INSTITUTODEINVESTIGACIONES HISTORICAS

SerieI-Iistoria General / 26
Iii
DOMINIQUE IOGNA-PRAT 
IGLESIA YSOCIEDAD
EN LA EDAD MEDM
UNTVEIZSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
MFZXICO 2010
LA IGLESIA:
UN EDIFICIO EXCEPCIONAI. EN EL PAISAJIE SOCIAL
El cluniacense Ra l Glaber debe su celebridad como historiador a
su interés Casi obsesivo por Lodos los :4contecim.ientos sobrcsalientes
que tuvieron lugar en tomo al millenium del nacimiento y de la pasién
de Cristo. Menciona los m ltiples desordenes de un unive.-so enve-
jecido: cometas, hambrunas, lluvias de sang-re, apostasia de cristianos
que se conviertcn aljudaismo, oleadas de hercjes. En semido con-
trario, Glaber releva los signos anunciadores de una nueva alianza
entre Dios y sus  eles, se al de una verdadera renovacién del mun-
do. Es notable que ersos signos diversos de renacimiento mzni esten
todos una fuerte relacién con la tierra: descubrimienlo dcrcliquias,
concilios de paz einstauracién dc zonas sin violencia, constmccién
de un "blanco manto de iglesias", pereg-rinajes alos Lugares Santos;
expansion de la cristiandad hada el este con la conversion del rey
de los hngaros, Esteban, que abre um via terrestre haciajerusalén.
Simbolo dc un mundo que sc despoja "de los harapos de su vejez",
la construccién (o_1a reconstruccién) dc iglesias sobre casi toda ia
Txerra en las cercénias clel tercer a o posterior al a o mil, es cl .50-
portc dc un vasto programa de reforma monéstica. Luego de estas
menciones generales, Glabcr prosiguc, en efecto, can 105 ejemplos
de construccioncs y constructores dc origen monéstico. especial-
mente de Cluny, y, para marcar claramente el movimiento de sand-
 cacién del mundo gradas ala reforma monés ca, acominuacién
describe los desmb mie tos, por todos lados, de reliquias santas}
como si cl "blanco mantodc iglesias" de la edad de los monjes ofre~
ciera alos antiguos mértires del cristianismo el relicario apropiado
para "revelarse alas mirxdas de los cles".
Los historiadores de la heresiologia medieval notax-on desde
hace ticmpu que "el blanco manta dc iglcsias celcbrado por Glaber
no sc manifesto sin problemas yque unas vmtes discordantes se
hicieron escuchar para cucsljonar la necesidad misma dc los lugarcs
dc <7uIt.o. El Libmv de las mi/ngms 11:: xanla H7; Lle Conquex in asi L15
!4 IGLESIA YSOCXEDAD EN LA EDAD MEDIA
declaraciones de un campesinodel Bazadais que denunciaba la "es-
tupidezde dedicar oraciones a algo que, a sus ojos, no as mas que
una "cabana del bosque. Mas al nc-rte, un gran obispo activo en
las margenes del reino capeto ydel imperio salio, Gerardo dc Cam-
brai, durante un sinodo reunido en Arras en 1025, hace rctornar al
buen camino a herejes que, entre otras desviaciones, sostienen que
cl templo de Dios no tiene mayor dignidad [...] que un dormito-
rio. A semejanza de clérigos de Orleans, condcnados a la hoguera
en 1022, esos herejes anénimos niegan el hecho de que el conti-
nente pueda defmir el contenido". Por esta toma dc posicion radi-
cal, se inscriben en la tradicién directa de los padres latinos, més
que reservados en materia de celebraciones monumentales, yobli-
gan a sus adversaries a un esfueno doctrinal sin precedentes. Antes
de la intensa reflexién que se produjo durante el siglo XII y en,el
cuadro de la. gran sintesis sacramental asociada a los nombrcs de
Hugo de San Victor, Pedro Lombardo y Tomas-de Aquino, los po-
lemistas ortodoxos de la primera mitad del siglo XI, especialmente
el rcdactor de las actas del stnodo de Arras, se dedican a recordar
la antig edad de la tradicién monumental sobre la que se apoya la
iglcsia, equivalents tipolégica del tabernéculo de Moisés y del tem-
pln rlejerusalén; sobre todo, se empenan en de nir lo que distingue
a1 edi cio destinado al culto de las ocras construcciones hechas por
la mano (lel hombre. Es en ese contexto que emerge la primcra
formulacién doctrinal de lo que podrfamos llamar un "plus" eclesial:
la iglesia es de nida como un lugar especial" clonde Dios estzi mas
presents" ydonde su gratin se derramwrnés abunciantemente.
EL-LUGAR DE CULTO EN EL OCCIDENTE MEDIEVAL:
ENTRE SANTIDAD YSACRALIDAD
fC6mo se llegé hasta a eso? {Como es qixe el término ecclesia, que
originalmente designa a la asamblea dc los  eles, llego en el mun-
do latino, a designar igualmente e1 lugar de culto? <&#39;Por qué se
adopto precisamcnte ese térrnino ambiguo, cuando habia disponi-
bles otras numerosas denominaciones (aula, basilica, damus Dei, do-
irzinicum, fabrica, locus, templum)? {For qué y cuéndo la igIesiamonu~
nmmo se convirtio en Lm elemento indispensable para la visibilidad
social de la instimciéu mlcsizistica? El r/iovimicéntzy crlobail dc: :ufir-
LA IGLESIA: UN EDIFICIO EXCEPCIONAJ. I5
maci6n del ecli cio eclesiéstico en el paisaje social representa, dc
hecho, una prodigiosa inversién de los valores, que afecta a largo
plazo a.l cristianismo..El objetivo de este capitulo es, en primer lugar,
prescmar los gr:-mdes rasgos de la lentz maduracién eclesiolégica
que, haciendo uso de las doctrinas sacramentales. pc1miti6j_usr.if1car
la confusi n, propia del Occideme medievaL entre conrjmente (la
iglesia-monumento) ycoritenido (la Iglesia-comunidad). En 12 se-
gunda pane, intentaremos medir los efectos socialcs de esta mate-
rializacién de lo dirino en edi cios de pied:-a.
La mntidad de la: pmanas
En materia de localizacién de lo divino, el legado biblico posee una
Vperfecta ambwalcncia. Por un lado, Yahvé no duda en proclamar
que el lugar de las manifestaciones teofénicas puede ser santo"
(Exodo 3, 4-5; josué 5, 15) oincluso terriblc" (Gen. 28, 10-20),
porque es la puerta del Cielo"; por el otro, en relacibn aSalombn
(III Reyes 8, 27), no deja de declararse que Lma casa hecha por la
mano del hombre nopodria conténer a Dios, yesto,como conse-
mencia, Ileva aAgustin a sostcncr que Dios cxiste "sin lugar" o que
es "carente de lugar" (illocalix). Finalmente, no olvidcmos el men-
saje de Cristo que proclama hasta el cansancio que su reino yel de
su padre no son dc "este mum-Io,
Por otrzx parte, la Iglesia antigua recibe dcl mundo romano Lar-
do~antiguo categorias juridicas do primordial importancia para
pensar la relacién con el mundo -especialmente los cali cativos
samo", "sag-rado" y "reiigioso". Pero fuera cual fuen: la inuen-
cia alargo plazo de estas nociones para el derecho civil y para el
derecho canénico, cqnviene insistir en cl hecho de que el crist.ianis
mo de los primeros siglos sc caracleriza por una volumad manics~
La de ruptura con toda fcirma de sacralidad zmtigua. se Irate tantce
de los templos Como de las m ltiples formas de panteismo pagano.
Los discipulos dc Cristo son posecdores de um rciigién dest.erri-
toriallzaciaqua implica la minima rclacién posiblc con cl mundo
terrestre. Si, desde los primeros siglos del cristizmismo, algunos cs&#39;~
pzzcios son valorizados, es en forma no intentional y a través dc
intermediaries. Que la formal no ha}/21 rsido intenctioiml, licne que
ver con la pers<ma.!irIad r<&#39;:L:rmo(:ida aias iglesias pm" paw: de la
16 IGLBIA YSOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
autoridad p blica. Numerosas leyes promulgaclas apartir del rei-
nado de Constantino el Grande e integradas en 438 al Cécligo
Teodosiano se dedican a jar el destino dc aqucllos, esclavos o fu-
gitivos, que se refugian en las iglesias. VPara justi car la atribucién
alos lugares de reunién cristianos de loque antes habia sido el
estatuto de excepcién de los templos, la legislacién otorga a las
iglesias lacalidad dc temples del Dios altisimo, declara a los al-
tares sacro samos" y castiga tocla infraccién al asilo como "sacrile-
gio". Es asi como en el tcrreno del derecho civil es donde se realiza
cl primer reconocimiento dc la sacralidad de los lugares cristianos.
Respecto de lo_s intermediaries, se trata de personas excepcionales,
de esos "muertos muy especiales" que son los santos, cuyos restos
se veneran aqui en la tien&#39;a porque representan un medium hacia el
mésall . Por una evolucién léxica notable, en el latin de los Cristia-
nos cl término low: (0 locullus) termina por desig-nar alas reliquias
de un same 0induso alacaja que las contiene, el lugar construida
en honor del santo es considerado entonces un gran relicario de
piedra. Al final de una evolucién lenta, concluida en el siglo VIII,
se impone la regla segfm lacual no podia existir lugar de culto sin
reliquias. Es asi que se llegaaconstituir un espacio propiamente
Cristiano, constituido dc polos organizados en redes, La distribucién
dc las reliquias se hace apartir de lugares cle origen (T&#39;icrra Santa,
Roma) yde lugares de relevo (Aquisgrén y numerosos santuarios
como Tours. Auxerre) para llegaratoda una miriada de lugares 21
esrala local. Esta fenémeno capital en laconslitucién de una pri-
mera territorialidad cristiana sc ala el acta rle nacirniento de un
nuevo género literario, latraslaciéri de reliquias, cuyo primer ejem
plo es latraslacién de los Santos Pedro y Marcelino por. Eginardo
justo aprincipios del siglo IX. Este rmevo espacio Cristiano se qrga
niza en dos niveles complementarios, apmpiados para convertir 21
laiglesia en El puma de articulacién entre 10local vIn universal.
A nivel microscépico, Se distingue lapatria manor del santo que,
con la llegada de sus reliquias se ala su érea de inuencia, desde los
limites de las tierras donde las reliquias fueron recibiclas (aduentus),
hasta el ccntro en donde el mismo reposa (ocmmu). El nivel macros~
cépico esté constituido por lacristiandad, organizada en m ltiples
patrias de santos 0 de apéstoles, siguicndo la légica dc ladiuisin
apostolorum. iniciada en principio por 105 1-Icchns apécrifos de los
?i_D6$[OlCS y alaqua Isidoro de Sevilla otorgé su forma canéixica en
LA 1Gl.F.SL£ UN EDI!-ICIO EXCEPOONAL 17
e1De ortu ct obitu patrum; hasta ese memento el término que desig-
naba la comunidad de los discipulosde Cristo, "Cristiandad", toma
un sentido geogré co, euyo primer testimonio aparece muy a  na-
les del siglo vm bajo la pluma de Angilberto.
La sacraltkiad del lugar
Los restos del santo no simplemente santi can e1 lugar de culto,
lo sacrallzan. En las vldas o milagros del samo, no es raro ver
evolucionar el término corpus hacia el campo semantico del ca1i 
cativo mar. 51 e1 cuerpo del santo )1 el espacio one ocupa son
s2gjrados", es -porque las reliquias participan del ritual dc consa-
racion del edi cio eclesiéstico yde su entorno. La historia de la
gcuzmacién de ese ritual es larga ybastante compleja. En 1os_ pri-
meros siglos del cristianismo no existc ninguna cc-nsagracion es-
peci ca del lugar de reunion de los  eles agrupaclos para comme-
morar el sacri cio de Cristo; Fa la. primera celebracion de la
eucaristta la que "consagra" cl eclificio, asi como la instalacién en
.ela.l.ta.r dnxzeatos santos, como el caso de los de Gervasio yProta»
sio en Milan, qua Ambrosio identi ca con las almas de los rnértires
evocados en el Apocalipsis (6, 14-15). En el siglo VI, en Roma, un
ritual nuevo aparece bajo la doble forma de un exorcismo, desti-
nado a puri car el edi cio de toda presencia diabélica, yde la
instalacion dc reliquias dc santos. For su parte, la liturglal g;1lo~
franca conoce en un primer momcnto dos rituales separados: por
mi lado, la consagracién del altar y de la iglesia; pot cl otro, la
instalacién solemnc de reliqulas. con el ticmpo, sc opera la union
entre los dos rituales galicanos, como lo atesiigua el primer ejcm-
plo conocido, cl Onio cle Saint-Arnand (entre 594 y650). Sabre la
base de esta armonizacién mas omenos alcanzada, la ceremoriia
cle dedicacién se enriqucce a continuacién con la bendicion de los
objetos litfxrgicos (vasos, ornamentos, vestimentas) ycon la ilux-ni-
nacion del edi cio, En los siglos VIIHX se opera una transforma-
cién mayor. En el contexto de la uni cation litfirgxca deseada por
los soberanos carolingios, los ritos romanoy galicano se acercan
y se cdmbinan, la amalgama se maniesta en el ordo romano 43.
En el iuturo sélo hay qua -:nriqucr:<:rl.o con el ardo ad bmndimndam.
acclexiam de los a os 840, integrado :1 meciiados del siglo X en el
I8 IGLESIA Y SOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
ponti cal romano-germénico (ordo 40), quv: llegu aRoma durame
cl siglo XI, donde se le agregan algunos elementos en el siglov XIII.
Al término dc esta lenta maduracién, cl ritual dc dedicacién, limi-
tado originalmente a1 sacricio eucaristico, se u-ansforma en uno
de los morr-entos més fascuosos de la liturgia latina.
Los a os 340, tiempo de sintesis y puesta en marcha de un ritual
uni cado de consagracién para el lugar de culto, primero aescala
del imperio carolingio, luego de la cristiandad Iatina, ven igualmen»
te emerger un comentario 3ese ritual. e) Quid sigm cew. duorlscim,
candelae. Ese comentario permite establecer una relacién entre litur-
gia yedesiologia y, al hacerlo, comprendér las apuestas sociolégicas
del ritual. Es en ese contcxlo discursivovque el término ecclesia se
impone como tmhém./.: éeclmiczu para desigfnar a1 edi cio eclesiéstico.
La eieccién de ese término por la cristiandad latina (el cristizmismo
oriental continuarzi distinguiendo con términos diferentes 21 11133;
de reunién de los cnsLian-as, M05, )&#39; la coniunidad de los  e!-:5, Ec-
clesia) acarrea pcsadas consecuencias, muy bien sugaridas por el au-
tor anénimo tie! @id sig-nz cent duodecim candahu laEcclesia (la [gle-
sia comunidad\ y la ccclesia (la iglesia-monumentn) comparten unz
relacién de tipo metonimica scg n la cual el continente designa el
contenido yviceversa. Esta confusién, que es objeto en los siglos
siguientes dc exégesis m ltiples yre nadas,-dice bassmnte ac;-tta de
la visibilidad de una institucién, la Iglesiz, que, 2través del edi cio
que la designa, se impone en el paisnjcvsocial. Es en csta dinzimica
dondc el modelo iconogrfx co de la Ecclesia, hasta cutonces re rido
a una alcgorfa femenina, llega aidenti carse; en el curso_ dcl siglo
XI, con un edificio apropiado para estmz.tura1~ al pueblo cristiano en
dos grupos bicn distintos (clérigos y laicos).
La xacramentalizacién del lugarde who
en la edad de laRefonna de la Iglesia.
Después. dél siglo IX, la época de la reforrna de la Iglesia en los siglos
XI VXII representa cl segundo memento importzmte en 12 de nicién
dc: una doctrina clel lugar cle culto. E1 clen) grtrgoriano tiene como
pfoyecto de conjumo la construccién de um. socisdad Gistianzl. Para.
sex de la. Iglesia, com/iene cstar en la iglesia; es necesario pasatpor
el edi cic dc piedra pam accede: 2:1 temple espiritual. .
LA IGLESIA; UN EDIFICIO EXCEPCIONAL 19
Peru estar denm supone Iambién la posibilidad dc estar ptrrfuem.
Existcn los cristianos, pieclras vivas de la comunidad sacramental
qug es la Iglesia, yexistcn los otros. Un Iestimonio claro de la sepa-
ration establecida entre los niiembros dcl cuerpo de Cristo yde
quienes no lo son aparece apartir dc los a os 1050 en los comen- .
mrios del canon de la misa, espccialmente de la férmula "Ut nobis
codms et sang-uLc at dilectissimi mi domini noxtri Iesu Christi. Re rién-
dose ala sentcncia agustiniana seg n la cual no existe lugar para
cl verdadcro sacri cio por xer; de la Iglesia catblica, los exégetas
proveen una de nidén n:st&#39;rictiva del nosouos" (nobis) entendida
en la cxtlusién de los otros todos los otros. cs decir los hcrejes lnr.
judfos y lo: pagwnos (Casi siempre se trata de los musulmancs). En
respucsta, 10$ movimiemos heterodoxos -desde los a os 1020 has-
(a Ids cétaros, que aparccen en la segunda mic:-ad dcl siglo X!1St.
oponen a toda mediacién eclesial; se niegan entonces aconfundir
continent: (iglesia) con comenido (lglesia) y sostienen que es impo-
siblc encerrar aDios en un edi cio hecho de piedras yde mm-os.
Las primeras sumas cscolésticas se claboran sobre el terreno
férzil de esos debates. En ellas, la Escritura es tratada como una
gran cared:-al y lo: monument-as bfblicos -61 Area dc Noé, &#39;21
Tabernéculo de Moisés, elTcmp1o de Ezequiel, el Templo dc Salo-
mén yde David, cada uno Como prototipo de la lglesia-concebi-
dos. seg n Ia hermenéutica de los (res sentidos, no solamente como~
edi cios representable: (sentxdo histérico) 51110 también Como mar-
cos necesarios para pensar la sociedad cris-Liana(semido alegérico)
e incluso izq Vida espirirual dc: cada uno de los eles (sentido tropo-
ir>gjco\. No se nrata entonces simplemente dc describir e] conjunto
de la socicdad como una catedral, sino tambiéu, y éobre todo, dc
dour de una arquitectura al cbnjunto de la Creacién come 10 hace
Hugo dc Saint-Victor en su De sacramenlis, una obra capital en la
Ieexién docmna] llevada acabo entre los a os 1050-1150 en tor-
no a la cuestién del lugar de culto. Esta se organiza alrededor dc
tres cjes de reexién principalcs:
1) E1 primeno se rcmonta 211 debate provocado por Berenguerv
de Tours en la segunda mitad del siglo XI acerca de la Eucaristia.
Desde los inicios dc la controversia en la materia, que se C-riginan en
la r:,0nfr0ntaci.c&#39;m entrc Pascasio Radberto y Ratraxrmo dc (lorbie en cl
siglo IX, so pued<:;Iz distinguir asqueméricamcute dos posicionesz dc
llli lado, los que so. .e.nian «:1 rcalismo m.u:ar§stico, scrg rz cc] cuai
20 IGLESIA YSOCIBDAD ENLAEDAD MEDIA
lasespecies consagradas (pan y vino) setransfom1a.n realmenle en
cuerpo yensangre deCristo; por el otro,los"simbolistas" (entre
losquesecontaba Berenguer) sostenian queelcarnbio postulado
no es masqueunaimagm, laEucaristia noteniamasobjetoquc
recordar clsacri éiodcCristocomofundamemo delaIglesia. sin
queseanecesaria sureiteracién real. LaVictoria de losrealistas (al
menos o cialmente) in uyeindirectamente enlacuestién del lugar
de culto. Latransformacién (scdicetarubién "transmutaci6n"- e
incluso, a.paxftir de1140, transubstanciaci6n") real de&#39;las espccics
tienccoma consecuencia digni carnoséloclmomenta (lamisa) sino
también cllugardelsacri cio(laiglesia) considerados comoun
plus"perteneciente aldominio dclodivino.
2)Paralelamente aestas discusiones, sereflexiona acerca dela
nociéndzcamasacramental. Pedro Lombardo sostiene que105sa-
cramentos réalizan aqucllo delosqueson gura:causanlagncia
Val signi carla" HugodeSaint-Victor prescnta lanocién dc causa-
lidad "dispositiva (Tomfls dcAquinohablaré de causalidad ins-
trumental"), segtfm lacualel sacramento instaura lascondiciones
quepredisponen alarecepcién delagracxa, un poco Comoala
manera deunvam0decualquner continents necesario alareali-
zacién delcontenido; aplicada alaiglesia-monumento, se mide toda
laimportantia delanociéndcsacramento-vaso.
3)Lare cxiénenmateria dccausa sacramental escontemporénea
deunimportant: esfuerzo dc clasi cacién de lossacramentos. Se
distinguen entonces sicte sacrarnenlos mayores (sacramenta: bautismo,
c<&#39;>n1irmacx&#39;6n, eucaristia, penitencia, extrernauncién, orden, matrimo-
nio) y una serie desacramentos menores (sacramenlalia), entrecllos el
aguabenrlita y laimposicién de(:eni;&#39;as. Ladefinicién dcX05 sictc
sacramcntos noserealizé sinproblemas, Potejcmplo, dm-ante largo
ticmposc dudé siacaso ladedicacién o consagracién delaiglesia
clebia enconttarse entrelos siete sacramentos mayores. AI nal dc
muchas dudas, scexcluyé ladedicacién delalistadelossiete sacra-
mentos 0,major dicho, laintegré, pero3610 amedias, con-el precio
de uninteresante desdoblamiento del primemderellos, clbautismo
-bautismo deledi cioemblemético delacomunidad )1bautismo dc
los e]es-. Enunscrméndededicacién quehariaescuela, Ivo
dc Chartres explica quclaconsag-mcién de laiglcsia rcpresenta la
primemetapadeunproccso: convir-mat quc: (:1edi cioseabautizado
paraquelos clcspucclarl scrlotambiény qucins otros sacramcmos
LA IGLESIA: UN EDI!-ICIO EXCEPCIONKL 21
st cumplan en el seno de es: espacio funcional que es laIglesia.
En otras palabras, el baurjsmo de laiglesia dispone a larealizacién de
los otros sacramentos; sin él, no haiy espacio sacramental y por lo
tanto no hay comunidad cristiana.
LA ESPACIALIZAGION DE LO SAGRADO
Bautizacla como una persona, laiglesia es Lambién santi cada como
v.al.A1 nal de un largo proccso dc maduracién doctrinal, laprimera
escolastica consagm, podemos decir, lapersanalimcién dc laiglesia
edi cio. Est: punto dé llegada, que nos rctrotrae paradéjicamentc a
nuestro punto dc partida 1a santi cacién dc las pcrsonas y no dc
los 1ugarcs, dice mucho sobrc lainversibn dc los valorcs quc tuvo
lugar en el seno dcl cristianismo entre laedad de los padres ylos
a os 1150. Original.rnente considerada una necesidad material des-
dc able frame a las moraclas inefables de laciudad celeste. laig_1esia-
cdi cio se irnpuso a :21 punto en el paisaje que se convirtié en el
luga: inevitable dc cong&#39;rega<&#39;:i6n yde control de los hombres.
La lcnta tormacién de um doctrina sacramental dellugar dc
culto que hemos intentado csbazar a grandes rasgos, no es un sim-
ple capitulo de lahistoria de laIglesia. Enlamedida que los tér-
minos Iglesia ysociedad son coextensivos y quc nd exists, en laEdad
Media occidental, un criterio laico de pertenencia, es también un
capitulo de lahisioria delasociedad e incluso un capitulo esericial
en lade nicién ialargo plazo de lanocién rlc territorio. De alli la
necesidad de pasar del ddminio de las doctrinas eclesialcs al rlc las
pr cticzs sociales. Uri simple ejcmplo nos persuadirzi de esta nece-
sidad. Hemos se alado mas arrilaa que con el fin de dc nir 1:1 no-
sotros" del canon de lamisa, los exégctas recurricron, dcsde los
a os 1050, al proverbio agustiniano dc acucrclo al cual "no cxiste
lugar para el verdadero sacri cio fuera de laIglesia catélica". Esta
nocién cle lugar para el verdadero sacri cio" parece pasar répida
mente del terreno de las doctrinas al the lapréctica y de los escritos
a valor juridico. Asi, entrc 1030 y 1070, algunos autores provcnzales
de actas dc fundacién 0 dc dotacién cle iglesias sosticnen quc la
casa" (aula) llamada iglcsia; puesto que conticne laIglesia, fue
instituida por el Se or, los apézztoles y los padres para ser cl lugar
del vmrdadctro ri cio. Esos !.exios, cscasos de seguro, ser&#39;:7.Ian con
22 ZGLESIA YSOGIEDAD EN LA IEDAD MEDIA
notable insistencia el ncxo qua um: el aclo sacramental y(:1 lugar
de su realizaciénz si es digno ofrecer un sacricio a Dios, emonces
conviene haccrlo en un lugar apropiado.
La iglesia coma conjunta
Ester iugar cs consider-ado cc-mo propSo" cl-:16 divino al  nal de una
lenta ex-&#39;omci6n., mya hisroria comicnzan a escribir 1
la liturgia, como Walafrido Estrabén. a partir de ios a. -as 840. Dos
fases de esta historia nos interesan aquiz 9,! .sLxgimi.&#39;:mo antiguo dc
cdi cios cristizmos (en plural), més Lame cl abm ~"m.&#39;i<:-n=.o en un .-{bio
lugar dc funciones ameriormente divididaa cu distintczs eJ cios.
Lox ros Cristiano: no time): ningjma raz n para dotars»:
de edi czox cspecifcos para rnunirscz, réza &#39; compartir in comida
comfxn que est; en el origcrz dc} rito -2 isticto. De la misma
forma que 21 :«1prj»stcr1es, Ies alczmza dL1.an&#39;:c n,1L\c!.o tiempo con
C3825. do.nde 32 _,ll1":[$).1l ¬11 peque os gI\.lpC[$ )&#39; cu, £S(l\lC[l|33 FCLO"
can para esta nccesidad. En Doura Europos (Siria), la primera
ecclmae atestiguada por la arqueologia. de mediados clel siglo
III. es una simplc casa en la que dos habilaciones fueron esp.-_cia1~
meme afcctadas a la necesidaées dc 12-. cor:1um&#39;r-ad: una para km
reuniomsx Ii? la asaxnblea, la otra para 63 rito dz? oautismc, Ext
Roma, :-.1&#39;1":tu1u_s Byzamjs cs, durante cl sigio .TI,1ma modesta celdal
en un wrrzercio, luego um: a&#39;.a1rL&#39;.4.~: ecclcsi/;e destiuadzz ;: r- W13: un
conjurxm dc casas vccinas (&#39;6 la misma riaanz;-ma para fbrn:-.21; 51". ct
siglo V, 12 basilica puest ajo cl patronazgo dr: sax: Juan ydc an
Pablo. Para rr:spondc1&#39;a1us problemas dc: la czmiidad dc elcs, dc
ias primeras nccesidadcs del cuho, 3.52 Como a la necesidad dc dis-
Lingtxir, en el-scno de Ia.asamn1ea, Ios servidures de .95  elcs, y 105
hombres de &#39;las mujeres, la damn: ecclesiae conoce -una evoi cifm
morfolégica "que la convierre en un edificio especffxco (aula accle~~
sine), dotada de una sala amplia para 12 asamblea "y que adopta
habitualmcnte, a partir del siglo IV, la forma mas cormfm de la
arquitectura civil: la basilica.
A decir verdad, ellmla ecclesiae contcmporrinea de la Paz de in
Iglesia (313) en principio no es. més qua unp de 195 edi cios propios
"dc: la cornuniclad cristiana. La pzimera arquitectura del cristianisma
-n cfccco, compucsta dc tres Iugares funcionalrnentc separa-
LGLESLI-.~. UN mu-&#39;1c1o EXCEPCIONAJ. 23
dos, que pucden ciertamente ser articulados, como en el caso de
los g-rupos cpiscopales paleocristianos, pero que no estén insenados
en un conjunto arquitecténico fmico: el&#39;1ugar del culto en el sen-
tido prooio del término, defmido pox-la presencia dc] altar; la
capilla de los m rrjres, mdada sobrc las reliquiasg el baptisnerio,
ccnu-ado en la pila 0 en piscina. La -zvolucién eschcial de la estrus-
tur de 105 edmcios eclcsiésticos durante la alta Edad Media con-
sixie justamcntr: en reumr, articuhr y jerarquizar esos diferentcs
polos funcim1ale::. convirtiendo a un mismo lugar, la iglcsia, tn la.
conjunci:&#39;>r.= de las esferas bautismai, mamrial (0 santoral) y euca-
riscicza. La politic: Iievada acabo pmGregorio 5:1 Grande en San &#39;
Pedro de Roma .1 fines del siglo VI da una bucna idea dc ios cambios
chge vakrrizar e1 altar rcsalténdolo dc disLim..1s maneras; sabre
zodo. Ea ubicaj-_-stc- ;.-:7: endrna dc Ia cripta qua acogt: las reliquias
cno f-twrma tie cstablccer una r»:l2:cién- ve.-:tic&#39;-.-1 -y jeréar uitia pmre
f to y sus santos. Otra etapa, tambivén est.-.nci2!, consiste, enir: 10"
siglos xx y X2, era instalaz piles bautismalcs en el interior del edi -
cio qua :~.bn&#39;g&#39;a ya cl aim: y la confession dc los sautos.
Una dinémica pzzrecida dc ag-rupacién se cncucntra en el co-
raz n dal rimai do consagracién dc Ia iglegia, qine, a partir de los
a os 840, 3.2 irnpnnc 2! conjunto de la cristiandad latina. La mere»
man}: 5: cnlc: en un polo central constituido por el altar, que
. _.e mane: mtima perrojcrarquizada aClisto-y a sus sax
. polo sacrart n ml ohedz:-re 3 um; légica cnglobanie e irradianm.
For um pzaxv, Jtuai conformado en los liballi lititrgicos luego
en los ies se exlienzlc, ba_jo la forma de lyrtradiciorxes 0 dc
(011521 5}
dc 1.05 akares, etcétcren) constimtivos de un todo, el lugar dc culto.
Por or-a parts, cl (ronjunzo-consa&#39;gr:.{do irradia y gaua su entorno
inme

en efecto, los pomi calcs presentan un ordn dc consagmcién de
lo: cememerios complementario de la dedicacién de la iglcsia
misma. Es el puma dc panida de una dinémiczx espacial segfm Ia
cual cl altar y 1:! iglesia constituyen un polo en extension dc] cual
cicpenclr: todo un conjunm dc éreas concémricas cementerios,.
vallados dc paz (mgfmm), parroquias, sefxorfos ec1esi£1stico_s~ que
t:oz1trib11ya.17 l2ugz11ne&#39;11I.e a fijar cl hélbxtat, a agnlpar aloss hombres
7/ <:nx1rm1a:*10s.
L
1zriblégicos ~:::2liz.zdus antes 0 dsspués scg n L35 rcgicvnes El papa
ic-nos, :1 xlniitiples objetos (muros, campanas, Inaxit-zles 4
L0 cledicado alos muertos cristianos; desde los aos 960,
24 lcLrsxA vsocnzmn EN LA ED/\D mznm
Fijacién del hébitat, agmpamiento ycmmal de los hmnbres
La especializacién de lo sagrado en el Occidente medieval participa
asi de una historia global de la sociedad, una historia cuyo&#39;s para-
dig-mas fueron pro mdamente rcnovados desde hace unos cincucn-
ta a os gracias alos aportcs de la arqueologia clcl hébitat, los cuales
obligan al medievalista, nolem uolem, aretomar el conjunto dc sus
reexioncs sobre la sociedad feudal y:31 ml de la Iglcsia en cl seno
de esta sociedad, en de nitiva, areleer aMarc Bloch yGeorges
Duby a la lux de Richard Morris.
Lo csencial de la renovacién dc los paradigmas consistié en
histarimr la pregunta acerca de los modelos de vicla. ponicndo nuc-
vameme en duda cl presupuesto de la inrnovilidad del hébitat an-
tiguo y la antigitedad de 1215 escructuras eclesiales. La tesis defendi-
da en el pasado por Abois de jubainville y Fuslel de Coulangcs
accrca de una  liacibn dire-cta. en las antiguas zonas de colonizacién
romana, de la villa oaldea ya ha sido unénirncmente abandonada.
En revancha, numerosos historiadonas cle la?-Antig edad tardia sos-
tiencn aim, por un lado, que la organizacién de la Iglesia en- los
lugares de sepultura rcservados a los cristianos se produjo amedia-
rlos dcl siglo III y, por cl otro, que la "parroquia (sea cual sea la
denominacién dada al agrupamicnto de eles alrededor del lugar de
culto) cs, apartir del siglo IV, un fenémeno estructuralmente ligaclo
a la edi cacién de iglesias.
Entrc los medievalistas,1atesis de la amigiiedad de las est.ructu-
ras eclesiales se enfrenta, apartir dc los a os 1970-1980, con las
ense anzas de la arqueologia rural, que presenta los dcsplazamiem
cos delhébitat como un fenémeno recurrente clurame el curso de la,
alta Edad Media. Sagan las regwnes de Europa, las poblaciones sc
habrén asentado més o menos cntre los siglos VIII y XII -asentz-
miento quelos arqueélogos ylos historiadores, que no trabzrjan en
la misma escala,- no explican de la misma manera. Como 10 ha
dernoswado perfectamente Elizabeth ZadorxRjo, la aldca del histo-
riador no es la misma que la del arqueélogo. En la escala rnacmsc6-
pica de los sistemas de explicacién global, los historiadores se dedi-
Cafon. en general, aarticular csc fenémcno de ascntarnicnto
duraderp dcl hzibitat con una mutaci-fm social dc: gran envcrgzdura:
la puesta an marcha (mils o menos precoz segfm <_list.inl.os anélisis,
.LA IGLESLA: UN EDIFICIO EXCEPCI ONJAL 25
énfxe los a os 850 yalredcdor del a o mil) de la socicdad feudal.
Segfm el modelo del incastel£ammto" propucsto por Pierre Toubert,
la Lransformacién del habitat y la reorganizacién de los territories
que afccta el Lacio yla Sabina en los siglos X-XI scrfa cl resultado
de la voluntad se orial de agrupar a. los hombres en lugares elevadns
yforti cados para controlarlos major. Esta tesis. quc hace del castillo
el centre de una organizacién social nueva, fue a conrinuacién am-
pliada por Robert Dossier bajo la forma de un "cnceldamiento"
generalizado, consistente en  jar a las poblaciones alrededor dcl
castillo, dc la iglesia, del cementerio y de la parroquia polos y
"células" para la agmpacién, control y dominadén de los hombres-.
Lajos cle satisfacer aXos arqueélogos, para quienes es muy di cil
encontrar en el terreno tantos fenémenos conexos (concentxacién
de habitat, forticacién, delimitacién de areas dc ag-rupamienta), el
mode}o dc] parcelamiento ("cuceldamiemo") tiene valor a 10 sumo
para "la infam:ia dc Europa occidental. Luego dc un primer milenio
dc icinerancja y do desplazamientos sobre territories limitados, cl
mundo nérdico ofrece, en efecto, orro paradigrna dc fijacién del ha-
bi_t.at, en. los siglos X1-X11, bajo la Eorma de agrupamientos de cam.
t;scab1os_que no deben nacla ni a los castiilos ni a las iglesias.
El "ineccle:iame~nlo"
En dos cstudios recientcsi Michel Lauwers sistematizé la contribu-
cién del polo eclesial a la historia del enceldamicnto" al hablar de
inecch5z&#39;amento". Calcaclo cle "imastellammto", cl tén-nino "inecclm&#39;a-
manta" ticne por objeto caracterizar en proceso por el cual la Iglesia
en tanto que institucién es creadora de espacio social.
Para apreciar toda la fuerza de su innovacién, conviene insistir
sobre el hecho de que es: pmceso ~-«zuya genesis se puede situar
groseramente en los afxos 850~900est  en total comradiccién
con el desinterés original del cristianismo anterior a la Iglesia par
sometcrsc a parametros de organizacién terrestre. Las primcras
comunidades cristianas heredan las estructuras territoriales roma-
nas mespecialmexrte la ciudad y la diécesis-- sin atribuir 2| esta
herencia un sentido diferente que :21 de las ncccsidades materiales
dc um cstadia aqui en la rierra, dcseando adenuis que sea lo mas
coma _posib1c. Para cali car Ia naturaleza de los cambms que se
25 IGLESIAY SOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
operaron entre el mundo antiguo yel mundo medieval, ciertos
historiadores no dudaron en hablar del paso de lazos esjzaciales a
12120:; snciales (es dccir persmmles), con el abandono progrcsivo de
los modelos de organization territorial propias de la Amig edad
romana, "fundados en una concepcién del espacio limitado. regu-.
lado ycstable, del que da cuenta, por ejémplo, la préctica de las
centuriacionts". (M. Lauwers). Desde muy Lcmprano, la Iglesia con-
tribuyé, a su manera, aese pnoceso dc desestructuracién territorial.
En cl marco dcun enfrentamiento entre obispos que se disputan
el- control de un oratorio aim polconsagrar, cl papa Gelasio Isos-
tiene que "no conviene que una diocesis csté dc nida por Iimites
o en funcién dc lugarcs determinados". Dentro de esta log-ica, no
es el ten-itorio lo quc constituyc la diécesis sino la presencia de un
pueblo de cles y los Iazos personales instaurados cnrre la commi-
dad y la autoridad episcopal dc rcferencia.
Sin que sea posible aqui, a fa1ta&#39;clc&#39;es;udios,de referencia, dar I
-cuenta en detalle de las condiciones precjisas. en las que se pperé
cl cambio, cs necesario constatar que, desde la transformacién He
los a os 800, cl papado instaura &#39;-ma conception completamcnte
diferente de la relacién rcspecto de la tierra. _con la claboracién
dc los marcos tcrritoriales _proLoestaLales dc 1aRep blica de san
Pedro", que es una estructura p blim dotada de una frontera. La
primera territorialidad medieval es asi tanto un aporte de los
ponti ces romanos, soberanos espirituales ytemporales, como de
los rctyes yen1per:.C.orcs carolingios, oténiidas y salios, cuyo (aspa-
cio soberano confunde alegremente estrutturas politicas y cstmc
turas cclesiales. De ello da testimonio, entre otras, lahistoria.de
ia, creacién de diécesis en&#39;el reino oriental de los francos yen
Europa central entre 800 y 1050, Lema cl: numeiosas bulas pon-
ti cales asi como de diplomas reales. Desde ese punto défvista,
es llamativo que sea un papa de origen lotaringio alimcntagib con
précticas _del poder imperial, Leon IX, quien lanza la mod&#39;a, ca-
racterfstica del papado reformador, de los grandes viqjes del pon-
ti ce romano para consagrar lugares (altéres eiglesias) yespacios
ritualmente delimitadns por deambulacién 0 circu&#39;1tos" (cemen-
terios y propietlades eclesiésticas). Al hacer csto, otorgzg dc alguna
mai-Leta unzx realidad territorial ala libertax roma-rm contcmporénea
dc su ponti cado, los lugarcs y los szspacios consagrados son. Como
"clones" dc Rozna. E11 (:56 semiclo, l..(>.én IX es, cmmv nuniaarosos
LA IGLESIA: UN EDIFICIO EXCEPCIONAL 27
dé sus sucesores inmediatos, por ejemplo Urbano II, un papa de
la tierra, puesto que es sobre la tierra donde la Iglesia se aia en
adeiante su presencia.
La: circa: Jepmdiente: del altaryde la iglesia
El nuevo modclo de organizacién territorial al que Ia Iglesia impri-
me su sello, entre otras estruct-uras de dominacién sobrc la tierra y
los hombres, es dc tipo irradiante oradioconcéntrica; obedece a la
légica dc polos en extensién e1 altar yla iglesia-de los que de-
penden areas consideradas como especi caxncnte eclesiales.
La primera dc esas areas es el cementerio. La relacién entre los
vivos y los rnucrtos conoce entre la Antig edad yla Edad Media una
cornpleta revolucién que afecta profundamente la topogra a. Lue-
go de siglos de separacién entre los vivos )1 19,5 muentos con la ins-
Lalacién de las necrépolis fuera de las ciudades. durante la Edad
Media se opera una lenta integmcién de los difuntos an interior del
mundo de los vivos. La arqueologia le) habitat saco :-:. la luz un
largo proceso que, siguicndo una cronologia quc_var(a seg n las
regiones, poses al mcnos tres fascs: desde las necrbpolis en pleno
campo hasta la agrupacién de las tumbas en areas consagradas al-
rededor de las iglcsias, pasando per um momenta dc inhumacién
dentro de la zona habitada. Originalmente, e1 término coemete1ium"
no se refiere mas que a la tumba. Hay quc esperar ai siglo VI para
ver aparecer en el mundo monastico la préctica de la inhumacién
comunitaria dc cristianos separados dc no-cristianos. Pero es mucho
mzis tarde mando esa area de inhumacién es reservada por consa~
gracién a los cristianos -entendiéndose que la inhumacién ad sanc-
tas practicada desde el siglp IV no tiene nada que ver con la inhu-&#39;
macién en un érea ritualrgiente consagrada. Como se ha dicho
mas arriba, los primeros rituales de consagracién de ccmenteriox
aparecen en el siglo Xen los manuscritos ponti caleg sin embargo.
casi niugiin ejemplo esté documentado en la Préctica antes de los
a os 1050 y los canonistas no dan, antes del siglo XII, una de nicién
<ia.ra del cementerio Cristiano concebido como una tierra fccundada
por las cenizas de los  eles. Por supuesto, no podernos olvidarnos
dc poner esta de ziicién restri.ngida dc! espacio dc los muertos
ciistianos en relacién con elmchazo coxirg:mporfxn<:r> :1:-. los hezrews,
23 IGLESIA YSOCIEDAD EN LA EDAD MEDIA
losjudios y los musulmanes, tres  guras embleméticas de la socie-
dad dc persecucién" se alada por Robert 1. Moore.
En el frente pionero de la lucha contra :21 Islam, en Catalu a y
en Scptimania, la instalacién (0 reinstalacién) de comunidades cam»
pesinas en los siglos IX, Xy XI, es sc alacla en las muy numerosas
actas conocidas como de consagracién de iglesia". El interés cle
las actas de esa préctica es dar una idea precisa de la forrna con la
que el espacio de la comunidad se organiza alrededor de la iglesia
recientemcnte consagrada. Ast, el 15 de noviembre de 985, Oliba,
conde de Ccrda a, y su esposa Ermengarda, invitan 5.1 obispo Sala
de Urge] aconsagrar la iglcsia Sam Critéfor de Vallfogona. El acta
xedactada para la cimmstancia precisa que fueron en ese rnomento
 jados los limites de la parroquia (termini parroquiae) y que cl cemen-
terio y un érea de paz (mcraria) fueron estabiecidos "en el circuito"
de la iglesia (in circuitu ecclesie). Las ireas concéntricas dependientes de
la iglesia estén situadas en el interior de un limite, el "circuito", que
evoca a la vez Ia amigua préctica juridica romana dc delimitacién
de los bienes raices por deambulacién yla ccunsagracién de cemen-
tcrios por circunvalacién ritual de los clérigos port:-edores dc rcli~
quias. La primera érea concéntrica alrededor de 151 iglesia esté reser-
vada alos muertos. Enseguida viene la sawaria, circulo dc Ircima
pasos donde se agrupan los vivos en b squeda do asilo y dc protcccién
sagrada. Parecido agmpamicnto termina a veces formanclo cl n cleo
de una aldea (xagrera, ccllera), que ciertos arqueélogos del habitat
llegan acali car como aldea cclesial".
La  ltirna {urea concéntrica estai constituida por la pm-roquia.
¬Qué debemos comprender con esc término en el ltimo terdio del
siglo X? La "parroquia ([)a1&#39;ochia)durantc largo tiempo designé una
realidad topogré ca completamente clistinta de lo que nosotros
comprendemos hoy en dia. Contrariarnente a lo que lo: historiado-
res pensaron durante mucho ticmpo, no hay continuidad entrc cl
 mdw romano yla parroquia medieval. Las dclimitaciones parro-
quiales representan modes de recorte del espacxo sm antecedentes;
se trata de una creacién medieval, a n embrionaria en los siglos
IX-X, que no Ilega ala madurez sino hasta los siglos XI~XII. En
tlernpos més Lempranos, por otra pane, el término [mmchia designa
um unidad xnacroscépizza, la diécesis, 0bicn un lugar microscépico,
la basilica o la iglecsia. La palabra no adquierc uua clara acep<;i.6n
territorial sino hasta el siglo XII, al  nal dc una compleja lxistoria
1.4 IGLESLA: UN EDIFICIO Exc1»:PcxoNAi. 29
dc atraccién dc  eles hacia la iglesia, comprendida como el lugar
necesario para la de nicién sacramental de los cristianos en comu-
nidad, lugar del bautismo y de la mnerte, lugar dc participacién
mas omenos regular para el sacri cio eucaristico, lugar dc recon-
ciliacién yde reintcgradfin para los penitentes. Dos factores_pr1n-
cipales est n en la géncsis de la parroquia medieval. E1 primers: 5:
rclaciona con el page del diezrno, que es obligatorio apartir de la
época carolingia y debe ser entregado en el Iugar de culto. En ese
sentidq, la parroquxa es anlc todo un territorio scal conccbido
comn el instrumento a través del cual los eles contribuyer. alas
necesidades de la fébfita, es decir al mantenimiento de -105 auras
y esencialmente del edi clo mismo, come 10 sostiene i-Iincmar dc
Reims en el que es sin dudas cl primer tratado sistemzitico consa-
g-mdo ala propiedad eclesiéstica, la Callectio de ecclesiis et capellis. El
segundo recurso histérico dc la parroquia es el cementerio. Desde
la época carolingia, se recomicnda alos  elcs hacerse inhumar alli
donde pagan e1 diezmo. Con el ticmpo (un largo tiempo, si s:
Liane en cuema la discorsion habitualmente grands cntre las deci-
sioncs teéricas dcl clero y éu aplicacién en la préctica), e1 parro-
quiano naturaI" es aqua! que paga el diezmo yse hacc inhumar
cn la misma pzirroquia. Dc alli la confusién frecuente entre cemen-
CCYID)P311-Oq1!13.
[11 tierra dz: los Santos cl expacio de lo: mmzje:
A1 final dc esta prcsentacién sumaria dc las zimas dependiemes de la
i lcsia, conviene hablar acevca de la olitica territorial llevada a cabo, >
SP
siguiendo cl ejcmplo de la Rep blica de san Pedro, por los grandes
se orcs eclcsiésticos que decian pertenecer aRoma: los monjes clu-
niacenses. No se Lrzta cierfaxnentemés que de un cjemplo, aunque
emblemético, de un fenémeno general que mcreceria otros estudios
de caso: la tcxricorializacién de la liberta: ecclesiao.
Las C6112 de cinto mil actas anteriores a1120 acumuladas en el
archivo, luego en los cartularios, de Cluny dan testimonio de la
intensidad dc la polilica dc acumulacién dc.bient-:3 inmuebles quc
se alnn 105 dos primeros siglos dc historia dcl monasterio fundado
an 910 Es sobm esta base intnuebk: cons a Bic una tierra
sanr.:.1en cuanto propiedad do .105 santczs 10rr.:a)uos, Pedro y Pablo,
30 IC-LESIA Ysoczzmn EN LAEDAD MEDIA
donde, desde lasegunda mitaddelsigloXI,Iosciuniacenses orga-
nizan"1os lugares ycfrculos desudominaci6n"&#39;se orial. Estapoli-
ticaterritorial, estujdiada endetaile por Didier Méhu, viene, enun
primer momento, aincluir biencs dcnaturaleza muydiferente (tie-
rras, iglesias, castillos, molinos) enunaestructura eclesial comfm
_con lapuesta enfuncionamicnto de una red de obediencias 0de-
icanias, quasonlugares pluri mcionalesz alavezcentros dcexplo-
taciénag-ricola. lugares detransaccién ynegociaci6n,_ ennitzs...ig1e-.
sias.-de peregrinzije. etcétera. EnLmsegundcn momenta, esa red dc
lugai-es", queestéccntrada enlaiglesia abacial yel altar mayor
donde reposan losrestos de Pedro yPablo, seorganize enuncirculo
de dominacién en el interior delcual la santidad cluniacense im-
poneunainviolabilidad total". Sctram, en rimer luyzar, de  jar
sobre el terreno el mecanismo dcinmunidag del que goza el mo-
nasterio. Eséste el temadedosactas solemries llevadas alapracti-
capotei poder romano: cllegado Pedro d&#39;e Albano, en1080, yel
papaUrbanoII (antiguo gran prior dcCluny), en1095, de nen
ritualmente losHmites del bandosag1:ado" éiuniacense, es decir, el
circa propia de lajusticia desanPedro. matci-ializada bajolaforma
designos tangibles (mojones y cruces) unidos entres ior caminos.
A cstcprimercirculo scagrcgan otros dos.. UnabuladePascal II"
(1107) establece unazonasin peaje ysincastillo quapermit:alos
peregrinos, aloshuéspccles yalosmercaderes llegar aCluny y vol-
verlibremente. Fmalmente, e1privilegio deexencién promulgado
por Calixto 11 en1120hacedeCluny unaminidi<S<fesis" a lacabeza
dcmuchas parroquias.
3?
Algunas semanas luego dc haber instituido el"bzmdo sagrado" de
Cluny, UrbanoII lama,enClermom-Fei-rand, sufamoso llzimado
a 121 cruzada para liberar Tierra Santa. Esunsimbélico mo\rimien-
[0dcretornoalosorigenes, escotnosicl blanco manto de igle 
sias evocado por R2111 Glaber llegaraacubrir Ioslugares mismos
de la estadin tcrrcstre deCristo. Conquistada porloscnlzados en
1099, esta tierra fundadora delagesta cristiana es,dehecho, li-
Iicralmente reconsagrada, Como datcstimonio laiiturgiadcIa1ibe-
raciéii dz: jen 1611, anbuenzx parts: remmada dclostbnmilarios
para1:1 dediw . ndciglesias. R(?COI(&#39;J2(([Zl duraucc much!) iicmpoen
LA IGLI-BIA: UN EDIFICIO EXCEPCIONAL 31
la Iglesia latina por el recuerdo de la destruccién del Temple, la
jerusalén cerrestre recuperada por lo: Cruzados cs asimilada a
una nueva iglesia; es puri cada de sus manchas de la misma ma~
nera que un lugar de culto dejado durante mucho tiempo en
abandonq y es retomada para la sacralizad cristizma. El centro
original de la cristiandad es asi asimilada auna iglcsia y la topogra-
fia cristica es coma reinstituida por el ritual. La iglesia, concebida
dcsde siempre como  gura de lajemsalén Celeste, permit: dc algu-K
na manera dgv olver la Vida alajerusalén histérica en espera de 1:2.
préxima Parusia.