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2014/07/07
EKONOMIA | ANÁLISIS | Ttransformación de las cajas en fundaciones
EKAI GROUP

LA OBRA SOCIAL DESAPARECERÁ
Tras la transformación de las cajas de ahorros vascas en fundaciones bancarias, los
autores de este análisis consideran que la Obra Social irá desapareciendo
paulatinamente, ya que los nuevos gestores no se verán obligados a mantenerla al
desaparecer también el control público y social que fiscalizaba la labor de esas entidades.
Advierten de que esto no se producirá de forma abrupta, sino progresivamente, siguiendo
una estrategia que tenga como objetivo minimizar el coste de imagen que puede suponer
tanto para Kutxabank como para los impulsores políticos de este proyecto.

En el análisis del conjunto del proceso de privatización/apropiación de las cajas de
ahorros vascas, EKAI Center no ha destinado una gran atención al examen de la
situación y perspectivas de la obra social con el fin de centrar sus esfuerzos en los
riesgos planteados a la titularidad de las cajas.
Esto no ha sido un hecho casual, sino una consecuencia de identificar la titularidad
como la cuestión clave de la que todo lo demás depende (obra social, arraigo,
vinculación al tejido productivo). Y, por otro lado, de constatar el carácter irreparable
de la pérdida de la titularidad, frente al carácter coyuntural –y, por lo tanto,
corregible- que pueden tener decisiones o estrategias inversoras, financieras o
relacionadas con la obra social.
No obstante, parece lógico plantearse qué es previsible que suceda a partir de ahora
con la obra social de Kutxabank, una vez que, tras las Asambleas de BBK y Vital Kutxa,
el control público y social de las cajas ha desaparecido.
En síntesis, lo lógico y esperable es que la obra social desaparezca. No de un día para
otro, evidentemente. Esto irá sucediendo de forma progresiva, con unos u otros
razonamientos, con unos u otros pretextos. Pero lo lógico es que desparezca.
La razón de ello es bastante clara. La obra social no es una consecuencia de la buena
voluntad de unos u otros gestores de las cajas. La obra social es una consecuencia
directa del control público y social de las cajas, que no sólo ha incentivado sino que





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ha “obligado” a los gestores a aceptar el destino de importantes recursos a esta
finalidad.
Una vez desaparecido este control público y social, desaparece también la razón de
que las cajas doten la obra social. Y si desaparecen las razones, lo lógico es que, de
forma progresiva, la obra social desaparezca también.
Se trata de la misma lógica que lleva a que la banca privada no tenga obra social
(salvo por razones publicitarias o de imagen). Si la banca privada no ha dotado a la
obra social es porque nadie le ha obligado a ello, porque sus órganos no estaban bajo
control público o social.
Una vez desaparecido este control, los nuevos titulares de las fundaciones y de
Kutxabank no van a tener compromisos o incentivos que les obliguen o que les
predispongan a mantener las dotaciones a la obra social y, por lo tanto, preferirán
destinarlos, de forma progresiva, a otras finalidades.
Evidentemente, también la banca privada destina ciertos recursos a finalidades
“sociales” con fines publicitarios o de imagen. Estas finalidades se mantendrán en
Kutxabank, por supuesto, de forma similar a como se mantienen en la banca privada.
Por lo que seguirán existiendo algún tipo de “patrocinios” publicitarios. Pero esto
tiene poco que ver con la dimensión y características del tradicional destino de los
recursos de las cajas a obra social.
Por supuesto, la transformación en fundaciones bancarias es en sí misma un
escándalo financiero y político de tales proporciones que, a corto plazo, se evitarán
movimientos de reducción de la obra social que puedan agravar el coste político de la
apropiación de las cajas por parte de la élite política que se ha hecho con el poder en
las mismas.
Por supuesto, Kutxabank intentará también contener el coste de imagen de esta
progresiva reducción de la obra social. Esta reducción será progresiva.
Probablemente no este año, sino a partir de las elecciones locales y forales del año
próximo –o quizás de las elecciones autonómicas de 2016-, aprovechando unos u
otros pretextos y con atención a la repercusión política y de imagen de los sucesivos
movimientos. Pero la tendencia a medio y largo plazo será difícilmente contenible.
De los 15 “patronos” de la Fundación, sólo 3 responderán a representación externa.
Las motivaciones de los restantes responderán, con carácter general, no a los
intereses generales del territorio sino a los intereses de la élite política que los ha
designado, la élite de los partidos impulsores de este Proyecto. Los objetivos de esta
élite son asegurarse –para ellos mismos, ni siquiera para su respectivo partido
político- el control económico y social del país, el poder fáctico e ilegítimo sobre el





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mismo. A este objetivo responderán las decisiones de estos Patronatos. La
financiación de sus partidos en un primer momento y –cada vez más- la financiación
de sus proyectos personales y de grupo serán los objetivos prioritarios. La obra social
ya no es una obligación para ellos. Es una mera carga de la que –por mera lógica-
intentarán irse librando progresivamente.

Por las razones indicadas, lo lógico es que, una vez perdido el control público y social,
la obra social vaya desapareciendo progresivamente. Y el control público y social ha
desaparecido ya el día 30 de junio.
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Colección de documentos sobre Kutxabank elaborada por EKAI Center:
http://www.scribd.com/collections/3352719
Para recibir nuestro boletín, solicitarlo a: info@ekaicenter.eu

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