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PBBER PBPILAR

Revista y foro de análisis, crítica e investigación social - Número 3 - noviembre 2009
PBBER PBPILAR
Artículos de Mao Tse Tung, Alfredo Velarde, Mario Ramírez Centeno, Hugo Van Oordt,
Nahún Sánchez, Tulio Morales, Miguel Á. Rodríguez, José Tlatelpas, Foro de Apoyo Mutuo al
Arte y la Cultura, Asamblea Metropolitana del Poder Popular, Grupo Cultural Maiz Rebelde
Ilustraciones de Reynaldo Olivares, Ben Heine, Camacho y Luy
Fundación de Estudios Sociopolíticos, Económicos,
Autogestión y Poder Popular del Distrito Federal, AC.
Consejo Directivo
Alberto Anaya Gutiérrez
Alejandro González Yañez
Ricardo Cantú Garza
Rubén Aguilar Jiménez
Comité Ejecutivo
Presidente
Arturo López Cándido
Secretario
Javier Arroyo Cuevas
Efraín Aguilar Sánchez, Silvia Martínez Alfaro, José Luis López
López, Zenaida Ortega Cortéz, Genaro Cervantes Vega,
Ernesto Villareal Cantú
Revista Poder Popular
Dirección
José Tlatelpas
Director de Producción
Mario Ramírez Centeno
Corrección de estilo
Hugo van Oordt
Asesoría artística
José Luis Colín
Colaboraciones de
Mao Tse Tung, José Tlatelpas, Alfredo Velarde, Mario Ramirez
Centeno, Miguel Á. Rodríguez, Hugo van Oordt, Nahún Sán-
chez, Tulio Morales, Grupo Cultural Maiz Rebelde, Foro de
Apoyo Mutuo al Arte y la Cultura, Asamblea Metropolitana
del Poder Popular. Ilustraciones: Reynaldo Olivares (Taller de
la Gráfica Popular), Ben Heine, Camacho y Luy (Partido del
Trabajo)
Impresión: Martín Cambrón
redaccionlm@gmail.com
PBBER PBPILARes una revista trimestral publicada por la
Fundación de Estudios Sociopolíticos, Económicos,
Autogestión y Poder Popular del Distrito Federal, AC.
Número 3, Primera Época, noviembre del 2009
(c) Algunos derechos restringidos.
Creative Commons Licence. México DF, junio del 2009
PBBER PBPILAR
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BIREITBRIB ÍXBIIE
Editorial .............................................................................. 3
Invitación a la autogestión
Alfredo Velarde ................................................................. 4
Enseñanzas de las recientes elecciones
Asamblea Metropolitana del Poder Popular ............... 16
El muralismo en México y en el mundo
Grupo Cultural Maíz Rebelde ....................................... 21
José Carlos Mariátegui y la alianza obrero-campesina
Hugo van Oordt .............................................................. 23
Hospitales siquiátricos: terror, represión y tortura
Nahún Sánchez ............................................................... 28
Neoliberalismo: artífice y exportador de la influenza
Foro de Apoyo Mutuo al Arte y la Cultura ................ 31
La recesión de la economía capitalista mundial
Tulio Morales .................................................................. 34
Crisis y lucha de clases
Miguel Á. Rodríguez /MSN .......................................... 38
Contra el liberalismo
Mao Tse Tung .................................................................. 41
A 41 años del 68
Mario Ramirez Centeno .................................................. 43
El golpe al Sindicato Mexicano de Electricistas
Volante anónimo ............................................................. 45
Portada y contraportada:
Dibujo del maestro Ben Heine.
Agradecimiento
Imágenes de Ben Heine, Camacho y
Reynaldo Olivares por cortesía de los autores y
la revista electrónica
La Guirnalda Polar
http://lgpolar.com
En este número presentamos un texto de Mao Tse Tung: "En Contra del Liberalismo", la influenza moderna que
destruye las organizaciones de izquierda y algunas que se dicen serlo. Mao señala: “Estamos por la lucha ideológica
activa”.Y acusa: “el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un
estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido
y demás colectividades revolucionarias.” Nos previene contra: "No discutir las cosas importantes o de principios,
hacer críticas en privado y murmurar, dejar pasar lo que no afecta personalmente, socavar las instrucciones, los
acuerdos y los puntos de unidad que permitirán que avance el trabajo, pretender ser superiores a los demás". La iz-
quierda en América latina ha caído en algunos liberalismos tales como permitir desigualdes entre sus militantes,
ser inequitativos con los camaradas, dando preferencias. Otro ejemplo de liberalismo es darle igual preponderancia
a las alianzas coyunturales que a las estratégicas, política que lleva a la destrucción del partido y a la pérdida de
la confianza en sus directivas; hacer alianzas sin principios, perdiendo la identidad política, dar trato a los dirigentes
como activistas y a los oportunistas como dirigentes, ésta política lleva a la destrucción de un partido del pueblo, así
como admitir liberalmente aliados con ideología contraria, quienes tarde o temprano cambiarán el perfil del partido,
constituyendo una alianza sin principios.
Otra manifestación del liberalismo ha sido admitir oportunistas y permitir que se infiltren en las estructuras del
partido, desde donde socavarán la unidad; "desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer
lugar; exigir consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina, entregarse a ataques perso-
nales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y
luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo, considerar que se ha rendido
grandes servicios a la revolución y darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de
las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el estudio". Y olvidar el principio marxista de “A cada quien
según su trabajo, de cada quien según su capacidad".
Mao se cuestionó a sí mismo y a su partido durante la Revolución Cultural: "¿Quién dice que seguimos siendo re-
volucionarios...?", se preguntó. Y cabe preguntarnos hoy: ¿Cuál es nuestra práctica, qué opinan las masas populares
de nuestro desempeño? Hay muchas otras actitudes liberales que notar: "Tener conciencia de los propios errores
pero no intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo. En una colectividad revolucionaria,
el liberalismo es extremadamente perjudicial. Es una especie de corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohesión,
causa apatía y crea disensiones. Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disci-
plina, impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige.
El liberalismo proviene del egoísmo de la pequeña burguesía; éste coloca los intereses personales en primer plano y
relega los intereses de la revolución al segundo, engendrando así el liberalismo en los terrenos ideológico, político y
organizativo".
También nos advierte sobre el oportunismo y la demagogia: "Los adictos al liberalismo consideran los principios del
marxismo como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no están dispuestos a practicarlo o a practicarlo
cabalmente; no están dispuestos a sustituir su liberalismo por el marxismo. Tienen su marxismo y también su libe-
ralismo, hablan del marxismo; pero practican el liberalismo. El marxismo es para los demás y el liberalismo para
ellos, mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran aplicación para uno y otro. Así es como funciona el cerebro
de cierta gente... El liberalismo constituye una manifestación de oportunismo y es radicalmente opuesto al marxismo.
Es negativo y, objetivamente, hace el juego al enemigo. De ahí que éste se alegre si en nuestras filas persiste el libe-
ralismo. Por ser tal su naturaleza, no debe haber lugar para el liberalismo en las filas revolucionarias. Todos los co-
munistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las tendencias liberales, que cierta gente
tiene, y encauzar a ésta por el camino correcto. He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico. "
La izquierda en México y en el mundo debe retomar los principios fundamentales que le dieron razón de ser: servir
al pueblo, trabajar con el pueblo y no aliarse con los enemigos de éste ni con los oportunistas; mantener los principios
de la línea de masas en la práctica, no sólo en el discurso, y la coherencia entre el decir y el hacer. No convertir la co-
yuntura en la política rectora ni usar las banderas del pueblo para beneficio económico personal, no servir a los de-
magogos ni a los enemigos del pueblo, identificar a sus cortesanos y agentes enmascarados que infiltran y socavan
las esperanzas de las masas. Reflexionar sobre el liberalismo en la izquierda latinoamericana y mundial es una tarea
imprescindible para recuperar la realidad de nuestra imagen, coherencia y autenticidad política.
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EBITBRIAL
“La autogestión: palabra mágica,
palabra perversa, estrella resplan-
deciente o flauta mágica de Hame-
lín, exigencia o aspiración”
(Paul Harvois)
1. Introducción
El motivo reflexivo de este documento, consiste en la
búsqueda teórica y práctica, vale decir revolucionaria y
colectiva, de una genuina alternativa de liberación so-
cial en un momento que nos enfrenta a la profunda crisis
de civilización que padecen todas las sociedades con-
temporáneas y, particularmente, la sociedad mexicana
actual precisamente cuando el inicio del nuevo siglo
XXI, atravesado perniciosamente por la globalización
capitalista impuesta, apenas despunta en su compleja
proyección hacia el futuro. Por medio del presente texto,
deseo someter al debate colectivo el siguiente
planteamiento con nuestros compañeros de ruta, social-
istas libertarios todos, la presente formulación conven-
cida de que no hay futuro para la causa emancipadora
en la lucha de los trabajadores de la ciudad y el campo,
sin una revolución social de corte socialista resignificado
que debe dotarse de un contenido preciso que, para de-
venir en opción genuina de extendida liberación social,
es preciso que incorpore en su ideario y praxis de lucha
anticapitalista, así como en su programa político, la ur-
gente definición a favor de la autogestión social gener-
alizada.
En estos tiempos de extendida confusión política, en que
lo único claro consiste en el profundo convencimiento
de que no hay ni existen verdades absolutas o acabadas,
la presente reflexión propone, en medio de la así llamada
“crisis de los paradigmas sociales” de antaño, voltear
los ojos y centrar el entendimiento en una noción –vieja
y nueva, como se verá aquí-, precisamente la auto-
gestión, que resulta ser una categoría en acto que re-
sume e integra de manera esencial la articulación
conjugada de los múltiples sueños y las, por desgracia,
todavía escasas realizaciones existentes aún hoy a favor
de la libertad, la justicia, la democracia, la igualdad
colectiva e individual para todos. Esto vale, tanto en el
plano de los objetivos materiales, como de los espiri-
tuales de la especie humana considerada en su conjunto.
Para nosotros, la búsqueda de esa alternativa social está
por el sendero que conduce a la autogestión. Pero el mo-
mento en el que nos encontramos es, apenas, el del inicio
del camino y no en el del arribo a ese buen puerto.
Vemos en la autogestión a que invitamos desde la pre-
sente reflexión crítica y en los actos revolucionarios de
cambio contrasistémicos, a una profunda alternativa de
emancipación social. Pero no la concebimos ni vemos
como una suerte totalitaria de verdades absolutas o
acabadas, omnicomprensivas, infalibles o
todopoderosas, sino como la posibilidad prefigurativa de
un proyecto de íntegra emancipación general; como el
atisbo, la sospecha y la intuición, de por dónde creemos
que habría de recomenzar la rehabilitación de un con-
cepto que, como el socialismo, se hermana y comple-
menta en la lucha por gestar un nuevo modelo societal
capaz de portar en sus alforjas la propuesta a favor de
una autodeterminación emancipada para todos.
La categoría de “autogestión” resulta ser, así, una noción
que resume y sintetiza la estrategia práxica y articulada
para desmontar y destruir (a favor de la autonomía y la
soberanía plenas), todo principio de autoridad coactivo
que de manera transversal atraviesa al conjunto de las
relaciones sociales, y se inclina a favor de la liberación
de los trabajadores contra el despotismo del capital; de
los gobernados contra los gobernantes; del trabajo man-
ual que, al seno de la esclavizadora subordinación de los
individuos a la división capitalista del trabajo, acata y
ejecuta –subsumido- la orden de un trabajo intelectual
que gestiona y manda a los trabajadores productivos con
fines de garantizar la extracción social de la inmensa
plusvalía en beneficio patronal implicada en la lógica-
ilógica que caracteriza al sistema de trabajo asalariado.
Pero los alcances emancipadores de la autogestión no
sólo se contentan con el ataque teórico y la lucha em-
pírica contra las macroinstituciones que oxigenan y le
otorgan vida y animación al ilegítimo poder instituido
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IXYITAIIBX A LA AITBBESTIBX
Prof. Alfredo Velarde (Taller de Construcción del Socialismo)
del capital, el Estado, las Iglesias y el saber autoritarios.
Por el contrario, además, la autogestión se interesa por
la ruptura y la subversión transformadora del conjunto
adicional de instituciones coactivas que complementan
al poder general de las instituciones referidas, con las
“microfísicas” –diría con puntería crítica alguna vez
Michel Foucault-, y que cumplen también con un papel
enajenante y opresivo contra los individuos y sus colec-
tividades: las prisiones siempre superpobladas de pobres
e inocentes; los manicomios, asilos de confinamiento o
resumideros de disidentes; la escuela deseducadora cap-
italista; la familia sexista patriarcal que explica y doc-
umenta el torpe y vergonzoso poder machista de los
hombres sobre las mujeres, así como el propio carácter
enajenado que adoptan las relaciones afectivo-sexuales
entre los géneros, y cuyas expresiones más visibles rad-
ican en la extendida represión sexual, la anorgasmia y
neurosis a ella vinculada, así como la intolerancia frente
a la diversidad –legítima- de las distintas preferencias
sexuales.
El enfrentar todo este sumum de subalternidades ex-
plotadoras y opresivas, requiere de la revolución social-
ista autogestionaria, de carácter integral y con miras de
proyección ecológica. Esta revolución socialista y auto-
gestionaria, de carácter integral, ha de hacer estallar en
mil pedazos todas las opresiones existentes, en un pro-
ceso de permanente e ininterrumpida liberación general,
o no será, y la emancipación quedará confinada al sueño
imposible que los opresores desearían que fueran los
persistentes y recurrentes esfuerzos por rehabilitar la
perspectiva socialista y el propio aliento de cambio au-
togestionario. Por eso, para nosotros, la utopía no es
sinónimo de lo imposible sino que es, en todo caso, el
límite de lo que resulta realizable. Como propuesta gen-
eral de cambio, la autogestión será vigente, mientras la
esclavización enajenada de todos persista como hoy, en
medio del riesgo de vivir en un mundo sin futuro, con-
denado a la devastación depredadora del entorno
ecológico y, con ella, al finiquito –como riesgo claro- de
la propia especie humana.
Es de estas preocupaciones, como se ve, de amplias y
multilaterales ambiciones, de donde surge la iniciativa
por delimitar los diferentes caminos, y al mismo tiempo
uno solo y general, que emprenderemos con el inicio
renovado de nuestras viejas reflexiones vigentes y en-
riquecidas con las nuevas de hoy. Invitamos a la auto-
õ
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¿Qué es lo que sigue?, por Ben Heine
gestión, porque aspiramos a ella y pretendemos ser au-
togestionarios no de dientes-afuera sino en los hechos
de nuestra inserción en las luchas de la sociedad nacional
herida que habitamos. Autogestionarios, en fin, no falli-
dos y exitosos y triunfantes en la lucha revolucionaria
para el amplio beneficio emancipado de la amplia colec-
tividad social. De estas preocupaciones es que surge el
presente documento de reflexión a favor de la auto-
gestión social generalizada, que busca no sólo su incor-
poración al ideario principista y las definiciones
programáticas del TACOSO, pero que constituye tam-
bién una propuesta de divulgación de sus propuestas en
el amplio océano del movimiento opositor de los incon-
formes que somos contra el injusto sistema social dom-
inante. Sobre todo, en estos tiempos de confusión
masiva, de un recular que suele “refugiarse” en el escep-
ticismo que baja los brazos justo en los momentos que
más requieren de la inteligencia, de la voluntad y la es-
peranza que sólo es posible –como dijera alguna vez
Jean Paul Sartre- en la acción.
2. Crisis de civilización y autogestión
¿Qué fue del siglo XX a cuyo cierre histórico asistimos
apenas hace un lustro? ¿Cómo definir de manera con-
cluyente –desde el análisis- un periodo histórico tan
denso en acontecimientos, transformaciones, guerras,
revoluciones derrotadas y también traicionadas? Si en
algo resulta posible ponerse de acuerdo, desde la crítica
social de izquierda revolucionaria, en el bizarro
panorama de los prolegómenos del siglo XXI que recién
inicia, es claro que el siglo XX adoptó la forma plena de
la catástrofe. Las ilusiones del supuesto “progreso”, que
con el desarrollo de la modernidad capitalista irrumpiría,
han mostrado no ser otra cosa que eso: vanas ilusiones
esgrimidas desde una evidente postura reaccionaria.
En los hechos, la sociedad contemporánea vive una cri-
sis de civilización. Crisis que, en el terreno de las ideas,
resulta comparable –aunque la de hoy sea, con mucho,
bastante más grave- a aquella crisis ya historiada de Oc-
cidente acaecida durante el siglo XV, cuando los eu-
ropeos descubren la insospechada masa continental que,
por Vespucio se la bautizaría como “América”, y aparece
el concepto de Galileo de ciencia experimental, que-
brándose la dogmática precedente. Nosotros, hoy, esta-
mos siendo testigos del fin y del agotamiento pleno de
las grandes ideologías modernas que han terminado por
configurar el delirante mundo actual que se derrumba en
medio de su aparente fortaleza, pero que en el fondo es
frágil: crisis y fin del siempre mal llamado “socialismo
real” (realmente inexistente); pero crisis, al tiempo -¡y
de qué modo!- del capitalismo y la democracia formal
del liberalismo, que nunca acabará por comprender el
despropósito de su en cierto modo totalitaria pretensión
por imponer la universalización de sus propuestas de
clase.
Lo que está agotándose no son tanto –o solamente- las
ideologías, sino que caduca el “humus cultural” y la
propia razón técnico-instrumental que las sustenta, en el
obsoleto marco de la sociedad industrial como lo
ß
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“Censura”, por Ben Heine
planteara en su momento y de forma insuperable la Es-
cuela Frankfurt. Adicionalmente, se agota el cada vez
más excluyente, asimétrico, injusto y desigual proyecto
material de la “civilización occidental” de corte capital-
ista-industrial dominado por la producción material que
puja por emerger, sólo para ser sustituido por la poten-
cialidad posmoderna del trabajo inmaterial, como una
nueva hegemonía totalitaria, en los términos que tal pro-
ceso ha sido documentado por Antonio Negri y Michael
Hardt en la dupla de volúmenes Imperio y Multitud.
Pero está periclitando, también, la viabilidad de la
economía de mercado, término eufemista para describir
al mismo capitalismo inviable con nueva careta, como
antes caducó de forma por demás estrepitosa, el modelo
de economía estatal centralmente planificado y de ver-
tical y autoritaria gestión burocrático-tecnocrática en
la extinta URSS y sus satélites, que vieron frustrados sus
propósitos por constituir la vía no capitalista hacia la
sociedad industrial que ensayaron de una forma que re-
funcionalizó la explotación sobre el trabajo social de
manera diferenciada a la modalidad específicamente
capitalista.
Hasta ahora, la dialéctica de la Ilustración creía encon-
trar en la constante vuelta a las fuentes, la fuerza para
superar las inevitables crisis de todo tipo en conjugación.
La confianza ilimitada en la “razón” empieza a flaquear
ante la persistencia reiterada de los males por todos
conocido y las injusticias que las teorías –interesada-
mente subjetivas- del “progreso” creían superar y que
sólo potenciaron. La búsqueda de una alternativa social,
debe acudir –nos parece- a una recuperación creativa de
las mejores tradiciones de lucha crítica y libertaria con-
tra un capitalismo que no puede ya ser maquillado. Se
debe recuperar el papel ético que debe cumplir toda fun-
ción crítica de un pensamiento que se precie de tal obje-
tivo; esto es, criticar todo lo existente para su
transformación. Esto quiere decir, emprender o re em-
prender la tarea que permita construir nuestra propia ex-
periencia de cambio revolucionario en sentido
socialista, aquí y ahora, justo cuando un país como Méx-
ico, tanto lo requiere en un sentido democrático-popular.
La autogestión persigue cambiar al mundo radical-
mente. El problema de la autogestión es, entonces, fun-
dar en los hechos de la vida cotidiana, la autonomía de
lo político en la organización y en la empresa histórica
que sigue significando el impulso revolucionario por
una profunda transformación societal. Pero fundar la
autonomía de lo político, no donde lo político se eman-
cipa de lo social, sino donde lo político resume en sí
mismo lo social, de manera independiente y por entero.
La reconstrucción radical de la sociedad debe buscar las
nuevas vías que conviertan en algo posible la liberación
material y espiritual para todos. Y con ellas, hay que de-
cirlo, la liberación del impulso creador y el instinto que
evite el establecimiento de nuevas formas de autoridad
explotadoras y opresivas, como las de hoy. La civi-
lización industrial, se ha demostrado, no ha conducido
a otro lado que a la concentración de los poderes y al
ocaso rotundo de las libertades. La mejor manera de
acabar con el poder, es distribuyéndolo de forma social-
izada, lo que supone la más amplia democratización y
la más inteligente autogestión, precisamente cuando lo
opuesto, que es justo lo que hace el capitalismo de todo
tipo, concentrando esos poderes que una vez logrados
ejerce con prepotencia desde el Estado, por cierto, en
éste sistema, también propiedad privada suya.
La crítica del capitalismo es, entonces, sobre todo si se
la traslada a sus implicaciones últimas, la crítica de toda
la cultura y la civilización material, filosófica y sociológ-
ica de este sistema, como fenómeno histórico y
económico. Por eso mismo, el capitalismo salvaje de
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“Algo está mal”, por Ben Heine
credo neoliberal al inicio del siglo XXI que recién
comienza, resulta indefendible. No puede defenderse sin
incoherentemente caer presa de la ideología, dado que
se trata de un sistema que asegura el mantenimiento per-
petuado de la explotación del hombre por el hombre, y,
al mismo tiempo, resulta incapaz de revertir esa especie
de dialéctica negativa expresada en la relación destruc-
tiva que el modo de producción capitalista establece con
una naturaleza que la agota y deja exhausta.
¿Qué ha sido de las utopías, de los luminosos proyectos
de liberación, de las pretensiones por gestar un proyecto
integralmente emancipador? Tenemos que reconocerlo:
han fracasado. Pero señalar su fracaso, no debe enten-
derse como una condición irreversible que condena a las
esperanzas liberadoras y a la capacidad concreta de los
hombres para recuperar –rehumanizadamente- su heren-
cia libertaria por el cambio revolucionario indispensa-
ble. La conciencia de la propia situación histórica, es un
principio indispensable para el nuevo proyecto de lib-
eración social-humana de las servidumbres de la “razón
actual”, y de las justificaciones antropológicas del orden
existente que postula –ciego- que el orden burgués no
va a fracasar, justo cuando ya lo hizo. Todo lo que el in-
dividuo es, lo es en su esencia concreta dentro del pro-
ceso histórico-social, del cual es a la vez soporte y pro-
ducto. Los individuos son inteligentes en la medida en
que sea inteligente el proceso social que contribuyen
colectivamente a troquelar; a desarrollar en todas sus po-
tencialidades, y en el cual desenvuelve su existencia. De
ahí que el homo sapiens de hoy, el homo faber contem-
poráneo que fabrica sofisticados instrumentos con el
auxilio de una compleja tecnología, el zoon politikon que
lo revela como el auténtico animal político que es,
parezca estar más cercano (no de una luminosa claridad
emancipadora evidenciada en su proyecto de producción
y reproducción), sino de la estupidez impuesta por el
desorden establecido y el capitalismo que globaliza de
manera paralela a los mercados, la cultura de imbecili-
dad que promueve con su telecracia, o el despilfarro y
la apropiación de los recursos naturales en proceso de
privatización absoluta.
Cuanto más diáfana y racional sea la sociedad, más diá-
fana, libre y consciente será la existencia individual y
colectiva de los hombres. Si este es el empeño de toda
teoría crítica, la autogestión será –en la medida en que
surja y se desarrolle- el corpus de la alternativa buscada
por y para un mundo de emancipación para el trabajo
colectivo y social. Proponer la autogestión, sugerirla
como genuina alternativa de liberación general, e invitar
a su conocimiento y promoción activa, al seno de
movimientos y organizaciones sociales y populares, per-
sigue la construcción colectiva de las grandes líneas es-
tratégicas capaces de enfrentar el envilecimiento general
de nuestras existencias gracias al capitalismo.
Envilecimiento enajenante general que el capitalismo
asegura, como aseguraba, también, el siempre mal lla-
mado “socialismo real” derrumbado, que no sólo no era
socialismo –todo socialismo verdadero y genuinamente
emancipador implica a la autogestión como rasgo esen-
cial suyo- y que tampoco cancela las aspiraciones de lib-
ertad, de justicia e igualdad que estaban contenidas en
su proyecto original y, sobre todo, en el maduro. En todo
caso el socialismo no pudo fracasar, simple y llana-
mente, porque no hubo socialismo. Nos preguntamos:
¿Cómo podría haber fracasado un modelo de sociedad
alternativo al capitalismo si éste no ha existido? Uno no
puede morir antes de nacer. El proyecto de emancipación
socialista, democrático radical y autogestionario, no
puede haber muerto, porque no ha nacido todavía. Lo
que hubo en lo que fue la URSS y sus estados “satélites”,
fue más bien aquello que Rudolph Bahro denominó
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“Protégete”, por Ben Heine
“la vía no capitalista hacia la sociedad industrial”
merced a un modelo estatalista y burocrático-autori-
tario. Así, lo sabemos bien por la historia de las revolu-
ciones del siglo XX –que de manera recurrente suelen
“devorar a sus hijos”-, los dos modelos de sociedad in-
dustrial que conoció el siglo XX, el capitalismo concur-
rencial y el estatal de economía centralmente
planificada, fracasaron si acudimos a sus resultados.
Pero volvamos a la autogestión.
3. El concepto de autogestión
No existe, para decirlo desde ahora, algo próximo al con-
senso en cuanto al uso poco frecuente de la noción de
“autogestión”. Lo que sí es claro, es que la procedencia
de la noción de autogestión es de origen servo-croata.
“Autogestión” significa, en su voz originaria, “lo propio
de uno”. “Samo-upravlje” es su voz eslava de la que
“samo” es el equivalente del prefijo griego “auto”, y
“uprevlje” que significa “gestión”. En este sentido el tér-
mino “autogestión”, hace referencia a “lo administra-
tivo”. Pero no es ésta acepción la única que implica el
significado profundo de la autogestión. Si se traslada su
significado al ámbito de lo político, entonces su signifi-
cado se engarza de modo natural con la noción de “au-
togobierno”. Si se nos interroga, por tanto, sobre ¿qué
se entiende por autogestión? Debemos reconocer lo difí-
cil que resulta proporcionar una definición que sea tan
puntualmente precisa que no signifique tantas cosas y al
final resulte que, por significar “tanto”, termina por no
significar nada.
Sabemos que múltiples son las aproximaciones que, en
lo que a la autogestión se refiere, se han dado desde el
pensamiento social. En especial, algunas de las formas
plurales y más radicales de socialismo consecuente, han
tenido en la reivindicación de la autogestión, un territo-
rio común al anarquismo, al comunismo, al consejismo,
al situacionismo, ahora al zapatismo, etcétera, en la de-
fensa de su contenido para el proyecto emancipador,
siempre como un principio y parte componente esencial
de su estrategia rectora a favor de la revolución anticap-
italista. Unos han optado en el pasado por establecer las
diferencias entre “autogestión” y “participación”, “co-
gestión” y “cooperativismo”.
Dos teóricos contemporáneos de la autogestión,
Guillermy Bourdet, por ejemplo, en su obra Autogestión
desarrollan estos conceptos. Otros, como Garaudy en La
Alternativa, y Chauvey en su obra La autogestión, pre-
fieren hablar de lo que la autogestión es capaz. Una
breve referencia a éstos dos últimos. Según Garaudy, la
autogestión cuestiona la propiedad privada de los medios
de producción, las formas de burocracia y de jerarquía,
tanto las que derivan del capitalismo, como las que se
derivan de la concepción autoritaria y centralizada del
siempre mal llamado “socialismo real”; cuestiona tam-
bién el principio de delegación característico tanto del
“socialismo burocrático” como de la burocracia bur-
guesa formal. Por su parte, para Chauvey, la autogestión
permite la liberación de los trabajadores con respecto al
esquema patronal capitalista y les permite asumir
responsabilidades en los medios de producción.
A propósito de la aplicación del término “autogestión”,
debemos agregar que no sólo se trata de una noción to-
davía difícil de asir, sino que –en la práctica- se ha apli-
cado a cosas muy diversas y con intenciones también
disímiles. Señalaremos, a modo de ejemplo, algunas –
no todas- las aplicaciones que se han dado teniendo en
cuenta sus limitaciones y contradicciones:
a) En los procesos revolucionarios, es decir,
cuando un grupo social se organiza por su
cuenta, establece lo que quiere y se rebela contra
el poder establecido y sus instituciones, se dice
que se desarrolla un proceso de “autogestión so-
cial”.
b) Cuando un grupo de estudiantes organizados
y conscientes, deciden qué quieren aprender y
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PBBER PBPILAR
“Un pueblo dividido”, por Ben Heine
deciden de forma independiente y autónoma
cómo van a darse a la tarea, proponiendo a los
maestros como coadyuvantes y técnicos de ese
proceso, aportan lo que está en sus manos, se
suele plantear que hay en marcha un proceso de
“autogestión pedagógica”.
c) Cuando colectividades o comunidades llegan a decidir
lo que van a hacer para dar respuesta, por sí mismos a
esas necesidades, entonces se dice que se auto organizan,
exigen los servicios sociales mínimos, buscando su bi-
enestar y la supervisión del cumplimiento de tales de-
mandas, se dice que estamos ante un movimiento de
“autogestión popular”.
d) Se suele tomar a la autogestión, también, como mod-
elo de trabajo, se funciona en Asamblea, en Comité y
Comisiones, tanto si es en la comunidad como en la em-
presa. En este nivel, es evidente que lo que se busca, es
la coparticipación democrática y responsable de todos
en asuntos que afectan y que, por ello mismo, en su res-
olución deben de intervenir todos.
e) Pero la acepción más importante de la autogestión, es
la que fusiona la gestión por parte de los productores di-
rectos de los medios de producción en una escala gen-
eral de un pueblo una comarca e, inclusive, el conjunto
de la economía social de un país. En este caso se habla
de la autogestión social generalizada siempre en sin-
tonía con las aspiraciones y necesidades de un autogob-
ierno popular ejercido por los propios trabajadores y sin
intermediarios.
4. El contexto histórico en que surge la autogestión
A todo lo largo del siglo XIX, los elementos más avan-
zados del movimiento obrero plantearon incesante-
mente, como sentida reivindicación, la gestión de la
producción por parte de los propios trabajadores. Al
mismo tiempo, los teóricos del socialismo –entre otros,
pero nada más y nada menos que el socialista utópico
Fourier, el comunista científico Marx, el anarcocooper-
ativista Proudhon y el mismo anarcocomunista Bakunin-
expresaron en algún lugar o en cierto momento de su
producción teórica, esta compartida aspiración, esa
misma reivindicación autogestionaria y le confirieron,
desde sus particulares puntos de vista, una consistente
formulación teórica. El movimiento obrero, con sus
luchas, con sus formas de organización, revelaba, en la
práctica, el secreto de la sociedad moderna: la estructura
de explotación y opresión social existente. De este modo
se convertía, así, en una suerte de analizador crítico de
la sociedad industrial capitalista.
Bien sabido es que todas aquellas luchas, aquellas as-
piraciones, aquellas “utopías” encontraron su primera
realización y verificación histórica en 1871, con la Co-
muna de París. Poco conocida aunque en extremo rele-
vante, es también la célebre expresión de Marx cuando
planteaba en su balance de la Comuna parisina lo sigu-
iente:
“La Comuna de París demostró la posi-
bilidad del ‘self-government’, de la au-
togestión de los trabajadores y, por lo
tanto, de una sociedad de autogestión”
La condición fundamental de ese autogobierno, consiste
en la destrucción del aparato burocrático del Estado.
Marx recuerda los orígenes de ese Estado en forma por
demás elocuente y sugestiva:
“El poder centralizado del Estado, con
sus órganos omnipresentes –ejército per-
manente, policía, burocracia, clero y
magistratura- elaborados según un plan
10
PBBER PBPILAR
“Mensaje del Che Guevara”, por Ben Heine
de división sistemática del trabajo, data
de la época de la monarquía absoluta,
durante la cual servía a la sociedad bur-
guesa naciente como arma poderosa en
sus luchas contra el feudalismo (...) Sin
embargo, su desarrollo permanecía tra-
bado por restos medievales de todo tipo:
prerrogativas de los señores feudales y
de los nobles, privilegios locales, mo-
nopolios municipales y corporativos y
Constituciones provinciales. El gigan-
tesco vendaval de la Revolución
Francesa del siglo XVIII barrió con
todos esos restos de épocas superadas,
liberando, así, el mismo tiempo, al sus-
trato social de los últimos obstáculos
que se oponían a la superestructura del
edificio del Estado moderno. Este fue ed-
ificado bajo el Primer Imperio”.
Sobre esto, podemos decir que el Estado moderno, cen-
tralizado y burocrático, no es otra cosa que una de las
formas históricas de la organización y de la gestión. Se
trata, como diría el anarquismo decimonónico con razón,
de una forma de gestión organizativa y social autoritaria
y contraria a todo principio que se oponga a los irrenun-
ciables principios de autodeterminación. Ese poder del
Estado, colocado en las antípodas de la autogestión –y
que, por eso mismo, resulta correcto definirlo como un
poder heterónomo-, fue edificado a partir de las estruc-
turas políticas medievales y corresponde a un nuevo
modo de producción, a la dominación de una nueva
clase. Si para la clase obrera, la revolución proletaria
consistía simplemente, como lo querían Marx y Engels
en su programa del Manifiesto del partido comunista, en
apoderarse de la maquinaria del Estado, esto no podía
engendrar, tal como la historia ha demostrado, más que
nuevas formas de dominación. La Comuna demostró a
Marx que se podía ir más lejos, que era preciso ir más
allá y que resultaba necesario crear otras formas más
avanzadas e inéditas de gestión.
En la mejor línea teórico-política que se le conozca,
Marx fue madurando y radicalizando su postura en ma-
teria de gestión democrática de los de los medios de la
producción económica, merced a las experiencias que se
desarrollaban como en el caso de la Comuna de los rev-
olucionarios parisinos. De ahí el gradual y sostenido
deslizamiento de Marx en su postura hacia la izquierda,
y su consistente corrección de las perspectivas hasta con-
verger íntimamente, en ese aspecto, con Bakunin: si en
1848, tan sólo en Marx se trataba de apoderarse de un
“instrumento”, es decir, del Estado, la revolución
mostraba, en esa definición ya para 1871, el sentido úl-
timo de la revolución anticapitalista, aunque ello no
fuera el caso en sus epígonos leninistas: demoler el Es-
tado y lo que más ampliamente se denominó la super-
estructura.
5. Presupuestos de la autogestión
Para que la autogestión funcione y sea considerada como
tal tiene que reunir ciertas condiciones y presupuestos.
Estos son:
1. La autogestión exige la propiedad colectiva o
social de los medios de producción, es decir, lo
que pretende es suprimir el poder capitalista de
manera plena y total (Los expropiadores serán
expropiados”, Marx dixit). Así, la autogestión
supone el hundimiento integral de las relaciones
sociales de producción capitalistas y de la
relación capitalista existente entre despotismo y
racionalidad, a fin de formar una sociedad au-
toadministrada por parte de la organización de
los productores libremente asociados.
2. La autogestión requiere el reconocimiento y
la expresión de la vida democrática, es decir, que
necesita de un modelo de sociedad pluralista;
por lo tanto, es incompatible con toda forma de
gobierno autocrático. La autogestión trae consigo
un cambio radical de la situación de los traba-
jadores. Estos han de quedar subordinados a
cualquier poder exterior que no sea el suyo pro-
pio.
3. La autogestión ha de ser global y general.
Esto significa que la autogestión o es total o no
podría darse sino de manera temporal y aislada-
mente. No se puede ser autogestionario en el ám-
bito de la justicia conmutativa (lo que significa
justicia y igualdad entre los productores de una
empresa particular) si no hay también auto-
gestión a nivel de la justicia distributiva (justicia
e igualdad entre todos los ciudadanos).
11
PBBER PBPILAR
4. La autogestión, finalmente, ha de determinar
un cambio real en la situación de los traba-
jadores en general y, especialmente en la de los
obreros. La autogestión supone la gestión de la
empresa por el conjunto del personal que en ella
labora. Pero la autogestión carecería de interés
para los trabajadores si no resulta capaz de mod-
ificar radicalmente sus condiciones de existencia
y las propias relaciones establecidas entre difer-
entes categorías de personal.
Desde la óptica de Markovic, por ejemplo, eminente
miembro del grupo praxis en la ex Yugoslavia del
pasado, y disidente consecuente del modelo distorsion-
ado de pseudo autogestión titoísta, los requisitos que
debe reunir la autogestión, para que ésta sea factible en
su desarrollo óptimo, son: a)
Nivel tecnológico adecuado;
b) Economía desarrollada;
c) Desaparición o, al menos,
tendencia deliberada hacia
la destrucción del Estado; d)
Nivel cultural alto mediante
una previa socialización de
los medios de producción in-
telectuales, la cultura y el
saber.
Por lo tanto, la autogestión
exige la formación de los
propios trabajadores, pues
sin formación no puede haber
verdadera participación. La
autogestión exige planifi-
cación (pero no centralista
aunque sí democrático-feder-
ada), pues ambas han de ir
juntas si se quiere que
ninguna quede desvirtuada. La autogestión tiene que su-
perar las organizaciones de base, tanto de la vida social,
económica, como política, y debe tender a centrarse en
niveles superiores. Por tanto, la autogestión, para que
sea verdadera y durable, tiene que nacer desde abajo y
aniquilar la añeja topografía del “arriba” y el “abajo”,
y tiene que ser fruto de las conquistas de los propios tra-
bajadores van realizando en provecho suyo y de la inde-
pendencia y autonomía de clase.
5. Algunas experiencias de autogestión
Como hemos dicho antes, pese a que la autogestión
aparece como una palabra relativamente hablando nueva
en el vocabulario político contemporáneo, sin embargo,
su aliento impulsor es muy antiguo como idea y –más
importantemente- como experiencia práctica y aunque
quienes hayan puesto en marcha una experiencia así, no
la denominaran de esta manera. La autogestión tiene
como uno de sus más importantes inspiradores e ideól-
ogos a Proudhon, especialmente cuando se refiere a la
triple autoridad absolutista: misticismo, capitalismo y
estatismo. Owen y Fourier realizaron varios intentos.
Como antecedentes prácticos, están los acontecimientos
revolucionarios en los que se detectan iniciativas auto-
gestivas, unas de duración casi insignificantes y otras
más duraderas y, sobre todo, a los dos gigantes de la
Primera Internacional: Carlos Marx y Miguel Bakunin.
De alguna forma –implícita- han estado relacionados
después con la autogestión los
primeros brotes revolucionarios
(revolución francesa de 1848-49)
y la Comuna de París de 1871,
exponente máximo de federal-
ismo descentralizador; y desde
luego, también los movimientos
obreros ya más consolidados del
primer cuarto del siglo XX, como
los soviets rusos de la entonces
naciente Revolución de Octubre;
el movimiento de los consejos
obreros en muchos países; la
línea espartaquista de Rosa Lux-
emburgo y Karl Liebknecht y, en
general, todo el pensamiento an-
tiautoritario a partir de Marx,
Bakunin, Freud, Reich, Mar-
cusse, Adorno, Fromm, el situa-
cionismo, los autonomistas, el
obrerismo italiano, los
movimientos contraculturales, el feminismo, el ecolo-
gismo, etcétera, que llevará incluso a la exaltación de
la comuna como alternativa convivial a la familia bur-
guesa y la ideología sexual judeo cristinana, y
adquiriendo contornos definidos, integralmente, de rev-
olución cultural en contra de la sociedad industrial
capitalista. En general, muchas de las luchas históricas
a favor del socialismo revolucionario tuvieron, en el
reclamo y práctica de la autogestión, temporal o perma-
nentemente, uno de sus principios activos más impor-
tantes. De manera que, contra lo que se podría suponer,
las experiencias a favor de la autogestión socialista, son
12
PBBER PBPILAR
“El espíritu del Che Guevara”, por Ben Heine
auténticamente mundiales. Desde la Comuna de París y
la URSS inicial de los soviets, pasando por los consejos
obreros en la revolución húngara de 1919, los comités
de huelga en Seattlre y Winnipeg, el movimiento de los
delegados de taller británicos de 1920, los propios con-
sejos de fábrica en Alemania, el movimiento consejista
italiano de Turín de 1921, las tesis y la práctica de la
escuela holandesa de los Raden Kommunisten, la expe-
riencia de los soviets en China de 1928 a 1934, en Fran-
cia en 1936, en España durante la Guerra Civil de 1936
a 1939, el control obrero en Bolivia, La Yugoslavia ini-
cial del tiempo de Tito, Argelia y en Polonia, y un largo
etcétera.
El perfil del socialismo democrático autogestionario
No podemos terminar esta reflexión sin una breve reca-
pitulación y una cuantas palabras acerca de México.
Hemos planteado ya, en otro lugar, que la búsqueda de
las alternativas sociales, capaces de superar los dos mod-
elos coactivos de sociedad industrial que ha conocido el
siglo XX que se fue (el capitalista concurrencial de mer-
cado y el estatalista de centralización y planificación
burocrática) exige que la alternativa de autogestión,
neutralice y nulifique al máximo, los más graves efectos
que ambos modelos han traído para las sociedades de su
tiempo. Se trata, merced a la autogestión, de arribar a la
más plena democracia –no la formal y representativa
burguesa, sino la radical asuntiva y directa- y a la más
genuina socialización distributiva de la riqueza –que no
su concentración estatal-. De ahí que este TACOSO, deba
ponderar el peso específico que en su ideario y prop-
uesta socialista programática ha de detentar la formu-
lación autogestionaria. Por nuestra parte, debemos ser
de la opinión y su consecuente postura política de que
la auténtica alternativa social a lo largo y ancho del siglo
XXI que apenas inicia, estará por el camino de la nece-
saria destrucción del capitalismo (explotador, ena-
jenante, opresivo y ecocida), y la construcción de un
modelo de socialismo revolucionario, democrático y au-
togestionario, autonómico y confederal tanto en lo que
atañe a las definiciones económicas de este proyecto de
cambio, como en el político.
Debemos abrazar, entonces, como propia, una propuesta
socialista radical, anticapitalista y antiestatal, que sea
capaz de establecer un círculo virtuoso entre una amplia
participación democrática horizontal para la toma de
decisiones en materia de administración de la cosa
pública; un esquema de justicia social que, sin
menoscabo de los derechos individuales, le confiera la
misma importancia al bienestar general de las colectivi-
dades sociales. En una definición política como ésta,
para el emplazamiento práctico de un modelo alterna-
tivo-social fundado en la autogestión, tendría que estar
presente, en el centro de sus preocupaciones económicas
y ecológicas, la estrategia contra toda subalternidad y
por coadyuvar a la regeneración del entorno ecológico
natural del cual depende la vida misma. Ello sólo será
posible si el impulso de la autogestión resulta triunfante
como alternativa de cambio radical frente al caos capi-
talista. Hay que recordar que, como los postulan dos de
los teóricos autogestionarios de la segunda mitad del
siglo XX que se fue, Bourdet y Guillerm, la autogestión:
“...es una transformación radical no sólo
económica sino también política en el
sentido de que la autogestión destruye la
noción de política (como gestión reser-
vada a una casta de políticos), para crear
otro sentido –nuevo- de ésta palabra: a
saber, la toma en sus manos y a todos los
niveles de todos sus asuntos por parte de
todos los hombres...”.
Una definición que es precisa, por cierto, y que se com-
plementa con el planteamiento que acerca del significado
de la autogestión proporcionaba Denis de Rougemont,
cuando sostenía que:
13
PBBER PBPILAR
“Después del 9 de septiembre”, por Ben Heine
“...La autogestión es, en principio, la
gestión por parte de las comunidades de
base –municipalidades y empresas, luego
regiones- de las tareas de naturaleza es-
tatal que les son propias. Pero –la auto-
gestión- es también, el ejercicio
permanente de los poderes de decisión
política y de control de aquellos que los
ejecutan...”
De esta manera, en un esquema autogestionario liber-
ador, los trabajadores son propietarios de las empresas
respectivas; éstas se autogestionan de manera
democrática-horizontal y directa; el sistema político es-
tablece una nueva síntesis combinatoria de elementos de
democracia directa y representativa acotada; la forma
de hacer política sería la del pluralismo (tanto en dere-
chos y obligaciones para quienes deciden la organi-
zación partidaria, como para quienes decidan contender
en la arena política merced a asociaciones políticas in-
dependientes y autónomas). Se trata de un modelo en el
cual las decisiones de las mayorías democráticas no
avasallen a las minorías y se tolere y auspicie el elemen-
tal derecho a la diferencia, y donde el vínculo entre dere-
chos individuales y colectivos se concatene para su
coexistencia y complementación recíproca. En lo
económico y frente al caos de la concurrencia mercantil
capitalista, y al absolutismo económico que representó
en el pasado la centralización estatalista, merced a la
planificación burocrática, un régimen de autogestión
opondría, no el mercado ni tampoco la centralización
planificada, sino una regulación general del abasto para
todos, gracias al trabajo colectivo y a la planificación
federada del conjunto de unidades productivas que
puedan, más adelante y como resultado de todo ese pro-
ceso de cambio profundo en las estructuras sociales, lib-
erar a la especie humana de la economía del trabajo.
14
PBBER PBPILAR
“Retrato de Ben Heine”, por Camacho
Hay que decir, que una propuesta autogestionaria inte-
gral, pensada al nivel macrosocial más extendido, difiere
–de un lado-, del Estado benefactor y –desde luego- del
capitalismo de mercado salvaje, trátese del liberal-cap-
italista, como del autoritario burocrático-estatal; y -de
otra parte-, sería lo opuesto al siempre mal llamado “so-
cialismo real” de un solo partido y de una economía
tutelada cupularmente por una gerontocracia tecnoburo-
crática. Por ende, tal perspectiva de autogestión y auto-
gobierno, combinaría en términos emancipadores los
siguientes elementos: en primer lugar, la participación
democrática racional y consciente de todos; una concep-
ción no consumista y sí satisfactoria plena y socializada
tanto de necesidades objetivas cuanto subjetivas de la
gente; que incorpore –colectiva e individualmente- un
modelo de justicia social que abarcara tanto derechos in-
dividuales y de grupo, como los más amplios y colec-
tivos; y desde luego, el establecimiento
científico-tecnológico de un serio y responsable compro-
miso en la dimensión ecológica, restauradora del dese-
quilibrio del hábitat ocasionado por la búsqueda del
máximo beneficio consustancial al capitalismo.
Como vemos, se trata de un ejercicio que, desde la au-
togestión, obliga a la imaginación creativa e inteligente
de todos en la construcción –nacional y planetaria- de
alternativas que ya no pueden esperar ni demorarse.
Imaginar, como hemos dicho en otro momento, modelos
alimentarios no industrializados, así como medicinas
preventivas y naturales dentro de una sociedad desesco-
larizada y democráticamente plural y autogestiva,
donde pueda recuperarse la unidad perdida por el in-
dustrialismo fabril y la producción en serie, entre el pro-
ductor emancipado y un consumidor que influye en lo
que se produce para un consumo satisfactor y no alien-
ado: Imaginar, insistimos finalmente, unidades sociales
en libertad, sin necesidad de depender de sofisticados
sistemas de control, llámense Estado, policía o ejército.
La autogestión, así, persigue a futuro pero desde ahora
mismo, un sistema que no dependa del mercado y su
comercialización masiva; que oponga al presunto valor
positivo de la competencia, el apoyo mutuo; que oponga
un valladar a la manipulada cosificación mercadológica;
una autogestión opuesta radicalmente al fanatismo reli-
gioso y a la represión sexual. Se trata, como podemos
ver, de imaginar nuevas formas de economías comar-
cales y regionales con base en una agricultura biológica
que sea autosuficiente y auto sustentable en la correcta
acepción del concepto; que pueda apoyarse con el uso
extendido de energías limpias y no contaminantes tales
como la energía solar, la hidráulica, la eólica
y la geotérmica.

PBBER PBPILAR
“Augusto Pinochet”, por Ben Heine
ELECCIONES DEL 2009 INTERMEDIAS, EN
DONDE FUNDAMENTALMENTE SE ELIGE A
LOS INTEGRANTES DE LA CAMARA DE DIPU-
TADOS, 300 DE MAYORIA RELATIVA Y 200 DE
REPRESENTACION PROPORCIONAL
1.- Triunfo redondo de la burguesía.
Millones salen a votar, de un padrón de 77 millones
que sufragan el 5 de julio del 2009, 34 millones,
aunque en estas elecciones el abstencionismo es
menor que en 2003 de todos modos es mayoritario.
Por primera vez el voto nulo se dispara, llamando
la atención, un poco más de 2 millones, con el 6 %
del total, lo cual es una expresión importante de las
bases, de la ciudadanía, una manifestación explicita
de descontento, con el proceso electoral, con los
partidos. Muchos sufragios son comprados indu-
cidos, cooptados.
No obstante el sistema logra sus propósitos de
hacer creer que en México existe una democracia,
en donde la ciudadanía tiene la posibilidad de de-
cidir el destino del país nombrando a sus represen-
tantes.
Hábilmente se oculta, que son los capitalistas, los
superricos los que tienen el poder y los que deciden
el rumbo que debe seguir México.
Distribución de votos:
PARTIDO PORCENTAJE MILLONES
PRI 37 % 12
PAN 28 % 9.5
PRD 12 % 4
PVEM 7 % 2.4
PT 4 % 1.4
N.ALIANZ 3.4 %
CONVERG 2.4 %
El PSD pierde su registro.
El PRI es el triunfador gana con el 3.7 %, las dipu-
taciones federales y con los votos de su aliado el
PEVM, haría mayoría en esta cámara, se lleva 5 de
las 6 Gobernaturas en disputa, en 10 estados se
lleva el carro completo.
Arrebata bastiones importantes al PAN y al PRD,
al primero lo derrota en Jalisco y hasta en algunas
diputaciones en Guanajuato, al segundo le infringe
palizas en Neza, Texcoco, Valle de Chalco, Ecate-
pec.
A pesar de que el PAN sufre estrepitosas derrotas
en lo nacional, en el D.F. desentona, avanza de 2
delegaciones a 3 y aumentan sus diputaciones fe-
derales y locales.
El PRD y el FAP, las izquierdas fuimos vapuleadas
en todos lados, los 4 millones de votos son una
afrenta, contrastan notoriamente con los 15 millo-
nes reconocidos en el 2006.
Aquí tenemos responsabilidad todas las izquier-
das, al no poder actuar unificadamente, aunque
destacan las corrientes, las tribus, los chuchos, iz-
quierda unida, AMLO, por anteponer sus intereses
particulares, personales y de grupo a las intereses
generales.
Los chuchos directamente vivieron su Waterloo en
Iztapalapa en donde a pesar de los gastos exorbi-
tantes que hicieron, sufrieron derrotas estrepitosas,
algo parecido les sucedió en Oaxaca, Sonora, Mo-
relos, Colima, etc.
Iztapalapa se ganó, no fundamentalmente por el
trabajo de AMLO, sino por el avance en la concien-
cia y organización de las bases de esta Delegación
y del PT, los que durante muchos años estuvieron
bajo en control de Nueva Izquierda del PRD.
El desplome del PRD pone nuevamente al descu-
bierto la tremenda crisis que viene arrastrando, el

PBBER PBPILAR
EXSEXAXLAS BE LAS REIIEXTES ELEIIIBXES
Por Asamblea Metropolitana del Poder Popular
cáncer mortal que viene carcomiendo, terminando
con sus pocas reservas vitales que le quedan es lo
que algunos llamamos la crisis terminal del pro-
yecto del PRD.
2.- Increíble, mientras el neoliberalismo está en cri-
sis, viene sufriendo derrotas en el mundo, en Mé-
xico se fortalece.
La polarización que se manifestó con mucha clari-
dad en el 2006 en el país, entre neoliberales y anti-
neoliberales (poder popular), en las elecciones del
2009, se deja de presentar, cuando menos en el te-
rreno electoral.
Ahora los neoliberales consiguen una gran ventaja
de 5 a 1, de 22 millones (PRI-PAN), contra 4.
La contradicción principal en las elecciones del
2009, se presenta entre los partidos neoliberales
PRI, PAN, saliendo triunfador el primero. La
pseudo centro izquierda (PRI) derrota a la centro
derecha (PAN).
El triunfo indiscutible de los neoliberales se basa
en el bajo nivel político de la sociedad antineolibe-
ral y de su limitada organización, la que cuando
llega a existir, es una organización vertical, acaudi-
llada, gremial, a la que es dificilísimo incursionar
en las luchas generales como fue el caso de estas
elecciones generales.
3.- La estrategia de los neoliberales, de las derechas
para las elecciones presidenciables del 2012.
Mientras las izquierdas tenemos que recomenzar,
lavarnos las heridas y enterrar a nuestros muertos,
las derechas, confirman sus propuestas.
Desde hace tiempo los empresarios de los medios
sobre todo las televisoras, Salinas, la clase política
que gira en torno al PRI y muchos otros neolibera-
les han decidido impulsar apostar a la candidatura
de PEÑA NIETO actual gobernador del Estado de
México y al PRI.
11
PBBER PBPILAR
“Esperanza eterna”, por Ben Heine
Y en estas elecciones del 2009, realizaron un ensayo
exitoso, en donde distribuyeron carretadas de di-
nero, compraron dirigentes al por mayor, muchos
de ellos del PRI, ampliaron su política de alianzas
y hasta han armado una jugosa telenovela, donde
los principales protagonistas son el muchacho
guapo y la actriz “la gaviota”.
4.- Las derechas no duermen, para quienes llegaron
a pensar, que el nuevo período revolucionario
mundial que estamos viviendo era, de un ascenso
ininterrumpido y de un encadenamiento de victo-
rias consecutivas de los pueblos. Les recomenda-
mos que despierten, que regresen a la realidad.
Las luchas actuales son cruentas, en zig zag, de re-
pente se avanza, luego se retrocede.
En la actualidad estamos viviendo una contraofen-
siva de los neoliberales, de las derechas quienes
han cerrado filas para enfrentar las crisis eco-
nómicas y sortearla y para intentar detener a las
protestas, a los movimientos antineoliberales, que
se vienen presentando en todos los continentes.
Las derechas vienen avanzando en Europa, Argen-
tina, Honduras, México.
5.- Propuestas.
A remontar el desplome. Asumamos el reto como
poder popular, desde su vertiente proletaria, socia-
lista. Fortalezcamos, ampliemos la unidad de las
izquierdas, de los movimientos. Detengamos a las
derechas. Impulsemos el internacionalismo prole-
tario en concreto: incorporémonos al ALBA, repu-
diemos el golpe de estado en Honduras,
participemos comprometidamente en la construc-
ción del poder popular.
Los neoliberales empiezan a echar las campanas al
vuelo, afirmando que lo peor de la crisis ha pasado,
es más que la recesión ya terminó y que la recupe-
ración se conseguirá el próximo año, en el 2010,
cuando el producto interno bruto (PIB), crecerá 3
%. Todo de acuerdo con las declaraciones siempre
equivocadas de Carstens y Calderón. El consejo
coordinador empresarial (CCE) y la COPARMEX
insisten en continuar, en ahondar en las reformas
estructurales. Es decir, en mantener y profundizar
al neoliberalismo.
Calderón despliega su nueva campaña mediática
afirmando que la confrontación ya pasó con las
elecciones, que ahora se imponen los acuerdos
entre los poderes, para salir de la crisis económica,
y conducir a México por buen camino.
Ante estas nefastas intenciones tenemos que salir-
les al paso redoblando nuestra lucha ideológica,
desenmascarándolos quitándoles su vestimentas
“democráticas”, patrioteras, que quieren el su-
puesto bienestar del país; para mostrarlos en su
desnudez, como neoliberales que pretenden seguir
empobreciendo mas a la mayoría de la población,
protegiendo y rescatando las trasnacionales; arro-
dillándose ante los extranjeros: ante Washington,
el Vaticano y la unión europea; fomentando el fa-
natismo y las posiciones reaccionarias. Reciente-
mente en tres estados de la republica sus cámaras
del PAN y del PRI aprobaron penalizar el aborto;
violando la constitución al promover un estado
confesional y no un estado laico, al ir creando un
estado policíaco militar, con leyes que criminalizan
la protesta social, con atributos al ejército que se
salen de su jurisdicción y que objetivamente lo pre-
paran para reprimir los descontentos, y cuando lo
consideren necesario dar el golpe de estado.
Estos neoliberales burgueses, son verdaderos gol-
pistas. No es casual que sus ideólogos más recalci-
trantes como los del diario la CRONICA y MARIO
R. BETETA, sin pudor, hagan apología de los gol-
pistas de Honduras.
Salgamos al paso ante la andanada neoliberal me-
diática, confusionista y aturdidora. Difundamos el
sentir ciudadano del 5 de julio del 2009:
La mayoría abstencionista y el voto nulo, son ex-
presiones de rechazo de la sociedad a esta demo-
cracia neoliberal, al sistema de partidos, a la
partidocracia, a la clase política, a la compra de
votos, a los fraudes, al nepotismo, a la corrupción,
a la irrupción facciosa en las elecciones de los gran-
des empresarios como los de Televisa, de los nar-
18
PBBER PBPILAR
cotraficantes. A los exagerados ingresos de los di-
putados y de otros burócratas.
La derrota estrepitosa que sufrieron el PAN, Cal-
derón y los neoliberales que vienen impulsando la
centro derecha, es un golpe contundente de la ma-
yoría de los votantes y de la población a la política
neoliberal gubernamental; es un referéndum a Cal-
derón, quien a diferencia de FOX, sí se puso como
figura central en la propaganda del PAN: “un voto
por el presidente para que siga combatiendo la de-
lincuencia organizada, es un voto por el PAN. Vota
por el PAN.” Y el resultado es negativo para Cal-
derón. La mayoría de la gente ya no quiere que siga
como presidente, debe de renunciar.
No esta de acuerdo con la crisis económica, ni con
el trato que le esta dando a ésta; rechaza nuevos
impuestos; contra los despidos y que se siga empo-
breciendo la gente; no quiere mas privatizaciones
como las de las guarderías del IMSS, ni otras refor-
mas estructurales, ni muchísimo menos la desapa-
rición de Luz y Fuerza del Centro que es un golpe
al SME directo al corazón del pueblo; esta en contra
de los bajísimos salarios, de que la gente se vea
obligada a irse a los Estados Unidos a trabajar, de
que las trasnacionales sean las que imperen y man-
den en el país. La gente esta presionando por el
cambio, por políticas diferentes.
Pero en su bajo nivel ideológico, piensa que este
cambio, ésta transformación necesaria de la socie-
dad, va a venir de las elecciones, de los partidos,
del presidente. Por eso, de repente vota por el PAN
luego por el PRD, y en el 2009, regresa su voto al
PRI. Olvidando que este partido es uno de los prin-
cipales causantes de nuestra situación actual.
La transformación de la sociedad, cada vez es más
apremiante y solo será posible por la participación
consciente y organizada de la mayoría de la pobla-
ción. No basta organizar a los activos, o a los cua-
dros ni organizar a 2 millones de personas por
medio de la credencialización como la ha venido
haciendo AMLO, en una especie de leva política.
Requerimos elevar el nivel de conciencia de las
masas, de la mayoría de la población y llevar ade-
lante su organización conciente, política, revolucio-
naria, la cual será una consecuencia un resultado
de su convencimiento.
Y para conseguir elevar los niveles de conciencia
de las masas tienen que cubrirse determinadas con-
diciones: que utilicemos métodos adecuados, que
19
PBBER PBPILAR
“Crimen contra la humanidad por Tsahalen Líbano”, por Ben Heine
los hagamos desde dentro de la población, que nos
sintamos y actuemos como parte de ella, que par-
ticipemos en igualdad de condiciones y que no pre-
tendamos imponen posiciones.
En estos procesos de reflexión personal y colectiva,
todos tenemos la obligación de prepararnos, de
leer, de recoger información, de investigar, de es-
tudiar de presentar nuestras propuestas por es-
crito, de intercambiar puntos de vistas, de aprender
a escucharnos y de ir sacando acuerdos por con-
senso, en lo que todo mundo aprueba, o cuando
haya necesidad de definir alguna diferencia se hará
por mayoría calificada.
Todos aprendemos de todos, y todos aportamos
nuestro grano de arena.
Una vez pasadas las elecciones difundamos nues-
tros puntos de vista que son colectivos a través de
volantes, periódicos, internet y todos los medios
que podamos utilizar. Estas posiciones discutámos-
las con quien sea posible para irlas enriqueciendo,
impulsemos asambleas con el mismo objetivo en
todos los lugares donde haya condiciones.
En el impulso de estas asambleas estamos matando
dos pájaros de un tiro, estamos elevando el nivel
de conciencia de las masas y las estamos organi-
zando políticamente, creando estructuras perma-
nentes, partiendo se asambleas territoriales, por
colonia, delegación o municipios, y asambleas sec-
toriales: de trabajadores, del movimiento urbano
popular, estudiantes… con los responsables de
estas asambleas y con activistas, estamos creando
coordinaciones generales, permanentes, por dele-
gación municipio y de toda la zona metropolitana.
Es en base a esta experiencia como hemos lanzado
la propuesta de construir una organización política
de masas en la zona metropolitana. Ante el forta-
lecimiento de los neoliberales y la derrota de las iz-
quierdas, tenemos que dotarnos de:
Nuevas políticas: programáticas, estratégicas, tác-
ticas; y nuevas formas de hacer política, no corpo-
rativas, no verticales, no caudillescas. Si no
hacemos estos cambios urgentes, seguiremos repi-
tiendo los mismos errores, y cosechando derrotas
como las del 2006 y las del 2009. Una nueva política
que sea el producto de una crítica frontal, sin con-
templaciones a las posiciones burguesas, al PRI y
al PAN y hacer nuestras propuestas alternativas
fundamentadas, revolucionarias desde el punto de
vista de los trabajadores, de la humanidad.
Requerimos mucha claridad, mucha preparación
disciplina, disposición, iniciativas, equipos de di-
rección. Entender que los tiempos actuales son de
construcción de política de masas y no de sectas,
de manejar proyectos para irlos consensando, de
sumar y no de restar, de ir creando bases sólidas y
tener posibilidades de ir a otros lados donde nues-
tros enemigos son sumamente poderosos o están
recuperando o ganando terreno. La propuesta de
levantar una organización política de masas en la
zona metropolitana es con el propósito de consoli-
dar revolucionariamente esta zona y para despla-
zar fuerzas organizadas hacía otros lugares del país
y del mundo. A este respecto la preparación, la for-
mación política el trabajo coordinado y la organi-
zación de las masas son indispensables.
El método científico, su dominio indispensable
para tener un pensamiento propio, obrero; para
consolidar y hacer crecer nuestros trabajos; análisis
de la revolución rusa. Para entender sus aciertos y
errores. Cuál fue la génesis del socialismo real, por-
qué lo rechazamos y cuáles son nuestras alternati
vas.
Conocimiento de las obras clásicas del socialismo
científico:
Tesis sobre Fueberbach; La ideología alemana
El Antidüring
El XVIII brumario del Luis Bonaparte
La lucha de clases en Francia del 1848 a 1850
La guerra civil en Francia
Qué hacer
La revolución rusa de Rosa Luxemburgo, etc.
20
PBBER PBPILAR
El muralismo continúa siendo un movimiento impor-
tante dentro del contexto de lucha de los pueblos de Lati-
noamérica y fuente de inspiración para artistas de todo
el mundo. Al ser una expresión social y política de los
artistas de nuestro país los contenidos y visiones de los
mismos están permeados por las luchas sociales, popu-
lares y como muchas de las veces son las mismas orga-
nizaciones sociales y políticas las que financian a los
mismos, el resultado siempre es un testimonio vivo de
los pueblos en lucha.
Desde la época de los llamados “grandes muralistas”
como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José
Clemente Orozco, el Doctor Atl y muchos otros más, en
su primera generación, el Movimiento Muralista Mexi-
cano ha presentado visiones y propuestas plásticas que
van de la mano con las grandes gestas del pueblo mexi-
cano. Es por ello que las generaciones siguientes han ido
aportando propuestas plásticas y temáticas populares y
de lucha en sus murales.
El caso, por ejemplo, del arte de José Hernández Del-
gadillo, maestro de muchas generaciones de muralistas
en el país, que tuvo entre sus aciertos el generar la prop-
uesta plástica de la curvatura del espacio plano en dis-
tintos murales que pueblan muchas partes del continente
americano y fundamentalmente en México. Pero lo que
debemos agradecerle al maestro Delgadillo es su
aportación estética a las luchas populares pues casi no
hay lucha social y política de los 60´s, 70´s, 80´s y 90´s
que no tenga un mural del maestro Delgadillo. Aunque
por su compromiso recibió la marginación y los ataques
de las mafias culturales y artísticas del país desde la
burocracia ramplona y vulgar que embodegó una parte
de su obra en vez de mostrársela al mundo con el orgullo
de tener entre los mexicanos a un gran maestro mural-
ista.
Sin embargo, el trabajo del muralismo continúa tanto en
la expresión de los jóvenes graffiteros y con la cuarta y
una naciente quinta generación del Movimiento Mural-
ista Mexicano, que junto con las luchas del pueblo de
México avanza en vertientes de distinta factura y com-
promiso, trabajando con sindicatos, organizaciones so-
ciales y políticas de todo el continente y en ocasiones
hasta de Europa, donde la expresividad del arte público
y monumental encuentra en el muralismo su más fiel ex-
presión.
21
PBBER PBPILAR
EL HIRALISHB EX HEXIIB Y EL HIXBB
Por el Grupo Cultural Maíz Rebelde (Foro de Sao Paulo)
“Palestino sin hogar”, por Ben Heine
En ese sentido las distintas versiones del arte público y
monumental tienen en el muralismo y en su hijo indi-
recto del graffiti, la propuesta más cercana a las luchas
populares. Con esto, el futuro del muralismo se encuen-
tra en la factura social y revolucionaria cercana al pueblo
y como resultado también de una búsqueda estética y
técnica plástica que continúa desde la exploración mile-
naria en nuestro país, en los murales de Bonampak de-
rivados de la cultura maya hasta los grandes formatos de
la plástica virreynal, sin olvidar la aportación experimen-
tal de las distintas generaciones del Movimiento Mural-
ista Mexicano.
Cabe señalar que la creación de obra plástica y las
aportaciones de las distintas generaciones de muralistas
se expresan también en espacios públicos, pero una gran
parte de la obra de arte público y monumental ha sido
copada por un pseudoarte abstracto en el sólo permea el
gigantismo sin propuesta estética ni contenido social o
humanista, sino expresiones frías y deshumanizadas de
un esteticismo sin futuro, por lo que el arte del mural-
ismo continúa aún dando su mensaje a través de las
propuestas plásticas de varias generaciones. Hoy por
hoy, los pueblos del mundo, cuando manifiestan sus es-
fuerzos por construir una sociedad mejor, han de tener
en el muralismo su propia expresión y registro de su
paso por esta tierra para que las nuevas generaciones ten-
gan la claridad de su herencia.
Con este bagaje, las nuevas generaciones de luchadores
sociales y artistas comprometidos con su pueblo, tienen
en el muralismo mexicano, un ejemplo que causa ad-
miración en el mundo y que permite tener espacios de
expresión y propuesta social, donde el poder popular en
construcción puede desarrollar vertientes inéditas para
dar la lucha ideológica dentro de una lucha de clases que
aún no ha caducado y se presenta en nuevas formas de
explotación e imperialismo.
22
PBBER PBPILAR
“Mensaje para Barak Obama”, por Ben Heine
José Carlos Mariátegui no sólo fue un preclaro teórico
marxista que analizara la realidad peruana y latinoa-
mericana. Fundamentalmente fue un organizador de
las clases básicas con las cuales poder hacer la revo-
lución socialista en el Perú.
CENTRALIZACIÓN CAMPESINA
Las tesis de Mariátegui sobre la realidad peruana inci-
dieron en el problema del indio y de la tierra, que están
ligados a la estructura semi-feudal del campo peruano.
“El problema del indio —planteaba Mariátegui— es el
problema de las tres cuartas partes de la población del
Perú. Es el problema de la mayoría, es el problema de
la nacionalidad… sin el indio no hay nacionalidad po-
sible. El problema del indio es la cuestión clave y forma
parte del problema de la tierra, del problema agrario y
del problema nacional”.
1
Lo expuesto se manifiesta en pobreza rural, inmensos
contingentes de campesinos pobres sometidos y tratados
como bestias de carga, sin acceso a una sola pulgada de
tierra. En el área andina la desnutrición, la mortalidad,
el analfabetismo y la ausencia de servicios son alarman-
tes. La esperanza de vida en el área rural es de 40 años
y la tercera parte de los niños nacidos allí mueren antes
de cumplir el primer año.
La lucha del campesinado peruano tiene raíces históricas
y se inicia con la implantación de la feudalidad por los
conquistadores españoles. Sin pretender tocar el pro-
blema desde sus inicios, concretaré a analizar el movi-
miento campesino y su lucha por la tierra, durante el
periodo en que Mariátegui se aboca al trabajo de centra-
lización en la perspectiva de la alianza obrero-campe-
sina.
Podríamos definir este periodo como de movilización
espontánea y organización embrionaria del campesi-
nado, ya que la movilización en este periodo coincide
con los inicios del capitalismo agrario —particularmente
en la costa— y de formas de organización que tienen un
marcado carácter anarcosindicalista.
Estas luchas se intensifican en la costa norte del país
(Departamentos de Lambayeque y La Libertad), parti-
cularmente en el Valle de Chicaza, donde los sindicatos
existentes impulsan una gigantesca huelga por mejoras
salariales.
23
PBBER PBPILAR
JBSE IARLBS HARIÁTEBII:
Y LA ALIAXLA BBRERB · IAHPESIXA
Por Hugo van Oordt H.
“José Carlos Mariategui”, por Reynaldo Olivares
No podemos referirnos a estas luchas como las de un
movimiento obrero propiamente dicho. Características
de semi-feudalidad, prevalecían en las relaciones cam-
pesinas: las masas eran en su mayoría campesinos emi-
grantes enganchados en la sierra (región andina),
mediante “cebo” adelantado, empleándose incluso la co-
acción física. El hacendado costeño aseguraba la perma-
nencia en su feudo, utilizando “grupos de vigilancia”
particulares —cual verdaderos señores de la guerra— y
la perpetuaba endeudando al trabajador en el “Tambo”
—nombre quechua donde los Incas almacenaban provi-
siones para las épocas de escasez— (Tienda de Raya en
México), que ejercía el monopolio del comercio en su
hacienda.
Así como en las haciendas azucareras del norte de la
costa peruana, las haciendas algodoneras situadas al sur
de Lima, el proceso de proletarización del campesinado
es igualmente incipiente. Pocos eran los trabajadores
asalariados. La gran mayoría eran “yanaconas”, colonos
que recibían una parcela de tierra y en algunos casos se-
millas y dividían la cosecha “al partir” con el hacen-
dado.
Si bien es cierto que se daba el inicio de un “capitalismo
agrario”, este nacía atado a intereses terratenientes e in-
capacitado por ello para cumplir con la misión histórica
de liquidar le fuedalidad, hecho que fue nítidamente per-
cibido por Mariátegui.”El capitalismo se desarrolló en
un pueblo semi-feudal —afirma Mariátegui— en instan-
tes que llegada la etapa de los monopolios y el imperia-
lismo toda ideología liberal correspondiente a la época
de la libre concurrencia ha dejado de ser válida”.
2
La lucha del campesinado peruano por la tierra está en
ascenso. La gigantesca insurrección de Rumi-Maqui se
extiende por la sierra y marca el inicio de grandes levan-
tamientos campesinos en Cuzco, Puno y Ayacucho.
Estos levantamientos campesinos que son fácilmente
aniquilados por las fuerzas represivas, generan el surgi-
miento de corrientes “indigenistas” que pretendían una
idealista reconstrucción del Tahuantinsuyo —Imperio de
los Incas—, hecho que fue duramente criticado por Ma-
riátegui.
Él, que participó en varios Congresos Indigenistas, plan-
teo una estrategia basada en la Alianza Obrero-Campe-
sina. En la solución de los problemas de la tierra
rechazaba la idea que pudiera hacerse reivindicando las
tradiciones del comunismo primitivo agrario que flore-
ció en América antes de la conquista española e insití en
la diferencia que existe entre este y el comunismo mo-
derno. La doctrina socialista —afirmó— es la única
que puede dar un sentido moderno y constructivo a la
causa indígena, que situada en su verdadero terreno so-
cial y económico, y elevada al plano de política crea-
dora y realista, cuenta para la realización de esta
empresa, con la disciplina y la voluntad de una clase
que hoy hace su aparición en nuestro proceso histórico:
El Proletariado”.
3
Paralelamente el APRA consolida su hegemonía en el
movimiento campesino del norte del país aprovechando
los vestigios de organizaciones anarco-sindicalistas, las
cuales son absorbidas fácilmente debido a sus plantea-
mientos de “populismo agrario”.
La reiterada defensa de la comunidad indígena hecha por
Mariátegui, sirvió de pretexto para que sus detractores,
—entre quienes habría que incluir a los enviados del
Kouminter que consideró al Amauta como “populista”—
lo motejaran de “indigenista” sin tomar en cuanta que
su pretendido “indigenismo”, a diferencia de las posi-
ciones utópicas que inclusive eran compartidas por el
Partido de Haya de la Torre. Mariátegui sentó claramente
su posición:
“Y el fenómeno nacional no se diferencia ni se desco-
necta en su espíritu, del fenómeno mundial. Por el con-
trario, de él recibe su fermento y su impulso. La
levadura de las nuevas reivindicaciones indígenas es la
idea socialista, no como la hemos heredado instintiva-
mente del extinto incario, sino como la hemos aprendido
de la civilización occidental, en cuya ciencia y en cuya
técnica sólo romanticismos utopistas pueden dejar de
ver adquisiciones irrenunciables y magníficas del hom-
bre moderno”.
La Constitución de la Federación de Yanaconas y Co-
munidades bajo la dirección de Mariátegui y su posterior
integración a la Confederación General de Trabajadores
del Perú (CGTP) formó parte de la unificación obrero-
campesina, que marcha paralelamente a la fundación del
Partido Socialista (posteriormente Comunista) del Perú.
ALGUNOS ANTECEDENTES PREVIOS A LA
CENTRALIZACIÓN OBRERA
Mariátegui emprende desde las páginas del periódico
“Labor” —fundado por él— el trabajo tendiente a la cen-
tralización obrera que culminara en la constitución de la
Confederación General de Trabajadores del Perú
(CGTP).
24
PBBER PBPILAR
Las primeras manifestaciones de propaganda ideológica
revolucionaria son en el Perú las que suscita, a principios
del siglo actual, el pensamiento radical de González
Prada. Poco después de que González Prada se separa
definitivamente de la política, fracasado el intento de
crear el Partido Radical, aparecen los primeros grupos
libertarios.
Algunos obreros, que se interesan por estas ideas entran
en contacto con González Prada, a quien su decepción
de lucha política empuja a una posición anárquica. Se
constituyen pequeñas agrupaciones libertarias que se li-
mitan a iniciar la propaganda de sus ideas, sin propo-
nerse por el momento ninguna otra acción. González
Prada colabora, con pseudónimo o sin firma en eventua-
les hojas sueltas: “Los Parias”, “El Hambriento”.
Algunos radicales y masones, amigos de Gonzáles
Prada, simpatizan con
esta propaganda, sin
comprometerse de
frente en ella. Aparecen
otras hojas efímeras:
“Simiente Roja”, etc. La
única que llega a adqui-
rir permanencia es “La
Protesta” que da su
nombre al primer grupo
anárquico de acción per-
sistente.
La Federación de Pana-
deros “Estrella del
Perú”, se presenta como
el primer gremio en el
cual influyen las ideas revolucionarias. Es en una actua-
ción de los panaderos donde González Prada pronuncia,
el 1o de Mayo de 1905, Su discurso sobre los Intelec-
tuales y el Proletariado es reproducido por Mariátegui
en el No. 8 de “Labor”.
Bajo el gobierno de Billinghurst
4
el mutualismo amari-
llo, al servicio de todos los gobiernos se prestó a una
actitud de cordialidad con los obreros chilenos. Una co-
misión de estas sociedades obreras, auspiciada por el
gobierno, visitó Chile, donde se cambiaron entre repre-
sentantes mas o menos falsos de uno y otro proletariado
palabras de reconciliación y amistad. El grupo anár-
quico del Perú que trabajaba entonces por dar vida a
una Federación Regional Obrera Peruana, envió a
Chile, desconociendo a la delegación oficial, visada por
el billinghurismo, al obrero Otazú, que en el país del Sur
fue recibido por trabajadores de la misma filiación”
5
No podríamos inscribir estos contactos entre obreros
como una muestra de internacionalismo dado su carácter
pro gobiernista dirigido por la cancillería para arreglar
con Chile la cuestión de Tacna y Arica (territorio pe-
ruano que había quedado en posición de los chilenos a
raíz de la guerra del pacífico)
El movimiento billinghurista obtiene la adhesión de de
algunos elementos participantes en estas escaramuzas
ideológicas; el más importante de ellos es un ex-liberta-
rio, Carlos del Barzo, artesano que más tarde interviene
en el intento de organización de un Partido Socialista y
que figura alguna vez como candidato obrero a una di-
putación por Lima. El billinghurismo tuvo su lado, asi-
mismo, al líder de las huelgas portuarias de esa época,
Fernando Vera; pero, al
asimilárselo, hizo de él un
“capitulero”.
Billingurst es desplazado
del gobierno a travez de
un golpe militar encabe-
zado por el General Oscar
R. Benavides. González
Prada publica el semana-
rio “La Lucha” y Carlos
del Barzo, “El Motín”;
pero ambos periódicos re-
presentan sólo una pro-
testa contra el régimen
militar, una requisitoria
contra sus abusos. Por la
filiación ideológica de sus directores, cabe sin embargo
relacionarlos con el movimiento social. Del Barzo sufre
prisión y deportación; y González Prada un juicio de im-
prenta.
“Bajo el gobierno de Pardo, los efectos de la guerra eu-
ropea en la situación económica influyen en la agitación
social y en la orientación ideológica. Un grupo sindica-
lista intensifica la labor entre las masas. Barzo dirige
algunas huelgas de zapateros y organiza el sindicato de
trabajadores de esta industria en la capital. La propa-
ganda anarco-sindicalista penetra en la campiña de
Huacho, produciendo una agitación sangrientamente re-
primida por las autoridades de Pardo”
6
.
En este tiempo, se inicia en la redacción del diarió opo-
sicionista, “El Tiempo”, muy popular entonces, un es-

PBBER PBPILAR
“Otro palestino asesainado” por Ben Heine
fuerzo por dar vida a un grupo de propaganda y concen-
tración socialistas. La dirección del periódico, ligada a
los grupos políticos de oposición, es extraña a este es-
fuerzo, que representa exclusivamente la orientación
hacia el socialismo de algunos jóvenes escritores, ajenos
a la política, que tienden a imprimir a las campañas del
diario un carácter social. Estos escritores son César Fal-
cón, José Carlos Mariáteguí, Humberto del Aguila y
algún otro que, unidos a otros jóvenes intelectuales afi-
nes, publican a mediados de 1918 una revista de com-
bate: “Nuestra Epoca”. Un artículo anti-armamentista de
Mariátegui provoca una violenta protesta de los
oficia1es del ejército que en numeroso grupo, invaden
la redacción de “El Tiempo” donde trabaja el articulista
para agredirlo. “Nuestra Epoca” no trae un programa so-
cialista; pero aparece como un esfuerzo ideológico y
propagandístico en este sentido.
“Se constituye el Comité con la adhesión de Del Barzo
y algunos obreros próximos a él y de los Dos grupos de
estudiantes, (ya profesionales algunos) que ha tomado
parte hasta entonces en agitación obrera. El grupo
tiende a asimilarse todos los elementos capaces de re-
clamarse del socialismo sin exceptuar aquellos que pro-
vienen del radicalismo gonzalez-pradista y se conservan
fuera de los partidos políticos. Una parte de los elemen-
tos que lo componen, dirigida por Luis Ulloa, se pro-
pone la inmediata transformación del grupo en partido;
la otra parte, en la que se cuentan precisamente los ini-
ciadores de su fundación, sostienen que debe ser man-
tenido como Comité de Propaganda y Organización So-
cialistas, mientras su presencia no tenga arraigo en las
masas. El periodo no es propio para la organización so-
cialista; algunos de los elementos del comité redactan
un periódico: “Germinal”, que adhiere al movimiento
leguiísta; Mariátegui, Falcón y sus compañeros se se-
paran, finalmente, del grupo que acuerda su aparición
como partido el l° de Mayo de 1919.”
7
La primera huelga general, en solidaridad con los traba-
jadores de la importante fábrica textil de Vitarte, se llevó
a cabo en abril de 1911. Aunque no fue exitosa, el mismo
año se decretó una nueva ley sobre accidentes en el tra-
bajo; en 1913 se concedió el derecho a la huelga, aunque
en forma restringida; y al año los trabajadores del puerto
de Callao ganaron la jornada laboral de ocho horas. En
1915 y 1916 hubo nuevos ataques al nivel de vida de los
trabajadores, como consecuencia de la decisión de ex-
portar materia prima en vez de bienes terminados, lo que
afectaba a su vez el nivel de ganancias de la empresa.
La respuesta fue una ola huelguística y la demanda de
cortar la jornada laboral.
Aquel mismo año, Mariátegui fundó una nueva revista,
“Nuestra época”, que expresaba su transición de la van-
guardia artística a un radicalismo cada vez más politi-
zado. El nombre de la revista se refería a algo más que
el espíritu de la época; se trataba de un momento histó-
rico de cambio y de lucha. “Nuestra Epoca no trae un

PBBER PBPILAR
“Arte para el pueblo Defensa de Gaza”, por Ben Heine
programa socialista, pero aparece como un esfuerzo ide-
ológico y propagandístico en este sentido” 6.
La revista duró dos numeros; fue reprimida a raíz de un
artículo de Mariátegui que criticaba las fuerzas armadas.
A principios del año siguiente, Mariátegui fundó La
Razón, un periódico cuyo objetivo declarado era apoyar
a los que luchaban. Era una primera encrucijada en su
transformación en marxista y dirigente obrero.
El año 1919 resultó ser el momento de transición. El
costo de la vida para los trabajadores había subido dos
veces desde 1913; en los dos años anteriores hubo una
serie de huelgas en Lima y otras ciudades para incre-
mentos salariales y el recorte de la jornada laboral. El
primer sindicato general, la Federación Local Obrera de
Lima, se formó en 1918 y la creación de un comité or-
ganizador para el Partido Socialista, aunque prematuro,
fue más un reflejo del ambiente militante que un avance
político real. El año 1919 empezó con una huelga de pa-
naderos que rápidamente se transformó en huelga gene-
ral bajo el liderazgo de los anarquistas. El gobierno
concedió la jornada de ocho horas pero se negó a aceptar
las alzas salariales. En abril se formó el Comité Pro Aba-
ratamiento, reuniendo una gama de organizaciones en
una serie de protestas; y en mayo nuevas huelgas para-
lizaron la ciudad, quedando detenidos tres líderes sindi-
cales. La declaración del estado de sitio y la detención
de los líderes del movimiento no sirvió para amainar la
protesta popular, que se enfocó ahora en una campaña
por el retorno del ex-presidente Leguía. Se creía que él
estaría dispuesto a enfrentar la vieja clase dirigente e in-
troducir medidas para modernizar el estado peruano.
Leguía asumió la presidencia el 4 de Julio y en seguida
liberó a los dirigentes obreros. La manifestación triun-
fante que los acompañó desde la cárcel se detuvo delante
de las oficinas de La Razón, el periódico de Mariátegui,
y lo invitó a sumarse a la primera fila de la marcha. Sin
embargo, la luna de miel leguiísta fue bastante corta.
Para agosto, Leguía ya estaba reprimiendo las acciones
de los trabajadores; suprimió La Razón y a Mariátegui
y su colaborador César Falcón se autoexilian en Europa
donde Mariátegui ve surgir el fenómeno fascista italiano
y lo analiza con claridad meridiana.
La constitución de la Confederación General de Traba-
jadores del Perú (CGTP) concreta la centralización
obrera y la alianza obrero campesina formulada por Ma-
riátegui, luego vendría la tarea más importante la cons-
titución del Partido Socialista (Comunistas) del Perú,
vanguardia organizada del proletariado peruano con una
línea política y militar que lo posibilitaba a emprender
el camino hacia la captura del poder.
1
Mariátegui J.C. 7 Ensayos de la interpretación de la realidad pe-
ruana. Editorial Gráfica Labor 1968.
2
Mariátegui J.C. 7 Ensayos de la interpretación de la realidad pe-
ruana. Editorial Gráfica Labor 1968.
3
Mariátegui J.C. Peruanicemos el Perú. Editorial Amauta Lima.
4
Guillermo Billinghurst (1851-1915) presidente peruano de 1912
a 1914, destituido mediante un golpe militar que pone en el go-
bierno al General Oscar R. Benavides.
5
Ricardo Martínez de la Torre Apuntes para una interpretación
marxista de la Historia del Perú. Tomo II. Lima 1948.
6
Mariátegui: Presencia y acción del sindicalismo clasista, Con-
federación General de Trabajadores del Perú Lima, s.f.
7
Ricardo Martínez de la Torre Apuntes para una interpretación
marxista de la Historia del Perú. Tomo II. Lima 1948.
21
PBBER PBPILAR
“Apartheid”, por Ben Heine
Alguna vez escuché a alguien que utilizó la frase “la
casa de la risa” como sinónimo de manicomio y no
pude explicarle el por qué de esta asociación porque
definitivamente los sanatorios para enfermos mentales
o los hospitales siquiátricos no son cosa de risa.
Cuando oímos hablar de manicomios, recordamos la
celebre obra teatral de Peter Waiss Persecución y As-
esinato de Jean-Paul Marat representado por el grupo es-
cénico del hospicio de Charenton bajo la dirección del
Marqués de Sade, que fuera llevada al cine como
Marat/Sade o la adaptación cinematográfica de la novela
de la novela de Ken Kesey One Flew over the Cuckoo´s
Nest que se exportó para los países de habla hispana
como Atrapado sin salida, dirigida por Milos Forman.
Nosocomio llamaban los griegos a los hospitales en gen-
eral. Nósos es enfermedad y Komáo cuidar, atender. Un
nosocomio era, pues, el lugar donde cuidaban a los en-
fermos. La palabra manicomio por analogía con noso-
comio, la logramos sustituyendo el primer elemento por
el término Manía, que significa locura.
Los griegos tenían un alto concepto de la locura. La con-
sideraban la mejor vía de comunicación del hombre con
los dioses (zéia manía), la llamaban. “Divina locura”, y
consideraban que era un don de los dioses.
Es preciso recordar a estos efectos que las religiones
cuantas más antiguas son, menos tienen de dogmático y
más de vivencial. Por eso en los ritos antiguos, de los
que muchos todavía perviven en África y en Brasil es-
pecialmente, donde los fieles se prestan a ser poseídos
por espíritus ajenos al propio.
Es el racionalismo el que ha desacreditado la locura. Las
cortes de la Edad Media y del Renacimiento tenían a los
bufones como contrapeso a la cordura y como látigo de
la vanidad. Recordemos Erasmo, cuya obra más leída es
justamente el “Elogio de la locura” Es el elogio del in-
stinto frente a la razón. Durante siglos anduvieron los
locos sueltos por la calle, y siguiendo la tendencia de los
griegos, eran respetados y cuidados. Eran como algo
sagrado que no se debía profanar. Pero en cuanto las re-
ligiones se hicieron dogmáticas, los locos perdieron su
don divino.
Se quedaron en sólo locos, que servían de diversión a
los chiquillos y también a los mayores. Se convirtieron
en una lacra y en un espectáculo muy poco edificante.
Había llegado la hora de encerrarlos.
Se fundaron para ellos los manicomios, “hospitales es-
pecializados”, que a imagen y semejanza de todos los
hospitales era un lugar para hospedar a los que no tenían
dónde ir, en el que además de hospedaje se les daba asis-
tencia médica, que no pasaba de ser la utilización de la
camisa de fuerza y calmantes que lograban la pasividad
del enfermo, sin preocuparse por su recuperación.
Los manicomios fueron durante siglos (incluido el nue-
stro) un lugar de encierro de los locos para quitarlos del
medio, con características más similares a la cárcel o al
hospicio que al hospital. Esa fue la razón decisiva por la
que se les cambió el nombre, pasando a llamarse eu-
femísticamente hospitales psiquiátricos.
Jaime Aviles autor del libro: Los manicomios del poder,
corrupción y violencia siquiátrica en México, afirma:
“los hospitales siquiatricos de la Secretaria de Salud en
México funcionan como “verdaderos establos” ya que
sólo sirven para la aplicación de actos represivos”.
Pese a que Philippe Pinel (1745-1826) perteneciente al
grupo de pensadores que abogaron por la humanización
del tratamiento siquiátrica y la observación y análisis sis-
temáticos de los fenómenos perceptibles de las enfer-
medades mentales, los manicomios y los
eufemísticamente llamados clínicas y hospitales
siquiátricas, siguen siendo tan terribles y antihumanos
como desde que aquellos se implantaron..
Jaime Aviles, agregó: “que estos centros de salud mental
funcionan para que gobernantes y personas con poder
económico hagan negocios y acumulen fortunas, porque
así lo permite la legislación vigente...Es una práctica
28
PBBER PBPILAR
HBSPITALES SIBIIÁTRIIBS:
EXTRE EL TERRBR, LA REPRESIBX Y TBRTIRA
Por Nahún Sánchez (UNyR-MRP)
muy común que se da en todo México: se necesita con-
seguir un siquiatra corrupto, un abogado habilidoso y
un juez a modo para que cualquier persona pueda meter
a sus familiares, a sus maridos o a sus esposas al man-
icomio si ya no los aguantan”.
En los estados, agregó el autor: “es una práctica común
internar en los manicomios hasta a la propia familia
cuando de retener fortunas se trata, debido a que la leg-
islación lo permite, con excepción del Distrito Federal”.
En estos días en diferentes ambientes sanitarios, medios
de divulgación y revistas es-
pecializadas, en que se está
hablando de “desmanicomi-
alización”, sería pues nece-
sario reflexionar sobre el
tema.ya que este cambio de
paradigma supone la defensa
de los derechos de los pa-
cientes internados y margin-
ados de toda relación social
como consecuencia de su
prolongada hospitalización.
Ahora bien, la dificultad
aparece cuando la política de
“desinstitucionalización” es
implementada acríticamente
respondiendo así a lin-
eamientos puramente
económicos “sugeridos” por
organismos internacionales
así como a manejos políticos
que concluirían con la
población hospitalaria en la
calle —obviamente para los
indigentes porque los ricos
tienen los medios necesarios para el tratamiento espe-
cializado— y sin ningún tipo de protección social.
En el fondo lo que se pretende es elitizar los centros
siquiatricos, convertir los manicomios en lugares de des-
canso para la gente con mayores posibilidades económi-
cas, tal como lo plantea el señor Fernández González
que funge como el presidente del Patronato de Villas de
Salud de las Californias que mostró un proyecto para
construir “Villas” en Tijuana y solicita la ayuda del go-
bierno y de la sociedad.
Estas instituciones contarían con un máximo de 12 pa-
cientes en cada una, con una infraestructura propia de
hoteles de lujo, contará con cuatro recamaras, armarios,
baños, sala, comedor, cocina y cuarto de servicio.
Además de un consultorio médico con personal las 24
horas, enfermería, psicólogo y trabajo social. Los traba-
jadores que mantengan las villas, agregó, serán los mis-
mos pacientes que necesitaran trabajar para sustentarse.
El trabajo con la comunidad constituye un requisito in-
eludible a fin de cuestionar arraigadas representaciones
sobre la locura, la marginalidad y peligrosidad con que
se connota a quien padece
psíquicamente. Máxime
cuando esos “locos” resultan
ser pobres, excluidos y sin
posibilidades familiares, ed-
ucativas o laborales. Sin un
trabajo profundo de reflex-
ión sobre tales nociones,
cualquier proyecto que se
plantee la modificación de
los manicomios, corre in-
evitables riesgos de fracasar.
Si bien es cierto que la
camisa de fuerza tiende a
desaparecer en los Hospi-
tales Siquiatricos, las drogas
siquiátricas —que son la
base del tratamiento en
todos los casos— son in-
útiles y la mayoría de ellas
dañinas. Muchas causan
permanentes daños cere-
brales en las dosis que
comúnmente se administran.
Las drogas siquiátricas y la
profesión que las promueve son un peligro para su salud.
No podemos negar que la utilización de las llamadas
drogas siquiátricas son útiles en casos específicos y pre-
tender prescindir de ellas sería un verdadero desatino,
pero hay drogas como la imiparina, cuya efectividad está
comprobada desde hace muchos años.
En el libro Venciendo a la depresión el Dr. Andrew Stan-
way dice: “Si las drogas antidepresivas fueran realmente
tan efectivas como se anuncia, los índices de ingreso a
29
PBBER PBPILAR
“Una flor para ti”, por Ben Heine
hospitales por depresión habrían disminuido los últimos
veinte años en que han estado disponibles. Desgraci-
adamente, esto no ha ocurrido.... Muchas pruebas han
mostrado que los triciclos apenas son más efectivas que
los placebos, e incluso se ha encontrado que algunos no
son tan efectivos que ese tipo de placebos o pastillas fal-
sas” No se ha encontrado que ninguno sea terapéutica-
mente superior a la imipramina [un triciclo], que ya
tiene treinta años, y los compuestos introducidos recien-
temente son menos efectivos o más tóxicos que las dro-
gas de antaño”.
Se dice generalmente que tomar medicamentos siquiátri-
cos es como tomar insulina para los diabéticos. Aunque
las drogas siquiátricas sean, como la insulina, tomadas
continuamente, la analogía es absurda. La diabetes es
una enfermedad con una causa física, en cambio, no se
ha encontrado ninguna causa física para ninguna de las
llamadas enfermedades mentales. La forma de acción de
la insulina es conocida: es una hormona que le instruye
a las células que ingieran glucosa dietética (azúcar).
En contraste, la forma de acción de los medicamentos
siquiátricos es desconocida — aunque tanto proponentes
como críticos teorizan que previenen el funcionamiento
normal del cerebro por medio de bloquear sus neurore-
ceptores. Si esta teoría es correcta, la misma representa
otro contraste entre la insulina y el medicamento
siquiátrico: la insulina restaura una función biológica
normal, pero la otra interfiere con otra función biológica
normal.
Se dice que el litio ayuda a la gente cuyos humores cam-
bian repetidamente de encontrarse en júbilo a desalen-
tado y otra vez a júbilo, etc. Los siquiatras le llaman a
esto trastorno maníaco depresivo o trastorno bipolar. El
litio se prescribió por primera vez como droga
siquiátrica en 1949 por un médico australiano, John
Cade. De acuerdo con un texto de psiquiatría: “Mientras
experimentaba con animales, incidentalmente Cade notó
que el litio hacía más letárgicos a los animales, de man-
era que comenzó a administrarle esta droga a los pa-
cientes agitados”. El texto describe éste como “un
momento crucial en la historia de la sicofarmacología”
(Harold Kaplan y Benjamin Sadock, Siquiatría clínica,
Williams & Wilkins, 1988, p. 342). Sin embargo, si no
quieres encontrarte letárgico, tomar litio difícilmente te
traerá beneficios. Una persona que cree en la terapia del
litio admitirá que causa “un sentimiento ligeramente de-
presivo y generalmente letárgico” y le llamará “letargia
estándar” causada por litio (Roger Williams, “¿Una de-
cisión precipitada?: enfrentando las secuelas de un
episodio maníaco depresivo” en la revista American
Health, octubre 1991, p. 20).
Pero la voracidad de los laboratorios farmacéuticos ni
tiene límites ya que se promociona la utilización de las
drogas siquiátricas en problemas desde el control de
peso, hasta hiperactividad, ansiedad, depresión, insom-
nio y todo tipo de malestares. Estas incluyen las drogas
que requieren receta médica como: tranquilizantes, an-
tidepresivos, estimulantes y sedantes.
Aunque son legales y son llamadas medicamentos, son
muy distintas a estos, ya que las drogas siquiátricas al-
teran la mente. Mientras que el tratamiento con drogas
médicas pretenden prevenir o curar la enfermedad o
mejorar la salud, las drogas siquiátricas solo inhiben el
síntoma, porque una vez que el efecto de la droga se ha
ido los síntomas se presentan nuevamente, agregando
además estas drogas tiene el potencial de hacerse un
hábito y ser adictivas.
Desafortunadamente se administran normalmente a
muchas personas haciéndoles creer que es un medica-
mento para curar su enfermedad o trastorno, o solucionar
el problema. Los psiquiatras etiquetan cualquier actitud
o problema humano como una “enfermedad o trastorno”.
Cuantas jovencitas en su deseo desenfrenado por “bajar
de peso” para asemejarse a las modelos —que en su ac-
ción enajenante promueven las cadenas de televisión di-
ariamente— recurren al consumo de estas drogas.
Definitivamente no saben el daño que se ocasionan, po-
drían terminar reducidas a una condición humana real-
mente lamentable.
La Ley General de Salud prohíbe actualmente construir
hospitales psiquiátricos.
Es necesario pues modificar el basamento legal para per-
mitir la construcción de centros que respeten los dere-
chos de los pacientes, que dejen de una vez por todas de
aplicar métodos propios de la Edad Media y que se de
paso a clínicas siquiátricas de nuevo tipo, especialmente
dirigidos a la población de escasos recursos.
30
PBBER PBPILAR
La epidemia de influenza porcina, que luego mutó
en una nueva cepa que se ha denominado como
A/H1N1, o virus de la influenza humana, ha
puesto al país “patas arriba”
Las más variadas versiones han circulado, ya sea a
través de la prensa escrita como por medios elec-
trónicos, desde una comparación con el fenómeno
del chupacabras —aquel imaginario personaje que
nos hace recordar el nefasto “salinato”— hasta su-
puestos complots de los países más ricos para fa-
vorecer a las trasnacionales farmacéuticas. El caso
es que cualquiera que sea la causa del virus, este
ha sido el móvil para crear el terror generalizado,
aislando a las personas en arraigo domiciliario y ló-
gicamente desmovilizando a las masas el 1 de
mayo, día internacional de los trabajadores y las re-
presentaciones populares que conmemoran la ba-
talla de Puebla del 5 de mayo de 1862 —pírrico
triunfo de las fuerzas mexicanas, durante la inva-
sión francesa— que algunos aguzamientos huma-
nos como el Peñón de los Baños y San Juan de
Aragón, celebran desde hace décadas.
Un papel preponderante en este nuevo tipo de “te-
rrorismo viral”, está siendo implementado por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que no
podemos negar las relaciones de clase que guardan
con los grandes consorcios farmacéuticos interna-
cionales.
La OMS —cada vez que se produce algún peligro
de pandemia— saca a relucir los efectos catastrófi-
cos de la llamada “influenza española”, que según
los cálculos más conservadores mató a más de cin-
cuenta millones de personas, pronosticando apo-
calípticamente que podría acabar con la mitad de
la humanidad.
Hasta aquí todo parecía “bajo control”, encerrando
a la gente, obligándoles a lavarse las manos seis
veces al día, evitando besos y caricias y hasta sim-
ples apretones de mano, pero lavarse las manos
seis veces al día resulta en la práctica una meta in-
alcanzable, si por alguna razón nos vemos obliga-
dos a transitar por las calles de esta muestra
abigarrada y gigantesca ciudad y pasamos frente a
algún expendio de tacos y nos despachamos algu-
nos de suadero, longaniza o unos riquísimos tacos
de cabeza. Asimismo el uso de cubre bocas —que
según algunos especialistas— no es de gran ayuda
que digamos, significó un negocio redondo para
los fabricantes y hasta para algún audaz artesano
que terminó su producción vendiéndolos en el
Metro a la mitad de precio del que cobraban en
cualquier farmacia.
Siempre se ha maximizado —no sabemos con que
ocultas intenciones— los efectos de cualquier tipo
de epidemia. Hace algunos años la llamada “gripe
aviar” aterrorizó a la población mundial, cuando
la describieron como la más atroz amenaza en con-
tra de la humanidad y el resultado no fue tan terri-
ble como lo pintaban. Luego le tocó el turno al
“virus porcino” —con nuestras más sinceras dis-
culpas para la población de puercos—, elevando
exageradamente la alerta epidemiológica, orillando
a muchos de nosotros a límites cercanos a un in-
farto cardiaco, antes que ser atacados por el renom-
brado virus.
Cuando Cuba prohibió el aterrizaje de aviones pro-
cedentes de México, lo hizo simplemente en ejerci-
cio de su soberanía sanitaria, la diplomacia
mexicana reaccionó abruptamente. Fue el propio
comandante Fidel Castro, que a través de la prensa
escrita le respondió a Calderón afirmando que el
gobierno mexicano ya conocía la existencia del
virus, pero que ocultó irresponsablemente la noti-
cia para no frustrar la visita del recientemente
electo presidente de los Estados Unidos de Norte-
américa, Barack Obama programada para visitar
tierras aztecas.
31
PBBER PBPILAR
XEB·LIBERALISHB: ARTIFIIE
Y EXPBRTABBR BE IXFLIEXLA
Por el Foro de Apoyo Mutuo al Arte y la Cultura
No sabemos a ciencia cierta cuáles son las fuentes
del legendario guerrillero de Sierra Maestra para
hacer esta afirmación, pero también sabemos que
Fidel no arriesgaría su prestigio internacional con
una aseveración descabellada. Recordemos “el
comes y te vas” que dejó a Vicente Fox en el más
escandaloso ridículo internacional. Ojo con Fidel,
Felipe Calderón, no vaya a ser que se te caiga tu
numerito pandémico.
El virus porcino convertido ahora en A/H1N1 o
virus de la influenza humana siguió causando te-
rror porque las autoridades sanitarias omitieron re-
conocer que la nueva cepa era mucho más benigna
que su predecesora, haberlo hecho habría signifi-
cado desmontar el terror gubernamental de Calde-
rón y su coro sumiso de plumíferos — salvo
algunas y muy honrosas excepciones— en los me-
dios masivos —deberíamos llamarlos nocivos— de
comunicación.
Para echar por tierra el terrorismo gubernamental,
tendríamos que remitirnos a lo afirmado por el
doctor Mare Siegel —eminente epidemiólogo—,
que afirma: “la influenza porcina no es el asesino
que pensábamos ya que pierde potencia al trasmi-
tirse entre humanos y no es tan contagiosa como se
opina”.
El síndrome de la influenza exagerado por Calde-
rón y su equipo, con la complicidad de la OMS,
desquició nuestra sociedad, la inmovilizó, trajo
como consecuencia la caída aparatosa del turismo
y de las miles de humildes familias que se nutren
en su entorno, la quiebra de pequeños restaurante-
ros —ya que los paquetes de apoyo sólo están diri-
gidos hacia los grandes—, las relaciones
diplomáticas, que hicieron surgir arrebatos de una
xenofobia muy ajena al régimen democrático que
autoproclaman. Ojo, esta manipulación de un na-
cionalismo manejado desde la cúspide del poder,
nos hace recordar los tristemente celebres inicios
de los regímenes fascistas en todas partes del
mundo.
La aplicación del neo-liberalismo, siguiendo los de-
signios del gran capital, es el artífice y exportador
de las epidemias en general y de el llamado virus
mexicano en particular ya que desde su implemen-
tación —no podemos negar que ya se manifestaba
desde decenios atrás— ha llevado a cabo un des-
montaje de la experimentación científica y educa-
cional, para dar paso al sacrosanto mercado que
como por un acto de la más pura magia, regularía
y solucionaría todos los problemas sociales, la
salud entre ellos.
En un país en que sesenta millones de personas
están sumidas en la pobreza, que no tienen acceso
32
PBBER PBPILAR
“MacDonaldización”, por Ben Heine
a una vivienda digna y decorosa, a agua potable, a
servicios de salud, ni los medicamentos necesarios
para la prevención de enfermedades, donde se ele-
van inexorablemente los niveles de desnutrición,
donde la muerte de infantes por falta de una me-
dicina preventiva nos provoca un furor sin nom-
bre.
Los gobernantes y sus partidos en turno se niegan
a la formación de científicos desperdiciando el gran
potencial de nuestra juventud, de infraestructura
médica y de servicios de salud —recordemos la in-
transigencia de Calderón y su equipo por privati-
zar el seguro social—, se niegan asimismo a
superar la dependencia tecnológica. México es uno
de los últimos países a nivel mundial en destinar
cantidades presupuestales para lograr al autosufi-
ciencia. Esto cobró su verdadera inminencia
cuando las pruebas de influenza de la primera víc-
tima —el niño Edgar Hernández—tuvieron que ser
enviadas a un centro especializado en Canadá por-
que en nuestro país no existe la infraestructura ne-
cesaria para tal fin.
Pero la más grande negligencia, se da justamente
cuando la epidemia cobra la primera víctima. En el
poblado de La Gloria, cercano a El Perote, distante
de sólo unos cuantos kilómetros de las Granjas Por-
cinas Carroll, que en su afán desmedido de lucro a
cualquier costo, descuidaron las precauciones eco-
lógicas que manda la ley, a tal punto que varias or-
ganizaciones civiles y organismos no
gubernamentales, protestaron contra esta empresa,
cosa que no pasó a mayores por el descarado
apoyo que recibe de el mismísimo Fidel Herrera,
renuente a dar curso a las protestas de estas orga-
nizaciones. Este mal funcionario, inclusive denun-
ció a varias personas por obstrucción de las vías de
comunicación, ya que una de las formas de pro-
testa implementadas, fue la toma de carreteras.
El 9 de marzo justamente en esta zona altamente
contaminada e insalubre, surgió un nuevo brote de
una enfermedad respiratoria que afecto a setecien-
tos pobladores, incluido el niño Edgar Hernández,
a quien se le detectó la nueva influenza.
Lo que se debió hacer como manda la lógica y los
procedimientos preventivos, era atender a los in-
fectados y luego comunicar el hecho al Gobierno
Federal. Hecho que no ocurrió, por negligencia o
por seguir defendiendo a la Empresa contamina-
dora.
Es tal la deficiencia de técnicas acordes con el des-
arrollo tecnológico en nuestro país, que las mues-
tras tomadas fueron enviadas a un laboratorio de
los que se denominan de “Nivel 3”, cuya misión es
investigar el origen de este tipo de enfermedades,
sin que se obtuvieran resultados satisfactorios, mo-
tivo por el cual las muestras tuvieron que ser en-
viadas al extranjero, mientras el nuevo virus se
expandía a la vista y paciencia del Gobierno Fede-
ral en general y de las instancias de salud en parti-
cular. Esto sencilla y llanamente no puede merecer
otro calificativo de asesinato masivo.
El Neo-liberalismo —con la intensificación de la
pobreza y todas sus secuelas— creo el nuevo virus
y por no haber actuado a tiempo como se requiere,
lo exportó, no hay de otra: debemos acabar con
estos artífices de las desgracias.
33
PBBER PBPILAR
“Influenza pandémica”, por Ben Heine
La actual recesión de la economía mundial es re-
sultado de la sobreproducción mercantil, de la su-
perabundancia de productos en el mercado, pero
es también una demostración de que el capitalismo
no puede evitar la crisis, por serle inherentes (es
una de sus leyes), y una manifestación mas de la
validez científica del análisis de la sociedad bur-
guesa hecha por Kart Marx y Friedich Engels y una
constatación de que el modo de producción capi-
talista es temporal e inhumano.
El capitalismo es un modo de producción que se
desarrolla en medio de diversas contradicciones
que crean sus propios límites de existencia y de
evolución. El límite de la producción capitalista es
el mismo capital que produce en excesos mercan-
cías que impiden la realización del plusvalor, lo
que provoca toda una serie de contratiempos: se
paraliza la producción y la realización del beneficio
sin que se satisfagan las necesidades sociales.
Dice Marx, en el tercer tomo del Capital, que: “la
causa última de todas las crisis radica siempre en
la Pobreza y en la limitación del consumo de las
masas, en relación con la tendencia de la produc-
ción capitalista a desarrollar fuerzas productivas
como si no existiese más límite que la capacidad
absoluta de consumo en toda la sociedad.”
La actual crisis tiene su origen en la inversión in-
mobiliaria estadounidense, igual que la gran de-
presión de 1929-1932, que mediante créditos
cómodos, un irreflexivo optimismo, el constante
aumento de precios de las viviendas y la especula-
ción accionaria de las empresas constructoras oca-
sionó el “estallido” de la denominada “burbuja
inflacionaria inmobiliaria” que afectó de manera
inmediata a las ramas dependientes como la del ce-
mento, la del acero, los acabados… y al mercado
crediticio (los subprime).
Pero la recesión de ahora no será igual a la de 1929
porque los gobiernos ya están salvando a los capi-
talistas bancarios e industriales de la catástrofe
otorgándoles miles de millones de dólares, bajando
el costo del dinero; si bien la economía deja de cre-
34
PBBER PBPILAR
LA REIESIBX BE LA
EIBXBHIA IAPITALISTA HIXBIAL
Por Tulio Morales MSN (Movimiento Socialismo Nuevo)
“Expo Arte Bruselas”, por Ben Heine
cer, el crédito privado escasea, los bancos reducen
sus préstamos y la inversión baja porque a los ca-
pitalistas no les conviene invertir.
Ello porque el fin de la producción capitalista es la
obtención de ganancias, sea por la explotación de
la fuerza de trabajo, por la especulación, por crédi-
tos fraudulentos, por la especulación con acciones,
por la apropiación de los recursos públicos para el
beneficio privado, etc.
Para lograr sus fines de avaricia los capitalistas tie-
nen que desarrollar las fuerzas productivas, am-
pliar el mercado mundial, concentrar los capitales
en unas cuantas manos, proletarizar la fuerza de
trabajo y crear un sistema político y de gobierno
acorde con los intereses egoístas de los grupos de
poder.
Aumentar la productividad del trabajo, acrecentar
la competencia mercantil, incrementar el ejército
industrial de reserva, mejorar en forma continua
las técnicas productivas, desplazar el trabajo vivo
por las máquinas, hacer que prevalezcan los instru-
mentos tecnológicos en la relación capital/trabajo,
conlleva a la larga a la baja tendencia de la cuota
de ganancias y a rupturas en el funcionamiento na-
tural de la acumulación capitalista, a la parálisis ge-
neral de la inversión y a las crisis económicas.
Crisis económicas que dependiendo de su agudi-
zación, de su duración, de su profundidad, de su
extensión, de las contradicciones económicas, po-
líticas y sociales que genere, pueden ocasionar cri-
sis agrícolas, crisis monetarias, crisis bancarias y
financieras, crisis sociales, crisis políticas y crisis re-
volucionarias, que si bien no es automática su con-
catenación, porque el Estado actuando como
capitalista colectivo busca contrarrestarlas y en
cierta medida evitar su propagación, sí pueden
desencadenarse ocasionando revueltas y revolucio-
nes sociales.
Aunque las crisis económicas son siempre solucio-
nes momentáneas y forzadas de las contradicciones
existentes entre las relaciones de propiedad capita-
lista y la socialización del trabajo asalariado, son
interrupciones violentas que restablecen momen-
táneamente el equilibrio perturbado en el funcio-
namiento de la inversión privada del capital.
Sin embargo, no todos los grupos sociales que con-
forman la sociedad capitalista resienten por igual
los efectos de las crisis económicas. Los grandes
burgueses tratan de salvarse de las pérdidas eco-
nómicas haciendo que los más afectados sean los
capitalistas pequeños y principalmente la clase
obrera, los campesinos y los grupos pequeño bur-
gueses. Si en la fase de auge del ciclo de la acumu-
lación de capital los burgueses actúan unidos como
clase, en las fases de recesión y en la de crisis ac-
túan individualmente, se enfrentan para defender
sus propios intereses, para salvarse de la banca-
rrota, para perdurar, sin importarles el destino de
los demás capitalistas a quienes cargan los costos
económicos de la crisis.
Pero al ser una ley una ley de la sociedad capitalista
la existencia de las crisis y la desaparición de em-
presarios, la destrucción de capital, la existencia de
pérdidas millonarias y la creación de nuevos capi-
talistas, los que las causan pugnarán por permane-
cer y por socializar los efectos destructivos de las
crisis. Solo que los grandes burgueses, los mas cer-
canos a los que detentan el gobierno, serán resca-
tados, puestos a salvo sus intereses con recursos
públicos.
Los más afectados son, sin lugar a duda, los traba-
jadores asalariados. La clase obrera, los campesi-
nos, los indígenas y sectores de la pequeña
burguesía que por más tiempo cargan con los efec-
tos nocivos y destructivos de la crisis. Estos grupos
sociales sufren las consecuencias inmediatas al ser
despedidos de sus empleos, al laborar en condicio-
nes mas precarias, al ser empobrecidos por la infla-
ción, al ser depauperados, al perder los niveles de
vida alcanzados.
En cuanto a las naciones se refiere, las más perju-
dicadas por la recesión, por la crisis que se avecina
y por el estancamiento que implicará, son las que
más dependen del mercado externo, como es el
caso de México, que siendo uno de los países que
más tratados de libre comercio ha firmado en el
mundo, tiene la mayor dependencia de un solo
mercado al que le vende más del 80 % de sus mer-
cancías y de quien depende de la compra de ali-
mentos.

PBBER PBPILAR
Aunque todas las economías del mundo se con-
traen, desciende su producción; los pronósticos del
Fondo Monetario Internacional son que el creci-
miento mundial será en el año 2009 de sólo 2.2%;
las economías industrializadas se contraerán un
0.3%, lo que no ocurría desde la Segunda Guerra
Mundial. El año próximo Estados Unidos se con-
traerá un 0.7% por ciento, la Unión Europea caerá
un 0.5% y Latinoamérica crecerá apenas un 2.5%.
Empero, la economía mexicana será de la de menor
crecimiento en el continente al crecer un 0.9%.
Ahora bien, toda crisis pone al límite de su existen-
cia a la sociedad capitalista, puesto que debilitan
tanto el régimen económico, el sistema político de
control, como las políticas económicas que lo sus-
tentan y producen. La recesión y la crisis agudizan
las contradicciones sociales, la lucha de clases y la
disputa por la conducción del poder gubernamen-
tal. El desenlace de las contradicciones puestas en
juego depende de la correlación de fuerzas entre
las clases, de las alianzas, de la viabilidad de las
propuestas alternativas que den salida a las aspi-
raciones sociales, de quien se gane la mente y el co-
razón de la sociedad civil, de a quien asista la razón
y gane la conciencia de los actores sociales, de la
decisión de los sujetos que mantienen y reprodu-
cen la sociedad capitalina.
La actual recesión de la economía mundial tiene de
particular que es universal, sincronizada y que
está encabezada por la primer potencia universal:
por Estados Unidos. Tal situación implica la afec-
tación de todas las economías del planeta, pero
también el debilitamiento político y económico del
imperio estadounidense y por ende de las políticas
neoliberales en boga. La falacia de que el destino
humano era el neoliberalismo, la economía de libre
mercado, la libre competencia, el gobierno dismi-
nuido en sus funciones sociales, ha sido revelada
ahora por sus propios ideólogos y está siendo cues-
tionada crudamente por la realidad económica
mundial.
El capitalismo no puede existir sin el apoyo directo
del gobierno, sin la apropiación y aplicación de la
riqueza pública para el beneficio privado, sin el uso
de los recursos sociales a favor de los intereses par-
ticulares, sin la defensa militar del régimen capita-
lista, sin la represión al descontento social, sin el
empleo de la fuerza pública en contra de las pro-
testas sociales, la lucha de clases.
Por todo el mundo el Estado salva de la quiebra a
los grandes barones del capitalismo: salva a la in-
versión inmobiliaria, al mercado de derivados, al
capital industrial, al capital bancario, al comercial,

PBBER PBPILAR
“Frialdad de la asención”, por Ben Heine
pero hunde en la miseria y el desempleo a millones
de trabajadores en todo el orbe. Se pone en manos
de los grandes consorcios miles de millones de dó-
lares para su disfrute individual (“inyecciones de
liquidez” de la Reserva Federal estadounidense,
del Banco Central Europeo, del Banco de Inglate-
rra, del Banco de Japón, del Banco de México…),
en tanto se aumentan los precios de la dieta básica
de los trabajadores que dependen de su salario
para subsistir. Se nacionalizan las pérdidas des-
pués de haber privatizado masivamente las ganan-
cias.
El caso más representativo y escandaloso de ello,
que no el único, son
los más de 900 mil mi-
llones de dólares otor-
gados por la
administración de Es-
tados Unidos a los ca-
pitalistas para resarcir
sus pérdidas.
No estamos en el fin
de la historia, ni en el
final del capitalismo
como modo de pro-
ducción dominante
porque el capitalismo
se no autodestruye,
sino más bien en un
momento en que la
lucha de clases, que
sigue siendo el motor
de la evolución social,
habrá de decidir e fu-
turo inmediato, que
implica la formación
de regímenes demo-
cráticos, de sociedades donde impere la justicia, la
equidad, la igualdad, la libertad.
Desde luego que la actual recesión y la crisis que
seguirá en los próximos meses abonará a favor de
la lucha social y política, de la modificación de las
políticas públicas que en las cerca de tres décadas
de predominio neoliberal sólo favorecieron al ca-
pital al eliminar conquistas históricas (como servi-
cios educativos y culturales públicos y gratuitos,
derecho a la jubilación, a la pensión, a la jornada
laboral semanal de 40 horas, a la existencia de con-
tratos colectivos de trabajo, e contratos por depar-
tamento, a la estabilidad del empleo, al seguro del
desempleo, la seguridad social, las libertades polí-
ticas, el respeto a las garantías individuales…) que
es necesario restablecer y profundizar para salvar
a la humanidad del desastre neoliberal en el ámbito
económico, social, cultural, político y ecológico
para avanzar a la construcción de una nueva socie-
dad que tenga como fin la eliminación del lucro
privado, la desaparición de la explotación del tra-
bajo humano, que haga del trabajo no sólo un
medio de vida, sino la primera necesidad vital y es-
tablezca el reino e la li-
bertad.
La recesión mundial
puede ocasionar una
gran crisis capitalista-
se calcula mayor a la
de 1929- que puede
abrir camino para la
construcción de una
sociedad alternativa,
poscapitalista; el neo-
liberalismo aún no ter-
mina, aunque se
agota, dando paso a
un periodo de disputa
entre proyectos alter-
nativos en los que –
por el momento- sólo
en América Latina se
pueden apreciar pro-
puestas para su supe-
ración, como la
alternativa civiliza-
dora del “socialismo
del siglo XXI” que se construye en Venezuela, Bo-
livia y Ecuador.
Sin embargo, lo que caduca con la recesión no es
únicamente un proyecto hegemónico neoliberal, es
también el predominio político de Estados Unidos.
El imperio decae pero como sus antecesores pug-
nará por permanecer al costo social y político que
sea. No habría que permitirlo. Los intereses huma-
nos son superiores a la avaricia de los capitalistas.
31
PBBER PBPILAR
“La muerte de Benazir Bhutto,
democracia asesinada”, por Ben Heine
“En economía política, la libre investigación cien-
tífica tiene que luchar con enemigos que otras cien-
cias no conocen. El carácter especial de la materia
investigada levanta contra ella las pasiones mas
violentas, más violentas, m-as mezquinas y más re-
pugnantes que anidan en el pecho humano: las fu-
rias del interés privado”.
PREMISAS
“…no tenemos noticia de que los antiguos, con su
producción a base de esclavos hubieses experimen-
tado jamás una crisis, aunque en la antigüedad ca-
yeran en quiebra de vez en cuando productores
aislados…” nos dice Marx.
Y más adelante agrega:
“… no puede producirse ninguna crisis sin que la
compra y la venta se disocien y caigan en contra-
dicción…
LA CRISIS
En “El Manifiesto del Partido Comunista” de 1848,
Marx y Engels escriben a propósito de las crisis
económicas:
“Las condiciones burguesas de producción y de in-
tercambio, el régimen burgués de la propiedad,
toda esta sociedad burguesas moderna, que ha
hecho surgir tan potentes medios de producción y
de intercambio, se parece al mago que no puede
dominar los poderes infernales que ha suscitado.
Desde hace décadas la historia de la industria y del
comercio, no es otra cosa que la historia de la rebe-
lión de las fuerzas productivas modernas contra el
régimen de propiedad que condiciona la existencia
de la burguesía y su dominación. Basta mencionar
las crisis comerciales, que, por su sucesión perió-
dica, pone en un aprieto cada vez mayor la existen-
cia de la sociedad burguesa”
“¿Cómo supera la burguesía ésta crisis? De un
lado, por la destrucción forzosa de una masa de
fuerzas productivas; de otro, por la conquista de
nuevos mercados y l explotación más intensa de los
antiguos. ¿A qué conduce esto? A preparar crisis
más generalizadas y más formidables y a disminuir
los medios de prevenirlas”
En el Anti-Dühring, Engels escribía:
“ el hecho es que desde 1825 fecha en que explotó
la primera crisis general, el mundo industrial y co-
mercial entero, la producción y intercambio de
todos los pueblos civilizados y de sus anexos mas
o menos bárbaros, se transtornan una vez cada 10
años. El comercio se estanca. Los mercados se aba-
rrotan los productos están allí, a la vez en masa y
en abandono; el dinero efectivo se vuelve invisible.
El crédito se esfuma, las fabricas se paran; las
masas trabajadores carecen por haber demasiados
productos. Las quiebras suceden a las quiebras, las
ventas forzosas a las ventas forzosas. En el embo-
tellamiento dura años enteros; fuerzas productivas
y productos se despilfarran en masa y se destruyen
hasta que las reservas de mercancías acumuladas
circulan finalmente con una depresión más o
menos grande hasta que la producción en el inter-
cambio recobran gradualmente su curso normal.
Progresivamente el paso se acelera, se convierte en
el tope industrial se vuelve menos de cinco veces y
estamos en este momento en 1877 apunto de reci-
birlo por sexta vez…”
Esta explicación marxista es la única explicación
científica de un fenómeno cuya importancia no se
necesita demostrar al hacerlo, sin embargo los eco-
nomistas burgueses hacen el ridículo en sus inten-
tos por encontrar otras explicaciones y también
para proponer soluciones.
Cada crisis económica presenta caracteres origina-
les que justifican estudios por particulares pero;
todas las crisis tienen también caracteres comunes
que es necesario comprender.
Marx expresó: “ La razón ultima de todas las ver-
daderas crisis, es siempre la pobreza y el consumo
limitado de las masas…”
38
PBBER PBPILAR
IRISIS Y LIIHA BE ILASES
Por Miguel Á. Rodríguez (Partido de la Revolución Democrática)
El desequilibrio entre la acumulación rápida de las
fuerzas productivas y la pobreza creciente relativa
o absoluta, de la masa de consumidores de los tra-
bajadores en primer lugar eso, es por tanto la causa
fundamental de las crisis económicas.
“…así como los planetas, precipitados en una de-
terminada dirección la repiten constantemente, la
producción social repite constantemente movi-
mientos, una vez lanzada en ese proceso constante
expansión y contracción y los efectos se convierten
a su vez en causa; las vicisitudes de todo el proceso
que no hacen
más que repro-
ducir constan-
temente sus
propias condi-
ciones. Reviste
la forma de pe-
riodicidad..”
“…la vida de la
industria se
convierte en
una serie de pe-
riodos o fases…

-Fase de anima-
ción Media
-Fase de pros-
peridad
-Fase superpro-
ducción relativa
-Fase de crisis
-Fase de estancamiento (depresión)
Luego entonces, “…las crisis permanentes no exis-
ten…” y “…todas las contradicciones de la produc-
ción burguesa estallan colectivamente en las crisis
generales del mercado mundial…”
El fenómeno de la priodicidad. Por regla general
las grandes crisis económicas se sucedieron a inter-
valos que varían entre siete y diez años. En la época
de Marx y en Engels la periodicidad de diez años
era casi regular. Sin embargo, en el neoliberalismo
sin duda en razón del progreso técnico, que per-
mite precisamente aumentar más rápidamente las
producción y en consecuencia hacer explotar mas
rápidamente la crisis de superproducción en el in-
tervalo entre dos crisis mantiene la tendencia ha
disminuir.
CRISIS ACTUAL DEL CAPITALISMO
Las invasiones militares a Irak y Afganistán en
donde el ejército agresor (sobre todo el norteame-
ricano) han mordido el polvo y se conducen a su
moderno Vietnam; el bloqueo por mas de 40 años
al heroico pueblo cubano; la invasión a Osetia del
Sur por parte de
Rusia; el ataque a
Siria por parte de
Estados Unidos; la
represión a sindi-
calistas, guerrille-
ros, campesinos,
indígenas, estu-
diantes mexicanos
y otros opositores
por parte del füh-
rer Álvaro Uribe
en Colombia los
miles de muertos
en las fronteras;
las muertas de
Juárez; las perse-
cuciones, las de-
tenciones y
asesinatos de mi-
grantes del lado
yanqui y del lado mexicano; los decapitados, los le-
vantados, los tiros de gracia, los militares muertos,
la infiltración policíaca, granadas asesinas, activi-
dades atribuídas al narcotráfico, accidentes de fun-
cionarios, incluidos secretarios de estado, fraudes
políticos y financieros; el cinismo del Gobierno, la
iglesia y los medios de comunicación, etc.
Sobre ésta violencia, es como se viene imponiendo
y desarrollando los movimientos revolucionarios
como en Palestina, en Cuba, Venezuela, Bolivia,
Ecuador, etc. El ingrediente que sacude y profun-
diza las tendencias anteriores es la sincronizada cri-
sis económica mundial la que esta poniendo a todo
mundo a temblar, creando pánico, porque bien a
39
PBBER PBPILAR
“Ángeles guardianes”, por Ben Heine
bien, no se sabe cuando va a tocar fondo, su exten-
sión, hasta donde va a llegar, sus efectos.
Por lo inédito de la situación; la combinación de la
agonía el neoliberalismo, el debilitamiento de he-
gemonía yankee, el fortalecimiento de os movi-
mientos revolucionarios en el planeta, el
asentamiento de un nuevo período revolucionario
mundial. Necesitamos hacer esfuerzos, para elabo-
rar análisis rigurosos y constantes sobre la situa-
ción actual en el universo y en el país de qué
manera esta golpeando la crisis a los distintos paí-
ses y a las distintas clases sociales y cuáles son re-
acciones.
Tenemos que convertir los salones de clase, las aca-
demias, los auditorios y la escuela superior de Eco-
nomía toda en espacios de análisis, debate y de
difusión de problemas torales y fijas posiciones en
torno a éstos:
porqué y cómo se produce ésta crisis, porqué el ne-
oliberalismo no acepta que en su sistema haya cri-
sis económica, y en consecuencia no las preveé y
cuándo se presentan y profundizan como la actual,
se convierten en desastres naturales y cataclismos.
las medidas que los neoliberales se han visto obli-
gados ha tomar, son simples mejorales no tocan las
causas fundamentales por lo tanto están condena-
das al fracaso.
lo fundamental es darles seguimiento a la relación
crisis-lucha de clases, al estudio de las guerras, la
correlación de fuerzas y las revoluciones. Aquí es
dónde debemos inscribir las luchas en defensa del
petróleo, y todos los demás movimientos. Si no le
hacemos así, corremos el peligro de perdernos, en
ver los árboles pero no el bosque.
De ésta lucha, nos interesa resaltar, que el proceso
de privatización de PEMEX, se le salió de las
manos al Gobierno, tuvimos que aceptar, los deba-
tes, los foros, el conocimiento de muchos aspectos
que se ignoraban por el grueso de la población; las
negociaciones incorporaron propuestas que no se
tenían contempladas, se realizaron consultas con la
participación aproximada de tres millones de per-
sonas. Y todo lo anterior fue posible por la comba-
tividad de las bases, esto es lo fundamental, la dis-
posición del pueblo a la lucha.
Las instituciones (dentro de ellas, los partidos po-
líticos) pasaron a segundo plano, las formas plebe-
yas de hacer política, la organización horizontal y
la lucha directa en las calles fueron las que se im-
pusieron. Todos los acuerdos privatizadores, que
mañosamente los negociadores priístas y panistas,
introdujeron, con anuencia de un sector neoliberal
del PRD (los chuchos, los Amalios, los Pablos
Gómez, etc.), no hay que perderlos de vista, para
impedir que se lleven a la práctica y para eliminar-
los a la primera oportunidad que tengamos.
Sobre todo después del cinismo mostrado por la
Secretaria de Energía GEORGINA KESSEL, quién
afirmó, en el Foro Empresarial México el pasado 10
de Noviembre en la ciudad de Monterrey Nuevo
León, que: “alrededor del 70 % de las actividades
de PEMEX en exploración y Producción ya las re-
alizan otras empresas”
Lo importante ahora es que hilemos más fino, que
impulsemos la construcción de un gran Frente de
todo el pueblo, que se oponga al continuismo; que
le cierre el paso a los burgueses, a los priístas, a los
panistas; lo debemos hacer con una propuesta de
cambio, con un programa que recoja las demandas
de los trabajadores de la ciudad y del campo, de
todo el pueblo; un programa antineoliberal.
Este programa debe ser Democrático, revoluciona-
rio; con formas de organización horizontales,
donde sean las bases las que decidan; con formas
de lucha que no permitan ir disputando el poder a
los neoliberales, en los Gobiernos en las ciudades
y poblaciones en la Colonia, en la Fábrica, en la Ofi-
cina, la Escuela, en todas partes. Construyendo el
nuevo Poder desde abajo y ahora: el Poder Popu-
lar.
En la escuela Superior de Economía tenemos que
defender la enseñanza de la ciencia económica, ce-
rrarle el paso a las autoridades neoliberales y a
todos los tecnócratas y su viejo modelo educativo
con nombre de “nuevo”.
40
PBBER PBPILAR
Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es
el arma con que se logra la unidad interna del Par-
tido y demás colectividades revolucionarias en be-
neficio del combate. Todos los comunistas y
revolucionarios deben empuñar esta arma.
Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y
propugna una paz sin principios, dando origen a
un estilo decadente y vulgar, que conduce a la de-
generación política a algunas organizaciones y
miembros del Partido y demás colectividades re-
volucionarias.
El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
1.- A sabiendas de que una persona está en un
error, no sostener una discusión de principio con
ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y
la amistad, porque se trata de un conocido, pai-
sano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido,
viejo colega o viejo subordinado. O bien buscando
mantenerse en buenos términos con esa persona,
rozar apenas el asunto en lugar de ir hasta el fondo.
Así, tanto la colectividad como el individuo resul-
tan perjudicados. Este es el primer tipo de libera-
lismo.
2.- Hacer críticas irresponsables en privado en vez
de plantear activamente sugerencias a la organiza-
ción. No decir nada a los demás en su presencia,
sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse
en las reuniones, pero murmurar después. No con-
siderar para nada los principios de la vida colec-
tiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones
personales. Este es el segundo tipo.
3.- Dejar pasar cuanto no le afecte a uno personal-
mente; decir lo menos posible aunque se tenga per-
fecta conciencia de que algo es incorrecto; ser hábil
en mantenerse a cubierto y preocuparse única-
mente de evitar reproches. Este es el tercer tipo.
4.- Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones
personales en primer lugar; exigir consideraciones
especiales de la organización, pero rechazar su dis-
ciplina. Este es el cuarto tipo.
5.- Entregarse a ataques personales, armar líos, des-
ahogar rencores personales o buscar venganza, en
vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar
contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el
buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto
tipo.
6.- Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas,
e incluso escuchar expresiones contrarrevoluciona-
rias y no informar sobre ellas, tomándolas tranqui-
lamente como si nada hubiera pasado. Este es el
sexto tipo.
7.- Al hallarse entre las masas, no hacer propa-
ganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no
investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer
indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupa-
ción por su bienestar, olvidando que se es comu-
nista y comportándose como una persona
cualquiera. Este es el séptimo tipo.
8.- No indignarse al ver que alguien perjudica los
intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su
acción, ni razonar con él, sino dejarle hacer. Este es
el octavo tipo.
9.- Trabajar descuidadamente, sin plan ni orienta-
ción definidos; cumplir sólo con las formalidades
y pasar los días vegetando: "mientras sea monje, to-
caré la campana". Este es el noveno tipo.
10.- Considerar que se ha rendido grandes servicios
a la revolución y darse aires de veterano; desdeñar
las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las
grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el es-
tudio. Este es el décimo tipo.
11.- Tener conciencia de los propios errores pero no
intentar corregirlos, tomando una actitud liberal
41
PBBER PBPILAR
IBXTRA EL LIBERALISHB
Por Mao Tse Tung
para consigo mismo. Este es el undécimo tipo.
Podrían citarse otros tipos más, pero los once des-
critos son los principales.
Todas éstas son manifestaciones de liberalismo.
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo
es extremadamente perjudicial. Es una especie de
corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohe-
sión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las
filas revolucionarias de su organización compacta
y de su estricta disciplina, impide la aplicación
cabal de su política y aleja a las organizaciones del
Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una
t e n de n c i a
sumamente
perniciosa.
El libera-
lismo pro-
viene del
egoísmo de
la pequeña
burguesí a;
éste coloca
los intereses
personal es
en primer
plano y re-
lega los inte-
reses de la
revolución al
segundo, en-
gendrando
así el libera-
lismo en los
terrenos ideológico, político y organizativo.
Los adictos al liberalismo consideran los principios
del marxismo como dogmas abstractos. Aprueban
el marxismo, pero no están dispuestos a practicarlo
o a practicarlo cabalmente; no están dispuestos a
sustituir su liberalismo por el marxismo. Tienen su
marxismo y también su liberalismo hablan del
marxismo; pero practican el liberalismo. El mar-
xismo es para los demás y el liberalismo para ellos,
mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran
aplicación para uno y otro. Así es como funciona el
cerebro de cierta gente.
El liberalismo constituye una manifestación de
oportunismo y es radicalmente opuesto al mar-
xismo. Es negativo y, objetivamente, hace el juego
al enemigo. De ahí que éste se alegre si en nuestras
filas persiste el liberalismo. Por ser tal su natura-
leza, no debe haber lugar para el liberalismo en las
filas revolucionarias.
Debemos emplear el espíritu marxista, que es po-
sitivo, para superar el liberalismo, que es negativo.
El comunista debe ser sincero y franco leal y activo,
poner los intereses de la revolución por encima de
su propia vida y subordinar sus intereses persona-
les a los de 1a
revolución; en
todo mo-
mento y lugar
ha de adhe-
rirse a los
principios jus-
tos y luchar
i nf at i gabl e-
mente contra
todas las ideas
y acciones in-
correctas, a fin
de consolidar
la vida colec-
tiva del Par-
tido y la
ligazón de
éste con las
masas ha de
preocuparse
más por el
Partido y las masas que por ningún individuo, y
más por los demás que por sí mismo. Sólo una per-
sona así es digna de llamarse comunista.
Todos los comunistas leales, francos, activos y hon-
rados deben unirse para combatir las tendencias li-
berales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por
el camino correcto. He aquí una de nuestras tareas
en el frente ideológico.
7 de septiembre de 1937
42
PBBER PBPILAR
Hay que reconocer que las marchas del 2 de octu-
bre y las actividades paralelas que conmemoran el
Movimiento Estudiantil Popular del 68, son más
abundantes en los aniversarios quinquenales y de-
cenales que en los años intermedios, pero lo que es
cierto es que se han logrado muchísimos avances
políticos derivados de estas luchas sociales relacio-
nadas con la izquierda mexicana y el 68. Tan es así
que la capacidad de convocatoria juvenil supera a
la de los partidos de izquierda y de derecha de Mé-
xico, que por si solos no convocan a tantos jóvenes
como los que asisten a estos emblemáticos eventos.
Pero no solamente en la capacidad de convocatoria
a las marchas conmemorativas, sino como ya lo dije
en el "Libro Rojo del 68", también el 68 aportó con
mecanismos de lucha y símbolos diversos que han
sido utilizados hasta por las derechas en la cons-
trucción de amplios movimientos de masas.
Esto no solamente es un síntoma de la influencia
social del 68 en las conciencias políticas, sino tam-
bién en la construcción de la propia revolución cul-
tural del 68 y otras vertientes de la revolución
sexual de aquella época y diversas revoluciones
que las comunidades y los pueblos han llevado a
cabo por la vía de los hechos, como una forma de
ir desagregando, decodificando y desmantelando
el sistema social opresor de la vida y pugnando por
una apreciación cultural de las comunidades indí-
genas y su aporte de conocimientos herbolarios,
médicos, astronómicos y de distintas naturalezas a
las sociedades modernas derivadas del pensa-
miento cristiano occidental. De esa manera se ve
con más naturalidad la práctica, contracultural en
el 68, de recuperación de conocimientos indígenas
vivos y prehispánicos así como prácticas orientales
y árabes, asimiladas a los ritos sociales y culturales
modernos. Ahora resulta común hacer yoga hindú
en la mañana, almorzar comida china, comer gusa-
nos de maguey prehispánicos al mediodía y asistir
en la noche a un espectáculo árabe o polinesio.
Lo que era contracultural en el 68 ahora las socie-
dades modernas las han asimilado en lo que algu-
nos pensadores han llamado "etnofagia", o sea que
no importa el producto al sistema sino que te man-
tengas como un consumidor pasivo, indiferente y
enajenado. Pero el gran logro del 68 es inyectarle
el espírtu revolucionario, contracultural y subver-
sivo de los jóvenes a los movimientos sociales y a
las sociedades modernas del mundo. Con esto se
ha logrado que las viejas y nuevas contraculturas
mantengan vigente su origen contestario, proposi-
tivo y crítico de las prácticas anquilosadas de los
viejos sistemas sociales capitalistas. Hoy hay mo-
vimientos anticapitalistas, prácticas ecológicas sus-
tentables, se habla de turismo cultural o
etnoturismo, resistencia cultural y todo aquello que
43
PBBER PBPILAR
A IIAREXTA Y IX AXBS BEL ß8
Por Mario Ramirez Centeno (Fundación Arte Cultura y Sociedad)
el sistema quiere catalogar como moda trasciende
hacia una práctica liberadora que a la larga va ge-
nerando un hartazgo en la población de todo lo que
el sistema era, incluyendo sus prácticas consumis-
tas, políticas, sociales, culturales y productivas.
La tendencia hacia la práctica horizontal de Inter-
net, por ejemplo, va peleando con una contraten-
dencia de verticalismo en los mensajes, la
información, el comercio digital, la clonación del
sistema capitalista a través de rankins o rating de
visitas y otras mediciones del éxito, de origen ca-
pitalista. Sin embargo la resistencia contracultural
en el sofware libre, la copia pirata, el ciberpunk, el
hacker y el cracker recuperan la tendencia horizon-
tal del espíritu del 68. En el mismo origen de Inter-
net hay mucho del 68 aunque haya tenido un
origen militar, al socializarse logró esa horizonta-
lidad sesentayochera que hoy permite a muchas or-
ganizaciones sociales y comunitarias tener un
puente de información, comunicación y difusión
de mayor velocidad y eficacia que en el pasado.
El margen de criminalidad de lo subversivo, con-
tracultural y revolucionario, lo que antes no era
permitido y ahora si es permitido, como los besos
en la calle y el aborto asistido profesionalmente que
antes era mal visto y hasta criminalizado y hoy
forma parte de las libertades conquistadas, es en el
Internet una prueba de fuego de la eficacia social
de la Red. Podríamos decir que el espíritu del 68 es
ese toque juvenil de lo contracultural, revoluciona-
rio, subversivo y alegre que permeó a todo el mo-
vimiento y que para desgracia en México fue
reprimido el 2 de octubre de 1968 por lo más voraz
del sistema mexicano que fue la burocracia política
del antiguo PRI, penetrado por la CIA, como se
descubrió que fue Luis Echeverría Alvarez, enton-
ces Secretario de Gobernación y luego Presidente
de la República, aún siendo "Lintempo 8", agente
de la CIA.
En otro país eso hubiera llevado al paredón por
traición a la patria a ese personaje, pero aún cobra
sueldo de expresidente a costillas de la nación. No
todo lo criminal es revolucionario ni todo lo revo-
lucionario es criminal, porque la criminalización es
asunto del gobierno y las leyes burguesas, y lo re-
volucionario marxista tiene que ver con lo progre-
sista dentro de un margen de humanización de la
vida terrenal y material para todos los hombres y
mujeres sin distinciones de ninguna clase. Por lo
tanto y aún cuando fuera verdad que el Movi-
miento Estudiantil y Popular del 68, no era de iz-
quierda ni revolucionario, como afirman algunos
"iluminados" de la élite intelectual de México, si fue
un resultado de las formas en que se daban la lucha
de clases en ese período histórico.
A cuarenta y un años del 68, la evaluación no
puede ser más prometedora, pues demostró como
nunca que las revoluciones las hacen las masas y
que los verdaderos cambios a veces no necesitan ni
las armas, sino una voluntad definitiva de las
masas de tomar el control de sus vidas en las
manos. Con ello los movimientos sociales, juveni-
les y culturales aprendieron lo que hoy se aplica
con éxito en Latinoamérica bolivariana y en México
en los caracoles zapatistas, que la mejor revolución
es la que modifica los modos de producción y la
vida misma en las relaciones sociales de la produc-
ción.
44
PBBER PBPILAR
El gobierno mexicano está inscrito en el ámbito es-
tratégico, en un proyecto económico ideológico ne-
oliberal. En el pasado (años 70 del siglo anterior) el
Estado logró destruir a la mayor parte de la iz-
quierda mexicana y ese espació lo fue llenando con
una falsa izquierda que al igual que los falsos sin-
dicatos, se han encargado de someter al pueblo,
desde dentro de él, al proyecto neoliberal.
Esta falsa izquierda apoderada del nombre y pu-
blicitada por el sistema como la única y verdadera
izquierda, ha hecho su labor de desaparecer del
ámbito social, la memoria histórica en la que el
pueblo mexicano depositó su experiencia y sus
enormes avances estratégicos-tácticos acumulados
en su proceso de lucha emancipadora.
La falsa izquierda introdujo el "virus" de las formas
de luchas obsoletas e ineficaces y a través del ma-
nipuleo psicológico las elevó a rango de dogma se-
cular y con ello las volvió INCUESTIONABLES.
Sus dirigentes, cuando nos convocan a la lucha con
esas formas obsoletas e ineficaces, nos llevan inde-
fectiblemente a la derrota, pero como se convirtie-
ron las formas de lucha en dogma incuestionable,
no nos atrevemos a pensar si esa actividad sirve o
no sirve, para alcanzar los grandes retos históricos
que requiere el avance social.
EL CASO DEL SME
El caso del Sindicato Mexicano de Electricistas está
inscrito en el combate del gobierno neoliberal para
PRIVATIZAR la economía del país y por lo tanto
privatizar la industria energética.
Al igual que teléfonos, bancos, carreteras, puertos,
terrenos, siderurgias, etc., los dueños del
poder ahora quieren robarse la industria eléctrica.
La dirección gremial del Sindicato Mexicano de
Electricistas se formó políticamente en una cultura
producto del cercenamiento de los avances de la
memoria histórico-política del pueblo y su sustitu-
ción por el pensamiento que le hace el juego a su
enemigo y la aceptación y transmisión de las for-
mas de lucha que el propio enemigo les introdujo,
para que nunca estuvieran en la capacidad de en-
frentar exitosamente, a las modernas formas de
lucha de las que la burguesía se ha apropiado para
él.
Cuando se logra elevar la mentira al rango de
dogma y se alcanza la satanización, la mentira
cobra vida propia y se apodera de la mente hu-
mana determinando la conducta de los sujetos. A
éste fenómeno se le denomina “enajenación” que
quiere decir pensar en base a una serie de ideas que
no nos pertenecen y el enemigo nos inculca para
dominarnos.
Citemos algunos ejemplos: por siglos se pensó que
la tierra era cuadrada y por lo tanto los barcos no
se aventuraban a navegar más allá del horizonte
por que suponían que caerían al vacío; otro ejem-
plo lo tenemos en la creencia de que los reyes, em-

PBBER PBPILAR
EL BBLPE AL SIXBIIATB HEXIIAXB BE ELEITRIIISTAS
(Volante anónimo distribuído por las brigadas de apoyo al SME)
peradores, zares, etc., eran de origen divino y por
lo tanto el pueblo se sometía a sus designios. Re-
cientemente el gobierno norteamericano engañó al
pueblo de EEUU y les hizo creer que en Irak exis-
tían armas de destrucción masiva que se usarían
contra el pueblo Norteamericano. El pueblo Nor-
teamericano apoyó jubilosamente la guerra y la
matanza en Irak. Hoy todos sabemos que no exis-
tían tales armas de destrucción masiva en Irak y
que tampoco existía la amenaza contra EEUU, todo
fue una mentira para que las compañías petroleras
se apoderaran del petróleo de Irak.
Los argumentos del gobierno de Felipe Calderón
contra los trabajadores de la compañía de Luz y
Fuerza del Centro, están hechos con la misma Téc-
nica que los que se usaron para justificar la guerra
de Irak. Lo que hay detrás de esta guerra contra el
SME es el preludio de la privatización de la indus-
tria energética.
La ruptura de la memoria Histórica de los sindica-
tos. El movimiento sindical mexicano dio grandes
batallas durante las primeras seis décadas del siglo
XX, siendo su máximo desarrollo la Huelga Ferro-
carrilera de los años de 1958-1959. En esta huelga
los trabajadores lucharon heroicamente y 10,000
elementos fueron a parar en las cárceles. La iz-
quierda real en el movimiento obrero hizo un aná-
lisis profundo de los aciertos y debilidades de los
métodos usados por los dirigentes ferrocarrileros.
Afortunadamente en esa época existía dentro de la
izquierda el método de la autocrítica que no acep-
taba bajo ningún pretexto la autocomplacencia ante
los errores cometidos.
Uno de los grandes errores del Movimiento Ferro-
carrilero de 1958-1959 fue que su lucha se enmarcó
en el contexto de HUELGA PARADA. La huelga
parada es aquella en que los huelguistas hacen
asambleas, mítines y marchas pero su labor se des-
gasta en hacer guardias. La mayoría de los trabaja-
dores están en sus casas o se van de paseo como si
fueran vacaciones y esperan a que la prensa o la te-
levisión les informe de los resultados del conflicto.
Núcleos reducidos cargan con el peso de todo el
movimiento y el resto espera a que se les convoque
a realizar actos espectaculares que hacen mucho es-
cándalo pero tienen muy poca efectividad.
A principios de los años 70 del siglo pasado, to-
mando esta experiencia, mejoramos nuestras estra-
tegias y tácticas, logramos conquistar triunfos y
creamos el sindicalismo independiente. Más tarde
la clase dominante contraatacó corrompiendo líde-
res sindicales y auspiciando la amnesia de expe-
riencias ganadoras y las sustituyó por esquemas
perdedores que aseguran el triunfo del enemigo
histórico de los trabajadores.
LA ESTRATEGIA GUBERNAMENTAL DE RE-
PRESIÓN
El gobierno de Calderón (como cualquier gobierno)
antes de dar un golpe contra un enemigo, analiza
la correlación de fuerzas y mide los costos de esa
batalla. Se considera que la batalla está ganada
antes de empezarla, entonces procede a ejecutar su
ofensiva. El gobierno y sus asesores analizaron qué
fuerzas estarían a su favor y qué fuerzas actuarían
en defensa del SME. Sus cálculos pudieron haber
sido los siguientes:
a) Toda la derecha (PAN, clero, empresarios, me-
dios de comunicación masiva, mayoría del PRI,

PBBER PBPILAR
“Encuentra la salida”, por Ben Heine
parte sustantiva del PRD ("chuchos"), Partido
Verde Ecologista, apoyaría el golpe represivo.
b) La izquierda democrática, la izquierda revolu-
cionaria, la intelectualidad democrática, parte del
estudiantado, algunos pocos sindicatos, pequeñas
fracciones del PRI, del PRD, el PT, Convergencia,
el movimiento López Obradorista, los abogados
democráticos etc., apoyarían la defensa del SME.
También se analizaron las formas y métodos de
lucha:
a) El gobierno cuenta con:
1. Tribunales laborales
2. Mayoría en el Congreso de la Unión
3. Poder Ejecutivo Federal
4. Policía, Granaderos
5. Ejército
6. Cuantiosas sumas de dinero
7. Mayoría absoluta en medios de comunicación
b) El movimiento cuenta con:
1. Algunos Diputados y Senadores en el Congreso
de la Unión
2. Escasos recursos económicos
3. Muy pocos medios de comunicación
4. Los trabajadores mantendrán las formas obsole-
tas e ineficientes de lucha que el propio movi-
miento lópezobradorista practicó para impedir la
consumación del fraude electoral de 2006. Por lo
tanto harán una HUELGA PARADA mítines, mar-
chas y gritos.
CATEGORÍAS DE LA LUCHA
Para desarrollar una adecuada estrategia ganadora
tenemos que entender que el factor es una TIEMPO
es una categoría política. El bando que logre que el
tiempo transcurra a su favor ganará la contienda.
En los últimos años los gobiernos neoliberales han
logrado que el TIEMPO camine a su favor me-
diante el siguiente esquema estratégico:
1er. Paso: Llevar el conflicto al seno mismo de la
organización o del movimiento.
a) Infiltrar.
b) Cooptar líderes a través de la corrupción.
c) Generar caos interno.
2do Paso: Dividir.
a) Crear bastiones de sabotaje (esquirolaje) interno.
b) Mantener la polarización interna.
3er Paso: Campaña de medios de comunicación.
a) Engañar a la opinión pública desinformándola.
b) Confundir y crear por los menos, la duda (la
duda paraliza) en la opinión pública.
c) Lograr la SATANIZACIÓN del movimiento.
Con la satanización se logra que una mentira por
más aberrante que sea, aparezca como verdad.
4º. Paso: Aislar al movimiento del resto del pueblo.
a) Crear una barrera psicológica que incomunique
al movimiento con el resto de la población
b) Focalizar a las fuerzas de resistencia: reducir los
núcleos activos a pequeños núcleos aislados pero
ubicados por el enemigo para ejercer la represión
física cuando se pase a esa fase.
5º. Paso: Desgastar al movimiento.
a) Fatigarlo con la guerra psicológica promoviendo
el miedo.
b) Someter por hambre.
c) Dejar que realicen actividades obsoletas que
crean el cansancio y el desaliento. Todo Io anterior
que acabamos de exponer es la estrategia clásica de
la técnica usada cuendo han sitiado a un país o a
una ciudad. En este caso se ha SITIADO al SME.
5º. Paso: llegado a este momento del SITIO, existen
dos posibilidades:
1.- Esperar a que el movimiento muera por inani-
ción y así desaparezca por sí mismo.
2.- Utilizar la fuerza pública para terminarlo.
Resulta claro que la estrategia que acabamos de
mencionar fue la que aplicó el gobierno
mexicano en los casos de los dos últimos movi-
mientos universitarios, en el fraude electoral de
1998, contra el Ejército Zapatista de Liberación Na-
cional, en el mega fraude electoral del 2006 contra
el Presidente Legítimo Andrés Manuel López
Obrador. ¡Lección de todo esto es que si se quiere
luchar eficazmente no se puede ser arrogante y se
41
PBBER PBPILAR
tiene que estudiar nuestra historia y los avances
que aportaron con sus luchas las generaciones que
nos precedieron.
Las actuales formas de lucha de una gran parte de
lo que hoy se nos presenta como la izquierda son
tan atrasadas que ni siquiera llegan al nivel que ya
tenían las fuerzas democráticas de los años cin-
cuenta; mucho menos pueden compararse con los
avances que se lograron en los años sesenta y prin-
cipios de los setentas.
Se sepultó la experiencia acumulada por muchas
generaciones a partir de varias corrientes de la iz-
quierda mexicana, mientras otras avanzaron lo-
grando conquistas, en una especie de oscurantismo
político que todavía lo cargamos a cuestas y no
queremos reconocer que nuestras estrategias polí-
ticas están ENAJENADAS a LA IDEOLOGÍA de la
clase dominante.
Parafraseando a José Revueltas podemos decir que
somos un gran coloso pero que sobre nuestro cer-
cenado cuello se ha colocado la cabeza de la bur-
gesía y por ello nuestro cuerpo se mueve bajo las
órdenes ésta.
LA OTRA OPCIÓN, LA ESTRATEGIA
PROLETARIA
Esta puede consitir en hacer que, al Luchar, el
Tiempo corra a nuestro favor.
1. Recuperar la memoria histórica.
A.- Crear conciencia de clase. Lo primero que tene-
mos que hacer como una labor sistemática en todo
momento es estar inscritos en un proceso donde
quede claramente expuesto que existe una lucha
permanente entre los intereses de los poderosos y
los intereses de los trabajadores. En todo momento
los dueños del poder tratarán de enriquecerse más
a costa de empobrecer más al pueblo.
Esta feroz lucha por enriquecerse es debido a que
los dueños del poder ven a los trabajadores como
si fueran sus esclavos y por lo tanto como algo
ajeno a ellos. La visión esclavizadora genera la po-
derosa conciencia de enemigo. De esta forma, los
poderosos nos ven y nos tratan como sus enemigos
y nos obligan a someternos a sus intereses por las
buenas o por las malas. Si nosotros vemos a los po-
derosos como si fueran nuestros hermanos estamos
perdidos ya que eso es lo que quieren que creamos
para que no nos preparemos para combatirlos. Es
fundamental pensar con nuestra propia ideología
y por lo tanto tomar conciencia de clase, esto es,
saber que los poderosos nos ven y nos tratan como
a sus enemigos y por lo tanto tenemos que apren-
der a verlos y tratarlos como tales. Nunca pensar
que ellos se preocupan por nosotros o por nuestras
familias; sino únicamente se preocupan por enri-
quecerse.
B.- Al darnos cuenta de que tomamos conciencia
de clase lo siguiente es ubicar en dónde está la clase
opresora.
Ella está en todo tipo de gobierno que defienda los
intereses de los explotadores, en los explotadores
y en aquellos que difunden las ideas que favorecen
la explotación y la opresión. Nos estamos enfren-
tando a una contradicción social y ubicando en
donde se encuentra ésta contradicción, debemos
conocer la fuerza y el poder que tiene para prepa-
rarnos y superarla.
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PBBER PBPILAR
“El dinero gobierna al hombre”, por Ben Heine
C.- Recuperar la memoria Histórica.
Los ideólogos más avanzados de los trabajadores
descubrieron a fines de 1959 que había sido un
error limitar la Huelga Ferrocarrilera a eventos
consultivos y propagandísticos por lo tanto, que las
huelgas en el esquema en que se habían realizado,
resultaban muy limitadas y que el gran potencial
que podían realizar había sido ignorado y eso les
restó eficacia.
A estas huelgas autolimitadas se les denominó
HUELGAS PARA-
DAS. Estas huelgas se
reducen a parar la
producción o el servi-
cio, hacer guardias ne-
gociar dentro de los
tribunales laborales
creados por el la clase
dominante, realizar
asambleas internas,
convocar a marchas, y
publicitar el movi-
miento huelguístico.
Pareciera que este es-
quema logra alcanzar
la meta de los trabaja-
dores pero la realidad
nos ha demostrado
que es insuficiente y
por lo tanto ineficaz.
Así como las huelgas
obreras nos enseñaron
aciertos y errores tam-
bién el Movimiento Estudiantil Popular de 1968
nos dio otras aportaciones. En lo tocante a la visión
histórica nos enseñó lo siguiente.
Las perspectivas que se ofrecen al movimiento con-
sisten en organizar a niveles cada vez más elevados
la protesta y la oposición a un régimen cada vez
más incapaz para satisfacer las justas reivindicacio-
nes populares. Esta organización en adelante de-
berá contar para ser eficaz no sólo con los
estudiantes sino y sobre todo con los sectores pro-
ductivos de nuestra sociedad, los que con su tra-
bajo dominan y transforman a la naturaleza así en
la ciudad como en el campo.
Los estudiantes nos aliaremos de manera definitiva
con estos sectores que objetivamente están destina-
dos a promover los cambios verdaderamente revo-
lucionarios que nuestra patria requiere, la
organización estudiantil debe concluir necesaria-
mente en la organización popular que a las trabas
que frenan el desarrollo histórico de México con-
vierta en realidad el lema movimiento: Libertades
Democráticas.
Estos dos párrafos sintetizan cabalmente la impor-
tancia de la organiza-
ción del pueblo.
Quedó claro en esa ex-
periencia, que ningún
sector de la población,
por poderoso que se
crea puede, por sí solo,
enfrentar a una deci-
sión de Estado.
También el movi-
miento de 1968 nos en-
señó los primeros
grandes avances de la
HUELGA EN MOVI-
MIENTO.
Un aspecto fundamen-
tal del movimiento de
1968 fue buscar los
vínculos con el pueblo.
Estos vínculos aunque
incipientes, permitie-
ron:
1) Difundir la verdad del movimiento y con ello de-
rrotar a los medios de comunicación controlados
por el Estado.
2) Acoplar fondos monetarios y víveres para soste-
ner indefinidamente el movimiento.
3) Crear sistemas organizativos nuevos que poste-
riormente, se enseñaron a los sectores que lucharon
por sus derechos: sindicatos, colonos, campesinos,
otros estudiantes, etc.
El Movimiento del 1968 le dio mucha importancia
a desarrollar la conciencia de las contradicciones
sociales y a ubicar en donde se encontraban así
49
PBBER PBPILAR
como a sintetizar formas de organización que le
permitieran al pueblo recobrar su soberanía.
HUELGA EN MOVIMIENTO
Nuestra estrategia tiene que estar sustentada en el
mismo principio que utiliza cualquier que estra-
tega que dirige científicamente la lucha en un de-
terminado conflicto: El tiempo tiene que correr a
nuestro favor.
Para lograr este principio básico tenemos que des-
arrollar otra regla: tenemos que infringirle al repre-
sor un daño mayor que el beneficio que este pueda
alcanzar si se mantiene el conflicto, un simple ejem-
plo: Si un delin-
cuente va a
invertir en un
plan delictivo
$20,000 para
poderse robar
sólo $1,000 es
obvio que des-
istirá de su
plan. Si a un go-
bierno demagó-
gicose le
desenmascara y
se le aísla del
pueblo y se or-
ganiza ese pue-
blo para una
resistencia pací-
fica, eso puede
ser más costoso
para el go-
bierno que lo que pueda lograr imponiendo pro-
yectos injustos.
La huelga en movimiento comprende dos grandes
áreas:
A) Hacia adentro del sindicato se debe hacer com-
prender a los trabajadores que con la nueva estra-
tegia es posible el TRIUNFO.
1. Se tiene que explicar el plan antipopular de la
burgesía monopolista.
2. Inculcar que hay un antídoto contra la estrategia
gubernamental.
3. Igual que en la huelga tradicional se debe cubrir
el aspecto jurídico, las guardias, las asambleas, las
marchas, los eventos espectaculares, etc.
Todo lo anterior que es meramente DEFENSIVO
debe pasar a una TÁCTICA DE LIDERAZGO.
1. Es fundamental el entender que los trabajado-
res normalmente TRABAJAN OCHO HORAS;
¡Estar en HUELGA no es estar de vacaciones! Así
como se asiste a cumplir con una función laboral,
durante la HUELGA se RECOMPONE la obliga-
ción laboral y esas ocho horas deben dedicarse a
informarse, organizarse para realizar la acción re-
almente MOVILIZADORA (no creer que la mar-
cha o el mitin equivalen a movilizarse).
La verdadera
movilización no
son los actos es-
pectaculares de
propaganda sino
la Vinculación
casa por casa,
con el pueblo
para informarlo,
organizarlo, in-
tegrarlo al movi-
miento.
ROMPER EL
SITIO AL MOVI-
MIENTO
Los gobiernos
antidemcráticos
usan la estrategia
de ciudad sitiada
para combatir los
movimientos, ahora nosotros tenemos que pasar a
tomar la iniciativa, romper el sitio y sitiarlo a él.
TÉCNICA DE MOVILIZACION
1. Convocar a asambleas a los trabajadores y se les
informa que deben dedicar 8 horas diarias a dina-
mizar su lucha.
2.- Organizar brigadas para que vayan casa por
casa, a vincularse con su comunidad que será la
más cercana a los centros de trabajo no importa la
zona que se trate.
3.- Hacer pequeños cursos de capacitación a los bri-
gadistas en los que se les puede informar:
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PBBER PBPILAR
“Mentiras y mentirosos”, por Ben Heine
a) Calles y colonias que les corresponderán a cada
brigada
b) Elaborar un discurso máximo de un minuto
donde se explicará el fondo del
problema. También se puede imprimir un pequeño
volante con el mismo propósito.
c) Se pueden hacer alcancías y solicitar a los briga-
distas, morrales grandes o bolsas para que en la vi-
sita domiciliaria soliciten apoyo económico
(alcancía) y víve-
res (morral).
d) Al terminar la
jornada se con-
centrará el aco-
pio en un punto
de encuentro y se
puede repartir el
acopio de la si-
guiente forma:
Abrir la alcancía
frente a cada bri-
gadista y repartir
el dinero de la si-
guiente forma
60% para los bri-
gadistas, 40%
para la dirección
del movimiento
(se pueden pac-
tar otros porcen-
tajes) con los
víveres se pue-
den hacer des-
pensas en igual
número que bri-
gadistas.
En muchas oca-
siones, el boteo
proporciona ingresos superiores a los salarios. Con
esta técnica NUNCA DERROTARAN AL SME
POR HAMBRE.
En aquellas colonias que se logre percibir mayor
identificación con nuestra causa se puede dar un
paso más en esta táctica.
Regresar a esas colonias repitiendo lo mismo pero
agregando lo siguiente:
a) Una pequeña encuesta que nos permita infor-
marnos de quienes están dispuestos a organizarse
y de qué manera. Con ésto podemos ir más allá del
TIEMPO que dure el conflicto ya que podemos or-
ganizar comités populares independientes y per-
manentes contra el mal gobierno lo cual nos
acercaría a lo que a futuro será la insurgencia civil
pacífica.
CONVOCATORIA NACIONAL
Un movimiento
como el del SME
puede convocar a
unir fuerzas con-
tra el usurpador,
en defensa del pa-
trimonio nacional
y en defensa del
gremio electricista.
Sin embargo, si la
convocatoria se li-
mita a realizar
eventos espectacu-
lares de marchas y
mega marchas la
derrota esta anun-
ciada. Tenemos
que crear equipos
de capacitadores
que enseñen y
promuevan en los
aliados, la lucha
brigadista casa
por casa y la orga-
nización popular.
Sectores del estu-
diantado y otras
fuerzas pueden
sumarse al briga-
deo y a la organi-
zación popular.
Puede plantearse el "Paro Nacional" pero este paro
será efímero y no se podrá sostener sin crear una
gran red de brigadas activas y en movimiento que
promuevan, coordinen y ejecuten las acciones de
lucha para crear un verdadero movimiento de
masas y no un simple desplazamiento de
multitudes.
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PBBER PBPILAR
“¡No más guerra!”, por Ben Heine
Una publicación de la FESEAPP:
Fundación de Estudios Sociopolíticos, Económicos
Autogestión y Poder Popular, AC
Editorial (Pág. 3), Invitación a la autogestión (Pág. 4), Enseñanzas de las recientes elecciones (Pág. 16), El muralismo
en México y en el mundo (Pág. 21), José Carlos Mariátegui y la alianza obrero-campesina (Pág. 23), Hospitales siquiá-
tricos: terror, represión y tortura (Pág. 28), Neoliberalismo: artífice y exportador de la influenza (Pág. 31), La recesión
de la economía capitalista mundial (Pág. 34), Crisis y lucha de clases (Pág. 38), Contra el liberalismo (Pág. 41), A 41
años del 68 (Pág. 43), El golpe al Sindicato Mexicano de Electricistas, (Pág. 45)