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UNIVERSIDAD JOSE CARLOS MARIATEGUI

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS, EMPRESARIALES Y PEDAGOGICAS
ESPECIALIDAD DERECHO






CURSO
Derecho Penal I

Alumno: Rodríguez Flores, Juan Ramón
Código: 10106C242D
Ciclo: 2013 – I

DERECHO PENAL

Con origen en el vocablo latino directum, el derecho se refiere a los postulados
de justicia que conforman el orden normativo de una sociedad. Basándose en
las relaciones sociales, el derecho es el conjunto de normas que ayudan a
resolver los conflictos derivados de la conducta humana.

DEFINICIÓN DE CIENCIA PENAL
El derecho penal es la rama del derecho que establece y regula el castigo de
los crímenes o delitos, a través de la imposición de ciertas penas (como la
reclusión en prisión, por ejemplo).
Es posible distinguir entre Derecho Penal Objetivo (Ius Poenale).- Es el
conjunto de normas jurídicas de carácter general que establecen condiciones y
principios de intervención punitiva del Estado y de carácter especial que
establece las conductas que, por desvaloradas, están prohibidas y a las que,
de operarse, se les castigará con una pena o se las controlará con una medida
de seguridad. El Derecho Penal Subjetivo (Ius Puniendi).- Es la potestad que
tiene el Estado de determinar como punibles algunos hechos y de sancionarlos
Sabemos que el derecho se encarga de regular las actividades de los hombres
que viven en sociedad y que mantienen relaciones con el resto de los hombres.
De esta forma, el derecho busca proteger la paz social con normas que son
impuestas por la autoridad, quien, a su vez, tiene el monopolio del uso de la
fuerza.
El principal objetivo del derecho penal es promover el respeto a los bienes
jurídicos (todo bien vital de la comunidad o del individuo). Para esto, prohíbe
las conductas que están dirigidas a lesionar o poner en peligro un bien jurídico.
Lo que no puede hacer el derecho penal es evitar que sucedan ciertos efectos.
El Estado dispone de dos herramientas para reaccionar frente al delito: las
medidas de seguridad (que buscan la prevención) y las penas (que suponen el
castigo). La pena, por lo tanto, implica una restricción a los derechos del
responsable.

EL CONTROL SOCIAL
Comprende aquellos mecanismos mediante los cuales la sociedad ejerce su
dominio sobre los individuos que la componen, a fin de asegurar su estabilidad
y supervivencia.
Así, el control social busca garantizar que las personas se sometan a las
normas de convivencia, dirigiendo satisfactoriamente los procesos de
socialización.
En nuestra sociedad se pueden diferenciar formas de control formal e informal.
- El Control social formal.- Es el sistema penal
- El Control social informal.- la familia, la educación, las normas sociales, la
religión, los medios de comunicación, la actividad política, la actividad artística,
etc. Son mecanismos naturales de regulación social.

CIENCIA PENAL
Concepto: Conjunto de conocimientos lógicamente estructurados que
pretenden establecer la esencialidad de la naturaleza del contenido del derecho
penal. Tal contenido está integrado por las normas jurídicas que establecen los
delitos, señalan las penas y medidas de seguridad y su forma de aplicación.
Objeto: El contenido del conjunto de normas integrantes del derecho penal.
Método: Proporciona la mayoría de los elementos para el análisis dogmático y
que tiene unos ancestros de estirpe acrisolada: el derecho romano, la exégesis
francesa y la jurisprudencia de conceptos alemana.
En el clasicismo penal, para Grispigni, el método adopta 3 formas:
Es inventivo, porque gracias a él se descubren nuevos hechos, nuevas
relaciones entre cosas.
Es ordenador o constructivo, cuando los supuestos fácticos (hechos)
descubiertos son científicamente sistematizados.
Es explicativo (expositivo), ya que, a través de él, se nos pone de manifiesto
una ciencia lógicamente coordinada.
Es un método finalístico de análisis como señala Jiménez de Asúa: averigua la
función para la cual fue creada la ley; explora la integración teleológica
(finalista) de los conceptos; esclarece el bien jurídico; desentraña el tipo legal;
aprovecha el método sistemático, etc., logrando con ella una correcta
interpretación de la ley, descifrando su voluntad.



PRINCIPIOS

LEGALIDAD

"Nullum crime, nullum poena sine lege" (Feuerbach).

Un hecho sólo puede ser considerado delito si se encuentra establecido como
tal en la ley.

Sólo por ley se pueden determinar las conductas que configuran delito.

Requisitos: la ley debe ser escrita, previa, cierta o determinada.

LESIVIDAD

Sólo se sancionan los actos que lesionan o ponen en peligro un bien jurídico.

El bien jurídico (interés jurídicamente tutelado) es un valor fundamental para la
sociedad.

Lesión es la destrucción o menoscabo del interés protegido, en tanto que
peligro representa la aproximación a la lesión del bien jurídico (hay un
adelantamiento de punibilidad).

CULPABILIDAD

La legislación la denomina Responsabilidad.

Sólo se puede imponer la pena cuando el hecho le es reprochable al agente.

Se acoge la Responsabilidad Subjetiva, pues se reprimen los actos en que
interviene la voluntad, en consecuencia se proscribe la Responsabilidad
Objetiva.

También se excluye la responsabilidad de personas jurídicas.

PROPORCIONALIDAD DE LAS PENAS

La pena se establece en función al bien jurídico protegido y se impone en
función de la magnitud del daño causado.

PROHIBICIÓN DE ANALOGÍA

Analogía es trasladar una regla jurídica a otro caso no contemplado en la ley
por la vía del argumento de la semejanza de los casos.

Se prohíbe la integración analógica, más no la interpretación analógica.

Está prohibida la analogía in malam partem en la medida en que opera en
perjuicio del sujeto, pues para un supuesto que sólo sea similar al regulado en
la ley no está fijada o determinada legalmente la punibilidad.

ULTIMA RATIO

El derecho penal es un medio de control social que debe intervenir sólo cuando
los otros han fracasado y cuando el conflicto ya no tenga solución.

El derecho penal ha de limitarse a ofrecer el último recurso cuando los demás
medios de control social, jurídicos o no, resultan insuficientes.

Existen otras vías jurídicas de solución de conflictos. El Derecho Penal es el
último.


HUMANIDAD DE LAS PENAS

Las penas deben estar orientadas a un fin eminentemente resocializador del
individuo, además de prevenir el delito.

Nuestro Código Penal establece instituciones que son sustitutivos de la pena
privativa de la libertad.


LA NORMA Y LA LEY PENAL

NORMA PRIMARIA: Dirigida a la persona natural o cualquier miembro de la
sociedad.

NORMA SECUNDARIA: Dirigida al juzgador para que pueda determinar la
sanción a imponer.

"La norma prohíbe una conducta (no matarás), es abstracta y se materializa en
la LEY".

LEY PENAL EN BLANCO: Prevé la sanción aplicable a un supuesto de hecho,
pero no se encuentra totalmente previsto. Requiere ser completado por una
norma extrapenal.

LEY PENAL INCOMPLETA: Sólo tienen sentido como complemento o
aclaración del supuesto de hecho o de una consecuencia de otra norma penal
completa.


APLICACIÓN DE LA LEY PENAL

La Ley Penal debe tener un ámbito en el que debe desenvolverse.

ESPACIAL: Se aplica en todo el territorio nacional, aunque hay algunas
excepciones.

TEMPORAL: Se aplica la ley vigente al momento de la comisión del delito,
pero pueden darse casos de retroactividad y ultractividad cuando benefician al
agente.

PERSONAL: Se aplica a todas las personas por igual, salvo algunas
excepciones.


APLICACIÓN ESPACIAL

PRINCIPIO DE TERRITORIALIDAD

La potestad punitiva del Estado forma parte del ejercicio de su soberanía y, por
ello, se encuentra sometida a límites determinados por el espacio sobre el que
tal soberanía se ejerce, entonces no puede ejercerse más allá de las fronteras
del Estado.

La relación entre potestad punitiva, soberanía y territorio, determina que el
punto de partida para establecer la competencia sea precisamente el territorial,
lo que conlleva el respeto a la soberanía de los demás Estados cuando la
ejercen sobre delitos cometidos dentro de sus fronteras.

Sin embargo, en algunos casos los Estados ceden parte del ejercicio de su
potestad punitiva para favorecer la colaboración internacional y la persecución
de delitos, en virtud de principios que atienden no ya al lugar de la comisión del
delito, sino a: la nacionalidad del delincuente, al bien jurídico vulnerado o a la
protección de intereses supranacionales.

PRINCIPIO DE PABELLÓN O BANDERA

Es una ficción jurídica por la cual el Estado puede sancionar delitos cometidos
en naves o aeronaves nacionales públicas donde se encuentren y naves o
aeronaves nacionales privadas que se encuentren en altamar o en espacio
aéreo donde ningún Estado ejerza soberanía.

En este caso, el concepto jurídico de territorio no coincide con el espacio
geográfico, sino, es más amplio.

PRINCIPIO DE EXTRATERRITORIALIDAD

Nuestro ordenamiento jurídico es válido para nuestro territorio, pero esto no
impide que en ciertos casos surja una aplicación ultraterritorial, la cual consiste
en ampliar el alcance de aplicación de nuestras normas a supuestos concretos
que son definidos y establecidos por la propia ley (artículo 2º del Código
Penal).


PRINCIPIO DE UBICUIDAD

El lugar de comisión de un delito es aquél en el cual el autor o partícipe ha
actuado u omitido la obligación de actuar, o en el que se producen sus efectos.


APLICACIÓN TEMPORAL

CARACTERÍSTICAS:

Rige el principio tempus regit actum: se aplica la ley vigente en el momento de
la comisión del delito aunque al momento de la sentencia ya no esté vigente.

La ley entra en vigencia al día siguiente de su publicación, salvo disposición en
contrario.

Vacatio legis: Tiempo que transcurre entre la publicación de una norma y su
entrada en vigencia. Durante este tiempo la ley no produce ningún efecto
jurídico.

La ley sólo puede ser derogada en virtud de otra o declarada inconstitucional,
en ambos casos queda sin efecto.

PRINCIPIO DE IRRETROACTIVIDAD

Por el Principio de Irretroactividad (o prohibición de retroactividad) de las leyes
penales, éstas no pueden ser aplicadas a hechos anteriores a su vigencia.

Las leyes penales son reglas de conducta que miran al futuro (prevención de
delitos) y, por tanto, no pueden desplegar sus efectos hacia momentos
anteriores a su entrada en vigor.

Desde el punto de vista jurídico, ello tiene su fundamento en los principios de
legalidad y seguridad jurídica como límites al ius puniendi.

Las leyes penales que definen conductas punibles, aumenten penas,
establezcan agravantes o creen figuras agravadas de delitos no pueden ser
aplicadas de modo retroactivo.


RETROACTIVIDAD Y ULTRACTIVIDAD

La retroactividad de la ley penal más favorable constituye una excepción al
principio general de irretroactividad de las leyes penales.

Ello responde a una exigencia de coherencia en la aplicación del ordenamiento
jurídico, ya que si los hechos han dejado de ser desvalorados por el legislador
o se les desvalora en menor medida no tiene sentido que los ciudadanos sigan
padeciendo las consecuencias de unas leyes que han dejado de considerarse
adecuadas.

Las normas penales que establezcan circunstancias eximentes, atenuantes,
que disminuyan la gravedad de las penas y que despenalicen conductas
pueden ser aplicadas a hechos acaecidos con anterioridad a su entrada en
vigor.

Las leyes también pueden se pueden aplicar ultractivamente cuando es más
favorable al reo; es decir, se aplica una ley que está derogada al momento de
la sentencia pero que en el momento de la comisión del delito estaba vigente.

OTROS SUPUESTOS

LEY PENAL INTERMEDIA:

Se aplica una ley que estuvo vigente con posterioridad al delito pero antes de la
sentencia.

LEY PENAL TEMPORAL:

Tiene un tiempo de vigencia determinado y se aplicará a los hechos cometidos
durante su vigencia aunque ya no estén vigentes. Son excepcionales.

LEX TERTIA:

O Combinación de Leyes. El juzgador tomará lo más favorable de cada una de
las probables leyes aplicables para favorecer al reo, de esta manera crea una
nueva ley penal. Esta aplicación afecta el principio de legalidad.

En el derecho penal material, la aplicación inmediata de las normas determina
que a un hecho punible se le aplique la pena vigente al momento de su
comisión; en tanto que, en el derecho procesal, el acto procesal está regulado
por la norma vigente al momento en que éste se realiza". (Sentencia N°1300-
2002-HC/TC).

APLICACIÓN PERSONAL

La ley penal se aplica por igual a todas las personas, pero hay excepciones por
razón del cargo o función que desempeñan ciertas personas.

Inviolabilidad: Evita el castigo de determinadas personas por delitos
cometidos en ejercicio de su función.

Inmunidad: No se podrá juzgar a una persona durante el período de mandato,
salvo autorización del órgano estatal.

Antejuicio: O acusación constitucional es un privilegio del Presidente y
congresistas. Ellos serán juzgados si la Comisión Permanente del Congreso les
levanta el privilegio.

LA LEY PENAL

La Ley Penal, única fuente capaz de crear delitos y penas, estados peligrosos
y medidas de seguridad, ha de reunir los requisitos materiales y formales
exigibles a toda ley. Sin embargo, la Ley Penal debe tener la categoría de Ley
Orgánica cuando las penas que establezca (penas privativas de libertad)
constituyan desarrollo de los derechos fundamentales reconocidos
constitucionalmente. Este rango de Ley Orgánica no es necesario que concurra
en todas las leyes penales y así esta reserva no alcanza a las normas que
establecen penas de multa. De esta forma, el principio de legalidad se traduce
en materia penal y punitiva en la reserva absoluta de ley que, en la mayoría de
los casos, debe revestir la categoría de orgánica. Este monopolio de
la ley como fuente del Derecho Penal es exigencia de la seguridad y certeza
jurídica propia del Estado de Derecho, incompatible con la naturaleza de
los reglamentos emanados de la Administración Pública.

Estructura de la Ley Penal.- En la Ley penal, como en toda norma jurídica,
existe un precepto o presupuesto y una sanción o consecuencia jurídica. La
norma penal establece un presupuesto (la descripción de un delito, falta
o estado peligroso) y le vincula una consecuencia imperativa (pena o medida
de seguridad). Esto ocurre en los tipos penales que integran la llamada parte
especial (delitos en particular) de los Códigos Penales, sin que se pueda
extender esta técnica a la parte general de los textos penales, formada para
evitar repeticiones de la norma penal.

La Ley penal expresa el pensamiento del legislador e implica siempre
un juicio de valor -imperativo y desfavorable- sobre determinada conducta que
desaprueba y castiga con una pena. La función que desempeña la Ley penal
es castigar determinadas conductas, implicando indirectamente la prohibición
de las mismas o estableciendo mediatamente una norma de conducta. Las
normas que describen delitos o faltas y establecen penas se dirigen a todos los
ciudadanos que integran la sociedad y también a los órganos judiciales
encargados de su aplicación, mientras que estos órganos judiciales
del Estado son los únicos destinatarios de las normas que describen estados
peligrosos y establecen medidas de seguridad.

Leyes penales en blanco.- Entre las formas de aparición de la norma penal
destacan las leyes penales incompletas, en blanco o necesitadas de
complemento, en las que la propia ley penal se remite a otra fuente del
Derecho para integrar del precepto o la sanción, que pueden aparecer incluso
en preceptos distintos. Así, la remisión puede hacerse a otra disposición de la
misma ley penal, a otra ley distinta o a una disposición de rango reglamentario.
En este último supuesto -ley penal en blanco en sentido propio- la delegación
del legislativo en la Administración debe restringirse al máximo y sólo es
aconsejable que, por su propia naturaleza, son imposibles de determinar en
las leyes penales.

Interpretación de la Ley Penal.- La interpretación de la Ley Penal consiste en
averiguar el sentido de la norma, su contenido y alcance para aplicarla a un
caso concreto. El objeto de la interpretación no es descubrir la voluntad del
legislador sino la voluntad de la ley (ratio legis).

La interpretación puede ser: auténtica (realizada por el mismo texto penal,
definiendo un concepto), judicial (hecha por los órganos judiciales encargados
del enjuiciamiento de los delitos y faltas) y doctrinal (o interpretación científica
hecha por los estudiosos del Derecho Penal).

Al interpretar una ley penal es preciso determinar la ley aplicable mediante las
normas del concurso de leyes ámbito temporal y espacial de la norma punitiva
y, una vez localizada la ley aplicable, es preciso descubrir su sentido para
resolver el caso concreto que se nos presenta. Tienen gran importancia
muchas veces las imperfecciones de la misma ley constituidas por las erratas y
los defectos de redacción del propio legislador.

Existen fundamentalmente cuatro medios de los que se sirve el intérprete: la
interpretación gramatical (análisis del lenguaje y del sentido vulgar, jurídico o
técnico de las palabras empleadas), histórica (proyectos, proceso de
elaboración de la ley, exposición de motivos), sistemática (colocación o
situación de la norma penal dentro del sistema y comparación con otras
normas) y teleológica (que busca el fin de la norma, determinando el bien o
interés jurídicamente protegido por la ley penal). Por sus resultados, la
interpretación puede ser declarativa (identidad entre voluntad y letra de la ley),
restrictiva (la voluntad legal va más allá de la voluntad legal), extensiva (la
voluntad legal rebasa la letra de la ley y, por tanto, está prohibida si agrava
la responsabilidad criminal) y progresiva (debe responder siempre al momento
y necesidades de la época en que se aplica la ley penal). Según el Código
Civil, las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en
relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad
social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al
espíritu y finalidad de aquéllas. En el Derecho Penal está prohibida
la analogía como procedimiento para colmar las lagunas de la ley, por
imperativo del principio de legalidad. Por el contrario, rige el principio in dubio
pro reo (en caso de duda a favor del reo) que no es una regla de interpretación
de la ley penal, sino una regla válida para el proceso penal y valoración de la
prueba.

Vigencia de la ley penal.- La ley penal tiene un ámbito temporal y una eficacia
espacial, así como una vigencia en relación con las personas. En este último
sentido debemos proclamar que el principio de igualdad ante la ley no admite
excepciones en la norma penal, sin perjuicio de determinadas inmunidades o
prerrogativas procesales reconocidas constitucionalmente (inviolabilidad e
inmunidad de los parlamentarios, etc.) o convencionalmente (status
diplomático), concedidas por necesidades de la función y no de la persona.

El ámbito temporal de la ley penal debe estudiarse teniendo en cuenta su
vigencia o validez formal (desde su entrada en vigor hasta su derogación
expresa o tácita) y eficacia o vigencia material (la ley penal se aplica a
los hechos cometidos bajo su vigencia). La regla general es el principio de
irretroactividad y la excepción es la retroactividad de la ley penal favorable. Con
carácter general se formula el principio de irretroactividad en el Código
Civil (“Las leyes no tendrán efecto retroactivo si no dispusieren lo contrario”),
prohibiendo el Derecho Penal -como consecuencia del principio de legalidad- la
retroactividad de las normas penales. Consagrado constitucionalmente, el
principio de retroactividad absoluta de la ley penal es formulado también en el
Código Penal. No será castigado ningún delito ni falta con pena que no se halle
prevista por la ley anterior a su perpetración, disposición que extiende su
eficacia a las medidas de seguridad.

La excepción a esta regla está constituida por la llamada retroactividad de
la ley penal más favorable que, generosamente, reconoce el Código Penal,
aunque al publicarse aquéllas hubiere recaído sentencia firme y el condenado
estuviere cumpliendo la condena. La eficacia de la retroactividad de la ley penal
más favorable supera la santidad de la cosa juzgada y se extiende al reo que
se encuentre cumpliendo la condena. Incluso el Tribunal Supremo ha aplicado
esta retroactividad, con discutible criterio, a las sentencias ya ejecutadas para
el cómputo de la reincidencia. El ámbito espacial de la ley penal está regulado
por el principio general de territorialidad, consecuencia de la soberanía. El
Código Civil y la Ley Orgánica del Poder Judicial consagran el principio de
territorialidad, según el cual la ley penal se aplica a todos los delitos, cometidos
dentro del territorio del Estado y no se puede aplicar a delitos cometidos fuera
del territorio estatal. Se entiende por territorio todos los espacios donde
el Estado ejerce su soberanía, tanto en tierra como en el mar
territorial (incluidas las aguas interiores), el espacio aéreo territorial, los buques
y aeronaves (distinguiendo entre las de guerra y las privadas), así como las
sedes de misiones diplomáticas en el extranjero.

ELEMENTOS DEL PRINCIPIO DE LEGALIDAD
Nullum crimen sine lege praevia ( latín , "[Existe] ningún crimen [y] no hay
pena sin una ley penal preexistente [perteneciente]") es una base máxima de la
Europa continental pensamiento jurídico. Fue escrito por Paul Johann Anselm
Ritter von Feuerbach , como parte del Código Penal de Baviera en 1813.
La máxima que dice que no puede haber delito cometido, y ningún castigo
impuesto, sin violación de la ley penal, tal como existía en el momento en que
se produjo el presunto delito. Una consecuencia de este principio es que sólo
las sanciones que ya se habían establecido para el delito en el momento en
que se cometió pueden imponerse. Por lo tanto, no sólo la existencia del delito
depende de la existencia de una disposición legal anterior declarando que es
un delito penal (nullum crimen sine lege previa), sino también, por una sanción
específica que deben aplicarse en un caso determinado, también es necesario
que la legislación penal vigente en el momento en que se cometió el delito
clasificado a la pena que se impone como una de las posibles sanciones contra
ese delito (nulla poena sine lege previa).
Este principio jurídico básico se ha incorporado en el derecho penal
internacional . Por lo tanto, prohíbe la creación de una ley ex post facto en
perjuicio del acusado.

DERECHO ESCRITO

“Nullum crimen sine ledge scripta” El Derecho escrito es un sistema
jurídico que posee una normativa recogida por escrito; se opone al concepto de
usos y costumbres, que da origen al Derecho consuetudinario. Habitualmente
se entiende por tal al Derecho expresado en una ley (Derecho legislado),
emitida por un legislador, promulgada y publicada para su cumplimiento.

El Derecho escrito es un sistema jurídico que posee una normativa recogida
por escrito; se opone al concepto de usos y costumbres, que da origen al
Derecho consuetudinario. Habitualmente se entiende por tal al Derecho
expresado en una ley (Derecho legislado), emitida por un legislador,
promulgada y publicada para su cumplimiento.

La legislación escrita comienza con la historia y la civilización en Sumeria
(Código de Hammurabi, véase Historia de las instituciones en la antigüedad).
Los legisladores griegos (Solón, Licurgo, Clístenes) que daban leyes a sus
polis fueron venerados como héroes. En la Antigua Grecia se entendía el
respeto de la ley como la condición de ciudadanía y de libertad, al concebir
cada individuo su sujección a la comunidad política y sus normas no como
resultado de la dependencia de otro hombre más fuerte o más digno, sino
como la sumisión a un principio inmaterial ("la ley es el rey", nomos basileus),
incluso cuando se está en desacuerdo con ella o acarrea la propia muerte
(suicidio de Sócrates). El Derecho romano era principalmente un Derecho
escrito (ius scriptum),1 mientras que el de los pueblos germánicos era
consuetudinario. Varios reinos germánicos que se establecieron en el Imperio
Romano de Occidente, especialmente los godos y los francos, fueron
publicando leyes o cuerpos legales escritos. En la Antigua Grecia se entendía
el respeto de la ley como la condición de ciudadanía y de libertad, al concebir
cada individuo su sujección a la comunidad política y sus normas no como
resultado de la dependencia de otro hombre más fuerte o más digno, sino
como la sumisión a un principio inmaterial ("la ley es el rey", nomos basileus),
incluso cuando se está en desacuerdo con ella o acarrea la propia muerte
(suicidio de Sócrates).
El Derecho romano era principalmente un Derecho escrito (ius
scriptum),
1
mientras que el de los pueblos germánicos era consuetudinario.
Varios reinos germánicos que se establecieron en el Imperio Romano de
Occidente, especialmente los godos y los francos, fueron publicando leyes o
cuerpos legales escritos.

DERECHO CIERTO

“Nullum crimen sine ledge certa” La necesaria claridad de la ley penal
implica que las descripciones de las conductas consideradas como delitos por
la ley penal deben ser CLARAS, esto es, que el legislador debe utilizar una
adecuada técnica legislativa que permita que el común de los ciudadanos
entienda lo que esta “penalmente prohibido”, esto implica que al redactarse las
leyes deben evitarse en lo posible tecnicismos y descartarse ambigüedades y
las denominadas leyes abiertas o términos vagos, que afectan o violan este
elemento del “principio de legalidad”, pues teniendo en cuenta que las palabras
no pueden exigirse que todos las interpreten de manera “inequívoca” en un
mismo sentido, por tal motivo la utilización de palabras de difícil interpretación,
ahonda más el problema de la certidumbre de la ley penal; debe tenerse en
cuenta que el común de los ciudadanos, sobre todo en países como el nuestro
carece de una cultura jurídica que permita la interpretación precisa de términos
genéricos o amplios utilizados por el legislador al momento de redactar la ley
penal.

LA LEY

La ley es una disposición jurídica de carácter general, emanada de los órganos
del Estado que tienen encomendado el desempeño de funciones legislativas.
La ley puede entenderse en dos sentidos:
La ley es una disposición jurídica de carácter general, emanada de los órganos
del Estado que tienen encomendado el desempeño de funciones legislativas.
Sólo la ley en sentido formal es fuente directa del Derecho Penal en un sentido
estricto
* Ley en sentido formal: toda disposición de carácter general con fuerza y rango
de ley aprobada por un parlamento.
* Ley en sentido material, disposición de carácter general dictada por órganos
del Estado distintos de los parlamentarios (decretos legislativos mediante los
que el Gobierno desarrolla una Ley de bases o una Ley ordinaria aprobada por
las Cortes; los reglamentos de la administración, etc.).
Como consecuencia del principio de legalidad, en Derecho Penal rige el
principio de reserva absoluta de ley. La materia penal está reservada
exclusivamente a la ley, lo que excluye que mediante la costumbre o los
principios generales puedan establecerse delitos o penas.
Esta reserva absoluta es, además, reserva absoluta de ley en sentido formal.
También las normas emanadas del poder ejecutivo quedan excluidas de la
posibilidad de establecimiento de delitos o penas. Aún más, siendo diversos los
órganos parlamentarios en España, la legislación penal es una materia de
competencia estatal exclusiva de modo que tampoco los Parlamentos
autonómicos tienen capacidad legislativa en este ámbito. Como consecuencia
del principio de legalidad, en Derecho Penal rige el principio de reserva
absoluta de ley. La materia penal está reservada exclusivamente a la ley, lo
que excluye que mediante la costumbre o los principios generales puedan
establecerse delitos o penas.
Esta reserva absoluta es, además, reserva absoluta de ley en sentido formal.
También las normas emanadas del poder ejecutivo quedan excluidas de la
posibilidad de establecimiento de delitos o penas.

SISTEMATIZACION DE LA LEY PENAL

Según este método, la disposición legal es interpretada recurriendo a diversas
técnicas y argumentos con referencia, por ejemplo, al lugar que ocupa en el
ordenamiento jurídico a la circunstancia de que debe atribuirse el significado
que concuerde mejor con aquel dado a otras disposiciones jerárquicamente
diferentes o al hecho que se recurra al argumento de la coherencia del sistema
jurídico para evitar contradicciones normativas.

Mediante el método sistemático el sentido de la ley es deducido de la posición
en la que se sitúa la norma a interpretar en relación con el conjunto del
sistema.

Para el método sistemático por comparación con otras normas, el
procedimiento de interpretación consiste en esclarecer el qué quiere decir la
norma atribuyéndole los principios o conceptos que queden claros en otras
normas y que no estén claramente expresados en ellas.

El método sistemático por ubicación de la norma, su interpretación debe
hacerse teniendo en cuenta el conjunto, el subconjunto, grupo normativo, etc.,
en el cual se halla incorporada, a fin de que quiere decir sea esclarecido por los
elementos conceptuales propios de tal estructura normativa.

Los Códigos modernos constituyen un todo orgánico y sistemático; las palabras
y disposiciones legales están normalmente coordinadas entre si e integradas
en un sentido general.


PARTES DE LA LEY PENAL

Como indica Núñez, se entiende por ley "el total organismo jurídico que regula
la imputación y sus consecuencias a un caso concreto", aspecto que significa
que en el artículo 2° del Código Penal la expresión ley no se puede concebir en
el sentido de ley formalmente penal, sino que el concepto se extiende a todas
aquellas disposiciones que vienen a integrarse, completándolo u otorgándole
contenido jurídico, al tipo penal como figura, incluyendo la de la determinación
de la sanción, sea por aplicación del principio de plenitud organizada del
sistema jurídico general, sea por remisiones expresas o implícitas de la misma
ley penal, así como a todas las que en el caso habilitan el ejercicio del ius
puniendo que permite la aplicación efectiva de la sanción.

Las leyes penales, de acuerdo con Bacigalupo, contiene dos partes: el
precepto y la sanción. El precepto prohíbe o manda algún comportamiento y la
sanción se prevé para el incumplimiento del mismo, agregando Zaffaroni que la
ley penal señala un ámbito dentro del cual el sistema penal del que forma parte
puede seleccionar y criminalizar personas.

Es decir que la ley penal se estructura sobre la base del precepto y de la
sanción. Si se dan los requisitos establecidos en el precepto, entonces procede
la aplicación de la sanción.

Los caracteres de la ley penal, como fuente de conocimiento, contienen las
siguientes notas esenciales, de acuerdo con Fontán Balestra:
a. Exclusiva, puesto que sólo ella crea delitos y establece sanciones.
b. Obligatoria, ya que todos han de acatarla, tanto particulares, funcionarios u
órganos del Estado.
c. Ineludible, pues las leyes sólo se derogan con otras leyes.
d. Igualitarias, ya que la Constitución Nacional proclama la igualdad de todos
los habitantes ante la ley.
e. Constitucional, desde que la ley inconstitucional se excluye para el caso
concreto.
f. Autonomía de cada precepto dentro del mismo sistema jurídico-penal, es
decir, no hay comunicabilidad entre los mismos, ya que toda acción que no se
identifica con un tipo penal es, para el derecho penal, indiferente.

LAS LEYES PENALES EN BLANCO - PROBLEMÁTICA.

La negación de toda otra pretensión punitiva que la que nace de la ley penal,
nos lleva a la consideración de las leyes penales en blanco (así llamadas por
Binding en su obra Die Normen). Como indica Fontán Balestra, en ellas está
determinada la sanción pero el precepto que se asocia esa consecuencia (la
pena) sólo está formulado como prohibición genérica, que deberá ser definido
por una ley, por un reglamento o incluso por una orden de la autoridad. Es
decir, son las que establecen una pena para una conducta que resulta
individualizada en otra ley (formal o material).

Estas leyes no son problema cuando remiten a otra ley formal, pero se
complica cuando no surge de materia formal, sino en sentido material, pero
sólo si emana de una legislatura provincial o del poder administrativo (poder
ejecutivo, municipalidades), ya que en esos casos se puede correr el riesgo de
una delegación de la atribución legislativa en materia Penal, que compete al
Congreso Nacional. La ley penal en blanco, no es en sí inconstitucional
siempre que su estructura respete la división de poderes.

La ley formal o material que completa la ley penal en blanco, integra el tipo
Penal, de modo que si la mencionada ley penal en blanco remite a una ley que
aún no existe, no tendrá vigencia hasta que se sancione la que la completa.
Se distinguen tres tipos de complementos:
1. El complemento se halla contenido en la misma ley. Se trata de un problema
de técnica legislativa. Se formula en primer término la prohibición legal y
después, en un parágrafo de conjunto, se sancionan con determinadas penas
las infracciones de determinados parágrafos de la ley.
2. El complemento se halla contenido en otra ley, pero emanado de la misma
instancia legislativa.
3. El complemento se halla contenido en otra ley (en sentido material) atribuido
a otra instancia o autoridad. Estas son las leyes penales en blanco en sentido
estricto.


LA SANCIÓN PENAL


El sentido esencial del derecho consiste en establecer los límites recíprocos y
los enlaces necesarios entre las conductas de varios sujetos, todo ello con el
propósito de conseguir la ordenación de un modo objetivo y externo de la vida
en sociedad. De allí que, el cumplimiento del derecho no puede estar
condicionada al azar de cuál sea la voluntad de los sujetos cuya conducta se
quiere sujetar a una valoración normativa. La característica formal del Derecho
consiste en que puede ser impuesto de modo inexorable a todos los sujetos, a
cualquier precio, con, sin o en contra de la voluntad de estos, venciendo en tal
caso su resistencia por medio de la fuerza. La pena es una manifestación de la
impositividad inexorable del derecho. La pena presupone el hecho de que la
observancia espontanea del derecho ha fracasado, situación ante la cual la
pena reemplaza a la forma normal y primaria de la coercitividad jurídica, siendo
así como se produce una manifestación subsidiaria de está.

El derecho penal es el creador del poder penal del Estado, un poder que aún
sometido a ciertos límites, modernamente representa la más poderosa
autorización coactiva contra los individuos que posee la organización política.
Si toda norma –escribe Maier- implica una limitación de la libertad natural del
hombre, las penales precisamente por su consecuencia, la pena representa el
máximo de esa limitación.

La creación y regulación del poder penal del Estado ha transformado al
derecho penal, en sentido amplio, en una cuestión de Estado, al punto de
reconocerse en sus elementos integrantes, con cierta facilidad la clase de
Estado, de organización política o del sistema jurídico en el que se desarrolla;
es decir, en palabras de Jakobs, el derecho penal constituye una tarjeta de
presentación de la sociedad altamente expresiva.

Nuestra sociedad despierta cada día con la noticia de un nuevo crimen, frente a
tales sucesos solemos preguntarnos ¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles son los
instrumentos que nos pueden ayudar a combatir la ola de violencia hoy
existente? De seguro que sin pensarlo responderemos: hay que endurecer las
penas. Más a pesar de lo drásticas que sean las sanciones penales, tiempo
después los índices de violencia habrán incrementado y quizá volvamos a creer
en un aumento de las penas.

Y es que a pesar de que el derecho penal representa la mayor injerencia que
puede efectuar el estado en la libertad individual, lo hemos convertido en parte
de nuestro discurso ya sea para ganar simpatía política o simplemente para
mostrar nuestro rechazo frente a las conductas delictivas. Sin embargo, las
sanciones penales tienen una razón de ser, esto es, han sido creadas para
cumplir ciertos fines, los mismos que muchas veces son dejados de lado a la
hora de tipificar y sancionar las conductas delictivas. Por estas razones
considero que efectuar un trabajo sobre la finalidad de la sanción penal está
plenamente justificado, pues, si la sanción penal ha de ser útil a la sociedad,
ello únicamente podrá lograrse si esta está orientada a la consecución de
determinadas finalidades: prevenir las conductas delictivas y re-socializar al
delincuente.


La finalidad de la sanción penal

Nuestro Código Penal señala que la pena tiene función preventiva, protectora y
re socializadora [artículo IX del Título Preliminar]. De la norma acotada se
desprende que para el sistema jurídico penal peruano la pena cumple
básicamente las siguientes funciones: prevención general y prevención
especial.

Como sabemos, la prevención general circunscribe su análisis, antes que en el
penado, en la sociedad, de manera que a través de la pena se influencia en la
sociedad a través de la amenaza penal y su posterior ejecución. Ahora, la
prevención general puede ser negativa o positiva. Por la primera a través de la
pena se buscaría un efecto intimidatorio que genera la amenaza de su
imposición en aquellos individuos que poseen cierta tendencia a delinquir;
mientras que por la otra la pena tendría el efecto de aprendizaje motivado
socio-pedagógicamente por la confianza en el derecho que se produce en la
población por medio de la actividad de la justicia penal.

Ahora, por la prevención especial, la finalidad de la pena está referida a la
persona del penado, de quien se busca obtener su socialización.
En los últimos años, el pensamiento del profesor alemán Günther Jakobs ha
cobrado una notable influencia en la doctrina penal, sus postulados se
distancias de las corrientes que han venido durante siglos justificando la misión
del derecho penal.

Jakobs es partidario de la teoría de la prevención general positiva de la pena,
toma de posición que lo lleva a entender que “el hecho, en cuanto expresión de
sentido del autor, constituye un ataque a la vigencia de la norma, y la pena, que
igualmente es una expresión de sentido, es la confirmación de la vigencia de la
norma. En este sentido, por ejemplo, el autor de un homicidio expresa a través
de su hecho que no hay que respetar la norma contra el homicidio; con la pena,
sin embargo, se declara que esa expresión carece de relevancia, que la norma
sigue vigente”.

Es decir, “lo decisivo no es la secuencia externa de hecho y pena, sino la
relación que existe entre ambas en el plano de la comunicación, relación similar
a la que existe entre afirmación y contestación”.

Para Jakobs “los seres humanos se encuentran en el mundo social en
condición de portadores de un rol, esto es, como personas que han de
administrar un determinado segmento del acontecer social conforme a un
determinado standard” . Así, la defraudación de las expectativas jurídicamente
garantizadas, se producirán en virtud al quebrantamiento de un rol. Por ende, la
persona imputable es aquella portadora de un rol, esto es, titular de un ámbito
de organización con derechos y deberes.

En este sentido, la finalidad del derecho penal, y por ende de la sanción penal,
no sería la tutela de los bienes jurídicos sino el restablecimiento de la vigencia
de la norma infringida con el delito. Asimismo, la pena no estaría encaminada a
la resocialización del delincuente, tampoco estaría orientado al aprendizaje
motivado socio-pedagógicamente por la confianza en el derecho; ya que la
pena si cumple finalidad alguna, esta no puede ser otra que la de producir un
efecto intimidatorio respecto a aquellos sujetos que tienen cierta tendencia a
delinquir.

Posición personal acerca de la finalidad de la sanción penal

“Lo más razonable que puede pretender alcanzar con un delincuente una
sociedad orientada output a las consecuencias, como señala Winfried
Hassemer, es ofrecerle ayuda para su (re)inserción en la sociedad y en las
normas”. Y es que “el éxito en la socialización es la mejor seguridad para la
sociedad frente al que ha delinquido”. Es más, “a través del régimen
penitenciario resocializador, costoso tanto personal como económicamente, la
sociedad salda una parte de la culpa que tiene por la deficiente socialización de
estas personas”.

Siendo así, la sanción penal ha de cumplir una finalidad de prevención
especial, esto es, la misión de la pena ha de servir para hacer desistir al autor
de futuros delitos. Más no puede agotarse la finalidad de la sanción penal en
ello, pues además la pena ha de servir para afirmar el derecho como tenedor
de una convicción jurídica fundamental y valiosa, en otra palabras, la pena
cumplirá una finalidad preventivo general positivo.

Nuestro Código Penal en teoría está orientado por estas finalidades, sin
embargo, las reformas de las que ha sido objeto han terminado por convertir en
letra muerta las normas que la regulan. Asimismo, la escases de recursos no
ha permitido que se pueda elaborar una política carcelaria encaminada a la
consecución de la socialización del delincuente.

El derecho penal es la última ratio que tiene una sociedad para reaccionar
contra aquellos comportamientos que lesionan o ponen en peligro un bien
jurídico, al ser ultima ratio la sanción penal ha de ser usada únicamente
después que los otros mecanismos de control social han fracasado. Es decir,
las normas penales han de ser subsidiarias a las demás. En este sentido, el
derecho penal responde a la política criminal diseñada en la Constitución de un
determinado Estado, política que tiene en la familia, la escuela y las demás
ramas del derecho otros mecanismos para controlar la existencia de
comportamientos socialmente desestabilizadores.

Siendo así, el legislador no ha de ver en las normas penales la solución a los
conflictos sociales, así como tampoco puede creer que a través del derecho
penal se vayan a terminar con los grandes males nacionales.

Mirar al derecho penal como la única opción ha sido precisamente una de las
razones del porque la sanción penal ha dejado de cumplir con las finalidades
contempladas en el Código Penal. Pues la política criminal de nuestro estado
es rediseñada constantemente por la opinión pública y los medios de
comunicación. Así por ejemplo, a pesar de que se dice que nuestra legislación
penal busca la resocialización del delincuente, se contemplan como pena
privativa de la libertad a la cadena perpetua, e inclusive se aspiraba a la
implantación de la pena de muerte para algunos delitos.

Tal vez el más grande error de la población y de los legisladores es creer que
endureciendo las penas se va a reducir el índice de criminalidad, más ello
como a diario comprobamos a dejado de ser tan cierto, es más, yo me
atrevería a pensar que nunca funcionara.

El problema fundamental del sistema penal, es calidad de jueces penales que
tenemos en el país, magistrados que han convertido a las finalidades de la
sanción penal en un tema para los especialistas, pero que poco o nada aporta
a la práctica judicial. En este sentido, no se necesita de la dación de nuevas
normas, o de incrementar las penas al máximo, tampoco se trata de
criminalizar cuanta conducta se nos ocurra; lo que necesitamos es que los
jueces apliquen drásticamente las normas que tenemos.

Y me atrevería a decir que ya es hora de que se tome en serio al análisis
económico del derecho a la hora de aplicar la sanción penal, ya que tal cual
están las cosas hoy en día el derecho penal no está desincentivando la
comisión de actos delictivos.

El derecho penal tiene su razón de ser en la tutela subsidiaria de los bienes
jurídicos, tutela que efectiviza a través del restablecimiento de la norma
infringida, lo cual se conseguirá por medio de la imposición de una pena.

A manera de conclusión

Nuestro tiempo, es el tiempo de los derechos. La atribución de derechos
fundamentales no distingue a los sujetos que las ostentan, por ello hasta el
peor de los criminales goza de ellos; y es que hemos aceptado estos principios
sin atender a nuestros intereses, tal vez como dice Rawls cubiertos por un velo
de ignorancia. En este sentido, las finalidades de la sanción penal no pueden
ser otras que las de la prevención general positivo y principalmente las de la
prevención especial. En otras palabras, sólo la finalidad de socialización que
persiguen las sanciones penales puede justificar la imposición de una pena. Lo
contrario implicaría que despojándonos del velo de la ignorancia legislemos y
sancionemos los comportamientos en atención a nuestros intereses, esto es,
demos paso a la inocuización, por ende expulsemos de la sociedad a todos
aquellos sujetos que ponen en peligro la vida en sociedad.




























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