Daniel Medvedov

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El
Hombre-Puente
y la
Mujer-Puerta

!


Madrid
2009
2



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El Hombre-Puente y la Mujer-Puerta,
Puente hacia el mundo, para el joven,
Puerta al mundo para la infancia


HACIA EL MUNDO VOY CON MIS TRASTOS
ENTRO A GATAS
PARA ENCONTRARME CON EL FUTURO
UN PUENTE UNE DOS ORILLAS
LA ORILLA DEL HACER
Y LA ORILLA DEL NO-HACER
UNA PUERTA
REUNE
EL LUGAR DE AYER
CON UN SITIO DESCONOCIDO
ES EL MUNDO FUTURO
Y YO
PEREGRINO
PASO
PASO A PASO
VOY Y VENGO
CAMINO INFINITO DEL VIVIR

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He conocido a lo largo de los años varios
hombres-puente. ¡Qué bello evento es un puente!
Pasas, miras a los lados, y sin darte cuenta, ya estás
en la otra orilla.


N E

PUE R T A


También he conocido mujeres-puerta. ¡Qué bello
es el vacío que te deja entrar!






Es el vacío que hace una puerta, y el vacío mismo
compone el espacio que hay entre los pasos.
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Valorar el vacío sólo puede concebirse en el
silencio. Desde la calma sonora se percibe aquel
entre-acto que vibra de claridad y ritmo.

Digamos que el puente y la puerta son dos
entidades simbólicas, pues atan dos complementos en
una instancia común: ir y venir, entrar y salir. Tal vez
sea el camino aquello que reúne en su sentido las
acciones complementarias de la ida y de la vuelta.
Otras figuras simbólicas serían la escalera, para el
subir y el bajar, y la llave, para cerrar y abrir.
Habrán otras, que no recuerdo ahora.
Unión, acercamiento, cruce de caminos,
encuentros múltiples, el puente logra una comunión
de las diferencias en una inversión social de los
hacedores anónimos, aquellos que no firman ni dejan
huella visible. Debajo del puente, este lugar
visinvisible, forma círculos, mandorlas, óvalos,
elipses, ojivas. Por allí pasa el vacío.
¿Es acaso el puente un edificio? La pregunta es
crucial, pues una construcción tiene adentro y afuera.
El puente, como tal, posee dos planos, arriba y
abajo, y completa una triada con el espacio singular
que viene a ser representado por el salto de una orilla
a la otra. ¿Cómo se podría llamar ese lugar
extraordinario?
He visto al Hombre-Puente hablar con alguien y
delante de mi se me ha manifestado el puente.
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He contemplado la Mujer-Puerta y he percibido
el vacío que te deja pasar.




Tanto la Puerta como el Puente sugieren la idea de
“paso”, la acción de “pasar”.
Lancelot pasa el Puente-Espada. La Escalera es
un puente vertical.
PONTIFEX, el constructor de puentes. . . .
Escribe Nichiren que Buda es el Gran Puente de
los seis caminos. El verdadero puente es el Ser:”. . .
pasándolo, la noche llega a ser como el día, pues este
mundo sin fin es sólo Luz” (Chandogya-Upanishad).
He aquí la historia del Hombre-Puente: en el
relato “Branven, hija de Liyr de Mabinogion”, las
huestes galeses que invaden Irlanda para vengar a
Branven, casada con el rey de Irlanda, Mathalvch,
son paradas por las aguas del río Shannon, río
encantado sobre el cual no hay puente alguno y por el
cual ningún barco puede flotar. El rey Bran se pone
de una orilla a otra, como un puente, y los soldados
pasan por encima de su cuerpo alargado.
SIRAT es el nombre árabe para designar el “paso
por el puente mágico”, más estrecho que un cabello y
más afilado que la espada.
6
El puente es un lugar de desafío del alma, una
dimensión óptica y ética.




El puente tiene que ser pasado, la situación debe
ser atravesada, no hay posibilidad de rodeos. Se trata
de un conflicto entre dos estados interiores que debe
ser atacado y resuelto con una travesía y una
penetración firme en el territorio desconocido de la
otra orilla.
Los que sueñan con un puente están advertidos
de la existencia de un peligro inminente que tiene que
ser enfrentado con valentía, de la necesidad de
formular una estrategia y de aplicarla, bajo la forma
conocida de la táctica de los guerreros. La
“preparación” debe “aplicarse”, no basta con sólo
concebir un plan, hay que pasar, hay que ir al otro
lado del río. El puente pone al individuo frente a una
situación crucial: de modo ineluctable e inexorable,
este sujeto debe tomar una decisión, ya no puede
escabullirse entre los matorrales de la orilla.
Es que así me encuentro yo en ese momento:
tengo que hacer un plan, vale decir preparar mi
estrategia, y luego aplicarlo, a través de la táctica
marcial de los grandes guerreros.

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Y la Puerta, lugar de paso entre dos estados,
entre dos mundos, entre lo visible y lo invisible, entre
la pobreza y la riqueza, entre la luz y las tinieblas.



La puerta es un paso hacia lo desconocido,
el misterioso mundo del futuro. Pero su valor es
dinámico, energético, espiritual. Allí hay un umbral
que debe ser traspasado, y ya no puedes mirar hacia
atrás. El umbral es la invitación hacia lo desconocido,
el banquete maravilloso de lo sorprendente y el
coloquio del misterio.
Este cuerpo humano es llamado “la ciudad
de nueve puertas” en el texto del Bhagavad –Gita,
“navadvare pure dehi” , donde “dehi” significa
“muros” y “navadvare” – “nueve-puertas” , en
sánscrito.
Lindas palabras las del Maestro Ekhart que ,
mirando una puerta, declaró que el gozne es la
imagen del hombre interior que no se deja mover, ni
es afectado por el movimiento externo. Cuando
viajaba en el coche, las montañas no se movían en la
lejanía, estaban siempre a mi lado, con una presencia
majestuosa.
8
Con ocasión de este escrito he compuesto el siguiente
limerick:

Había una vez un hombre en la puerta
Cuidaba el paso de todo charlatán
Después de muchos días nadie ha pasado
Entonces ese hombre pasó con Ailatán.


Me parece gracioso que en la Moraleja, en
Diversia, haya un bar que se llame Ailatan. Algunos
amigos, como Sergio, o Isidoro, suponían que se
trataba de una palabra vasca. Cual no fue nuestra
sorpresa al pasar la puerta y al encontrarnos con la
dueña llamada NATALIA – AILATAN.
Asimismo, un suceso ordinario puede
transfigurarse en un hecho extraordinario, pero no
ocurre a menudo lo contrario.

Hasta pronto. . .



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