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INFANCIA INTERMEDIA

En esta etapa los niños tienen una mejora importante en las habilidades motoras gruesas en el
terreno de la coordinación muscular. A la edad de siete a nueve años, la mayoría de los escolares
aprenden con facilidad a montar en bicicleta, nadar o saltar la cuerda. En cambio, en las
habilidades motoras finas, los niños ya pueden mecanografiar en el teclado de una computadora,
escribir con pluma y lápiz y hacer dibujos detallados. Los niños de seis a siete años son capaces de
atarse las agujetas y de abrocharse los botones; ya para los 11 y 12 años manipulan objetos casi
con la misma capacidad que un adulto. Una de las razones para los avances en las habilidades
motoras finas es que la cantidad de mielina del cerebro se incrementa de manera significativa
entre los seis y ocho años; a mayores niveles de mielina, aumentan la velocidad con la que viajan
los impulsos eléctricos entre neuronas.
La discapacidad visual es la dificultad para ver que puede incluir desde la ceguera o la pérdida
parcial de la visión. La discapacidad auditiva es la necesidad especial que implica la pérdida de la
audición o en algún aspecto de la audición. También cabe destacar que los niños que tuvieron
poca o ninguna exposición al sonido del lenguaje son incapaces de entender o producir lenguaje
oral por sí mismos. Por otro lado la pérdida de audición después de que un niño ya ha aprendido a
hablar no tiene consecuencias graves en el desarrollo lingüístico posterior. La pérdida de audición
severa y temprana se asocia con dificultades para el pensamiento abstracto, a los niños les resulta
difícil dominar conceptos abstractos que solo se logran entender a través del lenguaje.
Los problemas del habla son formas de hablar que difiere tanto de la de los demás que llama la
atención, interfiere con la comunicación o produce inadaptación en el hablante. El tartamudeo es
un trastorno sustancial en el ritmo y la fluidez del habla.
Los trastornos de aprendizaje son la dificultad en la adquisición y uso de las habilidades de
escuchar, hablar, escribir, razonar o en las habilidades matemáticas. Se diagnostican cuando existe
una discrepancia entre el desempleo académico real de los niños y su potencial aparente.
Por otro lado, en el desarrollo cognitivo del niño en la infancia intermedia, nos encontramos con el
pensamiento operacional concreto, según Piaget. Esta etapa se caracteriza por el empleo activo y
apropiado de la lógica, incluye la aplicación de operaciones lógicas a los problemas concretos.
Como los niños en esta etapa son menos egocéntricos, toman en cuenta múltiples aspectos de una
situación, una habilidad conocida como descentración. Por lo general pasan por un periodo en el
que responden correctamente a los problemas de conservación, pero no saben decir por qué lo
hicieron. Alcanzan también el concepto de reversibilidad, es decir, los procesos que transforman
un estímulo puede revertirse, regresando a su forma original. Los niños siguen experimentando
una limitación crucial en su pensamiento. Permanecen atados a la realidad física concreta. Son
incapaces de entender cuestiones verdaderamente abstractas o hipotéticas, o las que requieren
de la lógica formal, tales como los conceptos de libre albedrío o determinismo.
Aunque en algunas culturas los niños de edad escolar difieren de los occidentales en la
demostración de ciertas habilidades cognoscitivas, la explicación más probable de la diferencia es
que los niños no occidentales tuvieron distintas experiencias de las que permiten a los niños
occidentales desempeñarse bien en las medidas piagetanas de conservación de operaciones
concretas.
En consecuencia, el progreso del desarrollo cognoscitivo no puede entenderse sin considerar la
cultura del niño.
La memoria es la habilidad para codificar, almacenar y recuperar información. Mediante la
codificación, el niño registra la información para que pueda ser usada por la memoria; la
información tiene que ser almacenada y finalmente se requiere recuperar el material almacenado,
se localiza el material en el almacén de memoria, se trae a la conciencia y se utiliza. Durante la
niñez intermedia, la capacidad de la memoria de corto plazo (o memoria de trabajo), mejora de
manera significativa.
La metamemoria es la comprensión acerca de los procesos que subyacen a la memoria; los niños
tienen una idea general de lo que es la memoria y entienden que algunas personas poseen mejor
memoria que otras.
Lev Vigotsky propuso que los avances cognoscitivos ocurren mediante la exposición a la
información dentro de la ZDP, es el nivel en el que un niño casi puede, aunque no del todo,
entender o realizar una tarea. Las aulas son vistas como lugares donde los niños deberían tener la
oportunidad de experimentar y probar nuevas actividades. De acuerdo con Vigotsky, la educación
debe enfocarse en actividades que impliquen interacción con otros. Las interacciones niño-adulto
y niño-niño ofrecen el potencial para el crecimiento cognoscitivo.
La escolaridad es una época en que la sociedad intenta formalmente transmitir a las nuevas
generaciones su conocimiento, creencias, valores y sabiduría acumulada. Ninguna tarea es más
fundamental para la escolaridad que aprender a leer, implica destrezas como la identificación e
letras individuales y la asociación de las letras con los sonidos. El desarrollo de las etapas se
desarrolla en 5 etapas:
1. Etapa 0: Aprende los prerrequisitos para la lectura, como la identificación de letras. (Desde
el nacimiento hasta el primer grado).
2. Etapa 1: Aprende habilidades de recodificación fonológica; inicia la lectura. (Primer y
segundo grado).
3. Etapa 2: Lee con fluidez en voz alta, pero sin mucho significado. (Segundo y tercer grado)
4. Etapa 3: Usa la lectura como medio para el aprendizaje. (De cuarto a segundo de
secundaria)
5. Etapa 4: Entiende que la lectura refleja múltiples puntos de vista. (Segundo de secundaria
en adelante).

En lo socio-afectivo, tenemos a Erik Erikson que habla de la etapa de industriosidad frente a
inferioridad, que dura aproximadamente desde los 6 a 12 años, caracterizándose por un enfoque
en cumplir los desafíos presentados por los padres, compañeros y la escuela. Los niños dirigen sus
energías en hacerse un lugar para sí mismos en su mundo social. El éxito en esta etapa produce
sentimientos de dominio y aptitud, en cambio, las dificultades en esta etapa traen sentimientos de
fracaso e insuficiencia. Como resultado, los niños se alejan de la interacción con los compañeros y
de las actividades académicas.
También los niños ejercen una comparación social descendente, esto quiere decir que se
comparan con otros que son obviamente menos competentes o exitosos, ya que protege la
autoestima de los niños, y así se aseguran de ser superiores y por tanto preservan una imagen
exitosa de sí mismos.
La autoestima es la autoevaluación general y específica, positiva o negativa, de un individuo. Sin
embargo, el autoconcepto refleja creencias y cogniciones acerca del yo. Esta se desarrolla de
manera importante durante la niñez intermedia.
En el desarrollo moral tenemos a Kohlberg, habla de que la moral surge con una secuencia de tres
niveles, la cual se subdivide en seis etapas. Primero está la moralidad preconvencional, la cual la
gente sigue reglas rígidas basadas en castigos o recompensas. Luego viene la moralidad
convencional, la cual los individuos abordan los problemas morales según su posición como
miembros buenos y responsables de la sociedad. Finalmente, tenemos la moralidad
postconvencional, en la cual los individuos invocan principios universales considerados más
amplios que las reglas de la sociedad en la que viven. Por otro lado, Gilligan considera que la
moralidad se desarrolla entre mujeres en un proceso de tres etapas. La primera de ellas se llama
orientación hacia la supervivencia individual, las mujeres se concentran en lo que es práctico y
mejor para ellas. En la segunda etapa, llamada bondad como autosacrificio, en el que las mujeres
piensan que deben sacrificar sus propios deseos por lo que las otras personas desean. Finalmente
tenemos la tercera etapa llamada moralidad de la no violencia, en la que las mujeres llegan a
considerar que es inmoral lastimas a cualquiera, incluyendo a sí mismas.
Uno de los desafíos más grandes que enfrentan los niños y sus padres es la creciente
independencia que caracteriza la conducta de los niños en la infancia intermedia. Los niños pasan
de ser controlados casi por completo por sus padres a controlar de manera creciente su propio
destino. Por lo tanto, la niñez intermedia es un período de corregulación.
La motivación basada en las atribuciones de cada individuo son las razones que da de su conducta.
Si los niños sienten que el fracaso se debió a factores dentro de su control, son propensos a
experimentar enojo consigo mismos y con los demás; pero si el fracaso no fue controlable, es
probable que sientan tristeza.
Por último, si las expectativas del maestro son positivas en un alumno, el desempeño y las
expectativas del estudiante para el éxito futuro son buenas, en cambio si las expectativas son
negativas, el desempeño y las expectativas del estudiantes para el éxito futuro son escasas.