¿COMPARAR A LOS NIÑOS?

Comparar constantemente la habilidad de
un niño con la de otro puede llevar a la
destrucción de la individualidad y la
creatividad.
La comparación es uno de los hábitos que más practican los padres y
maestros. Muchos padres y maestros piensan que comparar a unos
niños con otros les va a motivar a ser mejores o a cambiar sus
actitudes. Esto no puede estar más lejos de la realidad.

Algunas consecuencias de comparar a un niño con otros:
 Le mandamos un mensaje al niño de que él no puede.
 Lastimamos su auto valor y minamos su confianza en sí mismo.
 El niño adquiere la noción de estar “arriba” o “abajo” (ser mejor o peor). Cuando esta
métrica se vuelve su manera de relacionarse con los demás, pierde la capacidad de ver
al otro como igual, como persona, de aceptarle como es, sin juicios. Técnicamente
hablando, es el principio del narcisismo y de una enorme soberbia. (Ojo: cuando este
patrón se fija, muchas veces la persona aparenta tener una autoestima alta y una
enorme seguridad, y es todo lo contrario)
 Adquiere la conciencia de que para ser amado tiene que ser mejor (o peor) que otros.
Este es un fundamento muy pobre para su autoestima.
 Le orillamos a que surja en él la rivalidad, la competencia, la envidia y los celos.
 Dañamos las relaciones entre hermanos, amigos, etc.
 La presión malsana que se genera en compararlo lo lleva a traicionarse a sí mismo. En
lugar de expandir su potencial, acabamos por limitarlo, alterando su ritmo de desarrollo.
Centro Médico Pediátrico -  O’Higgins 1278, Concepción -  2242745
Centro de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente, Clínica Sanatorio Alemán -  Junge 54, Concepción -
 2796028
Jorge O. Cofré González
Psicólogo de Niños y Adolescentes

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