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Violencia histórica contra María de Magdala

Carmiña Navia Velasco
Resumen
En el artículo se mira la figura de María la Magdalena, a partir del proceso de
desidentificación a que fue sometida por la tradición eclesial occidental (distinta a
la oriental), simbólica, iconogrfica ! teológica" #e recogen elementos ! datos de
la investigación sobre esta figura en el Nuevo $estamento ! en la tradición
apócrifa, en un esfuer%o de devolver a esta figura, seguidora de &es's de Na%aret,
algunos elementos de su verdadera identidad"
(bstract
)n t*is article +e loo, at t*e figure of Mar! Magdalene, starting from t*e process of
disfiguration to +*ic* s*e +as sub-ected b! t*e +estern, s!mbolic, iconograp*ic
and t*eological c*urc* tradition (as distinct from t*e eastern tradition)" Elements
and researc* data are gat*ered concerning t*is person in t*e Ne+ $estament and
in t*e apocr!p*al tradition, in an attempt to give bac, to t*is figure, a follo+er of
&esus of Na%aret*, some aspects of *er true identit!"

.a violencia simbólica, definida por /ierre 0ourdieu como la instauración de una
mentira en el lugar de la verdad, es una de las ma!ores violencias que se pueden
e-ercer contra grupos o individualidades, porque implica un traba-o permanente
inscrito en el cuerpo de los sectores sociales contra los que se e-erce" .a figura de
María o Miriam de Magdala, *a sido sometida en la tradición cristiana a una de
esas violencias simbólicas que *a irrespetado profundamente la verdad de su ser,
de tal manera que podemos afirmar que en algunos sectores eclesiales a la mu-er
de cu!a e1istencia conocemos por la tradición evang2lica ! que *a sido llamada
María Magdalena, se le *a robado su identidad"
( trav2s de este robo de identidad, a trav2s de esta violencia e-ercida sobre esta
mu-er, llamada com'nmente la Magdalena, se *a e-ercido igualmente la
dominación sobre las mu-eres que, a lo largo de generaciones, *an visto en ella, la
imagen del pecado sexual que no se debe cometer""" 3.a violencia simbólica se
institu!e a trav2s de la ad*esión que el dominado se siente obligado a conceder al
dominador (por consiguiente a la dominación) cuando no dispone""" para imaginar
la relación que tiene con 2l, de otro instrumento de conocimiento que aquel que
comparte con el dominador ! que, al no ser ms que la forma asimilada de la
relación de dominación, *acen que esa relación parezca natural"""3 "
4ace !a algunos años sin embargo la investigación sociológica ! bíblica, ! la
tradición femenina *an mostrado su empeño en recuperar esta identidad robada !
*an arro-ado luces sobre el verdadero carcter de esta apóstol5discípula de &es's
de Na%aret, pilar fundamental de la primitiva iglesia cristiana" /odemos decir que
*o! est ms clara su verdadera e1istencia ! su aut2ntico ser"
/ermanece intacta sin embargo la tarea de divulgar ! populari%ar esta identidad,
porque el ma!or efecto nocivo de la violencia simbólica es su eficacia a la *ora de
difundir en los conscientes ! en los inconscientes, en las tradiciones ! los saberes,
la mentira o deformación de lo real, que se impone como verdad" Esta luc*a es un
reto al cual *a! que enfrentarse con valentía ! decisión"
/recisamente en esta línea quiero esbo%ar algunos planteamientos en el presente
artículo" No se trata de una investigación original, sino de una articulación !
divulgación de algunas, valientes ! detalladas, investigaciones !a desarrolladas
sobre el tema" (po!ndome en ellas, sinteti%o ! ordeno la *istoria de esta
violencia simbólica contra esta mu-er,que a'n se mantiene en la ma!or parte de
los sectores eclesiales"

1. La confusión / La falsa identidad
Es claro que los te1tos evang2licos nos dan mu! pocos datos sobre la vida de
Miriam de Magdala, por ello su biografía se *a llenado con un traba-o de la
imaginación que tiene como punto de partida un malentendido instaurado como
verdad, a lo largo de los primeros siglos del cristianismo" Malentendido que sin
embargo, tiene unas raíces *istórico5eclesiales mu! precisas"
En los primeros años del cristianismo, estuvo claro que Miriam de Magdala era
una mu-er importante ! significativa entre el grupo comunitario (*ombres !
mu-eres""") que seguían a &es's de Na%aret" #e le reconocía su lidera%go, como lo
muestran los relatos evang2licos de la pasión5resurrección" #u memoria es fijada
como la de aquella mu-er que encabe%a el grupo de compañeras del Maestro que
se ocupan de su cuerpo muerto ! por supuesto como la primera testigo de la
resurrección" El relato de &uan no de-a duda alguna sobre ello"
Mu! tempranamente se inicia en la )glesia una discusión que pretende profundi%ar
en la identidad de María Magdalena" Es importante señalar que e1istiendo en los
relatos evang2licos varias figuras de las cuales no tenemos apenas datos, la
discusión ! necesidad de claridad se centra en la de esta mu-er""" /or qu26 Esta
inquietud nos *abla fundamentalmente de dos cosas7 En primer lugar de la
importancia indiscutible que ella tuvo, durante los primeros siglos, en el
movimiento de &es's" En segundo lugar de una discusión ms amplia sobre el
papel ! el lidera%go de las mu-eres en la )glesia"
.os datos que aparentemente generaron la confusión fueron7 el *ec*o de
llamrsela con el apelativo de Magdalena (de Magdala...) ! el *ec*o de que
alguno de los relatos evang2licos afirme que de ella &es's expulsó siete
demonios. #e inicia entonces la discusión que pretende identificar o diferenciar a
María de Magdala, con María de 0etania (*ermana de Marta ! .%aro) ! a ambas
con la pecadora que unge los pies de &es's en la casa de #imón el fariseo, seg'n
el te1to de .ucas"
.a controversia dura varios siglos ! produce duros enfrentamientos" &erónimo o
(gustín de 4ipona, por e-emplo, diferencian entre ellas, o tienden a identificar a la
pecadora5convertida con María de 0etania, distinta a María de Magdala" El debate
se cierra aparentemente en la )glesia de 8ccidente a partir de siglo V), cuando
9regorio Magno en su #ermón del :; de #eptiembre del año <=: identifica a estas
dos Marías, con la pecadora que unge lo pies de &es's"
( partir de aquí, la verdadera dimensión ! el verdadero papel de esta mu-er en la
)glesia naciente se fue desdibu-ando cada ve% ms" .os sermones de un lado ! la
e1presión artística de otro, populari%aron la imagen de una prostituta arrepentida
que lloró muc*o ! que siguió a &es's" Magdalena,oriunda de Magdala, pasó a ser
sinónimo universal de mu-er que llora arrepentida > llora como una magdalena.
?esulta impactante revisar el arte ! la literatura de occidente7 la figura de María de
Magdala *a obsesionado a pintores ! poetas, especialmente" Claro est, siempre
alimentada esta obsesión por la palabra insistente de los predicadores" .a figura
de Magdalena *a sido pintada cientos de veces en la tradición europea"""
cualquiera de los museos de (lemania, #ui%a, España, @rancia, )talia""" da
testimonio de ello" Esa mu-er de cabellos largos, senos semidescubiertos, que
llora por sus pecados, a los pies de &es's""" quedó grabada en el inconsciente de
esta tradición, como la aut2ntica representación de esta discípula"
)gualmente pasa en la tradición escrita" El teatro, la poesía, la *omil2tica""" dan
cuenta de una imagen que se repite7 la pecadora arrepentida, la amante
avergon%ada, la mu-er que se desgarra en su pecado ! es rescatada por &es's" Es
imposible registrar todo lo que sobre esta supuesta María de Magdala se *a dic*o,
qui%s vale la pena destacar el sermón anónimo franc2s del siglo AV)),
recuperado, difundido ! traducido por ?il,e en :=::7 El amor de Magdalena"#e
trata de un te1to bellísimo, en el que se enfati%a ms que en otros, el amor
apasionado de esta mu-er por su maestro (amante para muc*os5as)" Miremos en
detalle como la construcción del persona-e se reali%a completamente al margen de
la cita evang2lica ! ms al servicio de la tesis que se quiere mantener7 3El amor
une, el pecado distancia, pero el amor penitente participa de ambos" Magdalena
corre a &es's, eso es amorB Magdalena no osa acercarse a &es's, eso es pecado"
Entra intr2pida, eso es amorB se acerca temerosa ! confusa eso es pecado"
/erfuma los pies de &es's, eso es amorB los riega con sus lgrimas eso es
pecado" Es vida e insaciable, eso es amorB no osa pedir nada eso es pecado"""3
8curre algo parecido en esa otra obra de la tradición castellana, e1tensa en tres
vol'menes, de Malón de C*aide, en la que la insistencia ma!or est centrada en
la penitencia ! en la que el planteamiento se dirige ms a mostrar el camino
místico de María Magdalena, camino de conversión casi totalmente supuesto por
el autor ! enrai%ado sí en la tradición, pero no en el testimonio de los relatos
evang2licos"
)gualmente algunas mu-eres que obviamente insisten en otros aspectos de esta
discípula, permanecen presas de la confusión entre la pecadora que lo unge,
María de 0etania ! de Magdala" Es el caso de )sabel de Villena, en su relectura de
una de las cenas de 0etania7 3En cualquier lugar del mundo donde se predique
este evangelio, se dir lo que 2sta *a *ec*o en memoria su!a""" Cui2n pensis,
discípulos que es 2sta de quien *ab2is murmurado7 Dna caña agitada por el
viento6""" os digo que es tan firme ! constante que nunca olvidar7 /ues en
aquella noc*e tan tenebrosa de mi pasión la lu% de su amor fiel no se apagarB !
todos vosotros *u!endo por temor a la muerte, ella constante ! firme""" E por su
larga ! virtuosa perseverancia de amor, merecer que !o, despu2s de mi
resurrección, me comunique a ella, antes que a vosotros, ! por ella tendr2is noticia
de míB por consiguiente amadla ! reverenciadla ! no murmur2is de ella, pues so!
su abogado ! defensor"""
María de Magdala se convierte entonces universalmente, en una prostituta
arrepentida que enamorándose de &es's, le sigue, renunciando a su vida anterior
de pecado o entrega a los ombres en la prostitución. $odo el aspecto inocultable
de su personalidad7 líder del cristianismo primitivo ! apo!o incondicional del
Maestro de Na%aret, pasan a un segundo plano o se ocultan para la masa de los
cre!entes"
E esta ocultación se sostiene en la )glesia de occidente, durante :; largos siglos"
.a )glesia de 8riente, siempre mantuvo una identidad diferente para ambas
mu-eres7 la pecadora que unge los pies del Maestro ! la discípula a quien &es's
resucitado se muestra" El Concilio Vaticano )) da unos primeros pasos en la
perspectiva de desligar estas dos imgenes" .a fiesta patronal de María
Magdalena se independiza ! se cambian las lecturas fi-adas para ella""" sigue
ocurriendo no obstante, algo curioso7 .a gran ma!oría de los predicadores,
aunque acaban de leer un te1to evang2lico en el que se muestra a Miriam de
Magdala como primera testigo de la resurrección, predican a continuación la
*istoria de la prostituta arrepentida. #e nota que esta es una imagen que atrae
ms a los *ombres que la de una líder eclesial influ!ente"

2. Los datos del relato evangélico
Es cierto, que en este caso, como en casi todos, los te1tos canónicos no nos
arro-an luces como para construir una biografía indiscutible de esta mu-er de la
cual nos ocupamos" 4a! sin embargo algunas características que la definen ! que
no deben ser malinterpretadas"
Fe ella se dice7 que era una mu-er importante e independiente de Magdala" Cómo
se sabe esto6 /orque su apelativo o distintivo, no se fi-a a partir de un *ombre
(padre, marido, *i-o o *ermano"""), sino de su ciudad de origen" #e le enumera
entre el grupo de mu-eres que caminaban con &es's ! lo apo!aban""" es decir
tenía posibilidad de itinerancia e independencia económica, posibilidad no mu!
corriente entre las mu-eres de su 2poca ! totalmente negada G por supuesto G para
una prostituta de /alestina" &es's e1pulsó de ella siete demonios. .ideró el grupo
de mu-eres que ungieron a &es's ! velaron su muerte" )gualmente el resucitado se
le reveló en primer lugar ! la envió a anunciar a los apóstoles este *ec*o"
Estos pocos datos Hde qu2 nos *ablan6 .o primero que podemos establecer es el
lugar de origen de esta mu-er" #u pueblo7 Magdala, es una población situada en el
norte de 9alilea7 3Migdal Nunaia, significa en *ebreo $orre de pescadores" En
griego se llamó Magdala (magdala)" #us ruinas se *allan actualmente a unos siete
,ilómetros al norte de $iberíades, en la orilla occidental del lago de 9enne%aret o
Mar de 9alilea" Fie% ,ilómetros ms al norte estn las e1cavaciones de
Cafarna'n""" &es's *abitó en Cafarna'n, la consideró su ciudad ! la *i%o centro de
su irradiación apostólica que llegaba mu! fcilmente a Magdala""" En tiempos de
&es's la ciudad estaba amurallada, tenía castillo, sinagoga, estadio, *ipódromo !
una flota de cerca de IJJ botes pesqueros" .a ciudad tenía adems un notable
comercio te1til ! de tintorería" Furante su m1ima e1pansión llegó a contar unos
K"<JJ *abitantes" #u clase dirigente era bastante rica ! estaba mu! *eleni%ada"""
*abía en ella, un revuelto clima político" #i 9alilea era nacionalista, Magdala fue el
centro de la rebelión celota contra los romanos"""3
En los evangelios aparece claramente que María Magdalena era del norte de
/alestina, de la región de 9alilea, desde dónde siguió ! acompañó a &es's"
/odemos pensar entonces que el ambiente someramente descrito fue el su!o" En
un n'cleo urbano independiente, se formó esta mu-er independiente tambi2n" #ólo
si pensamos en una mu-er influ!ente ! de significativa importancia, podemos estar
de acuerdo en que su apelativo toponímico bastaba para identificarla7 3#i María
Magdalena *ubiese vivido en el seno de una familia -udía, lo normal es que se la
*ubiera designado por la adición del nombre de un pariente varón (María la de
#antiago, María la de &os2""")" /or el contrario se la conoce por su origen,
Magdala""" El nombre indica que *abía abandonado su pueblo, pues difícilmente
los *abitantes de Magdala la *ubieran llamado Magdalena""" Es decir se trata de
una mu-er que participa de la vida itinerante del grupo de &es's ! que no estaba,
en aquel momento, vinculada a un marido"
8tro dato que no ofrece discusión, es la afirmación de que de ella e1pulsó &es's
siete demonios, lo que Gseg'n los relatosG est en la raí% de su seguimiento al
Maestro de 9alilea" En t2rminos generales la posesión demoníaca en los
evangelios, no se identifica en forma simple con el pecado" .a identificación ms
clara es con la enfermedad" En este sentido la cuestión se presenta con una cierta
ambivalencia porque en algunas ocasiones la cultura popular -udía de ese tiempo,
establece una relación ms o menos directa entre enfermedad o posesión
demoníaca ! pecado del enfermo !5o de sus padres" &es's sin embargo siempre
rec*a%a esta identificación mecnica"
No *a! ninguna evidencia que permita relacionar esos siete demonios con la
actividad de la prostitución" Ms bien, la ma!oría de los estudiosos piensan que
María de Magdala tenía una grave enfermedad de carcter síquico""" los
endemoniados!as que encontramos en las pginas del Evangelio, en general
padecen angustia ! tormentos" 4a! quien interpreta sin embargo la posesión como
el agenciar una ideología contraria a Fios que supone ante todo una gran
alienación7 3.a interpretación del espíritu inmundo como factor alienante que se
identifica con una ideología contraria a Fios puede ser verificada en los pasa-es de
los evangelios sinópticos""" /arece que estar endemoniado añade a estar poseído
por un espíritu inmundo un rasgo de e1altación o violencia e1terna que *ace al
individuo ser conocido como fantico ! e1tremista"""3 El n'mero siete, tan preciso
en este como en otros casos, nos remite a la totalidad, a la completud"
Esta interpretación arro-a dos luces7 Fe un lado, confirma el *ec*o de que *emos
de pensar en Miriam de Magdala como en una mu-er mu! conocida, qui%s una
líder""" Magdala fue siempre cuna de rebeliones -udías" /or otro lado nos afirma
que la curación reali%ada en ella por &es's de Na%aret, fue total, es decir que la
Magdalena... fue una mujer nueva, porque la sanación reali%ada en ella fue total7
abarcó siete demonios, es decir la totalidad de sus demonios"
@inalmente *a! otros datos ob-etivos e indiscutibles que nos dan los relatos sobre
este persona-e7 4acía parte del grupo de mu-eres que seguían ! apo!aban a
&es's" .o acompañó en su martirio ! muerte, acompañó su cuerpo en el sepulcro
! fue la primera testigo de su resurrección"
Esta información no permite muc*a discusión" .os relatos canónicos, sin
e1cepción, son claros7 Miriam de Magdala ! las mu-eres, buscan la sepultura,
embalsaman el cuerpo de &es's, van en la madrugada para ungirlo""" #on testigos
primeras de la resurrección ! particularmente María Magdalena se encuentra cara
a cara con el resucitado ! recibe de 2l la misión de anunciarlo a los compañeros"
#i tomamos en serio la teología paulina en el sentido de que la )glesia se asienta
en la autoridad de los5las testigos5as de la muerte ! resurrección de &es's de
Na%aret, tenemos que asumir con responsabilidad el papel central que tiene esta
mu-er como uno de esos pilares""" papel que definitivamente la )glesia institucional
no le *a reconocido ! que la tradición sí *a recogido, pero desvirtundolo ms de
una ve%"

3. Un intento de e!licación
El avance de la investigación sociológica alrededor del mundo del Nuevo
$estamento, *o! nos permite acercarnos con ma!ores *erramientas a todo el
universo cultural, eclesial ! social en medio del cual nacen los escritos que lo
configuran" Esto adems de que se *an descubierto ! dado a conocer muc*os
te1tos apócrifos que igualmente arro-an luces sobre los procesos ! tensiones en
medio de las cuales se establecieron los cauces de la tradición teológica !
dogmtica"
3.a misión de María Magdalena como testigo ! mensa-era de la verdadera fe era
'nica en el conte1to de lo que *o! podría parecer un período igualmente 'nico de
la floreciente comunidad cristiana" (parece como la primera ! desde luego, la ms
importante de las mu-eres discípulas en torno a CristoB pero en la generación
posterior a la resurrección, resulta sorprendente descubrir la magnitud de la
importancia de algunos de los papeles que desempeñaron las mu-eres"""3 E sin
embargo *a! testimonios claros a lo largo de toda la *istoria eclesial de que esta
misión de las mu-eres ! de Miriam de Magdala en particular, generó siempre
incomodidad ! pol2mica"
?etomemos las palabras de ?afael (guirre en su estudio sobre el movimiento de
&es's, porque son mu! iluminadoras de un proceso innegable7 34a! ciertas
fluctuaciones en los nombres de las mu-eres en las diversas listas de los
evangelios, pero siempre se menciona a María Magdalena" Ella es testigo de la
muerte de &es's ! de su sepultura, la que descubre la tumba vacía ! recibe el
anuncio pascual, la que primero proclama la buena nueva de la resurrección ! la
que primero se encuentra con el #eñor resucitado" "in duda, esta mujer, María
Magdalena, tuvo en los orígenes del cristianismo una importancia tan grande
como la de #edro, si no ma$or. Es significativo ! elocuente que los te1tos
canónicos Gla literatura oficialG *able muc*o de /edro ! mu! poco de María
Magdalena, mientras que la literatura cristiana marginal GapócrifosG mantiene mu!
vivo el recuerdo de esta mu-er"""
3(*ora bien, mu! pronto comien%a un proceso de relegación del papel decisivo de
las mu-eres en el origen, para favorecer el protagonismo de los apóstoles varones
!, especialmente 2l de /edro" .a institucionali%ación eclesistica fue de la mano
de un androcentrismo creciente"""
/ero este proceso se ignora sistemticamente en el pensar cristiano" Dno de los
'ltimos testimonios de ello, lo encontramos en la obra del profesor alemn7 9erd
.Ldemann, %a resurreción de &es's, en la que sin ninguna prueba, ni sustentación
seria, se afirma la istoricidad de la aparición del resucitado a Cefas (/edro) ! se
niega esa misma *istoricidad para la aparición a María Magdalena" Esta obra no
ser la 'ltima en la que se infravalore este lidera%go"
.os primeros testimonios son por el contrario mu! antiguos" 4a! algunos
evangelios ! te1tos apócrifos, que recogen mu! bien las pol2micas comunitarias
intraeclesiales en medio de las cuales se formó ! desarrolló el cristianismo" .os
te1tos gnósticos dan cuenta de una forma especial del enfrentamiento entre
*ombres ! mu-eres por el lidera%go eclesial" ?etomemos alguna cita larga que nos
permite iluminar me-or esta realidad7
3/istis #op*ia aporta pocas novedades sobre la importancia de la mu-er en el
con-unto de la literatura gnóstica" #ubra!a ms, si cabe, este dato, refle-ando las
tensiones e1istentes en la primitiva )glesia, pero sobre todo es testigo de la fuerte
oposición de #edro al excesivo intervencionismo de la mujer" ( este propósito
encontraremos en nuestro escrito frases mu! significativas" (bramos las citas con
una que-a de /edro7
8*, #eñor mío, baste !a de que pregunten las mu-eres, preg'ntemos tambi2n
nosotros (.ib" )V, cap" :;M)"
.a primera intervención de /edro muestra !a no sólo su malestar por el papel de
las mu-eres, sino una fuerte oposición a María Magdalena7
8* mi #eñor, no permitas que esta mu-er ocupe nuestro lugar ! no nos de-es
*ablar a cada uno de nosotros, porque *abla muc*as veces (.ibro ), capítulo KM)
María Magdalena es consciente de ser rec*a%ada por /edro ! lo manifiesta
abiertamente7
8* #eñorN Mi mente es siempre conocedora para poder adelantarme todas la
veces" E1pres2 la solución de las palabras que ella pronunció, pero temo a #edro
porque me rec*a%a ! odia a nuestro se1o (.ibro )), cap" OI)"3
Esta tensión entre tradiciones femeninas ! masculinas, no permanece fuera del
canon" (l leer el evangelio de &uan, en contraste con los sinópticos, podemos
darnos cuenta del peso de la tradición de las mu-eres que el te1to tiene, la
eclesiología definida en el cuarto evangelio es indiscutiblemente una eclesiología
de ma!or igualdad ! que confiere a la mu-er un papel ms significativo"
/ero qui%s toda esta realidad se recoge mu! especialmente en la e1istencia del
Evangelio de María Magdalena, que es un testimonio claro de una comunidad que
le siguió ! reconoció como su líder" Este te1to muc*os siglos perdido, recuperado
sólo parcialmente en fragmentos, ! del que no se *an reali%ado traducciones !
ediciones *asta las 'ltimas d2cadas, se constitu!e en una clara constancia del
camino de dolor de las mu-eres en medio de estas tensiones eclesiales7
3"""/edro añadió7
HEs posible que el enseñador *a!a conversado
de ese modo con una mu-er,
acerca de secretos
que nosotros ignoramos6
H4abremos de cambiar nuestras costumbres
! escuc*ar todos a esa mu-er6
HFe veras la *a escogido ! preferido
a nosotros6
María entonces, se ec*ó a llorar"
Fi-o a /edro7
/edro, *ermano mío, qu2 tienes en la cabe%a6
HCrees que !o sola me lo *e imaginado,
me *e inventado esa visión,
o que esto! mintiendo acerca de nuestro Enseñador6
.eví tomó la palabra7
/edro, t' siempre *as sido un impulsivoB
veo a*ora que te ensañas contra la mu-er,
como lo *acen nuestros adversarios"
#in embargo si el Enseñador la *a *ec*o digna,
HCui2n eres t' para rec*a%arla6
No cabe duda de que el Enseñador la conoce mu! bien"""
.a amó ms que a nosotros"
(rrepintmonos, pues,
( seamos el )ombre en su totalidad*B
de-2mosla arraigar en nosotros
! crecer como lo pidió"
#algamos a anunciar el Evangelio
#in tratar de establecer otras reglas ! le!es,
excepto a+uella de la +ue ,l fue testigo"
En cuanto .eví pronunció estas palabras,
se pusieron en camino para anunciar
el Evangelio"3
En este pasa-e del Evangelio de María, podemos encontrar una rique%a inmensa
de contenidos ! sentidos a la *ora de potenciar una pra1is eclesial arraigada en la
igualdad de g2nero" En oposición a /edro, .eví propone asumir el ser umano, en
su integridad P *embra5varón""" /lantea que &es's fue testigo de esa integridad !
que no *a! que a-adir reglas !5o separaciones que 2l no contempla ni enseña" .a
discusión da cuenta de un ambiente en el que este debate est abierto ! El
Evangelio de María, asume una propuesta de igualdad radical de g2nero"
Es claro que varios de los apócrifos del Nuevo $estamento, muestran ms
e1plícitamente las tensiones del cristianismo primitivo""" tensiones que igualmente
se recogen en varios te1tos del Nuevo $estamento" Estas confrontaciones
relacionadas con el papel de las mu-eres en la comunidad eclesial, pueden
e1plicar parcialmente el robo de identidad que se reali%ó en Miriam de Magdala"
4a! que tener en cuenta que en medio de una tradición cultural ! eclesial que
considera contaminante del mal, tanto a la mu-er como a la se1ualidad, un pasado
de prostituta indiscutiblemente relega.
#i la líder que encabe%a la luc*a por un papel importante para la mu-er en el
nuevo movimiento""" si la fuer%a de su memoria ! de su imagen, son
neutrali%adas""" es ms fcil silenciar a las mu-eres ! robarles un protagonismo
que por años ! d2cadas *an tenido, protagonismo que molesta e incomoda" Esta
tensión eclesial siempre regresa""" ! siempre *a! -uegos de doble intencionalidad
en el mane-o de la imagen de las mu-eres líderes"
(l finali"ar este artículo, me parece necesario señalar porque es importante
restaurar la verdad sobre la imagen de Miriam de Magdala" No se trata de ninguna
manera de asumir la imposibilidad de que una mu-er líder cre!ente *a!a sido en
su pasado prostituta o trabajadora sexual, como se diría *o!" Este intento no *ace
parte de refor%ar la condena moral o e1clusión sobre las mu-eres que asumen este
oficio" (l fin de cuentas e-ercer la prostitución no es un problema de buena o mala
voluntad... $ampoco es algo que pase por el -uicio del pecado o no pecado""" .a
prostitución es una realidad, un *ec*o, un producto, una responsabilidad""" social"
(firmar que María Magdalena no fue una prostituta arrepentida no es
descontaminarla de su ser de mu-er !5o de su se1ualidad""" se trata por el contrario
de desenmascarar una mentira ! de mostrar el conte1to en el que se produce ! el
por qu2 de ella"
.a restauración de las imágenes femeninas, *ace parte de un traba-o de
reconstrucción de nuestras genealogías $ modelos, que tenemos que reali%ar las
mu-eres, para que nuestra inscripción social ! eclesial, se *aga ms amplia !
abierta, ms legítima"
.a verdadera dimensión de esta ! otras mu-eres en la *istoria del cristianismo, no
llegaremos tal ve%, a descubrirla""" pero es indiscutible que *a! que avan%ar por
este camino, porque el robo simbólico ! real *a sido grande ! los cristianos !
cristianas de *o!, tenemos esa deuda con nuestra propia *istoria ! con nuestro
pasado"
#armi$a %avia Velasco
(partado (2reo I<:<I
Cali
Colombia
/ierre 0ordieu, %a dominación masculina, Editorial (nagrama, 0arcelona IJJJ"
Este proceso se puede seguir con absoluta rigurosidad en dos te1tos escritos
desde ópticas diferentes, pero con igual seriedad7 Carmen 0ernab2 Dbieta, María
Magdalena . /radiciones en el cristianismo primitivo, )nstitución #an &erónimo,
Editorial Verbo Fivino, Estella :==;B #usan 4as,ins, María Magdalena . Mito $
metáfora,Editorial 4erder, 0arcelona :==K"
(nónimo7 El amor de Magdalena, Editorial 4erder, 0arcelona :==M"
Malón de C*aide, %a conversión de la Magdalena, primera edición7 :<QQ,
0arcelona, Espasa Calpe, Clsicos Castellanos, Madrid, :=<="
)sabel de Villena, RCómo el #eñor vino a 0etania ! le le ofecieron un conviteS, en
Escritoras clarisas espa-olas, (ntología, 0"("C", Madrid, :==I"
Manuel (lcal, %os evangelios de /omás el Mellizo $ María Magdalena, Ediciones
Mensa-ero, 0ilbao :==="
?afael (guirre, 0el movimiento de &es's a la iglesia cristina, Editorial Fescl2e de
0rouver, 0ilbao :=QO"
&uan Mateos ! @ernando Camac*o, Evangelio, fuguras $ símbolos, Ediciones El
(lmendro, Córdoba :=Q="
&uan Mateos ! @ernando Camac*o, Evangelio, fuguras $ símbolos"
#usan 4as,ins, María Magdalena . Mito $ metáfora"
?afael (guirre, 0el movimiento de &es's a la iglesia cristina"
9erd .Ldeman ! (lf 8%en, %a ressurrección de &es's . )istoria, experiencia,
teología" Editorial $rotta, Madrid IJJ: (edición alemana, :==<)"
@rancisco de .ucas, R.a tradición petrina en la /istis #op*iaS, en ?afael (guirre,
Monasterios ! otros, #edro en la iglesia primitiva, )nstitución #an &erónimo,
Editorial Verbo Fivino, Estella :==:"
T Manuel (lcal, traduce P revestirnos del ombre perfecto...
&ean Eves .eloup, El evangelio de María, 4erder, 0arcelona :=== (de esta edición
tomo la cita)" El libro presenta, el original el copto, la traducción en franc2s ! en
español, igualmente un comentario detenido" 8tra versión5edición del mismo te1to7
Manuel (lcal, %os evangelios de /omás el Mellizo $ María Magdalena"