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Cooperativas con mucho por hacer

 Nicaragua tiene más de 4,000 cooperativas, pero la cantidad no garantiza la calidad y el sector
debe unirse y fortalecerse
Información Adicional



Génesis Hernández Núñez

Nicaragua es el país en Centroamérica que cuenta con el mayor número de cooperativas
registradas y donde más rápido ha crecido el número de estas.

Al iniciar el mandato de Daniel Ortega, en 2007, se calculaba que había en el país 1,722
cooperativas, pero que este año se registraban 4,192 cooperativas, según dijo el mismo Ortega en
febrero pasado.

“Todas estas cooperativas se encuentran en la producción no solamente artesanal, sino también
de alimentos, frijoles, café, semilla certificada, hortalizas, actividades forestales, porcinas,
arroceras, plátanos, raíces y tubérculos, producción de cacao, miel de abeja; el sector avícola, de
camarón, en la pesca”, agregó Ortega en ese momento.

Para Julio César Palma González, coordinador de proyectos de la Unión de Productores
Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), expresa: “Hay interés del Gobierno en fortalecer a las
cooperativas y se han dado muestras porque se les están dando muchos recursos”.

El 24 de febrero de este año Ortega anunció la creación del Ministerio de Economía Familiar
Comunitaria y Cooperativa para que “en lugar de tener 300 mil artesanos y cooperativas en
Nicaragua, para el año 2017 se cuente con 500 mil familias participando de estas actividades
productivas”.

Pero a pesar de la creación de este ministerio, la cantidad de cooperativas y la variedad de rubros,
según Jorge Savany, exdirector ejecutivo del Fondo de Crédito Rural, “aquí se hace todo al revés
porque se reúne un grupo, hacen su dinero los que manejan la cooperativa, le dan un poquito a los
que producen y hasta ahí llegan”.

La solución más viable a esta dificultad es la unidad; Savany cuenta que “las dos mejores
cooperativas que conozco en el país: la Cooperativa San Francisco De Asís en Camoapa, Boaco y
la Unión de Cooperativas de Servicios Múltiples del Norte, Ucosemum RL, de Estelí, son producto
de la unión de varias cooperativas”.




DEBE HABER UNIÓN

Sin embargo, para Savany falta mucho camino para que se logre un cambio verdaderamente
trascendental, “el Gobierno y la empresa privada deben reunirse para fortalecer a las cooperativas,
aunque esta situación solo se podrá cambiar en unos cien años porque por naturaleza somos
individualistas”.

Palma opina que las cooperativas que trabajan en una misma línea deberían estar unidas bajo una
misma administración para “ser más sólidas, más fuertes, vender en bloque, tener mayor
capacidad de negociación y mayor capacidad de compra de sus insumos”.

Agrega que hay demasiadas cooperativas en cada uno de los sectores y “estar unidos tiene que
ver con las voluntades políticas de los directivos y no solo hay que pensar en disminuir el número
de cooperativas, si no mejorar su capacidad de organización, que no actúen en forma aislada,
podrían unirse en centrales de cooperativas”.

De igual manera se debe tomar en cuenta que el aumento acelerado del número de cooperativas
puede tener impactos negativos a mediano y largo plazo.

Patricia Ulloa, Oficial de Asociatividad del Centro de Exportaciones e Inversiones Nicaragua (CEI),
explica que “no se trata de formalizar las organizaciones de productores, sino darle su debida
atención para el logro de los objetivos por el cual se unieron”.

SUPERAR LAS DEFICIENCIAS


No obstante, el cooperativismo tiene grandes retos tanto a nivel interno como externo, Julio César
Palma afirma que “las cooperativas necesitan de apoyo para su capacidad organizacional,
administrativa, fortalecimiento institucional, oficinas, sistemas de comunicación, controles internos,
tener la capacidad de hacer gestiones de ventas, investigaciones de mercado, personal
especializado”.

En este aspecto, Ulloa afirma que si bien “podríamos decir que ha avanzado porque se ha
incrementado el número de cooperativas, en cambio a nivel micro, las cooperativas se encuentran
débiles por factores como la débil gestión empresarial, deficiencia del sistema de gobernanza y
poco compromiso de los asociados”.

A esto se suma la falta de nuevos líderes que se encarguen de las cooperativas, añade Ulloa. “El
trabajo de preparación de nuevos líderes es nulo, nadie se preocupa por preparar y transmitir los
conocimientos y experiencia a la nueva generación. Muchos de los directivos se aferran a los
cargos y pasan años, o si no se da el traspaso automático del cargo a uno de los familiares,
incumpliendo la legislación”.

Pero, pese a estas limitantes, Palma opina que “el cooperativismo hoy se encuentra en una
posición más evolucionada y aventajada que hace 15 o 20 años, y puede fortalecerse y
desarrollarse a mediano plazo”.


 80% de las cooperativas del país son multisectoriales, según datos del Instituto Nicaragüense de
Fomento Cooperativo (Infocoop).
 Urge renovación
Si no se fortalece el sistema de cooperativas de Nicaragua, fomentando la unidad y consolidando su
estructura de gestión empresarial, administrativa y financiera, “se puede llegar a un nivel de recesión y
desintegración, si no tenemos las capacidades económicas y recursos humanos para satisfacer las
demandas de cada una de las cooperativas. No podemos permitir que la demanda de servicios de las
cooperativas sea mayor a la oferta”, explica Patricia Ulloa, oficial de Asociatividad del CEI.
 Presión para las cooperativas
Julio César Palma González, coordinador de proyectos de Upanic, expresa: “Los Tratados de Libre
Comercio significan mayor presión para las cooperativas, porque deben producir con mayor calidad,
eficiencia y sostenibilidad”.

Agrega que antes de cumplir con cuotas de producción para otros países, las cooperativas, sobre todo las
de consumo, deben garantizar su aporte al país, porque “los nicaragüenses, por ley, merecemos productos
de calidad y esa una responsabilidad social del cooperativismo”.

Jorge Savany, exdirector ejecutivo del Fondo de Crédito Rural durante el gobierno de Enrique Bolaños,
opina que el aporte que las cooperativas le dan al país “no se ve por la debilidad que tienen, porque no
producen lo que deberían producir todos juntos para comprar en conjunto los insumos y bajar los costos”.


Cooperativismo en Nicaragua

Para hablar de Cooperativismo en Nicaragua, hay que remitirse a la historia de su legislación,
referente a las primeras disposiciones y al desarrollo teórico y legal de estas, pues es dentro
de este marco que se dan los primeros intentos de cooperativas en el país.

La promulgación del código de Comercio de 1914, donde muy tímidamente se hace alusión a
sociedades cooperativas, pero esto no se ajustaba a la realidad económica de la Nicaragua de
la época y por desvirtuar la concepción cooperativa del no lucro, no podía considerarse como
regulador del movimiento cooperativo. El capítulo VII de este código está dedicado a las
sociedades cooperativas (del articulo 300 al 322) al referirse al capital variable y al número
ilimitado de los socios, que convierte a las sociedades cooperativas en sociedades mercantiles
al señalar como uno de los objetivos de las cooperativas la participación de utilidades entre
capitalistas y operarios.

Posterior a la promulgación del código de comercio se dan algunos intentos de formar
cooperativas bajo expresiones asistencialistas de ayuda mutua con el propósito de enfrentar
situaciones de pobreza a partir de la creación de un fondo social. Estos se conocen como
mutualismo, pero no tuvo gran arrastre y desapareció la iniciativa rápidamente.

No fue sino hasta los años 30 que se dan verdaderos intentos de un cooperativismo mas
consolidado. A partir de aquí tenemos algunas referencias mas solidas del movimiento
cooperativo:
Años 30 Cooperativas formadas por Agusto Cesar Sandino
Los intentos de cooperativismo de Sandino surgieron a la luz de la firma de
convenio de paz en febrero de 1933, con el Gobierno de Juan Bautista Sacasa,
donde se establecía que todos los hombres integrantes del ejército de Sandino
ocuparan la cuenca del rio Coco o nueva Segovia, con el fin de desarrollar la
producción agropecuaria en beneficio de sus familias y para el desarrollo del
municipio. Esta primera gran cooperativa es la de Wiwilli en la que se cultivo
tabaco , granos básicos, se lavo oro y se aserró madera.

Este intento de cooperativismo fue alimentado por las patrullas de la guardia Nacional de
Somoza García en dos ataques perpetrados el 15 de enero y el 03 de marzo de 1934, fecha en
que arrasada la cooperativa de Wiwilli y con ello el cooperativismo quedo en el olvido por
más de una década.


Años 40 Cooperativismo de consumo
En el marco legal del código del trabajo el gobierno reconoció a las
cooperativas como organizaciones legalmente constituidas, pero su
amparo y así fueron organizadas cooperativas de consumo, en
empresas que aglutinaban a muchos trabajadores, como la portuaria
de Corinto y el ferrocarril.
En estas cooperativas los trabajadores tuvieron que aportar dinero
para su formación, ya que esta era una acción paliativa del gobierno para ayudar a los
trabajadores.
Este fue un modelo de ayuda mutua asistencialista sin carácter empresarial. Cuando se
termino el apoyo del gobierno, desaparecieron.
Años 60 Cooperativas de ahorro y crédito
En esta época se da un auge del cooperativismo de ahorro y crédito,
con el apoyo del organismo estadounidense conocido como alianza
para el progreso(AID)
En toda la región centroamericana y del Caribe se dio apoyo para
este movimiento de ahorro y crédito. En el año 1965 se crea en
Nicaragua la primera federación y administración financiera
contable.

Años 70 Cooperativas de Comerciantes
Posterior al terremoto de 1972, se da un nuevo auge del cooperativismo, pero esta vez en una
forma diferente. Surge el comercio y como ente promotor del cooperativismo se encuentra
FUNDE (fundación para el desarrollo) que organiza cooperativas de comerciantes en los
mercados.
En estos intentos se desarrollaron mecanismos de integración al
operar estas con directivas donde las reuniones eran presididas por
presidentes y gerentes.
Como respuesta del gobierno de Somoza a las demandas de los
trabajadores, presión del movimiento obrero se decreta el primer
marco verdaderamente regulatorio del cooperativismo: la ley de
cooperativas de 1971 que en las disposiciones generales en el arto. 1 dice lo siguiente: “la
presente ley establece el conjunto de normas jurídicas que regulan la constitución,
organización y funcionamiento de las cooperativas, así como su disolución y liquidación”.
Años 80 Cooperativismo agrario
El cooperativismo de estos años fue de carácter agrario y formo
parte de una estrategia del gobierno revolucionario que asumió
un rol protagónico, canalizado el proceso de reforma agraria en
formas cooperativas.
Este movimiento cooperativo tuvo acceso al financiamiento
bancario a la capacitación y la asistencia técnica pero no se les
exigió nada a cambio de manera que las cooperativas no
contaban con capital propio, nunca tuvieron aportaciones.
En esta etapa se dio un gran crecimiento social del cooperativismo y se crearon las
condiciones para el despegue de un pujante movimiento cooperativo, pero fue truncado con el
cambio de gobierno en 1990.

Años 90 El Cooperativismo y la globalización
Los años 90 significaron para el cooperativismo nicaragüense y
regional un periodo de cambios radicales ante el nuevo orden
económico internacional de los procesos de globalización y apertura
comercial lo que creo incertidumbre en el movimiento.
En Nicaragua sumado a esta fase de cambios se da una etapa de
transición de un gobierno revolucionario a un gobierno que trunco con
sus políticas neoliberales las acciones de un movimiento cooperativo
agropecuario en boga. Estos cambios acelerados, obligaron al
cooperativismo a buscar mecanismos concretos para su sobrevivencia. En esta búsqueda se
fundó la federación nacional de cooperativas agropecuarias y agroindustriales y se promulgo
la ley 84 de cooperativas agropecuarias y agroindustriales para proteger al movimiento
cooperativo agropecuario, que quedo indefenso frente a estas políticas. Bajo este nuevo
escenario se organizaron cooperativas conformadas por desmovilizados de la guerra tanto del
ejército como de la ex contra y nace aquí un fuerte movimiento ligado al sector del transporte
en las ciudades. Estas nuevas formas cooperativas tuvieron una carencia de identidad
cooperativa: valores, principios y una falta de desarrollo gerencia.
Año 2000 el cooperativismo de cara al siglo XXI
Si la década de los 90 se caracterizo por cambios rápidos en el entorno que obligo a las
cooperativas a modificar notablemente sus estructuras y sus ideas, los años 2000 y el
advenimiento del siglo XXI obliga al movimiento cooperativo a hacer de los principios
humanistas y valores que lo sustentan poniendo énfasis en el desarrollo empresarial
cooperativo con estrategia humanitarias.
El cooperativismo agropecuario que es el sector más representativo de acuerdo al inventario
cooperativo de la DIGECOOP 4,124 cooperativas agropecuarias aproximadamente al 2005 ha
ido reduciendo el valor de la intermediación en la producción en el procesamiento en la
comercialización y exportación de los productos.

Las cooperativas de ahorro y crédito se han fortalecido. Otras formas cooperativas
funcionando y en desarrollo son cooperativas de viviendas, transporte, agropecuarias y de
otros tipos que están trabajando mejor que nunca en la historia del cooperativismo en nuestro
país. Estas siguiendo la filosofía del modelo de cooperativo, trabajando para reforzar una
identidad cooperativa individual y de movimiento con una visión empresarial de desarrollo y
sostenibilidad.
En Nicaragua el cooperativismo hoy por hoy lucha por tener
empresas cooperativas autogestionarias, autosuficientes y de
esta manera contribuir a la transformación social y productiva
de Nicaragua a través de la promoción y defensa de valores,
derechos, actitudes y conductas que faciliten los procesos de
formación de conciencia ciudadana, participación y a la vez
aporten a la educación y transferencia de tecnología para los
productores del campo nacional ser auto sostenible en beneficio de miles de familias
nicaragüense.