudad, la marginalidad Aparece también la pareja y la
familia como lugar social en que se valora la emoción, pues allí
se expresan los conflictos y las reacciones afectivas.
34. El "derecho a ser visto" es conceptualizado por Desmond Fischer
(1984) en el marco de la filosofía del derecho a la comunicación,junto
con otros derechos, entre ellos, los "selectivos": los derechos a no comu-
nicarse ni informarse.
157
ANÍBAL FORD
Muniz Sodré (1992) recuerda el ejemplo de un adolescente
de una faveIa que cuando, durante una encuesta, le preguntarob
qué quería ver en TV dijo: "¡Eu!". Esto correspondería a lo que
en la filosofia del Derecho a la Comunicación y la Información es
considerado el "Derecho a ser visto". El derecho a la comunicación
(Unesco, 1980) es considerado como uno de los derechos humanos
y supera la noción de derecho a recibir comunicación o a ser in-
fonnado. Tal como fue expresado en el Informe MacBride (Unes-
co, 1980), se concibe el derecho a comunicar como: "el derecho
de reunión, de discusión, de participación y otros derechos de
asociación; el derecho de hacer preguntas, a ser informado, a in-
fonnar ya otros derechos de infonnación; el derecho a la cultura,
el derecho a escoger, el derecho a la protección de la vida privada
y otros derechos relativos al desarrollo del individuo". Los inte-
grantes de la "MacBride Round Table on Communication"M
(académicos, activistas, periodistas) consideran que está emer-
giendo un movimiento social global. como no se ha visto desde
el NOMIC (Nuevo Orden Mundial de la Infonnación y la Comu-
nicación) (Unesco, 1980), cuyo objetivo es crear un espacio de
circulación democrática de la información y las comunicaciones
tanto generando circuitos "alternativos" como abriendo los medios
públicos a la participación para desafiar el actual orden neoliberal
ortodoxo. Las agntpaciones que están constntyendo, desde dife-
rentes perspectivas, este movimiento a nivel global son The Third
World Network, AMARC, Vidéazimut, el Cultural Environment
Movement, WACC, la MacBride Round Table y otras.
35. The MacBride Round Table on Communication es una aglUpa-
ción que se reúne anualmente en defensa de los derechos comunica-
cionales y que fue creada en 1989 para estimular la discusión de las
problemáticas delineadas en el InfOlme MacBride de 1980. Este infOlme
fue crítico de los desequiJiblios en los flujos mundiales de la infOlmadón.
(http://www2.hawaii.edu).
/
158
La marca de la bestia
El proceso de revisión del modelo unidireccional de la comu-
nicación se relaciona directamente con la profundización de la
democracia (Ford, 1987a). Necesidad de balancear los derechos
liberales de los medios (libertad de expresión, de empresa) con
los derechos del público a conocer (ingreso real en la sociedad
del derecho a la infonnación ya la comunicación). La reivindica-
ción del receptor es también "la reivindicación de la capacidad
del hombre común para estntcturar el sentido de su existencia".
En este sentido, las teorías referentes al.receptor han tendido a
confundir la visión democrática de los otros con el populismo, las
teorías de los "usos y gratificaciones", etcétera. Pensar en el re·
ceptor no se contradice con la necesidad de políticas culturales
(Ford, 1987a).
La información "socialmente necesaria"
Otro tipo de desigualdad está dado por la diversidad de ofertas
en pantalla y por su adecuación al medio. Gran parte de la pobla-
ción global está sometida a contenidos aleatorios en relación con su
cultura (aunque "comercialmente racionales" en los lugares donde
han sido producidos). Es decir: hay exceso de i¡úonnación sobre
ciertas culturas y pobreza en la Ínfonnación que circula sobre otras.
Esto ya se desarrolló en el punto 3 con respecto a la influencia de la
id«ología del técnico en sqftware medio norteamericano, por ejem-
plo, en operaciones de jerarquización y selección que dejan afuera
culturas y links; Por lo tanto la infonnadón no siempre es la adecua-
da para cada cultura: un dato f4ndamental que detennina cuál será
la diversidad de la oferta es, por ejemplo, la ubicación geográfica del
receptor. Esta detenninará qué le toca a quién de acuerdo a las áreas
de cobertura de los satélites. La adecuación de la infonnación es
dificil de medir pero puede ser concebida en ténninos de Herbert
Schiller (1996) como "socialmente necesaria". Como dice Schiller
hay un déficit -real, pero no percibido- de información social-
159
ANiBAL FORD
mente necesaria. Aquí se está frente a problemas de oferta comuni-
cacional
ll6
• El rennino adecuación, se puede relacionar con lo queJ.
Blumler (1992) llama "seriedad". Una noción de seriedad como
nonna sostenida contextualmente, que suministra.infonnación pre-
cisa y perspectivas culturales renovadoras que busquen una respues--
ta política de la ciudadanía, lo que no implica, como sucede con
sectores del pensamiento apocalíptico, una desvalorización de ese
c.yón de sastre llamado "entretenimiento" y que, además, es nece-
sario contextualizar. Por ejemplo, una cosa es el consumo de televi-
. sión de un desocupado subvencionado (gran consumidor de 1V en
Europa) (Charon, 1997) y otra cosa la del desocupado no subven-
cionado, como en América latina, que ve 1Vdespués de buscar tra-
bajo y de hacer "changas" durante más de 10 horas. Para cada uno,
la función "ver medios" tiene sentidos diferentes.
Pero la infonnación socialmente necesaria plantea problemas
nuevos. No puede ser pensada, como se vio en el capítulo 1, sólo
a nivel local sino global. Y aquí es donde se plantea el problema
no resuelto de la producción, emisión, distribución de la infor-
mación global "socialmente necesaria" por los actores de cada cul-
tura o mix de culturas y no por la mera importación de géneros
comunicacionales, como por ejemplo las columnas de opinión,
producidos en los países "centrales".
Etnografías de la recepción
Las desigualdades infocomunicacionales implican, tamhién, ra-
zonar los sistemas diferenciales de recepción. Podríamos pensar que
en países con 800 televisores cada 1000 habitantes, la televisión es un
uso solitario 3'; en otros que tienen de 200 a 300, un uso familiar y
36. Ya tratamos algunos aspectos de la problemática de la oferta co-
municacional en el punto 4 del presente capítulo.
37. Ford, Aníbal: "La tribu televisiva y el mercado de la soledad" en
Ford,1994.
160
La mm'ca de la bestia
en aquellos países con menos de 20 o de 10 televisores cada 1000
habitantes, un uso colectivo que trasciende el hogar. La desigual-
dad puede generar fenómenos interesantes como la escucha colec-
tiva. Si la etnograña de la audiencia ha irigresado en los consumos
familiares de los países centrales
3ll
o en las diferencias de recepción
de un producto, por ejemplo la serie Dallas, en diferentes culturas
todavía no ha entrado en la relación de desigualdades infocomuni-
cacionales y sistemas culturales de medios, tema sí observado, des--
de hace muchos años por los políticos y teóricos del Tercer Mundo
como es el caso de las reflexiones de Franlz Fanon sobre la radio en
la constitución de la nacionalidad en Argelia (Fanon, 1963).
Pero es necesario distinguir, como dice Nick Stevenson (1995),
una noción central como la de "igualdad compleja" (o, en nuestro
caso, "desigualdad compleja"), En fonnas simples de igualdad sólo
se puede hablar de igualdad si se tienen los mismos recursos. Si
nos limitamos a hablar de la igualdad simple. somos iguales sólo
si poseemos la misma cantidad de aparatos de televisión. "Pero
en una sociedad en la que hay distintas versiones de lo bueno. es
improbable que los dos [sIYetos] deseemos lo último en materia
de tecnología de la televisión". Si se desea poseer un modelo de te-
levisión antiguo y de baja calidad, eso no necesariamente significa
una desigualdad con respecto a quien tenga un aparato superior.
La propiedad de formas complejas de tecnología pasa a ser obje-
table sólo si uno tiene acceso a información de gran calidad y el
otro no. "Ello se debe a que las cuestiones concernientes al acce-
so deben considerarse de   con criterios de ciudadanía, y no
de prosperidad material", dice Stevenson citando a Walzer. Según és-
te, la igualdad compleja se satisface en el caso en que "ningún ciu-
dadano que esté en alguna esfera social en relación con un bien
social pueda ser disminuido por el hecho de estar en alguna otra
38. Ver MorlC}' (1996); Silverstone (1996); Rogge (1989); Katz (1992).
161
ANíBAL  FORD 
esfera social en relación con algún  otro bien"  (Walzer,  1983). Pe-
ro esto implica unjuego de  que, como se vio enJas 
Tablas de este capítulo y también en otros, no es lo mismo en los 
países o  regiones pobres, o  en ese 80% de la población que tiene 
sólo el 20% de la riqueza mundial. 
Desigualdad, desigualdades 
Como  vemos,  las  desigualdades  son  de  diferente  tipo  pero 
siempre tocan aspectos estructurales o  estratégicos. Si  bien no es 
lo  mismo la ausencia de equipamiento que  recibir información 
de manera aleatoria, ambos forman  parte de un mismo proceso: 
diferencia  en la  húormación adecuada,  necesaria socialmente y
esto podría ampliarse a  la ficción y otras formas  culturales en la 
medida en que la ficción ha pasado a ser fuente de   
Tampoco es lo mismo no estar en la pantalla que estar presente, 
pero distorsionado, como se seiiala en el capítulo l. Ambos pro-
cesos son discliminatorios. 
De  la  misma  manera,  las  brechas infocomunicacionales  tienen 
diferentes caras. Si  hablamos de información adecuada o socialmen-
te necesaria, no hablamos de políticas rígidas sino de que la globali-
zaCÍón  achica el número de voces,  de interpretaciones y limita la au-
torreflexibidad en muchas culturas. Si comparamos televisión y telé-
fonos es porque se ha pasado del mito de la "Democracia for export 
vía  1.1. 1V norteamericana"  (M.  Ferguson,  1992)  a  la utopía de un 
mundo conectado e  "informado" por Internet (Negroponte, 1995) 
a pesar de las extremas brechas en los equipamientos telefónicos. 
Pero en el centro de todo esto está la diferencia abismal entre 
el poder cultural,  tecnológico y económico de los  mergers y de la 
norteamericanización  frente  a  las  diversas  y múltiples  culturas 
que fueron construyendo eso que denominamos humanidad. 
39.  Esto  ha sido  confinnado en  diversas  investigaciones  realizadas 
en Italia.  Comunicación personal de Miguel Salemo. 
162 
APÉNDICE 
Países con más de 20  millones de habitantes 
IDH  TE e/lOO h.  1V e/IOOO  b.
    Rank. Rank. Ranking 
Canadá 
Francia 
Estados Unidos 
Japón 
España 
Reino Unido 
Alemania 
Italia 
·Corea, Rep. de" 
Argentina 
Venezuela 
México 
Polonia 
Colomhia 
Tailandia 
Malasia 
Brasil 
Turquía 
Federación de Rusia 
Rumania 
"Corea, Rep.  Popo  Dem." 
"Irán, Rep. 1s1.  del" . 
Argelia 
Perú 
Sudáfrica 
Indonesia 
Filipinas 
Ucrania 
Uzbekistán 
China 
Egipto 
Vietnam 
Marruecos 
Irak 
Myanmar 
Kenya 
Pakistán 
India 
Nigeria 
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México
14.8 62 37
Polonia
111.0 74 117 67
Colombia
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Tailandia
16.6 54 164 64
Malasia
1304 63 222 49
Brasil
21.2 46 189 58
Turquía
17.0 53 377 28
Federación de Rusia
13.1 65 220 51
Rumania
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7.6 84 63 90
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Ucrania
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Uz.bekistán
3.4 108 205 55
China
4.6 102 110 69
Egipto
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4.3 104 94 76
Marruecos
3.3 110 80 85
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0,4 147 5.1 132
Myanmar
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Kenya
1.6 123 20 112
Pakistán
1.3 125 51 94
India
0.4 150 55 93
Nigeria
0.1 168 7.7 125
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Bangladesh
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de Internet: International Telecommunication Union. 
"América Latina tiene una cultura poco apta para el progreso". Entrevis-
ta de Daniel Ulanovsky Sack a Lawrence Hanison, ex funcionario del 
Departamento de Estado  Norteamericano.  En  Cla1'ÍlI, diciembre  de 
1997.
eD-ROM 
Encarta (1996), Microsoft Corporation. 
Encarta (1998), Microsoft Corporation. 
Encarta (1999), Microsoft Corporation. 
171 
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." 
La "Datavigilancia" 
Pese a que esta época se considera caótica, híbrida, fragmentada 
y rica en disensos, nunca hasta ahora se había llegado a  similares 
niveles  reales o  potenciales de formalización y control social. 
Este  impulso  controlador  o  formalizador  se  ve  reforzado, 
entre otros factores,  por el avance creciente de diversos sistemas 
informáticos de recolección, análisis y cmce de información sen-
sible sobre  cada  individuo.  El  resultado  es  lo  que Roger Clarke 
(1994)  llamó "datavigilancia"; "El  uso sistemático de bases de da-
tos  personales en la investigación  o  monitoreo de las  acciones o 
comunicaciones de una o  más personas". 
Muchas veces, el que los propios datos figuren en uno o  más fi-
cheros informatizados favorece la inclusión en determinada catego-
ría deseable  (como la de ser elegible  para obtener un  crédito), o 
bien  facilita  la  realización  de      transacciones  (por 
ejemplo, las que aprovechan  comodidad del uso de los  distintos 
tipos de taIjetas de compras). Sin embargo, los actuales sistemas de 
bases de datos permiten que este  tipo de información se cmce con 
la proveniente de archivos de diferente origen. El  registro histórico 
de adquisiciones con tarjeta podría cmzarse con la base del padrón 
electoral, con la historia clínica, con ficheros policiales o impositivos, 
con registros de antecedentes laborales, con datos provenientes de 
175 
ANÍBAL FORD
estudios de audiencias o con listados de clientes prospectivos para
campailas de marketing directo. Estos cruces, imposibles de l;)acer
cuando los datos se consignaban en papel o bien eran procesados
con sistemas informáticos más precarios, se realizan cada vez más,
tanto en organismos públicos como en empresas privadas. Y su evi-
dente impacto en la estructura social, en las legislaciones y hasta en
las conductas individuales y colectivas está produciendo serias dis-
cusiones a escala mundial, relativas al modo en que los megarchi-
vos avanzan sobre los derechos a la intimidad ya la vida privada de
las personas, consagrados en casi todas las constituciones modernas.
"El sueño de la TaZÓn produce monstruos", se titula el "Capricho
43", de Goya. Similarmente, Freud enunció la aparente Jaradoja
de que la cultura, supuestamente deseable para la constitución
del ser social, puede producir intenso malestar (Freud, 1976). En
forma análoga, el control y la vigilancia tecnológica, en principio
nacidos para optimizar la eficiencia, la comodidad y la racionali-
zación de los recursos, al mismo tiempo atentan no sólo contra la
privacidad individual sino también contra la creatividad y la crítica
social. Esto es así porque, como se dijo en otra parte (Ford y Siri,
1997), la nueva vigilancia tiene como objetivo -tal como lo tenía
la antigua criminología- observar, tipificar y controlar no sólo
individuos, sino movimientos y procesos sociales. Los sistemas inteli-
gentes -que rastrean por sí mismos individuos "sospechosos"-
construyen perfiles, tipificaciones (muchas veces hipersimplifi-
cadas), reducciones algorítmicas,. digitalizaciones, "data-imágenes"
de las personas, que así pueden resultar excluidas de algún bener..
cio (o sea, condenadas sinjuicio previo) por poseer determinadas
características "típicas" (como, por ejemplo, los señalados como po-
sibles morosos por un s'?flware de scoring bancario). Por lo tanto,
mientras que, por un lado, la "datavigilancia" facilita el acceso a
bienes, servicios y espacios, también genera nuevas formas de dis-
criminación y diferenciación social.
176
La marca de la bestia
Las tendencias esbozadas aquí ya no son débiles e incipientes.
Como se verá en lo que sigue, están plenamente en marcha y
suelen presentarse como una forma de progreso, ocultando su
potencialidad negativa. Este capítulo se dedicará, por lo tanto, a
describir y analizar los aspectos críticos de los procesos mencio-
nados. Se ejemplificarán los dispositivos y herramientas de los
sistemas de control, vigilancia e identificación, lo que incluye su
oferta pública y su distribución no regulada. Se dará cuenta de
los efectos y sentidos de la pulsión formalizadora sobre la privaci-
dad y la subjetividad. y, finalmente, se tratarán las discusiones y
problemas que genera en lo legal y en lo ético su naturalización,
mediante mitos o falacias consecuentes con los objetivos del ca-
pitalismo de esta etapa.
Caja de herramientas
Los sistemas, dispositivos y procedimientos informáticos de
recolección y procesamiento para identificar, mOllitorcar, rastrear
y analizar simultáneamente un número formidable de individuos
I
han crecido en forma notable. No sería posible enumerarlos
todos. "Costos, escala, tamaño, ubicación y distancia ya no son
problema", se decía en el Congreso sobre Advanced SuroeiUance
Technologies (Tecnologías Avanzadas de Vigilancia), 'realizado en
Copenhagen en 1996
1
• Los hay para uso gubernamental, pero
otros están al alcance de cualquier particular. Algunos apuntan a
la recolección de grandes masas de información. Otros, a conti-
nuación, se encargan de hacer los cruces pertinentes que permitan
encontrar determinados patrones de conducta. Unos son simples
1. Este congreso sobre "Advanced Surveillance Technologies" se
realizó el 4 de setiembre de 1995 en Copenhagen, Dinamarca y fue
patrocinado por Pilvacy International y EPIC. La información sobre
el mismo y los abstracts de las ponencias pueden encontrarse en;
http://www.plÍvacy.org/pi!conference/copenhagen/report.html
177
ANÍBAL  FORD 
productos. Otros, en cambio, constituyen procesos. Todos, detrás 
de su utilidad, comodidad o  racionalidad dedarada sirven en fQrma 
 
oportunista al  control,  la vigilancia,  la  identificación  y la  extrac-
ción de datos sensibles de las  personas. Básicamell te,  se pueden 
clasificar en sistemas de identificación, de vigilancia de las comu-
nicaciones y de vigilancia  territorial,  o  video-vigilancia  (Banisar, 
Davies  et al, 1998). A continuación, se explicarán y ejemplificarán 
cada uno de estos  tipos de herramientas. 
Documentos de identidad
En la Argentina, como en Alemania, Francia, Bélgica, Grecia, 
Luxemburgo, Portugal y España, entre otros países, la población 
está habituada al  documento de identidad obligatorio.  No  sucede. 
lo mismo en naciones como los Estados Unidos,  Canadá,  Nueva 
Zelanda,  Australia,  Reino  Unido,  Irlanda  y  los  países  Nórdicos 
(Banisar y Davies,  1998). Donde es  requerido,  hay una tendencia 
creciente a  utilizar el mismo número del documento de identidad 
para otros fines.  En la Argentina,  por ejemplo,  esta cifra forma 
parte  del  Código  Único  de  Identificación  Laboral  o  Tributaria. 
Además,  el país se encuentra en un  proceso de informatización 
de  los  documentos de  identidad  nevado a  cabo por la  empresa 
Siemens,  que  tiene  como objetivo  principal acentuar el  control 
de fronteras  (Polack,  1996). 
Los sistemas varían de país en país, pero, cuando se utiliza alg..:ín 
tipo de  taIjeta inteligente como documento identificatorio,  como 
en Espaila,  Portug-.tI,  Tailandia y Singapur,  ésta se suele  usar  tam-
bién para acceder a  diversos servicios gubernamentales  (Banisar 
y Davies,  1998). De este modo, el  plástico con un  "chip" adosado 
no sólo es  un medio de identificación  (que la policía puede exigir 

en cualquier momento), sino también  una tecnología de acceso a 
determinados bienes o de entrada en determinados lugares. Más 
adelante, se volverá a  hablar sobre otros usos de estas smart c.ards.
178 
La marca de la bestia
De la biometria al ADN
Otras  tecnologías  cada  vez  más  usadas  para  identificación 
personal son  los  sistemas  biométricos. Son todos aquellos dispo-
sitivos  que  establecen  o  verifican  la  identidad de  una persona a 
través de un rasgo corporal único. Es decir que, en lugar de iden-
tificarla por algo que  tiene (tatjeta), o  algo  que  recuerda (palabra 
chive o PIN)  o algo que hace (como una firma), los bioméuicos la 
identifican por algo que es (Davies,  1994). Los sistemas modernos 
incluyen: archivos digitalizados de huellas dactilares o  imágenes 
en video de  las  personas  (en  una  manifestación,  por ejemplo), 
sistemas de identificación automática de la voz o  la geometría de 
la  mano o  la  retina.  Se  usan,  entre otros,  en  lugares de  trabajo, 
agencias gubernamentales, aeropuertos y cajeros automáticos. 
)
Con  respecto  a  la  identificación  de  huellas  digitales,actual-
mente hay sistemas llamados AFIS  (Automatic FingerjJrint Identification
System) que  pueden  recuperar  cualquier imagen  scanneada  de 
una impresión dactilar de modo rápido y eficaz
2
• 
Un sistema  que se  está haciendo cada vez  más  popular es  el 
de identificación  por medio de la geometría de la mano y de los 
dedos. Un scannerregistra noventa medidas diferentes de la misma 
y genera un patrón digital de llueve bytes de la  imagen tlidimen-
sional  de S\.l  contorno. Luego se  transfiere la información  a  una 
base de datos para ubicar a la persona que está siendo identificada. 
A este patrón puede agregársele un PIN secreto para mayor segu-
ridad.  Este  tipo  de dispositivos  no  registra  huellas  digitales,  sino 
solamente rasgos morfo13gicos  de la mano de cada indi-
viduo. En consecuencia,  podría haber dos  personas con el  mismo 
patrón  de geometría  de la  mano.  Este  hecho puede  conducir a 
que, en ocasiones, el sistema rechaze o  acepte por error el ingreso 
2.  Ver,  entre otros artículos de divulgación, "Impresiones digitales. 
Sistemas de identificación automática", 1995 e  "Individuación criminal. 
Registros computarizados", 1996. 
179 
ANÍBAL FORD
o egreso de una persona a un lugar. Es lo que se llama "falsa acep-
tación" o "falso rechazo". Actualmente, los sistemas implementados
tienen, según los fabrican tes, un índice de falsa aceptación o re-
chazo del orden de uno en mil. En la Argentina, en la cárcel de
Devoto, se usa un dispositivo de estas características para controlar
acceso y egreso de personas '.
El biométrico que más preocupación causa, por su potencial
discriminatolio, es el monitoreo y almecenamiento en taIjetas inte-
ligentes de datos relativos al ADN, ya que tecnologías del tipo PCR
(reacción en cadena de la polimerasa) permiten detectar genes
"fallados", que codifican proteínas mal constmidas, mucho tiempo
antes de que den lugar a la enfermedad que dicha falla pudiese
ocasionar
4
• Por otra parte, el análisis del ácido desoxirribonudeico
permite distinguir a una persona en siete mil millones (Febre,
1998). Para eso alcanza una muestra del orden de la milmillonésima
parte de un gramo. Los restos de saliva en una estampilla, por
pIo, son suficientes para identificar a una persona. En Estados Uni-
dos ya hay entre 400 mil y 500 mil climillales registrados, clasificados
por el tipo de crimen que cometieron (violación, homicidio, robo
agravado, lesiones graves, secuestro y robo de autos). Estos proce-
dimientos podrían dar pie a que se discrimine a prioli a aquellos
en cuyos genes se supong-a el origen de una determinada tendencia
delictiva, aunque jamás se haya hecho manifiesta (Nelkin, 1995).
Hay que agregar que los datos biométlicos pueden ser parte
de las taIjetas de identificación obligatorias (inteligentes o no).
3. Esta información fue vertida por David D'Angelis, gerente co-
mercial de WestCorp Argentina, en su presentación para la mesa redonda
NHacia dónde va el futuro de la taIjeta inteligente" en el Segundo Salón
Anual Internacional sobre Producción, Tecnología, Seguridad y uso de
la TaIjeta Plástica e Inteligente, realizado en Buenos Aires del 8 al 10 de
setiembre de 1998.
4. Puede consultarse un artículo de divulgación sobre   técnicas
con ADN en "¿Nuestro destino está en los genes?", Clat'Ín 14 dejulio de
1996.
180
La marca de la bestia
En los Estados Unidos, por ejemplo, la congresista Barbara Jor-
dan propuso en 1996 una "National Employment Verification Carel"
(TaIjeta Nacional de Verificación Laboral) que sería requerida
para tener cualquier empleo en ese país. El objetivo era poder
discriminar a los individuos según características de comporta-
miento u orientación sexual, sobre la base de la información
genética almacenada en dicha tarjeta magnética (Ostman, 1995).
Dispositivos de espionaje
La vigilancia total de las comunicaciones interpersonales es el
suei'io dorado de todas las instituciones de control del mundo.
En casi todos los países hay alguna forma de intercepción de te-
léfonos, faxes y comunicaciones vía telex. A veces, esta actividad
se hace con el aval de la legislación vigente. Otras, constituye un
a1>uso destinado a inhibir la actividad de opositores políticos, lí-
deres gremiales o defensores de los derechos humanos.
Este tipo de invasión de la privacidad no se da sólo en países
con un pobre historial en el respeto a las garantías civiles. Los Es-
tados Unidos, por ejemplo, están llevando a cabo una campaíla
mundial para mejorar la capacidad de los servicios de inteligencia y
la policía para espiar conversaciones privadas. Por un lado, se exige
que todas las tecnologías de comunicaciórr; como teléfonos co-
munes, celulares y satelitales se diseílen con una "puerta trasera"
que facilite su intercepción. Por otra parte, se busca extender hacia
otros países las limitaciones norteamericanas a la difusión del
software de encriptación de <:latos, que permite poner en clave
comunicaciones y archivos para prevenir el acceso a personas
inapropiadas. El Wassenaar Arrangement on Export Controls lor
ConventionalArms andDual-Use Goods and Teclmologies, acuerdo fir-
mado en diciembre de 1995 por treinta y tres países que se com-
prometen a limitar la difusión de este tipo de software, es un
ejemplo del avance de la política norteamelÍcana al respecto. Este
181
ANiBAL FORD
tratado es el primer convenio global multilateral sobre contro-
les a la exportación de armas convencionales y o
tecnologías sensibles "de doble uso", es decir, tanto civil como
militar. Entre otras cosas, los países miembros establecen, por
este acuerdo, restricciones a la exportación de criptografía, a la
cual se la considera como un arma. Pero hay una gran variación
de políticas. Algunos permiten la exportación bajo autoriza-
ción, otros imponen restricciones al tipo de criptografía ex-
portada. Otros países, como Francia, Rusia, Estados Unidos,
Nueva Zelanda y Australia van más allá de los plincipios reco-
gidos en el tratado e incluyen en las restricciones la criptogra-
fía de uso general: programas como, por ejemplo, PGP. Este
software gratuito, de uso e instalación sencillos, es muy popu-
lar entre los usuarios de la Red para encriptar sus mensajes de
correo electrónico y así evitar su lectura por personas indebi-
das. Al mismo tiempo, se usa para generar firmas autenticadas
en los mismos y evitar posibles suplantaciones de la identidad
de .quien envía la correspondencia.
El Tratado de Wassenaar fue blanco de muchas críticas por
parte de los defensores de la privacidad on-line, porque la criptogra-
fia es una herramienta fundamental para proteger a los usuarios de
Internet. Sin criptografia confiable, por ejemplo, no podrá crecer
el comercio electrónico, ya que transacciones en las que se in-
tercambian datos bancarios o números de taIjetas de crédito deben
resguardarse contra posibles fraudes. (FrEE, 1998)5.
Justamente, como se verá a continuación, donde se está ha-
ciendo cada vez más evidente la relación en tre pérdida de la prí-
vacidad y uso de nuevas tecnologías de comunicación es en la forma
5. TlUI Wassenaar Ammgement on Expon Controls for Conventional A171lS
and Dual-Use Goods and Ter.hnologies recibió su aprobación final entre el
18 y el 19 de diciembre de 1995 y comenzó a operar en setiembre de
1996 en Wassenaar, Holanda. Los países firmantes del acuerdo son:
182
La mm'ca de la bestia
en que en Internet alguien puede estar extrayendo información
sobre uno, en forma imperceptible para un simple usuario.
Internet como informante solne sus usuarios
Un ejecutivo de una importante agencia de publicidad dijo al
ser entrevistado que: "Internet es una base de datos que fluctúa
por todos lados, hay que ver quién la tiene y quién tiene el OK
del usuario para recibir esa información. A ése, cuando le pago
por publicidad, le estoy pagando por la base de datos que liene
con nombres y apellidos. Si tiene datos de cuánto accede cada
persona y sus datos, es interesante. A eso es a lo que hay que llegar.
Pero uno tiene que tener muy bien definido el segmento que va a
tocar, ya que Internet es el extremo del marketing uno a uno"';.
Lo que quiso decir es que la posibilidad de crecimiento de
oportunidades de negocios asociadas al comercio,electrónico y a
la publicidad en la Red depende de sab!;! con la mayor precisión
posible quién es el posible cliente. En los comienzos de la inter-
comunicación on-line se repetía el chiste "En la Internet nadie sabe
si eres un perro", para referirse al anonimato potencial que este
tipo de comunicación permitía. Ahora, en cambio, la necesidad
de convertir a la Red en un shopping virtual hizo que pueda
saberse si. uno es un perro, un gato, un desocupado, un enfermo
o un próspero ejecutivo. Para evitarlo, muchos usuarios utilizan
servicios como el del site de Anonymiur
7
, que da la posibilidad de
A1emania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Co-
rea del   Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Finlandia,
Francia, Grecia, Holanda, Hunglia, Irlanda, Italia,Japón, Luxemburgo,
Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, Reino Unido, República
Checa, Rumania, Rusia, Suecia, Suiza, Turquía y Ucrania. .
6. Esta declaración es parte de una entrevista realizada por Laura
Siri al gerente de la División Internet de la filial local de una agencia de
publicidad multinacional, como parte de una investigación .
..7. Esto puede encontrarse en http://www.anonymizer.com
183
ANÍBAL FORD
navegar y enviar mensajes electrónicos sin que sea trivial rastrear
la procedencia (aunque cabe aclarar que el rnnaileranónimo sisa-
be quiénes son los que lo utilizan y de qué manera lo hacen). Esto
es lo que aparece cuando uno entra a Anonymizer.
"¡Nosotros lo podemos fisgonear!
"He aquí una pequeña muestra de la clase de información
que un site puede recolectar sobre usted:
"Su proveedor de la conexión esté en la Argentina (República
Argentina) .
"Su navegador es Microsoft Internet Explorer.
"Usted está accediendo desde rduesmd5pI20.impsat.net.ar
"Recientemente visitó la página de jaring.nmhu.edu"
Para convencer al usuario de que confie su privacidad al siste-
ma (que tiene algunos servicios básicos gratuitos y otros pagos), el
Anonymizer agrega:. "Usando sólo su dirección IP, un website puede
rastrear sus movimientos a través de sus páginas y monHorear sus
intereses de lectura. Es de público conocimiento que ciertos gobier-
nos y organizaciones publican websites falsos sobre temas controver-
tidos con el propósito de monitorear a las partes interesadas, por
ejemplo. Asimismo, esta información, en combinación son su di-
rección electrónica, puede usarse para incrementar el número de
anuncios publicitarios lanzados sobre usted por los marketineros".
Un estudio de la Federal Trade Comission de Estados Unidos
mostró que, de 1.400 sites monitoreados, el 80 por ciento recolec-
taban datos personales de algún tipo y sólo el 14 por ciento infor-
maba a los usuarios sobre cómo se iba a usar dicha información.
El 2 por ciento de esos sites decía tener algún tipo de política sobre
la privacidad. Uno de los casos más resonados es el de América
On Line, uno de los mayores proveedores de acceso a Internet de
Estados Unidos, que cotejaba su lista de miembros activos con datos
demográficos y psicográficos provistos por la empresa DonneUey
Marketing (EfIC, 1997).
184
La marca de la bestia
Una de las formas más comunes de recolectar datos sobre
usuarios de Internet y sobre sus computadoras son las coolties.
Estas son ficheros de datos guardados en un directorio específi-
co del ordenador del usuario. Los crean ciertos servidores web
para enviarlos a los programas navegadores del usuario, y así
recoger la información que dicho fichero ha reunido. La infor-
mación recolectada puede ser utilizada por los administradores
de sistemas para construir perfiles personales de las personas
que visitan su site. """"
De este modo, pueden conocer, por ejemplo, el registro his-
tórico de sitios que el usuario ha visitado antes de entrar en la
web, así como los anuncios que ha visto o el número de compras
hechas on-line. Aunque es posible para el usuario inhabilitar la
entrada de cookies en su sistema, muchos no saben cómo hacerlo.
Por otra parte, se requiere la aceptación de cookie.s para acceder a
muchos sites (Suárez, 1998).
A pesar de que la invisible recolección de informacion sobre
,
los usuarios de Internet es cada vez más común, la última encuesta
de la Georgia Tech University revela que el 72 por ciento de los
internautas creen que debería haber leyes que protejan su priva-
cidad en la Red. Asimismo, el 82 por ciento de los usuarios objeta
la venta de información personal (Georgia Tech V., 1998). Y la
consultora internacional Deloitte & Touche (1997) vaticina que
"los vendedores que ignoren el tema de la privacidad estarán su-
jetos a revisiones críticas en los foros regula torios o potencialmente
legales, y se arriesgarán a perder clientes debido a preocupaciones
sobre la privacidad. Por otro lado, pueden obtener una ventaja
competitiva si aseguran que el tema de la privaddad está conside-
rado en el diseño de su servicio y luego destacan este hecho en sus
materiales de promoción".
Para contrarrestar la desconfianza de los usuarios hacia la
Internet en lo referente a la privacidad, ocho grandes empresas
185
I
I
ANisAL FORD
interesadas en el crecimiento del comercio electrónico comenza-
ron una campaña para informar a los usuarios sobre sus políticas
respecto a la privacidad de los datos en Internet. Microsoft, Exci-
te, Yahoo, Lycos, Infoseek, Snap, Netscape y America Online pien-
san invertir cantidades multimillonarias en esta iniciativa, denomi-
nada Privacy Partnertship.
Sin embargo, se podría dudar sobre si esta campaña no será
sólo un intento de dar una mejor imagen pública a los usuarios.
Ya se mencionó el caso de America Online (empresa que acaba
de adquirir a Netscape y que, a través del venezolano grupo Cis-
neros, ya tiene presencia en América Latina). Sobre Microsoft y
la información que recolecta de los usuarios que se acercan a sus
sites se podría decir mucho. Pero lo más reciente y significativo es
que la corporación de BiII Gates adquirió la empresa Firefly en
40 millones de dólares. Esta compañía ha generado controversias
durante el último par de años por su amplia colección de infor-
mación basada en la Red, útil para definir el perfil de los consu-
midor:es (EPIC, 1997).
Por lo tanto, aunque las consultoras y los usuarios digan que,
para que crezcan las compras por Internet deben atenderse las
preocupaciones en torno de la privacidad, la realidad es que su
vulneración es inherente al desarrollo del comercio electrónico.
Los e--mail: una débil privacidad
Otro aspecto de los problemas con la privacidad del uso de
Internet es el de la correspondencia vía correo electrónico. Ya
hay numerosos casos judiciales en diversos países donde se han
introducido mens.yes electrónicos como evidencia.
Como ejemplo, está el caso del Departamento de Justicia de
los Estados Unidos contra Microsoft. Esta empresa presentó como
prueba de la falta de imparcialidad de un asesor judicial un e-mail
enviado por éste tiempo atrás a Netscape, empresa competidora
186
La marca de la bestia.
~
de Microsoft. Lo que no se sabe es cómo llegó dicho mensaje a
los abogados de Microsoft (s/d, 1997).
En la Argentina, el contenido de mensajes electrónicos salió
a la luz en el caso de la venta ilegal de armas a Ecuador. El diario
Clarín de algún modo accedió a los e-mail del capitán de navío re-
tirado Horado Estrada con el traficante franco-norteamericano
  e ~ n Bertrand Lasnaud, y verificó que entraron en contacto 92
veces desde el12 de agosto del 98 hasta horas después del disparo
que mató a Estrada: "Entre decenas de ofertas de armas aparecen
otras de latas de Coca-Cola, buzos de los Chicago Bulls y relojes
con la cara del ratón Mickey. Eso sí, se intercalan descripciones
de otros elementos, que estarían disfrazados. Lasnaud ofreció pagar
80 pesos cada fusil" (Calvo, 1998).
Las corporaciones ya empiezan a instruir a sus empleados' para
que usen con prudencia este medio de comunicación, que en-
cripten los mensajes y que borren con frecuencia sus carpetas de
enviados y recibidos. A diferencia de lo que ocurre con la corres-
pondencia o las comunicaciones telefónicas usuales, la confiden-
cialidad del e-inail no siempre está protegida por las legislaciones.
Como señalan Banisar y Davies (1998), organismos policiales del
Reino Unido arguyen que la intercepción del tráfico de mensajes
electrónicos debe permitirse mediante convenios entre la policía
y los proveedores de acceso a Internet. En Singapur y en otros
países, todos esos proveedores pertenecen o están vinculados con
organismos gubernamentales y hay informes de que suelen pro-
veer información, regularme.nte. a las agencias de seguridad.
"Sonría, lo estamos filmando"
Hoyes frecuente encontrar en tiendas y supermercados car-
teles con esta leyenda (Ford, 1998). Y con el creciente uso de
cámaras en las calles se tiende hacia lo que se ha dado en llamar
\
"autopistas inteligentes" (Rheingold. 1995): emprendimientos
187
ANÍBAL  FORD 
mixtos,  estatales y  privados  que  pueden  incluir sensores  de  uso 
obligatorio en vehículos y satélites, robots espías o cámaras 
capaces de reconocer las señales emitidas por aquéllos, con el fin 
de controlar infracciones de tránsito  (como el proyecto que existe 
en la ciudad de Buenos Aires de colocar cámaras ocultas cada pocas 

cuadras  , similar al que vigila las calles londinenses de Bromley o 
el Paseo Ahumada, en Santiago de Chile,  [Coperías,  1998J  )  o  de 
recolectar cobros de peaje en rutas. Los satélites espías  no se usan 
sólo para control de autopistas, sino que pueden producir imágenes 
de objetos  del  tamaño de una  pelota de fütbol  y acceden  a  cual-
quier lugar del planeta. Es más, los modernos sistemas inteligentes 
de reconocimiento de imágenes son capaces de reconocer rostros 
en una multitud para localizar s..yetos de interés  (Ostman,  1995) . 
. Pero  también  es factible  saber dónde está alguien y qué está 
haciendo sin recurrir a cámaras. Un ejemplo de lo que puede ha-
cerse es el "Sistema de Rastreo Satelital de Móviles", usado desde 
1995 por la Policía Federal. Mediante este dispositivo, un operador 
está en  condiciones de saber,  al  instante,  la  ubicación  exacta  de 
cada uno de los  patrulleros  que  circulen  por la  Capital  Federal. 
Los  móviles  disponen  de  dispositivos  especiales  que  reciben  y 
emiten señales sobre su posición a  la base,  ubicada en el Comando 
Radioeléctrico. Esto se  hace mediante un satélite ubicado a  18.000 
kilómetros de altura. De este modo, el operador puede conocer la 
ubicación, la identificación del patrullero, a  qué velocidad circula 
y hacia dónde se dirige. El sistema también se  utiliza para particu-
lares  o  empresas que quieran adherirse
9
• Con similares  principios 
8.  Ver,  por ejemplo,  "Dicen  que  detectarán  infractores  de  tránsito 
con cámaras ocultas".  En:  Clarín 29  de agosto de 1996. 
9.  Infonnación sobre  este  tipo  de  sistemas  puede encontrarse,  entre 
otros lugares,  en los  artículos  "Rastreo satelital  de móviles.  Tecnología 
para la prevención". En  La NI}  l  noviembre de 1995 Y  "Patmlle-
ros con conexión satelital", en  Clarín, 4 de enero de 1995. 
188 
La marca de la bestia
técnicos,  la israelí Genetics ha desarrollado un nuevo procesador 
que puede ser "instalado" bajo la piel y que, conectandose con el 
sistema GPS  (Global Positioning System) permite  tener,  permanen-
temente, localizada a  la persona que lo lleve. 
Vigilancia laboral
La  relación  entre la  tecnología y el  control de los  trabajadores 
es tan antigua como el reloj que, en la Revolución Industrial-como 
refiere  Thompson  (1979)-:  "Sólo  el  patrón  y su hijo"  lo  tenían, 
con el fin  de controlar horarios de entrada, salida y otros intervalos 
de  receso  laboral.  Actualmente,  las  posibilidades  de  los  emplea-
dores para vigilar a  los trabajadores son mucho mayores y extensas. 
En muchos países, se graban sus conversaciones telefónicas, se les 
lee el correo electrónico, se monitorean las  pantallas de sus com-
putadoras,  se  los  filma  incluso  en  los  baños  -como  se  dio,  por 
ejemplo, en un hotel Sheraton de Bastan, Estados Unidos,  (Han-
cock,  1995)- y se  usan  diversas  técnicas  de  rastreo  de  sus  movi-
mientos  en  el  lugar  de  trabajo.  Incluso  hay  una  tecnología  que 
pennite analizar los golpes de tecla en una PC para detenninar si los 
empleados  están  haciendo  un  uso  eficiente  del  tiempo.  Algo  que 
nunca soíi.Ó  el taylorismo.  Además, las  redes locales  modernas per-
miten  a  los  administradores  del  sistema  saber  qué  programa  está 
siendo usado, en qué máquina, con qué frecuencia y de qué mane-
ra.  Por supuesto, se pueden confeccionar perfiles de cada usuario 
referidos a su modo de trabajo con las máquinas. y, si  se desea, se 
,
puede suspender en forma  rt:mota los programas que funcionen 
en una determinada  (Bryant,  1995). 
Es frecuente también la obligación para los empleados de col-
garse  taIjetas inteligentes que, además de tener impresos su foto 
y nombre, permiten  rastrear los  movimientos del  trabajador por 
el edificio de la  empresa.  Un  ejemplo de aplicación  de  este  lipa 
de  vigilancia  laboral  es  el  de con trol  de  accesos  por taIjetas  sin 
189 
ANÍBAL FORD
contacto en Yacimientos Petrolíferos Fiscales. YPF es una de las
empresas más grandes de la Argentina. A diario entran y sale.n de
sus edificios gran cantidad de empleados y de visitantes. Así descri-
bió en un congreso sobre taIjetas inteligentes David D'Angelis, ge-
rente comercial de WestCorp Argentina, el sistema implementado:
"Empezamos por el edificio central y ahí pusimos un servicio de
control de acceso de taIjetas por proximidad, que no requieren
ser introducidas en ninguna ranura: un sistema de control que
exige que previamente la visita esté anunciada para determinados
niveles de funcionarios. Cuando el ingresan te pasa con su taljeta
cerca de los controladores o sensores, una sola acción tomada so-
bre los mismos permite habilitar o no el acceso, controlar el tiem-
po y la asistencia, controlar el preselltismo o habilitar cámaras pa-
ra que graben al individuo. Además, los sensores están inaccesibles
detrás de mármoles y las pasarelas de los carriles de ingreso y
egreso de personas poseen barreras infrarrojas capaces de detec-
tar pasos forzados" (Siri, 1998).
Las taljetas inteligentes, a las que ya se hizo referencia como
sistema de identificación personal, son dispositivos personales
portátiles de comunicación capaces de dejar registro de horarios
y lugares por donde pasó el portador. Pueden utilizarse con propó-
sitos de cobranza o acceso a servicios o de control de empleados.
Una smart card es una taIjeta de plástico con un microprocesador
incrustado. A diferencia de las magnéticas, puede usarse para
múltiples aplicaciones. En la misma podría, por ejemplo, almace-
narseel perfil del usuario, los datos de su monedero electrónico
y la habilitación a acceder a determinadas actividades recreativas,
de consumo o vinculadas con servicios de salud. También podría
funcionar como identificación de ingreso a ámbitos laborales y/o
estudiantiles. La capacidad multifunción permite, asimismo, im-
plementar servicios de valor agregado como los de segmentación
de clientes y estrategias de retención y promoción basadas en el
190
La marca de la bestia
marketing de bases de datos (Data Mining). Cabe acotar que, como
reconoció Dan A. Cunningham (1998), presidente y CEO de la
Smart Card Industry Association de los Estados Unidos en el Segundo
Salón de smart cards en Buenos Aires, la posibilidad de cruce de
informaciones tan diversas en un mismo sistema ha generado
preocupación por la eventual vulneración del derecho a la priva-.
cidad de las personas y de la protección que merecen los datos
sensibles. Según los allegados al negocio de las taIjetas chip, este
problema puede resolverse mediante la encriptación de la informa-
ción de tal modo que una aplicación no pueda ver lo que hacen las
demás, así como con la implementación de diferentes niveles de
acceso a los datos almacenados en la taIjeta.
Un ejemplo de la multifuncionalidad de las taIjetas inteligentes
es Time, el primer sistema integrado de débito, crédito y compra
con el soporte de una taIjeta inteligente implementado en la Ar-
gentina. Funciona en la provincia de La para paliar el retraso
en la transferencia de fondos destinados a pagos de sueldos públi-
cos. La provincia tiene 120.000 habitantes, de los cuales el 90 por
ciento recibe este tipo de ingresos. Antes, la incertidumbre con
respecto a la fecha de pago de salarios producía en la población
un largo período de endeudamiento y un posterior pago con
sobreprecios de las obligaciones. La solución, provista por la em-
presa Siscard, se basó en la taIjeta inteligente. El día primero del
mes, cada poseedor de la taljeta Time puede cargar el imp0l1e de
su sueldo en su taIjeta a través de cualquier terminal de recarga
del sistema. A partir de ese puede realizar compras en el
90 por ciento de los comercios de La Rioja. También puede pagar
impuestos y servicios. En este periodo. el dinero no ha llegado aún
,
a la provincia. Cuando lo hace, los asalariados pueden presentarse
al banco con su taIjeta y retirar efectivo. Esta es la operatoria de
crédito. Actualmente hay dos monederos, el de crédito y el de
débito. Cada uno de ellos dispone del saldo disponible que queda
191
ANÍBAL FORD
y del historial de transacciones del cliente. Existe el proyecto de
utilizar alguno de esos monederos para aplicaciones de fidfliza-
ción (creación de lealtad por parte del cliente hacia determinados
productos o marcas, por medio de algún tipo de premio o estímulo
a determinados consumos, basado en el análisis y registro de la
historia transaccional de cada sujeto) y control de presentismo la-
boral. Es decir que el Estado-empleador puede, con este sistema,
conocer casi totalmente en qué gastan su dinero los empleados
públicos (Siri, op. dt).
Registros médicos
Los archivos nacionales de beneficiarios de seguros de salud
pemliten recuperar toda la información médica de una persona
mediante una simple taIjeta inteligente, de uso obligatorio. En
Espaiia, por ejemplo, la empresa Servicios Profesionales, de Symbol
Technologies, desarrolló un sistema para identificar a un paciente
con sus recetas. El TAIR (Terminal Autónomo de Identificación
de Recetas) consta de una minicomputadora, un lector de bandas
magnéticas y una impresora. Al comenzar la consulta, el doctor
pasa por el lector su taIjeta y luego la de cada paciente. El TAIR
genera una etiqueta que consiste en un código de barras bidi-
mensional o PDF con los datos. Como después el fannacéutico
adjunta a la receta el código de barras del medicamento, las au-
toridades sanitarias pueden hacer un seguimiento exhaustivo del
consumo de fármacos de cada persona (Coperías, 1998).
La Argentina se queda atrás ya que, como informa textual-
mente una gacetilla de prensa de la empresa, "lB M Argentina
desarrolló una solución informática para PBM Argentina S.A.
(Pharmacy Benefits Manager), empresa que actúa como manda-
taria entre farmacias, obras sociales y prepagas de todo el país. La
solución permite interconectar a las farmacias y, a través de ellas,
beneficiar (sic) a todos los usuarios del sistema de salud utilizando
192
La marca de la bestia
una red común para compartir los datos provenientes de las recetas.
Así, en el momento de la venta de un medicamento, se produce
una validación   que reduce, considerablemente, los costos
farmacéuticos, posibilitando el seguimiento de las enfermedades
crónicas y el acceso inmediato a una base de consumo de medi-
camentos de más de cuatro millones de personas. Con cada venta
se envía la información de la receta al centro de cómputos de
IBM, donde un servidor recoge los datos y se realizan las valida-
ciones de los afiliados, el control de medicamentos por tipo y
cantidades recetados, y se clasifica la información para su posterior
aprovechamiento. Luego de este proceso -que tarda segun-
dos-, la farmacia recibe un código de autorización para seguir
con la venta del medicamento" 10.
Los dispositivos de vigilancia relacionados con registros médi-
cos se usan cada vez más para la vigilancia laboral. Como ejemplo
puede darse la historia de una paciente del doctor Louis Hafken,
psiquiatra de Rhode Island. Este médico recibió una carta de una
compañía que supervisa beneficios en materia de medicamentos
bajo receta a pedido de las aseguradoras y los empleadores. Como
se publicó: "La carta contenía información que debería haber sido
confidencial sobre una paciente de Hafken, incluso una copia de
las recetas de su historia clínica. Destacaba que la paciente toma-
ba Ativan, un ansiolítico. La compañía quería saber por qué. ¿La
paciente estaba deprimida, o sufría ataques de pánico, o padecía
del alcohol? ¿Él planeaba seguir recetándole Ativan?"
(Herbert, 1998). Aunque el médico no suministró la información
10. La mencionada gacetilla de prensa puede hallarse en la página
web de IBM Argentina, en http://www.ibm.com.ar/lextos/noticias/no-
ticias3c.html
En el mismo site se encuentran otros ejemplos de aplicaciones que
pueden entrar en conflicto con la privacidacl y laintimidad, relativos a
aplicaciones biométricas de identificación personal. Ve)": http://www.ibm-
.com.ar/ textos/ titulares/ pan. h tml
193
ANIBAL FORD
solicitada, quedó claro para la paciente que sus empleadores anali-
zaban los registros de su consumo de medicación recetada}' que,
en consecuencia, su estabilidad laboral estaba comprometida debi-
do a la divulgación de circunstancias relativas sólo a su vida privada.
El delicado tema de la difusión de este tipo de datos referidos
a la salud, que podria provocar discriminación laboral y social, está
produciendo serias discusiones. En Chile, por ejemplo, en enero
de 1997 hubo un debate público ante el hecho de que las empresas
de informática Markdata y Data Pharma estaban confeccionando
ficheros basados en fotocopias de recetas médicas hechas por las
farmacias. Esta información puede luego venderse al mejor pos-
tor: agencias de empleo, compañías de seguros o empresas de
marketing, entre otras (Villa lobos, 1997).
Data warehouse 1I
Hasta aquí se ha hablado principalmente sobre las técnicas de
recolección de datos sensibles. Pero lo realmente amenazante
para la privacidad es la posibilidad de analizar grandes bancos de
información para encontrar las valiosas "pepitas de oro" que pernli-
tan ir directo al blanco buscado, ya sea por motivos delictivos o
comerciales, policiales, laborales. Esto se hace con las llamadas
técnicas de Data Wan'/wusing. Son procesos para consolidar y admi-
nistrar datos de diversas fuentes con el propósito de responder pre-
guntas de negocios y tomar decisiones, de una forma posible sól6
por los avances en la tecnología de hardware y software para
manejar grandes volúmenes de datos y analizarlos para obtener
relaciones complejas entre los mismos. Se dividen en Acceso a los
Datos y Descubrimiento o Data Mining. Estos últimos se apoyan
en herramientas de software que permiten obtener las relaciones
11. Aunque no se suele traducir, este términoequivaJe a "bodega
de datos",
194
La mm'ca de la bes/ia
más complejas y ocultas. Dichas técnicas pueden ser estadísticas,
de redes neuronales o de inteligencia artificial. Apuntan a res-
ponder cuestiones como: ¿Qué productos son generalmente
comprados juntos? ¿Cuáles fueron los clientes más sensibles a
una determinada publicidad? ¿Cuáles son los clientes con mayor
probabilidad de irse a la competencia? (Gismondi, 1996).
Un ejemplo interesante de aplicación de estos procedimien-
tos es el de v"hirlpooJ. Este fabricante global de electrodomésti-
cos con base en Benton Harbor, Michigan, usa su Data Wa1l!house
para hacer un seguimiento directo de sus casi 15 millones de
clientes y de sus más de 20 millones de aparatos instalados. En
1993 los ingenieros de v"hirIpool detectaron una tasa de falla
muy alta en una manguera de conexión de una de sus líneas de
lavarropas. Entonces se detuvo la producción, se identificó a los
dientes y se les enviaron técnicos para cambiar la pieza defectuosa
antes de que fallara.
Según Gismondi,12 el Data Wan'house más grande de la industria
bancaria es el del Bank of America. Se usa, entre otras cosas, para
lo que se conoce como target marketing, eross mark.eting, seguimiento
-de taIjetas de crédito y análisis de riesgo crediticio. Almacena in-
formación de 36 millones de cuentas de dientes. Analiza tendencias
y   a partir de la información detallada de éstos para de-
terminar quiénes son los de mayor probabilidad de adquirir un
determinado producto o servicio del banco. Así pueden hacer
mailings promocionales"a medida".
Convergencias y megarchivos
De todos los ejemplos citados se desprende que la nueva tec-
nología de vigilancia apunta a la administración pública, al trabajo
12. Néstor Gismondi es Product Manager del Computer Systems
Group de la empresa NCR Argentina S.A.
195
ANÍBAL  FORD 
policial, a la relación laboral capitalista y al mercado de consumo. 
Pero  también  puede  verse  que  la  distinción  entre  esas  c;uatro 
áreas se ve  erosionada en la práctica,  ya  que  los  datos  recogidos 
para un propósito llegan cada vez más a ser usados para otro. Las 
divisiones  generadas  por  la  modernidad  quiebran  la  serie  de 
conocimientos o saberes que se cmzan cumpliendo funciones pa-
ra las cuales no fueron diseñadas  (Ford,  1995). 
Al  respecto,  Ricardo Altmark, abogado y profesor universitmio 
especialista en Derecho Informático, explicaba, en entrevista perso-
nal,  que "la  informática da la  posibilidad de concentrar en bancos 
de datos grandes volúmenes de información sobre las  personas. y, 
fundamentalmente,  la  de  recuperarla rápida y eficientemente y 
entrecruzar la registrada en bancos de diferentes característica,>, 
incluso  ubicados  en jurisdicciones nacionales  diferentes.  El  en-
trecruzamiento  permite la  creación  de perfiles  de personalidad 
que no surgen de la  información sobre un individuo registrada en 
cada uno de esos bancos de datos, sino del  cmce de  todos ellos. 
Esto  es  lo  l'iesgoso desde el  punto de vista  de los  denominados 
datos sensibles, los que no son públicos" 13. 
En este cruce de los distintos sistemas de control y vigilancia 
convergen,  entre  otros,  el  almacenamiento y la  sistematización 
de  datos de marketing  (como  los  provenientes de los  extractos 
de las  tarjetas  de  crédito,  que se analizan  con  data mining para 
determinar hábitos de consumo),  archivos  de  historias clínicas, 
estudios  de  audiencias  y  registros  impositivos.  Estos  archivos 
pueden cruzarse o correlacionarse con los judiciales, policiales y 
de  identificación  personal  para seilalar a  quien  integre  una  o 
más categorías de "sospechosos". 
]3.  Entrevista realizada por Laura Siri  para Una  nota destinada a 
salir en el diario Pe/fil (el  cierre de dicho periódico impidió su publi-
cación). 
196 
La marca de la bestia
Con respecto a la  insólita semejanza entre los métodos de data-
vigilancia del marketing y los de la policía, yal modo en que ambas 
fuentes de datos son cruzadas cada vez más, Osear Gandy (1995)  di-
ce que "la racionalización en la  economía ¡nformacional involucra 
una creciente,  casi  continua, vigilancia de  los  individuos  en  todas 
aquellas áreas de existencia que hayan caído bajo el  control de la 
lógica  capitalista.  [ .... J.  Más  generalmente,  podemos  reconocer 
tendencias  hacia una creciente vigilancia de los  individuos  con el 
propósito de racionalizar su comportamiento en las  esferas del  em-
pleo, la conducta de consumo y la ciudadanía. El análisis de audien-
cias tiene relevancia para cada una y todas estas esferas.  [ ...]. Más que 
perseguir individuos o sospechosos individuales,  la  nueva vigilancia 
de audiencias focaliza sobre categorías, gmpos o  "tipos'  de indivi-
duos.  Así  como  los  perfiles  del  'terrorista4'"  o  el 'traficante  de 
drogas' se usan para seleccionar a los viajeros sujetos de requisas más 
intensas en las aduanas,  perfiles similares se usan para dirigir men-
sajes a las audiencias favorables o para evitar aquellas a las que de-
terminados mensajes atraerán poco.  'Dueños de mascotas con dos 
autos', podría ser un ejemplo de categoría de consumidor". 
La posibilidad del cmce de datos de diferente origen desdibtga 
la distinción entre lo público y lo privado. Como ejemplo, se puede 
citar el  caso de la denuncia que tma empresa de seguros de  retiro  _ 
realizó ante la ANSES, enjulio de 1997, de que alguien trató de ven-
derle  en  350.000  dólares  un  programa  informático  con  los  nom-
bres, domicilios,  teléfonos, lugares de trabajo y salarios de millones 
de personas. Esta clase de d   t ~ sólo debería estar en poder de al-
gunos organismos estatales como la ANSES  o la Dirección  General 
Impositiva.  La Justicia archivó la causa porque no pudo tipificar 
el delito

•  En este caso, se trató de un intento de  traspaso al sec-
tor privado de datos que la ciudadanía confia al  sector público. 
14. Esta información fue  publicada en el artículo "Enu'e la incredu-
lidad y el miedo", en  Clarín, miércoles 5 de agosto de 1998. 
197 
ANÍBAL  FORD 
El caso inverso, es decir, cuando el  sector público intenta usar 
datos privados al  servicio de la coacción  estatal,  se  dio en J 996, 
cuando el  gobierno nacional argentino lanzó una nueva ofensi-
va contra los evasores de impuestos. Las  medidas incluían la in-
vestigación  del  consumo con  taIjetas  de crédito,  la adquisición 
de seguros y el  historial impositivo. La publicidad oficial  se refIrió 
a esto como "el peine informático". Finalmente, un fallo autorizó 
a  los  ciudadanos cuyo historial de compras con  taIjeta había sido 
usado de este modo a hacerjuicios por invasión de su plivacidad 
(Banisar y Davies,  1998). 
Otro factor que favorece el  cruce de datos obtenidos con fines 
diversos  es  la  creciente  tendencia  a  la  fusión  de  empresas.  Por 
ljemplo, en Estados Unidos, en 1930, se fusionaron dos compañías 
dedicadas a la evaluación de créditos: la Mercantile Agency, de R. 
G.  Dun, y la Brandstreet Agency.  En  1978, Dun&Brandstreet valía 
763  millones  de dólares  y ya  había  diversificado  sus  actividades 
hacia  la  información  comercial, la  publicidad,  el  marketing y la 
radiodifusión.  En 1983 se  unió a D&B  la empresa informática Na-
tional CSS, así como un canal de televisión abierta y varios de cable. 
En  1983,  la  corporación  valía  1500  millones  de dólares,  con  lo 
que pudo comprar al año siguiente a  la firma A. C.  Neilsen,  tra-
dicional  referente en investigación de consumo y rating televisivo. 
Así,  una corporación cada vez más global va sumando ficheros de 
los  más diversos  temas con la posibilidad de cruzar los datos que 
cada  uno contiene y generar perfiles  individuales  cada vez  más 
completos  (Lyon,  1995). 
La  fusión  de  los  archivos  provenientes  de  diversos  organis-
mos  estatales  y privados  genera megarchivos,  cuya  prohibición 
en  muchos  países  no  les  impide  existir.  Este  cruce  constituye 
uno de los ejes centrales de la actuallicuaCÍón de las diferencias 
entre  lo  público  y  lo  privado.  Entonces,  la  lógica  comercial 
tiende a  imponerse y la privacidad deja de ser un derecho para 
198 
La mm'ca de la bestia
convertirse  en  una  commodity. Si  no  la  quiere,  véndala:  a  al-
guien le va a interesar comprar sus datos a  cambio de la prome-
sa  de ganar una  rifa  o  de disfrutar de  las  ventajas de ser cliente 
preferencial de ciertas empresas de bienes o servicios. Pero si, en 
cambio,  prefiere  conservar su  privacidad,  entonces  acepte  pa-
gar por eso. Empiece pagándole a  la  compañía telefónica por el 
privilegio de  no figurar en guía y,  a  continuación, acepte algu-
na de las frecuentes ofertas de técnicas y dispositivos de vigilan-
cia y contravigilancia que se encuentran en diversos circuitos cO-
merciales,  incluso en Internet. Como ejemplo de esto último, la 
empresa estadounidense Privacy Inc.  ofrece a  los  internautas  la 
posibilidad de conocer en qué bancos de datos figura  el  nombre 
de una persona determinada, y cuáles son sus datos  registrados. Y 
por sólo treinta dólares anuales. Esta empresa se dedica a escanear 
regularmente cientos de bancos de datos accesibles mediante Inter-
net, tales como registros de personas desaparecida  .., prófugos de la 
justicia, o miembros de partidos políticos. Eso sí:  el servicio permi-
te a cualquier usuario obtener infonnación no sólo sobre sí mismo, 
sino sobre cualquier otra persona (Hard & Soft, 1997). 
Otro ejemplo de lo que ofrece Internet en materia de "com-
moditización  de la contravigilancia",  está  en el  site de  The Codex
Online (1996). Allí se ofrece, en parte gratis y en parte en venta, 
infonnación sobre cómo pinchar un teléfono, cómo interceptar un 
celular o un pager, cómo escuchar o  ver lo que pasa en la  casa o la 
oficina cuando uno no está,  cóm.o  detectar aparatos de escucha, 
cómo hackear un  website  y otros  datos  "útiles"  que,  como acla-
ran, "se publican sólo para propósitos informativos", 
Los problemas de la datavigilancia 
"¡Jorge  Ingenieros,  prepare  las  maletas!  Usted  ha sido  regis-
trado para  recibir  unas  vacaciones  en  el Caribe  de Wodd  Class 
Florida. El  conjunto incluye todos los  costos de alojamiento y así 
199 
I

ANtBAL FORD
como un crucero de ida y vuelta para dos personas". Quien envió
esta invitación conocía perfectamente la dirección y el nombre
de su víctima, así como el hecho de que poseía taIjeta Visa. En letra
chica, se aclaraba que "los recipientes de esta oferte'1 se seleccio-
naron aplicando criterios de crédito y de compras a individuos se-
lec tos interesados en los muchos beneficios que ofrece el viajar". Es
decir que Design Travel, la empresa que supuestamente realizaba la
oferta, disponía de los medios tecnológicos necesarios para llevar
a cabo una tarea de frrofiling. o creación de perfiles.
Obviamente, esta actividad requiere conocer detalles muy
personales de la vida de aquellos a quienes se aplicará. y, como
dice Roger Clarke (1994), aunque muchas veces esta información
se usa para atender mejor a las necesidades del público, uno de
los problemas es que "la visibilidad creciente de los hábitos y mo-
vimientos de la gente crea oportunidades para los ladrones y los
extorsionadores, secuestradores y asesinos para reaJizar sus delitos
Con un riesgo mínimo para sí mismos". Esto es exactamente lo
que ocurrió en el ejemplo de jorge Ingenierosl
5
• Ese vecino del
barrio de Flores, menos habituado al correo-basura que los habi-
tantes del Primer Mundo, estimó conveniente contratar el servicio
ofrecido por la supuesta empresa de Miami y realizó un pago a
cuenta de 498 dólares con su taIjeta Visa el8 de octubre de 1996.
Poco después recibió una carta donde se le informaba que Design
Travel no seguía en el negocio y que la Federal Trade Commission
había tomado acciones legales contra esa empresa. Pero, a pesar de
que Ingenieros se quejó ante Design Travel y ante la Federal Trade
Commission, jamás consiguió el reintegro del dinero pagado.
Otro de los potenciales peligros del almacenamiento infor-
mático de ciertos datos es la discriminación. Un ejemplo es el
15. Esta historia fue recabada por Laura Siri para la nota citada en
la nota 13.
200
1
La marca de la bestia
que relata Peter Lewis, columnista del New York Times (1998).
,
Cuenta que el programa   Passenger Screening,
I
instalado antes de fin del 98 en la mayoría de los aeropuertos
norteamericanos, usa varios criterios, la mayoría secretos, para
filtrar entre los viajeros aéreos a quienes pudieran ser traficantes
o terroristas. El gobierno niega que la gente será señalada en base
a su etnia o a la sospecha de poseer determinada orientación po-
lítica. Pero, sin embargo, Charles Simonyi, un ejecutivo senior de
Microsoft que es además expatriado húngaro, ha sido demorado
por los guardias de seguridad de los aeropuertos varias veces desde
que el sistema comenzó a implementarse.
Hay muchas maneras de que los datos personales almacenados
en bancos lleguen a ser usados por personas o para fines diferentes
a los que estaban desunados en principio. Y esto sucede por vías
que pueden o no ser legales, o bien que aprovechan vacíos en la le-
gislación. Por ejemplo, en Estados Unidos, las leyes de protección
de datos se refieren principalmente a los posibles abusos en las
bases de datos de dependencias públicas, y no tanto en las admi-
nistradas por organizaciones privadas. Es conocido el caso de la
empresa Lotus que, en 1991, intentó comercializar un CD-ROM
con nombres, direcciones, estado civil e ingresos estimados de
unos 80 millones de propietarios de bienes inmuebles. Lo único que
impidió que esto se llevara a cabo fue la repulsa pública, porque
ninguna ley podía evitarlo (citado en Rheingold, 1993).
Otro ejemplo es el de la cadena británica de productos ali-
menticios Sainsbury's. Los c1ieQtes de estas tiendas pueden cargar
sus facturas a una cuenta de crédito en la caja. Los ficheros construi-
dos con los registros de caja son utilizados luego por la empresa
para controlar automáticamente el inventario, pero también para
generar perfiles de consumidores (Lyon, 1995). Algo similar ocurre
en Buenos Aires con los usuarios de las más de un millón de tar-
jetas Disco Card y Disco Plus, así como los que hacen compras vía
201
ANÍBAL FORD
la página web de Supeffilercados Disco, que tiene 7000 entradas
mensuales. Todas estas compras son analizadas en funcig,n del
gusto de los clientes. Hay dos desarrollos: uno sobre el volumen
en sí de lo vendido, para saber qué vender y qué reponer más y,
el otro, que identifica el perfil del consumidor. Gustavo Fourcade,
gerente de tecnología de Disco, dijo, en entrevista telefónica, que
"los tres productos están montadosjustamente para eso, apuntan
a la evaluación de los productos más pedidos". Adara, sin embargo,
que "esto no es un manejo individual de datos de la persona, sino
que se trata a cada individuo como parte de un gmpo consumidor.
Sirve para dar un mejor servicio"16. Pero lo cierto es que si uno
prefiere no dejar huellas de que compró, por ejemplo, bebidas
alcohólicas, es mejor no utilizar ni las taIjetas de Disco ni su Web-
site porque, si lo hace, esta compra alimentará su perfil como
consumidor en una base de datos.
En la Argentina hay aproximadamente 130 empresas de in-
vestigación comercial que utilizan archivos infonnatizados. La
más conocida y consultada es Veraz, que recibe unas quinientas
mil consultas mensuales, principalmente de bancos para otorgar
o no créditos. A mediados del '98, un gmpo de diputados justicia-
listas presentó un proyecto de resolución para que el Ministerio de
Economía y el Banco Central confiffilen la validez de la infoffila-
ción brindada por esta consultora, cuyas fuentes de datos no son
necesariamente ocultas, sino que pueden provenir del mismo
Banco Central, de la Cámara de Comercio o de las distintas pu-
blicaciones oficiales. Además, como ejemplifica el abogado Ricardo
Altmark: "Cualquiera .puede presentar un escrito en la Cámara
Comercial e iniciar un pedido de quiebra contra alguien por una
deuda inexistente, fiffilada por un acreedor inexistente y patro-
cinado por un abogado también inexistente. Eso tarda mucho
16. Entrevista telefónica hecha por Laura Siri, para la nota de Pe/jil.
202
La ma1'ca de la bestia
tiempo en probarse y el pedido de quiebra es incorporado a las
bases de datos de las empresas que venden información" 17. La
Fundación Veraz es dueña del 90 por ciento del mercado de in-
formes comerciales. En sus computadoras hay registros sobre 20
millones de personas, ingresadas a partir de datos que se recogen
de quinientas fuentes públicas: boletines oficiales,juzgados comer-
ciales, el Banco Central, la banca privada y los propios clientes,
que denuncian a los morosos para que integren la temida lista de
incumplidores. "Mensualmente, 8000 personas se acercan al centro
de atención al público para ejercer su derecho de hábeas data y
thequear, actualizar o corregir la información que hay sobre
ellos. [ ... ] Aunque el trámite es gratis, a veces es difícil convencer
a una oficina de créditos que borre ciertos datos de un damnifi-
cado" (Licitra, 1998).
Pero no siempre los datos personales se obtienen sin vulnerar
la ley. Por ejemplo, cuando la Administración Federal de Ingresos
Públicos (AFIP) decidió cancelar el contrato informático por 513
millones de dólares entre mM y la DGI, no consideró solamente
. el costo demasiado alto del mismo, sino también la sospecha de
que la privatización pudo haber permitido el acceso a toda la do-
cumentación tributaria de la Argentina por parte de personas no
autorizadas (Bonelli, 1998). Justamente, uno de los problemas
del almacenamiento de datos sensibles en bases informáticas es
que estos archivos SOI1 fáciles de reproducir y trasladar. Se puede
citar, como ejemplo de que casi cualquiera tiene acceso a bases
de datos personales, el caso de. un menor de diecisiete afIos, cuyo
nombre obviamente no se transClibe, quien mantiene una lucra-
tiva e incipiente carrera de coleccionista de ficheros digitales:
"Como yo soy sólo un pequeño pirata -dijo- tengo nada más que
el padrón electoral, los archivos telefónicos, los listados de dos
17. Ídem nota 13.
203
ANÍBAL  FORD 
empresas  de  emergencias  médicas  y  los  CD-ROM  con  los  movi-
mientos  mensuales  de  fondos  de  algunas  sucursales  ball.farias. 
Podría conseguir fácilmente  otras  bases  si  algún  comprador me 
las  pidiera.  Por ejemplo,  las  de las AFjP  [seguros  de retiro]  son 
muy fáciles  ele  obtener.  Conozco a  otros, piratas más experimen-
tados,  que consiguen  todo  tipo de bases y entran en  cualquier 
sistema para obtenerlas" IS. 
El  peligro, como señala Lewis,  es que "Uno nunca sabe cuán-
do alguien va  a  querer usar sus  registros  de datos.  Un  divorcio, 
/
un litigio,  un asunto casual  con  una becaria de la  Casa Blanca y, 
de repente,  todos mis  registros podrán extraerse de entrela ma-
leza y entrelazarse en una bitácora de viaje electrónica". 
De la disciplina a la vigilancia
Todo lo  dicho hasta aquí muestra una tendenciagfobal hacia 
lo que ya muchos llaman "Sociedad de la vigilancia". Esta noción, 
acuñada por Gary Marx en  1985,  preanunciaba el advenimiento 
del "control social  total",  de la mano de la informática, y fue am-
pliamente analizada en los años posteriores. 
El concepto de "sociedad de la vigilancia" tiene un importan-
te  antecedente  en  el  de  "sociedades  disciplinarias",  de  Michel 
Foucault (1976). En ellas, el individuo nunca cesa de pasar de un 
ambiente cerrado a otro, donde la estructura física es de carácter 
panóptico.  Es  decir que,  desde  un  centro,  puede observarse cada 
rincón  del edificio, La prisión  es  el  modelo analógico de dichos 
lugares. Aunque Foucault ubica el origen de las sociedades dis-
ciplinarias en los siglos XVIII Y XIX,  éstas habrían alcanzado su 
cúspide en el XX. 
18.  Testimonio  recabado por Laura Siri,  para la  mencionada  nota 
en Pe/jiL 
204 
La  marca  de  la  bestia 
Otro concepto afín con el  propuesto por Gary Marx para en-
globar las actuales tendencias sociales pertenece a  Gilles Deleuze 
(1992). Según este autor, ya no estamos en sociedades disciplinadas, 
sino  en  sociedades  de  control.  Entre  otras  razones,  porque  los 
ambientes o "interiores" que eran el centro del ejercicio de la dis-
ciplina  (la familia,  el  ejército, la escuela,  el  hospital y la  prisión) 
hoy están en crisis. El  control social asociado a dichas instituciones 
ya  no  está  espacialmente  marcado,  asociado  a  un  determinado 
ambiente cerrado, sino que puede seguirlo a  uno a  todas  partes 
("El  trabajador podía en tiempos dejar la empresa capitalista tras 
las  puertas de la fábrica.  Ahora, ésta lo sigue hasta su casa como 
consumidor",  dice  Lyon  [1995]  en  coincidencia).  Como  conse-
cuencia  ''Ya  no  lidiamos  con  el  par masa/individuo.  Los  indivi-
duos se han convertido en dividuos,  y son masas,  muestras, datos, 
mercados o  bancos"  (Deleuze,  1992). 
Deleuze  explica  que  las  antiguas sociedades  de  la  soberanía 
(que precedieron a las disciplinarias y se orientaban a gravar, más 
que a  organizar la  producción y a  regular la  muerte, antes que a 
administrar la  vida)  usaban  máquinas simples:  palancas,  poleas, 
relojes. "Pero las recientes sociedades disciplinarias se equipaban 
con  máquinas de energía,  con el  peligro  pasivo  de la  entropía y 
el  peligro  activo  del  sabotaje.  Las  sociedades  de control  operan 
con  máquinas de tercer tipo,  computadoras, cuyo  peligro pasivo 
es  que se  atasquen y su  peligro  activo  es  la  piratería y los virus" 
(Deleuze,  1992). 
Aunque  el  filósofo  francés  ~   cuenta de  tendencias  muy  im-
portantes  en  relación  con  las  nuevas  formas  de  control  social 
(como por ejemplo, que el marketing se convirtió en el "alma" de 
la  corporación y que la operación de los mercados es ahora el ins-
trumento  del  control  social  y  conforma  "la  impúdica  raza  de 
nuestros  amos",  en  el  marco  de  un  capitalismo ya  no  orientado 
hacia  la  producción,  sino  hacia  el  producto),  parece  haberse 
205 
ANÍBAL  FORD 
quedado algo corto en su enumeración de los  peligros asociados 
con  la creciente informatización  de  la  sociedad. En  ese sen.tido, 
la  conceptualización  de  Gary  Marx  (1988)  resulta  más  precisa: 
"La nueva vigilancia  es invisible  (o escasamente visible),  involunta-
ria,  hace un uso intensivo del capital y no del trabajo, implica una 
autovigilancia descentralizada, introduce la  sospecha sobre cate-
gorias enteras de individuos específicos y es a  la vez  más intensa 
y más extensa". 
David Lyon  (1995)  realiza otra critica a los análisis demasiado 
"foucaultianos"  de la  moderna vigilancia,  cuando dice  que "por 
mucho que estas prácticas de la vigilancia del consumidor recuer-
den  a  métodos  ta,.loristas  o  panopticistas,  es  preciso  reconocer 
que  el  principio guía  del  orden del  consumo es  el  placer,  no el  : 
dolor ni la coerción". 
Otra caracteristica de la sociedad de la vigilancia  que las  demás 
conceptualizaciones no atienden lo suficiente es su carácter global, 
acorde con la actual etapa del capitalismo. Como dice Lyon  (01'. dl),
~   E n la actualidad,  es  cierto  que  los  "centros" gubernamentales 
y comerciales  de  los  estados  contemporáneos siguen  teniendo 
acceso  a  archivos  sobre  poblaciones de  gran volumen,  pero  la 
extensión de las  redes  de ordenadores también descenu-aliza las 
operaciones" . 
En relación con  el  carácter global  del  problema aquí analiza-
do,  Cees Hamelink (1997)  vaticina que "La agenda 19 multilateral 
tendrá que enfrentarse a  las  preocupaciones cerca de la seguridad 
y la privacidad a  través  de las  fronteras".  Hace  hincapié,  asimis-
mo,  en el  hecho de  que la  transferencia  de información  desde 
unas  naciones hacia otras contribuya a  una pérdida de sobera-
nía.  Las  diferentes  políticas al  respecto  que  mantienen  los  Es-
tados  Unidos  y Europa,  por ejemplo,  dan  cuenta  del  conflicto 
19. Véase  capítulo 1. 
206 
La  marca  de  la  bestia 
,<-
que plantea Hamelink:  Mientras que en el  pIimero de esos  países 
prima la autorregulación, en Europa existen leyes que establecen 
importantes límites a  la  recolección y al  uso  de  datos  sensibles 
(Veloso,  1998) 
Otra muestra de que, como se dijo en otra parte  (Ford, 1994a), 
no existe una sola globalización, sino muchas, y no se  puede elegir 
con  cuál  quedarse,  pasa  por la  transferencia  tecnológica  desde 
las  naciones  centrales a  las  petiféricas.  Esto  se  ve  en  el  uso por 
parte de  estas  últimas  de  dispositivos  de  datavigilancia  provistos 
por empresas  pertenecientes  en  su mayoria  a  países  del  Primer
/
Mundo.  Como  señalan  duramente  Banisar  y  Davies  (1998),  las 
políticas nacionales al  respecto convergen de modo tal  que "a lo 
largo del espectro de la vigilancia -escuchas, sistemas de identifi-
cación,  data  mining,  censura o  control sobre  la  encriptación- es 
Occidente quien invariablemente establece un  ritmo proscriptivo". 
Añaden que los gobiernos de las  naciones en desarrollo, muchas 
v e ~ e s con un pobre historial en respeto por los derechos humanos, 
dependen  de  los  países  del  Primer Mundo  para  proveerlos  del 
equipo  de vigilancia  necesario:  "La  transferencia  de  tecnología 
de vigilancia desde  el  Primer Mundo al  Tercer Mundo  es  ahora 
un  costado  lucrativo  de la  industria de armamentos"  (Banisar y 
Davies,  1998).  Como  puede  suponerse,  la  mayor  parte  de  ese 
equipamiento  se  usa  para  rastrear  las  actividades  de  disidentes, 
activistas de derechos humanos, periodistas, líderes estudiantiles, 
minorías, dirigentes gremiales y opositores políticos. 
La pulsión formalizadora 
Mientras que en la vigilancia tradicional se daba una particular 
importancia a  la  percepción sensorial,  a  la  observación  humana 
f-
directa, a la abducción  (en témlinos peirceanos) la "datavigilancia", 
intenta la  formalización  de lo  supuestamente  no formalizable:  la 
207 
ANiBAL  FORD 
diversidad de las identidades individuales y socioculturales. y reduce 
esas  identidades  a  un  conjunto -necesariamente finito  y 
rio- de registros y campos en una base de datos (Ford y Siri, 1998). 
Dicho  de  un  modo  más  preciso,  lo  que  intentan  construir 
quienes cargan. administran y analizan las bases de datos destina-
das a  producir "dataimágenes"  de  los  individuos,  es  un  sistema 
formal  de proposiciones  o  enunciados derivados de  un  número 
necesariamente reducido de variables. 
El  producto de un proceso de formalización es, o debiera ser, 
un sistema formal.  Esto  es una entidad ideal  que hace aparecer, 
en forma de "teoremas", todas las consecuencias que se despren-
den,  conforme a  criterios determinados  (las  reglas  del sistema). 
de cierto cuerpo de proposiciones  (los "axiomas" del sistema). 
Ahora bien, el  teorema de GOdel  demostró matemáticamente 
que el ideal positivista de    todo, o de derivar todo co-
nocimiento de un sistema formal,  es imposible de cumplir. Afirnla 
que,  en  un sistema formal  que  pueda albergar la aritmética y la 
lógica, existen proposiciones que no son deducibles o que lo hacen 
inconsistente (un sistema es inconsistente cuando siendo delivable 
una proposición,  también es derivable su negación).  Como con-
)  duye el matemáticoJean Ladriere (1979):  "En la medida misma 
en  que  permiten  construir expresiones  autorreferenciales,  los 
sistemas formales se encuentran sometidos a  limitaciones.  Todas 
éstas expresan un mismo hecho fundamental: aquello que es au-
torreferencial conlleva una dualidad irreductible entre el acto de 
expresión  y  el contenido  a  que  se  apunta  en  este  acto;  resulta 
imposible hacer que lo que refleja sea homogéneo a  lo reflejado, 
conferir toda la  actualidad de  una operación  efectiva a  lo  que 
sólo es el índice de una operación virtual". 
Si se lleva esto hacia el tema de la datavigilallcia, se ve que por 
más  datos  Íntimos  que  se  recolecten  de  las  personas,  por más 
deseable que sería para los gobiernos, los departamentos de mar-
208
La marca de la bestia
keting y los  empleadores la  previsibilidad  total  de las  conductas 
individuales, el  teorema de Gódel ya demostró que ningún sistema 
formal  contiene todas  las  posibilidades de enumeración existentes 
¡ 
en  el nivel  del  discurso  no formalizado.  Y si  esto sucede en los 
sistemas  formales  vinculados a  teorías  cuyos  objetos se  prestan 
naturalmente a  la matematización,  como los  fenómenos físicos, 
cuánto más sucederá en aquéllos creados para tratar de predecir 
y acotar el curso de acción de los sujetos sociales. 
Entonces,  ¿cómo se  explica que la  pulsión formalizadora  no 
sólo no se  detenga, sino que crezca cada vez  más?  (Esta  pregunta 
no se  refiere  a  la  necesidad  inobjetable  de  organizar el  conoci-
miento y'a vida y  pelear contra la incertidumbre, sin la cual  no 
habría supervivencia, sino a la formalización vinculada con la bu-
rocracia capitalista.)  Entre otros factores, se deben destacar aquí 
dos:  uno de orden comunicacional y otro de índole sociológica. 
El  primero  lo  analizaron,  entre  otros,  Phillip Agre  y  Mark 
Poster. Para Agre  (1992): "La formalización es,  entre otras cosas, 
una operación discursiva.  [ ... ]. El  discurso de la formalización  se 
construye' como formal, preciso, acreditado y apropiado. Y constru-
ye  al otro discun;o  como ordinario, informal, vago,  desacreditado y 
no regulado.  [ ... ].  El  discurso  técnico es  perfectamente formal 
y  preciso. cuando se  refiere  a  cantidades  matemáticas,  pero  es 
extremadamente informal y vago cuando se  refiere a  los objetos 
de formalización". 
La  tesis  de Mark Pastel'  (1990)  es  que  los  lenguajes de  me-
diación electrónica propios  las bases de datos carecen de los 
matices y ambigüedades de la conversación o la escritura usuales. 
Dichos  lenguajes  proliferan  en  paralelo  con  la  evolución  de  la 
economía capitalista  y provocan  un  socavamiento de  los  límites 
entre  el  espacio  público y el  privado. Además, sostiene  que "la 
vigilancia  mediante  información  codificada  digitalmente  cons-
tituye nuevos sujetos a  través del lenguaje empleado en bases de 
209
ANÍBAL FORD
datos". Con lo cual, la formalización aparece como un instrumento
discursivo de acumulación de poder que trata de constituir::p los
sujetos en forma externa y orientada a fines.
Desde la tradición sociológica, la pulsión formalizadora puede
asimilarse a la evolución hacia la racionalización burocrática que
Weber (1947) encuentra como clave del desarrollo capitalista.
Para este autor, "Aunque no fue el único factor, el sistema capita-
lista jugó un rol fundamental en el desarrollo de la burocracia.
[ ... ]. Su evolución, en gran medida bajo auspicios del capitalismo,
creó una urgente necesidad de una administración estable, es-
tricta, intensiva y calculable".
Weber (op. cit.) define administración burocrática como "el
ejercicio del control sobre la base del conocimiento. [ ... ]. Esto
consiste, por un lado, en el conocimiento técnico que, por sí mis-
mo, es suficiente para asegurar una posición de extraordinario
poder. Pero, además, las organizaciones burocráticas, o quienes
detentan el poder de usarlas, tienden a incrementar más aun su
poder por el crecimiento del conocimiento que deviene de lm
experiencia en el servicio".
El análisis de Weber, aplicado a la problemática de la nueva
vigilancia, abre el tema de la multiplicidad de poderes asociados
con su ejercicio, más las desigualdades informacionales que pa- \
ralelamente genera. Por un lado, se puede decir que toda una
generación de administradores de bases de datos, altamente es-
pecializados y de formación principalmente técnica, tiene acceso
privilegiado a la recolección y análisis de los datos personales de
mucha gente y participan en las decisiones sobre su ulterior uso.
Constituyen quienes, en términos de Weber, detentan el poder
de hacer valer el poder de su experiencia en las instituciones
burocráticas o las corporaciones donde trabajan. Por otra parte,
dichas instituciones o empresas participan de la acumulación ca-
pitalista en el actual mundo globalizado, y constituyen un poder
210
La marca de la bestia
opaco que conoce todo sobre todos, sin que nadie sepa demasiado
sobre su conformación, intereses y fines concretos. Al margen
quedan los "infopobres"20, condenados a que su identidad sea re-
ducida a una intersección de diversas bases de datos, sin tener el
conocimiento ni el poder necesarios para balancear en su favor
la brecha informacional.
Se suele citar como un logro de la modernidad el que las per-
sonas hayan pasado a ser reconocidas como identidades {micas e
iguales ante la ley. El problema es quejustamente eso hizo al mismo
tiempo mucho más sencillo su control. Yel ejercicio del control
requiere garantizar la previsibilidad. Y la previsibilidad sólo se ob-
tiene en el marco de la corystrucción de sistemas formales. El peli-
gro es que, como auguró Weber para la burocralÍzación, la pulsión
formalizadora convierta a la sociedad en una 'Jaula de hierro".
El derecho a la privacidad y el habeas data
La privacidad es un derecho reconocido en la Declaración de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, así como en
diversos tratados internacionales y regionales que rigen con fuerza
L
de ley en los países firmantes. En muchos de los países donde este
derecho no está explícitamente en la Constitución (como en Es-
tados U nidos, Irlanda y la India), la legislación lo otorga' de algún
otro modo. A veces, no se menciona la palabra privacidad, pero el
concepto está en el espíritu de la ley. Es así con la Cuarta Enmienda
de la Constitución norteamericana, que dice que "El derecho del
pueblo de estar asegurado en sus personas, hogares, papeles y efec-
tos, contra requisas e incautaciones irrazonables no deberá violarse".
Pero los avances tecnológicos en identificación y vigilancia
I
I plantean nuevos problemas al cuerpo central de las legislaciones.
,
Las viejas normas sobre la privacidad no contemplaron estos
20. Cfr. capítulo 3.
211
ANíBAL FORD
derivadosdel progreso, queya son problemasestructuralesde
lasocioculturacontemporánea.Lomismoocurrecon pro-
blemáticasactuales,comoJasrelativasalabiogenética.
alaluzdelimpactodelainformáticaylastelecomunicacionesen
lasociedad,surgela necesidaddeacuñarunconceptodelderecho
a laintimidadacordeconlarealidadactual.
En 1981, los paíseseuropeoscomenzarona plantearse estas
cuestionesenunaconvenciónsobreelflujodedatosdecarácter
sensible. En esta Convention for The Protection ofIndividuals
withRegard totheAutomaticProcessingofPersonalData, reali-
zadaen Estrasburgo, Suiza, se establecen por pdmera vez los
plincipiosquedeben regirla protección en bancosdedatosde
la información personal. Dichos principiosestablecían que la in-
formaciónpersonaldebíaser: 1) obtenidaenformalimpiaylegal,
2) usadasóloparaelpropósitooriginalespecificado,3) adecuada,
relevanteynoexcesivaconrespectoa esepropósito,4) correcta,
actualizaday5)destruidaunavez quesupropósitosecomplete.
Unavez establecidos dichosprincipios.otrospaíses comenza-
rona implementarleyesdeproteccióndedatossensiblesen base
alosmismos.SegúnBanisaryDavies (1998),existen tresrazones
paraquelasnacionesdeseentenerestetipode 1) Para
remediar injusticias pasadas: esteeselcasodelospaísesdeEuropa
Central, Sudamérica ySudáfrica, donde los regímenesautorita-
riosdejaronunvacíorespectoalderechoa laprivacidadyaotros
derechoshumanos. 2) Para promover el comercio electrónico: comose
dyoantes, existe preocupaciónentrelos potencialescompradores
porladivulgacióndesus datosenInternetPoresopaísescomolos
asiáticos o Canadáimplementan leyes protectivas. 3) Para asegurar
que sus leyes sean consistentes con las paneuropeas: muchas naciones
deEuropadelEste,queplaneanunirsealaUniónEuropeaenel
futuro, adoptan los principiosde la convención de Estrasburgo
parafacilitarlafuturaintegracióncomercial.
212
k,,,-u_'''''-  
La marca de la bestia
La legislación vigente en la Unión Europea prohíbe a las
empresasusarinformacióncuyosclientesnose propusieron,al
suministrarla,quese divulgara. Porejemplo,nopuedenvénderla
a otras compañías con fines de comercialización. C..ada país se
comprometióasancionarsuspropiasleyesdeproteccióndedatos.
Hastael momento,lohicieronseis (Andrews, 1998).EnEspaila,
. porejemplo,funcionaunaAgenciadeProteccióndeDatosque,en
suprimerañodefuncionamiento, recibió81 denunciasyque,
en1995,atendió774casosdeviolacióninformáticadelaintimidad.
Lamayoríaserefierena lainclusiónerróneao anacrónicaenfi-
cheros de morosos.y, en segundolugar, están las quejas porel
envío de propaganda comercial nosolicitada. Durante 1997, la
Agenciainformóquesesextuplicaronlasdentmciasdeciudadanos
incluidos enforma ilícita en listas de morosos, yse impusieron
multasporvalordesietemillonesdedólares (Coperías,1998).
La nonnativa europeaamenaza con entraren conflicto con
losinteresesdeEstadosUnidos,ya quecomodiceelcolumnista
delNczlJ YOfh Times, EdmundAndrews (1998),"Másalládesuim-
pactoenEuropa,ladirectivatieneelpotencialdeinterrumpirel
comercioelectrónicoconEstadosUnidos. Unacláusulaclavede
lanuevamedidaprohibiríaa todaempresaquehacenegodosen
'la Unión Europea transmitir datos personales a cualquier país
que no garantice una protección de la privdcidad". En Estados
Unidos, el marketingdirecto, tanto mediante la Red o a través
delconocido"correobasura",esunadelasindustliasmáspl!iantes.
El55porcienlodela publicitariaenesepaíssedestinaa
este sector. Para ello, un norteamericano recibe en su casa un
promediode560cartaspromocionalesporaño.y, sobre120mi-
llonesde trabajadoresestadounidenses, 23 millones trabajan en
actividadesvinculadasa estesegmentocomercial (Veloso, 1998).
Unodelosinstmmentoslegalesposiblesparalaproteccióncon-
tralaarbitraliedadenlainclusión dedatos personalesenficheros
213
ANÍBAL FORD
infonnáticos es el habeas data ("tiene tus datos"). Este recurso garan-¡
tiza el derecho de las personas de conocer, acceder y rectificar l ~
infonnación sobre uno archivada en ficheros infonnáticos.
En la Argentina, cuando se refonnó, en 1994, la Constitución
Nacional, fue incorporado el habeas data en el artículo 43. La re.
glamentación efectiva de este derecho fue vetada por el Ejecuti-
vo a fines del 96, supuestamente por presión de las asociaciones
que nuclean a la banca (Matvejzuk, 1996). La frustrada ley pres-
cribía la autorización del sujeto del dato para su inclusión en un
fichero. Pero, según el abogado Ricardo Altmark: "Eso es bueno
como principio pero de muy difícil implementación. Porque no
puede haber comercio sin infonnación. Si el banco no tuviera datos
sobre uno, nunca daría un crédito, porque su riesgo sería enor-
me o los intereses altísimos. Tiene que haber un razonable equi-
librio" 21. Lo que cabría preguntarse, en base a lo argumentado
más arriba con respecto a la pulsión fonnalizadora, es hasta qué
punto puede darse un equilibrio cuando se hace cada vez mayor
la brecha entre quienes tienen y quienes no tienen acceso a la
información crítica.
En octubre del 98, el Congreso Nacional argentino aprobó
dos dictámenes de ley para reglamentar el derecho a la privacidad
de las personas y el acceso a la infonnación almacenada en organis-
mos públicos y en las empresas dedicadas a proveer infonnación co-
mercial. Uno de ellos retoma la obligación de dichas finnas de
"notificar por escrito y sin cargo" a la persona mencionada en
una base de datos, indicándole "el motivo, la infonnación suminis-
trada, la fecha y los datos del proveedor de la misma". El otro, san-
cionado por la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado
...
reglamenta la ley de habeas data. Ordena que "previamente a la in-
corporación de datos o infonnes sobre antecedentes financieros o
21. Idem nota 13.
214
La marca de la bestia
comerciales de personas fisicas o jurídicas, la entidad de base de
datos deberá notificar por escrito y sin cargo al titular de los datos".
Se podría dudar de si, en el caso de que estos dictámenes
legislativos prosperen, tendrán alguna posibilidad de ser cum-
plidos en la práctica. Estas declaraciones de Pedro Dubié, jefe de
la Gerencia de Asuntos Legales de Veraz, sugieren lo contrario:
"Ingresamos mensualmente cinco millones de datos, y es muy
costoso infonnar por correo a cada cliente sobre cada modifica-
ción de cada dato que se maneja sobre él" (Licitra, 1998).
Hay que destacar que el Senado argentino adara en estos
proyectos que el consentimiento del involucrado "no será nece-
sario si se trata de listados cuyos datos se limiten a nombre, DNI,
identificación tributaria o previsional, ocupación, fecha de naci-
miento, domicilio y número de teléfono". También se exime a
quienes recolecten infonnación "para el ejercicio de funciones
propias del Estado". Pero entre estas funciones, se encuentran las
ejercidas por los organismos de inteligencia.
El hecho es que, aunque las leyes de protección de la privaci-
dad existieran y fueran conceptualmente equilibradas y correc-
tas, su cumplimiento efectivo es muy dificil. Nada impediría, por
ejemplo, que una empresa tuviera fisicamente almacenados sus
"mega-archivos" en un país sin legislación protectiva de la intimi-
dad, y que accediera a éstos,en fonna remota desde otro país
donde sí estuviera limitada la creación o el uso de este tipo de
bancos de datos. Además, copiar un archivo informático es una
actividad muy simple, rápida y ~   n rastros. Sucede también que
los empleados de organismos públicos o empresas pdvadas se
hagan una copia de las bases de datos a las que tienen acceso. En-
tonces pueden venderlas o regalarlas.
Aun en los países más democráticos se produce vigilancia so-
bre las comunicaciones, a pesar de que existan leyes en contra. El
informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos
215
ANÍBAL FORD
sobre violaciones a los derechos humanos registra que en más
de 90 países existe el monitoreo ilegal de las comunicaciones de
opositores políticos, activistas, periodistas y líderes gremiales.
Aun en países con fuertes normas de protección de la privaci-
dad, la policía mantiene extensos archivos de ciudadanos no
acusados ni aún sospechosos de ningún delito. y, en naciones
como Estados Unidos, a pesar de las leyes de protección al con-
sumidor, una gran cantidad de empresas privadas recolecta y
disemina información personal con propósitos de marketing
(Banisar y Davies, 1998).
Hay analistas que son pesimistas ante la posibilidad de una so-
lución puramente legal al problema de los qrchivos informáticos
y la intimidad: "No sería sincero -esclibe David Lyon (1995)-, si
ocultara mi opinión de que lo que puede lograrse por medio de
medidas legales tiene limitaciones crónicas, no sólo en el sentido
de que tales medidas pueden ser "demasiado escasas, demasiado
tardías", sino también en el sentido de que el propio derecho es
inadecuado para la tarea de regular la vigilancia electrónica. Los
enfoques sociales, culturales y políticos, aunque menos tangibles,
pueden ser más apropiados".
El problema es que, como analizan Rotemberg yCividanes
(1996) existe un conflicto irreductible de intereses: "Hay un con-
flicto central entre la necesidad legítima de información sobre la
gente en las instituciones públicas y privadas y la necesidad de
los individuos de protegerse contra los usos dañinos de esa in-
formación. [ ... l. Más aún, como la protección de la privacidad
puede demorar el acceso a la información necesaria para hacer
determinaciones sobre un individuo o puede incrementar los
costos asociados, la privacidad puede estar en conflicto con los peo-
pios intereses del mismo". Este último es el caso, por ejemplo, del
uso de tarjetas inteligentes que permiten a Wl médico accooer a la
historia clínica completa de un paciente. Por un lado, el rápido
216
La marca de la bestia
acceso del profesional a esa información puede salvarle la vida en
caso de accidente. Por otro, la difusión de los mismos datos podría
ser usada para discriminarlo en contextos laborales o crediticios.
Información, poder y falacias
Las mediaciones tecnológicas modernas hacen que una gran
masa de datos sea cada vez más accesible para amplias zonas de
la población. La televisión, los diarios y la Internet (para aquellos
que pueden usarla) acercan -aunque en forma mediada- infor-
. maciones de todo tipo que, en otras épocas, sólo los que tenían
el privilegio de viajar hubieran podido conseguir. Este acceso a
cualquier tipo de información está provocando un reacomoda-
miento en las estntcturas de poder y de saber. Entonces, aumenta
la masa de información que puede tener cada ser humano sobre
el mundo, pero, como se mostró aquí, al mismo tiempo crece la
cantidad de datos que la sociedad o determinados actores sociales
tienen sobre cada individuo.
Ante esta apertura de la información se abren tres problemá-
ticas: la de su selección, la de su ampliación (como en el sistema
inteligente de augmenting news, descripto por Sarah" Elo [1996]).
es herramienta digitalizada que procesa automáticamente
artículos y los cmza con una base de datos con información sobre
diferentes países. Al mismo tiempo, el sistema permite dimensionar
y contextualizar esos datos y adaptarlos a la comunidad a la que
pertenece el lector y la de su interpretación. Las nuevas  
de control social analizadas hasta aquí se basan, precisamente, en
seleccionar, ampliar e intetpretar una colección de datos sensibles
de, personas. El problema es que, cada vez más, la selección es
arbitraria y ahistórica, la ampliación está basada en cmces con
archivos de datos obtenidos en otro momento y para otros fines,
y la interpretación puede ser de carácter discriminatorio.
217
ANiBAL  FORD 
La selección de la  información  implica necesariamente la li-
mitación  de las  variables  de acceso  (esto  no  es  nuevo,  tedos los 
sistemas clasificatorios o  taxonómicos históricamente hicieron lo 
mismo). Es decir,  reducir a  unas pocas las infinitas variables defi-
nibles en la interacción humana. Esta "compactación" de la infor-
mación es el  resultado de un proceso de formalización.  Siempre 
hay  formalización  en  el  acto  de  crear conocimiento.  Pero  esta 
formalización, al mismo tiempo que lo posibilita,  lo sesga. y,  como 
toda formalización es, al mismo tiempo, una clasificación o jerar-
quización, el problema es quiénes, cómo y con qué fines  tiene el 
poder de imponer, legitimar o  naturalizar las clasificaciones que 
producen. Porque el poder no pasa solamente por los que almace-
nan información sobre otros, sino por los  que establecen criterios 
de formalización  y por aquellos que efectivamente intentan for-
malizar identidades individuales a  partir de la suma de todas las 
transacciones de las  personas (identidades que, como dice Lyon, 
puede que sean artificiales,  pero desempeñan una función  para 
determinar las oportunidades vitales  de sus "tocayos" humanos). 
y este poder clasificatorio es asimétrico: si se nos requisa más que 
a  otros en un aeropuerto, si  se  nos niega un crédito, si  no se  nos 
acepta en un empleo para el  que  parecíamos cumplir todas  las 
condiciones, quizá nunca sepamos cuál fue  exactamente la "sos-
pecha categoria!"  que se nos aplicó. 
La última reflexión se basa en el  hecho, observado por Gary 
Marx (1988), de que la datavigilancia masiva no tiene tanto que 
ver con una sospecha o  transacción específica como individuo, 
sino más bien con  estar bajo "sospecha categorial" en virtud de 
la posesión de ciertas características. Por ejemplo, los donantes 
potenciales  de  sangre  en  Canadá  pueden  ser  rechazados  no 
porque sean  seropositivos, sino porque su estilo de vida  pueda 
hacer posible que lo sean, lo que constituye una inversión de la 
carga de la prueba. 
218 
La marca de la bestia
Hay que aclarar que la crítica al potencial peligroso de la  tec-
novigilancia  para los derechos fundamentales no debe desconocer 
que su uso muchas veces  produce resultados socialmente desea-
bles.  Por ejemplo,  en el caso de los  comisarios  implicados en la 
voladura del  edificio  de la  AMIA.  Aunque  intentaron  usar  dife-
rentes coartadas, fueron  incriminados med-iante  el análisis  infor-
mático de los registros de llamadas que una empresa de teléfonos 
celulares guardaba desde dos años atrás. Además, como dice Roger 
Clarke  (1994),  la seguridad física y la propiedad  personal deben 
protegerse y a nadie le gustaría que otro se  hiciera pasar por uno 
para retirar fondos de su cuenta. 
Por eso es  importante hacer notar que lo  que se  debe discutir 
no es si  la  tecnología es buena o  mala, sino las  tendencias estruc-
turales de la sociedad global, ya que, como dice Lyon, "Existe diver-
sidad de  opiniones  respecto  a  la  interacción  entre  "tecnología"  y 
"sociedad".  Pero incluso el plantear las  cuestiones de este  modo 
es caer en la trampa de suponer que ambas pueden existir sepa-
radamente de algún modo ( ... ]. Tiene mucho sentido concebir la 
tecnología como una actividad con dimensiones sociales,  políticas, 
económicas y culturales". 
Justamente, para alejarse  tanto de las  posiciones tecnofóbicas 
como de. las  tecnoffiicas, así como de aquellas que suponen a la 
tecnología como  un agente  externo respecto  de  la  sociedad,  con 
efectos buenos o  malos sobre ésta, es  necesalio para analizar la so-
ciedad de la vigilancia no caer en ciertos mitos o falacias. Gary Marx 
(1990)  puntualizó algunas de    s que suelen circular al  respecto: 
_La falacia  de  pensar que el significado de una tecnología se 
apoya solamente sobre sus aspectos prácticos o materiales y no sobre 
su simbolismo social y referentes histólicos. 
_La falacia'''frankesteiniana'' de que la tecnología siempre será 
la solución y nunca el  problema. 
_La falacia de que  la  tecnología es neutra. 
219 
ANÍBAL FORD
- La faJacia de que el consenso yla homogeneidad sociales ha-
cen inexistentes los conflictos y divisiones y que lo buelU) para
quienes tienen el poder económico y político es bueno para todo
el mundo.
- La falacia del consentimiento implícito y la libre elección.
- La fi1lacia legalista de que sólo porque uno tiene derecho leg-d1
a hacer algo entonces es correcto hacerlo.
- La falacia de suponer que sólo los culpables tienen algo que
temer del desarrollo de la tecnología invasiva (o, si uno no hizo
nada malo, entonces no tiene nada que esconder)
- La falacia de creer que la información personal de clientes
y casos en posesión de una compañía es sólo una clase más de
propiedad para ser comprada yvendida del mismo modo que los
muebles de oficina o los insumos.
- La falacia de no ver los factores sociales ypolíticos involtlcra-
dos en la recolección y construcción de los datos.
- La falacia de suponer que, dado que nuestras expectativas
. sobre la privacidad están históricamente determinadas yson rela-
tivas. entonces se harán necesariamente cada vez más débiles a
··medida que la tecnología se vuelva más poderosa.
En síntesis, no se trata de defender paranoicamente la intimi-
dad como una esfera de privilegio individual, sino de destacar
que "sin la posibilidad de guardar secretos, los individuos pierden
la capacidad de distinguirse de otros, de mantener vidas indepen-
dientes, de ser personas completas y autónomas" (Scheppele,
1988). y también de preguntarse hasta dónde la sociedad puede
ser formalizada y controlada, sobre todo en esta cultura de fin de
siglo en la cual la puesta en escena pública de la privacidad es la
contracara de la opacidad del poder (Ford, 1994b).
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225 
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Aclaraciones Preliminares
En este capítulo reúno algunos trabajos que preceden, tempo-
ralmente, a los capítulos anteriores, pero que subyacen en muchos 
de sus  razonamientos,  hipótesis  y desan"ollos.  El  artículo  sobre el 
cyberodio, realizado con Laura Siri,  partió de dos preocupaciones. 
Una sobre la presencia de los conflictos interculturales y raciales 
en la red y la otra sobre sus mediaciones, es  decir sobre las fOlmas 
discursiva y de comunicación que desarrollaba la  red, en especial 
en las discusiones de los  newsgroups. El segundo trabajo, realizado 
con Fernanda Langa, sobre el  caso,  o  sobre la exacerbación  del 
caso y de la casuística, y con ello el  crecimiento de los  discursos 
narrativos en en periodismo -característica tradicional del perio-
dismo  amarillo,  pero llevada  ahora a  todos  los  medios  como  lo 
hemos visto  en  capítulos anteriores- permitió avanzar en el es-
tudio de  la  intersección de opinión  pública e  imaginario social 
y sobre las  exigencias que hoy plantean a  la cultura periodística 
las  nuevas' problemáticas o  issues que  en  parte describimos  en el 
capítulo sobre las  agendas globales. 
Los otros dos trabajos tienen otro sentido. "La honda de David" 
forma  parte de  la  discusión  con  respecto a  los  estudios sobre la 
cultura contemporánea, muchas veces despegados de la  compleja 
y enredada  relación  de  la  sociocultura y  la  información  con  lo 
tecnológico  y  lo  económico.  Es  una  crítica  al  culturalismo  light
que  hoy  invade  muchos ambientes académicos,  pero  también  a 
las  reducciones  mecaniscistas  de  la  cultura  a  sus  referentes  fac-
tuales. El  trabajo final,  sobre temporalidad quiere en cambio dal" 
testimonio de otro subsuelo que está en funcionamiento,  que se 
229 
moviliza,  cuando  tratamos  los  temas  contemporáneos y  que  es, 
por un lado, el de la constante reflexión sobre los sistemas   
tivos del hombre y sus manifestaciones culturales en una etapa de 
fuertes cambios socioculturales como la nuestra,  tema que trab.gé 
en "Navegaciones.  Culturas orales.  Culturas electrónicas.  Culturas 
narrativas" y otros capítulos de Navegaciones. Comunictu:i6n, cultura y
crisis (Buenos Aires, Amorrortu,  1994); por otro, la presencia en 
nuestra sociedad, cada vez  mas cruzada por diversas culturas 
porales  y  espaciales,  e  inclusos  sensoriales,  de  fenómenos  que 
contradicen  diversas  hipótesis  posmodernistas  sobre  la 
ción de las categorías de tiempo y espacio. 
Cyberodio: El fllI%ismo en la red*
"Los nazis son superbuenos" 
"Cyberhate". Cyberodio. La palabra ya está instalada en la cul-
tura de Internet. Seliala y denomina el  creciente odio  racial 
cado al cyberespacio en newsgroups y web-pagd mediante diálogos 
y manifiestos con la mayor agresividad simbólica pública conocida 
porla humanidad hasta hoy. 
Usuario  1:  "La palabra  NIGGER [negro,  despectivamente]  es 
mi favorita.  NIGGER NIGGER NIGGER NIGGER. NIGGER muerto!! 
¿Cuál  es  el problema con  esto?  Usuario  2:  ¡BOLUDO!  ¡No  hay 
que usar la palabra NIGGER sin ponerle la palabra FUCKING de-
lante!  ¡Ponéte al día!".2 
Este diálogo entre skinheads
3
, que puede ser compartido por 
más de cuarenta millones de usuarios, es un ejemplo de cómo se 
* Este trabajo fue publicado en Oficios terrestres. Publicación de 
la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Na-
cional de La Plata, Alio 1, N°2,  1996. Las referencias temporales de-
ben ser ubicadas en ese  momento. 
1.  Ver Glosario. 
2.  Este y otros diálogos  transcriptos fueron seleccionados y traduci-
dos de entre los que circulaban en 1995 en los  newsgmups alt.skinlteads y 
alt.politics. nationalism. wltite.
3.  Hay diversos grupos de  skinheads. En  general,· predican  la violen-
cia contra los negros, los  hispánicos, losjudíos, los  y los  homose-
xuales.  El  fenómeno  skinJlI!ad nació en el Reino Unido y se esparció  por 
231 
ANÍBAL FORD
desarrolla el odio racial en la Red. O mejor, de cómo la Red re-
fleja los duros conflictos culturales de esta cruel aldea global. Y
también de su institucionalización. Porque no sólo nos podemos
encontrar con estos "diálogos" sino también con manuales ente-
ros de doctrina, como el "National Socialism Primer', emitido en
Canadá·. El Primer, o manual de introducción e iniciación, tiene
las viejas estructuras de los "catecismos": preguntas hechas desde
afuera y respuestas de doctrina.
Así comienza:
"¿ Qué es el Nacional Socialismo ro
"El Nacional Socialismo representa el medio más adecuado de asegurar
el rejuvenecimiento y progreso biológico y cultural de la Raza Blallca o
Aria. El Nacional Socialismo es el fnvducto de más de un siglo de pensa-
miento político y social culJivado en las Naciones Germánicas, populariza-
do y puesto por primera vez en acción por su principal propulsor, Alemán,
"Fuehrer" y Canciller AdolJ Hitler. [ ... 1 Muchos ven correctamente al
Nacional Socialismo como la manifestación resutgente de la cosmología
Aria precristiana".
Este Primer-publicado junto a una lista de asociaciones pro-
nazis, programas de radio y televisión, grupos musicales y una
bibliografia de más de ciento cincuenta ítems- pone en evidencia
el anclaje de la ideología nazi, tanto en la cultura "global" como
en la derecha norteamericana:
"¿Son ustedes nillilistas sin moral?"
"Los Nacional Socialistas se dan cuenta de que el actual paradigma
dominante, basado en el pensamiento judaico, blasfema la Voluntad del
otros países de Europa, además de por Estados Unidos y Canadá. Según
un infOlme de la Ug-.a Antidifamación de los Estados Unidos. había en ese
país 3.500 miembros en 40 estados en 1993 y el número fue creciendo
hasta la actualidad. En el mismo informe se dice que los diversos grupos
de shinheads cometieron 22 asesinatos entre el 90 yel 93.
4. Este Primer fue publicado en alt.skinheads por el conocido activista
pronazi de Internet Ernst Zündel.
232
La marca de la bestia
Creador. Las ideologías "universalistas" sobre la diversidad cultural, como
el judeo-cristianismo, el capitalismo, el marxismo y el internacionalismo,
basadas en el Ideal Judío de transgresión de la Voluntad del Creador,
DEBEN ser rechazadas por todos los que reverencien al Divino A?no del
universo. [ ... l. Muchos grandes americanos, como Henry Ford, Charles
LiruJJJergh y Walt Disney, creyeron en el Nacional Socialismo, y trabajaron
para prevenir la esclavi:r.ación de nuestro Pueblo. Los Nacional Socialistas
de hoy piden una vuelta a los Ideales que hicieron a esta alguna vez una
gran tierra, y trabajan para restaurar la prosperidad y prestigio que el
Pueblo Americano merece".
Este anclaje en la cultura norteamericana de hoy tiene sus ex-
presiones tanto en el imaginario social y el humor negro como
en la política. Así, un usuario de Usenet dice:
"Las minonas no están tan oprimidas como les gustan a pensar. Me
ofende que me digan racista. Hay tm aJro-americano en mi árbol genea-
lógico. De hecho, creo que todavía está colgado de aM'.
Mientras que otro lanza un encendido apoyo al candidato
republicano Pat Buchanan:
"...porque los nazis son superbUl!1WS, como el diablo!!! Me dan ganas
de salir y cagar a patadas a todo el mundo!!! Todos conocen a esos bas-
tardos que manejan el país y tienen derecho a heredarlo. Alguien debe
detenerlos y es por eso que voto a Pat BucJtanan, ¡JOrque él sabe lo que pasa!
No más mierda! Es tiempo de ACTUAR!".
"Es tiempo de actuar'. Retengamos esta frase para cuando ana-
licemos cómo ingresa Internet en la formación de la opinión pú-
blica. Pero antes aclaremos que ~   circulación global de este tipo
de apelaciones y adoctrinamientos provoca fuertes discusiones.
Como aparecen en newsgroups -es decir, en gmpos de participa-
ción abierta- reciben una multitud de condenas y de respuestas
críticas, cuyas formas de enunciación son igualmente fuertes. Por
ejemplo esta "devolución" a un defensor del nazismo: "La 11la),Otia
de los monos entrenados deletrean mejor que vos. ¿Quién te encendió la
233
ANÍBAL FORD
computadora que usás? [ ... ] en realidad estás demostmndo que los faná-
ticos boludos como vos son de hecho unos lumpens, ignorantes, pelotudos
congénitos que odian sus propias vidas y para sentirse mejor atacan a los
diferentes. Guantáte tus opiniones de mierda. ¡O mejor salí a matar a todos
tus pajeros camaradas racistas y luego pegáte un tiro y hacé del mundo un
LUGAR MUCHO MEJOR! ¡Andá al carajo y moríte, idiota!!'.
Las paradojas de la censura
Con respecto a estas discusiones en la Red, dice el escritor
Clay Shirky (1995), asiduo participante de los foros de Usenet:
"Se presentan al público ejemplos de voces extremistas en la Red como si
su retórica fuera característica de la masa del material disponible. Aunque
es cierto que en la Red hay extremistas de todas las especies, la mitad de
la historia que la prensa usualmente olvida es que las voces más extremas,
lejos de lograr apoyo, encuentran la Red muy poco amigable para esa clllse
de extremismo y habitualmente retroceden". Sin embargo, Shirky no de-
ja de reconocer que, aunque Internet es potencialmente muIticul-
tural, todavía hay una mayoría de usuarios blancos, norteamerica-
nos y varones. Por lo tanto, no son raras las manifestaciones ra-
cistas. Entre los usuarios mejor organizados para luchar contra el
cyberodio está Ken McVay, director de The Nizkor Project (en he-
breo, "Nosotros recordaremos").Junto a un gmpo de voluntarios, re-
copiló una base de datos históricos que demuestran la existencia
del Holocausto nazi, puesta en duda por los skinheads y los su-
premacistas blancos. La necesidad de demostrar la existencia del
Holocausto puede producir asombro. Pero tiene sentido si pen-
samos que estas redes conectan ajóvenes nazis con un alto nivel de
ignorancia histórica. Dice McVay: "El resurgimiento del fascismo tie-
ne un problema: [oo.] la imagen de Hitler padece, como puede verse, del
espectro de miUnnes de muertos. Para limpiar la imagen de Hitler, entonces,
y describir el fascismo como una alternativa respetable para el mundo
234
La marca de la bestia
real, hay que deshacerse del Holocaustd'. Estamos ante un perverso
cambio de imagen, ante el "marketing" del nazismo. Algo pareci-
do a lo que trataron y tratan de hacer aquí, en la Argentina, los
defensores del último Proceso Militar.
Otro ejemplo es Arthur McGee, recopilador de una amplia
guía de recursos en Internet sobre racismo y cultura de las mi-
norías, en particular sobre los negros americanos, las relaciones
interculturales y el activismo social progresista. En una entrevista,
Art McGee dijo que le preocupa un tema crítico: la tendencia a
la comercialización de la Red: "Si la Red cae bajo el control de los con-
glomerados comerciales, se pondrán más restricciones a la comunicación
y las clases de asuntos de interés para las diversas minorías pueden no ser
consideradas comercialmente viables". De ahí su preocupación por
posibles censuras. A su vez, McVay, cuando se le preguntó: "¿Cree
Ud. que la censura sena más efectiva que sus esfuerzos para refutar a los
Tl'Visionistas?", respondió con un rotundo "No". Coincidentemente,
The Nizkor Project apoya la masiva campaii.a anticensura desatada a
partir de la Exon BiIl, la ley federal norteamericana que permite
procesar y condenar a quienes propaguen material "indecente"
en la Red. Porque las fuertes expresiones de odio racial, así como
la proliferación de material pornográfico, están produciendo discu-
siones y legislación concretas referidas a la censura y a la extensión
aceptable del concepto de "libertad de prensa" en la Red. En los
EE.UU. se acaba de prohibir la difusión de material "indecente"
en la Red, pero la legislación sobre libertad de prensa no permite
cercenar el "derecho" de los n   ~ i s a amenazar e insultar pública-
mente a las razas no blancas. En Alemania, en cambio, la difusión
de propaganda nazi fue prohibida. A principios de febrero, el mi-
nistro alemán de Investigación y Tecnología, Juergen Ruettgers,
dijo que el gobierno respeta el libre discurso, pero debe hacer algo
para regular la Internet. Las autoridades alemanas quieren que
sea imposible bajar pornografía infantil y diatribas neo-nazis, como
235
ANÍBAL FORD
el artículo ¿Realmente murieron seis millones', del canadiense Erust
Zündel, de fácil acceso en la e d   Compuserve de Alemani<l?uno
de los proveedores del servido, rápidamente bloqueó el acceso a
una lista de newsgroups objetados por el gobierno, pero luego debió
levantar la medida ante la ira de los usuarios. No de Jos usuarios
nazis, sino de todos los usuarios.
En general, la efectivización de la censura en la Red es muy
difícil, ya que es muy Eicil puentearla. "La Red interpreta la censura
como Jalla del sistema, y rutea alrededor', dicen los expertos. Por
ctiemplo, el líder del grupo canadiense que pregona la inexistencia
del Holocausto, Ernst Zündel, aparentemente usa un acceso si-
tuado en los Estados Unidos para evitar ser procesado b.yo las leyes
canadienses contra la difusión del odio racial. A pesar de que, como
hemos visto, se difunden en la Red, entre otras cosas objetables,
materiales racistas muy pesados, la mayoña de los usuarios piensa
-como Ken McVay- que la discusión vencerá las ideologías repul-
sivas más eficazmente que la prohibición y la censura. El debate
entre la libre discusión y la censura es viejo, por cierto. Pero su
presencia renovada en redes electrónicas públicas globales implica
la necesidad de hacerse cargo de sus nuevas implicaciones y de no
despreciar lo que pasa en las redes desde el esteticismo nihilista
o desde el posmodernismo nostalgioso o desde una crítica mal
planteada a las nuevas tecnologías
5
• La orden: "Hay que actuar'
tiene unparentesco profundo con atentados como el de Oklaho-
ma o el de la AMIA. Por eso hay que preguntarse cómo operan
estos mensajes en la formación de la opinión pública cuando se
difunden en una red global.
5. Diferenciamos la crítica general a las tecnologías, muchas ve-
ces vaga y ensayística, de la crítica específica basada en la observación
etnográfica, en el conocimiento de sus diferentes formas de anclaje
en lo social, de las· discusiones legales y étnicas que producen (Cfr.
Rheingold, 1993). .
236
La mar'ca de la bestia
"Pensar y actuar como un ario"
La capacidad fonnadora de opinión pública de la Internet está
siendo considerada cada vez más por los diversos sectores sociales,
Muchos de los candidatos para las próximas elecciones tienen sus
correspondientes webpages. Hace unos meses, el Wall StreetJournal
informó que Bill Clinton tomó un asesor en cyber-política, Jim
BrundeIl, para dar y recibir infonnación de los votantes vía Internet.
El asunto es cómo se materializa la participación en la Red de los
electores en acciones políticas concretas. Algunas primeras investi-
gaciones sobre opinión pública en la Red dan lugar a ciertas dudas
o preguntas: ¿tienen el mismo efecto los mens.yes que instan a
actuar a un grupo activista -como los skinlU'aM- que los producidos
en Peace Net (Cfr. Sachs, 1995), red progresista internacional cuyos
participantes se sienten en general aislados, en contradicción con
su entorno y que, de alguna manera, militan más simbólicamente
que fuctualmente? El participante de Peac.e Net difícilmente reciba
órdenes o consignas como ésta, tomada del Primer. "Coleccionar ro-
cuerdos del Tercer Reich es un hobby, no activismo. Discutir los problemas
actuales sin tmbajar para solucionarlos es gimoteo, no activismo. Pintar
svastikas y gritar insultos raciales es estupidez juvenil, no activisl1W. Ac-
. tivismo signifICa compromiso. Adivismo signifICa que te dedicas a la causa
de la supervivencia Aria y que trabajas diariamente por su realización.
Activismo signifICa que piensas, actúas y luces como un Ario. 'Pensar C011U)
un Ario' significa tener constantemente pensamientos constructivos y be-
néficos para uno mismo y su Raza. 'Actuar como un Ario' significa man-
tener el Honor en todo lo que haces, trabajar pam los mejores interr!ses de la
Raza Aria y nunca hacer nada insensiblemente dañino paro ti mismo o
nuestro Raza. 'Lucir como un Ario' significa presentarse de un modo 1 ~ ­
petable todo el tiempo, con limpieza y sobriedad. Por lo tanto, drogadictos, al-
cohólicos, desviados o pervertidos sexuales, 'buscadores de emociones',Ja-
náticos de Charlie Manson y los inestables mental o moralmente no son
bienvenidos en el Movimiento Nacional Socialista. [... ]. Habla a otros sobre
237
I
I
ANíBAL  FORD 
las  Buenas  Noticias  del  Nacional  Socialismo".  Todos  sabemos  que 
estos odios aparentemente focalizados bien pueden extenderse a 
sectores sociales más amplios. Los ejemplos abundan en la histo-
ria de nuestro siglo. 
Inmigrantes o  "aliens" 
Según  algunas  recientes  investigaciones,  Internet  favorece 
mas el disenso que el consenso (Cfr. Poster, 1995). Es más probable 
escribir para diferenciarse de otro que para decir: "Estoy de acuerdo 
con vos".  Esto crea sistemas de constitución de la opinión pública 
muy  diferentes  de  los  tradicionales,  más  caracterizados  por  el
contacto  corporal  en  los  espacios  públicos  que  por el  contacto 
virtual. La distancia y las estrategias del anonimato hacen explotar 
en Internet un exceso de diferenciación y de destape de las subjeti-
vidades reprimidas. Así se produce una especie de exacerbación del 
multiculturalismo,  que  es justamente  el  mayor  enemigo  de  los 
defensores de la unidad aria. Definir el multiculturalismo es com-
plejo,  tanto  el  de  los  ambientes  académicos  norteamericanos, 
cada vez  mas  poblados por estudiantes del Tercer Mundo, como 
el  de  la calle,  retratado en discutidas  películas como Do  the  rig/¡t 
thing  ("Haz  lo  correcto"),  de  Spike  Lee.  Porque  supone  tanto 
reivindicaciones de culturas reprimidas por la cultura occidental 
como hiperdivisiones de identidades que impiden, sobre todo si 
pensamos  en  nuestros  países,  constituir  colectivos  sociales  que 
permitan salir de la crisis. 
Pero  éste  no es  un problema que vamos  a  discutir aquí.  De 
cualquier manera,  una cosa es pensar un mundo con  la  imposi-
ción  de una sola concepción -como lo intentan los  nazis- y otra 
es pensar enjuegos de consensos que permitan establecer políticas 
sociales. El concepto de ciudadanía no es un concepto represor. Lo
cierto es  que  las  fuerzas  discriminatorias  minoritalias  en  Internet 
238 
La  mm'ca  de  la  bestia 
,
están  ligadas  con  o  son  emergentes  de  procesos  macrosociales.· 
Las migraciones, por ejemplo, son características de nuestra cultu-
ra global.  Están  asociadas  a  la  creciente  brecha  entre  ricos  y  po-
bres, que se duplicó entre los años 60 y 90  (Hoy 87% de la riqueza 
la acumula un 17% de  la población  mundial, Cfr.  PNUD,  1995). 
Son emergentes de procesos que van  desde Breton Wopds hasta 
el New  Order. Por eso son el  centro de la  discusión  pública y una 
de  la  variables  decisivas  de las  próximas  elecciones  presidenciales 
en los Estados Unidos. Más aún, son la causa de leyes '1  resoluciones 
discriminatorias,  entre eUas  la Resolución  187 del Estado de Ca-
lifornia,  vigente  desde  el  año  pasado y que  también  circula  en  la 
Red: "El Pueblo de California halla y declara  lo que sigue: que han sufrido 
y sufren  penurias  económicas  causadas  por  la  jmsencia  (le  extranjeros 
(aliens)  ilegales  en  este  estado.  Que  han sufrido y sufren  injuria y daño 
personal causado por la conducta  criminal  de  los  extranjeros  ilegales  en 
este  estado.  Que  tienen  el  derecho  a  la protección  de  su  gobierno  contra 
cualquier persona que entre a este jJaís  ilRgalmente.  Entonces,  el Pueblo de 
California declara su intención de proveer a la cooperación entre las agen-
cias del estado y el gobierno local con el gobierno federal,  y de  estableCe!" un 
sistema de  notificación  requerida por y entre tales  agencias pam Imvenir 
que los extranjeros ilegales en  los Estados  Unidos  reciban  los  beneficios de 
los servicios públicos en el Estado de California".  La palabra "alíen" pa-
ra referirse a los extranjeros, sobre todo en una ley,  tiene connota-
ciones  especialmente  hostiles  y  discriminatorias.  La Resolución 
187  fue  precursora de  una  ley  similar,  pero de  alcance  federal, 
que acaba de aprobarse. Se ve  así que, como en Europa,  hay una 
tendencia xenófoba en la sociedad americana, de la que los skin-
heads son sólo  los  representantes más extremos.  Pero significati-
vos.  Recordemos  que  en sus  comienzos los  nazis  alemanes  eran 
un gmpo muy pequei'io. Y los que fueron captados hace poco por 
la  cámara  de 1V mientras  golpeaban  bmtalmente  a  inmigrantes 
ilegales  no eran skinheads sino  policías comunes.  El  desanollo de 
239 
ANÍBAL FORD
nuevas tecnologías genera nuevas tendencias tanto en el registro de
la discriminación y la represión como en los sistemas de   n ­
cia. y control 6. En cierta medida se podría afinoar que hay una
fuerte conexión entre leyes como éstas y la creciente discriminación
hacia todo tipo de inmigrantes, legales o ilegales. ¿Hasta dónde
estamos hablando de un proceso micro en una red o.de problemas
macros que afectan a toda la Aldea Global?
Los medios en la picota
Otra relación que podemos ver entre estos pequeños grupos
y la política macro norteamericana está en el ataque a la prensa.
Hace unos meses el senador republicano Newt Gingrich dijo que
el 90 por ciento de la prensa norteamericana está en manos de la
izquierda. A pesar de que Gingrich quiso deshacerse, después de
Oklahoma, de cualquier relación con la extrema derecha, hay re-
lación entre sus dichos y las numerosas acusaciones a los medios
que figuran en documentos nazis como el Primer. "Debido a que ello
beneficia a la agenda política que les conviene, ÚJs medios -controlados
por los judíos- deforman rutinaria 'J deliberadamente las ideas de ÚJs ra-
cíalistas Arios, en particular las de ÚJs Nacional Socialistas, y presentan
la imagen más deformada e inadecuada del 'violento extremista Supre1lla-
cista Blanco 'neo-nazi', de 1IlOdo que se popularizan ÚJs 1Ilitos sobre el
Movimiento Nacional Socialista". Sin embargo, los skinheads no vacilan
en usar los medios de comunicación tradicionales, amparados en
el derecho constitucional a la libertad de prensa. Raza 'J Razón es
un programa de 1V por cable, conducido por Tom Metzger, diri-
gente de lWlite Aryan Resistance ( WAR), un grupo vinculado a los
skinhl'ads. Este programa se transmite en unas veinte emisoras de
cable de diversas partes de los Estados Unidos. Pero los skinheads
6. Ver Capítulo 4 y (Ford, 1994).
240
La marca de la bestia
insisten en que los medios le lavan el cerebro a la gente, impidién-
dole conocer la "verdad" sobre el racismo blanco. Un conocido
supremacista blanco de la Red, Reuben Logsdon, de la Universidad
de Texas, escribió en junio del año pasado: "Se puede decir que el
99.5 por ciento de la poblacWn·se opone al pensamiento basado en la roza
debido a que fueron adoctrinados por los medios líbe:raleS'. ¿Hasta dónde
estamos hablando de un problema micro en la Red o de una ten-
dencia macro, es decir, socialmente significativa en la sociedad
contemporánea? De cualquier manera, todo esto marca una pro-
blemática: los cambios en la relación entre poder y medios -hoy
concentrados en el desarrollo de las megafusiones- y entre me-
dios y opinión pública, hoy marcados por la relación directa
entre los lectorados y las audiencias en Internet. De hecho, .tanto
los periodistas como los profesores universitarios han dejado de
ser los sacerdotes de la información.
Conclusiones precarias
Hemos realizado algunas entradas en emergentes de la cultura
contemporánea que se reflejan en la Red y que la Red potencia
en direcciones cuyos resultados todavía no conocemos pero que,
como índices y tendencias debemos tomar en cuenta. Porque la
globalización es real y se da de manera cruenta. Y no debemos
dejar de tomar nota de estos hechos. La censura es tan peligrosa
como el desconocimiento sobre estas fonoas en que se replantean
viejos problemas y tendencias inéditas. De cualquier manera, el
objetivo.de este artículo no es I<i tecnofilia asombrada con los avan-
ces de Internet, sino señalar desde otro ángulo el hecho de que las
migraciones, el interculturalismo, el multiculturalismo, la discri-
minación, el racismo, la diversificación de identidades étnicas,
culturales, religiosas, son uno de los relatos centrales de la Aldea
Global. Un tema que por momentos parece lejano de nuestros
241
ANÍBAL FORD
países, pero que está presente. No sólo en series que van desde la
Ley de Residencia, la discriminación criminológica (Cfr. .:ford,
1995), la Semana Trágica, hasta el odio a los "cabecitas" y al "alu-
vión zoológico", sino también a nuestra propia historia reciente
que, dificilmente, tanto a nivel interno como externo, podrá es-
capar de estos procesos que caracterizan a la sI.ciocultura global
ya los mecanismos económicos y financieros que la sustentan.
242
GLOSARIO:
Cyberespacio: el "área" en la cual viajan los usuarios de com-
putadoras cuando "navegan" en la Red.
Newsgroup: gmpo o foro de discusión en Internet formado
por mensajes que la gente deja para que otros los lean. Existen
unos 8000, dedicados a distintos temas. Para que un newsgroupsea
creado, se envía una propuesta al newsgroup destinado a la crea-
ción de nuevos newsgroup. Si surge una diferencia de 100 votos a
favor, se crea el nuevo.
Rutear: transmitir datos entre dos computadoras o redes que
usan el mismo protocolo.
USENET: "User's Netw.ork". La gran red de foros o newsgroups
de Internet.
World. Wide Web (WWW): en Internet. sistema de documentos
basado en hipertextos multimedíales, que permite a los usuarios
"navegar" a través de documentos enlazados entre sí, siguiendo
cualquier mta elegida.
Home Page: hoja de documento o página de información en
la WWV·l.
243
BIBLIOGRAFÍA
:;;.
Ford,  (1994)  "Los medios, la casuística y las coartadas del New Order", 
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244 
lJ.I exasperación del caso*.
A19unos problemas que plantea el creciente proceso 
de  narrativizacián  de  la  infonnación 
de  interés públic;;"" 
1
Crisis, casuística y argumentación 
El asesinato de un conscripto en un regimiento provocó en la 
Argentina la abolición del servicio militar obligatorio. La muerte 
de  dos  ladrones  por un  ingeniero  experto  en  tiro  generó  una 
fuerte  discusión  pública  sobre  el  derecho  de  ejercer  la justicia 
por mano propia. La muerte por envenenamiento de los  presos 
de un penal que habían prendido fuego a colchones de poliure-
tano  puso  en  escena  la  situación  deplorable  de  las  cárceles.  La 
violación, el asesinato y la desfiguración del cuerpo de unajoven 
de 17 años, María Soledad Morales, problematizó todas  las insti-
tuciones del poder público y terminó generando la caída de una 
vieja dinastía patriarcal en la provincia de Catamarca. 
* Este artÍCulo  fue  prerapado para el  coloquio internacional: 
"Las fonnas de la telenovela:  los  años 90"  que se  desarrolló en el 
Centro Internacional de Semiótica y Lingüística de la Universidad 
de  Urbino,  Italia, julio 1994.  Una versión  muy abreviada fue  pu-
blicada en Verón, Eliseo y Escudero, Lucrecia  (comps.) Telenovela, 
ficción  popular y mutaciones  culturales,  Barcelona:  Gedisa,  1997.  La 
diferencia, hoy,  con  la  proximidad  temporal con la cual se anali-
zan ciertos ejemplos,  no afecta el sentido en este trabajo. 
245 
ANÍBAL  FORD 
Lo  que  estamos  señalando  es  que  ciertos  casos,  producidos 
aleatoriamente,  provocaron una masa mayor de discusión pJíblica 
y de persistencia en los medios que las discusiones emergentes o 
propuestas desde las instituciones del Estado o de la sociedad civil. 
El  crecimiento en los medios de la información social  o de interés 
público producida a  partir de  Casos,  articulados  narrativamente, 
en  detrimento de la dada o  propuesta en forma macro o  estmc-
tural  a  través  de. tipos  de  discurso  informativo-argumentativos, 
marca nuestra sociocultura. 
Tomamos  tanto  el  término caso,  como el  de casuística,  en 
un  sentido muy amplio.  El  caso como algo  que sucede a  nivel 
individual  o  microsocial  y  que  es  expuesto  mediante  una  es-
tmctura  discursiva  básicamente  narrativa.  La  casuística  como 
el cmuunto de casos  que más que agmparse  para ejemplificar, 
problematizar o  completar un corpus normativo específico, co-
mo sucede conlajurispmdencia o  la teología y también con di-
versas  ciencias,  se  agmpa o  se  mueve  de  manera  errátil  en  la 
agenda de los medios a partir de su valor como "noticia". Su re-
misión  a  leyes  o  normas se da de manera parcial o  aleatoria,  y 
muchas  veces  es  "atrapado"  por la  retórica  narrativa.  Esto  im-
plica  una  relación  especial  con  la  terceridad,  como  veremos 
más adelante. 
Le  damos  particular  inportancia  al  caso  como  ejemplo  del 
crecimiento de lo narrativo frente a lo argumentativo o informativo 
y de lo individual o  microsocial frente a lo macro o  lo estmctural 
en la cultura contemporánea, que en términos de Lotman parece-
ría ser más  "textualizada"  que  "gramaticalizada"  (Lotman,  1979). 
Por eso, no hacemos ciertas diferencias que son pertinentes en otro 
nivel  de análisis,  como las que establece Jolles entre caso y ejem-
plo (exemplum) Golles,  1972). En nuestro estudio, a  este último 
también lo tomamos como caso. En los medios, los casos tienen, 
casi siempre, un nivel  ejemplar o modelizador. 
246 
La marca de la bestia
La casuística  (entendida como conjunto de casos  que se  refie-
re a  un corpus normativo o  a  una tópica narrativa)  se  inscribe  en 
diversas tradiciones. Desde el discurso religioso o la teología moral 
hasta  la jurispmdencia;  desde  géneros  literarios  breves  como  el 
cuento, la fábula, la parábola o el ejemplo hasra los registros anec-
dóticos o autobiográficos que se dan en la conversación cotidiana; 
de la narrativa folldórica  (leyendas, fónnulas,  máximas)  a  los mitos. 
El  caso y la casuística se inscriben también en las ciencias, como  \ 
ocurre en el desarrollo de la teona psicoanalítica ("El casoJuanito" 
o "El caso Ana O." de Freud) o en la neurología, de Luria a Sacks '. 
Aquí  el  caso  funciona  como  disparador  de  teorías  generales. 
También puede hacerlo con disciplinas marcadamente ideológicas 
como  la  criminología:  Lombroso  desarrolló  su  concepción  del 
delincuente,  de  tanto peso en las  disciplinas  de  control,  a  partir 
del  estudio de un caso  (Ford,  1995a). 
También  el  caso,  en  lo  que se  refiere  a  las  ciencias  sociales, 
constituye una vía de ingreso al conocimiento general o estmctural, 
como sucede en antropología con las  historias de vida o  los  case
studyo los diferentes usos de la entrevista y la reconstmcción bio-
gráfica.  Lo que hay que señalar aquí es  que este  proceso puede 
hacerse  sinecdóquicamente  suponiendo  un  marco  general K o, 
por lo contrario, buscando un marco general  no predeterminado. 
No hay una diferencia clara  entre estas utilizaciones  del  caso 
que señalamos y las  formas  en que éste es  tratado en los  medios. 
Se  podría afirmar que  las  primeras  alimentaron  y alimentan  las 
7.  A partir de lo que Luna llamó la "ciencia románúca" Sacks desa-
rrolló  una  teoría  del  caso  que  trabajó  específicamente  como  género 
científico.  Cfr.  la "introducción" de Sacks,  1987. y  también  el  prólogo 
que escribió para Luria,  1972. 
8. James  ClifTord  analiza  este  procedimiento  comO  proceso  de  si-
necdoquización,  por el cual se  pretende "alcanzar la  totalidad a  través 
de una o más de sus partes" asumiendo que las partes son "microcOsmos 
o analogías de la  totalidad". ClifTord,  1991. Pág.  150. 
247 
ANÍBAL FORD
prácticas periodísticas. A las viejas matrices de narración de casos
en el periodismo, muy relacionadas con la práctica literaria, las
ciencias sociales fueron suministrando y suministran estrategias.
Es decir, si hubo un paralelo entre Poe, su teoría del relato y la
teoría de la noticia, o hubo una relación entre Los crímenes de la
calle Morgue y la elaboración de la noticia policial, el caso fue   l i ~
mentándose después de las ciencias sociales (Ford, 1990). Un
ejemplo de esto es cómo la historia de vida, emergente de la an-
tropología, se insertó en el periodismo. O cómo el documental
antropológico alimentó a otros géneros documentales como los
reality shows o los docudramas. La relación entre las formas narra-
tivas utilizadas por las ciencias sociales, por la literatura o por los
medios es algo que recién ahora comienza a explorarse desde el
punto de vista semiológico, cognitivo y sociocultural.
Como señalamos más arriba nos interesa el estudio del caso
no sólo en sus características estnlcturales, fundamentalmente
narrativas, sino también por su utilización como ingreso o en
reemplazo de la información y la argumentación en los temas de n ~
teres público. Por su creciente peso en la construcción y circulación
del sentido en la cultura masmediática. Pero debemos señalar que
este crecimiento de la narración y de la casuística se da también,
en muchas culturas, en la interacción directa, no masmediática,
como un rasgo más de la crisis contemporánea (Ford, 1994a).
Trabajaremos a partir de algunos ejemplos de casos que fueron
noticia, noticias estructuradas sobre casos individuales de personali-
dades no jerarquizadas"
9
y que se desplazaron en el discurso de los
medios y la cultura, de manera directa o indirecta, hacia el debate
público de problemas estructurales, moviéndose de manera erráti;
9. Los diferenciamos por lo tanto de las llamadas celebrity gossip
(chismes sobre celeblidades). Aunque se da una jerarquización de casos,
los l1amados "casos célebres", que no tiene que ver con la celeblidad de
los sujetos que los protagonizan.
248
La mm'ca de la bestia
en la agenda o las secciones de los medios (gráfica, televisión, cine,
etcétera). Y dentro de cada uno de estos soportes, constituyendo o
modificando diferentes géneros y formatos: casos policiales, judicia-
les, crónicas políticas, noticieros, unitarios televisivos, telenovelas, di-
ferentes tipos de reality slww, cine documental, docudrama, etcétera.
Esto se encuadra en diversos procesos y transformaciones: 1)
el crecimiento de las zonas de infonnación general en los perió-
dicos y también de sus lectorados (Charon, 1991; Reyes Matta,
1992; Ford, 1994a), yel decrecimiento de la lectura de las "zonas
duras" (política, internacionales, economía), algo que no se puede
reducir al llamado proceso de "revistización" de los periódicos; 2)
la sucesión de casos que conmocionaron a la opinión pública y que
generaron no sólo más debate, sino mayor continuidad y serializa-
ción en los medios que los temas planteados estructuralmente des-
de el Estado o desde la sociedad civil. Este proceso implica diversas
relaciones del caso con los procedimientos de generalización; 3)
el surgimiento y el éxito de géneros o subgéneros, fundamental-
mente televisivos, estnlcturados a partir de casos reales
lO

En la Argentina, podemos ejemplificar esto (tltimo con: series
o unitarios (ciclo Sin Condena, que ficcionaliza/narrativiza
ll
casos
10. Esto no es una categoría simplemente descriptiva: el término
"casos reales" aparece fuertemente en los paratextos e intertextos que
funcionan como "marcadores del género": anuncios, publicidades,
avances, resúmenes de programación semanal, críticas, etc. Estos mar-
cadores cumplen un rol importante en la constitución del contrato de
lectura. Para la noción de paratexto ver Alvarado, 1994.
1 L "La confusión entre ficcionalización y narración es frecuente.
Una cosa es infomlar mediante un discurso nan-ativo. Ou-a es u'ansfonnar
los acontecimientos en algo que podria haber sido inventado o inventarlos.
Por otro lado, puede haber narrativización sin espectacularización. La na-
rración es un recurso cognoscitivo igualmente válido que la argumenta-
ción, tanto en nuesU-a comunicación cotidiana oral, como en la eSClitural
(...). La espectaculatización supone una puesta en escena mediante recur-
sos teatrales, visuales, auditivos, corporales, etc" que establece un 'contrato
de lectura' muy diferente con el público de los contratos de la narración
de la información o de la argumentación". Ford, 1994.
249
ANÍBAL FORD
policiales aún abiertos o sobre los cuales la justicia no dictaminó);
programas documentales o s.emi-documentales con formatos re-
lativamente innovadores (como Justicia para todos, que produce
para 1V casosjudiciales cerrados tomando como eje la grabación
del juicio oral, o El otro lado, basado en entrevistas a personas co-
munes, con el objeto de revelar aspectos interesantes de sus vidas
--camioneros, prostitutas, murgueros, líderes religiosos, integrantes
de circo); programas periodísticos o de interés general (como La
mañana o La tarde, conducidos por el periodista Mauro Viale
l2
;
programas de debates o talk shows (como Causa com1ín, dirigido
a una audiencia femenina y en el cual la participación de mujeres
en el estudio constituye el elemento fundamental para la recons-
trucción de historias de vida); subgéneros de noticieros como
Nuevediario'3; reality shows en sus múltiples variantes (búsquedas,
reencuentros amorosos, auxilios o salvatajes, etc (Mazziotti, 1994).
Este notable crecimiento de lo que podría llamarse una nueva
forma de non-fiction en los medios periodísticos y audiovisuales
(también llamada irifotainment) está relacionado con diversos
procesos socioculturales: 1) el desdibl!Íamiento de los límites entre
lo privado y lo público y el avance sobre la privacidad no sólo de
los medios sino de los diversos sistemas de control social; 2) las
12. Estos programas introducen segmentos de reality S/¡OlllS, con tes-
timonios, reconstrucciones o dramatizaciones de hechos reales. Un
ejemplo del tipo de acontecimientos que pueden integrar estos seg-
mentos es la presentación de Climinales que voluntariamente deciden
confesarse y enU"egarse frente a las cámaras después de cometido el cri-
men. El programa La mañana, de Mauro Viale, transmitido por ATC, el
canal estatal de aire, registró dos hechos como el señalado, uno el
29/11/93 y otro el 25/10/94. Miguez, Daniel: "Mató a su ex patrón, fue
a la TV y se entregó". En: Clarin, 26/10/94, pág. 44-45. (La noticia, pu-
blicada en la sección Policía del diario, apareció en tapa).
13. O como el brasileño AquíAgvra, que tomó inicialmente elemen-
tos de Nuevediario para el tratamiento "sensacional" de las noticias, con-
virtiéndose en uno de los emergentes de mayor impacto en América La-
tina. Cfr. Epstein, 1993.
250
La marca de la bestia
necesidades de aumentar la credibilidad en los medios a través
de información individualizada y aparentemente constatable; 3)
la contaminación de la información con la narración (y también
con la ficción) debido, tal vez, a la opacidad, complejidad y sospe-
cha con respecto a los discursos argumentativos e informacionales
de las "zonas duras" de los medios. Como estas zonas se articularon
tradicionalmente sobre las categorías de la modernidad y el capita-
lismo industrial, ambos en crisis, el caso podría estar funcionando
como entrada abductiva en nuevas formas y conflictos sociales.
Nos proponemos investigar estos problemas e hipótesis aten-
diendo, fundamentalmente, a las relaciones complejas que se esta-
blecen entre el caso, cerrado sobre sí mismo, y su generalización
. o lectura estructural. Nos limitaremos a desarrollar algunas ob-
servaciones y preguntas exploratorias. En una segunda parte
pondremos en contacto esto con el análisis de un caso concreto:
el crimen de María Soledad Morales.
El caso
Caso: suceso, acontecimiento, circunstancia. También casua-
lidad, azar, acaso. Y desgracia, suerte desagradable. Además, para
el diccionario de la Real Academia Espai'iola, argentinismo: "re-
lato popular de una situación, real o ficticia, que se ofrece como
ejemplo" (Diccionario de la Lengua Espailola, 1992).
Origen: del latín casus: caído/caída. Se relaciona con aconte-
cer/ acaecer: del latín ad-cadere. caer o morir cerca de otro. Y también
con succ.essus: sucesión, aproximación, llegada; y eventus: resulta-
do, desenlace, suerte buena o mala (Barcia, 1945; Diccionario
I Ilustrado Latino-Espailol, 1992) 14.
14. Tomamos estos diccionarios no por. ser los mejores sino los de
uso más frecuente.
251
ANÍBAL FORD
En todas las acepciones, remite a la intenupción de una suce-
sión, de una serie. Una ruptUI<\ de la "normalidad". Y esta inte.rorup-
ción, esta discontinuidad. este "punto de llegada" (un "algo" discri-
minado sobre un discurrir informe, una "unidad", una diferen-
cia) aparece asociado a la casualidad o a la desgracia. Roland
Barthes distingue la información del suceso a partir de su estructura
interna y su relación con una serie, con un contexto. Define al
suceso como una "información total", inmanente, cuya estructura
supone una relación entre dos términos que puede reducirse a
dos tipos: causalidad "aberrante" (perturbaciones de la causalidad,
asociadas al asombro) y coincidencia. Mientras la información no
puede comprenderse sino a partir de un conocimiento exterior
al hecho que le confiere su carácter informativo, el suceso contiene
en sí mismo su noticiabilidad (Barthes, 1967). Veremos más
adelante, sin embargo. que este esquema se complica, ya que la
relación del suceso o caso con una serie significativa puede asumir
diversas formas. Además una causa aberrante puede llegar no sólo
a verse como normal sino a constituir una serie. La crisis del con-
cepto de causalidad es parte de toda crisis sociocultural
En una de sus acepciones, el diccionario de la Real Academia
Española
15
ofrece como sinónimo de "caso" el témlino "cosa"
(del latín "causa"): "todo lo que tiene entidad, ya sea corporal o
espiritual, natural o artificial, real o abstracta". "Cosa" puede ser
también "lo que hace mucho tiempo que pasó". La expresión
"cosa de oír o de ver", por ejemplo, significa algo "que es digno
de ser oído o visto; que es capaz de llamar la atención".
El caso supone una idea de cierre, un punto de clausura es-
pecial diferente al del exemPlum. "El acontecimiento es lo que
15. El Diccionario de la Real Academia Española es válido como re-
ferente aunque en muchos casos funciona asincrónicamente con el uso
de las diversas p   l   b r   ~ o términos en la actualidad.
252
La marca de la bestia
divide, para que haya inteligibilidad ( ... ) es el soporte hipotético de
una puesta en orden en el eje temporal. A veces, no es más que una
simple localización del desorden: se llama acontecimiento a aque-
llo que no se comprende" (de Certeau, 1975. Subrayado nuestro).
Es así que el caso puede cerrar en una in terrogaciól1, como sucedió
con el desfile de modas inspirado en Auschwitz
l6
o con el atentado
de gas tóxico en el subte japonés,
Aquello que puede ser dividido o reconocido como aconte-
cimiento, que necesita explicación. varía según las culturas o las
situaciones sociales (Meyer, 1993). Además no es lo mismo reco-
nocer un acontecimiento en una etapa estable que en una etapa
de crisis 17,
Foucault propone una "filosofia del acontecimiento" que in-
corpore el azar como categoría en la producción de los mismos,
Una "teoría de las sistematicidades discontinuas"; "¿Qué estatuto
es necesario dar a ese discontinuo? No se trata en absoluto ni de
una sucesión de los instantes del tiempo, ni de la pluralidad de los
diversos sujetos que piensan, se trata de cesuras que rompen el
instante y dispersan el sujeto en una pluralidad de posibles posi-
ciones y funciones. Una discontinuidad tal que golpetea e invalida
las menores unidades tradicionalmente reconocidas o las menos
fácilmente puestas en duda: el instante y el stúeto" (Foucault, ... ),
16, Nos referimos al desfile de Comme des Garc;;ons, diseñado por
lajaponesa Rei Kawabuko, que en enero de 1995 mostró una colección
de modelos delgados y rapados con prendas rayadas de presidiarios,
evocando a los ptisioneros de Auschwitz, para conmemorar el 50
u
ani-
versario de la liberación del campo de concentración nazi. Cfr, Aulet,
Ma, Victoria: "Acerca de la moda y sus límites", En: La Nación, 9/3/95,
17. La discriminación del acontecimiento en épocas de clÍsis pue-
de funcionar como búsqueda de nuevos órdenes o de nuevas unidades.
Esto se relaciona con el concepto de "enacción" C01110 proceso cog-
nitivo: "hacer emerger el sentido", Ford, 1994, Para una problemali-
zadón del concepto de estabilidad en la cultura contemporánea ver
Calabl'ese.1989, ........
253
ANÍBAL FORD
Esto es válido para muchos casos, sucesos o acontecimientos,
que constituyen nuevas series o descubren "series dormidaw'IR.
En el caso del periodismo y de la teoría de la noticia, por lo
contrario, la discontinuidad o la ruptura están sistematizadas y
conforman incluso géneros. "Una noticia menos probable es más
importante que una notida esperada" dice el Novo Manual da Re-
daftlO de la Folha de San Pablo (1994).
Esta discontinuidad del caso hay que verla hoy como una ten-
dencia generalizada en los medios, sobre todo en los llamados
new issues
19
• En esto habría que hacer una tipificación, porque el
periodismo maneja ciertas "sistematicidades discontinuas", pero
no todas. El periodismo busca discontinuidades que no siempre
puede resolver o que cierran en el "impacto" notida reducido a
estructura narrativa. Hace poco en la Argentina un bebé de once
meses gateó cien metros, cruzó las vías del tren, llegó a la ruta y fue
pisado por un camión. La noticia se cerró ahí, en el impacto del
18. Durante la lluvia de cenizas que se prodttio en Buenos Aires en
1932, proveniente de un volcán de la Cordillera de los Andes, los medios
de ese momento tuvieron que recurrir, para elaborar el acontecimiento,
afOlmas de narración y series históricas muy antiguas referentes a los
cataclismos y sus efectos. En Ford, 1988, mimeo.
19. El concepto de issuees frecuentemente utilizado en los análisis
actuales de los medios, especialmente en los trab.yos de los cult-uml Sf1l-
dios. Mauro Wolf se refiere específicamente a los single issue motlC11lents:
"movimientos de opinión que se coagulan en la sociedad civil en torno
a problemas particulares, desvirtuando las tradicionales divisiones y es-
tratificaciones ideológico-partidistas ( ... ) Dichos movimientos empiezan
a constituir noticia, a superar el umbral de la noticiabilidad, cuando se
considera que han pasado a ser lo bastante significativos e importantes
como para despertar el interés del público o cuando dan lugar a acon-
tecimientos estudiados expresamente para satisfacer las exigencias de
los media. Se determina, por tanto, una integración entre las estrategias
de noticiabilidad adoptadas por los single issue tnovements y los valores-
/noticia aplicados por los aparatos de infonnación: a nivel comunicativo,
estos movimientos producen todo aquello de lo que los media se ali-
mentan". Wolf, 1987. Cfr. D. Pasquier en capítulo 1.
254
La tnarca de la bestia
horror, pero no se generalizó. (Es posible que en los Estados Unidos
se hubiese ubicado en la serie "maltrato -o descuido- de mena-
res".) La no ubicación en una serie por el periodismo no indica,
sin embargo, que esto no pueda ser realizado por otras disciplinas,
como sucedió en la Argentina con el caso del robo de las manos
del cadáver de Perón
20

Lo cierto es que el caso, dentro de su amplitud semántica, pone
en escena nociones como las de casualidad y/o azar, causalidad,
temporalidad, subjetividad, mismidad, discontinuidad, ruptura y
construcción de series, etcétera. Remite básicamente a una trans-
formación, a un movimiento. Algo sucedió, acaeció, algo cambió
su 'estado. Este cambio puede afectar a cosas y seres, pero también
puede implicar el no-cambio frente a un evento externo: "un
stueto es un actante que permanece idéntico después de una ca-
tástrofe" , dice René Thom
21

Puede ser endo (subjetivo) o exo (determinado por circuns-
tancias externas). y puede darse de manera "natural", es decir,
aceptable o débilmente perceptible como cambio, o de manera
abmpta; puede ser previsible o imprevisible. Puede ser aislado,
aleatorio, marginal. O general, "solidario" con una serie. Es más,
puede ejemplificar o descubrir una serie sociocultural, e incluso
articularla, como fue por ejemplo el proceso de instalación en la
agenda de los medios de la problemática sobre el acoso sexual
(Smolowe, 1992). De ahí el cuestionamiento que plantean muchos
casos con respecto a la agenda tradicional de los medios, pues la
problematizan   obligándolos a producir nüevas
clasificaciones. y de ahí también la rotación del caso entre dife-
rentes secciones cuando adquiere status de debate público.
20. Ver al respecto el trabaJo de Cuber, 1990. Hay que señalar, sin
embargo, que las series que se inscriben en la historia asumen
características diferenciales.
21. Citado por Ibañez, 1991.
255
ANÍBAL  FORD 
Pero el caso siempre trata un "suceso" individual o microsocial, 
construido narrativamente.  ~
Narrar el caso
Narrar un caso, un "sucedido",  tenga o  no un cierre, se inserte 
o  no  explícitamente  en  una serie,  es  discriminar  o  definir algo 
discreto sobre un fondo continuo. Yponer algo "en escena" es ca-
tegorizar, jerarquizar. Discriminar el  acontecimiell to y sobre  eso 
esUucturar el caso es pasar del orden de la primeridad-segundidad 
al orden de la terceridad, del orden de las cualidades y los hechos 
al  orden de las  leyes,  de las  interpretaciones. Esto lo decimos en 
el  sentido  que  tiene  la  "ley"  en  la  concepción  de  terceridad  de 
Peirce  (Peirce,  1987; Verón,  1987), que no implica la correspon-
dencia directa con un código establecido, por ejemplo el Código 
Penal, como lo plantea]olles cuando analiza cómo la ley se trans-
forma en evento.]olles cita una máxima del derecho: nullum crimen
sine lege Qolles, 1972). Sin embargo hoy se podría decir que muchos 
casos  s ~ refieren  a  "crímenes"  que  no  tienen  ley.  De ahí la  bús-
queda  de  nuevas  formas  legales  o  la  problematización  de  las 
constituciones  tradicionales a  partir de  los  avances  tecnológicos 
-de la informática de control a  la biotecnología o  a  la genética-
o  de las  transformaciones sociales como las  nuevas fonnas de mi-
gración y desempleo, de anomia o  de racismo. 
No hay caso sin  cultura,  es  decir,  sin  leyes,  sin  convenciones, 
estén  éstas  establecidas  o  no  en  un  código  formal.  ¿Qué  hace 
que, en medio del fluir de la "realidad", digamos "esto merece ser 
contado/interpretado"? Por una parte la  pulsión  narrativa,  o  la 
narrativa como dispositivo cognitivo  (Brunner,  1988), es  práctica-
mente un universal.  Hayden White señala la naturaleza transcultu-
ral y transhistórica del "impulso de narrar": "lejos de ser un código 
entre  los  muchos  que  una cultura  puede  utilizar para dotar de 
256
La marca de la bestia
sentido a  su experiencia, la narración es un metacódigo, un uni-
versal humano sobre la base del cual pueden transmitirse mensajes 
transculturales acerca de la naturaleza de la realidad compartida" 
(White,  1981). Pero, por otro lado,  es  dificil  trabajar sobre el caso 
sin  tomar en  cuenta  cómo  una  cultura  particular  lo  estnlctura. 
Incluso  hay  culturas  donde  la  transmisión  de  saberes  mediante 
sistemas narrativos se  realiza a  través de relatos no cerrados, pro-
vocando  un  sistema  de  aprendizaje  semejante  al  del  budismo 
zen.  No es lo mismo el formato expansivo que tuvo el caso de Ma-
ría Soledad Morales en la  Argentina que las  formas  que  hubiese 
tomado en otras culturas. El mismo caso O.]. Simpson, que es tal 
vez  uno de  los  que  ha alcanzado mayor  nivel  de  globalización
Tl

produce discusiones  específicas  en  los  Estados Unidos,  no gene-
ralizables, como lo es  el debate que se está produciendo sobre los 
principios de la primera y de la cuarta enmienda
2
\  En este plano 
~
también  podemos ubicar las  relaciones  entre periodismo y justi-
cia:  no en todas las sociedades las denuncias periodísticas son re-
tomadas porlajusticia (Moreno Ocampo, 1993). Y cuando esto no 
sucede se genera la confusión periodismo/justicia que caracteri-
za hoya muchas culturas. 
No para todas las culturas es lo mismo lo que merece ser con-
tado (Meyer,  1993). Incluso no es lo mismo la manera de contarlo. 
La concepción de la Historia como sucesión de acontecimientos, 
como cronología, no es universal. Tiene que ver con la forma  en 
que diferentes grupos organizan la información sobre el pasado, 
22.  Un  dato significativo  de esto es que las  transmisiones  del juicio 
alcanzaron  los ratings más  altos  de la cadena CNN, sólo superados por 
la  u'ansmisión  en directo de la Guerra del Golfo.  Kloer,  1995. 
23.  La masa de información  pública sobre un caso  en  el momento  ~
en  que  está siendo juzgado  ha provocado  discusiones  sobre  si  esto  no 
produce un  choque enU'e  la enmienda que  defiende la libertad de- ex-
.  presión  y la que se  refiere  a  los  derechos  a  tener un jurado imparcial. 
Ver al  respecto    e n ~ 1994. 
257
ANÍBAL FORD
sobre la memoria social (Cohn, 1982; Ford, 1994b). Incluso, en
la narrAción del caso intervienen las estructuras perceptivas pPOpias
de cada cultura, su particularjerarquización de los sentidos como
disparadores de la memoria (Classen, 1993), sus fomlas de recordar.
Se narra un caso, un sucedido, con diversas funciones. Como
en la literatura, pero también en la vida cotidiana. Para impactar
o sorprender, ironizar, mostrar lo incomprensible, imprevisto y
paradojal de la naturaleza humana. Para explicar el origen y los
hábitos de los hombres y las características de las cosas. Para
transmitir enseñanzas sobre este o el "otro" mundo. Parajugar y
entretenerse. Para explorar con la imaginación los "mundos po-
sibles",.los misterios del universo o los fantasmas del inconsciente.
Para observar la realidad circundante. Para alabar, para criticar,
para burlarse de los demás. Y también para explorarse a sí mismo.
Otras veces es para mostrar estados o acciones "elementales",
emotivos o éticos, ejemplificadores de la maldad o la bondad, la
solidaridad o el egoísmo, el heroísmo o la cobardía, la mentira o
el engaño, la franqueza y la verdad, la astucia. Y también de situa-
ciones arquetípicas (símbolos recurrentes, estructuras rituales o
míticas): pasajes, aprendizajes, pruebas, conquistas (Campbell,
1959; Frye, 1967).
Todo esto puede, de alguna manera, trabajar sobre lo "ele-
mentalmente humano", sin perder de vista la historicidad socio-
cuItural
24
• Pero también puede inscribirse en un tratamiento de
temas que al perder temporalidad se conviertan en obturadores de
la historia, como ya hace años lo señalara Franz Fanon (Ford, 1987).
El caso también puede ubicarse en una lógica situacional
que marque las formas en que cada cultura elabora estos temas
en relación con sus estructuras sociales y económicas. Esto es lo
que sucede, aunque de manera muchas veces imprecisa, en el
24. Se utiliza este término en el sentido que leda Cirese, 1993.
258
La marca de la bestia
periodismo, por las presiones del contrato de lectura con un lec-
torado marcado geográfica o culturalmente.
De cualquier manera, ya cierre el caso sobre una creencia, so-
bre una ley o sobre una pregunta, la narración de casos, sean cua-
les fueren los diferentes propósitos a los que sirva, tiene una fuerte
conexión con el discurso didáctico o moralizante, o con el discurso
ideológico. El término "casuística" se refiere originatiamente a
una rama de la teología moral, que consiste en la "aplicación de los
principios morales a los casos concretos de las acciones humanas"
(Diccionario de la Lengua Española, 1992). Por extensión, se apli-
caba también a la "exposición o consideración de casos particula-'
res propios de cualquiera de las ciencias morales o jurídicas, o
que se pueden prever en determinada materia" (Ídem). Se habla
entonces de "caso clínico", "caso de conciencia", "caso de corte",
"caso de honra", etcétera. Lo que importa acá no es/el caso en sí,
en su individualidad, sino la relación del caso particular con el
principio general, su pertenencia a una serie mayor.
La narración de casos pone enjuego, entonces, diversos sistemas
de generalización. Es aquí donde, sin tener la estructura intema de
la argumentación (exposición, conclusión,justificación! demostra-
ción de la conclusión), un texto narrativo puede cumplir con el
mismo propósito de la argumentación: dar origen a una interpre-
tación, y en muchos casos imponer una regla de acción
2
". De aquí
25. Bruno Gelas anaJiza esto como el "carácter manipulador" de la
nalTación: "En el marco de un procedimiento argumentativo-persuasivo,
el establecimiento de una narración se presenta siempre como una mani-
pulación, y más precisamente corno una operación de "desvío" emmciati-
vo (... ) la manipulación consiste en sacar partido del carácter "cerrado·
del relato, para asegurar el deslizamiento de esta clausura estructural de
un contenido textual, a la idea (aJ sueño) de una tota1idad imaginaria de
la realidad y de la experiencia". Gelas, 1981. En el mismo sentido, dice
Hayden White: "He buscado sugerir que este valor otorgado a la nana-
tividad en la representación de acontecimientos reales surge del deseo
de que estos muestren la coherencia, integridad, plenitud yclausura de
una imagen de la vida que es y sólo puede ser imaginaria". White, 1981.
259
I
I
ANiBAL FORD
los intentos de la literatura contemporánea paradesestmcturar los
modelos clásicos de narración, para elaborar contrarrelatos,-¡
El caso, en el uso que hacen de él los medios, aunque no se
inscriba siempre con claridad en un corpus o serie, como sucede,
por ejemplo, en la psicología o en la jurispmdencia, termina
siempre interpretando o generalizando. Se podría decir que este
corpus que enmarca al caso en el periodismo es la noción de no-
ticia y su relación con los diversos tipos de discontinuidad llfi. Pero
esto no explica todo. El cierre de la noticia lleva a generalizar,
aunque esto no sea explícito, en alguna otra selie; se inserte ésta
en algún saber constituido o en algún aspecto de las creencias, en
el "sentido común" (en su concepción ideológica), en los prejuicios
o en la simple retórica literaria tradicional.
Esto último se observa, por ejemplo, en muchos manuales de
estilo que recomiendan para el cierre efectivo de una nota la uti-
lización de la ironía, recurso típicamente literario o retórico, por
su impacto y poder mnemotécnico. "Nunca dejes que la verdad
. interfiera con una buena historia" dice el subtítulo de la edición
en video de Tlle Paper, el film de Ron Howar.
Al margen de esto, el caso periodístico siempre establece re-
laciones con alguna serie social que desborda el hecho individual
o microsocial.
Caso/generalización
La relación caso/generalización, ya sea explícita o implícita,
puede darse de diversas maneras. Distinguimos tres grandes con-
juntos o categorías:
26. Mauro Wolf se refiere al carácler de "noticiabilidad" como el
"conjunto de elementos a través de los cuales el aparato informativo
controla y gestiona la cantidad y el tipo de acontecimientos de los que
seleccionar las noticias" en función de determinados "valores" que va-
dan histólica yculturalmente. Wolf, 1987. Pág. 222.
260
La marca de la bestia
a) El caso como exemPlum de lo que es aceptado como norma.
f
El ejemplo es el modo persuasivo por inducción. Procede de un
particular a otro particular, pasando por el eslabón implícito de
lo general. De un objeto se infiere la clase y de esta clase se deduce
un nuevo objeto (Barthes, 1982). Esto implica atender al "status
implícito de lo general" y su función persuatOlia, en tanto no se
r
trata solamente de afirmar una regla sino de persuadir de que se
la aplique (Gelas, 1981).
Cuando el caso es utilizado como "ejemplo", puede implicar
tanto la generalización, el establecimiento o la confirmación de
una regla, como la ilustración, cuyo objetivo es ftiar una regla ya
establecida, una concepción o teoría que le es preexistente. Esta
última puede resultar una utilización sospechosa, ya que, al obtener
su eficacia pragmática del carácter cerrado de la historia (la necesi-
dad de cierre o unidad estructural de este tipo de relato), propone
una interpretación unívoca que omite o "saltea" la discusión lógica-
cognitiva del principio o de la regla que supone (Ídem) .
El ejemplo implica también, en muchos casos, la modelización,
como invitación a la imitación inmediata. Aquí, no se trata sólo
de hacer admitir, sino de hacer MC.er (Ídem). Este es el uso que se
hace de las biografias o las anécdotas ejemplares (Varel a, 1994).
b) El caso como índice de una situación que exige una hipó-
tesis explicativa de orden o conjunto. Como exploración pl'evia a
la generalización y su demostración. Nos referimos al caso inte-
rrogativo, que permite explorar tendencias o establecer conjetu-
ras, abducciones, sobre un corpus abierto todavía no totalmente
constituido. Aquí el caso puede funcionar como disparador de
nuevos temas o tendencias para su incorporación a la agenda pú-
blica o para la constmcción de una serie sociocultural, general-
mente conflictual y perceptible históricamente. Algo reconocido
soCialmente, de manera concreta o actual, como la iIliusticia social
con los jubilados. O algo que comienza a percibirse o constmirse
261
ANÍBAL  FORO 
como una serie, como sucede con las problemáticas del feminismo, 
el acoso sexual, las migraciones, el multiculturalismo, el desempleo, 
la violencia urbana, la soledad. 
c)  El caso como parte de una serie demostrativa con un conti-
nente más  o  menos  perceptible. Aquí se  ubicarían  los  diferentes 
usos  del  caso  en  las  ciencias  sociales  y  humanas,  como  el  case
study, la historia de vida, y otros ejemplos que dimos al  principio. 
Esta utilización del caso ha planteado también problemas respecto 
de su validez. Por ejemplo: entrar en una cultura a  través del  "es-
tudio  de  caso",  lo  que  ClifTord  llama  sinecdoquización,  implica 
suponer que detrás de él  hay una cultura orgánica,  homogénea, 
a la cual se puede acceder por cualquiera de sus "partes". La posibi-
lidad de existencia  real,  histórica y situada,  de este  tipo  de culturn 
"9rgánica"  (contemporánea o en el  pasado), lejos de las idealiza-
ciones  teóricas,  es.por lo  menos discutible  (ClifTord,  1991).  Sin 
embargo,  un  procedimiento es el  de entrar a  través  del  caso en 
una culturn supuestamente orgánica, y otro es  ingresar a  través 
de él  parn explorar una problemática social  estructural.  Esto  últi-
mo se da actualmente más a  través de  microsociológicos o 
microantropológicos que no la tienen en cuenta, como sucede con 
los estudios sobre microidentidades,  que muchas veces se  "desen-
ganchan" de los procesos globales de migración  (Ford,  1995b). 
Mientras que en el punto b)  nos referimos a  la interrogación 
de procesos  socioculturnles que exigen  explicaciones  transdisci-
plinarias, o que rompen la categorización tradicional de los diarios 
marcando tendencias,  aquí nos  referimo$ al caso ubicado en un 
marco disciplinario,  cercano al  formato institucionalizado: casos 
policiales, casos jurídicos, casos  patológicos, etc. Aquí el caso su-
pone  un  marco:  la criminología,  la jurisprudencia, la medicina. 
Abre una problemática en un marco que lo acota,  lo interpreta, 
lo  rechaza o  lo  confirma. 
262
La mm'ca de la bestia
Un contrato de lectura confuso 
Todas  estas  "funciones  casuísticas"  que  describimos  pueden 
atravesar diferentes formatos, de acuerdo con elsoporte discursivo 
que asuman. El caso puede aparecer en distintos registros: orales, 
escritos,  audiovisuales.  Pero,  cuando  es  tomado  por el  discurso 
narrntivo, en cualquiera de estos registros mencionados, es dotado 
de los atributos dela story. "la narración pasa a ser un problema solo 
cuando queremos dar a los even tos 11!ales la forma de una historia" 
(White,  1981). Esta forma supone básicamente: un sujeto principal; 
un comienzo, un nudo y un desenlace; una f)enpeteia o cambio de 
suerte  (que permita el  pasaje de un estado inicial a  un estado fi-
nal  diferente  del  primero);  una voz  narrativa  identificabl¿7.  Es 
obvio que nos estamos refiriendo a la concepción de lo narrativo 
en sentido tradicional,  proveniente de Aristóteles e  instituciona-
lizado en la "novela burguesa" y en la  teoría del  cuento de Poe. 
La problematización de la causalidad, de la secuencia temporal y 
de  las  categorías enunciativas que  hemos señalado antes  no son 
hoy sólo patrimonio de la literatura. La valorización  por algunos 
antropólogos de Faulkner comobase para su trabajo de campo es 
un  ejemplo  de  esto  (Rosaldo,  1991).  En  este  sentido,  se  puede 
afirmar que las  recurrencias o  relaciones  del  periodismo  con la 
narraciónse establecen con las formas trndicionales de esta ,aunque 
esto constinlye hoy un campo en  transformación. Muchos avances 
de la literatura contemporánea, de sus vanguardias, ya fueron trans-
formados en commcdities culturales como lo ejemplifica Pulp Fiction.
La narración  de un caso    sea en formas  narrativas mínimas, 
como el  cuento, la fábula,  la  parábola o  el  ejemplo, o  en formas 


27.  Contra esta  estntctura tradicional  del  relato.  se  rebelará 1a  na-
nativa contemporánea,  uatando  de  destruir la  idea  de  clausura,  alte-
Jando fundamentalmente el orden causal. crono1ógico, no celTando ni 
manteniendo el concepto de unidad o  cohesión, \'llliando las estructmas 
de enunciación. 
263
ANisAL FORO
mayores como la novela) puede ir del registro de un cambio (ge-
neralmente existencial), a la exploración de sus causas (pOI" qué
se produjo el cambio), a la forma en que ocurrió (el modo, el cómo
del cambio o del caso), a las consecuencias. (qué prodlgo, qué
nuevo orden instauró o no modificó). En todos estos pasos apa-
recen elementos de generalización, no sólo en el cierre. Si bien
en la narrativa tradicional o en los estudios narratológicos se insiste
en este cierre (en la moraleja de la narrativa folk, por ejemplo), de
hecho están presentes en todos los momentos que señalamos
más arriba. Dificil que el caso no lleve a la generalización. Pero
esta es muy diferente en aquellos textos, orales o escritos, que im-
plican un contrato de lectura literario o anecdótico (ficcional o
no) de aquellos que se inscriben en un contrato de lectura docu-
mental o informacional, como sucede con los reality shows o con
las noticias de las secciones de interés general o de policiales (y
hoy de otras secciones) de los diarios.
En los géneros literarios o ficcionales está supuesto que es el
lector (o interlocutor) el que debe interpretar el caso, aunque de
acuerdo con la estructuración del texto esta interpretación puede
ser más .0 menos dirigida. AquÍ es admisible la ambiguedad, la
polisemia, etcétera. No sucede lo mismo con los géneros documen-
tales e informacionaIes. Estos llevan, por un lado, a la necesidad de
interpretar, de ubicar en una serie, de contextualizar. Pero por
otro lado, por su propia impronta narrativa son apresados por re-
cursos retóricos que no se corresponden con las necesidades de
la documentación y la información. No quiere decir que no se
pueda terminar con una interrogación, pero ésta parecería nece-
sitar ser situada y acotada, y no libre como en la literatura.
Cuando hablamos de "impronta narrativa" no nos referimos
sólo a estructuras formales, sino también a la presentación o resolu-
ción de conflictos apelando más que a la información concreta, a
situaciones arquetípicas. Damos algunos ejemplos porque estos
264
La marca de la bestia
dispositivos son fuertes en la relación periodismo-imaginario so-
cial: la figura del "justiciero" en el caso del ingeniero Santos2l!; la
del "reconocimiento" de la identidad perdida en el caso de los
mellizos Reggiardo-Tolosa
ll9
, cuyo tratamiento apeló a las conven-
. ciones del melodrama; la de ser "tragado por la tierra" (o por el
"vientre de la ballena") en el caso de Adrián Delestal, el chico
que se cayó por una alcantarilla abierta en una tormenta y cuya
búsqueda conmovió a la opinión pública durante más de veinte
días; la "violación de la doncella" en el crimen de María Soledad
Morales; la de "los niños perdidos" (el modelo folk del cual emer-
gió Hansel y Gretel) en el caso de los hermanitos jujeños que so-
brevivieron varios días perdidos en el bosque comiendo hojas de
los árboles y frutos silvestres.
Cuando la narración "inunda" el discurso informativo, se ob-
serva la "contaminación" de la información periodística con mo-
delos o fórmulas literarias de larga tradición, o más modemas, de
la narrativa contemporánea. Aparece la apelación a recursos na-
rrativos muy codificados e institucionalizados, que se identifican
con diferentes géneros y dispositivos.
La presencia de la retórica y de los recursos de persuación en
clave narrativa en la información no es un fenómeno nuevo: Está
en las raíces del periodismo modemo. Lo que señalamos es la ex-
pansión cada vez mayor de estos recursos, el crecimiento de la ca-
suística en los medios, su avance sobre otros niveles, el reemplazo
28. El ingeniero Santos fue bautizado por los diarios como ·"el justi-
ciero del estéreo", y la noticia fue título de tapa de los principales dia-
rios de la Capital. Cfr. Clmin: "Le robaron el estéreo por tercera vez:
siguió a los ladrones y los mató", 17/6/90, pág. 25. YC[arÍlr. "Un exjuez
es el defensor de Horacio Santos, el Justiciero del estéreo''', 19/6/90,.
pág. 22-23.
29. Hijos secuestrados de padres desaparecidos en la última dicta-
dura militar que fueron restituidos a sus familias de Oligen, generando
una fuerte discusión pública en torno a las   "psicológicas"
de la separación de la familia apropiadora.
265
ANíBAL FORD
de la narración de zonas que durante el desarrollo de la mo-
dernidad fueron elaboradas, en términos generales, mediante
géneros discursivos fundamentalmente informativos y argumen-
tativos. Es este proceso el que analizaremos a partir del caso que
consideramos más importante en los últimos años en la Argentina.
En su análisis chequearemos lo puntualizado hasta aquí.
266
II
Maria Soledad: un caso expansivo
Descripción
Nos referiremos al caso de la desaparición, violación y poste-
rior asesinato de la estudiante María Soledad Morales, de 17
años, ocurrido el 8 de setiembre de 1990 en la provincia de Cata-
marca. El caso apareció inicialmente en la sección Policiales de
los diarios, para expandirse rápidamente, por sus implicaciones,
hacia otras secciones tanto "duras" (Política, en este caso), como
"blandas" (como puede ser la sección Sociedad del diario Pági-
na 12 o la sección Contingencias de El Cronista). Durante un
año, fue noticia en todos los diarios de la Capital Federal y de
provincias del Interior, con una periodicidad diaria o semanal.
Fue tapa de revistas locales de opinión e información general de
tirada masiva (Somos, Gente, Noticias) y tuvo repercusión en la
prensa internacional!lll.
Hasta el día de hoyes referente de la provincia de Catamarca:
se habla de "el pueblo en el que murió María Soledad Morales",
"la provincia en la que murió..."31, El caso fue llevado al cine:l
2
y
30. El caso fue cubierto por diarios como el Jornal do Brasil, El País
de Madrid y Tite New York Times, entre otros medios.
31. Clarín: "Saadi perdió en 'el pueblo de María Soledad Morales".
(Crónica sobre un testeo electoral realizado en Catamarca). 6/2/95.
Pág. 10. Sección Política.
32. "'El caso Mada Soledad", del realizador Héctor Olivera. En rela-
ción a los paratextos, a los cuales ya nos referimos, es interesante obser-
var, por el efecto de contextualización y n c l ~ e que produce, el resu-
men publicado por el Suplemento de Espectáculos del dialio Glmil1, en
la columna diaria "Lo mejor del cable", deI5/l/95: "El sonado caso de
la desaparición y muerte de la adolescente María Soledad Morales, que
267
ANÍBAL FORD
tomado por programas televisivos. A partir del involucramiento
en el crimen de personajes vinculados a la dirigencia de
Catamarca, se generó una fuerte discusión pública en torno de
temas como corrupción, narcotráfico, el caudillismo y el paterna-
lismo políticos y sus abusos del poder, "descubriendo" para todo
el país la situación en la que estaba sumergida la   Pa-
ra pedir por el esclarecimiento del caso (que hasta el día de hoy
permanece abierto) se movilizaron los más diversos grupos sociales
ypoIíticos en 82 marchas del silencio lideradas por la hermana Mar-
ta Pelloni, religiosa del colegio al que asistía María Soledad; pa-
dres y alumnos. La causa ya tuvo nueve jueces y lleva más de sie-
te mil fojas. El principal acusado fue procesado en cuatro opor-
tunidades. Fueron citados más de 80 testigos y se involucraron a
alrededor de 250 personas
S4
• Para abril de este ailo estaba pre-
vista la realización del juicio oral y público contra los dos prin-
cipales acusados. Como consecuencia de "las derivaciones del caso"
35 un diputado nacional fue expulsado del Congreso (padre de
uno de los acusados del crimen) yel entonces gobernador de la
provincia de Catamarca -representante de la dinastía política
que gobernó a la provicia durante más de cuarenta ailos- sepa-
rado de su cargo por la intervención federal, acusado de co-
rrupción. Al ailo del crimen de María Soledad, la dinastía que
gobernaba la provincia fue derrotada en las urnas por un frente
conmovió primero a la provincia de Catamarca y luego al país entero,
fue llevado al cine por Olivera en un regisu'o cercano al docudrama y
que resume los principales hechos del caso: las Marchas del Silencio, el
conflicto con la familia gobernante y los otros posibles sospechosos".
Subrayado nuestro.
33. Bazterrica, Elbio: "Droga y fortunas en las trastiendas del cri-
men", Nuevo Sur, 16/10/90. Pág. 7.
34. Clarín:. "Un caso movilizador". 23/2/95. Pág. 35. Sección Infor-
mación General.
35. La expresión la tomamos del discurso común de los diarios.
268
La marca de la bestia
multipartidario. El caso comprometió al gobierno nacional, en-
frentando a diferentes sectores políticos!l6.
La presentación del caso en los medios gráficos presentó di-
versas características. Pasó rápidamente de un desarrollo de tipo
informativo/ argumentativo (crónica de los hechos), a su narra-
tivización y aun ficcionalización. Durante el primer mes de segui-
miento del caso, la reconstrucción periodística del mismo va a
hacer uso de diferentes recursos narrativos. Desde el uso común
de títulos que remiten a usos literarios o de ficción, del tipo: "His-
toria de un crimen"37; "Quién mató a María Soledad?":III; "María
36. En un recuadro de una crónica principal ("Ya pasaron cuatro
años del crimen de María Soledad y no hay culpables") titulado "Carta
de la madre a Dios" y firmado por Ada Rizzardo de Morales, madre de
María Soledad, ésta escribe: "Han pasado más de 1.400 días y desde en-
tonces quiero que me ayudes a entender el símbolo de laJusticia. A esa
señora de ojos vendados que nunca tuvo la valentía de castigar a los culpa-
bles de la muerte de Sole ( ... ). Yo no tengo los ojos vendados y he visto du-
rante todo este tiempo de qué manera la burla, el engaño y la mentira
se cruzaban enU'e Catamarca y Buenos Aires en los man<:jos escandalosos
de dos conocidos personajes, Ramón Saadi y Carlos Menem. Tejuro, mi
Dios, ellos saben la verdad ( ... )". Clan1/. 8/9/94. En la edición correspon-
diente a ese mismo día, en la sección Política del diario, se publica una
crónica ("El PJ presiona por los amigos de Saadi", pág. 18) que da cuenta
de "la puja del Gobierno por nombrar en Catamarca a tres jueces fede-
rales vinculados al ex-gobernador Ramón Saadi ( ... ) quien durante su
mandato soportó la intervención federal ( ... ) a raíz del escándalo produ-
cido por la muerte de María Soledad Morales, asesinato del que hoy se
cumplen cuatro años sin que la Justicia haya podido dar con sus auto-
res... ". La crónica hace referencia también al enfrentamiento verbal
que tuvo lugar entre el Gobierno Nacional y el gobernador Saadi en el
momento de la intervención.
37. Clmín, 23/9/90.
38. Somos, 21/11/90. Diario Nttello Sur, 16/10/90. Este título, al es-
tilo ¿Quién mátó a Rosendo? de Rodolfo Walsh, va a aparecer otras veces.
Es interesante el paralelo que se produce en Buenos Aires con el
"¿Quién mató a Laura Palmer?", expresión que comenzó a circular casi
simultáneamente en los medios (no sólo nacionales) a propósito de la
serie "Tlllin. Peaks", emitida por primera vez en el país en 1991 y repues-
ta en 1993 por el Canal 9 de televisión abierta, y cuya U-ama se asoció
269
ANÍBAL FORD
Soledad; el secreto de una muerte anunciada"!l9; hasta la utiliza-
ción de "chapas" identificatorias como "El crimen de Maria;.Sole-
dad" o "El crimen de Catamarca", focalizados en la reconstrucción
micro del hecho, para pasar rápidamente a títulos macro: "Droga y
fortunas en las trastiendas del   "Catamarca es una atro-
nadora caldera a punto de   "La Catamarca silenciosa
está cercando al 'poder oculto"'42. Y "chapas" más generalizadoras:
"La crisis de Catamarca"·'¡ "Conmoción en  
El relato cronológico de la noche del asesinato, muy reitera-
do en las crónicas periodísticas de los primeros meses, adquirió
rápidamente características de relato de ficción:
"Apa11!ntemente, María Soledad Morales había planeado todo como
una travesura. Par la tame había convencido a su padre de quedarse a
dormir en el centro, en casa de una amiga. "Dejame -dicen que dijo- pre-
fiero no volver tan tarde". Pero su idea era esperar, como siempre, un
momento a solas con Luis Tula después de que él dejara a Rutk Zalmar
(su esposa, desde el año '86, aunque nadie lo sabía: se Ilabian casado en
secreto) en casa de sus Padres. Lo vería, se irían a cualquier lado, pero
solos. "Es lo que más quiero en el mundo -confió a una amiga días
antes-lo único que me interesa es estar con él..."4.\
fuertemente con el caso serie, dirigida por David Lynch,
conmovió a la audiencia norteamericana. Combina elementos de policial
y melodrama y narra la historia de unajoven de 17 años (Laura Pahner)
asesinada misteriosamente en un pueblo, y las peripecias del detective
encargado de esclarecer el crimen. Cfr. Panouo, Marcelo: "Pueblo
chico, infierno grande". En: Clarín. 27/3/93.
39. El Cronista, 27/11/90.
40. Nuevo Sur, 16/10/90.
41. El Cronista, 16/11/90.
42. El Cronista, 22/11/90. Otros: "Pese al agua, hierve Catamarca"
(Crónica, 16/11/90); "Catamarca no cree en lágrimas" (Somos,
17/10/90).
43. Extra, 25/10/90.
44. Oarin, 29/11/90.
45. Somos, 21/11/90.
270
La mana de la bestia
Se ficcionalizó también el retrato de los protagonistas del caso,
especialmente el relato en tomo de María y su familia:
"&ta chica, c.on cara de niña, era la segunda de los siete hijos de
Elías Francisco (45) y Ada Mercedes (42). Siempre vivió con sus seis
hermanos ( ... ) en Valle Viejo, una población pegada a la capital, en
una humilde casa sobre la avenida principal ( ... ) Papá Elías trabaja
en Vialidad Provincial como técnico ( ... ) Mamá Ada fue maestra, tJe7V
con tantos hijos, apenas si el tiempo le alcanza para ser ama de casa ( ... ).
"Chau mami, hacéme algo rico para el almuerzo", solía gritm' des-
de la puerta, luego de tJersignarse frente a la imagen del Sagrado Corazón
del comedor, y antes de lanzarse sobre el colectivo que la llevaba hasta su
colegio... "46.
El personaje de María Soledad fue mitifiéado, dotado de ca-
racterísticas de santa, virgen o mártir:
"Nunca l¿ubo nada igual en ese pueblo grande que es la ciudad de
Catamarea. Unicamente la ViWn del Valle es capaz de reunir tJara sus
Fiestas Patronales una multitud similar"47.
"Sus padres sostienen que era casi una santa. En la intimidad su pa-
dre suele decir que Maria Soledad era virgen, ya que su es/,osa le lavaba
todos los días la bombacha. Y su madre sostiene que el único pecado de su
vida fue haberse enamarado perdida, locamente ... "48.
"Alto, caminante. Lloremos, hennanos, todos en ella pusimos nues-
tras manos" es el epitafio de la "tumba simbólica" que se levantó
en el lugar en que fue encontrado el cuerpo de María Soledad, a
metros de la ruta 38, que une Catamarca con Tucumán: "Su cuer-
po descansa en el cementerio local, pero la gente se dirige hasta el sitio
46. Gente, 18/10/90.
47. 18/10/90. Se trata del primer párrafo de una crónica re-
ferida a la convocatoria de las Marchas del Silencio para el esclareci-
miento del crimen.
48. Somos, 31/10/90.
271
ANiBAL FORD
donde quedó el cuerpo como en una procesión y, bajo el calcinante sol del
mediodía, mientras las rosas se muenm en los cientos de frascos de flidrio
que ofician de jarrones, los peregrinos obedecen la inscripción: ponen las
manos, lloran, man y se van•.. "19.
y también desprestigiado: se habló de prostitución, promiscui-
dad, drogadicción. Se cuestionó su moralidad. Diferentes intrigas
se tejieron en tomo de María Soledad: se la acusó de participar de
una fiesta negra; de ser la mantenida de un tío político; se cues-
tionó la "inocencia" de su relación con Tula (uno de los dos princi-
pales sospechosos del asesinato); se invadió su privacidad a partir
de la manipulación de cartas y poemas, de su diario personal. Fi-
nalmente, diferentes versiones circularon en torno a los sucesos
nunca esclarecidos de la noche del crimen: se sugirió que María
Soledad tenía "planes" para esa noche que, de alguna manera,
guardaban relación con lo que sucedió después: en una crónica
publicada por el diario El Cronista se sugiere como "pieza funda-
menta}" para esclarecer el hecho una frase que se le adjudica: "Ya
vas a ver lo que voy a hacer esta noche -habría dicho. Todo Cata-
marca va a hablar de mí". Es muy difícil desentrañar qué quiso decir
la joven. Lo que sí se puede decir es que no sólo Catamarca habla de eUa.
Todo el país ahora está pendiente de Catamarca "OO.
Es interesante analizar aquí cómo funciona el suspenso. En
un primer momento es sostenido en los medios por la posibili-
dad de desentrañar lo ocurrido. Este interés por saber "qué fue
lo que pasó realmente esa noche" -interés en el que se apoyó la re-
levancia adquirida por el caso durante las primeras semanas- va
a ser desplazado, a medida que avanza el tiempo y los hechos
siguen sin esclarecerse, por la gravedad de sus implicaciones
políticas. Sin embargo, si bien la necesidad de esclarecimiento se
49. Somos, 17/10/90.
50. El Cronista: "María Soledad adelantó que todos iban a hablar
mucho de ella", 19/11/90 .
272
La marca de la bestia
apoya tanto en la curiosidad como en el interés por el descubri-
miento y la condena de los culpables, se podría decir que aparece
un tercer elemento: el caso activa un imaginario de temor de los·
padres con respecto a los circuitos que frecuentan sus hijos y los
"peligros que los acechan". un imaginario de zonas bloquedas,
oscuras, tabúes. Funciona como entrada al new issue de la proble-
máticajuvenil actual (que agrupa, entre otros, temas como: drogas,
violencia, desempleo, delincuencia, abusos de diferentes tipos,
etcétera). En relación a esto, las noticias policiales comienzan a
cobrar un valor "pedagógico", de alerta, llamada de atención
-presente aún en el discurso policial- que no tenían antes, por
ser cada vez más difusas la fronteras que separan el mundo "de-
cente" del mundo marginal. Cada vez con más fuerza ingresan en
la vida cotidiana nuevas problemáticas (como la de la violencia
urbana y el abuso de menores) mediante un dispositivo clave: el
de "esto me puede pasar a mf'. Hoy los casos se encapsulan me-
nos, porque se debilita su condición de excepcionabilidad.
Las características de ficcionalización !narrativización que
asume el caso no aparecen sólo en el tratamiento "micro" del
mismo, sino también cuando éste se abre hacia la discusión de
temas "macro". El relato de la intervención a la provincia de
Catamarca y la caída de la familia Saadi en el poder fue narrado
por el diario El Cronista como aquí se transcribe (en un recuadro
que acompaña a la crónica principal):
"Catedral antigua. A su lado la Casa de Gobienw y, alfrente, la pla-
za con sus ge'ntes. Cielo muy azul. Horizonte de montaña. SosiRgo, ¡)az y
tranquilidad.
"La marcha es en silencio. Un tremendamente pesado silencio de re-
probación. Sólo unos chicos, tal vez adolescentes ya, caminan ¡mm/e/a-
mente a la columna y vigilan que estén todos los que deben estm:
HA poca distancia, un gobernante se debate furioso. Hace más de
ochenta días, casi tres meses, después del aturdimiento de conocer los
273
I
ANÍBAL FORD
hechos, que se siente sin espacios políticos, sin fuer:r.as para generar una
salida, si es que ésta existe todavía. _,jo
(... )
"El joven gvhernante se siente solo. Lo está. Ya no tiene ni aliados ni
amigos. Sólo protegidos y parientes que hasta ahora lo continúan mirando
aturdidos, pem confiando en la magia del poder. Todavía esperan el mi-
lagro de que la muerte no llaya sido. Los asesinos tampoco. El encuentro
en el hotel sólo habladurías. Yel sordo arrastrar de pies de la inmensa
columna que avanza en silencio, sólo promesantes cumPliendo un voto
del que, curiosamente ellos, que siempre supieron todo, esta vez no han
sido anoticiados.
"Catamarr:a seguirá siendo. ( ... ) Hasta q-ue todo cambie. Hasta que ter-
mine un feudalismo antiguo, a1UlCrÓnico. ( ... ) El absolutismo caprich.oso,
fue la gvta -se diña que el desborde- de la copa de la paciencia ( ... ).
"El tiempo por venir registrará la anéa/ota del absurr:/o anacronismo de
quienes quisieran tapar el cielo con un harnero, y la experiencia -digna del
Macbeth de SlwJrespertr¡e- de un pueblo que en lugar de man:har como un
bosque humano para destronar al monan:a, esta .vez.lo hi:t.o con el silencio"51.
En· lo que hace al despliegue informativo del caso María
Soledad, este se abrió en una estructura satelital
S2
, que abarcó
desde el análisis judicial o penal, hasta el análisis histórico o so-
ciopolítico del desarrollo de las dirigencias políticas en la pro-
vincia o los fenómenos de religiosidad popular que prodtYo.
Generó una discusión pública personalizada en los actores invo-
lucrados que tuvo consecuencias importantes: la intervención
51. El Cronista. Pág. 16,29/11/90. Título: "Comienzan a oírse los
ruidos de la intervención". Firma Marcos Ordoñez. La nota, aparecida
en la sección Contingencias. acompaña a la crónica principal, titulada
"María Soledad: eljuez pidió a Luque no salir de Catamarca".
52. Nos referimos al debilitamiento de las notas centrales y su es-
tructura piramidal y a la desagregación de la información en diversas
unidades de información.
274
La marca de la bestia
federal de la provincia, la expulsión del diputado nacional Lu-
que, la derrota en las elecciones de una dinastía patriarcal. Pero no
modificó, más allá de estos hechos circunscriptos a la provincia,
ternas macro y nacionales en lo que refiere a la legislación, corno
el del caudillismo regional, que se da en otras regiones, la co-
rrupción legislativa y estatal, las diferentes formas de abuso de
poder, la inoperancia de la justicia como institución, etcétera.
Observaciones
El caso Maña Soledad desborda la serie en la que es ubicado
inicialmente (homicidios, policales) y entra en otras promoviendo
discusiones y efectos públicos.
Se dan entonces diferentes niveles de generalización, de pasaje
del análisis micro del caso concreto a su utilización corno entrada a
una problemática macro. Un primer nivel de generalizadóil, co-
rno vimos, lo encontramos en la construccción de las crónicas, en
el corpus periodístico en sí: cuando dentro de la crónica -en los
títulos, en las chapas, en el texto- se proponen hipótesis expli-
cativas del caso que apelan a elementos estructurales. Un se-
gundo nivel de generalización lo encontrarnos en la lectura del
dhpio corno conjunto, tiene que ver con la expansión del caso y
su transversalidad. Aparece la cobertura policial acompañada de
un seguimiento de las consecuencias sociopolíticas, en secciones
como Política, Sociedad, Contingencias, Opinión. Al caso María
Soledad se puede entrar por diferentes secciones del diario, y
aún así, las clasificaciones tradicionales no alcanzan para dar
cuenta de todos los elementos que intervienen para el esclareci-
miento del mismo'L'.
53. Ya mencionamos algunos títulos ilustrativos de las discusiones
estructurales que generó el caso. Básicamente, se centraron el el segui-
miento de la comprometida situación del gobierno de la provincia, hasta
275
ANÍBAL FORD
El caso María Soledad "descubrió" nuevas series o formacio-
nes sociales, a modo de new issues, planteando tendenciaj y ge-
nerando una discusión pública que esos temas no hubiesen
despertado de plantearse en forma estructural. La que aparece
como más fuerte es la serie violación/abuso de menores. El ca-
so María Soledad ocurre el mismo año (1990) que los casos de
Jimena Hernández y Nair Mostafá
M
• Se trata de la violación y
muerte de tres jóvenes, en circunstancias no esclarecidas, que
afecta a poderes instituidos: el gobierno de Catamarca en el ca-
so María Soledad; la comunidad religiosa y docente de una ins-
titución educativa en el caso de Jimena Hernández; la policía
provincial en el caso de Nair Mostafá. Ninguno de los tres ca-
sos fue resuelto, ni condenados los culpables. Los tres casos
son retomados por la opinión pública en el período 1994-1995:
el de María Soledad por el juicio oral y público pendiente; los
otros dos por aportes de nuevaS pruebas y declaraciones de
la intervención de la misma. Otros títulos: "Saadi tira a ministros y po-
licías por la borda" -Nuevo Sur, 11/11/90- en una sección que unifica
Política/Policiales; "Primera crisis para Saadi en Catamarca" -Ambito
Financiero, 10/10/90-; "Todos contra Ramón Saadi" -Nuevo Sur,
23/11/90, Política-; "Saadi prometió investigar el crimen 'caiga quien
caiga'" -El Cronista, 25/11/90-; "A Luque lo desmienten ya un Saadi
lo detienen" -Página 12, 29/11/90; "Concentración sin precedentes en
Catamarca que condiciona a Saadi" -Ambit.o Financiero, sección Política,
2/11/90; "Diputado Luque: 'quieren que mi hijo sea el chivo expiato-
rio' -El Cronista, 18/11/90.
54. Jimena Hernández apareció muerta y violada en la pileta del
colegio pIivado al que asistía, ubicado en la Capital Federal. Se invo-
lucró en el caso a personal docente del colegio, cuyos testimonios y
aportes trabaron el avance y esclarecimiento del caso. Nair Mostafá,
de 9 años, apareció el 1/1/90 violada y estrangulada en la localidad
de Tres Arroyos. Su desaparición y muerte provocó el levantamiento
y la protesta de los vecinos del barrio contra la Policía de la Provin-
cia, que se negó a recibir la denuncia de la madre y a organizar la
búsqueda tras la desaparición de la niña. El cuerpo fue encontrado
por un grupo de vecinos que se organizaron espontáneamente.
276
La mm'ca de la bestia
testigos. El caso María Soledad fue llevado al cine; el de Jime-
na Hernández a una telenovela!l5.
Pero además, por la modalidad que asumen, por los mecanis-
mos de denuncia, de protesta, de acompañamiento o de illvolucra-
miento que ponen en funcionamiento, estos casos mencionados se
emparentan entre sí a través de diversas formas de participación
e intervención sociocultural:
a) Son casos que se corporizan en las figuras de las madres, ma-
dres de adolescentes violadas y asesinadas, que asumen el pedido
de justicia y la responsabilidad del seguimiento y la lucha por
el esclarecimiento y la reivindicación de las víctimas (sus hijas).
Se solidarizan entre sí y son las que aparecen públicamente co-
mo interlocutoras y voceras legitimadas. Esta modalidad se puede
reconocer como una forma semejante al movimiento de las madres
y abuelas de desaparecidos durante la última dictadura militar.
La constitución de movimientos de padres de hijos que sufrieron
abusos de distinto tipo y que no fueron condenados podría ser
un conjunto mayor a analizar en la cultura contemporánea. En los
ejemplos que mencionamos seria el caso del cOllSCriptO Carrasco'm.
El movimiento de los padres que presionaron para que sus hijos
55. Casi todo, (asi nada. Escrita por Enrique Torres y emitida por el
Canal 13 de 1V abierta en el año 1993. Hacia el final de la historia, la
madre real de Jimena Hemández participa de la escena del esclareci-
miento del caso en la ficción. Mantiene un encuentro con una de las
protagonistas de la tira, que en la ficción asume su papel y se cobra
venganza por sus propias manos·matando al asesino de su hija a quien
logra descubrir después de una larga búsqueda.
56. El soldado Omar Carrasco se incorporó al Grupo de Artillería
161 de Zapala, para cumplir con su servicio militar obligatorio, en marzo
de 1994. Un mes después de su incorporación fue encontrado muerto en
el cuartel, después de que las autoIidades del mismo informaran a los
padres que había sido declarado desertor. La autopsia confirmó que el
conscripto fue muerto a golpes. Un subteniente, un sargento y dos
soldados fueron destituidos de sus cargos y condenados a plisión por
277
ANÍBAL FORD
no volvieran a los cuarteles luego de conocido el crimen que llevó
finalmente a la abolición de laley de servicio militar  
b) El rol de los "pares" y sus testimonios
5a
es de fundamental
importancia para el esclarecimiento y la condena: las compañe-
ras de colegio de María Soledad y deJimena; los conscri ptos com-
pañeros de cuartel del soldado Carrasco; los amigos de Walter
Bulado que fueron arrestadosjunto a él y llevados a la misma co-
misaría en la que murió!l!l. A su vez, aparecen otros grupos sociales
que se ven involucrados: policías y vecinos, autoridades y repre-
sentantes de los ámbitos político, educativo, religioso, etcétera.
Es decir, agrupaciones que a veces se definen etariamente, otras
profesionalamente y otras corporativamente.
c) Estos movimientos sociales asumen una modalidad de pro-
testa o manifestación colectiva, a veces barrial. Nos referimos a
las marchas del silencio realizadas por el esclarecimiento del ca-
so María Soledad. O la toma de la comisaría 1& de Tres Arroyos
abuso de autoridad y homicidio simple. El asesinato del soldado generó
una reacción en cadena por parte de los conscriptos y sus familias, ani-
mó a la presentación de cantidad de denuncias (algunas retrospectivas)
sobre casos de abusos, violencia y negligencia en los cuarteles militares,
y llevó, finalmente, a la promulgación de la ley que abolió el servicio mi-
litar obligatorio.
57. Cfr. Goldin, Marcela y Grinstein, Mansa: "Herederas del crimen".
En: Noticias, 17/7/94, Pág. 78-85. ,
58. Una de las características de esta serie, por ejemplo, es el en-
frentamiento entre el testimionio individual y la presión de \lna posi-
ción colegiada: nos referimos a los testimonios individuales tanto de las
compañeras de colegio de María Soledad, como las de Jimena Hernández,
así como a los compañeros de cuartel del soldado Carrasco. Sus testimo-
nios individuales, que podían aportar datos al esclarecimiento de los
respectivos casos, se vieron en su momento presionados por la posición
colegiada asumida por las distintas instituciones afectadas.
59. Walter Bulacio fue arrestado con más de 100 chicos y chicas el
19/4/91 en una razzia que realizó la Policía de la comisaría 35
1
en la sali-
da de un club de la Capital luego de un recital de rock. Diecisiete horas
después del arresto fue trasladado a un hospital en el que murió sin ha-
ber recuperado el conocimiento, dos días después. El caso, caratulado
278
La ma1'ca de la bestia
realizada por los vecinos de Nair Mostafá. En algunos casos este
tipo de manifestaciones adoptan características de las expresiones
de religiosidad popular -ofrendas, peregrinaciones, oración co-
lectiva. En el caso de Walter Bulacio, por ejemplo, además de las
marchas, se realizó un recital de rock en su memoria y en nombre
de todas los jóvenes víctimas de la represión policíaca.
Finalmente, los casos, frente a otros tipos de debate público,
se inscriben en una temporalidad diferente. Y esto no sólo por su
larga duración o lenta resolución, como sucede con María Sole-
dad, o por el hecho de que la mayoría de las veces no se cierren.
Hoy también comienza a aparecer un tendencia a la reapertura
o a la revisión retrospectiva de casos que en su momento no se in-
sertaron en un movimiento social porque este no existía. La: revi-
sión de situaciones de acoSos en los Estados Unidos es un ejemplo
de esto que no se inscribe solo en la remoción de antecedentes
para las campañas políticas,
como "tormento seguido de mue¡'te", se reablió en febrero de este año
a partir del testimonio de un policía que declaró haber visto cómo tor-
turaban al joven. El caso generó una amplia movilización de jóvenes y
familias en conU'a de los procedimientos de represión policiaca. Se reali-
zaron varias marchas del silencio para pedir por el castigo a los culpables
(aún no condenadbs por falta de pruebas). Al cumplirse el primer ani-
versario de la muerte un recital de rock en el Obelisco en homenaje a
Bulacio reunió a más de 300 jóvenes.
279
m
_..
Primeras conclusiones
. .
El análisis del caso María Soledad nos permite acotar y ajustar
lo planteado en la primera parte de este trabajo. Estas conclusiones
provienen de análisis textuales. No hemos realizado una explora-
ción sobre la opinión pública o sobre el efecto de este caso en el
imaginario social. Pero algo de esto puede leerse oblicuamente
-en el sentido que le daban los historiadores de las mentalidades
a este tipo de lectura en espejo- por las formas en que los diarios
ymedios en general trabajaron el caso, por los datos que volcaron
sobre el comportamiento social, por los abundates testimonios
recogidos, por sus efectos en los sistemas de legislación y orga-
nización social.
Los casos desbordan la estructura tradicional de la información.
De ahí su rotación en las secciones de los diarios. Pueden remover
o tocar como en e! caso de María Soledad prácticamente todas las
estructuras socioculturales, de los tres poderes a las instituciones
de la sociedad civil, los mecanismos de poder para-institucionales,
las creencias, las culturas etarias y regionales, etc. Pero al hacerlo
desde una estructura confusa entre información y narración, su
efecto sobre las estructuras sociales, por lo menos a corto plazo,
es relativamente débil. Son pocos los casos que producen una
transformación estructural como lo fue el del soldado Carrasco
que provocó la eliminación del servicio militar obligatorio. El caso
de María Soledad, a pesar de su enorme difusión y de los debates
públicos que provocó, solo provocó la caída relativa de una dinastía
patriarcal y autoritaria en una provincia. No la del sistema nacio-
nal del cual esta dinastía fomla parte. Tampoco provocó, a pesar
280
La marca de la bestia
de las irregularidades que puso en escena con respecto a la justicia,
ninguna crisis en esta. Ni generó mayores controles sobre la cormp-
ción, el narcotráfico, la explotación de menores.
La discusión o movimiento en la opinión pública producido
por un caso es mayor que el producido por las instituciones de!
Estado o de la sociedad civil. Basta con seilalar que la propia re-
forma de la Constitución Nacional tuvo mucha menos cobertu-
ra periodística que varios de los casos que aquí seilalamos. Pero
el caso no produce transformaciones estructurales. Es decir, no
reemplaza a la discusión pública estructural, macro que obliga a
cierto tipo de respuesta a la ciudadanía, como puede ser un ples-
biscito. Además no tiene organicidad, ni jerarquizaciones, ni
prioridades. Como el caso se produce de manera aleatoria y se
amplía a través del newsmaking puede generar cualquier discu-
sión en cualquier momento. Obviamente que esto se corres-
ponde con la crisis en lo piiblico de las nociones de proyecto y
de planificación.
Es decir, el desarrollo de la información pública a partir de
casos nos está diciendo algo también sobre la crisis de las institu-
ciones püblicas, sobre su lentitud u obsolescencia, sobre su no
adecuación a las preocupaciones de la población en una etapa
de crisis. I)e ahí también e! carácter expansivo del caso de María
Soledad. Destapó tantas ollas, puso tantas irregularidades en evi-
dencia, cmzó tantos debates e historias, que tenninó no acotando
ninguno. Tal vez haya influido en esto la impronta narrativa,
cuando no ficcional, que lo a t ~ p ó   En cierta medida terminó, a
pesar de ser un hecho trágico, pareciéndose a esas series ameri-
canas que basan su suspenso no en la trama central sino en las
mültiples historias que abren (Kozloff, 1987). Este procedimiento
no es ajeno a las formas en que ciertos hechos históricos aberrantes
son reciclados estéticamente, con lo cual se los debilita ética y
socialmente (Schmucler, 1995 ).
281
ANIBAL FQRD
Esto que señalamos no es una condena del caso sino un aco-
tamiento de sus funciones. (Y.también la constatación de la.Dece-
sidad de ubicar en otro registro los debates de interés público.)
No hay duda de que el caso tiene sus efectos dentro de una tem-
poralidad diferente, a largo plazo. Tampoco hay duda de que su
instalación en el imaginario sociales muy fuerte por las mismas
características mnemotécnicas y afectivas de la narración, al margen
de las características individualizables y concretas del hecho o
acontecimiento sobre el que trabaja. En este sentido se podría
decir que el caso de María Soledad abrió, puso en escena, comen-
zó a generar discusión sobre aspectos centrales de los derechos
civiles y de sus sistemas de defensa. Pero esto es solo una hipótesis,
pues nO basta parajustificarlo las frecuentes marchas del silencio
aplicadas a otros hechos, o derivaciones individuales como la gestión
de la hermana Pelloni, dedicada a las adopciones ilegales.
El caso se instaló en el imaginario social y esta continuidad
puede o no implicar su procesamiento posterior como acción
pública concreta. Más aún puede servirle de base o bloquerla en
la medida que toda instalación en el imaginario social se "deshis-
toriza". Lo cierto es que mostró muchas cosas, pero cambió pocas.
y que muchas de las cosas que tocó todavía no han sido formaliza-
das en debates o discusiones públicas que permitan reivindicacio-
nes puntuales.
Es posible que el caso, su crecimiento en la información o como
reemplazo de ella, forme parte de la necesidad, transitoria, de
construir nuevos relatos sociales a partir de lo micro, de explicarse
los cambios a partir de hechos concretos que no son tematizados
por las instituciones de esta modernidad en crisis. Es posible tam-
bién que este crecimiento narrativo y no argumentativo/informa-
tivo se corresponda con las nuevas segmentaciones socioculturales,
con las microidentidades, con las diversas formas de multicultu-
ralismo, con las llamadas "comunidades interpretativas", paralelas
282
La marca de la bestia
a las transformaciones socioculturales producto de la sociedad
postindustrial y de la sociedad de consumo. En este sentido, se
correspondería con las cl'ecientes demandas de la industria cul-
tural y su necesidad de producir o articular nuevos géneros. Es
posible que el desarrollo del caso y 10 que tiene este de avance y
puesta en escena de la privacidad se corresponda con los desarrollos
de la sociedad de la vigilancia y del control, informática mediante,
más del individuo en sí que de la sociedad.
La pregunta es si esta sociedad narrativa (y narratológica) res-
ponde a una cultura de búsqueda, de construcción de nuevos re-
latos de desarrollo, o es una vuelta de tuerca sobre el control, la
segmentación no democrática, el poder distribuido en redes no
centralizadas, el flujo finaciero/cultural, la reestructuración de
los mercados. y, debajo, otra pregunta sobre cuál va a ser el des-
tino de la narración al margen de su formalización digital (y aquí
no importa si es mercancía o no), en esas nuevas formas de tensión
que transita entre su función de ser un dispositivo transmisor de
sabiduría o de conocimiento o la de ser un dispositivo de control
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La honda de David*.
Antropología, comunicologia, culturología en el Tercer Mundo.
¿Sabés por qué no me suicido?
Porque soy argentino.
Eduardo Pavlosky:
Rojos, globos Rojos.
El juego bifronte de los estudios culturales.
La relación entre la antropología y los estudios comunicacio-
nales y/o semiológicos, que no debemos superponer superficial-
mente con su relación con los estudios de los medios, viejos y
nuevos, está produciendo hoy, en ambos casos, una explosión de
trabajos e investigaciones. Crecen como hongos las reviews y las
publicaciones, no siempre encuadradas en las viejas o nuevas fonnas
de los cultural studies.
No podemos separar esto del intenso tráfico inter y transdis-
ciplnario, que no es lo mismo, planteado o sintetizado, porque ya
existía, en algunos documentos fundadores como puede ser el
caso, entre muchos otros, de Writing Culture o los W01"ning papen
de Birmingham . Esto forma parte de un proceso mayor, común
a varios campos de investigación, pero tambien a la relación de
esta con la política, como ocurrión en la Argentina de los 60, que
puso sobre la mesa la necesidad de recurrir a diversos saberes para
explicar las complejidades de la crisis contemporánea, percibir
con claridad los conflictos sociales de la sociedad posindustIial o
* Este artículo fue publicado parcialmente en Causas y Azares,
N2 2, otOllO 1995.
289
ANfBAL FORD
si se quiere del New Order, reubicar los focos y los marcos concretos
de la crítica y la política. ( Que no es lo mismo que abandonarlos
o hundirse en escepticismo)
Pero, en parte, es tamhién este proceso producto de la reaco-
modación y crisis del campo intelectual y del mercado académico.
y de sus conflictivas relaciones con la política y las transformaciones
sociales y económicas. De ahí que una de las mayores discusiones
que se está dando es la que plantea la institucionalización de los
"estudios culturales" -el mayor eje de concentración transdisciplina-
ria en el análisis de la sociocultura contempOIánea- en la medida en
que esta institucionalización (es decir la constitución de la especia-
lidad "estudios culturales" en el campo académico) puede degra-
darlos o debilitarlos política y críticamente. (Vale esto también para
lo que en Sociales se nomhra o se discute como" procesos cultura-
les", un término por cierto impreciso, o extrañamente abarcador.)
Por ejemplo: el énfasis en el estudio de las comunidades in-
terpretativas o hermenéuticas o las etnografías de la audiencia,
los trabajos sobre microidentidades o micromentalidades de los
diversos multiculturalismos, las corrientes que hacen de la estética
una impuganación central al capitalismo, marginando amplios
sectores del tráfico simbólico, son importantes, pero bien pueden
correlacionarse con el paso al capitalismo de consumo del primer
mundo. Como lo señalara un brillante investigador espaliol, re-
cientemente fallecido, Jesús Ibañez, "en el capitalismo de produc-
ción se ha desarrollado la técnica de encuesta. En el capitalismo de
consumo se ha desarrollado la técnica del grupo cualitativo. Ambas
se articulan sobre la ideología prevaleciente en cada momento".
Los estudios culturales al perder su condición "border", entre
lo académico y lo político. pueden perder su densidad crítica, su
autonomía y transformarse en buenos "instrumentos". Además,
cuando proponen una estética antinstrumental dejan de lados
los procesos simbólicos macrosicales -parecería que aquello con
290
La marca de la bestia
10 que no se está de acuerdo no debe ser analizado- o meten en
una institución lo que se pelea fuera de ella, como lo hicieron las
vanguardias reales de la modernidad. Claro hoy las cosas cambia-
ron: se habla de movimientos alternativos subvencionados (sic).
,
Pero esto' es un invento académico-institucional. La realidad es
otra. Por ejemplo: la industria musical, mas cruel, pero también
más astuta, deja zonas libres, puertos francos, o zonas pobres, no
protegidas, para poder alimentarse. Después de todo, dos géneros
fundamentales de la última centuria, e1jazz y el tango, nacieron,
aunque esto algunos ]0 nieguen, en prostíbulos. La cultura con-
temporánea agregó una variable más dura: según dicen, algunos
géneros musicales latinoamericanos, como el vallenato, son estribo
para el blanqueo del narcotráfico.
Micro/macro: lUl falso binarismo
Esto no invalida el valor de las investigaciones sobre lo micro
y en clave cualitativa, por ejemplo, de la recepción -o de lo que
hace la gente con el bombardeo simbólico- las cuales tienen no
sólo valor comunicacional sino también político como ruptura
de la noción unidireccional de la comunicación e incluso como
reivindicación del hombre común, de sus saberes -tema que desa-
rrollé en "Federalismo y Comunicación"- sino que pone en escena
los peligros de los avances de los estudios culturales, siempre ju-
gando en una doble pista. Sobre todo cuando se desconectan de
lo estructural social o económico. Y esto lo digo desde el análisis
de la propia dinamica del campo, pensando en los que están pro-
duciendo realmente en este campo, sin esperar que lo cuente algún
especialista inglés. Digo esto por que hay muchos artículos que
tematizan la pérdida de los ingleses del lugar central que supues-
tamente ocupaban en los estudios culturales. Pero estos, con di-
versos nombres, existieron en todos lados y desde hace bastante
291
ANiBAL FORD
tiempo, sobre todo en los países del Tercer Mundo que pade-
cieron la dependencia y trataron de ingresar en la modernidad
como naciones autónomas analizando constantemente sus es-
tructuras culturales.
Si bien lo micro es un dispositivo fundamental en la elaboración
de hipótesis y conjeturas, y aun en la exploración de los conflictos
estructurales, puede transformarse en una coartada cuando no es
acompaliado por lecturas del mismo objeto desde otras escalas.
Además, no es necesario investigar cientos de comunidades para
descubrir que el desempleo, por ejemplo, es un tema estrutural
de la sociocultura contemporánea yque tiene más allá de sus repre-
sentaciones locales, geográficas o simbólica'!, causas yproblemáticas
globales. Automatización y flujos financieros hipersofisticados. (A
su vez también los sistemas de investigación sufren procesos de hi-
perinf]ación, convertibilidad inventada y rotación de capitales
simbólicos golondrinas.)
Por otra parte los análisis culturales exhaustivos, que avanzan
sObre un hecho real, la semiosis infinita, en clave desestructurado-
ra o no, bien pueden transformarse en servicios de control social
adecuados más quea la "seguridad nacional", a las nuevas formas
de segmentación del mercado -en la producción y el consumo.
La sociedad de la vigilancia ya ha elaborado chips y taIjetas que
pueden contener el ADN Ytambién toda la biografi'a de un indivi-
duo y cruzarlos según sus necesidades tanto con las comunidades
interpretativas de la droga, la estafa o la corrupción, como con
las de la impugnación al sistema, o las de la la defensa de los de-
rechos civiles y/o humanos. Así como las nuevas formas de seg-
mentación social no son un obstáculo para las estrategias de
mercado, más bien las favorecen, tampoco lo son hoy para los
sistemas de control.
El binarismo micro/macro es falso. Un mismo objeto puede
estudiarse desde diversas escalas, con microscopio o desde un
292
La marca de la bestia
satélite y cada una nos presentará problemas específicos, pero no
contradictorios con los otros niveles. En la hoja está contendido el
bosque, argumentan los estudiosos de los fractales. El problema es
cuando no se produce el enganche entre las visiones micro, muchas
,
veces, endolocalistas y cualitativas y la visiones macro. Y vice\'ersa,
porque no podemos reducir el mundo a un conjunto de estadísticas
o de ideas ( o ideologías) generales. Pero trabajar en varias pistas
a la vez parece que todavía produce angustias e inseguridades.
De cómo la reina Victoria aportó al tercemundismo.
Esta estructura bifronte de los estudios de la cultura, o de la
sociocultura, no es nada nueva. De la sociedad victoriana que ge-.
neró la antropología, no para verse a sí misma sino para estudiar
a los demás, como dijera ya hace muchos alios Parrinson, emer-
gió el concepto de cultura tyloriano. Todo esto tenía una función
netamente administrativa. Ver a las sociedades coloniales como
cOlyuntos "sistémicos" (valga el anacronismo), formalizados, permi-
tía manejarlas mejor. Y para esto era necesario entender la cultura
no sólo como "bellas artes", o como weltancllhauung. sino también
como el conjunto de creencias, hábitos, destrezas, vida cotidiana,
etcétera. Ahora bien, tanto este concepto, como la visión de las
culturas, fueron utilizados por los intelectuales del Tercer Mundo
no sólo para fundamentar su derecho a ser naciones autónomas en
la era de la modernidad, o en su crepúsculo (1944, Breton Woods;
1955: Bandung) sino también para selialar los valores de la crea-
tividad social de sus pueblos, nluchas veces degradados por el evo-
lucionismo racista, mas allá de que hubieran accedido o no a la "al-
ta cultura" ( o porque los que accedían a la alta cultura en las co-
lonias eran impiadosas clases dominates).
Este efecto bumerán del concepto de cultura bien puede dar-
se en muchas de las investigaciones que se están realizando
293
ANÍBAL FORD
actualmente. Depende de cómo se Jos utilice que su aporte sea
represivo o transformador. Pero tienen mucho del filo de Iª-na-
  El libro de Gramsci que estaba, según se cuenta, sobre el
escritorio de Pinochet no deja de ser un dato. Cada avance en
el estudio del comportamjento en una villa es un avance en la
conciencia colectiva. Pero, también, buen material para los en-
cargados del control social, aunque esté santificado por alguna
ONG internacional. (No me refiero a todas sino a las que fun-
damentalmente funcionan como purificadoras de la mala con-
ciencia del Primer Mundo.) Por eso tanta investigación suelta
que no sirvió ni a la sociedad ni al conocimiento.
Por eso es peligroso que los estudios culturales se desenganchen
del compromiso político macro. No se puede seguir avanzando en
la problemática multicultural, muchas veces hiperdesagregada,
sin tener en cuenta que su origen está en las migraciones y que
éstas, a su vez, son el producto de las nuevas estrategias de los pa-
deres ahora aparentemente errátiles de la economía internacional
que han hecho que la brecha entre ricos y pobres haya llegado
a los extremos en que se encuentra actualmente. Y no hay que
hacer estudios exquisitos para demostraresto. Basta con hojear
las estadísticas del PNUD. Sin embargo muchos de los papers y
monografias que vemos parecen desconocer en qué serie o agen-
da se ubican.
Esto que estoy señalando no es una desacreditación de los es-
tudios socioculturales sino algunas preocupaciones que creo lícito
plantear en el momentos en que estos crecen y se institucionalizan.
Hace años que luchamos contra las concepciones mecanicistas,
economicistas, instrumentalistas. Que señalamos la necesidad
analizar las construcciones simbolicas sociales, masivas o de van-
guardia, que razonamos las multiples variales sobre las que se
constituye lo político, que le damos importancia a la vida cotidiana,
a los saberes, a las complejidades de las culturas de los sectores
294
La marca de la bestia
populares fuera de esa ridícula oposición que aparece en los
manuales escolares entre hombre pueblo/hombre masa; que
estudiamos los medios no por "integrados" sino para analizar,
sin prejuicios, los usos que se hacían de ellos las diferentes cIases
sociales. Y de la misma manera, hoy atendemos a las nuevas ofertas
y segmentaciones, a los conflictos que se generan entre poder y
medios, a la concentración de estos, al rol que juegan en el debi-
litamiento de las fronteras entre lo público y lo privado, o al avance
sobre la privacidad muy cercana a las nuevas formas de controal sa-
cial, a la crisis de las utopías de la aldea global y de la cibernética, a
los enormes avances y peligros de las nuevas tecnologías. No hay
avance crítico sin conocimiento concreto de la realidad concreta.
Pero también de las nuevas, o vi<tias formas, en que conocemos.
Dónde estoy, dónde me pongo.
Dentro de este marco las relaciones entre los estudios antro-
pológicos y etnográficos, los comunicacionales, se los entienda
como pragmática o interacción cara a cara o como relación con los
medios de comunicación y la nuevas tecnologías, y los cultur.lIes
que hoy pueden absorber a diferentes disciplinas ( las anteriores
y la semiótica, la crítica literaria y artística, la historia
social, la de las mentalidades y otras nuevas formas de la historiogra-
fra, las ciencias cognitivas, las variables estructuralistas y postestnIc-
turalistas, las viejas y nuevas formas del pensamiento sociológico y
politicológico, etc., etc.,) diversos tipos de problemas.
Sólo voy a puntear algunos: los que se refieren a la autobser-
vación, a la pérdida de ingenuidad ante el lenguaje, y por fin a
los que, cruzados por los anteriores, se relacionan con la "deci-
sión" de sobre qué hay que hablar o investigar, es decir de cómo
intervenir en la sociedad y no quedar encerrado en la problemática
en?o, desestructurando el propio discurso ad infinitum.
295
I
ANisAL FORD
Si  Bateson descubrió,  después de sus experiencias en Bali,  y 
apoyándose en la teoría de los tipos lógicos de Whitehead y RusseIl, 
que nos comunicamos en diversos  niveles a  la vez,  que metacomu-
nicamos, y que estos  niveles  pueden entrar en  colisión  entre sí 
generando paradojas, lo hizo con un costo. La paradoja de Epi-
ménides se  resolvía sacando a Epiménides de la escena, es decir 
eludiendo la autorreferencia. Pero y más allá de la crisis de la teoría 
de los  tipos lógicos, quedó en claro que nos comunicacmos en di-
versos  planos,  verbales y corporales, y que estamos  rodeados de 
"dobles vínculos".  (Aún doble mensajes trágicos y/o CÍnicos, como 
el del  capitán Scilingo, que refuerzan nuestra esquizogellia social.) 
La autorreflexividad o  la autorreferencia quedó ahí flotando 
hasta que se  puso en escena, con  diversas  estrategias, de  Geertz 
a Clifford, entre otros, semiología mediante. Ese que está hablando 
en el  texto es el  enunciador, una constntcción, y no el  autor.  Para 
hablar de los  otros hay que tener en cuenta a  ese otro que habla 
de los  otros.  Entonces Epiménides  reingresó a  la  escena.  Como 
biografía y como constructor/construido. De la tercera persona 
se pasó a la primera persona para que el discurso adquiriera verdad 
y "relatividad." Los maoríes no son así.  O mejor son así segí'm como, 
yo,  desde  mi  cultura,  mi  biografía,  mis  retóricas,  los  veo.  Esto 
aclaró  cosas porque, como dice Geertz, ya no se puede ser inge-
nuo ante las  trampas dellengt..ye. Pero,  también, llevó a  exagera-
ciones. En cierto momento, en el mundo académico, se contaba un 
chiste:  estaban  conversando un  antropólogo y su  informante. Y 
pasaban y pasaban las horas, hasta que el informante, ya cansado 
le pregunta al antropólogo: ¿cuándo hablamos de mí? 
Semiótica y semiología,  pragmática comunicacional, interdccio-
nismo  simbólico,  problemáticas  estructuralistas  y postestructuralis-
tas,  epistemología  y  sociología  de  la  ciencia  y  del  conocimiento, 
aportaron  mucho  a  la  desmitificación  de  discursos  y  retóricas 
del conocimiento. Pero, en muchos casos, llevaron a  un  rizoma 
296 
La marca de la bestia
desestructurador o desagregador que hicieron casi imposible hablar 
sobre los problemas sociales concretos. La pobreza se  transformó 
en el discurso sobre la pobreza. Y,  como sabemos, todo será simu-
lacro,  pero que la gente se caga de hambre no hay duda.  (Y no 
de hambre de símbolos, por cierto;  porque esto es  lo único que 
sobra en nuestra cultura. "Pobres,  pero semiotizados"  escribí en 
un trabajo de Navegaciones)
O  también  provocaron una reacción de rechazo, en aquellos 
que  querían  hablar  de  problemas sociales  concretos  ignorando 
cuánto tenían sus discursos de trampa y de retórica, de constmc-
ción de una seudobjetividad. De ahí que muchos militantes de las 
"ciencias sociales duras" no tengan mucha idea de todas las cosas 
que dicen cuando hablan o escriben. Son nominalistas: confunden 
las  palabras  con  las  cosas.  Son  presaussurianos  o  prepeircianos. 
Se les escapa un deíctica y ya muestran el otro yo  del doctor Meren-
gue. Algo  que,  sin  duda,  me puede pasar a  mí mientras  escribo 
esto.  Nadie domina toda la verdad. 
No hay duda deque fue necesario hiperobservar el lenguaje o 
los  lenguajes,  las  formas  en que hablábamos  de los  hechos o  los 
constnlÍamos, para poder avanzar en la comunicación y el cono-
cimiento. Pero, a esta altura, es cierto que no es necesario que todo 
cierre -en. la  autoreflexividad  o  en  el  análisis  del  discurso  o  en 
tantas otras cosas- para intervenir en la vida social. Todo es  necesa-
rio en el análisis cultural: los enfoques sistémicos yestmcturalistas, 
las  desagregaciones  postestructuralistas,  los  intentos  de  formalizar 
el  azar  por las  ciencias  del  desprden,  pero  tambien  la  inclusión 
no planificada de lo aleatorio, los desarrollos cuantitativos y cua-
litativos en sus múltiples variantes. Siempre y cuando, si es que se 
quiere hacer del análisis cultural  no sólo  un  divertimento, no se 
pierda  contacto  con  los  problemas que,  concretamente,  tiene  y
vive  la sociedad. O  no se olvide que la cultúra, la cultura del hom-
bre es una constante lucha entre formalización y nlptura de esta 
297 


r-
ANÍBAL FORD
formalización. Cuando esto sucede es porque debajo hay una
trampa ideológica o está jugal).do sus fichas la corporación;llca-
démica. La aplicación de la teoría del caos y de otras ciencias
del desorden a los conflictos sociales por los investigadores de la
Universidad de las Naciones Unidas no deja de ser una utopía
científica más, nada ingenua, como lo fue la de que la comunicación
iba a armonizar el mundo en los teóricos de la cibernética o de
la Aldea Global. Hoy cada pueblito tiene su antena parabólica,
pero los conflictos son más violentos que nunca. La historia sigue
y tiene grandes huecos. Y,justamente, sigue porque tiene huecos.
Por eso cualquier investigador, más o menos sensato, sabe que
sólo puede apresar una parte de su objeto de estudio. Lo otro
es retórica de papers.
Los hechos
Los investigadores de América Latina y muy especialmente de
estos pagos deberían figurar en el libro Guinnes de los records
por la cantidad de sus trabajos sobre la transición a la democrdcia y
sus subtemas. Sin embargo, y salvo exepciones tengo la impresión
que poco aportaron a la explicación de por qué mientras nos de-
mocratizamos, más nos empobrecemos y nos endeudamos, o más
retroceden las instituciones básicas de la modernidad en nuestros
países: la promiscuidad entre los tres poderes y las falencias de cada
uno de ellos, las crecientes carencias en salud, educación, asistencia
social, el abandono de los proyectos de investigación y desarrollo
(esa constante noche de los bastones largos), la desregulación o
seudodescentralización de la nación sin variables sociales que la
reemplacen, la desÍndustrialización y el desempleo, etcétera.
También parecieran desconocerse cómo estos procesos no pue-
den ser leídos fuera de los reacomodamientos de la economía
internacional y de las políticas del New OnJery de sus metarelatos:
298
La marca de la bestia
migraciones, sobre todo ilegales, racismo en todas sus variantes,
desempleo y flexibilidades de veinticuatro horas, transformaciones
en la estmctura familiar, crecimiento de las economías infOlmales y
cuentapropistas, fragmentación de las ciudades, violencia margi-
nal, crecimiento de la sociedad de la vigilancia y el control, de la
sociedad policial, -informática mediante-, crisis y anomia en la
. noción de futuro, globalizaciones, pero también localismos extre-
r
mos -tanto geográficos como simbólicos-, hiperfragmentación
religiosa o cultural que, a veces, se disfraza de heterogeneidad, y
tantos procesos tienen, por momentos, una presencia social más
fuerte en la industria cultural, aunque ésta los transforme rapida-
mente en commodities, que en las investigaciones socioculturales.
No estoy señalando la ausencia de este tipo de investigaciones o
encuadres sino su debilidad para intervenir en la sociedad.
Yaquí es dónde uno se pregunta., a partir de las relaciones entre
antropología y comunicación, de las condensaciones en diversas
marcas como estudios culturales o comunicación y cultura, de los
análisis conflictuales de las relaciones entre las series culturales y
comunicacionales y las políticas, económicas y sociales, si algo no
está fallando en América Latina y particularmente en nuestro
país. Si algo no se quedó mudo. Ya sea frente a los precarios pro-
cesos de integración, crudamente economicistas, casi olvidados
en las agendas del análisis sociocultural, ya sea frente a los procesos
de desintegración y nueva balcanización como el liderado por Pi-
nochet y la industria armamentista, o por la reactualízación del
poder militar, en los países del'pacífico. O frente a tantos procesos,
como los seii.alados más arriba, que debieran ser el centro o el
contexto de la sincronización entre los tiempos relativamente largos
de las investigaciones académicas y los cortos, reales, del análisis
y la acción política.
Por momentos, parecería que frente a los enormes desafíos
que nos plantea la cultura contemporánea, nuestra respuesta, y
299
ANÍJ3AL FORD
aquí me refiero a la Argentina, es light, desactualizada, retórica,
indiferente, nostálgica, provinc,iana. Y esto no sucede  
es claro, por razones presupuestarias sino por razones que habrá
que ir descubriendo para no seguir hundiéndose en este pantano
en el que hoy estamos metidos. Y esto no es imposible.
Cuando Rodolfo Walsh descifró en Cuba los cables secretos
de Ydígoras Fuentes al Departamento de Estado de RE.UU.lo hizo
a solas y sin recursos. Pero fue tan importante su descubrimien-
to que los yanquis pensaron que había un poderoso equipo de
inteligencia soviética en Cuba. Y no era así. Era sólo Walsh. Un
intelectual de estos pagos. Que pensaba simultáneamente la co-
municación, la cultura, la política. Que manejaba la honda de
David. Una destreza sencilla y al alcance de todos.
Acotación marginal
Menudo favor le hacen aquellos que niegan a la informática
o a los medios como objetos de estudio, a las redes -no centros-
de poder. O que desconocen que el crecimiento de lo que llaman
los europeos la "americanización de la cultura" se basa en un dis-
positivo de seducción real: el pluribus unum (EE.UU. es un país
inmigratorio, como el nuestro) y la puesta en escena no sólo de
la vida cotidiana sino también de lo que pasa en todas las regiones
y pueblitos. Steimbeck ganó un Premio Nobel contando 10 que
pasaba en una zona pobre y marginada, en crisis económica. Y la
parodia Twin Picks, asentada también en un pueblito, rompía ra-
tings globales, mientras en la Argentina se discutía el caso de Maria
Soledad sin hablar de Catamarca o del viejo NOA..
Difícil que un argentino haga lo mismo porque desconoce la
cultura de este enorme país en sus dos tercios semidesértico. País
de WM movies que no supo contarlos. Salvo, de nuevo, contadas
excepciones. Me refiero a que éste no es sólo un país de regiones
300
La mm-ca de la bestia
asentadas, ya casi desconocidas a nivel nacional, sino también de
constante movilidad territorial, de caminos. Pero, como se sabe,
muchos de los intelectuales le entregaron el territorio social a la
derecha y a los milicos que los vaciaron de histolia. Simplemente
porque amplios sectores de la izquierda o del progresismo no
pensaron el problema, como ya hace tiempo lo puntualizara
Bourdieu. De ahí, que poco encontramos para ver si realmente
están claros los conceptos de desterritOlialización y territorializa-
ción, que tan superficialmente se mentan. O qué razonaron sobre
este tema innumerables ensayistas y políticos latinoamericanos.
Cómo entender, entonces, las relaciones entre el cobre, la in-
dustria armamentista, la politica de resurgimiento de los poderes
militares liderada por Pinochet y sus relación con los actuales
conflictos en el Pacífico. Y aquí, a manera de ejemplo, cómo se
interrelaciona este proceso con el análisis de las culturas del traba-
jo, con las culturas de las instituciones políticas y estatales en cada
país, con las culturas del territorio y de los recursos, con las his-
torias de cómo se fueron constituyendo o explotando, de cuáles
son los imaginarios sociales y la opinión pública de cada uno de
nuestros países entre sí, qué rol juega en esto la historia, los este-
reotipos y prejuicios, los manuales con trampa, el aumento del
intercambio televisivo o de cable de lo que se realiza en nuestros
países, o de lo que consumimos en común del Primer Mundo.
Estas son algunas observaciones conscientemente sesgadas.
De múltiples experiencias, y no de una investigación concreta,
llego a la conclusión de que nuestro país en estos temas se hizo
light, desactualizado, indiferente, nostálgico o provinciano frente a
los enormes desafíos que nos plantea la cultura contemporánea.
A las peleas que nos plantea ya la modificación de las herramien-
tas de análisis que necesitamos para hacerlo. Y esto es voluntad
politica. Y se puede hacer aunque no haya presupuestos.
301
:;. 
"Mientras hablo huye el tiempo"*
Temporalidad:  dispositivos  cognitivos  ehistoria 
•Dum  loquor;  hora fugit 
Ovidio,  Ars Amatoria,  1,  U,  15. 
Introducción
La reducción de las concepciones del tiempo, y también de la 
temporalidad, a grandes estructuras y procesos socioeconómicos, 
como los llevados a cabo por la Revolución Industrial y la moder-
nidad,  que incluye  no sólo la crítica al "tiempo instrumental" si-
no la construcción de falsos  binarismos como los de tiempo sub-
jetivo /  tiempo objetivo, obtura a veces la comprensión de dispo-
sitivos  de  conocimiento "elementalmente humanos"f>U,  no  reduc-
tibles a  ideología, y también  la  lógica triádica  que subyace en las 
ideas,  los  pensamientos, la semiosis y que es la base de la consti-
tución de la  temporalidad. 
Por un  lado,  tenemos la  serie  Greenwich,  taylorismo,  fordis-
mo, y sus secuencias  (sistemas de sincronización social  o de pro-
ducción)  frente a las series de las cuales emergen Freud o Proust, 
entre muchos otros.  El  tiempo objetivo,  medible, administrable, 
lineal, secuencial, instrumenta,l,  frente al  tiempo de la memoria, 
de los sueños,  de los  recuerdos,  del desorden cronológico, de la 
...  Este trabajo fue  publicado en Bleichmar  (comp.):  Tempora-
lidad,  determinación,  azar.  Lo reversible 'V lo  irreversible,  Buenos Aires: 
Paidós,  1994.  -
60.  Utilizo  este  término  en  el  sentido  que  le  da  Alberto  Cirese 
(1983).
303 
ANiBAL FORD
focalización, de la st1r!am 01 consciousnesl". Uno, el instrumental,
ubicado en el corazón de la modernidad. El otro, en su periferia
o en su subsuelo. Aparentemente.
Por otro lado, los saberes y "lores", expresados en múltiples
formas de discurso, tanto populares, cotidianos, como cultos, que
desestructuran este binarismo desde "tiempos largos" que se ex-
tienden mucho más allá de la modernidad. Y también el propio
proceso de producción del sentido. Cita Verón (1991): "El pen-
samiento es lo que es gracias al hecho de que se dirige a un
pensamiento futuro que, en su valor como pensamiento, es
idéntico al primero, pero más desarrollado." Y continúa: "la impor-
tancia de esta concepción ternaria del pensamiento (y por lo tanto
del signo: 'El pensamiento es un signo que se desarrolla según
las leyes de la inferencia') radica en el hechode que nos permite
introducir la temporalidad; a diferencia de la concepción europea,
dominada .por el 'binarismo' saussuriano, es capaz de fundar
una teoría de la producción del sentido. La relación entre signifi-
cante y significado es atemporal o, si se prefiere, instantánea: am-
bos están allí, mirándose para toda la eternidad. Para tener una
secuencia temporal, necesitamos al menos tres cosas: el signo
ternario es un proceso (y el desfase entre producción y recono-
cimiento no expresa otra cosa que la dimensión temporal)"
61. La expresión stntam 01 conscWttsness, corriente de conciencia,
proviene de WilliamJames. Cfr. Humphrey, Robert (1965).
62. Las citas de Veron son de los CoIkcted Papers de Peirce. Peirce (1987)
explica en varios textos su concepción triádica del signo, especialmente en
sus cartas a Lady Welby. Dice en una de ellas: "Primeridad es el modo de
aquello que es tal como es, positivamente y sin referencia a ninguna cosa;
segundidad es el modo de ser de aquello que es tal como es, con respecto
a una segunda cosa, pero con exclusión de toda tercera cosa; terceJidad es
el modo de ser de aquello que es tal como es al relacionar una segunda
cosa y una tercera entre sí". Cualidades, hechos, leyes. "La tercetidad es la
relación ttiádica entre un signo, su objeto y el pensamiento interpretan te",
dice Peirce. Vale acotar que   es función y no sujeto.
304
La marca de la bestia
"Mientras hablo, pasa el tiempo", decía Ovidio, como presintien-
do este proceso.
Sena absurdo negar que la modernidad y la revolución indus-
trialle dieron una o varias vueltas de tuerca a la noción instrumen-
tal del tiempo, y con esto a las formas de conocer, de dar sentido
-no de construir-, de percibir, de organizar la vida cotidiana: "Pagos
cronometrados, contratos cronometrados, trabajo cronometrado,
comidas cronometradas: a partir de este período nada estaba
completamente libre del calendario o el reloj. El desperdicio del
tiempo se convirtió para los predicadores protestantes, como Ri-
chard Baxter, en uno de los más horribles pecados", dice LeWÍs
Munford (1987). Time is mone']o Pero también es salvación, terror
por el ocio. (Desvío: nec-otíum generó "negodo").
Desde un punto de vista sociocultural general esto es cierto,
aunque no con respecto a todas las culturas. Desde un punto de
vista cognitivo o de producción de sentido, 110. El hombre parece
haber necesitado siempre estas concepciones de tiempo, y no vistas,
en todos los casos, y esto es fundamental, como una oposición
binaria. Más aún, desarrolló, o la naturaleza le impuso, o 10 obligó
a elaborar, otras formas de ver o percibir el tiempo. El "tercero
excluido" corresponde a ciertos territorios de la lógica. La cultura,
las luchas por el sentido, navegan zonas grises.
Voy a desarrollar algunas reflexiones sobre esto, pero no me-
ramente como indagación arqueológica. las crisis, las transfor-
maciones socioculturales y tecnológicas, exigen siempre,junto al
análisis de lo específicamente. "nuevo", de 10 que hoy está modi-
ficando las nociones de tiempo, revisiones de "tiempos largos".
No es mi objetivo trazar una historia de la concepción del tiempo,
de las discusiones filosóficas que produjo en relación con otros con-
ceptos como, por ejemplo, los de duración o infinito. Ni tampoco
seguir el camillo de cómo "cronos", referido al dios Kpovos Ycon-
fundido con x,povos (de donde sale el prefúo "chrono"fcrono) se
305
ANÍBAL FORD
impuso a te'l1lpus en las nomenclaturas que se fueron desarrollando
a lo largo de la historia de la ciencia. :.-.
Simplemente, voy a hacer algunas entradas parciales a la
problemática de la temporalidad. En primer lugar a través de
la historia de Cronos y la etimología de tempus.
Cronos y tempus
Urano y Tierra, primeros dioses, tuvieron varios hijos, entre
ellos los Titanes y los Cíclopes. El másjoven de sus hijos fue Cronos.
Urano, que los odiaba, los arrojaba, no bien nacidos, al Tártaro,
a las profundidades de la Tierra. (Aquí una primera objetivación
del tiempo: "Un yunque que cayera al Tártaro tardaría nueve oías
en tocar el suelo" [Graves, 1985] Indignada, su mtyer planeó la
venganza. Cronos se ofreció para realizarla y una noche en que
Urano venía deseoso de hacerle el amor a su madre lo castró con
una "enorme hoz de agudos   Su padre, moribundo,
yó,y Cronos, después de casarse con su hermana Rea, gobernó la
Élida. Tuvo con ella varios hijos, pero como su padre le había
anunciadoque uno de ellos lo iba a destronar, se los fue comiendo
a medida que nacían. Rea, furiosa, ocultó a su tercer hijo, Zeus.
Cuando nació le dio a sumarido, en lugar de éste, una gran piedra.
Cronos comió la piedra pensando que era su hijo y esto le hizo
vomitar, vivos, a todos los hijos anteriores. Zeus, que creció lejos
de. su padre, cuando se hizo hombre volvió para vengarse y
tronó a Cronos, a quien envió al Tártaro.
Esta extraña historia, prehelénica, se dispersó en varias
ras. A Cronos se lo relaciona con diversas series culturales: a
ces se lo representa como el rey de la Edad de Oro; otras como
proveniente de una distante Wonderland; también como dios de
63. Los primeros testimonios de esta historia están en el 800 a. C.
en Hesíodo (1968).
306
La marca de la bestia
la agricultura y sacerdote de los sacrificios realizados durante las
cosechas, uno de los primeros marcadores objetivos del tiempo.
Es obvio que el es una de las claves de
esta historia, pero no la única. Cronos aparece como un dios
sombrío, de formidable carácter y proveniente de lejanas tierras ..
Ambas cosas harían, como la relación con la agricultura, que se
lo identificara con Saturno (de serc tatum, "sembrar" 64). Si en estas
historias, en estos mitos y ritos, los dioses del tiempo aparecen
lacionadú,'l con los ciclos de la naturaleza (las estaciones) o con
los quehaceres correspondientes (las cosechas), hay algo que ex-
cede lo meramente instrumentaI.Junto con la relación
télica entre tiempo y movimiento -la caída del yunque- aparecen
la causalidad y la secuencialidad, la narración, encarnadas en su-
jetos, míticos pero individualizables: la trágica y cruel historia de
Cronos. Dos versiones del tiempo, pero un mismo proceso: los
datos crudos -la caída del yunque, la castración de ingresan
en la terceridad, función interpretante mediante, en las leyes del
género o de la gravedad.
Saturno también era un dios sombrío. "Melancólico, contem-
plativo, solitario", dice Calvino, quien agrega: "La literanlra (a la
cual identifica con Saturno) nunca hubiese existido si una pal'te de
los seres humanos no tuviera una tendencia a una fuerte introver-
sión, a un descontento con el mundo tal como es, al olvido de las
horas y de los días ...". Y, más adelante, al enfrentar a Mercurio y a
Vulcano con Saturno, dice que el reino de Saturno es el del  
po esquizofrénico del aislamiento egocéntrico", frente a la sintonía
(Mercurio), es decir la sincronización con la "realidad", y la focali-
dad (VuIcano), la "concentración constlUctiva" (Calvino, 1989).
Aquí, Calvino abre una instancia, la de la focalización, que
rompe los binarismos en la medida en que, simultáneamente,
64. The Oxfo171 ClassicafDictionat)" 1957.
307
ANiBAL FORD
destruye el tiempo (detención no cronometrada), pero lo trans-
forma en dispositivo constructor. De la misma manera, el tiempo
instrumental de la cosecha y de las estaciones se transforma en el
tiempo no medible del sufrimiento y de la soledad de Cranos o
de Saturno. "Afrril is tlle crue/Jest month': dice Eliot (1954) al referirse
a la primavera en el arranque de Waste  Land.  "Abril es el mes más
cruel, engendra lilas en la tiena muerta". Objetivación, y también
instrumentalización. Porque este texto no es ajeno a la primera
antropología inglesa y los afanes administrativos que subyacen aún
en las recopilaciones de Frazer en La rama dorada.  Pero también
subjetivismo, afecto, pérdida, duelo, fatalidad interiorizada.
(Importante cruce de uno de los más cultos poetas de Otci-
dente con los relatos de Hesíodo que según los viejos críticos
[Capps, 1953] impactaban fuertemente enlos sectores populares
mientras Homero era gustado por los reyes. Hace poco narré en
público, sin mencionar los nombres, la historia de Urano y Cro-
nos y luego pedí que conjeturaran de dónde había sacado ese re-
lato. Me contestaron que de Crónica o de Nuevediario.) 
Junto con, o frente a esto, la etimología de "tiempo" señala
cómo fue crudamente objetivado desde los comienzos de la his-
toria. Mas allá de su hiperdesagregación y medición durante la
modernidad. Tempus  significa en latín división de la duración,
momento, instante. Y también "tiempo", en los muchos usos que
le damos en nuestro idioma como época, acontecimiento, cir-
cunstancia, coyuntura, etcétera (Gamot, 1934). Pero, lo impor-
tante es que etimológicamente está emparentado con el término
griego -r;'¡¡¡.&vro o -r;'u¡.&vro cuyos significados básicos son: cortar, cor-
tar en pedazos partes o piezas de animales, recortar, aislar, rom-
per, derribar, decidir bruscamente, dar forma. Incluso, entre mu-
chos otros sentidos, dividir lógicamente (Liddel & Scott, 1953).
Aquí sí estamos ante un tiempo objetivado, divisible, cuantifica-
ble. Cosificado y reificado. O ante la elaboración de un concepto
308 
La marca  de  la  bestia 
abstracto proveniente de acciones concretas, como sucede con
muchos de los términos abstractos que hoy manejamos sin necesi-
dad de conocer su etimología. Algo totalmente lógico. No es nece-
sario saber qué método equivale a camino/meta, para entender su
significado. Pero sí es importante entender que sin los dispositivos
concretos y palpables "del hacer" hubiera sido difícil realizar los
traslados metafóricos o isomórficos. El revés del camino de la
cosificación o de la reificación tiene su lugar en los procesos de
conocimientofi!',. Si la modernidad transformó al tiempo en algo
objetivable y medible, cada vez con mayores niveles y posibilidades
de desestnlcturación "cronométrica", el hombre siempre necesitó
hablar, pensar el tiempo como algo mensurnble y repartible. Es que
sin el paso de la acción cruda del cortar (la segundidad) a la gene-
ralización de dividir (la terceridad) no hubiera habido lenguaje.
La noción de tiempo objetivo, administrnble, cosificable tiene,
pues, dos niveles. Uno cOITesponde ala estructura y la consUucción
del conocimiento, a las leyes, a las ideas, yes tan viejo como el hom-
bre. El otro, a las socioculturas del tiempo instrumentalizado que se
dan a partir del desarrollo del capitalismo industrial.
"De cómo Dios repartió los años"
Ejemplifico lo primero con un viejo relato folclórico que co-
rresponde al tipo 173 de la clasificación de Aarnee-Thompson
65. ·Si bien la cultura es, como afirman los antropólogos, un orden
significativo, en la acción Jos significados siempre corren un riesgo. Los
corren, por ejemplo, con respecto a las cosas (es decir, en extensión).
Las cosas no sólo tienen su mison d' etre; al margen de lo que la gente ha-
ga con ellas, son inevitablemente desproporcionadas frente al sentido de
Jos signos por los cuales son aprehendidas. Las cosas son contextualmen-
te más particulares que los signos y potencialmente más generales", dice
Marshall Sahlins (1988). Este texto de Sahlins choca abruptamente con
Peirce, quien no confunde la caída de una piedra con la ley de gravedad.
Pero vale en tiempos donde se ha perdido la relación entre los procesos
de producción de sentidos y Jas "cosas", los hechos en bruto.
309 
ANÍBAL FORO
(1964) Y que ha tenido gran difusión. En este caso, es una versión
recogida en la Argentina de la hija de un narrador folclórico. El
relato es conocido b.yo el nombre de "De cómo Dios repartió los
años al hombre y a los animales", Dice así:
Cuando se formó el mundo, Dios repartió los años de vida al
hombre y los animales. Empezó por el hombre y le dio veinte
años. Y el hombre se quejó porque eran pocos. Al burro le dio
cuarenta, y el burro le dijo:
-¡No, cuarenta años de burro, no! Me conformo COIl veinte y
los otros se los devuelvo.
Entonces el hombre, con codicia, le pidió a Dios que se los
diera a él. Y el hombre se agarró veinte aflos más. ,.,
Después, Dios, al ver que le rechazaban los años, empezó a
disminuir. Al perro le dio treinta. El perro dijo:
-¡No, treinta años de vida de perro, no! Yo agarro veinte y usted
haga con los diez restantes 10 que quiera.
Entonces el hombre volvió a pedírselos, y Dios accedió.
Al mono también le daba treinta años, pero el mono le dijo:
-¡No, treinta años de hacer monadas, trepándome a los árbo-
les, no, Señor Diosl A mí me deja veinte y los otros déselos a
quienquiera.
El hombre dijo:
-¡Diez más! ¡Démelos a mí!
Dios se los dio, pero el hombre pagó caro su pedido, porque
los veinte alios que Dios le daba eran los años placenteros, sin
ninguna preocupación. En cambio, los veinte que le sacó al burro
son aquellos en que se casa y tiene que trabajar, y los diez que le
siguen son los del perro guardián. Debe vigilar la casa, sus hijos;
y por último, una vez casados los hijos, llegan los nietos y empieza a
hacer gracias y monerías a los nietos; son los años del mono
CIIl

66. Este relato es transcIipto de la versión de la hija de un narrador fol-
c1órico, Malia Elena Caso de Capristo, por Berta E. Vida! de Balini (1980).
310
La marca de la bestia
Más que los lugares tradicionales de la crítica a la codicia o de
la noción de la vida "como carga", o de las "edades", me interesa
selialar, en este relato, los dispositivos de medición y negociación.
La noción reificada del tiempo, y no lo digo en un sentido peyo-
rativo, es muy antigua. El hombre necesita -y esto lo digo aunque
sea una obviedad- transformar el tiempo, lo inaprehensible, en
objetos medibles, cuando no palpables. O necesita de los objetos
palpables y medibles para construir abstracciones.
Una vez, en el Delta, un amigo, hablando de la vida, sacó una
regla y me dijo: ¿Cuántos años tenés? Cincuenta y nueve, le con-
testé. ¿Cuántos más podés vivir? ¿Hasta los setenta, los ochenta?
Depende, le respondí. Bueno, mirá -me dijo, señalando la regla-:
Te queda este cachito. Me mostró el tiempo. Lo poquito que me
quedaba de la regla. La linealidad es cmel, pero también es sabia ..
Controla la visión subjetivista, autista, psicótica del tiempo. O nos
demuestra que también la visión subjetiva del tiempo es un cons-
tmcto objetivo. Como lo es la numeración, la medición emergente
de la operación cruda de romper o de cortar. Aclaro aquí que no
me estoy refiriendo a la problemática del origen del lenguaje sino
a las formas en que constmimos el sentido cotidianamente.
"Nadie sino el patrón y su hijo tenía reloj"
En su formidable trabajo "Tiempo, disciplina de trabajo y ca-
pitalismo industrial", Thompson (1979), a la vez que describe el
complejo proceso que llevó a la instmmentación del tiempo du-
rante la Revolución Industrial y el desarrollo del capitalismo,
ejemplifica la conexión de este proceso con sistemas de medición
y de regulación anteriores. Pero de alguna manera Thompson
nos permite avanzar en la distinción entre la necesidad humana
de objetivar el tiempo, como dispositivo cognitivo básico, y la ins-
trumentación del tiempo durante el capitalismo industrial. Qué
311
ANÍBAL  FORD 
es  lo  que  produce  realmente este  proceso en  el  hombre,  en "la 
representación  interna del  tiempo",  en términos de ThompsOli, 
y qué es lo que no produce en la medida en que el hombre, desde 
otras culturas,  o  desde el  interior de la propia cultura del capi-
talismo  industrial  o  posindustrial,  sigue elaborando posiciones 
diferentes de la concepción capitalista y puritana del tiempo.  La 
imposibilidad  de  planificar el desarrollo de  la conciencia social 
que plantea Thompson al final  de su  trabajo  tiene que ver con es-
to, pero también se emparienta, por las preguntas que se formula y 
las  relaciones que establece, con esa  temporalidad de la  produc-
ción  de  sentido  que  excede  las  discusiones  encuadradas  en  los 
procesos de la  modernidad.  ", 
Las conexiones:  en  medio de los  primeros avances  del reloj, 
del  traslado  del  tiempo  sideral  de  los  cielos  a  los  hogares,  "las 
convencionales  imágenes isabelinas del  tiempo como  tirano de-
vorador,  mutilador y sangriento, como segador de guadaiia, son 
ya antiguas,  pero tienen  una nueva  inminencia e  insistencia",  cita 
Thompson  (1979).  Este nexo.entre el proceso que comienza de 
instrumentación del tiempo y las convenciones anteriores lo lleva a 
revisar las notaciones del  tiempo precapitalistas o  paracapilalistas: 
la existencia de unidades de tiempo como "una cocción de arroz", 
"la fritura de una langosta",  "un credo" -el terremoto de Chile de 
1647 "duró dos  credos"-, la mención del amanecer definido co-
mo "cuando hay luz suficiente para ver  las  venas  de las  manos", 
el  "tiempo  de  orinar",  las  mareas,  son  algunos  de  los  ejemplos 
que da Thompson de notaciones objetivadas. Estas,  generahnen-
te orientadas al quehacer, sufrirán un salto cualitativo cuando co-
mienzan las  nuevas formas de trab.yo y el tiempo se convierte en 
moneda.  Éste  es  un  proceso  largo,  que  no voy  a  detallar.  En  el
cual  se  producen  enfrentamientos  no  sólo  entre  el  uso  instru-
mental y reglado del tiempo y el de las  necesidades  no regladas, 
sino  también  entre  la  utilización  del  reloj  como  tirano,  como 
312 
La marca de la bestia
"monitor", yel de su uso  como lujo, banco  (era lo que se  empe-
ñaba y se recuperaba)  y también elemento de control del pobre. 
"Allí trabajábamos mientras pudiéramos ver en el verano, y no sé 
decir a  qué hora parábamos. Nadie sino el patrón y su hijo tenía 
reloj  y no sabíamos la hora.  Había un hombre que  tenía reloj... 
se lo quitaron y lo pusieron bajo custodia del  patrón  porque ha-
bía dicho a  los hombres la  hora..... 
ú7 
Pero,  el  proceso  de  reglamentación  del  trabajo,  o  de hiper-
control del tiempo, no proviene sólo de la  estructura productiva. 
Se da de manera paralela a la prédica de los moralístas que tanto 
iba contra las costumbres, las fiestas y los deportes populares como 
contra  todo  uso  del  tiempo  que  no  tuviese  utilidad,  como  lo 
ejemplificamos  más  arriba con la  cita  de Munford.  Prédica que 
incorporaba el  enfásis  en  la  muerte  en  los  escritos  consumidos 
por la clase obrera. "El puritanismo, en su matrimonio con el  ca-
pitalismo industrial, fue el agente que convirtió a  los  hombres a 
la nueva valoración del tiempo." 
Todo esto que plantea Thompson lleva  a  revisar,  como lo se-
ñalamos,  no sólo las  rebeliones que se  producen contra esta no-
ción instmmental del tiempo tanto en el interior del capitalismo 
como en otras culturas o  desde  ellas.  Las  diversas  concepciones 
del  tiempo en relación con el  trabajo, con la  división  vida/trabajo, 
con el derecho a  la reflexión,  la focalización,  a  rechazar la prisa, . 
y también con las formas como las diferentes culturas construyen 
su historia. 
La concepción occidental.de la historia como cronología va 
a  chocar con  las  concepciones  de  otras culturas.  Con  el tiem-
po,  la  antropología  fue  descubriendo  que  la  aplicación  de  la 
historia  como  cronología a  otras  culturas  era  una  operación 
67.  Thompson  toma la cita de  Alfred S.  Kydd (1857)  Y de  P  Man-
toux  (1948). 
313 
ANiBAL FORD
etnocéntrica que no tenía en cuenta o negaba otras formas de
organizar la información sobre el pasado. sobre la memoria
cial. incluyendo en esto la noción. atribuida al mundo malasio,
de "los acontecimientos transitorios como algo que perdura"
(Cohn, 1982). No es ajena esta noción de pasado a las estruc-
turas perceptivas de cada cultura. a las formas de recordar, a la
función que cumplen los sentidos como disparadores de la
memoria en la medida en que no todas las culturas privilegian
o jerarquizan los sentidos de la misma manera. Si nuestra cul-
tura privilegia lo visual -icónico o escritural- hay otras que,
por ejemplo, ponen en ese lugar lo auditivo, u otros sentidos
(Classen, 1993).
Marco rápidamente estas dos zonas porque el flujo inter y
transcultural que define a la sociedad contemporánea pone en
escena, a través de problemáticas como el multiculturalismo o de
procesos como los de sincronización productiva transfronteras, la
existencia de diferentes concepciones del tiempo y la temporali-
dad. Y por lo tanto de conflictos. Si esto se produce en el interior
de la Comunidad Europea, se plantea de manera mucho más
cruda cuando analizamos todas las culturas, los procesos de in-
migración, de integración o de marginación económica, de
globalización de la información, muchas veces acompaii.ados
por fuertes tendencias a la localización territorial, simbólica,
histórica o religiosa
llll

Por debajo de la discusión que da Thompson, criticado como
"culturalista", con las reducciones al economicismo y al sociolo-
gismo, pareciera no estar del todo clara la necesidad de ahondal'
las formas en que el hombre precisa objetivar, cosificar, medir el
tiempo como algo elementalmente humano que se funde con
68. Algunos de estos procesos los analizo en NaTlegaciones (Ford,
1994).
314
La marca de la bestia
otras series, Si en la relación entre la crítica puritana, apoyada en
la muerte, la salvación, el castigo y la sistematización del trabajo,
su medición, control e instrumentación se cruzan Cronos (como
narración trágica) y tempus (como "corte"), también se cruzan en
los saberes sobre el tiempo que no se corresponden con el desa-
rrollo del capitalismo industrial. Son fomIaciones cognitivas bási-
cas. Es necesario penetrar en ellas más, antes o simultáneamente,
al salto a las macrointerpretaciones.
Esto no es gratuito; uno de los mitos, diría aberrante, de
nuestra cultura es el de la desaparición del tiempo y el espacio.
y éste es un mito ideológico emanado del New Order. Bien pue-
de ocultar desfases temporales, espaciales, económicos y cultura-
les violen tos, como lo señala MaIjorie Ferguson (1992). Si esto
se contesta desde lo político, que, como la ética, 110 puede ser
absorbido por las zonas grises, hay que tener cuenta que tam-
bién se contesta desde la naturaleza del hombre. En ésta se en-
cuentran tanto pulsiones que llevan a medir y controlar el
tiempo como a subjetivizarlo y destruirlo. Y que estos dos niveles
no son necesariamente contradictotios. VuIcano debe detener el
tiempo para construir.
Disparadores y retóricas
El hombre ha construido saberes (lores) y retóticas sobre el
tiempo. Pero no todo proviene de las cosas o de los hechos en
bruto. De la acción de cortar o de la observación de un brote.
También su propia naturaleza, su experiencia individual y corpo-
ral, le ha provocado rupturas e interrogantes que destruyen los
binarismos. Las visiones ordenadas del tiempo.
Las historias de Despertares de Oliver Sacks (1991), ciertos re-
latos folclóricos como el de la Bella Durmiente -cuya dura historia
no es la que nos llegó, blanqueada por los Hermanos Grimm o
315
ANÍBAL FORD
por Perrault, como bien lo ha descrito Darntonll'J- pudieron ha-
ber sido disparados por alguna enfermedad que detuvo o borr;§
el tiempo como es el caso de la encefalitis letárgica. Dónde dife-
renciar estas detenciones patológicas del tiempo con relatos como
el de la Bella Durmiente o el de Rip van Winkle, escrito por uno
de los padres de la literatura norteamericana, Washington Irving.
Ri p70 se duerme antes y despierta después de la guerra de la inde-
pendencia. El shock es terrible. Es como, en la Argentina, dor-
mirse en el 73 Y despertarse en el 94.
¿De dónde salieron estas imágenes y estos relatos? La vieja ir-
landesa que sufre un delirio auditivo y escucha constantemente
las mílSicas de su infancia que describe Sacks (1987) 110 perte-
nece a la literatura. Es decir, hay un plano en que la propia natu-
raleza humana, desde su interior, destruye la noción establecida
del tiempo. No sólo los sueños, sino también un olor, un sonido,
un sabor, como en Proust, pueden provocar traslados, discronías.
Resquebrajar la secuencialidad. La linealidad. El paso que da
Pfoust, quien había leído mucha psicología de la época, no sólo
rompe con la estructura tradicional y secuencial de la novela bur-
guesa sino que pone en escena otras preguntas sobre la tempora-
lidad en plena dictadura del tiempo administrado. No se trata
únicamente de un cambio de frente en las retóricas literarias,
aunque éstas desarrollarían después dispositivos narrativos y de
montaje, como el jlasMack, el mcconto y el loop, para poder tra-
bajar la coexistencia de diversos tiempos en la mente humana.
69. Darnton, quien hace una importante crítica a las interpretacio-
nes de Fromm y Bettelheim de Caperucita Roja, dice que "en una ver-
sión anterior de la 'Bella Durmiente' ... el Príncipe Encantador, que ya
está casado, viola a la princesa, y ella tiene vatios hijos con él sin desper-
tar. Sus hijos rompen por fin el encantamiento cuando la muerden
mientras les da de mamar..... (Darnton, 1988).
70. "Rip van Winkle" fue publicado en The Sketch Book (1819) Y ha
sido valias veces traducido al castellano.
316
La marca de la bestia
Es también la revindicación de una forma de constituir el tiempo
en el interior de cualquier ser humano marginada por la cultura
de la época (O' Brien, 1970).
Señalo esto porque no es siempre claramente separable la li-
teratura de las búsquedas culturales y científicas en los territorios
del conocimiento. Aunque uno podría decir que la compleja
problemática del tiempo cruza estos disparadores naturales con
retóricas narrativas -Imng se apoya en viejas leyendas germa-
n38-, también el hombre intentó explorar intelectual y consciente-
mente las irregularidades temporales de los procesos cognitivos.
Buscar metáforas e isomorfismos. El monje que se queda en el
monte escuchando a un ruiseñor, según cuenta el Venerable Beda
(1896), y cuando regresó al monasterio habían pasado trescien-
tos años, no deja de ser una metáfora sobre las alteraciones del
tiempo que se producen durante los procesos de focalización".
La puesta en escena de este tema, su "recorte", implica no sólo el
reconocimiento de su importancia en el proceso de conocimiento
sino también una especie de alegato en favor del derecho a la
focalización, a la detención.
Cuando le piden a Wordsworth que sea superintendente de
un plan de educación riguroso, racional y cerrado, contesta con
una fuert.e réplica a los hombres hábiles en "la usura del tiempo"
y recupera la inclinación a "sentarse en una vieja piedra gris y
perder el tiempo soñando" 72. Esto, que suena a un viejo y oxida-
do lugar del romanticismo, es retomado por uno de los más im-
portantes y discutidos antropólogos contemporáneos, Clifford
71. Beda, llamado el Venerable, era un monje benedictino inglés
que vivió entre los siglos VII y VIII. Escrita en latín, su histOlia fue tra-
ducida al s.yón en el siglo IX.
72. Sobre esta respuesta de Wordsworth se apoyan, en sus razonamien-
tos, tanto Tbompson como Munford en las obras citadas, al estudiar la
hiperdesagregación y utilización del tiempo que se llevó a cabo duran-
te los comienzos del Industrialismo.
317
ANÍ.BAL  FORD 
Geertz,  el autor de  la "descripción  cultural  densa",  quien  cierra 
su trn.bajo sobre "El impacto del concepto cultura en el concepto dj; 
hombre",  identificando  la  tarea  del  antropólogo  con  la  imagen 
de Hawthorne "con los ojos ftios en alguna brizna de hierba, len 
alguna  piedra,  en  alguna  planta';  En  la  cosa  más  común  del 
mundo.  /Como si  allí estuviera  la clave"  (Geertz,  1987V
'
.  En  el 
fondo, el enfrentamiento enb'e focalización y tiempo instrumen-
tal.  Fundido en la visión  de Calvino  al  identificar la [ocalízación 
de Vulcano con la "concentración constructiva", es decir la inven-
ción.  Pero  también abierto  hacia  la  caja  negra o  la  exploración 
de  nuestra  contingencia.  Interrogación  que  se  multiplicará  en 
múltiples saberes y contrasaberes sobre el   
Un lugar que parece poético y romántico, pero que no lo es. 
La tragedia del soldado Zasetsky, con medio cerebro destrozado, 
acompañado por Luria cuidadosamente,  es  no sólo la  de  haber 
perdido el sentido de sincronización con la realidad sino el de 
focalización, y con esto el de la .relación entre las palabras y los ob-
jetos. En las propias palabras de éste se encuentran la problemática 
73.  La poesía que cita Geertz es  de Robert Lowell.  Su  concepción 
de la focalización está relacionada con su teoría del local knmvl.edf!lJY con 
el ingreso de la  autorreferenda en el conocimiento. Termina así:  "in-
clinado  sobre  sus  propias  briznas,  piedras  y plantas,  el  antropólogo 
también  cavila sobre  lo verdadero y lo  insignificante, vislumbrando.  o 
por lo menos así lo cree, fugaz  e inseguramente, la alterada, cambiante 
imagen de sí mismo". 
74. En realidad, este  lo pensé inicialmente como un estudio 
de estos saberes. La paremiología es riquísima en sus  intentos de darle 
herramientas al hombre para pensar el  tiempo en sí  y en relación con 
la  belleza, la adversidad, la fama.  la prisa, el perdón, el olvido, etcétera. 
La "tópica"  del  tiempo  tiene  sus  saberes  y contrasaberes.  Al  "No  hay 
dolor que el transcurrir del  tiempo  no atenúe y suavice"  (Cicerón)  se 
contraponen los versos de José Hernández en el Martín Fierro: "Y es  tanto 
lo  que he sufrido /  y males de  tal  tamaño /  que reto a todos los años  / 
a que traigan el  olvido". Junto a esto, la noción de irreversibilidad: "No 
se  hace  volver  el  agua que pasó  ni  reclamar la  hora que  transcunió" 
(Ovidio).  Pero el análisis de esta tópica la desplazo  para otro tiempo. 
318 
La marca de la bestia
fundamental del tiempo: "Vi  que la enfermera volvía a  pasar, y qui-
se  llamarla  para  qúe  me  trajese  el  orinal.  Traté  de  llamarle  la 
atención  diciéndole:  'Es ...  ¿Cómo  se  llama?  ..  Lo necesito.. .'.  Pero 
mientras trataba de recordar la palabra, ella ya se había ido" (A.R. 
Luria, 1973). ¿Tiempo objetivo o  tiempo subjetivo?  Hay algo en el 
relato de Zasetsky que entra en  colisión  con  la elegante e  inútil 
paradoja de Platón en el  TitileO: "El  tiempo es la imagen móvil de 
la eternidad". 
La paradoja, cuando no es un desafio, como en el zen, es una 
coartada. No resuelve el problema de Zasetsky. Como tampoco lo 
resuelven las explicaciones socioeconómicas sobre el tiempo que 
hemos punteado.  FocalizacÍón,  sincronización, instrumentación 
parecieran estar ancladas en zonas más grises de la relación, o  de 
la superstición, entre conocimientos y noción/percepción/cons-
trucción  del  tiempo o  de la  temporalidad. 
Aparte  de esto,  las  cosas  -iJue  existen  fuera  de  nosotros- se 
oxidan, se resquebrajan, se disuelven y sufren otros procesos a los 
. cuales el  hombre les dio nombre para entenderlas, entenderse a 
sí mismo y entender a  los otros. 
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