Sección: Editoriales / Escenario político
Los seis gambusinos tamaulipecos
Por: Marco Antonio Torres 22/05/2014 | Actualizada a las 09:23h


Alejandro Guevara Cobos insiste en visitar su terruño con evidentes
fines proselitistas y se mete de lleno a la lucha del poder político en
Tamaulipas, pues sabe que llegó su hora.
Hace ruido, pero no ruido de nueces o castañuelas, al fin y al cabo
ruido fútil e inocuo.
Alejandro Guevara se suma a la lista de buscadores de oro
(gambusinos) en el norte del país, en Tamaulipas, y cuyos nombres
son los siguientes: Marco Antonio Bernal, Baltazar Hinojosa Ochoa,
Homero de la Garza Tamez, Alejandro Etienne y Ramiro Ramos
Salinas.
Los primeros tres tienen el sello del centro (incluido Alejandro
Guevara) y los restantes tres el sello de casa, con la firma clara del
gobernador Egidio Torre Cantú.
Alejandro Guevara quiere ser gobernador pero a la hora de las
negociaciones, se conformaría con la candidatura a diputado federal
del sexto distrito.
Sabe que está en el rango de sus metas alcanzables y de sus
posibilidades.
No dudamos del arrojo que posee Alejandro el mantense, quien no
pierde oportunidad para promoverse como precandidato a
gobernador; y pide a sus amigos a que lo acompañen en la aventura,
entre ellos a Heriberto Ruiz Tijerina, quien opera políticamente para
él con absoluto desparpajo.
Cosa que nos parece extraña; bastante arriesgado de parte del
diputado local Heriberto.
Hace tres años Alejandro Guevara Cobos le jugó la contra al
gobernador Egidio Torre Cantú, y este último lo venció, en un
choque de poderes donde el mantense sacó la peor parte, quedó
avergonzado, siendo relegado a nada.
Egidio Torre y el CEN del PRI eligieron a Manuel Cavazos Lerma y
a Lupita Flores como candidatos al senado.
El tiempo acabaría dándole la razón a Alejandro Guevara Cobos, el
PRI debió apostar en Tamaulipas por candidatos frescos y jóvenes,
no por ancianos octogenarios.
La prueba está en que los dos senadores tamaulipecos por mayoría


son del PAN, Francisco García Cabeza de Vaca y Maki Ortíz.
Aquélla vez Alejandro Guevara acabó sus tres años como diputado
federal del sexto distrito en total silencio.
Soportó estoico la vergüenza y se fue a picar piedra al DF buscando
quedar cerca de Enrique Peña Nieto, a la sazón su amigo desde que
fue presidente nacional del Frente Juvenil Revolucionario, hace más
de 15 años.
Le recordó su ‘amistad’ que databa desde tres lustros atrás. Y su
propósito lo cumplió.
Quedó como su coordinador de giras oficial; todos los días se habla
de tú a tú con él.
Alejandro guardó 6 meses de luto tras aquella tarde triste, hasta que
llegó la hora de Rosalba de la Cruz Requena, quien lo sustituyó.
Aquélla tarde de marzo o abril de 2012 Alejandro regresó al Mante
avergonzado, pues esperaba que su brazo fuera alzado por el
gobernador, en clara señal que había alcanzado la candidatura a
senador por Tamaulipas.
A cambio de eso, el balde de agua fría que le cayó en el rostro, le
hizo ver que los políticos no escapan al síndrome de Hernán Cortés,
quien lloró en el árbol de la noche triste.
El mantense, con fama de bravucón sin embargo, busca aliados a su
proyecto político pues sabe que Tamaulipas está copado por la
corriente simpatizante de HOMERO DE LA GARZA TAMEZ,
quien corre presuroso desde Sedesol cual corcel juguetón por las
praderas, sin sombra que lo persiga.
Mientras tanto, desde la Sedesol HOMERO DE LA GARZA
TAMEZ tapiza con alfombra roja el piso por dónde camina con
despreocupación total, gracias al hecho de ser un político
excesivamente cuidadoso con el manejo de su imagen.
José Benites para esto juega importantísimo rol en el proyecto y
juega magistralmente el papel de brillante operador político,
creándose -para este escenario- una extraña dualidad.
José Benites actúa en dos vertientes siempre brillantes. Una, como
natural cortafuegos de los errores cometidos por el gobernador, y
otra, como depositario de la fe en el proyecto político llamado
Homero de la Garza.
Lo satisfactorio del caso es que José Benites, enlace territorial en el
sexto Distrito desde el gobierno del estado, cumple al cien por ciento
la expectativa.
Pero pasemos a otro tema.
Hablemos de otro personaje mantense.
Aparentemente es un operador político del PRI y nada más.
Aunque la verdad, trae mucha más punch del que aparenta poseer.
Lo cierto es que CARLOS SÁNCHEZ VEGA es un potencial
político con nombre y apellido propio en el PRI cuyo futuro es tan
amplio, como sus habilidades, vastas.
Es muy probable que Carlos Sánchez Vega se apreste a dar pronto el
salto a la política rentable, en cuanto vea una pequeña coyuntura.
Porque la inercia lo jala hacia allá.
Pues queda claro que su ascenso en la política pública no es debido a
coyunturas creadas, ni siquiera tras la repentina muerte de su
mentor, doctor Humberto Flores Dewey, sino por los años que pasó
siendo discípulo de aquél ex alcalde, cuya fama de hombre cerebral
e inteligente creció hasta el día de su muerte.
Y es que el doctor Humberto Flores Dewey sabía tejer fino, amén de
poseer una rara cualidad que en política se ha perdido poco a poco
desafortunadamente, siempre fue leal con los amigos.
Leal con su gente hasta la muerte.
Carlos Sánchez Vega ha sido operador político en un par de
ocasiones; y orgulloso, se jacta de haber obtenido sendas victorias,
la primera con Rosalba de la Cruz Requena, quien a la postre se
convertiría en su suegra, y la segunda, con el triunfo de Pablo
González León, donde como presidente del PRI logró obtener una
contundente victoria sobre el PAN, 32 mil votos contra 8 mil 800.
Derrota infligida a razón de 4 por 1.
Aquélla fue una de las derrotas más escandalosas que ha sufrido el
PAN en elecciones municipales.
No en balde el alcalde Pablo González León es -en todo el país- uno
de los alcaldes con mejor numeralia a favor; y mire usted que en
México existen más de 2 mil 300 municipios en total.
Fue en 2013 donde el PRI hizo con el PAN lo que quiso, emuló lo
que Satanás bíblicamente haría con los ángeles de Dios, ‘hizo caer
del cielo un tercio de las estrellas’.
Carlos Sánchez Vega, como fruto de aquél trabajo, hoy funge como
titular de la COMAPA, donde cumple a carta cabal sus funciones, y
desde donde teje fino su carrera, apoyando en la operación política a
su suegra ROSALBA DE LA CRUZ REQUENA, quien por su
diáfana forma de ser, inocente y sencilla, a veces los lobos y
lobeznos del mundillo político la quieren tragar, mostrando las
fauces asesinas.
Es ahí donde el yerno Carlos Sánchez Vega suele salir al quite,
derrumbando cada escollo que surge en la carrera de ella.
No podía esperarse menos del titular de Comapa, quien no en balde
cuando la prensa le pregunta cuál considera sea su mejor
satisfacción y habilidad en política, responde con rapidez: ‘Lo mío
es la operación política’.
La carrera de Carlos Sánchez Vega sin embargo, no ha sido fácil de
construir.
Aprovechando su paso por el PRI municipal, y como coordinador de
la campaña de Rosalba de la Cruz Requena, Carlos Sánchez es
actualmente el líder del grupo político que Humberto Flores Dewey
creó. El ex alcalde falleció en diciembre de 2013.
Ha tomado con valentía la estafeta, y la habilidad que a la diputada
federal Rosalba de la Cruz le falta, a él le sobra.
Carlos Sánchez la suple con destreza y su ingenio le sirve para
fracturar candados aparentemente irrompibles.
Carlos Sánchez ha corregido a tiempo algunos errores de decisión, y
aguzando sus sentidos, entabla alianzas con el número uno del
municipio, sabedor que es cierto aquél refrán que reza: ‘El que no
conoce a Dios, donde quiera se anda hincando’.
La enseñanza, habilidad y acertadas estrategias que el doctor
Humberto Flores dejó una vez fallecido repentinamente, se la heredó
su discípulo más allegado, Carlos Sánchez, ante el terrible celo de
terceros.
Mientras tanto, el alcalde Pablo González León trabaja
incansablemente por los mantenses; y forja su propio destino.
Si a Pablo González la suerte lo favorece, iría de lleno a buscar el
próximo año la diputación federal. La mesa está sirviéndose.
Bien, por ahora es todo, en breve nos leeremos.


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