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NEOSINCRETISMO EVANGELICO

Ante la triste realidad actual de la negación de los principios bíblicos, fundamentales y eternos,
ante la avalancha de “negociaciones” que se realizan en nombre del “amor y la unión” entre
cristianos, considero necesario hablar acerca del neosincretismo resultante.
El sincretismo es el proceso por el cual los elementos de una religión son asimilados en otra
religión que ocasionen un cambio en los principios fundamentales o la naturaleza de esas
religiones. Es la unión de dos o más creencias opuestas, de modo que la forma sintetizada es una
cosa nueva. (mb-soft.com/believe/tscm/syncreti.htm)
Es interesante la historia del término “sincretismo”. Plutarco (De fraterno amore, 19) fue el
primero que usó la palabra sygkrétismós para designar la (históricamente insegura) unión de las
divididas comunidades de Creta para la defensa contra enemigos comunes. Por eso el concepto
tiene ante todo un sentido político, a saber, el sentido de una unión que, ante las amenazas
externas, prescinde de diferencias internas. En el s. xvi el término vuelve a presentarse en Erasmo
(Opus epistolarum), que lo hace derivar del verbo syn-keránnumi (mezclar) el cual no existe en el
griego clásico, y lo latiniza. A continuación, en general se entiende por la mezcla de doctrinas
filosóficas o teológicas. (http://www.mercaba.org/Mundi/6/sincretismo.htm)
Es notorio, que, por encima de diferencias teológicas profundas e irreconciliables, hoy estemos
ante la “mezcla” de iglesias y denominaciones, históricamente incompatibles.
En una reunión de pastores en mi ciudad, y ante la tan mentada y promocionada “unidad” entre
cristianos, plantee a mis colegas mi deseo de seguir asistiendo a las reuniones, pero sin la
obligación de tener que afiliarme a la “asociación de pastores”, ya que en lo personal me opongo a
formar parte de grupos así, porque con la membresía te entregan el paquete de mescolanzas de
todo lo imaginable y que con la cuota de miembro, uno estaría apoyando en forma tácita.
Resultado: fui tratado de poco menos de enemigo del cuerpo de Cristo. Es decir, si yo desapruebo
el sincretismo de ideas y prácticas que hoy caracteriza a la iglesia cristiana en general, estoy fuera
de “sintonía”.
¿Qué hacemos entonces frente a reclamos como el de Pablo en Gálatas 1:6-9?
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de
Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os
perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del
cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio
del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de
Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería
siervo de Cristo.
O este otro:
Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor
Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira
acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos,
blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y
privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.
Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos
traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo,
estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo,
y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y
perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos,
se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 1 Timoteo 6:3-10
Edwin Lutzer menciona cuanto sigue: “A nuestra generación le encanta el sistema estilo bufé en
cuanto a la religión. En una búsqueda de sentido sincera pero a menudo mal encaminada, aquellos
que buscan toman una muestra de Jesús. Si les gusta, entonces agregan la perspectiva de otros
maestros y recopilan una comida espiritual que es perfecta para ellos. Desarrollan un Jesús que
confirma todo lo que quieren creer y debido a que Él está hecho a la medida de sus gustos, nos
dicen que han encontrado al “Jesús verdadero”. (Difamando a Jesús, pág. 20)
Concluyendo, ser fieles a la Palabra de Dios, demanda un posicionamiento firme y concreto. Es
decir, un NO en mayúsculas a prácticas que solo buscan satisfacer la sensualidad de los hombres,
que, manipulación mediante, ofrecen un “evangelio” enrarecido y superficial, en donde
predominan los gurúes, cuyas palabras tienen más peso incluso que la misma Biblia.
Pr. Carlos Martínez
Iglesia Bautista Dios con Nosotros
Coronel Oviedo - Paraguay