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POEMA DEL HOMBRE DIOS

Extractos
María Valtorta
Segundo año de la Vida Pública de Jesús
179. La parábola del sembrador
1
. En Corozan !on el n"e#o d$s!p"lo Elas.
4 de junio de 1945.
Vista aérea de la et-Tell. (Http://www.unomaha.edu/bethsaida/reports/fig_2_Bethsaida_Aerial_2003.jpg http://www.biblear!haeolog".org/post/200#/0$/%hree&'oes(.asp)
1 Jesús –mostrándome el curso del Jordán, o mejor, la desembocadura del Jordán en el
lao de !iberíades, en el luar en "ue se extiende la ciudad de #etsaida en la orilla derec$a del
río res%ecto a "uien mira al &orte– me dice'
-«Ahora la ciudad ya no parece en las orillas del lago, sino un poco más hacia el
interior. Esto desconcierta a los estudiosos. La explicación se debe buscar en el
espacio cedido por el lago, por esta parte, al terreno seco, debido a veinte siglos en
que el ro ha ido depositando tierra suelta, y tambi!n a aluviones y
desprendimientos de tierra de las colinas de "etsaida. En aquel tiempo la ciudad
estaba #ustamente en la desembocadura del ro en el lago$ es más, las barcas más
peque%as, en las estaciones más ricas en aguas, remontaban un buen trecho del ro,
casi hasta la altura de &oro'an$ las orillas del ro servan siempre como
embarcadero y lugar protegido para las barcas de "etsaida en los das de borrasca
en el lago. Esto no te lo digo por ti, que poco te importa, sino por los doctores
di(ciles. ) ahora contin*a+.
( )as barcas de los a%*stoles, recorrido el bre+e trec$o de lao "ue se%ara
,a-arnaúm de #etsaida, ec$an amarras en esta ciudad. .ero otras barcas las $an
seuido / muc$os bajan de ellas %ara unirse enseuida a los de #etsaida "ue $an
+enido a saludar al Maestro. Jesús está entrando a$ora en la casa de .edro en la
"ue... está de je-e su mujer, la cual su%ono "ue $a %re-erido la soledad antes "ue
+i+ir entre las continuas "uejas de su madre contra su marido.
0-uera reclaman al Maestro a +oces, lo cual in"uieta no %oco a .edro, "ue sube a
la terra1a / con tono autoritario se dirie a la ente, de la ciudad o no, diciendo "ue se
re"uiere res%eto / educaci*n 2"uisiera, en e-ecto, %oder o1ar un %oco de la %resencia
del Maestro, en %a1, a$ora "ue le tiene en su casa, /, sin embaro, no tiene el tiem%o
ni la satis-acci*n de o-recerle ni si"uiera un %oco de aua / miel, entre las muc$as
cosas "ue $a dic$o a su mujer "ue traia3, / se muestra en-adado.
1
,-r. Mt. 14, 1–95 Mc. 4, 1–95 )c. 6, 4–6.
1
Jesús le mira, sonriente, / menea la cabe1a diciendo'
-«,-arece como si no me vieras nunca y que estemos #untos de casualidad.+.
-«¡Pues sí, es así! Cuando estamos por el mundo, ¿estamos, acaso, Tú y yo? ¡Ni
soñarlo! Entre Tú y yo est el mundo, con sus en!ermos, sus a!li"idos, sus oyentes,
sus curiosos, sus calumniadores, sus enemi"os, y no estamos nunca Tú y yo# $%uí, sin
em&ar"o, Tú ests conmi"o, en mi casa, ¡y de&erían comprenderlo!'. Está
+erdaderamente alterado.
-«/o veo la di(erencia, 0imón. 1i amor es igual, mi palabra es la misma$ 2no
es lo mismo que te la diga en privado o que la diga para todos3+.
4 .edro entonces con-iesa su ran %esar'
-«Es %ue soy cerrado de mollera, y me distrai"o con !acilidad# Cuando (a&las en una
pla)a, en un monte, en medio de una muc(edum&re, no s* por %u*, comprendo todo,
pero lue"o no recuerdo nada# +e lo (e dic(o tam&i*n a los compañeros y me (an dado
la ra),n# -a otra "ente .me re!iero al pue&lo %ue te escuc(a. te comprende y lue"o se
acuerda de lo %ue (as dic(o# ¡Cuntas /eces (emos oído con!esar a uno0 1No (e
/uelto a (acer esto por%ue Tú lo (as dic(o1, o0 12e /enido por%ue una /e) te oí decir
esta otra cosa y se me %ued, "ra&ado en el pensamiento1# +in em&ar"o, nuestro
caso### ¡$y!, ¡$y!, es como un curso de a"ua %ue pasa sin detenerse0 la orilla ya no
tiene esa a"ua %ue (a pasado# 3iene otra, sí, continuamente, y muc(a, pero si"ue
pasando, si"ue pasando### 4o pienso, con "ran temor, %ue, si es como dices, lle"ar el
momento en %ue Tú ya no podrs se"uir (aciendo de río y### y yo### ¿5u* le /oy a
poder dar a %uien ten"a sed, si no conser/o ni una "ota de lo muc(o %ue me das?'#
!ambi7n los otros a%o/an las "uejas de .edro, lamentándose de no encontrar
nunca nada de lo "ue escuc$an, cuando "uerrían encontrarlo %ara res%onder a los
muc$os "ue los %reuntan. Jesús sonríe / res%onde'
-«/o creo que sea as. La gente está muy contenta tambi!n de vosotros...+.
-«¡+í, claro, para lo %ue (acemos!### $&rirte paso dando coda)os, lle/ar a los
en!ermos, reco"er las ddi/as y decir0 1+í, sí, a%u*l es el 6aestro!1# ¡Pues /aya una
cosa, ¿no?!'#
-«/o te reba#es demasiado, 0imón+.
-«No me estoy re&a7ando, es %ue me cono)co'#
-«Es la más di(cil de las sabiduras. 4e todas (ormas, quiero quitarte este
gran miedo. Las veces que hable y veáis que no hab!is podido comprender y
retener todo, preguntadme, sin miedo a parecer latosos o a desanimarme.
0iempre tenemos algunas horas de intimidad$ abridme en esos momentos
vuestro cora'ón. )o doy mucho a muchos, 2qu! no os dara a vosotros, a
quienes amo con un amor que 4ios no podra superar3 5as hablado de la ola
que va sin de#ar rastro en la orilla. Llegará un da en que te darás cuenta de
que cada una de las olas ha depositado en ti una semilla, y que cada una de
las semillas ha producido una planta, y verás ante ti (lores y árboles para
todos los casos, te asombrarás de ti mismo, de lo que el 0e%or ha hecho
contigo, porque entonces estarás redimido de la esclavitud del pecado y tus
virtudes actuales habrán adquirido muy alta per(ección+
6
.
-«+i Tú lo dices, +eñor, descanso en estas pala&ras tuyas'#
4
-«Ahora vamos con los que nos están esperando. 7enid. 8ecibe la pa'$ mu#er.
Esta noche ser! tu hu!sped+.
8alen. Jesús +a $acia el lao %ara e+itar la com%resi*n de la muc$edumbre.
.edro, dilientemente, se%ara la barca de la orilla unos %ocos metros, de modo "ue la
+o1 de Jesús sea oída %or todos / "ue $a/a un es%acio entre el auditorio / El.
(
,-r. Ju. 19, 14.
(
-«4e &a(arna*m a aqu he venido pensando qu! podra deciros. La indicación
la he encontrado en los hechos sucedidos esta ma%ana.
5ab!is visto a tres hombres que se han acercado a m. 9no,
espontáneamente, otro porque le he llamado, el tercero por un entusiasmo
repentino. 5ab!is podido ver tambi!n cómo de estos tres he tomado sólo a
dos. 2-or qu!3 20erá porque he visto en el tercero a un traidor3 /o,
ciertamente no$ lo que he visto en !l ha sido una persona no preparada. A
simple vista pareca menos preparado !ste hombre que ahora está a mi lado,
este hombre que iba a enterrar a su padre. 0in embargo, el menos preparado
era el tercero. Este estaba tan preparado :a*n sin saberlo: que ha sabido
reali'ar un sacri(icio verdaderamente heroico.
0eguir a 4ios con herosmo es
siempre prueba de una (uerte
preparación espiritual.
Esto explica ciertos hechos
sorprendentes que se
producen en torno a m. Los
que están más preparados
para recibir al &risto :
cualesquiera que sean su casta
o su cultura: vienen a m con
prontitud y (e absolutas. Los
menos preparados me
observan como a un hombre
que se sale de lo habitual, o
me estudian con descon(ian'a
y curiosidad, o incluso me
atacan y desacreditan
acusándome de varias (ormas. Las distintas (ormas de actuar son
proporcionales a la (alta de preparación de los espritus.
En el pueblo elegido deberan encontrarse por todas partes espritus
preparados para recibir a este 1esas en cuya espera se consumieron de
ansiedad los -atriarcas y los -ro(etas$ a este 1esas que por (in ha venido,
precedido y acompa%ado por todos los signos pro(eti'ados$ a este 1esas
cuya (igura espiritual se delinea cada ve' más clara a trav!s de los milagros
visibles, en los cuerpos y en los elementos, y de los milagros invisibles en las
conciencias que se convierten, y en los gentiles que se vuelven al 4ios
verdadero. ), sin embargo, no es as. -recisamente en los hi#os de este
pueblo la prontitud para seguir al 1esas se ve (uertemente obstaculi'ada, y,
además, aunque duela decirlo, a medida que se sube a las clases más altas,
más obstaculi'ada está. /o lo digo para escandali'aros, sino para induciros a
orar y a re(lexionar.
2-or qu! sucede esto3 2-or qu! gentiles y pecadores avan'an más por mi
camino3, 2por qu! acogen lo que )o digo, y los otros no3 -orque los hi#os de
;srael están anclados$ es más, incrustados como madreperlas al banco en que
nacieran. -orque están saturados, henchidos de su sabidura, que los ha
engordado, y no saben abrir camino a la ma desprendi!ndose de lo super(luo
para hacer espacio a lo necesario. Los otros no padecen esta esclavitud< son
pobres paganos, o pobres pecadores, desancorados como naves a la deriva$
son pobres, que no tienen tesoros propios, sino que sólo poseen (ardos de
errores y pecados de los que se desprenden con go'o en cuanto logran
comprender la "uena /ueva y prueban su dul'ura corroborante, bien distinta
del desagradable revolti#o de sus pecados.
4
5 Escuchad, y qui'ás entender!is me#or cómo de una misma acción pueden
surgir diversos (rutos.
0alió un sembrador a sembrar. 0us tierras eran muchas y de distintos tipos.
Algunas de ellas las haba heredado de
su padre$ en !stas, su (alta de atención
haba permitido la proli(eración de
plantas espinosas. =tras eran
adquiridas$ las haba comprado a una
persona descuidada y las haba de#ado
como estaban. =tras estaban
atravesadas por caminos, porque el
hombre era un comodón y no quera
hacer mucho recorrido para ir de un
lugar a otro. En (in, haba algunas, las
más cercanas a la casa, que haba
cuidado, para que el aspecto de delante
de su casa (uera agradable$ !stas
tierras estaban bien limpias de cantos,
de espinos, de malas hierbas, etc.
-ues bien, el hombre cogió su saquito
de trigo de simiente, el de me#or
calidad, y empe'ó a sembrar. La
simiente cayó en el terreno bueno,
espon#oso, arado, limpio, abonado, de
las tierras cercanas a la casa. &ayó en
las tierras cortadas por esos caminos
más o menos anchos que las
(ragmentaban hasta la saciedad y que,
además, eran (uente de despreciable polvo árido para la tierra (!rtil. =tras
semillas cayeron en las tierras en que la ineptitud del hombre haba de#ado
proli(erar los espinos$ el arado, ahora, los haba arrastrado a su paso y
pareca que ya no hubiera, pero seguan estando, porque sólo el (uego, la
radical destrucción de las malas plantas, les impide volver a nacer. La *ltima
semilla cayó en los campos comprados poco antes, en esos campos que el
sembrador haba de#ado como estaban cuando los adquirió, sin roturarlos
pro(undamente, sin levantar todas las piedras que estaban hundidas en la
tierra y que (ormaban un pavimento duro en que no podan prender las
tiernas races. 9na ve' esparcida por los campos toda la simiente, volvió a su
casa y di#o< >,"ien., ,bien., ahora no hay sino que esperar a la cosecha>.
? ) se regoci#aba al ver con el paso de los meses, primero germinar bien
espeso el trigo en las tierras que estaban delante de su casa, luego crecer :
,=h, qu! suave al(ombra.: y producir espiga :,qu! mar.: y dorarse y cantar
su hosanna al sol entrechocándose las espigas. El hombre deca< >&omo estas
tierras serán todas las demás. -reparemos la ho' y los graneros. ,&uánto pan.
,&uánto oro.>, y exultaba de go'o. 0egó el trigo de las parcelas más cercanas
y luego pasó a las tierras que haba heredado de su padre y que haba de#ado
abandonadas. Al verlas se quedó de piedra. 1ucho trigo haba nacido, porque
eran buenas parcelas, y la tierra, boni(icada por su padre, era rica y (!rtil.
-ero esta misma (ertilidad haba actuado en las plantas espinosas :
arrastradas por el arado pero a*n vivas:, que haban renacido creando un
verdadero techo de hspidos rama#es de espinos, a cuyo trav!s sólo algunas
escasas espigas de trigo haban podido emerger, con lo cual casi todo haba
quedado ahogado.
4
El hombre di#o< >&on estas parcelas he sido negligente, pero en otras no
haba espinos$ irá me#or la cosa>. ) pasó a las tierras que haba comprado
recientemente. 0u estupor pasó a ser dolor< delgadas ho#as de trigo, ya
resecas, yacan, como heno seco, diseminadas por todas partes. 5eno seco.
>2&ómo es posible. 2&ómo es posible.>, se lamentaba el hombre. >,-ues si
aqu no hay espinos y el trigo era el mismo. ) haba nacido bien compacto y
hermoso< se ve por las ho#as, bien (ormadas y numerosas. 2-or qu!,
entonces, todo ha muerto sin (ormar espiga3>. ), con dolor, se puso a excavar
en el suelo para ver si encontraba nidos de topos u otros (lagelos. /o haba ni
insectos ni roedores. ,Ah, pero, cuántas piedras, cuántas piedras. Estas
parcelas estaban, literalmente hablando, pavimentadas con lascas de piedra$
era enga%osa la poca tierra que las cubra. ,Ah, si hubiera hincado
pro(undamente el arado a su debido tiempo. ,Ah, si hubiera excavado antes
de aceptar esas tierras y comprarlas como buenas. ,Ah, si, al menos, una ve'
cometido el error de adquirir lo que se le o(reca sin asegurarse de su calidad,
lo hubiera boni(icado a (uer'a de bra'os. -ero ya era demasiado tarde. ;n*til
pla%irse.
El hombre se endere'ó, desanimado, y (ue a ver los campos cortados por los
caminos que !l mismo, buscando la comodidad, haba tra'ado... ) se rasgó las
vestiduras del dolor. Aqu no haba nada, absolutamente nada. La tierra
oscura del campo estaba cubierta por un leve estrato de polvo blanco. El
hombre se desplomó gimiendo< >-ero aqu, 2por qu!3 Aqu no hay ni espinos
ni piedras, porque estos campos son nuestros$ mi abuelo, mi padre, yo, los
hemos tenido siempre y durante muchos lustros los hemos hecho producir y
han sido (!rtiles. )o he abierto los caminos$ habr! quitado espacio a las
parcelas, pero ello no puede haberlas hecho tan improductivas@>. Estaba
llorando cuando un nutrido con#unto de pá#aros, que con (renes se lan'aban
de los senderos a la tierra de labor y de !sta a los senderos, para buscar,
buscar, buscar semillas, semillas, semillas... le dieron la respuesta a su dolor<
esta tierra se haba convertido en una red de caminos, a cuyos bordes haban
ido a parar granos de trigo, atrayendo as a muchos pá#aros, los cuales
primero se haban comido los granos que haban cado en el camino y luego lo
que haba cado dentro, hasta el *ltimo grano.
4e esta (orma, la simiente, igual para todas las parcelas, haba producido, en
unas, cien, en otras, sesenta o treinta o nada. El que tenga odos para or que
oiga. La semilla es la -alabra, que es igual para todos$ los lugares donde cae
la simiente son vuestros cora'ones. Aue cada cual lo aplique y lo comprenda.
La pa' sea con vosotros+.
: )ueo, +ol+i7ndose a .edro, dice'
-«8emonta el ro hasta donde te sea posible y amarra al otro lado+.
; mientras las dos barcas recorren un corto trec$o %or el río %ara lueo
detenerse junto a la orilla, Jesús se sienta / le %reunta al nue+o discí%ulo'
-«2Aui!n queda ahora en tu casa3+.
-«6i madre con mi (ermano mayor, %ue est casado desde (ace cinco años# 6is
(ermanas estn en distintos puntos de esta re"i,n# 6i padre era muy &ueno# 6i madre
le llora desconsoladamente'. El jo+en calla bruscamente al sentir "ue un sollo1o le
sube del cora1*n.
Jesús le aarra de una mano / dice'
-«)o tambi!n he experimentado este dolor y he visto llorar a mi 1adre. -or
tanto, te comprendo...+.
El -ondo restriea contra el uijarral. Ello $ace "ue la con+ersaci*n se
interrum%a, %ara %ermitir bajar de la barca. ;a no se +en las bajas colinas de #etsaida
5
"ue casi se introducen en el lao5 a"uí $a/ una llanura rica en ramíneas "ue se
extiende desde esta orilla, o%uesta a #etsaida, $acia el &orte.
-«¿3amos a 6er,n?' %reunta .edro.
-«/o. &ogemos este sendero que va por entre las tierras+.
)os cam%os, $ermosos / bien cuidados, muestran las es%ias aún tiernas %ero
/a -ormadas. !odas a la misma altura / cimbreándose le+emente %or el +iento -resco
"ue +iene del &orte, %arecen otro lao, %e"ue<o, en "ue las +elas son los árboles "ue
es%orádicamente se /eruen, llenos de trinos de %ájaros.
-«Estos campos no son como los de la par&ola' obser+a el %rimo 8antiao.
-«¡No, sin duda! No (an sido de/astados por los p7aros, ni (ay espinos ni piedras#
¡2ermoso tri"o! 8entro de un mes ya estar dorado### y dentro de dos estar maduro
para la (o) y el "ranero' dice Judas =scariote.
-«6aestro### Te recuerdo lo %ue (as dic(o en mi casa# 2as (a&lado muy &ien, pero yo
empie)o ya a tener en la ca&e)a nu&es desmade7adas como *sas del cielo###' dice
.edro.
-«Esta noche te lo explicar!.
6 Ahora tenemos ante nuestros o#os a &oro'an+. ; Jesús
mira -ijamente al neodiscí%ulo diciendo'
-«A quien tiene se le da. El hecho de recibir no quita el m!rito a la o(renda.
Ll!vame a vuestro sepulcro y a casa de tu madre+.
El jo+en se arrodilla / besa entre lárimas la mano de Jesús.
-«Levántate. 7amos. 1i espritu ha odo tu llanto. Auiero (ortalecerte en el
herosmo con mi amor+.
-«9saac el adulto me (a&ía (a&lado de tu "ran &ondad# ¿+a&es %u* 9saac, no? a%uel al
%ue le curaste la (i7a# 2a sido el ap,stol para mí# Pero /eo %ue tu &ondad es aún
mayor de cuanto me (a&ían re!erido'#
-«;remos a saludar tambi!n al adulto para darle las gracias por haberme
dado un discpulo+.
)lean a ,oro1aín. )a %rimera casa es %recisamente la de =saac. El anciano, "ue
está +ol+iendo a casa, cuando +e al ru%o de Jesús con los su/os, / entre ellos al
jo+en de ,oro1aín, le+anta los bra1os con su bastoncito en la mano. 8e "ueda sin
res%iraci*n, a boca abierta. Jesús sonríe / su sonrisa de+uel+e la +o1 al anciano.
-« ¡8ios te &endi"a, 6aestro! ¿$ %u* se de&e este (onor?'#
-«-ara decirte >gracias>+.
-«¿Por %u* moti/o, 8ios mío? +oy yo %uien de&e decirte esta pala&ra# Pasa, pasa#
¡5u* pena %ue mi (i7a est* le7os asistiendo a su sue"ra! Por%ue se (a casado, ¿sa&es?
Toda suerte de &endiciones tras el encuentro mío conti"o# Ella, curada:
inmediatamente despu*s, ese rico pariente, %ue re"resa&a de le7os, /iudo, con unos
pe%ueñuelos necesitados de una madre### ¡;ueno, pero si ya te (e contado estas
cosas! ¡6i ca&e)a es anciana tam&i*n! Perdona'#
-«Bu cabe'a es sabia, se olvida además de gloriarse del bien que hace por su
1aestro. =lvidarse del bien reali'ado es sabidura$ demuestra humildad y
con(ian'a en 4ios+.
-«;ueno### yo### no sa&ría###'#
-«2Acaso no tengo este discpulo por ti3+.
-«;ueno, no (e (ec(o nada: s,lo, decir la /erdad### 6e ale"ro de %ue Elías est*
conti"o'. ; se +uel+e $acia Elías ; dice'
>«Tu madre, pasado el primer momento de estupor, /io en7u"ado su llanto al sa&er
%ue eras del 6aestro# Tu padre tu/o un di"no duelo# +e le (a enterrado (ace poco'#
-«¿4 mi (ermano?'#
«<uarda silencio### 4a sa&es### -e (a sido un poco duro el no /erte### Por el
pue&lo###Piensa toda/ía así###'#
El jo+en se +uel+e $acia Jesús'
9
-«Es lo %ue di7iste# Pero no %uiero %ue est* muerto###2a) %ue /en"a a la /ida como yo,
y a tu ser/icio'#
)os otros no entienden / miran con ademán de %reunta a Jesús, "uien s*lo
res%onde'
-«/o pierdas la esperan'a y persevera+. )ueo bendice a =saac / se marc$a, a
%esar de todas las %resiones en contra.
9 8e detienen %rimero a orar junto a la tumba cerrada. )ueo, atra+esando un
majuelo aún semides$ojado, se dirien a la casa de Elías.
El encuentro entre los dos $ermanos es más bien circuns%ecto' el ma/or se
siente o-endido / lo "uiere %oner de mani-iesto5 el menor se siente $umanamente
cul%able / no reacciona. .ero cuando a%arece la madre –la cual, sin mediar %alabra, se
%ostra / besa el extremo del +estido de Jesús– el ambiente / los ánimos se calman5
tanto, "ue "uieren $acer los $onores al Maestro.
.ero Jesús no ace%ta nada, limitándose a decir'
-«0ean #ustos vuestros cora'ones recprocamente, como #usto era el hombre
al que lloráis. /o deis impronta humana a lo sobrehumano< la muerte y la
elección para una misión. El alma del #usto no ha su(rido turbación al ver la
ausencia del hi#o en el entierro de su cadáver$ es más, la seguridad sobre el
(uturo de su Elas le ha dado pa'. /o turbe el pensamiento del mundo la
gracia de la elección. 0i el mundo se ha podido quedar sorprendido al no ver a
!ste #unto al (!retro paterno, los ángeles han exultado al verle al lado del
1esas. 0ed #ustos. ) a ti, madre, que esto te consuele$ has educado
sabiamente y tu hi#o ha sido llamado por la 0abidura. =s bendigo a todos. La
pa' os acompa%e ahora y siempre+.
Vuel+en al camino "ue los $a de lle+ar al río / des%u7s a #etsaida. El $ombre,
Elías, no $a %erdido ni un instante en el umbral de la casa %aterna5 tras el beso de
des%edida a su madre $a seuido al Maestro con la sencille1 con "ue un ni<o siue a
su +erdadero %adre.
1%&. Con'ro#ers$a en la !o!$na de Pedro en Be'sa$da. E(pl$!a!$)n de la
parábola del sembrador. La no'$!$a de la se*"nda !ap'"ra de +"an el
Ba"'$s'a
,
.
: de junio de 1945.
1 Estamos de nue+o en la cocina de la casa de .edro. )a cena debe $aber sido
abundante, como se deduce de los %latos con los restos de %escado / carne, de
"uesos, de di+ersos ti%os de -ruta seca –o %asa al menos–, de bollos de miel,
amontonados sobre una es%ecie de +asar "ue recuerda un %oco a nuestros a%aradores
toscanos en "ue se amasa / conser+a el %an5 / de las án-oras / co%as "ue están
toda+ía encima de la mesa.
)a mujer de .edro debe $aber $ec$o milaros %ara "ue su marido se sintiera
contento, / debe $aber estado trabajando toda la jornada. 0$ora, cansada %ero
contenta, está en su rinconcillo mientras escuc$a lo "ue dice su marido / los demás5
está mirando a su 8im*n, "ue %ara ella debe ser un ran $ombre, aun"ue un %oco
exiente5 cuando le o/e $ablar con %alabras nue+as, con esa boca "ue antes no
$ablaba sino de barcas, redes, %escado / dinero, %ar%adea incluso, como deslumbrada
%or una lu1 demasiado intensa. .edro esta noc$e, sea %or la alería de tener a su
mesa a Jesús, sea %or la alería de la abundante comida consumida, está
+erdaderamente ins%irado' se re+ela en 7l el -uturo .edro %redicando a las
muc$edumbres.
4
,-r. Mt. 14, 1?–(45 Mc. 4, 1?–(55 )c. 6, 9–15.
:
&o s7 "u7 obser+aci*n de uno de los com%a<eros $a oriinado la res%uesta
escult*rica de .edro'
-«-es suceder como a los constructores de la torre de ;a&el
=
0 su misma so&er&ia
pro/ocar la destrucci,n de sus teorías y morirn aplastados'#
0ndr7s objeta a su $ermano'
-«Pero 8ios es 6isericordia# 9mpedir %ue se derrum&en para darles tiempo de
arrepentirse'#
-«¡5ue te crees tú eso! Coronarn su so&er&ia con la calumnia y la persecuci,n# 4a lo
/eo /enir# Nos perse"uirn, cual testi"os odiosos, para dis"re"arnos# 4, por su ata%ue
insidioso contra la 3erdad, 8ios tomar /en"an)a y perecern'#
-«¿Tendremos la !uer)a su!iciente para resistir?' %reunta !omás.
-«Por mí mismo no la tendría, pero con!ío en El' dice .edro se<alando al Maestro, el
cual está escuc$ando / uarda silencio, con la cabe1a un %oco inclinada como %ara
tener escondida la ex%resi*n de su rostro.
-«4o pienso %ue 8ios no nos someter a prue&as superiores a nuestras !uer)as' dice
Mateo.
-«> %ue, cuando menos, aumentar las !uer)as proporcionalmente a la ma"nitud de
las prue&as' conclu/e 8antiao de 0l-eo.
-«4a lo est (aciendo#
( 4o era rico y poderoso# +i 8ios no me (u&iera %uerido conser/ar para un !in suyo, yo
me (a&ría (undido en la desesperaci,n cuando esta&a leproso y me perse"uían# 6e
(a&ría ensañado conmi"o mismo### 4, sin em&ar"o, en medio del a&atimiento
completo en %ue me encontra&a, reci&í de lo alto una ri%ue)a nue/a %ue nunca antes
(a&ía poseído, la ri%ue)a de una persuasi,n0 18ios e?iste1#
$ntes### 8ios### +í### era creyente, era un !iel israelita### pero era una !e de
!ormalismos# 4 me parecía %ue el premio a esta !e !uera siempre in!erior a mis
/irtudes# 6e permitía polemi)ar con 8ios por%ue me sentía toda/ía al"o so&re la !a)
de la tierra# +im,n Pedro tiene ra),n# 4o tam&i*n esta&a construyendo una torre de
;a&el con las autoala&an)as y las satis!acciones a mi yo# Cuando se me /ino todo
encima y %ued*, como un "usano, aplastado por el peso de toda esta inutilidad
(umana, de7* de polemi)ar con 8ios, para pasar a (acerlo conmi"o mismo, con mi
loco yo.mismo, y aca&* de demolerlo# 4, a medida %ue lo (acía, a&riendo paso a lo
%ue yo creo %ue es el 8ios inmanente en nuestro ser de terrestres, o&tenía una !uer)a,
una ri%ue)a, nue/a
@
0 la certe)a de %ue no esta&a solo y de %ue 8ios /ela&a por el
(om&re /encido por el (om&re y por el mal'.
-«¿Para ti %u* es 8ios: esto %ue (as dic(o0 1el 8ios inmanente en nuestro ser de
terrestres1? ¿5u* %uieres decir con eso? No te comprendo, y adems me parece una
(ere7ía# $ 8ios le conocemos a tra/*s de la -ey y los Pro!etas, y no (ay otro 8ios' dice
un %oco se+ero Judas =scariote.
-«+i a%uí estu/iera Auan, te lo diría me7or %ue yo# 8e todas !ormas, te lo dir* como s*#
Es /erdad %ue a 8ios le conocemos a tra/*s de la -ey y los Pro!etas# Pero, ¿en %u* le
conocemos?, ¿c,mo?'#
Judas de 0l-eo inter+iene inmediatamente'
-«Poco y mal# -os Pro!etas %ue nos le descri&ieron### le conocían: pero nosotros
tenemos de El la idea con!usa !iltrada a tra/*s de todo un mont,n de estor&os
acumulados por las sectas###'#
4
,-r. @7n. 11, 1–9.
5
&ota. ; de este modo cre* en sí el +acío "ue Aios %udo llenar con sus luces. ,a/* la B-e de
-ormalismosC / se le+ant* la +erdadera -e, la "ue es tan %oderosa "ue ilumina a los +erdaderos
cre/entes. !odas las obras de la ,reaci*n son un +erdadero testimonio del ,reador, la inteliencia
$umana ad"uiere una -uer1a sobre$umana, ca%a1 de BoírC $ablar a Aios sus %alabras santísimas5 de +er
a Aios obrar sus santísimas acciones en nosotros / todo lo "ue nos rodea. Verdadera De "ue es
%artici%aci*n de Aios Emni%resente / Emni%otente.
6
-«¿+ectas? ¿5u* pala&ras son *sas? Nosotros no tenemos sectas# Nosotros somos los
(i7os de la -ey### todos' dice Judas =scariote, indinado / aresi+o.
-«-os (i7os de las leyes# No de la -ey# 2ay una li"era di!erencia# 8el sin"ular al plural#
Pero en realidad ello si"ni!ica %ue ya no somos (i7os de lo %ue 8ios nos (a dado sino
de lo %ue nosotros (emos creado' rebate Judas !adeo.
-«-as leyes (an nacido de la -ey' dice Judas =scariote.
-«Tam&i*n las en!ermedades nacen de nuestro cuerpo, y no me /as a decir a(ora %ue
son cosas &uenas' re%lica Judas !adeo.
«;ueno, de7adme sa&er lo %ue es el 8ios inmanente de +im,n Belote'. Judas
=scariote, "ue no %uede re%licar a esta obser+aci*n de Judas de 0l-eo, trata de lle+ar
de nue+o la cuesti*n al %unto de %artida.
4 8im*n Felote dice'
-«Nuestros sentidos necesitan siempre un t*rmino para a!errar una idea# Cada uno de
nosotros .me re!iero a nosotros creyentes. cree, claro est, por la misma !e, en el
$ltísimo, +eñor y Creador, eterno 8ios %ue est en el Cielo# Pero todos necesitamos
al"o ms %ue esta !e desnuda, /ir"en incorp,rea, adecuada y su!iciente para los
n"eles, %ue /en y aman a 8ios espiritualmente compartiendo con El la naturale)a
espiritual y teniendo la capacidad de /er a 8ios# Nosotros necesitamos crearnos una
1!i"ura1 de 8ios, !i"ura %ue est (ec(a de las cualidades esenciales %ue ponemos en
8ios para dar un nom&re a su per!ecci,n a&soluta, in!inita# Cuanto ms se concentra
el alma ms alcan)a la e?actitud en el conocimiento de 8ios# Pues &ien, lo %ue yo di"o
es esto0 el 8ios inmanente# No soy un !il,so!o# 5ui)s (aya aplicado mal la pala&ra# -o
%ue %uiero decir, en de!initi/a, es %ue para mí el 8ios inmanente es el (ec(o de sentir,
de perci&ir, a 8ios en nuestro espíritu, y sentirle y perci&irle no ya como una idea
a&stracta sino como real presencia %ue da !ortale)a y pa) nue/as'#
-«8e acuerdo# Pero, en de!initi/a, ¿c,mo lo sentías? ¿5u* di!erencia (ay entre sentir
por !e y sentir por inmanencia?' %reunta un %oco ir*nico Judas =scariote.
-«8ios es se"uridad, muc(ac(o .inter/iene Pedro.# Cuando le sientes como dice
+im,n, con esa pala&ra cuyo espíritu comprendo aun%ue no la entienda como tal
pala&ra .y, cr*eme, nuestro mal consiste en entender s,lo la letra y no el espíritu de
las pala&ras de 8ios., %uiere decir %ue lo"ras a!errar no s,lo el concepto de la
ma7estad terri&le sino de la paternidad dulcísima de 8ios: %uiere decir %ue sientes
%ue, aun%ue todo el mundo te 7u)"ara y condenara in7ustamente, Cno s,lo, El, el
Eterno, %ue te es padre, no te 7u)"a sino %ue te a&suel/e y te consuela: %uiere decir
%ue sientes %ue, aun%ue todo el mundo te odiase, sentirías en ti la presencia de un
amor ms "rande %ue todo el mundo: %uiere decir %ue, se"re"ado de los dems, en
una crcel o en un desierto, sentirías siempre %ue Cno te (a&la y te dice0 1+* santo
para ser como tu Padre1: %uiere decir %ue por el amor /erdadero a este Padre 8ios .
%ue por !in uno lle"a a sentir tal. se acepta, se o&ra, se toma o se de7a, sin medidas
(umanas, pensando s,lo en de/ol/er amor por amor, en copiar lo ms posi&le a 8ios
en las propias acciones'#
-«¡Eres so&er&io! ¡Copiar a 8ios! No te es concedido' ju1a Judas =scariote.
>G&o es soberbia. El amor lle+a a la obediencia. ,o%iar a Aios me %arece tambi7n una
-orma de obediencia %or"ue Aios dice "ue nos $a $ec$o a su imaen / semejan1a
9
H
re%lica .edro.
-«Nos (a (ec(o# Nosotros no de&emos ir ms arri&a'#
-«¡6ira c(ico, eres un desdic(ado si piensas así! >l/idas %ue caímos y %ue 8ios nos
%uiere /ol/er a ele/ar a lo %ue *ramos'#
4 Jesús toma la %alabra'
-«1ás todava, -edro, Cudas, y vosotros todos, más todava. La per(ección de
Adán era susceptible de aumento mediante el amor que le habra conducido a
9
,-r. @7n. 1, (9–(:.
9
una imagen progresivamente más exacta de su &reador. Adán, sin la mancha
del pecado, habra sido un terssimo espe#o de 4ios. -or esto digo< >0ed
per(ectos como per(ecto es el -adre que está en los &ielos>. &omo el -adre,
por tanto, como 4ios. -edro ha hablado muy bien, y 0imón tambi!n. =s ruego
que record!is las palabras de ambos y que las apliqu!is a vuestras almas+.
Dalta %oco %ara "ue la mujer de .edro se desma/e de la alería de sentir alabar
de este modo a su marido. )lora en su +elo, serena / dic$osa.
.edro se %one tan colorado, "ue da la im%resi*n de "ue le est7 +iniendo un
ata"ue a%o%l7jico. .ermanece mudo durante unos momentos / lueo dice'
-«;ueno, pues entonces dame el premio# -a par&ola de esta mañana###'#
!ambi7n los otros se unen a .edro diciendo'
-«+í# -o (as prometido# -as par&olas sir/en para (acer comprender la comparaci,n,
pero nosotros comprendemos %ue su espíritu supera la comparaci,n#
5 ¿Por %u* les (a&las en par&olas?'#
-«-orque a ellos no se les concede entender más de lo que explico. A
vosotros se os tiene que dar mucho más, porque vosotros, mis apóstoles,
deb!is conocer el misterio$ por tanto, se os concede entender los misterios
del 8eino de los &ielos. -or esto os digo<
>-reguntad, si no comprend!is el espritu de la parábola>. 7osotros dais todo,
y todo se os debe dar, para que a vuestra ve' podáis dar todo. 7osotros dais
todo a 4ios< a(ectos,
D
tiempo, intereses, libertad, vida. ) 4ios os da todo, para
compensaros y haceros capaces de dar todo en nombre de 4ios a quienes
vienen despu!s de vosotros. 4e este modo, a quien ha dado le será dado, y
con abundancia$ pero, a quien sólo ha dado parcialmente o no ha dado en
absoluto, le será incluso quitado lo que tenga.
Les hablo en parábolas para que viendo vean sólo lo que les ilumina su
voluntad de seguir a 4ios$ para que oyendo :con la misma voluntad de
adhesión: oigan y comprendan. ,7osotros veis. 1uchos oyen mi palabra,
pocos se adhieren a 4ios$ es incompleta la buena voluntad de sus espritus.
En ellos se cumple la pro(eca de ;saas
E
< >=ir!is con los odos pero no
comprender!is, mirar!is con los o#os pero no ver!is>.
-orque este pueblo tiene un cora'ón insensible$ sus odos son duros y han
cerrado los o#os para no or y para no ver, para no comprender con el cora'ón
y no convertirse para que los cure. ,-ero, dichosos vosotros por vuestros o#os
que ven, por vuestros odos que oyen, por vuestra buena voluntad.
En verdad os digo que muchos pro(etas y #ustos desearon ver lo que vosotros
veis y no lo vieron y or lo que vosotros os pero no lo oyeron. 0e consumieron
en el deseo de comprender el misterio de las palabras, pero, apagada la lu'
de la pro(eca, las palabras permanecieron como carbones apagados, incluso
para el santo que las haba recibido.
0ólo 4ios se devela a s mismo. &uando su lu' se retira, terminada su
intención de iluminar el misterio, la incapacidad de comprender envuelve :
como las vendas de una momia: la regia verdad de la palabra recibida. -or
esto te he dicho esta ma%ana< >9n da volverás a encontrar todo lo que te he
dado>. Ahora no puedes retenerlo. -ero tiempo llegará en que recibirás la lu',
no sólo por un instante sino en un inseparable desposorio del Espritu eterno
con el tuyo, por lo que será in(alible tu magisterio respecto a las cosas del
8eino de 4ios. ), como en ti, en tus sucesores, si viven de 4ios como su *nico
pan
9
.
:
,-r. @7n. 1, (9–(:.
6
,-r. =s. 9, 9–1?.
9
es una condici*n %uesta a la in-alibilidad %onti-icia. !al condici*n debi* %ro+ocar una objeci*n %or %arte
del .adre Miliorini, a "uien MV transmiti* la res%uesta dada %or Jesús, escribi7ndola, con -ec$a 4? de
1?
9 Escuchad ahora el espritu de la parábola.
Benemos cuatro tipos de campos< los (!rtiles, los espinosos, los pedregosos y
los que están llenos de senderos. Benemos tambi!n cuatro tipos de espritus.
-or una parte, están los espritus honestos, los espritus de buena voluntad,
preparados por esta misma buena voluntad y por la obra buena de un
apóstol, de un >verdadero> apóstol. -orque hay apóstoles que tienen el
nombre pero no el espritu de apóstoles< su e(ecto sobre las voluntades que
se están (ormando es más mort(ero que los propios pá#aros, espinos y
piedras$ con sus intransigencias, prisas, reprensiones y amena'as, trastocan
todo, de tal (orma, que se ale#an para siempre de 4ios. 5ay otros que, al
contrario, por regar continuamente benevolencia des(asada, a#an la semilla
en un terreno demasiado blando. Enervan, las almas que están ba#o su
custodia. 1as re(irámonos a los verdaderos apóstoles, es decir, a los espe#os
lmpidos de 4ios< son paternos, misericordiosos, pacientes, y, al mismo
tiempo, (uertes como su 0e%or. -ues bien, los espritus preparados por !stos
y por la propia voluntad se pueden comparar a los campos (!rtiles, exentos
de piedras y 'ar'as, limpios de malas hierbas y ci'a%a$ en ellos prospera la
palabra de 4ios$ cada palabra :una semilla: produce una macolla y luego
espigas maduras, y da en unos casos el cien, en otros el sesenta, en otros el
treinta por ciento. 2Entre los que me siguen hay de !stos3 0in duda. ) serán
santos. Los hay de todas las castas, de todos los pases, incluso gentiles hay
Fque darán tambi!n el ciento por uno por su buena voluntad$ por ella
*nicamente, o tambi!n, además de por ella, por la de un apóstol o discpulo
que me los preparaG.
Los campos espinosos son aquellos en que la indolencia ha de#ado penetrar
espinosas mara%as de intereses personales que ahogan la buena semilla. Es
necesaria siempre una vigilancia sobre uno mismo$ siempre, siempre... /unca
decir< >,)a estoy (ormado, he recibido ya la semilla, puedo estar tranquilo
porque dar! semilla de vida eterna.>. Es necesaria siempre una vigilancia< la
lucha entre el "ien y el 1al es continua. 2Alguna ve' os hab!is parado a
observar una colonia de hormigas que se establece en una casa3
)a se las ve #unto al hogar. La mu#er ya no vuelve a de#ar alimentos all sino
que los pone encima de la mesa$ mas el ol(ato de las hormigas examina el
aire y asaltan la mesa. La mu#er pone los alimentos en el aba', pero ellas
pasan adentro a trav!s de la cerradura. Entonces la mu#er cuelga del techo
esos alimentos, pero las hormigas recorren un largo camino por paredes y
viguetas, ba#an por la cuerda y comen. Entonces la mu#er las quema, las
envenena... y se queda tranquila creyendo que las ha destruido. ,Ah, si no
vigila, qu! sorpresa. )a salen las otras nuevas que han nacido... y vuelta a
empe'ar.
junio de 1945, %or las dos %artes de una $oja %e"ue<a "ue encontramos intercalada entre las %áinas
aut*ra-as del cuaderno. Ae esta obser+aci*n, "ue %odrá -iurar ínteramente en un comentario de la
Ebra, rese<amos a"uí los -ramentos rele+antes' I...J me res%onde Jesús' KI...J Es cierto "ue la
existencia de la in-alibilidad %a%al en cosas de es%íritu, en cual"uier Vicario mío, %rescindiendo de su
-orma de +ida / %osesi*n de +irtud, es +erdad de-inida. .ero es tambi7n cierto "ue no %odr7is encontrar
un doma de-inido / %roclamado %or .a%as %ri+ados –notoriamente o no– de mi @racia. El alma %ri+ada
de la @racia no %uede tener como amio al Es%íritu 8anto. I...J Aescansad, %or tanto, en esta certe1a'
"ue los domas son +erdaderos, "ue la in-alibilidad existe, %or"ue ;o no concedo domas a "uien no lo
mereciera. ; esto estaba incluido en la -rase "ue $a suscitado la objeci*n. I...JK.
El mismo conce%to está %resente en las %alabras de Jesús al a%*stol 8antiao de 0l-eo, rese<adas en
(56.9' Aios dará la )u1 seún los rados "ue tenáis. Aios no os dejará sin la )u1, a menos "ue la
@racia no "uede a%aada en +osotros %or el %ecado.
11
Esto durante el tiempo que dura la vida. Es necesario vigilarse para extirpar
las plantas malas desde el primer momento en que aparecen$ si no, harán un
techo de 'ar'as y ahogarán el trigo. Los cuidados mundanos, el enga%o de las
rique'as, crean la mara%a, ahogan la planta de la semilla de 4ios y no de#an
que llegue a hacerse espiga.
2) las tierras pedregosas3... ,&uántas hay en ;srael.... 0on las que pertenecen
a los >hi#os de las leyes> como muy acertadamente ha dicho mi hermano
Cudas. Estas tierras no tienen la piedra *nica del Bestimonio$ no, la piedra de
la Ley, sino el pedregal de las peque%as, pobres, humanas leyes creadas por
los hombres$ muchas, tantas, que con su peso han reducido a lascas incluso
la piedra de la Ley. 0e trata de un deterioro que impide completamente la
radicación de las semillas. La ra' no tiene ya alimento. /o hay tierra, no hay
substancia. El agua, estancándose sobre el suelo de piedras, pudre$ el sol se
pone al ro#o en esas piedras y quema las plantas tiernas. 0on los espritus de
los que en lugar de la sencilla doctrina de 4ios ponen complicadas doctrinas
humanas. 8eciben mi palabra hasta incluso con alegra$ momentáneamente
se sienten impresionados y seducidos por ella$ pero luego... 0era necesario
tener el herosmo de traba#ar duro para limpiar el campo, el espritu y la
mente de todo el pedregal de los oradores vacos. Entonces la semilla echara
ra' y se hara una (uerte macolla. 0in embargo, as no es nada. Es su(iciente
un temor a represalias humanas, es su(iciente la re(lexión< >2) luego3, 2qu!
respuesta voy a recibir de los poderosos3>, para que la pobre semilla, carente
de alimento, languide'ca. Es su(iciente con que todo el pedregal se remueva
con el sonido vano de los centenares de preceptos que han reempla'ado al
-recepto, para que el hombre pere'ca con la semilla recibida... ;srael está
lleno de ello. Esto explica por qu! el ir a 4ios está en ra'ón inversa del poder
humano.
-or *ltimo, las tierras surcadas de caminos, polvorientas, desnudas. Las de
los mundanos, las de los egostas. 0u comodidad es su ley$ su (in, go'ar. /o
traba#ar, sino vivir en la indolencia, rer, comer... En ellos reina el espritu del
mundo. El polvo de la mundanidad recubre el terreno y !ste se hace arenoso.
Los pá#aros, o sea, el producto de su molicie, se lan'an hacia esos mil
senderos que han sido abiertos para hacer más (ácil la vida$ luego el espritu
del mundo, o sea, el 1aligno, picotea y destruye todas las semillas cadas en
este terreno abierto a toda sensualidad y ligere'a.
D 25ab!is comprendido3 2Ben!is algo más que preguntar3 2/o3 -ues
entonces podemos retirarnos a descansar para salir ma%ana para &a(arna*m.
Bengo que visitar todava un lugar antes de emprender el via#e hacia
Cerusal!n para la -ascua+.
-«¿3amos a pasar otra /e) por $rimatea?' %reunta Judas =scariote.
-«/o es seguro. 0eg*n que los...+.
)laman en7ricamente a la %uerta.
-«¿5ui*n podr ser a esta (ora?' dice .edro le+antándose %ara ir a abrir.
8e %resenta Juan. 0itado, lleno de %ol+o, con claros sinos de llanto en su
rostro
>«¿Tú a%uí?' ritan todos. «¿Pero %u* (a pasado?'.
Jesús, "ue se $a %uesto en %ie, se limita a decir'
-«24ónde está mi 1adre3+.
Juan, dando unos %asos / /endo a arrodillarse a los %ies de su Maestro,
tendiendo los bra1os $acia delante como %idiendo a/uda, dice'
-«Tu 6adre est &ien, pero llorando como yo, como muc(os otros, y te rue"a %ue no
/ayas donde Ella si"uiendo el curso del Aordn por la parte nuestra# 6e (a (ec(o
1(
re"resar por este moti/o, por%ue### por%ue Auan, tu primo, (a sido apresado###'. ;
Juan llora mientras entre los %resentes se -orma un ran alboroto.
Jesús se %one mu/ %álido, %ero no se aita5 solamente dice'
-«Levántate y habla+.
-«9&a (acia a&a7o con la 6adre y las mu7eres# Tam&i*n esta&an con nosotros 9saac y
Timoneo# Tres mu7eres y tres (om&res# Cumplí tu orden de conducir a 6aría donde
AuanD ¡$(, sa&ías %ue era el último adi,s### %ue de&ía ser el último adi,s!### -a
tormenta de (ace unos días nos o&li", a detenernos unas (oras, pocas pero
su!icientes para %ue Auan no pudiera ya /er a 6aría### -le"amos a la (ora se?ta# El
(a&ía sido capturado en la (ora del "alicinio###'#
-«¿8,nde? ¿C,mo? ¿5ui*n? ¿En su cue/a?'. !odos %reuntan, todos "uieren saber.
-«-e (an traicionado### ¡El %ue lo (a (ec(o (a usado tu Nom&re para traicionarle!'#
-«¡5u* (orror! ¿5ui*n (a&r sido?' ritan todos.
Juan, estremeci7ndose, mani-estando le+emente este $orror "ue ni si"uiera el
aire debería oír, declara'
-«Cn discípulo suyo###'#
El alboroto se $ace máximo' "ui7n maldice, "ui7n llora, "ui7n está estu%e-acto,
como estatuario.
6 Juan se ec$a al cuello de Jesús / rita'
-«¡Ten"o miedo por ti!, ¡por ti!, ¡por ti! -os traidores acompañan a los santos y por
oro se /enden, por oro y por miedo a los poderosos, por sed de premio, por### por
o&ediencia a +atans# ¡Por mil cosas!, ¡por mil! ¡>(! ¡Aesús! ¡Aesús! ¡Aesús! ¡5u*
dolor! ¡6i primer maestro! ¡6i Auan! ¡Tú me (as sido dado por *l!'#
-«,Branquilo. ,Branquilo. /o me sucederá nada por ahora+.
-«¿4 despu*s? ¿4 despu*s? 6e miro### miro a *stos### ten"o miedo de todos, incluso
de mí mismo# Estar entre nosotros tu traidor###'#
-«¿Pero ests loco? ¡-e (aríamos tri)as!' rita .edro.
; Judas =scariote'
-«¡-oco de /erdad! No ser* yo 7ams *se# Pero, si me sintiera de&ilitado (asta el
punto de poderlo ser, me %uitaría la /ida0 sería me7or %ue ser deicida'#
Jesús se libera del abra1o de Juan / 1arandea rudamente a Judas =scariote,
diciendo'
-«,/o blas(emes. /ada te podrá debilitar, si t* no quieres. ) si as sucediera,
llora, y no cometas otro delito además del deicidio
HI
. 0e hace d!bil quien,
motu propio, se vaca de 4ios+.
9 )ueo +uel+e donde Juan, "ue está llorando con la cabe1a a%o/ada sobre la
mesa, / dice'
-«5abla con orden. )o tambi!n estoy su(riendo. Era mi propia sangre, y
además mi -recursor+.
-«+,lo (e /isto a los discípulos, a una parte de ellos, consternados y en!urecidos
contra el traidor: los otros (a&ían acompañado a Auan (acia la prisi,n para estar 7unto
a *l en la (ora de la muerte'#
-«Pero toda/ía no (a muerto### -a otra /e) pudo (uir' dice 8im*n Felote, "ue estima
muc$o a Juan, "ueriendo consolar.
-«No (a muerto toda/ía, pero morir' res%onde Juan.
-«+í# 6orir# El lo sa&e y 4o tam&i*n# Nada ni nadie le sal/ar esta /e)# ¿Cundo? No
lo s*# +* %ue no saldr /i/o de las manos de 2erodes'#
-«+í, de 2erodes# Escuc(a# Auan !ue (acia esa (o) por donde pasamos tam&i*n
nosotros re"resando a <alilea, entre el E&al y el <ari)im, por%ue el traidor le (a&ía
dic(o0 1El 6esías (a sido a"redido por unos enemi"os y est muriendo# 5uiere /erte
para con!iarte un secreto1# 4 Auan !ue, con el traidor y con al"ún otro# $cec(a&an en la
1?
&ota. Jesús sabía bien "ue Judas sería deicida / suicida, %ero como Maestro no %odía menos de
instruírlo de este modo.
14
(o) los soldados de 2erodes, y le prendieron# -os otros (uyeron y lle/aron la noticia a
los discípulos %ue se (a&ían %uedado cerca de En,n# $ca&a&an de lle"ar, cuando me
present* yo con la 6adre# -o %ue es (orri&le es %ue era uno de nuestras ciudades### y
%ue a la ca&e)a del complot preparado para apresarle esta&an los !ariseos de
Ca!arnaúm# 2a&ían ido a /erle diciendo %ue Tú (a&ías estado en su casa y %ue de allí
partías para Audea### No (a&ría a&andonado su re!u"io sino por ti###'#
1? Ln silencio de tumba siue a la narraci*n de Juan. Jesús %arece desanrado, con
los ojos de un color a1ul oscurísimo / como em%a<ados. !iene la cabe1a aac$ada, la
mano –recorrida %or un liero temblor– en el $ombro de Juan. &inuno se atre+e a
$ablar.
Jesús rom%e el silencio'
-«;remos a Cudea por otro camino. -ero ma%ana tengo que ir a &a(arna*m.
Lo antes posible. 4escansad. 7oy a subir por entre los olivos. /ecesito estar
solo+. ; sale sin decir nada más.
-«+in duda /a allí a llorar' musita 8antiao de 0l-eo.
-«+i"mosle, (ermano' dice Judas !adeo.
-«No# 8e7adle llorar# 3ayamos s,lo a la escuc(a, caminando despacio, por%ue temo
asec(an)as por todas partes' res%onde el Felote.
-«+í# 3amos# -os pescadores, si"uiendo la orilla: así, si al"uien /iene por el la"o le
/eremos: y /osotros por los oli/os# Estar, sin duda, en su sitio de costum&re, 7unto al
no"al# $l al&a prepararemos las &arcas para salir temprano# ¡Esas serpientes! ¡4a lo
decía yo! PeroD ¡di, muc(ac(o!, ¿la 6adre est /erdaderamente a sal/o?'#
-«¡+í, sí: se (an %uedado con Ella tam&i*n los pastores discípulos de Auan! ¡$ndr*s###
no /ol/eremos a /er a nuestro Auan!'#
-«¡Calla! ¡Calla! 6e parece el canto del cuco### Cno precede al otro y### y###'#
-«¡Por el $rca santa! ¡Callad! ¡+i se"uís (a&lando de des"racias respecto al 6aestro,
empie)o por /osotros a (aceros pro&ar el sa&or de mi remo en los lomos!' rita .edro
en-urecido.
-«3osotros –dice lueo a los "ue +an a estar entre los oli+os– co"ed "arrotes, ramas
"ordas### allí (ay, en la leñera: diseminaos armados# El primero %ue se acer%ue a
Aesús para causarle daño es (om&re muerto'#
-«¡8iscípulos! ¡8iscípulos! ¡2ay %ue ser cautos con los nue/os!' exclama Deli%e.
El nue+o discí%ulo se siente $erido / %reunta'
-«¿8udas de mí? El me (a ele"ido y me (a llamado'#
-«No lo di"o de tí# -o di"o de los %ue son escri&as y !ariseos y de sus adoradores# 8e
a(í /endr la ruina, creedlo'#
8alen / se diseminan, o en las barcas o entre los oli+os de las colinas, / todo termina.
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