Mirar el pasado.

En una maleta antigua
y en bolsas plásticas, sin
nombre ni fecha, sin edad,
o bien de muchos tiempos,
insignificante o con valor,
de cobre bruto nacionalizado
o de incienso familiar,
que se evapora, no está,
viaja sólo en la mente
que se detiene, que repite,
que soluciona los errores
con tardanza sin culpa
es tarde es cierto ,tarde,
tarde, no importa hoy,
ni importará mañana
porque ni los orgullos
ni los triunfos, ni diplomas
ni medallas ,ni esperanzas,
ni históricas indemnizaciones
podrán conocer el precio
de lo que pudo ser y no fue.
Sin dirección, sin coordenadas,
allí, enterrados de olvido
como una semilla de esperanza
que brota, late , enmudece
de abandono y muerte
repetida por el recuerdo,
destella una pregunta
¿ porqué sepultó las memorias ?
el miedo, la injusticia, la privacidad
la muerte y la vida, el peso contenido
Es cierto, estaba sólo, es cierto
A mi me sucede lo contrario
Yo desentierro, publico, interpreto
caduco, juzgo, limpio escombros,
les quito los silencios cómplices ,
despierto mi ignorancia ¿para que?,
para que se destruya, no sirve.
A veces, me duele nuevamente,
no poder cambiar los destinos
me levanto de la zanja mil veces
y allí tu mirada iluminada
tu sonrisa amplia, tu mano cálida
tu canción melodiosa, me invita ,
me invita nuevamente a nacer,
desnudo, desprovisto, vulnerable,
me seduce, y me resisto,
¡me resisto! , ¡no desnudo !
Porque conservaré mis recuerdos,
dejaré conmigo los defectos,
las esperanzas, las materias aprendidas
me quedaré con tu sonrisa
con tu mirada mía
con tu beso fragante
con el fuego de tu amor pasajero
con la lucecita de tu alma
con la enamorada fruta
sin descanso, sin temor ,
porque los desalientos
perdieron su poder engañoso
y tú estas conmigo siempre,
aunque no estés
estás grabada en la piedra
esa piedra que se llama lejanía.

Rodrigo Carrasco Casanova
Pantheon1969@gmail.com
25 de Mayo 2014 5:00 a.m