ANALISIS DE LOS FACTORES

ASTROLOGICOS
ASTROLOGÍA MÉDICA
JUAN TRIGO
6
A Mehrnoosh, mi esposa
Por su incondicional estímulo y apoyo, y sobre todo amor
LAS REGLAS DE LOS ADIVINOS
"No practicaré la adivinación ni la predicción para satisfacer los
mórbidos anelos de los c!riosos" ni b!scaré asombrar" ni #!$ar
con la credibilidad a#ena" sino %!e satisfaré cons!ltas sólo a
%!ienes ten$an !n problema sobre el c!al saben %!e necesitan
a&!da" b!sc'ndola ansiosamente(
En l!$ar de adelantar !n pronóstico" me esfor)aré para instalar
el pensamiento recto %!e contrib!&a a evitar o miti$ar !na
condición desfavorable %!e vea en !na actividad" interpret'ndola
en términos de infl!encias m's bien %!e de s!cesos & ense*ando"
en todo momento !na filosof+a de libre albedr+o & a!tocontrol
emocional %!e sea ant+tesis de fatalismo & predestinación
implacable( No daré a persona al$!na conse#o %!e contrib!&a a
per#!dicar a otra o aprovecarse in#!stamente de ella(
,am's efect!aré manifestación ni interferencia al$!na %!e va&a
en demérito de otro astrólo$o" salvo %!e éste me llame a cons!lta(
No ce#aré #am's en mis esf!er)os para acrecentar mi
conocimiento cient+fico para ense*arlo a %!ienes #!)$!e di$nos
de se$!ir mis !ellas & consa$rar mis ener$+as sin re$ateo al
me#oramiento de la comprensión !mana & a las relaciones
personales en servicio de la -!manidad & de la sociedad(
.!iera el /reador %!e colocó a los planetas en s!s órbitas como
medios de $!la de los destinos del ombre" preservarme &
sostenerme en proporción a la fidelidad con %!e &o c!mpla las
le&es %!e se me ordenó ense*ar(
Hipócrates
PROPÓSITO
Quien se conoce a si mismo conoce a su Seo!"
I#n A!a#i
Ya en el libro Vibraciones astrales poníamos insistentemente en
guardia a los lectores contra el uso de las recetas en astrología. El
presente trabajo ha sido escrito precisamente para evitarlas por
completo la práctica de la especialidad médica. Y ello porue, si
bien recurrir a estereotipos durante la consulta es un ejercicio
absolutamente desastroso, tanto si el consultante !ha uedado
impresionado!, como si se ha reído de nosotros interna o
e"ternamente, en la diagnosis médica puede rayar en lo dramático.
En la obra citada tratábamos de aportar unas bases holísticas de
interpretaci#n ue hicieran posible combinar el conocimiento
riguroso de la simbología tradicional con la intuici#n del momento.
Auí vamos a tratar de ir mas allá. El ejercicio ue planteamos es
un análisis del concepto intrínseco de cada símbolo, para asociarlo
a sus correspondencias en el elemento humano, y no solamente del
cuerpo sino de la mente. En esencia lo ue vamos a buscar es ue
todo tenga sentido. Por ejemplo si el $ol en el sistema solar ocupa
una posici#n central respecto de todos los demás cuerpos,
l#gicamente, por la ley de correspondencias, sus e%ectos en la
persona humana habrán de tener una importancia ciertamente
mucho más destacada ue la de los planetas, es decir, una
importancia central. El caso de la &una, sin embargo, nos induce a
pesar ue, si bien se trata de un peue'o satélite, cuya dimensi#n
astron#mica es insigni%icante respecto del resto del sistema, su
in%luencia ha de ser importante solamente por el hecho de su
pro"imidad. Pero, atenci#n, precisamente el hecho de ue nos
in%luencia no por su propia dimensi#n, sino por estar cerca de
nosotros, nos induce a considerar con precauci#n sus e%ectos, es
decir, a concederles una importancia relativa, la del observador ue
no cree ue un objeto sea muy grande porue esté cerca, sino ue
reali(a el es%uer(o de considerar su verdadero tama'o. En e%ecto,
por indudables y decisivos ue sean los e%ectos de &a &una en
nosotros, tienen una categoría distinta a la ue pueda tener $aturno
o los demás planetas. $u in%luencia se basa, podríamos decir ue
casi e"clusivamente, en actuar sobre el elemento agua )a nivel
planetario es bien conocido el e%ecto de atracci#n sobre los océanos
para producir las mareas, etc.*, el más abundante en la super%icie de
la +ierra y en la constituci#n del ser humano, pero escasísimo, en el
resto del $istema $olar. Ya ue aunue los elementos constitutivos
del agua, ,idr#geno y -"ígeno, e"isten, especialmente el primero,
en otros planetas, no %orman la molécula de agua. Por lo tanto &a
&una estará actuando sobre algo especí%icamente propio de la
super%icie de la tierra y ue tiene escasa o nula importancia en el
resto del $istema $olar. &o cual nos habla de ue el in%lujo de la
&una act.a especí%icamente sobre una característica primariamente
terrestre y propia de la %ormaci#n de la vida en la super%icie de la
+ierra. En otras palabras, aunue sea de vital importancia para su
estudio en astrología médica en lo tocante a sus intervenciones
respecto de la salud, hemos de tener en cuenta ue esas
intervenciones actuarán sobre un elemento soporte, no sobre la
causa del problema. El soporte de la vida en la super%icie de la
+ierra es sin lugar a dudas el agua, pero no su causa, ya ue la
semilla, la materia y los procesos de crecimiento y decrepitud
tienen distinto origen. En otro orden de cosas, aunue los procesos
emocionales provocan la inmensa mayoría de las en%ermedades, no
son su causa, sino su caja de resonancia. Por causa de nuestras
emociones nuestra vida es arti%icialmente in%eli(. Y la di%erencia
ue podamos establecer, en cuanto a la in%luencia de &a &una entre
nuestros procesos %ísicos y los emocionales, es la medida de
nuestra capacidad de discernimiento. Mientras ue nuestro cuerpo
%ísico soporta sus procesos vitales sobre el elemento agua, nuestra
mente no debería hacerlo. Es la di%erencia ue nos separa de los
animales, plantas o minerales/ ellos no tienen el problema de
distinguir sus procesos vitales, ya ue no tratan de entenderlos.
$imilares discusiones acerca de la in%luencia de los cuerpos celestes
del $istema $olar pueden hacerse respecto de los demás planetas,
teniendo siempre en cuenta la ley de correspondencias0 &o ue
ocurre en cualuier nivel tiene su e"acto paralelismo a un nivel o
niveles superiores e in%eriores. Y en de%initiva todos los elementos
ue act.an a un nivel tienen sus correspondencias a cualuier otro.
-tra cuesti#n es, y ciertamente capital, preguntarse antes, durante y
después del análisis de una carta natal o durante la consulta, 1para
ué, cual es el prop#sito de hacer astrología médica2 En otras
palabras, no todos los astr#logos ue nos dedicamos a esta
especialidad somos médicos o terapeutas, entonces, 1cual es el
objetivo2 1ué pretendemos2.
Esta pregunta tiene una rápida e inmediata consecuencia, ue en la
actualidad ya se está poniendo en práctica0 3ue los médicos, ya
sean natur#patas o al#patas, y también los psic#logos aprendan
astrología. Yo no soy médico, soy ingeniero uímico, pero durante
en los 45 a'os ue llevo consultando astrología cada ve( más la
misma dinámica de esta me ha ido llevando por los derroteros de la
especialidad médica. -bviamente ello ha sido debido a mis propias
motivaciones personales/ nunca me ha importado demasiado lo ue
le ocurra al mundo, en parte porue para mi éste solo es una mera
estaci#n de paso, y en parte porue yo no podía hacer nada por
modi%icarlo, pero sí en cuanto a la reacci#n del individuo %rente al
mundo. Percibir esa reacci#n dentro de la esencia del ser humano es
tal ve( lo ue me hace relativi(ar lo ue le ocurra al mundo, por
cuanto ue tal reacci#n sobrepasa muchas veces la propia
dimensi#n del mundo, por lo menos a nivel cotidiano. &o ue me
ha motivado desde ni'o es el hecho personal, el en%oue del
individuo %rente al entorno y sus condicionantes, c#mo reacciona,
c#mo se de%iende, c#mo supera esos condicionantes, en suma, de
ué manera va avan(ando hacia $er y distanciándose del 6o $er.
Es por todo ello ue pro%undi(ar en las claves simb#licas ue nos
llevan a la astrología médica me parece esencial. 7omo aconsejaba
el 8mán 9e(a a sus discípulos, allá por las postrimerías del siglo :
de la era cristiana0 !;o(an sin duda de la gracia de <ios auellos
ue in%luyen positivamente en los demás. Alguna gracia llegan a
alcan(ar auellos ue in%luyen algo, incluso negativamente, pero no
la alcan(an en absoluto auellos ue se niegan a in%luir, ue pasan
por la vida impertérritos!.
Y el presente trabajo también es una proposici#n0 7ontinuar a
%ondo la investigaci#n en Astrología Médica. 7iertamente han
aparecido muchos libros de astrología médica reproduciendo o
relatando algunas de las claves simb#licas ue nos ha legado la
tradici#n, pero lo ue ueda por hacer es un trabajo muy arduo y
laborioso0 7omprobar esas claves con la práctica. Es decir, con la
ayuda de un archivo de casos clínicos, como el ue puede tener
cualuier médico o psic#logo, ir comprobando lo ue nos ha
llegado de la tradici#n. En otras palabras, investigar como se
corresponden )o no* cartas natales asociadas a individuos concretos
y bien conocidos, con sus acontecimientos clínicos, con la ayuda de
progresiones, tránsitos, revoluciones y otras herramientas de
astromédica.
7reo ue ya hemos transcrito su%icientemente la simbología
tradicional )y dado, por desgracia, demasiada rienda suelta a
nuestra imaginaci#n, o proceso de intelectuali(aci#n de nuestras
emociones*, ahora nos toca poner los pies en el suelo de nuestra
realidad actual y comprobarla con rigor capricorniano.
Por otro lado +radici#n nos ha legado no pocas indicaciones de la
ciencia astrol#gica para el descubrimiento de las causa pro%undas
de la patogenia. Pero como en todo lo ue hace re%erencia a la
+radici#n, su legado es escaso, %ragmentario y tantas veces peor
traducido. +al ve( solo sea apenas un dibujo de la parte visible del
8ceberg, pero eso es todo lo ue tenemos hoy día de la 9evelaci#n
astrol#gica. 8 como $omos, no tenemos otra cosa ue hacer ue
utili(arlo lo mejor ue sepamos en nuestro bene%icio, y en
de%initiva del 7reador.
&a proposici#n es simple0 3ue médicos y astr#logos trabajen en
estrecha colaboraci#n, o ue los médicos aprendan astrología como
una asignatura %undamental )hasta el siglo pasado se impartían
clases de astrología en universidades espa'olas como $alamanca,
etc.* para comprobar sobre historiales clínicos con nombre y
apellidos, es decir con una 7arta 6atal bien concreta, lo ue hemos
llegado a encontrar de la +radici#n.
:amos a verter auí todo lo ue hemos creído aprender en
Astrología médica. $erá un corto boste(o, pero puede ser un punto
de partida, como han habido otros. Esta es nuestra contribuci#n.
!$i pudiera volver a vivir comen(aría a andar
descal(o a principios de primavera y seguiría así
hasta concluir oto'o. <aría más vueltas en
calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría
con más ni'os. $i tuviera otra ve( la vida por
delante cometería más errores. Por si no lo saben,
la vida esta hecha de momentos, no te pierdas el
de ahora=
>orge &uis ?orges
$% &QUE ES LA ASTROLOGÍA' QUE PRETENDE(
Lo )ue es a#a*o es a!!i#a%
Antes de entrar en cualuier análisis nos parece oportuno empe(ar
con una re%le"i#n acerca de lo ue realmente pretende la ciencia
astrol#gica. :eamos0
En primer lugar el hecho ue parece bastante cierto es ue en la
remota antig@edad la intuici#n humana )o la 9evelaci#n, como
uiera llamarse* lleg# a captar ue e"iste una in%luencia en el ser
humano a nivel interno pro%undo por los cuerpos celestes ue nos
circundan. Y trataron de cuali%icarla y cuanti%icarla. :amos a de
resumir ahora esuemáticamente lo ue tenemos en la actualidad0
$. &os antiguos elaboran las bases de la astrología. ?ases ue se
per%eccionan a lo largo de los siglos con la ayuda de valiosas
aportaciones )Morin de :ille%ranche, 6ostradamus, Ailliam &illy,
etc.*, y a pesar de las continuas persecuciones.
+. $e aplica el c#digo numeral del 4B como base del ciclo
astrol#gico, es decir se divide a la persona y su percepci#n del
entorno en 4B partes, las 7asas, y se divide en 4B las %ormas de
in%luencia ue cada cuerpo celeste, los signos.
El c#digo del 4B podría de%inirse como la tríada de cruces. +res
veces cuatro, o la cru( de tríadas, cuatro veces tres. $iendo el
simbolismo de la tríada el %undamento de la armonía %undamental,
pero ue necesita de la cru(, proceso doloroso de generaci#n, para
dar a lu( el nacimiento del elemento humano, la uintaesencia, el
elemento adimensional ue nace, surge, del centro de la cru(. 6o
podemos emplear espacio auí en la discusi#n pro%unda de las
bases simb#licas del ciclo de 4B como composici#n de ternas y
cruces %undamentales, porue tenemos otra cosa ue hacer. Para
ayudar a la comprensi#n hemos producido una tabla de
correspondencias ue usa la ciencia astrol#gica, con el objeto de
se'alar las características propias de cada elemento, planetas, casas,
ect., seg.n su orden dentro del c#digo del 4B.
>uan +rigo 4
ORDEN NUMERAL DE LA SIMBOLOGIA
N 6CM $8;6- 7A$A +98P& 7CA<98P A$PE7+- Multiplo $imbolo
N 4 x 8 Duego 7ardinal q y p o
N B c 88 +ierra Dijo p p o o
N E v 888 Aire 7omun u p
N F b 8: Agua 7ardinal t B " B
N
N 5 n : Duego Dijo Q p
N G m :8 +ierra 7omun r B " E
N H X :88 Aire 7ardinal p
N I C :888 Agua Dijo e i B " F
N
N J V 8K Duego 7omun E " E
N 4L B K +ierra 7ardinal , B " 5
N 44 N K8 Aire Dijo p
N 4B M K88 Agua 7omun w B " B " E
%
%
7omo verá el lector, la primera entrada de la tabla es el n.mero,
símbolo ue signi%ica el orden de la vibraci#n %undamental
+ampoco podemos e"tendernos auí, pero sugiero al lector lea el
capítulo F de la obra Vibraciones Astrales, donde se trata de
e"plicar ese orden vibracional.
En segundo lugar presentamos el orden de los signos (odiacales,
como aruetipos de una cadena evolutiva y después las casas, como
plasmaci#n de este orden sobre la super%icie de la +ierra. Y en
correspondencia signos y casas, presentamos las cualidades de
%ormaci#n del c#digo dodecal#gico, tripicidades y cuadriplicidades.
A continuaci#n indicamos la base numeral de los aspectos
astrol#gicos. Dundamento ue ayuda a comprender la naturale(a
propia del aspecto. &as oposiciones, distancia de 4IL grados entre
las longitudes de dos planetas, son el resultado de dividir el círculo
(odiacal, de EGL grados, por lo tanto en <os. 7onsecuentemente la
esencia de una oposici#n habrá de ir a buscarse a los signi%icados de
la dualidad. &a esencia del trino a los de la tríada o terna, etc.
&o ue pretende esta tabla es constatar ue todo está relacionado
con todo. Adviértase ue hemos indicado unas %lechas en los
niveles H y J, ue corresponden a otros tantos niveles de %in de
ciclo seg.n los correspondientes planteos %ilos#%icos a%ines a
nuestro entorno, es decir en ue gener# la astrología0 El septenario
)ciclo básico en aluimia y arte hermética* y la base numeral de 4L
)ciclo básico de nuestras matemáticas*. &os signi%icados en la carta
natal de los n.meros H y J pueden asociarse también a esos %inales
de ciclo. &a 7asa :88 )MAl séptimo día el 7reador descans# y
contempl# su obra=* representa el paso siguiente a la persona
cuando está completa en si misma, es decir cuando ha recorrido su
Mcamino nocturno=, las seis casas internas, propias de ella misma, y
da el paso hacia el campo del e"terior, en el ue, con la casa :88
comien(a un nuevo semicírculo, una e"periencia distinta. &ibra es
el signo de la relaci#n, de la medida euilibrada de las cosas.
Parece ue todo proceso de crecimiento ha cesado y solo se
reuiere la contemplaci#n y medida de lo creado. <e modo análogo
ocurre también con la casa 8K y $agitario. $i la casa ocho )B " F/
oposici#n de dos cruces* representa la lucha a muerte obligada para
salir de la contemplaci#n en busca de una verdad más alta, la casa
8K representa la ordenaci#n de esa verdad, su jeraruía, su
magisterio. $igni%icados estos ue le son propios al signo de
$agitario. <espués de ese nivel, los tres .ltimos signos, el .ltimo
ternario, el 8: cuadrante de la 7arta, representa la preparaci#n para
el %inal, para alcan(ar el ultimo paso, el nivel doce, en el ue ni
siuiera hay sitio para la contemplaci#n o a ninguna ley, solo a la
disoluci#n.
-. Partiendo de la posici#n día N noche )punto :ernal* se crea un
!círculo imaginario!, aunue no tan imaginario debido a sus e%ectos
reales sobre la naturale(a humana y su entorno, para calcular
e"actamente esas in%luencias de los cuerpos celestes sobre los
puntos de la tierra.
.. El cálculo de la carta natal es pura astronomía/ cuando la
interpretamos pasamos a la astrología. 6o es de e"tra'ar ue ambas
disciplinas %ueran una sola en la antig@edad. &os recientes avances
en mecánica cuántica, cosmología, etc. para algunos astr#nomos
parecen dejar de lado el antiguo saber astron#mico, aunue a
nuestro juicio, no hay ue con%undir conocimiento rudimentario
con error.
En la actualidad la ciencia moderna está trabajando por separado
con los conocimientos disponibles de ambos lados de la inter%ase,
lo ue esta arriba de lo ue está abajo. <e los astros hemos
reali(ado innumerables cálculos y mediciones, y de la persona
hemos llegado a hilar muy %ino en lo tocante a anatomía e incluso
en %isiología. Pero no se ha tratado ni siuiera de pensar ue e"iste
una relaci#n, cuando parece resultar de una candorosa evidencia,
por el simple hecho de ue los acontecimientos humanos se
desarrollan sobre la super%icie terrestre, y esta se encuentra inmersa
en el $istema $olar. Probablemente la causa de tal divorcio sea el
ue tales conocimientos proceden de la observaci#n directa del
hecho %ísico, relegando las causas meta%ísico a pura especulaci#n
%ilos#%ica. Probablemente el error sea con%undir %iloso%ía con
realidad
>uan +rigo 4
EL ZODIACO
x
c
v
b
n
m C
X
V
B
N
M
Pun/o 0e!na1
Polo $ur
Polo 6orte
2. 13ue es lo ue pretendemos en astrología20 E"plicarnos el
porué de algunos %en#menos ue nos ocurren, y predecir. Es
como en los modernos simuladores por ordenador, ya sean
simuladores de vuelo o de proceso uímico, ue a partir de unos
conocimientos de base, un conjunto de ecuaciones, predicen el
comportamiento de un avi#n en pleno vuelo o del %uncionamiento
de una planta uímica. $olo ue en astrología no conocemos ese
conjunto de ecuaciones ue concibieron los antiguos y hemos de
basarnos en los te"tos ue hemos conseguido recuperar de sus
trabajos. Mucha labor de investigaci#n rigurosa ueda por reali(ar.
Pero en de%initiva, lo ue estamos haciendo es utili(ar un conjunto
de conocimientos legados por una tradici#n milenaria para
predecir. &a astrología es una herramienta más, muy .til pero solo
una herramienta. Y así va a ser concebida en este libro. A nuestro
juicio resulta pueril intentar sacrali(arla. $olo hay una cosa,
Malguien=, Motro nivel=, ue deba ser sacrali(ado, pero cuyo nombre
es in.til siuiera imaginarlo. $acrali(ar o divini(ar la astrología
como obra de <ios y no sacrali(ar un árbol o la persona humana,
ue también son obras de <ios, resulta ciertamente contradictorio,
o demuestra la perniciosa in%luencia de lo emocional.
,emos uerido ejempli%icar la utilidad de la astrología por medio
de un atrevido esuema sin#ptico, en el cual hacemos intervenir la
ley de correspondencia con la necesidad de aprender sobre nosotros
mismos y nuestras vidas por medio de los conocimientos
astrol#gicos.

>uan +rigo 4
La ley de correspondencia

Sin/on3a con 1as 4osiciones na/a1es
E1 momen/o 5e nace!
G!a#aci6n en 1a memo!ia ce1u1a!
A/!i#u/os 41ane/a!ios se78n 1a 4osicion
)ue /en3an en en momen/ o 5e1 nacimien/o
A 1o 1a!7o 5e 1a 0i5a
T!ansi/os9P!o7!esiones
A4!en5i:a*e

+% &QUE ES LA ENFERMEDAD(
To5o es Men/e
En nuestro anterior trabajo sobre interpretaci#n astrol#gica
centrábamos la tesis en el carácter vibratorio de todo lo e"istente.
En el principio, en palabras del <r. EdOard ?ach, tal ve( solo %ue
una nota musical. Y en suma, nosotros, como cualuier otro ser en
el universo, no somos más ue un conjunto de intercambios
materiaPenergía. Muy simple o muy complejo, pero en suma un
conjunto de vibraciones. Y como tales evolucionando desde el
deseuilibrio al euilibrio, y viceversa, en un proceso de
respiraci#n c#smica constante.
En este trabajo vamos a precisar más. 7uando decimos ue +odo es
vibraci#n, ueremos decir ue +odo es Mente, para%raseando el
postulado de %iloso%ía hermética ):éase el ane"o E. El Qybali#n*.
En otras palabras, salvo en determinadas y contadísimas ocasiones
en ue podemos evadirnos de nuestra condici#n natural, como por
ejemplo durante la meditaci#n o otros estados alterados de
conciencia )Ane"o B*, todo lo vemos con los ojos de la Mente. Para
nuestra comprensi#n, entendimiento o modo de ver las cosas, el
universo y la e"istencia son un concepto o conjunto de conceptos.
<e ahí el postulado hermético. El universo puede ser como sea,
pero nosotros lo captamos con la mente, por eso nos parece ue
+odo es Mente. $imilar ra(onamiento lleva al budismo a decir ue
todo es Maya, 8lusi#n. Y eso no signi%ica ue el universo no e"ista/
naturalmente ue e"iste, pero nuestra comprensi#n e él es lo ue
constituye la ilusi#n. Y a'adimos ue e"iste una di%erenciaci#n
entre Mente divina e intelecto, y entre intelecto y pensamiento, etc.,
y elucubramos tantas series estructurales de postulados alrededor de
este problema de comprensi#n como %il#so%os o personas dispuestas
a %iloso%ar hayan. Y obviamente, por tanto, todas están sujetas el
error de interpretaci#n propio de los condicionantes mentales.
El %en#meno incluye el e%ecto reversible. +anto seg.n la mecánica
cuántica como la mayoría de técnicas y %iloso%ías orientales )ue
vienen a concluir lo mismo*, el observador es lo observado.
:eamos eso0 con%orme tratamos de entender esa Mente, la
modi%icamos/ modi%icamos el concepto ue tenemos del universo,
y por lo tanto esta modi%icaci#n nos a%ecta a nosotros mismos, ya
ue, por principio nosotros también pertenecemos al universo. Por
consiguiente cada nueva %iloso%ía ue postula una visi#n di%erente
del cosmos nos modi%ica también a nosotros. Y al modi%icarnos,
cambia nuestro propio comportamiento, como veremos, no solo
mental sino %ísico, celular.
Así como apunta la tradici#n hermética y cabalística, el :erbo, el
&ogos, la palabra primordial creaba con solo ser pronunciada )sin
duda la intuici#n de lo cual nos lleva al concepto de vibraci#n/
energía ue se condensa en materia*, de la misma %orma el
concepto de Mente )ue se postula en la +abla de Esmeralda )4**
nos lleva al de nuestra propia naturale(a0 $omos lo ue pensamos.
Es decir, nuestras limitaciones )por dramáticos ue sean nuestros
traumas* proceden de nuestros condicionamientos psíuicos. En
palabras de la medicina moderna0 !7asi todas las en%ermedades son
Psicosomáticas!, !$omati(amos nuestras angustias e inuietudes!.
+odo es provocado por nuestra mente.
&o cual no uiere decir ue tengamos la culpa de encontrarnos en el
estado en ue estemos. +odo lo contrario0 6o tenemos ninguna
culpa de ser como somos. $implemente no hemos tenido
oportunidad de $er nosotros mismos, sino una caricatura apenas
esbo(ada por las m.ltiples energías ue nos condicionan. Ya ue,
al parecer, nuestro .nico pecado sea el de perder el tiempo. Porue
probablemente nuestro .nico papel en el juego de la e"istencia sea
la heroicidad de vivir cada día, y vivir esa lucha titánica de
averiguar uienes somos, de recuperar la memoria, o por lo menos
intentarlo. En el capítulo dedicado al 7áncer podré e"tenderme
sobradamente en el concepto de la claudicaci#n de esa lucha.
&a medicina, homeopática o alopática, es insustituible para el
diagn#stico de los e%ectos de tales condicionantes y su tratamiento
sintomático, mientras ue la psicología consigue acercarnos al
umbral o intuir porué e"isten. Pero no son su%icientes. Es
necesario conocer ue e"isten unas causas y un principio, del cual
procedemos y ue nos ha creado, para poder hacer algo por
remediar esos e%ectos. Probablemente una acercamiento de la
soluci#n se encuentre en la Minter%ase= entre la medicina y la
psicología, precisamente para ligar ambas.
Esto recuerda auella película en la ue un periodista e"céntrico
indica a los altos mandos de la policía ue el maníaco asesino ue
están persiguiendo no es un ser humano corriente, es un vampiro, y
ue mientras no lo persigan seg.n dicta la tradici#n demonol#gica,
no conseguirán nada.
El gran problema, pues, contra el ue nos en%rentamos no es otro
ue es el velo, la ilusi#n, la !vanidad! de ue nos habla la 7ábala,
el espejismo irreal en el ue vive la humanidad desde sus orígenes,
y ue hace, precisamente ue en lugar de seres humanos seamos
héroes, ni mas ni menos ue el Parsi%al luchando contra la ?estia
)dedicamos un capítulo especial al análisis de este concepto
simb#lico*. 6uestro $er genuino contra la ilusi#n ue se nos ha
impuesto por el mero hecho de vivir, es decir, estar constituidos
principalmente por agua, u por lo tanto sujetos al enga'oso mensaje
de nuestras emociones. &a leyenda de $an >orge derrotando al
<rag#n somos nosotros mismos día a día en nuestra %ero( lucha
contra la Ausencia de las Ausencias, la 6egaci#n. 6o e"iste el mal
ni el <iablo, o como uiera llamarse. Al igual ue el %río solo es la
ausencia del calor, el maligno solo es la negaci#n de nuestro propio
$er, la imagen y semejan(a, re(a la +radici#n, de <ios, el 7reador,
el Cno sin $egundo, Allah o como uiera llamarlo cada
interpretaci#n religiosa u esotérica. :amos, pues, a continuar la
lucha en busca de nuestro propio $er entre la niebla de la 8lusi#n.
Es todo cuanto hay ue hacer. +odo lo demás, %ortuna, gloria,
bienestar, etc., es super%luo, ya ue es absolutamente transitorio.
Y dentro de este velo e"iste un movimiento %undamental de
respiraci#n AmorR-dio, E"pansi#nRcontracci#n de la conciencia.
Amor es un acto de e"pansi#n de la conciencia, de comunicaci#n
hacia nuestro origen, hacia el rastro ue nos permite encontrar el
camino de vuelta a casa. El Amor está destinado a disolver las
materiali(aciones creadas por la ilusi#n, desapegarnos del ;ran
Enga'o )el enga'o de creer ue somos mejores ue nuestros
semejantes, o ue alguien es enemigo de su semejante, o ue hemos
de acumular más cosas materiales ue otro, etc.*, y sublimar
nuestro estado actual para poder 9ecordar uienes somos.
<eshacer, paso a paso, la contradicci#n ue nos ha hecho llegar al
caos en ue nos encontramos, para 9ecordar uienes %uimos antes
de ello, y por tanto uienes somos en 9ealidad.
Por lo tanto, 1ué es la en%ermedad2 o lo ue es lo mismo0 +odos
somos en%ermos, o también, no e"iste la en%ermedad. $olo es la
mani%estaci#n e"terior de un deseuilibrio interior. <icho en otras
palabras, nuestra vida se desperdicia en el ingente trabajo ue
supone restablecer el euilibrio y por tanto encontrar la curaci#n.
Parecería l#gico ue la en%ermedad proceda de un e"ceso en el
proceso de contracci#n en los niveles de la conciencia, en líneas
generales procesos emocionales de recelo, odio, envidia, ambici#n,
posesi#n, etc.
:emos esuemáticamente como podría representarse la evoluci#n
de las perturbaciones mentales0
>uan +rigo 4
Dirección de la perturbación
x 7ontradicci#nRcon%usi#n en la mente
N
y Perturbaci#n psicol#gica.
N
z $omati(aci#n en organos.
N
{ En%ermedad.
Al decir de algunos maestros, ni los médicos curan ni los maestros
ense'an, solo ejercen de pulidos espejos a través de los ue puede
reaccionar la voluntad del en%ermo para curarse o del discípulo
para aprender. En otras palabras, ning.n médico puede curar a
alguien ue no uiere curarse, a lo sumo se puede aliviar el dolor
momentáneamente. Es in.til intentar ense'ar a uien no uiere
aprender. 6adie puede andar por nosotros.
El médico o el maestro en el mejor de los casos, es auel ue abre
puertas para ue el en%ermo o el discípulo pueda aprender a curarse
o a e"pandir su conciencia a través de ellas.
+odo dogmatismo, %anatismo y demás rigideces cierran puertas,
cristali(an, ya ue cristali(ar, endurecer, contraer, es lo opuesto a la
e"pansi#n de la conciencia.
El mundo no es ca#tico o perverso. Snicamente lo es nuestra
imagen o visi#n mental de él.
$omos lo ue pensamos. 6o hay más espíritus malignos ni más
demonios ue los ue crea nuestra imaginaci#n. $olo la voluntad es
capa( de provocar la curaci#n ya ue es lo .nico capa( de mover
energías de dentro a%uera. 7ualuier remedio, aunue sea
insustituible en determinados momentos solo es un paliativo
transitorio, porue act.a de a%uera adentro, es decir, sin ue la
conciencia se mueva lo su%iciente. 7uando realmente se produce la
curaci#n, es en el momento en ue la persona mueve sus propias
energías. El médico, como el maestro, gur., etc., solo indica el
camino.
A continuaci#n tratamos de esuemati(ar nuevamente lo ue
acabamos de decir en aras de clari%icaci#n.
Cna de las causas de colisi#n mental es la interpretaci#n intelectual
de un estímulo %ísico, ue como tal no debería ni siuiera intentarse
entender. &o ue parece ocurrir es ue tal estímulo %ísico )hambre,
necesidad se"ual, miedo real, etc.* provoca una reacci#n emocional
sobre el centro especí%ico sobre el cual act.a )elaboraremos esto
más tarde a través de la teoría de los 7haTras*, por el mero hecho
de encontrarse este centro en un medio acuoso )el ser humano es
mayoritariamente agua*. +al reacci#n emocional, ue en los
animales provoca una pura reacci#n instintiva de b.sueda de
natural satis%acci#n, en el ser humano provoca la b.sueda de un
ne"o de uni#n con la mente, y por lo tanto busca una ra(#n mental
para tal reacci#n %ísica. Y dado ue los procesos mentales son
autocomplicativos, es decir cuanto más l#gica tratemos de poner en
ciertas cosas, más contradicciones encontraremos a sus detalles y
por lo tanto tendremos más necesidad de encontrar e"plicaciones,
tales procesos pueden desembocar en resultados absolutamente
e"travagantes y %uera de la realidad. 7omo ya hemos apuntado, es
lo ue los hind.es llaman Maya, nuestra %orma de ver las cosas, las
tremendas complicaciones ue resultan de tratar de e"plicar
intelectualmente un estímulo %ísico. Es la %antasía imaginera,
creando consecuencias l#gicas a procesos ue no tienen por ue
tener nada de l#gico.
l
>uan +rigo 4
Contradiccion mental
²Estímulo emocional o %ísico.
N
²6ecesidad de interpretarlo intelectualmente
N
²Dantasia imaginera
N
²7ontradiccion mental0 Esperan(a, etc.
Cn e"celente remedio puede ser e%ectivo temporamente, a veces
muy brevemente, si no e"iste la voluntad de curaci#n.
El médico puede hacer surgir la voluntad de curaci#n indicando el
camino, pero es ella, la voluntad, la ue debe continuar. &o cual
parece sin#nimo de auella má"ima oriental ue dice ue el
maestro aparece cuando el discípulo esta preparado, no cuando éste
lo busca a%anosamente, ya ue en general esto .ltimo no procede de
una verdadera voluntad de b.sueda de la verdad, sino de un puro
deseo de novedad o distracci#n.
&a b.sueda del $er, o b.sueda de la verdad puede iniciarse
movida por nuestras obsesiones o desesperaci#n ante la vida. Pero
eso solo es una etapa de arranue ue debe superarse lo más
rápidamente posible. $igue luego la b.sueda serena del guerrero,
ue poco a poco va dejando paso a la alegría callada de la
percepci#n involuntaria del $er/ ya ue El te encuentra no cuando
t. uieres y prevés, sino cuando ha de ser. $in embargo la voluntad
no ha de relajarse jamás. Y ésta es callada, no se pavonea, no sabe
ue es humilde por tanto desconoce lo ue es la humildad, no
pregona/ simplemente Ama sin ninguna condici#n, absolutamente
ninguna. Esto .ltimo corrobora la aparente contradicci#n entre el
acto sostenido de voluntad ue busca el contacto involuntario.
&a en%ermedad o deseuilibrios internos son bloueos ue no nos
permiten vivir el $er. El $er es nuestra verdadera naturale(a. <ios.
&a &u( -riginal. El 7entro. etc. En algunas culturas al $er se le
llama <ios.
El $er, tomando la misma síntesis del +ao, no puede ser de%inido,
solo sentido por breves momentos y en las ocasiones menos
esperadas, es decir cuando el !yoPego! no inter%iere. M$i le das la
vuelta, jamás encontrarás su espalda=.
El $er es lo accesible para uienes lo desconocen e inalcan(able
para uienes saben de el. <e ahí ue resulta bastante in.til
cualuier representaci#n, nombre o atributo de <ios. $olo el amor
incondicional )ue uiere decir sin condiciones, sin ninguna
condici#n*, o como apuntamos más arriba, la e"pansi#n de la
conciencia, es capa( de atravesar cualuier nombre, tributo o
imagen entorpecedora, como a través de cualuier nube, hacia su
destino.
Por el mero hecho de ser humanos somos seres ue han tomado una
%orma peculiar en un mundo peculiar. +al peculiaridad se traduce
en ue nuestra verdadera naturale(a es envuelta, o se envuelve
voluntariamente, en un cierto momento, el nacimiento %ísico al
mundo, por una estructura creada como resultado de una conP
traposici#n. +al contraposici#n, contradicci#n, oposici#n, etc.
recibe, seg.n ué cultura ha tratado de de%inirla, varios nombres,
ue vienen a decir lo mismo0 <ios y el <iablo, YinPYang, ?ienP
Mal, &u(P-scuridad, el <emiurgo de los cátaros, el se'or de las
tinieblas, la pérdida de memoria, etc. Cno de los principales e%ectos
de este %en#meno consiste en la cristali(aci#n, materiali(aci#n, etc.,
es decir impedimento de cualuier estado liviano, incorp#reo o
espiritual ue tienda a acercarse al $er.
El $er es anterior a tales estados opuestos.
El paso a través de esta situaci#n peculiar es provisional.
Posiblemente El $er deba transitar por ella con el objeto de
elaborar un cierto estado ue solo es cognoscible por E& mismo.
&a ventaja ue o%rece la en%ermedad consiste en denunciar los
con%lictos ue su%re El $er contra los e%ectos cristali(adores del
mundo.
&a curaci#n es el camino hacia la armonía entre El $er y su
envoltura humana. El objetivo consiste en ue la percepci#n del $er
no se redu(ca solo a breves momentos, esporádicos y provocados
normalmente por situaciones de e"tremo su%rimiento.
((( si se$!imos ablando del ser no conectaremos #amas con él"
a!n%!e probablemente sea m's apropiado ablar de Ser(
Por lo tanto volvamos a las nociones de euilibrio y deseuilibrio
como precursoras del concepto de en%ermedad. El estado !normal!
ha de ser de bienestar y armonía. Y ello, bien entendido, a pesar de0
P A pesar de la crueldad del mundo.
P A pesar de nuestras necesidades carnales.
P A pesar de nuestros deseos insatis%echos.
P A pesar de la e"istencia del Yo.
&a armonía no es la eliminaci#n de un e"tremo sino su integraci#n
consciente con el resto. Parece ue la globosidad nos puede dar la
medida de nuestra armonía, ya ue nos indica nuestro propio origen
en la unidad primordial, de la cual %uimos desgajados hasta
encontrarnos en el estado de $eparaci#n actual. Principal causa de
contradicci#n. <e ahí ue se aconseja no recha(ar nada de lo ue la
vida pone delante. Además porue obviamente es una parte del
todo, sin la cual este no podrá jamás mani%estarse en nuestro
interior. En otras palabras, parece resultar .til contemplar, también,
con serena armonía nuestros de%ectos, debilidades, deseos, porue
ellos nos hablan de nuestro todo. Pero contemplar no es lo mismo
ue a%errarse a ellos, sino todo lo contrario. - en otras palabras0 El
descenso a los in%iernos solo tiene por objeto su reacci#n energética
para ascender más de prisa hacia la lu(, no uedarse en ellos.
Algunas %ormas de la e"periencia trascendental0
P +rabajo con un :erdadero Maestro )Uen, $u%i, etc.*
P Meditaci#n, interiori(aci#n.
P &ectura, in%ormaci#n.
P +alleres o grupos de trabajo.
P <ejar %luir la intuici#n en cada segundo del día.
P Aprehender )aceptar* situaciones traumáticas ue la vida nos
plantea.
P E"periencias límite, como apunta <@rTheim.
-% LOS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES
:amos a abordar en este capítulo un estudio acerca de los
condicionantes sociales como motores de una las causas
%undamentales de deseuilibrio en el ser humano %rente a su propia
naturale(a. En otras palabras, la vía natural de la persona se ve
distorsionada por los graves condicionantes impuestos por el medio
en el cual ha nacido.
:eamos de clasi%icar las causas %undamentales0
$.P Preconceptos, prejuicios o suposiciones.
+odo grupo social basa su %uncionamiento en una serie estructurada
de suposiciones, ue, superpuestas al %uncionamiento natural de la
persona, la condicionan. Y lo hacen de tal %orma ue, aunue sean
antinaturales, cuando, por alguna especial circunstancia, uno de los
individuos llega a la conclusi#n de ue tales suposiciones son
%alsas, a pesar de devolverle a su estado natural y arm#nico, pueden
hacerle entrar en una peligrosa crisis destructiva.
:amos a poner alg.n ejemplo. +omemos una comunidad de %uerte
patr#n religioso, ue podemos encontrar muy pro%usamente
e"tendidas y proli%eradas en nuestro entorno natural, tales como
comunidades cristianas, islámicas o judías, guiadas sus acciones
bajo un %erviente credo. $i por alg.n motivo, ya sea un accidente,
el acceso a la iluminaci#n o lo ue sea, algunos de sus miembros
llega a la conclusi#n de ue todo el enorme conjunto de prácticas
religiosas ue ha venido siguiendo desde ni'o, no es otra cosa ue
el miedo colectivo, heredado de generaci#n en generaci#n, a la
propia e"istencia, y de ue tan grande es su miedo como el de
cualuiera de sus comunidades religiosas rivales, y ue en el %ondo
viene causado por lo mismo, auella persona puede su%rir dos
e%ectos, o derrumbarse, o crecer. <esgraciadamente muchos son los
casos de derrumbe. Probablemente por el hecho de ue no ha sido
educado para crecer, sino para con%iar ue su vida transcurriría
constantemente como en un parvulario.
+al estructura de supuestos no se reduce .nicamente a presunciones
religiosas sino de conte"to sociali(ante, como los postulados
econ#micoPsociales, por ejemplo de las democracias occidentales.
En Europa creemos vivir en un cierto estado del bienestar por el
mero hecho de ue nuestras leyes se enmarcan dentro de los
postulados democráticos, y nos cuestionamos poco si el llamado
estado del bienestar tiene un %undamento arm#nico con la
naturale(a, cuando en realidad no hay nada en la +ierra ue cre(ca
inde%inidamente, como pretende la economía moderna. En otras
palabras, los postulados anglosajones del crecimiento inde%inido en
economía, seg.n los cuales una empresa cuando no crece esta
destinada a desaparecer, y así ocurre con los países, está en
%lagrante contradicci#n con nuestro medio natural. A pesar de ue
algunas voces autori(adas ya han puesto sobre avispo acerca de este
problema, en general se los considera tan %olTl#ricos y %altos de
ra(#n como a los ecologístas, aunue pueda parecer parad#jico.
El ue un individuo cualuiera pueda cuestionarse tales prejuicios
básicos puede ser muy sano para su salud mental, pero no
responder a su estado de evoluci#n personal y por ello entrar en una
peligrosa crisis. 7risis ue puede llevarle al e"tremo contrario,
como por ejemplo al sectarismo %anati(ante, incluso al impulso
terrorista. <ecimos ue las crisis en general tienen e%ectos
positivos, por cuanto sacan a la lu( cuestiones mal resueltas o
con%usas, pero el proceso obviamente debe hacerse en arnonía con
la comprensi#n ue la persona haya aduirido de si misma.

+.P E%ectos de no creer en lo evidente.
En esencia todo grupo social, ya sea desde los indígenas de la
Polinesia hasta las llamadas sociedades avan(adas de Europa, ya
sea una agrupaci#n de personas, una ciudad, un país o una cultura
entera, basan su %uncionamiento en la actuaci#n continuada de tres
resortes psicol#gicos %undamentales0

P Esperan(a.
P Miedo.
P 9epetici#n.
Y %unciona ineludiblemente así, por las dos siguientes ra(ones0
P +oda sociedad humana en el %ondo tiene un planteo muy simple y
en realidad se di%erencian muy poco unas de otras, por más ue
e"teriormente pare(can di%erentes.
P &a gente ue compone esa sociedad no se da cuenta de lo obvio
ue resulta ue estén %uncionando bajo esos tres mecanismos por
creer ue lo evidente no lo es tanto y busca la complejidad.
<e estos dos hechos se deduce ue la propia ignorancia de la gente
lleva a pensar en algo distinto, no se intenta anali(ar o investigar
las causas y entonces surgen %alsos mensajes ue hacen0
P Abrigar esperan(as. Esperan(as ue no se %undamentan
en absoluto con la realidad.
El siguiente mecanismo de reacci#n es obvio0
P Miedo a no conseguir esas esperan(as.
A partir de ahí surgen símbolos y rituales asociados a ellos ue,
como no se ha anali(ado su origen ni el porué, han de repetirse. El
dis%ra( de este %en#meno de ignorancia es la %e. $urge la necesidad
de tener %e en ese símbolo, porue al no conocer porué %unciona,
es decir porué en determinados casos, especialmente en el pasado,
cuando se dio el símbolo, tuvo un e%ecto positivo y muchas veces
cali%icado de !sobrenatural!, necesita0
P 9epetici#n.
Es el caso del cuento del 6áu%rago y la 7aja de 7erillas )véase la
obra ):ibraciones Astrales*.
Pongamos otro ejemplo.
/!ento del s!lt'n & la frase(
8dries $hah, M+he 7ommanding $el%= pag 5I.
Vrase una ve( un sultán muy a%icionado a la compa'ía de los
derviches, ue un día conoci# a uno cuyos signos e"ternos de gran
desarrollo espiritual eran muy evidentes. &e pregunt# si podía darle
una sola %rase ue pudiera ayudarle en su desarrollo espiritual.
M7iertamente=, contest# el derviche, M9epita varias veces al día lo
siguiente0 WPiensa siempre en las consecuencias antes de empe(ar tu
acci#nX, yo lo practico=.
E"presando su gratitud, el rey se dispuso a repetir tal %ormula
cuantas veces pensara en ella, ue normalmente era cuando se
encontraba en una estado de tranuilidad y relajaci#n mental.
-curri# ue se encontraba el rey plácidamente descansando una
noche en su palacio repitiendo auella %rase y ponderando su
sabiduría, cuando dos ladrones ue había entrado sigilosamente por
la ventana le oyeron. 7reyendo ue tenía poderes de clarividencia y
auella %rase iba dirigida a ellos, habiéndolos detectado incluso
estando de espaldas, uedaron parali(ados de terror y con%esaron
inmediatamente. Esa %orma providencial de salvar la vida divirti#
mucho al rey.
Poco más tarde, sentado plácidamente en su trono, esperando ue el
barbero empe(ara a a%eitarle iba repitiendo esa %rase. El barbero
había sido sobornado por el enemigo prometiéndole el puesto de
;ran :isir si asesinaba al rey. 8ba ya a cortarle la yugular cuando
oy# al monarca musitar la %rase MPiensa en las consecuencias antes
de comen(ar tu acci#n=, dos o tres veces. Aterrori(ado, el barbero
solt# su recién a%ilada navaja postrándose inmediatamente de
rodillas implorando perd#n y con%esándolo todo.
El rey, entusiasmado por el mágico poder de su mantra, convoc# a
la corte para e"plicarles la sabiduría del derviche y como le había
salvado la vida. Pero entre los presentes había un $u%í, buen
conocedor de las limitaciones de la %iloso%ía de los derviches, ue
se dirigi# al rey en estos términos0
M$abed, majestad, ue deberíais pensar en la e"istencia de
inesperadas posibilidades=.
Pero el rey, al ue le gustaban las soluciones simples, rehus#
escucharle.
Entonces el $u%í cogi# un bast#n de entre los %aldones de su ropa y
lo levant#. Al golpear tres veces con él en el suelo, entr# un perro,
como respuesta a esta se'al.
MAhora=, dijo el $u%í al perro, M tráenos alg.n re%resco, por
ejemplo una jarra de sorbete helado, pero cuando vengas ha(lo en
%orma de hermosa doncella=.
El perro sali# corriendo y pocos minutos después entraba una
hermosa muchacha con una jarra y dos copas para servir el sorbete.
El rey e"clamo entusiasmado, M$u%í, dame ese bast#n mágico y te
daré una bolsa de mis mejores joyas=.
7uando el intercambio se hubo reali(ado el rey prob# con el
bast#n, pero no ocurri# nada. $e volvi# al $u%í con en%ado pidiendo
una e"plicaci#n.
MMajestad=, asinti# el $u%í, Mbuscabais las consecuencias cuando
empe(asteis la acci#n. Pero vuestra idea de ambas, inicio y
consecuencia eran in.tiles. 6o comen(asteis por el verdadero
inicio, ue debi# ser hacer madurar primero vuestra mente=.
Este cuento ejempli%ica la inutilidad de la mayoría de nuestras
acciones porue no hemos logrado madurar intelectualmente y
seguimos relacionando estímulos emocionales con hechos reales.

<ebido a la contradicci#n respecto de las leyes naturales ue
supone vivir bajo la carga de supuestos sociales, el mismo grupo
social produce instintiva o intencionalmente un conjunto de
esperan(as sobre las cuales la gente debe basar su e"istencia. +al
conjunto de esperan(as es obviamente tan variado como se uiera,
por ejemplo desde la Mesperan(a de una vida mejor=, no habiéndose
de%inido bien lo ue uiere decir Mmejor= y por lo tanto, por
relativamente bien ue se esté, siempre puede crearse esa
esperan(a, hasta Mla esperan(a en la vida eterna=, aunue esta deba
tener lugar en el Mcielo= o cualuier otro Mparaíso= tan imaginario
como los propios postulados religiosos.
7rear una esperan(a es la cosa más sencilla del mundo. ?asta con
observar cuales son las desarmonías más evidentes respecto de su
estado natural. +odas las revoluciones se han basado en hacer
hincapié en auellos e"cesos más %lagrantes a los ue el
determinado grupo humano había llegado, y prometer ue no
volverían a ocurrir, y de ahí crear esperan(as arti%iciales. &a
revoluci#n comunista es un ejemplo actual de ello, pero también lo
son a lo largo de los dos .ltimos milenios las revoluciones
religiosas y sectarias ue en el mundo han habido. 6o nos gustaría
pecar de malag@eros premonitorios al poner igualmente en cuesti#n
los principios de la sociedad democrática o del estado de derecho,
pero sería un buen ejercicio.
Cna ve( creada la esperan(a, inmediata y automáticamente nace el
miedo en la persona. Miedo a no alcan(ar esas esperan(a, por la vía
de Mno ser digno de=, o Mla humanidad no está preparada para=, etc.
Ese miedo es lo ue alimenta la repetici#n ciega e inconsciente de
los rituales religiosos propuestos por los líderes en cada grupo
social. 9epetici#n ue no tiene en absoluto el menor e%ecto de
apertura de conciencia y aduirir nuevos niveles de comprensi#n,
como sería l#gico de esperar en el %en#meno humano, por el mero
hecho de tener inteligencia, a di%erencia de las demás especies, sino
mantenerse en la ignorancia.
Por otro lado los dos principios enunciados de ue0
4.P +oda estructura social basa su %uncionamiento en
similares principios. En el %ondo todas las sociedades se rigen por
lo mismo. &os objetivos son similares, aunue en apariencia
puedan indicar lo contrario.
B.P Estos principios son en esencia muy simples. +anto ue no
permiten a los individuos ver esa propia simplicidad. Y esa
simplicidad es la causa de ue puedan manipularse, como
hemos dicho bajo los tres resortes de Esperan(a, miedo y
repetici#n.
...6os llevan de la mano a la esencia %undamental del ser humano,
el primero al de la Cnidad, y el segundo al de la ,umildad. &a
Cnidad es ese origen y esencia del ue toda la humanidad parte y
ue en alg.n tiempo se vio truncado para producir la separatividad.
&a ,umildad es la e"presi#n esencial por la ue, tal como ocurre
con los animales y las demás especies, debería regirse el
comportamiento del ser humano, si no %uera por su tentaci#n a la
%antasía. &a cual acarrea las0
>uan +rigo 4
Consecuencias de no creer en lo evidente

R e 4 e / i c i 6 n
I 1 u s i o n 5 e c u ! a c i 6 n
E n ; e ! m e 5 a 5
< o ! a c i 5 a 5
I n s a / i s ; a c c i o n
N e c e s i 5 a 5 5 e i m a 7 i n a ! s e n u e 0 a s c a u s a s o 4 ! o c e s o s 5 e c ! e a c i 6 n
e i n ; 1 u e n c i a s o # ! e e 1 s e ! = u m a n o
E s 4 e ! a n : a
:amos a tratar de anali(ar esto. Cna ve( creada la necesidad de
abrigar una esperan(a concreta, %ruto de unas e"pectativas
arti%iciales y ajenas a la propia naturale(a humana, se desencadena
un proceso cíclico en busca de causas sobrenaturales ue justi%iuen
esa esperan(a.
Por ejemplo el Mito del Eterno 9etorno )véase Mircea Eliade*. El
ser humano en lugar de tratar de encontrarse a si mismo cada día, y
por lo tanto crecer, accediendo a nuevos niveles de conocimiento,
traslada, delega ese derecho )y obligaci#n* en el Mito de la
7reaci#n, celebrando en una %echa concreta el a'o nuevo. Eso
obliga a reali(ar un es%uer(o arti%icial por organi(ar %estejos,
rituales y ceremonias para esa %echa. &o cual tiene dos
inconvenientes. 3ue durante el a'o vivimos pensando en el a'o
nuevo, y por lo tanto descuidamos nuestro propio crecimiento con
las oportunidades ue la vida nos brinda cada día, y en segundo
tales ritos y %astos son una mera repetici#n ue reali(amos sin
meditar pro%undamente, y por tanto carentes de contenido. $in en
lugar de esperar la venida del Mesías, pro%undi(áramos en los
mensajes y ense'an(as de los ue ya han venido, en el
convencimiento de ue el verdadero Mesías esta dentro de nosotros
y ue es nuestro derecho y deber mani%estarlo, viviríamos más
plenamente el Auí y Ahora.
&a gama de %antasía imaginera en lo tocante a hip#tesis sobre la
creaci#n del el humano no tiene límite. Y no puede tenerlo porue
a cada grupo humano no le satis%ace lo ue ide# su anterior y, aun
en el mejor de los casos de seguir sus postulados, trata de
modi%icarlos o a'adirle este o auel otro adminículo ue lo haga
más interesante. Y eso ocurre también con los intentos de la ciencia
por descubrir el origen del universo. &o cual es lo mismo ue
podría ser para las hormigas ue des%ilan ante nuestros ojos en el
jardín, tratar de averiguar uién creo el jardín. $olo ue ellas no
tienen esa humana necesidad de perder el tiempo.
&a insatis%acci#n produce directa e ine"orablemente la :oracidad.
8ngerir en e"ceso o ingerir sustancias t#"icas, ya sea en %orma de
materias o de sensaciones psíuicas. 7uando uno se siente
insatis%echo come o imagina. Y todos los e"cesos conducen al
deseuilibrio, o sea a la en%ermedad. Y como no hemos
comprendido la verdadera causa, tratamos a la en%ermedad como
un accidente e"tra'o a nosotros, algo ue nos ocurre porue sí, y
ue atribuimos a esta o a cualuier %atalidad. Por lo tanto en ve( de
medicar la causa la dis%ra(amos mediante parches. 6o ueremos
decir ue no deba aplicarse cuantos remedios están a nuestro
alcance, ya ue atajar las causas pro%undas no es sencillo ni rápido,
pero otra cosa es al mismo tiempo ue nos curamos nuestras
heridas, tratar de averiguar ué %ue lo ue las produjo.
7omo no hacemos eso creamos una nueva %antasía ue es la ilusi#n
de curaci#n. 7uando hemos conseguido calmar el dolor creemos
ue ya no e"iste lo ue lo produjo. Y por lo tanto ese dolor volverá
a aparecer. Entonces al sentirnos insatis%echos por la terapia
seguida buscamos otra, y otra, y otra. En de%initiva, de alg.n modo
estamos distrayéndonos de la verdadera causa, ue hemos de
buscarla en nosotros mismos y en nuestro euilibrio emocional y
psíuico. 6o en ninguna otra parte.
7on demasiada %recuencia nos encontramos con uienes tratan de
vendernos una u otra terapia diciendo algo así como MA mi me
%unciona=. Y nos sentimos prestos a caer en su propia %antasía.
Porue el hecho de ue Ma él le %uncione= ha de irse a buscar a
orígenes muy complejos dentro de su propio psiuísmo.
+endríamos ue anali(ar Mporué le %unciona= en lugar de
enrolarnos en su parrouia. &a %antasía, producto de la necesidad de
colmar una esperan(a arti%icial, puede justi%icar cualuier cosa.
-tra de las %antasías habituales suele ser Mme lo ha revelado mi
maestro=, revistiendo a este supuesto personaje con oropeles de
mediumnidad sobrenatural y otros aditamentos. En este caso
también tendríamos ue preguntarnos en primer lugar Ma ué
maestro se re%iere=, y en segundo, escuchar atentamente Mué %ue
e"actamente lo ue le lleg# a revelar=, y también preguntarnos ué
necesidad especí%ica tenía ese individuo en buscar la revelaci#n de
un Mmaestro=. &a grave distorsi#n ue su%re la humanidad, con
respecto de su esencia natural, en las postrimerías del $iglo KK, ha
producido enorme cantidad de Mmaestros=, gur.s y demás sustitutos
de la b.sueda de uno mismo. 6o negamos la necesidad de los
maestros, sino todo lo contrario, pero no nos parece .til delegar en
ellos más mérito ue el de apuntar posibles vías de soluci#n o
caminos a seguir, %ruto de su e"periencia, ue a lo mejor tampoco
dista demasiado de la de cualuiera de nosotros, solo ue él se ha
dado cuenta.
Pensamos ue una línea de trabajo, especialmente en nuestro tema
ue es la astrología podría ser0
P &a observaci#n directa e imparcial de los hechos %ísicos.
P El estudio de las constantes simb#licas universales.
P &a síntesis de esas constantes ante cualuier hecho cotidiano.
:amos a comentar estos términos.
&a observaci#n directa de los hechos nos lleva, por un lado, a la
realidad, evitando por tanto toda tentaci#n a la %antasía, y por otro
nos integra con esa Cnidad global a la ue pertenecemos.
El estudio desapasionado de la simbología nos acerca también a la
Cnidad pero por la vía del conocimiento, ya ue la simbología
universal es su e"presi#n sintética. <ecimos estudio desapasionado,
o sea pro%undi(ando objetivamente los símbolos sin caer en la
tentaci#n de crear %antasías con ellos. En otras palabras no ver
%antasmas sino el in%orme sucinto de un grado de conocimiento ue
nos leg# éste o auel grupo humano.
Por .ltimo, sinteti(ar las ense'an(as simb#licas al aplicarlas al caso
ue nos ocupa en cada momento es el acto de tocar la realidad en el
auí y ahora. En otras palabras aprehender aplicando el
conocimiento en las circunstancias presentes. +odo intento de
situarnos en épocas pasadas rememorando arcaicos rituales es
también una pérdida de tiempo, porue esos rituales %ueron
elaborados para un grupo humano concreto, en un momento
determinado, y en un lugar, también determinados.
.% EL SIM,OLISMO%
&a astrología, nunca esta de más repetírnoslo, es una ciencia cuyos
orígenes se remontan a bastantes milenios, comparada con el
pensamiento racional ue apenas cuenta unos cuantos siglos. &os
antiguos basaban la toma de decisiones, ya %uera para curar,
gobernar, sembrar, etc., en la observaci#n de la naturale(a, y como
consecuencia en el conocimiento ue les había sido transmitido por
sus antepasado por medio de los símbolos. $i no hubieran tenido
ra(#n nosotros no e"istiríamos.
Pero analicemos ué son los símbolos en realidad.
A la lu( del análisis ue hemos hecho en el capítulo anterior acerca
de la propensi#n a la %antasía en el ser humano, ue le incapacita
dramáticamente para acceder a la comprensi#n de sí mismo, vamos
a ver ué son y como %uncionan en realidad los símbolos. Y
abordaremos este análisis teniendo en cuenta ue los principales
elementos condicionadores del ser humano, MEsperan(a=, MMiedo=,
y M9epetici#n=, blouean la verdadera %unci#n de los símbolos, ue
es la de actuar directamente en los estados pro%undos de la
conciencia, para ue esta pueda despertar hacia nuevos grados de
comprensi#n.
.%$% O!i7en > na/u!a1e:a 5e1 s3m#o1o%
El símbolo es una de tantas e"presiones, grá%icas o no, vivas o
inanimadas, con ue puede representarse un postulado, %iloso%ía,
doctrina o dogma acerca del %en#meno humano en relaci#n con su
entorno universal y, en %in, con su b.sueda de <ios, o seg.n
otras e"presiones, tranuili(ar su acuciante terna de preguntas
Muién soy, de d#nde vengo a d#nde voy=.
7ada religi#n, doctrina lit.rgica, o incluso planteo %ilos#%ico tiene
sus símbolos. 6ormalmente son más de uno. A veces muchos.
:aría su complejidad desde lo más simple a lo más barroco. El
papel del símbolo es ejercer una in%luencia sobre un grupo de
personas o toda una cultura. &a e"tensi#n de la in%luencia también
varía enormemente. &a vida cotidiana también está llena de
símbolos ue, aunue no se asocian con ninguna b.sueda de
<ios, parecen tener tanta %uer(a como auellos ue sí se
identi%ican claramente con ella. +odas las culturas tienen sus
símbolos. $ería di%ícil encontrar una cultura o comunidad e"enta
de símbolos y los hay ue se repiten de una a otra, ue son
comunes, o se parecen. Pero hay símbolos ue en apariencia no se
parecen a ninguno de cualuier otra cultura.
&a duraci#n de cada símbolo es variada. &os hay ue tienen
in%luencia sobre la comunidad durante un corto período de
tiempo, otros muy largo, otros uedan olvidados durante un
tiempo y renacen al cabo de los siglos debido a causas de
inuietud social u otras. Parece, sin embargo, ue la esencia o
inspiraci#n bajo la cual %ueron creados la mayoría de los símbolos
seg.n los cuales %unciona una gran parte de la humanidad, es
universal. Por ello muchos siguen empleándose al cabo de los
milenios y tiene su paralelismo en culturas muy alejadas entre sí
tanto en la distancia como en el tiempo. <iríase ue %ueron
inspirados en épocas muy lejanas por la misma %uente, y ue, una
ve( e"tinguida esta, siguieron %uncionando por caminos
divergentes. Este sería tal ve( el origen de los símbolos
universales.
El ser humano necesita crearse símbolos, primariamente para
re%erirse a ellos como %uente de inspiraci#n, pero secundaria y
degenerativamente como objeto de devoci#n y adoraci#n. &o
cual, esto .ltimo no es otra cosa ue una variante de e"citar
estímulos emocionales in.tilmente. &as ra(ones de crearse uno o
varios símbolos son tan variadas como e"periencias puedan tener
cada uno de los grupos humanos constituidos como tales.
.%+% Con5iciones 4a!a )ue un s3m#o1o ;uncione
?asándonos en esos hechos y en lo estudiado en el capítulo B,
uienes usan un símbolo en concreto0
• ,an de creer en él ciegamente.
+odo análisis o apertura de conciencia anula la acci#n de
intercambio energético del símbolo. El %uncionamiento del
símbolo implica no cuestionarse el porue %ue dado. )-tra
cosa es tratar de desvelar el conocimiento ue encierra un
símbolo para arrancarnos alg.n grado de ignorancia*.
• ,an de revertirlo de causas sobrenaturales, mensajes de seres
superiores y cone"i#n con un cierto concepto de lo divino.
• ,an de creer ue los otros símbolos son una mentira, herejía
o una tontería.
8ncluso aunue tuvieren un mismo origen y ra(#n de e"istir.
Aunue esto .ltimo jamás podrá admitirse.
• ,a de revestirse con una envoltura lo más compleja posible
para asegurar ue la repetici#n contin.e con análoga
intensidad. Esa envoltura puede tener muchas %ormas, tanto
lit.rgica, social como política.
.%-% Con5iciones 4a!a )ue un s3m#o1o sea 8/i1%

,emos de distinguir entre %uncionalidad y utilidad. <os opciones
contrapuestas.
• Funciona1i5a5 es el %en#meno psicol#gico mediante el cual
una persona reacciona delante de un símbolo de %orma
inusual y sobrepasando en mucho lo ue es capa( de hacer en
circunstancias normales. Es el %en#meno de la %e. &a %e
mueve monta'as. 3ueremos decir ue al creer una persona en
un determinado símbolo ciegamente, pone inconscientemente
en movimiento mecanismos psicol#gicos ue le hacen actuar
de %orma superior a como actuaría normalmente.
• U/i1i5a5 es la ense'an(a ue podemos e"traer para romper
barreras devocionales en nuestro interior y alcan(ar mayores
grados de conocimiento mediante aperturas de conciencia.
Cn símbolo no es .til cuando le hemos e"traído la ense'an(a ue
conlleva, es decir hemos podido descubrir c#mo y porué pudo
crearse y como ha %uncionado en uienes lo han utili(ado. $eg.n
esto, un símbolo puede ser una %uente de conocimiento
prácticamente inagotable. &a condici#n de utilidad esta en ue
progresemos en la e"tracci#n de conocimiento hasta ue nos sea
realmente .til, no como curiosidad o distracci#n, es decir no nos
agarremos a él.
Esta representaci#n tiene por objeto e"plicar el contenido de tal
teoría y al mismo tiempo poner en relaci#n a la conciencia
humana con ella. 3ue viene a ser lo mismo, ya ue al activar los
mecanismos conscientes o inconscientes para provocar en el
adepto, devoto o iniciado, un cierto e%ecto, a base del movimiento
de energías psíuicas, tanto la e"plicaci#n sintética del dogma, el
símbolo, como la reacci#n en uien se somete a ella, se con%unden
en el propio acto. &o ue el símbolo signi%ica y lo ue provoca
van asociados. Y los niveles de activaci#n son tan variados como
psiues )seres humanos* pretendan activarse, y por supuesto de
tan distinto e%ecto como intenciones con las ue se acerue la
persona al símbolo.
Pero el hecho, tan a menudo descuidado, es ue e"cepto en un
ín%imo porcentaje )muchísimo más peue'o de lo ue pudiera
parecernos*, solo sirven de mera repetici#n mecánica ue no
provoca ning.n e%ecto de apertura de conciencia sino simple
acomodaci#n en el estado de somnolencia consoladora del ser
humano estancado en un papel de mero primate inteligente. Y a.n
así, ese e%ecto, e%ica( en tan escasísima poblaci#n de adeptos,
solamente es válido para auellos a uienes, especí%icamente y en
un momento y lugar determinados, ha sido dado el símbolo en
cuesti#n por ciertos iniciados o maestros y con una intenci#n
determinada. Esto es esencial. +odo símbolo va asociado
indisolublemente a la intenci#n y también a uién lo imparti#/ y
éste lo hi(o solamente en %unci#n de uién debía recibirlo, es
decir del nivel de comprensi#n de auella persona o grupo de
personas, teniendo en cuenta el momento y el lugar en ue tuvo
ue impartirlo. +odo lo demás es satis%acer la necesidad de
distracci#n consoladora, ya sea por la vía de la devoci#n
repetidora de rituales, como por la de la b.sueda de nuevas
sensaciones. Y esto es así por cuanto ue obviamente no podemos
saber ni las circunstancias ni nivel de comprensi#n de las personas
a las ue %ue dado el símbolo en cuesti#n. &o ue está haciendo
nuestra ignorancia y sed de respuestas con la simbología
tradicional y su %abulaci#n en los mitos, es complicarlos con
%antasías mentales, ue les llamamos interpretaciones para ue
podamos creérnoslas, y además poder presentarlas lo más
atractivamente posible para otros las crean. 7ualuier otra
valoraci#n no es más ue nuestra necesidad de a%errarnos a ellos
desesperadamente, y eso en de%initiva solo es la medida de
nuestro miedo a la libertad.
+odo lo cual no uiere decir, en absoluto, ue debamos darle la
espalda a la simbología, sino precisamente todo lo contrario,
parece necesario ahondar en ella para tratar de e"traer la
ense'an(a ue evidentemente encierra, adaptarla a nosotros
mismos y aprender. Cn mito es la %ábula de una lecci#n, y es
bueno aprenderla, pero in.til adorarla o siuiera identi%icarnos
ciegamente con ella, ya ue cualuiera de sus ense'an(as es solo
una parte de nuestra propia totalidad. :ivenciar o identi%icarnos
con una parte, cuando somos el todo, es otra %orma de escape o
autoenga'o. En un orden social de cosas, hay ue decir ue
bastante sometidos estamos ya a numerosas %ormas de hipnosis
colectiva provocada por una desesperada necesidad de encontrar
respuestas a toda costa, cuando no hay ninguna necesidad de
respuestas, ya ue no hay más milagro ue $E9, no hay mas mito
ue el milagro de la vida, de la reproducci#n y de la
incomprensible magia del Auí y Ahora/ de ese eterno
desconocido0 El Presente. 7onciencia de otro nivel ue late en
todos y cada uno de nosotros y ue no podemos de%inir ni
nombrar, simplemente porue estorba su percepci#n y además no
hace ninguna %alta. $olo le hace %alta el mito o la adoraci#n del
símbolo a nuestra ignorancia lo sea por con%usi#n, pere(a o
premeditaci#n.
.%.% Como nacen' )ue o!i7en /ienen 1os s3m#o1os
0iempo" l!$ar & $ente(
Cn buen día alguien descubre algo ue le sorprende y le ayuda
decisivamente en un momento crucial de su e"istencia. MEso=
parece servir para ayudar a otros en similares e"periencias. 6o se
investiga el %ondo de la cuesti#n, ue a lo mejor resulta muy
simple, y atribuyéndole propiedades sobrenaturales, se le instaura
como símbolo de adoraci#n o aunue sea de buena suerte.
&os ue vienen detrás no se preocupan lo más mínimo en
averiguar de donde sali# auel símbolo y se instaura la repetici#n
a ciegas. &o cual es una in.til pérdida de tiempo. Y más in.til es
no creer ue se está perdiendo el tiempo sino reali(ando un
trabajo provechoso en la b.sueda del conocimiento.
.%2% De1 s3m#o1o a1 mi/o
En e%ecto, un símbolo es la e"presi#n sintética del conocimiento
acerca de una verdad c#smica. Pero veamos, esa verdad universal
ha podido ser alcan(ada de muchas maneras, aunue generalmente
ha ocurrido por inspiraci#n, revelaci#n o iluminaci#n, ue a lo
mejor vienen a ser sin#nimos. El hecho es ue en un momento
determinado de la historia de la humanidad, alguien o alg.n grupo
humano descubre una verdad universal y act.a en %unci#n de tal
descubrimiento. Por ejemplo, desde el hombre de las cavernas, con
las verdades encerradas en sus pinturas rupestres hasta la
complejidad de un ocultismo cabalístico o hermético, pasando por
el mismo simbolismo de la cru(, todo son mani%estaciones
plasmadas en imágenes resumen de un conjunto de ense'an(as, ue
en su momento tienen una %unci#n especí%ica para el grupo humano
ue los conoce y sabe su utilidad. <e ahí ue %unci#n solo es válida
para uien la utili(a, y en el momento y lugar, y la ra(#n del
porué la utili(a, ya ue conoce su signi%icado.
La as/!o1o73a anali(a al ser humano en relaci#n con el cosmos
para sacar el mejor partido de sus e%ectos. +rabaja con energías,
%iltros y %ormas o puntos de e"presi#n. :eamos0
Los 41ane/as son %ormas en ue puede mani%estarse la energía.
Los si7nos son %iltros a través de los ue cuales las energías se
modi%ican de una u otra manera.
Las Casas son partes de la personalidad en donde y por causa de
ue se mani%iestan las energías.
Los as4ec/os son relaciones entre las distintas energías ue
provocan los modelos de conducta en las distintas áreas de la vida
de la persona.
Pero antes de pasar a la descripci#n de los signi%icadores
astrol#gicos revisemos algunos esuemas tradicionales porue tales
cuentos o leyendas encierran un inestimable posibilidad de
aprendi(aje.
.%?% San Jo!7e > e1 5!a76n%
Escojo tal título al símbolo universal de nuestra lucha por vencer
las limitaciones ue nos ocultan al $er, por ser más %amiliar a los
lectores de nuestra cultura regional. Para otras sería ,ércules,
$ig%rido, Perceval, ;ilgamesh, o 9ostam para las leyendas iranias,
etc.
$e trata siempre del héroe ue vence a una bestia o serias
di%icultades sin n.mero para conseguir algo0 el poder, el amor de
una dama, la iluminaci#n, el secreto sagrado, etc.
9epitamos antes ue nada, ue este símbolo no está haciendo otra
cosa ue ejempli%icar nuestra propia lucha contra la adversidad, y
concretamente la batalla ue se libra en nuestro interior, nuestro
laberinto de pasiones y deseos ue nos atena(an. &as di%icultades o
complejidad ue encontramos en el mundo e"terior es la mayoría
de las veces nuestro espejo )de ahí ue !busca el reino de <ios y lo
demás te será dado por a'adidura!, o lo ue es lo mismo !b.scate a
ti mismo y no intentes cambiar el mundo, cámbiate a ti!*. Por tanto
nosotros, todos, absolutamente todos y cada uno de nosotros, somos
$an >orge, y el drag#n es nuestro laberinto interior. Y precisamente
necesitamos a esa bestia para poder medir nuestra propia %uer(a.
9ecuérdese ue en las representaciones más antiguas de $an >orge,
este no le atravesaba la cabe(a con la lan(a, sino ue le ponía el pie
en la cabe(a. Y eso porue la lucha contin.a, el drag#n e"iste
mientras e"ista uno mismo, y es precisamente uién nos estimula a
es%or(arnos por superarlo, superar el laberinto de nuestras
emociones, es decir, aprender de ellas.
<e ahí el0 !$i uieres, puedes!. +odos podemos, no importa la
situaci#n en ue nos encontremos. ?asta ponernos de acuerdo con
nosotros mismos, armoni(ar o dirigir la jauría de personalidades
ue habitan nuestro inconsciente, Yy adelanteZ. &a tarea es
ciertamente di%ícil, a lo mejor se toma toda una vida, pero ué
importa, siendo la vida, como todo, pasajera, no tenemos nada
mejor ue hacer ue vencer en ese combate. Es muy simple. &as
verdades más elevadas y más puras son tremendamente simples.
Al drag#n también se le conoce en algunas simbologías como el
;uardián del Cmbral, la puerta entre la lu( y la oscuridad. 7omo la
dualidad es constante, la lucha también. Y es a través de la lucha
como se alcan(a la per%ecci#n. ,ay ue agradecerle, pues al
<rag#n del mito )nuestro apego, nuestras pasiones y deseos* su
%uer(a, su astucia, su habilidad, pues contra mayores sean estos
mejores y más per%ectos se harán en nosotros. $an >orge y el
<rag#n son colegas en el mismo juego, e"perimento, o %en#meno
ue es la vida.
El drag#n es muy astuto y cambia de %isonomía y de táctica a cada
momento para darnos el (arpa(o. Ello es así porue nuestros
deseos, odios, obsesiones, etc. no son otra cosa ue una ilusi#n, un
espejismo. <e ahí ue el <rag#n sea una gran prestidigitador y
tenga todo los dis%races ue uiera. +antos como nuestras
debilidades.
6o se le vence solo por la %uer(a, aunue es necesario hacer acopio
de ella para ejercer la voluntad, sino ue hace %alta distanciarse del
problema, relajarse antes de atacar. 9ecordemos las artes marciales
de los samurai0 &uchar sin lucha. Aprovechar la %uer(a del
contrario para vencerle. 9elajarse concentrándonos en el punto
,ara, etc.
&a lucha es permanente ya ue el guerrero lo es durante toda su
vida. El drag#n es el saboteador ue ha entrado en nuestro castillo.
&a mayoría de nosotros tiene más de uno, a veces una jauría.
El <rag#n es nuestro propio rostro al otro lado del espejo. Pero
también es la medida de nuestras energías
.%@% E1 G!ia1%
Aunue para penetrar mejor en sus signi%icado debemos
adentrarnos en la tradici#n 7éltica, pre%erentemente seg.n la
leyenda de 7hretien de +royes, es decir antes de la cristiani(aci#n
del mito, la mayoría de las leyendas )transmisi#n críptica y
codi%icada de un conjunto de ense'an(as* se re%ieren a un vaso,
cáli(, recipiente construido a base de un diamante ue es la
cristali(aci#n de una gota desprendido de la lu( <ivina, ue
contendrá la sangre de 7risto.
9ecipiente0 6uestro cora(#n, nuestro 7entro interior, nosotros en
nuestra más íntima esencia. Y seg.n la tradici#n céltica el
receptáculo o%recido por los seres del otro mundo para alimentar a
los héroes de este mundo en el banuete o %estín de la eternidad. El
;rial es %emenino en su calidad de receptáculo, caldero, crisol,
atanor, ya ue lo masculino es el %uego ue hacer hervir la
sustancia ue hay en su interior.
Posteriormente las distintas cristiani(aciones de la leyenda,
%irmadas por 9obert de ?oron y otros, incluso antes de la aparici#n
de la %igura aséptica de ;alahad, o también en la transcripci#n
germanoPirania de Eschenbach, asocian ese caldero celta con el
cáli( con el ue >osé de Arimatea recogi# la sangre de 7risto,
trayéndoselo después hacia Europa. +ransporte legendario ue
originaría una b.sueda de tesoros y objetos raros típica de vulgar
coleccionista ue dura hasta nuestros días. +odavía hay uien cree
ue el ;rial es una copa.
Pero veamos ue la esencia del símbolo alcan(a, de todas maneras
la dimensi#n universal, puesto ue para el cristianismo la sangre de
7risto sería la esencia del $er, de la cual El Mensajero Cngido, nos
in%orma.
Y cuales son, en la leyenda, sus poderes0 6i más ni menos ue los
nuestros como recipientes del $er. Y la b.sueda0 El mensaje de
ue hay ue ir a lo más lejos posible, es decir a lo ue está más
cerca %ísicamente ue es nuestro interior y más lejos debido a
nuestra ignorancia y cobardía ante la %e.
.%A% E1 1a#e!in/o > 1a ca0e!na.
Auí nos centramos con la tradici#n hermética, de la mano de 9ene
;uenon. 8ntentaremos sinteti(ar lo esencial de este mito )di%ícil
empresa tratándose de la obra de un autor tan prolí%ico*0 $e llega a
la caverna, ue está en el centro de laberinto, después de haberlo
cru(ado, y se entra a través de la puerta de los hombres o puerta de
7áncer, solsticio de verano. Y una ve( dentro la caverna, el
iniciado debe pasar por el ojo de la aguja, ue esta en la parte
superior, para salir por la puerta de los dioses o puerta de
7apricornio, solsticio de invierno.
El laberinto es tan complicado y di%ícil como nuestro pensamiento
uiera ponerlo a base de a'adir deseos, agarres y demás miedos. El
laberinto es el de nuestras emociones, pasiones, miedos, etc. El
centro es la puerta de escape o de reali(aci#n, ue viene a ser lo
mismo. $e puede salir del laberinto, es decir llegar al centro en el
momento ue uno uiera. Puesto ue puede uno desear ir
recorriendo )revolcándose o regodeándose en* deseos,
%rustraciones, traumas y demás agarres inde%inidamente o bien por
el contrario, por un acto de voluntad buscar a <ios directamente y
con la decisi#n y %irme(a del guerrero.
&a cueva ejempli%ica la tierra y su poder de transmutaci#n en el
hombre. Este nace en la tierra para utili(arla a tal %in, la
transmutaci#n. &a cueva concentra, pues, las %uer(as tel.ricas, el
magnetismo terrestre entre otras, para ser usadas por el hombre en
su ritual iniciático. +odo está al servicio del hombre, puesto ue su
%in .ltimo es $er.
El ojo de la aguja ejempli%ica claramente la catarsis, puri%icaci#n o
combusti#n ue el hombre ha de reali(ar, desprendiéndose de sus
agarres )miedos, rituales, dogmas, estructuras y otros deseos* para
hacerse tan liviano o etéreo ue pueda pasar por el ojo de la aguja.
Cna ve( más todo es un instrumento, como cualuier iglesia o
templo, como el laberinto, cueva, aguja, grial. Ya ue el .nico %in
es $er.
6o hay más ue el $er, y a lo sumo el camino hacia E&. 7ali%icar
de los instrumentos )7ru(, cáli(, pantáculo, tetragrámaton, sé%iras,
etc* de sagrados parece sacrilegio. Y el sacrilegio no tiene mas
connotaci#n negativa ue alejarnos del $er. <ar e"cesiva
importancia al sacrilegio es sacrali(arlo. $acrali(ar cualuier cosa
ue no sea el $er es alejarnos de El. A%errarse a los instrumentos es
también retrasar nuestro encuentro con El.
+odo lo ue necesitamos está en nosotros, ya ue está El.
<esmiti%icar es desnudar de %lorituras comerciales o agarres
dogmáticos la esencia del 7reador, ue es lo más sencillo, y por lo
tanto lo más complicado, debido a ue el pensamiento, por su
apetencia de agarres a lo transitorioRilusorio intenta complicar.
7uatro más compliuemos un mito, más rituales e imágenes le
a'adamos más terrenal será y por tanto alimentará el apetito de
agarres, apegos o dependencias del pensamiento.
.%A% &Pa!a )ue nos si!0en en as/!o1o73a es/os mi/os(
&a carta natal es el mapa de nuestro laberinto. El conjunto de
energías, de%inidas en cualidad, cantidad y e%ecto, ue con%orman
nuestras obsesiones, complejos, odios, temores, etc. y también de
donde y c#mo podemos sacar la voluntad y la %uer(a. El drag#n es
lo primero y el héroe es nuestra voluntad de superaci#n, de ser
libres, en de%initiva de $er. El grial es nuestro cora(#n místico o
centro, en donde podemos contactar y retornar al $er. &a caverna
nuestras pruebas de catarsis .ltimas después de haber superado el
laberinto.
Cna recomendaci#n, sacada de la e"periencia hist#rica0 ;uárdense
para sus adentros sus creencias y su lucha personal hacia la libertad.
El mundo tiene la propiedad de cristali(ar. 3uienes tienen la %uer(a
dominan el mundo, por tanto a la mayoría de ellos les interesan
ciudadanos o %eligreses ue ya están cristali(ados como ellos y no
cuestionen. 6o hace %alta ser héroes delante del mundo. El mundo
no tiene importancia, es transitorio. 7risto dej# bien claro ue su
reino no era de este mundo. 6o peuen )se euivouen* por orgullo
y se dejen llevar por la tentaci#n de declarar su línea espiritual.
Muchos peregrinos del 7amino de $antiago acabaron
lastimosamente en la cárcel por ello. Es una pérdida de tiempo. &a
verdadera lucha es interior. 6o hay más laberinto ue el de nuestro
interior ni más ;rial ue el ue contiene la esencia de nuestro
centro, ya ue <ios está en él. 9epasen los escritos de >uan de la
7ru( o +eresa de [vila. - del mismo >es.s de 6a(aret.
DIAGRAMAS TRADICIONALES
2% SIGNIFICADORES ASTROLÓGICOS
Cna ve( considerados los aspectos esenciales del origen de las
en%ermedades, centrémonos ahora en el trabajo en astrología
médica, ue consiste en determinar en la 7arta 6atal los siguientes
%actores.

P Predisposici#n a la en%ermedad.

P Evoluci#n o trayectoria. <egeneraci#n o curaci#n
P Ataues de la en%ermedad, agudos, graves.
P :ías de curaci#n. Actitud y de%ensas.
Para abordar el primer apartado, es decir, 1ue predisposici#n tiene
esa persona para padecer esta o auella en%ermedad2 recurrimos a
la interpretaci#n de la 7arta en su conjunto. Es decir, la
distribuci#n de planetas por casa y signo, y con mayor én%asis, las
naturale(as del $ol, Asc, &una, y regente natal. Y si ueremos a.n
un mati( suplementario recurrimos al ,yleg, ue se'alan los te"tos
de la antig@edad )auella de las luminarias ue estando por encima
del hori(onte, e"cepto si está en la :888 o K88, a más de BL grados
por encima del A$7, o en la casa 8, resulte la más digni%icada, o en
todo caso el $ol o el A$7*. - también, seg.n algunos postulados
de la tradici#n, ue tienen en cuenta si la carta es nocturna o diurna
y la disposici#n de planetas activos )Mmasculinos=* y receptivos
)M%emeninos=*. Y también, en el capítulo de predisposiciones está
también la resistencia o debilidad estructural de la persona, las
en%ermedades hereditarias, etc.
$in#pticamente, la visi#n de conjunto sería0
>uan +rigo 4
Propensión, Evolución y Curación
N Propensi#n &os cuatro elementos.
N +rayectoria &a triplicidad.
N 7ausas &a 7arta en su conjunto
N 7uraci#n 7omprensi#n de la 7arta


N 7omprensi#n de uno mismo
N Aceptaci#n de uno mismo
N <is%rute de uno mismo
:eamos por partes.
2%$% P!e5is4osici6n o 4!o4ensi6n%
Encontraremos ué predisposici#n tiene la persona hacia uno u otro
tipo de cuadro clínico como consecuencia de la somati(aci#n de sus
contradicciones mentales, en el estudio en conjunto de la 7arta
6atal. <iríamos ue el primer paso es determinar con ué Mterreno=
nos encontramos. Y esto nos lo da la geometría de la carta en su
conjunto. Este dibujo de las e%emérides astron#micas nos indica
hacía d#nde y ué resultante pueden dar la con%iguraci#n de
energías planetarias.
En general no solamente encontraremos causas de en%ermedad en
las tensiones y aspectos con%lictivos del tema, sino por causa de
di%icultades de mani%estaci#n de las propias energías planetarias.
Por ejemplo en la ubicaci#n de planetas en segundos signos o
signos interceptados, o en general planetas en signos contrarios a su
naturale(a. &as regencias por casa y signo nos aclaran
enormemente la predisposici#n de una persona a padecer esta o
auella en%ermedad.
Presentamos a continuaci#n un cuadro resumen de los %actores de
predisposici#n a la en%ermedad.
>uan +rigo 4
Propensión a la enfermedad
N 9elaci#n entre los luminares.
N Aspectos al A$7 y al regente del A$7.
N ?alance de planetas seg.n los cuatro elementos.
N Planetas y aspectos en casas :8, K88.
N 7on%iguracion general de aspectos.
N <istribucion de planetas por signos y cuadrantes
N ?alance de aspectos entre planetas.
Aconsejamos no tomar estrictamente el orden de importancia seg.n
lo hemos indicado, ya ue puede ocurrir ue a la vista de una 7arta
6atal estos varían.
Casos 5e anB1isis 5e 1a 4!o4ensi6n%
A continuaci#n presentamos algunos casos clínicos de nuestro
archivo para ejempli%icar este análisis previo de la propensi#n a la
en%ermedad.
Caso A%
Antes ue nada debemos plantear c#mo es el Mterreno=, es decir
ante ué tipo de anatomía y %isiología nos encontramos, y por ello
deberemos contemplar la carta en su conjunto, es decir, de entrada,
c#mo están distribuidos los planetas en la 7arta, tanto seg.n los
cuadrantes como por triplicidades y cuadriplicidades.
Para ue la distribuci#n por puntos resulte más ilustradora
atribuiremos dos puntos al $ol y a la &una, ya ue los luminares
tienen mayor peso e importancia en la carta obviamente ue
cualuiera de los demás planetas. Y esto es especialmente cierto en
astrología médica, donde ha de tenerse muy en cuenta la relaci#n
$olP&una
a. <istribuci#n de planetas por cuadrantes0

E E
4 5
Por triplicidades y 7uadriplicidades, 9esultando
7ardinal 5 Duego 4
Dijo F +ierra B Agua 7ardinal, 7áncer
7om.n E Aire E
Agua G
En esta primera perspectiva tenemos un dominio de agua cardinal
sobre el segundo cuadrante, por lo tanto tendremos ue pensar ue
los signi%icados del signo de cáncer habrán de ejercer una in%luencia
decisiva en el tema, a pesar de ue otros planetas y sinos sean, a lo
mejor dominantes. $in dejar este punto, veamos ue la &una está en
este signo y domiciliada, por tanto dotada de todas sus
<ibujo de la 7arta

<atos0 ,ora de nacimiento 44,55 ;M+
<ía, 4G,44,4JL5
&ugar FB 6 LE R B E 5G
$e"o, %emenino
En esta primera perspectiva tenemos un dominio de agua cardinal
sobre el segundo cuadrante, por lo tanto tendremos ue pensar ue
los signi%icados del signo de cáncer habrán de ejercer una in%luencia
decisiva en el tema, a pesar de ue otros planetas y sinos sean, a lo
mejor dominantes. $in dejar este punto, veamos ue la &una está en
este signo y domiciliada, por tanto dotada de todas sus cualidades e
intensidad. $in embargo se halla en conjunci#n, casi partil con
6eptuno y en la 7asa :8. Esta posici#n ya es de por si
determinante. Y un primer aspecto ue salta a la vista es ue, a
pesar de ue la salud pueda ser buena intrínsecamente, esta persona
padecerá dolencias momentáneas, llamadas agudas, de di%ícil
diagn#stico por la presencia de 6eptuno, ue no solamente lo
enmascarará, sino ue disolverá sus límites. En e%ecto esta persona
lleg# a depender totalmente de su médico de cabecera, ue muy
pocas veces era un especialista, sino ue iba recetando esto o
auello seg.n las dolencias del momento. 8remos viendo poco a
poco el tipo especí%ico de dolencias, pero baste por el momento
%ijar la importancia de &a &una, y de la con%usi#n en cuanto a los
diagn#sticos.
Cna ve( advertida esta primera pincelada, pasemos al análisis del
A$7 y el $ol, y lo primero ue salta a la vista, también, es la
cuadratura $olRM7 a $aturno, la conjunci#n de Marte al A$7
desde la K88, y a la cuadratura de :enus desde la 8K.
Y en cuanto a los luminares, encontramos ue la &una hace y
recibe sendas sesuicuadraturas del $ol y $aturno. <iríamos pues e
inmediatamente ue la cuadratura $olR$aturno constituye uno de
los aspectos más cruciales y claves del tema, sino el ue más.
Primero por tratarse del $ol y este estar e"puesto al M7, y $aturno
el planeta presente en el primero signo de la 7asa 8. Este es un
aspecto de demolici#n, ya ue esta persona %ue gastando de %orma
dramática toda su energía uedando reducida a un estado de
postraci#n y casi inmovilidad en los .ltimos a'os de su vida, sin
ue hubo médico ue supiera cual %ue su dolencia. 6o se trat# de
una parálisis ya ue podía mover las piernas y bra(os cuando
estaba acostada, pero desde los IF, I5 %ue costándole cada ve( más
andar y siuiera mantenerse de pie. ,i(o el tránsito hacia <ios a las
4J,E5 horas del día BJ de >ulio de 4JJ5. El .nico diagn#stico ue
aparece en los libros de la %amilia, y ue tal ve( %ue el más
descriptivo, o el menos vago y elusivo decía ue Mse le iba secando
el sistema nervioso peri%érico=/ bueno, es una %orma de decir algo
para cubrir un vacío. Pero nadie lleg# a averiguar jamás la causa de
auella degeneraci#n.
7uando contaba FL a'os el ue %ue su médico de cabecera durante
el período más prolongado de su vida, le diagn#stico insu%iciencia
hepática de nacimiento. 6os parece más una %orma de llamarlo, ya
ue la oposici#n $olR>.piter es lejana, y aunue >.piter va
progresando hacia esa oposici#n, a nuestro juicio es una dolencia
subsidiaria, diríamos ue una de las consecuencias del problema
radical. Probablemente la ingesti#n de todo tipo de %ármacos para
calmar los graves e%ectos de la ansiedad )6eptuno, regente de 88 en
:8* ue debi# ingerir antes de conocer a ese médico debieron
sobrecargar el hígado.
Podríamos decir, pues ue, generalmente esta persona %ue propensa
a padecer multitud de peue'as dolencias de diagn#stico con%uso
ue incluso la obligarán a guardar cama. Aunue esto .ltimo nos
parece más una consecuencia del tremendo desgaste de energías
su%rido como consecuencia de la cuadratura de $aturno al $ol, y
también, podemos ya avan(arlo, de la conjunci#n de Marte al A$7
ue le imprime una tan %renética como siempre insatis%echa
)cuadratura a :enus* actividad.
&a misma lucha entre despuntar socialmente )$ol en M7*, lo cual
como es obvio e"ige una serie de riesgos, y el constante es%uer(o
por la seguridad personal )$aturno en 8*, supone un constante
drenaje de energías, ue a la larga, con la edad, cuando $aturno va
haciéndose cada ve( más %uerte en la 7arta, provoca estancamiento,
seuedad, parálisis, a ue se re%ería sin duda auel diagn#stico
hecho por la medicina o%icial. Cno de los síntomas %ue la pérdida
de tacto en manos y piernas. Y sobre todo, como apuntábamos
antes, el no poderse tener en pie/ Mlas rodillas le %allaban=, dolencia
típicamente saturnina. &a .ltima en%ermedad, para cumplir los
atributos de la casa :888, %ue diagnosticada como pulmonía, de la
cual no pudo recuperares porue el bloueo del sistema nervioso
no permiti# ue los antibi#ticos actuaran. Estuvo asistida con
máscara de o"ígeno y respirando con di%icultad, hasta ue unas
veinte horas antes del desenlace se calm#, y durmi# apaciblemente
hasta el %inal, correspondiendo con el trino de $aturno en tránsito al
$ol.
,emos podido constatar en muchos casos ue el tránsito a la otra
vida, en contra de lo ue nos haría suponer el sentido com.n, no se
produce coincidiendo con tránsitos con%lictivos como cuadraturas u
oposiciones, sino todo lo contrario, con tránsitos arm#nicos. En el
caso de esta persona nos pareci#, desde nuestra perspectiva como
vivos, desde luego muy alejada de Esa realidad, como si hubiera
comprendido, como si entendiera y se relajara, es decir, se dejara
transportar sin resistencia hacia el tránsito ue estaba reali(ando.
,abía dejado de luchar %renéticamente, como lo hi(o durante toda
su vida, por su seguridad. Permiti# ue el control se relajara. Cna
vida llena de acci#n y de multitudes, ya ue %ue %undadora de
numerosas asociaciones bené%icas y culturales y luch#
abiertamente, tal ve( demasiado abiertamente )Mercurio en
$agitario en la K*, cuando tuvo ue hacerlo, combinando ese
altruismo ciego de Mercurio sagitariano con la siempre %ina
diplomacia del $ol escorpiniano. <ios la tiene en su gloria.
2%+% T!a>ec/o!ia%
&a Actitud ante las en%ermedades o la %acilidad de dejarse sucumbir
por ellas vendrá dada en la tabla de triplicidades y cuadriplicidades
por auella cualidad de la ue el individuo resulte carecer. Así un
e"ceso de Duego ante una carencia de +ierra predispone al stress, al
desgaste. Cn e"ceso de aire predispone a la %ragilidad estructural.
Cn e"ceso de agua a las in%ecciones de todo tipo, a cuadros
depresivos graves, inestabilidad emocional, etc. En cuanto a
triplicidades, veamos una sinopsis.
>uan +rigo 4
Trayectoria segun la triplicidad
´7ardinales0 E%etos más graves, pero
desenlace más claro y directo

´Dijos0 E%ectos mas leves pero progresivos.

´7omunes0 E%ectos y desenlace variables.
2%-% A/a)ues
En general, el lugar donde se vayan a producir los ataues por la
determinaci#n astrol#gica de #rganos y %isiología, seg.n su relaci#n
con la casa :8 )agudas*, K88 )cr#nicas* y :888 )la .ltima
en%ermedad*, nos dará una primera indicaci#n de las
mani%estaciones visibles. Pero sin olvidar nunca a la &una, como
signi%icadora de la biología, la estructura íntima de los tejidos y el
reparto de aguas )lin%a, etc.* en el organismo. $in embargo, esta
de%inici#n tradicional de las casas :8, K88 y :888 no es su%iciente
para reali(ar un buen diagn#stico.
2%.% Causas%
&as causa psicol#gicas a partir de las cuales se produce la
en%ermedad, hay ue ir a buscarlas al estudio de la carta en su
conjunto. Es e"tremadamente peligroso atribuir la en%ermedad a un
solo aspecto, porue eso hace desdibujar y ocultar probablemente
las verdaderas causas.
Todo esta en todo, y todo esta relacionado con todo%
:amos a tratar de captar esta importante verdad por medio de un
ejemplo concreto.
Caso III
El caso ue presentamos a continuaci#n es el de una muchacha,
ue a la hora de escribir estas líneas contaba once a'os, a la cual a
los F a'os se le detect# la mani%estaci#n de un %oco irritativo
cortical, también llamado lesi#n cerebral mínima o también,
aunue más vulgarmente, pseudo epilepsia o Mpeue'o mal=.
Estos trastornos se basan en la e"istencia de una lesi#n en la
mielina o recubrimiento de alg.n nervio cerebral ue
especí%icamente producen alteraciones en lo ue podríamos
cali%icar, a e%ectos prácticos, de buen transporte de la in%ormaci#n
de un centro o aplicaci#n a otro. Cna imagen didáctica seria la de
un cable eléctrico suyo aislamiento se ha deteriorado y en ese punto
saltan chispas. $us mani%estaciones son muy variadas, desde
irritaci#n e"cesiva hasta apatía, ausencias, incluso desmayo y
conatos de epilepsia. Por esto .ltimo recibe popularmente el
cali%icativo de pseudoepilepsia.
7uenta su madre ue la ni'a estaba jugando en el colegio a saltar
en la cama elástica cuando perdi# el conocimiento y cay# al suelo
con los típicos síntomas de un conato de epilepsia. A partir de ese
momento nunca ha estado bien, su rendimiento en el colegio ha
sido anormalmente de%iciente debido a la escasa atenci#n ue es
capa( de poner en cualuier tema.
:eamos primero una visi#n general de la 7arta0
a. <istribuci#n de planetas por cuadrantes0


E H
L B
;rá%ico de la carta
<atos0 ,ora, BE,55 ;M+
<ía, F R 4L R 4JIF
&ugar, ?arcelona,
<e entrada nos encontramos con un %uerte deseuilibrio de energías
hacia el tercer cuadrante, el ue nos indica la dependencia de un
instinto de clan, necesidad de sentirse capa( de participar en el
medio social en el ue se encuentra, %rente a una ausencia total en
el primer cuadrante, ue nos indica la capacidad de
autodeterminaci#n y valoraci#n de las propias potencialidades o
instinto de supervivencia, en suma con%ian(a en uno mismo. +odo
esta volcado hacia la necesidad e inc#gnita de la valoraci#n por los
demás.
En el análisis de las cualidades tenemos
Por triplicidades y 7uadriplicidades, 9esultando
7ardinal B Duego G
Dijo G +ierra B Duego %ijo, 7áncer
7om.n F Aire B
Agua B
Poca cardinalidad, acci#n, e"ceso de %ije(a y sobre todo
deseuilibrio en %uego, a.n más teniendo en cuenta ue el
ascendente está en Aries.
Cna primera mati(aci#n ue debemos hacer es la necesidad de
ajustar el tema para veri%icar si Marte se encuentra o no en la 7asa
K88. Y una primera re%le"i#n, como siempre re%erida a la
naturale(a del regente del Asc, es ue Marte se encuentra en
Acuario, y por lo tanto todo el tema descansa sobre las
connotaciones de ese signo, mati(ando ue su regente Crano está en
$agitario, precisamente )una ve( más el Mprecisamente=* el signo
ue tiene más carga de planetas, entre ellos el $ol. Por lo tanto
advertimos ya una nota uranianamente sagitaria, es decir ue, a las
lecturas propias del signo de sagitario deberemos incorporarle las
notas uranianas, o acuarianas, ue van a regir a Marte, y por tanto
al A$7. E"altaci#n de todo lo e"pansivo, e"agerado, imprudente y,
por la involucraci#n de Mercurio )cuya actuaci#n no es la más
id#nea en $agitario*, a la %alta de control de los recursos mentales.
En otro apunte rápido, la &una en &eo y cuadrada a $aturno desde
la 7asa ocho nos habla de un bloueo emocional especialmente
aplicado a la parte de cumplimiento personal y limitaciones de todo
tipo por encontrarse en la 7asa :8. ?loueo ue será tanto más
traumático cuanto mas estímulos reciba del trino de la conjunci#n
$olRMercurio.
2%2% <3as 5e cu!aci6n
Dinalmente las vías de curaci#n nos remiten tanto al aire general
del tema como a los aspectos positivos y de cooperaci#n de
energías planetarias, el primero de los cuales para darnos una idea
de ué terapia resulta la mas adecuada y los segundos, incluidas las
con%iguraciones, para descubrir los puntos sensibles ue pueden
aportar de%ensas psicosomáticas, ue en de%initiva act.en sobre las
propias de%ensas del individuo para lo más e%ica(0 curarse el
mismo.
?% ANCLISIS DE LOS FACTORES ASTROLÓGICOS%
:amos a comen(ar nuestro estudio acerca de los %actores
astrol#gicos a partir de dos postulados tradicionales0
P &os signos (odiacales rigen la anatomía, el Mterreno=.
P &os planetas rigen la %isiología, el M%uncionamiento=.
$iendo, como hemos apuntado anteriormente, las 7asas el punto
de e"presi#n y causa de las acciones planetarias, y los Aspectos
las relaciones entre las mismas.
Por ejemplo, la Médula Adrenal esta regida por Aries, mientras ue
la Adrenalina esta regida por Marte.
El cuerpo humano esta compuesto por sistemas y aparatos0
P Endocrino.
P 7irculatorio.
P MusculoPesueletal.
P 9espiratorio.
P <igestivo.
P ;enitoPurinario.
P 6ervioso
7ada uno de estos subsistemas del cuerpo humano ha sido
desarrollado seg.n su %unci#n a partir del endodermo, mesodermo
y ectodermo embrionarios.

?asándonos en estos postulados vamos a introducir dos supuestos
principales o esenciales con los cuales compondremos el análisis
de las regencias0
4. P 7ualuier parte, #rgano o sistema del cuerpo humano es en si
mismo un conjunto de partes ue puede abordarse bajo las mismas
analogías simb#licas (odiacales con ue anali(amos el todo,
teniendo en cuenta precisamente las leyes ue presiden las
correspondencias simb#licas.
B. P &a regencia planetaria correspondiente a una parte, #rgano o
sistema es una regencia compuesta, es decir susceptible de ser
anali(ada seg.n la sismología de todos los planetas. En otras
palabras, aunue un #rgano determinado venga regido por un
planeta concreto, sus partes lo serán por tantos planetas como
correspondencias simb#licas podamos discernir.
El primer supuesto se basa en la ley de analogías de los ciclos
dentro de los ciclos, y de la reproductibilidad de las partes respecto
del todo. Principio universal ue puede aplicarse a cualuier cosa o
ente e"istente.
El segundo supuesto se %undamenta en ue las correspondencias
simb#licas ue presiden las regencias planetarias se basan en la
naturale(a especí%ica y propia de casa planeta, como personajes
bien de%inidos de un gui#n.

El primer supuesto nos habla de la línea evolutiva de los 4B signos
como un todo integrado y global, ue tiene un origen, Aries, y un
%inal Piscis, entre cuyos e"tremos se desarrolla el camino de los
demás signos de %orma ordenada y consecuente. Y ue además, por
la ley de correspondencias, tal desarrollo dodecan#nico, puede
aplicarse a cualuier mani%estaci#n de lo e"istente en el análisis
astrol#gico. Por lo tanto podemos anali(ar cada uno de los
sistemas u aparatos del cuerpo humano como un todo, a pesar de
ue e"prese en si mismo una %unci#n especí%ica y por tanto
atribuible a una particular regencia planetaria. Por ejemplo, aunue
el aparato digestivo pueda estar regido principalmente por la &una,
en su %unci#n básica de nutrici#n, tenemos ue cada una de sus
partes vendrán regidas por otros tantos signos (odiacales
<e ahí ue en la práctica las regencias anat#micas %uncionan, pero
no es su%iciente. Por ejemplo es muy corriente ue en las personas
de %uerte personalidad capricorniana pade(can de las rodillas, pero
no solamente padecen de las rodillas. Y así con todos los signos.
6o podemos diagnosticar, ni siuiera esos puntos básicos de
sensibilidad anat#mica, basándonos .nicamente en el signo solar o
el del ascendente, por importantes ue estos sean y aunue
respondan en la práctica a una gran mayoría de casos. ,ay ue
contemplar la 7arta 6atal como un todo y reali(ar el inevitable
pero necesario ejercicio de respiraci#n mental AnálisisP$íntesis,
para acertar. ,emos dicho antes Mde %uerte personalidad
capricorniana=, no Mde ascendente 7apricornio=, aunue en una
gran cantidad de casos pueda ser así. 3ueremos decir con ello ue
aunue el $ol y el Asc no se encuentren en el signo de 7apricornio
hay una %uerte presencia o dominaci#n de planetas en este signo.
Por ejemplo el aparato digestivo podría estar regido por varios
signos consecutivos, ue en general se corresponderán con la
regencias anat#micas clásicas, como por ejemplo el est#mago con
7áncer, el intestino con :irgo, el ano con Escorpio, etc., pero no es
su%iciente. Parece necesario ir a buscar una ley evolutiva de
correspondencias en todo el aparato, así, por ejemplo, aunue los
dientes vengan regidos por $aturno, la boca, como inicio de la
digesti#n )la agresi#n de los dientes hacia los alimentos en el acto
de masticar * podría asociarse a la regencia de Aries, y detectar ue
una persona con %uertes debilidades asociadas con el signo de Aries
presente una débil digesti#n bucal, ue evidentemente se traducirá
en consecuentes problemas de digesti#n. <ebilidad ue asociando
los %ermentos a Marte, a la &una la diluci#n salivar, etc., seríamos
más capaces de determinar con precisi#n. Así la %aringe vendría
regida por +auro, el es#%ago con ;éminis, etc. Evoluci#n (odiacal
ue haría corresponder plenamente las de%iciencias digestivas a
nivel del est#mago provocadas por alteraciones en el ple"o solar,
circunstancia ue nos lleva a la necesidad de discernir ue aunue
el est#mago venga regido por 7áncer, ué parte está in%luenciada
por &eo, etc. -tro ejemplo nos lo podría dar el sistema circulatorio,
para el cual los capilares vendrían regidos claramente por Piscis
como di%usi#n terminal de un ciclo, etc. A prop#sito de Piscis,
parecería l#gico ue la di%usi#n osm#tica ue tiene lugar a través
de las paredes del intestino estaría regida por este signo, ya ue
además esa %unci#n parece ue es uno de los .ltimos pasos de la
digesti#n, es decir cuando ésta ha terminado y lo ue :irgo ha
discriminado como .til puede pasar a la sangre.
Es necesario auí, recordar al Pro%esor >acinto ;ibert, cuando en su
libro $aturno, nos hace hincapié en la necesidad de considerar
muchas veces en el análisis astrol#gico la asociaci#n de cada signo
(odiacal con su planeta regente. Por ejemplo, a la hora de abordar
un diagn#stico respecto del tejido #seo tendremos ue pensar no
solamente en la calci%icaci#n, propiamente saturninas, sino en la
estructuraci#n, cualidad típicamente capricorniana.
Para estructurar nuestro estudio vamos a recordar ahora de %orma
sintética en la tabla siguiente las regencias anat#micas
%undamentales ue nos ha legado la tradici#n. Pero al en%ocar esta
parte del conocimiento astrol#gico, como diremos más adelante,
pero conviene ue lo advirtamos ya ahora, hemos de tener presente
ue todo en análisis astrol#gico se %undamenta en el hecho de ue
su estructura simb#lica tienen carácter cíclico. &o tiene toda
estructura simb#lica en general salvo raras e"cepciones, ue
con%irman la regla. Así, la anatomía del cuerpo humano tiene su
inicio en la cabe(a y su %in en los pies, probablemente tenga algo
ue ver con ue salimos del vientre de nuestra madre normalmente
por la cabe(a, y son los pies lo .ltimo ue aparece. 7omo todo se
basa en la ley de analogías, el primer signo, Aries, ha de
corresponder con la primera parte de la anatomía, y Piscis con la
.ltima. Parece demasiado sencillo, una verdad de perogrullo, pero
tenemos la sospecha de ue la verdad, la esencia %inal de las cosas
es mucho más sencilla de lo ue nos parece/ esa 9ealidad Cltima
podría no tener nada ue ver con los montajes %antásticos ue
insistentemente tratamos de crear.
>uan +rigo 4
Zonas de influencia de los signos
Ca#e:a%
Cue11o' =om#!os > es4a15a como so4o!/e%
Pec=o como ca0i5a5 5e ai!e' manos como eD4!esi6n%
Es/6ma7o' como 4!ime!a nu/!ici6n% La #oca' insa1i0aci6n%
P1eDo so1a!% O!7anos 5e !e7u1aci6n%
In/es/inos% Disc!iminaci6n nu/!i/i0a
Eona Lum#a!% Riones% Fi1/!o 5e 5esec=os%
Geni/a1es% Re4!o5ucci6n%
Mus1os% Eona im4u1si0a 5e1 a4a!a/o 1ocomo/o!
Ro5i11as' :ona a!/icu1a!' ;1eDi6n%
Pie!nas' so4o!/e%
Pies' :ona 5e 5i;usi6n > con/ac/o ma>o! 5e 1a ene!73a%
x
c
v
b
n
m
X
C
V
B
N
M
<ecimos, pues, ue esta clasi%icaci#n anat#mica hemos de tomarla
bajo dos ángulos coincidentes0
4. Se /!a/a 5e una 5is/!i#uci6n c3c1ica, seg.n el c#digo
astrol#gico del doce, de partes anat#micas de la persona, pero
podemos pensar ue, de la misma manera ue no tiene sentido
pensar ue todos los nacidos bajo %uerte in%luencia acuariana
parecerán mayoritariamente de la pierna, la anterior es una
e"presi#n simb#lica de un ciclo %undamental. Y como tal, todo
ciclo contiene subciclos seg.n su misma estructura, y es a su ve(
parte cíclica de un ciclo mayor con su misma estructura.
Así, a cualuier parte en la ue orgánica y %uncionalmente se divide
el cuerpo humano se le puede aplicar la misma l#gica cíclica. Por
ejemplo si tomamos el sistema circulatorio detectaremos
claramente la correspondencia de Aries con la válvula mitral el
cayado de la aorta con +auro, etc., hasta llegar a Piscis rigiendo los
haces capilares, donde de di%unde la sangre para pasar al siguiente
ciclo sanguíneo.
En la ;i7u!a $ hemos tratado de ilustrar una descomposici#n de la
anatomía humana como un todo con algunos de sus sistemas y
aparatos. &a idea básica sería ue, aunue el esueleto venga en
líneas generales regido por $aturno y la musculatura estriada por
Marte, las (onas sucesivas del cuerpo humano vendrían
descompuestas seg.n la evoluci#n de (odiacal. Pero naturalmente
este ra(onamiento debe regir P por la misma ley universal seg.n la
cual lo ue se dice de una parte debe aplicarse a todas P no
solamente con estos dos sistemas, cosa ue parece claro, sino con
los demás también, como con los sistemas circulatorio, lin%ático,
respiratorio, aparato digestivo, etc. En esta %igura hemos uerido
poner de mani%iesto la concordancia de las (onas (odiacales. Mas
adelante intentaremos detallar una primera apro"imaci#n a la
correspondencia astrol#gica de huesos, m.sculos y en general de
los di%erentes aparatos y subsistemas en ue se descompone el
cuerpo humano.
El siguiente paso para el estudio de la distribuci#n (odiacal de los
subsistemas del cuerpo humano consiste en hacer una primera
distinci#n en0
P $ignos Positivos0 Activos, 8n%le"ibles, duros.
Dunciones de acci#n, lucha, avance.
A!ies' GFminis' Leo' Li#!a' Sa7i/a!io' Acua!io.
E%ecto0 Ataue.
P $ignos 6egativos0 Pasivos, %le"ibles, adaptables0
Dunciones de nutrici#n, elaboraci#n.
Tau!o' CBnce!' <i!7o' Esco!4io' Ca4!ico!nio' Piscis
E%ecto0 9esistencia.
7omo decimos, cada aparato, sistema o subsistema, puede
considerarse de la cabe(a a la cola regido por signos con la misma
polaridad ue sus %unciones intrínsecas. Por ejemplo0 &a
musculatura estará regida por signos positivos, mientras ue los
cartílagos o junturas estarán regidas por signos negativos. -, los
#rganos torácicos están regidos por signos positivos )e"pansi#n,
energía*, mientras ue los abdominales )elaboraci#n básica de los
nutrientes* por signos negativos. Esta es una primera distinci#n ue
os sirve para cali%icar ué correspondencia astrol#gica habrán de
tener los elementos anat#micos.
:eamos primera apro"imaci#n a la regencia general de los
subsistemas0
dibujo de los tres sistemas superpuestos
$%+% E1 Es)ue1e/o%
&os huesos son de tipo positivo, mientras ue las articulaciones,
ligamentos y bolsas son de tipo negativo. En cuanto a los
cartílagos, en uniones de huesos relativamente inm#viles
)sinartrosis* rigen signos positivos, e"cepto los contenidos en las
articulaciones, ue están regidos por signos negativos.
Si7nos Posi/i0os Si7nos Ne7a/i0os
A!ies0 7alavera, mandíbula, Tau!o0 Articulaciones mandibuloP
huesecillos, dientes )e"cepto la temporales y %ontanelas
in%antiles. Pulpa
pulpa*. 7artílagos de la nari( y dental. 9evestimiento de los senos
orejas. cervicales. Auriculaciones de las
vértebras cervicales.
;éminis0 :értebras cervicales, 7áncer0 Articulaciones
sternoclavicu huesos de los hombros, hom#plaP lares y de las
e"tremidades superiores.
tos y e"tremidades superiores,
articulaci#n clavículoPacromial.
&eo0 :értebras torácicas, costillas :irgo0 Articulaciones de las
vértebras
y estern#n. Articulaciones entre las torácicas y costales.
costillas y el estern#n.
&ibra0 :értebras lumbares Escorpio0 Articulaciones lumbares
incluyendo la lumbosacral y la cadera.
$agitario0 \leon, pubis, inP 7apricornio0 Articulaci#n de la roP
cluyendo su articulaci#n y las saP dilla )incluyendo la bolsa
prerotular, parP
cras y sacroilíacas. 9#tula. te del tend#n del cuadríceps %emoral*.
Acuario0 8sui#n, tibia, peP Piscis0 Articulaciones del tobillo y
del
roné, huesos del tobillo y pié. pié.
$inartrosis.
$%-% Sis/ema Muscu1a!%%
8ncluyendo los tendones, la regencia anat#mica de los m.sculos
presenta la misma distribuci#n (odiacal ue la de los huesos, seg.n
donde estos se originen.
En el caso de los grandes m.sculos, estos pueden tener varias
regencias. Ejemplos0 El dia%ragma pulmonar esta regido por leo,
e"cepto la porci#n insertada en las vértebras lumbares, regida por
&ibra. El dia%ragma urogenital esta regido por $agitario y Acuario,
seg.n sus inserciones en el pubis o en el isui#n.
$%.% Sis/ema Res4i!a/o!io%
En general la laringe, la tráuea y los pulmones están regidos por
;éminis, mientras ue la pleura, la membrana serosa, por 7áncer.
Aunue la laringe, en la parte de las cuerdas vocales comparte la
regencia de +auro, por ser este signo de vo( o mejor dicho de la
potencia en la vo(.
$%2% Sis/ema Ci!cu1a/o!io%
7ora(#n0
M.sculos, Leo.
Endocardio, válvulas y pericardio, CBnce!%
+ejidos neurol#gicos, Acua!io.
Arteria pulmonar0
7ayado de la Aorta y aorta torácica, Leo
su revestimiento CBnce!
Aorta abdominal, Li#!a
su revestimiento, <i!7o%
Arteria 7oronaria0 Leo, ya ue alimenta el m.sculo del
cora(#n/
su revestimiento, CBnce!%
<emás arterias0 $iguiendo el mismo patr#n, toman la
regencia del signo regente del hueso sobre
el cual están. $us revestimientos están
regidos por los correspondientes signos negativos.
:enas0 +odas están regidas por signos negativos
e"cepto el grande y el peue'o sa%eno,
justo debajo de la piel, regidos
respectivamente por Sa7i/a!io > Acua!io, sus
revestimientos por Ca4!ico!nio >
Piscis. &as venas del sistema portal están
regidas por <i!7o > Esco!4io.
?a(o0 Podría estar regido de %orma análoga al
cora(#n, ya ue bombea lin%a, pero esta es
irregular y el m.sculo no es estriado.
<erivado de la yema duodenal es un #rgano
compuesto, regido por :irgo por sus
derivaciones y por &ibra al relacionarse con
los sistemas sanguíneo y lin%ático.
$istema lin%ático0 9egido por signos negativos al igual ue
sus venas asociadas.
$%?% E1 Tu#o Di7es/i0o%
+auro0 ;lándulas salivares, los revestimientos mucosos, la
boca, incluyendo los labios )aunue al igual ue
todos los es%ínteres del cuerpo humano comparte
la regencia con Escorpio*, las %auces, amígdalas, %aringe, la
membrana mucosa ue cubre la lengua.
7áncer0 El est#mago, incluyendo el píloro.
:irgo0 Peritoneo, intestino delgado, vesícula biliar y los
conductos asociados.
El hígado, al igual ue el ba(o deriva de la yema
duodenal y por lo tanto está regida por :irgo, pero
también por $agitario, porue también proviene del
mesodermo embrional. Probablemente por esta ra(#n el
hígado y la sangre arterial están asociadas a >.piter y se
relacionan con las %ormaciones sanguíneas. +ambién
están regidas %uncionalmente por Mercurio.
+ambién el páncreas y sus conductos, pero esta es
una glándula compuesta, en la ue entre otras
partes, los islotes de &angherhans, secretores de la
insulina, están regidos por +auro.
Escorpio0 8ntestino grueso, incluyendo el ciego y su apéndice,
el recto y el es%ínter interno, e"cepto el es%ínter
e"terno ue está regido por Acuario, por ser
voluntario.
$%@% Sis/ema 7eni/oGu!ina!io%
&ibra0 Médula de los ri'ones.
Escorpio0 El resto, incluido la vejiga, ureteres, uretra y el
es%ínter involuntario. El voluntario esta regido por
Acuario. -varios, trompas de Dalopio, .tero,
vagina, testículos, glande, membrana del prepucio.
Pe(#n y areola.
Este es un ejemplo de regencia general, ya ue a
esta descripci#n podemos encontrarle diversas
subregencias especí%icas, como por ejemplo el
glande Aries, etc.
$agitario0 Piel del pubis y del pene.
Acuario0 Piel del escroto.
7áncer0 El sistema genital %emenino durante el embara(o.
&os senos, aunue su piel esté regida por &eo. &a
en%ermedad de Paget esta regida por Escorpio,
aunue el carcinoma mamario esta regido por
7áncer.
+% Re7encias com4ues/as%
Pero, vamos ahora ir un poco más lejos en este análisis para tratar
de discernir en el caso de un #rgano concreto las relativas regencias
de sus partes, y lo vamos a hacer para el caso del ojo. 7omo todos
sabemos no sirve de gran cosa saber ue el ojo derecho viene
regido por el $ol y el i(uierdo por la &una, por poner un ejemplo
burdo de lo ue hemos creído entender ue se'alaba la tradici#n.
<igo ue hemos creído, porue probablemente los antiguos sabía
mucho más de lo ue a nosotros nos ha llegado. Y para abordar este
análisis voy a basarme en la %unci#n especí%ica de cada una de sus
partes asociándola a los correspondientes signi%icados planetarios.
En primer lugar repasemos estos signi%icados, pero hagámoslo de
%orma sintética, reteniendo los conceptos básicos, la esencia de cada
una de las actuaciones planetarias. Eso tiene como objeto
sencillamente proveernos de una herramienta e%ica( con la ue
abordar todo tipo de análisis sin el evidente estorbo de tener ue
deslindar ese análisis de la complicada estructura simb#lica ue
acompa'a a cada planeta y signo.
7on el esuema sintético de cada acci#n planetaria podremos
abordar cualuier interpretaci#n sin más ue unir los signi%icados
de varias acciones. Por ejemplo si decimos0 Mercurio, transmisi#n
de in%ormaci#n, y >.piter, e"pansi#n, representatividad, tendremos
ue un aspecto Mercurio P >.piter podría dar la Me"pansi#n
representativa de un tipo de in%ormaci#n o mensaje=, si el aspecto
es arm#nico o inarm#nico el resultado de esa transmisi#n
e"pansiva también lo será. Así, en la interpretaci#n médica de un
aspecto, por ejemplo, una cuadratura de $aturno a :enus, diremos
ue la eliminaci#n de to"inas ):enus* vendrá di%icultada por
procesos de desecaci#n, cristali(aci#n, lo cual nos llevaría a
sospechar dela %ormaci#n de cálculos renales, si la 7uadratura de
$aturno es a la &una, podríamos pensar en digestiones di%íciles o
lentas, y si interviene Plut#n, sospecharíamos de restre'imientos,
etc.
$íntesis de las acciones planetarias
El $-& &A &C6A
Energía vital básica 7onjunto biol#gico receptivo
Energía de síntesis 9eparto de nutrientes
7ora(#n 9eparto de aguas, sistema
7entros vitales lin%ático y primera digesti#n
ME97C98-
+ransmisi#n de impulsos.
7onductos respiratorios ue %acilitan el paso del aire
&as manos en su %unci#n de reali(ar o e"plicar
$istema nervioso como transmisor de in%ormaci#n
<iscriminaci#n alimenticia en los intestinos
:E6C$ MA9+E
Procesado visceral de estímulos 8mpulso vital, acci#n.
Eliminaci#n de to"inas y residuos Aporte de o"ígeno
$angre :enosa $angre arterial
9i'ones Dermentos
8nmunología especí%ica Musculatura estriada
>SP8+E9 $A+C96-
Procesos de regulaci#n Procesos de control
E"pansi#n y engorde <esecaci#n y cristali(aci#n
,ígado y Páncreas Esueleto y piel.
9egulaci#n intestinal +ejidos de sostén.
C9A6- 6EP+C6-
$istema nervioso, re%lejos <i%usi#n capilar y lin%ática
8ntuici#n $ensibilidad.
8mpulsos Procesos de #smosis
Percepci#n consciente Percepci#n inconsciente
Procesos de cambio hormonal <i%usi#n de la en%ermedad
P&C+]6
7oncentraci#n de sustancias t#"icas.
Procesos de persistencia visceral
;enitales y la de%ecaci#n
Procesos de putre%acci#n
7on todo lo cual podemos abordar el problema de las regencias del
siguiente modo0 &a cornea cuya %unci#n principal es la de proteger
el conjunto del ojo y es además la parte más dura, sería regida por
$aturno. &os m.sculos orbiculares cuya %unci#n es similar a la de
un m.sculo de %ibra estriada estaría regida por Marte. El iris, cuya
%unci#n es la de regular el paso de la lu(, estaría regida por >.piter.
&a retina, lugar de impresi#n de la imágenes podría estar regida por
:enus, en su %unci#n de elaboraci#n de sensaci#n estética. El
humor acuoso por la &una, etc.
<esde el diagn#stico sencillo de unas cataratas como aspectos de
$aturno a la &una, por el e%ecto concentrador de este sobre auella,
hasta cuadros clínicos más complejos como el glaucoma, etc.,
tendríamos ue predecirlos a base de descomponer el ojo en sus
%unciones y asociarlas a las regencias planetarias correspondientes.
Cn cuadro resumen podría ser el siguiente0
>uan +rigo 4
Las Regencias siempre son
compuestas


El ojo 9elaci#n $ol P &una.
La c6!nea
Humo! acuoso
Ne!0io 64/ico
I!is
Saturno
La Luna
Con/!o1 5e1 4aso 5e 1u:%
Saturno
As4ec/o eD4e!no Venus
La !e/ina
Venus, Júpiter
T!ansmisi6n Mercurio
Ca4/aci6n Urano
<ibujo del ojo
:eamos en 1a Fi7u!a + un esuema del ojo con las regencias
asociadas a sus partes. 7omo es evidente podemos ir mucho más
lejos en el análisis y descomponer todavía más. Ejercicio ue puede
resultar relativamente evidente con solo tener en cuenta la esencia
simb#lica ue preside los signi%icados planetarios. En este sentido
tenemos dos caminos, o escribir un análisis detallado de estas
regencias, lo cual nos llevaría componer gruesos vol.menes de
anatomía astrol#gica, o aplicar las ideas e"puestas auí en cada
7arta 6atal ue necesitemos diagnosticar. Personalmente, debido a
las características astrol#gicas de mi 7arta 6atal, ue propenden a
pre%erir la aplicaci#n práctica y casuística, me inclinaría por el
segundo camino.
En cualuier caso lo ue acabamos de plantear no es más ue una
puerta de entrada a una de las grandes necesidades de la
astromédica actual, ue es la investigaci#n. Parece ue la tendencia
va en este sentido, es decir, ue médicos y astr#logos trabajen
conjuntamente para irle dando %orma a esta rama tan importante de
la astrología.
+al ve( un apunte en esa direcci#n sería el de plantear primero las
correspondencias astrol#gicas ci'éndonos estrictamente a la
simbología tradici#n, es decir ue todo tenga un sentido, y luego
comprobar. <ecimos esto en prevenci#n del gran peligro ue
corremos en astrología de se'alar regencias, muchas veces nuevas y
ue no se corresponden con la simbología tradicional, por el mero
hecho de ue nos %uncionan. En este punto, ue creemos de crucial
importancia para la investigaci#n, hay ue tener en cuenta ue
muchísimas veces creemos ue M%unciona= un aspecto solo porue
nos lo parece, en otras palabras, a nuestros errores los llamamos
halla(gos, y como uno de los peligros de la astrología es la
autosugest#n, no hay más arma para prevenirnos de ella ue seguir
los pasos de uienes nos han precedido para sortear el terreno
pantanoso de la imaginaci#n. 8nsistamos una ve( más0 4^
comprender bien la simbología tradicional, B^ tratar de e"tenderla,
completarla, y por .ltimo comprobarla. Ponemos en guardia a los
astr#logos dedicados a la investigaci#n hacia cualuier Mhalla(go=,
ue por nuevo tenga el dulce sabor del descubrimiento. 6os puede
hundir en nuestro propio laberinto de deseos y obsesi#n por la
%ama.
?%+%G AnB1isis 5e 1as ene!73as 41ane/a!ias%
7omo hemos apuntado anteriormente son los planetas los ue
provocan el %lujo de energías ue, en de%initiva, marcan el
%uncionamiento real de la persona en su conjunto. Por tanto vamos
en primer lugar a sinteti(ar en un cuadro sin#ptico la síntesis %inal
de cada una de las energías, con el objeto de ue el lector pueda
crearse elementos rápidos y e%icaces de interpretaci#n y evitarse
caer en el caos de la mara'a interminable de complejos signi%icados
simb#licos ue estorban el %lujo de la intuici#n. &o ue a
continuaci#n presentamos es la esencia de las acciones planetarias,
ue puede aplicarse a cualuier caso y en cualuier situaci#n,
porue siempre cada uno de los planetas va a actuar de ese modo/
en esto la astrología es una ciencia e"acta.
Por ejemplo, esté donde esté y en el signo ue esté, $aturno va a
signi%icar contracci#n. <e ahí ue se desprendan como
consecuencia los e%ectos de de%ecaci#n, cristali(aci#n, petri%icaci#n.
Más concretamente unos cálculos renales pueden ser diagnosticados
por aspectos de $aturno a :enus o a Plut#n en &ibra o a su regente.
- por el contrario la descalci%icaci#n podríamos detectarla por la
e"istencia de $aturno en posici#n débil, como estando en 7áncer o
Piscis, a%ligido por >.piter o 6eptuno, principalmente en la casa 8,
ue rige la constituci#n %ísica básica de la persona. Problemas de
escamaci#n en la piel son también típicos de $aturno, como lo son
también las tumuraciones secas, cuando los e%ectos plutonianos de
concentraci#n de sustancias de desecho no eliminadas han dejado
paso a la acci#n saturnina de %ijaci#n.
:eamos esto en una tabla resumen0
>uan +rigo 4
Las energas !lanetarias !odran sinteti"arse seg#n
7entro y síntesis vital de todas las energías
?iología no pensante ue recibe los estímulos
+ransmisi#n intelectual de estímulos.
Elaboraci#n visceral de estímulos.
Acci#n pura.
E"pansi#n
7ontracci#n
7ambio
<i%usi#n
Persistencia
s
a
f
g
h
j
S
F
G
H
?%-% G Dis/!i#uci6n 5e ene!73as 41ane/a!ias%
Cna ve( anali(adas las energías planetarias por separado, hemos de
considerarlas en su conjunto, es decir como resulta el balance
energético de la persona.
Por ejemplo, una persona con predominancia de %uego se gasta
mucho más rápidamente ue otra con predominancia Agua, ue no
parecen agotarse nunca del todo, y no digamos con predominancia
+ierra, lo ue con%iere la má"ima resistencia.
Pero atenci#n0 En Astrología, como en cualuier otra circunstancia
de este mundo, todo es relativo. $i a una persona le %alta %uego no
uiere decir ue vaya a %allecer de inanici#n a los BL a'os,
simplemente ue no podrá llevar una actividad intensa como otra
persona a la ue le sobra este elemento. En otras palabras, y
adelantando ideas sobre la curaci#n, la persona ha de adaptarse a lo
ue le permite el tema. La persona a de Ser Ella" no lo %!e le
an dico %!e sea" o lo %!e otros %!ieren %!e sea(
?%.%G Si7no 5e1 Asc%
El Ascendente es la constituci#n básica de persona, como primera
mani%estaci#n del $er. $u signo, los planetas en conjunci#n o en
general los aspectos planetarios al Asc tendrán una marcada
in%luencia en lo %ísico, en la constituci#n de la persona. En general
el signo del Asc determina el curso general de la vida de la persona,
por ejemplo Aries %uer(a a la persona a reali(arse de joven, &ibra a
esperar hasta la mitad de la vida, 7apricornio pre%iere la veje( y
por tanto da resistencia para llegar a ella, etc. Y no nos cansaremos
de insistir en la enorme importancia ue tienen las regencias. En el
caso del Asc, tanto el signo como la posici#n y aspectos de su
regente modi%ican muy substancialmente las características
generales del Asc, de modo ue en general éste y su regente
indicarán las predisposiciones básicas, estados de resistencia o
debilidad estructurales, y también en%ermedades hereditarias junto
con el signo de la casa 8:.
&os ángulos )Asc, Mc, <s, 8c* tienen también mucha importancia a
la hora de evaluar las condiciones %ísicas básicas como el desarrollo
en el tiempo. Y cuando decimos ángulos, nos re%erimos, una ve(
más, a éstos y a sus regentes. Por ejemplo en signos %ijos con%ieren
una cierta resistencia, etc.
?%2%G Con;i7u!aci6n so#!e 1as casas <I Ien;e!me5a5es a7u5asJ
> KII Ic!6nicasJ
,ay ue llamar la atenci#n auí respecto de la simpli%icaci#n ue
hacemos a menudo, al ir a buscar las en%ermedades agudas a la casa
:8 y las 7r#nicas a la K88.
Estas casas solo )en general* nos indican las mani%estaciones, los
síntomas, agudos o cr#nicos, pero no las causas verdaderas )en
general, claro, porue puede suceder ue los verdaderos con%lictos
planetarios caigan, !por casualidad! en una de estas casas*, ya ue
estos hay ue ir a descubrirlos en la propia estructura de energías de
todo el tema natal.
&as casas :8 y K88 indican, en si mismas, limitaciones( Por ello la
:8 puede signi%icar el trabajo )limitaciones personales*, y la K88
)limitaciones del entorno* los encierros, e"ilios, las marginaciones.
Pero no necesariamente son la clave para descubrir las causas de la
en%ermedad. <iríamos ue la casa :8 nos indica c#mo la persona
reacciona puntualmente contra sus limitaciones orgánicas o las
perturbaciones de su euilibrio básico, es decir produciendo %iebres,
dolores, constipados, o en%ermedades pasajeras cuando se someten
a curaci#n. Mientras ue la casa K88 indicaría auellas limitaciones
ue van a perdurar porue son el residuo insoluble ue dejan esos
deseuilibrios. En un apunte rápido diríamos ue la casa K88 nos
indicaría la .ltima en%ermedad, pero no la causa especí%ica de la
muerte, ue vendría indicada por la con%iguraci#n de la casa :888.
?%?% G As4ec/os%
?uenos aspectos de Marte y $ol al Asc vitali(an, de $aturno dan
resistencia. Aspectos con%lictivos de Marte y $ol al Asc !ueman!,
gastan pronto, los aspectos de $aturno impiden el desarrollo, por el
e%ecto bloueante de este planeta. A veces aspectos con%lictivos de
Marte y $aturno sobre el Asc no acortan la vida, sino ue hacen
perdurarla, pero en la en%ermedad pueden resultar muy dolorosos.
Así tenemos personas de grande pero dolorosa longevidad. Estos
mismos aspectos sobre el regente mati(an la resistencia o debilidad
psicosomática, no %ísica.
$obre la casa :8 indican la constituci#n m#rbida en el nacimiento y
%in de la vida.

?%@% G Po! 41ane/as 4!esen/es o as4ec/an/es en casas.
$iempre ue 6eptuno esté en una casa de en%ermedad o muerte
hará ue el dolor sea mucho más intenso porue provoca hipersenP
sibilidad. &a persona lo recibe como mucho más doloroso de lo ue
es en realidad. - por otro lado desdibuja y con%unde. Por ejemplo
en la :888 provocará una causa de muerte rara, desconocida, pero
con mucho su%rimiento.
$i es la &una la ue está ubicada en la 7asa :888 puede indicar ue
la muerte ocurrirá por una multitud de peue'as causas. $i es
:enus se tratará de en%ermedades basadas en el deseuilibrio )por
su regencia de &ibra* hormonal o inmunol#gico.
Por otro lado 7apricornio o $aturno bien aspectado a la :888
retrasará la muerte dando resistencia ante la .ltima en%ermedad, o
dicho de otro modo la .ltima en%ermedad con este tema alarga la
vida. $i este $aturno esta acompa'ado de Marte en la :888, pero
este no está bien aspectado, puede volver el tema del revés y un
tránsito de Crano sobre él ser mortal de necesidad, aunue se
producirá un coma por la presencia )resistencia* de $aturno. &a
%atalidad del desenlace dependerá de como esté Crano natalmente,
etc.

El análisis de las casas interceptadas o planetas en segundos signos
resulta .til en el estudio de los orígenes psicosomáticos de la
en%ermedad, porue son energías ocultas ue tienen di%ícil
e"presi#n. Por ejemplo la :888 en $agitario con :enus en Escorpio
en esta misma casa hará a la persona pronunciarse e"ternamente sin
preocupaciones de cara a la muerte, cuando en realidad le
aterrori(a. 9ecordemos ue es el planeta el ue provoca la acci#n,
el %actor energético, y la casa el medio o el lugar por donde se
e"presa. Por tanto e"ternamente el medio puede tener un signo o
una e"presi#n, y resultar ue en realidad uería e"presar otra cosa.
+odo %orma parte de un mismo conjunto y todo esta relacionado.
7uando en una 7arta 6atal estamos interpretando un aspecto ue
va a predisponer, por ejemplo, luchas en el terreno %inanciero, o
ruptura de amistades, o peleas, también... también podemos utili(ar
esa misma con%iguraci#n astral para preguntarnos ué ocurrirá en
el terreno de la salud. Cn mismo aspecto ... una misma con%luencia
de energías planetarias provoca o predispone e%ectos en todos los
campos de la persona. &as vibraciones son emisiones de energía
ue inciden sobre la persona en su totalidad, no se paran a escoger
sobre ué van a actuar, simplemente act.an, y por tanto dependerá
de c#mo esté o sea estructuralmente la persona, o lo ue haya
aprendido, ue estas vibraciones llegarán más o menos lejos.
:amos a ver cuales son los centros de resonancia. Al igual ue
instrumentos musicales nuestro cuerpo esta dividido en (onas ue
responden a vibraciones bien precisas y determinadas. El bord#n de
una guitarra sonado a vacío responde a la nota Mi, etc. Así, nuestro
cuerpo, esta dividido, como el cuerpo de cualuier instrumento en
4B (onas desde la cabe(a, Aries a los pies, Piscis. <icho con mayor
precisi#n Aries rige desde la cresta del cráneo hasta la base del
hueso es%enoides, sobre el paladar. +auro de ahí hasta la tráuea,
etc.
+oda la columna vertebral engloba los 4B signos, como teclas de un
piano, por la arm#nica síntesis del cuerpo humano ue es este
maravilloso teclado de vértebras.
&o ue distingue las correspondencias de los signos a los planetas
es ue los signos, como %iltros de las energías o soportes básicos,
rigen la anatomía, el soporte material del #rgano o sistema,
mientras ue los planetas, las energías, rigen su %isiología, es decir
su %uncionamiento, el intercambio materiaPenergía.
En %unci#n de ello las distintas en%ermedades encuentran su
asociaci#n con los signos no solo por su locali(aci#n, dividiendo el
cuerpo humano en 4B partes, de pies a cabe(a, sino también por su
naturale(a. Y ello teniendo en cuenta la ley de correspondencias,
ue relaciona ciclos dentro de ciclos asignándoles la misma esencia
simb#lica.
?%A% E*em41os 5e !eca4i/u1aci6n%
7ontinuando con la intenci#n de no hacer un libro de recetas, ue a
nuestro juicio no sirve más ue para escleroti(ar el aprendi(aje de
la interpretaci#n astrol#gica, sino estudiar bien la correspondencia
simb#lica básica de cada elemento para ue el lector realice su
propia Mreceta=, presentamos a continuaci#n una serie de ejemplos
tomados al a(ar ue sirven para ilustrar los conceptos arriba
apuntados.
P Piscis, además de regir los pies, indica las en%ermedades de tipo
neurol#gico poco claro, de diagn#stico di%ícil y ue aparecen y
desaparecen sin ue sepamos porué. $i hay planetas presentes ue
indiuen tumuraciones, entonces pueden aparecer edemas,
in%iltraciones líuidas, hidropesía, y estas tanto en ri'ones, cora(#n,
glándulas, etc. 8ndica también en%ermedades ue se e"tienden por
todo el cuerpo de %orma ca#tica, permeando los tejidos, #rganos,
etc.
Por ejemplo rige la (ona capilar del aparato circulatorio, como
parte terminal, a modo de Mpies= del sistema circulatorio.
P Tauro esta presente en los problemas de tipo obstructivo
)concepto de masa*, tumuraciones, carnots, %ibromas, y casos de
cáncer.

P Capricornio locali(a sus indicadores médicos no solo en las
rodillas, sino en todo el esueleto, pero no por la (ona del cuerpo
en ue se halla, sino por su carácter escler#tico, petri%icador. El
problema de descalci%icaci#n locali(ado en las costillas radica en
ue el hueso ha sido a%ectado en cuanto su te"tura y naturale(a
orgánica, independientemente de ue las costillas puedan ser
regidas por ;éminis, sobre todo las superiores. Asimismo los
problemas de piel también pueden tener naturale(a capricorniana
en cuando a su propia constituci#n natal. 6o así la aparici#n de
tumores o esclerosis locali(ada, ue pueden venir producidos por
tránsitos de $aturno.
P Cáncer no solo rige el est#mago sino ue en general su acci#n se
e"tiende de una u otra manera a todo el tubo digestivo en su
%unci#n nutritiva, y también estructuralmente en su aspecto de
cavidad.
Y como regencias planetarias, tenemos ue la acci#n de los
planetas ataca a cualuier #rgano y en cualuier parte, pero seg.n
la naturale(a de su tipo de vibraci#n. Así0
P Neptuno es el responsable de los problemas de tipo consuntivo,
desvitali(a poco a poco. Provoca hipersensibilidad, aumenta
cualuier su%rimiento, se padece más de lo ue la propia
en%ermedad acarrea como dolor. 8nto"icaciones de todo tipo, sin
limites ni control/ puede provocar cualuier cosa. Es el gran
disgregador ue conlleva el 7áncer.
P l Sol rige el %uncionamiento del cora(#n y en general la mayor o
menor vitalidad del cuerpo, la circulaci#n en general. Es el
responsable de las in%lamaciones, insolaciones, congestiones, etc.
P Júpiter rige el hígado en su %unci#n reguladora de la digesti#n.
Así se dice ue este planeta mata también, a pesar de ser llamado el
gran bené%ico, por indigestiones, por sobredosis, por empachos.
Por ejemplo atacado por Marte desde la casa 88 provocará accesos
%ebriles esporádicos causados por la glotonería, y esta será cr#nica
si >.piter está o es regente de la K88.
P Marte rige la sangre arterial, la %unci#n muscular, las %iebres, las
.lceras )Marte en 7áncer puede dar .lcera de est#mago*.
P Venus la sangre venosa, la secreci#n hormonal y su euilibrio en
la sangre, y en general el euilibrio inmunol#gico del cuerpo. El
$ida tiene una %uerte componente venusiana.
P Mercurio multiplicidad de peue'as causas, problemas
respiratorios, y rige el sistema nervioso peri%érico.
P Urano rige el sistema nervioso central, es el responsable de las
heridas, traumatismos imprevistos, golpes, etc.
P La Luna también puede indicar multiplicidad de peue'os
%actores m#rbidos, pero en general rige de manera muy clara el
reparto de líuidos acuosos en el cuerpo, los problemas lin%áticos,
los humores.
$in embargo las cosas no son tan sencillas, y un mismo #rgano
puede estar regido por varios %actores seg.n su %unci#n, por
ejemplo los senos están regidos por la &una en cuanto a su %unci#n
nutritiva, por :enus en su aspecto se"ual, etc. Por tanto al
diagnosticar una en%ermedad hay ue tener mucho cuidado en
conocer cual es su causa, porue la curaci#n habrá de re%erirse a
ella.
&a acci#n de los planetas, como hemos visto a lo largo de los temas
anteriores no solamente se circunscribe a lo médico, pero si están
presentes en las casas :8, K88 u :888 o son regentes de las mismas,
su acci#n %ácilmente podrá tener una componente %isiol#gica ue dé
lugar a la en%ermedad. $obre las c.spides de estas casas cualuier
aspecto con%lictivo ue se produ(ca conllevará connotaciones
traumáticas y m#rbidas. Por el contrario un aspecto bené%ico las
evitará y protegerá %ortaleciendo los #rganos indicados por el signo
correspondiente.
Por ejemplo en un embara(o o en%ermedad ue reuiera
intervenci#n uir.rgica hay ue tener en cuenta ue Crano no haga
malos aspectos. Mientras ue si el aspecto es bueno, y el tema en
general se'ala algo malo sobre la casa :8 o K88 uerrá decir ue,
aunue se produ(ca incluso la intervenci#n uir.rgica, esta se
resolverá bien. +ambién hay ue tener cuidado de c#mo se
encuentra la &una, en el momento de prever el resultado de la
operaci#n, esto es muy importante. Crano puede producir heridas y
consecuencias inesperadas por lo rápido e imprevisto ue act.a, y
la &una por la multiplicidad de complicaciones ue acarrea. En
general la inspecci#n de la &una se hace absolutamente necesaria
en cualuier intervenci#n uir.rgica o proceso curativo.
En cuanto a la casa :888, tanto su planeta regente como los ue
están presentes, como el mismo signo, indican como puede ser la
causa ue desencadene la .ltima en%ermedad, indicada por la K88, o
simplemente sin re%erirse a las en%ermedades cr#nicas, e incluso
independientemente de ellas, puede indicar ue la muerte acae(ca
al producirse un accidente. En otras palabras una en%ermedad por
ser cr#nica y ser por tanto la .ltima en%ermedad, no necesariamente
haya de ser la causa de la muerte, esta es la distinci#n entre las
casas K88 y :888.
:eamos un ejemplo con la 7arta 6atal de la página 4LH0 7.spide
de la casa :888 y $aturno en ;éminis, Plut#n y 6eptuno también en
la :888, pero en 7áncer con Mercurio en Piscis.

Mercurio el Piscis indica debilidad de bra(os y pecho. &a :888 en
;éminis predispone a ue la causa de la muerte se produ(ca por un
problema pulmonar. &a presencia de $aturno indica ue este
problema vendrá por bloueo, desecaci#n, a lo mejor asma, etc.
6eptuno en 7áncer sugiere el abuso de drogas, aunue estas, a
pesar de ue este planeta se encuentre en un signo de agua, la
presencia de $aturno en el mismo signo de la :888, es decir, por
donde se e"presa realmente, ;éminis, aire, sugiere ue estas drogas
serán ingeridas seg.n este carácter0 tabaco. Entonces 1c#mo puede
producirse la muerte20 ?loueo o %allo respiratorio. $i se produce
por alg.n tránsito de Marte o Crano la muerte será rápida y sin
su%rimiento, si está presente el $ol entonces habrá in%arto
)%isiología del cora(#n*. &a presencia de Plut#n indicará ue el
in%arto saldrá de golpe y de %orma e"plosiva. +al ve( la presencia
de Plut#n en 7áncer, y si esta involucrado en alguna oposici#n a la
&una o a :enus, indiue .lceras o problemas de estomago como
desencadenante. Probablemente un e"ceso de medicaci#n por
6eptuno en 7áncer puede producir también into"icaci#n.
?%L%G DinBmica 5e 1as ene!73as%
Además de los signi%icadores tradicionales de en%ermedad como
son las casas :8, :888 y K88, los aspectos f!ertes en cualuier parte
del tema, por si mismos y su cruce de energías planetarias, tienen,
además de su componente psicol#gica, personal, monetaria, etc., su
repercusi#n sobre el organismo.
Por ejemplo será muy raro ue cualuier aspecto sobre la &una deje
de tener su repercusi#n sobre el est#mago, tubo digestivo y reparto
de líuidos en general. Cna cuadratura podrá %acilitar las .lceras de
est#mago y un trino %ortalecerlo contra los e"cesos, etc., además de
la componente emocional, doméstica, maternal ue signi%ica la
&una.
Cna oposici#n MartePCrano, además de actos precipitados,
rupturas, accidentes, etc., raramente dejará de indicar problemas de
tipo nervioso ue repercutan sobre consumo de alcohol )Marte* o
Esuema de la carta
<atos0 ,ora, 4h 4Bm EL seg
<ía, H Debrero 4J45
&atitud F4 6 4J
&ongitud 4 E 4F
into"icantes atípicos )Crano*. Cna oposici#n $aturnoP&una
raramente dejará de predisponer a las depresiones, al estre'imiento,
además de a la timide(, represi#n, inhibici#n, etc.
?%$M% P!inci4io 5e !es4i!aci6n men/a1 en e1 es/u5io%
7omo el lector habrá podido observar, a lo largo de este estudio nos
estamos moviendo alrededor del binomio siguiente0
Las recetas o las
si$!lificaciones no
sirven
Las regencias
sie$!re son
co$!uestas
?%$$% GLas in;1uencias 41ane/a!ias%
Estamos donde estamos y solamente somos un peue'o %en#meno
dentro de la creaci#n, a merced de las in%luencias ue e"panden los
inmensos cuerpos celestes. 7uando estudiamos una 7arta 6atal
vemos ue todo lo ue somos puede anali(arse por sus in%luencias
planetarias. 7uando nos mostramos agresivos estamos alimentando
al planeta Marte, indecisos o evasivos a la &una, alucinados a
6eptuno, nuestra energía personal depende de la posici#n del $ol.
Entonces nosotros,... 1ué somos en realidad nosotros2 <ejando a
parte las in%luencias planetarias, 1cual es nuestra identidad2 1En
ué mani%estamos nuestra individualidad, nuestra independencia, si
incluso cuando re%le"ionamos lo hacemos gracias a la ayuda de
Mercurio, del $ol, de Crano, etc. $i no estuvieran allá los planetas
nosotros tampoco e"istiríamos. Podemos hacer dos cosas, vivir una
e"istencia poco más desarrollada ue los animales, es decir,
Cual%uier !arte del
organis$o o funci&n
fisiol&gica 'a de
anali"arse
desco$o!oniendo
sus indicadores
astrol&gicos( )or%ue
cada !arte esta
co$!uesta de otras
!artes(
En consecuencia es
necesario a!render
!rofunda$ente los
siginificados si$*&licos
!or se!arado !ara
a!licarlos a cada caso
concreto(
dejándonos llevar por nuestras pasiones, deseos, ambiciones,
miedos, etc., con ue nos presionan los planetas, o tratar de
Entender. Este .ltimo caso, a lo mejor, es precisamente nuestra
propia perdici#n. 6uestra inteligencia disparada tratando de
entender de ue va todo este asunto de la e"istencia recuerda la
%ábula de Prometeo, encadenado para toda una eternidad por haber
robado el %uego )la verdad* a los <ioses para entregarla a los
hombres )nuestra condici#n de poco mas ue bestias*. - podemos
hacer otra cosa, el camino de en medio0 Ya ue no hemos podido
evitar recibir %iltraciones de la verdad .ltima, a través del escaso
verbo transmitido por los iluminados, e intuimos en el %ondo de
nuestro cora(#n de ué va todo este asunto del universo,
dis%racemos la realidad creando religiones y ritos de adoraci#n. Eso
nos adormece convenientemente, es decir nos tranuili(a y de este
modo nos ayuda a cumplir nuestra etapa de %en#menos, peue'os
robots de carne animada, ue nos ha tocado vivir. 9ecurrimos al
artilugio de la %e, ue es muy .til porue elimina por propia
de%inici#n el hacer preguntas comprometedoras acerca de uién es
en realidad El 7reador. Es decir le ponemos una venda a los ojos de
nuestra inteligencia y nos disponemos a terminar ese trabajo ue
alguna %uer(a nos encomend# y ue recibe el nombre de !vivir!.
Cna cosa podemos hacer, ya ue nos ha tocado vivir y además,
para complicarlo, entender algo de lo ue nos rodea.
Aprovechémoslo, usemos todos los conocimientos ue podamos
para %acilitar este trabajo de vivir, la Astrología por ejemplo,
además de la m.sica, del arte, la ingeniería, la medicina etc. Pero
para ue sea .til hay ue usarlas desproveyéndolas radicalmente de
actos de %e. $olo será .til la Astrología en la medida en ue
podamos utili(arla objetivamente y con sentido com.n.
El reto ue tal ve( uisieron transmitirnos los iluminados sea ese0
:ivir despiertos. 8 eso con todas sus consecuencias, ue no dejan de
ser graves, porue a lo mejor descubrimos ue estamos solos en el
universo con los seres superiores, etc.
?%$+% Unas no/as ace!ca 5e 1as !ece/as%
6o nos cansaremos nunca de prevenir al estudiante contra el uso de
las recetas en astrología. Podríamos citar demasiados ejemplos de
manuales cargados de ellas/ decimos demasiados por el enorme mal
ue han provocado a la astrología y a los astr#logos, y cuyas
ne%astas consecuencias nunca seremos capaces de evaluar. Por
ejemplo, en el momento de escribir estas líneas leemos un recetario
astropsicol#gico ue dice lo siguiente0
P 7omplejo de culpabilidad0 Crano en el Ascendente, Crano
conjunto al $ol..
:eamos0 $i hacemos el es%uer(o de no creer ue las cosas son tan
simples en la naturale(a, y ue todo está relacionado con todo, y
ue el destino es una sucesi#n concatenada de acontecimientos,
podremos desprendernos del atractivo plutoniano de las recetas y
evitar ue los árboles nos impidan ver el bosue. $i logramos esa
victoria e"clamaremos inmediatamente0 MY&uego 0odos los ue
tengan Crano en el Ascendente o conjunto al sol tienen complejo de
culpabilidadZ Y:aya disparateZ=, y podríamos continuar nuestro
análisis mental continuando la lectura de los aspectos ue, seg.n el
autor, provocan complejo de culpabilidad, como son, >.piter
opuesto a Crano, >.piter conjunto a Crano en el M7, etc. Y
mientras leyéramos esta lista se nos iban a ocurrir en tropel un
torrente de preguntas, como por ejemplo0 Esa conjunci#n, 1en ue
casa se produce2 1de ué casas son regentes estos planetas2 1ue
otros aspectos hay en la carta ue, a lo mejor por ser mucho más
%uertes o a%ectar al regente del A$7 tengan alguna in%luencia sobre
esa supuesta culpabilidad2 y en %in 1no se ha encargado ya nuestra
educaci#n en inculcarnos el Mmea culpa= sobre la base tanto del
pecado original como de ue 7risto muri# por nosotros y por lo
tanto le tenemos ue estar irreversible y eternamente agradecidos y
deudores2 - por el contrario, 1no se pueden encontrar en el
conjunto de aspectos de una carta otros %actores ue para esa misma
carta provouen complejo de culpabilidad2 16o sería mas
apropiado decir ue Crano en el A$7 imprime a la noci#n básica
del ser, al comportamiento general de la persona y curso general de
la vida un carácter algo rebelde e incon%ormista por el hecho de
abrigar en el %ondo una noci#n básica de humillaci#n, o ue el
hecho de vivir puede ser ya motivo de humillaci#n2 )recordemos
ue en mitología el dios Crano es el gran humillado* 1<emasiado
largo2 $i, es probable. 6o sirve para componer un diccionario
lac#nico, pero si un diccionario .til, aunue sea a costa de tener
muchas más páginas.
A nuestro juicio, las recetas no solo pueden servir .nica y
e"clusivamente como ejemplo didáctico y solo en un momento
determinado para ejempli%icar una e"plicaci#n, sino ue pueden ser
altamente perjudiciales por un hecho %undamenta0 el lector puede
hacer suya la %rase y aplicarla literalmente, lo cual provocaría una
aberraci#n tan enorme como creer ue todas las personas en cuya
carta natal esté Crano en el Ascendente hayan de su%rir complejo de
culpabilidad.
9epitamos una ve( más, al igual ue en medicina clásica no basta
con aprenderse de memoria los nombres anat#micos y %unciones
%isiol#gicas del cuerpo humano, sino ue hay ue practicar con
pacientes durante muchos a'os, la astrología igualmente no es una
ciencia %ácil ni mucho menos, reuiere a'os de estudio, practica y
maduraci#n.
?%$-% Caso 4!Bc/ico%
Para ilustrar lo anterior, presentamos a continuaci#n el caso de dos
pacientes %emeninas de nuestra consulta cuyas cartas natales
presentan una gran similitud en cuanto a estructura planetaria, pero
cuyas vidas han seguido trayectorias muy distintas. &es llamaremos
M y 6, y como vemos en la %igura, aparte de un cierto
despla(amiento de la posici#n del $ol hacia la casa K88 en el caso
de 6, los .nicos planetas ue varían son la &una, Marte y >.piter,
el resto, incluso la posici#n de las c.spides de las casas es el
mismo.
7uanto uno tiene la %ortuna de encontrarse en la consulta regular
con un ejercicio como este, en el ue se ha de intervenir
peri#dicamente en un caso y seguidamente en el otro, las pro%undas
sutile(as del análisis astrol#gico se ponen de plenamente de
mani%iesto. $obre todo aportando dos ventajas básicas0
4. Poner de mani%iesto ue recetas no sirven para interpretar una
7arta.
+erminada la consulta de M releemos en un libro de recetas de
aspectos astrol#gicos, la carga de morbosidad volcada a la hora de
describir la %amosa cuadratura :enus desde Escorpio a Plut#n en
&eo, y se nos dibuja una media sonrisa, entre ir#nica y clemente,
sobre todo pensando en la realidad de nuestra consultante M, o
indi%erente al recordar a 6.
B. Poder comparar el e%ecto real de los aspectos astrol#gicos, es
decir, como encarna en una cierta persona este o auel aspecto
entre planetas.
En el caso ue nos ocupa, como la distribuci#n de las casas es la
misma, podemos estudiar a placer el e%ecto de cada planeta, y sobre
todo comparar el de auellos ue se encuentran en una casa
distinta.
Así, por ejemplo, tenemos la comparaci#n entre las dos &unas. &a
&una de M, en Aries y en la :, y recibiendo precisamente un se"til
de Marte, no tiene nada ue ver con la de 6 en 7áncer y en la :888,
recibiendo un trino del $ol. En este segundo caso la autoimagen
in%antil se basa en la creencia de ue la uieren porue es capa( de
entregarse en una relaci#n de pareja de %orma nutriente y maternal,
mientras ue en la primera cree ue ha de demostrar ue es capa(
de llevar a cabo una %renética actividad comunicativa y de má"ima
actividad para ue la valoren. En ésta su emotividad es militante,
mientras ue en 6 es nostálgica, y en ambas por causa de un orden
social ue debi# protegerlas y no lo hi(o, y por lo tanto cuya
ideali(aci#n siempre tratarán de encontrar. En ambas los nodos de
la &una les hablan de una direcci#n hacia la b.sueda de la solide(
en si misma, dejar de preocuparse en aportar constantemente a los
demás porue creen ue así se las uerrá más, y tratar de
recomponer sus propias de%ensas. Pasar de lo in%antil a lo adulto, de
los mimos a la seriedad, de la b.sueda de protecci#n en la pareja a
la b.sueda de su propia %ortale(a.
Y en cuanto a >.piter, ya no es tan e"hibicionista en M como lo es
en 6. En la primera tiene una e"presi#n de representatividad dentro
de unos valores jeráruicos y de magisterio, mientras ue en la
segunda o%rece a los demás como representativos de su propia
persona, los con%lictos ue origina la cuadratura :enusRPlut#n, ya
ue está en conjunci#n con éste .ltimo. En interviene junto con
Crano en la cuadratura a MercurioR6eptuno, mientras ue en 6 lo
hace con Plut#n hacia :enusR$aturno. Probablemente esta sea una
de las di%erencias claves de la carta, ya ue, de las dos cuadraturas
ue e"isten, la de :enus Plut#n es la más importante ya ue ata'e
al regente del Asc y porue además tiene lugar entre casas
angulares.
<igamos ya ue mientras ue M es pro%esora numeraria de
universidad, una intelectual de mucha valía, casada dos veces y
madre de dos hijos, cuyo principal problema es no poder contener
su %renética actividad tanto pro%esional como ocupándose de la
%amilia, hasta llegar al colapso nervioso/ 6 es un alma sensible y
maltratada ue no uiso casarse nunca y ue se destruía a si misma
con el alcohol o cualuier clase de droga hasta ue su primer hijo la
hi(o apartarse de la into"icaci#n. M necesita moderar la manera de
comportarse en su preocupaci#n por actuar, mientras ue 6
necesita moderar su ansia de ue la uieran. En ambas >.piter es
regente de 88, si en 6 act.a directamente desde la casa K, es decir
recurriendo a la into"icaci#n para cumplir con el mandato
autodestructivo ue dicta la cuadratura de :enus a Plut#n, por se
éste regente natal, en M >.piter hace trino a :enus desde la 8K, es
decir no participa de ese impulso autodestructivo, y por lo tanto no
hace intervenir la 7asa 88, la ingesti#n de t#"icos, y su con%licto,
por la cuadratura a MercurioR6eptuno, ya es de otra muy distinta
catadura, entre otras cosas, e"tralimitaci#n y con%usi#n mental,
e"ageraci#n a la hora de valorar la e"istencia, etc.
Por .ltimo en 6 tenemos un Marte blando e indeciso, buscando
constantemente la recompensa mediante la e"citaci#n por media
cuadratura de ambos e"tremos de la gran cuadratura :enus
Plut#nR>.piter, mientras ue en M lo tenemos %río e independiente,
dedicado a la e"ploraci#n y b.sueda del territorio propio de la
persona, ue por estar en con%licto con $aturno, el dispositor de la
casa donde se encuentra, esa b.sueda será permanente tena( y
jamás satis%echa, y por el se"til a la &una, esa acci#n tampoco
podrá relajarse porue es alimento de la emotividad y la
autode%ensa in%antil. En otras palabras, la ni'a se nutre
precisamente de esa %ebril actividad jamás satis%echa.
Podríamos seguir llenando muchas páginas con la comparaci#n de
estos temas, pero esto sería otra historia, auí la hemos iniciado a
modo de ejemplo y para invitar al lector estudioso a reali(ar su
propio análisis.
<atos de M0 <atos de 60
<ía0 I de 6oviembre 4J5F <ía0 F de 6oviembre 4J55
,ora0 G h FL min a.m. ;M+ ,ora0 Hh L5 min a.m. ;M+
?arcelona Alicante
@% ESTUDIOS MONOGRCFICOS
EL CCNCER%
Modernamente presenta un enorme interés estudiar el 7áncer por
ra(ones obvias. Pero no resulta %ácil. &a casuística de ue
disponemos en nuestra e"periencia no permite sentar unas bases
claras, por lo menos orgánicamente hablando, como podemos hacer
en el terreno de los accidentes, las .lceras, gastritis y otras
en%ermedades ue podríamos denominar más locali(adas y
concretas.
<a la sensaci#n de ue la en%ermedad del 7áncer no sea solo una
en%ermedad, sino la claudicaci#n ue hace al ser a seguir viviendo,
y por lo tanto prácticamente +-<-$ los planetas están implicados.
+odo el ser esta implicado en esa claudicaci#n ue comien(a a
nivel genético por distorsionar la duplicaci#n celular. 7omo es
sabido, el cáncer se origina por no trans%erirse correctamente la
in%ormaci#n de una célula a otra en el proceso de reproducci#n.
Así, el tejido nervioso no presenta esta en%ermedad porue sus
células jamás se reproducen después del nacimiento.
Este carácter de claudicaci#n c#smica ue presenta la esencia de
esta la en%ermedad recuerda otra en%ermedad ue padece nuestro
tiempo ue es el $8<A. 8gualmente se trata de un síndrome de
destrucci#n total del individuo por la vía, no ya de de%ormar la
in%ormaci#n genética y por tanto imposibilitar la correcta
reproducci#n, sino por eliminar las de%ensas. $ea como %uere,
parece ue cada época ha tenido este tipo de en%ermedades ue
podríamos llamar c#smicas, por las ue una parte importante de la
poblaci#n es eliminada )o Mse elimina=* dramáticamente. En épocas
anteriores %ue la peste, la lepra, el ti%us, etc. 7uando aparecieron
esas en%ermedades, por lo menos a nivel masivo, la sociedad se vio
impotente para luchar contra ellas. Parece ue a medida ue la
sociedad va creando antídotos y de%ensas contra esas en%ermedades
colectivas aparecen otras. <iríase ue hay un %actor constante de
destrucci#n colectiva ue va atacando de una u otra %orma seg.n el
grado de complejidad ue haya alcan(ado la colectividad.
A pesar de ue cientí%icamente se hayan aislado e identi%icado virus
y bacterias como las causantes especí%icas de esas en%ermedades,
ue por otro lado no hay porué dudar, ya ue ahí están las vacunas
ue evitan su ataue, parece sospechoso ue a lo largo de la historia
de la humanidad permane(ca ese %en#meno de destrucci#n
especí%ico de cada época. Podemos tener estudiadas y anali(adas
las distintas en%ermedades, pero ese elemento destructor a nivel
c#smico se reproduce a si mismo con otras estructuras y de otra
manera. Y ello a pesar de ue sospechemos ue, por ejemplo, el
cáncer ya se producía en la remota antig@edad, como parecen
uerer demostrarlo los vestigios encontrados en algunas momias.
A lo mejor el $ida esté provocado por la into"icaci#n de
antibi#ticos ue padecen nuestras sociedades avan(adas, y ue por
lo tanto dejan al individuo sin las de%ensas ue tenía antes. Podría
ser ue por el hecho de penetrar con el microscopio los secretos del
origen de estas en%ermedades, los árboles no nos dejen ver el
bosue, y una ve( más es la salud global del ser humano lo ue
genera sus propias en%ermedades. Y como es bien sabido la salud
humana de los .ltimos tiempos parece dejar mucho ue desear.
$alud ue está, como habíamos apuntado en los capítulos iniciales
íntimamente relacionada con el pensamiento, es decir con la salud
mental, con todas las sutile(as interpretativas ue esto implica.
$in embargo, y como no tenemos más remedio ue abrirnos
camino por medio de esta herramienta ue es la astrología,
tratemos de se'alar algunos indicadores astrol#gicos ue podrían en
alguna circunstancia ocasionar esa en%ermedad0
P Aspectos de $aturno en +auro, por el e%ecto de las tumuraciones.
P 6eptuno por su e%ecto disgregador sin limites y por lo
desconocido de sus causas.
P >.piter por su relaci#n con la masa y la materia.
P Plut#n por el e%ecto trans%ormador pro%undo, genético.
P 8ncluso Mercurio por la distorsi#n en la trans%erencia de la
in%ormaci#n genética ue provoca la célula cancerosa.
P Crano, por su regencia de los cambios imprevistos.
P &a &una por ser receptora de la mayoría de los trastornos
biol#gicos.
9ecordemos ahora las líneas generales de la en%ermedad.
P Atipismo celular )Pérdida de las características en el sistema ue
sea* por causa de una m!tación espontanea & br!sca del $enoma
)c#digo genético*. Al desdoblarse la célula no resulta otra de
reproducci#n especular. $e produce una perturbaci#n en la
transmisi#n de la in%ormaci#n, y por tanto la nueva célula no
conserva la misma estructura.
P 9egresi#n al estado celular embrionario y seguidamente,
P Metástasis. Propagaci#n y siembra. m!ltiplicación caótica.
7recimiento incontrolado. 1erdida de control de la reprod!cción"
información $enética.
P 8n%ecci#n. 6o podemos eludir auí la opini#n o concepto
generalmente di%undido entre la clase médica de ue muchos casos
de cáncer se deben a una in%ecci#n, es decir a un ataue del medio
e"terior contra la persona.
En este punto debemos recurrir a la re%le"i#n clásica ue nos
hacemos en el caso de la gripe. 0odas las personas de una misma
ciudad )varios millones* estamos e"puestos al virus de la gripe en
un determinado momento, pero No todas lo cogemos. $e dice en
los medios médicos tradicionales ue lo ue ocurre es ue auellas
personas ue han cogido el virus de la gripe tenían en ese momento
bajas las de%ensas. Eso parece no solo posible sino l#gico, pero
1porué teníamos bajas las de%ensas en ese momento2
Pensemos ue el mundo es un lugar altamente agresivo para todas
sus especies vivas. Y es el mismo proceso de agresividad el ue
crea las de%ensas acorde con las circunstancias, algunas de estas
de%ensas autocreadas circunstancial o permanentemente se llaman
en biouímica anticuerpos. El organismo, el $E9, es
e"tremadamente inteligente, aunue debamos pensar ue la palabra
inteligente en este caso deba tener otras connotaciones y de%inici#n
ue normalmente se da para el caso de cerebro. &a Minteligencia=
del $er, como respecto de él mismo, va más allá de cualuier
de%inici#n ue ueramos encontrar. +odos estamos e"puestos a las
radiaciones causantes del cáncer, sin embargo viven en las grandes
ciudades, aunue nos pare(ca ins#lito, una inmensa poblaci#n de
individuos sanos ue no contraen el cáncer, incluso %umadores
empedernidos, como los ue tanto el lector como uien escribe
estas líneas conocen sobradamente. $in embargo hay uién contrae
el cáncer. 9a(onamiento ue nos lleva a la premisa inicial0 El
7áncer, como el $8<A, como lo eran las grandes en%ermedades del
los siglos pasados, son opciones de cancelaci#n propias e
intrans%eribles del ser.
El $er decide cancelar su voluntad de seguir viviendo, por mas ue
el Yo, o el ego, sigan resistiendo incluso en su estado terminal.
6ada se puede hacer ya cuando E& ha decidido ue ya no vale la
pena continuar, ue ya no tiene sentido. - recíprocamente, lo ue sí
se puede hacer es tratar de ue El vuelva a tener ganas de seguir
viviendo, y por lo tanto ponga en %uncionamiento sus propio
mecanismos de curaci#n. &o cual, esto .ltimo sienta las bases de
una curaci#n holística y pro%unda del cáncer, ue naturalmente
comien(a por el estudio psicol#gico de la persona.
Caso 5e es/u5io%
7aso 8
Presentamos el estudio de un paciente )7arta de la página 4BE* ue
produjo un cáncer a los 54 a'os de edad después de haber go(ado
de e"celente salud toda su vida, aparte de algunos accidentes de
coche bastante interesantes ue también comentaremos. Y
presentamos este caso precisamente porue a la primera vista nadie
diría ue iba a producir esa %atal en%ermedad. Y es éste asepcto del
análisis, el ue muchas veces no sea evidente descubrir los aspectos
ue podrían indicar un cáncer, el ue ueremos tratar
principalmente, para poner de mani%iesto el carácter de esta
en%ermedad.
?ajo nuestra perspectiva de considerar normalmente la en%ermedad
del 7áncer como una resultante global de la 7arta 6atal, y aunue
aunue también a nuestro juicio, la persona puede hacer variar esa
resultante para ue no tenga un carácter irreversible, vamos a
en%ocar el análisis seg.n dos vías de estudio.
$% &Cua1 es 1a causa o causas 5e 1a c1au5icaci6n(
+% So#!e )uF 6!7anos =a em4e:a5o' o se =a a4o>a5o%
Para en%ocar la primera cuesti#n veamos cuales son los planetas
más signi%icativos de la 7arta. A'adamos ue no nos parece tan
de%initivo como algunas opiniones en astrología médica parecen
indicar la determinaci#n del terreno por cualidades, es decir por
tripilicidades y cuadriplicidades, sino por los aspectos, pero en
todo caso puede ser .til como punto de partida. e incluso es una
práctica ue acostumbramos a reali(ar siempre al abordar el
análisis de cualuier carta, junto con la distribuci#n de planetas.
:eamos0
a. <istribuci#n de planetas por cuadrantes )n.mero de planetas ue
hay en cada cuadrante0

B G
L F
<ibujo de la 7arta
<atos0 ,ora, B4,FI
<ía 4J Debrero 4JFB
?arcelona
&a ausencia de planetas en el primer cuadrante nos indica una
persona con nula capacidad de autodeterminaci#n, de instinto de
supervivencia, circunstancia muy negativa para su regente :enus
en Acuario, evidentemente necesitada de independencia, y además,
al e"istir la má"ima concentraci#n en el 888 cuadrante, indica un
%uerte espíritu de clan, es decir en constante necesidad de cumplir
con los suyos, no solamente la %amilia sino la pareja, los socios, las
jeraruías. El deseuilibrio producido en los cuadrantes 8 y 888
tampoco responde a la naturale(a pisciana del $ol, ya ue Piscis es
un signo de la colectividad en general y an#nima, es decir para
uien tanto %amilia como clan no signi%ican especí%icamente gran
cosa.
Este breve apunte entre la comparaci#n de la distribuci#n de
planetas con el signo en ue han de desenvolverse los dos
principales, El $ol y El 9egente del Asc, nos da ya una idea de
con%licto en la globalidad de esta persona. Es decir entre el
temperamento propio de ella y donde poner su es%uer(o. :emos en
análisis de las cualidades0
Por triplicidades y 7uadriplicidades, 9esultando
7ardinal 4 Duego B
Dijo G +ierra F +ierra Dija, +auro
7om.n E AireE
Agua 4
<eseuilibrando sobre signo %ijo con más preponderancia de +ierra,
diríamos ue la carga energética más signi%icativa se la lleva el
signo de +auro. Y precisamente en +auro encontramos una ;ran
conjunci#n, la mayor de la carta. Esta conjunci#n va a ser
signi%icativa.
A'adamos ue esta conjunci#n se produce enteramente en la 7asa
:888, y %ijándonos a.n más en esa casa :888, encontramos a.n otro
planeta, >.piter. <e largo esta casa es la ue tiene mayor peso de la
7arta, por tanto los asuntos relacionados con lo ue la pareja
necesita o toma de él )la :888 es la 88 de la :88* tienen un
importante peso especí%ico.
Cna ve( captada la cualidad del Mterreno= en ue nos movemos,
tratemos ahora de abordar la interpretaci#n siguiendo este
procedimiento clásico )ué a nuestro juicio es el más válido*, y
para lo cual nos dirigiremos al ascendente y al $ol. <igamos en
seguida ue en este escrito no vamos a detallar lo ue sería una
interpretaci#n normal, es decir pro%unda, por ue nos llevaría
obviamente mucho tiempo, y vamos a emplear el espacio
concentrándonos en el diagn#stico del cáncer.
Por un lado tenemos un Asc &ibra con :enus en Acuario en el
segundo signo de la 8: opuesta a Plut#n en el segundo signo de la
K. 9ecordemos ue todo planeta situado en el segundo signo de
cualuier 7asa tiene mala e"presi#n, y eso constituye por si mismo
un problema muy importante en las 7artas 6atales. Estos planetas
no se e"presan bien, ya ue sus energías, %iltradas o mati(adas
seg.n el signo donde están, han de e"presarse seg.n el signo en ue
está la c.spide, y al ser un signo distinto la e"presi#n es
contradictoria, o sea no es %luida y por lo tanto podríamos pensar
ue el $er interno no llega a encontrar los cauces de e"presi#n
necesarios. Y además esa e"presi#n, por la c.spide de la casa,
depende de como esté su planeta regente, lo cual a'ade un grado
más de di%icultad.
:eamos cual es el terreno en el ue debe desarrollarse la oposici#n
:enus Plut#n, ya de entrada una oposici#n ciertamente di%ícil en
toda 7arta 6atal, pero especialmente en esta en ue :enus es el
regente natal, y Plut#n el regente de las necesidades del individuo,
en c#mo se alimenta y cuales son sus armas )7asa 88* en primera
instancia diríamos ue esta persona tiene miedo a usar sus armas o
a reclamar sus necesidades o no se atreve a hacer uso de sus
potencialidades reales. Y esto ocurre entre las casas 8: y K, es
decir, de d#nde viene y ad#nde va. Pero agravado por el hecho de
ue la casa 8: esta regida por $aturno y la K por la &una. $i bien
$aturno cierra trinoRse"til a ambas, está implicado en el stellium y
por tanto en la cuadratura al $ol iniciada por Crano. Y a su ve( la
&una, desde la :88 cierra cuadratura al M7, su propio terreno.
Por tanto, si di%icultosa es ya la oposici#n :enus R Plut#n,
agravada con todo lo dicho anteriormente tenemos ue se trata de
uno de los aspectos capitales de la 7arta, ue, por si %uera poco, se
produce en casas angulares.
17ual es la salida de esa oposici#n2 $in duda, 6eptuno por
trinoRse"til, regente de :8 en K88. El trino a Crano ueda a nuestro
juicio demasiado lejos, aunue no así el de >.piter, ya ue si bien
hay una di%erencia de G grados, por la conjunci#n :enusRMercurio,
este trino ueda muy re%or(ado. 17ual podría ser una lectura de esta
oposici#n :enusPPlut#n2 Esta persona necesita actuar de %orma
carismática y dotar a sus actuaciones de un atractivo indiscutible,
necesita uedar bien, y eso es más ue imperativo, obsesivo
)Plut#n*, pero a costa de si mismo y de lo ue más aprecia, su
intimidad y e independencia, el agrado por Muedarse en su rinc#n
jugando a cartas con los amigos=. $e trata de un tímido ue ha de
actuar como líder porue los demás le ven así )7asa K*, no porue
él lo sea )regente en segundo signo de 8:*.
Para re%erirnos a los hechos, esta persona tuvo una gran promoci#n,
un espectacular encumbramiento, entre los a'os 4JGI y 4JHL,
cuando el $ol progresado hacía trino al M7 con $e"til Crano.
Promoci#n ue dur# hasta 4JHI, es decir después de ue el $ol
dejara el trino a Plut#n y el se"til a :enus. Podríamos e"tendernos
en el detalle de las progresiones de los demás planetas, pero una
ve( más e"cederíamos a la e"tensi#n de este estudio. A partir de
esa %echa todo %ue un constante declive. <eclive ue se
%undament#, entre otras ra(ones, en la cuadratura de la &una a su
propio terreno, la 7asa K, desde la casa de la pareja, estando Marte,
rector de esta implicado en la gran conjunci#n ue cuadra al $ol,
desde Crano. A nuestro juicio, durante el declive sigui#
%uncionando con creciente virulencia la oposici#n Plut#n :enus,
porue ya había probado sobradamente los laureles de la gloria y
por tanto el e%ecto de admiraci#n y atracci#n ue causaba en los
demás. E%ecto ue %ue reduciéndose dramáticamente con el paso de
los a'os, hasta llegar a ser una sombra de sí mismo. &a %alta de
con%ian(a y %e en lo más esencial %ueron haciendo mella en su
ánimo/ secretamente ):enus acuariana en 8:* porue solo lo
advirtieron uienes lo conocían bien.
17ual %ue, repitamos, el escape de tan situaci#n íntima2 -jalá
6eptuno hubiera estado mejor posicionado como para contrarrestar
el e"ceso de +ierra y permitirle una salida hacia la %antasía, incluso
hacia los brotes esui(oides )muchísimo más comunes de lo ue
creemos en general* ue a veces no somati(an sobre organismos
concretos y nos trasladan momentáneamente a mundos y personajes
%antásticos. Pero el escape neptuniano, disociador, disolvedor,
disgregador, en su carta se encarna de %orma demasiado material, y
por tanto esas desventajas caen directamente sobre la parte
orgánica. Y, por el hecho de ser el regente de :8 en K88, esas
disgregaciones, producto de ataues momentáneos, en lugar de
%iebres o constipados debi# producir algo más íntimo e ilimitado,
ue poco a poco se %ue trans%ormando en cr#nico.
El tener en cuenta el trino natal de Mercurio a >.piter pudo permitir
la rápida curaci#n por uimioterapia, cuando se le detect# cáncer
de pulm#n a los 54 a'os, cuando Mercurio progresado entraba al
se"til de >.piter y al mismo Mercurio natal, pero no la recaída,
ocurrida cuando escribimos estas líneas.
Para e"plicarnos un poco el proceso de la creaci#n del cáncer,
probablemente debemos %ijarnos en las sucesivas oposiciones ue
hi(o Plut#n desde Escorpio contra los planetas de la gran
conjunci#n, para %inali(ar en la cuadratura al $ol en 4JJ5. Y esa
misma trayectoria seguiría el Ascendente progresado para %inali(ar
en la cuadratura al $ol en 4JJB, cuando se le declar# por primera
ve( el cáncer.
Para pro%undi(ar en todos los signi%icados resulta inuietante
constatar ue la conjunci#n CranoP6eptuno, ue se produjo en
4JJE, cuando se declar# el cáncer, iniciaba su andadura por trino
sobre la gran conjunci#n de su 7arta 6atal, por Marte, $aturno y
%inalmente Crano. Y %inalmente en la segunda recaída, a mediados
de 4JJ5, Crano había entrado su cuadratura a la &una, al tiempo
ue Plut#n cerraba su cuadratura al $ol.
+ratamos de esuemati(ar en la siguiente %igura estos procesos de
transito y progresiones secundarias.
7omo dato curioso para completar el análisis de la 7arta, y
probablemente para relacionar el cambio de signo del A$7
progresado, este persona no creci# regularmente hasta cumplidos
los J a'os. ,asta esa edad era un chico mucho más bajo de lo
normal, y a partir de entonces empe(# a hacer una crecida
espectacular ue lo llevo a ser un adolescente y después un adulto
de talla alta.
E$3CEMA P9-;$ Y +9[6$8+-$



7A$- 88
El segundo caso ue presentamos a continuaci#n es el de un
muchacho ue a los 4J a'os se le diagnostic# un cáncer en el
cerebelo. $e le descubri# al ingresarle en Crgencias y hacerle un
scanner por unos dolores de cabe(a muy %uertes ue no se le
aliviaban con nada.

<atos de nacimiento0 ,ora, I,E5 ;M+
<ía, B.H.4JH5
?arcelona.
;rá%ico de la 7arta en la página 4EJ.
&os datos clínicos son0 8ngres# el 4E.B.4JJ5
<ado de alta el G.E.4JJ5
<iagn#stico0 Ependimoma. &esi#n craneal e"pansiva de
la %osa posterior con calci%icaciones en el
cuarto ventrículo y hemis%erio cerebeloso con
provocaci#n de hidroce%alia supratentorial.
8ntervenci#n uir.rgica0 $e le practic# una craniectomía
suboccipital y e"éresis subtotal de la
tumoraci#n. $e coloc# un drenaje ventricular
e"terno ue posteriormente se retir# sin
complicaciones .
Para intentar una apro"imaci#n al posible diagn#stico de las causas
de este cáncer, en%ouemos primero la visi#n general del tema.
a. <istribuci#n de planetas por cuadrantes )n.mero de planetas ue
hay en cada cuadrante0

5 F
B 4
En primer lugar, para captar una primera apro"imaci#n de la
distribuci#n por cuadrántes ue tenga sentido, no basta con %ijarse
en el deseuilibrio hacia la parte diurna del tema, es decir auella
ue se re%iere a los asuntos dependientes del entorno y de las
actuaciones de los demás, en detrimento de un sentido de la propia
autonomía )primer cuadrante* y de la capacidad de autovaloraci#n
y cumplimiento )segundo cuadrante*. ,abremos de %ijarnos en ue,
a pesar de ue el cuarto y el tercer cuadrante se reparten casi por
igual la importancia energética, en el cuarto es donde están el $ol,
ue es además el regente natal. Y, aunue en el tercer cuadrante
esté la &una, ue además es dispositora del $ol, hemos de %ijarnos
ue en el cuarto cuadrante se encuentra $aturno, uno de los planetas
claves de este tema, como veremos más adelante. En resumen, nos
encontramos ante un tema Mescorado=, deseuilibrado hacia el
cuarto cuadrante, lo cual nos indica ue el deseuilibrio se dirige a
los asuntos de este cuadrante, es decir, en palabras de psicología
clásica, a la obtenci#n del premio, hacia el instinto de caricia. En
otras palabras, para esta persona es muy importante psíuicamente
obtener el reconocimiento de los demás. 6o ya de saberse valedor
de tal reconocimiento, sino de obtenerlo realmente. &a presencia de
$aturno en este cuadrante re%uer(a implacablemente esta necesidad.
:eamos las cualidades0
Por triplicidades 7uadriplicidades, 9esultando
7ardinal I Duego 5
Dijo B +ierra 4 Duego 7ardinal, Aries
7om.n B Aire E
Agua E
<eseuilibrando sobre signo cardinal con más preponderancia de
Duego, podemos se'alar ue la carga energética más signi%icativa
recae en el signo de Aries, y es, también, Mprecisamente= en Aries
donde encontramos una conjunci#n ciertamente di%ícil, a nuestro
juicio, la mayor de la carta, ya ue involucra a la &una )dispositora
del $ol, y por tanto del Asc* y ue recibe una cuadratura a e%ectos
prácticos e"acta )ya ue cae en el punto medio* de $aturno, y
además llegando a hacer conjunci#n a Marte por orbe, recibe la
oposici#n de Crano.
6o parece e"cesivamente sorprendente ue esta conjunci#n se
produ(ca en la c.spide de la 7asa 8K, indicadora de las
con%iguraciones relativas a la mente trascendente o superior. ,abrá
pues ue anali(ar ué papel juega la parte a%ectada por el tumor,
concretamente el cerebelo. En general el cerebelo, aunue siga
siendo ese gran desconocido de la medicina moderna, parece regir
las actividades especí%icas de la coordinaci#n motora.. Pero
buscando en la vida de este muchacho no aparecen graves
síntomas de dis%unciones en este campo, por lo menos en
apariencia. :eamos. $in ue %uera un gran deportista, siempre se
mostr# su%icientemente activo como para practicar constantemente
diversos deportes de acci#n como %.tbol o tenis, no solo con é"ito
sino con personal satis%acci#n. &o cual nos indica ue no e"istían
de%iciencias intrínsecas en sus %acultades de coordinaci#n motora.
Pero veamos de pro%undi(ar un poco más. ,acia los 4E P 4F a'os
empe(# a mani%estar molestias en las rodillas/ se le hinchaban, le
dolían mucho y esto le oblig# a dejar el euipo de %.tbol. $eguía
jugando, pero no podía participar en campeonatos. El médico
diagn#stico ue era por causa del crecimiento. Aunue pare(ca un
diagn#stico demasiado %ácil y evidente, no deja de darnos algunas
indicaciones en cuanto a impedimentos ejercidos sobre sus
%acultades. En otras palabras, aunue sus %acultades de
coordinaci#n motora eran buenas, algo le impidi# seguir
ejerciéndolas a rendimiento superior, como se necesitan no ya en
circunstancias normales sino en las ue se necesitan para jugar
campeonatos de %.tbol.
Posteriormente, hacia los 45 o 4G a'os, empe(# a padecer tensiones
en la nuca, más concretamente hacia la parte baja, donde
encontramos la uinta cervical, y se le agudi(aron los constipados
hasta producir graves cuadros de sinusitis, hasta el punto de
producir una per%oraci#n de tímpano debido a la obstrucci#n de los
conductos producida por el e"ceso de mucosa. $e le trataron las
tensiones en la nuca a base de masajes y ventosas, lo cual le
producía un gran alivio. $i tratamos de relacionar todos estos
síntomas tal ve( podremos encontrar una relaci#n conductora.
:eamos, un e"ceso de crecimiento le provoca tener ue dejar de
competir. 9ecordemos ue las rodillas están regidas por $aturno,
como rector de 7apricornio, y ue por simbología tradicional
signi%ican la necesaria claudicaci#n del orgullo )hincarse de rodillas
en el %or(ado acto de humillarse*. 6o en vano a los santos en la
antig@edad los representaban con las rodillas laceradas a la manera
de 7risto. Pero lo ue nos parece altamente interesante es el análisis
de esas tensiones en la nuca, junto con los cuadros agudos de
sinusitis. Por un lado sabemos ue la espalda se carga con el pesado
%ardo de las emociones dolorosas no e"presadas. <ecimos ue Mnos
las echamos a la espalda=. +ambién sabemos ue los constipados
pertinaces y más concretamente la sinusitis indican ue la persona
Mllora hacia adentro=, es decir ue no se atreve o no puede llorar de
%orma mani%iesta lo ue necesitaría. Dinalmente el taponamiento de
los conductos respiratorios, por su pro"imidad al se"to chaTra, nos
habla de un bloueo voluntario de la capacidad de percepci#n, la
persona se impide ejercer sus naturales dotes de intuici#n ue le
dan pistas acerca de las situaciones ue han de vivir. Es suma, no se
permite Mver=, probablemente porue lo ue ha de ver sea
demasiado doloroso o insostenible.
6os parece .til empe(ar por %ijarnos en ué aspectos operaban en
los momentos claves, para e"traer de ellos c#mo encarna el tema
natal en cada persona en cuesti#n, o en otras palabras de ué %orma
concreta operan los di%erentes aspectos astrol#gicos en esta persona
concretamente, antes de dejarnos llevar por especulaciones
imagineras ue no sirven para nada más ue para distraernos y
desviarnos de la realidad. Por lo tanto en este caso vamos a partir
del momento en ue se detect#, diagnostic# y oper# el
ependimoma, para ver ué aspectos operaban, progresados,
tránsitos, e incluso 9evoluci#n $olar. :eamos ue0
P El $ol cerraba la cuadratura a Crano, regente de :8 y :88. Por
de%inici#n, cualuier aspecto ue haga el $ol aduiere una
relevancia primordial. En este caso empie(a a hacer cumplir la
oposici#n Marte P Crano. Cna apresurada interpretaci#n podría
re%erirse a limitaciones imprevistas y cortantes sobre la actividad de
la mente superior. En principio un aspecto de $ol P Crano nos habla
de la activaci#n por parte del yo superior o sus mani%estaciones
derivadas en el ego, encarnadas por el $ol, de reacciones
imprevisibles y en general dramáticas, o bien de los
acontecimientos e"ternos o de la propia psiuis. Por ser en este
caso Crano regente de la 7asa :8 nos hablaría de síndromes
agudos, y por su regencia de la 7asa :88, indicaría causas relativas
a la propia medida de la persona %rente a los demás, o %rente a la
respuesta de éstos/ en suma a la valoraci#n más directa del yo.
<iríamos ue este aspecto, por tratarse de Crano y ser regente este
planeta de las casas citadas, ejerce un papel de iniciador de algo
mucho más pro%undo y %undamental.
Al haber oteado esto ultimo, recordemos ue es interesante
también, cuando nos encontramos con uno de estos aspectos
capitales, anali(ar la trayectoria anterior, para captar la posible
gestaci#n ue pudo conducir o desencadenar en la actual
circunstancia. En este caso vemos ue el $ol hi(o cuadratura a la
&una a los I a'os. &a historia de este muchacho indica ue a esa
edad se produjo una ruptura %amiliar en ue la madre se %ue de casa
llevándose a los peue'os. Empe(amos a detectar la b.sueda de la
%igura del padre. Y ante esta sospecha nos %ijamos ue natalmente
Plut#n, regente de 8:, esta cuadrado al $ol. <iríamos ue las bases
de esta persona, el hogar paterno, el ambiente %amiliar con el ue se
encontr# al nacer, están en con%licto con la %igura del padre,
encarnada siempre por el $ol.
Y ué duda cabe ue es %undamental también prospectar la
evoluci#n %utura. 3ue en este caso no deja de ser inuietante, ya
ue a dos a'os vista del momento en ue escribimos estas líneas el
$ol hará la cuadratura a Marte, regente de la 8K y dispositor e
integrante de la conjunci#n &unaR>.piter. $i la cuadratura a Crano
%ue una especie de iniciador, la de Marte puede ser un
desencadenante. Y si a ello a'adimos ue al a'o siguiente de ese
aspecto :enus progresada hará cuadratura a 6eptuno, en la 8: y
regente de :888, podemos sentirnos ciertamente inuietos.
Entre la edad de los BB y los BE pronosticamos un acontecimiento
trascendente en la vida de esta persona, sobre todo por el hecho de
ue en la 9evoluci#n $olar de los BB a'os el A$7 cae dentro de la
7asa 8:, lo cual signi%ica %inal y principio. Y también encontramos
a $aturno de la 9evoluci#n $olar, regente de la 7asa :888 de ésta
cuadrado al $aturno natal desde la propia 7asa 8K.

En conte"to similar, tenemos también ue Mercurio progresado a
los BB a'os, regente de la 7asa 88 y segundo regente natal, por esas
%echas había activado la cuadratura de $aturno a la &unaR>.piter,
primero por secundaria a la &una y luego por conjunci#n a $aturno.
Mercurio nos habla siempre de paso de in%ormaci#n, de
transmisi#n de mensajes. 9ecordemos ue el inicio de la célula
cancerosa se inicia al no pasar correctamente la in%ormaci#n de una
estructura A<6 a otra. 1Podríamos pensar ue el cáncer comen(# a
gestarse a los 4I a'os, con la cuadratura Mercurio a la &una 2
1Podríamos pensar ue la gestaci#n de ese cáncer %ue la
consecuencia de esos progresados del $ol contra la &una y después
conjunci#n a $aturno ue debieron comen(ar a los J a'os2
Podemos pensarlo. Y a nuestro juicio debemos hacerlo, para tratar
de encontrar una vía a la neutrali(aci#n de ese cáncer, y por lo
tanto encaminar la curaci#n, aunue con solo plantearnos esas
preguntas estamos metiéndonos en aguas muy pro%undas y cuya
oscuridad hace ue nuestra ignorancia sea todavía más mani%iesta,
y por lo tanto nuestro análisis mucho más vulnerable. Pero no
tenemos más remedio ue hacerlo, ya ue no podemos bajar la
guardia por el simple, aunue capital, hecho de reconocer nuestra
ignorancia. 7on evitar el problema no vamos a dejar de ser
ignorantes, y luchar es todo lo ue tenemos, además de nuestra
ignorancia. Y a nuestro juicio la curaci#n nunca es completa si solo
se act.a solamente con uimio o radioterapia, es decir, si no hay
realmente una voluntad interna de curaci#n. Por lo tanto tratar de
intuir porué esta persona ha creado un cáncer, puede acercarnos a
sus vías de curaci#n.
En este punto creemos necesario proponer otra re%le"i#n. Estamos
en contra de predecir la muerte, por más ue ilustres colegas ue
nos han precedido, como 6ostradamus u otros lo hayan hecho. Y
ello por dos ra(ones, primera porue creemos ue tanto este
acontecimiento como el hecho de nacer se sit.an por de%inici#n a
un nivel distinto del ue habitualmente se mueve nuestro intelecto,
y por lo tanto tratar de hacer especulaciones, incluso con la ayuda
de la astrología se nos antoja un ejercicio netamente propio de
aprendi( de brujo. Y en segundo lugar porue tratar de situar la
muerte en el tiempo asociada con una persona concreta, al ser la
muerte el .nico hecho irrevocable en la vida humana como tal,
puede ejercer en la conciencia y el espíritu de la persona e%ectos
imprevisibles, y generalmente negativos. $olamente en auellos
raros casos en ue la persona encara el hecho de morir en su
dimensi#n creadora, es decir, no solamente como un paso natural
en el transcurso de la vida, sino como el %luir propio de la persona
hacia el estado del ue vino y ue en realidad le es más propio, nos
parece aconsejable abordar su predicci#n. En general, nuestra
ignorancia nos hace agarrarnos a la vida, cuando ésta no es más ue
una estaci#n de paso, y las emociones nos traicionan, como
siempre, pero en este caso tratando de provocar más su%rimiento
innecesario al provocar el miedo a la muerte. Por tanto predecir
este acontecimiento puede acarrear sentimientos destructivos,
negativos, depresivos, y demás corrupciones de la emoci#n pura.
Por consiguiente en este caso, recomendamos a la madre de nuestro
paciente ue se pusiera en marcha para aprovechar activamente los
tres a'os ue tenía por delante antes de ue ocurrieran los aspectos
ue acabamos de se'alar, para ayudar a su hijo a e"traer de si
mismo las su%icientes ganas y lo ue es más importante, ra(ones de
vivir. El camino parecía más o menos claro, sacar conclusiones
psicol#gicas de lo ue había sido su vida hasta la %echa en base a
sus relaciones %amiliares y trabajarlas con el chico. 6o tenían
mucho tiempo, pero sí el ímpetu su%iciente para movili(ar las
%uer(as trans%romadoras y siempre disponibles del Yo superior.
Esuema de la carta
Casos 5e cBnce! en nios
6os gustaría, como breve apunte, participar del sentimiento general
a la hora de preguntarnos con la inuietud en nuestros cora(ones,
1cual es la ra(#n de ue los ni'os aduieran o provouen el cáncer,
o ue ya na(can con esa en%ermedad tantas veces terminal2
Cna de las interpretaciones ue barajamos en los círculos
astrol#gicos es naturalmente ue la aparici#n de estos casos de
cáncer ocurre para cumplir un Tarma para los padres.
Personalmente no compartimos una teoría del Tarma tan estudiada
y estructurada como hoy día %unciona en algunos círculos,
procedente de una interpretaci#n cienti%ista y comercial del
budismo. En nuestra opini#n, si bien, como apuntaba 9umi Mantes
%uimos piedra, luego vegetal, a continuaci#n animal, ahora hombre
y después seremos ángeles=, no nos satis%ace una teoría Tármica
ue pretenda conocer, estructurar y ejempli%icar tan a %ondo y con
tanto lujo de detalles, como las modernas teorías postulan, lo ue
%uimos en vidas pasadas. Muchas veces los relatos de esas visiones
se nos antojan meras películas de %antasía evasoria del verdadero
trabajo a reali(ar. Más bien nos inclinamos, mani%estando una ve(
más nuestra ignorancia, ue a lo mejor antes de ser hombres %uimos
otra cosa, pero no tenemos medios de saber el ué debido a los
velos ue nos impone nuestra imaginaci#n, deseosa de encontrar
e"plicaciones rápidas a toda costa. $ospechamos inmediatamente
de cualuier elucubraci#n ue pretenda hacernos creer ue %uimos
esto o auello con tanta e"actitud. $implemente porue ahora
estamos auí y hemos de trabajar con ello, nada más/ bastante
trabajo tenemos ya por hacer, para ocuparnos de vidas pasadas.
:olveremos con el concepto del auí y ahora en los ane"os de esta
obra.
Por lo tanto, a la lu( de lo ue creemos entender, si nos
preguntamos porué nace un ni'o con cáncer, podemos hacer
varias cosas0
4. Anali(ar su carta natal.
El ni'o en esencia, en su íntimo $er, tiene ya plenas capacidades
para saber si uiere o no uiere vivir debido a un preconocimiento
de la realidad de la vida, y sobre todo lo ue parece más
importante, de las condiciones ue va a tocarle vivir, y
consecuentemente cancela de antemano su voluntad de hacerlo.
6ormalmente se dice ue este ni'o padece un cáncer hereditario o
ue se trata de alg.n tipo de contaminaci#n, etc., pero a nosotros
nos parece una %orma más de mani%estar nuestra ignorancia, cuando
a lo mejor e"iste una voluntad superior en ese ni'o ue le esta
se'alando ya, aunue por supuesto a nivel interno, y por supuesto
también no nos re%erimos para nada al inconsciente o al
subconsciente psicol#gicos, sino a algo superior, y ue por ello
escapa a nuestra comprensi#n Mconsciente=.

9esultan muy esclarecedoras las cartas 6atales de los ni'os con
cáncer. Podríamos decir ue provocando un cáncer tan preco( van
a ahorrarse una monta'a de su%rimientos. &a 6aturale(a, El $er,
como mani%estaci#n del Cltimo, es e"traordinariamente sabio y
puede conocer las cosas de antemano. &as causas o ra(ones de esa
pretendida Mmarcha atrás= cuando obviamente podría haberse
ahorrado el es%uer(o de la gestaci#n, embara(o y el trauma del
nacimiento, es algo ue trasciende nuestro nivel humano de
comprensi#n. 7reemos además ue el su%rimiento, el dolor %ísico
solo es una mani%estaci#n super%icial y transitoria de una realidad
ue subyace a todo ello, y para la cual el concepto dolor, al no
poder tratarse de un dolor %ísico, debe responder a otro #rden, del
cual no podemos tener conocimiento e"acto.
B. Anali(ar la carta de la concepci#n.
En este asunto recomendamos estudiar el método propuesto por
,enry ?ailey en su obra M+he Prenatal Epoch=, A. Doulsham _
7o. 4J4G.
6o solamente por la 7arta de la 7oncepci#n )Ascendente de la
7arta de la 7oncepci#n en la posici#n de la &una de la 6atal y
viceversa, junto con la determinaci#n del se"o para comprobaci#n*,
sino por los tránsitos ue vayan ocurriendo durante los J meses,
podemos ver ué ocurre, o ué pudo ocurrir con esta persona para
cancelar su voluntad de vivir.
Podemos preguntarnos, sin duda, porué no ejercieron ese,
diríamos, derecho a la cancelaci#n, innumerables seres ue nacen
en países de hambre y miseria o catástro%e y sin embargo llegan a
nacer para solo su%rir indecibles dolores y morir de malnutrici#n.
Al lado de seguir mani%estando nuestra ignorancia, podemos hacer
varias cosas0
B.4. 7omprobar si el n.mero de cánceres in%antiles es más alto en
las sociedades desarrolladas ue en las del +ercer Mundo.
Podríamos pensar ue el $er ue va a nacer tiene conocimiento del
medio ue le va a tocar vivir y de sus recursos para en%rentarse a él
a nivel interno, anímico. Podríamos pensar ue un ni'o etíope no
hace %alta ue desarrolle un cáncer con las graves consecuencias
ue eso puede tener para su nivel celular, sino ue ya se morirá de
hambre u otras en%ermedades, mientras ue un ni'o con los mismos
temores por lo ue le va a tocar su%rir en una sociedad avan(ada no
tiene otro remedio ue provocar una en%ermedad ue esa sociedad
no pueda atajar. ,oy día esos ni'os también producen $8<A. Y no
todas las madres portadoras de anticuerpos del $8<A dan a lu(
ni'os in%ectados, sino ue algunos de ellos por%ían en su decisi#n de
vivir. Podríamos comprobar ue el cáncer se da pre%erentemente en
sociedades avan(adas. Y si así %uera tendríamos ue revisar
seriamente los conceptos de salud mental del cuerpo social.
B.B. &a 7arta Prenatal nos habla sobre todo de los mensajes
Mcancerosos= ue ha podido pasarle la madre, o por sus propios
miedos o incluso mani%iesto recha(o, o por causa del ambiente en el
ue le ha tocado vivir a ella misma. Pensemos ue el %eto recibe de
la madre por vía directa e ineludible todas sus sensaciones, estados
de ánimo, miedos, temores, etc. &a salud mental y emocional de la
madre, es decir de lo ue rodea y rode# a la madre es un %actor
importantísimo para la salud del %eto, si por salud entendemos el
concepto básico de vivir.

E. Anali(ar la 7arta de la Madre.
Eso nos puede dar mucha lu( acerca del porué uiere tener este
hijo, c#mo lo uiere tener, ué piensa de tener este hijo, ué miedos
tiene, ué circunstancias rodean en general la gestaci#n y rodearán
el parto, etc.
Dinalmente la sinastría entre el hijo y la madre nos dará mucha
in%ormaci#n también acerca del porué del nacimiento de éste, ue
esperaba la madre, c#mo lo recibe, etc.
En otras palabras, antes de recurrir a %antasías Tármicas, tanto la
astrología, como la psicología, la neuro%isiología y la ciencia en
general nos pueden aportar abundantísima in%ormaci#n y caminos
por los ue encontrar una e"plicaci#n tangible, acorde con las
circunstancias reales y objetivas. $olo hay ue usar el sentido
com.n y la descon%ian(a sistemática de los peligros de la %antasía.
7ontinuando nuestra andadura sobre el %ilo de la navaja digamos
también ue, por otro lado, tampoco deberíamos caer en el error
del racionalismo a ultran(a, inaugurado por $#crates al atacar los
contenidos de las antiguas leyendas. M&eyendas= y Mmagia= al decir
del mundo intelectual ue sigui# al %il#so%o, ya ue no a la lu( del
conocimiento de los antiguos, basado no en la %antasía intelectual
sino en el real conocimiento de los %en#menos naturales.
Den#menos ue para ser e"plicados de alg.n modo con ejemplos se
crearon las llamadas leyendas. :olveremos a esto en los ane"os
Casos 5e e4i5emias
3ueremos compartir con todo el mundo otra de las situaciones de
angustiosa perplejidad como es el caso de las epidemias o grandes
catástro%es, e igualmente después de a%irmar ue no sabemos cual
es la causa, en %unci#n de nuestra ignorancia esencial, podemos
tratar de hacer varias cosas, todas ellas encaminadas a aprehender.
Podemos empe(ar por considerar ue las epidemias son
consecuencia de un deseuilibrio colectivo, lo cual no es e"agerado
suponer, ya ue aunue e"ternamente el %actor desencadenante sea
un virus o una bacteria, una ve( más, estos virus y estas bacteria
e"isten permanentemente en la naturale(a. &a di%erencia entre una
situaci#n de salud colectiva o de epidemia estriba en ue a esas
bacterias o virus se les ha dado un caldo de cultivo y por lo tanto
han escapado al control y masi%icado su reproducci#n. Pensando en
las epidemias de peste o %iebre ti%oidea de la edad media se nos
ocurre deducir ue el deseuilibrio ecol#gico de ;ea no es una
cuesti#n e"clusivamente moderna. A lo mejor el %en#meno
moderno sea la masi%icaci#n a nivel planetario de ese deseuilibrio.
En otras palabras, cuando poníamos el ejemplo de ue en una
ciudad no todos sus habitantes caen en la epidemia de gripe todos
los inviernos, sino auellos ue por una causa o por otra Muieren o
necesitan= caen en ella porue Mhan bajado sus de%ensas=, así
ocurre no solamente con un pu'ado de ellos sino con una
colectividad para provocar una epidemia.
Entonces, hay ue averiguar c#mo y luego porué esa colectividad
ha bajado sus de%ensas. Podemos proceder análogamente con la
comparaci#n entre uno de los individuos y la colectividad. Mas a
menudo de como hacemos normalmente tendríamos ue recordar
ue somos individuos pero también gotas del océano. Es decir ue,
al igual de del todo y sus partes, podemos argumentar de igual
manera con respecto al colectivo social como hacemos con el
individuo con respecto de las causas del porué una persona coge la
gripe con %recuencia cada invierno o de pronto, go(ando de muy
buena salud, pero yendo al límite de sus posibilidades, provoca una
gripe ue le hace estar en cama )descansar y reponer %uer(as*. A
nivel colectivo las muertes por epidemia podrían sonar a una
limpie(a, por mucho ue nos duela el ser nosotros los Mlimpiados=.
En esencia auí estamos de paso, de %orma ue tanto da ue
muramos durante una epidemia como atropellados por un choche o
atropellados por el cáncer ue nosotros mismos hemos creado. Pero
lo interesante es darnos cuenta de por d#nde hemos pasado, porue
a lo mejor podamos intuir la ra(#n por la cual hemos pasado, e
intuir también la esencia de lo ue nos ha acontecido, y de todo ello
tratar de averiguar uienes somos en realidad. M7on#cete a ti
mismo y conocerás al universo=, re(an las má"imas de algunas
ense'an(as.
6os da la sensaci#n de ue tanto a la ciencia como a la medicina
o%icial los árboles, análisis microbiol#gicos, %isicouímicos, etc., no
le dejan ver el bosue, la totalidad del %en#meno humano, ue ha
de abordarse con presupuestos más meta%ísicos. Y el gran problema
es ue una gran mayoría de ese colectivo se siente seguro con el
logro de resultados inmediatos, y por lo tanto no se cuestiona las
bases de esa ciencia ue los consigui#. 7reerse seguro de algo
resulta uno de los mayores peligros de euivocarse. Ese colectivo
esta e"puesto a graves epidemias, como por ejemplo contemplar
como una anécdota más, el ue una parte de ese mismo colectivo
ueme las selvas ama(#nicas para plantar especies de provecho
%armacéutico. 9esulta ue la especie %armacéutica, en lugar de ser
un remedio para algunas en%ermedades es un %in, no solo para la
investigaci#n, sino como objetivo comercial. Y esos mismo
especímenes no se aterrori(an al pensar en el grave deseuilibrio
ue supone esa des%orestaci#n y el tema cae en el saco roto del
%olTlore ecologista, etc. &a ceguera colectiva puede ser un
e"celente caldo de cultivo a las epidemias modernas, cáncer, $ida,
etc. En de%initiva, todo esta en todo y todo esta relacionado con
todo, de la misma manera ue estudiamos la en%ermedad en el
cuerpo humano buscando sus causas esenciales, debemos hacerlo
con respecto al cuerpo colectivo. El individuo no es más ue un
subconjunto dentro de otro conjunto, la %amilia, ue es un
subconjunto de otro ue es la comunidad, etc., etc., etc.
ANEKOS%
,emos creído oportuno segregar algunos conceptos de %iloso%ía y
psicología básica, relacionados con la esencia del comportamiento
humano, para %acilitar la lectura del te"to principal, pero
consideramos .til a'adirlos y por tanto lo hemos hecho en %orma de
ane"os.
AneDo $% A)u3 > a=o!a
<iversas doctrinas esotéricas y maestros en el camino nos indican
constantemente ue la .nica manera de vencer lo ue nos ata al
espejismo, a la ilusi#n, a la vanidad, en otras palabras a lo ue nos
impiden $E9, es neutrali(ar los ataues del <eseo por medio del
desapego, desinteresarnos de los %rutos de la acci#n, y eso se
consigue viviendo A%!+ & aora. Algo parecido apuntábamos en el
capítulo E con el término voracidad.
,ay muchas %#rmulas, desde el proverbio !6o llores por no haber
visto el $ol, porue las lágrimas te impedirán ver las estrellas!,
hasta la Meditaci#n. Y todas ellas nos indican ue vivamos en el
presente plenamente sin dejarnos llevar por el su%rimiento in.til del
miedo a lo ue puede esperarnos ma'ana, o la angustia, todavía
más in.til, de lo ue no pudimos conseguir ayer.
+ratemos de anali(ar porué es tan di%ícil, sino imposible, en el
devenir de nuestras vidas cotidianas, sentir plenamente y solo el
a%!+ & aora(
Para ello tomemos el Mito de >ano, 9ené ;uenon $ímbolos
Dundamentales de la 7iencia $agrada, pag 4LJ. &as puertas
solsticiales de la iniciaci#n. 7áncer la puerta de los hombres o
entrada de la caverna, y 7apricornio, la salida de la caverna, la
puerta de los dioses.
El Mito de >ano
&a interpretaci#n más habitual de las dos caras del mito es la ue
las considera respectivamente como el pasado y el porvenir. Y
entre este pasado ue ya no es y el porvenir ue no es a.n, el
verdadero rostro de >ano, el portero )M8anus= uiere decir puerta*,
el ue mira al presente, el tercer rostro es invisible. Ello es así,
porue el presente en la mani%estaci#n temporal no es sino un
instante inaseuible.
8naseuible para el comportamiento ordinario del hombre, sumido
en el espejismo devorador de la memoria, en la niebla ue oculta
nuestro verdadero $er, nuestro verdadero origen y lugar de
nacimiento y morada. <eambulamos perdidos en el mundo e"tra'o
de una ilusi#n ue no hemos creado, ue ha venido impuesta a
nuestra verdadera naturale(a y por causa de cuyo enga'o
trascendente no hacemos otra cosa sino ue recrear y complicar
todavía más. Diloso%ía, religi#n, psicología, vanos torbellinos
caracoleándose una y otra ve( sin rumbo ni direcci#n sobre la
contradicci#n inicial se cre# en un día e"traordinariamente lejano a
nuestro nacimiento.
Esa contradicci#n inicial, ue podría e"presarse, por ejemplo )hay
otras %ormas de vanidadPilusi#nPMaya* partiendo de la hip#tesis de
ue somos di%erentes, distintos de la Cnidad original de la cual
partimos, y de ue el pensamiento puede darnos una respuesta a
nuestras preguntas, va complicándose y multiplicándose,
contradicci#n tras contradicci#n a medida ue usamos el
pensamiento. Y como para el hombre el pensamiento es una de
nuestras mejores %acultades y estamos tan orgullosos de él, jamás
saldremos del torbellino de nuestro espejismo. Por tanto jamás, o
muy di%ícilmente podemos sustraernos a la dualidad PasadoP
Duturo, sin presente.
El enigma de >ano solo se resuelve trascendiendo nuestros
postulados cotidianos, es decir considerando a pasado y presente
como lo ue son, meras %antasías, sue'os )y por tanto incoherenP
cias* producidos por nuestra propia incapacidad de $er. El presente
solo es alcan(able trascendiendo nuestra realidad cotidiana, al decir
de Qhalil ;ibran, liberándonos de nuestros dis%races. 6uestra
verdadera esencia está en otro plano. Es el ojo %rontal de $hiva,
invisible también, puesto ue no está representado por ning.n
#rgano corporal, ue nos conecta con el sentido de la eternidad.
Por tanto el ejercicio de centrarnos en el A%!+ & aora solo es
posible elevándonos por encima de nuestra propia e"istencia
%icticia. &os verdaderos ritos inciáticos son una vía, la meditaci#n
otra, el estado permanente de alerta, esa conciencia de la absoluta
transitoriedad y despreciabilidad de nuestra e"istencia actual, ue
lleva automática y suavemente al desapego/ no al revés. Empe(ar
por desapegarnos de nuestros bienes y nuestros sentidos sin saber
porue lo hacemos es puro masouismo, un ejercicio más para
complicar la rueda de los m.ltiples espejismos. ,ay ue entender
primero el porué no sirve de nada, sino todo lo contrario0
apegarnos a las cosas y a las personas. Cna ve( se ha entendido, el
sentido de la e"istencia resulta un %luir %ácil, inmediato, incluso
l#gico, valga la contradicci#n.
Ejercicios de morti%icaci#n, de autoinculpaci#n, de heroísmo, de
virtud ascética, meros estímulos para ayudar a vivir el espejismo
cuando los otros ya no sirven. Cno puede hacerse asceta o
vagabundo sin haber entendido nada, por puro miedo, o vanidad, o
por creerse superior a los demás, etc., cayendo precisamente en lo
ue se pretendía combatir. +odo es lo mismo siempre ue no tenga
como %in trascender el enga'o, la pérdida de memoria...
La 4F!5i5a 5e memo!iaN
6o sabemos de donde venimos, lo ue somos ni ad#nde vamos
porue nuestro hilo conductor se encuentra atascado en un
torbellino de amnesia... Y$abemos per%ectamente uienes somos, de
donde venimos y a donde vamosZ $olo ue no podemos recordarlo.
Ese es todo el problema. $obran liturgias, religiones, credos,
%iloso%ías, montajes psicol#gicos, etc. +odo eso es in.til.
<ice el cuento $u%i ue un día el 9ey envi# a su hijo a una tierra
e"tra'a para probarle y ejercitarle para ue en su momento pudiera
desempe'ar las %unciones reales. &e dijo ue tenía ue encontrar un
cierto objeto y después volver. El hijo parti#. Pero en auella tierra
ocurría un %en#meno muy curioso0 la gente se olvidaba de uién
era, perdía la memoria. Y al joven príncipe, después de poco
tiempo, le ocurri# lo mismo. $e olvid# de uién era y del porué
había venido. <e modo ue se ued# en la ciudad ue le pareci#
más acogedora, busc# un empleo, contrajo matrimonio, mont# un
negocio, hi(o %ortuna, la perdi#, volvi# a hacerla, etc. ,asta ue un
día el 9ey, preocupado por la tardan(a, envi# emisarios para ue le
in%ormarán de la suerte ue había corrido su hijo. Estos a su regreso
le in%ormaron puntualmente. Entonces el 9ey tom# cartas en el
asunto y envi# a su hijo otro tipo de emisarios, de una índole muy
especial, para ue le recordaran uién era. Así, el príncipe empe(#
a recibir se'ales y mensajes de la %orma más variada, imprevista y
desconcertante. Por ejemplo un buen día se encontr# con un
anciano mendigo ue no result# tal a ju(gar por la altura intelectual
de su palabra y su porte, y ue le mencion# algo relativo a un país
Mal otro lado= y de un 9ey, o bien días más tarde un e"tra'o pájaro
se pos# en el al%éi(ar de su ventana y empe(# a hablar, igualmente
de %orma desconcertante acerca de un Mcierto objeto=, o sería una
e"tra'a inscripci#n sobre las baldosas de su jardín en la ue antes,
al parecer, no había reparado, ue reproducían desconocidos
dibujos, o bien ocurri# con alg.n conciudadano ue en medio de
una charla normal se puso a hablar de %orma incoherente. 7ada
mensaje le era dado al príncipe de %orma di%erente, imprevista,
cambiante para producir un e%ecto de choue en su conciencia de
%orma ue pudiera despertar su memoria. Y %ueron tan insistentes
los mensajes ue por %in, un buen día el príncipe despert# a la
9ealidad, record# uién era y a ué había venido y lo dej# todo,
%ortuna, %amilia, ligámenes, sali# de la ciudad y emprendi# la
b.sueda de auel objeto ue le se'alara su Padre. &o encontr# y
pudo regresar a su 9eino para ocupar el puesto ue le correspondía.
Este cuento ejempli%ica tanto la transitoriedad de esta vida como la
absoluta necesidad de buscar nuestra verdadera identidad
recordando uienes somos en realidad. &os mensajes están por
todas partes, pero hay ue saber di%erenciarlos de auellos te"tos,
acontecimientos o Mmaestros= ue no son otra cosa ue copias,
adulteraciones, cristali(aciones de los verdaderos mensajes, en
donde se encuentran diseminadas las claves del mensaje original,
como los %ragmentos de -siris ue 8sis pacientemente va
recogiendo.
El tercer rostro de >ano, el Presente, es el hilo conductor ue nos
une a nuestro verdadero origen y ue por tanto nos puede dar
in%ormaci#n de uienes somos, de donde venimos y adonde vamos.

,ablaremos a continuaci#n del ;rial, el 7entro, el 7ora(#n, etc. Es
como el auricular tele%#nico a través del cual podemos obtener
in%ormaci#n. El .nico. Y solo se encuentra dentro de cada uno de
nosotros. 7ualuier maestro, por verdadero ue sea, no puede hacer
más ue ense'arnos a utili(ar ese centro, a entrar en él y conectar
con nuestro origen. Por tanto toda adoraci#n nos devuelve
inmediatamente al espejismo porue nos hace salir de nosotros
mismos hacia a%uera, a una %orma de %alacia más. 6i siuiera a ese
centro interior, para algunos llamado Maestro 8nterno, hay ue
adorar. $ería caer de nuevo en el espejismo adorarse a si mismo.
&o .nico ue hay ue hacer es intentar conectar, :E9... :er el
tercer rostro de >ano.
+odo el problema, pues se reduce a la visi#n, a la cone"i#n, a
recuperar la memoria.
17omo empe(ar2 Por el instinto, la intuici#n, el no creerse ning.n
montaje, intentar recuperar la simbología tradicional, acercarnos al
origen, al lenguaje sagrado )sagradoNsecreto, nada más*. &eer a los
maestros y estar e"uisitamente atento a la vo( interior cuando
reacciona ante este o auel pasaje. Y sobre todo aprovechar
cualuier momento para intentarlo, intentar oír nuestra propia vo(
7entral, el .nico &ogos creador ue todavía e"iste sobre la +ierra.
La so1e5a5 5e1 co!!e5o! 5e ;on5o
,acia la década de los GL +ony 9ichardson, uno de los cineastas
creadores de movimiento MCnderground=, reali(# una película de
tal título, en la ue el protagonista, encarnado por +om 7ourtenay,
un estudiante de clase humilde, aceptado de %avor en un típico
colegio aristocrático inglés, era utili(ado por el !manager! del
euipo de atletismo para ganar la Marat#n a un colegio rival.
<ejando aparte las consideraciones de contenido político de lucha
de clases, e"plotaci#n del poder, etc., ue no suponen nada mas ue
anteponer un espejismo a otro, la idea básica de la película era el
hecho de ue en el %ondo estamos, cada uno de nosotros,
absolutamente solos en la lucha contra nuestros propios %antasmas
y esa lucha es una carrera en solitario de muy larga duraci#n. Esa
pelea constante y titánica ue constituye el laberinto iniciativo de
cada uno. Y al laberinto )entramado contradictorio y obsesivo de
nuestras emociones, %rente a las pruebas ue la vida nos plantea a
cada segundo* heredado o ambiental le a'adimos el de cosecha
propia, elaborado hasta complicarlo !ad in%initum! gracias a esa
malé%ica perturbaci#n orgánica de la ue tan orgullosos nos
sentimos, el pensamiento.
Aprender Astrología P ya lo hemos dicho también P nos puede
proporcionar algunas claves importantes para encontrar el 7entro.
Aprender es una actividad compartida, basada, para ue sea
e%ectiva, en ese acto de e"pansi#n de la conciencia ue llamamos
Amor. 6o e"iste iniciaci#n sin recibir de alguien y dar a alguien,
pero aunue el resultado del acto sea compartido, necesitemos la
comunicaci#n con otros seres humanos ue se encuentran en el
mismo trance ue nosotros, el propio acto de voluntad es y ha de
ser necesariamente solitario.
:amos a buscar ayuda a un Maestro por ue ello %orma parte de
nuestro camino, y ayudamos a uien podemos por esa misma
ra(#n, pero en ambas decisiones estamos solos. 6o puede ser de
otro modo para ue algo tenga valor. El propio acto de iniciaci#n
ha de hacerse en solitario. En el %ondo es así, puesto ue estamos
buscando nuestro propio centro iniciatico, el cora(#n, el ;raal, ue
reside como punto invisible dentro de cada uno de nosotros. Así,
estudiamos nuestra carta natal para seguir descubriendo los
mecanismos de nuestras con%usiones, iras, violencia, emotividades
)tantas veces malignas*, con el objeto de aprehender de ellas e ir
descubriendo nuestra verdadera identidad.
$omos corredores en el Marat#n de la vida, héroes en nuestro
propio laberinto. El pánico a correr solos es la primera de las
trampas, el miedo a la soledad es el primer espejismo. 6acemos y
morimos solos, 1porue insistimos suponer ue nuestra vida
depende de otros2 6o vendamos el coraje por un plato de lentejas,
no vale la pena, lo pagaremos muy caro al %inal.
El estudio de las casas personales, la :88 sobre todo, nos puede dar
la clave de nuestras mayores dependencia respecto de otros.
$eamos esclavos de nosotros mismos, no de los demás, es mejor,
más controlable, más provechoso porue a la postre esa esclavitud
a luchar nos llevará hacia el 7entro.
La 0i5a no es una 4e13cu1a
...6i una novela u obra de teatro. Estamos demasiado acosP
tumbrados, los especímenes urbanos, a vivir, aunue sea solo
temporalmente, los relatos de %icci#n con ue tratamos de
distraernos. El personaje, héroe o villano, se mete en la piel y
nuestra realidad se trans%orma en su sue'o. :ivimos el comien(o de
su historia, aunue algo de lejos, pero vibramos dramáticamente su
%inal... Y vamos esperando ue nos acae(ca un similar desenlace
para el círculo de nuestras %rustraciones.
<ebido al puro e%ecto de las m.ltiples vibraciones ue nos
constituyen, en el hecho de vivir, nuestra conciencia se encuentra
encerrada dentro de un sutil capara(#n de niebla, una red intangible
de con%usiones ue se entrecru(an solapándose, y cuyo e%ecto
principal es la pérdida permanente o reiterativa de la memoria.
+antas veces nos ilumina el destello de la intuici#n <ivina para
proporcionarnos la certe(a sobre este o auel asunto como vuelve a
sumirse nuestro discernimiento en la amnesia de antes. <e pronto
vemos claro un tema, nos asalta %uga(mente la cone"i#n con
nuestra :erdadera Esencia para e"plicarnos de golpe el porué de
nuestros actos y la e%ímera naturale(a de nuestras debilidades, ue
nos sentimos recon%ortados y serenos ante la vida... Minutos
después el espejismo de lo cotidiano nos devuelve a la angustia e
insatis%acci#n )posti(a, irreal* de vivir.
Cna lectura, la charla con alguien especial, etc. me hace ver ue es
mi apego o mi deseo por la posesi#n de algo o alguien lo ue me
hace desgraciado %rente a los seres ue comparten mi vida, y
entonces, por breves momentos, sintiéndome libre de ese apego, de
esa sujeci#n a los caprichos emotivos de los demás, me siento volar
sin miedo ni a la vida y por tanto ni a la muerte. &uego pasa, y al
trope(ar mis sentidos con un vástago de la cadena de emotividades
y deseos de estímulo cotidianos, vuelvo a caer en la desgracia de
sentirme desgraciado.
E)ui1i#!io
<ice la Acupuntura tradicional ue en general las en%ermedades
son producidas por deseuilibrios energéticos en determinadas
partes del organismo. Por ejemplo un origen típico de las jauecas
puede venir de distorsiones en el balance energético del
hígado, etc. Por ello la aplicaci#n de las series correspondientes de
agujas en puntos muy concretos del cuerpo, está destinada a
restablecer el %lujo energético correcto a través de los llamados
meridianos, etc. Para ponerlo más simple, 1uién duda de ue lo
más di%ícil en cualuier circunstancia es mantener el euilibrio2
Podemos abordar el estudio de un !truco! ue nos ha cedido el
esoterismo para mejorar nuestras condiciones de euilibrio, en
relaci#n con los procesos de la en%ermedad o dolencias en general,
objeto del presente trabajo. +al !truco! )la anulaci#n de la
personalidad ue preconi(an los yoguis, el desapego postulado por
casi todos los maestros espirituales, el trascender el propio
pensamiento, ue preconi(a Qhrisnamurti, 1no son ello trucos para
combatir la in%elicidad2 $i el propio ;autama ?udha tuvo ue
crear su doctrina al contemplar la in%elicidad humana ya en los
albores del QaliPYuga, 1ue no ha de inventarse para nosotros ue
vamos de cabe(a a sus postrimerías*, tal truco, decía, consiste en la
1oca1i:aci6n del euilibrio. :eamos0
En %ísica, para poder euilibrar cualuier bra(o de una balan(a
basta conocer el punto donde ha de aplicarse el %iel. Para conseguir
ue un cuerpo permane(ca en reposo sobre una super%icie o sobre
un punto hemos de conocer necesariamente la posici#n de su
7entro de ;ravedad. 7entro...
,e ahí la cuesti#n/ no la demoremos mas. $ri 9am 7handra,
:icens ?eltran y tantos otros nos aconsejaban siempre meditar o
volver sobre el centro, nues/!o cen/!o' cuando nos sobrecogía
cualuier con%licto... cua1)uie! con;1ic/o.
En e%ecto, tomemos un circulo. ,agámosle girar. $olo podremos
hacerlo apoyando alg.n objeto pun(ante en su centro. Y es
absolutamente evidente ue el .nico punto ue permanece el
reposo es e"actamente ese centro. +odos, absolutamente todos los
demás su%ren el movimiento ue imprimimos al aparatito. 6i %alta
hace hablar de los puntos ue se encuentran en la propia circun%eP
rencia.
17omo se traduce esto al reino de nuestras emociones, esas tristes
esclavas del pensamiento2 Muy sencillo. +omemos un diámetro.
En un e"tremo escribimos !?lanco! y en el otro !6egro!, o en un
!$í! y en el otro !6o!, o !Esto!, !Auello!, !?ueno! P MMalo!, etc.
+odo ello son conceptos relativos, creaciones de nuestro juicio
limitado, parcial, condicionado. Pero no avancemos acontecimienP
tos. El caso es ue si apostamos por el !?lanco! y despreciamos
completamente el !6egro! nos situaremos sobre la circun%erencia...
ue al girar provoca en nuestro ser todo el empuje de la %uer(a
centrí%uga )Ycentrí%uga, ue ilustrativa esta palabraZ*. $i no
adoptamos una posici#n tan radical y consideramos ue no todo lo
!?lanco! es absolutamente bueno, y ue alg.n objeto !6egro!
puede sernos de cierta utilidad, entonces nos corremos un paso
hacia el interior y el impacto de la velocidad centrípeta en nuestros
huesos es menor. $i seguimos usando la intuici#n y sospechamos
de ue las verdades son tan relativas como los pensamientos, y ue
más objetos !6egros! de los ue creíamos pueden sernos .tiles,
correremos otro paso hacia el centro. Al disminuir la velocidad
bajo nuestros pies nuestro cuerpo entero tendrá ue ejercer menor
es%uer(o de reacci#n para mantenerse en pie y podremos respirar un
poco con sosiego, y tal ve( contemplar lo ue nos rodea casi con
placer e incluso dis%rutarlo... En el límite, en el centro, se
encuentran los seres iluminados, reali(ados, los ?odhisattvas, o
como uieran llamarles, para uienes la %elicidad absoluta no
cuesta ning.n es%uer(o, porue ellos incluso son uienes controlan
el movimiento del círculo, ue no es otra cosa ue el propio $E9.
Díjense ue el acto de odiar nos aleja del centro, porue nos
situamos %rente a alguien, tomamos una posici#n radical sin entrar
en consideraciones, por ejemplo, de ue es un ser humano como
nosotros, de ue comete los mismos errores ue nosotros, le
atena(an las mismas angustias ue a nosotros, etc. 6os creemos en
posesi#n de la verdad )ue %alacia m s grande* y por tanto nos
alejamos de otro ue !creemos! ue no la tiene.
En cambio el acto de Amar )una ve( más no nos re%erimos al
placer, se"o, celos, amistad, devoci#n y vanalidades de ese calibre*,
es el impulso más valiente ue se conoce, porue nace de la
liberaci#n de cualuier %orma de miedo )incluso de la posibilidad
de ue al %in y al cabo <ios no e"ista* y por cuya e"pansi#n de la
conciencia nos sentimos unidos a cualuiera ue habite este
peue'o planeta, solidarios con sus angustias, sintiendo ue
comparten las nuestras, comprendiendo sus debilidades, como
parang#n de las nuestras, etc. En esa posici#n estamos tan cerca del
centro ue parece ue el piso no se mueva, o si lo hace resulta un
leve cosuilleo en las plantas de los pies. En ese momento, 1ue
importan todas las tribulaciones, las angustias, los pánicos2 +odo
resulta tan relativo, transitorio, banal...
No =a> 4e!sona mBs ;e1i: )ue )uien )uie!a se!1o Ia41ica#1e
0ice0e!sa a1 5es7!acia5oJ%
Esto esta ejempli%icado en el cuento de la camisa del hombre %eli(.
Cn día el rey mas poderoso de la época se decidi# por %in, tras
largos a'os de in%ructuosos tratamientos por parte de la legi#n de
médicos ue le atendían de su e"tra'a dolencia, a consultar a un
$u%i ue vivía en las a%ueras de la capital. El sabio accedi#
acompa'ar al emir y en presencia del ilustre soberano. Pas# un
buen rato en silencio observando. &uego, haciendo ya el gesto de
irse, dijo0 !Poderoso se'or, todas vuestras dolencias desaparecerán
al instante de vestiros la camisa ue lleva el hombre %eli(!.
7onsternado el monarca apenas acert# a preguntarle a vo( en grito,
cuando el viejo sabio iba ya a salir de la enorme sala. !1<onde esta
ese hombre2 17omo puedo encontrarle2!. M6o tenéis más ue
enviar emisarios a buscarlo=. El rey actu# de inmediato y envi# a
todos sus emires a recorrer el país. &os altos dignatarios %ueron
preguntando a todo ciudadano si era el hombre %eli(, y cuando el
interrogado respondía negativamente seguían buscando. Pasaron
los a'os. Por %in el emir más diestro, %uerte y paciente regres# a
palacio, e"hausto, des%allecido y con el semblante ciertamente
turbado. El rey inuiri#0 M,as encontrado por %in al hombre %eli(2=
M$í, majestad=, respondi# el buen servidor, Men e%ecto lo he
encontrado/ vive en los con%ines de vuestro reino, en lo alto de las
monta'as más altas=. M&e habéis, pues, colmado de tesoros a
cambio de su camiseta2=. MMajestad0=, el canciller se tomo su
tiempo en responder, lan(# un largo suspiro y concluy#, Mel hombre
%eli( es tan pobre ue no tiene ni camiseta=.
ANEKO +% EL SA,OTEADOR
IFi*aciones 4sico4a/o167icas co/i5ianas J
En primer lugar pedimos e"cusas si la elecci#n de este apodo, Mel
saboteador=, para designar el complejo conjunto de condicionantes
psíuicos incrustados en nuestro inconsciente ue nos impiden vivir
una vida plena y activa, resulta un tanto burlesco. Es a prop#sito, y
tiene como objetivo uitarle el dramático protagonismo ue se le
da normalmente, y gracias P y precisamente P al cual aduieren esos
condicionantes una in%luencia tan perniciosa en el ser humano.
+ambién puede parecer irreverente para con el indecible
su%rimiento de tantos miles de personas ue sucumben de %orma
trágica, sin embargo, una ve( más, tratamos de sobreponernos con
cualuier ayuda ue encontremos a mano, y el bueno humor es una
de las mejores. <ecimos buen humor, no sátira o ironía, ue son
alimento predilecto de tales complejos psíuicos.
Este poderoso personaje, causante, obviamente de la mayoría de las
en%ermedades ue auejan al ser humano, como ya hemos
anali(ado en los primeros capítulos de esta obra, ha recibido
diversos nombres a lo largo de la historia de la humanidad. Muchos
de ellos no hacen sino re%or(ar su in%luencia por medio de la más
truculenta imaginería religiosa como es la re%erencia al <iablo,
otros se dis%ra(an con los ropajes del espiritismo, incluso la
moderna psicología parece cristali(arlos en peligrosas etiuetas ue
re%uer(an su poder, o lo ue es lo mismo contribuyen a mantener
las consultas de a%amados pro%esionales. &a astrología tampoco
escapa a esa tentaci#n dei%icadora y en sus niveles más bajos
encontramos estereotipos carnavalescos de la más variada catadura,
como Mplanetas malé%icos=, Mentes astrales=, etc. Pero uno de las
%iguras ue nos parece más ilustrativa del problema real ue
produce y ue además lo sit.a en su verdadera dimensi#n
psicol#gica es la del <iablo, M$haitán=, en El 7orán, y lo es debido
a su traducci#n literal y directa0 El -bsesionador. En e%ecto, el
principal enganche ue tienen esos complejos mecanismos de
perturbaci#n de nuestro euilibrio es el cuadro obsesivo ue
producen. $eríamos per%ectamente capaces de seguir las directrices
de las místicas orientales en el vivir plenamente el auí y ahora si
no nos obsesionara nuestro %uturo. Y en lo tocante a eso las %ormas
de obsesi#n son tan variadas como seres humanos hay en la
super%icie de la tierra. A prop#sito de ello ese personaje recibe
también en algunas latitudes, pre%erentemente de in%luencia
occidental, el apelativo de M%antasmas=. +odo el mundo sabe ue no
e"isten, pero la mayoría les tenemos un miedo atro(/ valga el
ridículo contrasentido. Pero vayamos ya a entrar en materia, y
hagámoslo de la mano de esta %igura por sernos de alguna manera
más %amiliar o %olTl#rica.
En general se trata de varios saboteadores, una jauría de ellos, pero
como aconsejamos tratarlos normalmente por separado hemos
pre%erido apuntar el título en singular. Es necesario tener en cuenta
varias cosas0
&os %antasmas son almas en pena, y por lo tanto dignas de
compasi#n. Por ello, si en la lucha cotidiana contra otros seres
humanos el 7amino nos aconseja ue empleemos la 8ra sin -dio,
con ra(#n de más nos hemos de mostrar terminantes y enérgicos,
pero compasivos con nuestros propios saboteadores.
Aniuilamos )cuando podemos* los virus y otras epidemias para
poder sobrevivir. Es aconsejable aniuilar también el odio, porue
sino este se instala )odiar es una %orma de apego* en nuestro
organismo como un virus peor.
&os %antasmas como cristali(aciones incorp#reas de nuestro
inconsciente tienen la peligrosísima propiedad de adoptar cualuier
%orma para lograr sus objetivos, desde provocar ataues de odio,
agresi#n, resentimiento, rencor, hasta devota piedad.
Por ello hay ue tener en cuenta ue una ve( los hemos derrotado
dis%ra(ados de intransigente complejo de Edipo, vuelven a la carga
tocados con el yelmo de cualuier caballero del ;rial, vistiendo la
t.nica de 7risto o usando las lágrimas de cualuier se amado.
$iempre están al acecho, ya ue no les es posible cansarse ni
desaparecer. 6ormalmente tienen un poder inmenso, tanto como
con%uso es nuestro pensamiento. Por ello luchar en cualuiera de
los terrenos donde nos presentan batalla )siempre (a%ada y pocas
veces detectable* resulta tremendamente .til para crecer y madurar,
precisamente porue cada victoria nos proporciona un grado más
de libertad.
;racias a nuestros psiuismos crecemos. +odo consiste en tener o
no actitud de lucha. 6o tenemos, por otra parte, más remedio ue
luchar, ya ue sucumbir a las #rdenes de nuestros psiuismos nos
entierra en el po(o sin %ondo de nuestras dependencias hacia los
demás y al mundo.
:amos a tratar auí de las aportaciones ue la astrología médica
puede o%recer como armas de variaci#n incansable y constante para
luchar contra esos enemigos ue tanto %avor nos hacen, pues,
e"istiendo y también o%reciendo ese constante camaleontismo.
&os conceptos de astrología médica tradicional ue se han
e"plicado en anteriores capítulos han de considerarse en general
como síntomas o mani%estaciones e"ternas de las verdaderas causas
psíuicas ue éstas somati(an dando lugar a auellas. 6o puede
estudiarse ninguna en%ermedad por sus causas e"ternas y tratar de
silenciarlas, eso es ocultarlas. ,a de a%rontarse el problema global
de base/ como dice 9ichard ?ach, su origen o problema central.
E1 au/oc=an/a*e
&as voces ue emplea nuestro chantajista son, entre otras0
P 6o puedo.
P 6o debo.
P 6o está bien.
P 6o soy digno.
P 6o es para mi.
P 6o hace %alta.
P Ya está bien.
P Es mejor así.
P En este mundo se ha venido a su%rir.
P ,ay ue sacri%icarse.
P $umisi#n a la voluntad de <ios. )Y !<ios! carga con la mayoría
de nuestras inhibiciones, cobardías y demás comodidades*.
E1 ;i1o 5e 1a na0a*a
&a acci#n contra el saboteador no se sit.a ni en su terreno ni donde
él pretende prohibirnos, sino en una sutil tierra de nadie, una
%rontera entre el no atreverse a hacer nada y el lan(arse al %racaso.

Pocas veces un cuadro represivo o depresivo podrá vencerse
e"poniéndonos a acciones e"tremas, porue estas, por la propia
acci#n saboteadora, estarán abocadas al %racaso, objetivo
pretendido por el saboteados precisamente para convencernos de la
inutilidad del intento.
+oda acci#n hacia la independencia ue uiera tener é"ito ha de
estar muy meditada, %ría, y andar por peue'os pasos, ue puedan
controlarse y cuyo é"ito pueda a priori darse por seguro.
Pero no nos e"cedamos en el control y evitemos la acci#n, ya ue
eso es precisamente lo ue pretende el saboteador.
ANEKO -% EL OP,ALION
)4. <el 7apítulo 4*.
4. El todo es Mente/ El universo es Mental. El Cniverso es una
creaci#n mental sostenida en la mente del 0odo. &a mente in%inita
del 0odo es la matri( del 7osmos.
)Principio del Mentalismo*
)`*
B. 7omo es arriba es abajo/ como abajo es arriba.
)Principio de correspondencia*.
E. 6ada está inm#vil/ todo se mueve/ todo vibra.
)Principio de vibraci#n*
)``*
F. +odo es doble/ todo tiene dos polos, su par de opuestos0 los
semejantes y los antag#nicos son lo mismo/ los opuestos son
idénticos en naturale(a, pero di%erentes en grado/ &os e"tremos se
tocan/ todas las verdades son semiPverdades/ todas las paradojas
pueden reconciliarse. )Principio de polaridad*.
)```*
5. +odo %luye y re%luye/ todo tiene sus períodos de avance y
retroceso/ todo asciende y desciende/ todo se mueve como un
péndulo, la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma
ue hacia la i(uierda. El ritmo es la compensaci#n. )Principio del
ritmo*.
G. +oda causa tiene su e%ecto/ todo e%ecto tiene su causa/ todo
sucede de acuerdo con le&, la suerte no es mas ue el nombre ue se
le da a una ley desconocida/ hay muchos planos de causalidad, pero
nada escapa a la le&. )Principio de causa y e%ecto*.
H. &a ;eneraci#n e"iste por douier/ todo tiene sus principios
masculino y %emenino, y la generaci#n se mani%iesta en todos los
planos. )Principio de ;eneraci#n*.
)`* 9am 7handra0 <ios no tiene ni pensamiento ni cerebro para
re%le"ionar. Es Energía ue se reali(a a través del hombre.
,ombre reali(ado0 $e distingue, se identi%ica, se reconoce, es
incon%undible por la pa( y tranuilidad ue irradia.
)``* ;iovanni Papini0 Einstein, !al$o se mueve!.
)```* Yin P Yang.
&a 2ente. 7rea la /orrespondencia. Al corresponder nace la
:ibraci#n, o corresponde porue Vibra y transmite. ... Por tanto
surge necesariamente la 1olaridad. &a Vibración entre dos Polos
engendra la /a!sa 3 Efecto. Esta dualidad lleva necesariamente a
los dos polos de vibraci#n, causa e%ecto, ue son el 2asc!lino 3
4emenino(
0raba#o 3 obra 3 operación(
P 0ransm!tación mental. 0 &a Mente, así como todos los metales y
elementos )Aluimia*, pueden ser transmutados de estado en
estado, de grado en grado, de condici#n en condici#n, de polo a
polo, de vibraci#n en vibraci#n. &a verdadera 0ransm!tación
hermética es una práctica, un método, un arte mental.
0odo es Mente, 0odo proviene de una creaci#n Mental y puede ser
0ransm!tado ... 9elaci#n mental por el principio de correspondenP
cia. ,acer, provocar una vibraci#n ue utilice la energía creada por
los pares polares, variar el 9itmo y provocar un e%ecto, con tal
causa, ue genere la +ransmutaci#n.
Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad
vuestra vibraci#n.
Para destruir un grado de vibraci#n no deseable, p#ngase en
operaci#n el principio de polaridad y concéntrese la atenci#n en el
polo opuesto al ue se desea suprimir. &o no deseable se mata
cambiando su polaridad.
El 9itmo puede neutrali(arse mediante el Arte de la Polari(aci#n.
6ada escapa al principio de causa P e%ecto, pero hay muchos planos
de causaci#n y uno puede emplear las leyes del plano superior para
dominar las del in%erior.
El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Cniverso,
se imagina ue puede desa%iar sus leyes. 6o es más ue un tonto
vano y presuntuoso, ue se estrellará contra las rocas y será
aplastado por los elementos en ra(#n a su locura. El verdadero
sabio, conociendo la naturale(a del universo, emplea la &ey contra
las leyes0 &as $uperiores contra las 8n%eriores, y por medio de la
Aluimia transmuta lo ue no es deseable, en lo valioso y de esta
manera triun%a. El adeptado consiste, no en sue'os anormales,
visiones o imágenes %antasmag#ricas, sino en el sabio empleo de las
%uer(as superiores contra las in%eriores, escapando así de los dolores
de los planos in%eriores, vibrando en los más elevados. &a
+ransmutaci#n )no la negaci#n presuntuosa*, es el arma del
Maestro.
El sabio sirve a lo $uperior, pero rige en lo in%erior. -bedece a las
leyes ue están por encima de él, pero en su propio plano y en las
leyes ue están por debajo de él, rige y ordena. $in embargo, al
hacerlo, %orma parte del principio en ve( de oponerse al mismo. El
sabio se sumerge en la ley, y, comprendiendo sus principios, opera
en ella en ve( de ser su ciego esclavo. $emejante al buen nadador,
va de auí para allá, seg.n su propia voluntad, en ves de dejarse
arrastrar como el madero ue %lota en la corriente. $in embargo, el
nadador y el madero, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la
misma ley. Auel ue esto comprenda va en el buen camino ue
conduce al adepto.
Le& del !so & empleo.
&a posesi#n del 7onocimiento, si no va acompa'ada de una
Mani%estaci#n y e"presi#n en la práctica y en la obra, es lo mismo
ue enterrar metales preciosos0 algo vano e in.til. El
7onocimiento, lo mismo ue la Dortuna deben emplearse. &a &ey
del Cso es universal, y el ue la viola su%re por haberse puesto en
con%licto con las %uer(as naturales.
El todo(
P El 0odo. Mas allá del 7osmos, del +iempo, del Espacio, de todo
cuanto se mueve y cambia, se encuentra la Realidad S!bstancial"
la Verdad 4!ndamental, ue esta más allá de toda denominaci#n.
en su esencia el todo es incognoscible. lo ue esta en la in%inita
mente del todo es real.
A pesar de ello el Dictamen de la ra)ón debe ser recibido
hospitalariamente y tratado con respeto.
El 0odo crea, en su mente in%inita, innumerables universos, los ue
e"isten durante eones de tiempo, y a.n así, para E&, la creaci#n,
desarrollo, decadencia y muerte de un mill#n de universos no
signi%ica más ue el tiempo ue se emplea en un abrir y cerrar de
ojos.
En la Mente del PadrePMadre, los hijos están en su hogar.
6o hay nadie ue no tenga Padre o Madre en el Cniverso.
$i bien es cierto ue todo esta en el 0odo, no lo es menos ue el
0odo está en todas las cosas. El ue comprende esto debidamente
ha aduirido gran conocimiento.
Los planos de correspondencia(
P 8. El Plano Dísico.
4. Plano de la Materia conocida )s#lidos, líuidos y gases*.
B. Plano de la Materia mas elevada )energía radiante, etc.*.
E. Plano de la Materia $util )ni sospechada por la 7iencia*.
F. Plano de la $ustancia Etérica.
5. Plano de la Energía conocida )7alor, &u(, Atraccion, etc.*.
G. Plano de las $iete Duer(as $utiles de la 6aturale(a.
H. P. de las $iete Energías $utiles del Planeta Espiritual.
)!poder divino!*
P B. El Plano Mental.
4. Plano Mental Mineral.
B. Plano Elemental )H subdiv. de los Elementales*.
E. Plano :egetal )H subdivisiones*.
F. Plano Elemental )H subdiv. de segundo nivel*.
5. Plano Animal.
G. Plano Elemental )H subdiv. de tercer nivel*.
H. Plano ,umano )H sbdv. ,ombre corriente F nivel*.
P E. El Plano Espiritual. )H sbdv.de Maestros a <ioses*.
0ab!la smara$dina(
4. :erdad es, sin %icci#n, muy verdadero.
B. &o ue esta abajo es como lo ue esta arriba, y lo ue esta arriba
es lo ue esta abajo, para obrar los milagros de una sola cosa.
)la dualidad nace del todo*
E. Y como todas las cosas estuvieron y proceden de Cno, de la
misma %orma todas las cosas han nacido en esa cosa Snica, por
adaptaci#n.
F. El $ol es en Padre y la &una la Madre, el viento lo ha llevado en
su vientre, la tierra es su nodri(a.
5. El padre de todo Poder esta auí/ su %uer(a es completa si ella es
convertida en tierra.
G. +u separarás la +ierra del Duego, lo sutil de lo grosero,
dulcemente, con gran o%icio.
):irgo*.
H. $ube de la tierra al cielo y nuevamente desciende sobre la tierra
y recibe las %uer(as superiores e in%eriores.
I. +u tendrás por este medio toda la gloria del mundo y toda la
oscuridad se alejará de ti.
J. Es la %uer(a de toda %uer(a, porue ella vencerá todo lo sutil y
penetrará todo lo s#lido.
4L. Así el universo %ue creado.
44. <e este de auí serán y saldrán innumerables adaptaciones de
las cuales el medio está auí.
4B. Es por ello ue se me ha llamado ,ermes +rismegisto, teniendo
las tres partes de la %iloso%ía del mundo. !&o ue he dicho de la
operaci#n del $ol se ha cumplido y concluido.
E"égesis, interpretaci#n. +al ve( no lleguemos a saber nunca
e"actamente como %ueron escritas y su verdadero signi%icado
porue el ue le damos es el ue nos sirve... o nos hunde en la
con%usi#n.
ANEKO I<% ACERCA DE LA COMPARTIMENTACIÓN
DEL CERE,RO
El psic#logo americano 9obert -rnstein, pro%esor de la
Cniversidad de $tan%ord, 7ali%ornia, en su reciente libro
!Evol!tion of /onscio!sness", apunta la teoría de ue nuestro
cerebro está compartimentado, dividido en unidades distintas y en
su mayoría desconectadas entre sí, o conectadas de %orma muy
especial seg.n las peculiares características de la persona. Vl pone
el ejemplo ilustrativo de un armario o archivador en el cual se
almacenan cosas distintas seg.n el caj#n o carpeta de ue se trate.
Algo parecido a la estructuraci#n de la memoria de un ordenador
por directorios, subdirectorios, archivos, documentos, etc. En cada
uno de estos compartimentos se almacenan una serie de estímulos e
in%ormaci#n más o menos distinta, y ese es precisamente el
principio de la compartimentaci#n, ue seg.n el m#dulo ue esté
%uncionando en un momento dado, nos comportamos, o mejor
dicho, activamos sentimientos distintos. Por ejemplo, al ver por
televisi#n la noticia de un atentado terrorista en el ue han muerto
transe.ntes inocentes, y ue además es el n.mero seis en lo poco
ue va de a'o, puede sacudirnos un sentimiento de justicia a la
manera medieval por el cual nos inclinaríamos a pedir inapelable
pena de muerte para los asesinos, mientras ue horas después,
viendo una película de auellas ue protagoni(aba Paul 6eOman
en los a'os GL, en la ue un adolescente de barrios bajos, pero
encantador, maltratado por su padre es arrastrado a la delincuencia
para sobrevivir, abogaríamos por la abolici#n de la pena capital
cuando vemos a nuestro héroe camino el cadalso. - recibimos de
modo muy distinto las imágenes de una mani%estaci#n de
%undamentalistas palestinos con el pu'o en alto gritando consignas
mientras esgrimen los retratos de sus líderes religiosos, ue otra
imagen estremecedoramente similar pero ue ocurre en un estadio
de %.tbol, donde esos mani%estantes son hinchas, no necesariamente
de nuestro euipo y en las pancartas los retratos son de %utbolistas
%amosos. &o curioso del caso es ue nuestro cerebro no solamente
registra tan dramáticamente los estímulos recibidos por los medios
audiovisuales, sino los de la vida cotidiana, por ejemplo, hay uien
se trans%orma cuando se sienta al volante de su autom#vil, o ue
muestra dos caras muy distintas ya sea en el trabajo o en casa, o en
casa y con sus amigos. 9aramente criticamos algo en los demás ue
no hagamos nosotros en parecidas circunstancias solo ue en un
escenario di%erente. A lo mejor sea todo una cuesti#n de control
personal el no mostrar abiertamente, tanto a nosotros mismos como
a los demás, tales comportamientos contradictorios de nuestra
personalidad, control o represi#n, o a%erramiento a las costumbres,
o a las normas, o a consignas y demás armas de supervivencia de
nuestra imagen ante los demás/ algo ue modernamente y en
nuestra sociedad del progreso, se ha hecho tremendamente
importante. Al decir de algunas escuelas psicol#gicas hay más
comportamientos esui(oides )desdoblamiento de la personalidad*
de lo ue podríamos pensar.
&a teoría del pro%esor -rnstein está inspirada, a nuestro juicio en
las obras de 8dries $hah, divulgador del su%ismo en -ccidente, en
las cuales, ya sea de la mano de un cuento de 6asrudin como de
cualuier otro recurso a la parábola, el maestro su%í pone de relieve
las contradicciones de nuestra mente, con el objeto de ue la
utilicemos para nuestro bene%icio en lugar de estar siempre a su
servicio, somati(ando en nuestro cuerpo el resultado de esas
contradicciones.
Probablemente el estudio de la estructura cerebral de la persona con
la ayuda del simbolismo astrol#gico sea objeto de un posterior
libro, pero de momento se nos ocurre pensar inmediatamente en las
indicaciones ue los signi%icadores astrol#gicos de mentalidad y
pensamiento pueden aportarnos en la pro%undi(aci#n de esta y de
otras teorías acerca del estudio del cerebro. +omando a Mercurio
como signi%icador universal del pensamiento, o la 7asa 888 como la
%orma de comunicaci#n y e"ploraci#n personal y cotidiana, o la 8K,
la e"ploraci#n y la mente trascendente, etc., podríamos determinar
c#mo es la compartimentaci#n del cerebro de la persona cuya carta
natal estamos estudiando. Podríamos ver, si es tipo geminiano,
muchos compartimentos de parecida dimensi#n y ubicados sin
demasiado orden de valores, o de tipo capricorniano, estructurados
rígidamente seg.n un plan, o jerarui(ados y autoregulados en el de
un tipo sagitariano, o ca#ticos y dispersos en el pisciano, etc.

Y otro de los elementos interesantes de estudiar sería la cone"i#n
entre tales compartimentos, suponiendo, como es l#gico ue no
todos están conectados entre sí y hay grupos de ellos ue están
conectados a alg.n compartimento com.n y también ue hay
compartimentos aislados, a los cuales solamente accede el cerebro
en circunstancias muy determinadas. +al ve( estos enlaces
conectores nos los dieran las regencias planetarias, el regente de las
casas 888 y 8K, como casas de mentalidad, o los aspectos a sus
c.spides
Por .ltimo a'adamos ue esta teoría e"plicaría %en#menos como el
apuntado en el Ane"o 88, es decir el descubrimiento de traumas o
%ijaciones psicopatol#gicas, muchísimo más comunes de lo ue
creemos, compartimentos estancos ubicados en alguna parte de
nuestro cerebro ue nos hacen reaccionar visceralmente ante este o
auel estímulo/ pensamos ue nadie se libra de tener esos
compartimentos, y un análisis desen%adado y e"ento de miedo de
nuestra conducta cotidiana nos lo revelaría inmediatamente. En
realidad ué pueden ser esos compartimentos, ya ue obviamente
no podemos hablar de separaciones %ísicas o !cajones! o !archivos!
ubicados en las circunvoluciones de nuestro cerebro, más bien
pensamos ue debe tratarse de (onas o conjuntos de retículos
nerviosos capaces de almacenar memoria ue en su día %ueron
impresionados por alg.n acontecimiento puntual y sin duda muy
%uerte, y ue ante la repetici#n de semejante acontecimiento, o
aunue solo sea su menci#n, o incluso de ue algo nos recuerde su
olor, vuelven a reproducir los estímulos %ísicos ue provocaron
auel acontecimiento. Parece ue estas grabaciones son mucho más
poderosas cuanto más temprana es la edad en ue %ueron impresas,
las %ijaciones y los traumas in%antiles son el pan de cada día en las
consultas de los psic#logos. El ue nuestro cerebro destine un lugar
u otro para almacenar estas impresiones a lo mejor ni es relevante
ni cierto, puede ser ue no e"ista un lugar %ísico, aunue sea
microsc#pico en el cual ueden petri%icados auellos
acontecimientos o imágenes, como si pudiéramos librarnos de ellos
mediante una e"tracci#n uir.rgica, en el hipotético caso de ue
pudiéramos locali(arlos. Puede ser ue tales grabaciones, o tales
conjuntos de grabaciones hasta %ormar un verdadero patr#n de
conducta, es decir, tales compartimentos no estén en un lugar %ijo
de nuestro cerebro, sino ue hayan ido y vayan con%ormando su
estructura básica global, y ue ésta %uncione como una estructura
de%inida pero %luida cubriendo toda la masa ence%álica seg.n la
distribuci#n ue la neurología clásica asigna a las distintas
%unciones ue parecen repartirse en otras tantas regiones cerebrales.
$ea cual sea la verdad de ese gran desconocido, el cerebro, lo
cierto, y %ehacientemente constatado son las %ijaciones
psicopatol#gicas, los traumas o impresiones de la in%ancia, los
complejos de Edipo, los modelos de culpabilidad, los patrones de
conducta, las contradictorias reacciones ue producimos ante un
mismo %en#meno seg.n las circunstancias en ue ocurre, etc. Y la
e"periencia de la terapia cotidiana, nos parece indicar ue todos
esos %actores desencadenantes están estructurados en unidades o
compartimentos ue se comunican poco entre sí, de ahí
precisamente el hecho de la compartimentaci#n0 el ignorarse unos a
otros. Y probablemente el simbolismo astrol#gico, ín%imo mensaje
desgajado del saber de la antig@edad, pueda ayudarnos a predecir o
determinar como %unciona el cerebro, o la compartimentaci#n del
cerebro de nuestro consultante. 7omo decimos, su investigaci#n y
recopilaci#n estructurada en %orma de libro, puede ser objeto de
nuestra siguiente aportaci#n.
ALGUNA ,I,LIOGRAFÍA QTIL%
P ?ach, EdOard. /!ración por las 4lores. Eda%.
P ?ailey, E. ,. 0e 1renatal Epoc.. )A. Doulsham, &ondon,
4J4G*
P ?lay, Antonio. 1ersonalidad & Niveles S!periores de
/onciencia(
P $u $alud y la Astrología. ,adés.
P 7ornell, ,.&. Enc&clopedia of 2edical Astrolo$&( Aeiser
P <aath , ,einrich. Astrolo$+a 2édica..Mercurio E.
P <arling, ,.D. Esseentials of 2edical Astrolo$&. ADA
P <ethle%sen y <ahlTe. La Enfermedad como /amino.
P <@rTheim, Q.;.E5periencia & 0ransformación. $irio.
P ;e(a ?acT de $urany. 2an!al de Astrolo$+a 2édica(
P ;reen y $asportas. La Din'mica del Inconsciente. Crano.
P >ung, 7. ;. 1sicolo$+a & Al%!+mia( $antiago 9ueda.
P 6aiman, 8ngrid. La enfermedad del /'ncer..Mercurio E.
P -rnstein, 9obert. Evol!tion of /onscio!sness( Prentice ,all
P <e Pablos, M. <olores. 1rincipios de Astrolo$+a General(
7arcamo.
P $antos, <emetrio. Interpretación Astroló$ica. ?arath
P $asportas, ,oOard. Las Doce /asas( Crano.
P $hah , 8dries. 0e /ommandin$ Self. )-ctagon Press*
P $hulman. Los nodos L!nares & Reencarnación. 8ndigo,
P >. M. $piegelman. 6!dismo & 1sicolo$+a ,!n$!iana. 8ndigo.
P +ierney, ?il. Din'mica & An'lisis de los Aspectos. Mercurio E
P &upo, :icente. Astrolo$+a & Reali)ación 1ersonal( -belisco
P &upo :icente. Astrolo$+a & las 4lores de 6ac( -belisco.
\6<87E.
Prop#sito Pag. F
4. 13ué es la astrología, ué pretende2 Pag. 4L
B. 13ué es la en%ermedad Pag. 4G
E. &os 7ondicionamientos sociales Pag. BG
F. El $imbolismo Pag. EH
5. $igni%icadores astrol#gicos Pag. 5B
G. Análisis de los %actores astrol#gicos Pag . G4
H. Estudios monográ%icos. El 7áncer. Pag JE
Ane"o 8. Auí y Ahora Pag
Ane"o 88. El $aboteador. Pag.
Ane"o 888. E& Qybalion Pag.