You are on page 1of 70

El ABC DE LA MEZCLA FOSFÉNICA

Expansión cererebral por la Luz Natural
Cómo aumentar considerablemente el potencial mental para
tener éxito en los estudios, los exámenes y los proyectos
Doctor Francis LEFEBURE
Medalla de Oro y Premio del Concurso Lépine 1963
Medalla de Oro del Salón Internacional de Inventores de
Bruselas 1964, por la acción sobre el cerebro de su aparato
para la Audición Alternativa
Fosfenismo® España y Latino América Escuela del Doctor Lefebure® Fosfenología® Edición y Produ
cción
fosfenismo@telefonica.net phosphenes.net tel. 609331111 tel. 934909128 fax. 6093
28693
Organización Cap i Cua S.L. B-61840443. Tomo 31294, Folio 105. Hoja B-193398 Inscr
ipción 1ª
Alcolea 32-34 7º 2ª 08014 Barcelona. España
Marca registrada para libros, aparatos y método pedagógico
http://www.fosfenismo.com
1ª Edición en castellano
Diseño de la portada: Stéphane SCHMIDT
I.S.B.N: 84-95720-04-03
Depósito legal: B-20566-2002
Reservados todos los derechos de traducción y de
reproducción total o parcial para todos los países
Doctor Francis Lefebure
Leonardo da Vinci
LEONARDO DA VINCI:
Observa la luz y admira su belleza. Lo que has visto ya no
existe; lo que verás todavía no existe
Citado por Gonzagues SAINT-BRIS, en la emisión de Jacques Martin «Tout
le monde le sait» (Todo el mundo lo sabe), el domingo 14 de junio de 1987.
Advertencia:
La práctica de los ejercicios descritos en este libro sólo puede
realizarse con la «lámpara fosfénica» del Doctor Lefebure
(véase nota). Cualquier otra lámpara o fuente luminosa puede
tener graves consecuencias sobre su vista. Además, es muy
aconsejable que consulte a su médico o a un oftalmólogo en
caso de duda sobre la salud de sus ojos.
Nota: todo el material adecuado e imprescindible para una observación fija sin pro
blemas
oculares, lo suministra, Fosfenismo® España y Latinoamérica. Escuela del Dr. Lefebure®.
Fosfenología® Edición y Producción.
9
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
PREFACIO
Comportaos como hijos de la luz
(Cartas de San Pablo a los Efesios, V, 8)
En 1966, por casualidad y gracias a uno de sus primos, tuve en
mis manos la tesis que el Doctor Francis Lefebure había
defendido en Argel en 1942 para su doctorado en medicina: La
respiration rythmique et la concentration mentale (en éducation
physique, en thérapeutique et en psychiatrie). La respiración
rítmica y la concentración mental (en educación física, en
terapéutica y en psiquiatría).
No fue el tema, poco habitual para una tesis de medicina, lo que
me apasionó, sino más bien el contenido. Hablaba de la
homología del psiquismo y del cuerpo, así como de la cultura
psicofísica que de ello se podía derivar.
Más allá de la acción física pura de la respiración, abordaba la
importancia de una respiración rítmica sobre las pulsaciones
cardíacas. Desarrollaba la influencia positiva de esta respiración
rítmica sobre el pensamiento e incluso la influencia del ritmo
del pensamiento sobre el propio pensamiento. Llegaba a la
conclusión de que la respiración rítmica era capaz de
proporcionar un aumento de vitalidad y favorecer el desarrollo
físico e intelectual de los enfermos, pero también de cada uno
de nosotros, incluidos los niños.
10
Daniel Stiennon
En esta tesis de ciento cuarenta páginas, abordaba finalmente el
tema de la concentración mental; gracias a la repetición de un
ejercicio sencillo, como intentar imaginarse una rosa, el Doctor
Lefebure demostraba que un ejercicio tan insignificante actuaba
poco a poco, primero sobre el pensamiento, después sobre la
sensibilidad y, por fin, podía incluso modificar las tres
funciones fundamentales del psiquismo: el pensamiento, el
sentimiento y la voluntad. Terminaba con la «concentración
suprema»: visualizar una mancha luminosa y un punto luminoso
lo más pequeño posible. Por lo tanto, en esta tesis de medicina,
ya se encontraban reunidas las tres palabras que iban a dirigir el
resto de la vida y las investigaciones del Doctor Lefebure:
Ritmo - Luz - Concentración
Atraído por este método, empecé a entrenarme en la respiración
rítmica, pero de paso, aspiraba a encontrarme con el Doctor
Lefebure, tanto más cuanto que los miembros de su familia, que
yo frecuentaba, me hablaban de él como de un personaje
inteligente y culto pero ¡un poco al margen de las corrientes de
pensamiento habituales!
Sin embargo, no fue hasta el 20 de octubre de 1969 cuando subí,
feliz pero emocionado, la escalera del 104 de la calle Réaumur
en París para ver al Doctor Lefebure. Allí me expuso
ampliamente su teoría del desarrollo de la memoria y la
inteligencia mediante la mezcla de los pensamientos con los
fosfenos; me citó numerosos casos de mejoría rápida de la
memorización en niños, pero también en adultos.
Y fue con él con quien hice aquel día, mi primera experiencia
de «mezcla fosfénica».
11
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Regresé a la Rochelle, donde residía entonces, convencido de
que mi encuentro con el Doctor Lefebure había sido esencial y
que esta mezcla entre el pensamiento y el fosfeno era un
descubrimiento extraordinario.
El Doctor Lefebure me había dedicado su último libro,
afirmando que su Initiation de Pietro (véase nota) era el
resumen de todos sus conocimientos y de todos sus trabajos de
investigación.
Esperaba un libro sencillo, práctico y didáctico, pero descubrí
un libro medio iniciático medio científico cuya abundancia de
ideas y pensamientos me desanimó un poco. Los años pasaron y
me mantuvieron muy ocupado; en 1971, abandoné mi consulta
de rehabilitación funcional para iniciar mis estudios de
medicina en Nantes. En 1979, al final de mis estudios, recuperé
el contacto con el Doctor Lefebure.
Al mismo tiempo que continuaba con sus estudios, intentaba
desarrollar el principio de la «mezcla fosfénica» multiplicando
las conferencias, en Francia y en el extranjero, sobre su nuevo
método de desarrollo de la memoria y del espíritu de iniciativa.
Me incitó a volver a los ejercicios de «mezcla fosfénica» que
conocía y que había abandonado un poco... Y quizá gracias a
ellos terminé sin problemas mis estudios de medicina. Después,
no tardé en abrir una consulta médica y, con el paso de los años,
me di cuenta de que cada vez con mayor frecuencia, los padres
me traían a sus hijos para consultar sobre sus malos resultados
escolares por falta de concentración e incapacidad de
permanecer mucho tiempo centrados en sus deberes y también
en sus lecciones.
Nota: de próxima aparición en esta editorial.
12
Daniel Stiennon
Por lo tanto, me puse de nuevo en contacto con el Doctor
Lefebure para intentar profundizar mis conocimientos y
averiguar cómo aplicar lo mejor posible este método pedagógico
a los niños.
En su respuesta, el Doctor Lefebure me comunicó la creación de
una sociedad dedicada exclusivamente al lanzamiento de sus
trabajos:
... Doy cursillos de vez en cuando, los fines de semana; en
agosto, doy un cursillo más detallado de una semana completa.
Si pudiera asistir, vería en qué punto de los trabajos nos
encontramos. Se han descubierto muchos fenómenos nuevos que
podría utilizar en su consulta.
¡Su invitación estaba fechada el 6 de diciembre de 1987, es
decir, tres meses antes de su muerte!
Por lo tanto, fue con Daniel Stiennon con quien hice una serie
de cursos de «mezcla fosfénica». Y, después de diez años, he
podido constatar una clara mejoría en los resultados escolares
en los niños a los que he explicado los rudimentos de la
«mezcla fosfénica» y que la han utilizado a veces hasta la
facultad.
Con frecuencia, también he constatado un cambio en las
características psíquicas de estos niños (que me cuentan sus
padres): mejoría del sueño, niños más relajados, más calmados
y más abiertos.
Hoy sólo tengo palabras de felicitación para Daniel Stiennon,
que nunca ha dejado de impulsar, y sin jamás traicionarle, la
«mezcla fosfénica» del Doctor Lefebure.
13
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Con su ABC de la «mezcla fosfénica», Daniel Stiennon hace
posible que todos, padres o hijos, podamos utilizar de forma
sencilla, concreta y práctica, la «mezcla fosfénica», fuente de
progresos escolares innegables y de un equilibrio psíquico
mejor, gracias al aumento de la concentración.
Doctor Daniel GEOFFROY
14
Daniel Stiennon
15
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
A MODO DE INTRODUCCIÓN
TESTIMONIO
Jean-Philippe S., estudiante, NEUILLY-SUR-MARNE.
Apreciado Daniel:
Gracias al curso que me diste hace unos dos meses, he podido
darme cuenta de los progresos que esta técnica me ha permitido
realizar, tanto desde el punto de vista escolar (estoy en
segundo) como en la vida diaria.
Hace un tiempo, tuve un examen oral de francés (preparación al
examen de bachillerato) que había preparado con la ayuda de
los fosfenos; el resultado ha sobrepasado mis esperanzas. En
efecto, ante la simple lectura del texto, el comentario surgía por
sí mismo, sin que tuviera necesidad de pensar.
He observado también los efectos sobre el sueño; hacía algunos
años que sufría insomnio, me despertaba por la noche y no
podía volver a conciliar el sueño hasta una o dos horas más
tarde. ¡Desde que practico la «mezcla fosfénica», duermo toda
la noche sin interrupción!
También tengo que decirte que este método ha mejorado mi
vista; a los 12 años, tuve que ponerme gafas. Ahora creo notar
una sensible mejoría.
Con toda mi amistad y reconocimiento.
16
Daniel Stiennon
Una enciclopedia no bastaría para reunir todos los testimonios,
por lo tanto nos hemos limitado a extraer uno representativo,
simple avanzadilla de lo que va a descubrir el lector si acepta
realmente poner en práctica este método.
Para facilitar la comprensión de este método, que se basa en
ejercicios prácticos, hemos organizado el libro de modo que a
cada explicación teórica le sigue un ejercicio práctico.
17
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
INTRODUCCIÓN A LA EDICIÓN CASTELLANA
El trabajo del Doctor Lefebure es extraordinario. Hace cuarenta
años que viene recogiendo reconocimientos, agradecimientos,
testimonios, premios, etc.
La aplicación extensión y calidad de su obra hacen de él un
genio. Pero hay que poner el método en marcha, hacerlo llegar a
todo el mundo de forma clara, precisa impecable, como hasta
ahora se ha hecho. Hay mucho trabajo que los difusores del
método día a día realizan con gran esfuerzo, difusores en todo el
mundo, colaboradores en todos los países.
Daniel Stiennon es el director y máximo responsable de la
difusión internacional. Su trabajo desde el fallecimiento del
Doctor Lefebure ha sido poner al alcance de todos, de un modo
acorde con nuestros tiempos, con una organización únicamente
dedicada a la difusión del método, los fantásticos
descubrimientos del Doctor Lefebure.
Somos muchos los que le acompañamos en esta tarea pero creo
que todos estamos de acuerdo en que sin él todo habría sido más
difícil o no habría sido, y el trabajo habría quedado relegado a
unos cuantos elegidos, precisamente lo que nunca se ha
pretendido.
En esta línea aparece este libro, claro y fácil, sin el lenguaje en
ocasiones técnico, del Doctor Lefebure.
18
Daniel Stiennon
Ahora depende de usted plasmar en su vida cotidiana con
resultados maravillosos el genial esfuerzo del Doctor Lefebure
por explicar lo que un pequeño grupo de iniciados ha sabido
desde el comienzo de los días.
Muchas gracias amigo lector, y disfrute el libro.
Quien no haya quedado fuertemente impresionado por el
Fosfenismo es que no lo ha entendido.
Francesc Celma
Director de Fosfenismo España e Iberoamérica
19
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
LA LUZ, FUENTE DE BIENESTAR
Un potente estimulante natural: la luz natural
La luz es uno de los principales elementos en los que estamos
sumergidos más o menos plenamente de forma continua, según
la zona geográfica.
En la antigüedad, se deificaba la luz bajo todas sus formas, ya
que no solamente proporciona beneficios al favorecer los
cultivos, sino que también proporciona una comodidad no
despreciable, muestra de ello es el fuego para cocinar y trabajar
los metales, así como las estrellas que guiaban a los viajeros y
los navegantes antes de la invención del compás. Pero los
beneficios de la luz no se detienen aquí, y parece ser que, en la
antigüedad, lo sabían muy bien.
En efecto, textos que se remontan a dos mil años antes de Cristo
muestran que el sol, por ejemplo, se consideraba como un
allegado del hombre y protector de los bienes terrestres.
Las relaciones entre nuestros ancestros y la luz son muy
diferentes de lo que nos parecía y en todas las tradiciones y en
todas las culturas, se encuentra la práctica de mirar fijamente
los reflejos del sol en el agua, el fuego, la luna, las estrellas o un
cielo luminoso; en todos los tiempos, estas técnicas estaban
generalizadas. Sólo ahora empezamos a darnos cuenta de la
importancia de la acción de mirar fijamente una fuente
luminosa sobre el psiquismo y el organismo.
20
Daniel Stiennon
Desde los años 1950, sabemos que la luz tiene una gran
influencia sobre las funciones hormonales por medio de la
hipófisis, y recientemente, una serie de investigadores han
utilizado la acción estructurante de la luz sobre el sistema
nervioso en la depresión crónica. En efecto, estos investigadores
se han dado cuenta que en ciertas formas de depresión, las
recaídas más graves se producen durante el otoño, una época en
que la luminosidad decrece.
En diversos hospitales, las personas con una depresión crónica
se colocan bajo potentes lámparas de 110 a 500 vatios, e incluso
más, y de al menos 10.000 lux, durante una hora por la mañana
y una hora por la tarde, como ocurre en el servicio del Doctor
Lemoine de la Unidad de Psiquiatría Biológica del hospital
Vinatier de Lyon, en el hospital Sainte-Anne (servicio de
depresiones estacionales) París 14º, en el hospital Louis-
Mourier (servicio de psiquiatría del profesor Ades) 92700
Colombes, etc.
El SDE (Síndrome Depresivo Estacional), muy extendido en los
países nórdicos a causa de la duración extrema de las noches, ha
impulsado a los médicos e investigadores a buscar una
alternativa a los medicamentos para combatir estos problemas.
La luz se utiliza también como sincronizador para regularizar
los ritmos de sueño completamente alterados. Estas
investigaciones se realizan, entre otros lugares, en la unidad 3
del INSERM (Instituto Nacional de la Salud y la Investigación
Médica) de París y en el hospital de la Salpêtrière. Actualmente,
el cuerpo médico reconoce de forma unánime los beneficios
que aporta el baño de luz mediante la lámpara de luz natural. En
el laboratorio del sueño, se despierta a una serie de voluntarios
dos horas antes de su hora habitual.
21
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Seguidamente, se les somete durante dos horas a una luz intensa
y, durante el día, se mide su temperatura y sus valores
hormonales, así como diversas variables fisiológicas y
psicofisiológicas. La hipótesis de los investigadores es que la
luz, por sí sola, permite adelantar y equilibrar los ritmos vitales.
Un responsable de la Universidad de Charleroi, en Bélgica,
recuerda a menudo a los que dudan de la acción de la luz sobre
el cerebro la definición que se puede encontrar en las
enciclopedias buscando la palabra «helioterapia»:
La luz es buena para las plantas, los animales y los seres
humanos. Encontramos también otra definición de la luz como:
Tratamiento de las enfermedades mediante los rayos solares.
Esto confirma los efectos beneficiosos de la luz sobre el
conjunto del organismo. De ahí a pensar que la luz podía tener
un efecto estimulante sobre las facultades cerebrales, en
particular las intelectuales, sólo había un paso, que el Doctor
Francis Lefebure ya había dado en 1959, después de haber
realizado numerosas observaciones detalladas.
Efectivamente, la luz es una energía que, al llegar al ojo, da
lugar a una serie de reacciones químicas y eléctricas en el
cerebro que producen sincronizaciones entre las células
cerebrales, acelerando y amplificando los procesos
psicológicos. De forma que mirar fijamente durante un corto
período una fuente luminosa adecuada, provoca un aporte de
energía suplementaria en el conjunto de la masa cerebral,
mejorando las capacidades mentales (memoria, concentración,
ideación, creatividad, iniciativa, etc.), es decir, la inteligencia en
su conjunto.
22
Daniel Stiennon
Observación de la «lámpara fosfénica»
La «mezcla fosfénica» consiste en mezclar un pensamiento con el fosfeno.
Para hacer el fosfeno con la «lámpara fosfénica» del Doctor Lefebure:
colóquela entre 1,50 m y 2 m de distancia de usted.
Nota: todo el material adecuado e imprescindible para una observación fija sin pro
blemas
oculares, lo suministra, Fosfenismo® España e Iberoamérica. Escuela del Dr. Lefebure®.
Fosfenología® Edición y Producción.
23
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
¿QUÉ ES LA MEZCLA FOSFÉNICA?
Explicación del termino «mezcla fosfénica»
En 1966, el Doctor Lefebure tuvo por primera vez la idea de
experimentar con la mezcla de pensamientos y fosfenos.
Rápidamente observó sus efectos claramente favorables, hasta
tal punto que desarrolló un método pedagógico, con
modalidades de aplicación precisas para cada una de las
disciplinas escolares. En general, en las primeras sesiones, el
niño se da cuenta de que su trabajo rinde más; en un mes, sus
notas mejoran ostensiblemente. Algunos retrasos importantes se
recuperan de forma espectacular en pocas semanas. Esta
mejoría del rendimiento escolar se acompaña de una mejora del
carácter, lo cual facilita la disciplina. Se observa también un
aumento de la curiosidad intelectual y del espíritu de iniciativa.
La explicación de esta técnica no es pesada, sino al contrario,
relajante, porque libera una energía que proporciona una
sensación de bienestar. Además, no hace perder tiempo al
estudiante, ya que es esencialmente una nueva forma de
aprender las lecciones y, aunque en menor grado, de hacer los
deberes. El principio de este método es muy sencillo y se
resume fácilmente. Para empezar, ¿qué es un fosfeno?
Una sensación luminosa subjetiva dice el diccionario Littré. Por
lo tanto, los hay de varios tipos, señalemos, por ejemplo, el
fosfeno por compresión, que incluye «las estrellas» que vemos
cuando recibimos un golpe en el ojo.
24
Daniel Stiennon
Pero, con un objetivo escolar, utilizamos principalmente la
variedad llamada «posfosfeno» o fosfeno procedente de la
iluminación, excluyendo los fosfenos obtenidos por otros
métodos, como la compresión ocular, etc.
Para observar el fosfeno, miramos la «lámpara fosfénica»
durante treinta segundos a un metro de distancia, después la
apagamos y nos quedamos a oscuras. Entonces vemos una serie
de colores que se suceden durante tres minutos; generalmente,
después de unos segundos de latencia, estos colores consisten en
nubes grises, un hermoso matiz verde, brillante o amarillo,
rodeado de rojo.
Los límites entre los colores varían bruscamente; incluso a
veces el fosfeno experimenta eclipses completos, pero en
general el rojo aumenta; después, al cabo de un minuto y medio,
el fosfeno se vuelve completamente rojo. A los tres minutos, el
núcleo se vuelve azul oscuro o negro; entonces se rodea de una
nube gris pálido, tres o cuatro veces más ancha que el núcleo
central, como una nube con bordes desdibujados, mucho más
estable que los colores vivos. El Doctor Lefebure llamaba
«resplandor difuso» a esta nube con la que finaliza el fosfeno.
Estas cortas sesiones de fijación de la mirada no fatigan en
absoluto la vista, sino que constituyen, por el contrario, una
excelente gimnasia ocular. La única contraindicación para la
utilización de fosfenos es el glaucoma, es decir, el aumento de
presión del líquido del ojo.
Por lo tanto, en la oscuridad, el fosfeno se presenta en forma de
una mancha de colores cambiantes, que persiste durante tres
minutos.
25
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
LA LÁMPARA FOSFÉNICA
Solamente la «lámpara fosfénica» ofrece una seguridad total
para hacer los fosfenos; esta lámpara se basa en normas
establecidas por más de 40 años de práctica con miles de
personas.
Nos parece útil señalar que, en treinta y cinco años y en miles
de practicantes, no hemos tenido, que sepamos, casos de
personas que hayan constatado un efecto negativo en su vista
con la lámpara del Doctor Lefebure equipada con bombillas
(fotocrescenta) de 75, 100, 150 e incluso 250 vatios; más bien al
contrario.
Por lo tanto, si utiliza la bombilla que viene con la lámpara,
cumple por completo las normas de seguridad definidas por el
Doctor Lefebure, cuya «lámpara fosfénica» se basa en un
máximo de normas de seguridad. En resumen, esta «lámpara
fosfénica», con bombilla de «luz natural» está especialmente
adaptada al gran público.
En su libro La mezcla fosfénica en pedagogía, (véase nota) el
Doctor Lefebure explica las diferentes fuentes luminosas. Este
es el libro de referencia en el que encontrará toda la información
útil sobre el empleo de las diversas fuentes luminosas, excepto
las bombillas de «luz natural», posteriores a los descubrimientos
del Doctor Lefebure.
Nota: de próxima aparición en esta editorial.
26
Daniel Stiennon
Lámpara fosfénica del Doctor Lefebure
27
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
REPERCUSIONES DE LA PRÁCTICA DE
LA MEZCLA FOSFÉNICA SOBRE LA
VISTA
La mejoría de la vista
Mirar fijamente la «lámpara fosfénica» a un metro escaso de
distancia durante treinta segundos y después quedarse a oscuras
no es peligroso para la vista, como podrían temer algunas
personas. Al contrario, el método es muy saludable para la
visión. La luz seguida de oscuridad total provoca una gimnasia
del iris (se contrae con la luz).
La púrpura retiniana se destruye durante cada período de
iluminación y se vuelve a formar en la oscuridad. Esta gimnasia
química de la retina da como resultado un aumento de la
circulación capilar. Por este motivo, siempre se produce cierto
grado de mejoría de la visión después de las primeras semanas
de tratamiento.
El cambio en la agudeza visual por estimulación de la retina a
menudo produce la sensación de que una miopía ha mejorado, a
pesar de que es muy difícil demostrar una modificación de la
curvatura de los elementos transparentes del ojo; aunque, al
parecer, a veces esto es lo que ocurre. El Doctor Lefebure fue
una demostración viviente del efecto positivo de su método
sobre el ojo. Fisiológicamente, la presbicia empieza a los 50
años y alcanza su máximo a los 60 años.
28
Daniel Stiennon
La distancia mínima de lectura para una persona joven es de 30
cm. Sin embargo, él demostró, en conferencias públicas, que, a
los 72 años, podía leer letras grandes o pequeñas como antes,
mucho más lejos de lo que daban sus brazos, muchos jóvenes no
pueden hacerlo.
Por lo tanto, este método, practicado durante años, no sólo le
permitió frenar el envejecimiento de los ojos, sino que al
parecer los rejuveneció.
Naturalmente, hay que ser muy prudente en presencia de un
caso sospechoso de glaucoma, es decir, de aumento de la
presión de los líquidos intraoculares. Generalmente, esta
enfermedad se debe a una mala reabsorción del humor acuoso
por los procesos ciliares, unos paquetes vasculares situados en
la cara posterior del iris.
Sin embargo, la gimnasia intensa de este órgano, provocada por
la alternancia de luz y oscuridad, contribuye a revigorizar estos
procesos ciliares y con ello facilita la reabsorción. Por otra
parte, en el glaucoma, los médicos prescriben gotas destinadas a
contraer el iris; mirar fijamente la luz fosfénica, según nuestra
experiencia, produce el mismo efecto, aunque momentáneo.
Actúa en sentido idéntico a la terapéutica clásica.
Esto explica que, también en esta enfermedad, la práctica de la
«mezcla fosfénica» tenga con frecuencia un efecto favorable.
Sin embargo, cualquier terapia puede tener, en su inicio, un
efecto adverso al objetivo perseguido, sobre todo si es activa.
Dado que dos o tres brotes de glaucoma pueden ser suficientes
para destruir la retina, es conveniente empezar progresivamente
y solicitar la opinión del oftalmólogo.
29
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Durante las primeras sesiones de entrenamiento, la conjuntiva
puede congestionarse después de mirar fijamente la luz.
Eventualmente, se produce una ligera migraña supraorbitaria
después de la sesión, debido a un aumento no habitual de la
circulación meníngea. Esta reacción es muy rara y desaparece
después de tres o cuatro días, o incluso menos, el tiempo que
tardan en adaptarse los reflejos vasomotores. Para más
información sobre la influencia de la luz sobre la vista, véase el
libro del Doctor Lefebure La mezcla fosfénica en pedagogía.
30
Daniel Stiennon
El Doctor Lefebure realizando un examen cerebroscópico
31
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
LAS BASES DE LA MEZCLA
FOSFÉNICA EN PEDAGOGÍA
La lectura con fosfenos
Las técnicas fosfénicas proporcionan elementos que pueden
solucionar muchos problemas, como han podido comprobar
todos los estudiantes que han utilizado el método de la «mezcla
fosfénica» en pedagogía. Las ventajas han sido tan importantes
que ahora los fosfenos forman parte de su vida, puesto que su
acción es rápida, profunda y duradera.
Relajarse sin problemas
La primera acción del fosfeno se deja sentir sobre el sistema
nervioso, lo que da lugar a la relajación profunda y al descanso
que se experimenta cuando se utiliza la técnica. Los pescadores
son un buen ejemplo para ilustrar esta acción favorable de los
fosfenos sobre el sistema nervioso.
En efecto, cuando están pescando, son capaces de permanecer
durante horas mirando fijamente el agua para ver si pican; y no
es el atractivo de los peces lo que motiva esta paciencia. Por otra
parte, los pescadores afirman que no les molesta que el pez no
pique. Además, personas supernerviosas o que habitualmente
son incapaces de estarse quietas, encuentran en esta actividad un
descanso y una calma especiales. Dicen que sienten una paz y
una serenidad que no experimentan en ninguna otra parte.
32
Daniel Stiennon
Este bienestar se debe a la reflexión del sol o del cielo luminoso
sobre el agua. La fijación de la mirada se produce sin que el
pescador se dé cuenta. Simplemente observa el movimiento o la
corriente del agua; sigue con la mirada el corcho y tira de él
regularmente, y esto basta para imprimir un ritmo a su
pensamiento. Por lo tanto, dispone siempre de un fosfeno
debido a la fijación de la mirada en el agua y, al mismo tiempo,
de un ritmo regular producido por la corriente del agua.
Ritmo y fosfeno se difunden por el conjunto del sistema
nervioso y la masa cerebral. Son las dos condiciones que
determinan el desarrollo de las facultades superiores del
cerebro, lo cual explica también que algunos pescadores, sobre
todo los pescadores profesionales que, en el mar, tienen
constantemente los reflejos del sol o del cielo ante los ojos,
posean la capacidad de la intuición.
Pero aquí, lo que nos interesa especialmente es la acción
estructurante del fosfeno sobre la personalidad, ya que es
evidente que, si en la vida de cada día nos sentimos más
calmados y estamos más descansados, estaremos mucho mejor
preparados para todas las actividades y, como consecuencia,
seremos mucho más eficaces. Además, estas fijaciones
desarrollan un gran optimismo.
Por lo tanto, es muy interesante adormecerse haciendo algunos
fosfenos, que obtendremos fijando la mirada en la «lámpara
fosfénica» durante treinta segundos. Después de este tiempo, se
apaga la lámpara y, en la oscuridad, simplemente se observan
los colores dejándose llevar sin esfuerzo por los pensamientos.
Después de tres minutos, se vuelve a mirar fijamente la
«lámpara fosfénica» y se observa de nuevo el fosfeno.
33
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
En general, al poco tiempo, aparece el sueño durante la
observación de los colores, con el beneficio especial de este
aporte de energía. Son muchas las personas que han recuperado
el sueño gracias a los fosfenos. A la mañana siguiente, se
sienten más descansadas y se despiertan con una gran alegría.
Por esta razón, es bueno hacer algunos fosfenos antes de
empezar la jornada.
Aprender más fácilmente gracias a los fosfenos
Esta acción estructurante del fosfeno sobre el sistema nervioso
permite numerosas aplicaciones, tanto en el desarrollo de la
personalidad como en el ámbito pedagógico. Especialmente los
estudiantes experimentan los formidables beneficios de la
práctica de la «mezcla fosfénica».
Estar más descansado, más despierto, más dinámico significa
también obtener mejores resultados. Basta con integrar los
fosfenos en los repasos, los deberes o el aprendizaje.
El estudiante puede leer bajo la influencia de los fosfenos. Para
ello, hace un fosfeno mientras piensa en el tema de su lectura,
por ejemplo, repitiendo el título de su lección durante el tiempo
de fijación de la mirada (no más de 30 segundos). Después,
cuando percibe la fase azul del fosfeno (cofosfeno), apaga la
lámpara de fosfenos para empezar la lectura. Durante los
primeros segundos, el fosfeno le molesta, porque se superpone a
las letras.
Si se coloca una lámpara de mesa sobre el texto, el fosfeno
desaparece y ya no molesta para leer. La lectura se hace como
de costumbre, pero la asimilación, la comprensión y la memoria
aumentan con la presencia del fosfeno.
34
Daniel Stiennon
Muchos niños descubren este sistema de forma instintiva y les
gusta leer con el texto iluminado por el sol. Si se les habla de
ello, muchos adultos recuerdan haber estudiado sus lecciones de
esta manera y destacan que fue el período en el que trabajaban
mejor, en el que sus notas eran mejores y en el que tenían mayor
facilidad para aprender.
El Doctor Lefebure hizo muy joven la siguiente observación:
Hasta los 12 años, yo era un mal estudiante y sufría mucho
moralmente. Hasta tal punto que a los once años el profesor
quiso expulsarme definitivamente de la escuela y sólo pude
quedarme gracias a la enérgica intervención de mi abuela.
Pero, después de las vacaciones de Pascua de mi segundo año,
de repente me convertí en un buen alumno, y de una forma tan
sorprendente que mis compañeros me llevaron a hombros por el
patio. Más tarde, siempre estuve entre los mejores en ciencias.
¿Qué había pasado durante estas famosas vacaciones de
Pascua? Habíamos cambiado de casa. Antes, vivía en un
apartamento donde nunca daba el sol. El nuevo apartamento
era maravillosamente soleado, y me acostumbré a trabajar a
menudo con el sol sobre el libro, aunque ciertas personas
pretendían que me haría daño en los ojos. Sin embargo, no
ocurrió nada de eso, al contrario, fue a partir de aquel
momento cuando me convertí en un buen alumno. Creo que hay
en esto algo de precursor de mis investigaciones sobre los
fosfenos.
Ciertamente, nos daremos cuenta que se entiende mejor un texto
y se retiene mejor si está muy iluminado. Si es con una lámpara,
hay que procurar que tenga un reflector de metal oscuro, para
que los rayos no incidan directamente sobre los ojos.
35
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Si es con el sol con lo que se ilumina el texto, conviene girar
tres cuartos de vuelta para que sólo se ilumine el libro. En
cambio, la luz de las lámparas de «neón» es más débil;
observaremos que se trabaja mal con esta iluminación.
Después, me mantuve siempre entre los mejores en ciencias y
acabé de los primeros en el FQN (Física, Química y Ciencias
Naturales), que entonces era el curso preparatorio para
Medicina, a pesar de que éramos más de cuatrocientos
candidatos a esta prueba y yo era de los más jóvenes (17 años).
Ideas mejor estructuradas
La lectura con fosfenos proporciona resultados muy interesantes
en poco tiempo. La mezcla de un pensamiento y un fosfeno
aumenta la atención y, como consecuencia, la memoria. Por lo
tanto, el texto se asimila mejor. El fosfeno actúa también sobre
la comprensión. Si se dispone de dos lámparas (una para hacer
fosfenos y otra para iluminar el texto), también se puede hacer
un fosfeno antes de cada relectura del texto. Las ideas
principales se captan mejor, así como las ideas accesorias y las
ideas clave.
El sentido del texto se comprende mejor en su conjunto. La
estructura del texto se asimila mejor y se encuentran con mayor
facilidad los diversos elementos que la componen. Con el
tiempo, y siempre que se lean cada día las lecciones con
fosfenos, los estudiantes se dan cuenta de que aprenden más
deprisa y retienen mejor. Los resultados repercuten en las notas,
y los profesores se sorprenden de la mejora de los aprendizajes.
Los resultados son especialmente claros cuando se hace trabajar
a los niños con fosfenos.
36
Daniel Stiennon
Los profesores que utilizan el método fosfénico en los cursos de
recuperación escolar nos dicen que los padres son los primeros
sorprendidos ante los avances y que están «estupefactos», hasta
este punto los progresos son evidentes.
Por ejemplo, el testimonio de esta madre, que estaba
desesperada por el retraso escolar de sus hijos: Hoy, puedo decir
que he encontrado lo que buscaba. He perdido mucho el tiempo
antes de encontrar esto. Mis hijos han hecho grandes progresos
con la mezcla (mi hija sacaba un 2,5 en matemáticas y ahora
saca un 17,5; igual que en las demás asignaturas. Hizo 2 años
de ortofonía por dislexia, ¡tiempo perdido!).
La «mezcla fosfénica» favorece la desaparición de los
problemas de dislexia y de disortografía, porque estos últimos
se deben a que los niños se ven obligados a adoptar hábitos y
costumbres que no corresponde a los ritmos cerebrales. Gracias
a los fosfenos, son muchos los niños y los adultos que han
podido resolver eficazmente este problema. En efecto, muchos
adultos padecen este tipo de alteración, incluidos los profesores.
El colmo, ¿verdad?
Al principio, hay que crear en el niño la costumbre de hacer
fosfenos cuando aprende las lecciones, ya que no comprende
bien su importancia. Pero rápidamente se da cuenta de que los
fosfenos le ayudan a aprender mejor.
Entonces él solo fija la mirada en la lámpara, si sus padres han
instalado una para este uso, y con frecuencia pide estudiar con
fosfenos. Es necesario un período de un mes para poner en
marcha correctamente el proceso, pero de hecho, los efectos de
la «mezcla fosfénica» (mezcla de un pensamiento y un fosfeno)
se pueden observar en pocos días.
37
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
La alternancia cerebral
El fosfeno dura 3 minutos, pero de ningún modo se está
obligado a repetirlo cuando desaparece. Es evidente que no
vamos a interrumpir el estudio o la lectura simplemente porque
se haya acabado. La energía del fosfeno se acumula, por lo
tanto, no dependemos de él para trabajar de forma continua. No
obstante, cuando se experimenta una disminución de la
atención, volver a hacer un fosfeno permite continuar el estudio
sin cansancio.
En efecto, el cerebro no funciona de forma continua sino de
manera rítmica, con alternancias. Esto explica que, conforme
pasa el tiempo, tengamos problemas para continuar leyendo o
aprendiendo. Por más que volvamos a leer, no aumenta nuestra
comprensión, y la atención ya no se puede centrar en el tema.
Es una saturación completamente normal, y basta con dejar un
momento de trabajar, e incluso pensar en otra cosa durante unos
instantes (por ejemplo, haciendo un fosfeno para observar los
colores en la oscuridad, sin preocuparse de la lección, o realizar
pequeños balanceos con la cabeza durante unos minutos,
después de hacer un fosfeno) para respetar esta alternancia
cerebral. Esto da un nuevo impulso a la atención y facilita la
asimilación. Después, para volver al estudio, se forma un nuevo
fosfeno. Por supuesto, esto parece ir en contra de lo que
hacemos habitualmente cuando estudiamos durante muchas
horas seguidas. Al constatar estos bajones de atención, muchos
creen que tienen problemas de concentración, puesto que no
pueden trabajar durante mucho tiempo sobre el mismo tema de
una forma continuada y sotenida.
38
Daniel Stiennon
Pero, de hecho, el problema no se plantea de esta forma.
Efectivamente, en la vida diaria, podemos observar que tenemos
siempre un hervidero de pensamientos en la mente, pasamos de
una reflexión a otra sin darnos cuenta y de forma totalmente
espontánea.
Muchos libros describen un ejercicio para desarrollar la
concentración que consiste en conservar durante mucho tiempo
el mismo pensamiento en la mente. Sin embargo, en la práctica,
uno se da cuenta rápidamente de que el ejercicio es muy difícil
de realizar; no se consigue mantener durante mucho tiempo este
único pensamiento, sino que desaparece de la conciencia,
después reaparece o surgen otras ideas parásitas que perturban a
quién medita.
Esto significa y acentúa la siguiente realidad: ¡conservar
durante mucho tiempo en la mente un mismo pensamiento no es
del todo fisiológico! Los investigadores que se han prestado a la
experiencia han observado que, al principio, esto les supone un
esfuerzo extremadamente agotador y, cuando dejan de hacer
este «ejercicio», tienen problemas para volver a reflexionar. La
reflexión está paralizada, en esto todos coincidiremos, ¡no
ayuda al desarrollo del individuo ni al de la creatividad!
Además, este ejercicio produce dolores de cabeza importantes.
Lo mismo ocurre con el «ejercicio» que consiste en conseguir lo
que se ha dado en llamar «el vacío mental», haciendo grandes
esfuerzos para expulsar los pensamientos que surgen.
Esto no es fisiológico, y las personas que practican este tipo de
ejercicios, a veces durante diez o veinte años, no hacen más que
desarrollar graves trastornos nerviosos.
39
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Con el pretexto de una búsqueda de concentración o de una
falta de concentración, la práctica de estos ejercicios conduce
exactamente a lo contrario del objetivo buscado: la desaparición
del sentido crítico, un estado de dependencia y el debilitamiento
de la personalidad en su conjunto.
Cuando decimos a un niño: ¡Piensa sólo en lo que estás
haciendo!, le estamos pidiendo que haga lo que un adulto no es
capaz de hacer. Por lo tanto, trabajar de forma continua no sirve
para nada y más bien contribuye a trastornar los ritmos
cerebrales. Es mejor, por el contrario, haces sesiones cortas pero
frecuentes. Así se respeta la alternancia cerebral y nunca se
produce ni saturación ni fatiga.
El aprendizaje se convierte en eficaz porque el cerebro da el
máximo de su potencial siempre renovado. Un canadiense me
explicaba que no puede estar mucho tiempo haciendo lo mismo.
Si corta madera, al poco rato siente la necesidad de hacer otra
cosa. Entonces se pone a cortar la hierba. Después se detiene de
nuevo para ir a dar de comer a los conejos, y así continuamente.
No deja de cambiar de actividad. De esta forma, respeta sus
ritmos cerebrales y no padece ninguna fatiga. Al contrario, si
varía frecuentemente de trabajo, adquiere una energía
considerable porque sigue espontáneamente su estructura
fisiológica al hacer sesiones cortas pero repetidas.
German Côté (en Canadá) posee un dinamismo y una vitalidad
formidables. Tiene una moral de acero y un optimismo
increíble. ¡A los cuarenta años, aparenta treinta...!
40
Daniel Stiennon
Observe sus ritmos cerebrales
Pruebe su alternancia cerebral. Este dibujo produce la sensación
de un cubo con volumen. Observe su posición en el espacio
durante unos minutos, sin esfuerzo de concentración. ¿Su
posición es constante? ¿Percibe cada posición del cubo durante
un tiempo igual?
Cubo NEKER
41
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
¿La alternancia es regular? En caso afirmativo, bravo, los
intercambios entre los dos hemisferios son regulares y su
atención es correcta.
En caso negativo, tiene problemas para mantener la atención en
un trabajo y se cansa con rapidez. Practique los ejercicios de
oscilación para restablecer su alternancia cerebral y mejorar su
trabajo mental.
Al mirar este cubo, nos damos cuenta, al cabo de un momento,
de que da la sensación de cambiar espontáneamente de eje,
como si se desplazara.
Este fenómeno se clasifica habitualmente entre las ilusiones
ópticas, pero de hecho se trata de un análisis particular del
cerebro.
Esta fluctuación del dibujo se debe al trabajo alternativo de los
dos hemisferios, el mismo que el que nos muestran los fosfenos
dobles (véase nota).
Vemos aquí a nuestro cerebro en pleno trabajo rítmico. Si no ha
visto cambiar la posición del cubo o si la alternancia es muy
lenta, es que está cansado.
Repita la misma observación después de una buena noche de
reposo y percibirá su alternancia cerebral.
Una pedagogía sólo puede ser eficaz si tiene en cuenta el
funcionamiento real del cerebro.
Nota: Exploración cerebral mediante la oscilación de los fosfenos dobles del Dr. Lef
ebure
disponible en esta editorial.
42
Daniel Stiennon
La alternancia vertical: esta escalera tiene una propiedad
especial. Puede verse al revés. Esta simetría muestra que el
cerebro analiza las formas más allá de lo que creemos ver con
certeza. Puede verse de otra manera: una mampara vista desde
abajo que divide una pieza en dos. Sea cual sea el dibujo,
algunas personas ven incluso algunos trazos que desaparecen de
forma regular. Todos estos fenómenos muestran el trabajo
rítmico de los dos hemisferios. La atención, la memoria y la
reflexión están en función de la regularidad de la alternancia
cerebral.
¿Una escalera?
43
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
El secreto del éxito: el ritmo
El ritmo está intensamente asociado a la memoria, como los
publicistas han comprendido muy bien; pero hay que decir que
han estudiado los procesos cerebrales, lo que no han hecho los
pedagogos, que se empeñan en hacer estudios psicológicos y no
de fisiología aplicada. La verdadera causa del fracaso escolar
generalizado, y los profesores están de acuerdo con esto, ¡es que
no hay pedagogía!
No entiendo por pedagogía el hecho de cambiar, suprimir o
añadir asignaturas. Esto no cambia para nada el problema, no
más que lo haría simplificar la ortografía.
Por pedagogía, entiendo un método de organización del trabajo
y del estudio que vaya en el sentido del funcionamiento
cerebral. Los anuncios publicitarios son cortos, con mucho
ritmo y repetitivos, lo cual se corresponde exactamente con el
ritmo cerebral, este es el motivo por el cual los niños se los
conocen perfectamente.
En cambio, las lecciones se aprenden de forma lineal, y las
clases se siguen sin ninguna relación entre ellas, lo cual no
respeta la alternancia cerebral y explica las dificultades que
tienen los niños para comprender y recordar sus clases. A priori,
se podría creer que, puesto que después de una clase hay otra
diferente, se respetan los ritmos cerebrales, pero
desgraciadamente esto no es así. En efecto, el cerebro odia
pasar de una asignatura a otra sin poder establecer una relación
entre ellas. Toda la personalidad evoluciona alrededor de un
centro de interés que se establece en la primera infancia.
44
Daniel Stiennon
Si no se respeta el polo central que constituye la aspiración y la
motivación del individuo, éste se encuentra en situación de
fracaso. Pasar de una clase a otra requiere cada vez una
adaptación nueva para establecer una relación entre la
asignatura y esta motivación, lo cual no suele ser posible, ya que
los programas no se prestan a este tipo de adaptación. A causa
de esto, el cerebro pasa más tiempo en readaptarse a la forma de
pensar de cada asignatura que en comprenderla, memorizarla y
asimilarla.
El resultado es que se produce una aparente incompatibilidad
entre las asignaturas analíticas (matemáticas, física, química,
etc.) y las asignaturas artísticas (dibujo, música, teatro,
creatividad, etc.), ya que las primeras dependen del hemisferio
izquierdo y las segundas del hemisferio derecho.
Las técnicas fosfénicas permiten restablecer el equilibrio entre
los dos hemisferios y, por lo tanto, aumentar la capacidad
cerebral en su conjunto.
Por otra parte, algunas culturas han conservado la práctica del
aprendizaje rítmico, como las escuelas zoroastrianas de la India;
en estas escuelas musulmanas, los niños aprenden dando un
ritmo al texto y balanceando lateralmente el cuerpo.
Lo mismo ocurre con los judíos Lubavitch, que aprenden
mientras se balancean con pequeños movimientos laterales y
dando un ritmo a la lectura en voz alta. Los Lubavitch son todos
eruditos y trabajan como médicos, arquitectos, abogados, etc.
Sin embargo, hubo un tiempo en que los niños franceses
aprendían el alfabeto y las tablas de multiplicar de forma
rítmica y acompasada. ¿El método era demasiado eficaz para
que este aprendizaje rítmico fuera abandonado?
45
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por otra parte, los niños tienen una tendencia natural a realizar
estos balanceos. En efecto, el niño se deja llevar por sus propios
ritmos cerebrales, lo cual le permite desarrollar su sistema
nervioso. También podemos observar que los niños que
continúan balanceándose tienen más memoria, una facilidad de
aprendizaje mucho mayor y son más despiertos que los niños de
la misma edad que no se balancean. Por lo tanto, el ritmo tiene
relación con la memoria y la organización del sistema nervioso.
Generalmente, los padres impiden al niño que se balancee, con
el pretexto de que esto no se hace. Actuando de esta forma,
bloquean y alteran la evolución cerebral de su hijo. Dado que
sienten estos ritmos, muchos niños aprenden sus lecciones
balanceándose, cantando e incluso andando arriba y abajo de la
habitación.
Se dan cuenta de que aprenden más deprisa y mejor cuando
añaden un ritmo al estudio. Por esta razón podemos ver a niños
muy pequeños repetir incansablemente unas sílabas mientras se
balancean.
Un método del presente y del futuro
Este método, la «mezcla fosfénica», no está reservado
solamente a los niños y a los estudiantes, ya que los adultos que
lo ponen en práctica encuentran también en él numerosos
atractivos y beneficios: estimula la memoria, aumenta la
confianza en uno mismo y desarrolla la creatividad.
He tenido ocasión de formar a bailarines, pintores y profesores
de música, y todos han experimentado un desarrollo muy
importante de la inspiración y la creatividad.
46
Daniel Stiennon
Los artistas coreográficos, los profesores y los monitores
deportivos han notado una gran influencia de los fosfenos sobre
la resistencia nerviosa, la resistencia física y la motricidad, de
forma que los movimientos y la coordinación se realizan sin
esfuerzo y de forma más espontánea.
La fosfenopedagogía no es sólo un método que permite hacer
un trabajo más eficazmente: es sobre todo una técnica que
permite un verdadero desarrollo de la personalidad. Por ello, el
Doctor Lefebure distinguió dos campos propios de aplicación:
el estudio de las técnicas ritmofosfénicas y el método
pedagógico que desarrolló en su libro La mezcla fosfénica en
pedagogía, método por el cual recibió la Medalla de Plata del
Salón de los Inventores, en 1975, en Bruselas.
Los instrumentos parecen faltar en el campo escolar, y algunos
encuentran más fácil modificar la ortografía que poner en
marcha un verdadero método pedagógico que vaya en el sentido
del funcionamiento cerebral, sin embargo, estos instrumentos
existen. Son las técnicas ritmofosfénicas.
La fijación de la mirada en una fuente luminosa, largo tiempo
incomprendida, pasaba por un simple ritual cuyo sentido e
importancia algunas tradiciones y prácticas han terminado por
olvidar.
No se trata pues de una utopía, ni siquiera de una creencia,
como remedios para tranquilizarse. La experiencia iniciática
empieza ahora, es decir, que forma parte de la vida. Enriquece
la vida porque proporciona medios «nuevos» para aprovecharla.
Ya no es una esperanza vana sino que tiene un número
considerable de repercusiones sobre la vida cotidiana.
47
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Y esto podemos comprobarlo por nosotros mismos, si
verdaderamente queremos. El Doctor Lefebure nos ha dado los
medios. La mezcla fosfénica en pedagogía es el mejor regalo
que ha hecho a la humanidad. A ella corresponde saberlo
utilizar...
En la antigüedad, se decía a menudo: La luz es fuente de
conocimiento.
Actualmente, gracias a los trabajos del Doctor Lefebure,
comprendemos por qué.
48
Daniel Stiennon
El Doctor Lefebure recibiendo la medalla Vermeil del Concurso
Internacional de Inventores de Fontainebleau en 1967
49
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
RECAPITULACIÓN DE LOS PASOS A
SEGUIR PARA FACILITAR EL SUEÑO Y
LA RECUPERACIÓN VITAL
Las repercusiones sobre el sueño
Este efecto, fácil de observar, es especialmente apreciado.
La experiencia lo demuestra: el sueño no aparece nunca durante
la fijación de la mirada en la lámpara, sino durante la presencia
del fosfeno asociado a un pensamiento. Por lo tanto, no existe
peligro de despertarse al día siguiente con la lámpara encendida.
Esta práctica ayuda a dormir: ya ha curado muchos insomnios.
Después de unos días de práctica, los sueños se vuelven más
luminosos, más coloreados; las imágenes de los sueños suelen
volverse más grandes. Por ejemplo, si el sujeto sueña con una
montaña, es la más alta que ha visto nunca. Por la mañana, se
despierta más lúcido y más dinámico, y todo el día lleva la
marca de la alegría interior.
Ejercicio:
? a una distancia de 1,50 a 2 m, en la prolongación de su
cuerpo, es decir, delante de usted, mire fijamente la «lámpara
fosfénica» durante 30 segundos y después observe el fosfeno.
50
Daniel Stiennon
Cuando llegue al final del fosfeno, al terminar la fase azul, o
sea, al cabo de 3 minutos de observación, vuelva a encender la
lámpara y repita la misma operación 3, 4 o 5 veces seguidas.
Para los insomnes
Debemos realizar la misma operación descrita anteriormente,
pero respetando una regla básica, después de haber mirado
fijamente la «lámpara fosfénica» y observado el fosfeno,
cuando cambie al azul, es decir, al cabo de 2 minutos a 2
minutos y medio, encienda de nuevo la lámpara. Es muy
importante no esperar que termine el fosfeno para encender la
lámpara. Y, como antes, repita esta operación 4, 5 o 6 veces
seguidas.
51
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
EJERCICIOS BÁSICOS PARA REALIZAR
DURANTE LA CONTINUACIÓN DE LA
LECTURA DE ESTE LIBRO
PRIMERA PARTE
Primera etapa: la lectura con fosfenos
Recordatorio de los pasos a seguir: no se coloque en la
oscuridad. Si es de noche o el día es sombrío, encienda la luz
ambiental. Coloque la «lámpara fosfénica» en la mesa de
estudio o al lado, aproximadamente a 1 metro de los ojos.
Después de hacer el fosfeno (20 a 30 segundos de fijación de la
mirada), proyéctelo sobre el libro. Se paseará por el papel.
Durante el primer minuto, debido a su densidad, puede
enmascarar las letras. Si esto ocurre, aumente un poco la
iluminación de la habitación. Usted sabe que el fosfeno dura 3
minutos, pero no porque no lo vea ha dejado de «actuar». En el
ámbito de la lectura, un fosfeno cada 10 o 15 minutos permite
aumentar el porcentaje de atención y de memorización.
Segunda etapa: la «mezcla fosfénica»
Después de haber leído un pasaje o un capítulo, haga un fosfeno
y seguidamente, en la oscuridad con una venda en los ojos, o
con un antifaz de relajación, durante la presencia del fosfeno,
repita sucintamente lo que acaba de estudiar. Esto tiene como
efecto ayudar a recordar el pasaje leído.
52
Daniel Stiennon
Para una nueva pedagogía (fosfénica)
En una época de susceptibilidades respecto a las cuestiones
escolares, puede ser interesante comunicar a un público lo más
amplio posible ciertas investigaciones de fisiología cerebral que
permiten, mediante la comprensión que proporcionan sobre el
funcionamiento del cerebro, adaptar los estudios a la forma
natural de percepción y asimilación, al revés de lo que se hace
normalmente.
Gracias a sus estudios de fisiología cerebral, el añorado Doctor
Lefebure (1916-1988), antiguo externo de los hospitales de
París y antiguo médico de higiene escolar, ha puesto en
evidencia ciertas leyes fisiológicas que, cuando se respetan, dan
lugar a una gran mejoría de los resultados escolares.
Muchas pruebas y miles de observaciones, tanto en Francia
como en otros lugares, estudios de laboratorio y aplicaciones en
las escuelas, han demostrado a lo largo de muchos años, la gran
eficacia de sus trabajos, que perfeccionó con los años con
objeto de estructurar un método accesible a todos, tanto a los
niños y a los estudiantes como a los adultos que quieren
continuar sus estudios (un paso difícil cuando se ha dejado de
estudiar durante mucho tiempo) y a las personas de edad que
desean mantener sus facultades cerebrales.
Por más curioso que pueda parecer, muchos profesores
lamentan no haber recibido nunca una verdadera formación
pedagógica. Sin embargo, durante una inspección, el profesor
debe ser capaz, en cualquier momento del curso, de explicar por
qué utiliza unas palabras, por qué tiene determinada actitud, las
preguntas y el interés que suscita, la relación psicológica, etc.
53
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Debe poder justificar cada elemento de sus clases y sus
demostraciones, en función del objetivo a obtener: hacer que el
alumno adquiera cierto conocimiento. Pero el resultado suele
ser imponer un solo tipo posible de conocimiento.
Entonces la enseñanza se convierte en un molde. Es una
«pedagogía calculada». En otras palabras, una manipulación
cuyo único objetivo es hacer ingerir un programa, pero no hacer
descubrir los conocimientos, ni siquiera el sentido más valioso,
como me decía un médico suizo, es decir, provocar una toma de
conciencia en el sentido de una apertura mental y una
comprensión nueva. En cambio, la pedagogía debería tener por
objeto permitir que el niño descubriera el sentido más valioso a
través del trabajo, del estudio y del juego.
Una «pedagogía calculada» sólo puede dar lugar a la adaptación
forzada del niño a la enseñanza, lo cual va en contra de una
pedagogía eficaz, es decir, de la adaptación de la enseñanza al
niño.
En sí misma, la «pedagogía calculada» es una forma de
enseñanza altamente científica, puesto que impone una forma
de actuar tanto al profesor como al alumno. Pero lo es
demasiado o no lo suficiente, ya que, si bien tiene en cuenta las
necesidades del sistema, no tiene en cuenta las de los profesores
y los alumnos.
Además, al imponer una sujeción, no tiene en cuenta para nada
las realidades fisiológicas. Por lo tanto, los profesores se
enfrentan a un conflicto: respetar las reglas del sistema (¡y las
hay!) al mismo tiempo que intentan aportar el máximo de cosas
posible a los niños; dos actitudes con frecuencia incompatibles,
puesto que el profesor necesita independencia.
54
Daniel Stiennon
El profesor es un individuo completo que deja su marca en las
clases. Es la personalidad lo que hace que las lecciones entren o
no entren y esto es independiente de cualquier programa. Todos
los descubridores e inventores, todos los «grandes hombres»
han dejado la marca de su personalidad en sus obras, incluso
aunque ésta haya disimulado con frecuencia sus defectos (o los
haya utilizado en beneficio propio) y su incompetencia en otros
campos. ¿No dijo Ampère que un tren que pasara a gran
velocidad por un túnel provocaría una sordera definitiva en los
pasajeros?
Otro ejemplo es Galileo, que recibió como regalo un anteojo
astronómico y que, para evitar la «competencia» de Kepler, le
prohibió el acceso a este maravilloso objeto. Esto no impidió
que Galileo copiara los trabajos de Kepler y que fuera
considerado como el inventor del anteojo...
También Descartes, con su Discurso del método, influyó mucho
en la evolución de las matemáticas. Esta evolución incluso entró
en las costumbres y en nuestra forma de pensar, hasta tal punto
que barrió completamente lo irracional griego que todavía
existía en la época, en beneficio de un racionalismo frenético
que hace que, en nuestros días, la mayor parte de la gente se
sienta obligada a justificar a posteriori todos sus actos, todas sus
palabras e incluso sus pensamientos.
Evidentemente, no es una casualidad que los profesores deban
ser capaces de justificar, a todos los niveles, lo bien fundado de
cada elemento de sus clases con respecto a una forma de actuar
que sirve de referencia, o mejor dicho, de molde. Sin embargo,
también Descartes sacó su «método» de lo irracional, puesto
que tuvo la «revelación» a través de tres «sueños».
55
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Pero se guardó mucho de estudiar cómo un sueño había podido
proporcionarle los conocimientos. Por otra parte, los
matemáticos afirman que Descartes cometió graves errores en
sus cálculos (Upinski), pero lo que todos podemos comprobar
es la absurda descripción del hombre cuyas entrañas están
constituidas sólo de poleas y cadenas. Esto constituía incluso un
paso atrás en el oscurantismo porque, al deambular por las
calles, podía observar a las amas de casa troceando gallinas y
conejos. Un poco de observación quizá le habría permitido
darse cuenta de que no eran cadenas ni poleas lo que comía
diariamente.
El colmo es que este método, atestado de errores y que lleva a la
ignorancia, se estudia en los institutos como EL MÉTODO
EJEMPLAR A SEGUIR.
Evidentemente, era tentador, en la época de la expansión de la
mecánica, comparar a los seres vivos con una máquina. Era un
modelo fácil y, por otra parte, no hacemos otra cosa cuando
pretendemos que el cerebro funciona como un ordenador. No
obstante, a pesar de la evolución de los modelos que intentan
describirlo, el funcionamiento cerebral sigue siendo inaccesible
e incomprensible, a pesar de los análisis cada vez más precisos
de las reacciones químicas, eléctricas y del comportamiento.
Según la opinión general, el cerebro debería comportarse como
una máquina o un ordenador y, sin embargo, sigue siendo algo
diferente. También es cierto que no puede aislarse del ser que le
da vida o al que pertenece (como queramos). Esto muestra que
nuestra manera de observar, incluso a los seres vivos, es siempre
«cartesiana», es decir, disociar el objeto en las partes más
pequeñas posibles.
56
Daniel Stiennon
Sin embargo, a menudo se olvida la operación inversa,
reconstituir el objeto a partir de sus diversas partes para
formar el todo. Pero, propone Upinski, intenten disociar a un
hombre en sus partes más pequeñas y reconstituirlo después...
Decididamente, el ser vivo es algo muy diferente de un objeto
mecánico, tanto en su comportamiento como en su naturaleza.
Con esto hemos llegado al centro del tema: no será posible
ninguna pedagogía si consideramos al individuo sólo como una
máquina de ingerir datos, y al profesor como un programador de
cerebros.
Desconfiemos de las evidencias
Se nos ha acostumbrado a limitar nuestra percepción a cinco
sentidos, con predominio de la vista, es decir, que nos
empeñamos en no percibir más que lo que es evidente, por lo
tanto, lo exterior. Es el primer principio del «método» de
Descartes. No obstante, percibir la evidencia no explica ni la
naturaleza de la percepción ni la naturaleza de lo percibido.
Como máximo, la evidencia permite no hacerse más preguntas
sobre lo que se percibe porque, a menudo, la evidencia se
presenta como una conclusión en sí misma: es evidente. Sin
embargo, es a partir del momento en que empezamos a
plantearnos preguntas sobre lo que parece evidente cuando nos
damos cuenta de los problemas más interesantes.
Lo mismo ocurre con la famosa expresión la excepción
confirma la regla, ya que, si hay una excepción, ¡es que la regla
es falsa! Entonces se vuelve interesante estudiar esta excepción,
porque sólo puede conducir a nuevos descubrimientos.
57
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
El fosfeno se percibe como una evidencia, puesto que lo
tenemos literalmente delante de los ojos después de mirar
fijamente una fuente luminosa. El fosfeno es una sensación
subjetiva, es decir, la percepción, precisamente, de lo que no es
un objeto físico. Por lo tanto, se trata de la negación del primer
principio del Método de Descartes: la percepción del fosfeno es
evidente, pero esto no explica lo que es el fosfeno. Además, es
evidente que, cuando tiramos una piedra al aire, vuelve a caer.
Sin embargo, fue necesario Newton para que comprendiéramos
que la caída inevitable de la piedra se debe a la gravitación; una
explicación que, por sí misma, no es evidente.
Hay que desconfiar pues de las evidencias, porque una
evidencia puede esconder un problema de fondo. La evidencia
de la presencia del fosfeno es una cosa, pero decir que se trata
de la persistencia retiniana no es suficiente para explicar la
naturaleza del fosfeno, tanto más cuanto que la observación
permite constatar que tiene un comportamiento especial que no
se espera encontrar en una sensación subjetiva. Además, el
pensamiento es rebelde. No se somete a nuestra voluntad, de ahí
los problemas de atención y de concentración que padecen
muchas personas.
Es evidente que el pensamiento es también un fenómeno
subjetivo, puesto que no es un elemento físico, y uno es el único
testigo de su pensamiento. Pero aunque un observador externo
no pueda conocer el contenido de nuestro pensamiento ni saber
si estamos pensando o no, esto no impide pensar y reflexionar.
El hecho de que nadie pueda percibir nuestro pensamiento
como se percibe un objeto físico no impide a nuestro
pensamiento ser y existir.
58
Daniel Stiennon
Si queremos ir más lejos en el desarrollo de una forma más rica
de pedagogía, debemos tener en cuenta este universo subjetivo
que, generalmente, nos motiva y nos anima sin que lo sepamos.
¿Cómo tiene lugar el aprendizaje?
En un primer tiempo, sólo podemos constatar la existencia de
un universo subjetivo. Mediante los sueños, para empezar, y
después mediante la agitación mental que se deja sentir a lo
largo del día. En efecto, nos pasamos el tiempo pensando y
reflexionando, con ideas en la cabeza, ya sean «ideas negras»,
proyectos o preocupaciones, ya sean temas agradables.
Estas reflexiones aparecen sin que nos demos cuenta, es decir,
que las ideas surgen sin que las esperemos y sin que
conozcamos las leyes que dan lugar a la aparición de una idea o
un recuerdo. Hablar de asociación de ideas está bien, pero es
insuficiente porque no explica la posibilidad de tener ideas
nuevas ni cómo se efectúa la comprensión, ya que estos dos
tipos de fenómenos aparecen de forma inesperada.
Es bien conocido, y la experiencia demuestra, que, cuando se
aborda un campo nuevo, hay todo un período durante el cual no
captamos todo lo que pasa (si se trata de un trabajo nuevo, por
ejemplo) ni todos los conceptos (si se trata de un estudio).
Es a fuerza de repetir diferentes fases de la tarea y de repetir
operaciones y reflexiones sobre el mismo concepto que un buen
día, sin que sepamos ni por qué ni cómo, surge la comprensión
como un relámpago luminoso o de genio. El bebé no hace otra
cosa para aprender. Le gusta jugar con cosas sencillas y repetir
incansablemente los mismos gestos.
59
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Vuelve a hacer las mismas operaciones, primero de una manera
automática hasta que controla perfectamente el movimiento, lo
que le conduce después a la comprensión, que los padres
querrían que fuera inmediata. Por eso, cuando le regalamos un
bonito y sofisticado juguete, lo abandona rápidamente y vuelve
a ese pequeño objeto sencillo que conoce bien y que le
tranquiliza. Este objeto le asegura el éxito constante, y sólo
cuando ha comprendido su mecanismo rudimentario se arriesga
a intentar un nuevo descubrimiento, un nuevo gesto, una nueva
investigación del mundo.
La pedagogía consiste en proporcionarle un elemento más que
pueda repetir incansablemente hasta su control completo; pero
sólo lo repetirá si tiene éxito. Si la operación es demasiado
complicada, abandonará rápidamente. Esto significa que
únicamente aprendemos bien aquello que nos sale bien. Los
elementos que añadimos sólo serán atractivos si se ven
coronados por el éxito. Si estos conocimientos nuevos se
vuelven un obstáculo, el niño no avanza y pierde el interés. La
pedagogía del obstáculo se convierte en la pedagogía del
fracaso.
Lo que los padres consideran un juego es en realidad una
actividad muy seria para el pequeño. No hay más que ver con
qué concentración «juega». De hecho, está estudiando,
aprendiendo. Aplica una forma de pedagogía intuitiva que el
adulto no comprende. Cuando se hace mayor, le gusta oír una y
otra vez la misma historia. Infatigable, es capaz de escuchar una
y otra vez la misma canción, para exasperación de sus padres.
Sin embargo, de esta forma, continúa aprendiendo, y el adulto
debería considerar esto como un centro de interés y no como un
capricho (su desgracia es que el niño no se interesa por lo que
los padres quieren).
60
Daniel Stiennon
Este interés es una llamada; el niño tiende un puente hacia
nuevos conocimientos de los que deberían aprovecharse los
padres. Estudios sobre los superdotados demuestran que, desde
la más tierna infancia, el niño solicita intensamente aprender
más. Los padres de niños superdotados comprenden muy pronto
esta demanda y siempre responden a sus preguntas. Cuando no
pueden responder, proponen al niño que busque la respuesta con
ellos, en el diccionario o la enciclopedia. En una palabra,
¡«juegan» con él!
Por lo tanto, jugar no es hacer cualquier cosa, sino por el
contrario ayudar al niño a aprender, siguiendo la forma de
aprendizaje que le es personal, así como sus propios centros de
interés.
Evidentemente, nuestra forma de vida hace que los padres no
puedan responder a la mayoría de las demandas, y la escuela es
la encargada de tomar el relevo. La cuestión es pues saber si la
escuela debe imponer cierto tipo de conocimientos que están
muy lejos de las preocupaciones del niño o bien responder
eficazmente a sus centros de interés.
El niño está bien situado para saber cómo funciona, y es una
lástima no poder escucharlo, porque sería una garantía de
eficacia. Por ejemplo, le pedimos que aprenda las reglas de la
gramática. Se trata de un conocimiento nuevo. El único
problema es que a menudo no sabe aplicarlas porque, para él, no
existe ninguna relación entre lo que ha aprendido de memoria y
el texto escrito. Este conocimiento es, por tanto, artificial e
inútil ya que el niño no puede utilizarlo, aunque lo conozca
perfectamente. Además, la terminología utilizada en gramática,
como en matemáticas, sigue siendo una abstracción con
respecto a su realidad.
61
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Pero, si se siguen sus inclinaciones, es decir, las aspiraciones
que muestra todos los días con diferentes matices, hay muchas
posibilidades de encontrar un eslabón que tenga relación, por
ejemplo, con la escritura; del mismo modo que los niños y los
jóvenes que se interesan por la informática aprenden muy
fácilmente los términos técnicos ingleses, cuando no es
probable que se interesaran, en un principio, por el inglés. Todo
es cuestión de motivación. Esta motivación forma parte del niño
y se mantiene viva en el adulto. La mayor parte del tiempo,
tanto en uno como en otro, la motivación no se estimula ni se
mantiene; esto explica que veamos frecuentemente adultos que
quieren dejar su trabajo o su actividad para dedicarse a una tarea
que le interesa más. Por otra parte, ellos mismos dicen que esta
atracción ya era muy fuerte después de la infancia. El entorno y
la escuela no han hecho más que apartarlo de sus aspiraciones
profundas.
La concentración y la reflexión
La mejor pedagogía, si se pretende científica, sólo puede ir en el
sentido de las leyes de la naturaleza. Son las leyes que los
griegos llamaban «fisiología», y se descubren sus efectos en la
vida de cada día. Por ejemplo, cuando un profesor pide de
repente a sus alumnos que hagan una redacción o una
argumentación sin haber sugerido previamente el tema, es muy
difícil para el niño o el estudiante tener ideas y organizarlas
correctamente. En general, hace lo que puede, pero raramente
está satisfecho con su trabajo. Lo peor es que se da cuenta, una
o dos horas más tarde o al día siguiente, de que le vienen ideas
interesantes con las que podría haber hecho un ejercicio
espléndido, ¡pero es demasiado tarde! ¡Vaya, es verdad! ¿Cómo
no pensé en esto antes?
62
Daniel Stiennon
De hecho, le habría resultado imposible pensar antes en ello por
la simple razón de que el proceso de reflexión no estaba en
marcha. En efecto, como hemos visto, las reacciones
fisiológicas siempre tienen lugar después de un tiempo de
incubación, como las reacciones a las vacunas. Esto no se debe
al azar. Por lo tanto, si queremos tener ideas más interesantes y
mejor estructuradas que las primeras que surgen, hay que
reflexionar sobre el tema antes de ponerse a escribir. El
problema es que no se puede saber con antelación el tema que el
profesor pondrá. Para resolver este dilema, existe una
posibilidad: llevar siempre encima un cuaderno para anotar las
ideas que surjan en cualquier momento.
Estas ideas proceden de reflexiones o preocupaciones que se
han planteado anteriormente. Aparecen en el momento menos
pensado; y, si bien pensamos de forma continua, rara vez
prestamos atención al contenido del pensamiento. Todo el
trabajo consiste aquí en ser consciente de este contenido y
anotar estas ideas, así como su estructura si es necesario (un
plan o un proyecto que surgen en la mente, por ejemplo).
Algunas personas reaccionan diciéndose que recordarán una
idea o un argumento. Pero, cuando necesiten las ideas, se darán
cuenta de que no son capaces de recordarlas. Esto se debe a
que, cuando reflexionamos, nos colocamos en cierto estado de
percepción subjetiva. Por lo tanto, estos pensamientos no tienen
las mismas características que los que «giran» constantemente
sin que seamos verdaderamente conscientes de ello. Éstas
están, además, mucho mejor organizadas si tenemos la
costumbre de trabajar con fosfenos, porque nos beneficiamos
de la energía de los fosfenos entre las sesiones. El pensamiento
se encuentra entonces constantemente fosfenizado y, como
consecuencia, es denso.
63
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por eso, las ideas que surgen espontáneamente son más ricas y
perfectamente estructuradas. Cuando necesitamos estos
argumentos, ya no nos encontramos en el estado de percepción
que les corresponde y se pierden, aunque puedan reaparecer
bajo otra forma más tarde, pero incluso en este caso, no los
notamos, no los volvemos a encontrar...
La necesidad de una relación entre las asignaturas
El único medio eficaz es anotarlas y después iniciar la reflexión
a partir de estas ideas. Con el tiempo, se habrán acumulado
datos procedentes de una sucesión de reflexiones y de tiempos
de latencia; esto reúne una cantidad de datos, informaciones y
razonamientos que seguirán disponibles porque, dado que el
impulso de la reflexión se mantiene, está en pleno rendimiento
cuando se interrumpe un ejercicio. Entiendo por reflexión todo
tipo de temas, ya que el cerebro odia pasar de un tema a otro sin
que haya relación entre los dos. Al penetrar en un estudio que
requiere una actitud mental diferente de la anterior, se encuentra
desamparado y todo el proceso de readaptación tiene que
empezar de cero. Por eso, los niños, como los adultos, no
consiguen pasar fácilmente del francés a las matemáticas o la
filosofía, por ejemplo. Esta incompatibilidad se debe al hecho
de que no se han creado lazos entre las diferentes asignaturas.
Se pasa bruscamente y sin transición de una asignatura a otra,
de un estudio a otro.
No obstante, sería fácil crear este lazo necesario, ya que, en la
clase de matemáticas, puede hablarse también de los hombres
que han descubierto los conceptos. Entonces se puede hablar de
su época, es decir, de la historia, así como de los lugares y
países en los que han vivido: se trata de la geografía.
64
Daniel Stiennon
Quien dice historia y geografía dice también obras realizadas.
Cuando éstas son técnicas, permiten penetrar en el estudio de la
tecnología, de las ciencias naturales, de la química, etc. Y
cuando son literarias o artísticas, se entra en el estudio de una
lengua, del teatro, de la historia del arte, del dibujo, de la
música, de la danza, etc. Y así es posible pasar suavemente de
un estudio a otro sin que el cerebro pierda los puntos de
referencia anteriores, y su experiencia no se pone
constantemente en duda, lo cual rompe el impulso del conjunto
de sus facultades.
Por otra parte, la continuidad de una asignatura y otra permite
una mejor estimulación de la memoria y la asimilación, que
necesitan puntos de referencia fijos. Siempre hay que partir de
algo conocido para captar bien los nuevos conocimientos.
Este centro de interés es el que motiva al individuo en sus
acciones, sus reacciones, sus reflexiones, sus iniciativas y su
estructura psicológica en general. Es la base misma de su
personalidad.
No tenerlo en cuenta es, por una parte, no respetar al individuo,
pero sobre todo canalizar una energía a contracorriente y, por lo
tanto, hacerla ineficaz. ¡Qué lío! Así, vemos personas que hacen
un trabajo que no les conviene, y no es que sean incompetentes,
pero las circunstancias las han llevado a hacerlo por necesidad.
En resumen, se dice que no están hechas para esto. Por lo tanto,
la reflexión sigue su curso a partir de los elementos que ya
posee y no necesita partir del período de incubación. Esto le
permite ser más rica y más rápida. Dicho de otra manera, así se
mantienen las vías neurológicas de la reflexión.
65
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
La chuleta fosfénica
Antes que escribir los datos o las fórmulas de matemáticas en la
palma de la mano, es mejor imaginárselas escritas en el
«superfosfeno o fosfeno sostenido». El fosfeno sostenido
permite grabar bien en la memoria lo que se quiere recordar, lo
cual constituye una ayuda valiosa para aprender tablas, fórmulas
complicadas, mapas de geografía, etc. Muchos estudiantes nos
dicen que, durante los exámenes, tienen la sensación de tener
sus libros y cuadernos delante de los ojos, de tan claros y
precisos que son sus recuerdos. ¡De esta forma, pueden
encontrar a voluntad la información que necesitan! Descripción
de este ejercicio (superfosfeno o fosfeno sostenido) en el
capítulo continuación de los ejercicios básicos de
Fosfenopedagogía.
Los trucos de los superdotados
¡Yo, me balanceo!
Si toma a un bebé en sus brazos y se pone a llorar, ¿qué hace
usted? ¡Lo zarandea o lo mece! A veces, hace las dos cosas a la
vez. Es espontáneo. Pero, ¿cuántos padres se preguntan por qué
el bebé o el niño se calma cuando lo mecen? En general, no nos
planteamos la pregunta y nos contentamos con constatar el
efecto de mecerlo, después de todo, es muy práctico. El niño
adora que lo acunen. Le gusta balancearse; incluso es el juego
favorito de algunos, no en vano se «ha inventado» el columpio.
Además, al niño le gusta repetir sílabas al mismo tiempo que se
balancea. ¿Por qué no seguir esta estructura fisiológica que
quiere que el pensamiento esté ligado a los ritmos del cuerpo?
66
Daniel Stiennon
Sería una pedagogía que respetaría los ritmos fundamentales del
individuo. Con la edad, los padres dejan de mecer al niño. Sin
embargo, no es raro que éste se acerque a su padre o su madre
para que lo acune.
El pequeño parece encontrar en este balanceo alguna cosa que
el adulto no capta. Al niño le gusta también balancearse cuando
escucha una historia; y además, le gusta escuchar muchas veces
la misma historia, lo cual muchos padres tampoco comprenden:
¡Pero ya te la conté ayer!. Después, cuando el niño crece, los
padres se las arreglan para no «mecerlo» más, a veces con este
pretexto: Ya eres mayor ahora. En efecto, el niño es lo
suficientemente mayor como para balancearse solo y no deja de
hacerlo para dormirse, pero también cuando despierta y en
cualquier momento del día.
Todos los niños se balancean cuando sueñan despiertos, ya sea a
espaldas de sus padres, ya sea delante de ellos. A veces, los
padres reaccionan muy mal ante esta actitud que no entienden;
una persona me explicaba que, cuando era pequeña, se
balanceaba durante horas. Su madre, para quitarle esta mala
costumbre, la ataba rodeada de almohadas para inmovilizarla.
Esta represión más bien bárbara muestra hasta qué punto el
adulto ignora los asuntos referentes a los niños.
Sin embargo, esta costumbre infantil tiene un papel importante
en el desarrollo cerebral del niño. En efecto, los niños cuyos
padres aceptan esta práctica espontánea se muestran más
despiertos que los niños de la misma edad que ya no se
balancean. Además, tienen una memoria mejor que sus
compañeros y aprenden con mayor rapidez en la escuela. Por
otra parte, su capacidad de aprendizaje sigue siendo importante
cuando son adultos.
67
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por lo tanto, los balanceos tienen una influencia destacable
sobre la capacidad cerebral en general, esto sin tener en cuenta
que más adultos de los que nos imaginamos continúan
balanceándose, aunque no saben realmente por qué. Sienten que
esto les aporta alguna cosa agradable y continúan con esta
práctica intuitiva porque se encuentran bien con ella.
En el ámbito fisiológico, los balanceos suaves estimulan el
conjunto del encéfalo. Gracias a los balanceos, el niño da un
verdadero y profundo masaje al cerebro. Estimula el conjunto
de las conexiones nerviosas y provoca fricciones a diferentes
niveles de la masa cerebral. Como todos sabemos, cualquier
roce libera energía, ya sea en forma de calor, ya sea en forma de
reacción química o eléctrica. Por consiguiente, mediante los
balanceos, el niño ayuda al desarrollo de su propio sistema
nervioso. Los balanceos constituyen pues una verdadera higiene
mental.
En nuestra época, los balanceos han sido suprimidos de la
primera infancia. Las familias a menudo están desestructuradas:
la abuela ya no representa su papel, pero sobre todo el hecho de
que la mujer trabaje y el niño se encuentre muy temprano en
manos de una canguro o en la guardería hace que esta práctica
de acunar esté a punto de perderse.
Además, las camas balancín han dado paso a camas rígidas en
las que el ritmo del niño se anula rápidamente.
Podemos observar el resultado cada vez que miramos a un niño.
¿Qué se dice con mayor frecuencia de los niños? Que son
revoltosos y que se mueven en todos los sentidos, más de lo que
debería ser normal.
68
Daniel Stiennon
Los balanceos son la expresión de nuestros ritmos cerebrales y
tienen relación con los ritmos de los fosfenos. Al verse privado
de esta función natural, el cerebro del niño no alcanza la
madurez o, al menos, las ramificaciones neurológicas no se
establecen como deberían. La energía cerebral, que ya no se
canaliza, se desplaza a las zonas del cerebro relacionadas con la
motricidad y la actividad física. Todo este desbordamiento de
energía conduce a un exceso de tensión nerviosa que lleva al
niño a experimentar, antes de tiempo, este fenómeno social
llamado ESTRÉS.
Los balanceos deben ser suaves y rítmicos: para los adultos con
un metrónomo, a un ritmo de alrededor de 2 segundos. Los
movimientos de cabeza se hacen con una amplitud que no
sobrepasa los 45º con respecto al eje vertical. El Doctor
Lefebure desarrolló lo suficiente el estudio de los balanceos,
especialmente en su libro El neumófeno (véase nota), como para
que nosotros no lo tratemos en detalle.
Fosfeno e imagen eidética
En 1829, un belga llamado PLATEAU observó la persistencia
de la impresión retiniana: después de la recepción de una
imagen, el ojo todavía la percibe una décima de segundo
después de su desaparición. Por lo tanto, una sucesión de más de
10 imágenes por segundo produce una sensación de
movimiento. Se construyeron varios aparatos a partir de este
principio.
El primero, fabricado por PLATEAU, se llamaba
FENAQUISTICOPIO. ¡Las imágenes de persistencia retiniana,
o fosfenos, son pues uno de los principios esenciales del cine!
Nota: de próxima aparición en esta editorial.
69
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Estudios realizados con superdotados muestran que algunos
poseen la capacidad de mantener una imagen durante mucho
tiempo en su campo visual, como si estuviera fotografiada.
Las pruebas han mostrado que el niño percibe todavía todos los
detalles de la imagen, a pesar de que no se encuentra delante de
sus ojos, y que es capaz de indicar cuántas ardillas había en el
árbol, por ejemplo, sin haber hecho el esfuerzo de
memorización.
Por otra parte, algunos dicen ver literalmente la foto o el dibujo.
Es perfectamente posible que estos superdotados tengan una
hipertrofia de la función fosfénica que haga que la imagen de
persistencia retiniana permanezca más tiempo que la media.
Otra variedad de fosfenos se obtiene mirando por ejemplo
fijamente, una superficie coloreada. Es lo que se llama hacer
fosfenos por contigüidad de colores. Si esta superficie incluye
un dibujo bien diferenciado, después de mirarlo fijamente, el
dibujo aparecerá «en negativo». Entonces tenemos una imagen
eidética, verdadera fotografía de la imagen fijada.
Por lo tanto, estos niños superdotados utilizarían una forma
poco habitual de exageración de la función fosfénica, lo cual les
permitiría desarrollar una formidable memoria visual por
imágenes eidéticas y podría explicar la capacidad que tienen de
encontrar instantáneamente la información requerida, puesto
que la tienen ante los ojos. Sabemos que, cuando mezclamos un
pensamiento con un fosfeno, el pensamiento se encuentra
densificado y reforzado, lo cual aumenta automáticamente la
atención y, por lo tanto, la memoria (véase La mezcla fosfénica
en pedagogía).
70
Daniel Stiennon
Figura 1: mire fijamente el centro de esta imagen y, al mismo tiempo,
cuente lentamente hasta cuarenta. Después, proyecte la mirada sobre una
superficie lisa (por ejemplo, una hoja de papel blanco). La visión del disco
aparecerá en blanco y, en el interior, se formará progresivamente la letra
«A», pero de color oscuro. Es una imagen eidética invertida
71
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Figura 2: oculte el disco negro con la mano y mire fijamente el centro de la
letra «A» mientras cuenta lentamente hasta cuarenta. Después, retire la
mano del disco y proyecte la mirada sobre el fondo negro. Verá que se forma
la imagen de la letra «A» sobre el fondo liso. Percibirá entonces una
variedad de fosfenos que reciben el nombre de imágenes eidéticas
72
Daniel Stiennon
Dado que los superdotados poseen una función fosfénica más
desarrollada de lo «normal», los pensamientos que se mezclan
espontáneamente con el fosfeno experimentan las consecuencias
de esta mezcla. Todo lo que aprenden se analiza
sistemáticamente de la forma más eficaz, es decir, aquélla que
proporciona los mejores resultados.
En otras palabras, estos pequeños genios utilizan siempre el
mismo conjunto de técnicas en las que se han entrenado desde
la más tierna infancia. En definitiva, siempre tendrán tendencia
a hipertrofiar casi voluntariamente las capacidades que mejor
les sirven.
Lo que los diferencia de los otros niños quizá no sea el hecho de
comprender más deprisa y retener mejor que los demás, sino de
reconocer y conservar un método propio y que les da resultados.
Es cierto que no se dejan influir por su entorno (padres,
compañeros, profesores) y que desarrollan una forma de trabajo
personal.
Lectura de un libro muy iluminado
A mucha gente, le gusta leer al sol, con el libro bien iluminado.
Una persona incluso me dijo que notaba una gran diferencia
entre una lectura hecha en condiciones normales y habituales de
iluminación y una lectura efectuada al sol. Precisaba, además,
que al leer así, al sol, aprendía más deprisa y retenía mucho
mejor. Hasta tal punto que, durante sus estudios, repasaba todas
las clases de esta manera.
Consideraba que había terminado sus estudios gracias a esta
manera de actuar, pero no comprendió la naturaleza de esta
diferencia hasta que conoció las técnicas fosfénicas.
73
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Habitualmente, cuando leemos, la luz es indirecta, está
demasiado alejada del texto, o incluso es demasiado débil, para
permitir la formación de un fosfeno, en cambio la reflexión de
la luz solar sobre un libro provoca un fosfeno por la fijación de
las líneas negras sobre la página blanca.
Pero no todo el mundo tiene la suerte de vivir al sur de Francia
y, para estimular la función fosfénica al estudiar, se puede
utilizar perfectamente la «lámpara fosfénica» del Doctor
Lefebure colocándola suficientemente cerca de la persona y un
poco por encima del libro o del texto, de manera que la
bombilla de la lámpara no moleste.
Lo que nos interesa aquí es aprovechar la reflexión de la luz
sobre las páginas y por lo tanto, obtener constantemente
fosfenos sin tener que preocuparse por ellos. La lectura se
realiza entonces normalmente. La única diferencia es una mejor
iluminación del texto. ¡Pero qué diferencia! Sin embargo,
atención, no porque se viva en una región soleada se es
forzosamente más inteligente y se tiene más éxito en los
estudios. Porque todo es una cuestión de contexto. SÓLO
HACER FOSFENOS NO DESARROLLA NADA, o al menos
casi nada.
Es imperativo mezclar los pensamientos con el fosfeno
(mezcla), lo cual permite desarrollar la memoria y la atención.
Es evidente que, en una región soleada, es más fácil hacer estas
«mezclas», incluso de forma involuntaria. Los pueblos del sur
de Francia, por ejemplo, son más resplandecientes, más alegres;
los estudiantes trabajan allí mejor, de manera más relajada, con
mucho menos esfuerzo que los de la región Nord-Pas-de-Calais
o de Bretaña, que son las que tienen el mayor número de
estudiantes angustiados (estresados) y deprimidos.
74
Daniel Stiennon
Aunque, paradójicamente, la Academia de Rennes es una de las
mayores academias de Francia, pero a qué precio... puesto que
Bretaña es la región que tiene el triste récord de suicidios entre
los estudiantes.
Aprender con los oídos tapados
Muchos niños lo hacen espontáneamente para aprender. Un día,
me pusieron el ejemplo de un empresario que, cuando era niño,
aprendía sus lecciones con los oídos tapados. Más tarde, se le
clasificó en la categoría de los superdotados. Todavía hoy, cada
vez que tiene que reflexionar en un proyecto o tiene algo que
estudiar, lo hace sistemáticamente con los oídos tapados. Él
mismo dice que trabajando de esta manera es como le han
venido todas las ideas que le han conducido al éxito.
Al taparnos los oídos, no solamente cortamos el ruido del
entorno, sino que, sobre todo, escuchamos lo que ocurre en
nuestro interior. Lo que primero sentimos y oímos claramente
son las pulsaciones debidas a los latidos del corazón. Después,
percibimos un zumbido, un pitido o un silbido: diferentes
aspectos del ruido de la circulación de la sangre, amplificados
por la caja craneana. Este fenómeno es el que oyen los niños
cuando les ponemos una caracola en la oreja y les decimos que
es el ruido del mar.
Se trata del acúfeno fisiológico.
Es interesante recordar que el principio de las técnicas del yoga
es dirigir las percepciones hacia el interior. Y esto tanto más
cuanto que hay muchas cosas para percibir: en este caso, los
latidos del corazón y el acúfeno.
75
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Un poco de práctica permite darse cuenta de que si centramos la
atención en estos ruidos interiores, al cabo de un cuarto de hora,
sentiremos una relajación física importante, así como una gran
calma mental. Nos sentimos tranquilos y descansados, más
equilibrados. ¿Por qué ocurre esto? El sentido del equilibrio está
situado en el oído interno. Al taparse los oídos, se produce una
estimulación de este sentido. Es cierto que se habla siempre de
los cinco sentidos, pero nunca del sentido del equilibrio.
Sin embargo, éste es primordial, y las observaciones de la vida
cotidiana pueden hacernos conscientes de ello. Por ejemplo,
algunas personas dudan que, tapándose los oídos, se pueda
actuar positivamente sobre el sentido del equilibrio y, por lo
tanto, sobre el sistema nervioso central. Sin embargo, basta con
tomar un tren y que éste entre bruscamente en un túnel para que
inmediatamente los oídos se tapen y el sentido del equilibrio se
altere.
Algunas personas incluso se marean. Además, en un avión a
gran altura, la presión no es la misma que en el suelo y, también
en este caso, esto provoca mareos en algunas personas.
Algunas técnicas de yoga consisten precisamente en escuchar
estos ruidos interiores, especialmente el ruido de la respiración
y los latidos del corazón. Los psicólogos han observado que,
cuando un bebé escucha latir el corazón de su madre, se calma
instantáneamente. También han descubierto que los adultos son
muy sensibles a los ruidos del corazón y han desarrollado una
forma de psicoterapia.
Con la observación del acúfeno, se obtiene, además de una
profunda relajación, una gran estimulación mental.
76
Daniel Stiennon
En efecto, escuchando este sonido que se sitúa en la cabeza, el
conjunto de la masa cerebral se beneficia de esta relajación,
favoreciendo un mejor funcionamiento del cerebro y, como
consecuencia, una mejor organización del pensamiento.
Notaremos también que los niños encuentran por instinto gestos
que les permiten ayudar al desarrollo de su sistema nervioso. Lo
más extraño es que algunos adultos se pasan toda la vida
buscando técnicas secretas para, finalmente, hacer lo que quizá
hacían intuitivamente cuando eran pequeños.
Aprender eficazmente en estado de relajación y descanso
permite acumular una energía física y mental que hace el
trabajo todavía más eficaz. Éste es uno de los secretos del éxito
en los estudios: no «estresarse». Actuar en este sentido es el
futuro de la pedagogía.
El acúfeno es el equivalente del fosfeno en el ámbito de la
audición. Estos dos «fenos» poseen las mismas propiedades,
desde el punto de vista del desarrollo de la ideación y la
creatividad. La ventaja es que un niño o un estudiante de
internado, que no tiene la posibilidad de trabajar con los
fosfenos, puede hacerlo fácil y diariamente con el acúfeno.
Ando, luego aprendo
Un día, expliqué a un joven dentista algunos elementos de
fisiología cerebral. A la luz de mis explicaciones, me dijo que
ahora comprendía por qué, si quería aprender correctamente sus
lecciones cuando estudiaba, tenía que andar sistemáticamente
arriba y abajo de su habitación. Se había dado cuenta de que las
aprendía más rápidamente y las recordaba mucho mejor que si
trabajaba sentado en su mesa.
77
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
En cuanto a los deberes, había observado que las ideas le venían
mucho más fácilmente y eran más interesantes cuando
deambulaba largamente al mismo tiempo que reflexionaba.
Esto recuerda curiosamente la forma de actuar de los filósofos
griegos que llamamos «peripatéticos», es decir, los «paseantes».
En el año 335 antes de cristo ARISTÓTELES abrió su escuela
en el barrio del Liceo de Atenas, donde sus discípulos
platicaban, escuchaban y reflexionaban mientras caminaban.
A todas luces, estamos muy lejos del «hombre tronco», que se
supone que lo tiene todo en la cabeza sin participación del
cuerpo. Al contrario, actualmente parece bien establecido que,
para aprender de forma eficaz y desarrollar la creatividad, es
necesario seguir los ritmos del cuerpo.
MEZCLA FOSFÉNICA
+
RITMO
=
ÉXITO
78
Daniel Stiennon
79
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
¡EL FRACASO ESCOLAR NO ES UNA
FATALIDAD!
Évelyne Dauchez
profesora de francés
Graves lagunas...
Trimestre lamentable.... ningún trabajo...
Resultados catastróficos...
No se puede pensar en el paso al curso superior
¡Cuántas veces habré leído, consternada, estos comentarios
explosivos antes de poner mi propio comentario en el boletín
trimestral! ¡Ah, estos finales de trimestre, estos penosos
consejos de estudios, reuniones de profesores desanimados,
amargados, despreciativos! Despreciativos y que no dudan en
lanzar anatemas reiterados y destructores a los alumnos
revoltosos y a los padres abrumados. Pero el drama está en el
otro lado, el lado de los alumnos y de los padres.
El trastorno de las madres, la cólera de los padres y el fracaso
de los niños. El círculo maldito no termina nunca de estrecharse
alrededor del niño o del adolescente acosado, rechazado,
juzgado y condenado. Me sentía dispuesto a hacerlo todo lo mal
que se esperaba de mí, escribía Chateaubriand, el niño terrible y
maltratado, el granuja lloriqueante y risueño que frecuentaba las
calles de Saint-Malo.
80
Daniel Stiennon
¡A ver! ¿Tienen otra solución que despreciar este mundo que los
desprecia, que denigrar esta autoridad que los denigra, que
desinteresarse por este saber imposible de alcanzar, estos niños
en apuros?
Todavía los veo delante de mí... 30 o 35 rostros atentos, esos
rostros de duros que tienen el mundo entero en el corazón, esos
rostros de duros que tienen miedo. Unas palabras mágicas, una
sonrisa, una broma, una mirada afectuosa y aquí están, todos,
listos para trabajar, listos para dar el callo como ellos dicen.
¡Ésa es toda la esperanza que necesitan!
La esperanza de ser mayores algún día, de poseer el control, de
saber. ¡Si, lo juro, no piden otra cosa que creer en ello!
Durante años, he echado pestes contra un sistema pedagógico
devastador, que pisotea el oro más puro, las fuerzas vivas de la
juventud. He hecho lo que he podido en este sistema, pero
estaba sola y prisionera de los programas y el empleo del
tiempo, y no podía hacer milagros. No obstante, he visto a
muchos alumnos trabajar incansablemente para llenar sus
lagunas sobre todo en ortografía, esta gran enfermedad de
fin de siglo y me sentía impotente ante sus bloqueos, su
«dislexia», estas lagunas que arrastrarían durante toda su vida:
¡el amor no lo puede todo cuando falta el tiempo!
¡Ah! ¡La ortografía, qué monstruo temible para nuestros
devoradores de imágenes preconcebidas, para estos hijos del
consumo y la tele! La ortografía es la ciencia de los burros, pero
también la ciencia indispensable para alcanzar un lugar en
nuestro sistema escolar, económico y social.
81
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Y precisamente, a todos los niveles, y cada vez más, es ahí
donde todo el mundo se encalla. No hay nada que hacer, ¡el
monstruo es ineludible! Por más que sonriera al devolver los
dictados plagados de faltas, el cero se recibía mal, muy mal.
¿Qué hacer? Entonces, como es cierto que la vida nos lleva
siempre donde quiere, a fuerza de sonreír, de entristecerme, de
luchar, de amar, en una palabra, a fuerza de enseñar como
podía, ¡encontré una respuesta! ¡En el mundo de las preguntas,
encontré una respuesta! ¡Fue una suerte rara, entre otras cosas,
que me eligió para posarse!
¡Esta respuesta brillaba por encima de mi cabeza y yo no la
veía! ¡Latía detrás de mis sienes y no la oía! Fue necesario que
un hombre, un sabio, la reconociera, la identificara y le diera un
nombre: la «fosfenopedagogía». El día que tuve por primera vez
entre mis manos el libro La mezcla fosfénica en pedagogía, me
vi transportada por una alegría, un entusiasmo y un alivio como
el que debieron sentir los miembros del equipo de Cristóbal
Colón al avistar aquella nueva tierra llena de promesas, aquella
tierra quimérica que se hacía realidad. En aquel océano de
incertidumbre, de esfuerzos inútiles y de simpatía vana, divisé
una tierra sólida: ¡un «método» de una evidencia y eficacia
deslumbradoras!
Y después, en el momento de probarlo, la duda me invadió:
¡todo aquello era muy bonito, demasiado bonito! ¿Y si aquella
tierra no era más que una isla desierta o incluso una sarta de
ilusiones, un montón de teorías coherentes, pero inoperantes en
la práctica? ¡Porque lo que yo quería eran resultados tangibles!
Pero al fin, entre dudas y esperanzas, me puse en marcha: me
armé de confianza y empece a aplicar la «mezcla fosfénica» a
los alumnos más atrasados.
82
Daniel Stiennon
¡E inmediatamente comprendí que en verdad pasaba alguna
cosa! Desde la primera sesión, cada uno de estos niños o
adolescentes que tomé aparte, experimentó un cambio enorme.
Con palabras muy sencillas, les explicaba de qué fuente tenían
que beber para superar las dificultades escolares; después, ellos
practicaban la mezcla durante tres cuartos de hora. ¡Y sus
rostros pronto cambiaron! De ceñudos o asustados que estaban,
se convirtieron en vivos, la expresión se liberó y se encendió
una chispa de interés en el fondo de sus ojos. Unos decían ¡qué
guai!, otros ¡qué divertido! (y mucho mejor si algo los divierte),
pero todos, todos, tenían ganas de volver a empezar. ¡Y, al
partir, me miraban a los ojos para decirme adiós!
Algunos obtenían unos resultados brillantes. Después de la
primera sesión, Aurélien se sabía de memoria las lecciones de
geografía de un trimestre entero, que había dejado de lado
porque no podía aprenderlas y también, por supuesto, porque no
quería.
Me había venido a ver desesperado: la prueba era para el día
siguiente, e hice con él algo que me parecía aberrante, empezar
por un gran trabajo antes de que se hubiera familiarizado con la
Mezcla. Al cabo de dos días, el maestro, asombrado, le devolvía
sus deberes ¡con la mejor nota! Dos días más tarde, le expliqué
el mecanismo de la división, con fosfenos. El día siguiente, sacó
un 10/10 en el dictado, ¡algo que no le había ocurrido nunca!
Elise, que recibía reeducación en ortofonía desde hacía dos años
y medio, dio un gran paso adelante con 6 sesiones: en séptimo
curso, volvió, radiante, blandiendo un cuaderno de clase en el
que su maestra había escrito: Progresos espectaculares en
ortografía y escritura. Ánimo.
83
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Los resultados de los de menor edad eran todavía más rápidos, a
juzgar por sus dibujos, que súbitamente se hacían grandes, más
detallados y, sobre todo, más coloreados. En los adolescentes,
los resultados son más progresivos. Sin embargo, los tres
alumnos propuestos para repetir curso, de los que me encargué a
principios del tercer trimestre, al final pasaron al curso superior.
¡Qué esperanza! Lo más importante eran esas ganas súbitas de
luchar, de mirar de frente sus dificultades, sin pánico, sin
desánimo y sin rebelarse, y de avanzar con paciencia y
tenacidad.
La práctica de la mezcla con los alumnos «bloqueados» me
permitió reflexionar y extraer cierto número de leyes esenciales
para aplicar en casos semejantes.
La primera, y más importante, es ser extremadamente limitado
en los objetivos inmediatos.
Lo que hay que hacer es llegar a realizar un trabajo perfecto con
fosfenos. Poco importa el contenido de este trabajo. No es
cuestión de aprender un programa amplio: es cuestión de
aprender a aprender. Pasar tres cuartos de hora para integrar
profundamente las estructuras de una sola palabra o bien una
lección entera, no cambia para nada el beneficio del trabajo.
No hay que preocuparse por el contenido sino por la forma. Y, si
es correcta, el conjunto del trabajo se hará fácilmente. Por lo
tanto, nada de precipitarse: no hay que tener miedo de perder el
tiempo en un solo concepto. Al contrario, si se quiere llegar al
fondo de un bloqueo, hay que dedicarse durante mucho tiempo a
lo que puede ser lo más fácil. El tiempo no respeta lo que
hacemos sin él.
84
Daniel Stiennon
Para convencerse, basta con observar la actividad de un niño
pequeño. Cuando el adulto como ocurre a menudo le
pone en las manos un juguete cuyo funcionamiento supera su
capacidad, rápidamente lo abandona. En cambio, ¿cuánto
tiempo pasará haciendo y volviendo a hacer una actividad que
controla?
Observemos su gravedad, el ritmo de sus gestos incansables:
con esta actividad controlada, se construye su cerebro. Cuando
le sale bien, acumula una energía que le permitirá, cuando esté
preparado, pasar a una actividad un poco más complicada. Hay
que proceder de la misma manera con la «mezcla fosfénica».
El niño debe empezar por mezclar una cosa que conoce bien,
después hay que introducir gradualmente nuevas dificultades.
Por otra parte, nos daremos cuenta de que se pueden introducir
más dificultades muy deprisa: lo esencial es empezar, los pasos
de gigante llegarán rápidamente.
La segunda ley es todavía más sencilla: el niño debe actuar con
fosfenos.
Esto significa que debe utilizar todas sus posibilidades, que
debe encontrarse en situación de actor, no de espectador. Es
importante que las actividades varíen a lo largo de la misma
sesión. Entre otros aspectos, es esencial utilizar su inteligencia
motriz para que pueda captar también la energía desprendida
por el fosfeno. En pocas palabras, una misma sesión debe
utilizar el repertorio más amplio de posibilidades del niño.
Finalmente, hay algo que no debe pasarse por alto: es la
imaginación.
85
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por más curioso que pueda parecer, es la imaginación la que
permite cualquier paso adelante, porque es ella y sólo ella la que
permite que el entendimiento supere sus propios límites.
Todos los grandes descubrimientos surgieron de un esfuerzo de
imaginación, de un esfuerzo por liberarse de lo conocido.
El trabajo de la imaginación es para la inteligencia lo que los
ejercicios de flexibilidad para la bailarina. Por lo tanto, hay que
utilizar el fosfeno y utilizar los ritmos para ejercitar la
visualización. Los niños adoran estos ejercicios y los dominan
rápidamente.
Podemos ayudarlos planteándoles preguntas muy precisas sobre
el paisaje, el personaje o el objeto que les pedimos que
visualicen. Detalle a detalle, se vuelven creativos y esta
creatividad adquiere, gracias al fosfeno, una densidad que les
encanta. Este ejercicio tiene una potencia asombrosa,
especialmente en los niños que tienen problemas de lectura.
Estas leyes se aplican en todos los casos, pero hay otras muchas
constataciones esenciales en la práctica de la mezcla con los
niños y los adolescentes. No hay que perder nunca de vista que,
si bien las dificultades se parecen de un niño a otro, estamos, en
cada caso, ante un individuo único, y debe dejarse un lugar
importante a la improvisación de las técnicas empleadas.
Los obstáculos del trabajo constituyen siempre la percepción
profunda del ser que está aquí y de la confianza absoluta en sus
capacidades.
El resto llega por sí solo.
86
Daniel Stiennon
El mayor descubrimiento del Doctor Lefebure es, con mucha
probabilidad, esta gran potencia del hombre cuando se sumerge
en el camino de la armonización de sus fuerzas, de sus ritmos y
de las fuerzas del medio en que vive. Captar y controlar las
energías ambientales, he ahí el secreto, este secreto viejo como
el mundo y evidentemente luminoso.
¡Rindamos pues un homenaje a quien ha sabido detenerse ante
la evidencia para abrir la puerta y descubrir lo esencial!
¡Demos las gracias al ser cuya inteligencia ha sabido poner los
secretos iniciáticos más poderosos al alcance de todas las
mentes! Ahora nos toca a nosotros hacer circular su palabra y
sembrar a todos los vientos la semilla del conocimiento y la
armonía.
87
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
CONTINUACIÓN DE LOS EJERCICIOS
BÁSICOS DE FOSFENOPEDAGOGÍA
Hemos aprendido a practicar el ejercicio básico la «lectura con
fosfenos» y la «mezcla fosfénica», ahora vamos a estudiar otras
modalidades de aplicación.
TODOS LOS EJERCICIOS QUE ESTUDIAMOS PUEDEN
PRACTICARSE CON ACÚFENOS.
Los acúfenos son equivalentes a los fosfenos, pero en el ámbito
auditivo. La mezcla acufénica tiene las mismas propiedades que
la «mezcla fosfénica». ¿Cómo ser consciente del acúfeno?
El acúfeno no es difícil de percibir. Basta con taparse los oídos
presionando el trago (el pequeño cartílago que se encuentra
cerca del conducto auditivo) con el pulgar, o también tapándose
los conductos con el índice, lo cual permite oír mejor el
acúfeno. Para mayor comodidad, puede apoyar los codos sobre
una mesa o colocar libros bajo los codos, de forma que la
cabeza quede recta, lo cual hace más agradable la postura y
mejora la irrigación del cerebro.
Si se tapa los oídos presionando el trago con el pulgar, los
demás dedos quedarán a la altura de la frente para sujetar la
cabeza. Si se los tapa con el índice, serán las palmas de las
manos las que sujetarán la cabeza. Después, simplemente
escuche el ruido interior.
88
Daniel Stiennon
De esta forma, percibirá el acúfeno en una posición cómoda, sin
hacer ningún esfuerzo mental especial. Para la escritura
acufénica, utilice tapones para los oídos de los que venden en
las farmacias. Así tendrá las manos libres.
Los tapones permiten oír y respetan los ciclos cerebrales. De
manera que el pensamiento ordinario se beneficia de la energía
rítmica del acúfeno. Cuando se asocian fosfenos y acúfenos, se
multiplican por dos las facultades cerebrales. En cambio, el uso
del walkman, sea cual sea la música que se escuche, altera los
ritmos cerebrales, al contrario que la música ambiental (clásica,
de percusión o compuesta por ritmos incluso muy modernos),
que no modifica la alternancia cerebral. Esto se debe al hecho
de que, con el walkman, desaparece el efecto del espacio
sonoro. Por lo tanto, el walkman está proscrito durante cualquier
estudio intelectual.
Tiempo de práctica y duración de las sesiones
No hay límite para el número de fosfenos que se pueden hacer
en una sesión de trabajo. Muchos estudiantes practican durante
varias horas seguidas sin la menor fatiga, a razón de una
fijación de la mirada cada cinco, diez o quince minutos según el
estudio.
A un niño, le basta con hacer los deberes y aprender las
lecciones con fosfenos para que los resultados escolares
mejoren rápidamente. Los estudiantes y los adultos con
frecuencia tienen que estudiar durante varias horas seguidas
debido a la importancia de los programas. Para optimizar el
trabajo, les basta con asociar fosfenos al estudio, esto permite
ganar tiempo y acumular una energía considerable en el
pensamiento y en el sistema nervioso.
89
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por lo tanto, se hacen sistemáticamente tantos fosfenos como
sea posible durante el estudio.
Utilización de la «mezcla fosfénica» para mejorar la
ortografía, la dislexia y la disortografía
Técnica a utilizar para un dictado de palabras: por ejemplo,
palabras con las que el niño hace faltas regularmente o palabras
especialmente complicadas.
Técnica ? 1:
El niño empieza por hacer un fosfeno.
Después lee varias veces la palabra que debe memorizar.
Seguidamente cierra los ojos y se esfuerza por ver la palabra
con la imaginación. Para asegurarse de que la memorización es
buena, es importante que el niño diga la palabra en voz alta.
Técnica ? 2:
Después el niño hace otro fosfeno y se pone una venda en los
ojos. En la oscuridad, escribe la o las palabras sin ver ni el papel
ni lo que escribe. Es importante que escriba así, con los ojos
vendados. Por una parte, se observa que el niño consigue
escribir muy fácilmente sin ver el papel y, por otra parte, al
trabajar de esta manera, la energía del fosfeno se canaliza hacia
la memoria motriz.
Cuando el niño hace una falta, debe volver a empezar
inmediatamente la operación. Se le hace escribir la palabra
entre cinco y diez veces seguidas para que se cree el
automatismo de la escritura.
90
Daniel Stiennon
Observamos que, trabajando de esta manera, se hacen funcionar
tres tipos de memoria: la memoria auditiva, la memoria visual y
la memoria motriz (responsable en gran parte de la ortografía).
Técnica ? 3:
El principio básico es el mismo, salvo que, en lugar de trabajar
palabra por palabra se procede frase por frase. Esta vez, sólo se
hacen deletrear al niño las palabras con las que tropieza, para no
perder el tiempo y, sobre todo, para que el niño no se canse
inútilmente. Es imperativo corregir al niño enseguida cuando
hace una falta, de lo contrario, memorizará la falta y no la forma
correcta.
Esta práctica de «escritura con los ojos vendados» es muy
importante y se muestra muy eficaz para resolver todos los
problemas de dislexia y disortografía. Contrariamente a lo que
se podría creer, con un poco de entrenamiento, no hay
problemas para escribir en la oscuridad. El único problema que
se puede presentar es que las líneas se superpongan. Pero, en
todos los casos, las líneas respetan más o menos una cierta
horizontalidad. En caso de superposición, los padres o el
profesor colocará bien el papel bajo el bolígrafo del alumno.
Para la dislexia
Se practica de la misma forma, pero deletreando con fosfenos,
sílaba a sílaba, la palabra con la que el niño tropieza. Al
principio, tenemos la ventaja de poder hacerle trabajar con
palabras y frases con las que no tiene problema, porque este
trabajo tendrá una repercusión sobre las palabras más difíciles
con las que habitualmente choca.
91
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
De esta manera, el niño no percibe el método como una
agresión contra él, en relación con su problema, pero se
beneficia del aporte de la mezcla para mejorar la pronunciación.
Va adquiriendo más confianza en sí mismo y le gusta trabajar
con la mezcla. Después del estudio de las palabras, se le hacen
leer frases cortas, con fosfenos. El niño pronto se dará cuenta él
solo, de que tiene menos dificultades cuando lee con fosfenos.
Para la disortografía
Conviene insistir sobre la escritura con fosfenos con la venda,
de forma que la energía del fosfeno se canalice hacia la
memoria motriz. Esto obliga al niño a dirigir la atención hacia
las letras que debe escribir, sin utilizar la vista para corregirse.
De esta forma, solamente se utiliza la memoria muscular, que es
en la que se basa el aprendizaje de la ortografía y no en la
memoria visual. Habrá que hacerle trabajar sobre la misma
palabra hasta que deje de hacer faltas y siempre con fosfenos y
con la venda. Conviene hacerle hacer tantos fosfenos como sea
necesario.
Este método permite corregir rápidamente los problemas de
dislexia y de disortografía; pero, en los casos importantes, se
puede añadir también el Alternófono, un aparato de audición
alternativa que dispone de unos auriculares que distribuyen los
sonidos no de forma simultánea en ambos auriculares sino de
forma alterna; por ejemplo, un chasquido en un lado y después
en el otro, con un ritmo regular ajustable. El Alternófono
estimula así los lazos entre los dos hemisferios y refuerza sus
intercambios; esto no solamente facilita la memorización debido
al ritmo alterno de un hemisferio al otro, sino que proporciona
una acción estructurante al sistema nervioso y, por lo tanto, a la
motricidad, como ocurre con el fosfeno.
92
Daniel Stiennon
Es suficiente estudiar con el Alternófono para sentir
rápidamente una relajación física, un bienestar y una importante
estimulación mental. Las ideas se organizan mejor, la atención
se mantiene mejor y la pronunciación mejora mucho. Esto es
especialmente destacable en la corrección y desaparición del
tartamudeo.
Este efecto sobre la pronunciación y el tartamudeo es tan claro
que, durante las conferencias y demostraciones públicas, los
animadores no dudan en utilizar el aparato con niños que
tartamudean. Cuando les hacen hablar con el Alternófono, los
padres se dan cuenta que el flujo de palabras es más regular, y
las palabras salen con mayor facilidad. Al cabo de un cuarto de
hora, el animador les quita el casco y les hace leer un texto.
Incluso entonces, el tartamudeo es mucho menos intenso y, a
veces, desaparece momentáneamente. Por supuesto que hacen
falta meses de una práctica regular con el Alternófono para que
el tartamudeo desaparezca definitivamente, pero esto demuestra
la fuerza de la audición alternativa sobre la organización
cerebral para corregir esta arritmia del lenguaje que es el
tartamudeo. La aplicación práctica es muy sencilla. Basta que el
niño se ponga cada día el Alternófono durante diez minutos,
escuche chasquidos fuertes al ritmo de un segundo por cada
lado y se deje llevar por este ritmo; después, por la tarde, el niño
debe recitar su lección con fosfenos y con el Alternófono
puesto, pero con chasquidos más suaves.
Por el Alternófono, el Doctor Lefebure recibió grandes premios:
Medalla de Oro del Premio del Concurso Lépine en 1963.
Medalla de Oro del Salón Internacional de Inventores de
Bruselas en 1964.
93
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Desde entonces, su aparato se ha seguido difundiendo (a razón
de varios miles de unidades), pero de una forma que podríamos
llamar confidencial, es decir, reservada a ciertas personas.
Actualmente, el gran público puede por fin beneficiarse de
estos trabajos.
¿Cómo desarrollar un tema para un trabajo, una reflexión o
una argumentación?
Si se asocia el fosfeno a la reflexión, se produce una aceleración
del proceso de organización del pensamiento.
Mientras el fosfeno esté presente, piense en un tema de
reflexión. Esta reflexión debe continuarse durante varios
fosfenos consecutivos.
Para ello, basta con mezclar el tema que se quiere desarrollar y
anotar en un papel todas las ideas que surgen, aunque las que
aparezcan al principio sean ideas que ya se han tenido antes
sobre el tema, leído o escuchado.
Este tipo de ideas suelen ser las primeras que aparecen. Pero es
importante dejar que se impongan y anotarlas, porque el hecho
de aceptarlas permite iniciar el proceso de reflexión sobre el
tema elegido.
Entonces nos daremos cuenta de que las ideas que siguen tienen
una lógica, dan una visión del tema a la vez analítica y sintética,
y por ello, ofrecen nuevas salidas a la reflexión, dejando
entrever aspectos y elementos que nos han podido pasar
desapercibidos anteriormente. Además, pueden aportar una
visión que no se había tenido antes sobre tema en el que se
quiere profundizar.
94
Daniel Stiennon
Después de varios fosfenos, surgen ideas completamente
nuevas. No es raro que en una mezcla de tres fosfenos seguidos,
se vislumbren soluciones a un problema o a una situación
difícil. Cada aspecto o idea puede desarrollarse sucesivamente
de la misma forma. Es suficiente pensar en ello con fosfenos y
anotar todas las ideas que aparecen.
Técnica de la mezcla en cascada para aumentar la
capacidad de ideación
Dado que los fosfenos permiten obtener ideas mejor
organizadas, así como ideas nuevas, puede utilizarlos
directamente para hacer una redacción, una argumentación o un
trabajo. Para acelerar un poco más el proceso de ideación, se
practica la mezcla en cascada. Ésta se efectúa mezclando
primero el tema con el fosfeno, ya sea repitiéndolo mentalmente
mientras se mira la luz fijamente y durante el fosfeno, ya sea
sintetizándolo en forma de una imagen mental.
También se puede mezclar un pensamiento a la vez visual y
auditivo.
Si el tema es un pensamiento abstracto, se practica de la misma
forma, puesto que un pensamiento abstracto se representa
necesariamente a través de un pensamiento visual o auditivo.
Después, como antes, se deja que surjan las ideas y se anotan
para no perderlas. Llega un momento en que no aparece
ninguna idea pero, en general, el hecho de no tener ideas suele
deberse a que no se aceptan las que se imponen de forma
espontánea, o incluso a que se hace un esfuerzo por obtener un
resultado, lo cual da lugar a una tensión que impide observar
bien lo que llega a la mente.
95
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Por lo tanto, si no surge ninguna idea, hay que volver a repetir la
misma operación. Las ideas pueden surgir en forma de una
reflexión auditiva o en forma de imágenes mentales. A menudo,
se presentan en ambas formas. Hay que tener cuidado con estas
imágenes mentales, porque incluyen matices, a veces, muy
finos. Si surgen varias ideas, se utiliza la más clara para mezclar
con el segundo fosfeno, durante la fijación de la mirada y toda
la duración del fosfeno. Generalmente, la cantidad de ideas es
mayor que con el primer fosfeno. También en este caso, se
anotan todas y se elige de nuevo la más clara para mezclar con
el fosfeno siguiente.
El número de ideas será todavía mayor, y las ideas serán cada
vez más ricas. Por lo tanto, conviene que practique la mezcla en
cascada hasta que tenga suficientes ideas interesantes para hacer
el trabajo.
Con frecuencia nos damos cuenta de que el esquema del trabajo
se establece prácticamente en el orden en el cual surgen las
ideas, o que éstas muestran una progresión que requiere pocos
cambios para acabar el esquema. Pero, si es necesario, puede
hacer su propio esquema volviendo a pensar, con uno o varios
fosfenos, en las ideas que ha seleccionado y en la manera de
organizarlas.
La mezcla en cascada consiste en mezclar la idea más clara con
el fosfeno siguiente.
Técnica de las preguntas en cascada con el acúfeno
Para hacer una reflexión con el acúfeno, se puede dejar que
surjan los pensamientos, como hemos visto antes, o también
plantear preguntas en cascada.
96
Daniel Stiennon
La modalidad de trabajo es muy sencilla y también en este caso,
utilizaremos los procesos rítmicos del cerebro practicando de la
siguiente forma: mientras se escucha el acúfeno, se trata de
plantear una pregunta mentalmente e imaginar que se escucha la
pregunta por un lado (por ejemplo, el derecho), después se
dirige la atención al otro lado, con la idea de escuchar la
respuesta.
Hay que estar disponible para cualquier idea que pueda surgir.
El tiempo de observación debe ser aproximadamente el mismo
que el empleado en hacer la pregunta. Si no surge ninguna idea,
se vuelve a plantear la misma pregunta por el otro lado, se
dirige de nuevo la atención al lado opuesto y se observa si surge
una eventual respuesta.
Al cabo de poco tiempo, aparecerá una idea, que aportará al
menos un elemento a la respuesta, o bien la pregunta se
reformulará espontáneamente de otra manera. Esta nueva idea
es la que se mezclará con el acúfeno, en el lado por el que se
había planteado la pregunta; se repite el vaivén de la
observación y la repetición de la pregunta hasta obtener una
nueva idea y así sucesivamente, hasta que se disponga de
suficientes elementos sobre el tema que se desea desarrollar.
También en este caso, puede perfectamente asociar fosfeno y
acúfeno haciendo un fosfeno antes de trabajar con el acúfeno.
Estudio de las matemáticas con fosfenos
Los fosfenos tienen una influencia muy grande sobre la
organización de las ideas y sobre la lógica, por lo tanto se
pueden utilizar especialmente para el razonamiento matemático.
97
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Técnica ? 1:
Lo primero que hay que hacer es leer varias veces con atención
los datos del problema con fosfenos. A continuación, se mira
fijamente la lámpara durante treinta segundos, como de
costumbre. Después de apagar la lámpara, se observa el fosfeno
sin pensar en el problema, pero observando las ideas que
surgen. No es raro que de esta forma surja un elemento de la
respuesta, e incluso el razonamiento a seguir, al principio del
fosfeno. Si aparece un solo elemento, se utiliza esta idea para
mezclarla durante la fijación de la mirada y se observa de nuevo
el fosfeno sin pensar en el problema. Entonces se esperan los
nuevos elementos, y así sucesivamente.
Técnica ? 2:
Una variante consiste en reflexionar en el problema durante los
tres minutos que dura el cofosfeno, es decir, durante la fijación
de la mirada en la «lámpara fosfénica», y seguidamente
observar de forma pasiva el postfosfeno como antes, esperando
las ideas.
Algunos niños prefieren la primera técnica, otros tienen
preferencia por la segunda. En los dos casos, observaremos
rápidamente que el niño comprende mejor sus clases de
matemáticas y que sus resultados escolares mejoran con
celeridad.
Técnica ? 3:
Esta vez, con la ayuda del acúfeno, se lee varias veces el
problema con atención, después se tapan los oídos y se escucha
el acúfeno sin reflexionar en el problema. Hay que dejarse llevar
por las ideas sin hacer ningún esfuerzo.
98
Daniel Stiennon
Cuando surge una idea relacionada con el problema, es
absolutamente necesario anotarla para no perderla. Después,
con la idea por escrito, se vuelve a escuchar el acúfeno, y así
sucesivamente.
La ventaja del acúfeno es que se puede utilizar en lugares donde
no es posible hacer fosfenos, por ejemplo, en clase, durante un
trabajo.
Para los niños pequeños
Aprender las tablas de multiplicar es más fácil si se utiliza la
función rítmica del cerebro tal como venía haciéndose desde
hace tiempo. Los niños aprendían las tablas con ritmo. Es un
método fácil y eficaz de recordarlas, es una lástima que se haya
abandonado, porque daba excelentes resultados.
Emplear el ritmo no significa volver atrás, ya que hemos visto
que el aprendizaje rítmico da lugar al desarrollo de la memoria
y de toda la personalidad.
El niño debe leer varias veces la primera parte de la tabla de
multiplicar, después hacer un fosfeno al mismo tiempo que
empieza a recitar en voz alta. Al apagar la lámpara, debe
continuar recitando durante todo el fosfeno.
Cuando se sepa bien esta parte, debe continuar con la siguiente
de la misma manera, llevando bien el ritmo de la repetición. Por
ejemplo (cantando): 6 x 1, 6; 6 x 2, 12; 6 x 3, 18... 6 x 1, 6; 6 x
2, 12; 6 x 3, 18... y así sucesivamente. Así fue como nuestros
padres y nuestros abuelos aprendieron las tablas de multiplicar y
el alfabeto, como se hacía antes.
99
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
El acúfeno es especialmente interesante para este tipo de
aprendizaje. En efecto, mientras se escucha el acúfeno con los
oídos tapados, se puede imaginar que se escuchan los factores
por un lado, por ejemplo por el oído izquierdo, y se centra la
atención en el otro lado, para obtener el resultado como si se
esperara por el lado derecho. Después se pasa a los factores
siguientes a la izquierda, con el resultado a la derecha, y así
sucesivamente, con suficiente ritmo, aunque no sea rápido. El
hecho de que los factores y los resultados estén a la derecha o a
la izquierda no tiene ninguna importancia en sí mismo. En
cambio, lo que sí es importante, es que los factores surjan
siempre por el mismo lado y los resultados siempre por el otro.
Si se practica así, se respeta el funcionamiento rítmico del
pensamiento y se memoriza con mayor facilidad.
Después, se puede volver a hacer un fosfeno y a repetir la tabla
en voz alta, así se multiplican las estimulaciones mentales y
cerebrales al mismo tiempo que se estudia un tema concreto, lo
cual rompe la monotonía del estudio.
Para las fórmulas de matemáticas avanzadas
Para aprender las fórmulas de matemáticas, los estudiantes
utilizan a la vez la mezcla de una imagen mental y de un
pensamiento auditivo. Para ello, basta con imaginar una fórmula
escrita en el fosfeno. En el caso de una fórmula corta, se
imagina que está escrita en el interior del fosfeno y se repite
mentalmente, pero también de vez en cuanto, en voz alta. En
general, dos o tres fosfenos son suficientes para registrar bien la
fórmula en la memoria. Si la fórmula es larga y compleja, se
corta en varias partes más cortas y se mezcla cada una de ellas
por separado con un fosfeno.
100
Daniel Stiennon
Mezcla con el fosfeno sostenido
Sea cual sea la dificultad del estudio y su complejidad, ya se
trate de una fórmula larga, un cuadro, un mapa o un esquema, el
estudiante podrá fijar mejor el objeto de estudio en la memoria
si trabaja con el fosfeno sostenido: una forma de mezcla que
aumenta la claridad y la densidad del pensamiento, hasta el
punto de hacerlo semejante a la visión. Muchos estudiantes nos
dicen que durante los exámenes, han tenido la sensación de
tener sus apuntes ante los ojos, de tan claro y preciso que era el
recuerdo de las diferentes materias. También aquí, esta forma de
mezcla permite ganar un tiempo y una energía considerables.
Para obtener un fosfeno sostenido, basta con encender y apagar
la lámpara con mucha regularidad. Es importante mantener la
mirada inmóvil, bien fija en el centro de la lámpara.
Lo ideal sería, después de haber estudiado el tema como de
costumbre con los fosfenos, dejar la habitación a oscuras, sin
ponerse la venda en los ojos, a continuación, encender la
lámpara de fosfenos durante dos a cuatro segundos pensando en
el tema y apagarla durante dos a cuatro segundos manteniendo
el tema de estudio en la mente, y así sucesivamente.
Se puede trabajar de esta forma durante un cuarto de hora
seguido. La imagen mental se enriquece y se hace cada vez más
precisa gracias a los fosfenos. No obstante, algunas personas
tienen dificultades para pasar bruscamente de la oscuridad a la
luz. Por ello, les cuesta mantener los ojos inmóviles y no
consiguen retener el tema de estudio en la mente, ya que su
atención se desvía continuamente hacia la iluminación, la
oscuridad y la adaptación a la luz.
101
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Para remediar este inconveniente, basta con dejar una lámpara
de la habitación encendida. Así, el paso de la oscuridad a la luz
es menos brusco, lo que permite estar atento a los detalles que
aparecen en el pensamiento y enriquecen el objeto de estudio.
A fin de observar los efectos del fosfeno sostenido sobre la
intensidad del pensamiento, vamos a hacer un ejercicio. Elija un
elemento de estudio especialmente difícil de aprender, ya sea un
texto, un mapa, una tabla o un esquema.
Utilice una de las modalidades siguientes después de haber
determinado si pasa fácilmente de la oscuridad a la luz o
necesita mantener una luz encendida.
Primera modalidad: estudie varias veces el tema con fosfenos,
como ha aprendido a hacer. Después apague la luz e intente
encontrar los elementos del estudio al mismo tiempo que
enciende la lámpara durante dos segundos y la apaga durante
otros dos segundos, se repite esta operación por espacio de unos
cinco minutos aproximadamente. No olvide mantener la mirada
inmóvil hacia la lámpara.
Segunda modalidad: póngase en las mismas condiciones que
antes, pero ahora no se mantenga en la oscuridad, sino que
conserve una iluminación diferente de la lámpara de fosfenos.
Tercera modalidad: emplee un tiempo de iluminación de unos
cuatro segundos y un tiempo de oscuridad de unos diez
segundos.
Cuarta modalidad: iluminación de unos diez segundos y
oscuridad de unos treinta segundos.
102
Daniel Stiennon
Practique el fosfeno sostenido durante cinco minutos pensando
por ejemplo en una fórmula de matemáticas. Tómese el tiempo
que mejor le convenga, aunque sea aproximado. Solamente
mantenga la regularidad de la alternancia entre la iluminación y
la oscuridad.
¿Cómo estudiar una lengua con fosfenos?
Estudio a partir de un método audio
La mayoría de los métodos de enseñanza de lenguas incluye
casetes, para poder escuchar el acento y la sonoridad de la
lengua.
El fosfeno se asocia perfectamente al pensamiento auditivo y a
los sonidos, por lo tanto será muy ventajoso escuchar la clase
con fosfenos para mejorar el acento y la pronunciación.
Primera etapa: Escuche la palabra o la frase al mismo tiempo
que fija la mirada en la «lámpara fosfénica».
Segunda etapa: Después pare el casete poniendo el aparato en
pausa y, durante la presencia del fosfeno, repita una o varias
veces la palabra o la frase a media voz.
Para estudiar a partir de un libro, el proceso es el mismo
Haga un primer fosfeno para leer el texto a estudiar con
fosfenos. Después lea una primera parte en voz alta.
Nota: los tiempos de iluminación y oscuridad se calculan de forma aproximada; no s
e mira el
reloj, ni se cuentan los segundos. Sin embargo, si se quiere ser preciso, se pue
de utilizar un
cronorruptor (reloj de programación) que se vende en grandes almacenes.
103
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Cada vez que encuentre una palabra nueva, una frase que no
comprende o un fragmento que le cuesta pronunciar, anótelo en
un papel y continúe la lectura hasta el final del texto o de la
parte en cuestión.
Después busque la traducción de las palabras nuevas y
escríbalas al lado de la palabra original en el papel. Lea varias
veces la palabra prestando atención a la ortografía. Después
haga otro fosfeno. Durante la fijación de la mirada, pronuncie la
palabra en voz alta al mismo tiempo que se la imagina escrita en
el fosfeno. También puede deletrearla, si es posible,
pronunciando las letras en la lengua de estudio.
Estudio de las expresiones
Si ha anotado una frase o una expresión que no comprende,
busque su significado y practique de la misma forma con
fosfenos, repitiendo la frase y su traducción. Después,
eventualmente, la frase y una frase que signifique lo mismo;
finalmente, la frase y la representación mental de lo que
sugiere. En general, basta un fosfeno para el estudio de cada
expresión o frase. Pero en caso de una dificultad especialmente
importante, hay que mezclar de nuevo esta dificultad hasta que
desaparezca.
Para las reglas de gramática
El estudio de las reglas gramaticales requiere, sobre todo,
trabajar con sus aplicaciones prácticas. Por lo tanto, empiece por
leer la regla para comprenderla bien, con la ayuda de los
ejemplos que la acompañan, y siempre con fosfenos. Después,
haga otro fosfeno para recordar la regla y un ejemplo.
104
Daniel Stiennon
Durante la presencia del fosfeno, haga los ejercicios de
aplicación hasta que le salgan perfectos. No dude en repetirlos
varias veces, y haga tantos fosfenos como sea necesario. Si su
vocabulario lo permite, intente después hacer sus propios
ejemplos y compruebe que las palabras que utiliza para aplicar
la regla no están sujetas a excepciones. No dude tampoco en
escribir los ejercicios a medida que los vaya haciendo.
Para estudiar las conjugaciones, utilice la repetición rítmica,
seguida de la visualización de la ortografía de cada palabra
conjugada. También es muy eficaz escribir varias veces
seguidas la serie de conjugación, pero siempre con fosfenos y
los ojos vendados, a fin de utilizar la memoria motriz.
Esta forma de proceder es válida para todas las lenguas y todas
las formas de escritura. Para estudiar un alfabeto como el griego
o el cirílico, así como los ideogramas, hay que insistir mucho en
la visualización de la palabra completa o el signo asociado a su
pronunciación, su acento tónico y su significado, aunque se
necesite mucho tiempo al principio.
Más tarde nos daremos cuenta de que no solamente lo que se
aprende así se recuerda, sino que también se produce una
aceleración progresiva de la velocidad de asimilación. Por lo
tanto, no hay que inquietarse si al principio, se tiene la
sensación de aprender como de costumbre y no se observa
ninguna diferencia mientras se estudia. Será sobre todo después,
durante el día, cuando volverán espontáneamente a la mente los
elementos de estudio y, cuando necesitemos aplicar estos
conocimientos, nos daremos cuenta de que están muy presentes
y no tenemos que hacer ningún esfuerzo para encontrarlos. Ésta
es la inmensa ventaja del estudio con fosfenos.
105
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
¿Cómo aprender un texto largo de memoria?
Primero, divida el texto en varias partes pequeñas y lea varias
veces la primera parte con fosfenos. Después, con los ojos
vendados, repita en voz alta el texto durante la presencia del
fosfeno. El hecho de dividir el texto en muchas partes puede dar
la impresión de una pérdida de tiempo en el aprendizaje, pero
en realidad, con los fosfenos, el pensamiento se refuerza cada
vez más y el fragmento precedente se graba más profundamente
en la memoria.
¿Cómo estudiar un capítulo largo de historia o de otra
asignatura?
La historia tiene la ventaja de sugerir numerosas imágenes.
Estas imágenes son asociaciones de ideas que, cuando se
mezclan con un fosfeno, refuerzan la relación con los
acontecimientos que se deben recordar.
En las preguntas de clase y en los exámenes, estas imágenes
vuelven fácilmente a la memoria, así como el desarrollo de los
acontecimientos. Por lo tanto, es más fácil recordar la lección
mezclando fosfenos con las imágenes evocadas por el contenido
de la asignatura.
Truco para los exámenes
Ponga en el fosfeno los títulos y subtítulos de sus lecciones. Su
memoria los registrará, y el día del examen volverán muy
claros, como si tuviera el libro o el cuaderno delante de los ojos.
106
Daniel Stiennon
Alternófono; aparato de activación cerebral mediante la audición
alternativa por el que el Doctor Lefebure recibió numerosas menciones
internacionales
107
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
EFECTOS DIVERSOS
El estado general vigorizado por la acción sobre el carácter
La acción de la «mezcla fosfénica» sobre la salud se ejerce
sobre todo por medio de la modificación de ciertos hábitos y la
depuración de los instintos.
El desarrollo de la intuición nos permite intuir lo que nos es
favorable o nocivo; por lo tanto, es inútil intentar convencer a un
fumador que perderá su hábito perjudicial con la «mezcla
fosfénica». Este cambio vendrá por sí solo, sin ninguna lucha ni
conflicto interior.
Lo mismo ocurre con la bebida, aunque en este caso el abismo
es más profundo: un sujeto demasiado hundido en esta dirección
no tendrá, o tendrá poca tendencia a practicar solo la «mezcla
fosfénica».
Será necesario crear un ambiente alrededor de él e incitarle a
participar en sesiones colectivas. Pero, si se trata de una forma
ligera de alcoholismo (o si el enfermo llega a la «mezcla» por
otra razón), el hábito de beber puede desaparecer en provecho
de actividades intelectuales compensatorias.
Si el sujeto desea curarse y piensa en ello durante la presencia
del fosfeno, se sorprenderá de la facilidad con la que su
resolución se hace realidad. También puede intentarse la
autosugestión con fosfenos: así es mucho más activa.
108
Daniel Stiennon
Un sujeto, después de varias sesiones de autosugestión
ordinaria, no había conseguido librarse del hábito de fumar.
Sin explicarle las posibilidades proporcionadas por el fosfeno,
se le recomendaron sesiones semejantes, pero con fosfenos, y
fueron suficientes para curarle definitivamente, como deseaba,
de este hábito.
«Mezcla fosfénica» y baño de luz
Muchas personas nos han dicho que han tenido experiencias
«interiores» interesantes durante un baño de luz.
Lo ideal sería que pudiera instalar la «lámpara fosfénica» del
Doctor Lefebure justo por encima de la cama, al nivel de la
cabeza. De esta forma, puede hacer un fosfeno de vez en cuando
mientras está tendido boca arriba y después, con los ojos
cerrados, dejar que la luz le atraviese los párpados.
Este procedimiento tiene la ventaja de mezclar sus
pensamientos, sus sueños o, lo que es todavía mejor, su tema de
reflexión con el fosfeno.
El resultado es similar al de los efectos sobre el sueño, pero
ampliados.
Acción sobre los trastornos del carácter
Finalmente, añadimos a la lista no exhaustiva de estas acciones
sobre la salud, su influencia favorable sobre los trastornos del
carácter. La acción es radical en las depresiones de origen
puramente psicológico.
109
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Depuración de la personalidad
A los que podrían poner la objeción ¿Y si se utiliza la «mezcla
fosfénica» con malas intenciones?, habría que responderles Esto
no durará mucho tiempo, porque automáticamente el efecto de
la luz producirá una depuración de la conciencia.
Por más bajo, sin ideales o incluso vengativo que sea el
pensamiento que se mezcla al principio con el fosfeno, un
tiempo después, el sujeto adquirirá un pensamiento más elevado
y de mayor valor moral como tema principal de la mezcla, y así
sucesivamente. Por supuesto que es mejor empezar desde el
principio poniendo lo mejor de uno mismo. Se alcanzará más
rápidamente la cumbre de la mente humana.
110
Daniel Stiennon
La «lámpara fosfénica» en un taller
111
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
EJEMPLO DE UTILIZACIÓN EN CLASE
Por Danielle DUFOUR
Profesora de la escuela primaria
Desde hace varios años, hemos adquirido la costumbre de
preguntarnos sobre los resultados escolares y la necesidad de
luchar contra el fracaso escolar.
Esto se ha convertido en una prioridad tan importante que la
escuela se ha puesto como objetivo conseguir que todos los
alumnos tengan éxito.
¡Una de las ambiciones de 1985 era que el 80% de los alumnos
superaran la selectividad! En 1997, lo conseguían el 68% frente
al 34% en 1980. Y de este 68%, cuántos fracasan la primera
vez...
A pesar de los importantes progresos que se han hecho, todavía
se constata que hay demasiados niños con dificultades para leer,
escribir o contar y, por lo tanto, se encuentran en situación de
fracaso cuando entran en el instituto. ¡El fracaso escolar es la
miseria de la escuela y hace daño a todo el mundo, daño a las
familias, a los propios niños, a los profesores y, en general, a
toda la sociedad!
Es evidente que la escuela tiene dificultades para adaptar sus
objetivos a los cambios de la sociedad que se han producido en
los últimos cincuenta años.
112
Daniel Stiennon
El grado de exigencia es cada vez mayor por parte de la
institución y de la sociedad: en el ámbito pedagógico, se ha
sustituido la lógica de restitución por la lógica de comprensión,
es decir, que ya no se pide a los niños que aprendan, se les pide
que comprendan.
Además, es necesario que estén suficientemente motivados para
interesarse por lo que se les propone. ¡A menudo, el profesor se
encuentra desamparado frente a unos niños en su mayoría
alterados, agitados y poco atentos!
Son muchos los profesores que se lamentan: sabemos que el
niño necesita que nos interesemos personalmente por él. Pero,
¿cómo vamos a tener en cuenta la personalidad, la historia y
las vivencias de todos los niños?
Sin embargo, no es cuestión de aplicar la política del dejar
hacer. Al contrario, en su clase, el maestro intenta establecer un
sistema disciplinado, estructurado pero flexible, de manera que
todos puedan encontrarse en un clima de confianza y encontrar
el calor humano que a muchos niños les ha faltado en su
primera infancia.
¡El profesor piensa siempre que su trabajo es insuficiente y que
un niño nunca puede considerarse perdido! Pero hay que
encontrar los medios para aprovechar sus posibilidades. Incluso
la pereza, tan corriente, de hecho no es un rechazo al trabajo, es
sólo un obstáculo para poner en marcha o utilizar los
instrumentos intelectuales más sutiles y, en especial, la
imaginación. Yo siempre he enseñado en medios desfavorecidos.
Por lo tanto, tenía niños con dificultades para expresarse debido
a un vocabulario muy pobre.
113
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Un año, viví una experiencia inolvidable en una clase de
párvulos.
Había habilitado, al fondo de la clase, un rincón como
biblioteca. Los niños iban cuando querían para descansar u
hojear libros. Me había dado cuenta que tres niños de los más
revoltosos raramente frecuentaban este rincón tan tranquilo.
¡Por lo tanto, el peor castigo era enviarlos al rincón de los
cojines para que se calmaran!
En este espacio a contraluz, instalé la «lámpara fosfénica» del
Doctor Lefebure a 1,50 m del suelo. Después de varias sesiones,
me di cuenta que jugaban a mirar fijamente la lámpara y cerrar
los ojos, tendidos boca arriba: habían descubierto la magia de
los fosfenos sin que yo les dijera una palabra y habían hecho de
ello un juego. Hacia la mitad del curso, estos mismos niños iban
por sí mismos a tomar un libro y hojearlo tranquilamente,
mientras que antes sacaban una docena y los volvían a cerrar
rápidamente sin haberlos encontrado interesantes.
Al acercarse el final de curso, una nueva etapa en el
comportamiento de estos niños me convenció de la eficacia de
la «mezcla fosfénica»: no solamente «mis granujas» se habían
vuelto juiciosos, sino que el hecho de alternar la fijación de la
mirada en la lámpara y la «lectura» de un libro había despertado
en ellos una gran curiosidad, al mismo tiempo que unas ganas
reales de aprender a leer.
Surgió también un deseo de comunicarse conmigo y con los
demás niños, ya sea en forma de relatos orales, ya sea en forma
de dibujos, que expresaban lo que habían comprendido o
imaginado de la historia de un libro.
114
Daniel Stiennon
Sus dibujos eran alegres y ricos en colores; en cuanto a los
motivos, los personajes estaban bien distribuidos en el papel, lo
cual es un signo de equilibrio. El método de los fosfenos,
aplicado sin coacción, había acabado con los trastornos de
carácter de estos niños.
Quizá un día podría ser adoptado por numerosos maestros y
padres, y aportar soluciones a sus problemas.
Otra experiencia en la escuela primaria: una tarde, me
encontraba vigilando una clase de estudio con una veintena de
niños de 1º a 5º de EGB, una tarea a veces difícil cuando, en una
hora, hay que hacer leer a los pequeños, corregir el trabajo de
los mayores, ayudarlos y animarlos para que lleguen a sus casas
con la lección sabida.
Entonces fue cuando Malik, de 3º de EGB, se levantó de la silla
para preguntarme la hora.
Faltan veinte minutos le respondí.
¡Pero nunca me sabré la poesía! dijo Malik con aire
desolado.
En lugar de pasearte, vuelve a sentarte y cálmate. ¡Tápate los
oídos con las manos para no distraerte y aprende lo que puedas!
Apenas diez minutos más tarde, Malik volvió a mi mesa con el
rostro resplandeciente:
Señorita, esto funciona, ya me sé la poesía, ¡me he
escuchado por dentro!
115
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
A menudo, he pensado en esta frase del niño: decía mucho
sobre la eficacia de los acúfenos. Al concentrarse en los sonidos
interiores, Malik había encontrado la calma y así había podido
fijar su atención en la poesía.
Actualmente, estoy convencida de que, si la práctica de la
«mezcla fosfénica» y acufénica se oficializara en las escuelas
desde las clases de los pequeños, no quedaría nada que
«atribuir» al fracaso escolar, y tendríamos una tasa de éxitos en
la selectividad del 100%.
El día que fui consciente del alcance de los trabajos del Doctor
Lefebure, cambió todo mi enfoque pedagógico. Gracias Doctor
Lefebure por haberme mostrado la luz...
116
Daniel Stiennon
Iluminación ideal de la mesa de estudio, con la «lámpara fosfénica de
bolsillo» y la bombilla de luz natural
117
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
EXPLICACIONES Y TÉCNICAS
AVANZADAS DEL PRINCIPIO DE LA
MEZCLA FOSFÉNICA EN PEDAGOGÍA
SEGUNDA PARTE
Generalidades
Los fosfenos constituyen un método maravilloso de análisis de
las acciones sobre el cerebro. Permiten determinar, de forma
cierta, lo que es favorable o desfavorable para el buen
funcionamiento del cerebro y del individuo en general (véase
Exploración cerebral por las oscilaciones de los fosfenos
dobles).
Cuando asociamos los fosfenos a cualquier ejercicio tradicional
o a cualquier ejercicio moderno de desarrollo personal, estamos
multiplicando sus efectos en unas proporciones considerables.
De esta manera, conseguimos el desarrollo de la memoria, la
atención, la inteligencia, la iniciativa y la creatividad, lo cual los
convierte en un excelente instrumento pedagógico.
Los fosfenos constituyen un verdadero acelerador de los
procesos mentales. Nos permiten actuar directamente sobre
nuestro pensamiento, sobre su contenido, sus características y
su organización y, por lo tanto, optimizar el rendimiento de la
reflexión y del trabajo intelectual. Los fosfenos fueron el origen
de todos los descubrimientos del Doctor Lefebure.
118
Daniel Stiennon
La «mezcla fosfénica» permite desarrollar, de forma
«prioritaria», aquello hacia lo que tiende el individuo, sacando
lo mejor de cada uno, con una originalidad armoniosa que se
expresa a través de la CREATIVIDAD.
Los individuos se parecen a los cristales de nieve, en el sentido
de que no hay dos iguales, a pesar de que todos los ángulos son
de sesenta grados. Por lo tanto, existe una relación entre lo
colectivo y lo individual.
El aspecto colectivo está representado por el ángulo de sesenta
grados, común a todos los cristales de nieve, que no impide que
cada cristal tenga su forma y su armonía propias, es decir, su
aspecto individual. La práctica de la «mezcla fosfénica» respeta
la estructura colectiva, al mismo tiempo que desarrolla las
tendencias individuales. El método es el mismo para todos, la
mezcla entre el pensamiento y el fosfeno, pero el resultado es
completamente individual. Ayuda a desarrollar lo mejor de cada
uno y a fomentar una originalidad armoniosa que se llama, en el
ámbito de la existencia, la creatividad.
¿Quién era el Doctor Lefebure?
El Doctor Francis Lefebure, médico y fisiólogo francés, nació el
17 de septiembre de 1916 en París. Su madre, Claire de Saint-
Rémy, pintora y poeta, tuvo su momento de celebridad. Su
padre, abogado, dirigía una revista de derecho turístico. Hizo
sus estudios secundarios en el instituto de Francia que ha
formado más hombres célebres, el instituto Luis el Grande de
París, y siempre tuvo una gran admiración por sus profesores de
ciencias. A los 17 años, hizo el FQN (Física, Química y
Ciencias Naturales), que en aquel entonces era el curso
preparatorio para entrar en Medicina.
119
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Fue de los primeros entre más de 400 estudiantes, a pesar de
que era el más joven. Empezó sus estudios de Medicina a los 18
años y se interesó sobre todo por la Anatomía, la Histología, la
Fisiología y la Física Médica, en la que sacó la nota máxima.
Fue externo de los Hospitales de París y eligió los servicios de
neurología y de psiquiatría infantil. En 1939, fue movilizado
como médico auxiliar y posteriormente como teniente médico.
Presentó su tesis de Medicina en 1942, en Argel (norte de
África), sobre los ejercicios respiratorios del yoga: La
respiration rythmique et la concentration mentale en éducation
physique, en thérapeutique et en psychiatrie. La respiración
rítmica y la concentración mental en educación física, en
terapéutica y en psiquiatría (véase nota).
Una vez desmovilizado, quiso seguir su vocación de siempre y
empezó una licenciatura de Ciencias Naturales, después se puso
a enseñar ciencias. Pero, como se había casado, tuvo que
ponerse a trabajar como médico de higiene escolar. No por eso
abandonó sus investigaciones y formó sus primeros grupos de
estudio en 1945, año en el que apareció su segundo libro, Les
homologies, analogies du microcosme et du macrocosme, Las
homologías, analogías del microcosmos y del macrocosmos,
(véase nota), que consideraba como su mejor obra desde el
punto de vista intelectual.
Se trata fundamentalmente de un desarrollo de la teoría de la
simetría. Hay que destacar que muy recientemente, la ciencia
oficial, con el estudio de los «fractales» y la homotecia interna,
sigue el mismo camino... más de cuarenta años después.
Nota: editado por Fosfenismo® España e Iberoamérica. Escuela del Dr. Lefebure®.
Fosfenología® Edición y Producción.
Nota: de próxima aparición en esta editorial.
120
Daniel Stiennon
En 1959, el Doctor Lefebure hizo sus primeros descubrimientos
sobre los fosfenos, descubrimientos que le permitieron
demostrar la existencia de numerosos ritmos cerebrales
desconocidos hasta entonces. Éste fue el comienzo de una serie
de investigaciones que le llevaron a la creación de diversos
aparatos de estimulación cerebral, con numerosas aplicaciones
psicológicas y al método de la mezcla fosfénica en pedagogía.
El Doctor Lefebure es autor de 24 obras, veinte de las cuales
tratan sobre las diversas aplicaciones de la «mezcla fosfénica»;
es también el inventor de numerosos aparatos de activación
cerebral. Su obra se puede comparar a la de los más importantes
investigadores. El Doctor Lefebure murió el 19 de marzo de
1988.
Las diferentes fases del fosfeno
¿Cómo hacer un fosfeno?
Un fosfeno se obtiene mirando fijamente durante unos 20 a 30
segundos una «lámpara fosfénica» (véase nota) colocada a 1,50
m de distancia. Esta corta fijación de la mirada no cansa en
absoluto la vista, sino que constituye en cambio, una excelente
gimnasia ocular. Por otra parte, algunos métodos lo aconsejan
como rehabilitación visual. En la oscuridad, el fosfeno se
presenta en forma de una mancha de colores cambiantes que
persiste durante tres minutos.
Las fases del fosfeno
Cofosfeno: fosfeno asociado a la luz (fijación de la mirada en
una «lámpara fosfénica» 3 minutos).
Nota: todo el material adecuado e imprescindible para una observación fija sin pro
blemas
oculares, lo suministra, Fosfenismo® España e Iberoamérica. Escuela del Dr. Lefebure®.
Fosfenología® Edición y Producción.
121
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Posfosfeno: fosfeno consecutivo a la luz (fijación de la mirada
en una «lámpara fosfénica» 30 segundos). El posfosfeno se
reconstituye siempre semejante a sí mismo, sea cual sea la
duración del ejercicio.
Fosfeno negativo: fosfeno que se percibe al final del
postfosfeno. Hay que esperar unos diez minutos para que el
cofosfeno siguiente sea semejante al primero.
Resplandor difuso: sigue al cofosfeno y permite percibir los
objetos que lo atraviesan en plena oscuridad. Estos objetos se
perciben entonces como una sombra.
Sales fosfénicas: la mezcla del pensamiento y el fosfeno da al
pensamiento una gran claridad. El Doctor Lefebure llamó SAL
FOSFÉNICA a la mayor claridad del pensamiento producido
por el fosfeno.
Este concepto de «sal fosfénica» debe tomarse en sentido
simbólico y filosófico como el resultado de la combinación del
pensamiento con el fosfeno, del mismo modo que, en Física, un
ácido y una base dan lugar a una «sal» con liberación de
energía. En efecto, la luz es una energía.
Cuando alcanza el ojo, desencadena una serie de reacciones
químicas y eléctricas en el cerebro, lo cual produce
sincronizaciones entre las células cerebrales, acelerando y
amplificando los procesos fisiológicos. Por lo tanto, la corta
fijación de la mirada en una fuente luminosa aporta una energía
suplementaria al conjunto de la masa cerebral que mejora las
capacidades mentales (memoria, ideación, creatividad,
iniciativa, etc.), es decir, todos los aspectos de la inteligencia.
122
Daniel Stiennon
Los diferentes tipos de fosfenos que no utilizamos
Existen muchas maneras de obtener fosfenos.
Fosfenos producidos por alucinógenos
Los alucinógenos producen fosfenos que se presentan en forma
de alucinaciones asociadas, en algunos casos, a un bienestar
temporal. Sin embargo, los alucinógenos dan lugar también a
lesiones orgánicas y cerebrales. Los efectos son diametralmente
opuestos a los de la «mezcla fosfénica». Los drogadictos que se
ponen a practicar la «mezcla fosfénica» terminan abandonando
la droga, porque la práctica de la «mezcla fosfénica» refuerza
las estructuras psicológicas del individuo.
Fosfenos por compresión
Se pueden producir fosfenos presionando los globos oculares
con las manos. Los yoguis utilizan mucho esta técnica, pero a la
larga puede producir un desplazamiento del cristalino. Si recibe
un puñetazo en el ojo, verá las estrellas; son los fosfenos. (Estas
variedades de fosfenos no tienen ninguna influencia sobre el
desarrollo de la memoria).
Otros tipos de fosfenos
Fosfenos espontáneos
En caso de enfermedad o debilidad, a menudo se producen
fosfenos, que los médicos consideran como un síntoma de la
enfermedad. Antiguamente, la palabra fosfeno se empleaba
esencialmente en el lenguaje médico.
123
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
En el estado que precede al sueño
Aparecen de forma espontánea y natural imágenes y escenas
(imágenes hipnagógicas). Se trata también de fosfenos. Lo
mismo ocurre en el estado que precede al despertar (imágenes
hipnopómpicas).
Los sueños
Los sueños que tenemos cada noche no son otra cosa que
fosfenos. Las imágenes del sueño se producen en el cuneus, el
órgano de la visión situado en la parte posterior del cráneo.
Fosfenos creados por la respiración y sobre todo, por el
bloqueo de la respiración con los pulmones llenos
Esta técnica se utiliza especialmente en yoga para alcanzar un
estado de conciencia especial.
Fosfenos creados por sonidos y vibraciones
No pocos melómanos y músicos dicen que ven colores mientras
escuchan o tocan música. También es posible crear fosfenos
pronunciando sonidos de una forma repetitiva.
La vibración del esqueleto produce, entre otras cosas, la
aparición de haces de fosfenos.
En la mayoría de las culturas, el tambor, en sus diversas formas,
es un instrumento sagrado. Es cierto que la vibración de este
instrumento se comunica al conjunto del ser, estimulando la
función fosfénica.
124
Daniel Stiennon
Durante el sueño ligero, a veces ocurre que un ruido brusco
produce una oleada de fosfenos de forma geométrica y
armoniosa. Esta oleada dura apenas un segundo y llena todo el
campo visual.
Fosfenos inducidos por un ritmo
Un ritmo impreso al cuerpo o al pensamiento genera fosfenos.
Los ritmos de dos segundos, de la sexta parte de un segundo y
de la décima parte de un segundo son los principales inductores
de fosfenos. Por ejemplo, una persona que trabaja con un
martillo neumático a un ritmo muy rápido puede ver aparecer
fosfenos en su campo visual.
Existen otras formas de percepción de fosfenos, pero sin
ninguna relación directa con el desarrollo de la memoria y el
desarrollo del individuo. Por ello, nos limitaremos a estos
ejemplos.
Las diferentes fuentes de iluminación para producir
fosfenos
Empleamos esencialmente el tipo de fosfenos que los
oftalmólogos llaman «imágenes de remanencia», «imágenes de
persistencia retiniana» o «postimágenes».
El origen de la palabra fosfeno
La palabra fosfeno viene del griego «phôs», luz, y «phainein»
que quiere decir «aparecer», pero también «brillar». La palabra
«feno» se creó en 1834 por necesidades de la Química, para
designar el núcleo del benceno.
125
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
De ella proceden sus derivados, que contienen la misma raíz,
entre los que el «fenol» es el más importante. Se le llamó así
porque también brillaba. En 1838, se recuperó esta raíz. La
palabra «fosfeno» fue utilizada por dos investigadores de
disciplinas diferentes. El naturalista Lelorgne de Savigny (1777-
1851) la empleó para designar una variedad de luciérnaga, y el
fisiólogo Venzac para designar las sensaciones luminosas
espontáneas.
El Doctor Lefebure creó la palabra «Fosfenismo»® haciendo lo
que en gramática recibe el nombre de neologismo por
restricción a partir de la palabra fosfeno, cuya raíz principal
significa luz y recuerda a Febo, el Sol. Este término es también
más eufónico para designar el conjunto de las técnicas
fosfénicas. Además, utilizamos el término «imágenes
mentales». Para evitar la confusión entre los conceptos de
«imágenes mentales» e «imágenes de persistencia retiniana»,
designamos a estas últimas con la palabra «fosfeno».
Esta terminología es importante porque, en los textos antiguos,
se encuentra la descripción de los fosfenos, pero los autores,
dado que no poseían los términos que habrían podido describir
y designar estas percepciones subjetivas, frecuentemente
utilizaban los términos «colores» o «luz», lo que hace
incomprensibles sus textos. A título de ejemplo:
En un pasaje de su Parva Naturalia, Aristóteles describe el
fosfeno por contigüidad de colores y el postfosfeno solar:
(...) la impresión no se produce sólo en los órganos, sede de las
sensaciones, sino también en los órganos que han dejado de
sentir, y está en el fondo y en la superficie.
126
Daniel Stiennon
Es evidente cuando sentimos alguna cosa de forma continua: en
efecto, cuando pasamos de una sensación a otra, la impresión
sigue a la sensación. Por ejemplo, cuando pasamos del sol a la
oscuridad: ocurre, en efecto, que no vemos nada porque el
movimiento causado en los ojos por la luz todavía persiste.
Y si miramos durante mucho tiempo un solo color, ya sea
blanco, ya sea amarillo, este color aparece en el lugar al que
dirigimos la mirada.
Y si hemos parpadeado al mirar el sol o algún objeto brillante,
para los que lo han observado siguiendo una línea recta -dado
que la vista requiere esta línea recta- aparece primero tal y
como es en cuanto al color, después se vuelve rojo,
seguidamente púrpura, hasta que llega al color negro y
desaparece.
ARISTÓTELES, Petits traités d´Histoire naturelle, Société
d´Edition Les Belles Lettres, Paris, 1965, página 80 (texto
traducido por René Mugnier).
Fijación de la mirada en una «lámpara fosfénica»
Utilizamos bombillas (especiales) que difunden la luz de forma
homogénea. Para los ojos normales, basta con una potencia de
75 vatios para obtener buenos fosfenos. Las personas que tienen
los ojos sensibles pueden utilizar un filtro de luz.
Fosfenos por contigüidad de colores
Cuando se mira fijamente durante unos minutos una mancha de
color rojo, se percibe, en la oscuridad, una mancha de color
verde, y al revés. El color del fosfeno es complementario del
color que se mira.
127
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
El sol
Hay que respetar una serie de precauciones y reglas indicadas
en el libro del Doctor Lefebure La mezcla fosfénica en
pedagogía. Su utilización no se aconseja en pedagogía. Desde
tiempos antiguos y en todas las civilizaciones, se ha practicado,
y todavía se practica, la fijación de la mirada en el sol. Es el
origen de los cultos solares de los que han surgido todas las
religiones.
El cielo luminoso
La fijación de la mirada en un cielo luminoso produce una gran
relajación física. La energía luminosa se difunde por todo el
sistema nervioso y provoca una calma mental muy intensa. Por
eso, frecuentemente nos entra sueño durante la práctica con el
cielo luminoso. La gran luminosidad del cielo se debe a la
reflexión de los rayos solares en las capas de la atmósfera.
Reflejos del sol en el agua
La práctica con los reflejos del sol sobre el agua provoca «a
destiempo» un aumento de la energía nerviosa, así como una
estimulación mental e intelectual muy intensa. A muchas
personas, les gusta mirar los reflejos del sol en el agua, porque
experimentan un gran bienestar y una calma profunda.
Fijación de la mirada en las estrellas
Fijar la mirada en las estrellas es una técnica poco utilizada
conscientemente.
128
Daniel Stiennon
Se tiene tendencia a creer que la intensidad es demasiado baja y
que no se puede hacer un trabajo eficaz con los fosfenos
estelares. Nada de eso. La práctica con las estrellas es muy
interesante y produce fenómenos psíquicos curiosos.
Muchos astrónomos, tanto profesionales como aficionados, han
experimentado algunos después de sus observaciones. Si se
practica regularmente la fijación de la mirada en las estrellas, se
pueden obtener también lo que podemos llamar «prodigios
estelares».
Las llamaradas de un fuego
Son raras las personas a las que no les gusta mirar fijamente el
fuego de una chimenea o un fuego de campamento. En casi
todas las tradiciones, las historias se cuentan alrededor del
fuego, no solamente para calentarse, sino porque la intensidad
de la luz y el movimiento rítmico de las llamas estimulan la
creatividad y por lo tanto, la invención.
Por ejemplo, el químico alemán Kekulé (1829-1896) tuvo la
idea de la teoría estructural del benceno después de quedarse
adormecido frente al fuego de su chimenea. Durante el sueño
ligero, tuvo la visión de unos átomos que bailaban delante de él,
se reunían y se agitaban como serpientes. Una de estas
serpientes se mordió la cola y el anillo hexagonal que se formó
condujo a Kekulé a imaginar que el núcleo de benceno tenía un
aspecto análogo. No presentó esta estructura hasta 1866 y, más
tarde, se pudo comprobar con métodos físicos la existencia real
de este anillo hexagonal. En 1854, tuvo también la idea de la
relación entre los átomos de carbono gracias a unas visiones que
experimentó en un autobús.
129
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
A priori, esto no tiene ninguna relación con la fijación de la
mirada en el fuego, si no se tiene en cuenta que al parecer
Kekulé, por una parte, siempre tenía estas visiones y, por otra
parte, acostumbraba a mirar el fuego y adormecerse delante.
Los trabajos del Doctor Lefebure sobre los fosfenos muestran
que los efectos de la estimulación mental persisten entre las
sesiones.
Esto explicaría que Kekulé hubiera seguido beneficiándose de
esta estimulación en pleno estado de vigilia, en un ómnibus.
Es cierto que mucha gente practica la fijación de la mirada en
una fuente luminosa directa o indirecta sin tener conciencia de
ello y desarrolla, sin saber cómo, grandes capacidades mentales.
Pero, cuando se comprende el proceso de esta estimulación
mental, es fácil utilizarla a sabiendas y con mayor eficacia. Por
otra parte, encontramos estas prácticas en todas las tradiciones y
en todas las culturas, lo cual demuestra que los hombres se han
servido siempre de la luz para obtener un mayor bienestar físico
y psíquico, así como una gran creatividad.
La luna
También es posible mirar fijamente la luna. Los cultos lunares
se desarrollaron en los países en que el cielo estaba muy
despejado.
Se utilizaba la fijación de la mirada en la luna o en los reflejos
que produce en el agua o en una superficie reflectante (caracola,
bandeja de plata...). Se dice que la luna inspira a los poetas...
siempre que la miren...
130
Daniel Stiennon
La vela
La fijación de la mirada en la llama de una vela produce
también fosfenos, pero ofrece poco o ningún interés intelectual.
En resumen: en el marco de nuestro estudio (utilización de los
fosfenos con un objetivo pedagógico y de desarrollo personal),
solamente la «lámpara fosfénica» permite una práctica efectiva
y totalmente segura.
Para su seguridad
No utilizar nunca otras lámparas que no estén certificadas como
fosfénicas® (véase nota).
Y SOBRE TODO NO UTILIZAR NUNCA NI LÁMPARAS
DE INFRARROJOS NI LÁMPARAS DE ULTRAVIOLETAS.
Con las de ultravioletas, la úlcera de la córnea está asegurada o,
al menos, una conjuntivitis; y las de infrarrojos provocan
cataratas si se utilizan en exceso. En los dos casos, es inútil e
incluso peligroso utilizar estas lámparas.
EVITAR LOS TUBOS FLUORESCENTES llamados
comúnmente de «neón».
Nota: todo el material adecuado e imprescindible para una observación fija sin pro
blemas
oculares, lo suministra, Fosfenismo® España e Iberoamérica. Escuela del Dr. Lefebure®.
Fosfenología® Edición y Producción.
131
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Principio de la «mezcla fosfénica»
El hecho de hacer fosfenos en sí mismo no desarrolla nada, o
casi nada, en el ámbito mental; hacer fosfenos sólo proporciona
una relajación física muy importante y un aumento de la energía
mental. Solamente la «mezcla fosfénica» desarrolla todas las
facultades cerebrales. «mezcla» significa combinación.
La «mezcla fosfénica» consiste en combinar un pensamiento
con un fosfeno.
La «mezcla fosfénica» es como la «salsa» que debe sazonar
todos los ejercicios, y hay que asociarla al conjunto de estas
prácticas.
Esta mezcla se hace en el tiempo (manteniendo un pensamiento
preciso, previamente elegido, durante la presencia del fosfeno) o
al mismo tiempo en el tiempo y en el espacio (colocando la
imagen mental visual o auditiva en el interior del fosfeno).
Esta segunda forma de proceder es más eficaz pero más difícil.
Para obtener verdaderos resultados en cuanto al desarrollo de
las capacidades mentales, hay que asociar los fosfenos a nuestro
trabajo cotidiano, a nuestro estudio o a nuestro tema de
reflexión.
Vamos a hacer algunos ejercicios para familiarizarnos con la
presencia del fosfeno, al mismo tiempo que hacemos un
trabajo mental, y a observar también la acción del fosfeno
sobre el pensamiento.
132
Daniel Stiennon
Fotografía de un fosfeno
133
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Acción del fosfeno sobre el pensamiento
Pensamiento visual
Va a trabajar:
? sin fosfeno
? con fosfeno
? después del fosfeno
Algunos ejercicios básicos que le permitirán observar los
increíbles efectos de los fosfenos sobre el comportamiento de
sus propios pensamientos
Ejercicio 1:
? Para empezar elija un objeto que tenga en su casa.
Trabajará sobre el recuerdo de este objeto. Primero hará el
experimento sin fosfeno, para observar las características de su
pensamiento. Cierre los ojos y piense en este objeto y en los
detalles del mismo (forma, colores...) durante 2 minutos.
ENTRE EN EL JUEGO, haga este experimento. Cierre los ojos.
? Observaciones: ¿cuáles son las características de este
pensamiento? ¿Ha sido más bien claro, más bien vago, muy
presente o impreciso?
? Anote sus observaciones en un papel.
134
Daniel Stiennon
? Ahora repita el mismo ejercicio pero con fosfeno.
? Haga un fosfeno y después, durante 2 minutos, piense de
nuevo en el mismo objeto y observe las características de su
pensamiento.
? Anote sus observaciones con respecto a la primera
experiencia sin fosfeno.
? Ahora, haga el mismo ejercicio sin hacer el fosfeno,
simplemente con los restos del fosfeno que ya tiene.
? Cierre los ojos y vuelva a pensar en el objeto: duración 2
minutos.
? Anote sus observaciones.
Para la mayoría de los participantes, en el primer experimento
sin fosfeno, las imágenes son poco claras y poco numerosas
con, en algunos casos, una infinidad de ideas parásitas.
Con el fosfeno, hay más imágenes, de mejor calidad y además,
para algunos, con una clara percepción del color. El objeto
puede también verse en su contexto.
Finalmente, en el tercer experimento, algunos todavía conservan
bastante energía mental para que el objeto aparezca
diferenciado. Esto demuestra que los efectos persisten entre las
sesiones.
Ejercicio 2:
Ahora, va a continuar desarrollando su sentido de la
observación del comportamiento de sus pensamientos. Para ello,
haga este nuevo ejercicio sin fosfeno.
135
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
? Elija otro objeto que le guste mucho, su bicicleta, por
ejemplo.
Trabajará sobre el recuerdo de su bicicleta o de una bicicleta
que haya tenido.
? Cierre los ojos durante 3 minutos, el tiempo de hacer este
experimento.
? Observación:
? El pensamiento desaparece por momentos, después reaparece
en la conciencia cuando lo había olvidado.
? Otra imagen mental sustituye la idea del objeto contra su
voluntad.
? El objeto no se percibe en su totalidad sino de forma parcial
(parte superior, inferior, central, etc.).
? Hay movimiento alrededor del objeto, o el propio objeto se
desplaza.
? Deformación de las imágenes, imágenes más o menos
lógicas, a veces incomprensibles.
? Pensamientos parásitos sin relación con el objeto.
La conclusión de este experimento es a menudo una falta de
concentración, puesto que no se consigue mantener constante el
recuerdo del objeto. Se experimenta una sensación de fracaso ya
que no se sabe cómo aumentar la concentración.
136
Daniel Stiennon
Algunos, en cambio, consiguen con facilidad mantener el
pensamiento durante todo el tiempo de observación. En
realidad, no se trata de un problema de concentración. En la
vida cotidiana, tenemos continuamente un hervidero de
pensamientos en la mente. Pasamos con frecuencia de un tema a
otro sin ni siquiera darnos cuenta.
Esta sensación de fracaso que experimentamos se debe a una
educación errónea. Nos enseñan que estar concentrado es tener
una imagen mental rígida durante un cierto tiempo. Por otra
parte, se repite a los niños: «¡Piensa sólo en lo que estás
haciendo!». Hemos visto que los fosfenos son inestables y no
cesan de transformarse y evolucionar. Como los fosfenos son la
manifestación directa de los ritmos del cerebro, es
perfectamente lógico y normal que el pensamiento siga la
misma evolución que el fosfeno, es decir, que cambie
constantemente, que se deforme y se transforme sin que
intervenga la voluntad.
El pensamiento está regido por los ritmos cerebrales, por lo
tanto es normal que no pueda estabilizarse y quedarse
paralizado como una foto. Dada la función rítmica del cerebro,
sería inquietante que la imagen se quedara quieta. En este caso,
no habría capacidad creativa. Es antifisiológico mantener el
mismo pensamiento en la mente durante mucho tiempo.
Entrenarse en conservar durante mucho tiempo el mismo
pensamiento en la mente o intentar crear un vacío mental
permanente impidiendo que los pensamientos lleguen a la
conciencia es trastornar completamente los ritmos cerebrales,
esto explica el dolor de cabeza acompañado de una gran
fatiga que experimentan algunas personas que realizan este
tipo de prácticas.
137
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Si nos entrenamos en hacer el vacío mental durante varios años,
a la larga podemos tener una depresión, tener la reflexión
paralizada y estar más nerviosos. Se han realizado experimentos
en fábricas donde algunas personas trabajan siempre con la
misma mano, es decir, con una sola mano. Se ha observado que
estas personas están mucho más estresadas y tienen más
tendencia a la depresión, mientras que un trabajo que requiere
las dos manos parece mucho más interesante, motiva más y es
más agradable. Lo que nos interesa en el ámbito de la
fosfenopedagogía no es mejorar el pensamiento y la reflexión,
sino mejorar los procesos mentales. Para ello, sólo existe un
medio: trabajar en el sentido del funcionamiento cerebral,
dejando que el pensamiento evolucione espontáneamente,
dejándonos llevar por nuestros propios ritmos, sin hacer
esfuerzos, para que el pensamiento pueda organizarse por sí
mismo y desarrollarse según las leyes fisiológicas.
Continuación del ejercicio 2:
? Ahora, repita el mismo ejercicio, pero con fosfeno.
? Mientras piensa en la bicicleta, durante 3 minutos, observe
las características de su pensamiento, pero dejándolo
evolucionar libremente.
? Sin preocuparse del fosfeno ni centrar la atención en sus
colores, observe simplemente la evolución de su pensamiento,
sin esforzarse en mantener el objeto en la conciencia.
? Observaciones: generalmente es fácil de observar que los
pensamientos parecen más presentes, las imágenes son más
densas, mucho más luminosas y más intensas. Los detalles son
más numerosos y se imponen espontáneamente en la mente.
138
Daniel Stiennon
El objeto puede percibirse también de forma parcial, pero los
detalles son más importantes. Los colores aparecen con más
precisión y matices.
Pueden aparecer recuerdos relacionados con el objeto (la
bicicleta) sin que hayan sido buscados. Se puede observar un
movimiento alrededor del objeto o unos movimientos del propio
objeto asociado a una percepción más precisa del entorno del
objeto. Por ejemplo, la carretera, el camino por donde se pasaba
con la bicicleta, así como las eventuales personas que aquel día
nos acompañaban. En resumen, las imágenes son mucho más
vivas y tienen muchos más detalles, así se produce la sensación
de una gran presencia de estas imágenes o de estar uno mismo
presente en la situación percibida.
Ejercicio 3:
Ahora, haga el mismo tipo de ejercicio con fosfeno. Pero esta
vez, piense en un trabajo que esté haciendo o, de forma más
general, en su actividad profesional. Mientras piensa en su
trabajo, observe las características del pensamiento, pero
dejándolo evolucionar libremente, aunque surjan otros
pensamientos sin relación con el tema.
Hay que aprender a observar el comportamiento del propio
pensamiento y su contenido, dejándolo fluir con absoluta
libertad (véase nota).
Haga este ejercicio durante 3 minutos.
Nota: las imágenes surgen, en general, con fuerza y detalles. La persona se ve en
situaciones
(contextos) profesionales, con una imagen mental de características muy claras.
139
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Para desarrollar un tema determinado
Conviene elegir bien el tema antes de mirar fijamente la
lámpara, ya que el hervidero de ideas en presencia del fosfeno
es mayor gracias a la energía que se desprende. La elección es,
por tanto, más difícil. En cambio, si se elige antes, la energía se
condensa en la idea y la fortifica.
Algunas personas intentan tener voluntariamente un
pensamiento preciso y claro porque, cuando se habla de
visualización, la propia palabra contiene el término «visual». Se
empeñan en querer ver, cuando no se trata de ver el objeto tal y
como es realmente, basta con tener de él un recuerdo, aunque
sea vago.
El simple hecho de mezclar esta idea con el fosfeno es más que
suficiente para extraer todos los beneficios de la mezcla. Por lo
tanto, es inútil intentar ver físicamente este objeto.
Se trabaja simplemente sobre el recuerdo del objeto. Basta con
pensar que el experimento se realiza sobre el objeto que se ha
elegido. Es posible que todavía no haya experimentado efectos
convincentes. Con la acumulación de fosfenos, se dará cuenta
progresivamente de la densificación del pensamiento. Podemos
comparar lo que ocurre con la mezcla a la solidificación del
yeso que impregna una esponja; el pensamiento es la esponja y
el fosfeno el yeso.
Si sumergimos una esponja en un cubo de yeso líquido, dejamos
de ver la esponja. Pero, cuando sacamos la esponja, ésta tiene
otra propiedad, ya que se encuentra impregnada de yeso y
cuando se seca, además, tiene otra consistencia.
140
Daniel Stiennon
La relación entre el pensamiento y el fosfeno consiste en que el
pensamiento se impregna del fosfeno, como la esponja se
impregna de yeso líquido. La agitación del pensamiento
(inestable) es lo que lo mezcla con el fosfeno (fluctuante). Una
vez fuera del yeso, la esponja se vuelve dura y resistente. Lo
mismo ocurre con el pensamiento, que sale fortificado, y por lo
tanto, mejor grabado en nuestra mente.
Mientras la esponja se encuentra en el yeso, no la vemos más
que normalmente, más bien menos. De la misma forma el
pensamiento puesto en el fosfeno, sobre todo durante las
primeras experiencias, no es más perceptible que un
pensamiento ordinario, a veces incluso menos, ya que la
brillantez del fosfeno puede molestar al principiante. Pero
después de la extinción, el pensamiento volverá bajo una forma
mucho más brillante y clara que normalmente.
Este resurgimiento, casi en forma de visión (acción de ver, de
representarse en la mente; fuerte intensidad de una imagen
mental), tiene lugar a veces inmediatamente después de la
mezcla, pero es muy raro; generalmente, se produce dos o tres
horas después, a veces incluso más.
Movimientos físicos como la marcha, o mejor suaves balanceos
de la cabeza, facilitan esta resurgencia. Podemos decir que el
pensamiento se ha «fosfenizado». Comparar el fosfeno con el
yeso es recordar que tiene la posibilidad de amoldarse a otros
soportes.
Numerosos experimentos podrían poner en evidencia esta
maleabilidad del fosfeno que, según las circunstancias, se
adapta a objetos físicos o a pensamientos.
141
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Acción del fosfeno sobre la memoria de evocación
Ejercicio 4:
Repita el experimento de la mezcla con un recuerdo de
vacaciones para observar los efectos sobre la memoria.
? Elija un recuerdo, preferentemente agradable, reciente o
antiguo. Piense en él durante 3 minutos.
Con fosfeno:
? Cierre los ojos y deje que surjan las ideas, las imágenes, las
sensaciones...
? Observación: ¿los recuerdos surgen con tanta abundancia
como sin fosfeno, en menor número o en mayor número?
? En general surgen más recuerdos, que habitualmente y sin
fosfeno, con muchos detalles inesperados.
? El pensamiento es menos claro: todavía presta demasiada
atención al fosfeno con respecto al pensamiento. Esto se
soluciona con una semana de práctica.
? No hay diferencia: espere unos instantes, después vuelva a
pensar sin fosfeno en la imagen mental que había mezclado. A
menudo, después de la mezcla se observa la diferencia con los
otros pensamientos que vagabundean por la mente
(esponja/yeso).
? Primera observación: existe siempre un tiempo de incubación
en el aprendizaje, que es de unos 3 días (por esta razón, no
conviene aprender la lección en el último minuto).
142
Daniel Stiennon
Es el mismo tiempo que necesita para actuar el Cogitum®
(acetilaminosuccinato bipotásico), un medicamento que toman
algunos estudiantes cuando quieren memorizar las lecciones
antes de un examen importante.
Por otra parte, en general se necesita un mes para que se
fortalezcan las vías neurológicas de transferencia de energía del
fosfeno al pensamiento. Es decir, hay que fortalecer los vasos
que unen la zona occipital, que entra en actividad durante la
presencia del fosfeno, y la zona frontal, que es la de la
inteligencia, la creatividad y la originalidad. Por lo tanto, el
principio del desarrollo cerebral no se produce hasta pasado un
mes. Entonces se constatan fácilmente los progresos, que van
aumentando a partir de este momento.
? Segunda observación: se pueden empezar a evocar los
recuerdos durante la fijación de la mirada en la lámpara, pero el
efecto beneficioso de la mezcla empieza a partir del momento
en que aparecen los colores del fosfeno.
? Tercera observación: muchas personas nos han señalado que
los recuerdos que aparecen espontáneamente y con mucha
claridad durante la mezcla son los recuerdos de períodos
soleados.
¿Es éste su caso? Para la inmensa mayoría: quizá ha tenido la
sensación de revivir sus vacaciones. La intensidad del
pensamiento se amplifica de tal manera que se experimentan,
además de la variedad de detalles, sensaciones como olores o
sensaciones táctiles que pueden sorprender. Seguramente, ya ha
evocado sus vacaciones, pero puede constatar que, con los
fosfenos, el recuerdo es más rico y se descubre en uno mismo
un verdadero tesoro interior.
143
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
En resumen: observamos que, generalmente, no sólo vuelve a la
mente el recuerdo mezclado, sino también toda una serie de
recuerdos que se enriquecen unos a otros. Por lo tanto,
constatamos que los fosfenos poseen esta fabulosa acción sobre
la evocación de los recuerdos y sus asociaciones. Por
consiguiente, nos resulta fácil llegar a la conclusión de que el
conjunto de las capacidades mentales se ven profundamente
estimuladas si se estudia con fosfenos.
Esto facilita enormemente el aprendizaje. Con la mezcla, usted
puede seguir el hilo conductor de sus recuerdos. Por ejemplo,
mezcle el final de un sueño placentero para obtener la
continuación de la historia...
Acción del fosfeno sobre el pensamiento auditivo
Acabamos de ver cómo trabajar a partir de imágenes mentales.
Ahora vamos a ver cómo practicar con un pensamiento auditivo.
Ejercicio 5:
? Recuerde un sonido o una conversación que haya tenido con
una persona como si este sonido o esta conversación vinieran
del interior del fosfeno, es decir, como si el fosfeno fuera un
altavoz.
? Mire fijamente la lámpara y piense de nuevo en la
conversación.
? Cierre los ojos y deje que le lleguen las impresiones (3
minutos).
Nota: si esto le parece difícil, repítase mentalmente el sonido, normalmente, al mis
mo tiempo
que observa el fosfeno.
144
Daniel Stiennon
? Observaciones: las tres cuartas partes de la población piensan
que la densificación del pensamiento auditivo es más
importante que la del visual. El hecho de percibir el sonido
como una realidad física contribuye a grabar considerablemente
la idea en la memoria. Esto puede ser muy útil para el
aprendizaje de una lengua extranjera.
Recordatorio de las diferentes formas de mezcla en el
aprendizaje
? Mezcla durante la presencia del fosfeno con la imagen mental
de dimensiones normales visualizada entre la persona y el
fosfeno.
? Mezcla en el tiempo y el espacio, con la imagen
miniaturizada en el interior del fosfeno. Es la mejor manera de
practicar la mezcla.
? Mezcla en el tiempo y el espacio, pero si se tienen
dificultades para miniaturizar la imagen mental, se representa
de dimensión normal, aunque a través del fosfeno.
? Para el pensamiento auditivo, simple repetición durante la
presencia del fosfeno.
? La mejor forma de mezcla para el pensamiento auditivo es
imaginar que el sonido o la voz proceden del interior del
fosfeno, como si fuera un altavoz.
Cada uno debe elegir la forma de mezcla que densifique mejor
su pensamiento.
145
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Ideación (otra modalidad)
Escribir una carta (o desarrollar ideas sobre un proyecto)
Para aumentar la ideación durante la redacción de un texto,
utilizaremos el procedimiento de «mezcla en cascada».
Ejercicio 6:
? Resuma el tema en una imagen: tiene que escribir a una
persona, pero no sabe qué decirle; visualice a esta persona ya
sea como una imagen, ya sea pensando en ella. Puede utilizar
otro símbolo de su elección: incluso aunque encuentre la
imagen demasiado indistinta o demasiado barroca o demasiado
confusa, haga el esfuerzo de ponerla en el fosfeno; primero
adquirirá una densidad normal, después se fortalecerá. Aunque
estos rudimentos de imágenes parezcan muy débiles, se
fortalecerán.
Haga el primer fosfeno:
? Coloque en el fosfeno la imagen concreta visual o auditiva, o
los símbolos visuales y auditivos que expresan su pensamiento
abstracto; si le resulta muy difícil, limítese a mantener el
pensamiento durante la presencia del fosfeno. Después busque
ideas alrededor de este tema, como hace habitualmente, con la
única diferencia de la presencia del fosfeno.
? Si no surgen ideas, vuelva a empezar (no rechace las ideas
que le parezcan absurdas o con una relación demasiado débil
con el tema elegido).
146
Daniel Stiennon
? Conserve la idea que haya surgido durante el fosfeno.
? Si han surgido varias ideas más o menos relacionadas, elija la
más clara y la más destacada. Pueden surgir imágenes mentales.
Tome la imagen más destacada para continuar el ejercicio.
Haga el segundo fosfeno:
? Elimine por completo la imagen de la que ha partido.
? Inicie el segundo fosfeno con la imagen o el pensamiento que
ha observado con mayor claridad en el primero y manténgala así
hasta la extinción del segundo fosfeno.
El número de ideas que surgen es un poco mayor que antes. Al
principio, las ideas que aparecen bajo el efecto de la liberación
de energía del fosfeno parecen disparatadas, sin relación entre
ellas, fuera del tema, pero no hay que tenerlo en cuenta, es
normal. Anote en un papel todas las ideas (incluso disparatadas
o sin ilación) cuando desaparezca el fosfeno, ya que, una vez
que vuelva al estado habitual, puede olvidarlas.
Haga el tercer fosfeno:
? Descarte la idea con la que ha iniciado el segundo fosfeno.
? Elija la imagen o idea más clara que haya aparecido durante
el segundo fosfeno. La oleada de ideas se amplía, y este proceso
se va a ir acentuando siempre.
? Anote todas las ideas y tome la que tenga más fuerza.
Haga los siguientes fosfenos aplicando el mismo procedimiento.
147
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Cuanto más se persevera de esta forma, más pensamientos
surgen. Se pasa de un pequeño número de ideas a un gigantesco
número de ideas. Las ideas parecen encadenarse por
asociaciones cuya relación lógica no es evidente, sin hilo
conductor. Hay que continuar insistiendo en el proceso en
cascada.
Al final, surgirá una idea más profunda, más filosófica, que
ligará todas las ideas aparentemente sueltas y sin relación entre
ellas. De pronto, se dibujará una red cuyo conjunto es mucho
más profundo y rico con este método. Después de la irrupción
en la conciencia de una idea filosófica muy general que pone
fin a la mezcla en cascada, la persona se da cuenta de la
relación que ya existía, aunque subconsciente, entre las ideas
disparatadas que habían surgido anteriormente.
? Primera observación: se trata de una «cascada», puesto que la
imagen que se impone al principio de un fosfeno procede del
fosfeno inmediatamente anterior, y una de las ideas que surgen
durante este fosfeno intermedio será la que se fortalecerá en el
fosfeno siguiente.
? Segunda observación: el método es de una gran utilidad
escolar, pero también puede utilizarse en otros muchos campos,
profesionales o no.
? Tercera observación: durante la presencia del fosfeno, nos
encontramos en un estado especial que hemos calificado de
«hipervigilia». Esta claridad de conciencia en el estado de
vigilia durante la presencia del fosfeno explica la abundancia de
ideación. La redacción se convierte en pura formalidad.
148
Daniel Stiennon
149
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
FOSFENISMO Y DESARROLLO
PERSONAL
Fosfenopotenciación
Reevaluación del juicio
Ejercicio:
? Mezcla de una idea de infravaloración de uno mismo con el
fosfeno
? Piense en una situación en la que se subestime a sí mismo
(ejemplo: nunca conseguiré recorrer estos kilómetros en
bicicleta; no me siento capaz de dar clases; soy incapaz de hacer
paracaidismo o puenting).
? En presencia del fosfeno, pero sin prestarle atención, piense
en esta situación ante la que se siente inferior.
? Observación: en algunos casos, uno se ve haciendo puenting
o paracaidismo, pero con reticencia o miedo. O bien se pueden
ver los propios defectos que impiden dar clases con confianza,
lo cual puede significar que se está hecho para otra cosa. En
cualquier caso, el fosfeno no potenciará la idea de que somos
completamente incapaces o nulos, sino que nos orientará sobre
una idea en el justo medio e intentará equilibrar la situación.
Permite obtener una idea-fuerza positiva.
150
Daniel Stiennon
? Mezcla de una idea de supervaloración de uno mismo
? Piense en una situación en la que se sobrestime a sí mismo
(ejemplo: todos los pasteles que hago están siempre muy bien
logrados; soy un as en pastelería, o bien soy una buena
correctora, nunca hago faltas de ortografía y no dejo pasar
nunca ninguna).
? En presencia del fosfeno, pero sin prestarle atención, piense
en esta situación ante la que se encuentra superior.
? Observación: en el caso de la corrección de un libro,
podemos verlo terminado, impreso o expuesto para la venta en
las librerías. Sin embargo, podemos recordar también que
ciertos pasajes nos han dado problemas al volver a leerlos y
hemos tenido que corregir faltas y modificar algunos giros. En
el caso de la buena pastelera, el pensamiento puede evolucionar
hacia la idea de que se ofrecen pasteles para agradar, o bien que
una vez no nos salen tan bien como de costumbre, y por esto los
damos... El fosfeno no va a potenciar la idea de que nos sale
demasiado bien una cosa, sino que, una vez más, nos va a
orientar hacia la idea del justo medio, intentando equilibrar la
situación. Pone en evidencia los defectos a corregir.
Ejercicio de acercamiento psicológico
Pensamiento visual y auditivo
Ejercicio:
Durante la presencia del fosfeno, represéntese visualmente a
una persona.
151
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Un jefe con el que tiene diferencias, un familiar con el que no se
entiende bien o un tribunal al que tiene que enfrentarse durante
un examen.
Ejercicio con fosfeno:
? Primera observación: conviene adquirir la costumbre de
practicar las dos variedades de imágenes mentales al mismo
tiempo, durante la presencia del fosfeno, para no atrofiar ni la
memoria auditiva ni la memoria visual (sería como querer andar
con un pie cuando tenemos dos).
¿Qué efecto proporciona esta mezcla sobre el sentimiento de
proximidad psicológica con la persona elegida?
? Las imágenes visuales son más claras.
? Uno se siente afectivamente más próximo a la persona
elegida que sin fosfeno.
? Segunda observación: si repite este ejercicio 2 veces, 1/4 de
hora todas las tardes durante una semana, eligiendo si es posible
a una persona que sólo vea el fin de semana, tendrá una
ideación más rica con respecto a ella (tenderá a ver sólo el lado
bueno de esta persona).
Si se trata de una persona que le intimida, sabrá qué decirle y
podrá tener una conversación con ella.
Con la práctica, los fosfenos mejoran la intuición, tendrá la
sensación de conocer un poco a la persona, aunque no la haya
visto nunca.
152
Daniel Stiennon
Podrá tener una seguridad tranquila ante el interlocutor. En una
situación de pareja, esto permite reforzar los lazos...
Importante para el éxito social: será el lado bueno de estas
relaciones (con el personaje de la mezcla) el que se fortalecerá,
y el malo tendrá tendencia a atenuarse.
Conclusión
Como ha podido observar, la «mezcla fosfénica» se adapta a
todas las materias y a todas las situaciones, y puede practicarse
a cualquier edad. En el marco de esta obra básica, no me es
posible describir todas las adaptaciones que se pueden realizar
en otros campos; son numerosas. Por ejemplo, es posible utilizar
los fosfenos para aprender el Código de la Circulación. Se
emplea el mismo procedimiento para aprender las fórmulas de
matemáticas y para captar la lógica de las señales y reglas de la
circulación.
La práctica diaria de los fosfenos en el estudio tiene también un
efecto importante sobre la perseverancia. En efecto, al estar más
atento en sus clases, el estudiante las comprende mejor y
encuentra el placer de llegar hasta el final de lo que emprende.
Por otra parte, los fosfenos estimulan la curiosidad intelectual.
Dado que el niño y el estudiante ya tienen muchas ideas y
reflexiones personales, esto les hace curiosos y toman la
iniciativa de buscar respuestas a sus preguntas. Muchos, tanto
niños como adultos, abren libros que nunca les habrían
interesado sin la enorme aportación de los fosfenos. Los efectos
de los fosfenos sobre el carácter son también muy evidentes.
Aportan un gran optimismo y una mayor alegría de vivir.
153
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
La timidez desaparece, y el espíritu de iniciativa toma el relevo.
La tensión, el estrés y la depresión tienen mucha menos
influencia sobre el individuo, que puede luchar con mayor
eficacia contra estos trastornos. Las agresiones de la vida social
y las pequeñas acciones mezquinas cotidianas pierden su
intensidad dramática y afectiva. El equilibrio individual se ve
reforzado. Esto hace que la personalidad se beneficie de la
práctica con fosfenos. Como puede constatar, los
descubrimientos del Doctor Lefebure son especialmente
importantes.
Los diferentes aspectos que hemos estudiado constituyen sólo
una pequeña parte de su considerable obra. Sus descubrimientos
de fisiología cerebral a partir de los fosfenos le permitieron
abrir nuevas vías de exploración del cerebro y aportar una
comprensión y explicaciones nuevas al desarrollo cerebral.
¡Llamada a los practicantes!
o la necesidad de realizar y exponer los testimonios
Cualquier disciplina nueva, aunque tenga treinta años, tiene
problemas para imponerse. No es fácil remover las conciencias,
sea cual sea el campo. La evolución de la sociedad lo muestra
día a día. Las costumbres no se adquieren con tanta rapidez
como puede pensarse, excepto las malas, por supuesto. Si
embargo, cualquier disciplina científica acaba por imponerse si
es realmente científica. La pregunta que a menudo se plantea es:
Pero, ¿es científica?
Respuesta: Las técnicas fosfénicas están basadas en el estudio
de la fisiología cerebral con la ayuda de los fosfenos.
154
Daniel Stiennon
Segunda pregunta difícil: ¿Cómo es que no se conoce? Nunca
he oído hablar de ello.
Podríamos responder a esto: Sin duda porque no sale lo
suficiente; pero generalmente nos contentamos con: El Doctor
Lefebure ha viajado por todas partes durante años. Sus trabajos
son conocidos y sus técnicas se aplican en el mundo entero.
Tenía relación con muchas personas con las que hacía
intercambios. Hoy, la «mezcla fosfénica» es ampliamente
utilizada por los estudiantes, y cada vez más profesores la
utilizan en sus clases de recuperación escolar.
Todo esto es cierto, pero continúa el misterio: ¿por qué los
médicos o los científicos no reconocen la fosfenopedagogía?
¡Quizá están demasiado ocupados o tienen asuntos más urgentes
que solucionar! De hecho, la historia de las ciencias muestra
que ninguna idea nueva ha sido aceptada durante la vida de su
autor. Podemos citar a Sócrates quien, a fuerza de querer
enseñar a los hombres a reflexionar sobre ellos mismos, se hizo
molesto y fue obligado a beber la cicuta. Hablemos de Galileo,
que a punto estuvo de caer en manos del verdugo por cambiar la
concepción del mundo.
John Dalton (1766-1844), que sentó las bases de la teoría de los
átomos, se encontró con la oposición de los químicos más
importantes de su época. En D'Archimède à Einstein, les faces
cachées de l'invention scientifique, ediciones Fayard, Pierre
Thuillier escribe: «La teoría de Dalton», a principios del siglo
XIX, fue acogida con bastante frialdad por los científicos más
influyentes de la época: Laplace y Berthollet.
Observemos que Darwin encontró también muchos problemas
para imponer su teoría.
155
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Todavía más cerca de nosotros, los principios de la aviación han
sido muy difíciles. La mayoría de los científicos no creían en
estos aparatos más pesados que el aire. Fueron necesarias dos
guerras para que la aviación evolucionara con una increíble
rapidez.
Los propios ordenadores atravesaron períodos de incertidumbre
antes de imponerse. Un tiempo más tarde, es muy fácil decir:
¡Tenían razón, es evidente! Pero no es evidente hasta que nos
hemos acostumbrado y estamos inmersos desde la infancia en
unas concepciones que no nos damos cuenta de que ya no
corresponden a las que sus autores habían desarrollado, debido
a los nuevos descubrimientos que se han hecho después.
Un hallazgo científico no se impone por sí mismo porque sea
«científico». No, esto no ocurre así.
Por otra parte, constatará que se encuentran cada vez más
artículos que describen ciertas técnicas que emplean luces
potentes en aplicaciones médicas, pero siempre hacen referencia
a trabajos norteamericanos.
Al parecer, es muy difícil (casi vergonzoso) reconocer que un
investigador francés independiente haya podido realizar también
un descubrimiento él solo, cuando otros necesitan laboratorios
supersofisticados para escribir algunos artículos científicos con
el fin de progresar en la jerarquía.
¿Cómo defender la posición de un campo que sólo se ocupa de
fenómenos subjetivos? El mejor medio es hacer como el físico
alemán Chladni, que demostró que los meteoritos eran piedras
que caían del cielo acumulando testimonios.
156
Daniel Stiennon
Decía el Doctor Lefebure: Los científicos no creen en ello
porque, en sus oficinas, no corren el riesgo de recibir una
piedra en la cabeza. ¡En cambio, los campesinos sabían
perfectamente de dónde venían las piedras y los agujeros que
encontraban en sus campos cada mañana!
Gracias de antemano por el testimonio que tenga a bien
remitirnos.
157
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Francis Lefebure
158
Daniel Stiennon
159
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
ÍNDICE
PREFACIO
A MODO DE TESTIMONIO
INTRODUCCIÓN A LA EDICIÓN CASTELLANA
LA LUZ, FUENTE DE BIENESTAR
Un potente estimulante natural: la luz natural
¿QUÉ ES LA MEZCLA FOSFÉNICA?
Explicación del termino «mezcla fosfénica»
LA LÁMPARA FOSFÉNICA
REPERCUSIONES DE LA PRÁCTICA DE LA MEZCLA
FOSFÉNICA SOBRE LA VISTA
La mejoría de la vista
LAS BASES DE LA MEZCLA FOSFÉNICA EN
PEDAGOGÍA
La lectura con fosfenos
Relajarse sin problemas
Aprender más fácilmente gracias a los fosfenos
Ideas mejor estructuradas
La alternancia cerebral
Observe sus ritmos cerebrales
El secreto del éxito: el ritmo
Un método del presente y del futuro
RECAPITULACIÓN DE LOS PASOS A SEGUIR PARA
FACILITAR EL SUEÑO Y LA RECUPERACIÓN VITAL
Las repercusiones sobre el sueño
Para los insomnes
EJERCICIOS BÁSICOS PARA REALIZAR DURANTE LA
CONTINUACIÓN DE LA LECTURA DE ESTE LIBRO
PRIMERA PARTE
9
15
17
19
19
23
23
25
27
27
31
31
31
33
35
37
40
43
45
49
49
50
51
160
Daniel Stiennon
Primera etapa: la lectura con fosfenos
Segunda etapa: la «mezcla fosfénica»
Para una nueva pedagogía (fosfénica)
Desconfiemos de las evidencias
¿Cómo tiene lugar el aprendizaje?
La concentración y la reflexión
La necesidad de una relación entre las asignaturas
La chuleta fosfénica
Los trucos de los superdotados
Fosfeno e imagen eidética
Lectura de un libro muy iluminado
Aprender con los oidos tapados
Ando, luego aprendo
¡EL FRACASO ESCOLAR NO ES UNA FATALIDAD!
CONTINUACIÓN DE LOS EJERCICIOS BÁSICOS DE
FOSFENOPEDAGOGÍA
Tiempo de práctica y duración de las sesiones
Utilización de la «mezcla fosfénica» para mejorar la
ortografía, la dislexia y la disortografía
Para la dislexia
Para la disortografía
¿Cómo desarrollar un tema para un trabajo, una reflexión o
una argumentación?
Técnica de mezcla en cascada para aumentar la capacidad de
ideación
Técnica de las preguntas en cascada con el acúfeno
Estudio de las matemáticas con fosfenos
Para los niños pequeños
Para las fórmulas de matemáticas avanzadas
Mezcla con el fosfeno sostenido
¿Cómo estudiar un lengua con fosfenos?
¿Cómo aprender un texto largo de memoria?
¿Cómo estudiar un capítulo largo de historia o de otra asignatura?
51
51
52
56
58
61
63
65
65
68
72
74
76
79
87
88
89
90
91
93
94
95
96
98
99
100
102
105
105
161
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
EFECTOS DIVERSOS
El estado general vigorizado por la acción sobre el carácter
«Mezcla fosfénica» y baño de luz
Acción sobre los transtornos del carácter
Depuración de la personalidad
EJEMPLO DE UTILIZACIÓN EN CLASE
EXPLICACIONES Y TÉCNICAS AVANZADAS DEL
PRINCIPIO DE LA MEZCLA FOSFÉNICA EN
PEDAGOGÍA, SEGUNDA PARTE
Generalidades
¿Quién era el Doctor Lefebure?
Las diferentes fases del fosfeno
Los diferentes tipos de fosfenos que no utilizamos
Otros tipos de fosfenos
Las diferentes fuentes de alimentación para producir fosfenos
Principio de la «mezcla fosfénica»
Acción del fosfeno sobre el pensamiento
Para desarrollar un tema determinado
Acción del fosfeno sobre la memoria de evocación
Acción del fosfeno sobre el pensamiento auditivo
Recordatorio de las diferentes formas de mezcla en el
aprendizaje
Ideación (otra modalidad)
FOSFENISMO Y DESARROLLO PERSONAL
Reevalución del juicio
Ejercicio de acercamiento psicológico
Conclusión
ÍNDICE
107
107
108
108
109
111
117
117
118
120
122
122
124
131
133
139
141
143
144
145
149
149
150
152
159
162
Daniel Stiennon
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES
Dr. Francis Lefebure
Leonardo da Vinci
Observación de la «lámpara fosfénica»
Lámpara fosfénica del Doctor Lefebure
El Doctor Lefebure realizando un examen cerebroscópico
Cubo Neker
¿Una escalera?
El Doctor Lefebure recibiendo la Medalla Vermeill
Figura 1
Figura 2
Alternófono: aparato de activación cerebral mediante la
audición alternativa
La «lámpara fosfénica» en un taller
Iluminación ideal de la mesa de estudio
Fotografía de un fosfeno
Francis Lefebure
Otros títulos de Fosfenismo® España e Iberoamérica
Francis Lefebure
5
6
22
26
30
40
42
48
70
71
106
110
116
132
157
163
173
163
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
OTROS TÍTULOS DE FOSFENISMO
ESPAÑA E IBEROAMÉRICA, ESCUELA DEL
DR. LEFEBURE, FOSFENOLOGÍA EDICIÓN Y
PRODUCCIÓN
La audición alternativa consiste en escuchar primero por el oído
derecho y después por el izquierdo, a un ritmo regular y
regulable, un sonido que puede ser un zumbido, un chasquido o
los dos asociados, o incluso una instrucción oral o música. Los
efectos fueron verificados en diversos laboratorios del Estado
Francés, el C.N.R.S, el Instituto Nacional de Deportes y en el
laboratorio central de los P.T.T. La Audición Alternativa es muy
utilizada en:
Pedagogía: la utilización del Alternófono en el estudio permite
una mejor comprensión. La atención se mantiene sin que
aparezca fatiga; el trabajo intelectual es de mejor calidad y más
organizado.
Fosfenismo® España e Iberoamérica Escuela del Dr.
Lefebure® Fosfenología® Edición y Producción
Dr. Francis Lefebure
EXPANSIÓN CEREBRAL
POR LA AUDICIÓN
ALTERNATIVA
164
Daniel Stiennon
El Alternófono se utiliza regularmente entre los estudiantes para
preparar los exámenes. Las materias incluso las difíciles, se
vuelven más atractivas durante la audición alternativa. Así se
logra una mayor motivación para en el estudio.
Desarrollo psíquico: las técnicas iniciáticas son más eficaces si
se asocian con el Alternófono. Se accede con facilidad a
numerosos fenómenos psíquicos, a estados de relajación y de
vacío mental.
Los sueños se vuelven proféticos, con revelaciones relacionadas
con el tema de meditación personal.
165
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Nuevo método de exploración del cerebro basado
principalmente en la alternancia de los fosfenos dobles.
Los fosfenos son las manchas luminosas que persisten en la
oscuridad después de haber mirado una luz intensa y adecuada.
Si miramos dos lámparas separadas por una membrana,
veremos un fosfeno con cada ojo. El Doctor Lefebure descubrió
que, si se ilumina alternativamente un lado y otro, con un ritmo
de dos segundos en cada lado, después los dos fosfenos, en
lugar de observarse al mismo tiempo, aparecen de forma
alterna, a la derecha y a la izquierda, no al ritmo de la
iluminación sino con un ritmo propio.
Este ritmo es tanto más regular cuanto que el sujeto se
encuentre en unas condiciones favorables a su buen
funcionamiento cerebral. Este ritmo es muy sensible y
constituye una especie de sonda que proporciona mucha
información, de tipo psicológico y médico.
LA EXPLORACIÓN DEL CEREBRO
MEDIANTE LAS OSCILACIONES
DE LOS FOSFENOS DOBLES
Fosfenismo® España e Iberoamérica Escuela del Dr.
Lefebure® Fosfenología® Edición y Producción
Dr. Francis Lefebure
166
Daniel Stiennon
Con este sistema, el Doctor Lefebure estudió el efecto de ciertos
medicamentos. Pero la mayor originalidad de sus
investigaciones es el estudio de las técnicas místicas e
iniciáticas tanto orientales como occidentales gracias a esta
oscilación.
Otros ritmos de los fosfenos, que también descubrió el Doctor
Lefebure, presentan analogías evidentes con ciertos ritmos que a
veces descubren las personas contemplativas en su conciencia,
cuando intentar uniese a Dios. Se han descubierto también otros
ritmos de los fosfenos, en particular la «oscilación en zigzag»;
un experimento demuestra que durante la última fase del
fosfeno, no ocurre nada en la retina, sólo se produce una
oscilación muy lenta de un hemisferio cerebral a otro.
Estas investigaciones no impidieron al Doctor Lefebure
dedicarse principalmente a la práctica. Los principios que
descubrió lo llevaron, por ejemplo, a crear el Sincroscopio, un
aparato cuya acción sobre la memoria es incontestable y que por
este hecho tiene un gran interés para la preparación de
exámenes.
167
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Podemos considerar al ser psíquico como un organismo
autónomo, homólogo de su propio organismo físico: a ciertos
órganos del cuerpo les corresponden ciertas características del
otro, a ciertas funciones de uno, una actividad del otro. Éste es
uno de los grandes descubrimientos del Doctor Lefebure.
Otro principio seguido por el autor es el del trabajo sincrónico
de una facultad psicológica y de su homólogo físico. ¿Cuál es el
homólogo en el organismo de la facultad que llamamos
voluntad? La voluntad nos hace actuar. Físicamente, actuamos
sobre todo mediante los miembros; en este sentido, podemos
decir que los miembros son los homólogos en el cuerpo físico
de lo que es la voluntad en el psiquismo.
Si queremos desarrollar o formar la voluntad, debemos
esforzarnos en la realización de los ejercicios de los miembros
combinados con la volición.
Fosfenismo® España e Iberoamérica Escuela del Dr.
Lefebure® Fosfenología® Edición y Producción
Dr. Francis Lefebure
LA RESPIRACIÓN RÍTMICA
Y LA CONCENTRACIÓN
MENTAL
168
Daniel Stiennon
La respiración rítmica ocupa un lugar preponderante en los
procesos de autorregulación. La respiración, una función
característica de la vida, que nos une sin interrupción al medio
en el que vivimos, es al mismo tiempo la única función de
nuestra vida vegetativa sobre la cual nuestra voluntad puede
actuar en gran medida.
La función respiratoria establece la unión entre nuestra vida de
relación y nuestra vida vegetativa, por lo tanto, desempeña un
papel esencial en el control del cuerpo.
Los ejercicios mentales combinados con la respiración rítmica
permiten a ésta alcanzar su mayor fuerza en la educación del
carácter y la inteligencia.
169
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Todas las civilizaciones han hecho un amplio uso de las
prácticas de observación fija de fuentes luminosas y, por tanto,
de los fosfenos. Estuvo en el origen del poder de numerosos
imperios, pero si bien se conocía la importancia de los cultos
solares, lunares y de los cultos del fuego, en las civilizaciones
antiguas se ignoraba que la esencia de estos «cultos» estaba en
la observación fija de la luz.
Esto jamás se había evidenciado antes de los trabajos del Doctor
Lefebure. Algunos ocultaron estos conocimientos hasta que se
perdieron, y todavía en nuestros días, los residuos de estos
imperios se perpetúan sobre este impulso milenario que ha dado
origen a las religiones y a las tradiciones iniciáticas. En
definitiva, si tenemos en cuenta lo que nos enseñan los fosfenos
sobre el funcionamiento cerebral, tenemos muchas
probabilidades de descubrir nuevas facetas de la historia de la
humanidad.
Fosfenismo® España e Iberoamérica Escuela del Dr.
Lefebure® Fosfenología® Edición y Producción
Dr. Francis Lefebure
UNA CONSTANTE EN LA
HISTORIA
LA LUZ
170
Daniel Stiennon
Estas prácticas milenarias no derivan de simples creencias. Los
descubrimientos del Doctor Lefebure sobre los fosfenos, han
puesto de manifiesto desde 1959, que la luz tiene una influencia
extraordinariamente estructurante sobre todas las capacidades
cerebrales y sobre las capacidades intelectuales especialmente.
Esto explicaría que en determinadas épocas, estas prácticas se
consideraran como secretas, y fueran aplicadas por las elites
dirigentes que intentaban con este «secreto» conservar su poder.
171
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Los fosfenos son las luces subjetivas, posfosfenos, que persisten
en la oscuridad durante tres minutos después de mirar fijamente
una fuente de luz adecuada; el cofosfeno, son los colores que
aparecen alrededor de la lámpara si la fijación de la mirada es
un poco más prolongada. La mezcla entre los pensamientos y
los fosfenos produce efectos pedagógicos maravillosos. Por
ejemplo, niños completamente disléxicos leen de forma normal
en tres meses, e incluso superan a la media de los niños de su
edad. Pero este fenómeno ha sido utilizado instintivamente por
todos los pueblos en algún estadio de su evolución, en los cultos
solares, que asocian la oración con la fijación de la mirada en el
Sol. Esto sucede todavía con los zoroástricos, cuyos sacerdotes
se llaman «magos». Por lo tanto, la magia, en el sentido original
del término, es una ciencia de los fosfenos que se ha perdido.
Los niños pastores tienen la costumbre de jugar con los
fosfenos, y mezclarlos con sus plegarias. Los principales
hechos de la Iglesia Romana tuvieron como protagonistas a
niños pastores.
Fosfenismo® España e Iberoamérica Escuela del Dr.
Lefebure® Fosfenología® Edición y Producción
Dr. Francis LEFEBURE
NUEVA EXPLICACIÓN DEL
ORIGEN DE LAS RELIGIONES
EL FOSFENISMO
172
Daniel Stiennon
Otros niños utilizan instintivamente el reflejo del Sol en el agua.
Éste fue el caso de la poetisa Minou Drouet, que desde muy
joven fue un prodigio.
Existen también pescadores que han adquirido cierto don de
videncia, rezando mientras trabajaban, con el reflejo del Sol en
los ojos. Cuando Cristo nació, acudieron pastores y magos, las
dos grandes categorías de especialistas en fosfenos de la
Antigüedad, y Cristo fue a buscar a cuatro pescadores del lago
Tiberíades para comenzar su predicación. Por lo tanto, el
Fosfenismo desempeñó un importante papel en el nacimiento
del cristianismo.
Esto también es cierto para la religión de Mitra, en la que el
futuro iniciado debía observar fosfenos en una gruta; los
tibetanos también lo utilizaron y poseían en cada templo un
libro de interpretaciones de los signos que aparecen cuando se
fija la mirada en el Sol; los brujos pigmeos miran fijamente una
llama para buscar un terreno rico en caza, y sucede a menudo
que un explorador que va con ellos tiene la misma visión en el
mismo momento, debido a la gran transmisibilidad telepática de
los fenómenos fosfénicos.
173
Expansión cerebral por la luz natural. El ABC de la mezcla fosfénica
Francis Lefebure