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Sociedad y Cultura

DIARIOde IBIZA SÁBADO, 19 DE JULIO DE 2014 33
viernonórdicoconfríoynieve, que
mesirviómuchocuandomevine
aFinlandia». Unañodespués fue
llamadoapresentarseaflas para
cumplir el servicio militar en Va-
lencia. «Fue una decepción muy
grande, sabíaqueyanopodríase-
guir estudiando después de la
mili», lamenta. Al terminar el ser-
vicio militar en1979 volvió a Ma-
llorca y comenzó a trabajar en la
empresa municipal de agua y al-
cantarillado Emaya.
Un año después de volver a
Mallorca conocióa sumujer, Tei-
jaJousi, unajovenfnlandesaque
pasaba las vacaciones en la isla
juntoasuhermana, queeranovia
de unamigo de Juan.
PrimeravisitaaFinlandia
La primera visita de Juan a Fin-
landia fue el 15 de mayo de 1980.
«El vueloconescalasvalíamuchí-
simo, más que ahora, casi el suel-
dodeunmes. Actualmentevivoa
30 kilómetros del aeropuerto de
Helsinki ycuestamásel taxi deida
yvueltaqueel vueloaMallorcaen
low cost», señala. La historia de
amorentreJuanyTeijasiguióade-
lante y ella se fue a vivir a Mallor-
ca, donde nacieronsus tres hijos.
En1989sumujer noencontra-
ba trabajoy, aunque Juanocupa-
baunbuenpuestoenEmaya, de-
cidieronemigrar al paísdeella. «En
Finlandiamishijospodríaestudiar
loquequisieran, enMallorcano»,
relata. «Entonces había mucho
trabajo en Finlandia, tenían un
contratoconRusiaqueconsistíaen
que los rusos pagaban los pro-
ductos fnlandeses con petróleo,
gas yminerales. En1990setermi-
nóel contrato, tuvieronunacrisis
muy profunda», recuerda.
Juanempezóatrabajar ensuac-
tual empresa, OrionPharma, nada
másllegar por mediacióndeunfa-
miliar desumujer. Entoncesnosa-
bía fnlandés ya que con su pare-
ja hablaba en español e inglés,
por loquecomenzótrabajandoen
el almacén. Recuerdaquesiempre
llevabaundiccionarioyunalibreta
en el bolsillo y «unas ganas tre-
mendas por aprender el idioma»,
así que por las tardes daba clases
de la lengua del país que lo había
acogido.
En un año aprendió lo suf-
ciente parapoder cambiar de de-
partamento, donde trabajó en el
mantenimiento, calibracióny va-
lidación de instrumentos de má-
quinas de producción de labora-
torio, hasta acabar en el departa-
mento de producciónde intrave-
nosos donde a veces tienen que
vestirse«conropaestéril, comoun
médico cirujano», bromea.
«En 1989 había muy pocos ex-
tranjerosenFinlandia–señala–, en
Orionsolotres ocuatro. Yoquizás
para algunos era un poco bicho
raro, pues los fnlandeses, espe-
cialmente en el largo invierno no
suelenhablar, ni reír muchoensu
trabajo», explica. «Yonopodíade-
jar de ser yo y continué siendo
comosomos los isleños», destaca.
Las clases de Juan en español
comenzaronpor casualidad. «Ha-
bía una jefa de sección que ha-
blabacastellano, ibaaveces aco-
mer conella, eraunaconversación
animada, con risas que siempre
destacaban en el comedor de la
empresa. Pocoapocolavozcorrió
y los que sabían español o lo es-
tudiaban se unieron a nosotros»,
relata.
SuscripciónaMuy Interesante
«Fue una cosa fantástica para mi.
Yo les corregía y les ayudaba con
el castellano, ellos me ayudaban
con el fnlandés». Entonces, un
jefe de personal que hablaba es-
pañol consiguió que la empresa
lespagaraunasuscripciónalare-
vista Muy interesante que aúnles
llega. Estasclasesterminaroncon-
fgurando el Club Hispano, que
Juan fundó en 1994 y que llegó a
aglutinar hasta30personas. Que-
dabanacomer unavezalasema-
na. Allí seinformabadelas activi-
dades queorganizabalaEmbaja-
dadeEspañayel ClubEspañol en
el país.
Además, de dar clases, Juanpar-
ticipaenel corodelaempresayfue
entrenador del equipodefútbol fe-
menino infantil donde jugaba su
hijaochoaños. «Enalgunos delos
fríos y oscuros días de crudo in-
vierno me he preguntado qué
haceunbalear por aquí –confesa–
pero soy feliz de ser fnlandés en
Finlandia y español en España».
LacoloniaespañolaenFinlan-
dia no es muy grande, en torno a
unas 400personas, y estámuy in-
tegradaenlasociedadfnlandesa.
«Gracias a las becas Erasmus vie-
nenbastantesestudiantesyconto-
dos los que he hablado les gusta-
ría quedarse, pero ya no hay tan-
totrabajocomocuandoyollegué»,
lamenta.
Juan señala que sus abuelos
emigraronaunos 200kilómetros,
unviaje que duraba seis horas. Él
haemigradoaunos 4.000kilóme-
tros, el viaje dura unas cuatroho-
ras. «El mundoescadavezmáspe-
queño», dice.
ÁLBUMFAMILIARde Juan José Cabré. Can Barda, propiedad de sus abuelos. Una imagen del vídeo sobre las clases de español. Retrato de Cabré durante la mili. Coro de la empresa far-
macéutica Orion Pharma. Juan, con el equipo de fútbol de su hija, que aparece la cuarta por la derecha. Cabré, con la bicicleta que siempre ha sido su compañera de viaje, en una playa cerca de Es-
poo, el pueblo donde vive. La familia de Cabré de vacaciones en Pollença. La mujer de la izquierda es su esposa, debajo de ella, su madre, su hijo (con barba) y su hija a la derecha, con su novio. Tam-
bién aparecen tres hermanas y sus maridos. FJ.D.J.C.
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«En Huesca tuve un invierno
nórdico con frío y nieve, que
me sirvió mucho cuando me
vine a Finlandia»
«En Orion Pharma solo había
tres o cuatro españoles. Yo
quizás para algunos era un
poco bicho raro»
«Gracias a las becas Erasmus
vienen bastantes estudiantes
pero ya no hay tanto trabajo
como cuando yo llegué»
CLUB HISPANO
En1994fue fundado por Juan
y llegó a tener 30miembros
En este grupo se informaba de to-
das las actividades de la Embajada de
España y del Club Español, que orga-
niza varios eventos cada año. Los más
frecuentados son la paella en mayo y
el día de la Hispanidad

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