Manual de Puntuación

Emilio Rivano Fischer

Primera Edición, 2007 Materiales didácticos Programa de Lengua y Cultura Universidad de California © Emilio Rivano Fischer 2007 Concepción, Chile © Emilio Rivano Fischer, 2009 Concepción, Chile Segunda Edición a cargo de María Francisca Cornejo Portada: archivos Wikimedia Commons, por licencia a dominio público del autor: página del Aristóteles de Aldo Manuzio de (1495-1498) Primeros y Posteriores Analíticos

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INDICE Notas sobre puntuación Lección 1: COMA Lección 2: COMA Lección 3: COMA Lección 4: COMA Lección 5: PUNTO Y COMA Lección 6: DOS PUNTOS Lección 7: PUNTO SUSPENSIVO Lección 8: GUIÓN (RAYA) Lección 9: PARÉNTESIS Lección 10: PUNTO APARTE Ejercicio General 1 Solución Ejercicio General 1 Ejercicio General 2 Solución Ejercicio General 2 Ejercicio General 3 Ejercicio Final Solución Ejercicio Final 4. 7. 10. 12. 14. 15. 16. 18. 20. 22. 24. 30. 31. 32. 33. 34. 36. 42.

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Notas sobre puntuación Es necesario indicarle al lector las relaciones que hay entre las palabras escritas, de otro modo, se dificulta la lectura y se multiplican en forma incierta las interpretaciones posibles para una secuencia de palabras. La puntuación es un conjunto de marcas que sirven para facilitar la lectura y definir la interpretación de un texto. La puntuación puede verse como una notación paralela a la del alfabeto; es una notación que marca límites en las ideas de un texto y representa también asociaciones entre éstas. La puntuación es una representación de ciertas manifestaciones orales y auditivas de la sintaxis: aquello que la sintaxis ordena en el habla, lo remarca la puntuación en la escritura. De este modo, las intenciones del emisor, que en el papel no han dejado huellas, ni de entonación, ni de intensidad, ni de pausa, se hacen, por medio de las marcas de puntuación, visibles al lector. Por las funciones básicas de facilitar la lectura y de definir la interpretación de un texto, otros recursos se emparientan con la puntuación: la tipografía y otros medios visuales de anotar rasgos para la interpretación. La mayúscula después de un punto es una marca que advierte al lector que se inicia una oración. A veces, el uso de mayúsculas marca intensidad, el subrayado y las negrillas destacan, las cursivas enfatizan y extraen la expresión del resto del texto. Si bien hay convenciones sobre su uso, la contrapartida a las faltas de ortografía es asunto menos rígido tratándose de las marcas de puntuación. Hay arte en este uso y un escritor virtuoso podrá distinguirse por una puntuación particular, no ortodoxa, en un texto dado, la cual, si bien difiere de la norma, cumple con la máxima del arte: lograr en forma ventajosa la interpretación deseada en el lector a través del uso de estas marcas. La puntuación evoluciona. De hecho, la puntuación, así como la conocemos, se crea en la era de la imprenta. El sistema comienza a adoptar sus formas modernas a partir de las innovaciones asociadas a Aldo Manuzio (1449-1515), quien en Venecia, con un contingente significativo de peritos griegos, emprende la tarea de editar y publicar las obras clásicas. Los manuscritos antiguos no tienen puntuación. Gran parte de la paleografía, la exégesis de textos clásicos, por ejemplo, se reduce a despejar el asunto de cómo puntuar un texto y de separar palabras que han sido escritas de corrido, sin espacios divisores. Huellas pioneras y remotas de la técnica de la puntuación se encuentran, por ejemplo, en textos poéticos griegos clásicos, en los que tres alturas para un punto indican al orador tres cantidades distintas de aire requerido para emitir el enunciado siguiente. El término griego kómma significa “pasaje breve”, “sección”, “fragmento”, es decir, un trozo de texto que no requiere de mayor inhalación para ser leído en voz alta. La palabra pasó a significar la marca en sí, en este caso, el punto del medio, que indicaba “pasaje breve”. Nuestra coma es una marca con otros usos, que no se
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relacionan con este origen más allá de lo que la anécdota etimológica expone. Metáforas para figurar la puntuación abundan: las líneas que separan las imágenes en un cuadro; la trama de un tejido; las junturas que ensamblan las partes de una construcción; la señalización que ordena el tráfico; el ritmo de una pieza musical. Ensayemos una composición con algunas de estas imágenes: Las puntuaciones bordan junturas en la trama de los contenidos escritos. Ensamblan y caracterizan los fragmentos que forman la estructura. Señalizan al lector ritmo y dirección en su recorrido por el texto. La puntuación es a su vez fuente para figurar metafóricamente otros ámbitos. Juguemos con esto. Expresiones como las siguientes se hacen comprensibles desde nuestro conocimiento ya establecido de la puntuación: “no nos aceleremos; revisemos punto por punto este asunto”, “aprovechando este micrófono, y entre paréntesis, quisiera enviar un saludo cordial a todos mis amigos de Cobquecura y de Curanilahue, con quienes compartiremos sendos asados de chancho y mucho caldo de cabeza en el curso de los meses que siguen a mi jubilación”, “he dicho que no vas a salir hasta que no ordenes tu pieza ¡y punto!”, “estos tristes colegas, parásitos nocivos de la academia, quedaron con cara de punto suspensivo, con sendos signos de interrogación en sus ojos, con arrobas rojas en los mofletes, y con muchos asteriscos, signos de exclamación y otras marcas impronunciables de puntuación (todas en negritas) sobre sus frentes: los fondos y recursos disponibles del proyecto Sprache und Kultur der Freimaurer-Hochschule, que intentaron groseramente “agenciarse” para su propio y estrecho beneficio, se desvanecieron ante su mirada hiperbólica por efecto de su incompetencia y de su estupidez”, “la universidad cayó más bajo que una nota a pie de página”, “hagamos un punto aparte en nuestra diplomacia energética de los últimos años y comencemos a negociar de nuevo con Bolivia el tema del gas”, “¿ha dicho usted ‘académico’? Académico entre comillas, querrá decir: en este Departamento no hay académicos”, “Von Karajan subrayó el hecho de que la Municipalidad de Chuchunco efectivamente tiene una orquesta sin mucha fónica”, “habló el doctor Lonco Chochán y dijo, dos puntos: Estimados colegas: en este momento solemne de mi nombramiento como Profesor Emérito, y luego de treinta y tres años en nuestra ilustre Casa de Müller, anoto, con letras doradas, entre comas de mármol y sobre un subrayado de rubí, que vuestra creación humanística y científica es renombrada con signos de exclamación en todos los rincones del mundo de la investigación y del saber. Me siento privilegiado, con mayúsculas, de haber participado en esta gesta insigne de la inteligencia y de la integridad humana …“ Valga el exceso anterior por el punto que sigue. Este uso metafórico de la puntuación nos muestra que hay un entendimiento cotidiano y popular de sus recursos, un conocimiento tácito sobre aquello que las marcas de la puntuación ejecutan. En este manual haremos explícitos aspectos claves de algunas de esas funciones. Por último, el texto de William Strunk, The Elements of Style, (1918, 1979, Strunk & White, Allyn & Bacon), un clásico de estilo y redacción en lengua inglesa, me ha
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inspirado en la hechura de este manual y me ha guiado en distintos desarrollos.

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LECCION 1: COMA 1. Los términos de una lista van separados por una coma. Normalmente, el último miembro de la serie va separado del penúltimo por alguna conjunción, como la “y” o la “o” (esta última, también llamada “disyunción”). Con esas conjunciones y en esa posición, la coma se hace en general superflua, por lo que no se anota. A menos que al hacerlo se evite ambigüedad, no es necesario poner una coma entre el penúltimo miembro de una lista y la “y”: i. El documental mostraba elefantes, zebras, búfalos y venados. ii. Se los ve todo el día conversando a Andrés, a la Magali, al Rodolfo, y a Patricia. iii. Se los ve todo el día conversando a Andrés, a la Magali, al Rodolfo y a Patricia. iv. Ya casi todos mis amigos conviven, el Roberto, el Jorge, el Carlos, la Mali, Rodrigo, y la Carmen. v. Ya casi todos mis amigos conviven, el Roberto, el Jorge, el Carlos, la Mali, Rodrigo y la Carmen. la la el el

En (i.) no es necesario marcar con una coma adicional el último término, ya marcado como tal por la conjunción. En cambio en (ii.) es necesario, si la lectura que se pretende es que cada una de estas personas es vista conversando por separado. La falta de la coma final en (iii.) da pie a una interpretación adicional, en la que las dos últimas personas son vistas conversando entre sí. Igualmente, en (v.), la falta de la coma final permite una lectura en la que Rodrigo y Carmen conviven, el uno con el otro. La versión en (iv), en cambio, adjudica por parejo la predicación del caso a los miembros de la lista. (Se observará que las predicaciones que tienden a generar ambigüedad son de doble curso o recíprocas.)

Ejercicio 1§1.1: Aplique estos principios creando 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. (Los ejemplos pueden contener más de una oración y pueden también contener diálogos.) En forma análoga, cuando la serie es disyuntiva, no es necesario agregar una coma entre el penúltimo miembro y la “o”, pero conviene hacerlo, si eso evita ambigüedad en la aserción:

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vi. Mantequilla, mermelada, manjar o margarina, me da lo mismo lo que le pongas al pan. vii. No estoy seguro si el nombre era María, Mario, Mariano o Marcial. viii. Podríamos presentar propuestas de investigación en ingeniería genética, en física de partículas, en astronomía de radiación infrarroja, en lingüística generativa o en geología física. ix. Podríamos presentar propuestas de investigación en ingeniería genética, en física de partículas, en astronomía de radiación infrarroja, en lingüística generativa, o en geología física. En los ejemplos (vi.) y (vii.) nada altera en la interpretación una coma antes de la “o”. De modo que se hace superflua esa puntuación. En cambio el ejemplo (viii.), por no contar con una coma antes de la “o”, permite la interpretación de que haya una disyunción particular en los dos miembros asociados por la “o” (la lingüística generativa y la geología física). Esa ambigüedad se elimina si separamos los últimos dos miembros de la serie con una coma. De este modo, (ix.) expresa en forma clara que la alternación del caso (la posibilidad de presentar propuestas de investigación) aplica por igual a todos los miembros de la lista. Ejercicio 1§1.2: Aplique estos principios creando 10 nuevos ejemplos e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. Cuando la serie es una exclusión reiterativa con ‘ni’, conviene anteponer esta partícula a cada miembro de la serie. En tal caso, no se anota una conjunción adicional entre el penúltimo y el último miembro: x. Tu familia nunca me aceptó, ni tu madre, ni tu padre, ni tus hermanos. xi. No le gustan ni las avellanas, ni las almendras, ni las nueces, ni las castañas. xii. En esta universidad no se aceptan ni universitarios, ni académicos, ni científicos, ni expertos, ni eruditos, ni estudiosos, ni críticos, ni investigadores, ni gestores, ni genios, ni sabios, ni nada que se les asemeje. Se aceptan, en cambio, y con muy buena acogida y excelentes expectativas de avance en la carrera, mediocres, embusteros, farsantes, oportunistas, burócratas, oficinistas, funcionarios y chupamedias. Nótese que hay inicio de serie y elipsis oracional en (x.), de modo que la primera coma se justifica: “tu familia nunca me aceptó, ni (me aceptó) tu madre, ni (me aceptó) tu padre…” En esta posición de la primera coma, los dos puntos podrían haberse usado. En (xi.), en cambio, la serie disyuntiva se inicia con el
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complemento directo de “gustar”, por lo que la coma no se justifica sino hasta después del término de esa frase verbal, después del complemento. De otro modo, se desarticularía la oración. La coma no debe intercalarse en el predicado básico (salvo para marcar aposiciones y otro material secundario). Lo propio ocurre en (xii.). Es posible separar al último miembro de este tipo de series por la variante conjuntiva compuesta “y tampoco”, manteniendo siempre la coma antecedente: xiii. Tu familia nunca me aceptó, ni tu madre, ni tu padre, y tampoco tus hermanos. Se escucha a veces el compuesto más coloquial “ni tampoco” para la función anterior. Es una doble negación que debe evitarse en contextos formales. Ejercicio 1§1.3: Aplique estos principios en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 2: COMA 1. En general, las oraciones independientes van separadas las unas de las otras por un punto y coma, un punto seguido, un punto aparte, o alguna otra marca de clausura e intervalo, como los paréntesis o los dos puntos. Sin embargo, la expresión muchas veces las coordina en compuestos oracionales, y también en secuencias de oraciones sin clausura mayor entre sí. En estos casos, las oraciones o frases elípticas se separan por una coma. 1.1. Las oraciones o frases elípticas en una serie coordinada se separan por una coma. Si una conjunción precede al último miembro de la serie, conviene a veces anteceder una coma a ésta, bajo los principios ya expuestos: i. Estoy cansado de esta mediocridad, de esta farsa disciplinaria, de esta corrupción de la vida académica, del manejo pandillero de la universidad. ii. Me cuentan que estuvo aquí, que preguntó por mí, que pasó al hotel a tomarse un trago, y que se fue al anochecer. iii. Mientras nosotros trabajábamos para levantar el lugar, esos parásitos se dedicaban a tomar café, a intrigar, y a urdir su miserable provecho. iv. Vine, vi, vencí. v. Comía pan y tomaba café por la mañana, descansaba durante la tarde y bebía vino por la noche. vi. Le gusta la fruta, come carne, come verduras, come frijoles, le encantan las masas, pero no tolera los mariscos. Observamos que (i.) no requiere de una “y” antes del último contenido de la serie. Podría haberla, pero su inclusión cerraría la serie y por ello restaría vigor a la secuencia. En (ii.) la presencia de la coma separa al último evento del anterior. El punto de referencia para la partida referida es “aquí”. La ausencia de la coma, en cambio, permite una lectura en la que ese punto es “el hotel”. En (iii.) hay una agregación de contrariedades, y la coma antes de la conjunción se requiere para establecer y enfatizar el estatus propio de la última contrariedad expresada. (iv.) es cita famosa atribuida a Julio Cesar, de modo que se trata de una reproducción proverbial. Como se expuso, esta secuencia convencional, sin conjunción, es más vigorosa. En (v.) no es necesario anteponer una coma a la conjunción. La separación requerida ya está marcada por esta última. En (vi.), en cambio, por tratarse de la conjunción adversativa “pero”, que marca el cambio de sentido en la serie, es necesaria una coma que separe estos sentidos opuestos.

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Ejercicio 2§1.1: Aplique estos principios en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. 1.2. En los períodos de oraciones compuestas coordinadas, como los de antecedente y consecuente, de disyunción, de causa y efecto, de implicación, de reiteración negativa, adversativos, y otros, se separan las partes con una coma: vii. Si no estudias, te irá mal en la prueba. viii. Cuando llueve, todos se mojan. ix. O te quedas, o te vas. x. Quien mucho abarca, poco aprieta. xi. A palabras necias, oídos sordos. xii. Al oportunista lo conocerás por su inconfundible cabeza de chancho, al cobarde, por su silencio, al amigo, porque lo matan mientras observas. xiii. Lo que los ojos no ven, no lo anhela el corazón. xiv. Los peces ven el gusano, no el anzuelo. xv. Preparen el ataúd, el hombre se enmienda. xvi. La Celinda come de todo, excepto hombres. xvii. Las flores del jardín son grandes, pero las de la pradera son fuertes. xviii.Puesto que el Cielo te hizo, ya encontrará la tierra qué hacer contigo. xix. Por la razón, o la fuerza. xx. Si no acepta esta condición, lo mataremos. En (xix.) la falta de la coma da pie para una interpretación alternante. Puede leerse entonces como “motivado por la razón o por la fuerza, indistintamente” (es decir, “motivado por cualquiera de las dos”). El sentido del lema, en cambio, trae una elipsis: “por la razón o, en su defecto, es decir, si ésta no se aceptara, por la fuerza” (es decir, “por la razón primeramente y, si ésta fracasara, por la fuerza (que obraría en pro de la razón)”. Esto se marca mejor con una coma entre los miembros de la disyunción. En este caso, sacada su redundancia, el lema debería simplemente ser “por la razón”, ya que implica que es ése el sustento único de toda acción. (Por doquier, el lema se escribe sin la coma, lo que se conjuga con una lectura siempre vigente del lema mismo, a saber, que el sustento último indicado es la fuerza. En tal caso, el lema podría simplemente decir “por la fuerza”.) Ejercicio 2§1.2: Aplique estos principios en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 3: COMA 1. Una expresión intercalada a un enunciado debe separarse de éste con marcas que indiquen su inicio y su fin. Las marcas indican con claridad los límites de la intercalación; el tipo de marca indica su naturaleza. Muchas veces, estas expresiones parentéticas van entre comas. El material secundario de una oración se encierra entre comas. Aposiciones, incisos, digresiones, comentarios superfluos o subsidiarios, caracterizaciones adicionales, llamados de atención, y otras expresiones anexas o interpuestas, que aquí llamamos “material secundario”, van entre comas. Esto las distingue del contenido principal del enunciado: i. Cuando finalmente logres pararte en la tabla, ya que estás tan convencido de salir a surfear, acuérdate de doblar las rodillas, de modo que mantengas mayor estabilidad. ii. Mi vecina, que antes era la mujer más atractiva de barrio, está convertida en un esperpento. iii. Manuel González, otrora un gran profesor de gramática, merodea ahora errante por los pasillos de la Facultad, como buscando algo, que no recuerda. iv. Lo bueno con el Rodrigo, que, dicho sea de paso, muchas cosas buenas no tiene, es que no sabe mentir. v. El pequeño Pablito, sin pensarlo siquiera, se levantó de un golpe de su butaca, cruzó veloz el pasillo central del anfiteatro, subió al escenario y cargó furioso contra el Lobo Feroz. vi. Si ustedes muestran la hilacha, como se dice, y salen con que hay dificultades económicas en el Departamento y que hay que inventar y vender cursos de perfeccionamiento para crear fondos, les recordaré que lo que hay es ineptitud administrativa y de gestión, además de otras falencias. vii. Bueno, amigo Sergio, ¿qué puedo decirle? La verdad es que esta institución no es una universidad, sino un instituto, más bien mediocre, de formación profesional. viii.Lo ideal es que, si de verdad quieres surgir aquí, te familiarices con este programa lo antes posible. ix. Como acotación al margen, colegas, un cometario a este punto grandilocuente en la tabla: no perdamos tiempo viéndonos la suerte entre gitanos; recordemos que nuestro Departamento de Español es una farsa.

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Ejercicio 3§1.1.: A. (a) Señale las expresiones secundarias o parentéticas en las oraciones anteriores. (b) Aplique los principios expuestos en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. B. (a) Indique las comas mal puestas en las siguientes oraciones; (b) corríjalas y justifique; (c) reformule la redacción de (iii.); (d) justifique: i. Mi buen amigo de la infancia, Manuel Garrido, el ahora ilustre Alcalde de la Ciudad de Concepción se ha dedicado últimamente a la equitación ii. Seguramente te complacerá saber que el buen Andrés Rodríguez, es ahora jefe del sindicato de obreros soldadores de la maestranza Ojalata Seta Arregleta. iii. Dagoberto Negrete Retamales, nació el 11 de septiembre de 1973, a las 11 de la mañana, justo en el momento en el que se bombardeaba La Moneda en Santiago de Chile.

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LECCION 4: COMA 1. Las oraciones independientes deben separarse con puntuación que indique el tipo de independencia entre éstas. 1.1. Si ha de usarse una conjunción entre ellas, se antepone una coma a ésta. Cuando la conjunción es “y”, conviene anteponer una coma, a menos que se busque expresar un vinculo estrecho de continuidad entre las oraciones. i. Había nevado la noche anterior, pero no hacía frío esa mañana. ii. El pueblo estaba abandonado, y no hallé otra compañía que la de un perro famélico, que ya ni la cola movía. iii. El pueblo estaba abandonado y no hallé otra compañía que la de un perro famélico, que ya ni la cola movía. En (ii.) marcamos la independencia entre las oraciones “El pueblo estaba abandonado” y “no hallé otra compañía que la de un perro famélico”. En cambio en (iii.), sin la coma, la “y” señala un vínculo particular, acaso de causa y efecto, entre estas oraciones, como si hallar al perro famélico hubiese sido una acción motivada por el hecho de encontrarse el pueblo abandonado. En esta segunda versión, “hallar” es el resultado de “buscar”. No así en la primera lectura. Ejercicio 4§1.1: Aplique estos principios en 7 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. 1.2. Si el sujeto es el mismo en ambas oraciones se omite en general la coma en coordinaciones con “y”, pero debe anotarse con otras conjunciones: iv. En verdad, Jorge no bebe, aunque se toma su vasito de vino en los asados. v. Manuel le mintió a su madre, pero lo hizo para protegerla. vi. Manuel sacó su billetera del bolsillo interior de su chaqueta y pagó con un billete de cinco mil pesos.

Ejercicio 2§1.2: Aplique estos principios en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 5: PUNTO Y COMA 1. El punto y coma expresa vínculo entre oraciones gramaticalmente completas. Se emplea con provecho cuando el mismo tópico atraviesa las oraciones y un punto interrumpiría demasiado la secuencia, en tanto que una conjunción agregaría peso superfluo y la entorpecería. Un compuesto de oraciones gramaticalmente completas, y no unidas por una conjunción, se une preferentemente con un punto y coma: i. Las hijas de la vecina están llenas de sana curiosidad; ellas siempre me preguntan algo difícil cuando me las encuentro en la calle al volver del trabajo. ii. La marea está baja; no vale la pena salir a surfear. iii. Las hijas de la vecina están llenas de sana curiosidad. Ellas siempre me preguntan algo difícil cuando me las encuentro en la calle al volver del trabajo. iv. La marea está baja. No vale la pena salir a surfear. v. Las hijas de la vecina están llenas de sana curiosidad, ya que ellas siempre me preguntan algo difícil cuando me las encuentro en la calle al volver del trabajo. vi. La marea está baja, por lo que no vale la pena salir a surfear. Las versiones (i.) y (ii.) son preferibles. El punto en (iii.) y en (iv.) interrumpe más de la cuenta las secuencias, en tanto que las conjunciones antecedidas por coma en (v.) y en (vi.) constituyen material superfluo. Strunk recomienda este “simple método para indicar la relación entre los enunciados” como uno de los “artificios más útiles de la composición” (en Strunk, William & E.B. White, 1979: 6) Lo formularemos de este modo: cuando dude sobre la puntuación o el tipo de vínculo que deba unir sus oraciones, compare las opciones. Ejercicio 5§1.1: Aplique estos principios en 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 6: DOS PUNTOS 1. Los dos puntos introducen un inventario o lista de elementos cuya categoría o clase general ya ha sido anunciada, o anteceden a una ilustración o ampliación de la idea expuesta, o anteceden una cita. 1.1. Los dos puntos finalizan una oración gramaticalmente completa cuando ésta anuncia una lista siguiente de miembros de una categoría: i. Hay tres tipos humanos que detesto: los parásitos, los oportunistas y los charlatanes. ii. Para montar este librero necesitas las siguientes herramientas: un desatornillador, un alicate, un martillo, un punto, un lápiz y una escuadra. 1.2. Los dos puntos anteceden la explicación, ilustración o ampliación de una idea expuesta: iii. Había algo que no me parecía bien en todo esto: la empresa del hermano del alcalde Hernández se había adjudicado el contrato de la Municipalidad para el recogido de basura de la ciudad. iv. No todos son como el señor Soto. Hay también personas buenas en este vecindario: el señor Ramírez, don Carlos, la señora del quiosco de la esquina, la nana de los Pérez, y hasta el guardia es buena onda. 1.3. Los dos puntos separan la indicación del receptor de una nota del texto de la misma: v. Estimado Señor Jefe de Jardines y Prados: Me es muy grato presentar a Usted el día de hoy, y por medio de ésta, mi renuncia al cargo multifacético de Conductor, Constructor, Componedor, Cargador, Limpiador y Barredor en la Universidad de Concepción. Sin otro particular, saluda atentamente a Usted, Rodrigo Rodríguez Concepción, 1 de mayo de 2007 vi. Querida Jeannette: me encontré con tu nombre y correo en la red y decidí escribirte ¿Te acuerdas de mí? Nos sentamos en el mismo banco en el colegio, cuando íbamos en tercero medio...
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Ejercicio 6§1.1-1.3: Aplique estos principios en 4 nuevos ejemplos (cada uno), e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

1.4. A veces, enumeraciones como las vistas en 1.1. preceden a su categorización. En esos casos, pueden usarse los dos puntos al final de la serie para marcar ese vínculo: vii. Piedras, cenizas, escombros, arena: es todo lo que quedó de Atenas para la posteridad. viii. Milagros, apariciones, favores concedidos, plegarias a la Virgen, Santos Patronos, lecturas del tarot, horóscopos, terapias esotéricas, “yerbas naturales”, sahumerios: las gentes de este lugar viven en el oscurantismo y en la superstición. 1.5. Los dos puntos introducen una cita: ix. Del vocablo “minga” dice Lenz: “… Chiloé -reunión de gente, amigos y vecinos, para hacer en común algún trabajo (construcción de casa, cosecha, etc.) sin pago de dinero; el interesado debe dar alimentos y bebidas, de manera que el trabajo concluye generalmente con una fiesta y borrachera…” x. Miró con temor a su interlocutor y en voz baja le dijo: “cuidado, José, no hables mal de don Alfonso, mira que aquí estamos en sus tierras.” 1.6. Pares como antecedente-consecuente, seña-pronóstico, causa-efecto, motivo-acción, enfermedad-síntoma pueden ligarse a veces por dos puntos: xi. hay luz en el cuarto de atrás: la Magdalena nos espera. xii. sopla norte desde ayer: por la tarde cae agua. xiii. hemos desinfectado el lugar: detendremos la infección.

Ejercicio 6§1.4-1.6: Aplique estos principios en 3 nuevos ejemplos cada uno.

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LECCION 7: PUNTO SUSPENSIVO 1. El punto suspensivo indica incertidumbre, duda, suspenso… También marca la interrupción relajada de una enumeración cuya continuación el escritor deja a la imaginación del lector o desconoce. El punto suspensivo debe por lo general evitarse en textos formales. A esta puntuación también se le llama “puntos suspensivos”. 1.1. Se emplea el punto suspensivo para interrumpir una enumeración cuya continuación se supone, o no interesa, o cuyo término el escritor desconoce: i. No he podido hacer nada de lo que había planificado para estas vacaciones: ni limpiar el garaje, ni podar los árboles, ni cambiar las tejas malas del tejado…Voy a regresar al trabajo sin haber avanzado en nada de todo lo que tengo pendiente en la casa. ii. En la choza había una vela sobre una piedra, un canasto viejo en un rincón oscuro, redes colgando del techo de paja, algunos potes de greda negra, cuerdas tiradas por el piso… Una luz tibia y un aire dulce lo cubrían todo. Llegó el atardecer y allí pasamos la noche. 1.2. El punto suspensivo marca vacilación: iii. Puedes venir a verme este jueves a las tres… a ver, mejor a las cuatro... o dejémoslo para el viernes mejor, tipín seis, ¿ya? iv. Estaba desesperada… angustiada. 1.3. El punto suspensivo puede introducir un cambio de marco discursivo: v. Hemos aplicado y comentado cuatro lógicas argumentales. Dos posibilidades se abren de inmediato ante esta pluralidad analítica… ¿Alcanzan a oír los que están en el fondo? vi. -Eran mis años mozos. Tenía apenas veintiún años y ella veinte. Nos fuimos juntos ese fin de semana bordeando la costa de Cobquecura hacia el norte… Pero poco les interesará a ustedes escuchar estos relatos… -Por favor, don Rodolfo, continúe… 1.4. El punto suspensivo marca al inicio de una cita que hay texto antecedente, o al final de la misma, que el texto original continúa:

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vii. “… Sobre autosuficiente, renovable y globalizado,…no sé. Las piedras son autosuficientes, a los trabajadores es mejor no renovarlos, si se aprecia al ser humano, y en cuanto a la globalización, tenemos por ejemplo al personaje que consume ávido los productos del mundo y en eso se le va su trabajo, su tiempo, su afán, su vida…” Ejercicio 7§1.1-1.4: Aplique estos principios en 3 nuevos ejemplos (cada uno), e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 8: GUIÓN (o RAYA) (La distinción se hace entre “guión” y “raya”. El guión sería, por ejemplo, la marca que separa sílabas en el cambio de interlineado que divide a una palabra, o la marca de separación de palabras compuestas como caza-recompensas. La raya sería lo que aquí expondremos. El término “guión” es el que se emplea en general en Chile para ambos usos, y la marca más a mano en las tangentes de las computadoras actuales es la del guión (una línea más corta que la raya)) 1. El uso apropiado del guión es señal de soltura en la escritura. Sólo ciertas coyunturas del texto y cierto tipo de texto permiten un uso oportuno y ventajoso de este signo. El tono de la aposición que el guión introduce es más bien informal. El guión interrumpe la oración principal y abre un espacio para contenidos desenvueltos -un comentario generalizador del autor, una nueva perspectiva, una especificación superflua, una calificación sorprendente del tópico del discurso, un listado informal y aleatorio de rasgos o miembros de una categoría. 1.1. La interrupción iniciada con un guión se cierra con otro guión. Sin embargo, como con la coma, cuando la aposición del caso es el último fragmento de la oración principal, el punto -seguido o aparte- basta para marcar el cierre de todo. En esa posición se omite el guión de cierre: i. Surge naturalmente la pregunta sobre qué es el lenguaje. No pocos lingüistas muerden el anzuelo y tratan de dar respuesta a disparate tal, entrando así al mundo de la fantasía y el engaño -un índice de lo desorientados que están estos colegas y de lo precario del estado de la disciplina. ii. Si tu texto es formal -descriptivo, explicativo, argumentativo-, has que relate en forma clara sus contenidos. No entrometas tus emociones en esa escritura. 1.2. El guión también se usa para iniciar informalmente una lista explicativa o explayante: iii. Al cuerpo central le sigue un capítulo que enfatiza la dimensión “patológica” del discurso argumentativo –debilidades y fallas de aplicación de los principios generales, sofistería, retórica malsana, fabricaciones falaces del discurso cotidiano.

Como se aprecia, los dos puntos en esa posición darían más formalidad al párrafo y forzarían una relación de pertenencia estricta que no se pretende entre la categoría “dimensión patológica del discurso” y los elementos relacionados.
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Ejercicio 8§1-1.2: Aplique estos principios en 5 nuevos ejemplos cada uno e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación.

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LECCION 9: PARENTESIS 1. En su uso de apartar material secundario (incisos, explicaciones superfluas, precisiones al margen), el paréntesis separa más marcadamente que la coma y que el guión. Se usa también como un espacio para anotar siglas, referencias bibliográficas, fechas y otros datos. El material entre paréntesis adquiere muchas veces un tono subrepticio (como si se sumergiera el contenido en un ambiente recluido, silencioso, secreto, un espacio de intimidad entre el escritor y el lector). A esta puntuación también se la llama “los paréntesis”. 1.1. El paréntesis encierra material secundario: i. Paseando nostálgico por mi antiguo barrio (allí jugaba yo pichangas con los amigos, encumbraba volantines, pololeaba en los cuartos de las casas y en las veredas nocturnas con mis amigas, me paraba a conversar con todo el mundo en las esquinas) me encontré de pronto con un niño jugando a las bolitas. Apenas me miró y siguió en su juego. Luego se desvaneció ante mis ojos. Me quedé helado. No lo creerás, pero él era yo. ii. Estuve con la Mali. ¿La recuerdas? Vivía en el pasaje. Era alta, morena, bella, elegante, orgullosa, superior (pololeando con ella ese verano me sentí en las nubes), y ahora, mal de males, está vieja, gorda, fea y enojona. Esta vida de mierda no tiene ningún sentido. 1.2. El paréntesis encierra precisiones al margen: iii. Pasa por la casa de Alberto en Providencia (es el 309) y entrégale por favor este paquete. iv. En Perelman (1983:§6) encontramos un desarrollo particular y de inspiración aristotélica sobre persuadir y convencer… v. Aristóteles (Primeros Analíticos) señala que hay una episteme para la praxis de argumentar, y esa ciencia es la lógica. 1.3. Se ve a veces el uso de paréntesis para anotar alternativas: vi. Estimado(a) Señor(a): vii. Vengan a vernos a Chuchunco. Serán unas vacaciones inolvidables. La(s) semana(s) pasará(n) volando. Para estos usos, prefiero en general la oblicua: viii. Estimado/a Señor/a: ix. Vengan a vernos a Chuchunco. Serán unas vacaciones inolvidables. La/s semana/s pasará/n volando.
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(Es más directa la alternativa con la oblicua, menos segregante, y se ahorra un signo.) Ejercicio 9§ 1.1-1.3: (a) Observe otra puntuación en combinación con los paréntesis en esta sección y formule las reglas generales para esto (por ejemplo, el último párrafo de la sección, es un uso particular del paréntesis, con puntuación específica). (b) Produzca dos oraciones con cada uno de estos principios. (c) Determine los principios que rigen los siguientes usos (apropiados, a mi modo de ver) de combinación de paréntesis con otra puntuación: 1. Los términos de una lista van separados por una coma. Normalmente, el último miembro de la serie va separado del pen-último por alguna conjunción, como la “y”, o la “o” (esta última, también llamada “disyunción”). En esa posición, la coma se hace en general superflua, por lo que no se anota. 2. Aplique estos principios creando 10 nuevos ejemplos, e indique en comentario adjunto la justificación de su puntuación. (Los ejemplos pueden contener más de una oración, y pueden también contener diálogos.)

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LECCION 10: PUNTO APARTE 1. La palabra es la unidad mínima de expresión de sentido. La oración lo es de expresión de idea, que es la unión mínima de sentidos. El párrafo es la unidad que contiene una unión mínima de ideas en un texto. Es decir, el párrafo es la unidad básica de composición de oraciones. Es la unidad básica de la escritura. El punto aparte marca el fin de un párrafo. 1.1. El párrafo termina allí donde deja de haber cohesión entre las ideas expuestas. Una indicación de ello es el cambio de tópico. A menos que se trate de una exposición muy breve, de sólo unas pocas oraciones, conviene en general usar un punto aparte allí donde el tópico de un texto ha cambiado: “…El Profesor Memo Amnuto era un erudito en teoría de números y física cuántica. Desde niño visualizaba números como si fueran figuras concretas, y podía así ver directamente las relaciones numéricas que tan dificultosamente intentaban entender sus compañeros de curso y sus propios profesores. Solía también, Memito, matematizar todo lo que encontraba a su paso: una cáscara de plátano, un trompo, un vehículo en movimiento, una conversación telefónica, un plato de tallarines, un sueño, un aroma primaveral, todo lo transformaba en esbozos de cálculos numéricos y otras computaciones. Con el tiempo, Memo se transformó en un experto reconocido internacionalmente y en una celebridad en su ciudad natal, Quintún. De viaje en tren, en una ocasión, el inspector le pidió su pasaje. El joven Doctor Amnuto examinó uno a uno todos sus bolsillos, pero no logró encontrarlo. Lo intentó una segunda vez, comenzando por el último bolsillo, hasta llegar nuevamente al primero; sin éxito. Se cruzó de brazos y meditó un momento. No se preocupe Profesor, le dijo el hombre, está el duplicado en la garita de la estación y confirmaré la revisión en su momento. Pero Memo Amnuto no dejó allí el asunto. Inició una nueva secuencia de búsqueda, de bolsillo a bolsillo, esta vez en forma aleatoria, mientras exclamaba: el problema no es el pasaje en sí, ¡se me olvidó hacia dónde voy!...” (Emilio Rivano, Quintumburgo, en El Libro en la Piedra. 2000 (ms)) Estos dos párrafos configuran unidades con coherencia de tópico. Los une un relato sobre acontecimientos en torno al personaje Memo Amnuto, pero su separación se justifica, dada su coherencia interna y la composición, medianamente extensa, de varias oraciones cada uno.

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1.2. Una oración o una frase puede en ocasiones constituir un párrafo: “…CONSTANCIA DE FUNCION DOCENTE María Francisca Cornejo Balharry ha sido docente del Programa de Lengua y Cultura de la Universidad de Concepción durante el año 2005 en la asignatura de Español Comunicativo. El Programa de Lengua y Cultura de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad de Concepción se dicta los segundos semestres de cada año y acoge un promedio de cincuenta estudiantes de los distintos campus de la Universidad de California. Los créditos que ofrece han sido aprobados por el Senado Académico de la Universidad de California como créditos regulares de dicha universidad que completan un trimestre académico reglamentario…” Este certificado tiene un título que es un párrafo y no es una oración, sino una frase. Para los efectos de un documento como una constancia, se justifica una frase que nombre el documento. A veces estos títulos llevan un punto aparte, pero, estando el título en mayúsculas y en el contexto de encabezamiento de documento oficial, el punto aparte es superfluo. El segundo párrafo de la cita es una sola oración. En ésta se resuelve la constancia entera del caso. El salto al tercer párrafo se justifica como un cambio hacia una descripción del programa mencionado, un desarrollo aparte de la función de constancia o certificación básica ya ejercida en el párrafo anterior. 1.3. Suele usarse el punto aparte, es decir, el cambio de párrafo, entre las intervenciones de los participantes de un diálogo: …El niño rió sobre los hombros de su padre. “¡Pero, papá, no se puede!” -exclamó. “¿Qué es lo que no se puede?” “Es que la mula es muy pesada.” “Es cierto. Eso es lo cómico.” “¿Papá?” “Sí, hijo.” “Quiero bajarme.” (Emilio Rivano, El padre, el hijo y la mula, en El Libro en La Piedra. 2000 (ms.))

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1.4. El punto aparte es, más que otras marcas de la puntuación, un punto de contacto entre esta última y la composición. El punto aparte define el espacio básico de composición que es el párrafo. Ejercicio 10§ 1.1: Se han eliminado los párrafos del siguiente cuento corto. Inserte los puntos aparte allí donde le parezca mejor hacerlo. Coteje luego su versión con la versión original adjunta. Comente las diferencias. Comente sobre funciones adicionales que el punto aparte ejecuta, funciones de estilo, de dinámica narrativa y de dramatismo.

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La Señora Blanca Una dama compró una antigua y acogedora casa en las cercanías de Santa Cruz para descansar de la ciudad de vez en cuando. La casa traía unos pocos, hermosos y envejecidos muebles. Había un par de perchas en la antesala: flamencos inmóviles flanqueando la señorial entrada de raulí; en la celeste altura interior, un abundante racimo de lágrimas flotaba, alumbrándolo todo con inesperados reflejos; aguardando en uno de los dormitorios, un guardarropa de encina, tallado mínimamente en sus bordes, abría discretamente sus puertas hacia un tocador de mármol con tres espejos en marcos plateados; un diván de felpa roja, acosado por serpientes de oro, se estiraba a lo largo del ventanal de una galería interior; y en el salón, una mecedora de nogal miraba junto a una ventana al olvidado jardín. En la casa también había una hermosa gata blanca, que se paseaba atentamente por las habitaciones, inspeccionando rutinariamente el lugar con su mirada de esmeralda. La nueva dueña disfrutaba especialmente de la noble mecedora, cuyo rojizo apagado la invitaba a sentarse y contemplar el abandonado jardín. Pero esta silla veteada en pálidas hebras era igualmente el lugar favorito de la gata, quien de allí también miraba hacia el jardín, fijándose en alguna lagartija, siguiendo la línea abrupta de alguna libélula, o el despegue repentino de un jilguero, que le dejaba el vaivén de la rama que la ponía a dormir. A menudo, cuando la mujer entraba al salón a disfrutar de su mecedora y depositar sus pensamientos sobre las formas gastadas, los tenues colores y el lento movimiento de ese otrora fértil vergel, ya allí, extendida en el asiento de la mecedora, reposaba la gata, refrescada por la luz aceitunada de las grandes higueras. Frustrada por esta privación, la señora Blanca se iba al diván a descansar y a olvidar. Al poco tiempo, empero, había ya inventado un ingenioso procedimiento para conseguir el disputado lugar: desde la ventana, silbaba llamando a un perro imaginario, a la vez que exclamaba ansiosa "¡perrito, perrito, venga!". Invariablemente, esto hacía que la gata saltara rápidamente del asiento y saliera del salón. Un día, mientras dormitaba plácidamente en su mecedora, de pronto sobresaltó a Blanca el maullido insistente de la gata, que oteaba intensamente hacia afuera desde el marco de la ventana. Se levantó curiosa para averiguar de qué se trataba, buscando en las viejas higueras y entre los infecundos frutales, ojeando los desteñidos rosales y el espeso pastizal, revisando las descuidadas parras y el vacío galpón del fondo. Pero no vio nada, nada que llamara mayormente su atención. Cuando se volvió para sentarse nuevamente en la mecedora, allí reposaba ahora la blanca gata, descubriéndole sonriente sus cristales verdemar. Desde entonces, cada vez que la gata ocupaba el lugar, la señora la tomaba en sus brazos y se sentaba con ella, y cada vez que Blanca lo ocupaba, la gata se acercaba y se instalaba en sus faldas. Desde entonces, el deslucido jardín comenzó lentamente a pulular. Manchas rojas, azules, amarillas, brotaron por el prado. Mariposas, luciérnagas, abejas, zumbaban, chisporroteando generosas su resplandor. Mil bolas multicolores de miel maduraron en las ramas bajo el aleteo de los pájaros, y aromas dulces colmaron ese aire que repartía la fresca brisa que todo lo mecía.

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VERSION ORIGINAL: La Señora Blanca Una dama compró una antigua y acogedora casa en las cercanías de Santa Cruz para descansar de la ciudad de vez en cuando. La casa traía unos pocos, hermosos y envejecidos muebles. Había un par de perchas en la antesala: flamencos inmóviles flanqueando la señorial entrada de raulí; en la celeste altura interior, un abundante racimo de lágrimas flotaba, alumbrándolo todo con inesperados reflejos; aguardando en uno de los dormitorios, un guardarropa de encina, tallado mínimamente en sus bordes, abría discretamente sus puertas hacia un tocador de mármol con tres espejos en marcos plateados; un diván de felpa roja, acosado por serpientes de oro, se estiraba a lo largo del ventanal de una galería interior; y en el salón, una mecedora de nogal miraba junto a una ventana al olvidado jardín. En la casa también había una hermosa gata blanca, que se paseaba atentamente por las habitaciones, inspeccionando rutinariamente el lugar con su mirada de esmeralda. La nueva dueña disfrutaba especialmente de la noble mecedora, cuyo rojizo apagado la invitaba a sentarse y contemplar el abandonado jardín. Pero esta silla veteada en pálidas hebras era igualmente el lugar favorito de la gata, quien de allí también miraba hacia el jardín, fijándose en alguna lagartija, siguiendo la línea abrupta de alguna libélula, o el despegue repentino de un jilguero, que le dejaba el vaivén de la rama que la ponía a dormir. A menudo, cuando la mujer entraba al salón a disfrutar de su mecedora y depositar sus pensamientos sobre las formas gastadas, los tenues colores y el lento movimiento de ese otrora fértil vergel, ya allí, extendida en el asiento de la mecedora, reposaba la gata, refrescada por la luz aceitunada de las grandes higueras. Frustrada por esta privación, la señora Blanca se iba al diván a descansar y a olvidar. Al poco tiempo, empero, había ya inventado un ingenioso procedimiento para conseguir el disputado lugar: desde la ventana, silbaba llamando a un perro imaginario, a la vez que exclamaba ansiosa "¡perrito, perrito, venga!". Invariablemente, esto hacía que la gata saltara rápidamente del asiento y saliera del salón. Un día, mientras dormitaba plácidamente en su mecedora, de pronto sobresaltó a Blanca el maullido insistente de la gata, que oteaba intensamente hacia afuera desde el marco de la ventana. Se levantó curiosa para averiguar de qué se trataba, buscando en las viejas higueras y entre los infecundos frutales, ojeando los desteñidos rosales y el espeso pastizal, revisando las descuidadas parras y el vacío galpón del fondo. Pero no vio nada, nada que llamara mayormente su atención. Cuando se volvió para sentarse nuevamente en la mecedora, allí reposaba ahora la blanca gata, descubriéndole sonriente sus cristales verdemar. Desde entonces, cada vez que la gata ocupaba el lugar, la señora la tomaba en sus brazos y se sentaba con ella, y cada vez que Blanca lo ocupaba, la gata se acercaba y se instalaba en sus faldas.

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Desde entonces, el deslucido jardín comenzó lentamente a pulular. Manchas rojas, azules, amarillas, brotaron por el prado. Mariposas, luciérnagas, abejas, zumbaban, chisporroteando generosas su resplandor. Mil bolas multicolores de miel maduraron en las ramas bajo el aleteo de los pájaros, y aromas dulces colmaron ese aire que repartía la fresca brisa que todo lo mecía. (Emilio Rivano, La Señora Blanca, en El Libro en la Piedra, 2000 (ms.))

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Ejercicio General 1:

1. Marque el párrafo que sigue con la puntuación que le haga más sentido. Inserte también las mayúsculas del caso. 2. Justifique su puntuación. (El texto comenta el proverbio OLVIDA LOS FAVORES QUE HICISTE; RECUERDA LOS QUE RECIBISTE) Lo natural es que recordemos sin falta los favores que hemos hecho y que olvidemos pronto los que hemos recibido el precepto moral invierte siempre la inclinación natural basta darse una vuelta por la selva para una buena y exhaustiva clase de moral por el reverso mentira robo crimen son allí la norma el tigre se hace pasar por cañaveral el zorro se apropia cuanto encuentra a mano el cocodrilo se come cuanto se acerca a la orilla con zapatos y reloj (de Juan Rivano, Proverbios Chinos: 30, Bravo y Allende Editores, Santiago: 2001)

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Soluciones de ejercicio general 1: a. Puntuación original: Lo natural es que recordemos sin falta los favores que hemos hecho y que olvidemos pronto los que hemos recibido. El precepto moral invierte siempre la inclinación natural. Basta darse una vuelta por la selva para una buena y exhaustiva clase de moral por el reverso. Mentira, robo, crimen son allí la norma. El tigre se hace pasar por cañaveral, el zorro se apropia cuanto encuentra a mano, el cocodrilo se come cuanto se acerca a la orilla con zapatos y reloj. b. Puntuación alternativa: Lo natural es que recordemos sin falta los favores que hemos hecho y que olvidemos pronto los que hemos recibido. El precepto moral invierte siempre la inclinación natural. Basta darse una vuelta por la selva para una buena y exhaustiva clase de moral por el reverso: mentira, robo, crimen son allí la norma. El tigre se hace pasar por cañaveral, el zorro se apropia cuanto encuentra a mano, el cocodrilo se come cuanto se acerca a la orilla, con zapatos y reloj.

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Ejercicio General 2: 1. Marque el párrafo que sigue con la puntuación que le haga más sentido. Inserte también las mayúsculas del caso. 2. Justifique su puntuación. atento el ojo a aquel que te dice yo soy un humanista seguramente le va bien siéndolo en cuyo caso su humanismo ya ha perdido buena parte del valor que suponía pídele que abandone la mitad de su billetera para la humanidad necesitada aquel mendigo que está en el suelo frente a ti estirando su mano mientras ustedes toman café y no te digo yo que tú o éste abandonen la mitad de la billetera en esto o aquello te digo que es mejor callar a decir estupideces los pocos humanistas que hay piénsalo han dado y dado y dado y han perdido hasta sus vidas o están prontos a perderla estos últimos nunca te dirán yo soy un humanista (de Emilio Rivano, Contra Humanistas, Educación o Alienación Generalizada, Bravo y Allende Editores, Santiago: 1999)

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Solución de ejercicio general 2: a. Puntuación original: Atento el ojo a aquel que te dice "yo soy un humanista". Seguramente le va bien siéndolo, en cuyo caso, su humanismo ya ha perdido buena parte del valor que suponía. Pídele que abandone la mitad de su billetera para la humanidad necesitada, aquel mendigo que está en el suelo, frente a ti, estirando su mano, mientras ustedes toman café. Y no te digo yo que tú o éste abandonen la mitad de la billetera en esto o aquello. Te digo que es mejor callar a decir estupideces. Los pocos humanistas que hay, piénsalo, han dado y dado y dado, y han perdido hasta sus vidas o están prontos a perderla. Estos últimos nunca te dirán "yo soy un humanista".

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Ejercicio general 3:

1. Lea el siguiente cuento de corrido, concentrándose en el relato y sin pensar en su puntuación. 2. Revise luego el texto y estudie las funciones que la puntuación ha cumplido en la narración y los efectos que ha logrado en su lectura. 3. Comente y discuta sobre alternativas de puntuación en pasajes del cuento. La cuncuna Una cuncuna cruzaba serenamente un sendero bordeado de sauces. A mitad de camino, la cola de la cuncuna protestó: "¿cómo es posible que te demores tanto? Eres una morra morosa vermiforme insoportable. ¡Jamás llegamos a ninguna parte!" La cabeza de la oruga se volvió, contemplando de reojo a su impaciente e irritada colega: "Pues bien, entonces tú nos llevas ahora. ¡Anda guía ya!" La cola aceptó el reto e inició orgullosa su marcha, devolviéndose por la ruta que ya habían hecho. Al rato la cabeza se impacientó: "¡Pero esto es increíble! ¡Eres una estúpida colilla de gusano! ¡Resulta que estamos retrocediendo por el mismo camino! ¡Hemos perdido tiempo, trabajo y toda la distancia recorrida!" La cola, sentida, se irguió levemente: "Si no te gusta como conduzco, sigue tú adelante ¡a ver si lo haces mejor!" La cabeza retomó el liderazgo y emprendió el viaje de regreso, moviendo parsimoniosamente los doce anillos que adornaban su cuerpo hacia el otro lado. Al poco andar, la cola estalló: "¡Y tú me dices estúpida a mí, so trompa lepidóptera, mollera hueca! Ahora tú has cometido exactamente el mismo error del que me acusabas, rehaciendo por tercera vez el tramo ya hecho. ¡De modo que eres el triple de estúpida!" "¿Ah, sí?", gritó enfadada la cabeza, "pues si piensas que tú eres tanto más diestra, pilotea tú, ¡trasero resentido!" Así, la cola retomó la huella, cada vez más marcada, del camino de regreso. Al instante, la cabeza refunfuñó: "¡Es el colmo de los colmos! Las hojas verdes están al otro lado, coleta ignorante, apéndice inútil, ¡no sabes nada de nada!" La cola se erizó indignada: "Ya conozco eso de las hojas verdes, que siempre están al otro lado, nunca al nuestro, nunca; pero, bien, llévanos tú, entonces, que te crees tan perita." La cabeza se disponía a retornar, cuando retumbó el sonido de un motor acercándose por el sendero. "¡Vi-vi-viene un tra-tra-tractor!", exclamó histérica la cola. "¡Te-te-nemos que apu-pu-rarnos!", gimió nerviosa la cabeza. "¡Po-po-por este lado!", ordenó la cola. "¡No-no-no-no! Po-po-po-por esto-to-to-tro", dictó la cabeza. La máquina se divisaba ya, acercándose cual tanque por el camino. Todo vibraba en medio del chirrido metálico. "¡Por acá, to-to-tonta!" decía una. "¡Por acá idi-diota!" decía la otra. La cola y la cabeza insistían, cada una por su lado, sin avanzar un milímetro para un lado o para el otro. "¡Ere-re-res una testa-ta-ta-taruda!", acusó la cola. "Eres una re-re-rezagada", imputó la cabeza. El artefacto crujía y rugía casi encima de las dos. Ambas siguieron tirando, cada una para su
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lado. La sombra del vehículo caía ya sobre el contradictorio y patético bicho. La cola miró a la cabeza y la cabeza miró a la cola, ambas ya despidiéndose en la mirada, pero sin dejar de pujar cada cual para su lado, con todas sus fuerzas. Una rueda delantera del armatoste pasó a un centímetro de la cola. Ahora se venía una enorme rueda trasera en línea recta contra el incoherente gusanito. Ya no había escapatoria. Ambas forcejearon y forcejearon, halando fervorosamente en un último y absurdo empeño por salirse con la suya. La gigantesca rueda las aplastaba ahora. Una fuerza las hizo girar violentamente hacia adentro, y una explosión las sacó volando por el aire. De pronto, cuatro alas multicolores aleteaban en torno al tractor. "¡Podemos volar!" suspiraron al unísono, mientras se posaban sobre unas rosas silvestres aspirando su delicioso aroma. El ronroneo del vehículo se alejaba por el camino. La cola era ahora un despliegue de alas con manchas azules y amarillas. La cabeza, un botón estilizado con elegantes antenas. "¿Vamos a tomarnos un néctar?" sugirió alegre la cabeza. "Yo te invito", sonrió jovial la alada cola. Y se dejaron llevar por la brisa hacia un frutal que las esperaba más allá de los sauces. (Emilio Rivano, La Cuncuna, en El Libro en la Piedra, 2000 (ms.))

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Ejercicio Final de Puntuación Instrucciones: (a) La clase se divide en 5 grupos (o bien el estudiante resuelve su examen en 5 etapas); (b) anote el grupo/estudiante la puntuación que le haga más sentido en el trozo de texto asignado (el primer párrafo se entrega resuelto, para impulsar la lectura); (c) agregue mayúsculas donde corresponda; (d) aplique lo visto en clases y recuerde el principio: cuando hay duda sobre una puntuación, compárense las opciones; (e) coteje finalmente su puntuación con la del texto original adjunto (“solución de ejercicio final”), considere las diferencias y otras opciones de puntuación, coméntelas.

DE SOPLOS Y GALAXIAS Por su interés intrínseco, aunque a veces húmedo, el meteorismo o distensión abdominal -fenómeno conocido bajo nombres comunes como gases, pedos, flatulencias, flatos, vientos, ventosidades, aires, entre muchos otros-, ha originado procedimientos, descripciones, clasificaciones, tratados, ensayos y caracterizaciones desde todas las ramas de la creatividad. Sería trabajo condenado al ridículo y al fracaso intentar dar cuenta de esta infinita productividad intelectual. Los criterios empleados en los distintos intentos clasificatorios, por ejemplo, se presentan en forma aleatoria desde todos los ángulos del saber, desde la medicina y la fisiología, pasando por la historia, la sociología, la psicología, la antropología, hasta llegar a la charlatanería y a la lingüística. Y dentro de cada ámbito, nuevos e incontables espacios de productividad científica, cotidiana, y charlatana se abren al conocimiento.

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(GRUPO 1) Para ilustrar ese último ámbito la lingüística ha concebido al peo en época moderna desde posturas estructuralistas funcionalistas generativistas y pragmáticas así por ejemplo dentro de las tendencias pragmáticas se ha ventilado recientemente la teoría de los actos de peo (v.g. Punson & Potson, 1957; Ka Gose, 1969; Chu Rete, 2000; Pe Horro 2001; Mbomba Mbomba 2006.) en síntesis la teoría de los actos de peo una rama tanto de la meteorología como de la analogía postula que las flatulencias además de desempeñar las funciones básicas de desalojo de gases del organismo despliegan actos peóticos hay así peos interrogativos peos imperativos peos exclamativos peos afirmativos entre un número indeterminado de otros los peos interrogativos por ejemplo presentan la entonación peculiar de la pregunta es decir terminan en nota más alta que el resto de la cadencia en particular el último segmento es ascendente en relación a la secuencia inmediatamente anterior el pedo nos dice qué pasó o fuiste acaso tú o cómo es la cosa o bien llegaremos a algo con todo esto es decir es una emisión dubitante cuando este pedo se emite en soledad el emisor queda en un estado de escepticismo existencialista cuando la pedogrunta aparece en medio de una multitud las reacciones inmediatas son de desconcierto porqué me pregunta a mí pero yo no he sido no quisiera responder a esta interrogante qué farsante se pede y luego pregunta quién se ha cagado en el peo exclamativo para insistir el penúltimo segmento de la cadena melódica sube levemente este pedo nos dice cómo es posible no lo puedo creer qué ingrato y cosas por el estilo el pedo imperativo impone con su autoridad alguna instrucción básica como escucha esto siéntate cámbiame este plato a mejorar los resultados de venta entre incontables otras hay toda una sociolingüística en torno de estos asuntos como también una microsociología de los actos de peo por su parte desde la fonética aún se discute febrilmente en los congresos especializados sobre el rol de la transición del segundo formante en la identificación de los actos de peo

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(GRUPO 2) Los peos son como se sabe invisibles pero hay dos notables excepciones el peo de la tina y el peo soplete su visibilidad los destaca por sobre todos los otros tipos de peo el primero se materializa en una o varias burbujas que brotan desde las profundidades del agua de baño este es un peo solitario que el peorro o pedorasta disfrutará por lo general en la tranquilidad de su propia compañía el segundo es el fogonazo ora más ora menos exitoso que se produce al aproximar una llama al orificio expediente o ano como se sabe el metano que producen las bacterias del recto es inflamable y se encuentra muchas veces en el peo en cantidades suficientes para una ignición este es un peo más bien gregario frecuentemente se juntan dos para realizar el procedimiento a veces hay incluso un público entusiasta que presencia el espectáculo sin embargo no pocas veces por falta de un interlocutor válido el pedorro soplete hará todo tipo de piruetas de yoga para proceder a producir la llamarada por sí mismo En cuanto al peo de tina también conocido como el peo submarino se produce un estremecimiento de la cámara contenedora de agua el que amplifica la onda de sonido la amplificación es proporcional al volumen de agua y a las características resonantes de la cámara por ello cuando la tina está suspendida en patas que la separan del suelo como esas que había en la casa de la abuelita el efecto de resonancia es mayor el cuarto de baño truena es por eso que los abuelitos tomaban baños largos a falta de Nintendo Play Station y la red este era efectivamente uno de los pasatiempos favoritos de la gente antaño los grandes aficionados al peo se reconocen en que infaltablemente tienen una de estas tinas antiguas en sus casas o andan en busca de una en los anticuarios y en las subastas

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(GRUPO 3) Por su parte como es sabido el peo soplete también llamado peo encendedor peo mechero y sopletazo ha causado no sólo quemaduras graves sino también más de un incendio con consecuencias fatales es sin duda por la naturaleza de su aparataje externo y su documentado historial de infortunios el peo más peligroso del mundo sólo el peo ascensor puede comparársele en fatalidad el que como se ha establecido ha causado muertes por asfixia por asma por estrés por chock por pánico y por ataque cardíaco a más de un inocente en alguno de los incontables edificios del mundo la víctima entra al cubículo y pulsa automáticamente el piso del caso sólo para percatarse demasiado tarde que está atrapada en un gas mortal huellas de arañazos en el interior de la cámara especialmente en el tablero y en la parte inferior de la puerta son manifestaciones terminales frecuentes del sujeto entrampado este último es sin duda por su naturaleza intencional maligna el peo asesino más temible del mundo en tanto que en el caso del peo soplete no hay premeditación y los accidentes son por fallas técnicas y humanas durante la ejecución hasta la fecha no existe legislatura en el código penal en torno al pedo ascensor por lo que ninguno de los muchos peorros asesinos ha sido juzgado por corte alguna Al maestro de peos se le conoce con el nombre común de pedogogo y su arte o técnica es la pedogogía el científico de esta práctica en cambio es el pedólogo y su ciencia es la pedología como se sabe los académicos se amparan en estas burbujas subrepticias del saber y crean fuentes de trabajo y hasta de prestigio en su viciado interior muchas universidades mantienen unidades académicas en el área la Universidad de El Parto por ejemplo tiene un Departamento de Pedología en Español con una treintena de académicos del peo sin embargo la verdad es que la enunciación de peos es asunto universal una facultad humana entre otras por lo que toda pretensión de edificar unidades disciplinarias como departamentos institutos centros de estudios bajo el nombre de supuestos dialectos como el español es mera confusión alienación e ilusión

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(GRUPO 4) A propósito de lo anterior y para ir cerrando esta costura de vientos mencionaremos el curioso y trascendente caso del pedo deportivo o de competencia como se sabe el nombre refiere a esa gama de emisiones que producen contrincantes en la contienda interpeuch esos diálogos de peos que se sostienen hasta que uno de los participantes por permanencia peótica resulta ganador los adversarios son en general dos pero también hay competencias de tres cuatro y más atletas del peo es un deporte tradicionalmente masculino aunque últimamente asunto muy elogiado y bienvenido en los círculos de la Asociación Internacional Interpeuch las mujeres han iniciado un sonoro ingreso agresivo y muy convincente al deporte el mito ese de que las mujeres no peden está lejos de la realidad las mujeres peden y cómo en fin lo anecdótico con el pedo de competencia es que un intercambio de esos pedos fue lo único que el ser XPDp-2 presenció en sus cortos quince segundos en la Tierra como se sabe XPD-p-2 es oriundo del planeta UXUS ubicado en la segunda curva espacio-temporal de la tercera dimensión de la coordenadas ze-KG1-ejem en nomenclatura estándar con una versión casera de la máquina temporalizadora intergaláctica XPD logró crear un túnel temporal que tomó dos días de su tiempo local y lo transportó a la Tierra los dos días de UXUS equivalieron a quince segundos terrícolas por lo que XPD-p2 que completaba los datos empíricos para su tesis doctoral en antropología sobre los humanos basó toda su teoría de comunicación humana en un intercambio de pedos que justamente durante esos quince segundos y en ese lugar de temporalización intergaláctica sostenían los posteriormente famosos atletas Rodrigo Rodríguez y Pedrito Pérez después de la exitosa disertación y defensa de la tesis sobre los humanos de XPD todas las galaxias conocidas dan por seguro que esos seres ridículos e insignificantes del tercer cuadrante en la tercera curva en las coordinadas asociadas al sistema solar han generado su lenguaje a través de los gases expedidos por el orificio digestivo posterior en otras palabras hasta que no logremos demostrar lo contrario el universo está convencido de que los humanos nos comunicamos por medio de pedos el capítulo que trata de esto en la tesis de XPD se llama justamente “Comunicación a peo limpio” hay un ejemplar de ella en la Biblioteca Nacional en Londres puesto allí nadie sabe por quién

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(GRUPO 5) Cómo llegó a mi sofá la máquina temporalizadora de XPD no lo sé seguramente es la réplica temporalizada del original un fantasma que entraba por casualidad al tiempo-espacio de mi cabaña en Concepción de Chile fenómenos de duplicación de objetos son frecuentes en desplazamientos temporales el objeto duplicado es idéntico al original sólo que se desvanece si el original cambia de coordenadas a veces se crean fantasmas de fantasmas es decir réplicas de réplicas mi taza de té vibró el techo de la cabaña se abrió en un hueco circular por el que vislumbré un paño de estrellas luego se cerró como si hubiera parpadeado el aparato humeaba junto a mí apreté el botón rojo del panel de control atraído por quién sabe qué fuerza fue mi primer traslado bidireccional intergaláctico el organismo flotaba en una bóveda azul y bebía a través de una bombilla larga de una jarra que sostenía con una de sus cuatro extremidades me observó sólo un segundo Terrícola ¿eh? por favor no me responda me quedé con la boca abierta los cuatro segundos que duró esa parada estaba de regreso junto a la temporalizadora en mi cabaña mi té ya no estaba la Maca mi nana me había dejado una nota necesito plata para la comida de la gata oiga qué máquina es ésta tiene pinta de peligrosa habían pasado dos días en la Tierra apreté el botón de nuevo sin pensarlo el ser seguía con su jugo giraba y elevaba su ovalado cuerpo caqui en gran deleite al verme perdió color y descendió acercó uno de sus tentáculos a su nariz rozándola delicadamente nuevamente por acá preguntó desviando levemente la mirada hacia arriba no es verdad le dije no pedemos para hablar XPD se equivocó rotundamente me miró sorprendido chupó de la bombilla recuperó altura tornó granate hmmm interesante yo estuve en la defensa de esa tesis y el buen XPD habló apasionadamente de esa característica humana causó regocijo en la audiencia la Comisión lo aprobó Summa Cum Laude es un constructor digno pero un mal investigador y un pésimo teórico lo busca la policía del cuadrante cinco por una implosión estelar no autorizada lo sabía se abrió un orificio de la cúpula ST asomó su cabeza cónica y nos gritó viene un ciclo intermitente será mejor atravesar la válvula la última vez que me cogió uno me demoré cinco años en regresar de pronto se dirigió a mí Terrícola por favor no conteste

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SOLUCION DE EJERCICIO FINAL DE SOPLOS Y GALAXIAS Por su interés intrínseco, aunque a veces húmedo, el meteorismo o distensión abdominal -fenómeno conocido bajo nombres comunes como gases, pedos, flatulencias, flatos, vientos, ventosidades, aires, entre muchos otros-, ha originado procedimientos, descripciones, clasificaciones, tratados, ensayos y caracterizaciones desde todas las ramas de la creatividad. Sería trabajo condenado al ridículo y al fracaso intentar dar cuenta de esta infinita productividad intelectual. Los criterios empleados en los distintos intentos clasificatorios, por ejemplo, se presentan en forma aleatoria desde todos los ángulos del saber, desde la medicina y la fisiología, pasando por la historia, la sociología, la psicología, la antropología, hasta llegar a la charlatanería y a la lingüística. Y dentro de cada ámbito, nuevos e incontables espacios de productividad científica, cotidiana, y charlatana se abren al conocimiento. Para ilustrar, ese último ámbito, la lingüística, ha concebido al peo en época moderna desde posturas estructuralistas, funcionalistas, generativistas, y pragmáticas. Así, por ejemplo, dentro de las tendencias pragmáticas, se ha ventilado recientemente la teoría de los actos de peo (v.g. Punson & Potson, 1957; Ka Gose, 1969; Chu Rete, 2000; Pe Horro 2001; Mbomba Mbomba 2006.) En síntesis, la teoría de los actos de peo -una rama tanto de la meteorología como de la analogía-, postula que las flatulencias, además de desempeñar las funciones básicas de desalojo de gases del organismo, despliegan actos peóticos. Hay, así, peos interrogativos, peos imperativos, peos exclamativos, peos afirmativos, entre un número indeterminado de otros. Los peos interrogativos, por ejemplo, presentan la entonación peculiar de la pregunta, es decir, terminan en nota más alta que el resto de la cadencia; en particular, el último segmento es ascendente en relación a la secuencia inmediatamente anterior. El pedo nos dice “¿qué pasó?” o “¿fuiste acaso tú?” o “¿cómo es la cosa?”, o bien “¿llegaremos a algo con todo esto?” Es decir, es una emisión dubitante. Cuando este pedo se emite en soledad, el emisor queda en un estado de escepticismo existencialista. Cuando la pedogrunta aparece en medio de una multitud, las reacciones inmediatas son de desconcierto: “¿porqué me pregunta a mí?”, “pero yo no he sido”, “no quisiera responder a esta interrogante”, “¡qué farsante, se pede y luego pregunta quién se ha cagado!” En el peo exclamativo, para insistir, el penúltimo segmento de la cadena melódica sube levemente. Este pedo nos dice “¡cómo es posible!”, “¡no lo puedo creer!”, “¡qué ingrato!” y cosas por el estilo. El pedo imperativo impone con su autoridad alguna instrucción básica, como “escucha esto”, “siéntate”, “cámbiame este plato”, “a mejorar los resultados de venta”, entre incontables otras. Hay toda una sociolingüística en torno de estos asuntos, como también una microsociología de los actos de peo. Por su parte, desde la fonética aún se discute febrilmente en los congresos especializados sobre el rol de la transición del segundo formante en la
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identificación de los actos de peo. Los peos son, como se sabe, invisibles. Pero hay dos notables excepciones: el peo de la tina y el peo soplete. Su visibilidad los destaca por sobre todos los otros tipos de peo. El primero se materializa en una o varias burbujas que brotan desde las profundidades del agua de baño. Este es un peo solitario, que el peorro o pedorasta disfrutará por lo general en la tranquilidad de su propia compañía. El segundo es el fogonazo, ora más, ora menos exitoso, que se produce al aproximar una llama al orificio expediente o ano. Como se sabe, el metano que producen las bacterias del recto es inflamable y se encuentra muchas veces en el peo en cantidades suficientes para una ignición. Este es un peo más bien gregario; frecuentemente se juntan dos para realizar el procedimiento; a veces, hay incluso un público entusiasta que presencia el espectáculo. Sin embargo, no pocas veces, por falta de un interlocutor válido, el pedorro soplete hará todo tipo de piruetas de yoga para proceder a producir la llamarada por sí mismo. En cuanto al peo de tina, también conocido como el peo submarino, se produce un estremecimiento de la cámara contenedora de agua, el que amplifica la onda de sonido. La amplificación es proporcional al volumen de agua y a las características resonantes de la cámara. Por ello, cuando la tina está suspendida en patas que la separan del suelo, como esas que había en la casa de la abuelita, el efecto de resonancia es mayor. El cuarto de baño truena. Es por eso que los abuelitos tomaban baños largos: a falta de Nintendo, Play Station, y la red, este era efectivamente uno de los pasatiempos favoritos de la gente antaño. Los grandes aficionados al peo se reconocen en que infaltablemente tienen una de estas tinas antiguas en sus casas o andan en busca de una en los anticuarios y en las subastas. Por su parte, como es sabido, el peo soplete, también llamado peo encendedor, peo mechero, y sopletazo, ha causado no sólo quemaduras graves, sino también más de un incendio con consecuencias fatales. Es, sin duda, por la naturaleza de su aparataje externo y su documentado historial de infortunios, el peo más peligroso del mundo. Sólo el peo ascensor puede comparársele en fatalidad, el que, como se ha establecido, ha causado muertes por asfixia, por asma, por estrés, por chock, por pánico, y por ataque cardíaco a más de un inocente en alguno de los incontables edificios del mundo. La víctima entra al cubículo y pulsa automáticamente el piso del caso, sólo para percatarse demasiado tarde que está atrapada en un gas mortal. Huellas de arañazos en el interior de la cámara, especialmente en el tablero y en la parte inferior de la puerta, son manifestaciones terminales frecuentes del sujeto entrampado. Este último es, sin duda, por su naturaleza intencional maligna, el peo asesino más temible del mundo, en tanto que, en el caso del peo soplete, no hay premeditación, y los accidentes son por fallas técnicas y humanas durante la ejecución. Hasta la fecha, no existe legislatura en el código penal en torno al pedo ascensor, por lo que ninguno de los
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muchos peorros asesinos ha sido juzgado por corte alguna. Al maestro de peos se le conoce con el nombre común de pedogogo y su arte o técnica es la pedogogía. El científico de esta práctica, en cambio, es el pedólogo, y su ciencia es la pedología. Como se sabe, los académicos se amparan en estas burbujas subrepticias del saber y crean fuentes de trabajo y hasta de prestigio en su viciado interior. Muchas universidades mantienen unidades académicas en el área. La Universidad de El Parto, por ejemplo, tiene un Departamento de Pedología en Español, con una treintena de académicos del peo. Sin embargo, la verdad es que la enunciación de pedos es asunto universal, una facultad humana, entre otras, por lo que toda pretensión de edificar unidades disciplinarias -como departamentos, institutos, centros de estudios-, bajo el nombre de supuestos dialectos, como el español, es mera confusión, alienación e ilusión. A propósito de lo anterior, y para ir cerrando esta costura de vientos, mencionaremos el curioso y trascendente caso del pedo deportivo o de competencia. Como se sabe, el nombre refiere a esa gama de emisiones que producen contrincantes en la contienda interpeuch -esos diálogos de peos que se sostienen hasta que uno de los participantes, por permanencia peótica, resulta ganador. Los adversarios son en general dos, pero también hay competencias de tres, cuatro y más atletas del peo. Es un deporte tradicionalmente masculino, aunque, últimamente -asunto muy elogiado y bienvenido en los círculos de la Asociación Internacional Interpeuch-, las mujeres han iniciado un sonoro ingreso, agresivo y muy convincente, al deporte. El mito ese de que las mujeres no peden está lejos de la realidad. Las mujeres también peden, ¡y cómo! En fin, lo anecdótico con el pedo de competencia es que un intercambio de esos pedos fue lo único que el ser XPD-p-2 presenció en sus cortos quince segundos en la Tierra. Como se sabe, XPD-p-2 es oriundo del planeta UXUS, ubicado en la segunda curva espacio-temporal de la tercera dimensión de la coordenadas ze-KG1-ejem, en nomenclatura estándar. Con una versión casera de la máquina temporalizadora intergaláctica, XPD logró crear un túnel temporal que tomó dos días de su tiempo local y lo transportó a la Tierra. Los dos días de UXUS equivalieron a quince segundos terrícolas, por lo que XPD-p-2, que completaba los datos empíricos para su tesis doctoral en antropología sobre los humanos, basó toda su teoría de comunicación humana en un intercambio de pedos que, justamente durante esos quince segundos y en ese lugar de temporalización intergaláctica, sostenían los posteriormente famosos atletas Rodrigo Rodríguez y Pedrito Pérez. Después de la exitosa disertación y defensa de la tesis sobre los humanos de XPD, todas las galaxias conocidas dan por seguro que esos seres ridículos e insignificantes del tercer cuadrante en la tercera curva en las coordinadas asociadas al sistema solar han generado su lenguaje a través de los gases expedidos por el orificio digestivo posterior. En otras palabras, hasta que no logremos demostrar lo contrario, el universo está convencido de que los humanos nos comunicamos por medio de pedos. El capítulo que trata de esto en la tesis de XPD se llama justamente “Comunicación a peo limpio”. Hay un ejemplar de ella en la Biblioteca Nacional en
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Londres, puesto allí nadie sabe por quién. *** Cómo llegó a mi sofá la máquina temporalizadora de XPD, no lo sé. Seguramente es la réplica temporalizada del original -un fantasma que entraba por casualidad al tiempo-espacio de mi cabaña en Concepción de Chile. Fenómenos de duplicación de objetos son frecuentes en desplazamientos temporales. El objeto duplicado es idéntico al original, sólo que se desvanece, si el original cambia de coordenadas. A veces se crean fantasmas de fantasmas, es decir, réplicas de réplicas… Mi taza de té vibró. El techo de la cabaña se abrió en un hueco circular por el que vislumbré un paño de estrellas. Luego se cerró, como si hubiera parpadeado. El aparato humeaba junto a mí. Apreté el botón rojo del panel de control, atraído por quién sabe qué fuerza. Fue mi primer traslado bidireccional intergaláctico. El organismo flotaba en una bóveda azul y bebía a través de una bombilla larga de una jarra que sostenía con una de sus cuatro extremidades. Me observó sólo un segundo: “Terrícola, ¿eh? Por favor, no me responda”. Me quedé con la boca abierta los cuatro segundos que duró esa parada. Estaba de regreso junto a la temporalizadora en mi cabaña. Mi té ya no estaba. La Maca, mi nana, me había dejado una nota: “Necesito plata para la comida de la gata. Oiga, ¿qué máquina es esta? Tiene pinta de peligrosa”. Habían pasado dos días en la Tierra. Apreté el botón de nuevo sin pensarlo. El ser seguía con su jugo. Giraba y elevaba su ovalado cuerpo caqui en gran deleite. Al verme perdió color y descendió. Acercó uno de sus tentáculos a su nariz rozándola delicadamente. “¿Nuevamente por acá?”, preguntó, desviando levemente la mirada hacia arriba. “No es verdad”, le dije. “No pedemos para hablar. XPD se equivocó rotundamente”. Me miró sorprendido. Chupó de la bombilla. Recuperó altura. Tornó granate. “Hmmm, interesante. Yo estuve en la defensa de esa tesis y el buen XPD habló apasionadamente de esa característica humana. Causó regocijo en la audiencia. La Comisión lo aprobó Summa Cum Laude. Es un constructor digno, pero un mal investigador y un pésimo teórico. Lo busca la policía del cuadrante cinco por una implosión estelar no autorizada, ¿lo sabía?” Se abrió un orificio de la cúpula. ST asomó su cabeza cónica y nos gritó: “viene un ciclo intermitente. Será mejor atravesar la válvula. La última vez que me cogió uno me demoré cinco años en regresar”. De pronto se dirigió a mí: “¿Terrícola? Por favor, no conteste”.

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