Dane Rudhyar

LA PRÁCTICA
DE LA
ASTROLOGÍA
Editorial Sirio, S.A.
©Dane Rudhyar
delaversión en lenguainglesa.
©Editorial Sirio, S.A.
Panaderos, 9- 29005Málaga
Telf. 224072
INTRODUCCION
Los libros detexto sobreastrología, quesehan escrito en los
últimos setentay cinco años, revelan unaevolución definitivaen
el pensamiento astrológico e incluso en el carácter delas técni-
cas astrológicas. Duranteel siglo XIX, los astrólogos ingleses se
hallaban al frente del movimiento para el restablecimiento y
popularización deesteantiguo sistemadepensamiento, pero
éstos no hicieron más queseguir estrictamentelos pasos desus
predecesores delaEdad Mediay del Renacimiento, los cuales, a
su vez, hicieron poco más querepetir lo queyahabíaafirmado
Ptolomeo en laépocadel Imperio Romano, cuando setermina-
baunavasta eradedesarrollo humano, quehabía asistido al
nacimiento, expansión y triunfo delaastrología. Hoy, sin em-
bargo, cuatro tendencias básicas semanifiestan en laastrología
deuna formadefinida.
La primeratendenciaes unapopularización delos elemen-
tos más básicos delaastrología, aquellos queserefieren ala
posición del Sol y delos planetas en el Zodíaco y asus «tráns-
itos» sobrelos puntos importantes delacartanatal. Estatenden-
ciaparecemezclar en diferentes proporciones los métodos fun-
damentales delaastrologíamás antiguay lamedieval, con el
amplio conocimiento psicológico queseha extendido por los
Estados Unidos.
La segundatendenciasemuestracomo un intento deesta-
blecer los descubrimientos astrológicos sobreunabaseestadísti-
cay empíricaque pudiera darleun carácter más «científico» y
que quizás aseguraría el reconocimiento eventual dela astrolo-
gía por los pensadores académicos.
La terceratendencia, que sólo aparecede vez en cuando, es
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Primeraedición: Junio 1985
Depósito Legal B-13.348-1985
ISBN 84-86221-11
-
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Impreso enEspaña
Printed in Spain
ProduccionesGráficasEditoriales
Cerdeña, 173- 08013 Barcelona
el resultado del deseo derelacionar laastrologíacon doctrinas
«esotéricas», nuevas o antiguas, dentro delas líneas del ocultis-
mo, oriental u occidental.
Lacuartatendenciatienesu origen en el reconocimiento del
carácter simbólico de la astrología como una técnica para la
comprensión básicadela naturalezay, sobretodo, delanatura-
lezahumana. Deacuerdo con esteenfoque(al cual seadhiereel
autor), laastrologíaaparece, esencialmentey desdeel principio
mismo delacivilización humana, como el resultado de un intento
del hombre para comprender la confusión y el caos aparentes de las
experiencias de su vida, comparándolas con los patrones ordena-
dos de actividad cíclica que se descubren' en el firmamento.
Laastrologíanacedelaacuciantenecesidad deorden quese
escondeen cadaser humano. Los fenómenos celestes revelan
dicho orden, y el hombre, usando este orden como reloj y
medida, comparando con él todo lo queocurreasu alrededor y
dentro desí mismo, satisfacefinalmentesu anhelo dearmonía.
Aprendeaidentificar su conscienciay voluntad con los patrones
y ritmos celestes. Seunecon el principio del orden universal, al
cual muchos llaman «Dios». Y, llevando unavidaordenada, se
convierteen una persona integrada: un hombresabio. Aunque
las energías contrarias desu propianaturalezay delasociedad
puedan incidir en su conscienciaatravés delas puertas desus
sentidos y sus sentimientos, él, sin embargo, como Ser centrado
e integrado, está en paz. Para él, incluso la más destructiva
tormentatiene su lugar y su función dentro del orden desu
destino, o del destino de la humanidad. Y por «destino» él
entiendeel ciclo completo de unavida.
En estaconcepción desu carácter y uso, laastrologíaes una
técnicaparalaadquisición desabiduríaatravés delacompren-
sión del orden queexisteen lanaturalezahumanay en todos los
fenómenos queel hombrepercibe: una técnica de comprensión.
Laastrologíaes unatécnicaparalacomprensión del hombre;
ésta es lacaracterísticamás profunday vital quepuedo estable-
cer sobre este sistema de pensamiento del que tanto se ha
abusado y quetan mal uso ha tenido. Sin embargo, no es mi
propósito despreciar las posibilidades depredecir el futuro, que,
indudablemente, laastrología ofrece al quedomineestedificil
artey, ciertamente, nadie, queestéfamiliarizado con «laastrolo
gía horaria», podrá negar sus sorprendentes potencialidades.
Pero para poder utilizar estas potencialidades, de una forma
sabiay constructiva, el astrólogo necesita haber adquirido más
que unamerahabilidad técnica -adquisición éstayadepor sí
dificil-. Debe haber alcanzado un alto grado en comprensión
humana, yaquelo queel cielo revelano es otracosaquemateria
prima para la comprensión humana. Todo dependefinalmente
delacomprensión individual. Esto es así en la astrología, como
lo es en laterapiamédicao psicológica. En estos campos no son
suficientes los conocimientos. Se necesitasabiduría.
Generalmente, los libros detexto deastrología, antiguos o
modernos, están llenos dedatos informativos quedeben memo-
rizarse para asegurar la retención de los conocimientos. En
cambio, lasabiduríaes un factor queseescapa. No se puede
enseñar. Se puede transferir parcialmente de persona viva a
personaviva. Al estar basadaen laplenacomprensión desitua-
ciones y experiencias vividas sin reservas, sólo puedeadquirirse
viviendo, medianteel dolor, mediante la exposición honestay
con coraje de uno mismo ante cualquier experiencia que sea
significativa.
Aún así, los conocimientos pueden utilizarseparallegar ala
sabiduría. En esta obra, mi propósito es presentar los
conceptos y hechos fundamentales con los quesetrabajaen la
astrologíamoderna de una forma tan claray simplecomo sea
posible, sin apartarme de la meta final de esta clase de
astrología: el desarrollo delacomprensión humana. Cadacapítulo
deestelibro sehaconcebido pararesaltar un paso fundamental
hacia la sabiduría astrológica. Si el lector no está aún
familiarizado con los métodos usados comúnmenteen astrología,
lo queaquí sedicepuedeservirledebaseparaun estudio más
amplio y detallado. Si el lector ya conoce las técnicas
astrológicas en profundidad, confío en que aquí encontrará el
estímulo para ampliar sus razonamientos y parala búsquedade
valores humanos más profundos en el uso dedichas técnicas.
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PASO N.° 1
Comprender la naturaleza y el propósito
de lo que se va a estudiar
Se pueden adquirir conocimientos, sin preocuparse de la
naturalezadel temaquesevaaestudiar o del propósito dedicho
estudio, pero la sabiduríaeludeal hombre queestá satisfecho
con lasolaacumulación defactores y datos técnicos. Lasabidu-
ríaestábasadaen el conocimiento útil y en su apropiado uso. Por
lo tanto, un acercamiento alaastrologíasin propósito alguno o el
acercamiento basado en lameracuriosidad personal deberíaser
reemplazado por un claro reconocimiento delanaturalezay la
metadelaastrología, si el estudio deestacienciadebeconducir
haciaunacomprensión más profundadelanaturalezahumanay
detodas las manifestaciones delavida. Cadaestudiante-por
casual queseasu estudio- deberíapreguntarse honestamentea
sí mismo
.
¿Quésignificala astrología paramí? ¿Cuál es mi
propósito al desear conocerla más afondo?
Nadiepuedecontestar estas preguntas por él, pero las consi-
deraciones quesiguen deberían ayudarleadarsecuentadela
naturalezay las limitaciones del pensamiento astrológico y dela
prácticadela astrología.
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fracaso del intento no afectaa los descubrimientos astrológicos,
ni añade nadadevalor a la astrología como «técnica para la
comprensión humana». Laastrologíaes un estudio del paralelis-
mo que se puede observar entre los acontecimientos en el
universo y en laconscienciaindividual. Es un estudio deindica-
dores, yaqueen astrología, cadaplaneta, junto con el Sol y la
Luna, son relojes quenos permiten establecer en el tiempo el
estado de desarrollo (el punto de madurez) de las diferentes
actividades y funciones orgánicas dentro de cada organismo
viviente.
Definición de «Organismo» y «Conjunto Orgánico»
Un organismo es un ser vivo quenace, llegaalamadurez y
muere, o setransformaen algunaotraformadevida. Unacélula,
unaplanta, un animal y un ser humano son organismos. Además
deestas entidades vivas, existe lo que llamaremos «conjuntos
orgánicos». Estos son sistemas deelementos y actividades, rela-
cionados mutuamente, en constante interacción y que tienen
algunas señas de identidad más o menos. permanentes. Una
nación, unaempresadenegocios eincluso unasituación perso-
nal bien definida, provocada por lareunión devarios individuos
quesemantienen íntimamenterelacionados, constituyen «con-
juntos orgánicos». También puededecirsequeéstos nacen, se
desarrollan y maduran, paraluego desintegrarsesegún un ritmo
establecido. Tienen una estructura básicadefinida.
El término «estructura» se entiendeaquí en su sentido más
general, pudiendo modificarse por términos más específicos
relacionados con determinados grupos defactores. Con lapala-
bra«estructura» no sólo nos referimos aunaorganización parti-
cular delamateriafísica-como cuando sehabladel esqueleto
como basedelaestructuradel cuerpo. También sepuedehablar
delaestructuradeun campo electro-magnético: es decir, dela
tramade«líneas defuerza» quesólo sehacevisiblecuando se
introducen limaduras de hierro en dicho campo. A menudo
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Astrología y Astronomía
La astronomía es el estudio científico de los fenómenos
celestes. Estudiacómo tienen lugar las cosas en lo quellamamos
universo.
Laastrología, por su parte, es unatécnicadesimbolización y
pronosticación en la que ciertas series de datos astronómicos
seleccionados seusan como indicadores delaconductadelas
actividades funcionales básicas, dentro de«conjuntos orgáni-
cos» y de las características estructurales que presentan estos
conjuntos. Laastrologíano intentadescribir cómo tienen lugar
los hechos deunamaneracientífica, yaseaen el cielo o respecto
alos seres humanos. Laastrologíano describelos fenómenos*
los acontecimientos, ni tratadedeterminar lacadenadecausas y
efectos en ningunadelas materias delas quetrata. Laastrología,
como yo la entiendo, no se ocupa de si una conjunción de
planetas es la causa dequeciertas cosas leocurran aunapersona
o aunanación; ellasólo indica laposibilidad o probabilidad de
que un determinado tipo de acontecimientos tengan lugar en
unadeterminadalocalidad aunadeterminadahora. No nos dice
por qué o cómo ocurren los sucesos, como un reloj al dar las
docedel mediodía no nos dice el por qué o el cómo de la
sensación dehambrequeseproduceen un trabajador acostum-
brado acomer en esemomento del ciclo del día. Laconjunción y
el sonido del reloj simplementeagudizan lacomún expectativa
quehay en laconcienciadel hombre: queciertas cosas ocurren a
unadeterminadahora.
La astrologíaes fundamentalmenteun método paralainter-
pretación, avarios niveles, del enlaceentreseries defenómenos
no relacionados entre sí. Esto significa simplemente que la
astrología «interpreta» la combinación observable entre fenó-
menos celestes y cambios más o menos definitivos en las vidas
deindividuos aislados o grupos deéstos, pero no seocupadel
estudio científico delacausadetal combinación, excepto aun
nivel puramentefilosófico o metafísico. Un estudio científico tal
sepodríaintentar y algunos astrólogos están llevando acabo el
intento sobreunas premisas sin fundamento; pero el éxito o el
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mencionaréla estructuradelapsique, delamente; laestructura
delas funciones, en uno u otro nivel.
Por estructuraentendemos el resultado más o menos perma-
nentedel funcionamiento deun principio deorganización. Hace
referenciaalatramaderelaciones dentro delos límites deun
conjunto orgánico; al lugar queocupan los diversos órganos en
esteconjunto, al orden desus operaciones conjuntas: estructura
en el espacio -estructuraen el tiempo. La primera, estructura
en el espacio, es laForma; lasegunda, estructuraen el tiempo, es
el Ritmo. LaFormaperfecta y completa es laEsfera; el Ritmo
completo semanifiestacomo Ciclo.
El término «función» describeaquellas actividades específi-
cas, ordenadas y periódicas y queforman partedelavidadeun
organismo, yaseaa nivel fisiológico o psicológico. Las activida-
des delos órganos y delas células del cuerpo están en relación
con el comportamiento del organismo completo, manifestando
una interacción y una interdependencia. De igual forma, las
actividades que se encuentran bajo las categorías de pensar,
sentir, desear, etc., hay queconsiderarlas como «funcionales»,
ya que siempredeben remitirsea la personalidad completa y
estudiarsedentro desus relaciones mutuas.
Las funciones del cuerpo han adquirido, através delaevolu-
ción humanadurantesiglos, unaestabilidad notable, y su inter-
dependenciaestátan bien organizadaquetodaclasedemecanis-
mos automáticos mantienen y defienden constantemente la
salud (o sea, la integridad) del organismo. Estos mecanismos
parael autorrestablecimiento delatotalidad y lasalud aún no
están desarrollados adecuadamenteen los niveles psiquicomen-
tales delaactividad humana. Así el problemadelaintegración
psicológicapersonal es frecuentementeagudo, incluso cuando
lapersonaes, supuestamente, sanay gozadeéxito. Esto ocurre
especialmentehoy día, en una época detrastornos sociales y
políticos dealcancemundial.
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¿Cuál es el tema principal de la Astrología?
Lapersonahumanaindividual, consideradacomo un orga-
nismo íntegro queincluye actividades físicas, psíquicas, menta-
les, sociales y espirituales, de muchas clases y avarios niveles.
Los términos cuerpo, mente, sentimientos, alma, definen muy
superficialmente estos diversos tipos o categorías. Todas estas
actividades son actividades «humanas» porquea pesar deque
algunas puedan parecer muy similares alas queaparecen en los
otros reinos delavida(animal, vegetal, etc...) están sin embargo
subordinadas aun patrón y a un propósito característicos del
reino humano y son exclusivas deéste. Puedequeel hombre
digierasus alimentos como otros mamíferos, pero, al ser cons-
ciente de su proceso digestivo y poder intervenir en él -para
bien o paramal- ladigestión en los hombres es «humana».
El campo delainterpretación astrológicaseextiendeacual-
quier grupo depersonas humanas, relativamente permanente, o
acualquier situación dentro del flujo delaexperienciahumana.
Grupos o series defenómenos naturales -como por ejemplo los
relativos al tiempo- también pueden analizarse y su desarrollo
sepuedeinterpretar por medio decartas astrológicas, pero esen-
cialmente, sólo en lamedidaen queson partedelaexperiencia
colectiva delos seres humanos.
El propósito básico delaastrología es brindar un poco de
orden al aparentecaos delaexperienciahumana. Y así ayudar al
individuo o al grupo aconseguir un mayor grado deintegración,
salud y juicio. Constituir un acercamiento más consciente a la
vidahumanay unacomprensión más profundadelas caracterís-
ticas estructurales y del comportamiento cíclico de todos los
organismos. Es grandesu importanciayaqueel hombretieneel
privilegio y laobligación espiritual dehallar el «Camino dela
Consciencia».
Sin embargo, laastrologíano ofreceningún atajo, por ser, la
integración de cualquier conjunto orgánico un proceso gradual
quedepende, por unaparte, delaintensidad del sentimiento de
«orden» y delarealización del «centro» en las diferentes partes
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del conjunto y, por la otra, de la apropiada disposición del
Principio espiritual, conectado con este organismo en evolu-
ción, para animar e iluminar los esfuerzos de éstehacia una
completa y armónica organización. Además, cada factor dela
cartaastrológicapuedecontribuir alaintegración o aladesinte-
gración personal. Lacartanatal presentadeunaformaespecial
los datos informativos quelos psicólogos y los médicos usan en
sus terapias.
El carácter deestapresentación, sin embargo, arrojaunaluz
nueva sobre las partes componentes, funciones, estímulos y
potenciales delapersonaindividual. Mediante el uso deesta
nueva luz, unapersonaquecomprendebien su valor y laforma
demanejarla, puedeser más objetivo respecto así mismo. Puede
plantear gráficamenteel curso desu desarrollo orgánico, elabo-
rar la curvade sus poderes vivificantes, y verse a si mismo
reducido a la esencia. Bajo laconfusión desu experienciadiaria,
llegaaentrever un patrón deorden. Todas sus tendencias con-
flictivas serevelan como componentes complementarios de su
personalidad integral. Seveasí mismo completo, en estructuray
función.
Lo que ve, sin embargo, no es una imagen o retrato gráfico.
Es tan sólo un símbolo. La cartanatal es sólo un símbolo: el
«nombre» delapersona. Pero si aprendeadeletrear este«nom-
bre», el individuo puede descubrir -si es sabio- cómo
esforzarse, asu manera, haciaunaintegración real y demostrada
día tras día. El astrólogo-psicólogo sólo puede señalarle el
camino. Sólo el individuo puede pronunciar el «nombre»,
símbolo delaconciencia íntegradeuno mismo. Lo pronuncia
viviendo plenamentelo queél es, dentro del amplio marco dela
sociedad y lahumanidad.
El pronóstico viene como consecuencia de un desarrollo
ordenado. Si en el universo existeun orden, entonces se puede
predecir cuál va a ser lafaseque seguirá alapresente. Si la
predicción fueraunailusión no habríaciencia, ni generalización,
ni ley. Al ser laastrologíaunaciencia, debe, por tanto, incluir la
predicción.
La astronomía es un sistema para predecir los fenómenos
celestes. Laastrología, sin embargo, no tratasobreladetermina-
ción delos fenómenos celestes, sino sobresu interpretación en
términos decarácter y conducta humanas. Cuando aun planeta
seledáun determinado significado en astrología, este significa-
do estácondicionado por los aspectos astronómicos en el siste-
masolar y por lo querepresentaen relación alapersona humana
(o alasituación queafectaal individuo). Cualquier significado
planetario presuponelaexistenciadepersonas completas como
marco dereferenciaparatal significado. Laastrologíatratadela
totalidad de la naturaleza humana, según se expresa en un
individuo.
Ningún significado o juicio astrológico seexpresaplenamen-
tesi no tiene en consideración al ser humano completo. Decir
que dos planetas estarán en conjunción, en un determinado
momento, es astronomía Añadir que la vida de un hombre,
nacido en un determinado momento y lugar, experimentaráuna
crisis en una fechaquepuede averiguarse, es una afirmación
astrológica. En estaafirmación el punto departidaes «lavidade
un hombre». Cualquier predicción queno tomeaestaentidad,
«lavidadeun hombre», como baseo marco dereferenciaes,
como mínimo, incompleta. En lamayoríadelos casos es des-
orientadora, en algunos, realmente destructiva. Sólo tienevalor
en relación al individuo completo y a lo que contribuye al desarro-
llo de esta persona, aun nivel u otro.
La astrología no predice «sucesos» sino sólo fases en el
desarrollo deunapersona. Cadaindividuo sedesarrollaen unas
líneas queen primer lugar son «genéricas», esto es, queson el
resultado del simple hecho dequees un ser humano, miembro
de este género, horno sapiens, en una época concreta de la
evolución de la humanidad. Estas líneas de desarrollo determi-
nan el patrón general del áreadevidadecadahombre. Asimis-
mo cadahombreposeeunas características bio-psicológicas que
determinan su estructura genérica. A esterespecto lanaturaleza
humana, las razas y los individuos producen muchas clases de
variaciones. Un hombre es en primer lugar humano, luego
blanco, luego americano, californiano, de ascendencia anglo-
francesa, metodista, demócrata, etc.; finalmentees un individuo
nacido a una determinadahora en lugar específico.
El librealbedrío es la medidadelacapacidad del hombrede
ser y actuar como un individuo. El destino es lamedida desu
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dependenciadelasnormas colectivas y genéricascomo estructuras
determinantes.
Laastrologíatrataenprimer término delanaturalezahumanaenun
sentido genérico. Es por esto que, al ser el clienteunser humano,
experimentará de una forma más o menos aproximada el orden
conocido defasesdel desarrollo humano, y esto ledaal astrólogo una
baseparalapredicción. Pero ningún astrólogo deberlaquedarseaquí.
Deberíallegar adefinir y comprender la«ecuaciónindividual» desu
cliente-laformaen laqueel clientereaccionao puedeesperarseque
reaccionecomo individuo ante los básicos puntos clavedesu vida.
Esto sólo puedehacerseconsiderando lacartanatal y sudesarrollo en
el tiempo como un conjunto. El individuo es el hombrecompleto, la
persona integral. Y nadie puede determinar por adelantado las
acciones y reacciones de una persona integral que ha llegado a
individualizarseverdaderamente, yaquedichapersonahallegado a
ser libre, dentro delos límites desus estructuras genéricas. La
astrología puede definir los límites, pero sólo puede sugerir la
libertad. Cada momento de la vida de un individuo es una
mezcladeambos factores.
PASO N.° 2
Asumir responsabilidad personal
por el uso de los propios conocimientos
La sabiduría es el conocimiento útil y apropiado, puesto en
prácticaenlavidadiaria. Hay un tipo deconocimiento que, al ofrecer
principalmentetodaunaseriededatos sin relación algunapara
aprenderlos de memoria, complica y alborota el camino del
individuo hacialasabiduría. Pero existeotro tipo deconocimiento que
vadirigido haciaun deseo vital desabiduríay queconduceauna
eventual realizacióndelatotalidad eintegridad delapersona. Este
último tipo deconocimiento estábasado en principiosdeorden que
son válidos universalmente; suaplicación iluminatodos los temas de
estudio. Es un conocimiento queapelaal pensador quehay en cada
hombre, mujer y niño; quesacaaestepensador desu sueño y su
pereza; quesi seusaregularmente, hacedel hombreun poder en el
universo: un poder parabien, si el individuo seveasí mismo como
conscientepartícipeen las actividades deun conjunto más amplio,
llámesesociedad, humanidad o Dios; un poder dedestrucción, si
el individuo buscatan sólo el propio engrandecimiento y no da
valor más queasu tosco individualismo y soledad.
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Lo que deseo presentar en este libro es un acercamiento
gradual, paso apaso, al estudio delaastrologíaqueconduceal
pensamiento claro y alaclasedeconocimiento quecapacitaal
individuo no sólo a vivir en el camino de la sabiduría y la
integración psicológica, sino también a compartir este conoci-
miento con otros deunaformaconstructiva. El primer paso en
cualquier estudio válido es muy obvio: «comprender lanaturale-
za y el propósito de lo que se va a estudiar», y el capítulo
precedente ya se ha dedicado a ese tema. Lo que sigue -el
segundo paso en laadquisición delasabiduríaastrológica- no
sólo tiene un carácter menos obvio, sinq que suele quedarse en
lapartemás escondidadelamentede lamayoríade los quevan
tras los conocimientos sólo y exclusivamente.
Unaprofundaconsideración deestesegundo paso nos con-
duciría a un análisis crítico de los propios fundamentos de
nuestramodernacivilización. Esto quedanaturalmentemás allá
del alcancedel presenteestudio, pero pueden fijarseunos pun-
tos básicos de aplicación general a todos los campos del
conocimiento.
El conocimiento conduce a la responsabilidad
Vivimos en un período delacivilización quesehacaracteri-
zado no sólo por un tremendo aumento delos conocimientos
humanos sino también por laincapacidad dequehacen galalos
líderes delahumanidad paraasumir responsabilidad algunapor
dichos conocimientos. Durantelos últimos siglos, el hombreha
desarrollado los medios para controlar las poderosas energías
naturales y están a disposición de quienquiera que tenga la
suficientecapacidad intelectual paraaprender dememoriacier-
tos datos y seguir con atención ciertas recetas paralaaplicación
deestos públicos conocimientos científicos. Pero el científico y
el inventor delas técnicas y los aparatos no sesienten responsa-
bles responsables en formaalgunapor el uso queseharádeesos
conocimientos queellos esparcen. Ni los jefes deestado asumen
responsabilidad por lo queaquéllos, alos queguían y gobiernan,
harán con lo que secoloca en sus manos
El hombremoderno es unapersonaquehaceuso indiscrimi-
nado del producto de unos conocimientos de los que no tiene
unacomprensión vital y humana, y cuyo propósito fundamental
ni siquieraseplantea. El hombreactual estáinteresado en la
técnicay sólo en ella. Cómo usar los conocimientos tras un curso
fácil depreparación; cómo conseguir rápidos resultados en tér-
minos deoperación y aplicación efectivas -esto es lo único que
cuentapara él-. Un hombre se compraun coche y lo conduce.
No comprendelanaturalezadelas energías y delos procesos
mecánicos que hacen que el coche funcione. No entiende la
relación de estecochey supoder con el universo, ni contempla
larelación entreel uso desu cochey el bienestar delasociedad,
o el suyo propio. Usalos productos delos conocimientos prácti-
cos pero no sehaceresponsablededicho uso, apartedelo que
establece laley para el caso deque alguien resulteherido; e
incluso esta responsabilidad se transfiere a una compañía de
seguros quehace su juego con lamuerte.
El astrólogo actúaamenudo deunaformasimilar. Aprende
unatécnica. Aprendecómo leer sus tablas y cómo interpretar los
símbolos. Podrálograr laaplicación delas reglas astrológicas y
usar, deunaformaefectiva, los útiles intelectuales asu disposi-
ción, con lapráctica, atención, un poco de perspicacia innata y
no poca suerte. Podrá predecir lamuertedeun presidente, el
resultado dealgún famoso pleito o un terremoto; si lo hacesele
consideraráun hombrede éxito, aún más, un «gran astrólogo».
La gente se arremolina a su alrededor pidiendo su consejo
personal, echando sobreél sus vidas inquietas en ansiosaantici-
pación depredicciones, debuenas noticias, dealgo querompala
monotoníay el vacío espiritual delamayoríadelas vidas actua-
les. Coloquialmentehablando, el astrólogo «sabedel tema» -y
«selo pasaa los demás». Dalainformación tal como laveen las
cartas. Cuando el clientevuelveledamás información. Siempre
más datos, más conocimientos. Puedequesean auténticos cono-
cimientos; los hechos están ahí y él los leecorrectamente. Sin
embargo, puedequeun problemano selepasepor lacabeza
mientras transcurreel tiempo designado paralaentrevista: ¿Qué
vaa hacer el clientecon esainformación? Al cliente seledaun
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cochede 12 cilindros; pero quizá sólo tiene unamentede 4
cilindros paramanejarlo. Lainformación eracorrecta. ¿Erasen-
sato darla?
Hedefinido lasabiduríacomo «el conocimiento útil y apro-
piado puesto en prácticaen lavidadiaria». Podríahaber añadido
queson éstos los conocimientos delos quesomos responsables.
Asumimos responsabilidad personal por ellos desde el momen-
to en querehusamos separar al conocimiento en sí mismo desu
propósito en términos devalores humanos. Estaresponsabilidad
asumidafallasi impartimos unos conocimientos sin preocupar-
nos dever si van aser asimilados correctamentepor aquéllos a
quienes selos damos y si, unavez asimilados van aconducir ala
integración personal o del grupo. Esto no es seguir el camino de
lasabiduría, sino el del intelecto. Suponelaseparación entreel
pensamiento analítico y unavidaíntegra, entreel intelecto y los
valores morales, entreel cerebro y el corazón.
Nuestracivilización modernay sus guerras devastadoras son
el resultado detal separación. Lacienciahajugado sucio con la
humanidad. Sedicequeel conocimiento es poder, pero el poder
en sí mismo no tienesentido -igual quela velocidad en sí misma
no tiene sentido. ¿Poder para qué? ¿Velocidad paraalcanzar
qué? El poder se«humaniza» sólo cuando su uso y su propósito
son evaluados conscientementey cuando seasumelaresponsa-
bilidad de los resultados tras una clara comprensión. Esto no
significaquelos resultados que sepretenden deliberadamente
vayan a ser siempre constructivos. Siempre habrá individuos
quebuscarán unos conocimientos con fines destructivos paralas
vidas o posesiones deotros. Pero en esos casos, como en lalucha
entre virus y anticuerpos, está claro que el deseo de salud y
corduragana en lamayoríadelos casos. Lo quesí puede ser
mortal es laconfusión queresultaal usar los conocimientos de
forma irresponsabley con sólo buenas intenciones, al manejar
los instrumentos y las técnicas con mentes sin madurez moral,
sin labásicacomprensión delanaturalezahumanay del desarro-
llo cíclico dedichanaturaleza, sin ser conscientes delos funestos
resultados que puede tener una información dada de forma
despreocupada, imprecisa, incompletao a destiempo.
En esencia, yo pretendo ocuparmedelaprácticadelaastro-
logía, yaseaparauno mismo o dirigidaasolucionar los proble
mas de otras personas, amigos o clientes; pero obviamente lo
que afirmo aquí se aplica también a psicólogos, psiquiatras,
médicos -y también a educadores, jefes comunitarios u hom-
bres deestado. Un médico, antes derecibir su título, hace el
juramento Hipocrático. Estáobligado por latradición, laley y la
presión moral a usar sus conocimientos en beneficio de los
demás y con espíritu desacrificio. Sin embargo, muchos son los
médicos que no llegan a comprender que la información que
dan a sus pacientes sólo tiene valor según la capacidad del
pacienteparaafrontarladeformaconstructivay asimilarla. No
llegan aentender lo quecadapsiquiatray cada«guíaespiritual»
deberíaentender y amenudo no lo hace: quelaposesión oficial
de unos conocimientos les da autoridad. Poseer autoridad es
más que poseer conocimientos. Es ser aceptados como un hom-
brecon conocimientos, quizás sabiduría. Esto significaun im-
portanteincremento delaresponsabilidad.
Autoridad y práctica astrológica
El psicólogo quehaobtenido su título o quehaescrito libros
derenombretiene autoridad como resultado de su reconoci-
miento más o menos oficial. El pacientequeseleacerca está
dispuesto aaceptar su diagnóstico y sus procedimientos técnicos
como válidos. En el caso del astrólogo no hay garantíaoficial de
su preparación astrológica; por el contrario, los valores oficiales
seoponen ala astrología. La prácticade la astrología puede
incluso ir contra la ley de un estado o una ciudad. Detodas
formas el astrólogo tienela autoridad del que trata, deforma
comprensibley efectiva, con lo misterioso y lo incomprensible,
lo oculto.
Unapartedela mentedecadahombreestáinsatisfechacon
las cosas oficiales, con los conocimientos al alcancedetodos.
Sepuedetachar deescapismo labúsquedadeun campo de
realidades y energías más alládelo tangible, pero éstees el rasgo
más profundo delanaturalezahumana. «El conocimiento del
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La astrología y el miedo
Laresponsabilidad personal del astrólogo paracon sus clien-
tes o amigos serebela concluyente al tratar con la fuente de
prácticamentetodos los factores psicológicos negativos: el mie-
do. El miedo vienedelafaltadecomprensión y, aún más, del
sentimiento de incapacidad. Siempre seteme una confrontación
cuandouno sesienteen desventaja, o cuando, con o sin razón,
uno secreea sí mismo falto depreparación. El hombrehace
frentecontinuamentea laposibilidad deser superior a lo quees
en el presente, y a menudo evitadar esepaso adelantepor falta
deconfianzaen sí mismo y por sentirseen inferiores condicio-
nes frentealatareao laoportunidad quetieneantesí o porque
estádemasiado apegado asu último logro y asu felicidad esta-
blecida. En cualquieradeloscasosapareceel miedo; yaquesi un
hombrerehusaavanzar porque es feliz dondeestá, en esencia
temeperder su felicidad actual o temeser incapaz deconseguir
algo al menos tan satisfactorio como lo queyatiene.
Detodas formas, hay ciertos momentos en los queel hom-
bretienelanecesidad decambiar -incluso en los aspectos en los
quesemuestradesesperadamentereacio al cambio-. En primer
lugar, lainminenciadelacrisis leinquieta; en segundo lugar, la
presión delavidaquecreceen su interior quebrantasus antiguas
estructuras psicológicas, mentales o fisiológicas, sus creencias y
sus hábitos -y esto leasusta-. Es entonces cuando el hombreola
mujer recurreaun psicólogo, aun guíaespiritual o aun astrólo-
go. En algunos casos no hay un sentimiento conscientedecrisis
o miedo, anivel individual, pero todalahumanidad yaestábajo
las condiciones deunacrisis colectiva. Es por estacausaquelos
hombres desean más quenuncaalcanzar algunaclasede«cono-
cimiento del umbral», ocultismo, astrología-cualquier cosaque
les puedaconducir aun nuevo sentido delavida, aunanueva
comprensión-. Pero lo queellos traen consigo al acercarseaeste
tipo deconocimiento es, sobretodo su miedo; deaquí su necesi-
dad deunadirección personal.
¿El astrólogo común reconoceestehecho? No con mucha
25
umbral» -y todo ocultismo participa de este conocimiento-
fascinaal hombre, probablementeporque, como unavez escribí,
la«grandezadel hombrees quesiemprepuedeser más grande».
Pero paraalcanzar «lo más grande» el hombredebetraspasar el
umbral. Y parapoder hacerlo debetener un guía-ser guiado por
alguien quepresente los atributos de la autoridad. Laastrología
es un conocimiento del umbral. Aquél quees capaz deusar tales
conocimientos poseelaautoridad delo incomprensible. Y esta
autoridad hace recaer sobreel astrólogo unapesadaresponsabi-
lidad personal, la admita él o no, se preocupe de actuar en
consecuenciao no.
La astrología trabaja con símbolos -o según algunos, con
fuerzas trascendentes y cósmicas. DesdeFreud y Jung, el psico-
terapéuta también trabaja con elementos que pueden parecer
trascendentales y misteriosos- con «sueños», con «imágenes» o
«complejos» psíquicos. Pero los sueños, después de todo, son
los sueños del cliente. Ahorabien, cuando el astrólogo hablade
Marte, Júpiter, Saturno, setratadeentidades misteriosas cuyos
efectos quedan fuera denuestro clásico ámbito deexamen y
escrutinio. Así, lapersonaqueseaclientedeun astrólogo debe
tener fe, o al menos el extraño sentimiento en quesemezclan la
curiosidad, el escepticismo y el ávido deseo decreer. Mientras el
astrólogo habla de estas remotas entidades, los planetas, el
clientecomún sientelos poderes deFuerzas misteriosas operan-
do en su vida. Seleconduceal ámbito del «Conocimiento del
umbral»; seleconduce, en lamayoríadelos casos, con los ojos
vendados y sin ningún apoyo. Y aquél que leconduce a este
punto y llenasu mentey su psiquecon datos informativos tiene,
en lamayoríadelos casos, muy poco sentido deresponsabilidad
por lo que esta información pueda evocar en la conciencia del
cliente.
Todo conocimiento engendraresponsabilidad, tanto parael
quelo compartecomo parael querehusacompartirlo por miedo
alaresponsabilidad, pero impartir el «conocimiento del umbral»
con sus potentes símbolos y misteriosas entidades o fuerzas,
producemuchamás responsabilidad, porque el que lo recibe
debeaceptarlo con feen laautoridad -como un niño al quesus
padres enseñan.
24
claridad, si es quelo haceen absoluto. El vealgo quees muy
obvio: lacuriosidad del hombrey lamujer, su deseo deescuchar
a alguien que les habledeellos mismos, el deseo de saber «qué
vaapasar». Pero todo esto no son sino máscaras sobreel turbio
semblante del miedo. El cambio es inminente; el cambio ha
llegado; el cambio remueve profundamente los asentados re-
cuerdos del ayer. El cambio es dolor. El hombreclama alas
estrellas porqueestáinmerso en el caos, en laoscuridad, en una
envolventeniebla. Laastrologíadebedar respuestaalas pregun-
tas sobrelaexistenciadeun orden. Sederrumbael orden dela
tierray delasociedad humanaqueconocíamos. Las almas que
sufren angustia y oscuridad sevuelven hacia las estrellas -otras
se vuelven haciaDios y haciasus supuestos representantes entre
los hombres.
No estamos pintando la escena más negra de lo que es.
Estamos hablando dehechos astrológicos. Los queseacercan a
un astrólogo con seriedad apedirleconsejo son personas insegu-
ras, y por ello, temerosas en potencia. Buscan la seguridad que
un nuevo conocimiento puededarles, y buscan dirección y guía.
El astrólogo querespondea sus preguntas les fallaen lo más
importantesi no deseao no estápreparado paraasumir respon-
sabilidad personal sobre la información y el consejo que da.
Fracasatrágicamentesi en lugar deayudar al clienteavencer sus
miedos semiconscientes, los acentúay les daun poder misterio-
so dándoles unas justificaciones contralas queno hay remedio
alguno. «Saturno formauna cuadraturacon tu Sol. iTen cuida-
do!» La persona vino inquieta, confundida y advirtiendo las
dificultades queseavecinaban; saledela consultadel astrólogo
con unareafirmadaexpectación detragedia. «Saturno» está a
punto dealcanzarle; quizás muerasu esposa; quizás tengan que
operarledel riñón. Saturno. ¿Quépuedeuno hacerleaSaturno o
contra Saturno? Aparentemente nada. El miedo tiene ahora
formay nombre. La expectación del desastreatormentalamen-
te. Es peor aún porqueseconocea medias, es evasivo, misterio-
so. Cadamiradapreocupadaen los ojos delaesposapuedeser el
comienzo desu final; cadadolor deespaldaquizás anuncieel
avancedel oscuro poder, Saturno, remoto alláen el inalcanzable
espacio.
Y no servirádeayudadecir quela «influencia» de Saturno
tienelanaturalezadelas ondas electromagnéticas; o quepuede
recogerseen promedios estadísticos. Es mucho peor saber que
existeun 75 % deprobabilidad dequetu propio marido semuera
o sevuelvaloco, quesimplementesaber quealgún día moriráo
sevolveráloco. Laincertidumbreproducemás miedo queen-
frentarsealo inevitable. Y no podemos decir que«si tehan
prevenido, puedes armartedeantemano». No sepuedeaplicar a
estecaso en queMarte, Saturno, las cuadraturas y las oposicio-
nes sepresentan como entidades maléficas queejercen su in-
fluenciasobre el hombreen unaforma muy concreta. No se
puedeaplicar dondehay miedo. Seledice al cliente que el
domingo puede sufrir un accidente que afecte a su cabeza.
Precavido, se queda en la cama -y el soporte de un pesado
cuadro sobrela cabecerade la cama serompe y lehiere de
gravedad-. O vapor lacallevigilando por si caealgún ladrillo y,
detantatensión, no reparaen un hoyo del pavimento y caede
cabeza. Estos son casos reales. Sí, la predicción funcionó. El
astrólogo hatenido éxito. También podríahaber augurado una
operación quirúrgica-sólo que el pacientemurió.
¿Quésignificatodo esto? queel poder del miedo desbancó al
elemento humano. El astrólogo con sus vaticinios ¿cristalizaráy
concentraráel miedo? ¿Ampliaráel alcancedelaconfusión y
desorden desu cliente? ¿O serácapaz dedar, aquien, consciente
o subconscientemente, anhela unadirección hacia un nuevo
plano deorden, lafedequeestenuevo plano existey puedeser
alcanzado? ¿Seafirmarálaastrologíacomo unahuidahaciauna
mayor confusión, o como unatécnicadeintegración? No se
realizaráestaúltimaamenos queel astrólogo seaplenamente
conscientedesu responsabilidad y sepacuáles son los medios a
través delos quedeberáejercerla. Lo quesignificaqueel astrólo-
go debe ser un filósofo y un psicólogo -un hombresabio.
26
27
La astrología y los métodos adivinatorios
Yahedicho quetodapredicción, queno tomela vida comple-
ta de una persona como base o marco de referencia, es
incompleta y, a menudo, psicológicamente destructiva. La
predicción tiene valor en cuanto contribuya al desarrollo y
bienestar esencial de la persona. Si no se reconoce esto, la
práctica de la astrología-como laprácticadelamedreinay la
psicoterapia- a duras penas puede justificarse en un sentido
moral o espiritual. Y al decir esto, no aludo sólo a la
información astrológica, searemuneradao no; esto seaplicaa
todos aquellos conocimientos que traten del ser humano.
El temadela«adivinación delafortuna» es sólo unapartede
un problema muy extendido. Es un intento desorganizado de
predicción casual, basada en datos aislados eincompletos. Su
propósito es, como mucho, satisfacer laaparentecuriosidad del
cliente; más amenudo, sacar provecho desu inseguridad y sus
miedos. Incluso en manos honestas y dondeno existatransac-
ción monetaria, los peligros deestaadivinación son que está
basadaen unapsicologíaequivocadaquesólo consideraalgunos
temas clave que son los más apropiados para impresionar la
curiosidad y lavanidad delagentey que no contribuyen ala
salud o integridad psicológicadel cliente. Parecealentar lade-
pendenciadel consejo externo y delaevasión, y sobretodo la
dependenciadeunos sucesos externos queno serelacionan en
conjunto con laviday el ser íntegros del cliente. Al no asumir
responsabilidad por las reacciones psicológicas del clienteante
lo que le dice -excepto quizás en lo referente al tema de la
muerte- también intenta destruir el sentimiento personal de
responsabilidad del propio cliente.
Antes heafirmado quelos sucesos no nos ocurren a nosotros,
nosotros les ocurrimos a ellos. El individuo camina-o sedeja
llevar por caminos sociales determinados por lacolectividad-
haciael futuro. Seencuentracon la vastamanifestación univer-
sal de acción y reacción. El se encuentra con el mundo, el
mundo no semolestaen ir aencontrarsecon él. Si mientras va
por unacallelecaeun ladrillo en lacabeza, es su propiarespon-
sabilidad. El entró en el campo de caída del ladrillo. El le
«ocurrió» al ladrillo, porqueél es un individuo conscientey el
ladrillo sólo un trozo de naturaleza universal. El hombre le
ocurrealanaturaleza. El usalas fuerzas delanaturaleza, suyaes
laresponsabilidad delos resultados. Lanaturalezano considera
nada, sólo lleva a cabo una acción y una reacción. Tiene
poderes, o mejor dicho, es poder. Como escribió una vez un
sabio: «todos los poderes dela naturalezaestán ahí. Tómalos»...
pero si los tomas, tuyaes laresponsabilidad delos resultados. Y
si no los tomas, cuando llegue el momento de tu propia
madurez espiritual, también serátuya la responsabilidad.
El astrólogo queconfeccionaunacartaeintentaresolver los
problemas desu clienteestáusando un poder; poder nacido del
conocimiento de los patrones estructurales de la naturaleza al
desarrollarse cíclicamente. Lo que él hace es establecer una
relación entreel ser individual del clientey el desplieguedela
estructuradesu naturaleza-humanay universal; y las relaciones
hacen que semanifiesteun poder, el poder deconstruir o de
destruir. Si el astrólogo creeque él sólo impartedatos sueltos y
ahí quedatodo, estámuy equivocado. Haestablecido unarela-
ción. Hacolocado asu clienteanteunanuevaformadecontacto
con el universo. Hahecho quealgo vital empiecea fluir. Si para
ahí, dejatodo el asunto sin terminar. Todas las tragedias huma-
nas, todos los accidentes aparentes, todos los conflictos son el
resultado de algún «asunto sin terminar». El astrólogo, que
recorreel camino delasabiduría, tasamuy alto su responsabili-
dad antesu clientey estáansioso deejercerladelamejor forma
según su capacidad y sus oportunidades. Por estarazón, sabe
cuándo permanecer silencioso. No obstante, guardar silencio
cuando las palabras y el conocimiento pueden curar y sanar,
puede también ser un «asunto sin terminar». El hombre no
puedeevadir su responsabilidad personal.
28 29
La carta astrológica como cuadro simbólico
PASO N.° 3
Establecer un procedimiento de trabajo
Después decomprender la naturalezay el propósito dela
astrología, (paso n.° 1) y habiendo aceptado por adelantado la
responsabilidad ante el cliente, lo que es inseparable del sabio
uso decualquier conocimiento quesevayaaadquirir sobrelos
símbolos y técnicas astrológicos (paso n.° 2), el futuro astrólogo
está preparado paradar el tercer paso. Debe aprender cómo
establecer un procedimiento detrabajo, cómo realizar unaserie
deoperaciones en adecuado orden, queleproveerán delos datos
necesarios sobrelos quebasar sus interpretaciones psicológicas.
Y, antes quenada, el astrólogo debecomprender bien lanatura-
leza de los instrumentos que va a usar; pues toda clase de
actividad estásiemprebasadaen unos instrumentos y condicio-
nadapor ellos, sean naturales o fabricados por el hombre. No
darle la plena consideración a estos instrumentos sólo puede
conducir aunaineficaciaen laprácticay a laconfusión mental.
El primer procedimiento en astrologíaes siempre«levantar»
unacarta. Unacartaastrológicapuedetomarsecomo una espe-
ciedefórmulaquímicaen laquelos planetas y signos son los
«elementos» básicos, los cuales, en sus diversas combinaciones,
componen la«química» de la personalidad. Entendida así, la
cartanos mostrarádeunamanerasimplecómo cadaindividuo
constituyeunaformaespecial decombinación delos factores,
comunes atodos los seres humanos. Lacartaastrológicaes, sin
embargo, más queunafórmula, más queun «mapa». No es algo
quepueda estudiarsecon un intelecto analítico y frío. Es algo
quehay quesentir.
Debe sentirsecomo un símbolo viviente del universo ente-
ro, visto desdeun lugar determinado, en un momento determi-
nado. Es larepresentación simbólicadeunadelas más básicas
experiencias humanas; laexperiencia del cielo, la experiencia
del infinito y del orden. Es la«Firma» del Creador, la«instru-
mentación musical» delaArmoníauniversal que, bajo todas las
tormentas, todos los miedos y todas las victorias tumultuosas, es
paz y grandeza. El músico miraunapartituray oyelos tonos, con
todasu variadacualidad. De igual forma, parael astrólogo, una
cartanatal debería«evocar» a lapersonaviva; y los planetas y
signos deberían ser los actores deunaescenacósmicatan signifi-
cativa como las escenas religiosas, descritas en innumerables
Crucifixiones o Natividades, que suscitan las emociones del
justo y son alimento simbólico paralaintuición del sabio. La
cartaastrológicaes un cuadro simbólico deunarealidad cósmi-
ca. Debería llegar a la imaginación tanto como al intelecto.
Deberíaser algo vivo.
30
31
E! momento del nacimiento y su significado
Todacartaastrológicaes unacartanatal. A laastrologíasela
ha llamado justamente «la ciencia de todos los comienzos»
(Marc J ones) porqueestábasadafundamentalmenteen el estu-
dio delasemilla-estructura de los potenciales de vida y de creci-
miento, manifiestos en el primer momento de cualquier ciclo de
actividad orgánica. La semillaes el punto de encuentro del
pasado y el futuro; en ellafinalizaun ciclo y deellaemergeotro
nuevo. Pero la astrología trataprincipalmentedeeseaspecto de
lasemillaen quelaestructuradel futuro organismo serevela
como un conjunto depotenciales vitales nuevos y relativamente
únicos.
El momento en quetienelugar el primer llanto es el impor-
tante para el cálculo del tema de una persona (horóscopo),
porquemarca el comienzo deuna existencia relativamenteinde-
pendiente -y no puededarseun conjunto depotenciales vitales
nuevo y original ano ser quehayaal menos un rudimento de
independencia y expresión orgánicas. El primer llanto es el
primer acto deexpresión orgánicaintegral al ser larespuestadel
organismo al airequepenetraen él. Esteaireinhalado traecon él
la «firma» del pasado completo del universo, pero cuando el
recién nacido deja sentir su primer llanto, expresa su propia
respuestaal universo. Comienzaacrear su futuro. Estarespuesta
se hace cada vez más individual -una nueva contribución a la
vida- al crecer y hacersemayor; cuando esto seproduce, lo que
en el nacimiento erasólo un conjunto depotenciales, sevuelve
gradualmente la actualidad concreta del carácter y la conducta
conscientedel individuo.
Laetapaprenatal delavidaorgánicaes tan sólo lasumadel
pasado de la raza, como anticipación del tiempo, en que un
momento presente, quetrae consigo el poder paraquelavida
comience(viabilidad), abrael camino alarevelación gradual del
futuro. Lo que llamamos vida es la constante revelación del
futuro através deunaseriedesituaciones presentes: unarevela-
ción quecomienzacon el primer llanto.
32
También debo añadir quecon laprimerainhalación cambia
el ritmo delacirculación sanguínea, y lasangrecomienzaapasar
por los pulmones dondeseoxigena. Por tanto es sólo entonces
cuando el corazón empiezaafuncionar en laformacaracterística
deun conjunto orgánico autosuficiente.
La carta natal y sus elementos
Lacartanatal es una representación gráfica bidimensional
del universo tal como éstees, aunqueno es unarepresentación
completa. Se seleccionan unos factores, considerados más im-
portantes, y seexcluyen otros muchos -delamisma forma en
queuna fórmula química secentra sobreunacierta reacción
molecular eignoramuchos otros factores. Laastrologíaselec-
ciona, entretodala información astronómicadisponible, aque-
llos datos que pueden incluirse en ciertos «marcos de
referencia» eignorael resto.,,*
*„ Laestructuracompletadeun ciclo, por ejemplo, lavidadeunhombre,
desdesuprincipio asufinal esunmarcodereferenciaparatodoslosmomentosy
sucesosdentrodedichociclo. Unacasaesunmarcodereferenciaparaestimarla
función, sentido, tamaño y valor delas habitaciones quecontiene. Cadafactor
delaexperienciahumanapuedesólo encontrar susentido cuando seleincluye
en laestructurasuperior del ser total delapersonay delahumanidad. Por tanto,
lo quecuentaalahoradeevaluar o juzgar lasaccionesdeunindividuonosonlos
intrincados detallesdelos sucesos, sino, por el contrario, laformaenqueencajan
en el marco de la conciencia social, ética, religiosa y personal de dicho
individuo y delosquelerodean. Incluso el acto dematar puedeevaluarsecomo
denigrantey ruinocomo unactoglorioso dependiendo del momento y el lugar
-segúnel marco social dereferenciaqueseuseparaestimar el significado y la
motivación del acto.
33
2. ASTROLOGIA
La astrologíatrabajacon cuerpos celestes en movimiento -o,
deunaformamás precisa, con los movimientos periódicos de
puntos y discos luminosos en el cielo. Estos movimientos sólo
sepueden calcular y determinar en el espacio y el tiempo si las
posiciones, en continuo cambio, delos cuerpos celestes se mi-
den respecto al horizontey al período deun día, respecto alas
posiciones del sol durantelos equinoccios anuales, o respecto a
los valores relativos delos períodos planetarios. Estos tres mar-
cos dereferenciaseconocen en astrología como el sistemade
casas, los signos del zodíaco y el patrón general del sistemasolar
(del cual sederivael significado atribuido a cada planeta). Cada
uno deestos tres marcos dereferenciatiene un carácter y un
sentido muy concretos y al combinarseproducen lacartaastro-
lógica -el principal utensilio en astrología.
El meridiano es el círculo vertical quetienecomo uno desus
diámetros al eje polar de la tierra y sobre el que el sol se
encuentraal mediodía. En estecírculo también sehallael punto
más alto (el zenit). Lalíneatrazadadesdeestepunto al centro de
la tierraes lalínea degravedad. El horizontey el meridiano
forman siempreun ángulo de90 °. Al prolongarlos en el espacio
constituyen dos planos celestes que dividen al universo en
cuatro partes deidéntico tamaño. Todos los objetos celestes se
encuentran en uno u otro de estos cuadrantes.
Al proyectarlos en un papel como dos líneas, horizontal y
vertical, el horizontey el meridiano forman los dos ejes principa-
les delacartaastrológica. Estos ejes constituyen «el marco dela
personalidad» porquetodas las experiencias humanas recaen en
los apartados básicos delavidaqueellos mismos perfilan. En la
práctica común cada uno de estos cuatro departamentos de
experienciaestádividido en tres secciones de30 °. de espacio (no
dezodíaco) y así seforman las doce casas del tema.
El horizonte y el meridiano
La Eclíptica
El horizonte, generalmentehablando, es lalíneadeaparente
unión entre la tierra (o el mar) y el cielo. Psicológicamente
también conllevael significado de«límitedelaobservación o la
experiencia» (Diccionario deFunk y Wagnalls). El horizonte es
labasedelaastrología, yaquelaastrologíatratadeconjuntos
orgánicos y cadaconjunto orgánico operadentro dealgunaclase
delímites. Laastrologíasólo puedetrabajar deunaformaefecti-
va con ejemplos específicos y casos particulares. Interpretalas
limitaciones según su contribución a latotalidad del organismo,
o aunasituación específicacon laqueesteorganismo seen-
cuentre. Laastrologíaes «lacienciadetodo comienzo» porque
cadacaso particular comienzaen un momento determinado, y la
naturaleza de dicho caso está simbólicamente determinada o
caracterizadapor la potencia de vida creativa que hay en este globo
en ese preciso momento.
Todos los cuerpos parecen moverseen relación al horizonte
y el período cíclico detal movimiento es el «día sideral», que
tieneaproximadamente23 horas y 56 minutos -el período de
tiempo necesario paravolver atener aunaestrellaparticular
sobreel mismo meridiano. Al estudiar el movimiento cíclico de
los cuerpos celestes, en referencia a la cruz formada por el
horizonte y el meridiano, vemos que se dan dos categorías
básicas, cada unadelas cuales requiereun «marco dereferen-
cia» especial. Las estrellas fijas adelantan sus posiciones através
del ciclo del díasideral sin producirsecambios apreciables en su
relación mutua. Pero el sol, lalunay los planetas establecen una
relación mutuade constante cambio. Los patrones que forman
en el cielo cambian incesantemente. Paraanalizar estos cambios
seconstituyó el zodíaco, como círculo de referencia.
34
35
El zodíaco es el círculo descrito por el sol en su aparente
movimiento anual entrelas estrellas «fijas». La lunay los plane-
tas avanzan en diferentes direcciones y con diferentes velocida-
des, pero mantienen sus órbitas dentro deesterecorrido solar,
sin alejarse demasiado por cualquieradelos dos lados. Por lo
tanto es conveniente describir sus movimientos refiriéndolos
siemprea dicho recorrido.
El ecuador es el mayor círculo de latitud terrestre, pero, a la
vez, seleconsideraunaespeciedehorizontegeneral paralaraza
humana en su conjunto. Si se extiende indefinidamente, el
plano del ecuador cruzael plano formado por el recorrido anual
del sol, alrededor del cielo. La líneaformadapor su intersección
es la línea de los equinoccios. Los extremos dedichalíneason los
puntos equinocciales. El punto quemarcalaposición del sol al
comienzo de la primavera en la latitud norte se toma como
punto departidaparael círculo queseñalalalongitud -siendo el
grado O de longitud, el primer punto de Aries, el comienzo
convencional del zodíaco. El círculo dondeseseñalalalongitud
sedivideen 360 grados y doce«signos» de30 grados cadauno:
Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio,
Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis. Estos signos no deben
confundirsecon las constelaciones delaépocagriega, quelleva-
ron y aún llevan los mismos nombres. Hubo un tiempo en que
los signos y las constelaciones coincidían, no ocurriendo así
ahora debido al movimiento separativo delas constelaciones.
El círculo delalongitud también sellamaeclíptica, debido a
quetodos los eclipses tienen lugar cuando lalunaestácercanaa
él durantelalunanuevao lalunallena. Todas las posiciones
planetarias sedescriben en las efemérides astrológicas en refe-
renciaala eclíptica-en términos delongitud zodiacal y, asimis-
mo, delatitud celeste(su distanciaal norteo al sur delaeclípti-
ca). La relación entre el horizonte (en un momento y lugar
determinados) y el círculo del recorrido anual del sol también se
daen términos dela longitud zodiacal deambos extremos del
horizonte: ascendente y descendente. Se aplica igualmente al
meridiano y a las «cúspides» de las doce casas de la carta
astrológica.
En algunos cálculos astrológicos las posiciones delos cuer-
pos celestes semiden en referenciaal ecuador celeste(en lugar
dealaeclíptica), pero ésteno es el método más usual. Detodas
formas, entrelos diferentes apartados queaparecen en lamayo-
ríadelas «efemérides» y revistas astrológicas, sesuelen encon-
trar los «paralelos dedeclinación».
El prcedimiento básico de trabajo
Lainformación queel astrólogo utilizaestátomadadeunas
efemérides y de una «tabla de casas», ambas calculadas por
astrónomos y queson datos científicos y precisos. Componen la
materiaprimaqueusaráel astrólogo en sus interpretaciones. En
las técnicas astrológicas, que prevalecen hoy díaen América,
estos datos tratan casi exclusivamentedelas longitudes (o posi-
ciones zodiacales) delos planetas, las cúspides delas casas y de
los nodos delaluna, es decir, desus distancias alos equinoccios.
Hoy día, laastrologíaes detipo equinoccial. Estábasadaen las
secuencias periódicas delas estaciones -un factor decontrol en
laviday culturahumanas. Lo quellamamos el zodíaco es en
realidad el ciclo de las estaciones, proyectado en el cielo.
Muchos astrólogos europeos reconocen la importancia de
este factor equinoccial y sobre esta base levantan sus cartas
astrológicas. A la izquierda de la rueda astrológica emplazan
siempre 0° Aries y cadaunadelas docesecciones correspondea
un signo zodiacal. El horizontey el meridiano del nacimiento se
indican con líneas depuntos, encuadrándoseen estas secciones
según su longitud. En otro tipo deesquema quesehahecho
popular recientemente -«laastrologíasolar»- el grado zodiacal
del Sol en el nacimiento secolocaalaizquierdadelarueday se
adjudican 30° zodiacales acadasección. Deestaforma, si el Sol
natal estáen 12° Cáncer, las «cúspides solares» deestacartasolar
denacimiento estarán en 12° Cáncer, 12° Leo, 12° Virgo, etc.
Aunque estos procedimientos pueden tener una justifica-
ción, las cartas queselevantan deestas dos formas presentan un
gran fallo: no reflejan el universo tal cual apareceen el momento
del nacimiento desdeel lugar en queésteocurre. No recoge en
36
37
símbolos un hecho actual y experimentable. El factor básico del
nacimiento es queuno naceen un marco particular definido por
el horizonte y el meridiano. El verdadero «horóscopo natal» es
unarepresentación del espacio querodeaal organismo recién
nacido y laverdadera«ruedanatal» es unaproyección bidimen-
sional dedicho espacio. Sus doceradios (las cúspides delas
casas) cortan el espacio en segmentos angulares idénticos -pero
el contenido zodiacal deesos ángulos de 30° deespacio general-
mente no es idéntico. Hay que determinar en primer lugar
cuántos grados del zodíaco contienecadauno deestos «ángulos
deespacio» o casas. Esto sehacecalculando el tiempo sideral de
nacimiento y hallando en la «tabla de casas» parala latitud
geográficade nacimiento las longitudes de las doce cúspides
paraesepreciso momento.
Los cálculos quesedeben hacer paradeterminar las posicio-
nes delos diversos elementos deunacartanatal no sepueden
detallar aquí. Estos cálculos y sus fundamentos sepueden en-
contrar explicados ampliamente en muchos libros de texto y
manuales paraprincipiantes. Sólo mencionarédeformasimple
las operaciones arealizar y concluirécon algunas observaciones
generales cuyaimportanciano sepuedesobreestimar.
1. Determinar lalongitud y latitud geográficadel lugar de
nacimiento.
2. Determinar lahoramedialocal denacimiento. Estadifie-
reen lamayoríadelos casos delahoradel reloj lacual puedeser
«horastandard» u «horadeverano» y ladiferenciadependedela
longitud denacimiento.
3. Determinar el «tiempo sideral» denacimiento. Esto se
haceusando como basela«horasideral deGreenwich» quese
recogeparacadadíaen las efemérides del año denacimiento y
corrigiéndolaparael momento exacto del «primer llanto» y para
lalongitud del nacimiento.
4. Por medio dela«tabladecasas» paralalatitud del naci-
miento, calcular las posiciones zodiacales del horizonte y el
meridiano y delas cúspides delas docecasasparalahorasideral
38
denacimiento -y anotar estas posiciones zodiacales en el corres-
pondientelugar delacartanatal, sin olvidar los «signos intercep-
tados», en caso de quelos haya.
6. Determinar la«horamediadeGreenwich» del nacimien-
to, teniendo en cuentasi las efemérides usadas dan las posicio-
nes planetarias paramediodíao para medianoche.
7. Calcular las posiciones zodiacales del Sol, laLuna, los
planetas y los nodos delaLunaparaestahoramediadeGreen-
wich parael nacimiento, a partir delas posiciones queaparecen
en las efemérides. El uso de los logaritmos simplifica estos
cálculos si sedeseamayor exactitud. Sedebeprestar una espe-
cial atención a los planetas quetengan movimiento retrógado.
8. Calcular la posición de la «parte de la Fortuna».
Estos son los sietepasos necesarios paraestablecer lainfor-
mación básicaqueconstituyelacartanatal. Los siguientes pasos
tratan delaorganización deestainformación en términos de
«conciencia interpretativa».
A. Señalar los «aspectos» delos planetas deformaapropiada
(por ejemplo, con lápices decolores y establecer el significado
fundamental de laconfiguración completa.
B. Determinar el poder delos planetas, individualmenteo
en grupos, según las «dignidades» y las «regencias» delas casas.
Sedebedestacar todo aquello queseaíndicedeun centro de
gravedad deun énfasis o tendenciabásicaquepuedaservir como
medio paraenfocar la interpretación eindicar el principal «ni-
vel» en queel individuo funcionadeformanatural.
C. Considerar cadaunadelas casas delacartay su conteni-
do planetario y zodiacal, según el departamento particular dela
vida que simbolizan, percibiendo el «toque personal» de la
actividad de cada planeta en el lugar donde se encuentra.
D. Calcular las «posiciones progresadas» delos planetas
parael momento deestudio y anotarlos en lacartafueradela
rueda natal (en diferente color). Calcular las posiciones de los
39
o
planetas parael momento deestudio y anotarlas fueradel círcu-
lo delas «progresiones», como «tránsitos». Estos dos tipos de
cálculo son de importancia, incluso en la primera etapa de
interpretación delacarta, ya quebrindan un inmediato foco de
atención al problemadelainterpretación. En otras palabras, el
hecho dequelacartaseestudieen un momento determinado
arrojaunaluz sobreel propósito deestudio y sobrelaclasede
ayudaqueel clientenecesita(y éstapuedeno ser laqueél o ella
«piensa» quenecesita).
E. Unavez definidos todos estos factores, hay quebuscar el
acercamiento al ser total deaquello quela cartarepresente, ya
seaunapersonao unasituación. Hay queaproximarsealacarta
como un artista seaproxima a unapintura, con unaapertura
conscientey positiva, con laclaradeterminación deevocar su
significado -y deayudar al clientea alcanzar el másalto estado
deintegración consciente. Hay queaproximarsealacartacon la
plenaaceptación delaresponsabilidad personal y con unaacti-
tud de «plegaria», pidiendo unadirección interna y una sabia
comprensión.
Con estas cinco fases de la interpretación -a las que se
pueden añadir otras cuando surjan problemas especiales y se
debaestudiar con todo detallelavidadel cliente- hemos cubier-
to los factores astrológicos queseestudiarán en capítulos poste-
riores. No obstante, he mencionado estas fases paraestablecer
un marco preliminar dentro del cual puedaoperar con un máxi-
mo de estabilidad y plenitud el proceso de interpretación
astrológica.
Debemos hacer hincapiéen lanecesidad declaridad y talen-
to tanto al hacer lacartacomo antelos problemasdelainterpre-
tación. Cadaastrólogo debehacer uso decualquier medio quele
facilitelalectura delos diferentes elementos dela carta. Los
símbolos, la numeración delos grados y la disposición general
delaruedapuedeser llevadaacabo según el criterio personal de
cadaastrólogo. La cartanatal debeser en sí mismaun símbolo,
un símbolo vivo queevoquelarealidad delapersona. Lapráctica
delaastrologíaes un artey también es, en esencia, unaterapia.
Cadaastrólogo, queseajuicioso, sabeque, leguste o no, es
también un astroterapeuta.
40
PASO N.° 4
Tener una clara comprensión del significado
de los signos y las casas zodiacales
Generalmente, el libro detexto astrológico hacedelos diver-
sos cuerpos celestes, cuyo movimiento periódico constituye el
material básico de lainterpretación astrológica, unas entidades
muy definidas. Ciertamentenuestracomprensión delos plane-
tas no difieredemasiado delaactitud delos antiguos astrólogos
y delos «adoradores delas estrellas». A algunos deestos plane-
tas les damos género masculino o femenino. Hablamos con
facilidad deque«mi Saturno mehacecosas terribles» y dela
«hermosa Venus». En otras palabras, asociamos alos cuerpos
celestes con los cuerpos o «vehículos» dedioses cuyas volunta-
des «influyen» en los asuntos humanos -como lavoluntad deun
dictador o laautoridad religiosadeun pontíficeinfluyeen las
acciones desus seguidores.
Así, todavíaconsideramos a los signos y las casas zodiacales
de la carta natal como entidades separadas, con privilegios y
carácter propios, más quecomo secciones deciclos (o círculos)
completos quesólo tienen sentido como partes de un todo. Esto
atañeespecialmentea los signos del zodíaco, porquelamayoría
delos devotos (y delos críticos) delaastrologíano han compren-
41
dido aún quelos signos del zodíaco no tienen nadaquever con las
estrellas y constelaciones de ahora, sino que simplemente son
doce fases delarelación cíclicaentrela Tierra y el Sol.
No obstante, no es suficiente hacer una distinción esencial
entrelas constelaciones, queson grupos deestrellas, y los signos del
zodiaco, queson docedivisiones delaeclíptica(el recorrido aparente
del Sol, o círculo de longitud). La clase de comprensión y de
«sabiduríaastrológica» dequehabip requierequeentendamos un
principio básico: el principio de la prioridad del todo sobre las
partes de este todo.
Esto significa que el camino anual del sol viene antes y los
doce signos del zodíaco vienen después; que estos signos sólo
tienen sentido en términos de su emplazamiento dentro de la
eclíptica como un todo. Significa que cada casa de la carta es
significativa por ser unaexpresión particular del espacio total que
rodea a un hombre que viveen la superficiede nuestro globo -
espacio dividido inevitablementeen dos mitades (tierray cielo) por
el horizonte. Una casa es una sección del espacio-tierra o del
espacio-cielo, y su importancia puededeterminarse por el hecho de
queprecedey sigueaotras casas; es decir, tieneimportanciacomo un
factor dentro deunaseriecíclicadefactores.
El significado de los planetas, según mi visión astrológica,
tieneunabasesimilar. Cada planetaadquieresu significado por el
hecho deocupar un lugar preciso en lasecuenciadeplanetas que
se desarrollaa ambos lados dela órbitaterrestre. Martetieneun
significado definido en astrologíaporquees el primer planetaexterno
en relación a laórbitaterrestre; Venus, porque es el primer planeta
interno en relación a la órbita terrestre. Este es el significado
fundamental de Marte y Venus, ocurriendo lo mismo con los
demás planetas. Lo principal es el sistemasolar en conjunto. Este
conjunto tiene una estructura típicadefinidapor larelación desus
partes con el propio conjunto y por larelación delas partes entresí.
Y al ser nosotros, seres terrestres, los que estudiamos y damos
sentido aesteconjunto del sistemasolar, tenemos, obviamente, que
relacionar los significados queatri
buyamos acualquier partedel conjunto con nosotros mismos. * Es
por estarazón quedamos un significado a las series planetarias en
relación alatierracomo punto departida-delamisma formaque
decimos queAries tieneun carácter particular en el ciclo zodiacal
por ser el primer signo tras el equinoccio de primavera; Tauro, por
ser el segundo signo, etc.
Pero lacalificación de«primero», «segundo», «tercero», etc., es
puramente abstracta; y presentaríamos a la astrología, como una
«técnica de comprensión humana», bajo un enfoque erróneo si
pensáramos en ella simplemente como en un tipo de numerología.
Laastrología, repito, estábasadaen laexperienciacomún delos seres
humanos y en la respuestadel hombre al factor fundamental dela
existenciahumana: el contrasteentrelatierray el cielo, entreel caos
de la experiencia terrestre y el majestuoso orden del ámbito
celestial.
Laastrologíaprimitivaenfatizó estarespuestabásicay construyó a
partir deella laúnicavíaposibleparalamentalidad primitiva; esto
es, haciendo de cada elemento celeste una entidad -un dios, un lugar,
una «casa», algo sólido y personal. Pero con lallegadade unanueva
era de desarrollo mental, alrededor del siglo VI a.C. (la época de
Pitágoras) el hombre comenzó a pensar -titubeante- en términos de
ciclos en lugar de«dioses» y «poderes»; y nació unanuevaastrología,
pero quenuncaalcanzó la madurez.
Es esta«nueva» astrologíalaquedeberíamos expresar ahoracon
unacompletamadurez, libredetodo compromiso con las tradiciones
arcaicas. Y la única forma que conozco para llevar a cabo esta
expresión con completamadurez es aceptar queel todo es de mayor
importancia que las partes, en su potencial y su
* Incluso enlallamada«astrologíaheliocéntrica» relacionamos lasposiciones de
los planetas y todos los demáselementos con nosotros mismos, seresterrestres; pero
en lugar deconsiderar alatierracomo un objeto central, o tratar sobrelaposiciónde
uno mismo sobrelatierra, tratamos(como yaheexplicado anteriormente) sobrela órbita
de la tierra como un conjunto. El Sol setomacomo «centro»dedichaórbitay sirvede
centro paraloscálculosnecesarios, pero el auténtico marco dereferenciaes laórbita
ensuconjunto.
42
43
significado. El árbol y todas sus partes tienen su origen en la
semilla; los complejos órganos del cuerpo humano son divisio-
nes especializadas deun óvulo fecundado. Deigual forma, los
signos del zodíaco son «divisiones especializadas» del espacio
querodeaal hombresobrelatierra; y los planetas son «órganos»
especializados del conjunto del sistemasolar.
Nosotros no reunimos el hígado, el estómago, el corazón y el
cerebro para componer un hombre. De la mismaforma no
deberíamos reunir entidades planetarias separadas paracompo-
ner el sistemasolar -o los diversos Actores queencontramos en
una carta natal paraelaborar un juicio completo. Deberíamos
buscar la comprensión del conjunto anivel desu funcionamien-
to completo y lafunción delas partes serevelarámedianteun
proceso natural dedesarrollo progresivo y acentuación rítmica.
Así tendremos un conocimiento práctico y funcional, no un
mero conocimiento intelectual y abstracto; ylasabiduríaes para
el conocimiento funcional lo quelas flores son paralas hojas.
Dentro delaflor nacela nuevasemilla; deigual forma, dela
sabiduríaprovieneel sentido. Unavez establecido el sentido, se
convierte en poder creativo, la Palabra o Logos. El auténtico
astrólogo es aquél quepuede«evocar» en su menteel sentido de
una carta; y al establecer este sentido mediante las palabras
adecuadas liberapoder creativo, el poder dedar asu clienteun
mayor sentido de la vida, la personalidad, la integración y la
felicidad. Unameta que raramentesealcanza, pero que es la
metasupremadetoda interpretación astrológicaválida.
El zodíaco y el círculo de las casas
El zodíaco y el círculo delas docecasas son dos marcos de
referenciabásicos quetienen muchas cosas en común no obs-
tante, deben quedar claramentediferenciados en lamentedel
estudiante de astrología si pretendeque no le falte agudeza y
validez asu interpretación. Los signos y las casaszodiacales se
consideran generalmente como factores deespacio, esto es, se
dice que constituyen compartimentos dentro de los que se
enmarcan los cuerpos celestes; queadquieren coloraciones es-
peciales y rasgos característicos, siendo reforzados o debilitados
en su acción. Tenemos además doce signos y doce casas y en
ambas series sedan secuencias designificados paralelos. Así
Aries, al ser el primer signo, tienecaracterísticas similares a
las delacasaprimeradelacartaastrológica; Cáncer, el cuarto
signo, con lacasacuarta, etc.
En laenseñanzadelaastrologíaesto es tan evidentequelos
signos del zodíaco sehan llegado a designar como «las casas del
Sol» y también como las «mansiones» diurnas o nocturnas de
los planetas. Los astrólogos que tienen una profunda visión
religiosacomparan los signos zodiacales con las «moradas» dela
casa del Padre, delas que J esús hablaen los Evangelios. El
zodíaco en conjunto sehainterpretado como unaespeciede
«aura» o esferaelectromagnéticaquerodealatierra, represen-
tando cadasigno unasección deesteaura. También latradición
haestablecido unacorrespondenciaentrecadasigno y unaparte
específicadel cuerpo humano, diciéndosequeel zodíaco com-
pleto representael cuerpo
-
del macrocosmos, el HombreCeleste.
Esta interpretación del zodíaco como espacio está
justificada y yo hedesarrollado anteriormente algunos de sus
rasgos en mi libro «El latido delavida». Pero, si admitimos
este punto de vista, debe quedar claro que el espacio
relacionado con el zodíaco difieredel espacio del quetratan las
casas. El zodíaco es una«matriz universal» y por lo tanto un
lugar; pero una matriz no es un espacio cualquiera. Es un
«campo» electromagnético sobreel queseconcentran Poderes
vitales. Es una substancia viva que sufre un proceso de
transformación parallegar aser un organismo. No es una«casa»
o unacolección deespacios definidos, sino el crisol de la vida.
El zodíaco es el reino delavidaen formación dondeel Sol
astrológico es lafuentedetodos los procesos vitales. Es el reino
del nacer, del crecer, del madurar, del envejecer y del morir; donde
lasustanciasehacey sedeshace; dondefuerzas complementa-
rias y opuestas (luz y sombra, integración y desintegración)
operan deformadinámica, intensaeincesante. Podemos pensar
44 45
queun signo del zodíaco es unaregión dondeseconcentraun aspecto de
lafuerzasolar, pero cometemos unagran equivocación si creemos que
es unazonaestática. La esenciadel zodíaco es actividad y dinamismo
concentrado en la formación de la sustancia, de las energías
electromagnéticas, delos procesos vitales. El Sol es el poder inagotable
que hace posible dicha actividad; los planetas canalizan ese poder
obedeciendo aunas estructuras definidas. Y el zodíaco es el campo en
queestaactividad semanifiestacomo energíay sustancia. Es el «mundo
astral» delos libros teosóficos (por ejemplo, de«Laluz en el sendero»)
-el mundo delas fuerzas, el aspecto activo y generativo delanaturaleza.
En latradición antiguahabíaunacorrelación entrecadasigno del zodíaco
y unaJerarquíacelestial, unaHueste de Arquitectos cósmicos.
Así, puede ser desorientador el decir que el signo de Tauro
correspondeal cuello en el cuerpo humano. El signo «rige» las funciones
vitales quesemanifiestan através delos elementos diversos, contenidos
en el áreadel cuello. Tauro daenergíay fuerzaal cuello y sus órganos
(por ejemplo, laglándulatiroides y las cuerdas vocales). Pero Tauro no
es el cuello. Tauro representaunafasedeactividad solar. Es unaforma
depoder, un aspecto delavida. La actividad o liberación deenergía
creativa es el factor esencial; el lugar en queestaliberación deenergía
estálocalizadaes deimportanciasecundaria.
Esto explica por qué un signo del zodíaco no puede asociarse
permanentementecon un grupo deestrellas (constelación), eindicala
formaen quetienelugar laprecesión delos equinoccios y lasucesión de
las docegrandes Eras (eradeAries, dePiscis, deAcuario, etc.). Todo en el
Universo actúabajo el principio dela«permutación defunciones». A su
debido tiempo, cada lugar puedey debeconvertirseen el campo de
operación detodo tipo defunciones vitales o actividades cósmicas. La
función deAries quedaenfocada, simbólicao cósmicamente, en unacierta
época, sobre el grupo de estrellas denominado el Carnero, en otra
épocasobrelaconstelación delos Peces, más tardesobreladel Aguador.
La función -el signo zodiacal es lo básico-, el propósito y las agencias a
través de las que trabaja son, en un sentido, secundarios y están
simbolizados por los grupos deestrellas o constelaciones.
Usaremos otro ejemplo: John F. Kennedy muere, Lyndon B. Johnson llegaa
laCasaBlanca-pero lafunción EjecutivadelaPresidenciaes el factor clave.
En una época, esta función pudo ser desempeñada por un hombre como
Kennedy (una determinada constelación), en otra, por un hombre como
Johnson (otraconstelación). Y como resultado tenemos laprecesión delas
Edades, durando cada una de ellas unos 2.100 años aproximadamente. Los
signos del zodíaco son «cargos» del gobierno, el poder gobernantees el Sol.
LaPresidenciaes un «cargo», queno se puede identificar totalmente con
unaestructura o lugar, laCasa Blanca. Es una función, no un lugar en el
espacio.
Por otra parte, al considerar las casas de la carta astrológica nos
encontramos con secciones de espacio más concretas. El círculo del
horizonte (la línea que une al Ascendente y al Descendente en la carta
astrológicabidimensional) divideel espacio querodea al nativo (la persona
cuyacartaes objeto deestudio) en dos mitades o hemisferios. Unamitad es el
cielo, la otra es la tierra. La división es concreta e ineludible -como la
distinción entreel díay lanoche. Ladiferenciaentrelos signos del zodíaco es
unacuestión demás y menos, depredominio relativo dedos polos de energía
queestán siemprepresentes en todas partes y en todo momento. Pero el cielo
y latierrason opuestos; son dos lugares diferentes quesólo pueden unirseen
unaestrechalínea, lasuperficiedelatierra, el lugar dondenacelaconciencia;
así, lalínea del Ascendente-Descendenterepresenta la conciencia, con sus
polos subjetivo y objetivo.
Es esencial captar ladiferenciaentreestos dos conjuntos, el zodíaco y el
círculo de las casas, que suelen ser confundidos a menudo. En muchos
artículos publicados en revistas hedisertado sobreel significado delas casas y
vuelvo a repetir aquí quelas casas representan los doce tipos deexperiencia
con las que un ser humano seencuentraen su movimiento por el espacio, en-
cuentro queletransformaen un «individuo».
El hombretieneel privilegio fundamental depoder moverseen el espacio.
La habilidad dedesplazarse no existe en el reino vegetal. Se desarrolla a
través del reino animal. Seperfeccionaen el género humano; primero a
través de los músculos, más tarde a través de las máquinas y finalmente
mediante el desarrollo más especializado de los poderes mentales y
espirituales. Al
46 47
desplazarse, el hombreseindividualizaverdaderamente. Abandonalacasa
desus antecesores, su lugar denacimiento, su país; y acadapaso es más
un «ser individual». La basedel propio desarrollo está en el poder de
reorientarse uno mismo en el espacio, lo que significa literalmente
«encontrar un nuevo oriente». La reorientación, en su sentido más
profundo, significapercibir al Ser (el Ascendente, el horizonteoriental)
desdeun nuevo punto devistaen el espacio. El hombrepasadeunacasaa
otray, al hacerlo, seveasí mismo, y al mundo exterior (Descendente), de
distinta forma.
¿Cómo se realiza este desplazamiento de una casa a otra?
Simplemente trasladando el foco de la propia atención de un
departamento de experiencia humana a otro. Cada casa representa un
departamento básico de experiencia y, por ello, el potencial de una
concienciadiferente. Dehecho, el círculo delas casas tratadelaconciencia
y sus cambios fundamentales; es, esencialmente, una expresión del
cambiante horizonte. El horizonte setraslada alrededor del cielo una vez
al día. Deigual forma, un individuo sólo puedeencontrarseasí mismo y a
lahumanidad plenamentesi viajaalrededor desí mismo y desu mundo. Y
cadaperíodo de24 horas proporcionaal hombrelaoportunidad derealizar
eseviajeglobal. La sucesión dedías y noches y las actividades diarias
despliegan anteel hombretodas las facetas desu ser y todos los niveles de
su conciencia, desdeel sueño más profundo a lamás activa vigilia.
El Sol sedesplaza cadadíapor cadauna delas docecasas, brindando
al individuo la posibilidad de actuar en todas y cada unade ellas. El
astrólogo marca en las cúspides de las doce casas de su carta un
determinado signo y grado del zodíaco. Estas indicaciones zodiacales se
refieren, en esencia, a la posición del Sol por encima o por debajo del
horizonte. El signo y grado del zodíaco añaden tan sólo más detalles aesta
indicación básica-y también revelan lalatitud en quesedesenvuelvela
persona, lo cual afectasu habilidad pararecibir la energíadel Sol.
El zodíaco no es más que una expresión múltiple de la actividad
solar -unaformade medir el carácter de dicha activi-
48
dad en cualquier momento dado-. Pero la posición del Sol en una
casaindicael lugar sobreel queestepoder solar incide-y laposición
delos planetas en las casas nos permitelocalizar el principal foco
deacción planetaria.
Si se comprende, bien esta distinción fundamental entre el
zodíaco y el círculo de las casas, ya no hay obstáculos para
percibir el significado exacto y detallado de cada signo y cada
casa. Las diversas partes muestran las características del conjunto,
pero nadiepuedeentender laimportanciadecada partesin abarcar
primero el completo sentido del conjunto. Cadacasadeunacarta
nos remite a un tipo de conciencia que se alcanza mediante la
propia orientación del individuo en el espacio, mientras realiza
las actividades diarias de la vida personal y social. Y cadasigno
zodiacal es unaexpresión dela fuerza devivir y experimentar que
tienesu fuenteen el Sol.
49
;tl
PASO N.° 5
Las Luminarias
Hablar del zodíaco, como «el reino delavidaen formación
dondeel Sol es lafuentedetodos los procesos vitales», no revela
suficientementeel carácter delaactividad solar. El Sol no libera
«vida», sino «luz» -mejor aún, es la capacidad de producir
efectos definidos en cualquier sustanciatocadapor los rayos del
Sol-. Estos efectos sepueden clasificar dentro devarias catego-
rías. Al experimentarlos sobre la superficie de la tierra nos
encontramos con tres tipos fundamentales.
En primer lugar, podemos hablar dela luz del Sol y de su
poder parailuminarnos y pararevelar la presencia, formay color
delas sustancias, cuerpos y objetos físicos. Estees el efecto más
directo (o más directamenteaprehendido) delaactividad solar
sobre los seres humanos y sobre otros organismos. Tenemos
también el calor solar que, al calentar atodas las criaturas vivien-
tes, hace posiblesu existencia. Sin embargo, el calor no es un
producto directo delaactividad solar. En el espacio interestelar
no hay apenas calor y la generación decalor dependeen gran
medidadelas condiciones delas tenues sustancias querodean la
superficiedela tierra.
50
La región querodeaanuestro planeta-lamasadeaire, de
nubes y deestratos ionizados sobrelaestratosfera- fuedenomi-
nadapor los antiguos astrólogos-astrónomos, la«región sublu-
nar». En estaregión laLunaejercíasupremo dominio y, median-
te el control del calor (incluso de la intensidad de la luz) a
través delahumedad y las nubes, marcabalaaparición dela
vida, su flujo y reflujo. Estedominio resultabaparticularmente
evidente en el amanecer de la vida sobrelatierra, cuando la
superficie terrestre estaba envuelta en una espesa masa de
nieblay nubes. Laluz teníaquefiltrarsepor estaenvolturalunar
y sólo podíaexperimentarsedemaneraindirecta, através dela
región lunary sus fuerzas.
Cuando finalmentesedisipó la envolturadeniebla-durante
el período dela«Atlántida»- y el disco solar podíaversedirecta-
mentecomo fuentedeluz, apareciendo también laLunaen el
claro cielo nocturno, mostrando al hombreprimitivo el asom-
broso espectáculo desus fases periódicas, el dualismo delaluz
solar frentealaluz delaLuna, seconvirtió en el fundamento de
la nacienteastrología al igual quedetodas las mitologías y
cosmologías. Se reconocieron dos tipos básicos de actividad
cósmica: laactividad solar como marcadel «espíritu» creativo y
laactividad lunar unidaalaaparición y disolución dela«vida» en
los seres terrestres.
El espíritu solar es el polo opuesto al delaenergía-sustanciay
los signos del zodíaco presentan los docetipos básicos en los que
la actividad solar polariza esta energía-sustanciauniversal. En
astrología, la Luna no trata directamente con la sustancia
misma -con electrones, átomos y moléculas- sino con la
generación deorganismos vivos, deespecies, géneros y razas. La
«vida» es el poder que forma estructuras orgánicas
características y les capacitapara adaptarse a sus respectivos
medios ambientales. Hoy día algunos filósofos definen este
poder como «evolución creativa». Los hombres en laantigüedad
lo designaban como el gran dios lunar, el Demiurgo (Jehovápara
los gnósticos), el arquitecto del universo material delos seres
vivos.
Parael astrólogo resultaesencial tener unaclaracompren-
sión de los valores fundamentales quesedesprenden de estas
dos clases deactividad, lasolar y la lunar. Estacomprensión
debeincluir el estudio delos procesos históricos quecondujeron
51
alahumanidad aestablecer, como resultado desu experiencia
colectiva, las bases deestesimbolismo celeste. Y también, el
estudio psicológico del poder ejercido por estas dos grandes
«Figuras» -el Sol y laLuna como fuentes de«luz» y «vida»-
sobreel inconscientecolectivo delos hombres. Laastrologíatan
sólo puededesarrollar su trabajo deintegración personal sobre
estabase, capacitando al individuo maduro paraasimilar y hacer
suyas las energías cósmicas latentes en lanaturaleza humana.
El Sol como «potencial» de vida y conciencia personal
De igual forma, el emplazamiento del Sol en una carta
astrológicano garantizael tipo devidaquesevaallevar, tan sólo
defineunas ciertas características, en potencia. Y anivel psíquico-
mental o «espiritual», el Sol representatan sólo lacapacidad de
desarrollar un tipo particular de conciencia propia en
referencia a un propósito específico. La potencia de este
propósito, al encaminar alapersonalidad asu realización, es lo
quellamamos «voluntad». El Sol representael ser, el propósito
y voluntad deunapersona, pero sólo en su estado latente, como
«potencial» espiritual y energía-substanciavirgen.
Este potencial se hará una realidad cuando la energía-
substancia setransforme enunaactividad de tipo oscilatorio,
con fases decrecimiento y decrecimiento, o aún en algunaotra
clasedeactividad más complejadefuncionamiento en grupo. La
primeraalternativanos remitealaLuna; lasegunda, alos ciclos
combinados de todos los planetas del sistemasolar.
t,-
Los rayos del Sol pueden causar la muerte tanto como la
vida. Constituyen una posibilidad devida, pero, a menos que
estén íntimamenteasociados aotros factores, lavidano puede
manifestarse. Laluz del Sol conllevael potencial delavisión y la
conciencia, pero, a menos queexistan unas estructuras orgáni-
cas especiales pararecibir los rayos deluz, no puedehaber vista.
Laactividad solar seextiendepor el espacio deformauniversal e
indiferente. Conmueve todo lo que toca, siempre que haya
algún agentecapaz deabsorberla, asimilarlay hacer uso deella.
Sepuedecomparar al Sol con el combustiblequehacefuncionar
un motor; si unapersonanacecon el Sol en Tauro, esto quiere
decir que el «motor» dela personalidad deestehombre(su
cuerpo y su mente) funciona con una energía o combustible
bio-psicológico detipo Tauro.
Generalmente, un combustible de buena calidad no
mejoraráel funcionamiento deun motor defectuoso, estropeado
por el uso o demalafabricación; por el contrario, aceleraráel
mal funcionamiento o haráexplotar el motor. La gasolina con
un cien por cien deoctanagesólo representaunagran velocidad
en potencia, quenuncallegaráaser un hecho real amenos quese
construyaun motor de gran resistencia.
La Luna como «arquitecto» de las estructuras de vida y conciencia
Lo que se ha dado en llamar vida es la capacidad de un
organismo paramantener y reproducir sus características estruc-
turales y sus ritmos funcionales. Estacapacidad operaanivel de
«género», más queindividualmente, y es, principalmente, un
factor inconsciente. En todas las etapas avanzadas de laevolu-
ción, selleva acabo medianteel dualismo del «sexo», usando
estetérmino en su significado más amplio. Estedualismo en la
polaridad estáclaramenteexpresado en astrologíapor el simbo-
lismo delas dos Luminarias -el Sol y laLuna-. El primero es el
principio quefecunday davida; el segundo representael polo
receptivo y generativo, que secaracterizapor ser variable y
oscilatorio.
52 53
La principal función delaLunaes trabajar el calor solar,
combinándolo con la humedad. Lavidaorgánicadependedela
interacción de estos dos elementos o polaridades. La «hume-
dad» delallamada«región sublunar» querodeaalatierrarecoge
laenergíasolar en formadecalor y, através del ciclo lunar, esta
energíasolar sedistribuyealasubstanciaterrestrequecompleta
el proceso con lageneración de células y organismos.
Estapuedeparecer una formamuy poco científica deexpo-
ner el temadelavidasobrelatierra, pero es así como lo refleja, y
demanera importante, el simbolismo astrológico tradicional.
Estese aplica tanto al nivel psicológico-mental del hombre
como al dominio delo puramentebiológico y físico. En el nivel
psicológico-mental, laLunarepresentala«humedad» propiade
lanaturalezahumanainterna, es decir, lacapacidad desentir. Y
es a través delaestructuradelos sentimientos quelaconciencia
del ser individual emerge..., parabien o mal.
Esta última afirmación puede resultar sorprendente para
aquellos quehan sido educados en lacreenciadequelaconcien-
ciay el ser individual son denaturalezamental. No obstante, tal
creenciano tienefundamento en el plano deladualidad que,
hablando estrictamente, es el ámbito delavida. En eseámbito,
todo dependedeladualidad delaactividad solar y lunar. En él, la
«mente» funciona como el poder de adaptación frente a la
experiencia y es una extensión y un desarrollo abstracto dela
capacidad desentir, que es la capacidad de generar estructuras de
conciencia. El ego es la más básicadeestas estructuras y así
tenemos laconexión astrológicaentrelaLunay el ego, entrela
naturaleza «lunar» y laconducta «personal» del hombre. Bajo
este punto de vista, los complejos psicológicos también son
estructuras de conciencia de tipo lunar; están estrechamente
relacionados con las frustraciones y represiones del ritmo orgá-
nico delos instintos y, deformaparticular, con aquellas frustra-
ciones que inciden sobre los instintos relacionados, directa o
indirectamente, con las funciones sexuales.
Los sentimientos son expresiones psicológicas de instintos
biológicos, queno son más quelas fases deondulación y calma
en el flujo delas fuerzas lunares queactúan sobrela«humedad»
del cuerpo y delapsiquedel hombre. Esteflujo serepresentaen
astrología mediante el ciclo delas lunaciones y las fases de la
Luna. Estas fases deben entenderseno como cambios en la
propiaLuna, sino en la relación de la Luna con el Sol.
Las lunaciones indican los flujos y reflujos del calor solar
dentro dela«humedad» lunar, laexpansión y contracción delas
fuerzas generativas. Estas fuerzas generan (o construyen) es-
tructuras psicológicas, así como las biológicas yamencionadas.
Crean el ego personal (una estructura de conciencia de los
sentimientos individualizados) y el delicado equilibrio de las
glándulas endocrinas del cuerpo -un equilibrio basado en patro-
nes definidos (aunquecambiantes) del «cuerpo lunar» del indi-
viduo (el cuerpo astral que mencionael ocultismo moderno).
Los sentimientos son las reacciones deun organismo como
conjunto ante la experiencia humana interna o externa. Este
organismo funciona en primer lugar y fundamentalmente a
través detodos los fluidos del cuerpo -lasangre, lalinfay las
secreciones glandulares-. Se ha dicho que el cuerpo humano
está, en su mayor parte, compuesto por aguasalada. Todas las
criaturas vivas nacieron del mar y éstees la vastareservade
sustancias primordiales eindiferenciadas delaquehan surgido
todas las estructuras orgánicas y todos los organismos quehan
superado laetapaprimariadel proceso desu propiaevolución
como tales organismos. Es, por ello, el símbolo del Inconsciente
colectivo, lafuenteen laqueseoriginan todos los factores y
reacciones comunes del hombrey alaqueéstos vuelven trans-
formados en recuerdos y patrones instintivos. Deigual formala
naturaleza interna del hombre está constituida en su mayor
parte por sentimientos; éstos representan el elemento «líquido»
(humedad o agua) de un mar, lago, río o pozo a nivel de la
concienciaindividual y el ego. Laaparición deculturas y civiliza-
ciones y las diversas modalidades deintercambio humano, co-
mercio y viajes, dependen delaexistencia y la utilización del
agua; deformasimilar las reacciones psicológicas, las imágenes
mentales y las estructuras de pensamiento de un individuo
provienen delos sentimientos. Setransmiten através desenti-
mientos formulados conscientemente mediantesímbolos o pala-
bras capaces dedespertar las respuestas y emociones orgánicas
deotros hombres.
El Sol proporcionael impulso vibratorio original, el «tono» o
ritmo defecundación. Laenergíasolar actúacomo respuestaala
54 55
necesidad delatierray detodalasustanciamaterial que, como
restos deuna integración anterior, anhelan poder experimentar
unavez más la plenitud orgánicay el espíritu. Pero estamateria
no puederecibir directamente laenergíadel Sol, lavisión o idea
creativaqueemanadelafuenteespiritual. Es, por tanto, tareade
laLunarecibir estaenergíafecundadoradel Sol durantela fase
del novilunio y formar los órganos o instrumentos capaces de
recibir y retener el impulso, ideao propósito solar, através dela
fasecreciente de la lunación. La recepción de dicho impulso
solar tiene lugar, en forma simbólica, durante el plenilunio,
cuando el disco lunar refleja plenamenteal Sol. Las criaturas
terrestres absorben, simbólicamente, estaluz, y laplenarealiza-
ción delaideay el propósito solar tienelugar, en los hombres y
en las mentes, cuando laLunaentraen su fasedecreciente. Los
individuos asimilan estaenergíasolar en formadeconceptos y
pensamientos, extrayendo de ellos un significado que, al ser
formulado através depalabras y símbolos, sirveparaedificar la
estructuraconscientede lacivilización humana-y paracrear, en
lavidadel individuo maduro y espiritualmentedesarrollado, la
tramadesu «cuerpo espiritual» inmortal quevencealadesinte-
gración físicay alamuerte.
El horizonte y las «luminarias»
Lanecesidad delatierray detodos sus habitantes es el factor
fundamental quedasentido y propósito alaacción recíprocay
cíclicade las fuerzas solares y lunares. La Lunaproveealas
criaturas terrestres de las estructuras orgánicas (biológicas y
psicológicas) queles son necesarias paraasimilar laluz del Sol.
Y el Sol mismo, en relación con el zodíaco, sólo tienesentido en
términos de la energía que emite para bien de la tierra.
56
Latierraes labasedelaactividad recíprocadel Sol y laLuna;
y en las cartas natales delos individuos, estabaseserepresenta
por lalíneadel horizonte, queuneal Ascendente(Este) con el
Descendente(Oeste). Es por esto quelas posiciones del Sol y la
Luna en relación al horizonteson de primordial importancia,
especialmenteen todos aquellos asuntos quetraten sobrelavida
y sobrelacapacidad fundamental del hombreparasentirseasí
mismo como entidad orgánica. A su vez, esta capacidad se
manifiestacomo lahabilidad demostradapor un individuo para
irradiar lo que llamamos «personalidad» y paraser feliz.
Pueden darsecuatro combinaciones esenciales entreel Sol,
laLunay el horizonte.
1. El Sol sobre el horizonte y la Luna bajo éste: el horizontees
el «eje de conciencia quesepara el ámbito subjetivo del ser
individual (latierra), del mundo objetivo deexistenciasocial y
colectiva(el cielo). Por lo tanto, en estaprimeracombinación, la
vidadel ser humano sedesarrollaatravés de unas estructuras
internas eindividualizadas (la Luna) querevelan un propósito
colectivo, racial o social (el Sol). Durantetodasu viday especial-
menteen tiempos decrisis, lapersonatiendeadar un sentido
individual al propósito racial y social`o alos ideales colectivos.
Ejemplos: Napoleón I, Nietzsche, Walt Whitman, Einstein, Hen-
ry Ford.
3. El Sol bajo el horizonte y la Luna sobre éste: en esta
combinación, la vida del ser humano está dedicada a dar al
propósito y alavoluntad individual unaexpresión detipo colec-
tivo y social. En éste, como en el caso anterior, aparece un
definido dualismo delaconciencia. Puededar como resultado
unavidaequilibradaen queambas partes, lainternay laexterna,
cooperan entre sí; pero también puede indicar un conflicto
psicológico entre las fuerzas «solares» y «lunares», entre el
propósito espiritual y el deseo personal. Ejemplos: F. D. Roose-
velt, CondeHermann Keyserling, Wendell Wilkie, GeorgeBer-
nard Shaw, Luther Burbank.
4. El Sol y la Luna sobre el horizonte: lavida seenfoca
principalmente en el mundo externo. Tanto el propósito esen-
57
cial como los rasgos biopsicológicos característicos del indivi-
duo están determinados por ideales raciales, culturales y
sociales o por valores espirituales colectivos. Ejemplos:
Washington, Gandhi, Mussolini, Carlos Marx, Zar Nicolás II,
Ricardo Wagner.
4. El Sol y la Luna bajo el horizonte: en estecaso lavidadel
individuo se desarrolla desde su interior, de una forma
subjetiva, y hacialarealización delavoluntad y el propósito del
ser, por medio de estructuras de conducta, pensamiento y
sentimientos altamenteindividualistas. Esto puedeconducir ala
introversión o a la originalidad creativa. Ejemplos: Cromwell,
Robespierre, Chopin, Liszt, PapaPío XII, Lenin, Stalin.
Otraformadeinterpretación delas posiciones del Sol y la
Luna, en relación al horizonte, es el estudio dela«Partedela
Fortuna» como índicedelacapacidad individual paramantener
unas relaciones satisfactorias y, como resultado paralograr el
éxito social. Laposición delaPartedelaFortunaen las casas de
lacartadependedelafasedelaLuna, esto es, delarelación
angular entreel Sol y laLuna. Estábajo el horizontedurantela
fasecrecientede lalunación y sobre el horizonte cuando laluz
dela Luna decrece.*
PASO N.° 6
El estudio del sistema planetario en su conjunto
Los Planetas y el Sol
* En mi obratitulada«El ciclo delaslunaciones»presento un estudio detallado
delarelación cíclicadel Sol ylaLunaydelaPartedelaFortuna.
En lamodernaastrologíaes costumbreunir bajo el nombrede
«planetas» a todos los cuerpos celestes en movimiento que
pertenecen a nuestro sistema solar, incluyendo al Sol y a la
Luna. Esta práctica sederiva del uso de las efemérides, donde las
posiciones del Sol, la Luna y los planetas vienen dadas en listas
paralelas, lo quesirvedejustificación. No obstante, los astrólogos
delaantigüedad establecieron unaclaradistinción entrelas dos
Luminarias (Sol y Luna) y los planetas propiamentedichos. Debo
repetir aquí quelas Luminarias tratan del ámbito concreto dela
vidaen sí misma-un ámbito dedualidad y deinteracción entredos
tipos básicos defuerzas (solar y lunar)-; un ámbito querevelalos
cimientos del proceso de la vida y el propósito de este proceso
universal. El Sol representa el propósito espiritual que traeala
vidaacadaorganismo vivo y el impulso original del queprocedetoda
laenergíaqueanimaráaesteorganismo. LaLunasimbolizaalas
fuerzas evolutivas que, sucesivamente, generan, iluminan y
desintegran los rasgos genéricos y raciales del orga-
58 59
nismo, formando y destruyendo células y órganos, através delos cuales el
potencial solar puedeactualizarsecomo actividad biológicay psicológica.
Estas fuerzas solares y lunares están dirigidas a cubrir la necesidad de la
sustancia terrestre para que, mediante su actividad, puedan volver a
experimentar la vida y el estado de plenitud orgánica o integración
espiritual.
Básicamenteestamos tratando con tres factores inseparables: el Sol, la
Lunay latierra(convirtiéndoseestaúltimaen lalínea del horizonte dela
carta astrológica). Los tres constituyen la «realidad» al hablar delavida
pura y simple. No hay necesidad de añadirles nada más. El Sol es el
«propósito», la Lunaes la«vida». Larelación periódicadelaLunacon el
Sol (las lunaciones) nos revelan el «propósito delavida» (los valores solares
quehay tras laactividad delaLuna) así como el carácter especial o individual
del deseo devivir (laexpresión lunar del propósito solar). Estedeseo de
vivir (esencia de toda la actividad biopsicológica) es, por una parte, la
potencia del propósito y, por otra, los sentimientos y reacciones hacialas
fuerzas vitales de los que emerge la conciencia de ser. Ciertamente, este
ámbito delavidaper se es, en cadauno desus aspectos, el dominio dela
dualidad. Es el mundo de la polaridad, del sexo, de la personalidad (el
esplendor o pesadez de la vida bio-psicológica), de la felicidad -y del
dramaque pueden causar los conflictos.
Existe, sin embargo, otro ámbito de desarrollo humano que no está
regido por ladualidad, sino por el principio dela integración de las múltiples
funciones. Es aquí dondeel sistemasolar en su conjunto opera a través de
su estructurainterplanetaria, condicionando en cadamomento lacalidad
de la emanación solar, de potencial de vida y de propósito. Estas
emanaciones solares fecundan laesferalunar y despiertan en ellalas energías
evolutivas que forman el cuerpo del individuo humano y que, más tarde,
concretarán sus estructuras psicológicas. Estas fuerzas lunares, al
desarrollar las células y órganos del futuro ser humano, siguen
inconscientemente el patrón latentequeresideenlas emanaciones solares.
Lo hacen en la misma forma en que una bellota se convierte en una
encina, manifestando como raíces, tronco, hojas y flores, aquellas
estructuras que, dealgunamane-ra, contenía lasemilla.
Estepotencial devida-estepatrón-semilla- es proyectado o
emanado por el espíritu creativo (en astrología, el Sol); pero está
determinado o condicionado por el estado del sistemasolar en su
conjunto, esto es, por las complejas relaciones delos planetas
entresí y con el Sol. Pensar queun planeta, individual y separa-
damente, ejercesu influenciasobreun organismo sobrelasuper-
ficiedelatierraenviándoleunaespeciede«rayo» misterioso,
resulta, sin duda, ingenuo. Lo que «influencia» la formación,
generación y desarrollo delas criaturas terrestres es el estado
total del sistema solar, según éstesemanifiestadurantecadauna
delas fases del proceso vital; especialmenteen lo relativo alos
seres humanos que, con la primera respiración, alcanzan la
condición de existencia independiente. Este «estado total del
sistemasolar» actúaen formadirectasólo a través del Sol, fuente
detodos los procesos vitales. Pero laemanación solar recibeuna
formaarquetípicao «calidad» del conjunto del sistemasolar y,
por lo tanto, delaagrupación detodos los planetas. Podríamos
decir quelos planetas constituyen laLegislatura, mientras queel
Sol es el Poder Ejecutivo; en cuyo caso tendríamos queconside-
rar alaLuna como las múltiples agencias gubernamentales y
despachos administrativos queseocupan deaplicar las leyes y
las decisiones ejecutivas.
Laemanación solar puedecompararsealas notas musicales,
cadaunadelas cualesrepresentaatodo uncomplejo grupo devi-
braciones secundarias. Laestructura interna deestas notas, queles
dasu carácter, ritmo y calidad propios, sesimbolizaen astrología
por laestructuraplanetariadelacartanatal. El Sol representael
propósito deunavida; pero cadapropósito efectivo vienecondi-
cionado por un plan operativo. El propósito determinael plan
y, alavez, él mismo estádeterminado por ladobleposibilidad
de queel plan sea factibleo no; deigual forma quelas notas
musicales están condicionadas por las limitaciones de los
instrumentos. Los planetas, considerados en grupo, constituyen
el plan de acción y también las agencias que supervisan el
trabajo.
60 61
Cómo determinar el significado de los planetas
Cuando selepreguntaaun astrólogo cómo han llegado a
recibir los planetas el significado y las características quesele
atribuyen en astrología, larespuestasueleser queestas caracte-
rísticas son el resultado decientos y miles deaños deobservacio-
nes, en los quesehan comprobado Ciertas conexiones entrelas
posiciones planetarias y determinados sucesos y características
personales, y quehan quedado finalmenteestablecidas por su
repetidaevidencia. Sin embargo, anivel histórico y filosófico, la
astrología sólo presenta unas muy inciertas reivindicaciones
paraalcanzar lacondición de«ciencia», tal como estetérmino se
entiende hoy día. De hecho, su posición dentro del amplio
campo del conocimiento y lasabiduríahumanos es más signifi-
cativaqueladeunacienciautilizadapor los antiguos gobernan-
tes, inmaduray lejos deser exacta. Hedefinido alaastrología
como unatécnicaparalacomprensión humanay heafirmado
quesu método esencial esir del todo a las partes; por ejemplo,
del recorrido solar anual alos docesignos zodiacales, del espacio
querodeaal recién nacido alas docecasas queson divisiones
especializadas deesteespacio. Al analizar el significado indivi-
dual delos planetas, debemos seguir el mismo método y consi-
derar en primer lugar al sistemasolar en su conjunto, como
organismo cósmico en el quecadaplanetaocupaun lugar parti-
cular y desempeñaunafunción determinada.
Los signos deAries y Géminis poseen ciertas características
esenciales por ser respectivamente el primer y el tercer signo
quesiguen al equinoccio deprimavera(el comienzo del «zodía-
co natural»); deigual forma, el significado básico decadaplaneta
se derivadel lugar que ocupa en la estructura completa del
sistemasolar según éste es visto y comprendido por el hombre. Este
significado vienedeterminado por el orden en queseencuen-
tran los planetas en las dos series queseextienden desdelatierra
al Sol y desdelatierrahaciael espacio exterior delagalaxia. Así,
el significado astrológico deVenus es unaconsecuencia del
hecho dequeVenus es el primer planetaen laseriequevadesde
la tierra hacia el Sol; mientras que Marte, por ser el primer
planetadentro delaserieen dirección al espacio galáctico, recibe
unos atributos opuestos y complementarios. En dirección al Sol,
después deVenus, seencuentraMercurio. Estefactor sirvepara
establecer las características fundamentales deMercurio; mien-
tras queel cinturón deasteroides, queseparaa Martede J úpiter
y Saturno, estableceunadistinción básicaentreMartey los dos
gigantes del sistemasolar.
El tamaño del planeta, las peculiaridades desu movimiento
rotatorio, el número de sus satélites y los factores individuales
decadauno deellos, también aportan anuestracomprensión de
la«función» del planeta, siempredesdenuestro propio punto de
vista. Detodos estos datos sederivael significado y las caracte-
rísticas esenciales decada planeta(incluso en el caso delos que
han sido descubiertos recientemente), mediante un proceso de
deducción quees unaexpresión del «conocimiento delas diver-
sas funciones» queyahemencionado antes, y que, en sumaes la
manifestación delasabiduríaastrológica.
Los planetas actúan como agentes queimprimen sus decisio-
nes de grupo sobre los tipos básicos de energía que fluyen
constantementedel Sol. Debo repetir aquí quelos planetas no
emiten energíaellos mismos, sino queactúan, en lasimbología
astrológica, acentuando o atenuando aquellas fuerzas vitales
queles son afines. Por ejemplo, Marte no «genera» lo quelos
seres humanos experimentan como deseo, iniciativao agresivi-
dad. Estafuerzaemanadel Sol junto con otras clases defuerza;
pero al ser Marteel planetamás próximo alatierrapor laparte
externadesu órbita, seleatribuyen las características deiniciati-
vay deseo impulsivo en lo que respecta a las criaturas terrestres.
Saturno representa, para todas las criaturas terrestres, el
poder decontracción y limitación por ser el planetaquesiguea
J úpiter en la sucesión planetaria. J úpiter, a su vez, recogela
impulsividad marciana y lahacemadurar en el contexto dela
relación social y laresponsabilidad delos grupos. Pero Marte,
Júpiter, Saturno o cualquier otro planeta, no generan vida. Sim-
plementeactúan como «transformadores» de la compleja ener-
gíasolar, separando cadauno delos hilos deenergíay dándolea
cada uno laespecial intensidad y el carácter, quele correspon-
dedeacuerdo con el plan general querevelan las agrupaciones
62 63
deplanetas en el cielo, en el momento mismo del nacimiento,
Podríamos ilustrar mejor laacción delos planetas, comparándola
con un prismaque separalos diferentes colores quecontienelaluz
solar y los extiendeen el espacio deacuerdo con un patrón definido
(el espectro de la luz solar). Las casi concéntricas órbitas de los
planetas actuarían como una retícula de difracción (instrumento
usado en física de similares características al prisma), dispersando o
diferenciando laluz solar, descomponiéndolaen las diversas energías
de que está formada. Cada planeta correspondería a un color del
espectro, según el lugar ocupado en la«retícula» del sistema solar.
Pero no sedebeusar estaanalogíaparaconectar acadaplanetacon un
color determinado, yaquelasecuencia planetaria no correspondea
la escaladecolores.
Al resultar estainterpretación delafunción planetaria bastante
abstracta, el astrólogo se ha visto obligado a hablar en términos
semimitológicos y ahacer de cadaplanetaunaentidad con el poder de
«influenciar» a los organismos terrestres y a las mentes humanas,
como si fueraunaespeciededios. Pero hallegado el momento de
que todas aquellas personas interesadas en laastrologíaexijan una
interpretación queno considerealos planetas como Poderes separados
quedecretan latragediao lafortunadel hombre, sino como un grupo
de factores o mediación colectiva querecogela compleja y latente
energíadelaluz solar, ladiversificay ladispersaen formaderayos
coloreados, cadauno delos cuales realiza una función específica en
los cuerpos y mentes delos seres humanos. Los planetas no son los
«rayos», sino los indicadores dentro del proceso quediversificalaluz
solar convirtiéndolaen «rayos» o modalidades defuerza orgánicaen
acción.
Clasificaciones planetarias
Este proceso de diferenciación y concentración sobre las diversas partes del
organismo viviente(producido por lafuerzagenerativadelaLuna), puededividirseen
varias fases. El carácter deestas fases vienedado por las variadas formas en quelos
planetas pueden emparejarse o unirseen grupos. Y el significado astrológico detodos
y cadauno delos planetas no llegaráaser una realidad viva en laconsciencia del
astrólogo hasta que éste no comprenda estos diversos tipos de relaciones
interplanetarias.
En uno deestos tipos derelación, los planetas están emparejados en dos series que
toman direcciones opuestas partiendo desde la tierra: Marte y Venus, J úpiter y
Mercurio, y Saturno (quequedaen suspenso, en esperade un posibleplaneta más
alládeMercurio, Vulcano). Esteemparejamiento es más significativo en su sentido más
profundo, el relativo al equilibrio universal entrelas fuerzas centrifugas (Marte, como
cabezadelaserieexterna) y las centrípetas (Venus, como cabezadelaserieinterna),
que en su sentido popular, en que Marte y Venus representan respectivamentelos
polos masculino y femenino delasexualidad. Dehecho, estapolaridad Marte-Venus
recibesu sentido fundamental de«latendenciahacialo externo» y «latendenciahacia
lo interno», encontrándose estas dos direcciones de crecimiento y desarrollo
dondequieraquehayaviday consciencia.
El primer factor atener en cuentaal estudiar los planetas es estadoblepolarización
del potencial solar, siendo Marte y Venus su primera y más personal expresión.
Representan ladualidad más íntimadel ser humano. Esteno llegaalatotal comprensión
dedichadualidad como resultado decambios sucesivos deunapolaridad aotra. No se
pueden separar entresí, sino quehay quecomprenderlas unidas unaalaotra. En lo que
respecta a la creación generativa lunar podemos distinguir una alternación de las
polaridades: unaclasedeactividad sigueaotra, deformaperiódica. Pero al tratar con
los planetas nos encontramos con actividades simultáneas. El mundo lunar es un
mundo dedura-
64 65
ción o permanencia de la dualidad, experimentable en fases
sucesivas. El mundo planetario es el ámbito dela «integración
delas múltiples funciones»; los planetas actúan siempre, aun-
quelaintensidad relativa delaactividad planetariaseveacons-
tantemente modificada, como muestran las «dignidades», es
decir, sus posiciones en los signos y casas zodiacales.
Estadiferenciaexistenteentreel dominio lunar y el planeta-
rio es de capital importancia. Cuando el factor básico es la
sucesión de cambios en el proceso delavida, laconcienciaseve
aprisionadapor el tiempo. Pero cuando sedaunasimultaneidad
de expresión, cuando un factor decrecemientras otro sedesarro-
llay todos ellos seequilibran y secompenetran mutuamenteen
multitud deformas, es entonces cuando la consciencia puede
perpetuarsey constituir su propio vehículo deexpresión. En tal
vehículo se mantiene, se apoya y se reproduce la conciencia
individual deun hombre o de un grupo de ellos.
Cuando setratadeun grupo dehombres, dicho vehículo es
una«cultura», lasumatotal delas creaciones inspiradas por la
respuestatípicadel grupo alas experiencias delavida. En el caso
deunapersona, laconscienciadel ser puedellegar a inmortali-
zarseen el «cuerpo espiritual», del quehablan místicos y ocultis-
tas, y quepuedeconsiderarsecomo un entramado planetario de
energías solares establecido al nivel delamentecreativa. En este
nivel del más puro ser planetario, libre de los cambios del
mundo lunar, el espíritu solar seexpresaatravés deunaconcer-
tadaorganización defuerzas creativas planetarias -através dela
«hermandad universal» de los planetas.
Parael astrólogo quedeseainterpretar lacartanatal deun in-
dividuo es degran importanciacomprender todo esto. Muchade
laconfusión quesesueleencontrar en los análisis astrológicos se
debealaincapacidad del astrólogo paraseparar en su mentelaes-
feradeacción delavida(el ámbito delaactividad solar y lunar)
delaindividualidad o identidad esencial del hombre(el ámbito
delos planetas). Obviamente, estas dos esferas ejercen unaac-
ción y reacción recíproca; están interrelacionadas en cadauno de
sus puntos. Y alavez, serelacionan con dos tipos diferentes de
procesos quetienen lugar dentro del ser humano. Quizás sea
éstalamás importantetareaparaaquel quedeseemostrar una
madurez y unaconscienciaverdadera: integrar ambas esferas.
66
Ladistinción entrelas series planetarias internas y externas,
con latierracomo punto departida, estableceunapolaridad ya
reconocidaen laastrologíatradicional dePtolomeo. Martees
activo y masculino; Venus, receptiva y femenina; J úpiter en-
cuentraen Mercurio su polo negativo. Y esteprincipio depolari-
dad seexpresaen la«regencias» delos planetas sobredetermi-
nados signos zodiacales, como veremos en un capítulo
posterior.
Otraclasedeemparejamiento reuneaplanetas cuyas funcio-
nes secomplementan recíprocamentepero deformadiferentea
laanterior. Las parejas están formadas por dos planetas sucesi-
vos en laseriequeseoriginaen el Sol y seextiendehaciael
exterior: así tenemos aMercurio y Venus, laTierra y Marte,
Júpiter y Saturno, Urano y Neptuno, Plutón y «X» (%Proserpi-
na?). Esteemparejamiento encuentrasu sentido en unaastrolo-
gíadetipo heliocéntrico, en quelainteligenciahumanatiende
haciaunacomprensión del universo plenamenteobjetivay «des-
apegada»; pero también sepuedeaplicar aunavisión astrológica
más tradicional y familiar, es decir, geocéntrica. Launión dedos
en dos es significativaen términos del trabajo quelos planetas
realizan, simbólicamentehablando. Mercurio y Venus son tan
inseparables en sus funciones como laelectricidad y el magne-
tismo; asu vez, J úpiter y Saturno constituyen los dos polos de
todaactividad social y seencuentraaUrano y Neptuno en todo
proceso demetamorfosis (orgánicay psicológica). Martey la
Tierraestán relacionados, por su parte, deformasimilar ala
relación entre masay fuerza.
Otraclasificación los divideen dos grupos: en el primero se
hallan todos los planetas hastaSaturno, ésteincluido, y en el
segundo seincluyen los quequedan más alládeéste, los transa-
turniales. Laprimeracategoríaincluyeatodos los planetas que,
al ser visibles asimplevista, son materiadeexperienciacomún,
genérica, biológica y sensorial. Puede denominárselos como
«planetas delavidaorgánica» o «planetas delo consciente». La
segundacategoríarecogealos planetas quehan sido descubier-
tos mediantetelescopios, cálculos matemáticos o investigacio-
nes fotográficas, es decir, mediantelos diversos tipos deproduc-
tos delaactividad intelectual abstractay delaingeniería. Estos
planetas remotos (Urano, Neptuno, Plutón, etc.) son los «plane-
tas dela actividad trascendental» y simbolizan las funciones
67
cuyo propósito evolutivo es hacer al hombremayor delo quees
normalmente como entidad biológica terrestre. Dichas funcio-
nes actúan através decanales en su mayoríainconscientes y de
visitas espectaculares y transformadoras. Actúan tanto en forma
constructivacomo destructiva, rasgando y disolviendo lo cono-
cido paraconducir al hombre alo desconocido.
Estetipo declasificación es probablementeel más básico
porquesefundaen el hecho dequecadaconjunto es partede
otro mayor. Por estarazón hay dos fuerzas operando dentro de
cada conjunto y afectando a sus partes componentes: la fuerza
de su centro de gravedad y la atracción hacia un «conjunto
mayor», esto es, hacialo Desconocido, lo Trascendente. Así, el
Sol y laGalaxiason los dos polos delaactividad planetaria. Un
grupo deplanetas estápolarizado por el Sol, aquellos alos que
llamamos «planetas de la vida orgánica». El otro grupo, los
«planetas delaactividad trascendental», más alládelaórbitade
Saturno, sirven deunión entreel mundo solar y el reino cósmico
delas «Estrellas Fijas». Estos planetas constituyen el «sendero»
quevadesdeel orden devidanatural hastael estado deemana-
ción creativaqueasociamos con las estrellas queirradian luz; y
este sendero se convierte en muchos casos en un campo de
batalla.
1. LOS PLANETAS DE LA VIDA ORGANICA
Estos planetas pueden dividirseen tres pares, cadauno delos
cuales tienesus propias características. Mercurio y Venus están
dentro delaórbitaterrestre y no tienen satélites. La Tierra y
Marte tienen, respectivamente, uno y dos satélites. J úpiter y
Saturno son de gran tamaño y van acompañados de un gran
número de satélites. Considerados desde un punto de vista
geocéntrico, Mercurio y Venus simbolizan el «ser interno» del
hombre. Marteconcretatodo aquello quehaalcanzado el estado
material sobrelatierra, através del poder creativo delaLuna.
J úpiter y Saturno tratan del establecimiento deun «marco de
referencia» más amplio, en dondelas entidades terrestres pue-
dan, por separado, encontrar su lugar y función y, así, dar un
sentido conscientea su existencia.
Estos seis «planetas solares» constituyen un grupo orgánico,
un conjunto estructural a través del que la onda de actividad
solar operaincesantemente. El fallo delos astrólogos hasido no
comprender que estamareasolar tiene un reflujo además de un
flujo. Dentro deestesistemadeplanetas sedaunacirculación de
radiaciones solares quepodríacompararseala circulación san-
guínea. Lasangresaledel corazón por las arterias y vuelveaél
por lasvenas tras haber activado lafunción característicadecada
órgano. En el sistemasolar puedeo no haber algo similar alas
arterias y las venas, pero lacirculación delas radiaciones solares
está indudablementerelacionadacon el ciclo demanchas sola-
68 69
res, quetieneunaduración de11 años. Puededecirsequecada
planetaal quetocatieneunaactividad y unafunción detipo
«arterial» y «venosa». Las características dedichas funciones se
derivan, lógicamente, del lugar que cadaplaneta ocupa en la
secuencia «arterial» (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, J úpiter,
Saturno) o en lasecuencia«venosa» (Saturno, J úpiter, Marte,
Tierra, Venus, Mercurio).
La circulación «arterial» deirradiaciones solares constituye
el proceso deinvolución; la«venosa», el proceso deevolución. El
proceso deinvolución puedeilustrarséal analizar cómo lainspi-
ración deun compositor (su necesidad emocional decrear músi-
ca) tomaformay seconvierteen un temamusical dematices
definidos; más tarde, llega al complejo desarrollo armónico y
polifónico; después, seconvierteen unapartituraorquestada y,
finalmente, en unasinfonía, queseinterpretaanteel público. La
evolución tratadel crecimiento y multiplicación de laentidad
orgánicay del desarrollo delaconciencia, delos valores y dela
creatividad del hombre.
A. La irradiación solar externa
En principio tenemos laactividad solar, quees un homogé-
neo «potencial» deser. Correspondeal planeta el disgregar y
extender este potencial solar, transformándolo en diferentes
tipos básicos de fuerzas.
Mercurio producelaprimeradisgregación y el resultado es la
electricidad; no el tipo deelectricidad quesemanifiesta en el
rayo, sino eseotro tipo al queseconsideracomo factor determi-
nantedetodos los procesos orgánicos y celulares, después de
diversos estudios llevados a cabo por científicos tales como el
Dr. Crile. El recorrido deMercurio en el cielo, visto desde la
tierra, muestraun movimiento cuyos puntos más importantes
son sus conjunciones con el Sol. Estemovimiento es similar al
proceso de inducción de impulsos eléctricos en una corriente
alterna.
Laelectricidad no semanifiestaaisladamente. Lacienciahadescubierto quecada
organismo vivo es un «campo electromagnético», o como dirían los ocultistas, una
«matriz astral», una«trama defuerzas». Mercurio suministralaelectricidad, Venus
es el símbolo detodos los procesos magnéticos. Al hacer pasar unacorrienteeléctrica
por un solenoide(el cobrees el metal deVenus) seproducemagnetismo y secreaun
campo electromagnético. Estecampo es unazona deinfluenciadondelas partículas
demuchas sustancias están obligadas aasumir unos patrones definidos, a lo largo de las
invisibles «líneas de fuerza» del campo.
Venus, al recibir la energía solar después que ésta ha sido transformada por
Mercurio en corrienteeléctrica, produceun campo magnético queliberalas fuerzas
creativas, latentes en las emanaciones solares. Laformaarquetípicadel organismo (en
estado de semilla) se produce dentro del campo venusino (una especie de matriz
dinámicaqueno debeconfundirsecon el seno lunar). Venus es, por lo tanto, el poder
quecontroladirectamentela formación detodas las semillas. Estableceel patrón de
laencinaen cadabellota, el «patrón del Hombre» en cadaóvulo humano fecundado
y, en un nivel superior, la«FormaDivina» (el Augoeides de los místicos platónicos)
dentro decadaalmahumana «impregnada» por el espíritu.
Con Marte alcanzamos el ámbito de la actividad orgánica dirigida hacia el
exterior. La irradiación solar actúa ahora desde un cuerpo orgánico (a nivel
psicomental y partiendo deunaconcienciaindividual) como desdeunanuevabase
deoperaciones; y lanaturalezasólida, densay firmedeestabaseterrestrees tal, quese
llegaaolvidar laexistenciadelafuentesolar, pasando a actuar el cuerpo y el ego
como sustitutos del espíritu solar creativo, alavez quelaimpulsividad deMarte
reemplazaal «deseo» solar. Mientras queésteúltimo actúasiempreen respuestaa
unanecesidad externay con objeto derestablecer laarmoníay latotalidad cósmica,
los deseos deMarteson generalmentelos anhelos del organismo terrestre(ego) de
llegar ala«expresión de su ser» o de liberarse de una tensión interna incapaz de
soportar, sin importar las consecuencias que pueda acarrear tal liberación sobre
otros individuos. Marte controla
70
71
todos los mecanismos de liberación física y psicológica, los
músculos del cuerpo y la voluntad personal.
Después de Marte nos encontramos con los asteroides y,
más allá, con Júpiter. Marte, al ser unaacción dirigidahaciael
exterior teniendo alatierracomo centro, suponeunaconquista
del espacio. Pero el espacio no estávacío. Estálleno, en el mejor
delos casos, delos restos demundos desintegrados (los asteroi-
des) -restos queel conquistador marciano puede subyugar- o
por el contrario, puedeestar lleno detodaunahuestedeentida-
des que obstaculicen su marcha hacia adelante. En el primer
caso debe encontrarsela maneradeasimilar el enfrentamiento
con los restos del pasado; en el segundo, es necesario establecer
algunaclasedecooperación con las fuerzas queseoponen al
avance. Estas dos alternativas representan las funciones básicas
deJ úpiter, en relación alasecuenciacentrífugadelaactividad
solar. En el cuerpo, J úpiter representalos procesos deasimila-
ción delos alimentos (hígado, páncreas, duodeno, etc.). En lo
referentealacolectividad humana, Júpiter expandelaesferade
actividad personal del individuo y laponeen contacto con las
tentativas y empeños deotros hombres. Las relaciones condu-
cen al «sentimiento» decooperación en grupo, aun aumento de
fuerzay, como resultado, a unavidamejor y llenadelogros.
Aquí nace la vida social y el hombre se da cuenta de que
perteneceaun conjunto más amplio y que puedeusar el poder
deesteconjunto cuando lo necesite.
El próximo paso seráhacer más permanente estesentimiento
depertenecer aunacomunidad y laintensificación personal a
través delas relaciones degrupo. Estaes latareadeSaturno.
Saturno edificatodos los tipos deestructurasocial o degrupo
que se puedan concebir -todas aquellas estructuras que definan
el «lugar» queocupael individuo dentro del grupo-. A nivel
mental, Saturno semanifiestacomo el poder del pensamiento
lógico y riguroso queseñala que cualquier idea o afirmación
debe ir precedida o seguida deotras ideas o afirmaciones.
Saturno hace que el lugar del individuo en el conjunto no
sólo estébien definido, sino queademás seaseguro eintocable.
Garantizaa cualquier hombre queseguirásiendo lo quees; y
esto significaque podráconservar su lugar, sus características
básicas y su posición a pesar de la presión de los cambios y
72
especialmente, a pesar de las intrusiones de otros individuos
más poderosos que él. Saturno le garantiza que no es una
personaaisladay solitaria. La fuerza detoda lacomunidad -de
sus leyes y su policía- le respaldan, siemprequeél semantenga
en el lugar quelecorresponde. A nivel orgánico, Saturno repre-
senta el esqueleto, por ser función del esqueleto mantener a
cadaórgano en el lugar quelecorrespondedeacuerdo con la
«ley» del organismo humano.
Al llegar aSaturno, alcanzamos el polo opuesto al Sol. El Sol
es unafuente dedondeconstantementefluye el potencial dela
luz y delavida. Es puracreatividad. Saturno es justamentelo
opuesto: fijaacadaclasedeactividad diferenciadaen un lugar
definido einmodificable. Es puraestabilidad; negativamente, es
rigidez absoluta. No obstante, Saturno cumpleel propósito del
Sol, yaquecadaemanación solar, consideradacomo unafuente
individual deprocesos vitales, desea satisfacer su necesidad de
integrar ciertas partículas de materia, o determinados restos
psíquicos. La verdaderaintegración no sólo requiereun arqueti-
po venusino quedefinael patrón solar deintegración orgánicay
un organismo concreto formado en el interior del seno lunar;
exigetambién queel organismo sea capaz de expresar su ser
integrado (o ser natural), yaqueun hombresólo llega a ser
consciente desí mismo por medio dela«expresión», yaseaésta
producto de la enemistad o de la cooperación en grupo.
Estaconscienciaaumentacuando el individuo reconoce su
lugar en el conjunto social. Al reconocer su lugar y su función en
este conjunto, también conocecómo los demás le ven a él.
«Con-sciencia» significa literalmente «conocer juntos». Sólo
puedehaber concienciaparaun hombrecuandó éstesabecómo
los demás hombres -sus iguales, sus superiores, e incluso sus
inferiores- leconsideran aél. Laconcienciaes el resultado dela
percepción compartida del ser; delapercepción del propio ser
quedemuestray respondealapercepción quede su existencia
tienen los demás hombres. Saturno define los fundamentos de
laconciencia(así como los del ser individual), emplazándola en
un marco de referencia estable. Saturno sevuelve negativo y
suponeun obstáculo parael crecimiento humano sólo cuando la
necesidad deestabilidad seconvierteen deseo deseguridad a
cualquier precio. Entonces el marco de referenciasaturniano se
73
convierteen unaprisión, el pensamiento claro y lógico sevuelve
dogma, laconcienciadel propio ser setornaunacorazay el ego,
un tirano.
B. La irradiación solar interna
La conciencia se eleva sobre los cimientos de Saturno y
vuelvedenuevo al Sol. Estees el reflujo delavida. El organismo
viviente y el ego viviente, establecidos sobre una estructura
permanente, experimentan el desarrollo de sus fuerzas indivi-
duales. Experimentan el crecimiento orgánico.
Ser conscientedel lugar y lafunción quenos corresponde
dentro del propio grupo, delapropianación, delapropiaraza-y,
finalmente, dentro delahumanidad como conjunto orgánico- y
sentir laestabilidad queello encierra, significahaber comprendi-
do queuno es un ser individual. Cuanto más «única» seaesta
posición, tanto más agudo será el sentimiento del propio ser
individual. Como «ego personal», el hombresiguesiendo efíme-
ro einseguro. Como genio, cuyafamapermanecedurante siglos,
el individuo alcanzalainmortalidad social -lapermanenciaen lo
colectivo-. Como «Identidad espiritual», cuya conciencia sigue
existiendo más alládelamuerte, el individuo alcanzalametade
lainmortalidad cíclica, manteniendo su puesto a través deun
ciclo completo dedesarrollo delahumanidad. A cadapaso el
hombre dice «Yo»; pero este «Yo» significa cada vez más.
Significa unamayor integración y el cumplimiento, cada vez
más auténtico, del propósito solar original.
Conocer el propio ser no es suficiente. Este conocimiento
estaríavacío si no estuvieraalentado por el sentimiento dela
propia participación, constanteen la vida dela comunidad, y,
finalmente, en lavidadelahumanidad y del universo. Y carece-
ríadesentido si los otros miembros del grupo no respondieran a
estaparticipación. Aquí es dondeentraJúpiter, paratransfigurar
el ego en alma, lacooperación social en comunión religiosa, la
concienciaindividual en laexperienciamísticadeunidad quelos
hombres llaman Dios. La conciencia del «Yo» saturniano se vuelve más
comprometida y significativa; y J úpiter derramasobreel reflujo deenergía solar, el
fermento de la compasión y la comprensión. Cuanto más comprometida sea la
unidad, más se manifestarála vida del conjunto a través de la actividad de dicha
unidad. El individuo seconvierte en representante, investido con «autoridad».
Cuando el individuo llevaalaprácticael compromiso jupiteriano, en mayor o
menor grado, mediantesus acciones conscientes, lafunción deMartesemanifiesta
como un fuerteimpulso haciael espíritu solar. Marte es, entonces, el poder dela
devoción y del sacrificio -y, negativamente, el poder del fanatismo-. Es fe; y lafe
siempre está basada en un sentimiento de seguridad interna (Saturno) y de
participación con los demás o con el universo (J úpiter).
En relación con laTierra, la«fe» conducealas «obras». En laastrología geocéntrica
no se considera a la Tierra corno planeta; en su lugar, la Luna -especialmente
durantelalunallena, fuera delaórbitaterrestre- recoge la sustanciaproducto delos
esfuerzos y luchas internas de los planetas externos y genera «organismos de
conciencia». Se convierte así en la Musa, la mujer que trae la inspiración, la
enviada de los dioses. Trae a la conciencia del hombre Imágenes de actividad
espiritual. Es el ánima delapsicologíadeJ ung. Refleja, incluso, lo quehatenido
lugar más alládelas fronteras deSaturno.
El reflujo solar alcanza, entonces, los dominios de Venus y se produce el
florecimiento detodo lo queen ellos seencuentra. Es el ámbito delabellezay del
amor consciente, porque es, por encima detodo, el ámbito delavaloración. La
culturay el artenacen deestesentido dela«valoración», como lo hacen también la
moralidad y el ánimo decompartir, los cuales iluminan el regreso delaconciencia
asu fuentesolar. Venus es «magnetismo», pero, en términos deconciencia, esto se
traducepor «amor», y el verdadero amor es el sentimiento que emerge desdeel
individuo haciaobjetos devalor, ideales y manifestaciones culturales. Seestablecen
unos patrones comunitarios que polarizan a los patrones orgánicos que Venus
habíaformado anteriormente, en el correspondiente nivel del flujo solar externo.
Mercurio generalizaen forma deconceptos y abstracciones
74
75
aquellos valores queVenus ha hecho florecer. Mercurio es la
memoria y las asociaciones mentales. Es el granero en donde
cadafactor vital en estado desemillarecibeun significado claro y
expresable. Lo que era estructura (Saturno), sentimiento de
participación (J úpiter), fe(Marte) y valoración (Venus) alcanza
ahorael estado final decrecimiento y pensamiento. Las imáge-
nes setransforman en ideas, y las ideas -como las semillas- se
pueden transferir. Sepueden llevar atodos los hombres, sin
límites deespacio y tiempo, medianteel lenguajey las palabras.
Son las semillas del ser inmortal, el final del viaje.
Lairradiación solar vuelveal corazón del Sol tras realizar su
trabajo; después dehaber dado la vida alas esferas planetarias y
haber recibido deellas el sentido. Lo queen un principio era
poder sehaconvertido, al final, en conciencia. Y estaconciencia
es lacausadequeunanuevamareadeenormes olas depoder
creativo emerjadel inagotablecorazón del Sol paraefectuar de
nuevo todo el proceso en un nivel superior.
76
2. LOS PLANETAS DE LA ACTIVIDAD TRASCENDENTAL
La grandeza del hombre es que siemprepuedellegar aser
aún más grande. Estanecesidad deser superior, estedeseo de
ampliar horizontes y detraspasar las fronteras delo conocido,
estásiemprelatenteen cadaindividuo. Golpealaconcienciao
los sentimientos deaquellos hombres queson más atrevidos o
más inquietos, más evolucionados o más anormales. Seapodera
de ellos la pasión por lo supremo y la rebeldía contraria a
tradiciones y limitaciones. Arremetecontralos «marcos derefe-
rencia» establecidos por Saturno con unainsistenciano siempre
libredecóleray furia.
Este deseo de metamorfosis se expresa en astrología me-
diantelos remotos planetas Urano y Neptuno. Junto con Plutón,
constituyen aquello quepodemos conocer, hoy día, delos aún
misteriosos dominios quevinculan al sistemasolar (visto desde
laTierra) con el mundo cósmico delaGalaxia, la«Hermandad
Universal delas Estrellas». Estos tres lejanos planetas nos ha-
blan deunaregión intermediay deun proceso detransición. En
términos de conciencia y experiencia individuales, definen la
naturalezadel «sendero» que, según los místicos y los ocultistas
detodas las edades, el hombredeberecorrer parallegar aser
«más quehumano», esto es, unaexpresión delo divino enforma
humana.
Estos planetas son, aparentemente, partedel sistema solar;
pero, más que«pertenecer» al sistemasolar, podríadecirseque
77
están unidos o adheridos aél. En un sentido muy real, son los
embajadores y representantes delaGalaxia. Seencuentran aquí,
en los dominios del Sol, para llevar a cabo una tarea muy
definida: latareademostrar, a quienquieraque desee elevarse
por encimadelamarea solar, el camino que va más allá.
Urano despejael camino queconduceatravés delas fronte-
ras deSaturno. Neptuno disuelvecadasentimiento personal que
todavíapermanezcaadherido al queseaventuraen el más allá.
Plutón produce un nuevo patrón deintegración, olvidando in-
cluso los recuerdos del pasado, pulverizando las viejas estructu-
ras y formando, con los restos, unaespeciedepantallasobrela
que proyectar la nueva Imagen. Urano es el que inspira la
sublevación, el rayo que, en un brevemomento cegador, revela
laperspectivaque ocultanuestro propio deseo deseguridad.
Tales momentos pueden transformar todas las implicaciones
de la existencia. Neptuno, por el contrario, es el «disolvente
universal», quetrabajalentamente, atacando lasustanciadela
vida rutinaria y de la conciencia centrada en el propio ego.
Hacequelo particular se disuelva en lo universal y, cuando
esto ocurre, son frecuentes las ilusiones y los milagros más
extraños y fantásticos.
No obstante, estos planetas sólo destruyen para volver a
crear. Son los planetas delametamorfosis. Traen al ámbito de
los planetas solares y alos individuos terrestres el hálito delas
estrellas. Estehálito estálleno depoderes creativos decarácter
superior, queno podrán hechar raíces en el hombrea menos que
su naturalezaseliberedelas características negativas deMarte,
J úpiter y Saturno -lujuriao cólera, avariciay egoísmo.
Urano y Neptuno han sido designados como «octavas más
altas» deMercurio y Venus. Lo quesí debedecirsees queel
hombretan sólo puederecibir los constructivos regalos de Ura-
no y Neptuno cuando las fuerzas simbolizadas por Mercurio y
Venus sehayan desarrollado plenamenteduranteel reflujo dela
mareasolar. Estas fuerzas son las únicas quepueden establecer
unabasefirmeparael posterior desarrollo deunaconciencia«de
tipo estelar» bajo ladirección deUrano y Neptuno. Estenecesita
el sentido devaloración y la capacidad decompartir en el amor
que Venus posee, parapoder edificar «los principios universa-
les», las estructuras decompromiso y compasión, que son los
78
vehículos de expresión del espíritu universal; y Urano sólo
puedetraer unaclaravisión del mundo estelar aaquél quetenga
unafuertey continuacapacidad depensar en términos deideas y
abstracciones (Mercurio).
En lo que se refiere a Plutón, parece probable que este
planetarecién descubierto seasólo el primero deun par o una
trinidad deplanetas muy distantes, con ciertasimilitud con los
cometas y, probablemente, con órbitas queacusan una amplia
elongación. Tales planetas tratan del proceso dereconstrucción
quesiguealametamorfosis, alaacción degruposmás quealade
individuos. Plutón representael «estilo» deun período artístico,
más quelas características deartistas individuales. Si también
simboliza la muertees porqueno tiene consideración alguna
hacialos individuos y estádispuesto adestruir cualquier orga-
nismo parapoder emplear sus sustancias físicas y psíquicas con
un nuevo propósito. Plutón es ladisciplinaimpersonal del Parti-
do, dela Iglesia, delaCongregación. Unicamentesuperando
estas pruebas puedeel individuo llegar alasuficiente«transubs-
tanciación» y convertirseen el nuevo organismo universal que
procededelaextrañamatriz delos tubos deensayo neptunianos.
79
PASO N.° 7
Adquirir el sentido de la Forma y la Acentuación
En laprimerapartedeesteestudio, hedefinido el término
estructura como el resultado de la obra que el principio de
organización llevaacabo dentro deun conjunto orgánico cual-
quiera. He hablado de la «trama de relaciones» establecida
dentro de los límites de este conjunto y que determina el lugar
quecada parte ocupa en relación con las demás. La palabra
«forma», en el sentido general y abstracto de la palabra, tiene
casi el mismo significado que estructura; pero se aplica, más
específicamente, al resultado delapercepción deun individuo
anteel conjunto completo. Unafotografíay un cuerpo «tienen
forma», si setieneunavisión completa deellos. Por lo tanto,
puedeconsiderarsealaformacomo lamanifestación externade
unaestructurainterna. El sentido delaformaes lahabilidad de
ver objetos y cuerpos como conjuntos estructurados, deperci-
birlos como entidades equilibradas y proporcionadas, esparcidas
por el espacio.
El sentido delaformaseencuentraen su aspecto más alto y
significativo en el artista-pintor, escultor, arquitecto-. Paraél, el
espacio es, en sí mismo, un útero lleno de formas vivas. El
sentido deun objeto en el espacio dependedesu relación con
cadauno de los demás objetos. Cadavez queel artistaabresus
ojos, el mundo quepercibees unareunión orgánicadeformas.
Estas formas secompenetran en lamedidaen quereaccionan las
unas a las otras dentro del campo de la visión. No sólo los
colores, sino también las luces y las sombras transmiten reflejos
deun objeto aotro, eincluso las masas estructurales dedichos
objetos no pueden considerarseaisladamente o por separado.
Como algunos pintores europeos pudieron descubrir hace
unos sesentaaños, si vemos aun hombresentado en un sofá, el
hombrey el sofásecompenetran y seinfluencian mutuamente,
esto es, las formas deambos reaccionan entresí, al percibirlas
juntas, como un conjunto compuesto. Es más, incluso los más
débiles trazos decolor pueden adquirir, dentro deun cuadro,
unas características especiales o un determinado sentido
estético según el lugar queocupen en el lienzo. Un trazo rojo sobre
un paisajeverdesobresalecon unaintensidad exagerada, atraela
atención; y diversos pintores, como por ejemplo Corot, utilizan
constantementeestas juxtaposiciones decolor paraexpresar lo
dramático, o simplementeparaenfatizar ciertos valores estruc-
turales, distorsiones, etc.
Esteprincipio dela«percepción delaforma» hasido el tema
deestudio deunacorrientepsicológica. Laescuelaalemanade
psicologíadelaGestalt estábasadaen el estudio delapercepción
humanadelaforma. Gestalt significaforma, estructurau organi-
zación espacial.
Parael psicólogo dedicado a estetipo deenfoquepsicológi-
co, el sentido delaformaaparececomo uno delos elementos
básicos delapercepción humana y como un factor importante
en el desarrollo delapersonalidad individual. Sepuedeclasificar
a los individuos según sus respuestas típicas ante diferentes
grupos fijos depuntos, líneas, espacios y objetos. El fenómeno
delas ilusiones ópticas, aplicado recientementeen el llamado op
art, es unamanifestación del deseo deprofundizar en lanatura-
lezade nuestro sentido de la forma. En ella simplementese
acentúalo que, dealgunaforma, ocurrecadavez queabrimos los
ojos y vemos objetos en el espacio.
80
81
i.~
La «Forma» en astrología
Cuando el hombre nace en un determinado punto de la
superficiedelaTierra, seencuentrarodeado, no sólo deobjetos
terrestres, sino también dela infinidad de cuerpos celestes que
se mueven por el espacio. La carta natal es una proyección
bidimensional del universo y, particularmente, denuestro siste-
masolar y sus planetas, tomados desdeel lugar del nacimiento
en el momento preciso delaprimerainhalación, o mejor aún,
como se verían desdeeselugar si pudiéramos ver através del
sólido globo terráqueo. Estacartanatal recogelas posiciones del
Sol, laLunay los planetas. Todos ellos son objetos dispuestos en
el espacio (el espacio del cielo mismo y el espacio definido por el
círculo del recorrido anual del Sol, o sea, el zodíaco). Por la
nochepueden versealgunos de estos planetas sobre el horizon-
te, mientras que otros son invisibles. En la carta astrológica
podemos visualizar sus posiciones a nuestro alrededor. Si uno
deestos cuerpos celestes seencuentra solo sobreel horizontey
el resto estádebajo deéste, nuestro sentido delaformadebería
estar lo suficientementedesarrollado paradarnos cuentadeeste
peculiar equilibrio. El objeto queseencuentrasolo es percibido
rápidamente y la atención se enfoca sobre él de idéntica
maneraa cuando apareceun punto rojo sobre un paisaje verde.
Sin embargo, sólo hay un verdadero enfoque cuando se
consideralacartaen su totalidad, como si fueraun cuadro o una
fotografía. Hasta muy recientemente, estaforma deconsiderar
unacartaeraprácticamentedesconocidaentrelos astrólogos. Es
verdad queseestudiaban los «aspectos» entre los planetas; y
éstos son laexpresión dela relación espacial entrelos objetos
celestes. Pero también es verdad que estas relaciones angulares
seestudiaban unaauna y por separado. Anteriormenteincluso,
la utilización de una carta astrológica dividida en recuadros
dificultabala «visión» de la cartaen su conjunto, como una
imagen del universo real. Cada planeta eraunaunidad apartey
su naturalezaera siemprela misma, experimentando simple-
mentealgunas modificaciones según el lugar queocupabaen el
espacio zodiacal y en el círculo delas casas, y por lainfluenciade
los «rayos» deotros planetas, cuyanaturalezadependíadelos
«aspectos» queformaban. Ciertamente, no tenía sentido alguno
el levantamiento de la carta, ya que una simple lista de las
posiciones planetarias y de los aspectos nos mostraba todo lo
que habíaque saber.
La utilización dela cartacircular nos hallevado acompren-
der queel elemento formao gestalt es esencial en astrología. Los
astrólogos comenzaron a hablar del «patrón planetario» en su
conjunto y a darle un significado, independientemente dequé
planetas seencuentran formando aspectos. La más importante
contribución deMarc Edmund Jones alaastrologíafuefijar este
principio dela forma; en primer lugar, acentuando el concepto
del «equilibrio del peso» y lainfluencia«simple», y, en segundo
lugar, clasificando las cartas según el esquemageneral quepro-
ducen ladisposición delos planetas en el círculo delas casas y,
secundariamente, en el Zodíaco.*
La clasificación de los patrones planetarios en siete tipos
básicos, realizada por Marc J ones, puede o no considerarse
como esencial; también puedehaber diferentes puntos devista
respecto a la importancia delos nombres de estos sietetipos
básicos. El hecho es quesehaestablecido un principio de evalua-
ción y sentido astrológicos, desarrollado con consistencia y
lógica, y esto sí que resulta importante. Ciertamente, este
hecho no puede seguir siendo ignorado por aquellos que
participan del pensamiento del siglo XX. El sentido delaforma
astrológicadebería asentarse entre nosotros, ya que su uso
práctico es indispensable para alcanzar la «sabiduría
astrológica». Lo únicoque puede discutirse es su importancia
relativa entre los otros utensilios más tradicionales que el
astrólogo usaen sus interpretaciones.
* Otro tipo de técnica astrológicaquetratade maneradiferenteel sentido
delaformay lavisión figurativao pictóricadel estudio delacartanatal esel llamado
«SistemaUraniano» desarrollado por Alfred Wittey su EscueladeHamburgo,
en Alemania. En América seleha prestado muchaatención y algunos delos
puntos que da a conocer son de gran importancia, en especial los «puntos
medios».
82
83
El problemapuedeexpresarsedelasiguientemanera: ¿Es
mejor enseñarleaun niño aleer reconociendo aprimeravistala
formadelas sílabas y las palabras, o por el antiguo método de
deletrear laboriosamenteunaletradespués delaotra? ¿Es mejor
aprender el resultado delasumadeunos elementos separados,
abstractos y sin sentido propio (letras) o mediante una rápida
percepción de ciertos patrones típicos pero complejos, que tie-
nen un significado asociativo? Los pájaros jóvenes aprenden a
volar cuando ven volar a sus padres. Todo aprendizaje
instintivo es un aprendizaje por imitación; lodo desarrollo
biológico sellevaa cabo por etapas completas. No sellegaa
alcanzar unaverdaderaeficienciaen lavidahastaquesepueda
afrontar una situación en su conjunto con todalacapacidad de
supervivencia que el individuo tenga; de igual forma, no hay
verdadera comprensión y sabiduría humanas hasta que el
individuo en estado dedesarrollo asumaqueexisteparaafrontar
el desafio desituaciones generales o particulares queson únicas y,
por ello mismo, significativas. Lamentemodernaseveforzada
a tratar con situaciones, hechos urgentes de vital importancia,
conductas en conjunto, símbolos generales de unapersonalidad
específica, más quecon listas decaracterísticas, sumas totales
derasgos catalogados y virtudes o defectos bien definidos, junto
con una serie de juicios abstractos añadidos a la forma
convencional deunapersonalidad humana.
J úpiter en Leo, el Sol en la tercera casa, Marte en
cuadratura a Saturno, no significan nada definitivo por sí
mismos. Todo lo más, pueden ser lamateriaprimamediantela
cual el esfuerzo perceptivo y lahabilidad intuitivadel astrólogo
podrán descubrir el significado final de todo ello. Las letras
A, M, O, R, no significan nadaal deletrearlas por separado; es su
asociación y el orden en queaparecen lo quenos hacever su
significado. De igual forma, ninguna carta astrológica tiene
sentido hastaqueseconvierte en un todo vivo y completo en la
conciencia del astrólogo, hasta que su «forma» recibe un
significado. Y el significado resideen el conjunto, no en las
partes separadas.
84
El problema de la acentuación
El concepto de«acentuación» es casi inseparabledel concep-
to de forma. Siempre que unaserie de factores orgánicos están
en relación dentro delos límites de un organismo, suelehaber
un factor o grupo de factores que, de una forma o de otra,
desempeña una función dominante. Está acentuado. Y esta
acentuación, en un organismo sano, suele ser sólo temporal.
Cambia de uno a otro factor, deunafunción orgánica a otra; y
estos cambios son, o deberían ser en lamayoríadelos casos,
periódicos. Si tenemos en cuentael ciclo anual delavegetación,
podemos ver cómo, cada mes, cambia la función que la luz
llevaacabo en el desarrollo delaplanta. En unaépoca, lavida
pareceenfocarsetotalmenteen lasemillao en laraíz; en otra, la
mayor parte de las energías de la planta se emplea para el
desarrollo delas hojas; y en unaetapaposterior, son las flores y
los frutos los queaparecen como más significativos, recibiendo
el énfasis vital o acento temporal.
Deformasimilar, después deunacopiosacena, las activida-
des metabólicas del sistemadigestivo son las funciones acentua-
das dentro del organismo humano. Si un individuo, con el
estómago lleno, realizaun trabajo mental complicado, seprodu-
ce un conflicto orgánico entre dos funciones diferentes. Una
función luchacontralaotra, el pensamiento contrael metabolis-
mo y viceversa. La salud natural requiere quesólo haya una
función acentuada en el organismo biopsicológico dela perso-
nalidad en un momento determinado. Así, apareceel concepto
delapermutación de los acentos funcionales, lo cual significa
simplementequecadafunción vaarecibir el acento vital, perió-
dicamentey en el momento quelecorresponda.
Esto seexpresaen astrologíamediantelas posiciones zodia-
cales o en el círculo delas casas. Si el Sol seencuentraen Cáncer,
podemos deducir quelas funciones orgánicas queCáncer repre-
senta(metabolismo, asimilación, lafundación del hogar, la es-
tructuración del ego) reciben aquí el acento solar. Esto no signifi-
ca que las otras oncefunciones zodiacales no estén activadas.
85
Indicasimplemente quelaatención del ser estáenfocadasobre
lafunción canceriana. Al mismo tiempo, las demás funciones
reciben energíadelos restantes planetas. J úpiter en Leo muestra
quelaconcienciasocial (Júpiter) buscalanecesarialiberación de
todasu energía, principalmente, através delafunción imaginati-
vay creativadeLeo y desus órganos correspondientes, yasean
biológicos o psicológicos.
Cadasigno del zodíaco o cadacasaen laqueseencuentre
alojado un planeta, recibeunaacentuación. Recibeun énfasis
dentro del marco de la personalidad. Estos acentos cambian
constantey cíclicamenteal mismo tiempo que los planetas, el
Sol y laLunagiran en el espacio. No obstante, estas son, en
cierto sentido, acentuaciones menores. Deacuerdo con latradi-
ción astrológica, lamás fuerteacentuación seestablececuando
el cuerpo celesteen movimiento seencuentraen uno o dos
signos zodiacales determinados. A esto se le designa como
«regencia» y «exaltación». Sedicequecadaplaneta«rige» uno o
dos signos del zodíaco, y quees «exaltado» en otro; decualquier
forma, estetemadalugar amuchaconfusión y necesitaríamos
mucho espacio paratratarlo adecuadamente. Por medio depro-
cedimientos técnicos deestetipo, el astrólogo puededeterminar
larelativa«fuerza» decadaplanetaen unacartay, por lo tanto, el
grado de acentuación o debilidad delas diferentes funciones
básicas delapersonalidad, yaseencuentren en unos signos o en
sus contrarios.
Tal acentuación no supone, sin embargo, un énfasis en la
conciencia, sino más bien en laactividad en potencia. El Sol en
Leo es muy «fuerte», pero unapersonaquetengaal Sol en Leo
puedemuy bien no expresar dichaacentuación solar. El astrólo-
go puededeterminar queel Sol está«debilitado» por su posición
en unacasaconcreta(seconsideraquealgunas casas represen-
tan funciones algo más débiles), apesar deser «fuerte» por estar
en el signo desu regencia, Leo. Detodas formas, laatribución de
dichas características defuerzao debilidad alas casas es muy
discutible. Sólo parecetener sentido si aceptamos como criterio
básico a la actividad externa, ya que existen factores
escondidos o introvertidos en la persona que adquieren una
importancia extraordinaria y que rigen la vida por la misma
ausenciadesus actividades naturales. Están acentuados, no por
lo quemanifies-
tan, sino por el vacío quecrean en laconcienciadel individuo.
Puede haber unaacentuación en el vacío, al igual queen la
plenitud, en los cambios críticos (sextacasa) al igual queen la
autoafirmación (casas primerao décima).
Más aún, el problemareal delaacentuación vital no depende
del lugar en queseencuentraun planeta, sino más bien del tipo
derelación quemantienecon el resto delos planetas. El punto
rojo en el paisajeverdees tan sólo unapequeñamanchadecolor,
pero lograatraer laatención, revelael carácter dramático detodo
el cuadro. Es una acentuación que daunanuevaintensidad a
todo lo demás. Deno estar ahí, el cuadro no resultaríatan verde.
Un planeta«aislado» dentro del contexto delacartatieneun
valor similar. Esteplanetasolitario acentúalafunción querepre-
sentaen la conciencia del individuo y quizás, como resultado,
en su contribución alavida, detal formaquelapersonano puede
librarse de ella. De hecho, este enfoque tiene a menudo un
carácter apremianteque puedeafectar a todo lo demás.
Como ejemplo tenemos el caso de Freud, fundador del
psicoanálisis. En su carta, Marteretrógrado seencuentrasolo en
lacúspide delacasacuartaen Libra, mientras que todos los
demás planetas están sobreel horizonteen los signos quevan de
Piscis aCáncer, siendo ésteel signo ascendente. Según el que
una vez fue discípulo suyo, Carl J ung, la aproximación de
Freud a la psicología revela un temperamento típicamente
extrovertido -lo cual estárepresentado por el hecho dequela
mayoría de los planetas están agrupados alrededor del Medio
Cielo y, especialmente, en los tres signos de la primavera-. Sin
embargo, en la conciencia de Freud, y conduciéndole a sus
mayores logros, encontramos a Marte retrógrado, que urga,
como un escalpelo, en las más profundas raíces de su vida
interna, destruyendo los esquemas psíquicos producidos por las
represiones sociales. Todasu vidaestuvo dedicadaaello y su
nombre se convirtió en el símbolo de esta cirugía del alma,
introvertiday marciana; símbolo detodo aquello quees lo más
íntimo y personal y que, alavez, el propio ego no conoce.
En esteejemplo, Marteaparececomo un factor intensamen-
teacentuado en lo relativo ala«forma» delacartacompleta,
aunque, según su posición zodiacal y su carácter retrógrado,
puedaparecer un Martemuy débil y poco efectivo. El astrólogo
86 87
PASO N.° 8
Comprender los ciclos y aspectos planetarios
El paso anterior para el desarrollo de una actitud hacia la
astrología y de una técnica de comprensión de la vida y la
personalidad humanas, tratabasobrela adquisición deun senti-
do delaformay laacentuación. Sin embargo, el término «for-
ma» incluyemucho más delo queyo heexpresado hastaahora.
Antes hehablado delaformaen el espacio, delaformacomo
elemento estático, como algo quepuedeser aprehendido en un
simpleacto depercepción, como por ejemplo, laformaen una
pintura, el patrón decorativo deunaalfombra, etc. Si considera-
mos unacartaastrológicaactual podemos ver deunasolaojeada
su esquemacircular, sus doceradios, los símbolos delos plane-
tas, las indicaciones zodiacales, etc. Y ya he señalado queel
significado primordial de unanatividad únicamente puedeex-
traersecuando el astrólogo seacapaz deconsiderar e interpretar
la carta como un conjunto «orgánico» y estructural. Primero
vienelapercepción del conjunto, después, el estudio analítico de
las partes y delos detalles delaestructura.
No obstante, laformasepuedeconsiderar también como un
factor dinámico queoperaen el tiempo, es decir, en términos de
secuencia cíclica. Así la consideran, por ejemplo, los músicos
experimentados, cuando hablan de la «sonata» o del diseño
queno tenga en cuentaeste«sentido delaforma», no darála
suficienteimportanciaal elemento quecontrolalaconductade
todos los factores desu natividad. Laviday lafamade Freud
pusieron demanifiesto unaextraordinariaagudezay un desafio
despiadado respecto alas tradiciones psicológicas más arraiga-
das. Nada puederevelar estos rasgos, excepto el patrón general
de lacartay laacentuación de Marte. La relación entre Martey
los otros nueveplanetas, agrupados dentro deunacuadraturade
Neptuno y Júpiter sobreSaturno, suponelaclavedel destino de
Freud.
Cuando secomprendey seaplicadeformaapropiada, esta
visión añade una nueva calidad a la interpretación de cartas
astrológicas. Debequedar claro queestavisión sebasasobreel
principio fundamental dequeel todo es más importante que las
partes, en términos esenciales y espirituales. Esteprincipio esta-
bleceunadiferenciaentresabiduríay conocimiento, entrefacul-
tades espirituales decomprensión eintelecto, entrelaastrología
del siglo XX y ladel siglo XIX.
88 89
estructural deuna«fuga» deBach. Unasonatay unafugano
pueden ser experimentadas mediante un solo acto de percep-
ción. No podemos escucharlas, ni mirar las partituras y com-
prender su significado estructural en la mismaforma en que
podemos mirar unapintura. Se extienden en el tiempo; y se
requiereun cierto tiempo paraqueel músico percibala«forma»
delasonatamientras laescuchadesdeel principio hastael final,
incluso aunqueseacapaz deleer con rapidez las páginas dela
partitura impresa.
Asimismo, serequiereun cierto tiempo paraqueel astrólogo
puedarecorrer las páginas delas efemérides y seguir, díaa día,
mes a mes, el movimiento zodiacal delos planetas. Las efeméri-
des revelan el principio dela«forma» tal como lo hacelasonata
deBeethoven. Esto es así porquelos movimientos del Sol, la
Luna y los planetas son cíclicos o periódicos y la constante
combinación deestos movimientos cíclicos, el incesanteentre-
lazado delos senderos planetarios en el cielo, produceformas
dinámicas.
Una vez comprendido esto, pasaré a examinar lo quese
denominaun aspecto de«cuadratura» entreJ úpiter y Saturno,
esto es, el hecho deque sus longitudes zodiacales disten 90
grados. El primer punto aconsiderar es precisamenteuno que
suelen pasar por alto los astrólogos quetanto repiten laimpor-
tanciadeunacuadratura. Hedicho quevoy aconsiderar una
cuadratura, pero, ¿dónde voy aconsiderarla? ¿En lacartanatal de
un individuo o en las efemérides?
Aquí puedequeel lector exclame: ¿Acaso no setratadela
misma cuadratura? Es la misma cuadratura si sacamos a
J úpiter y a Saturno fuera de los contextos en donde los
encontramos (lacartanatal y las efemérides); si los separamos
de todo aquello queles rodeay los convertimos en entidades
puramente abstractas. En realidad, la cuadratura tiene dos
significados diferentes, según selapercibaen lacartanatal (una
estructura espacial y estática) o en las efemérides (una
estructuradinámica en el tiempo). Percibimos lacartadeuna
sola vez. Pero leemos las efemérides línea a línea, página a
página. La carta representa un suceso fijo e inalterable; cada
uno de nosotros, como organis
mos personales, nacemos unasolavez y nuncatendremos una
nuevacartanatal. Por el contrario, las efemérides recogen unos
acontecimientos en constantesucesión, revelando unas «for-
mas» queson el resultado delos caminos cíclicos y regulares de
los cuerpos celestes.
Por esto, una cuadratura J úpiter-Saturno analizada en el
contexto deunacarta, es un factor estático y espacial; pero la
mismacuadratura, consideradaen las páginas deunas efeméri-
des, semuestracomo un factor dinámico, en el tiempo. En el
primer caso, forma partede algo que haquedado establecido
parasiempre; en el segundo, es un factor queserepetiráperiódi-
camentealo largo delos siglos. En lacartanatal, lacuadratura
formapartedela estructuracompletadelacartay debe conside-
rarse como tal; mientras queen las efemérides es parte delos
cíclicos entrelazados delos dos planetas en movimiento, Júpiter
y Saturno, y debeestudiarseen referencia a dichas relaciones
cíclicas.
Como resumen diréquesi un estudiantemepreguntara: «El
Sr. X tieneunacuadraturadeJúpiter y Saturno en su carta. ¿Qué
significaesto?» Lecontestaría: «No puedo responder aesapre-
guntasin estudiar lacartaen conjunto y el lugar quelarelación
entreambos planetas ocupadentro deella». Pero si el estudiante
mepreguntara: ¿Quésignificado tienela cuadraturaentreJ úpi-
ter a10° Leo y Saturno a10° Escorpio?, entonces podríacontes-
tarledirectamente yaquelapreguntatratadelarelación entre
J úpiter y Saturno, encuadradadentro deunadesus fases repeti-
das periódicamente.
90
91
Los aspectos planetarios como fases de una relación
realidad fundamental deesteuniverso no es laentidad separada
quevahaciasu propiasalvación o condenación, sino larelación
entretodas las partes que componen el conjunto cósmico.
En términos astrológicos esto significa que lainterrelación
detodos los cuerpos celestes dentro del sistemasolar (y en todo
el espacio en general) es lo quecuentaverdaderamente, y que
cualquieradeesos cuerpos puede tener, bajo especiales condicio-
nes de relación, prácticamente cualquier significado, incluso el
totalmenteopuesto al aceptado tradicionalmente. Deigual for-
ma, el individuo humano más elevado puede, bajo lapresión de
unaseriederelaciones especiales, llegar aser muy destructivo en
sus acciones. Esto sedefinediciendo quetodo tiendeaconvertir-
seen su opuesto. Afirmación que resultademasiado simplista,
yaqueuna«entidad» no seconvierteen lo opuesto delo quees,
sino queuna«relación» puedeinvertir su polaridad, por ejem-
plo, el amor seconvierteen odio, lapasión sensual setorna
devoción mística, etc.
Es sobre la base de tal comprensión de la vida y de la
interrelación universal donde la nueva astrología formula de
nuevo el concepto delos aspectos planetarios. No consideraala
yamencionadacuadraturadeJúpiter y Saturno como «algo en sí
misma», sino, más bien, como unafasedelarelación cíclicade
J úpiter y Saturno. El hecho dequeambos planetas estén a90
grados dedistanciael uno del otro no dicelo suficientecomo
paraconsiderarlo significativo. Lo quesf.es significativo es que
un ciclo especifico delarelación entreJ úpiter y Saturno ha
llegado aunafase especifica desu desarrollo.
En mi obraEL CICLO DE LAS LUNACIONES expongo
queuna«cuadraturacreciente» y una«cuadraturadecreciente»
tienen distintos significados; esto es, si J úpiter (el planetamás
rápido) estáa10° Leo y Saturno a10° Escorpio lacuadraturaque
forman es unacuadraturadecreciente (simi?ar ala cuadratura
del «último cuarto» o cuarto menguantedel ciclo entrelaLunay
el Sol, el ciclo delas lunaciones); pero si el planetamás lento,
Saturno, seencuentraa10° Leo y J úpiter estáa10° Escorpio,
entonces su cuadraturaes creciente(del primer cuarto). En otras
palabras, el ciclo de relación entreJ úpiter y Saturno comienza
con su conjunción y terminaen su oposición. Cualquier fase de
este ciclo, esto es, cualquier aspecto formado por J úpiter y Satur-
93
Paralamayoríadelas personas resultabastantedifícil pensar
en términos de«tiempo queavanza» y «conexión entrevarias
cosas». Después demuchos siglos decivilización en queseha
propugnado unaaproximación intelectual alavida, nos hemos
acostumbrado apensar en entidades separadas y permanentes,
emplazadas en lugares distintos y muy definidos en un espacio
estático. Estas entidades podrían cambiar deapariencia, pero
en el pasado les hemos atribuido una integridad abstracta, una
identidad inalterable. Ya fuesen jóvenes, maduras o seniles, ya
seencontrasen en relativa soledad o implicados en profundas
relaciones con otras entidades, seles hadado un nombrepreciso
y hemos creído quesiempre serán lo mismo.
Estaforma«clásica» decomprensión mental delaviday de
los hombres ha ido cambiando gradualmente en el presente
siglo. Y lapresión dedicho cambio estáobligando alos astrólo-
gos areorientar y reinterpretar sus propias ideas esenciales y sus
símbolos. Los libros de astrología suelen hablar generalmente
deJúpiter y deSaturno -y detodos los demás elementos- como
si fueran unas entidades determinadas quesignifican siemprelo
mismo sin importar el contexto en queseencuentran. Es común
en laenseñanzadela astrologíaconsiderar quelas cuadraturas,
los trígonos, las oposiciones, etc., tienen un significado general
inmutable. Dehecho, también los planetas y los aspectos han
estado divididos durantesiglos en dos categorías: los «buenos» y
los «malos», los benéficos y los maléficos.
Obviamente, así sesimplifican mucho las cosas. Sepresenta
frenteanosotros un claro panorama, un universo en blanco y
negro, dondeel bien y el mal luchan sin cesar paracontrolar las
entidades separadas, que, individualmente, sesalvan o sepier-
den, son glorificadas o destruidas. El pensamiento contemporá-
neo suponeun desafio frenteaestafilosofíadelavida «ala
antigua» y asu individualismo atomista. Ahoraseveal universo
como un conjunto cuyas partes están conectadas entre sí y
dependen unas deotras, un organismo dealcancecósmico. Y la
92
no durante el período que va deuna conjunción a otra, debe
considerarsedentro del marco dereferenciadel ciclo completo.
Posteriormente, en un estudio más amplio, deberían
considerarse también dentro del marco dereferenciageneral del
vasto ciclo deinterrelaciones planetarias dondeseincluyen todos
los componentes del sistema solar.
Es evidentequeesto proporcionaala teoríaastrológicaun
carácter más complejo queel queapareceen lamayoríadelos
libros detexto. Al igual quelafísicadeEinstein, es mucho más
complejaqueladeNewton. Si deseamos tratar delos sucesos
físicos obvios paranuestros sentidos, las leyes de Newton fun-
cionan satisfactoriamente; y laastrologíaclásica, quetrabajaba
con unos significados definidos para cada posición y aspecto
planetario, también funcionababien en relación con el tipo de
sociedad en quevivían las personas del siglo XVII.
Pero hoy nos enfrentamos con un mundo diferente, un
mundo deenergíaatómicay devastas metrópolis, decarteles y
comercio, con relaciones sociales y personales tan complejas y
fluidas que gran número de individuos se ven atrapados en
dificultades sociales y en condicionamientos psicológicos ante
los cuales lasviejas técnicas nadapueden hacer. Paraesta clase
demundo es paralo quenecesitamos alaastrología, tal como los
físicos necesitaron una nueva álgebra y unanueva física para
controlar las transformaciones y las desintegraciones
atómicas -incluso a pesar dequelos conceptos clásicos defísica
y astrologíasiguen siendo demuchautilidad en lo querespectaa
situaciones y problemas típicos.
Aspectos buenos y malos
Entrelos conceptos tradicionales deestaastrologíaquene-
cesitaunarevisión y unanuevainterpretación estálaideatípica
dequeaspectos tales como las cuadraturas y las oposiciones son
«malos», mientras quelos trígonos y los sextiles son «buenos».
Tal creenciano tienesentido alguno en laclasedeastrologíaque
consideramos en estelibro, yaquelas cuadraturas son fases tan
normales y necesarias en larelación cíclicaentredos planetas en
movimiento, como lo puedan ser los trígonos o los sextiles. Lo
malo, tal como lo entiende la persona media, deja de serlo
cuando sepuededemostrar quees tan normal y tan necesario
como lo bueno.
Decimos quelaenfermedad, el cáncer, son malos, y laafir-
mación es válidaporque el cáncer no es normal ni necesario.
Pero si decimos queladescomposición delacomidaen sustan-
cias químicas es un proceso maligno porque convierte a la
zanahoria o al hígado de ternera en una pulpa amorfa; o si
decimos que el reemplazo decélulas muertas por otras vivas,
queserealiza en nuestro cuerpo, es «malo», tales afirmaciones
no tienen validez alguna. Cadafasedelavidaorgánicanormal,
cadafunción y cadaproceso queseaparteintegrantedeunavida
natural y saludable, tanto fisiológica como psicológicamente,
debeser bien recibido. No es ni bueno ni malo. Simplementees
un componentenecesario delas actividades delavidao dela
personalidad. En cada organismo existeun equilibrio entrelos
procesos anabólicos (de formación) y catabólicos (dedestruc-
ción), pero llamar buenos a los primeros y malos a los segundos
no tienesentido. El desarrollo exagerado de cualquiera delos
dos resultaperjudicial paralavidaorgánicanormal, paralasalud
del cuerpo y del alma.
Es cierto queel aumento progresivo delas actividades cata-
bólicas con la edad conduce eventualmente a lamuerte, pero
decir quelamuertenatural es malacarecedevalidez. Desdeel
punto devistadelahumanidad en conjunto, lamuertedeseres
humanos es una condición necesariaparael crecimiento evolu-
94
95
tivo, teniendo en cuentael nivel psicomental delaactual con-
cienciahumanamedia. El carácter deun individuo y los límites
desu posible desarrollo suelen estar bien precisados entrelos
veintey los treintaaños. Si semantuvieran fijos durantesiglos
podríallegar a ser incluso una tragedia para la humanidad.
El proceso delamuerterepresentaparalahumanidad lo que
los procesos catabólicos delimpiezaperiódicadecélulas muer-
tas significaparaun organismo sano. Sehadicho quetodas las
células de nuestro cuerpo se renuevan completamente cada
siete años. De forma parecida, toda unageneración de seres
humanos durateóricamenteun período deunos setentaaños. El
reemplazo catabólico de unageneración por otrano es ni bueno
ni malo; es laley del desarrollo y crecimiento delacolectividad
humana. Y si pensamos en términos de un individualismo de
tipo espiritual, la entrada en el cuerpo y la posterior salida
(nacimiento y muerte) son simples fases normales y necesarias
del desarrollo cíclico del espíritu reencarnado.
Las calificaciones como bueno o malo no tienen sentido
alguno cuando seaplican acualquier fasedeun proceso cíclico;
y, desdeun punto devistatrascendentey universal, cualquier
acontecimiento puede verse como unafasenecesariadentro de
un proceso más amplio. Unapulmoníapuede señalarse como
malignaporqueno constituyeunafasenormal denuestravida
corporal, las guerras y las purgas políticas son malas porque no
son fases normales dela vidasocial deunacomunidad particu-
lar. No obstante, considerados dentro del marco del progreso
espiritual de un alma (encarnación tras encarnación) o de la
humanidad en conjunto, estos sucesos destructivos pueden apa-
recer tan necesarios y beneficiosos como laforzadaexpulsión de
las sustancias queno pueden ser asimiladas por el cuerpo. Es tan
sólo cuando aislamos el suceso personal o social delahistoria
completadel individuo o delanación, y las cuadraturas, semi-
cuadraturas y oposiciones del ciclo derelación planetaria, que
estos sucesos y aspectos, considerados en sí mismos, parecen
malignos y desafortunados.
Tal proceder destruyelaintegridad y el sentido del proceso
vital. La viday lapersonalidad secaracterizan por su capacidad
deconstanteajustea las nuevas necesidades internas y situacio-
nes externas. Decir quela cuadraturay la oposición son malos
96
aspectos es negar estaposibilidad dereajuste, porqueel reajuste
necesitadelaacción rápidacuando seenfrentacon unacuadra-
turaquesuponeunasituación o posibilidad nueva, y momentos
depausa(oposición) en quelaconcienciaes capaz deevaluar,
objetivay desapasionadamente, el propósito y el sentido dela
acción. Durantelas fases dela relación representadas por las
cuadraturas puedehaber mucho roce en las maniobras y entre
los dos polos delarelación puedegenerarsedemasiadaprecipi-
tación o miedo; pero exponer laposibilidad detales resultados
negativos no es describir el sentido esencial delacuadratura, es
mostrar cómo un espíritu individual sin experiencia o un grupo
social inmaduro pueden malinterpretary desaprovechar la oportu-
nidad especial de crecimiento que representa la cuadratura.
La imparcialidad meobligaa admitir que, siendo lamayoría
delos individuos y de las naciones los torpes artífices desu
propio destino, la cuadratura tiene, casi siempre, resultados
negativos. Pero ¿sepuededesechar lamecánica deun automóvil
de la marca Chrysler simplemente porque un mal conductor
haga chirriar toda la maquinaria a cada cambio de marchas?
¿Acaso se puede decir que está mal parar para consultar la
dirección en un mapa, sólo porquealgún conductor distraido se
haya parado a mirar el mapa en mitad de una curva y haya
provocado un accidente?
Detodo lo anterior sededucequecualquier aspecto planeta-
rio puedetomarsededos formas. Desdeel punto devistadel
tiempo, es unafasedel ciclo derelación entredos planetas en
movimiento, y paracaptar todo su sentido hay quetenerlo en
cuentaen relación con el ciclo completo y, particularmente, con
el comienzo del ciclo, laconjunción delos dos planetas. Es por
esto que los astrólogos a menudo han dado mucha importancia
al emplazamiento zodiacal delaLuna Nueva anterior al naci-
miento; remitiendo la relación entre el Sol y la Luna en el
momento del nacimiento (su aspecto), al comienzo del ciclo de
lunación de que formaparte.
Desde el punto devista del espacio, un aspecto entredos
planetas es tan sólo un ángulo del patrón planetario queaparece
en el cielo en el nacimiento. Al igual quelaformadeunanariz
adquieresentido estético según su contribución al carácter parti-
cular deunacarahermosa, aún cuando, como nariz, tienepor sí
97
4. ASTROLOGIA
mismaun sentido propio; asimismo, el aspecto no puedecom-
prenderse ni interpretarsecorrectamente amenos quesetome
como una partedel cuadro que representa la carta.
En el primer caso, la distinción entre aspectos buenos y
malos no tiene sentido, porque ambos son fases necesarias y
normales del proceso deviday crecimiento, fases que, gradual y
periódicamente, se suceden unas a otras. En el segundo, se
puedeestablecer unaanalogíacon los espacios blancos y negros
deunafotografía, con las luces y las sombras deunaobrade
Rembrandt. ¿Tendríasentido decir quelos espacios negros son
malos y los blancos son buenos? Laformaes el resultado dela
juxtaposición e interacción deambos. Y sin formano puede
haber una relaciónni un sentido.
PASO N.° 9
Establecer una actitud apropiada frente
a las predicciones astrológicas
Unadelas cosas más esenciales quehay queaprender cuan-
do seestudiaastrologíaes lanaturalezadeladistinción entrelas
dos fases fundamentales delatécnicaastrológica: lafaseespa-
cial, quetratadel estudio delacartanatal (o decualquier patrón
celesteprefijado), y lafasededuración, quetratadelos movi-
mientos relacionados y periódicos delos cuerpos celestes a
través del paso delos días, los meses y los años, movimientos
que están recogidos en las tablas de las efemérides. Hemos
estudiado el sentido de esta distinción principalmente en lo
relativo alos aspectos planetarios y su clasificación tradicional en
las categorías debuenos y malos. También hemencionado que
lo quellamamos formao estructurapuedeconsiderarsecomo un
factor espacial o como un factor temporal. Laestructuradeuna
cartanatal es un factor espacial, esto es, unacombinación de
formas, derelaciones o aspectos angulares. Lacartaen conjunto
tieneunaforma, como latienen unapinturao unaestatua. Por
otraparte, las columnas deunaefemériderevelan otra clase de
98
99
forma, similar aaquelladefinidaen músicabajo el nombrede
«sonata», «fuga», etc., unaformaproducidapor lasecuenciay el
desarrollo cíclico, por la repetición y los acentos rítmicos.
El astrólogo actual sigue generalmente tres procedimientos
básicos. Primero, estudia lacartanatal como combinación (o
sumatotal) delas posiciones planetarias y delas cúspides dentro
del contexto del zodíaco. Después pasaal ámbito delapermanen-
ciay lasecuenciatemporal y estudialo quesehadefinido como
«progresiones» o («direcciones») y «tránsitos». Algunos astrólo-
gos hacen más hincapiéen las primeras, otros en los segundos.
En lamayoríadelos casos ambos factores secalculan y setienen
en cuenta. Las indicaciones sobre el futuro delapersonacuya
carta está sometida a estudio (el «nativo») se derivan
generalmentedel estudio delas progresiones y los tránsitos, pero
sepueden hacer también muchas deducciones sobre futuros
sucesos (o crisis generales decrecimiento) apartir delapropia
carta natal como «bosquejo» inmutable del carácter de la
persona y su destino.
En el siguientecapítulo veremos el significado preciso delos
tránsitos y delas progresiones, y los campos deaplicación prácti-
ca. Pero antes deentrar en temas más específicos es preciso
analizar las predicciones astrológicas y laactitud psicológicaante
tales predicciones. Es particularmenteimportanteparael futuro
astrólogo comprender que en el momento en que accede al
ámbito de la duración y de los procesos de crecimiento -el
ámbito delos factores dinámicos y en evolución delaexperien-
ciaactual- seenfrentaa problemas quedifieren básicamentede
los quepuedaencontrar al interpretar el patrón natal fijo. Los
filósofos dirían queesteúltimo representael factor de«ser» y el
anterior el de«llegar aser», términos metafísicos quepueden
servir más deconfusión que deayuda.
Seríamejor decir quelacartanatal (factor espacial) tratadel
carácter abstracto deser, mientras quelos tránsitos y las progre-
siones (factores temporales) tratan dela progresiva realización del
ser. Estudiar una carta natal es estudiar la «anatomía» de la
personalidad, es decir, aun nivel físico, el lugar quelos huesos,
los músculos y los órganos ocupan en larelación deunos con
otros y dentro delos límites del conjunto orgánico, el cuerpo. Por
su parte, las progresiones expresan lo relativo ala«fisiología» y
«patología»delapersonalidad, es decir, al funcionamiento delos
órganos, alas series demodificaciones producidas por el proceso
vital y decrecimiento personal sobrelas funciones del organis-
mo completo de lapersonalidad.
Laanatomíadeunapersonadeterminalas potencialidades
físicas (eincluso psicológicas) delaviday el carácter de dicha
persona. Pero lo que sedetermina es sólo una sumatotal de
«potencialidades», no factores o sucesos concretos. Un cuerpo
débil o defectuoso puedellegar a ser el fundamento estructural
de un individuo brillante y próspero o la maldición de una
personalidad deplorable. Los complejos psicológicos pueden
conducir alameta delapropiarealización o la estéril neurosis.
Cuando el astrólogo interpretalacartanatal desu clientey le
transmitelos resultados, lo quehace-o puedehacer- es cambiar
en cierto aspecto la orientación del cliente hacia las
posibilidades y fundamentos básicos desu vida. Tal cambio de
orientación puede tener unos efectos de gran alcance. En
algunos casos puede ser tan efectivo como si se pusiera ala
personaen repentino contacto con unanuevavisión religiosao
social, que, al ser aceptada ávidamente, transformala calidad
de su relación con los otros hombres y con Dios. Cuando el
individuo aprendeaver las partes componentes de su propia
personalidad bajo una nueva luz, cuando hace un nuevo
planteamiento de sus obvias y dolorosas debilidades, de sus
turbadores conflictos y sus poco claras esperanzas,
considerándolas en su relación recíproca, su actitud hacia los
fallos, los aciertos, los talentos y las aspiraciones, queconsidera
suyos, está obligada a cambiar. Este cambio de actitud u
orientación será un paso adelante hacia una integración más
efectiva o haciaunamayor integración.
En otras palabras, cuando el astrólogo hablacon su cliente,
ésteveantesí un complejo cuadro. Estecuadro actuarásobresu
conciencia en una formasimilar a como actúa la visión del
Salvador crucificado muriendo para redimir los pecados del
hombre, sobreun «pagano» apunto deconvertirseal cristianis-
mo. Es un símbolo poderoso y actúacomo tal. Actúasobrela
imaginación delapersona, más quesobresus facultades raciona-
les analíticas. Estableceunanueva lealtad, unanuevapolariza-
ción de la voluntad -la cual sirve siempre a la imaginación-
quizás una nuevafe, o por el contrario, un nuevo miedo y un
100 101
sentimiento dedesesperanza, o unaindulgenciaoptimista.
El astrólogo queinterpretalacartadel clientetienelaresponsabilidad de
ayudarle a establecer una nueva relación entre su ego conscientey las
potencialidades inherentes en su naturaleza completa. Es, o al menos puede
ser, una gran responsabilidad que no termina tras una breve lectura
astrológica. Por el contrario, estafasedelainterpretación astrológica -la
descripción delas potencialidades individuales inherentes según aparecen
en lacartanatal- traeconsigo unaresponsabilidad espiritual muy diferente
delaqueel astrólogo tienecuando hacepronósticos medianteel estudio
delas progresiones y los tránsitos.
En el primer caso, lacarta natal, si sepresentasabiamente, tieneque
enfrentarse a lo que el cliente conocede sí mismo. Estepuede, si es un
hombre maduro, refutarla basándose en su propiaexperiencia. Si algunos
detalles alo largo delainterpretación provocan en él un reconocimiento, si
«encajan», esto indica que estaba preparado para recibir estos
conocimientos, estas revelaciones. De lo contrario desechará las
averiguaciones del astrólogo tachándolas detonterías como pruebadela
faltadecompetenciadel intérprete. Puede negarse a creer la autenticidad
del cuadro quelepresentan; dehecho, lapersonamediaa menudo cierrasu
menteantetal cuadro, lo olvidarápidamenteo lo tergiversaacomodándolo
asu ideadesí mismo. Por todo .esto. laprobabilidad dequeel cuadro tenga
un efecto desintegrador y negativo es relativamente pequeña, siempre que
al astrólogo no le falten los más rudimentarios conocimientos de
psicologíay delanaturalezahumana; y siemprequeel clienteno seaun
neurótico dispuesto a creer cualquier cosa simplemente porque sea
astrológica, especialmenteen lo quese refierea los aspectos negativos de
su personalidad.
En lamayoríadelos casos lasituación es diferenteyaqueel individuo no
puede recurrir a nada para librarse del impacto de las predicciones. Se
encuentracasi totalmentedesprotegido antelos posibles efectos negativos.
Incluso aunque se prepare para que los pronósticos no le afecten
conscientemente, su memoria subconsciente no olvida. Y menos aún si el
acontecimiento o el rumbo profetizado es desafortunado einduceatemer
las posibles consecuencias, lo cual ocurre en nueve casos de cada diez.
Aunquetambién pueden darseunos efectos psicológicos negati
vos cuando lapredicción es afortunada, yaquepuedeconducir a
unatranquilaespera anulando el esfuerzo del individuo.
Cuando el astrólogo «avanza» en lavidadel cliente(o en la
suyapropia, obviamente) yano va aencontrarsecon unos patro-
nes celestes que han sido fijados para un nacimiento y son
inmutables. Ahorasemueveen unaregión dondehay fuerzas en
movimiento, un eterno fluido derelaciones; un área en que, en
primer lugar, puedeocurrir cualquier cosaporqueno hay forma
delimitar el abanico deposibles influencias; yen segundo lugar,
donde lo que el individuo espera del futuro, es un poderoso
factor paradeterminar lo queverdaderamentevaasuceder. El
hombre no vive solo. Es parte de unafamilia, de un grupo, de
una nación, delahumanidad y, en último término, del universo.
El influye con sus acciones en aquello delo cual formaparte,
pero, a su vez, es influenciado, con mayor efectividad aún, por
los diferentes conjuntos en los queestáintegrado. ¿Cómo puede,
entonces, el astrólogo representar con validez y coherenciatodas
estas influencias eimpactos mentales interrelacionados queasal-
tan aun individuo cualquiera, especialmenteen nuestraampliay
caóticasociedad del siglo XX? Además, el futuro no es algo que
tienelugar por sí mismo, fueradel contexto del individuo. La
actitud deéstehaciael futuro ayudaacrearlo, y esto no sólo hace
imposibleel determinar unos sucesos futuros precisos, sino que
además hacerecaer sobreel astrólogo lagran responsabilidad de
condicionar laactitud desu cliente hacia el futuro.
Pero no queremos decir que los pronósticos sean por ello
ilusorios e inciertos. No sólo sepuedeprobar estadísticamente
quelas predicciones hechas por astrólogos eficientes, sabios, e
imparciales alcanzan un alto porcentaje de exactitud, sino que
además podemos ver cómo puedelograrsequelas predicciones
astrológicas sean correctas y en qué forma y dentro de qué limites
sepuedeesperar quesean fidedignas. El factor básico atener en
cuentaes quecualquier cosaqueleocurraaun organismo (un
cuerpo o una personalidad) puede ocurrir sólo dentro de los
límites desu capacidad derespuesta. Nada puede provenir de
unapersonaque no esté ya en potencia dentro de ella.
Traducido al lenguajedelatécnicaastrológica, esto quiere
decir quecualquieraqueseael impacto delas configuraciones e
influencias planetarias después del nacimiento, este impacto
102 103
seguirálas líneas derespuestafuncional queaparecen en lacarta.
Cualquieraqueseala enfermedad o el inusual sentimiento de
elevación quepuedaexperimentar un hombre, lo experimentará
con su cuerpo y su mente, es decir, dentro delos límites dela
«anatomía» desu organismo físico y psicológico. La estructura
deunapersonalidadindividual es la«ley» y la«verdad» dedicha
personalidad y todo lo queleacontezcaal individuo estácondi-
cionado por estaley y esta verdad.
Hedicho condicionado; no hedicho predestinado. Los suce-
sos delavidainternao externapueden ser unacompensación por
los defectos o debilidades inherentes. Unapequeña abertura en
el tejido delapersonalidad puedeconvertirse, bajo lapresión de
sucesos sociales o cósmicos, en unabrechapor laquepueden
entrar las fuerzas del mal. Si esto ocurriese, se debería, por
supuesto, alaexistenciadealgún punto débil en el armazón dela
personalidad. Los puntos débiles aparecen en lacartanatal y, si
esta intrusión de fuerzas destructivas ocurriese, el astrólogo
deberíaser capaz deaveriguar (por medio delos diversos méto-
dos paracomprobar los procesos delavidahumana) cómo y bajo
qué circunstancias ha tenido lugar esta intrusión. Puede que
conocer todo esto no seadegran utilidad paralapersonaafecta-
da, pero el astrólogo puede descubrir, además, el marco de
referenciaconcreto en el queha ocurrido, y así, esencialmente,
el por qué haocurrido.
Imaginemos queun judío residenteen Alemaniaes persegui-
do y torturado duranteel régimen nazi. Sus reacciones antelas
horribles experiencias están condicionadas por lo queél es como
individuo humano, es decir, por las potencialidades desu carta
natal. Quizás sobrevivaalas desgracias conservando su personali-
dad intacta, o quizás pierdalarazón, o muera. El tipo depruebas,
las condiciones en quesucedieron y laépocadeben estar repre-
sentados en lacartapor algún factor o grupo defactores astrológi-
cos. Pero el estudiantedeastrologíadebecomprender quepuede
haber un número indefinido de factores quehagan alusión aestos
trágicos sucesos. Los indicadores astrológicos pueden ser trán-
sitos importantes, una concentración de aspectos progresados,
eclipses, etc. Nadiepodríadecir a priori cuáles iban aser los
símbolos fatales y menos aún si los nazis estarían en esaépoca
gobernando en Alemania.
Puedeser muy significativo, anivel psicológico y espiritual, queel judío
perseguido hapodido sufrir por dos razones distintas: porqueeraun individuo
con predisposición acierto tipo detragedias personales, o porqueeraun judío
residenteen Alemania. Es deunagran importanciaespiritual queel individuo
sepaesto, yaqueasí puededeterminar el «marco dereferencia» desu tragediay la
repercusión desu respuestasobrelahumanidad y el universo y, como resultado,
laextensión desu responsabilidad (su capacidad derespuesta).
El psicólogo moderno, quepertenezcaalaescueladepensamiento deCarl
J ung, comprenderá rápidamente la importancia de las anteriores
afirmaciones, al estar acostumbrado a diferenciar entre el inconsciente
«personal» y el «colectivo», y a relacionar las indicaciones derivadas delos
sueños y deotros factores psicológicos con uno u otro campo. El astrólogo debe
desarrollar alguna técnica similar si desea que sus interpretaciones y sus
pronósticos sirvan de valiosa ayuda para su cliente. Sobre todo debería
comprender que el valor de la astrología -psicológicamente hablando, al
menos- no reside en su habilidad para decir lo que es probable que pase
(realmente no puede decir más) sino para ayudar a su cliente a entender
plenamente y con todo su ser lo que está ocurriendo o ha ocurrido en el
pasado.
Nadiesabeen realidad lo quees su «propio ser». La mayoríadelagente
vivedesdeunapequeñaporción desunaturaleza, responde tan sólo desde la
periferiade su ser, y nuncausamás queunapequeñafracción desus células
cerebrales y, en general, desus potencialidades inherentes. La cartanatal es
un símbolo tan abstracto (que trata sólo de un reducido número defunciones
básicas) quees imposiblepara el astrólogo deducir deella todo lo queel
cliente quisierasaber sobre sus potencialidades.
Aquí es dondeentrael uso delas progresiones y los tránsitos, yaque, a
través de su estudio, el astrólogo puede delimitar cuáles de estas
potencialidades severán acentuadas a lo largo del proceso delavida, cuáles
atraerán laatención del nativo o despertarán su interés por influenciadesus
relaciones personales o sociales. También podrá establecer aproximadamente
cuándo tendrálugar esto y bajo quécircunstancias. Estos conocimientos, si
seusan adecuadamentepueden contribuir alaformación deunapersonalidad
más completa.
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Nos ocurre lo que nos tiene que ocurrir. Al avanzar en nuestra
viday nuestraexperiencia, nos relacionamos con los hombres,
con colectividades, con un universo dinámico eimpersonal. Nos
encontramos con mareas históricas, con flujos y reflujos. Se
mueven deacuerdo con unos vastos ritmos sociales y cósmicos.
Deigual formaqueunaradio puedesintonizar unalongitud de
onda u otra, nosotros experimentamos estas ondas históricas
según nuestrapropiacapacidad dereacción frentea ellas -nues-
traselectividad-. Los «aspectos progresados» denuestros plane-
tas indican cambios desintonización y denuestracapacidad de
respuesta. Pero, a través de nuestros aparatos receptores, sólo
nos llegalo que ya existe ahi fuera. Podemos sintonizar unaonda
de rebelión uraniana contraria a las relaciones que atan. El
astrólogo nos puede decir cuándo recibiremos estaonda, pero
no puededecirnos quévaatraer estaondauranianaanuestra
conciencia. Puedeque sea unaluchapolítica, o unaoportunidad
dedemostrar nuestracapacidad deiniciativa. Puedesuponer un
gran transtorno a nivel planetario en general.
El primer caso podríallevarnos aactuar deformatal que
alcanzáramos poder y prestigio local, al ser el marco dereferen-
ciadelo local algo quepodemos abarcar y tratar adecuaday
constructivamente. Pero también podríamos ser un judío ale-
mán en los años depersecución nacional y mundial; y en este
caso, nuestrarebelderespuestauraniananos enfrentaríaasitua-
ciones y fuerzas colectivas quesomos incapaces desolventar por
nosotros mismos deunaformaconstructiva. En estepunto nos
encontramos desbordados por los acontecimientos y en inferiori-
dad decondiciones; lacrisis uranianaharesultado destructiva,
pero nadie hubierapodido predecir laesencia y las circunstan-
cias sociales detal tragedia. Lo único quesepodíapredecir era
queen esadeterminadaépocasintonizaríamos unaondahistóri-
cacon sello uraniano. Lamayoríadenosotros puedeafrontar los
procesos históricos deunaciudad, pero muy pocos pueden verse
envueltos en lahistoriamundial y conservar su integridad o su
salud.
Como veremos más adelante, las progresiones tratan teórica-
mentedelaformaen quesintonizamos las diferentes longitudes
deondadelas experiencias y creamos nuestras oportunidades,
mientras que los tránsitos nos hablan del impacto queejerce
sobrenosotros el mundo externo, o sea, delas realizaciones a
quenos fuerzanuestraparticipación (voluntariau obligada) en
los diversos grupos privados o públicos. Aunque, en lapráctica,
ambos factores astrológicos aparecen continuamenteentrelaza-
dos, no podemos separar sus efectos, como no podemos separar
el hecho de que actuamos como personas íntegras, según el
ritmo individual decrecimiento o desintegración, del hecho de
quetambién actuamos como partedegrupos y colectividades
que, a su vez, nos mueven y nos moldean, seamos conscientes
deello o no.
Tampoco deberíamos olvidar que obedecemos a un ritmo
definido de desarrollo orgánico, dentro de unalimitadaparcela
delavida, simplementeporquepertenecemos a laespeciehuma-
na, al género horno sapiens. Así, las progresiones y los tránsitos
planetarios deben interpretarseen referencia alas posibilidades
humanas definidas por laedad del individuo.
Después deconsiderar todo esto, debemos llegar alasiguien-
teconclusión: la determinación dela naturaleza abstracta de
nuestraindividualidad (el patrón espacial denuestracarta natal)
es algo teóricamentesimple(aunquepuedevolversemuy com-
plejo si seintentatraducir las indicaciones abstractas en rasgos de
temperamento y carácter); en cambio, determinar la maneraen
queestaindividualidadvaarevelarsey arealizarseatravés delos
intrincados ciclos delavida, resultamuy difícil. Es realmente
imposible, si por «determinar» entendemos el describir unaserie
desucesos concretos predestinados.
Un ser humano representaun pequeño ciclo dentro deuna
serieinacababledeciclos mayores, concéntricos y excéntricos;
todos estos ciclos mantienen unainteracción y unapenetración
recíproca. Nadaquedaaislado. Ningún organismo creceen el
vacío, del nacimiento a lamuerte, desemillaa semilla. Todo lo
queel astrólogo puederevelar, tras estudiar el caso deun indivi-
duo, es el momento en quevaamodificarseel ritmo del ciclo
personal, yaseapor cambios orgánicos inherentes o como resul-
tado delaaperturaa ciertas energías provenientes delos conjun-
tos orgánicos delos queformaparte-aperturaquepuedeprodu-
cirseconscienteo inconscientemente, por propiavoluntad o en
contra de ésta.
Nadiepuedeadelantar cuáles serán estos resultados. Unavez
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107
abiertalapuerta, unavez quesehaestablecido (o seharoto) la
relación, puede ocurrir casi cualquier cosa. Esta tiene lugar,
esencialmente, en unadirección particular, o justo en ladirec-
ción opuesta, pero lanaturalezaexactay, en especial, laexten-
sión y las implicaciones del suceso, quedan fuera de nuestro
alcance. No pueden conocerse, simplemente, porqueno pode-
mos saber quérelaciones unirán en esaépocaal organismo que
sigueen lasecuenciacon otros organismos aún más amplios.
Abrimosel diquequecomunicaal arroyo con el río, queasu vez
conectacon el mar. Esperamos unos cuantos metros cúbicos de
agua, pero nos podemos ver frenteaunagigantescaola. Espera-
mos unatruchay apareceun tiburón devorador dehombres. La
astrología, tal como laconocemos hoy, no puededeterminar cuál
delas dos posibilidades seharárealidad. Sólo puedeinformarnos
dequedesearemos abrir el diqueen un preciso momento, y lo
másprobableesquelo abramos. A partir deahí el riesgo correde
nuestracuenta.
Lapredicciónesdelamismanaturalezaqueel pronóstico del
astrónomo al anunciarlallegadadelaprimaveracon el equinoc-
cio. Sí, laprimaverallegará: estaes una afirmación general y
abstracta. Pero las manifestaciones o resultados concretos dela
primavera-temperaturatemplada, hojas verdes, flores y un feliz
sentimiento derenacer- pueden llegar aúltimos defebrero o en
abril, porqueel paso del sol por el ecuador, aunquefundamental,
no es el único factor implicado en el cambio de clima y el
crecimiento delas plantas. Laprimaveravendrá, pero ¿qué clase
deprimavera? ¿Cómo afectaráa los seres humanos? El astróno-
mo tampoco puede responder a esto.
El astrólogo puedever queJúpiter y Saturno formarán una
cuadraturaen un número definido dedías o años después del
nacimiento del sujeto. A partir deéstey deotros factores puede
deducir queel desarrollo del individuo severáafectado por una
crisis en un año determinado, o un poco antes o un poco des-
pués. Puedeestimar con bastanteaproximación el carácter dela
crisis, o lafacetahumanasobrelaquesecentrará, o laclasede
actividades o circunstancias generales que estarán implicadas
en la crisis. Pero no puede predecir los acontecimientos que
provocará, ni cómo vaaresponder el individuo antelas demandas
quetodacrisis implica.
Toda crisis es un desafio. Cada aspecto progresado y cada
tránsito es una oportunidad para una mayor transformación,
expansión o purificación. Es una puerta queseabre sobre el
inmenso océano delaviday del inconsciente, colectivo y univer-
sal. Laprincipal tarea delaastrologíaconsisteen ayudarnos a
recibir lo quellegahastanosotros através del umbral; y no en
especular sobre la remota apertura de unas puertas que ni
siquierapodemos distinguir desdeaquí. Cadapaso haciadelante,
cada crisis de crecimiento, es una pérdida del equilibrio
contrarrestadainmediatamentepor un esfuerzo por restablecerlo.
Si intentamos dar dos pasos a lavez, nos caemos.
El hombre sabio lo sabe. No se preocupade los problemas
que aún no sehan manifestado. Pero, desdesu comprensión de
la actividad cíclicadelanaturaleza, puedetener unaamplia e
impersonal perspectivadelas cosas. Estudiando lanaturalezay
sus ciclos, sepreparaparaafrontar todo aquello queleaguardea
él o acualquier otrapersonacon laqueestérelacionado. Apren-
delas leyes del cambio, rehusaapegarsealas formas y no temeel
desafío delo nuevo. También evitalapreocupación por lo que
aún no haacontecido. Es sabio, porqueestátan libredel futuro
como lo está del pasado.
Tal sabiduríaes tan difícil como extraordinaria. Pero sin ella,
lapredicción astrológicano sirveapropósito psicológico alguno.
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PASON°10
El estudio de los tránsitos y los ciclos naturales
Los tránsitos y la carta natal
Durantemiles deaños, el gran esfuerzo espiritual dela
humanidad hasido comprender el pleno y auténtico significado
dedos ideas fundamentales. Laprimera, queel mundo delos
cambios no debía considerarse(ni temerse) como un caos de
energías queseforman y se disipan sin sentido, sino como un
ámbito ordenado deactividad universal en dondeel movimien-
to es periódico o cíclico -incluso cuando no lo capten así nues-
tros superficiales sentidos y nuestras inquietas y temerosas emo
ciones-. El segundo concepto básico es que, si supiéramos
delimitar los ciclos apropiadamente, veríamos que se puede
considerar a cadaciclo como laesfera dondesedesarrolla un
tipo determinado de entidad que conserva sus características
específicas, biológicas, psicológicas y espirituales, duranteel
ciclo completo.
Los milenarios esfuerzos delos líderes espirituales dela
humanidad han ido progresando sobrelabasedeestesegundo
concepto, paralograr queel hombrepuedaverseasí mismo
como unaidentidad permanente, es decir, quepermaneceduran
tetodo un ciclo. Vemos cómo sedesarrollaeste concepto en la
110
antiguaAsiay Caldea, creándoselaimagen dedioses cíclicos,
queoperaban desdeel comienzo hastael fin deextensas edades
cósmicas y habiéndosedividido el tiempo en períodos demani-
festaciones divinas y períodos en los quelos dioses dormían,
volviendo a despertar con el nuevo amanecer cósmico.
No obstante, después demiles deaños dedesarrollo mental,
algunos hombres comenzaron apensar en un Ser Supremo que
no dormía durantelos períodos dedisolución o descanso univer-
sal; queno sólo manteníalaintegridad desu ser através detodas
las fases concebibles en el tiempo, sino queademás permanecía
activo demaneramisteriosay transcendente. Haceaproximada-
menteunos cinco mil años, los filósofos y yoguis hindúes alcan-
zaron acomprender quelamisteriosay trascendentecondición
de ser, podía llegar a conocerse. Predicaron que el hombre
participadelamismaesenciaqueel Ser Supremo y que, por lo
tanto, no tienepor quéser esclavo del sueño o delamuerte. El
hombrepodíaconservar su ser más alládel ciclo vital en que
logró emerger como individuo. Podíadominar los ciclos y cono-
cer a Dios dentro de su propio ser, si estabadispuesto y eracapaz
desometersearigurosas disciplinas deconductay pensamiento.
Laastrologíajugó unpapel trascendental en estaevolución
delaconcienciaespiritual del hombre. En primer lugar, demos-
tró queel primero delos dos conceptos anteriormentemenciona-
dos eracorrecto, o sea, proporcionó unapruebadequeel tiempo
era cíclico y quelos cambios eran secuencias periódicas de
transformaciones o metamorfosis. Más tarde, laastrologíaesta-
bleció una representación simbólica del segundo concepto, el
cual indicaque cadahombrees un individuo en potencia, es
decir, queen su interior existe, más alládelos cambios superficia-
les dehumor, temperamento y carácter, una estructura permanen-
te de ser individual. Estaestructura permanente es condición
indispensableparalaexistenciadela«inmortalidad individual».
Es laidentidad inmutable, el «arquetipo» del individuo en el
núcleo mismo detodos los cambios biopsicológicos. Es lacarta
natal.
Lacartanatal no cambia, pero el mundo continúaadelantey
los cuerpos celestes prosiguen sus movimientos cíclicos como si
nadahubieseocurrido. Sin embargohaocurrido algo formida-
ble; ha nacido un hombre con la capacidad, en potencia, de
111
detener el tiempo en sí mismo einmortalizar laestructuradesu
propiaconciencia, la estructura-patrón queapareceen el cielo
en el momento desu primer aliento-. Si llega a realizarlo, se
convertirá, como personahumanaviva, en su propio cielo -esto
es, la proyección divina sobre la tierra de una parte de Ser
universal-. Lainmortalidad es, por esto, el triunfo sobreel hado
quenos destina aun cambio constante, mediantealgo quese
resisteacambiar -o hablando deunaformaabstracta, el triunfo
del espacio sobreel tiempo-. Ello implicatambién el triunfo del
«ser» sobre la «naturaleza», porque el «ser» es la identidad
inmutabledel individuo, el «yo»; y el «yo» es, fundamentalmente,
laestructuraestabledeser con laquese deberán relacionar cada
uno delos factores mutables, paraquepuedahaber conciencia.
Si el «yo» y su representación celeste(lacartanatal) no están
sujetos al cambio, lanaturaleza, por su parte, es cambio perpe-
tuo. Es laexpresión delainteracción defuerzas y energías en
eterno flujo y reflujo, configurándose como los cuerpos que
podemos percibir (desdemoléculas hastaplanetas), paramás
tarde desintegrarse y dejar que los componentes materiales se
disipen. Gracias alaastrología(y alas ciencias quepartieron de
ella) sabemos quelanaturalezatieneun orden; sus manifestacio-
nes son cíclicas y pueden estimarse según los movimientos
regulares delos cuerpos celestes. Unavez quesabemos esto, no
tenemos necesidad detemer estos cambios naturales (entreellos
lavejez y lamuertefísica) y debemos comprender queconservar
(o inmortalizar) nuestra conciencia individual del ser significa
triunfar sobre la naturaleza, sus incesantes transformaciones
y su tendenciauniversal quelaarrastraaun punto muerto («en-
tropía»).
Astrológicamente hablando, esto quiere decir que debemos
mantener laintegridad denuestracartanatal frentealapresión
ejercidapor el universo del cambio (lanaturaleza) y frentealos
impactos o influencias delos cuerpos celestes quesiguen adelan-
tey alteran sus posiciones después denuestro nacimiento. Estos
impactos constantes son lo quelos astrólogos llaman «tránsitos».
Un tránsito es la manifestación de la incesante presión ejercida por
la naturaleza sobre la estructura natal y arquetípica de nuestra
propia conciencia de ser. Incitaal poder universal del cambio -y
de los factores colectivos o sociales de la experiencia individual que
constituyen la «naturaleza humana»- en contra de la integridad del
individuo; enfrenta alas efemérides con lacarta natal.
Todos los tránsitos (excepto el paso delos planetas por los lugares que
ocupaban en lacartanatal) tienden adistorsionar y desfigurar el esquema
básico denuestro ser, adesequilibrarlo. Son, por lo tanto, desafíos. Si nos
enfrentamos aellos y permanecemos fieles anuestra«verdad» arquetípica
(quepuedeleerseen lacartanatal), habremos ganado mucho en conciencia
y poder. Al triunfar sobre el cambio o la oposición, aprendemos más
sobrenuestracualidad de«ser inmutable». Podemos vivir unavidamás
plena, plasmar un poco más de nuestro ser en la vida terrestre, expresar
nuestro carácter más apropiadamentey convertirnos realmente en lo que ya
somos en potencia -lo cual es el fundamento de la «inmortalidad
personal».
Las técnicas de los tránsitos
Las afirmaciones anteriores resultan más evidentes y útiles cuando
consideramos la técnica que el astrólogo utiliza para estudiar estos
tránsitos. Unavez quehacalculado lacartanatal parael momento exacto
del primer aliento (el primer momento deexistenciaindependientecomo
individuo), el astrólogo abre las efemérides. Si desea determinar los
tránsitos queafectan alacartaen unaépocaprecisa, buscaen las efemérides
eseaño y esedíaespecíficos y anotalas posiciones zodiacales detodos los
planetas. Luego los encuadradentro del «marco dereferencia» delacarta
natal y veen quécasas recaen. También calculalas relaciones angulares que
forman estas nuevas posiciones planetarias y las posiciones quelos planetas
ocupan en la cartanatal.
Imaginemos que en la carta Neptuno estaba en 19° 48'Cáncer (1 de
agosto de1910). El día5 demayo de1946, deacuerdo con las efemérides,
Saturno se encuentraen el mismo grado zodia-
112
113
cal, 19° 48'Cáncer. Júpiter seencuentra90° más alláen 19° 48'Li
braen oposición aMercurio queestáen 20° Aries. El astrólogo
diráqueSaturno estátransitando sobreel Neptuno natal; que
J úpiter y Mercurio forman, por tránsito, cuadraturas con este
Neptuno natal. En lamismafecha Marteentraen conjunción,
por tránsito, con el Sol natal (a7° Leo).
El astrólogo considerarálos diversos tránsitos paradetermi-
nar el significado decada uno deellos; unavez hecho esto,
tratarádecoordinar las indicaciones obtenidas paraformar un
cuadro coherentedelo queel' nativo puedeesperar parael día5
demayo de1946 o fechas aproximadas. Afirmaráqueel poder de
Saturno en tránsito, superponiéndoseal deNeptuno natal, afecta
ráalasignificación deNeptuno en lacartanatal -su conciencia
social, su sentido delos valores espirituales o su subconsciente-.
Si laposición del Neptuno natal en Cáncer indicaunapredisposi-
ción alaenfermedad, es muy probablequeSaturno laacentúeo
consolide; pero si Neptuno en Cáncer indicaunaactitud difusay
volublehacialas responsabilidades del hogar, Saturno, al pasar
por el Neptuno natal, puede empujar al nativo a asumir una
actitud más estable, quizás en condiciones dolorosas y algo
opresoras.
El tránsito deMartesobreel Sol natal en Leo seinterpretaría,
por otra parte, como una indicación vehemente y un estímulo
emocional; mientras queJ úpiter y Mercurio en cuadraturapor
tránsito al Neptuno natal, tenderían a incrementar las presiones
sociales y mentales sobreel nativo. En otras palabras, larelación
entrecada«planetaen tránsito» y cada«planetanatal» seinter-
pretarásegún las indicaciones que aparecen en los libros de
texto, tradicionales o actuales.
Apartedeestemétodo estrictamenteanalítico hay otras apro-
ximaciones al estudio delos tránsitos. El que ha demostrado
mayor validez estábasado en larelación cíclicaentrelos planetas
en tránsito y todos los planetas natales, y estudiael significado de
los períodos de la vida determinados por la estancia de los
planetas en tránsito en cadaunadelas docecasas y en cadauno
delos cuatro cuadrantes delacartanatal.
En el ejemplo antes mencionado, Saturno natal estaba en 6°
18'Tauro. Esteplaneta completa su recorrido zodiacal en una
media de 29 años y 9 meses, por lo que volverá al lugar que
114
ocupaba en el nacimiento aproximadamenteunos 30 años después.
Como su movimiento seobservadesdeel marco dereferenciadela
carta, cuando el astrólogo vayapasando las páginas delas efemérides,
mes tras mes, ano tras ano, podráver queesteSaturno en movimiento
entrará en conjunción con cada uno de los planetas de la carta y
cruzará sucesivamente todas las casas. Por ello, si trazamos un
esquemadel ciclo completo de30 años alrededor dela carta natal,
descubriremos los «períodos críticos», esto es, los años y los meses
en queSaturno hacefuertes aspectos sobrelos planetas natales y su paso
de una casa a otra y especialmente de un cuadrante a otro (los
cuadrantes están marcados por los cuatro «ángulos» de lacarta).
En otras palabras, lafunción queSaturno representaen lacarta,
en su expresión individualizada, puedeverseevolucionar duranteun
período de30 años en lavidadel individuo, como resultado de las
relaciones que va a mantener con las otras funciones planetarias
dentro dela personalidad. Cadaplaneta tienesu propio ciclo y se
puede seguir el mismo procedimiento con cada uno de ellos. Así,
mientras que la carta natal indica el punto de partida de estas
actividades funcionales (el factor hereditario, básicamente) los tránsitos
indican su evolución continuada desde el nacimiento a la muerte.
Estainterpretación del significado delos tránsitos es válida, y tiene
sentido. Pero olvida que la carta natal es el arquetipo inmutable de
la conciencia individual y no sólo el punto departidaparalavidadeuna
persona. La carta natal, al ser dicho arquetipo, marca una ruta. Sin
embargo, estametaseveráconstantementeensombreciday ocultada
por las interacciones delas energías inconscientes y primarias dela
naturaleza; a menos que el individuo logre ampliar y reforzar su
comprensión deestametadivinaenfrentándosecon éxito a los desafíos
delanaturalezay delas transformaciones.
Los sucesos queforman, o formarán en el futuro partedeunavida
humana, dependen del resultado diario delacontiendao el conflicto
entreel ser y lanaturaleza, entreel proceso deindividualización que
partedesdedentro del ser humano y lapresión queejercen las fuerzas
colectivas y cósmicas, entre la carta natal en su conjunto y el cielo,
según aparece en las efemérides para los años siguientes al nacimiento.
115
Estudiar los tránsitos planetarios es comparar lacartanatal
con la«manifestación delos cielos» paraun momento dado; en
esto todos los astrólogos están básicamentedeacuerdo. Donde
difieren dealgunamaneraes en lainterpretación quedan ala
relación entre ambos. En mi opinión los tránsitos planetarios
después del nacimiento no representan directamenteuna evolu-
ción, delas funciones y su carácter particular, que ya vienen
indicados por las posiciones y los aspectos natales de estos
planetas, sino más bien un desafio a las estructuras delacarta
natal, consideradacomo up arquetipo inmutabledela concien-
ciaindividual.
Consideremos por ejemplo, unacartanatal en laqueJ úpiter
estásextil aSaturno. Desdemi punto devista, el movimiento de
J úpiter, después del nacimiento revelado por las efemérides,
distorsionarálarelación natal deJúpiter y Saturno y, por lo tanto,
laformay lametaarquetípicas delas funciones sociales o religio-
sas del individuo, su orientación hacialos intercambios comuni-
tarios, su sentido dela estabilidad y la seguridad social y perso-
nal, todo ello conectado con estarelación J úpiter-Saturno. La
cartanatal defineel carácter y el propósito delarelación como
«sextil». Pero lavida, díaadía, tiendeaalterar estadefinición,
transformando larelación, tornándolaunacuadratura, unaopo-
sición, etc. ¿Significaesto una«evolución» delarelación? Yo
afirmo que, significapor el contrario un reto al individuo consi-
derado como un todo decuyo carácter espiritual permanente, el
sextil Júpiter-Saturno eraunaparteintegrante.
El cambio gradual en las posiciones deJ úpiter y Saturno
supondrá unaconsolidación de la individualidad natal cuando
los planetas vuelvan asus posiciones natales y también, cuando
el aspecto entreJ úpiter y Saturno en el cielo vuelvaa ser, un
sextil, dos casos enteramentedistintos. Unapruebao desafío,
por su parte, puedetraer consigo -como yavimos- un incremen-
to delaconciencia, si seafrontaapropiadamente, o unadistor-
sión del patrón espiritual básico delaconcienciay el carácter
individual. Es casi imposibledeterminar con acierto cuál deestas
dos alternativas semanifestaráen larealidad; imposibilidad que
apuntahacialalibertad espiritual del individuo. Lo quesí pode-
mos determinar con bastanteprecisión es la naturalezadel desa-
fío yel tipo general de circunstancias en queéstetendrálugar.
Cuando en agosto de1921, Franklin D. Rooselvet contrajo la
parálisis infantil, los funestos poderes delas fuerzas naturales del
climay delos virus lecolocaron anteun aterrador desafío, ¿qué
encontramos? Una conjunción deMarte y Neptuno en tránsito
por Leo en lacasa11
a
, en oposición al Sol y alaparte dela
Fortunanatales; estaconjunción formaasu vez, unacuadratura
con Saturno, Neptuno y J úpiter natales, agrupados en la casa8
a
;
unaconjunción del Sol y Mercurio en tránsito por 29° 49'Leo al
principio delacasa12
a
, en oposición asu Mercurio natal (regente
delacarta) y en cuadraturaaMartenatal en lacasa1 P; Júpiter y
Saturno en tránsito deconjunción con el ascendente(todo ello
según la hora de nacimiento que apareceen el diario de su
padre).
Siguiendo el método deestimación, delos tránsitos, el astró-
logo los tomaráuno por uno y evaluarásu fuerza y su sentido.
Por ejemplo, la oposición deNeptuno al Sol natal impartevitali-
dad, y los signos deLeo y Acuario sugieren problemas en la
espina dorsal y el corazón, así como lesiones en las piernas.
Además delaconjunción Marte-Neptuno podemos deducir un
suceso imprevisto y pernicioso que, debido alacuadraturade
Saturno, Neptuno y J úpiter afectaráposiblementeasu posición
social y asu fuerza.
La conjunción de J úpiter y Saturno sobre el Ascendente
natal es un tránsito del quepodemos hacer muchas deducciones,
silo estudiamos por separado. Podríaindicar unanuevarespon-
sabilidad, un paralelismo o unión entre el destino personal y
nacional; implica ciertamente un desafío. Pero ¿qué clase de
desafío, del individuo? Los nuevos métodos deanálisis detrán-
sitos nos ayudarán aresponder estas preguntas.
Podemos tomar el ciclo del tránsito deSaturno y decir quela
llegadadeésteal Ascendentelibera, unaespeciedesemillade
futuro queno podrágerminar y crecer hastaqueSaturno alcance
el Nadir o Fondo del Cielo delacartanatal y comienceasubir
haciael Descendentey el Medio Cielo. Deestaformael tránsito
deSaturno aparececomo unafasecríticadel ciclo saturniano de
30 años y, en forma similar, el tránsito de J úpiter sobre el
Ascendenteaparececomo unafasecríticadeun ciclo de12 años.
Podemos ir más lejos. J úpiter y Saturno estaban conjuntos
en la carta natal de Roosevelt. Dicha conjunción se vuelve a
116 117
producir cada20 años, aproximadamente, teniendo en cuentael
movimiento retrógrado delos planetas. Si volvemos a lo quese
dijo antes, la conjunción de 1921 podría tomarse como una
consolidación del «individual» deRoosevelt porqueaquí laNatu-
ralezarepiteel patrón queencontramos en la estructuradesu
«ser» permanente(lacartanatal). Deformaparecida, laconjun-
ción Júpiter-Saturno de1940-41 restableció el prestigio social de
Roosevelt, quefuereelegido paraun tercer mandato sin prece-
dentes en la historia. El fortalecimiento de 1921 se interpretó
basándose en su relación can el Ascendente; la conjunción
alentó lavoluntad original del espíritu individualizado queF.D.
Roosevelt era. Pero en 1940-41 el fortalecimiento fue social y
estababasado en los frutos desus asociaciones con sus compañe-
ros detrabajo, porquelaconjunción se produjo en lacasa 8
a
(goces y beneficios delas relaciones) yen conjunción con Neptu-
no; laconjunción Júpiter-Saturno ocurrió en el mismo punto en
queaparecela carta natal, acentuando el fortalecimiento.
Estetipo deanálisis puedeaplicarsealamencionadaconjun-
ción de Marte y Neptuno que tuvo lugar cuando Roosevelt
contrajo laparálisis. En su cartanatal, Marteretrógrado en lacasa
10aformabaunasemicuadratura con Neptuno en la8
a
; pero en
agosto de1921 Martey Neptuno estaban conjuntos en 15° Leo en
lacasa1
1a
natal (aspiraciones sociales, esperanzas, deseos, etc.).
Al ser lasemicuadraturael signo delamovilización y el desper-
tar, latareadeRoosevelt eradeacuerdo con sus patrones arquetí-
picos deconcienciay propósito, movilizar su iniciativaprofesio-
nal y su poder depenetración mental (Marte en Géminis en la
casa10a) por unanecesidad deregeneración (Neptuno en casa
8a) parallegar aun «nuevo acuerdo» en laorganización social
(conjunción J úpiter-Neptuno-Saturno).
En agosto de1921 el ciclo natural empujó alasemicuadratura
natal deMarte y Neptuno a convertirse en conjunción y, con
ello, a alterar y distorsionar la individualidad y el propósito
espiritual deRoosevelt avivando deformasubrepticia(Neptuno)
los propios cimientos desus esperanzas dealcanzar el liderazgo
marciano (Marte-Neptuno en la casa 119. La naturaleza
desafiaba al ser. Estapruebaen agosto de1921 lellevó auna
mayor conciencia del poder espiritual, después de asimilarlo e
individualizar en sí mismo la necesidad de una nueva
sociedad (el
Ascendente natal «absorbió» la fuerza de J úpiter y Saturno).
Podríaañadirseaún mucho más paramostrar las posibles aplicaciones
prácticas delos conceptos queheintentado definir aquí brevemente, pero
confío en queel principio general hayaquedado claro. Los tránsitos y el
patrón geocéntrico del sistema solar revelan, día tras día, la constante
presión que ejercen todos los factores colectivos e inconscientes, los
cuales desafían sin cesar la estabilidad del carácter, el propósito y la
concienciasocial del individuo. A pesar detodo, hay unaciertamagiaen la
presión delanaturalezasobrelas fronteras del ser individual, similar ala
presión del mar sobre los organismos que en él existen. Al resistir esta
presión, el hombre puede llegar a ser consciente de su ser y de su
propósito particular, señalado por Dios. En la confrontación con el
impacto de una naturaleza que no se detiene, impasible y misteriosa,
arropada en perpetuo vaivén de los ciclos de nacimiento y muerte, el
hombreseveapremiado aescoger entrehacerseinmortal o desintegrarse,
junto con todo lo que lerodea.
Naturaleza, cambio, tiempo, son sólo diferentes nombres paraeste
apremio, al que los hindúes denominan «maya», ilusión. Pero maya es
también María, lamadreuniversal, el mar; a los cuales hay quetrascender
y sobrepasar para que el ser humano haga suyala«semejanzadeDios»
latenteen cadahombre, y laincorporea su personalidad, queserá entonces,
inmortal. La astrología de los tránsitos nos traza en las páginas de las
efemérides el camino hacia nuestra inmortalidad, señalando aquello que
deberemos sobrepasar y asimilar. Si detalla con precisión unos sucesos
concretos es porque lo que llamamos «sucesos» es el resultado del
encuentro entrenuestraconcienciaindividual y las innumerables olas, flujos
y reflujos delanaturaleza. Lanaturalezano provocaacontecimientos por
sí misma. Es nuestro contacto con ella, yaseaconflictivo o armonioso, el
quehacequelos sucesos ocurran. El hado, lo negativo, es tan sólo uno de
nuestros dos compañeros en lavida; el otro es nuestro núcleo individual, la
Ideadivina. Cadasuceso marcalavictoriao laderrotadenuestro Dios -
hasta que se celebre un nuevo torneo.
118
119
Los tránsitos de Urano, Neptuno y Plutón
Algunos delos desafíos representados por los tránsitos tie-
nen un objetivo de largo alcance. Los cambios que pueden
producir en nuestrapersonalidad semanifiestan con gran lenti-
tud. Los resultados finales nos sobrepasan, están más allá de
nuestraposibilidad deexperimentarlos totalmenteen estecorto
lapso de vida. Pero podemos contemplar su desarrollo -ya se
encaminen aladesintegracióndenuestro cuerpo, o alainmortali-
zación denuestrapersonalidad- incluso aunqueno podamos o
no nos atrevamos a ver el final deestos procesos. Me estoy
refiriendo aquí alos procesos expresados por los ciclos siderales
deUrano, Neptuno y Plutón.
Urano recorre su camino alrededor del Sol en 84 años.
Neptuno lo hace en casi el dobledetiempo (unos 165 años,
aproximadamente); Plutón es un poco menos detres veces ese
mismo tiempo (248años). Larelación entreestos ciclos (3-2-1) es
realmentesingular y debeindicar algún factor desupremaimpor-
tancia. La tradición mitológica nos cuentaque el Dios creador
dio «tres pasos» en el comienzo delos mundos; pero serefieren
al proceso deconversión delos principios universales en particu-
lares. En términos de evolución individual, los tres planetas
transaturnales simbolizan las tres fases deun proceso deuniver-
salización que-si llegaacompletarse- liberaalaconcienciade
las limitaciones impuestas por lasaturniana rigidez del ego.
Hemencionado anteriormentequeel movimiento continuo
delos planetas después del nacimiento representaala«naturale-
za» en sus incesantes cambios, en contraposición ala«concien-
ciaindividual deser» expresadaen la cartanatal. Pero, según
todas las enseñanzas religiosas y ocultas, el hombrees eseser en
cuyo interior se establece un contacto entre dos naturalezas
distintas quedeberán ser integradas, teniendo como centro de
dichaintegración al ego saturniano. Podemos llamar aestas dos
naturalezas «celestial» y «terrestre» respectivamente, o asignar-
les cualquier otro nombre, pero en esencia tratan de los dos
polos delaconciencia, el universal y el particular. Los movimien
tos cíclicos de los planetas transaturnales simbolizan lapresión
dela «naturalezauniversal»sobre nuestro limitado ego. Mien-
tras quelos restantes planetas (desdeSaturno al Sol) simbolizan
la presión ejercida por nuestra naturaleza humana orgánica y
terrestre. Los tránsitos deUrano, Neptuno y Plutón nos incitan a
ser más que un hombre; los otros tránsitos aser un hombre mejor.
La diferenciaes muy significativa.
El ciclo de Urano es el que se relaciona con el proceso
anterior (el ser «más queun hombre»), porquepuedeabarcar una
vidahumananormal. Esteciclo sedivideen períodos de12 y 7
años; los doceperíodos de7 años tratan del desarrollo delos
rasgos del carácter. Los sieteperíodos dedoceaños, señalan los
cambios en nuestras perspectivas sociales y económicas (el ciclo
de12 años es en esenciaun ciclo Jupiteriano). Estos períodosse
relacionan con los aspectos quehace Urano sobre su propia
posición en lacartanatal. El tránsito deoposición seproducea
los 42 años, señalando lacrisis delos cuarentacuando tienelugar
un «cambio devida» psicológico, eincluso biológico, en hom-
bres y mujeres. Las cuadraturas por tránsito ocurren sobrelos 21
años (la«edad adulta»), sobrelos 63 (la«edad delafilosofía»,
cuando se recolectan todas las energías biológicas para dar
lugar auna «semilla» espiritual -o su cristalización en el estado
senil).
Estos períodos vitales son prueba dela metamorfosis, del
impulso parallegar aser como individuo más delo queel hombre
es actualmentedentro delacolectividad, es decir, trascender la
normadelahumanidad actual (incluso el promedio deinteligen-
ciay educación). Estos impulsos o desafíos actúan en general,
liberando unos estímulos mentales o psíquicos quenos hacen
estar insatisfechos con lo quesomos y nos mueven air más lejos
o, como escribió Nietzsche, «a saltar más alládenuestra som-
bra». El salto puedeconllevar quenos rompamos el cuello, pero
nos conduceanuevos planos deconciencia.
Estos períodos, marcados por los tránsitos, seextienden a
todos los hombres y son por lo tanto, «genéricos». Los aspectos
deUrano, sobrelos otros planetas delacartanatal, tratan delas
oportunidades «individuales» decrecimiento, o deunapérdida
parcial delaintegridad personal, si lapresión no seusadeforma
constructiva. El paso deUrano sobrelos demás planetas dela
cartanatal tratan delas oportunidades «individuales» de creci-
120
121
miento, o deunapérdidaparcial delaintegridad personal, si la
presión no seusadeformaconstructiva. SiemprequeUrano en
tránsito afectaaun planeta, lafunción queesteplanetarepresen-
tatiendeaser estimuladao contrariada; el desafío dela«Natura-
leza Superior» hace que esta función actúe a un nivel más
universal. Todas las revoluciones uranianas tienen esta meta
trascendental. Si no sellegaaalcanzar estameta, larevolución
queda en un mero cambio externo que no cambia nada en
realidad, o en unacontrariedad sin sentido.
El paso deUrano en tránsito por los cuatro cuadrantes dela
cartanatal -y por cadacasa- nos ofreceunas indicaciones bási-
cas, yaqueestableceun ritmo dedesarrollo espiritual y añade
sentido alaposición de Urano en lacorrespondiente cartanatal.
Neptuno verifica todo aquello queUrano activayasea la
disolución delas limitaciones saturnianas sacudidas por Urano,
o lagestación delasemillatrascendental queUrano proyecta.
SiemprequeUrano transitaen aspecto aNeptuno puedeocurrir
dicha fecundación uraniana, lo cual no significa que ocurra
obligatoriamente, teniendo en cuentaladesidiahumana. En la
mayoríadelos casos Neptuno no alcanzael punto deoposición a
su lugar natal por tránsito. En otras palabras, durante una vida
sólo tiene lugar la mitad del proceso dedesafío neptuniano contra
el ego de Saturno; la otramitad tratade las condiciones que el
ego afrontarádespués delamuertey queleincitarán aunaclase
decrecimiento (o disolución) delaqueciertamenteconocemos
muy poco.
El tránsito dePlutón sólo serealiza en unatercera parte,
incluso en el caso deunavidalarga. Mientras queUrano actúa
como un fuerteempujehaciaadelante, laacción deNeptuno es
bidimensional, extendiéndosecomo el aceite, y el poder dePlu-
tón actúacomo un torbellino, desucción espiral. Plutón exige
del hombreun poder deestructuración poco corriente. Sedeben
recoger energías explosivas dentro deun poderoso «motor» y
controlar su uso; o el individuo debeser firmey resistir sin
ahogarseen unaespeciederemolino. Cuando Plutón cruzapor
tránsito un ángulo delacartanatal, el individuo y lanaturalezade
su propósito esencial seenfrentan afuertes demandas. Donde
Plutón seencuentra, ahí estálaclaveparala mayor contribución
del hombre a la sociedad y al universo.
122
Tránsitos de Saturno y Júpiter
Estos dos planetas definen el lugar y la participación del
individuo en lasociedad, o en cualquier conjunto superior en que
el individuo actúacomo partefuncional. El ciclo desus tránsitos
establecelas oportunidades paralaparticipación racial, así como
los cambios en el lugar que uno ocupa en la sociedad o en
cualquier otraorganización colectivapermanente(unareligión,
un partido político tradicional, etc.).
Saturno estableceel «lugar» quelecorrespondeal individuo
en lacolectividad y también el sentido subjetivo del «yo» que
resultadedicho emplazamiento dentro deun conjunto superior.
El ciclo deSaturno de29añosy medio puederepetirsetres veces
duranteun período devidanormal correspondiendo a un perío-
do uraniano completo. Aquí volvemos a encontrar los «tres
pasos» antes mencionados. Estos tres ciclos deSaturno represen-
tan teóricamente las tres polarizaciones sucesivas del ego huma-
no en los tres niveles básicos deconciencia-biológico, psicomen-
tal y espiritual-. En el primer nivel Saturno es el padrefísico; en
el segundo (29 112 a59 años), el ego individual; en el tercero, la
paternidad divina (59 a 88 años) -expresado de otra forma,
Saturno es la clase de seguridad (y laconcienciadel «lugar») que
lecorrespondeanuestraconfianzaen (1) el padrefísico, (2) el
propio ego individual, (3) Dios Padre-. Estas tres categorías se
pueden sentir en cualquier momento, pero normalmente son
enfatizadas (en mayor o menor grado) durante el ciclo vital
correspondiente.
Laconcienciadel lugar quenos correspondeen lafamilia, en
el organismo colectivo delasociedad o en el universo espiritual,
sevadesarrollando duranteel ciclo del tránsito saturniano. El
patrón delos tránsitos sepuedeestudiar en lamismaformaque
describí paralos tránsitos deUrano. Cuando Saturno pasadeun
cuadranteaotro, tienelugar un cambio ennuestraaproximación
subjetivaalas raíces del ser individual y en nuestrarelación con
lasociedad. Cuando Saturno estáen el primer cuadrantesenos
123
presentan las mejores oportunidades para realizar una revisión delapolaridad
interna; la«naturaleza» o lasociedad exigen del hombreunareconsideración desu
actitud haciael «ser». En el segundo cuadranteleincitan amejorar o renovar sus
técnicas de expresión; en el tercero, a extender o profundizar su base de
operaciones; en el cuarto, aimprimir su imagen y sus ideales sobrelasociedad (o
sea, aasumir responsabilidades públicas) o arecoger cosecha desu evolución pasada
y prepararseparael futuro crecimiento.
El cielo de los tránsitos jupiterianos cubreun período demenos de12 años.
Simboliza la tendencia del hombrea participar en la sociedad, la seguridad que
muestra en su participación (que le trae expansión y éxito) o sus dudas y
vacilaciones (queleacarrean fracasos y frustraciones). El período de12 años seha
utilizado paraestablecer las fluctuaciones sociales y económicas del individuo.Cada
período comienzacuando Júpiter transitadenuevo por su posición natal y seconsidera
a cada ciclo de 12 años como una «mansión» de J úpiter con características
similares alas delas docecasas. El análisis y lainterpretación delos tránsitos sobre
los cuatro cuadrantes de la carta natal resulta ser tan significativa como en el
caso de los demás planetas.
J úpiter y Saturno son polos opuestos. Son los factores básicos quecontrolan el
crecimiento delos grupos sociales y las naciones dentro delaesferadesu existencia
orgánicaparticular, porquetratan delarecíprocadependenciasocial delos indivi-
duos en su participación en un organismo colectivo. Cada 20 años Júpiter y
Saturno entran en conjunción y a este ciclo de20 años seleha considerado en
épocas anteriores como básico en lo querespectaalos destinos denaciones y reyes.
Aún tienealgunarelación con las fluctuacionesdelaconcienciay el éxito social del
hombre, pero, en un mundo dominado cadavez más por los valores universales y
los factores internacionales, encontrarnos indicaciones más valiosas en los ciclos de
Urano, Neptuno y Plutón. No obstante, los puntos delacartanatal donderecaen las
conjunciones deJúpiter y Saturno (con intervalos de20 años) seconvierten en focos
de destino social altamentesignificativos, especialmente en las vidas deaquellos
individuos quebuscan y queasumen algunaresponsabilidad pública.
124
Los ciclos menores
Los tránsitos deMarte y Venus duran unos dos años. In-
cluyen un lapso devarias semanas en queestos planetas tienen
movimiento retrógrado. Lacasa, o casas, por las queel planeta
transitahacia delantey hacia atrás en su retrogradación reciben
un especial énfasis. El desafío delanaturalezaseconcentraahí.
Representa principalmenteunaoportunidad paraqueel indivi-
duo reorientesu deseo y su fe(Marte) y su sentido deexpresión
creativay valoración, deatracción y repulsión (Venus) -especial-
mentecuando el planetacruzatres veces la posición natal.
Mercurio tieneun ciclo detránsito muy similar al del Sol, por
no alejarsedeéstemás de28°. Durantesu ciclo anual, Mercurio
experimenta tres períodos de retrogradación que determinan
tres áreas deénfasis en el esquemanatal delaconcienciaindivi-
dual. Cuando sereconocey secomprendeel carácter deestos
énfasis, el individuo puedeaprender mucho sobresus necesida-
des mentales; y al ser unas necesidades subjetivas, nadiepuede
conocer su significado exacto, excepto el individuo mismo. Sin
embargo, las casas dondeseproduceel período deretrograda-
ción nos aportan ciertos indicios. Cuando Mercurio transita
sobreun «ángulo» natal con movimiento retrógrado, es grandela
oportunidad quesenos daparadesarrollar lafunción queeste
ángulo representa, pero tendráquehacerse bajo una fuerte pre-
sión psicológica, inmersos en unas difíciles condiciones ambien-
tales o desalud. Estas indicaciones se aplican también a los
tránsitos retrógrados de Marte y Venus, que a menudo traen
consigo lanecesidad deregeneración o dereconsiderar ciertas
actitudes. Estos períodos no suelen ser favorables paraempren-
der nada nuevo, pero suponen una oportunidad para hacer
ciertas correcciones en aquello queempezó deformaequivoca-
dao inadecuada, siemprebajo presión y ariesgo deempeorar las
cosas.
El Sol y laLunarealizan sus tránsitos alrededor delacarta
natal en un año y un mes lunar (27 días y medio) respectivamen-
te. A menudo es posibleestablecer una conexión entreel paso
125
del Sol y de laLuna por los cuatro cuadrantes de lacartay un
determinado ritmo delas fuerzas solares y lunares en la naturale-
zadeunapersona. El momento en queel Sol cruzacadaaño los
ángulos natales suponen un desafío alas funciones psicológicas
que estos ángulos simbolizan -provocando así cierto tipo de
acontecimientos-. Lafechadecumpleaños -y el díaen que, cada
mes, laLunaretornaasu posición natal- pueden considerarse
como momentos en que las características solares y lunares
innatas seencuentran realzadas. Dehecho últimamenteseha
dado muchaimportanciaa las cartas de«retorno solar» y «retor-
no lunar» y bastantes astrólogos proclaman que estas cartas
proporcionan los medios más exactos para predecir aconteci-
mientos aun nivel personal.
Tales cartas secalculan parael momento exacto en queel
Sol y laLunavuelven asus posiciones natales, pero es preciso que
seconozcacon exactitud lahoradenacimiento, yaquelos aconteci-
mientos del año solar (o el mes lunar) seproducen cuando los
planetas cruzan los ángulos delacarta, generalmente, las cartas
solares o lunares selevantan para el lugar dondeel sujeto se
encuentraen tales fechas, pero no creoquesiempreseaesteel
mejor método; pareceser quecalculándolos paralalocalidad de
nacimiento se obtienen mejores resultados.
Personalmentehevisto queresultaigualmenteacertado colo-
car los planetas en tránsito en lafecha del retorno solar en la
parteexterior delacartanatal y así evaluar su relación con las
casas y planetas natales. Pero si seconocela hora exacta de
nacimiento convienecalcular los ángulos delacartadel retorno
solar y ver en quécasanatal recaen. También nos pueden ser de
utilidad otras muchas técnicas, siempre quetengan unabase
lógicay las utiliceun astrólogo competentequeaceptey com-
prenda su validez. Por ejemplo, el ciclo delos elipses puede
aportar interesantes indicaciones en un gran número decasos.
Esteesun ciclo delos antiguos caldeos queestablece el retorno
delos elipses aun mismo punto del zodíaco (o delacarta) tras un
período de18 años y 11 días. Los eclipses resultan por laalinea-
ción exactadel Sol, laLunay laTierra. Duranteun eclipsesolar,
laTierrarecibetodalafuerzadelaconjunción del Sol y laLuna.
Constituyeun fuerteimpulso paracomenzar algo nuevo y descar-
tar lo viejo. Puedeprovocar una revolución o una evolución,
126
dependiendo delafuerzadelaestructuradelapersonalidad, esto
es, delahabilidad del individuo parano ser apartado violenta-
mente de su propio centro.
Los eclipses lunares, por otraparteinfluyen sobrelaintegra-
ción personal. La Tierra se encuentra bajo el influjo de las
fuerzas del Sol y dela Luna quevan en direcciones opuestas.
Esto puedesuponer unadesintegración o, según laLunaresurge
desu fantasmal aparienciaqueledael eclipse, un nuevo ajuste,
una nueva integración del ser en el ambiente quelerodea.
127
denuestro globo terráqueo; setomabacomo unidad demedida
aquello queeracomún experienciaparatodos los seres huma-
nos. Laastrologíaes válidaporquelos ciclos quetomacomo
unidad de medida para los muchos y variados procesos de desarro-
llo vital forman partedelaexperienciahumanacomún. Es válida
en su sentido más profundo porqueestos ciclos han quedado
impresos sobrelaconcienciaancestral y colectivadelahumani-
dad. Son factores -raíces en lamentedel hombre.
¿Cuáles son estos ciclos? El día, el año, el meslunar y, el más
reciente, el ciclo deprecesión delos equinoccios, esto es, el ciclo
delarelación variableentreel comienzo delas estaciones y el
lugar queocupael Sol entrelas estrellas.
El ciclo del díaes el más básico por tratarsedelos períodos
alternos deluz (o actividad) y deoscuridad (o descanso). Estaba
determinado por lasaliday la puesta del Sol. El ciclo anual
recogelos cambios estacionales y seestablecíapor ej cambio de
posición delapuesta(o lasalida) del Sol, al sur o al nortedeun
punto medio denominado oeste(o este). Los cálculos zodiacales
aparecieron después, por lo queoriginalmenteeraestaoscila-
ción delapuestadel sol en el horizonteoccidental lo queservía
demedidaparael ciclo anual. El mes lunar estabadefinido por
las fases de la luna; por el intervalo entre dos lunas llenas,
factores más fácilmenteobservables.
En el capítulo precedenteheresaltado laoposición funda-
mental queexisteentrelacartanatal como factor permanentey
el patrón del sistemasolar, en constantecambio alo largo dela
vidadeunapersona. También heindicado quedebeinterpretar-
secomo unaoposición entrelaconcienciapermanentedeeste
individuo y lasiemprecambiantenaturaleza, entrelaidentidad
personal y las numerosas fuerzas queafectan aestaintegridad.
Detodas formas no deberíamos pasar por alto el hecho dequela
identidad del hombrees tan sólo un arquetipo, un plan abstracto,
unaconstante con laquesedeberelacionar todo aquello sujeto a
cambio, paraquepuedadarselaconcienciay el desarrollo inte-
grado de lapersonalidad.
Hay un antiguo refrán quedice: «un templo no seconstruye
en un día». Laconstrucción del templo es un proceso; podemos
decir queesteproceso depende dedos factores principales, el
plano o proyecto aseguir y el conjunto deactividades realizadas
129
5. ASTROLOGIA
PASO N.° 11
El estudio de las progresiones
A lo largo de este libro he repetido que la astrología es
esencialmenteun estudio delos ciclos vitales, es decir, un estu-
dio del orden quesedestacaen lasecuencia temporal de los
acontecimientos quetienen lugar en las vidas delos individuos y
de las naciones. Los conceptos de «ciclos», de «apariciones
cíclicas defenómenos» y de«fases periódicas en el crecimiento
deorganismos vivos» no sehabrían formado en lamentehuma-
nasi no sehubierapercibido laexistenciadeunaseriedesucesos
que(después decierto tiempo), sevolvían arepetir en el mismo
orden. Percibir tales series desucesos es una cosa, y poder
determinar el patrón desu reaparición es otra. Todamedidadel
tiempo implicael uso derelojes, deigual formaquelamedidadel
espacio requiere el uso de unavarao deun metro.
Hastahacepocos años el reloj queseusabaparatodaclasede
medidas del tiempo erael cielo. Las manecillas deesereloj eran
el Sol y laLuna. Cuando serequeríauna mayor precisión, se
teníaen cuentael paso delas estrellas por el Zenit. El tiempo se
medíapor el movimiento cíclico dealgún cuerpo celeste, así
como el espacio semedíapor comparación con las dimensiones
128
por el equipo detrabajadores (afectados por diversas presiones,
cambios dehumor, opiniones conflictivas o deseos propios de
expresión), pero hay que considerar un tercer factor. Sin las
directrices del arquitecto, como constantemarco dereferencia,
las actividades delos peones no tendrían cohesión ni propósito;
pero sin un plan de operaciones y sin lainspección deun encarga-
do o un maestro deobras, laconstrucción no sellevaríaacabo de
forma eficiente y adecuada.
El hombreno nacecon unapersonalidad establey completa.
La personalidad se desarrolla y se pueden distinguir aquí tres
factores:
(1) El esquemaindividual quedeterminaladisposición y el
propósito del organismo humano desde quenace.
(2) Lainteracción entreestaestructurapermanentedel propio
ser y las energías de lanaturaleza humana, la presión delas
tradiciones y las necesidades socioculturales, la influenciadel
clima y las condiciones terrestres, etc.
(3) Unaespeciedeinteligenciasuperior cuyafunción es hacer
queel segundo factor sirvaconstantementeal primero y procura
transformar los desafios delanaturalezavariableen oportunida-
des parael crecimiento personal.
Esta inteligencia tiene un papel integrador. El contratista-
maestro deobras seencarga dequelas directrices se conviertan
en un edificio terminado, cuidando los diversos elementos me-
diantelos cuales sepodrárealizar el proyecto, el trabajo delos
peones, lacooperación delos departamentos socio-políticos, la
necesaria provisión de materiales, y los reajustes necesarios
durante la construcción (durante el desarrollo de la
personalidad a lo largo de la vida). Estos reajustes implican
contratos, convenios, consultas, coordinación, etc., y todo
aquello cae bajo el dominio de la inteligencia.
Lainteligenciaes lacapacidad dehacer los oportunos ajustes
conformeal ambienteinterno o externo en queel individuo se
encuentre. Lainteligenciarecogela experienciahumanay social,
y laintegrademaneraquetengasentido y seadeutilidad parael
130
ser, para el «yo». Dirige las actividades de la persona con ayuda de la
voluntad. La inteligencia profunda realiza sus ajustes volviendo
constantemente al plan o propósito original de la personalidad en
desarrollo; mientras que lainteligenciasuperficial y oportunistaactúaen
medio de las fuerzas naturales y las presiones sociales, buscando
soluciones temporales, calmando los sentimientos heridos, envolviéndose
en todaunaseriedecompromisos y en un diplomático tomay daca.
Lo que el astrólogo llama «progresiones» es, esencialmente la
actuación deestas dos clases deinteligencia. Puededecirse, procurando no
tomarlo literalmente, quelas progresiones revelan los medios através delos
cuales sepueden integrar los tránsitos y la carta natal, o, expresado deotra
forma, el funcionamiento deaquellos mecanismos del individuo dedicados a
incorporar los resultados delaexperiencia(los tránsitos) dentro delaesfera
del ser (la carta natal). Estos mecanismos «pertenecen» al ser, sirven (o
deben servir) al propósito original cuya manifestación es el ser. Realizan
la voluntad del ser en cada paso del desarrollo progresivo de la
personalidad.
Podríamos decir que en el momento del primer aliento, Dios imprime
sobre el organismo humano Su propósito paraesteorganismo particular;
esto es lacartanatal. Pero afin dequelaintegridad deestepatrón (conciencia
del ser) no seadestrozadarápidamentepor el impacto dela experiencia
humana (tránsitos), Dios mantiene una activa vigilancia sobre el recién
nacido. Deja junto al niño, como ayuda y consuelo, al Espíritu Santo (el
Shekinah hebreo) que es el «espíritu delacomprensión», o inteligencia.
Laposición del Sol en el momento delaprimerarespiración es el «Hijo
deDios», el centro delaconcienciadel hombre. Esta«semilladivina» seha
desarrollado durantenuevemeses. Tres meses más y sehabrácompletado el
ciclo zodiacal del Sol. Esta posición del Sol tres meses después del
nacimiento es el «Sol progresado». Es la manifestación o revelación
progresiva del Espíritu Santo de Dios en el hombre. Es la Inteligencia
divinaactuando dentro delapersonacomo un poder integrador: como el
poder para asimilar las experiencias de la vida en la naturaleza yen la
sociedad sin ser abrumados o desviados por sus impactos.
El «Sol progresado» es unarevelación progresivadelainteli-
131
gencia, lo cual es laesenciamismadel proceso deintegración de
lapersonalidad. El Sol progresado es laactuación delainteligen-
ciay laintegración en lavidade lacreciente personalidad. Esta
vida se mide por el ciclo de Urano (84 años) o, desde otra
perspectiva, medianteun grado demovimiento precesional de
los equinoccios (70 a72 años). Después del nacimiento, el Sol
tardatres meses o 90 días en volver alaposición zodiacal que
ocupabaen el momento de la concepción. Duranteestos 90 días
posteriores al nacimiento, el poder creativo deDios actúadirec-
tamentey proyectalas semillas de la inteligencia liberando las
energías del Espíritu Santo dentro delapersonalidad en potencia.
Cadadía que sigueal nacimiento seproduce una liberación
detales potencialidades deinteligenciaintegradora. Puededecir-
sequelaenergíaqueseliberacadadíavadestinadaa solventar
los problemas quelaasimilación deexperiencias presentecada
año. Estos poderes o facultades del Espíritu Santo dentro del
hombreconstituyen el continuo flujo de creatividad divina tras el
nacimiento. Esteflujo cesacuando secompletael ciclo solar que
comenzó en laconcepción. En estepunto, el hombrecontiene
DENTRO DE SI MISMO todo lo quenecesita, como semilla
divina o potencial. Todo lo que tiene quehacer es USARLO.
Si se llega aprofundizar en el sentido deestas afirmaciones
no serádifícil relacionar entresí los tres factores básicos de la
astrologíamoderna-lacartanatal, los tránsitos y las progresiones-.
A NADIE deberíasorprender el concepto, aparentementearbi-
trario, por el que«un díadelas efemérides correspondea un año
devida», o por laideaabstractasobrelaequivalenciadelos ciclos
demovimiento queestudialaastrología. Estaequivalenciaabs-
tractaentredíay año, esto es, entrelos períodos derotación y de
traslación delatierra, es un concepto lógico; pero implicaun
cierto número dedificultades prácticas y, sobretodo, no daun
sentido vital y espiritual a las «progresiones». Nadie que las
considerecomo una unidad demedidaparasucesos concretos
podrá llegar a comprenderlas o usarlas adecuadamente. Si se
produceno no ciertos acontecimientos para«encajar» los aspec-
tos progresados, no es lo importante. Las progresiones, aplicadas
a la evolución delapersona año tras año, revelan lademostra-
ción gradual delos poderes de comprensión y deintegración
inteligente en lavida.
El arquitecto establecelas directrices. Luego cuentacon los
servicios deun contratista; juntos examinan un detallado progra-
madelas sucesivas fases delaconstrucción; entonces el contra-
tistarecibeel dinero (energía-poder) necesario para acometer el
trabajo. El Sol progresado es el contratista, el guía, el supervisor.
Su trabajo lo completalaLunaprogresada, queleprovee dela
energía espiritual necesaria para afrontar los desafíos de las
experiencias vitales. El Sol progresado es lainteligenciaen ac-
ción; laLunaprogresadaes laenergíarequeridaparalaaplica-
ción deestainteligenciaactivaeintegradora. Ninguno de los dos
representa unos sucesos específicos, sino la capacidad de acomodar-
se a tales sucesos. Obviamente, si no hay sucesos no puededarse
una acomodación a dichos sucesos. Por esto, los movimientos
del Sol y laLunaprogresados van generalmente acompañados
de ciertos acontecimientos. Noindican tales acontecimientos en
sí mismos, sino lahabilidad del individuo paraenfrentarsecon
éxito al desafío delaexperiencia.
132
133
La técnica de las progresiones
El cálculo delas progresiones no presentagran dificultad y vieneexplicado
en muchos libros deastrología. Si unapersona hanacido el día1 deenero de
1900, amediodía, horadeGreenwich, el Sol y laLunaprogresados (y los planetas)
parael día1 deenero de1901 tendrán las posiciones zodiacales queaparecen
indicados en las efemérides para el mediodía del 2 de enero de 1900. El
movimiento del Sol progresado duranteel primer año devidacubre1° 1'; la
Luna progresada, unos 14° 34' (de Capricornio 9° 37' a 24° 13). Durante el
segundo año de vida, el Sol y la Luna progresados ocuparán las posiciones
señaladas parael día3 deenero de1900; duranteel tercer añojas posiciones
parael día4, etc. Las posiciones progresadas paracualquier mes deestos años,
sepueden calcular medianteunasimpledistribución proporcional deladistancia
zodiacal quecubren el Sol y laLunaylos planetas en su recorrido desdelas 12
horas deun díahastalas 12 horas del siguiente.
Las posiciones progresadas seanotan generalmentedentro deun círculo
quese dibujarodeando a la cartanatal. La cartanatal no cambia, por lo quese
puedeobservar el avanceanual del Sol, la Luna o los planetas progresados,
cruzando las casas natales y los signos del zodíaco. Este avance puede
interpretarsededos formas:
(1) El paso delos cuerpos celestes progresados deunacasaaotra, deun
signo a otro, traeconsigo nuevas disposiciones y situaciones queseinterpretan
según lanaturalezaastrológicadelas casas y los signos. Los símbolos decada
grado zodiacal nos pueden proporcionar valiosas indicaciones, especialmenteen
lo querespectaalaprogresión del Sol.
(2) Al continuar su recorrido, los cuerpos celestes progresa-dos forman
aspectos con los planetas natales (o «radicales»). También hacen aspectos entre
sí, diferentes alos formados entre
134
los planetas natales. Ambas clases deaspectos son significativas
y pueden interpretarse.
El estudio delas progresiones no alcanzaarevelar las conclu-
siones más vitales quepueden deducirse de estarama dela
astrologíasi no sehaceunaclaradistinción entrelas progresio-
nes del Sol, delaLunay delos planetas y si además, no selos
consideraintegrados dentro del ciclo dela«lunación progresado.
En esencia, todas las progresiones basadas en laequivalencia
simbólicaentredíay año, son solares, simplementeporqueestos
dos ciclos lo son. Las progresiones, son símbolos delacontinua-
darevelación delaluz querepresentael nacimiento. El impacto
del «primer aliento» seextiendepor todo el organismo, y se
impresionasobre cada célulaen ondas concéntricas. La carta
natal es laimpresión misma, pero el efecto deestaimpresión (o
impregnación espiritual) se manifiestapoco a poco. La luz y el
airesefiltran lentamentepor todos los estratos delanaturaleza
humana. Esta«luz» es solar y lunar. En estesentido, lalunar es
energíaliberadapararealizar el propósito orgánico.
En latécnica delas progresiones, los planetas operan sólo
como agentes modificadores. Unicamenteresultan significativas
las progresiones delos planetas cercanos alatierra-Mercurio,
Venus y Marte- debido a la rapidez de su avance. J úpiter y
Saturno tan sólo pueden recorrer unos grados durantetodauna
viday a menos quesu avancetras el nacimiento les coloqueen
un aspecto exacto y degran importanciasobreun punto vital de
lacarta, pueden ignorarsesus posiciones progresadas. Júpiter y
Saturno tratan sobrelos factores sociales y sobrelarelación del
individuo con el conjunto del queformaparte. Por ello, actúan
principalmentepor medio depresiones externas, y tránsitos. Los
aspectos de J úpiter o Saturno progresados son indicaciones
subjetivas deun cambio en laactitud social o religiosaquedeben
interpretarse en conexión con los tránsitos de estos mismos
planetas.
Las progresiones son principalmentesubjetivas, aunquees-
tén estrechamente correlacionadas con sucesos objetivos. Las
progresiones lunares son las que, por reglageneral, suelen seña-
lar tales acontecimientos objetivos, pero, más quesucesos reales,
denotan laactivación deuna capacidad de respuesta individual
dentro de una cierta línea. Laprogresión delaLuna, progresada
135
mes ames, indicadóndeseencuentrael foco deatención dela
personaduranteesetiempo. Obviamente, los sucesos tendrán
lugar en el áreaparticular delacasa, en queseestárealizando el
trabajo. El programano incluyeaccidentes quesevan a producir
en esazona, tan sólo revelalaposibilidad dequeseproduzcan en
eselugar concreto, si secometealgún error. Las progresiones
tratan del programadeoperaciones, no de los errores.
Lamejor formadeanalizar lasprogresionesdelos planetases
estudiarlos en relación con lo que he denominado el «ciclo
progresado delas lunaciones»*. Estees el ciclo entredos conjun-
ciones del Sol y laLunaprogresados (o sea, laprogresión dedos
lunas nuevas) y abarcaunos 30 años -aproximadamenteel mis-
mo período queel ciclo progresado delas lunaciones es el ciclo
del desarrollo dela personalidad, y reflejala relación entreel
factor solar y el lunar
Los planetas progresados seincluyen en el marco deeste
ciclo de30 años, modifican el flujo delainteligenciasolar y dela
energíalunar sobrecuyabaseserealizan todos los ajustes perso-
nales. Tanto lainteligenciasolar como laenergíalunar están «a
mano», pero puedequelas «manos» no sepan coger apropiada-
mentelo quetienen antesí; quizáseaferren aello acausadel
miedo o dela excitación, para soltarlo después, debido a la
confusión y a la ignorancia. Los elementos emocionales que
controlan estas reacciones están simbolizados por las progresio-
nes Marte y Venus.
Laprogresión deMercurio reflejalos factores mentales, la
memoria. Si laLunaprogresadaindicalaparcelasobrelaqueel
individuo enfoca su atención, Mercurio proporcionalos instru-
mentos paradicho enfoque. Los años en que tiene lugar un
cambio en ladirección deMercurio (dedirecto aretrógrado, o
viceversa) son particularmenteimportantes, pero estecambio
sólo adquierepleno sentido dentro del esquemaqueproporcio-
nael ciclo progresado de las lunaciones.
Esteesquemaestádeterminado por lacasa, signo y grado
sobrelas querecaelaprogresión delaLunaNuevay delaLuna
llena, y por los aspectos queforman el Sol y laLunaprogresados
sobre los planetas natales -y, de forma secundaria, sobre los
planetas progresados-. Los aspectos entreel Sol progresado y los
planetas natales, así como su paso deunacasa a otray deun
signo aotro, son los factores más importantes, junto con el paso
delaLunaprogresadapor los cuatroángulos delacarta, especial-
mente por el Ascendente.
Sehan perfeccionado diversos métodos deprogresión, entre
ellos están lo quesehadado en llamar «direcciones primarias» y
queestudiael desplazamiento del horizontey del meridiano tras
el nacimiento. Sin lugar adudas, todo aquel queestéfamiliariza-
do con cualquieradeestos sistemas y quepresteunaconstante
atención asus resultados puede alcanzar unagran precisión en
sus pronósticos y en establecer «pruebas» desu validez. Esto es
así porquevivimos en un mundo definido por lamentey las
percepciones humanas, un mundo querespondeanuestrabús-
quedadeun orden, porquees, en esencia, unaproyección del
orden queexistedentro delapropianaturalezahumana. Donde-
quiera que miramos, sólo vemos lo que, como «humanos»,
somos en potencia. Las religiones dicen queDios hizo al hombre
asu imagen y semejanza, lo cual es otraformadedecir quehay
unabásica identidad entre el universo tal como nosotros lo
experimentamos (no nos olvidemos de esto) y nuestra naturaleza
genérica.
Por estemotivo, vivimos en un mundo simbólico y es tam-
bién por estemotivo, por lo quepodemos afirmar queel hombre
creasu propio destino y atraehaciaél los sucesos o experiencias
quenecesitaparasu desarrollo. Nosotros construimos lacasay
los planos del edificio dirigen nuestros pasos. Si somos inteli-
gentes, actuamos deacuerdo con los planos y con el programade
operaciones. Evitamos las huelgas y los accidentes. Los que
no lo son siemprequieren levantar lachimenea cuando es el
momento de cavar el pozo negro. La astrología de las
progresiones trata de un mundo que es nuestro, por ser la
continuación delo quenosotros somos. Su importanciareside
en que puede ayudarnos a vivir una vida plena y sólida, en
términos de inteligencia solar, mediante el uso apropiado y
oportuno de la energía que más pertenece por derecho de
nacimiento.
* Consúltesemi obra«El ciclo delas lunaciones».
136 137
PASO N.° 12
El uso de las técnicas horarias
Al analizar tanto los tránsitos como las progresiones, estamos considerando la
relación del individuo con el patrón general de su experiencia y su desarrollo
personal. Tratamos con generalidades y potencialidades, con categorías desucesos y
amplios esquemas derespuestapersonal. Ni los tránsitos ni las progresiones tratan
departiculares concretos. Tanto los planetas, como las casas o los signos pueden
tener muchas y variadas interpretaciones, adiversos niveles. Las indicaciones que
proporcionan nuncason precisas en sí mismas, ni serefieren ahechos concretos;
sólo pueden ser precisas si antes sedistinguey seestablecebien el rumbo dela
vidadela personay laclasedeterminadade sucesos sobrelaquevamos aenfocar
la carta. Los tránsitos y las progresiones revelan, entonces qué puede esperarse
dentro del apartado definido por eserumbo y esas situaciones específicas. Delo
contrario, el astrólogo sólo puedeaventurar algunas posibilidades, cuyarealización
puedeproducirsedentro decualquieradelos diversos apartados posibles. Por lo
que el consejo del astrólogo debecentrarsesobreel individuo y su capacidad de
respuesta, y no sobreacontecimientos específicos.
Sin embargo, existe una sección en astrología en que las situaciones
particulares, los problemas y las crisis, no son meras
posibilidades deducidas del esquemageneral delavida, sino que
seconsideran como factores primarios, tomándolos como punto
departida. Estasección sellama«astrologíahoraria».
La astrologíahorariatratadirectamentecon casos particula-
res y situaciones definidas, y colocaalapersonaqueseenfrentaa
estas situaciones en un lugar destacado. Estapersonadaun paso
adelantey entraen el ámbito dela vida consciente, es decir,
manifiestasu buenavoluntad paratrabajar conscientementeen
cualquieraqueseasu problemaen esos momentos. Establecesu
necesidad y disposición paraafrontarlo en términos deun propó-
sito universal, con aquellainteligenciaque, aunqueestáindivi-
dualizada através deuna menteindividual, es esencialmente
universal.
Lavidadel hombremedio estácondicionadapor impulsos o
sentimientos biológicos, por respuestas egocéntricas alas diver-
sas experiencias, por patrones deconductatradicional y reaccio-
nes fijadas por lasociedad y por un anhelo confuso einconstante
dellegar aun estado superior deser. Puedequeel individuo
pienseen muchas cosas; incluso puedetener un brillanteintelec-
to, rápido enlaasociacióndedatos yen barajar lasinformaciones
archivadas en su cerebro; y sin embargo, puedequeno viva,
según laconcienciadelaverdaderainteligencia. Probablemente
él sabelo quequierey su intelecto puedesopesar los pros y los
contras de cada situación. Puedeque demuestre la clase de
inteligencia social que serefleja en los tests psicológicos, la
facultad depoder adaptarse alas situaciones sociales y alas
demandas delavidacolectiva. Pero nadadeesto serelacionacon
lo queyo llamo «vidaconsciente». Tan sólo hacereferenciaala
conductabiológica, egocéntricao social.
«Vidáconsciente» significavivir como un individuo, diferen-
ciado delamasa, conscientedesu propósito y determinado a
adaptar constantementesu vida(conducta, sentimientos y pensa-
miento) conformealas exigencias detal propósito. Si lapersona
seveasí mismacomo unaentidad separadadel mundo y si su
propósito es egocéntrico y no serelacionacon nadasuperior sino
que estátotalmenteenfocado en sí mismo, estamos ante una
vidanegativa, destructiva, sin propósito alguno },)or lo tanto,
inconsciente. La genuina consciencia implica una relación entre el
individuo y el universo, sentida y reconocida profundamente. Un
138
139
individuo desconectado del universo es tan sólo una ficción. Nadieviveen el
vacío. Estárelacionado con un grupo, con unasociedad, con lahumanidad, con el
universo. Si no reconoce plenamenteestaconexión no selepuedeconsiderar como
«consciente», por muy brillantes quesean su intelecto, su sutilezasocial o sus
éxitos. No vivedeacuerdo con laverdaderainteligencia, ni con el espíritu.
La inteligencia es la concentración delaarmoníauniversal en lamentedel
hombreal universo, delas acciones particulares al propósito universal, quepor sí
solo las impregnadeespiritualidad. Vivir deacuerdo con la«conciencia» con la
auténtica inteligencia, es vivir según el lugar, la función y el propósito propios,
dentro del Todo universal. Es completar el propio destino; desarrollar paso apaso la
totalidad delo queuno es en potencia. Es realizar laArmoníauniversal en el lugar y
el momento en que se nos llama a escena. Es llegar a ser, como personalidad
definidasobrelatierra, el propio Cielo natal. Y hacerlo, no en unaformageneral, sino
cada día, a cada momento, con la mayor eficiencia, precisión y pureza de
motivación posible.
Pero ¿cómo podemos estar seguros deque vivimos deesaforma?, ¿quéescala
devalores, quémarco dereferenciapodemos utilizar paracomprobar lavalidez
denuestros actos en el preciso momento en quenos encontramos frenteauna
nueva prueba, unanuevacrisis, o un nuevo problema? La astrologíaresponde:
«Mira al cielo. Consulta sus ordenados esquemas. Pide una respuesta a la
Armoníauniversal. Así como lanaturaleza tiene unacura paracada enfermedad,
así también el cielo tieneun solución paracadaproblema. El espíritu satisfacecada
necesidad individual queseformuleclaray conscientementey que semantenga
con fervienteanhelo, si el individuo no cierrasu puertaal influjo espiritual y al
mensaje divino».
Tal como lahedefinido, lainteligenciaes un factor universal. Es un potencial
dentro decadaser humano. Impregnael universo entero. Lo único quesenecesita
es queel individuo construyauna«lente» capaz deconcentrarlo y unamentecapaz de
recibir y contener sus emanaciones. Hay muchas clases de lentes y receptores
mentales, pero lainteligenciaes únicay lamismaen todas partes. Deigual forma
queaparece en el cielo, estáen cadaconjunto orgánico. Si podemos descifrarla
más fácilmenteen el
140
cielo, es porqueen él su estructuraaparecesimplificadapor la
lejaníadelos cuerpos celestes, por el hecho dequeno podemos
alterar los esquemas celestes en formaalguna; y también porque
laexperienciadel cielo y desus luminarias es unadelas experien-
cias más vitales y antiguas, común a todos los hombres.
Sin embargo, lo esencial es saber qué estamos buscando,
nuestraactitud hacia la respuesta querecibimos. Resulta esen-
cial comprender quepodemos alcanzar estainteligenciadirecta-
mente, al concentrarseen nuestramentecuando estamos prepa-
rados paraello, así como indirectamente, cuando seexpresaa
través de nuestra relación con el universo y, particularmente,
con el sistemasolar, quees el «espacio vital» de nuestro Sol,
fuentedenuestravitalidad. Lainteligenciaes lamanifestación
activadelaArmoníauniversal, por ello, dondequieraque falte
esta armonía sedebe hacer un esfuerzo para restablecerla. Esta
es laley delacompensación, alaquelos ocultistas denominan
Karma, y expresada por los psicólogos como el principio de
«compensación psicológica» (C.G. J ung). Según estaley, cada
vacío debellenarsey cadanecesidad debeser satisfecha, siempre
queen el recipienteo en lapersonano hayaalgunaobstrucción
que impidael restablecimiento delaarmonía.
Sobreestos principios sebasalaverdaderaastrologíahoraria.
Cadacartahorariacalculadapararesponder aunanecesidad real
formulada con claridad, debeconsiderarsecomo unaexpresión
delainteligenciauniversal quebuscael restablecimiento delaar-
monía, destruidapor lacrisis o por el problemaqueafectaal indi-
viduo. Lapersonaen cuestión podríaencontrar unarespuestadi-
recta dentro desí mismo si su mente estuvieseabiertaal influjo
de la inteligencia, llámese ésta «intuición» o «la respuesta de
Dios asu plegaria». Pero si lamenteestádemasiado confusao
angustiada para transformarse en una «lente» que concentre la
inteligenciauniversal y así restablecer laarmonía, sedeberecurrir a
laayuda de un intermediario o de un espejo que produzca tal
concentración y objetivación. El intermediario (o «mediador»)
puedeser un personajeespiritual (un gran Profetao un Gurú) e
incluso un psicólogo. Puedeser un astrólogo capaz dedescifrar e
interpretar los «signos del cielo» con ayuda de la técnica de la
astrologíahoraria.
Latécnicaes sencilla, pero lo bastantedificil paraaplicarla
correctamente y con sabiduría. La astrologíahorariaes un arte.
141
Tiene que ser aplicada por individuos que hayan llegado a
ser -conscienteo inconscientemente, aveces- canales abiertos a
laexpresión delainteligenciauniversal. Quehayan alcanzado un
estado de«apertura» haciael mundo y detranquilidad interna, o
decompasión hacialos seres humanos. Paraquelaprácticadela
astrologíahorariaseaválidasenecesitatener más conocimientos
básicos desu técnica, pero también serequierequeel quela
practiquetengaun profundo sentido delos valores psicológicos y
una profunda responsabilidad antela humanidad y ante Dios,
personificación deinteligenciauniversal.
La astrologíahorariasebasaen laerección deunacartapara
el momento exacto en que la persona se concentra sobresu
problema o sobre la crisis que le afecta. La carta horaria se
levantacomo cualquier carta natal parael momento a conside-
rar, pero su interpretación obedeceaun cierto número dereglas
que difieren notablemente de las usadas en astrología natal.
Debido aqueestamateriaes demasiado extensaparaanalizarla
aquí remitimos al lector interesado alaobradeMarc E. J ones
titulada «ProblemSolving by Horary Astrology» en dondese
haceunadetalladaexposición dedichas reglas. Personalmente
creo que ninguna interpretación horaria puede ser completa y
espiritualmenteválidaa menos queel intérpretecomprendaque
laastrologíahorariano es tan sólo un método, bastanteextraño y
misterioso, deresolver los problemas sin mucho esfuerzo, sino
laexpresión deunaactitud profundamenteespiritual hacia la
vida. Laastrologíahorariaes unatécnicaprácticabasadaen la
filosofíadelarelación con el universo y con esainteligencia
universal que la mayoría delos hombres consideran como la
sustanciamismadeDios. Si al hacer lacarta, lapersona no es
conscientedeesarelación y dequecadacartahoraria es una
expresión concentrada de la inteligencia universal, entonces,
aunquelarespuestahorariaseacorrecta, los resultados van aser
inadecuados y algunas veces hastatrágicos.
Yamencionéanteriormentequecuando un individuo pideal
cielo unarespuesta paraeseproblema vital o esacrisis quele
afecta, expresa, intencionadamente o no, su disposición para
afrontar la situación en términos de «vida consciente». Pero
debería aclarar que, en lamayoría delas personas que piden
consejo alaastrologíahoraria, estadisposición es detipo negati-
142
vo. Puedequelaconsultaserealiceporquetodo lo demás ha
fallado, porqueno hay formaposibledeaveriguar intelectual-
mentecómo sevan adesarrollar aquellos acontecimientos sobre
los queno setienecontrol alguno, porquees más sencillo que
estudiar afondo lacuestión, paraevadir laresponsabilidad perso-
nal o, peor aún, por pura curiosidad. Todas ellas actitudes
negativas.
Laactitud positivaseparecemucho a unaplegaria. El indivi-
duo desea comprender la voluntad dela inteligenciauniversal
respecto a la situación particular en la queseencuentra. No
pretendeevadir su responsabilidad, sino por el contrario, incre-
mentarla y hacerla lo más consciente posible, adecuándolaal
propósitouniversal delavida, o deDios. Esto no conduceauna
ciegaaceptación delarespuestareveladao sugeridapor lacarta
horaria, sino aunanuevaadaptación de los propios esfuerzos
con vistas aser conscientedel propósito queseescondetras la
confrontación.
Unacartahorariano dice: ¡Haz esto! Presentauna imagen
simbólicadetodos los factores esenciales en cualquier situación
crítica, querevelael propósito dedichos factores, si el astrólogo
tienelacapacidad dever emerger estepropósito. Algunas veces
el propósito es muy evidente. Enlamayoríadelos casos, no lo es.
Descifrar larespuestaqueproporcionaunacartahorariapuede
requerir un esfuerzo de atención tan grande como lo pueda
requerir laresolución del problemaatravés delos mediosordina-
rios. La astrología horaria no sirve para economizar los
esfuerzos y lainteligencia; sirveparareorientar los esfuerzos y la
inteligencia. No hace la vida más fácil, hace al hombre más
conscientedelas dificultades queimplicalaencrucijadaantela
quetendráquetomar una decisión. Aspiraaquelas decisiones
posean una dimensión universal, en vez de estrictamente
personal -una«cuartadimensión» delavoluntad dondeel tiempo
es un factor determinante y donde es posible encuadrar incluso
las más pequeñas acciones y decisiones en el tiempo sobrelabase
delos ciclos universales.
Laacción puedeser pequeña, pero debeimplicar unanecesi-
dad vital paraquelacartahorarianos déunarespuesta vital. La
personaquevaarealizar laacción debeconsiderar su consulta
como unapromesa deactuar conscientemente, con unaactitud
143
interna de aperturaalarevelación dela inteligenciauniversal
concentradasobreél, y deasumir unamás plenaresponsabilidad
por sus acciones. Laresponsabilidad es mayor, en cuanto quela
acción dejade estar condicionadapor ladecisión personal y se
vuelveunaexpresión deestainteligenciauniversal. No sepuede
culpar aquien no conoceel esquemacompleto por no encajar en
él. Aquél que sí lo conoce y no actúa de acuerdo con sus
conocimientos, rompe deliberadamente la armonía estructural
dela vidauniversal.
Hastaestepunto hemos supuesto quela personaquelevanta
lacartahorariay buscaen ellalasolución queel universo ofrece,
es el propio individuo afectado por el problemao lacrisis. Sin
embargo, para el individuo es tan dificil interpretar la carta
horariacalculadaparasolucionar su propiacrisis, como lo es para
el estudiante de psicología analítica la interpretación de sus
propios sueños. En ambos casos estamos tratanto con lainterpre-
tación deunos símbolos y, si el intérprete, estásubjetivamente
implicado en lacrisis, si es su propiacrisis, es muy probableque
no pueda ser lo suficientemente objetivo para interpretar los
símbolos sin colorearlos con su propiaconfusión emocional o
intelectual.
De ahí la necesidad, en la mayoría de los casos, de un
intérpretequehagade«intermediario» entrelainteligenciauni-
versal y laconfusamentedel consultante, un intermediario que
seacapaz derecibir el mensajedelainteligenciauniversal con
desapego y unacompletatranquilidad mental. Y deahí también
laimportanciadelos principios y reglas deinterpretación como
medios paraguiar al intérprete, yaquecuanto más apoyeéstesus
juicios sobrelos significados tradicionales enraizados en laexpe-
rienciacomún deaquéllos queleprecedieron, tanto más claro
resultaráparasu mentelaexpresión delainteligenciauniversal,
libredepredisposiciones individuales.
En laastrologíahorariael individuo seencuentrafrentealo
universal, lapartefrenteal conjunto. Laastrologíahorariafuncio-
naporque el conjunto actúa sobre la parte siempre que ésta
manifieste una necesidad vital. Así como el cuerpo humano
segregaantitoxinas y hormonas paraayudar alas células u órga-
nos dañados, también Dios (como personificación delainteligen-
ciauniversal y lavitalidad espiritual) restablecelaarmoníay la
144
salud en cadaindividuo, cuando su vidasufreun desequilibrio.
Esteesfuerzo divino por restablecer la armonía en cadaindivi-
duo confuso es laesenciadela«Gracia». Es el Todo quevaen
ayuda decadaunadesus partes. Laastrologíahorariaes una
representación dramáticadelaactuación deestaGraciadivina.
Cadacartahoraria, calculadacon precisión, es unaescenografía
celestemediantelacual el universo pretendetransmitir un men-
sajeacadahombreafectado por un estado decrisis o un proble-
ma vital.
Lacartahorariadebecalcularseparael momento exacto en
quela personaseconcentra sobre el problema y, prestándole
toda su atención, formula su pregunta. La astrología horaria
ofrece medios técnicos para comprobar si la pregunta se ha
formulado en el momento adecuado. Estos medios son las tradi-
cionales «consideraciones» anteriores a la interpretación y la
correlación entrela cartahorariay lacartanatal del consultante.
Unacartahorariaes «radical» si muestraunaestrecharelación
estructural con lasituación que deberesolver y armonizar. El
hecho deacudir aun astrólogo parapedir quelevantelacarta,
ayudaaestablecer correctamentelahorasobrelaquebasar los
cálculos. El astrólogo vaacentrar lainterpretación y acanalizar la
inteligenciauniversal en consejos y palabras comprensibles para
el ser humano; vaaservir deintermediario imparcial, y cuando
enfoque su atención por primeravez sobreel problemao la
situación deque setrata, seliberala«gracia» queayudaráa
resolver el problema. Por ello, lacartadebecalcularseparael
preciso momento en quetienelugar laconsultaal astrólogo, el
momento en que se lehacela pregunta.
Lafinalidad delaastrologíahorariaes establecer unarelación
entrelainteligenciauniversal o graciadivinay lapersonaafecta-
dapor las repolarizaciones cíclicas y las experiencias confrontan-
tes. No es una mera adivinación del futuro para evadir la
responsabilidad y el esfuerzo personal, y menos aún, parasatisfa-
cer lacuriosidad. Es un signo delaunión conscientedel hombre
con el ritmo y el propósito del Todo universal, por la que
reconocesu plenay deliberadaparticipación. DeesteTodo, el
individuo recibelacomprensión, lacuración y laclaveparasus
múltiples problemas, en proporción asu voluntad derealizar con
plenaconcienciasu función y su destino.
145
PASO N.° 13
Establecer marcos de referencia más amplios
para las cartas individuales
Ningún individuo existeen el vacío. Estárelacionado con
otros individuos, con grupos de diversas clases, con grandes
colet;tividades de hombres organizados en sociedades, naciones,
agrupaciones culturales y religiosas. Es uno con lahumanidad,
estáenraizado con ella. Es un átomo deconcienciaen el vasto
océano delainteligencia, dedondenacen las irradiaciones deluz
quesetransforman en todaunagrandiosacohortedeestrellas,
cuando las olas deesteocéano vienen aromper en las playas de
nuestro mundo de espacio y tiempo. ¿Cómo podría estar el
destino del individuo separado delagran tramadelos destinos
universales? ¿Cómo podría el fugaz momento de su primer
saludo al universo -su llanto al nacer- permanecer aislado delos
ciclos universales que, sin tregua, sesuceden en el tiempo? Al
igual quecadafuerzay cadamasaseinterrelacionan con las otras
fuerzas y las otras masas, así también laindividualidad deun
hombreseinterrelacionacon las demás unidades individuales
deconciencia. No puedehaber separación, ni siquieradonde
haya aislamiento temporal. Quizá contemplamos las formas
coloreadas del tapiz del ser y admiramos los diminutos hilos
rizados quecomponen estas formas, pero no somos capaces de
ver queestos hilos son unidades concretas entretejidas, enlaza-
das en latramadel universo.
El astrólogo dementefilosóficahareconocido siempreestas
verdades y muchos han buscado lamanera dedescubrir méto-
dos paraconcretarlas en la prácticaastrológica. En laactualidad
seprestabastanteatención alacomparación decartas pertene-
cientes apersonas delamismafamiliao quepretenden unir sus
vidas con fines privados o públicos. Se estudia la «herencia
astrológica» paraintentar demostrar cómo las cartas natales de
hijos, padres y antecesores más lejanos presentan unos patrones
similares, y el campo que seha abierto con tales estudios es
amplio y estáaún casi sin explorar. Quizásea posiblede esta
formaaislar ciertos factores quesirvan paradefinir las característi-
cas típicas deunafamilia; especialmenteen familias quepresen-
tan unaconstantehistóricademarcadaindividualidad através de
varias generaciones depersonalidades importantes. El estudio
de familias reales o aristocráticas, en las que ciertos rasgos
culturales se conservan durante un tiempo (por ejemplo, la
familiaBach), revelaría, sin duda, un gran número defactores
importantes. Nos preguntamos si los astrólogos chinos habrán
realizado un estudio deestetipo con la familia de Confucio,
descendientes por línea directa de aquél que aún permanece
vivo tras más desetentageneraciones.
Otro campo de estudio abarca las correlaciones entre las
cartas natales depersonas quehan sido socios o compañeros, o
quesehan sucedido el uno al otro en algunaempresapúblicade
gran envergadura. Sehan analizado las cartas de aquellos que
firmaron la Declaración deIndependenciay delos presidentes
americanos, obteniéndosealgunos datos interesantes. Al estu-
diante de astrología leresulta más familiar y más prácticala
comparación decartas entrepersonas quevan acontraer matri-
monio o quevan aasociarsedecaraanegocios comunes. Todo
astrólogo hatenido queresponder alguna vez alapreguntade
algún amigo o cliente sobre si tal y cuál persona harían una
«buenapareja». Paraello no sólo sedeben analizar ciertos ele-
mentos delacartanatal, sino también contar con lavaliosa ayuda
deunacartahorariay, aser posible, deun estudio del patrón
celeste para el día del primer encuentro o del primer contacto
146
147
personal significativo, siguiendo los pasos queyavimos en el
capítulo precedente.
Los factores aconsiderar anteel planteamiento deun matri-
monio o una sociedad pueden reunirse en una pregunta al
consultante: ¿Cuál es el propósito desu relación? Algunas veces
es dificil contestar aestapregunta, especialmentecuando setrata
deamor y matrimonio. Pero larespuestapuedeser muy revelado-
ra, si es sincera, ya quesiemprees un factor necesario parael
juicio astrológico.
Si el propósito del consultantefuerasimplemente«ser feliz»,
sepodría tomar a ciertas interrelaciones entre las dos cartas
como índice de que el propósito puede lograrse fácilmente,
siempreque las cartas natales de ambos, las progresiones, los
tránsitos y las indicaciones horarias coincidan asu vez sobreeste
punto. Pero también puedequeel consultantebusqueunaunión
de carácter más excitante, creativo o regenerativo. Quizás el
mismo consultante lo establezcaasí; o quizásea el astrólogo
quien percibaquebajo unas afirmaciones o metas más conven-
cionales, hay un propósito más profundo. En estecaso sedebe
buscar otraclasederelación astrológicaentrelas dos cartas, una
relación queno excluyael conflicto, lacrisis o laoposición entre
puntos devistacomplementarios. Unarelación personal fácil y
tranquila puedeser sinónimo deadormecimiento espiritual, y
si el individuo buscaunamás plenarealización como almay mente
creativa, ¿no deberíaadvertírsele de los posibles resultados de
unarelación en queaparecen ciertos elementos contrarios asu
propósito, aunque favorecerían una unión detipo más banal?
Con esto queremos indicar quelaastrologíadebesiempre
incluir el factor del propósito individual, así como lafunción
dentro del conjunto total. Una carta natal es en esencia una
«declaración depropósito», el propósito deDios, podríamos
decir, al crear las condiciones del nacimiento y al almaquevaa
encontrarsecon ellas. También es ladeclaración decuál debería
ser la meta del individuo en la vida de acuerdo con la Idea
creativadelaMenteuniversal. En el caso delacartahoraria, ésta
es una declaración dela solución, expresadasimbólicamente,
que la inteligencia universal dacomo respuesta a la necesidad
vital de un individuo, siempre en términos de su propósito
esencial.
Cuando el astrólogo vaaaconsejar a su clientesobreuna
asociación decualquier clase, basándoseen unacomparación de
cartas natales, debeanalizar en primer lugar cuál es el propósito
del destino individual del cliente, o sea, su cartanatal. Debería,
además, averiguar hasta qué punto el cliente comprende su
propósito básico, y cuáles son sus pretensiones conscientes en el
caso particular dequesetrate. Aconsejar astrológicamente, no
significamirar unao dos cartas y transmitir lo queuno ve, así sin
más. Significaayudar al clienteacomprender cómo puedealcan-
zar el verdadero propósito de su destino. Y laformadehacerlo no
es siempreatravés delafelicidad convencional.
Hastaaquí heanalizado larelación deunos individuos con
otros, en asociaciones o grupos limitados. Pero no debemos
olvidar quelos seres humanos no nacen como individuos y que
sólo alcanzan el estado deconcienciaindividual tras un largo
proceso deevolución histórica. Primero existió el grupo tribal,
un organismo deraíces biológicas compuesto por seres huma-
nos inconscientes, unidos por el poder delos tabúes y laley deun
Gran Antepasado deificado. Gradualmente, las tribus evolucio-
naron y pasaron a ser reinos, gobernados por reyes y sacerdotes,
queseexpandían debido a las conquistas y sehacían cadavez
más heterogéneos por las mezclas desangre. Como resultado de
los conflictos sociales, raciales, económicos y religiosos, los tipos
desociedad y deestado que encontramos en laeraanterior al
cristianismo se desarrollaron aproximadamente en la misma
épocaen quenuestraastrologíadetipo occidental alcanzabasu
formatradicional en Caldeay, más tarde, en Greciay Alejandría.
Laastrologíaarcaicano tratabasobrelos individuos, simple-
menteporqueen aquel tiempo no seconsiderabaaningún ser
humano como individuo, excluyendo al rey o al sumo sacerdote,
eincluso esto sehacíatansólo enunaformasimbólicay bastatrte
impersonal. Laastrologíateníaun propósito estrictamentecolec-
tivo. Buscabaestablecer laactividad social y agrícolasegún el
orden propugnado por los cielos. Laastrologíaeraenteramente
«mundana», tratabasobrelos asuntos deestado, las condiciones
atmosféricas, la agricultura, el desenlace de las guerras y el
destino delos imperios. El rey y el reino estaban totalmente
identificados entre sí y las cartas levantadas paralasubidaal
trono setomaban como expresiones válidas dela naturaleza y
148 149
destino del reino duranteesereinado particular. El énfasis, sin
embargo, no recaíasobreel rey como individuo, sino sobrela
«función». No seconsiderabaal rey, al sumo sacerdote, o aquien
ostentarael cargo, como un hombreindividual, sino como una
función tribal o deestado. Lo importanteeralafunción, no la
persona que la realizaba. El matrimonio de dos personas se
concertabatras estudiar sus cartanatales, teniendo en cuentala
productividad biológica y socioeconómica de la futura pareja.
También el matrimonio eraunafunción social y nuncaseconsi-
deró una relación entre individuos.
La astrología trabajaba con «funciones» colectivas o en la
prevención delos fenómenos naturales perjudiciales (inundacio-
nes, tormentas, sequías, etc.). Las cartas natales no seconsidera-
ron como indicadores del destino y el carácter delos individuos,
como entidades aisladas, hastalaépocagrecorromana, especial-
menteen Romay Alejandría. A partir de entonces, laastrología
sedividió en dos ramas: natal y mundana; laprimera estudiaba
las «almas individuales»; lasegunda, los «destinos colectivos»,
los cargos deestado y los fenómenos naturales. Los últimos diez
siglos sehan caracterizado, especialmenteen el mundo occiden-
tal, por unaextremaconfusión en lo querespectaa larelación
entrelos factores colectivos eindividuales y debido aello no se
haestablecido unaclaradistinción entreestas dos ramas dela
astrología. Las técnicas «natal» y «mundana» han estado mezcla-
das y no sehan desarrollado unos procedimientos astrológicos
adecuados para integrar los nuevos elementos de la sociedad
humana.
Las últimas décadas, en cambio, han presenciado ciertos
intentos encaminados hacialaregeneración delaastrologíamun-
danay el descubrimiento detécnicas queabarcasen las nuevas
condiciones de interacción entre los grupos o naciones y el
mundo moderno. Entre las más conocidas, citarélas siguientes:
1. La erección de «cartas natales» para corporaciones y nacio-
nes. Desdequeel Derecho Romano reconoció lacondición legal
de«personalidad» paralas organizaciones comerciales o grupos
similares, quedó abierto el campo paralaposterior consideración
delas naciones como amplios colectivos depersonas con caracte-
res individualizados, tales como la cultura, el lenguaje, el
tempe-
150
ramento general, el destino y el propósito colectivo. Como colec-
tivo depersonas las naciones podían tener sus «cartas natales»,
regentes planetarios nacionales y todo aquello pertenecienteal
campo delaastrologíanatal, en formasimilar acomo sehacela
cartanatal deunacorporación parael momento desu fundación.
Asimismo, tan sólo sepuedelevantar unacartanatal paradicha
corporación nacional cuando hayatenido lugar algún Tratado o
Acto colectivo específico: elección, firmadedocumentos, procla-
mación, etcétera.
En tal caso, todo el que nace como parte de la nación,
participadel propósito nacional colectivo, sea o no consciente
del hecho. Estaparticipación se convierte en unaparteintegran-
tedesu propio propósito individual y debereconocersecomo tal.
Esto no ocurría así en las sociedades antiguas, cuando el estado
eralacreación del rey, seampliabapor el matrimonio del rey, etc.
Habíaun «estado», pero no una«nación» -y no podíahaber una
carta natal nacional, sino tan sólo lacartade un «reinado» o de
una«tradición ancestral» basadaen ciertos tabúes; y ladiferencia
entrela coacción del tabú y la participación en un propósito
colectivo resultamuy ostensible.
2. Areas geográficas y regencias zodiacales. En laastrologíade
Ptolomeo las regencias zodiacales se atribuían a regiones, sin
delimitación precisa, del mundo entonces conocido, adjudicán-
doseleun signo acadaregión. Las regencias partían, demanera
peculiar, del mar Mediterráneo, centro de la civilización de
aquellaépoca. Con el transcurso delos siglos, estas zonas se
dividieron en numerosos países y, deestaforma, naciones bas-
tantediferentes conservaban laregenciadel mismo signo zodia-
cal (por ejemplo, FranciaeItaliaestaban regidas por Leo; Inglate-
rra, Dinamarcay Alemania, por Aries, etc.). Los astrólogos han
cuestionado la validez de estas regencias y se han asignado
nuevos regentes aciudades, provincias, etc., causando todo ello
bastante confusión.
Albert Ross Parsons, haceunas décadas, y Sepharial algo más
tarde, quisieron establecer unacorrelación directa entre las fran-
jas delongitud terrestrey los signos zodiacales o constelaciones,
basándoseen el principio dequesedeberíaconsiderar al globo
terráqueo como un microcosmos dentro del macrocosmos, la
151
esferaceleste. Suponiendo queseaposible tal correspondencia
entrelaesferacelestey nuestro planeta, habríaqueresolver dos
cuestiones: a) ¿Lacorrespondenciaseríacon las constelaciones o
con los signos del zodíaco? b) ¿Quélongitud terrestrecorrespon-
deríaa0° Aries?
Según Parsons, cadacontinenteo región geográficacorres-
ponde o es afín a una particular constelación de estrellas fijas
-siemprelamisma-. Estacorrespondencia es similar aaquella
según la cual Aries «rige» la cabeza; Tauro, el cuello; Géminis,
los hombros y los pulmones; etc. Se veal hombre como un
microcosmos y al universo como el macrocosmos; y laastrología
natal aporta pruebas fehacientes sobre la autenticidad de la
correspondenciaentreambos. Tenemos un diagramasimbólico
en el queapareceun hombreencorvado haciaatrás, con los pies
tocando la cabeza, rodeado por el zodíaco, Aries sobre la
cabezay Piscis sobrelos pies.
En mi opinión, lo que debe hacersecorresponder con el
cuerpo humano, no es el zodíaco delas constelaciones, sino el
zodíaco delos signos. En otras palabras, lo quecorrespondeala
cabezaes el primer mes después del equinoccio deprimavera, no
un grupo deestrellas fijas; asu vez, los pies están conectados con
la última de las doce divisiones del año solar, y no con la
constelación dePiscis. Estaclasedeequivalenciapodríausarse
sustituyendo el cuerpo humano por el globo terráqueo. En este
caso, el problemaes decidir quésección longitudinal delasuper-
ficieterrestre, correspondeal signo deAries, y por extensión, ala
cabezahumana. Existeunatendenciaa suponer, especialmente
en Inglaterra, queel meridiano deGreenwich correspondea0°
Aries, su posición que podemos poner en tela de juicio. El
problema implica a lo que podríamos denominar «geografía
oculta» y el campo es demasiado amplio y conduce a unas
conclusiones demasiado profundas para exponerlas aquí.
Albert Ross Parsons propugnabauna correspondencia, se-
gún lacual sepodíaenfocar el mapacelestedelas constelaciones
sobre el globo terráqueo y ciertas estrellas estarían conectadas
con determinados lugares geográficos. Pero resultaevidenteque
habría que tener en cuenta el hecho de que las longitudes
zodiacales de las estrellas cambian constantemente, debido al
movimiento cíclico denominado «precesión delos equinoccios».
Si seproyectalaesferacelestesobrelatierra, el ecuador y la
eclipticason dos círculos quese intersectan mutuamente y sus
puntos deintersección (0° Aries y 0° Libra) sedesplazan constan-
tementehaciael Oeste, completando el círculo en unos 25.868
años. Estedesplazamiento sepuederelacionar con lo queseha
dado en llamar la«marchadelos imperios hacia el oeste». De
esto se deduce que la proyección de los esquemas estelares
(constelaciones) sobrenuestro planeta también sedesplazaría.
Así tendríamos quela constelación supuestamente«regente» de
Inglaterraen el año 1000 denuestraera, rigeen laactualidad la
inmensidad del océano Atlántico, y volveráaregir lo queaún
existaen las Islas Británicas alrededor del ano 27.000 denuestra
era.
Basándoseen estetipo derazonamientos, Edward J ohndro
estableció, haceunos veinteaños, su sistemadeastrologíageo-
gráfica y con ellaquiso ayudar a cadaindividuo a descubrir el
lugar en que su propiacartanatal leera más favorable. Otro
astrólogo, Paul Councel, prosiguió sus trabajos en una línea
similar, pero sobreunabasedistinta, dando al fenómeno dela
precesión delos equinoccios unainterpretación quedifierefun-
damentalmente de la aceptada por los astrónomos modernos.
En ambos casos, el problema práctico es cómo determinar la
longitud geográfica sobre la que proyectar el equinoccio de
primaveraen cualquier momento determinado. Johndro empla-
zó el grado O deAries a30° delongitud oeste. Councel afirmaque
el equinoccio deprimaveraestabaen 1932 a35° 50' delongitud
oeste(«Cosmic Causation in Geophysics», 1945). Ambos cálcu-
los parecen no concordar exactamentecon los acontecimientos
históricos quenos sirven paradeterminar el desplazamiento del
foco principal delacivilización humanadurantelos últimos mil
años, amenos queseconcedaanuestracivilización europeauna
importanciabastantepeculiar. Denuevo, todo dependedenues-
trainterpretación; y amenos quesepretendaencajar alahistoria
dentro deunos esquemas preconcebidos, los únicos criterios de
que disponemos para determinar la correspondencia entre las
longitudes y los signos o constelaciones zodiacales son lavalidez
históricay los indicios deun posibleparalelismo.
No podemos extendernos más sobreel tema. Lo quepreten-
do mostrar es que, si lateoríadedistribuir las regencias zodiaca-
152
153
les por regiones delongitud terrestrees correcta, cadahombre
estarárelacionado con unaconstelación y unaestrella, en virtud
desu lugar denacimiento. Pero debido aqueestas relaciones
geocelestes sedesplazan según el ciclo de25.868 años, podemos
deducir un significado más profundo: quelavidadecada hom-
breocupa un lugar específico en este gran ciclo precesional. Estees
el amplio «marco dereferencia» en queestáincluido y el lugar
quelecorrespondeen él vienedeterminado por la longitud de su
lugar de nacimiento. Unavez comprendido esto, sepuedeadmi-
tir queun hombrepuedemodificar su lugar y su función dentro
deeste«marco dereferencia» cambiando su lugar de residencia,
lo cual abreun interesante campo deinvestigación.
Además, el lugar y lafunción deun individuo dentro del
amplio «marco dereferencia» del ciclo de25.868 años puede
determinarse, no sólo por su lugar denacimiento, sino también
por lageneración ala quepertenece. Si pudiéramos conocer con
exactitud cuándo comenzó el ciclo precesional, sepodríadecir
que cada generación pertenece a una fracción precisa (grado
zodiacal) dedicho ciclo. Por ejemplo, si el equinoccio deprimave-
raseencuentraemplazado en nuestrosdías (y desde1916 aproxi-
madamente) en el segundo grado dePiscis (lo cual significa que
el paso alaEdad deAcuario tendrálugar el próximo siglo),
entonces, cadaindividuo quehubieranacido entre1844 y 1916
«pertenecería» al tercer grado dePiscis. Este grado fijaría su
trayectoria «humana» y colectiva dentro del desarrollo de la
civilización y dela humanidad en general (evaluación en el
tiempo). Y si su lugar denacimiento estabaregido por, digamos,
el primer grado delaconstelación deTauro, ello estableceríala
naturalezadesu participación en el ciclo (evaluación en el espacio).
Paralapersonamedia, queseocupacasi exclusivamente de
su ego y desu familia, un marco dereferenciatan amplio no
poseesignificado alguno. En el caso deque seencuentreatrapa-
do en unacrisis delacivilización, como, por ejemplo, nuestras
guerrasmundiales, sedejaráarrastrar por las fuerzas delacolecti-
vidad, de las queno es consciente y sobre las queno ejerce
ningún control. Tan sólo de aquél queejercecon responsabili-
dad algunafunción social, en cualquieradelos múltiples cam-
pos, puededecirsequeafrontaconscientemente los grandes acon-
tecimientos queafectan alas naciones y a las civilizaciones.
154
Larelación astrológicadeestehombrecon los sucesos colec-
tivos presenta una doble vertiente: por una parte, su carta se
puedecomparar con lacartadel grupo o nación en queparticipa
activamente, y dicha comparación mostrarálarelación entreel
propósito individual desu viday el propósito desu colectividad.
Por otraparte, lahoray el lugar desu nacimiento establecensu
doblesubordinación alas fuerzas planetarias (o «divinas») que
influyen sobre los procesos generales dela civilización, en lo
relativo asu generación y a su país denacimiento (y deforma
secundaria, su país deresidencia). Desafortunadamente, el carác-
ter exacto de esta subordinación sólo podrádeterminarse cuan-
do los astrólogos consigan establecer los puntos departida, en el
tiempo y en el espacio, deesteciclo deprecesión equinoccial que
tiene unaduración de25.868 años.
La astrología mundanano tratasobre los individuos como
tal, sino desu relación con acontecimientos colectivos a gran
escala. A lahoradepronosticar el destino delas naciones, se
concededemasiadaatención a las cartas depresidentes o prime-
ros ministros queparecen controlarlas duranteun brevetiempo.
En realidad, lo importante es la relación entre la carta de la
nación y la del gobernante, o la de su acceso al poder. La
astrologíamundana, anivel delaacción consciente realizada por
individuos conscientes, es unacuestión deinterrelación decartas,
deahí su extremacomplejidad. Y a nivel delasubordinación
inconsciente el paso de las civilizaciones, la astrología
mundana trata sobre unos ciclos que, al no estar plenamente
determinados, proporcionan unos marcos dereferenciainciertos,
y deahí, su faltadeprecisión.
En laantigüedad sedabamuchaimportanciaal ciclo delas
conjunciones deJ úpiter y Saturno (aintervalos de20 anos) y al
ciclo delos eclipses. En la actualidad, J úpiter y Saturnoson tan
sólo indicadores secundarios de los cambios sociales, en un
mundo en quelos límites delatribu olanación no son obstáculo
parael intercambio humano; y en lo querespecta a los grandes
temas mundiales, sus ciclos han sido reemplazados por los de
Urano, Neptuno y Plutón. Sin embargo, los casos en quealgunos
presidentes americanos, elegidos bajo una conjunción J úpiter-
Saturno, han muerto durante su mandato, hacen patente la
validez deesteciclo. Gracias alos trabajos deCharles E. J ayne, se
155
do alainseguridad y alainquietud dehombres y mujeres. En
cualquier caso, no debemos olvidar quelaastrologíasimbolizó la
búsqueda humana original de un orden y un sentido en la
existenciaindividual y colectiva; y labúsquedano terminajamás.
Estabúsquedaes muy diferentedel deseo decontrolar nues-
tro medio ambiente a través de la tecnología con el fin de
proporcionar un cierto bienestar al mayor número posiblede
seres humanos. El futuro delaastrologíano resideen llegar aser
una ciencia cuyos resultados sepuedan demostrar estadística-
mente; depende, más bien, de su capacidad para equilibrar y
complementar al pensamiento científico y tecnológico, defen-
diendo labúsquedadeunos patrones deorden queconduzcan a
unarealización más profundadel significado y del ritmo dela
existenciaen el mundo, cadavez más amplio, delaexperiencia
humana.
hapodido dar al ciclo delos eclipses un nuevo sentido, mediante
el estudio delos senderos quela sombradel eclipsetotal traza
sobrelageografíadelatierra. Detodo ello podemos deducir que
seestán descubriendo ciclos más amplios.
El hecho dequelos seres humanos puedan alejarse, cadavez
por más tiempo, delasuperficiedenuestro planetaeincluso del
campo gravitatorio terrestre, planteanuevos problemas teóricos
al astrólogo. Quizás en el futuro tengamos que inventar una
nueva «astrología del sistemasolar»; y ya heexpuesto varias
veces lo que a mi juicio es la aproximación más cabal a la
astrología«heliocéntrica». Los queabogan por un «zodíaco side-
ral delas constelaciones» quereemplaceal convencional «zodía-
co designos» quizás estén preparando el camino parael estudio
delarelación entrelatierray lagalaxiaen su conjunto. Nuestro
sol es únicamenteunaestrella menor en el gran conjunto de
cuerpos celestes, lagalaxia, queposiblementesealaunidad más
característica deorganización cósmica, y quizás algún díase
llegueaconsiderar el ciclo formado por el recorrido deestesol
alrededor del centro delagalaxia-deunos 400 millones deaños
deduración-. Los descubrimientos del profesor Piccardi sugie-
ren queel ángulo en continuo cambio queforman el plano de
ecuador terrestrey el plano delagalaxiaen formadelente, está
relacionado con unos ligeros pero importantes cambios, en las
actividades delos organismos vivos; todo ello por mediación del
aguaquecontienen los cuerpos, yaqueel aguapareceser muy
sensibleal influjo deunafuerzagaláctica aún no conocida.
En laactualidad seestán abriendo nuevas perspectivas parala
mente humana. ¿Demostraránuestraciencia oficial, fascinada
por los problemas tecnológicos y contrariaacualquier concepto
que no encaje en su riguroso método estrictamente intelectual,
quees capaz desatisfacer parasiemprelaobstinadabúsqueda
humana de un sentido universal? Yo, personalmente, lo dudo.
Setendrán queidear nuevos sistemas eincorporar los métodos
estrictamentecientíficos, pero también sedeberáaceptar ladirec-
ción deunas facultades superiores alas meramenteintelectuales.
El lugar quellegueatener la astrologíaen lanuevaciviliza-
ción queemergeantenuestros ojos no sepuedepredecir. Para
alcanzar un lugar importante, debeabandonar primeramentelas
formas quelehan impuesto ciertos intereses comerciales, apelan-
156 157
INDICE
Introducción ..........................................................................7
Paso n.° 1
Comprender lanaturalezay el propósito de
lo que sevaa estudiar ...................................................11
Paso n.° 2
Asumir responsabilidad personal por el uso
delos propios conocimientos ...........................................19
Paso n.° 3
Establecer un procedimiento de trabajo ........................30
Paso n.° 4
Tener unaclaracomprensión del significado de
los signos y las casas zodiacales ......................................41
Paso n.°5
Las luminarias ..................................................................50
Paso n.° 6
El estudio del sistema planetario en su conjunto ... 59
Paso n.° 7
Adquirir el sentido de la Forma y la Acentuación .. 80
Paso n.° 8
Comprender los ciclos y aspectos planetarios ...................89
Paso n.° 9
Establecer una actitud apropiada frente alas
predicciones astrológicas ...................................................99
Paso n.° 10
El estudio delos tránsitos y los ciclos naturales 110
Paso n.° 11
El estudio de las progresiones .................................. 128
Paso n.° 12
El uso de las técnicas horarias .................................. 138
Paso n.° 13
Establecer marcos de referenciamás amplios
paralas cartas individuales ........................................... 146
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