UN ASUNTO IRRESUELTO

Por Raúl Zurita
Periódico Literario "Carajo", Enero de 2008. N°
2666 me intriga, y no porque sea una obra maestra, por el contrario, es una
novela convencional que tiene un problema grave y sin solución intermedia: o le
sobraron 800 páginas o le faltaron 800 páginas. Es as, pero al mismo tiempo
posee una cualidad que en literatura sólo se la pueden permitir los grandes
fracasos, esto es que los problemas que a veces esas derrotas abren son de tal
magnitud y poder, que los !acen muc!o más cruciales que el !ec!o de que las
obras que los contienen no los resuelvan. Es el caso de 2666. En ese sentido este
relato tiene al menos tres m"ritos que no de#an de ser impresionantes: el
primero es su notable ttulo, seco, oscuro, inquietante, el segundo es que leerlo
inevitablemente es releer otras obras que s son maestras: $olstoy, %laubert, el
&oyce del Ulises y delFinnegans Wake, 'af(a, la tetraloga final de )is!ima,
cosa que sucede con muy pocos autores y, el tercero, es que contiene *00 y
tantas páginas, aquellas que no sobraron, que en el conte+to de la narrativa en
castellano son de las más e+traordinarias de los ,ltimos *0 a-os. .i, con todo,
incluso esas páginas tienen un lmite insalvable, no se debe al autor sino al
g"nero. Es el tema de lo que sigue. /ntes se debe decir que es evidente que
0oberto 1ola-o tiene una poderossima capacidad de !ilvanar !istorias y usa el
recurso del monta#e2 novelas encabalgadas con otras novelas, de manera a
menudo prodigiosa y torrencial, pero lo que cuesta entender es que un autor
rompedor, #ugado y al lmite, como suele ser calificado, reitere en la que se
supone es su obra mayor los clic!"s más tpicos de las obras menores. 3ay en
esto un problema que le atinge finalmente 4y fatalmente4 al mercado del libro
que involucra editores, crticos, 5descubridores5, escritores de solapas 6ya es
!ora de que se cree el 3erralde de los escritores de solapa, es un g"nero
alucinante7, en fin2 toda la parafernalia.
/s, por e#emplo, es difcil de entender que 1ola-o en una novela donde los
protagonistas !ablan en al menos cuatro idiomas distintos no se plantee el
problema de la lengua y, por ende, desprecie todo el potencial liberador 6y
desmembrador7 que el !ec!o mismo de escribir implica. El asunto en s no es
comple#o: en este caso se trataba de confrontar el idioma de una narración con
el idioma que los persona#es de esa narración !ablan, creando una forma donde
esa diversidad de lenguas se !iciese materialmente presente, y no repetir esas
cómicas pelculas norteamericanas tipo 8ctor )ature o 9ul 1rynner, donde los
romanos !ablan en ingl"s. :ero eso es e+actamente lo que 2666 !ace. Esta
novela es en gran parte la !istoria de un soldado alemán 60eiter despu"s
/rc!imboldi7 que !abla alemán con otros alemanes 6y !abla4!abla2 con guiones
previo a los diálogos y todas las reglas de la convención en orden, para luego
además pasar al ruso7, pero que 5va5 en castellano. ;ue lo !agan cientos de
otros relatos, y algunos que nadie calificara de ingenuos como Terra Nostra de
<arlos %uentes, es esperable, pero =el más 5revolucionario5 autor de los ,ltimos
tiempos> =9 un lector de &oyce> =9 que conoca bien el Finnegans Wake> =9 en
una novela de la ambición artstica de 2666> ?o, all !ubo un problema
económico2 es evidente que si la obra !ubiese sido construida en base a una
lengua que incorporara el alemán, ingl"s, me+icano y ruso, concreta,
materialmente, como talve@ lo !abra !ec!o un artista radical, !abra
significado mnimos lectores o, en el peor de los casos, pasar a la categora de
5demente5, pero ese fue el riesgo de El sonido y la furia, por e#emplo. :odra
!aber intentado otro camino2 construir algo como una polifona lingAstica y no
!abra sido tampoco tan nuevo, v"ase el cine alemán de finales de los 60,
concretamente Othon de &ean4)arie .traub o muc!o más conocido, lo que !i@o
/nt!ony 1urgess con el ingl"s en La naranja mecánica. :ero son simples
e#emplos y, en sntesis, lo que uno lamenta es que alguien de la ambición
literaria de 0oberto 1ola-o tena muc!as más posibilidades que la de establecer
un 5pacto de verosimilitud5 digno de los cuentos de !adas.
Está claro que en ese plano el desafo con el que se enfrentaba 2666 era
descomunal y su resolución !abra sido algo del todo nuevo, no !ec!o en
nuestra lengua, pero en todo caso lo que resulta imposible es que un autor de la
envergadura de 1ola-o no se lo !aya planteado. Be !ec!o, en la primera parte
de la novela no puede evitar soslayarlo: se nos dice diagonalmente que los
cuatro persona#es2 un espa-ol, un franc"s, una inglesa y un italiano, están
!ablando en el idioma de sus estudios comunes: el alemán. Co que se podra
esperar entonces de alguien que di#o a propósito de 2666 en una entrevista
aparecida en el diario 5Ca $ercera5 de .antiago en mayo del 2002: 5DdemoniosE
no voy a escribir un novelón decimonónico5, es que si finalmente lo iba a
escribir igual, que !ubiese emulado el gran sobrentendido de la novela
decimonónica y no lo más fácil y pobre de sus subentendidos. En suma, lo que
se le poda pedir es que fuese el %laubert de Madame Boary y no el de los
cartagineses en franc"s de !alam"#. Beca reci"n que 1ola-o era demasiado
inteligente como para no advertir el problema. )ás a,n, creo que fue su
problema. ?o es que no lo !aya podido superar, es que eligió no superarlo,
eligió ser un buen escritor.
:ero !ablaba al comien@o de esas *F0 páginas que no sobraron, más a,n, que
son la gran #ustificación del libro. Está claro que me refiero a 5Ca parte de los
crmenes5. Be partida ese captulo contiene la imagen más poderosa,
demoledora y l,cida, que un escritor de los ,ltimos tiempos !a entregado de un
pas: <!ile. <!ile es un basural al que se le arro#an cuerpos mutilados de
mu#eres asesinadas. Es el basural El <!ile. <omo se sabe, en ese captulo 2666
nos relata los asesinatos masivos de mu#eres en la ciudad de .anta $eresa
6ciudad &uáre@ en el non fiction7. Ca rigurosa descripción forense,
pormenori@ada en todos sus detalles, de las condiciones en que son !allados
cada uno de los cuerpos, de sus cercenamientos, laceraciones y desgarros, y su
obsesionada reiteración, su omnipresencia, le otorgan a este relato una fuer@a y
contundencia que lo colocan en el lmite de las posibilidades del g"nero
narrativo en la economa actual. .in embargo, incluso as, esta narración pudo
!aber sido algo para lo cual no e+isten a,n las palabras, y no e+isten porque no
fue, porque no alcan@ó a ser. 5Ca parte de los crmenes5 está construida
utili@ando los recursos de la novela negra, en lo que es tanto un !omena#e como
una parodia. =Era necesario> Gn oscuro grupo de detectives de : la polica de
.anta $eresa, cuyos nombres 0oberto 1ola-o los escoge para reali@ar los
consabidos amarres, citas y subcitas en las que es tan diestro, le sigue la pista a
estos crmenes mostrando un telón de fondo que no es muc!o me#or que el de
las ya insoportables novelas del g"nero en castellano 6porque si de lo que se
trataba era de parodiar o superar a 3ammett o <!andler, para eso !ay que ser
me#or que ellos y 1ola-o, en esto al menos, no era me#or que 3ammett o
<!andler7.
0epito =era realmente necesario> .abemos que la realidad es más agobiante
que la ficción, que estos crmenes se !an venido cometiendo y son
desgarradoramente reales y que 2666 optó por ficcionali@arlo, por
transformarlo en narrativa. Está bien, todos los autores realistas lo !acen.
/demás esto ya fue resuelto !ace bastante por la literatura de no ficción y !aber
repetido un nuevo $ sangre fr%a !abra sido una solución difcil de superar y, en
todo caso, ya !ec!a. En dos palabras, es esa convención que llamamos 5lo real5
la que nos !abla de un desafo que estuvo a punto de dilucidarse pero que
quedó pendiente. El nudo central es que su dilucidación #amás será posible
dentro del mercado, o sea, dentro de la novela.
)e salto 2 o * desarrollos para entrar en el tema final: =:or qu" !aberle
inventado una dudosa trama de novela negra a algo que es artsticamente más
fuerte que eso, que es en realidad infinitamente más fuerte que eso> =:or qu"
no !aber de#ado desnudos los informes clnicos de las muertes> 3aberle
posiblemente agregado un párrafo de una belle@a, de una belle@a literaria
lmite, dura, esplendorosa, al principio o al final. :ero, =algo de esa magnitud
era posible> Ca respuesta es simple, aunque corremos el riesgo de terminar
discutiendo del fracaso de los socialismos reales: era imposible que lo !iciese
porque escribirlo as es algo que le competa a la poesa. :ero el problema
concreto es que la poesa no lo !i@o. 9 si lo !iciera ya no podra poner los
informes como los puso 1ola-o y por lo tanto, ya no lo !i@o y no tiene remedio.
Esa fue la genialidad y la fuer@a de 5Ca parte de los crmenes5, los informes y el
nombre del basural, y ya no se puede !acer otra ve@, y no por un problema de
5propiedad intelectual5 o de obscenidades de ese tipo, sino porque su poder
artstico radica tambi"n en su primera ve@. Es para llorar, estaba all: el basural
El <!ile y esos informes, cada uno de los setenta y oc!o informes que están all,
nada más.
Beca al comien@o que el problema no era de un autor sino de un g"nero y
0oberto 1ola-o al optar por la novela optó por una transacción. Es decir: optó
por no llevar las cosas a sus lmites, por autolimitarse como artista, pero, a
cambio, pudo decirles al menos algo a los lectores que decidió no perder. .e
trata de un tipo de lector registrado en los manuales básicos de los estudios de
mercado: literatoso, intelectualoso, eterno aspirante frustrado a ser /rt!ur
0imbaud, pero lector al fin y al cabo. Co que lo salva y e+ime de esos lectores es
que por lo menos 1ola-o transó. .u transacción fue un triunfo personal pero,
más que eso, es el triunfo de la economa: era finalmente lo suficientemente
bueno como para que tuviera que transar. $ampoco se trataba de que se
dedicase a escribir poemas, para eso 1ola-o era tan poco dotado como
<ortá@ar, %aul(ner y &oyce, se trataba de !aber inventado, como <ortá@ar,
%aul(ner y &oyce, otra forma de !acer poemas y los cuentos de&utas asesinas,
por e#emplo, son una notable muestra de eso. El costo tambi"n fue alto: el de
ser el 5me#or novelista de su generación5. ;u" duda cabe, pero todo aquello que
es 5lo me#or de su generación5 contiene algo siniestro, en realidad es la forma
más grosera del menosprecio 6=fue Bante el me#or poeta de su generación>7, y
cuando el merc!andising califica as a un creador recuerda el tpico trato de los
patrones de fundo a sus peones favoritos.
:ero pretender más es un despropósito. 3ay sin embargo un detalle que
cambiara todo. .e trata del narrador. .eg,n se nos informa al final del libro
entre las anotaciones de 1ola-o referidas a 2666 se encuentra una que dice: 5El
narrador de 2666 es /rturo 1elano5. )ás adelante !ay otra anotación que
e+plcita concretamente que es 5para el final de 26665, y cuyo contenido es de
una conmoción y fuer@a que ro@a lo indecible: 59 eso es todo amigos. $odo lo !e
!ec!o, todo lo !e vivido. .i tuviera fuer@as, me pondra a llorar. .e despide de
ustedes, /rturo 1elano5. :or ra@ones que trato de imaginar: mantener un final
con !umor 6la novela se cierra con /rc!imboldi conversando de los !elados
%Arst :Ac(ler7, no salirse de la convención del g"nero, o cualquier otra, los
editores del libro decidieron no ponerla al final de la obra, sino sólo citarla
dentro de una nota e+plicativa a la edición. ?o tengo argumentos para ir más
le#os, pero s s" que si esa nota fuese el final efectivo de 2666 nada,
absolutamente nada, de lo que !e sostenido aqu sera válido, porque entonces
tendramos que !ablar de lo que s importa: de la literatura y de la vida y, por
descarte, de la muerte.
<omo digo, no lo s", pero tal cual nos !a sido entregada !asta !oy 2666 es
menos interesante que su autor y, en todo caso, muc!o menos interesante que
su recepción. Esa recepción nos muestra el mundo y en cierto sentido estamos
!ablando de un sacrificio: el de su escritura. Ella está permanentemente
cru@ada por una doble alma: por una parte, por aquel impulso po"tico
formidable, ,nico, que lo lleva a concebir las páginas finales de Los detecties
salajes y 5Ca parte de los crmenes5 y, por otra, por las limitaciones de un
g"nero que no puede ya entenderse sino como mercanca. Está bien, pero en ese
sitio fero@ ning,n escritor que se precie puede renunciar a ser mercanca
porque simplemente eso sera una autodenuncia. Gn autor o autora de novelas
si no es un fabricante de mercancas es simplemente una mala o un mal
escritor. Co demás queridos amigos, es simplemente poesa.
http://www.letras.s5.com/rb100208.html